{"id":8777,"date":"2016-02-05T05:11:36","date_gmt":"2016-02-05T10:11:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-epistolas-de\/"},"modified":"2016-02-05T05:11:36","modified_gmt":"2016-02-05T10:11:36","slug":"juan-epistolas-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-epistolas-de\/","title":{"rendered":"JUAN, EPISTOLAS DE"},"content":{"rendered":"<p>Autor y fecha. Estas tres cartas fueron escritas por el ap\u00f3stol Juan. En la primera, no aparece su nombre en la introducci\u00f3n. En las dos \u00faltimas se identifica como \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d (2Jn 1:1; 3Jn 1:1). Aunque en las obras de los primeros escritores cristianos aparecen expresiones que, sin ser citas exactas, pudieron ser tomadas de 1 Jn., el primero que cita esta ep\u00ed\u00adstola es Pap\u00ed\u00adas, a mediados del siglo II. Ireneo, obispo de Lyon (130-200 d.C.), da testimonio de que tanto 1 Jn., como 2 Jn. y el cuarto Evangelio eran obras de Juan, el ap\u00f3stol. Lo mismo dice el Fragmento Muratoniano ( \u2020\u00a2Canon del NT).<\/p>\n<p>Algunos discuten por qu\u00e9 el autor de las \u00faltimas dos cartas se llama a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d. Esto ha dado pie a una pol\u00e9mica sobre la posible existencia de otro Juan, llamado \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d o \u2020\u0153el presb\u00ed\u00adtero\u2020\u009d. La confusi\u00f3n surgi\u00f3 de unas l\u00ed\u00adneas escritas por Pap\u00ed\u00adas que dan la apariencia de que existieron dos llamados Juan, uno el ap\u00f3stol y otro, el anciano. Algunos, entonces, llegan incluso a decir que este \u2020\u0153anciano\u2020\u009d es el autor del cuarto Evangelio. Sin embargo, la evidencia en cuanto a que hubo dos llamados Juan es muy pobre. El ap\u00f3stol Juan, escribiendo ya muy viejo, bien pod\u00ed\u00ada llamarse a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d. Por lo cual, no existen razones para negar la autor\u00ed\u00ada juanina de estas ep\u00ed\u00adstolas, tal como lo ha cre\u00ed\u00addo la Iglesia desde muy antiguo.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n con el cuarto Evangelio. La relaci\u00f3n entre estas ep\u00ed\u00adstolas y el Evangelio de Juan puede observarse al constatar que el estilo y los temas son muy parecidos. La costumbre hebrea de establecer paralelismos aparece a cada rato. Se contrasta el amor y el odio, la luz con las tinieblas, la verdad y la falsedad, la vida y la muerte, etc\u00e9tera. Tambi\u00e9n se habla de los hijos de Dios y los hijos del diablo, los que tienen vida y los que no la tienen, los que son del mundo y los que no lo son&#8230; Pero tambi\u00e9n se ha se\u00f1alado que hay una gran cantidad de palabras (unas 813) que aparecen en el Evangelio pero est\u00e1n ausentes de las cartas.<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adsticas. Estas cartas tienen un car\u00e1cter pastoral y, al mismo tiempo, pol\u00e9mico. El deseo de Juan es, por un lado, proteger a sus \u2020\u0153hijitos\u2020\u009d y, por el otro, refutar las malas ense\u00f1anzas que intentaban confundirles. El principal problema era cristol\u00f3gico. Juan advierte contra los \u2020\u0153falsos profetas [que] han salido por el mundo\u2020\u009d, diciendo: \u2020\u0153En esto conoced el Esp\u00ed\u00adritu de Dios: Todo esp\u00ed\u00adritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo esp\u00ed\u00adritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios\u2020\u009d (1Jn 4:1-3). \u2020\u0153Porque muchos enga\u00f1adores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el enga\u00f1ador y el anticristo\u2020\u009d (2Jn 1:7).<br \/>\nse menciona en el art\u00ed\u00adculo sobre el cuarto Evangelio, \u2020\u0153la tradici\u00f3n se\u00f1ala que el ap\u00f3stol ten\u00ed\u00ada muy en cuenta las ense\u00f1anzas de Cerinto, un hereje que, al parecer, mezclaba especulaciones de los ebionitas, con elementos de lo que luego ser\u00ed\u00ada el gnosticismo. Los ebionitas negaban la existencia del Se\u00f1or Jes\u00fas, antes de nacer de Mar\u00ed\u00ada. Por eso Juan registra detalladamente la discusi\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados (Jua 8:46-59), que termina diciendo: `De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy\u2020\u2122. El ap\u00f3stol toma tambi\u00e9n en consideraci\u00f3n la herej\u00ed\u00ada docetista. Esta alegaba que la humanidad del Se\u00f1or s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada sido aparente. Esto explica el \u00e9nfasis de Juan al hablar de que `el Verbo fue hecho carne\u2020\u2122 (Jua 1:14). Hay que notar en este Evangelio el empe\u00f1o en subrayar la condici\u00f3n del Se\u00f1or como Hijo del Hombre. Juan desea que sus lectores entiendan que el Hijo de Dios se hizo Hijo del Hombre, pues s\u00f3lo as\u00ed\u00ad era posible obtener una expiaci\u00f3n por los pecados del mundo, a trav\u00e9s de su verdadera muerte y verdadera resurrecci\u00f3n.