{"id":8673,"date":"2016-02-05T05:00:26","date_gmt":"2016-02-05T10:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esclavitud\/"},"modified":"2016-02-05T05:00:26","modified_gmt":"2016-02-05T10:00:26","slug":"esclavitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esclavitud\/","title":{"rendered":"ESCLAVITUD"},"content":{"rendered":"<p>v. Servidumbre<br \/>\nRom 8:15 no hab\u00e9is recibido el esp\u00edritu de e para<br \/>\nRom 8:21 ser\u00e1 libertada de la e de corrupci\u00f3n, a la<br \/>\nGal 4:3 est\u00e1bamos en e bajo los rudimentos del<br \/>\nGal 4:24 monte Sina\u00ed .. da hijos para e .. es Agar<br \/>\nGal 5:1 no est\u00e9is otra vez sujetos al yugo de e<br \/>\n1Ti 6:1 todos los que est\u00e1n bajo el yugo de e<\/p>\n<hr>\n<p>\u2020\u00a2Esclavo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[870]<\/p>\n<p>      Estado de dependencia de una persona o de un pueblo. El esclavo tiene libertad, porque la ha perdido (guerra, explotaci\u00f3n o presi\u00f3n) o porque nunca la tuvo (nacimiento). Carece de todos los derechos humanos y hasta su vida es, o se act\u00faa como si lo fuera, propiedad del due\u00f1o.<\/p>\n<p>    Hist\u00f3ricamente a la esclavitud se llegaba en virtud del nacimiento de padres esclavos, en virtud de la ley de guerra y conquista, o por medio de la compra venta de personas. El amo se arroga la propiedad del esclavo.<\/p>\n<p>    La esclavitud humana se practic\u00f3 siempre en la Historia, pr\u00e1cticamente en todos los pueblos.  En Algunos lugares o momentos hist\u00f3ricos fue masiva: a medida que se desarroll\u00f3 la econom\u00ed\u00ada en los pa\u00ed\u00adses mahometanos. Tal sucedi\u00f3 en los siglos XII, XIII y XIV, en las grandes expediciones de 20.000 esclavos anuales llevados a Am\u00e9rica en el siglo XVI o en las formas modernas del neocolonialismo moderno donde no se desarraiga a las personas, pero se las agota con trabajos extenuantes hasta la muerte.<\/p>\n<p>    La Iglesia siempre rechaz\u00f3 doctrinalmente la esclavitud como contraria a la dignidad del hombre, pero los Estados cristianos siguieron tolerando la situaci\u00f3n de esclavitud por intereses materiales. Se abrog\u00f3 y se rechaz\u00f3 a medida que los Estados modernos se hicieron m\u00e1s civilizados. En Francia se suprimi\u00f3 con la proclamaci\u00f3n e la Revoluci\u00f3n francesa. En los pa\u00ed\u00adses americanos se prohibi\u00f3 a medida que las naciones accedieron a la independencia. En Norteam\u00e9rica s\u00f3lo despu\u00e9s de la guerra de secesi\u00f3n en 1886 en que fueron declarados libres cinco millones de esclavos.<\/p>\n<p>    Pero todav\u00ed\u00ada hoy existen pa\u00ed\u00adses que la admiten en sus legislaciones, como acontece en algunas regiones Orientales de Africa o en Asia del Sur. Se calcula que todav\u00ed\u00ada existen unos 20 millones de seres humanos \u00ablegalmente esclavos\u00bb, a pesar de los pronunciamiento internacionales: convenci\u00f3n de Ginebra de 1926, Declaraci\u00f3n de los Derechos humanos por la ONU en 1948.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> jubileo, [a\u00f1o] sab\u00e1tico). La Biblia es el testimonio de una historia de liberaci\u00f3n, que comienza con la salida de los esclavos hebreos de Egipto (Exodo) y culmina con la superaci\u00f3n de toda esclavitud (Apocalipsis). No es un libro espiritualista, que trata s\u00f3lo de la salvaci\u00f3n de un alma separada del cuerpo, sino un libro de liberaci\u00f3n integral, donde resulta b\u00e1sico el tema de las diversas esclavitudes. Comenza remos hablando de los diversos c\u00f3digos legales de Israel, para tratar despu\u00e9s del pecado del robo de personas y para distinguir finalmente entre esclavos y cautivos. (1) El