{"id":9130,"date":"2016-02-05T06:21:19","date_gmt":"2016-02-05T11:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ateo\/"},"modified":"2016-02-05T06:21:19","modified_gmt":"2016-02-05T11:21:19","slug":"ateo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ateo\/","title":{"rendered":"ATEO"},"content":{"rendered":"<p>vet, El t\u00e9rmino griego es \u00abatheos\u00bb, lit., \u00absin Dios\u00bb, y as\u00ed\u00ad se traduce en Efesios (Ef. 2:12). Se usa como una descripci\u00f3n de los gentiles como tales por naturaleza, y tambi\u00e9n de todo el mundo en su desconocimiento de Dios. No tiene el sentido en que se usa en la actualidad, esto es, uno que reh\u00fasa voluntariamente reconocer la existencia de Dios.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nI. Di\u00e1logo y discernimiento:<br \/>\n    1. El ate\u00ed\u00adsmo sistem\u00e1tico;<br \/>\n    2. El agnosticismo ateo;<br \/>\n    3. El antropocentrismo extremo;<br \/>\n    4. Rechazo de una falsa imagen de Dios;<br \/>\n    5. El desinter\u00e9s completo.<\/p>\n<p>II. El ateo, un desaf\u00ed\u00ado para los cristianos:<br \/>\n    1. El ateo comprometido por la justicia;<br \/>\n    2. El ateo coherente;<br \/>\n    3. El ateo que busca;<br \/>\n    4. El ateo que quiere insertarse en la historia:<br \/>\n    5. Un desaf\u00ed\u00ado a nuestra imagen de Dios y del hombre<br \/>\nIII. \u00bfEs posible una moral del ateo?<br \/>\nIV. \u00bfEspiritualidad del ateo?<\/p>\n<p>I. Di\u00e1logo y discernimiento<br \/>\nCreo que los no. 19-21 de la Const. pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual y la Declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa se cuentan entre los documentos y ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes del Vat. II. Indican una voluntad humilde y resuelta de buscar el di\u00e1logo con discernimiento. Ser\u00ed\u00ada una grave equivocaci\u00f3n pensar que se trata de una especie de indiferentismo. Al contrario: el concilio invita a vivir la fe con coherencia y a dar testimonio convincente de ella para poder entablar un di\u00e1logo con cuantos no tienen fe o no han llegado a\u00fan a ella. Los mi. 19 y 20 de la GS ofrecen como una fenomenolog\u00ed\u00ada de las diversas formas y causas del ate\u00ed\u00adsmo. Esta fenomenolog\u00ed\u00ada es absolutamente indispensable para decir algo razonable y existencial sobre el ate\u00ed\u00adsmo. El Vat. !I no pod\u00ed\u00ada acometer una sistematizaci\u00f3n te\u00f3rica completa, pero quiso al menos situarse frente a las formas m\u00e1s t\u00ed\u00adpicas del ate\u00ed\u00adsmo actual.<\/p>\n<p>Me parece muy caracter\u00ed\u00adstico el hecho de que la GS 19 no se abra con la enunciaci\u00f3n de las pruebas de la existencia de Dios. Para la Iglesia no se trata de encontrar a alguien que crea en la existencia de un ser superior, sino m\u00e1s bien de indicar la esencia de nuestra fe: una vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n con Dios. En el centro de nuestra fe est\u00e1 la convicci\u00f3n firme y existencial de que Dios es amor y nos ha buscado por amor. Se trata de fiarse totalmente de Dios, el cual quiere ser reconocido y amado libremente. En el mismo p\u00e1rrafo, al hablar del ate\u00ed\u00adsmo no se toca preferentemente la cuesti\u00f3n de la existencia, afirmada o negada, de un ser supremo: el ate\u00ed\u00adsmo consiste en \u00abdesentenderse de este vinculo \u00ed\u00adntimo y vital con Dios\u00bb.<\/p>\n<p>1. EL ATE\u00ed\u008dSMO SISTEM\u00ed\u0081TICO &#8211; \u00abUnos niegan a Dios expresamente\u00bb. Estamos frente al ate\u00ed\u00adsmo arrogante. El hombre osa afirmar que no existe un Dios, que no puede ni debe existir. Theodor Heuss, en la biograf\u00ed\u00ada de Robert Bosch&#8217;, cuenta que \u00e9ste, despu\u00e9s de haber abandonado su iglesia (era protestante), recibi\u00f3 la visita de algunos representantes de una organizaci\u00f3n de ate\u00ed\u00adsmo militante, que le invitaron a adherirse a su sociedad. Despu\u00e9s de un momento de silencio, Bosch, con calma, pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEst\u00e1is tan seguros de que no existe un Dios?\u00bb. Se quedaron perplejos sin responder nada. Tranquilamente, Bosch fue hacia la puerta y, abri\u00e9ndola, dijo: \u00abEntonces&#8230;\u00bb. En el inconsciente m\u00e1s profundo del ateo militante existe a menudo esta perplejidad, que \u00e9l intenta ocultar recurriendo al fanatismo. La pregunta sobre la existencia de Dios y sobre el significado que puede tener para el hombre no est\u00e1 a\u00fan del todo eliminada, a pesar de que parezca lo contrario. Sin embargo, a nivel consciente existe un grand\u00ed\u00adsimo inter\u00e9s por la no existencia de Dios, por la imposibilidad de su existencia y porque nadie profese fe en \u00e9l.<\/p>\n<p>Entre los exponentes m\u00e1s declarados de este ate\u00ed\u00adsmo arrogante est\u00e1 Nicolai Hartmann&#8217;, para el cual, si verdaderamente existiese un Dios omnipotente y santo, el hombre no estar\u00ed\u00ad en condiciones de elegir libremente los sistemas de los valores y de los deberes. El hombre no seria ya el demiurgo independiente que quiere realizar sus valores. Para Hartmann, la idea de un Dios creador omnipotente ser\u00ed\u00ada justamente la ant\u00ed\u00adtesis de la autonom\u00ed\u00ada absoluta del hombre.<\/p>\n<p>GS afronta el argumento del ate\u00ed\u00adsmo sistem\u00e1tico en el n. 20: \u00abCon frecuencia, el ate\u00ed\u00adsmo moderno reviste tambi\u00e9n la forma sistem\u00e1tica, la cual, dejando ahora otras causas, lleva el af\u00e1n de autonom\u00ed\u00ada humana hasta negar toda dependencia del hombre respecto de Dios. Los que profesan este ate\u00ed\u00adsmo afirman que la esencia de la libertad consiste en que el hombre es el fin de s\u00ed\u00ad mismo, el \u00fanico art\u00ed\u00adfice y creador de su propia historia\u00bb. El texto conciliar sugiere que semejante doctrina puede verse favorecida, al menos hasta cierto punto, por el sentido de protesta del hombre t\u00e9cnico, que piensa particularmente en tal progreso. No fue \u00e9ste el caso de N. Hartmann; pero s\u00ed\u00ad el de muchos otros, sobre todo del ate\u00ed\u00adsmo sistem\u00e1tico de Karl Marx y de sus seguidores.<\/p>\n<p>El punto de partida del ate\u00ed\u00adsmo marxista no es la realizaci\u00f3n de valores \u00e9ticos, porque el marxismo, como socialismo cient\u00ed\u00adfico, est\u00e1 marcado desde su ra\u00ed\u00adz por un cierto determinismo. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica el comunismo tiene una teor\u00ed\u00ada \u00e9tica que no deja espacio para Dios. Brezniev lo explic\u00f3 en un congreso del PCUS (1978) ante los representantes de casi todos los partidos comunistas del mundo, al decir: \u00abNosotros mantenemos que todo lo que favorece el avance y el triunfo del comunismo es bueno, y todo lo que lo obstaculiza es malo\u00bb.<\/p>\n<p>En el p\u00e1rrafo segundo del n. 20, GS trata del ate\u00ed\u00adsmo sistem\u00e1tico y arrogante del marxismo. Dos sobre todo son las caracter\u00ed\u00adsticas que pone de relieve el documento conciliar: a) la religi\u00f3n se considera un obst\u00e1culo a la liberaci\u00f3n econ\u00f3mica y social, porque la esperanza de la vida futura distraer\u00ed\u00ada las energ\u00ed\u00adas de la edificaci\u00f3n de la ciudad terrena. El marxismo dial\u00e9ctico debe empe\u00f1ar por completo las fuerzas del hombre, de los grupos, de las sociedades y de las naciones para llegar a constituir aquellas infraestructuras econ\u00f3micas y sociales que, seg\u00fan este sistema, conducir\u00ed\u00adan como resultado a la liberaci\u00f3n del hombre; b) el modelo marxista -tal como se ha experimentado en Rusia, en China y en otras partes- abate la religi\u00f3n por la violencia; no se trata solamente de un ate\u00ed\u00adsmo militante, sino que en su agresi\u00f3n llega a usar todos los \u00abmedios de presi\u00f3n que tiene a su alcance el poder p\u00fablico, sobre todo en materia educativa\u00bb. En gran parte, cuanto se afirma en este segundo p\u00e1rrafo del n. 20 encuentra confirmaci\u00f3n tambi\u00e9n en la ideolog\u00ed\u00ada del nacionalsocialismo hitleriano.<\/p>\n<p>2. EL AGNOSTICISMO ATEO &#8211; \u00abOtros afirman que nada puede decirse acerca de Dios\u00bb (GS 19). El agnosticismo puede revestir diversas formas. Se da el arrogante: no se quiere saber nada, porque ello llevar\u00ed\u00ada inevitablemente a sacar consecuencias. La investigaci\u00f3n cerebral ha demostrado que en el hombre hay toda una serie de filtros que impiden que muchas de las informaciones disponibles se presenten ala atenci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del individuo y en cierto modo las mantienen en circulaci\u00f3n a nivel de la corteza cerebral. El hombre mismo es el que se crea estos filtros; pero tambi\u00e9n grupos o subculturas construyen ideolog\u00ed\u00adas, como el agnosticismo, para mantener alejada la idea de Dios, que podr\u00ed\u00ada influir en las opciones fundamentales de la vida.<\/p>\n<p>Sostener que el hombre es incapaz de decir nada sobre Dios puede ser tambi\u00e9n una reacci\u00f3n contra ese tipo de ense\u00f1anza religiosa que querr\u00ed\u00ada definir a Dios con categor\u00ed\u00adas humanas, como si Dios no fuese infinitamente m\u00e1s grande que cualquiera de nuestros pensamientos o de nuestras palabras. Una cosa es el agnosticismo declarado y otra el silencio respetuoso y abierto a la posibilidad de la existencia de un Dios que trasciende cualquiera de las im\u00e1genes que podamos hacernos de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00abLos hay que someten la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica a un an\u00e1lisis metodol\u00f3gico tal, que reputan como in\u00fatil el propio planteamiento de la cuesti\u00f3n\u00bb (GS 19). Uno de estos m\u00e9todos inadecuados es el del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico, el cual desde el principio de su investigaci\u00f3n parte de supuestos -verbigracia, que solamente palabras de contenido bien circunscrito y definido pueden tener sentido- que restringen el horizonte ya antes de comenzar el an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>\u00abMuchos, rebasando indebidamente los l\u00ed\u00admites de las ciencias positivas, pretenden explicarlo todo sobre esta base puramente cient\u00ed\u00adfica, o, por el contrario, rechazan sin excepci\u00f3n toda verdad absoluta\u00bb (Ib). La gran dificultad que se observa en muchos contempor\u00e1neos es la educaci\u00f3n unidimensional. En los largos a\u00f1os de la formaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y profesional no se brinda centro alguno de vida, como tampoco s\u00ed\u00adntesis alguna, sino s\u00f3lo lo que puede contribuir al \u00e9xito econ\u00f3mico y profesional. Un sistema educativo de este g\u00e9nero, especialmente si en el ambiente de la familia existen las mismas categor\u00ed\u00adas de pensamiento, es uno de los mayores filtros que cierran el horizonte. Semejante modo de razonar no encuentra la longitud de onda del misterio de Dios. Cualquier tipo de instrucci\u00f3n meramente cerebral, intelectualista y no existencial, cierra f\u00e1cilmente el acceso a la fe. Adem\u00e1s de las experiencias existenciales y de las reflexiones parciales, se requiere un instrumento sistem\u00e1tico de estudio; y, en relaci\u00f3n con la fe en Dios, es necesario que se sensibilice todo el hombre: entendimiento, voluntad y afecto.