{"id":9118,"date":"2016-02-05T06:20:18","date_gmt":"2016-02-05T11:20:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-del-nuevo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T06:20:18","modified_gmt":"2016-02-05T11:20:18","slug":"apocrifos-del-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-del-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"APOCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR<\/p>\n<p>ver, CANON, ENCARNACI\u00ed\u201cN, EBIONISMO No existe virtualmente controversia en la cristiandad acerca del canon del NT, comprendido por los veintisiete libros conocidos (v\u00e9ase CANON). Los escritos ap\u00f3crifos que, como tales, no recibieron entrada en el canon del Nuevo Testamento, se pueden clasificar as\u00ed\u00ad: (a) Evangelios ap\u00f3crifos. De car\u00e1cter her\u00e9tico, se pueden mencionar: el Evangelio de los Ebionitas, el de los Egipcios, el de Marci\u00f3n, el de Pedro, el de los Doce Ap\u00f3stoles y el de Bernab\u00e9 y Bartolom\u00e9; de car\u00e1cter legendario y fantasioso, se conocen: el Protoevangelio de Santiago, el Pseudo-Mateo, La Natividad de Mar\u00ed\u00ada, el Evangelio de Jos\u00e9 el Carpintero, la Dormici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, el Evangelio de Tom\u00e1s, el de la Infancia, el de Pedro y el de Nicodemo. Lo anterior no agota el cat\u00e1logo, sino que es tan s\u00f3lo una muestra de la gran variedad de escritos que se difundieron en los primeros siglos. Sus fechas de redacci\u00f3n oscilan desde el segundo siglo hasta el quinto, y su contenido va desde adiciones legendarias y fantasiosas a historias irreverentes y descabelladas, como en el \u00abEvangelio\u00bb de Tom\u00e1s. Se cuentan fantas\u00ed\u00adas como aquella en la que el Ni\u00f1o hace unos p\u00e1jaros de barro, a los que da vida, con lo que estos se lanzan a volar, y c\u00f3mo el Ni\u00f1o con Su poder hizo morir a otro ni\u00f1o que le hab\u00ed\u00ada contrariado. En estas historias se narran hechos absurdos y totalmente alejados del elevado car\u00e1cter que se hace patente en todas las maravillas y obra obediente del Se\u00f1or en los Evangelios can\u00f3nicos. Ello muestra la decadencia a la que hab\u00ed\u00ada llegado la cristiandad post-apost\u00f3lica (cfr. la advertencia de Pablo en Hch. 20:28-31, etc.). Otros escritos son lisa y llanamente her\u00e9ticos en muchas doctrinas, incluyendo el docetismo (herej\u00ed\u00ada que pretend\u00ed\u00ada que el cuerpo del Se\u00f1or era una mera apariencia, y negaba la realidad de la Encarnaci\u00f3n. [V\u00e9ase ENCARNACI\u00ed\u201cN]); hay tambi\u00e9n libros cuyo fin es la glorificaci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. (b) Hechos ap\u00f3crifos. Cabe mencionar: los Hechos de Pablo, de Pedro, de Juan, de Andr\u00e9s, de Tom\u00e1s. Novelescos, pero, peor a\u00fan, manchados con la herej\u00ed\u00ada docetista, excepto el primero, y todos ellos defendiendo el ascetismo. (c) Ep\u00ed\u00adstolas ap\u00f3crifas. Incluyen varias pretendidamente escritas por la Virgen, una por el mismo Se\u00f1or, y otras por el ap\u00f3stol Pedro (en las que hace un violento ataque contra Pablo; falsificaci\u00f3n de evidente tendencia ebionita, v\u00e9ase EBIONISMO), de Pablo a S\u00e9neca, etc. (d) Apocalipsis ap\u00f3crifos, de los que se pueden mencionar: los de Pedro, de Pablo, uno no can\u00f3nico de Juan, de Tom\u00e1s y Esteban, e incluso uno de Mar\u00ed\u00ada. Bibliograf\u00ed\u00ada: Charles, R. H. ed.: \u00abThe Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament\u00bb (Oxford U. Press, Oxford, 1913); James, M. R.: \u00abThe Apocryphal New Testament\u00bb (Oxford U. Press, Oxford, 1924).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Es m\u00e1s dif\u00edcil determinar el n\u00famero de ap\u00f3crifos del NT que del AT. El t\u00e9rmino se limitar\u00e1 aqu\u00ed a obras no can\u00f3nicas atribuidas a Cristo o a los ap\u00f3stoles, o que pretenden aportar informaci\u00f3n extracan\u00f3nica sobre ellos. Se excluyen as\u00ed las obras escritas sin esa pretensi\u00f3n, aun cuando durante un tiempo gozaran de una posici\u00f3n cuasi can\u00f3nica en algunas iglesias (* <span style='text-transform: uppercase'>Patr\u00edstica, Literatura<\/span> ); as\u00ed tambi\u00e9n en el caso de atribuciones cristianas a personajes del AT (o versiones cristianizadas de obras atribuidas a ellos) (* <span style='text-transform:uppercase'>Seudoep\u00edgrafos<\/span>), y de la interpolaci\u00f3n o reacondicionamiento de textos del NT con material extra\u00f1o (* <span style='text-transform:uppercase'>Textos y versiones<\/span>, secci\u00f3n relativa al NT).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Queda una voluminosa literatura, parcialmente preservada en griego y en lat\u00edn, pero aun m\u00e1s en copto, et\u00edope, <etiqueta id=\"#_ftn714\" name=\"_ftnref714\" title=\"\">sir., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn715\" name=\"_ftnref715\" title=\"\">\u00e1r., eslavo, y aun en anglosaj\u00f3n e idiomas europeos occidentales contempor\u00e1neos. Algunas obras que se sabe que fueron de mucha influencia se han perdido casi completamente, y muchas de las m\u00e1s importantes exi<\/etiqueta>sten actualmente s\u00f3lo en estado fragmentario. Sin embargo, continuamente se hacen descubrimientos, a menudo de gran importancia para la historia del cristianismo primitivo. Frecuentemente surgen complejos problemas literarios, porque muchas de las obras ap\u00f3crifas se prestaban a reelaboraci\u00f3n, interpolaci\u00f3n, y plagio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Formas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Una gran proporci\u00f3n de la literatura ap\u00f3crifa cae dentro de una de las formas literarias del NT: evangelios, hechos, ep\u00edstolas, apocalipsis. Pero a menudo esta similitud formal va acompa\u00f1ada de una gran diferencia conceptual. Esto resulta particularmente evidente en los evangelios; tenemos evangelios sobre la infancia, evangelios sobre la pasi\u00f3n, documentos con dichos y meditaciones teol\u00f3gicas; pero (si excluimos los evangelios fragmentarios primitivos, de los que de todos modos tenemos insuficiente informaci\u00f3n) es dif\u00edcil encontrar obras que, como los evangelios can\u00f3nicos, se ocupen de las palabras y obras del Se\u00f1or encarnado. Los documentos que relatan hechos forman una clase numerosa, y probablemente la m\u00e1s popular, sin duda por la gran atracci\u00f3n no sectaria de muchos de los relatos. Las ep\u00edstolas no son comunes a pesar de que casi todas las obras del NT que a veces se han considerado seudoepigr\u00e1ficas son ep\u00edstolas. En cuanto a los apocalipsis, exist\u00edan precedentes jud\u00edos para atribuirlos a alguna celebridad del pasado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hubo otra cfase de literatura que adopt\u00f3 algunas de las caracter\u00edsticas de la ap\u00f3crifa: las disposiciones eclesi\u00e1sticas de Siria y Egipto. Estas colecciones de c\u00e1nones sobre la disciplina y la liturgia en la iglesia, de las cuales <i>Constituciones apost\u00f3licas<\/i> es la m\u00e1s popular, y que pretenden representar la pr\u00e1ctica apost\u00f3lica, llegaron por convenci\u00f3n a pretender origen apost\u00f3lico; y la m\u00e1s audaz, denominada <i>Testamento de nuestro Se\u00f1or<\/i>, trata de pasar por un discurso de Cristo posterior a la