C\u00f3digo de la Alianza (Ex20,22-23,19) recoge normas tradicionales de las tribus, redactadas quiz\u00e1 en su forma actual en torno al siglo IX a.C. Est\u00e1 marcado por un fuerte sentido social y contiene leyes econ\u00f3micas, cultuales y criminales, propias de una sociedad austera, aunque bien organizada, entre ellas la ley sobre la esclavitud: \u00abCuando compres un esclavo hebreo, servir\u00e1 seis a\u00f1os, y el s\u00e9ptimo quedar\u00e1 libre sin pagar rescate. Si entr\u00f3 solo, solo saldr\u00e1; si ten\u00ed\u00ada mujer, su mujer saldr\u00e1 con \u00e9l&#8230; Si el esclavo declara: Yo quiero a mi se\u00f1or, a mi mujer y a mis hijos, renuncio a la libertad, su amo le llevar\u00e1 ante Elohim y, arrim\u00e1ndolo a la puerta o a su jamba, le horadar\u00e1 la oreja con una lezna y quedar\u00e1 a su servicio para siempre. Si un hombre vende a su hija por esclava, \u00e9sta no saldr\u00e1 de la esclavitud como salen los esclavos. Si no agrada al se\u00f1or que la hab\u00ed\u00ada destinado para s\u00ed\u00ad, \u00e9ste permitir\u00e1 su rescate; y no podr\u00e1 venderla a gente extra\u00f1a, trat\u00e1ndola con enga\u00f1o&#8230;\u00bb (Ex 21,2-7). El texto no habla de las causas que han llevado a la esclavitud de algunos israelitas, pero todo nos permite suponer que son las deudas. Los equilibrios agr\u00ed\u00adcolas en una econom\u00ed\u00ada de subsistencia resultan fr\u00e1giles: la poca habilidad o suerte adversa, la injusticia o rapi\u00f1a ajena, la mala cosecha, hacen que un hombre (un propietario) deba pedir pr\u00e9stamos a los vecinos fuertes o m\u00e1s ricos. Si no puede restituirlos a su tiempo, se convierte en esclavo de su acreedor, (a) Siete a\u00f1os. Conforme a la ley de la alianza, esa esclavitud del hebreo (que puede ser israelita o no) s\u00f3lo puede durar siete a\u00f1os, que forman un todo sagrado o una semana de a\u00f1os, tiempo suficiente para depender de otro y pagarle con el trabajo las deudas contra\u00ed\u00addas, (b) Los que desean seguir siendo esclavos. El segundo apartado de esta ley trata de aquellos que desean seguir siendo esclavos. Es evidente que en el fondo de ese deseo no debe suponerse, en general, un amor rom\u00e1ntico hacia el buen amo, sino, m\u00e1s bien, la conveniencia del esclavo, que no tiene recursos para vivir en libertad, ni medios para recuperar su antigua tierra, ni m\u00e1s familia  que la mujer e hijos que el amo le ha dado (y que \u00e9l no puede llevar consigo, pues no son suyos). L\u00f3gicamente, ha de elegir entre hacerse libre sin propiedad y familia (condenado a la vida errante) o seguir esclavo con posibilidades de vida. La formulaci\u00f3n del texto es arcaica, pues llevar al esclavo ante Elohim significa ponerle ante el Dios o dioses tutelares de la casa familiar (no ante Yahv\u00e9, Dios de la libertad israelita). Dej\u00e1ndose horadar sus orejas ante las jambas o puerta (lugar de los dioses lares), el esclavo queda inserto en el espacio sagrado de la casa, cuyos dioses le dominan (esclavizan) y protegen al mismo tiempo. La ley sobre la hija (o mujer) esclava se sit\u00faa en el mismo contexto: el hombre cae esclavo cuando no puede pagar sus deudas; la mujer cuando es vendida por su padre o propietario, que tiene deudas o quiere sacar ganancia de la misma hija. Evidentemente, la norma sab\u00e1tica no se aplica a la mujer-esclava, pues en aquel contexto era impensable que ella alcance su libertad despu\u00e9s de haber sido siete a\u00f1os esclava-concubina. Por otra parte, la diferencia entre mujer libre y esclava de la casa (entre vender o dar la hija en matrimonio) resulta a veces peque\u00f1a. Por eso es loable el esfuerzo de la ley por proteger a las mujeres as\u00ed\u00ad vendidas.