{"id":913,"date":"2016-02-04T22:33:22","date_gmt":"2016-02-05T03:33:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos\/"},"modified":"2016-02-04T22:33:22","modified_gmt":"2016-02-05T03:33:22","slug":"apocrifos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos\/","title":{"rendered":"APOCRIFOS"},"content":{"rendered":"<p>Ap\u00f3crifos  (gr. ap\u00f3krufos, \u00aboculto\u00bb; cuando se lo adjunta al gr. bibl\u00ed\u00ada, \u00ablibros\u00bb o \u00abrollos\u00bb, significa \u00ablibros ocultos\u00bb). T\u00e9rmino cuyo uso ha variado con el tiempo y en quienes lo usan.  Algunos escritores antiguos lo aplicaban a libros de sabidur\u00ed\u00ada esot\u00e9rica o misteriosa, demasiado complicados para el hombre com\u00fan y que s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan comprender los iniciados.  De aqu\u00ed\u00ad que fueran \u00ablibros secretos\u00bb, escondidos al p\u00fablico en general.  Otros usaban el t\u00e9rmino en sentido peyorativo: \u00abespurio\u00bb, \u00abfalso\u00bb, \u00abher\u00e9tico\u00bb y \u00abextracan\u00f3nico\u00bb; por ello, fuera de circulaci\u00f3n. Tambi\u00e9n en los c\u00ed\u00adrculos eclesi\u00e1sticos se dieron diversos usos a la palabra (y todav\u00ed\u00ada los hay).  Algunos la usan para toda la literatura antigua fuera del canon* de las Sagradas Escrituras.  Los protestantes generalmente la emplean para indicar los libros que fueron incluidos en copias de la LXX y la Vulgata Latina, pero que fueron excluidos del canon hebreo de las Escrituras.  En este art\u00ed\u00adculo usamos \u00abap\u00f3crifos\u00bb de la siguiente manera: A. Para designar los 15 documentos que se encuentran en algunos manuscritos griegos y latinos del AT, pero que no fueron incluidos en el canon de las Escrituras hebreas. B. Para designar otros libros espurios, tanto del AT como del NT, un\u00e1nimemente repudiados como para formar parte del canon b\u00ed\u00adblico (ll\u00e1mense \u00abap\u00f3crifos\u00bb, \u00abap\u00f3crifos [propiamente dichos]\u00bb, \u00abdeuterocan\u00f3nicos\u00bb* o \u00abseudoepigr\u00e1ficos\u00bb*). Con respecto a la relaci\u00f3n de estos 15 libros con el canon del AT, veamos 3 posiciones entre las iglesias cristianas: 1. La Iglesia Cat\u00f3lica Romana reconoce por lo menos 12 de los 15 libros (o partes de libros) como \u00abdeuterocan\u00f3nicos\u00bb, y usan \u00abap\u00f3crifos\u00bb espec\u00ed\u00adficamente para otros libros extracan\u00f3nicos que los protestantes llaman \u00abseudoepigr\u00e1ficos\u00bb; adem\u00e1s, otorga a los 12 una categor\u00ed\u00ada totalmente can\u00f3nica.  La 4\u00c2\u00aa sesi\u00f3n del Concilio de Trento (8 de abril de 1546) decret\u00f3 que, con excepci\u00f3n de 1 y 2 Esd. y la Oraci\u00f3n de Manas\u00e9s, los libros ap\u00f3crifos \u00ab\u00ed\u00adntegramente y en todas sus partes\u00bb son \u00absagrados y can\u00f3nicos\u00bb.  Incluso se pronuncia un anatema sobre todo aquel que \u00aba sabiendas y deliberadamente\u00bb los rechaza.  Aunque a 1 y 2 Esd. y la Oraci\u00f3n de Manas\u00e9s se les niega canonicidad y autoridad, est\u00e1n incluidos en manuscritos latinos de la Vulgata, y en posteriores ediciones impresas fueron puestos en un ap\u00e9ndice de la Biblia.  Cabe acotar que la Iglesia Cat\u00f3lica hace de protocan\u00f3nicos y deuterocan\u00f3nicos un solo grupo, y coloca aparte seudoepigr\u00e1ficos y ap\u00f3crifos (propiamente dichos). 2. La Iglesia Anglicana, la Iglesia Luterana y la Iglesia Reformada de Zurich sostienen que estos libros son \u00fatiles pero no son can\u00f3nicos.  El art\u00ed\u00adculo VI de los famosos 39 art\u00ed\u00adculos de la Iglesia Anglicana (1562) declara que son le\u00ed\u00addos \u00abpara ejemplo de vida e instrucci\u00f3n de las costumbres\u00bb, pero la iglesia no los usa para \u00abestablecer doctrina alguna\u00bb.  El reformador suizo Oecolampadio declar\u00f3 en 1530: \u00abNo despreciamos a Judit, Tob\u00ed\u00adas, Eclesi\u00e1stico, Baruc, los 2 \u00faltimos libros de Esdras, los 3 libros de los Macabeos, las adiciones a Daniel; pero no les asignamos autoridad divina como a los otros\u00bb. 3. La Iglesia Calvinista y otras iglesias reformadas plantearon claramente su posici\u00f3n en la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster (1647): \u00abLos libros, com\u00fanmente llamados ap\u00f3crifos, como no son de inspiraci\u00f3n divina, no son parte del canon de la Escritura; y por tanto no tienen autoridad en la Iglesia de Dios, ni ser\u00e1n de otro modo aprobados o utilizados m\u00e1s que otros escritos humanos\u00bb. En lo relacionado con el canon, la Iglesia Ortodoxa Griega nunca tom\u00f3 una decisi\u00f3n que fuera aceptada por todos los de su comuni\u00f3n.  Como texto aut\u00e9ntico del AT acepta la LXX, que incluye los ap\u00f3crifos.  El s\u00ed\u00adnodo de Jerusal\u00e9n (1672) puso a los ap\u00f3crifos en pie de igualdad con los libros can\u00f3nicos, mientras que el s\u00ed\u00adnodo de Constantinopla del mismo a\u00f1o tom\u00f3 la posici\u00f3n de que no son iguales a los can\u00f3nicos, pero que como \u00abbuenos y dignos de alabanza\u00bb no deben ser rechazados totalmente. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica esta iglesia ha avanzado hacia una casi total aceptaci\u00f3n de los ap\u00f3crifos. Los protestantes, sobre la base de evidencias internas y externas, niegan autoridad divina a los ap\u00f3crifos y, por tanto, su canonicidad.  Sus Biblias generalmente contienen, en el AT, los mismos libros que los hebreos aceptan como Escrituras inspiradas.  Aunque esos ap\u00f3crifos (y tambi\u00e9n los can\u00f3nicos) fueron escritos por jud\u00ed\u00ados, no son aceptados por ellos como parte del canon oficial hebreo.  En realidad, parece que los jud\u00ed\u00ados del per\u00ed\u00adodo intertestamentario percibieron la ausencia del don espiritual, que es el \u00fanico que califica a los hombres para escribir las Sagradas Escrituras.  Josefo, el historiador jud\u00ed\u00ado del s I d.C., lo expresa 73 de este modo: \u00abDesde el imperio de Artajerjes hasta nuestra \u00e9poca, todos los sucesos se han puesto por escrito; pero no merecen tanta autoridad y fe como los libros mencionados anteriormente, pues ya no hubo una sucesi\u00f3n exacta de profetas\u00bb.  Adem\u00e1s, existe una persistente incertidumbre con respecto a los libros ap\u00f3crifos a trav\u00e9s de toda la historia eclesi\u00e1stica.  Desde Jer\u00f3nimo (c 340-420 d.C.) hasta la Reforma, los padres y te\u00f3logos insisten sobre las diferencias b\u00e1sicas entre los libros can\u00f3nicos del AT y los ap\u00f3crifos. Tal vez a\u00fan m\u00e1s importantes son las caracter\u00ed\u00adsticas internas de los libros.  En verdad, no a\u00f1aden nada esencial a la historia de la redenci\u00f3n.  Ense\u00f1an doctrinas y estimulan pr\u00e1cticas que no est\u00e1n en armon\u00ed\u00ada con los libros aceptados del canon.  Por ejemplo, en 2 Mac. 12:41-45 (cf Bar. 3:4) aparece la idea de orar a los muertos y llevarles ofrendas.  En los ap\u00f3crifos hay una tendencia a magnificar lo externo de la religi\u00f3n.  Limosnas y obras, dicen, expiar\u00e1n el pecado y producir\u00e1n su recompensa (2 Esdr. 8:33; Tob. 12:9; Eclo. 3:14).  Tob\u00ed\u00adas presenta una mezcla de piedad, folklore y magia.  El demonio Asmodeo aparece como un celoso asesino de los 7 maridos de una mujer joven, pero finalmente es exorcizado al quemar las entra\u00f1as de un pez (Tob. 6:1-8; 8:1-9).  Con la hiel del mismo pez se produce un poderoso medicamento que sana la ceguera de un padre, causada por el excremento de unos gorriones (2:9, 10; 6:8; 11:7-15).  El lenguaje y la conducta de Judit, caracterizados por la falsedad y el doble trato, se presentan como aprobados por Dios, quien la ayuda (Judit 9:10, 13; etc.). La Sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n ense\u00f1a la doctrina plat\u00f3nica de que el alma del hombre es inherentemente inmortal, y que su cuerpo es un mero estorbo para ella (9:15), pensamiento totalmente extra\u00f1o tanto al AT como al NT.  El autor hasta tom\u00f3 prestada la doctrina plat\u00f3nica de la preexistencia de las almas (8:19, 20).  V\u00e9anse Ap\u00f3crifos del AT;  Ap\u00f3crifos del NT. Sin embargo, aunque no se puede pretender canonicidad para los libros ap\u00f3crifos, tienen valor para el estudioso de la Biblia.  Proporcionan un conocimiento de la brecha de 400 a\u00f1os entre los 2 testamentos.  Ayudan a comprender el clima social, pol\u00ed\u00adtico y religioso del NT.  Los Macabeos, en particular 1 Mac.,  muestran las luchas de los jud\u00ed\u00ados por su libertad pol\u00ed\u00adtica y religiosa contra la tiran\u00ed\u00ada del paganismo griego. Ayudan a comprender el surgimiento de sectas, como la de los fariseos y la de los saduceos.  Arrojan luz sobre el crecimiento de instituciones y creencias de los jud\u00ed\u00ados del NT, y de ese modo proporcionan un marco de referencia para la iglesia cristiana primitiva. La inclusi\u00f3n de los libros ap\u00f3crifos y\/o deuterocan\u00f3nicos en nuestras Biblias espa\u00f1olas merece un p\u00e1rrafo aparte.  El Comit\u00e9 General de las Sociedades B\u00ed\u00adblicas Unidas, reunido en Edimburgo (septiembre de 1969), puso en claro algunos puntos y los comunic\u00f3 de la siguiente manera: \u00abCuando la Versi\u00f3n Autorizada de la Biblia se public\u00f3 en 1611, todos los ejemplares conten\u00ed\u00adan los textos ap\u00f3crifos.  Lo mismo es cierto con la mayor\u00ed\u00ada de las primeras traducciones tales como las de Lutero y Valera. Posteriormente, sin embargo, y de tanto en tanto aparecieron ediciones sin los textos ap\u00f3crifHos_ En junio de 1964, una conferencia mundial de dirigentes de iglesias y representantes de la Sociedad B\u00ed\u00adblica, reunida en Drierbergen, Holanda, inst\u00f3 a las Sociedades B\u00ed\u00adblicas a acometer con renovado vigor su tarea de circulaci\u00f3n mundial de las Escrituras y recomend\u00f3 que &#8216;donde las iglesias deseen y espec\u00ed\u00adficamente lo pidan, las Sociedades B\u00ed\u00adblicas deben considerar la traducci\u00f3n y publicaci\u00f3n de los libros com\u00fanmente llamados ap\u00f3crifos&#8217; \u00ab.  Estos lineamientos se ratificaron en 1968, 1972 y 1973, y contin\u00faan hasta hoy. Bib.: B. M. Metzger, An Introduction to the Apocrypha [Una introducci\u00f3n a los libros ap\u00f3crifos] (Nueva York, 1957); R. H. Pfeiffer, History of New Testament Times, With Introduction to the Apocrypha [Historia de los tiempos del Nuevo Testamento, con una introducci\u00f3n a los libros ap\u00f3crifos] (Nueva York,1949); E. J. Goodspeed, The Story of the Apocrypha [La historia de los libros ap\u00f3crifos] (Chicago, 1939); FJ-AA 1.8; Documenta (LUC), Canon y deuterocan\u00f3nicos.  Documento elaborado por las Sociedades B\u00ed\u00adblicas Unidas (Buenos Aires, s\/f). Ap\u00f3crifos del AT. Estos libros se produjeron, en su mayor parte, durante los ss II y I a.C,, aunque 1 \u00f3 2 quiz\u00e1 procedan del s I d.C.  Fueron clasificados de diversos modos: por lugar de origen, idioma, orden cronol\u00f3gico y g\u00e9nero literario.  Representan una gran variedad de formas literarias, e incluyen historia, romance, poes\u00ed\u00ada, apocal\u00ed\u00adptica, sabidur\u00ed\u00ada y devoci\u00f3n.  Se los enumera y analiza a continuaci\u00f3n. 1. Oraci\u00f3n de Manas\u00e9s. Plegaria supuestamente pronunciada por Manas\u00e9s mientras estaba en el cautiverio asirio.  Quiz\u00e1 fue escrita en hebreo c 100-50 a.C.  De acuerdo con el registro b\u00ed\u00adblico, Manas\u00e9s fue el rey m\u00e1s malvado de Jud\u00e1 (2Ki 21:1-18; 2Ch 33:1-20).  Sin embargo, cuando uno de los monarcas asirios (tal vez Esar-had\u00f3n o Asurbanipal) lo lleva 74 cautivo a Babilonia, reacciona y ora a \u00abJehov\u00e1 su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres\u00bb (2Ch 33:12).  Esta plegaria, que lo conduce a su restauraci\u00f3n a Jud\u00e1 y a su trono, es registrada \u00aben las actas de los reyes de Israel\u00bb (v 18).  La Oraci\u00f3n de Manas\u00e9s ap\u00f3crifa pretende ser esa s\u00faplica recuperada.  Sus 15 vers\u00ed\u00adculos trasuntan un esp\u00ed\u00adritu de sincera penitencia y profundo sentimiento religioso, aunque realmente no es la oraci\u00f3n aut\u00e9ntica del rey de Jud\u00e1; ni siquiera los cat\u00f3licos la consideran can\u00f3nica. 2. Tob\u00ed\u00adas. Obra de ficci\u00f3n piadosa.  Tal vez fue escrita en arameo por un jud\u00ed\u00ado de la di\u00e1spora c 200 a.C.  Es un relato de aventuras que gira alrededor de Tobit, un pretendido jud\u00ed\u00ado cautivo en Asiria, y su hijo Tob\u00ed\u00adas; su prop\u00f3sito es presentar elevados principios morales.  Aunque Tobit es un hombre devoto que ayuda a los pobres, sufre las burlas de sus vecinos y es herido de ceguera (cps 1 y 2).  Una disputa con su esposa lo desanima tanto que ora pidiendo la muerte.  Al mismo tiempo, en Ecbatana de Media, una viuda virgen llamada Sara, que se ha casado con 7 hombres sucesivamente &#8211; cada uno de los cuales muere asesinado en la noche de bodas por un demonio llamado Asmodeo-, ora tambi\u00e9n pidiendo la muerte, o que se le d\u00e9 un respiro de las burlas y falsas acusaciones.  La oraci\u00f3n de ambos es escuchada y el \u00e1ngel Rafael es enviado para darles ayuda (cp 3).  Simulando ser un hombre llamado Azar\u00ed\u00adas, se convierte en el gu\u00ed\u00ada que lleva a Tob\u00ed\u00adas hasta Media para recoger 10 talentos de plata dejados all\u00ed\u00ad por Tobit (cps 4 y 5).  Al llegar al r\u00ed\u00ado Tigris, Tob\u00ed\u00adas, por indicaci\u00f3n de Rafael, pesca un gran pez (cp 6) cuyas entra\u00f1as son efectivas para ahuyentar al demonio Asmodeo y curar la ceguera de Tobit.  El \u00e9xito corona el viaje.  Tob\u00ed\u00adas consigue el dinero y se casa con Sara, quien, de acuerdo con el \u00e1ngel, estaba destinada para \u00e9l desde la eternidad (cps 7-9).  El regreso a N\u00ed\u00adnive es un evento gozoso para la familia entera y para los habitantes de la ciudad.  Tobit es sanado de su ceguera y da la bienvenida a su nuera, y luego ofrece alabanzas y bendice a Dios (cps 10-14). 3. Judit. Emocionante romance religioso que deriva su nombre de la hero\u00ed\u00adna, una viuda jud\u00ed\u00ada, rica y hermosa.  Fue escrito originalmente en hebreo c 150 a.C.  Cuenta acerca del rey asirio Nabucodonosor -quien, seg\u00fan se dice, reina sobre N\u00ed\u00adnive-, quien derrota a Arfaxad, rey de los medos en Ecbatana.  Luego env\u00ed\u00ada a su comandante en jefe, Holofernes, para castigar a los jud\u00ed\u00ados, \u00fanico pueblo que se atreve a desafiarlo en el oeste al rehusar prestarle ayuda en la conquista de los medos.  De acuerdo con el libro, recientemente hab\u00ed\u00adan regresado de su cautividad.  Holofernes sitia la ciudad de Betulia.  Mediante su habilidad, valor y astucia, Judit salva a su pueblo al cortar la cabeza de Holofernes con su propia espada mientras duerme totalmente ebrio. 4. Adiciones a Ester. Son 6 pasajes, con un total de 105 vers\u00ed\u00adculos, interpretados por jud\u00ed\u00ados piadosos de Egipto, en diversos lugares en la versi\u00f3n griega del libro can\u00f3nico de Ester, durante el s I a.C.  Como el libro can\u00f3nico de Ester no contiene el nombre de Dios, se piensa que el motivo de estas adiciones fue el deseo de a\u00f1adirlo.  Pero los agregados introdujeron discrepancias y contradicciones en el texto. 5. 1 Macabeos. Esta obra, de importancia hist\u00f3rica, registra las luchas de los jud\u00ed\u00ados por obtener la libertad religiosa y pol\u00ed\u00adtica en el s  II a.C.  El nombre de 1 y 2 Mac. proviene de Judas Macabeo, el 3er hijo de Matat\u00ed\u00adas, un sacerdote.  La designaci\u00f3n \u00abMacabeo\u00bb generalmente se deriva del heb. maqqebeth, \u00abmartillo\u00bb.  Se piensa que el nombre implica que \u00e9l, como ning\u00fan otro, hizo que los enemigos de Israel y de Dios sintieran golpes de martillo, aunque Zeitlin cree que el nombre indica que Judas ten\u00ed\u00ada una cabeza como de martillo. 1 Mac. fue escrito en hebreo por un jud\u00ed\u00ado palestino c 110 a.C., y es nuestra mejor fuente para la historia de los primeros 40 a\u00f1os de las guerras macabeas.  El prop\u00f3sito del libro fue probablemente legar a la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada una historia oficial de su casa real: la monarqu\u00ed\u00ada asmonea.  Presenta un informe razonablemente confiable del per\u00ed\u00adodo entre Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (175 a.C.) y Juan Hircano (c 135 a.C.).  Sin embargo, el \u00e9nfasis del libro descansa mayormente sobre las actividades militares, y tiende a descuidar los aspectos sociales, econ\u00f3micos y religiosos del per\u00ed\u00adodo.  Despu\u00e9s de dar un informe de los hechos que condujeron a la rebeli\u00f3n macabea (1:1-2:70), la parte central del libro enfoca las acciones militares de Judas (3:1-9:22) y sus hermanos Jonat\u00e1n (9:23-12:53) y Sim\u00f3n (13:1-16:24), quienes lo sucedieron en la lucha por la libertad religiosa, primero, y por la libertad pol\u00ed\u00adtica despu\u00e9s. 6. 2 Macabeos. Registro independiente y m\u00e1s detallado de los acontecimientos descriptos en 1 Mac. 1-7, redactado desde el punto de vista de un te\u00f3logo moralizador.  Fue escrito en griego por un jud\u00ed\u00ado de la di\u00e1spora, alrededor del s I a.C.  Se admite que la mayor parte del libro, que abarca los primeros 15 a\u00f1os de las guerras macabeas, es una condensaci\u00f3n de la obra hist\u00f3rica en 5 tomos de Jas\u00f3n de Cirene (2:19-32).  Describe c\u00f3mo los jas\u00eed\u00eem, \u00abpiadosos\u00bb, devotos celosos de la Torah y la ortodoxia 75 legalista, resistieron la helenizaci\u00f3n forzada de los jud\u00ed\u00ados.  El libro enfatiza la intervenci\u00f3n sobrenatural de Dios en favor de los fieles.  El autor pretende mostrar \u00ablas apariciones celestiales en favor de los bravos combatientes por el juda\u00ed\u00adsmo\u00bb (2:21, NBE), y dar as\u00ed\u00ad instrucci\u00f3n y \u00e1nimo a los jud\u00ed\u00ados.  El libro comienza con 2 cartas, supuestamente de los jud\u00ed\u00ados de Palestina a los jud\u00ed\u00ados de Egipto, en las que se describe la rededicaci\u00f3n del templo y se los invita a unirse a la celebraci\u00f3n de la fiesta anual de las Luces (1:1-2:18).  El autor luego cuenta la historia que condujo a la revuelta macabea (cps 3-7); y en el resto de la obra describe los \u00e9xitos de dicha revuelta, las victorias en las batallas (cp 8), la muerte de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (cp 9), la purificaci\u00f3n y la rededicaci\u00f3n del templo, y las victorias militares subsiguientes obtenidas por Judas Macabeo en favor de los jud\u00ed\u00ados (cps 10-15). 7. Sabidur\u00ed\u00ada. Tratado pol\u00ed\u00adtico-religioso que combina conceptos teol\u00f3gicos del AT con ideas filos\u00f3ficas alejandrinas derivadas del platonismo y del estoicismo.  Fue escrito en griego durante el s I a.C., probablemente en Alejandr\u00ed\u00ada.  El autor, que pretende ser Salom\u00f3n, explica c\u00f3mo, despu\u00e9s de haber sido elegido divinamente como rey (9:7), es dotado de sabidur\u00ed\u00ada en respuesta a la oraci\u00f3n (7:7-14).  El libro estimula a los jud\u00ed\u00ados a apoyar la sabidur\u00ed\u00ada y la justicia, y muestra la necedad del paganismo.  Su segunda mitad es un bosquejo religioso-filos\u00f3fico de la historia de los tiempos del Pentateuco.  Atribuye la preservaci\u00f3n de los siervos de Dios, desde Ad\u00e1n a Mois\u00e9s y m\u00e1s adelante, a la sabidur\u00ed\u00ada (cps 10 y 11), y muestra la locura de la idolatr\u00ed\u00ada (cps 13- 15).  Las historias de Israel y de Egipto son una demostraci\u00f3n especial de los resultados de la sabidur\u00ed\u00ada por un lado y la necedad por la otra (cps 16-19). 8. Eclesi\u00e1stico. Tambi\u00e9n llamado \u00abSabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas ben Sir\u00e1\u00bb. Libro sapiencial, el m\u00e1s largo y el m\u00e1s estimado de todos los libros ap\u00f3crifos.  Su nombre, Eclesi\u00e1stico ([libro] \u00abde iglesia\u00bb), lo supone adecuado para leer en la congregaci\u00f3n y para la instrucci\u00f3n de los catec\u00famenos.  Es la \u00fanica obra ap\u00f3crifa cuyo autor puede ser identificado.  Jes\u00fas, el hijo de Sir\u00e1, era evidentemente un maestro, y se ha sugerido que su libro contiene muchas de las disertaciones que dio en el aula.  Fue escrito originalmente en hebreo, c 180 a.C., y fue traducido al griego c 132 a.C. por el nieto del autor.  Se han encontrado extensas porciones del original hebreo del Eclesi\u00e1stico en la genizah de El Cairo, y en las excavaciones de Masada.* Particularmente estas \u00faltimas (que proceden del s I d.C.), nos permiten tener un buen grado de confianza en las traducciones  griegas de la literatura hebrea temprana.  