{"id":8962,"date":"2016-02-05T05:50:29","date_gmt":"2016-02-05T10:50:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reino-de-dios-reino-de-los-cielos\/"},"modified":"2016-02-05T05:50:29","modified_gmt":"2016-02-05T10:50:29","slug":"reino-de-dios-reino-de-los-cielos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reino-de-dios-reino-de-los-cielos\/","title":{"rendered":"REINO DE DIOS, REINO DE LOS CIELOS"},"content":{"rendered":"<p>Estas expresiones no aparecen en el AT, pero la figura de un rey se utiliza para se\u00f1alar a Dios como supremo gobernante del universo. \u2020\u0153Jehov\u00e1 es Rey eternamente y para siempre\u2020\u009d (Sal 10:16; Sal 47:2; Isa 33:22; Isa 44:6). En el Sal 136:3, Jehov\u00e1 es el \u2020\u0153Se\u00f1or de los se\u00f1ores\u2020\u009d. El concepto de Dios como rey estaba bien asentado en la mentalidad hebrea. Israel era una teocracia. Cuando se le propuso el reino a \u2020\u00a2Gede\u00f3n, \u00e9ste contest\u00f3: \u2020\u0153No ser\u00e9 se\u00f1or sobre vosotros &#8230; Jehov\u00e1 se\u00f1orear\u00e1 sobre vosotros\u2020\u009d (Jue 8:23). M\u00e1s tarde, Dios dio su aprobaci\u00f3n para la instauraci\u00f3n del reino de Israel, e hizo tambi\u00e9n grandes promesas a David, pero \u00e9ste llamaba a Dios su rey (\u2020\u0153Est\u00e1 atento a la voz de mi clamor, Rey m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u2020\u009d [Sal 5:2]). Despu\u00e9s del exilio, la esperanza de Israel se centraba en la restauraci\u00f3n del reino. Los profetas anunciaban: \u2020\u0153Saldr\u00e1 una vara del tronco de Isa\u00ed\u00ad, y un v\u00e1stago reto\u00f1ar\u00e1 de sus ra\u00ed\u00adces\u2020\u009d (Isa 11:1). De manera que se esperaba la llegada del \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas para inaugurar una \u00e9poca en la cual volver\u00ed\u00ada la gloria del reino israelita. En aquel d\u00ed\u00ada, la \u2020\u0153hija de Sion\u2020\u009d se regocijar\u00e1, porque se le dir\u00e1: \u2020\u0153Jehov\u00e1 es Rey de Israel en medio de ti\u2020\u009d (Sof 3:15). La esperanza, entonces, inclu\u00ed\u00ada el reinado de Dios (\u2020\u0153Y Jehov\u00e1 ser\u00e1 rey sobre toda la tierra\u2020\u009d [Zac 14:9]). Al mismo tiempo, el Mes\u00ed\u00adas que Dios prometi\u00f3 a Israel hab\u00ed\u00ada de ser, precisamente, un rey (Jer 23:5). En el pensamiento de los eruditos jud\u00ed\u00ados del per\u00ed\u00adodo intertestamentario la esperanza del Mes\u00ed\u00adas y la del reino de Dios se manten\u00ed\u00adan como dos conceptos escatol\u00f3gicamente separados. La expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d se empleaba para evitar el uso de la palabra \u2020\u0153Jehov\u00e1\u2020\u009d o \u2020\u0153Yahveh\u2020\u009d (los evangelistas Marcos, Lucas y Juan usan m\u00e1s la expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d. Mateo, cuyo tratado estaba dirigido a jud\u00ed\u00ados, prefiere usar \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d, evitando as\u00ed\u00ad el uso de la palabra \u2020\u0153Dios\u2020\u009d).<\/p>\n<p>Por eso cuando \u2020\u00a2Juan el Bautista comenz\u00f3 a predicar, \u2020\u0153diciendo: Arrepent\u00ed\u00ados, porque el reino de los cielos se ha acercado\u2020\u009d (Mat 3:2), sus oyentes ten\u00ed\u00adan en mente estas ideas del AT y de las ense\u00f1anzas de sus eruditos. No debe entenderse que los israelitas le escuchaban pensando s\u00f3lo en una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del reino anunciado. Aunque \u00e9sta estaba presente con mucha fuerza, el hecho de que se hablara del reino \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d, inclu\u00ed\u00ada necesariamente aspectos espirituales que justificaban la necesidad del arrepentimiento que Juan predicaba. Pero ni el mismo Juan ten\u00ed\u00ada un claro concepto de lo que vendr\u00ed\u00ada despu\u00e9s de \u00e9l. Por un lado, ten\u00ed\u00ada muy presente la necesidad de reformas personales y sociales, como efecto de la preparaci\u00f3n ante la llegada del reino (Luc 3:1-15). Por el otro, no se quedaba en ello, puesto que intu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n el car\u00e1cter espiritual del reino del cual era heraldo, cuando dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153\u00e9l os bautizar\u00e1 en Esp\u00ed\u00adritu Santo y fuego\u2020\u009d (Luc 3:16).