<\/p>\n<p>(2) El Deuteronomio, que es un texto legal posterior, ratifica la ley sab\u00e1tica de la liberaci\u00f3n de los esclavos, vinculada al perd\u00f3n de las deudas, que suelen ser la causa normal de la esclavitud: \u00abSi tu hermano hebreo, hombre o mujer, se te vende, te servir\u00e1 seis a\u00f1os y al s\u00e9ptimo lo dejar\u00e1s ir libre de ti. Cuando lo dejes ir libre, no lo mandar\u00e1s con las manos vac\u00ed\u00adas. Lc proveer\u00e1s generosamente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar, de aquello con que Yahv\u00e9 tu Dios te haya bendecido. Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que Yahv\u00e9 tu Dios te rescat\u00f3. Por eso, te mando esto hoy. Pero si \u00e9l te dice no quiero marcharme de tu lado, porque te ama, a ti y a tu casa, porque le va bien contigo, tomar\u00e1s un punz\u00f3n, le horadar\u00e1s la oreja contra la puerta, y ser\u00e1 tu siervo para siempre. Lo mismo har\u00e1s con tu sierva. No se te haga demasiado duro el dejarle en libertad, porque el haberte servido seis a\u00f1os vale como salario de jornalero. Y Yahv\u00e9 tu Dios te bendecir\u00e1 en todo lo que hagas\u00bb (Dt 15,12-18). Esta ley rea sume, con variantes, la de Ex 21,20-22. Por el lugar que ocupa en el A\u00f1o de Remisi\u00f3n, puede pensarse que esta ley de la liberaci\u00f3n (como el perd\u00f3n de las deudas) se cumple al mismo tiempo para todos los esclavos. Sin embargo, tomada en s\u00ed\u00ad, como unidad independiente, puede aplicarse de forma individualizada, como en Ex 21, de manera que los seis a\u00f1os de esclavitud empiezan a contarse para cada uno en el momento en que ha sido esclavizado. Seis a\u00f1os es un tiempo definitivo, expresi\u00f3n de m\u00e1xima servidumbre. Por seis a\u00f1os se puede mantener a un hombre esclavo, utilizando sus servicios. Hacerlo por m\u00e1s tiempo significa destruirlo: una servidumbre de por vida es lo mismo que la muerte: destrucci\u00f3n total de la persona. Veamos ya el texto en concreto. Sorprende el car\u00e1cter moderno de esta ley, que contrasta con muchas leyes actuales, que siguen imponiendo penas de c\u00e1rcel perpetua, por razones que en el fondo siguen siendo econ\u00f3micas. De todas formas, debemos recordar que la antigua ley israelita admit\u00ed\u00ada y exig\u00ed\u00ada la pena de muerte, como castigo por otro tipo de delitos (sexuales, sacrales, criminales), que hoy nos parecen menos graves. El texto iguala al var\u00f3n y a la mujer y exige que el due\u00f1o les ofrezca provisiones al liberarles, d\u00e1ndoles las cosas necesarias, pues una libertad sin bienes b\u00e1sicos (sin posibilidades de realizaci\u00f3n personal y familiar) carece de sentido. L\u00f3gicamente, la ley pide al amo que sea generoso, reconociendo el valor de aquello que el\/la esclavo\/a le ha dado en los a\u00f1os de servicio. A pesar de eso, sigue siendo necesaria una excepci\u00f3n para aquellos que prefieran seguir siendo esclavos, pues son incapaces de vivir en libertad, por falta de patrimonio o de familia. La libertad formal no es un bien en s\u00ed\u00ad; ella sola resulta insuficiente.<\/p>\n<p>(i) La ley de Lev\u00ed\u00adtico 25 (C\u00f3digo de la Santidad), centrada en el a\u00f1o del Jubileo*, constituye uno de los documentos jur\u00ed\u00addicos m\u00e1s notables de la historia humana. Pero debe ser rele\u00ed\u00adda y recreada desde una perspectiva de universalidad mesi\u00e1nica, en la l\u00ed\u00adnea de la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas y, sobre todo, del mensaje y vida de Jes\u00fas. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 superarse la divisi\u00f3n que establece entre jud\u00ed\u00ados y no jud\u00ed\u00ados: \u00abSi tu hermano empobrece y se te vende, no le har\u00e1s  servir como esclavo. Como jornalero o extranjero estar\u00e1 contigo, y te servir\u00e1 hasta el a\u00f1o del Jubileo. Entonces saldr\u00e1 libre de tu casa, \u00e9l y sus hijos con \u00e9l, y volver\u00e1 a su familia, a la propiedad de sus padres; porque son mis siervos, a quienes saqu\u00e9 de la tierra de Egipto. No ser\u00e1n vendidos como esclavos. No les tratar\u00e1s con dureza, sino que temer\u00e1s a tu Dios. Tus esclavos o esclavas provendr\u00e1n de las naciones de alrededor. De ellas podr\u00e9is comprar esclavos y esclavas. Tambi\u00e9n podr\u00e9is comprar esclavos de los hijos de los extranjeros que viven entre vosotros, y de sus familias que est\u00e1n entre vosotros, a los cuales engendraron en vuestra tierra. Estos podr\u00e1n ser propiedad vuestra, y los podr\u00e9is dejar en herencia a vuestros hijos despu\u00e9s de vosotros, como posesi\u00f3n hereditaria. Podr\u00e9is serviros de ellos para siempre; pero en cuanto a vuestros hermanos, los hijos de Israel, no os ense\u00f1orear\u00e9is unos de otros con dureza\u00bb (Lv 25,39-46). Esta doble moralidad la encontramos tambi\u00e9n en Dt 15,1-6, que proh\u00ed\u00adbe el cobro de intereses a los israelitas y lo permite a los extranjeros. Ella se aplica ahora a la esclavitud (cf. tambi\u00e9n Ex 21,20-22; Dt 15,12-18). Dos son las novedades b\u00e1sicas del Lev\u00ed\u00adtico. (a) El Lev\u00ed\u00adtico permite una esclavitud m\u00e1s larga, de hasta 49-50 a\u00f1os. Los c\u00f3digos anteriores (Ex y Dt) supon\u00ed\u00adan que la esclavitud s\u00f3lo puede durar 7 a\u00f1os, aunque introduc\u00ed\u00adan excepciones. El nuevo texto indica que, no siendo posible el rescate (cf. Lv 25,47-55), la esclavitud puede durar 49-50 a\u00f1os, pues no tiene sentido liberar a un hombre si no tiene una tierra, un modo de vida estable, para \u00e9l y su familia. S\u00f3lo el Jubileo, con la restituci\u00f3n universal y el nuevo comienzo econ\u00f3mico, permite superar de hecho la esclavitud y as\u00ed\u00ad lo establece (supone) la ley. (b) El Lev\u00ed\u00adtico divide a los hombres en dos grupos: los israelitas s\u00f3lo pueden ser esclavizados por un tiempo, y con suavidad, en gesto de servicio temporal; los no israelitas (y entre ellos se incluyen los habitantes no jud\u00ed\u00ados de la tierra de Israel) pueden ser esclavizados para siempre. De esta forma se ratifica una doble moralidad, que ha sido y sigue siendo uno de los problemas m\u00e1s graves de la historia, que Jes\u00fas ha condenado en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a.<\/p>\n<p>(4) Esclavitud y robo de personas (pena* de muerte, mandamientos*). El octavo mandamiento del Dec\u00e1logo dice no robar\u00e1s (Ex 20,15; Dt 5,19). La tradici\u00f3n normal de jud\u00ed\u00ados y cristianos aplica ese mandamiento al robo de cosas, pero la intenci\u00f3n primera del texto va en contra del robo de personas, para esclavizarlas o venderlas como mercanc\u00ed\u00ada en las ferias de esclavos, sobre todo de Fenicia. En ese contexto se proclama la ley: \u00abQuien robe a un hombre para venderlo o esclavizarlo es reo de muerte\u00bb (Ex 21,16). \u00abQuien robe a un hermano israelita para explotarlo o venderlo morir\u00e1\u00bb (Dt 24,7). El pecado es tan grave que debe castigarse con la muerte del culpable. Estas leyes reflejan la vida de una sociedad donde empieza a extenderse el robo de personas, es decir, el tr\u00e1fico de esclavos, canalizado por las ricas ciudades de Fenicia, en torno al siglo VIII y VII a.C. Por eso resulta necesaria esta ley que proteja la libertad de las personas: quien robe a un hombre para esclavizarle, quien oprima a los dem\u00e1s, de cualquier forma, destruye la misma