El libro presenta la naturaleza de la verdadera sabidur\u00ed\u00ada en su aplicaci\u00f3n a la piedad pr\u00e1ctica y a la conducta humana.  Sigue el modelo de los libros sapienciales, como el de Proverbios. El contenido no est\u00e1 presentado en forma sistem\u00e1tica.  Cubre una cantidad de aspectos de la vida, como los deberes filiales y conyugales, la amistad, la correcci\u00f3n en el habla, el control propio, la hipocres\u00ed\u00ada, las calumnias, la conducta en la mesa, las reglas de etiqueta, las limosnas y el duelo por los muertos.  A pesar de lo largo de la obra, el autor afirma: \u00abHe pensado m\u00e1s cosas y las expondr\u00e9, pues estoy  colmado como luna llena\u00bb (39:12, NBE).  Una de sus secciones m\u00e1s famosas es su relato de los hechos de los h\u00e9roes antiguos (cps 44-50), que comienzan con las familiares palabras:  \u00abHagamos el elogio de los hombres de bien&#8230;\u00bb Bib.: Pfeiffer, History of the New Testament Times [Historia de los tiempos del Nuevo Testamento], pp 353, 354. 9. Carta de Jerem\u00ed\u00adas. En realidad, no es una carta, ni fue escrita por el profeta.  Es una fervorosa disertaci\u00f3n, basada en Jer 10:11, estimulando a los jud\u00ed\u00ados a aferrarse al Dios de sus padres y a no ser fascinados por los \u00ed\u00addolos de la tierra de su cautiverio, que son s\u00f3lo metal y madera inertes.  Aunque la Vulgata Latina y otras versiones, antiguas y modernas, la agregan al libro ap\u00f3crifo de Baruc como cp 6, es una composici\u00f3n independiente y en muchas versiones se la imprime separadamente, como ocurre en la LXX (y en nuestra NBE; cf BJ).  Probablemente fue escrita en griego entre los ss IV y II a.C., aunque no se puede eliminar la posibilidad de que fuera redactada en hebreo o en arameo, especialmente si se considera que el libro proviene de los ss IV o III a.C. 10. Baruc. Libro que sigue el modelo de los escritos prof\u00e9ticos del AT y supuestamente fue escrito por Baruc, amigo y secretario de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 36:4), durante el exilio de Jud\u00e1 en Babilonia.  Muchos eruditos lo consideran una obra mixta redactada originalmente en hebreo, por 2 o m\u00e1s autores, y publicada en griego en su forma final en el s I d.C.  Su objeto es interpretar la terrible calamidad que cay\u00f3 sobre los jud\u00ed\u00ados en el 70 d.C.  Las secciones en prosa, posiblemente escritas en hebreo (1:1-3:8), describen a los exiliados tan profundamente afectados por el mensaje que se les lee que se arrepienten de sus pecados y env\u00ed\u00adan dinero a Jerusal\u00e9n para ofrecer sacrificios sobre 76 el altar de Dios.  La oraci\u00f3n de confesi\u00f3n y la s\u00faplica por misericordia divina que sigue es puesta en boca de todo Israel.  La 2\u00c2\u00aa mitad del libro (3:9-5:9) sigue un modelo po\u00e9tico que recuerda vivamente porciones de Isa\u00ed\u00adas.  Israel ha abandonado a Dios, la fuente de la sabidur\u00ed\u00ada (3:9-4:4), por lo que le han sobrevenido las calamidades del exilio.  La secci\u00f3n final (4:5-5:9) promete la restauraci\u00f3n de Israel y predice la humillaci\u00f3n de sus opresores. 11. Oraci\u00f3n de Azar\u00ed\u00adas y C\u00e1ntico de los 3 j\u00f3venes. Primera de 3 adiciones no can\u00f3nicas al libro de Daniel, insertada entre los vs 23 y 24 del cp 3.  Probablemente fue compuesta en hebreo cerca del s I a.C.  Pretende ser la oraci\u00f3n de Azar\u00ed\u00adas (Abed-nego), uno de los 3 hebreos, mientras \u00e9l y sus compa\u00f1eros caminan en medio del horno de fuego ardiente (vs 1-23).  El \u00e1ngel del Se\u00f1or cambia milagrosamente las aterradoras llamas del horno recalentado en \u00abun viento h\u00famedo que silbaba\u00bb (vs 24-50, NBE).  Luego se describe a los 3 j\u00f3venes unidos en un c\u00e1ntico de alabanza por la liberaci\u00f3n (vs 51-90, NBE) que nos recuerda Psa_148 12. Susana. En la Vulgata, este romance religioso sigue al \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de Daniel como cp 13. Probablemente fue escrito en hebreo alrededor del s I a.C.  Dos ancianos jud\u00ed\u00ados, designados como jueces, se acercan a Susana, la hermosa y piadosa mujer de Joaqu\u00ed\u00adn, un destacado jud\u00ed\u00ado babilonio, con intenciones pecaminosas.  Como ella rechaza sus sugerencias lujuriosas, la acusan falsamente de haber cometido adulterio, y como resultado es sentenciada a muerte.  Pero la salva Daniel, quien interroga separadamente a los acusadores y demuestra, con la contradicci\u00f3n de sus testimonios, que \u00e9stos son falsos y maliciosHos_13 Bel y El drag\u00f3n. Dos relatos escritos, probablemente en hebreo, durante el s I a.C.  En la Vulgata aparecen como el cp 14 de Daniel.  El 1\u00c2\u00ba, como el de Susana, es una de las historias detectivescas m\u00e1s antiguas del mundo.  En un enfrentamiento con sacerdotes babilonios sobre Bel (Marduk), Daniel esparce cenizas por el piso, y demuestra que no es el \u00ed\u00addolo quien come el alimento puesto en el  templo sino los 70 sacerdotes con sus familias, quienes entran al lugar por una puerta secreta.  La 2\u00c2\u00aa historia cuenta c\u00f3mo Daniel mata a un gran drag\u00f3n, que era objeto de adoraci\u00f3n, al darle de comer una mezcla cocida de alquitr\u00e1n, grasa y pelos.  Luego Daniel es arrojado a un foso de leones, donde permanece 6 d\u00ed\u00adas, pero milagrosamente lo alimenta Habacuc el profeta, a quien un \u00e1ngel transporta desde Judea hasta Babilonia. 14. 1 Esdras. A veces llamado el \u00abEsdras griego\u00bb (o 3 Esdr. en la Vulgata Latina, donde Esd. y Neh. se llaman 1 y 2 Esd., respectivamente).  Este libro hist\u00f3rico fue compuesto originalmente, probablemente en hebreo, a comienzos del s II a.C.  A mediados de ese siglo probablemente fue traducido al griego por un jud\u00ed\u00ado egipcio.  Este libro ofrece un informe independiente del per\u00ed\u00adodo cubierto por porciones de 2 Cr., Esd. y Neh., y comienza con la celebraci\u00f3n de la Pascua durante el reinado de Jos\u00ed\u00adas (621 a.C.) y se extiende hasta la lectura del libro de la ley por Esdras, el escriba  (444 a.C.).  Sin embargo, con frecuencia no es coherente con las fuentes can\u00f3nicas y consigo mismo; por ello, a menudo se lo describe como ficci\u00f3n hist\u00f3rica.  Ni los cat\u00f3licos ni los protestantes lo aceptan como can\u00f3nico.  Se lo conoce m\u00e1s por su informe de una prueba de ingenio entre 3 miembros de la guardia personal del rey Dar\u00ed\u00ado I, quienes buscan la mejor respuesta a la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s fuerte del mundo?\u00bb (1 Esdr. 3:5-4:63).  El 1\u00c2\u00ba afirm\u00f3: \u00abEl vino es lo m\u00e1s fuerte\u00bb.  El 2\u00c2\u00ba dijo: \u00abEl  rey es lo m\u00e1s fuerte\u00bb.  Pero el 3\u00c2\u00ba, que se sugiere fue Zorobabel, declar\u00f3: \u00abLas mujeres son lo m\u00e1s fuerte, pero la verdad vence a todo lo dem\u00e1s\u00bb.  Ante esta respuesta, la gente aplaudi\u00f3 y grit\u00f3: \u00abGrande es la verdad, lo m\u00e1s fuerte de  todo\u00bb (4:41).  La narraci\u00f3n describe este evento como la oportunidad que aprovech\u00f3 Zorobabel para obtener el decreto de Dar\u00ed\u00ado para continuar con la reconstrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n (vs 43- 57). 15. 2 Esdras. Tambi\u00e9n conocida como 4 Esdr. (o 3 Esdr. cuando, como en el griego, Esd. y Neh. son considerados un solo libro).  Esta obra apocal\u00ed\u00adptica tiene una historia literaria complicada.  Las versiones orientales en que nos ha llegado (sir\u00ed\u00adaca, eti\u00f3pica, armenia, georgiana y 2 en \u00e1rabe) s\u00f3lo registran los cps 3-14.  Estos abarcan probablemente la obra jud\u00ed\u00ada inicial, compuesta a fines del s I d.C.  S\u00f3lo las versiones latinas contienen el prefacio (cps 1 y 2) y la conclusi\u00f3n (cps 15 y 16), que los eruditos creen que son de origen cristiano, tal vez de los ss II y III d.C., respectivamente.  En 1:30, por ejemplo, el pasaje parece claramente tomado de Mat 23:37, y el texto de 1:37 es comparable con Joh 20:29  El concepto del rechazo de los jud\u00ed\u00ados como pueblo de Dios y el llamado a los gentiles refleja definidamente un punto de vista cristiano (1:24, 25, 35-40; 2:10, 11, 34).  Los cps 3-14 son de un supuesto Apocalipsis de Salatiel, identificado con Esdras (AS-E).  Se cree que esta parte del libro 77 quiz\u00e1 fue escrito en hebreo, en alg\u00fan momento pr\u00f3ximo al fin del s I d.C., y que se lo llam\u00f3 Esdras para que fuera aceptado por el juda\u00ed\u00adsmo rab\u00ed\u00adnico de la \u00e9poca. El AS-E contiene 7 visiones que intentan develar el futuro y dar respuesta a ciertas facetas del problema del trato de Dios con su pueblo.  El autor usa un simbolismo complicado, especialmente en las visiones de la mujer de luto (9:26-10:59), el \u00e1guila de 3 cabezas (con 12 alas grandes y 8 alas menores; 11:1-12:39) y del hombre que surge del mar (13:1-56).  El cp 14 presenta un informe ficticio de la restauraci\u00f3n de los libros sagrados que, seg\u00fan dice, Nabucodonosor hab\u00ed\u00ada quemado, y afirma que Esdras dict\u00f3 a 5 secretarios el contenido de 24 libros del AT y 70 apocalipsis.  En las versiones orientales, la historia culmina con la asunci\u00f3n de Esdras.  Los cps 15 y 16 se hacen eco de algunos episodios del NT. 2 Esd. no es aceptado como can\u00f3nico ni por cat\u00f3licos ni por protestantes. En realidad, la enumeraci\u00f3n anterior s\u00f3lo se refiere a los libros que dan lugar a divergencias de opini\u00f3n con respecto a su inclusi\u00f3n en el canon del AT.  Pero existen much\u00ed\u00adsimas obras sobre las que no hay discrepancias de juicio, y tanto cat\u00f3licos como protestantes est\u00e1n de acuerdo en considerarlos ap\u00f3crifos.  He aqu\u00ed\u00ad algunos como ilustraci\u00f3n (s\u00f3lo los del AT): Odas de Salom\u00f3n; Apocalipsis de El\u00ed\u00adas, Apocalipsis de Sofon\u00ed\u00adas, Oraci\u00f3n de Jos\u00e9, Tratado de Sem, Jos\u00e9 y Asenet, Vidas de los Profetas, La escala de Jacob, etc. (para las obras con falsa autor\u00ed\u00ada, v\u00e9ase Seudoepigr\u00e1ficos). Ap\u00f3crifos del NT. Los ap\u00f3crifos del NT nunca tuvieron entre los cristianos la estima de que gozaron los ap\u00f3crifos del AT.  Pocos de ellos fueron alguna vez considerados serios candidatos a la canonicidad.  Montague Rhodes James, en su prefacio a The Apocryphal New Testament, dice que el lector puede verificar la sabidur\u00ed\u00ada de esta decisi\u00f3n leyendo por s\u00ed\u00ad mismo tal literatura: \u00abMuy pronto se ver\u00e1 que no hay dudas de por qu\u00e9 se excluyeron del Nuevo Testamento: lo hicieron solos\u00bb (pp xi, xii).  V\u00e9ase Seudoepigr\u00e1ficos. Ninguno de los libros clasificados como ap\u00f3crifos del NT son anteriores al s II d.C. Ninguno de ellos puede reclamar con raz\u00f3n haber sido escrito por ap\u00f3stoles o tener autoridad apost\u00f3lica, una de las pruebas de canonicidad para la iglesia primitiva.  Su calidad literaria y espiritual los se\u00f1ala definidamente como de segunda clase.  Veamos las clasificaciones y algunas de sus obras. I. Evangelios ap\u00f3crifos. Las referencias y citas de los Evangelios extrab\u00ed\u00adblicos esparcidos en los escritos patr\u00ed\u00adsticos, combinados con antiguas listas de obras y fragmentos no can\u00f3nicos de manuscritos procedentes de Egipto, proporcionan pruebas de la existencia de unos 50 Evangelios ap\u00f3crifos.  De muchos de ellos poco o nada se sabe, m\u00e1s que su nombre. S\u00f3lo se pueden mencionar aqu\u00ed\u00ad unos pocos de los m\u00e1s destacadHos_1 Evangelio de los Egipcios. Se origin\u00f3 en Egipto y se escribi\u00f3 en griego poco antes de mediados del s II d.C.  Esta obra encabeza la lista de Evangelios her\u00e9ticos que da Or\u00ed\u00adgenes.  Nuestra principal fuente de informaci\u00f3n con respecto a \u00e9l es Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (c 150-c 220 d.C.), quien conserv\u00f3 unas pocas citas y quien nos dice que era le\u00ed\u00addo y aceptado por los asc\u00e9ticos encratitas.  Tambi\u00e9n se refieren a \u00e9l otras 2 obras: la Refutaci\u00f3n de todas las herej\u00ed\u00adas de Hip\u00f3lito, y el Panarion de Epifanio.  Estos escritores revelan que, adem\u00e1s de  ser fuertemente asc\u00e9ticos en sus ense\u00f1anzas, apoyan el sabelianismo (una herej\u00ed\u00ada que hace del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo meros aspectos sucesivos de una unidad eterna) y la idea de la fluidez del alma. 2. Evangelio de los Hebreos. Llamado as\u00ed\u00ad porque fue usado por cristianos de origen jud\u00ed\u00ado en Egipto, o por cristianos con tendencias fuertemente jud\u00ed\u00adas.  Est\u00e1 constituido mayormente por material tomado del Evangelio can\u00f3nico seg\u00fan Mateo.  Se lo conoce por unas pocas citas de escritores cristianos tempranos, principalmente Jer\u00f3nimo.  Con referencia a la tentaci\u00f3n, pone en boca de Jes\u00fas: \u00abAun ahora mi madre, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, me tom\u00f3 por uno de mis propios cabellos y me llev\u00f3 al gran monte Tabor\u00bb.  Jer\u00f3nimo menciona 2 incidentes interesantes, relacionados con la resurrecci\u00f3n, que se encuentran en este Evangelio.  En uno de ellos se cuenta que Jes\u00fas le dijo a Pedro y a los que estaban con \u00e9l: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad, t\u00f3quenme y vean que no soy un esp\u00ed\u00adritu descarnado (demonio)\u00bb.  En el otro se declara: \u00abAhora bien, el Se\u00f1or, cuando hubo dado la tela de lino al siervo del sacerdote, fue hacia Santiago y se le apareci\u00f3 (porque Santiago hab\u00ed\u00ada jurado que no comer\u00ed\u00ada pan desde que hab\u00ed\u00ada participado de la copa del Se\u00f1or hasta que lo viera resucitado de entre los que duermen)\u00bb. 3. Evangelio de Pedro. Trabajo con seud\u00f3nimo del s II d.C. caracterizado por el antijuda\u00ed\u00adsmo y el docetismo (ense\u00f1anza que niega la verdadera humanidad de Jes\u00fas al atribuirle s\u00f3lo un cuerpo como de fantasma), y en consecuencia niega la realidad de sus sufrimientos.  Un fragmento de este Evangelio fue descubierto en 1886 en una tumba en Akhmim, en 78 el Alto Egipto, y fue publicado en 1892.  Su  naturaleza docetista se revela claramente en 2 citas: \u00abY trajeron dos malhechores, y crucificaron al Se\u00f1or entre ellos.  Pero \u00e9l guard\u00f3 silencio, como si no sintiera dolor\u00bb.  \u00abY el Se\u00f1or clam\u00f3 en voz alta diciendo: &#8216;Mi poder, mi poder, t\u00fa me has abandonado&#8217;.  Y despu\u00e9s de haber dicho esto, fue llevado arriba\u00bb. 4. Evangelio de los Ebionitas. Obra escrita probablemente en griego, hacia fines del s II  d.C., para promover los puntos de vista cism\u00e1ticos de los ebionitas, jud\u00ed\u00ados cristianos afectados por el gnosticismo.  Or\u00ed\u00adgenes lo conoci\u00f3 como Evangelio de los Doce ap\u00f3stoles.  Se sabe de su existencia mayormente por las citas que de \u00e9l hace el Panarion de Epifanio. Los ebionitas eran vegetarianos, y su Evangelio describe la alimentaci\u00f3n de Juan como de miel silvestre y tortas sumergidas en aceite. 5. Evangelios de Tom\u00e1s. a) Uno pretende ser \u00abla narraci\u00f3n de Tom\u00e1s el israelita, el fil\u00f3sofo, con respecto a las obras de la ni\u00f1ez de Jes\u00fas\u00bb.  Se ocupa mayormente de una serie de supuestos milagros realizados por Jes\u00fas mientras era ni\u00f1o, entre los 5 y los 12 a\u00f1os.  De acuerdo con estos informes, Jes\u00fas ni\u00f1o pose\u00ed\u00ada poderes sobrenaturales, pero eran usados a menudo con fines destructivos y vengativos.  La gente hasta se quejaba ante Jos\u00e9: \u00abT\u00fa, que tienes este ni\u00f1o, no puedes vivir con nosotros en la aldea: o le ense\u00f1as a bendecir o [le ense\u00f1as] a no maldecir; porque mata a nuestros ni\u00f1os\u00bb (cp IV). b) Otro es un trabajo tambi\u00e9n llamado Evangelio de Tom\u00e1s, una colecci\u00f3n de m\u00e1s de 100 dichos (l\u00f3guion) de Jes\u00fas, que menciona la literatura patr\u00ed\u00adstica.  Algunos eran conocidos por un papiro encontrado en Oxirrinco.* La colecci\u00f3n completa en una traducci\u00f3n copta fue descubierta en Nag Hamad\u00ed\u00ad,* en Egipto, en 1946. Curiosamente, uno de estos \u00abDichos de Jes\u00fas\u00bb, ya conocido por una colecci\u00f3n encontrada en Oxirrinco, atribuye al Se\u00f1or esta declaraci\u00f3n: \u00abSi no guard\u00e1is el s\u00e1bado como s\u00e1bado, no ver\u00e9is al Padre\u00bb (Dicho N\u00c2\u00ba 28). 6. Protoevangelio de Santiago. Uno de tantos \u00abEvangelios de la infancia\u00bb que intentaron glorificar la ni\u00f1ez de Jes\u00fas. Pretende promover la santidad y la veneraci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada.  Siguiendo el modelo del relato del nacimiento de Samuel, narra el anuncio ang\u00e9lico del nacimiento de Mar\u00ed\u00ada a Joaqu\u00ed\u00adn y Ana, sus padres, en respuesta a sus fervientes oraciones, y c\u00f3mo Mar\u00ed\u00ada, al igual que Samuel, fue presentada al Se\u00f1or y educada en el templo. Describe la milagrosa concepci\u00f3n de Jes\u00fas, y su vida en el hogar de Jos\u00e9, un viudo anciano.  Declara que Zacar\u00ed\u00adas, padre de Juan el Bautista, fue asesinado por Herodes al no querer revelar el lugar donde se escond\u00ed\u00ada Elisabet y Juan cuando mataron a los ni\u00f1os de Bel\u00e9n.  Con respecto a este Evangelio, pretendidamente escrito por Santiago, el hermano del Se\u00f1or, el Dr. E. J. Goodspeed, dijo: \u00abNing\u00fan Evangelio es m\u00e1s completamente ficticio que \u00e9ste\u00bb. 7. Evangelio de Nicodemo. Uno de \u00abEvangelios de la pasi\u00f3n\u00bb, tambi\u00e9n llamado Hechos [o Actas] de Pilato.  Data de mediados del s IV d.C., y est\u00e1 constituido por 2 partes diferentes: a) la narraci\u00f3n del juicio, de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n, donde se destacan particularmente las partes desempe\u00f1adas por Pilato y  por Nicodemo; b) un relato del supuesto descenso al infierno.  Los hipot\u00e9ticos documentos de Pilato con respecto a Jes\u00fas son pura fantas\u00ed\u00ada. II. Hechos ap\u00f3crifos. Conjunto de relatos fant\u00e1sticos de viajes de los grandes l\u00ed\u00adderes apost\u00f3licos. Surgieron en la iglesia primitiva para suplementar el breve informe que da nuestro libro c\u00e1nonico de los Hechos, que se centra en Pedro (Act_1-12) y en Pablo (13-28). Y aunque se dan los nombres de los ap\u00f3stoles en el cp 1, nada se dice en la obra del trabajo o de la suerte de la mayor\u00ed\u00ada de ellos.  Aun la narraci\u00f3n acerca de Pablo se corta de repente, sin dar ninguna informaci\u00f3n  acerca de lo que ocurri\u00f3 con su juicio. Los Hechos ap\u00f3crifos pretenden responder las preguntas que surgen naturalmente de este silencio, pero los informes son de car\u00e1cter puramente legendario.  Exaltan a los ap\u00f3stoles por sobre el nivel de la realidad y hacen de ellos personajes fant\u00e1sticos. Aunque pueda haber algo de verdad en algunos incidentes que se narran, en su mayor parte est\u00e1n desprovistos de valor hist\u00f3rico.  Se explayan en relatos maravillosos de naturaleza milagrosa.  Son de un car\u00e1cter fuertemente asc\u00e9tico.  Las relaciones matrimoniales son consideradas como malas.  La mayor\u00ed\u00ada de ellos presenta puntos de vista her\u00e9ticos con respecto a Jes\u00fas conocidos como docetismo, y algunos ense\u00f1an una forma ingenua de modalismo, doctrina que no hace una distinci\u00f3n clara entre el Padre y el Hijo.  Sin embargo, contienen pasajes de ferviente piedad y sincera devoci\u00f3n.  S\u00f3lo mencionaremos 5 de los m\u00e1s destacados Hechos ap\u00f3crifHos_1 Hechos de Juan. Narraci\u00f3n ficticia de los viajes del ap\u00f3stol escrita en el s II d.C. Contiene relatos imaginarios de sus milagros y discursos.  Es especialmente digno de notar por su exposici\u00f3n del punto de vista docetista de nuestro Se\u00f1or (v\u00e9ase I, 3).  Jes\u00fas aparece en 79 formas variables y cambiantes: como joven y como anciano, como inmaterial y como cuerpo s\u00f3lido (cps 89-93).  Pod\u00ed\u00ada andar sin comer ni dormir (89).  No dejaba huellas cuando caminaba (93).  Sus sufrimientos no fueron reales y en la crucifixi\u00f3n fue un fantasma (97-101).  As\u00ed\u00ad, los Hechos de Juan presentan al ap\u00f3stol ense\u00f1ando exactamente la doctrinas que su Evangelio y sus ep\u00ed\u00adstolas estaban destinadas a enfrentar y a refutar. 2. Hechos de Pablo. De acuerdo con Tertuliano, es una novela apost\u00f3lica producida por  un presb\u00ed\u00adtero del Asia antes del 190 d.C. y despu\u00e9s del martirio de Policarpo, que ocurri\u00f3 c 155 d.C. S\u00f3lo quedan fragmentos de \u00e9l.  Es notable por su famosa descripci\u00f3n de Pablo como un hombre de baja estatura, calvo, de piernas curvadas, cejijunto y con una nariz prominente.  