{"id":8935,"date":"2016-02-05T05:44:19","date_gmt":"2016-02-05T10:44:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/prostitucion\/"},"modified":"2016-02-05T05:44:19","modified_gmt":"2016-02-05T10:44:19","slug":"prostitucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/prostitucion\/","title":{"rendered":"PROSTITUCION"},"content":{"rendered":"<p>Pr\u00e1ctica de entregar el cuerpo para fines er\u00f3ticos a cambio de una remuneraci\u00f3n. Se diferencia de la fornicaci\u00f3n por ese pago. Desde los tiempos de los patriarcas exist\u00ed\u00ada la p., pero era considerada como algo despreciable (Gen 34:31). No obstante, \u2020\u00a2Tamar se disfraz\u00f3 de ramera para tener un hijo de su suegro \u2020\u00a2Jud\u00e1 (Gen 38:14-15). La p. estaba totalmente prohibida a los israelitas: \u2020\u0153No haya ramera de entre las hijas de Israel\u2020\u009d (Deu 23:17), y a los sacerdotes les estaba prohibido casarse \u2020\u0153con mujer ramera o infame\u2020\u009d (Lev 21:7). Si una hija de un sacerdote se convert\u00ed\u00ada en ramera era quemada (Lev 21:9).<\/p>\n<p>Pero Galaad tuvo un hijo, \u2020\u00a2Jeft\u00e9, con una ramera (Jue 11:1). Sans\u00f3n tuvo relaciones con una prostituta en \u2020\u00a2Gaza (Jue 16:1). Y hay testimonios de lo com\u00fan de esta pr\u00e1ctica en el Israel del AT. Las rameras acechaban \u2020\u0153por la calle, junto a la esquina\u2020\u009d (Pro 7:6-27). Se conoc\u00ed\u00ada de un lugar donde ellas se ba\u00f1aban (1Re 22:38). El hecho de ser rameras no quit\u00f3 el derecho a buscar la justicia del rey (1Re 3:16-28). Se conoc\u00ed\u00ada su encanto en canciones (Isa 23:15). Exist\u00ed\u00adan casas de p. (Jer 5:7). Las advertencias mismas a los simples contra la mujer ramera se\u00f1ala lo corriente del problema (Pro 6:26; Pro 23:27; Pro 29:3).<br \/>\n\u00e9n hab\u00ed\u00ada desde tiempos inmemoriales en el Oriente Medio la p. sagrada, esto es, que personas en los templos idol\u00e1tricos ejerc\u00ed\u00adan la funci\u00f3n de tener relaciones sexuales con los adorantes. Hab\u00ed\u00ada p. tanto de hombres como de mujeres. Algunas personas ofrec\u00ed\u00adan sus hijas para este fin, por lo cual se advirti\u00f3 a los israelitas: \u2020\u0153No contaminar\u00e1s a tu hija haci\u00e9ndola fornicar\u2020\u009d (Lev 19:29). El profeta Oseas denunci\u00f3 la p. sagrada cuando dijo: \u2020\u0153No castigar\u00e9 a vuestras hijas cuando forniquen &#8230; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican\u2020\u009d (Ose 4:14).<br \/>\ntiempos del NT muchas rameras se convirtieron al Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 21:31-32). La Biblia no dice que \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada Magdalena fuera prostituta, pero as\u00ed\u00ad se ha cre\u00ed\u00addo siempre.<br \/>\nt\u00e9rmino p. se usa asimismo para se\u00f1alar la abominable contaminaci\u00f3n que se produce cuando se adora a otro dios que no sea Jehov\u00e1. As\u00ed\u00ad, hacer sacrificios a \u2020\u00a2Moloc o poner caso a adivinos era prostituirse (Lev 20:4-6). Por adorar al efod hecho por Gede\u00f3n, el pueblo se prostituy\u00f3 (Jue 8:27), y por ir tras los baales (Jue 8:33). Los profetas denunciaban este mal (Jer 3:2; Eze 16:15; Eze 23:7; Ose 2:5; Ose 5:3). Por eso Dios llama ramera a Jerusal\u00e9n, en cierto momento (Isa 1:21; Jer 2:20; Jer 3:3), a la que compara con una virgen que despu\u00e9s de desposada se hace prostituta (Ez. 16). En el Apocalipsis se nos presenta el cuadro de \u2020\u0153la gran ramera\u2020\u009d, lo cual es \u2020\u0153un misterio, Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra\u2020\u009d, que est\u00e1 \u2020\u0153ebria de la sangre de los santos\u2020\u009d (Apo 17:1-6), lo que generalmente se interpreta como un s\u00ed\u00admbolo de la p. espiritual organizada en contra de la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO LEYE<\/p>\n<p>vet, Prohibida en Israel (Lv. 19:29; 21:9; Dt. 23:17), fue sin embargo practicada debido a la relajaci\u00f3n de las costumbres y por la influencia corruptora del paganismo que hab\u00ed\u00ada alrededor (Gn. 38:21; Jos. 2:1; Jue. 11:1; 16:1). El culto de los lugares altos y de los templos cananeos, babil\u00f3nicos, griegos, etc., comportaba una clase de \u00abprostitutas sagradas\u00bb (gr. \u00abhier\u00f3dulas\u00bb). Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada prostituci\u00f3n masculina \u00absagrada\u00bb (gr.: \u00abhier\u00f3dulos\u00bb): los cultos de Baal, Astart\u00e9 y Dionisos de Biblos eran licenciosos en extremo (1 R. 14:23-24; Os. 4:13-14). En la \u00e9poca de Salom\u00f3n y de sus sucesores, la prostituci\u00f3n se extendi\u00f3 entre los mismos israelitas, principalmente por medio de mujeres extranjeras (1 R. 3:16; 11:1; 22:38; Pr. 5:3-8, 20; 6:24-26; 7:5-27; 23:27). Llegaron a existir \u00abcasas de placer\u00bb (Ez. 16:24, 31; 2 R. 23:7). Se dec\u00ed\u00ada asimismo que alguien \u00abse prostitu\u00ed\u00ada\u00bb cuando manten\u00ed\u00ada relaciones il\u00ed\u00adcitas, aun cuando fuera con una sola persona (Gn. 38:24; Dt. 22:21). Los profetas y los reyes fieles reaccionaron vivamente contra este estado de cosas. Los ap\u00f3stoles se enfrentaron en el mundo grecorromano con una gran relajaci\u00f3n de las costumbres. Pablo da una v\u00ed\u00advida descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n en Ro. 1:23-28, entre otros pasajes, y en sus ep\u00ed\u00adstolas no deja de exhortar a los cristianos a la pureza y al dominio propio (1 Co. 6:9-20; G\u00e1. 5:19, 23; Ef. 4:17-24; 5:3-5; Col. 3-5; 1 Ts. 4:3- 7; 1 P. 4:3; Ap. 2:20, etc.). En sentido figurado, los t\u00e9rminos prostituci\u00f3n y adulterio expresan el abandono de Jehov\u00e1 por parte de su pueblo y la infidelidad espiritual. Jerusal\u00e9n, la ciudad que hubiera debido ser santa, es comparada a una ramera (Is. 1:21; Jer. 2:20; cfr. 3:1; Ez. 16:15, 17, 20; 23:1-21; Ap. 17:1, 5, 15; 19:2). Sin embargo, Dios est\u00e1 dispuesto a perdonar a Su pueblo en su arrepentimiento, y a hacer de la naci\u00f3n, una vez purificada, una esposa casta y fiel (Os. 2-3).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[369]<\/p>\n<p>     Comercio sexual, en el que las actividades ven\u00e9reas se calculan econ\u00f3micamente y se negocia con ellas en virtud de variables diversas: propio cuerpo, lugar, protecci\u00f3n, reclamo a clientes, etc.<\/p>\n<p>    Si la sexualidad es una de las riquezas m\u00e1s nobles y sublimes del ser humano y es el emblema de la dignidad de la persona y la llave de la fecundidad que asegura la continuidad de la especie humana, se comprende f\u00e1cilmente la aberraci\u00f3n natural incalculable que supone tasar los est\u00ed\u00admulos sexuales, tanto para quien los busca, para quien los ofrece y para los proxenetas que estructuran un mercado indigno y explotador de la persona prostituida, la cual se convierte en un objeto de explotaci\u00f3n, las m\u00e1s de las veces bajo coacci\u00f3n, dolo y criminal opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>    La prostituci\u00f3n, m\u00e1s que desajuste sexual, es aberraci\u00f3n estructural del ser humano. Quien la busca como satisfacci\u00f3n hed\u00f3nica se descarr\u00ed\u00ada en valoraciones y obra como bruto irracional en busca de descargas fisiol\u00f3gicas. Quien somete su cuerpo a la materialidad de la actividad genital por dinero se degrada y se convierte en mercanc\u00ed\u00ada. Y quien organiza el trasiego sexual es explotador de d\u00e9biles, incluso con consentimiento de los explotados.<\/p>\n<p>    Por aberrante que resulte, es un desorden perpetuo en el tiempo y es abundante en la difusi\u00f3n. Al igual que otros trastornos sexuales perturbadores de la sociedad (erotismo, pornograf\u00ed\u00ada, pederastia, homosexualidad), debe ser objeto de una atenci\u00f3n oportuna, graduada, recta y clarividente por parte de los educadores.<\/p>\n<p>     Cuando la persona llega a la adolescencia, sobre todo en ambientes corrompidos y erotizados, debe ser objeto de instrucci\u00f3n y de clarificaci\u00f3n \u00e9tica: ni se debe ocultar como hecho vergonzoso, ni se debe trivializar con lenguajes l\u00fadicos trat\u00e1ndose de explotaci\u00f3n de pobres mujeres degradadas (y tambi\u00e9n de varones deteriorados, aunque sea menos frecuente), ni se debe magnificar como si no hubiera otras aberraciones similares (esclavitud, comercio de armas, guerras  artificiales, genocidios, etc.)<\/p>\n<p>      La educaci\u00f3n en este terreno debe ser orientada por la v\u00ed\u00ada de los valores de la persona, no por el aspecto de desorden sexual. Es la hiriente degeneraci\u00f3n de la pobre prostituta lo que clama venganza del cielo, como cuando se trafica con esclavos o se extirpan \u00f3rganos a ni\u00f1os o indigentes para ricos. Es la dignidad m\u00e1s que la genitalidad lo hace degenerante la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El A. T. prohibe la prostituci\u00f3n (Lev 19, 29), el adulterio (Lev 20, 10-12; Dt 22, 22), la violaci\u00f3n (Dt 22, 23-24), la seducci\u00f3n (Ex 22, 15-16; Dt 22, 28-29), el incesto (Lev 20, 11-12. 14. 