ra\u00ed\u00adz de la vida humana. Esta ley contra el robo de personas est\u00e1 en el fondo de la voz m\u00e1s imperiosa de la profec\u00ed\u00ada israelita, la de Amos, que elev\u00f3 su condena contra aquellos que comercian con esclavos: \u00abAs\u00ed\u00ad dice Yahv\u00e9 a Gaza: por tres delitos y por cuatro no les perdonar\u00e9, porque hicieron prisioneros en masa y los vendieron a Edom&#8230; As\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or a Tiro: por tres delitos y por cuatro no les perdonar\u00e9, porque vendi\u00f3 innumerables prisioneros a Edom\u00bb (Am 1,6.9). Gaza y Tiro son ciudades ricas, que controlan el comercio, entre mar y tierra firme. Pues bien, el profeta considera que su riqueza, amasada en gran parte con el tr\u00e1fico de esclavos, es pecado: el comercio que convierte al ser humano en mercanc\u00ed\u00ada resulta imperdonable. Pero \u00e9ste no es s\u00f3lo un pecado de pueblos extra\u00f1os, sino que se ha introducido en el mismo tejido de la sociedad israelita: \u00abAs\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or a Israel: por tres delitos y por cuatro no les perdonar\u00e9, porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias, aplastan contra el polvo al desvalido y no respetan el derecho del indigente\u00bb (Am 1,6-7). Esto es para Amos el mayor de todos los pecados: oprimir al pobre (cf. Am 4,1), corromper la justicia al servicio de los podero  sos (Am 5,12), convirtiendo as\u00ed\u00ad la vida en campo de batalla donde no existe m\u00e1s paz que la impuesta por los violentos vencedores, que justifican sus acciones apelando a su derecho, en nombre de una sacralidad (divinidad) del orden opresor establecido, que es pura injusticia. En contra de ese desorden y destrucci\u00f3n humana apela Amos y con \u00e9l todos los grandes profetas (Miqueas, Isa\u00ed\u00adas, Habacuc). Una sociedad que vende a los hombres, convirti\u00e9ndoles en mercanc\u00ed\u00ada al servicio del dinero o del poder, se destruye a s\u00ed\u00ad misma, est\u00e1 muerta. El problema aqu\u00ed\u00ad no es la c\u00e1rcel del sistema o de un Estado, sino un tipo de esclavitud econ\u00f3mica, vinculada al comercio de hombres, que unos ricos pueden comprar y vender.<\/p>\n<p>(5) En el principio surgi\u00f3 la esclavitud. La Escritura es b\u00e1sicamente un libro de Redenci\u00f3n: cuenta la experiencia de unos hombres y mujeres que, rompiendo la atadura de esclavitud y\/o cautiverio, se atrevieron a vivir en libertad, descubriendo en su camino la presencia de Dios que les redime y ofrece un futuro de reconciliaci\u00f3n. En este contexto se sit\u00faa la diferencia entre esclavos y cautivos. Los griegos han cultivado una conciencia mayor de libertad individual, propia de una minor\u00ed\u00ada de ciudadanos aut\u00f3nomos que se sienten orgullosos de ser due\u00f1os de s\u00ed\u00ad mismos y desprecian a los otros (b\u00e1rbaros y\/o esclavos). L\u00f3gicamente, como Plat\u00f3n ha se\u00f1alado en el Mito de la Caverna, la libertad es para ellos una experiencia b\u00e1sicamente interior, ligada a la iluminaci\u00f3n mental, a la superaci\u00f3n de la c\u00e1rcel del sentido (del conocimiento imperfecto). En contra de eso, los israelitas han acentuado el car\u00e1cter de la esclavitud y libertad en un plano social y nacional: se han descubierto vinculados como pueblo, tanto en la opresi\u00f3n como en la b\u00fasqueda de realizaci\u00f3n humana. M\u00e1s que la c\u00e1rcel del sentido (mito de la caverna) les ha preocupado la opresi\u00f3n social o exilio. As\u00ed\u00ad podemos presentarles como pueblo empe\u00f1ado en el despliegue de su propia identidad. No se han especializado en el conocimiento te\u00f3rico, como los griegos, ni en