Tambi\u00e9n contiene el bien conocido relato de Pablo y Tecla.  Tecla es una virgen que deshace su compromiso con Tamyris, despu\u00e9s de escuchar las ense\u00f1anzas del ap\u00f3stol que exaltan las virtudes de la virginidad, y luego lo sigue.  La obra tambi\u00e9n consigna algunas supuestas correspondencias intercambiadas con la iglesia de Corinto (a veces llamada 3 Co.), y un informe del martirio de Pablo.  El libro expresa una fuerte aversi\u00f3n al matrimonio y contiene varias presuntas bienaventuranzas del ap\u00f3stol acerca de la castidad, incluyendo la que dice: \u00abBienaventurados son los que tienen esposa como si no la tuvieran, porque heredar\u00e1n a Dios\u00bb.  Durante un buen tiempo Hechos de Pablo fue altamente estimado en el Oriente. 3. Hechos de Pedro. Libro con los milagros y las palabras de Pedro, producido cerca del fin del s II o comienzos del s III d.C.  Se han recuperado, de diversas fuentes, unos 2\/3 del texto. Narra c\u00f3mo Pedro lleg\u00f3 a Roma, y cuenta lo que hizo y ense\u00f1\u00f3 all\u00ed\u00ad, particularmente su oposici\u00f3n a Sim\u00f3n el Mago, quien hab\u00ed\u00ada desviado a la mayor parte de los miembros de la iglesia de Roma.  Al refutar al mago, Pedro hace toda clase de milagros, como hacer hablar a un perro, nadar a un arenque muerto, hablar a un beb\u00e9 como si fuera un adulto, y que varias personas se levanten de los muertos.  De acuerdo con la narraci\u00f3n, la ense\u00f1anza de Pedro sobre el ascetismo y la castidad causa la separaci\u00f3n de muchas mujeres de sus esposos, lo que finalmente le trae dificultades con las autoridades, las que est\u00e1n  decididas a matarlo.  Al principio cede a los ruegos de sus amigos y huye de Roma.  Pero al salir se encuentra con el Se\u00f1or Jes\u00fas que entra en la ciudad, y Pedro le pregunta a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa d\u00f3nde vas?\u00bb (la famosa leyenda del Quo vadis).  La respuesta fue: \u00abVoy a Roma para ser crucificado\u00bb. Pedro entonces regresa y es crucificado cabeza abajo, a su pedido.  Hechos de Pedro es de inter\u00e9s para el estudioso de la historia de la observancia del s\u00e1bado y del domingo, puesto que el libro designa espec\u00ed\u00adficamente al 1er d\u00ed\u00ada de la semana como el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. 4. Hechos de Andr\u00e9s. Obra que cuenta los viajes y los hechos maravillosos del ap\u00f3stol Andr\u00e9s en el Ponto, en Bitinia, en Macedonia y en Grecia.  Los eruditos no est\u00e1n de acuerdo en la fecha de su composici\u00f3n, pero lo m\u00e1s probable es que se haya escrito antes del 200 d.C. y cerca del tiempo de Hechos de Pablo.  Hay alguna evidencia de que este \u00faltimo pueda tener alguna dependencia de aqu\u00e9l.  Como Hechos de Pedro y Hechos de Pablo, el de Andr\u00e9s considera la relaci\u00f3n conyugal como mala y estimula el celibato y la continencia.  El ap\u00f3stol persuade a Maximila, esposa de Aegetes, proc\u00f3nsul de Grecia, a abandonar a su esposo; como consecuencia, Andr\u00e9s sufre el martirio.  Lo crucifican, pero permanece en la cruz 3 d\u00ed\u00adas, y luego de rehusar la liberaci\u00f3n, finalmente sucumbe. 5. Hechos de Tom\u00e1s. Relato de los viajes de \u00abJudas\u00bb Tom\u00e1s, escrito probablemente hacia fines del s II d.C. Se conserva \u00ed\u00adntegramente.  Los eruditos est\u00e1n divididos en cuanto a la lengua en que se escribi\u00f3: mientras algunos opinan que fue escrito en sir\u00ed\u00adaco, otros creen que fue en griego; finalmente hay quienes sostienen que el libro se redact\u00f3 en ambos idiomas. Trasunta fuertes ideas gn\u00f3sticas, usa fraseolog\u00ed\u00ada maniquea y ense\u00f1a el ascetismo.  La vida abstemia de Tom\u00e1s se describe as\u00ed\u00ad: \u00abAyuna continuamente y ora, y come s\u00f3lo pan, con sal, y su bebida es el agua, y no viste m\u00e1s que una pieza de ropa en tiempo bueno y en invierno, y no recibe nada de ning\u00fan hombre y lo que tiene lo da a otros\u00bb (cp 20).  El libro presenta una condici\u00f3n indispensable para la salvaci\u00f3n: la abstinencia de relaciones sexuales, que llama \u00absucio trato sexual\u00bb (cp 12).  Consiste de 13 \u00abhechos\u00bb de Tom\u00e1s, seguidos por un informe de su martirio.  El relato comienza con una reuni\u00f3n de los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n para dividir las regiones del mundo para el servicio cristiano.  Tom\u00e1s recibe la India como su suerte, pero reh\u00fasa aceptar esta misi\u00f3n aun despu\u00e9s que Jes\u00fas se le aparece y trata de dispersar sus temores.  El Se\u00f1or entonces lo vende como esclavo carpintero a un mercader (Abanes) enviado por el rey de la  India.  En la India, el ministerio de Tom\u00e1s est\u00e1 lleno de lo milagroso y sobrenatural.  La cr\u00ed\u00ada de un asno habla.  Una serpiente es obligada a 80 absorber el veneno del cuerpo de un joven asesinado, con lo que vuelve a la vida.  Una joven que fue muerta recibe otra vez la vida y relata los horrores de su experiencia en el infierno.  Cuatro asnos salvajes son llamados como sustitutos de unas bestias de carga exhaustas.  Uno de ellos exorciza un demonio de una mujer y de su hija. Tom\u00e1s es liberado de la prisi\u00f3n para bautizar a unos conversos, y despu\u00e9s de su retorno, el sello de las puertas de la prisi\u00f3n aparecen como si no se hubieran roto. Todo el libro est\u00e1 desprovisto de valor hist\u00f3rico, aunque el autor us\u00f3 personajes hist\u00f3ricHos_6 Hechos secundarios. Entre las obras de importancia secundaria se podr\u00ed\u00ada nombrar Hechos de Felipe, Hechos de Mateo, Hechos de Andr\u00e9s y Mateo, Hechos de Pedro y Andr\u00e9s, Hechos de Andr\u00e9s y Pablo, Hechos de Bartolom\u00e9, Hechos de Sim\u00f3n y Judas, Hechos de Tadeo, Hechos de Bernab\u00e9, etc. III. Ep\u00ed\u00adstolas ap\u00f3crifas. Escritos de este tipo no son muy numerosos y tampoco impresionantes.  Las ep\u00ed\u00adstolas del NT son m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles de imitar que los Evangelios o los Apocalipsis, y por lo tanto, es m\u00e1s f\u00e1cil descubrir sus falsificaciones. Dos cartas espurias pretenden ser la correspondencia entre Jes\u00fas y Abgaro, rey de Edesa.  Las Homil\u00ed\u00adas clementinas comienzan con una supuesta carta de Pedro a Santiago.  Obras atribuidas a Pablo incluyen la Ep\u00ed\u00adstola a los laodicenses, que pretende ser la carta mencionada en Col 4:16; la perdida ep\u00ed\u00adstola a los Corintios (cf 1Co 5:9), que es parte del ap\u00f3crifo Hechos de Pablo; y la falsificada correspondencia de Pablo con S\u00e9neca: 14 cartas, 6 atribuidas a Pablo y 8 a S\u00e9neca.  Tambi\u00e9n se deber\u00ed\u00adan mencionar la pseudo Ep\u00ed\u00adstola de Tito, el disc\u00ed\u00adpulo de Pablo, acerca del estado de castidad.  Finalmente, una Ep\u00ed\u00adstola de los ap\u00f3stoles, escrita a mediados del s II \u00abpara todos los hombres\u00bb en el nombre de los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas.  Ninguna de ellas puede pretender con justicia un lugar en el canon del NT. IV. Padres Apost\u00f3licos. M\u00e1s importantes que las ep\u00ed\u00adstolas ap\u00f3crifas son las as\u00ed\u00ad llamadas de los Padres Apost\u00f3licos, que generalmente no se incluyen en la literatura ap\u00f3crifa del NT, pero algunas de los cuales durante un tiempo tuvieron pretensiones serias de canonicidad. Varios de estos escritos est\u00e1n en la forma de ep\u00ed\u00adstolas o cartas. 1. 1 Clemente. Carta de la iglesia de Roma a la de Corinto escrita entre el 75 y 110 d.C., y m\u00e1s probablemente alrededor del 95 d.C.  El verdadero autor de la carta, de acuerdo con la tradici\u00f3n de la iglesia primitiva, fue Clemente, cabeza de la iglesia de Roma.  Su tema principal es un llamamiento a la iglesia de Corinto a eliminar sus diferencias y a someterse a la autoridad de los ancianos, algunos de los cuales hab\u00ed\u00adan sido depuestos.  Contiene la aseveraci\u00f3n clara m\u00e1s temprana del principio de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica (cp 44).  Tambi\u00e9n las referencias no can\u00f3nicas m\u00e1s tempranas referentes a Pedro y a Pablo, y constituyen un valor para el estudio del canon del NT por sus citas, alusiones y referencias a los libros del mismo. Aparentemente, fue aceptado como can\u00f3nico por Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (muerto c 220 d.C.).  El Ms b\u00ed\u00adblico llamado C\u00f3dice Alejandrino, del s V d.C., lo incluye, y un Ms de la versi\u00f3n sir\u00ed\u00adaca del s XII d.C. lo incluye entre las cartas de Pablo y las ep\u00ed\u00adstolas cat\u00f3licas.  Fue mencionado como parte del NT en los c\u00e1nones apost\u00f3licos de c 350 d.C. 2. 2 Clemente. No es realmente una carta ni es de Clemente.  Es un serm\u00f3n, escrito a mediados del s II d.C., que se asoci\u00f3 con 1 Clemente.  Es una apelaci\u00f3n al arrepentimiento, a una vida pura y piadosa, y a creer en Cristo y en la resurrecci\u00f3n. 3. Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9. Obra an\u00f3nima que se origin\u00f3 en la 1\u00c2\u00aa mitad del s II d.C., y que la  tradici\u00f3n err\u00f3neamente atribuye a Bernab\u00e9, el amigo de Pablo. 4. El Pastor de Hermas. Homil\u00ed\u00ada del s II d.C. atribuida a un Hermas de Roma, quien pretend\u00ed\u00ada tener el don de profec\u00ed\u00ada.  Este libro consiste mayormente de alegor\u00ed\u00adas, y representa un intento de restablecer la autoridad del don prof\u00e9tico que se estaba perdiendo en la iglesia. Algunos lo consideraron can\u00f3nico; fue incluido en el NT en el C\u00f3dice Sina\u00ed\u00adtico. 5. La Didaj\u00e9 (o Ense\u00f1anzas de los Doce ap\u00f3stoles). Manual para la iglesia que data probablemente del s II d.C. Est\u00e1 dividido en 2 partes: la primera posiblemente sea una obra jud\u00ed\u00ada llamada Los dos caminos; y la segunda, una especie de manual de organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. V. Apocalipsis ap\u00f3crifHos_1 Ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas. Obra mixta, judeo-cristiana, de alrededor del s II d.C., transmitida  en forma completa s\u00f3lo en una traducci\u00f3n et\u00ed\u00adope.  La 1\u00c2\u00aa parte (cps 1-5), considerada de origen jud\u00ed\u00ado, relata la historia del martirio de Isa\u00ed\u00adas, quien muri\u00f3 \u00abaserrado\u00bb (cf Heb 11:37). La 2\u00c2\u00aa parte, llamada \u00abla visi\u00f3n que Isa\u00ed\u00adas&#8230; vio\u00bb  (cps 6-11), describe el viaje del profeta a trav\u00e9s de los 7 cielos, durante el cual vio muchos misterios relativos a Cristo (\u00abel amado\u00bb): su descenso a la tierra y su crucifixi\u00f3n, su ascensi\u00f3n y su lugar a la diestra de la gloria. 2. Apocalipsis de Pedro. Este escrito, de 81 mediados del s II d.C., es el m\u00e1s importante de los Apocalipsis ap\u00f3crifos cristianos.  Se debe distinguir del Apocalipsis de Pedro gn\u00f3stico, descubierto en 1946 en Nag Hamad\u00ed\u00ad.* Se ha conservado parte en un fragmento griego descubierto en 1886 en la tumba de un monje cristiano en Akhmim, Alto Egipto, como tambi\u00e9n en una traducci\u00f3n et\u00ed\u00adope conocida desde  1910, que se considera m\u00e1s cerca del original que el fragmento griego.  Este Apocalipsis, que alcanz\u00f3 gran circulaci\u00f3n y mucha estima, es digno de notarse por sus v\u00ed\u00advidas descripciones del castigo preciso por pecados espec\u00ed\u00adficos de los perdidos.  Son atormentados sobre ruedas incandescentes y r\u00ed\u00ados de fuego por demonios con serpientes, gusanos y buitres.  Estas descripciones derivan de fuentes no cristianas como el orfismo y el pitagorismo.  Tambi\u00e9n incluye una breve descripci\u00f3n del para\u00ed\u00adso de los redimidos, perfumado y lleno de frutHos_3 5 Esdras. Id\u00e9ntico al 4 Ezr_1 y 2 en los Mss latinos.  Contiene una invectiva, que recuerda pasajes del AT, contra el pueblo jud\u00ed\u00ado \u00abduro de cerviz\u00bb por causa de sus pecados (cp 1), y promesas consoladoras a sus sucesores, los cristianos, como pueblo de Dios (cp 2). 4. 6 Esdras. Id\u00e9ntico al 4 Ezr_15 y 16 en los Mss latinos.  Estos 2 cap\u00ed\u00adtulos describen la suerte y la destrucci\u00f3n total que viene a \u00abtoda la redonda tierra\u00bb por causa de la maldad.  Pero Dios librar\u00e1 a sus elegidos de esos d\u00ed\u00adas de terrible desolaci\u00f3n. 5. Sibilas cristianas. El t\u00e9rmino \u00absibila\u00bb designaba a una de varias clases de mujeres antiguas quienes, en estado de \u00e9xtasis, predec\u00ed\u00adan eventos futuros.  Los or\u00e1culos sibilinos judeo-cristianos est\u00e1n expresados en ex\u00e1metros griegos.  Evidentemente, los primeros 5 libros son jud\u00ed\u00ados con interpolaciones cristianas.  Los libros 6 al 8 son puramente cristianos.  El 6 contiene un himno a Cristo y al bendito \u00e1rbol sobre el que fue \u00abextendido\u00bb.  El 8, de 500 l\u00ed\u00adneas, es el m\u00e1s importante.  Comienza con un anuncio de condenaci\u00f3n de la depravada y atea  Roma.  Luego sigue un canto de triunfo escatol\u00f3gico de Cristo.  Las letras iniciales de las l\u00ed\u00adneas griegas 217-250 forman el famoso acr\u00f3stico (IESOUS): \u00abJesucristo, Hijo de Dios, Salvador\u00bb.  El libro cierra con un himno a Dios y al Logos que se encarn\u00f3.  El 7 presenta varias profec\u00ed\u00adas escatol\u00f3gicas y preceptos morales y rituales. 6. Apocalipsis de Pablo. Libro de fines del s IV o V d.C. que pretende describir lo que Pablo vio cuando fue \u00abarrebatado hasta el tercer cielo\u00bb (2Co 12:2-4).  Comienza con una introducci\u00f3n que cuenta el hallazgo de la revelaci\u00f3n de Pablo en una caja de m\u00e1rmol bajo su casa en Tarso, junto con el calzado que usaba cuando \u00abcaminaba ense\u00f1ando la palabra de Dios\u00bb.  Luego sigue la queja: \u00ab\u00bfPor cu\u00e1nto tiempo transgredir\u00e1s y a\u00f1adir\u00e1s pecado a pecado y tentar\u00e1s al Se\u00f1or que te hizo?\u00bb  Despu\u00e9s de ser arrebatado al 3er cielo, Pablo presencia la aprobaci\u00f3n de un alma justa y la condena de un alma imp\u00ed\u00ada. Describe la \u00abciudad de Cristo\u00bb con sus 12 muros, 12 torres, 12 puertas y 4 r\u00ed\u00ados.  All\u00ed\u00ad encuentra a muchos santos del AT y a Mar\u00ed\u00ada la madre de Jes\u00fas.  Luego se le muestra la terrible condenaci\u00f3n de varias clases de pecadores.  Por causa de los \u00e1ngeles, de Pablo y de los cristianos que oran sobre la tierra, un grupo tendr\u00e1 respiro del castigo los domingHos_7 Apocalipsis de Tom\u00e1s. Profec\u00ed\u00ada de las \u00abse\u00f1ales que ocurrir\u00e1n al fin del mundo\u00bb, pretendidamente revelada al ap\u00f3stol por el \u00abHijo de Dios el Padre y&#8230; el padre de todos los esp\u00ed\u00adritus\u00bb. Probablemente fue escrita en lat\u00ed\u00adn por el s V d.C.  Es singular por el hecho de que presenta 7 se\u00f1ales del fin para los 7 d\u00ed\u00adas de tiempo. 8. Apocalipsis de Esteban. Esta obra, que cuenta la reaparici\u00f3n de Esteban, el 1er m\u00e1rtir cristiano, evidentemente fue muy valiosa para la herej\u00ed\u00ada maniquea.  Fue condenada en el s VI d.C., junto con los Apocalipsis de Pablo y de Tom\u00e1s, por el Decretum Gelasianum; no se sabe de ning\u00fan texto que haya sobrevivido. 9. Apocalipsis de la Virgen. En 2 Apocalipsis independientes, uno griego y otro et\u00ed\u00adope, se narra que la Virgen Mar\u00ed\u00ada vio los tormentos de los perdidos. VI. Escritos gn\u00f3sticos ap\u00f3crifos. Para un an\u00e1lisis de estos libros ap\u00f3crifos de naturaleza gn\u00f3stica, descubiertos en Nag Hamad\u00ed\u00ad en traducciones coptas, v\u00e9ase Nag Hamad\u00ed\u00ad. VII. Ap\u00f3crifos modernos. Existe cierta cantidad de escritos religiosos, producidos en tiempos modernos, que pretenden estar basados en documentos antiguos, pero que han sido expuestos como falsificaciones o como ficci\u00f3n.  Entre ellos est\u00e1n: 1. Libro de Jasher, 1751, por Jacob Ilive. 2. Crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas vista por un testigo, 1851. 3. Hechos 29, 1871. 4. Informe de Pilato, 1879, por W. D. Mahan (edici\u00f3n ampliada, 1884, llamada The Archaeological and the Historical Writings of the Sanhedrin and Talmuds of the Jews [Los escritos arqueol\u00f3gicos e hist\u00f3ricos del Sanedr\u00ed\u00adn y los Talmud de los jud\u00ed\u00ados], o The Archko Volume [El volumen Archko], o la Archko Library [La Biblioteca Archko]).82 5. Confesiones de Poncio Pilato, 1889, escrito como ficci\u00f3n por un obispo liban\u00e9s. 6. Vida desconocida de Cristo, 1894, por Nicol\u00e1s Notovitch. 7. Segundo libro de los Hechos, por mucho tiempo perdido, 1904, por Kenneth G. Guthrie. 8. Evangelio de Acuario, 1911, por Levi H. Dowling. 9. Los libros perdidos de la Biblia, 1926. Bib.: M. R. James, The Apocryphal New Testament [El NT ap\u00f3crifo] (Oxford, 1955); Hennecke-Schneemelcher, New Testament Apocrypha [Ap\u00f3crifos del NT], tr. y ed. por R. McL. Wilson, 2 ts (Filadelfia, 1963,1965); E. J. Goodspeed, Famous Biblical Hoaxes or Modern Apocrypha [Famosas falsificaciones b\u00ed\u00adblicas o Ap\u00f3crifos modernos] (Grand Rapids, Mich., 1956); A. de Santos Otero, Los Evangelios ap\u00f3crifos, 7\u00c2\u00aa ed. (Madrid, BAC, 1991). Apoli\u00f3n. V\u00e9ase Infierno (I.B).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(Escondidos, esp\u00fareos).<\/p>\n<p> Son libros que se escribieron en la \u00e9poca del Antiguo y del Nuevo Testamento, que tratan de temas b\u00ed\u00adblicos, pero que no pertenecen a la Biblia. De la \u00e9poca del Nuevo Testamento hay m\u00e1s 30.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abEvangelio\u00bb de Pedro, de Santiago, de Mat\u00ed\u00adas, de Felipe, de Bartolom\u00e9, de Nicodemo, de Jos\u00e9 el Carpintero, de los Hebreos, de los Egipcios.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abHechos\u00bb de Pedro, de Andr\u00e9s, de Pablo, de Pedro y Pablo, de Juan, de Tom\u00e1s, de Felipe, de Mat\u00ed\u00adas, de Bernab\u00e9.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abEp\u00ed\u00adstolas\u00bb de Cristo al Rey Abgar, de Pablo a S\u00e9neca, a Alejandria, a Laodicea.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abApocalipsis\u00bb de Pablo, de Mar\u00ed\u00ada, de Tom\u00e1s, de Esteban.<\/p>\n<p> Sabemos los que pertenecen a la Biblia porque as\u00ed\u00ad nos lo ensena la Iglesia, que lo decidi\u00f3 en el siglo V, en el concilio de Roma, bajo el Papa D\u00e1maso. El Nuevo Testamento de los cat\u00f3licos, protestantes y ortodoxos est\u00e1 compuesto por los libors que proclam\u00f3 \u00abcan\u00f3nicos\u00bb este Concilio. Si alguna persona no cree en la autoridad del Papa, no puede saber qu\u00e9 libros componen el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[019]<\/p>\n<p>     Libros que circularon en los primeros tiempos cristianos en torno al mensaje de Jes\u00fas y que la Iglesia no reconoci\u00f3 como inspirados.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n los hubo en la literatura del Antiguo Testamento y se divulgaron por algunos ambientes, como fruto del roce entre la cultura griega extendida por Alejandro Magno en el s. III a de Cristo y los ecos de las culturas orientales, tanto babil\u00f3nicas y persas como egipcias.<\/p>\n<p>    Ambos, los jud\u00ed\u00ados y los cristianos, revisten cierto car\u00e1cter oculto (en griego apo-kryphos es oculto), y encierran muchas veces tradiciones de los primeros tiempos que han pasado a las creencias posteriores, tanto jud\u00ed\u00adas como cristianas.<\/p>\n<p>    1. Datos<br \/>\n    1.1. Del Antiguo Testamento<\/p>\n<p>     No son muchos, pero existen escritos en los tres siglos anteriores a Cristo y algunos de los a\u00f1os inmediatos del cristianismo.<\/p>\n<p>    Tales son el libro de los Jubileos, el 3 de Esdras y el 3 de los Macabeos, la vida de Ad\u00e1n y Eva, el Apocalipsis de Mois\u00e9s, Testamento de los 12 Patriarcas, el Libro de Henoc, la Asunci\u00f3n de Moises, etc. Se acercan a 40 los que existieron entre los siglos III a de C. y III de nuestra era.<\/p>\n<p>    Los especialistas los suelen agrupar en tres g\u00e9neros: los hist\u00f3ricos, los did\u00e1cticos y los apocal\u00ed\u00adpticos.<\/p>\n<p>    Hay algunos especialmente interesantes sobre temas jud\u00ed\u00ados que aportan informaci\u00f3n valiosa sobre ideas que se fueron abriendo camino en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado: escatolog\u00ed\u00ada, supervivencia, responsabilidad personal, culto interior, etc.<\/p>\n<p>     1.2. Del Nuevo Testamento<\/p>\n<p>     En total hay unos 200 textos diferentes conocidos de los primeros cuatro siglos.  Se suelen agrupar en varios tipos:<br \/>\n   &#8211; Evangelios. Se centran en la figura de Jes\u00fas y en los Ap\u00f3stoles: Evangelio de los Hebreos, de los Egipcios, de los Ebionitas, de Mat\u00ed\u00adas, de Felipe, de Bartolom\u00e9.