{"id":9072,"date":"2016-02-05T06:13:56","date_gmt":"2016-02-05T11:13:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad\/"},"modified":"2016-02-05T06:13:56","modified_gmt":"2016-02-05T11:13:56","slug":"virginidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad\/","title":{"rendered":"VIRGINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino hebreo betulah, que se traduce corrientemente como \u2020\u0153virgen\u2020\u009d, encierra mayormente la idea de una jovencita. Tiene una connotaci\u00f3n de edad, pero incluye tambi\u00e9n el concepto de v. en t\u00e9rminos f\u00ed\u00adsicos, como se usa en el d\u00ed\u00ada de hoy. Cuando se quer\u00ed\u00ada ser m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico se apelaba a la expresi\u00f3n: \u2020\u0153que no hab\u00ed\u00ada conocido var\u00f3n\u2020\u009d. Por eso se dice de \u2020\u00a2Rebeca: \u2020\u0153Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que var\u00f3n no hab\u00ed\u00ada conocido\u2020\u009d (Gen 24:16).<\/p>\n<p>En caso de matrimonio, el padre recib\u00ed\u00ada \u2020\u0153la dote de las v\u00ed\u00adrgenes\u2020\u009d, superior a la correspondiente a una hija que no lo era (Exo 22:16-17). Si una virgen era forzada sexualmente, el culpable ten\u00ed\u00ada que pagar una multa, casarse con la muchacha y no la pod\u00ed\u00ada despedir jam\u00e1s (Deu 22:28-29). En la noche de bodas, los padres guardaban una pieza de tela con manchas de sangre que comprobaban que, efectivamente, su hija hab\u00ed\u00ada ido virgen al matrimonio. Si luego el esposo se quejaba de que no hab\u00ed\u00ada sido as\u00ed\u00ad, la pieza era utilizada para refutarle (\u2020\u0153&#8230; entonces el padre de la joven y su madre tomar\u00e1n y sacar\u00e1n las se\u00f1ales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad\u2020\u009d [Deu 22:13-21]).<br \/>\nhablaba de una ciudad, regi\u00f3n o pa\u00ed\u00ads, apelando a frases que alud\u00ed\u00adan a la belleza de sus jovencitas. As\u00ed\u00ad, se habla de la \u2020\u0153oprimida virgen hija de Sid\u00f3n\u2020\u009d (Isa 23:12), \u2020\u0153la virgen hija de Sion\u2020\u009d (Isa 37:22), \u2020\u0153la virgen de Israel\u2020\u009d (Jer 18:13), etc\u00e9tera.<br \/>\nv. en una novia era muy apreciada entre los israelitas. El sumo sacerdote ten\u00ed\u00ada que casarse con una mujer virgen (Lev 21:13). Pero el no casarse en tiempo razonable y permanecer virgen no era bien visto. La v. a perpetuidad no era una costumbre israelita. Por eso la hija de \u2020\u00a2Jeft\u00e9 \u2020\u0153llor\u00f3 su virginidad por los montes\u2020\u009d (Jue 11:37-38). Todav\u00ed\u00ada en tiempos de Pablo hab\u00ed\u00adan padres que pod\u00ed\u00adan considerar \u2020\u0153impropio para su hija virgen\u2020\u009d el pasar de edad sin casarse (1Co 7:34-40). El ap\u00f3stol recomendaba el celibato para personas que, teniendo el don de continencia, desearan dedicarse m\u00e1s libremente al servicio de Dios. \u2020\u00a2Matrimonio. \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[327]<br \/>\n Fisiol\u00f3gicamente es la cualidad o situaci\u00f3n corporal de la persona que no ha  mantenido relaci\u00f3n sexual completa. Espiritualmente se considera como el rasgo moral de quien se mantiene c\u00e9libe por una opci\u00f3n personal o por una circunstancia natural (edad, impotencia) o artificial (imposici\u00f3n, dependencia)<\/p>\n<p>    La virginidad se valora de forma diferente en la Biblia. En el Antiguo Testamento predomin\u00f3 el valor de la fecundidad y el amor a la descendencia, siendo mirada como don de Dios. El mantenerse virgen se menospreciaba y se miraba como mutilaci\u00f3n. (Jue. 11.35)<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento sin embargo, ante las palabras y los hechos personales de Jes\u00fas, se consider\u00f3 como una situaci\u00f3n excelente. Jes\u00fas afirm\u00f3 que \u00abno a todos es posible esto, sino a aquellos a quienes se les concede.\u00bb (Mt. 19.11). Y San Pablo proclam\u00f3 que es lo mejor para el cristiano (1 Tim. 5.14 y 25-37; Tit. 1. 6; Hech. 21. 9; Apoc. 14.4). Pero tambi\u00e9n afirm\u00f3 que es \u00abmejor casarse que abrasarse\u00bb (1 Cor. 7. 7-9).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>A la luz del desposorio de Cristo con la Iglesia<\/p>\n<p>\tCristo \u00abam\u00f3 a su Iglesia hasta dar la vida\u00bb por ella (Ef 5,25), como \u00abconsorte\u00bb que comparte nuestra vida desde el d\u00ed\u00ada de su Encarnaci\u00f3n, \u00abunido en cierto modo a todo ser humano\u00bb (GS 22). El am\u00f3 as\u00ed\u00ad, como expresi\u00f3n de su donaci\u00f3n sacrificial \u00abpor la redenci\u00f3n de todos\u00bb (Mc 10,45). Por esto se llama \u00abesposo\u00bb (Mt 9,15). De ese amor esponsal derivar\u00e1 el sentido de su obediencia, pobreza, humildad y sacrificio, como expresiones de su caridad de Buen Pastor.<\/p>\n<p>\tCristo llam\u00f3 a algunos a vivir como \u00e9l y a ser signo de c\u00f3mo am\u00f3 \u00e9l. El seguimiento evang\u00e9lico radical, dentro del \u00e1mbito de la \u00abvida apost\u00f3lica\u00bb (o de los Ap\u00f3stoles) incluye el compartir esponsalmente la misma vida con Cristo. Es la expresi\u00f3n del amor esponsal a Cristo por parte de \u00ablos suyos\u00bb (Jn 13,1). La motivaci\u00f3n no es una simple negaci\u00f3n, sino \u00abpor el Reino de los cielos\u00bb (Mt 19,12), es decir, por el mismo Jes\u00fas, por su \u00abnombre\u00bb o por amor a su persona (Mt 19,29; cfr. CEC 1618-1620).<\/p>\n<p>\tLa castidad evang\u00e9lica o consagrada (que tambi\u00e9n se llama celibato y virginidad) es un don de Dios, puesto que s\u00f3lo lo comprenden \u00abaquellos a quienes se ha concedido\u00bb (Mt 19,11). Las personas llamadas ser\u00e1n para ellas mismas y para todos un \u00absigno y est\u00ed\u00admulo de la caridad\u00bb (LG 42; PO 16).<\/p>\n<p>\tDimensiones de la virginidad cristiana<\/p>\n<p>\tLa dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica de este don y llamada indica relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con Cristo, amistad profunda e insustituible, imitaci\u00f3n, sinton\u00ed\u00ada con sus intereses y amores de Buen Pastor y Esposo, presente e inmolado en la Eucarist\u00ed\u00ada. La dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica da a entender que se trata de un signo eclesial, como carisma que pertenece a todo el Pueblo de Dios, como expresi\u00f3n radical del amor de la Iglesia esposa, como libertad para servir a los pobres y entregarse a la misi\u00f3n de la Iglesia incondicionalmente o con coraz\u00f3n \u00abindiviso\u00bb (cfr. 1Cor 7,32-34; PO 16). La dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica anticipa la vida de plenitud en el \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb en el encuentro definitivo con Cristo Esposo y en \u00abla ardiente espera de su retorno\u00bb (CEC 1619), mientras en esta tierra es ya un \u00abservicio de la nueva humanidad\u00bb (PO 16). La dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica hace que la persona llamada se sienta realizada por la intimidad profunda con Cristo y por la  fecundidad de \u00abformar a Cristo\u00bb en los dem\u00e1s (Gal 4,19).<\/p>\n<p>\tA Cristo no se le da s\u00f3lo una renuncia, sino lo mejor del coraz\u00f3n la amistad profunda, que ya nada ni nadie podr\u00e1 condicionar. Es el desposorio con \u00e9l, presente en su palabra, eucarist\u00ed\u00ada y sacramentos, comunidad eclesial e innumerables campos de caridad. Ya no se buscan compensaciones. Lo que parec\u00ed\u00ada soledad y fracaso, se convierte en una \u00absoledad llena de Dios\u00bb (Pablo VI) y en compartir esponsalmente la cruz de Cristo Esposo. La virginidad es la expresi\u00f3n m\u00e1xima de la maternidad eclesial (cfr. RMi 70). Es \u00abexpresi\u00f3n del amor esponsal por el Redentor mismo\u00bb (RD 11), \u00absigno y est\u00ed\u00admulo de caridad\u00bb (LG 42; PO 6), \u00abfuente de paz profunda\u00bb (ET 13), \u00abmanantial extraordinario de espiritual fecundidad en el mundo\u00bb (LG 42; PO 16).<\/p>\n<p>\tFormaci\u00f3n vocacional para la virginidad evang\u00e9lica<\/p>\n<p>\tRespecto a la vida y formaci\u00f3n sacerdotal, habr\u00e1 que subrayar la caridad del Buen Pastor, la sinton\u00ed\u00ada con los amores de Cristo Sacerdote, la armon\u00ed\u00ada con la participaci\u00f3n en su mismo sacerdocio, el seguimiento evang\u00e9lico al estilo de los Ap\u00f3stoles, el \u00abcar\u00e1cter\u00bb sacramental como signo permanente del amor esponsal de Cristo a su Iglesia, la presidencia espiritual de la comunidad eclesial en nombre de Cristo Esposo, la disponibilidad misionera local y universal hasta \u00abofrecer la totalidad de su amor a Jesucristo\u00bb (PDV 44; cfr. PO 16; PDV 29, 50; Dir 57-60).<\/p>\n<p>\tPor parte de la vida consagrada (en sus diversas modalidades), ser\u00e1 necesario recordar que se trata de vivir con \u00abcoraz\u00f3n indiviso\u00bb, para compartir los amores de Cristo Esposo, como signo del amor de la Iglesia esposa y como anticipaci\u00f3n de una vida futura de encuentro definitivo con Cristo, como participaci\u00f3n incondicional en la misma misi\u00f3n universalista del Se\u00f1or (PC 12, RD 11; RMi 70, VC 21, 88).<\/p>\n<p>\tLa correspondencia a ese don y a esta llamada es posible, a pesar de las limitaciones humanas. Para la perseverancia generosa y gozosa, adem\u00e1s de la selecci\u00f3n y formaci\u00f3n inicial, se necesita oraci\u00f3n (como relaci\u00f3n personal con Cristo y meditaci\u00f3n de la Palabra), sacrificio (tambi\u00e9n en la pobreza y modestia), devoci\u00f3n mariana, vida fraterna de amistad sincera y de verdadera comunidad, madurez afectiva y formaci\u00f3n adecuada y permanente, alegr\u00ed\u00ada en el servicio apost\u00f3lico y de caridad.<\/p>\n<p>\tLa calidad y cantidad de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, depender\u00e1, en gran parte, del testimonio de vivencia gozosa y transparente de esta realidad evang\u00e9lica, como signo de c\u00f3mo am\u00f3 y sigue amando Cristo Esposo y Buen Pastor. Los criterios evang\u00e9licos vividos con autenticidad y serenidad han suscitado siempre numerosas vocaciones al \u00abseguimiento evang\u00e9lico\u00bb radical. La familia cristiana es fuente de estas vocaciones \u00abLa estima de la virginidad por el Reino y el sentido cristiano del matrimonio son inseparables y se apoyan mutuamente\u00bb (CEC 1620).<\/p>\n<p>Referencias Castidad, consejos evang\u00e9licos, espiritualidad sacerdotal, vida consagrada, v\u00ed\u00adrgenes consagradas, Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lectura de documentos PC 12; PO 16; PDV 29, 44, 50; VC 21, 88; CEC 1618-20.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Solo per amore, riflessioni sul celibato sacerdotale (Cinisello Balsamo, Paoline, 1993); AA.VV., Sacerdocio y celibato ( BAC, Madrid, 1971); J. ALVAREZ GOMEZ, Virginidad consagrada (Madrid, Claret, 1977); E. BIANCHI, Celibato y virginidad, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 228-246; A. BONI, Sacralit\u00ed\u00a0 del celibato sacerdotale (Genova, CSFL, 1979); C. COCHINI, Origines apostoliques du c\u00e9libat sacerdotal (Paris, Lethielleux, 1981); L. LEGRAND, La doctrina b\u00ed\u00adblica de la virginidad (Estella, Verbo Divino, 1969); J.M. PERRIN, La virginidad (Madrid, Rialp, 1966); A.M. STICKLER, Il celibato ecclesiastico, la sua storia e i suoi fondamenti teologici (Lib. Edit. Vaticana 1994); M. THURIAN, Matrimonio y celibato (Zaragoza 1966).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La virginidad cristiana es aquel don preciso dado por el Padre a algunas personas para que se entreguen solamente a Dios con un coraz\u00f3n sin dividir (cf. LG 42). Por la densidad simb\u00f3lica del t\u00e9rmino, preferimos la palabra \u00abvirginidad\u2020\u009d a otras, como \u00abcelibato\u2020\u009d o \u00abcastidad consagrada\u2020\u009d y aunque reconocemos una especial significatividad a la virginidad femenina, de suyo la virginidad cristiana trasciende &#8211; la distinci\u00f3n sexual : ya el Pseudo-Clemente llama \u00abv\u00ed\u00adrgenes\u2020\u009d a los hombres y a las mujeres (Epist 1 ad virgines, 2).<\/p>\n<p>Hay que subrayar adem\u00e1s que. por muy l\u00ed\u00adcitas y obligadas que puedan ser sus aportaciones, las ciencias humanas no pueden agotar el misterio de la virginidad consagrada en la Iglesia, que s\u00f3lo resulta comprensible en su arraigo cristol\u00f3gico y en la interpretaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Si en la fenomenolog\u00ed\u00ada religiosa la virginidad y los actos sexuales est\u00e1n muchas veces ligados a lo sagrado y a las fuerzas c\u00f3smicas, la experiencia sexual es desacralizada en Gn 1. Para 1srael la abstenci\u00f3n de la relaci\u00f3n sexual es abstenci\u00f3n de lo \u00abprofano\u2020\u009d, antes de participar de alguna manera de la \u00absantidad\u2020\u009d de Dios (Ex 19,14s; 1 Sm 21,5). La virginidad se aprecia como integridad f\u00ed\u00adsica de la mujer no casada (Ex 22.15; Lv 21,13), pero un estado permanente de celibato sigue siendo totalmente extra\u00f1o a la mentalidad jud\u00ed\u00ada. En su conjunto, la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica equipara el celibato al homicidio, porque se opone a la obra de la creaci\u00f3n (Gn 1,27s): as\u00ed\u00ad, la hija de Jeft\u00e9 llora por su virginidad in\u00fatil (Jue 11.37s) y el celibato de Jerem\u00ed\u00adas se convierte en signo de la desolaci\u00f3n futura de 1srael (Jr 16,lss). En el siglo 1 d.C. causar\u00e1 asombro la decisi\u00f3n de permanecer c\u00e9libe de rabb\u00ed\u00ad Sime\u00f3n ben Azzai: \u00abMi alma se ha enamorado de la Tor\u00e1. \u00c2\u00a1Oue piensen otros en la supervivencia del mundo!\u2020\u009d (G\u00e9nesis Rabbah 34. 14a).<\/p>\n<p>S\u00f3lo en la plenitud de los tiempos de la encarnaci\u00f3n (G\u00e1l 4,4) la virginidad encuentra fundamento y principio. Jes\u00fas se presenta como el Esposo de la alianza nupcial entre Dios y su pueblo (cf. la \u00abvirgen hija de Si\u00f3n\u00bb de los profetas en Mc 2,19s: Mt 22,1-14. 25,1-13). En el loghion de Mt 19,10-12 Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber referido el matrimonio al designio original del Padre (Mt 19,3-9), afirma la existencia de un don que se da a algunos por la causa del Reino. El contexto hist\u00f3rico es la acusaci\u00f3n dirigida a Jes\u00fas de ser un \u00abeunuco\u2020\u009d, adem\u00e1s de un \u00abcomil\u00f3n y bebedor\u2020\u009d (Mt 11,19). Defendiendo su misma vida virginal, Jes\u00fas la presenta como don del Padre. El texto tiene un fuerte sentido escatol\u00f3gico: el Reino por el que uno se hace eunuco est\u00e1 ya presente (cf. Lc 1 1,20). Con el acontecimiento pascual Jes\u00fas es \u00abconstituido Se\u00f1or y Cristo\u2020\u009d (Hch 2,36) y la Iglesia comprende que la causa del Reino se identifica con la de Jes\u00fas; \u00e9l es el Reino de Dios en persona. La virginidad se enriquece con la referencia expl\u00ed\u00adcita a la persona de Jes\u00fas resucitado, sin perder su connotaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Virginidad quiere decir vivir con \u00bb el coraz\u00f3n sin dividir&#8230; para el Se\u00f1or\u2020\u009d, afirma Pablo en el famoso pasaje de 1 Cor 7.<\/p>\n<p>Su ense\u00f1anza sobre el matrimonio en la perspectiva escatol\u00f3gica se conjuga con la virginidad por el Se\u00f1or: la virginidad es un ch\u00e1risma (y. 7), un estado de vida totalmente cristoc\u00e9ntrico y cristiforme (vv. 32-34). La misma virginidad de Mar\u00ed\u00ada, que profesa la Iglesia apost\u00f3lica, es la primera virginidad evang\u00e9lica aut\u00e9ntica en el seguimiento de Jes\u00fas. Mar\u00ed\u00ada recibe del misterio del Hijo su propia virginidad, don del Padre y entrega al Reino en la persona de Jes\u00fas (cf. Lc 1,26-35: Mt 1,16; 2,18-23).<\/p>\n<p>En la Iglesia de los primeros siglos la virginidad es el segundo gran testimonio despu\u00e9s del martirio. Nace el ordo de las v\u00ed\u00adrgenes, a las que no es preciso imponer las manos, ya que s\u00f3lo su decisi\u00f3n las hace tales (Traditio apostolica, 12). De la consagraci\u00f3n personal en la casa paterna, bajo la autoridad del obispo, se pasa a una vida comunitaria, bajo una regla (Epist. 211 de Agust\u00ed\u00adn y Regla de Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s). En la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica los Padres comparan con frecuencia el matrimonio con la virginidad. El matrimonio es un bonum creacional que hay que defender contra los herejes (Teodoreto de Ciro, Haeret. Fabul. Y, 25: Juan Cris\u00f3stomo, De Virginit. 9-1 1; Agust\u00ed\u00adn, De bono conjug. 16,21), pero que obliga a permanecer bajo el ataque de las pasiones. La virginidad es melius, ya que es una huida asc\u00e9tica de \u00e9stas (Juan Cris\u00f3stomo, In Epist. 1 ad Cor. Hom. 30,5; Jer\u00f3nimo, Epist. 48,4); en el \u00abcoraz\u00f3n sin dividir\u00bb se recupera aquella unidad interior que el pecado hab\u00ed\u00ada hecho abandonar (Agust\u00ed\u00adn, Confes. X, 29); el estado virginal es el m\u00e1s id\u00f3neo para la contemplaci\u00f3n de los misterios de Dios (Gregorio de Nisa, De Virgin. 5,11). Sin embargo, la virginidad sigue estando expuesta al riesgo del orgullo y es preferible una humilde vida conyugal a la virginidad orgullosa (Agust\u00ed\u00adn, Enarr. in ps. 99, 13). Los Padres aluden con frecuencia a las relaciones entre Mar\u00ed\u00ada, Cristo y el fiel: la virginidad, la maternidad espiritual y la fe. La Iglesia es virgen porque conserva la integridad de la fe; de aqu\u00ed\u00ad su fecundidad espiritual, como ocurri\u00f3 con Mar\u00ed\u00ada y como ocurrir\u00e1 con toda alma virgen, es decir, \u00ed\u00adntegra en la fe (Agust\u00ed\u00adn, Sec. 93, 1; 341, 5).