{"id":8635,"date":"2016-02-05T04:55:13","date_gmt":"2016-02-05T09:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cruz-crucifixion\/"},"modified":"2016-02-05T04:55:13","modified_gmt":"2016-02-05T09:55:13","slug":"cruz-crucifixion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cruz-crucifixion\/","title":{"rendered":"CRUZ, CRUCIFIXION"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los m\u00e9todos que se utilizaban en la antig\u00fcedad para ejecutar a un reo consist\u00ed\u00ada en el llamado empalamiento, que se realizaba atravesando un palo por el cuerpo de la persona, generalmente por el ano, hasta sacarlo fuera del t\u00f3rax. Levantaban luego el palo y lo clavaban en tierra, exhibiendo as\u00ed\u00ad al condenado. Este m\u00e9todo fue utilizado por los asirios, los fenicios, los cartagineses y los persas. Luego se modific\u00f3 porque los reos mor\u00ed\u00adan demasiado r\u00e1pido y lo que se buscaba era, adem\u00e1s de la tortura, que sirviera de escarnio y advertencia a los dem\u00e1s. As\u00ed\u00ad, se invent\u00f3 a\u00f1adir al palo vertical otro horizontal en el cual se amarraba al reo y se le clavaban las manos, dej\u00e1ndolo morir lentamente. Los griegos copiaron el m\u00e9todo de los persas y luego los romanos de los griegos. Estos \u00faltimos a\u00f1adieron al palo vertical una peque\u00f1a repisa o asiento que daba cierta sustentaci\u00f3n al cuerpo del reo pero que, al mismo tiempo, prolongaba su agon\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Una persona pod\u00ed\u00ada pasar hasta ocho d\u00ed\u00adas en el proceso, antes de morir. Si los que lo ejecutaban quer\u00ed\u00adan acelerar la muerte, le romp\u00ed\u00adan las piernas. El reo mor\u00ed\u00ada despu\u00e9s de sufrir gran sed. El peso de su propio cuerpo, tirando de las heridas, le ocasionaba intens\u00ed\u00adsimos dolores, mientras que le abat\u00ed\u00adan fiebres y convulsiones. Para los romanos, el palo vertical, s\u00f3lo, era llamado crux simplex. Dos palos atravesados en forma de \u2020\u0153X\u2020\u009d se llamaban crux decussata. El palo horizontal, llamado por los romanos patibulum, a veces se pon\u00ed\u00ada sobre el tope del vertical, formando as\u00ed\u00ad la llamada crux commissa, en forma de una \u2020\u0153T\u2020\u009d. Pero si el horizontal atravesaba el vertical, dejando sobresalir \u00e9ste un poco como a manera de cabecera, se le llamaba crux immissa. Por la menci\u00f3n que se hace de un letrero sobre la cabeza del Se\u00f1or se deduce tradicionalmente que fue en este tipo de c. en la cual clavaron a nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Los arque\u00f3logos han encontrado cerca de Jerusal\u00e9n los restos de una persona que sufri\u00f3 este tipo de condena. En su caso, adem\u00e1s de la especie de asiento para las asentaderas, hab\u00ed\u00ada otro como repisa para los pies, los cuales fueron fijados uno encima del otro con un clavo de hierro. Se encontr\u00f3 con los restos parte de la madera de la c., que era de olivo. No fue clavado por las manos, sino por los brazos en la barra horizontal.