<br \/>\nSe\u00f1or Jes\u00fas continu\u00f3 con el mensaje de Juan el Bautista (\u2020\u0153Despu\u00e9s que Juan fue encarcelado, Jes\u00fas vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios\u2020\u009d [Mar 1:14]). En la sinagoga de Nazaret, comenz\u00f3 a dar los primeros detalles sobre este reino, cuando ley\u00f3 en Isa 61:1-2 (\u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, por cuanto me ha ungido&#8230;\u2020\u009d) y declar\u00f3 que esa Escritura se estaba cumpliendo en esos mismos momentos (Luc 4:16-21). Desde entonces, el ministerio del Se\u00f1or Jes\u00fas explicaba en qu\u00e9 consiste ese reino y cu\u00e1les ser\u00ed\u00adan las consecuencias que traer\u00ed\u00ada a los hombres (\u2020\u0153&#8230; les hablaba del reino de Dios\u2020\u009d [Luc 9:11]). Es evidente que los asuntos del reino de los cielos se presentan ante los ojos humanos no iluminados como misteriosos y dif\u00ed\u00adciles de entender. El mismo Se\u00f1or dec\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por par\u00e1bolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan\u2020\u009d (Luc 8:10). Por sus continuas ense\u00f1anzas ( \u2020\u00a2Serm\u00f3n del Monte) y especialmente con sus \u2020\u00a2par\u00e1bolas, fue describiendo las caracter\u00ed\u00adsticas de ese reino, que difieren totalmente de las reglas habituales en las cosas humanas.<br \/>\naspecto que ten\u00ed\u00ada necesariamente que presentarse era el asunto de la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del reino de Dios y su realizaci\u00f3n en el momento actual. \u2020\u0153Preguntado por los fariseos, cu\u00e1ndo hab\u00ed\u00ada de venir el reino de Dios, les respondi\u00f3 y dijo: El reino de Dios no vendr\u00e1 con advertencia &#8230; porque he aqu\u00ed\u00ad el reino de Dios est\u00e1 entre vosotros\u2020\u009d (Luc 17:20-21). De manera que con la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, hab\u00ed\u00ada llegado el reino, pero, al mismo tiempo, se habla de \u00e9l en una dimensi\u00f3n futura. Es algo que est\u00e1 por llegar. El mismo Se\u00f1or dijo: \u2020\u0153&#8230; porque os digo que no beber\u00e9 m\u00e1s del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga\u2020\u009d (Luc 22:18). El reino de Dios es escatolog\u00ed\u00ada en proceso actual de realizaci\u00f3n. Entre algunos eruditos esto se expresa mediante el uso de una expresi\u00f3n: \u2020\u0153Ya, pero todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d. Con el \u2020\u0153ya\u2020\u009d se alude a que el reino ha comenzado. Con el \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d se apunta a que la manifestaci\u00f3n total est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en el futuro.<br \/>\naspecto actual del reino se enfatiza con diferentes expresiones. Es algo que se posee ahora (\u2020\u0153&#8230; de ellos es el reino de los cielos\u2020\u009d [Mat 5:3, Mat 5:10]). Se busca (\u2020\u0153Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia\u2020\u009d [Mat 6:33]). Se recibe (\u2020\u0153De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un ni\u00f1o, no entrar\u00e1 en \u00e9l\u2020\u009d [Luc 18:17]). Es, evidentemente, un reino de car\u00e1cter espiritual (Jua 18:36). A lo largo de la historia de la iglesia han surgido muchas discusiones sobre el reino de Dios, mayormente porque unos ponen el \u00e9nfasis sobre el aspecto escatol\u00f3gico y otros porque lo colocan sobre sus aspectos de realizaci\u00f3n actual, en el aqu\u00ed\u00ad y el ahora. Entre pensadores cat\u00f3licos, por ejemplo, se lleg\u00f3 a identificar el reino de Dios con la iglesia.<br \/>\nhecho de que el reino de Dios tenga un car\u00e1cter mayormente espiritual no quiere decir que de la esperanza de Israel se haya eliminado todo sentido pol\u00ed\u00adtico. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, los ap\u00f3stoles preguntaron a Cristo: \u2020\u0153Se\u00f1or, \u00bfrestaurar\u00e1s el reino a Israel en este tiempo?\u2020\u009d. Su respuesta no fue negar la posibilidad de ese reino de Israel. Lo que les dijo fue que a ellos no les correspond\u00ed\u00ada \u2020\u0153saber los tiempos o las sazones\u2020\u009d (Hch 1:6-7).