<\/p>\n<p>Las fuentes b\u00ed\u00adblicas y patr\u00ed\u00adsticas, por consiguiente, indican que la virginidad cristiana no puede comprenderse sin una confrontaci\u00f3n con la experiencia conyugal: si los Padres se resienten de algunas ideas filos\u00f3ficas de la \u00e9poca, lo cierto es que el matrimonio y la virginidad son para ellos \u00abdos modos de expresar y de vivir el \u00fanico misterio de la alianza de Dios con su pueblo\u00bb (Juan Pablo II, Familiaris consortio, 16). La comparaci\u00f3n contin\u00faa en la historia de la teolog\u00ed\u00ada. Dentro del sistema de santo Tom\u00e1s la virginidad es una virtud, parte de la castidad (S. Th. 11-11, q. 151), especificaci\u00f3n a su vez de la templanza. La virginidad es m\u00e1s adecuada para la contemplaci\u00f3n que la continencia conyugal (S. Th. 11-11, q. 152, a. 2); por tanto, hay que preferirla por estar ordenada al bien del alma en la vida contemplativa (Ib\u00ed\u00add., q. 152, 4).<\/p>\n<p>Contra la opini\u00f3n de los reformadores, que atribuyen al matrimonio una consideraci\u00f3n &#8211; de valor superior , el concilio de Trento condena a los que anteponen el estado matrimonial al virginal (sessio XXIV cap. 10). La afirmaci\u00f3n de Trento es al mismo tiempo clara y prudentemente \u00bb negativa\u00bb. Para el Magisterio reciente, el estado virginal es de suyo superior al conyugal. As\u00ed\u00ad en la Sacra virginitas, de p\u00ed\u00ado XII, en la Sacerdotalis coelibatus, de Pablo VI, y en la Familiaris consortio, n. 16, de Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el concilio Vaticano II apunta en la misma direcci\u00f3n (LG 42; 0T 10). Por otra parte, para expresarse a s\u00ed\u00ad misma, la experiencia virginal depende en su lenguaje simb\u00f3lico del lenguaje conyugal, utilizado indiferentemente para los varones y para las mujeres. Es lo que ocurri\u00f3 con los santos Padres.<\/p>\n<p>Luego, con san Bernardo, santa Clara de As\u00ed\u00ads y santa Catalina de Siena, en las obras de Matilde de Hackerborn y de Gertrudis de Helfta, donde la vida claustral de las v\u00ed\u00adrgenes se compara con una constante liturgia nupcial; para acabar con la gran m\u00ed\u00adstica carmelitana. La liturgia capt\u00f3 su idea fundamental en la bendici\u00f3n sobre las v\u00ed\u00adrgenes consagradas. \u2020\u0153 De esta manera las llamas a realizar, m\u00e1s all\u00e1 de la uni\u00f3n conyugal, el v\u00ed\u00adnculo esponsal con Cristo, de quien son imagen y signo las bodas\u00bb. La confrontaci\u00f3n constante entre virginidad y experiencia conyugal se\u00f1ala en el valor la raz\u00f3n de existir de la virginidad, \u2020\u0153opci\u00f3n carism\u00e1tica de Cristo como esposo exclusivo\u00bb (Juan Pablo II, Redempt. donum, 11). Como todos los dones y carismas, la virginidad nace del misterio pascual de Cristo, \u00abnuevo Ad\u00e1n, esp\u00ed\u00adritu dador de vida\u00bb (1 Cor 15,45), recibiendo de \u00e9l sus dimensiones cristol\u00f3gica, eclesial y mariana, escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En su total entrega al Padre, Cristo es autor, esposo e hijo de la virginidad (cf. oraci\u00f3n de consagraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adrgenes). El seguimiento de Cristo en la virginidad es participaci\u00f3n de su mismo misterio. Y por consiguiente, crucifixi\u00f3n. Este subrayado es tanto m\u00e1s correcto cuanto mas crece hoy la percepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el matrimonio y la integraci\u00f3n de la personalidad humana. Nacida de la fe, s\u00f3lo en la fe la cruz virginal se abre al misterio de la gratuidad y de la vida; la virginidad y la fecundidad espiritual nacen ambas del misterio pascual de la cruz (cf. Jn 19,25-30).<\/p>\n<p>En Mar\u00ed\u00ada tanto la generaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica de Jes\u00fas como la participaci\u00f3n en la maternidad espiritual de la Iglesia se realizan en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Lo mismo que Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia, la vida virginal se abre a la fecundidad espiritual en la l\u00ed\u00adnea de la promesa hecha a Abrah\u00e1n (Gn 15,5): la virginidad y la maternidad pertenecen a la Iglesia como a Mar\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como a toda alma creyente (Isaac de la Estrella, Sermo 51).<\/p>\n<p>Finalmente, la virginidad cristiana es signo de la futura resurrecci\u00f3n (cf. Mt 12,25), mucho m\u00e1s que retorno al estado original de inocencia, como a veces pensaban los Padres. Los que han recibido va ahora el carisma de la J virginidad se encaminan hacia la caridad (LG 43), como signo en el tiempo de Reino eterno del Se\u00f1or Jes\u00fas: \u00abHab\u00e9is comenzado a ser lo que nosotros seremos. Pose\u00e9is y J a ahora la gloria de la resurrecci\u00f3n\u00bb, escrib\u00ed\u00ada Cipriano a las v\u00ed\u00adrgenes (De habitu virginum, 32).<\/p>\n<p>Gregorio de Nacianzo pudo cantar. \u2020\u0153Prima virgo, sancta Trinitas\u00bb (Carmina 11, 2). M\u00e1s all\u00e1 del lenguaje de la paradoja, la Trinidad es virgen por ser totalmente gratuita en s\u00ed\u00ad y en su acto de donaci\u00f3n, tanto ad intra como ad extra.<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea misteriosa creemos que se inserta la praecellentia de la virginidad sobre el matrimonio (0T 10): en una especie de \u2020\u0153 connaturalidad \u00bb con lo divino; el amor virginal es un amor primordial, que precede al mismo amor conyugal. Pero la experiencia conyugal aut\u00e9ntica, hecha tambi\u00e9n de amor y de sacrificio fecundo (LG 41; GS 48s), sirve para guardar la verdad del amor de las v\u00ed\u00adrgenes, para que no caigan en el absurdo de los que, \u00abcomo no son de un hombre, creen que son de Dios; como no aman a nadie, creen que aman a Dios\u00bb (C. p\u00e9guy).<\/p>\n<p>Y Mauro<\/p>\n<p>Bibl.: G. Moioli, Virginidad. en DE, 591600; A. Auer Virginidad, en CFT. 1V 458466; D. Thalammer, Virginidad y celibato. Un servicio sin divisi\u00f3n a la Iglesia, Verbo Divino, Estella 1969; J, \u00ed\u0081lvarez G\u00f3mez, Virginidad consagrada: \u00bfrealidad evang\u00e9lica o mito socio-cultural, Claret, Madrid 1977. M. Thurian, Matrimonio y celibato, Hechos y Dichos, Madrid 1966; L. Legrand, La doctrina bt\u00f3lica de la virginidad, Verbo Divino, Estella 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La preparaci\u00f3n delAT.i. Aspecto negativo; 2. Motivos positivos y preparatorios: a) Continencia sexual y culto, b) Esterilidad, viudez e impotencia, c) Signo profetice II. En el NT: 1. En la ense\u00f1anza de Jes\u00fas; 2. En la interpretaci\u00f3n de Lucas: a) Una renuncia aut\u00e9ntica: Lc 14,26 y 18,29b, b) Una renuncia gravosa y cotidiana: Lc 14,27 y 9,23; 3. En la ense\u00f1anza de Pablo: a) Argumento y divisi\u00f3n de 1 Cor 7, b) La instancia escatol\u00f3gica, c) \u2020\u0153Respecto a las&#8230;\u2020\u009d: el sujeto de los vers\u00ed\u00adculos 25-38, d) La virginidad es un carisma (y. 7), e) Consagraci\u00f3n y culto (vv. 32-35), 19 Matrimonio espiritual.<br \/>\nLa virginidad (castidad, celibato, continencia) evoca una realidad poco comprendida siempre por la sociedad. La incomprensi\u00f3n encuentra uno de sus factores, entre otros, en la impropiedad del lenguaje, es decir, en la absoluta insuficiencia del l\u00e9xico corriente y laico para agotar la profundidad de un dato religioso.<br \/>\nPreferimos hablar de virginidad, a pesar de sus resonancias eminentemente femeninas. El uso de \u2020\u0153castidad\u2020\u009d (incluso \u2020\u0153perfecta\u2020\u009d) rebajar\u00ed\u00ada el estado matrimonial y olvidar\u00ed\u00ada que tambi\u00e9n este \u00faltimo est\u00e1 obligado a la ley de la castidad. \u2020\u0153Continencia\u2020\u009d, en cambio, en cuanto abstenci\u00f3n de toda actividad sexual y simple renuncia, es demasiado negativa; finalmente, \u2020\u0153celibato\u2020\u009d permanece vago, ya que no expresa de por s\u00ed\u00ad m\u00e1s que una condici\u00f3n social, sin ning\u00fan componente religioso. Justamente esta eminencia religiosa es lo que permite ampliar nuestro lema, virginidad, incluso a los viudos y viudas, a las est\u00e9riles, a los sexualmente impotentes (eunucos), as\u00ed\u00ad como a los desposados.<br \/>\nPor otra parte, tambi\u00e9n el l\u00e9xico b\u00ed\u00adblico es un tanto precario en sus significados, ligados principalmente a las voces griegas parth\u00e9nos, \u00e1ga-mos, enkrates (y nymph\u00e9, \u00e1phthora, ne\u00e1nis, etc.) y a las ideolog\u00ed\u00adas hebreas subyacentes. Aqu\u00ed\u00ad recurriremos indiferentemente a los diversos t\u00e9rminos, atentos m\u00e1s a su uso y a los contextos, a fin de captar su mensaje teol\u00f3gico, descuidando, en cambio, las presencias de \u00ed\u00adndole helen\u00ed\u00adstica testimoniadas en los varios \u00e1mbitos culturales de las diferentes religiones antiguas. Lo mismo que descuidaremos en la medida de lo posible todo lo que se refiere al \/ matrimonio; aunque sea fundamental para definir el contenido de nuestro tratado, tiene una voz aparte.<br \/>\n3400<br \/>\n1. LA PREPARACION DEL AT.<br \/>\nPresentamos el AT como \u2020\u0153preparaci\u00f3n\u2020\u009d para los datos del NT; solamente aqu\u00ed\u00ad tendremos una doctrina positiva acerca de la virginidad.<br \/>\n3401<br \/>\n1. Aspecto negativo.<br \/>\nEn el AT no s\u00f3lo no encontramos una ense\u00f1anza relevante sobre la virginidad, sino que no goza en \u00e9l siquiera de una estima particular. Mejor: la virginidad es muy estimada antes del matrimonio (Dt 22,13-21, \u2020\u0153los signos de la virginidad\u2020\u009d), ya veces es condici\u00f3n para algunos tipos de matrimonio (Lev 21,l3ss: el sumo sacerdote); pero en s\u00ed\u00ad misma y como estado permanente es considerada un deshonor, una especie de castigo divino, a la par que la esterilidad, la castraci\u00f3n y la impotencia conyugal en general.<br \/>\nLa mujer est\u00e1 fundamentalmente orientada a la procreaci\u00f3n: su valor consiste esencialmente en ser madre. Hasta el punto de que a veces, por metonimia, se la llama simplemente rahatn, seno o vientre materno (Jc 5,30). As\u00ed\u00ad pues, la virginidad era funcional al futuro matrimonio; y en esta l\u00ed\u00adnea, expuesto de manera global, se mueve todo el AT.<br \/>\nEsto se comprende f\u00e1cilmente si recordamos el precepto de Gen y su larga historia y aplicaci\u00f3n en Israel:<br \/>\n\u2020\u0153Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla\u2020\u009d (Gn 1,28). Todav\u00ed\u00ada en los tiempos m\u00e1s recientes son numerosos los textos rab\u00ed\u00adnicos que, como \u00e9ste, afirman que \u2020\u0153un hombre no casado no es verdaderamente un hombre\u2020\u009d (Yebam\u00f3t 63a); y la referencia a Gen es muy frecuente. Recu\u00e9rdese tambi\u00e9n que el l\u00e9xico hebreo ignora un t\u00e9rmino que indique \u2020\u0153celibato\u2020\u009d. Como confirmaci\u00f3n y demostraci\u00f3n e contrario, se subraya y exalta particularmente el estado matrimonial, la prole, la descendencia numerosa; por ejemplo, ver Lev 26,3.9; Dt 28,4, y especialmente el Ps 128 (salmo de subida a Jerusa-l\u00e9n).<br \/>\nPero la indicaci\u00f3n m\u00e1s neta acerca del no valor intr\u00ed\u00adnseco de la virginidad, mejor de su negatividad, se lee en las palabras puestas en labios de la hija de Jeft\u00e9 al enterarse del voto cruel de su padre:<br \/>\n\u2020\u0153Conc\u00e9deme esta gracia: d\u00e9jame libre durante dos meses para ir por los montes con mis compa\u00f1eras llorando mi virginidad\u2020\u009d (Jc 11,37). El motivo del llanto no es ver truncada una vida joven, sino la condici\u00f3n de virginidad en la cual habr\u00e1 de morir sin dejar prole. Aunque toda la narraci\u00f3n del voto de Jeft\u00e9 (Jg ll,30s.34-40) haya que atribuirla a una etiolog\u00ed\u00ada cultual, y por tanto est\u00e9 unida al relato s\u00f3lo arbitrariamente, sin embargo en \u00e9l se manifiesta la virginidad como deshonor y negatividad, motivo de conmiseraci\u00f3n y de desprecio.<br \/>\nUna concepci\u00f3n del todo an\u00e1loga y a nivel colectivo se lee all\u00ed\u00ad donde los profetas llaman al pueblo \u2020\u0153la virgen Israel\u2020\u009d, indicando con ello su condici\u00f3n de miseria y opresi\u00f3n: es la \u2020\u0153virgen\u2020\u009d que muere sin dejar prole, condenada a la desaparici\u00f3n. Ver, por ejemplo, Am 5,ls; JI 1,8; Lam 1,15; 2,13; etc., le\u00ed\u00addos en sus contextos. Similarmente, cuando con el mismo apelativo se pone de manifiesto el estado de opresi\u00f3n territorial, la violaci\u00f3n de la independencia y de la prosperidad (tambi\u00e9n para Israel): cf Is 23,12; 32,23; Jer 14,17; etc.<br \/>\nA esta luz general se comprenden las valoraciones negativas y las desfavorables descripciones relativas a aquella forma particular de virginidad que es la esterilidad. Tambi\u00e9n ella es normalmente un mal, un deshonor, una verg\u00fcenza (en la l\u00ed\u00adnea, por otra parte, de todo el Oriente antiguo): por ejemplo, Gen 15,2 (Abrah\u00e1n); 16,4s (Sara); 30,1 (Raquel) y vers\u00ed\u00adculo 2 (respuesta de Jacob); s\u00f3lo Dios abre el seno de la est\u00e9ril (Gn 25,21; Gn 29,31; Gn 20,22), puesto que es \u00e9l el que, al castigar, lo ha cerrado (Gn 30,23 1S l,5ss; Jr22,30; Os 9,11; Os 9,14; Lc 1,25). Igualmente en lo que concierne al estado de viudez, visto de suyo como caso t\u00ed\u00adpico de desventura (IR 17,12; 2R 4,1; 1s47,9; Ba 4,12-16) y de debilidad (Is 10,2; Mt 12,40 par), hasta el punto de merecer particular atenci\u00f3n de la ley (Ex 22,20-30 Dt 14,28s; Dt 24,17-22 y por parte de Dios mismo (Df 10,17s; 27,19; Is 1,17; SaI 68,6; SaI 10,2), que escucha su grito (Si 35,14s) y se convierte en su vengador y defensor (SaI 96,6-10; Pr 15,25; MI 3,5), igual que el aut\u00e9ntico \u2020\u0153piadoso\u2020\u009d (Df 26,12s; Jb 31,16; St 1,27). En el mismo contexto de desventura, desgracia (y maldici\u00f3n) se explican tambi\u00e9n las normas que regulan a los eunucos, cuando se les prohibe ofrecer sacrificios (Lv 21,10 ), reducidos as\u00ed\u00ad a la condici\u00f3n de bastardos (Df 23,3ss), y hasta excluidos del pueblo (Dt 23,2 mientras que en el mundo pagano antiguo se honraba al \u2020\u0153iereus eunuchos).<br \/>\nEstas l\u00ed\u00adneas abiertamente negativas no agotan lo que el AT nos transmite sobre la virginidad (o celibato) y sobre la esterilidad, viudez e impotencia. Ya en el AT se abr\u00ed\u00adan algunos atisbos, que de penumbras se habr\u00ed\u00adan de transformar en luz y de modestas semillas llegar\u00ed\u00adan a dar frutos copiosos en tiempos del NT.<br \/>\n3402<br \/>\n2. Motivos positivos y preparatorios.<br \/>\nLos comprendemos a la luz del NT. Contemplamos obviamente no la sola virginidad en sentido estricto, sino tambi\u00e9n aquellas formas de vida celibataria a las que se ha hecho referencia.<br \/>\n3403<br \/>\na) Continencia sexualy culto. Es una primera indicaci\u00f3n que anexiona un cierto valor positivo a la virginidad o celibato. No se trata m\u00e1s que de una continencia sexual temporal; sin embargo, no hay que descuidarlo, ya que se interpreta como separaci\u00f3n de lo profano o com\u00fan, concretamente como una presencia de \u2020\u0153santidad\u2020\u009d.<br \/>\nUn primer caso lo tenemos en la participaci\u00f3n en un banquete sagrado; ello vale al menos para el tiempo de David (dado el silencio de Lev 22,7-16, no parece que la norma valiese despu\u00e9s). 1S 21,5 pone por condici\u00f3n que \u2020\u0153los j\u00f3venes se hayan abstenido al menos de la mujer\u2020\u009d antes de que Ajim\u00e9lec, sacerdote de Nob, conceda el \u2020\u0153pan sagrado\u2020\u009d o \u2020\u0153santo\u2020\u009d (hebr., qode\u00ed\u00ad), \u2020\u0153no profano\u2020\u009d o \u2020\u0153com\u00fan\u2020\u009d (hol) a David y a los suyos. La respuesta de David es instructiva: \u2020\u0153Seguro, las mujeres nos est\u00e1n prohibidas (&#8230;) y las cosas de los j\u00f3venes son \u2020\u02dcsantas\u2020\u2122 (qodesJ; es un viaje \u2020\u02dcprofano\u2020\u2122 (hol], pero verdaderamente hoy ellos son<br \/>\n\u2020\u02dcsantos\u2020\u2122 (jiqdas] en sus cuerpos\u2020\u009d (y. 6). S\u00f3lo entonces Ajim\u00e9lec da lo \u2020\u0153santo\u2020\u009d (qodes, sobreentendiendo \u2020\u0153pan\u2020\u009d: y. 7).<br \/>\nDel todo an\u00e1logo es el sentido de la continencia temporal observada durante la expedici\u00f3n militar de una guerra: cf el caso de Ur\u00ed\u00adas en 2S 11,8-13. Para Israel, las guerras son santas, como santa es la tierra y sagrado es el pueblo (passim). Por as\u00ed\u00ad decirlo, se asemejan a algo lit\u00fargico, o sea cultual y sagrado. En efecto, antes y m\u00e1s que del pueblo, son las \u2020\u0153batallas\u2020\u009d o \u2020\u0153las guerras del Se\u00f1or\u2020\u009d (IS 18,17; IS 25,28 cf N\u00fam IS 21,14, \u2020\u0153libro las guerras del Se\u00f1or\u2020\u009d). Dios estaba presente en el campamento (Jc 4,14; 2S 5,24), y \u00e9ste pod\u00ed\u00ada llamarse \u2020\u0153santo\u2020\u009d (Dt 23,10-15 qad\u00f3s, y. Dt 15), transformado como en santuario del arca Nm 10,35s; IS 4). Los mismos soldados pod\u00ed\u00adan llamarse \u2020\u0153los santos de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153sus consagrados\u2020\u009d Is 13,3; Jr22,7; Jr51,27s).<br \/>\nEn la misma l\u00ed\u00adnea de continencia temporal est\u00e1 el tercer caso, en Ex 19,14s; antes de ratificar la alianza y de promulgar la ley, \u2020\u0153Mois\u00e9s santific\u00f3 \/7eqaddesJal pueblo y orden\u00f3: \u2020\u0153Estad preparados para pasado ma\u00f1ana; que nadie toque mujer\u2020\u009d.<br \/>\nHabitualmente, en los tres casos se advierte s\u00f3lo una especie de pureza ritual, o sea \u2020\u0153abstenci\u00f3n de\u2020\u009d. Creemos que la interpretaci\u00f3n es reducti-va e insuficiente. M\u00e1s que mera pureza ritual, se est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad en la l\u00ed\u00adnea de la consagraci\u00f3n y santificaci\u00f3n. Es decir, la continencia temporal es considerada aqu\u00ed\u00ad como una especie de santificaci\u00f3n y preparaci\u00f3n activa al acto cultual que se va a cumplir o en el cual se participa, ampliaci\u00f3n de aquella esfera de lo divino que se considera siempre presente en el culto y en lo que le concierne.