{"id":878,"date":"2016-02-04T22:32:21","date_gmt":"2016-02-05T03:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anciano\/"},"modified":"2016-02-04T22:32:21","modified_gmt":"2016-02-05T03:32:21","slug":"anciano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anciano\/","title":{"rendered":"ANCIANO"},"content":{"rendered":"<p>Anciano  (heb. 5\u00e2q\u00ean, literalmente \u00abbarbudo\u00bb; gr. presb\u00fateros). En el AT la palabra designa a una persona de cierto nivel oficial o cargo entre sus hermanos, como cabeza de fammilia, casa o tribu (Gen 50:7; Exo 3:16, 2Sa 5:3); tambi\u00e9n describe a los miembros de una sociedad considerados sabios y venerables en virtud de su edad y conocimientos (el vocablo no necesariamente implica mucha edad, pero s\u00ed\u00ad madurez y experiencia; 1Sa 24:13; Isa 3:2, 5; etc.). Dios instruy\u00f3 a Mois\u00e9s para que eligiera 70 ancianos que le ayudasen en la gran responsabilidad de gobernar Israel (Num 11:16, 17); fueron hombres preparados especialmente por Dios para hacer esa obra (vs 24-26).  Adem\u00e1s, en caso de que toda la naci\u00f3n pecara, los ancianos deb\u00ed\u00adan representarla en la expiaci\u00f3n (Lev 4:13- 15).  Cada ciudad ten\u00ed\u00ada su grupo, con ciertas responsabilidades civiles y religiosas (Exo 12:21; Deu 19:11, 12; Rth 4:2, 4, 9, 11; etc.), y, en ciertos casos, ten\u00ed\u00adan que responder por toda la ciudad (Deu 21:1-9).  Evidentemente los ancianos de otros pueblos antiguos ten\u00ed\u00adan responsabilidades semejantes a las de los ancianos de Israel (Num 22:4; Jos 9:3, 4, 11), pero \u00e9stos conservaron un lugar de importancia incluso despu\u00e9s que la naci\u00f3n era gobernada por reyes (1Ki 8:1; 20:7, 8; 2Ch 5:2), y retuvieron esa posici\u00f3n por alg\u00fan tiempo (Ezr 5:9; Eze 8:1; Jl. 1:14; Mat 26:47; 27:1; Mar 8:31; Luk 7:3; Act 4:8). La palabra \u00abancianos\u00bb se aplica por 1\u00c2\u00aa vez a un miembro de la iglesia cristiana en Act 11:30, donde se hace referencia a ciertos dirigentes de Judea.  En Act 15:2, 4, 6 se menciona a los ancianos por separado de los ap\u00f3stoles, y aparentemente hab\u00ed\u00ada m\u00e1s de uno en cada iglesia (14:23; Tit. 1:5).  Si se comparan los vs 17 y 28 del cp 20, se ver\u00e1 que los t\u00e9rminos presb\u00fateros y ep\u00ed\u00adskopos -que generalmente se traduce por \u00abobispo\u00bb, pero que literalmente significa \u00absupervisor\u00bb-, se usan como sin\u00f3nimos. Es decir, los obispos y los ancianos deb\u00ed\u00adan tener las mismas cualidades (1 Tit 3:2-7; Tit. 1:5-9).  Cuando Pedro escribi\u00f3 a las iglesias del Asia Menor (1Pe 1:1), amonest\u00f3 a los ancianos a cuidar de los que estaban bajo su supervisi\u00f3n, no por fuerza sino voluntariamente; no cumplir su cargo por ganancia personal o con una actitud dominante (5:1-4).  Algunas de sus funciones eran: predicar y ense\u00f1ar (1 Tit 5:17), pastorear (Act 20:28), administrar (Tit. 1:6-9), ungir a los enfermos y orar por ellos (Jam 5:14, 15). Entre los s\u00ed\u00admbolos del Apocalipsis aparecen 24 ancianos.  Se los presenta sentados sobre 24 tronos que rodean el trono de Dios, vestidos de ropas blancas y con coronas de oro (Rev 4:4).  Se unen a los \u00abcuatro seres vivientes\u00bb en alabanza y adoraci\u00f3n a Dios (vs 8-10; 11:16; 19:4).  En otra ocasi\u00f3n se los presenta con incensarios de oro y arpas, cantando un c\u00e1ntico nuevo (5:8, 9).  La informaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es insuficiente para identificarlos fehacientemente, en especial a la luz de evidencias textuales que indican que se debe leer \u00ablos\u00bb en vez de \u00abnos\u00bb en el v 10, y que hay dudas sobre el \u00abnos\u00bb del v 9 (CBA 7:783,784,789). V\u00e9ase Obispo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo zaqu\u00e9n, traducido al griego presbyteros, lat\u00ed\u00adn presbyter,  espa\u00f1ol presb\u00ed\u00adtero, que se usa hoy. En las culturas antiguas los a. eran venerados y acatados Gn 50, 7; Nm 22, 7. La edad avanzada era sin\u00f3nimo de experiencia y sabidur\u00ed\u00ada Jb 32, 7, por esta raz\u00f3n se les consideraba id\u00f3neos para gobernar, aconsejar a los soberanos, representar a las familias, al pueblo, a la naci\u00f3n, por tal los tuvieron Mois\u00e9s y Aar\u00f3n Ex 3,  16; 4, 29 y 12, 21. Cuando la traves\u00ed\u00ada del desierto, Mois\u00e9s, por consejo de su suegro Jetr\u00f3, descentraliz\u00f3 el poder e instituy\u00f3 los a., para que juzgaran los casos menores, pues los graves eran llevados a Mois\u00e9s, Ex 18, 21-24; Yahv\u00e9h le manda a Mois\u00e9s el n\u00famero de setenta a. Ex 24, 1-9; Nm 11, 16-25; Jos 8, 14.<\/p>\n<p>Habiendo  entrado en Palestina las ciudades tuvieron cada una consejo de  a. 1 S 11, 3; 1 R 21, 8; 2 R 10, 1. Durante la monarqu\u00ed\u00ada de Israel los a. ten\u00ed\u00adan mucho poder 1 S 8, 4-22; 2 S 5, 3; 1 R 8, 1-3 y 20, 7-9; igualmente cuando el exilio en Babilonia Jr 29, 1; Ez 8, 1; 14, 1; 20, 1, y al volver,  cuando la construcci\u00f3n del templo Esd 5, 9 y 6, 7. De esta instituci\u00f3n de los a. se deriva el  \u00c2\u00ae Sanedr\u00ed\u00adn. En el N T, siguiendo la instituci\u00f3n de los a. jud\u00ed\u00ados, en las comunidades cristianas encontramos los presb\u00ed\u00adteros o a.,  encargados de la labor pastoral y de la predicaci\u00f3n de la palabra Hch 11,  30; 14, 23; St 5, 14; 1 Tm 5, 17; Tt 1, 5.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., zaqen; gr., presbyteros). En \u00e9pocas antiguas se llamaba ancianos a los hombres mayores de la comunidad. Gobernaban a la comunidad y tomaban todas las decisiones importantes. Mois\u00e9s junt\u00f3 a los ancianos de Israel para anunciar que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo su clamor por ayuda y que lo hab\u00ed\u00ada designado a \u00e9l para sacarlos de Egipto (Exo 4:29). M\u00e1s adelante los llam\u00f3 para instituir la Pascua (Exo 12:21). En el Sina\u00ed\u00ad, 70 ancianos subieron la monta\u00f1a con Mois\u00e9s y vieron al Dios de Israel (Exo 24:9).<\/p>\n<p>En el desierto 70 ancianos compartieron el ungimiento divino de Mois\u00e9s para darle alivio (Num 11:25). Despu\u00e9s de que los israelitas se hab\u00ed\u00adan establecido en Cana\u00e1n y ten\u00ed\u00adan rey, los ancianos segu\u00ed\u00adan ejerciendo funciones (1Ki 8:1). Cada pueblo ten\u00ed\u00ada su grupo de ancianos (Ezr 10:14; comparar 1Sa 16:4). Despu\u00e9s del regreso del exilio los ancianos formaron el Sanedr\u00ed\u00adn, el consejo gobernante jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Los ancianos se unieron a los sacerdotes y los escribas en oponerse a Jes\u00fas (Mat 27:12). Cuando nacieron las iglesias, se designaron ancianos para cada congregaci\u00f3n (Act 14:23). En el NT se utilizan los t\u00e9rminos ancianos y obispos intercambiablemente (Act 20:17, Act 20:28;  Tit 1:5, Tit 1:7).<\/p>\n<p>Se exig\u00ed\u00ada que estos hombres tuvieran vidas intachables y fueran obedientes a la verdad en su fe (1Ti 3:1-7; Tit 1:6-9). Sus deberes inclu\u00ed\u00adan la supervisi\u00f3n espiritual de la congregaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de la Palabra (1Ti 5:17). Antes de que hubiese terminado el siglo I d. de J.C., el t\u00e9rmino obispo hab\u00ed\u00ada adquirido un significado especial, indicando el l\u00ed\u00adder \u00fanico de la iglesia. Un ejemplo b\u00ed\u00adblico de esto (en el libro de Hechos tanto como en las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo) es Santiago, el hermano de Jes\u00fas, quien obviamente era el l\u00ed\u00adder de la iglesia de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(a) Antiguo Testamento: En el Antiguo Testamento, magistrado, a la vez civil y religioso, que, hasta all\u00ed\u00ad donde podemos saber, era nombrado en virtud de su derecho de edad, a la cabeza de una casa patriarcal, de una familia de la tribu, o de la misma tribu (1 R. 8:1-3; Jue. 8:14,16). Al tener la posici\u00f3n de jefe de una tribu o de las familias m\u00e1s grandes, el anciano ten\u00ed\u00ada la autoridad de pr\u00ed\u00adncipe. Ordinariamente, s\u00f3lo los hombres de edad madura acced\u00ed\u00adan a estas funciones. Otros pueblos, como los madianitas y moabitas (Nm. 22:4, 7), organizados en tribus, ten\u00ed\u00adan ancianos. Este t\u00ed\u00adtulo designa generalmente a altos funcionarios (Gn. 50:7) que: Gobernaban al pueblo (Dt. 27:1; Esd. 10:8); representaban a la naci\u00f3n en las transacciones que la concern\u00ed\u00adan (Ex. 3:18; Jue. 11:5-11; 1 S. 8:4); cuando se ten\u00ed\u00ada que honrar a un hu\u00e9sped (Ex. 18:12); celebrar una alianza (2 S. 5:3), o celebrar actos religiosos (Lv. 4:13- 15; Jos. 7:6). Un cuerpo de 70 ancianos ayudaba a Mois\u00e9s a gobernar a los israelitas (Nm. 11:16-24). Cada ciudad ten\u00ed\u00ada sus ancianos, que eran probablemente los cabezas de las familias de la localidad, y que ejerc\u00ed\u00adan la autoridad civil y religiosa (Dt. 19:12; 21:2; Rt. 4:2-11; 1 S. 11:3; Esd. 10:14). Los ancianos segu\u00ed\u00adan ejerciendo estas funciones en Judea durante la ocupaci\u00f3n romana (Mt. 15:2; 21:23; 26:3, 47). (V\u00e9anse SINAGOGA y SANEDR\u00ed\u008dN) (b) Nuevo Testamento: En el Nuevo Testamento los t\u00e9rminos \u00abanciano\u00bb y \u00abep\u00ed\u00adscopos\u00bb (que significa supervisor u obispo) eran intercambiables (cp. Hch. 20:17, 28; Tit. 1:5, 7), pero no eran totalmente sin\u00f3nimos. El t\u00e9rmino de \u00abanciano\u00bb (presb\u00ed\u00adtero) denota la dignidad de su funci\u00f3n, en tanto que \u00abepiscope\u00bb denota aquellos deberes que ejerc\u00ed\u00ada. La distinci\u00f3n que establece dos categor\u00ed\u00adas de ministerio (la de anciano y la de obispo) data del siglo II. En el a\u00f1o 44 d.C. encontramos ya ancianos en la iglesia en Jerusal\u00e9n (Hch. 11:30). Durante su primer viaje misionero, Pablo nombr\u00f3 ancianos en cada iglesia (Hch. 14:23). De hecho, los ancianos en las iglesias de la gentilidad, hasta all\u00ed\u00ad donde nos lo muestra el NT, fueron siempre nombrados por la irremplazable autoridad apost\u00f3lica, ya ejercida personalmente, o bien delegada expresamente en unas personas determinadas (cp. 1 Ti. 3:1-15; Tit. 1:5). Las instrucciones para su establecimiento oficial nos vienen dadas en ep\u00ed\u00adstolas dirigidas a colaboradores apost\u00f3licos, en las llamadas Ep\u00ed\u00adstolas Pastorales. Tambi\u00e9n cumpl\u00ed\u00adan sus funciones en las comunidades de cristianos de origen jud\u00ed\u00ado (Stg. 5:14; 1 P. 5:1). Es evidente que la dignidad de anciano en la iglesia cristiana se correspond\u00ed\u00ada con la de anciano entre los jud\u00ed\u00ados. Ambos cargos estaban revestidos de la misma autoridad. Los ancianos estaban asociados con los ap\u00f3stoles en el gobierno de la Iglesia (Hch. 15:2, 4, 6, 22, 23; 16:4; cp. Hch. 21:18). Eran los obispos o supervisores de las iglesias locales (Hch. 20:17, 28; Tit. 1:5), y su funci\u00f3n era ocuparse del estado espiritual de la congregaci\u00f3n, ejerciendo la disciplina, ense\u00f1ando (1 Ti. 3:5; 5:17; Tit. 1:9; Stg. 5:14; 1 P. 5:1-4; cp. He. 13:17). Hab\u00ed\u00ada en la iglesia local varios obispos o supervisores (Fil. 1:1), llamados tambi\u00e9n ancianos (Hch. 11:30). No se hace alusi\u00f3n alguna a una distinci\u00f3n de funciones entre ellos. Dentro de la iglesia cristiana de los tiempos apost\u00f3licos, como en la sinagoga, la predicaci\u00f3n no era una funci\u00f3n esencial de los ancianos; no les estaba reservada de una manera exclusiva. Como pastores del reba\u00f1o, los ancianos deb\u00ed\u00adan instruir bien y ser aptos para ense\u00f1ar (1 Ti. 3:2; Tit. 1:9). Pero toda persona que poseyera el don de profec\u00ed\u00ada o de ense\u00f1anza ten\u00ed\u00ada derecho a dar exhortaciones (1 Co. 12:28-30; 14:24, 31). En relaci\u00f3n con esto es importante se\u00f1alar la distinci\u00f3n entre \u00abdon\u00bb y \u00abcargo\u00bb. El primero proviene directamente del Se\u00f1or; el segundo, por el ejercicio de la autoridad humana. El don no precisaba por ello de autoridad humana para ser ejercitado, y se ejerc\u00ed\u00ada en sujeci\u00f3n inmediata a la Cabeza. La autoridad de los ancianos, como cargos, derivaba de su establecimiento oficial por los ap\u00f3stoles, y ten\u00ed\u00ada su esfera en el seno de la asamblea local indivisa. Nada se dice en las Escrituras acerca de una sucesi\u00f3n. (c) Los ancianos en el cielo: Los veinticuatro ancianos vistos por Juan en el cielo son mencionados frecuentemente en Apocalipsis. Son vistos alrededor del trono, sentados en tronos, vestidos de blanco y con coronas de oro, adorando a Dios (Ap. 4:4, 10). En el AT, cuando todo estaba en orden hab\u00ed\u00ada veinticuatro grupos sacerdotales, teniendo cada uno de estos grupos a un anciano como cabeza o jefe (1 Cr. 24:7-18); puede que el n\u00famero veinticuatro para los ancianos en Apocalipsis sea una alusi\u00f3n a estas veinticuatro suertes de sacerdocio. Los ancianos en el cielo tienen arpas de oro llenas de perfume \u00abque son las oraciones de los santos\u00bb, evidenciando que act\u00faan como sacerdotes (Ap. 5:8), celebrando la redenci\u00f3n en un c\u00e1ntico (Ap. 5:9). Se trata indudablemente de la Iglesia vista ya en el cielo en su car\u00e1cter de \u00abreal sacerdocio\u00bb (cp. 1 P. 2:9). (V\u00e9anse OBISPO y PASTOR) exc, ANCIANO DE D\u00ed\u008dAS<\/p>\n<p>tip, TITU Un t\u00ed\u00adtulo de Dios utilizado por Daniel, aludiendo a Su eternidad. No puede ser separado de Cristo, porque en Dn. 7 el Se\u00f1or recibe los dos nombres, el de Anciano de D\u00ed\u00adas y de Hijo del hombre, y sin embargo el Hijo del hombre comparece ante el Anciano de D\u00ed\u00adas para recibir el dominio, la gloria y el reino (Dn. 7:9, 13, 22). Es a la vez Dios y hombre (cp. Ap. 1 y Ap. 5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Contexto socio-cultural:<br \/>\n    1. Situaci\u00f3n;<br \/>\n    2. Perspectivas<br \/>\nII. La espiritualidad del anciano:<br \/>\n    1. Prepararse para la ancianidad;<br \/>\n    2. Peligros y valores de la ancianidad:<br \/>\n        a) El \u00abpresente\u00bb del anciano,<br \/>\n        b) El \u00abfuturo\u00bb del anciano<br \/>\nIII. El anciano y la comunidad de fe:<br \/>\n    1. Exigencia de complementariedad:<br \/>\n    2. Comuni\u00f3n afectiva.<\/p>\n<p>I. Contexto socio-cultural<br \/>\n1. SITUACI\u00ed\u201cN &#8211; Biol\u00f3gicamente, despu\u00e9s de los cuarenta se comprueba una lenta involuci\u00f3n, cuyo principio fisiol\u00f3gico viene de atr\u00e1s. Hacia los sesenta, se entra en la llamada \u00abtercera edad\u00bb.<\/p>\n<p>No consta hasta ahora que el progreso sanitario prolongue el t\u00e9rmino m\u00e1ximo de vida para la especie humana, que oscila en torno a los cien a\u00f1os; pero si permite a un n\u00famero cada vez mayor de personas alcanzar una edad avanzada.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 registrando una proporci\u00f3n diversa entre el n\u00famero de personas que han superado los sesenta a\u00f1os y los m\u00e1s j\u00f3venes en comparaci\u00f3n con las generaciones precedentes; y este fen\u00f3meno se acent\u00faa cada vez m\u00e1s en los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s desarrollados, donde concurren una mayor eficiencia sanitaria y la disminuci\u00f3n de la natalidad.<\/p>\n<p>A la problem\u00e1tica cuantitativa del mayor n\u00famero de personas ancianas se a\u00f1ade la problem\u00e1tica social y psicol\u00f3gica provocada por el progreso tecnol\u00f3gico, que tiende a marginar a las personas conforme avanza su edad. La experiencia del anciano es menos apreciada que la ductilidad juvenil para adaptarse a la novedad cient\u00ed\u00adfica. De ah\u00ed\u00ad que se prefiera al joven en vez de la persona m\u00e1s adulta.<\/p>\n<p>La consecuencia es inhumana: la sociedad actual prolonga la vida, pero quita el inter\u00e9s por ella. El anciano se siente como aislado, marginado, rebasado, y la sociedad comienza a interrogarse sobre la carga econ\u00f3mica de los ancianos, particularmente si no son autosuficientes. La ancianidad, como el sufrimiento [Enfermo\/sufrimiento] y la muerte [Muerte\/resurrecci\u00f3n], ponen en crisis nuestras concepciones de la vida.<\/p>\n<p>2. PERSPECTIVAS &#8211; A nivel sociol\u00f3gico, se propone la hip\u00f3tesis de aplazar la edad de la jubilaci\u00f3n, habida cuenta de que el progreso sanitario y la misma tecnificaci\u00f3n permiten a la persona prolongar m\u00e1s la actividad laboral, y tambi\u00e9n para que no recaiga en un grupo relativamente reducido la carga de los m\u00e1s j\u00f3venes y de los m\u00e1s ancianos. Propuesta v\u00e1lida, pero que desplaza y no resuelve el problema.