<br \/>\npalabra que usa el NT para \u2020\u0153reino\u2020\u009d es basileia, la que tiene un sentido restringido y otro m\u00e1s amplio. El restringido se refiere al gobierno de un rey en un \u00e1rea espec\u00ed\u00adfica, as\u00ed\u00ad como a un per\u00ed\u00adodo. El sentido amplio habla de una estructura ideal de orden, dominio y se\u00f1or\u00ed\u00ado, sin apelaci\u00f3n necesaria a la geograf\u00ed\u00ada o el tiempo. En esta \u00faltima forma debe comenzar la interpretaci\u00f3n de la frase \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d, pues \u00e9ste es el dominio real de Dios en la vida interior y exterior de los hombres obtenido por medio de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El reino de los cielos o reino de Dios es el tema central de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, seg\u00fan los evangelios sin\u00f3pticos. Mientras que Mateo, que se dirige a los jud\u00edos, se refiere principalmente al \u201creino de los cielos\u201d, Marcos y Lucas hablan del \u201creino de Dios\u201d; esta \u00faltima expresi\u00f3n tiene el mismo significado que \u201creino de los cielos\u201d, pero era m\u00e1s f\u00e1cil que la entendieran los no jud\u00edos. El uso de la expresi\u00f3n \u201creino de los cielos\u201d en Mateo se debe indudablemente a la tendencia en el juda\u00edsmo a evitar el uso directo del nombre de Dios. En todo caso no debe suponerse ninguna distinci\u00f3n de sentido entre las dos expresiones (cf., p. ej., Mt. 5.3 con Lc. 6.20),<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En Juan el Bautista<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Juan el Bautista aparece primero con el anuncio de que el reino de los cielos est\u00e1 cerca (Mt. 3.2), y Jes\u00fas retoma dicho mensaje (Mt. 4.17). La expresi\u00f3n \u201creino de los cielos\u201d (heb. <\/span><span style=''>mal<sup>e<\/sup>&#7733;\u00fb&#7791; \u0161&#257;mayim<\/span><span lang=ES style=''>) se origina con la expectativa judaica tard\u00eda acerca del futuro, en la que denotaba la decisiva intervenci\u00f3n de Dios, ardientemente esperada por Israel, para restablecer la fortuna de su pueblo y librarlos del poder de sus enemigos. La venida del reino es la gran perspectiva del futuro, preparada por el *Mes\u00edas venidero, que allana el camino para el reino de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la \u00e9poca de Jes\u00fas la evoluci\u00f3n de dicha esperanza escatol\u00f3gica hab\u00eda adoptado en el juda\u00edsmo una gran variedad de formas, en las que ya el elemento nacional, ya el elemento c\u00f3smico y apocal\u00edptico, resulta prominente. Esta esperanza se origina en la proclamaci\u00f3n de la profec\u00eda veterotestamentaria relativa tanto a la restauraci\u00f3n del trono como a la venida de Dios para renovar el mundo. Si bien el AT no tiene nada que decir en cuanto al reino de los cielos escatol\u00f3gico en forma expl\u00edcita, sin embargo en los Salmos y los profetas la futura manifestaci\u00f3n de la soberan\u00eda real de Dios pertenece a los conceptos centrales de la fe y la esperanza veterotestamentarias. Aqu\u00ed tambi\u00e9n diversos elementos adquieren prominencia, como puede verse claramente por una comparaci\u00f3n de los primeros profetas con las profec\u00edas relativas a la soberan\u00eda mundial general y la aparici\u00f3n del Hijo del hombre en el libro de *Daniel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando Juan el Bautista y, despu\u00e9s de \u00e9l, Jes\u00fas mismo proclamaron que el reino estaba cerca, dicha proclamaci\u00f3n comprend\u00eda un llamado al despertamiento, de significaci\u00f3n sensacional y universal. Ese punto deasivo en la historia\u2014de car\u00e1cter divino, y largamente esperado\u2014la gran restauraci\u00f3n, como quiera que fuese concebido en esa \u00e9poca, se proclama como inminente. Por consiguiente es de suma importancia analizar el contenido de la predicaci\u00f3n neotestamentaria con relaci\u00f3n a la venida del reino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista se le da prominencia al anuncio del juicio divino como realidad inminente. El hacha ya est\u00e1 ubicada en la ra\u00edz de los \u00e1rboles. La venida de Dios como Rey es, por sobre todo, una venida para purificar, cernir, juzgar. Nadie puede evitarla. No hay privilegio que pueda exceptuar de su cumplimiento, ni siquiera la capacidad de invocar a Abraham como padre. Al mismo tiempo, Juan el Bautista se\u00f1ala a Aquel que ha de venir y que le seguir\u00e1, cuyo precursor es \u00e9l mismo. Aquel que ha de venir se presenta con el aventador en la mano. En vista de su venida el pueblo debe arrepentirse y someterse al bautismo, para la limpieza de sus pecados, a fin de escapar a la ira venidera y participar de la salvaci\u00f3n del reino, y del bautismo del Esp\u00edritu Santo que ha de ser derramado cuando este se haga presente (Mt. 3.1\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En la