{"id":8736,"date":"2016-02-05T05:07:25","date_gmt":"2016-02-05T10:07:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica\/"},"modified":"2016-02-05T05:07:25","modified_gmt":"2016-02-05T10:07:25","slug":"hermeneutica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica\/","title":{"rendered":"HERMENEUTICA"},"content":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Ex\u00e9gesis.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase INTERPRETACI\u00ed\u201cN DE LA BIBLIA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[010]<\/p>\n<p>     Ciencia de la interpretaci\u00f3n en general (hermeneuo, en griego buscar). Sintetiza como ciencia y como arte, los principios de la filosof\u00ed\u00ada l\u00f3gica, pero tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n literaria y social, en cuanto busca significados verbales y relaciones o influencias ambientales y la originalidad de cada materia interpretable.<\/p>\n<p>    Aplicada a la Biblia, la Hermen\u00e9utica se entiende como ciencia o actividad te\u00f3rica, sistem\u00e1tica y basada en principios y criterios de general aplicaci\u00f3n a los textos mismos y a su significado.<\/p>\n<p>    Se suele reservar el t\u00e9rmino de \u00abex\u00e9gesis\u00bb para la interpretaci\u00f3n concreta de cada texto, en forma pr\u00e1ctica, asc\u00e9tica y particular. Y se prefiere aludir con el de \u00abhermen\u00e9utica\u00bb a la capacidad general de interpretar seg\u00fan criterios de validez universal.<\/p>\n<p>    Con todo, esa distinci\u00f3n ni es rigurosa ni universalmente aceptada, porque ambos conceptos se usar en forma equivalente.<\/p>\n<p>    (Ver B\u00ed\u00adblico. Vocabulario. 8.2. Ver Ex\u00e9gesis)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> cr\u00ed\u00adtica, lectura). Entiendo la hermen\u00e9utica como proceso interpretativo en un sentido extenso. La Biblia no existe en s\u00ed\u00ad misma, sino en sus lectores o, mejor dicho, en sus grupos de lectores. En un sentido extenso, podemos hablar de muchos tipos de hermen\u00e9utica, desde los rabinos jud\u00ed\u00ados y los Padres de la Iglesia hasta los lectores actuales de la Biblia. Pero dejamos ese tema general a un lado y queremos fijarnos, de un modo especial, en tres lecturas confesionales de la Biblia, que constituyen los tres grandes espacios hermen\u00e9uticos religiosos (no cient\u00ed\u00adficos, en el sentido ilustrado) que se han dado hasta el momento actual.<\/p>\n<p>(1) Lecturas confesionales de la Biblia. Cada una de las religiones monote\u00ed\u00adstas se vincula con una determinada comprensi\u00f3n de la Escritura, (a) El judaismo es religi\u00f3n del Libro de la Ley y del Pueblo que la cumple. Es importante para los jud\u00ed\u00ados la trascendencia de Dios, la historia de su revelaci\u00f3n y el mismo Libro santo (la Mikra, con sus tres partes: Pentateuco, Profetas, Escritos); pero en un sentido estricto, el judaismo se define como religi\u00f3n de la Ley (de un tipo de vida que Dios mismo ha revelado para sus elegidos) y del Pueblo que la cumple, para as\u00ed\u00ad ofrecer una se\u00f1al de Dios a todas las restantes naciones de la tierra. Los escribas jud\u00ed\u00ados (los grandes rabinos) no se preocupan por deducir de la Biblia unas teor\u00ed\u00adas sobre Dios o sobre el mundo, sino por fijar a partir de ella y de sus tradiciones unas normas de vida. Les importa la ortopraxia m\u00e1s que la ortodoxia. Ciertamente, los jud\u00ed\u00ados creen que la Ley es gracia, don de Dios, revelaci\u00f3n de un misterio que les sobrepasa, regalo sagrado y salvador que Dios mismo ha querido dar a su pueblo para guiarle sobre el mundo. Pero, al mismo tiempo, los jud\u00ed\u00ados se sienten llamados (casi obligados) a cumplir esa Ley como norma de vida nacional. Por eso, un jud\u00ed\u00ado es un hombre que se sabe vinculado a un pueblo elegido, con una ley religiosa, que por gracia de Dios es capaz de cumplir, (b) El cristianismo es religi\u00f3n de encarnaci\u00f3n, seg\u00fan la Biblia. All\u00ed\u00ad donde los jud\u00ed\u00ados ponen la Ley, ven los cristianos al Hijo de Dios, unido al Padre, tal como ha sido testimoniado por la Biblia del Nuevo Testamento. L\u00f3gicamente, m\u00e1s que de una revelaci\u00f3n de Dios en el libro, ellos hablan de una encamaci\u00f3n del Hijo de Dios en la vida y pascua de Jes\u00fas que aparece ahora como principio y cabeza del nuevo pueblo de Dios que desborda el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado y se abre de forma misionera a todas las naciones de la tierra. De esa manera siguen en la l\u00ed\u00adnea que hab\u00ed\u00ada formulado ya Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada al afirmar que \u00absus archivos y libros\u00bb eran Cristo (Filadelfios 8,2). No sabemos con precisi\u00f3n lo que aqu\u00ed\u00ad significa \u00abarchivos\u00bb, pero es evidente que muchos cristianos cat\u00f3licos han dejado un poco de lado la Escritura y se han esforzado por vincularse a un Cristo entendido como Libro viviente, (c) S\u00f3lo el islam acaba siendo la religi\u00f3n prof\u00e9tica por excelencia, la religi\u00f3n del Libro, que en principio es la misma Torah de los israelitas y el mismo Evangelio de los cristianos, pero que de hecho ha sido sustituido por la Revelaci\u00f3n de Dios a Muhammad, donde se contiene (seg\u00fan los musulmanes) la verdad eterna de las religiones anteriores. Dios se manifiesta a trav\u00e9s de la palabra de Mahoma, recogida en el Cor\u00e1n, formando una comunidad que quiere estar abierta a todos los hombres de la tierra, en gesto de fuerte sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios. Los mu sulmanes no tienen pueblo escogido, en el sentido jud\u00ed\u00ado del t\u00e9rmino. Tampoco creen en la encamaci\u00f3n de Dios (ni en Cristo ni en Mahoma ni en ninguno de los hombres). Ellos insisten en la revelaci\u00f3n del Libro de Dios (Cor\u00e1n), transmitida por Mahoma a todos los pueblos de la tierra; ese Cor\u00e1n contiene para los musulmanes la verdad de la Ley jud\u00ed\u00ada y del Evangelio cristiano, de manera que ellos pueden prescindir de Evangelio y Ley; les basta el Cor\u00e1n.<\/p>\n<p>(2) Hermen\u00e9utica jud\u00ed\u00ada. La Biblia hebrea (Escritura, Mikra) tiene tres partes: Torah, Nebiim y Ketubim (Ley, Profetas y Escritos) y cada una de ellas ha de interpretarse de un modo especial. De todas formas, en su sentido m\u00e1s profundo, la Escritura es un Libro de Ley, que marca lo que hay que hacer (ortopraxia, cumplimiento), m\u00e1s que lo que debe creerse (ortodoxia). Los escribas jud\u00ed\u00ados (los grandes rabinos) no se preocupan por deducir de la Biblia unas teor\u00ed\u00adas sobre Dios o sobre el mundo, sino por fijar a partir de ella y de las tradiciones unas normas de vida. Ciertamente, ellos saben que la Ley es gracia, don de Dios, revelaci\u00f3n de un misterio que les sobrepasa, regalo sagrado y salvador que Dios mismo ha querido conceder a su pueblo para guiarle sobre el mundo a lo largo de una historia que se narra en los libros prof\u00e9ticos (la primera parte de los libros prof\u00e9ticos son los que suelen llamarse hist\u00f3ricos, de Josu\u00e9 a 2 Reyes). Pero, al mismo tiempo, ellos se sienten llamados (casi obligados) a cumplir esa Ley como norma de vida nacional. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende su hermen\u00e9utica, que tiene diversos elementos, pero que se centra en la halak\u00e1. Elpeshat buscaba el sentido literal o directo de los textos; el der\u00e1s se ocupaba de los sentidos derivados, sacando conclusiones; la hagad\u00e1 rele\u00ed\u00ada los textos hist\u00f3ricos, actualizando su contenido. Pues bien, por encima de esos sentidos se elevaba la halak\u00e1, entendida como interpretaci\u00f3n y recreaci\u00f3n de los textos legales.<\/p>\n<p>(3) Hermen\u00e9utica cristiana. Los cristianos toman su Biblia como expresi\u00f3n de la Palabra de Dios, que se ha expresado de forma privilegiada en el camino que va de Israel a Cristo. No niegan el valor sagrado de otros libros, de Oriente y Occidente, y en especial del Cor\u00e1n, al que pueden tomar y toman tambi\u00e9n como sagrado. Pero, para ellos, la revelaci\u00f3n b\u00e1sica de Dios se da en la Biblia  jud\u00ed\u00ada y de un modo especial en los evangelios del Nuevo Testamento, que transmiten el testimonio de Jes\u00fas, para ser acogido y actualizado. Los cristianos confiesan en su Credo que el Esp\u00ed\u00adritu Santo habl\u00f3 por los profetas y por eso ellos quieren entender la Escritura con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En un principio, la ex\u00e9gesis cristiana sigui\u00f3 los m\u00e9todos jud\u00ed\u00ados, aunque despu\u00e9s puso m\u00e1s de relieve las t\u00e9cnicas de la interpretaci\u00f3n helenista, elaborando en especial los cuatro sentidos* de la Escritura. M\u00e1s tarde, a partir de la Edad Moderna, los cristianos han desarrollado una lectura cient\u00ed\u00adfica de la Biblia.<\/p>\n<p>(4) Hermen\u00e9utica musulmana. Viene determinada por la forma en que Muhammad entendi\u00f3 las Escrituras anteriores (jud\u00ed\u00ada y cristiana), pensando que se hallaban incluidas en su revelaci\u00f3n (en el Cor\u00e1n). La interpretaci\u00f3n musulmana del Cor\u00e1n se ha mantenido fiel al convencimiento de que Dios se ha revelado al pie de la letra en el Cor\u00e1n, de modo que su ex\u00e9gesis ha tendido a ser literalista. La mayor\u00ed\u00ada de los musulmanes tienen miedo a las ciencias humanas, especialmente al estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico del Cor\u00e1n, como si la Palabra de Dios no tuviera nada que ver con el desarrollo psicol\u00f3gico y social de los hombres. Para ellos el Cor\u00e1n es Palabra Eterna, que ha de ser le\u00ed\u00adda al pie de la letra, en la forma en que lo dict\u00f3 Mahoma y lo recogieron los primeros musulmanes. Por eso, no analizan literariamente su Escritura, ni sus tradiciones religiosas, como si el Cor\u00e1n fuera s\u00f3lo Palabra de Dios y no fuera tambi\u00e9n palabra humana. El d\u00ed\u00ada en que lo hagan, podremos iniciar una nueva etapa de di\u00e1logo religioso con ellos, comparando mejor Biblia y Cor\u00e1n.<\/p>\n<p>Cf. J. KUSCHEL, Discordia en la casa de Abrah\u00e1n. Lo que separa y lo que une a jud\u00ed\u00ados, cristianos y musidmanes, Verbo Divino, Estella 1996; X. PIKAZA, Globalizaci\u00f3n y monote\u00ed\u00adsmo. Mois\u00e9s, Jes\u00fas, Muhammad, Verbo Divino, Estella 2002; J. TREBOLLE, La Biblia jud\u00ed\u00ada y la Biblia cristiana. Introducci\u00f3n a la historia de la Biblia, Trotta, Madrid 1998.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Del griego hermeneia\/hermeneuo\/herm\u00e9neuein. Indica una doble operaci\u00f3n: ad extra, en el sentido de expresar o comunicar un significado; ad intra, como ejercicio de interpretaci\u00f3n que deja salir a la luz lo que se comprende.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad su cualificaci\u00f3n original de  hermen\u00e9utica como \u00bb arte de la interpretaci\u00f3n\u00bb, que sem\u00e1nticamente se refiere al dios Hermes, mensajero de los dioses, portador de mensajes y al mismo tiempo, mistificador de la palabra que, en un juego narrativo, hace oscuro y enigm\u00e1tico el mensaje, expuesto a una mala inteligencia y a la damnatio memoriae.<\/p>\n<p>La historia de la hermen\u00e9utica se estructura en torno a dos n\u00facleos: la hermen\u00e9utica como ex\u00e9gesis y como teoria filos\u00f3fica de la interpretaci\u00f3n. En la primera dimensi\u00f3n se caracteriza por las teor\u00ed\u00adas de las reglas interpretativas, por los m\u00e9todos de las diversas \u00abhermen\u00e9uticas\u00bb aplicadas a escritos diferentes. Arist\u00f3teles la entiende como esfuerzo por descifrar y aclarar un texto en la trama l\u00f3gica interpretativa. Con la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica y santo Tom\u00e1s se subraya la globalidad del acto hermen\u00e9utico de quien se acerca a la Escritura para captar los significados oscuros, hasta la elaboraci\u00f3n medieval del sentido cu\u00e1druple de la Escritura (literal, espiritual, aleg\u00f3rico y anag\u00f3gico), que entiende la hermen\u00e9utica como \u00bb exploraci\u00f3n de los misterios\u00bb (H. de Lubac) y no como simple explicaci\u00f3n de textos.<\/p>\n<p>Con F. Schleiermacher la interpreta ci\u00f3n, con sus t\u00e9cnicas, se mueve en el horizonte de la comprensi\u00f3n. En la relaci\u00f3n entre subtilitas explicandi y subtilitas intelligendi, el sujeto interpretante irrumpe con su conocimiento incrementando el \u00e1mbito del significado y ligando el dato objetivo con toda la estructura cognoscitiva y ontol\u00f3gica. En W Dilthey la hermen\u00e9utica asume una configuraci\u00f3n universal como estructura epist\u00e9mica de las \u00abciencias del esp\u00ed\u00adritu\u00bb le corresponde el \u00abcomprender\u00bb  respecto al \u00abexplicar\u00bb, ya que el saber nace de una experiencia vivida. La hermen\u00e9utica tiene la tarea de recuperar la \u00abvitalidad\u00bb dentro de las expresiones hist\u00f3ricas fijadas definitivamente en el texto. Al mismo tiempo que subraya la subjetividad interpretante, E. Betti afirma con energ\u00ed\u00ada la dimensi\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb de la interpretaci\u00f3n, cuyos m\u00e9todos tiene que respetar el objeto en su status ontol\u00f3gico, evitando una Sinngebung arbitraria y subjetiva. M. Heidegger radicaliza la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica en el paso de la hermen\u00e9utica como circularidad entre el comprender\/interpretar a la hermen\u00e9utica como Erorterung. En El ser y el tiempo pone de relieve la primac\u00ed\u00ada de la existencia en la que el Dasein encierra una multiplicidad de significados. Por eso la comprensi\u00f3n es un existencial, una estructura original del existir que se proyecta a partir de su \u00bb mirar alrededor\u00bb : y la interpretaci\u00f3n es una apropiaci\u00f3n del comprender que produce una nueva comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Kehre, la hermen\u00e9utica  se relacion\u00f3 con la cuesti\u00f3n del lenguaje y se convirti\u00f3 en hermen\u00e9utica del escuchar, que intenta explorar lo no-dicho y lo no-pensado. La noci\u00f3n de Erorterung expresa la hermen\u00e9utica como la relaci\u00f3n, en el lugar justo, con la distancia justa para poder escuchar aunque ese lugar no sea definitivo y la interpretaci\u00f3n misma sea Andenken, continuo caminar. H. G. Gadamer concibe la hermen\u00e9utica como incremento de significado. Valora la subtilitas applicandi del acto hermen\u00e9utico con-lo  aportaci\u00f3n de sentido, en torno a algunos n\u00facleos: la conciencia hist\u00f3rica, la estructura dial\u00f3gico-dial\u00e9ctica, la integraci\u00f3n de la eventualidad de la verdad en el mundo del int\u00e9rprete, el concepto de \u00abfusi\u00f3n de horizontes\u00bb que mira a una familiaridad lexical entre el int\u00e9rprete y el texto. Finalmente, se acent\u00faa la ontolog\u00ed\u00ada del lenguaje, \u00bb horizonte del mundo\u00bb como desembocadura de la hermen\u00e9utica. Para P. Ricoeur se da un movimiento sincr\u00f3nico en la hermen\u00e9utica: restaurar el sentido, poni\u00e9ndose a escuchar el texto, y hacer una cr\u00ed\u00adtica capaz de volver al texto y a la tradici\u00f3n para captar los diversos grados de verdad y de interpretaci\u00f3n con que se da lo real. En teolog\u00ed\u00ada, R. Bultmann asume la instancia hermen\u00e9utica configur\u00e1ndola como relaci\u00f3n vital entre texto e int\u00e9rprete. El kerigma se convierte en llamada libre, ya que determina la existencia como proyecto, como poder-ser. La estructura de la precomprensi\u00f3n permite relacionar el texto con la vida, y la primera tarea de la teolog\u00ed\u00ada ser\u00e1 entonces la desmitologizaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n existencial que tiende a la decisi\u00f3n de la fe. La Nueva Hermen\u00e9utica (G. Ebeling, E. Fuchs) subraya la prioridad del lenguaje como proprium de la experiencia religiosa, en donde la revelaci\u00f3n es \u00abacontecer de la palabra\u00bb, al que sigue el acontecimiento lingU\u00ed\u00adstico de la fe. La Escritura es un acontecimiento lingU\u00ed\u00adstico y la hermen\u00e9utica tiene que comprender c\u00f3mo se ofrece ese acontecimiento a la comprensi\u00f3n actual. De aqu\u00ed\u00ad surge la importancia de la Tradici\u00f3n como transmisi\u00f3n de sentido desde el pasado hasta el presente, en donde el traditum y &#8211; el actus tradendi constituyen el horizonte dial\u00f3gico del \u00abt\u00fa\u00bb que nos interpela.<\/p>\n<p>  C. Dotolo<\/p>\n<p> Bibl.: E. Coreth, Cuestiones fundamentales  de hermen\u00e9utica. Herder, Barcelona 1972: P Grech, Hermen\u00e9utica, en NDTF 529-540: 1.. Mancini, Hermen\u00e9utica, en NDT 1, 629 641: P. A. Sequeri, Hermen\u00e9utica y filosof\u00ed\u00ada, en DTI, 11, 550-568; Hermen\u00e9utica, en DFC, 206-209: C. Molari, Hermen\u00e9utica y lenguaje, en DTI, 1, 569-598; M. Heidegger, El ser.l el tiempo, M\u00e9xico \u00ab1967; P. Ricoeur, Heimen\u00e9utica y estructuralismo, Buenos Aires 1975; H. d. Gadamer, Verdad y m\u00e9todo, 2 vols., Salamanca 31981-1992; E. Schillebeeckx, Interpretaci\u00f3n de la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973; R. Marl\u00e9. El problema teol\u00f3gico de la hermen\u00e9utica, Madrid 1965: A, Ortiz-Os\u00e9s, Antropolog\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica. Madrid 1973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La hermen\u00e9utica dentro del AT. II. La hermen\u00e9utica jud\u00ed\u00ada del AT. III. La hermen\u00e9utica del AT en el NT. IV. La hermen\u00e9utica del AT en la edad patr\u00ed\u00adstica: 1. Justino; 2. Ireneo; 3. La escuela alejandrina: Clemente y Or\u00ed\u00adgenes; 4. La escuela antioquena: Diodoro, Teodoro de Mopsuestia, Juan Cris\u00f3stomo; 5. Los padres capadocios; 6. Los padres latinos: Jer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn. V. La Edad Media. VI. La hermen\u00e9utica protestante. VII. El racionalismo. VIII. La hermen\u00e9utica como problema filos\u00f3fico-teol\u00f3gico. IX. Bultmann y las diversas escuelas modernas: 1. La \u00abNueva Hermen\u00e9utica\u00bb; 2. Las \u00abteolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas\u00bb. X. La hermen\u00e9utica cat\u00f3lica hasta el Vaticano II y en el per\u00ed\u00adodo posconciliar. XI. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La palabra \u00abhermen\u00e9utica\u00bb se deriva del griego herm\u00e9ne\u00fa\u00f3, que significa traducir (de una lengua extranjera), interpretar, poner en palabras, expresar en un lenguaje. Muchas veces, es sin\u00f3nimo de \/ ex\u00e9gesis (gr., ex\u00e9g\u00e9sis), explicaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n. En relaci\u00f3n con la explicaci\u00f3n de la Escritura, estas dos palabras son equivalentes hasta el siglo xvIII, cuando la palabra \u00abhermen\u00e9utica\u00bb asume varios matices de significado seg\u00fan las diversas escuelas y teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas. Hoy se prefiere llamar \u00abex\u00e9gesis\u00bb a aquel an\u00e1lisis del texto b\u00ed\u00adblico destinado a descubrir lo que quer\u00ed\u00ada decir el autor a sus contempor\u00e1neos, y \u00abhermen\u00e9utica\u00bb a lo que el mismo texto nos dice hoy a nosotros en un contexto distinto y en un lenguaje comprensible al hombre moderno.<\/p>\n<p>1. LA HERMENEUTICA DENTRO DEL AT. La interpretaci\u00f3n de la Biblia comienza en la misma Biblia, bien en el AT -los libros posteriores que interpretan a los anteriores-, bien en el NT, que interpreta al AT. La reinterpretaci\u00f3n o relectura dentro del AT se realiza por medio de glosas, de cambios de palabras, de vinculaciones redaccionales de or\u00e1culos originalmente distintos, que se relacionan para explicarse mutuamente; tambi\u00e9n se hace a veces agrupando en un solo libro a diferentes autores (como en Is y en Zac) o bien a trav\u00e9s de referencias expl\u00ed\u00adcitas (p.ej., Daniel interpreta los setenta a\u00f1os de Jerem\u00ed\u00adas como setenta septenarios de a\u00f1os: Dan 9:24ss; Jer 25:12; Jer 29:10). Un ejemplo cl\u00e1sico de reinterpretaci\u00f3n es Isa 14:24-26, que originalmente era un or\u00e1culo contra Asiria; dos siglos m\u00e1s tarde fue adaptado contra Babilonia, luego se extendi\u00f3 a todos los enemigos de Israel, hasta llegar a asumir dimensiones escatol\u00f3gico-mesi\u00e1nicas en el targum. El principio que gu\u00ed\u00ada semejante relectura es que \u00abla palabra de Dios permanece para siempre\u00bb y no se agota en la circunstancia contingente de los tiempos del profeta. El Sal 2, por ejemplo, que era quiz\u00e1 en su origen un poema de corte escrito con ocasi\u00f3n de la coronaci\u00f3n de un rey de Jud\u00e1, se sigue recitando tambi\u00e9n en el destierro, cuando ya no hay rey, asumiendo un significado mesi\u00e1nico, que aparecer\u00e1 claramente en los Salmos de Salom\u00f3n (Sal 17:26). De esta forma algunos pasajes casi llegan a perder la paternidad del escritor para asumir la del lector, de la sinagoga que lee e interpreta el texto tras la provocaci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos, que asumen la funci\u00f3n de principio hermen\u00e9utico.<\/p>\n<p>II. LA HERMENEUTICA JUD\u00ed\u008dA DEL AT. En la \u00e9poca de Jes\u00fas encontramos ya tina colecci\u00f3n de libros con valor can\u00f3nico. Los m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n son diversos. El t\u00e9rmino midras, usado de ordinario para denotar la ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada del siglo t, es comprensivo, y se divide en halakah, es decir, la ex\u00e9gesis del texto b\u00ed\u00adblico que buscaba la actualizaci\u00f3n de los diversos preceptos de la ley, y en haggadah, que ilustraba lo que nosotros llamar\u00ed\u00adamos la historia de la salvaci\u00f3n, quiz\u00e1 con interpolaci\u00f3n de relatos tradicionales para embellecer el texto b\u00ed\u00adblico explicado. La ense\u00f1anza midr\u00e1sica es oral, y la encontramos sobre todo en la literatura intertestamentaria y en el targum. Pero m\u00e1s tarde proliferan los midra.im, aut\u00e9nticos comentarios, tanto hal\u00e1kicos, en la \u00e9poca tanna\u00ed\u00adtica, como hagg\u00e1dicos, en la de los amoraim. En este per\u00ed\u00adodo los rabinos distingu\u00ed\u00adan adem\u00e1s la ex\u00e9gesis pe.at, m\u00e1s adicta a la letra, y la dera., m\u00e1s hermen\u00e9utica y teol\u00f3gica. Cuando se habla de la ex\u00e9gesis rab\u00ed\u00adnica no hay que olvidar que el juda\u00ed\u00adsmo es una ortopraxis m\u00e1s que una ortodoxia, y que en \u00e9l todo se centra en la observancia precisa y atenta de los preceptos de la t\u00f3rah, interpretada despu\u00e9s del 70 d.C. de forma exclusivamente farisaica. La tradici\u00f3n de los fariseos reivindicaba un origen mosaico, y el midral se esforzaba, particularmente con las siete reglas de Hillel, en reconducir la pr\u00e1ctica de los fariseos al texto sagrado. En efecto, la halakah es una ex\u00e9gesis jur\u00ed\u00addica, mientras que muchas veces la haggadah expresa una piedad profunda.<\/p>\n<p>Hemos dicho que el m\u00e9todo de ex\u00e9gesis rab\u00ed\u00adnica se hace exclusivo a partir del a\u00f1o 70 d.C. En la \u00e9poca de Jes\u00fas coexist\u00ed\u00ada con otros m\u00e9todos exeg\u00e9ticos. Es bien conocido el alegorismo de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada. Este apologeta de la di\u00e1spora quer\u00ed\u00ada demostrar al mundo helenista que la verdadera sabidur\u00ed\u00ada filos\u00f3fica se encuentra en los libros hebreos. Por consiguiente, los relatos b\u00ed\u00adblicos y los personajes de la historia hebrea se convert\u00ed\u00adan en s\u00ed\u00admbolos muchas veces de las virtudes estoicas. La ex\u00e9gesis filoniana pasa a ser m\u00e1s tarde el modelo de la ex\u00e9gesis cristiana aleg\u00f3rica de la escuela de Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las sectas religiosas de la Palestina del siglo 1 ten\u00ed\u00adan su m\u00e9todo exeg\u00e9tico, hoy llamado midra. peer. Era el m\u00e9todo preferido de la comunidad de Qumr\u00e1n, que le\u00ed\u00ada ciertos pasajes de la Escritura vers\u00ed\u00adculo a vers\u00ed\u00adculo, a\u00f1adi\u00e9ndoles una explicaci\u00f3n relativa a las peripecias, la historia y los personajes de la secta. Esa explicaci\u00f3n iba precedida de la palabra pir\u00f3, o sea \u00abel significado de este vers\u00ed\u00adculo es&#8230;\u00bb; de ah\u00ed\u00ad el nombre de peer. Pero lo que m\u00e1s interesa en este m\u00e9todo de ex\u00e9gesis es el hecho de que en el texto estaba encerrado un significado misterioso, revelado \u00fanicamente al maestro de justicia y a los miembros que formaban la comunidad de los \u00faltimos tiempos, objeto de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>La ex\u00e9gesis de los saduceos se distingu\u00ed\u00ada de la de los fariseos en que el partido del templo admit\u00ed\u00ada solamente los cinco libros de Mois\u00e9s como autoridad y no aceptaba las tradiciones fariseas, especialmente las que se refer\u00ed\u00adan a la resurrecci\u00f3n y al mundo de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo en el a\u00f1o 70 d.C. desaparecieron los saduceos, as\u00ed\u00ad como la comunidad de Qumr\u00e1n. La di\u00e1spora tuvo que alinearse entonces con el farise\u00ed\u00adsmo que predominaba en la academia de Jabne (o Jamnia), la cual se convirti\u00f3 en la \u00fanica representante del rabinismo que dio origen al Talmud y a los grandes midra.im [1 Lectura jud\u00ed\u00ada de la Biblia].<\/p>\n<p>III. LA HERMENEUTICA DEL AT EN EL NT. Las tendencias exeg\u00e9ticas del juda\u00ed\u00adsmo del siglo i se reflejan tambi\u00e9n en el NT, pero en una perspectiva totalmente distinta. Ya Jes\u00fas, en los dichos recogidos en los sin\u00f3pticos, que son suyos sin duda alguna, aunque no usa nunca la alegor\u00ed\u00ada, sino la tipolog\u00ed\u00ada, sigue los m\u00e9todos que se usaban formalmente en sus tiempos: el midras peser (Luc 4:16-21), los midd\u00f3t de Hillel (qal wahomer: Mar 2:25-28) y, cuando expone los mandamientos, el m\u00e9todo halakah pesat. Sin embargo, Jes\u00fas no deduce sus ense\u00f1anzas de la Biblia, como hac\u00ed\u00adan los rabinos. El viene a traer una nueva revelaci\u00f3n y habla con autoridad propia, reinterpretando incluso los antiguos preceptos en las seis \u00abant\u00ed\u00adtesis\u00bb de Mat 5:21-48. Su relaci\u00f3n con el AT tiene que entenderse como cumplimiento prof\u00e9tico y como perfeccionamiento moral (seg\u00fan el doble sentido de pl\u00e9r\u00f3sai en Mat 5:17). En efecto, \u00e9l se aplica a s\u00ed\u00ad mismo el Sal 110, Is 61, Is 53 y varios pasajes de Zac, adem\u00e1s de Dan 7, disoci\u00e1ndose del uso que de estos textos hac\u00ed\u00adan las escuelas rab\u00ed\u00adnicas de su tiempo. As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, aun manteniendo el m\u00e9todo exeg\u00e9tico, parte de un principio hermen\u00e9utico nuevo para llegar a conclusiones exeg\u00e9ticas originales en la Palestina de su tiempo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n despu\u00e9s de pascua los autores del NT, especialmente Pablo, siguen los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos contempor\u00e1neos sin apartarse de ellos; pero el principio hermen\u00e9utico a cuya luz se lee toda la Biblia es ahora la resurrecci\u00f3n y la actividad del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. En casi todos los escritos de Pablo encontramos, por ejemplo, una ex\u00e9gesis t\u00ed\u00adpicamente rab\u00ed\u00adnica y midr\u00e1sica seg\u00fan el esquema de las siete reglas de Hillel. Pablo usa con frecuencia la aproximaci\u00f3n de varios textos de la Escritura que se explican mutuamente y que los rabinos llamaban \u00abcollares de perlas\u00bb (cf Rom 3; 4; 9-11). Pero a veces Pablo utiliza la alegor\u00ed\u00ada (\u00bfo la tipolog\u00ed\u00ada?); por ejemplo, en G\u00e1l 4:21-31, la conocida alegor\u00ed\u00ada sobre Sara y Agar; en lCor 9,9, la prohibici\u00f3n de poner el bozal al buey que trilla no se refiere en Pablo a los bueyes, como en el pasaje b\u00ed\u00adblico original, sino a los predicadores del evangelio. Encontramos tambi\u00e9n en Pablo el midras peser no s\u00f3lo cuando actualiza ciertos pasajes como \u00abla piedra era Cristo\u00bb (1Co 10:3s), sino tambi\u00e9n cuando habla del misterio escondido durante siglos y revelado ahora a \u00e9l mismo (Rom 16:25-27; Col 1:26ss; Efe 3:1-11).<\/p>\n<p>Pero lo que podr\u00ed\u00adamos llamar el problema hermen\u00e9utico por excelencia para los autores del NT es el valor que atribu\u00ed\u00adan al AT en cuanto libro formado por leyes y profec\u00ed\u00adas. En efecto, los diferentes autores no tienen un modo un\u00ed\u00advoco de situarse ante el AT; m\u00e1s a\u00fan, en el mismo autor se observan diferentes modelos de lectura, que servir\u00e1n luego como prototipos de interpretaci\u00f3n para los padres de la Iglesia. Encontramos: a) el modelo aleg\u00f3rico, especialmente en Heb, que emplear\u00e1n muchas veces los padres; b) el modelo tipol\u00f3gico, donde los personajes o los acontecimientos veterotestamentarios indican personajes o acontecimientos del NT; c) el modelo del pedagogo, seg\u00fan el cual la ley era el pedagogo que nos ten\u00ed\u00ada que conducir a Cristo, funci\u00f3n que ya ha caducado (G\u00e1l 3:24); d) modelo del acusador, seg\u00fan el cual la ley se dio para se\u00f1alar nuestros pecados y mostrarnos la necesidad de la gracia redentora (G\u00e1l 3:19); e) el modelo del cumplimiento, especialmente en las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas o escatol\u00f3gicas; f) el modelo de la superaci\u00f3n; la ley ha quedado superada en las prescripciones lit\u00fargicas y de pureza\/ impureza; g) el modelo del mandamiento, que mantiene la obligatoriedad de los preceptos morales, particularmente el dec\u00e1logo (Stg 2:11); h) el modelo de la radicalizaci\u00f3n o perfeccionamiento de los mandamientos externos, como en las ant\u00ed\u00adtesis de Mt 6; i).el modelo hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, utilizado por Pablo en Rom 9 para indicar que Dios no ha cambiado su manera de actuar al llamar a los gentiles, sino que repite lo que hab\u00ed\u00ada hecho anteriormente; j) el modelo ling\u00fc\u00ed\u00adstico, seg\u00fan el cual el AT es utilizado como fuente de lenguaje teol\u00f3gico para expresar ideas neotestamentarias; k) el modelo apocal\u00ed\u00adptico, que utiliza el AT como fuente de alusiones para construir una visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica cristiana con el resucitado en el centro.<\/p>\n<p>Se da, por tanto, entre el AT y el NT tal integraci\u00f3n que los hace inseparables e ininteligibles al uno sin el otro. Tambi\u00e9n para el NT la profec\u00ed\u00ada es como una \u00abl\u00e1mpara que luce en lugar tenebroso hasta que alboree el d\u00ed\u00ada y el lucero de la ma\u00f1ana despunte en vuestros corazones\u00bb (2Pe 1:19).<\/p>\n<p>IV. LA HERMENEUTICA DEL AT EN LA EDAD PATR\u00ed\u008dSTICA. La hermen\u00e9utica patr\u00ed\u00adstica nace en el siglo u, en un clima pol\u00e9mico antijud\u00ed\u00ado, antipagano y antign\u00f3stico. La pol\u00e9mica contra los jud\u00ed\u00ados, que a comienzos del siglo u hab\u00ed\u00adan cerrado ya el canon \u00abpalestinense\u00bb atribuy\u00e9ndole una autoridad absoluta, y contra los gn\u00f3sticos, que en su mayor parte atribu\u00ed\u00adan la creaci\u00f3n del AT al demiurgo malo, pon\u00ed\u00ada necesariamente en el centro de la discusi\u00f3n el valor y el modo de interpretar la \u00abBiblia\u00bb, es decir, el AT.<\/p>\n<p>1. JUSTINO. Justino, en el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, dirige la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada, a veces un tanto ingenua, usando el AT de forma materialmente literal. A veces cita antiguos midrasim cristianos, sacados de colecciones de testimonia targumizados. Distingue entre ley y profec\u00ed\u00ada. La ley de las prescripciones mosaicas conten\u00ed\u00ada preceptos universales (Dial. 90), m\u00e1s otros preceptos dados a los hebreos para que no cayeran en la idolatr\u00ed\u00ada (ibid). La profec\u00ed\u00ada puede tener lugar por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, o bien mediante sucesos que son otros tantos t poi de lo que habr\u00e1 de suceder, o bien mediante l\u00f3goi, palabras prof\u00e9ticas directas, proferidas por los profetas (Dial. 114). El principio hermen\u00e9utico con que Justino justifica la no obligatoriedad de la ley mosaica es que una ley dada posteriormente y una alianza hecha despu\u00e9s anulan o hacen anticuadas las leyes y la alianza anteriores. Ahora Cristo es la nueva ley y la nueva alianza (Dial. 11). A lo sumo, las prescripciones mosaicas tienen un significado moral o simb\u00f3lico, como aparece en Dial. 14 (y passim), en donde al pan sin levadura se le da el significado simb\u00f3lico de abstenerse de la ambici\u00f3n, de la envidia y del odio. No es \u00e9sta todav\u00ed\u00ada la alegor\u00ed\u00ada origeniana, pero la prepara; y el contenido de este simbolismo es la ley universal, de cuya violaci\u00f3n acusa Justino a los jud\u00ed\u00ados. El sentido o contenido de la ley es Cristo mismo, ya que el que habla a trav\u00e9s de los profetas es el L\u00f3gos, que se manifiestatambi\u00e9n parcialmente en los fil\u00f3sofos y poetas paganos (fique dependen de Mois\u00e9s!). El L\u00f3gos se preanuncia a s\u00ed\u00ad mismo y cumple las profec\u00ed\u00adas al venir a este mundo; las cumple parcialmente en su primera venida, y las cumplir\u00e1 \u00ed\u00adntegramente en su segunda aparici\u00f3n al final de los tiempos. De esta manera el AT es tambi\u00e9n v\u00e1lido para los gentiles.<\/p>\n<p>Justino es muy rico en teolog\u00ed\u00ada y en intuiciones exeg\u00e9ticas, pero quiso probar demasiado y le falta sentido cr\u00ed\u00adtico. Establece, sin embargo, de una vez para siempre la continuidad de los dos Testamentos y la unidad de la dispensaci\u00f3n divina de la salvaci\u00f3n. Su principio hermen\u00e9utico pasa a otros padres, que lo ampl\u00ed\u00adan y lo profundizan.<\/p>\n<p>2. IRENEO. Mientras que Justino en su pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada en com\u00fan con sus adversarios la fe en la autoridad de la Biblia (las divergencias reca\u00ed\u00adan en su interpretaci\u00f3n), Ireneo escribe contra las diversas sectas gn\u00f3sticas, algunas de las cuales no s\u00f3lo atribu\u00ed\u00adan el AT al demiurgo malvado que se opone a la obra del Dios bueno, autor del NT, sino que en su interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos alegorizaban los relatos para acomodarlos a sus especulaciones teos\u00f3ficas. Tambi\u00e9n Ireneo, junto a la ex\u00e9gesis literal, utiliza abundantemente el simbolismo y la alegor\u00ed\u00ada, tanto horizontal como vertical, para ilustrar la fe cristiana. Esta alegor\u00ed\u00ada no se limita a la ex\u00e9gesis del AT, sino que se extiende tambi\u00e9n a las par\u00e1bolas del NT (Haer. IV, 35,7 y 8; cf tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n expl\u00ed\u00adcita en Haer. II, 27). Por tanto, las divergencias con los gn\u00f3sticos no se pod\u00ed\u00adan resolver recurriendo a un principio hermen\u00e9utico interno, sino que hab\u00ed\u00ada que apelar a una regla externa, es decir, a la regula fidei o la confesi\u00f3n de fe emitida en el bautismo y transmitida por tradici\u00f3n (Haer. I, 10,1).<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n tiene que conducir hasta los or\u00ed\u00adgenes apost\u00f3licos, y el camino m\u00e1s breve para conocerla es el de interrogar a la Iglesia de Roma, en la cual, debido a la sucesi\u00f3n episcopal ininterrumpida y a la confluencia de todos los pueblos, ha mantenido su pureza la doctrina original (Haer. III, 3,2). La regula fidei por s\u00ed\u00ad misma no explica la Escritura, pero ofrece el marco dentro del cual tiene que mantenerse toda ex\u00e9gesis para no caer en error en sus conclusiones. Por tanto, podr\u00ed\u00ada haber un alegorismo gn\u00f3stico y otro cat\u00f3lico, que s\u00f3lo se distinguir\u00ed\u00adan por el cuadro sectario o eclesial, en que se desarrolla el razonamiento exeg\u00e9tico. Ireneo establece adem\u00e1s otro principio important\u00ed\u00adsimo para interpretar la Biblia: el de la analogia fidei. La Biblia tiene a un solo Dios como \u00fanico autor; por tanto, no puede contradecirse a s\u00ed\u00ad misma en el AT y en el NT. Habr\u00ed\u00ada que partir de las p\u00e1ginas m\u00e1s claras para interpretar las oscuras, respetar el misterio donde no alcanza nuestra inteligencia y no perderse en cuestiones in\u00fatiles. El Verbo, que habla tanto en los profetas como en el NT, mediante su Esp\u00ed\u00adritu recapitula todo en Cristo, no s\u00f3lo porque la Escritura culmina en \u00e9l, sino tambi\u00e9n porque ontol\u00f3gicamente es \u00e9l el que hace la unidad de todo lo creado y lo increado, en contra de la desintegraci\u00f3n c\u00f3smica de los gn\u00f3sticos (Haer. V, 18,2).<\/p>\n<p>Ireneo es adem\u00e1s autor de otro libro muchas veces olvidado: Ep\u00ed\u00addexis, \u00abDemostraci\u00f3n\u00bb, que es la primera s\u00ed\u00adntesis de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y que se convertir\u00e1 en el modelo de las s\u00ed\u00adntesis catequ\u00e9ticas futuras.<\/p>\n<p>3. LA ESCUELA ALEJANDRINA: CLEMENTE Y OR\u00ed\u008dGENES. La hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica entra en una nueva fase con los alejandrinos. En Alejandr\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada escrito ya Fil\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada utilizado ampliamente la filosof\u00ed\u00ada griega para explicar la Escritura, prodigando el uso de la alegor\u00ed\u00ada. Clemente recoge la obra de Fil\u00f3n en sentido cristiano. Distingue dos sentidos en la Escritura: el obvio, que nosotros llamar\u00ed\u00adamos literal, y el rec\u00f3ndito, que solamente son capaces de captar aquellos cristianos que han alcanzado la verdadera gn\u00f3sis. Puesto que toda la Escritura es obra del Verbo, se puede hablar de un \u00fanico Testamento (Strom. II, 6,29). Y como todo el AT habla de Cristo, su sentido escondido se puede descubrir por medio de la alegor\u00ed\u00ada o el simbolismo (Paed. III, 12,97). Pero para que la alegor\u00ed\u00ada no se escape de las manos y caiga en especulaciones gn\u00f3sticas, tiene que mantenerse dentro de los l\u00ed\u00admites de la analogia fidei (Strom. VII, 16,96) y de la tradici\u00f3n eclesial, como ya hab\u00ed\u00ada expuesto Ireneo. Tambi\u00e9n el NT tiene su sentido simb\u00f3lico apocal\u00ed\u00adptico, que se revela al verdadero gn\u00f3stico. Pero el simbolismo no es s\u00f3lo intertestamentario, sino c\u00f3smico. En efecto, tambi\u00e9n los griegos pod\u00ed\u00adan ascender a Dios por medio del mundo y de la conciencia, por lo que es posible se\u00f1alar una unidad entre la creaci\u00f3n, la raz\u00f3n, la conciencia y la revelaci\u00f3n: un sacramentalismo c\u00f3smico que se convierte en una par\u00e1bola que habla de Dios y del sacramento de la Iglesia (Strom. V, 4).<\/p>\n<p>Con todo, el maestro alejandrino de la alegor\u00ed\u00ada es Or\u00ed\u00adgenes, que en el libro IV de De Principiis sintetiza con claridad su teor\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica. No obstante, al decir que Or\u00ed\u00adgenes es el maestro supremo de la alegor\u00ed\u00ada, pueden crearse algunos malentendidos, como, por ejemplo, el de que sea un antiliteralista. Conviene aclarar en seguida que esto no es exacto. El mismo hecho de que Or\u00ed\u00adgenes se cuidara de la famosa Hexapl\u00e1 (= el texto del AT en seis columnas: el hebreo, la transcripci\u00f3n griega del hebreo, las traducciones griegas de los Setenta, de Aquila, de S\u00ed\u00admmaco y de Teodoci\u00f3n) revela cu\u00e1nto cuidado puso en establecer la letra y lo que hoy llamamos el sentido literal antes de sumergirse en la alegor\u00ed\u00ada. Conoc\u00ed\u00ada adem\u00e1s bastante bien las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas, la ex\u00e9gesis filoniana y el alegorismo de los literatos paganos de su \u00e9poca. Conviene igualmente aclarar de una vez para siempre que lo que Or\u00ed\u00adgenes llama alegor\u00ed\u00ada corresponde muchas veces a lo que hoy llamamos teolog\u00ed\u00ada redaccional (sentido literal), mientras que lo que \u00e9l llama \u00abletra\u00bb era la lectura material de los rabinos, que interpretaban literalmente incluso las met\u00e1foras o bien hac\u00ed\u00adan especulaciones sobre cada una de las letras de la palabra (!).<\/p>\n<p>El hecho mismo de que la religi\u00f3n de Cristo sea recibida en todo el mundo demuestra que las Escrituras que hablan de \u00e9l son palabra de Dios, una palabra que suscita un sentimiento de inspiraci\u00f3n tambi\u00e9n en el lector. Pero \u00abla luz contenida en la ley de Mois\u00e9s, cubierta por un velo, resplandeci\u00f3 con la venida de Jes\u00fas, puesto que se le quit\u00f3 el velo y se tuvo de pronto conocimiento de los bienes cuya sombra conten\u00ed\u00ada la expresi\u00f3n literal (Princ. IV, 1,6; cf 2Co 3:15ss). La sabidur\u00ed\u00ada divina no es evidente en la letra, porque fue dada exot\u00e9ricamente y a hombres indignos de ella; pero esto es lo que hace que nuestra fe no est\u00e9 fundada en la sabidur\u00ed\u00ada humana, sino en el poder de Dios. Dejando, pues, los elementos de la fe (Heb 6:1), hay que proceder a la sabidur\u00ed\u00ada que nos har\u00e1 perfectos: \u00abEsta sabidur\u00ed\u00ada quedar\u00e1 claramente impresa en nosotros por la revelaci\u00f3n del misterio que ha quedado oculto en los siglos eternos, revelado ahora gracias a las profec\u00ed\u00adas y a la aparici\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Princ. IV,Heb 1:7). En Or\u00ed\u00adgenes, la correspondencia entre la revelaci\u00f3n interna y la externa para captar el verdadero sentido escondido de la Biblia se convierte en principio hermen\u00e9utico fundamental.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado del antiliteralismo origeniano situado en el ambiente de la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada. Pero Or\u00ed\u00adgenes no se contenta con la letra de la Escritura, porque los gn\u00f3sticos atribu\u00ed\u00adan el AT al dios creador malo, mientras que algunos simples cristianos se escandalizaban de ciertas narraciones y de la figura veterotestamentaria de Dios (Prin. IV,Heb 2:1). As\u00ed\u00ad pues, \u00e9l propone exponer \u00ablo que parece ser el criterio de interpretaci\u00f3n, ateni\u00e9ndose a la norma de la Iglesia celestial de Jesucristo, seg\u00fan la sucesi\u00f3n de los ap\u00f3stoles\u00bb (IV,Heb 2:2). Lo que a \u00e9l le gustar\u00ed\u00ada exponer no son unas simples reglas de ex\u00e9gesis, sino la sustancia de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu que constituye el misterio transmitido por Cristo a los ap\u00f3stoles y por \u00e9stos a sus sucesores, la regula fidei de la verdadera espiritualidad cristiana, que tendr\u00e1 que servir de precomprensi\u00f3n a la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica. Efectivamente, el AT, aunque es narraci\u00f3n en gran parte, esconde verdades profundas dif\u00ed\u00adciles, por no decir imposibles, de comprender. Tambi\u00e9n el mismo NT esconde misterios (Princ. IV,Heb 2:2.3).<\/p>\n<p>En este punto Or\u00ed\u00adgenes introduce la conocida distinci\u00f3n entre sentido material, sentido ps\u00ed\u00adquico y sentido espiritual de la Escritura, basada en la distinci\u00f3n antropol\u00f3gica en cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu, que corresponde a los tres tipos de oyentes a los que est\u00e1n destinados los tres niveles de interpretaci\u00f3n. Son los rudiores, que se contentan con la simple narraci\u00f3n; los proficientes, a quienes la Escritura indica el camino moral para llegar a la perfecci\u00f3n, y los espirituales, a los que est\u00e1 destinada la alegor\u00ed\u00ada (IV, 2,4). En cuanto al sentido literal o corporal, \u00e9ste no siempre tiene sentido, y por eso nos impulsa a buscar un sentido m\u00e1s inteligible. El ps\u00ed\u00adquico es usado por san Pablo en 1Co 9:9, que interpreta el bozal del buey que trilla (Deu 5:8) aplic\u00e1ndolo a la recompensa del ap\u00f3stol que predica. El sentido espiritual se deduce de ciertos pasajes, como Heb 10:1 (el AT es la sombra de lo que hab\u00ed\u00ada de suceder); 1Co 2:2-8 (sobre el misterio predicado a los espirituales); ICor 10,11 (que habla de los sucesos del \u00e9xodo como tipo de los presentes) y de la alegor\u00ed\u00ada de G\u00e1l 4:21-24. La sustancia de la alegor\u00ed\u00ada y de la doctrina espiritual es la sant\u00ed\u00adsima Trinidad, la encarnaci\u00f3n, la creaci\u00f3n y el pecado del mundo (IV,G\u00e1l 2:7). De hecho es la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica la que da una coherencia l\u00f3gica a la Escritura, que de otro modo no existir\u00ed\u00ada: \u00abAlgunos de estos hechos no sucedieron realmente en cuanto a la letra del texto, y son incluso irracionales e irrealizables&#8230; Pero nadie ha de suponer que nosotros afirmemos en sentido absoluto que ning\u00fan hecho hist\u00f3rico sucedi\u00f3 realmente\u00bb (IV,G\u00e1l 3:4). Se echa aqu\u00ed\u00ad en falta, en Or\u00ed\u00adgenes, el conocimiento de los g\u00e9neros literarios sem\u00ed\u00adticos. Mucho de lo que \u00e9l llama alegor\u00ed\u00ada es verdaderamente, en el sentido moderno de la palabra, sentido literal (que hay que distinguir del sentido material). Por eso Or\u00ed\u00adgenes muchas veces no lee la Escritura para ver lo que entiende y dice el autor humano y, por medio de \u00e9l, el autor divino, sino que parte del a priori de la doctrina cristiana puesta por Dios en el coraz\u00f3n de los creyentes, encontr\u00e1ndola reflejada en el texto b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Todo lo que se lee sobre Israel y Jud\u00e1 en el AT, particularmente las profec\u00ed\u00adas sobre el mundo hebreo, deben entenderse con referencia al Israel seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia o bien a la Jerusal\u00e9n celestial; pero en sentido ps\u00ed\u00adquico podr\u00ed\u00ada referirse tambi\u00e9n al alma (IV, 3,8). De forma semejante, lo que se dice de los enemigos de Israel, de Babilonia en particular, se refiere a los enemigos de la Iglesia. En esto Or\u00ed\u00adgenes claramente anticipa las \u00abdos ciudades\u00bb de san Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, para Or\u00ed\u00adgenes, toda la Escritura tiene un sentido espiritual, pero no todos los vers\u00ed\u00adculos tienen un sentido literal (en el sentido origeniano). A pesar de este espiritualismo, muchas p\u00e1ginas exeg\u00e9ticas origenianas proceden seg\u00fan la letra, y cuando explica el Cantar de los Cantares antepone una introducci\u00f3n que es casi \u00abmoderna\u00bb, aun cuando luego el texto se explique aleg\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>4. LA ESCUELA ANTIOQUENA: DIODORO, TEODORO DE MOPSUESTIA, JUAN CRIS\u00ed\u201cSTOMO. Es un lugar com\u00fan en la historia de la ex\u00e9gesis que el literalismo antioqueno se opone al alegorismo alejandrino. Esta afirmaci\u00f3n se rectifica mucho hoy, ya que encontramos abundante alegor\u00ed\u00ada entre los antioquenos, particularmente en su predicaci\u00f3n, del mismo modo que encontramos en Or\u00ed\u00adgenes la preocupaci\u00f3n por la letra. Pero sigue en pie el hecho de que la aproximaci\u00f3n a la Escritura de los antioquenos es opuesta a la alegor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El iniciador de la escuela de Antioqu\u00ed\u00ada, Diodoro de Tarso (+ por el 393), tuvo como disc\u00ed\u00adpulos a Teodoro de Mopsuestia (360-428) y a Juan Cris\u00f3stomo (344-407). Los tres ten\u00ed\u00adan en com\u00fan el respeto del sentido literal -incluido el metaf\u00f3rico, que los alejandrinos llamaban aleg\u00f3rico-, es decir, el que entend\u00ed\u00ada el autor humano, como se deduce de las circunstancias hist\u00f3ricas de la composici\u00f3n de la obra. El m\u00e1s avanzado en este sentido fue Teodoro, que admite un sentido mesi\u00e1nico s\u00f3lo en cuatro salmos (2; 8; 44; 109) y no reconoce el car\u00e1cter sagrado del Cantar de los Cantares, porque lo juzga s\u00f3lo como un canto amoroso entre dos enamorados sin m\u00e1s intenciones.<\/p>\n<p>El fundamento hermen\u00e9utico de los antioquenos era la doctrina de la theor\u00ed\u00ada o visi\u00f3n, cuya definici\u00f3n noes un\u00ed\u00advoca ni entre los antiguos ni entre los contempor\u00e1neos. Oigamos a Diodoro en su introducci\u00f3n a los Salmos. Despu\u00e9s de decir que algunos de los t\u00ed\u00adtulos est\u00e1n equivocados, prosigue: \u00abA pesar de ello, daremos tambi\u00e9n explicaciones de los errores, si Dios nos lo permite, y no nos alejaremos de su verdad, sino que expondremos tanto lo referente a la historia como lo que ata\u00f1e a la letra (l\u00e9xis), y no rechazaremos la anagog\u00ed\u00ada y la interpretaci\u00f3n elevada (the\u00f3r\u00ed\u00ada). Realmente la historia no se opone a la consideraci\u00f3n superior (the\u00f3r\u00ed\u00ada), sino que, por el contrario, es como la base y el sost\u00e9n de las investigaciones m\u00e1s elevadas. S\u00f3lo hay que evitar una cosa, o sea, que la consideraci\u00f3n superior (the\u00f3r\u00ed\u00ada) no aparezca como refutaci\u00f3n de lo que le da fundamento, de forma que no sea ya the\u00f3r\u00ed\u00ada, sino alleg\u00f3r\u00ed\u00ada. En efecto, decir cosas distintas de lo que se ha dicho en la base no es the\u00f3r\u00ed\u00ada, sino alleg\u00f3r\u00ed\u00ada\u00bb (CCG 6; trad. Marco Frisina). Prosigue diciendo que lo que Pablo llamaba \u00abalegor\u00ed\u00ada\u00bb en G\u00e1l 4 no es m\u00e1s que la the\u00f3r\u00ed\u00ada, ya que se basaba en la historia. En este sentido la the\u00f3r\u00ed\u00ada corresponder\u00ed\u00ada a nuestra tipolog\u00ed\u00ada, aunque formaba parte de alguna manera de la intenci\u00f3n del escritor.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del tipo y antitipo en la the\u00f3r\u00ed\u00ada es explicada por Teodoro de Mopsuestia en su introducci\u00f3n al libro de Jon\u00e1s (PG 66,317-328). El profeta predice un hecho que suceder\u00e1 en la historia, pero que tiene analog\u00ed\u00ada con otro hecho principal que Dios realizar\u00e1 en el futuro \u00abpara hacer evidente el desarrollo de su proyecto e impedir que se imagine alguna consideraci\u00f3n nueva o resoluci\u00f3n posterior de la que seamos objeto, sugiriendo con otros muchos indicios a la humanidad la venida de Cristo Se\u00f1or, que los jud\u00ed\u00ados llevaban tanto tiempo esperando\u00bb (ibid, 317). Dios orden\u00f3 por medio de Mois\u00e9s la elevaci\u00f3n de una serpiente de bronce, \u00abaunque muy bien pod\u00ed\u00ada o bien defender a los israelitas de las mordeduras o bien darles otra medicina contra esta plaga; sin embargo, quiso mostrarles la liberaci\u00f3n de esta plaga en la imagen de los que eran mordidos para que no nos maravillemos de que, con la muerte de Cristo Se\u00f1or, Dios, destruyendo la muerte, nos ofreciera una vida inmortal a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb (ibid, 320).