<\/p>\n<p>   &#8211; Hechos apost\u00f3licos, de Pedro, de Pablo, de Andr\u00e9s, de Felipe, de Juan, de Tom\u00e1s, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; Ep\u00ed\u00adstolas atribuidas a diversos ap\u00f3stoles, incluso a Cristo: Cartas entre Cristo y el rey de Edesa, Abgar, Ep\u00ed\u00adstola a los de Laodicea, a los de Alejandr\u00ed\u00ada&#8230; otra a los de Corinto. etc.<\/p>\n<p>   &#8211; Apocalipsis diversos, como el de Pedro, el de Juan, el de Esteban, el de Mar\u00ed\u00ada, etc. Siguen los rastros del Apocalipsis verdadero e imitan su estilo.<\/p>\n<p>    Todos estos textos interesan como curiosidad hist\u00f3rica y sirven para recordar que los textos sagrados, Evangelios, Cartas, Hechos y Apocalipsis, afloraron en medio de un gran inter\u00e9s literario.  En ese bosque de escritos y de textos diversos, el verdadero grupo de los escritos inspirados fue abri\u00e9ndose camino, defendido por la sabia ense\u00f1anza de los grandes Padres del cristianismo.<\/p>\n<p>    La mayor parte de los textos ap\u00f3crifos largos son de la segunda parte del siglo III y del siglo IV. En la Historia de la Iglesia tienen especial importancia los textos que proceden de grupos cristianos animados por las diversas culturas que se extend\u00ed\u00adan por la zona oriental del Imperio romano: Asia, Grecia, Siria, Egipto.<br \/>\n  2. Tipos y estilos<br \/>\n    Los m\u00e1s interesantes en la catequesis cristiana son los que, en \u00e9pocas muy antiguos, ya hablan de forma interesada sobre la figura de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Entre estos libros hay algunos en forma de Evangelio o relatos referentes a la vida de Jes\u00fas. Multiplican los datos fantasiosos y con frecuencia ingenuos.<\/p>\n<p>    Se distinguen los llamados Evangelios de la Infancia, que suelen tener un inter\u00e9s peculiar por la infancia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Hay otros textos en forma de Ep\u00ed\u00adstolas, de Hechos de algunos ap\u00f3stoles (Tom\u00e1s, Felipe, Pedro, etc.) y tambi\u00e9n alg\u00fan Apocalipsis;<br \/>\n    Y hay algunos textos, sobre todo los llamados Evangelios gn\u00f3sticos, que pretenden armonizar la figura y el mensaje de Jes\u00fas con las doctrinas de algunas corrientes tard\u00ed\u00adas del platonismo, que era dualista, dial\u00e9ctico y m\u00ed\u00adtico, y se extendi\u00f3 sobre todo por Asia Menor y Egipto.<\/p>\n<p>    Algunos de estos textos, como el Evangelio seg\u00fan los Hebreos, tuvieron cierta extensi\u00f3n y se hallan citados por los primitivos escritores cristianos (Or\u00ed\u00adgenes, Tertuliano, Eusebio de Cesarea).<\/p>\n<p>    Otros pertenec\u00ed\u00adan a grupos reservados, especie de sectas que proliferan en los primeros tiempos. Tales son los encontrados en Egipto en un portentoso descubrimiento en Nag-Hammadi en 1945 y que recoge 13 libros copiados en el siglo IV procedentes del siglo I y II.<\/p>\n<p>    T\u00ed\u00adtulos como Evangelio de Felipe (s. II), Evangelio de Tom\u00e1s (hacia el 140), Evangelio de los Egipcios (s. III), Evangelio de Mar\u00ed\u00ada Magdalena (s. IV), Di\u00e1logo del Salvador s. IV), Sabidur\u00ed\u00ada de Jesucristo (s. III), Hechos de Pedro y de los doce ap\u00f3stoles (fines del II) etc. Indican los intereses y temas preferentes que preocupaban a algunas comunidades cristianas de Siria, de Palestina, de Asia, de donde proced\u00ed\u00adan)<\/p>\n<p>    Los textos de Nag-Hammadi se sol\u00ed\u00adan leer en las asambleas y, como la Ep\u00ed\u00adstola de Eugnostos hallada entre ellos, influ\u00ed\u00adan fuertemente en la piedad y en la vida de los reunidos.<\/p>\n<p>    3. Valor cristiano<br \/>\n    Algunos ap\u00f3crifos son los primeros testimonios escritos de algunas de las tradiciones y celebraciones cristianas primitivas: Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, procesiones ceremoniales, fiesta de la Epifan\u00ed\u00ada, etc. En estos escritos encuentran resonancia y, antes que los grandes escritores cristianos nos hablen de ella, sabemos por los ap\u00f3crifos que se conocen en diversas cristiandades.<\/p>\n<p>    La Historia de la Infancia de Tom\u00e1s y los Hechos de Pilatos, la Hija de Pedro o la Infancia de Jes\u00fas parecen hechos para llenar con fantas\u00ed\u00adas los huecos narrativos que los cristianos advert\u00ed\u00adan en las historias y recuerdos del paso de Cristo por la tierra.<\/p>\n<p>    Especial importancia tienen algunos textos de inspiraci\u00f3n escatol\u00f3gica y apocal\u00ed\u00adptica que alud\u00ed\u00adan a la pronta venida del Se\u00f1or y a las realidades del m\u00e1s all\u00e1, campo que siempre estuvo propenso a fantas\u00ed\u00adas y especulaciones, sobre todo sobre el poder del mal y del enemigo Sat\u00e1n.<\/p>\n<p>    Entre los ap\u00f3crifos, los m\u00e1s conocidos son el libro de Enoc y el Segundo libro de Esdras.<\/p>\n<p>    Algunas de las sectas que m\u00e1s usaron los libros ap\u00f3crifos fueron la cuna de los primeros errores o herej\u00ed\u00adas sistematizadas que atormentaron a la Iglesia a partir del siglo II. Usaron con profusi\u00f3n estos textos, cuando no fueron ellas mismas las fuentes donde surgieron.<\/p>\n<p>    Debemos recordar que Siria y Palestina a finales del siglo I se hallaban en la confluencia del Imperio romano con las culturas que ven\u00ed\u00adan de Oriente. El dualismo de las religiones persas, de modo preponderante del zoroastrismo, no pod\u00ed\u00ada dejar de tentar a los primeros cristianos m\u00e1s cultivados en las letras y en las artes.<\/p>\n<p>    Podemos recordar entre los gn\u00f3sticos cristianos m\u00e1s importantes al hereje Valent\u00ed\u00adn y a su disc\u00ed\u00adpulo Tolomeo, que fueron influyentes en la Iglesia de Roma durante el siglo II.<\/p>\n<p>    Resulta interesante observar c\u00f3mo fueron precisamente esas herej\u00ed\u00adas y herejes los factores que provocaron el estudio y defensa de la verdad cristiana y ayudaron con sus ataques y disensiones a clarificar la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>    Al ser la cultura muy diversa entre las comunidades y sobre todo al ser los primeros convertidos m\u00e1s bien gentes sencillas y poco eruditas, las supersticiones se albergaban f\u00e1cilmente en ellos, lo que fomentaba la literatura ap\u00f3crifa.<\/p>\n<p>    4. Importancia en catequesis<\/p>\n<p>    Al catequista le interesan estos escritos, como a cualquier cristiano, por ser libros primitivos y recoger datos, sentimientos y tendencias de los siglos iniciales del cristianismo.<\/p>\n<p>    Nada a\u00f1aden ni quitan a la fe eclesial de los cristianos, a la doctrina que es el objeto de la catequesis. Pero resultan interesantes como manojo de leyendas y de relatos. Incluso se les debe reconocer su alcance testimonial sobre fiestas, creencias, tradiciones, celebraciones y algunas plegarias lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s, no son iguales en importancia, para apreciar las referencias primitivas. Su inter\u00e9s no se halla en la doctrina, que en nada aclara, a\u00f1aden o precisan lo que se halla contenido en los Evangelios can\u00f3nicos. Est\u00e1 m\u00e1s bien en el alcance, las formas expresivas y los relatos que recogen.<\/p>\n<p>   Por eso el catequista puede usarlos, pero no en el mismo rango que los cuatro Evangelios inspirados.<\/p>\n<p>  Martirio de Zacar\u00ed\u00adas, esposo de Isabel, Una de las creencias pasadas en Ap\u00f3crifos del siglo II<br \/>\n Y la adoraci\u00f3n de los Magos con sus dones,  en el Ap\u00f3crifo Evangelio armenio de la Infancia<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura, evangelios)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Libros escondidos o secretos, que se suponen escritos por inspiraci\u00f3n directa de Dios o de un ser sobrenatural y narran lo que ha de suceder al fin de los tiempos; se les atribuye gran antig\u00fcedad y autoridad.<\/p>\n<p>(1) Apocal\u00ed\u00adpticos. Gran parte de los libros apocal\u00ed\u00adpticos son ap\u00f3crifos, por tema y doctrina. Pues bien, el Ap no es libro escondido sino p\u00fablico; ha sido revelado a un profeta conocido (Juan) y debe transmitirse abiertamente en la Iglesia: quiere ser can\u00f3nico y abierto a todos los creyentes, no secreto (Ap 1,18.19; 22,6-20).<\/p>\n<p>(2) Evangelios populares. Textos de tipo legendario y piadoso que pretenden rellenar el hueco que han dejado los evangelios can\u00f3nicos, ofreciendo para el conjunto de los fieles una noticia m\u00e1s detallada de la infancia de Jes\u00fas o de la pascua. Ellos no quieren diluir la encamaci\u00f3n como los gn\u00f3sticos. No intentan superar o destmir la historia, sino al contrario: quieren fijarla de manera piadosa, edificante, para alimentar as\u00ed\u00ad la fantas\u00ed\u00ada y vida interna de los fieles. Durante muchos siglos estos textos, algunos tan conocidos como el Protoevangelio de Santiago, el PseudoMateo o El evangelio \u00e1rabe de la infancia, han servido para fortalecer, al mismo tiempo, la curiosidad y la vida espiritual de los creyentes. Son como novelas edificantes que interpretan la vida de la Virgen Mar\u00ed\u00ada o la infancia de Jes\u00fas partiendo de modelos biogr\u00e1fieos del Antiguo Testamento de la espiritualidad eclesial (mon\u00e1stica) del tiempo. La Iglesia los ha aceptado como libros de piedad, sin darles un valor can\u00f3nico o vinculante. Estos evangelios ap\u00f3crifos respetan de manera general el valor de la encarnaci\u00f3n, pero corren el riesgo de entenderla de un modo milagrista, hasta doceta. Jes\u00fas ni\u00f1o aparece a veces como un sabio universal que puede resolver todos los problemas; es un joven caprichoso que va haciendo milagros sin m\u00e1s fin que demostrar su propia autoridad de Hijo de Dios y hombre perfecto. En ese aspecto, tomados al pie de la letra, estos relatos corren el riesgo de hacernos olvidar el aut\u00e9ntico evangelio de la cruz y encarnaci\u00f3n que Pablo ha proclamado de manera tan intensa y que reflejan, de formas convergentes, paralelas y distintas, los evangelios can\u00f3nicos (Mc y Mt, Lc y Jn).<\/p>\n<p>(3) Textos gn\u00f3sticos. Una parte considerable de los ap\u00f3crifos han sido escritos o reescritos desde una perspectiva gn\u00f3stica*, como ha puesto de relieve la colecci\u00f3n de textos encontrados en Nag Hammadi. En esa l\u00ed\u00adnea ha empezado a situarse ya el Evangelio* de Tom\u00e1s; en ella fundan su mensaje textos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados como el Evangelio de Felipe, el Evangelio de Mar\u00ed\u00ada, el Di\u00e1logo del Salvador o el Ap\u00f3crifo de Santiago. Frente al riesgo que presentan la gnosis y los mismos evangelios ap\u00f3crifos, la Iglesia ha recibido y presentado ante los fieles los cuatro evangelios can\u00f3nicos y ellos resultan m\u00e1s fiables, pues resguardan la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del Hijo de Dios, frente a los peligros de idealizaci\u00f3n y desencamaci\u00f3n de los \u00abevangelios gn\u00f3sticos\u00bb. Los evangelios can\u00f3nicos testifican y proclaman de manera suficiente el esc\u00e1ndalo del Cristo, frente a todas las curiosidades milagrosas de los evangelios ap\u00f3crifos de tipo popular.<\/p>\n<p>Cf. G. ARANDA (ed.), Literatura jud\u00ed\u00ada intertestamentaria, Verbo Divino, Estella 1996; A. D\u00ed\u008dEZ MACHO (ed.), Ap\u00f3crifos del Antiguo Testamento, Cristiandad, Madrid 1982-1984; A. PI\u00ed\u2018ERO (ed.), Textos gn\u00f3sticos. Biblioteca de Nag Hammadi. I. Tratados filos\u00f3ficos y cosmol\u00f3gicos. II. Evangelios, hechos, cartas. III. Apocalipsis y otros escritos, Trotta, Madrid 1997-2000; A. SANTOS OTERO, Evangelios Ap\u00f3crifos. Textos griegos y latinos, BAC 148, Madrid 1975; R. TREVIJANO, La Biblia en el cristianismo antiguo. Prenicenos. Gn\u00f3sticos. Ap\u00f3crifos, Verbo Divino, Estella 2002.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La antigua Iglesia defini\u00f3 como ap\u00f3crifos, es decir, como \u00abescondidos\u00bb, algunos escritos que por sus caracter\u00ed\u00adsticas Y por su misma composici\u00f3n ofrec\u00ed\u00adan una lectura equivocada de la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los textos ap\u00f3crifos son muchos y naturaleza. Resulta dif\u00ed\u00adcil de diferente su clasificaci\u00f3n, ya que de algunos s\u00f3lo se conservan fragmentos y de otros, aunque sean m\u00e1s extensos, se puede demostrar que est\u00e1n manipulados. Se tienen ap\u00f3crifos tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento; aqu\u00ed\u00ad tomaremos en consideraci\u00f3n especialmente los que se refieren al Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Los evangelios ap\u00f3crifos fueron desautorizados desde el principio por la Iglesia y &#8211; nunca se utilizaron ni en las controversias ni mucho menos en la liturgia. Entre los ap\u00f3crifos m\u00e1s famosos se pueden recordar los siguientes escritos que, probablemente, fueron compuestos entre el a\u00f1o 65 d.C. y finales del s. u: el Evangelio de Pedro, el Evangelio de Tom\u00e1s, el Protoevangelio de Santiago y los cuatro evangelios judeocristianos conocidos con los nombres de Evangelio de los Hebreos, Evangelio de los Nazarenos, Evangelio de los Ebionitas y Evangelio de los doce Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Los evangelios ap\u00f3crifos no han llegado hasta nosotros; s\u00f3lo se conocen algunos trozos y fragmentos, debido sobre todo a las citas que es posible recuperar de ellos en los textos de los Padres de la Iglesia. Entre los trozos m\u00e1s conocidos se pueden recordar, por ejemplo, el del Evangelio de Tom\u00e1s. Se describe a Jes\u00fas como un ni\u00f1o que se divierte modelando con barro unos p\u00e1jaros, pero como era d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado y no estaba permitido hacer aquello, para no destituirlos, les manda que vuelen y los p\u00e1jaros de barro se ponen a volar.<\/p>\n<p>       O bien, en el Evangelio de Pedro se des cribe la resurrecci\u00f3n como la salida del sepulcro de \u00bb tres hombres fabulosos que iban seguidos de la Cruz\u2020\u009d; o tambi\u00e9n, la decisi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada de casarse con el anciano Jos\u00e9, que nos narra el Protoevangelio de Santiago, despu\u00e9s de verificar que en el bast\u00f3n de Jos\u00e9 iba a posarse una paloma o nac\u00ed\u00ada una flor.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter fabuloso que a menudo tienen estos textos, junto con la descripci\u00f3n de lo milagroso y de lo prodigioso, ponen ya de suyo a los ap\u00f3crifos fuera del horizonte hist\u00f3rico, que es por el contrario una de las principales caracter\u00ed\u00adsticas de los evangelios can\u00f3nicos.<\/p>\n<p>En este mismo plano hay que mencionar el hecho de que, por las mismas caracter\u00ed\u00adsticas, los ap\u00f3crifos no sirvieron nunca para la evangelizaci\u00f3n. Los evangelios ap\u00f3crifos revelan sobre todo la voluntad de colmar un vac\u00ed\u00ado en la vida de Jes\u00fas, pero no pueden tener ninguna pretensi\u00f3n de narraciones cre\u00ed\u00adbles o de textos sagrados.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p> Bibl.: A. de Santos Otcro, Los evangelios  ap\u00f3crifos, BAC. Madrid 1956; M. G. Mara, Ap\u00f3crifos, en DPAC 1, 274-280; P. Sacchi (cd.), Apocrifi del Nuovo Testamento, 3 vols., Casalc Monfcrrato 1975; \u00ed\u008dd. (ed.), Apocrifi dell&#8217;Antico Testamento, 2 vols., Tur\u00ed\u00adn 19811 989.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Noci\u00f3n general<br \/>\nSeg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada de la Iglesia primitiva, los libros llamados \u00abap\u00f3crifos\u00bb son aquellos que, a diferencia de los libros estimados y usados en la Iglesia, permanecen secretos, \u00abescondidos\u00bb (Cf. OR\u00ed\u008dGENES, Comment. in Mt. x 18, sobre Mt 13, 57: GCS 40, 24). Fingen en forma incre\u00ed\u00adble proceder de profetas o de ap\u00f3stoles y, por eso, prescindiendo de pocas excepciones, no fueron utilizados ni en el culto ni en el di\u00e1logo teol\u00f3gico (cf. OR\u00ed\u008dGENES, Comment. ser. 28 in Mt. 23, 37: GCS 38, 51). Eran considerados como sospechosos por falta de una tradici\u00f3n sobre su procedencia real de profetas o ap\u00f3stoles y por las f\u00e1bulas contenidas en estos libros (AGUST\u00ed\u008dN, De civitate Dei xv 23). Cuando se trata de libros de origen cristiano, adem\u00e1s de lo dicho no pocas veces fueron escritos por herejes, lo cual explica tambi\u00e9n que la Iglesia las rechazara (Hegesipo, en EUSEBIo, Hist. EcCI. Iv 22, 9; IRENEO, Adv. Haer. i 20, 1). En consonancia con esto, seg\u00fan la actual terminolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica es ap\u00f3crifo un escrito que, si bien por su contenido religioso y generalmente por su supuesto autor, podr\u00ed\u00ada tener la pretensi\u00f3n de ser contado entre los libros sagrados; sin embargo, en la tradici\u00f3n de la Iglesia ha sido excluido de esa valoraci\u00f3n. Esta tradici\u00f3n plantea un peculiar problema teol\u00f3gico en cuanto su juicio se bas\u00f3, aunque no exclusivamente, en la raz\u00f3n de que el origen prof\u00e9tico o apost\u00f3lico de tales libros no era seguro. Ahora bien, esto mismo debe decirse de muchos libros aceptados en el -> canon, una vez que los conocimientos hist\u00f3ricos y literarios han derrumbado la antigua persuasi\u00f3n acerca de su composici\u00f3n por profetas o ap\u00f3stoles. Pero si a pesar de todo sigue manteni\u00e9ndose la distinci\u00f3n de la antigua Iglesia entre libros can\u00f3nicos y libros ap\u00f3crifos, desde el punto de vista cat\u00f3lico la raz\u00f3n est\u00e1 en que el dictamen de la Iglesia no fue el resultado de reflexiones puramente humanas y falibles, o incluso del azar, sino que constituy\u00f3 una decisi\u00f3n tomada bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Por el hecho de que la Iglesia ha fijado el canon, el limite entre los escritos b\u00ed\u00adblicos y los ap\u00f3crifos est\u00e1 suficientemente claro; en cambio, no es posible determinar con exactitud el l\u00ed\u00admite entre los ap\u00f3crifos y otros libros religiosos de la antig\u00fcedad que se les parecen. No creemos conveniente ampliar aqu\u00ed\u00ad demasiado el n\u00famero de los ap\u00f3crifos, de modo que nos limitaremos a comentar brevemente los que son de alg\u00fan modo conocidos, y a la vez los m\u00e1s importantes para entender el &#8211;>juda\u00ed\u00adsmo en el momento de tr\u00e1nsito a la nueva \u00e9poca y el cristianismo de los primeros tiempos (v\u00e9ase una enumeraci\u00f3n detallada en LThKz i 712s [resumen general]; i 696 hasta 704 [apocalipsis]; i 747754 [historias de ap\u00f3stoles]; ii 688-693 [cartas]; III 1217 hasta 1233 [evangelios]). Por este motivo no se trata aqu\u00ed\u00ad de los escritos de &#8211;> Qumr\u00e1n, los cuales, si bien contienen libros ap\u00f3crifos, en parte conocidos desde hace mucho tiempo, no obstante, si nos fijamos en los manuscritos m\u00e1s citados y m\u00e1s interesantes para el conocimiento de aquel tiempo, como el manual de disciplina, la regla de la guerra, los himnos, el escrito de Damasco, constituyen un tipo de literatura distinto del de los a. Por motivos semejantes dejaremos de referirnos a los escritos sibilinos.<\/p>\n<p>Hay que distinguir entre a. del AT y a. del NT, seg\u00fan que los escritos a juzgar por su forma (libro prof\u00e9tico, evangelio, historia de ap\u00f3stoles) y por su contenido (jud\u00ed\u00ado o cristiano) se parezcan a los libros can\u00f3nicos del AT o a los del NT. Pero hemos de advertir que existe cierta discrepancia terminol\u00f3gica entre protestantes y cat\u00f3licos. En lo referente al NT los protestantes entienden bajo el t\u00e9rmino \u00abap\u00f3crifos\u00bb lo mismo que los cat\u00f3licos; pero, con relaci\u00f3n al AT, los protestantes califican de ap\u00f3crifos los escritos llamados deuterocan\u00f3nicos (Tob, Jdt, Eclo, Sab, etc\u00e9tera), calificaci\u00f3n que raramente dan a los verdaderos ap\u00f3crifos del AT (3 Esd, 3 y 4 Mac), que ellos llaman normalmente pseudoep\u00ed\u00adgrafes.