{"id":8816,"date":"2016-02-05T05:20:06","date_gmt":"2016-02-05T10:20:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldicion-2\/"},"modified":"2016-02-05T05:20:06","modified_gmt":"2016-02-05T10:20:06","slug":"maldicion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldicion-2\/","title":{"rendered":"MALDICION"},"content":{"rendered":"<p>v. Anatema<br \/>\nGen 27:13 su madre .. Hijo m\u00edo, sea sobre m\u00ed tu m<br \/>\nDeu 11:26; 30:19<\/p>\n<hr>\n<p>Decir mal. Expresar un mal deseo hacia una persona, objeto, naci\u00f3n o ciudad. En hebreo son muchas las palabras que se utilizan para la idea de maldecir. Una de ellas es arar. El pacto de Dios con Israel supon\u00ed\u00ada bendiciones si el pueblo obedec\u00ed\u00ada y m. si no lo hac\u00ed\u00ada. Algunas de estas m. aparecen en Deu 27:15-26 y 28:16-68 (\u2020\u0153Maldito el hombre que hiciere escultura &#8230; y la pusiere en oculto&#8230;. Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre&#8230;. Maldito el que redujere el l\u00ed\u00admite de su pr\u00f3jimo&#8230;). La m. reduce al que la recibe a un estado de impotencia, como si estuviera amarrado, siendo incapaz de impedir sus efectos. Por eso el rey moabita \u2020\u00a2Balac quiso contratar los servicios de \u2020\u00a2Balaam para que maldijera al pueblo de Israel. Si Balaam hac\u00ed\u00ada eso, los israelitas habr\u00ed\u00adan estado inmovilizados e impedidos de combatir con eficiencia al ataque de Balac (Num 22:1-6). Pero \u2020\u009dDios volvi\u00f3 la m. en bendici\u00f3n\u00bb (Neh 13:2).<\/p>\n<p>Se habla de m. como castigos por la desobediencia, como es el caso de \u2020\u00a2Ad\u00e1n (Gen 3:14, Gen 3:17). Tambi\u00e9n amenazas o advertencias para el caso de incumplimientos del pacto (\u2020\u0153Maldito el var\u00f3n que no obedeciere las palabras de este pacto\u2020\u009d [Jer 11:3]). Las m. est\u00e1n siempre relacionadas con el rompimiento de la relaci\u00f3n personal con Dios. Algunos eruditos leyendo acerca del \u2020\u0153rollo\u2020\u009d que \u2020\u00a2Zacar\u00ed\u00adas contempla en una visi\u00f3n y que es calificado como \u2020\u0153la m. que sale sobre la faz de la tierra\u2020\u009d, interpretan que es la ley (Zac 5:1-4), porque \u2020\u0153todos los que dependen de las obras de la ley est\u00e1n bajo m.\u2020\u009d (Gal 3:10). Pero \u2020\u0153Cristo nos redimi\u00f3 de la m. de la ley\u2020\u009d (Gal 3:13).<br \/>\nhombres tambi\u00e9n pueden emitir una m., como fue el caso de \u2020\u00a2Jotam, que maldijo a los siquemitas (\u2020\u0153Fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem\u2020\u009d [Jue 9:20]). A veces las m. humanas se cumplen (\u2020\u0153&#8230; y vino sobre ellos la m. de Jotam hijo de Jerobaal\u2020\u009d [Jue 9:57]). Las m. que lanz\u00f3 \u2020\u00a2Simei contra David, no tuvieron efecto (\u2020\u0153&#8230; me maldijo con una m. fuerte el d\u00ed\u00ada que yo iba a Mahanaim\u2020\u009d [1Re 2:8]).<br \/>\nel NT, los t\u00e9rminos kataraomai, maldecir, y katara, traducido como m., son los m\u00e1s usuales para estas ideas. La boca de los imp\u00ed\u00ados \u2020\u0153est\u00e1 llena de m. y de amargura\u2020\u009d (Rom 3:14), porque son \u2020\u0153hijos de m.\u2020\u009d (2Pe 2:14). Hablando de profesantes cristianos que se alejan de la fe, se dice en Hebreos que la tierra que no responde a los beneficios de la lluvia y el trabajo y \u2020\u0153produce espinos y abrojos es reprobada, est\u00e1 pr\u00f3xima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada\u2020\u009d (Heb 6:8).<br \/>\nmaldecir es un acto reservado s\u00f3lo al santo y justo juicio de Dios. Los creyentes no deben maldecir a nada ni a nadie (\u2020\u0153Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldig\u00e1is\u2020\u009d [Rom 12:14; Mat 5:44; Luc 6:28]). Nadie debe pretender la autoridad del Se\u00f1or Jes\u00fas, quien efectivamente maldijo a una higuera (Mar 11:21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT ESCA<\/p>\n<p>ver, BENDICI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, El castigo pronunciado por Dios como consecuencia del pecado de Ad\u00e1n y Eva. El hombre no fue objeto de la maldici\u00f3n, sino que \u00e9sta cay\u00f3 sobre la serpiente y sobre la tierra. El hombre deber\u00ed\u00ada comer con dolor del fruto de la tierra todos los d\u00ed\u00adas de su vida, y en dolor deber\u00ed\u00ada la mujer dar a luz sus hijos (Gn. 3:17). Despu\u00e9s del diluvio, el Se\u00f1or oli\u00f3 el grato olor del sacrificio de No\u00e9, y dijo en su coraz\u00f3n: \u00abNo volver\u00e9 m\u00e1s a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del coraz\u00f3n del hombre es malo desde su juventud\u00bb (Gn. 8:21). Hab\u00ed\u00ada comenzado una nueva dispensaci\u00f3n del cielo y de la tierra, y Dios no iba a maldecirla ya m\u00e1s, sino que iba a actuar respecto a ella en base al grato olor de la ofrenda de No\u00e9. El hombre recibi\u00f3 aliento. Las estaciones anuales persistir\u00ed\u00adan en tanto que la tierra permaneciese (Gn. 8:22). Dios hizo un pacto con No\u00e9 y su descendencia, y con todo ser vivo, y como prenda de este pacto estableci\u00f3 su arco en las nubes (Gn. 9:8-17). Toda la creaci\u00f3n est\u00e1 sometida a vanidad, y gime y est\u00e1 con dolores de parto (Ro. 8:20-22). Pero hay la certidumbre de una liberaci\u00f3n ya conseguida. Las espinas y cardos eran las pruebas de la maldici\u00f3n (Is. 32:13); pero viene el tiempo en que \u00aben lugar de zarza crecer\u00e1 cipr\u00e9s, y en lugar de la ortiga crecer\u00e1 array\u00e1n\u00bb (Is. 55:13). Tanto los d\u00e9biles como los fuertes del reino animal morar\u00e1n tambi\u00e9n en feliz armon\u00ed\u00ada en el milenio (Is. 11:6-9). En un sentido m\u00e1s sublime, Cristo ha redimido a los creyentes procedentes del juda\u00ed\u00adsmo de la maldici\u00f3n de la Ley, habiendo sido hecho maldici\u00f3n por ellos, porque maldito es todo el que es colgado de un madero (cfr. G\u00e1. 3:13). (V\u00e9ase BENDICI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[319]<\/p>\n<p>    Expresi\u00f3n mal\u00e9vola en referencia a personas, grupos, lugares o situaciones. Es lo contrario de bendici\u00f3n. En la Escritura aparecen con frecuencia, como acontec\u00ed\u00ada en todo los pueblos del entorno israelita, sortilegios y maleficios, execraciones y amenazas, expresiones deseando males a otros como venganza o como castigo. De igual forma aparecen bendiciones.