{"id":8632,"date":"2016-02-05T04:54:36","date_gmt":"2016-02-05T09:54:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cosmos\/"},"modified":"2016-02-05T04:54:36","modified_gmt":"2016-02-05T09:54:36","slug":"cosmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cosmos\/","title":{"rendered":"COSMOS"},"content":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Mundo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(v. creaci\u00f3n, ecolog\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> idolatr\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada). El t\u00e9rmino cosmos no pertenece a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que habla m\u00e1s bien de \u00abcielo y tierra\u00bb, sino al mundo cultural griego, pero se ha introducido en la traducci\u00f3n griega de los LXX y, sobre todo, en los libros propios de esa edici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Eclo, Sab, 4 Mac, etc.). En el Nuevo Testamento aparece con cierta frecuencia (unas 200 veces), para indicar la totalidad del mundo. Sigue teniendo de fondo una experiencia de armon\u00ed\u00ada y equilibrio, pero, en contra de lo que sucede en la cultura griega, el cosmos b\u00ed\u00adblico es finito, como indica con claridad meridiana la sentencia de Jes\u00fas: \u00c2\u00a1Qu\u00e9 le vale al hombre ganar todo el cosmos si pierde su alma! (cf. Mc 8,36). Desde este contexto queremos evocar la condena de la adoraci\u00f3n del cosmos y la visi\u00f3n del Cristo c\u00f3smico.<\/p>\n<p>(1) Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. (1) Condena de la cosmolatr\u00ed\u00ada. La cosmolatr\u00ed\u00ada o adoraci\u00f3n de los poderes c\u00f3smicos (in terpretados con frecuencia como dioses) ha sido condenada de un modo especial por el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada: \u00abEran naturalmente vanos todos los hombres, que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que Es partiendo de las cosas buenas que est\u00e1n a la vista, que no reconocieron al Art\u00ed\u00adfice fij\u00e1ndose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las \u00f3rbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Si, fascinados por su hermosura, creyeron que esas obras eran dioses, sepan cu\u00e1nto los aventaja su Due\u00f1o, pues las cre\u00f3 el autor de la belleza. Y si les asombr\u00f3 el poder y actividad de esas obras, mediten sobre el poder de quien las hizo, pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analog\u00ed\u00ada a aquel que les dio el ser\u00bb (Sab 13,1-5). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada sabe, lo mismo que Gn 1, que todas las cosas son palabra y signo de Dios, y que el hombre, siendo m\u00e1s que un simple ser de mundo, no puede quedarse en las obras hechas por Dios, sino que, por ellas, se debe elevar hasta el Dios que las hizo. El mundo pertenece al nivel de las obras, es decir, de las cosas fabricadas. Dios, en cambio, es tekhnites o \u00abt\u00e9cnico\u00bb, hacedor de todas ellas (Sab 13,1.5), siendo por tanto \u00abel que Es\u00bb (ton onta: Sab 13,1; cf. Ex 3,14). Por eso, la primera forma de idolatr\u00ed\u00ada consiste en adorar las cosas del mundo, como si fueran por s\u00ed\u00ad mismas divinas.<\/p>\n<p>(2) Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. (2) Actitudes ante el cosmos. En el fondo anterior podemos distinguir dos actitudes primordiales, (a) La religi\u00f3n helenista del entorno israelita concibe el mundo como theion, divino, hogar de existencia para el hombre, y en esa l\u00ed\u00adnea la religi\u00f3n viene a entenderse como equilibrio c\u00f3smico. No son necesarias m\u00e1s palabras que las del mundo. La piedad consiste en ajustarnos religiosamente al cosmos, sabiendo que formamos una parte de su todo, (b) En contra de eso, como buen israelita, el autor de Sab 13,1-9 confiesa que el mundo, cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, acaba esclavizando al hombre, si le impide elevarse a la trascendencia de Dios. De todas formas, el autor del libro \u00abcomprende\u00bb la equivocaci\u00f3n de los cosm\u00f3latras: \u00abA \u00e9stos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queri\u00e9ndole encontrar&#8230; Pero ni siquiera \u00e9stos son perdonables, porque, si lograron conocer el cosmos, \u00bfc\u00f3mo no han conocido primero al Se\u00f1or (que lo gobierna)?\u00bb (Sab 13,6-9). Esa es la reflexi\u00f3n admirada y sorprendida de un jud\u00ed\u00ado que contempla la cultura griega (tal como se ha desarrollado en Alejandr\u00ed\u00ada), cuyos fil\u00f3sofos y sabios han logrado descifrar de alguna forma la \u00abley del universo\u00bb, abriendo un camino que la ciencia europea posterior (desde el siglo XVII) ha desarrollado, pero sin abrirse por ello a la Sabidur\u00ed\u00ada superior de Dios. Aquellos que se quedan en el mundo y divinizan su belleza y sus contrastes, sus valores y sus sombras, permanecen ciegos: dejan de ver precisamente lo que m\u00e1s importa, el Dios que lo ha creado y el hombre que lo habita. Una antropolog\u00ed\u00ada puramente c\u00f3smica resulta insuficiente para el autor del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada y para el conjunto de la Biblia.<\/p>\n<p>(3) Cristo c\u00f3smico. Conforme a la visi\u00f3n de Sab, el cosmos no puede ser divinizado ni adorado. Pero, en otra perspectiva, asumiendo y elaborando elementos del pensamiento judeohelenista, la carta a los Colosenses ha vinculado el Cosmos a Jes\u00fas, de manera que en \u00e9l y por \u00e9l puede ser adorado. \u00abCristo es la imagen del Dios invisible, el primog\u00e9nito de toda creaci\u00f3n, porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, visibles e invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades; todo fue creado por medio de \u00e9l y para \u00e9l. Y \u00e9l es antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l. El es tambi\u00e9n la cabeza del cuerpo, de la Iglesia, y es el principio, el primog\u00e9nito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia, porque al Padre agrad\u00f3 que en \u00e9l habitara toda la plenitud, y por medio de \u00e9l reconciliar consigo todas las cosas, as\u00ed\u00ad las que est\u00e1n en la tierra como las que est\u00e1n en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz\u00bb (Col 1,1520). Una vez que el Evangelio se ha entendido en el contexto de la sabidur\u00ed\u00ada judeohelenista de su tiempo, resulta normal que Jes\u00fas aparezca como centro y sentido del cosmos. Se abre as\u00ed\u00ad un camino que puede conducir a los discursos gn\u00f3sticos, alej\u00e1ndose de la carne e historia de Jes\u00fas. Pero \u00e9ste es tambi\u00e9n un camino que puede y debe recorrerse seg\u00fan el Evangelio, desde el mismo  mundo, entendido como signo de culminaci\u00f3n y redenci\u00f3n cristiana de todo lo que existe. As\u00ed\u00ad lo han puesto de relieve las tres estrofas del himno citado, (a) Preexistencia (Col 1,15-16). El mismo Cristo, ser divino preexistente, es reflejo (imagen) de Dios y principio universal de una creaci\u00f3n que consta de seres visibles e invisibles (ang\u00e9licos), (b) Acci\u00f3n c\u00f3smica (1,17-18). El Cristo divino preexistente es mediador c\u00f3smico, centro estructurante y cabeza de todo lo que existe, de manera que el mundo aparece as\u00ed\u00ad fundado en lo divino, (c) Culminaci\u00f3n (l,18b-20). Ese ser divino ha penetrado en el mundo, realizando su obra triunfadora, ha vencido a la muerte, ha logrado un poder universal de salvaci\u00f3n no s\u00f3lo sobre los hombres, sino sobre el mundo entero. En el fondo del himno de Colosenses parece hallarse un texto m\u00e1s antiguo que trataba probablemente de un ser divino entendido como cabeza (centro) del soma o cuerpo c\u00f3smico, destacando as\u00ed\u00ad el car\u00e1cter f\u00ed\u00adsico-ontol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n. Pero el autor de Col ha cristianizado su figura, de manera que sin negar su car\u00e1cter c\u00f3smico, ha puesto de relieve su importancia redentora humana, como cabeza del cuerpo de la Iglesia. De esa forma rechaza un tipo de gnosis que convertir\u00ed\u00ada a Cristo en un ser divino intemporal. Pero, al mismo tiempo, interpreta a Cristo como creador y redentor c\u00f3smico, principio, centro y culmen de la realidad. A trav\u00e9s de Cristo, Dios no s\u00f3lo se ha encarnado (haci\u00e9ndose hombre), sino que se ha \u00abcosmizado\u00bb, haci\u00e9ndose de alguna forma signo y salvaci\u00f3n de todo el mundo, como hab\u00ed\u00adan puesto de relieve, con una filosof\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica, los grandes Padres de la iglesia alejandrina.<\/p>\n<p>Cf. P. BONNARD, La Sagesse en personne annonce&#8217;e et venue: Je&#8217;sus Christ, LD 44, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1966, 69-79; M. HENGEL, Jndentwn and Hellenismns, SCM, Londres 1981; C. LARCHER, Lc Livre de la Sagesse I-III, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1985; T. OTERO L\u00ed\u0081ZARO, Col 1,15-20 en el contexto de la carta, Gregoriana, Roma 1999; E. SCHWEIZER, La carta a los Colosenses, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Sabidur\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1990.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El cosmos es el primer templo, constituido por el universo entero: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 grande es la casa de Dios! \u00c2\u00a1Qu\u00e9 ancho es el lugar de sus dominios!\u00bb. El profeta Baruc nos recuerda que Dios se revela ya en la admirable arquitectura del universo. En este marco se lleva a cabo una liturgia a la que est\u00e1n convocados cielo y tierra. \u00abLas estrellas brillan desde sus atalayas y se gozan; \u00e9l las llama y ellas contestan: \u00ab\u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estamos!\u00bb y brillan de gozo por su creador.\u00bb En el espacio c\u00f3smico del universo ilimitado se realiza, por tanto, una especie de sagrada congregaci\u00f3n (\u00abIglesia\u00bb significa, precisamente, \u00abcongregaci\u00f3n\u00bb) en la que Dios llama al ser y a la alabanza a las estrellas, a la luz, a los seres vivos de toda especie.  Sabemos que, por muy amplio, espacioso e inmenso que sea el espl\u00e9ndido edificio que contemplamos, no es m\u00e1s que la part\u00ed\u00adcula de un universo cuyo l\u00ed\u00admite no acaba de revelarse a los cient\u00ed\u00adficos. Como dice Baruc: \u00abEs grande y no tiene fin, es  alto y sin medida\u00bb. Por tanto, somos los peque\u00f1os habitantes de un punto del planeta Tierra, que a su vez es un \u00e1tomo comparado con los horizontes ilimitados, todos ellos con car\u00e1cter sagrado, todos ellos capaces de cantar, a su modo, las alabanzas del Dios creador.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La cultura moderna. II. Antiguo Testamento: 1. La idea de cosmos; 2. Cosmograf\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica; 3. Los \u00abor\u00ed\u00adgenes\u00bb del cosmos; 4. El mundo-creaci\u00f3n; 5. El cosmos en los salmos; 6. El cosmos en los profetas; 7. Los sabios y el cosmos; 8. Conclusi\u00f3n. III. Nuevo Testamento: 1. Escritos paulinos: a) El mundo como creaci\u00f3n, b) La redenci\u00f3n del cosmos, c) El cristiano y el mundo; 2. Evangelio de Juan: a) El cosmos y la creaci\u00f3n-salvaci\u00f3n, b) La oposici\u00f3n del mundo a Jes\u00fas; 3. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LA CULTURA MODERNA. La cultura de hoy est\u00e1 en gran parte dominada por la visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo. Por \u00abmundo\u00bb o \u00abcosmos\u00bb en tendemos aqu\u00ed\u00ad la realidad que rodea y en la que vive la humanidad. As\u00ed\u00ad pues, pensamos que la cultura moderna concibe la realidad del universo con los ojos de las ciencias naturales. Al binomio \u00abDios y el hombre\u00bb, caracter\u00ed\u00adstico de la cultura medieval, impregnada de fe, le ha sucedido a partir de la ilustraci\u00f3n el binomio \u00abel hombre y las cosas\u00bb. Se ha impuesto el llamado inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico por las cosas y por su explotaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, es decir, el conocimiento de los aspectos cuantitativos, mensurables y verificables de las cosas que hay que \u00abusar\u00bb y plasmar. La cultura moderna tiende, por tanto, a considerar el cosmos en s\u00ed\u00ad mismo, es decir, en los mecanismos de su \u00abfuncionamiento\u00bb f\u00ed\u00adsico, independientemente de su relaci\u00f3n con Dios y en funci\u00f3n de las necesidades del hombre.<\/p>\n<p>En consecuencia, la cultura moderna es tambi\u00e9n cultura del poder: el objetivo de la vida es adquirir poder para satisfacer las \u00abnecesidades\u00bb. Coherentemente, el cosmos es considerado tambi\u00e9n en funci\u00f3n del poder del hombre. Dentro de semejante cultura, es verdadero y bueno lo que da poder, lo que sirve. La explotaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-tecnol\u00f3gica del cosmos entra en esta cultura del poder.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n religiosa b\u00ed\u00adblica no se propone como anticient\u00ed\u00adfica; pero rechaza las pretensiones totalizantes de la ciencia, entendida de forma ilustrada, y se niega a adorar el poder. En efecto, la fe no es b\u00fasqueda de poder, sino b\u00fasqueda del sentido y del don que se nos ofrece gratuitamente y de forma libre. En el estruendo de las voces levantadas por la ciencia que sirve al poder y de la filosof\u00ed\u00ada reducida a ciencia, la fe -en cuanto fe razonable o raz\u00f3n creyente, capaz de integrar en s\u00ed\u00ad misma la visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo- busca el sentido y el valor del mundo para el hombre en cuanto ser-en-el-mundo.<\/p>\n<p>La perspectiva b\u00ed\u00adblica sobre el cosmos es precisamente la del sentido y el valor del cosmos para el hombre. El hombre creyente de la Biblia no se considera \u00abamo del mundo\u00bb, sino que se autocomprende como guardi\u00e1n del mundo en cuanto realidad dotada de sentido por haber sido dada por el absoluto y estar abierta a \u00e9l. Poniendo en manos de Dios el sentido \u00faltimo de las cosas, la fe le quita a la ciencia y al poder del hombre al que sirve sus pretensiones totalizantes. El mundo, entendido como creaci\u00f3n, y por tanto como don, tiene un sentido que no le viene solamente del hombre, aunque por otra parte est\u00e9 confiado a la \u00abcustodia\u00bb del hombre y alcance su finalidad \u00fanicamente cuando el hombre lo acoge y lo lleva a su cumplimiento.<\/p>\n<p>II. ANTIGUO TESTAMENTO. 1. LA IDEA DE COSMOS. El hebreo b\u00ed\u00adblico no tiene un t\u00e9rmino que corresponda exactamente a nuestro \u00abcosmos\u00bb o \u00abmundo\u00bb, en el que est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita la idea de orden o de belleza. En la \u00e9poca posb\u00ed\u00adblica asumi\u00f3 este significado el t\u00e9rmino `\u00f3lam, que en el AT indica un \u00abtiempo sin fronteras\u00bb, de forma que le`\u00f3lam significa \u00abpara siempre\u00bb; `\u00f3lam es un atributo de Dios y de todo lo que participa de lo divino, tomando as\u00ed\u00ad el sentido de \u00abdefinitivo\u00bb, \u00abpleno\u00bb, \u00abestable\u00bb y \u00abcontinuo\u00bb.<\/p>\n<p>Hay otros dos t\u00e9rminos hebreos que se traducen frecuentemente por \u00abmundo\u00bb, o sea heled y tebel, que no se traducen nunca por k\u00f3smos en los LXX, ya que significan realmente \u00abtierra habitada\u00bb. El griego k\u00f3smos, por el contrario, aparece con frecuencia en los libros tard\u00ed\u00ados y escritos en griego, en la Sabidur\u00ed\u00ada y en el segundo libro de los Macabeos.<\/p>\n<p>Para traducir el sentido de \u00abcosmos\u00bb, la Biblia hebrea suele decir \u00abtodo\u00bb, como en Isa 44:24 : \u00abYo soy el Se\u00f1or, el que lo ha hecho todo\u00bb, o en 1Cr 29:11 : \u00abTodo cuanto hay en el cielo y en la tierra es tuyo\u00bb. El binomio cielo-tierra, con la variante cielo-mar (Isa 50:2) o infiernos-cielo-mar (Am\u00f3 9:2), designa el universo entero, como en G\u00e9n 1:1 : \u00abAl principio Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>En todos estos casos, la Biblia no tiene la idea de un cosmos separado e independiente del hombre, es decir, no piensa en el cosmos como \u00abcontenedor\u00bb y en el hombre como \u00abcontenido\u00bb. Por consiguiente, la Biblia carece de la idea de \u00abespacio\u00bb como recept\u00e1culo vac\u00ed\u00ado; el espacio est\u00e1 siempre lleno de algo, pues de lo contrario no existe; no existe la idea de \/\u00bbtiempo\u00bb m\u00e1s que unida a una realidad que hay en el tiempo. No existe la abstracci\u00f3n de tipo griego.<\/p>\n<p>El cosmos no es, en la Biblia, una entidad fija, inm\u00f3vil, un \u00abser\u00bb o un organismo, sino m\u00e1s bien un acontecimiento, un proceso din\u00e1mico que se desarrolla. Ha dicho muy bien G. von Rad: \u00abNunca se recordar\u00e1 bastante que al antiguo Israel le era extra\u00f1o el concepto de `mundo&#8217; que es corriente para nosotros. El que no dispusiera de un concepto tan obvio como el del griego `cosmos&#8217; es algo que tiene profundas razones. Es evidente que Israel no estaba en disposici\u00f3n de concebir el mundo, filos\u00f3ficamente objetivado, como una entidad a la que se contrapone el hombre. El motivo de esto tiene que buscarse en la visi\u00f3n israelita, no tanto ontol\u00f3gica como hist\u00f3rica, del mundo. De este modo el mundo se presentaba al hombre de formas siempre nuevas y variadas; era, por tanto, mucho m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil captarlo conceptualmente, y m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil todav\u00ed\u00ada reducirlo a un principio unitario. Israel no ve\u00ed\u00ada el mundo como un organismo ordenado y autosuficiente, debido a que por un lado ve\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s directamente en su deveenir la obra de Yhwh, y por otro percib\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en \u00e9l la contribuci\u00f3n del hombre, que con sus acciones buenas o malas determinaba incesantemente las reacciones del ambiente circundante\u00bb.<\/p>\n<p>2. COSMOGRAF\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA. No hay en la Biblia una descripci\u00f3n unitaria del universo. Es posible, sin embargo, deducirla de los muchos pasajes en los que se alude a \u00e9l. Lo mismo que los babilonios, tambi\u00e9n los israelitas conceb\u00ed\u00adan el universo como una estructura en tres niveles: el cielo, la tierra (y el mar), el mundo subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Se trata de una estructura, en el sentido de que los diversos elementos del cosmos est\u00e1n en relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. Por ejemplo, en Exo 20:4 leemos: \u00abNo te har\u00e1s escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aqu\u00ed\u00ad abajo en la tierra o en el agua bajo tierra\u00bb. El cielo est\u00e1 \u00abarriba\u00bb, en lo m\u00e1s alto; la tierra est\u00e1 \u00abaqu\u00ed\u00ad abajo\u00bb; los infiernos est\u00e1n \u00abbajo tierra\u00bb.<\/p>\n<p>En el texto de la bendici\u00f3n de Jos\u00e9 (Deu 33:13-16) aparece clara la estructura tripartita \u00abcielo-tierra-.e&#8217;ol\u00bb junto con los elementos diferentes y propios de cada nivel: \u00abSea su tierra bendita del Se\u00f1or con los roc\u00ed\u00ados del cielo en lo alto, y abajo con las aguas fiel abismo, con lo mejor que hace crecer el sol, con los frutos que hace brotar la luna, con las primicias de las viejas monta\u00f1as, con lo mejor de los collados eternos, con lo mejor de la tierra y su abundancia, gracioso don del que se apareci\u00f3 en la zarza; descienda todo esto sobre la cabeza de Jos\u00e9, el escogido entre sus hermanos\u00bb. Por encima de todo el universo est\u00e1 \/ Dios, creador y garant\u00ed\u00ada del orden del cosmos. Excepto en Sab 13, el hombre b\u00ed\u00adblico no parece estar preocupado por \u00abprobar\u00bb la existencia de Dios a partir del mundo creado: a Dios se le experimenta y se le encuentra en la historia; su poder creador en el cosmos es percibido dentro de la fe en \u00e9l, sacada de la experiencia hist\u00f3rica de su revelaci\u00f3n. La contemplaci\u00f3n del cosmos no es tanto el camino para probar la existencia de Dios como m\u00e1s bien el desciframiento de los signos de su presencia activa de creador.<\/p>\n<p>El cielo est\u00e1 habitado por las estrellas, que forman constelaciones: \u00abEl ha creado la Osa y Ori\u00f3n, las Pl\u00e9yades y la constelaci\u00f3n del Sur\u00bb (Job 9:9; cf Job 38:13). Se se\u00f1alan con certeza dos planetas: Saturno y Venus: \u00ab\u00bfC\u00f3mo has ca\u00ed\u00addo del cielo, brillante estrella, hijo de la aurora (Venus)?\u00bb (Isa 14:12); \u00abPero llevar\u00e9is a Sacut, vuestro rey, y a Kev\u00e1n (Saturno), vuestro dios, vuestros \u00ed\u00addolos que os hab\u00e9is fabricado\u00bb (Am\u00f3 5:26). Probablemente Israel sufr\u00ed\u00ada la tentaci\u00f3n de entregarse al culto de los astros, difundido y practicado en Babilonia; as\u00ed\u00ad se explica la prohibici\u00f3n insistente del \/ dec\u00e1logo y la pol\u00e9mica de Am\u00f3s contra el culto de Saturno y la de Isa\u00ed\u00adas contra el culto a Venus, asociada a la diosa Astart\u00e9. Los astros en la Biblia quedan desdivinizados y reducidos a simples criaturas de Dios (cf G\u00e9n 1). Lo mismo que los egipcios y los babilonios, tambi\u00e9n los israelitas se sent\u00ed\u00adan impresionados por el sol, s\u00ed\u00admbolo de eterna duraci\u00f3n; pero lo desmitificaron: \u00abEl sol sale y se pone, y se apresura a su lugar, de donde vuelve a salir\u00bb (Qo 1,5). El curso regular del sol es signo de la estabilidad y del orden de lo creado, como se ve en el sucederse de las estaciones: \u00abMientras dure la tierra, sementera y cosecha, fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno, d\u00ed\u00ada y noche no cesar\u00e1n jam\u00e1s\u00bb (G\u00e9n 8:22). Probablemente un himno al sol se transform\u00f3 en un himno a la t\u00f3rah (Sal 19).<\/p>\n<p>El cielo es la sede de Dios: \u00abEl se sienta sobre el globo de la tierra, cuyos habitantes le parecen saltamontes; \u00e9l despliega los cielos como tenue velo y los extiende como una tienda para vivir en ella\u00bb (Isa 40:22). Dios est\u00e1 en los cielos, pero est\u00e1 presente en el templo de Jerusal\u00e9n: \u00ab\u00bfSer\u00e1 posible que Dios pueda habitar sobre la tierra? Si los cielos en toda su inmensidad no te pueden contener, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto menos este templo que yo he construido!\u00bb (1Re 8:27). Dios es absolutamente trascendente, pero no est\u00e1 lejos ni ausente. En el templo est\u00e1 presente el nombre, la gloria de Dios: es una manera de afirmar la inmanencia, pero salvaguardando la trascendencia de Dios. La distancia del cielo es s\u00ed\u00admbolo de la trascendencia divina: \u00abComo se alza el cielo por encima de la tierra, se elevan mis caminos sobre vuestros caminos y mis pensamientos sobre vuestros pensamientos\u00bb (Isa 55:9). Las nubes son s\u00ed\u00admbolo de la presencia velada de Dios: con una nube Dios gu\u00ed\u00ada a los israelitas en su viaje a trav\u00e9s del desierto (Exo 13:21; Exo 14:19-20; Exo 19:16-25) y en una nube desciende para hablar con Mois\u00e9s (cf Exo 25:15-18; Exo 33:9-11; N\u00fam 12:5-10). La nube revela y esconde la presencia activa de Dios. Yhwh no es, como los otros dioses de los pueblos del antiguo Oriente, un Dios ligado y definido por los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos o geof\u00ed\u00adsicos; los dioses cananeos, por ejemplo, eran personificaciones de los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos (hab\u00ed\u00ada, p.ej., un dios de la tempestad), mientras que Yhwh controla, domina, provoca esos fen\u00f3menos. As\u00ed\u00ad en Ose 13:15 : \u00abPero llegar\u00e1 el solano, el viento del Se\u00f1or se alzar\u00e1 del desierto, secar\u00e1 sus manantiales, agotar\u00e1 sus fuentes y se llevar\u00e1 todos sus tesoros, sus objetos preciosos\u00bb; en Isa 29:6 : \u00abSer\u00e1s visitado por el Se\u00f1or todopoderoso con truenos, terremotos, gran estruendo, con hurac\u00e1n, tempestad y fuego devorador\u00bb. Nada escapa del dominio de Yhwh y no hay ning\u00fan \u00ablugar\u00bb inaccesible para \u00e9l.