{"id":8748,"date":"2016-02-05T05:07:46","date_gmt":"2016-02-05T10:07:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homiletica\/"},"modified":"2016-02-05T05:07:46","modified_gmt":"2016-02-05T10:07:46","slug":"homiletica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homiletica\/","title":{"rendered":"HOMILETICA"},"content":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[473]<\/p>\n<p>      Rama o forma de la Teolog\u00ed\u00ada Pastoral que trata de la animaci\u00f3n de la fe de los creyentes por medio de la homil\u00ed\u00ada, en sentido general del t\u00e9rmino (exposici\u00f3n, explicaci\u00f3n, serm\u00f3n, reflexi\u00f3n, oraci\u00f3n f\u00fanebre) No debe ser confundida con la Oratoria sagrada, que es una aplicaci\u00f3n a los \u00e1mbitos o temas religiosos del arte de hablar bien en p\u00fablico en cuanto a los contenidos (ret\u00f3rica) o en cuanto a las formas (erudici\u00f3n)<\/p>\n<p>    Como ciencia trata te\u00f3ricamente de se\u00f1alar caminos y formas de modo cr\u00ed\u00adtico o comparativo, en baso a datos objetivos. Como t\u00e9cnica implica entender el momento y el ambiente en el que se hace la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Como arte supone la experiencia y la habilidad de producir agrado o adhesi\u00f3n en los receptores de la palabra pronunciada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La homil\u00ed\u00ada forma parte de la liturgia y es necesaria para alimentar la vida cristiana. Con la homil\u00ed\u00ada el ministro competente anuncia, explica y ensalza el misterio cristiano que se celebra, para que los fieles lo acojan \u00ed\u00adntimamente en su vida y a su vez se dispongan a dar testimonio de \u00e9l en el mundo.<\/p>\n<p>La homil\u00ed\u00ada deriva sus temas y sus motivos sobre todo de la sagrada Escritura y de los textos lit\u00fargicos. A lo largo del a\u00f1o ilustra los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana, refiri\u00e9ndolos siempre a la Pascua de Cristo; tiene en cuenta, como es debido, la acci\u00f3n lit\u00fargica que se est\u00e1 desarrollando, y asume una acentuada tonalidad kerigm\u00e1tica, doctrinal, moral o apolog\u00e9tica, seg\u00fan las necesidades particulares del que escucha.<\/p>\n<p>Precisamente por la importancia de la homil\u00ed\u00ada, predicar es un arte; y la ciencia que se ocupa de ella es la homil\u00e9tica. En la medida en que la homil\u00ed\u00ada es mediaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica entre la Palabra de Dios y la asamblea lit\u00fargica, para introducirla en el misterio, el homileta no podr\u00e1 olvidar que debe cumplir siempre cuatro funciones: apost\u00f3lica, catequ\u00e9tica, prof\u00e9tica y mistag\u00f3gica.<\/p>\n<p>Apost\u00f3lica, porque es anuncio que despierta e incrementa la fe. Catequ\u00e9tica, porque es profundizaci\u00f3n de la opci\u00f3n de fe, a la luz de la historia salv\u00ed\u00adfica. Prof\u00e9tica, porque en ella la Palabra de Dios llega al hombre de hoy para provocar su respuesta personal. Y mistag\u00f3gica, porque es un puente entre la palabra y el sacramento e introduce a los que componen la asamblea lit\u00fargica en la celebraci\u00f3n del misterio, La unidad de estas funciones queda asegurada por la unidad de la vida, para la que se necesita la comuni\u00f3n con la palabra, que es fruto de estudio y de oraci\u00f3n, y la comuni\u00f3n con el pueblo, que es fruto de la caridad. Por estas caracter\u00ed\u00adsticas la homil\u00ed\u00ada tiene que ser pronunciada por un ministro competente: el obispo, el presb\u00ed\u00adtero o el di\u00e1cono; y ordinariamente por el mismo presidente de la asamblea lit\u00fargica, signo de una presencia especial del Se\u00f1or (SC 7). La homil\u00ed\u00ada no debe ser ni demasiado breve ni demasiado larga, preparada siempre con esmero, substanciosa y apropiada. La homil\u00ed\u00ada no es una comunicaci\u00f3n de convicciones personales o de ideas propias, sino un anuncio eclesial; tiene que surgir de una espiritualidad eclesial y contribuir a construirla ulteriormente.