<br \/>\n3404<br \/>\nVerdaderamente, la realidad matrimonial en s\u00ed\u00ad misma nunca es considerada en la Biblia como un acto de impureza; las impurezas sexuales que conoce no est\u00e1n nunca relacionadas de por s\u00ed\u00ad con el matrimonio en cuanto tal. De todas formas, el argumento que nos parece decisivo es el l\u00e9xico empleado en los pasajes citados. No se habla en ellos de \u2020\u0153puro\u2020\u009d o \u2020\u0153no contaminado\u2020\u009d (tah\u00f3r), sino de \u2020\u0153santo\u2020\u009d (qad\u00f3s), cuyo contrario no es \u2020\u0153impuro\u2020\u009d o \u2020\u0153contaminado\u2020\u009d (tame\u2020\u2122J, sino \u2020\u0153profano\u2020\u009d (hol). Ni se pueden superponer las dos nociones de pureza y santidad; al contrario, desde un punto de vista b\u00ed\u00adblico, permanecen del todo separadas. Pues pureza no es m\u00e1s que cualidad negativa: dice solamente ausencia de mancha o contaminaci\u00f3n. Por consiguiente, es la \u2020\u0153impureza\u2020\u009d lo que b\u00ed\u00adblicamente es una cualidad positiva, es decir, pone algo en el objeto al que se refiere y que justamente as\u00ed\u00ad se convierte en \u2020\u0153contaminado\u2020\u009d. \u2020\u0153Santidad\u2020\u009d, por el contrario, es cualidad completamente positiva, mejor divinamente tal: en la persona o cosa \u2020\u0153santificada\u2020\u009d pone un cierto poder o radiaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica que caracteriza a lo divino (iDios es \u2020\u0153santo\u2020\u009d por definici\u00f3n!) y lo separa de cualquier otro objeto, que justamente por tal es com\u00fan y profano (hebr., hol; qad\u00f3s se deriva de la ra\u00ed\u00adz que significa \u2020\u0153separar\u2020\u009d).<br \/>\nPor tanto, ser santificado es participar de alg\u00fan modo de la esfera de lo divino. La continencia temporal se inserta ah\u00ed\u00ad; su relaci\u00f3n con el culto subraya toda su dignidad. Participa, por as\u00ed\u00ad decirlo, de la dignidad del mismo culto, al menos en cuanto que lo precede, lo prepara y de alg\u00fan modo condiciona su participaci\u00f3n. La presencia peculiar de Dios \u2020\u0153santo\u2020\u009d en el culto exige, al menos en los tres casos recordados, que lo preceda la continencia, mejor que de alg\u00fan modo lo haga ya antes presente. Ella, en efecto, hace al hombre qad\u00f3s, o sea, part\u00ed\u00adcipe de lo divino ya antes del culto. Al sustraerse a lo que es com\u00fan o profano (o sea, hol), el hombre es ya en cierto modo sede de presencia divina, significada por el t\u00e9rmino qad\u00f3s, que es justamente lo opuesto de hol.<br \/>\nConfirmaci\u00f3n elocuente de ello la tenemos en JI 2,16. El profeta invita \u2020\u0153al esposo\u2020\u009d a \u2020\u0153salir de su c\u00e1mara nupcial\u2020\u009d y \u2020\u0153a la esposa de su t\u00e1lamo\u2020\u009d. No es una invitaci\u00f3n a la mortificaci\u00f3n o a purezas rituales, sino a entrar en una \u2020\u0153santificaci\u00f3n\u2020\u009d: \u2020\u0153Santificad una asamblea\u2020\u009d, se dice al comienzo del vers\u00ed\u00adculo (igual que en 1,14 y 2,15 se hab\u00ed\u00ada exhortado: \u2020\u0153Santificad un ayuno\u2020\u009d); es decir, libremente traducido: \u2020\u0153celebrad una reuni\u00f3n sagrada\u2020\u009d en la cual se suplique a Dios por la inminente calamidad nacional. Se deja o interrumpe la vida cotidiana com\u00fan para elevarse a un encuentro \u2020\u0153sagrado\u2020\u009d con Dios o estar en su presencia en el culto; en cuanto que lo prepara y, por as\u00ed\u00ad decirlo, lo anticipa, ese encuentro se expresa ya por la continencia temporal.<br \/>\nEn la misma direcci\u00f3n va la prescripci\u00f3n para la ordenaci\u00f3n sacerdotal de Aar\u00f3n y de sus hijos, en la cual, aunque no se menciona expresamente, ciertamente est\u00e1 incluida la continencia sexual temporal: Lev 8,33.35 (y tambi\u00e9n y. 30). Ya en tiempos del NT, en los escritos rab\u00ed\u00adnicos leemos que, seg\u00fan toda una escuela, las relaciones conyugales estaban prohibidas en s\u00e1bado: en cuanto reservado a Dios y para Dios, y por tanto tiempo \u2020\u0153sagrado\u2020\u009d, adem\u00e1s con la peculiar presencia de Dios (su esp\u00ed\u00adritu) en la casa propia, el s\u00e1bado no se pod\u00ed\u00ada considerar como los dem\u00e1s, es decir, un d\u00ed\u00ada en el que fuera l\u00ed\u00adcito atender a la procreaci\u00f3n, mandamiento divino ciertamente, pero de orden com\u00fan, para todos los d\u00ed\u00adas y, en este sentido, actividad profana (Ket\u00fcb\u00f3t 65b, Talmud babil\u00f3nico). Tanto m\u00e1s que el s\u00e1bado anticipaba ritualmente el descanso eterno, y durante ese descanso (escatolog\u00ed\u00ada estrechamente ligada tambi\u00e9n al d\u00ed\u00ada del mes\u00ed\u00adas, que se har\u00ed\u00ada presente igualmente en s\u00e1bado), \u2020\u0153ni se engendrar\u00ed\u00ada ni se procrear\u00ed\u00ada\u2020\u009d. An\u00e1logamente para Mois\u00e9s: a fin de subrayar la \u2020\u0153santidad\u2020\u009d de su misi\u00f3n y la constante presencia de Dios con \u00e9l, se ense\u00f1aba que despu\u00e9s de la visi\u00f3n de la zarza no hab\u00ed\u00ada tenido ya relaciones conyugales. Es decir, ahora estaba totalmente y para siempre \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d al \u00fanico fin de su vida, el que Dios le hab\u00ed\u00ada confiado.<br \/>\nTambi\u00e9n entre los habitantes de Qumr\u00e1n [1 Judaismo II, 8d] se manifiesta netamente un valor positivo y cultual del celibato. Tienen conciencia de que en los tiempos escatol\u00f3gi-cos y como preparaci\u00f3n para las \u2020\u0153santas batallas\u2020\u009d contra los hijos de las tinieblas lo que cuenta no es la procreaci\u00f3n (y por eso se abstienen del todo o en parte -pues de hecho se habla de mujeres y de ni\u00f1os- del matrimonio), sino la gloria o \u2020\u0153se\u00f1or\u00ed\u00ado\u2020\u009d (Sekinah) de Dios, en el cual justamente no hay lugar para una actividad que no sea \u2020\u0153santa\u2020\u009d, es decir, relativa a \u00e9l solo, y por tanto \u2020\u0153separada\u2020\u009d de las comunes de todo mortal y de todo momento no expresamente \u2020\u0153santos\u2020\u009d.<br \/>\n3405<br \/>\nb) Esterilidad, viudez e impotencia. Respecto a cuanto se ha dicho antes [\/1,1], se registra aqu\u00ed\u00ad un cambio de tendencia. Se abre al futuro en una evoluci\u00f3n que, como para otras l\u00ed\u00adneas, se capta s\u00f3lo en el NT.<br \/>\nIndicaci\u00f3n digna de observarse es el acento puesto en la esterilidad contemplada como condici\u00f3n para subrayar la intervenci\u00f3n de Dios que concede la fecundidad. Toda vida es don de Dios; pero el que ha de nacer se convierte en don peculiar del Alt\u00ed\u00adsimo con valor y funciones particulares en el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n. Pueden verse los casos de Sara, Rebeca, L\u00ed\u00ada, Raquel, Ana y, en el NT, de Isabel (cf tambi\u00e9n Rm 4,18-24).<br \/>\nValor positivo lo atribuye el AT a la esterilidad en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, cuando, contrariamente al precepto de Gen, proclama \u2020\u0153bendita a la est\u00e9ril sin tacha, que no conoci\u00f3 el lecho pecaminoso\u2020\u009d (Sb 3,13). El valor se toma de la relaci\u00f3n con Dios: pues \u2020\u0153m\u00e1s vale no tener hijos y poseer la virtud, porque el recuerdo de la virtud es inmortal\u2020\u009d (4,1).<br \/>\nLo mismo vale para el eunuco. En paralelo con la est\u00e9ril, tambi\u00e9n a \u00e9l se le declara ahora \u2020\u0153dichoso\u2020\u009d, si \u2020\u0153sus manos no hicieron la maldad y no aliment\u00f3 malos pensamientos contra el Se\u00f1or\u2020\u009d (Sb 3,14); m\u00e1s a\u00fan, \u2020\u0153le ser\u00e1 dado especial galard\u00f3n por su fidelidad y un puesto agradable en el templo del Se\u00f1or\u2020\u009d (Sb 3,14). Prevalece, pues, la valoraci\u00f3n fundada en lo espiritual. A la vuelta del destierro babil\u00f3nico, ya el profeta hab\u00ed\u00ada proclamado y motivado en clave del todo espiritual y universalista esa bienaventuranza para los eunucos, en otro tiempo excluidos del pueblo (cf Is 56,3ss). La relaci\u00f3n determinante es la de Dios (\u2020\u0153mejor\u2020\u009d), relaci\u00f3n que asegura presencia y atenci\u00f3n individual \u2020\u0153en mi casa\u2020\u009d, derecho de presencia en medio del pueblo \u2020\u0153dentro de mis muros\u2020\u009d e incluso permanencia \u2020\u0153sempiterna\u2020\u009d.<br \/>\nEn lo que ata\u00f1e al estado de viudez, es significativa la narraci\u00f3n de Judit. Ella lleva una vida de \u2020\u0153consagrada\u2020\u009d: est\u00e1 separada de los dem\u00e1s (Jdt 8,5, la tienda en la terraza), lleva el h\u00e1bito particular del luto (y. 6; 16,7), se dedica al ayuno (8,6), a la penitencia, a la oraci\u00f3n (c. 9). Todo indica una situaci\u00f3n cultual. Su misma fuerza final (proveniente de Dios) contrasta con su debilidad natural (de viuda). Se junta la continencia (8,8) para celebrar una condici\u00f3n espiritual que preludia la valorizaci\u00f3n del estado de viudez como se ve en el NT. Entretanto, en los umbrales mismos del NT le dar\u00e1 la r\u00e9plica y le har\u00e1 eco la figura de Ana, la \u2020\u0153profetisa hija de Fanuel\u2020\u2122, de Lc 2,37. Para ambas, el estado de viudez presenta la nota de una vida consagrada, cultual, en la cual la celebraci\u00f3n de Dios est\u00e1 interiorizada y al mismo tiempo reclama gestos y observancias varias; entre ellas se coloca el estado de continencia de manera totalmente integrativa, hasta llegar a parecer -especialmente para el que lo ve con la \u00f3ptica del NT- el supuesto necesario y la l\u00f3gica coronaci\u00f3n.<br \/>\n3406<br \/>\nc) Signo profetice. Ante todo, el caso de \u00c2\u00a1Jerem\u00ed\u00adas. Es \u00fanico en el AT. Como signo prof\u00e9tico en Israel, signo de abatimiento y de desventura o destrucci\u00f3n (an\u00e1logamente al caso recordado de la hija de Jeft\u00e9), Dios le ordena permanecer c\u00e9libe: \u2020\u0153No te cases, no tengas hijos ni hijas en este lugar\u2020\u2122 (Jr 16,2). El pueblo no tiene ya relaci\u00f3n con Dios, no produce frutos; est\u00e1 a punto de ser abandonado; es inminente su fin. Tener hijos y asegurar la descendencia es cosa de otros tiempos; ahora es superfluo y hasta nocivo. El mandato de crecer y multiplicarse (Gn 1,28) se le hizo al hombre en paz con Dios; ahora, lejano y rebelde al propio Dios, el hombre no puede sobrevivir. Por eso el mandato se invierte: \u2020\u0153No te cases&#8230;\u2020\u009d La rebeld\u00ed\u00ada contra Dios destruye el hombre y las cosas, el m;smo templo; tambi\u00e9n la tierra y el pueblo ser\u00e1n oprimidos (dominio extranjero y esclavitud). Parece que ha vuelto el caos de los or\u00ed\u00adgenes (Gn 4,23-31 15,2ss). La misma gloria de Dios deja su habitaci\u00f3n y abandona Judea (Ez 8,1-11; Ez 8,15). Cuando Israel parta para el destierro, Raquel lo acompa\u00f1ar\u00e1 con el lamento f\u00fanebre, como por un difunto (Jr31,15). Y su reviviscencia ser\u00e1 \u00fanicamente obra divina, de una nueva creaci\u00f3n mediante el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d Ez37,1-14), en el contexto de una nueva alianza espirituale interior (Jer3l,3lssy Ez 36,26ss)[IAlianza].<br \/>\nEl drama se vive en la experiencia personal del profeta, antes de que se abata sobre el pueblo: es arrojado del templo (Jr36,5), de su propia familia (12,6; 11,19-23), de su pueblo (20,2; 36,26). La desolaci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads reina ya antes en la soledad del profeta (15,17): \u2020\u0153Voy a suprimir de este lugar, a vuestros ojos y en vuestros d\u00ed\u00adas, los gritos de gozo y algazara, los cantos del esposo y de la esposa\u2020\u2122 (16,9). La vasija rota es signo de ruina y de matanza inminentes (19,1-1 3). Otro tanto pasa en la vida del profeta: en la soledad de su celibato se anticipa el reino de la muerte; se recorre por anticipado, por as\u00ed\u00ad decirlo, el fin del estado actual de las cosas. Dios est\u00e1 a punto de hacer cosas nuevas, superando el orden precedente: la existencia con Dios se perpetuar\u00e1 no ya seg\u00fan la carne, sino mediante el esp\u00ed\u00adritu, en un nuevo orden y una nueva alianza. En \u00e9ste, el estado virginal es testimonio de vida con Dios y en el esp\u00ed\u00adritu, fuera de todo par\u00e1metro terreno.<br \/>\nAn\u00e1logo valor de signo prof\u00e9tico tiene la expresi\u00f3n \u2020\u0153virgen Israel\u2020\u2122, dirigida al pueblo en cuanto fiel o infiel alaalianza(cfJer 18,13; 31,4.21). En el contexto general de la relaci\u00f3n es-ponsal entre Dios y el pueblo, el apelativo evoca la integridad de la fe, el amor generoso y total y la donaci\u00f3n sin reservas al propio Dios. La \u2020\u0153virgen Israel\u2020\u009d ser\u00e1 completamente de Dios, \u2020\u0153su esposa\u2020\u2122 para siempre, cuando \u00e9l haya establecido una \u2020\u0153alianza nueva y eterna\u2020\u009d en la sangre de su mismo Hijo (Lc 22,20). Entonces, \u2020\u0153como un joven se casa con su novia\u2020\u2122 (Is 62,5), Dios ser\u00e1 total y definitivamente el esposo y el amado de su pueblo.<br \/>\n3407<br \/>\nII. EN EL NT.<br \/>\nA las l\u00ed\u00adneas que acabamos de destacar en el AT corresponden en el NT indicaciones netas y precisas. Al se\u00f1alar el comienzo de los nuevos tiempos y determinarlos, el Verbo encarnado ha indicado la virginidad como respuesta a la presencia del reino de Dios en la tierra. As\u00ed\u00ad como al matrimonio le corresponde significar el misterio de las nupcias entre Cristo y la Iglesia (Ep 5,31s), as\u00ed\u00ad a la virginidad le incumbe destacar la presencia actual del esposo, el verdadero esposo, ya aqu\u00ed\u00ad en la tierra y hasta el fin. Desde entonces repercute el grito de la par\u00e1bola en la oscuridad de la noche que sigue reinando: \u2020\u0153Ya est\u00e1 ah\u00ed\u00ad el esposo; salid a su encuentro\u2020\u009d (Mt 25,6), y Jes\u00fas viene precedido del amigo del esposo (Jn 3,29) a su comunidad, que, \u2020\u0153virgen casta\u2020\u009d (2Co 11,2), lo espera en el ayuno (Mc 2,20) y en la oraci\u00f3n (1Co 11,26). As\u00ed\u00ad pues, en el NT la virginidad testimonia la nueva realidad (\u2020\u0153No se toma mujer ni marido\u2020\u009d: Mt 22,30), la realidad escatol\u00f3gica (santos \u2020\u0153de cuerpo y de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d ico 7,34), que ya ha llegado y es permanente en la tierra.<br \/>\n3408<br \/>\n1. EN LA ENSENANZA DE JESUS.<br \/>\nSituamos aqu\u00ed\u00ad una indicaci\u00f3n que la cr\u00ed\u00adtica literaria m\u00e1s atenta y exigente hace provenir de la ense\u00f1anza terrena del maestro. Se podr\u00ed\u00ada titular: \u2020\u0153Eunucos a causa del reino\u2020\u2122, con obvia referencia a Mt 19,12.<\/p>\n<p>Jes\u00fas responde a la perplejidad de los disc\u00ed\u00adpulos (y. 10) ante las exigencias expresadas por \u00e9l respecto al matrimonio (y. 9). No s\u00f3lo no las contradice, sino que comparte su reflexi\u00f3n (y. 11), y explica: \u2020\u0153Hay eunucos que nacieron as\u00ed\u00ad del vientre de su madre, los hay que fueron hechos por los hombres y los hay que a s\u00ed\u00ad mismos se hicieron tales por el reino de Dios\u2020\u009d. Y, recordando la premisa del vers\u00ed\u00adculo 11, concluye: \u2020\u0153El que pueda entender, que entienda\u2020\u009d (y. 12).<br \/>\nEl I\u00f3ghion falta en los par de Mc y Lc: el an\u00e1lisis demuestra que son ellos los que lo han omitido, y no Mt el que lo ha a\u00f1adido. Puede que Lc 14,26 y 18,29 -de que hablaremos- lo testimonien transformado. Dada la actual colocaci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo 12 (como conclusi\u00f3n de la ense\u00f1anza sobre el matrimonio), m\u00e1s de uno ha estimado que no debe verse ah\u00ed\u00ad m\u00e1s que una prohibici\u00f3n de segundas nupcias mientras vive el c\u00f3nyuge. En realidad, el contexto actual no prohibe suponer que al principio el I\u00f3ghion fuese aut\u00f3nomo, y por tanto interpretarlo en clave m\u00e1s amplia. Pues parece que se perciben los acentos de una pol\u00e9mica contra Jes\u00fas: \u00e9l no estaba casado; por eso era f\u00e1cil acusarlo de ser \u2020\u0153eunuco\u2020\u009d. El vers\u00ed\u00adculo 12 da, pues, la clave de lectura de la virginidad de Jes\u00fas: adem\u00e1s de las restantes series de \u2020\u0153eunucos\u2020\u009d, series terrenas y materiales, hay una tercera, la de \u2020\u0153por el reino de Dios\u2020\u009d. Como la de Jes\u00fas, \u00e9sta es tambi\u00e9n de \u2020\u0153los que pueden entender\u2020\u009d (y. 1 Is), es decir, renuncian libremente y como \u00e9l al uso de la sexualidad.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la conexi\u00f3n necesaria y determinante es con \u2020\u0153el reino de Dios\u2020\u009d, expresi\u00f3n que en los sin\u00f3pticos contiene, por as\u00ed\u00ad decirlo, y resume todos los bienes salv\u00ed\u00adficos ligados a la escatolog\u00ed\u00ada, a los tiempos futuros y esperados con el mes\u00ed\u00adas. Una vez llegado Jes\u00fas-mes\u00ed\u00adas, el reino est\u00e1 presente (Mt 12,28; Lc 17,21). Al mismo tiempo es tambi\u00e9n futuro, seg\u00fan un crecimiento descrito a veces con par\u00e1bolas (Mc 4 y par), y est\u00e1 destinado a manifestarse al final con la vuelta gloriosa del mismo mes\u00ed\u00adas; final que no introducir\u00e1 nada totalmente nuevo, sino el cumplimiento (si bien inaudito y sorprendente) de lo que ya est\u00e1 anticipado y es presente.<br \/>\nLa virginidad \u2020\u0153por el reino\u2020\u009d es, pues -con otros \u2020\u0153signos\u2020\u009d de que se habla en el evangelio (especialmente signos mediante los milagros) y en la vida de la Iglesia (sacramentos y culto en general, testimonio y anuncio, etc\u00e9tera)-, un \u2020\u0153signo\u2020\u009d presente del reino futuro, anticipado as\u00ed\u00ad y hecho visible, mientras prepara ahora y aqu\u00ed\u00ad la futura manifestaci\u00f3n gloriosa. Ella historiza en el hombre y en la mujer v\u00ed\u00adrgenes lo que ser\u00e1 la condici\u00f3n futura del hombre: \u2020\u0153No tomar\u00e1n mujer ni marido\u2020\u009d (Mt 22,30). No son seres asexuados ni impotentes, sino que viven con la conciencia (\u2020\u0153A los que les ha sido dado\u2020\u009d; \u2020\u0153el que pueda entender, que entienda\u2020\u009d: 19,lis) de que la virginidad es el estado que mejor expresa la naturaleza misma del reino: \u2020\u0153En la resurrecci\u00f3n ni los hombres ni las mujeres se casar\u00e1n, ser\u00e1n como \u00e1ngeles en el cielo\u2020\u009d (22,30).