<\/p>\n<p>La \/ tierra es designada con diversos t\u00e9rminos hebreos, que reflejan los diversos modos de percibir la relaci\u00f3n del hombre con la tierra, entendida como territorio (&#8216;eres), suelo (adamah), tierra firme (yabasah), tierra habitada (tebel), espacio del mundo (heled). Los babilonios se imaginaban la tierra como un disco, en cuyo centro estaba Babilonia; del mismo modo los hebreos se representaban la tierra como una superficie que ten\u00ed\u00ada su centro en Jerusal\u00e9n: \u00abEsta es la ciudad de Jerusal\u00e9n, que yo hab\u00ed\u00ada situado en medio de las naciones y de sus territorios\u00bb (Eze 5:5). Jerusal\u00e9n es el ombligo, es decir, el centro de la tierra (Eze 38:12; cf Jue 9:37). Para los griegos, Atenas (u otras ciudades) era el ombligo del mundo; para los egipcios era Tebas -sede del culto al dios Am\u00f3n- el centro de la tierra; para los romanos, Roma era el umbelicus orbis. La centralidad de Jerusal\u00e9n no se conceb\u00ed\u00ada s\u00f3lo en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos, sino tambi\u00e9n teol\u00f3gicos: surge sobre el monte m\u00e1s alto, de ella proviene la palabra del Se\u00f1or, a ella han de afluir todas las gentes (Isa 2:1-5; Miq 4:1-3); la capital es s\u00ed\u00admbolo del pueblo de Dios, luz y modelo para todos los pueblos del orbe.<\/p>\n<p>Lo mismo que no elabor\u00f3 un sistema o una teor\u00ed\u00ada astron\u00f3mica, tampoco Israel construy\u00f3 ninguna concepci\u00f3n sistem\u00e1tica de geof\u00ed\u00adsica. Los fen\u00f3menos geof\u00ed\u00adsicos, como los terremotos o las erupciones volc\u00e1nicas, est\u00e1n al servicio de Dios, que tiene pleno dominio sobre ellos. Ellos forman el cortejo de las teofan\u00ed\u00adas: \u00abSe\u00f1or, cuando t\u00fa saliste de Se\u00ed\u00adr, cuando avanzaste desde los campos de Ed\u00f3n, la tierra tembl\u00f3, se turb\u00f3 el cielo, las nubes se deshicieron en agua. Los montes se derritieron ante la presencia del Se\u00f1or, ante la presencia del Se\u00f1or, Dios de Israel\u00bb (Jue 5:4-5). Entre el cielo y el mundo subterr\u00e1neo est\u00e1 tambi\u00e9n el mar (yam), con una referencia especial -para los hebreos- al Mediterr\u00e1neo. Los israelitas no eran navegantes y sent\u00ed\u00adan cierto miedo al mar, que se convirti\u00f3 para ellos en s\u00ed\u00admbolo del caos, en la sede de los monstruos espantosos: \u00ab\u00bfNo eres t\u00fa el que parti\u00f3 en dos a Rahab y traspas\u00f3 el drag\u00f3n? \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 el mar, las aguas del oc\u00e9ano, el que convirti\u00f3 en camino el fondo del mar para que pasaran los libertados?\u00bb (Isa 51:10). La victoria de Yhwh sobre el mar y sobre sus monstruos es la liberaci\u00f3n del hombre de las fuerzas hostiles y mortales que le amenazan.<\/p>\n<p>El mundo subterr\u00e1neo est\u00e1 relacionado generalmente con la \/ muerte. En efecto, la muerte era concebida, al menos en algunos pasajes del AT, como un paso de la tierra -lugar de los vivientes- al le&#8217;ol, morada de los muertos. El seol es la \u00abtierra\u00bb del olvido, de las tinieblas y del silencio, de las sombras. All\u00ed\u00ad no hay vida, como en el desierto. El seol est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo de la tierra (Deu 32:22), m\u00e1s all\u00e1 del abismo subterr\u00e1neo (Job 26:5; Job 38:16-17). Nunca se dice que Dios haya creado el Seol. Est\u00e1 en el l\u00ed\u00admite extremo del universo. \u00abSi se ocultan en el abismo (se &#8216;ol), de all\u00ed\u00ad los sacar\u00e1 mi mano\u00bb (Am\u00f3 9:2). As\u00ed\u00ad pues, Dios act\u00faa de forma soberana incluso en el seol.<\/p>\n<p>La cosmograf\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no pretende ser una concepci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del cosmos, comparable con la de las ciencias modernas. Israel no se situaba ante el mundo en una actitud \u00abneutral\u00bb, que objetivase la totalidad de los elementos c\u00f3smicos como un sistema de leyes; por eso, y no s\u00f3lo por las limitaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas o conceptuales, carece de los t\u00e9rminos\/ conceptos de \u00abmundo\u00bb, \u00abnaturaleza\u00bb, \u00abcosmos\u00bb. Como se ha intentado mostrar, para Israel el mundo es un suceso, un obrar incesante y continuo de Dios, que sostiene y hace vivir todas las cosas. En cuanto tal, el mundo era percibido como manifestaci\u00f3n de la realidad y de la omnipotencia de Dios. Las experiencias humanas del mundo natural se viv\u00ed\u00adan, dentro de la perspectiva de la fe en la creaci\u00f3n, como experiencias de Dios, de su intervenci\u00f3n poderosa y ben\u00e9fica en favor del hombre. Sin embargo, la experiencia de las faltas de armon\u00ed\u00ada en el cosmos plantea el problema de la justicia de Dios, como aparece en el libro de \/ Job y de Ben Sir\u00e1 [\/ Sir\u00e1cida].<\/p>\n<p>3. Los \u00abOR\u00ed\u008dGENES\u00bb DEL COSMOS.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de la Biblia no se dirige a explicar \u00abc\u00f3mo\u00bb tuvo origen el mundo, sino m\u00e1s bien a comprender y proclamar el \u00absentido\u00bb del mundo como creaci\u00f3n de Dios. En la narraci\u00f3n, considerada generalmente como yahvista, de los or\u00ed\u00adgenes (G\u00e9n 2-3), la \u00abascensi\u00f3n\u00bb al tiempo primordial equivale a un \u00abdescenso\u00bb a las profundidades del ser: se hace remontar a los comienzos lo que es permanentemente verdadero y constitutivo del hombre. Lo mismo ocurre en el texto sacerdotal de G\u00e9n 1 [\/ G\u00e9nesis].<\/p>\n<p>Se trata de un modo de pensar mitopoi\u00e9tico. Lo que se conoce como estructura u orden -nosotros dir\u00ed\u00adamos metaf\u00ed\u00adsico- se dice que existe desde el principio, desde los tiempos primordiales. Yen este sentido el lenguaje mitol\u00f3gico de G\u00e9n 1-11 es verdadero: \u00c2\u00a1nos dice lo que estamos viviendo todos los d\u00ed\u00adas!<br \/>\nLa tradici\u00f3n yahvista presenta el cosmos como un suceso orientado a Yhwh, como el lugar de la presencia ben\u00e9fica de Dios en favor del hombre. El hombre tiene un v\u00ed\u00adnculo indisoluble con el cosmos, porque viene de la tierra: \u00abEl Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, le insufl\u00f3 en sus narices un h\u00e1lito de vida y as\u00ed\u00ad el hombre lleg\u00f3 a ser un ser viviente\u00bb (G\u00e9n 2:7). Las cosas, la tierra con sus frutos y el ritmo de las estaciones, \u00absementera y cosecha, fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno, d\u00ed\u00ada y noche\u00bb (G\u00e9n 8:22), est\u00e1n al servicio del hombre. El hombre tiene a su lado a los animales (G\u00e9n 2:19-20), a los que impone un nombre, lo cual quiere decir que ellos tienen un significado para el hombre; es el ser humano el que les da un nombre, es decir, el que fija el destino y la funci\u00f3n de los animales. El hombre tiene una relaci\u00f3n con el mundo: tiene que labrarlo y guardarlo con su trabajo: \u00abEl Se\u00f1or Dios tom\u00f3 al hombre y le puso en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n para que lo cultivase y lo guardase\u00bb (G\u00e9n 2:15). As\u00ed\u00ad pues, el trabajo humano no es explotaci\u00f3n arbitraria, sino custodia del mundo, que supone el conocimiento del sentido y del destino de ese mundo. Por consiguiente, la concepci\u00f3n cosmol\u00f3gica yahvista es antropol\u00f3gica: el mundo es inseparable del hombre, y viceversa. La estructura concreta del mundo depende de la acci\u00f3n insondable de Dios creador, pero tambi\u00e9n del obrar del hombre. Puesto que el hombre es pecador (G\u00e9n 3), malvado, y \u00absiempre est\u00e1 pensando en hacer el mal\u00bb (G\u00e9n 6:5), sus relaciones con el mundo se han alterado. El suelo es maldecido por culpa del hombre, que tendr\u00e1 que sacar de \u00e9l con fatiga el alimento para todos los d\u00ed\u00adas de su vida (G\u00e9n 3:17). El mismo cosmos se vuelve indomable y hasta violento en contra del hombre (cf el diluvio). Con el pecado se ha perdido el equilibrio armonioso, querido por Dios, entre el hombre y su mundo. El cosmos se hace ambiguo, no en s\u00ed\u00ad mismo, sino en su relaci\u00f3n con el hombre corrompido y malvado. Pero desde G\u00e9n 12:1-3, con la elecci\u00f3n de Abrah\u00e1n, Dios vuelve a introducir en la historia humana la fuerza recr\u00e9adora de su bendici\u00f3n para salvar al hombre y, a trav\u00e9s de \u00e9l, librar al cosmos de la ruina.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n sacerdotal (G\u00e9n 1:1-2, 4a) cuenta los \u00abor\u00ed\u00adgenes\u00bb del cosmos para mostrar la estructura arquet\u00ed\u00adpica de la existencia tanto del hombre como del mundo; es decir, muestra una especie de \u00abprograma\u00bb de lo que el hombre y el mundo deben ser. No se trata -repetimos- de una narraci\u00f3n de lo que fue, sino de lo que siempre ha sido y sigue siendo v\u00e1lido. Ni siquiera aqu\u00ed\u00ad, como en ning\u00fan otro texto b\u00ed\u00adblico, se ha de buscar cu\u00e1l era la antigua concepci\u00f3n \u00abcient\u00ed\u00adfica\u00bb del mundo, y mucho menos una visi\u00f3n c\u00f3smica normativa para el cient\u00ed\u00adfico de nuestros d\u00ed\u00adas. La Biblia presenta la verdad que cuenta para nuestra salvaci\u00f3n, y no tiene unas verdades cient\u00ed\u00adficas neutras.<\/p>\n<p>Son tres los aspectos fundamentales del cosmos en la tradici\u00f3n sacerdotal: el orden, el tiempo, la vida. Se trata de las grandes categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas de esta tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>En primer lugar, en G\u00e9n 1 el cosmos es un todo armonioso y ordenado. El principio de este orden est\u00e1 en la actividad de Dios, expresada con verbos que guardan relaci\u00f3n con la idea de orden: separar (p.ej., las aguas del cielo de las de la tierra), poner en su sitio (p.ej., los astros), dar un nombre (p.ej., Dios llama a lo seco \u00abtierra\u00bb), asignar una funci\u00f3n (p.ej., el sol es para el gobierno del d\u00ed\u00ada). El \u00abcrear\u00bb (G\u00e9n 1:1) divino no es un \u00abhacer\u00bb t\u00e9cnico o instrumental, sino un \u00abobrar\u00bb que compromete al sujeto que act\u00faa y a su intencionalidad: Dios \u00abhace\u00bb los astros y \u00abhace\u00bb tambi\u00e9n al hombre. El hacer creador de Dios est\u00e1 dominado por una intenci\u00f3n de orden y de armon\u00ed\u00ada (\u00abVio Dios que esto era bueno\/hermoso\u00bb es un estribillo que se repite siete veces, y como el \u00absiete\u00bb es el s\u00ed\u00admbolo de la perfecci\u00f3n, indica la armon\u00ed\u00ada perfecta del mundo querida por Dios). En la cima de la actividad creadora de Dios est\u00e1 la creaci\u00f3n del hombre como imagen de Dios. El cosmos se le conf\u00ed\u00ada al hombre: \u00abDios los bendijo y les dijo: `Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra'\u00bb (G\u00e9n 1:28). \u00abEl autor del c\u00f3digo sacerdotal, en relaci\u00f3n con el mundo, no conoc\u00ed\u00ada los problemas que hoy nos angustian a nosotros. No estaba aterrorizado ni por una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica ni por una amenazadora inhabitabilidad del mundo causada por un saqueo irresponsable. Por consiguiente, no hay que buscar en \u00e9l ninguna respuesta directa sobre la responsabilidad del hombre respecto a la tierra\u00bb(N. Lohfink). Sin embargo, condena todo lo que tiende a destruir el orden y el equilibrio del cosmos; para la tradici\u00f3n sacerdotal, \u00abel que estropea la creaci\u00f3n se juega la salvaci\u00f3n\u00bb (N. Lohfink). El \u00abdominio\u00bb del hombre sobre el mundo es, por tanto, un gobierno y una custodia del mundo: es \u00e9sta una visi\u00f3n que hoy llamar\u00ed\u00adamos \u00abecol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>El mundo, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, es un suceso que acontece en el tiempo. Esto se subraya de manera especial por el ritmo de los seis d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n y por la funci\u00f3n, asignada a los astros, de servir de se\u00f1al para las estaciones, los d\u00ed\u00adas, los a\u00f1os y las fiestas. De esta manera el cosmos est\u00e1 vinculado a la historia humana; no es una realidad inmutable y est\u00e1tica, sino que en cierto modo \u00abevoluciona\u00bb en relaci\u00f3n con el hombre. Esto significa que la relaci\u00f3n del hombre con el mundo es hist\u00f3rica, sometida a posibles variaciones, tanto para lo mejor como para lo peor.<\/p>\n<p>En tercer lugar, el autor sacerdotal tiene un inter\u00e9s especial por el tema de la vida. Dios es el que hace vivir y el que da su bendici\u00f3n a los seres creados, esto es, les da la energ\u00ed\u00ada vital que los hace capaces de hacer que prosiga la vida. El cosmos est\u00e1 lleno de 1 vida. Y bendici\u00f3n significa \u00abenerg\u00ed\u00ada de procrear\u00bb. Dios bendice a los seres vivientes (G\u00e9n 1:22), as\u00ed\u00ad como bendice al hombre y a la mujer (G\u00e9n 1:28). Sin la capacidad de procrear que da la bendici\u00f3n, no habr\u00ed\u00ada propiamente vida.<\/p>\n<p>Pero el hombre ha introducido en el mundo la violencia (hamas): \u00abLa tierra estaba corrompida delante de Dios y toda ella llena de violencia\u00bb (G\u00e9n 6:11). La difusi\u00f3n de la violencia humana provoca el diluvio, una verdadera reca\u00ed\u00adda del cosmos en el caos. La creaci\u00f3n es la victoria sobre el caos, sobre el toh\u00fc wab\u00f3h\u00fa original (G\u00e9n 1:2), a trav\u00e9s de una actividad de ordenaci\u00f3n del mundo. No hay en G\u00e9n 1 ninguna lucha de dioses rivales, como en los mitos babil\u00f3nicos (cf Atraliasis) ni entre la divinidad (Marduk) y el mar personificado (Tiamat). Para el texto b\u00ed\u00adblico, el caos inicial es un elemento que Dios domina, sin que haya la menor traza de una lucha de la que tenga que salir el orden del cosmos. Dios act\u00faa solo, y su victoria sobre el caos no se realiza a costa de ninguna otra divinidad.<\/p>\n<p>En los Salmos, sin embargo (G\u00e9n 74:13-14; G\u00e9n 104:26), y en los textos prof\u00e9ticr. tard\u00ed\u00ados (como en Isa 27:1) aparecen algunas huellas de este tema de la victoria de Dios sobre las fuerzas del caos, designadas con nombres de monstruos como Leviat\u00e1n y el Drag\u00f3n. Pero en G\u00e9n 1 el orden c\u00f3smico es producido por la palabra de Dios, sin lucha alguna.<\/p>\n<p>4. EL MUNDO-CREACI\u00ed\u201cN. De las consideraciones anteriores se deduce con claridad que la idea b\u00ed\u00adblica de cosmos es inseparable de la de creaci\u00f3n: Dios es el origen y la garant\u00ed\u00ada del orden c\u00f3smico, porque es su creador. Pero la idea b\u00ed\u00adblica de creaci\u00f3n no tiene que entenderse sobre el trasfondo del problema del dualismo gn\u00f3stico; este dualismo, exceptuando quiz\u00e1 a Juan, no es un problema b\u00ed\u00adblico. En otras palabras, la Biblia no se pregunta sobre el origen absoluto del mundo, sino m\u00e1s bien sobre la relaci\u00f3n hombre-mundo, sobre la salvaci\u00f3n de Dios y el papel del mundo, sobre la presencia y la acci\u00f3n de Dios en el mundo.<\/p>\n<p>En los textos de G\u00e9n 1-11 el inter\u00e9s no se dirige al tema de la \u00abcreatio ex nihilo\u00bb ni al del \u00abChaoskampf &#8216;, sino a la acci\u00f3n ordenadora de Dios. Pues bien, el orden c\u00f3smico est\u00e1 relacionado con el orden moral y social: el desorden moral, la violencia, sacude al propio cosmos con el diluvio; en los salmos reales, como, por ejemplo, el Sal 72:1-7, la justicia (el recto orden) del rey guarda relaci\u00f3n con el orden de la naturaleza. As\u00ed\u00ad pues, el centro de atenci\u00f3n es el orden del cosmos m\u00e1s bien que su origen.<\/p>\n<p>Ha escrito C. Westermann: \u00abEn el AT no se habla nunca de fe en el Creador, no se encuentra nunca una frase del tipo: `Creo que el mundo ha sido creado por Dios&#8217;; y en las profesiones de fe del AT (el llamado &#8216;credo hist\u00f3rico&#8217;, como dijo G. von Rad) no aparece nunca la creaci\u00f3n o la fe en el Creador. Es f\u00e1cil comprender la raz\u00f3n: para el hombre del AT no exist\u00ed\u00ada una posibilidad distinta de concebir el origen del mundo. La creaci\u00f3n no entraba para \u00e9l en un art\u00ed\u00adculo de fe, ya que no exist\u00ed\u00ada para \u00e9l ninguna alternativa. En otras palabras, \u00e9l ten\u00ed\u00ada una concepci\u00f3n de la realidad distinta de la nuestra, de forma que para \u00e9l no exist\u00ed\u00ada m\u00e1s que la realidad puesta por Dios. Aquellos hombres no ten\u00ed\u00adan necesidad de creer que el mundo ha sido creado por Dios, puesto que era \u00e9ste un presupuesto de su pensar\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre este presupuesto de que el mundo est\u00e1 totalmente bajo el dominio de Yhwh, la Biblia se pregunta por la salvaci\u00f3n de Dios para su pueblo. En los textos po\u00e9ticos m\u00e1s antiguos (G\u00e9n 49; Exo 15:2-18; Deu 32:1-43; Jue 5; 2Sa 22:2-51; Sal 29:68), \u00abno se habla del origen absoluto, sino m\u00e1s bien del origen del orden social, tal como Israel lo encontr\u00f3 y lo entendi\u00f3&#8230;, es decir, de la salvaci\u00f3n de Israel por obra de Dios\u00bb (D. McCarthy).<\/p>\n<p>El mundo, para el israelita, no era el lugar de la automanifestaci\u00f3n de lo divino como fuerza inmanente al cosmos: Dios trasciende el mundo, es el creador que garantiza y mantiene s\u00f3lidamente la estabilidad del mundo. El mundo \u00abnarra\u00bb, \u00abanuncia\u00bb al Dios creador: \u00abLos cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos\u00bb (Sal 19:2). Dios act\u00faa e interviene en el cosmos, y los llamados \u00abfen\u00f3menos naturales\u00bb se atribuyen inmediatamente a Dios, incluidas las cat\u00e1strofes, como el terremoto, la sequ\u00ed\u00ada, el rayo, etc. El mundo est\u00e1 bajo el dominio absoluto de Dios, pero no est\u00e1 habitado por fuerzas inmanentes divinas o demon\u00ed\u00adacas. Por eso no existe en Israel la idea de cosmos en el sentido de mundo regulado por leyes eternas, fijas e inmutables. El mundo es el lugar, siempre abierto, de la libre iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios para el hombre [\/Milagro].<\/p>\n<p>La experiencia original de Israel, de la que el Exodo es una versi\u00f3n ejemplar, es la del Dios salvador y libertador. De esta experiencia hist\u00f3rica de salvaci\u00f3n, Israel \u00abse elev\u00f3\u00bb a la fe en Dios creador para afirmar que Dios crea, sostiene, hace vivir al mundo a fin de poder comunicar su salvaci\u00f3n a los hombres. Sint\u00e9ticamente podemos decir con otras palabras que Yhwh es salvador y que, para llevar a cabo su salvaci\u00f3n, crea y hace vivir al mundo. Se ve la creaci\u00f3n en un horizonte soteriol\u00f3gico.<\/p>\n<p>5. EL COSMOS EN LOS SALMOS. El hebreo orante de los \/ Salmos est\u00e1 envuelto en el cosmos, se siente hechizado y arrebatado por el esplendor del sol (Sal 19), s\u00ed\u00admbolo de la t\u00f3rah, o de la fuerza destructora de la tempestad (Sal 29), s\u00ed\u00admbolo del poder divino. Pero es toda la creaci\u00f3n la que \u00abhabla\u00bb al y con el salmista.<\/p>\n<p>En efecto, el cosmos de los Salmos es un mundo significativo, que tiene sentido porque es como la encarnaci\u00f3n del sentido dado por Dios con su palabra creadora. Todas las cosas son fruto de la palabra de Dios, y por tanto portadoras de sentido. El mundo habla sin palabras y sin escritura: \u00abNo es un preg\u00f3n, no son palabras, no son voces que puedan escucharse, mas su sonido se extiende por la tierra entera y hasta el conf\u00ed\u00adn del mundo sus palabras\u00bb (Sal 19:4-5). El cosmos est\u00e1 realmente impregnado de parte a parte por la t\u00f3rah, que, como la sabidur\u00ed\u00ada, tiene dimensiones c\u00f3smicas.<\/p>\n<p>En el salmo 104 parece resonar la mirada contemplativa sobre el cosmos de G\u00e9n 1, como si el ojo pasase de un elemento al otro del mundo creado: la luz, los montes, los valles, el sol, los r\u00ed\u00ados, las plantas, los animales&#8230; No se narra la creaci\u00f3n; se la contempla y se la canta. No se quiere explicar su origen, sino comprender su belleza y su orden. La creaci\u00f3n del mundo es percibida por el salmista no en el pasado, como un suceso de los or\u00ed\u00adgenes, sino como un acto presente. Para el salmista, m\u00e1s bien que decir \u00abDios ha creado el mundo\u00bb, habr\u00ed\u00ada que decir que \u00abDios crea el mundo\u00bb. La vida m\u00faltiple y heterog\u00e9nea que se desarrolla ante los ojos del salmista no es un mecanismo ni un libro escrito en un lejano pasado inm\u00f3vil, sino que es escrita en el presente por Dios. As\u00ed\u00ad pues, el cosmos se contempla como una continuidad de vida que se renueva y renace: \u00c2\u00a1no hay un d\u00ed\u00ada igual a otro!<br \/>\nEl cosmos es un \u00abespacio\u00bb ambiguo: es el lugar del encuentro con Dios, pero es tambi\u00e9n distancia de Dios. Los espacios inmensos, las profundidades del abismo, las lejan\u00ed\u00adas del cielo no pueden medirse; podr\u00ed\u00adamos sentir el v\u00e9rtigo del vac\u00ed\u00ado, de la ausencia; de la nada. El cosmos no es positividad pura, sino tambi\u00e9n una prueba: \u00ab\u00bfAd\u00f3nde podr\u00ed\u00ada ir lejos de tu esp\u00ed\u00adritu, ad\u00f3nde podr\u00ed\u00ada huir lejos de tu presencia? Si subo hasta los cielos, all\u00ed\u00ad te encuentras t\u00fa; si bajo a los abismos, all\u00ed\u00ad est\u00e1s presente; si vuelo hasta el origen de la aurora, si me voy a lo \u00faltimo del mar, tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad tu mano me retiene y tu diestra me agarra\u00bb (Sal 139:7-10). Podr\u00ed\u00adamos no ver a Dios en el cosmos ni percibir ya su presencia, pero Dios nos ve y nos lleva de la mano. \u00bfHuir a un espacio inmenso y vac\u00ed\u00ado o dejarnos tomar y conducir por Dios?<br \/>\nEl mundo y la historia son la obra maravillosa del amor de Dios, el amor eterno que se canta en la letan\u00ed\u00ada del salmo 136. Existe, por consiguiente, un v\u00ed\u00adnculo amoroso que une a Dios con el cosmos y con la historia humana de su pueblo: la creaci\u00f3n es inseparable de la historia. Y su amor salv\u00ed\u00adfico de alianza es la fuente del mundo creado: \u00abEl hizo los cielos con sabidur\u00ed\u00ada, porque es eterno su amor. El afirm\u00f3 la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor. El hizo las lumbreras grandes, porque es eterno su amor: el sol para presidir el d\u00ed\u00ada, porque es eterno su amor; la luna y las estrellas para presidir la noche, porque es eterno su amor\u00bb (Sal 136:5-9).<\/p>\n<p>En el salmo 89, Dios crea y salva, pero es el mismo Dios el que act\u00faa en el cosmos y en la historia. La creaci\u00f3n no es solamente el teatro de la historia salv\u00ed\u00adfica, sino que est\u00e1 ella misma impregnada de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. La autocomunicaci\u00f3n de Dios, que es la salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo tiene lugar en la historia, sino que est\u00e1 ya en la intimidad del mundo concreto. Puede hablarse entonces de una \u00absalvaci\u00f3n universal\u00bb que Dios ofrece a todos los hombres a trav\u00e9s de su acto creador, que salva del caos al cosmos entero.<\/p>\n<p>6. EL COSMOS EN LOS PROFETAS. Los profetas no ven solamente en el cosmos la presencia del Creador que conserva la vida, sino tambi\u00e9n la libertad de Dios trascendente que da y que juzga.