<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: L, Maldonado, El menester de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; J Aldaz\u00e1bal, Predicaci\u00f3n, en CFP 817 -830; L, della Torre, Homil\u00ed\u00ada, en NDL, iO14-1038; G, Fesenmaver, La homil\u00ed\u00ada en la celebraci\u00f3n eucaristica, en G. Bara\u00fana (ed.), La sagrada liturgia renovada por el concilio, Studium, Madrid 1965.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La h. como \u00abexposici\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-pr\u00e1ctica de los principios y reglas para una predicaci\u00f3n adecuada de la palabra de Dios a los creyentes adultos\u00bb (F. SCHUBERT, Pastoraltheologie, primera parte: Homiletik [Graz-L 1934] n\u00c2\u00ba. 1) presupone \u00abcomo fundamento el concepto de ->predicaci\u00f3n. La naturaleza de \u00e9sta, as\u00ed\u00ad como sus efectos y modos de actuaci\u00f3n son deducidos de la Escritura y de la doctrina de la Iglesia por la h. fundamental. La h. sistem\u00e1tica deriva de ah\u00ed\u00ad los principios y normas para la configuraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n, su contenido (h. material) y su forma (h. formal).<\/p>\n<p>I. Homil\u00e9tica fundamental<br \/>\nLa h. fundamental procede del hecho de que Dios \u00abha hablado muchas veces y de muchas maneras anteriormente a los padres a trav\u00e9s de los profetas&#8230;, y al fin de estos tiempos nos ha hablado a trav\u00e9s de su Hijo\u00bb (Heb 1, 1).<\/p>\n<p>1. La raz\u00f3n por la que Dios puede ser o\u00ed\u00addo en palabras humanas es la \u00abPalabra de la vida\u00bb (1 Jn 1, 1), que ha sido engendrada por el Padre como Hijo. Mediante la Palabra original, que \u00abera Dios, fue hecho todo\u00bb (Jn 1, 1.3); es decir tanto las criaturas incapaces de hablar, pero capaces de ser expresadas, como el hombre con su facultad de hablar. Dios se revela, da testimonio de s\u00ed\u00ad en las cosas creadas (Rom 1, 19s). Adem\u00e1s el Logos divino ha tomado la forma de hombre (Jn 1, 14; Vaticano ii, Revelaci\u00f3n, n .o 2-7). Los conceptos tomados de la creaci\u00f3n pueden expresar lo divino de una manera semejante y a la vez desemejante; es decir, s\u00f3lo de una manera an\u00e1loga (-> analog\u00ed\u00ada del ser). Cuando Dios habla en palabras (semejantes a su palabra intradivina), se revela, aunque esta declaraci\u00f3n reveladora a la vez le esconde, porque las palabras humanas no pueden expresarle adecuadamente; por esa raz\u00f3n \u00abes fragmentario nuestro conocimiento y nuestro don de profec\u00ed\u00ada\u00bb (1 Cor 13, 9). La h. fundamental muestra c\u00f3mo la predicaci\u00f3n en cuanto declaraci\u00f3n, fundamentaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina, descubre al igual que \u00e9sta una verdad y realidad divina, en tanto que expone lo divino al modo de la realidad creada gracias a lo cual ilumina el esp\u00ed\u00adritu de los oyentes y les comunica un conocimiento interno. Como los misterios divinos transcienden el conocimiento y el lenguaje humanos, ninguna predicaci\u00f3n puede hacer comprensibles esos misterios; s\u00f3lo la fe proviene de la predicaci\u00f3n, no la comprensi\u00f3n o la visi\u00f3n (Rom 10, 17).