17-20), las sexualidades pervertidas (G\u00e9n 38, 9-10; Lev 18, 23; 20, 13). Las relaciones sexuales con una mujer soltera no eran nunca consideradas como adulterio, aunque el hombre estuviera casado.<br \/>\nEl N. T. prohibe igualmente toda fornicaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica (Mt 5, 32; 15, 19; 19, 9; 21, 31-32; Mc 7, 21; Lc 15, 30; 1 Cor 5, 1. 9-11; 6, 9-18; 10, 8; Ef 5, 3.5; Col 3, 5; 1 Tes 4, 3). Hay famosas prostitutas que, por su fe y su caridad, son alabadas en la Biblia y han pasado a ser mujeres prototipos de religiosidad verdadera (v. gr., Rajab:. Heb 11, 31; la Magdalena: Lc 8, 2). Jesucristo llega a decir a los fariseos que las prostitutas entrar\u00e1n antes que ellos en el Reino de los cielos porque tuvieron fe y caridad, cosa esta \u00faltima que ellos no tienen (Mt 21, 31-32). Oseas (cap. 1-3), describen la Alianza como un matrimonio entre Israel y Yahv\u00e9; pintan como un adulterio las infidelidades de Israel al amor inmenso de Dios, en especial la idolatr\u00ed\u00ada, cultivada con preferencia en los montes (lugares altos), y la confianza puesta en alianzas con monarcas poderosos. El N. T. fustiga igualmente la prostituci\u00f3n sagrada (Jn 8, 41); sobre todo el Apocalipsis (Ap 14, 4), que llama \u00abv\u00ed\u00adrgenes\u00bb en sentido religioso a cuantos no se han prostituido al culto idol\u00e1trico. Habla tambi\u00e9n de la Gran Prostituta (Ap 17, 1-16; 19, 2), como ciudad llena de iniquidades y contrapuesta a la ciudad santa de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Definici\u00f3n.<br \/>\nII. Historia:<br \/>\n1. La prostituci\u00f3n sagrada;<br \/>\n2. La prostituci\u00f3n profana;<br \/>\nIII. La prostituci\u00f3n hoy.<br \/>\n1. Los organizadores de la prostituci\u00f3n;<br \/>\n2. Las prostitutas:<br \/>\n    a) Las categor\u00ed\u00adas de las prostitutas,<br \/>\n    b) La figura de la prostituta<br \/>\n    c) La prostituci\u00f3n infantil,<br \/>\n3. Reflejos sociales:<br \/>\n    a) Los clientes,<br \/>\n    b) Difusi\u00f3n de la prostituci\u00f3n,<br \/>\n    c) La prostituci\u00f3n y las enfermedades ven\u00e9reas,<br \/>\n    d) La prostituci\u00f3n y la criminalidad.<br \/>\nIV. Normativas legales:<br \/>\n1. La reglamentaci\u00f3n,<br \/>\n2. El prohibiciomsmo;<br \/>\n3. El abolicionismo;<br \/>\n4. R\u00e9gimen legal de la prostituci\u00f3n en Espa\u00f1a.<br \/>\n5. Resoluci\u00f3n del Parlamento Europeo en materia de prostituci\u00f3n.<br \/>\nV. An\u00e1lisis sociol\u00f3gicos:<br \/>\n1. Las teor\u00ed\u00adas sociol\u00f3gicas particulares:<br \/>\n    a) El factor biops\u00ed\u00adqaico,<br \/>\n    b) El factor econ\u00f3mico;<br \/>\n2. Las teor\u00ed\u00adas sociol\u00f3gicas generales:<br \/>\n    a) El ambiente,<br \/>\n    b) La estructura de la sociedad.<br \/>\nVI. Orientaciones \u00e9tico-sociales:<br \/>\n1. La teor\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n sexual<br \/>\n2. Las posiciones cat\u00f3licas:<br \/>\n    a) La tolerancia,<br \/>\n    b) La reglamentaci\u00f3n,<br \/>\n    c) La prohibici\u00f3n jur\u00ed\u00addica,<br \/>\n    d) Reflexi\u00f3n final.<\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n<br \/>\nEl fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n es complejo, y como tal no f\u00e1cil de definir. Adem\u00e1s hay que distinguir la prostituci\u00f3n del comportamiento prostitutivo. -La prostituci\u00f3n, como actualmente se concibe, se realiza cuando una persona concede con frecuencia a otros su cuerpo por dinero. Generalmente la ejercen las mujeres, pero tambi\u00e9n hombres y ni\u00f1os, y las prestaciones sexuales pueden relizarse de forma heterosexual o bien homosexual. -La llamada prostituci\u00f3n hospitalaria, o sea la costumbre existente en algunos pueblos primitivos de conceder al hu\u00e9sped la propia mujer, la hija o la sierva, no ha de considerarse prostituci\u00f3n en el sentido comercial del t\u00e9rmino. Otro tanto hay que decir de la prestaci\u00f3n espor\u00e1dica de la propia mujer a ciertos parientes o compa\u00f1eros, uso que exist\u00ed\u00ada en algunos pueblos e \u00ed\u0081frica oriental (y tambi\u00e9n en otros pa\u00ed\u00adses), comparable al fus primae noctis de los se\u00f1ores medievales. -Tambi\u00e9n la prostituci\u00f3n sagrada, como se indicar\u00e1 luego [\/abajo, II], ha de distinguirse de la prostituci\u00f3n comercializada. -Por comportamiento prostitutivo hay que entender toda explotaci\u00f3n del propio cuerpo por intereses no afectivos, como puede ocurrir en personas f\u00e1ciles a darse para obtener ventajas ocasionales, o en personas obligadas a ceder a los chantajes de quien puede favorecerla en el trabajo o en la carrera. De alg\u00fan modo entra en nuestro comportamiento prostitutivo el de quien se casa sin motivaciones afectivas, aceptando pasivamente la relaci\u00f3n sexual consiguiente.<\/p>\n<p>II. Historia<br \/>\nSe dice com\u00fanmente que la prostituci\u00f3n es la m\u00e1s antigua de las profesiones; sin embargo, no se la ha encontrado entre los pueblos etnol\u00f3gicamente m\u00e1s antiguos. Tuvo origen y se desarroll\u00f3 en la forma t\u00ed\u00adpica comercializada s\u00f3lo en civilizaciones avanzadas y a la vez m\u00e1s complejas a nivel social y moral.<\/p>\n<p>1. LA PROSTITUCI\u00ed\u201cN SAGRADA. En los pueblos del Oriente cercano y de la cuenca del Mediterr\u00e1neo exist\u00ed\u00ada la prostituci\u00f3n sagrada. Se la encuentra tambi\u00e9n en algunas regiones de la India, donde las prostitutas, llamadas deva-dasis (siervas y esclavas de los dioses), eran cantoras y bailarinas y disfrutaban de particular instrucci\u00f3n. Las meretrices del culto, consideradas como mujeres sagradas, atestaban los patios de los templos y eran consideradas como transmisoras de las virtudes fecundativas. Su presentaci\u00f3n revest\u00ed\u00ada car\u00e1cter de un acto social piadoso, en el cual las relaciones sexuales colectivas eran leg\u00ed\u00adtimas como cumplimiento de un ritual sagrado. En los templos, como en Babilonia, no faltaban los prostitutos varones. Tambi\u00e9n en Palestina y en Siria la prostituci\u00f3n era de car\u00e1cter religioso, y \u00e9ste es el motivo de la severa condenaci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica, designada como \u00abfornicaci\u00f3n con los dioses extranjeros\u00bb, en el Pentateuco (cf Deu 23:18; Lev 21:7.9.14) y en los profetas. Sin embargo, la condici\u00f3n de prostituta no se consideraba infamante entre los hebreos.<\/p>\n<p>2. LA PROSTITUCI\u00f3N PROFANA. La prostituci\u00f3n indiscriminada y comercializada, llamada tambi\u00e9n profana, florece muy pronto junto a la sagrada, pero se distingue de ella por una diversa mentalidad. En la prostituci\u00f3n sagrada la sexualidad se entiende como valor que se ejerce en dependencia de la divinidad, y el lucro derivado de las prestaciones va a beneficio sobre todo del templo; en la prostituci\u00f3n profana prevalece el uso arbitrario del cuerpo y el inter\u00e9s comercial, como ocurre hoy.<\/p>\n<p>Probablemente se remontan a Sol\u00f3n (hacia el 600 a. C.), en Grecia, las primeras reglamentaciones de las casas comerciales de prostituci\u00f3n, llamadas \u00abdicteria\u00bb o \u00abburdeles\u00bb, algunas particularmente lujosas para clientes de las clases sociales m\u00e1s elevadas, y otras m\u00e1s econ\u00f3micas para una clientela menos acomodada.<\/p>\n<p>La prostituci\u00f3n profana, tanto femenina como masculina, se estructuraba seg\u00fan una jerarqu\u00ed\u00ada. La categor\u00ed\u00ada m\u00e1s elevada de las prostitutas entre los griegos era la de las \u00c2\u00a1heteras, dotadas de notables cualidades flsicas y culturales, que gozaban de particular influencia en hombres pol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>En Roma inicialmente las prostitutas pertenec\u00ed\u00adan a la clase m\u00e1s baja (prostibula). Despu\u00e9s de la segunda guerra p\u00fanica (218-201 a.C.) comenzaron a difundirse las cortesanas, que eran llamadas meretrices (las que ganaban). Al numeroso grupo de las meretrices pertenec\u00ed\u00adan cantadoras, tocadoras, mimas y bailarinas. La cultura romana consideraba \u00fatil su presencia para satisfacer el desahogo sexual y por la tasa especial debida al fisco; pero, a diferencia de la mentalidad griega, la prestaci\u00f3n de las prostitutas era considerada infame; por eso no pod\u00ed\u00adan adornarse con los indumentos reservados a las matronas y ten\u00ed\u00adan que vestir una t\u00fanica corta de color oscuro.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del advenimiento del cristianismo algunos emperadores, sobre todo Teodosio (347-395) y Justiniano (482-565), dictaron leyes severas contra los explotadores de la prostituci\u00f3n, los proxenetas, que hab\u00ed\u00adan llegado a prostituir a ni\u00f1as de menos de diez a\u00f1os de edad. Pero las prescripciones no tuvieron los efectos esperados.