<\/p>\n<p>La lluvia y el roc\u00ed\u00ado son un don de Dios (Jer 5:24; Joe 2:23; Zac 10:1). La lluvia y la nieve dan fecundidad a la tierra, y por tanto bienestar: \u00abComo la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven all\u00e1 sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar para que d\u00e9 sementera al sembrador y pan para comer\u00bb (Isa 55:10). Es verdad que no podemos atribuir a los profetas un inter\u00e9s ecol\u00f3gico comparable al del hombre de hoy. La experiencia que el hombre tiene del mundo es siempre -seg\u00fan los profetas-experiencia de la presencia de Dios trascendente y libre: \u00abYo formo la luz y creo las tinieblas; doy la dicha y produzco la desgracia; soy yo, el Se\u00f1or, quien hace todo esto\u00bb (Isa 45:7). Nunca se encuentra en los profetas la idea de una creaci\u00f3n \u00abex nihilo\u00bb, aunque el dominio de Dios sobre el mundo y sobre el hombre sea absoluto: El es \u00abel que hizo las monta\u00f1as y cre\u00f3 el viento, el que descubre al hombre sus pensamientos, el que hace la aurora y las tinieblas y camina sobre las cumbres de la tierra\u00bb (Am\u00f3 4:13). Tampoco los profetas dan la impresi\u00f3n de estar preocupados por mostrar la existencia de Dios a partir de la belleza y del orden del cosmos, aunque afirmen que la sabidur\u00ed\u00ada divina preside la formaci\u00f3n y la subsistencia del cosmos: \u00abEl con su poder hizo la tierra, con su sabidur\u00ed\u00ada el orbe estableci\u00f3, con su inteligencia despleg\u00f3 los cielos\u00bb (Jer 10:12).<\/p>\n<p>Por el contrario, es frecuente la afirmaci\u00f3n de que los fen\u00f3menos naturales negativos son instrumentos del juicio divino, un azote de Dios. Jerem\u00ed\u00adas describe pl\u00e1sticamente el fen\u00f3meno de la sequ\u00ed\u00ada: \u00abLos ricos mandan a sus siervos a buscar agua; \u00e9stos van a los aljibes, no encuentran agua, y vuelven con sus c\u00e1ntaros vac\u00ed\u00ados; quedan consternados, humillados, y se cubren la cabeza. El suelo no da su fruto, porque no hay lluvia en el pa\u00ed\u00ads; los labradores, consternados, se cubren la cabeza. Hasta la cierva, en pleno campo, abandona su carnada por falta de hierba. Los asnos salvajes, tendidos sobre las colinas peladas, aspiran el aire como los chacales, mientras sus ojos palidecen por falta de pasto\u00bb (Jer 14:3-6). La raz\u00f3n y el sentido de esta sequ\u00ed\u00ada se se\u00f1alan en el vers\u00ed\u00adculo 7: \u00abHemos pecado contra ti\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la lluvia puede transformarse de don en instrumento de castigo divino: \u00abEsto dice el Se\u00f1or Dios: &#8216;En mi c\u00f3lera desencadenar\u00e9 un viento impetuoso, lluvia a torrentes caer\u00e1 en mi furor, granizos sin cuento en el ardor de la destrucci\u00f3n&#8217; \u00bb (Eze 13:13; cf Jer 23:19). Lo mismo ocurre con el terremoto (Am\u00f3 1:1), con una invasi\u00f3n de saltamones (Am\u00f3 7:1-3), con un hurac\u00e1n devastador (Isa 40:24; Jer 25:32) y con otros muchos fen\u00f3menos naturales, que son considerados como un juicio punitivo de Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, los profetas proclaman una conexi\u00f3n entre el pecado y las calamidades naturales que azotan a los hombres, pero tambi\u00e9n una relaci\u00f3n entre la justicia y los bienes. La tensi\u00f3n entre el hombre y el cosmos se debe a la transgresi\u00f3n de la t\u00f3rah. Por tanto, es la voluntad divina la que puede mantener y garantizar la unidad ben\u00e9fica entre el hombre y el cosmos. Si el hombre va contra la t\u00f3rah, o sea contra el orden c\u00f3smico querido y puesto por Dios para el mundo y para la historia humana, entonces se rompe la unidad entre el hombre y el cosmos: de aqu\u00ed\u00ad las cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p>Los fen\u00f3menos naturales negativos se ven como juicio, como c\u00f3lera de Dios, en el sentido de que son signos de la incompatibilidad entre Dios y el pecado, de la violencia. La justicia de Dios es inseparable de la justicia del hombre: si el hombre abandona la justicia de Dios -es decir, la ley que hace visible el orden de la creaci\u00f3n-, el mismo cosmos se ve afectado, realiz\u00e1ndose as\u00ed\u00ad una escisi\u00f3n entre el orden justo del mundo creado por Dios y la experiencia efectiva del mundo hecha por el Israel pecador. El hombre pecador no ve m\u00e1s que un mundo desquiciado, cruel, ca\u00f3tico y enemigo, y no consigue ya descubrir al Dios bueno de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo Yhwh se convierte en un enigma, en \u00abun Dios escondido\u00bb (Isa 45:15), y el mundo en una especie de monstruo indomable. S\u00f3lo descubriendo el verdadero rostro de Dios, que quiere libremente un mundo justo, bueno para todos los seres tanto en el campo natural como para el hombre en el \u00e1mbito socio-pol\u00ed\u00adtico, encontrar\u00e1n los israelitas la esperanza en la salvaci\u00f3n divina que abraza a la historia y al cosmos en un \u00fanico designio unitario. Este es sobre todo el mensaje de los profetas del destierro y posteriores al destierro: a pesar de las culpas humanas, de la corrupci\u00f3n y de la violencia que llegan a desquiciar el mundo creado y a producir fen\u00f3menos catastr\u00f3ficos que suenan como una condenaci\u00f3n del hombre y como un juicio divino de incompatibilidad, Dios promete un futuro salv\u00ed\u00adfico. Bastar\u00ed\u00ada con leer las palabras de consuelo del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas a los desterrados jud\u00ed\u00ados: \u00abA lo largo de todos los caminos se apacentar\u00e1n; en todas las alturas peladas tendr\u00e1n pastos. No padecer\u00e1n hambre ni sed, no les alcanzar\u00e1 ni el viento \u00e1rido ni el sol, porque el que se apiada de ellos los guiar\u00e1 y los conducir\u00e1 a manantiales de agua. Convertir\u00e9 en caminos todas las monta\u00f1as, y las calzadas se allanar\u00e1n\u00bb (Isa 49:911). La salvaci\u00f3n afecta tambi\u00e9n al cosmos, que dejar\u00e1 entonces de ser enemigo del hombre.<\/p>\n<p>El \u00abmundo nuevo\u00bb salvado por Dios no es \u00abotro mundo\u00bb, sino este mundo reconciliado con el hombre y hecho de nuevo amigo del hombre, en donde \u00abel lobo habitar\u00e1 con el cordero, el leopardo se acostar\u00e1 junto al cabrito; ternero y leoncillo pacer\u00e1n juntos, un chiquillo los podr\u00e1 cuidar. La vaca y la osa pastar\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada, juntos reposar\u00e1n sus cachorros, y el le\u00f3n como un buey comer\u00e1 hierba. El ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 junto al agujero de la v\u00ed\u00adbora; en la guarida del \u00e1spid meter\u00e1 su mano el destetado\u00bb (Isa 11:6-8). Este texto no ha de leerse en la perspectiva de una transformaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica del mundo material, sino -a trav\u00e9s de las im\u00e1genes po\u00e9ticas- en el horizonte de un cosmos ordenado y pac\u00ed\u00adfico, integrado en la existencia del hombre como ambiente ben\u00e9fico.<\/p>\n<p>7. Los SABIOS Y EL COSMOS. Para los sabios, el mundo ha sido creado por Dios, que lo ha hecho todo siguiendo un orden fundamental. Es misi\u00f3n del sabio descubrir, reconocer y adecuarse al orden universal, encontrando as\u00ed\u00ad la presencia de Dios en el mundo. El cosmos est\u00e1 tambi\u00e9n lleno de \u00abmisterios\u00bb, como lo muestra Job 38-40, pero en todo caso el sabio descubre all\u00ed\u00ad la presencia del misterio de Dios. Para Israel, \u00ablas experiencias del mundo eran siempre experiencias de Dios y las experiencias de Dios eran experiencias del mundo\u00bb (G. von Rad). Nada m\u00e1s ajeno a los sabios que la concepci\u00f3n de un mundo como un todo existente por s\u00ed\u00ad mismo y funcionando para s\u00ed\u00ad. La ! \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb viene de Dios, penetra todo el cosmos, es universal, porque es el mismo orden c\u00f3smico impuesto por el Creador: \u00abElla es la unidad de todas las manifestaciones divinas y no deja que se escape ninguna esfera de lo creado a la actuaci\u00f3n de la propia simplicidad esencial, para que Dios sea conocido\u00bb (P. Beauchamp). En el origen y fundamento del mundo creado est\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada (cf Pro 8:22-31; Job 28; Si 24). Por eso mismo deber\u00ed\u00adamos hablar de \u00abordenar\u00bb m\u00e1s que de \u00abcrear\u00bb, en lo que se refiere a la acci\u00f3n divina. En efecto, el concepto de \u00aborden\u00bb est\u00e1 en el centro de la que se ha llamado la \u00abteolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n\u00bb de los sabios.<\/p>\n<p>Frente al caos, que se vuelve a presentar de manera proteiforme en el cosmos (cat\u00e1strofes, enfermedades, des\u00f3rdenes socio-pol\u00ed\u00adticos, injusticias, etc.), el sabio reafirma la justicia divina apelando a su actividad ordenadora-salv\u00ed\u00adfica mediante la sabidur\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, la teodicea est\u00e1 en el centro de los intereses de los sabios, que intentan responder al siguiente desaf\u00ed\u00ado: si hay tantas estridencias, injusticias, deformidades, \u00bfc\u00f3mo podemos afirmar la bondad y la presencia salv\u00ed\u00adfica y ben\u00e9fica de Dios en el mundo? El inter\u00e9s sapiencial por el mundo, consiguientemente, es de car\u00e1cter teol\u00f3gico y no cient\u00ed\u00adfico-experimental. Al sabio le interesa el \u00absentido\u00bb del cosmos, y no su \u00abfuncionamiento\u00bb mecanicista.<\/p>\n<p>En Job 38-41 Yhwh se presenta como \u00abel Dios del orden, del equilibrio y de la estabilidad c\u00f3smica\u00bb (J. L\u00e9v\u00e9que). Eles el que ata los lazos de las Pl\u00e9yades (Pro 38:3), el que fija las leyes del cielo (Pro 38:33), el que da \u00f3rdenes a las nubes (Pro 38:34), el que concede sabidur\u00ed\u00ada al ibis e inteligencia al gallo (Pro 38:36), el que conoce y establece el \u00abcamino\u00bb de la luz y de la nube que truena (Pro 38:19.24.25). La extensi\u00f3n de la tierra, las fuentes del mar, el fondo del abismo, las puertas de la muerte: todo es conocido solamente por Dios (Job 38:16-18). El cosmos es una inmensidad desconocida para el hombre, un enigma; pero Dios lo conoce. Y Dios act\u00faa con absoluta libertad respecto al cosmos: puede hacer llover sobre una tierra deshabitada, sobre un desierto en donde no hay hombre alguno, para saciar regiones desoladas e inh\u00f3spitas (Job 38:26-27a). El hombre no comprende el sentido de esas acciones divinas. Dios cre\u00f3 tambi\u00e9n el avestruz, al que ha negado la sabidur\u00ed\u00ada (Job 39:17). Ha hecho a Bebemot (el hipop\u00f3tamo), \u00abla obra maestra de Dios\u00bb (Job 40:19), y a Leviat\u00e1n (el cocodrilo), \u00abel rey de todas las bestias feroces\u00bb (Job 41:26). El cosmos habla de la sabidur\u00ed\u00ada, del poder y libertad de Dios. Pero la serie de preguntas, como el \u00abqui\u00e9n lo ha hecho\u00bb u otras por el estilo, hacen comprender tambi\u00e9n los l\u00ed\u00admites del hombre. \u00abEl mundo es del hombre, pero otro act\u00faa en \u00e9l, otro reina en \u00e9l\u00bb (J. L\u00e9v\u00e9que). Job le hab\u00ed\u00ada reprochado a Dios que se serv\u00ed\u00ada del cosmos para castigarlo mortalmente: cf, por ejemplo, 12,15: \u00abSi retiene las aguas, viene la sequ\u00ed\u00ada; si las suelta, arrasan la tierra\u00bb; 30,21: \u00abTe has vuelto cruel para conmigo, con mano desplegada en m\u00ed\u00ad te cebas. Me levantas a merced del viento, me desbaratas con la tempestad\u00bb. En su respuesta a Job, Dios le hace comprender que el cosmos entero est\u00e1 gobernado por su misteriosa y libre sabidur\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, el cosmos es el lugar de encuentro con Dios, pero tambi\u00e9n un l\u00ed\u00admite y un enigma para el hombre.<\/p>\n<p>En Ben Sir\u00e1 el cosmos se considera siempre en conexi\u00f3n con la esfera humana. Pero frente al cosmos, el hombre siente la tentaci\u00f3n de ver en \u00e9l un polo positivo y un polo negativo, unos elementos buenos y otros malos, seg\u00fan un determinismo dualista. La tentaci\u00f3n es la de decir: en el mundo hay cosas buenas y cosas malas, cayendo as\u00ed\u00ad en un dualismo ontol\u00f3gico. Esto eliminar\u00ed\u00ada la libertad y har\u00ed\u00ada inevitable el mal, por lo que el hombre quedar\u00ed\u00ada justificado y Dios ser\u00ed\u00ada el responsable del mal que hay en el mundo. La tesis de Ben Sir\u00e1 es que la creaci\u00f3n es buena, lo cual aparece con claridad a trav\u00e9s de un \u00abrecuerdo de los or\u00ed\u00adgenes\u00bb, es decir, de la acci\u00f3n creadora de Dios: \u00abPor eso desde el principio me convenc\u00ed\u00ad, reflexion\u00e9 y puse por escrito. `Todas las obras del Se\u00f1or son buenas, y \u00e9l a su tiempo atiende a cada necesidad. No sirve decir: Esto es peor que aquello, pues todo a su tiempo es reputado bueno&#8217; \u00ab(Sir 39:32-34). La bondad de lo creado es comprensible si se descubre la \u00abfunci\u00f3n\u00bb que tiene cada elemento \u00aba su debido tiempo\u00bb. La perspectiva no es la de una ontolog\u00ed\u00ada est\u00e1tica, sino la del ser-para, es decir, la de una ontolog\u00ed\u00ada que implica la \u00abfunci\u00f3n\u00bb: \u00abCuando al principio Dios cre\u00f3 sus obras, una vez hechas distribuy\u00f3 sus partes. Orden\u00f3 para siempre sus obras, desde sus or\u00ed\u00adgenes y por generaciones\u00bb (Sir 16:26-27). La polaridad de elementos positivos y negativos en el cosmos tiene que comprenderse a partir de la funci\u00f3n que desarrolla cada elemento \u00aba su tiempo\u00bb, esto es, a partir de lo que cada elemento vale para el hombre: \u00abNo hay lugar a decir: `\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfPara qu\u00e9 es aquello?&#8217;, porque todo ha sido creado con su fin&#8230; No vale decir: `\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfPara qu\u00e9 es aquello?&#8217;, pues todas las cosas fueron creadas para un fin&#8230; Desde el principio cre\u00f3 Dios los bienes para los buenos y los males para los pecadores\u00bb (Sir 39:16.21. 25). La atenci\u00f3n del Sir\u00e1cida se dirige a la responsabilidad del hombre, y por tanto al uso bueno o malo que hace de las cosas m\u00e1s que a la naturaleza de las cosas en s\u00ed\u00ad. Con este tema concluye el estudio magistral de G.L. Prato: \u00abEl llamado problema del mal se convierte entonces en una cuesti\u00f3n puramente hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica. Ben Sir\u00e1 no dice nada en realidad sobre el origen del mal, limit\u00e1ndose tan s\u00f3lo a afirmar la libertad y la responsabilidad humana. El mal que existe de hecho en el hombre revela, sin embargo, una aplicaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los elementos creados, y por tanto tambi\u00e9n, en cierto sentido, un orden original, del mismo modo que cualquier otra realidad revela una actitud divina respecto a Israel y los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>En el libro de la \/Sabidur\u00ed\u00ada, el cosmos es un todo armonioso y unido, creado por Dios como realidad buena e impregnado del Esp\u00ed\u00adritu y de la sabidur\u00ed\u00ada divina: \u00abEl esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or llena todo el orbe, y \u00e9l, que todo lo abarca, todo lo conoce\u00bb (Sab 1:7). El cosmos es bueno: \u00abPues todo lo cre\u00f3 para que perdurase, y saludables son las criaturas del mundo; no hay en ellas veneno exterminador, ni el imperio del abismo reina sobre la tierra\u00bb (Sab 1:14).<\/p>\n<p>El universo es comprendido a la luz del acto creador de Dios, que lo ha hecho todo mediante su sabidur\u00ed\u00ada: \u00abSi la inteligencia obra, \u00bfqui\u00e9n entre los seres es m\u00e1s artista (techn\u00ed\u00adt\u00e9s) que ella?\u00bb (Sab 8:6). La sabidur\u00ed\u00ada \u00abse extiende poderosa de uno a otro extremo y todo lo gobierna convenientemente\u00bb (Sab 8:1). Puesto que la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 en el origen del cosmos y \u00abse difunde y penetra en todo por su pureza\u00bb (Sab 7:24), solamente el sabio que se desposa con la sabidur\u00ed\u00ada conoce realmente el cosmos y puede gozar de \u00e9l; s\u00f3lo el justo-sabio vive en el cosmos descubriendo en \u00e9l la presencia de Dios, que lo hace vivir todo.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n midr\u00e1sica sobre el \u00e9xodo, Sab 11-19 pone de relieve el papel y la funci\u00f3n del cosmos en la historia del pueblo de Dios. Los elementos del cosmos se convierten en beneficio para unos, como el agua que calma la sed de los israelitas en el desierto, y castigo para los otros, como el agua del Nilo transformada en sangre, que es mortal para los egipcios (Sab 11:5-54). El cosmos puede ser un camino para llegar a Dios, como hab\u00ed\u00ada intuido ya el joven Arist\u00f3teles; pero otros fil\u00f3sofos, a pesar de haber emprendido el camino justo, acabaron en el pante\u00ed\u00adsmo: \u00abTorpes por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios y por lo bienes visibles no lograron conocer al que existe, ni considerando sus obras reconocieron al art\u00ed\u00adfice de ellas, sino que tuvieron por dioses rectores del mundo al fuego, al viento, al aire ligero, a la b\u00f3veda estrellada, al agua impetuosa o a los luceros del cielo. Pues si, embelesados con su hermosura, los tuvieron por dioses, entiendan cu\u00e1nto m\u00e1s hermoso es el Se\u00f1or de todas estas cosas, pues el autor mismo de la belleza las cre\u00f3\u00bb (13,1-3). N\u00f3tese que \u00abel que existe\u00bb es el mismo Dios de Mois\u00e9s (cf E. 3, 14, LXX): el dios de los fil\u00f3sofos es el mismo Dios de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Los elementos del cosmos luchan contra los enemigos de Dios y de su pueblo, pero son propicios para los justos (cf c. 5). El cosmos no es indiferente a Dios y al hombre: \u00abPues la naturaleza, sometida a ti, su Creador, despliega su energ\u00ed\u00ada para castigo de los injustos y se mitiga para bien de los que en ti conf\u00ed\u00adan\u00bb (16,24). Y a prop\u00f3sito del man\u00e1: \u00abPor eso, tambi\u00e9n entonces, amold\u00e1ndose a todas las formas (la creaci\u00f3n) estaba al servicio de tu generosidad, que alimenta a todos a gusto de los necesitados\u00bb (16,25). En el juicio final, el cosmos luchar\u00e1 al lado de Dios contra los imp\u00ed\u00ados (5,20), pero ya est\u00e1 obrando en la historia de la salvaci\u00f3n (16,17).<\/p>\n<p>8. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Para el AT, el hombre es un \u00abser-en-el-mundo\u00bb y el cosmos se ve a partir del hombre y con vistas al hombre, como \u00abmundo-del-hombre\u00bb: \u00abEl cielo es el cielo del Se\u00f1or, y la tierra se la ha dado a los hombres\u00bb (Sal 115:16). Los cielos y la tierra constituyen lo que nosotros llamamos \u00abcosmos\u00bb; \u00bfquiere decir esto que el cosmos est\u00e1 dividido en dos reinos, uno de Dios y otro del hombre? El AT responde afirmando que la tierra, lo mismo que el cielo, est\u00e1 llena de la gloria de Dios (cf Isa 6:3; l Apo 8:27). El cosmos es de Dios, que lo ha creado y est\u00e1 presente en \u00e9l; pero \u00e9l se lo ha dado al hombre. Dios est\u00e1 \u00abdentro\u00bb del cosmos, pero es al mismo tiempo trascendente.<\/p>\n<p>Como creaci\u00f3n, el cosmos pertenece a Dios y recibe de \u00e9l su sentido, pero no es divinizado. El cosmos no forma parte de Dios. Al afirmar que el cosmos es \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, el AT libera al hombre del miedo a un mundo extra\u00f1o y enemigo; m\u00e1s a\u00fan, le invita a acogerlo como don sin manique\u00ed\u00adsmos. Dios no nos hace la competencia en la posesi\u00f3n del mundo y en el disfrute de \u00e9l, sino que nos lo da con la mayor liberalidad.<\/p>\n<p>En cuanto que no forma parte de Dios, sino que es criatura, el mundo nos pertenece \u00ed\u00adntegramente, es \u00abnuestro\u00bb mundo. Por tanto, el cosmos nos pertenece; y nosotros, en cuanto seres corp\u00f3reos, somos \u00abdel\u00bb mundo. Nos realizamos a nosotros mismos en la libertad como seres corp\u00f3reos, integrados en el cosmos. El homo faber hace del cosmos-creaci\u00f3n el \u00abmundo de la civilizaci\u00f3n\u00bb; el mundo transformado, proyectado, explotado e incluso a veces desgarrado por la violencia humana, cifra de todos los pecados. El mundo entonces se ve amenazado en su equilibrio y en su estabilidad, se vuelve ambiguo y amenazador. Sin embargo, Dios sigue siendo el guardi\u00e1n y la garant\u00ed\u00ada de la estabilidad y del orden del mundo y promete una novedad: \u00abMirad, yo voy a hacer una cosa nueva\u00bb (Isa 43:19). Efectivamente, Dios no ha fallado nunca en su compromiso con el mundo, estipulado desde el principio y expresado simb\u00f3licamente en el arco iris: \u00abYo pondr\u00e9 mi arco iris en las nubes y \u00e9l ser\u00e1 la se\u00f1al de la alianza entre m\u00ed\u00ad y la tierra\u00bb (G\u00e9n 9:13). La promesa divina se convierte en prenda de renovaci\u00f3n cuando el mundo se ve sacudido por la violencia humana: \u00abPorque yo voy a crear un cielo nuevo y una nueva tierra\u00bb ( Isa 65:17; Isa 66:22). El homo sapiens et religiosus aprende a reconocer la sabidur\u00ed\u00ada o el orden c\u00f3smico-salv\u00ed\u00adfico divino y a conformarse a \u00e9l. De esta manera se afirma la esperanza en la \/resurrecci\u00f3n y en la transformaci\u00f3n final del cosmos, junto con la humanidad (cf Sab; Dan 12:1-3; 2Mac 7).<\/p>\n<p>III. NUEVO TESTAMENTO. Puesto que \/Jesucristo es la Verdad, la revelaci\u00f3n plena, el NT considera el cosmos en relaci\u00f3n con Jesucristo y con el hombre frente a Cristo; as\u00ed\u00ad pues, la perspectiva es cristol\u00f3gica y antropol\u00f3gica. En cuanto al l\u00e9xico, el NT utiliza el t\u00e9rmino griego k\u00f3smos, con el que se relaciona la idea de espacio, y ai\u00f3n, al que est\u00e1 m\u00e1s bien ligada la idea de tiempo. Pero k\u00f3smos se usa tambi\u00e9n para designar la humanidad. De todas formas, el NT no presenta una concepci\u00f3n cosmol\u00f3gica propia, que sea parte integrante del anuncio del mensaje evang\u00e9lico. Las representaciones cosmol\u00f3gicas a las que recurre son las b\u00ed\u00adblicas o las helenistas, pero meramente instrumentales en orden al anuncio evang\u00e9lico. En otras palabras, el NT no habla del mundo \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, como un todo de cosas solas, sino siempre del \u00abmundo-del-hombre\u00bb, en el que Dios act\u00faa y en el que el hombre realiza su cometido con libertad inteligente y responsable. En el trasfondo hay siempre una concepci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica del mundo; en cierto modo, el mundo \u00abse hace\u00bb junto con la historia humana.<\/p>\n<p>En el NT no hay una concepci\u00f3n un\u00ed\u00advoca y com\u00fan de \u00abmundo\u00bb. En los diversos escritos se elaboran visiones diferenciadas, pero reducibles todas ellas a un solo denominador com\u00fan: lo que es com\u00fan es s\u00f3lo la idea constante de una tensi\u00f3n entre el cristiano y el mundo. Aqu\u00ed\u00ad atenderemos especialmente a los escritos paulinos y al evangelio de Juan, en donde se muestra m\u00e1s elaborada una \u00abteolog\u00ed\u00ada del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>1. ESCRITOS PAULINOS. Para \/Pablo, el k\u00f3smos es todo lo que no es Dios, el universo. El cosmos comprende \u00abtodas las cosas\u00bb (t\u00e1 p\u00e1nta: Rom 11:36); de \u00e9l forma parte la humanidad entera, designada como \u00abuniverso\u00bb (t\u00e1 p\u00e1nta) en G\u00e1l 3:22 : \u00abSeg\u00fan la Escritura, todo el mundo est\u00e1 bajo el pecado\u00bb, y en Rom 11:32 : \u00abDios encerr\u00f3 a todos (o bien: todo = t\u00e1 p\u00e1nta) en la desobediencia\u00bb. El cosmos comprende \u00ablas falsas divinidades en el cielo y en la tierra\u00bb, \u00ablos muchos dioses y los muchos se\u00f1ores\u00bb (lCor 8,41). El cosmos es el espacio que comprende todo lo que existe fuera de Dios; pero en Pablo k\u00f3smos no tiene el sentido de \u00aborden\u00bb, ya que seg\u00fan \u00e9l el mundo ha perdido su equilibrio y su armon\u00ed\u00ada. Para designar al mundo en cuanto que est\u00e1 sometido al poder del pecado, Pablo utiliza la expresi\u00f3n \u00abel mundo este\u00bb (lCor 1,20-21; 3,19; 5,10; 7,31.33-34).