{"id":892,"date":"2016-02-04T22:32:45","date_gmt":"2016-02-05T03:32:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antiguo-testamento\/"},"modified":"2016-02-04T22:32:45","modified_gmt":"2016-02-05T03:32:45","slug":"antiguo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antiguo-testamento\/","title":{"rendered":"ANTIGUO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p>Antiguo Testamento  (\u00abtestamento\u00bb proviene del lat. testamentum, y representa el gr. diathek&#8217;, que en la LXX se usa como transcripci\u00f3n del heb. ber\u00eeth, \u00abpacto [acuerdo]\u00bb). Colecci\u00f3n de 39 escritos religiosos que constituyen la primera y m\u00e1s larga de las 2 grandes divisiones naturales de la Biblia cristiana.  El AT era la Biblia de los hebreos y es la de los jud\u00ed\u00ados actuales.  Su n\u00famero de libros, de acuerdo con el c\u00f3mputo hebreo, era de 24 y estaba dividido en 3 secciones: la Ley (T\u00f4r\u00e2h: nuestro Pentateuco), los Profetas (Neb\u00ee&#8217;\u00eem: Anteriores [Jos., Jue., S. y R.] y Posteriores [Profetas Mayores y Profetas Menores excepto Dn.), y los Escritos (Keth\u00fbb\u00eem: el resto de los libros). Estos 24 libros corresponden exactamente con nuestros 39, pues los hebreos un\u00ed\u00adan en un solo libro los siguientes: S., R., Cr., Esd-Neh. y los 12 profetas menores.  El orden de los libros en nuestra Biblia espa\u00f1ola es una adaptaci\u00f3n de la Vulgata Latina, que a su vez se basaba, por lo menos en parte, en la LXX.  En nuestra Biblia los 39 libros se clasifican en Hist\u00f3ricos (17 libros), Po\u00e9ticos (5 libros) y Prof\u00e9ticos (17 libros). Algunos separan el Pentateuco de los Hist\u00f3ricos (5 + 12). El AT se escribi\u00f3 en un per\u00ed\u00adodo de unos 1.000 a\u00f1os, y en \u00e9l participaron unos 30 escritores.  Contiene la narraci\u00f3n de los actos de Dios para la redenci\u00f3n del hombre. Cubre los siglos de historia sagrada desde la creaci\u00f3n hasta la restauraci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados despu\u00e9s de la cautividad babil\u00f3nico.  No s\u00f3lo registra una serie de eventos, sino que los interpreta a la luz de la autorrevelaci\u00f3n de Dios a la humanidad.  Fue la Biblia de Jes\u00fas y de sus ap\u00f3stoles, quienes lo usaron para ense\u00f1ar la religi\u00f3n cristiana (Joh 5:39, 45-47; Act 9:22; 18:24, 25, 28; 24:14; 26:22, 23; 28:23; etc.).  No fue reemplazado por el Nuevo.  Este s\u00f3lo es desarrollo y continuaci\u00f3n del AT, presupone su teolog\u00ed\u00ada y declara que es \u00fatil para los cristianos  (Rom 15:4; 2 Tit 3:16, 17; 1Co 10:11; 2Pe 3:1, 2).  V\u00e9ase Canon. Se lo escribi\u00f3 mayormente en hebreo.  Dos  secciones de Esd. (4:8-6:18 y 7:12-26), una parte sustancial de Dn. (2:4b-7:28) y un vers\u00ed\u00adculo en Jer. (10:11) se escribieron en arameo, una lengua sem\u00ed\u00adtica emparentado con el hebreo (algo as\u00ed\u00ad como el italiano moderno con el espa\u00f1ol).  El arameo era la lengua internacional usada ampliamente en el Cercano Oriente desde m\u00e1s o menos el s VI hasta el s III a.C.  En realidad, fue el idioma oficial del Imperio Persa y el medio de comunicaci\u00f3n del gobierno, de la cultura y del comercio.  Sin duda que hombres doctos como Esdras y Daniel se sent\u00ed\u00adan c\u00f3modos tanto en hebreo como en arameo.  V\u00e9ase Aramea, Lengua. La Biblia hebrea actual se imprime en caracteres llamados \u00abcuadrados\u00bb, desarrollados por los arameos.  Casi todos los manuscritos y fragmentos del AT que hoy conocemos est\u00e1n escritos con esos caracteres.  Esto incluye las antiguas copias de Is. y otros manuscritos del AT encontrados entre los Rollos del Mar Muerto y el papiro de Nash (figs 165, 267).  Algunos de ellos provienen del s III a.C.  Los bien conocidos papiros de Elefantina (fig 448) y otros documentos arameos del s V a.C. tambi\u00e9n est\u00e1n en escritura cuadrada.  Los dichos de Jes\u00fas con respecto a la perpetuidad de la ley (Mat 5:18) presuponen un alfabeto en el que la y\u00f4d es la letra m\u00e1s peque\u00f1a, y esto s\u00f3lo es cierto en la escritura aramea de caracteres cuadrados.  Originalmente, los libros m\u00e1s antiguos del AT habr\u00ed\u00adan sido escritos en escritura alfab\u00e9tica protosina\u00ed\u00adtica (o sina\u00ed\u00adtica), forma de escritura semijerogl\u00ed\u00adfica con unas 27 letras.  Hoy existen algunas inscripciones en esta escritura, encontradas en Sina\u00ed\u00ad y Palestina, que datan de los ss XIX-XII a.C.  Los libros del AT del per\u00ed\u00adodo de los reyes hebreos se habr\u00ed\u00adan escrito en el alfabeto fenicio o hebreo preex\u00ed\u00adlico, conocido por inscripciones provenientes del s XIII\/XII a.C.  Algunos de los monumentos que muestran esta forma de escritura son el \u00f3stracon Izbet Tsartah (c 1200 a.C.); el sarc\u00f3fago de Ahiram de Biblos (c 1000 a.C.; fig 219); el calendario de Gezer de Palestina (c  950 a.C.; fig 27); la Piedra Moabita* del rey Mesa de Dib\u00f3n (c 850 a.C.; fig 359); los \u00f3straca del palacio de Acab de Samaria (c 775  a.C.); la inscripci\u00f3n de Silo\u00e9* del t\u00fanel de Ezequ\u00ed\u00adas en Jerusal\u00e9n (c 700 a.C.; fig 467); las Cartas de Laquis* (c 587 \u00f3 586 a.C.; fig 309); 62 y algunos manuscritos b\u00ed\u00adblicos encontrados entre los Rollos del Mar Muerto, especialmente los que contienen libros del Pentateuco (fig 314).  Los libros postex\u00ed\u00adlicos del AT tambi\u00e9n habr\u00ed\u00adan sido escritos en escritura aramea cuadrada. V\u00e9anse Hebrea, Lengua; Escritura. El texto actual de la Biblia hebrea se conoce como el texto masor\u00e9tico o tradicional (del heb. m\u00e2s\u00f4r\u00e2h, \u00abtradici\u00f3n\u00bb).  Fue normalizado y conservado por un grupo de eruditos textuales jud\u00ed\u00ados conocidos como masoretas, cuyo principal per\u00ed\u00adodo de actividad se extendi\u00f3 desde aproximadamente los ss VI \u00f3 VII d.C. hasta comienzos del s X d.C.  Para proteger el texto sagrado ellos inventaron un complicado sistema en el que, entre otras cosas, se contaban los vers\u00ed\u00adculos, las palabras y aun las letras de los diversos libros.  Tambi\u00e9n inventaron los signos voc\u00e1licos (puntos) y los tildes para indicar la vocalizaci\u00f3n apropiada de acuerdo con la pronunciaci\u00f3n tradicional.  Se conocen por lo menos 3 tipos de puntos voc\u00e1licos: los sistemas babil\u00f3nico y palestino, con los signos por sobre las consonantes; y el sistema tiberiano, que los escrib\u00ed\u00ada sobre y dentro de las consonantes pero mayormente debajo de ellas.  Con el tiempo predomin\u00f3 el sistema tiberiano, el que se usa actualmente en las Biblias hebreas impresas. Despu\u00e9s del exilio, el Pentateuco (T\u00f4r\u00e2h) se dividi\u00f3 en secciones para su lectura en la sinagoga (cf Act 13:15; 15:21).  Se emplearon 2 sistemas: 1) el palestino, seg\u00fan el cual la Tor\u00e1 se divid\u00ed\u00ada en 152, 153, 154, 155, 161, 167 \u00f3 175 secciones (heb. sed\u00e2r\u00eem, \u00ab\u00f3rdenes [divisiones]\u00bb) semanales, lo que exig\u00ed\u00ada 3 a\u00f1os para la lectura del Pentateuco en la adoraci\u00f3n (la cantidad de secciones variaba de acuerdo con el a\u00f1o y si se inclu\u00ed\u00adan los d\u00ed\u00adas solemnes); y 2) el babil\u00f3nico, en el que el texto se divid\u00ed\u00ada en 52 \u00f3 54 porciones (heb. p\u00e2r\u00e2sh\u00eem) m\u00e1s largas; as\u00ed\u00ad permit\u00ed\u00ada que el Pentateuco se leyera en el transcurso de un a\u00f1o (el 1er pasaje, Gen 1:1-6:8; el 2\u00c2\u00ba, 6:9-11:32; el 3\u00c2\u00ba, 12:1- 17:27; etc.).  Estos textos largos a su vez se dividieron en secciones m\u00e1s cortas o p\u00e1rrafos conocidos como \u00ababiertos\u00bb o \u00abcerrados\u00bb.  Finalmente predomin\u00f3 el sistema babil\u00f3nico, y desde el s XIII d.C. los jud\u00ed\u00ados lo usan universalmente para leer la Tor\u00e1 durante el a\u00f1o en sus cultos de adoraci\u00f3n (se completaba [heb. haft\u00e2r\u00f4th] la lectura con la inclusi\u00f3n de pasajes selectos de los profetas).  Esto significa que cada s\u00e1bado se debe leer una porci\u00f3n considerable de la Escritura (en algunos lugares se lee la porci\u00f3n sab\u00e1tica en 3 d\u00ed\u00adas: lunes, jueves y s\u00e1bado).  Para la divisi\u00f3n en cap\u00ed\u00adtulos y vers\u00ed\u00adculos, v\u00e9ase Biblia. La mayor\u00ed\u00ada de los manuscritos existentes de la Biblia hebrea son muy tard\u00ed\u00ados.  Antes del descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto (1947), y posteriormente, los manuscritos m\u00e1s antiguos de porciones sustanciales de la Biblia hebrea no eran anteriores de fines del s IX d.C.  Sin duda esto se deb\u00ed\u00ada a los azotes de las guerras y las persecuciones y al esfuerzo deliberado de los enemigos de los jud\u00ed\u00ados por eliminar las Escrituras, Jerusal\u00e9n fue destruida por los babilonios en el 586 a.C. y por los romanos en el 70 d.C.; entre estos eventos (c 167 a.C.), Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes orden\u00f3 la destrucci\u00f3n de las Escrituras (1 Mac. 1:56, 57).  Adem\u00e1s, lo muy tard\u00ed\u00ado de los manuscritos hebreos se debe tambi\u00e9n a la pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada de sacar de circulaci\u00f3n los gastados, da\u00f1ados y borrados.  Eran puestos en una genizah (dep\u00f3sito conectado con la sinagoga) y, cuando el armario estaba lleno, enterrados en una ceremonia complicada.  Las evidencias de los manuscritos m\u00e1s antiguos del AT se pueden clasificar bajo 3 encabezamientos: 1. Los Rollos del Mar Muerto. 2. Los manuscritos de la genizah de El CaiRom_3 Los manuscritos de la \u00e9poca masor\u00e9tica. 1. Rollos del Mar Muerto. Todos los libros b\u00ed\u00adblicos, con excepci\u00f3n de Est., est\u00e1n representados entre los descubrimientos hechos en Qumr\u00e2n y en el W\u00e2d\u00c2\u00a7 Murabba\u00e2t, Nahal Tseelim, Nahal Hever y Masada.  La mayor parte de este material son fragmentos, pero un libro (ls.) est\u00e1 completo, y de otros libros hay grandes porciones.  Datan de los ss III a.C. al II d.C., y el grueso de los manuscritos procede del s I a.C. y del s I d.C. Del Pentateuco, Dt. est\u00e1 representado por fragmentos de m\u00e1s de 10 ejemplares, y los otros libros por grandes fragmentos.  La mayor\u00ed\u00ada de ellos coincide estrechamente con el texto masor\u00e9tico, aunque una copia de Ex., Nm. y Dt. est\u00e1 relacionada con el texto hebreo que fue la base de la LXX.  De los Profetas Anteriores se ha reconstruido casi completamente una copia de 1 y 2 S., a partir de muchos fragmentos, y concuerdan estrechamente con la LXX.  Los Profetas Posteriores tambi\u00e9n est\u00e1n bien representados, en especial Is.  De los Escritos, Sal. ha sobrevivido en varios ejemplares fragmentarios, pero en el de la Cueva 11 de Qumr\u00e1n han quedado porciones importantes.  El libro de Dn. est\u00e1 representado por 7 manuscritos fragmentarios que siguen de cerca el texto masor\u00e9tico.  V\u00e9ase Rollos del Mar Muerto. 2. Manuscritos de la genizah de El Cairo. En el s XIX d.C. se descubri\u00f3 una genizah olvidada 63 en la sinagoga cara\u00ed\u00adta de El Cairo de la cual un gran n\u00famero de manuscritos b\u00ed\u00adblicos y extrab\u00ed\u00adblicos se incorporaron a diversas instituciones de Europa y Norteam\u00e9rica, principalmente la Universidad de Cambridge, la Biblioteca Bodleyana (en Oxford) y la Biblioteca de Leningrado.  Entre los manuscritos hay fragmentos de la edad premasor\u00e9tica que van hasta el s VI d.C.  Hay una importante porci\u00f3n de Dn. (Dn. 9:24-12:13) del s VII d.C. Otros fragmentos antiguos contienen los siguientes pasajes: Psa 69:28-71:2; Isa 53:4-58:8; Jer 26:19-29:31; Eze 13:11-16:31.  Los textos ilustran diversas etapas del desarrollo de los puntos voc\u00e1licos y arrojan luz sobre el trabajo de los masoretas. 3. Manuscritos de la \u00e9poca masor\u00e9tica. El manuscrito m\u00e1s antiguo de esta clase, fuera de los de la geni5ah de El Cairo es uno de los Profetas Anteriores y Posteriores, perteneciente a la comunidad cara\u00ed\u00adta de El Cairo.  Fue escrito, de acuerdo con P. Kahle, por Mois\u00e9s ben Asher en el 895 d.C. Otro manuscrito igualmente importante es el del Pentateuco que est\u00e1 en el Museo Brit\u00e1nico (Or. 4445), escrito por Aar\u00f3n ben Mois\u00e9s ben Asher a comienzos del s X d.C. Del mismo erudito jud\u00ed\u00ado procede un manuscrito completo del AT, anteriormente perteneciente a la comunidad jud\u00ed\u00ada de Alepo y ahora en Israel.  Una copia est\u00e1 en Leningrado (Ms Heb. 19a).  Fue preparado por Samuel ben Jacob en El Cairo (1009 d.C.).  El m\u00e1s antiguo que tiene fecha exacta es uno de los Profetas Posteriores, en Leningrado (Ms Heb. B3), datado en lo que ser\u00ed\u00ada su equivalente: 916 d.C. Sin embargo, lo tard\u00ed\u00ado de los manuscritos no necesitan perturbar nuestra confianza en la exactitud del texto sagrado.  Los escribas ejercieron cuidados extremos al copiarlos, y como resultado hay muy pocas variaciones entre los m\u00e1s antiguos y los m\u00e1s recientes.  Este hecho qued\u00f3 demostrado por los Rollos del Mar Muerto, que llevan nuestro conocimiento de la Biblia hebrea 1.000 a\u00f1os atr\u00e1s y, en general, confirman el texto masor\u00e9tico. El primer libro del AT en ser impreso en hebreo fue un salterio publicado en 1477. Por 1487 todos los libros del AT hebreo estaban disponibles en forma impresa, y en 1488 el AT entero en hebreo fue publicado en Soncino, un peque\u00f1o lugar cerca de Mil\u00e1n, Italia.  Dos ediciones m\u00e1s aparecieron antes de 1500: una en N\u00e1poles y otra en Brescia.  De aqu\u00ed\u00ad que el AT hebreo est\u00e1 bien representado entre los incunables (libros impresos antes de 1500), mientras que el NT griego no lleg\u00f3 a estar disponible en forma impresa hasta la edici\u00f3n de Erasmo, publicada en 1516. Ant\u00ed\u00adlope. Nombre gen\u00e9rico para cualquier animal del grupo de los Antilopinos (ant\u00ed\u00adlope, b\u00fabalo o b\u00fafalo,* cabra mont\u00e9s,* corzo,* gacela,* \u00ed\u00adbice,* \u00f1u, etc.).  En la Biblia es un rumiante b\u00f3vido mencionado 2 veces: Deu 14:5 (uno de los limpios o puros) e Isa 51:20 (como capturado en una red, un m\u00e9todo de caza).  Nuestro vocablo \u00abant\u00ed\u00adlope\u00bb proviene del gr. ant\u00e1lops, literalmente \u00abojos bellos [dulces, hermosos, en flor]\u00bb (originariamente aplicado a la gacela, pero despu\u00e9s a todos los Antilopinos). Las diversas posturas con respecto a la identificaci\u00f3n de los ant\u00ed\u00adlopes se puede resumir como sigue (seg\u00fan el orden de aparici\u00f3n en Deu 14:5): 1. Heb. tseb\u00ee, tsebiyy\u00e2h (LXX dork\u00e1s): Gazella dorcas o Gazella arabica.  2. Heb. yajm\u00fbr (LXX b\u00f3ubalos): Ant\u00ed\u00adlope bubalis (norte de Palestina); Dama mesopotamica.  3. Heb. d\u00eesh\u00f4n (LXX p\u00fagargos): Ant\u00ed\u00adlope addax (natural de \u00ed\u0081frica del Norte, tiene sus traseros entre grises y blancos, una mancha de pelo blanco sobre la cabeza y 2 cuernos anillados); Ant\u00ed\u00adlope bubalis; Oryx leucoryx; Addax nasomaculatos.  4. Heb. te&#8217;\u00f4 (LXX \u00f3rux; Deu 14:5) y t\u00f4&#8217; (LXX seutl\u00ed\u00adon; Isa 51:20): Ant\u00ed\u00adlope addax; Oryx leucoryx (un ant\u00ed\u00adlope que se encuentra en Egipto, Arabia y Siria, llamado \u00f3rix [seg\u00fan la LXX y la Vulgata para el te&#8217;\u00f4 de Deu 14:5]: animal blanco, con un mech\u00f3n de pelo negro bajo el cuello y cuernos largos y c\u00f3nicos). Otros 3 vocablos se suelen relacionar con los anteriores: 5. Heb. &#8216;aqq\u00f4 (LXX tragu\u00e9lafos): Capra ibex nubiana.  6. Heb. zemer (LXX kam&#8217;lop\u00e1rdalis): Oryx leucoryx; Capra hircus mambrica.  7. Heb. re&#8217;\u00eam (LXX mon\u00f3ker\u00ed\u2021s): Bos primigenius; Oryx leucoryx.  Como la identidad exacta es incierta, muchos eruditos se inclinan por las referencias 3 y 4.  Para otros detalles, v\u00e9anse Buey; Cabra; Carnero; Carnero mont\u00e9s; Toro. Bib.: AMBL.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Es la primera parte de las Sagradas Escrituras y se llama as\u00ed\u00ad pues se refiere al antiguo pacto o Alianza que Yahv\u00e9h estableci\u00f3, por intermedio de Mois\u00e9s, con el pueblo escogido de Israel,  en el monte Sina\u00ed\u00ad, Ex 19 y 24, el cual constituye una instrucci\u00f3n para preparar la venida de Cristo, quien sellar\u00e1 la Nueva y definitiva Alianza,  como lo expresa el Ap\u00f3stol en Rm 10, 4; 2 Co 3, 14; Hb 8, 7.<\/p>\n<p>El A. T. lo componen cuarenta y seis libros que abarcan el per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico de un milenio, cuyos diferentes autores escribieron en distintos g\u00e9neros literarios, lugares y \u00e9pocas. El A. T. nos muestra la vida, la evoluci\u00f3n cultural y de la fe del pueblo israelita, y literariamente est\u00e1 relacionado con la cultura del antiguo Oriente Pr\u00f3ximo, raz\u00f3n por la cual algunas narraciones del libro del G\u00e9nesis, por ejemplo, tienen similitudes con relatos de otros pueblos, como el caso de la historia de No\u00e9, muy similar al relato babil\u00f3nico de Uta-na-pistim. Por otra parte, antes de que fijaran por escrito, muchos de estos libros son el resultado de una larga tradici\u00f3n oral, que comprende ritos culturales, usos, costumbres ancestrales, normas jur\u00ed\u00addicas, cantos de los cosecheros y soldados,  tradiciones populares, refranes, etc. As\u00ed\u00ad, gran parte del G\u00e9nesis, antes de ser escrito, se transmit\u00ed\u00ada oralmente, lo mismo sucedi\u00f3 con muchos or\u00e1culos prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista literario en el A. T. encontramos los g\u00e9neros universales como historia, narraciones, relatos, cr\u00f3nicas, escritos did\u00e1cticos, poes\u00ed\u00ada \u00e9pica, l\u00ed\u00adrica y sapiencial, c\u00f3digos legales, ep\u00ed\u00adstolas,  discursos, y g\u00e9neros propios de las Sagradas Escrituras como or\u00e1culos prof\u00e9ticos y escritos apocal\u00ed\u00adpticos. Y dentro de un mismo libro se pueden hallar varios de estos g\u00e9neros, como en los libros prof\u00e9ticos, que contienen narraciones, poes\u00ed\u00ada, cartas, discursos.<\/p>\n<p>En cuanto al canon es decir, la lista o \u00ed\u00adndice de libros que componen el  A. T., encontramos el canon hebreo o palestino, establecido por los jud\u00ed\u00ados hacia la era cristiana, y que a\u00fan preservan los jud\u00ed\u00ados actuales, que s\u00f3lo admite los libros escritos en hebreo, veinticuatro en total, excluye los textos griegos y las adiciones de los libros de Ester y Daniel. Cuando Lutero tradujo las Escrituras al alem\u00e1n, tom\u00f3 la lista de la Biblia Hebrea,  canon hebreo, y los dem\u00e1s libros y adiciones los consider\u00f3 ap\u00f3crifos,  mientras que la Iglesia cat\u00f3lica los llama deuterocan\u00f3nicos. Este es el A.  T. de la Biblia de las iglesias protestantes.<\/p>\n<p>El canon hebreo  est\u00e1 dividido en tres partes:  1. La Ley, Tor\u00e1, Pentateuco: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros,  Deuteronomio. 