<\/p>\n<p>En la Edad Media la historia de la prostituci\u00f3n es una sucesi\u00f3n de tentativas de represi\u00f3n y de reglamentaci\u00f3n. En su mayor\u00ed\u00ada, la concesi\u00f3n de los \u00abburdeles\u00bb era tolerada y se regulaba por sanciones fiscales, que provocaban codiciadas ganancias. Toda reuni\u00f3n numerosa, como las ferias y los mercados, ve\u00ed\u00ada acudir legiones de meretrices; las mujeres p\u00fablicas acompa\u00f1aban a los ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>En el renacimiento se difundieron las cortesanas -llamadas as\u00ed\u00ad porque viv\u00ed\u00adan junto a las cortes-, que repet\u00ed\u00adan el fen\u00f3meno de las heteras griegas, exaltadas y cantadas por los literatos. Desde el siglo xvi las autoridades comenzaron a preocuparse por la difusi\u00f3n de las enfermedades ven\u00e9reas, por lo cual se prescrib\u00ed\u00ada a las prostitutas visitas sanitarias peri\u00f3dicas, prescripciones que se acentuaron en los siglos siguientes.<\/p>\n<p>La reforma protestante y la contrarreforma difundieron una mentalidad m\u00e1s severa contra la prostituci\u00f3n; muchos burdeles fueron cerrados, aunque la prostituci\u00f3n no fue legalmente suprimida. Precisamente en Francia por el mismo per\u00ed\u00adodo comienza a difundirse la \u00abgalanter\u00ed\u00ada\u00bb; a menudo las damas de corte son cortesanas particularmente influyentes: pi\u00e9nsese en la Pompadour -la favorita de Luis XV (17101774)-, que protegi\u00f3 a fil\u00f3sofos y escritores.<\/p>\n<p>III. La prostituci\u00f3n hoy<br \/>\nNos limitamos aqu\u00ed\u00ad a algunas referencias a la prostituci\u00f3n como se presenta hoy, sin precisar las diversificaciones que se encuentran en las diversas culturas.<\/p>\n<p>1. LOS ORGANIZADORES DE LA PROSTITUCI\u00f3N. En la base de la prostituci\u00f3n hay una extensa organizaci\u00f3n can ramificaciones internacionales, que impone un c\u00f3digo de comportamiento; es la \u00fanica ley que las prostitutas y sus explotadores se sienten obligados a respetar.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n se llama proxenetismo, en la cual act\u00faan cuatro categor\u00ed\u00adas distintas: los protectores, los due\u00f1os de los locales en los cuales tiene lugar el comercio prostitutivo, las alcahuetas y los traficantes. &#8211; Normalmente las prostitutas obran bajo la gu\u00ed\u00ada de un protector, que a menudo se convierte en el amante par\u00e1sito de la prostituta, al que ella ama y teme. Al protector le incumbe atraer a las prostitutas: muchachas descarriadas, huidas de casa o a la b\u00fasqueda de aventuras en concursos (m\u00e1s o menos trucados) de belleza o de cine. Se comienza con alg\u00fan cliente y con muchos regalos. Pero muy pronto la muchacha descubre en el protector a su amo absoluto, que puede tambi\u00e9n venderla a otro protector. Aunque en proporci\u00f3n menor, tambi\u00e9n hay mujeres que hacen de protectoras. &#8211; El due\u00f1o es el amo del local puesto (totalmente o en parte) a disposici\u00f3n de los encuentros con las prostitutas. &#8211; Alcahueta es la mujer que conoce el arte de seducir a la muchacha disponible a la prostituci\u00f3n, la pone en relaci\u00f3n con el protector o directamente con los clientes y le ense\u00f1a el oficio. &#8211; El traficante es el colocador, pagado por una comisi\u00f3n de protectores o due\u00f1os de casas que se compromete a trasladar prostitutas tanto a nivel nacional como internacional.<\/p>\n<p>2. LAS PROSTITUTAS. Para simplificar el lenguaje se usa aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino femenino, por ser mujeres la mayor\u00ed\u00ada de las personas que se prostituyen; pero todas las consideraciones hay que referirlas tambi\u00e9n a los varones.<\/p>\n<p>a) Las categor\u00ed\u00adas de las prostitutas. Las personas que se prostituyen se dividen habitualmente en profesionales, semiprofesionales y ocasionales. 0 Para las profesionales el \u00fanico verdadero oficio es la prostituci\u00f3n, lo cual implica una mentalidad, un tenor de vida, una capacidad de seducci\u00f3n y de selecci\u00f3n de los clientes. Entre las profesionales est\u00e1 el ej\u00e9rcito de las paseadoras, que son colocadas por los protectores en lugares c\u00e9ntricos o perif\u00e9ricos de ciudades o pueblos seg\u00fan la edad y el atractivo. Su exhibicionismo es lo que provoca reclamaciones peri\u00f3dicas e intervenciones ocasionales por parte de las autoridades p\u00fablicas. Entre las prostitutas de la calle est\u00e1n las clacson-girls, que act\u00faan a bordo de coches a veces particularmente lujosos. 0 Las semiprofesionales ejercen habitualmente la prostituci\u00f3n juntamente con otros trabajos del todo honestos o bien junto con un trabajo expresamente adquirido porque permite \u00abejercer\u00bb, como podna ser el de camarera, masajista, entraineuse (muchacha que divierte a los clientes en locales como cabarets, night clubs, etc.). Es claro que tales actividades normalmente son desarrolladas por personas (y son la mayor parte) que no tienen intenci\u00f3n alguna de prostituirse. Entran entre las prostitutas semiprofesionales, aunque se distinguen de ellas como categor\u00ed\u00ada considerada m\u00e1s elevada, las call-girls: mujeres -tales son en su mayor\u00ed\u00ada- disponibles a una llamada (ca11) telef\u00f3nica. Externamente su personalidad debe parecer irreprensible. El giro del trabajo se establece por cita con una clientela reducida, pero refinada. 0 Las ocasionales son mujeres que inicialmente no intentan ser prostitutas, pero se ofrecen ocasionalmente por oscuros impulsos de naturaleza ps\u00ed\u00adquica o para procurarse lucros extraordinarios. Las ocasionales se convierten f\u00e1cilmente en prostitutas habituales.<\/p>\n<p>b) La figura de la prostituta. Seg\u00fan los datos estad\u00ed\u00adsticos, las prostitutas provienen en su mayor\u00ed\u00ada de las clases sociales inferiores, generalmente de ambientes familiares desorganizados y moralmente disgregados, y se ven empujadas por el deseo de una ganancia f\u00e1cil. Sin embargo, en las estad\u00ed\u00adsticas no est\u00e1n comprendidas las prostitutas semiprofesionales, y sobre todo las call-girls, entre las cuales se encuentran personas con estudios y de buena posici\u00f3n, que han realizado de modo consciente su elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La prostituta comienza su carrera a una edad joven o muy joven (en su mayor\u00ed\u00ada antes de los veinte a\u00f1os); van en aumento las que comienzan ya entre los doce y los trece a\u00f1os: se trata de muchachitas escapadas de casa o inducidas al \u00aboficio\u00bb por sus propios familiares.<\/p>\n<p>Hay que distinguir la psicolog\u00ed\u00ada originaria de la prostituta de la adquirida en el ejercicio de la prostituci\u00f3n. Inicialmente se trata de muchachas normales, que en general han frecuentado los comienzos de los estudios secundarios. Su personalidad se debilita de forma profunda seg\u00fan van avanzando en la \u00abcarrera\u00bb, en gran parte a causa del r\u00e9gimen de vida: malos tratos y pretensiones de los protectores, consumo abundante de alcohol y ahora tambi\u00e9n de droga, a la que recurren para darse \u00e1nimos y superar momentos de particular desaliento.<\/p>\n<p>No consta normalmente que la prostituta sea una hipersexual. Habitualmente su prestaci\u00f3n carece de participaci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica; de lo contrario no podr\u00ed\u00ada prestarse a relaciones continuadas con clientes. Es m\u00e1s, la obligaci\u00f3n de las prestaciones con toda especie de hombres puede hacer nacer en ella una aversi\u00f3n al sexo masculino.<\/p>\n<p>La prostituta a menudo desprecia a las personas honestas y normales que han de someterse a un trabajo com\u00fan para ganarse la vida.<\/p>\n<p>Particularmente fuerte es en la prostituta el amor materno cuando tiene un hijo.<\/p>\n<p>En numerosas historias de prostitutas se ve que en un cierto momento las interesadas tienen una percepci\u00f3n exacta de su disgregaci\u00f3n moral, de la cual, sin embargo, estiman que no pueden librarse (no faltan entre ellas tentativas de suicidio). Sin embargo, son posibles, aunque dif\u00ed\u00adciles, las recuperaciones morales de prostitutas si reciben ayuda de instituciones privadas o gubernativas.<\/p>\n<p>c) La prostituci\u00f3n infantil, por desgracia, ha existido siempre, pero actualmente ha adquirido proporciones industriales. Se la conoce en los pa\u00ed\u00adses de Asia y de Sudam\u00e9rica, donde padres desesperadamente pobres venden a uno u otro hijo para que pueda sobrevivir el resto de la familia.<\/p>\n<p>Menos conocida es la prostituci\u00f3n de menores, a tiempo limitado o tambi\u00e9n a tiempo completo, que existe a escala limitada, pero de modo sorprendentemente vasto y en proporciones crecientes en Europa occidental y en USA. La explotaci\u00f3n de menores como actores de filmes o fotorromances pornogr\u00e1ficos depende de organizaciones internacionales dedicadas a la producci\u00f3n y a la distribuci\u00f3n de semejantes materiales. La explotaci\u00f3n directa de menores que se conceden a clientes particulares pueden realizarla tambi\u00e9n organizaciones m\u00e1s peque\u00f1as, pero no carentes de conexiones internacionales. A los menores, a veces vendidos por los padres, pero con m\u00e1s frecuencia huidos de casa, se los hace emigrar con el espejismo de aventuras y de riqueza entre personas que \u00ablegalmente\u00bb se hacen pasar por parientes suyos. Una vez ca\u00ed\u00addos en la red, no es f\u00e1cil que los interesados tengan el valor de revelarse; se resignan a un g\u00e9nero de vida que consideran imposible cambiar, entre otras cosas porque se saben atados por un contrato mafioso que prev\u00e9 para todo \u00aberror\u00bb dur\u00ed\u00adsimas sanciones, incluso a larga distancia de tiempo y de espacio.