<br \/>\nhebreos no conocieron la crucifixi\u00f3n sino hasta tiempos de Alejandro el Grande. Hasta entonces, las ejecuciones se hac\u00ed\u00adan por lapidaci\u00f3n o apedreamiento. En el caso de los blasfemos, despu\u00e9s de apedreados colgaban sus cuerpos \u2020\u0153en un madero\u2020\u009d, \u2020\u0153porque maldito por Dios es el colgado\u2020\u009d (Deu 21:23), pero cuando apareci\u00f3 la crucifixi\u00f3n, se consider\u00f3 a \u00e9sta como equivalente al ahorcamiento. \u2020\u00a2Josefo relata que \u2020\u00a2Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes crucific\u00f3 a muchos jud\u00ed\u00ados que se negaban a aceptar el proceso de helenizaci\u00f3n. Narra tambi\u00e9n que unos tres mil seiscientos jud\u00ed\u00ados fueron crucificados por los romanos (a\u00f1o 64 d.C.), lo cual motiv\u00f3 la rebeli\u00f3n \u00faltima de \u00e9stos. Por varios siglos este m\u00e9todo fue el preferido por las autoridades romanas para martirizar a los cristianos, hasta que fue suspendido por Constantino (337 d.C.). Antes de la crucifixi\u00f3n el condenado era azotado en p\u00fablico y luego se le obligaba a ir a un lugar fuera de la ciudad cargando su c. As\u00ed\u00ad se hizo con el Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 27:32 : Luc 23:26; Jua 19:17). A un ciudadano romano no pod\u00ed\u00ada aplic\u00e1rsele la muerte en c., a menos que fuera acusado de alta traici\u00f3n. Se reservaba este castigo para los asesinos, los participantes en rebeliones o robo armado, siempre que fueran esclavos o extranjeros. Cicer\u00f3n, el famoso pensador y orador romano, lleg\u00f3 a decir que la crucifixi\u00f3n era \u2020\u0153el castigo m\u00e1s cruel y repugnante\u2020\u009d. Dec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n que no era s\u00f3lo malo \u2020\u0153el que uno lo aguante, sino hasta que uno est\u00e9 sujeto a ser penado con ella, la sola expectativa de ella, es m\u00e1s, la sola menci\u00f3n de ella, es inadecuada para un ciudadano romano y un hombre libre\u2020\u009d. En los d\u00ed\u00adas del ministerio terrenal del Se\u00f1or Jes\u00fas, este tipo de tortura y ejecuci\u00f3n era ya muy conocido y el Se\u00f1or se refiri\u00f3 a \u00e9l diciendo que \u2020\u0153si alguno quiere venir en pos de m\u00ed\u00ad, ni\u00e9guese a s\u00ed\u00ad mismo, y tome su c., y s\u00ed\u00adgame\u2020\u009d (Mat 16:24).<br \/>\nel NT se utiliza la palabra c. para se\u00f1alar la muerte de Cristo y su significaci\u00f3n para toda la humanidad. El hecho de que la salvaci\u00f3n se obtenga por la c. de Cristo era un \u2020\u0153tropiezo\u2020\u009d para los jud\u00ed\u00ados (Gal 5:11), que insist\u00ed\u00adan en las justificaci\u00f3n por la ley; y una \u2020\u0153locura\u2020\u009d para los griegos, que se aferraban a su filosof\u00ed\u00ada (1Co 1:18-23). Pero al mismo tiempo, los creyentes se ven a s\u00ed\u00ad mismos como crucificados juntamente con Cristo (Gal 2:20). Ellos han \u2020\u0153crucificado la carne con sus pasiones\u2020\u009d (Gal 5:24) y el mundo es crucificado a ellos y ellos al mundo (Gal 6:14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino <etiqueta id=\"#_ftn996\" name=\"_ftnref996\" title=\"\">gr. para \u201ccruz\u201d (<\/etiqueta><\/span><span style=''>stuaros<\/span><span lang=ES style=''>; verbo <\/span><span style=''>stuaro&#333;<\/span><span lang=ES style=''>; <etiqueta id=\"#_ftn997\" name=\"_ftnref997\" title=\"\">lat. <\/etiqueta><\/span><span style=''>crux<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>crucifigo<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018aseguro a una cruz\u2019) significa en primer lugar estaca o viga vertical, y secundariamente estaca utilizada como instrumento de castigo y ejecuci\u00f3n. Se emplea en este \u00faltimo sentido en el NT. El sustantivo aparece 28 veces y el verbo 46. El <etiqueta id=\"#_ftn998\" name=\"_ftnref998\" title=\"\">AT no registra<\/etiqueta> la crucifixi\u00f3n de criminales vivos (<\/span><span style=' '>stuoro&#333;<\/span><span