la conquista imperial, como persas o romanos. Pero han desarrollado una historia ejemplar de despliegue de su propia libertad, como cuentan sus textos fundantes: \u00abMi padre era un arameo errante; baj\u00f3 a Egipto y residi\u00f3 all\u00ed\u00ad en grupo peque\u00f1o; all\u00ed\u00ad se hizo un pueblo grande, fuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron, nos humillaron y nos impusieron dura esclavitud\u00bb (Dt 26,5-6). Dios habl\u00f3 a Mois\u00e9s diciendo \u00abhe visto la opresi\u00f3n de mi pueblo en Egipto, he o\u00ed\u00addo sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado para liberarlos de los egipcios\u00bb (Ex 3,7-8). En el comienzo de su historia est\u00e1 el recuerdo de la esclavitud: eran simplemente apiru, hebreos, dominados y oprimidos por la oligarqu\u00ed\u00ada de Egipto o de la misma tierra de Palestina. Su historia en cuanto pueblo ha comenzado con la experiencia de liberaci\u00f3n, entendida como \u00e9xodo, salida de la servidumbre y alianza (despliegue nacional, en forma de pacto). Todo israelita se concibe como hebreo (esclavo) liberado (cf. Dt 15,12-15): un hombre condenado humanamente a la opresi\u00f3n, pero rescatado por el Dios de la libertad. Desde ah\u00ed\u00ad ha de entenderse la historia como proceso de redenci\u00f3n: camino en el que Dios y sus representantes (Mois\u00e9s, Josu\u00e9, los jueces), que son b\u00e1sicamente redentores, hacen que el pueblo pueda alcanzar la libertad, viviendo en paz y concordia sobre una tierra concebida como don de Dios para todas las tribus y familias de la naci\u00f3n israelita.<\/p>\n<p>(6) Esclavitud y cautiverio. Los esclavos (en hebreo \u2020\u02dcebed, en griego doidos, en lat\u00ed\u00adn servus) formaban el nivel inferior de la estratificaci\u00f3n social de un pueblo: no pod\u00ed\u00adan disponer de su vida, porque estaban al servicio de otros amos. Se supone que han nacido para eso y se encuentran oprimidos dentro de un conjunto social que parece sacralizado por los dioses. Por el contrario, los cautivos (sabali y galah en hebreo, aiklnnalotos en griego, captus en lat\u00ed\u00adn) padecen bajo un tipo de opresi\u00f3n m\u00e1s sutil, m\u00e1s extendida, que no se expresa s\u00f3lo como dominio (en plano jur\u00ed\u00addico), sino en las varias formas de sometimiento econ\u00f3mico, nacional, religioso o cultural de un pueblo. Cautivos son los prisioneros de guerra (sabah) y lo aquellos que han quedado bajo el poder de vencedores y enemigos, en la historia larga de luchas y revueltas del pueblo israelita. Han sido tomados por la fuerza y se mantienen, quiz\u00e1 en su propia tierra, bajo los imperios opresores m\u00e1s o menos benignos. No est\u00e1n sometidos por origen, sino por una historia  adversa, en raz\u00f3n de los conflictos de una humanidad hecha de guerra y violencias. Algunos se aprovechan de la situaci\u00f3n, consiguiendo una fuerte autonom\u00ed\u00ada, bajo el dominio de persas y helenistas (entre el 539 y el 168 a.C.). Otros se sienten dominados y quieren alzarse en lucha militar contra la opresi\u00f3n de turno (en este caso romana), como los celotas en tiempo del Nuevo Testamento. Cautivos son tambi\u00e9n los exiliados (galah), arrancados de su tierra y sometidos, controlados, en pa\u00ed\u00ads extra\u00f1o, entre gentes de otra lengua, religi\u00f3n, costumbres. El exilio ha marcado la vida israelita, a partir del cautiverio de las tribus del Norte (el 721 a.C.) y sobre todo despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda del reino de Jud\u00e1 (el 586 a.C.). Ciertamente, para algunos jud\u00ed\u00ados el mismo cautiverio, ampliado y expandido en forma de di\u00e1spora, ha sido ocasi\u00f3n de un m\u00e1s hondo desarrollo cultural y religioso. Muchos han salido voluntariamente de Palestina, como emigrantes, en busca de mejores condiciones econ\u00f3micas, de tal modo que gran parte de los israelitas en tiempos de Jes\u00fas viv\u00ed\u00adan en di\u00e1spora. A pesar de que algunos gozaban de una situaci\u00f3n econ\u00f3mica aceptable, la mayor\u00ed\u00ada se sent\u00ed\u00adan exiliados, cautivos, y esperaban el d\u00ed\u00ada del retomo redentor, la liberaci\u00f3n del exilio.