{"id":909,"date":"2016-02-04T22:33:17","date_gmt":"2016-02-05T03:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apis\/"},"modified":"2016-02-04T22:33:17","modified_gmt":"2016-02-05T03:33:17","slug":"apis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apis\/","title":{"rendered":"APIS"},"content":{"rendered":"<p>Apis  (egip. h3p; LXX Apis). Toro sagrado, objeto de adoraci\u00f3n de los antiguos egipcios en Menfis y considerado el representante terrenal del dios Ptah.  En 1850, A. Mariette descubri\u00f3 en Saqqarah el Serapeum: c\u00e1maras sepulcrales 69 subterr\u00e1neas que conten\u00ed\u00adan enormes sarc\u00f3fagos de piedra de los toros sagrados.  Mapa V, C-3.  El nombre Apis no existe en la Biblia hebrea, pero en algunas versiones aparece como una enmienda basada en la LXX (Jer 46:15, BJ, NBE, DHH). Apocalipsis, Libro del  (gr. Apok\u00e1lupsis, \u00abapocalipsis\u00bb, \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, \u00abquitar el velo [develar]\u00bb). Ultimo libro del NT cuya denominaci\u00f3n, dada por su autor, es \u00abLa revelaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (1:1).  En los manuscritos m\u00e1s antiguos que tenemos simplemente dice: Apok\u00e1lupsis I\u00ed\u2021\u00e1nnou, \u00abApocalipsis de Juan\u00bb, pero t\u00ed\u00adtulos m\u00e1s complejos proceden de siglos posteriores.  En la literatura religiosa apok\u00e1lupsis se refiere a quitar el velo del futuro, especialmente mediante las profec\u00ed\u00adas simb\u00f3licas.  Daniel y Zacar\u00ed\u00adas son las contrapartes en el AT del Apocalipsis del NT.  Durante el per\u00ed\u00adodo intertestamental y del cristianismo primitivo, los jud\u00ed\u00ados produjeron muchos otros apocalipsis no b\u00ed\u00adblicos, de los cuales las obras seudoepigr\u00e1ficas conocidas como 1 Enoc y los Or\u00e1culos Sibilinos son ejemplos dignos de notar de este tipo de actividad literaria.  V\u00e9ase Seudoepigr\u00e1ficos. I. Canonicidad. Aunque la iglesia occidental acept\u00f3 el Apocalipsis como Escritura desde el mismo comienzo, por lo general las iglesias de Egipto, Palestina y Siria rechazaron su pretensi\u00f3n a ocupar un lugar en el canon sagrado, y reci\u00e9n a fines del s IV d.C. fue aceptado ampliamente en el Este.  El primer escritor cristiano que se refiri\u00f3 expresamente al Apocalipsis fue Justino M\u00e1rtir (c 140 d.C.).  El primer comentario conocido sobre \u00e9l fue escrito c 170 d.C. por Melit\u00f3n de Sardis, cuya iglesia se menciona en el Apocalipsis.  Cipriano de Cartago, a mediados del s III d.C., exalt\u00f3 el Apocalipsis, mientras que Eusebio de Cesarea  (6 340 d.C.) no estaba seguro de su autenticidad pero permit\u00ed\u00ada su lectura.  Gregorio Nacianceno (6 389? d.C.) public\u00f3 una lista de los libros del NT en que omit\u00ed\u00ada el Apocalipsis, como tambi\u00e9n lo hizo Cirilo de Jerusal\u00e9n (6 386 d.C.).  No fue hasta la \u00abCarta Pascual\u00bb de Atanasio (367 d.C.) que los 27 libros del NT que hoy conocemos se mencionaron como can\u00f3nicos. II. Autor. El autor del Apocalipsis se identifica como \u00abJuan\u00bb (1:1, 4, 9; 21:2; 22:8), \u00abvuestro hermano\u00bb (1:9).  Aparentemente, era tan bien conocido que no consideraba necesario aportar m\u00e1s datos para ganar la confianza de sus lectores.  