<\/p>\n<p>San Juan Cris\u00f3stomo explica esta semejanza: \u00abEn efecto, no es necesario que el tipo difiera del antitipo, porque entonces ya no ser\u00ed\u00ada figura. Por otra parte, tampoco es necesario que se le parezca de modo completo, puesto que entonces la figura no ser\u00ed\u00ada sino la verdad&#8230; \u00bfEn qu\u00e9 consiste la semejanza entre la figura y la verdad? En el hecho de que por ambas partes se recibe el mismo beneficio; por una parte y por otra vemos agua, por las dos los hombres son liberados de la esclavitud, pero no de la misma esclavitud\u00bb (Comm. in Ex.: PG 51,427). As\u00ed\u00ad pues, la tipolog\u00ed\u00ada es una profec\u00ed\u00ada mediante un hecho. Pero existe adem\u00e1s la profec\u00ed\u00ada con las palabras, tanto en sentido propio como en sentido impropio. Entonces algunos pasajes hay que entenderlos seg\u00fan su sentido literal, otros seg\u00fan su sentido \u00abte\u00f3rico\u00bb y otros como met\u00e1foras. Pero, subraya Cris\u00f3stomo, el significado tipol\u00f3gico tiene que ser explicado por la misma Escritura, pues de lo contrario se caer\u00ed\u00ada en la fantas\u00ed\u00ada de la alegor\u00ed\u00ada alejandrina. Por eso los antioquenos se apoyan mucho en las citas y alusiones del AT en el NT. Todos los pasajes veterotestamentarios tienen un sentido literal; algunos tienen adem\u00e1s un sentido t\u00ed\u00adpico, pero basado siempre en el literal y atestiguado por la misma Escritura.<\/p>\n<p>Para apoyar el sentido literal, los antioquenos pusieron al frente de suscomentarios lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos una introducci\u00f3n especial, indicando el autor, la finalidad del escrito, el tiempo y el lugar de composici\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan Cris\u00f3stomo, adem\u00e1s de la doctrina de la the\u00f3r\u00ed\u00ada, tiene tambi\u00e9n la de la synkat\u00e1basis o condescendencia para explicar los antropomorfismos y las met\u00e1foras. Dios no se muestra nunca tal como es en su ser, sino s\u00f3lo como puede ser comprendido por las criaturas en las diversas etapas de su maduraci\u00f3n, tanto en el AT como en el NT. El mismo Jes\u00fas habla con synkat\u00e1basis para manifestar la debilidad de su carne y tener en cuenta la de sus oyentes, ense\u00f1ando as\u00ed\u00ad la humildad y distingui\u00e9ndose de la persona del Padre (PG 48,707.722; 55,7). Adem\u00e1s, Juan habla de akr\u00ed\u00adbeia t\u00e9s didaskal\u00ed\u00adas o precisi\u00f3n de la doctrina. La Biblia no contiene nada superfluo, pero su verdad se extiende a las circunstancias del tiempo y de las personas. Aunque existen divergencias accidentales entre los evangelios, su doctrina es una sinfon\u00ed\u00ada. Pero aunque encontramos toda esta \u00abacribia\u00bb de Dios en su palabra, nuestro conocimiento de \u00e9l es siempre negativo y jam\u00e1s podremos conocerlo akrib\u00e9s (PG 52,121.180. 187.286; 48,1009. 1010). La Sagrada Escritura es una carta de Dios dirigida no solamente a Israel, sino a la Iglesia y a toda la humanidad; una carta en tono afectivo, que habla el lenguaje de sus destinatarios para conducirlos a las the\u00f3r\u00ed\u00ada o visi\u00f3n de Dios. Para que esta carta sea debidamente comprendida es necesario leerla con la debida ascesis espiritual (PG 53,28).<\/p>\n<p>5. Los PADRES CAPADOCIOS. LOS padres capadocios podr\u00ed\u00adan considerarse como el puente entre Or\u00ed\u00adgenes y los antioquenos. Est\u00e1n m\u00e1s interesados en lo que nosotros llamar\u00ed\u00adamos teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Gregorio de Nisa, contempor\u00e1neo de Diodoro, propuso su teolog\u00ed\u00ada bas\u00e1ndose en la letra del texto sagrado con la finalidad (skop\u00f3s) de conocer lo que Mois\u00e9s quiso ense\u00f1ar a la humanidad sobre el proyecto de Dios en la historia del hombre. Luego habla de akolouth\u00ed\u00ada o acompa\u00f1amiento l\u00f3gico entre el obrar de Dios y los hechos hist\u00f3ricos, tanto en el AT como en el NT. \u00abEn cuanto a la cruz, si contiene alg\u00fan otro significado m\u00e1s profundo, lo saben aquellos que est\u00e1n familiarizados con la interpretaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica. Pero lo que ha llegado hasta nosotros de la tradici\u00f3n es lo siguiente: Todo lo que se profiri\u00f3 y se hizo en el evangelio tiene un significado divino m\u00e1s alto. No hay excepci\u00f3n alguna a este principio, seg\u00fan el cual se indica la mezcla entre lo divino y lo humano. La palabra y la acci\u00f3n proceden de un modo humano, pero su significado secreto indica lo divino. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que tampoco en este caso hemos de fijarnos en lo .uno olvid\u00e1ndonos de lo otro. En la muerte tenemos que ver el elemento humano, pero debemos penetrar en su significado divino\u00bb (The Catechetical Oration of St. Gregory of Nyssa, ed. Srawley, n. 32).<\/p>\n<p>6. LOS PADRES LATINOS: JER\u00ed\u201cNIMO Y AGUST\u00ed\u008dN. Por la aportaci\u00f3n que ha brindado a la hermen\u00e9utica, Jer\u00f3nimo es considerado el_\u00bbpadre\u00bb de la ex\u00e9gesis \u00abcient\u00ed\u00adfica\u00bb. El subraya la importancia del conocimiento de la lengua hebrea y aramea para el estudio del AT y la superioridad del texto original sobre la traducci\u00f3n de los LXX. Utiliza la cr\u00ed\u00adtica textual. No s\u00f3lo usa la Hexapl\u00e1, sino que, por ser amanuense, sabe comparar los manuscritos y hacer la cr\u00ed\u00adtica interna para corregir los errores. En l\u00ed\u00adnea te\u00f3rica prefiere el canon breve, al menos en las controversias. A pesar de su car\u00e1cter autoritario, quiere que se expongan tambi\u00e9n las opiniones de los dem\u00e1s sobre la ex\u00e9gesis de un pasaje, consider\u00e1ndose tan s\u00f3lo como un \u00abpartner\u00bb en la b\u00fasqueda. Valora sobre todo la ortodoxia en la explicaci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Aunque permite y hasta dice algunas veces que es obligatoria la alegor\u00ed\u00ada, el sentido del texto es, sin embargo, el literal. Jer\u00f3nimo conoce tambi\u00e9n las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas midr\u00e1sicas. Con la Vulgata (en la que el AT es una traducci\u00f3n de la lengua original y el NT es una revisi\u00f3n de la Vetus Latina) Jer\u00f3nimo dot\u00f3 a la Iglesia romana de una versi\u00f3n oficial de la Biblia. Por desgracia, a su talento cr\u00ed\u00adtico no siempre le corresponde el teol\u00f3gico, lo cual no puede, desde luego, decirse de Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn que, en proporci\u00f3n con sus otros escritos, no tiene muchas obras exeg\u00e9ticas, navega con seguridad en la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Como en estas p\u00e1ginas es imposible hacer justicia al gran autor, nos limitaremos, igual que en el caso de Or\u00ed\u00adgenes, a exponer sus principios hermen\u00e9uticos, que \u00e9l sintetiza en los libros II y III de De Doctrina christiana (CSEL 80). En el libro I Agust\u00ed\u00adn hab\u00ed\u00ada establecido que la finalidad del estudio de la Escritura es la caridad, y la Biblia tan s\u00f3lo un medio para llegar a ella. As\u00ed\u00ad pues, las reglas que siguen no tienen un objetivo cient\u00ed\u00adfico en s\u00ed\u00ad mismas, sino que quieren edificar la vida cristiana (I, XXXV, 39; XXXVI, 40). En la hermen\u00e9utica agustiniana es fundamental la distinci\u00f3n entre res y signa (\u00abSignum est enim res, praeter speciem quam ingerit sensibus, aliud aliquid ex se faciens in cogitationem venire\u00bb: II, 1,1). Los signa pueden ser naturalia o data, y \u00e9stos a su vez pueden ser propria o translata (II, X, 15). Esta confusi\u00f3n de signos es lo que hace a la Escritura oscura. Para superar la dificultad de los signa propria hay que conocer las lenguas originales, hebrea y griega, puesto que las met\u00e1foras deben traducirse en otras met\u00e1foras correspondientes. El recomienda como traducci\u00f3n latina la Itala (Vetus Latina, \u00bfrecensi\u00f3n italiana?) y la griega de los LXX, que tiene m\u00e1s autoridad que el texto hebreo. Pero hay que atenerse a los c\u00f3dices mejores y cr\u00ed\u00adticamente revisados.<\/p>\n<p>Para interpretar las locuciones figurativas tambi\u00e9n es \u00fatil el conocimiento de las ciencias que nosotros llamamos profanas, como la m\u00fasica, la matem\u00e1tica, la dial\u00e9ctica, la l\u00f3gica, etc\u00e9tera, ciencias que anticipan nuestras \u00abciencias auxiliares\u00bb (II, XVI, 24: XLII, 63).<\/p>\n<p>En la lectura y en la interpretaci\u00f3n de la Escritura pueden surgir ciertas ambig\u00fcedades. Para resolverlas, el int\u00e9rprete \u00abconsulat regulam fidei, quam de Scripturarum planioribus locis et Ecclesiae auctoritate percipit\u00bb. Si no se resuelve doctrinalmente, \u00abtextus ipse sermonis a praecedentibus et consequentibus partibus&#8230; restat consulendus\u00bb; y si persiste la dificultad, el int\u00e9rprete es libre para elegir la explicaci\u00f3n m\u00e1s adecuada al contexto (III, II, 2,5). Traducido al lenguaje moderno, esto significa que la Escritura no debe interpretarse en contra de la analogia Scripturae o en contra de la doctrina de la Iglesia. Viene luego la inserci\u00f3n del texto filol\u00f3gicamente en el contexto. Establecido el sentido literal, hay que distinguir en las locuciones impropriae la met\u00e1fora del sentido espiritual. Las met\u00e1foras que se encuentran en las literaturas paganas, por ejemplo, est\u00e1n vac\u00ed\u00adas y el que se apaciente de ellas se apacienta de bellotas (III, VIII, 12). Los hebreos, por el contrario, que tienen \u00absignos \u00fatiles\u00bb, los interpretan carnaliter cuando no los comprenden, y spiritualiter cuando los aplican a sus referencias futuras (III, IX, 13).<\/p>\n<p>El error opuesto, seg\u00fan el obispo de Hipona, es el de interpretar como figurativa una locuci\u00f3n propia. Elcriterio de distinci\u00f3n es el de ver si el texto mueve a la fe y a la caridad; si no lo hace, hay que interpretarlo aleg\u00f3ricamente. Pero hemos de poner atenci\u00f3n en no interpretar as\u00ed\u00ad ciertos preceptos que no est\u00e1n en consonancia con las costumbres corrientes, pues se perder\u00ed\u00ada el objetivo de conducir hacia un amor m\u00e1s alto (III, X, 14s). Al contrario, si alguna narraci\u00f3n desdice de la santidad de los personajes b\u00ed\u00adblicos, como la famosa \u00abmentira\u00bb de Jacob, hay que interpretarla figuradamente (III, XII, 18). Se ve claramente que Agust\u00ed\u00adn habla aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s como pastor que como cient\u00ed\u00adfico: \u00abErgo, quamquam omnia vel paene omnia quae in VT libris gesta continentur, non solum proprie, sed etiam figurate accipienda sint: tamen etiam ella quae proprie lector acceperit, si laudati sunt illi qui ea fecerunt, sed ea tamem abhorrent a consuetudine bonorum&#8230; figuram ad intelligentiam referat, factum vero ipsum ad mores non transferat\u00bb (III, XXII, 32). De aqu\u00ed\u00ad se deduce con claridad que Agust\u00ed\u00adn quiere un sentido literal en todas partes y un sentido espiritual en casi todas, puesto que \u00e9l lee el AT con ojos cristianos.<\/p>\n<p>En III, XXVII, 38-XXVIII, 39 el santo doctor tiene un texto que habla m\u00e1s o menos de lo que hoy llamamos el sensus plenior. El verdadero sentido de la Biblia es el sensus auctoris, porque es precisamente el que inspira el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y es a trav\u00e9s de la voluntad consciente del autor como Dios habla. Pero si en la dificultad de encontrar el sentido original del autor nos quedamos con dos o m\u00e1s interpretaciones diversas no hemos de apurarnos, puesto que no es imposible que las haya previsto tambi\u00e9n el autor humano al escribir. Ciertamente las ha previsto el autor divino. Pero hay algunos criterios para admitir esos sentidos. Es preciso que entren en la categor\u00ed\u00ada de la analog\u00ed\u00ada de la Escritura o de la fe, pero tambi\u00e9n en la de la raz\u00f3n. Hay que admitir los dos sentidos del texto cuando lo requiere alg\u00fan otro texto. As\u00ed\u00ad pues, hay un sentido del texto m\u00e1s all\u00e1 del sentido del autor.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn conoce tambi\u00e9n los tr\u00f3poi, entre los que menciona la alegor\u00ed\u00ada, el enigma y la par\u00e1bola (III, XXIX, 41). Eran los cl\u00e1sicos g\u00e9neros literarios. Como los dem\u00e1s padres, Agust\u00ed\u00adn no conoc\u00ed\u00ada los del antiguo Oriente, g\u00e9neros que apenas empezamos a conocer hoy nosotros. Pero queda establecido el principio de que el sentido de una locuci\u00f3n se tiene que interpretar seg\u00fan el g\u00e9nero a que pertenece.<\/p>\n<p>El libro III del De Doctr. christ. termina (XXX, 42-XXXVI, 56) con una recensi\u00f3n de las siete reglas hermen\u00e9uticas de Ticonio, un donatista que hab\u00ed\u00ada comentado el Apocalipsis. Pueden resumirse de este modo: 1) De Domino et ejus corpore: lo que se aplica al Se\u00f1or Jesucristo se tiene que aplicar tambi\u00e9n a la Iglesia, y viceversa; 2) De corpore Domini bipartito: en el presente cuerpo de Cristo, la Iglesia, hay algunos que no estar\u00e1n con \u00e9l eternamente; 3) De promissis et lege: o bien, de la naturaleza y de la gracia, de la letra y del esp\u00ed\u00adritu; 4) De specie et genere: o la parte por el todo; todo lo que se dice de Jerusal\u00e9n, de Babilonia, de Judea, ha de aplicarse tambi\u00e9n a la Iglesia y a sus enemigos donde es posible la aplicaci\u00f3n; 5) De temporibus: es la parte por el todo en el tiempo, como los \u00abtres\u00bb d\u00ed\u00adas de la resurrecci\u00f3n; 6) Recapitulatio: cuando el orden cronol\u00f3gico no sigue al l\u00f3gico; por ejemplo, \u00abnovissima hora est\u00bb equivale a \u00absemper hora est\u00bb; 7) De diabolo et ejus corpore: es el cuerpo m\u00ed\u00adstico del diablo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos principios te\u00f3ricos hay que tener en cuenta toda la actividad exeg\u00e9tica de Agust\u00ed\u00adn, en cuya predicaci\u00f3n abunda la alegor\u00ed\u00ada,el simbolismo num\u00e9rico y la tipolog\u00ed\u00ada. En las obras teol\u00f3gicas, especialmente en las de controversia, interpreta literalmente, seg\u00fan el principio expuesto en Efe 93:8 : s\u00f3lo del sentido literal se puede sacar un argumento teol\u00f3gico, no de la alegor\u00ed\u00ada. En De utilitate credendi 3, el doctor de Hipona distingue cuatro sentidos: literal, etiol\u00f3gico (cuando se da la raz\u00f3n de la afirmaci\u00f3n, como en Mat 19:8), anal\u00f3gico y aleg\u00f3rico. Posteriormente santo Tom\u00e1s los reducir\u00e1 a dos.<\/p>\n<p>V. LA EDAD MEDIA. La Edad Media conoci\u00f3 una gran actividad escritur\u00ed\u00adstica. En los monasterios prevalece la lectio divina: surgen las scholae catedralicias y mon\u00e1sticas, que se convertir\u00e1n en las universitates, en cuyas c\u00e1tedras se explica la sacra pagina. Se componen las catenae, florilegios patr\u00ed\u00adsticos que comentan cada uno de los pasajes de la Escritura (recordemos s\u00f3lo la Catena aurea de santo Tom\u00e1s, sobre los cuatro evangelios). Los padres escogidos suelen ser los latinos, con san Agust\u00ed\u00adn a la cabeza, pero sin olvidar a los griegos. Aparecen las glossae, notas marginales al texto sagrado, que luego se convertir\u00e1n en aut\u00e9nticos comentarios. Se tienen tambi\u00e9n contactos con los rabinos de la \u00e9poca para conocer la ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada. A pesar de toda esta actividad exeg\u00e9tica, no se hacen muchos progresos en el campo de los principios hermen\u00e9uticos. Se codifican los principios de los padres distinguiendo cuatro sentidos, memorizados en los dos versos latinos: \u00abLittera gesta docet, quid credas allegoria, \/ moralis quid agas, quo tendas anagogia&#8217;. Se pone como ejemplo el significado de \u00abJerusal\u00e9n\u00bb: en sentido literal es la ciudad hist\u00f3rica, aleg\u00f3ricamente la Iglesia, moralmente es el alma y anag\u00f3gicamente la ciudad celestial. El respeto a la letra lo es a menudo solamente a las palabras, porque lo que prevalece enla interpretaci\u00f3n de los textos es una fant\u00e1stica alegor\u00ed\u00ada. Incluso un alegorista corno Hugo de San V\u00ed\u00adctor se rebela contra el alegorismo exasperado: \u00abMiror qua fronte quidam allegoriarum se doctores jactitant, qui ipsam adhuc primam litterae significationem ignorant. Nos, inquiunt, Scripturam legimus, sed non legimus litteram&#8230; Quomodo ergo Scripturam legitis, et litteram adhuc non legitis? Si enim littera tollitur, Scriptura quid est?\u00bb (De Scripturis et scriptoribus sacris praenotatiunculae&#8230; c. V: PL 175,12). La letra es el fundamento de la alegor\u00ed\u00ada, pero el que s\u00f3lo sigue la letra \u00abdiu sine errore non potest incedere\u00bb (PL 176,804 CD).<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s, en S.Th., I, 1-10, acepta los cuatro sentidos de los contempor\u00e1neos, pero los reduce esencialmente a dos: el litteralis, que comprende el sentido hist\u00f3rico, el etiol\u00f3gico y el anal\u00f3gico de Agust\u00ed\u00adn; y el spiritualis, que comprende el sentido aleg\u00f3rico, el tropol\u00f3gico (moral) y el anag\u00f3gico. El mismo en sus comentarios, sobre todo en los de san Pablo, se muestra muy apegado a la letra; de ella saca su teolog\u00ed\u00ada con una precomprensi\u00f3n filos\u00f3fica aristot\u00e9lica.<\/p>\n<p>VI. LA HERMENEUTICA PROTESTANTE. Los padres y los comentaristas medievales hab\u00ed\u00adan partido siempre, en su explicaci\u00f3n de la Escritura, del presupuesto de la regula fidei, procurando mantener la integridad y la ortodoxia de la doctrina. Adem\u00e1s, en los concilios, la Iglesia hab\u00ed\u00ada ofrecido explicaciones aut\u00e9nticas de algunos pasajes b\u00ed\u00adblicos. Todo esto cambia en la ex\u00e9gesis reformista de Mart\u00ed\u00adn Lutero, que pone la \u00abpalabra\u00bb en el centro de toda autoridad, ya que en ella es donde Dios nos encuentra. \u00abPalabra\u00bb es m\u00e1s amplia que \u00abBiblia\u00bb: es la palabra predicada. El AT es Schrift (escritura), mientras que el NT es anuncio y fue escrito en sobreabundancia (WA 12,275,5). Toda la Escritura habla de Cristo; por eso toda la Escritura es evangelio (WA 18,606,29; 46,414,15). S\u00f3lo ella da testimonio de s\u00ed\u00ad misma. No es la Iglesia la que hace aut\u00e9ntica la Biblia, sino la Biblia la que hace aut\u00e9ntica a la Iglesia (WA 40, I, 119,23). Lo mismo que el Bautista indica a Cristo, pero no por eso es m\u00e1s grande, as\u00ed\u00ad la Iglesia indica la Biblia, pero est\u00e1 sometida a ella (WA 30, II, 420,18). As\u00ed\u00ad se interpreta tambi\u00e9n la frase de Agust\u00ed\u00adn, quien afirmaba que no creer\u00ed\u00ada en el evangelio si no lo atestiguase la Iglesia (PL 42,176). La Escritura es \u00abper se certissima, facillima, apertissima, sui ipsius interpres\u00bb (WA 7,97,23). Su verdadero sentido no es la fantas\u00ed\u00ada de los alegoristas, sino \u00abel esp\u00ed\u00adritu del autor\u00bb. Esto se dice contra los cat\u00f3licos que apelaban al papa para la interpretaci\u00f3n, y contra los entusiastas que reivindicaban para s\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu en su interpretaci\u00f3n. Es ciertamente el Esp\u00ed\u00adritu el que interpreta la Biblia, pero el Esp\u00ed\u00adritu que sale de la misma Biblia. El sentido de la Biblia es el literal, un sentido simple, sin oscuridad, en contra de lo que sostienen los \u00abromanistas\u00bb.<\/p>\n<p>El principio hermen\u00e9utico luterano es la \u00abcristocentricidad\u00bb seg\u00fan la analogia Scripturae o analogia evangelio, pero sin referencia a la tradici\u00f3n o al magisterio (WA 12,260,1). La Escritura es tambi\u00e9n \u00absui ipsius critica\u00bb. Su \u00abapostolicidad\u00bb no es solamente la hist\u00f3rica: en efecto, ap\u00f3stol es todo el que anuncia a Cristo: \u00abDie Christum verk\u00fcndigen und treiben\u00bb, es decir, todo el que lo muestra como salvador. Este es igualmente el criterio de canonicidad. Por eso Santiago y el Apocalipsis, que est\u00e1n lejos del \u00abcentro de la Escritura\u00bb, el testimonio de Pablo, son menos autorizados que otros libros (WADB 7,384,22-26).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre ley y evangelio no coincide con AT y NT, ya que todo el AT puede ser evangelio, mientras que el NT, cuando amenaza y manda, es \u00abley\u00bb. Los dos son al mismo tiempo promesa y cumplimiento, pero todo el evangelio est\u00e1 ya escondido en el AT y el NT lo revela (WA 10, I, 181,15). Aunque el AT es evangelio, es tambi\u00e9n al mismo tiempo el libro de Israel. Mois\u00e9s sigue siendo un hebreo y no nos interesa, lo mismo que las leyes de los franceses no interesan a los alemanes, excepto en lo que coinciden con la ley natural. Por eso el AT no es \u00abverbindlich\u00bb, sino \u00abvorbildlich\u00bb, no \u00abobliga\u00bb, sino que \u00abindica\u00bb c\u00f3mo hay que obedecer y creer a Dios (WA 18,81,14.24; 16,372,17). Pero el AT es tambi\u00e9n el libro de Cristo: como \u00abley\u00bb indica a Cristo, porque nos da a conocer nuestras miserias; como \u00abpromesa\u00bb y ejemplo mira hacia adelante, a Cristo y a su iglesia. Este es el verdadero \u00absentido espiritual\u00bb del AT (WADB 8,10ss). De hecho, la carta a los Hebreos est\u00e1 llena de ejemplos de \u00abjustificaci\u00f3n por la fe\u00bb de hombres que pertenec\u00ed\u00adan a la antigua econom\u00ed\u00ada (WADB 8,28,24). Lutero no acepta como can\u00f3nicos los libros deuterocan\u00f3nicos del AT. Por eso se les llama \u00abap\u00f3crifos\u00bb en el mundo protestante.<\/p>\n<p>El principio de la sola Scriptura fue posteriormente privilegiado en la llamada \u00abortodoxia protestante\u00bb. Esta propuso una doctrina de la inspiraci\u00f3n que se extend\u00ed\u00ada a cada coma y a cada signo masor\u00e9tico de los textos griegos y hebreos en el textus receptus e insist\u00ed\u00ada en un literalismo material en la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es natural que la postura luterana provocase la reacci\u00f3n del concilio de Trento, que defini\u00f3 que el \u00abevangelio\u00bb est\u00e1 contenido \u00abin libris scriptis et sine scripto traditionibus\u00bb que la Iglesia \u00abpar\u00ed\u00ad pietatis affectu ac reverentia suscipit ac veneratur\u00bb (DS 1501). Se propone la lista de los libros del AT y del NT que la Iglesia cat\u00f3lica considera como can\u00f3nicos. En esa lista figuran tambi\u00e9n los deuterocan\u00f3nicos (DS 1502). Se declara aut\u00e9ntica la Vulgata para la predicaci\u00f3n y para las disputas teol\u00f3gicas (DS 1503). Adem\u00e1s: \u00abNemo, sua prudentia innixus, in rebus fidei et morum&#8230; Sacram Scripturam ad suos sensus contorquens, contra eum sensum, quem tenuit et tenet Sancta Mater Ecclesia, cujus est judicium de vero sensu et interpretatione Scripturarum sacrarum, et etiam contra unanimem consensum Patrum interpretare audeat, etiamsi hujusmodi interpretationes nullo umquam tempore in lucem edendae forent\u00bb (DS 1507).<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos cat\u00f3licos postridentinos reelaboraron los principios hermen\u00e9uticos y profundizaron m\u00e1s a\u00fan en la noci\u00f3n de inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica [1 Escritura II], de donde se sigue necesariamente la pr\u00e1ctica hermen\u00e9utica. En el De locis theologicis de 1563, Melchor Cano distingue entre revelaci\u00f3n propiamente dicha, es decir, de verdades que no puede conocer la raz\u00f3n humana, e inspiraci\u00f3n incluso en aquellos pasajes que pudieron ciertamente escribirse a partir de un conocimiento humano, pero en los que fue necesaria la inspiraci\u00f3n para que fueran compuestos sin error. Tambi\u00e9n B\u00e1\u00f1ez (+ 1604) afirma esta distinci\u00f3n, pero tiende a considerar la inspiraci\u00f3n, al menos en ciertos pasajes, como una dictado verbalis que afecta a las palabras y no s\u00f3lo a las ideas. Roberto Belarmino extiende tanto la inspiraci\u00f3n como la inerrancia a cada una de las palabras de la Escritura, en cuanto que cada una de las palabras que contiene pertenece a la fe, habiendo sido dichas por Dios. Estos te\u00f3logos eran de tendencia maximalista, bastante cercana a la de los protestantes, aunque no extremista.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo comenz\u00f3 tambi\u00e9n una tendencia minimalista. Ya Francisco Su\u00e1rez (+ 1617) abandona el dictado verbal, afirmando que el Esp\u00ed\u00adritu Santo deja libre al escritor para que escriba las cosas inspiradas seg\u00fan su ingenio, su erudici\u00f3n, su lengua y su car\u00e1cter. Ni siquiera es necesario que el escritor sea consciente de estar inspirado si no se trata de una propia y verdadera profec\u00ed\u00ada. Tambi\u00e9n son conocidas las tres tesis del lovaniense Lesio, censuradas por su Universidad en 1587: 1) Para que algo sea Sagrada Escritura no es necesario que cada una de las palabras hayan sido inspiradas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo; 2) no es necesario que cada una de las verdades y proposiciones sean inmediatamente inspiradas al escritor; 3) un libro (p.ej., 2Mac) escrito por obra humana sin inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se convierte en inspirado si el mismo Esp\u00ed\u00adritu atestigua que en \u00e9l no hay errores. Esta tercera proposici\u00f3n se convierte en la inspiratio consequens, al menos como posibilidad, del disc\u00ed\u00adpulo de Lesio, Jacques Bonfr\u00e9re, mientras que su contempor\u00e1neo Henry Holden restringe la inspiraci\u00f3n a los contenidos doctrinales o verdades relacionadas estrechamente con ellas.<\/p>\n<p>VII. EL RACIONALISMO. Hasta ahora las diferencias en el pensamiento hermen\u00e9utico se limitaron a la preferencia del sentido literal sobre el aleg\u00f3rico, a la aceptaci\u00f3n o no de la tradici\u00f3n eclesial y al modo de interpretar la inspiraci\u00f3n. Pero tanto los cat\u00f3licos como los protestantes aceptaban la existencia de un Dios creador trascendente, el dato de la revelaci\u00f3n, la posibilidad y el hecho de los milagros, la Escritura como libro sagrado e inspirado que hab\u00ed\u00ada que interpretar seg\u00fan c\u00e1nones particulares y la dicotom\u00ed\u00ada entre naturaleza y sobrenaturaleza. Todo esto cambia radicalmente en los siglos xvII y xviii con el comienzo, en el terreno filos\u00f3fico, del racionalismo y del empirismo, as\u00ed\u00ad como de la ilustraci\u00f3n francesa; en el terreno literario, con el descubrimiento de nuevos manuscritos y de nuevos m\u00e9todos cr\u00ed\u00adticos; en el terreno cient\u00ed\u00adfico, con el progreso de las ciencias positivas, y, finalmente, en el terreno hist\u00f3rico, con los nuevos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n y los nuevos descubrimientos, por no hablar de las innovaciones en el terreno del pensamiento pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>El resultado de esta revoluci\u00f3n ideol\u00f3gica en el terreno b\u00ed\u00adblico, y especialmente fuera del \u00e1rea cat\u00f3lica, fue un aut\u00e9ntico terremoto que derrib\u00f3 axiomas seculares, pero al mismo tiempo abri\u00f3 las puertas a una investigaci\u00f3n m\u00e1s cient\u00ed\u00adfica sobre el texto b\u00ed\u00adblico. Es evidente que se produjo un cambio radical en la hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>El primer pensador que se enfrent\u00f3 directamente con el problema de la explicaci\u00f3n de la Escritura seg\u00fan los postulados de la nueva filosof\u00ed\u00ada fue Baruc Spinoza (1632-1677), un jud\u00ed\u00ado que fue luego excomulgado por sus correligionarios. Es conocido su axioma Deus sive Natura para expresar la doctrina de que Dios no es un ente personal trascendente, sino el orden impersonal geom\u00e9trico que rige el universo, del que son \u00abmodos\u00bb el pensamiento y la extensi\u00f3n. En ese univeso no puede haber milagros ni hay lugar para una revelaci\u00f3n trascendente. Los profetas y los ap\u00f3stoles atribuyen a Dios sus propios pensamientos y sentimientos religiosos: \u00abCon ayuda de esta regla me he formado un m\u00e9todo para la interpretaci\u00f3n de los libros santos; y una vez en posesi\u00f3n de este m\u00e9todo, me he propuesto esta primera cuesti\u00f3n: \u00bfQue es la profec\u00ed\u00ada? Y despu\u00e9s: \u00bfC\u00f3mo se ha revelado Dios a los profetas? \u00bfPor qu\u00e9 Dios los ha escogido? \u00bfHa sido porque ten\u00ed\u00adan ideas sublimes de Dios y de la naturaleza, o s\u00f3lo a causa de su piedad? Resueltas estas cuestiones, me ha parecido conveniente establecer que la autoridad de los profetas no tiene peso verdadero sino en aquello que se refiere a la virtud y a la pr\u00e1ctica de la vida. En lo dem\u00e1s, sus opiniones son de poca importancia\u00bb (Tratado teol\u00f3gico pol\u00ed\u00adtico, Salamanca 1976, 43). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que \u00abas\u00ed\u00ad como el m\u00e9todo de interpretar la naturaleza consiste en trazar ante todo una historia fiel de sus fen\u00f3menos, desde los cuales, por datos ciertos, llegamos a la definici\u00f3n de las cosas naturales, as\u00ed\u00ad para interpretar la Escritura es necesario comenzar por una historia exacta, y desde \u00e9sta tambi\u00e9n, apoyados en datos y principios ciertos, penetrar por leg\u00ed\u00adtimas consecuencias el pensamiento de los que las escribieron\u00bb (ibid, 156). Esto implica una investigaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, la colecci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de los textos que hablan del mismo tema, un examen de las circunstancias de vida del autor y de los destinatarios, de las costumbres de la \u00e9poca y de la historia del texto (ibid, 157ss).<\/p>\n<p>Las reglas exeg\u00e9ticas de Spinoza dominaron durante much\u00ed\u00adsimo tiempo, incluso despu\u00e9s de su muerte (aun recordando que en parte se reduc\u00ed\u00adan a las fijadas por los padres antioquenos). Pero s\u00f3lo a finales del siglo xviii empezaron a aparecer en la ex\u00e9gesis los signos de la precomprensi\u00f3n racional, propios de la filosof\u00ed\u00ada de la \u00e9poca. En la ex\u00e9gesis se entiende por racionalismo la exclusi\u00f3n parcial o total de todo hecho o doctrina que no entre en los esquemas de la raz\u00f3n humana. Tal es el caso de los milagros, de las teofan\u00ed\u00adas, de la encarnaci\u00f3n, del nacimiento virginal y de la resurrecci\u00f3n. Mientras que toda la tradici\u00f3n cristiana hasta el siglo xviii hab\u00ed\u00ada argumentado del hecho a la posibilidad, los racionalistas argumentaban de la imposibilidad a la no realidad, bas\u00e1ndose no s\u00f3lo en las corrientes filos\u00f3ficas, sino tambi\u00e9n en una visi\u00f3n del mundo mecanicista, com\u00fan en el siglo xix. La cr\u00ed\u00adtica escritur\u00ed\u00adstica m\u00e1s devastadora tuvo lugar en el campo de la vida de Jes\u00fas, como se observa muy bien en el libro Von Reimarus zu Wrede, de Albert Schweitzer, de 1906. En 1774 G.E. Lessing public\u00f3 un manuscrito p\u00f3stumo de H.S. Reimarus, muerto unos a\u00f1os antes, que explica el hecho cristol\u00f3gico con un radicalismo inaudito hasta entonces. Jes\u00fas, seg\u00fan Reimarus, no hab\u00ed\u00ada realizado ning\u00fan milagro. Se hab\u00ed\u00ada limitado a predicar la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios, entendido -seg\u00fan el uso rab\u00ed\u00adnico- pol\u00ed\u00adticamente, y se hizo reconocer por algunos disc\u00ed\u00adpulos como rey mes\u00ed\u00adas. Entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n sobre un asno como se\u00f1al para empezar la sublevaci\u00f3n, pero \u00e9sta fracas\u00f3 y Jes\u00fas fue ajusticiado. Los disc\u00ed\u00adpulos se llevaron su cuerpo, dejaron que se descompusiera; luego anunciaron su resurrecci\u00f3n y se atuvieron a una idea mesi\u00e1nica secundaria apocal\u00ed\u00adptica que se inspiraba en el retorno del Hijo del hombre de Dan 7. As\u00ed\u00ad se cre\u00f3 el cristianismo, que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada entendido nunca como una nueva religi\u00f3n. El cristianismo es, pues, un fraude de los disc\u00ed\u00adpulos, decepcionados por el fracaso de la marcha sobre Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Como sucede a menudo, un libro que propone ideas tan radicales primero causa esc\u00e1ndalo, pero poco a poco comienza a encontrar defensores e imitadores. En efecto, con Reimarus comienza el racionalismo pleno en la explicaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. El exponente m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico es H.E.B. Paulus, que escribi\u00f3 en el 1828 una vida de Jes\u00fas. Paulus considera los milagros como secundarios, ya que el verdadero \u00abmilagro\u00bb es el propio Jes\u00fas. Por eso \u00e9l intenta explicar los milagros de modo que entren en los l\u00ed\u00admites de la raz\u00f3n. Para Paulus todo lo que existe, al ser signo de la omnipotencia de Dios, es ya milagro. Por tanto, las curaciones se explican en relaci\u00f3n con ciertas medicinas secretas o cierta dieta (el ayuno); la tempestad calmada se comprende como un acto de obediencia al consejo de Jes\u00fas de poner la barca junto aun acantilado para guarecerla del viento; la multiplicaci\u00f3n de los panes se entiende como un ejemplo de los panes que compartieron los disc\u00ed\u00adpulos con los dem\u00e1s, de forma que todos se sintieron movidos a hacer lo mismo; la transfiguraci\u00f3n no es m\u00e1s que un fen\u00f3meno de contraluz; la resurrecci\u00f3n nunca tuvo lugar, porque Jes\u00fas s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada muerto en apariencia; la ascensi\u00f3n fue la desaparici\u00f3n de Jes\u00fas en el monte envuelto en nubes. El \u00fanico suceso sobrenatural fue el nacimiento de Jes\u00fas, ya que el Esp\u00ed\u00adritu Santo inspir\u00f3 la fe en Mar\u00ed\u00ada y el poder de concebir a Jes\u00fas, en el que resid\u00ed\u00ada el \u00abEsp\u00ed\u00adritu del mes\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>El colmo del racionalismo historicista lo alcanz\u00f3 Bruno Bauer, que, considerando toda la teolog\u00ed\u00ada contenida en los evangelios en torno a la vida de Jes\u00fas, neg\u00f3 que Jes\u00fas hubiera existido alguna vez; sus biograf\u00ed\u00adas son novelas escritas bajo la influencia de las literaturas mediterr\u00e1neas y apocal\u00ed\u00adpticas.<\/p>\n<p>Schleiermacher traslada el racionalismo hist\u00f3rico a la teolog\u00ed\u00ada protestante, que domina la escena hasta el retorno a la ortodoxia protestante de Barth. Por el influjo que tuvo sobre Bultmann, hemos de decir ahora algo sobre la Leben Jesu de D.F. Strauss, aparecida en 1835\/1836. Mientras que los racionalistas cl\u00e1sicos hab\u00ed\u00adan eliminado lo sobrenatural en los evangelios o hab\u00ed\u00adan dado de ello una explicaci\u00f3n naturalizante, Strauss lo coloca en la categor\u00ed\u00ada del \u00abmito\u00bb, que no hay que eliminar, sino explicar teol\u00f3gicamente. Define el mito como un \u00abrevestimiento hist\u00f3rico de las ideas religiosas de los primitivos cristianos, que fue modelado por el poder inconscientemente inventivo de la leyenda y que luego fue incorporado en una personalidad hist\u00f3rica\u00bb (Introd.). Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de reconciliar a la humanidad y a la divinidad; el mito ontologiza esta obra como la de un Dios-hombre y ayuda a hacer vivir el mensaje a sus disc\u00ed\u00adpulos. En cuanto a los milagros, Strauss dice que Jes\u00fas pudo ciertamente realizar algunas curaciones, pero la forma de contarlas est\u00e1 tan impregnada del estilo del AT y de la apocal\u00ed\u00adptica que es imposible separar la idea del acontecimiento. Lo que Strauss llamaba mito, hoy lo identificamos con el estilo midr\u00e1sico, o bien con la teolog\u00ed\u00ada redaccional, sin negar por eso lo sucedido. La vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1 inspirada en las leyendas de El\u00ed\u00adas y de Eliseo; la tentaci\u00f3n est\u00e1 estructurada sobre los sucesos del \u00e9xodo; el episodio en el templo se refiere al vers\u00ed\u00adculo \u00abMi casa ser\u00e1 llamada casa de oraci\u00f3n\u00bb. Tambi\u00e9n los milagros sobre la naturaleza, la transfiguraci\u00f3n y el nacimiento son expresiones de una idea. Finalmente, la resurrecci\u00f3n es irreal, pues de lo contrario no ser\u00ed\u00ada real la muerte. Por tanto, Strauss no racionaliza al modo de Paulus, sino que teologiza dando el significado del relato. El verdadero Jes\u00fas es el Jes\u00fas de la escuela liberal, un predicador moral de la paternidad de Dios y de la hermandad entre los hombres, que constituir\u00e1 el reino de Dios.<\/p>\n<p>A la escuela liberal, que ofrece como obra cl\u00e1sica la Vie de J\u00e9sus de Renan, se opone la escuela escatol\u00f3gica, que culmina en la obra de Albert Schweitzer. Jes\u00fas era un profeta escatol\u00f3gico. El reino de Dios no es de naturaleza moral, sino escatol\u00f3gica, de pr\u00f3ximo acontecimiento.<\/p>\n<p>El objetivo principal de todas estas \u00abvidas de Jes\u00fas\u00bb era hermen\u00e9utico. Es decir, se quer\u00ed\u00ada presentar un Jes\u00fas a trav\u00e9s de hermen\u00e9uticas que hab\u00ed\u00ada abandonado el cl\u00e1sico presupuesto de la regula fidei, sustituy\u00e9ndolo por una precomprensi\u00f3n derivada de las filosof\u00ed\u00adas corrientes y de un cristianismo racionalizado. Por tanto, no es de extra\u00f1ar que en el \u00e1rea protestante todo haya contribuido a la desorientaci\u00f3n de los simples creyentes, causando un escepticismo no s\u00f3lo doctrinal sino incluso hist\u00f3rico. Todav\u00ed\u00ada es menos extra\u00f1o si se piensa que un Martin Kahler, en su libro Der sogenannte historische Jesus und der biblische geschichtliche Christus (1892), no s\u00f3lo distingue al Jes\u00fas de la historia del Cristo de la fe, sino que distingue adem\u00e1s Historie de Geschichte. Con esta distinci\u00f3n entre investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y significado de la historia intenta salvar de manos de los investigadores al Cristo predicado por la Iglesia. No obstante, es innegable que las aportaciones de la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica han sido muchas veces verdaderas aportaciones a la ciencia escritur\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Hemos puesto el ejemplo de la revoluci\u00f3n hermen\u00e9utica en el terreno de los evangelios para ilustrar lo que acontec\u00ed\u00ada en el siglo xtx en el mundo protestante. Esta revoluci\u00f3n no era menor en los estudios veterotestamentarios. De ambas se resiente toda la teolog\u00ed\u00ada de la reforma.<\/p>\n<p>VIII. LA HERMENEUTICA COMO PROBLEMA FILOS\u00ed\u201cFICO-TEOL\u00ed\u201cGICO. Al mismo tiempo que el movimiento hermen\u00e9utico racionalista, comenz\u00f3 tambi\u00e9n en Alemania una teorizaci\u00f3n de lo que significa \u00abhermen\u00e9utica\u00bb respecto a todas las ciencias humanas, especialmente en los estudios cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>El primero que distingui\u00f3 entre an\u00e1lisis filol\u00f3gico y hermen\u00e9utica fue Friedrich Ast (1778-1841). No se limita a la hermen\u00e9utica de la letra y al significado de las palabras en su contexto, sino que va de la hermen\u00e9utica del sentido a la del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El esp\u00ed\u00adritu es la Gestalt de la obra. Es lo que dice m\u00e1s que la suma de las partes de una obra. Es lo que sit\u00faa en el esp\u00ed\u00adritu atemporal, a trav\u00e9s del cual es posible comprender la antig\u00fcedad y el esp\u00ed\u00adritu de una sociedad.<\/p>\n<p>F.A. Wolf, contempor\u00e1neo de Ast, dice que la hermen\u00e9utica no es s\u00f3lo el arte de la explicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la comprensi\u00f3n, por lo que no basta el an\u00e1lisis filol\u00f3gico, sino que se necesita tambi\u00e9n la intuici\u00f3n. Hay tantas hermen\u00e9uticas como s\u00f3n las ciencias, y la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica solamente sirve como criterio para juzgar de la exactitud de las otras explicaciones.<\/p>\n<p>Wolf y Ast eran predecesores de Schleiermacher, el cual define la hermen\u00e9utica como \u00abars intelligendi \u00bb lo mismo que Wolf. Para comprender a un autor hay que invertir el proceso de la composici\u00f3n de un libro. Un autor tiene una intuici\u00f3n, la conceptualiza, busca las formas sint\u00e1cticas y las palabras para expresar sus ideas. El lector comienza por las palabras y la sintaxis, llega a las ideas, pero alcanza la intuici\u00f3n primitiva del&#8217; autor s\u00f3lo a trav\u00e9s de la \u00abcongenialidad\u00bb, de la chispa psicol\u00f3gica que une al autor y al lector: \u00abEl m\u00e9todo adivinatorio es aqu\u00e9l en que el hombre se transforma en otra persona para poder aferrar directamente su individualidad\u00bb (Hermeneutik, ed. Kimmerle, p. 109). Esto sucede en todas las ramas de la ciencia, y la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica se convierte en la ciencia de las leyes que gobiernan aquella comprensi\u00f3n global que se necesita para extraer el significado de un texto. N\u00f3tese el psicologismo subjetivista que caracteriza a la teor\u00ed\u00ada de Schleiermacher.<\/p>\n<p>Una gran aportaci\u00f3n a esta ciencia naciente fue la de W. Dilthey (1833-1911). Este autor distingue ante todo entre las ciencias positivas y las humanistas (Geisteswissenschaften). La hermen\u00e9utica es el fundamento de estas \u00faltimas, y tiene la finalidad de descubrir un m\u00e9todo objetivamente v\u00e1lido para interpretar la vida profunda del hombre. El problema es epistemol\u00f3gico, no metaf\u00ed\u00adsico; por eso Dilthey a\u00f1ade a las dos \u00abrazones\u00bb de Kant una raz\u00f3n hist\u00f3rica. Si el hombre quiere conocerse a s\u00ed\u00ad mismo, no le sirve la introspecci\u00f3n. Las ciencias humanistas arrojan luz sobre la experiencia interna del hombre sin objetivarla, como hacen las positivas. Hay que invertir ciertamente el proceso de composici\u00f3n para comprender, como en Schleiermacher; pero el t\u00e9rmino \u00faltimo no es s\u00f3lo la otra persona, sino todo su mundo hist\u00f3rico-social con sus imperativos morales, comuni\u00f3n de sentimientos, relaciones humanas, sentido de belleza, etc. Nosotros explicamos los hechos de la naturaleza, pero comprendemos la vida espiritual. Son tres las etapas del proceso hermen\u00e9utico: la experiencia, la expresi\u00f3n, la comprensi\u00f3n. La primera es una unidad que precede a toda conciencia, y por tanto a toda divisi\u00f3n sujeto-objeto. La experiencia no es subjetiva, sino objetiva, en cuanto que es un dato real, para m\u00ed\u00ad. Es din\u00e1micamente temporal, en cuanto que abraza el recuerdo del pasado y anticipa el futuro. No puede haber una hermen\u00e9utica atemporal, sino que cada \u00e9poca tiene su comprensi\u00f3n. La expresi\u00f3n no debe entenderse en la acepci\u00f3n rom\u00e1ntica de manifestaci\u00f3n de unos sentimientos, sino como objetivaci\u00f3n de la mente, de los pensamientos y de la voluntad del hombre en una \u00e9poca determinada, y particularmente en la literatura, la cual constituye el lenguaje de la experiencia. As\u00ed\u00ad pues, una obra literaria no solamente deja al descubierto la psicolog\u00ed\u00ada del autor, sino la experiencia de todo su mundo socio-cultural. La tercera operaci\u00f3n es la comprensi\u00f3n. La comprensi\u00f3n s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de una precomprensi\u00f3n, en la que se encuentran el autor y el lector, el esp\u00ed\u00adritu del uno y el esp\u00ed\u00adritu del otro, el mundo del uno y el \u00abmundo del otro.<\/p>\n<p>La palabra hermen\u00e9utica no puede prescindir hoy de la filosof\u00ed\u00ada de Martin Heidegger. Ya en Sein und Zeit (1927) este fil\u00f3sofo, distinguiendo entre el ser y los seres, hab\u00ed\u00ada propuesto estudiar el ser que mantiene a los otros seres en la existencia (no se piensa en Dios) y los preserva de recaer en la nada. Este estudio no puede llevarse a cabo a partir de los seres, ya que se caer\u00ed\u00ada inmediatamente en el esquema objeto-sujeto y en la metaf\u00ed\u00adsica, como ocurri\u00f3 con Plat\u00f3n. El ser s\u00f3lo se puede estudiar en cuanto que se manifiesta en el hombre (Dasein). El hombre, como en Dilthey, no es una esencia preconstituida absoluta, sino su misma posibilidad. El no ha escogido existir, sino que se ha encontrado como arrojado a la existencia, que tiene que mantener gan\u00e1ndola con sus opciones. Es una trascendencia finita, cuya estructura mantiene relaciones con el mundo que lo rodea. Si el Dasein se despersonaliza, como un ser cualquiera, la suya es una existencia inaut\u00e9ntica. Ha de luchar continuamente para ganarse la propia existencia, pues de lo contrario caer\u00ed\u00ada de nuevo en el nivel de los objetos (Verfallenheit). No se trata de una ca\u00ed\u00adda moral, aun cuando Bultmann piense en una analog\u00ed\u00ada con el pecado original. El af\u00e1n por crear siempre el propio futuro puede convertirse en terror, especialmente ante la muerte. El horizonte en que se desarrolla el ser es el tiempo; por tanto, la historia no es una serie de sucesos en los que participe el hombre, sino algo que acontece continuamente, ya que el hombre es hist\u00f3rico por naturaleza. As\u00ed\u00ad pues, el estudio de la historia es un preguntarse c\u00f3mo comprendi\u00f3 el hombre en el pasado su propia existencia, de forma que esta comprensi\u00f3n pueda abrir las posibilidades para el futuro. El lenguaje del hombre es la hermen\u00e9utica del ser.<\/p>\n<p>El llamado \u00absegundo Heidegger\u00bb ha desarrollado esta \u00faltima proposici\u00f3n explicando la palabra verdad, al\u00e9theia. La verdad ha de entenderse como un desvelarse del ser al hombre, que se convierte, primero en pensamiento y luego en lengua, en portavoz de la voz muda del ser. Por tanto, el hermeneuta no es uno que explique solamente el significado de las palabras. Las palabras no son m\u00e1s que un medio para llegar al lenguaje de una \u00e9poca, un lenguaje que hab\u00ed\u00ada sido quiz\u00e1 demasiado limitado para expresar la riqueza de la experiencia de la revelaci\u00f3n del ser, y que ahora hay que retraducir a otro lenguaje.<\/p>\n<p>El heredero del segundo Heidegger es din duda H.G. Gadamer. En 1960 public\u00f3 Wahrheit und Methode, una obra donde sostiene la preeminencia del texto sobre el autor. En efecto, un texto escrito pierde en parte la paternidad del escritor para adquirir la del lector. El texto y el lector tienen cada uno su propio horizonte, los cuales, al fundirse en la interpretaci\u00f3n, crean una nueva realidad. El horizonte del lector sirve como precomprensi\u00f3n y est\u00e1 constituido por el hilo conductor de la tradici\u00f3n, que tiene su origen en el pasado, donde hemos nacido como en un r\u00ed\u00ado que fluye. Para Gadamer ninguna explicaci\u00f3n puede ser absoluta y definitiva, ya que cada generaci\u00f3n tiene que leer el texto y medirse con \u00e9l para poder dar vida a una nueva verdad, originada por el lenguaje que le es propio.<\/p>\n<p>IX. BULTMANN Y LAS DIVERSAS ESCUELAS MODERNAS. En Rudolph Bultmann el matrimonio entre la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica y la Biblia se realiz\u00f3 de forma tan violenta que produjo todas las llamadas teolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas modernas. Ya Karl Barth, en su comentario a la Carta a los Romanos (1918), hab\u00ed\u00ada reaccionado contra el racionalismo de Schleiermacher, reconduciendo la teolog\u00ed\u00ada protestante a la ortodoxia luterana. A pesar de basarse en la ex\u00e9gesis literal e hist\u00f3rica, Barth quiso tambi\u00e9n escribir un comentario que tuviera eco en la manera de pensar y en las necesidades del hombre contempor\u00e1neo. Bultmann lo aprueba, pero su idea de hermen\u00e9utica va m\u00e1s all\u00e1. Depende de Dilthey a trav\u00e9s del Heidegger del Sein und Zeit. Para Bultmann no existe una hermen\u00e9utica espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblica. Todo texto antiguo debe ser estudiado con los acostumbrados m\u00e9todos filol\u00f3gicos; pero no para llegar a un entendimiento objetivante del mismo, sino para lograr una comprensi\u00f3n de mi existencia en di\u00e1logo con su autor. Cualquier documento puede hablarnos si lo interrogamos de forma adecuada. Lo mismo que nuestra idea de la existencia no es est\u00e1tica, sino siempre abierta, problem\u00e1tica y capaz de desarrollo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el texto no es mudo, sino vivo, y nos habla, entra en di\u00e1logo con nosotros, mostr\u00e1ndonos las diversas posibilidades que tenemos de comprender la existencia. Para interrogar al texto de forma adecuada parto de una precomprensi\u00f3n, que hay que distinguir del prejuicio que cierra el di\u00e1logo y lo objetiviza. Esta precomprensi\u00f3n no es la congenialidad de Schleiermacher o la experiencia de Dilthey, sino mi autocomprensi\u00f3n existencial, incompleta al principio, pero destinada a ser una nueva verdad en el di\u00e1logo. La comprensi\u00f3n de un texto no es nunca definitiva, como tampoco es definitiva la precomprensi\u00f3n; se desarrolla a trav\u00e9s del an\u00e1lisis existencial para alcanzar una decisi\u00f3n existenciaria capaz de cambiar mi vida. S\u00f3lo en ese momento puedo decir que he comprendido un texto. Una comprensi\u00f3n te\u00f3rica puede seguir siendo todav\u00ed\u00ada precomprensi\u00f3n, pero no es a\u00fan verdadera inteligencia.