<\/p>\n<p>El cosmos, experimentado sobre todo en su dimensi\u00f3n temporal, es llamado \u00abe\u00f3n\u00bb, equivalente a cosmos, por ejemplo, en lCor 1,20: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el sabio? \u00bfD\u00f3nde el maestro? \u00bfD\u00f3nde el estudioso de este mundo? \u00c2\u00a1Dios ha convertido en tonter\u00ed\u00ada la sabidur\u00ed\u00ada del mundo!\u00bb (cf 1Co 3:18; 1Co 8:13). En plural, los eones son la forma actual con que el mundo se presenta, es decir, este mundo cuya \u00abforma\u00bb es pasajera y caduca (cf lCor 7,31).<\/p>\n<p>Otro t\u00e9rmino clave es el de \u00abcreaci\u00f3n\u00bb (kt\u00ed\u00adsis), cuyo sentido es muy discutido; probablemente Pablo se refiere a todo el \u00abmundo creado\u00bb, que comprende tanto el universo f\u00ed\u00adsico como a los hombres con su historia (cf Rom 8). \u00abEl mundo es la realidad creada manifestada en el hombre\u00bb; el hombre pertenece al mundo, pero el mundo pertenece al hombre, en cuanto que es \u00abun mundo que ha surgido y que surge en la experiencia del hombre\u00bb (H. Schlier).<\/p>\n<p>a) El mundo corno creaci\u00f3n. Pablo afirma con fuerza la unidad del plan divino, y consiguientemente no separa cosmos e historia, pero tampoco \u00abhistoria profana\u00bb e \u00abhistoria sagrada\u00bb. El mundo y la historia est\u00e1n siempre bajo la poderosa acci\u00f3n divina, creadora y salvadora; la naturaleza y la libertad humana, sin verse privadas de su propiedad, entran en el plan creador-salv\u00ed\u00adfico divino.<\/p>\n<p>En Atenas, en el famoso Are\u00f3pago, Pablo anuncia al \u00abDios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en \u00e9l, siendo se\u00f1or del cielo y de la tierra, que no habita en templos construidos por la mano del hombre\u00bb (Heb 17:24). La creaci\u00f3n era un art\u00ed\u00adculo de fe pac\u00ed\u00adficamente admitido por la primitiva comunidad cristiana, que oraba de este modo: \u00abSoberano Se\u00f1or, t\u00fa eres el Dios que has hecho el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos&#8230;\u00bb (Heb 4:24). En los evangelios sin\u00f3pticos se menciona la \u00abfundaci\u00f3n del mundo\u00bb (Mat 25:34) o el \u00abcomienzo de la creaci\u00f3n\u00bb (Mar 10:6). El mundo y la humanidad son criaturas de Dios, que \u00e9l \u00abllama a la existencia\u00bb (Rom 4:7), fundament\u00e1ndolas como acontecimientos de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n es cristoc\u00e9ntrica. \u00abCristo es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l\u00bb (Col 1:15-17). No existe en el mundo ning\u00fan elemento y ninguna fuerza que escape al se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. Dios ha creado el mundo (el cosmos y la humanidad) en Cristo, que es el \u00abpunto de consistencia\u00bb, el fundamento primordial y perenne, el sentido y la raz\u00f3n omnicomprensiva, el alfa y la omega (Apo 1:8). Solamente Jesucristo es la verdadera \u00abmedida\u00bb del cosmos. No existe, por con-siguiente, una posible \u00abneutralidad\u00bb del mundo respecto a Jesucristo.<\/p>\n<p>Del cristocentrismo de la teolog\u00ed\u00ada paulina de la creaci\u00f3n se sigue que el mundo que actualmente existe est\u00e1 hecho para la alianza con Dios en Jesucristo, es decir, para la realizaci\u00f3n del plan divino, seg\u00fan el cual Dios quiere hacernos hijos suyos. As\u00ed\u00ad pues, el mundo, a pesar de su corrupci\u00f3n, es manifestaci\u00f3n y fruto del poder y de la bondad de Dios; el mundo est\u00e1 continuamente atravesado e impregnado de la bondad divina siempre victoriosa. El mundo, finalmente, no tiene una consistencia propia, sino que est\u00e1 en continua y din\u00e1mica \u00abrelaci\u00f3n de origen\u00bb con Dios. Por esto la creaci\u00f3n no es solamente el \u00abpresupuesto\u00bb de la salvaci\u00f3n, ya que tiene desde siempre una dimensi\u00f3n cris-tica. El mundo ha sido puesto en la existencia, no para s\u00ed\u00ad mismo ni solamente para el hombre, sino para Cristo; en cuanto creaci\u00f3n, no tiene sentido m\u00e1s que en relaci\u00f3n con Jesucristo, y por tanto con la alianza de Dios. De esta manera la creaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n se comprenden dentro de una sola perspectiva y con vistas a un \u00fanico fin (\u00abcon vistas a Cristo\u00bb). Esto aparece con toda claridad en Rom 11:33-36 : \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 profundidad de riqueza, de sabidur\u00ed\u00ada y de ciencia la de Dios! \u00c2\u00a1Qu\u00e9 incomprensibles son sus decisiones y qu\u00e9 irrastreables sus caminos!&#8230; Porque de \u00e9l y por \u00e9l y para \u00e9l son todas las cosas. A \u00e9l la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad \u00abtodas las cosas\u00bb comprende no s\u00f3lo la creaci\u00f3n, sino la historia: las cosas y los hombres son una realidad din\u00e1mica que proviene del plan y de la voluntad de Dios, pero que adem\u00e1s es puesta en obra momento a momento por Dios.<\/p>\n<p>El cristocentrismo de la creaci\u00f3n afirma cu\u00e1l es la verdad absoluta del universo, su sentido \u00faltimo, y no se limita a definir sus \u00abfunciones\u00bb, como hacen las ciencias. \u00abAs\u00ed\u00ad es perfectamente posible considerar el mundo seg\u00fan su mecanismo inmanente y su historia externa, y en este sentido promover las ciencias humanas; Dios obra en profundidad en las fuerzas naturales y est\u00e1 escondido en las de-cisiones de los hombres. Se puede hablar de una autonom\u00ed\u00ada de la esfera terrena y mundana y de una autonom\u00ed\u00ada del hombre en su obrar sin que por esto se le pueda discutir a Dios su autonom\u00ed\u00ada. Dios est\u00e1 y act\u00faa en todo, de manera que todo tiene en \u00e9l consistencia y se deriva de \u00e9l\u00bb (R. Schnackenburg).<\/p>\n<p>b) La redenci\u00f3n del cosmos. El mundo est\u00e1 necesitado de salvaci\u00f3n, la cual se lleva a cabo mediante Cristo y en Cristo, ya que es voluntad de Dios \u00abreconciliar consigo\u00bb, por medio de \u00e9l, a todos los hombres, a los seres de la tierra y del cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Col 1:20). Dios quiere \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra\u00bb (Efe 1:10).<\/p>\n<p>La \/Iglesia es \u00absu cuerpo (de Cristo), la plenitud de todo lo que existe\u00bb (Efe 1:23). A trav\u00e9s de la Iglesia, Cristo quiere llegar a las esferas del cosmos creado. Cristo es ante todo \u00abcabeza\u00bb de la Iglesia, pero mediante ella tiene que realizar su posici\u00f3n de \u00abcabeza\u00bb sobre todo: \u00abEn \u00e9l, cabeza de todo principado y potestad, hab\u00e9is alcanzado la plenitud\u00bb (Col 2:10). La Iglesia y el cosmos est\u00e1n estrechamente unidos: la salvaci\u00f3n de Cristo afecta al hombre \u00ed\u00adntegramente en su dimensi\u00f3n corporal y luego, a trav\u00e9s de \u00e9l, al cosmos entero. Efectivamente, Cristo no se \u00abagota\u00bb en la Iglesia, sino que desborda la Iglesia; pero s\u00f3lo el que est\u00e1 en la Iglesia reconoce plenamente su se\u00f1or\u00ed\u00ado c\u00f3smico: \u00abEn cuanto cuerpo, la Iglesia representa el frente visible y avanzado del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo sobre los hombres. Lo que est\u00e1 fuera de la Iglesia no es el infierno, ya que el dominio del Se\u00f1or resucitado abarca tambi\u00e9n el espacio extraeclesial. Nada de cuanto hay de hist\u00f3rico y de \u00abmundano\u00bb se sustrae a su soberan\u00ed\u00ada; toda instituci\u00f3n, todo individuo, toda criatura y tambi\u00e9n toda experiencia est\u00e1 secretamente orientada hacia \u00e9l, que por eso mismo le da sentido a todo\u00bb (R. Penna).<\/p>\n<p>Jesucristo es aquel a quien Dios someti\u00f3 todas las cosas (ICor 15,27). El es el \u00fanico Se\u00f1or de todo. El don de su Esp\u00ed\u00adritu lleva a la humanidad a la participaci\u00f3n de la vida divina de Cristo, que ha comenzado ya en el presente y que se realizar\u00e1 con toda plenitud en el futuro escatol\u00f3gico. La salvaci\u00f3n cristiana alcanza al hombre tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n corp\u00f3rea (Rom 8:23 : \u00abesperando la redenci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u00bb; cf Flp 3:21 : \u00ab(Jesucristo) transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u00bb). La glorificaci\u00f3n de Cristo en su cuerpo y la salvaci\u00f3n del hombre en su \/corporeidad dibujan el horizonte dentro del cual intenta Pablo situar la liberaci\u00f3n futura del universo.<\/p>\n<p>Efectivamente, en Rom 8:19-25 leemos: \u00abPorque la creaci\u00f3n est\u00e1 aguardando en anhelante espera la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, ya que la creaci\u00f3n fue sometida al fracaso, no por su propia voluntad, sino por el que la someti\u00f3, con la esperanza de que la creaci\u00f3n ser\u00e1 librada de la esclavitud de la destrucci\u00f3n para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creaci\u00f3n gime y est\u00e1 en dolores de parto hasta el momento presente. No s\u00f3lo ella, sino tambi\u00e9n nosotros, que tenemos las primicias del Esp\u00ed\u00adritu, gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo. Porque en la esperanza fuimos salvados; pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que uno ve, \u00bfc\u00f3mo puede esperarlo? Si esperamos lo que no vemos, debemos esperarlo con paciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad Pablo utiliza un lenguaje metaf\u00f3rico, atribuyendo al universo una esperanza y una aspiraci\u00f3n, como si fuera un ser humano. Parece como si quisiera decir que la esperanza del cristiano arrastra consigo tambi\u00e9n al mundo, ya que el mundo que-dar\u00e1 integrado en la gloria escatol\u00f3gica que los salvados vivir\u00e1n con Cristo resucitado. Pero la solidaridad entre el hombre y el cosmos vale tambi\u00e9n para el presente: el hombre y el cosmos, en la situaci\u00f3n presente, est\u00e1n unidos en la condici\u00f3n de caducidad, de corrupci\u00f3n, de sufrimiento y de espera. La creaci\u00f3n es solidaria con el destino del hombre.<\/p>\n<p>Es la fuerza del \/Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa en el hombre redimido y en el universo para llevar a cabo \u00abla redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u00bb (v. 23) y con \u00e9l la del mundo entero hasta lograr dar nacimiento a \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb (Isa 65:17). Lo mismo que el cuerpo en la condici\u00f3n gloriosa sigue siendo \u00abcuerpo\u00bb, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el mundo conservar\u00e1 su propia dimensi\u00f3n \u00abmaterial\u00bb. Sin embargo, hemos de evitar toda representaci\u00f3n fisicista, tanto respecto al cuerpo resucitado de Cristo como respecto a nuestro cuerpo y respecto al mundo glorificado.<\/p>\n<p>El significado \u00faltimo del cosmos y de la humanidad est\u00e1, para Pablo, en su ordenaci\u00f3n en Cristo: \u00abPablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente y el futuro, todo es vuestro; vosotros de Cristo, y Cristo, de Dios\u00bb (lCor 3,22-23).<\/p>\n<p>c) El cristiano y el mundo. \u00bfCu\u00e1l es la actitud cristiana con el mundo? Pablo mantiene juntas, en una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica continua, dos afirmaciones: el mundo ha sido creado por Dios, y por tanto es bueno; el mundo est\u00e1 actualmente sometido a la fuerza negativa del pecado. Por eso no hay ni exaltaci\u00f3n incondicionada del \u00abmundo\u00bb ni rechazo o fuga del mundo. El mundo no es simplemente divinizado o sacralizado ni demonizado.<\/p>\n<p>Para Pablo vale el principio seg\u00fan el cual \u00abtodo lo que Dios ha creado es bueno y nada se debe rechazar, sino recibirlo con agradecimiento\u00bb (1Ti 4:4). Por consiguiente, \u00abtodo es limpio para los limpios; pero para los contaminados y los que no tienen fe nada es puro\u00bb (Tit 1:15). Si el mundo ha sido creado en Cristo y mediante Cristo, entonces \u00absabemos que los \u00ed\u00addolos no son nada en el mundo y que no hay m\u00e1s Dios que uno solo\u00bb (lCor 8,4), es decir, que no hay ning\u00fan poder ni divino ni demon\u00ed\u00adaco que se identifique con elementos del mundo. Jesucristo es el \u00fanico Se\u00f1or del mundo, el cual ha exorcizado el universo, liber\u00e1ndolo del dominio del \u00abdios de este mundo\u00bb (2Co 4:4). Coherentemente, no hay en el mundo cosas \u00abpuras\u00bb y cosas \u00abimpuras\u00bb, sino simplemente criaturas mundanas: \u00abSi hab\u00e9is muerto con Cristo a los elementos del mundo, \u00bfpor qu\u00e9 os somet\u00e9is como si todav\u00ed\u00ada fueseis del mundo a preceptos como: no tomes, no gustes, no toques?&#8230; Estas cosas pueden tener un aspecto de sabidur\u00ed\u00ada, porque manifiestan cierta religiosidad, cierta humildad y un desprecio por el cuerpo; pero en realidad no tienen valor alguno, pues s\u00f3lo tienden a satisfacer los apetitos carnales\u00bb (Col 2:20.21-23). Para el que est\u00e1 unido a Cristo no existe ninguna realidad y ninguna actividad \u00abmundana\u00bb que sea mala o est\u00e9 prohibida: \u00abYa com\u00e1is, ya beb\u00e1is, hag\u00e1is lo que hag\u00e1is, hacedlo todo para gloria de Dios\u00bb (ICor 10,31).<\/p>\n<p>Para Pablo, la medida cr\u00ed\u00adtica de cualquier valoraci\u00f3n es Jesucristo y su evangelio, pero sabe tambi\u00e9n que el bien est\u00e1 difundido por todo el mundo. Por eso escribe a los filipenses: \u00abConsiderad lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable\u00bb (4,8). Pablo no predicauna fuga mundi de tipo maniqueo, pero tampoco quiere una aceptaci\u00f3n incondicionada del mundo. El cristiano ha sido sacado ciertamente \u00abde este mundo perverso\u00bb(G\u00e1l 1:4), pero est\u00e1 siempre tentado de nuevo a recaer en el uso perverso del mundo.<\/p>\n<p>Como ya se ha dicho, \u00abmundo\u00bb, para Pablo, no tiene un significado un\u00ed\u00advoco; puede indicar el mundo f\u00ed\u00adsico o la humanidad; tanto el uno como la otra, como creaci\u00f3n o como realidad hist\u00f3rica, entidad positiva o negativa. Estos diversos aspectos del concepto de \u00abmundo\u00bb no se distinguen con claridad; por eso es el contexto el que ayuda a definir el sentido preciso del pensamiento paulino.<\/p>\n<p>Es fundamental el texto de Rom 12:2 : \u00abNo os acomod\u00e9is a este mundo; al contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u00bb. Pablo le asigna al cristiano, no ya la tarea de \u00abcambiar el mundo\u00bb, sino m\u00e1s bien la de dejarse cambiar por Jesucristo; o, mejor dicho: para el ap\u00f3stol el cambio del mundo se realiza a trav\u00e9s de una profunda transformaci\u00f3n de la \u00abconciencia\u00bb. La responsabilidad espec\u00ed\u00adfica de los cristianos frente al mundo est\u00e1 ante todo en discernir \u00abqu\u00e9 es lo que Dios quiere\u00bb de ellos; el bien, incluso para el mundo, es la voluntad de Dios, manifestada en Jesucristo. Est\u00e1 bien lo que ha dicho y hecho Jes\u00fas, ya que el bien s\u00f3lo puede venir de Jesucristo. La tarea de los cristianos consiste en confrontar toda obra humana en el mundo con la voluntad de, Dios, ver el mundo como lo ve Dios. As\u00ed\u00ad los cristianos transforman el mundo \u00abdesde dentro\u00bb, viviendo en todas las situaciones del mundo \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb de Jes\u00fas. Discernir y cumplir la voluntad de Dios es precisamente rechazar la l\u00f3gica del mundo o la \u00absabidur\u00ed\u00ada del mundo\u00bb (lCor 3,19), pero teniendo \u00abel pensamiento de Cristo\u00bb (1Co 2:16), es decir, \u00abla sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (lCor 2,7). Para cambiar o liberar el mundo, el pueblo de Dios tiene que mostrar y llevar a cabo una profunda renovaci\u00f3n del coraz\u00f3n y de la conducta seg\u00fan la voluntad de Dios. No se trata solamente de una renovaci\u00f3n interior del individuo, sino de hacer nacer -en las condiciones ordinarias y comunes de la vida humana de cada d\u00ed\u00ada- una comunidad de \u00abnuevas criaturas\u00bb, es decir, el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>El \u00abe\u00f3n\u00bb malvado (G\u00e1l 1:4) no es el mundo entendido solamente como suma de individuos que obran mal, sino la potencia del mal que, a trav\u00e9s de los pecados de cada uno, se ha depositado en las estructuras de la sociedad y ha pervertido el mundo, transform\u00e1ndolo en campo de acci\u00f3n y de potencia del mal.<\/p>\n<p>Es c\u00e9lebre el pasaje paulino de ICor 7,29-31: se ha dado un cambio en la historia; en adelante, \u00ablos que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no llorasen; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como si no poseyesen; los que gozan del mundo, como si no disfrutasen; porque este mundo que contemplamos est\u00e1 para acabar\u00bb. Los cristianos, por consiguiente, tienen esposa, lloran, se alegran, compran, poseen, usan del mundo, como los dem\u00e1s hombres. Pero tienen que vivir \u00abcomo si no\u00bb; esto no significa que haya que despreciar el mundo, como los gn\u00f3sticos, ni mostrar ante \u00e9l una impasibilidad interior (ataraxia), como los estoicos. Para los cristianos existen solamente las condiciones de vida de todos los dem\u00e1s hombres, pero ellos no divinizan el mundo: \u00abPara nosotros hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y por el que hemos sido creados; y un solo Se\u00f1or Jesucristo, por quien existen todas las cosas y por el que tambi\u00e9n nosotros existimos\u00bb (lCor 8,6). El hombre pecador hace de este mundo un \u00abdios\u00bb, y Pablo habla en 2Co 4:4 del \u00abdios de este e\u00f3n\u00bb. \u00abAl cometer el pecado, el hombre se rinde -por as\u00ed\u00ad decirlo- a este esp\u00ed\u00adritu mundano abismal, que en m\u00faltiples cambios se afirma cada vez como esp\u00ed\u00adritu del tiempo, y por tanto se entrega a este dios-mundo que domina desde su profundidad abismal\u00bb(H. Schlier). Ser\u00ed\u00ada una necedad divinizar y absolutizar un mundo pasajero y caduco, hacer de \u00e9l el criterio \u00faltimo de la propia conducta, poner en \u00e9l la propia esperanza. El cristiano tiene que comprometerse en el mundo, pero sabiendo adem\u00e1s que \u00e9l no es Dios y que debe ser de Dios. El \u00abcomo si no\u00bb paulino expresa la libertad del cristiano tanto frente a las promesas como frente a las amenazas de este mundo: el cristiano no quiere hacer de due\u00f1o del mundo ni tampoco ser su esclavo; sabe amar el mundo, pero con un amor cr\u00ed\u00adtico, que rechaza las pretensiones totalizantes y autosuficientes del mundo.<\/p>\n<p>2. EVANGELIO DE JUAN. Tambi\u00e9n en los escritos joaneos el \u00abmundo\u00bb (k\u00f3smos) asume significados distintos, indicando el mundo f\u00ed\u00adsico, el universo (Jua 17:5.24), la tierra (Jua 11:19; Jua 21:25), la humanidad entera (p.ej., Jua 1:9.10.29; Jua 3:16.17.19) o la humanidad que rechaza a Dios (cf, p.ej., Jua 7:4.7; Jua 8:23.26). Es caracter\u00ed\u00adstica de Juan una expresa y fuerte \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb cristol\u00f3gica, seg\u00fan la cual todo es reconducido a la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios \u00abencarnado\u00bb, a partir del cual se comprende tambi\u00e9n el radicalismo antropol\u00f3gico de Juan.<\/p>\n<p>a) El cosmos y la creaci\u00f3n\/salvaci\u00f3n. Juan no utiliza el t\u00e9rmino \u00abcreaci\u00f3n\u00bb; tan s\u00f3lo una vez habla de la \u00abfundaci\u00f3n\u00bb del universo (Jua 17:24). Pero usa la forma eg\u00e9neto para designar la \u00abg\u00e9nesis\u00bb, el \u00abvenir a la existencia\u00bb. As\u00ed\u00ad en 1,3: \u00abTodo fue hecho por \u00e9l, y sin \u00e9l nada se hizo\u00bb: \u00abel mundo fue hecho por \u00e9l\u00bb (1,10); en contra de lu herej\u00ed\u00ada gn\u00f3stica, que quer\u00ed\u00ada sustraer del dominio de Dios algunos de los elementos del mundo (cf las \u00abpotencias ang\u00e9licas\u00bb de la carta a los \/ Colosenses), Juan insiste en el dominio universal de Dios creador. Se afirma que Dios es el \u00fanico creador de todo, para hacer valer la perspectiva soteriol\u00f3gico\/cristol\u00f3gica del \u00fanico se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jesucristo en el mundo. En el lenguaje del Apocalipsis, Dios es el alfa y la omega, el que es, el que era y el que viene, el dominador universal (1,8), y en este sentido \u00abel principio y el fin\u00bb (21,6).<\/p>\n<p>Jes\u00fas fue enviado al k\u00f3smos, como afirma repetidas veces el evangelista, o ha venido al cosmos (p.ej., 1,9; 3,17.19): el env\u00ed\u00ado o la venida de Jes\u00fas al cosmos marca el horizonte soteriol\u00f3gico de la concepci\u00f3n joanea del mundo. As\u00ed\u00ad en 3,17: \u00abDios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l\u00bb. Prevalece aqu\u00ed\u00ad, y en general en todo el evangelio de Juan, la acepci\u00f3n antropol\u00f3gica de \u00abcosmos\u00bb, equivalente a humanidad. Esto se debe al inter\u00e9s soteriol\u00f3gico primordial del evangelista.<\/p>\n<p>Pero la \u00abpredestinaci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, \u00abantes de la fundaci\u00f3n del mundo\u00bb (17,5.24), establece un v\u00ed\u00adnculo entre la creaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n: al querer \u00absalvar\u00bb mediante su Hijo a la humanidad entera, Dios cre\u00f3 el mundo (cosmos y humanidad). En otras palabras, para enviar a su Hijo a dar la \u00abvida eterna\u00bb, Dios cre\u00f3 al mundo. Y lo cre\u00f3 por medio del Hijo, a quien envi\u00f3 al mundo, como hab\u00ed\u00ada pensado desde siempre, antes de la creaci\u00f3n misma del mundo.<\/p>\n<p>En consecuencia, Juan no muestra inter\u00e9s por el cosmos como universo f\u00ed\u00adsico separado de la humanidad. Ve el universo a trav\u00e9s del hombre y de su historia: no existe un cosmos sin la humanidad e independiente de la humanidad hist\u00f3rica. Las cosas y los hombres son una realidad din\u00e1mica e inseparable. Quiz\u00e1 sea \u00e9sta la raz\u00f3n por la que Juan utiliza el t\u00e9rmino k\u00f3smos en un horizonte antropol\u00f3gico: es la humanidad que arrastra consigo el destino del cosmos.<\/p>\n<p>Dios ama al mundo (3,16) y envi\u00f3 a su Hijo a quitar el pecado del mundo (1,29), para salvarlo (3,17). El Hijo es \u00abel pan de Dios que baja del cielo y da la vida al mundo\u00bb (6,33). Jes\u00fas es la luz del mundo (8,12), que comunica a los hombres la vida divina.<\/p>\n<p>b) La oposici\u00f3n del mundo a Jes\u00fas. El mundo odia a Jes\u00fas (7,7), no lo acoge ni lo reconoce (1,10-11), lo persigue (15,20) y al final decide matarlo (5,16.18; 11,53). El mundo es lo opuesto a Jes\u00fas; en efecto, practica el pecado (8,21-23.34), la violencia y el homicidio (8,44). En consecuencia, la realeza de Jes\u00fas no es de este mundo (18,36); el mundo tiene su cabeza, denominada precisamente \u00abpr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u00bb (12,31). Jes\u00fas no reza por el mundo-enemigo de Dios (17,9), sino que saca de \u00e9l a sus disc\u00ed\u00adpulos (15,19; 17,6) para salvarlos.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas juzga al mundo y lo condena: \u00abAhora es cuando va a ser juzgado este mundo; ahora el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo va a ser echado fuera\u00bb (12,31). El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas har\u00e1 comprender a los suyos que el mundo ha pecado (16,9-11). En efecto, Jes\u00fas \u00abha vencido al mundo\u00bb (16,33).<\/p>\n<p>El mundo, en cuanto enemigo de Dios, es condenado por Jes\u00fas; es, por tanto, el adversario que el cristiano tiene que vencer, como lo hizo Jes\u00fas, con la \u00abfe\u00bb en Jes\u00fas (cf 1Jn 5:4-5). Jes\u00fas ha introducido en el mundo la fuerza divina, la gloria de Dios (1Jn 1:14; 1Jn 2:11; 1Jn 11:40; etc.), que aplasta al mundo, que pretende autodivinizarse y autosalvarse.<\/p>\n<p>El mundo es como el hombre lo vive, lo comprende y lo usa. El mundo de las cosas existe verdaderamente en el hombre y mediante el hombre que comprende y que act\u00faa, que desea y que quiere, que goza y que sufre. El cosmos es transparente u opaco, bueno o terrible, seg\u00fan el hombre sea luminoso o tenebroso, conozca la verdad que es Jes\u00fas o escoja las tinieblas del mal.