{"id":914,"date":"2016-02-04T22:33:26","date_gmt":"2016-02-05T03:33:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol\/"},"modified":"2016-02-04T22:33:26","modified_gmt":"2016-02-05T03:33:26","slug":"apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol\/","title":{"rendered":"APOSTOL"},"content":{"rendered":"<p>v. Disc\u00edpulo, Doce, Embajador, Mensajero, Ministro, Profeta<br \/>\nMat 10:2 los nombres de los doce a son estos<br \/>\nMar 6:30 los a se juntaron con Jes\u00fas, y le contaron<br \/>\nLuk 6:13 doce de .. a los cuales tambi\u00e9n llam\u00f3 a<br \/>\nLuk 11:49 les enviar\u00e9 profetas y a; y de ellos<br \/>\nLuk 22:14 se sent\u00f3 a la mesa, y con \u00e9l los a<br \/>\nLuk 24:10 Mar\u00eda .. dijeron estas cosas a los a<br \/>\nAct 1:2 dado .. por el Esp\u00edritu Santo a los a<br \/>\nAct 4:35 y lo pon\u00edan a los pies de los a; y se<br \/>\nAct 5:12 por la mano de los a se hac\u00edan muchas<br \/>\nAct 5:18 y echaron mano a los a y los pusieron en<br \/>\nAct 6:6 a los cuales presentaron ante los a, a quienes<br \/>\nAct 8:1 todos fueron esparcidos .. salvo los a<br \/>\nAct 8:18 por la imposici\u00f3n de las manos de los a<br \/>\nAct 9:27 Bernab\u00e9 .. lo trajo a los a, y les cont\u00f3<br \/>\nAct 11:1 oyeron los a ..que estaban en Judea, que<br \/>\nAct 15:2 que subiesen .. a los a y los ancianos<br \/>\nAct 15:22 pareci\u00f3 bien a los a y a los ancianos, con<br \/>\nAct 16:4 ordenanzas que hab\u00edan acordado los a<br \/>\nRom 1:1; 1Co 1:1 Pablo .. llamado a ser a<br \/>\nRom 11:13 por cuanto yo soy a a los gentiles<br \/>\nRom 16:7 y a Junias .. muy estimados entre los a<br \/>\n1Co 9:1 \u00bfno soy a? \u00bfNo soy libre? \u00bfNo he visto<br \/>\n1Co 12:28 puso .. primeramente a, luego profetas<br \/>\n1Co 15:7 apareci\u00f3 a Jacobo; despu\u00e9s a todos los a<br \/>\n2Co 1:1; Eph 1:1; Col 1:1; 1Ti 1:1; 2Ti 1:1 Pablo, a de Jesucristo por la voluntad<br \/>\n2Co 11:5; 2Co 12:11 en nada he sido inferior a .. a<br \/>\n2Co 11:13 porque \u00e9stos son falsos a, obreros<br \/>\nGal 1:1 Pablo, a (no de hombres ni por hombre<br \/>\nGal 1:17 ni sub\u00ed .. a los que eran a antes que yo<br \/>\nEph 2:20 sobre el fundamento de los a y profetas<br \/>\nEph 3:5 como ahora es revelado a sus santos a<br \/>\nEph 4:11 \u00e9l mismo constituy\u00f3 a unos, a; a otros<br \/>\n1Th 2:6 pod\u00edamos seros carga como a de Cristo<br \/>\n1Ti 2:7 para esto yo fui constituido .. a (digo<br \/>\n2Ti 1:11 fui constituido .. a y maestro de los<br \/>\nTit 1:1 Pablo, siervo de Dios y a de Jesucristo<br \/>\nHeb 3:1 considerad al a y sumo sacerdote de<br \/>\n1Pe 1:1; 2Pe 1:1 Pedro, a de Jesucristo, a los<br \/>\n2Pe 3:2 del mandamiento .. dado por vuestros a<br \/>\nRev 2:2 has probado a los que se dicen ser a, y<br \/>\nRev 21:14 doce nombres de los doce a del Cordero<\/p>\n<hr>\n<p>Ap\u00f3stol  (gr. ap\u00f3stolos [de ap\u00f3, \u00ablejos\u00bb, \u00abapartado de\u00bb, y st\u00e9ll\u00ed\u2021, \u00abenviar\u00bb, \u00abdespachar\u00bb; as\u00ed\u00ad, literalmente, \u00abuno enviado\u00bb, y por extensi\u00f3n, \u00abun mensajero\u00bb, \u00abun embajador\u00bb]). En griego cl\u00e1sico ap\u00f3stolos se aplica frecuentemente a un barco o convoy despachados en una expedici\u00f3n mercantil o naval; al 83 capit\u00e1n de un barco mercante o al comandante de un escuadr\u00f3n naval; a un representante, sea embajador o enviado. En griego koin\u00e9, el dialecto en que se escribi\u00f3 el NT, ap\u00f3stolos se usa tambi\u00e9n con estas 2 aplicaciones generales: a cosas y a personas.  Aparece con la connotaci\u00f3n de un barco enviado, una carga que se despacha; de los documentos que representan el barco y su carga (el documento de remito, o tal vez, la licencia de exportaci\u00f3n).  Con referencia a personas, el t\u00e9rmino se aplica al embajador, enviado, delegado.  Josefo usa esta palabra cuando habla de los embajadores que los jud\u00ed\u00ados enviaron como sus representantes a Roma. En el NT, ap\u00f3stolos conlleva la idea de misi\u00f3n y de representaci\u00f3n.  El t\u00e9rmino aparece en el registro de la ordenaci\u00f3n y el env\u00ed\u00ado de los disc\u00ed\u00adpulos en misi\u00f3n evangelizadora (Mat 10:2-6).  Es probable que en esa ocasi\u00f3n Jes\u00fas usara la palabra aram. shelaj, equivalente del participio heb. sh\u00e2l\u00fbaj, \u00abenviado\u00bb.  Este t\u00e9mino sem\u00ed\u00adtico, del cual ap\u00f3stolos es el equivalente griego, parece haber tenido un uso t\u00e9cnico entre los jud\u00ed\u00ados.  En la literatura rab\u00ed\u00adnica se lo aplica con referencia a mensajeros y representantes dotados de autoridad, como los responsables de reunir ofrendas entre los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora.  Evidentemente, en todo el NT ap\u00f3stolos tiene una significaci\u00f3n t\u00e9cnica similar. El t\u00e9rmino se usa en los Evangelios, con una excepci\u00f3n (Luk 11:49), y s\u00f3lo en relaci\u00f3n con los Doce a quienes Jes\u00fas llam\u00f3 y envi\u00f3: Andr\u00e9s y su hermano Sim\u00f3n, m\u00e1s tarde conocido como Sim\u00f3n Pedro (Mat 4:18-20; Mar 1:16-18; Luk 6:14; Joh 1:35-42); Jacobo (Santiago) y su hermano Juan, hijos de Zebedeo (Mat 4:21, 22; Mar :19, 20; Luk 6:14); Felipe (Joh 1:43, 44); Natanael, tambi\u00e9n llamado Bartolom\u00e9 (Joh 1:45-51); Mateo, tambi\u00e9n llamado Lev\u00ed\u00ad (Mat 9:9; Mar 2:14; Luk 5:27, 28); Tom\u00e1s; Jacobo (Santiago), el hijo de Alfeo; Sim\u00f3n el Zelote o cananista; Judas, el hermano de Jacobo; y Judas Iscariote.  En el NT hay 3 listas completas de los Doce (Mat 10:2-4; Mar 3:14-19; Luk 6:13-16).  Una 4\u00c2\u00aa lista (Act 1:13) omite el nombre de Judas Iscariote.  Una comparaci\u00f3n del lugar en que aparecen los nombres muestra que no guardan un orden definido, con la excepci\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro, Felipe y Jacobo el hijo de Alfeo, cuyos nombres aparecen en el 1er, 5\u00c2\u00ba y 9\u00c2\u00ba lugar, respectivamente, en cada lista.  Esto ha sugerido que hab\u00ed\u00ada 3 grupos de 4, encabezados por estos 3 hombres. De los Doce, Pedro, Jacobo y Juan se destacan por recibir privilegios especiales: estuvieron presentes en la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mar 5:37-42); en la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (Mat 17:1, 2); y en el Jard\u00ed\u00adn del Getseman\u00ed\u00ad durante su agon\u00ed\u00ada (Mar 14:32, 33).  Sin duda esto se debi\u00f3 al hecho de que estos 3 ten\u00ed\u00adan una comprensi\u00f3n m\u00e1s clara de la obra y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y una simpat\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda por \u00e9l.  Uno de los Doce, Judas Iscariote, fue el traidor; m\u00e1s tarde se eligi\u00f3 a Mat\u00ed\u00adas para llenar su cargo y conservar as\u00ed\u00ad el n\u00famero original de 12 ap\u00f3stoles (Act 1:15-26).  V\u00e9anse los nombres de los ap\u00f3stoles. El t\u00e9rmino ap\u00f3stolos, sin embargo, no se limita a los Doce.  Cuando Pablo, al defenderse contra los que desalaban su ministerio se llam\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo ap\u00f3stol, us\u00f3 la palabra en su sentido t\u00e9cnico, y dio prueba de su apostolado por el hecho de que hab\u00ed\u00ada sido enviado por el Se\u00f1or (1Co 9:1, 2; cf Act 1:21, 22, 25) y de \u00e9l hab\u00ed\u00ada recibido directamente ese encargo (G\u00e1. 2:8, 9; cf Rom 1:1).  \u00abAp\u00f3stol\u00bb tambi\u00e9n se aplica a Bemab\u00e9 (Act 14:14); a Apolos, a quien Pablo incluye entre los ap\u00f3stoles que fueron \u00abespect\u00e1culo al mundo, a los \u00e1ngeles y a los hombres\u00bb (1Co 4:6, 9); y a Silvano y Timoteo, a quienes se describe como \u00abap\u00f3stoles de Cristo\u00bb (1Th 1:1; 2:6). Bib.: FJ-AJ xvii. 11.1. Apries. V\u00e9ase Hofra. Aprisco. V\u00e9ase Redil.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego ap\u00f3stolos, enviado. Cristo, enviado por Dios a los hombres, es llamado por Pablo a. Hb 3, 1. Cada uno de los doce primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo, a quienes llam\u00f3 ap\u00f3stoles Lc 6, 13. En un principio Cristo los tuvo a su lado para que escucharan su palabra, y luego los envi\u00f3 a dar testimonio de \u00e9l y de su palabra Lc 1, 2, esto es, los primeros pregoneros de la Buena Nueva Mt 10, 1-14; Mc 3, 13-19; 6, 7   13. Los ap\u00f3stoles, los Doce, son primero que todo testigos de la resurrecci\u00f3n de Cristo Lc 24, 48; Hch 1, 8; 2, 32. Debido a la traici\u00f3n y muerte de Judas, Pedro propuso a los hermanos llenar el vac\u00ed\u00ado dejado por aqu\u00e9l en los Doce escogidos, con alguien que hubiera acompa\u00f1ado a Cristo mientras estuvo en la tierra y que fuera testigo de su resurrecci\u00f3n,  y fue escogido Mat\u00ed\u00adas Hch 1, 15-26.<\/p>\n<p>Aunque los ap\u00f3stoles por antonomasia son los primeros Doce 1 Co 12  2830,  pues ellos y su doctrina son el fundamento de la Iglesia Hch 2, 42; Ef 2,  20; por extensi\u00f3n se les da este nombre a otros disc\u00ed\u00adpulos: Bernab\u00e9 es llamado tal por Hch 14, 4 y 14; Pablo se llama a s\u00ed\u00ad mismo a. Rm 1, 1; 1 Co 1,  1; 9, 1 ss y 15, 9-10; 2 Co 12, 12; Ga 1, 1;1 Tm 2, 7; 2 Tm 1, 11; Pablo les da este nombre a Silvano y Timoteo 1 Ts 1, 1; a Andr\u00f3nico y Junia, \u2020\u0153ilustres entre los ap\u00f3stoles\u2020\u009d, Rm 16, 7. Sin embargo, hay quienes fingen ser ap\u00f3stoles y no lo son Ap 2, 2; 2 Co 11, 5-13; a estos falsos y usurpadores del t\u00ed\u00adtulo, los denomina Pablo \u2020\u0153superap\u00f3stoles\u2020\u009d en 2 Co 11, 5 y 12, 11.<\/p>\n<p>De los ap\u00f3stoles  que le han seguido dej\u00e1ndolo todo, Cristo les dice que juzgar\u00e1n a las doce tribus de Israel, cuando \u00e9l se siente en su trono de gloria Mt 19, 28; y en Ap 21, 14, se dice que la nueva Jerusal\u00e9n se asentar\u00e1 sobre doce piedras, en las cuales estar\u00e1n inscritos los nombres de los doce ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Los doce ap\u00f3stoles son: Sim\u00f3n  llamado Pedro, y su hermano Andr\u00e9s; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolom\u00e9; Tom\u00e1s y Mateo,  el publicano; Santiago, el de Alfeo, y Tadeo; Sim\u00f3n el cananeo y Judas Iscariote. Aqu\u00ed\u00ad hay que a\u00f1adir a Mat\u00ed\u00adas, escogido a la suerte para llenar el puesto de Judas el traidor. Esta lista la encontramos en Mt 10, 2-4; Mc 3,  16-19; Lc 6, 13-16; Hch 1, 13).