resurrecci\u00f3n. Quiz\u00e1s la costumbre fue estimulada por su \u00e9xito en la Didascalia del ss. III, y el equ\u00edvoco sobre la pretensi\u00f3n de apostolicidad de la <i>Tradici\u00f3n apost\u00f3lica<\/i> de Hip\u00f3lito (dos obras que fueron muy saqueadas), junto con, en algunos casos, la popularidad del cuento clementino (<etiqueta id=\"#_ftn716\" name=\"_ftnref716\" title=\"\">cf. <\/etiqueta><i>Studia Patristica<\/i>, eds. K. Aland y F. L. Cross, 2, 1957, pp. 83ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Motivos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Ya en tiempos apost\u00f3licos hab\u00eda comenzado la creaci\u00f3n de literatura ap\u00f3crifa; aparentemente Pablo debe autenticar su firma a causa de falsificaciones que circulaban (cf. 2 Ts. 3.17). En el ss. II la literatura alcanza el nivel que le corresponde, y a partir de ese momento adquiere un auge vertiginoso, especialmente en Egipto y Siria. Prosigue hasta la Edad Media (\u00e9poca en la que todav\u00eda se apreciaban las leyendas antiguas) y, ocasionalmente, a impulso del sentimentalismo o de la simple excentricidad, o debido a una opini\u00f3n preconcebida, hasta nuestros propios d\u00edas. Los diferentes motivos que hay detr\u00e1s de esta tendencia se relacionan as\u00ed con el curso total de la historia cristiana y subcristiana; pero algunos de los motivos que influyeron al comienzo son particularmente importantes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La literatura novelesca y el impulso literario<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se evidencia de diferentes maneras. Se manifiesta el deseo de satisfacer la curiosidad en asuntos sobre los que el NT nada dice. Se produce una inundaci\u00f3n de evangelios sobre la infancia de Jes\u00fas, sin valor alguno, que cubren los a\u00f1os de silencio entre Bel\u00e9n y el bautismo. A medida que el tema de la virgen Mar\u00eda adquiere prominencia en la teolog\u00eda y la devoci\u00f3n, obras seudoapost\u00f3licas describen su nacimiento, su vida, y, finalmente, su asunci\u00f3n al cielo. Un lector de Col. 4.16 consider\u00f3 que le correspond\u00eda aportar la carta aparentemente perdida a los laodicenses. El impulso literario aparece sobre todo en los \u201chechos\u201d novel\u00edsticos y en algunos de los evangelios, grotescos y f\u00e9tidos, pero repletos de maravillas y an\u00e9cdotas; sin embargo, con todos sus defectos, muchos de ellos tienen una cierta animaci\u00f3n. Podremos entender mejor este movimiento si lo consideramos como una rama de la literatura cristiana popular, y, si lo estudiamos desde este punto de vista, encontramos que los libros m\u00e1s primitivos revelan algunos de los temas que preocupaban a las congregaciones en los ss. II y III: las relaciones con el estado, controversias con los jud\u00edos, discusiones sobre el matrimonio y el celibato; adem\u00e1s, dada su agresiva insistencia en los milagros, ponen de manifiesto que la verdadera era de los milagros ya hab\u00eda pasado. Las obras son toscas y aun vulgares; pero sus autores conoc\u00edan a su p\u00fablico. Para muchos deben haber reemplazado la literatura er\u00f3tica pagana popular, y en muchos casos con un verdadero deseo de edificar. No cabe duda de que a los autores les resultar\u00eda muy dif\u00edcil diferenciar sus propios motivos o intenciones de los de autores del ss. XX tales como el de El manto sagrado. No es necesario cuestionar la sinceridad del presb\u00edtero asi\u00e1tico que fue expulsado por publicar los Hechos de Pablo cuando dijo que lo hab\u00eda hecho \u201cpor amor a Pablo\u201d, que hab\u00eda muerto cien a\u00f1os antes. Esto ayuda a explicar c\u00f3mo ciertos cuentos y hasta libros enteros originados en c\u00edrculos her\u00e9ticos mantuvieron y aumentaron su popularidad en c\u00edrculos ortodoxos. Fueron los maestros her\u00e9ticos los que primero hicieron uso efectivo de este tipo de literatura; y tuvieron tal \u00e9xito que otros trasmitieron, expurgaron e imitaron las formas concebidas como veh\u00edculos de su propaganda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La inculcaci\u00f3n de principios que, seg\u00fan el autor, no estaban enunciados con suficiente claridad en los libros del Nuevo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Naturalmente, aun cuando fuese una obra escrita \u201cpor amor a Pablo\u201d, cualquier desproporci\u00f3n o aberraci\u00f3n doctrinal del autor pasaba a su obra; m\u00e1s aun, es posible que parte de su prop\u00f3sito edificativo fuese justamente el de inculcar dicha aberraci\u00f3n: el presb\u00edtero asi\u00e1tico, p. ej., ten\u00eda una obsesi\u00f3n en lo que respecta a la virginidad, lo que hace que su obra, que de otro modo es m\u00e1s o menos ortodoxa, est\u00e9 alejada del esp\u00edritu evang\u00e9lico. Pero hay muchas obras cuyo prop\u00f3sito es deliberadamente sectario: el de promulgar un cuerpo de doctrina complementario de la doctrina de los libros can\u00f3nicos, o que la remplace. Estos fueron fundamentalmente el resultado de los dos grandes movimientos reaccionarios del ss. II, el *gnosticismo y el *montanismo. Las \u201cEscrituras\u201d montanistas surgieron casi por accidente, y en nuestro sentido no eran estrictamente ap\u00f3crifas, porque, aunque pretend\u00edan preservar el testimonio vivo del Esp\u00edritu Santo, no eran seud\u00f3nimas; pr\u00e1cticamente han desaparecido (pero cf. las que han sido recogidas en R. M. Grant, Second Century Christianity, pp. 95ss). Escritos que representan las m\u00faltiples expresiones del gnosticismo, sin embargo, existen en gran cantidad. Obras como el Evangelio de la verdad, meditaci\u00f3n en t\u00e9rminos gn\u00f3sticos que refleja el lenguaje de las Escrituras can\u00f3nicas, son menos comunes que las obras que seleccionan, modifican e interpretan dichas Escrituras en una direcci\u00f3n sectaria (cf. el Evangelio de Tom\u00e1s de Nag Hammadi), las que audazmente profesan contener doctrinas secretas que no se encuentran en ninguna otra parte (cf. el Apocrif\u00f3n de Juan), y las que simplemente atribuyen al Se\u00f1or o a los apost\u00f3les las trivialidades de la doctrina gn\u00f3stica. Y por todos estos fines la forma literaria ap\u00f3crifa se volvi\u00f3 convencional.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La raz\u00f3n no es dif\u00edcil de encontrar. En la era subapost\u00f3lica y posteriormente, debido a la inmensa expansi\u00f3n de la iglesia, a la intensificaci\u00f3n del peligro de persecuci\u00f3n, y a la proliferaci\u00f3n de doctrinas falsas, la apostolicidad se convirti\u00f3 en la norma de fe y de pr\u00e1ctica; y a medida que decrec\u00eda el recuerdo viviente de los ap\u00f3stoles, la apostolicidad se fue centrando cada vez m\u00e1s en las Escrituras del NT, sobre la mayor parte de las cuales hab\u00eda unanimidad en la iglesia. Por lo tanto, para que se generalizara una nueva forma de ense\u00f1anza, era necesario establecer su apostolicidad. Com\u00fanmente se lograba esto declarando poseer una tradici\u00f3n secreta procedente de un ap\u00f3stol, o del propio Se\u00f1or por medio de un ap\u00f3stol, ya sea como complemento de la tradici\u00f3n abierta de los evangelios, o como correctivo. El ap\u00f3stol favorecido variaba; muchas sectas ten\u00edan inclinaciones judaicas, y Jacobo el justo, y, curiosamente, Salom\u00e9, eran frecuentes fuentes de tradici\u00f3n; Tom\u00e1s, Felipe, Bartolom\u00e9, y Mat\u00edas tambi\u00e9n aparecen constantemente. En el <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i>, por ejemplo, es Tom\u00e1s el que demuestra haber comprendido mejor la persona del Salvador (Mateo y Pedro \u2013quiz\u00e1s por ser los ap\u00f3stoles vinculados a la confecci\u00f3n de los dos primeros evangelios de la iglesia\u2013 aparecen en desventaja). La obra <i>Pistis Sofia<\/i>, m\u00e1s fant\u00e1stica aun, concibe una especie de congreso de los ap\u00f3stoles y las mujeres con el Se\u00f1or, pero indica que Felipe, Tom\u00e1s y Mat\u00edas ten\u00edan que escribir los misterios (<i>Pistis Sofia<\/i>, cap(s). 