{"id":8986,"date":"2016-02-05T05:55:45","date_gmt":"2016-02-05T10:55:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salud\/"},"modified":"2016-02-05T05:55:45","modified_gmt":"2016-02-05T10:55:45","slug":"salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salud\/","title":{"rendered":"SALUD"},"content":{"rendered":"<p>v. Salvaci\u00f3n<br \/>\nAct 27:34 os ruego que com\u00e1is por vuestra s<br \/>\n3Jo 1:2 que tengas s, as\u00ed como prospera tu alma<\/p>\n<hr>\n<p>\u2020\u00a2Medicina. M\u00e9dicos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(V\u00e9anse ENFERMEDAD, SANIDAD)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[701]<br \/>\n  Equilibro en el cuerpo y ausencia de cualquier alteraci\u00f3n, dolor o desajuste. Llamamos enfermedad a la carencia de salud y de equilibrio corporal.<\/p>\n<p>    La salud se consider\u00f3 siempre como un don del cielo, del mismo modo que se mir\u00f3 la enfermedad como un castigo de los dioses. En el Evangelio no aparece el concepto abstracto de \u00absalud\u00bb, pero s\u00ed\u00ad son muy abundantes los t\u00e9rminos que se refieren a ella: estar bien (kalos ejo), quedar curado (hygiano), padecer enfermedad; 46 veces se habla de curar (therapeuo) y en 39 se alude al m\u00e9dico y a las medicinas (iaomai o iatros)<\/p>\n<p>     En la Iglesia, desde los primeros tiempos, la Pastoral de la salud, el cuidado de los enfermos, la atenci\u00f3n a los que sufren, la cercan\u00ed\u00ada, sobre todo, con los moribundos, fue una inquietud prioritaria y siempre en referencia a la compasi\u00f3n de Jes\u00fas con los enfermos, con los cojos, ciegos, sordos y pose\u00ed\u00addos por los malos esp\u00ed\u00adritus.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>\u2014>Salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La salud es un estado de bienestar f\u00ed\u00adsico, ps\u00ed\u00adquico y social. Por consiguiente, no es solamente del estudio del cuerpo de donde puede sacarse la definici\u00f3n de salud, sino de la consideraci\u00f3n de toda la persona en su vocaci\u00f3n global y en su destino final.<\/p>\n<p>La verdadera salud guarda una estrecha relaci\u00f3n con la autorrealizaci\u00f3n de la persona humana. Un concepto de salud puramente fisiol\u00f3gico, es decir, entendida como ausencia de dolor y como vitalidad exuberante, es un concepto demasiado limitado y peligroso. En una visi\u00f3n tan restringida como \u00e9sta, la salud podr\u00ed\u00ada incluso impedir el bienestar verdaderamente humano, Cada individuo tiene la obligaci\u00f3n de conservar su propia salud. Pero el factor decisivo es el grado de caridad con que se mira la salud, acept\u00e1ndola como un medio para realizar la propia vocaci\u00f3n. El disc\u00ed\u00adpulo de Cristo est\u00e1 dispuesto adem\u00e1s a poner en peligro su propia salud en favor de los dem\u00e1s, cuando ese riesgo tiene su l\u00f3gica propia en la realizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>B. Marra<\/p>\n<p>Bibl.: S. Spinsanti, Salud, enfermedad, muerte, en NDTM, 1639-1651; AA, VV , La Iglesia y el mundo de la salud Edicep, Madrid 1~82; B. Haring. La fe, fuente de salud San Pablo, Madrid 1986; E, L\u00f3pez Azpitarte, Etica y vida, San Pablo, Madrid 1990; M, A, Monge, Etica, salud, enfermedad, Palabra, Madrid 1991.