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., apostolos, mensajero, enviado, embajador). Este t\u00ed\u00adtulo es usado para describir a varios hombres en el NT.<br \/>\n( 1 )  El mismo Jes\u00fas es el embajador del Padre (Heb 3:1).<br \/>\n( 2 )  Los 12 disc\u00ed\u00adpulos fueron escogidos y comisionados por Cristo (Mat 10:2; Mar 3:14; Mar 6:30; Luk 6:13; Luk 9:10; Luk 11:49; Luk 17:5; Luk 22:14; Luk 24:10). Estos hombres, con Mat\u00ed\u00adas reemplazando a Judas, proclamaron el evangelio y establecieron iglesias (Act 1:26; Act 4:33; Act 5:12; Act 5:29; Act 8:1, Act 8:14-18).<br \/>\n( 3 )  Pablo fue comisionado por el Cristo resucitado a ser el mensajero a los gentiles (Rom 1:1; Gal 1:1; 2 Corintios 11; 12; G\u00e1latas 1; Act 14:14).<\/p>\n<p>Hay otros que son llamados ap\u00f3stoles en el NT.: Santiago, el hermano del Se\u00f1or Jes\u00fas (Gal 1:19; Gal 2:9); Bernab\u00e9 (Act 14:4, Act 14:14); Andr\u00f3nico y Junias (Rom 16:7); y Silas (1Th 2:6).<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza en las p\u00e1ginas del NT es ense\u00f1anza apost\u00f3lica, y su autoridad descansa en la relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles con Cristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Enviado de Cristo).<\/p>\n<p> Es deber y honor de todo disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, Luc 19:24-26, Jua 4:53, Jua 14:12-14, Mar 16:17-18. Todo cristiano debe imitar a Jes\u00fas, vivir y hacer lo que \u00e9l hizo.<\/p>\n<p> Cristo \u00abelige\u00bb a sus ap\u00f3stoles, a cada cristiano, no nosotros a \u00e9l, Jua 15:16.<\/p>\n<p> Cualidades del Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p> &#8211; Rectitud de intenci\u00f3n, Mat 5:16.<\/p>\n<p> &#8211; Humildad de comienzos, Mat 13:31.<\/p>\n<p> &#8211; Disponibilidad, Mat 15:33-38, Luc 1:18.<\/p>\n<p> &#8211; Abnegaci\u00f3n, Luc 10:3-4 : &#8211; Unidad, Jua 4:32-38, Jua 17:21-24.<\/p>\n<p> &#8211; Urgencia, Mat 9:36, Luc 5:1920 : &#8211; Finalidad: Anunciar a Jesucristo, Jua 1:4-41, Jua 15:26-27.<\/p>\n<p> &#8211; Medio Principa: La uni\u00f3n con Dios, Mat 9:37, Jua 15:5.<\/p>\n<p> Los Doce Ap\u00f3stoles: Mar 10:1-4, Luc 6:14.<\/p>\n<p> &#8211; Llamada, Mat 4:18, Jua 1:40 : &#8211; Predilectos, Mat 16:1, Mat 26:36.<\/p>\n<p> &#8211; Disc\u00ed\u00adpulo amado, Jua 13:23.<\/p>\n<p> &#8211; Sus debilidades, Mat 16:5, Mat 16:23; Mat 20:20-28, Mat 26:40, Mar 14:10, Mar 14:30.<\/p>\n<p> &#8211; Misi\u00f3n y poderes, Mat 10:1-8, Lc. 9: &#8211; Misi\u00f3n de los 72, Lc. 10.<\/p>\n<p> &#8211; Comisi\u00f3n final, el gran mandato y poderes, Mat 28:19-20, Mc. 16,15-18.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Persona que ha sido enviada con cierta autoridad para cumplir una misi\u00f3n. El t\u00e9rmino es de origen griego, derivado de apostello (enviar). Los traductores de la Septuaginta lo utilizaron en pasajes como Num 16:28 : \u2020\u0153En esto conocer\u00e9is que Jehov\u00e1 me ha enviado\u2020\u009d; e Isa 6:8 : \u2020\u0153Despu\u00e9s o\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9&#8230;?\u2020\u009d El Se\u00f1or Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y le dio un sentido especial cuando \u2020\u0153estableci\u00f3 doce, para que estuviesen con \u00e9l, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad&#8230;\u2020\u009d (Mar 3:14-15), \u2020\u0153a los cuales tambi\u00e9n llam\u00f3 a.\u2020\u009d (Luc 6:13). El hecho de que Cristo utilizara un t\u00e9rmino del idioma griego, cuando el lenguaje usual de su tierra y \u00e9poca era el arameo, no tiene nada de particular, puesto que en la Galilea, donde \u00e9l se cri\u00f3, era com\u00fan el uso de la lengua helena.<\/p>\n<p>Las listas de los nombres del grupo denominado \u2020\u0153los doce\u2020\u009d las encontramos en Mat 10:2-4; Mar 3:16-19; Luc 6:14-16 y Hch 1:13. Eran \u2020\u00a2Pedro, \u2020\u00a2Jacobo, \u2020\u00a2Juan, \u2020\u00a2Andr\u00e9s, \u2020\u00a2Felipe, \u2020\u00a2Tom\u00e1s, \u2020\u00a2Bartolom\u00e9, \u2020\u00a2Mateo, \u2020\u00a2Jacobo hijo de Alfeo, \u2020\u00a2Sim\u00f3n el Zelote, \u2020\u00a2Judas hermano de Jacobo y \u2020\u00a2Judas Iscariote. Muerto Judas, los a. quisieron completar el n\u00famero de doce. Ese n\u00famero tiene especial significaci\u00f3n para los jud\u00ed\u00ados. Y en el caso espec\u00ed\u00adfico de los a., el Se\u00f1or Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada dicho que los que le hab\u00ed\u00adan seguido se sentar\u00ed\u00adan \u2020\u0153sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel\u2020\u009d (Mat 19:28). Para llenar la vacante dejada por el Iscariote se quer\u00ed\u00ada a uno de los hombres que hab\u00ed\u00ada estado junto con ellos \u2020\u0153todo el tiempo que el Se\u00f1or Jes\u00fas entraba y sal\u00ed\u00ada\u2020\u009d para que fuera \u2020\u0153hecho testigo &#8230; de su resurrecci\u00f3n\u2020\u009d (Hch 1:21-22). As\u00ed\u00ad que escogieron a \u2020\u00a2Mat\u00ed\u00adas para ello. En Apo 21:14 aparecen escritos sobre los cimientos de la Nueva Jerusal\u00e9n \u2020\u0153los doce nombres de los doce a. del Cordero\u2020\u009d. Despu\u00e9s de Jesucristo, la iglesia est\u00e1 edificada \u2020\u0153sobre el fundamento de los a. y profetas, siendo la principal piedra del \u00e1ngulo Jesucristo mismo\u2020\u009d (Efe 2:20). Por eso los creyentes \u2020\u0153perseveraban en la doctrina de los a.\u2020\u009d (Hch 2:42).<br \/>\nEvangelios son muy espec\u00ed\u00adficos al decir una y otra vez \u2020\u0153los doce\u2020\u009d, para hablar del grupo primigenio de escogidos por el Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 11:1; Mat 20:17; Mat 26:14, Mat 26:20, Mat 26:47; Mar 4:10; Mar 6:7; Mar 10:32; Luc 8:1; Luc 18:31; Jua 6:67, Jua 6:70). Lucas lo repite en Hch 6:2. Pablo hace referencia tambi\u00e9n a \u2020\u0153los doce\u2020\u009d (1Co 15:5). Aunque esa palabra adquiri\u00f3 esa significaci\u00f3n que alude a ese grupo especial, no se usa en todos los casos con esa acepci\u00f3n. Como una especie de t\u00ed\u00adtulo se aplica a otras personas que no eran del grupo primigenio, como es el caso de \u2020\u0153los a. Bernab\u00e9 y Saulo\u2020\u009d (Hch 14:14). Tito, de quien Pablo dice que \u2020\u0153es mi compa\u00f1ero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros (ap\u00f3stoles) de las iglesias, y gloria de Cristo\u2020\u009d (2Co 8:23). Pablo dice que en un viaje a Jerusal\u00e9n conoci\u00f3 a \u2020\u0153Jacobo, el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d, pero que no vio a \u2020\u0153ning\u00fan otro de los a.\u2020\u009d (Gal 1:19). Ese \u2020\u00a2Jacobo es, entonces, llamado a. sin haber pertenecido \u2020\u0153a los doce\u2020\u009d. De la misma manera, \u2020\u00a2Epafrodito, senviado por los filipenses con una ofrenda para Pablo, es llamado \u2020\u0153vuestro mensajero (ap\u00f3stol), y ministrador de mis necesidades\u2020\u009d (Flp 2:25). Andr\u00f3nico y Junias, parientes de Pablo y convertidos antes que \u00e9l eran \u2020\u0153muy estimados entre los a.\u2020\u009d (Rom 16:7). Pablo dice a los tesalonicenses: \u2020\u0153pod\u00ed\u00adamos seros carga como a. de Cristo\u2020\u009d (1Te 2:6). Por la narraci\u00f3n que hace del incidente de Filipos que comparti\u00f3 con Silas (1Te 2:1-4), y siendo \u00e9ste firmante de la carta (1Te 1:1), parece que tambi\u00e9n se aplicaba el t\u00e9rmino a. a este compa\u00f1ero de Pablo. De manera que individuos investidos por las iglesias con una misi\u00f3n especial eran tambi\u00e9n llamados a., sin hacer referencia necesariamente a \u2020\u0153los doce\u2020\u009d.<br \/>\npersonas, al ver el tratamiento de respeto y consideraci\u00f3n que inclu\u00ed\u00ada el tratamiento de a. trataron de utilizar el t\u00ed\u00adtulo o aparentar el oficio. Pero se esperaba de un a. que hiciera se\u00f1ales (Hch 2:43; 2Co 12:12) y se comprob\u00f3 que eran \u2020\u0153falsos a.\u2020\u009d (2Co 11:13; Apo 2:2).<br \/>\nla designaci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas, Pedro us\u00f3 las palabras \u2020\u0153ministerio y apostolado\u2020\u009d (Hch 1:25). M\u00e1s tarde, Pablo se llama a s\u00ed\u00ad mismo a. al comienzo de todas sus cartas, con excepci\u00f3n de Fil., 2 Ts. y Flm. Algunos hab\u00ed\u00adan puesto en duda el derecho de Pablo de llamarse a., cosa que tuvo que aclarar a los corintios y a los g\u00e1latas (1 Co. 9; 2 Co. 11). Sin embargo, su defensa no quiere decir que se consideraba como \u2020\u0153uno de los doce\u2020\u009d, porque \u00e9l mismo dice, hablando de la resurrecci\u00f3n de Cristo, \u2020\u0153que apareci\u00f3 a Cefas, y despu\u00e9s a los doce. Despu\u00e9s &#8230; a m\u00e1s de quinientos hermanos &#8230; despu\u00e9s &#8230; a Jacobo; despu\u00e9s a todos los a.; y al \u00faltimo de todos, como a un abortivo, me apareci\u00f3 a m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (1Co 15:5-8).<br \/>\nexpresi\u00f3n \u2020\u0153despu\u00e9s a todos los a.\u2020\u009d parece sugerir que se refiere a un grupo mayor que \u2020\u0153los doce\u2020\u009d, pues \u00e9stos ya hab\u00ed\u00adan sido mencionados. Si recordamos que el t\u00e9rmino a., no era exclusivo de \u2020\u0153los doce\u2020\u009d, entendemos con mayor facilidad la defensa que hace Pablo, que aclara que \u00e9l hab\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153llamado a ser a.\u2020\u009d directamente por el Se\u00f1or Jes\u00fas, \u2020\u0153por quien [hab\u00ed\u00ada recibido] la gracia y el apostolado\u2020\u009d (Rom 1:1, Rom 1:5). Por lo cual, aunque \u00e9l se consideraba indigno \u2020\u0153de ser llamado a.\u2020\u009d (1Co 15:9), no por ello era \u2020\u0153en nada &#8230; inferior a aquellos grandes a.\u2020\u009d, cosa que dice dos veces en una misma carta (2Co 11:5; 2Co 12:11), sobre todo teniendo en cuenta que \u2020\u0153las se\u00f1ales de a. hab\u00ed\u00adan sido hechas entre\u2020\u009d los corintios (2Co 12:12).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, FUNC APOS La palabra proviene del griego \u00abapostelo\u00bb, que significa \u00abenviar en pos de s\u00ed\u00ad\u00bb o \u00abde parte de\u00bb. En el Nuevo Testamento se aplica a Jesucristo, que fue enviado por Dios para salvar al mundo (He. 3:1), aunque se aplica m\u00e1s com\u00fanmente a las personas que fueron enviadas en comisi\u00f3n por el mismo Salvador; esto es, a cada uno de los doce disc\u00ed\u00adpulos escogidos por Jes\u00fas para formar su cuerpo especial de mensajeros: Pedro, Andr\u00e9s, Juan, Santiago hijo de Zebedeo, Felipe, Bartolom\u00e9, Tom\u00e1s, Mateo o Lev\u00ed\u00ad, Sim\u00f3n Zelote, Judas Lebeo o Tadeo, Santiago hijo de Alfeo, Judas Iscariote. Despu\u00e9s de su traici\u00f3n, este \u00faltimo fue sustituido por Mat\u00ed\u00adas (Mt. 10:2-42; Hch. 1:15-26; v\u00e9anse los criterios en 1:21, 22). Aunque no elegido por Cristo junto con los anteriores, San Pablo fue tambi\u00e9n divinamente llamado e instituido por El como ap\u00f3stol especial a los gentiles (Hch. 9:1-31; 1 Co. 9:11). Pablo pod\u00ed\u00ada acreditar su t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol por haber visto a Cristo resucitado (G\u00e1. 