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, a la virginidad le corresponde un valor en s\u00ed\u00ad y por s\u00ed\u00ad. Ella anticipa, por as\u00ed\u00ad decirlo, la liberaci\u00f3n del cuerpo terreno para vivir, ya en la tierra, como si se estuviese ya en la gloria; por eso se dice: \u2020\u0153en la resurrecci\u00f3n\u2020\u009d. All\u00ed\u00ad donde est\u00e1 la resurrecci\u00f3n no se muere; no hay que reparar con la reproducci\u00f3n los da\u00f1os producidos por la muerte, consecuencia del pecado. Aquella carne, que es tambi\u00e9n terrena, est\u00e1 llamada a vivir desde ahora sin la condici\u00f3n \u2020\u0153terrena\u2020\u009d que le es propia.<br \/>\nPor este significado de vida celeste se vincula tambi\u00e9n en Mt 19 con aquel estado de despoj amiento que se afirma de otro modo en los evangelios y en el resto del NT. En cuanto al presente cap\u00ed\u00adtulo 19, contempla el despoj amiento de s\u00ed\u00ad mismo, de toda forma de arrogancia y de personalismo (vv. 13-15) y de los bienes terrenos (vv. 16-26). As\u00ed\u00ad pues, en la actual redacci\u00f3n mateana la virginidad, la sumisi\u00f3n (obediencia) y la pobreza caracterizan a los habitantes del reino y al reino mismo, donde Dios lo es todo para cada uno y \u00e9l solo completa a todos. Es el reino de los \u2020\u0153pobres\u2020\u009d b\u00ed\u00adblicamente hablando, de la gracia y de la bondad de Dios (cf la par\u00e1bola de Mt 20,1-15, que sigue inmediatamente despu\u00e9s). La virginidad abrazada \u2020\u0153por el reino\u2020\u009d lo anticipa e inaugura en la propia carne, a la que no se le reconoce otra funci\u00f3n de fecundidad que en el Esp\u00ed\u00adritu; lo profetiza -como ocurri\u00f3 en la existencia de Jerem\u00ed\u00adas, anuncio de una nueva creaci\u00f3n- proclam\u00e1ndolo con la propia vida de encuentro y de presencia del solo Esp\u00ed\u00adritu; y lo manifiesta fecundo, como ocurri\u00f3 en la vida de Jes\u00fas y de Mar\u00ed\u00ada.<br \/>\n3409<br \/>\n2. En la interpretaci\u00f3n de Lucas.<br \/>\nEs otro estrato: igualmente autorizado que el precedente, expresa mejor la vida misma de la comunidad cristiana y la actualizaci\u00f3n de las palabras del Se\u00f1or, adem\u00e1s en un ambiente pagano.<br \/>\n3410<br \/>\na) Una renuncia aut\u00e9ntica: Lc l4,26y 18,29b. Ambos textos hablan de una renuncia necesaria para el seguimiento; en ambos casos la confrontaci\u00f3n con la situaci\u00f3n sin\u00f3ptica y el examen del texto y contexto llevan a concluir que la ense\u00f1anza sobre la virginidad constituye una adici\u00f3n lucana a un I\u00f3ghion, o m\u00e1s, del Se\u00f1or. Respecto al similar Mt 10,37, Lc 14,26 conserva mejor el sonido primigenio del \u00fanico I\u00f3ghion, pero ha modificado -actualiz\u00e1ndolo- su sentido; el dicho de sabor escatol\u00f3gi-co se ha convertido as\u00ed\u00ad en una invitaci\u00f3n urgente a una renuncia total (cf y. 33). En cuanto a Lc 18,29b (I\u00f3ghion \u00fanico con Mt 19,29 y Mc 10,29), la inserci\u00f3n lucana acerca de la virginidad es a\u00fan m\u00e1s evidente e indiscutible. Para ambos, la renuncia al matrimonio forma parte de la condici\u00f3n del seguimiento: entre lo que hay que \u2020\u0153dejar por el reino de Dios\u2020\u009d, Lucas ha introducido tambi\u00e9n la \u2020\u0153mujer\u2020\u009d, a la que incluso, con fraseolog\u00ed\u00ada sem\u00ed\u00adtica, hay que \u2020\u0153odiar\u2020\u009d, seg\u00fan 14,26.<br \/>\n\u2020\u0153Dejar\u2020\u009d equivale aqu\u00ed\u00ad a \u2020\u0153renunciar\u2020\u009d o \u2020\u0153no tener\u2020\u009d, y no solamente a \u2020\u0153abandonar\u2020\u009d; es decir, separaci\u00f3n de la mujer y de los hijos. De otra forma ser\u00ed\u00ada contrario a toda la ense\u00f1anza del A y del NT, adem\u00e1s de la de los rabinos. Para Lc, \u2020\u0153dejar\u2020\u009d en 14,26 equivale simplemente a no casarse, permanecer virgen y c\u00e9libe; y tambi\u00e9n en este caso \u2020\u0153por el reino de Dios\u2020\u009d, como lo era ya en el I\u00f3ghion sobre los eunucos de Mt 19,12, Ioghion que Lc no hubiera podido reproducir. Ello, finalmente, ilumina tambi\u00e9n el sentido de aquel \u2020\u0153odiar\u2020\u009d del vers\u00ed\u00adculo 26: no a la mujer en cuanto tal, sino la vida conyugal, a la que no hay que acceder, o sea que se ha de rechazar, escogiendo en cambio la virginidad (n\u00f3tese tambi\u00e9n una posible relaci\u00f3n del y. 26 con el precedente y. 20: por tanto, es mejor no \u2020\u0153tomar mujer\u2020\u009d; de lo contrario, \u2020\u0153no se puede ir\u2020\u009d al gran banquete).<br \/>\n3411<br \/>\nb) Una renuncia gravosa y cotidiana: Lc 14,27 y 9,23. El motivo de fondo de las renuncias enumeradas en 14,26 (de las que acabamos de hablar) se enuncia en el vers\u00ed\u00adculo 27 siguiente: \u2020\u0153llevar el peso de la propia cruz\u2020\u009d e \u2020\u0153ir en pos de Jes\u00fas\u2020\u009d para ser \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d suyo. Cruz y virginidad est\u00e1n, pues, unidas en una \u00fanica invitaci\u00f3n. Ambas se funden en el disc\u00ed\u00adpulo, expresando ambas juntas aquella situaci\u00f3n de extremo rebajamiento y de total despojo terreno que les es connatural; para la cruz es evidente; para la virginidad, recu\u00e9rdesela tape\u00ed\u00adn\u00f3sis, \u2020\u0153total humillaci\u00f3n\u2020\u009d, de Lc 1,48 (IR 1,11 LXX).<br \/>\nLas dos evidencias lucanas -gravosidad de la cruz (14,27) y su cotidianidad (9,23)- se reflejan en la virginidad. La gravosidad la destaca bien con la introducci\u00f3n en el vers\u00ed\u00adculo 27 del verbo tastazo, \u2020\u0153llevo un peso\u2020\u009d, en lugar de lamb\u00e1no, \u2020\u0153tomo\u2020\u009d, usado por Mt 10,38. La pesadez de la cruz (del \u2020\u0153patibulum\u2020\u009d) est\u00e1 indicada con el mismo verbo bast\u00e1zo tambi\u00e9n por Jn 19,17, el cual puede que pretenda con ello proponer a Jes\u00fas como modelo del disc\u00ed\u00adpulo (como es frecuente en Jn). Pero una cruz, la de Lc, que no es s\u00f3lo \u2020\u0153patibulum\u2020\u009d: lo dice expresamente Lucas en el pasaje del todo paralelo a 14,27, a saber: 9,23, introduciendo \u2020\u0153cotidiana\u2020\u009d en un I\u00f3ghion id\u00e9ntico (pero sin \u2020\u0153cotidiana\u2020\u009d) al de Mt 16,24 y Mc 8,34. Para Mt y Mc, pues, la<br \/>\ncruz era todav\u00ed\u00ada un instrumento de muerte, y el I\u00f3ghion sonaba como invitaci\u00f3n a una elecci\u00f3n precisa y definitiva hasta el martirio; en Lc, en cambio, al hacerse \u2020\u0153cotidiana\u2020\u009d, aquella \u2020\u0153cruz\u2020\u009d no ser\u00e1 ya la de la muerte (no se muere todos los d\u00ed\u00adas), sino que remitir\u00e1 a una vida \u00e9tica, a una \u2020\u0153mortificaci\u00f3n\u2020\u009d constante y renovada para \u2020\u0153seguir\u2020\u009d a Jes\u00fas y ser su \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d. Ahora bien, la existencia entera y cada uno de sus instantes es quien experimenta la cruz. Y la vida no es ya tanto algo de que privarse en la cruz como Cristo (lectura escatol\u00f3gi-ca de Mt-Mc), sino el don que hay que usar con perseverancia y generosidad; lo que incluye, entre otras cosas, tambi\u00e9n el estado de virginidad. La crucifixi\u00f3n de Cristo (cf en Ga 2,19) la manifiesta, pues, el cristiano ahora tambi\u00e9n en la vida virginal. Y es, por necesidad, una vida que lo crucifica, es decir, lo \u2020\u0153mortifica\u2020\u009d para toda la vida. Una vida que avanza en el despojamiento de la propia carne terrestre, manifest\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en una carne casi de gloria, de cielo, de eternidad. Virginalmente unida al Cristo glorioso (2Co 11,2), testimonia la presencia eficaz de la resurrecci\u00f3n y del Esp\u00ed\u00adritu que la ha animado y pone de manifiesto que en la tierra se vive \u2020\u0153como \u00e1ngeles e hijos de Dios\u2020\u009d (cf Lc 20,36, retoques luca-nos a los par Mt-Mc).<br \/>\n3412<br \/>\n3. EN LA ENSENANZA DE PABLO.<br \/>\nConcretamente, se trata de comprender bien la ense\u00f1anza formulada en 1 Co 7. A grandes rasgos, est\u00e1 claro: all\u00ed\u00ad se destierra toda forma de encra-tismo; se da una valoraci\u00f3n positiva tanto del matrimonio como de la vida c\u00e9libe. Con todo, dificultades preliminares impiden ser esquem\u00e1ticos. Para que la comprensi\u00f3n sea lo m\u00e1s acorde posible con los textos, debemos hacer referencia a ellas.<br \/>\n3413<br \/>\na) Argumento y divisi\u00f3n de 1 Cor<br \/>\n3414<br \/>\n7. Como toda la carta, tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo 7 es did\u00e1ctico; lo demuestra la sola lectura del mismo. El<br \/>\ncentro de inter\u00e9s es el matrimonio con los diferentes problemas que se les presentaban a los reci\u00e9n<br \/>\nconvertidos de Corinto. Pablo hab\u00ed\u00ada sido interpelado (y. 1), y por la respuesta se puede arg\u00fcir que la<br \/>\ncuesti\u00f3n se hab\u00ed\u00ada formulado de manera articulada. Tres referencias o puntos parecen destacaren el cap\u00ed\u00adtulo, marcando el comienzo de otras tantas preguntas: vers\u00ed\u00adculo 1: \u2020\u0153Sobre lo que me hab\u00e9is escrito&#8230;\u2020\u009d; vers\u00ed\u00adculo 8: \u2020\u0153A los solteros y a las viudas&#8230;\u2020\u2122; vers\u00ed\u00adculo 25: \u2020\u0153Respecto a las v\u00ed\u00adrgenes&#8230;\u2020\u2122, que es el griego p\u00e1rthenos, que hemos de precisar. Por tanto, otras tantas son las partes del cap\u00ed\u00adtulo 7: 1) sobre el matrimonio ya contra\u00ed\u00addo y sus obligaciones (vv. 1-7); 2) acerca de algunas normas para casados y no casados, en todo caso respuestas a preguntas formuladas (vv. 8-24); 3) acerca del matrimonio que hay que contraer, comprendidas las segundas nupcias (vv. 25-40). Adem\u00e1s, est\u00e1 subyacente como un hilo de conexi\u00f3n que, entre otros, corre por todo el cap\u00ed\u00adtulo: el matrimonio de los creyentes ha de considerarse a la luz de la ense\u00f1anza evang\u00e9lica y en la perspectiva de las instancias escatol\u00f3gicas. El tema de la virginidad se aborda dentro de este&#8230; tratado ocasional sobre el matrimonio (y en perspectiva escatol\u00f3gica).<br \/>\n3415<br \/>\nb) La instancia escatol\u00f3gica. Es tan dominante que condiciona la comprensi\u00f3n del tema general (matrimonio) del cap\u00ed\u00adtulo 7, y el nuestro espec\u00ed\u00adfico (virginidad). Con toda verosimilitud est\u00e1 ya presente desde el vers\u00ed\u00adculo 1: \u2020\u0153Es cosa buena para el hombre no tener contacto con mujer\u2020\u009d. Pablo enuncia ah\u00ed\u00ad un principio general, que brota y se justifica por el car\u00e1cter absoluto y limitado de tiempo que a menudo encontramos en los evangelios. En los vers\u00ed\u00adculos 29 y 31 dir\u00e1: \u2020\u0153Esto os digo, hermanos: el tiempo es breve (&#8230;), pasa la figura de este mundo\u2020\u2122. Estos dos vers\u00ed\u00adculos enlazan con el vers\u00ed\u00adculo 1 y forman parte de la trama de todo el discurso.<br \/>\nLa historia ha experimentado un giro: con Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas ha llegado \u2020\u0153la plenitud de los tiempos\u2020\u009d (Ga 4,4; Ef 1,10); nuestra salvaci\u00f3n est\u00e1 ahora muy pr\u00f3xima (Rm 13,11), mientras que la Iglesia invoca: \u2020\u0153Ven, Se\u00f1or\u2020\u009d Jes\u00fas (1Co 16,22) y espera suvuelta(lCor 11,26; Flp 4,5). Se reformulan ahora -con evidencia y urgencia a\u00fan mayores- la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas y el contenido de Mt 19,12 (I\u00f3ghion de los eunucos): la vida c\u00e9libe (de la que ya se habla en el y. 1: \u2020\u0153No tocar mujer\u2020\u009d) es el estado que mejor manifiesta la conciencia cristiana e indica una valoraci\u00f3n m\u00e1s exacta del tiempo presente. Como quien ha experimentado \u2020\u0153la misericordia del Se\u00f1or\u2020\u009d (y. 25), Pablo recuerda \u2020\u0153la necesidad presente&#8230;\u2020\u009d (y. 26a): \u2020\u0153Yo creo que&#8230; es mejor quedarse como se est\u00e1\u2020\u009d (y. 26b; cf y. 24). La realidad actual le impone al hombre una precisa atenci\u00f3n: considerar el tiempo desde una nueva \u00f3ptica y actuar en consecuencia: la venida (iel regreso!) del Se\u00f1or.<br \/>\nEl l\u00e9xico de los vers\u00ed\u00adculos 26.29.31 reitera esa realidad, que enlaza con los tiempos mesi\u00e1nicos esperados, es decir, los decisivos y finales de la historia. La \u2020\u0153necesidad inminente, es decir, que \u2020\u0153est\u00e1 presente\u2020\u009d (y. 26a), es justamente la escatol\u00f3gica. La existencia cristiana est\u00e1 determinada por ella, lo cual orienta a una confrontaci\u00f3n con la virginidad tambi\u00e9n a los que se encuentran en el estado conyugal: \u2020\u0153Los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran\u2020\u009d (y. 29, que se ha de entender no en contraposici\u00f3n con los vv. 3-1 1 y las rec\u00ed\u00adprocas relaciones conyugales). Es toda la realidad c\u00f3smica actual la que est\u00e1 dejando puesto a la que ser\u00e1 indefectible (?. 31; cf 2P 3,7; tambi\u00e9n Heb 12,27s).<br \/>\nHay que destacar el acento escato-l\u00f3gico del vers\u00ed\u00adculo 28b: los que se casan \u2020\u0153tendr\u00e1n tribulaciones en la carne [es decir, \u2020\u0153en cuanto a la carne\u2020\u009d] y yo os lo quisiera evitar\u2020\u2122. Ciertamente, Pablo no pretende ni condenar ni rebajar el matrimonio; \u00c2\u00a1ser\u00ed\u00ada inconcebible en un jud\u00ed\u00ado! Se trata, una vez m\u00e1s, de una lectura suya en clave escatol\u00f3gica. Cristianamente conscientes de la nueva realidad, los c\u00f3nyuges experimentan como una contradicci\u00f3n: por necesidad viven tambi\u00e9n seg\u00fan la \u2020\u0153carne\u2020\u009d, seg\u00fan el hombre de las realidades terrenas, a las que est\u00e1n ligados y como forzados por la vida familiar; pero al mismo tiempo perciben la novedad del tiempo actual y la llamada de sus exigencias, la hora de la salvaci\u00f3n que es inminente y el compromiso de una vida nueva que valorice plenamente estas realidades que han llegado ya a lo cotidiano. A la virginidad le incumbe precisamente testimoniar tambi\u00e9n en la propia carne la presencia vital del \u00e9sjaton. En resumen, ella viene a constituir la condici\u00f3n ideal del cristiano y representa como el \u2020\u0153estatuto\u2020\u009d de vida. Reconocida tambi\u00e9n para la vida conyugal la necesidad de referirse a la vida virginal, la virginidad misma aparece como la condici\u00f3n para afirmar y realizar tambi\u00e9n visiblemente la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica; su estado afirma la condici\u00f3n secundaria presente de lo terrestre y el primado absoluto del Se\u00f1or y de su salvaci\u00f3n.<br \/>\n3416<br \/>\nc) \u2020\u0153Respecto a \u00c2\u00a1as&#8230; \u2020\u0153: el sujeto de los vers\u00ed\u00adculos 25-38: \u2020\u0153Respecto a las&#8230;\u2020\u009d comienza el vers\u00ed\u00adculo 25 e inicia una nueva secci\u00f3n. Identificar el sujeto de la respuesta de Pablo es fundamental para comprender la ense\u00f1anza del ap\u00f3stol acerca de la virginidad. Pr\u00e1cticamente, qui\u00e9nes son esas parth\u00e9noi, que por ahora traducimos \u2020\u0153v\u00ed\u00adrgenes\u2020\u009d. Entre las muchas interpretaciones, la m\u00e1s fundada nos parece la que identifica parth\u00e9nos con la joven nubil, esposa prometida, y por tanto novia. No s\u00f3lo es posible esa interpretaci\u00f3n, sino que est\u00e1 presente en Lc 1,27 (cf tambi\u00e9n Is 7,14, cit. en Mt 1,23). Tampoco faltan argumentos directos. Si el texto se refiere a \u2020\u0153v\u00ed\u00adrgenes\u2020\u009d (a saber \u2020\u0153respecto a las v\u00ed\u00adrgenes&#8230;\u2020\u2122), no ser\u00ed\u00ada verdad que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada dicho nada: Pablo hubiera podido recordar algo, al menos el ejemplo personal de Jes\u00fas, y sobre todo algo de su ense\u00f1anza (o bien originario, como lo de Mt 19,12, o tambi\u00e9n ya adaptado alas comunidades, como se observa en Lc).<br \/>\nLo contrario, si parth\u00e9nos equivale a \u2020\u0153desposada\u2020\u009d, esposa prometida: justamente Pablo no dispone de datos doctrinales atribuibles a Jes\u00fas, puesto que no hab\u00ed\u00ada hablado de ello. Tambi\u00e9n el contexto viene a gozar de mayor claridad: \u2020\u0153,Est\u00e1s ligado por una promesa de matrimonio a una mujer? No busques la separaci\u00f3n\u2020\u009d. Adem\u00e1s, el enunciado paulino resultar\u00ed\u00ada incomprensible en la hip\u00f3tesis contraria, a saber: si se refiriera al v\u00ed\u00adnculo matrimonial, dado que \u00e9ste ha sido declarado indisoluble desde el vers\u00ed\u00adculo 10 (y por tanto, la cuesti\u00f3n est\u00e1 cerrada). An\u00e1logamente vale para lo que sigue: \u2020\u0153,No est\u00e1s ligado por ninguna promesa a una mujer? No la busques\u2020\u009d para que sea tu mujer, lo cual concuerda con lo que sigue en los vers\u00ed\u00adculos 29-31 acerca de lo transitorio y la escatolog\u00ed\u00ada. Tampoco es una dificultad el uso del t\u00e9rmino gyn\u00e9: en 1 Co 7 tiene a menudo el significado de mujer; pero de por s\u00ed\u00ad en Pablo s\u00f3lo el contexto establece su significado, el cual a veces es precisado incluso con los t\u00e9rminos que lo acompa\u00f1an.<br \/>\nCon el significado de \u2020\u0153desposada\u2020\u009d el cap\u00ed\u00adtulo 7 forma una perfecta unidad, mientras que con \u2020\u0153virgen\u2020\u009d o \u2020\u0153virginidad\u2020\u009dse romper\u00ed\u00ada esa unidad; desde este vers\u00ed\u00adculo 25 comenzar\u00ed\u00ada una especie de tratado nuevo, e introducido en el general, sobre el matrimonio; el cual, sin embargo, comenzar\u00ed\u00ada de nuevo con el vers\u00ed\u00adculo 39, si no quiz\u00e1 ya antes en el vers\u00ed\u00adculo 36. Mejor: s\u00f3lo la versi\u00f3n \u2020\u0153desposada\u2020\u009d y esposa prometida explica adecuadamente, sin anacronismos e incongruencias, los vers\u00ed\u00adculos 36-38: si los dos prometidos tienen intenci\u00f3n de casarse, dice el texto en hip\u00f3tesis, que lo hagan, no pecan (y. 36); si, en cambio, deciden no contraer matrimonio y pueden hacerlo, obran mejor a\u00fan (y. 38, que corresponde a la sentencia an\u00e1loga del y. 40 y a cuanto ha expresado todo el cap\u00ed\u00adtulo sobre el valor interior y cristiano de la virginidad).