<\/p>\n<p>Se propone tambi\u00e9n aplazar lo m\u00e1s posible el internamiento de las personas ancianas, promoviendo nuevas formas asistenciales: asistencia a domicilio, ambulatorios y centros recreativos especialmente dispuestos. La orientaci\u00f3n es mantener lo m\u00e1s posible a la persona anciana en su ambiente natural o, por lo menos, establecer residencias de tipo hotelero adaptadas en su estructura a las personas ancianas, y que den la sensaci\u00f3n de naturalidad del ambiente, ya sea por la convivencia mixta, ya por la posibilidad de movimiento, ya por la participaci\u00f3n activa de los hu\u00e9spedes, que deben sentirse sujetos responsables.<\/p>\n<p>A nivel psicol\u00f3gico, se invita a las personas a habituarse ya antes de la ancianidad a fomentar amistades e intereses, adem\u00e1s de los v\u00ed\u00adnculos familiares y profesionales, a fin de que la vida conserve vivacidad incluso cuando lleguen a faltar los v\u00ed\u00adnculos familiares y los intereses profesionales [Amistad].<\/p>\n<p>La persona anciana ha de vigilar la dieta, pero no debe reducir la actividad f\u00ed\u00adsica y el inter\u00e9s cultural y social, aunque evitando exageraciones que, si para todos son nocivas, lo son sobre todo m\u00e1s para una persona anciana.<\/p>\n<p>Perspectivas v\u00e1lidas, sin duda; pero, en el fondo, queda en pie el interrogante: \u00bfQu\u00e9 sentido tiene la ancianidad?<br \/>\nII. La espiritualidad del anciano<br \/>\n1. PREPARARSE PARA LA ANCIANIDAD &#8211; Un enfoque de la vida fundado en la eficiencia personal, social y religiosa provoca repulsa psicol\u00f3gica a reflexionar sobre la propia ancianidad m\u00e1s o menos remota. \u00bfEs realista y humano un enfoque de vida que no sabe dar sentido a la totalidad de la existencia terrena? \u00bfTiene sentido esta carrera desenfrenada hacia el placer y la afirmaci\u00f3n de si, cuando ya antes de alcanzar estas metas se advierte que las fuerzas van a menos? Es necesario conquistar ya de j\u00f3venes una visi\u00f3n de la vida y una espiritualidad capaces de dar un sentido m\u00e1s profundo a cada una de las edades de nuestro existir.<\/p>\n<p>Para el cristiano, la edad no se mide por el tiempo cronol\u00f3gico, sino por la propia maduraci\u00f3n en Cristo. Para esto no basta nacer; es preciso \u00abrenacer\u00bb con el renacimiento que proviene \u00abdel Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Jn 3,6) y que implica una continua conversi\u00f3n a los valores del Esp\u00ed\u00adritu para crecer \u00abhasta que todos lleguemos a constituir el estado del hombre perfecto a la medida de la edad de la plenitud de Cristo\u00bb (Ef 4,13). As\u00ed\u00ad pues, nuestra edad, nuestra madurez se mide por la comuni\u00f3n eciesial verificada en Cristo.<\/p>\n<p>Las pruebas para verificar nuestra espiritualidad est\u00e1n a nuestro alcance:<\/p>\n<p>\u00bfSobrevaloramos la eficiencia, el efecto externo, aunque sea apost\u00f3lico, la estima humana? \u00bfNos esforzamos por comprender a los dem\u00e1s, aunque tengan una edad y una mentalidad diversas? \u00bfProcuramos no tenernos por indispensables, sonre\u00ed\u00admos ante nuestras limitaciones y sabemos adaptarnos a situaciones imprevistas? \u00bfApreciamos los momentos de distensi\u00f3n, buscamos pausas de reflexi\u00f3n, sabemos gozar de las peque\u00f1as alegr\u00ed\u00adas, de la naturaleza, de la serenidad fraterna, y sonre\u00ed\u00adr incluso cuando sufrimos contrariedades? \u00bfSabemos encontrar tiempo para escuchar a Dios y dirigirle nuestra oraci\u00f3n con un poco de tranquilidad de esp\u00ed\u00adritu?<br \/>\nLos tiempos de silencio y de contemplaci\u00f3n corren el riesgo de desaparecer; mas con ello perdemos una fuente de humanizaci\u00f3n y de espiritualidad. Corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos en el frenes\u00ed\u00ad de la actividad; y cuando esa actividad est\u00e1 a punto de cesar, entonces creemos que lo hemos perdido todo s\u00f3lo porque no estamos habituados a encontrarnos a nosotros mismos, a Dios y al pr\u00f3jimo m\u00e1s all\u00e1 de la actividad exterior.<\/p>\n<p>Es preciso un clima diverso, una espiritualidad interior, para que madure nuestra edad en Cristo.<\/p>\n<p>2. PELIGROS Y VALORES DE LA ANCIANIDAD &#8211; La vitalidad psicol\u00f3gica se estimula con el inter\u00e9s por el presente y el futuro. La crisis de la ancianidad, a nivel psicol\u00f3gico, parte de una percepci\u00f3n m\u00e1s o menos vaga que se tiene poco presente, reduciendo as\u00ed\u00ad el propio futuro. De ah\u00ed\u00ad el espont\u00e1neo volverse a los recuerdos del pasado. Son recuerdos leg\u00ed\u00adtimos, proque est\u00e1n enriquecidos por muchos momentos de vida intensa; pero pueden constituir una evasi\u00f3n del presente. No se da vitalidad a la existencia evadi\u00e9ndose del presente; no se vive en el pasado; solamente se camina si existe una meta, un futuro.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el presente y el futuro de una persona anciana?<br \/>\na) El \u00abpresente\u00bb del anciano. Aceptaci\u00f3n de la propia edad y de la sociedad en que se vive. Es el primer requisito realista, porque no se puede vivir s\u00f3lo de fantas\u00ed\u00ada o de irritaci\u00f3n neur\u00f3tica.<\/p>\n<p>La persona, en cualquier edad, ha de tomar conciencia de los condicionamientos psicofisiol\u00f3gicos y ambientales. El anciano debe haber madurado en esta \u00absabidur\u00ed\u00ada de vida\u00bb.<\/p>\n<p>Evite el anciano querer imponer sus propias directrices a los hijos ya adultos, aunque convivan con \u00e9l y contin\u00faen su actividad profesional; no presuma de ser un experto absoluto -aunque tiene pleno derecho a aportar su propia contribuci\u00f3n de reflexi\u00f3n- y sepa estimular el acceso de personas nuevas a los puestos directivos, ofreciendo tambi\u00e9n el don de sus propias renuncias.<\/p>\n<p>No por estos motivos el anciano est\u00e1 privado de un \u00abpresente\u00bb propio, que consiste en un testimonio maduro de sabidur\u00ed\u00ada, entendida como visi\u00f3n global y espiritual de la vida. Esta es la t\u00ed\u00adpica perspectiva del anciano que se recuerda en la Biblia, incluso en el NT, en el que se adopt\u00f3 la palabra griega \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb (que significa literalmente \u00abanciano\u00bb) para designar a quienes son consagrados como gu\u00ed\u00adas espirituales y autorizados de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>El anciano no se convierte autom\u00e1ticamente en maestro de vida, seg\u00fan lo recuerda tambi\u00e9n la Biblia. Es sintom\u00e1tico a este respecto el episodio de Susana, salvada por el joven Daniel de la perversidad de los dos jueces ancianos (Dan 131-63).<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada, como percepci\u00f3n global de los valores de la vida, es un don de Dios, y madura en la comunicaci\u00f3n con El: \u00abToda sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or y con El est\u00e1 eternamente\u00bb (Eclo 1,1), yunque el hombre no lo advierta.<\/p>\n<p>Compete a los individuos y ala comunidad cristiana dejarse compenetrar por la sabidur\u00ed\u00ada, don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y madurar espiritualmente. El salmista canta esta fecundidad del esp\u00ed\u00adritu, que es a\u00fan m\u00e1s lozana en el anciano si es \u00abjusto\u00bb, es decir, riel a Dios: \u00abEl justo florecer\u00e1 como palmera, se alzar\u00e1 como cedro del L\u00ed\u00adbano&#8230; En la vejez a\u00fan llevar\u00e1 fruto; se mantendr\u00e1 lozano y florido, para anunciar lo recto que es Yahv\u00e9\u00bb (Sal 92,13.15-16).<\/p>\n<p>El testimonio de fe es un compromiso que se deriva del bautismo, el cual nos ha hecho participes del sacerdocio y del profetismo de Cristo. Este compromiso asume en la persona anciana un car\u00e1cter particular, porque est\u00e1 encarnado y es trasmitido por una prolongada experiencia de vida. Esta experiencia puede manifestarse bien en una fidelidad que se ha cultivado desde la juventud, bien en una capacidad de conversi\u00f3n que refleja un itinerario sufrido y madurado en Cristo.<\/p>\n<p>Este itinerario espiritual se evidencia en los santos, incluso no canonizados, que justamente hacia el \u00faltimo periodo de su existencia han sabido demostrar una comuni\u00f3n m\u00e1s intima con Dios y una mayor comprensi\u00f3n y sensibilidad hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Este crecimiento del esp\u00ed\u00adritu no es f\u00e1cil. Existe el riesgo de dejarse vencer por el cansancio, de replegarse en si mismo, de caer en la aprensi\u00f3n, en el ansia, en las peque\u00f1as compensaciones terrenas. Es lo que recuerda el ap\u00f3stol Pablo, tan realista en sus cartas pastorales: \u00abQue los ancianos sean sobrios, hombres ponderados, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia; que las ancianas igualmente observen una conducta digna de personas santas, que no sean calumniadoras, ni dadas al mucho vino, sino capaces de instruir en el bien, a fin de que ense\u00f1en a las mujeres j\u00f3venes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, honestas, cuidadosas de los quehaceres dom\u00e9sticos&#8230;\u00bb (Tit 2,2-5).<\/p>\n<p>Una dificultad que encuentran los ancianos es c\u00f3mo trasmitir esta experiencia suya cristiana de vida, c\u00f3mo ense\u00f1ar el bien, de acuerdo con la invitaci\u00f3n de Pablo. Es una dificultad real, pues, por desgracia, existe alergia a las intervenciones de los ancianos. De ah\u00ed\u00ad un sentido de frustraci\u00f3n, como si la vida de los ancianos no tuviera ya sentido para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Debemos recurrir a la ley del grano de trigo, que parece morir, pero suscita vitalidad (Jn 12,24); al >misterio pascual, que se completa cuando Cristo es abandonado de todos y dejado humanamente impotente en la cruz; debemos renovar nuestra fe en aquella comuni\u00f3n de los santos que constituye la energ\u00ed\u00ada profunda y vital de que se sirve el Esp\u00ed\u00adritu Santo para completar la redenci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a nivel psicol\u00f3gico se reconoce que existen diversas posibilidades de comunicaci\u00f3n, y que a menudo las no verbalizadas pueden tener mayor influencia. No raras veces, al morir una persona anciana sentimos un vac\u00ed\u00ado insospechado. Su presencia, quiz\u00e1 inadvertida, quiz\u00e1 considerada pesada acaso por su llamada impl\u00ed\u00adcita a una mayor coherencia en la fe, constitu\u00ed\u00ada una energ\u00ed\u00ada vitalizante, aunque a veces se intentara eludirla como se elude a veces la voz de la propia conciencia.<\/p>\n<p>\u00abVoz del que grita en el desierto\u00bb (Le 3,4); as\u00ed\u00ad presenta el evangelista a Juan el precursor, refiriendo a \u00e9l el pasaje de Isa\u00ed\u00adas. El anciano intenta presentar su propio testimonio de fe; testimonio de convicci\u00f3n, de calma interior, de serena disponibilidad, de renuncias valientes, como voz del esp\u00ed\u00adritu, una voz suave y necesaria como la voz de la conciencia; no es presunci\u00f3n de mayor espiritualidad, sino deseo de valorizar este periodo de vida -menos exteriorista- en un apostolado un, poco diverso pero m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, sirvi\u00e9ndose de la situaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica existencial de la ancianidad.<\/p>\n<p>Evite el anciano un espiritualismo equivocado que lo encierre en s\u00ed\u00ad mismo, pretextando que ahora s\u00f3lo debe pensar en Dios y en bien morir. La espiritualidad verdadera es siempre vitalidad de comunicaci\u00f3n con Dios y los hermanos. Esta vitalidad de comunicaci\u00f3n puede revestir formas diversas, de acuerdo con las circunstancias concretas; pero requiere mentalidad abierta, capacidad de inter\u00e9s por las diversas expresiones y problem\u00e1ticas humanas, aunque revisadas con aquella capacidad de desprendimiento y de perspectiva m\u00e1s amplia que se acerca a la perspectiva de la eternidad de Dios y deber\u00ed\u00ada caracterizar a la sabidur\u00ed\u00ada del anciano.<\/p>\n<p>Los datos psicobiol\u00f3gicos confirman que, para la mujer, el per\u00ed\u00adodo de la menopausia provoca una disminuci\u00f3n del inter\u00e9s sexual biol\u00f3gico, aunque, por reflejo hormonal diverso, reaviva una tensi\u00f3n sexual ps\u00ed\u00adquica. Para el hombre, la andropausia tiene menor incidencia en la tensi\u00f3n sexual biol\u00f3gica y ps\u00ed\u00adquica. Esta comprobaci\u00f3n debe ayudar a los c\u00f3nyuges a una comprensi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, y ha de hacer comprender a todos, casados o no, que esta vitalidad sexual ps\u00ed\u00adquica continuada es don de Dios, medio para superar el peligro de un ego\u00ed\u00adsmo narcisista y estimulo para una renovada capacidad de comunicaci\u00f3n oblativa.<\/p>\n<p>Tal es el \u00abpresente\u00bb del anciano en una perspectiva cristiana.<\/p>\n<p>b) El \u00abfuturo\u00bb del anciano. \u00bfCu\u00e1l es su \u00abfuturo\u00bb? Lo describe el ap\u00f3stol Pablo: \u00abPor esto no desfallecemos, pues, aunque nuestro hombre exterior vaya perdiendo, nuestro hombre interior se renueva de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada\u00bb (2 Cor 4,18). La perspectiva del creyente consiste en completar en si mismo el misterio pascual, constituido por muchas peque\u00f1as muertes y continuas resurrecciones, a fin de tender a la resurrecci\u00f3n definitiva en Cristo. Este es nuestro verdadero y perenne futuro, que da sentido a todas las edades de la vida y que puede expresarse en el anciano con las palabras de Pablo: \u00abYo ya voy a ser derramado en libaci\u00f3n y est\u00e1 muy pr\u00f3ximo el momento de mi partida. He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe\u00bb (2 Ttm 4,8-7). El anciano creyente sabe darse hasta el final, incluso entre las comprensibles oscilaciones del esp\u00ed\u00adritu por el cansancio psicof\u00ed\u00adsico, y particularmente por los sufrimientos debidos a la p\u00e9rdida de personas queridas, por falta de comprensi\u00f3n de quienes le conocen, por ausencia de aquella asistencia m\u00e1s adecuada a la que tendr\u00ed\u00ada derecho y por la comprensible aprensi\u00f3n que suscita la sensaci\u00f3n de una muerte m\u00e1s pr\u00f3xima; pero sabe recobrarse y seguir reaccionando, convencido de que el Se\u00f1or est\u00e1 a su lado, y a El se conf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Esta confianza en Dios Padre es lo que ayudar\u00e1 al anciano a no replegarse en preguntas sobre el pasado, que pertenece ya a la misericordiosa comprensi\u00f3n de Dios. Es in\u00fatil querer justificarse a toda costa o recriminarse continuamente por los comportamientos adoptados. Mejor es tomar conciencia con serena humildad de que cada uno de nosotros se resiente de sus limites y de la mentalidad del tiempo en que se desarrolla la propia existencia, y comete pecados. Hay que considerar m\u00e1s bien el comportamiento presente, pues este momento de la existencia nos pertenece todav\u00ed\u00ada, y hemos de valorarlo en orden a una respuesta m\u00e1s oblativa a Dios y a quienes est\u00e1n a nuestro lado.<\/p>\n<p>III. El anciano y la comunidad de fe<br \/>\n1. EXIGENCIA DE COMPLEMENTARIEDAD &#8211; El dinamismo que provoca la maduraci\u00f3n de la persona y el progreso de la convivencia estriba en el conocimiento de la complementariedad que existe entre personas de sexo [ l Sexualidad IV], edad, caracteres, tendencias y opiniones diversas. Cuanto m\u00e1s mixta es la convivencia, mejor se consigue la naturalidad y la estimulaci\u00f3n reciproca.<\/p>\n<p>El G\u00e9nesis revela que esta ley del complemento la ha querido el mismo Creador precisamente para hacernos a su imagen (G\u00e9n 1,27; 2,18-23), \u00abporque Dios es amor\u00bb (1 Jn 4,8). En cierto modo, cada uno de nosotros ha de sentirse privado de algo (el sentido de la costilla tomada de Ad\u00e1n) y advertir la exigencia de completarse con otro diverso de \u00e9l. Esta ley de complementariedad existe en todos los niveles de edad y debiera actuarse en una relaci\u00f3n afectiva de pareja, de grupo, de convivencia entre los diversos hombres y las diversas mujeres, a fin de abrirse a aquel que es el m\u00e1s diverso y el m\u00e1s complementario: Cristo. Las palabras de Pablo: \u00abNo hay jud\u00ed\u00ado, ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay var\u00f3n ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3,28), no significan que qued\u00e9n abolidas las diferencias, sino que no se las considera ya motivo de divisi\u00f3n, como ocurre con frecuencia por nuestra condici\u00f3n de pecado; antes bien, constituyen la armon\u00ed\u00ada de los diversos carismas, conforme al plan de la creaci\u00f3n y ala nueva ley de la caridad, fuente de nuestra koinon\u00ed\u00ada en el cuerpo \u00fanico de Cristo.<\/p>\n<p>La tendencia instintiva es hacer al otro semejante a uno mismo, siendo as\u00ed\u00ad que hemos sido hechos a imagen de Dios; de ah\u00ed\u00ad que s\u00f3lo la variedad pueda reflejar la infinita riqueza del Esp\u00ed\u00adritu, y que cada uno, aunque sea dentro de los propios condicionamientos agravados por la propia condici\u00f3n de pecado, pueda reflejar un destello de la \u00abluz verdadera, que ilumina a todo hombre\u00bb (Jn 1,9).