lang=ES style=''> en la <etiqueta id=\"#_ftn999\" name=\"_ftnref999\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> de Est. 7.10 corresponde al <etiqueta id=\"#_ftn1000\" name=\"_ftnref1000\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>t&#257;l\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, que significa \u2018colgar\u2019). Las ejecuciones se llevaban a cabo por apedreamiento. Sin embargo, ocasionalmente se colgaban cad\u00e1veres en los \u00e1rboles como advertencia (Dt. 21.22\u201323; Jos. 10.26). Dichos cad\u00e1veres se consideraban malditos (de aqu\u00ed G\u00e1. 3.13), y ten\u00edan que quitarse y enterrarse antes de la ca\u00edda de la noche (cf. Jn. 19.31). Esta pr\u00e1ctica explica la referencia neotestamentaria a la cruz de Cristo como un \u201cmadero\u201d (Hch. 5.30; 10.39; 13.29; 1 P. 2.24), s\u00edmbolo de humillaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los fenicios y los cartagineses practicaban la crucifixi\u00f3n, y m\u00e1s tarde los romanos la aplicaron ampliamente. S\u00f3lo los esclavos, los provincianos, y los tipos m\u00e1s bajos de criminales se crucificaban, pero raramente se crucificaba a un ciudadano romano. As\u00ed, la tradici\u00f3n seg\u00fan la cual Pedro, como Jes\u00fas, fue crucificado, pero Pablo decapitado, concuerda con la pr\u00e1ctica en la antig\u00fcedad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aparte del poste vertical (<\/span><span style=''>crux simplex<\/span><span lang=ES style=''>) en el que se ataba o empalaba a la v\u00edctima, exist\u00edan tres tipos de cruz. La <\/span><span style=''>crux commisa<\/span><span lang=ES style=''> (cruz de san Antonio) ten\u00eda la forma de una may\u00fascula, que algunos creen derivada del s\u00edmbolo del dios Tamuz, la letra <\/span><span style=' '>tao<\/span><span lang=ES style=' '>; la <\/span><span style=' '>crux decussata<\/span><span lang=ES style=''> (cruz de san Andr\u00e9s) ten\u00eda la forma de la letra ; la <\/span><span style=''>crux immissa<\/span><span lang=ES style=''> era la conocida cruz de dos barras , que seg\u00fan sostiene la tradici\u00f3n fue la cruz en la que muri\u00f3 nuestro Se\u00f1or (Ireneo, <i>Haer<\/i>. 2. 24. 4). Este parecer se ve reforzado por las referencias en los cuatro evangelios (Mt. 27.37; Mr. 15.26; Lc. 23.38; Jn. 19.19\u201322) al t\u00edtulo que se coloc\u00f3 en la cruz encima de la cabeza de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando se condenaba a un criminal, era costumbre azotar a la v\u00edctima con el <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>flagellum<\/span><span lang=ES style=''>, que era un l\u00e1tigo con correas de cuero, lo que en el caso de nuestro Se\u00f1or sin duda lo debilit\u00f3 mucho y aceler\u00f3 su muerte. Luego se le hac\u00eda llevar la viga transversal (<\/span><span style=' '>patibulum<\/span><span lang=ES style=' '>), como un esclavo, hasta el lugar de su tortura y muerte, siempre fuera de la ciudad, mientras un heraldo iba delante de \u00e9l con el \u201ct\u00edtulo\u201d, o sea la acusaci\u00f3n escrita. Fue este <\/span><span style=''>patibulum<\/span><span lang=ES style=''>, no toda la cruz, lo que Jes\u00fas no pudo llevar a causa de su debilidad, y que Sim\u00f3n de Cirene llev\u00f3 en su lugar. Se desnudaba completamente al condenado, se lo colocaba en tierra con la viga transversal debajo de los hombros, y se ataban o clavaban all\u00ed los brazos o las manos (Jn. 20.25). Luego se levantaba esta viga y se la fijaba en el poste vertical