<\/p>\n<p>    Se ten\u00ed\u00ada por seguro que los malos deseos sobre otros, si uno era protegido por Dios y obraba rectamente, siempre surt\u00ed\u00adan efecto. (Ecclo. 3. 9; Zac. 5. 2; Num. 22.  6; Sal. 109. 18).<\/p>\n<p>   El Nuevo Testamento cambia la orientaci\u00f3n y, siendo la misericordia la preferencia de Jes\u00fas, se rechaza el maldecir y se prefiere el bendecir. De las 18 veces que se emplea en el Nuevo Testamento el verbo mal-decir (kataaraomai) y de las 5 que se dice \u00abdecir mal\u00bb (katalogeo), junto con las dos docenas de t\u00e9rminos an\u00e1logos (calumniar, diaballo; murmurar, psizirismos; calumniar, kata-laleo), en la casi totalidad se presentan como portadores de una idea negativa.<\/p>\n<p>    La veces en que se emplea maldecir son solemnes y contundentes: \u00abId malditos al fuego eterno\u00bb (Mt. 25.41). El Evangelio tiene una ley: \u00abBendecid a los que os maldicen\u00bb (Lc. 6.28), que los Ap\u00f3stoles divulgaron por todas partes: \u00abBendecid a los que os persiguen y no los maldig\u00e1is\u00bb. (Rom. 3.14)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Es una palabra de Dios, que produce la desgracia o la muerte sobre los hombres o las cosas a causa del pecado. En los dem\u00e1s pueblos de la antig\u00fcedad ten\u00ed\u00ada un efecto m\u00e1gico que se cumpl\u00ed\u00ada fatalmente. En Israel la eficacia de la maldici\u00f3n pronunciada por un hombre depend\u00ed\u00ada deI Dios justo y, por tanto, se eliminaba el valor puramente m\u00e1gico. Son eficaces e irrevocables las bendiciones y maldiciones de los patriarcas sobre su descendencia, por ser exponentes de los designios de Dios. Esta dependencia de Dios las hac\u00ed\u00ada convertirse a menudo en deprecaciones (\u00abmaldito seas\u00bb, \u00abmald\u00ed\u00adgate Dios\u00bb). En la historia de la salvaci\u00f3n, la maldici\u00f3n es secundaria, como una sustituci\u00f3n de la bendici\u00f3n, que era el primer plan de Dios. Son malditos los que reh\u00fasan la bendici\u00f3n, es decir, los que quebrantan la Alianza, los infieles a los mandamientos, los pecadores. La Ley condena a los que la quebrantan (Di 11,26-29; 30,1.19; Rom 3,14; G\u00e1l 3,10; 2 Pe 2,14). Jes\u00fas proh\u00ed\u00adbe la maldici\u00f3n: hay que bendecir a los que nos maldicen (Lc 6,28), aunque \u00e9l mismo maldice a la higuera infructuosa (Mc 11,21), a los que quebrantan la ley (Jn 7,49). San Pablo maldice a los que no aman al Se\u00f1or (1 Cor 16,22). Jesucristo se hizo \u00abmaldito\u00bb (G\u00e1l 3,13); era maldito el que se opon\u00ed\u00ada al designio de Dios, poniendo su salvaci\u00f3n en la Ley. Jes\u00fas se someti\u00f3 a esa situaci\u00f3n de maldici\u00f3n para destruirla y proponernos el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n: la gracia de su cruz recibida por la fe. Los que no la aceptan ni la hacen fecunda por la caridad oir\u00e1n en el juicio \u00faltimo la maldici\u00f3n eterna (Mt 25,41).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Varias palabras hebreas y griegas de la Biblia que se traducen por el t\u00e9rmino \u2020\u0153maldici\u00f3n\u2020\u009d o expresiones similares comunican la idea b\u00e1sica de desear o pronunciar el mal contra alguien.<br \/>\nLa primera maldici\u00f3n la pronunci\u00f3 Dios, despu\u00e9s de la rebeli\u00f3n ed\u00e9nica, contra el instigador de aquella rebeli\u00f3n mediante el agente que este hab\u00ed\u00ada empleado: la serpiente. (G\u00e9 3:14, 15.) Esta maldici\u00f3n ten\u00ed\u00ada que terminar en su destrucci\u00f3n. Al mismo tiempo se maldijo el suelo por causa de Ad\u00e1n, lo que resultar\u00ed\u00ada en que produjera espinos y cardos, pero no en su destrucci\u00f3n. (G\u00e9 3:17, 18; 5:29.) La maldici\u00f3n que Jehov\u00e1 dirigi\u00f3 contra Ca\u00ed\u00adn lo conden\u00f3 a una vida de fugitivo. (G\u00e9 4:11, 12.)<br \/>\nDespu\u00e9s del Diluvio, la primera maldici\u00f3n que pronunci\u00f3 un ser humano la dirigi\u00f3 No\u00e9 a Cana\u00e1n, hijo de Cam, al condenarlo a ser esclavo de Sem y de Jafet. Esta maldici\u00f3n vio su cumplimiento mayor unos ocho siglos m\u00e1s tarde, cuando la naci\u00f3n semita de Israel conquist\u00f3 Cana\u00e1n. (G\u00e9 9:25-27.) Por eso Josu\u00e9 dijo a los gabaonitas, descendientes de Cana\u00e1n, que eran \u2020\u0153gente maldita\u2020\u009d, por lo que se les tuvo como esclavos. (Jos 9:23.)<br \/>\nDe modo que este tipo de maldici\u00f3n no debe confundirse con la blasfemia, ni tampoco implica enfado violento, como lo demuestra el caso de los gabaonitas. En los textos citados antes se usa la palabra hebrea \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7r\u00e1r. Esta se halla dieciocho veces en declaraciones formales en Deuteronomio 27:15-26; 28:16-19, y tambi\u00e9n en declaraciones solemnes, como las de Exodo 22:28; Jerem\u00ed\u00adas 11:3; 17:5 y 48:10. El sustantivo relacionado, me\u00c2\u00b4e\u00c2\u00b7r\u00e1h, aparece cinco veces. (Dt 28:20; Pr 3:33; 28:27; Mal 2:2; 3:9.) El uso b\u00ed\u00adblico de estas palabras indica una declaraci\u00f3n solemne o predicci\u00f3n del mal, y cuando proviene de Dios o de una persona autorizada por El, tiene una fuerza y un valor prof\u00e9ticos. La maldici\u00f3n de Josu\u00e9 contra cualquier hombre que en el futuro reconstruyera la devastada Jeric\u00f3 se cumpli\u00f3 muchos siglos despu\u00e9s. (Jos 6:26; 1Re 16:34.) Sin embargo, Jehov\u00e1 desaprob\u00f3 las peticiones del rey Balac para que Balaam maldijera a Israel, e hizo que en su lugar se pronunciaran bendiciones. (N\u00fa 22:6\u201324:25; v\u00e9ase EXECRAR.)<br \/>\nOtra palabra hebrea que se traduce \u2020\u0153juramento\u2020\u009d y \u2020\u0153maldici\u00f3n\u2020\u009d es \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7l\u00e1h, e implica un juramento que lleva consigo una maldici\u00f3n como pena por la violaci\u00f3n del mismo o debido a su falsedad. (G\u00e9 24:41, nota; N\u00fa 5:21, 23, 27; Dt 29:19-21; 2Cr 34:24; 1Re 8:31, 32; v\u00e9ase JURAMENTO.)