42, Schmidt). Probablemente algo contribu\u00edan a la selecci\u00f3n del ap\u00f3stol ciertos factores locales: todos los mencionados estaban relacionados con Siria y el <etiqueta id=\"#_ftn717\" name=\"_ftnref717\" title=\"\">E,<\/etiqueta> algunos de los lugares m\u00e1s f\u00e9rtiles para este tipo de literatura; y las especulaciones acerca de Tom\u00e1s como el mellizo del Se\u00f1or ofrec\u00edan un motivo adicional de fascinaci\u00f3n. El proceso trajo aparejado un renovado inter\u00e9s en el per\u00edodo posterior a la resurrecci\u00f3n, en el que se sol\u00eda ubicar discursos del Se\u00f1or; esto es significativo, porque poco se dice de este per\u00edodo en los evangelios reconocidos, a la par que era caracter\u00edstica constante de los gn\u00f3sticos subestimar la humanidad del Se\u00f1or encarnado. Es digno de tener en cuenta que, si bien las sectas sincretistas que adoptaron algunos elementos cristianos pod\u00edan obtener sus revelaciones en cualquier parte, el gnosticismo cristiano ten\u00eda que mostrar que su conocimiento derivaba de fuentes apost\u00f3licas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La preservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resultaba inevitable que, en la primera \u00e9poca de la iglesia, algunos dichos del Se\u00f1or fuesen trasmitidos fuera de los evangelios can\u00f3nicos. Como consecuencia, algunos probablemente se transformaron hasta llegar a ser irreconocibles, mientras que otros fueron adulterados tendenciosamente. El c\u00e9lebre prefacio de Pap\u00edas (Eusebio, <etiqueta id=\"#_ftn718\" name=\"_ftnref718\" title=\"\">HE 3.39), que lo muestra recolectando or\u00e1culos del Se\u00f1or para sus Exposiciones, nos revela cu\u00e1n conscientes estaban los cristianos ortodoxos a principios <\/etiqueta>del ss. II de la existencia de estos materiales circulantes, y los problemas que ofrec\u00eda la tarea de reunirlos. Cualesquiera hayan sido sus limitaciones, Pap\u00edas fue escrupuloso al estudiar su material; sin embargo, los resultados no siempre fueron felices, y quiz\u00e1s no todos sus contempor\u00e1neos hayan tenido tantos escr\u00fapulos. Es posible, entonces, que a veces se haya preservado material genuino junto con otro que ni siquiera es digno de menci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De igual manera, es probable que el recuerdo de la vida y la muerte de los ap\u00f3stoles se haya mantenido vivo por alg\u00fan tiempo, y los \u201chechos\u201d ap\u00f3crifos, aun cuando teol\u00f3gicamente fueran dudosos, a veces pod\u00edan preservar tradiciones genuinas o reflejar situaciones adecuadas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El deseo de trasmitir dichos recuerdos sin duda ejerci\u00f3 influencia en la producci\u00f3n de la literatura ap\u00f3crifa; pero no pod\u00eda vencer la tendencia a inventar, ampliar, mejorar, o reorientar. Cualquier tarea de selecci\u00f3n resulta, por lo tanto, peligrosa; y como bien sab\u00edan eruditos tales como Or\u00edgenes, ya era peligroso en la \u00e9poca patr\u00edstica. En consecuencia, se reconoci\u00f3 universalmente la necesidad de basarse \u00fanicamente en los documentos indiscutibles.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La literatura ap\u00f3crifa en la iglesia primitiva<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La presencia de tan variados escritos bajo nombres apost\u00f3licos cuando la apostolicidad constitu\u00eda la norma hizo imperioso determinar cu\u00e1les eran los verdaderos escritos apost\u00f3licos, y a los primeros eruditos cristianos no les faltaba ni visi\u00f3n ni talento cr\u00edtico. (* <span style='text-transform:uppercase'>Canon del Nuevo Testamento<\/span>). Pero es admirable cu\u00e1n poco se ve afectada la lista de libros generalmente considerados can\u00f3nicos por las discusiones sobre la literatura ap\u00f3crifa. Algunas iglesias tardaron mucho en aceptar libros que actualmente se consideran can\u00f3nicos. Algunas dieron un lugar de prominencia a obras como <i>1 Clemente<\/i> y el <i>Pastor<\/i> de Hermas. Pero casi ninguno de los libros en, digamos, el <i>Apocryphal New Testament<\/i> de M. R. James fueron alguna vez \u201clibros excluidos del NT\u201d en ning\u00fan sentido. Estaban m\u00e1s all\u00e1 de toda consideraci\u00f3n. La literatura petrina ocasion\u00f3 mayor preocupaci\u00f3n que otras (cf. R. M. Grant y G. Quispel, <etiqueta id=\"#_ftn719\" name=\"_ftnref719\" title=\"\"><i>VC<\/i><\/etiqueta> 6, 1952, pp. 31ss). En la \u00e9poca de Eusebio, la discusi\u00f3n, con excepci\u00f3n de la concerniente a 2 Pedro, ya estaba cerrada (<i>HE<\/i> 3.3), pero hay pruebas positivas de que al menos el <i>Apocalipsis de Pedro<\/i> fue empleado durante un tiempo en algunas partes (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn720\" name=\"_ftnref720\" title=\"\">inf.).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A este respecto resulta de inter\u00e9s la carta de Serapi\u00f3n, obispo de Antioqu\u00eda, a la congregaci\u00f3n en Ros\u00f3n ca. 190 d.C. (cf. Eusebio, <i>HE<\/i> 6.12). La iglesia hab\u00eda empezado a utilizar el <i>Evangelio de Pedro<\/i>. Evidentemente hab\u00eda habido oposici\u00f3n, pero Serapi\u00f3n, satisfecho de la estabilidad de la congregaci\u00f3n, hab\u00eda autorizado su lectura p\u00fablica despu\u00e9s de una breve inspecci\u00f3n. Pero luego hubo problemas. Serapi\u00f3n ley\u00f3 el evangelio m\u00e1s cuidadosamente y encontr\u00f3 que no s\u00f3lo lo hab\u00edan aceptado iglesias cuyas tendencias eran sospechosas, sino que tambi\u00e9n reflejaba en algunos puntos la herej\u00eda doc\u00e9tica (que negaba la realidad de la humanidad de Cristo). Seg\u00fan su propio resumen, \u201cla mayor parte pertenece a la verdadera ense\u00f1anza de nuestro Se\u00f1or\u201d, pero algunas cosas (de las cuales agreg\u00f3 una lista) le hab\u00edan sido a\u00f1adidas. Dice tambi\u00e9n: \u201cAceptamos a Pedro y los otros ap\u00f3stoles como a Cristo, pero como hombres de experiencia sometemos a prueba los escritos que falsamente se les atribuye, sabiendo que tales cosas no nos fueron trasmitidas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u201cEn otras palabras, la lista de libros apost\u00f3licos ya era tradicional. Pod\u00edan leerse otros libros, siempre que fueran ortodoxos. El <i>Evangelio de Pedro <\/i>entre otros <i>no era<\/i> tradicional; su uso en Ros\u00f3n era resultado de un pedido espec\u00edfico, pero hubo oposici\u00f3n. Al principio Serapi\u00f3n nada hab\u00eda hallado que justificase una prolongada controversia: dado el caso que fuera espurio, al menos era inofensivo. Cuando una mejor inspecci\u00f3n revel\u00f3 sus tendencias, se prohibi\u00f3 su uso en cualquier forma en la