<\/p>\n<p>De todo esto se sigue que incluso cuando a trav\u00e9s de un buen an\u00e1lisis filol\u00f3gico comprendo la teolog\u00ed\u00ada de la Biblia, \u00e9sta sigue estando ante m\u00ed\u00ad como un objeto, y como un objeto que no me puede interpelar porque habla un lenguaje de hace dos mil a\u00f1os, un lenguaje m\u00ed\u00adtico, como hab\u00ed\u00ada dicho Strauss. Mito, para Bultmann, es representar lo ultraterreno como terreno, lo divino como humano, lo sobrenatural como natural. Implica una directa intervenci\u00f3n de lo sobrenatural en la concatenaci\u00f3n cotidiana de causa y efecto, insoportable e ininteligible para el hombre moderno, empapado de una visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo. Por tanto, el milagro, el sacramento, la encarnaci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n y otras nociones semejantes no pueden ser aceptadas por la mentalidad moderna. Sin embargo, no pueden ser simplemente negadas, sino desmitizadas, o sea, traducidas a un lenguaje inteligible hoy para nosotros, y este lenguaje es el existencial que nos ha ofrecido Heidegger.<\/p>\n<p>Asentado este principio y este m\u00e9todo, Bultmann pasa a la construcci\u00f3n, en los cuatro vol\u00famenes de Glauben und Verstehen, de todo un sistema teol\u00f3gico existencial. En este sistema es importante la negativa a objetivar a Dios o la revelaci\u00f3n, que los reducir\u00ed\u00ada a objetos, es decir, a \u00ed\u00addolos. La teolog\u00ed\u00ada es fundamentalmente antropoc\u00e9ntrica y quiere hablar de las posibilidades del hombre, el cual es posibilidad, es s\u00f3ma (cuerpo), no en el sentido griego, sino en cuanto objeto de su propia decisi\u00f3n abierto al bien y al mal. La existencia inaut\u00e9ntica de Heidegger se convierte en el pecado de la teolog\u00ed\u00ada bultmanniana. La esencia del pecado es la soberbia de la \u00abcarne\u00bb, es el querer crear el propio futuro en vez de esperarlo de Dios; es, por tanto, la incredulidad, a la que se opone la fe, que es apertura del hombre al futuro de Dios. Pero la fe es fe en Cristo. Esto no significa una fides quae objetivante de que Jes\u00fas era el Cristo y de que la cruz de Jes\u00fas me salva porque era la cruz de Cristo. El proceso es inverso. En mi encuentro con la palabra de Dios acontece el \u00fanico hecho sobrenatural que admite Bultmann, esto es, el \u00abcreer\u00bb. Este \u00abcreer\u00bb constituye para Bultmann el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico (Heilsgeschehen). En este \u00abcreer\u00bb Jes\u00fas se convierte en el Cristo para m\u00ed\u00ad y la cruz de Jes\u00fas se convierte en la de Cristo para m\u00ed\u00ad. Viene luego la tesis tan conocida de Bultmann sobre la falta de continuidad entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe. La fe no tiene ninguna necesidad de apoyarse en la historia, como tampoco tiene necesidad alguna de apoyarse en la raz\u00f3n, seg\u00fan el principio luterano. Dejando aparte el escepticismo de Bultmann sobre la historicidad de los evangelios sin\u00f3pticos como consecuencia de su teor\u00ed\u00ada de la Formgeschichte, la raz\u00f3n de la separaci\u00f3n entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe es estrictamente teol\u00f3gica. Es esta tesis la que ha suscitado tanta reacci\u00f3n incluso entre sus mismos disc\u00ed\u00adpulos, especialmente K\u00e1semann, que acusan a Bultmann de cuasidocetismo y de subjetivizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, priv\u00e1ndola del extra nos que la constituye.<\/p>\n<p>De cuanto hemos dicho se deduce que la hermen\u00e9utica desmitizante de Bultmann es, por una parte, la continuaci\u00f3n en clave existencial de D.F. Strauss, y por otra la prosecuci\u00f3n o, mejor dicho, la aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica de la hermen\u00e9utica de Dilthey y de Heidegger al NT. Pero la hermen\u00e9utica bultmanniana va m\u00e1s all\u00e1 de la simple ex\u00e9gesis del texto o de la adaptaci\u00f3n a nuestros tiempos en el sentido barthiano. Es una hermen\u00e9utica que se convierte en todo un sistema teol\u00f3gico interpretativo, no s\u00f3lo de las palabras, sino del mismo contenido (die Sache, sachlich).<\/p>\n<p>1. LA \u00abNUEVA HERMENEUTICA\u00bb. Bultmann se hab\u00ed\u00ada inspirado en el primer Heidegger; pero, como hemos visto, aquel fil\u00f3sofo prosigui\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre el lenguaje. Ernst Fuchs y Gerhard Ebeling se apoyaron en el segundo Heidegger y en Gadamer para iniciar su \u00abNueva Hermen\u00e9utica\u00bb, la cual supone la desmitizaci\u00f3n de Bultmann, pero tambi\u00e9n la cr\u00ed\u00adtica a su separaci\u00f3n entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe.<\/p>\n<p>La Nueva Hermen\u00e9utica parte de los presupuestos hermen\u00e9uticos de Bultmann, tal como se expusieron m\u00e1s arriba, pero desarrolla la noci\u00f3n de lenguaje. El lenguaje no tiene una funci\u00f3n puramente informativa, sino que es provocativo y quiere conducir a una decisi\u00f3n en una \u00abhora\u00bb determinada. El valor de una palabra se mide por sus efectos. As\u00ed\u00ad pues, lo que Bultmann llamaba Heilsgeschehen, en la Nueva Hermen\u00e9utica se llama Wortgeschehen (acontecimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico). El lenguaje es la hermen\u00e9utica del acontecimiento. Al entrar en la tradici\u00f3n cultural o religiosa, se queda all\u00ed\u00ad cristalizado, hasta que no se descubra de nuevo y vuelva a ser un acontecimiento nuevo. El hombre no solamente crea el lenguaje, sino que tambi\u00e9n es creado por \u00e9l, en cuanto que el patrimonio ling\u00fc\u00ed\u00adstico le indica sus posibilidades de actualizaci\u00f3n. Por tanto, leer un texto b\u00ed\u00adblico no es interpretarlo; es el texto el que me interpreta a m\u00ed\u00ad, en cuanto que me provoca a una decisi\u00f3n semejante al acontecimiento de donde diman\u00f3. Este nuevo acontecimiento impulsa a una nueva traducci\u00f3n al lenguaje, y por tanto al k\u00e9rygma que lo mantiene con vida.<\/p>\n<p>Aplicando todo esto a la cuesti\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, Fuchs y Ebeling, a quienes se une James Robinson, insisten en la posibilidad y en la necesidad de conocer al Jes\u00fas hist\u00f3rico, en contra de la tesis de Bultmann. \u00bfPor qu\u00e9? La raz\u00f3n es que nos llamamos cristianos en cuanto que apelamos a la experiencia de autocomprensi\u00f3n frente a Dios, o sea, a la fe del Jes\u00fas hist\u00f3rico. Los dichos y los hechos de Jes\u00fas no son m\u00e1s que el lenguaje con que \u00e9l expres\u00f3 este acontecimiento de fe. Este lenguaje pas\u00f3 al patrimonio cristiano en que hemos nacido. Una hermen\u00e9utica de este lenguaje, por consiguiente, no se limita a explicar su significado hist\u00f3rico (abundante y m\u00ed\u00adtico), sino a penetrar dentro de \u00e9l para redescubrir la fe de Jes\u00fas, que deber\u00ed\u00ada provocar un acontecimiento semejante hoy en m\u00ed\u00ad, un acontecimiento personal y colectivo que luego prorrumpa de nuevo en un lenguaje kerigm\u00e1tico moderno, que pasar\u00e1 de nuevo al patrimonio cristiano para volver, a ser acontecimiento en el futuro. Este es el concepto de \u00abtradici\u00f3n\u00bb de la Nueva Hermen\u00e9utica: no ya la transmisi\u00f3n de un contenido, sino de un lenguaje-acontecimiento.<\/p>\n<p>2. LAS \u00abTEOLOG\u00ed\u008dAS HERMENEUTICAS\u00bb. Una vez aceptado el principio de que la hermen\u00e9utica va m\u00e1s all\u00e1 de la ex\u00e9gesis y sirve para dar una respuesta \u00abescritur\u00ed\u00adstica\u00bb al hombre moderno que la interroga sobre la propia existencia, empezaron a preguntarse por qu\u00e9 el lenguaje del hombre moderno iba a ser solamente el de Heidegger y no tambi\u00e9n el de Marx, el de Freud o el de cualquier otro fil\u00f3sofo contempor\u00e1neo m\u00e1s popular a\u00fan que el existencialista. Y entonces empezaron a pulular varias escuelas de hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica basadas en las diversas filosof\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, que han producido otras tantas aut\u00e9nticas \u00abteolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, ya en 1963 Paul van Buren, en el libro The Secular Meaning of the Gospel, utiliza la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica para explicar el evangelio al hombre secularizado de hoy que no acepta lo sobrenatural. Fernando Belo adopta la filosof\u00ed\u00ada marxista para producir el libro Lectura materialista del evangelio de Marcos (Estella 1975), donde se lee la vida y el mensaje de Jes\u00fas en clave de lucha entre burgues\u00ed\u00ada y proletariado. La Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: Perspectivas, de G. Guti\u00e9rrez, es muy conocida como interpretaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del evangelio, extendida a todas las ramas de la teolog\u00ed\u00ada y de la espiritualidad, particularmente en Am\u00e9rica Latina. Tambi\u00e9n el estructuralismo ha querido decir su propia palabra, m\u00e1s como m\u00e9todo exeg\u00e9tico que como hermen\u00e9utico. Daniel y Aline Patte lo demuestran en su obra Pour une ex\u00e9g\u00e9se structurale (1978). Daniel Patte aplica el m\u00e9todo a un estudio de la teolog\u00ed\u00ada de las cartas paulinas en su \u00faltimo libro, Paul&#8217;s Faith and the Power of the Gospel: A structural Introduction to the Pauline Letters (1983), que hace resaltar algunos aspectos dif\u00ed\u00adcilmente reconocibles con m\u00e9todos exeg\u00e9ticos tradicionales. R.A. Culpepper ha hecho lo mismo con Juan en Anatomy of the Fourth Gospel: A Study in Literary Design (1983).<\/p>\n<p>No pod\u00ed\u00ada faltar la filosof\u00ed\u00ada de Wittgenstein como trampol\u00ed\u00adn para consideraciones hermen\u00e9uticas. En ella se inspira, por ejemplo, la aportaci\u00f3n de A.T. Thiselton en The Two Horizons (1980), con el que intenta iluminar a san Pablo. Tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada de A.N. Whitehead ha dado comienzo a una nueva teolog\u00ed\u00ada, llamada \u00abProcess Theology\u00bb en los Estados Unidos, que tiene analog\u00ed\u00adas con la de Teilhard de Chardin. En el espacio de este art\u00ed\u00adculo es imposible extendernos en estas nuevas hermen\u00e9uticas, incluso porque son de valor muy diverso en su aproximaci\u00f3n a la Escritura.<\/p>\n<p>Pero de una de estas hermen\u00e9uticas nos gustar\u00ed\u00ada decir algo m\u00e1s, debido a la luz que arroja sobre el lenguaje simb\u00f3lico de la Biblia. Paul Ricoeur es un fil\u00f3sofo y un creyente; que utiliza las aportaciones de H\u00e9idegger, de Gadamer, de Freud y de los estructuralistas en su intento de crear una hermen\u00e9utica del s\u00ed\u00admbolo y del testimonio. W. Dilthey hab\u00ed\u00ada dicho que el hombre tiene que estudiarse a s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de las manifestaciones culturales en su propia historia. Ricoeur recoge esta idea, pero afirmando que muchas de estas manifestaciones culturales est\u00e1n codificadas en signos o s\u00ed\u00admbolos o mitos, los cuales tienen una funci\u00f3n retrospectiva hacia su origen y una cara teol\u00f3gica que mira hacia adelante con la finalidad de que madure el hombre. Estos s\u00ed\u00admbolos y mitos tienen que descodificarse con los m\u00e9todos que el psicoan\u00e1lisis ha puesto a nuestro servicio, comprendidos de nuevo y hechos objeto de reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica para ser reintegrados en el momento presente de nuestra maduraci\u00f3n. El lenguaje b\u00ed\u00adblico es muchas veces simb\u00f3lico (pensemos en el \u00abpecado original\u00bb), y la hermen\u00e9utica no debe ni eliminar el mito, como hace Bultmann, ni reducirlo a los or\u00ed\u00adgenes del instinto, como hace Freud, sino desentra\u00f1ar su verdadero significado y su funci\u00f3n din\u00e1mica para integrarlo en el proceso teol\u00f3gico. \u00abEl mito da que pensar\u00bb es el t\u00ed\u00adtulo del \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de Finitud y culpabilidad (Taurus, Madrid 1969, 699ss), que resume una parte importante del pensamiento de Ricoeur [\/ Mito II; \/ S\u00ed\u00admbolo].<\/p>\n<p>X. LA HERMENEUTICA CAT\u00ed\u201cLICA HASTA EL VATICANO-II Y EN EL PER\u00ed\u008dODO POSCONCILIAR. Hab\u00ed\u00adamos dejado nuestra exposici\u00f3n de la hermen\u00e9utica cat\u00f3lica postridentina en el siglo xviii. Con el racionalismo dominante del siglo xvnl los cat\u00f3licos no entraron nunca en di\u00e1logo m\u00e1s que para refutarlo. La ex\u00e9gesis segu\u00ed\u00ada el m\u00e9todo tradicional, perturbada solamente por alguna que otra idea menos recta procedente de dentro. La enc\u00ed\u00adclica Providentissimus Deus, de Le\u00f3n XIII (1893, EB, n. 8lss), se limita a subrayar la seriedad de los cursos escritur\u00ed\u00adsticos que han de hacerse y a afirmar que un texto no puede ser interpretado de forma contraria a la tradici\u00f3n, al consenso un\u00e1nime de los padres o a la analogia fidei; pero los cat\u00f3licos eran libres para proseguir el estudio de los textos dif\u00ed\u00adciles. Se recomienda el estudio de las lenguas orientales, del arte cr\u00ed\u00adtica y de las ciencias naturales, cuyos fen\u00f3menos se describen a menudo en la Escritura con un lenguaje popular. La enc\u00ed\u00adclica da adem\u00e1s una definici\u00f3n de la inspiraci\u00f3n [\/ Escritura II], que se ha hecho cl\u00e1sica: \u00abNam supernaturali ipsi virtute ita eos ad scribendum excitavit et movit, ita scribentibus adsistit, ut ea omnia eaque sola, quae ipse juberet, et recta mente conciperent, et fideliter conscribere vellent, et apte infallibili veritate exprimerent\u00bb (EB 125).<\/p>\n<p>En el primer decenio de nuestro siglo surge en la Iglesia el problema del modernismo. Algunos te\u00f3logos y exegetas se hab\u00ed\u00adan aproximado de pronto a todo lo que acontec\u00ed\u00ada en el mundo protestante, en la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y particularmente en el mundo cient\u00ed\u00adfico. Evidentemente surgieron centenares de problemas teol\u00f3gicos y exeg\u00e9ticos sobre c\u00f3mo conciliar la fe con todos estos datos nuevos. Los cat\u00f3licos no estaban preparados todav\u00ed\u00ada para afrontar estos problemas debido a su prolongado aislamiento del pensamiento contempor\u00e1neo, exceptuando algunos intentos teol\u00f3gicos m\u00e1s bien poco afortunados. Visto, adem\u00e1s, el efecto negativo que el racionalismo produc\u00ed\u00ada entre los protestantes, P\u00ed\u00ado X no dud\u00f3 en intervenir y, con la enc\u00ed\u00adclica Pascendi y el decreto Lamentabili, de 1907, puso tantos frenos a la investigaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica que los exegetas cat\u00f3licos realizaron durante treinta a\u00f1os muy poco progreso hermen\u00e9utico. Entretanto, sin embargo, gracias al Instituto B\u00ed\u00adblico de Roma y a la Escuela B\u00ed\u00adblica de los dominicos en Jerusal\u00e9n, se fueron preparando en el terreno b\u00ed\u00adblico investigadores v\u00e1lidos, capaces de recoger el desaf\u00ed\u00ado en tiempos m\u00e1s propicios.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica Spiritus Paraclitus, de Benedicto XV (1920), se limit\u00f3 a no excluir ning\u00fan pasaje b\u00ed\u00adblico de la inspiraci\u00f3n, a afirmar que la historia b\u00ed\u00adblica no hab\u00ed\u00ada sido escrita \u00absecundum apparentias\u00bb y que los autores b\u00ed\u00adblicos no se limitaron a referir la verdad solamente como se dec\u00ed\u00ada en su tiempo, exhortando, por otra parte, a que no se exagerase con teor\u00ed\u00adas como las de la \u00abcitas impl\u00ed\u00adcitas\u00bb, del sentido \u00abpseudohist\u00f3rico\u00bb y \u00abtipos de literatura\u00bb. El verdadero sentido de la Escritura ha de ser considerado el literal, al que pertenecen tambi\u00e9n las met\u00e1foras (EB 444s).<\/p>\n<p>La Divino Afflante Spiritu, de P\u00ed\u00ado XII (1943), fue la \u00abluz verde\u00bb que permiti\u00f3 la prosecuci\u00f3n de la investigaci\u00f3n razonablemente libre entre los exegetas cat\u00f3licos, cuyo primer fruto ser\u00ed\u00ada la Bible de J\u00e9rusalem y el Catholic Commentary on Holy Scripture. La enc\u00ed\u00adclica hablaba de \u00abg\u00e9neros literarios\u00bb y de \u00abformas literarias\u00bb y subrayaba la importancia de las traducciones a partir de la lengua original, ya que la Vulgata s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada una autoridad jur\u00ed\u00addica, no cr\u00ed\u00adtica. Recogi\u00f3 la afirmaci\u00f3n de Benedicto XV seg\u00fan la cual el sentido de la Escritura era el literal; y, en cuanto al sentido espiritual, hab\u00ed\u00ada que admitir solamente el entendido por Dios. Exhortaba a la cr\u00ed\u00adtica textual e hist\u00f3rica a hacer uso de los hallazgos cient\u00ed\u00adficos, arqueol\u00f3gicos y literarios recientes para crear una armon\u00ed\u00ada entre la ex\u00e9gesis y la ciencia, afirmando adem\u00e1s que los textos b\u00ed\u00adblicos, cuyo sentido hab\u00ed\u00ada sido determinado por la Iglesia o por los padres, eran pocos(EB 538ss). En una Carta al cardenal Suhard, P\u00ed\u00ado XII habl\u00f3 tambi\u00e9n de los once primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis, diciendo que no eran \u00abhistoria\u00bb en el sentido cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Todo esto prepar\u00f3 el terreno para el florecimiento de los estudios b\u00ed\u00adblicos en la Iglesia cat\u00f3lica, que ejercieron un influjo preponderante en el concilio Vaticano II. Quedaba un \u00faltimo escollo por superar: la Formgeschichte de los \/ evangelios, campo de batalla de la retaguardia tradicionalista en v\u00ed\u00adsperas del concilio; pero fue superado con la Instructio de historica Evangeliorum veritate, de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica (1964).<\/p>\n<p>Dados estos presupuestos, el Vaticano II llev\u00f3 a cabo una verdadera revoluci\u00f3n en la hermen\u00e9utica respecto a los decenios anteriores. La constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la divina revelaci\u00f3n Dei Verbum tuvo la historia m\u00e1s agitada de todos los documentos conciliares. Repasemos los rasgos m\u00e1s destacados que afectan de cerca a la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>Al comienzo se indica que la revelaci\u00f3n tiene lugar por medio de palabras y de acontecimientos \u00ed\u00adntimamente unidos y que se iluminan mutuamente (DV 8). El contenido de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica sobre la fe y las costumbres se transmite (y esto es una prolongaci\u00f3n) en la doctrina, la vida y el culto de la Iglesia a las sucesivas generaciones (DV 8). Por medio de ella conocemos el canon de la Sagrada Escritura, y ella crece en su inteligencia; es, por tanto, una tradici\u00f3n viva. La Iglesia no alcanza su certeza solamente de la Escritura, sino tambi\u00e9n de la tradici\u00f3n; ambas forman una sola cosa en cierto modo (DV 9). El magisterio eclesial interpreta las dos. No est\u00e1 por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, la escucha, la expone y la transmite (DV 10). Los libros de la Sagrada Escritura tienen a Dios como autor, que \u00abse vali\u00f3 de hombres elegidos que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y s\u00f3lo lo que Dios quer\u00ed\u00ada&#8230; Se sigue que los libros sagrados ense\u00f1an s\u00f3lidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvaci\u00f3n nuestra\u00bb (DV 11). Esta definici\u00f3n de la inspiraci\u00f3n es menos detallada que la que presentaba la Providentissimus Deus. Se evita la palabra \u00abinerrancia\u00bb y se subraya la cualidad positiva de \u00abverdad\u00bb, que es relativa al plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Es important\u00ed\u00adsimo para nuestro tema el n\u00famero 12 de la DV, que trata de la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Se subraya el sensus auctoris, ya que en \u00e9l se encuentra lo que Dios quiso manifestar con las palabras. Hay que tener en cuenta los \u00abg\u00e9neros literarios\u00bb entonces en uso y los modos de expresarse contempor\u00e1neos. La Escritura \u00abse ha de leer e interpretar con el mismo Esp\u00ed\u00adritu con que fue escrita\u00bb, y por eso hay que atender a la analogia Scripturae, a la tradici\u00f3n y a la analogia fidei, someti\u00e9ndolo todo al juicio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Respecto al AT, la DV afirma que es verdadera palabra de Dios y que ocupa un valor perenne en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (DV 14). Significa con diversos tipos la llegada de Cristo y, aunque contiene cosas imperfectas y temporales, se capta en \u00e9l, sin embargo, un profundo sentido de Dios, ense\u00f1anzas sanas, sabidur\u00ed\u00ada y tesoros de oraci\u00f3n, de forma que \u00abNovum in Vetere lateret, et in Novo Vetus pateret\u00bb (DV 15.16).<\/p>\n<p>Los n\u00fameros 18 y 19 de la DV son important\u00ed\u00adsimos para la cr\u00ed\u00adtica y la hermen\u00e9utica de los evangelios. Se afirma la naturaleza kerigm\u00e1tica de los mismos, pero subrayando fuertemente su historicidad. Contienen un compendio de la predicaci\u00f3n sobre los hechos y los dichos de Jes\u00fas vistos a la luz de la resurrecci\u00f3n y del Esp\u00ed\u00adritu, sintetizados o bien explicados en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n de las Iglesias.<\/p>\n<p>Estas afirmaciones del concilio parecen obvias al lector de nuestros d\u00ed\u00adas; pero si se leen con referencia a la larga historia precedente y a las controversias entre cat\u00f3licos y protestantes, se podr\u00e1 comprender todo el equilibrio y la apertura de la Dei Verbum. La revelaci\u00f3n no es ya \u00abun libro bajado del cielo\u00bb, sino que Dios se revela mediante sus acciones y sus palabras en la historia. El concepto de tradici\u00f3n se ampl\u00ed\u00ada a toda la vida de la Iglesia; la tradici\u00f3n va creciendo, no ya constitutivamente, sino hermen\u00e9uticamente, en su comprensi\u00f3n, bien por obra de la maduraci\u00f3n de los fieles, bien gracias a la predicaci\u00f3n carism\u00e1tica de los pastores. La Escritura es considerada como un momento inspirado de la tradici\u00f3n, y la tradici\u00f3n se convierte en el contexto de la Escritura. Se afirma igualmente la funci\u00f3n del magisterio como servicio a la \u00abpalabra\u00bb. La verdad de la Escritura no comprende las afirmaciones \u00abprofanas\u00bb de la Biblia, sino que est\u00e1 en relaci\u00f3n con la historia de la salvaci\u00f3n. Por lo que se refiere al aspecto hermen\u00e9utico, se afirma el sentido literal, que es el sentido del autor humano a trav\u00e9s del cual habla el Esp\u00ed\u00adritu; por eso mismo todos los modernos m\u00e9todos filol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos y arqueol\u00f3gicos quedan valorados, particularmente los \u00abg\u00e9neros literarios\u00bb. Por el contrario, se rechaza totalmente la interpretaci\u00f3n racionalista, en cuanto que es el Esp\u00ed\u00adritu el que interpreta las Escrituras dentro del \u00e1mbito de la anlogia fidei et Scripturae y de la tradici\u00f3n carism\u00e1tica. El m\u00e9todo de la Formgeschichte se da por supuesto, y solamente se rechaza el escepticismo hist\u00f3rico sobre la vida de Jes\u00fas. Se acepta tambi\u00e9n la tipolog\u00ed\u00ada horizontal del AT, sin que se mencione la alegor\u00ed\u00ada vertical de tipo origeniano, que por lo dem\u00e1s hab\u00ed\u00ada sido abandonada hace tiempo por los exegetas.<\/p>\n<p>A pesar del inmenso progreso y de la amplia apertura que hay que reconocer al Vaticano II, la DV se limit\u00f3 a dar algunos principios \u00fatiles para la ex\u00e9gesis estricta de la Sagrada Escritura, dejando intacto el problema de la hermen\u00e9utica como \u00ablenguaje\u00bb, que quiere traducir el mensaje evang\u00e9lico para que resulte comprensible al hombre moderno. Este problema, sin embargo, encuentra plena expresi\u00f3n en las dos exhortaciones apost\u00f3licas Evangelii nuntiandi, de Pablo VI, y Catechesi tradendae, de Juan Pablo II. Estos documentos oficiales prefieren la expresi\u00f3n \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb a la otra m\u00e1s gen\u00e9rica de \u00abhermen\u00e9utica\u00bb, y tratan del lenguaje tanto diacr\u00f3nica como sincr\u00f3nicamente respecto a las culturas locales. \u00abEl t\u00e9rmino `lenguaje&#8217; debe entenderse aqu\u00ed\u00ad no tanto en su sentido sem\u00e1ntico o literario como m\u00e1s bien en el que podemos llamar antropol\u00f3gico y cultural\u00bb (EN 63). La Catechesi tradendae (n. 53) plantea este problema con toda claridad y da principios firmes de soluci\u00f3n: \u00abConvendr\u00e1 tener presentes dos cosas: por una parte, el mensaje evang\u00e9lico no es pura y simplemente aislable de la cultura en la que se insert\u00f3 desde el principio (el mundo b\u00ed\u00adblico y, m\u00e1s concretamente, el ambiente cultural en que vivi\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret); tampoco puede aislarse, sin un grave empobrecimiento, de las culturas en las que ya se ha ido expresando a lo largo de los siglos; no surge por generaci\u00f3n espont\u00e1nea de una especie de humus cultural; se ha transmitido desde siempre mediante un di\u00e1logo apost\u00f3lico que est\u00e1 inevitablemente inserto en un cierto di\u00e1logo de culturas; por otra parte, la fuerza del evangelio es en todas partes transformadora y regeneradora. Cuando esa fuerza penetra en una cultura, \u00bfqui\u00e9n podr\u00ed\u00ada extra\u00f1arse de que rectifique no pocos de sus elementos? No habr\u00ed\u00ada catequesis si fuera el evangelio el que tuviera que alterarse debido al contacto con las culturas. Si se olvidara esto, se llegar\u00ed\u00ada simplemente a lo que san Pablo llama con expresi\u00f3n muy fuerte `hacer in\u00fatil la cruz de Cristo\u00bb&#8216;. Respecto a las culturas locales, la Evangelii nuntiandi (n. 63) dice lo siguiente: \u00abLa evangelizaci\u00f3n pierde mucho de su fuerza y de su eficacia si no toma en consideraci\u00f3n al pueblo concreto al que se dirige; si no utiliza su lengua, sus signos y sus s\u00ed\u00admbolos; si no responde a los problemas que plantea; si no se interesa por su vida real. Pero, por otra parte, la evangelizaci\u00f3n corre el riesgo de perder su propia alma y de desvanecerse si su contenido se ve vaciado o desnaturalizado con el pretexto de traducirlo o si, queriendo adaptar una realidad universal a un espacio local, se sacrifica esa realidad y se destruye la unidad sin la que no hay universalidad\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, en la catequesis ser\u00e1 menester encontrar un lenguaje que se adapte a todas las edades y a las diversas condiciones de los hombres. Sin embargo, \u00abla catequesis no podr\u00ed\u00ada admitir ning\u00fan lenguaje que, con cualquier pretexto, aunque se le presentase como cient\u00ed\u00adfico, tuviera como resultado el desnaturalizar el contenido del Credo. Y menos a\u00fan un lenguaje que enga\u00f1e o que seduzca. Por el contrario, la ley suprema dice que los grandes progresos en la ciencia del lenguaje tienen que ponerse al servicio de la catequesis, para que pueda `decir&#8217; o `comunicar&#8217; a los ni\u00f1os, a los adolescentes, a los j\u00f3venes y a los adultos de hoy, con mayor facilidad, el contenido doctrinal, sin deformaci\u00f3n alguna\u00bb (CT 59).<\/p>\n<p>De estas citas pueden deducirse los siguientes datos: el magisterio reconoce la gravedad del problema del lenguaje hermen\u00e9utico como aculturaci\u00f3n o, mejor dicho, como trasculturaci\u00f3n, mediante la cual los s\u00ed\u00admbolos se traducen en otros s\u00ed\u00admbolos, los signos en otros signos, bien sea diacr\u00f3nicamente (esto es, desde las culturas del pasado a la cultura moderna) o bien sincr\u00f3nicamente (desde la cultura de la Iglesia universal a la de las Iglesias locales). No se habla de desmitificaci\u00f3n ni de desimbolizaci\u00f3n, ya que tambi\u00e9n el hombre moderno tiene necesidad de s\u00ed\u00admbolos, no puede vivir de la pura raz\u00f3n y sobre todo porque lo trascendente puede llegar a comprenderse por medio de \/ s\u00ed\u00admbolos. La \u00fanica condici\u00f3n que se indica para la validez de esta hermen\u00e9utica es la fidelidad y la integridad de la \u00abtraducci\u00f3n\u00bb, que debe comprender todo el Credo en el mismo sentido en que se nos ha transmitido. Por consiguiente, una hermen\u00e9utica en el sentido de los contenidos, como la de Bultmann, queda totalmente excluida por ser reductiva [\/ Cultura\/ Aculturaci\u00f3n].<\/p>\n<p>XI. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Es oportuno al final sacar algunas conclusiones y sugerir ciertas consideraciones. Empez\u00e1bamos este art\u00ed\u00adculo hablando de la reinterpretaci\u00f3n del AT en el mismo AT. Un texto escrito anteriormente era recogido al tiempo propio por una generaci\u00f3n posterior, para ser luego reinterpretado cristol\u00f3gica o eclesiol\u00f3gicamente en el NT. Algunos autores hablan hoy del sensus plenior: el sentido de un texto es ciertamente el del autor que lo escribi\u00f3 pero el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el autor principal de la Escritura, ten\u00ed\u00ada en la mente otro sentido que luego revel\u00f3 a su debido tiempo. Esta teor\u00ed\u00ada se sostiene, pero da la impresi\u00f3n de ser un deus ex machina. Es mejor comprender el proceso de reinterpretaci\u00f3n como dependiente de tres factores hermen\u00e9uticos: el cambio de las circunstancias hist\u00f3ricas y la acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Dios, que provocan una relectura del texto; la maduraci\u00f3n de la comunidad, que lee el texto y que asume en cierto modo su paternidad; la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que motiva un entendimiento m\u00e1s profundo de dicho texto. Este proceso no explica solamente el salto cualitativo de algunas citas del AT en el NT, sino tambi\u00e9n la relectura de ciertos pasajes del NT en la historia de la Iglesia, provocada por el cambio de circunstancias hist\u00f3ricas, por la maduraci\u00f3n del pueblo de Dios y por la acci\u00f3n hermen\u00e9utica del Esp\u00ed\u00adritu mediante los diversos carismas que continuamente derrama sobre su iglesia, particularmente entre aquellos que tienen la misi\u00f3n de llevar adelante la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El tri\u00e1ngulo hermen\u00e9utico de historia, maduraci\u00f3n y carisma absorbe al texto b\u00ed\u00adblico y hace que se reencarne en el lenguaje del tiempo y de la regi\u00f3n en que es le\u00ed\u00addo de nuevo. Cada cristiano nace dentro de un lenguaje eclesial tradicional, que sirve de precomprensi\u00f3n; y es precisamente este tr\u00ed\u00ado ling\u00fc\u00ed\u00adstico el que sirve de puente entre el presente y el pasado para que tenga lugar la \u00abfusi\u00f3n de horizontes\u00bb (utilizando la expresi\u00f3n de Gadamer), que es la que hace que cada generaci\u00f3n se autocomprenda de nuevo a la luz de la autocomprensi\u00f3n de la Iglesia apost\u00f3lica. La Iglesia es no solamente creadora del lenguaje teol\u00f3gico, sino que ella misma es creada por \u00e9l dentro de la espiral de la historia de la salvaci\u00f3n que prosigue continuamente. Ella puede verificar su reinterpretaci\u00f3n por medio de la observaci\u00f3n de su maduraci\u00f3n, situada en el camino recto, y gracias a la visi\u00f3n prol\u00e9ptica de la escatolog\u00ed\u00ada en el juicio de la historia. La \u00faltima verificaci\u00f3n es objeto de esperanza, ya que s\u00f3lo se realizar\u00e1 en el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Pero hay otros criterios de verificaci\u00f3n, criterios que pusieron en crisis el racionalismo y la desmitificaci\u00f3n radical de Bultmann. Ya hemos visto c\u00f3mo la constante ling\u00fc\u00ed\u00adstica que hace de precomprensi\u00f3n en la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica y en la medieval es la regula fidei, es decir, el Credo. Bultmann dir\u00ed\u00ada que la regula fidei sirve ciertamente de precomprensi\u00f3n, pero que al estar expresada en un lenguaje objetivante, y por tanto m\u00ed\u00ad-tico, tiene necesidad ella misma de ser desmitizada para que no exija un sacrificium intellectus al hombre moderno, sino que pueda referirse a la autocomprensi\u00f3n existencial del hombre (pro-meitas) sin toda esa capa inaceptable de nociones como \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb, \u00absacramento\u00bb, \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb, etc., entendidas en su sentido objetivo y literal.<\/p>\n<p>Karl Gustav Jung ha demostrado en sus escritos de psicolog\u00ed\u00ada religiosa que los s\u00ed\u00admbolos cristianos, y m\u00e1s a\u00fan los cat\u00f3licos, se derivan de los arquetipos m\u00e1s profundos del alma humana (d\u00e1ndole as\u00ed\u00ad la raz\u00f3n a la hermen\u00e9utica de Ricoeur). \u00bfPero expresan estos s\u00ed\u00admbolos una realidad tan s\u00f3lo inmanente con un valor puramente psicol\u00f3gico o tambi\u00e9n una realidad trascendental extra nos, que nos sale al encuentro mediante la revelaci\u00f3n? En otras palabras, \u00bfqu\u00e9 diferencia hay entre los mitos cl\u00e1sicos, orientales y africanos, y el lenguaje (y el contenido) del k\u00e9rygma, primero, y del Credo, despu\u00e9s?<br \/>\nEs evidente que para la escuela de la desmitificaci\u00f3n, que desea privar al acto de fe de todo fundamento racional o hist\u00f3rico e insiste solamente en la verificabilidad existencial interna, los s\u00ed\u00admbolos de la religi\u00f3n cristiana est\u00e1n privados de una existencia real externa; dicha escuela habla \u00fanicamente del \u00abcreer puntual\u00bb antropol\u00f3gico, que tiene lugar en el encuentro entre el hombre pecador y la palabra de Dios. Semejante experiencia ser\u00ed\u00ada \u00abreal\u00bb solamente para aquel que la recibe; mas no ser\u00ed\u00ada exteriorizable, comunicable o kerigm\u00e1tica, y por tanto ser\u00ed\u00ada incapaz de crear Iglesia. Una experiencia de ese tipo deber\u00ed\u00ada ser conceptualizada, y por consiguiente objetivada, para poder ser comunicada). Adem\u00e1s, una experiencia \u00abreal\u00bb para m\u00ed\u00ad tiene que corresponder a alguna cosa o a alg\u00fan acontecimiento \u00abfuera de m\u00ed\u00ad\u00bb para que sea \u00abverdadera\u00bb y no ilusoria. Por ejemplo, si yo digo con Bultmann que Jes\u00fas es el Cristo, no porque fuera verdaderamente el mes\u00ed\u00adas en s\u00ed\u00ad, sino s\u00f3lo porque se convierte en el Cristo para m\u00ed\u00ad en el momento que tengo la experiencia de la fe mediante el contacto con su palabra, de all\u00ed\u00ad se seguir\u00ed\u00ada l\u00f3gicamente que \u00abCristo para m\u00ed\u00ad\u00bb podr\u00ed\u00ada ser Abrah\u00e1n, Mahoma o Buda, en el caso de que la conversi\u00f3n existencial tuviera lugar mediante el contacto con la palabra de \u00e9stos. Podemos ir todav\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1. Bultmann no quiere reducir a Dios a un objeto cuando habla de Dios. Pero este \u00abt\u00fa\u00bb con el que estoy dialogando, \u00bfno podr\u00ed\u00ada ser un \u00abt\u00fa\u00bb objeto, no s\u00f3lo de mi entendimiento, sino tambi\u00e9n de mi fantas\u00ed\u00ada? Por consiguiente, Bultmann se encierra dentro de un c\u00ed\u00adrculo vicioso, del que no se puede salir en un lenguaje inteligible y comunicable.<\/p>\n<p>Hemos hecho estas reflexiones sobre Bultmann solamente para indicar que el camino emprendido por la desmitizaci\u00f3n existencial no puede emprenderse sin destruir el concepto mismo de Iglesia y de k\u00e9rygma. Para explicar el significado de los s\u00ed\u00admbolos de la fe no queda m\u00e1s camino que el de la analog\u00ed\u00ada de significado, que podr\u00ed\u00ada muy bien indicar ciertas realidades psicol\u00f3gicas o antropol\u00f3gicas como en la filosof\u00ed\u00ada de Ricoeur, pero que se basa en acontecimientos \u00abhist\u00f3ricos\u00bb en cuanto que acaecen extra nos y pueden ser observados objetivamente, aun cuando haya necesidad de la fe para captar todo su alcance.<\/p>\n<p>El sacrificium intellectus, rechazado por Bultmann, lo hacemos cuando creemos sin fundamento racional; \u00bfpor qu\u00e9 tengo que creer en Cristo y no en Mahoma? Pero una vez que tengo un fundamento para fiarme de una palabra determinada, el contenido de esa palabra debe trascender mi inteligencia, pues de lo contrario reducir\u00ed\u00ada a Dios a un objeto encajonable dentro de la limitaci\u00f3n de la inteligencia humana. Pero una inteligencia incompleta no me hace sacrificar mi entendimiento mientras no crea en cosas contradictorias en s\u00ed\u00ad mismas. Si existe verdaderamente un Dios, no es \u00e9l el que tiene que ser juzgado por nosotros en su trascendencia, seg\u00fan nuestros par\u00e1metros, sino que \u00e9l tiene que juzgar nuestra inteligencia y transformarla por medio de la fe. Estos son necesariamente los l\u00ed\u00admites de toda hermen\u00e9utica [\/ Escritura; \/ Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica].<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCHOKEL L., Hermen\u00e9utica de la palabra, 3 vols., Cristiandad, Madrid 1986-1988; ALTHAUS P., Die Theologie Martin Luthers, Gerd Mohn, G\u00fctersloh 1963; ACHTEMEIER P.J., An Introduction to the New Hermeneutic, Westminster, Filadelfia 1969; AA.VV., La interpretaci\u00f3n de la Biblia, Herder, Barcelona 1970; BULTMANN, Storia dei Vangeli Sinottici, Dehoniane, Bolonia 1969 (con la relaci\u00f3n de todas las obras de Bultmann); ID, Jesucristo y mitolog\u00ed\u00ada, Barcelona 1970; DE LUBAC H., Esegesi medievale, 2 vols., Ed. Paoline, Roma 1972; DE MARGERIE B., Introduction \u00e1 l&#8217;histoire de l \u00e9x\u00e9g\u00e9se, 3 vols., Cerf, Par\u00ed\u00ads 1980; EBELING G., Wort Gottes und Tradition, Vandenhoeck, Gotinga 1964; ID, Einf\u00fchrung in die theologischt Sprachlehre, Mohr, Tubinga 1971; ID, Hermt neutik, en RGG III, 3.a ed., 242-262; Tradition VI, 976-984; Fucxs E., Marburger Hermen\u00e9utik, Mohr, Tubinga 1969; ID, Zur Frage na\u00e9h dem historischen Jesus, ib, 1960; GADAMER H.G., Wahrheit und Methode, Mohr, Tubinga 19652; GRANT R.M., A Short Historyof the Interpretation of the Bible, McMillan, Nueva York 1963; GRECH P., Ges\u00fa storico e ermeneittica esistenziale, PUG, Roma 1976; GRECH SEGALLA G., Metodolog\u00ed\u00ada per lo studio della leo-logia del NT, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1978; GRECH P., Ermeneutica del\/ &#8216;ATnel NT, PUG, Roma 1977; ID, The Testimonia and Modern Hermeneu\u00fccs, en \u00abNTS\u00bbXIX (1976) 318-324; ID, The Langte of Scripture and its Interpretation, en \u00abBiblipal Theology Bulletin\u00bb VI (1976) 161-176; ID, El problema cristol\u00f3gico y la hermen\u00e9utica, en Problemas y perspectivas de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 160-196; ID, Strutturalismo ed esegesi tradizionale, en \u00abRBit\u00bb 28 (1980) 337-349; ID, recensi\u00f3n sobre A.C. 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Grech<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. La hermen\u00e9utica:<br \/>\n1. Introducci\u00f3n;<br \/>\n2. Historia de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica;<br \/>\n3. La hermen\u00e9utica moderna;<br \/>\n4. La dimensi\u00f3n teol\u00f3gica de la hermen\u00e9utica moderna<br \/>\n5. Consecuencias para la teolog\u00ed\u00ada fundamental<br \/>\n                                                            (P. Grech)<br \/>\nII. Hermen\u00e9utica conciliar:<br \/>\n1. Un \u00e1rea particular de la actual interpretaci\u00f3n de textos;<br \/>\n2. El acercamiento interpretativo al texto;<br \/>\n3. Influjo de la filosof\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica moderna en la teolog\u00ed\u00ada;<br \/>\n4. Principios y criterios de hermen\u00e9utica conciliar;<br \/>\n5. El c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico<br \/>\n                                                  (J.M.a Rovira Belloso)<br \/>\nI. La hermen\u00e9utica<br \/>\n1.INTRODUCCI\u00ed\u201cN. La palabra \u00abhermen\u00e9utica\u00bb en el contexto de un diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental comprende un panorama m\u00e1s amplio del que tendr\u00ed\u00ada en el contexto de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En esta \u00faltima el t\u00e9rmino puede significar simplemente el m\u00e9todo de hacer ex\u00e9gesis, es decir, de llegar a la intenci\u00f3n original de un escritor b\u00ed\u00adblico, o bien de sacar del texto b\u00ed\u00adblico pensamientos \u00fatiles para la vida cristiana. A partir de la ilustraci\u00f3n la hermen\u00e9utica comprende tambi\u00e9n la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe en la interpretaci\u00f3n de la Biblia, la relaci\u00f3n entre la historia y la teolog\u00ed\u00ada y la relaci\u00f3n entre un posible \u00abmito\u00bb escritur\u00ed\u00adstico y la precomprensi\u00f3n filos\u00f3fica contempor\u00e1nea. En el terreno de la hermen\u00e9utica entran entonces las.diversas teolog\u00ed\u00adas actuales, que se derivan del contacto del texto sagrado con las diferentes escuelas filos\u00f3ficas e ideol\u00f3gicas con tempor\u00e1neas. Todo esto es comprendido por la hermen\u00e9utica en un contexto de teolog\u00ed\u00ada fundamental; pero puesto que despu\u00e9s de la reforma la hermen\u00e9utica pas\u00f3 a ser, en vez de un m\u00e9todo interpretativo, una disciplina independiente, que -seg\u00fan las opiniones de los diversos autores- toca problemas como el arte de la comprensi\u00f3n el valor y la interpretaci\u00f3n de la tradici\u00f3n humanista, el conocimiento como hermen\u00e9utica del ser, la historicidad de la verdad, la funci\u00f3n del sujeto en la interpretaci\u00f3n, las diversas funciones del lenguaje y la relaci\u00f3n entre las filosof\u00ed\u00adas y las ideolog\u00ed\u00adas, se comprende muy bien que la hermen\u00e9utica se encargue de los problemas gnoseol\u00f3gicos, ontol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos y ling\u00fc\u00ed\u00adsticos que invaden todo el terreno de la teolog\u00ed\u00ada fundamental. De ellos dependen decisiones radicales sobre la inmutabilidad de la verdad, la posibilidad de conocerla, el valor de los dogmas de la Iglesia, la desmitologizaci\u00f3n y la posibilidad de entendimiento entre las diversas culturas. En esta selva oscura resulta cada vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil la tarea de dar un fundamento racional a la comprensi\u00f3n de la revelaci\u00f3n, entre otras cosas porque la misma hermen\u00e9utica, a pesar de que tiene como objetivo aclarar las cosas, se ha introducido en un laberinto del que no se ve por ahora con claridad un camino de salida. En este art\u00ed\u00adculo seguiremos una exposici\u00f3n hist\u00f3rica del problema, se\u00f1alando a continuaci\u00f3n las cuestiones exeg\u00e9ticas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas que afectan a la teolog\u00ed\u00ada fundamental.<\/p>\n<p>2. HISTORIA DE LA HERMENEUTICA B\u00ed\u008dBLICA. Prescindiendo de la hermen\u00e9utica desmitificante y aleg\u00f3rica que hac\u00ed\u00adan los helenistas de los relatos hom\u00e9ricos, la reinterpretaci\u00f3n tal como confluy\u00f3 en la tradici\u00f3n cristiana tiene sus comienzos en el AT. El texto hebreo de nuestra Biblia qued\u00f3 fijado por los rabinos en el siglo i de nuestra era; hasta entonces era bastante fluido y los mismos escribas pod\u00ed\u00adan glosarlo con expresiones aclaratorias o de \u00ed\u00adndole teol\u00f3gica (l Canon). Pero ya antes en la etapa de recogida y redacci\u00f3n de los textos tradicionales, encontramos una reinterpretaci\u00f3n continua que adapta las normas de la ley a las circunstancias contempor\u00e1neas y relee las profec\u00ed\u00adas a la luz de los \u00faltimos acontecimientos de la historia salv\u00ed\u00adfica de manera hagg\u00e1dica. Hay que a\u00f1adir a ello la interpretaci\u00f3n semantol\u00f3gica de sue\u00f1os y visiones. El significado de todo ello es que, para los hebreos, la tor\u00e1 y los profetas hablan siempre a la generaci\u00f3n que los lee. Narran ciertamente cosas hist\u00f3ricas; pero no por un mero inter\u00e9s historicista, sino actualizando esa historia con un mensaje a los contempor\u00e1neos. El sentido hist\u00f3rico del autor tiene valor solamente en cuanto que sigue hablando en el presente.<\/p>\n<p>La literatura intertestamentaria, en gran parte apocal\u00ed\u00adptica, es tambi\u00e9n de naturaleza hermen\u00e9utica. Quer\u00ed\u00ada ser una interpretaci\u00f3n de sus tiempos a la luz de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica con la que se vinculaba por medio de referencias, citas impl\u00ed\u00adcitas o reelaboraci\u00f3n midr\u00e1shica. En tiempos de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada verdaderas escuelas exeg\u00e9ticas, que iban desde el midrash de los t\u00e1rgumes hasta el literalismo de los rabinos de tendencia farisaica, que quer\u00ed\u00adan justificar su tradici\u00f3n interpretativa oral con medios hermen\u00e9uticos literalistas, o desde la ex\u00e9gesis sectaria de Qumr\u00e1n hasta el alegorismo de Fil\u00f3n y de los alejandrinos.<\/p>\n<p>La ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada del siglo I tiene sus reflejos en el NT. En la relectura del AT la t\u00e9cnica literaria es muy similar; pero el contenido es totalmente diverso, aunque siempre en l\u00ed\u00adnea con la reinterpretaci\u00f3n tradicional que encontramos en la misma Biblia, o sea, la relectura de los textos, con la precomprensi\u00f3n ofrecida por los \u00faltimos acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n. Es obvio que para Jes\u00fas el principal acontecimiento es la llegada del l reino d\u00e9 Dios, y para los escritores neotestamentarios la venida, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, culmen de la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios. Por consiguiente, el acontecimiento Cristo ilumina el sentido del texto b\u00ed\u00adblico, pero recibiendo de \u00e9l su significado. As\u00ed\u00ad pues, el NT ofrece ciertos tipos de hermen\u00e9utica que resultar\u00e1n paradigm\u00e1ticos para la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica:explicaci\u00f3n literal, midr\u00e1shica, midrash, pesher, alegor\u00ed\u00ada y tipolog\u00ed\u00ada, especialmente en ciertos pasajes como Rom 9-11, G\u00e1l4, 1Cor 10 y Heb.<\/p>\n<p>Pero lo que puso en crisis a la hermen\u00e9utica del siglo 11 fue la tesis paulina que negaba todo valor salv\u00ed\u00adfico a la tor\u00e1 en cuanto tal. Por este motivo algunos judeo-cristianos ebionitas,anclados en la ley, rechazaron a Pablo. Por otra parte esto dio ocasi\u00f3n a que los gn\u00f3sticos y Marci\u00f3n atribuyeran el AT todo o en parte al Demiurgo o al \u00abDios justo\u00bb. La ex\u00e9gesis gn\u00f3stica part\u00ed\u00ada del presupuesto de los diversos sistemas atribuidos a los ap\u00f3stoles, que se los habr\u00ed\u00adan transmitido a ellos con una tradici\u00f3n secreta; en el contexto de estos sistemas se interpretaban cada una de las frases, tanto del AT como del NT, separadas a menudo del contexto y manipuladas para darles un sentido gn\u00f3stico.<\/p>\n<p>La gran Iglesia sigue encontrando dificultades en la hermen\u00e9utica veterotestamentaria. Ya la Carta de Bernab\u00e9 comienza una explicaci\u00f3n aleg\u00f3rica, mientras que Justino, haciendo la apolog\u00ed\u00ada del cristianismo contra los paganos y contra los jud\u00ed\u00ados, relee cristol\u00f3gicamente los textos prof\u00e9ticos de una forma que convencer\u00ed\u00ada aun cristiano creyente, pero que dejar\u00ed\u00ada no pocas dudas en la mente de un rabino que no, aceptase el presupuesto cristiano. Esta dicotom\u00ed\u00ada en la explicaci\u00f3n del AT ha dividido siempre a la ex\u00e9gesis cristiana de la jud\u00ed\u00ada, sobre todo suponiendo, como hace Justino y tras \u00e9l todos los padres prenicenos, que el Logos no s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada creado el mundo, sino que era tambi\u00e9n el autor del AT y la luz que alumbr\u00f3 a los fil\u00f3sofos griegos.<\/p>\n<p>Es Ireneo el que, enfrent\u00e1ndose con los gn\u00f3sticos, establece de una vez para siempre ciertas reglas de hermen\u00e9utica cristiana que subsisten hasta hoy. A diferencia de los gn\u00f3sticos, los pasajes oscuros de la Escritura tienen que explicarse por los m\u00e1s claros de la misma (Adv. Haer. II, 10); cada frase tiene que entenderse en su contexto inmediato (ib, I, 8,1; 9,4), pero tambi\u00e9n en el contexto de toda la Biblia, AT y NT, que tiene a un solo Dios por autor. Pero esto no basta; hay que leer la Biblia en el contexto de la regula fidei (ib, 1, 10, 1) que se nos transmite, no de modo esot\u00e9rico, sino p\u00fablicamente por los obispos de las diversas Iglesias (ib, IV, 26,1-4). Estas reglas para encontrar el verdadero sentido de la Escritura fueron elaboradas por Ireneo en el contexto de la controversia antign\u00f3stica. Pero cuando se explica el AT al pueblo creyente para alimentarlo espiritualmente, \u00bfqu\u00e9 explicaci\u00f3n hay que dar de la historia y de las leyes de los hebreos? Or\u00ed\u00adgenes resuelve este problema por medio de la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica, que practicaron ya Fil\u00f3n y los helenistas. Esto no significa que Or\u00ed\u00adgenes no se preocupase del sentido hist\u00f3rico y literal; lo demuestra ampliamente el enorme cuidado que puso en la publicaci\u00f3n de la Hexapla. Pero la historia, a nivel de simple relato, es buena para los simpliciores, el \u00abcuerpo\u00bb en la Iglesia; los proficientes, el \u00abalma\u00bb de la comunidad, buscan un sentido moral, mientras que los espirituales necesitan la alegor\u00ed\u00ada, o bien el sentido teol\u00f3gico. Hay que fijarse bien en la terminolog\u00ed\u00ada de Or\u00ed\u00adgenes, que expone en el De princip\u00fcs IV porque el \u00absentido espiritual\u00bb no siempre se opone al \u00absentido literal\u00bb, sino a menudo al \u00absentido material\u00bb, y corresponde con frecuencia a nuestro sentido redaccional.<\/p>\n<p>Contra la alegor\u00ed\u00ada se rebelaron los antioquenos: Diodoro de Tarso, Teodoro de Mopsuesta y Juan Cris\u00f3stomo, a pesar de que ellos mismos la utilizaban en sus sermones. Pero insist\u00ed\u00adan en el sentido literal, es decir, el sentido del autor, que hay que buscar a trav\u00e9s de las circunstancias hist\u00f3ricas de la composici\u00f3n del libro. Mas con este tipo de ex\u00e9gesis descubrieron enseguida que algunos textos prof\u00e9ticos, interpretados com\u00fanmente como mesi\u00e1nicos, no hablaban realmente del mes\u00ed\u00adas de forma directa. As\u00ed\u00ad pues, propusieron la doctrina de la theoria, o visi\u00f3n. Supon\u00ed\u00adan que el profeta hablaba de un acontecimiento futuro pr\u00f3ximo, que se convertir\u00ed\u00ada en tipo para otro acontecimiento que se cumplir\u00ed\u00ada en un futuro indeterminado; as\u00ed\u00ad Diodoro en su pr\u00f3logo a los Salmos, especialmente al Sal 118, y Teodoro sobre G\u00e1l 4,22-31. Los comentarios de Cris\u00f3stomo dan la impresi\u00f3n de aridez al lado de la riqueza teol\u00f3gica de un Or\u00ed\u00adgenes. Los padres capadocios constituyen un eslab\u00f3n entre los antioquenos y los alejandrinos; al hacer teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, hablan de skop\u00f3s y de akolouthia, aludiendo al \u00abobjetivo\u00bb del autor y al \u00abacompa\u00f1amiento\u00bb salv\u00ed\u00adfico de la obra de Dios.