<\/p>\n<p>A cada uno le corresponde abrirse con estima respetuosa al otro por diverso que sea, e intentar comprenderlo sabiendo que al Padre le incumbe juzgar, porque s\u00f3lo \u00e9l escruta \u00ablos ri\u00f1ones y el coraz\u00f3n\u00bb (Jer 11,20). Se trata de imitar a Cristo, el cual vino no \u00abpara condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por El\u00bb (Jn 3,17). Por tanto, una comprensi\u00f3n no carente de discernimiento, que es don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, perceptible en proporci\u00f3n a nuestra fe y humildad, al desprendimiento de nuestros esquemas para no confundir la fidelidad ala tradici\u00f3n con el formulismo de las tradiciones humanas reprobadas por Cristo (cf Mt 15,2 y Me 7,3.5). Pablo nos invita: \u00abProcurad que nadie vuelva a otro mal por mal, mas tened siempre por meta el bien, tanto entre vosotros como para los dem\u00e1s. Estad siempre alegres&#8230; No exting\u00e1is el Esp\u00ed\u00adritu. No despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas. Examinadlo todo; retened lo bueno. Huid de toda especie de mal\u00bb (1 Tes 5,15-18.19-22).<\/p>\n<p>Evitemos endurecer nuestra mentalidad y nuestros m\u00e9todos, aceptemos con \u00e1nimo leal y con serena disponibilidad el di\u00e1logo con todos, convencidos de que la convivencia en relaci\u00f3n fraterna nos enriquece rec\u00ed\u00adprocamente, suscita mayor reflexi\u00f3n en los j\u00f3venes y estimula el dinamismo de los ancianos. Es la din\u00e1mica de la evoluci\u00f3n y de la maduraci\u00f3n humana y cristiana; es vivir la comuni\u00f3n cristiana eclesial, donde cada uno aporta su propio carisma y sabe confiar en el otro, sea m\u00e1s joven o m\u00e1s anciano que \u00e9l.<\/p>\n<p>Esta comuni\u00f3n eclesial, siempre dif\u00ed\u00adcil entre generaciones diversas, lo es hoy a\u00fan m\u00e1s por la mayor rapidez de los cambios sociales y eclesiales; en consecuencia, requiere en todos mayor esp\u00ed\u00adritu de comprensi\u00f3n reciproca, convencidos de que toda metodolog\u00ed\u00ada se resiente de defectos mientras vivimos en esta peregrinaci\u00f3n terrena. La coexistencia de metodolog\u00ed\u00adas y de lenguajes diferentes no destruye la comuni\u00f3n eclesial, sino que puede favorecer la maduraci\u00f3n reciproca, siempre que no falte el respeto aunque no se adopte nuestro mismo m\u00e9todo educativo, de trabajo o de cura de almas. La invitaci\u00f3n de vivir \u00abla verdad en la caridad\u00bb (El 4,15) reprueba, ya sea el silencio fruto de miedo o de clausura, aunque razonado con un sentido err\u00f3neo de la caridad fraterna, ya la reacci\u00f3n neur\u00f3tica o el estilicidio pol\u00e9mico que destruye el clima de fraternidad.<\/p>\n<p>2. COMUNI\u00ed\u201cN AFECTIVA &#8211; En cuanto es posible la persona anciana permanezca cerca de sus familiares, aunque se puede pensar en apartamentos diversos, y mantenga tambi\u00e9n contactos afectivos con la comunidad eclesial, bien con aquella en la que hab\u00ed\u00ada vivido, bien con la nueva comunidad, si cambia de residencia.<\/p>\n<p>Se trata de darnos cuenta de qui\u00e9n est\u00e1 a nuestro lado, y de no limitarnos a saludos formalistas. Los j\u00f3venes dense cuenta de que caminan por un sendero ya preparado no sin dificultad por quienes les han precedido, y los ancianos comprendan que el camino tiene que seguir, confiados en la historia de la salvaci\u00f3n, que est\u00e1 guiada por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. La historia de la salvaci\u00f3n es recuerdo continuo de un pasado, del presente y de un futuro que nos une y nos transciende a todos en Cristo.<\/p>\n<p>El anciano tiene derecho a una ocupaci\u00f3n adecuada; pero sobretodo exige comunicaci\u00f3n humana, que no puede sustituirse por el televisor o el tocadiscos.<\/p>\n<p>En la pastoral de los ancianos, sean ellos sujetos activos y brinden animosamente sus propias sugerencias. Teniendo presente que la edad de la jubilaci\u00f3n llega cuando una persona es a\u00fan capaz de muchas disponibilidades, la comunidad eclesial ha de valorar de maneras diversas a tales personas en beneficio de las m\u00faltiples exigencias sociales y eclesiales. Quien ha vivido el dinamismo de la espiritualidad cristiana sin cerrarse en sus propias costumbres encontrar\u00e1 en s\u00ed\u00ad la energ\u00ed\u00ada y la ductilidad requeridas para hacerse \u00fatil, aunque sea en actividades diversas de las ejercitadas con precedencia.<\/p>\n<p>Es el clima de fraternidad el que debe estimular esta coparticipaci\u00f3n afectiva.<\/p>\n<p>Estim\u00falese la coparticipaci\u00f3n activa del anciano sin instrumentalizarlo. En algunas familias se explota al anciano sin caer en la cuenta de su menor resistencia, y \u00e9ste intenta cumplir por miedo a ser considerado persona rebasada e in\u00fatil. En ambas posiciones hay subyacente una mentalidad de consumismo y de eficientismo, que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el respeto al valor de la persona y con la espiritualidad cristiana. No es el hacer, sino la capacidad de ofrecer una disponibilidad de comunicaci\u00f3n y de testimonio de vida, lo que constituye el valor de una existencia que cree en la vitalidad m\u00e1s \u00ed\u00adntima de la comuni\u00f3n de los santos.<\/p>\n<p>El anciano no le pide a la comunidad que prolongue lo m\u00e1s posible su existencia biol\u00f3gica, sino que le deje espacio para disfrutar un poco de libertad y de tranquilidad y le ofrezca un poco de empat\u00ed\u00ada cristiana [ r Muerte\/resurrecci\u00f3n V, 3].<\/p>\n<p>G. Davanzo<br \/>\nDicES<\/p>\n<p>BIBL.-Aguirre, I, Ocio activo y tercera edad: un proyecto comunitario, San Sebasti\u00e1n 1981.-Auclair, M. Hacia una vejez dichosa, Iberia, Barcelona 1972.-Bemage, 8., Saber envejecer, G. Gili, Barcelona 1888.-Bize, P. R, Una vida nuevo: la tercero edad, Mensajero, Bilbao 1978.-liopp, L, Sentido y misi\u00f3n de la vejez, Studium, Madrid 1988.-Cantevella, J, La sociedad contra los ancianos, PPC, Madrid 1978.-Comfort. A, Una buena edad: da tercera edad, Debate, Madrid 1978.-Couvrour, A. M, Plenitud en el ocaso de lo vida, Mensajero, Bilbao 1970.-Farguea, M. Lo paz del oto\u00f1o, Narcea, Madrid 1974.-Lecleroq, J, La alegr\u00ed\u00ada de envejecer, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982.-Lehr, U, Psicolog\u00ed\u00ada de la senectud, Herder, Barcelona 1880.-Miguel y Miguel, A. de. Misi\u00f3n de atardecer, Studium, Madrid 1978.-Miguel y Miguel, A. de, La tarasca edad, Ed. Cat\u00f3lica. Madrid 1979.-Mon Pascual, J, Problem\u00e1tica de la ancianidad: glosa del libro de Marco lidio Cicer\u00f3n De senectute, Bayer Hnos., Barcelona 1979.-Roberts, N, Nuestro propio futuro, Eurem\u00e9rlca, Madrid 1971.-Soler, M. del Carmen, C\u00f3mo enriquecer la tercero edad, Argos Vergara, Barcelona 1879.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>Tanto la palabra hebrea za\u00c2\u00b7q\u00e9n como la griega pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7ros significan \u2020\u0153hombre mayor\u2020\u009d o \u2020\u0153anciano\u2020\u009d, y su uso no se circunscribe a la acepci\u00f3n literal, personas de edad avanzada (G\u00e9 18:11; Dt 28:50; 1Sa 2:22; 1Ti 5:1, 2) o de m\u00e1s edad que otras (Lu 15:25), sino que tambi\u00e9n aplica de manera especial a aquellos que ocupan una posici\u00f3n de autoridad y responsabilidad en una comunidad o naci\u00f3n. Es en este \u00faltimo sentido como con mayor frecuencia se utiliza este t\u00e9rmino tanto en las Escrituras Hebreas como en las Griegas.<br \/>\nDesde tiempos antiguos se ha acostumbrado a tener en alta estima al hombre de edad avanzada y a respetarlo por su experiencia y conocimiento, as\u00ed\u00ad como por la sabidur\u00ed\u00ada y el buen juicio que ese bagaje puede aportar. Los habitantes de muchas naciones se han sometido a la direcci\u00f3n de sus ancianos, ya fueran los miembros de m\u00e1s edad de algunos linajes o los que se destacaban por su conocimiento y sabidur\u00ed\u00ada. Como resultado, la expresi\u00f3n \u2020\u0153anciano\u2020\u009d ten\u00ed\u00ada un doble significado: tanto pod\u00ed\u00ada aplicar en sentido f\u00ed\u00adsico como designar un puesto o cargo. Las referencias a los \u2020\u0153ancianos [\u2020\u0153funcionarios que ten\u00ed\u00adan autoridad\u2020\u009d, VP] de la tierra de Egipto\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad como a \u2020\u0153los ancianos de Moab y los ancianos de Madi\u00e1n\u2020\u009d, no inclu\u00ed\u00adan a todos los varones de edad avanzada de esas naciones, sino que aplicaban a aquellos que serv\u00ed\u00adan como consejo para dirigir y guiar los asuntos nacionales: eran los \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipes [heb. sa\u00c2\u00b7r\u00ed\u00adm; \u2020\u0153jefes\u2020\u009d, VP]\u2020\u009d de esas naciones. (G\u00e9 50:7; N\u00fa 22:4, 7, 8, 13-15; Sl 105:17, 21, 22.)<br \/>\nDe la misma manera, las expresiones \u2020\u0153ancianos de Israel\u2020\u009d, \u2020\u0153ancianos de la asamblea\u2020\u009d, \u2020\u0153ancianos de mi pueblo\u2020\u009d y \u2020\u0153ancianos del pa\u00ed\u00ads\u2020\u009d, se utilizan en este sentido oficial, y no aplican a cada hombre de edad avanzada de la naci\u00f3n de Israel. (N\u00fa 16:25; Le 4:15; 1Sa 15:30; 1Re 20:7, 8.) En los relativamente pocos casos donde aparece zeqe\u00c2\u00b7n\u00ed\u00adm (ancianos) sin ninguna palabra calificativa, hay que contar con el contexto para determinar si aplica simplemente a varones ancianos o a los que tienen un puesto oficial de jefes.<\/p>\n<p>Ancianos de Israel. Ya antes del \u00e9xodo los israelitas tuvieron \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d, quienes presentaban ante el pueblo los asuntos que merec\u00ed\u00adan su atenci\u00f3n, actuaban como sus voceros y tomaban ciertas decisiones. A Mois\u00e9s se le dijo que cuando regresara a Egipto, presentara su comisi\u00f3n a estos ancianos, y ellos, o al menos los principales, le acompa\u00f1aron cuando compareci\u00f3 ante Fara\u00f3n. (Ex 3:16, 18.)<br \/>\nCuando Mois\u00e9s, como representante de Dios, present\u00f3 el pacto de la Ley a la naci\u00f3n, fueron los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d oficiales los que representaron al pueblo a la hora de entrar en esa relaci\u00f3n de pacto con Jehov\u00e1. (Ex 19:3-8.) Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, cuando los israelitas se quejaron de las condiciones que experimentaban en el desierto, Mois\u00e9s le confes\u00f3 a Jehov\u00e1 que la carga administrativa del pueblo era demasiado pesada para \u00e9l. Jehov\u00e1 entonces le respondi\u00f3: \u2020\u0153Re\u00faneme setenta hombres de los ancianos de Israel, de quienes de veras conozcas que son ancianos del pueblo y oficiales suyos [&#8230;] y tendr\u00e9 que quitar parte del esp\u00ed\u00adritu que est\u00e1 sobre ti y colocarlo sobre ellos, y ellos tendr\u00e1n que ayudarte a llevar la carga\u2020\u009d. (N\u00fa 11:16, 17.) A estos \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d se les nombr\u00f3 teocr\u00e1ticamente para ese puesto de servicio. (N\u00fa 11:24, 25.) A partir de ese momento, Jehov\u00e1 los hizo part\u00ed\u00adcipes, junto con Mois\u00e9s, del acaudillamiento y administraci\u00f3n del pueblo.<br \/>\nCon el transcurso del tiempo, los israelitas conquistaron la Tierra Prometida y abandonaron la vida n\u00f3mada para establecerse de nuevo en pueblos y ciudades, tal como hab\u00ed\u00adan estado en Egipto. Como resultado, recay\u00f3 sobre los ancianos la responsabilidad de atender a la gente dentro de cada una de esas comunidades. Actuaron como un cuerpo de superintendentes en sus respectivas comunidades y designaron jueces y funcionarios para que se encargaran de la administraci\u00f3n de la justicia, la conservaci\u00f3n de la paz, el buen orden y el bienestar espiritual. (Dt 16:18-20; 25:7-9; Jos 20:4; Rut 4:1-12.)<br \/>\nLas referencias a \u2020\u0153todo Israel, a sus ancianos y sus cabezas y sus jueces y sus oficiales\u2020\u009d (Jos 23:2; 24:1), y \u2020\u0153a los ancianos de Israel y a todos los cabezas de las tribus, los principales de las casas paternas\u2020\u009d (2Cr 5:2), no significan que los \u2020\u0153cabezas\u2020\u009d, \u2020\u0153jueces\u2020\u009d, \u2020\u0153oficiales\u2020\u009d y \u2020\u0153principales\u2020\u009d fuesen otras personas distintas de los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d; m\u00e1s bien, indica que los que fueron denominados de esa manera espec\u00ed\u00adfica desempe\u00f1aban cargos especiales en su funci\u00f3n de ancianos. (Comp\u00e1rese con 2Re 19:2; Mr 15:1.)<br \/>\nA los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d que ten\u00ed\u00adan jurisdicci\u00f3n nacional se les designaba con expresiones como \u2020\u0153ancianos de Israel\u2020\u009d (1Sa 4:3; 8:4), \u2020\u0153ancianos del pa\u00ed\u00ads\u2020\u009d (1Re 20:7), \u2020\u0153ancianos de la asamblea\u2020\u009d (Jue 21:16) o, despu\u00e9s de la divisi\u00f3n del reino y con referencia al reino meridional, \u2020\u0153ancianos de Jud\u00e1 y de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d. (2Re 23:1.)<br \/>\nAl igual que muchos reyes y sacerdotes de Israel, los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en general resultaron ser infieles en el cumplimiento de su responsabilidad para con Dios y el pueblo. (1Re 21:8-14; Eze 7:26; 14:1-3.) Debido a que perdieron el apoyo divino, se predijo que \u2020\u02dcmuchachos llegar\u00ed\u00adan a ser sus pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u2122 y que \u2020\u02dcel estimado en poco llegar\u00ed\u00ada a estar contra el que mereciese honra\u2020\u2122. (Isa 3:1-5.) En consecuencia, las Escrituras Hebreas recalcan que la edad por s\u00ed\u00ad sola no basta, que si bien \u2020\u0153la canicie es corona de hermosura\u2020\u009d, solo resulta ser as\u00ed\u00ad \u2020\u0153cuando se halla en el camino de la justicia\u2020\u009d. (Pr 16:31.) \u2020\u0153No son los que simplemente abundan en d\u00ed\u00adas los que resultan sabios, ni los que simplemente son viejos los que entienden el juicio\u2020\u009d, sino aquellos que, adem\u00e1s de su experiencia, dejan que el esp\u00ed\u00adritu de Dios los gu\u00ed\u00ade y adquieren entendimiento de su Palabra. (Job 32:8, 9; Sl 119:100; Pr 3:5-7; Ec 4:13.)<br \/>\nLa direcci\u00f3n por parte de un cuerpo de \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d continu\u00f3 a lo largo de toda la historia de la naci\u00f3n, incluso durante el exilio en Babilonia y despu\u00e9s del regreso a Jud\u00e1. (Jer 29:1; Esd 6:7; 10:7, 8, 14.) En el tiempo de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d (gr. pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7roi) que atend\u00ed\u00adan asuntos p\u00fablicos (Lu 7:3-5), tanto en la comunidad como a escala nacional. La \u2020\u0153asamblea de ancianos\u2020\u009d (gr. pre\u00c2\u00b7sby\u00c2\u00b7t\u00e9\u00c2\u00b7ri\u00c2\u00b7on) de Jerusal\u00e9n constituy\u00f3 una importante fuente de oposici\u00f3n a Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos. (Lu 22:66; Hch 22:5.)<\/p>\n<p>Ancianos de la congregaci\u00f3n cristiana. Partiendo de esta base, no es dif\u00ed\u00adcil entender las referencias a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d (pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7roi) de la congregaci\u00f3n cristiana. Al igual que en el Israel natural, en el Israel espiritual los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d u \u2020\u0153hombres mayores\u2020\u009d eran los encargados de dirigir la congregaci\u00f3n.<br \/>\nEn el d\u00ed\u00ada del Pentecost\u00e9s, los ap\u00f3stoles actuaron como un cuerpo, en el que Pedro sirvi\u00f3 de vocero al ser dirigido por el esp\u00ed\u00adritu derramado de Dios. (Hch 2:14, 37-42.) Est\u00e1 claro que ellos eran \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en sentido espiritual en virtud de la asociaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que desde un principio hab\u00ed\u00adan tenido con Jes\u00fas y debido a que \u00e9l personalmente los hab\u00ed\u00ada comisionado para ense\u00f1ar. (Mt 28:18-20; Ef 4:11, 12; v\u00e9ase Hch 2:42.) Los que llegaron a ser creyentes reconocieron que los ap\u00f3stoles ten\u00ed\u00adan autoridad para gobernar en la nueva naci\u00f3n bajo la autoridad de Cristo (Hch 2:42; 4:32-37; 5:1-11) y hacer nombramientos para puestos de servicio, ya fuera directamente como cuerpo o por medio de representantes, siendo el ap\u00f3stol Pablo un ejemplo sobresaliente. (Hch 6:1-6; 14:19-23.) Cuando surgi\u00f3 la controversia sobre la circuncisi\u00f3n, algunos \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d se reunieron en asamblea junto con los ap\u00f3stoles para tratar el asunto. Su decisi\u00f3n se dio a conocer a las congregaciones de todas partes y se acept\u00f3 como definitiva. (Hch 15:1-31; 16:1-5.) Por consiguiente, tal como algunos fueron \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d de toda la naci\u00f3n de Israel, es obvio que estos \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d formaron junto con los ap\u00f3stoles un cuerpo gobernante para toda la congregaci\u00f3n cristiana internacional. Del propio Pablo se dice que posteriormente fue a Jerusal\u00e9n y se encontr\u00f3 con Santiago y \u2020\u0153todos los ancianos\u2020\u009d, a quienes relat\u00f3 los resultados de su obra y de quienes recibi\u00f3 consejo sobre ciertos asuntos. (Hch 21:15-26.)