<br \/>\nLas dos palabras b\u00e1sicas que se traducen \u2020\u0153maldici\u00f3n\u2020\u009d en las Escrituras Griegas son a\u00c2\u00b7r\u00e1 y a\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma, as\u00ed\u00ad como otras palabras emparentadas con estas, como ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7ra, e\u00c2\u00b7pi\u00c2\u00b7ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7ra\u00c2\u00b7tos, ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7mai, ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma y ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma\u00c2\u00b7t\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo.<br \/>\nLa palabra a\u00c2\u00b7r\u00e1 tiene el significado de imprecaci\u00f3n u oraci\u00f3n en la que se invoca el mal de una fuente divina. Juan usa la palabra relacionada e\u00c2\u00b7p\u00e1\u00c2\u00b7ra\u00c2\u00b7tos cuando escribe que los fariseos ve\u00ed\u00adan a la gente com\u00fan que escuchaba a Jes\u00fas como \u2020\u0153unos malditos\u2020\u009d que no conoc\u00ed\u00adan la Ley. (Jn 7:49.) Por otro lado, Pablo mostr\u00f3 que todos los jud\u00ed\u00ados necesitaban que se les redimiera de la maldici\u00f3n del pacto de la Ley haciendo que Jesucristo fuera una maldici\u00f3n en lugar de ellos al morir en el madero de tormento. (G\u00e1l 3:10, 13.) En G\u00e1latas 3:10 Pablo us\u00f3 el t\u00e9rmino e\u00c2\u00b7pi\u00c2\u00b7ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7ra\u00c2\u00b7tos para traducir la palabra hebrea \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7r\u00e1r de Deuteronomio 27:26, y en el vers\u00ed\u00adculo 13 utiliz\u00f3 la misma palabra para traducir la voz hebrea qela\u00c2\u00b7l\u00e1h (algo maldito; maldici\u00f3n) de Deuteronomio 21:23. (V\u00e9ase INVOCACI\u00ed\u201cN DE MAL.)<br \/>\nSe usa una forma del verbo ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7mai cuando Jes\u00fas maldice a la clase de las \u2020\u0153cabras\u2020\u009d (Mt 25:41) y tambi\u00e9n cuando dice a sus seguidores que tienen que \u2020\u02dcbendecir a los que los maldicen\u2020\u2122. (Lu 6:28.) Pablo y Santiago usaron formas de esta misma palabra al dar consejo en Romanos 12:14 y Santiago 3:9. Pablo emple\u00f3 la palabra ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7ra cuando compar\u00f3 a los cristianos que caen despu\u00e9s de haber participado del esp\u00ed\u00adritu santo con la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d que no responde a la lluvia y que solo produce espinos y abrojos (Heb 6:7, 8), y Pedro utiliza la misma palabra para llamar \u2020\u0153malditos\u2020\u009d a los codiciosos que \u2020\u0153tienen ojos llenos de adulterio\u2020\u009d y cautivan almas inocentes. (2Pe 2:14.)<br \/>\nLa palabra a\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma significa literalmente \u2020\u0153lo que se coloca encima\u2020\u009d, y en un principio aplicaba a las ofrendas votivas que se presentaban o apartaban como sagradas en los templos. (V\u00e9ase Lu 21:5, donde se usa una palabra relacionada.) En las Escrituras Griegas, los escritores b\u00ed\u00adblicos utilizaron a\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma para referirse a lo que es o puede convertirse en maldito y, por lo tanto, apartado como malo o execrado. Pablo escribi\u00f3 a los G\u00e1latas (1:8) que deber\u00ed\u00adan considerar \u2020\u0153maldito\u2020\u009d a cualquiera, incluso \u00e1ngeles, que les declarasen como buenas nuevas algo contrario a lo que hab\u00ed\u00adan recibido. Tambi\u00e9n se llam\u00f3 malditos a los que no le ten\u00ed\u00adan \u2020\u0153cari\u00f1o al Se\u00f1or\u2020\u009d. (1Co 16:22.) Angustiado por sus parientes israelitas que no hab\u00ed\u00adan aceptado al Se\u00f1or, Pablo dijo que incluso podr\u00ed\u00ada desear que se le \u2020\u02dcseparara del Cristo como maldito\u2020\u2122 a favor de ellos. (Ro 9:3.) En otros casos se utiliza a\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma para referirse al juramento que, si no se cumple o resulta falso, deriva en una maldici\u00f3n, como en el caso de los 40 hombres que tramaron una conspiraci\u00f3n juramentada para matar a Pablo. (Hch 23:12-15, 21.) Las palabras ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma\u00c2\u00b7t\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo y a\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma\u00c2\u00b7t\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo se usan en relaci\u00f3n con la negaci\u00f3n que Pedro hizo de Cristo. (Mt 26:74; Mr 14:71.) Pedro estaba diciendo en realidad que deseaba \u2020\u02dcser maldecido o apartado como malo si conoc\u00ed\u00ada al hombre\u2020\u2122.<br \/>\nEn Revelaci\u00f3n 22:3 se promete que en la Nueva Jerusal\u00e9n \u2020\u0153no habr\u00e1 ninguna maldici\u00f3n [ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma]\u2020\u009d, posiblemente para contrastarla con la Jerusal\u00e9n terrestre, que lleg\u00f3 a estar bajo la maldici\u00f3n de Dios. Tambi\u00e9n contrasta marcadamente con la condici\u00f3n maldita de la simb\u00f3lica ciudad Babilonia la Grande, como resultado del decreto judicial de Dios contra ella. El mandato que se da en Revelaci\u00f3n 18:4-8 muestra con claridad que se ha pronunciado un \u2020\u0153anatema\u2020\u009d contra esa ciudad simb\u00f3lica. (V\u00e9ase tambi\u00e9n 2Co 6:17.)<br \/>\nEn la Versi\u00f3n de los Setenta griega los traductores por lo general usaron a\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7the\u00c2\u00b7ma para traducir la palabra hebrea j\u00e9\u00c2\u00b7rem. (V\u00e9ase COSA DADA POR ENTERO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>El vocabulario de la maldici\u00f3n es rico en hebreo; expresa las reacciones violentas de temperamentos pasionales; se&#8217; maldice en la ira (z&#8217;m), humillando (&#8216;rr), despreciando (qll), execrando (qbb), jurando (&#8216;Ih). La Biblia griega se inspira sobre todo en la ra\u00ed\u00adz ara, que designa la oraci\u00f3n, el voto, la imprecaci\u00f3n, y evoca m\u00e1s bien el recurso a una fuerza superior contra lo que se maldice.<\/p>\n<p>La maldici\u00f3n pone en juego fuerzas profundas y que rebasan al hombre; a trav\u00e9s del poder de la palabra pronunciada que parece desplegar autom\u00e1ticamente sus efectos funestos, la maldici\u00f3n evoca el temible poder del mal y del *pecado, la inexorable l\u00f3gica que conduce del mal a la desventura; as\u00ed\u00ad la maldici\u00f3n, en su forma plena, comporta dos t\u00e9rminos estrechamente ligados, la causa o la condici\u00f3n que acarrea el efecto: \u00abPorque has hecho eso (si haces eso)&#8230; te alcanzar\u00e1 tal infortunio.