{"id":8601,"date":"2016-02-05T04:50:18","date_gmt":"2016-02-05T09:50:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caida\/"},"modified":"2016-02-05T04:50:18","modified_gmt":"2016-02-05T09:50:18","slug":"caida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caida\/","title":{"rendered":"CAIDA"},"content":{"rendered":"<p>v. Tropezar, Tropiezo<br \/>\nPro 16:18 antes de la c la altivez de esp\u00edritu<br \/>\nJud 1:24 que es poderoso para guardaros sin c<\/p>\n<hr>\n<p>Com\u00fanmente se utiliza esta palabra en teolog\u00ed\u00ada para se\u00f1alar los acontecimientos relacionados con la p\u00e9rdida de la inocencia por parte de nuestros primeros padres (Gn. 3). \u2020\u00a2Eva es seducida por la serpiente incitando su curiosidad y deseo de probar el fruto del \u2020\u00a2\u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal. \u00e9sta, tras tomarlo, lo da a \u2020\u00a2Ad\u00e1n. A continuaci\u00f3n se dan cuenta de que est\u00e1n desnudos y se hacen vestidos de hojas. Se habla de Dios antropom\u00f3rficamente, al indicar que los buscaba en el \u2020\u00a2huerto del Ed\u00e9n. Al confesar Ad\u00e1n lo sucedido, Dios se ve en la obligaci\u00f3n de castigar la desobediencia.<\/p>\n<p>Cinco pasos pueden identificarse como conducentes a la c. Primero, Satan\u00e1s logra introducir la duda en el coraz\u00f3n de Eva (\u2020\u0153Conque Dios os ha dicho\u2020\u009d [Gen 3:1-5]). Segundo, interviene entonces la concupiscencia (\u2020\u0153Y vio la mujer que el \u00e1rbol era bueno\u2020\u009d [Gen 3:6]). Tercero, eso conduce a la desobediencia. Eva \u2020\u0153comi\u00f3; y dio tambi\u00e9n a su marido&#8230;\u2020\u009d (Gen 3:6). Cuarto, la desobediencia trae luego el sentido de culpa (\u2020\u0153Fueron abiertos los ojos&#8230;. se hicieron delantales &#8230; se escondieron\u2020\u009d [Gen 3:7-8]). Quinto: pierden la comuni\u00f3n con Dios (\u2020\u0153Ech\u00f3, pues, fuera al hombre\u2020\u009d [Gen 3:23-24]).<br \/>\nlas consecuencias inmediatas de la c. figuran: a) la maldici\u00f3n sobre la serpiente y el establecimiento de enemistad entre \u00e9sta y la simiente de la mujer (Gen 3:14-15); b) el cambio hacia el dolor, que se mostrar\u00ed\u00ada sobre todo en el parto (Gen 3:16); c) el inicio de un ense\u00f1oreamiento del hombre sobre la mujer (Gen 3:16); d) la decadencia ecol\u00f3gica por el mal trato de los hombres hacia la tierra (Gen 3:17-18); e) la p\u00e9rdida del gozo en el trabajo, que se convertir\u00ed\u00ada en algo inc\u00f3modo y, tambi\u00e9n, menos productivo (Gen 3:19); y f) la separaci\u00f3n del hombre y la mujer del estado de paz, equilibrio, protecci\u00f3n y gozo que representaba el huerto del Ed\u00e9n (Gen 3:23-24). El hecho m\u00e1s trascendental fue que en la c. se introdujo el pecado en la humanidad, con su secuela: la muerte (Rom 5:12).<br \/>\nesto, en la historia de la iglesia, se le llam\u00f3 \u2020\u0153el pecado original\u2020\u009d. Pero en el siglo IV se introdujo en la iglesia la doctrina llamada \u2020\u0153pelagianismo\u2020\u009d, que negaba esa verdad, ense\u00f1ando que el hombre era esencialmente bueno, por lo cual estaba capacitado para tomar la iniciativa fundamental en la b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n. Con esto se negaba que la gracia de Dios es la que se mueve primero para salvaci\u00f3n del ser humano. Dec\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, que el hombre nac\u00ed\u00ada sin pecado y que exist\u00ed\u00ada la posibilidad de mantener ese estado de inocencia por toda la vida, puesto que el pecado