Todos los escritores cristianos hasta mediados del s III d.C., cuyas obras nos han llegado y que mencionan el tema, lo atribuyen a Juan el ap\u00f3stol.  Entre ellos est\u00e1n Justino M\u00e1rtir (6 c 165 d.C.), Ireneo (6 c 202  d.C.), Tertuliano (6 c 240 d.C.), Hip\u00f3lito (6 c  235 d.C.), Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (6 c 220  d.C.) y Or\u00ed\u00adgenes (6 c 254 d.C.).  Ireneo tambi\u00e9n menciona que el ap\u00f3stol Juan vivi\u00f3 en  Efeso hasta los d\u00ed\u00adas del emperador Trajano (98-117 d.C.), y Pol\u00ed\u00adcrates (6 c 200 d.C.) testifica que fue enterrado all\u00ed\u00ad.  Estas declaraciones coinciden con el hecho de que Juan se dirigi\u00f3 a Efeso y a las otras iglesias de Asia (Rev 1:4, 11). Sin embargo, se ha interpretado cierta declaraci\u00f3n de Pap\u00ed\u00adas (6 c 163 d.C.), citada por el historiador eclesi\u00e1stico Eusebio (6 c 340  d.C.), en el sentido de que el ap\u00f3stol Juan habr\u00ed\u00ada muerto mucho antes del fin del s I d.C.  Desafortunadamente las obras de Pap\u00ed\u00adas se han perdido, y todo lo que se sabe de lo que escribi\u00f3 existe como citas muy fragmentarias conservadas por Eusebio y otros escritores.  Sin embargo, las conclusiones basadas en la dudosa declaraci\u00f3n de Pap\u00ed\u00adas son, en el mejor de los casos, altamente conjeturales.  El primer desaf\u00ed\u00ado serio a la autor\u00ed\u00ada juanina fue presentada por Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada (6 c 265 d.C.).  Por causa de sustanciales diferencias literarias entre el Apocalipsis y el Evangelio de Juan, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las 2 obras no habr\u00ed\u00adan procedido del mismo autor.  Por ejemplo, la palabra pist\u00e9u\u00ed\u2021, \u00abcreer\u00bb, aparece 100 veces en el Evangelio y ni una sola vez en el Apocalipsis; k\u00f3smos, \u00abmundo\u00bb, 79 veces en Juan y 3 veces en el Apocalipsis; all\u00e1, \u00abmas\u00bb,  m\u00e1s de 100 veces en Juan y s\u00f3lo 13 veces en el Apocalipsis; al referirse a Cristo como \u00abel  Cordero\u00bb, el Evangelio siempre usa la palabra amn\u00f3s, mientras que el Apocalipsis, sin excepci\u00f3n, emplea arn\u00ed\u00adon, y muchas otras diferencias ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. Dionisio tambi\u00e9n not\u00f3 que el griego del Evangelio es correcto e idiom\u00e1tico, mientras que en muchos lugares el del Apocalipsis se aparta de la gram\u00e1tica y la sintaxis griegas aceptadas. No se puede negar que el vocabulario y el estilo literario del Apocalipsis son notablemente diferentes de los del Evangelio de Juan.  El primero muestra un poco usual grado de libertad de las normas corrientes de la dicci\u00f3n y sintaxis griegas, mientras que el lenguaje del Evangelio se conforma al buen uso del griego.  Dionisio tambi\u00e9n enfatiz\u00f3 que mientras en el Apocalipsis el autor repetidamente da su nombre, el del Evangelio de Juan esconde su identidad.  Adem\u00e1s, Eusebio, aparentemente influido por Dionisio, interpret\u00f3 la afirmaci\u00f3n de Pap\u00ed\u00adas (mencionada m\u00e1s arriba) en el sentido de que hubo 2 personas de nombre Juan que vivieron en el Asia hacia fines del s I 70 d.C. -el ap\u00f3stol y otra persona llamada \u00abel anciano\u00bb o presb\u00ed\u00adtero-, y concluye que \u00e9ste fue el autor del Apocalipsis.  