ense\u00f1anza de Jes\u00fas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Aspecto presente<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La proclamaci\u00f3n del reino por boca de Jes\u00fas sigue literalmente a la de Juan, si bien tiene un car\u00e1cter mucho m\u00e1s envolvente. Cuando Juan el Bautista hubo tenido la oportunidad de observar a Jes\u00fas durante un tiempo considerable, comenz\u00f3 a dudar de que Jes\u00fas fuera, despu\u00e9s de todo, Aquel que hab\u00eda de venir, seg\u00fan lo hab\u00eda anunciado \u00e9l (Mt. 11.2s). La proclamaci\u00f3n del reino por parte de Jes\u00fas difiere en dos sentidos de la del Bautista. En primer lugar, mientras retiene sin limitaciones el anuncio del juicio y el llamado al arrepentimiento, es la significaci\u00f3n salv\u00edfica del reino lo que ocupa el primer plano. En segundo lugar\u2014y aqu\u00ed est\u00e1 el meollo de la cuesti\u00f3n\u2014, anunci\u00f3 el reino no solamente como una realidad que estaba cerca, algo que habr\u00eda de hacerse presente en el futuro inmediato, sino como una realidad que ya estaba presente, manifestada en su propia persona y ministerio. Aun cuando los lugares donde Jes\u00fas habla expl\u00edcitamente del reino como algo presente no son numerosos (v\u00e9ase especialmente Mt. 12.28 y paralelos), toda su predicaci\u00f3n y ministerio est\u00e1n tenidos de esta realidad dominante. En \u00e9l, el gran futuro ya se ha convertido en \u201ctiempo presente\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este aspecto presente del reino se manifiesta de muy diversas maneras en la persona y hechos de Cristo. Aparece en forma palpable y visible en la expulsi\u00f3n de los demonios (cf. Lc. 11.20), y en general en el poder milagroso de Jes\u00fas. En la curaci\u00f3n de las personas pose\u00eddas por demonios resulta evidente que Jes\u00fas ha invadido la casa del \u201chombre fuerte\u201d, lo ha atado firmemente, y por lo tanto est\u00e1 en condici\u00f3n de despojarlo de sus bienes (Mt. 12.29). El reino de los cielos se introduce en los dominios del maligno. El poder de Satan\u00e1s es quebrado. Jes\u00fas lo ve caer como rel\u00e1mpago del cielo. Nuestro Se\u00f1or tiene poder, y se lo transfiere a otros, para aplastar el dominio del enemigo. Nada es imposible para los que salen por el mundo, investidos del poder de Jes\u00fas, como testigos del reino (Lc. 10.18s). Toda la actividad milagrosa de Jes\u00fas constituye prueba de la venida del reino. Lo que muchos profetas y hombres justos en vano anhelaron ver\u2014la iniciaci\u00f3n de la gran \u00e9poca de salvaci\u00f3n\u2014los disc\u00edpulos pueden ahora ver y o\u00edr (Mt. 13.16; Lc. 10.23). Cuando Juan el Bautista mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos a preguntar, \u201c\u00bferes t\u00fa aquel que hab\u00eda de venir, o esperaremos a otro?\u201d, les fueron mostradas las obras maravillosas realizadas por Jes\u00fas, en las que, de conformidad con la promesa de la profec\u00eda, el reino ya se estaba manifestando: los ciegos recuperaban la vista, los cojos caminaban, los sordos o\u00edan; los leprosos eran purificados, los muertos volv\u00edan a la vida, y el evangelio se estaba predicando a los pobres (Mt. 11.2ss; Lc. 7.18ss). Adem\u00e1s, en este \u00faltimo aspecto\u2014la proclamaci\u00f3n del evangelio\u2014se ve la inauguraci\u00f3n del reino. Por cuanto la salvaci\u00f3n se anuncia y ofrece como un regalo ya disponible a los pobres en esp\u00edritu, los hambrientos, y los que sufren, el reino es de ellos. As\u00ed, tambi\u00e9n, se proclama el perd\u00f3n de los pecados, no simplemente como posibilidad presente, sino como una dispensaci\u00f3n que se ofrece hoy, en la tierra, por medio de Jes\u00fas mismo; \u201chijo, hija, tus pecados te son perdonados \u2026 pues \u2026 el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados\u201d (vease Mr. 2.1\u201312, et <etiqueta id=\"#_ftn163\" name=\"_ftnref163\" title=\"\">pass.).