era un acto de la voluntad del hombre, que pod\u00ed\u00ada decidir si cometerlo o no. En la controversia suscitada por este tema se levant\u00f3 Agust\u00ed\u00adn de Hipona defendiendo la doctrina del pecado original. M\u00e1s tarde se plante\u00f3 tambi\u00e9n otra posici\u00f3n teol\u00f3gica que ha sido catalogada como \u2020\u0153semipelagianismo\u2020\u009d, que ense\u00f1a que el hombre daba el primer paso en la obra de la salvaci\u00f3n y luego ven\u00ed\u00ada la gracia en su auxilio. La Iglesia Cat\u00f3lica propugna por una clase especial de semipelagianismo cuando propone que el hombre puede contribuir con sus obras al proceso de su salvaci\u00f3n.<br \/>\nlos componentes negativos del pelagianismo est\u00e1 la no consideraci\u00f3n, o por lo menos la depreciaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n; pues, si el hombre puede mantenerse sin pecado \u2020\u0153por dem\u00e1s muri\u00f3 Cristo\u2020\u009d (Gal 2:21). La Escritura lo que ense\u00f1a es que \u2020\u0153la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede\u2020\u009d (Rom 8:7). Y que \u2020\u0153por la desobediencia de uno [Ad\u00e1n] los muchos fueron constituidos pecadores\u2020\u009d (Rom 5:19). Que los que andan sin el Se\u00f1or Jes\u00fas est\u00e1n \u2020\u0153muertos en &#8230; delitos y pecados\u2020\u009d (Efe 2:1), sin ninguna esperanza que no sea la gracia de Dios. Pero \u2020\u0153Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo a\u00fan pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u2020\u009d (Rom 5:8). As\u00ed\u00ad, \u2020\u0153por la obediencia de uno [Cristo], los muchos ser\u00e1n constituidos justos\u2020\u009d (Rom 5:19).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT CRIT<\/p>\n<p>ver, REDENCI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, (a) DEFINICI\u00ed\u201cN. T\u00e9rmino teol\u00f3gico que no figura en la Biblia con respecto al pecado de Ad\u00e1n, si bien el hecho expresado por este t\u00e9rmino ocupa un lugar central: la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n y Eva del estado de inocencia al de pecado (Gn. 3; Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:21-22, 45-47; 2 Co. 11:3; 1 Ti. 2:14). La ca\u00ed\u00adda es un punto de inflexi\u00f3n en la historia moral y espiritual de la raza humana, con unos desastrosos efectos de una magnitud incalculable. El cap\u00ed\u00adtulo 3 de G\u00e9nesis presenta la ca\u00ed\u00adda del hombre como un hecho indudable. El relato entero refleja, con una gran exactitud psicol\u00f3gica, la experiencia humana. La perspectiva b\u00ed\u00adblica con respecto al pecado y a la redenci\u00f3n presupone la ca\u00ed\u00adda. Dios cre\u00f3 al ser humano, var\u00f3n y hembra; les dio \u00abun alma viviente, razonable, inmortal; los cre\u00f3 a la imagen de Dios, esto es, inteligentes, capaces de ser justos&#8230; y capaces de caer\u00bb (Lutero, \u00abGran Catecismo\u00bb, 17). Dejados ante la elecci\u00f3n de hacer la voluntad de Dios o no, sucumbieron a la tentaci\u00f3n y transgredieron el mandamiento (Gn. 2:16, 17; 3:1-8). Por su desobediencia, perdieron la inocencia y la pureza. El resultado de la ca\u00ed\u00adda es el estado de pecado en el que son concebidos y nacen todos los seres humanos, que reciben la herencia de una naturaleza malvada (Sal. 51:7; Jn. 3:6; Ro. 5:12). La consecuencia del pecado es la muerte espiritual, temporal y eterna. Sin embargo, se debe matizar la doctrina del catolicismo romano acerca del pecado original seg\u00fan la cual todo descendiente de Ad\u00e1n, por el solo hecho