\u2020\u009d <\/p>\n<p>Primera de Juan. Desarrollo. El ap\u00f3stol enfatiza que habla de cosas que hab\u00ed\u00ada experimentado de manera directa (\u2020\u0153lo que hemos visto &#8230; contemplado, y palparon nuestras manos\u2020\u009d). Fue una experiencia f\u00ed\u00adsica, pero lo que se manifest\u00f3 fue \u2020\u0153la vida eterna\u2020\u009d. Eso es el anuncio, lo que predica. \u2020\u0153Dios es luz\u2020\u009d. No se puede tener comuni\u00f3n con \u00e9l si estamos en pecado. Pero si lo confesamos, \u2020\u0153\u00e9l es fiel y justo para perdonar\u2020\u009d (1Jn 1:1-10).<br \/>\nes \u2020\u0153la propiciaci\u00f3n por nuestros pecados\u2020\u009d. Conocer a Dios es guardar sus mandamientos. El que dice que est\u00e1 en luz, debe amar a su hermano. Juan se dirige a sus \u2020\u0153hijitos\u2020\u009d de todas las edades. Les dice que no deben amar al mundo, pues lo que hay en \u00e9l, \u2020\u0153los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida\u2020\u009d, no provienen del Padre. Una se\u00f1al de los \u00faltimos tiempos es la apostas\u00ed\u00ada de algunos. El que niega \u2020\u0153que Jes\u00fas es el Cristo\u2020\u009d es un mentiroso. Son personas \u2020\u0153que os enga\u00f1an\u2020\u009d. El ap\u00f3stol anima a sus \u2020\u0153hijitos\u2020\u009d a perseverar (1Jn 2:1-29).<br \/>\nentonces a exponer sobre el amor. El amor del Padre se ha manifestado en \u2020\u0153que seamos llamados hijos de Dios\u2020\u009d. Tenemos la esperanza de ser como Cristo. Eso debe conducirnos a la purificaci\u00f3n. \u2020\u0153Todo aquel que permanece en \u00e9l no peca\u2020\u009d, pero \u2020\u0153el que practica el pecado es del diablo\u2020\u009d. El mensaje que hemos recibido es \u2020\u0153que nos amemos los unos a los otros\u2020\u009d, pues \u2020\u0153el que aborrece a su hermano es homicida\u2020\u009d. \u2020\u0153Pero el que tiene bienes de este mundo\u2020\u009d y no ayuda al hermano pobre \u2020\u0153\u00bfc\u00f3mo mora el amor de Dios en \u00e9l?\u2020\u009d Guardar los mandamientos de Dios es \u2020\u0153que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado\u2020\u009d (1Jn 3:1-24).<br \/>\nhermanos no deben creer \u2020\u0153a todo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. Si alguien no confiesa la encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas, no es de Dios. \u2020\u0153Nosotros somos de Dios\u2020\u009d. Insiste en que nos amemos unos a otros, porque \u2020\u0153el que no ama, no ha conocido a Dios\u2020\u009d. El amor de Dios consiste en que envi\u00f3 a su Hijo \u2020\u0153en propiciaci\u00f3n por nuestros pecados\u2020\u009d. \u2020\u0153El que ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano\u2020\u009d (1Jn 4:1-21).<br \/>\nfe de los cristianos ha vencido al mundo. \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n es el que vence al mundo, sino el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios?\u2020\u009d \u2020\u0153El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida\u2020\u009d. Sabemos que podemos orar, pues \u00e9l nos oye. \u2020\u0153Y si sabemos que \u00e9l nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho\u2020\u009d. Juan anima a cuidar de los que hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo en pecado \u2020\u0153que no sea de muerte\u2020\u009d, orando por ellos. Finalmente, ratifica que \u2020\u0153sabemos que el Hijo de Dios ha venido al mundo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los \u00ed\u00addolos\u2020\u009d (1Jn 5:1-21).<\/p>\n<p>Segunda de Juan. Desarrollo. El tema de 1 Juan se repite, m\u00e1s resumido, en esta carta. Su prop\u00f3sito parece que estuvo relacionado con la hospitalidad que deb\u00ed\u00ada darse a los evangelistas, maestros o misioneros que viajaban constantemente entre las iglesias. El ap\u00f3stol, comienza declarando su gozo por la perseverancia en la fe de la \u2020\u0153se\u00f1ora elegida\u2020\u009d y sus hijos. Muchos piensan que esos t\u00e9rminos, \u2020\u0153se\u00f1ora elegida\u2020\u009d, son una especie de personificaci\u00f3n de una iglesia y que, por lo tanto, la carta no fue dirigida a una dama. Le advierte el ap\u00f3stol contra \u2020\u0153los enga\u00f1adores\u2020\u009d que \u2020\u0153han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne\u2020\u009d. Les anima a perseverar \u2020\u0153en la doctrina de Cristo\u2020\u009d. \u2020\u0153Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recib\u00e1is en casa, ni le dig\u00e1is: \u00c2\u00a1Bienvenido!