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como surge claramente de las precedentes palabras de potestad, todo esto se funda en el hecho de que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios. El reino se ha hecho presente en \u00e9l y con \u00e9l; \u00e9l es la <\/span><span style=''>autobasileia<\/span><span lang=ES style=''>. La autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00edas, Hijo del hombre, y Siervo del Se\u00f1or, constituye tanto el misterio como el desenvolvimiento de todo el evangelio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es imposible explicar estos dichos de Jes\u00fas acerca de s\u00ed mismo en sentido futuro, como algunos han querido hacer, como si \u00e9l se estuviese refinendo a s\u00ed mismo solamente como el *Mes\u00edas futuro, el Hijo del Hombre que hab\u00eda de esperarse en un d\u00eda futuro en las nubes del cielo. Por cuanto, por m\u00e1s que esta futura revelaci\u00f3n del reino siga siendo un elemento esencial en el contenido del evangelio, no podemos perder de vista el hecho de que en los evangelios el mesianismo de Jes\u00fas es algo que est\u00e1 presente aqu\u00ed y ahora. No s\u00f3lo se lo proclama como tal cuando es bautizado, y en el monte de la transfiguraci\u00f3n\u2014como Hijo amado y elegido por Dios (designaciones mesi\u00e1nicas clar\u00edsimas)\u2014sino que tambi\u00e9n es investido del Esp\u00edritu Santo (Mt. 3.16), y se le otorga plena autoridad divina (Mt. 21.27); el evangelio est\u00e1 lleno de sus declaraciones de autoridad absoluta, se lo presenta como el que ha sido enviado por el Padre, el que ha venido a cumplir lo que anticiparon los profetas. En su venida y su predicaci\u00f3n la Escritura se cumple en o\u00eddos de los que lo escuchan (Lc. 4.21). No vino a destruir sino a cumplir (Mt. 5.17ss), a anunciar el reino (Mr. 1.38), a buscar y salvar a los perdidos (Lc. 19.10), a servir a los dem\u00e1s, y a dar su vida en rescate por muchos (Mr. 10.45). El secreto de pertenecer al reino radica en pertenecer a \u00e9l (Mt. 7.23; 25.41). En s\u00edntesis, la persona de Jes\u00fas como Mes\u00edas es el centro de todo lo que se anuncia en el evangelio relativo al reino. El reino est\u00e1 concentrado en \u00e9l, tanto en lo que se refiere a su aspecto presente como al aspecto futuro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Aspecto futuro<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay un aspecto futuro tambi\u00e9n. Por cuanto, a pesar de que se establece claramente en el evangelio que el reino se manifiesta aqu\u00ed y ahora, tambi\u00e9n se pone de relieve que, por el momento, se manifiesta en este mundo \u00fanicamente de modo provisional. Es por ello que la proclamaci\u00f3n de la presente actividad del mismo en las palabras, \u201clos ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio\u201d, va seguida de una advertencia: \u201cbienaventurado es el que no halle tropiezo en m\u00ed\u201d (Mt. 11.6; Lc. 7.23). El \u201ctropiezo\u201d radica en el car\u00e1cter oculto del reino de esta \u00e9poca. Los milagros son todav\u00eda se\u00f1ales de otro orden de realidad diferente del actual; no ha llegado a\u00fan el momento en que los demonios han de ser entregados a las tinieblas eternas (Mt. 8.29). El evangelio del reino se revela todav\u00eda \u00fanicamente como semilla que est\u00e1 siendo sembrada. En las par\u00e1bolas del sembrador, la semilla que crece secretamente, la ciza\u00f1a entre el trigo, la semilla de mostaza, la levadura, Jes\u00fas instruye a sus disc\u00edpulos acerca de este aspecto oculto del reino. El Hijo del Hombre en persona, el que ha de venir en las nubes del cielo, investido de todo el poder de Dios, es el Sembrador que siembra la Palabra de Dios. Se lo representa como un hombre que depende de otros: las aves, los cardos, los seres humanos, pueden frustrar parcialmente su obra. Tiene que esperar y ver qu\u00e9 va a acontecer con su semilla. M\u00e1s aun, el car\u00e1cter oculto del reino tiene sentido m\u00e1s profundo todav\u00eda: el Rey mismo viene en forma de esclavo, de siervo. Las aves, tienen nidos, pero el Hijo del Hombre (Dn. 7.13) no tiene d\u00f3nde reclinar su cabeza. A fin de recibirlo todo, primeramente tiene que entregarlo todo. Tiene que dar su vida en rescate; como el Siervo sufriente del Se\u00f1or en Is. 53, tiene que ser contado con los transgresores. El reino ha venido; el reino ha de venir. Pero viene por v\u00eda de la cruz, y antes de que el Hijo del Hombre ejerza su autoridad sobre todos los reinos de la tierra (Mt. 4.8; 28.18) tiene que recorrer la senda de la obediencia a su Padre a fin de cumplir de este modo toda justicia (Mt. 3.15). Por lo tanto, la manifestaci\u00f3n del reino tiene una historia en este mundo. Tiene que ser proclamado a toda criatura. Como esa semilla maravillosa, tiene que nacer y crecer, pero nadie sabe c\u00f3mo (Mr. 4.27). Tiene un poder interior por medio del cual se abre camino ante toda suerte de obst\u00e1culos, y avanza a pesar de todo; porque el campo en el cual