de su nacimiento, es culpable y est\u00e1 perdido ante Dios de manera que \u00ablos ni\u00f1os peque\u00f1os que mueran sin bautismo no pueden ser salvos\u00bb (Monse\u00f1or E. Cauly, \u00abEl Catecismo explicado\u00bb, p. 306). Es cierto que todos los hombres son pecadores \u00abpor naturaleza\u00bb (Ef. 2:3), pero los pecados por los que es condenado son los suyos propios. La muerte ha pasado a todos los hombres debido al pecado de Ad\u00e1n pero \u00abtodos\u00bb han pecado (Ro. 5:12) La responsabilidad en base a la que Dios juzga a cada uno es la responsabilidad personal (Ro. 2:1, 6, 12; 3:9-20; 5:12). El instrumento de la primera tentaci\u00f3n, seg\u00fan G\u00e9nesis, fue la serpiente, el NT destaca el hecho de que Satan\u00e1s mismo se sirvi\u00f3 de la serpiente (Gn. 3:15; 2 Co. 11:3; Ro. 16:20 y Ap. 12:9). El pasaje de Gn. 3:16-24 expresa intensamente las consecuencias de la ca\u00ed\u00adda: sufrimientos f\u00ed\u00adsicos y morales, desuni\u00f3n, maldici\u00f3n de la tierra y de la naturaleza (Ro. 8:20-22), trabajos penosos, m\u00e1s tarde la muerte f\u00ed\u00adsica y tambi\u00e9n la muerte espiritual por la separaci\u00f3n de Dios. Pero hay tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad la provisi\u00f3n llena de gracia, el remedio a la ca\u00ed\u00adda, el protoevangelio contenido en Gn. 3:15; \u00c2\u00a1la posteridad de la mujer (Cristo) aplastar\u00e1 la cabeza de la serpiente! Para Pablo no hay necesidad de demostrar la culpabilidad humana resultante de la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n. Ad\u00e1n es el origen del pecado y de la muerte de toda la raza. Al mismo comienzo de la historia de la raza, tenemos a Ad\u00e1n y la humanidad pecadora; a su fin, a Cristo, y la humanidad regenerada (Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:21, 22, 45-49). (v\u00e9ase REDENCI\u00ed\u201cN). (b) Concepciones criticas de la ca\u00ed\u00adda. Los te\u00f3logos racionalistas o evolucionistas consideran Gn. 3 como una alegor\u00ed\u00ada o un mito. La ca\u00ed\u00adda hubiera sido, para ellos, una etapa necesaria del desarrollo moral del hombre, una ca\u00ed\u00adda no hacia abajo, sino hacia arriba; el paso del estado salvaje, o animal, al conocimiento del bien y del mal, un paso hacia la pureza moral gracias a la experiencia del pecado. Pero un concepto as\u00ed\u00ad ignora totalmente la ense\u00f1anza de las Escrituras acerca de la esencia y de la terrible gravedad del pecado: solamente es considerada como un bien disimulado o imperfecto. Los cr\u00ed\u00adticos creen que nuestro relato est\u00e1 inspirado en una fuente babil\u00f3nica, y que tiene su paralelo en el \u00abMito de Adapa\u00bb. Ea, el creador del hombre, advierte a su hijo Adapa que no tome ni el alimento ni la bebida que le ofrecen los dioses del cielo de Anu: \u00abAlimentos de muerte te ofrecer\u00e1n: no los comer\u00e1s. Te presentar\u00e1n para bebida el agua de la muerte: no la beber\u00e1s. Te mostrar\u00e1n un vestido: \u00c2\u00a1p\u00f3ntelo! Ante ti pondr\u00e1n aceite: \u00c2\u00a1\u00fangete! No te olvides del mandamiento que te he dado. Ret\u00e9n con firmeza la palabra que te he dicho.