Sin embargo, por la cita de Pap\u00ed\u00adas tambi\u00e9n se puede identificar a ese \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb con Juan el ap\u00f3stol. Parece que estas cr\u00ed\u00adticas tuvieron gran influencia sobre el pensamiento de la iglesia oriental con respecto a la canonicidad del libro.  Muchos eruditos modernos han seguido a Dionisio y a Eusebio en sus conclusiones.  Pero ciertas consideraciones testifican de que las evidencias sobre la que se basan estas conclusiones no son tan s\u00f3lidas ni tan impresionantes como podr\u00ed\u00adan parecer a primera vista.  Adem\u00e1s, hay 2 paralelos sorprendentes entre las 2 obras que sugieren con fuerza que se deben a la misma persona.  Hay que recordar que el griego no era el idioma nativo de Juan, y que al ser llamado muy probablemente era un pescador sin instrucci\u00f3n.  Hasta qu\u00e9 punto domin\u00f3 m\u00e1s tarde el griego no se sabe, aunque el hecho de que pas\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en Efeso, en una regi\u00f3n de habla griega, sugerir\u00ed\u00ada que sin duda alcanz\u00f3 un cierto grado de fluidez en esa lengua. Al escribir el Evangelio, que refleja el pensamiento y el pulimento deliberado de un autor que trabaja con tranquilidad en su estudio, Juan (como Pablo y otros escritores del NT) bien pudo tener los servicios de un amanuense o secretario griego.  Por otro lado, en el Apocalipsis declara expl\u00ed\u00adcitamente que estaba en la \u00abisla llamada Patmos\u00bb (1:9), donde sin duda se vio forzado a depender de su propio conocimiento limitado de las sutilezas del griego.  Como su lengua nativa era el arameo, no sorprende que el Apocalipsis, aunque escrito en griego, en muchos lugares refleje expresiones idiom\u00e1ticas sem\u00ed\u00adticas y a menudo se aparte de la buena gram\u00e1tica del griego.  La situaci\u00f3n en que se escribi\u00f3 el Apocalipsis es suficiente para explicar las grandes diferencias de lenguaje y construcci\u00f3n gramatical entre \u00e9ste y el Evangelio. Para equilibrar las diferencias ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, existe gran cantidad de paralelos literarios. Por ejemplo, el Apocalipsis habla del \u00abagua de la vida\u00bb (21:6; 22:17), y el Evangelio, del \u00abagua viva\u00bb (Joh 4:10; 7:38; cf Rev 22:17; Joh 7:37).  Ciertas expresiones caracter\u00ed\u00adsticas de Juan, que aparecen en ambos libros pero no en alguna otra parte del NT, son \u00f3psis, \u00abapariencia\u00bb o \u00abrostro\u00bb (Joh 7:24; 11:44; cf Rev 1:16); terein t\u00f3n l\u00f3gon, \u00abguardar mi palabra\u00bb  (Joh 8:51, 52, 55; cf Rev 3:8, 10);  y \u00f3noma auto, \u00absu nombre\u00bb (Joh 1:6; 3:1; cf Rev 6:8). Excepto en los casos en que se usan s\u00ed\u00admbolos del AT, s\u00f3lo el Evangelio de Juan (1:29, 36) y el Apocalipsis (5:6, y otras 28 veces) caracterizan a Cristo como el Cordero.  As\u00ed\u00ad, desde un punto de vista estrictamente erudito, los argumentos en favor de la posici\u00f3n tradicional que hacen del ap\u00f3stol Juan el autor del Apocalipsis son totalmente tan razonables y v\u00e1lidas como los de quienes rechazan esa postura.  