<br \/>\nEn unos cuantos casos se utiliza el t\u00e9rmino \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en contraste con hombres m\u00e1s j\u00f3venes o en paralelo con mujeres de edad avanzada, sin ning\u00fan indicio de que implique un puesto de responsabilidad en la congregaci\u00f3n. Por lo tanto, en estos casos se refiere simplemente a hombres de edad madura. (Hch 2:17, 18; 1Ti 5:1, 2.) La palabra tambi\u00e9n se utiliza para referirse a \u2020\u0153hombres de tiempos antiguos\u2020\u009d. (Heb 11:2.) Sin embargo, en las Escrituras Griegas Cristianas se usa en la mayor parte de los casos con referencia a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d responsables de la direcci\u00f3n de la congregaci\u00f3n. En algunos textos se llama a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7sko\u00c2\u00b7poi o \u2020\u0153superintendentes\u2020\u009d (\u2020\u0153obispos\u2020\u009d, NC). Pablo utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino al hablar a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d de la congregaci\u00f3n de Efeso, y en su carta a Tito lo emple\u00f3 de nuevo para referirse a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d. (Hch 20:17, 28; Tit 1:5, 7.) Ambas palabras, por lo tanto, se refieren al mismo puesto: pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7ros indica las cualidades maduras del que ha sido nombrado, y e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7sko\u00c2\u00b7pos, los deberes propios del cargo.<br \/>\nRespecto a la palabra griega pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7ros, la obra Ep\u00ed\u00adscopos y Presbyteros (de Manuel Guerra y G\u00f3mez, Burgos, 1962, p\u00e1gs. 117, 257) dice: \u2020\u0153La traducci\u00f3n precisa del t\u00e9rmino [pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7ros] en la casi mayor\u00ed\u00ada de los testimonios hel\u00e9nicos, que han llegado hasta nosotros, es la de hombre mayor sin\u00f3nimo de hombre maduro. La madurez de juicio y de criterio orientador es su nota distintiva. [&#8230;] Tenga o no sentido t\u00e9cnico el t\u00e9rmino [pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7ros] tanto en el mundo hel\u00e9nico como en el israelita designa no al viejo achacoso, sino al hombre maduro, apto por su experiencia y prudencia para el gobierno de su familia o de su pueblo\u2020\u009d.<br \/>\nEs indudable que los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d del antiguo Israel eran hombres de edad. (1Re 12:6-13.) Asimismo, los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d o superintendentes de la congregaci\u00f3n cristiana no eran hombres muy j\u00f3venes, como lo muestra la referencia del ap\u00f3stol a sus esposas e hijos. (Tit 1:5, 6; 1Ti 3:2, 4, 5.) No obstante, la edad f\u00ed\u00adsica no era el factor \u00fanico y principal, como se ve por los otros requisitos enunciados (1Ti 3:2-7; Tit 1:6-9), y tampoco se estipulaba una edad espec\u00ed\u00adfica. Por ejemplo, aunque Timoteo era relativamente joven, tom\u00f3 parte en el nombramiento de \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d y, obviamente, tambi\u00e9n fue reconocido como tal. (1Ti 4:12.)<br \/>\nLos requisitos para acceder al puesto de \u2020\u0153anciano\u2020\u009d en la congregaci\u00f3n cristiana estipulaban que la persona tuviera una alta norma de conducta y espiritualidad. La aptitud para ense\u00f1ar, exhortar y censurar desempe\u00f1aba un papel determinante entre los requisitos que hac\u00ed\u00adan a la persona acreedora al puesto. (1Ti 3:2; Tit 1:9.) Pablo le hizo a Timoteo este encargo solemne: \u2020\u0153Predica la palabra, oc\u00fapate en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso; censura, corrige, exhorta, con toda gran paciencia y arte de ense\u00f1ar\u2020\u009d. (2Ti 4:2.) Como \u2020\u0153pastores\u2020\u009d, los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d son responsables de la alimentaci\u00f3n espiritual del reba\u00f1o, de cuidar de los que se hallan enfermos espiritualmente y de proteger al reba\u00f1o de las incursiones de los \u2020\u0153lobos\u2020\u009d. (Hch 20:28-35; Snt 5:14, 15; 1Pe 5:2-4.) Adem\u00e1s, Pablo, un hombre que se dedic\u00f3 con celo a ense\u00f1ar \u2020\u0153p\u00fablicamente y de casa en casa\u2020\u009d, tambi\u00e9n le record\u00f3 a Timoteo su responsabilidad de \u2020\u02dchacer la obra de evangelizador\u2020\u2122 y de \u2020\u02dcefectuar su ministerio plenamente\u2020\u2122. (Hch 20:20; 2Ti 4:5.)<br \/>\nCada congregaci\u00f3n ten\u00ed\u00ada su cuerpo de \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d o \u2020\u0153superintendentes\u2020\u009d, a los que por lo general se les menciona en plural. Algunos ejemplos son: Jerusal\u00e9n (Hch 11:30; 15:4, 6; 21:18), Efeso (Hch 20:17, 28) y Filipos (Flp 1:1). Tambi\u00e9n se hace menci\u00f3n del \u2020\u0153grupo de ancianos\u2020\u009d (gr.: pre\u00c2\u00b7sby\u00c2\u00b7t\u00e9\u00c2\u00b7ri\u00c2\u00b7on) que \u2020\u0153impuso las manos\u2020\u009d a Timoteo. (1Ti 4:14.) Como superintendentes de la congregaci\u00f3n, los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d \u2020\u02dcpresid\u00ed\u00adan\u2020\u2122 a sus hermanos. (Ro 12:8; 1Te 5:12-15; 1Ti 3:4, 5; 5:17.)<br \/>\nComo \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d con autoridad apost\u00f3lica, Pablo y Pedro a veces ejercieron superintendencia sobre otros \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en ciertas congregaciones (comp\u00e1rese con 1Co 4:18-21; 5:1-5, 9-13; Flp 1:1; 2:12; 1Pe 1:1; 5:1-5), lo mismo que el ap\u00f3stol Juan y los disc\u00ed\u00adpulos Santiago y Judas, que escribieron cartas a las congregaciones. Pablo asign\u00f3 a Timoteo y a Tito para que actuaran en representaci\u00f3n suya en ciertos lugares. (1Co 4:17; Flp 2:19, 20; 1Ti 1:3, 4; 5:1-21; Tit 1:5.) En muchos casos, estos hombres trataban con congregaciones de creyentes reci\u00e9n establecidas; la comisi\u00f3n de Tito era \u2020\u02dccorregir las cosas que eran defectuosas [\u2020\u0153carec\u00ed\u00adan\u2020\u009d o \u2020\u0153faltaban\u2020\u009d]\u2020\u2122 en las congregaciones de Creta.<br \/>\nSeg\u00fan el registro b\u00ed\u00adblico, Pablo, Bernab\u00e9, Tito y Timoteo participaron en los nombramientos para los puestos de \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en las congregaciones. (Hch 14:21-23; 1Ti 5:22; Tit 1:5.) No hay registro de que estas hiciesen tales nombramientos independientemente. Al narrar el viaje de vuelta que hicieron Pablo y Bernab\u00e9 por Listra, Iconio y Antioqu\u00ed\u00ada, Hechos 14:23 dice que \u2020\u0153les nombraron [gr.: kjei\u00c2\u00b7ro\u00c2\u00b7to\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7san\u00c2\u00b7tes] ancianos en cada congregaci\u00f3n\u2020\u009d (\u2020\u0153designaron presb\u00ed\u00adteros en cada Iglesia\u2020\u009d, BJ; \u2020\u0153constituyeron ancianos en cada iglesia\u2020\u009d, Val). Respecto al significado del verbo griego kjei\u00c2\u00b7ro\u00c2\u00b7to\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o, se hace la siguiente observaci\u00f3n en la obra The Acts of the Apostles (de F. F. Bruce, 1970, p\u00e1g. 286): \u2020\u0153Aunque el sentido etimol\u00f3gico de [kjei\u00c2\u00b7ro\u00c2\u00b7to\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o] es \u2020\u02dcelegir mostrando las manos\u2020\u2122, se lleg\u00f3 a usar con el sentido de \u2020\u02dcdesignar\u2020\u2122, \u2020\u02dcnombrar\u2020\u2122: comp\u00e1rese la misma palabra con prefijo [pro, \u2020\u0153delante\u2020\u009d] en X. 41\u2020\u009d. En el Greek-English Lexicon, de Liddell y Scott, en primer lugar se ofrece la definici\u00f3n com\u00fan de kjei\u00c2\u00b7ro\u00c2\u00b7to\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o, y despu\u00e9s se dice: \u2020\u0153Posteriormente, por lo general, signific\u00f3 nombrar,  [&#8230;] nombrar a un puesto en la iglesia\u2020\u009d (revisi\u00f3n de H. Jones, Oxford, 1968, p\u00e1g. 1986). As\u00ed\u00ad mismo, el Greek and English Lexicon to the New Testament (Londres, 1845, p\u00e1g. 673), de Parkhurst, dice: \u2020\u0153Seguido de un complemento directo, nombrar o instaurar en un cargo, aunque sin mediar sufragios o votos\u2020\u009d. El cargo para el que se nombraba a estos cristianos era el de \u2020\u0153anciano\u2020\u009d u \u2020\u0153hombre mayor\u2020\u009d, sin que mediase un recuento de votos a mano alzada.<br \/>\nPablo escribi\u00f3 a Timoteo: \u2020\u0153Que los ancianos que presiden excelentemente sean tenidos por dignos de doble honra, especialmente los que trabajan duro en hablar y ense\u00f1ar\u2020\u009d. (1Ti 5:17.) En vista de lo que dice el vers\u00ed\u00adculo siguiente (18), y tambi\u00e9n de la anterior explicaci\u00f3n en cuanto a honrar a las viudas ayud\u00e1ndolas en sentido material (vss. 3-16), esta \u2020\u0153doble honra\u2020\u009d probablemente incluir\u00ed\u00ada remuneraci\u00f3n material.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los \u2020\u0153veinticuatro ancianos\u2020\u009d que est\u00e1n en tronos celestiales?<br \/>\nEn el libro de Revelaci\u00f3n el t\u00e9rmino pre\u00c2\u00b7sb\u00fd\u00c2\u00b7te\u00c2\u00b7roi se aplica unas doce veces a criaturas esp\u00ed\u00adritus. El entorno, la vestimenta y sus acciones dan un indicio de su identidad.<br \/>\nEl ap\u00f3stol Juan tuvo una visi\u00f3n del trono de Jehov\u00e1 en el cielo, rodeado de veinticuatro tronos inferiores, sobre los que estaban sentados veinticuatro ancianos vestidos de prendas exteriores de vestir blancas y con coronas de oro sobre sus cabezas. (Rev 4:1-4.) En el resto de la visi\u00f3n, Juan no solo vio a los veinticuatro ancianos caer repetidas veces en adoraci\u00f3n delante del trono de Jehov\u00e1, sino que tambi\u00e9n los observ\u00f3 desempe\u00f1ar un papel activo en los diversos rasgos de la visi\u00f3n seg\u00fan esta progresaba. (Rev 4:9-11; 5:4-14; 7:9-17; 14:3; 19:4.) En especial, los contempl\u00f3 participando en la proclamaci\u00f3n del Reino, especificando que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada tomado su gran poder y hab\u00ed\u00ada empezado a gobernar como Rey. (Rev 11:15-18.)<br \/>\nEn el antiguo Israel, los \u2020\u0153ancianos [hombres mayores] de Israel\u2020\u009d representaban a la naci\u00f3n y hablaban en su nombre. (Ex 3:16; 19:7.) De la misma manera, los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d cristianos pueden representar a la entera congregaci\u00f3n del Israel espiritual. Por consiguiente, los veinticuatro ancianos sentados sobre tronos alrededor de Dios muy bien podr\u00ed\u00adan representar al entero cuerpo de cristianos ungidos, quienes, al resultar fieles hasta la muerte, reciben la prometida recompensa de una resurrecci\u00f3n celestial y tronos cerca del trono de Jehov\u00e1. (Rev 3:21.) El n\u00famero veinticuatro tambi\u00e9n es significativo, pues esta fue la cantidad de divisiones sacerdotales que el rey David organiz\u00f3 para que sirviesen en el templo de Jerusal\u00e9n. Los cristianos ungidos constituir\u00e1n un \u2020\u0153sacerdocio real\u2020\u009d. (1Pe 2:9; 1Cr 24:1-19; Lu 1:5-23, 57-66; Rev 20:6; v\u00e9ase SUPERINTENDENTE.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La condici\u00f3n del anciano en el mundo b\u00ed\u00adblico: 1. Debilidad y proximidad de la muerte; 2. La<br \/>\n 176 0<br \/>\nfunci\u00f3n social del anciano: a) Ancianidad y sabidur\u00ed\u00ada, b) El anciano y la transmisi\u00f3n de la fe, c) El anciano como lugar de manifestaci\u00f3n de la gracia. II. El anciano como depositario de autoridad,<br \/>\n176<br \/>\n1. LA CONDICION DEL ANCIANO EN EL MUNDO BIBLICO.<br \/>\n177<br \/>\n1. Debilidad y proximidad DE LA muerte.<br \/>\nEl texto b\u00ed\u00adblico m\u00e1s sugerente que describe la progresiva decadencia del anciano hasta los umbrales de la muerte es! Qo 12,1-7. Por medio de atrevidas met\u00e1foras, el texto pone de relieve el seguro debilitamie.nto de las fuerzas f\u00ed\u00adsicas, la decadencia irrefrenable de la vigilancia ps\u00ed\u00adquica y presenta el cuadro de un r\u00e1pido e inevitable paso hacia el finaLdel hombre, cuando \u2020\u0153el polvo torna a la tierra como era antes, y el esp\u00ed\u00adritu vuelve a Dios que es quien lo dio\u2020\u2122.(12,7). Como es sabido, el Qo-h\u00e9let no conoce una esperanza de vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte; por eso su exhortaci\u00f3n inicial es: \u2020\u0153Acu\u00e9rdate de tu creador en los d\u00ed\u00adas de tu juventud\u2020\u009d (12,1), aceptando antes de que venga la vejez la llamada divina a gozar de las peque\u00f1as cosas que Dios da al hombre [1 Vida III; ! Resurrecci\u00f3n III], La experiencia de la decadencia f\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica, as\u00ed\u00ad como la concien-cialde la proximidad de la muerte, no provocan, sin embargo, ning\u00fan extrav\u00ed\u00ado, ni mucho menos la desesperaci\u00f3n. &#8211;<br \/>\nLa muerte en edad tard\u00ed\u00ada se considera tanto en el AT como en el NT como un hecho totalmente natural. La muerte del anciano se siente como un cese de la vida, m\u00e1s bien por saciedad que por agotamiento. Y es aceptada sin dramatismos. As\u00ed\u00ad muere, por ejemplo, Jacob, despu\u00e9s de haber dispuesto l\u00facidamente la transmisi\u00f3n a sus hijos de la bendici\u00f3n que Diosje hab\u00ed\u00ada otorgado (Gn 49). Con la misma naturalidad se recuerda la muerte de otros ancianos, como Abrah\u00e1n, Jos\u00e9, Tob\u00ed\u00adas. El pensamiento de la muerte s\u00f3lo es traum\u00e1tico para el que siente que tiene a\u00fan muchas energ\u00ed\u00adas que emplear, no para el que experimenta su total agotamiento.<br \/>\nEste concepto se expresa en t\u00e9rminos que rozan con la rusticidad en Si 41 ,1-2:.\u2020\u009dOh muerte, qu\u00e9 amargo es tu recuerdo para el hombre que goza en paz en medio de sus bienes; para el hombre sin preocupaciones y afortunado en todo, que todav\u00ed\u00ada tiene fuerzas para gozar de los placeres! \u00c2\u00a1Ph muerte, bienvenida es tu sentencia para el hombre indigente y falto de fuerzas; para el cargado de a\u00f1os y cuidados, que se rebela y ha perdido toda esperanza!. De aqu\u00ed\u00ad se der\u00ed\u00advala consecuencia de que normalmente no se le invita al anciano a entristecerse con el pensamiento de la muerte. Su proximidad se la se\u00f1alan los males que experimenta; pero se le invita a tenerla presente con serena objetividad y a vivir con lucidez consciente de los l\u00ed\u00admites que le impone la edad. En este sentido puede resultar significativo el comportamiento de Barzi-lay, que, no expresamente, sino por la simpat\u00ed\u00ada con que se refiere, puede ciertamente considerarse ejemplar. Cuando David le ofrece la posibilidad de trasladarse con \u00e9l a Jerusal\u00e9n, responde: ,Cu\u00e1ntos a\u00f1os me quedan de vida para ir con el rey a Jerusal\u00e9n? Tengo ahora ochenta a\u00f1os. \u00bfPuedo distinguir todav\u00ed\u00ada entre el bien y el mal? \u00bfPuede saborear tu siervo lo que come y lo que bebe? \u00bfPuedo escuchar todav\u00ed\u00ada la voz de los cantores y cantoras? \u00bfPor qu\u00e9 va a ser tu siervo una carga para mi se\u00f1or, el rey?&#8230; D\u00e9jame volver a mi ciudad para morir all\u00ed\u00ad, junto al sepulcro de mis padres\u2020\u2122<br \/>\n(2S 19,35s.38).<br \/>\n178<br \/>\n2. LA FUNCION SOCIAL DEL ANCIANO.<br \/>\nComo en todas las sociedades antiguas, el anciano es tratado con mucho respeto en el mundo b\u00ed\u00adblico; adem\u00e1s del cuarto mandamiento, podemos recordar el precepto de Lev 19,32: \u2020\u0153Ponte en pie ante el hombre de canas, honra al anciano y teme a Dios. El llegar a una edad avanzada daba al hombre autoridad entre otras cosas porque, dentro del \u00e1mbito de la concepci\u00f3n cl\u00e1sica hebrea de la retribuci\u00f3n, la longevidad era considerada como el premio que Dios conced\u00ed\u00ada al hombre justo (Ex20,12; Pr 10,27 16,31, etc. ). Aun prescindiendo de las funciones directivas que le reconoce al anciano el derecho consuetudinario (de las que hablaremos m\u00e1s tarde), el hombre de edad avanzada se ve\u00ed\u00ada rodeadode un particular respeto y era considerado como un elemento esencial de la vida social en cuanto que era maestro de vida y de sabidur\u00ed\u00ada y transmisor de la fe.