1:12; 1 Co. 15). Los ap\u00f3stoles fueron considerados como los jefes superiores de la Iglesia primitiva y depositarios directos de la tradici\u00f3n cristiana. Eran tenidos en gran respeto, pero ninguno de ellos ejerci\u00f3 primado infalible y supremo. Aunque hay varias tradiciones respecto a la vida, trabajos y fin que tuvo cada uno de los ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de lo narrado en Hechos, nada se sabe de ello a punto fijo. El \u00abCredo de los Ap\u00f3stoles\u00bb no fue escrito por ellos, pero se llama as\u00ed\u00ad porque encierra en compendio las doctrinas principales que profesaba la Iglesia primitiva, bas\u00e1ndose en las ense\u00f1anzas apost\u00f3licas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[016][910]<\/p>\n<p>      Literalmente significa enviado (apostoleo, en griego, significa enviar hacia). Es t\u00e9rmino de uso preferente desde el siglo I, con el sentido de mensajero, intermediario, enviado por la comunidad cristiana a otro lugar: a los gentiles o a los hermanos ya convertidos, para anunciar, sostener, animar, defender.<\/p>\n<p>    De las 237 veces en que aparece la ra\u00ed\u00adz apo-stoleo en el Nuevo Testamento, la mitad hace alusi\u00f3n a la idea de alguien que ha sido elegido y enviado para anunciar la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas. Por eso se establece en la comunidad cristiana de los primeros tiempos la idea del env\u00ed\u00ado y se llama ap\u00f3stol a quien ha recibido un mensaje para ser transmitido a otros.<\/p>\n<p>     1. Sentido del Ap\u00f3stol<br \/>\n    Disc\u00ed\u00adpulos llam\u00f3 el texto evang\u00e9lico a los seguidores de Jes\u00fas. Entre ellos eligi\u00f3 a doce  m\u00e1s cercanos, a los cuales posiblemente les denomin\u00f3 con el t\u00e9rmino hebreo \u00absaluah\u00bb (Num 16. 28 o Is 6.8) de significado intermedio entre elegido y enviado o mensajero. La traducci\u00f3n griega lo convirti\u00f3 en \u00abapostollos\u00bb, que se usaba en determinados ambientes helen\u00ed\u00adsticos para describir a las personas que trabajaban en la marina mercante como destinados a ir lejos en los barcos. Acaso as\u00ed\u00ad entendieron el nombre de los doce entre los primeros seguidores del mensaje cristiano.<\/p>\n<p>     1.1. En sentido amplio.<\/p>\n<p>    Siempre en la Iglesia se ha hablado de \u00ablos enviados\u00bb del Se\u00f1or o de la Comunidad en nombre del Se\u00f1or. Y en este sentido, cualquier catequista o educador de la fe debe sentirse un ap\u00f3stol: mensajero, responsable, comprometido, intermediario, para llevar la luz a otros posibles creyentes y para formar la conciencia y la inteligencia de los que ya han sido bautizados y son miembros de la Iglesia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Esta dignidad es un honor, pero representa tambi\u00e9n un enorme compromiso, una responsabilidad, ante la propia conciencia y ante los dem\u00e1s creyentes.<\/p>\n<p>    Se requiere una preparaci\u00f3n para ejercer tal misi\u00f3n, pero se precisa no menos una vocaci\u00f3n divina, que pone en disposici\u00f3n de sentirse cerca del Se\u00f1or para cumplir con los propios deberes de mensajero.<\/p>\n<p>    1.2. Sentido estricto.<\/p>\n<p>    El concepto \u00abap\u00f3stol\u00bb se refiere a los doce disc\u00ed\u00adpulos o enviados de Jes\u00fas, elegidos por El entre los otros disc\u00ed\u00adpulos que le segu\u00ed\u00adan. Jes\u00fas seleccion\u00f3 entre sus seguidores, seg\u00fan aparece en el texto evang\u00e9lico, doce m\u00e1s comprometidos, o seleccionados, a quienes \u00e9l mismo llam\u00f3 \u00abenviados\u00bb o \u00abap\u00f3stoles\u00bb (Mc. 3.14; Lc. 6.13; Hech 1.2), seg\u00fan los evangelistas.<\/p>\n<p>    Aparecen tambi\u00e9n con la denominaci\u00f3n de \u00abLos doce\u00bb (Mc. 6.7; Lc. 6. 13). Eran Pedro, Andr\u00e9s, Santiago, Juan, Felipe, Bartolom\u00e9, Tom\u00e1s, Mateo, el otro Santiago, Judas Tadeo, Sim\u00f3n el cananeo y Judas Iscariote. (Mt. 10 1-4; Mc 3.13-19; Lc. 6. 12-16; Jn. 1. 35-49).<\/p>\n<p>    En el texto evang\u00e9lico se recoge la expresi\u00f3n con sentido de autoridades, de miembros singulares de la comunidad, de enviados del Se\u00f1or hacia los dem\u00e1s creyentes: hacia los cercanos y hac\u00ed\u00ada los lejanos.<\/p>\n<p>   2. Desarrollo posterior<br \/>\n    Al fallar Judas, la comunidad, a propuesta de Pedro, elige un reemplazante. Es Mat\u00ed\u00adas, designado en lugar de Judas (Hech. 1. 26). La conciencia de los seguidores de Jes\u00fas fue que esos \u00abdoce\u00bb merec\u00ed\u00adan una atenci\u00f3n especial y a ellos se dirig\u00ed\u00ada el coraz\u00f3n y la obediencia de todos los que se iban agregando a la Comunidad. En la Iglesia primitiva el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol se hizo extensivo a otros que propagaron el mensaje, ya en tiempo de los Ap\u00f3stoles o inmediatamente despu\u00e9s. Se les impon\u00ed\u00ada la manos, como signo de transmisi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y ellos se extend\u00ed\u00adan por todas partes anunciado el nombre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n ha transmitido que los Ap\u00f3stoles se dispersaron por el mundo: Mateo a Egipto, Tom\u00e1s a la India, Santiago a Espa\u00f1a, Juan a Asia Menor, Pedro a Roma, el otro Santiago qued\u00f3 Jerusal\u00e9n, Pablo, el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles, se entreg\u00f3 a los hermanos por todo el mundo desde Jerusal\u00e9n hasta Tarragona.<\/p>\n<p>   Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n cristiana entendi\u00f3 que el n\u00famero de doce expresaba la representaci\u00f3n de las doce tribus de Israel, lo que significaba que la nueva Comunidad de los seguidores de Jes\u00fas era el Israel de Dios (Gal. 6,16), que heredaba los privilegios y promesas del antiguo Israel.<\/p>\n<p>    Los doce primeros ap\u00f3stoles eran jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan vivido con Jes\u00fas y hab\u00ed\u00adan sido elegidos por \u00e9l. Pero pronto se a\u00f1adieron otros, jud\u00ed\u00ados como Pablo, y no jud\u00ed\u00ados, como Bernab\u00e9 y Timoteo.<\/p>\n<p>     3. Importancia del apostolado<br \/>\n    La Iglesia ha tenido siempre una especial veneraci\u00f3n por los que se han entregado de forma total a la extensi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico. Se llama en la terminolog\u00ed\u00ada cristiana ap\u00f3stol a todos los que se dedican a una misi\u00f3n generosa y total por deseo de hacer el bien.<\/p>\n<p> 3.1. Los modelos<\/p>\n<p>    Hubo hermosos modelos en la historia antigua de la Iglesia: S. Benito, ap\u00f3stol de Italia, San Bonifacio, evangelizador de Alemania, San Agust\u00ed\u00adn de Canterbury, con su acci\u00f3n en Inglaterra, San Patricio, que evangeliz\u00f3 Irlanda como San Columbano lo hizo en Escocia, etc.<\/p>\n<p>    Otros ap\u00f3stoles fueron modelos de ardiente apostolado en los tiempos m\u00e1s recientes: S. Francisco Javier en la India, Fray Jun\u00ed\u00adpero Serra en Am\u00e9rica del Norte, S. Pedro Claver en Am\u00e9rica del Sur, S. Luis Chanel en Australia, Carlos Lavigerie en Africa.<\/p>\n<p>    Todos ellos, antiguos y m\u00e1s recientes, son modelos para el catequista y para el educador de la fe. En ellos debe ver la grandeza y la fecundidad del Evangelio, que nunca ha carecido de mensajeros que lo lleven a los m\u00e1s rec\u00f3nditos lugares del universo. El com\u00fan denominador de todos los \u00abap\u00f3stoles\u00bb del mensaje evang\u00e9lico es el amor a Jes\u00fas, la pasi\u00f3n arrolladora por hacer conocer a todos los hombres su mensaje de salvaci\u00f3n y la conciencia de formar parte de una comunidad universal que es la Iglesia, fundada por el mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   3.2. Los dinamismos   Las fuerzas apost\u00f3licas se apoyan en la esperanza en la salvaci\u00f3n, en la fe de que Jes\u00fas sigue vivo en medio de los suyos, en la caridad ardiente expresada en el amor a Dios y a los hombres por Dios.<\/p>\n<p>    Cuantos se entregan a una tarea de servicio evang\u00e9lico, sobre todo mediante el anuncio del Reino de Dios por medio de la catequesis, deben tener vivo el sentido de lo que es la \u00abdignidad apost\u00f3lica\u00bb, cuyo centro de referencia es el mensaje misionero de Jes\u00fas: \u00abId y predicar el Evangelio a las naciones, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt. 28. 16-20)<\/p>\n<p>    Por eso el talante apost\u00f3lico de los seguidores de Jes\u00fas se define por una actitud generosa de servicio y de entrega audaz y sacrificada a lo que es la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    3.3. Las consignas<br \/>\n    Los que se entregan a tal trabajo, saben tener en cuenta las consignas del mismo Jes\u00fas, expresadas en el Evangelio.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abOs env\u00ed\u00ado como ovejas en medio de lobos\u00bb. (Mt. 10.16) &#8211; \u00abY los envi\u00f3 de dos en dos delante de El.\u00bb (Mc. 6.7) &#8211; \u00abEllos se reunieron a continuaci\u00f3n con Jes\u00fas\u00bb. (Mc. 6.30) &#8211; \u00abLos envi\u00f3 a proclamar el Reino de Dios y a curar\u00bb (Lc. 9. 2) &#8211; \u00abDijeron ellos: \u00abSe\u00f1or, aum\u00e9ntanos la fe\u00bb. (Lc. 17. 5) &#8211; \u00abYo os env\u00ed\u00ado a segar lo que vosotros no hab\u00e9is trabajado\u00bb. (Jn. 4. 38) &#8211; \u00abNo es m\u00e1s el enviado que el que le env\u00ed\u00ada.