<\/p>\n<p>2. De manera semejante a la generaci\u00f3n intradivina del Logos, la predicaci\u00f3n se produce como palabra viva y oral. La vida religiosa consciente es \u00abengendrada\u00bb desde fuera por la palabra (1 Cor 4, 15; cf. 1 Pe 1, 23; Jn 3, 5s), es \u00abalimentada\u00bb (1 Tim 4, 6) y consumada en Cristo (Col 1, 28). El Logos hecho hombre confi\u00f3 la palabra del Padre a sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 8, 26; 17, 8) y les encomend\u00f3 que testificaran en todo el mundo su buena nueva (Act 1, 8; 10, 42), de tal manera que todos los hombres fueran persuadidos por su verdad (Act 18, 4). La revelaci\u00f3n concluida con los ap\u00f3stoles, transmitida oralmente en la Iglesia primitiva y expuesta en los escritos del Nuevo Testamento, necesita constantemente del testimonio vivo de la predicaci\u00f3n (cf. Rom 10, 14; Mt 28, 18s), el cual no s\u00f3lo contiene la \u00abpalabra de la vida\u00bb, sino que la transmite en un lenguaje oral y vivo (predicaci\u00f3n; Vaticano ri, Iglesia, n\u00c2\u00b0 21, 23).<\/p>\n<p>3. As\u00ed\u00ad como el Logos es engendrado como persona distinta del Padre, tambi\u00e9n el predicador, que en virtud de la ordenaci\u00f3n y mision \u00abtiene y pone en acto en su persona la misi\u00f3n del mismo Cristo, como maestro, pastor y sacerdote\u00bb, pronuncia la predicaci\u00f3n como palabra personal-existencial (Vaticano ii, Obispos, n\u00c2\u00b0 21). El oyente est\u00e1 llamado en su existencia personal y recibe el car\u00e1cter de una personalidad cristiana por medio de la predicaci\u00f3n. En efecto, de acuerdo con el conocimiento de la fe adquirido por la predicaci\u00f3n y con la reacci\u00f3n de su conciencia ante la palabra predicada, tiene que decidirse siempre de una manera libre, personal y consciente por la fe y la acci\u00f3n moral (Vaticano ii, Iglesia y mundo; Libertad religiosa, n .o 9s). Toda predicaci\u00f3n se dirige a la comunidad y al individuo, que, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, puede conocer, aceptar y amar a Dios como persona, como un T\u00fa personal (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 12-17; Libertad religiosa, n\u00c2\u00b0 9-15).<\/p>\n<p>4. En analog\u00ed\u00ada con la manera como la Palabra intradivina es engendrada intelectualmente por el Padre, el ->lenguaje humano no s\u00f3lo est\u00e1 a merced del pensamiento, sino que \u00e9ste de alguna manera tambi\u00e9n depende de aqu\u00e9l. Por esta raz\u00f3n predicar significa tambi\u00e9n \u00abhablar con inteligencia\u00bb (1 Cor 14, 19), conducir \u00aba la madurez de pensamiento a quienes piensan como ni\u00f1os\u00bb (20), transformar en hombre \u00abespirituales\u00bb a los oyentes \u00abcarnales\u00bb (cf. 1 Cor 3, ls; Heb 5, 12.14) por la acomodaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n a la mentalidad y la situaci\u00f3n de los oyentes (Vaticano ir, Iglesia y mundo, n .o 4s).<\/p>\n<p>5. El Logos, id\u00e9ntico al conocimiento y ser de Dios pretende en cuanto hombre ser (Jn 14, 6) y decir la verdad (8, 45), que los ap\u00f3stoles han de transmitir con \u00abpalabras de verdad\u00bb (Act 26, 25), v\u00e1lidas siempre y para todos. La predicaci\u00f3n mantenida por la Iglesia, como \u00abcolumna y fundamento de la verdad\u00bb, pone a los oyentes en relaci\u00f3n con Dios (Vaticano ii, Libertad religiosa, n\u00c2\u00b0 1ss; Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 28, 44; Revelaci\u00f3n n\u00famero 17).