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica emp\u00ed\u00adrica observa los hechos, los acontecimientos, los procesos, e intenta explicarlos con hip\u00f3tesis de trabajo. El hombre de ciencia est\u00e1 siempre dispuesto a rastrear una hip\u00f3tesis mejor, m\u00e1s adecuada para integrar los fen\u00f3menos observados. La ciencia moderna progresa con una experimentaci\u00f3n continua, sin darse nunca por satisfecha. Esta postura, que podr\u00ed\u00adamos calificar de asc\u00e9tica, puede significar una apertura y ofrecerle cierta ayuda al hombre religioso; \u00bfacaso se contenta \u00e9l con el conocimiento y las experiencias religiosas ya conseguidas? Ser\u00e1 un desaf\u00ed\u00ado a abrirse cada vez m\u00e1s al misterio de Dios, infinitamente mayor que todas nuestras palabras y categor\u00ed\u00adas. No obstante, el empirismo puede resultar un poderoso filtro contra la fe en Dios; as\u00ed\u00ad sucede cuando el hombre se coloca en el centro y lleva a cabo su investigaci\u00f3n principalmente con vistas a la utilidad que podr\u00ed\u00ada obtener.<\/p>\n<p>3. EL ANTROPOCENTRISMO EXTREMO &#8211; El cristianismo revela un Dios para los hombres. \u00abPor nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n baj\u00f3 del cielo\u00bb. Dios se acerca a sus criaturas, y en modo particular a la humanidad. Pero Dios no seria ya Dios si pudiera admitir que el hombre se coloque en el centro. Dios es nuestra salvaci\u00f3n a condici\u00f3n de que le adoremos y le demos gracias toda nuestra vida. Esta es la paradoja de la fe, que nos pone en comunicaci\u00f3n con \u00e9l. Ciertas formas de religiosidad, de misticismo y de sacramentalismo han cedido a una visi\u00f3n tan individualista como verticalista. Al degenerar en tal direcci\u00f3n, la religi\u00f3n ve desaparecer el compromiso por el pr\u00f3jimo y por la sociedad terrena. La reacci\u00f3n al verticalismo es un horizontalismo exasperado, que hace de la palabra \u00abDios\u00bb un s\u00ed\u00admbolo vac\u00ed\u00ado e instrumental. S\u00f3lo falta un paso para la negaci\u00f3n o la afirmaci\u00f3n de la inutilidad de la oraci\u00f3n y de la adoraci\u00f3n, e incluso de la fe en un Dios transcendente [>Horizontalismo\/verticalismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad hemos de darnos cuenta de que la fenomenolog\u00ed\u00ada jam\u00e1s ser\u00e1 completa e indiscutible. Para algunos, por ejemplo, el compromiso en favor del hombre, la afirmaci\u00f3n de su dignidad y la promoci\u00f3n de la solidaridad con los dem\u00e1s es un camino que puede conducir a la fe, mientras que para otros lleva al egocentrismo y ala clausura de la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>4. RECHAZO DE UNA FALSA IMAGEN DE DIOS &#8211; \u00abHay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del evangelio\u00bb (GS 19). El n. 21 especifica de alg\u00fan modo este fen\u00f3meno. Puede ser que quien se declara ateo se haya creado \u00e9l mismo una imagen equivocada de Dios para refutarla luego. Pero tambi\u00e9n puede.ser que la haya encontrado en una educaci\u00f3n o en un ambiente, acogi\u00e9ndola de modo inmaduro. Como tambi\u00e9n puede tratarse simplemente de una reacci\u00f3n, de un aferrarse obstinadamente a la oposici\u00f3n. Sin embargo, la negaci\u00f3n de esa representaci\u00f3n equivocada tambi\u00e9n puede ser un momento fecundo y se\u00f1alar el principio de una b\u00fasqueda m\u00e1s profunda y madura de la verdad. Aunque tal b\u00fasqueda puede considerarse atea, de hecho contiene ya el deseo de un Dios infinitamente m\u00e1s grande que el representado.<\/p>\n<p>Deseo sacar aqu\u00ed\u00ad una consecuencia: la excelente fenomenolog\u00ed\u00ada ofrecida por el Vat. II no debe considerarse completa o est\u00e1tica.<\/p>\n<p>Debemos ver claramente si el ateo es un hombre cerrado, negativo y destructor, o bien un hombre que, rechazando algo no asimilable, anda ya en busca de la verdad y del bien; alguien que con recta conciencia se une a los otros hombres compartiendo las experiencias y las reflexiones, a fin de llegar a un conocimiento m\u00e1s profundo de la verdad y a un compromiso m\u00e1s resuelto por el bien.<\/p>\n<p>5. EL DESINTERES COMPLETO &#8211; \u00abOtros ni siquiera se plantean la cuesti\u00f3n de la existencia de Dios, porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso\u00bb (GS 19). En una cultura t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica enteramente orientada al bienestar material, el hombre est\u00e1 a veces tan inmerso en el trabajo y el consumo, que no se plantea ya la cuesti\u00f3n de los valores \u00faltimos y del significado de la vida. Si el hombre no siente ya inquietud religiosa, nos encontramos ante un fen\u00f3meno que ha de contarse entre los m\u00e1s preocupantes.<\/p>\n<p>Victor Frankl afirma que la neurosis no\u00f3gena es la enfermedad del futuro ya iniciado, y que la causa de esta neurosis es el vac\u00ed\u00ado existencial, la falta de voluntad para plantearse la cuesti\u00f3n del significado supremo de la vida. Pero, seg\u00fan este autor, el mismo hecho neur\u00f3tico indica que en el inconsciente del hombre perdura la aspiraci\u00f3n e inquietud por la raz\u00f3n \u00faltima de la existencia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el concilio, el desinter\u00e9s por la cuesti\u00f3n religiosa puede provenir tambi\u00e9n del hecho de que el hombre \u00abha adjudicado indebidamente el car\u00e1cter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados pr\u00e1cticamente como suced\u00e1neos de Dios\u00bb (GS 19). Para estudiar la espiritualidad del ateo, el problema m\u00e1s importante est\u00e1 en lograr identificar los valores que, por haberse puesto tan en primer lugar, han impedido toda preocupaci\u00f3n religiosa. Parece que en grandes sectores de la cultura materialista es el desinter\u00e9s por la problem\u00e1tica religiosa lo que determina el clima espiritual. Es raro ya sentir la pasi\u00f3n de un Albert Camus por la b\u00fasqueda del \u00absanto sin Dios\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Los valores que ocupan el primer puesto determinan la cualidad del ate\u00ed\u00adsmo. Si existe este deseo de tener \u00absantos sin Dios\u00bb, entonces subsiste la b\u00fasqueda de la bondad, de la justicia y de la paz. De un g\u00e9nero muy distinto es en cambio el desinter\u00e9s suscitado por la sociedad de consumo. En otras palabras, hay ideales que se oponen diametralmente a la b\u00fasqueda de Dios, mientras que otros valores, considerados como supremos, pueden indicar todav\u00ed\u00ada una b\u00fasqueda, al menos oculta&#8217;.<\/p>\n<p>La gama del ate\u00ed\u00adsmo va desde la clausura total del ego\u00ed\u00adsmo a todo valor m\u00e1s alto hasta una b\u00fasqueda constructiva que hace del rechazo de una cierta concepci\u00f3n religiosa el comienzo de una disponibilidad m\u00e1s profunda y m\u00e1s sincera frente a la dimensi\u00f3n sobrenatural.<\/p>\n<p>II. El ateo: un desaf\u00ed\u00ado para los cristianos<br \/>\nLa Iglesia no puede dejar de \u00abreprobar con dolor, pero con firmeza, como hasta ahora lo ha hecho\u00bb, el ate\u00ed\u00adsmo, que contrasta con la raz\u00f3n y con la experiencia m\u00e1s aut\u00e9ntica de los hombres (cf GS 21). Sin embargo, el enfoque pastoral del Vat. II lleva a reconocer que el ate\u00ed\u00adsmo del hombre moderno merece un examen serio y profundo. En esta fase de examen la Iglesia nos invita a aceptar diversas formas de ate\u00ed\u00adsmo como un desafio lanzado a los cristianos.<\/p>\n<p>1. EL ATEO COMPROMETIDO POR LA JUSTICIA &#8211; No se puede ignorar la existencia de un tipo de personas que se definen ateas y que est\u00e1n verdaderamente comprometidas en favor de la justicia social, nacional e Internacional. Creen en cierto modo en la unidad y la solidaridad de las clases sociales y de los pueblos, manifestando as\u00ed\u00ad una caracter\u00ed\u00adstica que podr\u00ed\u00ada indicar una fe impl\u00ed\u00adcita en un Dios \u00fanico. Estos hombres act\u00faan como deber\u00ed\u00adan actuar, con todo el coraz\u00f3n y con todas las energ\u00ed\u00adas, cuantos creen en un Dios \u00fanico, creador y padre omnipotente de todos. Un episodio: me cont\u00f3 un hombre rico que su hijo no quiso aceptar nada para s\u00ed\u00ad de cuanto le ofrec\u00ed\u00ada y que cuanto acept\u00f3 lo hab\u00ed\u00ada destinado a los menesterosos. Ese hijo se profesaba ateo, argumentando que la fe del padre no serv\u00ed\u00ada de ayuda a nadie, pues no le imped\u00ed\u00ada ser paternalista y autoritario con sus subordinados, a los que miraba casi como si fueran habitantes de otro planeta. El hombre acept\u00f3 el desaf\u00ed\u00ado, concluyendo que le era ya imposible rezar sinceramente por la conversi\u00f3n de su hijo, o lograr que sus palabras tuvieran un contenido, si antes no viv\u00ed\u00ada radicalmente la propia fe, comprometi\u00e9ndose hasta el fondo por aquella justicia que honra a Dios Padre y a su Cristo con una imitaci\u00f3n verdaderamente generosa.<\/p>\n<p>2. EL ATEO COHERENTE &#8211; Tambi\u00e9n el ateo que sigue un ideal o una ideolog\u00ed\u00ada con firme compromiso y evidente coherencia es un desaf\u00ed\u00ado para nosotros los creyentes, a menudo tan inseguros. Si es un gran pecado no creer en Cristo, no lo es menos no creer posible amarnos los unos a los otros seg\u00fan la medida de Cristo. La dicotomia entre fe dogm\u00e1tica y moral resulta para muchos un esc\u00e1ndalo; para los creyentes mismos es un desastre. El que lucha en favor de esta o aquella f\u00f3rmula dogm\u00e1tica sin preguntarse nunca cu\u00e1l podr\u00ed\u00ada ser el significado y la din\u00e1mica de la vida, o el que act\u00faa en el campo de la moral familiar, cultural, pol\u00ed\u00adtica o social como si no tuviese fe en un solo Dios Padre y en un \u00fanico liberador, deber\u00ed\u00ada sentirse humillado frente al ateo coherente.<\/p>\n<p>Un ate\u00ed\u00adsmo organizado que espera en la unidad del g\u00e9nero humano, en un mundo libre por fin de explotaciones y opresiones, incluso si opera con medios equivocados, puede convertirse en un desaf\u00ed\u00ado punzante para todos los creyentes (o supuestos tales) que profesan su fe en un Dios \u00fanico y salvador con las palabras, pero la contradicen con la rivalidad y el ego\u00ed\u00adsmo tanto individual como colectivo, hasta convertirse en obst\u00e1culo de aquella unidad que, sin embargo, deber\u00ed\u00adan construir para responder a la llamada de Dios. El testimonio deseado por Cristo es que sus disc\u00ed\u00adpulos vivan tan expl\u00ed\u00adcitamente la unidad en la justicia y en la paz, que el mundo pueda creer en la misi\u00f3n que el Padre le confi\u00f3 (cf Jn 17,20-23).<\/p>\n<p>Aun dentro de la obligada autocr\u00ed\u00adtica, no olvidemos, sin embargo, que los santos constituyen para los cristianos incoherentes un desaf\u00ed\u00ado mayor que el de los ateos. Seg\u00fan el Mahatma Gandhi, todo verdadero creyente sabe con infalibilidad absoluta que ning\u00fan hombre puede explotar a otro, que el var\u00f3n no puede oprimir y abusar de la mujer, que ning\u00fan grupo social puede permitirse emplear como instrumento a otro y que ninguna naci\u00f3n puede colonizar a las dem\u00e1s. Cuando esta infalibilidad se oscurece, no se puede hablar ya de verdadera fe o de aut\u00e9ntico creyente.<\/p>\n<p>3. EL ATEO QUE BUSCA &#8211; Al exponer la fenomenolog\u00ed\u00ada del ate\u00ed\u00adsmo, o mejor del ateo, vimos c\u00f3mo uno puede declararse tal y, al mismo tiempo, andar buscando la verdad con conciencia sincera y comprometida.