\u00bb (Jn. 13.16)<\/p>\n<p>    Y con frecuencia los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas recuerdan los deseos del Se\u00f1or y se unen a aquella entra\u00f1able plegaria que recoge el Evangelio de Juan, cuando ped\u00ed\u00ada Jes\u00fas al Padre la protecci\u00f3n para sus ap\u00f3stoles:  &#8211; \u00abPadre, yo les he entregado tu mensaje y el mundo les odia porque no le pertenecen, como tampoco yo. No te ruego que los saques del mundo, sino que los protejas del mal\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>\u00abEnviados\u00bb<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb, en su ra\u00ed\u00adz griega (\u00abapostolos\u00bb) significa \u00abenviado\u00bb. En el Nuevo Testamento el significado es m\u00e1s concreto \u00abmensajero\u00bb para anunciar la Buena Nueva. En principio se aplicaba al grupo de los doce \u00abap\u00f3stoles\u00bb (Mc 3,14), pero luego tiene sentido m\u00e1s amplio. Jes\u00fas \u00abenvi\u00f3\u00bb a sus \u00abAp\u00f3stoles\u00bb primeramente dentro de Palestina (Mt 10,5ss) y, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, a todos los pueblos (Mt 28,19-20). El ap\u00f3stol propiamente dicho o del grupo de los doce, ten\u00ed\u00ada que haber convivido con el Se\u00f1or y haber sido testigo de su resurrecci\u00f3n (cfr. Hech 1,21-22).<\/p>\n<p>\tEl grupo de los doce \u00abAp\u00f3stoles\u00bb se consider\u00f3 siempre como instituido por Cristo para ser el fundamento de la Iglesia (Mt 16,18). Por esto los fieles est\u00e1n \u00abedificados sobre el cimiento de los Ap\u00f3stoles y profetas, y el mismo Jes\u00fas es la piedra angular\u00bb (Ef 2,20). Quien escuche a estos enviados, escucha al mismo Cristo (cfr. Mt 10,40). Por esto la Iglesia tiene la nota de \u00abapost\u00f3lica\u00bb como caracter\u00ed\u00adstica esencial.<\/p>\n<p>\tPablo se aplica el t\u00ed\u00adtulo con frecuencia hasta el punto de llegar a ser su credencial, especialmente al inicio de sus cartas \u00abPablo, llamado por voluntad de Dios a ser ap\u00f3stol de Cristo Jes\u00fas\u00bb (1Cor 1,1). Pablo hab\u00ed\u00ada visto a Cristo resucitado y hab\u00ed\u00ada sido \u00abenviado\u00bb por \u00e9l (Gal 1,11-24). Otros disc\u00ed\u00adpulos tambi\u00e9n fueron \u00abenviados\u00bb por el Se\u00f1or (Lc 10,1ss) o por las comunidades eclesiales primitivas (2Cor 8,22-23; Hech 13,2-3). El t\u00ed\u00adtulo, pues, de \u00abap\u00f3stol\u00bb fue adquiriendo cada vez m\u00e1s el sentido amplio de \u00abenviado\u00bb, sin descartar la realidad apost\u00f3lica de los doce.<\/p>\n<p>\tProlongar la misi\u00f3n de Cristo<\/p>\n<p>\tEl \u00abministerio apost\u00f3lico\u00bb de los Doce es el ministerio culminante en cuanto al grado de participaci\u00f3n en la unci\u00f3n y misi\u00f3n de Cristo, no necesariamente en cuanto al grado de santidad. Toda otra participaci\u00f3n encuentra en ese ministerio apost\u00f3lico el principio de unidad y el punto de referencia para una recta actuaci\u00f3n apost\u00f3lica en la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>\tJes\u00fas comunic\u00f3 a los ap\u00f3stoles su misma misi\u00f3n (Jn 20,21) y por esto recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 20,22-23). Los ap\u00f3stoles participan de la misma misi\u00f3n y del mismo \u00abpoder\u00bb (\u00abexusia\u00bb) de Jes\u00fas, que es siempre de \u00abservicio\u00bb (\u00abdiacon\u00ed\u00ada\u00bb) (Mt 20,28; Mc 10,45) y de \u00abhumillaci\u00f3n\u00bb (\u00abkenosis\u00bb) (Fil 2,5; Jn 13,5-16). Se obra y se habla bajo la acci\u00f3n del \u00abEsp\u00ed\u00adritu del Padre\u00bb (Mt 10,20), como Cristo se dej\u00f3 guiar por \u00e9l (Lc 4,1.14.18; 10,21). Se trata de hacer como hac\u00ed\u00ada \u00e9l, que \u00abpasaba\u00bb, \u00abense\u00f1ando\u00bb, \u00abcurando\u00bb, \u00abapiad\u00e1ndose\u00bb (Mt 9,35-36; Mc 6,34). Los ap\u00f3stoles ir\u00e1n ahora aparentemente solos, pero \u00abdelante de \u00e9l&#8230; adonde \u00e9l hab\u00ed\u00ada de ir\u00bb (Lc 10,1), acompa\u00f1ados por \u00e9l (cfr. Mt 28,20).<\/p>\n<p>\tEl sello del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, prometido por Jes\u00fas, \u00abreviste\u00bb y \u00abbautiza\u00bb a los ap\u00f3stoles (Lc 24, 49; Hech 1,5-8), para que sean la expresi\u00f3n o \u00abgloria\u00bb del Se\u00f1or (Jn 17,10.22-23). Participan, pues, de la misma unci\u00f3n y misi\u00f3n de Jes\u00fas (Jn 17,18; 20,21). As\u00ed\u00ad podr\u00e1n ser \u00abtestigos\u00bb de Jes\u00fas resucitado (Jn 15,27; Hech 1,8.22). Ser\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo quien obrar\u00e1 y hablar\u00e1 por medio de ellos (Mt 10,20). El \u00absello\u00bb o la \u00abprenda del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, que recibe todo cristiano (Ef 1,14; 4,30), es para configurarse con Cristo y para ser su testigo. La unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo constituye el ser del ap\u00f3stol; la acci\u00f3n misionera que tiene que realizar consiste en prolongar la palabra de Cristo, su presencia y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica; la espiritualidad consistir\u00e1 en la vivencia de lo que es y hace.<\/p>\n<p>\tLa comunidad eclesial primitiva, al recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, se sinti\u00f3 toda ella llamada a \u00abanunciar la palabra de Dios con audacia\u00bb (Hech 4,31). La presencia prometida por Jes\u00fas (Mt 28,19) se hizo sentir como \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb eficaz para \u00abconfirmar la palabra\u00bb predicada (Mc 16,20). La fuerza de la misi\u00f3n aparece cuando la \u00abpalabra\u00bb va acompa\u00f1ada de \u00absignos\u00bb, es decir, de \u00abtestimonio\u00bb y de servicios de caridad (Hech 2,42-47). La comunidad pudo constatar que \u00abDios concedi\u00f3 tambi\u00e9n a los gentiles la conversi\u00f3n que lleva a la vida\u00bb (Hech 11,18).<\/p>\n<p>\tLa vocaci\u00f3n de todo cristiano a ser santo y ap\u00f3stol<\/p>\n<p>\tLa vocaci\u00f3n a la santidad y a la misi\u00f3n es una exigencia que deriva de la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (por los sacramentos del bautismo, confirmaci\u00f3n, orden, as\u00ed\u00ad como por vocaciones y gracias particulares). Por esto todo bautizado queda comprometido en la misma misi\u00f3n de Cristo. El cristiano tiene vocaci\u00f3n de santo y de ap\u00f3stol, con la diferenciaci\u00f3n del carisma recibido o vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. Toda la Iglesia es portadora de la presencia activa de Jes\u00fas y, por tanto, de la predicaci\u00f3n de su mensaje, de la celebraci\u00f3n de los signos salv\u00ed\u00adficos y de la actualizaci\u00f3n de su cercan\u00ed\u00ada y compasi\u00f3n respecto a cada ser humano. Los diversos ministerios eclesiales expresan esta presencia eficaz de Cristo.<\/p>\n<p>\tLa evangelizaci\u00f3n es la raz\u00f3n de ser de la Iglesia, como comunidad que \u00abexiste para evangelizar\u00bb (EN 14). El ap\u00f3stol encuentra su identidad en la disponibilidad misionera, puesto que la misi\u00f3n es la raz\u00f3n de ser de la propia vida. La misi\u00f3n s\u00f3lo se entiende a partir del amor que Dios ha manifestado al mundo d\u00e1ndole a su Hijo Jesucristo (Jn 3,16ss). El ap\u00f3stol se siente amado del Padre por el hecho de ser prolongaci\u00f3n de Cristo. El Padre ama a los enviados de Cristo porque son su expresi\u00f3n \u00abHe sido glorificado en ellos\u00bb (Jn 17,10); \u00ables has enviado como t\u00fa me enviaste a m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 17,18); \u00ables has amado como a m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 17,23).<\/p>\n<p>\tAl mismo tiempo, la misi\u00f3n es declaraci\u00f3n de amor por parte de Cristo \u00abComo mi Padre me am\u00f3, as\u00ed\u00ad os he amado yo\u00bb (Jn 15,9); \u00abcomo mi Padre me envi\u00f3, as\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado yo\u00bb (Jn 20,21). El mandato o encargo (\u00abid\u00bb) equivale, pues, a ser fieles a su amor (Jn 15,9). La identidad del ap\u00f3stol se encuentra en el hecho de ser amado por Cristo, poderle amar y hacerle amar. Entonces la misi\u00f3n, como el amor, no tiene fronteras.<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n evangelizadora, apostolado, apostolicidad de la Iglesia, evangelizaci\u00f3n, mandato misionero, misi\u00f3n, misionero, modelos apost\u00f3licos, Pablo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 23-27; EN 5, 59-63, 74; RMi 23, 32, 65-66, 79, 91; CEC 2, 857-860.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada L.M. DEWAILLY, Envoy\u00e9s du P\u00e8re, mission et apostolicit\u00e9 (Paris 1970); F.X. DURWELL, The mystery of Christ and the apostolate (London, Sheed and Ward, 1971); C. FLORISTAN, La evangelizaci\u00f3n, tarea del cristiano (Madrid, Cristiandad, 1978); A. PARDILLA, La figura b\u00ed\u00adblica del ap\u00f3stol Claretianum 21-22 (1982) 313-473; K.H. SCHELKLE, Disc\u00ed\u00adpulos y ap\u00f3stoles (Barcelona, Herder, 1965).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El ap\u00f3stol es un enviado, un emisario, delegado para cumplir una misi\u00f3n oficial (Mt 10,2; Mc 6,30; Jn 13,16). En sentido estricto y evang\u00e9lico, \u00abap\u00f3stol\u00bb es el portador del mensaje cristiano. Los ap\u00f3stoles son los testigos de Jesucristo resucitado, los que testifican que Jes\u00fas de Nazaret es el Mes\u00ed\u00adas anunciado, el Hijo de Dios que muere y resucita. El colegio apost\u00f3lico est\u00e1 formado por los \u00abdoce\u00bb (Mt 10,5; 20,17; 26,14; Jn 6,66-70). La elecci\u00f3n de los doce est\u00e1 narrada de formas diferentes (Mt 10,1-4; Mc 3,13-19; Lc 6,12-16; Jn 1,35-51). El n\u00famero doce es como la contrarr\u00e9plica a las doce tribus de Israel y quiere significar que los doce ap\u00f3stoles son los representantes del nuevo y verdadero Israel (Mt 19,24; Le 22,30). En los evangelios sin\u00f3pticos aparecen siempre en tres grupos: 1) Pedro, Andr\u00e9s, Santiago y Juan; 2) Felipe, Bartolom\u00e9, Mateo y Tom\u00e1s; 3) Santiago el de Alfeo, Sim\u00f3n, Judas de Santiago y judas Iscariote (Lc 6,13-16). Los tres grupos se mantienen siempre en las listas, pero el orden a veces var\u00ed\u00ada (cf. Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6,13-16). Los ap\u00f3stoles deben anunciar el reino de Dios (Mt 28,18; Mc 16,15ss) en uni\u00f3n con Pedro, que es siempre el primero (Mt 16,18). Son el fundamento de la Iglesia (1 Cor 15,7; 2 Cor 5,20; G\u00e1l 1,19), y, por tanto, gozan de autoridad en ella, pero no deben olvidar que es una autoridad de servicio. Ellos se presentan como \u00abservidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u00bb (1 Cor 4,1). Su funci\u00f3n es, por tanto, netamente pastoral. -> ; disc\u00ed\u00adpulos; doce.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se deriva del griego ap\u00f3stolos y significa \u00abenviado,. El Antiguo Testamento lo usa a menudo con este sentido, indicando a la persona que es enviada oficialmente por el rey para representarlo. Este mismo concepto se encuentra tambi\u00e9n para los profetas, aun cuando no se utilice directamente este t\u00e9rmino (cf. 1s 6,8; 61,1).