<\/p>\n<p>3) REFLEJOS SOCIALES. Aqu\u00ed\u00ad se alude a algunos reflejos sociales de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Los clientes. Es casi imposible un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico de los \u00abclientes\u00bb. Se han intentado algunos sondeos en clientes de la prostituci\u00f3n \u00abproletaria\u00bb, pero no en los clientes de las call-girls. Hay que distinguir entre los clientes \u00abocasionales\u00bb, que no presentan particulares caracter\u00ed\u00adsticas, y los clientes \u00abhabituales\u00bb. Estos pueden ser \u00abt\u00ed\u00admidos\u00bb que esperan perder sus complejos con un contacto prostitutivo, arriesg\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a agravar sus dificultades psico-sexuales, o bien decepcionados por su relaci\u00f3n conyugal, o impotentes y pervertidos. Es com\u00fan en la prostituci\u00f3n proletaria un sentido de insatisfacci\u00f3n por un encuentro reducido a un cuarto de hora y poco personalizado.<\/p>\n<p>b) Sobre la difusi\u00f3n de la prostituci\u00f3n s\u00f3lo se pueden hacer conjeturas aproximadas, porque donde est\u00e1 vigente el sistema de la reglamentaci\u00f3n (y el correspondiente fichaje) las prostitutas \u00abclandestinas\u00bb -que las estimaciones sociol\u00f3gicas consideran m\u00e1s numerosas- evitan el control, y en los pa\u00ed\u00adses prohibicionistas o abolicionistas es del todo imposible.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n est\u00e1 difundido por todas partes e implica una circulaci\u00f3n colosal de negocios. Entre los pa\u00ed\u00adses prohibicionistas, solamente en Rusia y. en China Popular la prostituci\u00f3n clandestina es muy reducida, debido al efecto combinado de un sistema polic\u00ed\u00adaco riguroso, de una educaci\u00f3n c\u00ed\u00advica que reduce las evasiones individuales y de una nivelaci\u00f3n econ\u00f3mica que no favorece las especulaciones privadas. En los pa\u00ed\u00adses de econom\u00ed\u00ada libre la posibilidad de explotaci\u00f3n comercial y el clima de hedonismo favorecen la actividad prostitutiva m\u00e1s all\u00e1 y en contra de la normativa legal.<\/p>\n<p>c) La prostituci\u00f3n y las enfermedades ven\u00e9reas. El temor al contagio ven\u00e9reo, que se consideraba sobre todo provocado por la prostituci\u00f3n, ha tenido una parte decisiva para estimular una cultura contra la prostituci\u00f3n. Las estad\u00ed\u00adsticas recientes desmienten netamente este temor. Las infecciones ven\u00e9reas en los pa\u00ed\u00adses industrializados de cultura occidental son debidas en gran parte a contactos con personas diversas, carentes de todo cuidado higi\u00e9nico, m\u00e1s que a relaciones con prostitutas.<\/p>\n<p>Ahora se a\u00f1ade el peligro de contagio de SIDA. Las prostitutas son posibles portadoras de virus, porque muchas de ellas hacen uso de drogas por v\u00ed\u00ada intravenosa y porque tienen relaciones con demasiadas personas diversas que las pueden contagiar.<\/p>\n<p>d) La prostituci\u00f3n y la criminalidad. El mundo de la prostituci\u00f3n gira en torno a la explotaci\u00f3n y al tr\u00e1fico de las personas y est\u00e1 ligado a la industria de la I pornograf\u00ed\u00ada, al racket de los locales de juego y al comercio de la l droga. Por eso hay que considerarlo como un factor crimin\u00f3geno.<br \/>\nIV. Normativas legales<br \/>\nLa actitud cultural-legislativa contempor\u00e1nea oscila entre tres orientaciones diversas, que van de la reglamentaci\u00f3n al prohibicionismo y al abolicipnismo.<\/p>\n<p>1. Con LA. REGLAMENTACI\u00ed\u201cN se tiende, gracias a programas m\u00e1s racionales y eficaces de los adoptados en los siglos pasados, a limitar rigurosamente el comercio y el ejercicio de la prostituci\u00f3n, reservando para ella locales autorizados y controlados, llamados casas cerradas. La primera reglamentaci\u00f3n en el sentido moderno tuvo lugar en Francia en 1802. El ejemplo franc\u00e9s fue seguido pronto por otros pa\u00ed\u00adses. [M\u00e1s adelante, en el n.\u00c2\u00b0 4, ! R\u00e9gimen legal de la prostituci\u00f3n en Espa\u00f1a].<\/p>\n<p>En muchos pa\u00ed\u00adses las motivaciones sociales de la reglamentaci\u00f3n se basan en la presunci\u00f3n de que la prostituci\u00f3n es un fen\u00f3meno ineliminable, e incluso en parte \u00fatil para satisfacer las tensiones sexuales, sobre todo las masculinas, mientras que hay que poner freno al libertinaje m\u00e1s evidente y un dique a la difusi\u00f3n de las enfermedades ven\u00e9reas.<\/p>\n<p>El fichaje de las prostitutas implicaba la visita sanitaria obligatoria y algunas normas para su defensa: no pod\u00ed\u00adan ser admitidas antes de los diecis\u00e9is a\u00f1os; deb\u00ed\u00adan ser libres de rechazar al cliente no querido y de limitar sus prestaciones (prescripciones que eran todas ellas habitualmente ignoradas).<\/p>\n<p>El aspecto m\u00e1s discutible de la reglamentaci\u00f3n es que tales Estados reconocen los aspectos negativos de la prostituci\u00f3n -de lo contrario deber\u00ed\u00adan dejarla libre como cualquier otra actividad-, pero a la vez la oficializan. Adem\u00e1s, la reglamentaci\u00f3n legitima el comercio de las prostitutas, que, una vez fichadas, se sienten m\u00e1s destinadas a ese trabajo. La protecci\u00f3n sanitaria, que constituye la motivaci\u00f3n social predominante de la reglamentaci\u00f3n, es improductiva por varios motivos: controla s\u00f3lo a la prostituta y no al cliente; el control en fechas fijas descuida los per\u00ed\u00adodos intermedios;. la mayor\u00ed\u00ada de las prostitutas escapa a todo fichaje y control, ya que las \u00abclandestinas\u00bb son m\u00e1s numerosas que las registradas.<\/p>\n<p>El aspecto social positivo de la reglamentaci\u00f3n es la posibilidad de un control, aunque sea reducido, y de una parcial protecci\u00f3n legal y social de la prostituta.<\/p>\n<p>2. EL PROHIBICIONISMO. A finales del siglo xlx, la Asociaci\u00f3n inglesa de moralidad (The National Vigilance Association) inici\u00f3 una campa\u00f1a contra la trata de blancas. Despu\u00e9s de varias reuniones, se firm\u00f3 en Par\u00ed\u00ads una convenci\u00f3n internacional (4 de mayo de 1919) que prohib\u00ed\u00ada alistar para la prostituci\u00f3n a las menores, aunque consintieran, y usar para las mayores cualquier medio de coacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la trata clandestina de menores contin\u00faa, como se ha indicado antes, incluso con la complicidad de algunos familiares. Para la trata de personas mayores habitualmente no se recurre a la violencia f\u00ed\u00adsica; se proponen espejismos de ganancias f\u00e1ciles y de afirmaci\u00f3n, que luego se resuelven en formas renovadas de esclavitud.<\/p>\n<p>En cualquier caso, las campa\u00f1as contra los mayores abusos consiguientes a la organizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n han favorecido un cambio de mentalidad. De la reglamentaci\u00f3n se ha pasado al \u00abprohibicionismo\u00bb, en virtud del cual la prostituci\u00f3n no puede entrar entre las actividades socialmente reconocibles. Este movimiento, alentado a nivel internacional, se difundi\u00f3 y fue adoptado en USA, en URSS, en casi todos los Estados europeos y en algunos pa\u00ed\u00adses asi\u00e1ticos, como la India.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen prohibicionista considera la prostituci\u00f3n como tal un \u00abdelito\u00bb y propone su eliminaci\u00f3n. Sin embargo ha resultado eficaz s\u00f3lo en poqu\u00ed\u00adsimos casos [l arriba, lIl, 3, b].<\/p>\n<p>3. EL ABOLICIONISMO. La orientaci\u00f3n legislativa abolicionista parte del principio de que la prostituci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma no ha de ser ni reconocida ni prohibida por el Estado, por pertenecer a las relaciones privadas. Con ello se suprime el fichaje y la visita sanitaria de las prostitutas, que no pueden ser sometidas a leyes discriminatorias especiales. Entre las mayores no es delito conceder el cuerpo propio con fines de lucro, con tal de que salvaguarden las leyes emanadas de la tutela del orden p\u00fablico, como la prohibici\u00f3n de la seducci\u00f3n o de actos obscenos en lugar p\u00fablico, el atentado contra el pudor, la provocaci\u00f3n al vicio. Disposiciones \u00e9stas que son interpretadas cada vez de modo m\u00e1s el\u00e1stico.