\u00bb Sucedi\u00f3 despu\u00e9s que los dioses le ofrecieron los alimentos y la bebida de la inmortalidad, pero Adapa obedeci\u00f3 a su padre y, por ello, perdi\u00f3 la vida eterna. Uno se sorprende que se haya podido ver a este relato como la fuente de Gn. 3. En toda la literatura babil\u00f3nica no se halla el concepto de ca\u00ed\u00adda: es totalmente contraria a todo su sistema de burdo polite\u00ed\u00adsmo. Seg\u00fan la Biblia, el hombre ha sido creado a imagen de un Dios \u00fanico y santo. Los babilonios, como tambi\u00e9n los griegos, los romanos y muchos otros pueblos y naciones, se han hecho sus dioses, buenos y malos, a imagen del hombre. Estas divinidades se odian entre s\u00ed\u00ad, se golpean, se hacen la guerra y se matan entre ellas: \u00bfC\u00f3mo se les podr\u00ed\u00ada jam\u00e1s atribuir la formaci\u00f3n de seres moralmente perfectos? Un hombre salido de manos de ellos hubiera tenido una naturaleza necesariamente tan corrompida como la de ellos. No hubiera podido conocer ninguna ca\u00ed\u00adda, puesto que en el pensamiento pagano no hab\u00ed\u00ada conocido ning\u00fan estado de inocencia del cual hubiera podido caer. La leyenda de Adapa habla ciertamente de alimentos de vida, como Gn. 3:2 menciona el \u00e1rbol de la vida. Pero aqu\u00ed\u00ad acaba todo parecido. Adapa pierde la vida eterna no debido a que su orgullo lo hubiera llevado a la desobediencia, como sucedi\u00f3 con Ad\u00e1n, sino porque obedece a Ea su creador, \u00c2\u00a1que le enga\u00f1a! De una historia as\u00ed\u00ad no podemos llegar a saber nada del origen del pecado, ni de su remedio, y no tiene nada que ver con el relato inspirado por Dios en G\u00e9nesis 3 . Bibliograf\u00ed\u00ada: Custance, A. C.: \u00abThe Fall Was Down\u00bb (Doorway Papers, Ottawa 1967); Chafer, L. S.: \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, Ga. 1974); Lacueva, F.: \u00abEl Hombre: Su grandeza y su miseria\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa 1976).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El G\u00e9nesis presta atenci\u00f3n a los sucesos y a sus consecuencias, a veces sin afirmar la conexi\u00f3n, pero dejando que los hechos hablen por s\u00ed mismos. M\u00e1s aun, toda la revelaci\u00f3n b\u00edblica debe ense\u00f1ar la importancia e implicaciones de cada evento. No podemos, por lo tanto, tratar Gn. 2 aisladamente, o como si el resto de la Biblia no lo hiciera, expl\u00edcita e impl\u00edcitamente, volviendo a \u00e9ste como la explicaci\u00f3n de la vida descentrada y frustrada del hombre. Analizaremos primero el pasaje central del NT y luego procederemos a comentar Gn. 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ro. 5:12\u201321, Pablo compara a Ad\u00e1n y Cristo. (1) Los t\u00e9rminos de la comparaci\u00f3n\u2014\u00abun hombre\u00bb, Ad\u00e1n, se contrasta con \u00abun hombre\u00bb, Jes\u00fas\u2014nos obligan a pensar en Ad\u00e1n como una persona verdadera e hist\u00f3rica, cabeza federal de la humanidad, del mismo modo que Jes\u00fas, en su lugar, es cabeza federal de los redimidos. Hodges (<em>Romans<\/em>, Edimburgo, 1864, p. 179) cita a Turret\u00edn sobre este \u00faltimo punto. La uni\u00f3n de la humanidad con Ad\u00e1n es \u00ab1. Natural, como si \u00e9l fuera el padre y nosotros los hijos, y 2. Pol\u00edtica y forense (legal), como si \u00e9l fuera la cabeza representativa de todo el g\u00e9nero humano\u00bb. (2) El pecado de Ad\u00e1n es <em>hamartia<\/em> \u00aberrar el blanco\u00bb; <em>parabasis<\/em>, \u00abtransgresi\u00f3n de una ley conocida\u00bb (cf. 1 Ti. 2:14, donde se se\u00f1ala la consciencia de Ad\u00e1n de las implicaciones de su pecado); y <em>parapt\u014dma<\/em>, \u00abdesatino\u00bb, \u00abequivocaci\u00f3n\u00bb. La prueba de Ad\u00e1n fue genuina, no ficticia. \u00c9l pose\u00eda todos los hechos y capacidades para no caer y todo lo que lo rodeaba le estimulaba a ello; sin embargo, \u00e9l cay\u00f3. (3) El resultado