<br \/>\nPor lo tanto, los vers\u00ed\u00adculos 25-38 se refieren al caso de novios con promesa de matrimonio. A esta luz hay que comprender la casu\u00ed\u00adstica presente en los vers\u00ed\u00adculos 27s y 36ss. Se excluye un discurso directo sobre la virginidad, una especie de tratado; el argumento general y unitario es el matrimonio y la manera de regularse frente a \u00e9l, en este caso cuando s\u00f3lo est\u00e1 prometido pero no contra\u00ed\u00addo. Precisamente en este contexto destacan las ense\u00f1anzas de Pablo acerca de los no casados, es decir, acerca de la virginidad; esta \u00faltima se ilumina con una situaci\u00f3n no sacramental, sino sacral, en la cual se expresa de modo evidente y real la santificaci\u00f3n final vivida ya aqu\u00ed\u00ad, en la tierra.<br \/>\n3417<br \/>\nd) La virginidades un carisma (y. 7). Pr\u00e1cticamente se trata del vers\u00ed\u00adculo 7: \u2020\u0153Deseo que todos los hombres fuesen como yo\u2020\u009d. El texto usa el presente: \u2020\u0153deseo\u2020\u009d o, mejor, \u2020\u0153quiero\u2020\u009d (gr., th\u00e9lo). Por tanto, es un deseo realizable, posible (de otra forma, se leer\u00ed\u00ada el imperfecto; la versi\u00f3n \u2020\u0153quisiera\u2020\u009d es abusiva). El texto contin\u00faa: \u2020\u0153Pero cada uno tiene su propio don de Dios (\u00ed\u00addionc\u00e1risma ek Theo\u00fcJ, uno de un modo, otro de otro\u2020\u009d. \u00bfCu\u00e1l es, pues, el estado de Pablo propuesto como modelo a los dem\u00e1s y atribuido al \u2020\u0153propio don\u2020\u009d recibido \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d, pero no extensible a todos los hombres? \u00bfEra Pablo c\u00e9libe, viudo o casado? Bien conocido de sus contempor\u00e1neos, Pablo no especifica su estado; por tanto, el \u2020\u0153como yo\u2020\u009d permanece ambiguo. La \u00fanica deducci\u00f3n segura de los vers\u00ed\u00adculo 7 y 8 es que al presente \u00e9l no tiene mujer; por tanto, viudo o c\u00e9libe. Y ambas tesis han tenido sus sostenedores, incluso recientes. De todos modos, el dato com\u00fan es uno: para poder ser \u2020\u0153como yo\u2020\u009d, es decir, sin mujer (c\u00e9libe o viudo), es necesario un don (c\u00e1risma) de Dios, don no concedido a todos. Pablo tiene experiencia en ello y la desea a los dem\u00e1s; \u00e9sta es para ellos una condici\u00f3n mejor respecto a la del matrimonio, la cual no goza de tal don. El vers\u00ed\u00adculo 7 no dice m\u00e1s, ni se puede leg\u00ed\u00adtimamente deducir. El siguiente vers\u00ed\u00adculo 8 confirma la ambig\u00fcedad del vers\u00ed\u00adculo 7 al presentar a los destinatarios con dos t\u00e9rminos griegos que normalmente se traducen por \u2020\u0153c\u00e9libes y viudas\u2020\u009d, pero que se pueden entender tambi\u00e9n como \u2020\u0153viudos y viudas\u2020\u009d. A \u00e9stos, pues, se les repite que \u2020\u0153es bueno para ellos que permanezcan como yo\u2020\u009d. \u00bfPero c\u00f3mo estaba Pablo? No por una serie de factores de l\u00e9xico (aunque en el y. 7c\u00e1risma, \u2020\u0153don\u2020\u009d, mal se entender\u00ed\u00ada de un viudo), sino por el contexto general (evidente relieve positivo, p.ej., que tiene en nuestro texto \u2020\u0153el que no se casa\u2020\u009d en absoluto, 28b-38, y contexto esca-tol\u00f3gico), estimamos que era c\u00e9libe, como por otra parte piensa toda la tradici\u00f3n cristiana.<br \/>\nEn cuanto al dato carism\u00e1tico, de todas formas su afirmaci\u00f3n es clara: la ausencia del matrimonio se puede sostener y justificar solamente como don de Dios; otros dones de Dios estar\u00e1n presentes en otros; en Pablo est\u00e1 presente elf\u00e1risma de no casarse.<br \/>\nHablar\u00e1 m\u00e1s claramente de ello en los vers\u00ed\u00adculos 25-40.<br \/>\n3418<br \/>\ne) Consagraci\u00f3n y culto (vv. 32-35). La estructura literaria de nuestros vers\u00ed\u00adculos y su confrontaci\u00f3n con el matrimonio -que es siempre el tema de fondo de todo el cap\u00ed\u00adtulo 7- hacen aflorar el valor de la consagraci\u00f3n virginal y la oblaci\u00f3n cultual inherente a la virginidad.<br \/>\n1) La estructura literaria evidencia los valores mediante la confrontaci\u00f3n verbal. La oportuna colocaci\u00f3n esquem\u00e1tica de los vers\u00ed\u00adculos 32-35 no s\u00f3lo es ampliamente instructiva en su conjunto, sino que en particular pone de manifiesto tanto la inclusi\u00f3n evidente entre los vers\u00ed\u00adculos 32 y el final del 35, como las dos correspondencias que faltan en el paralelismo, a saber: 1) \u2020\u0153y se encuentra dividido\u2020\u009d (y. 34a), que sobreabunda en el paralelismo verbal; 2) \u2020\u0153para ser santa en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (y. 34c), que est\u00e1 claramente en lugar de la frase \u2020\u0153c\u00f3mo agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d (cf el y. 32b).<br \/>\nAcerca de la \u2020\u0153divisi\u00f3n\u2020\u009d religiosa dentro de la vida conyugal (vv. 33ss), se nos refiere ciertamente a la instancia escatol\u00f3gica, de la que hemos hablado antes [1 3b]. Pero aqu\u00ed\u00ad es m\u00e1s determinante todav\u00ed\u00ada, gracias a la instancia cristol\u00f3gica que se reitera en relaci\u00f3n con \u2020\u0153el que no est\u00e1 casado\u2020\u009d (y. 32b) y, m\u00e1s expresamente a\u00fan, en la f\u00f3rmula empleada en el vers\u00ed\u00adculo 34 para \u2020\u0153la mujer no casada y la virgen\u2020\u009d, es decir, en orden a \u2020\u0153ser santa en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. Esta f\u00f3rmula corresponde a la frase \u2020\u0153c\u00f3mo agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d (32b), la explica y la profundiza.<br \/>\nLa ense\u00f1anza de Pablo sobre la virginidad est\u00e1 condicionada por la comprensi\u00f3n de todas las expresiones del paralelismo: la forma estructurada las muestra independientes. En todo caso, nada indica una desestima de la condici\u00f3n matrimonial, de la cual no se hace m\u00e1s que dar una descripci\u00f3n objetiva, una verificaci\u00f3n de hechos, y no proponer una eventual alternativa que, por as\u00ed\u00ad decirlo, culpabilice a los c\u00f3nyuges y les haga desear una vida diversa o una evasi\u00f3n de tipo estoico o encratita.<br \/>\n2) La confrontaci\u00f3n con el matrimonio, seg\u00fan nuestro pasaje, ilumina, sin embargo, y exalta no poco la virginidad: el paralelismo lo impone. \u00bfQu\u00e9 significa \u2020\u0153agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d atribuido \u2020\u0153al que no est\u00e1 casado\u2020\u009d (y. 32b)? Objetivamente, se comprende mejor profundizando la frase correspondiente \u2020\u0153agradar a la mujer\u2020\u009d (respectivamente, \u2020\u0153al marido\u2020\u009d) dicha de los casados (y. 33s). El verbo griego ar\u00e9sk\u00f3, \u2020\u0153agradar\u2020\u009d, tiene un sentido fuerte y amplio, que explican bien las situaciones del tiempo, especialmente le\u00ed\u00addo en el contexto familiar. En resumen: la mujer \u2020\u0153agrada\u2020\u009d al marido cuando pr\u00e1cticamente vive del todo para \u00e9l y de \u00e9l, es decir, pone su vida al servicio de las miras de \u00e9l y en \u00e9l se realiza. Rec\u00ed\u00adprocamente, el marido \u2020\u0153agrada\u2020\u009d a su mujer cuando realiza todos sus deseos, la coloca en posici\u00f3n eminente en la sociedad de su tiempo, suscitando para ambos todo el inter\u00e9s y la maravilla mundana. En definitiva: es el mundo y sus intereses los que predominan, siendo determinantes para ambos.<br \/>\nEvidentemente, esto no es todo el matrimonio; y mucho menos el de los cristianos, del que habla Pablo. Pero \u00e9l escribe aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo y brevemente el aspecto existencial y concreto, terreno y mundano, en relaci\u00f3n con las preguntas que se le hacen. Si en Ep el matrimonio es un \u2020\u0153sacramento\u2020\u009d (y tal sigue siendo obviamente para los cristianos), ello no quita que a veces de hecho nos limitemos a leer y vivir s\u00f3lo el signo (cf el reproche de Jes\u00fas a las multitudes en Jn 6,27), en lugar de penetrar su significado y contenido. En estos casos, el velo hace de diafragma impenetrable y de obst\u00e1culo, en lugar de ser el veh\u00ed\u00adculo necesario y expresivo.<br \/>\nTambi\u00e9n respecto a los c\u00f3nyuges: cada uno \u2020\u0153se preocupa de las cosas del mundo\u2020\u009d (vv. 33s). No es m\u00e1s que el lado externo, terreno, frecuente; como inherente a esta convivencia que, sin embargo, de por s\u00ed\u00ad est\u00e1 santificada, pero en la cual es tambi\u00e9n necesario el signo material y mundano, precisamente porque es un sacramento. En cuanto cristianos, ambos pertenecen a Dios; pero en cuanto c\u00f3nyuges se pertenecen rec\u00ed\u00adprocamente, lo cual no contradice, sino que exalta su ser de Dios (vv. 3-16). Pero, al mismo tiempo, aflora mejor su condici\u00f3n terrena y se deja sentir, lig\u00e1ndolos m\u00e1s estrechamente al tiempo, al mundo y alo creado. Y por eso contin\u00faa el ap\u00f3stol con una frase v\u00e1lida para cada uno de los c\u00f3nyuges (y por ello no repetida en el texto): \u2020\u0153Y se encuentra dividido\u2020\u009d (y. 34a). \u2020\u0153Dividido\u2020\u009d, en cuanto que esa condici\u00f3n pone como un condominio, introduce una \u2020\u0153distracci\u00f3n\u2020\u009d o \u2020\u0153impedimento\u2020\u009d (y. 35). No contrapone el c\u00f3nyuge al Se\u00f1or, sino que lo coloca como \u2020\u0153amo\u2020\u009d (y. 4) del cuerpo en el propio coraz\u00f3n junto a aquel al que el cristiano, justamente como tal, pertenece totalmente (1Co 6,13-20).<br \/>\n3419<br \/>\n3) La consagraci\u00f3n virginal hade leerse dentro de este cuadro. Aunque sucinto, evidencia a contraluz las propiedades de los no casados, o sea describe la virginidad. \u2020\u0153Agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d equivale, por tanto, a vivir totalmente para \u00e9l, dese\u00e1ndole a \u00e9l y orientados a \u00e9l, es decir, consagrados a \u00e9l con toda la vida de uno. Esta no tiene otra raz\u00f3n de ser ni se realiza de otra manera. Por tanto, una vida, por as\u00ed\u00ad decirlo, extraterrena; pues est\u00e1 en el mundo, y sin embargo no vive ni del mundo ni para el mundo, de ninguna realidad mundana o transitoria (como, en cambio, ocurre por necesidad en el matrimonio). En cuanto al contenido, la vida en estado de virginidad es una vida totalmente cristoc\u00e9ntrica y cristiforme (vv. 32b y 34s). Ella realiza plenamente el dato central de la teolog\u00ed\u00ada paulina y cristiana, a saber: ser totalmente del Se\u00f1or, pertenecerle a \u00e9l, hacerle crecer en s\u00ed\u00ad, expresarlo en la propia existencia. Decimos \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d, lo cual es m\u00e1s que cristocentrismo solamente, puesto que para Pablo \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d es Cristo en su nueva dignidad de resucitado, entronizado en el reino y glorificado; y por tanto considerado en el contexto de la nueva criatura y nueva creaci\u00f3n, de aquella novedad inaudita que es su cuerpo, la Iglesia.<br \/>\nNada, pues, que se parezca a sentimentalismo, o sea una especie de evasi\u00f3n: \u2020\u0153agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d es vivir y crecer en \u00e9l, desde \u00e9l y para \u00e9l. Y esto supone necesariamente \u2020\u0153preocuparse de las cosas del Se\u00f1or, es decir, de todo lo que dice relaci\u00f3n a \u00e9l, tiene de \u00e9l existencia y sentido en \u00e9l. Lo cual puede abarcar el mundo entero: \u00e9l es el que lo da, el Se\u00f1or; y lo ha hecho para nosotros presencia santificado-ra de Dios en el Esp\u00ed\u00adritu. Todo hombre, toda cosa, todo puede entrar y entra ahora -a la luz de la nueva relaci\u00f3n establecida por el Se\u00f1or, Cristo resucitado- en el coraz\u00f3n del no casado para \u2020\u0153preocuparlo\u2020\u009d (gr., merimn\u00e1\u00f3, que carece de todo matiz negativo): todo, cada hombre y cada cosa, visto a la luz de la \u2020\u0153nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d, todo a su modo y medida forma parte \u2020\u0153de las cosas del Se\u00f1or\u2020\u009d (Vv. 32b y 34b), est\u00e1 rescatado con su sangre, redimido con su amor, anhela la redenci\u00f3n final. As\u00ed\u00ad pues, no hay espacio alguno para indiferencia o ataraxia de ninguna clase. El no casado, que es todo del Se\u00f1or, no tiene m\u00e1s que a \u00e9l, y en \u00e9l ama todas las cosas. Traduce en su propia existencia terrena aquella condici\u00f3n resucitada que es la de su mismo Se\u00f1or, vivi\u00e9ndola en su propia carne gracias a su opci\u00f3n virginal.<br \/>\n4) La virginidad identificada como oblaci\u00f3n cultual es, en definitiva, lo que el ap\u00f3stol expresa en el vers\u00ed\u00adculo 34c, sustituyendo la frase \u2020\u0153c\u00f3mo agradar al Se\u00f1or\u2020\u009d del vers\u00ed\u00adculo 32b con la expresi\u00f3n \u2020\u0153para ser santa en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, es decir, b\u00ed\u00adblicamente, con toda su persona, completamente. Al explicar el contenido del vers\u00ed\u00adculo 32b, Pablo ilustra y profundiza su finalidad. Es evidente que h\u00e1ghios, aunque no est\u00e9 disociado de aspectos \u00e9ticos, directamente no tiene nada que ver con la \u00e9tica. Como qad\u00f3s en el AT, as\u00ed\u00ad h\u00e1ghios en el NT no significa virtuoso o piadoso, sino sagrado, consagrado, referido al culto o presencia de Dios; en resumen, una santidad, digamos, f\u00ed\u00adsica (que en nuestro y. 34c es impuesta por todo el contexto), no \u00e9tica (que en nuestro vers\u00ed\u00adculo es del todo ajena). Esto, al mismo tiempo que previene toda culpabilizaci\u00f3n de la vida matrimonial, destaca claramente la propiedad de la virginidad. As\u00ed\u00ad pues, \u2020\u0153santo\u2020\u009d se podr\u00ed\u00ada traducir \u2020\u0153reservado a Dios (aqu\u00ed\u00ad, al \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u2122), y, por tanto, \u2020\u0153consagrado, todo suyo\u2020\u009d, con \u00e9l en aquella esfera que solemos considerar celeste, relativa a la \u2020\u0153gloria\u2020\u009d.<br \/>\nPor lo tanto, la nota cultual de la virginidad resalta en medida notable y esencial. Gracias a ser h\u00e1ghios, esa cultualidad abraza toda la vida del virgen. El afirma de manera evidente y legible aquella nueva realidad que hace de todo cristiano una \u2020\u0153parte f\u00ed\u00adsica de Cristo\u2020\u009d (6,19); de manera que, \u2020\u0153comprado a un alto precio\u2020\u2122, de manera eminente \u2020\u0153glorifica a Dios en su cuerpo\u2020\u2122 (6,20: \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo que precede al c. 7). Toda la vida del virgen est\u00e1, pues, destinada a manifestarse cotidianamente como una liturgia, \u00ed\u00adntimamente ligada a la celebrada por Cristo Se\u00f1or glorioso en los cielos y confiada a la Iglesia, su cuerpo, esposa y virgen (2Co 11,2). En la tierra, pero libre de las cosas del mundo y de la tierra, puede el virgen m\u00e1s que nadie \u2020\u0153ofrecer (sacrificialmente) el cuerpo\u2020\u2122 como \u2020\u0153sacrificio vivo, consagrado (totalmente), agradable a Dios\u2020\u009d (Rm 12,1).<br \/>\nLa terminolog\u00ed\u00ada cultual (y sacramental) recuerda la del AT. Aqu\u00ed\u00ad justamente la oferta sacrificial -el holocausto- no se destru\u00ed\u00ada en el sacrificio, sino que era \u2020\u0153elevada\u2020\u009d (hebr., OIah), es decir, exaltada, transformada en invisible y hecha, por as\u00ed\u00ad decirlo, subir a la divinidad, casi divinizada. Es lo que se verifica en el virgen: \u2020\u0153para ser santa en el cuerpo y en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (y. 34). El virgen es como asumido en otra esfera distinta de la terrena; es \u2020\u0153divinizado\u2020\u009d en cuanto que es \u2020\u0153elevado\u2020\u009d como en sacrificio a Dios, puesto que mortifica todas las \u2020\u0153cosas del mundo\u2020\u009d Q; \u2020\u0153santo\u2020\u2122, o sea consagrado, en cuanto transfigurado propiamente con el sacrificio que se eleva a Dios. No tanto privado de algo (de la energ\u00ed\u00ada vital de la reproducci\u00f3n), sino sublimado, pues Dios ha acogido la respuesta de amor del hombre al ofrecimiento de su don peculiar oc\u00e1risma (y. 7). Respuesta, adem\u00e1s, que ha concedido al amor de Dios transformar al hombre no suprimiendo sus leg\u00ed\u00adtimas aspiraciones (que son y siguen siendo don de Dios: p.ej., la procreaci\u00f3n), sino asumi\u00e9ndDIAS y coloc\u00e1ndDIAS en la esfera misma del Kyrios, es decir, en la participaci\u00f3n ya en la tierra de la exaltaci\u00f3n sacrificial del mismo Cristo (cf en particular Hb 9,7-12). As\u00ed\u00ad pues, la virginidad no s\u00f3lo se refiere a Cristo en su k\u00e9n\u00f3sis, particularmente en la suprema de la cruz, como se observaba al hablar de los evangelios, sino tambi\u00e9n al Se\u00f1or de los cielos y a su perpetuo misterio celeste, lo cual lleva autom\u00e1ticamente a pensaren la participaci\u00f3n especial que llamamos koin\u00f3n\u00ed\u00ada del Padre y del Hijo. La virginidad es vida \u2020\u0153santa\u2020\u009d, en cuanto que es justamente una vida sacrificial en el sentido pleno y cristol\u00f3gico del t\u00e9rmino. Participa de la misma liturgia celeste, en cuanto le es consentido en la tierra, pues ofrece toda su existencia terrena, como podemos verlo refiri\u00e9ndonos al paralelo, no s\u00f3lo verbal, de Jn 17,19. Aqu\u00ed\u00ad \u2020\u0153me santifico a m\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d (gr., ha-ghi\u00e1z\u00f3), en el contexto de todo el cap\u00ed\u00adtulo 17, est\u00e1 justamente para indicar este sacrificio total junto con esta comuni\u00f3n perfecta con la divinidad, su \u2020\u0153santidad\u2020\u2122.