<\/p>\n<p>6. En el interior de Dios el Esp\u00ed\u00adritu Santo procede como amor personal del Padre y del Hijo (Logos) a la vez. As\u00ed\u00ad el Padre y el Hijo no pueden manifestar su amor al mundo sino en el ->Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas, la \u00abbondad y humanidad de Dios\u00bb (Tit 3, 4), comunica las palabras del Padre como ungido por el Esp\u00ed\u00adritu (cf. Lc 4, 14s). Tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles, \u00abimpulsados por el amor de Cristo\u00bb (2 Cor 5, 14), deben ser sus testigos y ense\u00f1ar a todas las naciones \u00abcon la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Act 1, 8; Mt 28, 18). Por consiguiente en la predicaci\u00f3n se prolonga asimismo la espiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, es decir su misi\u00f3n a la Iglesia y, a trav\u00e9s de \u00e9sta, al mundo. De acuerdo con esto la predicaci\u00f3n es palabra din\u00e1mica, penetrada por el Esp\u00ed\u00adritu, comunicativa del Esp\u00ed\u00adritu, que despierta el amor a la verdad (cf. 2 Tes 2, 10), que mueve al amor de Dios y del pr\u00f3jimo y que es fundamento de la unidad (Vaticano u, Iglesia, n\u00c2\u00b0 7ss, 13s, 22, 40ss; Iglesia y mundo, n\u00famero 24, 38; Apostolado de los laicos, n .o 8, 29).<\/p>\n<p>7. El Esp\u00ed\u00adritu Santo fue enviado por el Cristo glorificado como fruto de la redenci\u00f3n (objetiva), que act\u00faa asimismo en la palabra (subjetivamente) redentora del predicador inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 22, 37). Como \u00abpalabra de verdad\u00bb la predicaci\u00f3n libera de la ignorancia y del error, \u00abproduce el descubrimiento de las cosas, tal como est\u00e1n patentes en Dios\u00bb<br \/>\n(K.H. SCHELKLE, Das Wort in der Kirche: ThQ 8 [1953] 282; cf. Ef 1, 13; Col 1, 5). Como \u00abpalabra de vida, de salvaci\u00f3n, de gracia, de reconciliaci\u00f3n\u00bb cf. Flp 2, 16; Act 13, 16; 14, 3; 20, 32; 2 Cor 5, 18s), la predicaci\u00f3n contribuye a la justificaci\u00f3n de los oyentes. La doctrina del concilio de Trento (Dz 844 851 792s) propugna una eficacia salv\u00ed\u00adfica de la predicaci\u00f3n, que debe distinguirse de la de los -> sacramentos, aun cuando s\u00f3lo ambas unidas producen la ->justificaci\u00f3n: a) del creyente (adulto), b) del justo bautizado, c) del pecador bautizado.<\/p>\n<p>a) La predicaci\u00f3n misionera (-> kerygma) se apoya dialog\u00ed\u00adsticamente en la verdad y el bien que los infieles, lo mismo que los creyentes no cristianos, poseen como disposici\u00f3n para la buena nueva (Act 17, 16s; Vaticano ii, Liturgia, n\u00c2\u00b0 9ss; Iglesia, n\u00c2\u00b0 14-17; Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 92); somete a prueba los motivos justificados o injustificados de la actitud del hombre que procede de la incredulidad o de la herej\u00ed\u00ada (Vaticano u, Iglesia y mundo, n \u00c2\u00b0 4s, 19ss); \u00abdestruye sutilezas y toda arrogancia que pugna contra el conocimiento de Dios\u00bb; se apodera \u00abde todo pensamiento para que obedezca a Cristo&#8230; por medio de la luz del evangelio de la gloria de Cristo\u00bb (2 Cor 10, 5; 4, 4; cf. Vaticano ii, Actitud misionera, n\u00c2\u00b0 13); suscita la esperanza en la misericordia de Dios (Tit 3, 5), el arrepentimiento, la penitencia y el prop\u00f3sito de recibir el bautismo (Act 2, 38; 3, 19). La disposici\u00f3n para el -* bautismo fructuoso se alcanza por medio de las \u00abarmas espirituales\u00bb del predicador (2 Cor 10, 4; cf. 2 Tim 4, 2) y por la audici\u00f3n actual como colaboraci\u00f3n espiritual con la predicaci\u00f3n (Rom 10, 14s).