se la ha sembrado es el mundo (Mt. 13.38). El evangelio del reino se extiende a todas las naciones (Mt. 28.19), por cuanto el Rey del reino es tambi\u00e9n Se\u00f1or del Esp\u00edritu. Su resurrecci\u00f3n inicia una nueva era; la predicaci\u00f3n del reino y el Rey alcanza lo \u00faltimo de la tierra. La decisi\u00f3n se ha hecho realidad; pero el cumplimiento todav\u00eda se vuelve hacia el futuro. Lo que al principio pareciera ser una misma y \u00fanica venida del reino, lo que se anuncia como una realidad indivisible, al alcance de la mano y de la vista, se extiende para abarcar nuevos per\u00edodos de tiempo y enormes distancias. Porque las fronteras de dicho reino no se corresponden con los l\u00edmites o la historia de Israel: el reino abarca todas las naciones y llena todas las edades hasta que se produzca el fin del mundo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Reino e iglesia<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Por consiguiente el reino se relaciona con la historia de la iglesia y del mundo por igual. Existe una conexi\u00f3n entre el reino y la iglesia, pero no son id\u00e9nticos, ni siquiera en la \u00e9poca actual. El reino comprende la totalidad de la actividad redentora de Dios en Cristo en este mundo; la iglesia es la asamblea de los que pertenecen a Cristo Jes\u00fas. Tal vez se podr\u00eda hablar en funci\u00f3n de dos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, de los que la iglesia es el m\u00e1s peque\u00f1o y el reino el m\u00e1s grande, mientras que Cristo es el centro de ambos. Esta relaci\u00f3n de la iglesia con el reino puede formularse de muchas maneras diferentes. La iglesia es la asamblea de los que han aceptado el evangelio del reino por fe, que participan de la salvaci\u00f3n del reino, lo cual incluye el perd\u00f3n de pecados, la adopci\u00f3n por Dios, la presencia interior del Espiritu Santo, la posesi\u00f3n de la vida eterna. Son tambi\u00e9n aquellos en cuya vida el reino adopta forma visible, la luz del mundo, la sal de la tierra; los que han aceptado el yugo del reino, que viven en obediencia a los mandamientos de su Rey y aprenden de \u00e9l (Mt. 11.28\u201330). La iglesia, como \u00f3rgano del reino, est\u00e1 llamada a confesar que Jes\u00fas es el Cristo, a cumplir la tarea misionera de predicar el evangelio en el mundo; ella es, adem\u00e1s, la comunidad de los que esperan la venida del reino en gloria, los siervos que han recibido los talentos de su Se\u00f1or con miras a su regreso. La iglesia recibe toda su constituci\u00f3n del reino, por todos lados es acosada y dirigida por la revelaci\u00f3n, el progreso, la futura venida del reino de Dios, sin que en ning\u00fan momento sea ella el reino mismo, y sin que pueda nunca identific\u00e1rsela con el mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Consecuentemente, el reino no est\u00e1 limitado a las fronteras de la iglesia. El reinado de Cristo lo abarca todo soberanamente. Donde el mismo prevalece y es reconocido, no s\u00f3lo adquiere libertad el ser humano, sino que todo el esquema de su vida se transforma: la maldici\u00f3n de los demonios y el temor a los poderes hostiles desaparecen. El cambio que produce el cristianismo entre los pueblos dominados por las religiones que rinden culto a la naturaleza es prueba de la amplitud y la inclusividad del reino. Act\u00faa no s\u00f3lo exteriormente como la semilla de mostaza, sino interiormente como la levadura. Se abre paso en el mundo con su poder redentor. El \u00faltimo libro de la Biblia, que describe el reinado de Cristo en la historia del mundo, y su \u00edmpetu arrollador hasta el final mismo, ilumina en forma especial la ant\u00edtesis entre el Cristo-Rey triunfante (cf., p. ej., Ap. 5.1ss) y el poder de Satan\u00e1s y el anticristo, que sobrevive todav\u00eda en la tierra y contiende contra Cristo y su iglesia. Por m\u00e1s que el reino invada la historia mundial con su bendici\u00f3n y liberaci\u00f3n, por m\u00e1s que se presente como un poder salvador contra la tiran\u00eda de dioses y fuerzas contrarias a la humanidad, es s\u00f3lo mediante una crisis final y universal que el reino, como reino de paz y salvaci\u00f3n visible y victorioso, dar\u00e1 cumplimiento cabal a los nuevos cielos y la nueva tierra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. En el resto del Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La expresi\u00f3n \u201creino de los cielos\u201d o \u201creino de Dios\u201d no aparece tan frecuentemente