<br \/>\n5) Unidos al Se\u00f1or como Mar\u00ed\u00ada de Betania. Una observaci\u00f3n y un toque de atenci\u00f3n m\u00e1s sobre el vers\u00ed\u00adculo 35. Pablo no propone una alternativa a la vida matrimonial. El favor que manifiesta hacia la virginidad est\u00e1 bien motivado, y es claro el fin: la ventaja espiritual de los interlocutores, su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or: \u2020\u0153Para beneficio vuestro (&#8230;), mirando a lo que es digno y mantiene (sa-cramentalmente) unidos al Se\u00f1or sin distracciones\u2020\u009d (y. 35). \u2020\u0153Lo que es digno\u2020\u009d hace pensar en la moral, no s\u00f3lo humana sino tambi\u00e9n cristiana (cf la misma derivaci\u00f3n denominativa en el y. 36). Lo que \u2020\u0153mantiene unidos\u2020\u009d tiene ciertamente sentido sacral, como se deduce tambi\u00e9n de 1 Cor 9,13 (\u00fanicas presenciasen el NT; Sb 9,4): el que ama verdaderamente al Se\u00f1or, le ruega y le sirve. \u2020\u0153Sin distracciones\u2020\u009d reitera en negativo la referencia sustancial y vital del cristiano, casado o no.<br \/>\n3420<br \/>\nEl \u2020\u0153sin distracciones\u2020\u009d con \u2020\u0153mantener unidos\u2020\u009d del vers\u00ed\u00adculo 35 remiten adem\u00e1s al cuadro de Mar\u00ed\u00ada de Betania a los pies de Jes\u00fas seg\u00fan Lc 10,39-42 (en cuya redacci\u00f3n est\u00e1 muy lejos de excluirse una influencia verbal de nuestro y. 35). Mar\u00ed\u00ada figura al que participa ya de la vida eterna, puesto que escucha la palabra de vida que proviene de Jes\u00fas. Actitud que de por s\u00ed\u00ad no est\u00e1 excluida de ninguna vocaci\u00f3n cristiana, pero que ciertamente es exaltada en el estado virginal.<br \/>\nLa ense\u00f1anza, pues, sobre la virginidad no se ha de comprender en clave pol\u00e9mica, ni alternativa, ni asc\u00e9tica, ni de ninguna otra clase. Lo que es esencial (en lo cual se insiste compendiosamente en el y. 35) es la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or: es una referencia determinante, aunque sea en grado y modo diversos, e insustituible en toda forma de vida, conyugal o no. En una palabra, traducir en la existencia concreta propia aquella situaci\u00f3n de pertenencia al Se\u00f1or que brota del propio ser cristiano equivale a amar verdadera y profundamente, por encima de todas las cosas, al Se\u00f1or. Lo cual expresa la virginidad tambi\u00e9n visiblemente en la propia vida, porque \u2020\u0153mantiene unidos al Se\u00f1or sin distracciones\u2020\u009d.<br \/>\n3421<br \/>\nf) Matrimonio espiritual. Esta expresi\u00f3n ciertamente no es paulina: la situaci\u00f3n cultual de entonces, saturada de \u2020\u0153matrimonios sagrados\u2020\u2122 o con divinidades, le prohib\u00ed\u00ada absolutamente al cristiano (y, de hecho, tambi\u00e9n en los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos de Lc y de Mt falta esta expresi\u00f3n) adoptar esta locuci\u00f3n, que f\u00e1cilmente hubiera sido entendida en clave pagana. Sin embargo, es justamente Pablo el que de alg\u00fan modo establece un paralelo entre vida matrimonial y virginidad. Aunque habla directamente del matrimonio y no de la virginidad, los dos estados afloran independientemente; de manera que la misma comprensi\u00f3n del primero queda condicionada por la comprensi\u00f3n del segundo, y viceversa. Se ha visto ya, en particular en los vers\u00ed\u00adculos 32-34, se\u00f1aladamente en el aspecto cultual y cristol\u00f3gico, punto culminante de la ense\u00f1anza paulina sobre la materia.<br \/>\nEsa ense\u00f1anza apunta decididamente a la completa pertenencia al Se\u00f1or: lo que cuenta no es ser virgen o c\u00e9libe, sino amar exclusivamente, totalmente, al Se\u00f1or; llegar a hacer de toda la vida de uno la ofrenda sacrificial y \u2020\u0153agradable\u2020\u009d a Dios. Por<br \/>\ntanto, amar al Se\u00f1or de manera que sublime y realice desde lo profundo del propio ser, como tambi\u00e9n en el propio cuerpo, aquel ar\u00e9sko o (mutuo) placer de donaci\u00f3n que se da entre los c\u00f3nyuges. En una palabra, donaci\u00f3n de amor, que encuentra en la matrimonial su expresi\u00f3n visible, mundana, \u2020\u0153profana\u2020\u2122 y transitoria; pero que, justamente por tener como objeto y contenido al Se\u00f1or, es al mismo tiempo total y divina, aunque humanamente imposible e incomprensible (e incomprendida). En t\u00e9rminos agustinianos podr\u00ed\u00adamos decir que lo que cuenta es ante todo y sobre todo la\u2020\u009dvirginitas fidei\u2020\u2122, la pertenencia total a Cristo, al que se da uno mismo por entero, y todo se obtiene de \u00e9l en un connubio admirable, pero inefable, mientras que la sola \u2020\u02dcvirgi-nitas carnis\u2020\u2122 no es otra cosa que indicaci\u00f3n de \u2020\u0153no-casado\u2020\u009d (gr., \u00e1-gamos), a la cual solamente con la \u2020\u02dcvir-ginitas cordis\u2020\u2122 o \u2020\u02dcfidei\u2020\u2122 se a\u00f1ade el hecho de ser expresi\u00f3n de una realidad interior o superior, cristol\u00f3gica o eclesiol\u00f3gica.<br \/>\nAdem\u00e1s de deducirse de lo expuesto acerca de los vers\u00ed\u00adculos 32-35, una cierta configuraci\u00f3n de lo que ser\u00e1 el matrimonio espiritual se puede obtener de 2Co 11,2: \u2020\u02dcOs he desposado con un solo marido, para presentaros a Cristo como una virgen pura\u2020\u2122. La menci\u00f3n de Eva en el vers\u00ed\u00adculo 3 confirma que se trata de una nueva instituci\u00f3n matrimonial. Pablo es el amigo del esposo (o el padre de la esposa), que presenta la joven esposa para un matrimonio fecundo en la nueva realidad en la que la \u2020\u0153virgen\u2020\u009d es la Iglesia (de Corinto), y el esposo es Cristo. No hay duda, pues, de que se trata de un matrimonio espiritual: lo era ya en la repetida simbolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria entre Dios e Israel (cf, p.ej., Is 54,5s; Jr3,1; Ez 16,6-43 Os 2,21s; JI 1,8, etc. ) y lo ser\u00e1 tambi\u00e9n entre Cristo y la\/Iglesia en Ep 5,22-32.<br \/>\nAunque s\u00f3lo met\u00e1fora, es significativo que se recurra a la imagen de \u2020\u0153virgen\u2020\u2122. Pura met\u00e1fora en el AT, en el NT y en la vida de la Iglesia, la forma virginal se convierte como en la encarnaci\u00f3n visible de esta realidad no visible; ella es lo que mejor y sin intermediarios (es decir, sin recurrir a ning\u00fan \u2020\u0153signo\u2020\u009d sacramental, como sucede, en cambio, en el matrimonio) expresa la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y fecunda que une rec\u00ed\u00adprocamente a Cristo y a la Iglesia, a Cristo que (esposo) es todo y lo da todo para la Iglesia, y la Iglesia que (esposa) no existe, no vive y no crece sino para y en Cristo. As\u00ed\u00ad pues, los v\u00ed\u00adrgenes, que tienen asegurado el cortejo con los m\u00e1rtires en la liturgia celestial (Ap 14,4 y 7,9.14s), viven desde ahora de aquella realidad escatol\u00f3gica que el AT contemplaba para el final del \u00e9xodo (Os 2,16) y que tambi\u00e9n el NT contempla como las nupcias de la Jerusal\u00e9n celestial con el cordero (cf Ap 19,7ss; 21,2). El amor es ya total, y no son realmente m\u00e1s que \u2020\u0153una sola carne\u2020\u009d (Gn 2,24 cit, en Ef 5,31), en una carne evidentemente espiritualizada, transfigurada, divinizada, en la cual brilla ya el \u2020\u0153amor\u2020\u009d (ag\u00e1p\u00e9) de Dios revelado en Cristo y presente en la Iglesia.<br \/>\nPor tanto, la virginidad se presenta como un verdadero y aut\u00e9ntico matrimonio: en la carne espiritualizada del hombre nuevo con su Se\u00f1or. Ella vive en la medida en que se alimenta de las fuentes genuinas y directas de la ag\u00e1p\u00e9 divina, que transmite, como la virgen-esposa Iglesia, a sus hijos y al mismo tiempo hermanos en el Se\u00f1or.<br \/>\n3422<br \/>\nBIBL.: Aparicio ?., Castidad, en Diccionario Teol\u00f3gico de la vida consagrada, Pub. Claretia-nas, Madrid 1989; AA.W., II celibato per ilreg-no, Ancora, Mil\u00e1n 1977; Auer ?., Virginidad, en Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 19792, 873-879; Batey R.A., New Testamentnuplial imagery, BrilI, Leien 1971; Becker O.,parth\u00e9nos, en DTNTIYI, Sig\u00faeme, Salamanca 1980, 131-133; Bonora ?., Jel te sacrifica suafiglia vergine (Cdc 11,29-40), en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 20-30; Bound J.F., Who are the \u2020\u0153Virgins\u2020\u009dDiscussedin \u00c2\u00a1Co-rinthians 7,25-38, en \u2020\u0153Evangelical Journal\u2020\u009d 2 (1984) 3-15; Coppens J., La llamada del Se\u00f1or a la virginidad, en Sacerdocio y celibato, BAC, Madrid 1971; 247-253; De Lorenzi L., La vergi-nila \u2020\u0153sta\u00ed\u00aduto \u2020\u0153del cristiano secondo s. Paolo, en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12(1985)166-185; De Nicola ?., La moglie della tua giovinezz en BibOr 12 (1970) 153-1 83; Espinel J.L., Fundamentos b\u00ed\u00adblicos de la vida religiosa, en \u2020\u0153Ciencia Tomista\u2020\u2122 99 (1972); Ers CI., Mariage et c\u00e9-libatdans \u00c2\u00a1a Premiere aux Corinthiens, en \u2020\u0153Vie Consacr\u00e9e\u2020\u009d 16 (1974) 65-77; Fabris R., \u2020\u0153Glieunu-chiper II regno dei ciel\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Mt \u00c2\u00a19,12), en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 128-1 65; FranquesaP., La virginidad en el Nuevo Testamento, \u2020\u0153Vida Religiosa\u2020\u009d 40 (1976); Gamba G.G., La \u2020\u0153eunu-chia \u2020\u0153peril Regno dei cieli. Annotazioniin margine a Maneo 19,10-12, en \u2020\u0153Salesianum\u2020\u2122 42 (1980) 243-287; Garland D.E., The Chrislian\u2020\u2122s Posture Toward Marriage and Celibacy: ico-rinthians 7, en \u2020\u0153Review and Expositor\u2020\u009d 80 (1983) 351-362; Gonz\u00e1lez Faus JI., Notas marginales sobre el celibato de Jes\u00fas, en Teolog\u00ed\u00ada y mundo contempor\u00e1neo, Madrid 1975; Honor\u00e9-Lain\u00e9 G., Lafemme etle mystere del\u2020\u2122AHiance, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1985; Legrand L., La doctrina b\u00ed\u00adblica sobre la virginidad, Verbo Divino, Estella 1969; Mar\u00ed\u00adn F., Un recurso obligado a la tradici\u00f3n presin\u00f3ptica, en \u2020\u0153Estudios B\u00ed\u00adblicos\u2020\u009d 8 (1978) 19-23; Matura Th., El radicalismo evang\u00e9lico, Publicaciones Claretianas, Madrid 1980; Moiser J., A Reassessment of Paul\u2020\u2122s View of marriage with reference to \u00c2\u00a1Cor 7, en \u2020\u0153Journal for the Study of the New Testament\u2020\u009d 18 (1983) 103-1 22; Moloney F. J., Matthew and Celibacy. A redactionalandForm Criticism Study, en \u2020\u0153Journal of Studie of New Testament\u2020\u009d 2 (1979) 42-60; Panimolle SA., Se uno non \u2020\u0153odia \u2020\u02dcla moglie e ifigli, non puo essere mi\u00f3 discepolo (Lc 14,26), en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 143-1 65; Potterie 1. de la., La vergine Maria, en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita 12 (1985) 95-114; Prete B., Matrimonio e continenza nelcristianesimo delle origini, Paideia, Brescia 1979; Ravasi G.F., II segno profetico del celibato di Geremia, en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 45-85; Rochettes J. des, Qumran:<br \/>\ncelibio castisposi?, en \u2020\u0153Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12(1985)59-74; Rolla ?., Ses-sualita e castita nella Bibbia, en Asprenas\u2020\u2122 23 (1976) 233-262; Sloyan G., Motivos b\u00ed\u00adblicos y patr\u00ed\u00adsticos a favor del celibato de los ministerios en la Iglesia, en Conc. 8\/111 (1972) 169-1 86; Tillard J.M.R., Le fondamentde la vie reli-gieuse, en NRT\u2020\u2122 91(1969)916-955; Vanni U., Questiseguonol\u2020\u2122agnellodovunque vada (Ap 14,4), en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 2 (1980) 171-1 92; Id, La verginita, id\u00e9ale della comunit\u00e1 cristiana (2Co 11,1-2), en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 115-127; Vetrali T., La donna dell\u2020\u2122Apo-calisse, en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 6 (1982) 152-170; Id, L\u2020\u2122amore della chiesaperilsuo sposo, en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 11(1985)217-230; Id, \u2020\u01531 verginiseguonol\u2020\u2122Agnello \u2020\u0153(Ap 14,4), en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12(1985)186-201; Virgulin 5., Lafiglia di Sion, vergine e sposa del Signore, en Parola Spirito e Vita\u2020\u2122 12 (1985) 31-44.<br \/>\nL. de Lorenzi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Para enjuiciar correctamente el  ->  consejo evang\u00e9lico de la v., conviene partir del condicionamiento del hombre por la  ->  sexualidad (A). Como consecuencia de \u00e9sta, el hombre s\u00f3lo puede realizar de manera \u00f3ptima su ser personal si toma libremente una posici\u00f3n con relaci\u00f3n a ella y, por cierto, de manera que la ponga al servicio de un amor ordenado a \u00e9l mismo, a Dios y al pr\u00f3jimo. Si lo hace as\u00ed\u00ad, ejercita la virtud de la castidad. Ahora bien, tambi\u00e9n cabe que esta determinaci\u00f3n sexual del hombre, respecto de la cual \u00e9l debe tomar libremente una postura y que por eso mismo, significa a la vez una indeterminaci\u00f3n, s\u00f3lo pueda decidirse con sentido mediante una continencia sexual completa. Este es el caso de un incapaz de matrimonio, o de uno que en concreto no tiene posibilidad de matrimonio. Esa determinaci\u00f3n admite, por otro lado, la modalidad de que alguien desarrolle de la mejor manera su personalidad decidi\u00e9ndose por el matrimonio. Finalmente, tal determinaci\u00f3n puede concretarse de manera que alguien, aun teniendo capacidad y posibilidad de matrimonio, renuncia a toda realizaci\u00f3n sexual libre. De cualquier modo que el hombre se decida respecto de su sexualidad, se da siempre una correspondiente forma espec\u00ed\u00adfica de castidad o impureza. La v. es una forma espec\u00ed\u00adfica de castidad; en ella el hombre se decide libremente por la renuncia permanente a la realizaci\u00f3n sexual. Podr\u00e1 hablarse de seguimiento del consejo evang\u00e9lico de la v. en sentido estricto siempre que alguien no est\u00e1 obligado a la continencia total \u00abpor la naturaleza\u00bb, o sea, cuando la continencia perfecta se elige como el bien concretamente melius et possibile (cf. ToM\u00ed\u0081S DE AQUINO, ST II-II q. 152 a. 1).<\/p>\n<p>Pero, por encima de esto, la v. en sentido teol\u00f3gico es en definitiva un ideal escatol\u00f3gico, que vale para todos los hombres igualmente, pero no de la misma manera. Jes\u00fas expresa ese ideal cuando dice: \u00abEn la resurrecci\u00f3n ni los hombres se casar\u00e1n, ni las mujeres ser\u00e1n dadas en matrimonio, sino que ser\u00e1n como \u00e1ngeles en el cielo\u00bb (Mt 22, 30; Mc 12, 25; cf. Lc 30, 34ss). En este sentido, en Ap 14, 4 el seguimiento de Cristo aparece simplemente como virginal. En \u00faltimo t\u00e9rmino, con ello el ilimitado e inmediato amor a Dios, al pr\u00f3jimo y a s\u00ed\u00ad mismo en el estado de consumaci\u00f3n es designado como virginal, y el logro de esta v. escatol\u00f3gica se presenta como algo digno de ser apetecido por todos. Simult\u00e1neamente la expresi\u00f3n y la mediaci\u00f3n del amor por la  ->  sexualidad humana quedan caracterizadas como transitorias y ambivalentes, sin duda el hombre (seg\u00fan lo muestra precisamente la antropolog\u00ed\u00ada moderna) est\u00e1 de todo punto determinado sexualmente, pero no es simplemente id\u00e9ntico con su sexualidad. Por eso el hombre debe aceptar su sexo y asumirlo, pero no tiene por qu\u00e9 actuar sexualmente de manera inmediata y no sublimada. Esta renuncia y simult\u00e1nea sublimaci\u00f3n puede ser para los llamados a ello incluso un auxilio para la actualizaci\u00f3n de un amor mayor y una expresi\u00f3n del mismo. A causa de la importancia relativada escatol\u00f3gicamente de la sexualidad, el hombre no debe perderse en ella: \u00abLos que tienen mujer, sean como si no la tuvieran\u00bb (1 Cor 7, 29).<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, casados y no casados, libremente o contra su voluntad, est\u00e1n ordenados igualmente &#8211; aun cuando cada uno a su manera &#8211; a la v. escatol\u00f3gica, la cual no ha sido alcanzada todav\u00ed\u00ada por todos y, sin embargo, en cuanto los hombres son castos seg\u00fan su estado, ha sido alcanzada va ahora. Esto significa que el hombre participa de la v. escatol\u00f3gica en virtud de su sexualidad en la medida que es casto de acuerdo con su estado. Toda forma de castidad conforme al estado propio participa de la v. escatol\u00f3gica en una manera espec\u00ed\u00adfica, y guarda con las otras formas una relaci\u00f3n de tensi\u00f3n dial\u00e9ctica. Pues cada una de las formas representa un aspecto determinado de la v. escatol\u00f3gica y la expresa a modo de signo; las dem\u00e1s formas tienden tambi\u00e9n a ese aspecto, pero sin representarlo y designarlo en igual medida. As\u00ed\u00ad el -> matrimonio cristiano es una imagen de la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia, aspecto que en el seguimiento del consejo de la v. se realiza inmediatamente. Por otra parte, el matrimonio representa la intimidad de la v. escatol\u00f3gica en mayor grado que una vida conforme al consejo evang\u00e9lico. Asimismo la continencia, soportada por necesidad, significa el car\u00e1cter humilde de la v. escatol\u00f3gica mejor que la v. del consejo evang\u00e9lico, que por su parte expresa m\u00e1s perfectamente la magnanimidad del amor escatol\u00f3gico. Cada una de estas formas de castidad est\u00e1 referida a las otras, porque ninguna representa y designa perfectamente la v. escatol\u00f3gica, pero todas participan de ella y est\u00e1n ordenadas a ella. Sin embargo, podemos decir que la castidad que corresponde al consejo evang\u00e9lico es la forma preeminente, porque representa y designa de la manera m\u00e1s perfecta la significaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la castidad (cf. Tom\u00e1s DE AQUINO, ST ii q. 152 a 3ss; Dz 960). As\u00ed\u00ad, el concilio Vaticano II, en la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia (n.0 42), dice: \u00abEsta perfecta continencia por el reino de los cielos, siempre ha sido considerada por la Iglesia en grand\u00ed\u00adsima estima, como se\u00f1al y est\u00ed\u00admulo de la caridad y como un manantial extraordinario de la fecundidad espiritual en el mundo.