Por cuanto los escritores cristianos en general (hasta mediados del s III d.C.) afirman la autor\u00ed\u00ada de Juan, y el desaf\u00ed\u00ado no surgi\u00f3 hasta casi un siglo despu\u00e9s de haberse escrito el libro, hay s\u00f3lidas evidencias en favor del punto de vista tradicional. III. Ambientaci\u00f3n. Los eruditos est\u00e1n divididos con respecto a atribuir una dataci\u00f3n temprana a la composici\u00f3n del Apocalipsis  -generalmente durante el reinado de Ner\u00f3n  (54-68 d.C.)- o una fecha tard\u00ed\u00ada (fines del reinado de Domiciano; 81-96 d.C.).  Ner\u00f3n fue notable como el 1er emperador romano que persigui\u00f3 a los cristianos.  Muchos eruditos dicen que las persecuciones a la iglesia, reflejadas en varias, partes del Apocalipsis (cps 13 y 17), se refieren a las de Ner\u00f3n.  Tambi\u00e9n notan que su nombre, Ner\u00f3n C\u00e9sar, cuando se usan las consonantes hebreas (Nrwn Qsr) dan como suma de su valor num\u00e9rico el 666 de 13:18.  En armon\u00ed\u00ada con esto, muchos eruditos notables han fechado el Apocalipsis a fines de la d\u00e9cada del 60 o en la del 70 d.C.  Sin embargo, se deber\u00ed\u00ada notar que este razonamiento no depende de una evidencia objetiva sino de una interpretaci\u00f3n subjetiva de ciertos pasajes del libro.  Los primitivos escritores cristianos fueron casi un\u00e1nimes en atribuir la composici\u00f3n del Apocalipsis en el reinado del emperador Domiciano.  Ireneo, por ejemplo, declara que fue escrito \u00abhacia el fin del reinado de Domiciano\u00bb.  Victorino (6 c 303 d.C.) dice que Juan fue \u00abcondenado a trabajar en las minas por C\u00e9sar Domiciano\u00bb, y que mientras estuvo all\u00ed\u00ad \u00abvio el Apocalipsis\u00bb.  Eusebio, en forma similar, registra que Juan fue enviado a la isla de Patmos por Domiciano, y a\u00f1ade que fue liberado por su sucesor, Nerva (96-98 d.C.), tras lo cual el ap\u00f3stol regres\u00f3 a Efeso.  As\u00ed\u00ad, los primeros eruditos cristianos asignan la composici\u00f3n del Apocalipsis a fines del reinado de Domiciano, c 96 d.C. Domiciano (81-96 d.C.) estimul\u00f3 el culto al emperador, pero los cristianos se negaban a venerarlo o dirigirse a \u00e9l con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abse\u00f1or\u00bb, que ellos reservaban s\u00f3lo para Jesucristo.  Cuando con todo celo Domiciano procur\u00f3 establecer su pretensi\u00f3n a la deidad en la mente del populacho y obligar a sus s\u00fabditos a adorarlo, naturalmente encontr\u00f3 la oposici\u00f3n de los cristianos.  Esta situaci\u00f3n, sin duda, constituy\u00f3 71 la causa inmediata del exilio de Juan en  Patmos, y as\u00ed\u00ad a la composici\u00f3n del Apocalipsis. En cuanto a su existencia, la iglesia afront\u00f3 la mayor amenaza externa que hab\u00ed\u00ada conocido hasta entonces, y urg\u00ed\u00ada una nueva revelaci\u00f3n de Jesucristo para confirmar su fe.  As\u00ed\u00ad, las visiones otorgadas a Juan atendieron una necesidad espec\u00ed\u00adfica en su propio tiempo: fortalecer a los cristianos en su rechazo a inclinarse ante el emperador y asegurarles de nuevo que su Se\u00f1or, ascendido junto al trono de Dios, un d\u00ed\u00ada reinar\u00ed\u00ada supremo sobre la tierra. IV. Tema. En 4 l\u00ed\u00adneas sucesivas de profec\u00ed\u00adas, el Apocalipsis presenta la experiencia de la iglesia y los acontecimientos sobre la tierra que ocurrir\u00e1n antes del establecimiento del reino de Jesucristo.  