<\/p>\n<p>El ateo arrogante, satisfecho con sus negaciones, puede suscitar sentimientos parecidos a los del cristiano autosuticiente, contento con las f\u00f3rmulas aprendidas de memoria y con la rutina de las \u00abbuenas obras\u00bb. En cambio, un ateo en situaci\u00f3n de b\u00fasqueda sincera y que act\u00faa seg\u00fan las luces que le vienen del momento presente, es una provocaci\u00f3n para el que vive una religi\u00f3n tradicional sin preguntarse por el significado de su credo y sin buscar con los dem\u00e1s hombres una luz m\u00e1s viva y soluciones m\u00e1s justas para los nuevos problemas que surgen, tanto en la vida individual como en la social (cf GS 16).<\/p>\n<p>4. EL ATEO QUE QUIERE INSERTARSE EN LA HISTORIA &#8211; El marxismo ateo se basa en aquella \u00abfilosof\u00ed\u00ada de la historia\u00bb que, en Francia, se opone al Ordre Social concebido de manera est\u00e1tica y restauradora. Esta filosof\u00ed\u00ada foment\u00f3 el desprecio a los cristianos nost\u00e1lgicos de la vieja situaci\u00f3n anterior a la revoluci\u00f3n (ancien r\u00e9girne).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada blandida por una iglesia en estado de autodefensa, en busca de seguridad en el orden est\u00e1tico, lo mismo en el \u00e1mbito religioso que en el econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico o cultural, y una \u00abflosof\u00ed\u00ada perenne\u00bb, que se desentend\u00ed\u00adan de las nuevas experiencias y de la nueva cultura, provocaron el rechazo de los j\u00f3venes. Por su parte, el ate\u00ed\u00adsmo marxista y otras formas de ate\u00ed\u00adsmo predicaron una visi\u00f3n sumamente din\u00e1mica de la historia, en la cual quer\u00ed\u00adan insertarse como actores. Si los fil\u00f3sofos y los te\u00f3logos cristianos hubieran presentado la fe como historia de Dios con el hombre en la alianza, en la que \u00e9ste act\u00faa como co-artista, co-revelador y co-creador, hubieran podido entusiasmar a tantos j\u00f3venes que, en cambio, se dejaron seducir por aquellas formas de ate\u00ed\u00adsmo que supieron presentar una visi\u00f3n din\u00e1mica de la vida y de la historia.<\/p>\n<p>El individualismo predominante en ciertas corrientes filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas present\u00f3 el futuro de manera casi exclusiva en la perspectiva de la salvaci\u00f3n del alma individual, a la vez que consideraba f\u00e1cilmente el mundo cultural, social y pol\u00ed\u00adtico sobre todo como ocasi\u00f3n pr\u00f3xima de pecado, de la que el cristiano, consiguientemente, deb\u00ed\u00ada guardarse (si no huir) para no comprometer su propia salvaci\u00f3n. Este individualismo, m\u00e1s que a una visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, respond\u00ed\u00ada a un platonismo de las ideas y de las almas liberadas del cuerpo y de la tierra, mientras que ciertas formas de ate\u00ed\u00adsmo -en primer t\u00e9rmino la filosof\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica de la historia- parec\u00ed\u00adan proseguir y heredar la gran visi\u00f3n de la solidaridad del pueblo jud\u00ed\u00ado y de la justa dimensi\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Es indiscutible que alguna corriente marxista pudo intuir la verdadera solidaridad que rebasa los l\u00ed\u00admites de la lucha de clases para abrirse a la expectativa de una sociedad sin clases.<\/p>\n<p>Numerosos han sido los pensadores cristianos que se han esforzado por responder al problema del sufrimiento del mundo. Con frecuencia no supieron distinguir entre los sufrimientos inherentes a una situaci\u00f3n siempre imperfecta y los causados por el pecado, la injusticia y las mentiras del hombre. Mas lo peor es que no hicieron todo lo posible para eliminar el sufrimiento, al menos el que el hombre puede y debe suprimir.<\/p>\n<p>El ateo que se enfrenta con la injusticia y el sufrimiento para eliminarlos, aun cuando no d\u00e9 con los medios justos, es un desaf\u00ed\u00ado al hombre religioso, que habla de ellos, pero que no se preocupa de comprometerse concretamente.<\/p>\n<p>5. UN DESAF\u00ed\u008dO A NUESTRA IMAGEN DE DIOS Y DEL HOMBRE &#8211; Hemos visto c\u00f3mo, junto al ateo arrogante y al desinteresado, est\u00e1 el ateo que busca sinceramente hacerse una idea justa del hombre y de su destino y, conscientemente o no, se esfuerza en encontrar a aquel Dios verdadero, infinitamente m\u00e1s grande que la imagen o la idea que los cristianos de su ambiente le han ofrecido. La b\u00fasqueda de una imagen aut\u00e9ntica del hombre y el compromiso coherente a su favor son un desaf\u00ed\u00ado para aquella teolog\u00ed\u00ada y aquel creyente en los que la imagen de Dios y del hombre no guardan relaci\u00f3n vital alguna entre s\u00ed\u00ad. Pensemos, por ejemplo, en los educadores, los moralistas y las autoridades que hablaban f\u00e1cilmente de pecado mortal de los ni\u00f1os sin preguntarse qu\u00e9 idea de Dios reflejaban con tales exageraciones.<\/p>\n<p>Un moralista serio, que no se siente atra\u00ed\u00addo por el ate\u00ed\u00adsmo, afirma que las tem\u00e1ticas religiosas, anquilosadas en las f\u00f3rmulas tradicionales y en las soluciones estereotipadas de los problemas morales, tienen necesidad del desafio del ate\u00ed\u00adsmo para liberarse de sus juicios rutinarios&#8217;. Esta utilidad del ate\u00ed\u00adsmo no proviene obviamente de su error de fondo, sino de la debilidad de los sistemas convencionales y de los creyentes que han perdido el contacto con el Dios vivo. Por lo dem\u00e1s, no hay que olvidar que tambi\u00e9n los ateos pueden ser poco sinceros y libres en la b\u00fasqueda de la verdad.<\/p>\n<p>De lo dicho hasta ahora, se sigue claramente que nosotros los cristianos, y particularmente los te\u00f3logos, no podemos vivir sin enfrentarnos continuamente con el ate\u00ed\u00adsmo y sin interrogarnos seriamente sobre nuestra vida y sobre nuestro sistema de pensamiento para comprobar si ofrecen el testimonio de una fe viva. Ante el ate\u00ed\u00adsmo, que se difunde con rapidez, hemos de considerar como uno de los pecados mayores aquellas formas de religiosidad y aquellas soluciones estereotipadas que, adem\u00e1s de falta de vitalidad y de fantas\u00ed\u00ada, indican un ate\u00ed\u00adsmo oculto muy en lo profundo y que hasta puede anidar en quien declara ser creyente.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, es urgente que indaguemos dentro de nosotros mismos para desenmascarar el ate\u00ed\u00adsmo rec\u00f3ndito en nuestros pensamientos, en nuestros deseos y en nuestra vida. Sin una lucha leal y comprometida contra este ate\u00ed\u00adsmo oculto, no podemos pretender dialogar con los dem\u00e1s, especialmente con quienes estar\u00ed\u00adan dispuestos a buscar y a dialogar con nosotros si pudi\u00e9ramos ofrecerles un testimonio verdaderamente coherente y convincente del Dios de la historia y del hombre co-revelador y co-creador; en una palabra, una visi\u00f3n existencial y una s\u00ed\u00adntesis profunda entre conocimiento de Dios y del hombre, entre amor de Dios y compromiso por el hombre.<\/p>\n<p>III. \u00bfEs posible una moral del ateo?<br \/>\nLas reflexiones desarrolladas hasta aqu\u00ed\u00ad nos han conducido a una pregunta que ha suscitado ya muchos debates: \u00bfCabe una moral en el ateo? Debemos distinguir, desde el principio, claramente los componentes: 1) \u00bfExiste una moral de las personas ateas?, \u00bfcu\u00e1l puede ser su car\u00e1cter? 2) \u00bfPuede el ateo en cuanto tal darle una justificaci\u00f3n v\u00e1lida?<br \/>\na) No se puede negar que ciertas personas, aun declar\u00e1ndose ateas, demuestran poseer principios morales y desarrollan una actividad moral no raras veces admirable. El ateo no podr\u00ed\u00ada ser un desaf\u00ed\u00ado para el cristiano si no realizase algunos valores morales muy excelentes; por ejemplo, compromiso firme y hasta el sacrificio de la vida, coherencia entre teor\u00ed\u00ada y praxis, b\u00fasqueda sincera de la verdad y su concretizaci\u00f3n existencial, superaci\u00f3n del complejo de seguridad existente a menudo en los creyentes, etc. A veces hay ateos que miran con gran entusiasmo y optimismo el futuro. Ser\u00ed\u00ada contrario a nuestra moral negar estos valores.<\/p>\n<p>Podemos, adem\u00e1s, preguntarnos si en el ateo puede existir una opci\u00f3n fundamental que pueda calificarse de buena y comparable a la opci\u00f3n fundamental del creyente. El ateo arrogante, que por orgullo no quiere reconocer una instancia m\u00e1s alta, ha realizado su opci\u00f3n fundamental contra Dios. Trat\u00e1ndose de una persona ps\u00ed\u00adquicamente responsable, ha hecho una opci\u00f3n fundamental errada. Lo mismo vale del ateo indiferente, que no quiere preguntarse sobre el significado \u00faltimo de la vida. Semejante ateo no ha llegado a\u00fan a su identidad o madurez, o, si la indiferencia de fondo es resultado de opciones parciales, ha cortado el \u00e1rbol que podr\u00ed\u00ada dar el fruto de una moral v\u00e1lida. Con esto no se excluye que est\u00e9 en condiciones de realizar valores morales parciales; pero, en conjunto, manifiesta una perspectiva ca\u00f3tica respecto a una escala de valores.<\/p>\n<p>No considerar a Dios digno de ser conocido y aceptado es la verdadera fuente de las perversiones morales. Recordemos al ap\u00f3stol san Pablo: \u00abY como no procuraron tener conocimiento cabal de Dios, Dios los entreg\u00f3 a una mente depravada para hacer cosas indebidas, llenos de toda injusticia, malicia, perversidad, codicia, maldad\u00bb (Rom 1,28-29). Con estas expresiones no nos arrogamos el derecho de juzgar a un individuo del que no conocemos ni la medida de su libertad y responsabilidad, ni tampoco las causas ps\u00ed\u00adquicas o sociales que le impulsan en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s positiva puede ser la moralidad del que busca a Dios o del que rechaza un concepto err\u00f3neo de Dios, pero sin renunciar a la propia dignidad de persona y respetando la de los dem\u00e1s en la disponibilidad al servicio. Semejante ateo, aunque a\u00fan no posea el don de una fe expl\u00ed\u00adcita, expresa a veces la analog\u00ed\u00ada fidei y, con ella, una opci\u00f3n fundamental en alg\u00fan modo positiva. Al vivir con conciencia sincera y buscar honestamente la verdad y el bien, aceptar\u00e1 gustoso a Dios cuando suene para \u00e9l la hora de la gracia.<\/p>\n<p>Un humanismo antropoc\u00e9ntrico constituye de suyo una elecci\u00f3n fundamentalmente equivocada. Mas si tal opci\u00f3n se expresa s\u00f3lo como oposici\u00f3n a un verticalismo vac\u00ed\u00ado y descarnado y la persona que la realiza se transciende en el servicio del pr\u00f3jimo, puede decirse que su situaci\u00f3n existencial es del todo positiva. Esto no impide que el humanismo antropoc\u00e9ntrico forme parte del pecado del mundo. De todas formas, no olvidemos que en este terreno los mismos cristianos desempe\u00f1an a veces un papel poco noble, oscureciendo m\u00e1s que revelando la verdadera imagen de Dios. S\u00f3lo un humanismo cristiano muy comprometido puede abrir los ojos de quien ha realizado una opci\u00f3n de antropocentrismo con intenciones fundamentalmente rectas.<\/p>\n<p>b) De un tipo absolutamente diverso es la otra pregunta: si el ateo en cuanto tal puede justificar de modo convincente su moral. En el di\u00e1logo con un ateo en actitud de b\u00fasqueda sincera, no me colocar\u00ed\u00ada nunca de inmediato en un plano abstracto; comenzar\u00ed\u00ada m\u00e1s bien por un nivel existencial. En la conciencia moral parece que hay siempre implicado, de alguna manera, un absoluto. La verdad y el bien manifiestan una majestad propias y airean por ello derechos sobre nuestra conciencia, aun cuando una existencia ego\u00ed\u00adsta se subleve.