<br \/>\n179<br \/>\na) Ancianidad y sabidur\u00ed\u00ada. El valor de las ense\u00f1anzas de los ancianos para la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones estaba ligado en gran parte al tipo de vida de las sociedades antiguas, y no es posible concebirlo ahora de la misma forma con id\u00e9ntica intensidad en la sociedad de nuestros d\u00ed\u00adas. Hoy la producci\u00f3n industrial exige la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00ed\u00adas continuamente nuevas, y la aportaci\u00f3n de la<br \/>\n 180 1<br \/>\nexperiencia del anciano puede resultar casi nula incluso en un per\u00ed\u00adodo breve, dada la continua necesidad de nuevas b\u00fasquedas y experimentaciones, a las que tambi\u00e9n el anciano tiene que dedicarse si quiere seguir en actividad, aceptando a menudo verse ense\u00f1ado por personas m\u00e1s j\u00f3venes. En el sistema de producci\u00f3n agr\u00ed\u00adcola y artesanal del mundo antiguo, por el contrario; el aprendizaje de las t\u00e9cnicas se basaba casi exclusivamente en la experiencia de los m\u00e1s viejos, y por eso \u00e9stos ten\u00ed\u00adan un papel primordial en el desarrollo de la vida social. Se comprende entonces por qu\u00e9 es una gran maldici\u00f3n para la casa de Eh el que \u2020\u0153ninguno llegar\u00e1 a viejo\u2020\u009d (IS 2,32).<br \/>\nEl secreto del \u00e9xito en la vida consist\u00ed\u00ada en el respeto de las reglas de comportamiento que, desde los tiempos m\u00e1s remotos, se hab\u00ed\u00adan revelado como las m\u00e1s adecuadas. Gran parte de la sabidur\u00ed\u00ada del antiguo Oriente era fruto de largas observaciones sobre los casos de la vida, catalogadas, comparadas unas con otras, confrontadas con una especie de m\u00e9todo estad\u00ed\u00adstico embrional y, finalmente, condensadas en una f\u00f3rmula resumida y f\u00e1cilmente memorizable como es el proverbio. Muchas veces la prueba de la veracidad de un proverbio estaba en el hecho de que el que lo ense\u00f1aba garantizaba que lo hab\u00ed\u00ada verificado \u00e9l mismo durante largos a\u00f1os en el curso de su vida. Las reglas del buen vivir se buscaban en el pasado, no en la proyecci\u00f3n hacia el futuro, como a menudo sucede en las modernas investigaciones sociol\u00f3gicas. Por todas estas razones, solamente el anciano pod\u00ed\u00ada jactarse con naturalidad de una especie de derecho cong\u00e9nito a adoctrinar y a educar a la juventud, proponiendo soluciones a los problemas aparentemente m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles. Por esto mismo, por ejemplo, el autor de Ps 37 puede decir: \u2020\u0153Fui joven y ya soy viejo; y nunca vi al justo abandonado ni a sus hijos pidiendo limosna\u2020\u009d (Sal 37,25). Pero es importante observar que el mismo AT no supone ni mucho menos una identificaci\u00f3n simplista y autom\u00e1tica entre la ancianidad y la sabidur\u00ed\u00ada, ni favorece en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo un sistema de pura conservaci\u00f3n gerontocr\u00e1tica. Podr\u00ed\u00ada citarse en este sentido la estructura de los di\u00e1logos del libro de \/ Jb, en donde la sabidur\u00ed\u00ada de los tres amigos de Jb, repetida mec\u00e1nicamente seg\u00fan m\u00f3dulos arcaicos, se ve radicalmente criticada, lo mismo que la del m\u00e1s joven, Elih\u00fa, que no hace m\u00e1s que modificar en la forma o en los detalles los axiomas adquiridos desde antiguo. Aun sin adentramos en la dif\u00ed\u00adcil hermen\u00e9utica del libro de Jb, pueden encontrarse en otros textos reservas cr\u00ed\u00adticas m\u00e1s sencillas sobre la fiabilidad del anciano en general como maestro de sabidur\u00ed\u00ada. V\u00e9ase, p.ej., la forma de auspicio, no de axioma, con el que el \/ Sir\u00e1cida, despu\u00e9s de citar como detestable el caso de un \u2020\u0153viejo ad\u00faltero y necio\u2020\u009d, escribe: \u2020\u0153iQU\u00e9 bien sienta el juicio a los cabellos blancos, y a los ancianos el consejo! Qu\u00e9 bien sienta la sabidur\u00ed\u00ada en los ancianos, y en los nobles la reflexi\u00f3n y el consejo! La rica experienda es la corona del anciano, y su glor\u00ed\u00ada el temor del Se\u00f1or\u2020\u009d (Si 25,2-6).<br \/>\n180<br \/>\nLa \u00faltima menci\u00f3n del temor del Se\u00f1or, que refleja la t\u00ed\u00adpica teolog\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida, hace comprender que en la visi\u00f3n de fe del AT la sabidur\u00ed\u00ada no es un atributo natural de la edad avanzada, sino un don propio de esa edad, que se adquiere con una vida de fidelidad y de acogida de la palabra de Dios. Ser sabios es m\u00e1s una tarea y una vocaci\u00f3n del anciano que una prerrogativa suya connatural. A veces esto se expresa afirmando brutalmente que un joven fiel a Dios puede tener m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada que un anciano rebelde. Lo atestigua el c\u00e9lebre contraste entre Daniel y los dos ancianos en Dan 13 y, por poner otro ejemplo, la afirmaci\u00f3n de Ps 119,100: \u2020\u0153Soy m\u00e1s sabio que todos los ancianos, pues guardo tus preceptos\u2020\u009d. Esta idea pasa a ser un principio general en Sg 4,8-9: \u2020\u0153La vejez venerable no es la de largos d\u00ed\u00adas ni se mide por el n\u00famero de los a\u00f1os. La prudencia es la verdadera ancianidad, la vida intachable es la honrada vejez\u2020\u009d.<br \/>\nLa conexi\u00f3n entre la vejez y la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 presente en el NT con un planteamiento an\u00e1logo: se supone que el anciano tiene que ser sabio; pero se constata que es indispensable exhortarle a que est\u00e9 a la altura de su misi\u00f3n, quiz\u00e1 con mayor conciencia de los peligros que como aparece en el AT. As\u00ed\u00ad se lee en Tt 2,2- 5 una doble advertencia detallada a los hombres y mujeres de avanzada edad: \u2020\u0153Que los ancianos sean sobrios, hombres ponderados, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia; que las ancianas, igualmente, observen una conducta digna de personas santas; que no sean calumniadoras ni dadas a la bebida, sino capaces de instruir en el bien, a fin de que ense\u00f1en alas mujeres j\u00f3venes&#8230;, de modo que no den ocasi\u00f3n a que se blasfeme contra la palabra de Dios\u2020\u009d. Se da por descontada la dependencia de la sociedad en su crecimiento de los ancianos, pero la eficacia depende de la fidelidad a la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d.<br \/>\n181<br \/>\nb) El anciano y la transmisi\u00f3n de la fe. El comienzo de Ps 44: \u2020\u0153Oh Dios, hemos o\u00ed\u00addo con nuestros o\u00ed\u00addos, nos han contado nuestros padres la obra que en sus d\u00ed\u00adas hiciste&#8230;\u2020\u009d, nos da a conocer otra funci\u00f3n del anciano en el \u00e1mbito del pueblo de Dios: la de transmisor de los contenidos de la fe. Esta situaci\u00f3n queda teorizada en la c\u00e9lebre liturgia de la pascua que se lee en Ex 12, donde el m\u00e1s joven de la familia recibe del m\u00e1s anciano la memoria del suceso constitutivo del pueblo hebreo. La funci\u00f3n de Sime\u00f3n y Ana en Lc 2,25-38 se presenta como s\u00ed\u00admbolo de todo el AT, que transmite al NT la autenticidad de la fe y de la esperanza [1 Ni\u00f1o III, 1]. Aunque no se encuentran testimonios en el NT, sabemos que la Iglesia subapost\u00f3lica veneraba a los ancianos que hab\u00ed\u00adan conocido al Se\u00f1or y a los ap\u00f3stoles, y le gustaba escuchar de ellos el recuerdo vivo de su experiencia irrepetible.<br \/>\n 182 2<br \/>\nA falta de otros testimonios, solamente podemos suponer la importancia de la funci\u00f3n educativa de los ancianos para la custodia y la transmisi\u00f3n de las tradiciones de fe en el \u00e1mbito del pueblo de Dios.<br \/>\nUna c\u00e9lebre per\u00ed\u00adcopa de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica pone, sin embargo, de manifiesto el posible riesgo de esta funci\u00f3n de los ancianos: el de una supervaloraci\u00f3n de las tradiciones humanas, un conservadurismo acr\u00ed\u00adtico y el hermetismo ante las novedades que Dios inserta en la historia. Se trata del c\u00e9lebre texto de Mc 7,1-23, donde se destaca el peligro de que el anciano juzgue necesario el inmovi-lismo para la conservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, en vez de confiar en la capacidad de nueva fidelidad de las generaciones j\u00f3venes, y sobre todo de tener fe en la palabra de Dios. Quiz\u00e1, aunque la aplicaci\u00f3n pueda parecer acomodaticia, sirva como situaci\u00f3n ejemplar la de Elias, desalentado por el fracaso de su lucha en favor del antiguo yahvismo, que es invitado por Dios a reconocer en el joven El\u00ed\u00adseo al que ser\u00ed\u00ada al mismo tiempo el continuador y el renovador de la tradici\u00f3n.<br \/>\n182<br \/>\nc) El anciano como lugar de manifestaci\u00f3n de la gracia. Adem\u00e1s de todo lo que hemos dicho sobre la necesidad del temor de Dios para sostener la dignidad y la ejemplaridad del anciano como sabio y como transmisor de la verdadera fe, se puede vislumbrar otra serie de condiciones en las que la edad avanzada puede ser el lugar donde Dios manifiesta algunas caracter\u00ed\u00adsticas particulares de su plan de salvaci\u00f3n. Queremos referirnos al nacimiento de Isaac de Abrah\u00e1n y al de Juan Bautista de Zacar\u00ed\u00adas, ambos viejos y maridos de dos mujeres est\u00e9riles. La impotencia para engendrar del var\u00f3n y la esterilidad de la mujer se unen especialmente en el caso de Abrah\u00e1n; en este sentido, m\u00e1s que el relato del G\u00e9nesis, resulta iluminadora la reflexi\u00f3n de Pablo en Rom 4,17-21: \u2020\u0153Como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchos pueblos. Lo es (Abrah\u00e1n) delante de Dios, en quien crey\u00f3; el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. Abrah\u00e1n, apoyado en la esperanza, crey\u00f3, contra toda esperanza, que llegar\u00ed\u00ada a ser padre de muchos pueblos, tal y como Dios hab\u00ed\u00ada dicho: As\u00ed\u00ad ser\u00e1 tu descendencia. Su fe no decay\u00f3, aunque ve\u00ed\u00ada que su cuerpo estaba ya sin vigor al tener casi cien a\u00f1os, y que el seno de Sara estaba ya como muerto. Ante la promesa de Dios no dud\u00f3 ni desconfi\u00f3, sino que se reafirm\u00f3 en la fe, dando gloria a Dios, bien convencido de que \u00e9l es poderoso para cumplir lo que ha prometido\u2020\u2122. Seg\u00fan Pablo, Abrah\u00e1n crey\u00f3, en figura y en el misterio, en aquel mismo poder con que Dios resucit\u00f3 a Jesucristo de entre los muertos (y. 24). De este modo la ancianidad de Abrah\u00e1n, anticipaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma de la muerte, es el lugar donde la gracia, acogida con fe, inserta la vida y se convierte en signo de la nueva creaci\u00f3n que la pascua de Cristo realiza en el mundo viejo y muerto por el pecado.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad la ancianidad se convierte en el signo de un principio general que domina toda la historia de la salvaci\u00f3n, el del grano de trigo que ha de morir para poder dar fruto (Jn 12,24), o el de la elecci\u00f3n divina de las cosas d\u00e9biles e innobles, \u2020\u0153de lo que es nada, para anular a los que son algo\u2020\u009d (1Co 1,28).<br \/>\nAunque el texto b\u00ed\u00adblico no sugiere ninguna conexi\u00f3n, no creemos que est\u00e9 fuera de lugar recordar dentro de esta tem\u00e1tica un posible significado simb\u00f3lico de la tradici\u00f3n arcaica de sabor mitol\u00f3gico sobre la reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n de la vida, que Dios habr\u00ed\u00ada decidido al comienzo de la historia humana. No es f\u00e1cil descubrir cu\u00e1les fueron las intenciones por las que las tradiciones que confluyeron en Gen 1-11 incorporaron el c\u00f3mputo de las edades tan elevadas de los patriarcas antediluvianos y de las otras m\u00e1s modestas de los posdi-luvianos. El vers\u00ed\u00adculo (quiz\u00e1 J) de Gen 6,3: \u2020\u0153Mi esp\u00ed\u00adritu no permanecer\u00e1 por siempre en el hombre, porque es de carne. Sus d\u00ed\u00adas ser\u00e1n ciento veinte a\u00f1os\u2020\u009d, puede ofrecernos, sin embargo, una l\u00ed\u00adnea de interpretaci\u00f3n. La pretensi\u00f3n de obtener, mediante la aspiraci\u00f3n a ciertas prerrogativas sobrehumanas, una longevidad excepcional queda bloqueada por Dios para reducir al hombre a la conciencia de sus l\u00ed\u00admites, de la que s\u00f3lo puede derivar su salvaci\u00f3n, en la humilde acogida de la soberan\u00ed\u00ada de Dios y de su dominio sobre la vida. A la luz de esto podemos suponer que la experienda de un envejecimiento m\u00e1s precoz de cuanto el hombre se ve inclinado a so\u00f1ar puede interpretarse como un recuerdo de la verdad de que s\u00f3lo Dios es fuente y sost\u00e9n de la vida. Por eso, cuando \u00e9l le devuelve a la ancianidad el vigor de la vida, esto se convierte, sobre el trasfondo de una m\u00ed\u00adtica longevidad perdida, en un claro anuncio de que no es la pretensi\u00f3n humana de la autosuficiencia, sino s\u00f3lo la libre iniciativa divina de la gracia la que puede marcar la victoria de la vida sobre la muerte y sobre la decadencia que la prepara. El anciano, convertido en fuente de vida para el pueblo, es el signo de que la econom\u00ed\u00ada de la fe en la gracia es la \u00fanica alternativa salv\u00ed\u00adfica frente al dominio de la muerte, tal como observa Pablo en el pasaje citado que \u2020\u0153comenta la historia de Abrah\u00e1n.<br \/>\n183<br \/>\nEvidentemente, la revitalizaci\u00f3n del anciano no se repite materialmente para cada uno de los miembros del pueblo de Dios, sino que se concentra en algunos personajes clave de la historia de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, es signo de una eficacia que act\u00faa en el misterio. Todo anciano caduco o decr\u00e9pito, lo mismo que todo enfermo que no se cura, tiene la certeza de estar, a los ojos de Dios y en dependencia de \u00e9l, totalmente inserto en la vida, a pesar de encontrarse experi-mentalment\u00e9 dominado por la muerte, de forma an\u00e1loga a lo que dec\u00ed\u00ada Pablo, no anciano todav\u00ed\u00ada, pero consciente de la debilidad progresiva de su<br \/>\n 184 3<br \/>\nvitalidad: Por esto no desfallecemos, pues aunque nuestro hombre exterior vaya perdiendo, nuestro hombre interior se renueva de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada (2Co 4,16). Siempre que en el anciano permanece todav\u00ed\u00ada cierta fuerza vital no com\u00fan, la espiritualidad b\u00ed\u00adblica parece invitarnos a leerla como signo de la benevolencia del Dios de la vida, que hace visible desde ahora la eficacia de su promesa en aquellos que eligen pertenecerle por completo. En este sentido podr\u00ed\u00ada leerse una de las plegarias m\u00e1s hermosas de un anciano que se encuentra en el salterio: \u2020\u0153No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando me faltan ya las fuerzas&#8230; jOh Dios! Desde mi juventud me has instruido, he anunciado hasta aqu\u00ed\u00ad tus maravillas; ahora que estoy viejo y encanecido, oh Dios, no me abandones, para que pueda anunciar a esta generaci\u00f3n las obras de tu brazo, y tu poder a las edades venideras (SaI 71,9; SaI 71,17-18).<br \/>\nCompar\u00e1ndolo con las m\u00ed\u00adticas edades de los antediluvianos, el precoz envejecimiento actual es, por tanto, un signo de que la limitaci\u00f3n de la vida depende de la voluntad de Dios. De este modo se nos revela que s\u00f3lo \u00e9l es su se\u00f1or y su fuente; y, mientras que queda excluida toda pretensi\u00f3n absurda de huir de este l\u00ed\u00admite, se abre la certeza de que el Dios que dispone de la duraci\u00f3n de nuestra vida puede decidir libremente la superaci\u00f3n de la barrera de la muerte. Es lo que ocurri\u00f3 con Abrah\u00e1n, que significativamente se sit\u00faa en los comienzos de la historia de la salvaci\u00f3n como profec\u00ed\u00ada de la victoria de Cristo sobre la muerte. Tanto la decadencia como el inesperado vigor de los ancianos son, aunque aparentemente opuestos, dos signos convergentes que remiten a la fe en el Dios de la vida y se\u00f1alan en la dependencia total de \u00e9l el n\u00facleo de toda sabidur\u00ed\u00ada. En estos valores se funda la funci\u00f3n del anciano en la comunidad y su posible valoraci\u00f3n en la vida de la Iglesia, tanto en el caso de una sana longevidad como en el de una dolorosa decadencia.<br \/>\n184<br \/>\nII. EL ANCIANO COMO DEPOSITARIO DE AUTORIDAD.