\u2020\u009d, para no participar \u2020\u0153en sus malas obras\u2020\u009d. Luego se despide indicando que piensa visitarles pronto (2Jn 1:1-13.<\/p>\n<p>Tercera de Juan. Desarrollo. La carta a \u2020\u00a2Gayo tambi\u00e9n est\u00e1 relacionada con la hospitalidad que deb\u00ed\u00ada darse a los evangelistas, maestros o misioneros que viajaban constantemente entre las iglesias. Pero mientras en 2 Jn. se advierte contra los falsos maestros y enga\u00f1adores, en 3 Jn. se felicita a Gayo por su hospitalidad con los siervos verdaderos (\u2020\u0153&#8230; fielmente te conduces cuando prestas alg\u00fan servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y har\u00e1s bien en encaminarlos\u2020\u009d). Los misioneros sal\u00ed\u00adan \u2020\u0153por amor al nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles\u2020\u009d. Los hermanos deben \u2020\u0153acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad\u2020\u009d. La excepci\u00f3n, muy negativa, la constituye \u2020\u00a2Di\u00f3trefes, \u2020\u0153al que le gusta tener el primer lugar\u2020\u009d y se negaba a recibir a los hermanos. Incluso \u2020\u0153a los que quieren recibirlos se lo proh\u00ed\u00adbe, y los expulsa de la iglesia\u2020\u009d. En cambio, \u2020\u0153todos dan testimonio de \u2020\u00a2Demetrio\u2020\u009d. El ap\u00f3stol le anuncia que espera verle \u2020\u0153en breve\u2020\u009d para hablar \u2020\u0153cara a cara\u2020\u009d. Pide que salude a los amigos, \u2020\u0153a cada uno en particular\u2020\u009d (3Jn 1:1-15.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Antecedentes y circunstancias de 1 Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1 Juan tiene encabezamiento como ep\u00edstola, pero no tiene nada de car\u00e1cter \u201cepistolar\u201d en ella en el sentido estricto (en contraste con 2 y 3 Jn.), y es m\u00e1s bien un tratado que se ocupa de una situaci\u00f3n particular.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El motivo de la misma fue la actividad de falsos maestros que se hab\u00edan separado de la iglesia (o iglesias) a las que escribe el ap\u00f3stol, y que trataban de seducir a los fieles (2.18s, 26). Formaban un grupo esot\u00e9rico, que cre\u00eda tener conocimientos superiores a los cristianos ordinarios (cf. 2.20, 27; 2 Jn. 9), y sent\u00edan poco amor por ellos (cf. 4.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Fueron precursores de los herejes posteriores generalmente conocidos como \u201cgn\u00f3sticos\u201d (del gr. <\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''>, que significa \u201cconocimiento\u201d), que alardeaban de un conocimiento especial de Dios y la teolog\u00eda. La base de su doctrina parecer\u00eda ser la negaci\u00f3n de que Jes\u00fas era el Cristo (2.22), el que hab\u00eda venido en carne (4.2; 2 Jn. 7) para proporcionar salvaci\u00f3n a los hombres (4.9s, 14). Pero la forma precisa que adopt\u00f3 esta herej\u00eda es incierta. Generalmente se considera que ten\u00eda cierta afinidad con los puntos de vista que sosten\u00eda Cerinto en Asia Menor a fines del ss. I, aunque no era completamente id\u00e9ntica con lo que conocemos de sus ense\u00f1anzas. Seg\u00fan Cerinto, Jes\u00fas fue un hombre, en quien vivi\u00f3 el Cristo celestial desde el momento de su bautismo hasta poco antes de su crucifixi\u00f3n (Ireneo, <etiqueta id=\"#_ftn594\" name=\"_ftnref594\" title=\"\"><i>Adv. Haer. <\/i><\/etiqueta>1.26.1, en J. Stevenson, <i>A New Eusebius,<\/i> 1957 N\u00ba 70), punto de vista que aparentemente contradice el ap\u00f3stol en 5.6 y en diferentes vv. en los que hace resaltar la creencia de que Jes\u00fas es (no simplemente <i>fue<\/i>) el Cristo, el Hijo de Dios (2.22; 5.1, 5). Tales ense\u00f1anzas probablemente se relacionan con la distinci\u00f3n gn\u00f3stica com\u00fan entre el esp\u00edritu y la materia, de acuerdo con la cual era imposible una encarnaci\u00f3n real de Dios en el hombre, y s\u00f3lo era aparente (como en el docetismo) o temporaria (como en el cerintianismo).