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. No hay una definici\u00f3n sencilla y general de s. y enfermedad. \u00abSalud\u00bb como norma ideal puede describirse seg\u00fan la definici\u00f3n de la Organizaci\u00f3n mundial de la s. como \u00abperfecto estado de bienestar corporal, espiritual y social\u00bb. Pero esta definici\u00f3n no es pr\u00e1cticamente aplicable ni te\u00f3ricamente sostenible de todo punto. La s. s\u00f3lo puede definirse en relaci\u00f3n con la -> enfermedad, y aun aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo de modo que ambos conceptos se excluyan, desde luego, aplicados a un \u00fanico y mismo individuo (se est\u00e1 sano o enfermo, y no las dos cosas a la vez), pero quedando entre ambos extremos un amplio espacio indiferente en que el individuo no se siente ni enteramente sano ni enfermo todav\u00ed\u00ada. Por qu\u00e9 sea esto as\u00ed\u00ad, lo ense\u00f1a el an\u00e1lisis de los hechos.<\/p>\n<p>2. Hay sin\u00f3nimos aparentes de los conceptos \u00absano\u00bb y \u00abenfermo\u00bb, p. ej., las dos nociones de normal y anormal. Tambi\u00e9n en biolog\u00ed\u00ada y medicina hay normas. Se dividen en tres grupos. a) Las cualidades necesarias de las especies y razas son su \u00abnorma\u00bb; desviaciones de las mismas (seis dedos, albino, p. ej.,) son anormalidades. Pero tales anormalidades no significan necesariamente enfermedad. b) Los valores medios de una poblaci\u00f3n previamente clasificada como sana con relaci\u00f3n a cualidades muy esparcidas individualmente, pueden ser definidos como normas (presi\u00f3n de la sangre, metabolismo fundamental, etc.). Sin embargo, las desviaciones respecto de valores medios no siempre son patol\u00f3gicas (p. ej., en tama\u00f1os extremos del cuerpo). S\u00f3lo lo son cuando los valores medios se refieren a valores funcionales vitales, como, p. ej., la presi\u00f3n de la sangre. Tales valores son, por tanto, valores obligados de una constituci\u00f3n regular, cuya modificaci\u00f3n considerable es, consiguientemente, patol\u00f3gica. c) En la vida de los hombres se hallan normas de conducta que proceden de convenciones sociales, y desempe\u00f1an papel importante en el concepto de -> enfermedad mental.<\/p>\n<p>El concepto de insano (morboso, patol\u00f3gico) define un estado o proceso que da\u00f1a la salud de individuos y, por ende, pone enfermo. Las nociones de lesionado y herido significan enfermedad por una herida; mutilado designa el estado permanente que es efecto de la herida. Tampoco ese estado debe identificarse con la enfermedad.<\/p>\n<p>3. La problem\u00e1tica de las nociones de s. y enfermedad aparece clara por el hecho de que, en los \u00faltimos cien a\u00f1os, la medicina moderna, en su lucha contra la enfermedad, ha duplicado la vida media (que ahora es de 70 a\u00f1os); pero en el mismo tiempo, el n\u00famero de d\u00ed\u00adas de enfermedad ha subido al triple en los asegurados.<\/p>\n<p>4. S. y enfermedad son nociones que se derivan de la experiencia de la vida diaria, particularmente de la vida m\u00e9dica. Deben, por tanto, orientarse primeramente a los fen\u00f3menos. El fen\u00f3meno fundamental es el estado general del hombre: si se pone malo, pasa a ser paciente (pati = padecer). El dolor lo empuja al m\u00e9dico. Sin embargo, la indisposici\u00f3n subjetiva es fen\u00f3meno que acompa\u00f1a a muchos procesos \u00abfisiol\u00f3gicos\u00bb y se presenta en muchos casos de adaptaci\u00f3n: en el trabajo muscular como agujetas, en la adaptaci\u00f3n al calor como sentimiento de desgana e incapacidad para el trabajo pesado, etc. El estado general &#8211; c\u00f3mo \u00abse encuentra\u00bb uno &#8211; s\u00f3lo puede ser estimado como signo de enfermedad cuando es indicio de perturbaciones que en el sentido m\u00e1s amplio son una amenaza para la vida. Toda enfermedad \u00absignifica la muerte\u00bb (Jores). Por eso una perturbaci\u00f3n del estado general ha de tomarse tanto m\u00e1s en serio cuanto m\u00e1s fundado aparezca en el cuerpo por las mediciones (resultados) que se apartan de la norma. Los \u00abresultados\u00bb del examen m\u00e9dico apoyan los diagn\u00f3sticos, que han de sacarse del estado del paciente (p. ej., fatiga por falta de hemoglobina), y son por lo general suficientes, pero no siempre, para atestiguar una \u00abenfermedad\u00bb. Pueden faltar en considerables perturbaciones subjetivas (p. ej., dolores de cabeza) y pueden amenazar la vida sin perturbaci\u00f3n subjetiva (c\u00e1ncer).<\/p>\n<p>5. El paciente est\u00e1 enfermo cuando \u00e9l mismo cree que ya no puede trabajar. S\u00f3lo \u00e9l toma esa decisi\u00f3n (Jaspers), \u00abse declara enfermo\u00bb; sin embargo, su decisi\u00f3n necesita la confirmaci\u00f3n del m\u00e9dico, que emite \u00abatestado\u00bb. S\u00ed\u00adguese que s. es ante todo capacidad de trabajar, tal como la juzga el individuo mismo. Claro que tambi\u00e9n una amenaza futura a la capacidad de trabajo (p. ej., c\u00e1ncer o arteriosclerosis) puede ser enfermedad. Un juicio sobre la raz\u00f3n con que el paciente se declara enfermo, no siempre puede darse objetivamente. Incluso las manifestaciones del m\u00e9dico pueden de tal forma modificar el estado del paciente que (sin motivo objetivo) \u00e9ste se sienta enfermo: \u00abenfermedad iatr\u00f3gena\u00bb.<\/p>\n<p>6. La facticidad del estar enfermo se complica por el hecho de que lo ps\u00ed\u00adquico corre paralelo con lo corporal y a la inversa, y, por tanto, el hombre s\u00f3lo puede entenderse como unidad de cuerpo y alma (\u00abaspecto psicoanal\u00ed\u00adtico\u00bb; Mitscherlich; v. Uexk\u00fcll; v. Weizs\u00e4cker; v. Wyss). Esta acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca se ha comprobado recientemente tambi\u00e9n por experiencias en animales; tambi\u00e9n el animal puede enfermar psicosom\u00e1ticamente (cf. la bibliograf\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente en Baust, Golenhofen, Zanchetti). Pero la constituci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica del hombre depende tambi\u00e9n fuertemente de su posici\u00f3n y ambiente sociales; el \u00e9xito y la esperanza le dan alas; la falta de perspectiva, la monoton\u00ed\u00ada del trabajo, la soledad y el aislamiento lo deprimen, y modifican de tal forma su estado general; que \u00e9l no s\u00f3lo soporta peor las molestias, sino que, por la variaci\u00f3n del sistema simp\u00e1tico, las recibe m\u00e1s f\u00e1cilmente. Hablamos de fen\u00f3menos y enfermedades sociosom\u00e1ticas y de s. social (v. Weizs\u00e4cker). Las neurosis y psicosis ostentan un fuerte cu\u00f1o social (Mitscherlich). Aqu\u00ed\u00ad entra tambi\u00e9n lo religioso, cuya p\u00e9rdida, con los r\u00e1pidos cambios de estructuras del mundo laboral y social, contribuye mucho a la aparici\u00f3n de desviaciones sociosom\u00e1ticas. La facultad de \u00abtolerar\u00bb disminuye de manera creciente.