<\/p>\n<p>Pero es l Agust\u00ed\u00adn el que, en los libros II y III del De doctrina christiana, codifica los principios hermen\u00e9uticos de cr\u00ed\u00adtica textual, literaria y teol\u00f3gica, que dominaron durante toda la Edad Media latina. El rhetor de Hipona, distinguiendo entre res y signa, y dentro de \u00e9stos entre signa propria e impropria, da las reglas para discernir la met\u00e1fora de la alegor\u00ed\u00ada, mientras que subraya el sentido literal, que es el verdadero sentido entendido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, aunque el AT tiene tambi\u00e9n un sentido espiritual si se le lee con ojos cristianos. El contexto puede ser pr\u00f3ximo, o bien escritur\u00ed\u00adstico o bien la l regulafidei. Adem\u00e1s admite un cierto sensus plenior que \u00e9l, especialmente en sus comentarios a los Salmos, deduce con la ayuda de las siete reglas hermen\u00e9uticas de Ticonio. La Edad Media codifica la ex\u00e9gesis agustiniana en los cuatro sentidos cl\u00e1sicos: literal, aleg\u00f3rico, moral y anag\u00f3gico: \u00abLittera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quo tendas anagogia\u00bb.<\/p>\n<p>Si queremos resumir ahora la teor\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica de la tradici\u00f3n, examinada anteriormente, podemos decir que nos encontramos con un texto b\u00ed\u00adblico que tiene en s\u00ed\u00ad m\u00e1s posibilidades de explicaci\u00f3n que las que entendi\u00f3 el autor hist\u00f3rico. La intenci\u00f3n del autor ofrecer\u00e1 siempre el primer sentido; pero la comunidad que lo lee -la sinagoga o la Iglesia- saca de \u00e9l otros significados, ense\u00f1ada por el desarrollo de la historia, de forma que el texto habla continuamente a todas las generaciones sucesivas. As\u00ed\u00ad pues, el texto y la comunidad son inseparables, en cuanto que la comunidad se convierte en el contexto de lectura junto con el momento hist\u00f3rico. Las modalidades de expresar o de explicar esta continua comprensi\u00f3n est\u00e1n te\u00f1idas por el ambiente cultural en que se lee, que a veces necesita una traducci\u00f3n, o mejor dicho, el traslado de un lenguaje cultural a otro, y no s\u00f3lo de un pasado a un presente. Al tratarse de un texto inspirado, es el Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa dentro de la comunidad el que realiza las posibilidades del texto en relaci\u00f3n con la regula fidei que se vive.<\/p>\n<p>3. LA HERMENEUTICA MODERNA. Con Lutero se opera una verdadera revoluci\u00f3n en la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica. Con sus principios de \u00absola scriptura\u00bb y de \u00abscriptura su\u00c2\u00a1 ipsius interpres\u00bb, la reforma separa la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la tradici\u00f3n, de la Iglesia y del magisterio, convirti\u00e9ndola en un libro que se puede interpretar individualmente con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Los m\u00e9todos hermen\u00e9uticos de los padres ya no bastaban, puesto que la Escritura, a pesar de su cuasi-divinizaci\u00f3n por parte de los reformadores, queda reducida al nivel de cualquier otro libro de la antig\u00fcedad. As\u00ed\u00ad pues, el modo de leerla, dejando aparte la piedad y la veneraci\u00f3n del lector, era igual al de la lectura de las obras cl\u00e1sicas. Desde aquel momento la hermen\u00e9utica empieza a pasar de ser un m\u00e9todo de interpretar la Sagrada Escritura a ser una disciplina aut\u00f3noma que tiene como objeto las obras literarias o art\u00ed\u00adsticas. Uno de los padres de esta nueva disciplina fue Mat\u00ed\u00adas Flacio Ill\u00ed\u00adrico (i520-1575), te\u00f3logo luterano, que, para subrayar la autosuficiencia de la Escritura, propone el \u00abc\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico\u00bbcon el que explicar el todo a partir de las partes y las partes a trav\u00e9s del todo.<\/p>\n<p>Pero en el per\u00ed\u00adodo de la ilustraci\u00f3n tambi\u00e9n el racionalismo entra en la teolog\u00ed\u00ada, especialmente por obra de Spinoza. Lo sobrenatural queda reducido muchas veces a los limites de lo racional, con lo que la hermen\u00e9utica \u00absagrada\u00bb se convierte en un departamento de la filos\u00f3fica o de la literaria con J.H. Ernesti. Pero el escritor que plantea el problema y ofrece soluciones que siguen vigentes todav\u00ed\u00ada es sin duda F.D.E. Schleiermacher (1768-1834) que, adem\u00e1s de recoger el esp\u00ed\u00adritu protestante y el ilustrad\u00f3, vive en pleno romanticismo alem\u00e1n. Este autores conocido generalmente por su teor\u00ed\u00ada de la intuici\u00f3n genial que une al lector y al escritor y resuelve el problema de la distancia temporal que los separa. Pero \u00e9ste es tan s\u00f3lo un aspecto secundario de Schleiermacher. Su filosof\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica es mucho m\u00e1s amplia. Ante todo, la hermen\u00e9utica es el arte de la comprensi\u00f3n, no de la explicaci\u00f3n, objeto de la ret\u00f3rica. No se limita a las obras escritas de la antig\u00fcedad, sino a toda clase de discurso, incluso oral. El acto de hablar (o de escribir) es un hecho ling\u00fc\u00ed\u00adstico que ha de ser considerado tanto en el plano hist\u00f3rico del desarrollo de la lengua como en el del desarrollo del que habla. El estilo es el alma de todo. Hay un aspecto estructural y otro fenomenol\u00f3gico. El an\u00e1lisis filol\u00f3gico sirve para descifrar el aspecto ling\u00fc\u00ed\u00adstico, mientras que el aspecto psicol\u00f3gico se capta con todos aquellos medios, hist\u00f3ricos y literarios, que contribuyen a la psicolog\u00ed\u00ada individual del autor hasta que salta la intuici\u00f3n genial. Pero comprender a un autor no significa objetivarlo y desentra\u00f1ar el significado consciente de sus afirmaciones. Puesto que el hablar o el escribir es un \u00abacto\u00bb que casi prescinde del yo, nunca se cierra el c\u00ed\u00adrculo de la comprensi\u00f3n, ya que la genialidad del int\u00e9rprete encuentra en el texto ciertas verdades que no intentaba el autor y que, en el acto de la comprensi\u00f3n, se convierten en un nuevo acontecimiento hist\u00f3rico repetible en cualquier otra circunstancia de lectura. La subjetividad del int\u00e9rprete queda comprendida en el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico. La transparencia del texto no es un fin, sino un medio del nuevo acontecimiento comprensivo, que vuelve a ser por su cuenta objeto de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de llegar a Dilthey, que es la pr\u00f3xima piedra miliar en la historia de la hermen\u00e9utica, conviene decir unas breves palabras sobre algunos otros autores alemanes del siglo xlx. W. von Humboldt, por ejemplo; potencia el papel del sujeto en la comprensi\u00f3n, no solamente en el terreno del lenguaje -s\u00f3lo puedo comprender si siento lo que pienso yo, puesto en palabras por otro-,sino tambi\u00e9n en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, en la que es el investigador el que tiene que dar unidad l\u00f3gica a los fragmentos que resultan de los documentos, una unidad l\u00f3gica an\u00e1loga a la del momento en que vive el historiador. Para J.G. Droysen, el hecho de que el objeto de nuestra investigaci\u00f3n sean unos acontecimientos de cuya herencia vivimos hoy contribuye a la conciencia y al conocimiento hist\u00f3rico. Pero los documentos no tienen solamente un contenido factual; revelan tambi\u00e9n el estado de \u00e1nimo, la psicolog\u00ed\u00ada, el ethos del que los compuso, es decir, todo un mundo distinto. Su comprensi\u00f3n es posible solamente por el hecho de que con este mundo tenemos en com\u00fan nuestra naturaleza humana, que sirve, como se dir\u00e1 m\u00e1s tarde, de precomprensi\u00f3n. A. Boeckh est\u00e1 de acuerdo con la idea hist\u00f3rica de Droysen, en cuanto que se refiere al conocimiento hist\u00f3rico como conocimiento de lo ya conocido, puesto que todo es fruto del esp\u00ed\u00adritu humano. Pero comprender a un autor del pasado no significa solamente explicarlo, sino comprenderlo mejor de lo que se comprendi\u00f3 \u00e9l a s\u00ed\u00ad mismo, en cuanto que para una \u00e9poca posterior se hacen expl\u00ed\u00adcitos muchos factores de influencia sobre un escritor que \u00e9l mismo desconoc\u00ed\u00ada y que nosotros sabemos. La interpretaci\u00f3n, adem\u00e1s tiene que ver con la obra en absoluto; la obra considerada en relaci\u00f3n con su ambiente es fruto de la cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>W. Dilthey (1833-1911), dentro del marco del \u00abesp\u00ed\u00adritu objetivo\u00bb hegeliano, distingue entre Naturwissenschaften, ciencias de la naturaleza, y Geisteswissenschaften, ciencias humanistas. Estas se regulan de forma aut\u00f3noma con su estatuto propio. Mientras que para Schleiermacher la comprensi\u00f3n era un hecho ling\u00fc\u00ed\u00adstico, para Dilthey se convierte en una categor\u00ed\u00ada vital. La experiencia de la vida de todos los hombres, sus sentimientos, su comprensi\u00f3n del propio mundo social y cultural, se manifiestan externamente por medio de expresiones vitales (Lebensciusserungen), que pueden ser ordinarias y cotidianas o bien de tipo m\u00e1s elevado, como las artes, la literatura, las instituciones, etc. Estas manifestaciones, en cuanto que expresan el entendimiento del hombre a prop\u00f3sito de su mundo vital, son las que constituyen el objeto de la hermen\u00e9utica. En el proceso hist\u00f3rico estas expresiones vitales cristalizan en exteriorizaciones que han perdido el contacto con la fuente de la experiencia. La hermen\u00e9utica, al convertirlas en objeto de su propio estudio, tiene la tarea de reconvertir estas manifestaciones humanistas en experiencia vital del hombre contempor\u00e1neo. La raz\u00f3n humana es el \u00abcontinuum\u00bb que las une. La comprensi\u00f3n, por tanto, se convierte para Dilthey en un principio existencial, sin dejar de ser un concepto metodol\u00f3gico de las ciencias humanistas, pero la distinci\u00f3n entre comprensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s oscura.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo decenio de su vida Dilthey se hab\u00ed\u00ada apoyado en el m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico de Husserl. M. Heidegger se apoya en los dos para llevar la hermen\u00e9utica a su cima existencial. El fil\u00f3sofo de Marburgo, quiere estudiar el ser en cuanto tal, aquello que impide a los seres recaer enlanada. Esto no puede hacerse estudiando los seres directamente sin caer en el esquema sujeto-objeto; pero como el lugar privilegiado en el que el ser se manifiesta es el Dasein, es decir, el ser humano, es en \u00e9l en donde se puede estudiar. El hombre, como en Dilthey, no es una esencia preconstituida y absoluta, sino que es su misma posibilidad que gana su ex-sistencia con sus opciones. Es una trascendencia finita, cuya estructura mantiene ciertas relaciones con el mundo que lo rodea (in-der-Weltsein). Si el Dasein se despersonaliza, cae como un ser cualquiera en la existencia inaut\u00e9ntica; al contrario, si acepta ser realmente el lugar en donde se manifiesta el ser y realiza todas sus posibilidades, entonces se hace existencia aut\u00e9ntica, luchando continuamente para no volver a caer en el nivel de objeto (Yerfallenheit). El af\u00e1n por crear siempre el propio futuro puede convertise en terror, especialmente ante la muerte. El horizonte en que se desarrolla el ser es el tiempo, pasado, presente y futuro. El estudio del modo con que el hombre comprendi\u00f3 y actualiz\u00f3 sus posibilidades en el pasado abre el horizonte a las posibilidades presentes para proyectarse en el futuro y \u00abexplicarse\u00bb o autorrealizarse como hombre. Por tanto, la filosof\u00ed\u00ada es esencialmente una hermen\u00e9utica; la ontolog\u00ed\u00ada es la interpretaci\u00f3n del ser. Pero el hombre no tiene que explicar lo que es externo a \u00e9l, ya que lo constitutivo del ser-en-el-mundo del Dasein es una cierta comprensi\u00f3n primaria existencial que act\u00faa de precomprensi\u00f3n. La comprensi\u00f3n humana es ling\u00fc\u00ed\u00adstica por naturaleza; el lenguaje ordena la comprensi\u00f3n, y las afirmaciones aut\u00e9nticas de los pensadores y de los poetas son interpretativas de la existencia. Por tanto, su estudio es el estudio de la historia de la autocomprensi\u00f3n del Dasein y de sus posibilidades, si es que estas afirmaciones no son meras habladur\u00ed\u00adas (Gerede). Este aspecto lingu\u00ed\u00adstico se desarrolla en el \u00absegundo\u00bb Heidegger. La verdad es a-l\u00e9theia, un desvelamiento del ser al hombre, que por medio de su comprensi\u00f3n y de su lenguaje se convierte en un altavoz de la voz muda del ser. Por tanto, el hermeneuta no es alguien que explica solamente el significado de las palabras, ya que \u00e9stas s\u00f3lo sirven para revelar el lenguaje de la \u00e9poca, un lenguaje quiz\u00e1 demasiado estrecho para expresar la totalidad de la comprensi\u00f3n y que necesita, por consiguiente, ser traducido a un lenguaje actual m\u00e1s adaptado a nuestra autocomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>La insistencia en el lenguaje del segundo Heidegger conduce al estudio de H.G. Gadamer en Wahrheit und Methode. Hermen\u00e9utica es comprensi\u00f3n; pero esta comprensi\u00f3n se lleva a cabo cuando el lector, viviendo en el presente, y por tanto heredero de ciertos pre juicios que le han llegado a trav\u00e9s de la continuidad de la historia cultural, se enfrenta con el texto. El horizonte del texto y el horizonte del lector se funden entre s\u00ed\u00ad de manera que lo que era precomprensi\u00f3n se modifica y se hace comprensi\u00f3n. Pero esta comprensi\u00f3n no es absoluta; es tambi\u00e9n un eslab\u00f3n hist\u00f3rico en la cadena de las diversas comprensiones hist\u00f3ricas del pasado. La continuidad de la tradici\u00f3n es Wirkungsgeschichte (= historia del efecto) de los textos que est\u00e1n en el origen de nuestra cultura y se manifiesta en el lenguaje en que se insertan los valores culturales. Aunque el texto sea normativo, la interpretaci\u00f3n es un proceso continuo; y no puede decirse que una interpretaci\u00f3n sea definitiva, ya que el acto comprensivo se renueva de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n para cada int\u00e9rprete, haciendo nacer una nueva verdad que se convierte a su vez en objeto de interpretaci\u00f3n. La cadena de explicaciones que concretan la comprensi\u00f3n es, para Gadamer, la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>4. LA DIMENSI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA DE LA HERMENEUTICA MODERNA. En este punto hemos de salirnos del campo filos\u00f3fico y volver al teol\u00f3gico, para retornar de nuevo a aqu\u00e9l. Es sabido que las discusiones hermen\u00e9uticas estudiadas hasta ahora, especialmente el Heidegger del Sein und Zeit, tuvieron su repercusi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de l Bultmann. La teolog\u00ed\u00ada fundamental de nuestros d\u00ed\u00adas no puede menos de contar con la problem\u00e1tica bultmanniana, que se desarrolla en tres planos: el cuestionamiento de la historicidad de los evangelios, la importancia de nuestro conocimiento del l Jes\u00fas hist\u00f3rico para nuestra fe en el Cristo del kerigma y la cuesti\u00f3n de la desmitizaci\u00f3n del mensaje del NT.<\/p>\n<p>Con el presupuesto de la Formg\u00e9schichte, seg\u00fan la cual la mayor parte de los dichos de Jes\u00fas y de los relatos del evangelio fueron creados por la comunidad primitiva, Bultmann asest\u00f3 un golpe a la historicidad de los evangelios. No era una tesis nueva; la iba preparando ya desde finales del siglo xvni la evoluci\u00f3n de las ideas de Reimarus. Las consecuencias de esta tesis son delet\u00e9reas para la teolog\u00ed\u00ada fundamental. Pero este hecho no conmovi\u00f3 a Bultmann, que, como buen protestante, no admite que su fe en Cristo se base en raz\u00f3n alguna, ni siquiera de tipo hist\u00f3rico. Por consiguiente, aunque conoci\u00e9semos la vida de Jes\u00fas minuto a minuto, seg\u00fan este principio no se a\u00f1adir\u00ed\u00ada nada a su seguridad en la fe, puesto que adem\u00e1s la fe, en Bultmann, no es cuesti\u00f3n de aceptaci\u00f3n de unas verdades reveladas, sino de confianza en el futuro de Dios que nos hace salir de nuestra autoafirmaci\u00f3n, que es la esencia del \u00abpecado\u00bb (paralela a la existencia inaut\u00e9ntica de Heidegger). Las verdades tradicionales del cristianismo pueden servir de precomprensi\u00f3n para que se llegue a esa fe, pero no son su objeto propio. Est\u00e1n formuladas en un lenguaje de hace veinte siglos, que se resiente de la visi\u00f3n m\u00ed\u00adtica del mundo entre los hebreos y los helenistas, y que, para que puedan aceptarlas los hombres de hoy, necesitan ser retraducidas, o desmitizadas, en un lenguaje m\u00e1s moderno. Bultmann encuentra este lenguaje en la filosof\u00ed\u00ada existencialista de Heidegger, como hab\u00ed\u00ada hecho Hans Jonas para el gnosticismo. As\u00ed\u00ad pues, la encarnaci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n, la redenci\u00f3n, la gracia y los sacramentos han de recibir una interpretaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica en funci\u00f3n de la decisi\u00f3n de fe, que acaece en el contacto con la palabra de Dios y que es al mismo tiempo salvaci\u00f3n, redenci\u00f3n y juicio, una escatolog\u00ed\u00ada realizada \u00abpuntual\u00bb.<\/p>\n<p>Si Bultmann se hab\u00ed\u00ada apoyado en el primer Heidegger del Sein und Zeit, los partidarios de la \u00abNueva Hermen\u00e9utica\u00bb, especialmente E. Fuchs y G. Ebeling, continuaron el discurso del segundo Heidegger y de Gadamer. Tambi\u00e9n ellos cultivan la historia de las formas como m\u00e9todo, pero son menos esc\u00e9pticos que Bultmann a la hora de alcanzar algunos datos seguros sobre Jes\u00fas. El retorno al Jes\u00fas hist\u00f3rico no solamente es posible, sino necesario, en cuanto que \u00e9l es el iniciador denuestro lenguaje de fe; un lenguaje que surgi\u00f3 del contacto con Dios, conceptualizado en un lenguaje, pero que rompe sus ataduras paracada una de las generaciones que lo lee y vuelve a ser una experiencia de fe, que se convierte a su vez en un nuevo lenguaje que interpretar. Creer en Cristo significa reproducir en m\u00ed\u00ad mismo la fe de Jes\u00fas. Por consiguiente, el conocimiento del Jes\u00fas hist\u00f3rico es indispensable para la fe.<\/p>\n<p>La disociaci\u00f3n entre historia y fe en Bultmann fue criticada por todas las partes: deja de lado el \u00abextra nos\u00bb de la salvaci\u00f3n (K\u00e1semann), sabe a gnosticismo y docetismo (Jeremias), no deja ning\u00fan criterio para juzgar entre las diversas cristolog\u00ed\u00adas pospascuales (Robinson). Tambi\u00e9n su escepticismo cr\u00ed\u00adtico ha quedado hoy superado con los estudios de Sch\u00fcrmann sobre el Sitz im Leben Jesu, de Jeremias sobre las par\u00e1bolas, de Gerhardsson sobre el modo sem\u00ed\u00adtico de la transmisi\u00f3n oral, mientras que K. Berger ha revolucionado recientemente la Formgeschichte como m\u00e9todo literario. Tampoco obtuvo mejor fortuna la hermen\u00e9utica desmitizante. Tras un primer \u00e9xito, cuando te\u00f3logos procedentes de diversas escuelas filos\u00f3ficas produjeron diversas \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb hermen\u00e9uticas (van Buren desde el positivismo l\u00f3gico, Belo y Guti\u00e9rrez desde el marxismo, la \u00abProcess Theology\u00bb desde Whitehead, etc.), se empez\u00f3 a ver que la teolog\u00ed\u00ada de Bultmann vaciaba al cristianismo de su contenido revelado, as\u00ed\u00ad como de su fundamento hist\u00f3rico, y que por tanto no era injustificada la cr\u00ed\u00adtica de gnosticismo. Si en vez de \u00abmito\u00bb hablamos de lenguaje simb\u00f3lico, podr\u00ed\u00ada encontrarse un camino medio en los escritos de Paul Ricoeur. A partir de Dilthey se dijo que el hombre debe ser estudiado a trav\u00e9s de las manifestaciones culturales en su historia. Ricoeur recoge este motivo, pero afirmando que muchas de estas manifestaciones culturales est\u00e1n codificadas en signos y s\u00ed\u00admbolos o mitos, que tienen una funci\u00f3n retrospectiva respecto a su origen y una cara teleol\u00f3gica que mira hacia la maduraci\u00f3n del hombre. Estos s\u00ed\u00admbolos tienen que ser descodificados con los m\u00e9todos del psicoan\u00e1lisis y de otras ciencias, para que puedan hablar con un lenguaje inteligible al hombre en una cierta etapa de maduraci\u00f3n. El lenguaje b\u00ed\u00adblico es a menudo simb\u00f3lico: pensemos solamente en los relatos de G\u00e9n 3-11. El mito no debe reducirse a los or\u00ed\u00adgenes instintivos de Freud ni vaciarse de su contenido intelectual, como hace Bultmann, sino que ha de integrarse en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la revelaci\u00f3n en su verdadero significado. El mito afecta a la corteza, no al n\u00facleo de la fe.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica, con una serie de documentos que van de la Providentissimus Deus de 1933 a la Dei Verbum del concilio Vaticano II, ha estimulado el estudio de la Sagrada Escritura, que se hab\u00ed\u00ada convertido casi en monopolio de los protestantes. Estos documentos contienen indicaciones hermen\u00e9uticas como reglas para llegar al verdadero sensus auctoris, que es tambi\u00e9n el que intenta el Esp\u00ed\u00adritu Santo que inspira la Biblia; van admitiendo progresivamente ciertos medios t\u00e9cnicos, como el estudio de los g\u00e9neros literarios, ciertos aspectos metodol\u00f3gicos de la Formgeschichte y la pr\u00e1ctica de la filolog\u00ed\u00ada, conscientes de que aqu\u00ed\u00ad se trata de un libro sagrado que hay que interpretar dentro del contexto de la tradici\u00f3n con la gu\u00ed\u00ada del magisterio. Pero estas declaraciones no tocan a la hermen\u00e9utica en el sentido filos\u00f3fico de la palabra, dejando una multitud de cuestiones abiertas, de las que no pueden prescindir la ex\u00e9gesis y particularmente la teolog\u00ed\u00ada fundamental, si quieren dar una respuesta adecuada a los interrogantes de hoy. Sobre estas cuestiones volveremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero volvamos a las discusiones hermen\u00e9uticas despu\u00e9s de Gadamer. Podemos hacerlo solamente aludiendo a algunos problemas que inciden en nuestra materia. Era de esperar que la tesis de Gadamer encontrara la contestaci\u00f3n. Contra el subjetivismo de su interpretaci\u00f3n reaccionan, cada uno desde su punto de vista, E. Betti, E.D. Hirsch y P. Szondi; estos autores insisten en que con los criterios de Gadamer no queda ya ning\u00fan instrumento para verificar la verdad o la falsedad de una interpretaci\u00f3n, porque el sujeto sustituye demasiado al autor y, una vez que falta la visi\u00f3n hegeliana de totalidad, se cae en un fragmentarismo historicista. Sostienen que el verdadero sentido de un trozo es el que intenta el autor, siendo \u00e9ste un sentido cerrado y completo. Lo que ese significado objetivo tiene que decirme a m\u00ed\u00ad (Bedeutung-Bedeutsamkeit; meaning-significance) es algo completamente distinto y depende de mi subjetividad en relaci\u00f3n con el texto, en cuyo sentido es posible profundizar con ulteriores estudios que hacen comprender mejor al autor, pero que no salen de la mens auctoris.<\/p>\n<p>Dentro de la perspectiva filos\u00f3fica, el punto de vista de Gadamer lo corrige mucho L. Pareyson, que da un fundamento ontol\u00f3gico a la interpretaci\u00f3n manteniendo la unidad de la verdad y la pluralidad de sus manifestaciones, en cuanto que la verdad del ser se revela continua o espor\u00e1dicamente en los grandes acontecimientos de la cultura. Tenemos as\u00ed\u00ad en Pareyson un ontologismo personal.<\/p>\n<p>\u00daltimamente, de la cr\u00ed\u00adtica literaria de Hirsch ha nacido una escuela que, a\u00f1adiendo al an\u00e1lisis estructuralista elementos de ret\u00f3rica cl\u00e1sica y moderna, quiere descubrir qu\u00e9 impacto tuvo en sus lectores inmediatos un texto, y en particular los textos de la Escritura. R. Jewett y otros biblistas de los Estados Unidos aplican este m\u00e9todo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00faltima cr\u00ed\u00adtica contra Gadamer, que me parece puede cerrar muy bien esta rese\u00f1a hist\u00f3rica de la hermen\u00e9utica, es la que viene de Habermas. Este simpatizante de la escuela de Frankfurt, en su cr\u00ed\u00adtica a la ideolog\u00ed\u00ada, opina que Gadamer, con su estima por la tradici\u00f3n, aprisiona a la sociedad en un tradicionalismo irreal que no toma conciencia ni de los conflictos reales ni de los psicopatol\u00f3gicos indicados por el psicoan\u00e1lisis, y por consiguiente cierra el paso a los planteamientos modernos y emancipados. Gadamer responde que semejante cr\u00ed\u00adtica no comprende bien el concepto de tradici\u00f3n hermen\u00e9utica expuesta en Wahrheit und Methode, ya que es precisamente la tradici\u00f3n criticada desde el punto de vista de los horizontes actuales lo que constituye la conciencia de la modernidad.<\/p>\n<p>5. CONSECUENCIAS PARA LA . Despu\u00e9s de trazar muy sint\u00e9ticamente la historia de la hermen\u00e9utica como m\u00e9todo b\u00ed\u00adblico y como disciplina filos\u00f3fica, es el momento de hacer cuentas para comprender cu\u00e1les son las consecuencias de toda esta discusi\u00f3n para la teolog\u00ed\u00ada fundamental. De esta rese\u00f1a se deduce con claridad que el concepto de hermen\u00e9utica no es precisamente un\u00ed\u00advoco en todos los autores; actualmente se tiende a extender la funci\u00f3n de esta disciplina para hacerla una coordinadora interpretativa no s\u00f3lo de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu, sino tambi\u00e9n de las ideolog\u00ed\u00adas y de las ciencias naturales. As\u00ed\u00ad pues, se ha convertido casi en sin\u00f3nimo de filosof\u00ed\u00ada, compartiendo con ella las incertidumbres y los conflictos del momento presente. De ello se resiente, l\u00f3gicamente, la teolog\u00ed\u00ada que ha querido desde siempre mantener relaciones estrechas con la filosof\u00ed\u00ada (l Teolog\u00ed\u00ada, V) y ahora se encuentra plenamente inmersa en el mundo de la hermen\u00e9utica. Enumeraremos brevemente los problemas que suscita la controversia en este terreno en la teolog\u00ed\u00ada fundamental, se\u00f1alando tanto las aportaciones como las limitaciones y peligros de las diversas posiciones.<\/p>\n<p>El terreno m\u00e1s afectado es l\u00f3gicamente el de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica. Hasta ahora, en el \u00e1rea tanto cat\u00f3lica como protestante se ha pensado que el verdadero sentido de la Escritura, el inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu, es el sentido literal, es dedir, el que intentaba el autor. Hemos visto que, con la potenciaci\u00f3n del papel del sujeto int\u00e9rprete, la mens auctoris est\u00e1 en peligro de desvanecerse. Por otra parte hemos constatado tambi\u00e9n que algunos textos del AT son utilizados teol\u00f3gicamente en el NT, no ya seg\u00fan su sentido literal, sino rele\u00ed\u00addos desde el punto de vista de los \u00faltimos acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n. Los padres, por otro lado, sacan del texto ciertos sentidos aleg\u00f3ricos que no son fruto de la pura fantas\u00ed\u00ada. De todo ello podemos deducir que el texto como tal, como consignado a la Iglesia, contiene m\u00e1s posibilidades de significado que las que previ\u00f3 el autor humano, y que estas posibilidades son actualizadas por el proceso hist\u00f3rico de la actividad salv\u00ed\u00adfica de Dios en la Iglesia y en el mundo. La historia, por tanto, es un principio hermen\u00e9utico de revelaci\u00f3n interpretativa, en donde el Esp\u00ed\u00adritu que inspir\u00f3 al primer autor sigue hablando con sus palabras, superando su limitaci\u00f3n hist\u00f3rica original. Por otra parte, el v\u00ed\u00adnculo con el sentido original no puede romperse yendo en contra de la mens auctoris o del significado obvio del texto. Por consiguiente, ciertas teor\u00ed\u00adas contrapuestas, como la de Gadamer y Betti, pueden reconciliarse en la ex\u00e9gesis si admitimos la continuidad del Esp\u00ed\u00adritu como autor e int\u00e9rprete y entendiendo como \u00absujeto\u00bb no al individuo, sino a la Iglesia.<\/p>\n<p>La insistencia de Gadamer en el lenguaje como el fondo continuo de la tradici\u00f3n cultural que hace posible la fusi\u00f3n de horizontes entre el \u00abprejuicio\u00bb del lector y el horizonte del texto supone una ayuda para comprender la conexi\u00f3n entre tradici\u00f3n y Escritura. El lenguaje cristiano nace de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, de donde nace tambi\u00e9n el NT. La Iglesia contin\u00faa ese lenguaje deforma dependiente o independiente del NT. Los dos son inseparables para una recta comprensi\u00f3n tanto de la Biblia como de la tradici\u00f3n. El lenguaje de la \/tradici\u00f3n es en el que hemos nacido y el que nos ofrece la precomprensi\u00f3n para comprender el NT como libro. Cuando la reforma quiso separar la Escritura de la tradici\u00f3n y de la voz viva de la Iglesia, apart\u00f3 la Biblia del r\u00ed\u00ado en que navegaba para detenerla en la orilla seca.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el concepto mismo de tradici\u00f3n podr\u00ed\u00ada salir ganando con las especulaciones hermen\u00e9uticas de Dilthey y de Gadamer. La tradici\u00f3n no es ciertamente una repetici\u00f3n material, sino un crecimiento org\u00e1nico. Los diversos dogmas de la Iglesia son interpretaciones hermen\u00e9uticas de la revelaci\u00f3n apost\u00f3lica en el lenguaje de la \u00e9poca en que se han formulado. El error ser\u00ed\u00ada si se identificasen hasta tal punto el lenguaje y la sustancia que, al reformular el dogma en un lenguaje de nuestro tiempo, modific\u00e1semos su contenido. Entonces no ser\u00ed\u00ada ya \u00abtraducci\u00f3n\u00bb, sino invenci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n las limitaciones de Ebeling, que ve en la tradici\u00f3n la reformulaci\u00f3n de la autocomprensi\u00f3n frente a Dios (fe) de Jes\u00fas, pero sin un contenido de traditum que sirva de base conjuntiva.<\/p>\n<p>La insistencia, por ejemplo en Dilthey, en la historicidad del hombre y de la verdad es causa de muchos malentendidos. El hombre no tendr\u00ed\u00ada una naturaleza inmutablemente definible, sino que su definici\u00f3n cambiar\u00ed\u00ada con su propia autocomprensi\u00f3n en la historia. La verdad no tendr\u00ed\u00ada un fundamento ontol\u00f3gico, sino que cambiar\u00ed\u00ada con la historia. Se ve aqu\u00ed\u00ad la importancia del correctivo de Pareyson, que quiere reducir a la identidad del ser y de la verdad el proceso de la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica. La inmutabilidad de los dogmas presupone la estabilidad de una verdad que sea estable, aunque es obvio que un dogma debe interpretarse en relaci\u00f3n con su origen hist\u00f3rico y retraducirse dentro del horizonte de la situaci\u00f3n eclesial contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n bultmanniana entre la historia y la fe resulta nefasta para la hermen\u00e9utica cristiana. Ya K\u00e1semann hab\u00ed\u00ada advertido que Bultmann priva al cristiano del \u00abextra nos\u00bb de la salvaci\u00f3n, haci\u00e9ndola inmanente y gnostizante; pero en \u00faltimo an\u00e1lisis, si no me refiero a la historia, me quedo sin ning\u00fan criterio, ya que he de creer que Jes\u00fas es el Cristo, y no Ahrah\u00e1n o Mahoma. De hecho, Bultmann sostiene que yo no creo en Jes\u00fas porque \u00e9l sea el Cristo, sino que es Cristo porque mi fe lo ha hecho tal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la hermen\u00e9utica desmitizante de Bultmann es la consecuencia de esta separaci\u00f3n. A1 llamar \u00abmito\u00bb a cualquier injerencia del mundo trascendental en la concatenaci\u00f3n de las causas mundanas (con la \u00fanica excepci\u00f3n de mi acto de fe, que Bultmann dice que es sobrenatural), el te\u00f3logo de Marburgo desea evitar al hombre de hoy un \u00absacrificium intellectus\u00bb mas, prescindiendo de que Bultmann pide ya un sacrificium intellectus cuando niega a la fe un fundamento racional e hist\u00f3rico, un lenguaje cristiano que no corresponde a una realidad trascendental, sino s\u00f3lo a nuestra inmanencia, nos obliga a un \u00absacrificium spei\u00bb de salir del c\u00ed\u00adrculo de una existencia encerrada en el pecado. Una acci\u00f3n abstracta salv\u00ed\u00adfica de Dios carece de sentido si la separamos de la historia de la salvaci\u00f3n en su cruda realidad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad entra en juego la distinci\u00f3n ya recordada entre Bedeutung y Bedeutsamkeit, meaning y significance, es decir, el significado de una cosa en s\u00ed\u00ad misma y su significado para m\u00ed\u00ad. \u00bfC\u00f3mo puedo esperar que una doctrina tenga un significado para m\u00ed\u00ad si niego la validez de su significado en s\u00ed\u00ad? Y aqu\u00ed\u00ad entramos en el ancho campo de la gnoseolog\u00ed\u00ada en que se mueve toda la hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea. A1 identificar hermen\u00e9utica y comprensi\u00f3n sic et simpliciter, no nos salimos nunca de nuestra intencionalidad fenomenol\u00f3gica para poder definir el objeto de nuestra comprensi\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene necesidad de una epistemolog\u00ed\u00ada que presuponga no solamente una ontolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n una metaf\u00ed\u00adsica, para salir de la intersubjetividad y alcanzar alguna forma de objetivismo en el sentido que \u00e9ste tiene en la filosof\u00ed\u00ada perenne. En \u00faltimo an\u00e1lisis se trata de saber si podemos afirmar que Dios existe o no existe fuera de nosotros.<\/p>\n<p>El clima actual de nihilismo en filosof\u00ed\u00ada y de desintegraci\u00f3n de los valores no es ciertamente una ayuda para la teolog\u00ed\u00ada fundamental; pero es \u00e9ste el clima donde se mueve una parte de la hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad urgente de hermeneutas creyentes, tanto en el terreno filos\u00f3fico como en el teol\u00f3gico, que iluminen el camino a la hermen\u00e9utica cristiana en la Babel de voces que la rodean.<\/p>\n<p>BIBL.: ALTHAUS P., Die Theologie Martin Luthers, G\u00fctersloh 1963; BULTMANN R., Storia dei Vangeli Sinottici, Bolonia 1969 ID Jesucristo y mitolog\u00ed\u00ada, Barcelona 1970; DE LuBAC H., Es\u00e9g\u00e9se m\u00e9di\u00e9vale, Par\u00ed\u00ads 1959; DE MARJERIE B., Introduction \u00e1 17zistoire de 1 \u00e9x\u00e9g\u00e9se, 3 vols., Par\u00ed\u00ads 1980, EBELING G., Wort Gottes und Dadttion, Gotinga 1964; ID, Einf\u00fchrung in die theologische Sprachlehre, Tubinga 1971; ID, Hermeneutik, en RGG3 III, 242-262; ID, Tradition, en RGG3 VI, 974-984; FERRARIS M., Storia dell \u00e9rmeneutica, Mil\u00e1n 19892, , FucHs E., Marburger Hermeneutik, Tubinga 1969; ID, Zur Frage nach dem historischen Jesus, Tubinga 1960; GADAMER H.G., Verdad y m\u00e9todo, Salamanca 19883 GRANT R.M., A Short Histqry of the Interpretation of the Bible, Nueva York 1963; GRECH P., Ermeneutica e te\u00e1logia b\u00ed\u00adblica, Roma 1986; ID, Hermen\u00e9utica, en Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Madrid 1990, 733-762; HEIDEGGER M., El ser y el tiempo, M\u00e9xico 196711; ID; Unterwegs zur Sprache, Pf\u00fclfingen 1959 HIRSCH E.D., Validity in Interpretation, New Haven 1967; HEIJNS R., Sprache des Glaubens: Theologie von E. 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La hermen\u00e9utica conciliar puede y debe considerarse como una parcela espec\u00ed\u00adfica del actual modo de interpretaci\u00f3n de textos. Por eso la interpretaci\u00f3n conciliar se regir\u00e1, en gran parte, por los principios y criterios metodol\u00f3gicos de la hermen\u00e9utica general y, en su dimensi\u00f3n m\u00e1s peculiar, por criterios propios y espec\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>En efecto, la hermen\u00e9utica -o arte de la interpretaci\u00f3n acertada tiene una amplitud realmente interdisciplinar, que abarca lo mismo las cuestiones filos\u00f3ficas, que la ex\u00e9gesis de la Escritura o el an\u00e1lisis del magisterio eclesi\u00e1stico. Dentro de esta \u00faltima \u00e1rea encuentra su lugar la interpretaci\u00f3n de los concilios.<\/p>\n<p>2. EL ACERCAMIENTO INTERPRETATIVO AL TEXTO. La necesidad de un acercamiento met\u00f3dico adecuado, objetivo y espiritual a los textos escritur\u00ed\u00adsticos o dogm\u00e1ticos se ha dejado sentir desde antiguo. Tanto Or\u00ed\u00adgenes como san Agust\u00ed\u00adn formulan -al menos impl\u00ed\u00adcitamente- dos principios hermen\u00e9uticos importantes: 1) No s\u00f3lo hay que expresar la letra de los textos, sino la realidad espiritual que tales textos quieren expresar. 2) La regla de fe es normativa en la interpretaci\u00f3n: Dicho de otra manera: la hermeneusis no es algo exterior a la regla de fe. Su raz\u00f3n de ser consiste en mostrar con la mayor claridad posible lo que esa misma regla de fe significa.<\/p>\n<p>Por eso, desde antiguo, se comprendi\u00f3 que interpretar no era tan s\u00f3lo dar cuenta de la letra (littera), sino manifestar la realidad cristol\u00f3gica y espiritual que el texto esconde (allegoria); penetrar en la forma de vida moral y evang\u00e9lica que el texto sugiere (tropologia) y entender en claroscuro la realidad m\u00ed\u00adstica y escatol\u00f3gica a la que el texto apunta (anagogia). De esta comprensi\u00f3n brotan los cuatro sentidos de la Escritura -literal, aleg\u00f3rico, tropol\u00f3gico y anag\u00f3gico- que el d\u00ed\u00adstico medieval recuerda: \u00abLittera gesta docet, quid credas allegoria, \/ Moralis quid agas, quo tendas anagogia\u00bb (ef H. DE LuBAc, Ex\u00e9g\u00e9se m\u00e9di\u00e9vale,1\/ 1, Aubier, Par\u00ed\u00ads, p. 23).<\/p>\n<p>3. INFLUJO DE LA FILOSOF\u00ed\u008dA HERMENEUTICA MODERNA EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA. Hasta los a\u00f1os setenta, los te\u00f3logos cat\u00f3licos hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo en la cuenta de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica del existir y del conocer humanos. Simult\u00e1neamente descubr\u00ed\u00adan la historia como lugar propio de la revelaci\u00f3n de Dios. La dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la teolog\u00ed\u00ada conllevaba la recuperaci\u00f3n de sus dimensiones antropol\u00f3gica, cristoc\u00e9ntrica, hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y escatol\u00f3gica: donde la historia culmina en la plenitud del reino de Dios (ah\u00ed\u00ad tend\u00ed\u00ada la anagog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>El estudio hist\u00f3rico fue el instrumento adecuado para el tipo de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que requer\u00ed\u00ada el descubrimiento de la historia. Pero a partir de los a\u00f1os setenta la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica perfecciona ese instrumento -el estudio hist\u00f3rico-, enriqueci\u00e9ndolo con una consecuente dimensi\u00f3n hermen\u00e9utica. Un art\u00ed\u00adculo famoso levantar\u00e1 acta de la nueva situaci\u00f3n creada: C. Dumont, De trois dimensions retrouv\u00e9s en th\u00e9ologie: eschatologie, orthopraxie, hermen\u00e9utique (en \u00abNRT\u00bb 92 [1970] 561).<\/p>\n<p>La moderna corriente no pretende \u00absolicitar los textos\u00bb, como dec\u00ed\u00ada Ren\u00e1n con cinismo, haci\u00e9ndoles decir subjetivamente lo que ellos no dicen en su objetividad. Al contrario: se trata de acercarse a la objetividad del texto: pero a una objetividad viva y real, propia de una \u00e9poca pasada, si bien capaz de llegar a tener significaci\u00f3n tambi\u00e9n en el presente. De la mano de Dilthey podemos decir que la hermen\u00e9utica no busca la deformaci\u00f3n subjetiva de los hechos, sino la afinidad del int\u00e9rprete con el texto interpretado.<\/p>\n<p>En segundo lugar, y en la l\u00ed\u00adnea de Heidegger, la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica tiene muy en cuenta el papel del lenguaje. El lenguaje es, en efecto, el puente que une las dos orillas: la de nuestro presente y la del remoto pasado, inmerso seguramente en una cultura y en una concepci\u00f3n del mundo distintas. As\u00ed\u00ad, el lenguaje -que se articula como pregunta en la famosa pre-comprensi\u00f3n, o idea previa que siempre tenemos del objeto de estudio- se articula tambi\u00e9n como respuesta mediante el acercamiento al texto y mediante su intelecci\u00f3n, lo que supone un \u00abcuerpo a cuerpo\u00bb cognoscitivo con el objeto que queremos conocer. Entre la precomprensi\u00f3n como pregunta y la comprensi\u00f3n como respuesta final se desarrolla, como espiral sin fin, el famoso c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico.<\/p>\n<p>Finalmente, ha sido Gadamer quien ha cultivado y transmitido con mayor pedagog\u00ed\u00ada las intuiciones de Heidegger. El c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico muestra algo que est\u00e1 inscrito en la misma realidad: no expresa tan s\u00f3lo la forma del conocer humano, sino la estructura ontol\u00f3gica (real) de ese mismo proceso del conocer, en virtud del cual el texto o el acontecimiento hist\u00f3rico condicionan realmente al sujeto investigador, al tiempo que \u00e9ste se anticipa a entender: se atreve a saltar de la precomprensi\u00f3n subjetiva hasta el sentido objetivo del texto, mediante la famosa anticipaci\u00f3n de sentido que tanto ha ponderado Gadamer.<\/p>\n<p>Esta es la operaci\u00f3n en virtud de la cual el investigador entra en el texto o en el acontecimiento del pasado. La anticipaci\u00f3n no es, por tanto, una simple operaci\u00f3n subjetiva por la cual el sujeto adivina o intuye el sentido sin base alguna. No. El sujeto realiza la anticipaci\u00f3n impelido y sostenido por la tradici\u00f3n, que abarca tanto el texto investigado y su matriz cultural (sincron\u00ed\u00ada) como la historia real de su g\u00e9nesis, interpretaci\u00f3n y consecuencias (diacron\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>4. PRINCIPIOS Y CRITERIOS DE HERMENEUTICA CONCILIAR. P. Fransen, P. Schoonenberg y C. Molar\u00c2\u00a1 ofrecieron una visi\u00f3n sugerente y equilibrada de los criterios de interpretaci\u00f3n. La obra de J. M.8 Rovira Trento. Una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica intent\u00f3 aplicarlos. Encuentran confirmaci\u00f3n y perfeccionamiento en la magna obra de Piet Fransen Hermeneutics of the Councils and other studies (University Press, Lovaina 1985).<\/p>\n<p>1) Partir de una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica exhaustiva. La primera tarea de una correcta hermen\u00e9utica del magisterio es la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Comprende la investigaci\u00f3n gen\u00e9tica de los acontecimientos (dimensi\u00f3n diacr\u00f3nica) y la investigaci\u00f3n de los textos y acontecimientos culturales simult\u00e1neos al concilio o texto estudiado (sincron\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>2) Fase retrospectiva. Ante la dificultad de determinar de modo preciso y adecuado el sentido de las f\u00f3rmulas antiguas, a causa de la diferente perspectiva que suele tener el investigador actual, \u00e9ste nunca deber\u00e1 caer en el anacronismo de interpretar el pasado imponiendo su precomprensi\u00f3n propia. Deber\u00e1 interpretar el texto antiguo de acuerdo con las categor\u00ed\u00adas propias de su \u00e9poca (fase retrospectiva, receptiva del pasado, como dec\u00ed\u00ada J. Alfaro).<\/p>\n<p>3) Fase introspectiva. La afinidad del int\u00e9rprete con el texto interpretado (Dilthey) tiene su antecedente en la famosa afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica seg\u00fan la cual el cognoscente se hace una sola cosa con lo conocido. Eso implica, en la terminolog\u00ed\u00ada de Alfaro, una fase introspectiva de asimilaci\u00f3n: no s\u00f3lo para ver c\u00f3mo procedieron las cosas cronol\u00f3gicamente (de ah\u00ed\u00ad surge la cr\u00f3nica, pero no la hermen\u00e9utica), sino para comprender la ocasi\u00f3n que dio motivo al concilio; cu\u00e1l fue su punto de partida doctrinal; cu\u00e1l la forma de pensar de los padres y te\u00f3logos (los que estaban dentro del aula conciliar y los que estaban fuera); los t\u00e9rminos precisos en los que se plantean los problemas, as\u00ed\u00ad como las causas que los generan. As\u00ed\u00ad se podr\u00e1 comprender finalmente el contenido, el alcance y la intenci\u00f3n de las respuestas conciliares. As\u00ed\u00ad se podr\u00e1 leer en positivo lo que el concilio dijo, por qu\u00e9 lo dijo, lo que el concilio no lleg\u00f3 a decir y por qu\u00e9 no lo dijo.<\/p>\n<p>4) S\u00ed\u00adntesis: llegar a la intencionalidad del concilio. La hermen\u00e9utica debe llegar al sentido profundo de las f\u00f3rmulas antiguas, y \u00e9ste es precisamente el objeto de la investigaci\u00f3n. Es un sentido literal; pero lo podr\u00ed\u00adamos llamar profundo. Porque, basado en la letra, llega a leer la realidad que la letra expresa. La interpretaci\u00f3n debe dar cuenta de la forma de pensar. Denkfornt o principium formale, seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada de J.B. Metz; debe dar cuenta del \u00absingle topic\u00bb(Lonergan), o de la intencionalidad o punta tendencial que el concilio expresa. Esta-intencionalidad se halla no s\u00f3lo en lo que el concilio ha dicho con un lenguaje declarativo o performativo -en este sentido, ser\u00e1 bueno establecer con precisi\u00f3n qu\u00e9 doctrina ha descartado (Umberg, Fransen, Rahner)-, sino en lo que ha hecho.<\/p>\n<p>5) De la raz\u00f3n t\u00e9cnica a la \u00abratio fide illustrata\u00bb(Vaticano I). Para alcanzar el sentido profundo de los textos no s\u00f3lo es necesaria la raz\u00f3n t\u00e9cnica del int\u00e9rprete -en continua purificaci\u00f3n de sus medios t\u00e9cnicos de an\u00e1lisis-, sino que es necesario que este int\u00e9rprete se coloque en el fundamento y en la comuni\u00f3n de la fe eclesial, liara poder llegar a una interpretaci\u00f3n espiritual de la materia estudiada, de acuerdo con la ortodoxia y con la ortopraxis.<\/p>\n<p>6) Criterio de la totalidad de la fe. Es una explicitaci\u00f3n del anterior. La realidad de la revelaci\u00f3n es unitaria. Es, nada menos, la unidad de Dios, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu, que se comunica a los hombres reunidos en el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo. Tal unidad es la causa de que les diversas verdades de fe aparezcan articuladas como los art\u00ed\u00adculos de las confesiones de fe (credos). De ah\u00ed\u00ad que la interpretaci\u00f3n correcta de un dogma, de una verdad teol\u00f3gica, deba hacerse teniendo en cuenta los restantes art\u00ed\u00adculos o misterios que constituyen la totalidad de la fe.<\/p>\n<p>7) Fase prospectiva. Una vez realizadas las fases retrospectiva e introspectiva, es leg\u00ed\u00adtima la apertura al presente y al futuro. La pregunta: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene hoy, para nosotros, tal declaraci\u00f3n o definici\u00f3n conciliar?, es algo no s\u00f3lo inevitable, sino leg\u00ed\u00adtimo.<\/p>\n<p>Ocurre entonces algo muy notable. Se da una verdadera fusi\u00f3n de horizontes culturales: el de ayer y el propio del investigador actual. Una observaci\u00f3n se impone: el lenguaje es el puente entre el pasado y la actualidad. Pero hay un puente m\u00e1s s\u00f3lido todav\u00ed\u00ada. De manera que, si el lenguaje es realmente enlace entre la orilla del pasado y la del presente, se debe a que la realidad misma de la revelaci\u00f3n -de la cual el lenguaje quiere ser expresi\u00f3n fiel- se extiende como un enlace ontol\u00f3gico, lleno de significaci\u00f3n, entre pasado y presente.<\/p>\n<p>En efecto, as\u00ed\u00ad como \u00abla fe no termina en las formulaciones, sino en la realidad\u00bb, como dec\u00ed\u00ada Tom\u00e1s de Aquino, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n no acaba en la letra, sino en la revelaci\u00f3n misma expresada por el lenguaje. La hermen\u00e9utica quiere captar correctamente la revelaci\u00f3n que emerge conceptualmente en los diversos momentos de la diacron\u00ed\u00ada. De ah\u00ed\u00ad la gran importancia del m\u00e9todo interpretativo correcto.<\/p>\n<p>A estos criterios b\u00e1sicos pueden a\u00f1adirse el de la ortopraxis y el de la correlaci\u00f3n. Se mantiene el criterio de ortopraxis cuando una interpretaci\u00f3n adecuada no s\u00f3lo ayuda a pensar bien, sino a orientarse correctamente hacia el reino de Dios. Se mantiene el criterio de correlaci\u00f3n cuando en la fase prospectiva se expresan de tal manera las f\u00f3rmulas antiguas que adquieren un significado interesante para el hombre actual, que de alguna manera ve c\u00f3mo la formulaci\u00f3n de la antig\u00fcedad apuntaba a aspectos de su vida y de su experiencia.<\/p>\n<p>5. EL CIRCULO HERMENEUTICO Se trata de un c\u00ed\u00adrculo o, mejor, de una espiral en la que est\u00e1n implicados el sujeto investigador y el objeto de su estudio (un concilio, en nuestro caso). Son relevantes como momentos sucesivos de este c\u00ed\u00adrculo: a) la g\u00e9nesis del acontecimiento conciliar: en el caso de Trento, el despertar y el significado de la reforma protestante; b) el acontecimiento en s\u00ed\u00ad mismo y en su circunstancia sincr\u00f3nica: las Actas de Trento; la teolog\u00ed\u00ada protestante y la teolog\u00ed\u00ada controvers\u00ed\u00adstica; c) el entorno econ\u00f3mico, social y cultural del concilio es relevante para entender los hechos con mayor realismo y profundidad, pero el paso a este entorno supone adentrarse en un \u00e1mbito interdisciplinar d) las consecuencias hist\u00f3ricas m\u00e1s directas y pr\u00f3ximas del concilio en cuesti\u00f3n; e) no es de suyo necesario el estudio de las consecuencias remotas, si bien tales consecuencias forman parte del subsuelo en el que est\u00e1 situado el investigador, y ello es decisivo para comprender el car\u00e1cter circular del proceso hemen\u00e9utico; f) la situaci\u00f3n del sujeto coincide, pues, en todo o en parte, con las consecuencias objetivas del concilio; por ejemplo, la eclesiolog\u00ed\u00ada desplegada por el Vaticano I forma parte de la situaci\u00f3n del sujeto que lo investiga; g) la persona del investigador, con su precomprensi\u00f3n, su campo de intereses, etc.