<\/p>\n<p>El ateo en busca del bien puede comunicarnos su experiencia, a saber, que el bien no se experimenta s\u00f3lo como elemento \u00fatil para la propia realizaci\u00f3n o felicidad. El bien y la verdad transcienden tambi\u00e9n el individualismo y el ego\u00ed\u00adsmo colectivos. En el an\u00e1lisis de la conciencia moral realizado por pensadores para los cuales el trono de Dios est\u00e1 provisionalmente vac\u00ed\u00ado, aparece en alg\u00fan lugar o en alg\u00fan momento un absoluto. Ejemplo t\u00ed\u00adpico: Erich Fromm. Este autor evita cuidadosamente dar a su \u00e9tica un fundamento religioso en sentido propio. No recurre en ning\u00fan caso a la fe en Dios, pero cree en valores objetivos que obligan a todo hombre. Condena severamente un ate\u00ed\u00adsmo que destruye la moral: \u00abCon su pretensi\u00f3n de que no hay valores objetivos v\u00e1lidos para todos los hombres, y con su concepto de la libertad, que equivale a arbitrariedad ego\u00ed\u00adsta, Sartre y sus seguidores pierden el logro m\u00e1s importante de la religi\u00f3n te\u00ed\u00adsta y no te\u00ed\u00adsta, as\u00ed\u00ad como de la tradici\u00f3n humanista\u00bb6. En su an\u00e1lisis, Fromm discierne un elemento esencial que, seg\u00fan \u00e9l, posee car\u00e1cter de fe \u00e9tica. \u00abEl ni\u00f1o empieza la vida con fe en la bondad, en el amor, en la justicia\u00bb7. Coherentemente saca la consecuencia de que la p\u00e9rdida de tal fe significa en la pr\u00e1ctica la destrucci\u00f3n del fundamento \u00e9tico. \u00abDa lo mismo que la fe que se quebrante sea fe en una persona o fe en Dios. Es siempre la fe en la vida, en la posibilidad de confiar en ella, de tener confianza en ella, la que se quebranta\u00bb8.<\/p>\n<p>Similarmente, Juli\u00e1n Huxley, uno de los representantes m\u00e1s conocidos de la \u00e9tica evolucionista, est\u00e1 convencido de la validez intr\u00ed\u00adnseca y perenne del amor, de la justicia, del compromiso por la solidaridad y el conocimiento del bien y de la verdad. Esta convicci\u00f3n moral se apoya en su fe firme en el no absurdo de la evoluci\u00f3n entera del cosmos y de la historia humana. No puede imaginarse una evoluci\u00f3n tan estupenda sin un significado y carente de una tensi\u00f3n din\u00e1mica para la realizaci\u00f3n del bien y de la verdad. \u00abLa \u00e9tica est\u00e1 en relaci\u00f3n con la evoluci\u00f3n, que es sensata y de duraci\u00f3n ilimitada&#8230; Una \u00e9tica evolucionista es ante todo y necesariamente una \u00e9tica rebosante de esperanza, por cuanto tal esperanza justificada puede ser moderada por la conciencia de la larga duraci\u00f3n y de las dificultades de la misi\u00f3n \u00e9tica del hombre\u00bb9.<\/p>\n<p>Otros, al adherirse firmemente a valores morales y a una escala de valores vinculantes, aun sin profesar la fe en un Dios personal, realizan, por as\u00ed\u00ad decir, un acto de fe o cumplen un gesto de esperanza y de valerosa confianza. Erich Fromm, el cual cree en una \u00e9tica personalista sin ligarla al reconocimiento del te\u00ed\u00adsmo, dice de Karl Marx, Sigmund Freud y Spinoza: \u00abLos tres fueron esc\u00e9pticos y, simult\u00e1neamente, hombres de fe profunda\u00bb10.<\/p>\n<p>Jean-Paul Sartre, si bien se mira, no parece ser una excepci\u00f3n e este respecto. Al considerar la existencia como absurda, tambi\u00e9n la voluntad \u00e9tica debe ser absurda para \u00e9l. Al creer que vale la pena poner constantemente a prueba la propia libertad, de alg\u00fan modo realiza un acto de confianza en el significado del compromiso libre, que parece ser el \u00fanico que da sentido a la existencia personal. De esta manera, tambi\u00e9n la filosoffa del absurdo o, mejor, la filosof\u00ed\u00ada absurda, refuerza a su modo la tesis de que es imposible realizar y justificar racionalmente el dato moral sin manifestar en el fondo confianza y fe en la existencia misma.<\/p>\n<p>Con estas reflexiones no intentamos probar que toda moral aut\u00e9ntica encuentre su propia justificaci\u00f3n s\u00f3lo en la fe en un Dios personal. Es algo muy distinto creer en un Dios al cual nos dirigimos en la oraci\u00f3n, al que se conf\u00ed\u00ada la propia existencia y se responde con humildad y fidelidad mediante una vida \u00e9tica, y conservar s\u00f3lo una cierta especie de fe y de confianza en el sentido de la existencia humana. En efecto, queda el problema de fondo: si tal acto de fe y de esperanza puede justificarse, mientras se rechaza la fe en un Dios, amor supremo y origen de nuestra vida.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n libre de valores morales contiene indudablemente la afirmaci\u00f3n de que el mundo y la vida humana tienen un significado. En una moral altruista vivida, la persona sale de s\u00ed\u00ad, supera su propio aislamiento y se sit\u00faa realmente en una apertura al otro. Podemos, pues, afirmar que una vida \u00e9tica aut\u00e9ntica es una b\u00fasqueda \u00abcreyente\u00bb de aquella realidad m\u00e1s grande que nuestro \u00abyo\u00bb, que tiene derecho a exigir nuestra adhesi\u00f3n existencial. Una vida moral aut\u00e9ntica es siempre, en definitiva, un esfuerzo por llegar al fundamento mismo del significado, un esfuerzo coherente para encontrarse a si mismo encontrando lo que nos llama al bien y a la verdad. De esta manera nuestra existencia se experimenta como don y como invitaci\u00f3n dirigida a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Para concluir, la realizaci\u00f3n de una \u00e9tica personalista supone, en \u00faltima instancia, que el fundamento del significado sobre cuya base acepta la persona la propia existencia y la coexistencia con el pr\u00f3jimo como don y como llamada obligatoria, no puede ser un principio abstracto o una idea impersonal. Solamente puede tratarse del valor absoluto personal que llamamos Dios.<\/p>\n<p>B. H\u00e4ring<br \/>\nIV. \u00bfEspiritualidad del ateo?<br \/>\nEl ateo, cuanto m\u00e1s convencido est\u00e1 de que Dios es una creaci\u00f3n quim\u00e9rica de los hombres, tanto m\u00e1s se resiste a ser interpretado dentro de una espiritualidad cristiana. Aunque intentemos introducirlo en una espiritualidad cristiana acogedora, se siente miserablemente ahogado. Su perspectiva espiritual completa se circunscribe enteramente a una promoci\u00f3n humana temporal. Es necesario respetar la conciencia del ateo, incluso en lo referente al modo de juzgarse. Aqu\u00ed\u00ad se intenta bosquejar una hip\u00f3tesis interpretativa de la posible espiritualidad del ateo a la luz de la historia salv\u00ed\u00adfica, no por creer que hacemos con ello algo de su agrado, sino solamente para comprobar c\u00f3mo la misericordia de Dios puede concebirse de manera ampliamente salv\u00ed\u00adfica. Adem\u00e1s, es evidente que aqu\u00ed\u00ad tenemos presente, ante todo, aquel tipo de ateo \u00abbonae fide\u00c2\u00a1\u00bb, del que se habla reiteradamente en las p\u00e1ginas precedentes.<\/p>\n<p>El Vat. II ha dicho: \u00abCristo muri\u00f3 por todos, y la vocaci\u00f3n suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, divina. En consecuencia, debemos creer que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual\u00bb (GS 22). La teolog\u00ed\u00ada espiritual puede leg\u00ed\u00adtimamente intentar, a t\u00ed\u00adtulo de hip\u00f3tesis, explicar la existencia atea misma como un modo parcial y deficiente de realizarse en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El ateo desea encarnarse en la historia humana, como gota de agua que se suma a las inmensas aguas del mar; acepta ser absorbido y sacrificado en el flujo incesante del devenir humano hist\u00f3rico; aspira a no subsistir m\u00e1s en s\u00ed\u00ad mismo, con tal que esto lleve consigo la aparici\u00f3n de un bien m\u00e1s grande por encima de la propia personalidad. En \u00e9l aflora y repercute el misterio de la encarnaci\u00f3n, en el cual el Verbo, por la salvaci\u00f3n de los hombres, se anul\u00f3 bajo la forma de carne.<\/p>\n<p>El ateo testimonia evang\u00e9licamente la experiencia de ser \u00abpobre\u00bb. Se presenta ante los otros como ciego que no sabe orientarse en el camino hacia el infinito. Si el creyente posee la certeza tranquilizadora de que Dios le ama, el ateo es el que ignora al creador porque Dios es completamente distinto, no cae bajo su experiencia, lo encuentra en si mismo incognoscible y como ser deformado en la imaginaci\u00f3n de los creyentes. El ateo es el pobre que no posee la gozosa certeza de tener a Dios por padre. Con su incredulidad testimonia c\u00f3mo s\u00f3lo en virtud del misterio pascual de Cristo es posible convertirse en esp\u00ed\u00adritu conocedor de Dios. El ateo es el pobre que infatigablemente busca ver a Dios, pero no lo consigue. \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s\u00bb (Jn 1,18).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el ateo experimenta y testimonia a Cristo, en sus misterios de encarnaci\u00f3n y de pascua, con modos propios y complementarios de los del creyente. Entre las dos formas de espiritualidad &#8211;creyente y atea- se puede crear una integraci\u00f3n dial\u00e9ctica, la cual sirve para concebir, desvelar y amar m\u00e1s adecuadamente la grandeza del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>T. Goffi<br \/>\nNotas. (6) Erich Fromm, El coraz\u00f3n del hombre. Su potencia para el bien y para el mal Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Madrid 1982, 10.- (7) Ib, 25.- (8) lb, 26.- (9)J. Huxley, Touchstones for ethics 1893-194J Ethics and the dialectic of evolution, N. York 1947, 254.-(10) E. Fromm, o.c. (nota 8), 178.<\/p>\n<p>B18L.-AA. VV.. El ate\u00ed\u00adsmo \u00bftentaci\u00f3n o est\u00ed\u00admulo?, Apostolado Prensa, Madrid 1985.-AA. VV., El problema del ate\u00ed\u00adsmo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987.-AA. VV., Dios, hoy, Kair\u00f3s. Barcelona 1988.-AA. VV., El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, 3 vols. Cristiandad. Madrid 1971 -Bogliolo, L, Ate\u00ed\u00adsmo y cristianismo. Confrontaci\u00f3n dial\u00e9ctica, Paulinas, Madrid 1971.Fabro, C, Introduzione al&#8217;ateismo moderno, 2 vols, Studium, Roma 1971.-K\u00fcng, H., \u00bfExiste Dios?, Cristiandad, Madrid 1978.-Lubac. H. de, Ate\u00ed\u00adsmo y sentido del hombre, Euram\u00e9rica, Madrid 1989.-Mareel, G, incredulidad y fe, Guadarrama, Madrid 1971.-Moral, G. Dios, \u00bfalienaci\u00f3n o problema del hombre?, FontaneIla, Barcelona 1970.-Pascual de Aguilar, J. A, El ate\u00ed\u00adsmo, \u00bfexperiencia de Dios?, Monte Casino. Zamora 1973.-Wackenheim, Ch, La quiebro de la religi\u00f3n seg\u00fan Karl Marx, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1973.-Widmer, G. Ph, El Evangelio y el ateo, Marova, Madrid 1988.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nI. \u00bfDe qu\u00e9 ate\u00ed\u00adsmo habla la Biblia?:<br \/>\n1. El ate\u00ed\u00adsmo \u00ab\u00e9tico\u00bb de la Biblia;<br \/>\n2. P\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas.<br \/>\nII. El hombre sin el Dios vivo y verdadero:<br \/>\n1. El ate\u00ed\u00adsmo como soberbia:<br \/>\n    a) La tentaci\u00f3n del \u00abbienestar\u00bb,<br \/>\n    b) Las expresiones negativas del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la soberbia;<br \/>\n2. El ate\u00ed\u00adsmo como necedad;<br \/>\n3. El ate\u00ed\u00adsmo como impiedad.