hasta que los pies de la v\u00edctima, que entonces se ataban o clavaban, apenas dejaban de tocar el suelo, y no alto como se ve con frecuencia en las ilustraciones. Una clavija (<\/span><span style=''>sedile<\/span><span lang=ES style=''>) proyectada hacia adelante generalmente soportaba la mayor parte del peso del cuerpo del condenado, que se sentaba a horcajadas en la misma. Luego se dejaba a la v\u00edctima para que muriera de sed y agotamiento. A veces se aceleraba la muerte mediante el <\/span><span style=''>crurifragium<\/span><span lang=ES style=''> o quebradura de las piernas, como se hizo con los dos ladrones, pero no con nuestro Se\u00f1or, porque ya estaba muerto. No obstante, se le clav\u00f3 una lanza en el costado para mayor seguridad, a fin de poder quitar su cuerpo antes del d\u00eda de reposo, como demandaban los jud\u00edos (Jn. 19.31ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al parecer el m\u00e9todo de crucifixi\u00f3n variaba en diferentes partes del imperio romano. Los escritores seculares de la \u00e9poca evitaban relatar detalladamente esta forma de castigo, la m\u00e1s cruel y degradante de todas las existentes en esa \u00e9poca. Pero recientes hallazgos arqueol\u00f3gicos en Judea han arrojado nueva luz al respecto. En el verano de 1968 un equipo arqueol\u00f3gico dirigido por V. Tzaferis descubri\u00f3 cuatro tumbas judaicas en Givat ha-Mivtar (Ras el-Masaref), cerca de Jerusal\u00e9n, en las que se encontr\u00f3 un osario que conten\u00eda los \u00fanicos huesos existentes de un hombre (joven) que fue crucificado, y que datan probablemente de entre el 7 y el 66 <etiqueta id=\"#_ftn1001\" name=\"_ftnref1001\" title=\"\">d.C.<\/etiqueta>, a juzgar por la alfarer\u00eda herodiana all\u00ed encontrada. Tiene grabado el nombre Johan\u00e1n. Se ha llevado a cabo una prolija investigaci\u00f3n sobre las causas y la naturaleza de su muerte, lo que podr\u00eda ilustrar considerablemente la forma en que muri\u00f3 nuestro Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los brazos (no las manos) del joven fueron clavados al <\/span><span style=''>patibulum<\/span><span lang=ES style=''>, la viga transversal, lo que podr\u00eda indicar que en Lc. 24.39; Jn. 20.20, 25, 27 deber\u00eda traducirse \u201cbrazos\u201d. El peso del cuerpo posiblemente lo soportaba una plancha (<\/span><span style=''>sedecula<\/span><span lang=ES style=''>) clavada al <\/span><span style=''>simplex<\/span><span lang=ES style=''>, el poste verocal, como soporte de las nalgas. Las piernas estaban dobladas en las rodillas y vueltas hacia atr\u00e1s, de modo que las pantorrillas estaban paralelas al <\/span><span style=''>patibulum<\/span><span lang=ES style=''> o travesano, con los tobillos por debajo de las nalgas. Un clavo de hierro (que todav\u00eda permanec\u00eda en su lugar) atravesaba ambos talones, con el pie derecho encima del izquierdo. Un fragmento indica que la cruz era de madera de olivo. Ambas piernas hab\u00edan sido quebradas, presumiblemente por un fuerte golpe, como lo que se hizo con los dos que murieron con Jes\u00fas en Jn. 19.32.