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s, los falsos maestros pretend\u00edan ser \u201csin pecado\u201d (1.8, 10), y posiblemente tambi\u00e9n que no necesitaban redenci\u00f3n a trav\u00e9s de la muerte de Jesucristo, mientras que en realidad eran mortalmente indiferentes y segu\u00edan los caminos del mundo (cf. 2.15), ignorando los mandamientos de Cristo (2.4), y haciendo literalmente lo que les daba la gana (sin caer, sin embargo, en pecados groseros). No se daban cuenta de que el pecado es una categor\u00eda moral, o sea injusticia (3.4, 7s), y, por consiguiente, consideraban que era l\u00f3gico declararse sin pecado mientras practicaban el ego\u00edsmo y la falta de amor. Probablemente podemos ver aqu\u00ed tambi\u00e9n la influencia de la distinci\u00f3n gn\u00f3stica entre el esp\u00edritu y la materia; como de todos modos el cuerpo (materia) estaba pervertido, y solamente el esp\u00edritu o alma (divinamente implantado) ten\u00eda importancia, su comportamiento corporal no ten\u00eda relaci\u00f3n con su creencia cristiana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Juan escribe para ofrecer un ant\u00eddoto a tales ense\u00f1anzas, y podemos entender mejor el desarrollo de su argumentaci\u00f3n si tenemos esto en cuenta. Se ha tratado de explicar su dif\u00edcil estructura en funci\u00f3n de la cr\u00edtica de las fuentes (R. Bultmann; W. Nauck; J. C. O\u2019Neill), pero este intento ha logrado poco apoyo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Bosquejo del contenido de 1 Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Juan comienza anunciando que su prop\u00f3sito es el de explicar a sus lectores lo que ha o\u00eddo y visto con respecto a la palabra de vida manifestada en Cristo Jes\u00fas, de modo que pueda haber una gozosa hermandad entre \u00e9l, sus lectores, y Dios (1.1\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Luego presenta la proposici\u00f3n fundamental de que <i>Dios es luz<\/i>, y sobre la base de esta verdad universalmente aceptable procede a analizar ciertos lemas err\u00f3neos de sus oponentes (1.6a, 8a, 10a; 2.4a). A diferencia de estos afirma que s\u00f3lo los que caminan en la luz pueden tener comuni\u00f3n con Dios, y purificaci\u00f3n por medio de la sangre de Jes\u00fas. Negar que uno es pecador y que necesita purificarse es enga\u00f1arse a s\u00ed mismo, pero los pecadores pueden tener la seguridad del perd\u00f3n que les otorgar\u00e1 un Dios fiel a trav\u00e9s del abogado justo, Jesucristo. Pretender tener un verdadero conocimiento de Dios sin obedecer sus mandamientos equivale a ser mentiroso (1.5\u20132.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los cristianos, por lo tanto, han sido llamados a obedecer el nuevo mandamiento de Dios. Aunque en realidad es antiguo, ahora se presenta de nuevo como la ley de la nueva era de luz que ya ha comenzado a brillar en las tinieblas del antiguo mundo pecaminoso. Juan puede dirigirse a sus lectores en esta forma porque ya han entrado en esta nueva era, y gozan de los privilegios del perd\u00f3n, el conocimiento, y el poder, y, adem\u00e1s, los exhorta a no aferrarse al mundo pecaminoso que est\u00e1 condenado a pasar (2.7\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una de las marcas del comienzo de esta nueva era es la aparici\u00f3n de falsos maestros que ya han dejado su morada temporaria en la iglesia. Su ense\u00f1anza es una negaci\u00f3n de que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, lo que en realidad significa que est\u00e1n negando a Dios Padre mismo. Pretenden tener conocimientos especiales, pero Juan asegura a sus lectores que en vista de su ungimiento por Dios (<etiqueta id=\"#_ftn595\" name=\"_ftnref595\" title=\"\">e. d. con el Esp\u00edritu, o quiz\u00e1s con la Palabra de Dios), todos los cristianos tienen conocimiento verdadero (2.18\u201327).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Luego les aconseja permanecer en Cristo, el Santo y Justo, y probarse a s\u00ed mismos y a sus maestros por su semejanza con \u00e9l. Esto los llevar\u00e1 a pensar en el gran privilegio de los cristianos como hijos de Dios, y en el aun mayor privilegio de que a la venida de Cristo llegar\u00e1n a ser completamente como \u00e9l, todo lo cual constituye un poderoso incentivo para la vida santa (2.28\u20133.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00bfCu\u00e1l es, entonces, el car\u00e1cter de los hijos de Dios, en contraste con el de los hijos del diablo? Como Cristo vino para borrar los pecados, se desprende que los hijos de Dios no pecan, y en realidad no pueden hacerlo, mientras que los hijos del diablo ni hacen lo que es correcto ni demuestran amor. Con esta declaraci\u00f3n intransigente, que debemos estudiar en relaci\u00f3n con 1.8, Juan quiere expresar que el cristiano <i>como cristiano <\/i>no puede pecar: est\u00e1 hablando del car\u00e1cter ideal del cristiano; en contraste con los falsos maestros, que ni siquiera tratan de alcanzar este ideal (3.4\u201310).