iglesia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Parecer\u00eda que es posible entender mejor el curso de los acontecimientos si, siguiendo el ejemplo del proceder de Serapi\u00f3n, admitimos que el reconocimiento de que un libro era espurio no comprend\u00eda necesariamente una completa prohibici\u00f3n de su lectura p\u00fablica, siempre que fuera de alg\u00fan valor devocional y no tuviera tendencias her\u00e9ticas: una especie de posici\u00f3n intermedia an\u00e1loga a la de los ap\u00f3crifos en el sexto art\u00edculo anglicano. Pero aun un libro her\u00e9tico, si ten\u00eda otros aspectos positivos, pod\u00eda, no obstante, leerse privadamente, y ser objeto de los elogios correspondientes. De esta manera la literatura ap\u00f3crifa lleg\u00f3 a ejercer influencia duradera sobre la devoci\u00f3n medieval, y el arte y la historia cristianos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, nada hay que sugiera que formaba parte aceptada de la pr\u00e1ctica universal del ss. I o II el compilar libros en nombre de un ap\u00f3stol, procedimiento que insin\u00faan algunas teor\u00edas sobre la paternidad de ciertos libros del NT (cf. D. Guthrie, <i>Exp<\/i>T 67, 1955\u20136, pp. 341s), y el caso del autor de los <i>Hechos de Pablo <\/i>es un ejemplo de acci\u00f3n dr\u00e1stica contra este tipo de publicaciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al pasar de cualquiera de los escritos del NT a los mejores escritos ap\u00f3crifos neotestamentarios (que realmente emanaron de la comunidad cristiana primitiva) nos introducimos en un mundo diferente. Si 2 Pedro (para tomar el libro del NT que m\u00e1s com\u00fanmente se asigna al ss. II) formara parte del apocrif\u00f3n, se tratar\u00eda de un libro \u00fanico entre los ap\u00f3crifos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Algunas obras representativas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Podemos mencionar algunas de las formas ap\u00f3crifas m\u00e1s representativas. Hablando en general, se trata de algunas de las obras m\u00e1s antiguas y de mayor importancia. En pocos casos existen textos completos; para algunos de ellos dependemos de citas de escritores de \u00e9pocas primitivas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Evangelios ap\u00f3crifos primitivos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Escritores de los ss. III y IV citan una cantidad de fragmentos de estos primeros evangelios. Todav\u00eda se debate acerca del car\u00e1cter y las interrelaciones de dichos evangelios. El Evangelio seg\u00fan los hebreos era conocido por Clemente de Alejandr\u00eda, Or\u00edgenes, Hegesipo, Eusebio, Jer\u00f3nimo, quien dice (aunque no siempre se le cree) que lo tradujo al gr. y al <etiqueta id=\"#_ftn721\" name=\"_ftnref721\" title=\"\">lat. (De Viris Illustribus 2) del arm. en caracteres heb., y que lo usaron los nazarenos, que constitu\u00edan una secta judeocristiana. La mayor parte de las personas, dice, err\u00f3neam<\/etiqueta>ente lo tomaron por el original heb. del Evangelio de *Mateo mencionado por Pap\u00edas, lo cual recuerda que Ireneo conoc\u00eda sectas que s\u00f3lo utilizaban Mateo (<etiqueta id=\"#_ftn722\" name=\"_ftnref722\" title=\"\">Adv. Haer. 1.26. 2; 3.11.7). Por cierto que algunos de los extractos que nos han llegado tienen puntos<\/etiqueta> de contacto con Mateo; otros vuelven a aparecer en otras obras, siendo la m\u00e1s reciente de ellas el Evangelio de Tom\u00e1s. Tiene un fuerte tono judeocristiano, y registra una aparici\u00f3n despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n a Jacobo el Justo. Eusebio menciona un relato, que se encuentra tanto en Pap\u00edas como en el Evangelio de los hebreos, de una mujer acusada de muchos pecados ante Jes\u00fas. A menudo se la ha considerado como la historia de la mujer ad\u00faltera que figura en muchos ms(s). de Jn. 8.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este evangelio probablemente refleja la actividad de judeocristianos de Siria que empleaban una tradici\u00f3n de Mateo (el evangelio \u201clocal\u201d) y otras tradiciones locales, algunas de ellas indudablemente v\u00e1lidas. Los nazarenos lo llamaban \u201cEl evangelio seg\u00fan los ap\u00f3stoles\u201d (Jer\u00f3nimo, <etiqueta id=\"#_ftn723\" name=\"_ftnref723\" title=\"\"><i>Contr<\/i><\/etiqueta><i>a Pelag<\/i>. 3. 2), t\u00edtulo sospechosamente beligerante. (V\u00e9ase V. Burch, <etiqueta id=\"#_ftn724\" name=\"_ftnref724\" title=\"\"><i>JTS<\/i><\/etiqueta> 21, 1920, pp. 310ss; M. J. Lagrange, <etiqueta id=\"#_ftn725\" name=\"_ftnref725\" title=\"\"><i>RB<\/i><\/etiqueta> 31, 1922, pp. 161ss, 321ss; y para su defensa como fuente primaria, H. J. Schonfield, <i>According to the Hebrews<\/i>, 1937.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Epifanio, un autor siempre confuso, menciona una versi\u00f3n mutilada de Mateo utilizada por la secta judeocristiana que \u00e9l llama \u201cebionita\u201d. Se lo ha tomado como el Evangelio de los hebreos, pero los extractos ofrecen una versi\u00f3n diferente de la natividad y el bautismo, e indudablemente se trata de una obra sectaria y tendenciosa. Puede tratarse del <i>Evangelio de los doce ap\u00f3stoles<\/i> mencionado por Or\u00edgenes (<i>Hom<\/i>. Lc. 1; cf. J. R. Harris, <i>The Gospel of the Twelve Apostles<\/i>, 1900, pp. 11s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>Evangelio de los egipcios<\/i> se conoce principalmente a trav\u00e9s de una serie de citas en el <i>Stromateis <\/i>de Clemente de Alejandr\u00eda. Algunos gn\u00f3sticos lo usaron (Hip\u00f3lito, <i>Filosofoumena<\/i>, 5.7), y sin duda se origin\u00f3 en alguna secta egipcia. Las porciones que aun permanecen se refieren a un di\u00e1logo entre Cristo y Salom\u00e9 sobre el repudio a las relaciones sexuales. Se incluye un documento con el mismo t\u00edtulo en la biblioteca de Nag Hammadi, pero no est\u00e1 relacionado con la obra que conoc\u00eda Clemente, sino que se trata de un tratado gn\u00f3stico esot\u00e9rico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los papiros nos han dado una cantidad de fragmentos de evangelios no can\u00f3nicos. Los m\u00e1s celebres, designados P. Oxi. 1. 654\u2013655, ser\u00e1n considerados posteriormente bajo el <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i>. El que le sigue en inter\u00e9s es el llamado <i>Evangelio desconocido<\/i> (P. Egerton 2) publicado por H. I. Bell y T. C. Skeat en 1935, que describe incidentes al modo sin\u00f3ptico, pero con di\u00e1logos y vocabulario propios de Juan. Este ms(s)., fechado ca. 100 d.C., es uno de los m\u00e1s antiguos ms(s). gr. que se conocen. Seg\u00fan algunos se basa en el cuarto evangelio, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n en uno de los sin\u00f3pticos, mientras que otros consideran que es un ejemplo primitivo de literatura cristiana popular independiente de aquellos (cf. Lc. 1.1). (V\u00e9ase H. I. Bell y T. C. Skeat, <i>The New Gospel Fragments<\/i>, 1935; C. H. Dodd, <etiqueta id=\"#_ftn726\" name=\"_ftnref726\" title=\"\"><i>BJRL<\/i><\/etiqueta> 20, 1936, pp. 56ss = <i>New Testament Studies<\/i>, 1953, pp. 12ss; G. Mayeda, <i>Das Leben-Jesu-Fragment Egerton<\/i> 2, 1946; H. I. Bell, <etiqueta id=\"#_ftn727\" name=\"_ftnref727\" title=\"\"><i>HTR<\/i><\/etiqueta> 42, 1949, pp. 53ss.