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153anciano\u2020\u009d puede indicar tambi\u00e9n una determinada funci\u00f3n social de autoridad; en este caso no implica necesariamente que el sujeto est\u00e9 en edad avanzada. Esto vale sobre todo para el t\u00e9rmino hebreo que suele traducirse por \u2020\u0153anciano\u2020\u009d (za-qen), que indica un hombre con barba, y por tanto puede aplicarse igualmente a un hombre maduro. Otro t\u00e9rmino que indica la canicie sirve para designar al viejo ya muy entrado en a\u00f1os. Tampoco el grupo de vocablos derivados de la ra\u00ed\u00adz griega pr\u00e9sbys implica exclusiva y necesariamente una definici\u00f3n de edad tard\u00ed\u00ada. El hecho de que tradicionalmen-te ciertas funciones autoritativas fueran ejercidas por los m\u00e1s ancianos de un grupo social ha dado a las palabras que designan la edad la posibilidad de pasar a indicar una funci\u00f3n.<br \/>\nEn el AT anciano es un t\u00e9rmino que indica una estructura pol\u00ed\u00adtica concreta, prescindiendo de la edad, y que tiene probablemente su origen en la estructura de grupos no completamente sedentarizados todav\u00ed\u00ada. En el Israel del norte los ancianos estaban ligados a la estructura tribal; e incluso durante la monarqu\u00ed\u00ada dividida existi\u00f3 un organismo central con competencias administrativas, con derecho de elecci\u00f3n e incluso de control sobre el rey. En Jud\u00e1, por el contrario, los ancianos parecen estar m\u00e1s bien ligados a la organizaci\u00f3n de la vida ciudadana, y, durante la monarqu\u00ed\u00ada, mantienen derechos y funciones judiciarias en el plano local; pero en el plano nacional van perdiendo progresivamente su poder frente a los funcionarios de la corte, que son calificados tambi\u00e9n de \u2020\u0153ancianos. Despu\u00e9s del destierro los ancianos recobraron su autoridad y su poder, hasta desembocar en la estructura pol\u00ed\u00adtica del \u2020\u0153consejo de ancianos\u2020\u009d o sanedr\u00ed\u00adn, que encontramos en tiempos del NT. A este consejo se refiere el t\u00e9rmino \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en las profec\u00ed\u00adas y en la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\nEl t\u00e9rmino presb\u00ed\u00adteros indica tambi\u00e9n a los responsables de las comunidades cristianas en Ac 11,30; 14,23; 15,2-23; 16,4; 20,17; 21,18. Se usa adem\u00e1s, en paralelismo con ep\u00ed\u00adsko-pos, en las cartas pastorales (lTm 5,1; lTm 5,17; lTm 5,19 Tt 1,5, y en otros lugares s\u00f3lo en Hb 11,2; St 5,15 y en el encabezamiento y 3Jn). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad indica una funci\u00f3n y no necesariamente la edad. La Biblia no impone ninguna preferencia a la hora de confiar a los ancianos tareas directivas, aunque \u00e9sta pudo haber sido muchas veces la praxis social del tiempo que se refleja en ella. La juventud de Timoteo (lTm 4,12) es una confirmaci\u00f3n de este hecho. La edad avanzada es adecuada para la comunicaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada, de la tolerancia, del testimonio de fe, pero no necesariamente para el gobierno, como observaba ya Qo 4,13; \u2020\u0153M\u00e1s vale un muchacho pobre y sabio que un rey necio y viejo, que no sabe ya escuchar consejos\u2020\u009d.<br \/>\n185<br \/>\nBIBL.: Bettenzoli G., Gil anzianhin Israele. Gil anzianhin Giuda, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 64 (1983) 48-74, 211-224; Bornkamm G., Pr\u00e9sbys, en GLNTXI, 82-1 72; Cavedo R., Gil anzianinella Bibbia, en AA.W., Premesse per una paslorale degli anzian Oari, V\u00e1rese 1972, 83-1 13. Se pueden encontrar otras referencias de estudios de antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en \/ Corporeidad y \/ Hombre.<br \/>\n 186 4<br \/>\nR. Cavedo<br \/>\n186<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La condici\u00f3n del anciano en el mundo b\u00ed\u00adblico: 1. Debilidad y proximidad de la muerte; 2. La funci\u00f3n social del anciano: a) Ancianidad y sabidur\u00ed\u00ada, b) El anciano y la transmisi\u00f3n de la fe, c) El anciano como lugar de manifestaci\u00f3n de la gracia. II. El anciano como depositario de autoridad,<br \/>\n176<br \/>\n1. LA CONDICION DEL ANCIANO EN EL MUNDO BIBLICO.<br \/>\n177<br \/>\n1. Debilidad y proximidad DE LA muerte.<br \/>\nEl texto b\u00ed\u00adblico m\u00e1s sugerente que describe la progresiva decadencia del anciano hasta los umbrales de la muerte es \/ Qo 12,1-7. Por medio de atrevidas met\u00e1foras, el texto pone de relieve el seguro debilitamie.nto de las fuerzas f\u00ed\u00adsicas, la decadencia irrefrenable de la vigilancia ps\u00ed\u00adquica y presenta el cuadro de un r\u00e1pido e inevitable paso hacia el finaLdel hombre, cuando \u2020\u0153el polvo torna a la tierra como era antes, y el esp\u00ed\u00adritu vuelve a Dios que es quien lo dio\u2020\u009d.(12,7). Como es sabido, el Qo-h\u00e9let no conoce una esperanza de vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte; por eso su exhortaci\u00f3n inicial es: \u2020\u0153Acu\u00e9rdate de tu creador en los d\u00ed\u00adas de tu juventud\u2020\u009d (12,1), aceptando antes de que venga la vejez la llamada divina a gozar de las peque\u00f1as cosas que Dios da al hombre [1 Vida III; \/ Resurrecci\u00f3n III], La experiencia de la decadencia<br \/>\n 178 3<br \/>\nf\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica, as\u00ed\u00ad como la concien-cialde la proximidad de la muerte, no provocan, sin embargo, ning\u00fan<br \/>\nextrav\u00ed\u00ado, ni mucho menos la desesperaci\u00f3n. &#8211;<br \/>\nLa muerte en edad tard\u00ed\u00ada se considera tanto en el AT como en el NT como un hecho totalmente natural. La muerte del anciano se siente como un cese de la vida, m\u00e1s bien por saciedad que por agotamiento. Y es aceptada sin dramatismos. As\u00ed\u00ad muere, por ejemplo, Jacob, despu\u00e9s de haber dispuesto l\u00facidamente la transmisi\u00f3n a sus hijos de la bendici\u00f3n que Diosje hab\u00ed\u00ada otorgado (Gn 49). Con la misma naturalidad se recuerda la muerte de otros ancianos, como Abrah\u00e1n, Jos\u00e9, Tob\u00ed\u00adas. El pensamiento de la muerte s\u00f3lo es traum\u00e1tico para el que siente que tiene a\u00fan muchas energ\u00ed\u00adas que emplear, no para el que experimenta su total agotamiento.<br \/>\nEste concepto se expresa en t\u00e9rminos que rozan con la rusticidad en Si 41 ,1-2:.\u2020\u009diOh muerte, qu\u00e9 amargo es tu recuerdo para el hombre que goza en paz en medio de sus bienes; para el hombre sin preocupaciones y afortunado en todo, que todav\u00ed\u00ada tiene fuerzas para gozar de los placeres! iPh muerte, bienvenida es tu sentencia para el hombre indigente y falto de fuerzas; para el cargado de a\u00f1os y cuidados, que se rebela y ha perdido toda esperanza!\u2020\u2122. De aqu\u00ed\u00ad se der\u00ed\u00advala consecuencia de que normalmente no se le invita al anciano a entristecerse con el pensamiento de la muerte. Su proximidad se la se\u00f1alan los males que experimenta; pero se le invita a tenerla presente con serena objetividad y a vivir con lucidez consciente de los l\u00ed\u00admites que le impone la edad. En este sentido puede resultar significativo el comportamiento de Barzi-lay, que, no expresamente, sino por la simpat\u00ed\u00ada con que se refiere, puede ciertamente considerarse ejemplar. Cuando David le ofrece la posibilidad de trasladarse con \u00e9l a Jerusal\u00e9n, responde: \u2020\u0153,Cu\u00e1ntos a\u00f1os me quedan de vida para ir con el rey a Jerusal\u00e9n? Tengo ahora ochenta a\u00f1os. \u00bfPuedo distinguir todav\u00ed\u00ada entre el bien y el mal? \u00bfPuede saborear tu siervo lo que come y lo que bebe? \u00bfPuedo escuchar todav\u00ed\u00ada la voz de los cantores y cantoras? \u00bfPor qu\u00e9 va a ser tu siervo una carga para mi se\u00f1or, el rey?&#8230; D\u00e9jame volver a mi ciudad para morir all\u00ed\u00ad, junto al sepulcro de mis padres\u2020\u009d<br \/>\n(2S 19,35s.38).<br \/>\n178<br \/>\n2. LA FUNCION SOCIAL DEL ANCIANO.<br \/>\nComo en todas las sociedades antiguas, el anciano es tratado con mucho respeto en el mundo b\u00ed\u00adblico; adem\u00e1s del cuarto mandamiento, podemos recordar el precepto de Lev 19,32: \u2020\u0153Ponte en pie ante el hombre de canas, honra al anciano y teme a Dios\u2020\u009d. El llegar a una edad avanzada daba al hombre autoridad entre otras cosas porque, dentro del \u00e1mbito de la concepci\u00f3n cl\u00e1sica hebrea de la retribuci\u00f3n, la longevidad era considerada como el premio que Dios conced\u00ed\u00ada al hombre justo (Ex20,12; Pr 10,27 16,31, etc. ). Aun prescindiendo de las funciones directivas que le reconoce al anciano el derecho consuetudinario (de las que hablaremos m\u00e1s tarde), el hombre de edad avanzada se ve\u00ed\u00ada rodeadode un particular respeto y era considerado como un elemento esencial de la vida social en cuanto que era maestro de vida y de sabidur\u00ed\u00ada y transmisor de la fe.<br \/>\n179<br \/>\na) Ancianidad y sabidur\u00ed\u00ada. El valor de las ense\u00f1anzas de los ancianos para la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones estaba ligado en gran parte al tipo de vida de las sociedades antiguas, y no es posible concebirlo ahora de la misma forma con id\u00e9ntica intensidad en la sociedad de nuestros d\u00ed\u00adas. Hoy la producci\u00f3n industrial exige la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00ed\u00adas continuamente nuevas, y la aportaci\u00f3n de la experiencia del anciano puede resultar casi nula incluso en un per\u00ed\u00adodo breve, dada la continua necesidad de nuevas b\u00fasquedas y experimentaciones, a las que tambi\u00e9n el anciano tiene que dedicarse si quiere seguir en actividad, aceptando a menudo verse ense\u00f1ado por personas m\u00e1s j\u00f3venes. En el sistema de producci\u00f3n agr\u00ed\u00adcola y artesanal del mundo antiguo, por el contrario; el aprendizaje de las t\u00e9cnicas se basaba casi exclusivamente en la experiencia de los m\u00e1s viejos, y por eso \u00e9stos ten\u00ed\u00adan un papel primordial en el desarrollo de la vida social. Se comprende entonces por qu\u00e9 es una gran maldici\u00f3n para la casa de Eh el que \u2020\u0153ninguno llegar\u00e1 a viejo\u2020\u009d (IS 2,32).<br \/>\nEl secreto del \u00e9xito en la vida consist\u00ed\u00ada en el respeto de las reglas de comportamiento que, desde los tiempos m\u00e1s remotos, se hab\u00ed\u00adan revelado como las m\u00e1s adecuadas. Gran parte de la sabidur\u00ed\u00ada del antiguo Oriente era fruto de largas observaciones sobre los casos de la vida, catalogadas, comparadas unas con otras, confrontadas con una especie de m\u00e9todo estad\u00ed\u00adstico embrional y, finalmente, condensadas en una f\u00f3rmula resumida y f\u00e1cilmente memorizable como es el proverbio. Muchas veces la prueba de la veracidad de un proverbio estaba en el hecho de que el que lo ense\u00f1aba garantizaba que lo hab\u00ed\u00ada verificado \u00e9l mismo durante largos a\u00f1os en el curso de su vida. Las reglas del buen vivir se buscaban en el pasado, no en la proyecci\u00f3n hacia el futuro, como a menudo sucede en las modernas investigaciones sociol\u00f3gicas. Por todas estas razones, solamente el anciano pod\u00ed\u00ada jactarse con naturalidad de una especie de derecho cong\u00e9nito a adoctrinar y a educar a la juventud, proponiendo soluciones a los<br \/>\n 180 4<br \/>\nproblemas aparentemente m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles. Por esto mismo, por ejemplo, el autor de Ps 37 puede decir: \u2020\u0153Fui joven y ya soy viejo; y nunca vi al justo abandonado ni a sus hijos pidiendo limosna\u2020\u009d (Sal 37,25). Pero es importante observar que el mismo AT no supone ni mucho menos una identificaci\u00f3n simplista y autom\u00e1tica entre la ancianidad y la sabidur\u00ed\u00ada, ni favorece en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo un sistema de pura conservaci\u00f3n gerontocr\u00e1tica. Podr\u00ed\u00ada citarse en este sentido la estructura de los di\u00e1logos del libro de \/ Jb, en donde la sabidur\u00ed\u00ada de los tres amigos de Jb, repetida mec\u00e1nicamente seg\u00fan m\u00f3dulos arcaicos, se ve radicalmente criticada, lo mismo que la del m\u00e1s joven, Elih\u00fa, que no hace m\u00e1s que modificar en la forma o en los detalles los axiomas adquiridos desde antiguo. Aun sin adentramos en la dif\u00ed\u00adcil hermen\u00e9utica del libro de Jb, pueden encontrarse en otros textos reservas cr\u00ed\u00adticas m\u00e1s sencillas sobre la fiabilidad del anciano en general como maestro de sabidur\u00ed\u00ada. V\u00e9ase, p.ej., la forma de auspicio, no de axioma, con el que el \/ Sir\u00e1cida, despu\u00e9s de citar como detestable el caso de un \u2020\u0153viejo ad\u00faltero y necio\u2020\u009d, escribe: \u2020\u0153iQU\u00e9 bien sienta el juicio a los cabellos blancos, y a los ancianos el consejo! Qu\u00e9 bien sienta la sabidur\u00ed\u00ada en los ancianos, y en los nobles la reflexi\u00f3n y el consejo! La rica experienda es la corona del anciano, y su glor\u00ed\u00ada el temor del Se\u00f1or\u2020\u009d (Si 25,2-6).<br \/>\n180<br \/>\nLa \u00faltima menci\u00f3n del temor del Se\u00f1or, que refleja la t\u00ed\u00adpica teolog\u00ed\u00ada del Sir\u00e1cida, hace comprender que en la visi\u00f3n de fe del AT la sabidur\u00ed\u00ada no es un atributo natural de la edad avanzada, sino un don propio de esa edad, que se adquiere con una vida de fidelidad y de acogida de la palabra de Dios. Ser sabios es m\u00e1s una tarea y una vocaci\u00f3n del anciano que una prerrogativa suya connatural. A veces esto se expresa afirmando brutalmente que un joven fiel a Dios puede tener m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada que un anciano rebelde. Lo atestigua el c\u00e9lebre contraste entre Daniel y los dos ancianos en Dan 13 y, por poner otro ejemplo, la afirmaci\u00f3n de Ps 119,100: \u2020\u0153Soy m\u00e1s sabio que todos los ancianos, pues guardo tus preceptos\u2020\u009d. Esta idea pasa a ser un principio general en Sg 4,8-9: \u2020\u0153La vejez venerable no es la de largos d\u00ed\u00adas ni se mide por el n\u00famero de los a\u00f1os. La prudencia es la verdadera ancianidad, la vida intachable es la honrada vejez\u2020\u009d.<br \/>\nLa conexi\u00f3n entre la vejez y la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 presente en el NT con un planteamiento an\u00e1logo: se supone que el anciano tiene que ser sabio; pero se constata que es indispensable exhortarle a que est\u00e9 a la altura de su misi\u00f3n, quiz\u00e1 con mayor conciencia de los peligros que como aparece en el AT. As\u00ed\u00ad se lee en Tt 2,2- 5 una doble advertencia detallada a los hombres y mujeres de avanzada edad: \u2020\u0153Que los ancianos sean sobrios, hombres ponderados, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia; que las ancianas, igualmente, observen una conducta digna de personas santas; que no sean calumniadoras ni dadas a la bebida, sino capaces de instruir en el bien, a fin de que ense\u00f1en alas mujeres j\u00f3venes&#8230;, de modo que no den ocasi\u00f3n a que se blasfeme contra la palabra de Dios\u2020\u009d. Se da por descontada la dependencia de la sociedad en su crecimiento de los ancianos, pero la eficacia depende de la fidelidad a la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d.<br \/>\n181<br \/>\nb) El anciano y la transmisi\u00f3n de la fe. El comienzo de Ps 44: \u2020\u0153Oh Dios, hemos o\u00ed\u00addo con nuestros o\u00ed\u00addos, nos han contado nuestros padres la obra que en sus d\u00ed\u00adas hiciste&#8230;\u2020\u009d, nos da a conocer otra funci\u00f3n del anciano en el \u00e1mbito del pueblo de Dios: la de transmisor de los contenidos de la fe. Esta situaci\u00f3n queda teorizada en la c\u00e9lebre liturgia de la pascua que se lee en Ex 12, donde el m\u00e1s joven de la familia recibe del m\u00e1s anciano la memoria del suceso constitutivo del pueblo hebreo. La funci\u00f3n de Sime\u00f3n y Ana en Lc 2,25-38 se presenta como s\u00ed\u00admbolo de todo el AT, que transmite al NT la autenticidad de la fe y de la esperanza [1 Ni\u00f1o III, 1]. Aunque no se encuentran testimonios en el NT, sabemos que la Iglesia subapost\u00f3lica veneraba a los ancianos que hab\u00ed\u00adan conocido al Se\u00f1or y a los ap\u00f3stoles, y le gustaba escuchar de ellos el recuerdo vivo de su experiencia irrepetible.<br \/>\nA falta de otros testimonios, solamente podemos suponer la importancia de la funci\u00f3n educativa de los ancianos para la custodia y la transmisi\u00f3n de las tradiciones de fe en el \u00e1mbito del pueblo de Dios.<br \/>\nUna c\u00e9lebre per\u00ed\u00adcopa de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica pone, sin embargo, de manifiesto el posible riesgo de esta funci\u00f3n de los ancianos: el de una supervaloraci\u00f3n de las tradiciones humanas, un conservadurismo acr\u00ed\u00adtico y el hermetismo ante las novedades que Dios inserta en la historia. Se trata del c\u00e9lebre texto de Mc 7,1-23, donde se destaca el peligro de que el anciano juzgue necesario el inmovi-lismo para la conservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, en vez de confiar en la capacidad de nueva fidelidad de las generaciones j\u00f3venes, y sobre todo de tener fe en la palabra de Dios. Quiz\u00e1, aunque la aplicaci\u00f3n pueda parecer acomodaticia, sirva como situaci\u00f3n ejemplar la de Elias, desalentado por el fracaso de su lucha en favor del antiguo yahvismo, que es invitado por Dios a reconocer en el joven El\u00ed\u00adseo al que ser\u00ed\u00ada al mismo tiempo el continuador y el renovador de la tradici\u00f3n.