<\/p>\n<p>En resumen, el int\u00e9rprete pone algo de s\u00ed\u00ad mismo en el texto: su precomprensi\u00f3n, sus preferencias e intereses, su modo de comprender, su situaci\u00f3n&#8230; En el proceso hermen\u00e9utico tales aportaciones subjetivas deben tender a la transparencia, bien entendido que la transparencia y la objetividad totales son imposibles. Por eso, al investigador no le mueve el ideal de salirse del c\u00ed\u00adrculo de la historia -porque hist\u00f3rico es el c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico-, sino el de saber en cada momento d\u00f3nde est\u00e1 situado y cu\u00e1les son todav\u00ed\u00ada sus prejuicios. El objeto, igualmente, pone tambi\u00e9n mucho de s\u00ed\u00ad mismo en el int\u00e9rprete. Quien estudia a Trento se sabe marcado por este acontecimiento y situado al final de las consecuencias hist\u00f3ricas que Trento gener\u00f3: \u00abEn el dominio de la hermen\u00e9utica, se tiende a la identidad entre sujeto y objeto. El objeto s\u00f3lo puede ser aprehendido a trav\u00e9s de los instrumentos de comprensi\u00f3n aportados por el sujeto, pero la manera que tiene el sujeto de elaborar estos instrumentos aparece en s\u00ed\u00ad misma determinada por el conjunto de su situaci\u00f3n; ahora bien, es esta situaci\u00f3n la que constituye precisamente el objeto de estudio que uno se esfuerza por comprender\u00bb (J. LADRIERE, L \u00e1rticulation du sens I, Discours scientifique el parole de Zafo\u00c2\u00a1, Par\u00ed\u00ads 1970, 46).<\/p>\n<p>Queda mostrada la circularidad sin fin del proceso hermen\u00e9utico: la situaci\u00f3n del sujeto est\u00e1 incrustada -forma parte- de las consecuencias del evento estudiado. Pero tal acontecimiento no desvela su ser objetivo si no es a la inteligencia y a la sensibilidad del sujeto que lo estudia. Por eso puede decirse que la verdad tiene su mansi\u00f3n en el entendimiento y que cuanto m\u00e1s perfecta es la manera de estar lo conocido en el sujeto, m\u00e1s perfecto es el conocimiento (SANTO TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO, S. TH. Iq., 12, a. 4 co; q. 14, a. 6 ad I).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV. El Concilio y los Concilios, Madrid 1962; AA. V V., Magistero e morale, Principi teoretici di ermeneutica e lettura ermeneutica di documenta magisteriali, III Congresso dei teologi moralista a Padova, 1970, Bolonia 1970; BEINERT W., Diccionario de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, Barcelona, 1990; EICHER P., Diccionario de conceptos teol\u00f3gicos I, H.-G. STORRE, Hermen\u00e9utica, Barcelona 1989, 470-478; FRANSEN P.F., Hermeneutics of the Councils arad other studies, Lovaina 1985; GADAMER H.G., Verdad y m\u00e9todo, Salamanca 1977; KERN W, y NIEMANN F.-J., El conocimiento teol\u00f3gico, Barcelona 1986; LAnRI$RE J., L \u00e1rticulation du sens I, Discours scientifique et parole de la joi, Par\u00ed\u00ads 1970; DE Luanc H., Ex\u00e9g\u00e9se m\u00e9di\u00e9vale. Les quatre seas de 1 E&#8217;criture I\/ 1, Par\u00ed\u00ads 1959; ROVIRA BELLOSOJ.M., Trento. Una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, Barcelona 1979; ID, La obra reciente de Juan Aljaro a la luz de su propia metodolog\u00ed\u00ada, en Fides quae per earitatem operatur. Homenaje al P. Juan Alfaro, S.I, en sus 75 a\u00f1os, Bilbao 1989, 37-51; SCIiILLEREECICX E., Interpretaci\u00f3n de lafe. Aportaciones a una teolog\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica y critica, Salamanca 1973; SHOONENBERG P., DE RUDDER J.-P., VAN IERSEL B., FRANSEN P. y DRIESSEN W.C.H., Listterpret\u00e1zione del dogma, Brescia 1972.<\/p>\n<p>J.M.a Rovira Belloso<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La hermen\u00e9utica dentro delA T. II. La hermen\u00e9utica jud\u00ed\u00ada deIAT. III. La hermen\u00e9utica deIAT en eINT. IV. La hermen\u00e9utica delATen la edad patr\u00ed\u00adstica: 1. Justino; 2. Ireneo; 3. La escuela alejandrina:<br \/>\nClemente y Or\u00ed\u00adgenes; 4. La escuela antioquena: Diodoro, Teodoro de Mopsuestia, Juan Cris\u00f3stomo; 5. Los padres capadocios; 6. Los padres latinos: Jer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn. V. La Edad Media. VI. La hermen\u00e9utica protestante. VII. El racionalismo. VIH. La hermen\u00e9utica como problema fil\u00f3sei\/\u00ed\u00ad-corteol\u00f3gico. IX. Bultmann y las diversas escuelas modernas: 1. La \u2020\u0153Nueva Hermen\u00e9utica\u2020\u009d; 2. Las \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas\u2020\u009d. X. La hermen\u00e9utica cat\u00f3lica hasta el Vaticano uy en el per\u00ed\u00adodo poscondiiar. Xl. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nLa palabra \u2020\u0153hermen\u00e9utica\u2020\u009d se deriva del griego hermene\u00fa\u00f3, que significa traducir (de una lengua extranjera), interpretar, poner en palabras, expresar en un lenguaje. Muchas ve-ces es sin\u00f3nimo de \u00c2\u00a1ex\u00e9gesis (cir., ex\u00e9gesis), explicaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n. En relaci\u00f3n con la explicaci\u00f3n de la Escritura, estas dos palabras son equivalentes hasta el siglo XVIII. cuando la palabra \u2020\u0153hermen\u00e9utica\u2020\u009d asume varios matices de significado seg\u00fan las diversas escuelas y teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas. Hoy se prefiere llamar \u2020\u0153ex\u00e9gesis\u2020\u2122 a aquel an\u00e1lisis del texto b\u00ed\u00adblico destinado a descubrir lo que quer\u00ed\u00ada decir el autor a sus contempor\u00e1neos, y \u2020\u0153hermen\u00e9utica\u2020\u009d a lo que el mismo texto nos dice hoy a nosotros en un contexto distinto y en un lenciuaie comprensible al hombre moderno.<br \/>\n1256<br \/>\n1. LA HERMENEUTICA DENTRO DEL AT.<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n de la Biblia comienza en la misma Biblia, bien en el AT -los libros posteriores que interpretan a los anteriores-, bien en el NT, que interpreta al AT. La reinterpretaci\u00f3n o relectura dentro del AT se realiza por medio de glosas, de cambios de palabras, de vinculaciones redaccionales de or\u00e1culos originalmente distintos, que se relacionan para explicarse mutuamente; tambi\u00e9n se hace a veces agrupando en un solo libro a diferentes autores (como en Is y en Za) o bien a trav\u00e9s de referencias expl\u00ed\u00adcitas (p.ej., Daniel interpreta los setenta a\u00f1os de Jerem\u00ed\u00adas como setenta septenarios de a\u00f1os: Dan 9,24ss; Jr25,12; Jr29,1O). Un ejemplo cl\u00e1sico de reinterpretaci\u00f3n es Is 14,24-26, que originalmente era un or\u00e1culo contra Asir\u00ed\u00ada; dos siglos m\u00e1s tarde fue adaptado contra Babilonia, luego se extendi\u00f3 a todos los enemigos de Israel, hasta llegar a asumir dimensiones es-catol\u00f3gico-mesi\u00e1nicas en el targum. El principio que gu\u00ed\u00ada semejante relectura es que \u2020\u0153la palabra de Dios permanece para siempre\u2020\u009d y no se agota en la circunstancia contingente de los tiempos del profeta. El Ps 2, por ejemplo, que era quiz\u00e1 en su origen un poema de corte escrito con ocasi\u00f3n de la coronaci\u00f3n de un rey de Jud\u00e1, se sigue recitando tambi\u00e9n en el destierro, cuando ya no hay rey, asumiendo un significado mesi\u00e1nico, que aparecer\u00e1 claramente en los Salmos de Salom\u00f3n (17,26). De esta forma algunos pasajes casi llegan a perder la paternidad del escritor para asumir la del lector, de la sinagoga que lee e interpreta el texto tras la provocaci\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos, que asumen la funci\u00f3n de principio hermen\u00e9utico.<br \/>\n1257<br \/>\nII. LA HERMENEUTICA JUDIA DEL AT.<br \/>\nEn la \u00e9poca de Jes\u00fas encontramos ya t\u00ed\u00adna colecci\u00f3n de libros con valor can\u00f3nico. Los m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n son diversos. El t\u00e9rmino miaras, usado de ordinario para denotar la ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada del siglo i, es comprensivo, y se divide en halakah, es decir, la ex\u00e9gesis del texto b\u00ed\u00adblico que buscaba la actualizaci\u00f3n de los diversos preceptos de la ley, y en haggadah, que ilustraba lo que nosotros llamar\u00ed\u00adamos la historia de la salvaci\u00f3n, quiz\u00e1 con interpolaci\u00f3n de relatos tradicionales para embellecer el texto b\u00ed\u00adblico explicado. La ense\u00f1anza midr\u00e1sica es oral, y la encontramos sobre todo en la literatura intertestamentaria y en el targum. Pero m\u00e1s tarde proliferan los mi-drasim, aut\u00e9nticos comentarios, tanto hal\u00e1kicos, en la \u00e9poca tanna\u00ed\u00adtica, como hagg\u00e1dicos, en la de los amo-raim. En este per\u00ed\u00adodo los rabinos distingu\u00ed\u00adan adem\u00e1s la ex\u00e9gesis pesat, m\u00e1s adicta a la letra, y la deraS, m\u00e1s hermen\u00e9utica y teol\u00f3gica. Cuando se habla de la ex\u00e9gesis rab\u00ed\u00adnica no hay que olvidar que el judaismo es una ortopraxis m\u00e1s que una ortodoxia, y que en \u00e9l todo se centra en la observancia precisa y atenta de los preceptos de la t\u00f3rah, interpretada despu\u00e9s del 70 d.C. de forma exclusivamente farisaica. La tradici\u00f3n de los fariseos reivindicaba un origen mosaico, y el miaras se esforzaba, particularmente con las siete reglas de Hillel, en re-conducir la pr\u00e1ctica de los fariseos al texto sagrado. En efecto, la halakah es una ex\u00e9gesis jur\u00ed\u00addica, mientras que muchas veces la haggadah expresa una piedad profunda.<br \/>\nHemos dicho que el m\u00e9todo de ex\u00e9gesis rab\u00ed\u00adnica se hace exclusivo a partir del a\u00f1o 70 d.C. En la \u00e9poca de Jes\u00fas coexist\u00ed\u00ada con otros m\u00e9todos exeg\u00e9ticos. Es bien conocido el ale-gorismo de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada. Este apologeta de la di\u00e1spora quer\u00ed\u00ada demostrar al mundo helenista que la verdadera sabidur\u00ed\u00ada filos\u00f3fica se encuentra en los libros hebreos. Por consiguiente, los relatos b\u00ed\u00adblicos y los personajes de la historia hebrea se convert\u00ed\u00adan en s\u00ed\u00admbolos muchas veces de las virtudes estoicas. La ex\u00e9gesis filoniana pasa a ser m\u00e1s tarde el modelo de la ex\u00e9gesis cristiana aleg\u00f3rica de la escuela de Alejandr\u00ed\u00ada.<br \/>\nTambi\u00e9n las sectas religiosas de la Palestina del siglo i ten\u00ed\u00adan su m\u00e9todo exeg\u00e9tico, hoy llamado miaraspeser. Era el m\u00e9todo preferido de la comunidad de Qumr\u00e1n, que le\u00ed\u00ada ciertos pasajes de la Escritura vers\u00ed\u00adculo a vers\u00ed\u00adculo, a\u00f1adi\u00e9ndoles una explicaci\u00f3n relativa a las peripecias, la historia y los personajes de la secta. Esa explicaci\u00f3n iba precedida de la pala-brapisr\u00f3, o sea \u2020\u0153el significado de este vers\u00ed\u00adculo es&#8230;\u2020\u009d; de ah\u00ed\u00ad el nombre de peser. Pero lo que m\u00e1s interesa en este m\u00e9todo de ex\u00e9gesis es el hecho de que en el texto estaba encerrado un significado misterioso, revelado \u00fanicamente al maestro de justicia ya los miembros que formaban la comunidad de los \u00faltimos tiempos, objeto de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nLa ex\u00e9gesis de los saduceos se distingu\u00ed\u00ada de la de los fariseos en que el partido del templo admit\u00ed\u00ada solamente, los cinco libros de Mois\u00e9s como autoridad y \u2020\u0153no aceptaba las tradiciones fariseas, especialmente las que se refer\u00ed\u00adan a la resurrecci\u00f3n y al mundo de los \u00e1ngeles.<br \/>\nDespu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo en el a\u00f1o 70 d.C. desaparecieron los saduceos, as\u00ed\u00ad como la comunidad de Qumr\u00e1n. La di\u00e1spora tuvo que alinearse entonces con el farise\u00ed\u00adsmo que predominaba en la academia de J\u00e1bne (o Jamnia), la cual se convirti\u00f3 en la \u00fanica representante del rabinis-mo que dio origen al Talmud y a los grandes midrasim [1 Lectura jud\u00ed\u00ada de la Biblia].<br \/>\n1258<br \/>\nIII. LA HERMENEUTICA DEL AT EN EL NT.<br \/>\nLas tendencias exeg\u00e9ticas del judaismo del siglo i se reflejan tambi\u00e9n en el NT, pero en una perspectiva totalmente distinta. Ya Jes\u00fas, en los dichos recogidos en los sin\u00f3pticos, que son suyos sin duda alguna, aunque no usa nunca la alegor\u00ed\u00ada, sino la tipolog\u00ed\u00ada, sigue los m\u00e9todos que se usaban formalmente en sus tiempos: el miaraspeser(Lc 4,16-21), los midddt de Hillel (qal waho-mer: Mc 2,25-28) y, cuando expone los mandamientos, el m\u00e9todo hala-kahpesat. Sin embargo, Jes\u00fas no deduce sus ense\u00f1anzas de la Biblia, como hac\u00ed\u00adan los rabinos. El viene a traer una nueva revelaci\u00f3n y habla con autoridad propia, reinterpretando incluso los antiguos preceptos en las seis \u2020\u0153ant\u00ed\u00adtesis\u2020\u009d de Mt 5,21-48. Su relaci\u00f3n con el AT tiene que entenderse como cumplimiento prof\u00e9tico y como perfeccionamiento moral (seg\u00fan el doble sentido de pler\u00f3sai en Mt 5,17). En efecto, \u00e9l se aplica a s\u00ed\u00ad mismo el Ps 110, Is 61, Is 53 y varios pasajes de Za, adem\u00e1s de Dan 7, disoci\u00e1ndose del uso que de estos textos hac\u00ed\u00adan las escuelas rab\u00ed\u00adnicas de su tiempo. As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, aun manteniendo el m\u00e9todo exeg\u00e9tico, parte de un principio hermen\u00e9utico nuevo para llegar a conclusiones exeg\u00e9ticas originales en la Palestina de su tiempo.<br \/>\nTambi\u00e9n despu\u00e9s de pascua los autores del NT, especialmente Pablo, siguen los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos contempor\u00e1neos sin apartarse de ellos; pero el principio hermen\u00e9utico a cuya luz se lee toda la Biblia es ahora la.resurrecci\u00f3n y la actividad del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. En casi todos los escritos de Pablo encontramos, por ejemplo, una ex\u00e9gesis t\u00ed\u00adpicamente ra-b\u00ed\u00adnica y midr\u00e1sica seg\u00fan el esquema de las siete reglas de Hillel. Pablo usa con frecuencia la aproximaci\u00f3n de varios textos de la Escritura que se explican mutuamente y que los rabinos llamaban \u2020\u0153collares de perlas\u2020\u009d (Rm 3; Rm 4; Rm 9-11). Pero a veces Pablo utiliza la alegor\u00ed\u00ada (,o la tipolog\u00ed\u00ada?); por ejemplo, en Gal 4,21-31, la conocida alegor\u00ed\u00ada sobre Sara y Agar; en 1 Co 9,9, la prohibici\u00f3n de poner el bozal al buey que trilla no se refiere en Pablo a los bueyes, como en el pasaje b\u00ed\u00adblico original, sino a los predicadores del evangelio. Encontramos tambi\u00e9n en Pablo el midras pe-ser no s\u00f3lo cuando actualiza ciertos pasajes como \u2020\u0153la piedra era Cristo\u2020\u009d (1 Co 10,3s), sino tambi\u00e9n cuando habla del misterio escondido durante siglos y revelado ahora a \u00e9l mismo (Rm 16,25-27 Col 1,26ss; Ef 3,1-11).<br \/>\nPero lo que podr\u00ed\u00adamos llamar el problema hermen\u00e9utico por excelencia para los autores del NT es el valor que atribu\u00ed\u00adan al AT en cuanto libro formado por leyes y profec\u00ed\u00adas. En efecto, los diferentes autores no tienen un modo un\u00ed\u00advoco de situarse ante el AT; m\u00e1s a\u00fan, en el mismo autor se observan diferentes modelos de lectura, que servir\u00e1n luego como prototipos de interpretaci\u00f3n para los padres de la Iglesia.<\/p>\n<p>Encontramos: a) el modelo aleg\u00f3rico, especialmente en Heb, que emplear\u00e1n muchas veces los padres; b) el modelo tipol\u00f3gico, donde los personajes o los acontecimientos veterotestamentarios indican personajes o acontecimientos del NT; c) el modelo del pedagogo, seg\u00fan el cual la ley era el pedagogo que nos ten\u00ed\u00ada que conducir a Cristo, funci\u00f3n que ya ha caducado (Ga 3,24); d) modelo del acusador, seg\u00fan el cual la ley se dio para se\u00f1alar nuestros pecados y mostrarnos la necesidad de la gracia redentora (Ga 3,19); e) el modelo del cumplimiento, especialmente en las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas o escatol\u00f3gicas; f) el modelo de la superaci\u00f3n; la ley ha quedado superada en las prescripciones lit\u00fargicas y de pureza\/impureza; g) el modelo del mandamiento, que mantiene la obligatoriedad de los preceptos morales, particularmente el dec\u00e1logo (St 2,11); h) el modelo de la radi-calizaci\u00f3n o perfeccionamiento de los mandamientos externos, como en las ant\u00ed\u00adtesis de Mt 6; \u00ed\u00ad),el modelo hist\u00f3-rico-salv\u00ed\u00adfico, utilizado por Pablo en Rom 9 para indicar que Dios no ha cambiado su manera de actuar al llamar a los gentiles, sino que repite lo que hab\u00ed\u00ada hecho anteriormente; j) el modelo ling\u00fc\u00ed\u00adstico, seg\u00fan el cual el AT es utilizado como fuente de lenguaje teol\u00f3gico para expresar ideas neotestamentarias; k) el modelo apocal\u00ed\u00adptico, que utiliza el AT como fuente de alusiones para construir una visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica cristiana con el resucitado en el centro.<br \/>\nSe da, por tanto, entre el AT y el NT tal integraci\u00f3n que los hace inseparables e ininteligibles al uno sin el otro. Tambi\u00e9n para el NT la profec\u00ed\u00ada es como una \u2020\u0153l\u00e1mpara que luce en lugar tenebroso hasta que alboree el d\u00ed\u00ada y el lucero de la ma\u00f1ana despunte en vuestros corazones\u2020\u009d (2P 1,19).<br \/>\n1259<br \/>\nIV. LA HERMENEUTIQA DEL AT EN LA EDAD PATRISTICA.<br \/>\nLa hermen\u00e9utica patr\u00ed\u00adstica nace en el siglo Ii, en un clima pol\u00e9mico antijud\u00ed\u00ado, antipagano y antign\u00f3stico. La pol\u00e9mica contra los jud\u00ed\u00ados, que a comienzos del siglo n hab\u00ed\u00adan cerrado ya el canon \u2020\u0153palestinen-se atribuy\u00e9ndole una autoridad absoluta, y contra los gn\u00f3sticos, que en su mayor parte atribu\u00ed\u00adan la creaci\u00f3n del AT al demiurgo malo, pon\u00ed\u00ada necesariamente en el centro de la discusi\u00f3n el valor y el modo de interpretar la \u2020\u0153Biblia\u2020\u009d, es decir, el AT.<br \/>\n1260<br \/>\n1. Justino.<br \/>\nJustino, en el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, dirige la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada, a veces un tanto ingenua, usando el AT de forma materialmente literal. A veces cita antiguos mi-drasim cristianos, sacados de colecciones de testimonia targumizados. Distingue entre ley y profec\u00ed\u00ada. La ley de las prescripciones mosaicas conten\u00ed\u00ada preceptos universales (Dial. 90), m\u00e1s otros preceptos dados a los hebreos para que no cayeran en la idolatr\u00ed\u00ada (ibid). La profec\u00ed\u00ada puede tener lugar por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, o bien mediante sucesos que son otros tantos typoi de lo que habr\u00e1 de suceder, o bien mediante l\u00f3goi, palabras prof\u00e9ticas directas, proferidas por los profetas (Dial. 114). El principio her-men\u00e9utico con que Justino justifica la no obligatoriedad de la ley mosaica es que una ley dada posteriormente y una alianza hecha despu\u00e9s anulan o hacen anticuadas las leyes y la alianza anteriores. Ahora Cristo es la nueva ley y la nueva alianza (Dial. 11). A lo sumo, las prescripciones mosaicas tienen un significado moral o simb\u00f3lico, como aparece en Dial<br \/>\n14 (ypas-sim), en donde al pan sin levadura se le da el significado simb\u00f3lico de abstenerse de la ambici\u00f3n, de la envidia y del odio. No es \u00e9sta todav\u00ed\u00ada la alegor\u00ed\u00ada origeniana, pero la prepara; y el contenido de este simbolismo es la ley universal, de cuya violaci\u00f3n acusa Justino a los jud\u00ed\u00ados. El sentido o contenido de la ley es Cristo mismo, ya que el que habla a trav\u00e9s de los profetas es el Lagos, que se manifiesta tambi\u00e9n parcialmente en los fil\u00f3sofos y poetas paganos (jque dependen de Mois\u00e9s!). El Lagos se preanuncia a s\u00ed\u00ad mismo y cumple las profec\u00ed\u00adas al venir a este mundo; las cumple parcialmente en su primera venida, y las cumplir\u00e1 \u00ed\u00adntegramente en su segunda aparici\u00f3n al final de los tiempos. De esta manera el AT es tambi\u00e9n v\u00e1lido para los gentiles.<br \/>\nJustino es muy rico en teolog\u00ed\u00ada y en intuiciones exeg\u00e9ticas, pero quiso probar demasiado y le falta sentido cr\u00ed\u00adtico. Establece, sin embargo, de una vez para siempre la continuidad de los dos Testamentos y la unidad de la dispensaci\u00f3n divina de la salvaci\u00f3n. Su principio hermen\u00e9utico pasa a otros padres, que lo ampl\u00ed\u00adan y lo profundizan.<br \/>\n1261<br \/>\n2. Ireneo.<br \/>\nMientras que Justinc enjsu pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada en com\u00fan con sus adversarios la fe en la autoridad de la Biblia (las divergencias reca\u00ed\u00adan en su interpretaci\u00f3n), Ireneo escribe contra las diversas sectas gn\u00f3sticas, algunas de las cuales no s\u00f3lo atribu\u00ed\u00adan el AT al demiurgo malvado que se opone a la obra del Dios bueno, autor del NT, sino que en su interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos alegorizaban los relatos para acomodarlos a sus especulaciones teo-s\u00f3ficas. Tambi\u00e9n Ireneo, junto a la ex\u00e9gesis literal, utiliza abundantemente el simbolismo y la alegor\u00ed\u00ada, tanto horizontal como vertical, para ilustrar la fe cristiana. Esta alegor\u00ed\u00ada no se limita a la ex\u00e9gesis del AT, sino que se extiende tambi\u00e9n a las par\u00e1bolas del NT (Haer. IV, 35,7 y 8; cf tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n expl\u00ed\u00adcita en Haer. II, 27). Por tanto, las divergencias con los gn\u00f3sticos no se pod\u00ed\u00adan resolver recurriendo a un principio hermen\u00e9utico interno, sino que hab\u00ed\u00ada que apelar a una regla externa, es decir, a la regula fidel o la confesi\u00f3n de fe emitida en el bautismo y transmitida por tradici\u00f3n (Haer. 1, 10,1).<br \/>\nLa tradici\u00f3n tiene que conducir hasta los or\u00ed\u00adgenes apost\u00f3licos, y el camino m\u00e1s breve para conocerla es el de interrogar a la Iglesia de Roma, en la cual, debido a la sucesi\u00f3n episcopal ininterrumpida y a la confluencia de todos los pueblos, ha mantenido su pureza la doctrina original (Haer. III, 3,2). La regula fidel por s\u00ed\u00ad misma no explica la Escritura, pero ofrece el marco dentro del cual tiene que mantenerse toda ex\u00e9gesis para no caer en error en sus conclusiones. Por tarrto, podr\u00ed\u00ada haber un alegorismo gn\u00f3stico y otro cat\u00f3lico, que s\u00f3lo se distinguir\u00ed\u00adan por el cuadro sectario o eclesial, en que se desarrolla el razonamiento exeg\u00e9tico. Ireneo establece adem\u00e1s otro principio important\u00ed\u00adsimo para interpretar la Biblia: el de la analog\u00ed\u00ada fidel. La Biblia tiene a un solo Dios como \u00fanico autor; por tanto, no puede contradecirse a s\u00ed\u00ad misma en el AT y en el NT. Habr\u00ed\u00ada que partir de las p\u00e1ginas m\u00e1s claras para interpretar las oscuras, respetar el misterio donde no alcanza nuestra inteligencia y no perderse en cuestiones in\u00fatiles. El Verbo, que habla tanto en los profetas como en el NT, mediante su Esp\u00ed\u00adritu recapitula todo en Cristo, no s\u00f3lo porque la Escritura culmina en \u00e9l, sino tambi\u00e9n porque ontol\u00f3gica-mente es \u00e9l el que hace la unidad de todo lo creado y lo increado, en contra de la desintegraci\u00f3n c\u00f3smica de los gn\u00f3sticos (Haer. V, 18,2).<br \/>\nIreneo es adem\u00e1s autor de otro libro muchas veces olvidado: Ep\u00ed\u00adde-xis, \u2020\u0153Demostraci\u00f3n\u2020\u009d, que es la primera s\u00ed\u00adntesis de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y que se convertir\u00e1 en el modelo de las s\u00ed\u00adntesis catequ\u00e9ticas futuras.<br \/>\n1262<br \/>\n3. La escuela alejandrina: Clemente y Or\u00ed\u00adgenes.<br \/>\nLa hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica entra en una nueva fase con los alejandrinos. En Alejandr\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada escrito ya Fil\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada utilizado ampliamente la filosof\u00ed\u00ada griega para explicar la Escritura, prodigando el uso de la alegor\u00ed\u00ada. Clemente recoge la obra de Fil\u00f3n en sentido cristiano. Distingue dos sentidos en la Escritura: el obvio, que nosotros llamar\u00ed\u00adamos literal, y el rec\u00f3ndito, que solamente son capaces de captar aquellos cristianos que han alcanzado la verdadera gn\u00f3sis. Puesto que toda la Escritura es obra del Verbo, se puede hablar de un \u00fanico Testamento (Strom. II, 6,29). Y como todo el AT habla de Cristo, su sentido escondido se puede descubrir por medio de la alegor\u00ed\u00ada o el simbolismo (Paed. III, 12,97). Pero para que la alegor\u00ed\u00ada no se escape de las manos y caiga en especulaciones gn\u00f3s-ticas, tiene que mantenerse dentro de los l\u00ed\u00admites de la analog\u00ed\u00ada fidel (Strom. VII, 16,96) y de la tradici\u00f3n eclesial, como ya hab\u00ed\u00ada expuesto Ireneo. Tambi\u00e9n el NT tiene su sentido simb\u00f3lico apocal\u00ed\u00adptico, que se revela al verdadero gn\u00f3stico. Pero el simbolismo no es s\u00f3lo intertestamentario, sino c\u00f3smico. En efecto, tambi\u00e9n los griegos pod\u00ed\u00adan ascender a Dios por medio del mundo y de la conciencia, por lo que es posible se\u00f1alar una unidad entre la creaci\u00f3n, la raz\u00f3n, la conciencia y la revelaci\u00f3n: un sacramentalismo c\u00f3smico que se convierte en una par\u00e1bola que habla de Dios y del sacramento de la Iglesia (Strom. V, 4).<br \/>\nCon todo, el maestro alejandrino de la alegor\u00ed\u00ada es Or\u00ed\u00adgenes, que en el libro IV de De Principlls sintetiza con claridad su teor\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica. No obstante, al decir que Or\u00ed\u00adgenes es el maestro supremo de la alegor\u00ed\u00ada, pueden crearse algunos malentendidos, como, por ejemplo, el de que sea un antiliteralista. Conviene aclarar en seguida que esto no es exacto. El mismo hecho de que Or\u00ed\u00adgenes se cuidara de la famosa Hexapl\u00e1 (= el texto del AT en seis columnas: el hebreo, la transcripci\u00f3n griega del hebreo, las traducciones griegas de los Setenta, de Aquila, de S\u00ed\u00admmaco y de Teodoci\u00f3n) revela cu\u00e1nto cuidado puso en establecer la letra y lo que hoy llamamos el sentido literal antes de sumergirse en la alegor\u00ed\u00ada. Conoc\u00ed\u00ada adem\u00e1s bastante bien las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas, laex\u00e9gesis filoniana y el alegorismo de los literatos paganos de su \u00e9poca. Conviene igualmente aclarar de una vez para siempre que lo que Or\u00ed\u00adgenes llama alegor\u00ed\u00ada corresponde muchas veces a lo que hoy llamamos teolog\u00ed\u00ada redaccional (sentido literal), mientras que lo que \u00e9l llama \u2020\u0153letra\u2020\u009d era la lectura material de los rabinos, que interpretaban literalmente incluso las met\u00e1foras o bien hac\u00ed\u00adan especulaciones sobre cada una de las letras de la palabra (!).<br \/>\nEl hecho mismo de que la religi\u00f3n de Cristo sea recibida en todo el mundo demuestra que las Escrituras que hablan de \u00e9l son palabra de Dios, una palabra que suscita un sentimiento de inspiraci\u00f3n tambi\u00e9n en el lector. Pero \u2020\u0153la luz contenida en la ley de Mois\u00e9s, cubierta por un velo, resplandeci\u00f3 con la venida de Jes\u00fas, puesto que se le quit\u00f3 el velo y se tuvo de pronto conocimiento de los bienes cuya sombra conten\u00ed\u00ada la expresi\u00f3n literal (Princ. IV, 1,6; cf 2Cor3,l5ss). La sabidur\u00ed\u00ada divina no es evidente en la letra, porque fue dada exot\u00e9ricamente y a hombres indignos de ella; .pero esto es lo que hace que nuestra fe no est\u00e9 fundada en la sabidur\u00ed\u00ada humana, sino en el poder de Dios. Dejando, pues, los elementos de la fe (Hb 6,1), hay que proceder a la sabidur\u00ed\u00ada que nos har\u00e1 perfectos: \u2020\u0153Esta sabidur\u00ed\u00ada quedar\u00e1 claramente impresa en nosotros por la revelaci\u00f3n del misterio que ha quedado oculto en los siglos eternos, revelado ahora gracias a las profec\u00ed\u00adas y a la aparici\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Princ. IV, 1,7). En Or\u00ed\u00adgenes, la correspondencia entre la revelaci\u00f3n interna y la externa para captar el verdadero sentido escondido de la Biblia se convierte en principio hermen\u00e9utico fundamental.<br \/>\nYa hemos hablado del antilitera-lismo origeniano situado en el ambiente de la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada. Pero Or\u00ed\u00adgenes no se contenta con la letra de la Escritura, porque los gn\u00f3sticos atribu\u00ed\u00adan el AT al dios creador malo, mientras que algunos simples cristianos se escandalizaban de ciertas narraciones y de la figura veterotesta-mentaria de Dios (Prin. IV, 2,1). As\u00ed\u00ad pues, \u00e9l propone exponer \u2020\u0153lo que parece ser el criterio de interpretaci\u00f3n, ateni\u00e9ndose a la norma de la Iglesia celestial de Jesucristo, seg\u00fan la sucesi\u00f3n de los ap\u00f3stoles\u2020\u009d (IV, 2,2). Lo que a \u00e9l le gustar\u00ed\u00ada exponer no son unas simples reglas de ex\u00e9gesis, sino la sustancia de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu que constituye el misterio transmitido por Cristo a los ap\u00f3stoles y por \u00e9stos a sus sucesores, la regula fidel de la verdadera espiritualidad cristiana, que tendr\u00e1 que servir de precomprensi\u00f3n a la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica. Efectivamente, el AT, aunque es narraci\u00f3n en gran parte, esconde verdades profundas dif\u00ed\u00adciles, por no decir imposibles, de comprender. Tambi\u00e9n el mismo NT esconde misterios (Princ. IV, 2,2.3). En este punto Or\u00ed\u00adgenes introduce la conocida distinci\u00f3n entre sentido material, sentido ps\u00ed\u00adquico y sentido espiritual de la Escritura, basada en la distinci\u00f3n antropol\u00f3gica en cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu, que corresponde a los tres tipos de oyentes a los que est\u00e1n destinados los tres niveles de interpretaci\u00f3n. Son los rudiores, que se contentan con la simple narraci\u00f3n; los proficientes, a quienes la Escritura indica el camino moral para llegar a la perfecci\u00f3n, y los espirituales, a los que est\u00e1 destinada la alegor\u00ed\u00ada (IV, 2,4). En cuanto al sentido literal o corporal, \u00e9ste no siempre tiene sentido, y por eso nos impulsa a buscar un sentido m\u00e1s inteligible. El ps\u00ed\u00adquico es usado por san Pablo en 1 Co 9,9, que interpreta el bozal del buey que trilla (Dt 5,8) aplic\u00e1ndolo a la recompensa del ap\u00f3stol que predica. El sentido espiritual se deduce de ciertos pasajes, como Heb 10,1 (el AT es la sombra de lo que hab\u00ed\u00ada de suceder); ico 2,2-8 (sobre el misterio predicado a los espirituales); ico 10,11 (que habla de los sucesos del \u00e9xodo como tipo de los presentes)y de la alegor\u00ed\u00ada de Gal 4,21-24. La sustancia de la alegor\u00ed\u00ada y de la doctrina espiritual es la sant\u00ed\u00adsima Trinidad, la encarnaci\u00f3n, la creaci\u00f3n y el pecado del mundo (IV, 2,7). De hecho es la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica la que da una coherencia l\u00f3gica a la Escritura, que de otro modo no existir\u00ed\u00ada; \u2020\u0153Algunos de estos hechos no sucedieron realmente en cuanto a la letra del texto, y son incluso irracionales e irrealizables&#8230; Pero nadie ha de suponer que nosotros afirmemos en sentido absoluto que ning\u00fan hecho hist\u00f3rico sucedi\u00f3 realmente\u2020\u009d (IV, 3,4). Se echa aqu\u00ed\u00ad en falta, en Or\u00ed\u00adgenes, el conocimiento de los g\u00e9neros literarios sem\u00ed\u00adticos. Mucho de lo que \u00e9l llama alegor\u00ed\u00ada es verdaderamente, en el sentido moderno de la palabra, sentido literal (que hay que distinguir del sentido material). Por eso Or\u00ed\u00adgenes muchas veces no lee la Escritura para ver lo que entiende y dice el autor humano y, por medio de \u00e9l, el autor divino, sino que parte del aprioride la doctrina cristiana puesta por Dios en el coraz\u00f3n de los creyentes, encontr\u00e1ndola reflejada en el texto b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nTodo lo que se lee sobre Israel y Jud\u00e1 en el AT, particularmente las profec\u00ed\u00adas sobre el mundo hebreo, deben entenderse con referencia al Is-raeL seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia o bien a la-Jerusal\u00e9n celestial; pero en sentido ps\u00ed\u00adquico podr\u00ed\u00ada referirse tambi\u00e9n al alma (IV, 3,8). De forma semejante, lo que se dice de los enemigos de Israel, de Babilonia en particular, se refiere a los enemigos de la Iglesia. En esto Or\u00ed\u00adgenes claramente anticipa las \u2020\u0153dos ciudades\u2020\u009d de san Agust\u00ed\u00adn.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, para Or\u00ed\u00adgenes, toda la Escritura tiene un sentido espiritual, pero no todos los vers\u00ed\u00adculos tienen un sentido literal (en el sentido orige-niano). A pesar de este espiritualismo, muchas p\u00e1ginas exeg\u00e9ticas origenianas proceden seg\u00fan la letra, y cuando explica el Cantar de los Canutares antepone una introducci\u00f3n que es casi \u2020\u0153moderna\u2020\u2122, aun cuando luego el texto se explique aleg\u00f3ricamente.<br \/>\n1263<br \/>\n4. La escuela antioquena: Diodoro, Teodoro de Mopsuestia. Juan Cris\u00f3stomo.<br \/>\nEs un lugar com\u00fan en la historia de la ex\u00e9gesis que el literalismo antioqueno se opone al alegorismo alejandrino. Esta afirmaci\u00f3n se rectifica mucho hoy, ya que encontramos abundante alegor\u00ed\u00ada entre los antioquenos, particularmente en su predicaci\u00f3n, del mismo modo que encontramos en Or\u00ed\u00adgenes la preocupaci\u00f3n por la letra. Pero sigue en pie el hecho de que la aproximaci\u00f3n a la Escritura de los antioquenos es opuesta a la alegor\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl iniciador de la escuela de Antioqu\u00ed\u00ada, Diodoro de Tarso (t por el 393),, tuvo como disc\u00ed\u00adpulos a Teodoro de Mopsuestia (360-428) y a Juan Cris\u00f3stomo (344-407). Los tres ten\u00ed\u00adan en com\u00fan el respeto del sentido literal -incluido el metaf\u00f3rico, que los alejandrinos llamaban aleg\u00f3rico-, es decir, el que entend\u00ed\u00ada el autor humano, como se deduce de las circunstancias hist\u00f3ricas de la composici\u00f3n de la obra. El m\u00e1s avanzado en este sentido fue Teodoro, que admite un sentido mesi\u00e1nico s\u00f3lo en cuatro salmos (2; 8; 44; 109) y no reconoce el car\u00e1cter sagrado del Cantar de los Cantares, porque lo juzga s\u00f3lo como un canto amoroso entre dos enamorados sin m\u00e1s intenciones.<br \/>\nEl fundamento hermen\u00e9utico de los antioquenos era la doctrina de la theor\u00ed\u00ada o visi\u00f3n, cuya definici\u00f3n no es un\u00ed\u00advoca ni entre los antiguos ni entre los contempor\u00e1neos. Oigamos a Diodoro en su introducci\u00f3n a los Salmos. Despu\u00e9s de decir que algunos de los t\u00ed\u00adtulos est\u00e1n equivocados, prosigue: \u2020\u0153A pesar de ello, daremos tambi\u00e9n explicaciones de los errores, si Dios nos lo permite, y no nos alejaremos de su verdad, sino que expondremos tanto lo referente a la historia como lo que ata\u00f1e a la letra (l\u00e9xis), y no rechazaremos la ana-gog\u00ed\u00ada y la interpretaci\u00f3n elevada (the\u00f3r\u00ed\u00ada). Realmente la historia no se opone a la consideraci\u00f3n superior (the\u00f3r\u00ed\u00ada), sino que, por el contrario, es como la base y el sost\u00e9n de las investigaciones m\u00e1s elevadas. S\u00f3lo hay que evitar una cosa, o sea, que la consideraci\u00f3n superior (the\u00f3r\u00ed\u00ada) no aparezca como refutaci\u00f3n de lo que le da fundamento, de forma que no sea ya the\u00f3r\u00ed\u00ada, sino a\/le g\u00f3r\u00ed\u00ada. En efecto, decir cosas distintas de lo que se ha dicho en la base no es the\u00f3r\u00ed\u00ada, sino alleg\u00f3r\u00ed\u00ada\u2020\u009d (CCG 6; trad. Marco Fri-sina). Prosigue diciendo que lo que Pablo llamaba \u2020\u0153alegor\u00ed\u00ada\u2020\u009d en Gal 4 no es m\u00e1s que la the\u00f3r\u00ed\u00ada, ya que se basaba en la histojia. En este sentido la the\u00f3r\u00ed\u00ada corresponder\u00ed\u00ada a nuestra tipolog\u00ed\u00ada, aunque formaba parte de alguna manera de la intenci\u00f3n del escritor.<br \/>\nLa funci\u00f3n del tipo y antitipo en la the\u00f3r\u00ed\u00ada es explicada por Teodoro de Mopsuestia en su introducci\u00f3n al libro de Jon\u00e1s (PG 66,317-328). El profeta predice un hecho que suceder\u00e1 en la historia, pero que tiene analog\u00ed\u00ada con otro hecho principal que Dios realizar\u00e1 en el futuro \u2020\u0153para hacer evidente el desarrollo de su proyecto e impedir que se imagine alguna consideraci\u00f3n nueva o resoluci\u00f3n posterior de la que seamos objeto, sugiriendo con otros muchos indicios a la humanidad la venida de Cristo Se\u00f1or, que los jud\u00ed\u00ados llevaban tanto tiempo esperando\u2020\u009d (Dt 317). Dios orden\u00f3 por medio de Mt\u00f1s\u00e9s la elevaci\u00f3n de una serpiente de bronce, \u2020\u0153aunque muy bien pod\u00ed\u00ada o bien defender a los israelitas de las mordeduras o bien darles otra medicina contra esta plaga; sin embargo, quiso mostrarles la liberaci\u00f3n de esta plaga en la imagen de los que eran mordidos para que no nos maravillemos de que, con la muerte de Cristo Se\u00f1or, Dios, destruyendo la muerte, nos ofreciera una vida inmortal a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los muertos\u2020\u009d Dt 320).<br \/>\nSan Juan Cris\u00f3stomo explica esta semejanza: \u2020\u0153En efecto, no es necesario que el tipo difiera del antitipo, porque entonces ya no ser\u00ed\u00ada figura. Por otra parte, tampoco es necesario que se le parezca de modo completo, puesto que entonces la figura no ser\u00ed\u00ada sino la verdad&#8230; \u00bfEn qu\u00e9 consiste la semejanza entre la figura y la verdad? En el hecho de que por ambas partes se recibe el mismo beneficio; por una parte y por otra vemos agua, por las dos los hombres son liberados de la esclavitud, pero no de la misma ssclavitud\u2020\u2122 (Comm. in , PG 51,427). As\u00ed\u00ad pues, la tipolog\u00ed\u00ada es una profec\u00ed\u00ada mediante un hecho. Pero existe adem\u00e1s la profec\u00ed\u00ada con las palabras, tanto en sentido propio como en sentido impropio. Entonces algunos pasajes hay que entenderlos seg\u00fan su sentido literal, otros seg\u00fan su sentido \u2020\u0153te\u00f3rico\u2020\u009d y otros como met\u00e1foras. Pero, subraya Cris\u00f3stomo, el significado tipol\u00f3gico tiene que ser explicado por la misma Escritura, pues de lo contrario se caer\u00ed\u00ada en la fantas\u00ed\u00ada de la alegor\u00ed\u00ada alejandrina. Por eso los antioquenos se apoyan mucho en las citas y alusiones del AT en el NT. Todos los pasajes veterotestamentarios tienen un sentido literal; algunos tienen adem\u00e1s un sentido t\u00ed\u00adpico, pero basado siempre en el literal y atestiguado por la misma Escritura.<br \/>\nPara apoyar el sentido literal, los antioquenos pusieron al frente de sus comentarios lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos una introducci\u00f3n especial, indicando el autor, la finalidad del escrito, el tiempo y el lugar de composici\u00f3n.<br \/>\nJuan Cris\u00f3stomo, adem\u00e1s de la doctrina de la the\u00f3r\u00ed\u00ada, tiene tambi\u00e9n la de la synkat\u00e1basis o condescendencia para explicar los antropomorfismos y las met\u00e1foras. Dios no se muestra nunca tal como es en su ser, sino s\u00f3lo como puede ser comprendido por las criaturas en las diversas etapas de su maduraci\u00f3n, tanto en el AT como en el NT. El mismo Jes\u00fas habla aon synkat\u00e1basis para manifestar la debilidad de su carne y tener en cuenta la de sus oyentes, ense\u00f1ando as\u00ed\u00ad la humildad y distingui\u00e9ndose de la persona del Padre (PG 48,707.722; 55,7). Adem\u00e1s, Juan habla de akr\u00ed\u00adbeia t\u00e9s di-daskal\u00ed\u00adas o precisi\u00f3n de la doctrina. La Biblia no contiene nada super-fluo, pero su verdad se extiende a las circunstancias del tiempo y de las personas. Aunque existen divergencias accidentales entre los evangelios, su doctrina es una sinfon\u00ed\u00ada. Pero aunque encontramos toda esta \u2020\u0153acri-bia\u2020\u009d de Dios en su palabra, nuestro conocimiento de \u00e9l es siempre negativo yjam\u00e1s podremos conocerlo ak-rib\u00ed\u00ads (PG 52,121.180. 187.286; 48,1009. 1010). La Sagrada Escritura es una carta de Dios dirigida no solamente a lsrael,,sino a la Iglesia y a toda la humanidad; una carta en tono afectivo, que habla el lenguaje de sus destinatarios para conducirlos a las the\u00f3r\u00ed\u00ada o visi\u00f3n de Dios. Para que esta carta sea debidamente comprendida es necesario leerla con la debida ascesis espiritual (PG 53,28).<br \/>\n1264<br \/>\n5. LOS PADRES CAPADOCIOS.<br \/>\nLos padres capadocios podr\u00ed\u00adan considerarse como el puente entre Or\u00ed\u00adgenes y los antioquenos. Est\u00e1n m\u00e1s interesados en lo que nosotros llamar\u00ed\u00adamos teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Gregorio de Nisa, contempor\u00e1neo de Diodoro, propuso su teolog\u00ed\u00ada bas\u00e1ndose en la letra del texto sagrado con la finalidad (skop\u00f3s) de conocer lo que Mois\u00e9s quiso ense\u00f1ar a la humanidad sobre el proyecto de Dios en la historia del hombre. Luego habla de akolouth\u00ed\u00ada o acompa\u00f1amiento l\u00f3gico entre el obrar de Dios y los hechos hist\u00f3ricos, tanto en el AT como en el NT. \u2020\u0153En cuanto a la cruz, si contiene alg\u00fan otro significado m\u00e1s profundo, lo saben aquellos que est\u00e1n familiarizados con la interpretaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica. Pero lo que ha llegado hasta nosotros de la tradici\u00f3n ts lo siguiente: Todo lo que se profiri\u00f3 y se hizo en el evangelio tiene un significado divino m\u00e1s alto. No hay excepci\u00f3n alguna a este principio, seg\u00fan el cual se indica la mezcla entre lo divino y lo humano. La palabra y la acci\u00f3n proceden de un modo humano, pero su significado secreto indica lo divino. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que tampoco en este caso hemos de fijarnos en lo .uno olvid\u00e1ndonos de lo otro. En la muerte tenemos que ver el elemento humano, pero debemos penetrar en su significado divino\u2020\u009d (The Catechetical Oration ofSt. Gregory of Nyssa, ed. Srawley, ri. 32).<br \/>\n1265<br \/>\n6. LOS PADRES LATINOS: JER\u00ed\u201cNIMO Y Agust\u00ed\u00adn.<br \/>\nPor la aportaci\u00f3n que ha brindado a la hermen\u00e9utica, Jer\u00f3nimo es considerado el \u2020\u0153padre\u2020\u009d de la ex\u00e9gesis \u2020\u0153cient\u00ed\u00adfica\u2020\u009d. El subraya la importancia del conocimiento de la lenguahebrea y aramea para el estudio del AT y la superioridad del texto original sobre la traducci\u00f3n de los LXX. Utiliza la cr\u00ed\u00adtica textual. No s\u00f3lo usa la Hexapl\u00e1, sino que, por ser amanuense, sabe comparar los manuscritos y hacer la cr\u00ed\u00adtica interna para corregir los errores. En l\u00ed\u00adnea te\u00f3rica prefiere el canon breve, al menos en las controversias. A pesar de su car\u00e1cter autoritario, quiere que se expongan tambi\u00e9n las opiniones de los dem\u00e1s sobre la ex\u00e9gesis de un pasaje, consider\u00e1ndose tan s\u00f3lo como un \u2020\u0153partner\u2020\u009d en la b\u00fasqueda. Valora sobre todo la ortodoxia en la explicaci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Aunque permite y hasta dice algunas veces que es obligatoria la alegor\u00ed\u00ada, el sentido del texto es, sin embargo, el literal. Jer\u00f3nimo conoce tambi\u00e9n las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas midr\u00e1-sicas. Con la Vulgata (en la que el AT es una traducci\u00f3n de la lengua original y el NT es una revisi\u00f3n de la Vetus Latina) Jer\u00f3nimo dot\u00f3 a la Iglesia romana de una versi\u00f3n oficial de la Biblia. Por desgracia, a su talento cr\u00ed\u00adtico no siempre le corresponde el teol\u00f3gico, lo cual no puede, desde luego, decirse de Agust\u00ed\u00adn.<br \/>\nAgust\u00ed\u00adn que, en proporci\u00f3n con sus otros escritos, no tiene muchas obras exeg\u00e9ticas, navega con seguridad en la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Como en estas p\u00e1ginas es imposible hacer justicia al gran autor, nos limitaremos, igual que en el caso de Or\u00ed\u00adgenes, a exponer sus principios hermen\u00e9uticos, que \u00e9l sintetiza en los libros II y III de De Doctrina chris-tiana (CSEL 80). En el libro 1 Agust\u00ed\u00adn hab\u00ed\u00ada establecido que la finalidad del estudio de la Escritura es la caridad, y la Biblia tan s\u00f3lo un medio para llegar a ella. As\u00ed\u00ad pues, las reglas que siguen no tienen un objetivo cient\u00ed\u00adfico en s\u00ed\u00ad mismas, sino que quieren edificar la vida cristiana (1, XXXV, 39; XXXVI, 40). En la hermen\u00e9utica agustiniana es fundamental la distinci\u00f3n entre res y signa (\u2020\u0153Signum est enim res, praeter spe-ciem quam ingerit sensibus, aliud aliquid ex se faciens in cogitationem venire\u2020\u009d: II, 1,1). Los signa pueden ser naturalia o data, y \u00e9stos a su vez pueden ser propria o transiata (II, X, 15). Esta confusi\u00f3n de signos es lo que hace a la Escritura oscura. Para superar la dificultad de los signa propria hay que conocer las lenguas originales, hebrea y griega, puesto que las met\u00e1foras deben traducirse en otras met\u00e1foras correspondientes. El recomienda como traducci\u00f3n latina la \u00ed\u00adtala (Vetus Latina, \u00bfrecensi\u00f3n italiana?) y la griega de los LXX, que tiene m\u00e1s autoridad que el texto hebreo. Pero hay que atenerse a los c\u00f3dices mejores y cr\u00ed\u00adticamente revisados.<br \/>\nPara interpretar las locuciones figurativas tambi\u00e9n es \u00fatil el conocimiento de las ciencias que nosotros llamamos profanas, como la m\u00fasica, la matem\u00e1tica, la dial\u00e9ctica, la l\u00f3gica, etc\u00e9tera, ciencias que anticipan nuestras \u2020\u0153ciencias auxiliares\u2020\u009d (II, XVI, 24: XLII, 63).<br \/>\nEn la lectura y en la interpretaci\u00f3n de la Escritura pueden surgir ciertas ambig\u00fcedades. Para resolverlas, el int\u00e9rprete \u2020\u0153consulat regulam fidei, quam de Scripturarum planioribus locis et Ecclesiae auctoritate percipit\u2020\u009d. Si no se resuelve doctrinalmen-te, \u2020\u0153textus ipse sermonis a praece-dentibus et consequentibus partibus&#8230; restat consulendus\u2020\u009d; y si persiste la dificultad, el int\u00e9rprete es libre para elegir la explicaci\u00f3n m\u00e1s adecuada al contexto (III, II, 2,5). Traducido al lenguaje moderno, esto significa que la Escritura no debe interpretarse en contra de la analog\u00ed\u00ada Scripturae o en contra de la doctrina de la Iglesia. Viene luego la inserci\u00f3n del texto filol\u00f3gicamente en el contexto. Establecido el sentido literal, hay que distinguir en las locuciones \u00c2\u00a1mpro-priae la met\u00e1fora del sentido espiritual. Las met\u00e1foras que se encuentran en las literaturas paganas, por ejemplo, est\u00e1n vac\u00ed\u00adas y el que se apaciente de ellas se apacienta de bellotas (III, VIII, 12). Los hebreos, por el contrario, que tienen \u2020\u0153signos \u00fatiles\u2020\u009d, los interpretan carnaliter cuando no los comprenden, y spiri-tualiter cuando los aplican a sus referencias futuras (III, IX, 13).<br \/>\nEl error opuesto, seg\u00fan el obispo de Hipona, es el de interpretar como figurativa una locuci\u00f3n propia. El criterio de distinci\u00f3n es el de ver si el texto mueve a la fe y a la caridad; si no lo hace, hay que interpretarlo aleg\u00f3ricamente. Pero hemos de poner atenci\u00f3n en no interpretar as\u00ed\u00ad ciertos preceptos que no est\u00e1n en consonancia con las costumbres corrientes, pues se perder\u00ed\u00ada el objetivo de conducir hacia un amor m\u00e1s alto (III, X, 14s). Al contrario, si alguna narraci\u00f3n desdice de la santidad de los personajes b\u00ed\u00adblicos, como la famosa \u2020\u0153mentira\u2020\u009d de Jacob, hay que interpretarla figuradamente (III, XII, 18). Se ve claramente que Agust\u00ed\u00adn habla aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s como pastor que como cient\u00ed\u00adfico: \u2020\u0153Ergo, quamquam omnia vel paene omnia quae in VT libris gesta continentur, non solum pro-prie, sed etiam fig\u00farate accipienda sint:<br \/>\ntamen etiam illa quae proprie lector acceperit, si laudati sunt illi qui ea fecerunt, sed ea tamem ab-horrent a consuetudine bonorum&#8230; figuram ad intelligentiam referat, fac-tum vero ipsum ad mores \u2020\u0153non trans-ferat\u2020\u009d (III, XXII, 32). De aqu\u00ed\u00ad se deduce con claridad que Agust\u00ed\u00adn quiere un sentido literal en todas partes y un sentido espiritual en casi todas, puesto que \u00e9l lee el AT con ojos cristianos.<br \/>\nEn III, XXVII, 38-XXVIII, 39 el santo doctor tiene un texto que habla m\u00e1s o menos de lo que hoy llamamos el sensusplenior. El verdadero sentido de la Biblia es el sensus auctoris, porque es precisamente el que inspira el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y es a trav\u00e9s de la voluntad consciente del autor como Dios habla. Pero si en la dificultad de encontrar el sentido original del autor nos quedamos con dos o m\u00e1s interpretaciones diversas no hemos de apurarnos, puesto que no es imposible que las haya previsto tambi\u00e9n el autor humano al escribir. Ciertamente las ha previsto el autor divino. Pero hay algunos criterios para admitir esos sentidos. Es preciso que entren en la categor\u00ed\u00ada de la analog\u00ed\u00ada de la Escritura o de la fe, pero tambi\u00e9n en la de la raz\u00f3n. Hay que admitir los dos sentidos del texto cuando lo requiere alg\u00fan otro texto. As\u00ed\u00ad pues, hay un sentido del texto m\u00e1s all\u00e1 del sentido del autor.