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En realidad, los cristianos deben esperar que los hijos del diablo los odien, as\u00ed como Abel fue muerto por Ca\u00edn; en cambio, la marca del verdadero cristiano es el amor, que se ve, no en el homicidio sino en el sacrificio de uno mismo y la caridad pr\u00e1ctica (3.11\u201318).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por medio de estos actos de amor el hombre sabe que es cristiano, de modo que aunque a veces su conciencia lo condena, puede tener la perfecta confianza delante de su Juez, el Dios que conoce su deseo de amarlo y servirlo (cf. Jn. 21.17); por cierto que armado con esta confianza puede ser audaz en la plegaria, ya que sabe que est\u00e1 agradando a Dios al guardar sus mandamientos de amor, y adem\u00e1s, que recibir\u00e1 la confirmaci\u00f3n interna del Esp\u00edritu de Dios (3.19\u201324).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00bfPero c\u00f3mo puede estar seguro el cristiano de que tiene el Esp\u00edritu de Dios? Porque los falsos maestros tambi\u00e9n aseguran tener el Esp\u00edritu. Juan responde que la creencia correcta en Jesucristo venido en carne es el signo seguro de la verdadera inspiraci\u00f3n. Los falsos maestros, sin embargo, est\u00e1n motivados por el esp\u00edritu del anticristo (4.1\u20136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de esta digresi\u00f3n, Juan vuelve al tema del amor. El amor, repite, es la prueba de que un hombre es nacido de Dios, porque como se vio en el sacrificio de Cristo, Dios <i>es amor<\/i>. (Esta es la segunda gran declaraci\u00f3n de Juan sobre la naturaleza de Dios.) Aun si los hombres no pueden ver a Dios, pueden saber que \u00e9l vive en ellos si muestran amor (4.7\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Seguidamente Juan resume los fundamentos de la seguridad cristiana: la posesi\u00f3n del Esp\u00edritu, la confesi\u00f3n de Jesucristo, y la pr\u00e1ctica del amor. Estos son signos de que Dios vive en nosotros, y de que nos da confianza para el d\u00eda del juicio, ya que no puede haber temor donde hay amor. Pero aun as\u00ed, para evitar cualquier mal entendido antin\u00f3mico o \u201cespiritualista\u201d, Juan recalca que tal amor a Dios va inevitablemente acompa\u00f1ado por el amor hacia los hermanos. Todos los que confiesan a Jesucristo aman a Dios y a su pr\u00f3jimo. Tampoco es dif\u00edcil guardar este mandamiento, porque por la fe los que son nacidos de Dios pueden dominar las fuerzas contrarias (4.13\u20135.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esto lleva a Juan de vuelta al tema de la fe. La fe del verdadero cristiano est\u00e1 centrada en Jesucristo, quien no s\u00f3lo lleg\u00f3 a las aguas del bautismo, sino que tambi\u00e9n derram\u00f3 su sangre sobre la cruz, y de quien el Esp\u00edritu da testimonio (Jn. 15.26). Estos tres\u2014el Esp\u00edritu, el agua, y la sangre\u2014constituyen el testimonio seguro de Dios para confirmar la fe en Cristo. Posiblemente Juan quiere significar tambi\u00e9n que la actividad salvadora del Esp\u00edritu en la iglesia (o en el creyente individual) y los sacramentos del bautismo y la Cena del Se\u00f1or contin\u00faan este testimonio. No creer este testimonio es hacer a Dios mentiroso, y rechazar la vida eterna que ha dado a los hombres en su Hijo (5.5\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En conclusi\u00f3n, Juan declara que su prop\u00f3sito es dar seguridad a sus lectores en cuanto a su salvaci\u00f3n. Como pueden estar seguros de la respuesta divina a sus oraciones, deben recuperar a los hermanos extraviados, por medio de la oraci\u00f3n (aunque la oraci\u00f3n no surte efecto en el caso de pecado mortal, sea lo que fuere lo que el ap\u00f3stol haya querido significar con esto). Finalmente vienen las tres grandes declaraciones\u2014que los cristianos tienen poder para no pecar, que pertenecen a Dios y que est\u00e1n en Cristo Jes\u00fas, quien es su gran instructor\u2014y una admonici\u00f3n final para evitar la idolatr\u00eda (e. d. la adoraci\u00f3n de dioses paganos, aunque el significado es incierto) (5.13\u201321).