<br \/>\nIII. El Dios a medida del hombre ateo:<br \/>\n1. Dios ausente de la historia;<br \/>\n2. El \u00ed\u00addolo:<br \/>\n    a) Los \u00ed\u00addolos de los gentiles;<br \/>\n    b) El \u00ed\u00addolo como tentaci\u00f3n de Israel,<br \/>\n    c) Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. \u00bfDE QUE ATEfSMO HABLA LA BIBLIA?<br \/>\nEn una sola ocasi\u00f3n (cf Efe 2:12) aparece en la Biblia la palabra \u00abateo\u00bb, pero con un significado que hay que precisar respecto a la resonancia actual de este t\u00e9rmino. S\u00f3lo algunos textos del AT recogen la declaraci\u00f3n expresa de los imp\u00ed\u00ados o necios: \u00abDios no existe\u00bb (cf Sal 14:1; Sal 53:1). Sin embargo, hay que reconocer en seguida que estas afirmaciones no son te\u00f3ricas ni se refieren directamente a la \u00abexistencia\u00bb de Dios, sino \u00ab\u00e9ticas\u00bb y en conexi\u00f3n con la vida del hombre y con sus obras, valoradas en dependencia o no de un Dios legislador y juez de todos.<\/p>\n<p>Estas distinciones hoy son admitidas y compartidas por todos los que estudian exeg\u00e9tica y teol\u00f3gicamente la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica sobre Dios y sobre el hombre en relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>1. EL ATEISMO \u00abETICO\u00bb DE LA BIBLIA. Un examen atento y a la escucha del mensaje b\u00ed\u00adblico parece invitar a preguntarse si est\u00e1 bien planteada hoy la alternativa entre el ate\u00ed\u00adsmo de tipo b\u00ed\u00adblico y el de tipo te\u00f3rico actualmente corriente. En efecto, \u00bfcu\u00e1ndo se hace una opci\u00f3n decisiva en la vida y en la fe- de una criatura? \u00bfCuando se niega la existencia de Dios (en s\u00ed\u00ad) o cuando no se le reconoce ni se le admite involucrado en la existencia del propio hombre y del cosmos?<br \/>\nLa respuesta que se deduce de toda la Biblia est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la segunda parte del dilema: ate\u00ed\u00adsmo humano es ya el \u00ab\u00e9tico\u00bb. Por lo dem\u00e1s, el anuncio fundamental de la revelaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana no es tanto sobre la existencia de Dios (Dios existe), sino sobre su presencia como Dios vivo al lado y dentro de la historia humana [l Dios].<\/p>\n<p>2. P\u00ed\u0081GINAS BIBLICAS. Aunque limitamos nuestro estudio a los textos principales, son numerosos los cap\u00ed\u00adtulos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica relativos a la figura del ateo y a las \u00abopciones ateas\u00bb que pueden hacer los hombres.<\/p>\n<p>&#8211; Los escritos prof\u00e9ticos hablan de la presencia de imp\u00ed\u00ados que oprimen a los inocentes en la misma comunidad israelita. Ellos legitiman su comportamiento afirmando que Dios no ve, y que por tanto no se preocupa ni hace justicia en favor de los oprimidos. As\u00ed\u00ad en Isa 5:18-20; Isa 29:15; Isa 66:5; Jer 5:11-13; Jer 14:12-18; Eze 8:7-12; Eze 9:9; Sof 1:12.<\/p>\n<p>&#8211; En los textos sapienciales se desenmascara la figura del imp\u00ed\u00ado en comparaci\u00f3n con la del hombre sabio, que cree en Dios. Es particularmente eficaz la contraposici\u00f3n entre las dos categor\u00ed\u00adas de personas en Sab 2 (y en toda la secci\u00f3n de Sab 2-5). Es c\u00e9lebre la consideraci\u00f3n (en la cual se inspir\u00f3 luego Rom 1:18-32) de Sab 13 sobre la necedad de la idolatr\u00ed\u00ada: \u00c2\u00a1detenerse en las criaturas mientras se busca a Dios creador! En el libro de Job se juzga como camino recorrido por hombres perversos aquel que lleva a decir, dirigi\u00e9ndose a Dios: \u00ab\u00c2\u00a1Est\u00e1 lejos de nosotros! \u00bfQu\u00e9 puede hacernos el todopoderoso?\u00bb (Job 22:12-20).<\/p>\n<p>&#8211; Algunos salmos traducen en una reflexi\u00f3n orante el juicio de condenaci\u00f3n sobre los necios: los que, negando una presencia divina en la historia, se permiten oprimir a los pobres y jactarse orgullosamente de su poder y de su ate\u00ed\u00adsmo moral. Son de especial eficacia los textos \u00ed\u00adntegros de algunas composiciones salm\u00f3dicas: Sal 10; 14; 53; 94. Pero v\u00e9anse tambi\u00e9n Sal 36:2-3; Sal 59:8; Sal 73:11; etc.<\/p>\n<p>&#8211; San Pablo alude a un trasfondo de ate\u00ed\u00adsmo moral -o de idolatr\u00ed\u00ada, marcada por el rechazo del Dios vivo y verdadero- cuando quiere afirmar la presencia del pecado y de sus consecuencias en el mundo: Rom 1:1832. Y en la carta a los Efesios, comparando la situaci\u00f3n religiosa de los cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo con la de los cristianos procedentes del paganismo, afirma que estos \u00faltimos carec\u00ed\u00adan de las m\u00faltiples experiencias.del Dios vivo y verdadero de Israel: \u00abEstabais en otros tiempos sin Cristo, alejados de la ciudadan\u00ed\u00ada de Israel y ajenos a las alianzas, sin esperanza de la promesa y sin Dios (a-teos) en el mundo\u00bb (Efe 2:12). Como puede deducirse del examen de este texto, se trata de cinco exclusiones no tanto absolutas, sino m\u00e1s bien en relaci\u00f3n con el antiguo pueblo de Israel. Estaban \u00ablejos\u00bb (cf Efe 2:17) respecto a los israelitas \u00abcercanos\u00bb a Dios\u00bb; la suya era una situaci\u00f3n antes y m\u00e1s que un rechazo formal de Cristo y del mismo Dios de las esperanzas jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>II. EL HOMBRE SIN EL DIOS VIVO Y VERDADERO.<br \/>\nA diferencia de los textos del NT -que por lo dem\u00e1s no consideran propiamente la figura del imp\u00ed\u00ado-ateo, ni siquiera entre los no jud\u00ed\u00ados-,los que hablan de la negaci\u00f3n de Dios en el AT tienen muchas veces como referencia al israelita: su ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico (\u00e9tico) es una desviaci\u00f3n y un alejamiento de Dios, debido a las sugestiones y tentaciones derivadas del bienestar, de situaciones de poder, del contacto con la idolatr\u00ed\u00ada. \u00bfQui\u00e9n es, por tanto, el hombre que niega a Dios, seg\u00fan la Biblia?<br \/>\n1. EL ATE\u00ed\u008dSMO COMO SOBERBIA. Una primera nota fundamental de la impiedad humana, la que lleva a la negaci\u00f3n al menos pr\u00e1ctica de Dios, se deriva de la renuncia a la propia condici\u00f3n creatural. Las diferencias \u00abteol\u00f3gicas\u00bb b\u00ed\u00adblicas desarrollan m\u00faltiples acentos en el juicio sobre las causas y manifestaciones del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la soberbia humana.<\/p>\n<p>a) La tentaci\u00f3n del \u00abbienestar\u00bb: No pocas veces la lectura de los textos del AT lleva a la consideraci\u00f3n sobre al ate\u00ed\u00adsmo \u00e9tico -es decir, al rechazo concreto de Dios- debido a condiciones de seguridad y de bienestar, como si la gesti\u00f3n personal de la propia existencia presente y futura llevase a olvidar y a negar a Dios;<br \/>\n&#8211; una valoraci\u00f3n de este tipo est\u00e1 ya presente en algunas p\u00e1ginas de tipo prof\u00e9tico: por ejemplo las de Oseas (Ose 2:7.10-112Cr_14 10:1-4); las frecuentes p\u00e1ginas del predicador deuteron\u00f3mico (cf Deu 6:10-13; Deu 31:20; Deu 32:15-20); las de Jerem\u00ed\u00adas (cf  Jer 2:7-13);<br \/>\n&#8211; es particularmente en\u00e9rgico el juicio de Isa\u00ed\u00adas contra la soberbia del pueblo de Dios, que se ha dejado embriagar por sus medios de subsistencia y de autodefensa, y por consiguiente se olvida de Yhwh b no lo incluye en su existencia: Isa 5:11-17; Isa 18:1-6; Isa 2:6-22 (cf Jer 17:5-8);<br \/>\n&#8211; la reflexi\u00f3n sobre la tentaci\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo que proviene de las condiciones de bienestar aparece con frecuencia en los escritos sapienciales: aun cuando no se rechace expresamente a Dios, de hecho algunos se inclinan insensiblemente a prescindir de \u00e9l. V\u00e9ase Sir 5:1-8; Sir 11:12-28; Job 27:13-23; Sal 49; 73 (cf Luc 12:1621).<\/p>\n<p>b) Las expresiones negativas del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la soberbia. La presunta autonom\u00ed\u00ada respecto a Dios, engendrada por la posesi\u00f3n de bienes materiales, no lleva necesariamente a declaraciones expresas de rechazo de Dios (como en el caso m\u00e1s t\u00ed\u00adpico del \u00abnecio&#8217;; sin embargo, el hombre se inclina a olvidarse de Dios, a organizarse por s\u00ed\u00ad solo, a ser soberbio y arrogante frente a los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>Estas son las constataciones m\u00e1s frecuentes en la Biblia, seg\u00fan los textos ya recordados. El hombre deja de adorar a Dios; se olvida de estarle agradecido, como si todo dependiera tan s\u00f3lo de \u00e9l (v\u00e9anse en particular los textos sapienciales).<\/p>\n<p>2. EL ATE\u00ed\u008dSMO COMO NECEDAD. Dos figuras t\u00ed\u00adpicas (aunque marginales) del AT sirven para caracterizar la actitud atea de los que, aun sin manifestarse soberbios y presuntuosos, se sit\u00faan, sin embargo, fuera de una relaci\u00f3n con Dios: el marido de Abiga\u00ed\u00adl, al que la Biblia recuerda con el nombre. de Nabal (que significa \u00abnecio\u00bb) y la mujer de Job, a laque su marido -despu\u00e9s de pronunciar ella frases ofensivas contra la fe en Dios- le dijo en plan de reproche: \u00abHablas como una necia\u00bb (como una nabala).<\/p>\n<p>Ambos textos (1Sa 25:2-42; Job 2:7-10; v\u00e9ase tambi\u00e9n el episodio de Tob\u00ed\u00adas con su mujer: Tob 2:11-14) proponen la \u00abetimolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica\u00bb de la necedad humana, la que lleva a negar a Dios, o incluso solamente a ignorarlo en la vida: Nabal y la mujer de Job (as\u00ed\u00ad como la de Tob\u00ed\u00adas) se muestran autosuficientes y orgullosos de las cosas que, tienen o que hacen; no manifiestan ning\u00fan inter\u00e9s por Dios. Adem\u00e1s, en relaci\u00f3n con los que son creyentes y temerosos de Dios, semejantes individuos se muestran insolentes y ofensivos;<br \/>\n&#8211; la necedad se convierte en irreligiosidad, pero tambi\u00e9n en tendencia a hacer el mal y no el bien\u00bb en perjuicio de los hombres sencillos e indefensos; as\u00ed\u00ad en el Sal 14 y 53;<br \/>\n-seg\u00fan los escritos sapienciales, la presencia del necio es motivo de aflicci\u00f3n y de deshonor en una familia: Pro 10:1; Pro 17:21; Sir 22:3, Sir 22:6.<\/p>\n<p>Pueblo necio y est\u00fapido fue Israel cuando pec\u00f3 contra Dios, que le hab\u00ed\u00ada engendrado sostenido y protegido, Expresi\u00f3n de su necedad es su ingratitud y su desobediencia al Se\u00f1or: Deu 32:5-6 (cf Isa 1:2-4; Ose 11:1-4).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es una necedad el insulto contra Yhwh por parte de los pueblos que oprimen a Israel; en efecto, mientras que no son m\u00e1s que el instrumento divino para castigar la infidelidad de Israel, se empe\u00f1an en asumir el. cono arbitrario de ofensa contra Dios mismo: Sal 74:18-23 (cf Isa 10:5-19; 36-37).<\/p>\n<p>Finalmente es singular el juicio de necedad que reserva el libro de Job a los amigos, que -en su defensa de la justicia de Dios frente a los lamentos de Job- no hablan seg\u00fan la fe: \u00abNo hab\u00e9is hablado de m\u00ed\u00ad como mi siervo Job\u00bb (cf Job 42:7-9).<\/p>\n<p>3. EL ATEfSMO COMO IMPIEDAD. El hombre imp\u00ed\u00ado (rasa) en su comportamiento es objeto de inter\u00e9s para la Biblia. La figura que \u00e9sta nos presenta de \u00e9l parece acercarse a veces a las dimensiones tit\u00e1nicas de quien resiste a Dios (v\u00e9anse ciertos textos de tono apocal\u00ed\u00adptico: cf Ez 38-39; ITes 2,6-12; Apo 13:11-18). Es muy frecuente la caracterizaci\u00f3n de la impiedad como negaci\u00f3n concreta de Dios y como agresi\u00f3n efectiva contra las que son piadosos y humildes.