<br \/>\nAgust\u00ed\u00adn conoce tambi\u00e9n los tr\u00f3-poi, entre los que menciona la alegor\u00ed\u00ada, el enigma y la par\u00e1bola (III, XXIX, 41). Eran los cl\u00e1sicos g\u00e9neros literarios. Como los dem\u00e1s padres, Agust\u00ed\u00adn no conoc\u00ed\u00ada los del antiguo Oriente, g\u00e9neros que apenas empezamos a conocer hoy nosotros. Pero queda establecido el principio de que el sentido de una locuci\u00f3n se tiene que interpretar seg\u00fan el g\u00e9nero a que pertenece.<br \/>\nEl libro III del De Doctr. christ. termina (XXX, 42-XXXVI, 56) con una recensi\u00f3n de las siete reglas hermen\u00e9uticas de Ticonio, un donatista que hab\u00ed\u00ada comentado el Apocalipsis. Pueden resumirse de este modo: 1) De Domino et ejus corpore: lo que se aplica al Se\u00f1or Jesucristo se tiene que aplicar tambi\u00e9n a la Iglesia, y viceversa; 2) De corpore Domini bipartito: en el presente cuerpo de Cristo, la, Iglesia, hay algunos que no estar\u00e1n con \u00e9l eternamente; 3) De promissis et lege: o bien, de la naturaleza y de la gracia, de la letra y del esp\u00ed\u00adritu; 4) De specie et genere: o la parte por el todo; todo lo que se dice de Jerusal\u00e9n, de Babilonia, de Judea, ha de aplicarse tambi\u00e9n a la Iglesia y a sus enemigos donde es posible la aplicaci\u00f3n; 5) De temporibus: es la parte por el todo en el tiempo, como los \u2020\u0153tres\u2020\u009d d\u00ed\u00adas de la resurrecci\u00f3n; 6) Recapitulatio: cuando el orden cronol\u00f3gico no sigue al l\u00f3gico; por ejemplo, \u2020\u0153novissima hora est\u2020\u009d equivale a \u2020\u0153semper hora est\u2020\u009d; 7) De dia-bolo et ejus corpore: es el cuerpo m\u00ed\u00adstico del diablo.<br \/>\nAdem\u00e1s de estos principios te\u00f3ricos hay que tener en cuenta toda la actividad exeg\u00e9tica de Agust\u00ed\u00adn, en cuya predicaci\u00f3n abunda la alegor\u00ed\u00ada, el simbolismo num\u00e9rico y la tipolog\u00ed\u00ada. En las obras teol\u00f3gicas, especialmente en las de controversia, interpreta literalmente, seg\u00fan el principio expuesto en Ep. 93,8: s\u00f3lo del sentido literal se puede sacar un argumento teol\u00f3gico, no de la alegor\u00ed\u00ada. En De utilitate credendi 3, el doctor de Hi-pona distingue cuatro sentidos: literal, etiol\u00f3gico (cuando se da la raz\u00f3n de la afirmaci\u00f3n, como en Mt 19,8), anal\u00f3gico y aleg\u00f3rico. Posteriormente santo Tom\u00e1s los reducir\u00e1 a dos.<br \/>\n1266<br \/>\nV. LA EDAD MEDIA.<br \/>\nLa Edad Media conoci\u00f3 una gran actividad escritur\u00ed\u00adstica. En los monasterios prevalece la lectio divina:<br \/>\nsurgen las scholae catedralicias y mon\u00e1sticas, que se convertir\u00e1n en las universita-tes, en cuyas c\u00e1tedras se explica la sacra pagina. Se componen las cate-nae, florilegios patr\u00ed\u00adsticos que comentan cada uno de los pasajes de la Escritura (recordemos s\u00f3lo la Cale\u00f1a \u00e1urea de santo Tom\u00e1s, sobre los cuatro evangelios). Los padres escogidos suelen ser los latinos, con san Agust\u00ed\u00adn a la cabeza, pero sin olvidar a los griegos. Aparecen las glossae, notas marginales al texto sagrado, que luego se convertir\u00e1n en aut\u00e9nticos comentarios. Se tienen tambi\u00e9n contactos con los rabinos de la \u00e9poca para conocer la ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada. A pesar de toda esta actividad exeg\u00e9tica, no se hacen muchos progresos en el campo de los principios hermen\u00e9uti-cos. Se codifican los principios de los padres distinguiendo cuatro sentidos, memorizados en los dos versos latinos: \u2020\u0153Littera gesta docet, quid credos a\/le goria, \/ mora\/ls quid agas, quo tendas anagogia\u2020\u2122 Se pone como ejemplo el significado de \u2020\u0153Jerusal\u00e9n\u2020\u009d: en sentido literal es la ciudad hist\u00f3rica, aleg\u00f3ricamente la Iglesia, mo-ralmente es el alma y anag\u00f3gicamen-te la ciudad celestial. El respeto a la letra lo es a menudo solamente a las palabras, porque lo que prevalece en la interpretaci\u00f3n de los textos es una fant\u00e1stica alegor\u00ed\u00ada. Incluso un alegorista como Hugo de San V\u00ed\u00adctor se rebela contra el alegorismo exasperado: \u2020\u0153Miror qua fronte qu\u00ed\u00addam alIe-goriarum se doctores jactitant, qui ipsam adhuc primam litterae signif\u00ed\u00ad-cationem ignorant. Nos, inquiunt, Scripturam legimus, sed non legimus litteram&#8230; Quomodo ergo Scriptu-. ram legitis, et litteram adhuc non le-gitis? Si enim littera tollitur, Scriptu-ra quid est?\u2020\u2122 (De Scripturis et scrip-toribus sacris praenotatiunculae&#8230; c. V: PL 175,12). La letra es el fundamento de la alegor\u00ed\u00ada, pero el que s\u00f3lo sigue la letra \u2020\u02dcdiu sine errore non potest incedere\u2020\u009d (PL 176,804 CD).<br \/>\nSanto Tom\u00e1s, en S.Th., 1, 1-10, acepta los cuatro sentidos de los contempor\u00e1neos, pero los reduce esencialmente a dos: el litteralis, que comprende el sentido hist\u00f3rico, el etiol\u00f3-gico y el anal\u00f3gico de Agust\u00ed\u00adn; y el spiritualis, que comprende el sentido aleg\u00f3rico, el tropol\u00f3gico (moral) y el anag\u00f3gico. El mismo en sus comentarios, sobre todo en los de san Pablo, se muestra muy apegado a la letra; de ella saca su teolog\u00ed\u00ada con una precomprensi\u00f3n filos\u00f3fica aristot\u00e9lica.<br \/>\n1267<br \/>\nVI. LA HERMENEUTICA PROTESTANTE.<br \/>\nLos padres y los comentaristas medievales hab\u00ed\u00adan partido siempre, en su explicaci\u00f3n de la Escritura, del presupuesto de la regula fide, procurando mantener la integridad y la ortodoxia de la doctrina. Adem\u00e1s, en los concilios, la Iglesia hab\u00ed\u00ada ofrecido explicaciones aut\u00e9nticas de algunos pasajes b\u00ed\u00adblicos. Todo esto cambia en la ex\u00e9gesis reformista de Mart\u00ed\u00adn Lutero, que pone la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d en el centro de toda autoridad, ya que en ella es donde Dios nos encuentra. \u2020\u0153Palabra\u2020\u009d es m\u00e1s amplia que \u2020\u0153Biblia\u2020\u009d: es la palabra predicada. El AT es Schrift (escritura), mientras que el NT es anuncio y fue escrito en sobreabundancia (WA 12,275,5). Toda la Escritura habla de Cristo; por eso toda la Escritura es evangelio (WA 18,606,29; 46,414,15). S\u00f3lo ella da testimonio de s\u00ed\u00ad misma. No es la Iglesia la que hace aut\u00e9ntica la Biblia, sino la Biblia la que hace aut\u00e9ntica a la Iglesia (WA 40,1, 119,23). Lo mismo que el Bautista indica a Cristo, pero no por eso es m\u00e1s grande, as\u00ed\u00ad la Iglesia indica la Biblia, pero est\u00e1 sometida a ella (WA 30, II, 420,18). As\u00ed\u00ad se interpreta tambi\u00e9n la frase de Agust\u00ed\u00adn, quien afirmaba que no creer\u00ed\u00ada en el evangelio si no lo atestiguase la Iglesia (PL 42,176). La Escritura es \u2020\u0153per se cer-tissima, facillima, apertissima, sui ip-sius interpres\u2020\u009d (WA 7,97,23). Su verdadero sentido no es la fantas\u00ed\u00ada de los alegoristas, sino \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu del autor\u2020\u009d. Esto se dice contra los cat\u00f3licos que apelaban al papa para la interpretaci\u00f3n, y contra los entusiastas que reivindicaban para s\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu en su interpretaci\u00f3n. Es ciertamente el Esp\u00ed\u00adritu el que interpreta la Biblia, pero el Esp\u00ed\u00adritu que sale de la misma Biblia. El sentido de la Biblia es el literal, un sentido simple, sin oscuridad, en contra de lo que sostienen los \u2020\u0153romanistas\u2020\u009d.<br \/>\nEl principio hermen\u00e9utico luterano es la \u2020\u0153cristocentricidad\u2020\u009d seg\u00fan la analog\u00ed\u00ada Scripturae o analog\u00ed\u00ada evangelii, pero sin referencia a la tradici\u00f3n o al magisterio (WA 12,260,1). La Escritura es tambi\u00e9n \u2020\u0153sui ipsius critica\u2020\u009d. Su \u2020\u0153apostolicidad\u2020\u009d no es solamente la hist\u00f3rica: en efecto, ap\u00f3stol es todo el que anuncia a Cristo:<br \/>\n\u2020\u0153Die Christum verk\u00fcndigen und treiben\u2020\u009d, es decir, todo el que lo muestra como salvador. Este es igualmente el criterio de canonicidad. Por eso Santiago y el Apocalipsis, que est\u00e1n lejos del \u2020\u0153centro de la Escritura\u2020\u009d, el testimonio de Pablo, son menos autorizados que otros libros (WADB 7,384,22-26).<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre ley y evangelio no coincide con AT y NT, ya que todo el AT puede ser evangelio, mientras que el NT, cuando amenaza y manda, es \u2020\u0153ley\u2020\u009d. Los dos son al mismo tiempo promesa y cumplimiento, pero todo el evangelio est\u00e1 ya escondido en el AT y el NT lo revela (WA 10,1, 181,15). Aunque el AT es evangelio, es tambi\u00e9n al mismo tiempo el libro de Israel. Mois\u00e9s sigue siendo un hebreo y no nos interesa, lo mismo que las leyes de los franceses no interesan a los alemanes, excepto en lo que coinciden con la ley natural. Por eso el AT no es \u2020\u0153ver-bindlich\u2020\u009d, sino \u2020\u0153vorbildlich\u2020\u009d, no \u2020\u0153obliga\u2020\u009d, sino que \u2020\u0153indica\u2020\u009d c\u00f3mo hay que obedecer y creer a Dios (WA 18,81,14.24; 16,372,17). Pero el AT es tambi\u00e9n el libro de Cristo: como \u2020\u0153ley\u2020\u009d indica a Cristo, porque nos da a conocer nuestras miserias; como \u2020\u0153promesa\u2020\u009d y ejemplo mira hacia adelante, a Cristo y a su iglesia. Este es el verdadero \u2020\u0153sentido espiritual\u2020\u009d del AT (WADB 8,lOss). De hecho, la carta a los Hebreos est\u00e1 llena de ejemplos de \u2020\u0153justificaci\u00f3n por la fe\u2020\u009d de hombres que pertenec\u00ed\u00adan a la antigua econom\u00ed\u00ada (WADB 8,28,24). Lutero no acepta como can\u00f3nicos los libros deuterocan\u00f3nicos del AT. Por eso se les llama \u2020\u0153ap\u00f3crifos\u2020\u009d en el mundo protestante.<br \/>\nEl principio de la sola Scriptu-ra fue posteriormente privilegiado en la llamada \u2020\u0153ortodoxia protestante\u2020\u009d. Esta propuso una doctrina de la inspiraci\u00f3n que se extend\u00ed\u00ada a cada coma y a cada signo masor\u00e9tico de los textos griegos y hebreos en el textus re-ceptus e insist\u00ed\u00ada en un literalismo material en la interpretaci\u00f3n.<br \/>\nEs natural que la postura luterana provocase la reacci\u00f3n del concilio de Trento, que defini\u00f3 que el \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d est\u00e1 contenido \u2020\u0153in libris scriptis et sine scripto traditionibus\u2020\u009d que la Iglesia \u2020\u0153par\u00ed\u00ad pietatis affectu ac reve-rentia suscipit ac veneratur\u2020\u009d (DS 1501). Se propone la lista de los libros del AT y del NT que la Iglesia cat\u00f3lica considera como can\u00f3nicos. En esa lista figuran tambi\u00e9n los deuterocan\u00f3nicos (DS 1502). Se declara aut\u00e9ntica la Vulgata para la predicaci\u00f3n y para las disputas teol\u00f3gicas (DS 1503). Adem\u00e1s:<br \/>\n\u2020\u0153Nemo, suapru-dentia innixus, in rebus fidei et mo-rum&#8230; Sacram Scripturam ad suos sensus contorquens, contra eum sen-sum, quem tenuit et tenet Sancta Ma-ter Ecclesia, cujus estjudicium de vero sensu et interpretatione Scrip-turarum sacrarum, et etiam contra unanimem consensum Patrum interpretan audeat, etiamsi hujusmodi in-terpretationes nullo umquam tempore in lucem edendae forent\u2020\u2122 (DS 1507).<br \/>\nLos te\u00f3logos cat\u00f3licos postridenti-nos reelaboraron los principios her-men\u00e9uticos y profundizaron m\u00e1s a\u00fan en la noci\u00f3n de inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica [1 Escritura II], de donde se sigue necesariamente la pr\u00e1ctica hermen\u00e9utica. En el De locis theologicisde 1563, Melchor Cano distingue entre revelaci\u00f3n propiamente dicha, es decir, de verdades que no puede conocer la raz\u00f3n humana, e inspiraci\u00f3n incluso en aquellos pasajes que pudieron ciertamente escribirse a partir de un conocimiento humano, pero en los que fue necesaria la inspiraci\u00f3n para que fueran compuestos sin error. Tambi\u00e9n B\u00e1\u00f1ez (1 1604) afirma esta distinci\u00f3n, pero tiende a considerar la inspiraci\u00f3n, al menos en ciertos pasajes, como una dictatio ver-baus que afecta a las palabras y no s\u00f3lo a las ideas. Roberto Belarmino extiende tanto la inspiraci\u00f3n como la inerrancia a cada una de las palabras de la Escritura, en cuanto que cada una de las palabras que contiene pertenece a la fe, habiendo sido dichas por Dios. Estos te\u00f3logos eran de tendencia maximalista, bastante cercana a la de los protestantes, aunque no extremista.<br \/>\nPero al mismo tiempo comenz\u00f3 tambi\u00e9n una tendencia minimalista. Ya Francisco Su\u00e1rez (f 1617) abandona el dictado verbal, afirmando que el Esp\u00ed\u00adritu Santo deja libre al escritor para que escriba las cosas inspiradas seg\u00fan su ingenio, su erudici\u00f3n, su lengua y su car\u00e1cter. Ni siquiera es necesario que el escritor sea consciente de estar inspirado si no se. trata de una propia y verdadera profec\u00ed\u00ada. Tambi\u00e9n son conocidas las tres tesis del lovaniense Lesio, censuradas por su Universidad en 1587: 1) Para que algo sea Sagrada Escritura no es necesario que cada una de las palabras hayan sido inspiradas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo; 2) no es necesario que cada una de las verdades y proposiciones sean inmediatamente inspiradas al escritor; 3) un libro (p.ej., 2M) escrito por obra humana sin inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se convierte en inspirado si el mismo Esp\u00ed\u00adritu atestigua que en \u00e9l no hay errores. Esta tercera proposici\u00f3n se convierte en la inspiratio consequens, al menos como posibilidad, del disc\u00ed\u00adpulo de Lesio, Jacques Bonfr\u00e9re, mientras que su contempor\u00e1neo Henry Holden restringe la inspiraci\u00f3n a los contenidos doctrinales o verdades relacionadas estrechamente con ellas.<br \/>\n1268<br \/>\nVII. EL RACIONALISMO.<br \/>\nHasta ahora las diferencias en el pensamiento hermen\u00e9utico se limitaron a la preferencia del sentido literal sobre el aleg\u00f3rico, a la aceptaci\u00f3n o no d\u00e9 la tradici\u00f3n eclesial y al modo de interpretar la inspiraci\u00f3n. Pero tanto los cat\u00f3licos como los protestantes aceptaban la existencia de un Dios creador trascendente, el dato de la revelaci\u00f3n, la posibilidad y el hecho de los milagros, la Escritura como libro sagrado e inspirado que hab\u00ed\u00ada que interpretar seg\u00fan c\u00e1nones particulares y la dicotom\u00ed\u00ada entre naturaleza y sobrenaturaleza. Todo esto cambia radicalmente en los siglos xvn y xv\u00ed\u00adn con el comienzo, en el terreno filos\u00f3fico, del racionalismo y del empirismo, as\u00ed\u00ad como de la ilustraci\u00f3n francesa; en el terreno literario, con el descubrimiento de nuevos manuscritos y de nuevos m\u00e9todos cr\u00ed\u00adticos; en el terreno cient\u00ed\u00adfico, con el progreso de las ciencias positivas, y, finalmente, en el terreno hist\u00f3rico, con los nuevos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n y los nuevos descubrimientos, por no hablar de las innovaciones en el terreno del pensamiento pol\u00ed\u00adtico.<br \/>\nEl resultado de esta revoluci\u00f3n ideol\u00f3gica en el terreno b\u00ed\u00adblico, y especialmente fuera del \u00e1rea cat\u00f3lica, fue un aut\u00e9ntico terremoto que derrib\u00f3 axiomas seculares, pero al mismo tiempo abri\u00f3 las puertas a una investigaci\u00f3n m\u00e1s cient\u00ed\u00adfica sobre el texto b\u00ed\u00adblico. Es evidente que se produjo un cambio radical en la hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica.<br \/>\nEl primer pensador que se enfrent\u00f3 directamente con el problema de la explicaci\u00f3n de la Escritura seg\u00fan los postulados de la nueva filosof\u00ed\u00ada fue Baruc Spinoza (1632-1677), un jud\u00ed\u00ado que fue luego excomulgado por sus correligionarios. Es conocido su axioma Deus sive Natura para expresar la doctrina de que Dios no es un ente personal trascendente, sino el orden impersonal geom\u00e9trico que rige el universo, del que son \u2020\u0153modos\u2020\u009d el pensamiento y la extensi\u00f3n. En ese universo no puede haber milagros ni hay lugar para una revelaci\u00f3n trascendente. Los profetas y los ap\u00f3stoles atribuyen a Dios sus propios pensamientos y sentimientos religiosos: \u2020\u0153Con ayuda de esta regla me he formado un m\u00e9todo para la interpretaci\u00f3n de los libros santos; y una vez en posesi\u00f3n de este m\u00e9todo, me he propuesto esta primera cuesti\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 es la profec\u00ed\u00ada? Y despu\u00e9s: \u00bfC\u00f3mo se ha revelado Dios a los profetas? \u00bfPor qu\u00e9 Dios los ha escogido? \u00bfHa sido porque ten\u00ed\u00adan ideas sublimes de Dios y de la naturaleza, o s\u00f3lo a causa de su piedad? Resueltas estas cuestiones, me ha parecido conveniente establecer que la autoridad de los profetas no tiene peso verdadero sino en aquello que se refiere a la virtud y a la pr\u00e1ctica de la vida. En lo dem\u00e1s, sus opiniones son de poca importancia\u2020\u009d (Tratado teol\u00f3gico-pol\u00ed\u00adtico, Salamanca 1976, 43). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que \u2020\u0153as\u00ed\u00ad como el m\u00e9todo de interpretar la naturaleza consiste en trazar ante todo una historia fiel de sus fen\u00f3menos, desde los cuales, por datos ciertos, llegamos a la definici\u00f3n de las cosas naturales, as\u00ed\u00ad para interpretar la Escritura es necesario comenzar por una historia exacta, y desde \u00e9sta tambi\u00e9n, apoyados en datos y principios ciertos, penetrar por leg\u00ed\u00adtimas consecuencias el pensamiento de los que las escribieron\u2020\u009d DS 156). Esto implica una investigaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, la colecci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de los textos que hablan del mismo tema, un examen de las circunstancias de vida del autor y de los destinatarios, de las costumbres de la \u00e9poca y de la historia del texto (ibid, 157ss).<br \/>\nLas reglas exeg\u00e9ticas de Spinoza dominaron durante much\u00ed\u00adsimo tiempo, incluso despu\u00e9s de su muerte (aun recordando que en parte se reduc\u00ed\u00adan a las fijadas por los padres antioquenos). Pero s\u00f3lo a finales del siglo XVIII empezaron a aparecer en la ex\u00e9gesis los signos de la precompren-si\u00f3n racional, propios de la filosof\u00ed\u00ada de la \u00e9poca. En la ex\u00e9gesis se entiende por racionalismo la exclusi\u00f3n parcial o total de todo hecho o doctrina que no entre en los esquemas de la raz\u00f3n humana. Tal es el caso de los milagros, de las teofan\u00ed\u00adas, de la encarnaci\u00f3n, del nacimiento virginal y de la resurrecci\u00f3n. Mientras que toda la tradici\u00f3n cristiana hasta el siglo XVIII hab\u00ed\u00ada argumentado del hecho a la posibilidad, los racionalistas argumentaban de la imposibilidad a la no realidad, bas\u00e1ndose no s\u00f3lo en las corrientes filos\u00f3ficas, sino tambi\u00e9n en una visi\u00f3n del mundo mecanicis-ta, com\u00fan en el siglo XIX. La cr\u00ed\u00adtica escritur\u00ed\u00adstica m\u00e1s devastadora tuvo lugar en el campo de la vida de Jes\u00fas, como se observa muy bien en el libro Von Reimarus zu Wrede, de Albert Schweitzer, de 1906. En 1774 G.E. Lessing public\u00f3 un manuscrito postumo de H.S. Reimarus, muerto unos a\u00f1os antes, que explica el hecho cristol\u00f3gico con un radicalismo inaudito hasta entonces. Jes\u00fas, seg\u00fan Reimarus, no hab\u00ed\u00ada realizado ning\u00fan milagro. Se hab\u00ed\u00ada limitado a predicar la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios, entendido -seg\u00fan el uso rab\u00ed\u00adnico- pol\u00ed\u00adticamente, y se hizo reconocer por algunos disc\u00ed\u00adpulos como rey mes\u00ed\u00adas. Entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n sobre un asno como se\u00f1al para empezar la sublevaci\u00f3n, pero \u00e9sta fracas\u00f3 y Jes\u00fas fue ajusticiado. Los disc\u00ed\u00adpulos se llevaron su cuerpo, dejaron que se descompusiera; luego anunciaron su resurrecci\u00f3n y se atuvieron a una idea mesi\u00e1nica secundaria apocal\u00ed\u00adptica que se inspiraba en el retorno del Hijo del hombre de Dan 7. As\u00ed\u00ad se cre\u00f3 el cristianismo, que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada entendido nunca como una nueva religi\u00f3n. El cristianismo es, pues, un fraude de los disc\u00ed\u00adpulos, decepcionados por el fracaso de la marcha sobre Jerusal\u00e9n.<br \/>\n1269<br \/>\nComo sucede a menudo, un libro que propone ideas tan radicales primero causa esc\u00e1ndalo, pero poco a poco comienza a encontrar defensores e imitadores. En efecto, con Reimarus comienza el racionalismo pleno en la explicaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. El exponente m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico es H.E.B. Paulus, que escribi\u00f3 en el 1828 una vida de Jes\u00fas. Paulus considera los milagros como secundarios, ya que el verdadero \u2020\u0153milagro\u2020\u009d es el propio Jes\u00fas. Por eso \u00e9l intenta explicar los milagros de modo que entren en los l\u00ed\u00admites de la raz\u00f3n. Para Paulus todo lo que existe, al ser signo de la omnipotencia de Dios, es ya milagro. Por tanto, las curaciones se explican en relaci\u00f3n con ciertas medicinas secretas o cierta dieta (el ayuno); la tempestad calmada se comprende como un acto de obediencia al consejo de Jes\u00fas de poner la barca junto a un acantilado para guarecerla del viento; la multiplicaci\u00f3n de los panes se entiende como un ejemplo de los panes que compartieron los disc\u00ed\u00adpulos con los dem\u00e1s, de forma que todos se sintieron movidos a hacer lo mismo; la transfiguraci\u00f3n no es m\u00e1s.que un fen\u00f3meno de contraluz; la resurrecci\u00f3n nunca tuvo lugar, porque Jes\u00fas s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada muerto en apariencia; la ascensi\u00f3n fue la desaparici\u00f3n de Jes\u00fas en el monte envuelto en nubes. El \u00fanico suceso sobrenatural fue el nacimiento de Jes\u00fas, ya que el Esp\u00ed\u00adritu Santo inspir\u00f3 la fe en Mar\u00ed\u00ada y el poder de concebir a Jes\u00fas, en el que resid\u00ed\u00ada el \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu delmes\u00ed\u00adas\u2020\u009d.<br \/>\nEl colmo del racionalismo histori-cista lo alcanz\u00f3 Bruno Bauer, que, considerando toda la teolog\u00ed\u00ada contenida en los evangelios en torno a la vida de Jes\u00fas, neg\u00f3 que Jes\u00fas hubiera existido alguna vez; sus biograf\u00ed\u00adas son novelas escritas bajo la influencia de las literaturas mediterr\u00e1neas y apocal\u00ed\u00adpticas.<br \/>\nSchleiermacher traslada el racionalismo hist\u00f3rico a la teolog\u00ed\u00ada protestante, que domina la escena hasta el retorno a la ortodoxia protestante de Barth. Por el influjo que tuvo sobre Bultmann, hemos de decir ahora algo sobre la Leben Jesu de D.F. Strauss, aparecida en 1835\/1 836. Mientras que los racionalistas cl\u00e1sicos hab\u00ed\u00adan eliminado lo sobrenatural en los evangelios o hab\u00ed\u00adan dado de ello una explicaci\u00f3n naturalizante, Strauss lo coloca en la categor\u00ed\u00ada del \u2020\u0153mito\u2020\u009d, que no hay que eliminar, sino explicar teol\u00f3gicamente. Define el mito como un \u2020\u0153revestimiento hist\u00f3rico de las ideas religiosas de los primitivos cristianos, que fue modelado por el poder inconscientemente inventivo de la leyenda y que luego fue incorporado en una personalidad hist\u00f3rica\u2020\u009d(lntrod.). Jes\u00fas ten\u00ed\u00adala misi\u00f3n de reconciliar a la humanidad y a la divinidad; el mito ontologiza esta obra como la de un Dios-hombre y ayuda a hacer vivir el mensaje a sus disc\u00ed\u00adpulos. En cuanto a los milagros, Strauss dice que Jes\u00fas pudo ciertamente realizar algunas curaciones, pero la forma de contarlas est\u00e1 tan impregnada del estilo del AT y de la apocal\u00ed\u00adptica que es imposible separar la idea del acontecimiento. Lo que Strauss llamaba mito, hoy lo identificamos con el estilo midr\u00e1sico, o bien con la teolog\u00ed\u00ada redaccional, sin negar por eso lo sucedido. La vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1 inspirada en las leyendas de Elias y de El\u00ed\u00adseo; la tentaci\u00f3n est\u00e1 estructurada sobre los sucesos del \u00e9xodo; el<br \/>\nepisodio en el templo se refiere al vers\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Mi casa ser\u00e1 llamada casa de oraci\u00f3n\u2020\u2122. Tambi\u00e9n los milagros sobre la naturaleza, la transfiguraci\u00f3n y el nacimiento son expresiones de una idea. Finalmente, la resurrecci\u00f3n es irreal, pues de lo contrario no ser\u00ed\u00ada real la muerte. Por tanto, Strauss no racionaliza al modo de Paulus, sino que teologiza dando el significado del relato. El verdadero Jes\u00fas es el Jes\u00fas de la escuela liberal, un predicador moral de la paternidad de Dios y de la hermandad entre los hombres, que constituir\u00e1 el reino de Dios.<br \/>\nA la escuela liberal, que ofrece como obra cl\u00e1sica la Vie de J\u00e9sus de Ren\u00e1n, se opone la escuela escatol\u00f3gica, que culmina en la obra de Al-bert Schweitzer. Jes\u00fas era un profeta escatol\u00f3gico. El reino de Dios no es de naturaleza moral, sino escatol\u00f3gi-ca, de pr\u00f3ximo acontecimiento.<br \/>\nEl objetivo principal de todas estas \u2020\u0153vidas de Jes\u00fas\u2020\u009d era hermen\u00e9utico. Es decir, se quer\u00ed\u00ada presentar un Jes\u00fas a trav\u00e9s de hermen\u00e9uticas que hab\u00ed\u00adan abandonado el cl\u00e1sico presupuesto de la regulafide,, sustituy\u00e9ndolo por una precomprensi\u00f3n derivada de las filosof\u00ed\u00adas corrientes y de un cristianismo racionalizado. Por tanto, no es de extra\u00f1ar que en el \u00e1rea protestante todo haya contribuido a la desorientaci\u00f3n de los simples creyentes, causando un escepticismo no s\u00f3lo doctrinal sino incluso hist\u00f3rico. Todav\u00ed\u00ada es menos extra\u00f1o si se piensa que un Martin K\u00e1hler, en su libro Der sogenannte historische Jes\u00fas undderbiblischegeschichtliche Christus (1892), no s\u00f3lo distingue al Jes\u00fas de la historia del Cristo de la fe, sino que distingue adem\u00e1s Historie de Geschichte. Con esta distinci\u00f3n entre investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y significado de la historia intenta salvar de manos de los investigadores al Cristo predicado por la Iglesia. No obstante, es innegable que las aportaciones de la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica han sido muchas veces verdaderas aportaciones a la ciencia escritur\u00ed\u00adstica.<br \/>\nHemos puesto el ejemplo de la revoluci\u00f3n hermen\u00e9utica en el terreno de los evangelios para ilustrar lo que acontec\u00ed\u00ada en el siglo xix en el mundo protestante. Esta revoluci\u00f3n no era menor en los estudios veterotestamen-tarios. De ambas se resiente toda la teolog\u00ed\u00ada de la reforma.<br \/>\n1270<br \/>\nVIII. LA HERMENEUTICA COMO PROBLEMA FILOSOFico-TEOLOGico.<br \/>\nAl mismo tiempo que el movimiento hermen\u00e9utico racionalista, comenz\u00f3 tambi\u00e9n en Alemania una teorizaci\u00f3n de lo que significa \u2020\u0153hermen\u00e9utica\u2020\u009d respecto a todas las ciencias humanas, especialmente en los estudios cl\u00e1sicos.<br \/>\nEl primero que distingui\u00f3 entre an\u00e1lisis filol\u00f3gico y hermen\u00e9utica fue Friedrich Ast (1778-1 841). No se limita a la hermen\u00e9utica de la letra y al significado de las palabras en su contexto, sino que va de la hermen\u00e9utica del sentido a la del esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nEl esp\u00ed\u00adritu es la Gestalt d\u00e9 la obra. Es lo que dice m\u00e1s que -la suma de las partes de una obra. Es lo que sit\u00faa en el esp\u00ed\u00adritu atemporal, a trav\u00e9s del cu\u00e1l es posible comprender la antig\u00fcedad y el esp\u00ed\u00adritu de una sociedad.<br \/>\nF.A. Wolf, contempor\u00e1neo de Ast, dice que la hermen\u00e9utica no es s\u00f3lo el arte de la explicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la comprensi\u00f3n, por lo que no basta el an\u00e1lisis filol\u00f3gico, sino que se necesita tambi\u00e9n la intuici\u00f3n. Hay tantas hermen\u00e9uticas como son las ciencias, y la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica solamente sirve como criterio para juzgar de la exactitud de las otras explicaciones.<br \/>\nWolf y Ast eran predecesores de Schleiermacher, el cual define la hermen\u00e9utica como \u2020\u0153arsintelligendi\u2020\u2122 lo mismo que Wolf. Para comprender a un autor hay que invertir el proceso de la composici\u00f3n de un libro. Un autor tiene una intuici\u00f3n, la concep-tualiza, busca las formas sint\u00e1cticas y las palabras para expresar sus ideas. El lector comienza por las palabras y la sintaxis, llega a las ideas, pero alcanza la intuici\u00f3n primitiva del autor s\u00f3lo a trav\u00e9s de la \u2020\u0153congenialidad\u2020\u2122, de la chispa psicol\u00f3gica que une al autor y al lector:<br \/>\n\u2020\u0153El m\u00e9todo adivinatorio es aqu\u00e9l en que el hombre se transforma en otra persona para poder aferrar directamente su individualidad\u2020\u009d(Hermeneulil\u00e7 ed. Kimmerle, p. 109). Esto sucede en todas las ramas de la ciencia, y la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica se convierte en la ciencia de las leyes que gobiernan aquella comprensi\u00f3n global que se necesita para extraer el significado de un texto. N\u00f3tese el psicologismo subjetivista que caracteriza a la teor\u00ed\u00ada de Schleiermacher.<br \/>\nUna gran aportaci\u00f3n a esta ciencia naciente fue la de W. Dilthey (1833-1911). Este autor distingue ante todo entre las ciencias positivas y las hu-manistas (Geisteswissenschaften). La hermen\u00e9utica es el fundamento de estas \u00faltimas, y tiene la finalidad de descubrir un m\u00e9todo objetivamente Av\u00e1lido para interpretar la vida profunda del hombre. El problema es epistemol\u00f3gico, no metaf\u00ed\u00adsico; por eso Dilthey a\u00f1ade a las dos \u2020\u0153razones\u2020\u009d de Kant una raz\u00f3n hist\u00f3rica. Si el hombre quiere conocerse a s\u00ed\u00ad mismo, jio le sirve la introspecci\u00f3n. Las ciencias humanistas arrojan luz sobre la \u00c2\u00a1experiencia interna del hombre sin -objetivarla, como hacen las positivas. Hay que invertir ciertamente el proceso de composici\u00f3n para comprender, como en Schleiermacher; pero el t\u00e9rmino \u00faltimo no es s\u00f3lo la otra persona, sino todo su mundo hist\u00f3rico-social con sus imperativos morales, comuni\u00f3n de sentimientos, relaciones humanas, sentido de belleza, etc. Nosotros explicamos los hechos de la naturaleza, pero comprendemos la vida espiritual. Son tres las etapas del proceso hermen\u00e9utico: la experiencia, la expresi\u00f3n, la comprensi\u00f3n. La primera es una unidad que precede a toda conciencia, y por tanto a toda divisi\u00f3n sujeto-objeto. La experiencia no es subjetiva, sino objetiva, en cuanto que es un dato real, para m\u00ed\u00ad. Es din\u00e1micamente temporal, en cuanto que abraza el recuerdo del pasado y anticipa el futuro. No puede haber una hermen\u00e9utica atemporal, sino que cada \u00e9poca tiene su comprensi\u00f3n. La expresi\u00f3n no debe entenderse en la acepci\u00f3n rom\u00e1ntica de manifestaci\u00f3n de unos sentimientos, sino como objetivaci\u00f3n de la mente, de los pensamientos y de la voluntad del hombre en una \u00e9poca determinada, y particularmente en la literatura, la cual constituye el lenguaje de la experiencia. As\u00ed\u00ad pues, una obra literaria no solamente deja al descubierto la psicolog\u00ed\u00ada del autor, sino la experiencia de todo su mundo socio-cultural. La tercera operaci\u00f3n es la comprensi\u00f3n. La comprensi\u00f3n s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de una precom-prensi\u00f3n, en la que se encuentran el autor y el lector, el esp\u00ed\u00adritu del uno y el esp\u00ed\u00adritu del otro, el mundo del uno y el mundo del otro.<br \/>\n1271<br \/>\nLa palabra hermen\u00e9utica no puede prescindir hoy de la filosof\u00ed\u00ada de Martin Heidegger. Ya en Sein und Zeit (1927) este fil\u00f3sofo, distinguiendo entre el ser y los seres, hab\u00ed\u00ada propuesto estudiar el ser que mantiene a los otros seres en la existencia (no se piensa en Dios) y los preserva de recaer en la nada. Este estudio no puede llevarse a cabo a partir de los seres, ya que se caer\u00ed\u00ada inmediatamente en el esquema objeto-sujeto y en la metaf\u00ed\u00adsica, como ocurri\u00f3 con Plat\u00f3n. El ser s\u00f3lo se puede estudiar en cuanto que se manifiesta en el hombre (Da-seinJ.\u2020\u009dEI hombre, como en Dilthey, no es una esencia preconstituida absoluta, sino su misma posibilidad. El no ha escogido existir, sino que se ha encontrado como arrojado a la existencia, que tiene que mantener gan\u00e1ndola con sus opciones. Es una trascendencia finita, cuya estructura mantiene relaciones con el mundo que lo rodea. Si el Dasein se despersonaliza, como un ser cualquiera, la suya es una existencia inaut\u00e9ntica. luchar continuamente para ganarse la propia existencia, pues de lo contrario caer\u00ed\u00ada de nuevo en el nivel de los objetos (Verfallenheit). No se trata de una ca\u00ed\u00adda moral, aun cuando Bultmann piense en una analog\u00ed\u00ada con el pecado original. El af\u00e1n por crear siempre el propio futuro puede convertirse en terror, especialmente ante la muerte. El horizonte en que se desarrolla el ser es el tiempo; por tanto, la historia no es una serie de sucesos en los que participe el hombre, sino algo que acontece continuamente, ya que el hombre es hist\u00f3rico por naturaleza. As\u00ed\u00ad pues, el estudio de la historia es un preguntarse c\u00f3mo comprendi\u00f3 el hombre en el pasado su propia existencia, de forma que esta comprensi\u00f3n pueda abrir las posibilidades para el futuro. El lenguaje del hombre es la hermen\u00e9utica del ser.<br \/>\nEl llamado \u2020\u0153segundo Heidegger\u2020\u009d ha desarrollado esta \u00faltima proposici\u00f3n explicando la palabra verdad, aIetheia. La verdad ha de entenderse como un desvelarse del ser al hombre, que se convierte, primero en pensamiento y luego en lengua, en portavoz de la voz muda del ser. Por tanto, el hermeneuta no es uno que explique solamente el significado de las palabras. Las palabras no son m\u00e1s que un medio para llegar al lenguaje de una \u00e9poca, un lenguaje que hab\u00ed\u00ada sido quiz\u00e1 demasiado limitado para expresar la riqueza de la experiencia de la revelaci\u00f3n del ser, y que ahora hay que retraducir a otro lenguaje.<br \/>\nEl heredero del segundo Heidegger es din duda H.G. Gadamer. En 1960 public\u00f3 WahrheitundMethode, una obra donde sostiene la preeminencia del texto sobre el autor. En efecto, un texto escrito pierde en parte la paternidad del escritor para adquirir la del lector. El texto y el lector tienen cada uno su propio horizonte, los cuales, al fundirse en la interpretaci\u00f3n, crean una nueva realidad. El horizonte del lector sirve como precomprensi\u00f3n y est\u00e1 constituido por el hilo conductor de la tradici\u00f3n, que tiene su origen en el pasado, donde hemos nacido como en un r\u00ed\u00ado que fluye. Para Gadamer ninguna explicaci\u00f3n puede ser absoluta y definitiva, ya que cada generaci\u00f3n tiene que leer el texto y medirse con \u00e9l para poder dar vida a una nueva verdad, originada por el lenguaje que le es propio.<br \/>\n1272<br \/>\nIX. BULTMANN Y LAS DIVERSAS ESCUELAS MODERNAS.<br \/>\nEn Rudolph Bultmann el matrimonio entre la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica y la Biblia se realiz\u00f3 de forma tan violenta que produjo todas las llamadas teolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas modernas. Ya Karl Barth, en su comentario a la Carta a los Romanos (1918), hab\u00ed\u00ada reaccionado contra el racionalismo de Schleiermacher, re-conduciendo la teolog\u00ed\u00ada protestante a la ortodoxia luterana. A pesar de basarse en la ex\u00e9gesis literal e hist\u00f3rica, Barth quiso tambi\u00e9n escribir un comentario que tuviera eco en la manera de pensar y en las necesidades del hombre contempor\u00e1neo. Bultmann lo aprueba, pero su idea de hermen\u00e9utica va m\u00e1s all\u00e1. Depende de Dilthey a trav\u00e9s del Heidegger del Sein und Zeit. Para Bultmann no existe una hermen\u00e9utica espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblica. Todo texto antiguo debe ser estudiado con los acostumbrados m\u00e9todos filol\u00f3gicos; pero no para llegar a un entendimiento objetivante del mismo, sino para lograr una comprensi\u00f3n de mi existencia en di\u00e1logo con su autor. Cualquier documento puede hablarnos si lo interrogamos de forma adecuada. Lo mismo que nuestra idea de la existencia no es est\u00e1tica, sino siempre abierta, problem\u00e1tica y capaz de desarrollo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el texto no es mudo, sino vivo, y nos habla, entra en di\u00e1logo con nosotros, mostr\u00e1ndonos las diversas posibilidades que tenemos de comprender la existencia. Para interrogar al texto de forma adecuada parto de una precomprensi\u00f3n, que hay que distinguir del prejuicio que cierra el di\u00e1logo y lo objetiviza. Esta precomprensi\u00f3n no es la congenialidad de Schleiermacher o la experiencia de Dilthey, sino mi autocompren-si\u00f3n existencial, incompleta al principio, pero destinada a ser una nueva verdad en el di\u00e1logo. La comprensi\u00f3n de un texto no es nunca definitiva, como tampoco es definitiva la precomprensi\u00f3n; se desarrolla a trav\u00e9s del an\u00e1lisis existencial para alcanzar una decisi\u00f3n existenciaria capaz de cambiar mi vida. S\u00f3lo en ese momento puedo decir que he comprendido un texto. Una comprensi\u00f3n te\u00f3rica puede seguir siendo todav\u00ed\u00ada precomprensi\u00f3n, pero no es a\u00fan verdadera inteligencia.<br \/>\nDe todo esto se sigue que incluso cuando a trav\u00e9s de un buen an\u00e1lisis filol\u00f3gico comprendo la teolog\u00ed\u00ada de la Biblia, \u00e9sta sigue estando ante m\u00ed\u00ad como un objeto, y como un objeto que no me puede interpelar porque habla un lenguaje de hace dos mil a\u00f1os, un lenguaje m\u00ed\u00adtico, como hab\u00ed\u00ada dicho Strauss. Mito, para Bultmann, es representar lo ultraterreno como terreno, lo divino como humano, lo sobrenatural como natural. Implica una directa intervenci\u00f3n de lo sobrenatural en la concatenaci\u00f3n cotidiana de causa y efecto, insoportable e ininteligible para el hombre moderno, empapado de una visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del mundo. Por tanto, el milagro, el sacramento, la encarnaci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n y otras nociones semejantes no pueden ser aceptadas por la mentalidad moderna. Sin embargo, no pueden ser simplemente negadas, sino desmitizadas, o sea, traducidas a un lenguaje inteligible hoy para nosotros, y este lenguaje es el existencial que nos ha ofrecido Heideg-ger.<br \/>\n1273<br \/>\nAsentado este principio y este m\u00e9todo, Bultmann pasa a la construcci\u00f3n, en los cuatro vol\u00famenes de Glauben und Verstehen, de todo un sistema teol\u00f3gico existencial. En este sistema es importante la negativa a objetivar a Dios o la revelaci\u00f3n, que los reducir\u00ed\u00ada a objetos, es decir, a \u00ed\u00addolos. La teolog\u00ed\u00ada es fundamentalmente antropoc\u00e9ntrica y quiere hablar de las posibilidades del hombre, el cual es posibilidad, es soma (cuerpo), no en el sentido griego, sino en cuanto objeto de su propia decisi\u00f3n abierto al bien y al mal. La existencia inaut\u00e9ntica de Heidegger se convierte en el pecado de la teolog\u00ed\u00ada bultman-niana. La esencia del pecado es la soberbia de la \u2020\u0153carne\u2020\u009d, es el querer crear el propio futuro en vez de esperarlo de Dios; es, por tanto, la incredulidad, a la que se opone la fe, que es apertura del hombre al futuro de Dios. Pero la fe es fe en Cristo. Esto no significa una fides quae objetivante de que Jes\u00fas era el Cristo y de que la cruz de Jes\u00fas me salva porque era la cruz de Cristo. El proceso es inverso. En mi encuentro con la palabra de Dios acontece el \u00fanico hecho sobrenatural que admite Bultmann, esto es, el \u2020\u0153creer\u2020\u009d. Este \u2020\u0153creer\u2020\u009d constituye para Bultmann el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico (Hellsgeschehen). En este \u2020\u0153creer\u2020\u009d Jes\u00fas se convierte en el Cristo para m\u00ed\u00ad y la cruz de Jes\u00fas se convierte en la de Cristo para m\u00ed\u00ad. Viene luego la tesis tan conocida de Bultmann sobre la falta de continuidad entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe. La fe no tiene ninguna necesidad de apoyarse en la historia, como tampoco tiene necesidad alguna de apoyarse en la raz\u00f3n, seg\u00fan el principio luterano. Dejando aparte el escepticismo de Bultmann sobre la historicidad de los evangelios sin\u00f3pticos como consecuencia de su teor\u00ed\u00ada de la Formgeschich\u00ed\u00ade, la raz\u00f3n de la separaci\u00f3n entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe es estrictamente teol\u00f3gica. Es esta tesis la que ha suscitado tanta reacci\u00f3n incluso entre sus mismos disc\u00ed\u00adpulos, especialmente K\u00e1-semann, que acusan a Bultmann de cuasidocetismo y de subjetivizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, priv\u00e1ndola del extra nos que la constituye.<br \/>\nDe cuanto hemos dicho se deduce que la hermen\u00e9utica desmitizante de Bultmann es, por una parte, la continuaci\u00f3n en clave existencial de D.F. Strauss, y por otra la prosecuci\u00f3n o, mejor dicho, la aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica de la hermen\u00e9utica de Dilthey y de Heidegger al NT. Pero la hermen\u00e9utica bultmanniana va m\u00e1s all\u00e1 de la simple ex\u00e9gesis del texto o de la adaptaci\u00f3n a nuestros tiempos en el sentido barthiano. Es una hermen\u00e9utica que se convierte en todo un sistema teol\u00f3gico interpretativo, no s\u00f3lo de las palabras, sino del mismo contenido (die Sache, sachlich).<br \/>\n1274<br \/>\n1. La \u2020\u0153Nueva Hermen\u00e9utica\u2020\u009d.<br \/>\nBultmann se hab\u00ed\u00ada inspirado en el primer Heidegger; pero, como hemos visto, aquel fil\u00f3sofo prosigui\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre el lenguaje. Ernst Fuchs y Gerhard Ebeling se apoyaron en el segundo Heidegger y en Gadamer para iniciar su \u2020\u0153Nueva Hermen\u00e9utica\u2020\u009d, la cual supone la desmitizaci\u00f3n de Bultmann, pero tambi\u00e9n la cr\u00ed\u00adtica a su separaci\u00f3n entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe.<br \/>\nLa Nueva Hermen\u00e9utica parte de los presupuestos hermen\u00e9uticos de Bultmann, tal como se expusieron m\u00e1s arriba, pero desarrolla la noci\u00f3n de lenguaje. El lenguaje no tiene una funci\u00f3n puramente informativa, sino que es provocativo y quiere conducir a una decisi\u00f3n en una \u2020\u0153hora\u2020\u009d determinada. El valor de una palabra se mide por sus efectos. As\u00ed\u00ad pues, lo que Bulfmann llamaba Hellsgeschehen, en la Nueva Hermen\u00e9utica se llama Wortgeschehen (acontecimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico). El lenguaje es la hermen\u00e9utica del acontecimiento. Al entrar en la tradici\u00f3n cultural o religiosa, se queda all\u00ed\u00ad cristalizado, hasta que no se descubra de nuevo y vuelva a ser un acontecimiento nuevo. El hombre no solamente crea el lenguaje, sino que tambi\u00e9n es creado por \u00e9l, en cuanto que el patrimonio ling\u00fc\u00ed\u00adstico le indica sus posibilidades de actualizaci\u00f3n. Por tanto, leer un texto b\u00ed\u00adblico no es interpretarlo; es el texto el que me interpreta a m\u00ed\u00ad, en cuanto que me provoca a una decisi\u00f3n semejante al acontecimiento de donde diman\u00f3. Este nuevo acontecimiento impulsa a una nueva traducci\u00f3n al lenguaje, y por tanto al k\u00e9rygma que lo mantiene con vida.<br \/>\nAplicando todo esto a la cuesti\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, Fuchs y Ebeling, a quienes se une James Robinson, insisten en la posibilidad y en la necesidad de conocer al Jes\u00fas hist\u00f3rico, en contra de la tesis de Bultmann. \u00bfPor qu\u00e9? La raz\u00f3n es que nos llamamos cristianos en cuanto que apelamos a la experiencia de autocom-prensi\u00f3n frente a Dios, o sea, a la fe del Jes\u00fas hist\u00f3rico. Los dichos y los hechos de Jes\u00fas no son m\u00e1s que el lenguaje con que \u00e9l expres\u00f3 este acontecimiento de fe. Este lenguaje pas\u00f3 al patrimonio cristiano en que hemos nacido. Una hermen\u00e9utica de este lenguaje, por consiguiente, no se limita a explicar su significado hist\u00f3rico (abundante y m\u00ed\u00adtico), sino a penetrar dentro de \u00e9l para redescubrir la fe de Jes\u00fas, que deber\u00ed\u00ada provocar un acontecimiento semejante hoy en m\u00ed\u00ad, un acontecimiento personal y colectivo que luego prorrumpa de nuevo en un lenguaje kerigm\u00e1tico moderno, que pasar\u00e1 de nuevo al patrimonio cristiano para volver a ser acontecimiento en el futuro. Este es el concepto de \u2020\u0153tradici\u00f3n\u2020\u009d de la Nueva Hermen\u00e9utica: no ya la transmisi\u00f3n de un contenido, sino de un lenguaje-acontecimiento.<br \/>\n1275<br \/>\n2. Las \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas\u2020\u009d.<br \/>\nUna vez aceptado el principio de que la hermen\u00e9utica va m\u00e1s all\u00e1 de la ex\u00e9gesis y sirve para dar una respuesta \u2020\u0153escritur\u00ed\u00adstica\u2020\u2122 al hombre moderno que la interroga sobre la propia existencia, empezaron a preguntarse por qu\u00e9 el lenguaje del hombre moderno iba a ser solamente el de Heidegger y no tambi\u00e9n el de Marx, el de Freud o el de cualquier otro fil\u00f3sofo contempor\u00e1neo m\u00e1s popular a\u00fan que el existencialista. Y entonces empezaron a pulular varias escuelas de hermen\u00e9utica escritur\u00ed\u00adstica basadas en las diversas filosof\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, que han producido otras tantas aut\u00e9nticas \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas\u2020\u009d.<br \/>\nEn efecto, ya en 1963 Paul van Bur\u00e9n, en el libro The Secular Mea-ning ofthe Gospel, utiliza la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica para explicar el evangelio al hombre secularizado de hoy que no acepta lo sobrenatural. Fernando Belo adopta la filosof\u00ed\u00ada marxista para producir el libro Lectura materialista del evangelio de Marcos (Es-tella 1975), donde se lee la vida y el mensaje de Jes\u00fas en clave de lucha entre burgues\u00ed\u00ada y proletariado. La Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: Perspectivas, de G. Guti\u00e9rrez, es muy conocida como interpretaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del evangelio, extendida a todas las ramas de la teolog\u00ed\u00ada y de la espiritualidad, particularmente en Am\u00e9rica Latina. Tambi\u00e9n el estructuralismo ha querido decir su propia palabra, m\u00e1s como m\u00e9todo exeg\u00e9tico que como, herme-n\u00e9utico. Daniel y Ali\u00f1e Patte.lo de-i muestran en su obra Pour une ex\u00e9g\u00e9-se structurale (1978). Daniel Patte aplica el m\u00e9todo a un estudio de la teolog\u00ed\u00ada de las cartas paulinas en su \u00faltimo libro, Paul\u2020\u2122s Faith and the Power of the Gospel: A structural Introduction to the Pauline Letters (1983), que hace resaltar algunos aspectos dif\u00ed\u00adcilmente reconocibles con m\u00e9todos exeg\u00e9ticos tradicionales. R.A. Culpepper ha hecho lo mismo con Juan en Anatomy of the Fourth Gospel: A Study in Literary Design (1983).<br \/>\nNo pod\u00ed\u00ada faltar la filosof\u00ed\u00ada de Wittgenstein como trampol\u00ed\u00adn para consideraciones hermen\u00e9uticas. En ella se inspira, por ejemplo, la aportaci\u00f3n deA.T. Thiselton en The Two Horizons(1980), con el que intenta iluminar a san Pablo. Tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada de A.N. Whitehead ha dado comienzo a una nueva teolog\u00ed\u00ada, llamada \u2020\u0153Process Theology en los Estados Unidos, que tiene analog\u00ed\u00adas con la de Teilhard de Chardin. En el espacio de este art\u00ed\u00adculo es imposible, extendernos en estas nuevas hermen\u00e9uticas, incluso porque son de valor muy diverso en su aproximaci\u00f3n a la Escritura.<br \/>\nPero de una de estas hermen\u00e9uticas nos gustar\u00ed\u00ada decir algo m\u00e1s, debido a la luz que arroja sobre el lenguaje simb\u00f3lico de la Biblia. Paul Ricoeur es un fil\u00f3sofo y un creyente que utiliza las aportaciones de Heidegger, de Gadamer, de Freud y de los estructuralistas en su intento de crear una hermen\u00e9utica del s\u00ed\u00admbolo y del testimonio. W. Dilthey hab\u00ed\u00ada dicho que el hombre tiene que estudiarse as\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de las manifestaciones culturales en su propia historia. Ricoeur recoge esta idea, peroafirmando que muchas de estas manifestaciones culturales est\u00e1n codificadas en signos o s\u00ed\u00admbolos o mitos, los cuales tienen una funci\u00f3n retrospectiva hacia su origen y una cara teol\u00f3gica que mira hacia adelante con la finalidad de que madure el hombre.- Estos s\u00ed\u00admbolos y mitos tienen que. descodificarse con los m\u00e9todos que el psicoan\u00e1lisis ha puesto a nuestro servicio, comprendidos de nuevo y hechos objeto de reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica para ser reintegrados en el momento presente de nuestra maduraci\u00f3n. El lenguaje b\u00ed\u00adblico es muchas veces simb\u00f3lico (pensemos en el \u2020\u0153pecado original\u2020\u2122), y la hermen\u00e9utica no debe ni eliminar el mito, Qomo.hace Bultmann, ni reducirlo a los or\u00ed\u00adgenes del instinto, como hace Freud, sino desentra\u00f1ar su verdadero significado y su funci\u00f3n din\u00e1mica para integrarlo en el proceso teol\u00f3gico. \u2020\u0153El mito da que pensar\u2020\u009d es el t\u00ed\u00adtulo del \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de Finitudy. culpabilidad (Taurus, Madrid 1969, 699ss), que resume una parte importante del pensamiento de Ricoeur [1 Mito II \/ S\u00ed\u00admbolo].<br \/>\n1276<br \/>\nX. LA HERMENEUTICA CATOLICA HASTA EL VATICANO II Y EN EL PERIODO POS-CONCILIAR.