2. Los Profetas, Nebi\u00eem: Profetas Anteriores: Josu\u00e9, Jueces, Samuel 1 y 2 reunidos, Reyes 1 y 2 reunidos. Profetas Posteriores: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas,  Ezequiel, los Doce Profetas: Oseas, Joel, Am\u00f3s, Abd\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s, Miqueas,  Nah\u00fam, Habacub, Sofon\u00ed\u00adas, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas, Malaqu\u00ed\u00adas. 3. Los Hagi\u00f3grafos, Ketub\u00eem: Salmos o Alabanzas, Job, Proverbios; los cinco rollos, Megilot: Rut, Cantar de los Cantares, Eclesiast\u00e9s o Qoh\u00e9let,  Lamentaciones y Ester; Daniel, Esdras-Nehem\u00ed\u00adas, Cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>De las palabras Tor\u00e1 Nebi\u00eem y Ketub\u00eem, se tomaron las iniciales y se compuso el acr\u00f3nimo Tanak, con el que se identifica el conjunto de las tres partes que forman la Biblia Hebrea.<\/p>\n<p>La Septuaginta o Biblia de los Setenta traducci\u00f3n al griego del A. T. hebreo, o versi\u00f3n alejandrina, por pedido de Tolomeo II Filadelfo, rey de Egipto, para los jud\u00ed\u00ados de la Di\u00e1spora o de la Dispersi\u00f3n, que viv\u00ed\u00adan fuera de Palestina, sobre todo para los residentes en Alejandr\u00ed\u00ada, y que no pod\u00ed\u00adan leer el hebreo, pues ten\u00ed\u00adan ya como idioma propio el griego.Esta versi\u00f3n del A. T. incluye, adem\u00e1s,  los libros deuterocan\u00f3nicos, Baruc, Tob\u00ed\u00adas, Judit, Eclesi\u00e1stico, Sabidur\u00ed\u00ada,  Macabeos 1 y 2, y las adiciones a los libros de Ester y Daniel, la cual fue utilizada por la Iglesia primitiva. San Jer\u00f3nimo, inicialmente, tradujo al lat\u00ed\u00adn el   A. T., de la versi\u00f3n griega de la Septuaginta, incluyendo los libros deuterocan\u00f3nicos, y, posteriormente acudi\u00f3 a los textos originales en hebreo.<\/p>\n<p>Esta versi\u00f3n latina conocida como la Vulgata, fue declarada oficial de la Iglesia Cat\u00f3lica por el Concilio de Trento, que tuvo lugar entre 1545 y 1563. El papa Pablo VI, con motivo del Concilio Vaticano II, pidi\u00f3 una reelaboraci\u00f3n del texto latino de San Jer\u00f3nimo, la que se hizo casi en su totalidad en 1977, y fue la base para los textos de la liturgia en lenguas vern\u00e1culas, tal como lo ordena dicho Concilio.  \u00c2\u00ae Biblia.  \u00c2\u00ae Canon.  \u00c2\u00ae Vulgata.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>El AT comprende 39 libros: 5 de la ley, 12 de historia, 5 de poes\u00ed\u00ada, 5 de profetas mayores y 12 de profetas menores. La clasificaci\u00f3n de la Biblia hebrea actual es diferente: 5 de la ley, 8 de profetas y 11 de escritos varios. Estos 24 libros, en diversas combinaciones, contienen la totalidad de nuestros 39 libros. Ninguna de estas clasificaciones deja ver la realidad de que gran parte del Pentateuco es historia, ni muestra la relaci\u00f3n cronol\u00f3gica de los libros. Un estudio l\u00f3gico de la literatura del AT permitir\u00ed\u00ada abordar el tema cronol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Bosquejo :<br \/>\n\tI. Antes de Abraham (G\u00e9nesis 1\u201411).<\/p>\n<p>\tII . El diluvio (6\u20148).<\/p>\n<p>\tIII . Primeras genealog\u00ed\u00adas (11:1-26).<\/p>\n<p>\tIV . Abraham y los patriarcas (12\u201450).<\/p>\n<p>\tV . La esclavitud y el \u00e9xodo (\u00e9xodo 1\u201419).<\/p>\n<p>\tVI . La ley de Israel (\u00e9xodo 20\u2014N\u00fameros 10).<\/p>\n<p>\tVII . El desierto (N\u00fameros 11\u201436).<\/p>\n<p>\tVIII . Deuteronomio.<\/p>\n<p>\tIX . Job.<\/p>\n<p>\tX . La conquista (Josu\u00e9 1\u201412).<\/p>\n<p>\tXI . Los Jueces y Rut.<\/p>\n<p>\tXII . Los primeros reyes.<\/p>\n<p>\tXIII . La \u00e9poca de oro.<\/p>\n<p>\tXIV. La monarqu\u00ed\u00ada dividida hasta Acab .<\/p>\n<p>\tXV . Los reyes hasta Ezequ\u00ed\u00adas.<br \/>\n\tXVI . Isa\u00ed\u00adas y sus contempor\u00e1neos.<br \/>\n\tXVII . La ca\u00ed\u00adda de Jud\u00e1.<br \/>\n\tXVIII . El exilio.<br \/>\n\tXIX . Tiempos postex\u00ed\u00adlicos.<\/p>\n<p>Malaqu\u00ed\u00adas, el \u00faltimo libro del AT, fue escrito probablemente alrededor del a\u00f1o 400 y revela los problemas de esa \u00e9poca provocados por la falta de sinceridad de algunos de los propios sacerdotes. Pero tambi\u00e9n, como muchos de los otros profetas, se proyecta hacia adelante, hacia la era mesi\u00e1nica. El AT concluye anunciando el surgimiento de un nuevo y mayor profeta, en el esp\u00ed\u00adritu y el poder de El\u00ed\u00adas, que preceder\u00ed\u00ada al Mes\u00ed\u00adas de Israel.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Herencia).<\/p>\n<p> Son los libros del la Biblia que van desde G\u00e9nesis hasta Malaqu\u00ed\u00adas. Un total de 46 libros. Las biblias protestantes tienen 39 libros, porque no incluyen los libros de la Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico, Baruc, Judith, Tob\u00ed\u00adas y los dos de los Macabeos.<\/p>\n<p> &#8211; Tienen valor perenne, Mat 5:17-19.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas no vino a destruirlo, sino a completarlo, Mat 5:17.<\/p>\n<p> &#8211; Llega hasta el Bautista, Luc 16:16.<\/p>\n<p> &#8211; Ha de ser entendido a la luz del Nuevo Testamento, Luc 4:20-22.<\/p>\n<p> &#8211; Es preparaci\u00f3n del Nuevo Testamento, Jua 1:6-8.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La Antigua Alianza y los libros del Antiguo Testamento<\/p>\n<p>\tSe llama \u00abAntiguo Testamento\u00bb el conjunto de libros que contienen la revelaci\u00f3n de Dios hecha al antiguo Israel. Esta revelaci\u00f3n explica la \u00abAlianza\u00bb o pacto esponsal (\u00abberith\u00bb), que es  tambi\u00e9n \u00abdisposici\u00f3n\u00bb (\u00abtestamento\u00bb). Esos mismos libros siguen siendo la norma de vida para los creyentes israelitas de hoy, que quieren vivir la Alianza (Testamento).<\/p>\n<p>\tLa revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios, su palabra, queda escrita principalmente en los cinco libros de la Ley o Tor\u00e1 (el \u00abPentateuco\u00bb G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros, Deuteronomio), en los Profetas y en los salmos. Otros libros hist\u00f3ricos, po\u00e9ticos o morales (sapienciales), completan el mismo mensaje. All\u00ed\u00ad est\u00e1 la doctrina, la moral, la liturgia, la oraci\u00f3n, los sacrificios&#8230; El fundamento de esa conducta de vida radica en el amor esponsal manifestado y sellado con su Alianza \u00abYo os har\u00e9 mi pueblo y ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Ex 6,7).<\/p>\n<p>\tHabitar en paz en la tierra de Palestina es el objetivo al que apunta la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En esos libros se transmite un mensaje salv\u00ed\u00adfico y una esperanza mesi\u00e1nica, de que Israel es el portador, como signo ante los pueblos. La pedagog\u00ed\u00ada divina se muestra en un protagonismo hist\u00f3rico por parte de Dios Salvador, que hace caminar a su pueblo siempre hacia el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\tEscuchar y celebrar la palabra de Dios<\/p>\n<p>\tLa palabra de Dios debe ser escuchada (\u00abshema\u00bb) para ponerla en pr\u00e1ctica (el dec\u00e1logo) por el amor a Dios y al pr\u00f3jimo \u00abEscucha, Israel Yahv\u00e9 es nuestro Dios, s\u00f3lo Yahv\u00e9. Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u00bb (Deut 6,4-9; cfr. Deut 11,13-21; Num 15,37-41; Mc 12,29-31).<\/p>\n<p>\tLos contenidos del Antiguo Testamento aparecen tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n de sus fiestas, especialmente en la Pascua (que recuerda el \u00e9xodo), Pentecost\u00e9s (Dios bendice las cosechas), los Tabern\u00e1culos (peregrinaci\u00f3n para agradecer las cosechas) (cfr. Lev 23), a\u00f1o nuevo o fiesta del perd\u00f3n y expiaci\u00f3n. El s\u00e1bado (\u00abshabbat\u00bb, cese del trabajo y reposo) es como la actualizaci\u00f3n semanal de toda la historia de salvaci\u00f3n, recordando el \u00abdescanso\u00bb santo de Dios despu\u00e9s de la creaci\u00f3n (Gen 2,3). El jubileo, a\u00f1o de j\u00fabilo y de gracia (Lev 25,8-31), ten\u00ed\u00ada que celebrarse cada cincuenta a\u00f1os; entonces la tierra ten\u00ed\u00ada que volver a sus primeros propietarios, para recordar que el verdadero Se\u00f1or de la tierra es Dios.<\/p>\n<p>\tEl cristianismo en relaci\u00f3n con el Antiguo Testamento<\/p>\n<p>\tEl cristianismo se sigue inspirando en los libros del Antiguo Testamento, para profundizar en la Nueva Alianza sellada por Cristo. \u00abSus libros son libros divinamente inspirados y conservan su valor permanente, porque la Antigua alianza no ha sido revocada\u00bb (CEC 121). La mayor parte de los libros est\u00e1n escritos en hebreo (el de la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 s\u00f3lo en griego), pero se conserva tambi\u00e9n la traducci\u00f3n griega llamada de los Setenta.<\/p>\n<p>\tPuesto que \u00abel fin principal de la econom\u00ed\u00ada antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesi\u00e1nico\u00bb (DV 15), todo cristiano encuentra en los libros del Antiguo Testamento una pedagog\u00ed\u00ada divina, que comunica sus ense\u00f1anzas y su \u00absabidur\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica\u00bb. Son, pues, libros que \u00abencierran tesoros de oraci\u00f3n y esconden el misterio de nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (ib\u00ed\u00addem). Todo creyente (del Antiguo y del Nuevo Testamento) se siente siempre envuelto en la elecci\u00f3n divina y movido a la esperanza inquebrantable de la redenci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>\tEn el decurso de la historia b\u00ed\u00adblica de Antiguo Testamento, las promesas de Dios se van concretando cada vez m\u00e1s, apuntando hacia una \u00e9poca de paz y hacia una figura, la del Mes\u00ed\u00adas o \u00abungido\u00bb (\u00abCristo\u00bb), el Emmanuel y el rey justo (Is 7 y 11), que ser\u00e1 el siervo doliente (d\u00e9utero Isa\u00ed\u00adas Is 42-55). Seg\u00fan la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, el Mes\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada de ser descendiente o \u00abhijo de David\u00bb (2Sam 7,12-16; Is 9,5-6; 11,1-12; Sal 2,7; 110). Cuando llegue el Mes\u00ed\u00adas, se ofrecer\u00e1 la \u00aboblaci\u00f3n pura\u00bb (Mal 3,4) y se demostrar\u00e1 una vez m\u00e1s la fidelidad de Dios a su pacto de amor (Miq 1,2ss). La salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica es para todos los pueblos (Is 52,10).<\/p>\n<p>Referencias Abraham, Alianza, Cantares, creaci\u00f3n, Escritura, hebra\u00ed\u00adsmo, historia de salvaci\u00f3n, jubileo, Mes\u00ed\u00adas, Nuevo Testamento, Palabra de Dios, profetismo, revelaci\u00f3n, s\u00e1bado, salmos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 14-16; CEC 121-123.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. CHARPENTIER, Para leer el Antiguo Testamento (Estella, Verbo Divino, 1994); T. CITRINI, Escritura, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 515-543; J.L. SICRE, Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento (Estella, Verbo Divino, 1992); Idem, De David al Mes\u00ed\u00adas (Estella, Verbo Divino, 1995); C. STUHLMUELLER, Los fundamentos de la misi\u00f3n en el Antiguo Testamento, en Biblia y Misi\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1985) cap. I; G. VON RAD, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento. Teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas de Israel (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1969-1972); Idem, Sabidur\u00ed\u00ada de Israel (Madrid, Cristiandad, 1985).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. Los 46 libros compuestos antes de la venida de Jesucristo son llamados globalmente Antiguo Testamento. El t\u00e9rmino Testamento tiene una historia compleja.<\/p>\n<p>En efecto, la palabra hebrea berith, que significa alianza, pacto entre dos contrayentes, fue traducida al griego por los Setenta (los setenta traductores de Alejandr\u00ed\u00ada de Egipto, que vivieron entre finales del s. III a.C. y comienzos del II) con el t\u00e9rmino diat\u00e9ke, que significa \u00faltima disposici\u00f3n de los propios bienes y testamento -subravando un compromiso m\u00e1s bien unilateral- y no con el t\u00e9rmino synth\u00e9ke, que habr\u00ed\u00ada sido una traducci\u00f3n m\u00e1s fiel al concepto hebreo.<\/p>\n<p>        Sin embargo, aunque impropio, el  t\u00e9rmino Testamento tiene una motivaci\u00f3n en la misma fuente b\u00ed\u00adblica y &#8211; significa un mensaje salv\u00ed\u00adfico: somos verdaderos herederos de la alianza por la muerte de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, que estaba ya prefigurada en el Antiguo Testamento (cf. Heb 9, l 5-20).<\/p>\n<p> 2. El horizonte geogr\u00e1fico.- Para el  Antiguo Testamento, el escenario de las \u00abhaza\u00f1as de Dios\u00bb y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada el signo de la alianza entre Dios e Israel es habitar en la tierra de Palestina, que ya en el Exodo es llamada \u00abla tierra que mana leche y miel\u00bb (Ex 3,8.17; 13,5; 33,3) y J en el Deuteronomio es calificada repetidas veces de \u00abpa\u00ed\u00ads f\u00e9rtil\u00bb (Dt 1,25: 8,7-10; 26,9.15). El nombre de \u2020\u0153Palestina\u2020\u009d se deriva de los filisteos, un pueblo que vemos asentado en el suroeste del antiguo pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n por el a\u00f1o 1 100 a.C. (cf. Jue 1,18: 1 Sm 5,5). La Biblia llama a esta tierra con varios nombres: Tierra de Cana\u00e1n (Ex 15,15), Tierra de Israel (1 Sm 1 3, 1 9) , Tierra Santa (Zac 2,16), Judea (Lc 1.5;  Hch 10,37), Tierra prometida (Heb II,9).<\/p>\n<p>       Sus l\u00ed\u00admites pueden definirse bastan te bien. B\u00ed\u00adblicamente hay que recordar las expresiones cl\u00e1sicas que configuran Palestina: \u00abdesde Dan hasta Berseba\u00bb (para la Cisjordania: Jue 20, l . 1 Sm 3,20), \u00abdesde el torrente Arn\u00f3n hasta el Herm\u00f3n\u00bb (para Transjordania: Jos 12,1).<\/p>\n<p> Pero enseguida surge la necesidad  de fijar nuestra atenci\u00f3n sobre Mesopotamia y sobre Egipto.<\/p>\n<p>En efecto, la Biblia, desde su primer  libro (el G\u00e9nesis), con la historia de Abrah\u00e1n y la bajada de Jacob y de su clan a Egipto, hace que comience la historia de los hombres expertos del di\u00e1logo con Dios, no ya en Palestina, sino primero en Mesopotamia y &#8211; luego en la tierra del norte de Egipto.<\/p>\n<p>El horizonte geogr\u00e1fico de la Biblia  es, por tanto, el de la media luna f\u00e9rtil, llamado as\u00ed\u00ad en cuanto que los dos grandes pa\u00ed\u00adses unidos por la faja de la costa de Siria y Palestina presentan la forma de una \u2020\u0153 &#8211; \u2020\u0153media luna\u2020\u009d y en cuanto que all\u00ed\u00ad el suelo es especialmente f\u00e9rtil, sobre todo en la llanura aluvial mediterr\u00e1nea y en las tierras regadas por el Tigris y el Eufrates, en un clima subtropical.<\/p>\n<p> 3. Serie de acontecimientos y de libros.- Los libros b\u00ed\u00adblicos son expresi\u00f3n de una historia de salvaci\u00f3n; atestiguan y transmiten las intervenciones y las palabras de Dios en la historia. La literatura b\u00ed\u00adblica abarca por lo menos once siglos, desde el s. x a.C. hasta el 1 d.C. Al insertarse adem\u00e1s en una tradici\u00f3n vital de fe, estos libros atestiguan su car\u00e1cter de fidelidad a los acontecimientos y a la interpretaci\u00f3n religiosa secular del pueblo de Dios, muchas veces con un notable desnivel cronol\u00f3gico entre el acontecimiento y el testimonio escrito.<\/p>\n<p>El comienzo de la historia b\u00ed\u00adblica  puede reconocerse en el per\u00ed\u00adodo del Bronce medio. Los ciclos narrativos de los patriarcas (Abrah\u00e1n, Jacob, Jos\u00e9) se sit\u00faan en este contexto. Partiendo como proto-historia de Abrah\u00e1n, los grandes cap\u00ed\u00adtulos de la historia de 1srael del Antiguo Testamento pueden articularse de este modo: Abrah\u00e1n y el per\u00ed\u00adodo de los patriarcas; el \u00e9xodo, la conquista de Cana\u00e1n; la monarqu\u00ed\u00ada y los dos reinos: el destierro y el regreso a la patria, los asmoneos y &#8211; los macabeos.<\/p>\n<p>Es particularmente con la monarqu\u00ed\u00ada cuando comienza la historia oficial de Israel. que est\u00e1 tambi\u00e9n ampliamente presente en los documentos extrab\u00ed\u00adblicos. Se trata de los grandes nombres de Sa\u00fal, David y Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>Para la literatura b\u00ed\u00adblica fue \u00e9ste un per\u00ed\u00adodo de gran florecimiento. Comienzan entonces las grandes colecciones historiogr\u00e1ficas. En el s. x la historia nacional de Israel qued\u00f3 insertada en la historia de la humanidad (\u00bfYahvista2), mediante una reelaboraci\u00f3n de las tradiciones antiguas sobre las experiencias de los patriarcas y &#8211; del \u00e9xodo. En el s. IX, probablemente en el Norte, se escribi\u00f3 una nueva obra hist\u00f3rica parecida a la vahvista : la obra eloh\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>Con el destierro en Babilonia (597  a.C.: 589 a.C.), y luego en una condici\u00f3n de ruptura sociol\u00f3gica J y espiritual, pero siempre dentro de una historia divina de alianza, Israel acentu\u00f3 su compromiso de escribir sus memorias y los or\u00e1culos de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 4. Lenguas y texto original.- La mayor parte de los libros del Antiguo Testamento nos han llegado escritos en hebreo. Por el Antiguo Testamento no sabemos nada sobre el origen de la escritura; y tampoco conocemos la \u00e9poca en que Israel comenz\u00f3 a escribir.<\/p>\n<p>Los primeros testimonios se refieren a los personajes de Gede\u00f3n (Jue 8,14), de Jezabel (1 Re 21,8-II), a los que citamos como ejemplo. Pero no sabemos de qu\u00e9 caracteres se sirvieron los escritores, si cuneiformes o de otro tipo. En cuanto a la lengua hebrea utilizada en el Antiguo Testamento, se pueden distinguir tres per\u00ed\u00adodos de desarrollo.<\/p>\n<p>Est\u00e1 primero el per\u00ed\u00adodo de los antiguos textos b\u00ed\u00adblicos, representado por el c\u00e1ntico de D\u00e9bora (Jue 5), por algunas expresiones que se pueden observar en las bendiciones de Jacob (Gn 49), por otros fragmentos po\u00e9ticos (cf.<\/p>\n<p>Gn 4,23-24; Nm 21,18) y por probables citas del \u00abLibro del justo\u2020\u009d (Jos 10,12).<\/p>\n<p>El segundo momento es el del hebreo cl\u00e1sico, que hablaban y escrib\u00ed\u00adan durante el per\u00ed\u00adodo de la monarqu\u00ed\u00ada los escribas de la corte, los sacerdotes y algunos profetas. La lengua escrita del Protoisa\u00ed\u00adas (1s 1 -39) es quiz\u00e1s la forma m\u00e1s bella del hebreo, El tercer per\u00ed\u00adodo de desarrollo fue el hebreo posterior al destierro, que puede denominarse hebreo poscl\u00e1sico: est\u00e1 impregnado de arama\u00ed\u00adsmos y sufre la influencia del contexto cultural heterog\u00e9neo. Esta evoluci\u00f3n puede observarse particularmente en el libro del Qoh\u00e9let y en el texto hebreo del Sir\u00e1cida.<\/p>\n<p>Con la ca\u00ed\u00adda del Imperio asirio (612 a.C.), tambi\u00e9n el arameo se difundi\u00f3 entre los babilonios de la Mesopotamia inferior; fue precisamente con ocasi\u00f3n de su destierro en Babilonia cuando los hebreos empezaron a usar el arameo. Los aquem\u00e9nides a su vez no impusieron sus costumbres, sino que adoptaron la lengua oficial internacional durante todo el per\u00ed\u00adodo del Imperio persa (549-331 a.C.) Se explica as\u00ed\u00ad la presencia de textos arameos en el Antiguo Testamento:<br \/>\nEsd 4,8-6,18; 7 12-26; Dn 2; 4; 7; 28.