fue que toda la raza humana carg\u00f3 con la pena de muerte y condenaci\u00f3n, en virtud de la imputaci\u00f3n de Dios del pecado y la culpa de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Gn. 3 no s\u00f3lo no encontramos nada inconsecuente con lo anterior, sino que todo se\u00f1ala a Ro. 5:12ss. (1) El origen del impulso a pecar fue tanto externo, en el tentador, como interno, en el consentimiento de la voluntad (cf. Stg. 1:14; 3:6). (2) La naturaleza de la tentaci\u00f3n consisti\u00f3 en la duda sobre la palabra de Dios (vv. 24a), sospecha del car\u00e1cter y de la buena voluntad de Dios (vv. 4b\u20135), y en exaltar la ambici\u00f3n, sensualidad y ego\u00edsmo por sobre la lealtad debida a Dios en su palabra (vv. 5, 6). \u00abEl hombre, pues, al dejarse, arrebatar por las blasfemias del diablo, deshizo y aniquil\u00f3, en cuanto pudo, toda la gloria de Dios\u00bb (Calvino, <em>Instituci\u00f3n<\/em>, II, 1, 4, p. 165). (3) El resultado fue la muerte, el destierro, el trastorno de todo el orden natural, y el engendramiento de una prole maligna. Excepto por el primero de estos resultados, el resto casi no necesita comentarios. La Biblia ense\u00f1a claramente que el pecado separa de la presencia de Dios (Is. 6:4, 5), trastorna la naturaleza (Dt. 28), y se transmite por generaci\u00f3n natural (Sal. 51:5). Pero, \u00bfqu\u00e9 de la muerte? La narraci\u00f3n afirma que la muerte (v\u00e9ase) f\u00edsica y espiritual no es natural en el hombre, sino que es un castigo por su pecado. En el Para\u00edso \u00e9l vivi\u00f3 bajo la doble ense\u00f1anza de que, por una parte, \u00e9l pod\u00eda comer del fruto del \u00e1rbol de la vida y vivir, en tanto que no pod\u00eda comer del \u00e1rbol del conocimiento, porque al hacerlo morir\u00eda. Cuando \u00e9l desobedeci\u00f3, Dios lo separ\u00f3 de las proximidades del \u00e1rbol de la vida, confirmando as\u00ed, la sentencia de muerte, judicial y efectivamente, sobre el hombre, la cual ha permanecido en operaci\u00f3n hasta que Cristo trajo a luz la vida y la inmortalidad en el evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John Alexander Motyer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (93). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El relato b\u00edblico.<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La historia de la ca\u00edda del hombre, que registra Gn. 3, describe la manera en que los primeros padres de la humanidad, al ser tentados por la serpiente, desobedecieron el expreso mandamiento de Dios al comer el fruto del \u00e1rbol del conocimiento del bien y el mal. La esencia de todo pecado puede verse en este primer pecado: al ser tentados a dudar de la palabra de Dios (\u201c\u00bfCon que Dios os ha dicho \u2026 ?\u201d), el hombre es llevado a la incredulidad (\u201cNo morir\u00e9is\u201d), y en consecuencia, a desobedecerla (\u201ccomieron\u201d). El pecado es la rebeli\u00f3n del hombre contra la autoridad de Dios, y el orgullo de creerse autosuficiente (\u201cy ser\u00e9is como Dios\u201d). Las consecuencias del pecado son dobles: primero, el conocimiento de la culpa y la inmediata separaci\u00f3n de Dios (\u201cse escondieron\u201d), con quien hab\u00eda habido hasta ese momento un compa\u00f1erismo diario ininterrumpido; y, segundo, la sentencia de la maldici\u00f3n, que decreta labores, tribulaciones, y muerte para el hombre mismo, arrastrando consigo inevitablemente todo el orden creado, del cual el hombre es la corona.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Su efecto sobre el hombre.