<\/p>\n<p>       En el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro adquiere un significado m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico, por lo que tambi\u00e9n el sacerdote y  el levita son llamados ((enviados\u00bb por Dios con la funci\u00f3n de ense\u00f1ar al pueblo los preceptos de la Tor\u00e1 (2 Cr 177-9).<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento recibi\u00f3 en un primer momento el sentido veterotestamentario; pensemos, por ejemplo, en Pablo, que pidi\u00f3 al Sanedr\u00ed\u00adn cartas para ser \u00abenviado,> a Damasco (Hch 9,2). Posteriormente se corrigi\u00f3 y se enriqueci\u00f3 este concepto. Antes de indicar un t\u00ed\u00adtulo, tal como sucede hov ~ en el vocabulario com\u00fan, \u00abap\u00f3stol,> indicaba una misi\u00f3n: la de ser enviado con credenciales para anunciar el evangelio. En este sentido lo vemos utilizado en la comunidad de Antioqu\u00ed\u00ada, como demuestra Hch 15,22, hablando de Bernab\u00e9 y de Silas, o bien de Bernab\u00e9 y Saulo en Hch II,3. Sin un \u00e9nfasis especial, este t\u00e9rmino est\u00e1 tambi\u00e9n presente en las cartas de Pablo, cuando el ap\u00f3stol apela al hecho de que ha sido enviado a anunciar el evangelio en virtud de una llamada del Resucitado (1 Tes 2,7. 4,4; 2 Cor 5,20. G\u00e1l 1,1). Una reflexi\u00f3n lenta y continua ha permitido que ap\u00f3stol indicase posteriormente al grupo de los Doce y llegara a identificarse con ellos; los evangelios demuestran que la identificaci\u00f3n ya hab\u00ed\u00ada tenido lugar. Repetidas veces la teolog\u00ed\u00ada de Mateo pone a los ap\u00f3stoles como los fundamentos del nuevo pueblo; Lucas los describe como los testigos particulares de la resurrecci\u00f3n; Marcos les conf\u00ed\u00ada la tarea de participar de la misma autoridad que el Maestro y Juan subraya su vinculaci\u00f3n de dependencia con Cristo.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista teol\u00f3gico, el t\u00e9rmino tiene un peso decisivo para la comprensi\u00f3n de la Iglesia y de su funci\u00f3n evangelizadora. En efecto, la Iglesia se comprende a s\u00ed\u00ad misma y se define como \u00abapost\u00f3lica&#8217;, esto es, fundada por Cristo sobre los ap\u00f3stoles, para que la revelaci\u00f3n pueda transmitirse y mediarse en el mundo hasta su regreso glorioso al final de los tiempos. La nota de la apostolicidad es una caracterizaci\u00f3n fundamental de la Iglesia y no indica s\u00f3lo una funci\u00f3n espiritual, sino igualmente una dimensi\u00f3n jer\u00e1rquica e institucional de la misma; en este sentido, es una estructura esencial de la comunidad cristiana. Es verdad que, como testigos oculares del Resucitado, los ap\u00f3stoles poseen una peculiaridad muy suya; el tiempo de los Doce se caracteriza plenamente como distinto del resto de la historia de la Iglesia; de todas formas, su funci\u00f3n se explicita en el tiempo a trav\u00e9s de sus sucesores, los obispos, que forman el colegio episcopal que contin\u00faa ininterrumpidamente el servicio eclesial,<br \/>\nR. Fis ichella<\/p>\n<p>Bibl.: D. Muller Ap\u00f3stol, en DTNT 1, ]39]46; K. H, Rengstorf Apostolos, en TWNT 1, 407-446: A. Medebielle, ApOtre, en D~ Suppl, 1, 533-588.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego a\u00c2\u00b7p\u00f3\u00c2\u00b7sto\u00c2\u00b7los se deriva del verbo a\u00c2\u00b7po\u00c2\u00b7st\u00e9l\u00c2\u00b7lo, que simplemente significa \u2020\u0153despachar; enviar\u2020\u009d. (Mt 10:5; Mr 11:3.) El sentido b\u00e1sico de la palabra se deduce con facilidad de la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u2020\u0153El esclavo no es mayor que su amo, ni es el enviado [a\u00c2\u00b7p\u00f3\u00c2\u00b7sto\u00c2\u00b7los] mayor que el que lo envi\u00f3\u2020\u009d. (Jn 13:16.) En este sentido, la palabra tambi\u00e9n aplica a Cristo Jes\u00fas como el \u2020\u0153ap\u00f3stol y sumo sacerdote que nosotros confesamos\u2020\u009d. (Heb 3:1; comp\u00e1rese con Mt 10:40; 15:24; Lu 4:18, 43; 9:48; 10:16; Jn 3:17; 5:36, 38; 6:29, 57; 7:29; 8:42; 10:36; 11:42; 17:3, 8, 18, 21-25; 20:21.) Dios envi\u00f3 a Jes\u00fas como su representante asignado y comisionado.<br \/>\nNo obstante, el t\u00e9rmino se aplica principalmente a los disc\u00ed\u00adpulos que Jes\u00fas seleccion\u00f3 personalmente como cuerpo de doce representantes nombrados. Los nombres de los doce seleccionados en un principio se dan en Mateo 10:2-4; Marcos 3:16-19 y Lucas 6:13-16. Uno de los doce ap\u00f3stoles, Judas Iscariote, result\u00f3 ser traidor, lo que cumpli\u00f3 lo ya anunciado en las profec\u00ed\u00adas. (Sl 41:9; 109:8.) Se vuelve a mencionar los nombres de los once ap\u00f3stoles fieles en Hechos 1:13.<br \/>\nAlgunos de los ap\u00f3stoles hab\u00ed\u00adan sido disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista antes de llegar a serlo de Jes\u00fas. (Jn 1:35-42.) Once debieron ser galileos (Hch 2:7), y tan solo a Judas Iscariote se le consideraba natural de Judea. Proven\u00ed\u00adan de la clase trabajadora: cuatro eran pescadores de oficio y uno hab\u00ed\u00ada sido recaudador de impuestos. (Mt 4:18-21; 9:9-13.) Parece que por lo menos dos eran primos de Jes\u00fas (Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo). Los l\u00ed\u00adderes religiosos consideraban a estos hombres \u2020\u0153iletrados y del vulgo\u2020\u009d, una se\u00f1al de que su educaci\u00f3n era elemental y no la que se obten\u00ed\u00ada en las escuelas de estudios superiores. Algunos, entre ellos Pedro (Cefas), estaban casados. (Hch 4:13; 1Co 9:5.)<br \/>\nParece ser que Pedro, Santiago y Juan disfrutaron de una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con Jes\u00fas que el resto de los ap\u00f3stoles. Solo ellos fueron testigos de la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mr 5:35-43) y de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 17:1, 2), y fueron los ap\u00f3stoles que m\u00e1s se adentraron con \u00e9l en el jard\u00ed\u00adn de Getseman\u00ed\u00ad la noche de su detenci\u00f3n. (Mr 14:32, 33.) Exist\u00ed\u00ada al parecer una afinidad especial entre Jes\u00fas y Juan, y se considera que este es aquel a quien se hace referencia como el \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo a quien Jes\u00fas amaba\u2020\u009d. (Jn 21:20-24; 13:23.)<\/p>\n<p>Selecci\u00f3n y primeros a\u00f1os de ministerio. Se seleccion\u00f3 a los doce de entre un grupo m\u00e1s grande de disc\u00ed\u00adpulos, y Jes\u00fas los nombr\u00f3 ap\u00f3stoles \u2020\u02dcpara que continuaran con \u00e9l y para que \u00e9l los enviara [a\u00c2\u00b7po\u00c2\u00b7st\u00e9l\u00c2\u00b7lei] a predicar y a tener autoridad para expulsar los demonios\u2020\u2122. (Mr 3:13-15.) Desde entonces, \u2020\u02dccontinuaron con \u00e9l\u2020\u2122 en asociaci\u00f3n muy estrecha durante el resto de su ministerio terrestre, recibiendo una instrucci\u00f3n intensiva a nivel personal y en el campo ministerial. (Mt 10:1-42; Lu 8:1.) Como alumnos de Jes\u00fas, se les sigui\u00f3 llamando disc\u00ed\u00adpulos, en particular en referencias a acontecimientos anteriores al Pentecost\u00e9s (Mt 11:1; 14:26; 20:17; Jn 20:2), pero a partir de ese momento, siempre se les llama \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d. Cuando fueron nombrados, Jes\u00fas les dio poderes milagrosos para curar enfermos y expulsar demonios, poderes que usaron hasta cierto grado durante el ministerio de Jes\u00fas. (Mr 3:14, 15; 6:13; Mt 10:1-8; Lu 9:6; comp\u00e1rese con Mt 17:16.) Sin embargo, esta actividad siempre estuvo subordinada a la obra principal de predicar. Si bien los ap\u00f3stoles formaban un grupo \u00ed\u00adntimo de disc\u00ed\u00adpulos, en su instrucci\u00f3n y preparaci\u00f3n no hubo ritos ni ceremonias misteriosos.<\/p>\n<p>Debilidades humanas. A pesar de que se les favoreci\u00f3 mucho como ap\u00f3stoles del Hijo de Dios, tuvieron los defectos y debilidades comunes a los seres humanos. Pedro tend\u00ed\u00ada a ser irreflexivo e impetuoso (Mt 16:22, 23; Jn 21:7, 8), Tom\u00e1s era dif\u00ed\u00adcil de convencer (Jn 20:24, 25) y tanto Santiago como Juan mostraban impaciencia inmadura. (Lu 9:49, 54.) Ri\u00f1eron en cuanto a la cuesti\u00f3n de su futura grandeza en el reino terrenal que esperaban que Jes\u00fas estableciera. (Mt 20:20-28; Mr 10:35-45; comp\u00e1rese con Hch 1:6; Lu 24:21.) As\u00ed\u00ad mismo, reconocieron que necesitaban m\u00e1s fe. (Lu 17:5; comp\u00e1rese con Mt 17:20.) A pesar de sus a\u00f1os de asociaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con Jes\u00fas, y aunque sab\u00ed\u00adan que era el Mes\u00ed\u00adas, todos le abandonaron cuando fue detenido (Mt 26:56), y tuvieron que ocuparse de su entierro otras personas. En un principio, a los ap\u00f3stoles les cost\u00f3 aceptar el testimonio de las mujeres que vieron primero a Jes\u00fas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, y ten\u00ed\u00adan tanto temor que se reun\u00ed\u00adan con las puertas cerradas con llave. (Lu 24:10, 11; Jn 20:19, 26.) Jes\u00fas les ampli\u00f3 su conocimiento una vez resucitado, y despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n al cielo, al cuadrag\u00e9simo d\u00ed\u00ada de resucitar, estos hombres demostraron un gran gozo y \u2020\u0153estaban de continuo en el templo bendiciendo a Dios\u2020\u009d. (Lu 24:44-53.)<\/p>\n<p>Actividad en la congregaci\u00f3n cristiana. El derramamiento del esp\u00ed\u00adritu de Dios en el Pentecost\u00e9s fortaleci\u00f3 de forma muy notable a los ap\u00f3stoles. Los primeros cinco cap\u00ed\u00adtulos de Hechos de Ap\u00f3stoles dan testimonio de la gran intrepidez y denuedo con que estos hombres declararon las buenas nuevas y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, a pesar de que los gobernantes los encarcelaron, golpearon y amenazaron de muerte. En aquella primera \u00e9poca que sigui\u00f3 al Pentecost\u00e9s, la direcci\u00f3n din\u00e1mica de los ap\u00f3stoles bajo el poder del esp\u00ed\u00adritu santo result\u00f3 en una expansi\u00f3n sorprendente de la congregaci\u00f3n cristiana. (Hch 2:41; 4:4.) En un principio su ministerio se concentr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, m\u00e1s tarde se extendi\u00f3 a Samaria y, con el tiempo, a todo el mundo conocido. (Hch 5:42; 6:7; 8:5-17, 25; 1:8.)