<br \/>\nHab\u00ed\u00adamos dejado nuestra exposici\u00f3n de la hermen\u00e9utica cat\u00f3lica postridentina en el siglo XVIII. Con el racionalismo dominante del siglo XVIII los cat\u00f3licos no entraron nunca en di\u00e1logo m\u00e1s que para refutarlo. La ex\u00e9gesis segu\u00ed\u00ada el m\u00e9todo tradicional, perturbada solamente por alguna que otra idea menos recta procedente de dentro. La enc\u00ed\u00adclica Pro videntissimus Deus, de Le\u00f3n XIII (1893, EB, n. 8lss), se limita a subrayar la seriedad de los cursos escritur\u00ed\u00adsticos que han de hacerse y a afirmar que un texto no puede ser interpretado de forma contraria a la tradici\u00f3n, al consenso un\u00e1nime de los padres o a la analog\u00ed\u00ada fidel; pero los cat\u00f3licos eran libres para proseguir el estudio de los textos dif\u00ed\u00adciles. Se recomienda el estudio de las lenguas orientales, del arte cr\u00ed\u00adtica y de las ciencias naturales, cuyos fen\u00f3menos se describen a menudo en la Escritura con un lenguaje popular. La enc\u00ed\u00adclica da adem\u00e1s una definici\u00f3n de la inspiraci\u00f3n [1 Escritura II], que se ha hecho cl\u00e1sica: \u2020\u0153Nam super-naturali ipsi virtute ita eos ad scri-bendum excitavit et movit, ita scri-bentibus adsistit, ut ea omnia eaque sola, quae ipse juberet, et recta mente conciperent, et fideliter conscribere vellent, et apte infallibili veritate ex-primerent\u2020\u009d (EB 125).<br \/>\nEn el primer decenio de nuestro siglo surge en la Iglesia el problema del modernismo. Algunos te\u00f3logos y exegetas se hab\u00ed\u00adan aproximado de pronto a todo lo que acontec\u00ed\u00ada en e4 mundo protestante, en la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y particularmente en el mundo cient\u00ed\u00adfico. Evidentemente surgieron centenares de problemas teol\u00f3gicos y exeg\u00e9tices sobre c\u00f3mo conciliar la fe con todos estos datos nuevos. Los cat\u00f3licos no estaban preparados todav\u00ed\u00ada para afrontar estos problemas debido a su prolongado aislamiento del pensamiento contempor\u00e1neo, exceptuando algunos intentos teol\u00f3gicos m\u00e1s bien poco afortunados. Visto, adem\u00e1s, el efecto negativo que el racionalismo produc\u00ed\u00ada entre los protestantes, P\u00ed\u00ado X no dud\u00f3 en intervenir y, con la enc\u00ed\u00adclica Pascendiy el decreto Lamentabii, de 1907, puso tantos frenos a la investigaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica que los exegetas cat\u00f3licos realizaron durante treinta a\u00f1os muy poco progreso hermen\u00e9utico. Entretanto, sin embargo, gracias al Instituto B\u00ed\u00adblico de Roma y a la Escuela B\u00ed\u00adblica de los dominicos en Jerusal\u00e9n, se fueron preparando en el terreno b\u00ed\u00adblico investigadores v\u00e1lidos, capaces de recoger el desaf\u00ed\u00ado en tiempos m\u00e1s propicios.<br \/>\nLa enc\u00ed\u00adclica Spiritus Paraclitus, de Benedicto XV (1920), se limit\u00f3 a no excluir ning\u00fan pasaje b\u00ed\u00adblico de la inspiraci\u00f3n, a afirmar que la historia b\u00ed\u00adblica no hab\u00ed\u00ada sido escrita \u2020\u0153secun-dum apparentias\u2020\u009d y que los autores b\u00ed\u00adblicos no se limitaron a referir la verdad solamente como se dec\u00ed\u00ada en su tiempo, exhortando, por otra parte, a que no se exagerase con teor\u00ed\u00adas como las de la \u2020\u0153citas impl\u00ed\u00adcitas\u2020\u009d, del sentido<br \/>\n\u2020\u0153pseudohist\u00f3rico\u2020\u009d y \u2020\u0153tipos de literatura\u2020\u009d. El verdadero sentido de la Escritura ha de ser considerado el literal, al que pertenecen tambi\u00e9n las met\u00e1foras (EB 444s).<br \/>\nLa Divino Afflan\u00ed\u00ade Spiritu, de P\u00ed\u00ado XII (1943), fue la \u2020\u0153luz verde\u2020\u009d que permiti\u00f3 la prosecuci\u00f3n de la investigaci\u00f3n razonablemente libre entre los exegetas cat\u00f3licos, cuyo primer fruto ser\u00ed\u00ada la Bible de J\u00e9rusalem y el Catholic Commentary on HoIy Scrip-ture. La enc\u00ed\u00adclica hablaba de \u2020\u0153g\u00e9neros literarios\u2020\u009d y de \u2020\u0153formas literarias\u2020\u009d y subrayaba la importancia de las traducciones a partir de la lengua original, ya que la Vulgata s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada una autoridad jur\u00ed\u00addica, no cr\u00ed\u00adtica. Recogi\u00f3 la afirmaci\u00f3n de Benedicto XV seg\u00fan la cual el sentido de la Escritura era el literal; y, en cuanto al sentido espiritual, hab\u00ed\u00ada que admitir solamente el entendido por Dios. Exhortaba a la cr\u00ed\u00adtica textual e hist\u00f3rica a hacer uso de los hallazgos cient\u00ed\u00adficos, arqueol\u00f3gicos y literarios recientes para crear una armon\u00ed\u00ada entre la ex\u00e9gesis y la ciencia, afirmando adem\u00e1s que los textos b\u00ed\u00adblicos, cuyo sentido hab\u00ed\u00ada sido determinado por la Iglesia o por los padres, eran pocos (EB 538ss). En una Carta al cardenal Suhard, P\u00ed\u00ado XII habl\u00f3 tambi\u00e9n de los once primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis, diciendo que no eran \u2020\u0153historia\u2020\u009d en el sentido cl\u00e1sico.<br \/>\nTodo esto prepar\u00f3 el terreno para el florecimiento de los estudios b\u00ed\u00adblicos en la Iglesia cat\u00f3lica, que ejercieron un influjo preponderante en el concilio Vaticano II. Quedaba un \u00faltimo escollo por superar: la Form-geschichte de los \/ evangelios, campo de batalla de la retaguardia tradicio-nalista en v\u00ed\u00adsperas del concilio; pero fue superado con la lnstructio de hist\u00f3rica Evangeliorum ven\u00ed\u00adate, de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica (1964).<br \/>\n1277<br \/>\nDados estos presupuestos, el Vaticano II llev\u00f3 a cabo una verdadera revoluci\u00f3n en la hermen\u00e9utica respecto a los decenios anteriores. La constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre ladivi-na revelaci\u00f3n Dei Verbum tuvo la historia m\u00e1s agitada de todos los documentos conciliares. Repasemos los rasgos m\u00e1s destacados que afectan de cerca a la hermen\u00e9utica.<br \/>\nAl comienzo se indica que la revelaci\u00f3n tiene lugar por medio de palabras y de acontecimientos \u00ed\u00adntimamente unidos y que se iluminan mutuamente (DV 8). El contenido de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica sobre la fe y las costumbres se transmite (y esto es una prolongaci\u00f3n) en la doctrina, la vida y el culto de la Iglesia a las sucesivas generaciones (DV 8). Por medio de ella conocemos el canon de la Sagrada Escritura, y ella crece en su inteligencia; es, por tanto, una tradici\u00f3n viva. La Iglesia no alcanza su certeza solamente de la Escritura, sino tambi\u00e9n de la tradici\u00f3n; ambas forman una sola cosa en cierto modo (DV 9). El magisterio eclesial interpreta las dos. No est\u00e1 por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, la escucha, la expone y la transmite (DV 10). Los libros de la Sagrada Escritura tienen a Dios como autor, que \u2020\u0153se vali\u00f3 de hombres elegidos que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y s\u00f3lo lo que Dios quer\u00ed\u00ada&#8230; Se sigue que los libros sagrados ense\u00f1an s\u00f3lidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvaci\u00f3n nuestra\u2020\u009d (DV 11). Esta definici\u00f3n de la inspiraci\u00f3n es menos detallada que la que presentaba la Pro videntissimus Deus. Se evita la palabra \u2020\u0153inerrancia\u2020\u009d y se subraya \u00ed\u00ada cualidad positiva de \u2020\u0153verdad\u2020\u009d, que es relativa al plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Es important\u00ed\u00adsimo para nuestro tema el n\u00famero 12 de la DV, que trata de la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Se subraya el sensus auctoris, ya que en \u00e9l se encuentra lo que Dios quiso manifestar con las palabras. Hay que tener en cuenta los \u2020\u0153g\u00e9neros literarios\u2020\u009d entonces en uso y los modos de expresarse contempor\u00e1neos. La Escritura \u2020\u0153se ha de leer e interpretar con el mismo Esp\u00ed\u00adritu con que fue escrita\u2020\u009d, y por eso hay que atender a la analog\u00ed\u00ada Scripturae, a la tradici\u00f3n y a la analog\u00ed\u00ada fidel, someti\u00e9ndolo todo al juicio de la Iglesia.<br \/>\nRespecto al AT, la DV afirma que es verdadera palabra de Dios y que ocupa un valor perenne en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (DV 14). Significa con diversos tipos la llegada de Cristo y, aunque contiene cosas imperfectas y temporales, se capta en \u00e9l, sin embargo, un profundo sentido de Dios, ense\u00f1anzas sanas, sabidur\u00ed\u00ada y tesoros de oraci\u00f3n, de forma que \u2020\u0153Novum in Vetere lateret, et in Novo Vetus pateret\u2020\u009d(<br \/>\nDV 15; DV 16).<br \/>\nLos n\u00fameros 18 y 19 de la DV son important\u00ed\u00adsimos para la cr\u00ed\u00adtica y la hermen\u00e9utica de los evangelios. Se afirma la naturaleza kerigm\u00e1tica de los mismos, pero subrayando fuertemente su historicidad. Contienen un compendio de la predicaci\u00f3n sobre los hechos y los dichos de Jes\u00fas vistos a la luz de la resurrecci\u00f3n y del Esp\u00ed\u00adritu, sintetizados o bien explicados en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n de las Iglesias.<br \/>\nEstas afirmaciones del concilio parecen obvias al lector de nuestros d\u00ed\u00adas; pero si se leen con referencia a la larga historia precedente y a las controversias entre cat\u00f3licos y protestantes, se podr\u00e1 comprender todo el equilibrio y la apertura de la Dei Verbwn. La revelaci\u00f3n no es ya \u2020\u0153un libro bajado del cielo\u2020\u009d, sino que Dios se revela mediante sus acciones y sus palabras en la historia. El concepto de tradici\u00f3n se ampl\u00ed\u00ada a toda la vida de la Iglesia; la tradici\u00f3n va creciendo, no ya constitutivamente, sino hermen\u00e9uticamente, en su comprensi\u00f3n, bien por obra de la maduraci\u00f3n de los fieles, bien gracias a la predicaci\u00f3n carism\u00e1tica de los pastores. La Escritura es considerada como un momento inspirado de la tradici\u00f3n, y la tradici\u00f3n se convierte en el contexto de la Escritura. Se afirma igualmente la funci\u00f3n del magisterio como servicio a la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d. La verdad de la Escritura no comprende las afirmaciones \u2020\u0153profanas\u2020\u009d de la Biblia, sino que est\u00e1 en relaci\u00f3n con la historia de la salvaci\u00f3n. Por lo que se refiere al aspecto hermen\u00e9utico, se afirma el sentido literal, que es el sentido del autor humano a trav\u00e9s del cual habla el Esp\u00ed\u00adritu; por eso mismo todos los modernos m\u00e9todos filol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos y arqueol\u00f3gicos quedan valorados, particularmente los \u2020\u0153g\u00e9neros literarios\u2020\u009d. Por el contrario,- se rechaza totalmente la interpretaci\u00f3n racionalista, en cuanto que es el Esp\u00ed\u00adritu el que interpreta las Escrituras dentro del \u00e1mbito de la analog\u00ed\u00ada fidel et Scripturae y de la tradici\u00f3n carism\u00e1tica. El m\u00e9todo de la Formgeschichte se da por supuesto, y solamente se rechaza el escepticismo hist\u00f3rico sobre la vida de Jes\u00fas. Se acepta tambi\u00e9n la tipolog\u00ed\u00ada horizontal del AT, sin que se mencione la alegor\u00ed\u00ada vertical de tipo origeniano, que por lo dem\u00e1s hab\u00ed\u00ada sido abandonada hace tiempo por los exegetas.<br \/>\n1278<br \/>\nA pesar del inmenso progreso y de la amplia apertura que hay que reconocer al Vaticano II, la DV se limit\u00f3 a dar algunos principios \u00fatiles para la ex\u00e9gesis estricta de la Sagrada Escritura, dejando intacto el problema de la hermen\u00e9utica como \u2020\u0153lenguaje\u2020\u009d, que quiere traducir el mensaje evang\u00e9lico para que resulte comprensible al hombre moderno. Este problema, sin embargo, encuentra plena expresi\u00f3n en las dos exhortaciones apost\u00f3licas Evangellinuntiandi, de Pablo VI, y Catechesitradendae, de Juan Pablo II. Estos documentos oficiales prefieren la expresi\u00f3n \u2020\u0153incultura-ci\u00f3n\u2020\u009d a la otra m\u00e1s gen\u00e9rica de \u2020\u0153hermen\u00e9utica\u2020\u009d, y tratan del lenguaje tanto diacr\u00f3nica como sincr\u00f3nicamente respecto a las culturas locales. \u2020\u0153El t\u00e9rmino \u2020\u02dclenguaje\u2020\u2122 debe entenderse aqu\u00ed\u00ad no tanto en su sentido sem\u00e1ntico o literario como m\u00e1s bien en el que podemos llamar antropol\u00f3gico y cultural\u2020\u009d (EN 63). L\u00e1 Catechesitradendae (n. 53) plantea este problema con toda claridad y da principios firmes de soluci\u00f3n: \u2020\u0153Convendr\u00e1 tener presentes dos cosas: por una parte, el mensaje evang\u00e9lico no es pura y simplemente aislable de la cultura en la que se insert\u00f3 desde el principio (el mundo b\u00ed\u00adblico y, m\u00e1s concretamente, el ambiente cultural en que vivi\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret); tampoco puede aislarse, sin un grave empobrecimiento, de las culturas en las que ya se ha ido expresando a lo largo de los siglos; no surge por generaci\u00f3n espont\u00e1nea de una especie de humus cultural; se ha transmitido desde siempre mediante un di\u00e1logo apost\u00f3lico que est\u00e1 inevitablemente inserto en un cierto di\u00e1logo de culturas; por otra parte, la fuerza del evangelio es en todas partes transformadora y regeneradora. Cuando esa fuerza penetra en una cultura, \u00bfqui\u00e9n podr\u00ed\u00ada extra\u00f1arse de que rectifique no pocos de sus elementos? No habr\u00ed\u00ada catequesis s\u00ed\u00ad fuera el evangelio el que tuviera que alterarse debido al contacto con las culturas. Si se olvidara esto, se llegar\u00ed\u00ada simplemente a lo que san Pablo llama con expresi\u00f3n muy fuerte \u2020\u02dchacer in\u00fatil la cruz de Cristo\u2020\u009d. Respecto a las culturas locales, la \u2020\u02dcEvangeliinuntiandi (n. 63) dice lo siguiente: \u2020\u0153La evangelizaci\u00f3n pierde mucho de su fuerza y de su eficacia si no toma en consideraci\u00f3n al pueblo concreto al que se dirige; si no utiliza su lengua, sus signos y sus s\u00ed\u00admbolos; si no responde a los problemas que plantea; si no se interesa por su vida real. Pero, por otra parte, la evangelizaci\u00f3n corre el riesgo de perder su propia alma y de desvanecerse si su contenido se ve vaciado o desnaturalizado con el pretexto de traducirlo o si, queriendo adaptar una realidad universal a un espacio local, se sacrifica esa realidad y se destruye la unidad sin la que no hay universalidad\u2020\u009d. M\u00e1s a\u00fan, en la catequesis ser\u00e1 menester encontrar un lenguaje que se adapte a todas las edades y a las diversas condiciones de los hombres. Sin embargo, \u2020\u0153la catequesis no podr\u00ed\u00ada admitir ning\u00fan lenguaje que, con cualquier pretexto, aunque se le presentase como cient\u00ed\u00adfico, tuviera como resultado el desnaturalizar el contenido del Credo. Y menos a\u00fan un lenguaje que enga\u00f1e o que seduzca. Por el contrario, la ley suprema dice que los grandes progresos en la ciencia del lenguaje tienen que ponerse al servicio de la catequesis, para que pueda \u2020\u02dcdecir\u2020\u2122 o \u2020\u02dccomunicar\u2020\u2122 a los ni\u00f1os, a los adolescentes, a los j\u00f3venes y a los adultos de hoy, con mayor facilidad, el contenido doctrinal, sin deformaci\u00f3n alguna\u2020\u009d (CTR 59).<br \/>\nDe estas citas pueden deducirse los siguientes datos: el magisterio reconoce la gravedad del problema del lenguaje hermen\u00e9utico como acultu-raci\u00f3n o, mejor dicho, como trasculturarei\u00f3n, mediante la cual los s\u00ed\u00admbolos se traducen en otros s\u00ed\u00admbolos, los signos en otros signos, bien sea dia-cr\u00f3nicamerite (esto es, desde las culturas del pasado a la cultura moderna) o bien sincr\u00f3nicamente (desde la cultura de la Iglesia universal a la de las Iglesias locales). No se habla de desmitificaci\u00f3n ni de desimbolizaci\u00f3n, ya que tambi\u00e9n el hombre moderno tiene necesidad de s\u00ed\u00admbolos, no puede vivir de la pura raz\u00f3n y sobre todo porque lo trascendente puede llegar a comprenderse por medio de \u00c2\u00a1s\u00ed\u00admbolos. La \u00fanica condici\u00f3n que se indica para la validez de esta hermen\u00e9utica es la fidelidad y la integridad de la \u2020\u0153traducci\u00f3n\u2020\u009d, que debe comprender todo el Credo en el mismo sentido en que se nos ha transmitido. Por consiguiente, una hermen\u00e9utica en el sentido de los contenidos, como la de Bultmann, queda totalmente excluida por ser reductiva [1 Cultura\/Aculturaci\u00f3n].<br \/>\n1279<br \/>\nXI. CONCLUSION.<br \/>\nEs oportuno al final sacar algunas conclusiones y sugerir ciertas consideraciones. Empez\u00e1bamos este art\u00ed\u00adculo hablando de la reinterpretaci\u00f3n del AT en el mismo AT. Un texto escrito anteriormente era recogido al tiempo propio por una generaci\u00f3n posterior, para ser luego reinterpretado cristol\u00f3gica o eclesiol\u00f3gicamente en el NT. Algunos autores hablan hoy del sen-sus plenior el sentido de un texto es ciertamente el del autor que lo escribi\u00f3 pero el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el autor principal de la Escritura, ten\u00ed\u00ada en la mente otro sentido que luego revel\u00f3 a su debido tiempo. Esta teor\u00ed\u00ada se sostiene, pero da la impresi\u00f3n de ser un deus ex machina. Es mejor comprender el proceso de reinterpretaci\u00f3n como dependiente de tres factores hermen\u00e9uticos: el cambio de las circunstancias hist\u00f3ricas y la acci\u00f3n hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica de Dios, que provocan una relectura del texto; la maduraci\u00f3n de la comunidad, que lee el texto y que asume en cierto modo su paternidad; la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que motiva un entendimiento m\u00e1s profundo de dicho texto. Este proceso no explica solamente el salto cualitativo de algunas citas del AT en el NT, sino tambi\u00e9n la relectura de ciertos pasajes del NT en la historia de la Iglesia, provocada por el cambio de circunstancias hist\u00f3ricas, por la maduraci\u00f3n del pueblo de Dios y por la acci\u00f3n hermen\u00e9utica del Esp\u00ed\u00adritu mediante los diversos carismas que continuamente derrama sobre su iglesia, particularmente entre aquellos que tienen la misi\u00f3n de llevar adelante la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El tri\u00e1ngulo hermen\u00e9utico de historia, maduraci\u00f3n y carisma absorbe al texto b\u00ed\u00adblico y hace que se reencarne en el lenguaje del tiempo y de la regi\u00f3n en que es le\u00ed\u00addo de nuevo. Cada cristiano nace dentro de un lenguaje eclesial tradicional, que sirve de precom-prensi\u00f3n; y es precisamente este tr\u00ed\u00ado ling\u00fc\u00ed\u00adstico el que sirve de puente entre el presente y el pasado para que tenga lugar la \u2020\u0153fusi\u00f3n de horizontes\u2020\u009d (utilizando la expresi\u00f3n de Gada-mer), que es la que hace que cada generaci\u00f3n se autocomprenda de nuevo a la luz de la autocomprensi\u00f3n de la Iglesia apost\u00f3lica. La Iglesia es no solamente creadora del lenguaje teol\u00f3gico, sino que ella misma es creada por \u00e9l dentro de la espiral de la historia de la salvaci\u00f3n que prosigue continuamente. Ella puede verificar su reinterpretaci\u00f3n por medio de la observaci\u00f3n de su maduraci\u00f3n, situada en el camino recto, y<br \/>\ngracias a la visi\u00f3n prol\u00e9ptica de la escatolo-g\u00ed\u00ada en el juicio de la historia. La \u00faltima verificaci\u00f3n es objeto de esperanza, ya que s\u00f3lo se realizar\u00e1 en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d.<br \/>\nPero hay otros criterios de verificaci\u00f3n, criterios que pusieron en crisis el racionalismo y la desmitifica-ci\u00f3n radical de Bultmann. Ya hemos visto c\u00f3mo la constante ling\u00fc\u00ed\u00adstica que hace de precomprensi\u00f3n en la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica y en la medieval es la regula fidel, es decir, el Credo. Bultmann dir\u00ed\u00ada que la regula fidel sirve ciertamente de precomprensi\u00f3n, pero que al estar expresada en un lenguaje objetivante, y por tanto m\u00ed\u00adtico, tiene necesidad ella misma de ser desmitizada para que no exija un sacrificium intellectus al hombre moderno, sino que pueda referirse a la autocomprensi\u00f3n existencial del hombre (pro-meitas) sin toda esa capa inaceptable de nociones como \u2020\u0153encarnaci\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153sacramento\u2020\u009d, \u2020\u0153resurrecci\u00f3n\u2020\u009d, etc., entendidas en su sentido objetivo y literal.<br \/>\nKarl Gustav Jung ha demostrado en sus escritos de psicolog\u00ed\u00ada religiosa que los s\u00ed\u00admbolos cristianos, y m\u00e1s a\u00fan los cat\u00f3licos, se derivan de los arquetipos m\u00e1s profundos del alma humana (d\u00e1ndole as\u00ed\u00ad la raz\u00f3n a la hermen\u00e9utica de Ricoeur). \u00bfPero expresan estos s\u00ed\u00admbolos una realidad tan s\u00f3lo inmanente con un valor puramente psicol\u00f3gico o tambi\u00e9n una realidad trascendental extra nos, que nos sale al encuentro mediante la revelaci\u00f3n? En otras palabras, \u00bfqu\u00e9 diferencia hay entre los mitos cl\u00e1sicos, orientales y africanos, y el lenguaje (y el contenido) del kerygma, primero, y del Credo, despu\u00e9s?<br \/>\nEs evidente que para la escuela de la desmitificaci\u00f3n, que desea privar al acto de fe de todo fundamento racional o hist\u00f3rico e insiste solamente en la verificabilidad existencial interna, los s\u00ed\u00admbolos de la religi\u00f3n cristiana est\u00e1n privados de una existencia real externa; dicha escuela habla \u00fanicamente del \u2020\u0153creer puntual\u2020\u009d antropol\u00f3gico, que tiene lugar en el encuentro entre el hombre pecador y la palabra de Dios. Semejante experiencia ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153real\u2020\u009d solamente para aquel que la recibe; mas no ser\u00ed\u00ada ex-teriorizable, comunicable o kerigm\u00e1-tica, y por tanto ser\u00ed\u00ada incapaz de crear Iglesia. Una experiencia de ese tipo deber\u00ed\u00ada ser conceptualizada, y por consiguiente objetivada, para poder ser comunicada). Adem\u00e1s, una experiencia \u2020\u0153real\u2020\u009d para m\u00ed\u00ad tiene que corresponder a alguna cosa o a alg\u00fan acontecimiento \u2020\u0153fuera de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d para que sea \u2020\u0153verdadera\u2020\u009d y no ilusoria. Por ejemplo, si yo digo con Bult-mann que Jes\u00fas es el Cristo, no porque fuera verdaderamente el mes\u00ed\u00adas en s\u00ed\u00ad, sino s\u00f3lo porque se convierte en el Cristo para m\u00ed\u00ad en el momento que tengo la experiencia de la fe mediante el contacto con su palabra, de all\u00ed\u00ad se seguir\u00ed\u00ada l\u00f3gicamente que \u2020\u0153Cristo para m\u00ed\u00ad\u2020\u009d podr\u00ed\u00ada ser Abrah\u00e1n, Maho-ma o Buda, en el caso de que la conversi\u00f3n existencial tuviera lugar mediante el contacto con la palabra de \u00e9stos. Podemos ir todav\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1. Bultmann no quiere reducir a Dios a un objeto cuando habla de Dios. Pero este \u2020\u0153t\u00fa\u2020\u009d con el que estoy dialogando, \u00bfno podr\u00ed\u00ada ser un \u2020\u0153t\u00fa\u2020\u009d objeto, no s\u00f3lo de mi entendimiento, sino tambi\u00e9n de mi fantas\u00ed\u00ada? Por consiguiente, Bultmann se encierra dentro de un c\u00ed\u00adrculo vicioso, del que no se puede salir en un lenguaje inteligible y comunicable.<br \/>\n1280<br \/>\nHemos hecho estas reflexiones sobre Bultmann solamente para indicar que el camino emprendido por la des-mitizaci\u00f3n existencial no puede emprenderse sin destruir el concepto mismo de Iglesia y de kerygma. Para explicar el significado de los s\u00ed\u00admbolos de la fe no queda m\u00e1s camino que el de la analog\u00ed\u00ada de significado, que podr\u00ed\u00ada muy bien indicar ciertas realidades psicol\u00f3gicas o antropol\u00f3gicas como en la filosof\u00ed\u00ada de Ricoeur, pero que se basa en acontecimientos \u2020\u0153hist\u00f3ricos\u2020\u009d en cuanto que acaecen extra nos y. pueden ser observados objetivamente, aun cuando haya necesidad de la fe para captar todo su alcance. El sacrificium intellectus, rechazado por Bultmann, lo hacemos cuando creemos sin fundamento racional; \u00bfpor qu\u00e9 tengo que creer en Cristo y no en Mahoma? Pero una vez que tengo un fundamento para fiarme de una palabra determinada, el contenido de esa palabra debe trascender mi inteligencia, pues de lo contrario reducir\u00ed\u00ada a Dios a un objeto encajona-ble dentro de la limitaci\u00f3n de la inteligencia humana. Pero una inteligencia incompleta no me hace sacrificar mi entendimiento mientras no crea en cosas contradictorias en s\u00ed\u00ad mismas. Si existe verdaderamente un Dios, no es \u00e9l el que tiene que ser juzgado por nosotros en su trascendencia, seg\u00fan nuestros par\u00e1metros, sino que \u00e9l tiene que juzgar nuestra inteligencia y transformarla por medio de la fe. Estos son necesariamente los l\u00ed\u00admites de toda hermen\u00e9utica [1 Escritura; \/ Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica].<br \/>\n1281<br \/>\nBIBL.: Alonso Schokel L., Hermen\u00e9utica de la palabra, 3 vols., Cristiandad, Madrid 1986-1 988; Althaus P.,<br \/>\nDie Theologie Martin Lu-thers, Gerd Mohn, G\u00fctersloh 1963; Achte-meier P.J., An Introduction to the New<br \/>\nHerme-neutic, Westminster, Filadelfia 1969; AA.W., La interpretaci\u00f3n de la Biblia, Herder, Barcelona<br \/>\n1970; Bultmann, Storia del VangeliSinottici, Dehoniane, Bolonia 1969 (con la relaci\u00f3n de todas las obras<br \/>\nde Bultmann); Id, Jesucristo y mitolog\u00ed\u00ada, Barcelona 1970; De Lubac H., Ese-gesimedievale, 2vols., Ed.<br \/>\nPaoline, Roma 1972; De Marge\u00ed\u00adue B., lntroduction a l\u2020\u2122histoire de lex\u00e9gese, 3 vols., Cerf, Par\u00ed\u00ads 1980;<br \/>\nEbeling G., Worl Golles und Tradition, Vandenhoeck, Go-tinga 1964; Id, Einf\u00fchrung in die theologische<br \/>\nSprachlehre, Mohr, Tubinga 1971; Id, Herme-neutik, en RGG III, 3.a ed., 242-262; Tradition VI, 976-984;<br \/>\nFuchs E., MarburgerHermeneu-tik, Mohr, Tubinga 1969; Id, ZurFrage nach dem historischen Jes\u00fas, ib, 1960; Gada-mer H.G., WahrheitundMethode, Mohr, Tubinga 19652; Grant R.M., A ShortHistoryofthe lnterpretation ofthe Bible, McMiIIan, Nueva York 1963; Grech P., Ges\u00fa storico e ermeneu-tic\u00e1 esistenziale, PUG, Roma 1976; Grech P.-Segalla G., Metodolog\u00ed\u00ada peno studio della teolog\u00ed\u00ada del NT, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1978; Grech P., Ermeneutica dell\u2020\u2122ATneINT, PUG, Roma 1977; Id, The Testimonia andModern Hermeneutics, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d XIX (1976) 318-324; Id, The Language of Scripture and its lnterpretation, en \u2020\u0153Biblical Theology Bulletin\u2020\u009d VI (1976) 161-1 76; Id, El problema cristol\u00f3gicayla hermen\u00e9utica, en Problemasyperspectivasde Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Sig\u00faeme, Salamanca 1982, 160-196; Id, Strutturalismo ed esegesi tradizionale, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 28 (1980),337-349; Id, recensi\u00f3n sobre A.C. 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Grech<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto y problema del \u00abentender\u00bb<br \/>\nEn la \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb el objeto es independiente del entendimiento, est\u00e1 fuera de \u00e9l. En cambio, la h. va dirigida a entender algo que pertenece a la experiencia de la inteligencia intersubjetiva, la cual est\u00e1 entretejida con momentos individuales y colectivos, permanentes e hist\u00f3ricos. Este amplio y originario fen\u00f3meno del entender en general dentro de la experiencia interhumana y cient\u00ed\u00adfica del mundo, no puede quedar encubierto por los hechos mucho m\u00e1s llamativos en que aparecen las dificultades o incluso la imposibilidad de la comprensi\u00f3n, los cuales sirven de ocasi\u00f3n para la formaci\u00f3n de la h. Mientras en principio es aceptada la \u00abtradici\u00f3n\u00bb y lo recibido es transmitido ulteriormente con toda naturalidad (aparte de las transfiguraciones que se realizan inconscientemente) m\u00e1s que dificultades b\u00e1sicas de interpretaci\u00f3n se producen ciertas confusiones y abundantes errores. Pero con la conciencia de la distancia temporal y el cambio del uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico, de las maneras de representaci\u00f3n y de las formas de pensar, se puede llegar a una ruptura con la tradici\u00f3n, que se presentar\u00e1 entonces \u00abextra\u00f1a\u00bb y problem\u00e1tica. Para asegurarse frente a falsificaciones y para la necesaria interpretaci\u00f3n actualizadora de la tradici\u00f3n normativa (especialmente), se desarrolla as\u00ed\u00ad una h. regional (cf. p. ej., la interpretaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica de la Escritura), que tiende a un proceso concreto de entender, y con este fin establece un canon de normas para el manejo adecuado sobre todo de los textos. En este sentido, particularmente en las ciencias normativas de la teolog\u00ed\u00ada antigua y medieval, as\u00ed\u00ad como del derecho, hay sin g\u00e9nero de dudas una h. especial (cf. \u00abaplicaci\u00f3n\u00bb, \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb y \u00abletra\u00bb, alegor\u00ed\u00ada, glose de lagunas en el derecho codificado, interpretaci\u00f3n escol\u00e1stica de autoridades: reverenter exponere, etc.). Pero esta h., como suma de normas concretas experimentales para la recta inteligencia, se refiere mayormente a contenidos fijos previamente dados y en gran parte referidos a la pr\u00e1ctica, con un reconocido car\u00e1cter normativo y autoritario, y a un \u00abarte\u00bb m\u00e1s desarrollado de entender que todav\u00ed\u00ada dista mucho de una \u00abteor\u00ed\u00ada del entender\u00bb, creada por primera vez con el concepto moderno de h. Profundas convulsiones espirituales (sof\u00ed\u00adstica; Plat\u00f3n; querelle des anciens et des modernes) y una ruptura en la relaci\u00f3n con todo lo tradicional (AT-NT; antigua Iglesia-reforma) son los presupuestos para la formaci\u00f3n de una conciencia expl\u00ed\u00adcita sobre la amplia problem\u00e1tica hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>II. Origen y sentido de la hermen\u00e9utica moderna<br \/>\n1. Si en principio la reforma hab\u00ed\u00ada presupuesto la unidad del -> Canon b\u00ed\u00adblico fundada dogm\u00e1ticamente, el siglo XVIII fue el primero en considerar la sagrada -> Escritura como fuente hist\u00f3rica que deb\u00ed\u00ada entenderse de acuerdo con la intenci\u00f3n de los autores al tiempo de su composici\u00f3n y teniendo en cuenta el contexto de la vida y del ambiente coet\u00e1neos; es decir, prescindiendo del inter\u00e9s actual del int\u00e9rprete posterior (J.S. Salomo, A. Ernesti). Los motivos existentes en los ss. xv-xvi para la formaci\u00f3n del m\u00e9todo \u00abhist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico\u00bb (y de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica) se fueron haciendo cada vez m\u00e1s fuertes: el desarrollo de la nueva imagen del mundo; la perdida unidad entre Escritura e imagen del mundo; la discusi\u00f3n entorno a la autoridad de la Escritura; la cada vez m\u00e1s insoluble certeza de la fe en las disputas confesionales y la posibilidad de intervenci\u00f3n de la raz\u00f3n, provocada por el &#8211;>humanismo y el -> cartesianismo, que propugna para s\u00ed\u00ad la plena independencia y la ampliaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica racional. El retorno a la Escritura entendida \u00abhist\u00f3ricamente\u00bb sirvi\u00f3 sobre todo para liberarse de m\u00faltiples tradiciones, para distanciarse de una actualidad eclesi\u00e1stica alejada de su origen hasta tal punto que la historia misma segu\u00ed\u00ada sometida positivamente a una determinada aplicaci\u00f3n de su contenido. La demostraci\u00f3n de las diferencias hist\u00f3ricas alcanz\u00f3 su punto culminante en el siglo xixxx, cuando el int\u00e9rprete de una forma consciente ya no pudo identificarse \u00abingenuamente\u00bb con el contenido y sentido del texto; y as\u00ed\u00ad se hizo problem\u00e1tica la misma realidad cristiana.<\/p>\n<p>2. El problema universal de la h. se agudiza por la necesidad de encontrar un mayor contexto hist\u00f3rico para los principios y significados objetivos que ya no se mantienen por s\u00ed\u00ad solos, a fin de que la complejidad de una experiencia del mundo y los distintos elementos relacionados con ella se iluminen mutuamente. Como el romanticismo posterior, precisamente despu\u00e9s del fracaso de una restauraci\u00f3n (las m\u00e1s de las veces) externa de la tradici\u00f3n, experimenta un aislamiento casi total frente a \u00e9sta, se exige ahora una superaci\u00f3n radical de tal aislamiento y de la posibilidad universal de una falsa interpretaci\u00f3n: s\u00f3lo una actitud fundamentalmente met\u00f3dico-cient\u00ed\u00adfica puede reproducir las creaciones ya terminadas desde su origen en el contexto vivo de la historia y del mundo, gracias a una reproducci\u00f3n adecuada y adivinadora del acto creador. Queda eliminada la distinci\u00f3n entre h. filol\u00f3gicohist\u00f3rica y h. teol\u00f3gica. Schleiermacher considera la h. especial como un \u00abagregado de observaciones\u00bb, mientras que la h. general representa \u00abun poderoso motivo para unir lo especulativo con la emp\u00ed\u00adrico-hist\u00f3rico\u00bb. Debe tenerse en cuenta esta relaci\u00f3n de la conciencia cognoscitiva con la realidad viva, inseparable de ella; y es esa misma relaci\u00f3n la que conduce a la libertad de la h. de cara a la incorporaci\u00f3n en lo hist\u00f3rico y en la teor\u00ed\u00ada del conocimiento.<\/p>\n<p>3. W. Dilthey es quien por vez primera pone en claro la profunda categor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica de la h. general. El sujeto concreto del conocimiento hist\u00f3rico, por la identidad de la vida y las posibilidades de vivencia en su propio presente, est\u00e1 vinculado a priori con el pasado interpretado, aunque, de otro lado, la referencia del hombre a las creaciones distintas de \u00e9l (\u00abexpresi\u00f3n\u00bb) tiene como consecuencia la historia real y s\u00f3lo a trav\u00e9s de ella el descubrimiento de la vida. Los primeros pasos para superar la tendencia psicologista de la h. de Schleiermacher y para ampliar el \u00e1mbito de la h. arrancan del concepto \u00abexpresi\u00f3n\u00bb, que ahora lo abarca todo (fuera de los textos y del discurso oral introducido por Schleiermacher), incluso el acontecer que no se produce a trav\u00e9s de las palabras y las acciones por las que el hombre forja la historia. Pero Schleiermacher y Dilthey se mantienen en una concepci\u00f3n obscuramente pante\u00ed\u00adsta: la arm\u00f3nica y libre vinculaci\u00f3n de todas las individualidades, que en cada caso representan una revelaci\u00f3n de \u00abla vida total\u00bb, vinculaci\u00f3n que es previa a la adecuaci\u00f3n del entender y la hace posible. Tampoco la \u00abescuela hist\u00f3rica\u00bb se ha sustra\u00ed\u00addo a esta tendencia, que considera como su ideal definitivo, no la \u00abobjetividad est\u00e9ril\u00bb de una individualidad completamente diluida, sino la pertenencia consciente a las permanentes y grandes fuerzas morales, que otorga una segura participaci\u00f3n en el conjunto de la historia universal y un presentimiento del sentido del todo que se nos oculta.<\/p>\n<p>4. Con ello, la que transforma las objetivaciones del esp\u00ed\u00adritu en la originaria vitalidad espiritual ya no es la dial\u00e9ctica especulativa de Hegel, sino la moderna conciencia hist\u00f3rica. Con todo se conserva el presupuesto de una absoluta transparencia del esp\u00ed\u00adritu y de una soberana mediaci\u00f3n de la raz\u00f3n consigo misma. As\u00ed\u00ad, la h. es la gran tentativa de una plena autoiluminaci\u00f3n del entender universal, y s\u00f3lo de esa manera una \u00abmetodolog\u00ed\u00ada\u00bb. Constituye, no obstante, un problema saber si, por ejemplo, el historiador en virtud de la misma \u00abnaturaleza\u00bb puede \u00abpenetrar\u00bb en cualquier proceder humano, incluso de las \u00e9pocas m\u00e1s remotas, y si una reconstrucci\u00f3n que reproduce sujetiva u objetivamente el proceso creador puede restablecer el sentido original de una obra. Pues la obra tra\u00ed\u00adda as\u00ed\u00ad al presente desde un pasado lejano sigue siendo una mera representaci\u00f3n, y en consecuencia no se produce la necesaria mediaci\u00f3n con el presente. Hegel ha visto claramente esta imposibilidad. Adem\u00e1s es dudoso que el justificado proyecto de un control, o sea, el prop\u00f3sito de excluir \u00abprejuicios\u00bb que provienen del propio presente hist\u00f3rico para lograr una visi\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb de antiguos testimonios, llegue a tener \u00e9xito precisamente cuando se trata de fen\u00f3menos muy esenciales; pues, si el entender pasado se transmite tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la posici\u00f3n concreta del int\u00e9rprete en la actualidad, a base de la comprensi\u00f3n facilitada por el m\u00e9todo hist\u00f3rico no llegar\u00ed\u00ada a representarse la profundidad de la verdadera experiencia hist\u00f3rica. Con ello sigue estando sin soluci\u00f3n la cuesti\u00f3n fundamental de la h.: la relaci\u00f3n del que entiende con la cosa entendida.<\/p>\n<p>5. Con un planteamiento radicalmente nuevo, gracias a la cr\u00ed\u00adtica de las premisas ontol\u00f3gicas del concepto moderno de subjetividad, M. Heidegger descubre por vez primera la infinitud interna de este concepto de esp\u00ed\u00adritu, que en lo m\u00e1s profundo es todav\u00ed\u00ada idealista, en medio del entender finito, hist\u00f3rico y emp\u00ed\u00adrico. En la historicidad de la existencia no ve una limitaci\u00f3n del entender ni una amenaza contra la objetividad. Y \u00e9l fundamenta por vez primera la h. como una ontolog\u00ed\u00ada: anteriormente a todos los intereses met\u00f3dicos de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu, la existencia ha \u00abentendido\u00bb siempre el mundo. Entender en cuanto \u00abpoder ser\u00bb y \u00abposibilidad\u00bb es un originario rasgo \u00f3ptico de la vida humana misma: el entender como \u00abproyecto\u00bb no significa una autoposesi\u00f3n de la existencia que est\u00e9 libremente en s\u00ed\u00ad misma, sino que \u00e9l debe experimentarse en la irrevocable facticidad de su ser como limitado y determinado por la historia (e historicidad).<\/p>\n<p>H.G. Gadamer ha seguido desarrollando aut\u00f3nomamente esta \u00abh. de la existencia\u00bb. Una h. objetiva debe mostrar la historia que act\u00faa as\u00ed\u00ad en el entender mismo, o sea, la inmersi\u00f3n en un polifac\u00e9tico movimiento de la tradici\u00f3n, y llevar este presupuesto a un reconocimiento consciente, antes de centrarse en un objeto concreto o en el conocimiento \u00abobjetivo\u00bb. Por consiguiente todo posible enunciado puede concebirse como respuesta a una pregunta que, como horizonte m\u00e1s o menos determinado, proporciona una \u00abinteligencia previa\u00bb (las m\u00e1s de las veces no elaborada expl\u00ed\u00adcitamente) e implica una relaci\u00f3n vital del int\u00e9rprete con la cosa. Se acepta provisionalmente la \u00abinteligencia previa\u00bb, que en el proceso ulterior de comprensi\u00f3n se somete a la aclaraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. El que entiende se encuentra siempre en un mundo que se revela incluso en sus relaciones particulares. Si en este horizonte abierto penetra una experiencia que no puede insertarse en la perspectiva usual de la expectaci\u00f3n, entonces la nueva experiencia transforma el \u00abprejuicio\u00bb ya existente y conduce a una apropiaci\u00f3n de lo extra\u00f1o, as\u00ed\u00ad como a un enriquecimiento y ampliaci\u00f3n de la experiencia anterior (\u00abfusi\u00f3n del horizonte\u00bb). Este ineludible juego mutuo entre una tradici\u00f3n operante y el movimiento del entender mismo es una relaci\u00f3n que ya no puede describirse con las categor\u00ed\u00adas \u00absubjetivo\u00bb-\u00abobjetivo\u00bb. Tambi\u00e9n la caracterizaci\u00f3n formal de \u00abc\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico\u00bb (no se trata de un c\u00ed\u00adrculo l\u00f3gico-met\u00f3dico) es causa de confusi\u00f3n, porque oculta lo esencial: el c\u00ed\u00adrculo, mediante el reconocimiento de la finitud, deja libre una apertura en el horizonte intelectivo, por la cual le puede llegar algo inicialmente \u00abextra\u00f1o\u00bb desde el \u00e1mbito de la historia. Un acontecimiento semejante no se puede explicar como acci\u00f3n de la subjetividad, pero tampoco sucede sin el sujeto que entiende; lo cual se muestra tambi\u00e9n en que la verdadera intelecci\u00f3n de lo as\u00ed\u00ad recibido s\u00f3lo se produce en la interpretaci\u00f3n traducida al propio lenguaje. Este \u00abconocimiento de lo conocido\u00bb contiene un elemento de reflexi\u00f3n (que jam\u00e1s puede volver completamente sobre s\u00ed\u00ad), y por eso no puede interpretarse como una simple inmediatez. El medio universal de esta h. en cuanto movimiento fundamental de la existencia hist\u00f3rico y finita es el -> lenguaje, que: conserva, oculta y manifiesta la visi\u00f3n del mundo sedimentada en \u00e9l, as\u00ed\u00ad como otros precedentes y condicionamientos normales del entender; hasta cierto punto transmite tambi\u00e9n fen\u00f3menos aparentemente extraling\u00fc\u00ed\u00adsticos (poder, intereses sociales, etc.), los cuales dependen de la acci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00ed\u00adtica o de la esfera p\u00fablica; y as\u00ed\u00ad puede ofrecer formalmente el aspecto realmente universal de una hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>El reproche de que, por la transformaci\u00f3n de la h. B\u00e1sica (que defend\u00ed\u00ada la objetividad del entender) en una h. de la existencia, se elimina de manera subjetivista la peculiaridad del objeto hermen\u00e9utico (as\u00ed\u00ad E. Betti), confunde de ra\u00ed\u00adz la h. descrita, \u00abpues la conciencia que act\u00faa en la historia es ineludiblemente m\u00e1s ser que conciencia\u00bb (Gadamer). Pr\u00e1cticamente los esfuerzos y exigencias hermen\u00e9uticos de Gadamer y de Betti se aproximan bastante, aun cuando Gadamer no quiera ofrecer ninguna metodolog\u00ed\u00ada de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu. W. Pannenberg y, en parte, J. Habermas tratan de ampliar fundamentalmente el horizonte de la nueva h. con una anticipaci\u00f3n hipot\u00e9tica o teol\u00f3gica de una teolog\u00ed\u00ada estructurada a modo de historia universal, o con una filosof\u00ed\u00ada de la historia teniendo en cuanta su contenido. Las relaciones entre h. y teor\u00ed\u00ada de la -> ciencia todav\u00ed\u00ada no han sido objeto de reflexi\u00f3n (K.O. Apel).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de una h. parcial en las distintas disciplinas teol\u00f3gicas es tan necesaria como la tarea hermen\u00e9utica de la teolog\u00ed\u00ada en general. El horizonte transcendental, o fenomenol\u00f3gico-hermen\u00e9utico, de las condiciones de posibilidad del contenido dogm\u00e1tico, as\u00ed\u00ad como de su capacidad de hablar al hombre, debe analizarse m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente, a pesar del car\u00e1cter \u00abpositivo\u00bb e indeductible de la historia concreta de la salvaci\u00f3n y de la Iglesia (car\u00e1cter que por otro lado, no ha de acentuarse excesivamente). Con vistas a un encuentro entre la h. moderna y la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, vamos a establecer provisionalmente las siguientes directrices: 1 El empleo del concepto de h. no puede retroceder hacia un estado anterior al de la actual h. filos\u00f3fica, sino que debe abordar cr\u00ed\u00adticamente las preguntas contenidas en \u00e9sta. 2.a Si el lenguaje teol\u00f3gico debe atenerse a un \u00abser en s\u00ed\u00ad\u00bb que limita, mantiene y supera el universal movimiento y condicionamiento hist\u00f3rico en las cambiantes interpretaciones del mundo, no puede asumir por las buenas la base de la ontolog\u00ed\u00ada posterior a Kant, aceptada en la h. moderna. No se puede resolver la crisis de la metaf\u00ed\u00adsica con una retirada hacia la h. Psta, como \u00fanica ontolog\u00ed\u00ada universal, es todav\u00ed\u00ada una apor\u00ed\u00ada o un mal suced\u00e1neo de la metaf\u00ed\u00adsica en estos tiempos. Si la h. se limita a recordar anteriores interpretaciones del mundo &#8211; por m\u00e1s que lo haga de manera objetiva y provechosa -, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 transmitir la exigencia absoluta del cristianismo al presente real, y quedar\u00e1 cautiva en una concepci\u00f3n retrospectiva de la historia meramente te\u00f3rica y en definitiva historista, que pasa por alto los importantes conocimientos y las tareas de la teolog\u00ed\u00ada y la filosof\u00ed\u00ada actuales (-> apolog\u00e9tica), perdiendo as\u00ed\u00ad su pretendido universalismo. 3.11 La interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos como pura expresi\u00f3n de la concepci\u00f3n humana de la existencia, atenuando en el plano hermen\u00e9utico las afirmaciones sobre Dios, el mundo y la historia (por estrecha que sea su relaci\u00f3n con la concepci\u00f3n de la existencia), significa una ileg\u00ed\u00adtima reducci\u00f3n antropol\u00f3gica de la \u00abpreinteligencia\u00bb b\u00ed\u00adblica e incluso de lo que Heidegger entend\u00ed\u00ada originalmente por \u00abexistencia\u00bb (interpretaci\u00f3n -> existencial). 4.a La h. no puede suplantar los contenidos afirmados en el mensaje cristiano por (limitadas) categor\u00ed\u00adas formales (como \u00abdecisi\u00f3n\u00bb, \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb, \u00abevento de la palabra\u00bb, etc.). La h. teol\u00f3gica tiene el \u00ed\u00adndice de su capacidad de maniobra en el an\u00e1lisis expl\u00ed\u00adcito del objeto inc\u00f3lume de la fe. 5 La h. puede ser motivo de una responsable rehabilitaci\u00f3n teol\u00f3gica de la tradici\u00f3n y la autoridad de la Iglesia como necesarios elementos funcionales del pensamiento creyente. A este respecto, la constante toma de conciencia de lo que ha sido transmitido y la libre aceptaci\u00f3n de la autoridad son presupuestos necesarios del pensamiento \u00abdogm\u00e1tico\u00bb. 6.a Dentro de una h. teol\u00f3gica, la -> \u00abtradici\u00f3n\u00bb, como horizonte hermen\u00e9utico envolvente, debe encontrar una concreta determinaci\u00f3n hist\u00f3rica con todos sus elementos constitutivos. 7 a Manteniendo ineludiblemente la diversidad del m\u00e9todo de trabajo en cada una de las ciencias teol\u00f3gicas, la h. puede mostrar lo que precede a todo proceso intelectivo de la subjetividad (incluso al proceso met\u00f3dico de la ciencia), lo que \u00e9ste \u00abomite\u00bb y \u00abencubre\u00bb. La pretensi\u00f3n de verdad que va inherente al Evangelio y la inteligencia de la fe originariamente experimentada no pueden quedar enajenadas en la ciencia, sino que deben articularse met\u00f3dicamente. La h. no se agota con la funci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de las tradicionales disciplinas teol\u00f3gicas. 8.a Admitida la universalidad del problema hermen\u00e9utico, sigue en pie la cuesti\u00f3n de si la h. actual proporciona realmente el terreno universalmente v\u00e1lido para la comprensi\u00f3n de cualquier ser (incluyendo la conducta y la realidad religiosas), y de si el lenguaje, como medio hermen\u00e9utico universal, permite entender todo lo que de hecho se puede entender. A este respecto, en el terreno teol\u00f3gico son indispensables piedras de toque: las estructuras sacramentales, los milagros, la superaci\u00f3n de la palabra por el acontecer, el car\u00e1cter definitivo de la verdad, que es inter\u00e9s b\u00e1sico de la teolog\u00ed\u00ada. En la discusi\u00f3n con estos y otros problemas, la tarea hermen\u00e9utica de toda labor teol\u00f3gica representa actualmente una necesidad que nunca podr\u00e1 ponderarse suficientemente, pero su dificultad objetiva y en lo relativo a la historia del esp\u00ed\u00adritu tampoco puede infravalorarse.<\/p>\n<p>Karl Lehmann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Interpretaci\u00f3n<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Este t\u00e9rmino, del gr. <\/span><span style=''>herm&#275;neu&#333;<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018interpretar\u2019), se usa para denotar (<i>a<\/i>) el estudio y la elaboraci\u00f3n de los principios sobre la base de los cuales se debe entender un texto (para los fines presentes el texto b\u00edblico), o (<i>b<\/i>) la interpretaci\u00f3n del texto de tal modo que el mensaje llegue al lector u oyente. En nuestros propios d\u00edas este objetivo se ha perseguido mediante una interpretaci\u00f3n existencial del texto. Por ejemplo, mientras que la comprensi\u00f3n de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas recibe gran ayuda, en cierto nivel, por un examen del marco local y contempor\u00e1neo (como en J. Jeremias, <i>The Parables of Jesus<\/i>, 1954; trad. cast. <i>Las par\u00e1bolas de Jes\u00fas<\/i>, 1970), su pertinencia para el lector actual se ha logrado mediante la interpretaci\u00f3n existencial (como en G. V. Jones, <i>The Art and Truth of the Parables of Jesus<\/i>, 1964, o E. Linnemann, <i>The Parables of Jesus<\/i>, 1966). Ambos niveles de interpretaci\u00f3n tienen su lugar, pero sin la previa ex\u00e9gesis hist\u00f3rica la hermen\u00e9utica existencial carece de punto de apoyo. La tarea de la hermen\u00e9utica existencial se ha visto como el restablecimiento, para el lector actual de (digamos) las par\u00e1bolas, de ese entendimiento com\u00fan que Jes\u00fas establec\u00eda con sus creyentes cuando las contaba por primera vez (* <span style='text-transform:uppercase'>Interpretaci\u00f3n b\u00edblica<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. M. Mart\u00ednez, <i>Hermen\u00e9utica b\u00edblica<\/i>, 1984; J. Schreiner, <i>Introducci\u00f3n a los m\u00e9todos de la ex\u00e9gesis b\u00edblica<\/i>, 1974; R. Fabris (<etiqueta id=\"#_ftn280\" name=\"_ftnref280\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Problemas y perspectivas de las ciencias b\u00edblicas<\/i>, 1983; varios autores, <i>Ex\u00e9gesis y hermen\u00e9utica<\/i>, 1976.