<\/p>\n<p>II. Libros ap\u00f3crifas del AT<br \/>\n1. Escritos de car\u00e1cter narrativo<br \/>\na) El libro de los Jubileos, llamado tambi\u00e9n \u00abpeque\u00f1o G\u00e9nesis\u00bb y, en el escrito de Damasco (16, 3), \u00ablibro de la divisi\u00f3n de los tiempos seg\u00fan sus jubileos y sus semanas\u00bb, narra la historia desde la creaci\u00f3n del mundo hasta la legislaci\u00f3n en el Sina\u00ed\u00ad (G\u00e9n 1 hasta Ex 12), y, por cierto, la narra dividi\u00e9ndola en \u00abjubileos\u00bb, es decir, en siete veces siete semanas de a\u00f1os (o sea en per\u00ed\u00adodos de 49 a\u00f1os), procedimiento que ha dado su nombre al escrito. Seg\u00fan el relato del libro, en el Sina\u00ed\u00ad un \u00e1ngel por mandato de Dios ley\u00f3 a Mois\u00e9s los acontecimientos grabados en las tablillas del cielo, y \u00e9l los escribi\u00f3. El libro comentado los narra apoy\u00e1ndose en la sagrada Escritura, pero libremente a modo de haggad\u00e1 con adiciones y cambios a gusto del desconocido autor jud\u00ed\u00ado. Este hace m\u00e1s rigurosa la observancia de la ley, la cual, junto con los usos y fiestas de los jud\u00ed\u00ados, habr\u00ed\u00ada estado en vigor ya desde el principio. El libro utiliza un calendario especial, ordenado seg\u00fan el a\u00f1o solar. Esto, as\u00ed\u00ad como la ampliaci\u00f3n de la ley y el esfuerzo por aislar a Israel de todo lo que sea impuro, sit\u00faa el libro cerca de la comunidad de Qumr\u00e1n. El libro, que probablemente todav\u00ed\u00ada fue compuesto en la segunda mitad del s. ii a.C., originariamente estaba escrito en hebreo. S\u00f3lo se ha conservado entero en una traducci\u00f3n eti\u00f3pica, basada en una versi\u00f3n griega, y en gran parte tambi\u00e9n se ha conservado en lat\u00ed\u00adn; a esto hemos de a\u00f1adir citas griegas y sirias, as\u00ed\u00ad como varios fragmentos del texto original hebreo hallados en Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>b) El tercer libro de Esdras se encuentra en los LXX entre los libros del AT como Esdras A (mientras los libros can\u00f3nicos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas est\u00e1n unificados como Esdras B). El nombre de \u00abtercer libro de Esdras\u00bb procede de la Vg., que enumera los libros can\u00f3nicos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas como primer y segundo libro de Esdras. El librito relata un trozo de la historia del templo de Jerusal\u00e9n, as\u00ed\u00ad como su destrucci\u00f3n y su lenta restauraci\u00f3n, y adem\u00e1s el retorno y la actividad de Esdras. El escrito constituye una especie de compilaci\u00f3n principalmente de 2 Par 35s, de todos los cap\u00ed\u00adtulos del libro de Esdras y de Neh 7, 12-8, 13, pero contiene tambi\u00e9n bastante materia propia (3, 1-5, 3), sobre una apuesta de tres guardianes en la corte de Dar\u00ed\u00ado, a consecuencia de la cual \u00e9ste permiti\u00f3 a Zorobabel, uno de los guardianes, regresar a Judea y reconstruir el templo de Jerusal\u00e9n. El libro sin duda estuvo escrito en griego desde el principio y probablemente procede de la segunda mitad del siglo ii a.C.<\/p>\n<p>No pocos te\u00f3logos de la Iglesia primitiva consideraron este ap\u00f3crifo como un libro can\u00f3nico y lo citaron, p. ej., Cipriano, Basilio y Agust\u00ed\u00adn; otros, como Or\u00ed\u00adgenes, Atanasio, Cirilo de Jerusal\u00e9n, Epifanio y jer\u00f3nimo no le concedieron el rango de libro can\u00f3nico. Como recuerdo de la alta estima de que antes goz\u00f3, la Vg. oficial todav\u00ed\u00ada contiene este libro, si bien a modo de ap\u00e9ndice.<\/p>\n<p>c) El tercer libro de los Macabeos lleva sin motivo este t\u00ed\u00adtulo usual, pues no contiene nada acerca de los Macabeos; narra el intento del rey egipcio Ptolomeo IV Filop\u00e1tor (221-204 a.C.), despu\u00e9s de un triunfo sobre el rey sirio Ant\u00ed\u00adoco rii (a\u00f1o 217, junto a Rafia), de entrar en el templo de Jerusal\u00e9n, cosa que Dios le impidi\u00f3. Como consecuencia persigui\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados de Alejandr\u00ed\u00ada, que, sin embargo, fueron salvados milagrosamente. Finalmente, Ptolomeo, bajo la impresi\u00f3n que le produjo la intervenci\u00f3n divina, se convirti\u00f3 en un protector de los jud\u00ed\u00ados. El librito, escrito en griego, apareci\u00f3 seguramente a finales del s. i a.C., probablemente en Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>d) El cuarto libro de los Macabeos es un tratado filos\u00f3fico en forma de discurso acerca del dominio de la raz\u00f3n sobre las tendencias. La idea es demostrada primero filos\u00f3ficamente, y luego con ejemplos de la historia de Israel, mencionando especialmente el martirio de Eleazar (2 Mc 6, 18 hasta 31) en la persecuci\u00f3n religiosa de los sirios y el de los siete hermanos junto con su madre (2 Mac 7). El autor jud\u00ed\u00ado trabaja con pensamientos de un estoicismo popular, para exhortar a sus compatriotas a que obedezcan a Dios y a su ley. El libro, escrito originalmente en griego, seguramente fue compuesto en el s. i de nuestra era, o bien a principios del ir, quiz\u00e1 en Alejandr\u00ed\u00ada o en Antioqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>e) Entre los libros sobre Ad\u00e1n se hallan varios escritos que, en forma legendaria y a veces con tierna poes\u00ed\u00ada, hablan de los primeros padres, de su ca\u00ed\u00adda, de su penitencia y de su muerte: 1 \u00c2\u00b0, la vida de Ad\u00e1n y Eva, que se conserva en una traducci\u00f3n latina de un texto griego; 2 \u00c2\u00b0, un ap\u00f3crifo indebidamente llamado Apocalipsis de Mois\u00e9s, conservado en griego. Ambos escritos corren mayormente paralelos en su materia e incluso en la misma redacci\u00f3n, y sin duda, proceden de una elaboraci\u00f3n hebrea o aramea del material, probablemente en el tiempo del templo de Herodes (desde el a\u00f1o 20 a.C. hasta en 70 d.C.); 3 \u00c2\u00b0, El libro sirio llamado La cueva del tesoro (cueva en la que est\u00e1n guardados los tesoros del para\u00ed\u00adso) es una historia del mundo desde la creaci\u00f3n hasta Cristo; se trata de una obra cristiana que usa tradiciones jud\u00ed\u00adas; 4 \u00c2\u00b0, un libro compuesto de varias partes, llamado Testamento de Ad\u00e1n y tambi\u00e9n Apocalipsis de Ad\u00e1n. Habla de una liturgia celestial de los \u00e1ngeles y de otras criaturas, con menci\u00f3n de cada hora lit\u00fargica del d\u00ed\u00ada y de la noche, contiene profec\u00ed\u00adas de Ad\u00e1n sobre Cristo y menciona los nueve coros de \u00e1ngeles con sus respectivas misiones.<\/p>\n<p>f) Paralipomena Ieremiae (es decir, suplemento al profeta jerem\u00ed\u00adas), tambi\u00e9n llamado resto de las palabras de Baruc (Reliquiae verborum Baruchi) es un escrito originalmente jud\u00ed\u00ado, cuyo tiempo de aparici\u00f3n no consta con certeza. Luego, quiz\u00e1 en la primera mitad del s. II, experiment\u00f3 una elaboraci\u00f3n cristiana, y se ha conservado en griego y en otros idiomas antiguos. Narra la actividad de Jerem\u00ed\u00adas antes y despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, as\u00ed\u00ad como su muerte.<\/p>\n<p>g) Jos\u00e9 y Asenat, llamado tambi\u00e9n oraci\u00f3n de Asenat, es un escrito puramente judeo-helen\u00ed\u00adstico, sin ninguna elaboraci\u00f3n cristiana. Fue compuesto quiz\u00e1 ya en el \u00faltimo siglo a.C., o en el primero d.C., en idioma griego, probablemente en Egipto. Trata de Asenat, la hija de un sacerdote egipcio (G\u00e9n 41,45), que al principio no quer\u00ed\u00ada casarse con Jos\u00e9 por ser \u00e9l un extranjero de Cana\u00e1n e hijo de un pastor, pero luego, cautivada por su belleza, se convirti\u00f3 al Dios verdadero y acept\u00f3 el matrimonio. El librito resalta especialmente la castidad y el amor a los enemigos.<\/p>\n<p>2. Libros con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abtestamento\u00bb<br \/>\na) Testamentos de los doce patriarcas. Cada uno de los hijos de Jacob narra su \u00abtestamento\u00bb, es decir, sucesos de su vida, unidos con exhortaciones morales y profec\u00ed\u00adas. Se discute mucho sobre el origen y el tiempo de composici\u00f3n de este libro, que por primera vez cita Or\u00ed\u00adgenes (In Ios. hom. xv 6). Muestra un cierto parentesco con el mundo espiritual de Qumr\u00e1n, pero esto no nos autoriza a considerar toda la obra como qumr\u00e1nica o esenia. Muchos investigadores suponen la existencia de un escrito jud\u00ed\u00ado, redactado originariamente en hebreo o arameo, entre el tiempo posterior al a\u00f1o 200 a.C., y la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n, el a\u00f1o 70 d.C.; en ese escrito se habr\u00ed\u00adan producido m\u00e1s tarde interpolaciones cristianas. Otros piensan en un autor cristiano de finales del siglo II o principios del III, el cual sobre la base de un fragmento acerca de Lev\u00ed\u00ad, ciertamente existente, pues ha sido hallado entre los textos de Qumr\u00e1n, habr\u00ed\u00ada creado los dem\u00e1s testamentos. Tambi\u00e9n es inseguro en qu\u00e9 relaci\u00f3n se hallan los fragmentos arameos que se han conservado del as\u00ed\u00ad llamado testamento de Lev\u00ed\u00ad (el cual no se identifica con el hom\u00f3nimo de la colecci\u00f3n de los doce testamentos) y un Testamento hebreo de Neftal\u00ed\u00ad con los \u00abtestamentos de los doce patriarcas\u00bb.<\/p>\n<p>b) Se conservan adem\u00e1s: 1 \u00c2\u00b0, un testamento de Ad\u00e1n (v\u00e9ase antes 1 e 4.11); 2.0, un testamento de lob, un midr\u00e1s jud\u00ed\u00ado sobre Job, transmitido en una par\u00e1frasis griega, quiz\u00e1 del s. II o III d.C.; 3 \u00c2\u00b0, un testamento de Abraham, que es una narraci\u00f3n de su viaje al cielo, de su regreso a la tierra y de su muerte. El escrito, originariamente jud\u00ed\u00ado, quiz\u00e1s del siglo I o II d.C., fue sometido a una revisi\u00f3n cristiana y se conserva en griego bajo dos redacciones de distinta extensi\u00f3n; 4 \u00c2\u00b0, un testamento de Isaac, sobre su viaje al m\u00e1s all\u00e1 y su muerte; emparentado con el citado en 3 \u00c2\u00b0. Nos es conocido a trav\u00e9s de su refundici\u00f3n cristiana en una traducci\u00f3n copta, otra \u00e1rabe y otra eti\u00f3pica; 5 \u00c2\u00b0, un testamento de Mois\u00e9s (-> Apocalipsis &#8211; ap\u00f3crifos -, I 2); 6 \u00c2\u00b0, un testamento de Salom\u00f3n, griego, de origen judeo-cristiano, quiz\u00e1s del s. III O IV despu\u00e9s de Cristo.<\/p>\n<p>C\u00e1nticos y oraciones<br \/>\na) El salmo 151 es un himno breve en hebreo a David, pastor de ganado, cantor y rey de Israel. Se ha conservado tambi\u00e9n en griego, en una traducci\u00f3n muy libre y enriquecida con la victoria de David sobre Goliat, e igualmente en traducciones al lat\u00ed\u00adn y el sirio dependientes de la griega. Lo poes\u00ed\u00ada, que por primera vez gracias a un manuscrito del mar Muerto (quiz\u00e1 del tiempo de Herodes) hemos podido conocer en su forma original, recuerda bajo ciertos aspectos el mundo espiritual de Qumr\u00e1n (cf. la expresi\u00f3n \u00ablos hijos de su alianza\u00bb, usada al final, la cual es extra\u00f1a al AT y aparece, en cambio, en el rollo de la guerra [ 17, 8 ] ), sin que esto signifique que deba haber surgido all\u00ed\u00ad: Parece haber sido compuesta en el s. II o I antes de nuestra era. La Biblia hebrea delimitada bajo la influencia de los fariseos no contiene este c\u00e1ntico, pero s\u00ed\u00ad lo contienen varios manuscritos griegos y antiguas traducciones de los salmos can\u00f3nicos, en conformidad con el tipo de mentalidad jud\u00ed\u00ada atestiguado en Qumr\u00e1n. Y todav\u00ed\u00ada algunos escritores cristianos lo consideran como uno de los salmos can\u00f3nicos.<\/p>\n<p>b) Los salmos de Salom\u00f3n son dieciocho himnos, semejantes a los salmos b\u00ed\u00adblicos. Su contenido es variado, en parte muestran una muy tensa expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica, y en conjunto constituyen un testimonio de la devoci\u00f3n farisea. Fueron compuestos en hebreo, dentro de Palestina y en el curso del s. i a.C., y, m\u00e1s concretamente, despu\u00e9s de la conquista de Jerusal\u00e9n por Pompeyo, el a\u00f1o 63 a.C., se han conservado en griego y en sirio. La colecci\u00f3n en ning\u00fan lugar afirma proceder de Salom\u00f3n; evidentemente le fue atribuida m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>c) Las odas de Salom\u00f3n, 42 en n\u00famero, de las cuales hasta ahora falta la segunda), se han conservado en sir\u00ed\u00adaco, cinco de ellas tambi\u00e9n en copto, en la obra gn\u00f3stica Pistis Sophia, y una (la 11) en griego, adem\u00e1s. Todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 decidido si originalmente estaban escritas en griego, o en sir\u00ed\u00adaco o en arameo o incluso en hebreo. Es igualmente dif\u00ed\u00adcil la cuesti\u00f3n de su origen y de la \u00e9poca de su composici\u00f3n. Seguramente se trata de poemas cristiano-gn\u00f3sticos, que fueron tales desde el principio y no por una elaboraci\u00f3n posterior. Su patria quiz\u00e1 sea Siria, y surgieron en un per\u00ed\u00adodo bastante temprano del s. ii d.C. El que habla en los c\u00e1nticos no es Salom\u00f3n. Posiblemente \u00e9stos le fueron atribuidos porque se ve\u00ed\u00ada en ellos cierta semejanza con los salmos de Salom\u00f3n, y ya la antig\u00fcedad cristiana estableci\u00f3 esa relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) La oraci\u00f3n de Manas\u00e9s es una hermosa y devota confesi\u00f3n de los pecados y una plegaria penitencial del rey jud\u00ed\u00ado Manas\u00e9s, anteriormente tan imp\u00ed\u00ado (s. vii a.C.); constituye un desarrollo de lo que ya est\u00e1 dicho brevemente en 2 Par (33, llss, 18s). El autor es sin duda un jud\u00ed\u00ado helenista que escrib\u00ed\u00ada en griego. No podemos entrever si esta oraci\u00f3n, atestiguada por primera vez en el s. rii d.C. (en la Didascalia sit\u00ed\u00adaca), apareci\u00f3 ya antes de nuestra era (s. II o i) o bien en tiempos del cristianismo.<\/p>\n<p>Es un ap\u00f3crifo que antes fue muy estimado, y esa estima influye todav\u00ed\u00ada en el hecho de que lo contengan muchas ediciones de la Biblia griega y de la latina e incluso la Vg. oficial a modo de ap\u00e9ndice.<\/p>\n<p>4. Apocalipsis<br \/>\nComo escritos m\u00e1s importantes de este tipo son considerados los libros de Henok, la asunci\u00f3n de Mois\u00e9s, el libro cuarto de Esdras, los apocalipsis de Baruc (-> Apocalipsis, ap\u00f3crifos, i, 1-4).<\/p>\n<p>III. Los ap\u00f3crifos del NT<br \/>\n1. Evangelios<br \/>\nEn tiempos primitivos hubo gran n\u00famero de evangelios a., pero muchos de ellos se han perdido; con todo, se han conservado varias muestras de este tipo de literatura ap\u00f3crifa, y vamos a referirnos aqu\u00ed\u00ad a las principales (por lo dem\u00e1s cf. LThK2 iti, 1217-1233; Hennecke-Schneemelcher i).<\/p>\n<p>a) Evangelios judeocristianos. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (Stromata ir, 45, 5; cf. v, 96, 3), Or\u00ed\u00adgenes (In Io. ii, 12 [87]) y Eusebio (Hist. eccl. III, 25, 5; 27, 4; 39, 17; rv, 22, 8) hablan de un \u00abevangelio seg\u00fan los hebreos\u00bb. Adem\u00e1s de \u00e9ste, Eusebio menciona (Hist. eccl. iv, 22, 8) un evangelio \u00absir\u00ed\u00adaco\u00bb usado ya por Hegesipo (segunda mitad del siglo ii), el cual est\u00e1 extendido \u00aben lengua hebrea\u00bb entre los judeocristianos (Theophania iv, 12); probablemente se trata de un escrito en lengua aramea. Finalmente, nota Epifanio que los nazareos, es decir, los judeocristianos sir\u00ed\u00adacos, poseen un evangelio hebreo que \u00e9l (Epifanio) identifica falsamente con el llamado proto-Mateo (Raer. xxix 9, 4). Conoce tambi\u00e9n un evangelio \u00abseg\u00fan los hebreos\u00bb (Haer. xxx, 13, 2) o evangelio \u00abhebreo\u00bb (Haer. xxx, 3, 7), que a su juicio ser\u00ed\u00ada un evangelio de Mateo mutilado y falsificado (\u00c2\u00a1bid.). Jer\u00f3nimo (Dial. adv. Pelag. rri, 2; De vir. ill. 2) conoce igualmente un evangelio \u00abseg\u00fan los hebreos\u00bb, y habla adem\u00e1s (De vir. ill. 3) de un evangelio redactado en hebreo, que se halla en la biblioteca de Cesarea, y que usan tambi\u00e9n los nazareos sirios. El padre de la Iglesia, por lo menos durante cierto tiempo, tuvo ese libro por el texto original del evangelio can\u00f3nico de Mateo. Las dos veces alude \u00e9l a la misma obra (cf. Dial. adv. Pelag. iii, 2 ), que sin duda era un evangelio escrito en arameo, pero notablemente diferente del Mateo can\u00f3nico.<\/p>\n<p>Puesto que no se ha conservado entero o en parte considerable ning\u00fan evangelio judeocristiano, es dif\u00ed\u00adcil reconstruir una imagen del escrito del que se trataba a base de las noticias y los fragmentos que conocemos. Seg\u00fan el estado actual de la investigaci\u00f3n se pueden seguramente distinguir tres evangelios judeocristianos:<br \/>\n1 \u00c2\u00b0 El evangelio de los nazarenos, atestiguado por Hegesipo, Eusebio, Epifanio y Jer\u00f3nimo, y usado entre los judeocristianos de Siria, o sea, entre los nazareos (o nazoreos), era un escrito arameo, emparentado con el evangelio can\u00f3nico de Mateo. Los fragmentos conservados tienen un valor secundario en comparaci\u00f3n con Mateo. Es probable que surgiera en la primera mitad del s. ir, con toda certeza en c\u00ed\u00adrculos de judeocristianos que hablaban arameo, quiz\u00e1 en Siria.<\/p>\n<p>2 \u00c2\u00b0 E1 evangelio de los ebionitas era, seg\u00fan Epifanio, un escrito usado por la secta de herejes judeocristianos que recib\u00ed\u00adan el nombre de \u00abebionitas\u00bb; el padre de la Iglesia nos transmite algunos fragmentos (Raer. xxx, 13, 2ss, 6ss; 16, 5; 22, 4s). Seg\u00fan estas citas parece haber sido una elaboraci\u00f3n libre y mezclada con leyendas del caudal de las narraciones sin\u00f3pticas, hecha en parte bajo una mentalidad gn\u00f3stica. Este evangelio, que como obra conjunta se ha perdido, a pesar de su car\u00e1cter judeocristiano es probable que originalmente estuviera escrito en griego, y quiz\u00e1 surgi\u00f3 en la primera mitad del s. rt. El que fuera usado por los ebionitas, los cuales ten\u00ed\u00adan sus comunidades sobre todo en la regi\u00f3n del Jord\u00e1n oriental, quiz\u00e1 sea un motivo para ver en esa zona la patria del escrito comentado. Muchas veces es identificado con el \u00abevangelio de los doce\u00bb, conocido solamente por el t\u00ed\u00adtulo, que aparece mencionado en Or\u00ed\u00adgenes (In. Lc. hom. i: GCS 35, 5), en Ambrosio (In Lc. r, 2), en Jer\u00f3nimo (In Mt. prol.; Dial. adv. Pelag. iii, 2) y en otros. Pero la cuesti\u00f3n de esa identificaci\u00f3n debe permanecer abierta.<\/p>\n<p>3 \u00c2\u00b0 El evangelio de los hebreos, del que dan testimonio Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Or\u00ed\u00adgenes, es la \u00fanica de estas obras judeocristianas cuyo t\u00ed\u00adtulo conocemos, a saber: \u00abEl evangelio seg\u00fan los hebreos\u00bb. Dando cr\u00e9dito a una indicaci\u00f3n antigua (Stijometr\u00ed\u00ada de Nic\u00e9foro), este evangelio habr\u00ed\u00ada sido poco m\u00e1s breve que el Mateo can\u00f3nico. Se han conservado s\u00f3lo algunos fragmentos, los cuales se diferencian fuertemente de los evangelios neotestamentarios, pues muestran elementos sincretistas de tipo gn\u00f3stico y otros her\u00e9ticos con matiz judeocristiano. Probablemente este evangelio apareci\u00f3 en Egipto, sin duda en lengua griega, quiz\u00e1 en c\u00ed\u00adrculos de judeocristianos egipcios que hablaban griego, lo cual explicar\u00ed\u00ada su t\u00ed\u00adtulo. Lo mismo que los evangelios mencionados en 1 \u00c2\u00b0 y 2 0, surgi\u00f3 en la primera mitad del s. ii.