<\/p>\n<p>7. Aqu\u00ed\u00ad aparece claro un aspecto moral de la s. y del fen\u00f3meno social de la enfermedad. La mayor\u00ed\u00ada de las \u00abenfermedades\u00bb de la praxis m\u00e9dica son casos sin importancia, que no llevan nunca a la muerte. Muchas de ellas se podr\u00ed\u00adan soportar sin necesidad de suspender el trabajo. En tal caso se estimar\u00ed\u00adan como perturbaci\u00f3n objetivo-subjetiva, pero no corno enfermedad. As\u00ed\u00ad, pues, lo que aparece como enfermedad, es resultado de un juicio m\u00faltiple. En las perturbaciones de su estado general, el hombre puede situarse en un punto de la escala entre la salud absoluta y la enfermedad sentida como mortal; y se situar\u00e1 tanto m\u00e1s pr\u00f3ximo a la enfermedad cuanto m\u00e1s amenazado se sienta subjetivamente, cuanto m\u00e1s grave sea o por lo menos aparezca su estado objetivo y cuanto, por disposici\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu, m\u00e1s propenso sea a tomar en serio sus molestias. Aqu\u00ed\u00ad aparece clara la importancia de normas sociales. La sociedad por sus normas \u00e9ticas hab\u00ed\u00ada antes establecido dentro de ciertos l\u00ed\u00admites lo que se deb\u00ed\u00ada soportar. Las convenciones fallan hoy d\u00ed\u00ada en gran parte o se aflojan: se permite uno a s\u00ed\u00ad mismo y permite a los dem\u00e1s declararse enfermo al primer estornudo. Los estados de enfermedad de los asegurados (el n\u00famero de enfermos en el tanto por ciento de todos los trabajadores) suben as\u00ed\u00ad, y determinan la proporci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica de la sanidad p\u00fablica.<\/p>\n<p>8. Los problemas morales de la s. se dilatan por el hecho de que estos fen\u00f3menos tienen fuerte significaci\u00f3n econ\u00f3mica. El individuo tiene el deber de estar sano, particularmente el deber de conservar su salud, pues la sociedad paga a causa de su enfermedad. A la verdad, a este deber ha de unirse el derecho a la s.: la sociedad ha de hacer todo lo posible para proteger la s. del individuo, y para ayudarle en caso de enfermedad. Pero es dif\u00ed\u00adcil fundamentar positivamente una y otra cosa, el derecho y deber en materia de s. El que hoy d\u00ed\u00ada \u00e9stos se recalquen tan fuertemente, depende sobre todo de la fuerte mentalidad social del hombre moderno; pero, en parte tambi\u00e9n, seguramente de la ra\u00ed\u00adz cristiana de dicha mentalidad (idea de la beneficencia como obligaci\u00f3n).<\/p>\n<p>9. Sin embargo, la enfermedad no es un fen\u00f3meno primariamente moral, por m\u00e1s que as\u00ed\u00ad se entendi\u00f3 a menudo en la edad media y a ello alude la etimolog\u00ed\u00ada de algunas lenguas (ill de evil, malade de mal). En las enfermedades mentales, no se ha superado a\u00fan del todo ese prejuicio (cf. M\u00fcller-Suur). En \u00e9stas precisamente es claro el papel de la convenci\u00f3n como base del juicio: lo extraordinario se declara a menudo enfermedad en el terreno espiritual (genio y locura seg\u00fan Lombroso). Mirar la enfermedad como efecto del pecado parece absurdo (cf. O.J. Hartmann y v. Siebenthal). Cierto que la enfermedad puede ser efecto de la fuerte conciencia de pecado (p. ej., en una conciencia escrupulosa), y entonces estar\u00ed\u00ada caracterizada como psicosom\u00e1tica. Tambi\u00e9n puede ser consecuencia natural de un comportamiento pecaminoso (abusos, enfermedades sexuales). Pero, por lo general, el te\u00f3logo subestima los considerables efectos de factores emocionales y sugestivos sobre el cuerpo humano y el car\u00e1cter compulsivo de los fen\u00f3menos biol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>10. La s. es -> garant\u00ed\u00ada de la libertad, toda enfermedad es p\u00e9rdida de ella, es decir, una p\u00e9rdida de posibilidades (Jores; Mitscherlich). El enfermo no es libre, porque la enfermedad le impone merma de prestaci\u00f3n o trabajo, convalecencia o (en enfermedades psicosom\u00e1ticas o mentales) una conducta anormal y contraproducente. Pero la s. puede ser tambi\u00e9n causa de mediocridad