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la lengua griega es important\u00ed\u00adsima para el Antiguo Testamento, bien por algunos libros escritos solamente en griego (Sabidur\u00ed\u00ada), bien por la traducci\u00f3n al griego de todo el Antiguo Testamento que llevaron a cabo los Setenta.<\/p>\n<p>       Los textos que recogen el Antiguo Testamento y que son el punto de referencia para todas las traducciones e n lenguas modernas son actualmente: a) el manuscrito de Leningrado B 19a del a\u00f1o 1008 y 1009, que contiene el texto hebreo llamado masor\u00e9tico (citado TM) (recu\u00e9rdese que con la masora o tradici\u00f3n de los escribas se desarroll\u00f3 un m\u00e9todo mnemot\u00e9cnico y t\u00e9cnico de reglas que sirvi\u00f3 a lo largo de los siglos para mantener vivo el conocimiento de detalles ortogr\u00e1ficos y de pronunciaci\u00f3n, sin alterar el texto en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo): b) el texto hebreo de Oumr\u00e1n, sacado de numerosos rollos y fragmentos encontrados en las cuevas frente al Mar Muerto en 1947, que pueden datarse por el s. III-II a.C.; c) el texto griego de los Setenta, as\u00ed\u00ad como la versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento que se complet\u00f3 ciertamente en el per\u00ed\u00adodo cristiano.<\/p>\n<p>5. El Antiguo Testamento es ante todo una historiograf\u00ed\u00ada en la que Dios es el primer personaje y tiene la iniciativa, llevando a cabo un proyecto de salvaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n, de forma destacada, una pedagog\u00ed\u00ada que nos educa en el sentido de la historia, en la espera del futuro.<\/p>\n<p>El principio de la prefiguraci\u00f3n y de la continuidad nos orienta en el paralelismo de las dos alianzas y de las figuras del Nuevo Testamento presentes en el Antiguo. El principio de la superaci\u00f3n nos hace ver en el Nuevo Testamento el momento final de la pedagog\u00ed\u00ada divina, el paso de la letra al esp\u00ed\u00adritu, el final de un culto incapaz de santificar.<\/p>\n<p>Para la lista de los libros del Antiguo Testamento v\u00e9ase la voz Biblia.<\/p>\n<p>L. Pacomio<\/p>\n<p>Bibl.: Como introducci\u00f3n recomendamos:<br \/>\nJ L. Sicre, Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento, Verbo Divino, Estella 1992; como teolog\u00ed\u00ada, G. von Rad, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento 2 vols\u00bb S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969-1972; &#8216;\u00ed\u00add., Sabidur\u00ed\u00ada en Israel, C\u00f1stiandad, Madrid 1985; E. Charpentier, Para leer el Antiguo Testamento, Verbo Divino, Estella &#8216;~1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Or\u00ed\u00adgenes, ra\u00ed\u00adces, historia: El pueblo de Israel es un pueblo elegido por Dios. El Antiguo Testamento es la respuesta hist\u00f3rica narrativa a su conciencia vocacional. II. C\u00f3mo transmite el Antiguo Testamento las historias de un pueblo y las etapas de la salvaci\u00f3n de Dios: 1. Or\u00ed\u00adgenes, fundamentos y formaci\u00f3n del pueblo; 2. Asentamiento del pueblo y nacimiento de las instituciones pol\u00ed\u00adticas y religiosas; 3. La dimensi\u00f3n po\u00e9tica y sapiencial de Israel. III. Catequesis sobre Antiguo Testamento: teolog\u00ed\u00ada narrativa: 1. Presupuestos para una catequesis sobre Antiguo Testamento; 2. Variables diferenciales en la catequesis b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>I. Or\u00ed\u00adgenes, ra\u00ed\u00adces, historia<br \/>\nLos seres humanos individuales y tambi\u00e9n los pueblos nos hacemos preguntas acerca de qui\u00e9nes somos, de d\u00f3nde venimos y hacia d\u00f3nde nos dirigimos. El ser humano, seg\u00fan los datos que conocemos de su historia, siempre se ha interrogado sobre sus or\u00ed\u00adgenes. La raz\u00f3n se debe a que, por una parte, un\u2020\u00a2ser humano sin historia, y un pueblo sin ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas, acaba perdiendo su identidad. Y, por otra, se debe al est\u00ed\u00admulo activo que proporcionan tales interrogantes. No es dif\u00ed\u00adcil constatar hasta qu\u00e9 punto estas preguntas por los or\u00ed\u00adgenes propios han sido las que, en muchos casos, han guiado los descubrimientos y avances de la historia humana. Es importante centrarse en el presente, desde luego, pero sin dejar de tener la vida anclada en el pasado. Tocamos, en este punto, una de las cuestiones que preocupan hoy, especialmente en relaci\u00f3n con las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes. El presentismo chato y pragm\u00e1tico, sin negar sus aspectos positivos, obstaculiza el proceso por el cual el ser humano va construyendo el sentido de su vida. La perspectiva de los or\u00ed\u00adgenes, por el contrario, posibilita tener una historia a la que remitirse para descubrir ese sentido.<\/p>\n<p>El cristiano se hace tambi\u00e9n esta pregunta, que, lejos de ser abstracta, aunque se trate de una cuesti\u00f3n existencial, es, por definici\u00f3n, un interrogante concreto que pide respuestas concretas. Estas solemos encontrarlas y transmitirlas en forma hist\u00f3rica narrativa. La fe cristiana tiene una historia, historia de salvaci\u00f3n de Dios a la humanidad, que se narra a trav\u00e9s de personajes concretos con sus nombres, su tierra, sus costumbres, su familia. Esta historia, que vincula a cristianas y cristianos con el juda\u00ed\u00adsmo antiguo, se remonta hasta los inicios mismos de la humanidad. Un pueblo con profundidad de sentido se hace preguntas universales sobre los or\u00ed\u00adgenes. Es decir, se interroga sobre su misma condici\u00f3n humana. El cristiano que se hace preguntas acerca de sus fundamentos encuentra una l\u00ed\u00adnea de respuestas cuando lee el Antiguo Testamento. Y, en la perspectiva del pueblo de Israel, las historias y los libros del Antiguo Testamento constituyen la respuesta que el pueblo se dio cuando se interrog\u00f3, a su vez, por sus or\u00ed\u00adgenes y fundamentos. Y es que el interrogante sobre qui\u00e9nes somos, de d\u00f3nde venimos, por qu\u00e9 estamos aqu\u00ed\u00ad y cu\u00e1l es nuestro sentido en la vida, no es m\u00e1s que el interrogante vocacional.<\/p>\n<p>EL PUEBLO DE ISRAEL ES UN PUEBLO ELEGIDO POR DIos. EL ANTIGUO TESTAMENTO ES LA RESPUESTA HIST\u00ed\u201cRICA NARRATIVA A SU CONCIENCIA VOCACIONAL. \u00bfCu\u00e1ndo y con qu\u00e9 motivo se hace Israel la pregunta sobre sus or\u00ed\u00adgenes, sobre su procedencia? El punto de partida se encuentra en su conciencia de elegido. Israel tiene una especial conciencia de ser un pueblo llamado gratuitamente por Dios. La conciencia vocacional en la Biblia, sin embargo, incluye la misi\u00f3n; por lo tanto, Israel se siente un pueblo en cuyos or\u00ed\u00adgenes se encuentra una Palabra divina que le dice que Dios se ha fijado en \u00e9l y que, por ello, le env\u00ed\u00ada en medio de las naciones, para que, a trav\u00e9s de \u00e9l, sean benditos todos los pueblos de la tierra.<\/p>\n<p>Las preguntas sobre el propio origen, si bien pueden surgir en cualquier momento de la vida de un individuo o de un pueblo, y pueden ser suscitadas por muy diversas circunstancias, tienen momentos m\u00e1s propicios que otros. En el ser humano individual una \u00e9poca cr\u00ed\u00adtica e importante es, por ejemplo, la adolescencia, cuando el sujeto debe integrar su infancia con los cambios que experimenta y con el proyecto de futuro que su cuerpo y el resto de su persona parecen indicarle. Pero Israel no ha tenido un momento \u00fanico propicio para interrogarse sobre s\u00ed\u00ad mismo, como tampoco lo tiene el individuo humano. Israel se ha hecho esta pregunta muchas veces y, al responderse, se ha asignado diferentes inicios de s\u00ed\u00ad mismo en cuanto pueblo. Debemos destacar, de entre todos esos momentos, el per\u00ed\u00adodo en torno al siglo IV, cuando Israel, despu\u00e9s de dos deportaciones y en medio de experiencias dif\u00ed\u00adciles de digerir, se encuentra en un tiempo de incertidumbre y de dolor. Estas circunstancias de crisis piden a la fe religiosa de Israel una respuesta. En esta \u00e9poca se considera que se redact\u00f3 el Pentateuco, corpus literario de los or\u00ed\u00adgenes y fundamentos de Israel; una \u00e9poca que estaba caracterizada por una pluralidad social, cultural y religiosa, que hac\u00ed\u00ada necesario un pacto de unidad entre las distintas tendencias que compon\u00ed\u00adan el mosaico del juda\u00ed\u00adsmo. Israel nana sus or\u00ed\u00adgenes \u00e9tnicos y religiosos, integrando en su historia diferentes orientaciones y tradiciones, diferentes teolog\u00ed\u00adas y concepciones de la historia, ofreciendo, de este modo, una repuesta diversificada a las crisis por las que hab\u00ed\u00ada pasado en cuanto pueblo. Esta pluralidad de tendencias religiosas se refleja en los escritos del Antiguo Testamento, especialmente en los libros del Pentateuco, narraciones y normativa, en los que pueden apreciarse las llamadas cuatro fuentes o hip\u00f3tesis documentaria: el J (yavista), E (eloh\u00ed\u00adsta), P (sacerdotal) y D (deuteronomista).<\/p>\n<p>Tal respuesta, dec\u00ed\u00adamos, significa que Israel se ha hecho la pregunta por su origen muchas veces y, cada vez, se ha asignado un comienzo. Pero si esto es as\u00ed\u00ad, \u00bfc\u00f3mo se explica, sin embargo, su unidad? Esta unidad le llega a trav\u00e9s de acontecimientos hist\u00f3ricos de gran valor simb\u00f3lico y, en gran medida, universal, junto con algunas figuras de referencia, que se integran en la historia conjunta. Entre tales historias y figuras de referencia, tomadas en sentido cronol\u00f3gico-evolutivo, sobresalen las siguientes: 1) or\u00ed\u00adgenes y fundamentos, creaci\u00f3n del mundo, de la vida y de la humanidad por la palabra y mano de Dios; historia de la creaci\u00f3n y maduraci\u00f3n de la primera pareja humana (Ad\u00e1n y Eva); comienzo de la historia humana, el mal como violencia contra la vida (Ca\u00ed\u00adn y Abel, No\u00e9 y el diluvio); elecci\u00f3n e historias familiares de los patriarcas y las matriarcas; nacimiento del pueblo en el paso del mar e historias de su maduraci\u00f3n a la libertad en el tiempo de su estancia en el desierto (Mois\u00e9s, Aar\u00f3n y Miriam, Josu\u00e9, los jueces y l\u00ed\u00adderes como D\u00e9bora, Jael, Sans\u00f3n&#8230;); 2) per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico o del nacimiento de las instituciones: la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica y salom\u00f3nica, la divisi\u00f3n del reino, la profec\u00ed\u00ada como instancia cr\u00ed\u00adtica religiosa y social (los profetas anteriores y posteriores al destierro); 3) las crisis y la infidelidad a Yav\u00e9 como motivaci\u00f3n de la cat\u00e1strofe del destierro de Babilonia; las historias de las dificultades y el aprendizaje de la convivencia con otros pueblos y culturas (tiempo del dominio persa) y el per\u00ed\u00adodo helenista con la pluralidad de tendencias del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>II. C\u00f3mo transmite el Antiguo Testamento las historias de un pueblo y las etapas de la salvaci\u00f3n de Dios<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo se explica Israel a s\u00ed\u00ad mismo? \u00bfC\u00f3mo entiende y vive su identidad? \u00bfDe qu\u00e9 forma lo ha dejado plasmado y c\u00f3mo ha querido transmitirlo?<br \/>\nEl Antiguo Testamento, en primer t\u00e9rmino, muestra que Israel no tiene una identidad separada de su relaci\u00f3n con Dios. Es decir, que cuando el pueblo se pregunta: \u00abqui\u00e9n soy\u00bb, su respuesta siempre tiene que ver con Yav\u00e9. Su forma de interpretarse a s\u00ed\u00ad mismo y de transmitirlo a las siguientes generaciones, pasa por formas literarias que favorecen la comunicaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n. Por ejemplo, las narraciones del Exodo dicen que Israel es el primog\u00e9nito de Yav\u00e9 (cf Ex 4,22); algunos profetas, como Oseas y Jerem\u00ed\u00adas, prefieren decir que Israel es la novia o la esposa amada de Yav\u00e9 (cf Os 2). Y cuando, por el contrario, el pueblo pierde su norte, las razones vuelven de nuevo a referirse a las relaciones con Yav\u00e9: Israel ha dejado de ser el hijo amado o la esposa fiel (cf Jer 3,20), para convertirse en una prostituta o en un hijo desaprensivo. Toda la historia que Israel se cuenta a s\u00ed\u00ad mismo y transmite a sus generaciones futuras tiene un marcado sello relacional con Dios. Y las dos expresiones literarias principales que utiliza son la narraci\u00f3n y la poes\u00ed\u00ada. La normativa est\u00e1 incluida en contextos narrativos.<\/p>\n<p>1. OR\u00ed\u008dGENES, FUNDAMENTOS Y FORMACI\u00ed\u201cN DEL PUEBLO. Israel, cuando se mira a s\u00ed\u00ad mismo y se pregunta por sus or\u00ed\u00adgenes, se encuentra con Dios hecho Palabra que llama a la vida (cf DGC). En estos comienzos se encuentran ya unidos para siempre la Palabra y la acci\u00f3n (DGC 139). Israel se definir\u00e1 a s\u00ed\u00ad mismo en la palabra y la acci\u00f3n y en sus relaciones mutuas: su palabra, sobre todo la palabra de di\u00e1logo y respuesta a la palabra de Dios, y sus acciones, en conformidad o disconformidad con la voluntad de Dios, marcar\u00e1n su historia. Esta importancia que da Israel a la fuerza de la Palabra explica que se organice, como pueblo, en torno a ella.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n est\u00e1 narrada en dos relatos unidos entre s\u00ed\u00ad por algunas claves de interpretaci\u00f3n, como por ejemplo los procesos progresivos de perfeccionamiento en cada realidad creada, a medida que avanza la vida, y los procesos de diferenciaci\u00f3n, mayores cuanto m\u00e1s avanza. As\u00ed\u00ad, el ser humano en el relato primero (el P, G\u00e9n 1,27-28) se encuentra como el culmen de la creaci\u00f3n, con respecto al resto de la vida. Pero este ser humano es, a la vez, el ser m\u00e1s diferenciado y perfecto de todos. Visto en relaci\u00f3n con el segundo relato (el J, 2,4b-3,23), sin embargo, este ser humano es tan solo un esbozo general que se va diferenciando y perfeccionando en la medida en que va transcurriendo la narraci\u00f3n de los procesos a trav\u00e9s de los cuales se va haciendo humano: el acto de nombrar y diferenciar (cf G\u00e9n 2,19), el reconocimiento de la igualdad y diferencia ante otro ser humano (cf G\u00e9n 2,23), la adquisici\u00f3n del conocimiento, la palabra, la libertad, la decisi\u00f3n (cf G\u00e9n 3,1-8), la desobediencia y sus consecuencias (cf G\u00e9n 3,8-24)&#8230; Cuando se va leyendo este doble relato con estas claves, se percibe la creaci\u00f3n y la llamada a la vida por parte de Dios como un proceso paciente y amoroso de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de los exegetas y de los te\u00f3logos suelen interpretar el segundo relato, G\u00e9n 2,4b-3,24, como una historia de trasfondo m\u00ed\u00adtico seg\u00fan el esquema de ca\u00ed\u00adda, culpa y castigo. En la historia, en este caso, estar\u00ed\u00ada narrado el origen del mal, de acuerdo con Rom 5,12-21: los humanos son responsables de la desobediencia, interpretada como pecado, es decir, como culpa moral ante Dios; y Dios, a su vez, castiga el pecado marcando, de este modo, tanto la condici\u00f3n humana como su historia posterior.<\/p>\n<p>Sin embargo, en virtud de su misma forma narrativa, abierta y de talante m\u00ed\u00adtico, otros exegetas y te\u00f3logos creen ver en los dos relatos de la creaci\u00f3n el proceso de maduraci\u00f3n de los humanos bajo la palabra y la mirada de Dios. Aqu\u00ed\u00ad no se podr\u00ed\u00ada hablar todav\u00ed\u00ada de historia. En estas narraciones, seg\u00fan tal interpretaci\u00f3n, se muestran los humanos en sus estadios m\u00e1s inmaduros y van creciendo en la medida en que Dios les brinda un \u00e1mbito de libertad, es decir, una posibilidad de escoger y decidir. Para tomar la decisi\u00f3n de comer del \u00e1rbol del conocer bien y mal, se requiere esa curiosidad que impulsa al descubrimiento y al conocimiento y este, en efecto, sobreviene cuando se toma conciencia y se abren los ojos. En este caso, la desobediencia no estar\u00ed\u00ada marcada tanto por una culpa moral cuanto por la misma din\u00e1mica de la maduraci\u00f3n de los humanos a la libertad.<\/p>\n<p>Los or\u00ed\u00adgenes del mal, as\u00ed\u00ad, no estar\u00ed\u00adan tan vinculados a esta desobediencia de un estado anterior a la historia humana cuanto al relato de la violenta historia de Ca\u00ed\u00adn y Abel, que tiene lugar fuera ya del para\u00ed\u00adso, y, por lo tanto, dentro de la historia. Este primer acto de violencia humana entre iguales tiene su continuidad en otras historias violentas que culminan, en una primera gran etapa, en el relato del diluvio, esa segunda oportunidad recreadora que Dios da a la humanidad. En este caso, la acusaci\u00f3n de pecado es expl\u00ed\u00adcita (cf G\u00e9n 6,11-13). La tierra estaba llena de violencia (algunas traducciones hablan de maldad o perversidad) y se hace preciso un nuevo acto creador. De este modo, por un lado se ofrece una imagen de Dios que conf\u00ed\u00ada, aunque castigue, y que da segundas oportunidades a sus criaturas. Por otro, se indican los extremos a que puede conducir la violencia humana, como ra\u00ed\u00adz del mal que afecta a todo el ecosistema en el que los humanos se desenvuelven. Es indudable la importancia pedag\u00f3gica que siguen teniendo hoy tales relatos, dado el lugar que la violencia parece ocupar en nuestro mundo y en nuestra \u00e9poca. Las cotas destructivas del mal trato que los humanos se dan entre s\u00ed\u00ad y que dan al ecosistema aparecen en el centro de la educaci\u00f3n divina del camino humano hacia la responsabilidad moral de s\u00ed\u00ad mismo, de los dem\u00e1s y del resto de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas historias de or\u00ed\u00adgenes y fundamentos, se incluyen los or\u00ed\u00adgenes remotos del pueblo en tres grandes niveles: el de las historias familiares de Abrah\u00e1n y Sara, y el resto de patriarcas y matriarcas que se cuenta en la segunda parte del libro del G\u00e9nesis (G\u00e9n 12-36) y la historia de Jos\u00e9 (G\u00e9n 37-50); el de la historia del \u00e9xodo de Egipto y su estancia en el desierto, donde tiene lugar la alianza de Dios con Israel y donde se establecen las leyes fundamentales para la convivencia y regulaci\u00f3n del pueblo, que se encuentra en los libros del Exodo, N\u00fameros, Lev\u00ed\u00adtico y Deuteronomio, y, por fin, el tercer nivel, el de la llamada conquista de la tierra prometida, Cana\u00e1n, que se narra en los libros de Josu\u00e9 y de los Jueces.