en el NT fuera de los evangelios sin\u00f3pticos. Empero, se trata, sencillamente, de una cuesti\u00f3n terminol\u00f3gica. Como indicaci\u00f3n de una gran revoluci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n que ya se ha inaugurado con la venida de Cristo, y como la esperada consumaci\u00f3n de todos los actos de Dios, es el tema central de toda la revelaci\u00f3n neotestamentaria sobre Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. En el pensamiento teol\u00f3gico<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Por lo que hace a la concepci\u00f3n del reino de los cielos en la teolog\u00eda, ha sido poderosamente sometida a toda clase de influencias y perspectivas a lo largo de los diversos per\u00edodos y tendencias del pensamiento teol\u00f3gico. Rasgo distintivo en la teolog\u00eda cat\u00f3licoromana es la identificaci\u00f3n del reino de Dios y la iglesia en la dispensaci\u00f3n terrena, identificaci\u00f3n debida principalmente a la influencia de Agust\u00edn. A trav\u00e9s de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica Cristo se actualiza como Rey del reino de Dios. La extensi\u00f3n del reino coincide con las fronteras del poder y la autoridad de la iglesia. El reino de los cielos se ampl\u00eda mediante la misi\u00f3n y el progreso de la iglesia en el mundo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su resistencia a la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica romana, los Reformadores pusieron el mayor acento en la significaci\u00f3n espiritual e invisible del reino, y acto seguido (aunque err\u00f3neamente) apelaron a Lc. 17.20s en defensa de su posici\u00f3n. El reino de los cielos, en otras palabras, es la soberan\u00eda espiritual que Cristo ejerce por medio de la predicaci\u00f3n de su palabra y la operaci\u00f3n del Espiritu Santo. Si bien en los primeros tiempos la Reforma no perdi\u00f3 de vista la gran dimensi\u00f3n de la historia salv\u00edfica del reino, el reino de Dios, bajo la influencia de la Ilustraci\u00f3n y el pietismo, lleg\u00f3 a concebirse crecientemente en sentido individualista; es la soberan\u00eda de la gracia y la paz en el coraz\u00f3n de los hombres. En la teolog\u00eda liberal posterior este concepto adquiri\u00f3 un sentido moralista (especialmente bajo la influencia de Kant): el reino de Dios es el reino de la paz, el amor, y la justicia. Al principio, incluso en el pietismo y los c\u00edrculos sectarios, se mantuvo la expectativa del venidero reino de Dios, sin hacer lugar, empero, a una significaci\u00f3n positiva del reino para la vida en este mundo. En contraposici\u00f3n con esta perspectiva m\u00e1s o menos dualista del reino debemos distinguir la concepci\u00f3n social del reino que pone todo el acento en su significaci\u00f3n visible y comunitaria. Esta concepci\u00f3n se distingue en algunos escritores por un radicalismo social (el cristianismo del \u201cSerm\u00f3n del monte\u201d de Tolst\u00f3i y otros, o la interpretaci\u00f3n \u201csocial-religiosa\u201d de, p. ej., Kutter y Ragaz en Suiza), en otros por la creencia evolucionista en el progreso (el \u201cevangelio social\u201d de los Estados Unidos). La venida del reino consiste en la marcha progresista de la justicia social y el desarrollo comunal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por contraste con estas interpretaciones espiritualizantes, moralistas, y evolucionistas del reino, la erudici\u00f3n neotestamentaria recalca nuevamente, y con justicia, la significaci\u00f3n original del reino en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, significaci\u00f3n que est\u00e1 entrelazada con la historia de la salvaci\u00f3n y la escatolog\u00eda. Mientras que los fundadores de esta direcci\u00f3n escatol\u00f3gica m\u00e1s reciente le dieron una interpretaci\u00f3n extrema a la idea del reino de los cielos, de modo que no quedaba lugar para que el reino pudiese penetrar el orden mundial actual (Johannes Weiss, Albert Schweitzer), \u00faltimamente se le ha prestado m\u00e1s atenci\u00f3n a la significaci\u00f3n incuestionablemente actual del reino, a la vez que dicha significaci\u00f3n ha sido circunscrita a la perspectiva de la historia de la salvaci\u00f3n, la perspectiva del progreso de la actividad din\u00e1mica de Dios en la historia, que tiene como fin \u00faltimo la consumaci\u00f3n final.