<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A partir de entonces el hombre es una criatura pervertida. Al rebelarse contra el prop\u00f3sito para el que fue creado, que es el de vivir y actuar enteramente para la gloria de su soberano y ben\u00e9fico Creador, y cumplir su voluntad, deja de ser verdaderamente hombre. Su verdadera condici\u00f3n de hombre consiste en la conformidad a la imagen de Dios en la que fue creado. La imagen de Dios se manifiesta en la capacidad original del hombre de tener comuni\u00f3n con su Creador, en disfrutar exclusivamente de aquello que es bueno; en su racionalidad, que posibilita que \u00e9l solo, de entre todas las criaturas, escuche la Palabra de Dios y responda a ella; en su conocimiento de la verdad, y en la libertad que ese conocimiento asegura; y en el gobierno, como la cabeza de la creaci\u00f3n de Dios, en obediencia al mandato de ense\u00f1orearse de todo ser viviente y de dominar la tierra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Y, sin embargo, por m\u00e1s que el hombre se rebele contra la imagen de Dios con la que ha sido estampado, no puede borrarla, porque es parte de su misma constituci\u00f3n como hombre. Se hace evidente, por ejemplo, en su b\u00fasqueda del conocimiento cient\u00edfico, en su aprovechamiento de las fuerzas de la naturaleza, y en su elaboraci\u00f3n de la cultura, el arte, y la civilizaci\u00f3n. Pero al mismo tiempo los esfuerzos del hombre ca\u00eddo est\u00e1n sujetos a la maldici\u00f3n de la frustraci\u00f3n. La frustraci\u00f3n es en s\u00ed una prueba de la perversidad del coraz\u00f3n humano. As\u00ed, la historia muestra que los mismos descubrimientos y avances que promet\u00edan lo mejor para la humanidad, han causado grandes males debido al mal uso de los mismos. El hombre que no ama a Dios no ama a sus cong\u00e9neres, sino que responde a motivos ego\u00edstas. La imagen de Satan\u00e1s, el gran odiador de Dios y del hombre, est\u00e1 superpuesta en \u00e9l. El resultado de la ca\u00edda es que el hombre conoce ahora el bien <i>y el mal<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los efectos psicol\u00f3gicos y \u00e9ticos de la ca\u00edda en ninguna parte est\u00e1n tan gr\u00e1ficamente descritos como en Ro. 1.18ss. Todos los hombres, por imp\u00edos y depravados que sean, <i>conocen<\/i> la verdad acerca de Dios y de ellos mismos; pero con maldad <i>sofocan<\/i> esa verdad (v. 18). Sin embargo, es una verdad inescapable, porque el \u201ceterno poder y la deidad\u201d del Creador se manifiestan dentro de ellos por su misma constituci\u00f3n como criaturas de Dios hechas a su imagen, como tambi\u00e9n alrededor de ellos en todo el orden creado del universo, que da elocuente testimonio de su origen como hechura de Dios (v. 19s; cf. Sal. 19.1ss). Por lo tanto, b\u00e1sicamente, el estado del hombre no es un estado de ignorancia, sino de conocimiento. Su condenaci\u00f3n es que ama m\u00e1s las tinieblas que la luz. Su negativa a glorificar a Dios como Dios y su ingratitud lo han llevado a la vanidad intelectual y la futilidad. Al proclamarse a s\u00ed mismo, arrogantemente, sabio, en realidad se vuelve necio (Ro. 1.21s). Al haberse echado a s\u00ed mismo a la deriva, alej\u00e1ndose de su Creador, en quien solamente ha de encontrar el significado de su existencia, busca ese significado por doquier, porque su car\u00e1cter de criatura finita hace que le resulte imposible dejar de ser una criatura religiosa. Su b\u00fasqueda se torna cada vez m\u00e1s necia y degradante. Lo lleva a la flagrante irracionalidad