\u00bb<br \/>\nSe puede maldecir a la ligera sin exponerse a desencadenar sobre la propia persona la maldici\u00f3n que uno invoca (cf. Sal 109,17). Para maldecir a alguien es preciso tener cierto derecho sobre su ser profundo, el de la autoridad legal o paterna, el de la miseria y de la injusta ojDresi\u00f3n (Sal 137,8s; cf. Job 31,20.38s; Sant 5,4), el de Dios.<\/p>\n<p>I. LA PREHISTORIA: MALDICI\u00ed\u201cN SOBRE EL MUNDO. Desde los or\u00ed\u00adgenes est\u00e1 presente la maldici\u00f3n (G\u00e9n 3, 14.17), pero en contrapunto, siendo la bendici\u00f3n el motivo primero (1, 22.28). La maldici\u00f3n es como el eco invertido de la *palabra divina presente en la *creaci\u00f3n. Cuando el verbo, luz, verdad, vida, alcanza al pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas, padre de la mentira y de la muerte, la bendici\u00f3n que aporta se cambia con este contacto en maldici\u00f3n. El pecado es un mal que la palabra no crea, sino revela, y cuya desgracia consuma: la maldici\u00f3n es ya un *juicio.<\/p>\n<p>Dios bendice porque es el *Dios vivo, la fuente de la *vida (Jer 2,13). El tentador, que se enfrenta con \u00e9l (G\u00e9n 3,4s) y arrastra al hombre a su pecado, lo arrastra tambi\u00e9n a su maldici\u00f3n; en lugar de la *presencia divina, se produce el exilio lejos de Dios (G\u00e9n 3,23s) y de su *gloria (Rom 3,23); en lugar de la vida, la *muerte (G\u00e9n 3,19). Sin embargo, s\u00f3lo el gran responsable, el diablo (Sab 2,24), es maldecido \u00abpara siempre\u00bb (G\u00e9n 3,14s); sobre la mujer, que sigue engendrando, sobre la tierra, que sigue produciendo, sobre toda fecundidad, la maldici\u00f3n aporta el *sufrimiento, el *trabajo ingrato y penoso, pero sin destruir la bendici\u00f3n original (3,16-20). A costa de una labor sin tregua y de una agon\u00ed\u00ada, la vida se mantiene la m\u00e1s fuerte, presagio de la derrota final del maldito (3,15).<\/p>\n<p>De Ad\u00e1n a Abraham se extiende la maldici\u00f3n : muerte, cuyo autor es el hombre mismo (G\u00e9n 4.11; sobre el nexo maldici\u00f3n-*sangre cf. 4,23s; 9,4ss; Mt 27,25) ; corrupci\u00f3n que viene a dar en la destrucci\u00f3n (G\u00e9n 6,5-12) del *diluvio, donde el *agua, vida primordial, se convierta en abismo de muerte. Sin embargo, en el seno mismo de la maldici\u00f3n, env\u00ed\u00ada Dios su *consolaci\u00f3n, No\u00e9, *primicias de una nueva humanidad, a quien se promete la bendici\u00f3n para siempre (8,17-23; 9,1-17; lPe 3,20).<\/p>\n<p>II. Los PATRIARCAS: MALDICI\u00ed\u201cN SOBRE LOS ENEMIGOS DE ISRAEL. Mientras la maldici\u00f3n destruye a *Babel y *dispersa a los humanos confabulados contra Dios (G\u00e9n 11,7), suscita Dios a *Abraham para reunir a todos los pueblos en torno a \u00e9l y a su descendencia, para su bendici\u00f3n o su maldici\u00f3n (12,1ss). Mientras que la bendici\u00f3n sustrae al linaje elegido a la doble maldici\u00f3n del seno *est\u00e9ril (15,5s; 30,1s) y de la *tierra hostil (27,27s; 49,11s.2-26), la maldici\u00f3n que se acarrean los adversarios de la raza elegida los expulsa \u00ablejos de las tierras f\u00e9rtiles&#8230; y del roc\u00ed\u00ado que cae del cielo\u00bb (27,39); la maldici\u00f3n viene a ser reprobaci\u00f3n, exclusi\u00f3n de la \u00fanica bendici\u00f3n. \u00ab\u00c2\u00a1Maldito sea el que te maldiga!\u00bb: Fara\u00f3n (Ex 12,29-32), luego Balac (N\u00fam 24,9) pasan por esta experiencia. Para colmo de la iron\u00ed\u00ada, el Fara\u00f3n se ve reducido a suplicar a los hijos de Israel \u00abque invoquen sobre [\u00e9l] la bendici\u00f3n\u00bb de su Dios (Ex 12,32).<\/p>\n<p>III. LA LEY: MALDICI\u00ed\u201cN SOBRE ISRAEL CULPABLE. Cuanto m\u00e1s progresa la bendici\u00f3n, m\u00e1s se revela la maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>1. La *ley pone al descubierto poco a poco el pecado (Rom 7,7-13) proclamando, junto con las exigencias y los entredichos, las consecuencias fatales de su violaci\u00f3n. Del c\u00f3digo de la alianza a las liturgias grandiosas del Deuteronomio, las amenazas de maldici\u00f3n van ganando progresivamente en precisi\u00f3n y en amplitud tr\u00e1gica (Ex 23,21; Jos 24,20; Dt 28: cf. Lev 26,14-39). La bendici\u00f3n es un misterio de *elecci\u00f3n, la maldici\u00f3n es un misterio de repudio y de eliminaci\u00f3n de los elegidos (1Sa 15, 23; 2Re 17,17-23; 21,10-15) de una elecci\u00f3n que, no obstante, sigue afect\u00e1ndoles (Am 3,2).<\/p>\n<p>2. Los profetas, testigos del *endurecimiento de Israel (Am 6,1&#8230;; Hab 2,6-20), de su ceguera ante la desgracia inminente (Am 9,10; Is 28, 15; Miq 3,11; cf. Mt 3,8ss), se ven obligados a anunciar \u00abla violencia y la ruina\u00bb (Jer 20,8), a volver constantemente al lenguaje de la maldici\u00f3n (Am 2,1-16; Os 4,6; Is 9,7-10. 4; Jer 23,13ss; Ez 11,1-12.13-21), a verla alcanzar a todo Israel, sin perdonar a nada ni a nadie: a los sacerdotes (Is 28,7-13), a los falsos profetas (Ez 13), a los malos pastores (Ez 34,1-10), al pa\u00ed\u00ads (Miq 1,8-16), a la ciudad (Is 29,1-10), al templo (Jer 7,1-15), al palacio (22,5), a los reyes (25,18).<\/p>\n<p>Sin embargo, la maldici\u00f3n no es nunca total. A veces, sin raz\u00f3n aparente y sin transici\u00f3n, en un arranque de ternura, la *promesa de salvaci\u00f3n sucede a la amenaza (Os 2, 8.11.16; Is 6,13), pero con m\u00e1s frecuencia en el seno mismo de la maldici\u00f3n, como en su centro l\u00f3gico, irrumpe la bendici\u00f3n (Is 1,25s; 28, 16s; Ez 34,1-16; 36,2-12.13-38).<\/p>\n<p>IV. LOS LLAMAMIENTOS DE LOS JUSTOS A LA MALDICI\u00ed\u201cN. Del *resto, a trav\u00e9s del cual transmite Dios la bendici\u00f3n de Abraham, se elevan a veces gritos de maldici\u00f3n, los de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 11,20; 12,3; 20,12) y de los salmistas (Sal 5,11; 35,4ss; 83, 10-19; 109,6-20; 137,7ss). Sin duda estos llamamientos a la violencia, que nos escandalizan como si nosotros supi\u00e9ramos *perdonar, comportan una parte de resentimiento personal o nacionalista. Pero una vez purificados podr\u00e1n ser reasumidos en el NT, pues expresan no s\u00f3lo la aflicci\u00f3n de la humanidad sometida a la maldici\u00f3n del pecado, sino el llamamiento a la *justicia de Dios, que implica necesariamente la destrucci\u00f3n del pecado. Cuando este grito brota de un coraz\u00f3n que reconoce su propia falta (Bar 3,8; Dan 9,11-15), Dios no puede rechazarlo; cuando se eleva silencioso de los labios ex\u00e1nimes de un inocente ejecutado \u00absin abrir la boca\u00bb (Is 53,7), que se ofreci\u00f3 por nosotros a la maldici\u00f3n (53, 3s), esta intercesi\u00f3n es infalible: nos garantiza la salvaci\u00f3n de los pecadores y el fin del pecado: \u00abYa no habr\u00e1 m\u00e1s maldici\u00f3n\u00bb (Zac 14,11).