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Antecedentes y contenido de 2 y 3 Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>2 y 3 Juan son verdaderas cartas, de una longitud suficiente para caber dentro de una hoja de papiro de tama\u00f1o normal (25 x 20 <etiqueta id=\"#_ftn596\" name=\"_ftnref596\" title=\"\">cm.), y se conforman al modelo epistolar de la \u00e9poca. (Para un paralelo extraordinariamente cercano a la estructura de 3 Juan, v\u00e9ase C. K. Barrett, <\/etiqueta><i>The New Testament Background: Selected Documents<\/i>, 1956, N\u00ba 22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>2 Juan<\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> est\u00e1 dirigida por \u201cel anciano\u201d a \u201cla se\u00f1ora elegida y a sus hijos\u201d. Es muy probable que esta sea una manera simb\u00f3lica de dirigirse a una iglesia (cf. 1 P. 5.13), quiz\u00e1s con la intenci\u00f3n de confundir a personas hostiles en cuyas manos pudiera caer la carta (1\u20133). La ocasi\u00f3n en que se escribi\u00f3 esta ep\u00edstola es similar a la de 1 Juan (cf. 2 Jn. 7 con 1 Jn. 4.3); falsos maestros viajaban de iglesia en iglesia y negaban que el Hijo de Dios se hubiese encarnado de verdad. El anciano advierte contra esas ense\u00f1anzas; los que \u201cse extrav\u00edan\u201d y aceptan esta ense\u00f1anza nueva o superior abandonan su fe en Dios, Padre de Jesucristo. Advierte a sus amigos que no deben ofrecer hospitalidad a los falsos maestros, y los estimula para que sigan en la verdad que ya se encuentra en ellos y cumplan el mandato de amor (4\u201311). Finalmente expresa la esperanza de verlos pronto, y env\u00eda saludos de parte de su propia iglesia (12s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>3 Juan <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>es una carta privada (como Filem\u00f3n) dirigida a su amigo Gayo, que era un miembro destacado de otra iglesia. Lo alaba por su fidelidad a la verdad, y por el amor pr\u00e1ctico que muestra hacia los predicadores itinerantes, que dependen de las iglesias para su subsistencia (1\u20138). Su actitud contrasta con la de Di\u00f3trefes, que trataba de convertirse en jefe de la iglesia (probablemente una iglesia vecina a la de Gayo), resistiendo el consejo de Juan, y quiz\u00e1s privando a la iglesia una carta anterior del ap\u00f3stol, rehusando recibir a los predicadores itinerantes, y excomulgando a los que los reciben. Es posible que veamos aqu\u00ed las dificultades causadas por la formaci\u00f3n de un liderazgo firmemente establecido en la iglesia local frente a la existencia de superintendentes apost\u00f3licos y maestros itinerantes, y que Di\u00f3trefes aspiraba a ocupar el cargo de \u201cobispo\u201d en su propia iglesia, y, por lo tanto, tomaba a mal cualquier interferencia exterior. Sin duda tales dificultades iban a presentarse cuando pasaran los ap\u00f3stoles, pero resulta claro que Di\u00f3trefes no estaba actuando de manera cristiana. El anciano advierte que acudir\u00e1 y se enfrentar\u00e1 personalmente con Di\u00f3trefes si fuera necesario (9\u201311). Finalmente, se a\u00f1ade una palabra de alabanza para Demetrio (el que llev\u00f3 la carta, y maestro itinerante), y la ep\u00edstola concluye con efusivos saludos (12\u201314).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Corroboraci\u00f3n externa de las ep\u00edstolas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pap\u00edas (ca. 140) emple\u00f3 1 Juan, seg\u00fan Eusebio, y Policarpo (ca. 110\u2013120) la menciona, como as\u00ed tambi\u00e9n probablemente Justino (ca. 150\u2013160). Fue aceptada como obra del cuarto evangelista, el apostol Juan, por Ireneo (ca. 180), el canon muratorio (ca. 180\u2013200), y Clemente de Alejandr\u00eda (ca. 200). Seg\u00fan Eusebio, nunca hubo duda sobre su autenticidad. Probablemente 2 y 3 Juan figuren en la lista del canon muratorio (J. Stevenson, <etiqueta id=\"#_ftn597\" name=\"_ftnref597\" title=\"\">op. cit., N\u00ba 124 y nota); Ireneo menciona 2 Juan, y posiblemente Clemente<\/etiqueta> de Alejandr\u00eda coment\u00f3 ambas ep\u00edstolas. La falta de menci\u00f3n y la duda sobre su canonicidad, reflejadas en Eusebio, que cita a Or\u00edgenes (J. Stevenson, op. cit., N\u00ba 289), se deb\u00edan a su brevedad y su relativa insignificancia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Origen, paternidad, y fecha<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El origen asi\u00e1tico de los cinco escritos de Juan todav\u00eda resulta el m\u00e1s probable. Para las ep\u00edstolas est\u00e1 el apoyo de las ense\u00f1anzas en Cerinto, a las que dichas ep\u00edstolas se opon\u00edan, como tambi\u00e9n el de las tradiciones que relacionan al autor con \u00c9feso.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En cuanto al ap\u00f3stol Juan como autor de los escritos que se le atribuyen, existen problemas que todav\u00eda no han sido solucionados. En primer lugar, es indudable que el mismo autor escribi\u00f3 las tres ep\u00edstolas, aunque Jer\u00f3nimo, y m\u00e1s recientemente R. Bultmann (op. cit., pp. 1s), lo han negado. 1 Juan es an\u00f3nima, pero actualmente podemos afirmar, tambi\u00e9n, que \u201cel anciano\u201d fue su autor.