<\/p>\n<p>La mentira, la violencia, la incredulidad autosuficiente con la pretensi\u00f3n de la autosalvaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n de la existencia ego\u00ed\u00adsta, la adoraci\u00f3n del \u00abpr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u00bb divinizado: todo esto, para Juan, asume un alcance c\u00f3smico en el que son solidarios la humanidad y el universo.<\/p>\n<p>\u00abEl mundo pasa, y con \u00e9l sus deseos insaciables; pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre\u00bb (lJn 2,17). Tanto los bienes de este mundo como el deseo de poseerlos son pasajeros, caducos, no dan la salvaci\u00f3n. Solamente la voluntad de Dios puede hacer vivir para siempre.<\/p>\n<p>3. CONCLUSI\u00ed\u201cN. En el NT hemos podido ver que el t\u00e9rmino\/concepto de \u00abcosmos\u00bb tiende a asumir una acepci\u00f3n eminentemente antropol\u00f3gica, por lo que el cosmos y la historia est\u00e1n inseparablemente unidos. El cosmos y la humanidad no son \u00abdatos\u00bb, que puedan ser considerados y puedan \u00abrealizarse\u00bb en s\u00ed\u00ad, separadamente el uno de la otra. El cosmos manifiesta el propio modo de ser en el hombre; sigue y es solidario con el destino del hombre.<\/p>\n<p>Por eso no es extra\u00f1o que el NT no manifieste especial inter\u00e9s por el universo en s\u00ed\u00ad, sino que considere al mundo en la humanidad y con la humanidad. Es el hombre el que decide el destino del cosmos. Pero el hombre no puede comprenderse ni realizarse m\u00e1s que en Cristo y mediante Cristo. Por tanto, no existe una visi\u00f3n cristiana del cosmos m\u00e1s que en clave antropol\u00f3gica\/y \u00faltimamente cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El hombre no es espectador del cosmos ni mero usuario del mismo. Recibe cada d\u00ed\u00ada el cosmos de las manos de Dios Padre, que alimenta a las aves del cielo (Mat 6:26) y viste los campos de flores (Mat 6:30). Dios es el donante: \u00abTodo don excelente y todo don perfecto viene de lo alto, del Padre de las luces\u00bb (Stg 1:17). Dios, que es Padre de los hombres, es aquel del que viene el cosmos entero, como don para la humanidad.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El colmo nella Bibbia, Dehoniane, N\u00e1poles 1982; ALFARO J., Esperanza cristiana y liberaci\u00f3n del hombre, Herder, Barcelona 1972; BROx N., Mondo, en Dizionario Teologico II, Queriniana, Brescia 1967, 369-378; LYONNET S., La r\u00e9demption de 1 univers, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 9 (1960) 43-62; ID, Redemptio \u00abcosmica\u00bbsecundum Rom 8:19-22, en \u00abVD\u00bb 44 (1966) 225-242; PENNA R., Essere cristiana secondo Paolo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1979; PRATO G.L., Il problema della teodicea in Ben Sira, Roma 1975; SASSE H., k\u00f3smos, en GLNT V, 877-958; SCHLIER H., Linee fondamentali di una teologia paolina, Queriniana, Brescia 1985, 46-53; ID, La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974, 267-283; SCHNACKENBURG R., Existencia cristiana seg\u00fan el N. T., 2 vols., Verbo Divino, Estella 1970; STADELMANN L.I.J., The Hebrew Conception of the World, Roma 1970; STUHLMUELLER C., Creative Redemption in Deutero-Isaiah, Roma 1970, 233-238; VOEGTLE A., Das Neue Testament und die Zukunft des Kosmos, D\u00fcsseldorf 1970; STECK O.H., Weh und pmwelt, Kohlhammer, Stuttgart 1978.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La cultura moderna. II. Antiguo Testamento: 1. La idea de cosmos; 2. Cosmograf\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica; 3. Los \u2020\u0153or\u00ed\u00adgenes del cosmos; 4. El mundo-creaci\u00f3n; 5. El cosmos en los salmos; 6. El cosmos en los profetas; 7. Los sabios y el cosmos; 8. Conclusi\u00f3n. III. Nuevo Testamento: 1. Escritos paulinos: a) El mundo como creaci\u00f3n, b) La redenci\u00f3n del cosmos, c) El cristiano y el mundo; 2. Evangelio de Juan: a) El cosmos y la creaci\u00f3n-salvaci\u00f3n, b) La oposici\u00f3n del mundo a Jes\u00fas; 3. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n600<br \/>\n1. LA CULTURA MODERNA.<br \/>\nLa cultura de hoy est\u00e1 en gran parte dominada por la visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo. Por \u2020\u0153mundo\u2020\u2122 o \u2020\u0153cosmos\u2020\u009d entendemos aqu\u00ed\u00ad la realidad que rodea y en la que vive la humanidad. As\u00ed\u00ad pues, pensamos que la cultura moderna concibe la realidad del universo con los ojos de las ciencias naturales. Al binomio \u2020\u0153Dios y el hombre\u2020\u2122, caracter\u00ed\u00adstico de la cultura medieval, impregnada de fe, le ha sucedido a partir de la ilustraci\u00f3n el binomio \u2020\u0153el hombre y las cosas\u2020\u009d. Se ha impuesto el llamado inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico por las cosas y por su explotaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, es decir, el conocimiento de los aspectos cuantitativos, mensurables y verificables de las cosas que hay que \u2020\u0153usar\u2020\u009d y plasmar. La cultura moderna tiende, por tanto, a considerar el cosmos en s\u00ed\u00ad mismo, es decir, en los mecanismos de su \u2020\u0153funcionamiento\u2020\u009d f\u00ed\u00adsico, independientemente de su relaci\u00f3n con Dios y en funci\u00f3n de las necesidades del hombre.<br \/>\nEn consecuencia, la cultura moderna es tambi\u00e9n cultura del poder: el objetivo de la vida es adquirir poder para satisfacer las \u2020\u0153necesidades\u2020\u009d. Coherentemente, el cosmos es considerado tambi\u00e9n en funci\u00f3n del poder del hombre. Dentro de semejante cultura, es verdadero y bueno lo que da poder, lo que sirve. La explotaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-tecnol\u00f3gica del cosmos entra en esta cultura del poder.<br \/>\nLa visi\u00f3n Religiosa b\u00ed\u00adblica no se propone como anticient\u00ed\u00adfica; pero rech\u00e1zalas pretensiones totalizantes de la ciencia, entendida de forma ilustrada, y se niega a adorar el poder. En efecto, la fe no es b\u00fasqueda de poder, sino b\u00fasqueda del sentido y del don que se nos ofrece gratuitamente y de forma libre. En el estruendo de las voces levantadas por la ciencia que sirve al poder y de la filosof\u00ed\u00ada reducida a ciencia, la fe -en cuanto fe razonable o raz\u00f3n creyente, capaz de integrar en s\u00ed\u00ad misma la visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo- busca el sentido y el valor del mundo para el hombre en cuanto ser-en-el-mundo.<br \/>\nLa perspectiva b\u00ed\u00adblica sobre el cosmos es precisamente la del sentido y el valor del cosmos para el hombre. El hombre creyente de la Biblia no se considera \u2020\u0153amo del mundo\u2020\u2122, sino que se autocomprende como guardi\u00e1n del mundo en cuanto realidad dotada de sentido por haber sido dada por el absoluto y estar abierta a \u00e9l. Poniendo en manos de Dios el sentido \u00faltimo de las cosas, la fe le quita a la ciencia y al poder del hombre al que sirve sus pretensiones totalizantes. El mundo, entendido como creaci\u00f3n, y por tanto como don, tiene un sentido que no le viene solamente del hombre, aunque por otra parte est\u00e9 confiado a la \u2020\u0153custodia\u2020\u2122 del hombre y alcance su finalidad \u00fanicamente cuando el hombre lo acoge y lo lleva a su cumplimiento.<br \/>\n601<br \/>\nII. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\n602<br \/>\n1. La idea de cosmos.<br \/>\nEl hebreo b\u00ed\u00adblico no tiene un t\u00e9rmino que corresponda exactamente a nuestro \u2020\u0153cosmos\u2020\u2122 o \u2020\u0153mundo\u2020\u2122, en el que est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita la idea de orden o de belleza. En la \u00e9poca posb\u00ed\u00adblica asumi\u00f3 este significado el t\u00e9rmino \u2020\u02dc\u00f3lam, que en el AT indica un \u2020\u0153tiempo sin fronteras\u2020\u2122, de forma que Ie\u2020\u2122\u00f3-Iam significa \u2020\u0153para siempre\u2020\u2122; \u2020\u02dc\u00f3lam es un atributo de Dios y de todo lo que participa de lo divino, tomando as\u00ed\u00ad el sentido de \u2020\u0153definitivo\u2020\u2122, pleno\u2020\u2122, estable\u2020\u2122 y continuo\u2020\u2122.<br \/>\nHay otros dos t\u00e9rminos hebreos que se traducen frecuentemente por mundo\u2020\u2122, o sea fyeledy tebel, que no se traducen nunca por k\u00f3smos en los LXX, ya que significan realmente tierra habitada. El griego k\u00f3smos, por el contrario, aparece con frecuencia en los libros tard\u00ed\u00ados y escritos en griego, en la Sabidur\u00ed\u00ada y en el segundo libro de los Macabeos.<br \/>\nPara traducir el sentido de cosmos\u2020\u2122, la Biblia hebrea suele decir todo\u2020\u2122, como en Is 44,24: Yo soy el Se\u00f1or, el que lo ha hecho todo\u2020\u2122, o en ICr\u00f3n 29,11: Todo cuanto hay en el cielo y en la tierra es tuyo\u2020\u2122. El binomio cielo-tierra, con la variante cielo-mar (Is 50,2) o infiernos-cielo-mar (Am 9,2), designa el universo entero, como en Gen 1,1: \u2020\u0153Al principio Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra\u2020\u2122.<br \/>\nEn todos estos casos, la Biblia no tiene la idea de un cosmos separado e independiente del hombre, es decir, no piensa en el cosmos como \u2020\u0153contenedor y en el hombre como \u2020\u0153contenido\u2020\u2122. Por consiguiente, la Biblia carece de la idea de \u2020\u0153espacio\u2020\u2122 como recept\u00e1culo vac\u00ed\u00ado; el espacio est\u00e1 siempre lleno de algo, pues de lo contrario no existe; no existe la idea de \u00c2\u00a1\u2020\u0153tiempo\u2020\u009d m\u00e1s que unida a una realidad que hay en el tiempo. No existe la abstracci\u00f3n de tipo griego.<br \/>\nEl cosmos no es, en la Biblia, una entidad fija, inm\u00f3vil, un \u2020\u0153ser\u2020\u009d o un organismo, sino m\u00e1s bien un acontecimiento, un proceso din\u00e1mico que se desarrolla. Ha dicho muy bien G. von Rad: \u2020\u0153Nunca se recordar\u00e1 bastante que al antiguo Israel le era extra\u00f1o el concepto de \u2020\u02dcmundo\u2020\u2122 que es corriente para nosotros. El que no dispusiera de un concepto tan obvio como el del griego \u2020\u02dccosmos\u2020\u2122 es algo que tiene profundas razones. Es evidente que Israel no estaba en disposici\u00f3n de concebir el mundo, filos\u00f3ficamente objetivado, como una entidad a la que se contrapone el hombre. El motivo de esto tiene que buscarse en la visi\u00f3n israelita, no tanto ontol\u00f3gica como hist\u00f3rica, del mundo. De este modo el mundo se presentaba al hombre de formas siempre nuevas y variadas; era, por tanto, mucho m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil captarlo conceptualmente, y m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil todav\u00ed\u00ada reducirlo a un principio unitario. Israel no ve\u00ed\u00ada el mundo como un organismo ordenado y autosuficiente, debido a que por un lado ve\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s directamente en su devenir 4a obra de Yhwh, y por otro percib\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en \u00e9l la contribuci\u00f3n del hombre, que con sus acciones buenas o malas determinaba incesantemente las reacciones del ambiente circundante\u2020\u009d.<br \/>\n603<br \/>\n2. Cosmograf\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nNo hay en la Biblia una descripci\u00f3n unitaria del universo. Es posible, sin embargo, deducirla de los muchos pasajes en los que se alude a \u00e9l. Lo mismo que los babilonios, tambi\u00e9n los israelitas conceb\u00ed\u00adan el universo como una estructura en tres niveles: el cielo, la tierra (y el mar), el mundo subterr\u00e1neo.<br \/>\nSe trata de una estructura, en el sentido de que los diversos elementos del cosmos est\u00e1n en relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. Por ejemplo, en Ex 20,4 leemos: \u2020\u0153No te har\u00e1s escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aqu\u00ed\u00ad abajo en la tierra o en el agua bajo tierra\u2020\u009d. El cielo est\u00e1 \u2020\u0153arriba, en lo m\u00e1s alto; la tierra est\u00e1 \u2020\u0153aqu\u00ed\u00ad abajo\u2020\u009d; los infiernos est\u00e1n \u2020\u0153bajo tierra\u2020\u2122.<br \/>\nEn el texto de la bendici\u00f3n de Jos\u00e9 (Dt 33,13-16) aparece clara la estructura tripartita \u2020\u02dccielo-tierra-\u00ed\u00ade ??\u2020\u0153, junto con los elementos diferentes y propios de cada nivel: \u2020\u0153Sea su tierra bendita del Se\u00f1or con los roc\u00ed\u00ados del cielo en lo alto, y abajo con las aguas \u00dcel abismo, con lo mejor que hace crecer el sol, con los frutos que hace brotar l&#038;luna, con las primicias de las viejas monta\u00f1as, con lo mejor de los collados eternos, con lo mejor de la tierra y .su abundancia, gracioso don del que se apareci\u00f3 en la zarza; descienda todo esto sobre la cabeza de Jos\u00e9, el escogido entre sus hermanos\u2020\u2122. Por encima de todo el universo est\u00e1 \u00c2\u00a1Dios, creador y garant\u00ed\u00ada del orden del cosmos. Excepto en Sg 13, el hombre b\u00ed\u00adblico no parece estar preocupado por \u2020\u0153probar\u2020\u009d la existencia de Dios a partir del mundo creado: a Dios se le experimenta y se le encuentra en la historia; su poder creador en ej cosmos es percibido dentro de la fe en \u00e9l, sacada de la experiencia hist\u00f3rica de su revelaci\u00f3n. La contemplaci\u00f3n del cosmos no es tanto el camino para probar la existencia de Dios como m\u00e1s bien el desciframiento de los signos de su presencia activa de creador.<br \/>\nEl cielo est\u00e1 habitado por las estrellas, que forman constelaciones: \u2020\u0153El ha creado la Osa y Orion, las Pl\u00e9yades y la constelaci\u00f3n del Sur\u2020\u009d (Jb 9,9; Jb 38,13). Se se\u00f1alan con certeza dos planetas: Saturno y Venus: \u2020\u0153,C\u00f3mo has ca\u00ed\u00addo del cielo, brillante estrella, hijo de la aurora (Venus)?\u2020\u009d (Is 14,12); \u2020\u0153Pero llevar\u00e9is a Sacut, vuestro rey, y a Kev\u00e1n (Saturno), vuestro dios, vuestros \u00ed\u00addolos que os hab\u00e9is fabricado\u2020\u2122 (Am 5,26 ). Probablemente Israel sufr\u00ed\u00ada la tentaci\u00f3n de entregarse al culto de los astros, difundido y practicado en Babilonia; as\u00ed\u00ad se explica la prohibici\u00f3n insistente del \u00c2\u00a1dec\u00e1logo y la pol\u00e9mica de Amos contra el culto de Saturno y la de Isa\u00ed\u00adas contra el culto a Venus, asociada a la diosa Astart\u00e9. Los astros en la Biblia quedan desdivinizados y. reducidos a simples criaturas de Dios (Gn 1). Lo mismo que los egipcios y los babilonios, tambi\u00e9n los israelitas se sent\u00ed\u00adan impresionados por el sol, s\u00ed\u00admbolo de eterna duraci\u00f3n; pero lo desmitificaron: \u2020\u0153El sol sale y se pone, y se apresura a su lugar, de donde vuelve a salir\u2020\u009d (Qo 1,5). El curso regular del sol es signo de la estabilidad y del orden de lo creado, como se ve en el sucederse de las estaciones: \u2020\u0153Mientras dure la tierra, sementera y cosecha, fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno, d\u00ed\u00ada y noche no cesar\u00e1n jam\u00e1s\u2020\u009d (Gn 8,22). Probablemente un himno al sol se transform\u00f3 en un himno a la t\u00f3rah (Sal 19).<br \/>\nEl cielo es la sede de Dios: \u2020\u0153El se sienta sobre el globo de la tierra, cuyos habitantes le parecen saltamontes; \u00e9l despliega los cielos como tenue velo y los extiende como una tienda para vivir en ella\u2020\u009d Is 40,22). Dios est\u00e1 en los cielos, pero est\u00e1 presente en el templo de Jerusal\u00e9n: \u2020\u02dc,Ser\u00e1 posible que Dios pueda habitar sobre la tierra? Si los cielos en toda su inmensidad no te pueden contener, cu\u00e1nto menos este templo que yo he construido!\u2020\u2122 (IR 8,27). Dios es absolutamente trascendente, pero no est\u00e1 lejos ni ausente. En el templo est\u00e1 presente el nombre, la gloria de Dios: es una manera de afirmar la inmanencia, pero salvaguardando la trascendencia de Dios. La distancia del cielo es s\u00ed\u00admbolo de la trascendencia divina: \u2020\u0153Como se alza el cielo por encima de la tierra, se elevan mis caminos sobre vuestros caminos y mis pensamientos sobre vuestros pensamientos\u2020\u009d (Is 55,9). Las nubes son s\u00ed\u00admbolo de la presencia velada de Dios: con una nube Dios gu\u00ed\u00ada a los israelitas en su viaje a trav\u00e9s del desierto (Ex 13,21; Ex 14,19-20; Ex l9,l6-25)y en una nube desciende para hablar con Mois\u00e9s (Ex 25,15-18; Ex 33,9-11 N\u00fam Ex 12,5-10 ). La nube revela y esconde la presencia activa de Dios. Yhwh no es, como los otros dioses de los pueblos del antiguo Oriente, un Dios ligado y definido por los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos o geof\u00ed\u00adsicos; los dioses cananeos, por ejemplo, eran personificaciones de los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos (hab\u00ed\u00ada, p.ej., un dios de la tempestad), mientras que Yhwh controla, domina, provoca esos fen\u00f3menos. As\u00ed\u00ad en Os 13,15: \u2020\u0153Pero llegar\u00e1 el solano, el viento del Se\u00f1or se alzar\u00e1 del desierto, secar\u00e1 sus manantiales, agotar\u00e1 sus fuentes y se llevar\u00e1 todos sus tesoros, sus objetos preciosos\u2020\u2122; en Is 29,6: \u2020\u0153Ser\u00e1s visitado por el Se\u00f1or todopoderoso con truenos, terremotos, gran estruendo, con hurac\u00e1n, tempestad y fuego devorador\u2020\u2122. Nada escapa del dominio de Yhwh y no hay ning\u00fan \u2020\u0153lugar inaccesible para \u00e9l.<br \/>\n604<br \/>\nLa \u00c2\u00a1tierra es designada con diversos t\u00e9rminos hebreos, que reflejan los diversos modos de percibir la relaci\u00f3n del hombre con la tierra, entendida como territorio (eres), suelo<br \/>\n(\u2020\u02dcadamah), tierra firme (yabasah), tierra habitada (tebel), espacio del mundo (fyeled). Los babilonios se imaginaban la tierra como un disco, en cuyo centro estaba Babilonia; del mismo modo los hebreos se representaban la tierra como una superficie que ten\u00ed\u00ada su centro en Jerusal\u00e9n: \u2020\u0153Esta es la ciudad de Jerusal\u00e9n, que yo hab\u00ed\u00ada situado en medio de las naciones y de sus territorios\u2020\u009d (Ez 5,5). Jerusal\u00e9n es el ombligo, es decir, el centro de la tierra (Ez 38,12; Jc 9,37). Para los griegos, Atenas (u otras ciudades) era el ombligo del mundo; para los egipcios era Tebas -sede del culto al dios Am\u00e1n- el centro de la tierra; para los romanos, Roma era el um-belicus orbis. La centralidad de Jerusal\u00e9n no se conceb\u00ed\u00ada s\u00f3lo en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos, sino tambi\u00e9n teol\u00f3gicos: surge sobre el monte m\u00e1s alto, de ella proviene la palabra del Se\u00f1or, a ella han de afluir todas las gentes (Is 2,1-5 Miq Is 4,1-3); la capital es s\u00ed\u00admbolo del pueblo de Dios, luz y modelo para todos los pueblos del orbe.<br \/>\nLo mismo que no elabor\u00f3 un sistema o una teor\u00ed\u00ada astron\u00f3mica, tampoco Israel construy\u00f3 ninguna concepci\u00f3n sistem\u00e1tica de geof\u00ed\u00adsica. Los fen\u00f3menos geof\u00ed\u00adsicos, como los terremotos o las erupciones volc\u00e1nicas, est\u00e1n al servicio de Dios, que tiene pleno dominio sobre ellos. Ellos forman el cortejo de las teofan\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Se\u00f1or, cuando t\u00fa saliste de Se\u00ed\u00adr, cuando avanzaste desde los campos de Ed\u00f3n, la tierra tembl\u00f3, se turb\u00f3 el cielo, las nubes se deshicieron en agua. Los montes se derritieron ante la presencia del Se\u00f1or, ante la presencia del Se\u00f1or, Dios de Israel\u2020\u2122 (Jc 5,4-5). Entre el cielo y el mundo subterr\u00e1neo est\u00e1 tambi\u00e9n el mar (yam), con una referencia especial -para los hebreos- al Mediterr\u00e1neo. Los israelitas no eran navegantes y sent\u00ed\u00adan cierto miedo al mar, que se convirti\u00f3 para ellos en s\u00ed\u00admbolo del caos, en la sede de los monstruos espantosos:<br \/>\n\u2020\u02dc,No eres t\u00fa el que parti\u00f3 en dos a Rahab y traspas\u00f3 el drag\u00f3n? \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 el mar, las aguas del oc\u00e9ano, el que convirti\u00f3 en camino el fondo del mar para que pasaran los libertados?\u2020\u009d (Is 51,10 ). La victoria de Yhwh sobre el mar y sobre sus monstruos es la liberaci\u00f3n del hombre de las fuerzas hostiles y mortales que le amenazan.<br \/>\nEl mundo subterr\u00e1neo est\u00e1 relacionado generalmente con la \u00c2\u00a1 muerte. En efecto, la muerte era concebida, al menos en algunos pasajes del AT, como un paso de la tierra -lugar de los vivientes- al Se ??, morada de los muertos. El se ?? es la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d del olvido, de las tinieblas y del silencio, de las sombras. All\u00ed\u00ad \u00f1o hay vida, como en el desierto. El se\u2020\u2122oI est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo de la tierra (Dt 32,22), m\u00e1s all\u00e1 del abismo subterr\u00e1neo(Jb 26,5; Jb 38,16-17). Nunca se dice que Dios haya creado el Se\u2020\u2122oI. Est\u00e1 en el l\u00ed\u00admite extremo del universo. \u2020\u0153Si se ocultan en el abismo (Se ??), de all\u00ed\u00ad los sacar\u00e1 mi mano\u2020\u2122(Am 9,2). As\u00ed\u00ad pues, Dios act\u00faa de forma soberana incluso en el se\u2020\u2122oI. .\u2020\u02dc La cosmograf\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no pretende ser una concepci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del \u2020\u02dccosmos, comparable con la de las ciencias modernas. Israel no se situaba ante el mundo en una actitud \u2020\u0153neutral\u2020\u2122, que objetivase la totalidad de los elementos c\u00f3smicos como un sistema de leyes; por eso, y no s\u00f3lo por las limitaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas o conceptuales, carece de los t\u00e9rminos! conceptos de \u2020\u0153mundo\u2020\u2122, \u2020\u0153naturaleza\u2020\u2122, \u2020\u0153cosmos\u2020\u2122. Como se ha intentado mostrar, para Israel el mundo es un suceso, un obrar incesante y continuo de Dios, que sostiene y hace vivir todas las cosas. En cuanto tal, el mundo era percibido como manifestaci\u00f3n de la realidad y de la omnipotencia de Dios. Las experiencias humanas del mundo natural se viv\u00ed\u00adan, dentro de la perspectiva de la fe en la creaci\u00f3n, como experiencias de Dios, de su intervenci\u00f3n poderosa y ben\u00e9fica en favor del hombre. Sin embargo, la experiencia de las faltas de armon\u00ed\u00ada en el cosmos plantea el problema de la justicia de Dios, como aparece en el libro de \u00c2\u00a1 Jb y de Ben Sir\u00e1 [1 Sir\u00e1cida].<\/p>\n<p>3. LOS \u2020\u0153ORIGENES\u2020\u009d DEL COSMOS.<br \/>\nEl inter\u00e9s de la Biblia no se dirige a explicar \u2020\u0153c\u00f3mo\u2020\u009d tuvo origen el mundo, sino m\u00e1s bien a comprender y<br \/>\nproclamar el \u2020\u0153sentido\u2020\u2122 del mundo como creaci\u00f3n de Dios. En la narraci\u00f3n, considerada generalmente<br \/>\ncomo yahvista, de los or\u00ed\u00adgenes (Gn 2-3), la \u2020\u0153ascensi\u00f3n\u2020\u009d al tiempo primordial equivale a un \u2020\u0153descenso\u2020\u009d a<br \/>\nlas profundidades del ser: se hace remontar a los comienzos lo que es permanentemente verdadero y<br \/>\nconstitutivo del hombre. Lo mismo ocurre en el texto sacerdotal de Gen 1 [1 G\u00e9nesis].<br \/>\nSe trata de un modo de pensar mitopoi\u00e9tico. Lo que se conoce como estructura u orden -nosotros dir\u00ed\u00adamos metaf\u00ed\u00adsico- se dice que existe desde el principio, desde los tiempos primordiales. Y en este sentido el lenguaje mitol\u00f3gico de Gen 1-11 es verdadero: \u00c2\u00a1nos dice lo que estamos viviendo todos los d\u00ed\u00adas!