<\/p>\n<p>b) El ni\u00f1o bautizado crece mediante la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica y la predicaci\u00f3n (-> catequesis&#8230;) hasta llegar a ser un cristiano consciente (Vaticano u, Educaci\u00f3n, n\u00c2\u00b0 4; Apostolado laico, n\u00c2\u00b0 10), y se educa en la fe viva del cristiano adulto (Vaticano ii, Obispos, n\u00c2\u00b0 14). A los justos adultos, que ya creen, la Iglesia, tambi\u00e9n por la predicaci\u00f3n, debe \u00abense\u00f1arles a mantener todo lo que Cristo ha ense\u00f1ado, y animarlos a practicar todas las obras de amor, de piedad y de apostolado\u00bb (Vaticano u, Liturgia, n\u00c2\u00b0 9; cf. Col 2, 6s; 2 Pe 1, 12; Flp 2, 16). Finalmente, la predicaci\u00f3n conduce a la -> liturgia, \u00abpunto culminante al que tiende la acci\u00f3n de la Iglesia, y a la vez fuente de donde fluye toda su fuerza\u00bb (Vaticano u, Liturgia, n\u00c2\u00b0 10).<\/p>\n<p>c) La predicaci\u00f3n se concentra adem\u00e1s en la conversi\u00f3n de los pecadores bautizados. Hay que mover renovadamente a la obediencia de la fe al incr\u00e9dulo o al que duda (Vaticano u, Revelaci\u00f3n, n .o 5; Libertad religiosa, n\u00c2\u00b0 10; Iglesia, n\u00c2\u00b0 25); hay que suscitar la conciencia de pecado en el pecador creyente (Vaticano u, Iglesia y mundo, n\u00famero 10, 13) y mostrarle el camino de la reconciliaci\u00f3n con Dios y con la Iglesia (Vaticano ii, Iglesia, n\u00c2\u00b0 11; Sacerdotes, n\u00c2\u00b0 5), el camino de la confesi\u00f3n y de la satisfacci\u00f3n \u00abmediante el ayuno, la limosna, las oraciones y otras obras piadosas de la vida espiritual\u00bb (Dz 807; cf. Mt 6, 2.4.6.16).<\/p>\n<p>II. Homil\u00e9tica sistem\u00e1tica<br \/>\nLa h. sistem\u00e1tica aplica a la teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n a sus  configuraciones concretas.<\/p>\n<p>1. La homil\u00e9tica material<br \/>\nLa h. material trata: a) el contenido total de la predicaci\u00f3n, a saber, todas \u00ablas acciones de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, es decir, en el misterio de Cristo, que en todo tiempo est\u00e1 presente y act\u00faa en nosotros\u00bb (Vaticano u, n\u00c2\u00b0 33). Las fuentes de esta h. material son: la Escritura, la liturgia, la patr\u00ed\u00adstica, la historia y vida de los santos. b) El n\u00facleo de la predicaci\u00f3n lo forman: Lo, el Dios trino, creador y conservador del mundo, fuente y origen de toda santidad (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 24; Iglesia, n\u00c2\u00b0 47; predicaci\u00f3n teoc\u00e9ntrica); 2\u00c2\u00b0 el reino de Dios, \u00abque se hace visible para los hombres en la palabra, en la obra y en la presencia de Cristo\u00bb (Vaticano ii, Iglesia, n\u00c2\u00b0 5), en quien alcanzar\u00e1 tambi\u00e9n su consumaci\u00f3n cuando \u00abDios sea todo en todo\u00bb (1 Cor 15, 28; predicaci\u00f3n escatol\u00f3gica); 3 .0, la Iglesia como \u00abgermen y comienzo\u00bb del reino de Dios (Vaticano ii, Iglesia, n\u00c2\u00b0 5), cuya venida sigue siendo su objetivo (Vaticano it, Iglesia y mundo, n.\u00c2\u00b0 39, 45; predicaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica); 4\u00c2\u00b0, el hombre, que no es \u00e9l mismo sino mediante una sincera entrega a Dios en la Iglesia como comunidad de fe, esperanza y amor (Vaticano ii, Iglesia, n\u00c2\u00b0 8), y mediante una entrega a Dios en el mundo: en el trabajo (Vaticano u, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 35), en el matrimonio y en la familia (ibid. 47s), en la cultura (n\u00c2\u00b0 53s), en la econom\u00ed\u00ada (n\u00c2\u00b0 63s) y en la comunidad pol\u00ed\u00adtica (n\u00c2\u00b0 73s). Por esta acci\u00f3n el hombre y su mundo son santificados (Vaticano ii, Liturgia, n .O 26; Actividad misionera, n\u00c2\u00b0 5; Iglesia, n .o 31, 36, 39, 41) y Dios es glorificado en los hombres (Vaticano ii, Actividad misionera, n\u00c2\u00b0 7; predicaci\u00f3n antropol\u00f3gica).