<\/p>\n<p>El AT utiliza unas 343 veces la ra\u00ed\u00adz verbal que expresa impiedad y culpa. Su uso es especialmente frecuente en los salmos y en los escritos sapienciales.<\/p>\n<p>&#8211; Los malvados no temen a Yhwh, y por eso insultan y oprimen impunemente a los justos. Lo observan con frecuencia los profetas y los sabios en el AT. M\u00e1s a\u00fan: es t\u00ed\u00adpico del malvado conculcar la justicia y el derecho de los que temen a Dios: cf Sal 10; 17; 37; 94.<\/p>\n<p>&#8211; Por consiguiente, es espont\u00e1neo recurrir a Dios, especialmente a trav\u00e9s de la s\u00faplica, para que ponga fin al orgullo de los imp\u00ed\u00ados: con su conducta son una ofensa contra Dios omnipotente y providencial: cf Sal 139:19; Sal 140:5; Jer 12, I-4.<\/p>\n<p>&#8211; La confianza en Dios por parte de los oprimidos no se ver\u00e1 defraudada: \u00c2\u00a1quedar\u00e1 vencida la necedad de los hombres! Ciertamente intervendr\u00e1 Dios; aunque no se vea cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo este orden divino sustituir\u00e1 al mundo trastornado por los malvados: cf Isa 13:11; Mal 3:18; Qo 8,13; Job 15:20; ,4.<\/p>\n<p>III. EL DIOS A MEDIDA DEL HOMBRE ATEO.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es entonces el Dios negado u olvidado por el hombre soberbio; necio e imp\u00ed\u00ado? Respecto a Yhwh -el Dios que se revel\u00f3 a Israel como vivo y elocuente-, el ateo b\u00ed\u00adblico piensa en una divinidad gen\u00e9rica, que no habla, que no juzga y que por eso no inspira temor.<\/p>\n<p>1. DIOS AUSENTE DE LA HISTORIA, Fundamentalmente, el hombre que se percibe en los textos b\u00ed\u00adblicos que hablan del rechazo de Dios es un ser emancipado de la tutela y de la presencia de Dios mismo.<\/p>\n<p>No se teoriza sobre la emancipaci\u00f3n espiritual que se ha alcanzado, sino que se la vive y se la proclama de forma descarada.<\/p>\n<p>&#8211; Respecto al oprimido y el \u00abpobre\u00bb, o bien en circunstancias que requerir\u00ed\u00adan actitudes de fe profunda, el ateo lanza su desaf\u00ed\u00ado: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios? \u00bfQu\u00e9 puede hacer en esta situaci\u00f3n? \u00c2\u00a1Que muestre lo que es capaz de hacer respecto a los proyectos humanos! Y estas posiciones agudizan la prueba de fe de los que temen a Dios. V\u00e9anse Sal 10:4.6.11.13; Sal 42:4.11; Sal 79:10; Miq 7:10; Joe 2:17; Mal 2:17.<\/p>\n<p>&#8211; Estos interrogantes en torno a la presencia efectiva de Dios dentro de las peripecias de los hombres tienen un significado radicalmente distinto en labios del imp\u00ed\u00ado y del soberbio -que ha alejado a Dios de su horizonte- y en labios del que est\u00e1 pasando una \u00e9poca de \/\u00bbdesierto\u00bb espiritual. En este segundo caso es Dios mismo el que tienta al hombre para purificar su fe -aun d\u00e1ndole la impresi\u00f3n de que se ha alejado de la historia- para hacerse buscar e invocar de hecho, como si estuviera a un paso del que est\u00e1 en la prueba. El imp\u00ed\u00ado y el probado por Dios hacen casi las mismas afirmaciones sobre la presencia y la providencia divinas, pero el \u00e1nimo del primero lanza un reto, mientras que el segundo vive un drama: \u00e9ste sabe que Dios est\u00e1 cerca y que puede, mientras que aqu\u00e9l piensa que Dios est\u00e1 lejos y, en todo caso, no le interesa que intervenga. Es significativo el hecho (ya se\u00f1alado) de que tengan que buscar el perd\u00f3n divino los amigos de Job, que hab\u00ed\u00adan hablado en defensa -seg\u00fan cre\u00ed\u00adan- de Dios y de su justicia (cf Job 42:79), mientras que Job es elogiado por su fe, a pesar de haber escandalizado a los amigos con las expresiones de su \u00e1nimo sacudido por la prueba-desierto, debido a la aparente ausencia de Dios en su vida (cf Job 9-10; 1214; 16-17; 19; 21, etc.). Tambi\u00e9n expresan muy bien esta experiencia dram\u00e1tica de prueba de la fe los salmos de los enfermos y oprimidos (cf Sal 22; 38; 69; 71; 88; etc.).<\/p>\n<p>2. EL \u00ed\u008dDOL0. El \u00ed\u00addolo es una divinidad reducida a las medidas del hombe. La actitud religiosa que lleva a esta relaci\u00f3n con lo divino difiere de la del imp\u00ed\u00ado o de la del soberbio, que considera a Dios ausente de la historia humana. En nuestro caso, no se aleja uno de Dios, sino que se acerca a \u00e9l de forma indebida: el hombre no accede creaturalmente a Dios y a su misteriosa presencia y omnipotencia, sino que atrae a s\u00ed\u00ad mismo a la divinidad y la reduce a sus exigencias religiosas.<\/p>\n<p>El tema de la idolatr\u00ed\u00ada est\u00e1 presente -como denuncia de un riesgo (cf 1Co 10:14; IJn 5,21)- tambi\u00e9n en el NT. Pero este tema caracteriza sobre todo a la experiencia y al mensaje del AT, y aparece en \u00e9l seg\u00fan las tres grandes modalidades de la palabra de Dios, que en \u00e9l est\u00e1 presente y se escucha: como t\u00f3rah (en el Pentateuco), como \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb (en los libros hist\u00f3ricos y propiamente prof\u00e9ticos) y como \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb (en los escritos relacionados con este g\u00e9nero literario). Aunque limitemos nuestra presentaci\u00f3n a unas cuantas indicaciones orientativas, vendr\u00e1 bien para la claridad del tema distinguir dos puntos fundamentales.<\/p>\n<p>a) Los \u00ed\u00addolos de los gentiles. Cuando habla no tanto de las representaciones sensibles de la divinidad, sino del hecho de la referencia a Dios por parte de los otros pueblos, el AT no niega generalmente la verdad de este hecho. La religiosidad es un hecho humano universal, cuya realidad puede ciertamente sufrir crisis y deformaciones -seg\u00fan se ve cuando se la examina a la luz de la propia experiencia religiosa (tal es el caso de los textos \u00abapolog\u00e9ticos\u00bb del Segundo Isa\u00ed\u00adas, de Daniel y de Baruc: cf Isa 40:18-19; Isa 44:9-20; Bar 6; Dan 14)-; pero el hombre de la Biblia no la niega como posible y aut\u00e9ntica (puede verse en este sentido, como resumen de toda una tradici\u00f3n anterior, el discurso de Pablo en Atenas: cf Heb 17:22-31).<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1Los no jud\u00ed\u00ados no son ateos! Su religiosidad queda empobrecida debido a su referencia a los \u00ed\u00addolos (extra\u00f1os y m\u00faltiples) y al recurso a pr\u00e1cticas muy poco respetuosas de lo absoluto de Dios. Pero inconscientemente buscan y dan culto al \u00fanico Dios verdadero, al que Israel (y el cristianismo) adora, el que de hecho salva a todos; as\u00ed\u00ad lo profesan el AT y el NT (cf Isa 40:21-24; Dan 3:28-30; Isa 2:2-5; Isa 19:16-25; Heb 10:34-35; Rom 2:12-16) en muchas de sus p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>b) El \u00ed\u00addolo como tentaci\u00f3n de Israel. La ense\u00f1anza insistente de los profetas, especialmente de los del segundo per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico -desde los tiempos de El\u00ed\u00adas (mitad del siglo ix) hasta los de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel (mitad del siglo v)- afirma la trascendencia y el car\u00e1cter misterioso del Dios vivo y verdadero, con el que se ha encontrado Israel y a quien ha conocido en las sucesivas revelaciones de s\u00ed\u00ad mismo que \u00e9l ha hecho.<\/p>\n<p>En conjunto, los gu\u00ed\u00adas espirituales de Israel no denuncian como grave y difundido el ate\u00ed\u00adsmo, sino m\u00e1s bien una religiosidad menor y reductiva en la relaci\u00f3n con Yhwh. Esta se manifiesta (desde los tiempos m\u00e1s remotos) en el intento de representar concretamente al Dios vivo del Sina\u00ed\u00ad (cf la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes de Dios: Exo 34:17; Exo 20:4; Deu 4:9-20; etc.). M\u00e1s tarde crece el riesgo de desviaci\u00f3n y de infidelidad en las mismas manifestaciones cultuales suntuosas, pero formalistas y alejadas del compromiso de la vida (cf Am\u00f3 4:4-5; Isa 1:10-20, ; Sal 50; etc.).<\/p>\n<p>En estas intervenciones de los profetas surge continuamente una intuici\u00f3n: de un Yhwh rodeado de este modo de signos de religiosidad -y quiz\u00e1 representado sensiblemente en una estatua (como en Betel)- Israel siente la tentaci\u00f3n de hacerse un Dios a su medida y seg\u00fan sus necesidades; un Dios con quien de hecho habla (con expresiones cultuales), pero que ha dejado ya de hablar a su pueblo, ya que \u00e9ste no espera sus intervenciones; un Dios que ya no est\u00e1 vivo, es decir, que no es imprevisible y sorprendente. Su presencia en la historia queda reducida a los momentos en que Israel lo requiere y seg\u00fan la medida y las modalidades que le asigna.<\/p>\n<p>Una p\u00e1gina distinta sobre la tentaci\u00f3n idol\u00e1trica del pueblo de Dios -en tiempos de los profetas preex\u00ed\u00adlicos sobre todo- es la que se refere a las sugestiones religiosas por parte de los pueblos cananeos, con los que Israel se encontr\u00f3 (y no destruy\u00f3) en tierras de Palestina. Su \u00abbaalismo\u00bb (un dios de la naturaleza y no de la historia) y sus diversas expresiones menores de religiosidad (la magia, la adivinaci\u00f3n, etc.) tentaron a menudo al pueblo de Dios. En el contacto con los pueblos vecinos, sobre todo los fenicios y los egipcios, el pueblo hebreo encuentra nuevas provocaciones a la infidelidad con Yhwh en extra\u00f1os \u00absincretismos\u00bb religiosos y como alternativas m\u00e1s f\u00e1ciles y c\u00f3modas a su fe (cf Deu 6:14-19; Deu 13:2-18; Jer 7; Ez 8; etc.).<\/p>\n<p>c) Conclusi\u00f3n: El ate\u00ed\u00adsmo del que habla la Biblia resulta bastante m\u00e1s concreto y complejo que el que se limita a negar simplemente la existencia de Dios. Sus diversas expresiones-manifiestan una \u00fanica actitud original probable: el no reconocer a un Dios vivo y presente en la historia, tal como \u00e9l se revel\u00f3. Y en esta tentaci\u00f3n se cae siempre que se afirma uno a s\u00ed\u00ad mismo en alternativa frente a Dios (como si uno temiera por s\u00ed\u00ad, al acogerlo a \u00e9l presente y \u00abprovidente\u00bb). Pero en el riesgo de un Dios disminuido -y por tanto a medida del \u00ed\u00addolo- se cae igualmente cuando uno tiene una \u00abconfianza\u00bb err\u00f3nea en s\u00ed\u00ad mismo: la que se manifiesta en un culto formalista (v\u00e9ase la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica) o quiz\u00e1 en una \u00abcompetencia\u00bb sobre \u00e9l, que cierra el camino a sus sorpresas y a su misterio (v\u00e9ase el objetivo de los libros de l Job y del l Qoh\u00e9let).<\/p>\n<p>A. Marangon<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. \u00bfDe qu\u00e9 ate\u00ed\u00adsmo habla la Biblia?: 1. El ate\u00ed\u00adsmo \u2020\u0153\u00e9tico\u2020\u009d de la Biblia; 2. P\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas. II, El hombre sin el Dios vivo y verdadero: 1. El ate\u00ed\u00adsmo como soberbia: a) La tentaci\u00f3n del \u2020\u0153bienestar\u2020\u009d, b) Las expresiones negativas del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la soberbia; 2. El ate\u00ed\u00adsmo como necedad; 3. El ate\u00ed\u00adsmo como impiedad. III. El Dios a medida del hombre ateo: 1. Dios ausente de la historia; 2. El \u00ed\u00addolo: a) Los \u00ed\u00addolos de los gentiles; b) El \u00ed\u00addolo como tentaci\u00f3n de Israel, ci Conclusi\u00f3n.<br \/>\n298<br \/>\n1. ,DE QUE ATEISMO HABLA LA BIBLIA?