<\/p>\n<p>La primera palabra de confianza, alianza y amistad con el pueblo, tiene lugar mediante las personas y la familia de Abrah\u00e1n y Sara. Y, a partir de ellas, en las de sus generaciones futuras, que constituir\u00e1n las bases del \u00e1rbol geneal\u00f3gico de Israel: Agar, la esclava, con su hijo Ismael; Isaac y Rebeca; Jacob y sus mujeres Raquel y L\u00ed\u00ada, con sus respectivas esclavas, Bilh\u00e1 y Zilp\u00e1, que dieron origen a los 12 hijos y a Dina, la hija, de quienes saldr\u00ed\u00adan las 12 tribus de Israel. En estas historias, de un profundo y complejo talante humano, se manifiesta la cercan\u00ed\u00ada y la fidelidad de Yav\u00e9, dispuesto a llevar adelante su promesa de bendici\u00f3n a todas las naciones, aunque le fallen sus amigos y amigas; se manifiesta, asimismo, el profundo respeto de Dios ante la libertad humana, pero tambi\u00e9n su absoluta libertad para intervenir en la vida de los personajes, siempre, eso s\u00ed\u00ad, sin violentar aquellos dones que \u00e9l mismo dio a sus criaturas.<\/p>\n<p>En el Exodo, la Biblia cuenta otro de los inicios del pueblo, menos ancestrales en este caso, pero de una importancia b\u00e1sica y \u00fanica. Ya no se trata de los antepasados, sino de quienes fundaron el pueblo. Israel comienza a ser un pueblo gracias a la desobediencia civil de unas mujeres, matronas egipcias, que no dejan morir a los ni\u00f1os israelitas a pesar de la orden del fara\u00f3n de asesinarlos (cf Ex 1,1-22). Y, en seguida, gracias a otras tres mujeres, que salvan la vida de Mois\u00e9s, el libertador, y que le cuidan y educan (su madre biol\u00f3gica, su hermana y la princesa de Egipto, madre adoptiva), el personaje puede convertirse en l\u00ed\u00adder y elegido de Dios (cf Ex 2,1-10). Mois\u00e9s, cuando ya ha madurado y ha pasado por todo un proceso purificador de su vocaci\u00f3n (cf Ex 2,11-15); cuando llega a tener los mismos ojos de Dios para ver la realidad de su pueblo (cf Ex 3,1-10) como la ve Dios mismo, saca a Israel de Egipto, como le ha ordenado Yav\u00e9, le hace pasar el Mar Rojo y lo conduce por el desierto a lo largo de 40 duros a\u00f1os, a pesar de sus m\u00faltiples resistencias. El pueblo, en toda esta etapa, va aprendiendo lentamente qui\u00e9n es: qui\u00e9n le ha dado la vida, qui\u00e9n le ha ofrecido la libertad, el apoyo, la seguridad; qui\u00e9n le ha guiado, qu\u00e9 significa ser un pueblo libre y c\u00f3mo se llega a vivir todos estos dones. Israel aprende la verdadera libertad de pasar de la servidumbre del pueblo, al servicio de Dios, en medio de protestas, nostalgias, resistencias y pataletas infantiles con el agua y la comida. Y Dios, aunque se impacienta de vez en cuando, no se desespera. Sigue a su lado mediante su presencia en los personajes mediadores y mediante sus descensos a la tienda del encuentro. Pero el mismo Dios va pidiendo, cada vez m\u00e1s, una responsabilidad moral a las acciones, y consecuencias de las acciones, de todo el pueblo y tambi\u00e9n de sus l\u00ed\u00adderes (Mois\u00e9s, Aar\u00f3n y Miriam).<\/p>\n<p>En los libros que siguen al Pentateuco, Josu\u00e9 y Jueces se nana la continuaci\u00f3n de esta historia de comienzos. \u00bfC\u00f3mo llega Israel a Cana\u00e1n? \u00bfC\u00f3mo consiguen establecerse las tribus? Aunque los historiadores, apoyados en las evidencias arqueol\u00f3gicas y en los documentos extrab\u00ed\u00adblicos y de la historia universal, intentan reconstruir la historia de los comienzos de Israel en Palestina, no existe unanimidad en tal reconstrucci\u00f3n. Lo m\u00e1s probable es que se trate de una ocupaci\u00f3n parcial, que tuvo lugar nada m\u00e1s en las mesetas centrales de Palestina, donde se refugi\u00f3 el grupo que vino con Mois\u00e9s del desierto y con cuya llegada se produjo una revuelta de los campesinos y pastores que habitaban tales mesetas. Lo cierto es que los relatos nos hablan de una larga y dif\u00ed\u00adcil convivencia entre diferentes etnias, marcada por m\u00faltiples conflictos pol\u00ed\u00adticos y religiosos.<\/p>\n<p>En resumen, los libros del Pentateuco y los de Josu\u00e9 y Jueces, narran la vocaci\u00f3n de Israel y sus primeros pasos en la historia. Grandes temas de estas narraciones son la imagen de Dios creador y libertador; la instituci\u00f3n de la pascua, el significado del paso del Mar Rojo, la alianza y el nombre de Dios, el don de la ley en un contexto hist\u00f3rico, la idolatr\u00ed\u00ada como respuesta negativa del pueblo, el credo hist\u00f3rico, la tierra que simboliza la identidad, el pan y la libertad.<\/p>\n<p>2. ASENTAMIENTO DEL PUEBLO Y NACIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES POL\u00ed\u008dTICAS Y RELIGIOSAS. LOS libros de Samuel y Reyes y, en una versi\u00f3n posterior, los libros de las Cr\u00f3nicas, narran el nacimiento, auge y decadencia de una de las instituciones pol\u00ed\u00adticas m\u00e1s ambiguas de Israel: la monarqu\u00ed\u00ada. A la par, tiene lugar el establecimiento de otra gran instituci\u00f3n: la profec\u00ed\u00ada. La profec\u00ed\u00ada es una instituci\u00f3n religiosa ligada a la monarqu\u00ed\u00ada y, en muchas ocasiones, a contrapelo de ella y de otras instituciones pol\u00ed\u00adticas. Es, a la par, la instancia cr\u00ed\u00adtica que Dios suscita en Israel a fin de que este no olvide ni sus or\u00ed\u00adgenes ni su misi\u00f3n. Los profetas recuerdan al pueblo tanto su condici\u00f3n de relaci\u00f3n libre y fiel con Yav\u00e9 como las consecuencias sociales e hist\u00f3ricas que de esta conciencia se derivan: la justicia social, el derecho humano a la libertad y la parcialidad y la predilecci\u00f3n de Dios por los pobres y desamparados. Los reyes y l\u00ed\u00adderes pol\u00ed\u00adticos representan al pueblo. Son elegidos por Dios para proteger la identidad de Israel, animar su vida social, pol\u00ed\u00adtica y religiosa y para tener especial cuidado de los m\u00e1s desgraciados. Sin embargo, el abuso del poder, la ambici\u00f3n del dinero y el deseo eg\u00f3latra de prestigio por parte de estos l\u00ed\u00adderes, acarrean nuevas opresiones e injusticias y amenazan la identidad religiosa de Israel, que acaba por volverse a los \u00ed\u00addolos y olvidarse de Yav\u00e9. Los profetas son la voz doliente de Dios por su pueblo, la cr\u00ed\u00adtica dura a su conducta y la insistente llamada a la conversi\u00f3n. Porque siempre hay, para Yav\u00e9, una segunda oportunidad.<\/p>\n<p>El pueblo, obcecado en su pecado, acaba cayendo en las manos de otros pueblos que lo deportan, lo someten y pretenden arrebatarle su identidad. La decadencia del sistema pol\u00ed\u00adtico y su correlato social y religioso, injusto y excluyente, acaba siendo una trampa mortal para Israel. El lector cristiano advierte, en las diferentes historias y reconstrucciones interpretativas de los hechos, de qu\u00e9 forma se anudan entr\u00e9 s\u00ed\u00ad lo privado y lo p\u00fablico y c\u00f3mo unos niveles tienen consecuencias en el otro. Aprender\u00e1 de la historia de David de qu\u00e9 forma se encadenan el abuso del poder, el sexo y la violencia asesina (cf 2Sam 11) y advertir\u00e1 c\u00f3mo, en la actualidad, estos nudos siguen vigentes. O c\u00f3mo, seg\u00fan las profec\u00ed\u00adas de Am\u00f3s, Oseas y otros, la existencia de pobres es consecuencia del injusto reparto de los bienes y de pactos pol\u00ed\u00adticos cuyo objetivo es el aumento del poder y la riqueza de personas e instituciones determinadas. Del mismo modo que ver\u00e1 en el libro de Rut de qu\u00e9 forma la misericordia de una mujer, extranjera y que no pertenece oficialmente a la fe israelita, es signo de la misericordia de Dios, que restablece la justicia y prolonga la vida de los pueblos. O c\u00f3mo el compromiso de personajes individuales, como la reina Ester y Mardoqueo, pueden evitar un genocidio.<\/p>\n<p>En resumen, a trav\u00e9s de la lectura de los libros hist\u00f3ricos y prof\u00e9ticos (1 y 2Sam; 1 y 2Re; Cr\u00f3n, Esd, Neh, Rut, Tob, Jdt, Est, 1 y 2Mac; Is, Jer, Ez, Dan, y profetas menores) el creyente accede, entre otras cosas, a una imagen de Dios de m\u00faltiples rasgos, interpretaci\u00f3n proyectiva, en muchos casos, de las situaciones por las que pasan los individuos y los pueblos; una imagen de Dios col\u00e9rica, exigente y justiciera, en muchas ocasiones, pero tambi\u00e9n un Dios entendido y experimentado como dialogante, paciente, de entra\u00f1as de misericordia y de perd\u00f3n. El lector creyente accede mediante la lectura de estos libros a la ambig\u00fcedad de la historia y del ser humano, a sus contradicciones, a sus intentos de conversi\u00f3n y al dolor que experimenta ante las consecuencias de sus pecados.<\/p>\n<p>3. LA DIMENSI\u00ed\u201cN POETICA Y SAPIENCIAI, DE ISRAEL. El Antiguo Testamento es un buen ejemplo de la unidad entre poes\u00ed\u00ada y narraci\u00f3n y entre estas formas literarias de expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n y el realismo y la fantas\u00ed\u00ada. La prosa narrativa de las historias del Antiguo Testamento incluyen elementos de fantas\u00ed\u00ada y de poes\u00ed\u00ada. A menudo, poemas como los de algunos salmos se convierten en narraciones en verso de las historias de siempre. El pueblo, as\u00ed\u00ad, une la vida y la fe de m\u00faltiples maneras. Ora narrando lit\u00fargicamente, una y otra vez, los grandes acontecimientos de la salvaci\u00f3n (cf Sal 105-107; 114). Escucha la cr\u00ed\u00adtica de los profetas, pero tambi\u00e9n sus anuncios cargados de esperanzas y de sue\u00f1os, como los del segundo Isa\u00ed\u00adas, en po\u00e9ticos or\u00e1culos. Expresa la crisis de fe que acarrea la perplejidad del mal en el mundo y en uno mismo, el sentimiento de injusticia de ver c\u00f3mo medran los que consideramos malos y lo mal que les va a los que consideramos justos, mediante la historia versificada de un individuo llamado Job. El lector creyente puede seguir haciendo suyas las terribles preguntas de Job a Dios, sus desgarradas protestas y sus quejas, de rabiosa actualidad. Descubrir\u00e1, as\u00ed\u00ad, como tambi\u00e9n en muchos de los refranes populares del libro de los Proverbios, o del Sir\u00e1cida, la tensi\u00f3n de la fe, las preguntas que la vida hace a esta y la dif\u00ed\u00adcil respuesta posible, a pesar de Jes\u00fas y de su pascua. Aprender\u00e1 el car\u00e1cter de misterio inaprensible de Dios y la dificultad para manipularlo, junto con la tentaci\u00f3n continua de enga\u00f1arse con su imagen, de reducir la complejidad de la vida a simplistas preguntas-respuestas que dan seguridad, pero que no responden a la historia de la salvaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>En los libros po\u00e9ticos el lector creyente podr\u00e1 respirar la frescura del mejor erotismo po\u00e9tico al reconstruir los di\u00e1logos amorosos entre la amada y el amado del Cantar de los cantares, integrando, de nuevo, la experiencia humana del amor apasionado con la experiencia religiosa del amor de Dios por su pueblo y por cada uno de sus individuos. Porque, antes como ahora, sabemos que hay experiencias desbordantes que prefieren la evocaci\u00f3n y el lenguaje abierto, creativo y poco sujeto a las normas, de la poes\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En resumen, podemos decir que nada de lo que sea humano, tanto desde el punto de vista individual como desde el punto de vista social y colectivo, escapa a la historia de Israel, que, como pueblo creyente, la cuenta y la transmite como historia sagrada, como historia religiosa. El Dios que se revela en los libros del Antiguo Testamento no tiene un rostro \u00fanico, ni es homog\u00e9neo, r\u00ed\u00adgido, estereotipado y un\u00ed\u00advoco. Es un Dios de rostro m\u00faltiple, revelado en las diferentes \u00e9pocas, pedag\u00f3gicamente adaptado a cada momento del pueblo y de su capacidad de comprensi\u00f3n. Un Dios de una variada y rica expresividad, que cada creyente debe reconstruir a partir de diversos fragmentos, pero desde la perspectiva que ofrece Jes\u00fas en los evangelios. Y el ser humano que revelan las m\u00faltiples p\u00e1ginas del Antiguo Testamento se muestra, asimismo, en su enorme diversidad, en su m\u00faltiple rostro y sus diversos contextos. Si el rostro de Dios, a partir de sus grandes atributos y de sus m\u00faltiples fragmentos, se revela cercano y misterioso, \u00ed\u00adntimo e inaprensible, el rostro humano que se deja mirar y llamar por Dios, se revela en la hondura de su misterio. Por eso acercarse a ambos sigue siendo una forma de encuentro con uno mismo.<\/p>\n<p>III. Catequesis sobre Antiguo Testamento: teolog\u00ed\u00ada narrativa<br \/>\nAunque el corpus legal y los libros po\u00e9ticos del Antiguo Testamento tienen enorme importancia, me ha parecido m\u00e1s pedag\u00f3gico centrarme en las narraciones, es decir, en las posibilidades catequ\u00e9ticas que encierra la teolog\u00ed\u00ada narrativa veterotestamentaria.<\/p>\n<p>1. PRESUPUESTOS PARA UNA CATEQUESIS SOBRE ANTIGUO TESTAMENTO. a) Lo primero que cualquier catequista y catequizando debe tener presente es la importancia del Antiguo Testamento para el Nuevo Testamento. Los evangelios no pueden entenderse bien ni se puede captar mucho de su mensaje sin tener una buena informaci\u00f3n y formaci\u00f3n sobre el Antiguo Testamento. En efecto, hay esquemas literarios, trasfondos de mentalidad, costumbres, escenas, personajes, citas&#8230; que s\u00f3lo son comprensibles en su contexto cuando se sabe de d\u00f3nde vienen, a qu\u00e9 se refieren y de qu\u00e9 forma se adecuan o contrastan con lo que prescrib\u00ed\u00ada el Antiguo Testamento. Para entender el sentido y el mensaje del midr\u00e1s de la infancia de Jes\u00fas en Mateo es preciso conocer el Exodo, el libro de Josu\u00e9 y la interpretaci\u00f3n del destierro como un nuevo \u00e9xodo invertido que realiza el pueblo. No es igual, por otro lado, explicar este trasfondo que, una vez conocido, evocarlo en una lectura atenta de estos cap\u00ed\u00adtulos de Mateo. Estos textos, en efecto, presuponen este conocimiento y pretenden evocarlo a fin de que quien los lea o escuche perciba semejanzas y diferencias y, en ellas, el sentido de lo que se narra.<\/p>\n<p>b) El segundo supuesto catequ\u00e9tico para el Antiguo Testamento es, l\u00f3gicamente, el de la conciencia de la distancia en tiempo, \u00e9poca, lengua, espacio y cultura entre el Antiguo Testamento y quien entra en contacto con \u00e9l. Este supuesto debe ser consciente. Es decir, si no hay conciencia de estas distancias ser\u00e1 preciso crearla. Con ello se evitar\u00ed\u00adan problemas que, con frecuencia, son dif\u00ed\u00adciles de abordar, como el literalismo, el fundamentalismo y el empirismo hist\u00f3rico, que es el responsable de entender los textos como meras ventanas desde las que cada cual se asoma al mundo antiguo, sin tener en cuenta que los textos tienen toda una historia en la que se ha seleccionado un determinado material y se ha desechado otro; que esta selecci\u00f3n se ha llevado a cabo seg\u00fan los prop\u00f3sitos a los que se destinan cada uno de los libros y que pueden ser prop\u00f3sitos de propaganda nacionalista o, por el contrario, de apertura universal; prop\u00f3sitos lit\u00fargicos o de identificaci\u00f3n religiosa con la fe yavista.<\/p>\n<p>Cada contexto y cada situaci\u00f3n requerir\u00e1 unos determinados recursos. En unas ocasiones bastar\u00e1 con evocar la historia del propio pueblo ind\u00ed\u00adgena que se acerca a las Escrituras, como es f\u00e1cil que ocurra en pueblos de Am\u00e9rica latina, por ejemplo. En otras podr\u00e1 recurrirse a ciertos materiales ya creados a prop\u00f3sito, unas veces, o como expresiones art\u00ed\u00adsticas, en otras; por ejemplo, puede ser \u00fatil tener a mano algunas pel\u00ed\u00adculas y novelas que han intentado con \u00e9xito reconstruir los entornos de \u00e9pocas y personajes b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>c) El tercer supuesto es el respeto que requiere la forma en que se transmite el mensaje. Por ejemplo, un poema, antes de ser explicado, debe ser adecuadamente le\u00ed\u00addo o escuchado a fin de que produzca el impacto que pretende en el oyente o lector. Si se comienza una catequesis con la lectura de un poema del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada o de un poema del segundo Isa\u00ed\u00adas con la explicaci\u00f3n directa, se mata el mensaje que conlleva la forma expl\u00ed\u00adcita, que es eso que llamamos poes\u00ed\u00ada y poema. Es preciso insistir en ello porque nuestras catequesis b\u00ed\u00adblicas se han caracterizado hasta ahora, y todav\u00ed\u00ada se siguen caracterizando, por un altanero desprecio y una tremenda falta de respeto hacia la forma del mensaje de salvaci\u00f3n de las Escrituras, como si se pudiera separar el mensaje de la forma en que este se brinda. Catequistas y catequizandos deben aprender a percibir el mensaje en sus formas concretas, como aprendizaje existencial para percibir la revelaci\u00f3n continuada del Se\u00f1or en los diversos modos en que hoy se brinda. Es, por tanto, un supuesto necesario para la actitud de discernimiento.<\/p>\n<p>d) El cuarto supuesto se refiere a ciertos elementos que tienen que ver expresamente con la sensibilidad de nuestro tiempo. Me refiero a los contextos culturales raciales, clasistas y sexistas que se reflejan en las Escrituras. Y por ello, este supuesto se relaciona con la percepci\u00f3n de ciertas im\u00e1genes de Dios y de las normas \u00e9ticas. Si se ha tenido en cuenta el segundo supuesto, entonces este ser\u00e1 m\u00e1s sencillo de crear o de abordar, porque, evidentemente, est\u00e1n relacionados.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, por ejemplo, no se pueden abordar las historias de Jacob y de sus mujeres, L\u00ed\u00ada y Raquel, sin tener en cuenta, entre otras muchas cosas, la condici\u00f3n de la esclavitud en aquellos tiempos, la mentalidad sobre las posesiones y los rasgos del trato que se daba a esclavas y esclavos. Pero, adem\u00e1s, dado el papel que juegan en estas historias Zilp\u00e1 y Bilh\u00e1, esclavas de L\u00ed\u00ada y Raquel, como madres de algunos hijos de Jacob, pero pertenecientes a sus se\u00f1oras, debe tenerse en cuenta no s\u00f3lo esta condici\u00f3n de esclavitud, sino el sesgo sexista y clasista que impregnaba la relaci\u00f3n de estas mujeres con Jacob, pero tambi\u00e9n con las se\u00f1oras o esposas legales, y las consecuencias relacionales que todo ello ten\u00ed\u00ada en la convivencia y trato entre los hijos e hijas 1.<\/p>\n<p>Esto evitar\u00ed\u00ada que la catequesis y la transmisi\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos reforzara el clasismo, el nacionalismo a ultranza y el sexismo en una sociedad que, como la nuestra, aunque sea en el nivel de las aspiraciones, pretende la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s igualitaria, acorde con el mensaje de Jes\u00fas y del conjunto del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>e) El \u00faltimo supuesto que puede pedirse a la catequesis sobre el Antiguo Testamento tiene que ver con dos tentaciones siempre presentes cuando se lee la Biblia. La primera se refiere a la pregunta por la verdad de lo narrado en el Antiguo Testamento y que, generalmente, encubre la pregunta sobre aquella forma de verdad que prevalece en la mentalidad occidental, la verdad hist\u00f3rica, entendida como evidencia documental verificada y contrastada cient\u00ed\u00adficamente. La segunda tiene que ver con la inmediatez de la aplicaci\u00f3n. Suele formularse, m\u00e1s o menos, con una pregunta as\u00ed\u00ad: \u00bfy esto qu\u00e9 me dice a m\u00ed\u00ad hoy? O, m\u00e1s en concreto, \u00bfme vale esto para la vida? Si el trasfondo de la primera cuesti\u00f3n es un reduccionismo acerca de la condici\u00f3n de la verdad de un mensaje y las condiciones en las que solemos aceptarla, el trasfondo de la segunda se refiere a un cierto utilitarismo inmediato en el plano de la fe. Si esto no me vale para este momento, en mis circunstancias y de forma concreta, entonces es que no vale. Es decir, si no es \u00fatil para m\u00ed\u00ad aqu\u00ed\u00ad y ahora, entonces no me sirve. Es preciso salir al paso de cada una de estas tentaciones, creando unos supuestos lo suficientemente asentados como para que interfieran lo menos posible en las catequesis. Son cuestiones que suelen llevarse mucho tiempo y muchas energ\u00ed\u00adas en las sesiones, clases, cursillos y, al final, no suelen dar mucho fruto.