<br \/>\n182<br \/>\nc) El anciano como lugar de manifestaci\u00f3n de la gracia. Adem\u00e1s de todo lo que hemos dicho sobre la necesidad del temor de Dios para sostener la dignidad y la ejemplaridad del anciano como sabio y como transmisor de la verdadera fe, se puede vislumbrar otra serie de condiciones en las que la edad avanzada puede ser el lugar donde Dios manifiesta algunas caracter\u00ed\u00adsticas particulares de su plan de salvaci\u00f3n.<br \/>\n 183 5<br \/>\nQueremos referirnos al nacimiento de Isaac de Abrah\u00e1n y al de Juan Bautista de Zacar\u00ed\u00adas, ambos viejos y maridos de dos mujeres est\u00e9riles. La impotencia para engendrar del var\u00f3n y la esterilidad de la mujer se unen especialmente en el caso de Abrah\u00e1n; en este sentido, m\u00e1s que el relato del G\u00e9nesis, resulta iluminadora la reflexi\u00f3n de Pablo en Rom 4,17-21: \u2020\u0153Como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchos pueblos. Lo es (Abrah\u00e1n) delante de Dios, en quien crey\u00f3; el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. Abrah\u00e1n, apoyado en la esperanza, crey\u00f3, contra toda esperanza, que llegar\u00ed\u00ada a ser padre de muchos pueblos, tal y como Dios hab\u00ed\u00ada dicho: As\u00ed\u00ad ser\u00e1 tu descendencia. Su fe no decay\u00f3, aunque ve\u00ed\u00ada que su cuerpo estaba ya sin vigor al tener casi cien a\u00f1os, y que el seno de Sara estaba ya como muerto. Ante la promesa de Dios no dud\u00f3 ni desconfi\u00f3, sino que se reafirm\u00f3 en la fe, dando gloria a Dios, bien convencido de que \u00e9l es poderoso para cumplir lo que ha prometido. Seg\u00fan Pablo, Abrah\u00e1n crey\u00f3, en figura y en el misterio, en aquel mismo poder con que Dios resucit\u00f3 a Jesucristo de entre los muertos (y. 24). De este modo la ancianidad de Abrah\u00e1n, anticipaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma de la muerte, es el lugar donde la gracia, acogida con fe, inserta la vida y se convierte en signo de la nueva creaci\u00f3n que la pascua de Cristo realiza en el mundo viejo y muerto por el pecado.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad la ancianidad se convierte en el signo de un principio general que domina toda la historia de la salvaci\u00f3n, el del grano de trigo que ha de morir para poder dar fruto (Jn 12,24), o el de la elecci\u00f3n divina de las cosas d\u00e9biles e innobles, \u2020\u0153de lo que es nada, para anular a los que son algo\u2020\u2122 (1Co 1,28).<br \/>\nAunque el texto b\u00ed\u00adblico no sugiere ninguna conexi\u00f3n, no creemos que est\u00e9 fuera de lugar recordar dentro de esta tem\u00e1tica un posible significado simb\u00f3lico de la tradici\u00f3n arcaica de sabor mitol\u00f3gico sobre la reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n de la vida, que Dios habr\u00ed\u00ada decidido al comienzo de la historia humana. No es f\u00e1cil descubrir cu\u00e1les fueron las intenciones por las que las tradiciones que confluyeron en Gen 1-11 incorporaron el c\u00f3mputo de las edades tan elevadas de los patriarcas antediluvianos y de las otras m\u00e1s modestas de los posdi-luvianos. El vers\u00ed\u00adculo (quiz\u00e1 J) de Gen 6,3: \u2020\u0153Mi esp\u00ed\u00adritu no permanecer\u00e1 por siempre en el hombre, porque es de carne. Sus d\u00ed\u00adas ser\u00e1n ciento veinte a\u00f1os, puede ofrecernos, sin embargo, una l\u00ed\u00adnea de interpretaci\u00f3n. La pretensi\u00f3n de obtener, mediante la aspiraci\u00f3n a ciertas prerrogativas sobrehumanas, una longevidad excepcional queda bloqueada por Dios para reducir al hombre a la conciencia de sus l\u00ed\u00admites, de la que s\u00f3lo puede derivar su salvaci\u00f3n, en la humilde acogida de la soberan\u00ed\u00ada de Dios y de su dominio sobre la vida. A la luz de esto podemos suponer que la experienda de un envejecimiento m\u00e1s precoz de cuanto el hombre se ve inclinado a so\u00f1ar puede interpretarse como un recuerdo de la verdad de que s\u00f3lo Dios es fuente y sost\u00e9n de la vida. Por eso, cuando \u00e9l le devuelve a la ancianidad el vigor de la vida, esto se convierte, sobre el trasfondo de una m\u00ed\u00adtica longevidad perdida, en un claro anuncio de que no es la pretensi\u00f3n humana de la autosuficiencia, sino s\u00f3lo la libre iniciativa divina de la gracia la que puede marcar la victoria de la vida sobre la muerte y sobre la decadencia que la prepara. El anciano, convertido en fuente de vida para el pueblo, es el signo de que la econom\u00ed\u00ada de la fe en la gracia es la \u00fanica alternativa salv\u00ed\u00adfica frente al dominio de la muerte, tal como observa Pablo en el pasaje citado que \u2020\u0153comenta la historia de Abrah\u00e1n.<br \/>\n183<br \/>\nEvidentemente, la revitalizaci\u00f3n del anciano no se repite materialmente para cada uno de los miembros del pueblo de Dios, sino que se concentra en algunos personajes clave de la historia de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, es signo de una eficacia que act\u00faa en el misterio. Todo anciano caduco o decr\u00e9pito, lo mismo que todo enfermo que no se cura, tiene la certeza de estar, a los ojos de Dios y en dependencia de \u00e9l, totalmente inserto en la vida, a pesar de encontrarse experi-mentalment\u00e9 dominado por la muerte, de forma an\u00e1loga a lo que dec\u00ed\u00ada Pablo, no anciano todav\u00ed\u00ada, pero consciente de la debilidad progresiva de su vitalidad: \u2020\u0153Por esto no desfallecemos, pues aunque nuestro hombre exterior vaya perdiendo, nuestro hombre interior se renueva de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada (2Co 4,16). Siempre que en el anciano permanece todav\u00ed\u00ada cierta fuerza vital no com\u00fan, la espiritualidad b\u00ed\u00adblica parece invitarnos a leerla como signo de la benevolencia del Dios de la vida, que hace visible desde ahora la eficacia de su promesa en aquellos que eligen pertenecerle por completo. En este sentido podr\u00ed\u00ada leerse una de las plegarias m\u00e1s hermosas de un anciano que se encuentra en el salterio: \u2020\u0153No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando me faltan ya las fuerzas&#8230; jOh Dios! Desde mi juventud me has instruido, he anunciado hasta aqu\u00ed\u00ad tus maravillas; ahora que estoy viejo y encanecido, oh Dios, no me abandones, para que pueda anunciar a esta generaci\u00f3n las obras de tu brazo, y tu poder a las edades venideras (SaI 71,9; SaI 71,17-18).<br \/>\nCompar\u00e1ndolo con las m\u00ed\u00adticas edades de los antediluvianos, el precoz envejecimiento actual es, por tanto, un signo de que la limitaci\u00f3n de la vida depende de la voluntad de Dios. De este modo se nos revela que s\u00f3lo \u00e9l es su se\u00f1or y su fuente; y, mientras que queda excluida toda pretensi\u00f3n absurda de huir de este l\u00ed\u00admite, se abre la certeza de que el Dios que dispone de la duraci\u00f3n de nuestra vida puede decidir libremente la superaci\u00f3n de la barrera de la muerte. Es lo que ocurri\u00f3 con Abrah\u00e1n, que significativamente se sit\u00faa en los comienzos de la historia de la salvaci\u00f3n como profec\u00ed\u00ada de la victoria de Cristo sobre la muerte. Tanto la decadencia como el inesperado vigor de los ancianos son, aunque aparentemente opuestos, dos signos convergentes que remiten a la fe en el Dios de la vida y se\u00f1alan en la dependencia total de \u00e9l el n\u00facleo de toda sabidur\u00ed\u00ada. En estos valores se funda la funci\u00f3n del anciano en la comunidad y<br \/>\n 184 6<br \/>\nsu posible valoraci\u00f3n en la vida de la Iglesia, tanto en el caso de una sana longevidad como en el de una dolorosa decadencia.<br \/>\n184<br \/>\nII. EL ANCIANO COMO DEPOSITARIO DE AUTORIDAD.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153anciano\u2020\u009d puede indicar tambi\u00e9n una determinada funci\u00f3n social de autoridad; en este caso no implica necesariamente que el sujeto est\u00e9 en edad avanzada. Esto vale sobre todo para el t\u00e9rmino hebreo que suele traducirse por \u2020\u0153anciano\u2020\u009d (za-qen), que indica un hombre con barba, y por tanto puede aplicarse igualmente a un hombre maduro. Otro t\u00e9rmino que indica la canicie sirve para designar al viejo ya muy entrado en a\u00f1os. Tampoco el grupo de vocablos derivados de la ra\u00ed\u00adz griega pr\u00e9sbys implica exclusiva y necesariamente una definici\u00f3n de edad tard\u00ed\u00ada. El hecho de que tradicionalmen-te ciertas funciones autoritativas fueran ejercidas por los m\u00e1s ancianos de un grupo social ha dado a las palabras que designan la edad la posibilidad de pasar a indicar una funci\u00f3n.<br \/>\nEn el AT anciano es un t\u00e9rmino que indica una estructura pol\u00ed\u00adtica concreta, prescindiendo de la edad, y que tiene probablemente su origen en la estructura de grupos no completamente sedentarizados todav\u00ed\u00ada. En el Israel del norte los ancianos estaban ligados a la estructura tribal; e incluso durante la monarqu\u00ed\u00ada dividida existi\u00f3 un organismo central con competencias administrativas, con derecho de elecci\u00f3n e incluso de control sobre el rey. En Jud\u00e1, por el contrario, los ancianos parecen estar m\u00e1s bien ligados a la organizaci\u00f3n de la vida ciudadana, y, durante la monarqu\u00ed\u00ada, mantienen derechos y funciones judiciarias en el plano local; pero en el plano nacional van perdiendo progresivamente su poder frente a los funcionarios de la corte, que son calificados tambi\u00e9n de \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d. Despu\u00e9s del destierro los ancianos recobraron su autoridad y su poder, hasta desembocar en la estructura pol\u00ed\u00adtica del \u2020\u0153consejo de ancianos\u2020\u009d o sanedr\u00ed\u00adn, que encontramos en tiempos del NT. A este consejo se refiere el t\u00e9rmino \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d en las profec\u00ed\u00adas y en la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\nEl t\u00e9rmino presb\u00ed\u00adteros indica tambi\u00e9n a los responsables de las comunidades cristianas en Ac 11,30; 14,23; 15,2-23; 16,4; 20,17; 21,18. Se usa adem\u00e1s, en paralelismo con ep\u00ed\u00adsko-pos, en las cartas pastorales (lTm 5,1; lTm 5,17; lTm 5,19 Tt 1,5, y en otros lugares s\u00f3lo en Hb 11,2; St 5,15 y en el encabezamiento y 3Jn). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad indica una funci\u00f3n y no necesariamente la edad. La Biblia no impone ninguna preferencia a la hora de confiar a los ancianos tareas directivas, aunque \u00e9sta pudo haber sido muchas veces la praxis social del tiempo que se refleja en ella. La juventud de Timoteo (lTm 4,12) es una confirmaci\u00f3n de este hecho. La edad avanzada es adecuada para la comunicaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada, de la tolerancia, del testimonio de fe, pero no necesariamente para el gobierno, como observaba ya Qo 4,13; \u2020\u0153M\u00e1s vale un muchacho pobre y sabio que un rey necio y viejo, que no sabe ya escuchar consejos\u2020\u009d.<br \/>\n185<br \/>\nBIBL.: Bettenzoli G., Gil anzianhin Israele. Gil anzianhin Giuda, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 64 (1983) 48-74, 211-224; Bornkamm G., Pr\u00e9sbys, en GLNTXI, 82-1 72; Cavedo R., Gil anzianinelia Bibbia, en AA.W., Premesse per una pasiorale degli anzian Oari, V\u00e1rese 1972, 83-1 13. Se pueden encontrar otras referencias de estudios de antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en \/ Corporeidad y \/ Hombre.<br \/>\nR. Cavedo<br \/>\n186<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>zaqen (\u00c2\u00baqezE , ,), \u00abanciano, anciana, viejo\u00bb. Zaqen aparece 174 veces en el Antiguo Testamento hebreo como nombre y adjetivo. Se usa primero en Gen 18:11  \u00abY Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le hab\u00ed\u00ada cesado ya la costumbre de las mujeres\u00bb. En Gen 19:4, el t\u00e9rmino \u00abviejo\u00bb se usa como ant\u00f3nimo de \u00abjoven\u00bb: \u00abPero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el m\u00e1s joven [na>ar, hombre joven] hasta el m\u00e1s viejo\u00bb (cf. Jos 6:21). Como estos, hay otros pasajes que relacionan zaqen con \u00abjoven\u00bb: \u00abPero [Roboam] dej\u00f3 el consejo que los ancianos le hab\u00ed\u00adan dado, y pidi\u00f3 consejo de los j\u00f3venes [yeled, muchacho, ni\u00f1o] que se hab\u00ed\u00adan criado con \u00e9l\u00bb (1Ki 12:8). \u00abEntonces la virgen se alegrar\u00e1 en la danza, los j\u00f3venes [baju\u00ed\u2020r] y los viejos juntamente; y cambiar\u00e9 su lloro en gozo, y los consolar\u00e9, y los alegrar\u00e9 de su dolor\u00bb (Jer 31:13). El \u00abhombre viejo\u00bb es de \u00abedad avanzada\u00bb (Gen 18:11), o sea, \u00abanciano y lleno de a\u00f1os\u00bb (Gen 25:8). El g\u00e9nero femenino de zaqen es zeqenah (\u00abanciana\u00bb). El t\u00e9rmino \u00abanciano\u00bb, en el sentido de \u00abmayor\u00bb, es un uso m\u00e1s especializado de zaqen (m\u00e1s de 100 veces). El pueblo reconoc\u00ed\u00ada al \u00abanciano\u00bb por sus dones de liderazgo, sabidur\u00ed\u00ada y justicia. Se consagraba para administrar justicia, resolver disputas y guiar a las personas bajo su responsabilidad. Se conoce tambi\u00e9n a los ancianos como oficiales (shotr\u00e9\u00ed\u2020m), pr\u00ed\u00adncipes (jefes de tribus) y jueces. N\u00f3tese el uso paralelo: \u00ab[Josu\u00e9] llam\u00f3 a todo Israel, a sus ancianos, sus pr\u00ed\u00adncipes, sus jueces y oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en a\u00f1os\u00bb (Jos 23:2). El rey consulta a los \u00abancianos\u00bb antes de tomar decisiones (1Ki 12:8). En una ciudad cualquiera, el consejo gobernante lo constituyen \u00abancianos\u00bb que tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de la poblaci\u00f3n: \u00abHizo, pues, Samuel como le dijo Jehov\u00e1; y luego que \u00e9l lleg\u00f3 a Bel\u00e9n, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: \u00bfEs pac\u00ed\u00adfica tu venida?\u00bb (1Sa 16:4). Los ancianos sesionaban en la puerta de la ciudad (Rt 4.1\u20132). El lugar de \u00abreuni\u00f3n\u00bb (bla) se lleg\u00f3 a conocer como \u00abcongregaci\u00f3n\u00bb (rv), \u00abconsejo\u00bb (bj, nbe) o \u00abasamblea\u00bb (Psa 107:32). La Septuaginta traduce el t\u00e9rmino como: presbutera (\u00abhombre de anta\u00f1o; anciano; presb\u00ed\u00adtero\u00bb), presbutes (\u00abhombre viejo, de edad\u00bb), gerousia (\u00abconsejo de ancianos\u00bb). La rv traduce a zaqen de diversas maneras, seg\u00fan el contexto. Zaqan quiere decir \u00abbarba\u00bb. Este es el caso en Salmo 133.2: \u00abEs como el buen \u00f3leo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aar\u00f3n, y baja hasta el borde de sus vestiduras\u00bb Esta asociaci\u00f3n entre \u00abedad\u00bb y \u00abbarba\u00bb es leg\u00ed\u00adtima, aunque no se debe enfatizar. El verbo zaqen (\u00abser viejo\u00bb) surge de este nombre.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>1. gerousia (gerousiva, 1087), consejo de ancianos (de geron, hombre anciano, t\u00e9rmino este que pronto adquiri\u00f3 un significado pol\u00ed\u00adtico entre los griegos, incorpor\u00e1ndose la noci\u00f3n de edad en la de dignidad). Se usa en Act 5:21, aparentemente para clarificar la palabra anterior sunedrion, \u00abconsejo\u00bb, el sanedr\u00ed\u00adn.\u00c2\u00b6 2. presbutes (presbuvth\u00bb, 4246), hombre anciano, es una forma m\u00e1s larga de presbus, cuyo grado comparativo es presbteros, anciano; siendo ambos vocablos, as\u00ed\u00ad como el verbo presbio, ser anciano, ser un embajador, derivados de proeisbano, estar muy adelantado. El nombre se traduce como, \u00abviejo\u00bb (Luk 1:18); y \u00abancianos\u00bb (Tit 2:2; Flm 9), donde se debe aceptar la traducci\u00f3n que se da en algunos m\u00e1rgenes, \u00abPablo, embajador\u00bb, siendo que el original, casi con toda certeza, dice presbeutes, y no presbutes, embajador. Y as\u00ed\u00ad es como se describe a s\u00ed\u00ad mismo en Eph 6:20: Como se\u00f1ala Lightfoot, dif\u00ed\u00adcilmente hubiera hecho de su edad una base para su petici\u00f3n a Filem\u00f3n, que, si era padre de Arquipo, no puede haber sido mucho m\u00e1s joven que el mismo Pablo. V\u00e9ase VIEJO. 3. presbuterion (presbutevrion, 4244), asamblea de ancianos. Denota: (a) el consejo o senado entre los jud\u00ed\u00ados (Luk 22:66; Act 22:5); (b) los ancianos u obispos en una iglesia local (1Ti 4:14  \u00abel presbiterio\u00bb). Para sus funciones, v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 4. V\u00e9ase PRESBITERIO.