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Evangelios sobre la pasi\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El evangelio m\u00e1s importante del cual contamos con una porci\u00f3n considerable es el Evangelio de Pedro de (mediados [?]) del ss. II, del cual existe un gran fragmento copto que abarca desde el juicio hasta la resurrecci\u00f3n (El fragmento Akhmim). Se lo ha equiparado con las \u201cmemorias de Pedro\u201d, quiz\u00e1s mencionadas por Justino (Trif\u00f3n 106), pero esto es inapropiado. (cf. V. H. Stanton, JTS 2, 1900, pp. 1ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se destaca el elemento milagroso. La guardia ve tres hombres que salen de la tumba, dos cuyas cabezas llegan hasta el cielo, y uno que lo sobrepasa. Una cruz los sigue. Una voz del cielo exclama, \u201cLes has predicado a los que duermen\u201d, y una voz desde la cruz responde, \u201cS\u00ed\u201d (cf. 1 P. 3.19). Se reduce la culpa de Pilato, y a la vez se destaca la de Herodes y los jud\u00edos; quiz\u00e1s se refleja aqu\u00ed tanto una apolog\u00e9tica favorable al estado como una controversia con los jud\u00edos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El fallo de Serapi\u00f3n (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn728\" name=\"_ftnref728\" title=\"\">sup.) no estaba equivocado; la mayor parte es sensacionalista, pero no peligrosa. Pero hay frases reveladoras: \u201cMantuvo silencio, como el que no siente dolor\u201d, y la interpreta<\/etiqueta>ci\u00f3n del grito de abandono: \u201cMi poder, me has abandonado,\u201d seguido por el emocionado \u201cfue levantado\u201d, demuestran que el autor no valoraba adecuadamente la humanidad de nuestro Se\u00f1or. (V\u00e9ase L. Vaganay,<i> L\u2019\u00c9vangile de Pierre<\/i>, 1930).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Evangelio de Nicodemo <\/span><\/i><span lang=ES style=''>es el nombre que se le dio a la obra compuesta que existe en varias recensiones en gr., lat., y copto, del cual los principales elementos son \u201cLos hechos de Pilato\u201d, que pretende ser una versi\u00f3n oficial del juicio, la crucifixi\u00f3n y la sepultura, una s\u00edntesis de los debates y las investigaciones del sanedr\u00edn, y una relaci\u00f3n sumamente colorida del \u201cDescenso al infierno\u201d. Hay diversos ap\u00e9ndices en las diferentes versiones; uno de ellos, una carta al emperador Claudio, podr\u00eda constituir el ejemplo m\u00e1s antiguo de los \u201cHechos de Pilato\u201d. Apologistas tales como Justino (<etiqueta id=\"#_ftn729\" name=\"_ftnref729\" title=\"\"><i>Apol.<\/i><\/etiqueta> 35.48) apelan confiadamente a los registros del juicio, en la suposici\u00f3n de que existen. Tertuliano conoc\u00eda relatos sobre los informes favorables de Pilato a Tiberio acerca de Jes\u00fas (<i>Apol.<\/i> 5.21). Dichos \u201cregistros\u201d habr\u00edan de aparecer en su momento, especialmente cuando un gobierno perseguidor ca. 312 d.C., utiliz\u00f3 informes falsificados y blasfemos del juicio con fines de propaganda (Eusebio, <i>HE<\/i> 9.5). Nuestro libro de \u201cHechos\u201d podr\u00eda ser un documento destinado a oponerse a los mencionados. El \u201cDescenso al infierno\u201d puede pertenecer a una \u00e9poca bastante posterior en el mismo siglo, pero ambas partes de la obra probablemente se sirven de materiales m\u00e1s antiguos. La caracter\u00edstica sorprendente es la virtual vindicaci\u00f3n de Pilato, sin duda por motivos pol\u00edticos. Cuando estos relatos entraron a formar parte de las leyendas bizantinas, Pilato se convirti\u00f3 en santo, y la iglesia copta todav\u00eda rememora su martirio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No hay ning\u00fan texto cr\u00edtico adecuado. V\u00e9ase J. Quasten, <i>Patrology<\/i>, 1, pp. 115ss para las versiones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Evangelios sobre la infancia<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El Protoevangelio de Jacobo adquiri\u00f3 gran popularidad; existen muchos ms(s). en muchos idiomas (aunque ninguno en lat.), y ha tenido una profunda influencia en la mariolog\u00eda posterior. Or\u00edgenes lo conoc\u00eda, de modo que debe ser del ss. II. Nos brinda el nacimiento y la presentaci\u00f3n de Mar\u00eda, su casamiento con Jos\u00e9 (un anciano con hijos) y el nacimiento milagroso del Salvador (una partera corrobora su virgnidad en el momento del parto). Fue escrito, evidentemente, en apoyo de ciertas teor\u00edas sobre la virginidad perpetua. El supuesto autor es Jacobo el justo, aunque en determinado momento Jos\u00e9 se convierte en el narrador. (V\u00e9ase M. Testuz, Papyrus Bodmer 5, 1958; E. de Strycker, La forme plus ancienne du Prot\u00e9vangile de Jacques, 1961).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El otro evangelio influyente de la antig\u00fcedad relacionado con la infancia es el <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i>, que ofrece algunos relatos bastante repulsivos sobre los a\u00f1os de silencio. La versi\u00f3n que tenemos parece haber sido expurgada de sus discursos gn\u00f3sticos. Es distinta de la obra existente en Nag Hammadi del mismo nombre (v\u00e9ase inf.); a veces resulta dif\u00edcil saber con seguridad a qu\u00e9 obra se refieren los escritores patr\u00edsticos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Los evangelios de Nag Hammadi<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la biblioteca de Nag Hammadi hay varios evangelios en copto que no se conoc\u00edan anteriormente, adem\u00e1s de nuevas versiones de otros (* <span style='text-transform: uppercase'>Quenoboski\u00f3n<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Uno de los textos comienza as\u00ed: \u201cEl evangelio de la Verdad es un gozo\u201d (frase inicial y no t\u00edtulo), y contin\u00faa con una verbosa y a menudo oscura meditaci\u00f3n sobre el plan de la redenci\u00f3n. Es evidente la terminolog\u00eda gn\u00f3stica del tipo de la escuela valentiniana, pero no en la forma evolucionada que vemos en Ireneo, Alude a la mayor\u00eda de los libros del NT de una manera que sugiere el reconocimiento de su autoridad. Com\u00fanmente se piensa que es el \u201cEvangelio de la Verdad\u201d que Ireneo atribuye a Valentino, aunque esto se ha negado (cf. H. M. Schenke, <etiqueta id=\"#_ftn730\" name=\"_ftnref730\" title=\"\"><i>ThL<\/i><\/etiqueta> 83, 1958, pp. 497ss). Van Unnik present\u00f3 la atractiva proposici\u00f3n de que fue escrito antes del rompimiento de Valentino con la iglesia de Roma (en la que una vez fue candidato a un obispado), cuando estaba tratando de establecer su ortodoxia. Esta obra constituir\u00eda as\u00ed un testimonio importante para la lista de libros autorizados (sustancialmente similar a la nuestra) en Roma ca. 140 d.C. (V\u00e9ase G. Quispel y W. C. van Unnik en <i>The Jung Codex<\/i>, eds. por F. L. Cross, 1955; texto por M. Malinine <etiqueta id=\"#_ftn731\" name=\"_ftnref731\" title=\"\">et. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn732\" name=\"_ftnref732\" title=\"\">al., <\/etiqueta><i>Evangelium Veritatis<\/i>, 1956 y 1961; comentario por K. Grobel, The Gospel of Truth, 1960.) La <etiqueta id=\"#_ftn733\" name=\"_ftnref733\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn734\" name=\"_ftnref734\" title=\"\">ing. m\u00e1s reciente es por G. W. MacRae en <\/etiqueta><i>The Nag Hammadi Library<\/i>, 1977.