<br \/>\nEn una sola ocasi\u00f3n (Ef 2,12) aparece en la Biblia la palabra \u2020\u0153ateo\u2020\u009d, pero con un significado que hay que precisar respecto a la resonancia actual de este t\u00e9rmino. S\u00f3lo algunos textos del AT recogen la declaraci\u00f3n expresa de los imp\u00ed\u00ados o necios: \u2020\u0153Dios no existe\u2020\u009d (Sal 14,1; Sal 53,1). Sin embargo, hay que reconocer en seguida que estas afirmaciones no son te\u00f3ricas ni se refieren directamente a la \u2020\u0153existencia\u2020\u009d de Dios, sino \u2020\u0153\u00e9ticas\u2020\u009d y en conexi\u00f3n con la vida del hombre y con sus obras, valoradas en dependencia o no de un Dios legislador y juez de todosA<br \/>\nEstas distinciones hoy son admitidas y compartidas por todos los que estudian exeg\u00e9tica y teol\u00f3gicamente la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica sobre Dios y sobre el hombre en relaci\u00f3n con \u00e9l.<br \/>\n 299 1<br \/>\n299<br \/>\n1. El ate\u00ed\u00adsmo \u2020\u0153\u00e9tico\u2020\u009d de la Biblia.<br \/>\nUn examen atento y a la escucha del mensaje b\u00ed\u00adblico parece invitar a preguntarse si est\u00e1 bien planteada hoy la alternativa entre el ate\u00ed\u00adsmo de tipo b\u00ed\u00adblico y el de tipo te\u00f3rico actualmente corriente. En efecto, \u00bfcu\u00e1ndo se hace una opci\u00f3n decisiva en la vida -y en la fe- de una criatura? \u00bfCuando se niega la existencia de Dios (en s\u00ed\u00ad) o cuando no se le reconoce ni se le admite involucrado en la existencia del propio hombre y del cosmos?: La respuesta que se deduce de toda la Biblia est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la segunda parte del dilema: ate\u00ed\u00adsmo humano es ya el \u2020\u0153\u00e9tico\u2020\u009d. Por lo dem\u00e1s, el anuncio fundamental de la revelaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana no es tanto sobre la existencia de Dios (Dios existe), sino sobre su presencia como Dios vivo al lado y dentro de la historia humana [1 Dios].<br \/>\n300<br \/>\n2. P\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas.<br \/>\nAunque limitamos nuestro estudio a los textos principales, son numerosos los cap\u00ed\u00adtulos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica relativos a la figura del ateo y a las \u2020\u0153opciones ateas\u2020\u009d que pueden hacer los hombres.<br \/>\n&#8211; Los escritos prof\u00e9ticos hablan de la presencia de imp\u00ed\u00ados que oprimen a los inocentes en la misma comunidad israelita. Ellos legitiman su comportamiento afirmando que Dios no ve, y que por tanto no se preocupa ni hace justicia en favor de los oprimidos. As\u00ed\u00ad en Is 5,18-20; 29,15; 66,5; Jer 5,11-13; 14,12-18; Ez 8,7-12; 9,9; So 1,12.<br \/>\n&#8211; En los textos sapienciales se desenmascara la figura del imp\u00ed\u00ado en comparaci\u00f3n con la del hombre sabio, que cree en Dios. Es particularmente eficaz la contraposici\u00f3n entre las dos categor\u00ed\u00adas de personas en Sg 2 (y en toda la secci\u00f3n de Sb 2-5). Es c\u00e9lebre la consideraci\u00f3n (en la cual se inspir\u00f3 luego Rm 1,18-32) de Sg 13 sobre la necedad de la idolatr\u00ed\u00ada: \u00c2\u00a1detenerse en las criaturas mientras se busca a Dios creador! En el libro de Jb se juzga como camino recorrido por hombres perversos aquel que lleva a decir, dirigi\u00e9ndose a Dios: \u2020\u0153Est\u00e1 lejos de nosotros! \u00bfQu\u00e9 puede hacernos el todopoderoso?\u2020\u009d (Jb 22,12-20<br \/>\n&#8211; Algunos salmos traducen en una reflexi\u00f3n orante el juicio de condenaci\u00f3n sobre los necios: los que, negando una presencia divina en la historia, se permiten oprimir a los pobres y jactarse orgullosamente de su poder y de su ate\u00ed\u00adsmo moral. Son de especial eficacia los textos \u00ed\u00adntegros de algunas composiciones salm\u00f3di-cas: Ps 10; 14; 53; 94. Pero v\u00e9anse tambi\u00e9n Ps 36,2-3; 59,8; 73,11; etc.<br \/>\n&#8211; San Pablo alude a un trasfon-do de ate\u00ed\u00adsmo moral -o de idolatr\u00ed\u00ada, marcada por el rechazo del Dios vivo y verdadero- cuando quiere afirmar la presencia del pecado y de sus consecuencias en el mundo: Rom 1,18-32. Y en la carta a los Efesios, comparando la situaci\u00f3n religiosa de los cristianos procedentes del judaismo con la de los cristianos procedentes del paganismo, afirma que estos \u00faltimos carec\u00ed\u00adan de las m\u00faltiples experiencias del Dios vivo y verdadero de Israel: \u2020\u0153Estabais en otros tiempos sin Cristo, alejados de la ciudadan\u00ed\u00ada de Israel y ajenos a las alianzas, sin esperanza de la promesa y sin Dios (a-teos) en el mundo\u2020\u009d (Ef 2,12). Como puede deducirse del examen de este texto, se trata de cinco exclusiones no tanto absolutas, sino m\u00e1s bien en relaci\u00f3n con el antiguo pueblo de Israel. Estaban \u2020\u0153lejos\u2020\u009d (Ef 2,17) respecto a los israelitas \u2020\u0153cercanos\u2020\u009d a Dios\u2020\u009d; la suya era una situaci\u00f3n antes y m\u00e1s que un rechazo formal de Cristo y del mismo Dios de las esperanzasjud\u00ed\u00adas.<br \/>\n301<br \/>\nII. EL HOMBRE SIN EL DIOS VIVO Y VERDADERO.<br \/>\nA diferencia de los textos del NT -que por lo dem\u00e1s no consideran propiamente la figura del imp\u00ed\u00ado-ateo, ni siquiera entre los no-jud\u00ed\u00ados-, los que hablan de la negaci\u00f3n de Dios en el AT tienen muchas veces como referencia al israelita: su ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico (\u00e9tico) es una desviaci\u00f3n y un alejamiento de Dios, debido a las sugestiones y tentaciones derivadas del bienestar, de situaciones de poder, del contacto con la idolatr\u00ed\u00ada. \u00bfQui\u00e9n es, por tanto, el hombre que niega a Dios, seg\u00fan la Biblia?<br \/>\n302<br \/>\n1. El ate\u00ed\u00adsmo como soberbia.<br \/>\nUna primera nota fundamental de la impiedad humana, la que lleva a la negaci\u00f3n al menos pr\u00e1ctica de Dios, se deriva de la renuncia a la propia condici\u00f3n creatural. Las diferencias \u2020\u0153teol\u00f3gicas\u2020\u009d b\u00ed\u00adblicas desarrollan m\u00faltiples acentos en el juicio sobre las causas y manifestaciones del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la<br \/>\n 303 2<br \/>\nsoberbia humana.<br \/>\n303<br \/>\na) La tentaci\u00f3n del \u2020\u0153bienestar\u2020\u009d.<br \/>\nNo pocas veces la lectura de los textos del AT lleva a la consideraci\u00f3n sobre al ate\u00ed\u00adsmo \u00e9tico -es decir, al rechazo concreto de Dios- debido a condiciones de seguridad y de bienestar, como si la gesti\u00f3n personal de la propia existencia presente y futura llevase a olvidar y a negar a Dios;<br \/>\n&#8211; una valoraci\u00f3n de este tipo est\u00e1 ya presente en algunas p\u00e1ginas de tipo prof\u00e9tico: por ejemplo, las de Oseas (Os 2,7; Os 2,10-11; Os 2,14; Os 10,1-4); las frecuentes p\u00e1ginas del predicadordeuteron\u00f3mico Dt 6,10-13; Dt31,20; Dt32,15-20); las de Jerem\u00ed\u00adas (Jr2; Jr 7-13);<br \/>\n&#8211; es particularmente en\u00e9rgico el juicio de Isa\u00ed\u00adas contra la soberbia del pueblo de Dios, que se ha dejado embriagar por sus medios de subsistencia y de autodefensa, y por consiguiente se olvida de Yhwh o no lo incluye en su existencia: Is 5,11-17; 18,1-6; 2,6-22 (Jr 17,5-8);<br \/>\n&#8211; la reflexi\u00f3n sobre la tentaci\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo que proviene de las condiciones de bienestar aparece con frecuencia en los escritos sapienciales: aun cuando no se rechace expresamente a Dios, de hecho algunos se inclinan insensiblemente a prescindir de \u00e9l. V\u00e9ase Si 5,1-8; 11,12-28; Jb 27,13-23; Ps 49; 73 Lc 12,16-21).<br \/>\n304<br \/>\nb) Las expresiones negativas del ate\u00ed\u00adsmo que nace de la soberbia.<br \/>\nLa presunta autonom\u00ed\u00ada respecto a Dios, engendrada por la posesi\u00f3n de bienes materiales, no lleva necesariamente a declaraciones expresas de rechazo de Dios (como en el caso m\u00e1s t\u00ed\u00adpico del \u2020\u0153necio); sin embargo, el hombre se inclina a olvidarse de Dios, a organizarse por s\u00ed\u00ad solo, a ser soberbio y arrogante frente a los dem\u00e1s hombres.<br \/>\nEstas son las constataciones m\u00e1s frecuentes en la Biblia, seg\u00fan los textos ya recordados. El hombre deja de adorar a Dios; se olvida de estarle agradecido, como si todo dependiera tan s\u00f3lo de \u00e9l (v\u00e9anse en particular los textos sapienciales).<br \/>\n305<br \/>\n2. El ate\u00ed\u00adsmo como necedad.<br \/>\nDos figuras t\u00ed\u00adpicas (aunque marginales) del AT sirven para caracterizar la actitud atea de los que, aun sin manifestarse soberbios y presuntuosos, se sit\u00faan, sin embargo, fuera de una relaci\u00f3n con Dios: el marido de Abiga\u00ed\u00adl, al que la Biblia recuerda con el nombre de Nabal (que significa \u2020\u0153necio), y la mujer de Jb, a la que su marido -despu\u00e9s de pronunciar ella frases ofensivas contra la fe en Dios- le dijo en plan de reproche: \u2020\u0153Hablas como una necia\u2020\u2122 (como una nabala).<br \/>\nAmbos textos (IS 25,2-42;Jb 2,7-10 v\u00e9ase tambi\u00e9n el episodio Tob\u00ed\u00adas con su mujer: Tb 2,11-14) proponen la \u2020\u0153etimolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica\u2020\u009d de la necedad humana, la que lleva a negar a Dios, o incluso solamente a ignorarlo en la vida: Nabal y la mujer de Jb (as\u00ed\u00ad como la de Tob\u00ed\u00adas) se muestran autosuficientes y orgullosos de las cosas que tienen o que hacen; no manifiestan ning\u00fan inter\u00e9s por Dios. Adem\u00e1s, en relaci\u00f3n con los que son creyentes y temerosos de Dios, semejantes individuos se muestran insolentes y ofensivos;<br \/>\n&#8211; la necedad se convierte en irreligiosidad, pero tambi\u00e9n en tendencia a \u2020\u0153hacer el mal y no el bien\u2020\u2122 en perjuicio de los hombres sencillos e indefensos; as\u00ed\u00ad en el Ps 14 y 53;<br \/>\n&#8211; seg\u00fan los escritos sapienciales, la presencia del necio es motivo de aflicci\u00f3n y de deshonoren una familia: Pr 10,1; 17,21; Si 22,3-6.<br \/>\nPueblo necio y est\u00fapido fue Israel cuando pec\u00f3 contra Dios, que le hab\u00ed\u00ada engendrado, sostenido y protegido. Expresi\u00f3n de su necedad es su ingratitud y su desobediencia al Se\u00f1or: Dt 32,5-6 (Is 1,2-4; Os 11,1-4).<br \/>\nPero tambi\u00e9n es una necedad el insulto contra Yhwh por parte de los pueblos que oprimen a Israel; en efecto, mientras que no son m\u00e1s que el instrumento divino para castigar la infidelidad de Israel, se empe\u00f1an en asumir el tono arbitrario de ofensa contra Dios mismo: Ps 74,18-23 (Is 10,5-19; Is 36-37).<br \/>\n 306 3<br \/>\nFinalmente es singular el juicio de necedad que reserva el libro de Jb a los amigos, que -en su defensa de la justicia de Dios frente a los lamentos de Jb- no hablan seg\u00fan la fe: \u2020\u0153No hab\u00e9is hablado de m\u00ed\u00ad como mi siervo Jb (Jb 42,7-9).<br \/>\n306<br \/>\n3. El ate\u00ed\u00adsmo como impiedad.<br \/>\nEl hombre imp\u00ed\u00ado (rasa\u2020\u2122) en su comportamiento es objeto de inter\u00e9s para la Biblia. La figura que \u00e9sta nos presenta de \u00e9l parece acercarse a veces a las dimensiones tit\u00e1nicas de quien resiste a Dios (v\u00e9anse ciertos textos de tono apocal\u00ed\u00adptico: Ez 38-39; lTs 2,6-12; Ap 13,11-18). Es muy frecuente la caracterizaci\u00f3n de la impiedad como negaci\u00f3n concreta de Dios y como agresi\u00f3n efectiva contra los que son piadosos y humildes.