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. Ebeling, <i>Word and Faith<\/i>, 1963; J. M. Robinson y J. B. Cobb, <i>The New Hermeneutic<\/i>, 1964; J. D. Smart, <i>The Strange Silence of the Bible in the Church<\/i>, 1970; H. G. Gadamer, <i>Truth and Method<\/i>, 1975; N. Perrin, <i>Jesus and the Language of the Kingdom<\/i>, 1976; I. H. Marshall (eds.), <i>New Testament Interpretation<\/i>, 1977.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>F.F.B.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Derivada de una palabra Griega relacionada con el nombre del dios Hermes, el supuesto mensajero e int\u00e9rprete de los dioses. Ser\u00eda incorrecto inferir de esto que la palabra denota la interpretaci\u00f3n o la ex\u00e9gesis de la Escritura Sagrada. El uso ha restringido el significado de la hermen\u00e9utica a la ciencia de la ex\u00e9gesis B\u00edblica, es decir, a la colecci\u00f3n de las reglas que gobiernan la correcta interpretaci\u00f3n de la Escritura Sagrada. Ex\u00e9gesis por lo tanto se relaciona con la hermen\u00e9utica, como la lengua est\u00e1 a la gram\u00e1tica, o como el razonamiento a la l\u00f3gica. Los hombres hablaron y razonaron antes de que hubiera cualquier gram\u00e1tica o l\u00f3gica; pero es muy dif\u00edcil hablar correctamente y razonar debidamente siempre y bajo cualquier circunstancia sin un conocimiento de la gram\u00e1tica y de la l\u00f3gica. De la misma manera nuestros primeros escritores Cristianos explicaron la Escritura Sagrada &#8211;como es interpretado en casos particulares incluso en tiempo extra por estudiantes de talento extraordinario&#8211; sin confiar en cualquier principio formal de la hermen\u00e9utica, pero tales explicaciones, si est\u00e1n correctas, estar\u00e1n siempre de acuerdo con los c\u00e1nones de nuestra ciencia actual de la ex\u00e9gesis.<br \/>\nI. NECESIDAD DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector no debe inferir que se ha dicho que la hermen\u00e9utica es una mera realizaci\u00f3n del exegeta B\u00edblico, ese conocimiento no es necesario para el estudiante de la Biblia. Es verdad que en la primera Iglesia la ciencia de la ex\u00e9gesis no fue desarrollada; pero debe ser recordado que las supuestas lenguas sagradas eran las lenguas vern\u00e1culas de los escritores Sirios y Griegos, a quienes les eran tan familiares como nosotros a las antig\u00fcedades B\u00edblicas, y que tambi\u00e9n fueron imbuidos en las primeras tradiciones orales que conten\u00edan la verdadera explicaci\u00f3n de los muchos pasajes dif\u00edciles de la Sagrada Escritura. Tan pronto como estas ayudas naturales del int\u00e9rprete Cristiano comenzaron a disminuir, los principios de la hermen\u00e9utica comenzaron a convertirse. Incluso en el tiempo de San Agust\u00edn fueron recogidos en un solo libro, de modo que pudieran ser dados a conocer y poner en pr\u00e1ctica sin mucha dificultad. Cualquier persona familiarizada con una gran variedad de opiniones concerniente al significado de algunos de los pasajes m\u00e1s importantes de la Biblia se preguntar\u00e1 como explicar la Escritura sin la ayuda de la hermen\u00e9utica, entonces su demanda es una necesidad urgente. Ni puede ser dicho que la variedad de resultados exeg\u00e9ticos de parte de los escritores bien-versados en los principios de la interpretaci\u00f3n cient\u00edfica demuestra la inutilidad de la hermen\u00e9utica en la explicaci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Los principios no cient\u00edficos, con todo el desacuerdo de cient\u00edficos siempre han desarrollado cualquier rama del conocimiento; adem\u00e1s, en el caso de la Escritura, la hermen\u00e9utica ha disminuido el n\u00famero de las opiniones de int\u00e9rpretes eliminando aquellas no apoyadas por cualquier principio cient\u00edfico s\u00f3lido. Tales principios son a\u00fan m\u00e1s necesarios para el int\u00e9rprete B\u00edblico que un estudio de la l\u00f3gica est\u00e1 para el pensador; mientras que las leyes del pensamiento se basan en una tendencia innata de la mente, el resto de las reglas de la hermen\u00e9utica se extienden en gran parte sobre los hechos externos de la mente. Y los resultados que fluyen de la aplicaci\u00f3n de los principios de la hermen\u00e9utica no son menos importantes que aquellos derivados por medio de las leyes formales de la l\u00f3gica, desde las controversias entre los Jud\u00edos y los Cristianos, entre los Cristianos y los Racionalistas, entre los Cat\u00f3licos y Protestantes, finalmente est\u00e1n de nuevo en las preguntas de la hermen\u00e9utica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. L\u00cdMITES DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la influencia de la hermen\u00e9utica es de tan gran envergadura, su eficacia no debe ser sobrestimada. La fuente de la gama de la Hermen\u00e9utica no suministra una deficiencia de la capacidad natural, ni rectifica falsos principios filos\u00f3ficos o perversas pasiones, tampoco imparte la necesidad de erudici\u00f3n filos\u00f3fica e hist\u00f3rica. En segundo lugar, la hermen\u00e9utica en s\u00ed misma no investiga la verdad objetiva del significado de un escritor, el cu\u00e1l ha sido establecido por sus c\u00e1nones; no se pregunta que es verdadero o falso, pero solamente que intent\u00f3 decir el escritor. Por lo tanto una verdad hermen\u00e9utica puede ser una falsedad objetiva, a menos que la escritura este sujetada a las reglas de la hermen\u00e9utica y este dotada con la prerrogativa de la inerrancia. En tercer lugar, la hermen\u00e9utica no se pregunta de la autenticidad de una escritura, ni en la autenticidad de su texto, ni tampoco en su car\u00e1cter especial, por ejemplo, si sea de una naturaleza profana o sagrada. La hermen\u00e9utica B\u00edblica presupone, por lo tanto, un conocimiento de la historia del Canon del Antiguo y Nuevo Testamento, de un conocimiento con los resultados bajo la cr\u00edtica textual, y de un estudio del tratado dogm\u00e1tico sobre la inspiraci\u00f3n. El n\u00famero de limitaciones de la hermen\u00e9utica no rendir\u00e1 la impaciencia del lector, si \u00e9l tiene presente en su mente, que lleva con paciencia los l\u00edmites que circunscriben el campo de otras ramas del aprendizaje; nadie culpa a la gram\u00e1tica, por ejemplo, porque no confiere ninguna aptitud ling\u00fc\u00edstica especial al gram\u00e1tico, o porque no mejora la melod\u00eda o la estructura sint\u00e1ctica del lenguaje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. OBJETO DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de quitar qu\u00e9 es exterior a la hermen\u00e9utica, nos permite entender m\u00e1s a fondo su apropiado objeto. Su objeto material es el libro o la escritura que debe ser explicada; su objeto formal se preocupa con el sentido expresado por el autor del libro en cuesti\u00f3n. De esta manera, la hermen\u00e9utica B\u00edblica trata sobre la Sagrada Escritura como su objeto material, suministrando un sistema complejo de reglas para encontrar y expresar el sentido verdadero de los escritores inspirados, mientras que el descubrimiento y la presentaci\u00f3n del sentido genuino de la Sagrada Escritura podr\u00edan ser su objeto formal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV. DIVISI\u00d3N DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo m\u00e1s directo y simple de determinar el significado de un autor consiste en la \u00faltima declaraci\u00f3n del sentido que \u00e9l intent\u00f3 transmitir. Tal declaraci\u00f3n, si procede del mismo autor o de otra persona que tenga cierto conocimiento de la mente del autor, es llamada una interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica. La interpretaci\u00f3n legal difiere en su proceder de la aut\u00e9ntica, no del legislador mismo sino de su sucesor, o de est\u00e9 en igual poder legislativo o de la autoridad legal suprema. La interpretaci\u00f3n cient\u00edfica difiere de la aut\u00e9ntica y de la legal; su valor no se deriv\u00f3 de la autoridad, sino de la informaci\u00f3n fidedigna y del aprendizaje del comentarista, del peso de sus argumentos, y de su adherencia fiel a las reglas de la hermen\u00e9utica.<br \/>\nLa autoridad como tal no considera en el campo de la hermen\u00e9utica general las reglas de la hermen\u00e9utica, as\u00ed delimitada, podr\u00edan ser de aplicaci\u00f3n universal o particular, es decir, podr\u00edan ser v\u00e1lidas para la correcta explicaci\u00f3n de cualquier libro o escritura, o pueden ser adaptadas para una clase particular de los libros, por ejemplo, Sagrada Escritura o Derecho Can\u00f3nico. La hermen\u00e9utica B\u00edblica pertenece a esta segunda clase, no porque las reglas universales de la ex\u00e9gesis son inaplicables a los Libros Sagrados, pero porque el car\u00e1cter Sagrado de la Biblia exige las reglas adicionales de la interpretaci\u00f3n, que no son aplicables a las escrituras profanas. Finalmente, la Hermen\u00e9utica B\u00edblica es cualquiera de las dos, general o especial, seg\u00fan el car\u00e1cter de las reglas exeg\u00e9ticas que contiene: es general si sus reglas son aplicables a la Biblia entera; es especial si se piensan solamente para la explicaci\u00f3n de libros particulares, por ejemplo, los Salmos o las Ep\u00edstolas Paulinas. Pero, como en la l\u00f3gica la especie contiene todas las notas esenciales del g\u00e9nero, as\u00ed que la hermen\u00e9utica especial contiene todas las reglas exeg\u00e9ticas de la hermen\u00e9utica general, y la hermen\u00e9utica particular adopta todas las leyes de la interpretaci\u00f3n impuestas por la hermen\u00e9utica universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V. PRIMER PRINCIPIO DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que las leyes hermen\u00e9uticas m\u00e1s especiales no contradicen las leyes m\u00e1s generales, pero solo las determinan m\u00e1s correctamente para adaptarlas a las escrituras particulares, las cuales son explicadas; deber\u00eda ser posible determinar el primer y m\u00e1s alto principio o ley de la hermen\u00e9utica, de la cual se derivan todas las reglas exeg\u00e9ticas especiales. El lector recordar\u00e1 que tales primeros principios existen en otras ciencias, tambi\u00e9n; en l\u00f3gica, por ejemplo, y en la \u00e9tica, nosotros tenemos el principio de la contradicci\u00f3n un principio de hacer lo bueno respectivamente. Volviendo a la hermen\u00e9utica, el pensamiento se debe derivar del lenguaje seg\u00fan la misma ley que regula la expresi\u00f3n del pensamiento en el lenguaje, el proceso solamente ser\u00eda invertido. Respecto a esto, el lenguaje en general no difiere de un mensaje de la clave que se deba leer seg\u00fan el c\u00f3digo en el cual fue escrito. Ahora un escritor utiliza com\u00fanmente el c\u00f3digo de su d\u00eda y de sus propias circunstancias peculiares; \u00e9l emplea el lenguaje de acuerdo con sus usos peculiares y sus reglas de la gram\u00e1tica; \u00e9l sigue en la expresi\u00f3n de sus pensamientos la secuencia de la l\u00f3gica, y sus palabras reflejan su mentalidad as\u00ed como tambi\u00e9n sus condiciones f\u00edsicas y sociales. Si los deseos del int\u00e9rprete de entender completamente al escritor, \u00e9l debe guiarse por estos cuasi-criterios del significado del autor: su lenguaje, su hilo de pensamiento o el contexto, y de su condici\u00f3n psicol\u00f3gica e hist\u00f3rica a la hora de la escritura. Por lo tanto fluye el primer y m\u00e1s alto principio de la hermen\u00e9utica: Encontrar el sentido de un libro por su lenguaje (gramatical y filol\u00f3gicamente), por las reglas de la l\u00f3gica (desde del contexto), y por la condici\u00f3n mental y externa del escritor. Expresando la misma verdad negativamente, podemos decir que ning\u00fan significado de un pasaje que no este de acuerdo con su gram\u00e1tica, su contexto, y las condiciones internas y externas de su autor, no puede ser el sentido verdadero del escritor. En el caso de la Escritura, el hecho de su inspiraci\u00f3n y de su interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica por la Iglesia, se deber\u00eda agregar a los tres criterios comunes de la interpretaci\u00f3n; por lo tanto ning\u00fan significado sin armon\u00eda con la gram\u00e1tica B\u00edblica, el contexto, o las condiciones concretas de los escritores b\u00edblicos, o sin armon\u00eda con el hecho de la inspiraci\u00f3n y el esp\u00edritu de la interpretaci\u00f3n de la Iglesia, no puede ser el sentido verdadero de la Escritura. Respeto solamente al primero de estos tres criterios hace racionalista a la ex\u00e9gesis; la observancia de los primeros cuatro es un reconocimiento de la doctrina Cristiana espec\u00edfica de la inspiraci\u00f3n B\u00edblica; pero es solamente la conjunci\u00f3n del quinto con los otros cuatro que da vida a la verdadera ex\u00e9gesis Cat\u00f3lica sin destruir el car\u00e1cter racional y simplemente Cristiano de la interpretaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI. FUENTES DE LOS PRINCIPIOS DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las observaciones precedentes revelan las fuentes de las cuales la hermen\u00e9utica deriva sus principios secundarios. Presupone un conocimiento gramatical y filol\u00f3gico del lenguaje en la cual se escribi\u00f3 el trabajo, de un conocimiento con las leyes de la l\u00f3gica y de la ret\u00f3rica, y de una familiaridad con los datos de la psicolog\u00eda y de los hechos de la historia. \u00c9stas son las fuentes de las reglas de la hermen\u00e9utica universal; en el caso de las Sagradas Escrituras, el int\u00e9rprete cient\u00edfico debe estar bien versado en el llamado lenguaje Sagrado o B\u00edblico; \u00e9l debe estar bien versado en historia B\u00edblica, arqueolog\u00eda, y geograf\u00eda; \u00e9l debe conocer los distintos dogmas Cristianos relacionados sobre la Biblia y su historia; finalmente \u00e9l debe estar bien instruido en patrolog\u00eda, historia eclesi\u00e1stica, y literatura B\u00edblica. Antes de entrar en la explicaci\u00f3n de cualquier libro particular de la Escritura, el comentarista tambi\u00e9n debe estar versado en las preguntas dogm\u00e1ticas, morales, filos\u00f3ficas, y cient\u00edficas conectadas con su tema particular. A la luz de estos muchos requisitos, uno entiende f\u00e1cilmente porqu\u00e9 es tan dif\u00edcil encontrar los comentarios que son completamente satisfactorios, y uno tambi\u00e9n se da cuenta de la necesidad de leer varios comentarios antes de que uno pueda demandar completamente entender las Escrituras o cualquier parte de la misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII. DESARROLLO HIST\u00d3RICO DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo la importancia de la hermen\u00e9utica B\u00edblica, puede parecerse a una cuesti\u00f3n de sorpresa que esta rama del estudio no fue desarrollada previamente. Pero la historia de cada ciencia demuestra que la pr\u00e1ctica precede de la teor\u00eda. El Lenguaje, por ejemplo, hab\u00eda estado en el uso para muchas generaciones antes de que las gram\u00e1ticas sistem\u00e1ticas fueran escritas, la salud hab\u00eda sido el objeto del cuidado por siglos antes del crecimiento de la ciencia de la medicina. De una manera similar, los libros de la Sagrada Escritura fueron le\u00eddos y explicados por medio de lo qu\u00e9 podr\u00eda ser llamada la hermen\u00e9utica natural antes de que en la ciencia de la ex\u00e9gesis fuera pensada. Deut., xvii, 8-12, 18; xxi, 5; xxxi, 9-13, 24-26, podr\u00edan ser mirados por lo menos como su contenido del testimonio implicado en favor de la pr\u00e1ctica de la ex\u00e9gesis, aunque es imposible determinar las leyes hermen\u00e9uticas entonces vigentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Desarrollo Jud\u00edo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco tiempo despu\u00e9s de los d\u00edas de Cristo, R. Hillel estableci\u00f3 siete reglas de la hermen\u00e9utica (middoth), entre las cuales se encuentran la inferencia del m\u00e1s grande al menor contexto, de lo general a lo particular para los pasajes paralelos. Al principio del segundo siglo R. Yishma &#8216;el ben Elisha&#8217; aument\u00f3 el n\u00famero de las reglas de Hillel a trece, tratando entre otras preguntas la manera de armonizar los pasajes contradictorios. Cerca de la mitad del segundo siglo R. Eli&#8217;ezer derib\u00f3 treinta y dos reglas de la hermen\u00e9utica desde entonces prevalece el m\u00e9todo de la interpretaci\u00f3n, y \u00e9stas todav\u00eda son encontradas en las ediciones del Talmud despu\u00e9s del tratado \u00abBerakhoth\u00bb. En la Edad Media Aben Ezra y Maimonides explicaron ciertas reglas de la hermen\u00e9utica, pero ning\u00fan escritor rab\u00ednico ha escrito ex profeso cualquier tratado completo sobre hermen\u00e9utica B\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desarrollo Cristiano\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Primeros Tres Siglos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los primeros Cristianos, tambi\u00e9n, las Escrituras fueron le\u00eddas y explicadas sin la orientaci\u00f3n de cualquier regla reconocida de la hermen\u00e9utica. Podemos deducir de los refranes de los Padres que la tradici\u00f3n y la analog\u00eda de la fe eran las leyes soberanas de los primeros int\u00e9rpretes Cristianos. En el segundo siglo Melito de Sardis compuso un tratado de la hermen\u00e9utica, titulado \u00abLa Llave\u00bb, en la cual \u00e9l explic\u00f3 los tropos B\u00edblicos. Los Padres de los siglos tercero y cuarto sugirieron muchas reglas de la interpretaci\u00f3n sin recopilarlas en alg\u00fan trabajo distinto. Adem\u00e1s de Tertuliano y Clemente de Alejandr\u00eda, Or\u00edgenes propuso y defendi\u00f3 contra Jud\u00edos y her\u00e9ticos sus reglas de la ex\u00e9gesis en su trabajo \u00abDe principiis\u00bb, lib. IV; Diodoro de Tarso (d\u00edas antes del 394 d.C.) escribi\u00f3 sobre la diferencia entre el tipo y la alegor\u00eda, pero su trabajo \u00abQuomodo differt theoria ab allegori\u00e2\u00bb hab\u00eda sido perdido; San Juan Cris\u00f3stomo impulsa al comentarista a estudiar el contexto, el autor, los lectores, la intenci\u00f3n del interlocutor, la ocasi\u00f3n, el lugar, la \u00e9poca, y la manera de escribir (Hom. en Jer. x, 33; Hom. xv en Juan.) San Jer\u00f3nimo, ha dejado tambi\u00e9n muchas pistas sobre el m\u00e9todo apropiado de la interpretaci\u00f3n (\u00abEp. ad Pammach.\u00bb; \u00abDe optimo genere interpretandi\u00bb; \u00abLib. quaest. Hebr. in Gen.\u00bb; \u00abDe nominibus et loc. Hebr.\u00bb; \u00abPraef. in 12 prophet.\u00bb; \u00abIn quat. evang.\u00bb, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el Siglo Cuarto al Decimocuarto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor del 390 A. D. (Anno Domini) el Donatista Ticonius public\u00f3 un trabajo titulado \u00abSeptem regulae ad inquirendum et inveniendum sensum S. Scripturae\u00bb, los cuales eran incompletos y contaminados con errores; estaba en este relato que San Agust\u00edn (d. 430 d.C.) escribi\u00f3 en su trabajo \u00abDe doctrin\u00e2 Christian\u00e2 libri quatuor\u00bb, en el cual \u00e9l trat\u00f3 las reglas de la interpretaci\u00f3n m\u00e1s satisfactoriamente que hab\u00eda sido hechas antes de su tiempo. Los principios de la hermen\u00e9utica se pueden encontrar dispersos tambi\u00e9n en otros trabajos del gran Doctor Africano, por ejemplo, en su \u00abDe Genes.\u00bb, su \u00abExposit. Psalm.\u00bb, y su \u00abDe civit. Dei\u00bb. San Isidoro de Pelusium (d. cerca del 440-450 d.C.) dej\u00f3 las cartas que explicaban los principios de la hermen\u00e9utica de la escuela de Antioquia, y tambi\u00e9n un trabajo titulado \u00abDe interpretatione divinae scripturae\u00bb. A Eucherius de Lyons (d. cerca de 450 d.C.) le estamos agradecidos por dos trabajos hermen\u00e9uticos, \u00abFormularum spiritualis intelligentiae ad Uranium liber unus: y \u00abInstructionum ad Salonium filium libri duo\u00bb. En el siglo quinto, tambi\u00e9n, o al principio del sexto, el monje Adri\u00e1n explic\u00f3 las expresiones figuradas de la Sagrada Escritura, especialmente del Viejo Testamento, seg\u00fan los principios de la escuela de Antioquia en un trabajo titulado \u00abIntroductio ad divinas scripturas\u00bb. Cerca de la mitad del siglo sexto Julius Africanus escribi\u00f3 su carta c\u00e9lebre a Primasius, \u00abDe partibus divinae legis\u00bb en la cual \u00e9l expone las reglas de la interpretaci\u00f3n B\u00edblica, como \u00e9l las recibi\u00f3 de un adherente de la escuela de Edessa. Aproximadamente en la misma \u00e9poca M. Aurelio Casiodoro (d. cerca de 565-75 d.C.) escribi\u00f3, entre otros trabajos: \u00abDe institutione divinarum litterarum\u00bb, \u00abDe artibus et disciplinis liberalium litterarum\u00bb, y \u00abDe schematibus et tropis\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque conocemos algunos trabajos hermen\u00e9uticos completos durante el per\u00edodo de la Edad Media, todav\u00eda tenemos copiosas reglas exeg\u00e9ticas en los comentarios y las introducciones de San Beda el Venerable, Alcuino, Rabano Mauro, Hugo de San V\u00edctor, y especialmente Santo Tom\u00e1s (Summ. theol., I, Q. i, n. 9 sq.). Hab\u00eda varias razones especiales que condujeron a la promoci\u00f3n de estudios B\u00edblicos y hermen\u00e9uticos en los siglos decimocuarto y decimoquinto. El Concilio de Viena (1311) orden\u00f3 que la c\u00e1tedra de idiomas Orientales deb\u00edan ser anexadas en las universidades; los estudios human\u00edsticos comenzaron a prosperar de nuevo y reaccionaron favorable en la b\u00fasqueda de idiomas B\u00edblicos; el descubrimiento del arte de la impresi\u00f3n (1440-1450) facilit\u00f3 la extensi\u00f3n de las Escrituras; la toma de Constantinopla por los Turcos (1453) ocasion\u00f3 la emigraci\u00f3n que va hacia el oeste de los Griegos doctos numerosos, que llevaron con ellos sus tesoros literarios as\u00ed como su aprendizaje y habilidad art\u00edstica. Durante este per\u00edodo, tambi\u00e9n, fue que Nicol\u00e1s de Lyra (d. 1340 d.C.) escribi\u00f3 sus trabajos, \u00abTractatus de differenti\u00e2 nostrae translationis ab Hebr. litter\u00e2 y \u00abLiber differentiarum V. et N. Testamenti\u00bb, y Juan Gerson (d. 1429 d.C.) produjo su tratado de hermen\u00e9utica titulado \u00abPropositiones de sensu litterali Scripturae Sacrae\u00bb, en el cual \u00e9l considera las diversas clases del sentido de la Escritura, y expresa su preferencia para que el sentido literal sea determinado seg\u00fan la ense\u00f1anza de la tradici\u00f3n y de las declaraciones de la Iglesia. En el siglo decimosexto la llamada Reforma comenz\u00f3 con mirar la analog\u00eda de la fe y los s\u00edmbolos como los criterios de la ex\u00e9gesis B\u00edblica, pero finalmente tuvieron que caer detr\u00e1s de las reglas del Cristianismo e incluso de la hermen\u00e9utica racionalista, de modo que prepararan naturalmente la manera para el racionalismo B\u00edblico del siglo decimoctavo. La literatura hermen\u00e9utica Cat\u00f3lica tambi\u00e9n creci\u00f3 durante estos siglos, en parte debido a la rivalidad entre los eruditos Cat\u00f3licos y Protestantes. Como esto tend\u00eda a agrandar los trabajos hermen\u00e9uticos, la claridad y la minuciosidad exigieron la separaci\u00f3n de la hermen\u00e9utica de la cr\u00edtica, de lo hist\u00f3rico, y de las preguntas dogm\u00e1ticas, y la prueba s\u00f3lida del desarrollo de los principios estrictamente hermen\u00e9uticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII. RELACIONES DE LA HERMEN\u00c9UTICA CON OTRAS RAMAS DE LOS ESTUDIOS SAGRADOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda ser de inter\u00e9s el considerar la relaci\u00f3n en la cual la hermen\u00e9utica, reducida a sus propios l\u00edmites espec\u00edficos, dedicarse a las otras ramas de los estudios de la Escritura. Se excusa decir, la primer intervenci\u00f3n en el estudio cient\u00edfico de la Biblia consiste en conocerse a s\u00ed misma con fundamentos y la extensi\u00f3n de la autoridad Divina y humana con la cual la Escritura esta dotada; la llamada introducci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de la Sagrada Escritura nos ense\u00f1a todo esto. El segundo paso nos conduce a la llave para la correcta comprensi\u00f3n de esta doble colecci\u00f3n autoritaria de libros, es decir, al estudio propio de la hermen\u00e9utica. La etapa final del estudio de la Biblia es la ex\u00e9gesis, que abre en nosotros los tesoros \u00edntimos de las escrituras inspiradas. Todo esto estar\u00eda muy simple y claro, si la segunda etapa no exigi\u00f3 el conocimiento adicional: filolog\u00eda sagrada, historia, y arqueolog\u00eda sagrada. Ser\u00eda absolutamente imposible aplicar las reglas de la hermen\u00e9utica sin poseer este conocimiento. Finalmente, quienes ordenan estos estudios teol\u00f3gicos sistem\u00e1ticamente ponen la filosof\u00eda y el estudio de la Biblia, junto con la historia y la patrolog\u00eda eclesi\u00e1sticas, entre los pre\u00e1mbulos que nos preparan para la teolog\u00eda te\u00f3rica (fundamental, dogm\u00e1tica, y apolog\u00e9tica), la teolog\u00eda pr\u00e1ctica (moral), la teolog\u00eda pastoral, y el derecho can\u00f3nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IX. CONTENIDO DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de considerar a la hermen\u00e9utica en relaci\u00f3n a sus ramas cognadas del estudio, podemos volver a un escrutinio m\u00e1s exacto de su propio contenido. Hemos visto que la ciencia de la interpretaci\u00f3n tiene para su objeto formal el descubrimiento y la presentaci\u00f3n del sentido de la Sagrada Escritura. A partir de este hecho, podemos deducir que\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 un tratado completo de la hermen\u00e9utica deber\u00eda tratar primero del sentido de la Escritura en general;<br \/>\n\u00b7 debe poner las reglas definidas para encontrar este sentido;<br \/>\n\u00b7 debe ense\u00f1arnos c\u00f3mo presentar este sentido a otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas tres preguntas se han explicado completamente en el art\u00edculo EX\u00c9GESIS, de modo que sea innecesario repetir sus progresos respectivos aqu\u00ed. Ser\u00e1 \u00fatil, sin embargo, para que el lector tenga ante sus ojos un resumen de los puntos principales tratados en ese art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">X. RESUMEN DE LOS PRINCIPIOS DE LA HERMEN\u00c9UTICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El escritor comienza dividiendo el sentido genuino de la Escritura Sagrada como:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 el sentido literal<br \/>\no su naturaleza<br \/>\no su divisi\u00f3n<br \/>\no su ubicuidad<br \/>\no su unidad y multiplicidad<br \/>\no Las dos clases de un sentido supuesto de la Escritura que en el mejor de los casos llevan solamente una analog\u00eda al sentido B\u00edblico verdadero:<br \/>\n\u00a7 el derivativo o el sentido consiguiente,<br \/>\n\u00a7 y la comodidad b\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 el sentido t\u00edpico<br \/>\no su naturaleza<br \/>\no sus divisiones<br \/>\no su existencia<br \/>\no su ocurrencia en el Viejo y en el Nuevo Testamento<br \/>\no su criterio<br \/>\no su valor teol\u00f3gico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) En seguida el escritor trata de encontrar en el m\u00e9todo el sentido genuino de la Escritura, considerando:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 el car\u00e1cter humano de la Biblia, que exige una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-gramatical de modo que el comentarista deba tener presente<br \/>\no la significaci\u00f3n de la expresi\u00f3n literaria de su lengua sagrada y de la Escritura;<br \/>\no el sentido de su expresi\u00f3n literaria, que es determinada a menudo por el tema de la escritura, por su ocasi\u00f3n y prop\u00f3sito por el contexto gramatical y l\u00f3gico, y por los pasos paralelos;<br \/>\no el ajuste hist\u00f3rico del libro y de su autor.<br \/>\n\u00b7 El car\u00e1cter divino o inspirado de la Biblia requiere una interpretaci\u00f3n Cat\u00f3lica supuesta, que implica las direcciones adicionales de<br \/>\no un car\u00e1cter negativo que previene (a) toda la irreverencia y (b) la admisi\u00f3n de cualquier error y<br \/>\no de una naturaleza positiva, que fue ordenada por el int\u00e9rprete al respecto (a) las definiciones de la Iglesia, (b) la interpretaci\u00f3n patr\u00edstica, y (c) la analog\u00eda de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Despu\u00e9s de que el sentido genuino de la Escritura Sagrada se haya encontrado, tuvo que ser presentado a otros por medio de:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 la versi\u00f3n,<br \/>\n\u00b7 la par\u00e1frasis,<br \/>\n\u00b7 la glosa y el escolio<br \/>\n\u00b7 la disertaci\u00f3n,<br \/>\n\u00b7 finalmente del comentario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La homil\u00eda tambi\u00e9n puede ser clasificada entre el m\u00e9todo m\u00e1s popular de exposici\u00f3n B\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Las p\u00e1ginas concluidas del art\u00edculo EX\u00c9GESIS est\u00e1n dedicadas a una breve historia del tema:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 La ex\u00e9gesis Jud\u00eda se divide en (a) Palestino y (b) Helen\u00edstico;<br \/>\n\u00b7 La ex\u00e9gesis Cristiana comprende,<br \/>\no el per\u00edodo patristico<br \/>\n\u00a7 los Padres Apost\u00f3licos y los apologistas,<br \/>\n\u00a7 los Padres Griegos de las dos tendencias Alejandrinas y Antioquenas,<br \/>\n\u00a7 los Padres Latinos<br \/>\no el tiempo de la edad Patr\u00edstica (en su sentido m\u00e1s estrecho) al Concilio de Trento, donde satisfacemos otra vez con (a) a escritores Griegos, y (b) de los eruditos Latinos, pre-Escol\u00e1sticos o Escol\u00e1sticos;<br \/>\no el per\u00edodo despu\u00e9s del Concilio de Trento con:<br \/>\n\u00a7 sus escritores Cat\u00f3licos de la edad de oro, del per\u00edodo de transici\u00f3n, y de \u00e9pocas recientes, y<br \/>\n\u00a7 de los exegetas no-Cat\u00f3licos, si est\u00e1n en el n\u00famero del primeros Reformadores, o de sus sucesores inmediatos, u otra vez de los racionalistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos agregado este examen de la historia de la ex\u00e9gesis porque lanza la luz en el desarrollo hist\u00f3rico de la hermen\u00e9utica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XI. DOS PREGUNTAS ESPECIALES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ningunas dificultades ser\u00edan planteadas contra el int\u00e9rprete B\u00edblico mientras \u00e9l permanece dentro de la esfera de las reglas que gobiernan su ex\u00e9gesis gram\u00e1tico-hist\u00f3rico; pero se levantar\u00e1n protestas tan pronto como \u00e9l impulse el principio de la inerrancia B\u00edblica, y el deber de reverenciarse a la autoridad de la Iglesia. Algunas observaciones adicionales respecto a estos dos puntos por lo tanto no estar\u00e1n fuera de lugar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. INERRANCIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturaleza de la Inerrancia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inerrancia de la Escritura significa que su verdad hermen\u00e9utica es tambi\u00e9n objetivamente verdad, y que su sentido genuino es presentado adecuadamente por su expresi\u00f3n literal, por lo menos por su expresi\u00f3n literal completa, basada en el texto original interpretado a la luz del prop\u00f3sito especial del Esp\u00edritu Santo y de su previsto c\u00edrculo de lectores. Pero esta perfecci\u00f3n de la presentaci\u00f3n literaria no quita la oscuridad y la ambig\u00fcedad de la expresi\u00f3n, los defectos que fluyen naturalmente de los autores humanos de los diversos libros de la Escritura Sagrada, y fue prevista, y por las buenas razones permitidas o a\u00fan previstas, por el Esp\u00edritu Santo. Ni la veracidad absoluta de la Escritura Sagrada implica que la Biblia siempre presenta toda la verdad bajo todos sus aspectos, ni exige que todo lo dicho textualmente por la Biblia como hechos hist\u00f3ricos son objetivamente verdaderos. Las palabras textuales en la Escritura seg\u00fan lo hablado como interlocutores son infaliblemente veraces, por ejemplo, por Dios Mismo, o los buenos \u00e1ngeles, o los profetas y los ap\u00f3stoles inspirados realmente, o por el mismo escritor sagrado mientras que bajo la influencia de la inspiraci\u00f3n, todas estas palabras no est\u00e1n ni simple e hist\u00f3ricamente, pero tambi\u00e9n objetivamente, verdad; pero las palabras citadas en la Escritura como procediendo de los interlocutores abiertos al error no son necesariamente verdades objetivas, aunque son hist\u00f3ricamente verdades. Si sin embargo tales palabras profanas son expresamente aprobadas por los escritores inspirados, son tambi\u00e9n objetivamente verdades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consecuencias que fluyen de Inerrancia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sigue diciendo que no puede haber contradicciones en la Biblia, y que no puede haber oposici\u00f3n verdadera entre las declaraciones B\u00edblicas y las verdades de la filosof\u00eda, la ciencia, o la historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin contradicciones en la Escritura Sagrada\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposibilidad de cualquier contradicci\u00f3n existente en la misma Biblia fluyen del hecho de que Dios es el autor de la Escritura Sagrada, y ser\u00eda el supuesto responsable de cualquier discrepancia. Pero \u00bfc\u00f3mo podemos remediar de las aparentes contradicciones de la Escritura, la existencia de la cual no puede ser negada?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos casos es pr\u00e1cticamente cierto que nuestro presente texto ha sido corrompido. I Reyes, xiii, I, dicen que Sa\u00fal era un ni\u00f1o de un a\u00f1o en que empez\u00f3 a reinar, y \u00e9l rein\u00f3 dos a\u00f1os sobre Israel, aunque, seg\u00fan Hechos, xiii, 21 (y Jos\u00e9, Antiq., VI, xiv) Sa\u00fal rein\u00f3 cuarenta a\u00f1os, empezando en la edad de veintiuno. En el caso anterior, las cartas del texto Hebreo indican cuarenta y veinte respectivamente mas deben haberse perdido. Una corrupci\u00f3n similar debe ser admitida en III Reyes, iv, 26, en la cual Salom\u00f3n cedi\u00f3 un establo para 40,000 caballos de carrera en vez de los 4000 que le asignaron en II Par., IX, 25 (texto Hebreo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros casos las contradicciones aparentes en la Biblia son debido a una ex\u00e9gesis err\u00f3nea de uno o ambos pasajes en cuesti\u00f3n. Tales interpretaciones incorrectas son causadas f\u00e1cilmente por el cambio del significado de una palabra; por la suposici\u00f3n de un nexo incorrecto de las ideas (cronol\u00f3gico, verdadero, o psicol\u00f3gico); por una restricci\u00f3n o una extensi\u00f3n del significado de un pasaje m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites naturales; por un intercambio figurativo apropiado, con absoluto, lenguaje hipot\u00e9tico; por una concesi\u00f3n de la autoridad Divina a las meras citas de fuentes profanas, o por una negligencia de la diferencia entre el Viejo y Nuevo Testamento. As\u00ed la palabra \u00abtentar\u00bb tiene un sentido en Gen, xxii, 1, y absolutamente otro sentido en Santiago, i, 13; las expresiones \u00abfe\u00bb y \u00abtrabajos\u00bb no tienen el mismo sentido en Rom, iii, 28, y Santiago, ii, 14, 24; el \u00abcompa\u00f1ero sincero\u00bb de Fil., iv, 3, no significa \u00abesposa\u00bb, y no pone este pasaje en oposici\u00f3n de I, Cor., vii, 8; el \u00abodio de los padres\u00bb inculcado en Lucas, xiv, 26, no es el odio prohibido por el mandamiento del dec\u00e1logo; los nexos de los acontecimientos en el Primer Evangelio no es cronol\u00f3gico y no establece una oposici\u00f3n entre San Mateo y los otros Evangelistas; en I Reyes, xxxi, 4, el escritor inspirado atestigua que Sa\u00fal se matara el mismo, mientras que en II Reyes, i, 10, el Amalecita mentiroso se jacta que \u00e9l mata bruscamente a Sa\u00fal; en Juan, i, 21, el Bautista niega que \u00e9l es \u00abel profeta\u201d, sin la contradicci\u00f3n de la declaraci\u00f3n de Cristo en Mateo, xi, 9, que Juan es un profeta; etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las contradicciones aparentes en la Biblia pueden tener su fuente en una identificaci\u00f3n err\u00f3nea de palabras o de hechos distintos, en una negligencia de la diferencia del punto de vista de diversos escritores o interlocutores, o finalmente en una suposici\u00f3n err\u00f3nea de la oposici\u00f3n entre dos pasajes realmente concordantes. As\u00ed el Gen, xii, 11 sqq., refiere a los hechos enteramente diferentes de \u00e9sos relacionados en el Gen, xx, 2, y xxvi, 7; la curaci\u00f3n del criado del centuri\u00f3n relatado en Mateo, viii, 5 sqq., es enteramente distinta de la curaci\u00f3n del hijo del rey mencionado en Juan, iv, 46 sqq.; la multiplicaci\u00f3n de los panes en Mateo, xiv, 15 sqq., es distinta de la descrita en Mateo, xv, 32 sqq., la limpieza del templo relacionado en Juan ii, 13 sqq., no es id\u00e9ntica con el acontecimiento dicho en Mateo, xxi, 12 sqq.; la unci\u00f3n descrita en Mateo, xxvi, 6 sqq., y Juan, xii, 3 sqq., difiere de lo dicho en Lucas, vii, 37 sqq.; los profetas vieron la venida de Cristo desde un punto de vista hist\u00f3rico, moral, y escatol\u00f3gico, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin Oposici\u00f3n entre la Verdad B\u00edblica y la Profana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prueba &#8212; hasta el momento hemos considerado las aparentes contradicciones entre diferentes declaraciones de la Escritura Sagrada; una palabra se debe agregar sobre la oposici\u00f3n que puede aparecer de existir entre la ense\u00f1anza de la Biblia y los principios de la filosof\u00eda, de la ciencia, y de la historia. El estudiante de la Biblia debe estar convencido de que no puede haber una oposici\u00f3n verdadera. El Concilio Vaticano declara expresamente: \u00abaunque la fe est\u00e1 sobre la raz\u00f3n, nunca podr\u00eda haber una discrepancia verdadera entre la fe y la raz\u00f3n, desde el mismo Dios, que revela los misterios e infunde la fe, implantado en la mente humana la luz de la raz\u00f3n\u00bb (Sess. III, Constit. de fide cath., cap. iv). La misma verdad es mantenida por Le\u00f3n XIII en la Enc\u00edclica \u00abProvidentissimus Deus\u00bb: \u00abDeje el docto mantener firmemente que el Dios el creador y las reglas de todas las cosas sea tambi\u00e9n el autor de las Escrituras, y que por lo tanto nada se puede recolectar de la naturaleza, nada de documentos hist\u00f3ricos, que realmente contradicen las Escrituras.\u00bb Consecuentemente, cualquier contradicci\u00f3n entre la verdad B\u00edblica y la profana es solamente aparente. Tal apariencia de la oposici\u00f3n puede brotar a partir de una de las tres fuentes: La Escritura puede ser interpretada err\u00f3neamente, puede haber un error en una verdad profana acreditada, o finalmente la prueba que establece la oposici\u00f3n entre la verdad B\u00edblica y la profana puede ser enga\u00f1osa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oposici\u00f3n aparente &#8212; ninguna declaraci\u00f3n que descansa sobre un texto defectuoso, o una ex\u00e9gesis que abandona una o m\u00e1s de las muchas reglas de la hermen\u00e9utica, no se puede decir que sea una verdad B\u00edblica. Por otra parte, una mera teor\u00eda en la filosof\u00eda, o una mera hip\u00f3tesis en la ciencia, u otra vez una mera conjetura en la historia, no puede demandar la rectitud o dignidad de una verdad profana. Muchos errores han sido hechos por los exegetas de la Escritura, pero su n\u00famero no es mayor que las equivocaciones cient\u00edficas. Pero incluso en los casos en los cuales el sentido de la Biblia es cierto, y la realidad de la verdad profana no se puede dudar, la prueba de su oposici\u00f3n mutua puede ser defectuosa. Es m\u00e1s f\u00e1cil entrar incorrectamente en toda la prueba de tal oposici\u00f3n, porque el lenguaje de la Biblia no es el de la filosof\u00eda, o de la ciencia, o del historiador profesional. La Escritura no reivindica ense\u00f1anzas ex profeso de cualquier tesis filos\u00f3fica, o hechos cient\u00edficos, o cronolog\u00eda hist\u00f3rica. Las expresiones de la Escritura deben ser interpretadas en la luz de su propia edad y de su escritor original, antes de que se pongan en la oposici\u00f3n a cualquier verdad profana. Hay expresiones incluso en el lenguaje de hoy (por ejemplo, el naciente y la puesta del sol, etc.) las cu\u00e1les contradicen las verdades cient\u00edficas reconocidas, si no se presta ninguna atenci\u00f3n a la conformidad de tal lenguaje con \u00abapariencias sensibles\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Relaci\u00f3n entre la Hermen\u00e9utica y Aprendizaje Profano &#8212; \u00bfCu\u00e1l es, por lo tanto, la relaci\u00f3n entre el int\u00e9rprete y el cient\u00edfico?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Ser\u00eda incorrecto hacer de la Escritura el criterio de ciencia, para resolver nuestras preguntas cient\u00edficas modernas desde nuestros datos B\u00edblicos. En ciertas controversias hist\u00f3ricas esta trayectoria puede continuar, porque algunos de los libros de la Escritura son verdaderamente hist\u00f3ricos. Pero en preguntas cient\u00edficas, es suficiente sostener que \u00aben materias de la fe y moral\u00bb la Escritura esta de acuerdo con las verdades de la ciencia; y eso en otras materias, la Escritura entendida correctamente no se opone a los resultados cient\u00edficos verdaderos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Hacia el uso de las verdades profanas en la ex\u00e9gesis B\u00edblica, la actitud adoptada por los comentaristas no es tan uniforme. Los ultra-conservadores est\u00e1n inclinados en explicar la Escritura sin ninguna consideraci\u00f3n al progreso del aprendizaje profano. Este m\u00e9todo se opone incluso a la advertencia de Santo Tom\u00e1s (I:68:1). Los conservadores son propensos a adherirse a las visiones cient\u00edficas tradicionales hasta que tales son superadas evidentemente por resultados modernos; estos exegetas se exponen al peligro por lo menos a una aparente derrota &#8211;una verg\u00fcenza que refleja la ex\u00e9gesis B\u00edblica. Est\u00e1 bien, por lo tanto, templar nuestro conservadurismo con prudencia; prescindiendo de \u00abmaterias de la fe y la moral\u00bb en las cu\u00e1les no pueden haber ah\u00ed ning\u00fan cambio, deber\u00edamos estar listos para acomodar nuestra ex\u00e9gesis al progreso de los cient\u00edficos e historiadores en sus campos respectivos, demostrando al mismo tiempo que tales exposiciones armonizadas de la Escritura representan solamente una etapa progresiva en el estudio de la Biblia el cual podr\u00eda ser perfeccionada con el progreso del aprendizaje profano. Repetir una vez m\u00e1s, con respecto a \u00abmaterias de la fe y la moral\u00bb no hay progreso de la fe en los fieles, pero solamente el progreso de los fieles en la fe; con respecto a otras materias, el progreso del conocimiento profano puede lanzar luz adicional en el sentido verdadero de la Escritura Sagrada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. AUTORIDAD DE LA IGLESIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos considerado la inerrancia de la Biblia la cual nunca puede ser perdida de vista por el int\u00e9rprete creyente; ahora venimos a cuestionar la autoridad a la cual el exegeta Cat\u00f3lico debe obediencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ley de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento (Sess. IV, De edit. et usu ss. II.) proh\u00edbe que, en \u00abmaterias de la fe y de la moral pertenecientes a la edificaci\u00f3n de la doctrina cristiana\u00bb, la Biblia est\u00e9 explicada contra el sentido llevado a cabo por la Iglesia, o contra el consentimiento un\u00e1nime de los Padres. La Confesi\u00f3n Tridentina de la Fe y el Concilio Vaticano (Sess. III, Const. de fide cath., cap. ii) impone en forma positiva que en \u00abmaterias de la fe y de la moral que pertenecen a la edificaci\u00f3n de la doctrina cristiana\u00bb, las Escrituras son explicadas seg\u00fan la ense\u00f1anza de la Iglesia y del consentimiento un\u00e1nime de los Padres. En el art\u00edculo EXEGESIS las reglas que han sido establecidas asegurar\u00edan en su debida conformidad la ex\u00e9gesis Cat\u00f3lica con la ense\u00f1anza patr\u00edstica y Cat\u00f3lica; pero poco hab\u00eda sido dicho acerca del significado de la cl\u00e1usula \u00aben materias de la fe y de la moral\u00bb y sobre la relaci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica al regar las verdades que no pertenecen a las \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Significado de la \u00abMateria de la Fe y de la Moral\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frase \u00abmateria de la fe y de la moral\u00bb ha sido comparada con las verdades reveladas de Santo Tom\u00e1s por su propia cuenta tan distintas de las verdades reveladas, accidentalmente como estaba, a causa de su conexi\u00f3n con el anterior (II-II:1:6, ad 1um); las materias ni de la \u00abfe ni de la moral\u00bb han sido fundamentadas en la expresi\u00f3n del Doctor Ang\u00e9lico, \u00abin his quae de necessitate fidei non sunt\u00bb (II Sent., dist. ii, Q. i, a. 3); Vacant ampl\u00eda las palabras \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb a los dogmas de la fe y de las verdades que pertenecen a la custodia del dep\u00f3sito de la fe; Granderath identifica \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb con todas las verdades religiosas a diferencia simplemente de las verdades profanas: Egger est\u00e1 inclinado a comprender bajo las \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb toda la verdad revelada, y otra vez en su totalidad el dep\u00f3sito de la fe, en el cual \u00e9l incluye todas las verdades B\u00edblicas; Vinati parece extender las \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb a todas las verdades que se deban creer con la fe Cat\u00f3lica o Divina, agregando que todas las declaraciones B\u00edblicas caen bajo estos grupos; Nisius cree identificar \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb con las verdades contenidas en el dep\u00f3sito de la fe sin incluir todas las declaraciones B\u00edblicas en esta colecci\u00f3n). Por cualquier motivo se puede pensar en las opiniones precedentes, que parece estar claro que las \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb contienen todas las verdades que se deban creer con la fe Cat\u00f3lica, Divina, o fe teol\u00f3gica. La cl\u00e1usula adicional, perteneciendo a \u00abla edificaci\u00f3n de la doctrina Cristiana\u00bb, incluye todas las verdades necesariamente conectadas con el sistema Cristiano de la doctrina y la moral ya sea por la manera de la fundaci\u00f3n, o la prueba necesaria, u, otra vez, la inferencia l\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a las materias ni de la fe ni de la moral\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertos escritores han deducido del hecho de que los decretos de los concilios no dicen cualquier cosa expl\u00edcitamente sobre el sometimiento del int\u00e9rprete a la autoridad en caso de que de las verdades B\u00edblicas no incluidas entre \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb, que la Iglesia haya dejado al comentarista perfectamente libre en esta parte de la ex\u00e9gesis B\u00edblica. Las leyes de la l\u00f3gica apenas justifican esta inferencia. Al contrario, la l\u00f3gica exige que no deber\u00edan llevar ninguna explicaci\u00f3n que no estuviera en armon\u00eda con la analog\u00eda de la fe. El panorama m\u00e1s razonable de mantener esta cuesti\u00f3n que en materias ni de la fe ni de la moral la ense\u00f1anza de la Iglesia no ofrece una gu\u00eda positiva al comentarista, sino que provee una ayuda negativa, ya que dice al estudiante Cat\u00f3lico que cualquier explicaci\u00f3n debe ser falsa, que no es conformista con el esp\u00edritu de la fe Cat\u00f3lica. Para ilustrar las reglas precedentes, podemos considerar la actitud de la Biblia hacia el movimiento de la tierra seg\u00fan lo implicado en la pregunta de Galileo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Si la Biblia ense\u00f1a evidentemente la estabilidad de la tierra, no es permitida por la inerrancia B\u00edblica decir que la tierra se mueve;<br \/>\n\u00b7 si la ense\u00f1anza B\u00edblica necesita alguna explicaci\u00f3n con respecto a este punto, se plantea la cuesti\u00f3n si la estabilidad de la tierra pertenece a las \u00abmaterias de la fe y de la moral\u00bb; \u00e9sta es una cuesti\u00f3n de derecho;<br \/>\n\u00b7 si la cuesti\u00f3n de derecho es contestada en el afirmativo, es seguida por la cuesti\u00f3n del hecho: \u00bfla ense\u00f1anza de la Iglesia, o la analog\u00eda de la fe, o del consentimiento un\u00e1nime de los Padres mantiene otra vez la estabilidad de la tierra? O a\u00fan si la segunda pregunta es contestada en la negativa, \u00bfhay consentimiento un\u00e1nime de los Padres en este punto que obligue la consideraci\u00f3n reverente del int\u00e9rprete Cat\u00f3lico?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un estudio cuidadoso de estos puntos demostrar\u00e1 c\u00f3mo las reglas de la hermen\u00e9utica afectan el juicio pasado en Galileo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. J. MAAS<br \/>\nTranscrito por Janet Grayson<br \/>\nTraducci\u00f3n por: Ph. D. Angel R. Cepeda Dovala y M. A. Sonia M. Cepeda Ballesteros<br \/>\nAbril de 2006; M\u00e9xico.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Ex\u00e9gesis. Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano V\u00e9ase INTERPRETACI\u00ed\u201cN DE LA BIBLIA. Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado [010] Ciencia de la interpretaci\u00f3n en general (hermeneuo, en griego buscar). Sintetiza como ciencia y como arte, los principios de la filosof\u00ed\u00ada l\u00f3gica, pero tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n literaria y social, en cuanto busca significados verbales y relaciones o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHERMENEUTICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8736","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8736","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8736"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8736\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8736"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8736"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8736"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}