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>Las par\u00e1bolas del reino<\/i>, 1974; \u00b0O. Cullmann, <i>Cristo y el tiempo<\/i>, 1968; \u00b0J. Jeremias, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, t(t). I, 1973, 1974; <etiqueta id=\"#_ftn164\" name=\"_ftnref164\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>Las par\u00e1bolas de Jes\u00fas<\/i>, 1970; \u00b0R Schnackenburg, <i>Reino y reinado de Dios<\/i>, 1974; H. Ridderbos, <i>La venida del reino<\/i>, 1985; \u00b0W. Pannenberg, <i>Teolog\u00eda y reino de Dios<\/i>, 1974; G. E. Ladd, <i>El evangelio del reino<\/i>, 1974; J. H. Yoder, <i>Jes\u00fas y la realidad pol\u00edtica<\/i>, 1985; J. Grau, <i>El reino de Dios<\/i>, 1972; J. Pixley, <i>Reino de Dios<\/i>, 1977; M. E. Mart\u00ednez, <i>Reino de los cielos<\/i>, 1953; B. Klappert, \u201cReino\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). IV, pp. 70\u201382; F. Stagg, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1976, pp. 172\u2013204.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La literatura sobre el reino de Dios es inmensa. Para el uso del t\u00e9rmino en los evangelios, v\u00e9ase G. Dalman, <i>The Words of Jesus<\/i>, 1902; <etiqueta id=\"#_ftn165\" name=\"_ftnref165\" title=\"\"><i>SB<\/i><\/etiqueta>, pp. 172\u2013184; para la interpretaci\u00f3n del reino en la historia de la teolog\u00eda primitiva v\u00e9ase A. Robertson, <i>Rernum Dei <\/i>(conferencias Bampton), 1901; para el viejo enfoque liberal, v\u00e9ase E. von Dobsch\u00fctz, \u201cThe Eschatology of the Gospels\u201d, <i>The Expositor<\/i>, 7\u00aa serie, 9, 1910; para la interpretaci\u00f3n \u201csocial\u201d, v\u00e9ase N. J. van Merwe, <i>Die sosiale prediking van Jezus Christus<\/i>, 1921; L. Ragaz, <i>Die Botschaft vom Reiche Gottes<\/i>, 1941; para la interpretaci\u00f3n escatol\u00f3gica m\u00e1s reciente (desde J. Weiss, <i>Die Predigt Jesu vom Reiche Gottes<\/i>, 1892; Albert Schweitzer, <i>The Quest of the Historical Jesus<\/i>, 1910), v\u00e9ase H. M. Matter, <i>Nieuwere opvattingen omtrent het koninkrijk Gods in Jezus\u2019 predikind naar de synoptici<\/i>, 1942. Obras m\u00e1s generales: F. Holmstrom, <i>Das eschatologische Denken der Gegenwart<\/i>, 1936; H. D. Wendland, <i>Die Eschatologie des Reiches Gottes bei Jesus<\/i>, 1931; G. Gloege, <i>Reich Gottes und Kirche im Neuen Testament<\/i>, 1929; J. Jeremias, <i>Jesus der Weltvollender in Neuen Testament<\/i>, 1929; id., <i>New testament Theology<\/i>, 1, 1970; C. H. Dodd, <i>The Parables of the Kingdom<\/i>, 1935; W. G. K\u00fcmmel, <i>Die Eschatologie der Evangelien<\/i>, 1936; id., <i>Promise and Fulfilment<\/i>, 1957; R. Otto, <i>The Kingdom of God and the Son of Man<\/i>, 1943; W. A. Visser \u2019t Hooft, <i>The Kingship of Christ<\/i>, 1947; S. H. Hooke, <i>The Kingdom of God in the Experience of Jesus<\/i>, 1949; O. Cullmann, <i>Christ and Time<\/i>, 1951; G. Vos, <i>The Teaching of Jesus concerning of Kingdom and the Church<\/i>, 1951; J. H\u00e9ring, <i>Le royaume de Dieu et sa vennue<\/i>, 1959; H. Ridderbos, <i>The Coming of the Kingdom<\/i>, 1962; G. Lundstr\u00f6m, <i>The Kingdom of God in the Teaching of Jesus<\/i>, 1963; R. Schnackenburg, <i>God\u2019s Rule and Kingdom<\/i>, 1963; G. E. Ladd, <i>Jesus and the Kingdom<\/i>, 1964; id., <i>A Theology of the New Testament<\/i>, 1974; H. Flender, <i>Die Botschaft Jesu von der Herrschaft Gottes<\/i>, 1968; R. Hiers, <i>The Kingdom of God in the Synoptic Tradition<\/i>, 1970; W. Pannenberg, <i>Theologie und Reich Gottes<\/i>, 1971; K. L. Schmidt et al., <i>TDNT <\/i>1, pp. 564\u2013593; B. Klappert, <i>NIDNTT <\/i>2, pp. 372\u2013390.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn166\" name=\"_ftnref166\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>H.R.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas expresiones no aparecen en el AT, pero la figura de un rey se utiliza para se\u00f1alar a Dios como supremo gobernante del universo. \u2020\u0153Jehov\u00e1 es Rey eternamente y para siempre\u2020\u009d (Sal 10:16; Sal 47:2; Isa 33:22; Isa 44:6). En el Sal 136:3, Jehov\u00e1 es el \u2020\u0153Se\u00f1or de los se\u00f1ores\u2020\u009d. El concepto de Dios como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reino-de-dios-reino-de-los-cielos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREINO DE DIOS, REINO DE LOS CIELOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8962","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8962","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8962"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8962\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}