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si Jes\u00fas muri\u00f3 de la misrna forma, seguramente sus piernas no estaban completamente extendidas, como tradicionalmente nos muestra el arte cristiano. Los m\u00fasculos retorcidos de las piernas deben haberle causado fuertes dolores, con contracciones espasm\u00f3dicas e intensos calambres. Esto podr\u00eda explicar por qu\u00e9 tard\u00f3 menos tiempo en morir (seis horas), a lo que sin duda contribuy\u00f3 la flagelaci\u00f3n previa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los escritores contempor\u00e1neos la describen como la m\u00e1s dolorosa de las muertes. Los evangelios, sin embargo, no ofrecen una descripci\u00f3n detallada de los sufrimientos f\u00edsicos de nuestro Se\u00f1or, sino que simple y reverentemente dicen que \u201cle crucificaron\u201d. Seg\u00fan Mt. 27.34 nuestro Se\u00f1or rehus\u00f3 todo tipo de alivio para sus sufrimientos, seguramente a fin de conservar hasta el final la claridad mental en el cumplimiento de la voluntad de su Padre. Esto explica que haya podido consolar al ladr\u00f3n agonizante y pronunciar las restantes siete palabras maravillosas desde la cruz.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El inter\u00e9s que demuestran los escritores neotestamentarios en la cruz no es ni arqueol\u00f3gico ni hist\u00f3rico, sino cristol\u00f3gico. Les interesa el significado eterno, c\u00f3smico, y soteriol\u00f3gico de lo que ocurri\u00f3, una vez y para siempre, en la muerte de Jesucristo, el Hijo de Dios, en la cruz. Desde el punto de vista teol\u00f3gico, la palabra \u201ccruz\u201d se utiliz\u00f3 como descripci\u00f3n sumaria del evangelio de salvaci\u00f3n, de que Jes\u00fas \u201cmuri\u00f3 por nuestros pecados\u201d. De modo que la \u201cpredicaci\u00f3n del evangelio\u201d es \u201cla palabra de la cruz, la \u201cpredicaci\u00f3n del Cristo crucificado\u201d (1 Co. 1.17ss). Por ello el ap\u00f3stol se glor\u00eda \u201cen la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u201d, y habla de sufrir persecuci\u00f3n \u201ca causa de la cruz de Cristo\u201d. Resulta claro que la palabra \u201ccruz\u201d representa aqu\u00ed el anuncio completo y jubiloso de nuestra redenci\u00f3n por medio de la muerte expiatoria de Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u201cLa palabra de la cruz\u201d es tambi\u00e9n \u201cla palabra de la reconciliaci\u00f3n\u201d (2 Co. 5.19). Este tema surge claramente en las ep\u00edstolas a los Efesios y a los Colosenses. Es \u201cmediante la cruz\u201d que Dios ha reconciliado a jud\u00edos y gentiles, derribando la pared intermedia de separaci\u00f3n, la ley de los mandamientos (Ef. 2.14\u201316). Es \u201cmediante la sangre de su cruz\u201d que Dios ha hecho la paz, reconciliando \u201cconsigo todas las cosas\u201d (Col. 1.20ss). Esta reconciliaci\u00f3n es a la vez personal y c\u00f3smica, y se produjo porque Cristo ha anulado el acta de los decretos que hab\u00eda contra nosotros, que nos era contraria, \u201cclav\u00e1ndola en la cruz\u201d (Col. 2.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La cruz, en el <etiqueta id=\"#_ftn1002\" name=\"_ftnref1002\" title=\"\">NT, es s\u00edmbolo de verg\u00fcenza y hu<\/etiqueta>millaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n de la sabidur\u00eda y la gloria de Dios reveladas por medio de ella. Roma la utiliz\u00f3 no solamente como instrumento de tortura y ejecuci\u00f3n sino tambi\u00e9n como picota vergonzosa, reservada para los peores y m\u00e1s bajos criminales. Para los jud\u00edos era se\u00f1al de maldici\u00f3n (Dt. 21.23; G\u00e1. 3.13). Esta fue la muerte que muri\u00f3 Jes\u00fas y por la cual clamaba la multitud. \u201cSufri\u00f3 la cruz, menospreciando el oprobio\u201d (He. 12.2). El pelda\u00f1o m\u00e1s bajo en la escala de la humillaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or fue que soport\u00f3 la \u201cmuerte de cruz\u201d (Fil. 2.8). Es por ello que fue piedra de tropiezo para los jud\u00edos (1 Co. 1.23; <etiqueta id=\"#_ftn1003\" name=\"_ftnref1003\" title=\"\">cf. G\u00e1. 