de la superstici\u00f3n y la idolatr\u00eda, a la vileza y al vicio antinatural, y a todos aquellos males, sociales e internacionales, que originan los odios y las miserias que desfiguran nuestro mundo. En pocas palabras, la ca\u00edda ha arruinado la verdadera dignidad del hombre (Ro. 1.23ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La doctrina b\u00edblica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se ver\u00e1 que la doctrina escritural de la ca\u00edda contradice totalmente el concepto popular moderno del hombre como ser que, a trav\u00e9s de un lento proceso evolutivo, ha conseguido elevarse del temor primitivo y la ciega ignorancia de su humilde origen a soberbias alturas de sensibilidad y comprensi\u00f3n religiosas. La Biblia no nos muestra que el hombre se haya elevado, sino que lo muestra como ca\u00eddo, y en la m\u00e1s desesperada de las situaciones. <etiqueta id=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\" title=\"\">Contra Pelag este trasfondo adquiere su verdadero s<\/etiqueta>ignificado la acci\u00f3n salvadora de Dios en Cristo. Por medio de la agradecida apropiaci\u00f3n por fe de la obra expiatoria de Cristo, lo que se perdi\u00f3 en la ca\u00edda le es devuelto al hombre: recupera su verdadera dignidad, aquella que originalmente se le hab\u00eda asignado, vuelve a tomar conciencia del prop\u00f3sito de su vida, se le restaura la imagen de Dios, y se le vuelve a abrir el camino al para\u00edso de la comuni\u00f3n \u00edntima con Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la historia de la iglesia, la controversia cl\u00e1sica sobre la naturaleza de la ca\u00edda y sus efectos es la que llev\u00f3 a cabo Agust\u00edn a principios del <etiqueta id=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\" title=\"\">ss. V, en contra de los que defend\u00edan la herej\u00eda pelagiana. Esta ense\u00f1aba que el pecado de Ad\u00e1n s\u00f3lo lo afec<\/etiqueta>t\u00f3 a \u00e9l y no a la humanidad en su totalidad, que cada individuo nace libre de pecado y tiene poder para vivir una vida sin pecado, y que ha habido personas que lo han logrado. Podemos estudiar con provecho la controversia y sus consecuencias en los escritos de Agust\u00edn contra los pelagianos. El pelagianismo, con su afirmaci\u00f3n de la total capacidad del hombre, adquiri\u00f3 prominencia nuevamente en el socinianismo de los ss. XVI y XVII, y contin\u00faa bajo el disfraz de la moderna religi\u00f3n human\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La iglesia cat\u00f3lica romana adopta una posici\u00f3n intermedia y ense\u00f1a que lo que el hombre perdi\u00f3 por la ca\u00edda fue el don sobrenatural de la justicia original, que no pertenec\u00eda propiamente a su ser como hombre, sino que se trataba de algo extra a\u00f1adido por Dios (<\/span><span style=''>donum superadditum<\/span><span lang=ES style=''>), con la consecuencia de que la ca\u00edda dejaba al hombre en el estado natural en que hab\u00eda sido creado (<\/span><span style=''>in puris naturalibus<\/span><span lang=ES style=''>): ha sufrido un mal m\u00e1s bien negativo que positivo; privaci\u00f3n m\u00e1s bien que depravaci\u00f3n. Esta ense\u00f1anza abre la puerta a la afirmaci\u00f3n de la capacidad y, m\u00e1s todav\u00eda, de la necesidad que tiene el hombre no regenerado de contribuir mediante sus obras a su propia salvaci\u00f3n (semipelagianismo, sinergismo), caracter\u00edstica esta de la teolog\u00eda cat\u00f3licorromana del hombre y la gracia. Para un punto de vista cat\u00f3licorromano, v\u00e9ase H. J. Richards, \u201cThe Creation and Fall\u201d, en <i>Scripture<\/i> 8, 1956, pp. 109\u2013115.