<br \/>\nLa tradici\u00f3n yahvista presenta el cosmos como un suceso orientado a Yhwh, como el lugar de la presencia ben\u00e9fica de Dios en favor del hombre. El hombre tiene un v\u00ed\u00adnculo indisoluble con el cosmos, porque viene de la tierra: \u2020\u0153El Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, le insufl\u00f3 en sus narices un h\u00e1lito de vida y as\u00ed\u00ad el hombre lleg\u00f3 a ser un ser viviente\u2020\u009d (Gn 2,7). Las cosas, la tierra con sus frutos y el ritmo de las estaciones, \u2020\u0153sementera y cosecha, fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno, d\u00ed\u00ada y noche\u2020\u009d (Gn 8,22), est\u00e1n al servicio del hombre. El hombre tiene a su lado a los animales (Gn 2,19-20), a los que impone un nombre, lo cual quiere decir que ellos tienen un significado para el hombre; es el ser humano el que les da un nombre, es decir, el que fija el destino y la funci\u00f3n de los animales. El hombre tiene una relaci\u00f3n con el mundo: tiene que labrarlo y guardarlo con su trabajo: \u2020\u0153El Se\u00f1or Dios tom\u00f3 al hombre y le puso en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n para que lo cultivase y lo guardase\u2020\u009d (Gn 2,15). As\u00ed\u00ad pues, el trabajo humano no es explotaci\u00f3n arbitraria, sino custodia del mundo, que supone el conocimiento del sentido y del destino de ese mundo. Por consiguiente, la concepci\u00f3n cosmol\u00f3gica yahvista es antropol\u00f3gica: el mundo es inseparable del hombre, y viceversa. La estructura concreta del mundo depende de la acci\u00f3n insondable de Dios creador, pero tambi\u00e9n del obrar del hombre. Puesto que el hombre es pecador (Gn 3), malvado, y \u2020\u0153siempre est\u00e1 pensando en hacer el mal\u2020\u009d (Gn 6,5), sus relaciones con el mundo se han alterado. El suelo es maldecido por culpa del hombre, que tendr\u00e1 que sacar de \u00e9l con fatiga el alimento para todos los d\u00ed\u00adas de su vida Gn 3,17). El mismo cosmos se vuelve indomable y hasta violento en contra del hombre (cf el diluvio). Con el pecado se ha perdido el equilibrio armonioso, querido por Dios, entre el hombre y su mundo. El cosmos se hace ambiguo, no en s\u00ed\u00ad mismo, sino en su relaci\u00f3n con el hombre corrompido y malvado. Pero desde Gen 12,1-3, con la elecci\u00f3n de Abra-h\u00e1n, Dios vuelve a introducir en la historia humana la fuerza recreadora de su bendici\u00f3n para salvar al hombre y, a trav\u00e9s de \u00e9l, librar al cosmos de la ruina.<br \/>\nLa tradici\u00f3n sacerdotal (Gen 1,1-2,4a) cuenta los \u2020\u0153or\u00ed\u00adgenes\u2020\u009d del cosmos para mostrar la estructura arquet\u00ed\u00adpica de la existencia tanto del hombre como del mundo; es decir, muestra una especie de \u2020\u0153programa\u2020\u009d de lo que el hombre y el mundo deben ser. No se trata -repetimos- de una narraci\u00f3n de lo que fue, sino de lo que siempre ha sido y sigue siendo v\u00e1lido. Ni siquiera aqu\u00ed\u00ad, como en ning\u00fan otro texto b\u00ed\u00adblico, se ha de buscar cu\u00e1l era la antigua concepci\u00f3n \u2020\u0153cient\u00ed\u00adfica\u2020\u2122 del mundo, y mucho menos una visi\u00f3n c\u00f3smica normativa para el cient\u00ed\u00adfico de nuestros d\u00ed\u00adas. La Biblia presenta la verdad que cuenta para nuestra salvaci\u00f3n, y no tiene unas verdades cient\u00ed\u00adficas neutras.<br \/>\nSon tres los aspectos fundamentales del cosmos en la tradici\u00f3n sacerdotal: el orden, el tiempo, la vida. Se trata de las grandes categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas de esta tradici\u00f3n.<br \/>\nEn primer lugar, en Gen 1 el cosmos es un todo armonioso y ordenado. El principio de este orden est\u00e1 en la actividad de Dios, expresada con verbos que guardan relaci\u00f3n con la idea de orden: separar (p.ej., las aguas del cielo de las de la tierra), poner en su sitio (p.ej., los astros), dar un nombre (p.ej., Dios llama a lo seco \u2020\u0153tierra\u2020\u009d), asignar una funci\u00f3n (p.ej., el sol es para el gobierno del d\u00ed\u00ada). El\u2020\u2122crear\u2020\u009d(G\u00e9n 1,1) divino no es un \u2020\u0153hacer\u2020\u009d t\u00e9cnico o instrumental, sino un \u2020\u0153obrar\u2020\u009d que compromete al sujeto que act\u00faa y a su intencionalidad: Dios \u2020\u0153hace\u2020\u009d los astros y \u2020\u0153hace\u2020\u009d tambi\u00e9n al hombre. El hacer creador de Dios est\u00e1 dominado por una intenci\u00f3n de orden y de armon\u00ed\u00ada (\u2020\u0153Vio Dios que esto era bueno\/hermoso\u2020\u009d es un estribillo que se repite siete veces, y como el \u2020\u0153siete\u2020\u009d es el s\u00ed\u00admbolo de la perfecci\u00f3n, indica la armon\u00ed\u00ada perfecta del mundo querida por Dios).<br \/>\n606<br \/>\nEn la cima de la actividad creadora de Dios est\u00e1 la creaci\u00f3n del hombre como imagen de Dios. El cosmos se le conf\u00ed\u00ada al hombre: \u2020\u0153Dios los bendijo y Jes dijo: \u2020\u02dcSed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra* (Gn 1,28). \u2020\u0153El autor del c\u00f3digo sacerdotal, en relaci\u00f3n con el mundo, no conoc\u00ed\u00ada los problemas que hoy nos angustian a nosotros. No estaba aterrorizado ni por una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica ni por una amenazadora inhabitabili-dad del mundo causada por un saqueo irresponsable. Por consiguiente, no hay que buscar en \u00e9l ninguna respuesta directa sobre la responsabilidad del hombre respecto a la tierra\u2020\u009d (N. Lohfink). Sin embargo, condena todo lo que tiende a destruir el orden y el equilibrio del cosmos; para la tradici\u00f3n sacerdotal, \u2020\u0153el que estropea la creaci\u00f3n se juega la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (N. Lohfink). El \u2020\u0153dominio\u2020\u009d del hombre sobre el mundo es, por tanto, un gobierno y una custodia del mundo: es \u00e9sta una visi\u00f3n que hoy llamar\u00ed\u00adamos \u2020\u0153ecol\u00f3gica\u2020\u2122.<br \/>\nEl mundo, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, es un suceso que acontece en el tiempo. Esto se subraya de manera especia] por el ritmo de los seis d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n y por la funci\u00f3n, asignada a los astros, de servir de se\u00f1al para las estaciones, los d\u00ed\u00adas, los a\u00f1os y las fiestas. De esta manera el cosmos est\u00e1 vinculado a la historia humana; no es una realidad inmutable y est\u00e1tica, sino que en cierto modo \u2020\u0153evoluciona\u2020\u009d en relaci\u00f3n con el hombre. Esto significa que la relaci\u00f3n del hombre con el mundo es hist\u00f3rica, sometida a posibles variaciones, tanto para lo mejor como para lo peor.<br \/>\nEn tercer lugar, el autor sacerdotal tiene un inter\u00e9s especial por el tema 4e la vida. Dios es el que hace vivir \u00c2\u00a1y el que da su bendici\u00f3n a los seres creados, esto es, les da la energ\u00ed\u00ada vital que los hace capaces de hacer ,que prosiga la vida. El cosmos est\u00e1 \u00bfle\u00f1o de \/ yida. Y bendici\u00f3n significa \u2020\u0153energ\u00ed\u00ada de procrear\u2020\u2122. Dios bendice \u00c2\u00a1ajos seres vivientes (Gn 1,22), as\u00ed\u00ad como bendice al hombre y a la mujer IQ\u00e9n 1,28). Sin la capacidad de pro-prear que da la bendici\u00f3n, no habr\u00ed\u00ada -propiamente vida.<br \/>\nPero el hombre ha introducido en el mundo la violencia (fyamas): \u2020\u0153La tierra estaba corrompida delante de Dios y toda ella llena de violencia\u2020\u2122 (Gn 6,11). La difusi\u00f3n de la violencia humana provoca el diluvio, una verdadera reca\u00ed\u00adda del cosmos en el; caos. La creaci\u00f3n es la victoria sobre el caos, sobre el \u00ed\u00adoh\u00fc wab\u00f3h\u00fc original (1,2), a trav\u00e9s de una actividad de ordenaci\u00f3n del mundo. No hay en Gen 1 ninguna lucha de dioses rivales, como en los mitos babil\u00f3nicos: (cf Atrahasis) ni entre la divinidad (Marduk) y el mar personificado (Tia-mat). Para el texto b\u00ed\u00adblico, el caos inicial es un elemento que Dios domina, sin que haya la menor traza de una lucha de la que tenga que salir el orden del cosmos. Dios act\u00faa solo, y su victoria sobre el caos no se realiza a costa de ninguna otra divinidad. En los Salmos, sin embargo (74, ?? 4; 104,26), y en los textos profetices tard\u00ed\u00ados (como en Is 27,1) aparecen algunas huellas de este tema de la victoria de Dios sobre las fuerzas del caos, designadas con nombres de monstruos como Leviat\u00e1n y el Drag\u00f3n. Pero en Gen 1 el orden c\u00f3smico es producido por la palabra de Dios, sin lucha alguna.<br \/>\n607<br \/>\n4. El mundo-creaci\u00f3n.<br \/>\nDe las consideraciones anteriores se deduce con claridad que la idea b\u00ed\u00adblica de cosmos es inseparable de la de creaci\u00f3n: Dios es el origen y la garant\u00ed\u00ada del orden c\u00f3smico, porque es su creador. Pero la idea b\u00ed\u00adblica de creaci\u00f3n no tiene que entenderse sobre el tras-fondo del problema del dualismo gn\u00f3stico; este dualismo, exceptuando quiz\u00e1 a Juan, no es un problema b\u00ed\u00adblico. En otras palabras, la Biblia no se pregunta sobre el origen absoluto del mundo, sino m\u00e1s bien sobre la relaci\u00f3n hombre-mundo, sobre la salvaci\u00f3n de Dios y el papel del mundo, sobre la presencia y la acci\u00f3n de Dios en el mundo.<br \/>\nEn los textos de Gen 1-11 el inter\u00e9s no se dirige al tema de la \u2020\u0153creatio ex nihilo\u2020\u009d ni al del<br \/>\n\u2020\u0153Chaoskampf\u2020\u2122, sino a la acci\u00f3n ordenadora de Dios. Pues bien, el orden c\u00f3smico est\u00e1 relacionado con el orden moral y social: el desorden moral, la violencia, sacude al propio cosmos con el diluvio; en los salmos reales, como, por ejemplo, el Ps 72,1-7, la justicia (el recto orden) del rey guarda relaci\u00f3n con el orden de la naturaleza. As\u00ed\u00ad pues, el centro de atenci\u00f3n es el orden del cosmos m\u00e1s bien que su origen.<br \/>\nHa escrito C. Westermann: \u2020\u0153En el AT no se habla nunca de fe en el Creador, no se encuentra nunca una frase del tipo: Creo que el mundo ha sido creado por Dios; y en las profesiones de fe del AT (el llamado credo hist\u00f3rico\u2020\u2122, como dijo G. von Rad) no aparece nunca la creaci\u00f3n o la fe en el Creador. Es f\u00e1cil comprender la raz\u00f3n: para el hombre del AT no exist\u00ed\u00ada una posibilidad distinta de concebir el origen del mundo. La creaci\u00f3n no entraba para \u00e9l en un art\u00ed\u00adculo de fe, ya que no exist\u00ed\u00ada para \u00e9l ninguna alternativa. En otras palabras, \u00e9l ten\u00ed\u00ada una concepci\u00f3n de la realidad distinta de la nuestra, de forma que para \u00e9l no exist\u00ed\u00ada m\u00e1s que la realidad puesta por Dios. Aquellos hombres no ten\u00ed\u00adan necesidad de creer que el mundo ha sido creado por Dios, puesto que era \u00e9ste un presupuesto de su pensar\u2020\u2122.<br \/>\n608<br \/>\nSobre este presupuesto de que el mundo est\u00e1 totalmente bajo el dominio de Yhwh, la Biblia se pregunta por la salvaci\u00f3n de Dios para su pueblo. En los textos po\u00e9ticos m\u00e1s antiguos (Gn 49; Ex 15,2-18; Dt 32,1-43; Jc 5; 2S 22,2-51; SaI 29,68), \u2020\u0153no se habla del origen absoluto, sino m\u00e1s bien del origen del orden social, tal como Israel lo encontr\u00f3 y lo entendi\u00f3&#8230;, es decir, de la salvaci\u00f3n de Israel por obra de Dios\u2020\u009d (D. McCarthy).<br \/>\nEl mundo, para el israelita, no era el lugar de la automanifestaci\u00f3n de lo divino como fuerza inmanente al cosmos: Dios trasciende el mundo, es el creador que garantiza y mantiene s\u00f3lidamente la estabilidad del mundo. El mundo \u2020\u0153narra, anuncia\u2020\u009d al Dios creador: \u2020\u0153Los cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos\u2020\u009d (SaI 19,2). Dios act\u00faa e interviene en el cosmos, y los llamados \u2020\u0153fen\u00f3menos naturales\u2020\u009d se atribuyen inmediatamente a Dios, incluidas las cat\u00e1strofes, como el terremoto, la sequ\u00ed\u00ada, el rayo, etc. El mundo est\u00e1 bajo el dominio absoluto de Dios, pero no est\u00e1 habitado por fuerzas inmanentes divinas o demon\u00ed\u00adacas. Por eso no existe en Israel la idea de cosmos en el sentido de mundo regulado por leyes eternas, fijas e inmutables. El mundo es el lugar, siempre abierto, de la libre iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios para el hombre [1 Milagro].<br \/>\nLa experiencia original de Israel, de la que el Exodo es una versi\u00f3n ejemplar, es la del Dios salvador y libertador. De esta experiencia hist\u00f3rica de salvaci\u00f3n, Israel \u2020\u0153se elev\u00f3\u2020\u2122 a la fe en Dios creador para afirmar que Dios crea, sostiene, hace vivir al mundo a fin de poder comunicar su salvaci\u00f3n a los hombres. Sint\u00e9ticamente podemos decir con otras palabras que Yhwh es salvador y que, para llevar a cabo su salvaci\u00f3n, crea y hace vivir al mundo. Se ve la creaci\u00f3n en un horizonte soteriol\u00f3gico.<br \/>\n609<br \/>\n5. El cosmos en los salmos.<br \/>\nEl hebreo orante de los \/ Salmos est\u00e1 envuelto en el cosmos, se siente hechizado y arrebatado por el esplendor del sol (SaI 19), s\u00ed\u00admbolo de la t\u00f3rah, o de la fuerza destructora de la tempestad (SaI 29), s\u00ed\u00admbolo del poder divino. Pero es toda la creaci\u00f3n la que \u2020\u0153habla\u2020\u009d al y con el salmista.<br \/>\nEn efecto, el cosmos de los Salmos es un mundo significativo, que tiene sentido porque es como la encarnaci\u00f3n del sentido dado por Dios con su palabra creadora. Todas las cosas son fruto de la palabra de Dios, y por tanto portadoras de sentido. El mundo habla sin palabras y sin escritura: \u2020\u0153No es un preg\u00f3n, no son palabras, no son voces que puedan escucharse, mas su sonido se extiende por la tierra entera y hasta el conf\u00ed\u00adn del mundo sus palabras\u2020\u009d (SaI 19,4-5). El cosmos est\u00e1 realmente impregnado de parte.aparte por la torah, que, como la. sabidur\u00ed\u00ada, tiene dimensiones c\u00f3smicas.<br \/>\nEn el salmo 104 parece resonar la mirada contemplativa sobre el cosmos de Gen 1, comosi el ojo pasase d\u00e9;un elemento al otro del mundo creado: la luz, los montes, los valles, el sol, los r\u00ed\u00ados, las plantas, los animales&#8230; No se narra la creaci\u00f3n; se la contempla y se la canta. No se quiere explicar su origen, sino comprender su belleza y su orden. La creaci\u00f3n del mundo es.percibida por el salmista no en el pasado, como un suceso de los or\u00ed\u00adgenes, sino como un acto presente. Para el salmista, m\u00e1s bien que decir \u2020\u0153Dios ha creado el mundo\u2020\u2122, habr\u00ed\u00ada que decir que \u2020\u0153Dios crea el mundo\u2020\u2122. La vida m\u00faltiple y heterog\u00e9nea que se desarrolla ante los ojos del salmista no es un mecanismo ni un libro escrito en un lejano pasado inm\u00f3vil, sino que es escrita en el presente por Dios. As\u00ed\u00ad pues, el cosmos se contempla como una continuidad de vida que se renueva y renace: \u00c2\u00a1no hay.un d\u00ed\u00ada igual a otro!<br \/>\nEl cosmos es un \u2020\u0153espacio\u2020\u009d ambiguo: es el lugar del encuentro con Dios, pero es tambi\u00e9n distancia de Dios. Los espacios inmensos, las profundidades del abismo, las lejan\u00ed\u00adas del cielo no pueden medirse; podr\u00ed\u00adamos sentir el v\u00e9rtigo del vac\u00ed\u00ado, de la ausencia, de la nada. El cosmos no es positividad pura, sino tambi\u00e9n una prueba: ,Adonde podr\u00ed\u00ada ir lejos de tu esp\u00ed\u00adritu, adonde podr\u00ed\u00ada huir lejos de tu presencia? Si subo hasta los cielos, all\u00ed\u00ad te encuentras t\u00fa; si bajo a los abismos, all\u00ed\u00ad est\u00e1s presente; si vuelo hasta el origen de la aurora, si me voy a lo \u00faltimo del mar, tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad tu mano me retiene y tu diestra me agarra\u2020\u2122 SaI 139,7-10). Podr\u00ed\u00adamos no ver a Dios en el cosmos ni percibir ya su presencia, pero Dios nos ve y nos lleva de la mano. \u00bfHuir a un espacio inmenso y vac\u00ed\u00ado o dejarnos tomar y conducir por Dios?<br \/>\nEl mundo y la historia son la obra maravillosa del amor de Dios, el amor eterno que se canta en la letan\u00ed\u00ada del salmo 136. Existe, por consiguiente, un v\u00ed\u00adnculo amoroso que une a Dios con el cosmos y con la historia humana de su pueblo: la creaci\u00f3n es inseparable de la historia. Y su amor salv\u00ed\u00adfico de alianza es la fuente del mundo creado: \u2020\u0153El hizo los cielos con sabidur\u00ed\u00ada, porque es eterno su amor. El afirm\u00f3 la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor. El hizo las lumbreras grandes, porque es eterno su amor: el sol para presidir el d\u00ed\u00ada, porque es eterno su amor; la luna y las estrellas para presidir la noche, porque es eterno su amor\u2020\u009d (SaI 136,5-9).<br \/>\nEn el salmo 89, Dios crea y salva, pero es el mismo Dios el que act\u00faa en el cosmos y en la historia. La creaci\u00f3n no es solamente el teatro de la historia salv\u00ed\u00adfica, sino que est\u00e1 ella misma impregnada de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. La autocomunicaci\u00f3n de Dios, que es la salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo tiene lugar en la historia, sino que est\u00e1 ya en la intimidad del mundo concreto. Puede hablarse entonces de una \u2020\u0153salvaci\u00f3n universal\u2020\u009d que Dios ofrece a todos.los hombres a trav\u00e9s de su acto creador, que salva del caos al cosmos entero.<br \/>\n610<\/p>\n<p>6. El cosmos en los profetas.<br \/>\nLos profetas no ven solamente en.el cosmos la presencia del Creador que conserva la vida, sino tambi\u00e9n la libertad de Dios trascendente que da y que juzga.<br \/>\nLa lluvia y el roc\u00ed\u00ado son un don de Dios (Jr 5,24; JI 2,23; Za 10,1). La lluvia y la nieve dan fecundidad a la tierra, y por tanto bienestar: \u2020\u0153Como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven all\u00e1 sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar para que d\u00e9 sementera al sembrador y pan para comer\u2020\u009d Is 55,10). Es verdad que no podemos atribuir a los profetas un inter\u00e9s ecol\u00f3gico comparable al del hombre de hoy. La experiencia que el hombre tiene del mundo es siempre -seg\u00fan los profetas- experiencia de la presencia de Dios trascendente y libre: \u2020\u0153Yo formo la luz y creo las tinieblas; doy la dicha y produzco la desgracia; soy yo, el Se\u00f1or, quien hace todo esto\u2020\u2122 (Is 45,7). Nunca se encuentra en los profetas la idea de una creaci\u00f3n \u2020\u0153ex ni-hilo, aunque el dominio de Dios sobre el mundo y sobre el hombre sea absoluto: El es \u2020\u0153el que hizo las monta\u00f1as y cre\u00f3 el viento, el que descubre al hombre sus pensamientos, el que hace la aurora y las tinieblas y camina sobre las cumbres de la tierra\u2020\u009d (Am 4,13). Tampoco los profetas dan la impresi\u00f3n de estar preocupados por mostrar la existencia de Dios a partir de la belleza y del orden del cosmos, aunque afirmen que la sabidur\u00ed\u00ada divina preside la formaci\u00f3n y la subsistencia del cosmos: \u2020\u0153El con su poder hizo la tierra, con su sabidur\u00ed\u00ada el orbe estableci\u00f3, con su inteligencia despleg\u00f3 los cielos (Jr 10, 12<br \/>\nPor el contrario, es frecuente la afirmaci\u00f3n de que los fen\u00f3menos naturales negativos son instrumentos del juicio divino, un azote de Dios. Jerem\u00ed\u00adas describe pl\u00e1sticamente el fen\u00f3meno de la\u2020\u2122sequ\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Los ricos mandan a sus siervos a buscar agua; \u00e9stos van a los aljibes, no encuentran agua, y vuelven con sus c\u00e1ntaros vac\u00ed\u00ados; quedan consternados, humillados, y se cubren la cabeza. El suelo no da su fruto, porque no hay lluvia en el pa\u00ed\u00ads; los labradores, consternados, se cubren la cabeza. Hasta la cierva, en pleno campo, abandona su carnada por falta de hierba. Los asnos salvajes, tendidos sobre las colinas peladas, aspiran el aire como los chacales, mientras sus ojos palidecen por falta de pasto\u2020\u009d (Jr 14,3-6). La raz\u00f3n y el sentido de esta sequ\u00ed\u00ada se se\u00f1alan en el vers\u00ed\u00adculo 7: \u2020\u0153Hemos pecado contra ti.<br \/>\nTambi\u00e9n la lluvia puede transformarse de don en instrumento de castigo divino: \u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or Dios:<br \/>\n\u2020\u02dcEn mi c\u00f3lera desencadenar\u00e9 un viento impetuoso, lluvia a torrentes caer\u00e1 en mi furor, granizos sin cuento en el ardorde la destrucci\u00f3n\u2020\u2122\u2020\u009d (Ez 13,13; Jr 23,19). Lo mismo ocurre con el terremoto (Am 1,1), con una invasi\u00f3n de saltamones (Am 7,1-3), con un hurac\u00e1n devastador (Is 40,24; Jr 25,32) y con otros muchos fen\u00f3menos naturales, que son considerados como un juicio punitivo de Dios.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, los profetas proclaman una conexi\u00f3n entre el pecado y las calamidades naturales que azotan a los hombres, pero tambi\u00e9n una relaci\u00f3n entre la justicia y los bienes. La tensi\u00f3n entre el hombre y el cosmos se debe a la transgresi\u00f3n de la t\u00f3rah. Por tanto, es la voluntad divina la que puede mantener y garantizar la unidad ben\u00e9fica entre el hombre y el cosmos. Si el hombre va contra la t\u00f3rah, o sea contra el orden c\u00f3smico querido y puesto por Dios para el mundo y para la historia humana, entonces se rompe la unidad entre el hombre y el cosmos: de aqu\u00ed\u00ad las cat\u00e1strofes.<br \/>\nLos fen\u00f3menos naturales negativos se ven como juicio, como c\u00f3lera de Dios, en el sentido de que son signos de la incompatibilidad entre Dios y el pecado, de la violencia. La justicia de Dios es inseparable de la justicia del hombre: si el hombre abandona la justicia de Dios -es decir, la ley que hace visible el orden de la creaci\u00f3n-, el mismo cosmos se ve afectado, realiz\u00e1ndose as\u00ed\u00ad una escisi\u00f3n entre el orden justo del mundo creado por Dios y la experiencia efectiva del mundo hecha por el Israel pecador. El hombre pecador no ve m\u00e1s que un mundo desquiciado, cruel, ca\u00f3tico y enemigo, y no consigue ya descubrir al Dios bueno de la creaci\u00f3n.<br \/>\n611<br \/>\n&#8211; El mismo Yhwh se convierte en un enigma, en \u2020\u0153un Dios escondido\u2020\u2122 (Is 45,15), y el mundo en una especie de monstruo indomable. S\u00f3lo descubriendo el verdadero rostro de Dios, que quiere libremente un mundo justo, bueno para todos los seres tanto en el campo natural como para el hombre en el \u00e1mbito socio-pol\u00ed\u00adtico, encontrar\u00e1n los israelitas la esperanza en la salvaci\u00f3n divina que abraza a la historia y al cosmos en un \u00fanico designio unitario. Este es sobre todo el mensaje de los profetas del destierro y posteriores al destierro: a pesar de las culpas humanas, de la corrupci\u00f3n y de la violencia que llegan a desquiciar el mundo creado y a producir fen\u00f3menos catastr\u00f3ficos que suenan como una condenaci\u00f3n del hombre y como un juicio divino de incompatibilidad, Dios promete \u00ed\u00adin futuro salv\u00ed\u00adfico. Bastar\u00ed\u00ada con leer las palabras de consuelo del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas a los desterrados jud\u00ed\u00ados: \u2020\u0153A lo largo de todos los caminos se apacentar\u00e1n; en todas las alturas peladas tendr\u00e1n pastos. No padecer\u00e1n hambre ni sed, no les alcanzar\u00e1 ni el viento \u00e1rido ni el sol, porque el que se apiada de ellos los guiar\u00e1 y los conducir\u00e1 a manantiales de agua. Convertir\u00e9 en caminos todas las monta\u00f1as, y las calzadas se allanar\u00e1n\u2020\u009d (Is 49,9-11). La salvaci\u00f3n afecta tambi\u00e9n al cosmos, que dejar\u00e1 entonces de ser enemigo del hombre.