espiritual y moral; mientras que la enfermedad puede ser fuente de un desarrollo espiritual debido al sufrimiento. Todo sufrimiento enriquece la experiencia psicosom\u00e1tica, y lleva a reacciones espirituales y morales de la m\u00e1s alta importancia social. Una raz\u00f3n m\u00e1s de que sea abiol\u00f3gica la definici\u00f3n de la s., antes citada, dada por la organizaci\u00f3n mundial de la s. Pues, en efecto, el \u00abhombre sin dolor\u00bb es un hombre sin adaptaci\u00f3n a un mundo en que el dolor de toda especie tiene una gran importancia social, pol\u00ed\u00adtica y religiosa. Particularmente una enfermedad larga y grave remite al paciente a sus fuerzas espirituales y morales y puede conducir a un refuerzo considerable de las mismas.<\/p>\n<p>11. Se habla tambi\u00e9n a menudo de la s. o enfermedad de unidades superiores: de la familia, del Estado, de la humanidad, o de determinadas estructuras sociales y pol\u00ed\u00adticas (K\u00fctemeyer). Si ya en los individuos es dif\u00ed\u00adcil de definir el concepto de s., aqu\u00ed\u00ad lo es de manera especial. De hecho tal concepto, representa s\u00f3lo un juicio sobre el grado en que la estructura social juzgada coincide con el prejuicio del que la contempla, es decir, sobre la medida en que responde a determinadas ideas acerca de lo que debe ser y sus normas. De ah\u00ed\u00ad que todo juicio sobre la s. de estructuras sociales sea un juicio pol\u00ed\u00adtico, que s\u00f3lo puede darse partiendo de una idea previa de orden.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. H. v. Wyss, K\u00f6rperlich-seelische Zursammenh\u00e4nge in Gesundheit und Krankheit. Ein Beitrag zur medizinischen Psychologie (L 1931); A. Mitscherlich, Freiheit und Unfreiheit in der Krankheit (H 1945); K. Jaspers, Psicopatologla general (Beta B Aires 31953); H. M\u00fcller-Suur, Das Psychisch Abnorme (G\u00f6 &#8211; Hei 1950); W. v. Siebenthal, Krankheit als Folge der S\u00fcnde (Han 1950); W. K\u00fctemeyer, Die Krankheit Europas (B &#8211; F 1951); V. v. Weizs\u00e4cker, El hombre enfermo (L Miracle Ba); Soziale Krankheit und soziale Gesundheit (G\u00f6 1952); G. Bally, Der normale Mensch (Ver\u00f6ffentlichungen der Handels-Hochschule St. Gallen, Reihe B, H. 9) (Z &#8211; St. Gallen 1952); O. J. Hartmann, S\u00fcnde, Krankheit und Heilung (Fr 1953); J. Riese, Gesundheit &#8211; Krankheit &#8211; Heilung, Rickers Stufengesetz in Theorie und Praxis der modernen Medizin (St 1953); W. Leibbr\u00e1nd, Gesundheit und Krankheit im abendl\u00e4ndischen Denken: StudGen 6 (1953) 32; V. E. v. Gebsattel, Prolegomena einer medizinischen Anthropologie (B &#8211; G\u00f6 &#8211; Hei 1954); G. Staar, \u00fcber den Krankheitsbegriff in der Phytopathologie, Kongre\u00dfbericht Pflanzenschutzkongre\u00df (B 1955) Deutsche Akad. der Landwirtschaftswissenschaft Berlin, S. 27; A. Jores, Der Mensch und seine Krankheit (St 1956); A. Mitscherlich, Neurosen und Psychosen als soziale Ph\u00e4nomene: \u00abViktor von Weiz\u00e4cker\u00bb (G\u00f6 1956); V. v. Weizs\u00e4cker, Pathosophie (G\u00f6 1956); M. B\u00e1lint, Der Arzt, sein Patient und die Krankheit (St 1957); Th. v. Uexk\u00fcll &#8211; A. Mitscherlich, Krankheit im Wandel der Welt. Schriftenreihe des Forschungsrates des Landes Hessen (Bad Homburg &#8211; B &#8211; Z 1957); O. Wittgenstein (dir.), Psychotherapie und Theologie (St 1958); L. J. Rather, Zur Philosophie des Begriffs \u00abKrankheit\u00bb: Deutsche medizinische Wochenschrift 83 (St 1958) 2012; F. Hartmann &#8211; H. 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