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En segundo lugar, es pr\u00e1cticamente seguro que el mismo autor escribi\u00f3 el Evangelio de Juan y 1 de Juan. Esto no es aceptado por C. H. Dodd (pp. xlvii-lvi; m\u00e1s plenamente en \u201cThe First Epistle of John and the Fourth Gospel\u201d, <i>BJRL <\/i>21, 1937, pp. 129\u2013156) ni por C. K. Barrett (<i>The Gospel According to St. John<\/i>, 1955, pp. 49\u201352), pero hay pruebas convincentes que han sido propuestas por A. E. Brooke (pp. i-xix), W. F. Howard (<i>The Fourth Gospel in Recent Criticism and Interpretation<\/i><sup>4<\/sup>, 1955, pp. 281\u2013296), y W. G. Wilson <etiqueta id=\"#_ftn598\" name=\"_ftnref598\" title=\"\"><i>JTS<\/i><\/etiqueta> 49, 1948, pp. 147\u2013156). En realidad no puede haber duda de que el Evangelio de Juan y 1 Juan reflejan el mismo pensamiento, manifest\u00e1ndose en dos situaciones diferentes. El Evangelio de Juan es un profundo estudio de la encarnaci\u00f3n de Cristo dirigido primariamente al mundo exterior en forma apolog\u00e9tica; 1 Juan es un tratado originado en la situaci\u00f3n particular que se hab\u00eda creado en la iglesia. Las diferencias entre ambas obras pueden explicarse en buena medida por las diferencias de audiencia y prop\u00f3sito. L\u00f3gicamente el evangelio es anterior a 1 Juan, pero dif\u00edcilmente podamos determinar si ese fue el orden de composici\u00f3n. Evidentemente el evangelio es el producto de muchos a\u00f1os de meditaci\u00f3n, y es posible que 1 Juan haya sido escrito en ese per\u00edodo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tercero, debemos considerar la relaci\u00f3n entre Apocalipsis (que se atribuye al ap\u00f3stol Juan por fuertes indicios externos) y el Evangelio de Juan y 1-3 Juan. Es dif\u00edcil sostener la teor\u00eda de que los cinco libros fueron escritos por la misma persona, como en \u00e9poca temprana pudo comprobarlo Dionisio de Alejandr\u00eda (J. Stevenson, op. cit., N\u00ba 237). Hay considerables diferencias teol\u00f3gicas entre Apocalipsis y los otros escritos joaninos, aunque tambi\u00e9n hay estrechas similitudes. Adem\u00e1s, el gr. de Apocalipsis es diferente al de los dem\u00e1s libros del NT; a pesar de las sugerencias de que fue escrito en <i>arameo<\/i>, y, en consecuencia, posiblemente por la misma persona que escribi\u00f3 el Evangelio de Juan y 1 Juan en <i>griego<\/i>, tiene que quedar en duda la teor\u00eda de un autor com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En vista de ello han aparecido varias teor\u00edas con respecto a la paternidad, tres de las cuales merecen nuestra atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Primero, la teor\u00eda tradicional, apoyada por D. Guthrie (<i>New Testament Introduction<\/i>), atribuye los cinco libros al ap\u00f3stol Juan. Se lo conoc\u00eda como \u201cel anciano\u201d por excelencia en Asia Menor, por su edad y autoridad (cf. 1 P. 5.1 para un t\u00edtulo similar). Por oposici\u00f3n a esta teor\u00eda debemos reconocer los problemas que presenta el libro de Apocalipsis, y la incertidumbre que muchos eruditos manifiestan con respecto a las pruebas externas en cuanto a la paternidad apost\u00f3lica del Evangelio de Juan.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una segunda soluci\u00f3n, que resolver\u00eda la primera de estas dificultades, es que el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3 el evangelio y las tres cartas que llevan su nombre, pero que Apocalipsis fue escrito por otro Juan que nos resulta desconocido. Esta fue esencialmente la teor\u00eda de Dionisio de Alejandr\u00eda, actualmente apoyada por A. Wikenhauser (<i>New Testament Introduction<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn599\" name=\"_ftnref599\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn600\" name=\"_ftnref600\" title=\"\">ing., 1958, pp. 547\u2013553). Seg\u00fan este punto de vista debemos presuponer cierta relaci\u00f3n entre las dos personas con el mismo nombre, por las similitudes teol\u00f3gicas<\/etiqueta> entre los escritos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una tercera soluci\u00f3n, que evitar\u00eda la segunda de las dificultades en la teor\u00eda tradicional, es que un disc\u00edpulo cercano al ap\u00f3stol puede haber sido el autor del evangelio y las tres ep\u00edstolas, y que Juan mismo escribi\u00f3 Apocalipsis. (Por falta de espacio no podemos aqu\u00ed presentar las diferentes formas de esta teor\u00eda.) Seg\u00fan este punto de vista, el disc\u00edpulo de Juan ser\u00eda el que era conocido como \u201cel anciano\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A menudo se ha buscado apoyo para esta tercera teor\u00eda en un conocido pasaje de Pap\u00edas (J. Stevenson, op. cit., N\u00ba 31); Pap\u00edas se