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque mantiene la concepci\u00f3n del hombre como ser ca\u00eddo, la teolog\u00eda liberal contempor\u00e1nea niega la historicidad del acontecimiento de la ca\u00edda. Se dice que cada hombre es su propio Ad\u00e1n. Igualmente, ciertas formas de filosof\u00eda existencialista moderna, que esencialmente constituye un repudio del objetivismo hist\u00f3rico, est\u00e1n dispuestas a emplear el t\u00e9rmino \u201cestado ca\u00eddo\u201d para describir el estado subjetivo pesimista en que se encuentra el hombre. Sin embargo, un concepto flotante no relacionado con el hecho hist\u00f3rico no explica nada. Pero, por cierto, el NT entiende la ca\u00edda como un hecho concreto en la historia del hombre, un hecho, adem\u00e1s, de tan cr\u00edticas consecuencias para toda la raza humana que va de la mano del otro gran hecho crucial de la historia y lo explica, o sea la venida de Cristo a salvar al mundo (v\u00e9ase Ro. 5.12ss; 1 Co. 15.21s). La humanidad, junto con el resto del orden creado, aguarda un tercer hecho hist\u00f3rico, de car\u00e1cter concluyente, a saber la segunda venida de Cristo al final de esta era, cuando ser\u00e1n finalmente abolidos los efectos de la ca\u00edda, los incr\u00e9dulos ser\u00e1n eternamente juzgados, y la creaci\u00f3n ser\u00e1 renovada, el nuevo cielo y la nueva tierra en los que mora la justicia ser\u00e1n establecidos de acuerdo con los inmutables prop\u00f3sitos del Dios todopoderoso (v\u00e9ase Hch. 3.20s; Ro. 8.19ss; 2 P. 3.13; Ap. 21\u201322). De este modo, por la gracia de Dios, todo lo que se perdi\u00f3 en Ad\u00e1n, y mucho m\u00e1s, se restaura en Cristo. (* <span style='text-transform:uppercase'>Pecado<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> M. Flick, Z. Alszeghy, <i>El hombre bajo el signo del pecado<\/i>, 1972; H. Haag, <i>El pecado original en la Biblia y en la doctrina de la iglesia<\/i>, 1979; C. Baumgartner, <i>El pecado original<\/i>, 1981; J. Scharbert, <i>\u00bfPecado original?<\/i>, 1972; W. Zimmerli, <i>Manual de teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1980, pp. 191\u2013201; A. Peteiro, <i>Pecado y hombre actual<\/i>, 1972; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II; S. Croatto, <i>Crear y amar en libertad<\/i>, 1986; G. von Rad, <i>El libro del G\u00e9nesis<\/i>, 1975.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>N. P. Williams, <i>The Ideas of the Fall and of Original Sin<\/i>, 1927; J. G. Marchen, <i>The Christian View of Man<\/i>, 1937, <etiqueta id=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\" title=\"\">cap(s). 14; J. Murray, <\/etiqueta><i>The Imputation of Adam\u2019s Sin<\/i>, 1959.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>P.E.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Tropezar, Tropiezo Pro 16:18 antes de la c la altivez de esp\u00edritu Jud 1:24 que es poderoso para guardaros sin c Com\u00fanmente se utiliza esta palabra en teolog\u00ed\u00ada para se\u00f1alar los acontecimientos relacionados con la p\u00e9rdida de la inocencia por parte de nuestros primeros padres (Gn. 3). \u2020\u00a2Eva es seducida por la serpiente incitando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCAIDA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8601","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8601"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8601\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}