<\/p>\n<p>En particular, el abolicionismo se propone reprimir la organizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n. El \u00ablenocinio\u00bb y cualquier forma de inducci\u00f3n a la prostituci\u00f3n y el mantenimiento de locales dedicados habitualmente a la prostituci\u00f3n se consideran \u00abdelito penal\u00bb. Adem\u00e1s, el abolicionismo se propone una educaci\u00f3n cultural que favorezca la reeducaci\u00f3n de las prostitutas y, dentro del respeto de las personas haga disminuir la demanda de relaci\u00f3n prostitutiva. Han actuado en este sentido diversos movimientos abolicionistas, en particular, en Francia, la \u00abAmicale des Maitres d&#8217;Hotels meubl\u00e9s de France et des Colonies\u00bb. Tanto el sistema prohibicionista como el abolicionista siguen siendo peri\u00f3dicamente impugnados. Se desea el retorno a la reglamentaci\u00f3n, aunque con modalidades controladas m\u00e1s rigurosamente. Las impugnaciones est\u00e1n estimuladas ciertamente por intereses comerciales, pero son presentadas como motivaciones sociales: disminuir el peligro de contagios ven\u00e9reos y la difusi\u00f3n escandalosa de la oferta prostitutiva en las calles. Adem\u00e1s, las prostitutas lamentan sobre todo la actual privaci\u00f3n de toda tutela social para su trabajo, particularmente a nivel sanitario y pensionista.<\/p>\n<p>Los abolicionistas replican que la defensa del pudor p\u00fablico no se asegurar\u00ed\u00ada con la apertura de las \u00abcasas cerradas\u00bb: las prostitutas \u00abclandestinas\u00bb han sido siempre m\u00e1s numerosas que las que act\u00faan en los locales autorizados; contra el peligro de contagio, a su vez, se debe instaurar una campa\u00f1a sanitaria c\u00ed\u00advica; el mero control de las prostitutas autorizadas no resolver\u00ed\u00ada el problema.<\/p>\n<p>G. Davanzo<br \/>\n4. REGIMEN LEGAL DE LA PROSTITUCI\u00f3N EN ESPA\u00ed\u2018A. El r\u00e9gimen jur\u00ed\u00addico espa\u00f1ol en materia de prostituci\u00f3n es abolicionista desde 1956, postura que ha sido sustancialmente mantenida en la \u00faltima reforma del C\u00f3digo penal. Por ello me parece conveniente exponer primero la reforma de 1956 a\u00f1adiendo el texto penal vigente de la \u00faltima reforma vigente en 1991.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo penal espa\u00f1ol dedic\u00f3 un importante cap\u00ed\u00adtulo a los delitos relativos a la prostituci\u00f3n, el cual se interpretar\u00e1 a la luz del Decreto-ley de 3 de marzo de 1956 sobre abolici\u00f3n de centros de tolerancia y otras medidas relativas a la prostituci\u00f3n. El texto en su primer art\u00ed\u00adculo se expresaba en estos t\u00e9rminos: \u00abVelando por la dignidad de la mujer, y en inter\u00e9s de la moral social, se declara tr\u00e1fico \u00c2\u00a1licito la prostituci\u00f3n\u00bb. Y en el art\u00ed\u00adculo segundo a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abQuedan prohibidas en todo el territorio nacional las manceb\u00ed\u00adas y las casas de tolerancia, cualesquiera que fuesen su denominaci\u00f3n y los fines aparentemente l\u00ed\u00adcitos a que declaren dedicarse para encubrir su verdadero objeto\u00bb. Se refiere despu\u00e9s en el art\u00ed\u00adculo cuarto al art\u00ed\u00adculo 447 del C\u00f3digo penal, aclarando que \u00ablas medidas protectoras a que se refiere dicho art\u00ed\u00adculo ser\u00e1n aplicadas a las mujeres menores de veintitr\u00e9s a\u00f1os y mayores de diecis\u00e9is provenientes de manceb\u00ed\u00adas o casas de tolerancia clausuradas\u00bb. En el art\u00ed\u00adculo tercero del cap\u00ed\u00adtulo primero, relativo a la naturaleza y fines del patronato, leemos: \u00abEjercer las funciones tutelares de vigilancia, recogida, tratamiento e internamiento sobre aquellas mujeres mayores de diecis\u00e9is a\u00f1os y menores de veinticinco que los tribunales, autoridades y particulares le conf\u00ed\u00aden\u00bb. A todo esto hay que a\u00f1adir la ley de Vagos y Maleantes, que se ocup\u00f3 de rufianes y proxenetas, y la nueva ley de Peligrosidad y de Rehabilitaci\u00f3n Social, en la que se insist\u00ed\u00ada sobre el internamiento de esos individuos y su reeducaci\u00f3n por un plazo no inferior a cuatro meses y no superior a tres a\u00f1os. Se establece tambi\u00e9n la prohibici\u00f3n de residir en lugar o territorio designado y de visitar ciertos lugares o establecimientos p\u00fablicos, as\u00ed\u00ad como la sumisi\u00f3n a la vigilancia de los delegados [cf C\u00f3digo penal, lib. 2, t\u00ed\u00adt. 9, c. 7, n. 452 bis, a), b), c) d), e), f)]. Es de lamentar que el legislador, a pesar de sus esfuerzos y buena voluntad, no supo plasmar en el texto del C\u00f3digo penal el sentido genuino del decreto-ley y de las disposiciones anejas. El decreto se funda en la teolog\u00ed\u00ada moral, en el derecho natural y en la dignidad de la mujer para declarar, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, que la prostituci\u00f3n es por su propia naturaleza un delito moral jur\u00ed\u00addicamente punible. Se trata de un delito en s\u00ed\u00ad mismo que coacciona moralmente al gobierno a combatirlo, en nombre de la dignidad humana de la mujer explotada y del bien com\u00fan, en la medida de lo posible con leyes adecuadas. En el C\u00f3digo, por el contrario, se parte del supuesto de que la prostituci\u00f3n en s\u00ed\u00ad no es un delito. \u00abNuestro C\u00f3digo -escribi\u00f3 Jim\u00e9nez Asenjo, especialista en la materia- no aborda el problema de la prostituci\u00f3n como delito propio. Se limita a -castigar la explotaci\u00f3n de la mujer en la forma que se ha determinado en los congresos internacionales, o sea, de libertad sexual\u00bb. De este grav\u00ed\u00adsimo error, que implica una contradicci\u00f3n interna entre la intencionalidad del C\u00f3digo y del decretoley, se llega a la triste realidad de que todas las medidas legales quedan reducidas en la pr\u00e1ctica a una nueva forma de reglamentaci\u00f3n, o sea de institucionalizaci\u00f3n legal, o, lo que es igual, de protecci\u00f3n de la prostituci\u00f3n. Los ejecutivos de la ley se ven, por lo mismo, obligados a abordar la prostituci\u00f3n buscando motivos suced\u00e1neos, como el esc\u00e1ndalo p\u00fablico y otros por el estilo, pero no la prostituci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma, ante la cual el juez se encuentra desarmado por la propia ley.<\/p>\n<p>El texto reformado que ofrecemos a continuaci\u00f3n introduce matices y variantes a tener en cuenta en la interpretaci\u00f3n legal del delito de prostituci\u00f3n, pero se mantiene la filosof\u00ed\u00ada \u00e9tica de fondo abolicionista, seg\u00fan la cual no se condena la prostituci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma, sino su ejercicio en conflicto con la libertad personal, la edad de las personas y la salud p\u00fablica.<\/p>\n<p>\u00ab452 bis, a) Incurrir\u00e1n en las penas de prisi\u00f3n menor en su grado m\u00e1ximo, multa de 100.000 a 500.000 pesetas e inhabilitaci\u00f3n absoluta para el que fuere autoridad p\u00fablica o agente de \u00e9sta y especial para el que no lo fuere:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 El que cooperare o protegiere la prostituci\u00f3n de una o varias personas, dentro o fuera de Espa\u00f1a, o su recluta para la misma.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 El que por medio de enga\u00f1o, violencia, amenaza, abuso de autoridad u otro medio coactivo determine, a persona mayor de dieciocho a\u00f1os, a satisfacer deseos sexuales de otra.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 El que retuviere a una persona, contra su voluntad, en prostituci\u00f3n o en cualquier clase de tr\u00e1fico inmoral:<br \/>\n452 bis, b) Incurrir\u00e1n en las penas de prisi\u00f3n menor en sus grados medio y m\u00e1ximo, inhabilitaci\u00f3n absoluta para el que fuere autoridad p\u00fablica o agente de \u00e9sta y especial para el que no lo fuere y multa de 100.000 a 500.000 pesetas:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 El que promueva, favorezca o facilite la prostituci\u00f3n o corrupci\u00f3n de persona menor de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 El que para satisfacer los deseos sexuales de un tercero facilitare medio o ejerciere cualquier g\u00e9nero de inducci\u00f3n en el \u00e1nimo de menores de dieciocho a\u00f1os, aun contando con su voluntad.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 El que mediante promesas o pactos, aun con apariencia de l\u00ed\u00adcitos, indujere o diere lugar a la prostituci\u00f3n de menores de dieciocho a\u00f1os, tanto en territorio espa\u00f1ol como para conducirles con el mismo fin al extranjero.<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 El que con cualquier motivo o pretexto ayude o sostenga la continuaci\u00f3n en la corrupci\u00f3n o la estancia de menores de dieciocho a\u00f1os en casas o lugares de vicio.<\/p>\n<p>452 bis, c) Al que viviere en todo o en parte a expensas de la persona o personas cuya prostituci\u00f3n o corrupci\u00f3n explote, le podr\u00e1n ser aplicadas, adem\u00e1s de las penas establecidas en el art\u00ed\u00adculo 452 bis b), alguna de las siguientes medidas:<br \/>\na) Internamiento en un establecimiento adecuado a las condiciones personales del sujeto.<\/p>\n<p>b) Prohibici\u00f3n de residir en el lugar o territorio que se designe.<\/p>\n<p>La medida de internamiento no podr\u00e1 exceder a la de la pena impuesta y se computar\u00e1 para el cumplimiento de \u00e9sta.<\/p>\n<p>A los proxenetas se les clausurar\u00e1 adem\u00e1s el establecimiento donde hubiesen tenido lugar sus actividades.