refiere a algunos ap\u00f3stoles, incluido Juan, aparentemente ya muertos, como \u201cancianos\u201d, y luego a dos disc\u00edpulos vivos del Se\u00f1or, Aristi\u00f3n y el anciano Juan. Algunos eruditos piensan que este Juan el anciano era disc\u00edpulo del ap\u00f3stol Juan, y autor del evangelio y las tres ep\u00edstolas de Juan. Pero esto es en extremo conjetural. No podemos saber a ciencia cierta si Pap\u00edas se estaba refiriendo aqu\u00ed a un mismo Juan (el ap\u00f3stol) dos veces, o a dos Juanes distintos; para ambas interpretaciones podr\u00edamos invocar nombres de peso. Adem\u00e1s, resulta claro que Pap\u00edas aplic\u00f3 el t\u00edtulo de \u201canciano\u201d a m\u00e1s de una persona (sin duda alguna incluyendo al ap\u00f3stol Juan), y no es seguro que haya empleado este t\u00edtulo en el mismo sentido al autor de 2 y 3 Juan. Por \u00faltimo, Pap\u00edas no aclara si el hipot\u00e9tico \u201cJuan el anciano\u201d era disc\u00edpulo de Juan el ap\u00f3stol. Por lo tanto, no podemos tener ninguna certidumbre en cuanto a esta teor\u00eda de que el anciano de 2 y 3 Juan se llamaba Juan, o de que se trataba del \u201cJuan el anciano\u201d de Pap\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En general, lo m\u00e1s plausible sigue siendo que el evangelio y las tres ep\u00edstolas sean obra de Juan el ap\u00f3stol, o de alg\u00fan disc\u00edpulo allegado a \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No podemos determinar con precisi\u00f3n la fecha de 1-3 Juan. Los hallazgos de Qumr\u00e1n <i>autorizan<\/i> a pensar en la posibilidad de la existencia del tipo de teolog\u00eda que encontramos en la literatura joanina en una \u00e9poca m\u00e1s primitiva que lo que anteriormente se hab\u00eda cre\u00eddo posible. La indicaci\u00f3n principal, sin embargo, es la naturaleza de la herej\u00eda que se ataca, y la situaci\u00f3n de la iglesia; ambas sugieren una fecha entre las d\u00e9cadas del 60 y el 90 del ss. I. Nuestro conocimiento de la iglesia en ese per\u00edodo es tan limitado que resulta imposible establecer una fecha m\u00e1s precisa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0A. Wikenhauser, <i>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/i>, 1978; J. Michl, <i>Cartas cat\u00f3licas<\/i>, 1977; R. Schnackenburg, <i>Cartas de Juan<\/i>, 1980; J. R. W. Stott, <i>Las cartas de Juan<\/i>, 1974; W. Th\u00fcsing, <i>Las cartas de Juan<\/i>, 1973; R. D\u00edaz-Carbonell, \u201cJuan, Ep\u00edstolas de S.\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). IV, cols. 666\u2013672.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Comentarios<\/span><\/i><span lang=ES style=''>: B. F. Westcott, 1883, reimpreso en 1966; A. E. Brooke, <etiqueta id=\"#_ftn601\" name=\"_ftnref601\" title=\"\"><i>ICC<\/i><\/etiqueta>, 1912; C. H. Dodd, <etiqueta id=\"#_ftn602\" name=\"_ftnref602\" title=\"\"><i>MNTC<\/i><\/etiqueta>, 1946; R. Schnackenburg, <etiqueta id=\"#_ftn603\" name=\"_ftnref603\" title=\"\"><i>HTKNT<\/i><\/etiqueta>, 1963\u00b2; J. R. W. Stott, <i>TNTC<\/i>, 1964; K Bultmann, <i>Hermeneia<\/i>, 1973; J. L. Houlden, <etiqueta id=\"#_ftn604\" name=\"_ftnref604\" title=\"\"><i>BNTC<\/i><\/etiqueta>, 1973; M. de Jonge (en holand\u00e9s, 1973\u00b2); I. H. Marshall, <etiqueta id=\"#_ftn605\" name=\"_ftnref605\" title=\"\"><i>NIC\/<\/i><\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn606\" name=\"_ftnref606\" title=\"\"><i>NLC<\/i><\/etiqueta>, 1978.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Nauck, Die <i>Tradition und der Charakter des ersten Johannesbriefes<\/i>, 1953; J. C. O\u2019Neill, <i>The Puzzle of 1 John<\/i>, 1966; E. Haenchen, <i>Die Bibel und Wir<\/i>, 1968, pp. 235\u2013311 (= <etiqueta id=\"#_ftn607\" name=\"_ftnref607\" title=\"\"><i>TR<\/i><\/etiqueta> n.f. 26, 1960, pp. 1\u201343, 267\u2013291; art\u00edculo panor\u00e1mico).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn608\" name=\"_ftnref608\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>I.H.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor y fecha. Estas tres cartas fueron escritas por el ap\u00f3stol Juan. En la primera, no aparece su nombre en la introducci\u00f3n. En las dos \u00faltimas se identifica como \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d (2Jn 1:1; 3Jn 1:1). Aunque en las obras de los primeros escritores cristianos aparecen expresiones que, sin ser citas exactas, pudieron ser tomadas de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-epistolas-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUAN, EPISTOLAS DE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8777\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}