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El hoy famoso <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i> es una colecci\u00f3n de dichos de Jes\u00fas, que suman aproximadamente 114, con poca organizaci\u00f3n aparente. Una elevada proporci\u00f3n se asemeja a los dichos en los evangelios sin\u00f3pticos (inclin\u00e1ndose m\u00e1s hacia Lucas), pero casi siempre con diferencias significativas que a menudo adoptan una direcci\u00f3n gn\u00f3stica; y entre otros temas gn\u00f3sticos se minimiza el AT y se destaca la necesidad de eliminar la conciencia del sexo. Se cree que se trata del evangelio utilizado por los gn\u00f3sticos naasenos (cf. R. M. Grant con D. N. Freedman, <i>The Secret Sayings of Jesus<\/i>, 1959; W. R. Schoedel, <i>VC<\/i> 14, 1960, pp. 225ss), pero se ha puesto en duda su car\u00e1cter originalmente gn\u00f3stico (R. McL Wilson, <i>Studies in the Gospel of Thomas<\/i>, l961), y algunos est\u00e1n dispuestos a ver en \u00e9l tradiciones independientes de cierto valor. Para G. Quispel las variantes son de tipo similar a las del texto (\u201coccidental\u201d) de Beza (<i>VC<\/i> 14, 1960, pp. 204ss), como as\u00ed tambi\u00e9n a las del <i>Diatesar\u00f3n<\/i> de Taciano y las obras seudoclementinas (v\u00e9ase inf.). En un art\u00edculo m\u00e1s reciente Quispel relaciona el Evangelio de Tom\u00e1s con los encratitas m\u00e1s que con los gn\u00f3sticos (<i>VC<\/i> 28, 1974, pp. 29s). Los Logia de Oxirrinco P. Oxi. 1. 654\u2013655, que incluyen el celebrado \u201cLevanta la piedra y me encontrar\u00e1s\u201d, vuelven a aparecer en una forma que sugiere que pertenecieron a una antigua versi\u00f3n gr. de dicho libro. Tom\u00e1s (a quien probablemente se considera gemelo de Jes\u00fas) desempe\u00f1a el papel central en la tradici\u00f3n (v\u00e9ase sup.), pero se afirma que Jacobo el Justo se convierte en el jefe de los disc\u00edpulos, una de las varias indicaciones de que existe una fuente judeocristiana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este libro curioso e inconsecuente est\u00e1 plagado de problemas, pero hasta el momento parecer\u00eda que con seguridad podemos ubicar sus or\u00edgenes en Siria (lo que posiblemente explique los semitismos que aparecen en el texto), donde siempre hubo una actitud m\u00e1s liberal hacia el texto del evangelio y m\u00e1s influencias nocivas que en otras partes. (V\u00e9ase el texto y la trad. de A. Guillaumont et al., 1959; H. Koester y T. O. Lambdin en <i>The Nag Hammadi Library in English<\/i>, pp. 117\u2013130; B. G\u00e4rtner, <i>The Theology of the Gospel of Thomas<\/i>, 1961; la bibliograf\u00eda hasta 1960 en J. Leipoldt y H. M. Schenke, <i>Koptisch-Gnostische Schriften aus den Papyrus-Codices von Nag Hamadi<\/i>, 1960, pp. 79s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El principal inter\u00e9s del <i>Evangelio de Felipe<\/i> (gn\u00f3stico, aunque resulta dif\u00edcil descubrir la secta correspondiente) radica en su doctrina sacramental extraordinariamente perfeccionada, en la que hay mayores misterios en lo relativo al crisma y a la \u201cc\u00e1mara nupcial\u201d que en lo relativo al bautismo (v\u00e9ase E. Segelberg, <i>Numen<\/i> 7, 1960, pp. 189ss; R.McL. Wilson, <i>The Gospel of Philip<\/i>, 1962, ofrece una traducci\u00f3n y comentarios. Cf. tamb. <i>The Nag Hammadi Library in English<\/i>, pp. 131\u2013151 [trad. por W. W. Isenberg]). El lenguaje es repulsivo: el inter\u00e9s que pone en el repudio de lo sexual equivale a obsesi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Los hechos \u201cleucianos\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los cinco principales \u201chechos\u201d ap\u00f3crifos tendr\u00e1n que representar a un n\u00famero considerablemente mayor. Los maniqueos, que seguramente los heredaron de fuentes gn\u00f3sticas, los reunieron en un corpus. Fotio, bibli\u00f3filo del ss. IX, atribuy\u00f3 todo el conjunto a un tal \u201cLeucio Carino\u201d (Bibliotheca, 114), pero es probable que Leucio haya sido simplemente el nombre ficticio del autor de los Hechos de Juan, el libro m\u00e1s primitivo (y menos ortodoxo) de todo el corpus.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Data del 150\u2013160 d.C. <etiqueta id=\"#_ftn735\" name=\"_ftnref735\" title=\"\">aprox. y describe milagros y sermones (decididamente gn\u00f3sticos) del ap\u00f3stol Juan en Asia Menor. Refleja ideales asc\u00e9ticos, pero contiene algunas an\u00e9cdotas atractivas entre elementos menos di<\/etiqueta>gnos de aceptaci\u00f3n. Tambi\u00e9n pretende relatar lo que el propio Juan narr\u00f3 acerca de algunos incidentes con el Se\u00f1or, como tambi\u00e9n su despedida y su muerte. Lit\u00fargicamente resulta de alg\u00fan inter\u00e9s e incluye la primera eucarist\u00eda por los muertos de que se tiene noticia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tambi\u00e9n los <i>Hechos de Pablo<\/i> es de fecha temprana, porque Tertuliano conoci\u00f3 gente que justificaba la predicaci\u00f3n femenina, como asimismo la facultad de bautizar, apoy\u00e1ndose en dicha obra (<i>De Baptismos<\/i> 17). Dice que fue escrito ostensiblemente \u201cpor amor a Pablo\u201d por un presb\u00edtero asi\u00e1tico, que por ello fue depuesto. Esto tiene que haber ocurrido antes del a\u00f1o 190 d.C., probablemente m\u00e1s cerca del 160 d.C. Esta obra refleja una \u00e9poca de persecuci\u00f3n. Contiene tres secciones principales:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i) Los hechos de Pablo y Tecla, una joven de Iconio que rompe su compromiso matrimonial despu\u00e9s de escuchar la predicaci\u00f3n de Pablo, es milagrosamente protegida del martirio (gan\u00e1ndose el inter\u00e9s de la \u201creina Trifena\u201d, * <span style='text-transform:uppercase'>Trifena y Trifosa<\/span>), y ayuda a Pablo en sus viajes misioneros. Puede haber existido alg\u00fan n\u00facleo hist\u00f3rico, si bien no necesariamente una fuente escrita relativa a Tecla (as\u00ed opina Ramsay, <etiqueta id=\"#_ftn736\" name=\"_ftnref736\" title=\"\"><i>CRE<\/i><\/etiqueta>, pp. 375ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii) Correspondencia adicional con la iglesia de Corinto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii) El martirio de Pablo (legendario).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El tono es intensamente asc\u00e9tico (cf. las bienaventuranzas de Pablo en relaci\u00f3n con el celibato, cap(s). 