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n del concepto empirista y period\u00ed\u00adstico de la verdad es t\u00ed\u00adpica de nuestro tiempo. Pero, adem\u00e1s, es irracional. Pretende que los hechos pueden separarse de su significado o que este siempre se ajusta a una pretendida objetividad. En realidad, en esta cuesti\u00f3n laten problemas que tienen que ver con los conceptos teol\u00f3gicos de inspiraci\u00f3n y revelaci\u00f3n. Si en ellos no se introduce cuanto antes la categor\u00ed\u00ada de encarnaci\u00f3n y no se advierte la importancia que adquieren las mediaciones hist\u00f3ricas, culturales y subjetivas (de sujeto o de los sujetos), el catequista, el educador, estar\u00e1 fomentando una concepci\u00f3n del mensaje cristiano desligado de la historia, o una imagen de Dios que se manifiesta sin contar con la naturaleza (milagrismo), el ser humano y la historia, e incluso contra ellas, por m\u00e1s criaturas que sean. Transmitir\u00e1 la imagen de un Dios b\u00ed\u00adblico caprichoso y poderoso, al que gusta dejar bien claro qui\u00e9n es el que detenta el poder y que se muestra celoso de los humanos que pueden robarle prestigio y protagonismo. Este Dios, no lo olvidemos, ser\u00e1 muy dif\u00ed\u00adcil de conciliar con el Dios de Jes\u00fas que presentan los evangelios.<\/p>\n<p>La otra tentaci\u00f3n, utilitarismo inmediato religioso, es tambi\u00e9n dif\u00ed\u00adcil de frenar. Ciertamente, la Biblia es un libro en el que el ser humano de todos los tiempos sigue reconoci\u00e9ndose. Pero para que los humanos nos reconozcamos y hagamos nuestros los textos y su mensaje, sin anacronismos de graves consecuencias, es preciso contar con esas distancias a las que hice referencia al tratar el supuesto segundo: la necesidad de tomar conciencia de la distancia entre el Antiguo Testamento y hoy, en todos los sentidos. Lo que transforma la vida es un cambio de mentalidad y este no se realiza de la noche a la ma\u00f1ana ni por reiterados intentos de aplicaciones literales del supuesto mensaje inmediato de los textos. Captar el mensaje del Antiguo Testamento es ir captando la mentalidad del pueblo, la forma en que Dios act\u00faa y los personajes y grupos interpretan que Dios act\u00faa en sus vidas. Esto hace que, lentamente, aprendamos a mirar la vida y la realidad, a nosotros mismos y a Dios, de una manera nueva, y que nos acerquemos al evangelio con una preparaci\u00f3n interior que nos capacite para escuchar, como dirigida a nosotros, la palabra de Dios en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. VARIABLES DIFERENCIALES EN LA CATEQUESIS B\u00ed\u008dBLICA DEL ANTIGUO TESTAMENTO a) En la perspectiva del g\u00e9nero hay que contemplar algunas peculiaridades por las que debe tenerse en cuenta si se trata de ni\u00f1as, adolescentes, j\u00f3venes y adultas, o si se trata de ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes y adultos. La variable del g\u00e9nero traspasa la de la edad.<\/p>\n<p>La primera cuesti\u00f3n que no debe obviarse es que la transmisi\u00f3n del Antiguo Testamento, ya sea como historia sagrada, ya sea como lectura lit\u00fargica continua en las eucarist\u00ed\u00adas diarias o festivas, o incluso en los estudios sistem\u00e1ticos de teolog\u00ed\u00ada, comporta un sesgo sexista, incluso cuando se dice que no se hacen diferencias. Muchos miles de mujeres testimonian y denuncian este sesgo. En primer t\u00e9rmino, no debe olvidarse que el Antiguo Testamento es un conjunto de libros de mentalidad patriarcal 2. En segundo t\u00e9rmino, la catequesis no puede ignorar a las m\u00faltiples mujeres que hay en todos los libros de la Escritura. En tercer lugar, hay que explicar el sesgo sexista cultural e hist\u00f3rico de ciertos textos; tal vez de la mayor\u00ed\u00ada. Y esto debe ser expl\u00ed\u00adcito. Y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el punto de partida que gu\u00ed\u00ade tanto las explicaciones sesgadas, como la inadecuaci\u00f3n de modelos, costumbres, etc. debe ser el de los evangelios, con expresa referencia a la conducta de Jes\u00fas para con cada uno de los g\u00e9neros.<\/p>\n<p>Cuando los textos tengan varias alternativas v\u00e1lidas de interpretaci\u00f3n, ser\u00ed\u00ada \u00e9ticamente deseable que se eligieran aquellas que fueran menos lesivas para la dignidad del 52% de la humanidad, las mujeres, que, adem\u00e1s, constituyen hoy la parte m\u00e1s victimizada por la pobreza (feminizaci\u00f3n de la pobreza) y la violencia. Por ejemplo, habr\u00ed\u00ada que tenerlo en cuenta al narrar y explicar los textos de la creaci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p>b) En la perspectiva de las edades. 1) Para los ni\u00f1os, teniendo en cuenta los diferentes momentos evolutivos de la religiosidad, es fundamental privilegiar la modalidad narrativa de la catequesis b\u00ed\u00adblica. Por una parte, se respeta la forma del mensaje y, por otra, se respeta y aprovecha la capacidad imaginativa y fabuladora de los ni\u00f1os. No olvidemos que nuestra cultura es, en gran medida, narrativa. Esto significa que el catequista debe vigilar su tendencia a ofrecer explicaciones racionalistas, proyecci\u00f3n de sus preocupaciones e intereses, m\u00e1s que adecuaci\u00f3n a la mente infantil y a los estadios psicoevolutivos de su religiosidad.<\/p>\n<p>Es importante no separar la imagen de Dios de las historias en las que interviene. Habr\u00e1 que prestar atenci\u00f3n a no hablar de Dios como de un elemento que hay que explicar aparte.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y las ni\u00f1as tienen enorme facilidad para deducir c\u00f3mo es Dios a partir de las historias en las que aparece e interviene.<\/p>\n<p>Es preciso, tambi\u00e9n, evitar las moralejas. Las historias ya son morales, y la moraleja que no es pedida por ni\u00f1os indica que el catequista no conf\u00ed\u00ada en la moralidad de la historia que ha contado o que ha explicado o le\u00ed\u00addo para ellos. En otras ocasiones manifiesta dudas y problemas de educadores, catequistas y orientadores, acerca de la moralidad de ciertas historias. Para ilustrar lo que quiero decir, me remito a las actitudes confiadas que solemos tener ante narraciones de dudosa moralidad como los cuentos cl\u00e1sicos infantiles. En la mayor\u00ed\u00ada de ellos abunda la violencia, se divide a los humanos de forma maniquea en buenos y malos, se realizan acciones que no son generosas, se da cabida a venganzas, castigos dur\u00ed\u00adsimos, ausencia de piedad&#8230; Y, a pesar de todo, la mayor\u00ed\u00ada de los adultos no se hace problema sobre tan dudosa moralidad&#8230; En cambio, sienten terribles reticencias y no conf\u00ed\u00adan en los ni\u00f1os al transmitirles ciertas historias b\u00ed\u00adblicas que, como esas otras, suelen contener muchas ambig\u00fcedades y que, como esas otras, pueden cumplir un objetivo religioso y de discernimiento moral, seg\u00fan la mentalidad de cada edad y las necesidades psicol\u00f3gicas y evolutivas de cada momento.<\/p>\n<p>No es necesario evitar o eliminar el mal, el sufrimiento o las tragedias en las historias del Antiguo Testamento. No olvidemos, de nuevo, que los cuentos infantiles integran los elementos perversos y tr\u00e1gicos de la vida. A este respecto es importante, siempre que sea posible, acabar las historias con finales felices. De este modo, sin ocultarles la realidad, las historias del Antiguo Testamento contribuyen a crear un esquema psicol\u00f3gico de referencia positivo, confiado y cat\u00e1rtico. Se prepara, as\u00ed\u00ad, el marco pascual de la fe y la confianza b\u00e1sica de que el bien y la luz vencen al mal y a la tiniebla. Son interesantes, a este respecto, las historias del Exodo.<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n de historias b\u00ed\u00adblicas veterotestamentarias a ni\u00f1os es importante evitar crear esquemas sexistas, racistas y clasistas. Estas historias tienen garra suficiente como para crear estereotipos de los que luego es dif\u00ed\u00adcil deshacerse; o para reforzarlos, cuando ya existen (que suele ser lo com\u00fan). Cuando ocurre algo as\u00ed\u00ad, se a\u00f1ade un serio inconveniente en relaci\u00f3n con los evangelios y pueden ocurrir varias cosas: que se empleen los mismos esquemas sexistas, racistas y clasistas al leer las historias evang\u00e9licas, incapacit\u00e1ndose as\u00ed\u00ad para apreciar las rupturas innovadoras de Jes\u00fas y del reinado de Dios; que se haga un corte maniqueo, considerando el Antiguo Testamento como un estadio negativo en su conjunto, olvidando la filiaci\u00f3n religiosa jud\u00ed\u00ada del mismo Jes\u00fas y obstaculizando, de paso, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico con la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada; que los esquemas creados o reforzados dificulten la din\u00e1mica pedag\u00f3gica de la revelaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas, ya que no podr\u00ed\u00ada percibirse la contemporaneidad de la continuidad y la ruptura innovadora.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es preciso se\u00f1alar que, sobre todo entre los 4 y los 8 a\u00f1os, no es necesario contar muchas historias b\u00ed\u00adblicas a ni\u00f1os, sino contar muchas veces las mismas historias, animarles a que las repitan y las narren entre s\u00ed\u00ad y a otra gente, a que las interpreten, reproduzcan y representen de diferentes maneras. Esta repetici\u00f3n es la que forma en ellos esquemas psicol\u00f3gicos, sociales y religiosos de referencia. Esto advierte ya de la importancia que tiene saber seleccionarlas.<\/p>\n<p>2) En relaci\u00f3n con los adolescentes, contando con la dilataci\u00f3n de este per\u00ed\u00adodo en nuestras sociedades occidentales, ser\u00ed\u00ada bueno tener en cuenta algunas cosas como las siguientes. No desestimar en ning\u00fan momento la importancia de la dimensi\u00f3n narrativa de la fe, a partir de las historias del Antiguo Testamento, aunque es indudable que las mismas preguntas de chicas y chicos ir\u00e1n orientando el tipo de explicaciones que sobre ellas necesitan. Por ejemplo, es momento de ofrecerles una buena y seria introducci\u00f3n a las Escrituras, a medida que cada historia vaya pidiendo contexto, an\u00e1lisis hist\u00f3rico y social y teolog\u00ed\u00ada. Es un momento especialmente oportuno para introducirles en la perspectiva de la antropolog\u00ed\u00ada cultural aplicada a los textos b\u00ed\u00adblicos. De este modo, el despertar de una nueva forma de pensamiento se une a la fuerza narrativa del mensaje religioso.<\/p>\n<p>Debe tenerse en cuenta que las narraciones y explicaciones b\u00ed\u00adblicas han de favorecer la personalizaci\u00f3n de la fe en los chicos, debido a su tendencia a la abstracci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como debe favorecerse en ellos la integraci\u00f3n del ideal en la realidad y en la vida, dada su propensi\u00f3n a situarlo fuera. En las chicas, ser\u00e1 preciso prestar atenci\u00f3n a que los sentimientos y emociones, que en un principio ayudan a personalizar la fe, no las cierren en una espiritualidad intimista de corte espiritualista.<\/p>\n<p>En esta etapa es fundamental configurar modelos en el horizonte de sentido de chicas y chicos. En el Antiguo Testamento hay una impresionante gama de h\u00e9roes y antih\u00e9roes, que pueden contribuir positivamente a la din\u00e1mica psicol\u00f3gica y religiosa de la imitaci\u00f3n e identificaci\u00f3n de actitudes, soporte necesario para, en una \u00e9poca posterior, dar el paso hacia el seguimiento de Jes\u00fas, verdadera actitud de fe madura con respecto al personaje central.<\/p>\n<p>Es importante, tambi\u00e9n, tener en cuenta los momentos de dudas y crisis de fe. Abordarlos con historias b\u00ed\u00adblicas, como las experiencias de Jerem\u00ed\u00adas o de Job o del Qoh\u00e9let, por ejemplo, es una forma indirecta y eficaz de clarificaci\u00f3n, ayuda y liberaci\u00f3n. Del mismo modo, es interesante saber situar adecuadamente la dimensi\u00f3n moral de las historias del Antiguo Testamento, evitando una moral heter\u00f3noma y favoreciendo una moral te\u00f3noma y de actitudes, que ayude, positivamente, a crear la propia capacidad de discernimiento y de libertad interior.<\/p>\n<p>3) En lo que respecta a los j\u00f3venes, as\u00ed\u00ad como a los adultos, creo que, adem\u00e1s de dar continuidad a la tarea catequ\u00e9tica b\u00ed\u00adblica comenzada con la etapa adolescente, podr\u00ed\u00ada acentuarse y ampliarse la formaci\u00f3n para una lectura cr\u00ed\u00adtica y creyente del Antiguo Testamento. Existen diversos m\u00e9todos de praxis, entre los que destaco el de la lectio divina, de probada tradici\u00f3n eclesial, en sus diferentes momentos de lectio, oratio, collatio, contemplatio y actio. Como criterios y cuestiones a tener en cuenta se\u00f1alo los que me parecen m\u00e1s relevantes.<\/p>\n<p>Es importante para una persona creyente, sea joven o de m\u00e1s edad, prestar atenci\u00f3n a la complejidad y ambig\u00fcedad que caracterizan las historias, situaciones y personajes del Antiguo Testamento. Con ello queda de manifiesto una imagen de Dios respetuosa con la libertad humana, pero tambi\u00e9n confiada en la responsabilidad de las personas y de la din\u00e1mica hist\u00f3rica. Ser\u00ed\u00ada de desear que se favoreciera un adecuado an\u00e1lisis social y pol\u00ed\u00adtico, de forma que la intervenci\u00f3n de Dios en la vida de la humanidad, tal y como aparece revelada en su Palabra, no sea situada al margen de la historia misma y sus vicisitudes.<\/p>\n<p>Muy importante, a mi modo de ver, ser\u00ed\u00ada que los creyentes, j\u00f3venes y adultos, fueran madurando en capacidad interpretativa. De hecho, las narraciones, como teolog\u00ed\u00ada narrativa, se prestan a diversas interpretaciones que, ciertamente, deben ser adecuadamente evaluadas en su contexto literario, can\u00f3nico e hist\u00f3rico. En este sentido, no est\u00e1 de m\u00e1s advertir del peligro que catequistas y formadores en la palabra de Dios, suelen correr al precipitarse en dar las respuestas antes, incluso, de que hayan sido formuladas las preguntas. M\u00e1s pedag\u00f3gico, si las preguntas no surgieran, ser\u00ed\u00ada provocar interrogantes. Pero, adem\u00e1s, considero que catequistas y animadores de la Palabra no deben tener miedo a dejar abiertos algunos graves interrogantes, para los que las Escrituras, el Antiguo Testamento en nuestro caso, no tiene respuestas, o que, incluso, ha dejado dolorosamente abiertos. Pi\u00e9nsese, a modo de ejemplo, en el libro de Job, que abre unos interrogantes que despu\u00e9s no cierra. O, en un sentido distinto, en el libro de Jon\u00e1s de final abierto, provocaci\u00f3n para el lector, lectora u oyente, que puede, si quiere, comprometerse a poner un final concreto, o puede seguir eligiendo dejarlo abierto&#8230;<\/p>\n<p>Concluyendo, la catequesis sobre el Antiguo Testamento, de eminente modalidad narrativa, puede convertirse en verdadera escuela de fe y de humanidad, de compromiso social y liberador para todo creyente. Precisa, quiz\u00e1s, buenos catequistas, que hayan realizado procesos serios de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Puede verse al respecto E. ESTEVEZ, Las esclavas, y M. NAVARRO, Las extra\u00f1as del G\u00e9nesis, tan parecidas, tan diferentes, en I. G\u00ed\u201cMEZ ACEBO (ed.), Relectura del G\u00e9nesis, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997. &#8211; 2 Actualmente existe una ingente cantidad de libros y de art\u00ed\u00adculos en los que se pone de relieve, tanto el sesgo sexista de la transmisi\u00f3n de la Biblia en los c\u00ed\u00adrculos cristianos y jud\u00ed\u00ados, como las posibles alternativas a fin de ofrecer una perspectiva diferente y m\u00e1s igualitaria. En espa\u00f1ol, entre otras, puede verse C. BERNABE, Biblia, en M. NAVARRO (ed.), 10 mujeres escriben teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1995.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La Biblia en grupo. Doce itinerarios para una lectura creyente, Verbo Divino, Estella 1997; AA.VV., La nueva cr\u00ed\u00adtica del Pentateuco, Estudios b\u00ed\u00adblicos 52 (1994); CHARPENTIER E., Para leer el Antiguo Testamento, Verbo Divino, Estella 1986; G\u00f3MEZ ACEBO L (ed.), Relectura del G\u00e9nesis, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997; Los libros de Josu\u00e9, Jueces y Rut, Herder-Ciudad Nueva, Barcelona-Madrid 1995; MESTERS C., La formaci\u00f3n del pueblo de Dios, Verbo Divino, Estella 1997; Lectura orante de la Biblia, Verbo Divino, Estella 1997; NAVARRO M., Barro y aliento. Ex\u00e9gesis y antropolog\u00ed\u00ada de G\u00e9n 2-3, San Pablo, Madrid 1993; PONTIFICIA COMISI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA, La interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia, Ciudad del Vaticano 1993; SICRE J. L., Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento, Verbo Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>Mercedes Navarro Puerto<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SU SENTIDO EN LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed\u00ad del AT como Escritura ni tampoco de la historia del pueblo de Israel en particular, sino de la esencia del per\u00ed\u00adodo de la historia de la salvaci\u00f3n llamado AT (antigua alianza), se trata de c\u00f3mo \u00e9ste es comprendido desde el NT a base de las fuentes dogm\u00e1ticas de la teolog\u00ed\u00ada. Con la expresi\u00f3n AT se designa teol\u00f3gicamente aquella fase de la historia propiamente dicha de la revelaci\u00f3n y de la &#8211; salvaci\u00f3n de la humanidad que, empieza con el pacto de Dios con Abraham, alcanza su verdadero punto central (seg\u00fan la doctrina de los profetas) en la salida de Egipto y en la &#8212; alianza del pueblo elegido de Israel bajo Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad, y llega a su plenitud en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y en el nuevo y eterno pacto de Dios con toda la humanidad que ah\u00ed\u00ad est\u00e1 implicado. Esta \u00e9poca de la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1 limitada temporalmente en sus comienzos, pues la historia primitiva y el tiempo anterior a Abraham es considerado por el mismo AT (incluso por la tradici\u00f3n yahvista) como una < prehistoria\" de tipo general (universal), en la cual todav\u00ed\u00ada no se destacaba una historia especial (\"particular\") de salvaci\u00f3n que la -> revelaci\u00f3n divina distinguiera cr\u00ed\u00adticamente de la restante historia del mundo y de la salvaci\u00f3n, y, en este sentido, todav\u00ed\u00ada no exist\u00ed\u00ada una \u00abp\u00fablica\u00bb historia salv\u00ed\u00adfica. Hacia adelante el AT termina con la alianza en jesucristo.