<\/p>\n<p>b) El evangelio de Santiago, tambi\u00e9n llamado desde el s. xvi Protoevangelium lacobi, quiz\u00e1 fue usado ya por Justino (Dial. 78, 5 comparado con Ev. Jac. 18, 1); sin duda lo presupone Clemente Alejandrino (Stromata vii, 93; cf. Ev. Jac. 19s); y est\u00e1 claramente atestiguado en Or\u00ed\u00adgenes, que lo llama \u00abel libro de Santiago\u00bb (Comment. in Mt. x, 17 a Mt 13, 55s: GCS 40, 21). Es la primera leyenda mariana de la literatura cristiana. El escrito narra la vida de la madre de Jes\u00fas, en parte apoy\u00e1ndose libremente en los evangelios de Mateo y de Lucas. Ciertamente, su narraci\u00f3n se deja guiar por la fantas\u00ed\u00ada y desconoce el ambiente jud\u00ed\u00ado, pero resulta popular e impresionante hasta la matanza de los ni\u00f1os en Bel\u00e9n. Nombra por primera vez a los padres de Mar\u00ed\u00ada, Joaqu\u00ed\u00adn y Ana. describe a Mar\u00ed\u00ada como doncella en el Templo de Jerusal\u00e9n y su compromiso matrimonial con un viudo llamado Jos\u00e9, destaca su perpetua e inc\u00f3lume virginidad, conservada incluso en el nacimiento milagroso de Jes\u00fas, acontecimiento que dicho evangelio sit\u00faa en una cueva junto a Bel\u00e9n. El autor se llama a s\u00ed\u00ad mismo Santiago (25, 1) y sostiene que en aquel tiempo estaba en Jerusal\u00e9n; pretende, pues, ser el Santiago llamado hermano del Se\u00f1or. Sin embargo, el escrito surgi\u00f3 a mediados del s. zi, sin duda fuera de Palestina; poster\u00ed\u00adormente se le hicieron adiciones. El librito, transmitido en muchos manuscritos (el m\u00e1s antiguo del s. III), se ha conservado en su forma original griega y en distintas traducciones antiguas. Al principio influy\u00f3 m\u00e1s en la Iglesia oriental que en la occidental, donde el Decreto Gelasiano lo rechaz\u00f3. Pero a trav\u00e9s de varias elaboraciones termin\u00f3 por influir tambi\u00e9n en la Iglesia latina (as\u00ed\u00ad a trav\u00e9s del Ps. Mateo latino, quiz\u00e1 del s. vi, y a trav\u00e9s de la obra latina, dependiente de la anterior, que lleva el t\u00ed\u00adtulo Evangelium de nativitate Mariae y fue compuesta sobre el a\u00f1o 800). Este libro de Santiago, mediata o inmediatamente, fue la fuente principal para las posteriores leyendas marianas, y as\u00ed\u00ad, influy\u00f3 fuertemente en el arte cristiano e incluso en la liturgia, aqu\u00ed\u00ad sobre todo en la fiesta de la \u00abpraesentatio beatae Mariae Virginis\u00bb, celebrada el 21 de noviembre, que carece totalmente de fundamento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>c) La historia de la infancia del Se\u00f1or, por Tom\u00e1s, el Israelita, hasta ahora ha sido llamada frecuentemente evangelio de Tom\u00e1s; pero es mejor prescindir de esta designaci\u00f3n para evitar una confusi\u00f3n con el recientemente descubierto evangelio gn\u00f3stico de Tom\u00e1s [g]. Esta historia de la infancia narra muchas leyendas acerca del ni\u00f1o Jes\u00fas, quiz\u00e1 en parte imitando f\u00e1bulas indias. Estas leyendas son ciertamente est\u00fapidas e incluso de mal gusto, pero revisten inter\u00e9s para el conocimiento de la vida popular y del mundo infantil de entonces, por ejemplo, en lo relativo a los juegos y a la vida escolar. Anteriormente el escrito fue considerado mayormente como reelaboraci\u00f3n de una obra gn\u00f3stica m\u00e1s amplia, pero no tiene nada en com\u00fan con el recientemente descubierto evangelio gn\u00f3stico de Tom\u00e1s. Quiz\u00e1 fue desde el principio una colecci\u00f3n de leyendas en la forma en que se encuentra. La tradici\u00f3n atribuye esa obra a un israelita llamado Tom\u00e1s, sin duda al ap\u00f3stol de este nombre, el cual de cuando en cuando es mencionado all\u00ed\u00ad directamente. La obra, escrita en griego, se ha conservado en una redacci\u00f3n m\u00e1s larga y en otra m\u00e1s corta, y adem\u00e1s en elaboraciones de la misma en otras lenguas antiguas. Es lo m\u00e1s probable que apareci\u00f3 en oriente, posiblemente a finales del s. ii.<\/p>\n<p>d) Las actas de Pilato (o el evangelio de Nicodemo, como las llamaron los latinos en la \u00e9poca medieval) se han conservado en griego y en traducciones antiguas. Ya Justino (Apol. I, 35, 9; 48, 3) hace referencia a las actas de Pilato (cf. TERTULIANO, Apologeticum 21, 24; adem\u00e1s 5, 2; 21, 19). Seg\u00fan Eusebio (Hist. eccl, ix, 5, 1; cf. I, 9, 3; 11, 1), durante la persecuci\u00f3n de Maximino Daza contra los cristianos (311 \/ 12) se leyeron en las escuelas actas de Pilato, falsificadas por los paganos para ridiculizar a Cristo. El primero que menciona actas cristianas de Pilato es Epifanio (Haer. i, 1, 5, 8). En las actas conservadas un cristiano llamado Anan\u00ed\u00adas cuenta c\u00f3mo \u00e9l ha encontrado protocolos redactados en hebreo por Nicodemo acerca del proceso de Jes\u00fas y c\u00f3mo las ha traducido al griego en el a\u00f1o 425. Relata las negociaciones ante Pilato, la cucifixi\u00f3n y la sepultura de Jes\u00fas (1-11), las investigaciones del sanedr\u00ed\u00adn, las cuales habr\u00ed\u00adan demostrado que la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada sido un hecho real (12-16), y declaraciones de dos difuntos resucitados sobre el descenso de jes\u00fas a los infiernos y sobre sus obras en aquel lugar (Descensus Christi ad in f eros: 17-27 ). Da totalmente a los jud\u00ed\u00ados la culpa de la muerte de Jes\u00fas y excusa a Pilato. El escrito, redactado originariamente en griego, debi\u00f3 quedar unificado en el s. v, mediante la elaboraci\u00f3n de fragmentos anteriores, pero m\u00e1s tarde fue ampliado (especialmente con el Descensus Christi ad inferos) y tambi\u00e9n modificado. Es totalmente incierto el parentesco de este escrito con las actas de Pilato mencionadas por Justino, supuesto que existieran tales actas.<\/p>\n<p>e) El evangelio de Pedro quiz\u00e1 ya fue utilizado por Justino (Apol. I, 35, 6 = Ev. Petri 7 ); hacia el a\u00f1o 200 hizo menci\u00f3n de \u00e9l el antioqueno Serapi\u00f3n (en EUSEBIO, Hist. ecel. vi, 12, 4-6); y luego lo citaron Or\u00ed\u00adgenes (Comment. in Mt x, 17 a Mt 13, 55s: GCS 40, 21) y Eusebio (Hist. eccl. III, 3, 2 [cf. 25, 6]; vi, 12, 2-6). Seg\u00fan Serapi\u00f3n estaba en uso entre los docetas de Siria hacia finales del s. ii. De la obra, perdida en su mayor parte, se ha conservado un fragmento relativamente amplio encontrado en Akhmim, en el alto Egipto, el cual narra la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo en dependencia ciertamente de los evangelios can\u00f3nicos, pero con adornos fant\u00e1sticos. Toda la culpa de la muerte de jes\u00fas es imputada a Herodes y a los jud\u00ed\u00ados. Este escrito, sin duda redactado ya originariamente en griego, surgi\u00f3 en el s. ii entre c\u00ed\u00adrculos her\u00e9ticos, probablemente en Siria, y fue atribuido al ap\u00f3stol Pedro, quien se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como autor.<\/p>\n<p>f) Un evangelio de los egipcios aparece atestiguado en Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (Stromata 111, 63, 1; 93, 1), en Hip\u00f3lito (Ref ut. v, 7, 9), en Or\u00ed\u00adgenes (In Lc hom. i: GCS 35, 5) y en Epifanio (Raer, LXII, 2, 4s), y es caracterizado como un escrito her\u00e9tico, usado por encratitas, naasenos y sabelianos, que rechaza el matrimonio y defiende una concepci\u00f3n modalista de la Tr\u00ed\u00adnidad. De la obra, que en su conjunto se ha perdido, se conserva en Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (Stromata 111, 45, 3; 63, 2; 64, 1; 66, 2; 92, 2 [cf. 97, 4]; Excerpta ex Theodoto 67, 2) un di\u00e1logo de Jes\u00fas con Salom\u00e9 contrario al matrimonio. Es inseguro si pertenecen tambi\u00e9n a este escrito otros fragmentos, p. ej., dichos de Jes\u00fas contenidos en la segunda carta de Clemente, los cuales, o bien difieren de los narrados por los evangelios neotestamentarios, o bien no se hallan en \u00e9stos (p. ej., 4, 5; 5, 2ss; 12, 2); y adem\u00e1s, citas contenidas en las actas de Pedro y en las Constituciones Apost\u00f3licas (de principios del s. iv). La obra, escrita ya originariamente en griego, fue compuesta probablemente en Egipto, en el s. ir, y se difundi\u00f3 all\u00ed\u00ad entre los cristianos procedentes del paganismo, a diferencia del evangelio de los hebreos [a) 3 \u00c2\u00b0] que era usado por los judeocristianos.<\/p>\n<p>Se distingue de este escrito y a la vez constituye un tipo totalmente distinto de evangelio ap\u00f3crifo, una obra gn\u00f3stica, conservada en lengua copta y procedente del gran hallazgo de Nag Hammadi, que es denominada igualmente \u00abevangelio de los egipcios\u00bb, pero que de suyo se titula \u00abEl gran libro del esp\u00ed\u00adritu invisible\u00bb. La obra pretende haber sido redactada por el \u00abgran Seth\u00bb, pero en realidad fue escrita por un maestro gn\u00f3stico llamado Goguessos y con el apodo de Eugnostos.<\/p>\n<p>g) Un evangelio de Tom\u00e1s usado por el grupo gn\u00f3stico de los naasenos aparece citado en Hip\u00f3lito (Re f ut. v 7, 20 ), que adem\u00e1s transcribe una frase del mismo; y tambi\u00e9n hablan de \u00e9l Or\u00ed\u00adgenes (In Lc. hom. i: GCS 35, 5), Eusebio (Hist. eccl. rri, 25, 6) y Ambrosio (In Lc. i, 2). Ahora bien, en Nag Hammadi fue hallado un \u00abevangelio seg\u00fan Tom\u00e1s\u00bb en copto, sin duda escrito originaria mente en griego. Se trata de 113 \u00f3 114 (seg\u00fan el sistema de numeraci\u00f3n) frases de Jes\u00fas, que habr\u00ed\u00ada escrito el ap\u00f3stol Tom\u00e1s. Esas frases, en parte se parecen literalmente con los evangelios can\u00f3nicos, especialmente con los sin\u00f3pticos, y en parte tambi\u00e9n con evangelios a. y escritos maniqueos y gn\u00f3sticos.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n y diecisiete frases se han conservado tambi\u00e9n en griego, en tres papiros de Egipto, pertenecientes al s. III (Pap. Oxyrh. 1, 654 y 655). La cita de Hip\u00f3lito falta ciertamente en el texto copto, el cual, sin embargo, quiz\u00e1 no transmite la forma original o la \u00fanica forma de la obra. Fue compuesto en el s. ti.<\/p>\n<p>Un evangelio de Tom\u00e1s es mencionado tambi\u00e9n por Cirilo de Jerusal\u00e9n (Catech, rv 36; vi 31) y, por cierto, como falsificaci\u00f3n de un disc\u00ed\u00adpulo de Mani. Permanece incierto si se trata aqu\u00ed\u00ad de la obra gn\u00f3stica cuya alta estima por parte de los maniqueos ser\u00ed\u00ada totalmente comprensible, o se trata de otra creaci\u00f3n surgida en c\u00ed\u00adrculos maniqueos (lo que Cirilo indica sobre el autor podr\u00ed\u00ada ser un intento de no mezclar al ap\u00f3stol Tom\u00e1s en el asunto).<\/p>\n<p>h) Un evangelio de Felipe estaba en uso entre las gn\u00f3sticos egipcios seg\u00fan el testimonio de Epifanio, que cita un lugar del mismo (Haer, xxvi, 13, 2s). Quiz\u00e1 se refiera a \u00e9l tambi\u00e9n el escrito gn\u00f3stico Pistis Sophia (42, 44) cuando dice que Felipe escribi\u00f3 palabras de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas. En Hammadi se encontr\u00f3 un \u00abevangelio de Felipe\u00bb, pero \u00e9ste ciertamente no contiene el lugar citado por Epifanio. Por lo dem\u00e1s el escrito recientemente descubierto recuerda poco la forma de un \u00abevangelio\u00bb; es m\u00e1s bien una colecci\u00f3n de 127 dichos gn\u00f3sticos, mayormente de origen valentiniano, los cuales raramente est\u00e1n puestos en boca de Jes\u00fas. Tampoco puede reconocerse ninguna relaci\u00f3n de la obra con Felipe, que es citado una sola vez y de manera muy marginal (dicho 91); ella quiz\u00e1 le fue atribuida posteriormente. El evangelio citado por Epifanio fue seguramente griego ya en sus principios. Y seguramente esto tambi\u00e9n puede decirse de la obra copta, pero aqu\u00ed\u00ad hay que contar con que algunos dichos estuvieron redactados en copto desde el principio. En el estado actual de la investigaci\u00f3n es incierto s\u00ed\u00ad los dos escritos tienen algo que ver el uno con el otro. El escrito de Filipo mencionado por el padre de la Iglesia debi\u00f3 aparecer en el s. ir, quiz\u00e1 en Egipto; al mismo siglo o, como fecha m\u00e1s tard\u00ed\u00ada, al siguiente pertenece tambi\u00e9n el escrito que sirvi\u00f3 de base al texto del hallazgo copto.<\/p>\n<p>i) Un evangelio de la verdad y, por cierto, como escrito gn\u00f3stico usado por los valentinianos est\u00e1 mencionado en Ireneo (Adv. haer iri, 11, 9 y en el Pseudo-Tertuliano (Adv. omnes haereses 4, 6). Ahora bien, un escrito copto encontrado en Nag Hanunadi empieza as\u00ed\u00ad: \u00abel evangelio de la verdad\u00bb. Posiblemente se trata de la obra mencionada por Ireneo. Dicha obra constituye un testimonio de concepciones gn\u00f3sticas, pero bajo ciertos aspectos se halla tambi\u00e9n pr\u00f3xima al cristianismo ortodoxo. El hallazgo no ostenta la forma de un evangelio; m\u00e1s bien es una meditaci\u00f3n edificante sobre el hecho de que jes\u00fas ha tra\u00ed\u00addo aquel conocimiento a trav\u00e9s del cual los hombres conocen verdaderamente a Dios y alcanzan su salvaci\u00f3n. El escrito presupone los cuatro evangelios can\u00f3nicos y usa el -> apocalipsis de Juan, as\u00ed\u00ad como las cartas de &#8211;> Pablo, constituyendo as\u00ed\u00ad un cierto testimonio de la formaci\u00f3n del canon en la Iglesia. E1 libro se debi\u00f3 escribir hacia mitad del s. ii, y sin duda fue redactado originalmente en griego.<\/p>\n<p>2. Historias de ap\u00f3stoles<br \/>\nLas historias ap\u00f3crifas de ap\u00f3stoles pertenecen a la literatura popular narrativa; se proponen decir sobre los viajes y la actividad de los ap\u00f3stoles aquello que no conocemos por el NT, pero que nos gustar\u00ed\u00ada conocer. Estas creaciones proceden de c\u00ed\u00adrculos cat\u00f3licos, y no pocas veces tambi\u00e9n de c\u00ed\u00adrculos her\u00e9ticos de tipo gn\u00f3stico. Las obras her\u00e9ticas pretenden difundir las doctrinas de los fundadores de la herej\u00ed\u00ada respectiva, recurriendo para ello ficticiamente a la autoridad de alg\u00fan ap\u00f3stol. Aun cuando estos escritos heterodoxos recibieron m\u00e1s tarde una elaboraci\u00f3n cat\u00f3lica, sin embargo no siempre han perdido su intenci\u00f3n primitiva. Estas historias ap\u00f3crifas de ap\u00f3stoles tienen muchos rasgos comunes con la antigua literatura heroica del paganismo, as\u00ed\u00ad con la narraci\u00f3n de hechos y de viajes (ambas cosas ya expresadas frecuentemente en los t\u00ed\u00adtulos originales), e igualmente con la narraci\u00f3n de milagros. Tambi\u00e9n la superstici\u00f3n juega su papel aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1, con lo cual las creaciones cristianas difunden concepciones totalmente paganas y narran cosas est\u00fapidas. Sin embargo, entre esta balumba de cosas incre\u00ed\u00adbles y extravagantes quiz\u00e1 se ocultan tambi\u00e9n noticias hist\u00f3ricamente exactas; pero apenas podemos entreverlas.<\/p>\n<p>a) Actas de Pedro aparecen mencionadas en Eusebio. (Hist. Eccl. III, 3, 2) y en Jer\u00f3nimo (De vir. ill. 1), pero hace tiempo que se han perdido como un todo conjunto. De ellas se han conservado en versi\u00f3n latina los Actus Petri cum S\u00ed\u00admone, o bien, seg\u00fan el nombre que reciben por el lugar de su hallazgo (un manuscrito del s. vi o vii en Vercelli), los Actus vercellenses. Cuando Pablo ha abandonado Roma para difundir el evangelio en Espa\u00f1a, el mago Sim\u00f3n lleva casi toda la comunidad de la capital a la apostas\u00ed\u00ada. Pero Cristo llama a Pedro, que se encuentra todav\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n, para que vaya a Roma con el fin de oponerse a Sim\u00f3n y de restablecer el orden en la Iglesia. Finalmente Sim\u00f3n queda muerto en su intento de huir hacia Dios. Pedro, en cambio, por su predicaci\u00f3n consigue que muchas mujeres se retraigan de sus maridos. Esto trae un peligro para \u00e9l y le obliga a huir; pero Cristo le sale al encuentro y lo convence de que ha de regresar a la ciudad (leyenda de Quo vadis: cap. 35 = Mart. c. 6). Pedro obedece a la exhortaci\u00f3n del Se\u00f1or, regresa y es crucificado con la cabeza hacia abajo. El escrito muestra tendencias encratitas y gn\u00f3sticas. La narraci\u00f3n del martirio y distintos fragmentos del texto restante se han conservado tambi\u00e9n en griego, seguramente la lengua original de las Actas de Pedro. La obra entera surgi\u00f3 indudablemente antes de las Actas de Pablo, que dependen con toda probabilidad del escrito de Pedro, consecuentemente, en el s. it. El lugar de la redacci\u00f3n puede haber sido Roma, pero quiz\u00e1 fue Asia Menor, donde se escribieron con seguridad las Actas de Pablo. La redacci\u00f3n latina parece proceder del s. iit o del iv.<\/p>\n<p>b) Actas de Pablo se hallan mencionadas y rechazadas en Eusebio (Hist. eccl. iii, 25, 4) y en Jer\u00f3nimo (De vir. ill. 7). El conjunto de la obra se ha perdido, pero se ha conservado buena parte de ella. Son conocidos desde hace mucho tiempo, aunque su reconocimiento como parte integrante de las Actas de Pablo es bastante reciente, los siguientes escritos: 1 \u00c2\u00b0, Acta Pauli et Teclae. Por la predicaci\u00f3n de Pablo, cuya figura es descrita aqu\u00ed\u00ad (c. 3), en Iconio una doncella llamada Tecla se convierte a Cristo y abandona a su prometido. Se la quiere quemar por esto, pero ella escapa a la muerte; de manera semejante m\u00e1s tarde, en Antioqu\u00ed\u00ada, es salvada de las  fieras. Ella se bautiza a s\u00ed\u00ad misma y muere finalmente en Seleucia. 2 \u00c2\u00b0, una respuesta de los corintios a 2 Cor, con una tercera carta de Pablo a la Iglesia de Corinto [cf. despu\u00e9s 3, c) 1 \u00c2\u00b0]. 3 \u00c2\u00b0, el martirio de Pablo. El Ap\u00f3stol es decapitado en Roma bajo Ner\u00f3n, y salpica con leche el vestido del verdugo.<\/p>\n<p>Estos escritos se hallan en el idioma original griego y tambi\u00e9n en traducciones antiguas. Adem\u00e1s hay una versi\u00f3n copta de toda la obra, conservada fragmentariamente, en un manuscrito en papiro de Heidelberg, as\u00ed\u00ad como amplios fragmentos del texto griego original (en un papiro de Hamburgo), donde, entre otras cosas, se dice que Pablo fue condenado en \u00c2\u00a3feso a luchar con las fieras (cf. 1 Cor 15, 32), pero se salv\u00f3 (en lo cual desempe\u00f1a su papel un le\u00f3n bautizado y que hablaba).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Tertuliano (De baptismo 17, 5) la obra fue compuesta por un presb\u00ed\u00adtero de Asia Menor, el cual, sin embargo, perdi\u00f3 su puesto a causa de estas falsificaciones de la historia (finales del s. ii).<\/p>\n<p>c) Actas de Juan son conocidas por Eusebio, quien, sin embargo, las rechaza (Hist. eccl. 111, 25, 6). El escrito, no conservado en su totalidad, pero s\u00ed\u00ad en muchos fragmentos, narra viajes del ap\u00f3stol Juan, su estancia por dos veces en Pfeso, donde obra muchos milagros y destruye el templo de Artemis; narra tambi\u00e9n su predicaci\u00f3n sobre Cristo y su muerte. La narraci\u00f3n est\u00e1 repleta de concepciones gn\u00f3sticas, encratistas y Bocetas; as\u00ed\u00ad la muerte de Cristo aparece como un enga\u00f1o. El escrito, redactado originalmente en griego, procede quiz\u00e1s de Asia Menor, y debi\u00f3 redactarse no m\u00e1s tarde del s. 111. Algunas de las tradiciones sobre Juan aqu\u00ed\u00ad elaboradas exist\u00ed\u00adan ya en el s. 11, lo cual, sin embargo, no exige que la totalidad de la obra fuera escrita en fecha tan temprana. Seg\u00fan noticias posteriores ser\u00ed\u00ada un tal Leucius el que habr\u00ed\u00ada compuesto estas actas (Inocencio 1, Ap. ad Exsuperium 7, y otros).<\/p>\n<p>d) Actas de Andr\u00e9s aparecen mencionadas por primera vez e igualmente rechazadas en Eusebio (Hist. eccl. 111, 25, 6). Estaban extendidas en c\u00ed\u00adrculos her\u00e9ticos y se han conservado s\u00f3lo en fragmentos. Cabe sospechar que fueron redactadas en la segunda mitad del s. 11. Seguramente estas actas no son un producto de la gnosis, aunque tienen ciertos puntos de contacto con ella. Sin duda contienen pensamientos de la filosof\u00ed\u00ada helen\u00ed\u00adstica contempor\u00e1nea, y algunas cosas recuerdan las concepciones de Taciano. Prescindiendo de los fragmentos, hay distintas reelaboraciones cat\u00f3licas m\u00e1s tard\u00ed\u00adas del material de Andr\u00e9s, las cuales con suma probabilidad no son posteriores al s. v, si bien resulta problem\u00e1tico en qu\u00e9 medida sigue us\u00e1ndose aqu\u00ed\u00ad el material antiguo. Entre estas refundiciones se hallan distintas versiones griegas y latinas sobre el martirio del Ap\u00f3stol, crucificado seg\u00fan ellos en Patr\u00e1s. La liturgia de la fiesta de san Andr\u00e9s depende bastante de la exposici\u00f3n legendaria que estas narraciones ofrecen.<\/p>\n<p>e) Las Actas de Tom\u00e1s sin duda fueron escritas originalmente en sir\u00ed\u00adaco y se difundieron concretamente entre los c\u00ed\u00adrculos gn\u00f3sticos y maniqueos. Quiz\u00e1 surgieron en la primera mitad del siglo rii, posiblemente en Siria. Se conservaron, con una elaboraci\u00f3n cat\u00f3lica m\u00e1s o menos fuerte, sobre todo en sir\u00ed\u00adaco, en griego y en lat\u00ed\u00adn; pero esta reelaboraci\u00f3n conserva todav\u00ed\u00ada mucho caudal gn\u00f3stico y maniqueo. Se narran aqu\u00ed\u00ad los viajes y la predicaci\u00f3n de Tom\u00e1s &#8211; con tendencia encratita &#8211; en la India, sus milagros y su martirio. Se les han a\u00f1adido numerosos fragmentos lit\u00fargicos, como oraciones e himnos. La doctrina de la redenci\u00f3n que en conjunto all\u00ed\u00ad late es la de la gnosis, tambi\u00e9n en el po\u00e9ticamente muy hermoso \u00abhimno de las perlas\u00bb (c. 108-113).<\/p>\n<p>3. Cartas.<\/p>\n<p>Ep\u00ed\u00adstolas ap\u00f3crifas hay relativamente pocas, a pesar de ser las cartas las que predominan en el NT, el cual constituye el modelo para muchas creaciones ap\u00f3crifas. Por razones que desconocemos los autores de obras ap\u00f3crifas sin duda juzgaron que hab\u00ed\u00ada otros g\u00e9neros m\u00e1s apropiados que las cartas, tales como evangelios, historias de ap\u00f3stoles y apocalipsis, para conseguir sus fines, a saber, la difusi\u00f3n de sus doctrinas y la satisfacci\u00f3n de la curiosidad del pueblo cristiano. Adem\u00e1s, la mayor\u00ed\u00ada de las creaciones epistolares carecen casi de importancia; sin embargo hay algunas que merecen ser mencionadas.