<\/p>\n<p>452 bis, d) Ser\u00e1n castigados con las penas de prisi\u00f3n menor, multa de 100.000 a 2.000.000 de pesetas y, en sus respectivos casos, con las inhabilitaciones se\u00f1aladas en los art\u00ed\u00adculos anteriores:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 El due\u00f1o, gerente, administrador o encargado del local, abierto o no al p\u00fablico, en el que se ejerza la prostituci\u00f3n u otra forma de corrupci\u00f3n, y toda persona que a sabiendas participe en su financiamiento.<\/p>\n<p>En las mismas penas, en su grado m\u00ed\u00adnimo, incurrir\u00e1 toda persona que, a sabiendas, sirviera a los mencionados fines en los referidos locales.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 Los que dieren o tomaren en arriendo un edificio u otro local, o cualquier parte de los mismos, para explotar la prostituci\u00f3n o corrupci\u00f3n ajenas.<\/p>\n<p>El tribunal decretar\u00e1, adem\u00e1s de las referidas penas, el cierre temporal o definitivo del establecimiento o local y la retirada de la licencia que, en su caso, se hubiere concedido.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 En caso de procedimiento judicial por cualesquiera de los delitos<br \/>\nprevistos en este art\u00ed\u00adculo, as\u00ed\u00ad como en los art\u00ed\u00adculos 452 bis a), 452 bis b) y 452 bis c), el juez instructor podr\u00e1 ordenar el cierre provisional del local a parte del mismo a que hace referencia este art\u00ed\u00adculo cuyo due\u00f1o, gerente, encargado, administrador o arrendatario fuese procesado.<\/p>\n<p>452 bis, e) La persona bajo cuya potestad estuviere un menor y que, con noticia de la prostituci\u00f3n o corrupci\u00f3n de \u00e9ste o de su permanencia o asistencia frecuente a casas o lugares de vicio, no le recoja para impedir su continuaci\u00f3n en tal estado y sitio, y no le ponga en su guarda o a disposici\u00f3n de la autoridad si careciese de medios para su custodia, incurrir\u00e1 en las penas de arresto mayor.<\/p>\n<p>Iguales penas se impondr\u00e1n a quien, en los casos a que se refiere el p\u00e1rrafo anterior, incurriere en las omisiones en \u00e9l castigadas, aunque no tenga potestad legal sobre el menor, si al tiempo del extrav\u00ed\u00ado de \u00e9ste le tuviere en su domicilio y confiado a su guarda o ejerciera sobre \u00e9l, de hecho, una autoridad familiar o \u00e9tico-social.<\/p>\n<p>452bis, f) La condena de un tribunal extranjero impuesta por delitos comprendidos en este cap\u00ed\u00adtulo ser\u00e1 equiparada a las sentencias-de los tribunales espa\u00f1oles, a los efectos de aplicaci\u00f3n del n\u00famero 15 del art\u00ed\u00adculo 10 de este C\u00f3digo.<\/p>\n<p>452 bis, g) Sin perjuicio de lo dispuesto en los art\u00ed\u00adculos 445 y 446, el ascendiente, tutor, maestro o cualquier persona que, con abuso de autoridad o encargo, perpetrare alguno de los delitos comprendidos en este t\u00ed\u00adtulo ser\u00e1 castigado con el grado m\u00e1ximo de la pena se\u00f1alada al respectivo delito. El tribunal sentenciador podr\u00e1 adem\u00e1s privar a los culpables de la patria potestad y tutela\u00bb.<\/p>\n<p>Algunas observaciones sobre el texto: La edad del sujeto pasivo pasa de los veintitr\u00e9s a\u00f1os de edad antes, a los dieciocho ahora. Se ha sustituido el calificativo de \u00abdeseos deshonestos\u00bb por \u00absexuales\u00bb. Se ha elevado la multa. Se aprecia la presencia de la Convenci\u00f3n de 18 de diciembre de 1983 sobre la eliminaci\u00f3n de todas las formas de discriminaci\u00f3n contra la mujer. Sigue de fondo el esp\u00ed\u00adritu abolicionista sobre la abolici\u00f3n de las casas de tolerancia del decreto-ley de 1956 y textos espa\u00f1oles posteriores afines. Distingue entre abusos deshonestos y corrupci\u00f3n de menores. En el caso primero se trata de casos espec\u00ed\u00adficos. En el segundo se requiere adem\u00e1s una actitud insistente y perseverante por parte del corruptor. Define la prostituci\u00f3n como la entrega sexual mediante un precio o una taxaci\u00f3n. La corrupci\u00f3n es un concepto m\u00e1s amplio. Para que haya prostituci\u00f3n tiene que haber entrega sexual. Para que haya corrupci\u00f3n basta con la realizaci\u00f3n de actos lascivos. No var\u00ed\u00ada el concepto anterior de rufianismo. L\u00e9ase con atenci\u00f3n lo referente a la tercer\u00ed\u00ada locativa y encargados de local. N\u00f3tese tambi\u00e9n la diferencia jur\u00ed\u00addica entre rufianismo y favorecimiento de corrupci\u00f3n de menores, sobre la que habla el art\u00ed\u00adculo 446 del C\u00f3digo penal.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n espa\u00f1ola presupone la mentalidad abolicionista, la cual resulta \u00e9ticamente muy vulnerable, aunque jur\u00ed\u00addicamente aceptable. Lo peor del caso es que, al menos en Espa\u00f1a, esta legislaci\u00f3n penal resulta pr\u00e1cticamente in\u00fatil. Si se aplicara habr\u00ed\u00ada que cerrar todos esos centros p\u00fablicos de alta prostituci\u00f3n moderna, que gozan de la mayor complacencia social e impunidad legal.<\/p>\n<p>5. RESOLUCI\u00ed\u201cN DEL PARLAMENTO EUROPEO EN MATERIA DE PROSTITUCI\u00ed\u201cN. En junio de 1986 el Parlamento Europeo hizo p\u00fablico un extenso texto sobre las \u00abagresiones a la mujer\u00bb. En el apartado dedicado a la prostituci\u00f3n, el documento llama la atenci\u00f3n sobre la hipocres\u00ed\u00ada de aquellas sociedades que condenan y penalizan a las prostitutas, mientras que sus \u00abclientes\u00bb, \u00faltimos responsables de la frecuencia de este fen\u00f3meno (de la prostituci\u00f3n), no tienen mancha, ni estigma, ni persecuci\u00f3n que temer. Dada la existencia de la prostituci\u00f3n, pide a las autoridades nacionales de los Estados miembros que tomen las medidas legales necesarias para:<br \/>\na) despenalizar el ejercicio de esta profesi\u00f3n;<br \/>\nb) garantizar a las prostitutas los derechos de los que disfrutan otros ciudadanos;<br \/>\nc) proteger la independencia, salud y seguridad de quienes ejercen esta profesi\u00f3n;<br \/>\nd) reforzar las medidas que puedan tomarse contra los responsables de coacciones o agresiones alas prostitutas, en especial aquellos que fuerzan a las mujeres a practicar la prostituci\u00f3n para su propio beneficio econ\u00f3mico;<br \/>\ne) apoyar a los grupos de autoayuda de prostitutas y pedir a la polic\u00ed\u00ada y a las autoridades judiciales que proporcionen mejor protecci\u00f3n a las prostitutas que deseen entablar demandas contra proxenetas para reducir su miedo de ser amenazadas por ellos.<\/p>\n<p>Considera que la pol\u00ed\u00adtica de los Estados miembros con respecto a la prostituci\u00f3n deber\u00ed\u00ada incluirse en el marco de una pol\u00ed\u00adtica de emancipaci\u00f3n y que, cuando se establezcan medidas pol\u00ed\u00adticas que conciernan a la prostituci\u00f3n, las mujeres afectadas deber\u00ed\u00adan incorporarse a las deliberaciones.<\/p>\n<p>Considerando que la existencia de la prostituci\u00f3n constituye una forma m\u00e1s de explotaci\u00f3n de las mujeres, invita a las autoridades de los Estados miembros a adoptar las medidas sociales y jur\u00ed\u00addicas necesarias para: a) prevenir socialmente la prostituci\u00f3n de las mujeres j\u00f3venes y facilitar la reinserci\u00f3n laboral y social de las prostituidas; b) sancionar severamente a quienes induzcan a las ni\u00f1as y adolescentes a la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Insta a las autoridades de los Estados miembros para que apoyen a las organizaciones dirigidas a evitar que las mujeres se dediquen a la prostituci\u00f3n o a ayudar a aquellas que ya la ejercen a abandonar dicha profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n especialmente sobre el problema de la prostituci\u00f3n relacionada con las drogas entre muchachas a menudo muy j\u00f3venes y pide el establecimiento de programas de ayuda especial destinados a \u00abayudarles a romper el h\u00e1bito de la prostituci\u00f3n y prepararlas para otros empleos\u00bb.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la prostituci\u00f3n infantil \u00abpide que se elabore r\u00e1pidamente un estudio que analice este dram\u00e1tico fen\u00f3meno en cada Estado\u00bb.<\/p>\n<p>Este documento es interesante, pero necesita muchas matizaciones desde una perspectiva rigurosamente \u00e9tica.<\/p>\n<p>N. Bl\u00e1zquez<br \/>\nV. An\u00e1lisis sociol\u00f3gicos<br \/>\nComo fen\u00f3meno social, la prostituci\u00f3n entra en el campo de la reflexi\u00f3n sociol\u00f3gica sobre la sexualidad y se la hace depender de factores diversos.<\/p>\n<p>I. ENTRE LAS. TEOR\u00ed\u008dAS SOCIOL6GICAS PARTICULARES recordamos las que se refieren a la constituci\u00f3n biol\u00f3gica o a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>a) El factor biops\u00ed\u00adquico. En un primer tiempo la causa principal de la prostituci\u00f3n se busc\u00f3 en la mujer, que ser\u00ed\u00ada constitucionalmente prostituta, es decir, predispuesta a relaciones sexuales m\u00faltiples. V\u00e9anse las teor\u00ed\u00adas de C. Lombroso, G. Ferraro y O. Weininger, hoy superadas en su formulaci\u00f3n m\u00e1s r\u00ed\u00adgida. Otros autores estiman que la demanda del var\u00f3n es la causa principal: el var\u00f3n ser\u00ed\u00ada constitucionalmente pol\u00ed\u00adgamo como sus antepasados los monos. Es la tesis mantenida en particular por A. Kinsey. Desde siempre la mentalidad popular ha considerado que el var\u00f3n tiene un instinto sexual dif\u00ed\u00adcil de dominar. Esta predisposici\u00f3n biol\u00f3gica a relaciones m\u00faltiples es sostenida ahora para ambos sexos.