<br \/>\nComo ap\u00f3stoles, su funci\u00f3n principal era atestiguar que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada cumplido el prop\u00f3sito y las profec\u00ed\u00adas de Jehov\u00e1, y, de forma muy especial, dar testimonio de su resurrecci\u00f3n y ensalzamiento y hacer disc\u00ed\u00adpulos de gente de todas las naciones, misi\u00f3n que Jes\u00fas puso de relieve justo antes de su ascensi\u00f3n al cielo. (Mt 28:19, 20; Hch 1:8, 22; 2:32-36; 3:15-26.) El testimonio que dieron relativo a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas fue el de testigos oculares. (Hch 13:30-34.)<\/p>\n<p>Dones milagrosos. Con el fin de acrecentar la fuerza de su testimonio, los ap\u00f3stoles continuaron usando los dones milagrosos que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada concedido con anterioridad, as\u00ed\u00ad como otros dones del esp\u00ed\u00adritu recibidos desde el Pentecost\u00e9s en adelante. (Hch 5:12; 9:36-40; v\u00e9ase DONES DE DIOS [Dones del esp\u00ed\u00adritu].) Si bien algunos disc\u00ed\u00adpulos tambi\u00e9n recibieron tales dones milagrosos del esp\u00ed\u00adritu, el registro b\u00ed\u00adblico muestra que estos dones solo se dieron en la presencia de uno o m\u00e1s ap\u00f3stoles o cuando estos impusieron las manos. Aunque Pablo no fue uno de los doce, tambi\u00e9n efectu\u00f3 este servicio por designaci\u00f3n directa de Jesucristo. (Hch 2:1, 4, 14; 8:14-18; 10:44; 19:6.) De modo que solo estos ap\u00f3stoles pod\u00ed\u00adan transmitir los dones milagrosos, por lo que cesaron con su muerte y con la de aquellos sobre los que hab\u00ed\u00adan impuesto las manos (1Co 13:2, 8-11), y por eso leemos que estos dones \u2020\u0153faltaban en la Iglesia del segundo siglo, y los escritores de esos d\u00ed\u00adas hablaban de ellos como algo del pasado: de hecho, de la era apost\u00f3lica\u2020\u009d. (The Illustrated Bible Dictionary, edici\u00f3n de J. D. Douglas, 1980, vol. 1, p\u00e1g. 79.)<\/p>\n<p>Puesto administrativo. Los ap\u00f3stoles ocuparon un puesto de primordial importancia tanto en la formaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cristiana, como en su direcci\u00f3n. (1Co 12:28; Ef 4:11.) Aunque hubo otros \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d que trabajaron con ellos en esa supervisi\u00f3n, los ap\u00f3stoles constituyeron la parte m\u00e1s importante del cuerpo gobernante de aquella congregaci\u00f3n cristiana en expansi\u00f3n, y todos los cristianos primitivos los reconocieron como el conducto por medio del cual Dios transmit\u00ed\u00ada decisiones y dirig\u00ed\u00ada a la congregaci\u00f3n en cualquier lugar de la Tierra en que se hallase. (Hch 2:42; 8:14-17; 11:22; 15:1, 2, 6-31; 16:4, 5.) A estos hombres les fue posible asumir esta tarea solo gracias al cumplimiento de las promesas relacionadas con la gu\u00ed\u00ada que recibir\u00ed\u00adan del esp\u00ed\u00adritu santo (Jn 15:26, 27), gu\u00ed\u00ada que les permiti\u00f3 recordar las instrucciones y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas a fin de clarificar cuestiones doctrinales y de ser conducidos progresivamente \u2020\u0153a toda la verdad\u2020\u009d, que ser\u00ed\u00ada revelada por mediaci\u00f3n de ellos durante ese per\u00ed\u00adodo apost\u00f3lico. (Jn 14:26; 16:13-15; comp\u00e1rese con Jn 2:22; 12:16.) Hicieron nombramientos a puestos de servicio en la congregaci\u00f3n y determinaron a qu\u00e9 zonas se enviar\u00ed\u00adan a algunos cristianos en calidad de misioneros. (Hch 6:2, 3; G\u00e1l 2:8, 9.)<br \/>\nPor consiguiente, los ap\u00f3stoles sirvieron de fundamento, apoyados sobre la piedra angular, Jesucristo, para la edificaci\u00f3n del \u2020\u0153templo santo para Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Ef 2:20-22; 1Pe 2:4-6.) No hay ninguna prueba de que alguno de los ap\u00f3stoles tuviese la primac\u00ed\u00ada sobre la congregaci\u00f3n cristiana. (V\u00e9ase PEDRO.) Al parecer, Pedro y Juan desempe\u00f1aron un papel importante en el Pentecost\u00e9s e inmediatamente despu\u00e9s, siendo Pedro el que interven\u00ed\u00ada como portavoz. (Hch 2:14, 37, 38; 3:1, 4, 11; 4:1, 13, 19; 5:3, 8, 15, 29.) Sin embargo, de las decisiones tomadas en aquel tiempo se desprende que ninguno de los dos estaba por encima de los dem\u00e1s componentes del cuerpo gobernante, y cuando se recibieron informes sobre los bautismos en Samaria, fueron los ap\u00f3stoles que estaban en Jerusal\u00e9n quienes \u2020\u0153les despacharon [a\u00c2\u00b7p\u00e9\u00c2\u00b7stei\u00c2\u00b7lan] a Pedro y a Juan\u2020\u009d, de modo que en esa ocasi\u00f3n ambos actuaron como ap\u00f3stoles de los ap\u00f3stoles. (Hch 6:2-6; 8:14, 15.) Despu\u00e9s de la muerte del ap\u00f3stol Santiago, parece que fue un disc\u00ed\u00adpulo del mismo nombre, Santiago el medio hermano de Jes\u00fas, quien presidi\u00f3 el cuerpo gobernante. Pablo se refiere a este Santiago, a Pedro (Cefas) y a Juan, como \u2020\u0153los que parec\u00ed\u00adan ser columnas\u2020\u009d. (Hch 12:1, 2, 16, 17; G\u00e1l 1:18, 19; 2:9, 11-14.) Adem\u00e1s, fue Santiago quien dio a conocer la decisi\u00f3n final acerca de la importante cuesti\u00f3n de la circuncisi\u00f3n que tan de cerca afectaba a los conversos gentiles, decisi\u00f3n tomada en una reuni\u00f3n en la que tanto Pedro como Pablo presentaron su testimonio. (Hch 15:1, 2, 6-21.)<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n ocup\u00f3 el lugar de Judas Iscariote como duod\u00e9cimo ap\u00f3stol?<br \/>\nDebido a la defecci\u00f3n de Judas Iscariote, que muri\u00f3 infiel, solo quedaron once ap\u00f3stoles, y durante los cuarenta d\u00ed\u00adas que pasaron entre la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y su ascensi\u00f3n a los cielos, \u00e9l no design\u00f3 a ning\u00fan sustituto. En el transcurso de los diez d\u00ed\u00adas entre su ascensi\u00f3n y el Pentecost\u00e9s, los ap\u00f3stoles consideraron necesario llenar la vacante dejada por Judas, no debido a haber muerto, sino por su inicua defecci\u00f3n, como lo indican los textos que Pedro cit\u00f3. (Hch 1:15-22; Sl 69:25; 109:8; comp\u00e1rese con Rev 3:11.) Por ello, no se registra que cuando el fiel ap\u00f3stol Santiago fue ejecutado, haya habido ninguna preocupaci\u00f3n por designar a alguien que lo sucediera en su puesto apost\u00f3lico. (Hch 12:2.)<br \/>\nLo que Pedro dijo muestra que cualquier persona que ocupara la posici\u00f3n de ap\u00f3stol de Jesucristo deber\u00ed\u00ada cumplir con los siguientes requisitos: haber estado familiarizado personalmente con Jes\u00fas y haber sido un testigo ocular de sus obras, sus milagros y, en particular, su resurrecci\u00f3n. En vista de ello, puede entenderse que con el tiempo la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica llegar\u00ed\u00ada a ser imposible, a menos que, por intervenci\u00f3n divina, se diesen estos requisitos en cada caso particular. No obstante, en los d\u00ed\u00adas anteriores al Pentecost\u00e9s hab\u00ed\u00ada hombres que satisfac\u00ed\u00adan los requisitos mencionados, y a dos de ellos se les present\u00f3 como candidatos aptos para reemplazar al infiel Judas. Recordando, probablemente, el texto de Proverbios 16:33, se echaron suertes y se seleccion\u00f3 a Mat\u00ed\u00adas. A partir de ese momento \u2020\u0153fue contado junto con los once ap\u00f3stoles\u2020\u009d (Hch 1:23-26), de modo que se le incluye entre \u2020\u0153los doce\u2020\u009d que decidieron sobre el problema de los disc\u00ed\u00adpulos de habla griega (Hch 6:1, 2), y est\u00e1 claro que Pablo tambi\u00e9n lo incluye entre \u2020\u0153los doce\u2020\u009d cuando en 1 Corintios 15:4-8 habla de las apariciones de Jes\u00fas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. De esta manera, al llegar el Pentecost\u00e9s, hab\u00ed\u00ada doce fundamentos apost\u00f3licos sobre los que pod\u00ed\u00ada basarse el Israel espiritual que entonces se form\u00f3.<\/p>\n<p>Apostolado en las congregaciones. Mat\u00ed\u00adas no era meramente un ap\u00f3stol de la congregaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, como tampoco lo eran los once ap\u00f3stoles restantes. Su caso es diferente del de Jos\u00e9 Bernab\u00e9, levita, que lleg\u00f3 a ser ap\u00f3stol de la congregaci\u00f3n de Antioqu\u00ed\u00ada (Siria). (Hch 13:1-4; 14:4, 14; 1Co 9:4-6.) Tambi\u00e9n se hace referencia a otros hombres como \u2020\u0153ap\u00f3stoles de congregaciones\u2020\u009d, en el sentido de que eran enviados como representantes de tales congregaciones. (2Co 8:23.) As\u00ed\u00ad, al escribir a los filipenses, Pablo habla de Epafrodito como \u2020\u0153enviado [a\u00c2\u00b7p\u00f3\u00c2\u00b7sto\u00c2\u00b7lon] y siervo personal de ustedes para mi necesidad\u2020\u009d. (Flp 2:25.) Est\u00e1 claro que el apostolado de estos hombres no era en virtud de ninguna sucesi\u00f3n apost\u00f3lica; tampoco formaban parte de \u2020\u0153los doce\u2020\u009d, como s\u00ed\u00ad era el caso de Mat\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl entendimiento correcto del t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d en su sentido m\u00e1s amplio puede ayudarnos a disipar cualquier discrepancia aparente entre Hechos 9:26, 27 y G\u00e1latas 1:17-19, donde se usa el t\u00e9rmino con referencia a la misma ocasi\u00f3n. El primer relato dice que al llegar a Jerusal\u00e9n, Bernab\u00e9 llev\u00f3 a Pablo \u2020\u0153a los ap\u00f3stoles\u2020\u009d, mientras que en el relato de G\u00e1latas Pablo dice que visit\u00f3 a Pedro, y a\u00f1ade: \u2020\u0153Pero de los ap\u00f3stoles, no vi a ning\u00fan otro, sino solo a Santiago el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d. A Santiago (no el ap\u00f3stol Santiago, hijo de Zebedeo, ni Santiago el hijo de Alfeo, sino el medio hermano de Jes\u00fas) se le consideraba, sin duda, \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d en un sentido m\u00e1s amplio, es decir, un \u2020\u0153enviado\u2020\u009d de la congregaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Esto explicar\u00ed\u00ada que el relato de Hechos use el t\u00ed\u00adtulo en plural al decir que Pablo fue llevado \u2020\u0153a los ap\u00f3stoles\u2020\u009d, es decir, a Pedro y a Santiago. (Comp\u00e1rese con 1Co 15:5-7; G\u00e1l 2:9.)