<\/p>\n<p>El AT est\u00e1 limitado espacialmente, ya que, seg\u00fan el testimonio de la Escritura (Ez 14, 14-20; Jn; Sal 46, 2s; 101, 16s; 137, 4s; Mt 12, 41; Sant 5, 11) y de la Iglesia (Dz 160a y b, 1295; cf. tambi\u00e9n Dz 1379, 1647; a esto se a\u00f1ade la doctrina del Vaticano ti, especialmente en el Decreto sobre la Iglesia [n. 16] y en el Decreto sobre las Misiones [n. 17], seg\u00fan los cuales ya no cabe dudar de que tambi\u00e9n fuera de la predicaci\u00f3n del Antiguo y del NT puede haber aut\u00e9ntica fe salv\u00ed\u00ad&#038;a, producida por la gracia), tambi\u00e9n fuera del AT hubo gracia y no puede excluirse que paralelamente a \u00e9l se diera cierta revelaci\u00f3n (aunque no fuera propiamente \u00abp\u00fablica\u00bb y \u00aboficial\u00bb), incluso despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n primitiva. Parece m\u00e1s bien que esto \u00faltimo debe afirmarse, pues donde hay gracia sobrenaturalmente elevante, se da un nuevo objeto formal de orden sobrenatural para el conocimiento y la acci\u00f3n, y, en este sentido, se da una revelaci\u00f3n transcendental. Esto supuesto, como para nuestro punto de vista actual ese per\u00ed\u00adodo llamado AT es espacial y temporalmente muy peque\u00f1o (en comparaci\u00f3n con la antig\u00fcedad de la humanidad y, en consecuencia, con la duraci\u00f3n del status legis naturae, as\u00ed\u00ad como a la vista de la insignificancia espacial y num\u00e9rica de la historia que va desde Abraham hasta Jes\u00fas, medida con el todo de la historia universal), \u00e9l se nos presenta justamente en la actualidad como una breve y \u00faltima preparaci\u00f3n pr\u00f3xima de la venida de Cristo y, bajo muchos aspectos (no bajo todos), como una manifestaci\u00f3n-hecha por la Providencia mediante una revelaci\u00f3n singular de la acci\u00f3n de Dios en la historia en general. Adentr\u00e1ndonos m\u00e1s en el AT, vamos a caracterizarlo en cierto modo con las siguientes notas:<br \/>\n1. Es una aut\u00e9ntica historia sobrenatural de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n (por la -> \u00abpalabra\u00bb) y con ello, puesto que la discontinuidad de la historia por culpa de la incredulidad del hombre no puede romper la unidad de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, es la indispensable prehistoria de la revelaci\u00f3n definitiva de Dios en Cristo. La &#8211;> salvaci\u00f3n procede de los jud\u00ed\u00ados (Jn 4, 22); en el AT Dios habl\u00f3 muy gradualmente y de muchas maneras a los padres mediante los profetas (Heb 1, 1). La Escritura del Nuevo Testamento (Mt 15, 3s; Mc 7, 8; Lc 24, 44; Jn 5, 46; 19, 36s; 1 Cor 10, 11; Heb 7ss, etc.) y la doctrina de la Iglesia (contra las distintas formas de -> gnosticismo, de &#8211;> manique\u00ed\u00adsmo, etc.) acent\u00faan una y otra vez que la historia del AT parti\u00f3 de Dios, quien se ha revelado definitivamente en Jesucristo (Dz 28, 348, 421, 464, 706), de manera que la Escritura del AT y la del Nuevo tienen un mismo autor (Dz 783, 1787). La condenaci\u00f3n de intentos racionalistas (-> modernismo) de reducir la historia peculiar de la revelaci\u00f3n a una historia puramente natural, general de la religi\u00f3n (Dz 2009-2012, 2020, 2090, etc.), constituye tambi\u00e9n una defensa de la historia del AT. Naturalmente, aqu\u00ed\u00ad debe tenerse en cuenta c\u00f3mo el que Dios sea autor de esa historia no excluye el hecho de que la voluntad salv\u00ed\u00adfica y la iluminaci\u00f3n de Dios tambi\u00e9n actuaron fuera de esta historia oficial de salvaci\u00f3n, y, por tanto, incluso fuera del AT, nunca y en ninguna parte ha existido una historia meramente natural de la religi\u00f3n; as\u00ed\u00ad como, por otra parte, hemos de tener en cuenta que -> Dios y &#8211;> hombre alcanzan en Jesucristo una unidad indisoluble, una unidad como antes no se dio jam\u00e1s, ni siquiera en el AT.<\/p>\n<p>Esta historia aut\u00e9ntica de salvaci\u00f3n consisti\u00f3, seg\u00fan el testimonio del mismo AT, esencialmente en el hecho de que: a) fue la historia de un -> monote\u00ed\u00adsmo moral y prof\u00e9tico, producida o engendrada y conservada por la intervenci\u00f3n peculiar de Dios, o sea, consisti\u00f3 en la proclamaci\u00f3n de las \u00abexperiencias\u00bb acerca de los comportamientos libres de Dios, suscitadas por una acci\u00f3n aut\u00e9nticamente hist\u00f3rica del mismo Dios, las cuales iban m\u00e1s all\u00e1 de un mero conocimiento racional de las propiedades necesarias de la divinidad; y por cierto, b) de tal manera que ese Dios uno, verdadero y \u00abvivo\u00bb, por y a pesar de ser Se\u00f1or de todas las criaturas, quiso entrar a trav\u00e9s de una actuaci\u00f3n hist\u00f3rica en la relaci\u00f3n de una alianza especial con el pueblo de Israel, de forma que \u00e9l no era simplemente una personificaci\u00f3n natural y misteriosa del mismo pueblo, no era original e indisolublemente un \u00abDios del pueblo\u00bb (Cf. Vaticano ir, De divina Revelatione, n .o 3, 14ss). Aqu\u00ed\u00ad los dos momentos se condicionan mutuamente: el Dios de la alianza, Yahveh, fue conocido y venerado cada vez m\u00e1s claramente como el Dios realmente \u00fanico (frente al mero henote\u00ed\u00adsmo y a la mera monolatr\u00ed\u00ada), y con ello se penetr\u00f3 cada vez m\u00e1s profundamente en la importancia del hecho de que el Dios de todo el mundo hubiera pactado una alianza especial precisamente con este pueblo, de modo que el fin \u00faltimo del pacto particular no pod\u00ed\u00ada menos de ser universal, como se pone ya de manifiesto en la promesa veterotestamentaria de la futura conversi\u00f3n de los gentiles (G\u00e9n 12, 3; Is 2, 2; 11, IOss; 42, 4ss; 49, 6; 55, 4; Sal 21, 26; 85, 9; Jer 3, 17; Sof 2, 11; 3, 9; Ag 2, 7; Zac 8, 20). Cuando lleg\u00f3 el cumplimiento se pudo conocer que el pacto hist\u00f3rico del Dios que por libre benevolencia se revela a s\u00ed\u00ad mismo, deb\u00ed\u00ada encontrar su plenitud insuperable en el hecho de que las dos partes de la alianza, Dios y el hombre, se unieron en el Dios-hombre, y que as\u00ed\u00ad la alianza antigua preparaba este hecho.<\/p>\n<p>2. Es una historia particular de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n. Esta historia parcial es elegida por el Dios de la historia entre toda la historia universal, que \u00e9l tambi\u00e9n quiere y domina. Dios no se ha revelado \u00aben esta forma\u00bb a todos los pueblos y establecido con ellos una alianza. Ya hemos dicho antes lo que esto implica positiva o negativamente. El sentido de este particularismo es el universalismo: si junto a la historia general hay tambi\u00e9n una historia de salvaci\u00f3n (y no s\u00f3lo una situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que permanece siempre igual para todos), y si el aut\u00e9ntico redentor no es la humanidad en su totalidad, sino que \u00e9sta &#8211; evidentemente en su conjunto &#8211; es redimida por uno, entonces, el contorno espacial y temporal de este redentor hist\u00f3rica y realmente uno, y, por eso, espacial y temporalmente determinado, tiene con necesidad hist\u00f3rica una configuraci\u00f3n concreta, a saber, dicho contorno ha sido planeado por Dios con miras al redentor y participa de su car\u00e1cter sobrenatural.<\/p>\n<p>3. Es una historia de salvaci\u00f3n abierta hacia adelante y todav\u00ed\u00ada no definitiva. El car\u00e1cter transitorio o la apertura hacia adelante es una nota del AT, no precisamente porque todo lo hist\u00f3rico es hist\u00f3rico, o sea, es transitorio y corre hacia algo siempre nuevo, sino porque: a) el mismo AT como acci\u00f3n de Dios, que en el tiempo veterotestamentario obliga absolutamente, entiende que su funci\u00f3n preparatoria (la \u00fanica funci\u00f3n que \u00e9l ha de tener y tiene de hecho por su propia culpa) pertenece a su propia esencia por la raz\u00f3n de que lo definitivo, la alianza eterna, todav\u00ed\u00ada ha de llegar; b) la alianza antigua, amenazada radicalmente en su existencia por la infidelidad moral del pueblo, pod\u00ed\u00ada fracasar y fracas\u00f3; y la m\u00e1s firme fidelidad de Dios incluso con los infieles a lo pactado, la cual fue conocida lentamente, se refer\u00ed\u00ada a la nueva alianza y no a la antigua. As\u00ed\u00ad se concibe a s\u00ed\u00ad mismo el AT y as\u00ed\u00ad lo interpreta el Nuevo. Aqu\u00e9l ha sido planeado desde \u00ablos tiempos eternos\u00bb como pr\u00f3logo a Cristo. Este era su entelequia oculta, que iba anunci\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad misma en el lento proceso de la esperanza del -> Mes\u00ed\u00adas, pero a\u00fan permanec\u00ed\u00ada escondida (cf. Rom 10, 4).<\/p>\n<p>Consecuentemente, este per\u00ed\u00adodo de la historia de la salvaci\u00f3n, por una parte, todav\u00ed\u00ada no puede ser interpretado como \u00e9poca escatol\u00f3gica, es decir, la libre, definitiva, radical e irreversible revelaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de Dios por su palabra como gracia victoriosa dada al mundo definitivamente aceptado, todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 vista all\u00ed\u00ad como si Dios ya se hubiera entregado palpable e irrevocablemente al mundo. Por esto la historia salv\u00ed\u00adfica del AT oscila todav\u00ed\u00ada entre juicio y gracia, el di\u00e1logo est\u00e1 todav\u00ed\u00ada abierto, y a\u00fan no se ha acordado en el mundo (es decir, revelado por un suceso) que quien tiene la \u00faltima palabra es, no el hombre que dice \u00abno\u00bb, sino la gracia impartida por la palabra de Dios. De ah\u00ed\u00ad que la concreta forma social de esa historia salv\u00ed\u00adfica todav\u00ed\u00ada no escatol\u00f3gica (a saber, la alianza veterotestamentaria, la sinagoga) a\u00fan pueda suprimirse por la incredulidad del socio humano, y as\u00ed\u00ad todo lo que hay en ella sea todav\u00ed\u00ada ambiguo y constituya una promesa rescindible. Por eso los -> sacramentos del AT no son un opus operatum, es decir, una promesa absoluta e incondicional de la gracia divina (cf. Dz 695, 845, 857, 711s). En cuanto en este sentido el AT toClavZ~ no era el aut\u00e9ntico y definitivo, pero precisamente como instituci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios se hallaba expuesto a la tentaci\u00f3n y por culpa de los hombres sucumbi\u00f3 finalmente a la tentaci\u00f3n de atribuirse un car\u00e1cter absoluto, \u00e9l constituye la alianza que es -> \u00abley\u00bb, la cual exige sin dar aquello para lo que exige (el esp\u00ed\u00adritu de Dios, su vida, la santidad y la gracia), la alianza que es puro legalismo externo y santificaci\u00f3n lev\u00ed\u00adtica, sujeci\u00f3n esclavizante tan s\u00f3lo a lo distinto de Dios (a las estructuras objetivas del mundo hasta la revelaci\u00f3n de la ley por medio de los \u00e1ngeles), pues \u00e9l no tiene capacidad de dar lo propiamente buscado para el mundo en todo el orden salv\u00ed\u00adfico, la participaci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n del mismo Dios por la gracia y la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, y as\u00ed\u00ad abandona al hombre en una esfera intramundana, si bien sancionada por Dios. Y si dicha ley (aun siendo divina) llega sin gracia al hombre pecador, en la medida en que lo hace produce esclavitud, se convierte en aguij\u00f3n del pecado y de la muerte, en servicio a la condenaci\u00f3n. Mas con esto (ya que Dios en \u00faltimo t\u00e9rmino ha concebido la ley \u00absanta\u00bb con una positiva intenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, para la redenci\u00f3n del hombre) y por la gracia escondida que fue dada junto con la ley, aunque sin pertenecerle, ella se convierte de hecho en gu\u00ed\u00ada hacia Cristo (cf., p. ej., Rom 3, 19s), si bien Pablo ve mayormente tan s\u00f3lo el papel desgraciado (sombr\u00ed\u00ado: Heb) de la ley, la cual aparece as\u00ed\u00ad como un mero \u00ab7r\u00bbsSocyooy\u00f3s\u00bb hasta la venida de Cristo (G\u00e1l 3, 24s).<\/p>\n<p>Por otra parte, el AT es un movimiento abierto e impulsado por Dios hacia la salvaci\u00f3n definitiva, es la \u00absombra\u00bb (1 Cor 10, 6; Heb 10, 1) proyectada previamente, la cual existe porque lo aut\u00e9ntico est\u00e1 viniendo y se crea su propio presupuesto. En este sentido ya en el AT hay -> gracia, -> fe, -> justificaci\u00f3n (Mt 27, 52; Rom 4; 1 Cor 10, 1-5; Heb 11; 1 Pe 3, 19), no en virtud de aquello por lo que se contrapone a la alianza nueva y definitiva, sino en cuanto la contiene ya ocultamente. En efecto, quien con fe obediente se conf\u00ed\u00ada a la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, desplegada ya en el AT, a lo imprevisible de la disposici\u00f3n divina y de su intenci\u00f3n oculta (y esta obediencia a la disposici\u00f3n imprevisible de Dios pertenece a la esencia de la fe), penetra en la unidad escondida del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y se salva; ese hombre, por cuanto espera, en este sentido, la prometida redenci\u00f3n futura (cf. Dz 160b, 794, 1295, 1356s, 1414s, 1519s, 2123), por Cristo encuentra la salvaci\u00f3n incluso en la antigua alianza.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica que se da en el hecho de que el AT por la fe, que siempre fue posible, puede instalar en la realidad, que no es el AT, pues \u00e9l es lo transitorio que existe por la fuerza de lo posterior, trajo l\u00f3gicamente en la teolog\u00ed\u00ada cristiana acerca del AT una oscilaci\u00f3n en el enjuiciamiento del mismo (la cual se insin\u00faa ya en la falta de una s\u00ed\u00adntesis completa en los escritos neotestamentarios acerca del juicio de Jes\u00fas y de Pablo sobre el AT), por ejemplo, en la cuesti\u00f3n de si ya los padres recibieron gracia de Cristo, en el problema relativo al valor y al sentido de la circuncisi\u00f3n y de otros sacramentos veterotestamentarios, en lo referente a los principios exactos de la hermen\u00e9utica para los escritos del AT, en la pregunta sobre la abolici\u00f3n o la vigencia del -> dec\u00e1logo, sobre la distinta \u00abmedida\u00bb de la gracia en el Antiguo y en el NT, sobre el alcance de las profesiones de fe (\u00bfTrinidad?) emitidas por los santos del AT, sobre el principio de la -> \u00abIglesia\u00bb en el AT (por ejemplo, desde Abel), sobre la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en los justos del AT, sobre la naturaleza (y los l\u00ed\u00admites) del origen de la ley veterotestamentaria en Dios, sobre el momento exacto de la abolici\u00f3n del AT, a partir del cual no s\u00f3lo qued\u00f3 muerto, sino que se hizo portador de muerte, etc.<\/p>\n<p>4. Es un per\u00ed\u00adodo de historia salv\u00ed\u00adfica ahora ya consumado y, en su plenitud, suprimido. Mientras que Jes\u00fas dice que su venida no suprime la ley, sino que la \u00abcumple\u00bb (Mt 5, 17 ), en cuanto \u00e9l confiere un car\u00e1cter m\u00e1s radical a las exigencias concretas de la ley veterotestamentaria (Mc 10, 1-12), en cuanto la lleva a su aut\u00e9ntico n\u00facleo esencial (Mt 22, 34-40), de modo que a la postre abroga la ley ceremonial (Mc 7, 15) y suprime consumando en su sangre la antigua alianza en cuanto tal y en su totalidad (Mt 26, 28 par; cf. ya Lc 16, 16 ); Pablo en cambio declara tan abolida la antigua alianza (la ley), sin distinguir entre la ley ceremonial y sus exigencias morales, que, a su juicio, el seguir observ\u00e1ndola como importante para la salvaci\u00f3n conduce a la negaci\u00f3n de Cristo y de la exclusiva importancia salv\u00ed\u00adfica de su cruz (G\u00e1l 5, 2.4). Esta supresi\u00f3n no hace simplemente inexistente para los cristianos lo verdaderamente pasado. Abraham es el padre de todos los creyentes (Rom 4,11), los padres del AT son tambi\u00e9n para nosotros testigos de la fe (Heb 11), e igualmente lo son, aunque de una manera an\u00f3nima, todos los dem\u00e1s justos, los miembros y portadores de toda la historia de salvaci\u00f3n, la cual va m\u00e1s all\u00e1 del AT y sobre la cual, en cuanto constituye un todo, descansa nuestra salvaci\u00f3n; esta historia es permanentemente nuestro propio pasado que se halla presente. Por eso no resulta f\u00e1cil decir (ya que se debe tener en cuenta la diferencia ontol\u00f3gica y existencial en las dimensiones de las distintas realidades) qu\u00e9 permanece todav\u00ed\u00ada, pues el AT es nuestro pasado todav\u00ed\u00ada v\u00e1lido, y qu\u00e9 ha quedado simplemente suprimido, pues de otro modo se negar\u00ed\u00ada que la antigua alianza pertenece realmente al pasado. La ley pertenece a la segunda categor\u00ed\u00ada, y la sagrada Escritura del AT, que tambi\u00e9n sigue siendo nuestro libro sagrado, pertenece a la primera (cf. Vaticano li, De divina revelatione, n .o 15, 16).<\/p>\n<p>5. Como pasado \u00abprehist\u00f3rico\u00bb de la nueva y eterna alianza en la que ha desembocado el AT, \u00e9ste s\u00f3lo puede interpretarse adecuadamente desde la nueva alianza, pues su verdadera esencia \u00fanicamente se descubre (2 Cor 3, 14) en la revelaci\u00f3n de su r\u00e9XoQ (Ron 10, 4). Una consideraci\u00f3n meramente \u00abhist\u00f3rico-religiosa\u00bb del AT equivaldr\u00ed\u00ada al desconocimiento de su car\u00e1cter sobrenatural, como sucede en el -> liberalismo teol\u00f3gico y el modernismo. Y el atribuirle un sentido solamente inmanente (M. Buber), por m\u00e1s que hayamos de admitir la acci\u00f3n especial de Dios en el AT, implicar\u00ed\u00ada un desconocimiento de que \u00fanicamente desde el NT se descubre plenamente la esencia del Antiguo. Ahora ya no podemos prescindir de ese hecho, sin que al proceder as\u00ed\u00ad falseemos la autointeligencia inmanente del AT. Debemos indudablemente preguntar por la autointeligencia inmanente del AT, pero resulta problem\u00e1tico en qu\u00e9 medida esa pregunta puede plantearse y resolverse adecuadamente por los que viven en un per\u00ed\u00adodo posterior a la alianza antigua.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Cr\u00edtica del Antiguo Testamento<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Nombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Historia del Texto\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Texto de los Manuscritos y Masoretas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Primeros Testigos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 El Texto de la Biblia antes de Cristo<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Nombre<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra \u00abtestamento\u00bb, hebreo ber\u00eeth, griego diatheke, significa primariamente la alianza que Dios pact\u00f3 primero con Abraham, luego con el pueblo de Israel.  