5), pero por lo dem\u00e1s es ortodoxo. Hay muchos ms(s). incompletos, incluyendo una considerable secci\u00f3n del original griego. V\u00e9ase L. Vouaux, Les Actes de Paul, 1913; E. Peterson, VC 3, 1949, pp. 142ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Hechos de Pedro<\/span><\/i><span lang=ES style=''> es algo posterior, pero siempre dentro del ss. II. El ms(s). principal, en lat\u00edn (a menudo llamado Hechos de Vercelli), empieza con la despedida de Pablo a los cristianos de Roma (quiz\u00e1s proveniente de otra fuente). A causa de las intrigas de *Sim\u00f3n el mago la iglesia romana cae en la herej\u00eda, pero, en respuesta a la oraci\u00f3n, llega Pedro y derrota a Sim\u00f3n en una serie de encuentros p\u00fablicos. A esto sigue un complot contra Pedro iniciado por paganos cuyas esposas los hab\u00edan dejado como resultado de su predicaci\u00f3n, la huida de Pedro, que incluye la historia de \u00bf<i>Quo Vadis<\/i>?, y su retorno para ser crucificado, lo que se hizo cabeza abajo. Un fragmento copto alusiones a una porci\u00f3n perdida indican que otras historias se ocupaban de las preguntas que surgieron en la comunidad acerca del sufrimiento y la muerte. Al igual que en otros \u201chechos\u201d ap\u00f3crifos, las actividades de Pedro y Pablo se complementan, y la iglesia romana aparece como una fundaci\u00f3n <i>paulina<\/i>. El tono asc\u00e9tico es tan intenso como siempre, pero el elemento gn\u00f3stico no siempre se impone; es posible, sin embargo, que tengamos ediciones expurgadas. Se disputa su lugar de origen, pero es casi seguro que tuvo origen oriental. V\u00e9ase L. Vouaux, <i>Les Actes de Pierre<\/i>, 1922. Es digno de mencionar que en la biblioteca de Nag Hammadi los dos \u00fanicos documentos descritos como \u201chechos\u201d se relacionan con Pedro. Los <i>Hechos de Pedro<\/i>, de origen copto, tienen alguna afinidad con los <i>Hechos de Pedro<\/i>, de origen latino, pero estos \u00faltimos son mucho m\u00e1s exagerados en su inter\u00e9s por destacar lo asc\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los <i>Hechos de (Judas) Tom\u00e1s<\/i> se diferencian de los otros. Son producto del cristianismo sir., y es casi seguro que fueron escritos en sir. en Edesa, a principios del ss. III. Describen la manera en que los ap\u00f3stoles echaron suertes para dividirse el mundo, y Judas Tom\u00e1s, el mellizo, fue nombrado para ir a la India. Fue como esclavo, pero fue el instrumento de la conversi\u00f3n del rey \u201cGundafar\u201d y de muchos otros indios notables. En todas partes predica la virginidad, y con frecuencia es encarcelado como consecuencia del \u00e9xito que obtiene. Finalmente es martirizado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta obra tiene ciertas caracter\u00edsticas gn\u00f3sticas; p. ej. el famoso \u201cHimno del alma\u201d que aparece en ella tiene el conocido tema gn\u00f3stico de la redenci\u00f3n del alma de la corrupci\u00f3n de la materia: el hijo del rey es enviado a matar al drag\u00f3n y a traer de vuelta la perla del pa\u00eds lejano. Evidentemente hay cierta relaci\u00f3n, que todav\u00eda no se ha podido precisar, con el <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i>; y el t\u00edtulo de Tom\u00e1s, \u201cmellizo del Mes\u00edas\u201d, es elocuente. El llamamiento a la virginidad es m\u00e1s pronunciado, m\u00e1s estridente, que en todos los dem\u00e1s \u201chechos\u201d, pero se trataba de una caracter\u00edstica del cristianismo sir. Pocos rastros hay de gnosticismo en el sentido de la posesi\u00f3n de misterios ocultos; el autor est\u00e1 demasiado ocupado en predicar y recomendar su evangelio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay versiones completas en sir. y gr. Aparentenente estos \u201chechos\u201d evidencian cierto conocimiento real de la historia y la topograf\u00eda de la *India. (V\u00e9ase A. A. Bevan. <i>The Hymn of the Soul<\/i>, 1897; F. C. Burkitt, <i>Early Christianity outside the Roman Empire<\/i>, 1899; A. F. J. Klijn, <i>VC<\/i> 14, 1960, pp. 154ss; id. <i>The Acts of Thomas<\/i>, 1962.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Hechos de Andr\u00e9s<\/span><\/i><span lang=ES style=''> es el m\u00e1s reciente (ca. 260 d.C. [?]) y, en nuestros ms(s)., el m\u00e1s fragmentario de los \u201chechos\u201d atribuidos a Leucio. Est\u00e1 estrechamente relacionado con los <i>Hechos de Juan<\/i>, y Eusebio (<i>HE<\/i> 3.25) menciona su car\u00e1cter gn\u00f3stico. Describe predicaciones entre los can\u00edbales, milagros, exhortaciones en favor de la virginidad, y, quiz\u00e1 a\u00f1adido de otra fuente, el martirio en Grecia. Gregorio de Tours nos ofrece un resumen del mismo. (V\u00e9ase P. M. Peterson, <i>Andrew, Brother o Simon Peter<\/i>, 1958; F. Dvornik, <i>The Idea of Apostolicity w Byzantium and the Legend of the Apostle Andrew<\/i>, 1958, pp. 181ss; G. Quispel, <i>VC<\/i> 10, 1956, pp. 129ss; cf. D. Guthrie, \u201cActs and Epistles in Apocryphal Writings\u201d, en <i>Apostolic History and the Gospel<\/i>, eds. por W. W. Gasque y R. P. Martin, 1970.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>f. Ep\u00edstolas ep\u00f3crifas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las m\u00e1s importantes son la Tercera ep\u00edstola a los corintios (v\u00e9ase Hechos de Pablo, sup.); la Ep\u00edstola de los ap\u00f3stoles, que en realidad es una serie de visiones apocal\u00edpticas de principios del ss. II preparadas en forma de un discurso en nombre de todos los ap\u00f3stoles para trasmitir ense\u00f1anzas de Cristo posteriores a la resurrecci\u00f3n (importante por ser uno de los ejemplos m\u00e1s primitivos de este tipo); la Correspondencia de Cristo y Abgar, en la que el rey de Edesa invita a nuestro Se\u00f1or a su reino, y de la cual Eusebio nos ofrece una temprana traducci\u00f3n tomada del sir. (HE 1.13); la Correspondencia de Pablo y S\u00e9neca en lat\u00edn (v\u00e9ase Jer\u00f3nimo, De Viris Ellustribus 12), apolog\u00eda del ss. III en defensa de la dicci\u00f3n de Pablo, evidentemente con el fin de conseguir que se leyeran las cartas genuinas en c\u00edrculos distinguidos; y la Ep\u00edstola a los laodicenses, en lat\u00edn, un cent\u00f3n de lenguaje paulino que se evoca en Col. 4.16. El fragmento muratorio menciona ep\u00edstolas a los laodicenses y a los alejandrinos, de origen marcionita, pero no hay pruebas de su existencia. La tan citada Carta de L\u00e9ntulo, que describe a Jes\u00fas, y que pretendidamente estaba dirigida al senado, es medieval. (V\u00e9ase H. Duensing, Epistula Apostolorum, 1925; J. de Zwaan en Amicitiae Corolla edit. por H. G. Wood, 1933, pp. 344ss; para todas las cartas seudopaulinas, L. Vouaux, Les Actes de Paul, 1913, pp. 315ss.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>g. Los apocalipsis<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El Apocalipsis de Pedro es la \u00fanica obra estrictamente ap\u00f3crifa de la cual tenemos pruebas concluyentes de que mantuvo una posici\u00f3n cuasi can\u00f3nica durante alg\u00fan tiempo. Aparece en el fragmento muratorio, pero va acompa\u00f1ada de una nota que dice que algunos se oponen a que se lea en la iglesia. Al parecer Clemente de Alejandr\u00eda se refiri\u00f3 a ella en una obra perdida, consider\u00e1ndola can\u00f3nica (<etiqueta id=\"#_ftn737\" name=\"_ftnref737\" title=\"\">Eus., HE 6.14), y en el ss. V era le\u00eddo el viernes santo en algunas iglesias de Palestina (Sozomeno, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn738\" name=\"_ftnref738\" title=\"\">Hist. Ecles. 7.19). Pero nunca se la acept\u00f3 universalmente, y su canonicidad no era una cuest<\/etiqueta>i\u00f3n candente en los d\u00edas de Eusebio (HE 3.3). Parecer\u00eda ser sustancialmente ortodoxa. Una antigua esticometr\u00eda le asigna 300 l\u00edneas; aproximadamente la mitad aparece en la copia principal del Evangelio de Pedro (v\u00e9ase sup.). Contiene visiones del Se\u00f1or transfigurado, y espeluznantes relatos de los tormentos de los condenados, quiz\u00e1s con una confusa referencia a un futuro per\u00edodo de prueba. (V\u00e9ase M. R. James, JTS 12, 1911, pp. 36ss, 362ss, 573ss; 32, 1931, pp. 270ss.