<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de Pablo. Saulo de Tarso (m\u00e1s tarde llamado Pablo) se convirti\u00f3 probablemente alrededor del a\u00f1o 34 E.C. Lleg\u00f3 a ser un verdadero ap\u00f3stol de Jesucristo, quien lo seleccion\u00f3 directamente despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n a los cielos. (Hch 9:1-22; 22:6-21; 26:12-23; 13:9.) Argument\u00f3 a favor de su apostolado y present\u00f3 como prueba el hecho de haber visto al resucitado Se\u00f1or Jesucristo, haber realizado milagros maravillosos y haber servido como conducto para impartir el esp\u00ed\u00adritu santo a los creyentes bautizados. (1Co 9:1, 2; 15:9, 10; 2Co 12:12; 2Ti 1:1, 11; Ro 1:1; 11:13; Hch 19:5, 6.) Puesto que el ap\u00f3stol Santiago (el hermano de Juan) no fue ejecutado sino hasta alrededor del a\u00f1o 44 E.C., \u2020\u0153los doce\u2020\u009d todav\u00ed\u00ada estaban vivos para cuando Pablo lleg\u00f3 a ser ap\u00f3stol. En ninguna parte se incluye a s\u00ed\u00ad mismo entre esos \u2020\u0153doce\u2020\u009d, aunque afirma que su apostolado no es inferior al de ellos. (G\u00e1l 2:6-9.)<br \/>\nLos apostolados de Mat\u00ed\u00adas y Pablo satisficieron el prop\u00f3sito para el que ambos fueron \u2020\u0153despachados\u2020\u009d; no obstante, cuando en la Revelaci\u00f3n el ap\u00f3stol Juan recibe la visi\u00f3n de la Nueva Jerusal\u00e9n celestial (hacia el a\u00f1o 96 E.C.), ve \u00fanicamente doce piedras de fundamento que ten\u00ed\u00adan inscritos \u2020\u0153los doce nombres de los doce ap\u00f3stoles del Cordero\u2020\u009d. (Rev 21:14.) El testimonio de las Santas Escrituras muestra con claridad que nunca se consider\u00f3 que Pablo fuese uno \u2020\u0153de los doce\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, uno de los \u2020\u0153doce nombres de los doce ap\u00f3stoles del Cordero\u2020\u009d inscrito en las piedras de fundamento de la Nueva Jerusal\u00e9n tuvo que ser el de Mat\u00ed\u00adas, no el de Pablo. Esto significa que la visi\u00f3n del ap\u00f3stol Juan refleja la situaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cristiana cuando se form\u00f3, en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C. (V\u00e9ase PABLO.)<\/p>\n<p>Fin del per\u00ed\u00adodo apost\u00f3lico. Aunque la Biblia no habla de la muerte de los doce ap\u00f3stoles, salvo la de Santiago, los datos disponibles indican que fueron fieles hasta la muerte y, por lo tanto, no necesitaron ser reemplazados. Con relaci\u00f3n al registro hist\u00f3rico de los siglos posteriores, se hace la observaci\u00f3n de que \u2020\u0153cuando quiera que [el t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d] se aplica a individuos en la literatura cristiana posterior, el uso del mismo es metaf\u00f3rico. La Iglesia nunca ha tenido ap\u00f3stoles en el sentido que se da al t\u00e9rmino en el N[uevo] T[estamento] desde el primer siglo\u2020\u009d. (The Interpreter\u2020\u2122s Dictionary of the Bible, edici\u00f3n de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, p\u00e1g. 172.)<br \/>\nLa presencia de los ap\u00f3stoles sirvi\u00f3 de restricci\u00f3n para la influencia de la apostas\u00ed\u00ada, e impidi\u00f3 el avance de las fuerzas de la adoraci\u00f3n falsa dentro de la congregaci\u00f3n cristiana. Es a esta \u2020\u0153restricci\u00f3n\u2020\u009d a la que se refiere el ap\u00f3stol Pablo en 2 Tesalonicenses 2:7: \u2020\u0153Es verdad que el misterio de este desafuero ya est\u00e1 obrando; pero solo hasta que el que ahora mismo est\u00e1 obrando como restricci\u00f3n llegue a estar fuera del camino\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Mt 13:24, 25; Hch 20:29, 30.) Esta influencia apost\u00f3lica, con la autoridad y los dones que les eran privativos, continu\u00f3 hasta la muerte de Juan, alrededor del a\u00f1o 100 E.C. (1Jn 2:26; 3Jn 9, 10.) La r\u00e1pida progresi\u00f3n de la apostas\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como de las doctrinas y pr\u00e1cticas falsas, despu\u00e9s de la muerte de los ap\u00f3stoles, es prueba de que cualquier pretendido sucesor apost\u00f3lico carec\u00ed\u00ada por completo de la influencia restrictiva de ellos.<br \/>\nLa referencia que se hace en Romanos 16:7 a Andr\u00f3nico y a Junias como hombres \u2020\u0153insignes entre los ap\u00f3stoles\u2020\u009d no quiere decir que ellos fuesen ap\u00f3stoles, sino que estos los ten\u00ed\u00adan en alta estima. Por otra parte, hubo quienes tuvieron la pretensi\u00f3n de erigirse en \u2020\u0153ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d, como se muestra en 2 Corintios 11:5, 13; 12:11, 12; Revelaci\u00f3n 2:2.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. Enfoque del tema<br \/>\nVamos a considerar aqu\u00ed\u00ad el oficio apost\u00f3lico no s\u00f3lo en su instituci\u00f3n hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n en su presencia permanente dentro de la Iglesia. La consideraci\u00f3n hist\u00f3rica debe partir de un intento de conocer la primitiva naturaleza del oficio apost\u00f3lico. Para esto, debemos tener en cuenta tanto la intenci\u00f3n de jes\u00fas respecto a la misi\u00f3n que encomend\u00f3 a los ap\u00f3stoles como la importancia que el oficio apost\u00f3lico tuvo en la constituci\u00f3n de la Iglesia. Por la din\u00e1mica que encontramos en el documento constituyente de la Iglesia primitiva: el NT, din\u00e1mica que procede del oficio apost\u00f3lico, y tambi\u00e9n por la presencia de este oficio en la historia de la Iglesia se puede deducir con cierta seguridad la importancia que el oficio apost\u00f3lico tuvo en la constituci\u00f3n de la Iglesia primitiva. Por el contrario, para saber las intenciones que jes\u00fas tuvo respecto a los a., el \u00fanico camino es comparar los textos paralelos que nos informan de las palabras y de las obras de jes\u00fas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, al delimitar el concepto de \u00abap\u00f3stol\u00bb que aparece en el NT, es dif\u00ed\u00adcil decir si las acciones de los a. proceden siempre de su oficio o si son acciones de car\u00e1cter meramente personal. Tampoco el oficio se reduce a lo institucional, y por esto resulta complicado el delimitarlo. Adem\u00e1s de esto, en los diferentes escritos del NT se van sobreponiendo diferentes etapas por las que ha pasado la formaci\u00f3n del concepto de a. y de oficio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>II. La historia del concepto \u00abap\u00f3stol\u00bb<br \/>\n1. El concepto de \u00e1postolos en el NT procede de la idea del juda\u00ed\u00adsmo posterior s\u00e1liah. Equivalentemente el concepto est\u00e1 ya atestiguado en el tiempo de Jes\u00fas (Jn 13, 16), pero, formalmente, no lo est\u00e1 hasta el s. II d.C. Este concepto enlaza con el derecho semita de los enviados y significa representaci\u00f3n de un particular o de una comunidad en asuntos jur\u00ed\u00addicos o tambi\u00e9n religiosos. La dignidad y el prestigio del representante dependen totalmente de la autoridad del que lo env\u00ed\u00ada. Los LXX traducen saliah por \u00e1postolos (1 Re 14, 6; el profeta como enviado de Dios).<\/p>\n<p>2. El concepto de a. que encontramos en las primeras ep\u00ed\u00adstolas paulinas, tiene para nosotros una importancia especial, pues estas cartas son los documentos m\u00e1s antiguos donde aparece el t\u00ed\u00adtulo de a. y a la vez son anteriores a toda disputa sobre el oficio apost\u00f3lico. En 1 Tes 2, 7, Pablo se designa a s\u00ed\u00ad mismo, junto con Silvano y Timoteo, como ap\u00f3stol de Cristo. Esto demuestra claramente que en un principio el apostolado no se basaba necesariamente en el hecho de haber visto al Kyrios. No era necesario que fuera encomendado directamente por el Resucitado; el encargo apost\u00f3lico pod\u00ed\u00ada provenir de otra persona. El encuentro con el Resucitado fue importante para Pablo por el hecho de que, en virtud de eso, \u00e9l se convirti\u00f3 en testigo inmediato de la &#8211;> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (1 Cor 15, 8). Tambi\u00e9n de 1 Cor 15, 6 (aparici\u00f3n del Resucitado a quinientos hermanos) se puede deducir que seg\u00fan las primeras cartas paulinas no es s\u00f3lo el encuentro con el Resucitado lo que fundamenta el apostolado. Es verdad que m\u00e1s tarde la Iglesia primitiva tendi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s a convertir en criterio para el t\u00ed\u00adtulo de a., junto con la vocaci\u00f3n, el hecho de ser testigo de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por el contrario, lo constitutivo del concepto de a. en las primeras ep\u00ed\u00adstolas paulinas es que los a. proclaman el evangelio por encargo de Cristo. Los a. s\u00f3lo son responsables ante Dios (Rom 2, 4). En cuanto Dios habla a trav\u00e9s de ellos el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo se hace presente en la comunidad. Del hecho de aceptar o rechazar el mensaje apost\u00f3lico depende la salvaci\u00f3n o la perdici\u00f3n del hombre (Rom 2, lls). El servicio de enviado por encargo de Cristo (cf. G\u00e1l 2, 7ss) fundamenta tanto el oficio apost\u00f3lico de los primeros a., que se quedaron en Jerusal\u00e9n, como el de Pablo y sus acompa\u00f1antes, misioneros que van caminando de una parte a otra.<\/p>\n<p>3. La s\u00ed\u00adntesis entre la concepci\u00f3n paulina del oficio apost\u00f3lico y el concepto de a. usado en los evangelios (que luego veremos), la hallamos en los Hechos de los ap\u00f3stoles. Seg\u00fan Act 1, 2s y 1, 21 son tres cosas las que caracterizan al a.: a) Debe haber sido disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. b) S\u00f3lo un testigo fidedigno de las obras, de los sufrimientos y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas puede actuar como a. El testimonio apost\u00f3lico debe basarse en el hecho de haber \u00abvisto\u00bb al Resucitado y de haber recibido el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Act 14, 14 parece que recoge una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua cuando llama a. no s\u00f3lo a Bernab\u00e9 sino tambi\u00e9n a Pablo, el cual no fue testigo de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. c) Sin embargo, el criterio decisivo para el apostolado es la misi\u00f3n encomendada por Jes\u00fas de proclamar el evangelio (Act 1, 8; 10, 42). Esta misi\u00f3n es indispensable, universal y definitiva. Por tanto, seg\u00fan el libro de los Hechos de los ap\u00f3stoles, en el sentido estricto de la palabra s\u00f3lo se puede llamar a. a los doce y a Pablo.