<\/p>\n<p>V. JESUCRISTO VENCEDOR DE LA MALDICI\u00ed\u201cN. \u00abNo hay condenaci\u00f3n para los que est\u00e1n en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 8.1), y tampoco maldici\u00f3n. Cristo, hecho por nosotros \u00abpecado\u00bb (2Cor 5,21) y \u00abmaldici\u00f3n\u00bb, \u00abnos rescat\u00f3 de la maldici\u00f3n de la ley\u00bb (G\u00e1l 3,13) y nos puso en posesi\u00f3n de la bendici\u00f3n del *Esp\u00ed\u00adritu de Dios. La palabra puede, pues, inaugurar los tiempos nuevos de la *bienaventuranza (Mt 5,3-11): en adelante ya no rechaza, sino atrae (Jn 12,32); no dispersa, sino unifica (Ef 2,16). Libera al hombre de la cadena maldita, Sat\u00e1n, pecado, ira, muerte, y le permite amar. El Padre que ha perdonado todo en su Hijo, puede ense\u00f1ar a sus hijos el modo de vencer la maldici\u00f3n por el *perd\u00f3n (Rom 12,14; ICor 13,5) y por el amor (Mt 5,44; Col 3,13); el cristiano no puede ya maldecir (lPe 3,9), a la inversa del \u00ab\u00c2\u00a1maldito sea el que te maldiga!\u00bb del AT, y, a ejemplo del Se\u00f1or, debe \u00abbendecir a los que le maldicen\u00bb (Le 6,28).<\/p>\n<p>La maldici\u00f3n, vencida por Cristo, sigue, no obstante, siendo una realidad, un destino ya no fatal como lo hubiese sido sin \u00e9l, pero todav\u00ed\u00ada posible. La manifestaci\u00f3n suprema de la bendici\u00f3n lleva incluso a su paroxismo el encarnizamiento de la maldici\u00f3n que progresa tras sus huellas desde los or\u00ed\u00adgenes. La maldici\u00f3n, aprovechando los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, que le est\u00e1n contados (Ap 12,12), desencadena toda sus virulencia en la hora en que se consuma la salvaci\u00f3n (8, 13). De ah\u00ed\u00ad viene que el NT incluya todav\u00ed\u00ada no pocas f\u00f3rmulas de maldici\u00f3n; el Apocalipsis puede proclamar \u00abYa no habr\u00e1 m\u00e1s maldici\u00f3n\u00bb (22,3) y a la vez lanzar la maldici\u00f3n definitiva: \u00ab\u00c2\u00a1Fuera&#8230; todos los que se complacen en hacer el mal! \u00bb (22, 15), el drag\u00f3n (12), la bestia y el falso profeta (13), las naciones, Gog y Magog (20,7), la prostituida (17), Babel (18), la muerte y el s\u00bbeol (20, 14), las tinieblas (22,5), el *mundo (Jn 16,33) y los *poderes de este mundo (ICor 2,6). Esta maldici\u00f3n total, un \u00ab\u00c2\u00a1Fuera!\u00bb sin apelaci\u00f3n, es proferida por Jesucristo. Lo que la hace terrible es que en \u00e9l no es *venganza apasionada ni exigencia racional de tali\u00f3n ; es m\u00e1s pura y m\u00e1s terrible, abandona a su elecci\u00f3n a los que se han excluido del *amor.<\/p>\n<p>No es que Jes\u00fas viniera para maldecir y condenar (Jn 3,17; 12,47); por el contrario, aporta la bendici\u00f3n. Jam\u00e1s durante su vida maldijo a nadie; cierto que no escatim\u00f3 las amenazas m\u00e1s siniestras, a los saturados de este mundo (Lc 6,24ss), a las ciudades galileas incr\u00e9dulas (Mt 11,21), a los escribas y fariseos (Mt 23,13-31), a \u00abesta *generaci\u00f3n\u00bb en la que se concentran todos los pecados de Israel (23,33-36), a \u00abese hombre por el que el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado\u00bb (26,24), pero se trata siempre de amonestaciones y de profec\u00ed\u00adas dolorosas, nunca de un desencadenamiento de la *ira. La propia palabra de maldici\u00f3n no aparece en labios del Hijo del hombre sino en su \u00faltimo advenimiento: \u00ab\u00c2\u00a1Apartaos de mi, malditos!\u00bb (Mt 25,41). Y todav\u00ed\u00ada nos advierte que ni siquiera en esa hora cambiar\u00e1 de comportamiento : \u00abSi alguno oye mis palabras y no las guarda, no ser\u00e9 yo quien le condenar\u00e1&#8230; La palabra que he hecho oir es la que le juzgar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb (Jn 12, 47s).<\/p>\n<p>-> Bienaventuranza &#8211; Bendici\u00f3n &#8211; Bien y Mal &#8211; Castigos &#8211; Ira &#8211; Endurecimiento &#8211; Infierno &#8211; Juicio &#8211; Muerte &#8211; Pecado &#8211; Retribuci\u00f3n &#8211; Sat\u00e1n &#8211; Venganza&#8217; &#8211; Visita.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las Escrituras emplean el t\u00e9rmino \u00abmaldici\u00f3n\u00bb (formas sustantivas del AT: <em>q\u04d9l\u0101l\u0101h<\/em> y <em>\u1e25\u0113rem<\/em>; verbo <em>\u02be\u0101rar<\/em>; en la forma sustantiva en el NT: <em>katara anazema<\/em>: en su forma verbal <em>kataraomai<\/em>) en ciertos significados bien definidos. En su uso general, una maldici\u00f3n es una imprecaci\u00f3n o un deseo que se expresa para mal. Si se dirige en contra de Dios directamente, es una blasfemia (Job 1:5, 11; 2:5, 9). Puede ser un deseo expresado delante de Dios contra otra persona o cosa. Se consideraba que una maldici\u00f3n ten\u00eda un poder innato para desarrollar su propio efecto (Zac. 5:1\u20133, donde la maldici\u00f3n inevitablemente encuentra su v\u00edctima). Las maldiciones entre los paganos se supon\u00edan que ten\u00edan el poder de la autorealizaci\u00f3n (Nm. 22\u201324 con Balaam). En la Escritura, una maldici\u00f3n invariablemente estaba relacionada con el pecado (Gn. 3) y la desobediencia (Pr. 26:2). En ciertos casos, el concepto de un voto o juramento bastaba para entender el significado (Jue. 17:2; Is. 65:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su uso espec\u00edfico, la maldici\u00f3n era un acto de dedicaci\u00f3n o devoci\u00f3n a Dios. Las personas o cosas as\u00ed dedicadas no pod\u00edan ser usadas para prop\u00f3sitos privados (Lv. 27:28) En tiempos de guerra, una ciudad era dedicada al Se\u00f1or; esto inclu\u00eda a los esclavos y los animales (Dt. 20:12\u201314; Jos. 6:26), la redenci\u00f3n de hijos y v\u00edrgenes (Dt. 21:11, 12), la incineraci\u00f3n