<br \/>\nEl \u2020\u0153mundo nuevo\u2020\u2122 salvado por Dios no es \u2020\u0153otro mundo\u2020\u2122, sino este mundo reconciliado con el hombre y hecho de nuevo amigo del hombre, en donde \u2020\u0153el lobo habitar\u00e1 con el cordero, el leopardo se acostar\u00e1 junto al cabrito; ternero y leoncillo pacer\u00e1n juntos, un chiquillo los podr\u00e1 cuidar. La vaca y la osa pastar\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada, juntos reposar\u00e1n sus cachorros, y el le\u00f3n como un buey comer\u00e1 hierba. El ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 junto al agujero de la v\u00ed\u00adbora; en la guarida del \u00e1spid meter\u00e1 su mano el destetado\u2020\u009d (Is 11,6-8). Este texto no ha de leerse en la perspectiva de una-transformaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica del mundo material, sino -a trav\u00e9s de las im\u00e1genes po\u00e9ticas- en el horizonte de un cosmos ordenado y pac\u00ed\u00adfico, integrado en la existencia del hombre como ambiente ben\u00e9fico.<br \/>\n612<br \/>\n7. Los sabios y el cosmos.<br \/>\nPara los sabios, el mundo ha sido creado por Dios, que lo ha hecho todo siguiendo un orden fundamental. Es misi\u00f3n del sabio descubrir, reconocer y adecuarse al orden universal, encontrando as\u00ed\u00ad la presencia de Dios en el mundo. El cosmos est\u00e1 tambi\u00e9n lleno de \u2020\u0153misterios\u2020\u009d, como lo muestra Jb 38-40, pero en todo caso el sabio descubre all\u00ed\u00ad la presencia del misterio de Dios. Para Israel, \u2020\u0153las experiencias del mundo eran siempre experiencias de Dios y las experiencias de Dios eran experiencias del mundo\u2020\u009d (G. von Rad). Nada m\u00e1s ajeno a los sabios que la concepci\u00f3n de un mundo como un todo existente por s\u00ed\u00ad mismo y funcionando para s\u00ed\u00ad. La \u00c2\u00a1\u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d viene de Dios, penetra todo el cosmos, es universal, porque es el mismo orden c\u00f3smico impuesto por el Creador: \u2020\u0153Ella es la unidad de todas las manifestaciones divinas y no deja que se escape ninguna esfera de lo creado a la actuaci\u00f3n de la propia simplicidad esencial, para que Dios sea conocido\u2020\u009d (P. Beauchamp). En el origen y fundamento del mundo creado est\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada Pr 8,22-31; Jb 28; Si 24). Por eso mismo deber\u00ed\u00adamos hablar de \u2020\u0153ordenar\u2020\u009d m\u00e1s que de \u2020\u0153crear\u2020\u009d, en lo que se refiere a la acci\u00f3n divina. En efecto, el concepto de \u2020\u0153orden\u2020\u009d est\u00e1 en el centro de la que se ha llamado la \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n\u2020\u009d de los sabios.<br \/>\nFrente al caos, que se vuelve a presentar de manera proteiforme en el cosmos (cat\u00e1strofes, enfermedades, des\u00f3rdenes socio-pol\u00ed\u00adticos, injusticias, etc.), el sabio reafirma lajusticia divina apelando a su actividad ordenadora-salv\u00ed\u00adfica mediante la sabidur\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, la teodicea est\u00e1 en el centro de los intereses de los sabios, que intentan responder al siguiente desaf\u00ed\u00ado: si hay tantas estridencias, injusticias, deformidades, \u00bfc\u00f3mo podemos afirmar la bondad y la presencia salv\u00ed\u00adfica y ben\u00e9fica de Dios en el mundo? El inter\u00e9s sapiencial por el mundo, consiguientemente, es de car\u00e1cter teol\u00f3gico y no cient\u00ed\u00adfico- experimental. Al sabio le interesa el \u2020\u0153sentido\u2020\u009d del cosmos, y no su \u2020\u0153funcionamiento\u2020\u009d mecanicista.<br \/>\nEn Jb 38-41 Yhwh se presenta como \u2020\u0153el Dios del orden, del equilibrio y de la\u2020\u009d estabilidad c\u00f3smica\u2020\u009d (J. L\u00e9v\u00e9que). El es el que ata los lazos de las Pl\u00e9yades (38,3), el que fija las leyes del cielo (38,33), el que da \u00f3rdenes a las nubes (38,34), el que concede sabidur\u00ed\u00ada al ibis e inteligencia al gallo (38,36), el que conoce y establece el \u2020\u0153camino\u2020\u009d de la luz y de la nube que truena (38,19.24.25). La extensi\u00f3n de la tierra, las fuentes del mar, el fondo del abismo, las puertas de la muerte: todo es conocido solamente por Dios Jb 38,16-18). El cosmos es una inmensidad desconocida para el hombre, un enigma; pero Dios lo conoce. Y Dios act\u00faa con absoluta libertad respecto al cosmos: puede hacer llover sobre una tierra deshabitada, sobre undesierto en donde no hay hombre alguno, para saciar regiones desoladas e inh\u00f3spitas (38,26- 27a). El hombre no comprende el sentido de esas acciones divinas. Dios cre\u00f3 tambi\u00e9n el avestruz\u2020\u009d al que ha negado la sabidur\u00ed\u00ada (39,17). Ha hecho a Behemot (el hipop\u00f3tamo), \u2020\u0153la obra maestra de Dios\u2020\u009d (40,19), y a Leviat\u00e1n (el cocodrilo), \u2020\u0153el rey de todas las bestias feroces\u2020\u009d (41\u2020\u009d26). El cosmos habla de la sabidur\u00ed\u00ada, del poder y libertad de Dios. Pero la serie de preguntas, como el \u2020\u0153qui\u00e9n lo ha hecho\u2020\u009d u otras por el estilo, hacen comprender tambi\u00e9n los l\u00ed\u00admites del hombre. \u2020\u0153El mundo es del hombre, pero otro act\u00faa en \u00e9l, otro reina en \u00e9l\u2020\u009d (J. L\u00e9v\u00e9que). Jb le hab\u00ed\u00ada reprochado a Dios que se serv\u00ed\u00ada del cosmos para castigarlo mortalmente: cf, por ejemplo, 12,15: \u2020\u0153Si retiene las aguas, viene la sequ\u00ed\u00ada; si las suelta, arrasan la tierra\u2020\u009d; 30,21: \u2020\u0153Te has vuelto cruel para conmigo, con mano desplegada en m\u00ed\u00ad te cebas. Me levantas a merced del viento, me desbaratas con la tempestad\u2020\u009d. En su respuesta a Jb, Dios le hace comprender que el cosmos entero est\u00e1 gobernado por su misteriosa y libre sabidur\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, el cosmos es el lugar de encuentro con Dios, pero tambi\u00e9n un l\u00ed\u00admite y un enigma para el hombre.<br \/>\nEn Ben Sir\u00e1 el cosmos se considera siempre en conexi\u00f3n con la esfera humana. Pero frente al cosmos, el hombre siente la tentaci\u00f3n de ver en \u00e9l un polo positivo y un polo negativo, unos elementos buenos y otros malos, seg\u00fan un determinismo dualista. La tentaci\u00f3n es la de decir: en el mundo hay cosas buenas y cosas malas, cayendo as\u00ed\u00ad en un dualismo on-tol\u00f3gico. Esto eliminar\u00ed\u00ada la libertad y har\u00ed\u00ada inevitable el mal, por lo que el hombre quedar\u00ed\u00ada justificado y Dios ser\u00ed\u00ada el responsable del mal que hay en el mundo. La tesis de Ben Sir\u00e1 es que la creaci\u00f3n es buena, lo cual aparece con claridad a trav\u00e9s de un \u2020\u0153recuerdo de los or\u00ed\u00adgenes\u2020\u009d, es decir, de la acci\u00f3n creadora de Dios: \u2020\u0153Por eso desde el principio me convenc\u00ed\u00ad, reflexion\u00e9 y puse por escrito. \u2020\u02dcTodas las obras del Se\u00f1or son buenas, y \u00e9l a su tiempo atiende a cada necesidad. No sirve decir: Esto es peor que aquello, pues todo a su tiempo es reputado bueno\u2020\u009d(Si 39,32-34). La bondad de lo creado es comprensible si se descubre la \u2020\u0153funci\u00f3n\u2020\u009d que tiene cada elemento \u2020\u0153a su debido tiempo\u2020\u009d. La perspectiva no es la de una ontolog\u00ed\u00ada est\u00e1tica, sino la del ser-para, es decir, la deuna ontolog\u00ed\u00ada que implica la \u2020\u0153funci\u00f3n\u2020\u2122: \u2020\u0153Cuando al principio Dios ere\u00f3 sus obras, una vez hechas distribuy\u00f3 sus partes. Orden\u00f3 para siempre sus obras, desde sus or\u00ed\u00adgenes y por generaciones (16,26-27).<br \/>\n613<br \/>\nLa polaridad de elementos positivos y negativos en el cosmos tiene que comprenderse a partir de la funci\u00f3n que desarrolla cada elemento \u2020\u0153a su tiempo, esto es, a partir de lo que cada elemento vale para el hombre: \u2020\u0153No hay lugar a decir: ,Qu\u00e9 es esto? \u00bfPara qu\u00e9 es aquello?\u2020\u2122, porque todo ha sido creado con su fin&#8230; No vale decir: c,Qu\u00e9 es esto? \u00bfPara qu\u00e9 es aquello?\u2020\u2122, pues todas las cosas fueron creadas para un fin&#8230; Desde el principio cre\u00f3 Dios los bienes para los buenosy los males para los pecadores (39,16.21. 25). La atenci\u00f3n del Sir\u00e1cida se dirige a la responsabilidad del hombre, y por tanto al uso bueno o malo que hace de las cosas m\u00e1s que a la naturaleza de las cosas en s\u00ed\u00ad. Con este tema concluye el estudio magistral d\u00e9 G.L. Prato: \u2020\u0153El llamado problema del mal se convierte entonces en una cuesti\u00f3n puramente hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica. Ben Sir\u00e1 no dice nada en: realidad sobre el origen del mal, limit\u00e1ndose tan s\u00f3lo a afirmar la libertad y la responsabilidad humana. El mal que existe de hecho en el hombre revela, sin embargo, una aplicaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los elementos creados, y por tanto tambi\u00e9n, en cierto sentido, un orden original, del mismo modo que cualquier otra realidad revela una actitud divina respecto a Israel y los hombres\u2020\u2122. En el libro de la \u00c2\u00a1Sabidur\u00ed\u00ada, el cosmos es un todo armonioso y unido, creado por Dios como realidad buena e impregnado del Esp\u00ed\u00adritu y de la sabidur\u00ed\u00ada divina: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or llena todo el orbe, y \u00e9l, que todo lo abarca, todo lo conoce\u2020\u2122 (Sb 1,7). El cosmos es bueno: \u2020\u0153Pues todo lo cre\u00f3 para que perdurase, y saludables son las criaturas del mundo; no hay en ellas veneno exterminador, ni el imperio del abismo reina sobre la tierra\u2020\u2122 (1,14).<br \/>\nEl universo es comprendido a la luz del acto creador de Dios, que lo ha hecho todo mediante su sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Si la inteligencia obra, \u00bfqui\u00e9n entre los seres es m\u00e1s artista (techn\u00ed\u00adtes) que ella?\u2020\u2122(8,6). La sabidur\u00ed\u00ada \u2020\u02dcse extiende poderosa de uno a otro extremo y todo lo gobierna convenientemente\u2020\u2122 (8,1). Puesto que la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 en el origen del cosmos y \u2020\u0153se difunde y penetra en todo por su pureza\u2020\u2122 (7,24), solamente el sabio que se desposa con la sabidur\u00ed\u00ada conoce realmente el cosmos y puede gozar de \u00e9l; s\u00f3lo el justo-sabio vive en el cosmos descubriendo en \u00e9l la presencia de Dios, que lo hace vivir todo.<br \/>\nEn la reflexi\u00f3n midr\u00e1sica sobre el \u00e9xodo, Sg 11-19 pone de relieve el papel y la funci\u00f3n del cosmos en la historia del pueblo de Dios. Los elementos del cosmos se convierten en beneficio para unos, como el agua que calma la sed de los israelitas en el desierto, y castigo para los otros, como el agua del Nilo transformada en sangre, que es mortal para los egipcios (11,5-54). El cosmos puede ser un camino para llegar a Dios, como hab\u00ed\u00ada intuido ya el joven Arist\u00f3teles; pero otros fil\u00f3sofos, a pesar de haber emprendido el camino justo, acabaron en el pante\u00ed\u00adsmo: \u2020\u0153Torpes por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios y por lo bienes visibles no lograron conocer al que existe, ni considerando sus obras reconocieron al art\u00ed\u00adfice de ellas, sino que tuvieron por dioses rectores del mundo al fuego, al viento, al aire ligero, a la b\u00f3veda estrellada, al agua impetuosa o a los luceros del cielo. Pues si, embelesados con su hermosura, los tuvieron por dioses, entiendan cu\u00e1nto m\u00e1s hermoso es el Se\u00f1or de todas estas cosas, pues el : autor mismo de la belleza las cre\u00f3\u2020\u2122 (13,1-3). N\u00f3tese que \u2020\u0153el que existe\u2020\u2122 es el mismo Dios de Mois\u00e9s Ex 3, 14, LXX): el dios de los fil\u00f3sofos es el mismo Dios de Mois\u00e9s.<br \/>\nLos elementos del cosmos luchan contra los enemigos de Dios y de su pueblo, pero son propicios para los justos (cf c. 5). El cosmos no es indiferente a Dios y al hombre: \u2020\u0153Pues la naturaleza, sometida a ti, su Creador, despliegasu energ\u00ed\u00ada para castigo de los injustos y se mitiga para bien de los que en ti conf\u00ed\u00adan\u2020\u009d (16,24). Y a prop\u00f3sito del man\u00e1: \u2020\u0153Por eso, tambi\u00e9n entonces, amold\u00e1ndose a todas las formas (la creaci\u00f3n) estaba al servicio de tu generosidad, que alimenta a todos a gusto de Jos necesitados (16,25). En el juicio final, el cosmos luchar\u00e1 al lado de Dios contra los imp\u00ed\u00ados (5,20), pero ya est\u00e1 obrando en la historia de la salvaci\u00f3n (16,17).<br \/>\n614<br \/>\n8. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nPara el AT, el hombre es un \u2020\u0153ser-en-ehmundo\u2020\u009d y el cosmos se ve a partir del hombre y con vistas al hombre, como \u2020\u02dcmundo-del-hombre\u2020\u2122: \u2020\u0153El cielo es el cielo del Se\u00f1or, y la tierra se la ha dado a los hombres\u2020\u2122 (SaI 115,16). Los cielos y la tierra constituyen lo que nosotros llamamos \u2020\u0153cosmos\u2020\u009d; \u00bfquiere decir esto que el cosmos est\u00e1 dividido en dos reinos, uno de Dios y otro del hombre? El AT responde afirmando que la tierra, lo mismo que el cielo, est\u00e1 llena de la gloria de Dios (Is 6,3; IR 8,27). El cosmos es de Dios, que lo ha creado y est\u00e1 presente en \u00e9l: pero \u00e9l se lo ha dado al hombre. Dios est\u00e1 \u2020\u0153dentro\u2020\u009d del cosmos, pero es al mismo tiempo trascendente.<br \/>\nComo creaci\u00f3n, el cosmos pertenece a Dios y recibe de \u00e9l su sentido, pero no es divinizado. El cosmos no forma parte de Dios. Al afirmar que el cosmos es \u2020\u0153creaci\u00f3n\u2020\u2122, el AT libera al hombre del miedo a un mundo extra\u00f1o y enemigo; m\u00e1s a\u00fan, le invita a acogerlo como don sin manique\u00ed\u00ads-mos. Dios no nos hace la competencia en la posesi\u00f3n del mundo y en el disfrute de \u00e9l, sino que nos lo da con la mayor liberalidad.<br \/>\nEn cuanto que no forma parte de Dios, sino que es criatura, el mundo nos pertenece \u00ed\u00adntegramente, es \u2020\u0153nuestro\u2020\u009d mundo. Por tanto, el cosmos nos pertenece; y nosotros, en cuanto seres corp\u00f3reos, somos \u2020\u0153del\u2020\u009d mundo. Nos realizamos a nosotros mismos en la libertad como seres corp\u00f3reos, integrados en el cosmos. El horno faber hace del cosmos-creaci\u00f3n el \u2020\u0153mundo de la civilizaci\u00f3n\u2020\u009d; el mundo transformado, proyectado, explotado e incluso a veces desgarrado por la violencia humana, cifra de todos los pecados. El mundo entonces se ve amenazado en su equilibrio y en su estabilidad, se vuelve ambiguo y amenazador. Sin embargo, Dios sigue siendo el guardi\u00e1n y la garant\u00ed\u00ada de la estabilidad y del orden del mundo y promete una novedad: \u2020\u0153Mirad, yo voy a hacer una cosa nueva\u2020\u009d (Is 43,19). Efectivamente, Dios no ha fallado nunca en su compromiso con el mundo, estipulado desde el principio y expresado simb\u00f3licamente en el arco iris: \u2020\u0153Yo pondr\u00e9 mi arco iris en las nubes y \u00e9l ser\u00e1 la se\u00f1al de la alianza entre m\u00ed\u00ad y la tierra\u2020\u009d (Gn 9,13). La promesa divina se convierte en prenda de renovaci\u00f3n cuando el mundo se ve sacudido por la violencia humana: \u2020\u0153Porque yo voy a crear un cielo nuevo y una nueva tierra\u2020\u009d (Is 65,17; Is 66,22). El horno sapiens et reli-giosus aprende a reconocer la sabidur\u00ed\u00ada o el orden c\u00f3smico-salv\u00ed\u00adfico divino y a conformarse a \u00e9l. De esta manera se afirma la esperanza en la \/ resurrecci\u00f3n y en la transformaci\u00f3n final del cosmos, junto con la humanidad (cf Sg; Dn 12,1-3; 2M 7).<br \/>\n615<br \/>\nIII. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nPuesto que \/ Jesucristo es la Verdad, la revelaci\u00f3n plena, el NT considera el cosmos en relaci\u00f3n con Jesucristo y con el hombre frente a Cristo; as\u00ed\u00ad pues, la perspectiva es cristol\u00f3gica y antropol\u00f3gica. En cuanto al l\u00e9xico, el NT utiliza el t\u00e9rmino griego k\u00f3s-r\u00f1os, con el que se relaciona la idea de espacio, y ai\u00f3n, al que est\u00e1 m\u00e1s bien ligada la idea de tiempo. Pero k\u00f3srnos se usa tambi\u00e9n para designar la humanidad. De todas formas, el NT no presenta una concepci\u00f3n cosmol\u00f3gica propia, que sea parte integrante del anuncio del mensaje evang\u00e9lico. Las representaciones cosmol\u00f3gicas a las que recurre son las b\u00ed\u00adblicas o las helenistas, pero meramente instrumentales en orden al anuncio evang\u00e9lico. En otras palabras, el NT no habla del mundo \u2020\u0153en s\u00ed\u00ad\u2020\u009d, como un todo de cosas sDIAS, sino siempre del \u2020\u0153mundo-del-hombre\u2020\u009d, en el que Dios act\u00faa y en el que el hombre realiza su cometido con libertad inteligente y responsable. En el trasfondo hay siempre una concepci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica del mundo; en cierto modo, el mundo \u2020\u0153se hace\u2020\u009d junto con la historia humana.<br \/>\nEn el NT no hay una concepci\u00f3n un\u00ed\u00advoca y com\u00fan de \u2020\u0153mund o \u2020\u0153. En los diversos escritos se elaboran visiones diferenciadas, pero reducibles todas ellas a un solo denominador com\u00fan: lo que es com\u00fan es s\u00f3lo la idea constante de una tensi\u00f3n entre el cristiano y el mundo. Aqu\u00ed\u00ad atenderemos especialmente a los escritos paulinos y al evangelio de Juan, en donde se muestra m\u00e1s elaborada una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada del mundo\u2020\u009d.<br \/>\n616<br \/>\n1. Escritos paulinos.<br \/>\nPara \u00c2\u00a1Pablo, elk\u00f3srnoses todo lo que no es Dios, el universo. El cosmos comprende \u2020\u0153todas las cosas\u2020\u009d (t\u00e1 p\u00e1nta: Rrn 11,36); de \u00e9l forma parte la humanidad entera, designada como \u2020\u0153universo\u2020\u009d (t\u00e1 punta) en Gal<br \/>\n3,22:<br \/>\n\u2020\u0153Seg\u00fan la Escritura, todo el mundo est\u00e1 bajo el pecado\u2020\u009d, y en Rom 11,32: \u2020\u0153Dios encerr\u00f3 a todos (o bien:<br \/>\ntodo = ta punta) en la desobediencia\u2020\u009d. El cosmos comprende \u2020\u0153las falsas divinidades en el cielo y en la tierra\u2020\u009d, \u2020\u0153los muchos dioses y los muchos se\u00f1ores\u2020\u009d (1Co 8,41). El cosmos es el espacio que comprende todo lo que existe fuera de Dios; pero en Pablo k\u00f3srnos no tiene el sentido de \u2020\u0153orden\u2020\u009d, ya que seg\u00fan \u00e9l el mundo ha perdido su equilibrio y su armon\u00ed\u00ada. Para designar al mundo en cuanto que est\u00e1 sometido al poder del pecado, Pablo utiliza la expresi\u00f3n \u2020\u0153el mundo este\u2020\u009d (1Co 1,20-21; ICo 3,19; ICo 5,10; ICo 7,31; ICo 7,33-34).<br \/>\nEl cosmos, experimentado sobre todo en su dimensi\u00f3n temporal, es llamado \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d, equivalente a cosmos, por ejemplo, en 1 Co 1,20: \u2020\u0153,D\u00f3nde est\u00e1 el sabio? \u00bfD\u00f3nde el maestro? \u00bfD\u00f3nde el estudioso de este mundo? Dios ha convertido en tonter\u00ed\u00ada la sabidur\u00ed\u00ada del mundo!\u2020\u009d(lCo 3,18; ICo 8,13). En plural, los eones son la forma actual con que el mundo se presenta, es decir, este mundo cuya \u2020\u0153forma\u2020\u009d es pasajera y caduca (1Co 7,31).<br \/>\nOtro t\u00e9rmino clave es el de \u2020\u0153creaci\u00f3n\u2020\u009d (ktisis), cuyo sentido es muy discutido; probablemente Pablo se refiere a todo el \u2020\u0153mundo creado\u2020\u009d, que comprende tanto el universo f\u00ed\u00adsico como a los hombres con su historia (Rrn 8). \u2020\u0153El mundo es la realidad creada manifestada en el hombre\u2020\u009d; el hombre pertenece al mundo, pero el mundo pertenece al hombre, en cuanto que es \u2020\u0153un mundo que ha surgido y que surge en la experiencia del hombre\u2020\u2122 (H. Schlier).<br \/>\n617<br \/>\na) El mundo como creaci\u00f3n.<br \/>\nPablo afirma con fuerza la unidad del plan divino, y consiguientemente no separa cosmos e historia, pero tampoco \u2020\u0153historia profana\u2020\u2122 e \u2020\u0153historia sagrada\u2020\u2122. El mundo y la historia est\u00e1n siempre bajo la poderosa acci\u00f3n divina, creadora y salvadora; la naturaleza y la libertad humana, sin verse privadas de su propiedad, entran en el plan creador-salv\u00ed\u00adfico divino.<br \/>\nEn Atenas, en el famoso Are\u00f3pa-gos Pablo anuncia al \u2020\u0153Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en \u00e9l, siendo se\u00f1or del cielo y de la tierra, que no habita en templos construidos por la mano del hombre\u2020\u2122 Hch 17,24). La creaci\u00f3n era un art\u00ed\u00adculo de fe pac\u00ed\u00adficamente admitido por la primitiva comunidad cristiana, que oraba de este modo: \u2020\u0153Soberano Se\u00f1or, t\u00fa eres el Dios que has hecho el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos&#8230;\u2020\u009d (Hch 4,24). En los evangelios sin\u00f3pticos se menciona la \u2020\u0153fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d Mt 25,34) o el \u2020\u0153comienzo de la creaci\u00f3n\u2020\u2122 (Mc 10,6). El mundo y la humanidad son criaturas de Dios, que \u00e9l \u2020\u0153llama a la existencia\u2020\u009d (Rm 4,7), fundament\u00e1ndDIAS como acontecimientos de salvaci\u00f3n.<br \/>\nLa creaci\u00f3n es cristoc\u00e9ntrica. \u2020\u0153Cristo es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l\u2020\u009d (Col 1,15-17 ). No existe en el mundo ning\u00fan elemento y ninguna fuerza que escape al se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. Dios ha creado el mundo (el cosmos y la humanidad) en Cristo, qu\u00e9 es el \u2020\u0153punto de consistencia\u2020\u2122, el fundamento primordial y perenne, el sentido y la raz\u00f3n omnicomprensiva, el alfa y la omega (Ap 1,8). Solamente Jesucristo es la verdadera \u2020\u0153medida\u2020\u2122 del cosmos. No existe, por consiguiente, una posible \u2020\u0153neutralidad\u2020\u2122 del mundo respecto a Jesucristo.<br \/>\nDel cristocentrismo de la teolog\u00ed\u00ada paulina de la creaci\u00f3n se sigue que el mundo que actualmente existe est\u00e1 hecho para la alianza con Dios en Jesucristo, es decir, para la realizaci\u00f3n del plan divino, seg\u00fan el cual Dios quiere hacernos hijos suyos. As\u00ed\u00ad pues, el mundo, a pesar de su corrupci\u00f3n, es manifestaci\u00f3n y fruto del poder y de la bondad de Dios; el mundo est\u00e1 continuamente atravesado e impregnado de la bondad divina siempre victoriosa. El mundo, finalmente, no tiene una consistencia propia, sino que est\u00e1 en continua y din\u00e1mica \u2020\u0153relaci\u00f3n de origen\u2020\u2122 con Dios. Por esto la creaci\u00f3n no es solamente el \u2020\u0153presupuesto\u2020\u009d de la salvaci\u00f3n, ya que tiene desde siempre una dimensi\u00f3n cris-tica. El mundo ha sido puesto en la existencia, no para s\u00ed\u00ad mismo ni solamente para el hombre, sino para Cristo; en cuanto creaci\u00f3n, no tiene sentido m\u00e1s que en relaci\u00f3n con Jesucristo, y por tanto con la alianza de Dios. De esta manera la creaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n se comprenden dentro de una sola perspectiva y con vistas a un \u00fanico fin (\u2020\u0153con vistas a Cristo\u2020\u009d). Esto aparece con toda claridad en Rom 11,33-36: \u2020\u0153jQu\u00e9 profundidad de riqueza, de sabidur\u00ed\u00ada y de ciencia la de Dios! \u00c2\u00a1Qu\u00e9 incomprensibles son sus decisiones y qu\u00e9 irrastreables sus caminos!&#8230; Porque de \u00e9l y por \u00e9l y para \u00e9l son todas las cosas. A \u00e9l la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u2020\u2122. Aqu\u00ed\u00ad \u2020\u0153todas las cosas\u2020\u2122 comprende no s\u00f3lo la creaci\u00f3n, sino la historia: las cosas y los hombres son una realidad din\u00e1mica que proviene del plan y de la voluntad de Dios, pero que adem\u00e1s es puesta en obra momento a momento por Dios.