<br \/>\nEl AT utiliza unas 343 veces la ra\u00ed\u00adz verbal que expresa impiedad y culpa. Su uso es especialmente frecuente en los salmos y en los escritos sapienciales.<br \/>\n&#8211; Los malvados no temen a Yhwh, y por eso insultan y oprimen impunemente a los justos. Lo observan con frecuencia los profetas y los sabios en el AT. M\u00e1s a\u00fan: es t\u00ed\u00adpico del malvado conculcar la justicia y el derecho de los que temen a Dios: cf Ps 10; 17; 37; 94.<br \/>\n&#8211; Por consiguiente, es espont\u00e1neo recurrir a Dios, especialmente a trav\u00e9s de la s\u00faplica, para que ponga fin al orgullo de los imp\u00ed\u00ados: con su conducta son una ofensa contra Dios omnipotente y providencial: cf Ps<br \/>\n139,19; 140,5; Jer 12,1-4.<br \/>\n&#8211; La confianza en Dios por parte de los oprimidos no se ver\u00e1 defraudada: \u00c2\u00a1quedar\u00e1 vencida la necedad de los hombres! Ciertamente intervendr\u00e1 Dios; aunque no se vea cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo este orden divino sustituir\u00e1 al mundo trastornado por los malvados: cf 1s13,11; Mal 3,18; Qo 8,13; Jb 15,20; Ha 1,12-2,4.<br \/>\n307<br \/>\nIII. EL DIOS A MEDIDA DEL HOMBRE ATEO.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es entonces el Dios negado u olvidado por el hombre soberbio, necio e imp\u00ed\u00ado? Respecto a Yhwh<br \/>\n-el Dios que se revel\u00f3 a Israel como vivo y elocuente-, el ateo b\u00ed\u00adblico piensa en una divinidad gen\u00e9rica, que no habla, que no juzga y que por eso no inspira temor.<br \/>\n308<br \/>\n1. Dios ausente de la historia.<br \/>\nFundamentalmente, el hombre que se percibe en los textos b\u00ed\u00adblicos que hablan del rechazo de Dios es un ser emancipado de la tutela y de la presencia de Dios mismo.<br \/>\nNo se teoriza sobre la emancipaci\u00f3n espiritual que se ha alcanzado, sino que se la vive y se la proclama de forma descarada.<br \/>\n&#8211; Respecto al oprimido y el \u2020\u0153pobre\u2020\u2122, o bien en circunstancias que requerir\u00ed\u00adan actitudes de fe profunda, el ateo lanza su desaf\u00ed\u00ado: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios? \u00bfQu\u00e9 puede hacer en esta situaci\u00f3n? \u00c2\u00a1Que muestre lo que es capaz de hacer respecto a los proyectos humanos! Y estas posiciones agudizan la prueba de fe de los que temen a Dios. V\u00e9anseSafl 0,4.6.11.13; 42,4.11; 79,10; Miq 7,10; JI 2,17; Mal 2,17.<br \/>\n&#8211; Estos interrogantes en torno a la presencia efectiva de Dios dentro de las peripecias de los hombres tienen un significado radicalmente distinto en labios del imp\u00ed\u00ado y del soberbio -que ha alejado a Dios de su horizonte- y en labios del que est\u00e1 pasando una \u00e9poca de \u00c2\u00a1\u2020\u0153desierto\u2020\u009d espiritual. En este segundo caso es Dios mismo el que tienta al hombre para purificar su fe -aun d\u00e1ndole la impresi\u00f3n de que se ha alejado de la historia- para hacerse buscar e invocar de hecho, como si estuviera a un paso del que est\u00e1 en la prueba. El imp\u00ed\u00ado y el probado por Dios hacen casi las mismas afirmaciones sobre la presencia y la providencia divinas, pero el \u00e1nimo del primero lanza un reto, mientras que el segundo vive un drama: \u00e9ste sabe que Dios est\u00e1 cerca y que puede, mientras que aqu\u00e9l piensa que Dios est\u00e1 lejos y, en todo caso, no le interesa que intervenga. Es significativo el hecho (ya se\u00f1alado) de que tengan que buscar el perd\u00f3n divino los amigos de Jb, que hab\u00ed\u00adan hablado en defensa -seg\u00fan cre\u00ed\u00adan- de Dios yde su justicia (Jb 42,7-9), mientras que Jb es elogiado por su fe, a pesar de haber escandalizado a los amigos con las expresiones de su \u00e1nimo sacudido por la prueba-desierto, debido a la aparente ausencia de Dios en su vida (Jb 9-10; Jb 12-14; Jb 16-17; Jb 19; Jb 21, etc. ). Tambi\u00e9n expresan muy bien esta experiencia dram\u00e1tica de<br \/>\n 309 4<br \/>\nprueba de la fe los salmos de los enfermos y oprimidos (SaI 22; Sal 38; Sal 69; Sal 71; Sal 88 etc. ).<br \/>\n309<br \/>\n2. El \u00ed\u00addolo.<br \/>\nEl \u00ed\u00addolo es una divinidad reducida a las medidas del hombe. La actitud religiosa que lleva a esta relaci\u00f3n con lo divino difiere de la del imp\u00ed\u00ado o de la del soberbio, que considera a Dios ausente de la historia humana. En nuestro caso, no se aleja uno de Dios, sino que se acerca a \u00e9l de forma indebida: el hombre no accede creaturalmente a Dios y a su misteriosa presencia y omnipotencia, sino que atrae a s\u00ed\u00ad mismo a la divinidad y la reduce a sus exigencias religiosas.<br \/>\nEl tema de la idolatr\u00ed\u00ada est\u00e1 presente -como denuncia de un riesgo (1Co 10,14 Un ICo 5,21)- tambi\u00e9n en el NT. Pero este tema caracteriza sobre todo a la experiencia y al mensaje del AT, y aparece en \u00e9l seg\u00fan las tres grandes modalidades de la palabra de Dios, que en \u00e9l est\u00e1 presente y se escucha: como t\u00f3rah (en el Pentateuco), como \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (en los libros hist\u00f3ricos y propiamente prof\u00e9-ticos) y como \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d (en los escritos relacionados con este g\u00e9nero literario). Aunque limitemos nuestra presentaci\u00f3n a unas cuantas indicaciones orientativas, vendr\u00e1 bien para la claridad del tema distinguir dos puntos fundamentales.<br \/>\n310<br \/>\na) Los \u00ed\u00addolos de los gentiles.<br \/>\nCuando habla no tanto de las representaciones sensibles de la divinidad, sino del hecho de la referencia a Dios por parte de los otros pueblos, el AT no niega generalmente la verdad de este hecho. La religiosidad es un hecho humano universal, cuya realidad puede ciertamente sufrir crisis y deformaciones -seg\u00fan se ve cuando se la examina a la luz de la propia experiencia religiosa (tal es el caso de los textos \u2020\u0153apolog\u00e9ticos\u2020\u009d del Segundo Isa\u00ed\u00adas, de Daniel y de Baruc: Is 40,18-19; Is 44,9-20; Ba 6; Dn 14)-; pero el hombre de la Biblia no la niega como posible y aut\u00e9ntica (puede verse en este sentido, como resumen de toda una tradici\u00f3n anterior, el discurso de Pablo en Atenas: Hch 17,22-31).<br \/>\nLos no jud\u00ed\u00ados no son ateos! Su religiosidad queda empobrecida debido a su referencia a los \u00ed\u00addolos (extra\u00f1os y m\u00faltiples) y al recurso a pr\u00e1cticas muy poco respetuosas de lo absoluto de Dios. Pero inconscientemente buscan y dan culto al \u00fanico Dios verdadero, al que Israel (y el cristianismo) adora, el que de hecho salva a todos; as\u00ed\u00ad lo profesan el AT y el NT (Is 40,21-24; Dn 3,28-30; Is 2,2-5; Is 19,16-25; Hch 10,34-35; Rm 2,12-16) en muchas de sus p\u00e1ginas.<br \/>\n311<br \/>\nb) El \u00ed\u00addolo como tentaci\u00f3n de Israel.<br \/>\nLa ense\u00f1anza insistente de los profetas, especialmente de los del segundo per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico -desde los tiempos de Elias (mitad del siglo ix) hasta los de Jerem\u00ed\u00adas y Eze-quiel (mitad del siglo y)- afirma la trascendencia y el car\u00e1cter misterioso del Dios vivo y verdadero, con el que se ha encontrado Israel y a quien ha conocido en las sucesivas revelaciones de s\u00ed\u00ad mismo que \u00e9l ha hecho.<br \/>\nEn conjunto, los gu\u00ed\u00adas espirituales de Israel no denuncian como grave y difundido el ate\u00ed\u00adsmo, sino m\u00e1s bien una religiosidad menor y reductiva en la relaci\u00f3n con Yhwh. Esta se manifiesta (desde los tiempos m\u00e1s remotos) en el intento de representar concretamente al Dios vivo del Sina\u00ed\u00ad (cf la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes de Dios: Ex 34,17; Ex 20,4; Dt 4,9-20 etc. ). M\u00e1s tarde crece el riesgo de desviaci\u00f3n y de infidelidad en las mismas manifestaciones cultuales suntuosas, pero formalistas y alejadas del compromiso de la vida (Am 4,4-5 Is 1,10-20, Is 29,13-14; SaI 50 etc. ).<br \/>\nEn estas intervenciones de los profetas surge continuamente una intuici\u00f3n: de un Yhwh rodeado de este modo de signos de religiosidad -y quiz\u00e1 representado sensiblemente en una estatua (como en Betel)- Israel siente la tentaci\u00f3n de hacerse un Dios a su medida y seg\u00fan sus necesidades; un Dios con quien de hecho habla (con expresiones cultuales), pero que ha dejado ya de hablar a su pueblo, ya que \u00e9ste no espera sus intervenciones; un Dios que ya no est\u00e1 vivo, es decir, que no es imprevisible y sorprendente. Su presencia en la historia queda reducida a los momentos en que Israel lo requiere y seg\u00fan la medida y las modalidades que le asigna.<br \/>\nUna p\u00e1gina distinta sobre la tentaci\u00f3n idol\u00e1trica del pueblo de Dios -en tiempos de los profetas preex\u00ed\u00adlicos sobre todo- es la que se refiere a las sugestiones religiosas por parte de los pueblos cananeos, con los que Israel se encontr\u00f3 (y no destruy\u00f3) en tierras de Palestina. Su \u2020\u0153baalismo\u2020\u009d (un dios de la naturaleza y no de la historia) y sus diversas expresiones menores de religiosidad (la magia, la adivinaci\u00f3n, etc.)<br \/>\n 312 5<br \/>\ntentaron a menudo al pueblo de Dios. En el contacto con los pueblos vecinos, sobre todo los fenicios y los egipcios, el pueblo hebreo encuentra nuevas provocaciones a la infidelidad con Yhwh en extra\u00f1os \u2020\u0153sincretismos\u2020\u009d religiosos y como alternativas m\u00e1s f\u00e1ciles y c\u00f3modas a su fe (Dt 6,14-19; Dt 13,2-18; Jr 7; Ez8etc. ).<br \/>\n312<br \/>\nc) Conclusi\u00f3n.<br \/>\nEl ate\u00ed\u00adsmo del que habla la Biblia resulta bastante m\u00e1s concreto y complejo que el que se limita a negar simplemente la existencia de Dios. Sus diversas expresiones manifiestan una \u00fanica actitud original probable: el no reconocer a un Dios vivo y presente en la historia, tal como \u00e9l se revel\u00f3. Y en esta tentaci\u00f3n se cae siempre que se afirma uno a s\u00ed\u00ad mismo en alternativa frente a Dios (como si uno temiera por s\u00ed\u00ad, al acogerlo a \u00e9l presente y \u2020\u0153providente\u2020\u009d). Pero en el riesgo de un Dios disminuido -y por tanto a medida del \u00ed\u00addolo- se cae igualmente cuando uno tiene una \u2020\u0153confianza\u2020\u009d err\u00f3nea en s\u00ed\u00ad mismo: la que se manifiesta en un culto formalista (v\u00e9ase la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica) o quiz\u00e1 en una \u2020\u0153competencia\u2020\u009d sobre \u00e9l, que cierra el camino a sus sorpresas y a su misterio (v\u00e9ase el objetivo de los libros de \/ Jb y del \/ Qoh\u00e9let).<br \/>\n313<br \/>\nBIBL.. Dion P.E., Dieu universel et peuple \u00e9lu, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1975; Leeuven C. Van, rasa\u2020\u2122, en DTMATM,<br \/>\n1021-1029; Ravasi G., 1\/libro dei Sa\/mi, Dehoniane, Bolonia 1981,1,261-270 (= Sal 14); 1983,11, 79-86 (=<br \/>\nSal 53); Saebo M., nabal, en DTMATU, 46-53; Seybold K., tera-phim, en DTMATII, 1324-1328; Staehli<br \/>\nH.P., ga\u2020\u2122ah, en DTMATII, 545-549; Stauffer E., \u00e1theos, en GLNT IV, 1968, 464-470.<br \/>\nA. Marangon<br \/>\n314<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>vet, El t\u00e9rmino griego es \u00abatheos\u00bb, lit., \u00absin Dios\u00bb, y as\u00ed\u00ad se traduce en Efesios (Ef. 2:12). Se usa como una descripci\u00f3n de los gentiles como tales por naturaleza, y tambi\u00e9n de todo el mundo en su desconocimiento de Dios. 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