Los profetas conoc\u00edan sobre la nueva alianza a la cual dar\u00eda paso la del Monte Sina\u00ed.  En consecuencia, Cristo en la \u00daltima Cena habla de la sangre de la nueva alianza.  El ap\u00f3stol San Pablo se declara a s\u00ed mismo (2 Cor. 3,6) ministro \u201cde una nueva alianza\u201d, y llama (3,14) \u201cel antiguo testamento\u201d a la alianza pactada en el Monte Sina\u00ed.  La Versi\u00f3n de los Setenta emplea la expresi\u00f3n griega diatheke por el hebreo \u00abber\u00eeth\u00bb.  Los int\u00e9rpretes posteriores, Aquila y S\u00edmaco, sustituyeron a diatheke con la m\u00e1s com\u00fan syntheke, que probablemente concordaba m\u00e1s con su gusto literario.  El t\u00e9rmino en lat\u00edn es \u00abf\u00e6dus\u00bb y m\u00e1s a menudo \u201ctestamentum\u201d, una palabra que corresponde m\u00e1s exactamente al griego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a los tiempos del cristianismo, en un per\u00edodo temprano la expresi\u00f3n vino a significar toda la revelaci\u00f3n de Dios seg\u00fan exhibida en la historia de los israelitas, y debido a que esta antigua alianza se incorpor\u00f3 a los libros can\u00f3nicos, fue un paso f\u00e1cil hacer que el termino significara las Escrituras Can\u00f3nicas.  Incluso el texto antedicho (2 Cor. 3,14) se\u00f1ala a eso.  As\u00ed, Melito de Sardes y Clemente de Alejandr\u00eda llaman a las Escrituras \u201clibros del Antiguo Testamento\u201d (ta palaia biblia; ta tes palaias diathekes biblia).  No es claro si en estos dos autores \u201cAntiguo Testamento\u201d y \u201cEscrituras del Antiguo Testamento\u201d significan lo mismo.  Or\u00edgenes muestra que en su \u00e9poca la transici\u00f3n era completa, aunque en sus escritos todav\u00eda se pueden trazar signos del gradual establecimiento de la expresi\u00f3n, pues cuando \u00e9l quiere decir Escrituras, habla repetidamente del \u201cllamado\u201d Antiguo Testamento.  Todav\u00eda no se puede probar que los m\u00e1s antiguos escritores occidentales usaran este t\u00e9rmino.  Para el abogado Tertuliano los Libros Sagrados son, sobre todo, documentos y fuentes de argumento, y por lo tanto \u00e9l los llama frecuentemente \u201cvetus and novum instrumentum\u201d.  Cipriano menciona una vez la \u00abscriptur\u00e6 veteres et nov\u00e6\u00bb.  Subsiguientemente el uso del t\u00e9rmino se establece tambi\u00e9n entre los latinos, y es a trav\u00e9s de ellos que se volvi\u00f3 propiedad de la cristiandad.  En este art\u00edculo, la expresi\u00f3n \u201cAntiguo Testamento\u201d se usar\u00e1 con el sentido de escrituras can\u00f3nicas del Antiguo Testamento\n<\/p>\n<h3>Historia del Texto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El canon del Antiguo Testamento, sus manuscritos, ediciones y versiones antiguas se tratan en los art\u00edculos:  Biblia, Biblia Hebrea, Canon del Antiguo Testamento, C\u00f3dice Alejandrino, Masora, Manuscritos de la Biblia, Versiones de la Biblia, etc.  Asuntos relativos al origen y contenido de los libros individuales se proponen y contestan en los art\u00edculos respectivos de cada libro.  Este art\u00edculo se circunscribe a una introducci\u00f3n general sobre el texto de las partes del Antiguo Testamento escritas en hebreo;  para los pocos libros compuestos originalmente en griego (Sabidur\u00eda, [[2 Macabeos) y aquellos cuyo original sem\u00edtico se perdi\u00f3 (Judit, Tob\u00edas, Eclesi\u00e1stico, 1 Macabeos) no requieren tratamiento especial.\n<\/p>\n<p>Texto de los Manuscritos y Masoretas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de partida seguro para una correcta evaluaci\u00f3n del texto del Antiguo Testamento es la evidencia que se obtiene de los manuscritos.  Respecto a esto, lo primero a observar es que no importa cuan antiguos sean los manuscritos m\u00e1s viejos&#8212;los primeros son del siglo IX d.C.&#8212;desde el tiempo en que los libros fueron compuestos, hay una tradici\u00f3n uniforme y homog\u00e9nea respecto al texto.  El hecho es todav\u00eda m\u00e1s sorprendente, pues la historia del Nuevo Testamento es muy diferente.  Tenemos manuscritos del Nuevo Testamento escritos a menos de 300 a\u00f1os despu\u00e9s de la composici\u00f3n de los libros, y en ellos hallamos numerosas diferencias, aunque pocas de ellas son importantes.  Las variantes textuales en los manuscritos del Antiguo Testamento se limitan a diferencias bastante insignificantes de vocales y muy raramente de consonantes.  Aun cuando tomamos en cuenta las discrepancias entre las escuelas orientales, o babil\u00f3nicas, y occidentales, o palestinas, no se hallan diferencias sustanciales.  La prueba para la concordancia entre los manuscritos fue establecida por B. Kennicott despu\u00e9s de comparar m\u00e1s de 600 manuscritos (\u00abVetus Testamentum Hebraicum cum cariis lectionibus\u00bb, Oxford, 1776, 1780).  De Rossi ha a\u00f1adido bastante a dicho material (\u00abVari\u00e6 lectiones veteris Testamenti\u00bb, Parma, 1784-88).  Es obvio que la notable uniformidad no se puede deber el azar; es \u00fanica en la historia de la tradici\u00f3n del texto, y todav\u00eda m\u00e1s notable puesto que el imperfecto sistema de escritura hebreo no pod\u00eda sino ocasionar muchos y variados errores y deslices.  Adem\u00e1s muchas peculiaridades en el m\u00e9todo de escritura los muestran uniformes en todos lugares.  Las variantes falsas se retienen iguales, de modo que el texto es claramente el resultado de igualamiento artificial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora surge la pregunta:  \u00bfHasta d\u00f3nde podemos remontar este cuidado en manejar el texto para la posteridad?  Filo Judeo, muchas autoridades sobre el Talmud y rabinos y letrados jud\u00edos de los siglos XVI y XVII favorec\u00edan la opini\u00f3n de que el texto hebreo, como se lee hoy d\u00eda en los manuscritos, nos fue escrito y legado desde el principio sin adulteraci\u00f3n.  Las obras de El\u00edas Levita, Morino, Capelo han demostrado que esta opini\u00f3n es insostenible; e investigaciones posteriores han establecido la historia del texto en sus rasgos esenciales.  La uniformidad de los manuscritos es esencialmente el trabajo de los masoretas, que no fueron finalizados hasta despu\u00e9s de la escritura de los manuscritos m\u00e1s antiguos.  El trabajo de los masoretas consist\u00eda principalmente en la preservaci\u00f3n fiel del texto transmitido.  Ellos realizaban esto al mantener estad\u00edsticas exactas sobre el estado completo de los Libros Sagrados.  Se contaban los versos, las palabras, las letras; se compilaban listas de palabras similares y de la forma de las palabras con el deletreo completo y real, y se catalogaban las posibilidades de posibles errores.  La invenci\u00f3n de los signos para vocales y acentos&#8212;cerca del siglo VII&#8212;facilit\u00f3 la fiel conservaci\u00f3n del texto.  Las separaciones incorrectas y la conexi\u00f3n de s\u00edlabas y palabras fueron casi excluidas desde entonces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los masoretas usaron la cr\u00edtica textual muy moderadamente e incluso lo poco que la utilizaron muestra que hasta donde fuera posible dejaron intacto todo lo que hab\u00eda sido transmitido.  Si una interpretaci\u00f3n parec\u00eda insostenible, no correg\u00edan el texto mismo, sino que se contentaban con anotar la variante apropiada en el margen como \u00abQer\u00ea\u00bb (le\u00eddo) en oposici\u00f3n a \u00abKeth\u00eebh\u00bb (escrito).  Tales correcciones fueron de varias clases.  Antes que nada fueron correcciones de errores reales, ya fuese de letras o de palabras completas.  Una letra o palabra en el texto, seg\u00fan la nota en el margen, ten\u00eda que ser o cambiada, o insertada u omitida por el lector.  Tales eran los llamados \u00abTiqqun\u00ea Sopher\u00eem\u00bb, correcciones de los escribas.  El segundo grupo de correcciones consist\u00eda en cambiar una palabra ambigua&#8212;en la Masora se registran dieciocho de \u00e9stas.  Pero sus compiladores estaban conscientes del \u00abIttur\u00ea Sopher\u00eem\u00bb, o borraduras de la waw conectora, que hab\u00eda sido hecha en varios sitios en oposici\u00f3n a los Setenta y las versiones samaritanas.  Cuando luego los masoretas hablan s\u00f3lo de cuatro o cinco casos, debemos decir con Ginsburg que \u00e9stos son meramente registrados como t\u00edpicos.  No eran raros los casos en que consideraciones de orden moral o religioso llev\u00f3 a la sustituci\u00f3n de una palabra mal sonante por un eufemismo menos da\u00f1ino.  Las vocales de la expresi\u00f3n a ser le\u00edda se anexan a la palabra escrita del texto, mientras que las consonantes se anotan sobre el margen.  Es bien conocido el recurrente \u00abQer\u00ea\u00bb Adonai en vez de Yahveh; parece remontarse al tiempo de antes de Cristo, y probablemente incluso antes de que los primeros int\u00e9rpretes griegos se relacionaran con \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que los masoretas no se atrevieran a insertar los cambios descritos en el Texto Sagrado mismo muestra que \u00e9ste ya estaba establecido; otras peculiaridades apuntan a la misma reverencia por la tradici\u00f3n.  Repetidamente hallamos en el texto el llamado Nun invertido (por ejemplo, N\u00fameros 10,35-36).  En Isa\u00edas 9,6 hay una M\u00eam final dentro de la palabra.  Se interrumpe una waw o se hacen m\u00e1s grandes las letras, mientras que otras se sit\u00faan m\u00e1s arriba&#8212;las llamadas letras suspendidas.  No pocas de estas rarezas est\u00e1n ya registradas en el Talmud, y por lo tanto deben ser m\u00e1s antiguas.  En el \u201cMishna\u201d se mencionan incluso letras con puntos.  El conteo de las letras pertenece probablemente a un per\u00edodo anterior.  Existen registros para la cr\u00edtica textual de ese mismo tiempo.  En lo esencial la obra se complete con el tratado post-talm\u00fadico \u201cSopher m\u201d.  Este tratado, el cual da una cuidadosa introducci\u00f3n al Texto Sagrado escrito, es una de las pruebas m\u00e1s concluyentes de la escrupulosidad con que generalmente se trataba el texto en el tiempo de su origen (no antes del siglo VII).\n<\/p>\n<p>Primeros Testigos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condici\u00f3n del texto previo a la \u00e9poca de los masoretas es garantizada por el \u201cTalmud\u201d, con sus notas sobre cr\u00edtica textual y sus innumerables citas, que sin embargo, eran sacadas frecuentemente s\u00f3lo de la memoria.  Otra ayuda eran los T\u00e1rgums o versiones arameas libres de los Libros Sagrados, compuestas desde los \u00faltimos siglos a.C. hasta el siglo V d.C.  Pero el estado del texto se evidencia principalmente por la versi\u00f3n de la Vulgata hecha por San Jer\u00f3nimo a finales del siglo IV y comienzo del V.  \u00c9l sigui\u00f3 el hebreo original, y sus notas ocasionales sobre c\u00f3mo se deletreaba o le\u00eda una palabra nos permite llegar a un juicio seguro sobre el texto en el siglo IV.  Como deb\u00eda esperarse de las declaraciones del Talmud, el texto conson\u00e1ntico de los manuscritos concuerda casi en todos los aspectos con el original de San Jer\u00f3nimo.  Aparecen mayores discrepancias en la vocalizaci\u00f3n, lo cual no debe sorprender, pues en esa \u00e9poca no se conoc\u00eda el marcado de las vocales.  As\u00ed la interpretaci\u00f3n es necesariamente a menudo ambigua, como expresamente declara el santo.  Su comentario sobre Isa\u00edas 38,11 muestra que esta declaraci\u00f3n no s\u00f3lo debe ser tomada como una nota sabia, sino que de ese modo la interpretaci\u00f3n debe a menudo ser influenciada pr\u00e1cticamente.  Cuando San Jer\u00f3nimo habla ocasionalmente de vocales, \u00e9l quiere decir letras vocales o mudas.  Sin embargo, puede ser err\u00f3nea la opini\u00f3n de que en el siglo IV la pronunciaci\u00f3n era todav\u00eda fluctuante.  Pues el santo conoc\u00eda c\u00f3mo, en un caso definido, se deb\u00eda vocalizar la palabra ambigua; \u00e9l apel\u00f3 a la costumbre de los jud\u00edos oponi\u00e9ndose a la interpretaci\u00f3n de los Setenta.  Una pronunciaci\u00f3n fija hab\u00eda resultado ya de la pr\u00e1ctica, en boga por siglos, de leer la Sagrada Escritura p\u00fablicamente en la sinagoga.  Puede haber duda en casos particulares, pero en la totalidad, incluso el texto voc\u00e1lico era seguro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos de ese tiempo se escrib\u00edan en letras de \u201ccaracteres cuadrados\u201d, como se puede ver en las notas de San Jer\u00f3nimo.  Esta escritura distingu\u00eda la forma final de las muy conocidas cinco letras (Prologus galeatus), y probablemente supon\u00eda la separaci\u00f3n de las palabras que, excepto en unos pocos lugares, es la misma que en la Masora.  Algunas veces la Vulgata sola parece haber conservado la separaci\u00f3n correcta en oposici\u00f3n a los masoretas y la versi\u00f3n griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy lamentable la desaparici\u00f3n de la Hexapla de Or\u00edgenes.  Esta obra en sus dos primeras columnas nos habr\u00eda transmitido tanto el texto conson\u00e1ntico como la vocalizaci\u00f3n, pero de esta \u00faltima s\u00f3lo quedan unos cuantos remanentes dispersos.  Ellos muestran que la pronunciaci\u00f3n, especialmente de los nombres propios, en el siglo III muchas veces no concuerda con la usada posteriormente.  El alfabeto en tiempos de Or\u00edgenes era el mismo que el de un siglo y medio despu\u00e9s.  En cuanto a las consonantes, hubo poco cambio y el texto no muestra una transformaci\u00f3n esencial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las versiones griegas que se originaron en el siglo II nos remontan a\u00fan m\u00e1s atr\u00e1s.  La m\u00e1s valiosa es la de Aquila, pues est\u00e1 basada en el texto hebreo, y lo interpret\u00f3 a la letra con la mayor fidelidad, permiti\u00e9ndonos as\u00ed llegar a conclusiones confiables sobre la condici\u00f3n del original.  La obra es muy valiosa porque Aquila no se ocupa de la posici\u00f3n griega de las palabras y del idioma peculiar griego.  Adem\u00e1s, \u00e9l difiere conscientemente de la Versi\u00f3n de los Setenta, tomando el entonces texto oficial como su norma.  Hab\u00eda sido un disc\u00edpulo del Rab\u00ed Aqiba, presumiblemente \u00e9l mantuvo las opiniones y principios de los escribas jud\u00edos a principios del siglo II.  Las otras dos versiones del mismo per\u00edodo son de menor importancia para la cr\u00edtica.  Teodoci\u00f3n dependi\u00f3 de Los Setenta, y S\u00edmaco se permiti\u00f3 mayor libertad en el tratamiento del texto.  S\u00f3lo nos han llegado muy pocos fragmentos de las tres versiones.  La forma del texto que se ha podido reunir de ellos es casi la trasmitida por los masoretas; las diferencias naturalmente se volvieron m\u00e1s numerosas, pero permanece como la \u00fanica recensi\u00f3n conocida de los manuscritos.  Sin embargo, debe ser adscrita por lo menos a principios del siglo II, e investigaciones recientes de hecho la asignan a ese per\u00edodo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero eso no es todo.  La perfecta concordancia de los manuscritos, incluso en sus notas cr\u00edticas y aparentemente irrelevantes y casuales peculiaridades, ha llevado a la suposici\u00f3n de que el texto presente no s\u00f3lo representa una sola recensi\u00f3n, sino que esta recensi\u00f3n est\u00e1 construida a partir de un arquetipo que contiene las mismas peculiaridades que nos sorprenden en los manuscritos.  Se ha presentado evidencia que parece abrumadora a favor de esta hip\u00f3tesis, la cual, desde tiempos de Olshausen, ha sido defendida y basada sobre un argumento m\u00e1s profundo, especialmente por De Lagarde.  Por lo tanto no es sorprendente la afirmaci\u00f3n de que esta opinion hab\u00eda sido desde hac\u00eda tiempo un hecho admitido en la cr\u00edtica textual del Antiguo Testamento.  Aun as\u00ed, a pesar de lo persuasivo que el argumento parezca a simple vista, su validez ha sido impugnada constantemente por autoridades tales como Kuenen, Strack, Buhl, K\u00f6nig y otros distinguidos por su conocimiento sobre el asunto.  La condici\u00f3n presente del texto hebreo es sin duda el producto de una labor sistem\u00e1tica durante el curso de varios siglos, pero la pregunta es si el supuesto arquetipo existi\u00f3 alguna vez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el principio es tan improbable la presunci\u00f3n de que cerca de 150 d.C. s\u00f3lo hab\u00eda disponible una copia para la preparaci\u00f3n del texto b\u00edblico, que apenas merece consideraci\u00f3n.  Pues incluso si durante la insurrecci\u00f3n de Bar-Cocheba un gran n\u00famero de rollos b\u00edblicos perecieron, sin embargo nunca existieron suficientes de ellos en Egipto y Persia, de modo que no hubo necesidad de basarse en una copia defectuosa.  \u00bfY c\u00f3mo pudo esta copia, cuyos defectos peculiares no pudieron ser pasados por alto, lograr tan indiscutible autoridad?  Esto pudo haber pasado s\u00f3lo si ten\u00eda mucho m\u00e1s peso que las otras, por ejemplo, porque fuera un rollo del Templo; esto pudo haber implicado que hab\u00eda textos y copias oficiales, y as\u00ed la uniformidad se remonta m\u00e1s atr\u00e1s.  Suponiendo que fuese s\u00f3lo un rollo privado, preservado meramente por azar, ser\u00eda imposible explicar c\u00f3mo retuvo los errores obvios.  Por ejemplo, \u00bfpor que tendr\u00edan todas las copias una Qoph cerrada, o una letra casualmente m\u00e1s grande, o una Mem final dentro de una palabra?  Tales improbabilidades surgen necesariamente de la hip\u00f3tesis de un solo arquetipo.  \u00bfNo es mucho m\u00e1s probable que los supuestos errores no fueran realmente errores, sino que tuviesen alg\u00fan significado cr\u00edtico?  Para muchos de ellos ya se ha dado una explicaci\u00f3n satisfactoria.  As\u00ed la Nun invertida se\u00f1ala a la incertidumbre de los pasajes respectivos:  en Proverbios 16,28, por ejemplo, la Nun peque\u00f1a, como Blau conjetura correctamente, puede deber su origen a la enmienda textual sugerida por el sentimiento prevaleciente luego.  Las letras grandes serv\u00edan quiz\u00e1s para marcar la mitad del libro.  Posiblemente algo similar debe haber dado inicio a las otras peculiaridades que no podemos explicar hoy d\u00eda.  En tanto exista la posibilidad de una explicaci\u00f3n probable, no podemos hacer al azar responsable por la condici\u00f3n del texto, aunque no negamos que aqu\u00ed y all\u00e1 la casualidad ha estado en juego.  Pero la concordancia completa fue surgiendo gradualmente.  Mientras m\u00e1s antiguos los testigos, m\u00e1s difieren, aunque la recensi\u00f3n se quede igual.  Y aun as\u00ed, se podr\u00eda haber esperado que mientras m\u00e1s antiguos fuesen se volviesen m\u00e1s uniformes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, si un c\u00f3dice fue la fuente de todos los dem\u00e1s, no se puede explicar por qu\u00e9 rarezas simples se tomaron fielmente por doquier, mientras que el texto conson\u00e1ntico se cuid\u00f3 menos.  Si, adem\u00e1s, en tiempos posteriores las escuelas orientales y occidentales mantuvieron las diferencias, es claro que el supuesto c\u00f3dice no pose\u00eda necesariamente la autoridad decisiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presente texto, por el contrario, parece haber resultado de la labor cr\u00edtica de los escribas desde el siglo I a.C hasta el siglo II d.C.  