<br \/>\nEl cristocentrismo de la creaci\u00f3n afirma cu\u00e1l es la verdad absoluta del universo, su sentido \u00faltimo, y no se limita a definir sus \u2020\u0153funciones\u2020\u2122, como hacen las ciencias. \u2020\u0153As\u00ed\u00ad es perfectamente posible considerar el mundo seg\u00fan su mecanismo inmanente y su historia externa, y en este sentido promover las ciencias humanas; Dios obra en profundidad en las fuerzas naturales y est\u00e1 escondido en las decisiones de los hombres. Se puede hablar de una autonom\u00ed\u00ada de la esfera terrena y mundana y de una autonom\u00ed\u00ada del hombre en su obrar sin que por esto se le pueda discutir a Dios su autonom\u00ed\u00ada. Dios est\u00e1 y act\u00faa en todo, de manera que todo tiene en \u00e9l consistencia y se deriva de \u00e9l\u2020\u009d (R. Schnackenburg).<br \/>\n618<br \/>\nb) La redenci\u00f3n del cosmos.<br \/>\nEl mundo est\u00e1 necesitado de salvaci\u00f3n, la cual se lleva a cabo mediante Cristo y en Cristo, ya que es voluntad de Dios \u2020\u0153reconciliar consigo\u2020\u2122, por medio de \u00e9l, a todos los hombres, a los seres de la tierra y del cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Col 1,20). Dios quiere \u2020\u0153recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra\u2020\u2122 (Ef 1,10).<br \/>\nLa\/Iglesia es \u2020\u0153su cuerpo (de Cristo), la plenitud de todo lo que existe\u2020\u009d (Ef 1,23). A trav\u00e9s de la Iglesia, Cristo quiere llegar a las esferas del cosmos creado. Cristo es ante todo \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d de la Iglesia, pero mediante ella tiene que realizar su posici\u00f3n de \u2020\u0153cabeza\u2020\u2122 sobre todo: \u2020\u0153En \u00e9l, cabeza de todo principado y potestad, hab\u00e9is alcanzado la plenitud\u2020\u009d (Col 2,10). La Iglesia y el cosmos est\u00e1n estrechamente unidos: la salvaci\u00f3n de Cristo afecta al hombre \u00ed\u00adntegramente en su dimensi\u00f3n corporal y luego, a trav\u00e9s de \u00e9l, al cosmos entero. Efectivamente, Cristo no se \u2020\u0153agota\u2020\u009d en la Iglesia, sino que desborda la Iglesia; pero s\u00f3lo el que est\u00e1 en la Iglesia reconoce plenamente su se\u00f1or\u00ed\u00ado c\u00f3smico: \u2020\u0153En cuanto cuerpo, la Iglesia representa el frente visible y avanzado del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo sobre los hombres. Lo que est\u00e1 fuera de la Iglesia no es el infierno, ya que el dominio del Se\u00f1or resucitado abarca tambi\u00e9n el espacio extraeclesial. Nada de cuanto hay de hist\u00f3rico y de \u2020\u0153mundano\u2020\u009d se sustrae a su soberan\u00ed\u00ada; toda instituci\u00f3n, todo individuo, toda criatura y tambi\u00e9n toda experiencia est\u00e1 secretamente orientada hacia \u00e9l, que por eso mismo le da sentido a todo\u2020\u009d (R. Penna).<br \/>\nJesucristo es aquel a quien Dios someti\u00f3 todas las cosas (1Co 15,27). El es el \u00fanico Se\u00f1or de todo. El don de su Esp\u00ed\u00adritu lleva a la humanidad a la participaci\u00f3n de la vida divina de Cristo, que ha comenzado ya en el presente y que se realizar\u00e1 con toda plenitud en el futuro escatol\u00f3gico. La salvaci\u00f3n cristiana alcanza al hombre tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n corp\u00f3rea (Rm 8,23, \u2020\u0153esperando la redenci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u2020\u009d; Flp 3,21, \u2020\u0153(Jesucristo) transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u2020\u009d). La glorificaci\u00f3n de Cristo en su cuerpo y la salvaci\u00f3n del hombre en su \u00c2\u00a1corporeidad dibujan el horizonte dentro del cual intenta Pablo situar la liberaci\u00f3n futura del universo.<br \/>\nEfectivamente, en Rom 8,19-25 leemos: \u2020\u0153Porque la creaci\u00f3n est\u00e1 aguardando en anhelante espera la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, ya que la creaci\u00f3n fue sometida al fracaso, no por su propia voluntad, sino por el que la someti\u00f3, con la esperanza de que la creaci\u00f3n ser\u00e1 librada de la esclavitud de la destrucci\u00f3n para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creaci\u00f3n gime y est\u00e1 en dolores de parto hasta el momento presente. No s\u00f3lo ella, sino tambi\u00e9n nosotros, que tenemos las primicias del Esp\u00ed\u00adritu, gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo. Porque en la esperanza fuimos salvados; pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que uno ve, \u00bfc\u00f3mo puede esperarlo? Si esperamos lo que no vemos, debemos esperarlo con paciencia\u2020\u009d.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad Pablo utiliza un lenguaje metaf\u00f3rico, atribuyendo al universo una esperanza y una aspiraci\u00f3n, como si fuera un ser humano. Parece como si quisiera decir que la esperanza del cristiano arrastra consigo tambi\u00e9n al mundo, ya que el mundo quedar\u00e1 integrado en la gloria escatol\u00f3-gica que los salvados vivir\u00e1n con Cristo resucitado. Pero la solidaridad entre el hombre y el cosmos vale tambi\u00e9n para el presente: el hombre y el cosmos, en la situaci\u00f3n presente, est\u00e1n unidos en la condici\u00f3n de caducidad, de corrupci\u00f3n, de sufrimiento y de espera. La creaci\u00f3n es solidaria con el destino del hombre.<br \/>\nEs la fuerza del \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa en el hombre redimido y en el universo para llevar a cabo \u2020\u0153la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo \u2020\u0153(y. 23) y con \u00e9l la del mundo entero hasta lograr dar nacimiento a \u2020\u0153un cielo nuevo y una tierra nueva\u2020\u009d (Is 65,17). Lo mismo que el cuerpo en la condici\u00f3n gloriosa sigue siendo \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el mundo conservar\u00e1 su pro-p\u00ed\u00ada dimensi\u00f3n \u2020\u0153material\u2020\u009d. Sin embargo, hemos de evitar toda representaci\u00f3n fisicista, tanto respecto al cuerpo resucitado de Cristo como respecto a nuestro cuerpo y respecto al mundo glorificado.<br \/>\nEl significado \u00faltimo del cosmos y de la humanidad est\u00e1, para Pablo, en su ordenaci\u00f3n en Cristo: \u2020\u0153Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente y el futuro, todo es vuestro; vosotros de Cristo, y Cristo, de Dios\u2020\u009d (1Co 3,22-23).<br \/>\n619<br \/>\nc) El cristiano y el mundo.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la actitud cristiana con el mundo? Pablo mantiene juntas, en una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica continua, dos afirmaciones: el mundo ha sido creado por Dios, y por tanto es bueno; el mundo est\u00e1 actualmente sometido a la fuerza negativa del pecado. Por eso no hay ni exaltaci\u00f3n incondicionada del \u2020\u0153mundo\u2020\u009d ni rechazo o fuga del mundo. El mundo no es simplemente divinizado o sacralizado ni demoni-zado.<br \/>\nPara Pablo vale el principio seg\u00fan el cual \u2020\u0153todo lo que Dios ha creado es bueno y nada se debe rechazar, sino recibirlo con agradecimiento\u2020\u009d (lTm 4,4). Por consiguiente, \u2020\u0153todo es limpio para los limpios; pero para los contaminados y los que no tienen fe nada es puro\u2020\u009d (Tt 1,15). Si el mundo ha sido creado en Cristo y mediante Cristo, entonces \u2020\u0153sabemos que los \u00ed\u00addolos no son nada en el mundo y que no hay m\u00e1s Dios que uno solo\u2020\u009d (1Co 8,4), es decir, que no hay ning\u00fan poder ni divino ni demon\u00ed\u00adaco que se identifique con elementos del mundo. Jesucristo es el \u00fanico Se\u00f1or del mundo, el cual ha exorcizado el universo, liber\u00e1ndolo del dominio del \u2020\u0153dios de este mundo\u2020\u009d (2Co 4,4). Coherentemente, no hay en el mundo cosas \u2020\u0153puras\u2020\u009d y cosas \u2020\u0153impuras\u2020\u009d, sino simplemente criaturas mundanas: \u2020\u0153Si hab\u00e9is muerto con Cristo a los elementos del mundo, \u00bfpor qu\u00e9 os somet\u00e9is como si todav\u00ed\u00ada fueseis del mundo a preceptos como: no tomes, no gustes, no toques?&#8230; Estas cosas pueden tener un aspecto de sabidur\u00ed\u00ada, porque manifiestan cierta religiosidad, cierta humildad y un desprecio por el cuerpo; pero en realidad no tienen valor alguno, pues s\u00f3lo tienden a satisfacer los apetitos carnales\u2020\u009d (Col 2,20; Col 2,2 1-23). Para el que est\u00e1 unido a Cristo no existe ninguna realidad y ninguna actividad \u2020\u0153mundana que sea mala o est\u00e9 prohibida: \u2020\u0153Ya com\u00e1is, ya beb\u00e1is, hag\u00e1is lo que hag\u00e1is, hacedlo todo para gloria de Dios\u2020\u009d (1Co 10,31).<br \/>\nPara Pablo, la medida cr\u00ed\u00adtica de cualquier valoraci\u00f3n es Jesucristo y su evangelio, pero sabe tambi\u00e9n que el bien est\u00e1 difundido por todo el mundo. Por eso escribe a los filipen-ses: \u2020\u0153Considerad lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable\u2020\u009d (4,8). Pablo no predica una fuga mundi de tipo maniqueo, pero tampoco quiere una aceptaci\u00f3n incondicionada del mundo. El cristiano ha sido sacado ciertamente \u2020\u0153de este mundo perverso\u2020\u2122 (Ga 1,4), pero est\u00e1 siempre tentado de nuevo a recaer en el uso perverso del mundo. , Como ya se ha dicho, \u2020\u0153mundo\u2020\u2122, para Pablo, no tiene un significado un\u00ed\u00advoco; puede indicar el mundo f\u00ed\u00adsico o la humanidad; tanto el uno como la otra, como creaci\u00f3n o como realidad hist\u00f3rica, entidad positiva o negativa. Estos diversos aspectos del concepto de \u2020\u0153mundo\u2020\u2122 no se distinguen con claridad; por eso es el contexto el que ayuda a definir el sentido preciso del pensamiento paulino.<br \/>\n620<br \/>\nEs fundamental el texto de Rom 12,2: \u2020\u0153No os acomod\u00e9is a este mundo; al contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u2020\u2122. Pablo le asigna al cristiano, no ya la tarea de \u2020\u0153cambiar el mundo\u2020\u2122, sino m\u00e1s bien la de dejarse cambiar por Jesucristo; o, mejor dicho: para el ap\u00f3stol el cambio del mundo se realiza a trav\u00e9s de una profunda transformaci\u00f3n de la \u2020\u0153conciencia\u2020\u2122. La responsabilidad espec\u00ed\u00adfica de los cristianos frente al mundo est\u00e1 ante todo en discernir \u2020\u0153qu\u00e9 es lo que Dios quiere\u2020\u2122 de ellos; el bien, incluso para el mundo, es la voluntad de Dios, manifestada en Jesucristo. Est\u00e1 bien lo que ha dicho y hecho Jes\u00fas, ya que el bien s\u00f3lo puede venir de Jesucristo. La tarea de los cristianos consiste en confrontar toda obra humana en el mundo con la voluntad \u00e1tj Dios, ver el mundo como lo ve Dios. As\u00ed\u00ad los cristianos transforman el mundo \u2020\u0153desde dentro\u2020\u2122, viviendo en todas las situaciones del mundo \u2020\u0153seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d de Jes\u00fas. Discernir y cumplir la voluntad de Dios es precisamente rechazar la l\u00f3gica del mundo o la \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada del mundo\u2020\u009d (1Co 3,19), pero teniendo \u2020\u0153el pensamiento de Cristo\u2020\u009d (1Co 2,16), es decir, \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d (1Co 2,7). Para cambiar o liberar el mundo, el pueblo de Dios tiene que mostrar y llevar a cabo una profunda renovaci\u00f3n del coraz\u00f3n y de la conducta seg\u00fan la voluntad de Dios. No se trata solamente de una renovaci\u00f3n interior del individuo, sino de hacer nacer -en las condiciones ordinarias y comunes de la vida humana de cada d\u00ed\u00ada- una comunidad de \u2020\u0153nuevas criaturas\u2020\u2122, es decir, el pueblo de Dios.<br \/>\nEl \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d malvado (Ga 1,4) no es el mundo entendido solamente como suma de individuos que obran mal, sino la potencia del mal que, a trav\u00e9s de los pecados de cada uno, se ha depositado en las estructuras de la sociedad y ha pervertido el mundo, transform\u00e1ndolo en campo de acci\u00f3n y de potencia del mal.<br \/>\nEs c\u00e9lebre el pasaje paulino de 1 Co 7,29-31: se ha dado un cambio en la historia; en adelante, \u2020\u0153los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no llorasen; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como si no poseyesen; los que gozan del mundo, como si no disfrutasen; porque este mundo que contemplamos est\u00e1 para acabar\u2020\u2122. Los cristianos, por consiguiente, tienen esposa, lloran, se alegran, compran, poseen, usan del mundo, como los dem\u00e1s hombres. Pero tienen que vivir \u2020\u0153como si no\u2020\u2122; esto no significa que haya que despreciar el mundo, como los gn\u00f3sticos, ni mostrar ante \u00e9l una impasibilidad interior (ataraxia), como los estoicos. Para los cristianos existen solamente las condiciones de vida de todos los dem\u00e1s hombres, pero ellos no divinizan el mundo: \u2020\u0153Para nosotros hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y por el que hemos sido creados; y un solo Se\u00f1or Jesucristo, por quien existen todas las cosas y por el que tambi\u00e9n nosotros existimos\u2020\u2122 ICo 8,6). El hombre pecador hace de este mundo un \u2020\u0153dios\u2020\u009d, y Pablo habla en 2Co 4,4 del \u2020\u0153dios de este e\u00f3n\u2020\u2122. \u2020\u0153Al cometer el pecado, elhombre se rinde -por as\u00ed\u00ad decirlo- a este esp\u00ed\u00adritu mundano abismal, que en m\u00faltiples cambios se afirma cada vez como esp\u00ed\u00adritu del tiempo, y por tanto se entrega a este dios-mundo que domina desde su profundidad abismal\u2020\u2122(H. Schlier). Ser\u00ed\u00ada una necedad divinizar y absolutizar un mundo pasajero y caduco, hacer de \u00e9l el criterio \u00faltimo de la propia conducta, poner en \u00e9l la propia esperanza. El cristiano tiene que comprometerse en el mundo, pero sabiendo adem\u00e1s que \u00e9l no es Dios y que debe ser de Dios. El \u2020\u0153como si no\u2020\u2122 paulino expresa la libertad del cristiano tanto frente a las promesas como frente a las amenazas de este mundo: el cristiano no quiere hacer de due\u00f1o del mundo ni tampoco ser su esclavo; sabe amar el mundo, pero con un amor cr\u00ed\u00adtico, que rechaza las pretensiones totalizantes y autosuficientes del mundo.<br \/>\n621<br \/>\n2. Evangelio de Juan.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los escritos joaneos el\u2020\u009d mun-do\u2020\u009d (k\u00f3smos) asume significados distintos, indicando el mundo f\u00ed\u00adsico, el universo (Jn 17,5;Jn 17,24), la tierra (Jn 11,19;Jn 2,1), la humanidad entera (p.ej. Jn 1,9; Jn 1,10; Jn 1,29; Jn 3,16; Jn 3,17; Jn 3,19) o la humanidad que rechaza a Dios (cf, p.ej. Jn 7,4; Jn 7,7; Jn 8,23; Jn 8,26). Es caracter\u00ed\u00adstica de Juan una expresa y fuerte \u2020\u0153concentraci\u00f3n\u2020\u009d cristol\u00f3gica, seg\u00fan la cual todo es reconducido a la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios \u2020\u0153encarnado\u2020\u009d, a partir del cual se comprende tambi\u00e9n el radicalismo antropol\u00f3gico de Juan.<br \/>\n622<br \/>\na) El cosmos y la creaci\u00f3n! salvaci\u00f3n.<br \/>\nJuan no utiliza el t\u00e9rmino \u2020\u0153creaci\u00f3n\u2020\u009d; tan s\u00f3lo una vez habla de la \u2020\u0153fundaci\u00f3n\u2020\u009d del universo (17,24). Pero usa la forma eg\u00e9neto para designar la \u2020\u0153g\u00e9nesis\u2020\u009d, el \u2020\u0153venir a la existencia\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad en 1,3: \u2020\u0153Todo fue hecho por \u00e9l, y sin \u00e9l nada se hizo\u2020\u009d: \u2020\u0153el mundo fue hecho por \u00e9l\u2020\u009d (1,10); en contra de lu herej\u00ed\u00ada gn\u00f3stica, que quer\u00ed\u00ada sustraer del dominio de Dios algunos de los elementos del mundo (cf las \u2020\u0153potencias ang\u00e9licas\u2020\u009d de la carta a los \/ Colosenses), Juan insiste en el dominio universal de Dios creador. Se afirma que Dios es el \u00fanico creador de todo, para hacer valer la perspectiva sotenol\u00f3gico\/ cristol\u00f3gica del \u00fanico se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jesucristo en el mundo. En el lenguaje del Apocalipsis, Dios es el alfa y la omega, el que es, el que era y el que viene, el dominador universal (1,8), y en este sentido \u2020\u0153el principio y el fin\u2020\u009d (21 6).<br \/>\nJes\u00fas fue enviado al k\u00f3smos, como afirma repetidas veces el evangelista, o ha venido al cosmos (p.ej., 1,9; 3,17.19): el env\u00ed\u00ado o la venida de Jes\u00fas al cosmos marca el horizonte sote-riol\u00f3gico de la concepci\u00f3n joanea del mundo. As\u00ed\u00ad en 3,17: \u2020\u0153Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l\u2020\u009d. Prevalece aqu\u00ed\u00ad, y en general en todo el evangelio de Juan, la acepci\u00f3n antropol\u00f3gica de \u2020\u0153cosmos\u2020\u009d, equivalente a humanidad. Esto se debe al inter\u00e9s soteriol\u00f3gico primordial del evangelista.<br \/>\nPero la \u2020\u0153predestinaci\u00f3n de Jes\u00fas\u2020\u009d, \u2020\u0153antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d (17,5.24), establece un v\u00ed\u00adnculo entre la creaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n: al querer \u2020\u0153salvar\u2020\u009d mediante su Hijo a la humanidad entera, Dios cre\u00f3 el mundo (cosmos y humanidad). En otras palabras, para enviar a su Hijo a dar la \u2020\u0153vida eterna\u2020\u009d, Dios cre\u00f3 al mundo. Y lo cre\u00f3 por medio del Hijo, a quien envi\u00f3 al mundo, como hab\u00ed\u00ada pensado desde siempre, antes de la creaci\u00f3n misma del mundo.<br \/>\n623<br \/>\nEn consecuencia, Juan no muestra inter\u00e9s por el cosmos como universo f\u00ed\u00adsico separado de la humanidad. Ve el universo a trav\u00e9s del hombre y de su historia: no existe un cosmos sin la humanidad e independ\u00ed\u00adente de la humanidad hist\u00f3rica. Las cosas y los hombres son una realidad din\u00e1mica e inseparable. Quiz\u00e1 sea \u00e9sta la raz\u00f3n por la que Juan utiliza el t\u00e9rmino k\u00f3smos en un horizonte antropol\u00f3gico: es la humanidad que arrastra consigo el destino del cosmos.<br \/>\nDios ama al mundo (3,16) y envi\u00f3 a su Hijo a quitar el pecado del mundo (1,29), para salvarlo (3,17). El Hijo es \u2020\u0153el pan de Dios que baja del cielo y da la vida al mundo\u2020\u009d (6,33). Jes\u00fas es la luz del mundo (8,12), que comunica a los hombres la vida divina.<br \/>\n624<br \/>\nb) La oposici\u00f3n del mundo a Jes\u00fas.<br \/>\nEl mundo odia a Jes\u00fas (7,7), no lo acoge ni lo reconoce (1,10-11), lo persigue (15,20) y al final decide matarlo (5,16.18; 11,53). El mundo es lo opuesto a Jes\u00fas; en efecto, practica el pecado (8,21-23.34), la violencia y el homicidio (8,44). En consecuencia, la realeza de Jes\u00fas no es de este mundo (18,36); el mundo tiene su cabeza, denominada precisamente \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u2020\u009d(12,31). Jes\u00fas no reza por el mundo-enemigo de Dios (17,9), sino que saca de \u00e9l a sus disc\u00ed\u00adpulos (15,19; 17,6) para salvarlos.<br \/>\nPero Jes\u00fas juzga al mundo y lo condena: \u2020\u0153Ahora es cuando va a ser juzgado \u00e9ste mundo; ahora el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo va a ser echado fuera\u2020\u009d (12,31). El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas har\u00e1 comprender a los suyos que el mundo ha pecado (16,9-11). En efecto, Jes\u00fas \u2020\u0153ha vencido al mundo\u2020\u009d (16,33).<br \/>\nEl mundo, en cuanto enemigo de Dios, es condenado por Jes\u00fas; es, por tanto, el adversario que el cristiano tiene que vencer, como lo hizo Jes\u00fas, con la \u2020\u0153fe\u2020\u009d en Jes\u00fas (cf Un 5,4-5). Jes\u00fas ha introducido en el mundo la fuerza divina, la gloria de Dios (1,14; 2,11; 11,40; etc.), que aplasta al mundo, que pretende auto-divinizarse y autosalvarse.<br \/>\nEl mundo es como el hombre lo vive, lo comprende y lo usa. El mundo de las cosas existe verdaderamente en el hombre y mediante el hombre que comprende y que act\u00faa, que desea y que quiere, que goza y que sufre. El cosmos es transparente u opaco, bueno o terrible, seg\u00fan el hombre sea luminoso o tenebroso, conozca la verdad que es Jes\u00fas o esc\u00f3jalas tinieblas del mal.<br \/>\nLa mentira, la violencia, la incredulidad autosuficiente con la pretensi\u00f3n de la autosalvaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n de la existencia ego\u00ed\u00adsta, la adoraci\u00f3n del \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u2020\u2122 divinizado: todo esto, para Juan, asume un alcance c\u00f3smico en el que son solidarios la humanidad y el universo.<br \/>\n\u2020\u0153El mundo pasa, y con \u00e9l sus deseos insaciables; pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre\u2020\u2122 (1Jn 2,17). Tanto los bienes de este mundo como el deseo de poseerlos son pasajeros, caducos, no dan la salvaci\u00f3n. Solamente la voluntad de Dios puede hacer vivir para siempre.<br \/>\n625<br \/>\n3. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nEn el NT hemos podido ver que el t\u00e9rmino\/concepto de \u2020\u0153cosmos\u2020\u009d tiende a asumir una acepci\u00f3n eminentemente antropol\u00f3gica, por lo que el cosmos y la historia est\u00e1n inseparablemente unidos. El cosmos y la humanidad no son \u2020\u0153datos\u2020\u2122, que puedan ser considerados y puedan \u2020\u0153realizarse\u2020\u009d en s\u00ed\u00ad, separadamente el uno de la otra. El cosmos manifiesta el propio modo de ser en el hombre; sigue y es solidario con el destino del hombre.<br \/>\nPor eso no es extra\u00f1o que el NT no manifieste especial inter\u00e9s por el universo en s\u00ed\u00ad, sino que considere al mundo en la humanidad y con la humanidad. Es el hombre el que decide el destino del cosmos. Pero el hombre no puede comprenderse ni realizarse m\u00e1s que en Cristo y mediante Cristo. Por tanto, no existe una visi\u00f3n cristiana del cosmos m\u00e1s que en clave antropol\u00f3gica\/y \u00faltimamente cristol\u00f3gica.<br \/>\nEl hombre no es espectador del cosmos ni mero usuario del mismo. Recibe cada d\u00ed\u00ada el cosmos de las manos de Dios Padre, que alimenta a las aves del cielo (Mt 6,26) y viste los campos de flores (Mt 6,30). Dios es el donante: \u2020\u0153Todo don excelente y todo don perfecto viene de lo alto, del Padre de las luces\u2020\u009d St 1,17). Dios, que es Padre de los hombres, es aquel del que viene el cosmos entero, como don para la humanidad.<br \/>\n626<br \/>\nBIBL.: AA.W., Elcosmo nella Bibbia, De-honiane, \u00ed\u2018ap\u00f3les 1982; Alfaro J., Esperanza cristiana y liberaci\u00f3n del hombre, Herder, Barcelona 1972; Brox N., Mondo, en Dizionario Teol\u00f3gico II, Queriniana, Brescia 1967,369-378; Lyonnet 5., La r\u00e9demption de l\u2020\u2122univers, en \u2020\u0153Lu-miere et Vie\u2020\u009d 9 (1960) 43-62; Id, Redemptio \u2020\u0153c\u00f3smica \u2020\u0153secundum Rm 8,19-22, en \u2020\u0153VD\u2020\u212244 (1966) 225-242; Pen na R., Essere cristiani secondo Paolo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1979; Prato G.L., 1\/problema della teodicea in Ben Sira, Roma 1975; Sasse H., k\u00f3smos, en GLNT y, 877-958; Schlier H., Linee fondamemalidi una teolog\u00ed\u00ada paolina, Queriniana, Brescia 1985,46-53; Id, La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974, 267-283; Schnackenburg R., Existencia cristiana seg\u00fan el N.T., 2 vols., Verbo Divino, Estella 1970; Stadelmann LA,)., The Hebrew Conception of the World, Roma 1970; StuhlmuellerC, Creative R\u00e9demption in Deutero-Isaiah, Roma 1970, 233-238; Voegtle ?., Das Neue Testameni und die Zukunft des Kosmos, Dusseldorf 1970; Steck O.H., Welt und Umwelt, Kohlhammer, Stuttgart 1978.<br \/>\nA. Bonora<br \/>\n627<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Mundo. Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano (v. creaci\u00f3n, ecolog\u00ed\u00ada) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n (-> idolatr\u00ed\u00ada, sabidur\u00ed\u00ada). El t\u00e9rmino cosmos no pertenece a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que habla m\u00e1s bien de \u00abcielo y tierra\u00bb, sino al mundo cultural griego, pero se ha introducido en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cosmos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOSMOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8632\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}