<\/p>\n<p>b) El factor econ\u00f3mico. Es innegable que el fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n se funda en intereses comerciales vast\u00ed\u00adsimos. Las teor\u00ed\u00adas econ\u00f3micas ponen el acento en la situaci\u00f3n de pobreza de las personas que se prostituyen. Ciertamente la miseria induce con frecuencia a esta \u00abprofesi\u00f3n\u00bb; pero si se mira a los clientes y a la organizaci\u00f3n hay que reconocer que es el Estado de bienestar el que favorece la demanda y la expansi\u00f3n \u00abindustrial\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las teor\u00ed\u00adas econ\u00f3micas se puede encuadrar la interpretaci\u00f3n marxista, para la cual el sistema capitalista y la falsa moralidad burguesa son causas determinantes de la difusi\u00f3n de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LAS TEOR\u00ed\u008dAS SOCIOL\u00ed\u201cGICAS GENERALES. El comportamiento prostitutivo es reducido por otros soci\u00f3logos a explicaciones m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>a) El ambiente. La causa determinante de la prostituci\u00f3n se busca en el ambiente socio-cultural del que provienen las prostitutas. Consta, en efecto, que la mayor\u00ed\u00ada de ellas, como observaba la soci\u00f3loga E. Kern, proviene de un ambiente familiar \u00abdesorganizado\u00bb, es decir carente de sensibilidad y de afecto, caracterizado por una promiscuidad deformante y por experiencias de incesto que pueden imponer la idea de que el amor es un desahogo puramente f\u00ed\u00adsico. Tambi\u00e9n las prostitutas nacidas en familias regulares y que han recibido una instrucci\u00f3n particular pueden ser v\u00ed\u00adctimas de un ambiente \u00abdesorganizado\u00bb si han vivido en un clima impregnado de falsos valores y carente de compromiso moral.<\/p>\n<p>b) La estructura de la sociedad Entre las teor\u00ed\u00adas sociol\u00f3gicas generales se distingue la elaborada por algunos soci\u00f3logos estructuralistas alemanes, como H. Schelsky y W. Bernsdorf, que se relacionan con la \u00abnueva antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica\u00bb de M. Scheler, A. Gehlen, H. Plesner y otros. En oposici\u00f3n a las teor\u00ed\u00adas biops\u00ed\u00adquicas, estos soci\u00f3logos objetan que el impulso sexual humano no est\u00e1 biol\u00f3gicamente determinado, como sucede en los animales inferiores, sino que depende de la cultura. La prostituci\u00f3n, seg\u00fan ellos, constituye un desahogo necesario en una sociedad jerarquizada y monog\u00e1mica. Pero este fen\u00f3meno se prolonga tambi\u00e9n en la sociedad actual, que, a pesar de abolir \u00abformalmente\u00bb las clases, conserva un enfoque jerarquizado del poder econ\u00f3mico y adem\u00e1s carente de valores ideales.<\/p>\n<p>VI. Orientaciones \u00e9tico-sociales<br \/>\nAnalizado el fen\u00f3meno de la prostituci\u00f3n bajo diversos aspectos, se recuerdan ahora las soluciones propuestas a nivel de reflexi\u00f3n \u00e9ticosocial. Se comenzar\u00e1 con una proposici\u00f3n que contrasta con los valores \u00e9ticos cristianos, pero que es defendida como orientaci\u00f3n de liberaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>I. LA TEORIA DE LA LIBERACI\u00ed\u201cN SEXUAL. La \u00fanica orientaci\u00f3n social que hay que proponer, seg\u00fan Engels, Reich, De Beauvoir, es la liberaci\u00f3n de la tensi\u00f3n sexual, cong\u00e9nita en la naturaleza humana, aboliendo el matrimonio monog\u00e1mico y legitimando el amor libre. Reconocida la plena libertad de relaciones sexuales, vendr\u00e1 a menos la prostituci\u00f3n comercializada. A esta conclusi\u00f3n llegan tanto los soci\u00f3logos que hacen depender la prostituci\u00f3n de un hecho biops\u00ed\u00adquico como los de la escuela estiucturalista alemana. Sin embargo, aun partiendo de sus an\u00e1lisis, los resultados podr\u00ed\u00adan ser diversos. El hombre no puede reducirse a sus tensiones biops\u00ed\u00adquicas, y \u00e9stas hay que orientarlas al respeto de las exigencias superiores que distinguen al hombre del animal. Este \u00faltimo dato deber\u00ed\u00ada ser tenido presente con mayor\u00ed\u00ada de raz\u00f3n por los secuaces del estructuralismo, que reconocen el influjo de la cultura en el comportamiento humano. A la cultura fuertemente jerarquizada, que provocar\u00ed\u00ada la prostituci\u00f3n como desahogo, no hay que contraponer la cultura del liberalismo sexual, que podr\u00ed\u00ada provocar una prostituci\u00f3n general, aunque no comercializada. En cambio ser\u00ed\u00ada leg\u00ed\u00adtimo desear una cultura diversa, que ayude a la maduraci\u00f3n sexual en orden a una efectividad personalizada y comprometida. Todo ello como orientaci\u00f3n general, porque ning\u00fan comportamiento puede ser impuesto para ser adoptado por todos.<\/p>\n<p>2. LAS POSICIONES CAT\u00ed\u201cLICAS. Hay que distinguir la valoraci\u00f3n moral de la prostituci\u00f3n de la actitud que el Estado puede asumir respecto a este fen\u00f3meno social. &#8211; La \u00e9tica cristiana ha condenado siempre la prostituci\u00f3n como inmoral porque implica el ejercicio de la genitalidad fuera de la relaci\u00f3n afectiva y definitiva de los c\u00f3nyuges, adem\u00e1s de la degradaci\u00f3n de las personas que venden su cuerpo y de los que reducen la satisfacci\u00f3n sexual a desahogo solamente fisiol\u00f3gico-sensorial. Pueden a\u00f1adirse tambi\u00e9n otras razones, como el pecado de adulterio, el uso de contraceptivos y la disponibilidad al aborto. &#8211; En cambio son diversas las posiciones cat\u00f3licas sobre la actitud que el Estado puede asumir en relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno social de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La tolerancia. Ya san Agust\u00ed\u00adn, y luego expl\u00ed\u00adcitamente santo Tom\u00e1s de Aquino, defendieron la teor\u00ed\u00ada de la tolerancia social. Partieron ellos de un principio general: el Estado no puede aprobar nunca el mal, pero tampoco puede eliminar todo mal moral; por tanto, debe obrar con una sana prudencia, que puede llegar a la tolerancia de algunos males morales mientras no sea posible una soluci\u00f3n mejor. Ese principio fue aplicado por santo Tom\u00e1s a la prostituci\u00f3n bas\u00e1ndose en el supuesto social de que en aquella \u00e9poca el prohibicionismo estatal hubiera sido un absurdo (S. Th\u00bb II-II, q. 10, a. 11).<\/p>\n<p>b) La reglamentaci\u00f3n. Particularmente el Colegio carmelitano de Salamanca (s. xvii), remiti\u00e9ndose a la autoridad de santo Tom\u00e1s de Aquino (S.Th. II-II, q. 96, a. 2) y a la pr\u00e1ctica de los Estados pontificios, justific\u00f3 la reglamentaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n. Se debe reconocer que la teor\u00ed\u00ada de la \u00abreglamentaci\u00f3n\u00bb va m\u00e1s all\u00e1 del principio tomista de la \u00abtolerancia\u00bb, pero es una consecuencia suya casi necesaria. Ante un fen\u00f3meno social que no se limita a relaciones entre dos personas, sino que implica f\u00f3rmulas participativas de particular importancia, el Estado debe adoptar una posici\u00f3n jur\u00ed\u00addica. La reglamentaci\u00f3n puede darse en forma de apoyo -y como tal ser\u00ed\u00ada inmoral-, o bien con la expl\u00ed\u00adcita intenci\u00f3n de poner un dique al fen\u00f3meno y de alg\u00fan modo controlarlo para evitar males peores: en esta forma, la reglamentaci\u00f3n puede considerarse moralmente tolerable. La hip\u00f3tesis entra en la discusi\u00f3n \u00e9tica sobre la legislaci\u00f3n estatal. Particularmente en los Estados modernos, aconfesionales y pluralistas, se puede discutir si es concebible una legislaci\u00f3n que \u00abregule\u00bb algunos episodios inmorales, como el divorcio [l Ordenamiento jur\u00ed\u00addico y \u00e9tica].<\/p>\n<p>c) La prohibici\u00f3n jur\u00ed\u00addica. Otros moralistas, entre los cuales destaca san Alfonso de Ligorio (j&#8217; 1787), estiman que el Estado debe prohibir la prostituci\u00f3n. Es la tesis que se ha hecho predominante entre los moralistas de nuestro siglo. El Estado ha de ser consciente de la degradaci\u00f3n social y de la explotaci\u00f3n criminal que comprende la prostituci\u00f3n organizada. La reglamentaci\u00f3n, m\u00e1s que reducir el mal, lo oficializa.<\/p>\n<p>d) Reflexi\u00f3n final. Ante todo hay que evidenciar que las tres hip\u00f3tesis morales diversas concuerdan en estimar que la prostituci\u00f3n es un mal social; no niegan la presunci\u00f3n de que tal fen\u00f3meno sea ineliminable; tienden a evitar una complicidad directa del Estado [!Tolerancia y pluralismo]. La discusi\u00f3n versa sobre el comportamiento \u00e9ticamente \u00abprudencial\u00bb que el Estado debe adoptar: \u00e9ste puede variar seg\u00fan las situaciones culturales y las posibilidades de control efectivo. Por tanto hay que evitar soluciones aprioristas.