de combustibles (Dt. 7:25), la ubicaci\u00f3n de metales en el templo (Jos. 6:24), y la imposici\u00f3n de penas sobre aquellos que violaban estas disposiciones (Jos. 6:18). La manera literal en que este castigo se llev\u00f3 a efecto se encuentra en la tr\u00e1gica historia de Ad\u00e1n y su familia, y en la experiencia de Hiel de Betel (Jos. 7:1ss. y R. 16:34). Los cananeos, como naci\u00f3n, fueron puestos aparte para esta clase de destrucci\u00f3n (Jos. 2:10; 6:17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su m\u00e1s alta significaci\u00f3n, la maldici\u00f3n indica una cosa dedicada a un uso sagrado exclusivo. En ese sentido se iguala a un voto. Comp\u00e1rese la consagraci\u00f3n de Juan el Bautista (Lc. 1:15; 7:33), y el mal uso del voto entre el pueblo de Israel por una evasi\u00f3n instituida por sus l\u00edderes religiosos (Mr. 7:11ss.). Como se ha visto, esto denota una pena de exterminaci\u00f3n y ocurre frecuentemente en el AT, pero no hay una evidencia clara de esto en el NT. La pena de aniquilaci\u00f3n fue reemplazada en este tiempo por la disciplina de la excomuni\u00f3n (Jn. 9:22; 12:42; 16:2; Mt. 18:17). Esd. 10:18 se entiende como una aproximaci\u00f3n rab\u00ednica de la excomuni\u00f3n (Mt. 18:17; Lc. 6:22). Admitimos que la referencia de Lucas puede tener una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un uso regular de la palabra est\u00e1 en contraste con el de bendici\u00f3n. Cuando el t\u00e9rmino se emplea as\u00ed, no existe una asociaci\u00f3n sagrada, y la palabra cubre la gama que va de lo divino a lo sat\u00e1nico. Antes que el pueblo de Israel entrara en Cana\u00e1n, se le dio la oportunidad de obedecer y tener las bendiciones de Dios o de desobedecer y la maldici\u00f3n consiguiente. La maldici\u00f3n fue puesta simb\u00f3licamente sobre el monte Ebal en tanto que la bendici\u00f3n estaba relacionada con el monte Gerizim (Dt. 27:13\u201326). La rareza de la maldici\u00f3n en el NT est\u00e1 dentro del contexto del esp\u00edritu de la nueva era (Mt. 21:19ss; Mr. 11:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maldici\u00f3n tiene definitivamente una referencia cristol\u00f3gica. Pablo afirma que Cristo ha llegado a ser maldici\u00f3n por nosotros (G\u00e1. 3:13) al llevar la pena de la ley (Dt. 21:23). La maldici\u00f3n de la ley (Dt. 27:26) cay\u00f3 sobre \u00e9l por la forma de su muerte as\u00ed como por el mismo hecho de ella. Fue la muerte de un criminal y por lo tanto bajo la maldici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">EB<\/a>, I, p. 591; <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a>, I, p. 534s.; <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDCG<\/a>, I, p. 404; <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">ISBE<\/a>, II, p. 767; LSJ; <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">SBD<\/a>, p. 162.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Charles L. Feinberg<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">EB <\/a><em>Encyclopaedia Biblica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">HDB <\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">HDCG <\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">ISBE <\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">SBD <\/a><em>Standard Bible Dictionary<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (374). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El principal vocabulario b\u00edblico relativo a la maldici\u00f3n consiste en los sin\u00f3nimos heb. <\/span><span style=''>&#722;&#257;rar<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>q&#257;lal<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#722;&#257;l&#257;<\/span><span lang=ES style=''>, que corresponden a los vocablos grs. <\/span><span style=' '>kataraomai<\/span><span lang=ES style=' '>, <\/span><span style=' '>katara<\/span><span lang=ES style=' '> y <\/span><span style=' '>epikataratos<\/span><span lang=ES style=''>; y <\/span><span style=''>he&#7717;r&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=''>, correspondientes a los vocablos gr. <\/span><span style=' '>anathematiz&#333;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>anathema<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El significado b\u00e1sico del primer grupo es, justamente, maldici\u00f3n. Un hombre puede pronunciar una maldici\u00f3n con el deseo de perjudicar a otro (Job 31.30; Gn. 12.3); o como confirmaci\u00f3n de una promesa suya (Gn. 24.41; 26.28; Neh. 10.29); o como prenda de la verdad de su testimonio ante la ley (1 R. 8.31; cf. Ex. 22.11). Cuando Dios pronuncia una maldici\u00f3n se trata de, <i>a<\/i>., censura del pecado (Nm. 5.21, 23; Dt. 29.19\u201320), <i>b<\/i>., su juicio sobre el pecado (Nm. 5.22, 24, 27; Is. 24.6), y <i>c<\/i>., a la persona misma que sufre las consecuencias del pecado debido al juicio de Dios se le llama maldici\u00f3n (Nm. 5.21, 27; Jer. 29.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, para el hebreo, as\u00ed como la palabra no es meramente un sonido en los labios, sino un agente que se env\u00eda con una misi\u00f3n, de la misma manera la maldici\u00f3n pronunciada es un agente activo que provoca da\u00f1o. Detr\u00e1s de la palabra est\u00e1 el alma que la ha creado. As\u00ed, la palabra que no est\u00e1 respaldada por la capacidad espiritual necesaria para darle cumplimiento se reduce a mera \u201cpalabra var\u00eda\u201d (2 R. 18.20; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><span lang=ES style=' '> \u201cmeras palabras de los labios\u201d), pero cuando el alma tiene poder, la palabra adquiere ese mismo poder (Ec. 8.4; 1 Cr. 21.4). La potencialidad de la palabra se pone de manifiesto en algunos de los milagros de sanidad de nuestro Se\u00f1or (Mt. 8.8, 16; cf. Sal. 107.20), y en la maldici\u00f3n que pronunci\u00f3 sobre la higuera est\u00e9ril (Mr. 11.14, 20\u201321). En Zac. 5.1\u20134 la maldici\u00f3n misma, que representa la ley de Dios, vuela por toda la tierra, descubre a los pecadores y los elimina de la escena. Una maldici\u00f3n es un peligro tan real para el sordo como lo es una piedra de tropiezo para el ciego, por cuanto le es imposible adoptar una \u201cacci\u00f3n evasiva\u201d apelando a la \u201cbendici\u00f3n\u201d m\u00e1s poderosa de Yahv\u00e9h (Lv. 19.14; Sal. 109.28; contrastar Ro. 12.14). La repetici\u00f3n de las bendiciones y maldiciones sobre los mtes. Gerizim y Ebal (Dt. 27.11ss; Jos. 8.33) revela este mismo concepto din\u00e1mico de la maldici\u00f3n. Al llegar a la frontera de Cana\u00e1n, Mois\u00e9s expuso ante el pueblo \u201cla vida y la muerte, la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n\u201d (v\u00e9ase Dt. 30.19). La primera acci\u00f3n nacional al entrar en la tierra consiste en la activaci\u00f3n tanto de las bendiciones que \u201calcanzar\u00e1n\u201d a los que obedecen, como las maldiciones que \u201calcanzar\u00e1n\u201d a los que desobedecen (Dt. 28.2, 15). La vida nacional se desenvuelve entre estos dos polos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Precisamente, se debe a la relaci\u00f3n entre la obediencia y la bendici\u00f3n, la desobediencia y la maldici\u00f3n (Dt. 11.26\u201328; Is. 1.19\u201320) el que en Dt. 29.12, por ejemplo, se pueda hablar del pacto del Alt\u00edsimo como su \u201cmaldici\u00f3n\u201d, y que en Zac. 5.3 se pueda hablar del Dec\u00e1logo como \u201cla maldici\u00f3n\u201d. La palabra que describe la gracia de Dios, y la que describe su ira son id\u00e9nticas: la palabra que promete vida es tan solo sabor de muerte y juicio para el rebelde, y por lo tanto una maldici\u00f3n. Cuando la maldici\u00f3n de Dios cae sobre su pueblo desobediente, no se trata de la abrogaci\u00f3n sino m\u00e1s bien de la ejecuci\u00f3n de su pacto (Lv. 25.14\u201345). Pablo se vale de esta verdad para su exposici\u00f3n de la doctrina de la redenci\u00f3n. La ley llega a ser una maldici\u00f3n para aquellos que no logran cumplirla (G\u00e1. 3.10), pero Cristo nos redimi\u00f3 haci\u00e9ndose maldici\u00f3n por nosotros (G\u00e1. 3.13), y la forma en que muri\u00f3 es ella misma demostraci\u00f3n de que tom\u00f3 nuestro lugar, porque \u201cmaldito todo el que es colgado en un madero\u201d. Esta cita de Dt. 21.23, donde \u201cmaldito por Dios\u201d significa \u201cbajo la maldici\u00f3n de Dios\u201d, pone de manifiesto que la maldici\u00f3n de Dios contra el pecado cae sobre el Se\u00f1or Jesucristo, quien as\u00ed se hizo maldici\u00f3n por nosotros.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La ra\u00edz heb. <\/span><span style=' '>&#7717;&#257;ram<\/span><span lang=ES style=''> quiere decir \u201cexcluir de la sociedad\u201d (Koehler, <i>Lexicon<\/i>, v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn141\" name=\"_ftnref141\" title=\"\">art. correspondiente). El AT corrobora este uso. En general, esta palabra se aplica a cosas disponibles para su uso por los seres humanos, pero que han sido deliberadamen<\/etiqueta>te puestas fuera del alcance del hombre. (<i>a<\/i>) Lv. 27.29 (\u201canatema\u201d) probablemente se refiere a la pena capital: la pena de muerte no se puede evadir. (<i>b<\/i>) En Ez. 44.29; Nm. 18.14 lo ofrecido a Dios se denomina <\/span><span style=' '>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=''>, apartado para prop\u00f3sitos religiosos exclusivamente. En Lv. 27.21ss encontramos un paralelo entre <\/span><span style=''>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>q&#333;&#7695;e\u0161<\/span><span lang=ES style=''> (\u201csantidad\u201d) para expresar dos lados de la misma transacci\u00f3n: el hombre aparta algo enteramente para Dios (<\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=' '>), Dios lo acepta y lo se\u00f1ala como suyo propio (<\/span><span style=''>q&#333;&#7695;e\u0161<\/span><span lang=ES style=''>), y desde ese momento es irredimible por el hombre. (<i>c<\/i>) Caracter\u00edsticamente, la palabra se usa para expresar \u201cdestrucci\u00f3n total\u201d. A veces la raz\u00f3n impl\u00edcita es la ira de Dios (p. ej. Is. 34.5), pero en la mayor\u00eda de los casos es con el prop\u00f3sito de eliminar contagio potencial por amor a Israel (Dt. 7.26; 20.17). Cualquier contacto con algo dedicado de esta forma, y considerado por ello \u201canatema\u201d, significaba que la persona se ve\u00eda envuelta en el contagio correspondiente, y por ende en su suerte (Jos. 6.18; 7.1, 12; 22.20; 1 S. 15.23; 1 R. 20.42). No obstante, mientras Ac\u00e1n se vio envuelto, \u00e9l y su casa, en la destrucci\u00f3n de Jeric\u00f3, Rahab, por identificarse con Israel, evit\u00f3 la maldici\u00f3n y tambi\u00e9n salv\u00f3 a su casa (Jos. 6.21\u201324; 8.26\u201327; Jue. 21.11). (<i>d<\/i>) Espiritualmente, <\/span><span style=''>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=''> es el juicio de Dios contra los pecadores impenitentes (Mal. 4.6), y es aqu\u00ed donde la imposibilidad de redimir al <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>&#7717;&#275;rem<\/span><span lang=ES style=' '> se ve con toda claridad, cf. el NT, *<i>anatema<\/i>, G\u00e1. 1.8\u20139; 1 Co. 16.22; Ro. 9.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985, pp. 578ss; D. Muller, \u201cMaldici\u00f3n\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, 1985, t(t). III, pp. 15\u201321; C. L. Feinberg, \u201cMaldici\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn142\" name=\"_ftnref142\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 328; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 77, 79; t(t). I, pp. 73ss; E. Jenni, C. Westermann, \u201cMaldecir\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn143\" name=\"_ftnref143\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, 1978, t(t). I, cols. 355\u2013360.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Pedersen, <i>Israel<\/i>, 1\u20132, 1926; 3\u20134, 1940, <etiqueta id=\"#_ftn144\" name=\"_ftnref144\" title=\"\">pass.; D. Aust et <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn145\" name=\"_ftnref145\" title=\"\">al., \u201cCurse\u201d, <\/etiqueta><i>NIDNTT <\/i>1, pp. 413\u2013418; H. C. Berichts, <i>JBL<\/i> 13, 1963; J. B. Payne, <i>The Theology of the Older Testament<\/i>, 1962, pp. 201ss, etc.; J. B. Lightfoot, <i>Galatians<\/i>, 1880, sobre 3.10, 13, y pp. 152\u2013154.