Considerando la interpretaci\u00f3n de la Biblia en la sinagoga y las declaraciones de Flavio Josefo (Contra Apionem, I, VIII) y de Plat\u00f3n (Eusebio, \u00abPr\u00e6p. Evang.\u00bb, VIII, VI) sobre el tratamiento de las Escrituras, podemos suponer correctamente que los cambios mayores del texto no ocurrieron en esa \u00e9poca.  Incluso la palabra de Jes\u00fas en Mt. 5,18 sobre la i o la tilde que no pasar\u00e1n, parece apuntar a un cuidado escrupuloso en la preservaci\u00f3n de la misma letra; y la autoridad incondicional de la Escritura presupone una alta opini\u00f3n de la letra de la Sagrada Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos asegurar c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo en detalle el trabajo de los escribas.  Algunas declaraciones de la tradici\u00f3n jud\u00eda sugieren que estuvieron satisfechos con investigaci\u00f3n y criticismo superficial, el cual sin embargo, es todo lo que se pod\u00eda esperar en un tiempo cuando la cr\u00edtica textual seria no estaba ni siquiera pensada.  Cuando surg\u00edan dificultades, se dice que se contaban los testigos y la cuesti\u00f3n se decid\u00eda seg\u00fan la mayor\u00eda num\u00e9rica.  Sin embargo, simple e imperfecto como era este m\u00e9todo, bajo las circunstancias de una explicaci\u00f3n objetiva del estado actual del asunto, era mucho m\u00e1s valioso que una serie de hip\u00f3tesis, cuyos reclamos no podemos ahora examinar.  Ni hay ninguna raz\u00f3n para suponer, con algunos escritores cristianos antiguos, cambios conscientes o falsificaciones del texto.  Pero estamos justificados, quiz\u00e1s, al afirmar que las disputas entre los jud\u00edos y los cristianos sobre el texto de la Escritura fueron una de las razones por la cual los primeros apresuraron el trabajo de unificar y establecer el texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos de esa \u00e9poca probablemente mostraron poca diferencia de aquellos de la \u00e9poca subsiguiente.  El texto conson\u00e1ntico estaba escrito en la forma m\u00e1s antigua de los caracteres cuadrados; las llamadas letras finales presumiblemente comenzaron a usarse entonces.  El Papiro Nash (los Diez Mandamientos) podr\u00eda dar alguna informaci\u00f3n si s\u00f3lo fuera cierto que realmente pertenece al siglo I.  La cuesti\u00f3n no puede ser decidida, pues nuestro conocimiento de la escritura hebrea de los siglos I al III es bastante imperfecta.  El papiro est\u00e1 escrito en caracteres cuadrados bien desarrollados, exhibe divisi\u00f3n cuidadosa de las palabras y siempre usa las \u201cletras finales\u201d.  Como en el Talmud, todav\u00eda est\u00e1 viva la memoria de la relativamente tard\u00eda distinci\u00f3n de las formas dobles de las cinco letras, su aplicaci\u00f3n a la Sagrada Escritura no se puede remontar mucho tiempo atr\u00e1s.  Incluso la Masora contiene un n\u00famero de frases que tienen letras finales divididas en forma diferente en el texto y en el margen, y por lo tanto, deben pertenecer a un per\u00edodo cuando todav\u00eda no se usaba la distinci\u00f3n.  Por el Nabat n e inscripciones palmirianas sabemos que en tiempos de Cristo ya exist\u00eda la distinci\u00f3n, pero no se deduce que el mismo uso prevaleciera en la tierra al oriente del Jord\u00e1n, y en particular en los Libros Sagrados.  Las inscripciones palmirianas de los siglos I al III aplican la forma final de s\u00f3lo una letra, a saber, Nun, mientras que el Nabat puede ir m\u00e1s lejos que el hebreo y usar, aunque no consistentemente, formas dobles tambi\u00e9n para Aleph y H\u00ea.  Todav\u00eda permanece una pregunta incontestada el tiempo cuando los copistas jud\u00edos comenzaron a distinguir las formas dobles.  Adem\u00e1s, el t\u00e9rmino \u201cletras finales\u201d no parece muy apropiado, considerando el desarrollo hist\u00f3rico.  No son las formas finales inventadas entonces, sino m\u00e1s bien las otras, las que parecen ser producto de una nueva escritura.  Pues, con la sola excepci\u00f3n de M\u00eam, las llamadas formas finales son la de los antiguos caracteres seg\u00fan exhibidas parcialmente, por lo menos en las inscripciones m\u00e1s antiguas, o de cualquier modo en uso en el papiro arameo del siglo V a.C.\n<\/p>\n<p>El Texto de la Biblia antes de Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los siglos precedentes, estamos relativamente bien informados.  En lugar de los faltantes manuscritos, tenemos la antigua versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento, la llamada Versi\u00f3n de los Setenta o Versi\u00f3n Alejandrina.  El Pentateuco fue traducido en la primera mitad del siglo III, pero no se puede determinar en qu\u00e9 orden y a qu\u00e9 intervalos siguieron los dem\u00e1s libros.  Aun as\u00ed, en el caso de la mayor\u00eda de los libros el trabajo fue completado probablemente cerca de mediados del siglo II a.C.  Es de vital importancia la cuesti\u00f3n del estado del texto al momento de la traducci\u00f3n.  Como la versi\u00f3n no es obra de un solo hombre&#8212;ni siquiera el Pentateuco tuvo un solo traductor&#8212;ni el trabajo se realiz\u00f3 en una sola \u00e9poca, sino que se extendi\u00f3 por m\u00e1s de cien a\u00f1os, no puede ser juzgado por el mismo criterio; lo mismo es cierto de su original griego.  Al momento de la traducci\u00f3n, algunas de las Escrituras del Antiguo Testamento ya exist\u00edan desde hac\u00eda miles de a\u00f1os, mientras que otras hab\u00edan sido reci\u00e9n compuestas.  Considerando este desarrollo hist\u00f3rico, al juzgar los textos, no debemos simplemente oponer toda la Masora por un lado y Los Setenta en el otro; s\u00f3lo se pueden obtener resultados de alg\u00fan valor pr\u00e1ctico por un estudio separado de los diferentes libros de la Sagrada Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s antiguo, el Pentateuco, presenta considerables diferencias con la Masora s\u00f3lo en \u00c9xodo 36 &#8211; 40, y en N\u00fameros.  Aparecen mayores divergencias en Samuel, Jerem\u00edas, Job, Proverbios y Daniel; el texto masor\u00e9tico de los Libros de Samuel ha sufrido en muchos pasajes.  La versi\u00f3n griega a menudo sirve para corregirlo, aunque no siempre.  En Jerem\u00edas la tradici\u00f3n del texto no est\u00e1 establecida.  En la versi\u00f3n griega faltan no menos de 2,700 palabras en el texto masor\u00e9tico, alrededor de un octavo del total.  Las adiciones a la Masora son insignificantes.  Algunas de las partes faltantes en Los Setenta pueden ser adiciones posteriores, mientras que otras pertenecen al texto original.  Las transposiciones en el texto griego parecen ser secundarias.  No obstante, el orden de la Masora es objetable, y algunas veces Los Setenta est\u00e1 correcto en oposici\u00f3n a \u00e9l.  En Job el problema textual es bastante similar.  El texto griego es considerablemente m\u00e1s corto que en la Masora.  La interpretaci\u00f3n griega de los Proverbios]] difiere a\u00fan m\u00e1s del texto hebreo.  Por \u00faltimo, el Eclesi\u00e1stico griego, una traducci\u00f3n que se debe considerar hecha por el nieto del autor, es diferente por completo a la recensi\u00f3n hebrea reci\u00e9n descubierta.  Estos hechos pruebas que durante el siglo III a.C. circulaban textos que manifestaban rastros de tratamiento descuidado.  Pero se debe recordar que algunas veces los traductores pueden haber tratado el texto m\u00e1s libremente y que incluso nuestra versi\u00f3n griega no nos ha llegado en su forma original.  Es dif\u00edcil determinar cu\u00e1n lejos podemos reconocer el texto oficial del per\u00edodo en la forma presente del texto griego.  La leyenda de la misi\u00f3n solemne a Jerusal\u00e9n y la delegaci\u00f3n de los traductores a Egipto no pueden ser tratadas como hist\u00f3ricas.  Por otro lado, es arbitrario asumir que el original de la versi\u00f3n griega representa un texto corrupto todo el tiempo si difiere de la Masora.  Tenemos que distinguir varias formas del texto, si las llamamos recensiones o no.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para un juicio sobre Los Setenta y su original es indispensable el conocimiento de la escritura hebrea com\u00fan en ese entonces.  En el caso de los Profetas Menores, Vollers ha hecho intentos por descubrir los caracteres empleados.  Wellhausen y Driver han investigado los libros de Samuel; K\u00f6hler, a Jerem\u00edas; Cornill, a Ezequiel; Beer, a Job; Peters, al Eclesi\u00e1stico.  Todav\u00eda no se ha obtenido certeza completa sobre los caracteres de los rollos hebreos del siglo III a.C.  Seg\u00fan una tradici\u00f3n jud\u00eda, cuando Esdras regres\u00f3 del Exilio trajo consigo la nueva escritura (asiria), en la cual se transcribieron los Libros Sagrados luego.  Es poco probable un cambio s\u00fabito.  No es posible que la escritura del siglo IV fuera bastante similar a la del Papiro Nash o a la de las inscripciones del siglo I.  La escritura aramea del siglo V muestra una tendencia indiscutible hacia las formas posteriores, no obstante muchas letras est\u00e1n todav\u00eda cercanamente relacionadas al antiguo alfabeto: como B\u00eath, Caph, M\u00eam, Samech, Ayin, Tasade.  \u00bfC\u00f3mo se realiz\u00f3 este cambio?  \u00bfAcaso pas\u00f3 por el alfabeto samaritano, que claramente muestra su conexi\u00f3n con el fenicio?  Conocemos las letras samaritanas s\u00f3lo despu\u00e9s de la \u00e9poca de Cristo.  Las inscripciones m\u00e1s antiguas pertenecen, quiz\u00e1s, al siglo IV d.C.; otro, el de Nablo, al VI.  Pero esta escritura es indudablemente decorativa, despliega cuidado y arte, y no ofrece, por lo tanto, una base segura para una decisi\u00f3n.  Sin embargo, presumiblemente hubo un tiempo en que las Sagradas Escrituras fueron escritas en una forma antigua de caracteres samaritanos que estaban estrechamente relacionados con los de la inscripci\u00f3n en la moneda hasmonea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros sugieren el alfabeto palmiriano.  Ciertamente algunas letras concuerdan con los caracteres cuadrados; pero Ghimel, H\u00ea, P\u00ea, Tsade, y Q\u00f4ph difieren tanto que es inadmisible una relaci\u00f3n directa.  En resumen, considerando la naturaleza local de esta escritura artificial, es apenas cre\u00edble que ejerciera una vasta influencia hacia occidente.  Los caracteres cuadrados hebreos se acercan m\u00e1s al nabateano, cuya esfera se extendi\u00f3 m\u00e1s y estaba inmediatamente adyacente a Palestina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el cambio de alfabeto probablemente se realiz\u00f3 paso a paso, debemos contar con los escritos de transici\u00f3n, cuya forma y relaci\u00f3n puede quiz\u00e1s ser determinada aproximadamente por comparaci\u00f3n.  La versi\u00f3n griega ofrece un material excelente; hasta sus errores son una inestimable ayuda; pues los errores en interpretaci\u00f3n o escritura ocasionados, o ya supuestos, por el original, a menudo encontrar\u00e1n su raz\u00f3n y explicaci\u00f3n en la forma de los caracteres.  Un grupo de letras que aparezcan err\u00f3neas repetidamente dan una pista en cuanto a la forma del alfabeto original.  Pues las bien conocidas posibilidades en la escritura cuadrada de las confusas Daleth con R\u00eash, Y\u00f4dh con Waw, B\u00eath con Caph no existen del mismo modo en los escritos de transici\u00f3n.  El intercambio de H\u00ea y H\u00eath, de Y\u00f4dh y Waw, tan f\u00e1cil con los nuevos caracteres, es apenas concebible con los viejos; y se excluye completamente la confusi\u00f3n de B\u00eath por Caph.  Por otro lado, Aleph y Tau pueden ser confundidas f\u00e1cilmente.  Ahora bien, en Cr\u00f3nicas reciente en s\u00ed mismo y traducido del griego mucho despu\u00e9s del Pentateuco, Waw y Tau, Y\u00f4dh y H\u00ea, Caph y R\u00eash han sido confundidas una con otra.  Esto se puede explicar s\u00f3lo si se us\u00f3 una forma de escritura m\u00e1s antigua.  Por tanto estamos obligados a suponer que el alfabeto antiguo, o una forma de transici\u00f3n como \u00e9l, estuvo en uso hasta el siglo II \u00f3 I a.C.  Por las palabras de Cristo sobre la tilde (Mt. 5,18) se ha concluido que Y\u00f4dh debe haber sido considerada como la m\u00e1s peque\u00f1a de las letras; esto cuadra bien con los caracteres cuadrados.  Sabemos otramente que en tiempos de Cristo la nueva escritura estaba casi desarrollada; por lo menos lo atestiguan suficientemente las inscripciones del Ben\u00ea Chez\u00eer y de muchos osarios.  Pero en estas inscripciones Zayin y Waw son tan peque\u00f1as o incluso menores que la Y\u00f4dh.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En adici\u00f3n a la forma de los caracteres, la ortograf\u00eda es de mucha importancia.  El texto conson\u00e1ntico no puntuado puede volverse esencialmente m\u00e1s claro al escribir \u201cplene\u201d, es decir, al usar las llamadas letras mudas (matres lectionis).  Este m\u00e9todo fue usado a menudo en el original de la Versi\u00f3n de los Setenta.  En el texto de los profetas menores Aleph parece no haber sido escrita como una vocal; as\u00ed sucedi\u00f3 que los traductores y la Masora difieren, seg\u00fan supongan a Aleph o no.  Si se hubiese escrito la vocal, s\u00f3lo hubiese sido posible una interpretaci\u00f3n.  Lo mismo se aplica al uso de Waw y Y\u00f4dh:  su omisi\u00f3n ocasiona errores de uno y otro lado.  La libertad prevaleciente a este respecto es expresamente testificada incluso para un per\u00edodo m\u00e1s tard\u00edo, pero es ir demasiado lejos el considerar la omisi\u00f3n de las vocales como una regla com\u00fanmente observada.  Las inscripciones m\u00e1s antiguas (Mesa, Silo\u00e9) y la historia completa de la escritura sem\u00edtica prueban que este artificio ya se conoc\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En casos particulares la posibilidad de conectar o separar las letras de forma diferente puede ser considerada como otra fuente de interpretaciones diversas.  No se puede demostrar por testimonios directos si los manuscritos antiguos expresaban o no la divisi\u00f3n de las palabras.  Las inscripciones Mesa y Silo\u00e9, y algunas de las m\u00e1s antiguas arameas y fenicias, dividen las palabras con un punto.  Los monumentos posteriores no se atienen a este uso, sino que marcan la divisi\u00f3n aqu\u00ed y all\u00e1 con un peque\u00f1o intervalo.  Esta costumbre es universal en el papiro arameo desde el siglo V en adelante.  Los fragmentos hebreos no son la excepci\u00f3n, y la escritura sir\u00edaca le aplica a los escritos la divisi\u00f3n de palabras en los manuscritos m\u00e1s tempranos.  Por lo tanto, la conjetura que la divisi\u00f3n de palabras se usaba en los rollos antiguos no se debe rechazar desde el principio.  No obstante, los intervalos deben haber sido tan peque\u00f1os que se produc\u00edan f\u00e1cilmente conexiones falsas.  No faltan ejemplos, y tanto la Masora como la versi\u00f3n griega testifican esto.  As\u00ed G\u00e9nesis 49,19-20 est\u00e1 correctamente dividido en el griego y en la Vulgata, mientras que la Masora err\u00f3neamente lleva el M\u00eam, que pertenece al final del vers\u00edculo 19, a la siguiente palabra \u201cAsher\u201d.  El pasaje, adem\u00e1s, es po\u00e9tico y una nueva estrofa comienza con el verso 20.  De aqu\u00ed que en el arquetipo de nuestro texto masor\u00e9tico no se aplic\u00f3 la escritura en verso, conocida quiz\u00e1s en un per\u00edodo anterior y usado en los manuscritos m\u00e1s recientes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los errores debidos al intercambio de letras, a la incorrecta vocalizaci\u00f3n o conexi\u00f3n, muestran c\u00f3mo se origin\u00f3 la corrupci\u00f3n del texto, y as\u00ed sugiere modos de reparar los pasajes afectados.  Otras faltas que siempre ocurren al transmitir los manuscritos, tales como la haplograf\u00eda, ditograf\u00eda, inserci\u00f3n de glosas, transposici\u00f3n, incluso de columnas completas, tambi\u00e9n se deben tomar en consideraci\u00f3n al estimar el texto de los Libros Sagrados.  En libros o pasajes de naturaleza po\u00e9tica, el metro, el orden alfab\u00e9tico de los versos y estrofas y su estructura proveen los medios para la enmienda textual, la cual sin embargo se debe seguir con gran prudencia, especialmente donde los manuscritos parecen desorganizados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, debemos tener cuidado de comparar Los Setenta como unidad con la Masora.  En la cr\u00edtica textual debemos distinguir entre las preguntas:  \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n de la versi\u00f3n griega de las Escrituras en general con el hebreo? Y, \u00bfcu\u00e1n lejos en un caso particular se debe corregir un texto con el otro?  Los Setenta puede diferir en el todo considerablemente del texto masor\u00e9tico, y aun as\u00ed a menudo aclarar un pasaje oscuro en el hebreo, mientras que lo contrario sucede con igual frecuencia.  Aparte de Los Setenta hay muy poco que nos pueda ayudar.  El texto samaritano arroja luz sobre el Pentateuco, por lo menos hasta el siglo IV, quiz\u00e1s hasta el tiempo de Esdras.  Aun as\u00ed hasta que aparezca la edici\u00f3n cr\u00edtica permanecer\u00e1 una interrogante abierta si el texto samaritano no fue influenciado por los Setenta en un per\u00edodo posterior.    Respecto a pasajes m\u00e1s cortos, los textos paralelos permiten comparaci\u00f3n.  Las desviaciones observadas en ellos muestran que se han realizado cambios, que demuestran descuido o variaciones accidentales o intencionales.  La tradici\u00f3n jud\u00eda narra que Esdras realiz\u00f3 una restauraci\u00f3n de las Sagradas Escrituras.  Subyacente a esta narrativa puede haber una recolecci\u00f3n de eventos hist\u00f3ricos que probaron ser desastrosos tanto para la vida pol\u00edtica y religiosa de Israel como para sus Libros Sagrados.  Las consecuencias no se muestran tanto como en los libros de Samuel y Jerem\u00edas, por ejemplo, pero son tales que se necesita la aplicaci\u00f3n de medios cr\u00edticos para llegar a un texto legible.  A veces a pesar de todo no se puede hacer nada y el pasaje est\u00e1 irremediablemente desfigurado.  Ser\u00e1 imposible hacer que el texto masor\u00e9tico concuerde completamente con los Setenta hasta que no seamos favorecidos con alg\u00fan descubrimiento inesperado.  Sin embargo, todas estas discrepancias no alteras los Textos Sagrados a tal grado que se afecte el contenido religioso del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Merk, August. \u00abThe Old Testament.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14526a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antiguo Testamento (\u00abtestamento\u00bb proviene del lat. testamentum, y representa el gr. diathek&#8217;, que en la LXX se usa como transcripci\u00f3n del heb. ber\u00eeth, \u00abpacto [acuerdo]\u00bb). Colecci\u00f3n de 39 escritos religiosos que constituyen la primera y m\u00e1s larga de las 2 grandes divisiones naturales de la Biblia cristiana. El AT era la Biblia de los hebreos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antiguo-testamento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANTIGUO TESTAMENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}