<\/p>\n<p>a) Un intercambio epistolar entre Abgar de Edesa y jes\u00fas est\u00e1 mencionado por primera vez en Eusebio (Hist. eccl 1, 13, 2s, 6-10), que indudablemente lo tiene por aut\u00e9ntico; \u00e9l lo toma de un documento de Edesa y lo traduce del sir\u00ed\u00adaco al griego (o.c. 13, 15). El toparca Abgar v de Edesa, con el sobrenombre de Ukk\u00e1m\u00e1 (= el negro), que gobern\u00f3 del a\u00f1o 4 a.C. al 7 d.C., sufre seg\u00fan el escrito comentado una enfermedad incurable y, enterado de que jes\u00fas obra muchos milagros, le env\u00ed\u00ada un mensajero con una carta. En la carta le asegura que \u00e9l lo tiene por Hijo de Dios, y le ruega que se dirija a Edesa para curar al que subscribe y encontrar all\u00ed\u00ad protecci\u00f3n contra las asechanzas de los jud\u00ed\u00ados. La respuesta epistolar de jes\u00fas, que el mensajero debe llevar a Abgar, dice: \u00abBienaventurado t\u00fa porque has cre\u00ed\u00addo en m\u00ed\u00ad sin haberme visto. Pues de m\u00ed\u00ad se ha escrito que quienes me vean no creer\u00e1n en m\u00ed\u00ad, y que quienes no me vean creer\u00e1n y vivir\u00e1n. Mas con relaci\u00f3n a lo que t\u00fa me has escrito, que yo vaya a visitarte (has de saber): Es necesario que antes cumpla yo aqu\u00ed\u00ad todo el objeto de mi misi\u00f3n y que luego, cuando lo haya cumplido, sea asumido aqu\u00ed\u00ad por aquel que me ha enviado. Y cuando yo haya sido asumido aqu\u00ed\u00ad, te enviar\u00e9 a uno de mis disc\u00ed\u00adpulos para que cure tus males y a ti y a los tuyos os d\u00e9 la vida.\u00bb<br \/>\nLa carta de Abgar, con ligeras variantes, y la respuesta de Jes\u00fas, ampliada y transmitida oralmente, est\u00e1n tambi\u00e9n contenidas en la obra sir\u00ed\u00adaca Doctrina de Addai, de principios del s. v; aqu\u00ed\u00ad como en Eusebio ambos escritos se hallan unidos con una leyenda de Edesa sobre la actividad misionera del ap\u00f3stol Tadeo (seg\u00fan Eusebio) o de Addai (seg\u00fan la Doctrina de Addai). Este intercambio epistolar, que con seguridad fue escrito originalmente en sir\u00ed\u00adaco, surgir\u00e1 alrededor de Edesa, sin duda con la intenci\u00f3n de demostrar el origen apost\u00f3lico de dicha ciudad y con la de conferirle as\u00ed\u00ad un prestigio apost\u00f3lico. Lo cual suceder\u00ed\u00ada en el s. iii o, lo m\u00e1s tarde, a principios del iv.<\/p>\n<p>b) La Epistola Apostolorum, un ap\u00f3crifo no mencionado en ning\u00fan lugar de la primitiva literatura cristiana, finge ser una circular de los once ap\u00f3stoles \u00aba las iglesias del Este y del Oeste, del Norte y del Sur\u00bb. El escrito contiene, adem\u00e1s de una breve exposici\u00f3n de la vida de Jes\u00fas, sobre todo di\u00e1logos de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos en el tiempo entre la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n. Cristo predice los destinos futuros de la Iglesia, e instruye sobre el juicio final y los signos de la parus\u00ed\u00ada, la resurrecci\u00f3n de los muertos y la recompensa eterna. Aunque el escrito se dirige contra falsos maestros gn\u00f3sticos y docetas, nombrando expresamente a Sim\u00f3n y a Cerinto como defensores de opiniones falsas, sin embargo, bajo el aspecto dogm\u00e1tico contiene ideas normalmente conocidas como gn\u00f3sticas; as\u00ed\u00ad, p. ej., Cristo baja hasta Mar\u00ed\u00ada bajo la figura del arc\u00e1ngel Gabriel. La patria del escrito, redactado m\u00e1s o menos a mitades del s. ii, dif\u00ed\u00adcilmente puede determinarse; la investigaci\u00f3n piensa en Asia Menor, en Egipto o en Siria. La obra puede haber sido escrita originalmente en griego, pero tambi\u00e9n cabe que lo fuera en sir\u00ed\u00adaco. Como un todo conjunto solamente se conserva en una traducci\u00f3n reelaborada en et\u00ed\u00adope; con lagunas tambi\u00e9n la poseemos en copto y en peque\u00f1os fragmentos latinos.<\/p>\n<p>c) Como ep\u00ed\u00adstolas ap\u00f3crifas de Pablo conocemos:<br \/>\n1 \u00c2\u00b0, una tercera carta de Pablo a los Corintios, con un escrito a manera de introducci\u00f3n de los presb\u00ed\u00adteros de Corinto a Pablo. El Ap\u00f3stol expone las ideas cristianas contra los falsos maestros que rechazan la autoridad de los profetas y niegan la omnipotencia de Dios, la creaci\u00f3n del hombre por una acci\u00f3n divina, la futura resurrecci\u00f3n de la carne y la verdadera encarnaci\u00f3n de Cristo en Mar\u00ed\u00ada. El conjunto constituye tambi\u00e9n una parte de las actas de Pablo [cf. antes, en 2b) 2 \u00c2\u00b0], pero muchas veces lo comentado aqu\u00ed\u00ad ha sido transmitido independientemente. Seg\u00fan el estado actual de la investigaci\u00f3n no se puede decidir qu\u00e9 relaci\u00f3n guardaba originalmente el intercambio epistolar con las actas, si el intercambio fue creado por separado y m\u00e1s tarde se a\u00f1adi\u00f3 a las actas o, por el contrario, naci\u00f3 junto con ellas y luego se separ\u00f3. En todo caso las cartas, conservadas en el original griego y en traducciones, pertenecen al s. ii. La alta estima de que algunas veces gozaron se pone de manifiesto en el hecho de que el sirio Efr\u00e9n, en el s. iv, las tuvo por can\u00f3nicas y las incluy\u00f3 en su comentario a las ep\u00ed\u00adstolas paulinas.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0, una ep\u00ed\u00adstola a los de Laodicea, escrita en lat\u00ed\u00adn, de s\u00f3lo veinte vers\u00ed\u00adculos, compuesta con giros tomados de las ep\u00ed\u00adstolas can\u00f3nicas de Pablo, especialmente de la carta a los Filipenses. Aparece en occidente a finales de la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica. Quiz\u00e1 estuvo redactada en lat\u00ed\u00adn desde el principio; y, desde luego, nada insin\u00faa en ella que se trate de la traducci\u00f3n de un anterior documento griego. Pero las noticias sobre una carta a los de Laodicea llegan hasta el s. i. Ya en Col 4, 16 se menciona una ep\u00ed\u00adstola de Pablo a los cristianos de Laodicea. Dicha carta no se conserva o, si fuera id\u00e9ntica con la carta a los Efesios, cosa varias veces sospechada desde el s. xvii (desde Hugo Grocio), por lo menos no se conserva bajo este t\u00ed\u00adtulo. Tambi\u00e9n Marci\u00f3n ten\u00ed\u00ada entre sus ep\u00ed\u00adstolas paulinas una carta a los de Laodicea; seg\u00fan el testimonio de Tertuliano (Adv. Marc. v, 11, 12; 17, 1) se trataba de la carta a los Efesios. Adem\u00e1s el fragmento de Muratori (l\u00ed\u00adneas 63-68) menciona una ep\u00ed\u00adstola pose\u00ed\u00adda por los marcionitas que Pablo habr\u00ed\u00ada escrito a los de Laodicea, pero que la Iglesia cat\u00f3lica rechaza. El fragmento lo distingue de la carta can\u00f3nica a los Efesios. Si la noticia es fidedigna, habr\u00ed\u00ada que contar con una ficci\u00f3n her\u00e9tica del siglo ii, sin duda escrita en griego, la cual se hac\u00ed\u00ada pasar por una carta de Pablo a los de Laodicea. Pero el escrito conservado apenas tiene nada que ver con esa carta, por m\u00e1s que a veces se haya afirmado lo contrario (as\u00ed\u00ad A. v. Harnack y G. Quispel), pues no permite reconocer ning\u00fan origen marcionita. Por eso la ep\u00ed\u00adstola que se conserva sin duda fue compuesta m\u00e1s tarde, quiz\u00e1 en el s. iv. El autor seguramente se dej\u00f3 incitar por Col 4, 16 a a\u00f1adir a las cartas de Pablo la a\u00f1orada ep\u00ed\u00adstola a los de Laodicea. Y logr\u00f3 su intento con tanto \u00e9xito, que este ap\u00f3crifo fue incluido en muchos manuscritos de la Vg. (mayormente detr\u00e1s de Col), y en la edad media, e incluso todav\u00ed\u00ada en el s. xvi, era considerado como un escrito aut\u00e9nticamente paulino, aunque no como libro can\u00f3nico.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00ba, una ep\u00ed\u00adstola a los alejandrinos aparece citada junto con la carta a los de Laodicea (4, 2 \u00c2\u00b0) en el fragmento de Muratori (l\u00ed\u00adneas 63-68) y, lo mismo que \u00e9sta, est\u00e1 all\u00ed\u00ad caracterizada como una falsificaci\u00f3n marcionita que la Iglesia cat\u00f3lica rechaza. No se conserva huella alguna de este escrito, que no se halla citado en ninguna otra parte.<\/p>\n<p>4 \u00c2\u00b0, un intercambio epistolar entre Pablo y S\u00e9neca, conservado en m\u00e1s de trescientos manuscritos, consta de ocho cartas breves atribuidas al fil\u00f3sofo romano L. Anneo S\u00e9neca (fi 65) y de seis cartas, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s breves, atribuidas a Pablo. Todas se hallan escritas en un mal estilo latino y son pobres en pensamientos. S\u00e9neca admira ciertamente las doctrinas del Ap\u00f3stol, pero echa de menos un estilo cuidado y por eso le env\u00ed\u00ada un libro titulado \u00abDe verborum copia\u00bb (Ep. 9), con el cual Pablo podr\u00e1 aprender un lat\u00ed\u00adn mejor. S\u00e9neca lee al emperador Ner\u00f3n fragmentos de las cartas del Ap\u00f3stol, las cuales impresionan a aqu\u00e9l. Mas Pablo ruega a S\u00e9neca que deje de hacerlo, pues de otro modo el Ap\u00f3stol deber\u00e1 temer la ira de la emperatriz Popea. S\u00e9neca se queja del incendio de Roma y de los martirios infligidos a los cristianos.<\/p>\n<p>Finalmente Pablo encarga a S\u00e9neca que predique el evangelio en la corte imperial. Este intercambio epistolar, conocido ya por Jer\u00f3nimo (De vir. ill. 12) y por Agust\u00ed\u00adn (Ep. 153, 14), podr\u00ed\u00ada haber sido escrito, como generalmente se supone, en la segunda mitad del s. iv.<\/p>\n<p>d) Se llama Carta de Bernab\u00e9 a un escrito cristiano de la primera \u00e9poca, redactado en griego, que en la antig\u00fcedad y en la edad media fue atribuido al ap\u00f3stol Bernab\u00e9, opini\u00f3n que todav\u00ed\u00ada han compartido algunos eruditos recientes. La carta misma nunca pretende tener este origen apost\u00f3lico. Ella es un tratado teol\u00f3gico en forma epistolar, compuesto a base de diversas fuentes, pareci\u00e9ndose, pues, a la carta a los Hebreos. Una primera parte dogm\u00e1tica (1 hasta 17) habla del valor y del sentido del AT seg\u00fan la carta. Este se halla inspirado por Dios, debe ser tenido en gran estima por los cristianos y est\u00e1 en posesi\u00f3n de la Iglesia. Las disposiciones de Dios sobre sacrificios, circuncisi\u00f3n y alimentos nunca ten\u00ed\u00adan un sentido literal; revest\u00ed\u00adan m\u00e1s bien desde el principio un m\u00e1s alto sentido espiritual, pues, en lugar de ceremonias externas, Dios exig\u00ed\u00ada una actitud interna. Ciertamente, los jud\u00ed\u00ados interpretaron estos mandamientos al pie de la letra, pero en eso fueron seducidos por un \u00e1ngel maligno y, en consecuencia, desconocieron la voluntad de Dios. Una segunda parte moral (18-20), m\u00e1s breve, acerc\u00e1ndose a la Didakhe (1-5), trae la conocida doctrina de los dos caminos: describe el camino de la luz, por el que el hombre debe andar, y el de las tinieblas, que el hombre debe evitar. El autor se regala con la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de la Escritura y, as\u00ed\u00ad, en el AT \u00e9l encuentra alusiones a Cristo incluso all\u00ed\u00ad donde no cabr\u00ed\u00ada sospecharlas. La carta es un testimonio excepcional sobre la discusi\u00f3n entre el juda\u00ed\u00adsmo y el cristianismo en la primera \u00e9poca de la Iglesia, y deja entrever un parcialismo radical que ha perdido ya el sentido de la realidad. La predilecci\u00f3n por la alegor\u00ed\u00ada apunta hacia Egipto y quiz\u00e1, m\u00e1s concretamente, hacia Alejandr\u00ed\u00ada como patria de la ep\u00ed\u00adstola. Tambi\u00e9n habla en favor de esto el hecho de que los te\u00f3logos alejandrinos Clemente y Or\u00ed\u00adgenes tuvieron la carta en muy alta estima. Sin duda el escrito surgi\u00f3 en la primera mitad del s. ii. La ep\u00ed\u00adstola fue considerada aqu\u00ed\u00ad y all\u00ed\u00ad como un escrito normativo para la Iglesia y, en el conocido manuscrito griego de la Biblia llamado Codex Sinaiticus, se halla incluso junto a los libros sagrados. Pero Eusebio (Hist. eccI. 111, 25, 4; cf. vi, 13, 6) y Jer\u00f3nimo (De vir. ill. 6) la excluyen de los libros can\u00f3nicos.<\/p>\n<p>4. Apocalipsis<br \/>\nEntre las producciones de este g\u00e9nero literario merecen ser citadas especialmente la ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, los Apocalipsis de Pedro y de Pablo, as\u00ed\u00ad como el Pastor de Hermas; estos escritos est\u00e1n tratados en el art\u00ed\u00adculo -> Apocalipsis ii, 5-8.<\/p>\n<p>IV. Importancia de los ap\u00f3crifos<br \/>\nLos escritos aducidos muestran suficientemente qu\u00e9 dispares son las producciones incluidas bajo la denominaci\u00f3n com\u00fan de < ap\u00f3crifos\" tanto por su origen, como por su esp\u00ed\u00adritu, como por su finalidad. Pero hay algo com\u00fan a todas ellas, a saber, que resultan muy extra\u00f1as para el hombre de hoy; el mundo al que esas producciones pertenecen ha pasado, y mucho de lo que all\u00ed\u00ad est\u00e1 contenido nos parece totalmente anticuado.\n\nSin embargo, no ser\u00ed\u00ada justo el que s\u00f3lo vi\u00e9ramos en esa forma literaria testimonios de la ingenuidad humana y consider\u00e1ramos su estudio como un capricho de algunos historiadores de la literatura. La verdad es que la ocupaci\u00f3n con estas obras trae sus frutos, pues ellas ofrecen interesantes visiones de las circunstancias y la manera de pensar del mundo antiguo.\n\nLos a. veterotestamentarios completan no pocas veces en forma valiosa lo que ya sabemos por el Antiguo Testamento, por la literatura judeo-helenista de un Fil\u00f3n o de un Josefo y por los escritos de los rabinos. Nos dan a conocer las concepciones morales y religiosas de los jud\u00ed\u00ados en el momento de transici\u00f3n de una era a la otra, lo cual ayuda a una mejor comprensi\u00f3n de Jes\u00fas y del cristianismo primitivo. Pero ante ellos se confirma y generaliza la impresi\u00f3n que nos daban ya los -> apocalipsis (III) de este tipo: la expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica est\u00e1 all\u00ed\u00ad, pero no juega el papel que quiz\u00e1 esper\u00e1bamos; lo cual deber\u00e1 decirse especialmente si prescindimos de las interpolaciones cristianas y nos atenemos solamente a las afirmaciones jud\u00ed\u00adas. Algunos a. tienen importancia porque reflejan la posici\u00f3n de su tiempo con relaci\u00f3n a la ley mosaica, en cuanto a modo de halak\u00e1 completan la tor\u00e1 con nuevas prescripciones. Por otra parte los a. tambi\u00e9n llevan mucho caudal a modo de haggad\u00e1, en cuanto adornan con leyendas la historia conocida por el Antiguo Testamento, o la interpretan en una determinada tendencia.<\/p>\n<p>Los a. neotestamentarios no tienen ninguna utilidad si a trav\u00e9s de ellos se quiere obtener noticias fidedignas sobre Jes\u00fas y su doctrina, o sobre otras personas nombradas en el NT. Los evangelios ap\u00f3crifos dependen desde muchos puntos de vista de los evangelios can\u00f3nicos, presuponen palabras transmitidas o sucesos narrados all\u00ed\u00ad y los transforman (tanto los sucesos como las palabras) seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de su autor. Las historias de ap\u00f3stoles, o sea, los relatos sobre viajes y actividades de alg\u00fan ap\u00f3stol particular, podr\u00ed\u00adan haber recogido alg\u00fan que otro recuerdo hist\u00f3rico, pero hay all\u00ed\u00ad tanto material incre\u00ed\u00adble y evidentemente inventado, que apenas es posible extraer lo verdaderamente real. Ambos g\u00e9neros, los evangelios y las historias de ap\u00f3stoles, narran muchas leyendas y muestran as\u00ed\u00ad c\u00f3mo se pensaba entonces acerca de las personas veneradas en el cristianismo, pero tambi\u00e9n muestran qu\u00e9 se osaba presentar al lector. La influencia de estos escritos en la posteridad fue a veces grande; lo cual se deduce de que no pocos elementos suyos han entrado a formar parte del tesoro de leyendas cristianas en la edad media e incluso en la edad moderna, y han penetrado tambi\u00e9n en la liturgia y el arte. El mismo desarrollo dogm\u00e1tico, sobre todo en lo referente a la mariolog\u00ed\u00ada, puede haber recibido impulsos de esta literatura, particularmente del evangelio de Santiago y de sus diversas elaboraciones.<\/p>\n<p>No pocos a. neotestamentarios proceden de c\u00ed\u00adrculos gn\u00f3sticos o de otros c\u00ed\u00adrculos que se desviaban de la modalidad cat\u00f3lica de la fe. Estos escritos no s\u00f3lo constituyen fuentes valiosas para investigar las direcciones espirituales en ellos reflejadas, sino que muestran tambi\u00e9n su poder\u00ed\u00ado y su difusi\u00f3n. Da realmente que pensar el hecho de que, p. ej., en Egipto o en Siria oriental, las primeras producciones literarias conocidas del cristianismo son de tipo gn\u00f3stico o parecido, mientras los escritos cat\u00f3licos no aparecen all\u00ed\u00ad hasta m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Ya en los s. II y III la Iglesia estaba dividida en diversos grupos, y se produjo una dura lucha hasta que la forma cat\u00f3lica del cristianismo reprimi\u00f3 y super\u00f3 las otras direcciones.<\/p>\n<p>Johann Michl<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Definici\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino \u201cap\u00f3crifos\u201d (que en gr. es un plural neutro del adjetivo <\/span><span style=''>apokryfos<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018escondido\u2019) es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico vinculado con la relaci\u00f3n de ciertos libros con el canon del AT, y que significa que, sin bien no se aprueban para la lecci\u00f3n p\u00fablica, no obstante tienen valor para el estudio y la edificaci\u00f3n privados. Es un t\u00e9rmino que abarca una cantidad de agregados a los libros can\u00f3nicos en la forma en que se encuentran en la <etiqueta id=\"#_ftn704\" name=\"_ftnref704\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> (a saber, Ester, Daniel, Jerem\u00edas, Cr\u00f3nicas), y a otros libros, de car\u00e1cter legendario, hist\u00f3rico, o teol\u00f3gico, muchos de ellos originalmente escritos en heb. o en <etiqueta id=\"#_ftn705\" name=\"_ftnref705\" title=\"\">arm., pero pre<\/etiqueta>servados o conocidos hasta hace poco \u00fanicamente en gr.; figuran en el canon vagamente definido de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, pero fueron rechazados por el *canon hebreo en Jamnia. El uso y el concepto cristianos sobre su posici\u00f3n fueron m\u00e1s bien ambiguos hasta el ss. XVI, cuando doce obras fueron incluidas en el canon de la iglesia cat\u00f3lica romana por el concilio de Trento; pero el pensamiento protestante (p. ej. Lutero, y la iglesia anglicana en los \u201cTreinta y nueve art\u00edculos\u201d) los admiti\u00f3 s\u00f3lo para la edificaci\u00f3n privada. Otras obras, no incluidas entre los doce que aqu\u00ed se consideran, se denominan generalmente hoy en d\u00eda *\u201cseudoep\u00edgrafos\u201d, Estas, tambi\u00e9n, fueron libremente utilizadas antes del ss. XVI en las distantes iglesias orientales en cuyas lenguas han sido exclusivamente conservadas (p. ej., el et\u00edope, el armenio, el eslavo).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Contenido<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pasemos a sintetizar el contenido y los principales problemas cr\u00edticos de los doce libros que componen lo que hoy conocemos como los ap\u00f3crifos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>1 Esdras <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>es <i>2 Esdras<\/i> en la recensi\u00f3n luci\u00e1nica de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, y <i>3 Esdras <\/i>en la <etiqueta id=\"#_ftn706\" name=\"_ftnref706\" title=\"\">Vg. de Jer\u00f3nimo. Este libro ofrece un relato paralelo de acontecimientos registrados en Cr\u00f3nicas-Esdras-Nehem\u00edas, con un agregado grande (a saber, el \u201cDebate de los tres j\u00f3venes\u201d en 3.1\u20135.6). 1.1\u201320, 23\u201325 = 2 Cr. 35.1<\/etiqueta>\u201336.21; 2.1\u201311 = Esd. 1.1\u201311; 2.12\u201326 = Esd. 4.7\u201324; 5.7\u201317 = Esd. 2.1\u20134.5; 6.1\u20139.36 = Esd. 5.1\u201310.44; 9.37\u201355 = Neh. 7.72\u20138.13. El \u201cDebate de los tres j\u00f3venes\u201d es adaptaci\u00f3n de un cuento persa, y en sus detalles pueden encontrarse todav\u00eda pruebas de esto: ha sido adaptado como el medio por el cual Zorobabel, que pertenec\u00eda a la guardia de Dar\u00edo, al vencer en un debate acerca del poder m\u00e1s fuerte (\u00bfel vino, las mujeres, o la Verdad?), obtiene as\u00ed la oportunidad de recordarle al monarca persa su obligaci\u00f3n de permitir la reedificiaci\u00f3n del templo. La comparaci\u00f3n detallada de ella con el Esdras de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> pone de manifiesto que son traducciones independientes del <etiqueta id=\"#_ftn707\" name=\"_ftnref707\" title=\"\"><i>TM<\/i><\/etiqueta>: 1 Esdras es probablemente el m\u00e1s antiguo de los dos. Presentan contrastes no s\u00f3lo de texto sino tambi\u00e9n en cuanto al orden cronol\u00f3gico de los acontecimientos y el de los reyes persas. En una cantidad de casos los entendidos siguen indecisos en cuanto a cu\u00e1l seguir. Por cierto que en algunos casos 1 Esdras ofrece buenas pruebas textuales. Se trata de una traducci\u00f3n libre e idiom\u00e1tica, y era conocida por Josefo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>2 Esdras <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>es <i>4 Esdras<\/i> en la Vg.; se conoce tambi\u00e9n como <i>Apocalipsis de Esdras<\/i> o <i>4 Esdras<\/i>. Esta versi\u00f3n, como aparece actualmente en lat\u00edn antiguo, es una ampliaci\u00f3n por escritores cristianos de una obra apocal\u00edptica judaica original que se encuentr\u00e1 en los cap(s). 