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hubo varios <i>Apocalipsis de Pablo<\/i> gn\u00f3sticos, uno de ellos conocido por Or\u00edgenes, inspirado en 2 Co. 12.2ss. Una versi\u00f3n de uno de ellos (que influy\u00f3 en Dante) ha sobrevivido (v\u00e9ase R. P. Casey, <i>JTS<\/i> 24, 1933, pp. 1ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la biblioteca de Nag Hammadi el libro V comprende cuatro apocalipsis, uno de <i>Pablo<\/i>, dos de <i>Jacobo<\/i> y uno de <i>Ad\u00e1n<\/i>. El Apocalipsis de Pablo en esta colecci\u00f3n es diferente a los que se conoc\u00edan anteriormente. Todas estas obras son gn\u00f3sticas en su ense\u00f1anza. Cf. A. B\u00f6hlig y P. Labib, <i>Koptisch-gnostische Apocalypsen aus Codex V von Nag Hammadi<\/i>, 1963.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>h. Otras obras ap\u00f3crifas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las Predicaciones de Pedro (o Kerygmata Petrou) nos son conocidas s\u00f3lo por fragmentos, en su mayor parte conservados por Clemente de Alejandr\u00eda. Or\u00edgenes tuvo que v\u00e9rselas con eruditos gn\u00f3sticos que las utilizaban y los desafi\u00f3 para que demostraran su autenticidad (en Jn. 13.17, De Principiis, pref. 8). Esta obra ha sido postulada como fuente de la obra clementina original (v\u00e9ase inf.). Los fragmentos que tenemos pretenden preservar palabras de nuestro Se\u00f1or y de Pedro, y por lo menos uno de ellos concuerda con el Evangelio de los hebreos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las <i>Homil\u00edas clementinas<\/i> y las <i>Recogniciones clementinas<\/i> son las dos formas principales de un relato en el que Clemente de Roma, en busca de la verdad suprema, viaja por los mismos lugares que el ap\u00f3stol Pablo, y finalmente se convierte. Es probable que ambos deriven de una novela cristiana inmensamente popular del ss. II, que puede haber utilizado las <i>Predicaciones de Pedro<\/i>. Los problemas literarios y teol\u00f3gicos que encierra son sumamente complejos. Las homil\u00edas, en particular, promueven una forma sectaria de cristianismo judaizado. (V\u00e9ase O. Cullmann, <i>Le Probl\u00e8me Litt\u00e9raire et Historique du Roman Pseudo-Cl\u00e9mentin<\/i>, 1930; H. J. Schoeps, <i>Theologie und Geschichte des Judenchristentums<\/i>, 1949.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>Apocrif\u00f3n de Juan<\/i> era popular en los c\u00edrculos gn\u00f3sticos, y ha reaparecido en Nag Hammadi. El Salvador aparece a Juan en el <etiqueta id=\"#_ftn739\" name=\"_ftnref739\" title=\"\">mte. de los Olivos, le ordena que escriba doctrinas secretas, las deposite en lugar seguro y las imparta solamente a aquell<\/etiqueta>os cuyo esp\u00edritu pudiera entenderlas y cuyo modo de vida fuese digno. Hay una maldici\u00f3n para todo el que imparta la doctrina con fines de lucro a personas indignas. Ha de fecharse antes de 180 d.C., probablemente en Egipto. (V\u00e9ase W. C. Till, <i>Die Gnostischen Schriften des Koptischen Papyrus Berol<\/i>. 8502, 1955; cf. <etiqueta id=\"#_ftn740\" name=\"_ftnref740\" title=\"\"><i>JEH<\/i><\/etiqueta>, 3, 1952, pp. 14ss). En los documentos de Nag Hammadi hay un relato de la creaci\u00f3n, la ca\u00edda y la redenci\u00f3n de la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>Apocrif\u00f3n de Jacobo<\/i> tambi\u00e9n se ha descubierto en Nag Hammadi. Es una exhortaci\u00f3n a buscar el reino, en forma de un discurso posterior a la resurrecci\u00f3n, dirigido a Pedro y a Jacobo, que ascienden con el Se\u00f1or, pero no pueden entrar en el tercer cielo. Su inter\u00e9s reside en que es muy antiguo (125\u2013150 d.C. [?]), en la prominencia de Jacobo (el Justo [?]), que env\u00eda a los ap\u00f3stoles a hacer su obra despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n, y, en opini\u00f3n de van Unnik, en que est\u00e1 libre de influencias gn\u00f3sticas (V\u00e9ase W. C. van Unnik, <i>VC<\/i> 10, 1956, pp. 149ss). F. E. Williams, en sus acotaciones introductorias a su traducci\u00f3n del texto de Nag Hammadi en <i>The Nag Hammadi Library in English<\/i>, pp. 29, cree encontrar indicios de temas gn\u00f3sticos y sugiere que es de origen gn\u00f3stico-cristiano.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La obra <i>Pistis Sofia<\/i> y los <i>Libros de<\/i> <\/span><span style=''>Je\u00fb<\/span><span lang=ES style=''> son oscuras y extra\u00f1as producciones gn\u00f3sticas del ss. II o III. (V\u00e9ase C. Schmidt, <i>Koptisch-gnostische Schriften<\/i>\u00b3, edit. por W. Till, 1959; G. R. S. Mead, <i>Pistis Sophia<\/i>\u00b3, 1947, trad. ing., cf. F. C. Burkitt, <i>JTS<\/i> 23, 1922, pp. 271ss; C. A. Baynes, <i>A Coptic Gnostic Treatise<\/i>, 1933.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda general. <\/span><span lang=ES style=''>\u00b0A. de Santos, <i>Los evangelios ap\u00f3crifos<\/i>, 1956 (con textos trad. al <etiqueta id=\"#_ftn741\" name=\"_ftnref741\" title=\"\">cast.); \u00b0J. Jeremias, <\/etiqueta><i>Palabras desconocidas de Jes\u00fas<\/i>, 1976; D. S. Russell, El per\u00edodo intertestamentario, 1973; T. G. Taggart, <i>Sagradas Escrituras y los libros ap\u00f3crifos<\/i>, 1948; J. B. Bauer, <i>Los ap\u00f3crifos neotestamentarios<\/i>, 1971; R.E. Brown, \u201cAp\u00f3crifos, manuscritos del mar Muerto, otros escritos jud\u00edos\u201d, <i>Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, 1971, t(t). V, pp. 99ss; C. Gancho, \u201cAp\u00f3crifos\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn742\" name=\"_ftnref742\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 589\u2013591; G. R. Beasley-Murray, F. F. Bruce, \u201cLa literatura ap\u00f3crifa y apocal\u00edptica\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn743\" name=\"_ftnref743\" title=\"\"><i>\u00b0NCBR<\/i><\/etiqueta>, 1977, pp. 51\u201357.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Faltan aun ediciones cr\u00edticas de muchas de estas obras. Textos gr. y lat. de los primeros evangelios que se descubrieron aparecen en C. Tischendorf, <i>Evangelia Apocrypha<\/i>, 1886, que se complementa con la obra de A. de Santos mencionada precedentemente. La mejor colecci\u00f3n de textos de los \u201chechos\u201d es R. A. Lipsius y M. Bonnet, <i>Acta Apostolorum Apocrypha<\/i>, 1891\u20131903. Algunos textos y estudios m\u00e1s recientes aparecen en M. R. James, Apocrypha Anecdota, 1, 1893; 2, 1897. M. R. James, <etiqueta id=\"#_ftn744\" name=\"_ftnref744\" title=\"\"><i>ANT<\/i><\/etiqueta> (espl\u00e9ndida colecci\u00f3n de trad. ing. hasta 1924); E. Hennecke-W. Schneemelcher (trad. ing. por R. M. Wilson), <i>New Testament Apocrypha<\/i>, 1, 1963; 2, 1965 (indispensable para un estudio serio). Dichos no can\u00f3nicos: A. Resch, <i>Agrapha<\/i>\u00b2, 1906; B. Pick, <i>Paralipomena<\/i>, 1908; J. Jeremias, <i>Unknown Sayings of Jesus<\/i>, 1957; J. Finegan, <i>Hidden Records of the Life of Jesus<\/i>, 1969; F. F. Bruce, <i>Jesus and Christian Origins outside the New Testement<\/i>, 1974. Orden eclesi\u00e1stico: J. Cooper y A. J. Maclean, <i>The Testament of our Lord<\/i>, 1902; R. H. Connolly, <i>The So-Called Egyptian Church Order and its Derivatives<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn745\" name=\"_ftnref745\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>A.F.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LIBR ver, CANON, ENCARNACI\u00ed\u201cN, EBIONISMO No existe virtualmente controversia en la cristiandad acerca del canon del NT, comprendido por los veintisiete libros conocidos (v\u00e9ase CANON). Los escritos ap\u00f3crifos que, como tales, no recibieron entrada en el canon del Nuevo Testamento, se pueden clasificar as\u00ed\u00ad: (a) Evangelios ap\u00f3crifos. 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