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn146\" name=\"_ftnref146\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Son cuatro las principales referencias que se hacen a la palabra maldici\u00f3n en la Vulgata (versi\u00f3n Douay):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) &#8216;rr\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el t\u00e9rmino m\u00e1s com\u00fan, quiz\u00e1 m\u00e1s utilizado por la humanidad que el de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) qll\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Literalmente se refiere \u201camenazar ligeramente\u201d, pero tambi\u00e9n se utiliza en el sentido de \u201cmaldecir\u201d ya sea de Dios, Deut., xxi, 23, o de los hombres, Prov. xxvi, 14. Frecuentemente expresa no m\u00e1s all\u00e1 de una \u201cexclamaci\u00f3n\u201d, II Kings, xvi, 6-13; y tambi\u00e9n probablemente en I Pet., ii, 23, en Septuagint epikataraomai.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) &#8216;lh\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cmaldecir\u201d, Deut., xxiv, 19-20, o m\u00e1s correctamente a la manera de \u201ctomar un juramento\u201d, aparentemente la expresi\u00f3n se referir\u00eda a \u201cllamar a Dios como testigo\u201d, Gen. xxvi, 28; Lev., v, 1; Deut., xxiv, 13, o tambi\u00e9n en el sentido de \u201cllamar a Dios a que cayera sobre alguien\u201d, Job, xxxi, 30, en el margen de R.V. \u00abadjuration\u00bb, en Sept. ara, u horkos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) hrm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDedicar una cosa\u201d, el objeto puede ser dedicado a Dios, Lev., xxvii, 28, o condenado a la destrucci\u00f3n, Deut., ii, 34. La Sept. aparece como usando el tema como anatema de la cosa u objeto dedicado a Dios (escrito con eta); pero anatema tambi\u00e9n de algo que se desea destruir (escrito con epsilon) Luke, xxi, 5; y Thackeray, \u00abGrammar of the Old Testament in Greek\u00bb, p. 80. La aceptada traducci\u00f3n de hrm es como \u201cprohibir\u201d, significando que se entredice algo y que esto es maldecido, Deut., vii, 26; Mal., iii, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los semitas, el maldecir fue un acto religioso, y en la legislaci\u00f3n sin\u00e1ica, se trata m\u00e1s bien como algo relacionado con la purificaci\u00f3n de usos existentes, m\u00e1s que como una nueva pr\u00e1ctica religiosa, tal y como aparece en el C\u00f3digo de Hammurabi. Para los semitas, la deidad de la tribu fue la protectora de la gente (III Kings, xx, 23, and cf. the the Moabite Stone 11, 4, 5, 14) y \u201cmaldecir\u201d fue un llamado a venganza contra oponentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevamente los hebreos fueron el pueblo escogido, luego establecidos aparte, y de esta condici\u00f3n emerge una valla. Relacionada con la conquista, encontramos a las ciudades y las gentes de Canaan, quienes se declararon ser hrm, o en el sentido de \u201cprohibici\u00f3n\u201d: su religi\u00f3n deb\u00eda traer salvaci\u00f3n al mundo, por tanto deb\u00eda estar relacionada con grandes sanciones y con anatemas contra todo el que infringiera su regulaci\u00f3n. Otra vez, las maldiciones del Viejo Testamento (O.T.) deben ser interpretadas a la luz de las condiciones de los tiempos, y esa \u00e9poca estaba basada en la \u201clex talionis\u201d (ley del tali\u00f3n). Esa era la norma no s\u00f3lo en Palestina, sino tambi\u00e9n en Babilonia, cf. C\u00f3digo de Hammurabi, 196, 197, 200.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s especiales del Nuevo Testamento es la abolici\u00f3n que hace del esp\u00edritu de tomar represalias, Mat., v, 38-45; por tanto, el abuso de maldecir fue tambi\u00e9n prohibido como ley en el Antiguo Testamento, Lev., xx, 9, Prov., xx, 20. Al mismo tiempo hay pasajes en los cuales el uso de las maldiciones es dif\u00edcil de explicar. Los llamados salmos commitativos tienen una perspectiva expl\u00edcita no s\u00f3lo del deseo de evitar ello, sino de lo que pasar\u00eda (\u00abContra Faustum\u00bb xvi, 22, and \u00abEnarr. in Ps. cix.\u00bb; ver SALMOS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera similar, la maldici\u00f3n de Eliseo sobre los peque\u00f1os muchachos, IV Reyes, ii, 23-24, es algo repulsivo a los o\u00eddos modernos, pero es considerado como \u201cin speculo aeternitatis\u201d, por San Agust\u00edn, quien lo indica expresamente (Enar, en Sal., lxxxiii, 2, y en Sal, lxxxiv, 2). No obstante, aunque la maldici\u00f3n tiene un papel predominante en la Biblia, es raro que encontremos maldiciones irracionales en boca de personajes b\u00edblicos. No se encuentran tampoco en la Biblia, maldiciones relacionadas con aquellos que violan las tumbas de los muertos, tales como las que encontramos en Egipto y Babilonia, o en los sarc\u00f3fagos de Sid\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos hemos referido con anterioridad al t\u00e9rmino \u201canatema\u201d. Esto es importante en maldiciones del Antiguo Testamento m\u00e1s que en las doctrinas del Nuevo Testamento. La doctrina que se relaciona con esta palabra tiene sus ra\u00edces en las expresiones de San Pablo, por ejemplo en Gal., iii, 10-14; y es el uso preciso de los significados lo que posibilita que \u00e9l de un tratamiento a nuestra redenci\u00f3n del pecado, tal y como lo hace, por ejemplo en II Cor., v, 21. La misma idea se manifiesta en el Apocalipsis, xxii, 3: \u201cY no habr\u00e1 m\u00e1s maldici\u00f3n\u201d, tambi\u00e9n en Cor., xii, 3, y xvi, 22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHURER, A History of the Jewish People in the time of Jesus Christ, II, ii, 61; GIRDLESTONE, Synonums of the O.T. (Edinburgh, 1907), 180.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HUGH POPE<br \/>\nTranscripci\u00f3n de Joseph P. Thomas<br \/>\nTraducci\u00f3n al castellano de Giovanni E. Reyes\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Anatema Gen 27:13 su madre .. Hijo m\u00edo, sea sobre m\u00ed tu m Deu 11:26; 30:19 Decir mal. Expresar un mal deseo hacia una persona, objeto, naci\u00f3n o ciudad. En hebreo son muchas las palabras que se utilizan para la idea de maldecir. Una de ellas es arar. El pacto de Dios con Israel &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maldicion-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMALDICION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8816","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8816"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8816\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}