\u00bb<br \/>\nJes\u00fas recomienda la v. por el reino de los cielos a aquellos que pueden comprenderla, (Mt 19, 10ss; Lc 18, 29s). El distingue la renuncia voluntaria al matrimonio de la incapacidad desde el seno materno y de la incapacidad producida por los hombres y dice sobre esa renuncia: \u00abHay incapacitados que ellos mismos se hicieron as\u00ed\u00ad por el reino de los cielos\u00bb (Mt 19, 10). Esa v. debe ser afirmada libremente por los llamados a ella, es decir, el consejo evang\u00e9lico se dirige a aquellos que de tal manera han sido aprehendidos por la irrupci\u00f3n escatol\u00f3gica del reino de Dios en Cristo, que ven bajo una luz totalmente nueva las cosas del mundo, incluida la concreta constituci\u00f3n sexual del hombre en su transitoriedad y ambivalencia, y se cuidan sin estar divididos \u00abde las cosas del Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 7, 32-35). Seg\u00fan esto, el consejo evang\u00e9lico de la v. no est\u00e1 dirigido a todos, sino s\u00f3lo a aquellos que sienten una llamada especial de la gracia.<\/p>\n<p>Igualmente Pablo, que no estaba casado,en 1 Cor 7 recomienda la v. como estado mejor que el matrimonio, el cual, sin embargo, no es pecado. El fundamenta su consejo con la posibilidad de poder servir mejor a Cristo de ese modo, especialmente con vistas al fin que se acerca.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los restantes escritos del NT, por una parte, muestran gran estima de la v. (Act 21,9) y, por otra, defienden el matrimonio contra un menosprecio del mismo (1 Tim 4, 3). Las cartas pastorales no exigen el celibato para asumir un ministerio, pero en caso de viudedad de un ministro exigen de \u00e9l una vida de continencia (1 Tim 3, 2; Tit 1, 6; 1 Tim 5, 9).<\/p>\n<p>Como consecuencia de esto la teolog\u00ed\u00ada cristiana ha mostrado siempre gran estima de la v. y la ha entendido como protesta contra la excesiva valoraci\u00f3n del mundo y de la sexualidad, hasta tal punto que situ\u00f3 la v. en su importancia para la Iglesia junto al -> martirio. El Tridentino defini\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente que la vida virginal es mejor y m\u00e1s bienaventurada que la matrimonial (Dz 960).<\/p>\n<p>Por ese aprecio de la v., entre otras causas, la teolog\u00ed\u00ada no pocas veces ha sucumbido a la tentaci\u00f3n de menospreciar la sexualidad y el matrimonio como cosa de segundo orden en una moral de rangos. Esta tentaci\u00f3n es tanto mayor para ella por el hecho de que desde sus propias ra\u00ed\u00adces tiene una relaci\u00f3n ambivalente con la sexualidad y con el -> mundo en general, pues sabe que \u00e9stos est\u00e1n vulnerados, como se pone de manifiesto precisamente en el consejo de la v. por el reino de Dios. Pero hemos de reconocer que en la argumentaci\u00f3n neotestamentaria y teol\u00f3gica a favor de la justificaci\u00f3n de la v. el peso principal recae sobre su car\u00e1cter carism\u00e1tico. M\u00e1s en concreto, la v. se interpreta como representaci\u00f3n simb\u00f3lica especialmente apropiada del  ->  sacerdocio de Cristo o como configuraci\u00f3n tipol\u00f3gica del amor conyugal de la  ->  Iglesia a Cristo. As\u00ed\u00ad la v. es entendida como expresi\u00f3n del encargo de santificaci\u00f3n sacerdotal del encargo de proseguir como alter Christus la generatio spiritualis, que el hombre agradece a Cristo como segundo Ad\u00e1n (1 Cor 4, 15; G\u00e1l 4, 19). Debe mover al sacerdote a que, en virtud de su amor pastoral universal, renuncie a la entrega \u00ed\u00adntima en el matrimonio y la familia a favor de una entrega de amor menos \u00ed\u00adntima, pero universal, a la comunidad que le ha sido confiada; entrega que sufrir\u00ed\u00ada menoscabo por la vinculaci\u00f3n a los deberes temporales (-> celibato).<\/p>\n<p>Si en la motivaci\u00f3n sacerdotal de la v. est\u00e1 en primer plano el aspecto del amor al pr\u00f3jimo, en la motivaci\u00f3n de la v. como tipo de la Iglesia se resalta m\u00e1s el aspecto del amor nupcial a Dios, que trasciende el mundo con su funcionalismo y la sexualidad con su importancia a la postre s\u00f3lo relativa, para entregarse totalmente al Dios que se nos da en Cristo ( ->  eucarist\u00ed\u00ada). Desde este punto de vista, la v. es un intento de liberarse de los v\u00ed\u00adnculos terrenos en la medida de lo posible y de poner un signo para el pr\u00f3jimo, que est\u00e1 tentado de perderse en el mundo y especialmente en el sexo. El amor al -> pr\u00f3jimo debe trascenderse hasta llegar al amor de Dios; la perfecta realizaci\u00f3n humana s\u00f3lo se da en este di\u00e1logo con Dios. El hombre todav\u00ed\u00ada est\u00e1 en camino hacia el di\u00e1logo inmediato con Dios, que en ese camino se presenta a\u00fan veladamente, pero acerc\u00e1ndose ya con su donaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el consejo evang\u00e9lico de la v. es malentendido si, en una moral de rangos, la continencia se interpreta en principio y no s\u00f3lo en un caso concreto como m\u00e1s valiosa que la actuaci\u00f3n sexual ordenada y, consecuentemente, \u00e9sta por principio se valora como inferior. Se da ese caso cuando se exige la continencia para la liberaci\u00f3n o purificaci\u00f3n de las fuerzas demon\u00ed\u00adacas o para conseguir poder sobre estas fuerzas, porque, en virtud de una concepci\u00f3n dualista del hombre (-> dualismo), se considera lo espiritual como bueno y lo corporal como malo. En este caso la actuaci\u00f3n sexual se considera como algo que mancha, y por eso se exige la continencia. En la misma direcci\u00f3n se orienta la teor\u00ed\u00ada del -> estoicismo sobre los aspectos, seg\u00fan la cual la actualizaci\u00f3n de lo sexual contradice radicalmente a la virtud cardinal de la \u00e1tarax\u00ed\u00ada, al dominio inconmovible de s\u00ed\u00ad mismo. En esta visi\u00f3n la actuaci\u00f3n sexual pone en peligro las fuerzas del alma, pues se pierde el dominio sobre la sexualidad, mientras que la continencia conduce a una sabidur\u00ed\u00ada superior. Asimismo resulta insuficiente la fundamentaci\u00f3n procedente del -> intelectualismo \u00e9tico, en la que se menosprecia la acci\u00f3n sexual a causa de la iactura mentis; as\u00ed\u00ad, p. ej., en Arist\u00f3teles. No est\u00e1 lejos de este razonamiento la concepci\u00f3n egoc\u00e9ntrica de que la familia y la actividad sexual impiden la perfecci\u00f3n individual, porque distraen las propias fuerzas (el mismo Jer\u00f3nimo fundamentaba el celibato en el hecho de que aleja de los inconvenientes y dificultades de la vida familiar).<\/p>\n<p>Se relaciona con estas ideas la concepci\u00f3n de que, quien posee el amor del \u00fanico Dios, debe renunciar al amor de los hombres. La entrega a Dios excluir\u00ed\u00ada la entrega a los hombres. As\u00ed\u00ad, p. ej., en diversas religiones mist\u00e9ricas y sacerdotales la continencia se considera como condici\u00f3n previa para ciertas funciones religiosas, especialmente en las festividades rituales. En este contexto aparece asimismo la idea de que la continencia confiere fuerza (en forma m\u00e1gica) para unirse con la fuerza universal divina (especialmente en religiones indias) y para el encuentro entusiasta con Dios (\u00ed\u00adep\u00f3s g\u00e1mos). Tambi\u00e9n en el AT, seg\u00fan Ex 19, 15; 1 Sam 21, 4; Zac 7, 3, se exige la continencia durante el servicio sagrado. De todos modos en la filosof\u00ed\u00ada pagana la castidad, la v. y el matrimonio aparecen muchas veces como adiafora, que permanecen neutrales entre la virtud y el pecado.<\/p>\n<p>Por el contrario, si se pondera correctamente la importancia de la v., hay que rechazar todo lo que por principio signifique una valoraci\u00f3n de la actividad sexual ordenada m\u00e1s alta que de la continencia (Dz 2336). Ese tipo de interpretaci\u00f3n falsa de la continencia se da cuando \u00e9sta es considerada como deseable s\u00f3lo para los que todav\u00ed\u00ada est\u00e1n solteros, o sea, cuando se cree que la castidad extramatrimonial s\u00f3lo tiene sentido con vistas a la preparaci\u00f3n y protecci\u00f3n del matrimonio, de manera que el soltero en principio aparece como menos perfecto que el casado. Esa concepci\u00f3n se encuentra extendida en una parte notable de las religiones no cristianas, p. ej., en el islam y en el budismo Amida. Tal convicci\u00f3n predomina tambi\u00e9n en el AT. All\u00ed\u00ad se aprecia y exige la castidad prematrimonial de las muchachas (G\u00e9n 34, 7.31; Ex 22, 15s; Dt 22, 14-19.28s; Lev 21,13s; cf. 21, 7; Ez 44, 22; 2 Sam 13, 20; Dt 22, 20s). Pero el no contraer matrimonio (Is 4, 1), e incluso el no tener hijos (G\u00e9n 30, 23; 1 Sam 1, 6.11.15; Is 49, 21), aparece como una deshonra, y el morir antes del matrimonio se juzga como una desgracia (Jue 11, 37s); y en tiempos de emergencia se prefiere hasta la poligamia (Is 4, 1). En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado se transforman estas ideas. En los c\u00ed\u00adrculos pr\u00f3ximos a los esenios se aprecia hasta cierto punto el celibato.<\/p>\n<p>De esta visi\u00f3n de la v. se desprende para la predicaci\u00f3n que en la fundamentaci\u00f3n de su valor debe renunciarse a toda desvirtuaci\u00f3n por principio de lo sexual y del matrimonio, y que ha de acentuarse su car\u00e1cter carism\u00e1tico. No son espec\u00ed\u00adficamente cristianos motivos como el \u00abdominio sobre el cuerpo\u00bb, la \u00abplena posesi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu\u00bb, etc. Para la pastoral se desprende de ah\u00ed\u00ad que s\u00f3lo los que capaces de aut\u00e9ntico amor son aptos para el estado de v., y s\u00f3lo ellos, pueden representar fidedignamente su car\u00e1cter de testimonio. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se hace justicia a la importancia natural de eros y sexo, que deben desarrollarse como philia y agape en la vida de v., sobre todo porque el celibato sin amor conduce f\u00e1cilmente al endurecimiento y a una existencia solitaria y caprichosa. A pesar del nexo importante entre las disposiciones vitales y la vivencia del don del amor humano, no se puede ir tan lejos que \u00fanicamente los vitalmente fuertes y sanos se consideren apropiados para una vida de v., pues la capacidad carism\u00e1tica de amor y la disposici\u00f3n natural no son lo mismo. De lo dicho se deduce que los pastores de almas s\u00f3lo han de aconsejar y posibilitar una vida de v. a los que, despu\u00e9s de un prudente examen, consideren realmente aptos. La obligaci\u00f3n legal de una vida en conformidad con el consejo evang\u00e9lico, que no obliga en forma general (-> ley III), se presenta problem\u00e1tica a partir de estas consideraciones, sobre todo si la fuerza carism\u00e1tica del amor no existe o se ha extinguido. Esto puede conducir f\u00e1cilmente a serias perturbaciones psicosom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Por otra parte, debe procurarse que se fomente la capacidad de las personas en estado de v. para crecer en el amor, y que se les conceda aquel amor humano que tambi\u00e9n es necesario para ellas. Por el polo opuesto, la predicaci\u00f3n ir\u00ed\u00ada igualmente por camino falso si cediera a la tendencia de sobrevalorar lo sexual y el matrimonio, porque precisamente el consejo de la v. debe poner en claro c\u00f3mo a la postre su importancia es s\u00f3lo relativa.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. de -> consejos evang\u00e9licos, -> votos,  ->  celibato. &#8211; J. Fischer, Ehe und Jungfr\u00e4ulichkeit im NT (Mr 1919); J. Dillersberger, Wer es fassen kann (Sa 1932); A. Klinz, `lepie y\u00e1u.os(tesis Hl 1933); J. Stelzenberger, Die Beziehungen der fr\u00fchchristlichen Sittenlehre zur Ethik der Stoa (Mn 1933); .1. A. M\u00f6hler, Der ungeteilte Dienst (Sa &#8211; L 1938); Th. Camelot, Virgines Christi (P 1944; D. v. Hildebrand, Reinheit und Jungfr\u00e4ulichkeit (Ei &#8211; Z &#8211; K\u00f6 31950); A. L\u00f6hr, Die Jungfr\u00e4ulichkeit als christliche Wesenshaltung nach Schrift und Liturgie: Anima 7 (1952) 207-220; B. H\u00e4ring, Eucharistie und Jungfr\u00e4ulichkeit: GuL 25 (1952) 355-364; W. Sch\u00f6llgen: Anima 7 (1952) 194-201; L. M. Weber: ibid. 220-227; W. Umbricht: ibid. 227-235; A. Willwoll &#8211; R. Gutzwiller &#8211; J. Z\u00fcrcher &#8211; J. Miller &#8211; L. Hunkeler. ibid. 235-257 262-267; Mystique et continence (P &#8211; Brujas 1952); F. Bourassa, La virginit\u00e9 chr\u00e9tienne (Montr\u00e9al 1953): O. Nemecek, Die Wertsch\u00e4tzung der Jungfr\u00e4ulichkeit Zur Philosophie der Geschlechtsmoral (W &#8211; Meisenheim 1953); P\u00ed\u00ado XII. Radiomensajes sobre la virginidad consagrada AAS 46 (1954) 161-191; G. Delling, srap0\u00e9vos: ThW V 824-835; L. M. Weber: Anima 10 (1955) 56-70; J.-M. Perrin, La virginit\u00e9 chr\u00e9tienne (P 1955); G. Novello, La virginit\u00e4 nel laicato (R 1955); W. Sch\u00f6llgen, Acerca del problema de la virginidad en nuestros d\u00ed\u00adas: Problemas morales de nuestro tiempo (Herder Ba 1962) 290; Guardini, Ehe und Jungfr\u00e4ulichkeit (Mz 1956); Rahner III 61-72; G. Schneiders, Kath. Diskussion um Jungfr\u00e4ulichkeit und Ehe: No 10 (1956) 76-85; M. Thurian, Ehe und Ehelosigkeit (Gelnhausen &#8211; B 1956); J. Blinder, Eiaiv ehvoi\u00ed\u00adyor: ZNW 48 (1957) 254-270; E. Stern, Die Unverheirateten (St 1957); B. H\u00e4ring, Liebe und Ehelosigkeit: GuL 31 (1958) 67-99; H. Thielicke &#8211; H. H. Schrev, Christliche Daseinsgestaltung (Bremen 1958); Th. Boxet, Die Liebe ist in unserer Mitte (Berna 1959); J. 1. O&#8217;Connor: AER 140 (1959) 17-26; H. Fichtner, Erf\u00fcllung der Ehelosigkeit (B 1959); O. Castr\u00e9n, Jungfr\u00e4ulichkeit und Ehe in der kath. und evangelischen Ethik: KuD 5 (1959) 133-145; J. Fuchs, De castitate et ordine sexuali (R 1959) 21-29; G. Krabbel, Um Christi willen (Mr 1959; J. G. Ziegler, Die Modifizierung der Tugend der Jungfr\u00e4ulichkeit unter dem Einflu\u00df der antiken Philosophie (tesis mecanogr. W\u00fc 1959); idem, Antike Enthaltung und christliche Jungfr\u00e4ulichkeit (tesis. W\u00fc 1959); J. Guitton, Hacia la unidad en cl amor, Fax (Ma 1963) 167-195; W. Bertranls, Der Z\u00f6libat des Priesters (Wii 1960); H. Doms, Dieses Geheimnis ist gro\u00df (K\u00f6 1960) 20-41; A. Gajary, Die dogmatischen und aszetischen Grund-lagen der Jungfr\u00e4ulichkeit in der Problematik von heute (tesis mecanogr. R 1955, Teildruck R 1960); J. Michl &#8211; L. M. Weber: LThKs V 1213-1219; L. H\u00e4dl, Die Lex continentiae: ZKTh 83 (1961) 325-344; A. M. Carr\u00e9, Ehelosigkeit &#8211; Berufung oder Schicksal? (Mz 1961): A. Auer: HThG 1 771-777; G. Sch\u00fcckler, Die Darstellung der Kirche in der Lebensform der Jungfr\u00e4ulichkeit: Ordenskorrespondenz 2 (K\u00f6 1963) 97-104; L. M. Weber, Mysterium magnum. Zur innerkirchlichen Diskussion um Ehe. Geschlecht und Jungfr\u00e4ulichkeit (Fr 21964); E. Hesse (dir.). Jungfr\u00e4ulichkeit und Z\u00f6libat (W 1964); W. Pesch, Paulas \u00fcber die Ehelosigkeit: Ordenskorresponuenz 6 (K\u00f6 1965) 279-291; L. Legrand, Jungfr\u00e4ulichkeit nach der Heiligen Schrift (Mz 1966); F. 1&#8217;i,inanos, Las v\u00ed\u00adrgenes cristianas de la Iglesia primitiva (E Cat Ma 1963); N. Jubany, El diaconado y el celibato eclesi\u00e1stico (Herder Ba 1965); V. Tower, El celibato eclesi\u00e1stico (Paulinas Ma); E. Balducci, Por qu\u00e9 no se casan los sacerdotes (Eler Ba 1964); P. Chanson, El celibato de los curas (Stvdium Ma 1967); Gemelli y otros, Secularidad y vida consagrada (Mensajero Bil 1967), T. Goffi, La integraci\u00f3n afectiva del sacerdote (S\u00ed\u00adg Sal 1967); D. F. O&#8217;Neill, Celibato sacerdotal y madurez humana (S Terrae Sant 1968); E. Schillebeeckx, El celibato ministerial (S\u00ed\u00adg Sal 1968); F. B\u00f6ckle, El celibato (Herder Ba 1970); Celibato consagrado (Paulinas Ma 1970); M. Rodr\u00ed\u00adguez, El celibato eclesi\u00e1stico ante la Biblia, la psicolog\u00ed\u00ada y la historia (Trillas M\u00e9x 1969); Virginidad y celibato (V. Divino Estella 1969); J. P. Audet, Matrimonio y celibato, ayer, hoy y ma\u00f1ana (Descl\u00e9e Bil 1971); W. Gombrowicz, La virginidad (Lumen Vit 1971).<\/p>\n<p>Waldemar Molinski<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>parthenia (parqeniva, 3932), relacionado con parthenos, v\u00e9anse DONCELLA, N\u00c2\u00ba 2, y VIRGEN, aparece en Luk 2:36:\u00c2\u00b6 En la LXX, Jer 3:4:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>En diversas religiones antiguas ten\u00ed\u00ada la virginidad un valor sacro. Ciertas diosas (Anat, Art\u00e9mide, Atenea) eran llamadas v\u00ed\u00adrgenes, pero esto era para poner de relieve su eterna juventud, su floreciente vitalidad, su incorruptibilidad. S\u00f3lo la revelaci\u00f3n cristiana hab\u00ed\u00ada de mostrar en su plenitud el valor religioso de la virginidad, esbozada en el AT: ta fidelidad en un amor exclusivo para Dios.<\/p>\n<p>AT. 1. Esterilidad y virginidad. En la perspectiva del pueblo de Dios, orientado hacia su acrecentamiento, la virginidad equival\u00ed\u00ada a la *esterilidad: la hija de Jeft\u00e9, condenada a morir sin hijos, llora durante dos meses su \u00abvirginidad\u00bb (Jue 11,37), puesto que no tendr\u00e1 participaci\u00f3n en la recompensa (Sal 127,3), en la *bendici\u00f3n (Sal 128,3-6) que es el fruto de las entra\u00f1as, sino en el oprobio (1Sa 1,11; Lc 1,25). Sin embargo, la virginidad anterior al matrimonio era apreciada: se ve, por ejemplo, que el sumo sacerdote no pod\u00ed\u00ada desposarse sino con una virgen (Lev 21,13s; cf. 21,7), pero esto era por preocupaci\u00f3n de *pureza ritual en el terreno de la sexualidad (cf. Lev 12; 15), m\u00e1s que por estima de la virginidad en cuanto tal.