\u00c2\u00b6 4. presbuteros (presbuvtero\u00bb, 4245), adjetivo, grado comparativo de presbus, anciano. Se usa: (a) de edad, de cu\u00e1l sea la m\u00e1s anciana de dos personas (Luk 15:25), o entre m\u00e1s (Joh 8:9, \u00abel m\u00e1s viejo\u00bb); o de una persona entrada ya en a\u00f1os, con experiencia (Act 2:17); en Heb 11:2, los \u00abancianos\u00bb son los patriarcas de Israel; igualmente en Mat 15:2; Mc 7.3,5. Se usa el femenino del adjetivo de las mujeres ancianas en las iglesias (1Ti 5:2), no con respecto a la posici\u00f3n de ellas, sino en cuanto a ser de mayor edad. (b) De rango o posiciones de responsabilidad: (1) entre los gentiles, como en la LXX en Gen 50:7; Num 22:7; (2) en la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, en primer lugar, aquellos que eran las cabezas o l\u00ed\u00adderes de las tribus y de las familias, como en el caso de los setenta que ayudaban a Mois\u00e9s (Num 11:16; Deu 27:1), y aquellos reunidos por Salom\u00f3n; en segundo lugar, miembros del sanedr\u00ed\u00adn, que consist\u00ed\u00adan de los principales sacerdotes, ancianos, y escribas, conocedores de la ley jud\u00ed\u00ada (p.ej., Mat 16:21; 26.47); en tercer lugar, aquellos que dirig\u00ed\u00adan los asuntos p\u00fablicos en las varias ciudades (Luk 7:3); (3) en las iglesias cristianas, aquellos que, siendo suscitados y calificados para la obra por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, eran designados para que asumieran el cuidado espiritual de las iglesias, y para supervisarlas. A estos se aplica el t\u00e9rmino de obispos, episkopoi, o supervisores (v\u00e9ase Act_20, v. 17 con v. 28, y Tit 1:5 y 7), indicando el \u00faltimo t\u00e9rmino la naturaleza de su actividad, presbuteroi su madurez de experiencia espiritual. La disposici\u00f3n divina que se ve en el NT era que se deb\u00ed\u00ada se\u00f1alar una pluralidad de ellos en cada iglesia (Act 14:23; 20.17; Phi 1:1; 1Ti 5:17; Tit 1:5). El deber de los ancianos se describe por el verbo episkopeo. Eran designados en base de la evidencia que daban de cumplir las calificaciones que Dios hab\u00ed\u00ada dispuesto (Tit 1:6-9; cf. 1Ti 3:1-7 y 1Pe 5:2); (4) los veinticuatro ancianos entronizados en el cielo alrededor del trono de Dios (Rev 4:4,10; 5.5-14; 7.11,13; 11.16; 14.3; 19.4). La cantidad de veinticuatro es representativa de condiciones terrenales. La palabra \u00abanciano\u00bb no se aplica en ning\u00fan lugar a \u00e1ngeles. V\u00e9anse MAYOR, VIEJO (M\u00ed\u0081S). 5. sumpresbuteros (sumpresbuvtero\u00bb, 4850), un co-anciano (sun, con). Se usa en 1Pe 5:1  \u00abanciano \u2020\u00a6 con\u00bb.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">\u00abLos ancianos del pueblo\u00bb o los \u00abancianos de Israel\u00bb frecuentemente aparecen asociados con Mois\u00e9s en su relaci\u00f3n con el pueblo (Ex. 3:16; 4:29; 17:5; 18:12; 19:17; 24:1, 11; Nm. 11:16). M\u00e1s tarde ellos participaron en el gobierno local (Jue. 8:14; Jos. 20:4; Rt. 4:2) y tuvieron una parte importante en los asuntos nacionales (1 S. 4:3) incluso despu\u00e9s de la instituci\u00f3n de la monarqu\u00eda (1 S. 8:4; 30:26; 2 S. 3:17; 5:3; 1 R. 21:8). Adquirieron prominencia durante el exilio (Jer. 29:1; Ez. 7:1; 14:1; 20:1) y, despu\u00e9s del regreso, estuvieron asociados tanto con los gobernantes en sus funciones (Esd. 5:9ss; 6:7) y con la administraci\u00f3n local (Esd. 10:14). Ten\u00edan ciertas funciones jur\u00eddicas (Dt. 22:15; 25:7ss.) y estaban asociados con los jueces, quienes probablemente fueron designados de entre estos en la administraci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de la justicia (Dt. 16:18; 21:2ss.; Esd. 7:25; 10:14). Tambi\u00e9n est\u00e1n ellos asociados con Mois\u00e9s y Aar\u00f3n en administrar la palabra de Dios al pueblo (Ex. 3:14; 4:29; 19:7) y en la representaci\u00f3n del pueblo delante de Dios (Ex. 17:5; 24:1; Nm. 11:16) en las grandes ocasiones. Supervisaban los arreglos para la celebraci\u00f3n de la Pascua (Ex. 12:21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras naciones ten\u00edan ancianos (cf. Gn. 50:7; Nm. 22:7) cuyo t\u00edtulo se deb\u00eda a veces a la edad o a la estima que un individuo ten\u00eda o al desempe\u00f1o de un oficio definido dentro de la comunidad (cf. romano <em>senator<\/em>, griego <em>geruosia<\/em>). El anciano en Israel, no hay dudas que derivaba su autoridad al principio as\u00ed como su status y su nombre en raz\u00f3n de su edad y experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el per\u00edodo de los macabeos, el t\u00edtulo \u00abancianos de Israel\u00bb se usaba para los miembros del Sanedr\u00edn jud\u00edo que se cre\u00eda hab\u00eda sido se\u00f1alado por Mois\u00e9s en su elecci\u00f3n de los setenta ancianos en Nm. 11:16ss. A nivel local una comunidad de 120 (cf. Hch. 1:15) o m\u00e1s pod\u00eda elegir siete ancianos (<em>Mishna<\/em>, Sanhedrin 1:6). Estos eran llamados los \u00absiete de una ciudad\u00bb, y es posible que los siete elegidos en Hechos 6 fueran identificados como estos ancianos (cf. D. Daube, <em>The New Testament and Rabinic Judaism<\/em>, p. 237). En los Evangelios, los ancianos se asocian con los escribas y principales sacerdotes en cuyas manos Jes\u00fas (Mt. 16:21; 27:1) y los ap\u00f3stoles (Hch. 6:12) sufrieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT los ancianos o \u00abpresb\u00edteros\u00bb (<em>presbuteroi<\/em>) aparecen tempranamente en la vida de la iglesia tomando su lugar junto con los ap\u00f3stoles, profetas y maestros. En Jerusal\u00e9n se asocian con Santiago en el gobierno de la iglesia local a la manera de la sinagoga (Hch. 11:30; 21:18), pero en asociaci\u00f3n con los ap\u00f3stoles tambi\u00e9n comparten en mayor o menor grado el gobierno de la iglesia (Hch. 15:2, 6, 23; 16:4). Un ap\u00f3stol puede ser un presb\u00edtero (1 P. 5:1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los presb\u00edteros no aparecen en Antioqu\u00eda durante la estad\u00eda de Pablo all\u00ed (Hch. 13:1), ni se mencionan en las primeras cartas de Pablo. Posiblemente el gobierno era entonces una cuesti\u00f3n de una importancia menor. Pero Pablo y Bernab\u00e9 en su primer viaje misionero eligieron presb\u00edteros en todas las iglesias que ellos fundaron (Hch. 14:23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los presb\u00edteros a los que Pablo se dirige en \u00c9feso (Hch. 20:17ss.) y aquellos mencionados en 1 Pedro y Tito tienen un lugar decisivo en la vida de la iglesia. Aparte de su funci\u00f3n de supervisi\u00f3n pastoral, eran responsables de la estabilidad y pureza del reba\u00f1o en tiempos de tentaci\u00f3n y crisis. Ellos est\u00e1n en una posici\u00f3n de autoridad y privilegio que puede a veces confundirse con el abuso. Ellos comparten el ministerio de Cristo hacia el reba\u00f1o (1 P. 5:1\u20134; Hch. 20:28; cf. Ef. 4:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se afirma a menudo que en las iglesias gentiles el nombre <em>episkopos<\/em> se usa como sustituto para <em>presbuteros<\/em> con un significado id\u00e9ntico. Las palabras parecen ser intercambiables en Hch. 20:17; 20:28 y Tito 5\u20139. Pero aunque todos los <em>episkopoi<\/em> indudablemente son <em>presbuteroi<\/em>, no es tan claro que lo contrario sea siempre verdad. La palabra <em>presbuteros<\/em> tiene que ver m\u00e1s con el estado de anciano en tanto que episkopos se refiere a la funci\u00f3n de por lo menos algunos ancianos. Pero pudiera haber ancianos que no eran <em>episkopoi<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1 Ti. 5:17 la ense\u00f1anza as\u00ed como la supervisi\u00f3n se se\u00f1ala como una funci\u00f3n deseable del presb\u00edtero. Parece ser que cuando los ap\u00f3stoles, maestros y profetas cesaron de ministrar a la iglesia en sus viajes se desarrollaron las condiciones y el oficio de anciano en la iglesia al recaer sobre \u00e9stos las funciones de ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n. Esto puede haber conducido a una distinci\u00f3n dentro del presbiterio. El presidente del cuerpo de presb\u00edteros, tanto en el orden de la congregaci\u00f3n como en la celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, puede haber llegado a ser un oficio permanente desempe\u00f1ado por un hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00abanciano\u00bb en 2 y 3 de Juan se refiere a alguien profundamente estimado dentro de la iglesia. Los 24 ancianos que aparecen con frecuencia en las visiones del libro de Apocalipsis son ejemplos de como toda autoridad debe humildemente alabar a Dios y al Cordero (Ap. 4:10; 5:8\u201310; 19:4). Debe notarse que incluso estos presb\u00edteros parecen ministrar en el cielo a la iglesia sobre la tierra (Ap. 5:5; 5:8; 7:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo de la Reforma, Calvino encontr\u00f3 que el oficio de anciano era uno de los cuatro \u00ab\u00f3rdenes u oficios\u00bb que Cristo hab\u00eda instituido para el gobierno ordinario de la iglesia, siendo los otros los pastores, doctores (maestros) y los di\u00e1conos. Los ancianos como representantes del pueblo, junto con los pastores u obispos eran los responsables de la disciplina. En Escocia, el anciano m\u00e1s tarde fue ordenado para toda la vida sin imposici\u00f3n de manos, y se le dio la responsabilidad de examinar a los miembros y de visitar a los enfermos. Se le exhort\u00f3 a ense\u00f1ar. Se levant\u00f3 la teor\u00eda basada en 1 Ti. 5:17 de que los ministros y ancianos eran presb\u00edteros de un mismo orden, el primero como el anciano docente y el \u00faltimo como el anciano gobernante. Pero en forma general, en la iglesia presbiteriana existe una distinci\u00f3n en la ordenaci\u00f3n del ministro y la del anciano, ordenaci\u00f3n que es determinada por el fin al que \u00e9sta se dirige. El anciano ha sido estimado como el representante del pueblo (aunque no es elegido por el pueblo o tenga que ser responsable ante \u00e9l) en el sistema de ordenaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y ha realizado muchas de las funciones que se se\u00f1alan para los di\u00e1conos en el NT. El modelo de la obra de los ancianos dentro de la obra de la iglesia se relaciona estrechamente con las de los \u00abancianos del pueblo\u00bb del AT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>M. Lindsay. <em>The Church and Ministry in the Early Centuries<\/em>; B.H. Streeter, <em>The Primitive Church<\/em>; G. Bornkamm en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a>; G.D. Henderson, <em>The Scottish Ruling Elder<\/em>; J.M. Ross, <em>What is an Elder?<\/em> (Presbiterian Church of England); A.A. Hodge. <em>What is Presbyterianism?<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ronald S. Wallace<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">TWNT <\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (28). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En la mayor\u00eda de las civilizaciones la autoridad la han investido los que en raz\u00f3n de su edad o experiencia se ten\u00edan como los que estaban mejor capacitados para gobernar. Por lo tanto no ha de sorprender que los dirigentes en muchas comunidades antiguas hayan ostentado un t\u00edtulo derivado de una ra\u00edz que significa \u201cedad madura\u201d o \u201cancianidad\u201d. En este sentido el heb. \u201canciano\u201d (<\/span><span style=''>z&#257;q&#275;n<\/span><span lang=ES style=''>) es equivalente al gerontes hom\u00e9rico, al <\/span><span style=' '>presbys<\/span><span lang=ES style=' '> espartano, al <\/span><span style=''>senatus<\/span><span lang=ES style=''> romano, y al <\/span><span style=''>sheikh<\/span><span lang=ES style=''> \u00e1rabe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el Pentateuco se hace referencia a ancianos entre los egipcios (Gn. 50.7) y entre los moabitas y los madianitas (Nm. 22.7), al igual que entre los israelitas. En Ex. 3.16 se da a entender que los israelitas ten\u00edan ancianos ya en la \u00e9poca de la cautividad egp., y es con ellos que se le manda a Mois\u00e9s que colabore en la empresa de liberaci\u00f3n. Probablemente se trataba de los jefes de familia en primer lugar, pero Ex. 24.1 indica que hab\u00eda un n\u00famero fijo de setenta. Sobre este c\u00edrculo \u00edntimo de setenta ancianos el Se\u00f1or derram\u00f3 el esp\u00edritu con el fin de que compartieran el gobierno del pueblo con Mois\u00e9s (Nm. 11.25).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de la peregrinaci\u00f3n por el desierto cada ciudad parece haber tenido su propio cuerpo gobernante de ancianos cuyas responsabilidades, seg\u00fan la legislaci\u00f3n deuteron\u00f3mica, inclu\u00eda la de actuar como jueces en la detenci\u00f3n de asesinos (Dt. 19.12), la de realizar indagaciones (Dt. 21.2), y la de resolver disputas matrimoniales (Dt. 22.15; 25.7). Si viv\u00edan en una ciudad de refugio tambi\u00e9n escuchaban los pedidos de asilo (Jos. 20.4; pero v\u00e9ase tamb. Nm. 35.24). Su n\u00famero variaba (Sucot ten\u00eda 77, Jue. 8.14), y se asocian con otras autoridades civiles, p. ej. los jefes de tribus (Dt. 5.23; 29.19) y los oficiales y jueces (Jos. 8.33). Tal vez el t\u00e9rmino \u201canciano\u201d haya sido un vocablo general para hacer referencia al n\u00facleo gobernante e inclu\u00eda algunos de dichos oficiales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El cuerpo nacional de \u201cancianos de Israel\u201d todav\u00eda ejerc\u00eda influencia considerable bajo la monarqu\u00eda como jefes del pueblo, habiendo primero promovido el movimiento para la instauraci\u00f3n de rey (1 S. 8.4s) y habiendo finalmente aceptado a David (2 S. 5.3). Su posici\u00f3n y su influencia fueron reconocidas por Salom\u00f3n (1 R. 8.1, 3), Acab (1 R. 20.7), Jezabel (1 R. 21.8), Jeh\u00fa (2 R. 10.1), Ezequ\u00edas (2 R. 19.2), y Jos\u00edas (2 R. 23.1). Ezequiel en la cautividad tuvo trato con ellos (Ez. 8.1; 14.1; 20.1), y aparecen tambi\u00e9n en la \u00e9poca de Esdras y en el per\u00edodo gr. Si bien su autoridad fue civil originalmente, para la \u00e9poca del NT los \u201cancianos del pueblo\u201d (<\/span><span style=''>presbyteroi tou laou<\/span><span lang=ES style=''>) compart\u00edan con los jefes de los sacerdotes el poder de determinaci\u00f3n en asuntos religiosos y, en caso necesario, el de resolver la expulsi\u00f3n de la *sinagoga. V\u00e9ase tamb. * <span style='text-transform:uppercase'>sinagoga<\/span> y (para el uso en el NT) * <span style='text-transform:uppercase'>Presb\u00edtero<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn545\" name=\"_ftnref545\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.B.Tr.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Sal. 105.22 <\/span><etiqueta id=\"#_ftn546\" name=\"_ftnref546\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>av<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> traduce como \u201csenadores\u201d el heb. <\/span><span style=''>z<sup>e<\/sup>q&#275;n&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> (<span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> <\/span><span style=' '>presbyteroi<\/span><span lang=ES style=''>), mientras que <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> y otras <etiqueta id=\"#_ftn547\" name=\"_ftnref547\" title=\"\">vss. Tienen \u201cancianos\u201d.<\/etiqueta> En Hch. 5.21 el gr. <\/span><span style=''>gerousia<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018asamblea de ancianos\u2019, (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201cancianos\u201d), se traduce \u201csenado\u201d en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vha<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.D.D.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985; L. Coenen, \u201cAnciano\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn548\" name=\"_ftnref548\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn549\" name=\"_ftnref549\" title=\"\">t(t). I, pp. <\/etiqueta>122\u2013129; R. S. Wallace, \u201cAnciano\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn550\" name=\"_ftnref550\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, pp. 39\u201340.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anciano (heb. 5\u00e2q\u00ean, literalmente \u00abbarbudo\u00bb; gr. presb\u00fateros). En el AT la palabra designa a una persona de cierto nivel oficial o cargo entre sus hermanos, como cabeza de fammilia, casa o tribu (Gen 50:7; Exo 3:16, 2Sa 5:3); tambi\u00e9n describe a los miembros de una sociedad considerados sabios y venerables en virtud de su edad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anciano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANCIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-878","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=878"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}