El libro es una revelaci\u00f3n de Cristo, quien est\u00e1 perfeccionando un pueblo sobre la tierra para reflejar su inmaculado car\u00e1cter y guiarlo a trav\u00e9s de las vicisitudes de la historia hacia la realizaci\u00f3n de su prop\u00f3sito eterno.  El centro de atenci\u00f3n es el fin catacl\u00ed\u00adsmico del mundo y el establecimiento de un mundo nuevo. V. Bosquejo. Las 4 principales divisiones prof\u00e9ticas son: 1. Las 7 iglesias (Rev_1-3).  2.  Los 7 sellos (4-8:1). 3. Las 7 trompetas (8:2-11:19). 4. Los acontecimientos finales del gran conflicto (12-22). VI. Contenido. Despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n (1:1-3), Juan registra una serie de 7 mensajes dirigidos a \u00ablas siete iglesias que est\u00e1n en Asia\u00bb (1:4): presenta a Cristo en diferentes aspectos de su ministerio en favor de ellas.  Dirige a cada iglesia un mensaje de instrucci\u00f3n, advertencia y \u00e1nimo, particularmente apropiado a su situaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. En vista de que en el Apocalipsis se enfatiza el inminente regreso de Cristo (1:1, 3; 3:11; 6:11; 12:12; 17:10; 22:6, 7, 12, 20), y por causa de la naturaleza de las promesas hechas a las 7 iglesias (2:7, 10, 11, 17, 26; 3:5, 10, 12, 21), es evidente que Juan preve\u00ed\u00ada que esos mensajes ser\u00ed\u00adan relevantes para las necesidades de los creyentes hasta el regreso del Se\u00f1or.  En armon\u00ed\u00ada con esto, las cartas a las 7 iglesias proveen conducci\u00f3n, consuelo y fuerzas para la iglesia, no s\u00f3lo de los d\u00ed\u00adas de Juan sino tambi\u00e9n de toda la era cristiana hasta el fin del tiempo. En el marco de una sublime descripci\u00f3n del  trono de Dios, Juan presenta un libro \u00absellado con siete sellos\u00bb (cps 4 y 5) como prefacio para la profec\u00ed\u00ada de los 7 sellos (6:1-8:1).  Esta cadena prof\u00e9tica presenta a Cristo como supervisor de los asuntos de la tierra y actuando para que todas las cosas obren de acuerdo con la voluntad de Dios en la preparaci\u00f3n para \u00abel gran d\u00ed\u00ada de su ira\u00bb (6:17). La visi\u00f3n de las 7 trompetas (8:2-11:19) presenta una serie de eventos que culmina cuando \u00ablos reinos del mundo\u00bb ser\u00e1n \u00abde  nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u00bb (11:15).  Otro interludio (10:1-11:13) describe a un \u00e1ngel que desciende del cielo con un \u00ablibrito abierto\u00bb, el que contiene un mensaje para \u00abmuchos pueblos, naciones, lenguas y reyes\u00bb (10:2, 11).  \u00abEl templo de Dios, y el altar, y&#8230; los que  adoran en \u00e9l\u00bb (11:1) son centrales en el mensaje de este libro, as\u00ed\u00ad como la obra de los \u00abdos testigos\u00bb (v 3). La 4\u00c2\u00aa gran cadena prof\u00e9tica (cps 12-22) representa a la iglesia de Dios sobre la tierra -figuradamente como \u00abuna mujer vestida del  sol\u00bb, y \u00abel resto de la descendencia de ella\u00bb  (12:1, 17)- soportando una severa persecuci\u00f3n por parte del drag\u00f3n (vs 13-17), de la  bestia (13:1-8) y de \u00abotra bestia\u00bb (vs 11-18).  La crisis culminante vendr\u00e1 cuando los que aman y sirven a Dios tengan que afrontar el decreto de muerte de 13:15-17, que exige la lealtad al poder ap\u00f3stata.  