4\u201314. Los otros cap\u00edtulos, <etiqueta id=\"#_ftn708\" name=\"_ftnref708\" title=\"\">e. d. los agregados cristianos, faltan en algunas versiones orientales. El cuerpo original del libro consiste de siete visiones. En la primera (3.1\u20135.19) el v<\/etiqueta>idente exige una explicaci\u00f3n para el sufrimiento de Si\u00f3n, cuyo pecado no es mayor que el de su opresor. El \u00e1ngel Uriel contesta que esto no puede entenderse, pero que la era a poco de iniciarse brindar\u00eda salvaci\u00f3n. La segunda (5.20\u20136.34) trata de un problema similar: por qu\u00e9 Israel, pueblo elegido de Dios, ha sido entregado en manos de otras naciones; esto, tambi\u00e9n, resulta incomprensible para el hombre, seg\u00fan la declaraci\u00f3n. La era por venir ha de continuar a partir de la presente sin intervalo, precedida por se\u00f1ales del fin y una \u00e9poca de conversi\u00f3n y salvaci\u00f3n. Esto deber\u00eda proporcionarle consuelo al vidente. La tercera visi\u00f3n (6.35\u20139.25) pregunta por qu\u00e9 los jud\u00edos no poseen la tierra; la respuesta que se da es que la heredar\u00e1n en la era por venir. Se tratan diversos asuntos adicionales relacionados con la vida m\u00e1s all\u00e1 y la era por venir, incluyendo el tema del n\u00famero limitado de los elegidos. La cuarta visi\u00f3n (9.26\u201310.59) es la de una mujer enlutada que relata sus penas y es luego transformada en una ciudad gloriosa. Se trata de un s\u00edmbolo de Jerusal\u00e9n. La quinta visi\u00f3n (10.60\u201312.51) es la de un \u00e1guila de doce alas y tres cabezas, s\u00edmbolo de Roma, la cual, seg\u00fan declara expl\u00edcitamente el \u00e1ngel int\u00e9rprete, es el cuarto reino de Dn. 7. El Mes\u00edas ha de reemplazarla. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n m\u00e1s probable, esta visi\u00f3n ha de fecharse en el reinado de Domiciano. La sexta visi\u00f3n (13.1\u201358) es la de un hombre que surge del mar, y que aniquila a una multitud antag\u00f3nica. Esta es una adaptaci\u00f3n de la visi\u00f3n del Hijo del Hombre de Dn. 7. La visi\u00f3n final (14) trata de la cuesti\u00f3n de la restauraci\u00f3n por parte de Esdras de los libros sagrados de los hebreos, por medio de una visi\u00f3n y con el auxilio de escribas ayudados sobrenaturalmente. Dichos libros son 94 en total, a saber, los 24 del canon hebreo y 70 obras esot\u00e9ricas o apocal\u00edpticas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>Tob\u00edas <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>(o \u201cTobit\u201d) es un cuento devoto acerca de un hebreo piadoso de la cautividad norte\u00f1a, Tobit, y su hijo Tob\u00edas. Tobit sufre persecuci\u00f3n y privaciones debido a que socorre a sus compatriotas los israelitas bajo la tiran\u00eda de Esar-had\u00f3n. Al final queda ciego accidentalmente; y para verg\u00fcenza suya, su mujer se ve obligada a sostenerlo. En oraci\u00f3n pide morir. Al mismo tiempo, ofrece oraci\u00f3n una joven mujer hebrea de Ecbatana, de nombre Sara, que es atormentada por el demonio Asmodeo, el que ha matado siete pretendientes la noche que deb\u00edan casarse con ella. El \u00e1ngel Rafael es enviado \u201ca sanar a los dos\u201d. Tob\u00edas es enviado por su padre a traer diez talentos de plata dejados en Media. Rafael adopta la forma de Azar\u00edas, que es contratado como compa\u00f1ero de viaje. En el Tigris toman un pez, y su coraz\u00f3n, h\u00edgado y bilis son guardados por Tob\u00edas por consejo de Azar\u00edas. Tob\u00edas llega a Ecbatana y se compromete con Sara, que resulta ser prima de \u00e9l. La noche de bodas quema el coraz\u00f3n y el h\u00edgado del pez, el hedor de los cuales hace que el demonio se vaya a Egipto. Al regresar a su casa (precedido por su perro), donde ya se lo daba por perdido, Tob\u00edas unge los ojos de su padre con la bilis del pez y le restaura la vista. Este relato se origin\u00f3, aparentemente, durante el exilio babil\u00f3nico o persa, y es posible que su lengua original haya sido el arameo. Se conocen tres recensiones griegas, y se han encontrado fragmentos en hebreo y en arameo cerca del mar Muerto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>Judit <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>cuenta la historia de una valiente joven jud\u00eda, viuda, y la derrota de las huestes de Nabucodonosor mediante su estratagema. Oriunda de Betulia, asediada por Holofernes, lo visita en su campamento, haci\u00e9ndole creer que le dar\u00eda a conocer secretos militares; luego comienza a seducirlo con su encanto, hasta que por fin, encontr\u00e1ndose los dos solos realizando una fiesta una noche, tiene la posibilidad de decapitarlo. Vuelve entonces con la cabeza a la ciudad, donde es recibida con j\u00fabilo. El ej\u00e9rcito asirio (!) se retira al descubrir que su general ha sido asesinado. Judit y las mujeres de Betulia se regocijan con un salmo delante de Dios. El relato es pura ficci\u00f3n\u2014de otro modo los datos inexactos resultar\u00edan inaceptables\u2014y pertenece al ss. II a.C. El original estaba en hebreo, y una traducci\u00f3n griega en cuatro recensiones nos lo ha conservado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>Agregados a Daniel <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>aparecen en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> y en la traducci\u00f3n de Teodoci\u00f3n. Al cap(s). 3 se le agrega <b>la Oraci\u00f3n de Azar\u00edas<\/b> pronunciada en el horno, y <b>el C\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes santos<\/b> (e. d. <\/span><span style=''>paid&#333;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018sirvientes\u2019) cantado a la gloria de Dios mientras se paseaban en el fuego. Es el bened\u00edcite del culto cristiano. Evidentemente estos dos agregados existieron en un original hebreo. Como prefacio a Daniel en Teodoci\u00f3n, pero al final en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, se encuentra la historia de <b>Susana<\/b>. Es la hermosa y virtuosa mujer de un jud\u00edo acaudalado en Babilonia. Dos ancianos del pueblo que la codician la encuentran ba\u00f1\u00e1ndose y le ofrecen la posibilidad de ceder a sus deseos o enfrentar una falsa acusaci\u00f3n de adulterio. Ella elige lo segundo; todos creen a sus detractores, y ella es condenada a pesar de que insiste en su inocencia. Daniel, a pesar de no ser m\u00e1s que un joven, se pronuncia en contra de esta injusticia, y en un segundo proceso en su presencia se descubre la mentira y la mujer sale justificada.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los relatos de <b>Bel y el drag\u00f3n<\/b> fueron escritos evidentemente para ridiculizar la idolatr\u00eda. Daniel demuestra que los sacerdotes de Bel, y no la imagen del dios, son los que devoran las ofrendas de alimentos colocadas todas las noches; en consecuencia el rey destruye la imagen. Daniel destruye un poderoso drag\u00f3n que se adoraba en Babilonia. Daniel es arrojado a la fosa de los leones y se mantiene vivo durante seis d\u00edas; en el sexto el profeta Habacuc es transportado milagrosamente de Judea para darle de comer; en el s\u00e9ptimo es liberado por el rey. Estos dos relatos probablemente fueron traducidos de un original sem\u00edtico, pero la cuesti\u00f3n no est\u00e1 totalmente dilucidada. Estos agregados son ejemplos de adornos piadosos de tipo legendario agregados al relato de Daniel, y datan de alrededor del 100 a.C.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>Agregados a Ester <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>aumentan considerablemente el tama\u00f1o de la versi\u00f3n gr. del libro. Hay seis pasajes adicionales. El primero se refiere al sue\u00f1o de Mardoqueo y su prevenci\u00f3n de una conspiraci\u00f3n en contra del rey; precede al cap(s). 1. El segundo es el edicto del rey relacionado con la destrucci\u00f3n de todos los jud\u00edos en su reino. Este pasaje viene despu\u00e9s de 3.13 en el hebreo. El tercero contiene oraciones de Ester y Mardoqueo que siguen al cap(s). 4. El cuarto describe la audiencia de Ester con el rey, que se agrega a 5.12. El quinto es el edicto del rey permitiendo a los jud\u00edos que se defiendan, y viene a continuaci\u00f3n de 8.12. El sexto incluye la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o de Mardoqueo; y una nota hist\u00f3rica que da la fecha en que la versi\u00f3n griega pas\u00f3 a Egipto. La mayor\u00eda de los eruditos considera que todo esto es en realidad agregado a la obra m\u00e1s breve del canon hebreo, y que parte, si no todo, fue compuesto en griego. Los entendidos que se someten a Roma y una minor\u00eda de los dem\u00e1s (incluido C. C. Torrey) sostienen, sin embargo, que el hebreo es una s\u00edntesis de una obra m\u00e1s larga, en hebreo o arameo, de la que el griego es una traducci\u00f3n. El colof\u00f3n afirma que la obra fue traducida en Palestina alg\u00fan tiempo antes del 114 a.C., por un tal Lis\u00edmaco, hijo de Tolomeo, que era jerosolimitano.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>La oraci\u00f3n de Manas\u00e9s <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>pretende ser la que se menciona en 2 Cr. 33.11\u201319. En la opini\u00f3n de la mayor\u00eda de los entendidos es una composici\u00f3n judaica, y probablemente fue escrita originalmente en hebreo. Comoquiera que sea, recibe su primera confirmaci\u00f3n en la Didascalia siriaca (s. III d.C.), y se encuentra tambi\u00e9n entre las odas (e. d. himnos del AT y el NT utilizados en el culto cristiano) agregadas a los Salmos en algunos <etiqueta id=\"#_ftn709\" name=\"_ftnref709\" title=\"\">ms(s). de la <\/etiqueta><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, tales como el c\u00f3dice alejandrino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>La ep\u00edstola de Jerem\u00edas <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>es un t\u00edpico ataque helen\u00edstico-judaico a la idolatr\u00eda, bajo la apariencia de una carta de Jerem\u00edas a los exiliados en Babilonia. Es similar a la que se menciona en Jer. 29. Se ridiculizan los \u00eddolos; se ponen al descubierto los males y las necedades relacionados con ellos, y a los jud\u00edos cautivos se les dice que no deben adorarlos ni temerles. Est\u00e1 escrito en buen griego, pero puede haber tenido un original arameo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>El libro de Baruc <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>es, seg\u00fan se afirma, obra de un amigo y escriba de Jerem\u00edas. La obra es breve, pero, seg\u00fan la opini\u00f3n de la mayor\u00eda de los entendidos, se trata de una obra compuesta, que se atribuye diversamente a dos, tres o cuatro autores. Se divide en las siguientes secciones. (<i>a<\/i>) 1.1\u20133.8. En el marco del exilio babil\u00f3nico del 597, se presenta a Baruc dirigi\u00e9ndose a los exiliados, elaborando una confesi\u00f3n de pecados, una oraci\u00f3n de perd\u00f3n, y una oraci\u00f3n pidiendo salvaci\u00f3n. (<i>b<\/i>) 3.9\u20134.4. Esta secci\u00f3n presenta las alabanzas de la Sabidur\u00eda que puede encontrarse en la ley de Mois\u00e9s, y sin la cual los paganos han fracasado, pero mediante la cual Israel ser\u00e1 salva. (<i>c<\/i>) 4.5\u20135.9. Lamento de Jerusal\u00e9n por los exiliados, seguido de una exhortaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n para que se consuele, ya que sus hijos han de ser devueltos a su hogar. La primera parte fue claramente escrita en hebreo, y, si bien el griego de las dos secciones posteriores es m\u00e1s idiom\u00e1tico, puede sostenerse con \u00e9xito que corresponden a un original hebreo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>Eclesi\u00e1stico <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>es el nombre que se le da en su forma griega a la Sabidur\u00eda de Josu\u00e9 ben-Sir\u00e1. Este era un palestino que viv\u00eda en Jerusal\u00e9n, y partes de su obra sobreviven en el hebreo original en ms(s). de la Gueniz\u00e1 de El Cairo. La obra aparece en griego entre los ap\u00f3crifos en la traducci\u00f3n hecha por su nieto, quien ofrece detalles cronol\u00f3gicos en un prefacio. La fecha m\u00e1s probable para Ben-Sir\u00e1 mismo es ca. 180 a.C., por cuanto su nieto aparentemente emigr\u00f3 a Egipto en el reinado de Tolomeo VII Evergetes (170\u2013117 a.C.). El autor compuso su obra en dos partes, cap(s). 1\u201323 y 24\u201350, con un breve ap\u00e9ndice, cap(s). 51. Como los libros sapienciales, comprende consejos para una vida exitosa concebida en el sentido m\u00e1s amplio; el temor del Se\u00f1or y la observancia de su ley est\u00e1n aliados en la experiencia y la ense\u00f1anza del autor con la \u201csabidur\u00eda\u201d pr\u00e1ctica adquirida tomando como base la observaci\u00f3n y el cultivo de la misma en su propia vida. La piedad personal se expresa en la observancia de la ley, en la que se revela la Sabidur\u00eda; y en el vivir diario la moderaci\u00f3n constituye la t\u00f3nica de todos los aspectos de la vida. El segundo libro concluye con la alabanza de hombres famosos que integran una lista de personas respetables de Israel, la que termina con Sim\u00f3n II, el sumo sacerdote (ca. 200 a.C.), conocido tambi\u00e9n por la Misn\u00e1 (<i>Aboth<\/i> 1.2) y por Josefo (<etiqueta id=\"#_ftn710\" name=\"_ftnref710\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 12. 224). Este libro representa los comienzos del ideal del escriba, como Ben-Sir\u00e1 mismo, que se convirti\u00f3 en tipo para los jud\u00edos ortodoxos: consagrado a Dios, obediente a la ley, de vida sobria, y que ten\u00eda en la m\u00e1s alta estima el conocimiento de la ley. Se convirti\u00f3 en un libro cristiano favorito, como lo demuestra su t\u00edtulo (\u201cEl libro de la iglesia\u201d); y aun cuando no fue incluido nunca entre los libros can\u00f3nicos por los jud\u00edos, era tenido en gran estima por ellos, y ocasionalmente los rabinos lo citaban como si fuese parte de las Escrituras. La versi\u00f3n siriaca es de origen judaico y se basa en el texto hebreo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><b><span lang=ES style=''>La sabidur\u00eda de Salom\u00f3n <\/span><\/b><etiqueta><\/etiqueta><span lang=ES style=''>representa quiz\u00e1 el momento culminante de la literatura sapiencial jud\u00eda. Sus ra\u00edces se hunden en la corriente de la literatura sapiencial que encontramos en el AT y en los ap\u00f3crifos, pero aqu\u00ed bajo la influencia del pensamiento griego adquiere mayor formalidad y precisi\u00f3n que otros ejemplos de este tipo literario. Se trata de una exhortaci\u00f3n a buscar la Sabidur\u00eda. Los cap(s). 1\u20135 declaran las bendiciones que corresponden a los jud\u00edos que buscan la Sabidur\u00eda; los cap(s). 6\u20139 expresan alabanzas a la Sabidur\u00eda divina objetivada en un ser celestial femenino, que ocupa el primer lugar entre las criaturas y los sirvientes de Dios; los cap(s). 10\u201319 repasan la historia del AT como ilustraci\u00f3n del tema de que en su transcurso la Sabidur\u00eda ha ayudado a sus amigos los jud\u00edos, y ha obtenido el castigo y la condenaci\u00f3n de sus adversarios. Esta obra puede, por lo tanto, interpretarse como una palabra de aliento para que los jud\u00edos no abandonasen su fe ancestral, pero no falta tampoco el motivo misionero tan evidente en el juda\u00edsmo helen\u00edstico. El autor ech\u00f3 mano a fuentes en hebreo, pero parece estar claro que la obra como la conocemos fue compuesta en griego, por cuanto su m\u00e9trica es griega, hace uso de t\u00e9rminos filos\u00f3ficos griegos, y se vale de la versi\u00f3n griega del AT. La descripci\u00f3n de la Sabidur\u00eda, en la que se emplean t\u00e9rminos estoicos y plat\u00f3nicos, y las convicciones del autor acerca de la inmortalidad del alma, son los puntos en los que su dependencia del pensamiento griego se evidencian m\u00e1s claramente. En opini\u00f3n de la mayor\u00eda de los entendidos no existen argumentos concluyentes para subdividir la paternidad de este libro, pero puede discernirse la existencia de diversas fuentes. El autor es desconocido, pero lo m\u00e1s probable es que sea de origen alejandrino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay varias obras que se titulan <b>Macabeos<\/b>; de ellas, dos figuran entre los ap\u00f3crifos que aparecen en las versiones castellanas cat\u00f3licas. Se trata de los libros hist\u00f3ricos <b>1 y<\/b> <b>2 Macabeos<\/b>. 1 Macabeos comprende acontecimientos que tuvieron lugar entre el 175 y el 134 a.C., e. d. la lucha con Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, las guerras de los asmoneos, y el gobierno de Juan Hircano. Termina con un paneg\u00edrico sobre Juan, y evidentemente fue escrito poco despu\u00e9s de su muerte en el 103 a.C. Fue escrito originalmente en hebreo, y est\u00e1 traducido en el estilo literal de partes de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. El prop\u00f3sito de la obra es el de glorificar a la familia de los Macabeos vistos como campeones del juda\u00edsmo. <b>2 Macabeos<\/b> es una obra de origen diferente; su tema abarca buena parte de la misma historia que el libro anterior, pero no contin\u00faa la historia m\u00e1s all\u00e1 de las campa\u00f1as y la derrota de Nicanor. Su autor desconocido recibe a veces el nombre de \u201cepitomista\u201d, ya que buena parte de su libro ha sido extractado de la obra de Jas\u00f3n de Cirene, por lo dem\u00e1s desconocida. Hay una cantidad de discrepancias en cuestiones cronol\u00f3gicas y num\u00e9ricas entre las dos obras, y se suele otorgarle mayor confianza a 1 Macabeos. Se discute tambi\u00e9n el valor hist\u00f3rico de las cartas y edictos que aparecen en ambas obras. No obstante, ninguna de las dos obras ha de ser ignorada como fuente hist\u00f3rica. <b>3 y 4 Macabeos<\/b> aparecen en una cantidad de ms(s). de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. El primero es un relato de los pogromos y los contrapogromos bajo Tolomeo IV (221\u2013204 a.C.), y se parece al libro de Ester en tono y car\u00e1cter. 4 Macabeos no es un relato sino una diatriba o tratado sobre la superioridad de la raz\u00f3n sobre las pasiones, ilustrada mediante relatos b\u00edblicos y los relatos de m\u00e1rtires de 2 Mac. 6\u20137. El autor procura dar realce a la ley, aunque se ve grandemente influido por el estoicismo. (V\u00e9ase tamb. * <span style='text-transform:uppercase'>Ap\u00f3crifos del Nuevo Testamento<\/span>.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>K. Rahner, <i>Sacramentum mundi<\/i>, t(t). I, 1972; D. Russell, <i>El per\u00edodo intertestamentario<\/i>, 1973; A. de Santos Otero, <i>Los evangelios ap\u00f3crifos<\/i>, 1956; A. D\u00edez Macho, <i>Ap\u00f3crifos del Antiguo Testamento<\/i>, 1982; J. B. Bauer, <i>Los ap\u00f3crifos neotestamentarios<\/i>, 1971.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>R. H. Charles (<etiqueta id=\"#_ftn711\" name=\"_ftnref711\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament<\/i>, 1913; <etiqueta id=\"#_ftn712\" name=\"_ftnref712\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>Religious Development between the Old and New Testaments<\/i>, 1914; C. C. Torrey, <i>The Apocryphal Literature<\/i>, 1945; R. H. Pfeiffer, History of New Testament Times with an Introduction to the Apocrypha, 1949; B. M. Metzger,<i> An Introduction to the Apocrypha<\/i>, 1957.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn713\" name=\"_ftnref713\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.N.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ap\u00f3crifos (gr. ap\u00f3krufos, \u00aboculto\u00bb; cuando se lo adjunta al gr. bibl\u00ed\u00ada, \u00ablibros\u00bb o \u00abrollos\u00bb, significa \u00ablibros ocultos\u00bb). T\u00e9rmino cuyo uso ha variado con el tiempo y en quienes lo usan. Algunos escritores antiguos lo aplicaban a libros de sabidur\u00ed\u00ada esot\u00e9rica o misteriosa, demasiado complicados para el hombre com\u00fan y que s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan comprender los iniciados. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOCRIFOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-913","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=913"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/913\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=913"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}