<\/p>\n<p>En todo caso la tarea de la \u00e9tica no se agota en la confrontaci\u00f3n con el legislador. Hay que promover como primera la intervenci\u00f3n \u00abcultural\u00bb para una prevenci\u00f3n \u00e9tico-social del fen\u00f3meno prostitutivo. Se trata de recuperar el sentido de la I sexualidad humana. Adem\u00e1s hay que potenciar las defensas sociales y jur\u00ed\u00addicas de los menores y las asociaciones que trabajan en favor de la juventud y en defensa de las muchachas madres y que miran a la recuperaci\u00f3n de las personas socialmente marginadas.<\/p>\n<p>[\/Homosexualidad y transexualidad; \/Ordenamiento jur\u00ed\u00addico y \u00e9tica; \/Pornograf\u00ed\u00ada y erotismo; \/Sexualidad; \/Tolerancia y pluralismo].<\/p>\n<p>G. Davanzo<br \/>\nBIBL.: AMEZUA E., La prostituci\u00f3n masculina, en \u00abConvivencia\u00bb 29 (1975) 22-23; BARRY K., La esclavitud sexual de la mujer, Lasal, Barcelona 1987; BASSERMANN L., El oficio m\u00e1s antiguo, Grijalbo, Barcelona 1969; BELTRAN N., Lasprostitutas y los derechos humanos, en \u00abCuadernos para el Di\u00e1logo\u00bb 50 (1976) 81-84; BLazQUEz N., Dimensi\u00f3n \u00e9tica y jur\u00ed\u00addica de la prostituci\u00f3n, en \u00abStudium\u00bb 22 (1982) 423-456; ID, Etica pastoral de la Iglesia sobre la prostituci\u00f3n, en \u00abStudium\u00bb 26 (1986) 379-426; ID, El magisterio reciente de la Iglesia en materia de prostituci\u00f3n, en \u00abStudium\u00bb 28 (1988) 297-313; CHAUVIN Ch., Les chr\u00e9tiens et la prostitution, Par\u00ed\u00ads 1983; CONSEJO DE SANIDAD DE LA RIOJA, Prostituci\u00f3n, pornografia y violaci\u00f3n, Ochoa, Logro\u00f1o 1984 DALLAYRAC D., Dossierprostituci\u00f3n, Ayma S.A., Barcelona 1986; D&#8217;ANs H., Prostitujao: un pecado social, en \u00abREB\u00bb 43 (1983) 816-818; DRAPER R., Gu\u00ed\u00ada de la prostituci\u00f3n femenina en Barcelona, Mart\u00ed\u00adnez Roca S.A., Barcelona 1982; INSTITUTO DE LA MUJER, La prostituci\u00f3n de las mujeres, Madrid 1988; MORA E., Nuestra prostituci\u00f3n, Alvarellos, Lugo 1980; MURPHY E., Historia de los grandes burdeles del mundo, Temas de hoy, Madrid 1989; REYERO F., Criterios y modos de actuaci\u00f3n sanitaria en una poblaci\u00f3n en riesgo, en Mujer y servicios sociales, Madrid 1985; REYzdBAL M.a V. y SANz A.I., La prostituci\u00f3n, en \u00abC\u00e1ritas\u00bb 276 (1988), suplemento 132, 17-24; SOBREMONTE MART\u00ed\u00adNEz E., Prostituci\u00f3n y c\u00f3digo penal, Instituto de Criminolog\u00ed\u00ada, Valencia 1983; URBEZ L, Prostituci\u00f3n femenina en Espa\u00f1a, en \u00abRevista de Fomento Social\u00bb 44 (1989) 443-455.<\/p>\n<p>G. Davanzo y N. Bl\u00e1zquez<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El AT habla tanto de prostitutas comunes, <\/span><span style=' '>z&#333;n\u00f4&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>, como de prostitutas y prostitutos sagrados, <\/span><span style=' '>q<sup>e<\/sup>&#7695;&#275;\u0161\u00f4&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>q<sup>e<\/sup>&#7695;&#275;\u0161&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>, que eran devotos de los cultos de fertilidad. El t\u00e9rmino neotestamentario para prostituta es <\/span><span style=''>porn&#275;<\/span><span lang=ES style=''> (cf. la palabra \u201cpornograf\u00eda\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A Tamar se la describe como ramera (Gn. 38.15) y prostituta c\u00faltica (Gn. 38.21, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> <etiqueta id=\"#_ftn832\" name=\"_ftnref832\" title=\"\">mg, eds. Caribe). Las dos palabras heb. se<\/etiqueta> usan en forma paralela en Os. 4.14. Rahab la ramera (Jos. 2) escondi\u00f3 a los dos esp\u00edas en su casa en Jeric\u00f3. Ella fue alabada por su fe (He. 11.31; Stg. 2.25), y lleg\u00f3 a figurar en la l\u00ednea de descendencia de Cristo (Mt. 1.5). Las dos madres que delante de Salom\u00f3n reclamaban al mismo ni\u00f1o eran prostitutas (1 R. 3.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la \u00e9poca del NT hubo prostitutas entre aquellos que se arrepintieron ante la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista (Mt. 21.31\u201332).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Dt. 23.17\u201318 la expresi\u00f3n despectiva \u201cperro\u201d se refiere evidentemente a un prostituto c\u00faltico. Durante el reinado de Roboam se generali\u00f3 la presencia de tales prostitutos (1 R. 14.24). Asa, Josafat, y Jos\u00edas trataron de desterrar esa abominaci\u00f3n (1 R. 15.12; 22.46; 2 R. 23.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros pasajes que quiz\u00e1s contengan algunas alusiones a la prostituci\u00f3n sagrada incluyen los siguientes: Nm. 25.1\u20133; 1 S. 2.22; Ter. 13.27; Ez. 16; 23.37\u201341; Am. 2.7\u20138; 2 Mac. 6.4.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En distintas partes del Cercano Oriente se han encontrado numerosas estatuillas de mujeres desnudas representativas de las diosas que se veneraban en la prostituci\u00f3n religiosa. Sus devotos cre\u00edan que pod\u00edan estimular la fertilidad de sus cultivos mediante la magia solidaria cuando practicaban las relaciones sexuales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos suponer que el culto que se rend\u00eda a las principales diosas cananeas\u2014Asera, Astart\u00e9, Anat\u2014comprend\u00eda la prostituci\u00f3n religiosa, aun cuando no existen textos que expl\u00edcitamente lo demuestren. En los textos ugar\u00edticos que se refieren al personal de los templos encontramos a los <\/span><span style=''>qd\u0161m<\/span><span lang=ES style=''>, que probablemente eran prostitutos c\u00falticos. Se encuentran referencias expl\u00edcitas a la prostituci\u00f3n religiosa en Siria y Fenicia en los textos tard\u00edos de la obra <i>De Dea Syria<\/i> de Luciano (s. II <etiqueta id=\"#_ftn833\" name=\"_ftnref833\" title=\"\">d.C.). La prostituci\u00f3n de mujeres en el servicio de Venus en Heli\u00f3polis (Baalbe<\/etiqueta>k) est\u00e1 comprobada hasta el s.V d.C.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Existen buenas razones para creer que la influencia fenicia fue responsable de la introducci\u00f3n de la prostituci\u00f3n religiosa como parte del culto griego a Afrodita a trav\u00e9s de Chipre y C\u00edtera (cf. <i>La Odisea<\/i> de Homero 8. 288, 362).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Afrodita era la diosa de Corinto y patrona de quienes se dedicaban a la prostituci\u00f3n. Estrab\u00f3n 8. 6. 20 afirma que el templo de esta diosa en el Acrocorinto ten\u00eda m\u00e1s de 1.000 hierodulos. Cuando Pablo advirti\u00f3 a la congregaci\u00f3n de Corinto acerca de la inmoralidad (1 Co. 6.15\u201316) seguramente que les estaba advirtiendo, en parte, acerca de la prostituci\u00f3n c\u00faltica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La prostituci\u00f3n se condena porque mancilla el cuerpo, que es templo del Esp\u00edritu Santo (1 Co. 6.18\u201320). Los que no se arrepienten de tales pr\u00e1cticas ser\u00e1n excluidos del cielo (Ap. 21.8; 22.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A menudo las Escrituras usan la imagen de la prostituci\u00f3n para se\u00f1alar el pecado de la idolatr\u00eda y la apostas\u00eda (Is. 57.3\u20135; Jer. 2.23\u201325; Ap. 17.1ss). A Oseas se le orden\u00f3 casarse con Gomer la ramera como ilustraci\u00f3n de la infidelidad de Israel (Os. 1.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Baltensweiler, H. Reisser, 8. Wibbing, \u201cContinencia e incontinencia\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). I, pp. 323\u2013331; J. Grandel, \u201cSexualidad, moral sexual\u201d, <i>Sacramentum mundi<\/i>, 1976, t(t). VI, cols. 332\u2013348; J. Kuhlewein, \u201cProstituirse\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). I, cols. 725\u2013728; A. Hortelano, <i>Problemas actuales de teolog\u00eda moral. <\/i>1979. M. Astour., <etiqueta id=\"#_ftn834\" name=\"_ftnref834\" title=\"\"><i>JBL <\/i><\/etiqueta>85, 1966, pp. 185\u2013196; E. Yamauchi, \u201cCultic Prostitution\u201d, en H. Hoffner (eds.), <i>Orient and Occident<\/i>, 1973, pp. 213\u2013222; J. Oswalt, <etiqueta id=\"#_ftn835\" name=\"_ftnref835\" title=\"\"><i>ZPEB<\/i><\/etiqueta>, 4, pp. 910\u2013912; D.J. Wiseman, <etiqueta id=\"#_ftn836\" name=\"_ftnref836\" title=\"\"><i>THB <\/i><\/etiqueta>14, 1964, pp. 8ss; E. Fisher, <i>Biblical Theology Bulletin <\/i>6, 1976, pp. 225\u2013236.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn837\" name=\"_ftnref837\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.M.Y.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00e1ctica de entregar el cuerpo para fines er\u00f3ticos a cambio de una remuneraci\u00f3n. Se diferencia de la fornicaci\u00f3n por ese pago. Desde los tiempos de los patriarcas exist\u00ed\u00ada la p., pero era considerada como algo despreciable (Gen 34:31). No obstante, \u2020\u00a2Tamar se disfraz\u00f3 de ramera para tener un hijo de su suegro \u2020\u00a2Jud\u00e1 (Gen 38:14-15). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/prostitucion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROSTITUCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8935\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}