<\/p>\n<p>En el contexto de las promesas de la alianza es donde hay que buscar la verdadera preparaci\u00f3n de la virginidad cristiana. Por la misteriosa econom\u00ed\u00ada de las mujeres est\u00e9riles a las que vuelve fecundas quiere Dios mostrar que los portadores de las *promesas no fueron suscitados por la v\u00ed\u00ada normal de la *fecundidad, sino por una intervenci\u00f3n de su omnipotencia. La gratuidad de su *elecci\u00f3n se manifiesta en esta secreta preferencia otorgada a las mujeres est\u00e9riles.<\/p>\n<p>2. Continencia voluntaria. Junto a esta corriente principal existen casos aislados en los que la continencia es voluntaria. Jerem\u00ed\u00adas, por orden de Yahveh, debe renunciar al matrimonio (Jer 16.2), pero esto es sencillamente para anunciar con un acto simb\u00f3lico la inminencia del castigo de Israel, donde mujeres y ni\u00f1os ser\u00e1n sacrificados (16,3ss.10-13). Los esenios viven en continencia, pero a esto son movidos, a lo que parece, por una preocupaci\u00f3n de pureza legal.<\/p>\n<p>Otros ejemplos tienen un valor m\u00e1s religioso: Judit, con su viudez voluntaria y su vida penitente (Jdt 8,4s; 16,22), merece ser como en otro tiempo D\u00e9bora (Jue 5,7) la madre de su pueblo (Jdt 16,4.11.17), y con su g\u00e9nero de vida prepara la com\u00fan estima de la viudez y de la virginidad en el NT; Ana se niega a volverse a casar para adherirse m\u00e1s estrechamente al Se\u00f1or (Lc 2,37); Juan Bautista prepara la venida del Mes\u00ed\u00adas con una vida de asceta y osa ya llamarse amigo del esposo (Jn 3,29).<\/p>\n<p>3. Los *desposorios entre Dios y su pueblo. El Precursor se mostraba as\u00ed\u00ad heredero de una tradici\u00f3n prof\u00e9tica acerca de las nupcias entre Yahveh y su pueblo, que preparaba tambi\u00e9n la virginidad cristiana. En efecto, los profetas dan m\u00e1s de una vez el nombre de virgen a un pa\u00ed\u00ads conquistado (Is 23,12; 47,1; Jer 46,11), en particular a Israel (Am 5,2; Is 37,23; Jer 14,17; Lam 1,1.5; 2,13), y esto lo hacen para deplorar la p\u00e9rdida de su integridad territorial; pero tambi\u00e9n cuando el pueblo ha profanado la alianza lo apostrofa Jerem\u00ed\u00adas como \u00abla virgen Israel\u00bb (Jer 18,13), para recordarle cu\u00e1l habr\u00ed\u00ada debido ser su *fidelidad. Tambi\u00e9n reaparece el mismo t\u00ed\u00adtulo en el contexto de la restauraci\u00f3n, cuando Yahveh y su pueblo volver\u00e1n a tener relaciones de amor y de fidelidad (Jer 31,4. 21).<\/p>\n<p>Para Isa\u00ed\u00adas (62,5) el matrimonio de un joven y de una virgen simboliza las nupcias mesi\u00e1nicas entre Yahveh e Israel. Con sus exigencias exclusivas preparaba Dios a sus fieles a reservarle todo su amor.<\/p>\n<p>NT. A partir de Cristo la virgen Israel se llama la *Iglesia. Los creyentes que quieren permanecer v\u00ed\u00adrgenes participan de la virginidad de la Iglesia. La &#8216;virginidad, realidad esencialmente escatol\u00f3gica, no adquirir\u00e1 todo su sentido sino en el cumplimiento \u00faltimo de las nupcias mesi\u00e1nicas.<\/p>\n<p>1. La Iglesia virgen, esposa de Cristo. Como en el AT, el tema de la virginidad converge parad\u00f3jicamente con el de los *desposorios: la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia es una uni\u00f3n virginal que por otra parte simboliza el *matrimonio. \u00abCristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella\u00bb (Ef 5,25). La Iglesia de Corinto fue prometida a Cristo, Pablo quiere present\u00e1rsela como una virgen pura e inmaculada (2Cor 11,2;cf. Ef 5,27); el ap\u00f3stol experimenta por ella los celos de Dios (2Cor I1, 2): no permitir\u00e1 que se atente contra la integridad de su fe.<\/p>\n<p>2. La virginidad de Mar\u00ed\u00ada. En el punto de juntura de las dos Alianzas, en *Mar\u00ed\u00ada, Hija de Si\u00f3n, comienza a realizarse la virginidad de la Iglesia. La madre de Jes\u00fas es la \u00fanica mujer del NT a quien se aplica, casi como un t\u00ed\u00adtulo, el nombre de virgen (Le 1,27; cf. Mt 1,23). Por su deseo de guardar la virginidad (cf. Lc 1,34) asum\u00ed\u00ada la suerte de las mujeres privadas de hijos, pero lo que en otro tiempo era una humillaci\u00f3n iba a convertirse para ella en una bendici\u00f3n (Lc 1,48). Ya antes de la venida del \u00e1ngel deseaba Mar\u00ed\u00ada ser totalmente de Dios; con su \u00abfiat\u00bb de la anunciaci\u00f3n (1,38) se consagra total y exclusivamente al Hijo de Dios. En la virginidad de la que viene a ser la madre de Dios se consuma la larga preparaci\u00f3n de la virginidad en el AT, pero tambi\u00e9n se cumple el deseo de *fecundidad y la oraci\u00f3n de las mujeres *est\u00e9riles escuchadas por Dios.<\/p>\n<p>3. La virginidad de los cristianos. Jes\u00fas, que permaneci\u00f3 virgen como Mar\u00ed\u00ada, fue quien revel\u00f3 el verdadero sentido y el car\u00e1cter sobrenatural de la virginidad. Esta no es un precepto (lCor 7,25), sino un llamamiento personal de Dios, un *carisma (7,7). \u00abPorque hay eunucos que nacieron as\u00ed\u00ad del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a s\u00ed\u00ad mismos se han hecho tales por amor del *reino de los cielos\u00bb (Mt 19,12). S\u00f3lo el reino de los cielos justifica la virginidad cristiana; s\u00f3lo comprenden este lenguaje aquellos a quienes les es dado (19,11).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Pablo la virginidad es superior al *matrimonio porque es una entrega integral al Se\u00f1or (lCor 7,32-35): el hombre casado est\u00e1 dividido; los que permanecen v\u00ed\u00adrgenes no tienen el coraz\u00f3n dividido, sino est\u00e1n consagrados enteramente a Cristo, su *preocupaci\u00f3n son los asuntos del Se\u00f1or y no se dejan distraer de esta continua atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La palabra de Cristo en Mt 19,12 (\u00abpor raz\u00f3n del reino de los cielos\u00bb) confiere a la virginidad su verdadera dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica. Pablo estima que el estado de virginidad con-viene \u00aben raz\u00f3n de la aflicci\u00f3n presente\u00bb (lCor 7,26) y del tiempo que apremia (7,29). La condici\u00f3n del matrimonio est\u00e1 ligada al tiempo presente, pero la figura de este mundo pasa (7,31). Los que permanecen v\u00ed\u00adrgenes est\u00e1n despegados de este siglo. Como en la par\u00e1bola (Mt 25,1.6) aguardan al *esposo y el reino de los cielos. Su vida, revelaci\u00f3n constante de la virginidad de la Iglesia, es tambi\u00e9n un testimonio de la no pertenencia de los cristianos a este mundo, un \u00absigno\u00bb permanente de la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Iglesia, una anticipaci\u00f3n del estado de *resurrecci\u00f3n en el que los que hayan sido juzgados dignos de tener parte en el mundo futuro ser\u00e1n semejantes a los \u00e1ngeles, a los hijos de Dios (Lc 20,34ss p).<\/p>\n<p>El estado de virginidad da por tanto excelentemente a conocer el verdadero semblante de la Iglesia. Los cristianos, como las v\u00ed\u00adrgenes prudentes, van al encuentro de Cristo, su esposo, para tomar parte con \u00e9l en el banquete nupcial (Mt 25;1-13). En la Jerusal\u00e9n celestial todos los elegidos son llamados v\u00ed\u00adrgenes (Ap 14,4) porque se han negado a la prostituci\u00f3n de la *idolatr\u00ed\u00ada, pero sobre todo porque ahora est\u00e1n enteramente dados a Cristo: con una docilidad total \u00absiguen al *cordero a dondequiera que va\u00bb (cf. Jn 10,4. 27). Ahora pertenecen ya a la ciudad celestial, esposa del cordero (Ap 19,7.9; 21,9).<\/p>\n<p>-> Esposo &#8211; Fecundidad &#8211; Mujer &#8211; Matrimonio &#8211; Mar\u00ed\u00ada &#8211; Madre &#8211; Puro &#8211; Esterilidad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Moralmente, la virginidad significa la referencia por la integridad corporal, la cual es inspirada por un motivo virtuoso. As\u00ed entendida, es com\u00fan a ambos sexos y puede existir en una mujer incluso despu\u00e9s de haber sido cometido una violaci\u00f3n corporal cometida contra su voluntad. F\u00edsicamente, implica una integridad f\u00edsica, evidencia visible de la cual solo existe en las mujeres. La Fe Cat\u00f3lica nos ense\u00f1a que Dios milagrosamente conserv\u00f3 esta integridad f\u00edsica en la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, incluso durante y despu\u00e9s de haber dado a luz (ver Pablo IV, \u201cCum quorundam,\u201d 7 de agosto de 1555). Hay dos elementos en la virginidad: el elemento material, esto es, la ausencia, en el pasado y el presente, total y voluntariamente de delectaci\u00f3n, ya sea por lujuria o por el leg\u00edtimo uso del matrimonio; y el elemento formal, que es la firme resoluci\u00f3n de abstenerse para siempre de placer sexual. Debe notarse, por un lado, que la virginidad material no es destruida por todos y cada uno de los pecados contra el sexto o el noveno mandamientos y por el otro lado, que la resoluci\u00f3n de virginidad se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la mera preservaci\u00f3n de la integridad corporal, puesto que si se restringiera a la virginidad material, la resoluci\u00f3n, por lo menos fuera del estado conyugal, podr\u00eda coexistir con deseos viciosos y no podr\u00eda entonces ser virtuosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ha sido cuestionado si es que existe una virtud especial de la virginidad y, a pesar de la respuesta afirmativa de algunos autores y del texto de Santo Tom\u00e1s, II-II:152:3, cuya afirmaci\u00f3n no puede ser tomada literalmente, la pregunta debe ser contestada de manera negativa. Formalmente, la virginidad no es sino el prop\u00f3sito de mantenerse perpetuamente en castidad de aqu\u00e9l quien se abstiene de los placeres sexuales. Ordinariamente este prop\u00f3sito es inspirado por una virtud superior a la castidad, el motivo puede ser religioso o apost\u00f3lico. Entonces las virtudes superiores de caridad o religi\u00f3n ennoblecen este prop\u00f3sito y le comunican su propia belleza, pero no debemos encontrar en \u00e9l esplendor o m\u00e9rito alguno de otra virtud. La resoluci\u00f3n de virginidad es generalmente ofrecida a Dios en la forma de un voto. El consejo de castidad se da expresamente en el Nuevo Testamento, primero en Mt. 19, 11s, donde Cristo, luego de recordarles a Sus disc\u00edpulos que adem\u00e1s de aqu\u00e9llos que son inadecuados para el matrimonio por naturaleza o debido a una mutilaci\u00f3n inflingida por otros, hay otros que hacen el mismo sacrificio por el reino de los cielos, les recomienda imitar a \u00e9stos \u00faltimos. \u201cEl que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.\u201d La tradici\u00f3n siempre ha entendido este texto en el sentido de una profesi\u00f3n de perpetua continencia. Sn. Pablo de nuevo, hablando (1 Cor. 7, 25-40) como un fiel predicador de la doctrina del Se\u00f1or, formalmente declara que el matrimonio es permisible, pero que ser\u00eda mejor seguir su consejo y permanecer soltero; y da sus rezones, adem\u00e1s de las consideraciones correspondientes a la \u00e9poca, da como raz\u00f3n general que el hombre casado \u201ctiene cuidado de las cosas del mundo, de c\u00f3mo agradar a su mujer;\u201d mientras que el que permanece sin esposa, dirige todo su cuidado a su propia santificaci\u00f3n corporal y espiritual y est\u00e1 en libertad de dedicarse a la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia, siguiendo esta ense\u00f1anza de San Pablo, siempre ha considerado el estado de virginidad o celibato preferible en s\u00ed mismo al estado de matrimonio y el Concilio de Trento (Ses. XXIV, Can. 10) pronunci\u00f3 un anatema contra la doctrina opuesta. Algunos herejes del siglo XVI entendieron las palabras de Cristo, \u201cpara el reino de los cielos,\u201d en el texto antes citado de Sn. Mateo, como aplicables a la ense\u00f1anza del Evangelio; pero el contexto, especialmente el vers\u00edculo 14, en el cual \u201cel reino de los cielos\u201d claramente significa claramente la vida eterna y el pasaje citado de Sn. Pablo refuta suficientemente esa interpretaci\u00f3n. La raz\u00f3n confirma la ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura. El estado de virginidad significa una victoria se\u00f1alada sobre los apetitos bajos y una emancipaci\u00f3n de los problemas terrenales, lo cual deja al hombre en libertad de dedicarse al servicio de Dios. Aunque una persona virgen puede fallar en corresponder a las sublimes gracias de su estado y pueda ser inferior en m\u00e9rito que una persona casada, la experiencia otorga testimonio de los maravillosos frutos espirituales producidos por el ejemplo de aquellos hombres y mujeres que emulan la pureza de los \u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta perfecta integridad del cuerpo, sublimada por un prop\u00f3sito de castidad perpetua, produce un parecido especial a Cristo y crea un t\u00edtulo a una de las tres \u201caureol\u00e6,\u201d que mencionan los te\u00f3logos. De acuerdo con la ense\u00f1anza de Sto. Tom\u00e1s (Suplemento, 96) estas \u201caureol\u00e6\u201d son recompensas particulares a\u00f1adidas a la felicidad esencial de la eternidad y son como muchas ramas de laurel, coronando tres victories conspicuas y tres puntos especiales que recuerdan a Cristo: la victoria sobre la carne en la virginidad, la victoria sobre el mundo en el martirio y la victoria sobre el diablo en la predicaci\u00f3n de la verdad. El texto de Sn. Juan (Ap. 14, 1-5) es a menudo entendido de los v\u00edrgenes y el c\u00e1ntico que solo ellos pueden entonar ante el trono denota la \u201caureola\u201d que les es dada solo a ellos. Es muy probable que las palabras en el vers\u00edculo cuarto \u201cEstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son v\u00edrgenes,\u201d hable realmente de v\u00edrgenes, a pesar de que hay otras interpretaciones; tal vez, aqu\u00e9llos quienes \u201cfueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en su boca no fue hallada mentira\u201d (loc. cit. 4, 5) son los m\u00e1rtires; son declarados sin mancha, como en un cap\u00edtulo anterior (7, 14); se dice que \u201chan lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el art\u00edculo MONJAS se muestra como las v\u00edrgenes cristianas han sido una de las glorias de la Iglesia desde los primeros tiempos y cu\u00e1n antigua es la profesi\u00f3n de la virginidad. Bajo VIDA RELIGIOSA se trata la dificultad de probar la estricta obligaci\u00f3n de perseverancia antes del siglo V, cuando descubrimos la carta de Inocencio Y (404) a Vitricio (Caps. 13 y 14). Incluso en un periodo a\u00fan m\u00e1s antiguo, el Obispo presid\u00eda la ceremonia de vestido y la consagraci\u00f3n de las monjas se convirti\u00f3 en un rito sacramental, en el cual las oraciones y bendiciones de la Iglesia se a\u00f1ad\u00edan a las oraciones y m\u00e9ritos de aqu\u00e9llos que se presentaban a s\u00ed mismas con el fin de obtener la gracia de la fidelidad en su sublime profesi\u00f3n. En el siglo IV no hab\u00eda una edad fija para la consagraci\u00f3n; las v\u00edrgenes se ofrec\u00edan relativamente j\u00f3venes a los diez o doce a\u00f1os. As\u00ed como hab\u00eda infantes ofrecidos por sus padres para la vida mon\u00e1stica, hab\u00eda ni\u00f1os consagrados a la castidad desde antes de su nacimiento o muy poco despu\u00e9s de \u00e9ste. Subsecuentemente se determinar\u00eda que no podr\u00eda realizarse la consagraci\u00f3n antes de los veinticinco a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el siglo IV las v\u00edrgenes usaron un modesto vestido de color oscuro; se requer\u00eda que se dedicaran a la oraci\u00f3n (la liturgia de las horas), trabajos manuales y una vida asc\u00e9tica. Luego del siglo VIII, dado que el encierro fue la regla general para las personas dedicadas a Dios, la raz\u00f3n para la consagraci\u00f3n especial de personas, ya protegidas por los muros del monasterio y por su profesi\u00f3n religiosa dej\u00f3 de existir. Faltas secretas cometidas antes o incluso luego de haber entrado al monasterio llevaron a preguntas que eran de naturaleza muy delicada y la cual fue sujeto de controversia. \u00bfDeb\u00eda quien hab\u00eda perdido su virginidad revelar el hecho pagando el precio de su reputaci\u00f3n? \u00bfera suficiente presentarse como virgen para poder recibir la consagraci\u00f3n? La ceremonia se fue volviendo m\u00e1s y m\u00e1s rara, aunque segu\u00eda habiendo ejemplos en los siglos XIII y XIV; pero no fue practicada en las \u00f3rdenes mendicantes. San Antonio la conoc\u00eda en el siglo XV y San Carlos Borromeo trat\u00f3, en vano, de revivirla en el XVI. \u00danicamente las abadesas recib\u00edan la bendici\u00f3n solemne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La p\u00e9rdida de la virginidad es irreparable. \u201cTe lo digo sin duda,\u201d escribe Sn. Jer\u00f3nimo a Sn. Eustoquio, n. 5 (P.L., XXII, 397) \u201cque a pesar de que Dios es todopoderoso, no puede restaurar una virginidad que ha sido perdida.\u201d El arrepentimiento sincero, sin embargo, restaura la virtud y el derecho a la aureola. Antiguamente la virginidad era requisito necesario para la entrada a algunos monasterios. Actualmente, si bien no es la regla general, es posible que las personas que ya hayan estado casadas ingresen a una orden religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A. VERMEERSCH<br \/>\nTranscrito por Christine J. Murray<br \/>\nTraducido por Antonio Hern\u00e1ndez Baca\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino hebreo betulah, que se traduce corrientemente como \u2020\u0153virgen\u2020\u009d, encierra mayormente la idea de una jovencita. Tiene una connotaci\u00f3n de edad, pero incluye tambi\u00e9n el concepto de v. en t\u00e9rminos f\u00ed\u00adsicos, como se usa en el d\u00ed\u00ada de hoy. Cuando se quer\u00ed\u00ada ser m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico se apelaba a la expresi\u00f3n: \u2020\u0153que no hab\u00ed\u00ada conocido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIRGINIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9072","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9072","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9072"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9072\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}