5.11). El vergonzoso espect\u00e1culo de una v\u00edctima que llevaba su <\/etiqueta><\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>patibulum<\/span><span lang=ES style=''> les resultaba tan familiar a sus oyentes que Jes\u00fas habl\u00f3 tres veces del camino del discipulado como el de llevar la cruz (Mt. 10.38; Mr. 8.34; Lc. 14.27).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s, la cruz es el s\u00edmbolo de nuestra uni\u00f3n con Cristo, no simplemente en virtud de que seguimos su ejemplo, sino en virtud de lo que \u00e9l ha hecho por nosotros y en nosotros. Por su muerte sustitutiva en la cruz nosotros morimos \u201cen \u00e9l\u201d (cf. 2 Co. 5.14), y \u201cnuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con \u00e9l\u201d, para que por medio de su Esp\u00edritu, que mora en nosotros, pudi\u00e9semos andar en vida nueva (Ro. 6.4ss; G\u00e1. 2.20; 5.24ss; 6.14), permaneciendo \u201cen \u00e9l\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985, <etiqueta id=\"#_ftn1004\" name=\"_ftnref1004\" title=\"\">pp. 225\u2013227; J. Leipoldt, W. Grundmann, <\/etiqueta><i>El mundo del Nuevo Testamento<\/i>, 1973, <etiqueta id=\"#_ftn1005\" name=\"_ftnref1005\" title=\"\">t(t). I, pp. 460\u2013469; J. Moltmann, <\/etiqueta><i>El Dios crucificado<\/i>, 1975; H. Schurmann, <i>\u00bfC\u00f3mo entendi\u00f3 y vivi\u00f3 Jes\u00fas su muerte?<\/i>, 1982; E. Schillebeeckx, <i>Jes\u00fas<\/i>: <i>La historia de un viviente<\/i>, 1981; H. G. Link, \u201dCruz\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn1006\" name=\"_ftnref1006\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t.I, pp. 357\u2013373; R. V. Unmack, \u201cCruz\u201d,<i> <etiqueta id=\"#_ftn1007\" name=\"_ftnref1007\" title=\"\">\u00b0DT<\/etiqueta><\/i>, pp. 141\u2013142; J. Jeremias, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). I, pp. 321\u2013346; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). Il, pp. 142\u2013163; W. E. Vine, <i>Diccionario expositivo de las palabras del Nuevo Testamento<\/i>, 1984, t(t). I.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>M. Hengel, <i>Crucifixion<\/i>, 1977; J. H. Charles-worth, <etiqueta id=\"#_ftn1008\" name=\"_ftnref1008\" title=\"\"><i>ExpT <\/i><\/etiqueta>84, 1972\u20133, pp. 147\u2013150; V. Tzaferis, <etiqueta id=\"#_ftn1009\" name=\"_ftnref1009\" title=\"\"><i>IEJ <\/i><\/etiqueta>20, 1970, pp. 18\u201332; J. Wilkinson, <i>ExpT <\/i>83, 1971\u20132, pp. 104\u2013107; W. Barclay, <i>Crucified and Crowned<\/i>, 1961; B. Siede, E. Brandenburger, C. Brwon, en <etiqueta id=\"#_ftn1010\" name=\"_ftnref1010\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 389\u2013405; J. Schneider, <etiqueta id=\"#_ftn1011\" name=\"_ftnref1011\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 7, pp. 572; R. de Vaux, <i>Ancient Israel<\/i>, 1961, pp. 159.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1012\" name=\"_ftnref1012\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green'>J.B.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los m\u00e9todos que se utilizaban en la antig\u00fcedad para ejecutar a un reo consist\u00ed\u00ada en el llamado empalamiento, que se realizaba atravesando un palo por el cuerpo de la persona, generalmente por el ano, hasta sacarlo fuera del t\u00f3rax. Levantaban luego el palo y lo clavaban en tierra, exhibiendo as\u00ed\u00ad al condenado. 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