<\/p>\n<p>(7) Esclavitud, cautiverio, libertad. El ideal de redenci\u00f3n ha sostenido la experiencia de los israelitas y se encuentra en la base de su identidad y de su vida como pueblo. Israel surgi\u00f3 al vencer la experiencia de la esclavitud. A\u00fan no exist\u00ed\u00ada como pueblo y ya sufr\u00ed\u00ada: naci\u00f3 del dolor, en camino abierto hacia la dicha. Por eso, los israelitas interpretaron a Dios como redentor, portador de libertad, en una historia en la que act\u00faa a trav\u00e9s de los grandes liberadores (Mois\u00e9s, Josu\u00e9, Jueces). Israel llegar\u00e1 a su plenitud superando el cautiverio, como han indicado los profetas. Desde este contexto han de entenderse las diversas teolog\u00ed\u00adas del judaismo en tiempo de Jes\u00fas y de un modo especial el mensaje y vida de Jes\u00fas, condensado por Lucas en Lc 4,18-19.<\/p>\n<p>Cf. C. ALONSO, La esclavitud a trav\u00e9s de la Biblia, CSIC, Madrid 1986; G. C. CHIRICHIGNO, Debt-Slaverv in Israel and the Ancient Near East, JSOT SuppSer 141, Sheffield 1993; X. PIKAZA, Dios preso, Sec. Trinitario, Salamanca 2005; Fiesta del pan, fiesta del vino, Verbo Divino, Estella 2000; cf. R. NORTH, Sociology of the Biblical Jubilee, AnBib 4, Roma 1954; R. DE VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985; M. ZAPELLA (ed.), Lc origini degli anni giubilari, Piemme, Casale Monferrato 1998.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La esclavitud f\u00edsica que los israelitas sufrieron es v\u00edvidamente enfocada en dos importantes per\u00edodos de su historia. Las condiciones esclavizantes de Egipto, con la p\u00e9rdida de la independencia y la p\u00e9rdida legal de los derechos humanos normales era recuerdo constante de la situaci\u00f3n de la cual hab\u00edan sido redimidos (v\u00e9ase Ex. 1:14; 13:3, 14; 20:2; Dt. 5:6). La palabra \u00abesclavitud\u00bb fue usada en forma similar para describir las condiciones depresivas que se dieron durante el exilio (cf. Esd. 9:8; Neh. 5:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos dos per\u00edodos de esclavitud proveyeron una met\u00e1fora natural para el desarrollo cristiano en el sentido espiritual. Los que estaban bajo la ley son descritos como \u00absujetos al yugo de esclavitud\u00bb (G\u00e1. 5:1; cf. 4:3, 9, 24, 25). El formalismo estaba ejerciendo un poder sobre ellos comparable a aquel que esclaviz\u00f3 a sus antecesores hebreos. En Ro. 8:21 la palabra \u00abesclavitud\u00bb (<em>douleia<\/em>) se usa para referirse a la creaci\u00f3n, como sujeta al decaimiento f\u00edsico, en fuerte contraste con la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Nuevamente, el cristiano no ha recibido el esp\u00edritu de esclavitud, lo que s\u00f3lo puede producir temor, en forma particular temor a la muerte, que a veces esclaviza por toda la vida (He. 2:15), sino el Esp\u00edritu de adopci\u00f3n (Ro. 8:15). La paradoja de ser esclavo del libertinaje es una de las se\u00f1ales de aquellos que son enga\u00f1ados por los falsos maestros de 2 P. 2:19.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donald Guthrie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (222). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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