<\/p>\n<p>2. La homil\u00e9tica formal<br \/>\na) La h. formal examina en general: 1\u00c2\u00ba. la funci\u00f3n del predicador, que cumple la misi\u00f3n sacramental objetiva al servicio de la palabra de Dios (Vaticano ir, Iglesia, n\u00c2\u00b0 11, 28; Obispos, n\u00c2\u00b0 15; Revelaci\u00f3n, n\u00c2\u00b0 15, 25; Sacerdotes, n\u00c2\u00b0 1, 4), y testifica la actitud subjetiva del servidor fiel de la palabra, consciente de sus propios pecados que piensa y siente con el oyente, se cuida de su salvaci\u00f3n y ama la verdad y la justicia; 2\u00c2\u00b0, la funci\u00f3n del oyente, que pone impedimentos a la acci\u00f3n de la predicaci\u00f3n como hombre que ha contra\u00ed\u00addo el pecado original (y ha heredado por eso la ignorancia, el error, la concupiscencia, la debilidad de la voluntad y del \u00e1nimo; cf. Vaticano II, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 13; Medios de comunicaci\u00f3n, n\u00c2\u00b0 7; Apostolado de los laicos, n\u00c2\u00b0 7), como oyente \u00abmoderno\u00bb (deformaci\u00f3n \u00abmediante algunos errores sobre la verdadera naturaleza de Dios, sobre la naturaleza del hombre y las exigencias de la ley moral\u00bb; Vaticano ii, Apostolado de los laicos, n\u00c2\u00b0 7). La predicaci\u00f3n debe aprovechar positivamente la angustia existencial, la sensaci\u00f3n de vac\u00ed\u00ado, el esfuerzo por los valores culturales, el anhelo de libertad, seguridad, paz y felicidad (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 40ss). Una predicaci\u00f3n eficaz debe superar, el contenido y la forma, los impedimentos para o\u00ed\u00adrla con fe, y ha de conducir al di\u00e1logo con Dios (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00famero 19), con los semejantes (Vaticano il, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 23; Actividad misionera, n\u00c2\u00b0 11; Apostolado de los laicos, n\u00c2\u00b0 14) y entre todos los miembros de la Iglesia (Vaticano ii, Iglesia y mundo, n\u00c2\u00b0 92). 3.o Hay que configurar la predicaci\u00f3n en cuanto lenguaje de acuerdo con las reglas y los principios de la ret\u00f3rica, que utiliza los conocimientos de la psicolog\u00ed\u00ada, pedagog\u00ed\u00ada, sociolog\u00ed\u00ada y fon\u00e9tica (Vaticano ii, Formaci\u00f3n de los sacerdotes, n\u00c2\u00b0 19). La h. formal muestra c\u00f3mo la predicaci\u00f3n se distingue del discurso profano, a saber: por los fines salv\u00ed\u00adficos (no el goce est\u00e9tico, la diversi\u00f3n, los \u00e9xitos moment\u00e1neos), por los medios (no los juegos ret\u00f3ricos, la demagogia, jolgorio), por las normas (la palabra de Dios como contenido, \u00e9tica en el lenguaje, los gestos, las posturas y actitudes).<\/p>\n<p>b) La h. sistem\u00e1tica trata especialmente las diferentes clases de predicaci\u00f3n: 1\u00c2\u00ba. en la pastoral corriente: predicaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Vaticano ii, Liturgia, n\u00c2\u00b0 24, 52; Revelaci\u00f3n, n .o 24); predicaci\u00f3n lit\u00fargica, que introduce al oyente en la comunidad de oraci\u00f3n y sacrificio de los fieles (Vaticano il, Liturgia, n\u00c2\u00b0 35); predicaci\u00f3n apolog\u00e9tico-dogm\u00e1tica, que es fundamento de la fe personal; predicaci\u00f3n catequ\u00e9tica, que renueva y profundiza los conocimientos de fe; 2\u00c2\u00b0, en la pastoral extraordinaria: la predicaci\u00f3n misional, que tiene como fin la conversi\u00f3n de los pecadores y la acci\u00f3n apost\u00f3lica en el matrimonio, la familia, la profesi\u00f3n, la comunidad parroquial (Vaticano 11, Apostolado de los laicos, n\u00c2\u00b0 5ss; Actividad misionera, n\u00c2\u00b0 1ss); la pr\u00e1ctica de ejercicios que introducen a la vida espiritual (meditaci\u00f3n, examen de conciencia, lectura de la Escritura, aspiraci\u00f3n a la perfecci\u00f3n; Vaticano li, Apostolado de los laicos, n\u00c2\u00b0 32); la predicaci\u00f3n ocasional, acomodada a ciertos acontecimientos especiales (bautismo, primera misa, bodas, funerales, etc.); las charlas por radio o televisi\u00f3n, que se dan teniendo en cuenta la situaci\u00f3n profana del oyente (la cual exige un lenguaje natural, un estilo vivo, gran tacto y comprensi\u00f3n de la situaci\u00f3n de los oyentes, ya incr\u00e9dulos, ya pertenecientes a otra fe, ya indiferentes en materia religiosa, ya creyentes; cf. Vaticano li, Medios de comunicaci\u00f3n, n\u00c2\u00b0 3ss).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: A.-D. Sertillanges, El orador cristiano (Studium Ma); E. Eilers, Gottes Wort. Eine Theologie der Predigt nach Bonaventura (Fr 1941); Th. Soiron, Die Verk\u00fcndigung des Wortes Gottes. Homiletische Theologie (Fr 1943); H. Schlier, Die Verk\u00fcndigung im Gottesdienst der Kirche (K\u00f6 1953); P. Bormann, Die Heilswirksamkeit der Verk\u00fcndigung nach dem hl. Paulus (Pa 1965); Congres National de Montpellier 1954, Le pretre ministre de la parole (P 1955); G. Gerbers, Werkbuch der Kanzelarbeit (I &#8211; W -Mn 1955); A. A. E. Romero, Teolog\u00ed\u00ada y predicaci\u00f3n (Ma 1956); Atti della VI settimana nazionale di aggiornamento pastorale (Roma 1956); La Parola di Dio nella communith cristiana (Mi 1957); D. Barsotti, Misterio cristiano y palabra de Dios (Sig Sal 1965); H. Schlier, Wort Gottes (W\u00fc 1958); Tagungsbericht der Homiletischen Arbeitsgemeinschaft, Theologie und Predigt (W\u00fc 1958); Z. Alzeghi &#8211; M. Flick, Il problema teologico della predicazione: Gr 40 (1959) 671-744 (panorama de las investigaciones teol\u00f3gicohomil\u00e9ticas de los \u00faltimos diez a\u00f1os); Tagungsbericht der Homiletischen Arbeitsgemeinschaft, H\u00f6rer und Predigt (W\u00fc 1960); E. Haensll, Verk\u00fcndigung heute aus lebendigen theologischen Einsichten: FThH (31960) 463-484; Verk\u00fcndigung in dieser Zeit: Seelsorge zwischen Gestern und Morgen, bajo la direcci\u00f3n de A. Fischer (Fr 1961); La Parole de Dieu en Jesus-Christ (P &#8211; Ton 1961) (relaci\u00f3n de las Rencontres Doctrinales en La Sarte-Huy) (bibl.); O. Semmelroth, La palabra eficaz (Dinor S Seb 1967); H. Volk, Zur Theologie des Wortes Gottes (Mr 1962); Tagungsbericht der Homiletischen Arbeitsgemeinschaft, Predigt und Sprache (W\u00fc 1962); G. Michonneau &#8211; F. Varillon, Propos sur la Pr\u00e9dication (P 1963); A. G\u00fcnth\u00f6r, Die Predigt (Fr 1964); L. Scheffczyk, Von der Heilsmacht des Wortes. Grundz\u00fcge einer Theologie des Wortes (Mn 1966); V. Torres Dom\u00e9nech, La homil\u00ed\u00ada, Biblia y liturgia de cada semana (Ma 31967).<\/p>\n<p>Ernst Haensli<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2020\u00a2Predicaci\u00f3n. Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano [473] Rama o forma de la Teolog\u00ed\u00ada Pastoral que trata de la animaci\u00f3n de la fe de los creyentes por medio de la homil\u00ed\u00ada, en sentido general del t\u00e9rmino (exposici\u00f3n, explicaci\u00f3n, serm\u00f3n, reflexi\u00f3n, oraci\u00f3n f\u00fanebre) No debe ser confundida con la Oratoria sagrada, que es una aplicaci\u00f3n a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homiletica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHOMILETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}