Esta demanda de lealtad universal se opone a los mensajes proclamados por los 3 \u00e1ngeles de 14:6-11.  Confrontados con la amenaza de 13:15-17 y con la advertencia de 14:6-11, los habitantes de la tierra hacen la gran decisi\u00f3n final de ser leales a Dios o rechazar su generosa invitaci\u00f3n.  Los juicios de Dios (cps 15 y 16) son derramados entonces sobre los que desprecian su misericordia.  La gran organizaci\u00f3n ap\u00f3stata, \u00abBabilonia, la gran ciudad\u00bb, es aniquilada (cp 18).  En el cielo se oye un himno de victoria (19:1-9), y Cristo aparece como Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores para derrotar la coalici\u00f3n de reyes de la tierra que se levanta contra \u00e9l (vs 11-21).  Despu\u00e9s de 1.000 a\u00f1os, \u00ablos muertos, grandes y peque\u00f1os, de pie ante Dios\u00bb ser\u00e1n\u00bbjuzgadHos_ por las cosas que estaban escritas en los libros\u00bb (20:5, 12).  La gran escena del juicio se cierra con el lago de fuego, en la que el pecado y los pecadores son destruidos (vs 14, 15).  Los cps 21:1-22:5 presentan al pueblo de Dios en la tierra nueva, en la propia presencia de Dios, reinando \u00abpor los siglos de los siglos\u00bb (22:5).  Los vs 6-21 aparecen como la conclusi\u00f3n del Apocalipsis, que se cierra con un \u00e9nfasis en el pronto regreso del Se\u00f1or (v 20; v\u00e9ase CBA 7:733-744). Bib.: Justino M\u00e1rtir, Di\u00e1logo con Trif\u00f3n 81; Ireneo, Contra las herej\u00ed\u00adas iv.20.11; 30.4; v.26.1; 35.2; etc.; Tertuliano, Prescripci\u00f3n contra los herejes 36, y Contra Marci\u00f3n iii.14.3; etc.; Hip\u00f3lito, Tratado sobre Cristo y el anticristo, xxxvi; Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, \u00bfQui\u00e9n es el rico que se salvar\u00e1? xlii; Or\u00ed\u00adgenes, Comentario sobre Juan 1.14; Ireneo, 72 ib\u00ed\u00add. iii.3.4 (ANF, t 1, p 416); Pol\u00ed\u00adcrates, Ep\u00ed\u00adstola a V\u00ed\u00adctor y la Iglesia Romana con respecto al d\u00ed\u00ada de guardar la Pascua (ANF, t 8, p 773); EC-HE iii.39.1-6; vii.24, 25; Ireneo, ib\u00ed\u00add. v.30. 3 (ANF, t 1, pp 559, 560); Victorino, Comentario acerca del Apocalipsis, sobre 10:11 (ANF, t 7, p 353); EC-HE iii.20.8,9.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Becerro de oro.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, FAUN DIOS CUAD Era un buey sagrado que representaba al dios egipcio Osiris; era seleccionado con gran cuidado, y guardado de una manera estricta. Se supone que fue el recuerdo de este Apis lo que hizo que los israelitas eligieran la forma de un becerro para su \u00ed\u00addolo de oro. De las mismas Escrituras sabemos que los israelitas hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo en la idolatr\u00ed\u00ada en la tierra de Egipto (Ez. 20:6-8).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apis (egip. h3p; LXX Apis). Toro sagrado, objeto de adoraci\u00f3n de los antiguos egipcios en Menfis y considerado el representante terrenal del dios Ptah. En 1850, A. Mariette descubri\u00f3 en Saqqarah el Serapeum: c\u00e1maras sepulcrales 69 subterr\u00e1neas que conten\u00ed\u00adan enormes sarc\u00f3fagos de piedra de los toros sagrados. Mapa V, C-3. 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