<\/p>\n<p>4. Ahora bien, \u00bfhasta qu\u00e9 punto el concepto de a. que aparece en los Hechos, y que es decisivo para el desarrollo ulterior, responde a la intenci\u00f3n de Jes\u00fas referente a la misi\u00f3n de los a.? De lo que no se puede dudar es de que Jes\u00fas llam\u00f3 a unos hombres para que le siguieran (Mc 1, 16-20), de un modo especial a los doce (Me 3, 14: \u00abConstituy\u00f3 a doce\u00bb). En cambio el uso de la palabra apostolos en el tiempo de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas parece ser retrotracci\u00f3n de los sin\u00f3pticos. Pero s\u00ed\u00ad est\u00e1 fuera de duda que Jes\u00fas, al menos de vez en cuando, encomend\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos la misi\u00f3n de proclamar el reino de Dios con palabras y signos (1 Cor 9, 14; cf. Mt 10, 10 &#8211; Lc 10, 7; Lc 9, ls). Esta misi\u00f3n temporalmente limitada que tuvo lugar durante la actividad docente de Jes\u00fas, a partir de la resurrecci\u00f3n, por la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se convirti\u00f3 en un oficio (Mt 28, 18ss). Seg\u00fan las palabras de Lc 10, 16, que parecen ya palabras de Juan: \u00abQuien a vosotros escucha a m\u00ed\u00ad me escucha, quien a vosotros desprecia a m\u00ed\u00ad me desprecia; pero quien me desprecia a m\u00ed\u00ad, desprecia a aquel que me envi\u00f3\u00bb, los a. participan del poder para salvar y perder que posee Jes\u00fas.<\/p>\n<p>III. Visi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\nYa en tiempo de los a., la Iglesia ve\u00ed\u00ada en la apostolicidad uno de sus distintivos esenciales (Ef 2, 20; Ap 21, 14), pero el caIificativo de \u00abapost\u00f3lica\u00bb que la Iglesia se da a s\u00ed\u00ad misma en el Credo procede del s. iv (Dz 14, 11). La apostolicidad es la garant\u00ed\u00ada de la verdad de la Iglesia frente a las otras comunidades cristianas. Por un lado, la apostolicidad implica ciertas verdades, tratadas en la &#8211;>teolog\u00ed\u00ada fundamental, que se refieren a la autenticidad y extensi\u00f3n de la &#8211;>revelaci\u00f3n (Dz 783 1836 2021; -> canon) y, por otro lado, determinadas consecuencias eclesiol\u00f3gicas en lo relativo a la unidad y visibilidad de la Iglesia. Pero el aspecto jur\u00ed\u00addico e institucional que la Iglesia ve tambi\u00e9n incluido en la idea de a., no puede deducirse solamente de Jn 21, 15-18, donde por tres veces consecutivas se comisiona a Pedro ante testigos. M\u00e1s bien, el apostolado como oficio est\u00e1 atestiguado por la tradici\u00f3n, donde se presenta como una consecuencia de la fundamental estructura encarnacionista de la Iglesia. El autor del Evangelio de Juan es el que mejor ha visto y desarrollado una teolog\u00ed\u00ada del apostolado que parte del misterio de la encarnaci\u00f3n (si bien en Juan el concepto &#038;n\u00f3a-roaos aparece una sola vez [ 13, 16] ).<\/p>\n<p>La encarnaci\u00f3n nos constituye una revelaci\u00f3n que lo abarca todo y que se dirige a todos los hombres. Con la encarnaci\u00f3n del Verbo, el l\u00f3gos preexistente se ha sometido a las condiciones de la existencia humana. Y para que, a pesar de eso, la universalidad de su mensaje no sufra menoscabo, Jes\u00fas tiene que servirse de delegados humanos. Como la encarnaci\u00f3n es una uni\u00f3n por la que Dios se hace visible en forma fija bajo las categor\u00ed\u00adas del espacio y del tiempo, despu\u00e9s de Cristo, los doce juntamente con Pablo se convierten en mediadores y testigos de la revelaci\u00f3n, dentro de un orden concreto y hasta cierto punto jer\u00e1rquico. Ellos participan de la autoridad de Cristo (Jn 20, 21; cf. 17, 18), la cual, a su vez, procede de la autoridad del Padre (Jn 12, 44). Seg\u00fan Juan, lo esencial del apostolado es que: a) La unidad con Jes\u00fas asegura a los disc\u00ed\u00adpulos el amor entra\u00f1able del Padre (Jn 1, 12s; 16, 27). b) La uni\u00f3n con Cristo est\u00e1 garantizada por el don del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu ilumina a los disc\u00ed\u00adpulos para que su doctrina sea verdadera (Jn 14, 16s; 16, 13 ). c) La elecci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos desemboca en la misi\u00f3n de los mismos: Cristo constituye a los disc\u00ed\u00adpulos en representantes suyos, en sus apostoloi. En sus manos deposita la plenitud de poderes que \u00e9l ha recibido del Padre (Jn 14, 27; 15, 15; 17, 2. 14. 18. 22. 26), o sea, la misi\u00f3n, que tiene su origen en el Padre. Por esto resulta comprensible que el mundo trate a estos enviados tal como antes trat\u00f3 al Hijo (Jn 15, 19s).<\/p>\n<p>A la uni\u00f3n indisoluble con Cristo se debe el que, en su Iglesia: 1 \u00c2\u00b0, el mensaje de los ap\u00f3stoles sea la palabra misma, que a su vez es la sabidur\u00ed\u00ada inconmensurable del padre (Jn 21, 15); 2 \u00c2\u00b0, los ap\u00f3stoles sean testigos fidedignos de Cristo &#8211; la revelaci\u00f3n es un acto de la gracia de Dios al que s\u00f3lo se puede responder con la fe -; 3\u00c2\u00ba, los ap\u00f3stoles sean delegados de Cristo, cuyos poderes mesi\u00e1nicos de pastor, sacerdote y maestro les han sido transmitidos (el n\u00famero doce, destacado por los sin\u00f3pticos, significa tambi\u00e9n que Jes\u00fas exige que sus ap\u00f3stoles sean escuchados como enviados del Mes\u00ed\u00adas). Esos poderes fueron transmitidos \u00abrealmente\u00bb, para que la obra salvadora de Cristo tuviera una prosecuci\u00f3n visible, pero a la vez lo fueron a t\u00ed\u00adtulo de \u00bb representaci\u00f3n\u00bb y para que no quedara lesionada la unidad de la misi\u00f3n, que est\u00e1 reservada al \u00fanico mediador entre Dios y los hombres. Por consiguiente, puesto que la transmisi\u00f3n del oficio fue real, el oficio apost\u00f3lico significa la presencia invisible de Cristo en su Iglesia.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n de la Iglesia fundada sobre los a. con la ekkles\u00ed\u00ada es tan estrecha, que la sagrada Escritura atribuye la fundaci\u00f3n de la Iglesia unas veces a Cristo (1 Cor 10, 14) y otras veces a los a. (Mt 16, 18; Ef 2, 20). La fundaci\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia tiene un car\u00e1cter actual en todos los siglos, pues el mensaje apost\u00f3lico act\u00faa constantemente en la Iglesia a trav\u00e9s de la Escritura. Pero esta confrontaci\u00f3n constante de la Iglesia con los ap\u00f3stoles en calidad de plenipotenciarios de Cristo no s\u00f3lo se produce a trav\u00e9s de la Escritura, la cual adquiere incesantemente una nueva actualidad, sino que est\u00e1 adem\u00e1s perennemente garantizada en virtud del &#8211;> episcopado, que es la \u00faltima consecuencia de la encarnaci\u00f3n y la instituci\u00f3n nacida del oficio apost\u00f3lico con el fin de que, junto a la transmisi\u00f3n de la palabra, estuviera tambi\u00e9n asegurada la transmisi\u00f3n de los sacramentos (-> sucesi\u00f3n apost\u00f3lica). Por esto, 1 Clem 42 complementa la concepci\u00f3n del Evangelio de Juan a base del esquema: el padre env\u00ed\u00ada a Jes\u00fas, Jes\u00fas envi\u00f3 a los a. y \u00e9stos transmitieron su oficio a sus sucesores.<\/p>\n<p>William Dych<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>1. apostolos (ajpovstolo\u00bb, 652) es, lit.: uno enviado [apo, de (partitivo); stello, enviar]. \u00abEste vocablo se usa del Se\u00f1or Jes\u00fas para describir su relaci\u00f3n con Dios (Heb 3:1; v\u00e9ase Joh 17:3). Los doce disc\u00ed\u00adpulos elegidos por el Se\u00f1or para recibir una instrucci\u00f3n especial fueron as\u00ed\u00ad designados (Luk 6:13; 9.10). Pablo, aun cuando hab\u00ed\u00ada visto al Se\u00f1or Jes\u00fas (1Co 9:1; 15.8), no hab\u00ed\u00ada acompa\u00f1ado a los Doce \u00abtodo el tiempo\u00bb de su ministerio terreno, y por ello no pod\u00ed\u00ada tomar un lugar entre ellos, en base de su carencia de las condiciones necesarias para ello (Act 1:22). Pablo recibi\u00f3 una comisi\u00f3n directa, por parte del Se\u00f1or mismo, despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n, para llevar el evangelio a los gentiles. La palabra tiene tambi\u00e9n una referencia m\u00e1s amplia. En Act 14:4,14 se usa de Bernab\u00e9 adem\u00e1s de acerca de Pablo; en Rom 16:7 de Andr\u00f3nico y de Junias. En 2Co 8:23 se menciona a dos hermanos an\u00f3nimos como \u00abmensajeros (esto es, ap\u00f3stoles) de las iglesias\u00bb; en Phi 2:25 se menciona a Epafrodito como \u00abvuestro mensajero\u00bb. Se usa en 1Th 2:6 de Pablo, Silas y Timoteo, para definir la relaci\u00f3n de ellos con Cristo\u00bb (De Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 59, 60). V\u00e9anse ENVIADO, MENSAJERO. Nota: Pseudoapostoloi (yeudapovstolo\u00bb, 5570), \u00abfalsos ap\u00f3stoles\u00bb, aparece en 2Co 11:13:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(apost\u00f3los)<\/p>\n<p>   Pablo es ap\u00f3stol por excepci\u00f3n. Fue hecho ap\u00f3stol incidentalmente, sin haber sido disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas y despu\u00e9s de haber perseguido a la Iglesia. Lo es igualmente por la calidad de un apostolado en el que, trabajando m\u00e1s que todos los dem\u00e1s  (1 Cor 15,10), se dedic\u00f3 ante todo a la evangelizaci\u00f3n de los paganos. Y lo es finalmente por vocaci\u00f3n, como lo indica \u00e9l mismo en la cabecera de sus cartas: Soy Pablo, siervo de Cristo Jes\u00fas, elegido como ap\u00f3stol y destinado a proclamar el evangelio de Dios  (Rom 1,1; 1 Cor 1,1; Gal 1,1).<\/p>\n<p>   Los empleos de este t\u00ed\u00adtulo permiten cuatro constataciones:<\/p>\n<p>   1.\tEl empleo de la palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb no se hab\u00ed\u00ada fijado a\u00fan en la \u00e9poca de Pablo. Puede seguir con servando su sentido vulgar de enviado, delegado (Flp 2,25); comprende un grupo de personas bastante amplio (1 Cor 15,7); puede designar a Apolo o a Santiago (pero los textos son discutidos).<\/p>\n<p>   2.\tPablo no evoca a los Doce m\u00e1s que una vez, cuando transmite lo que ha recibido (1 Cor 15,5). Sus relaciones con los que fueron ap\u00f3stoles antes que \u00e9l  (Gal 1,17) est\u00e1n llenas de respeto, de solidaridad nosotros, los ap\u00f3stoles),  pero tambi\u00e9n de contestaci\u00f3n. Algunos han negado a Pablo la cualidad de ap\u00f3stol (1 Cor 9,2); otros s\u00f3lo juraban por \u00e9l(1 Cor 1,13). Si Pablo es el \u00faltimo de todos, como un hijo nacido a destiempo (1 Cor 15,8), no tiene por qu\u00e9 avergonzarse ante los dem\u00e1s, ni sus amigos de \u00e9l; lleva los rasgos distintivos del ap\u00f3stol  (2 Cor 12,12), cuando m\u00e1s agudo es el conflicto. Pablo reivindica la cualidad de ap\u00f3stol, aunque neg\u00e1ndose a sacar ventajas de ello.<\/p>\n<p>   3. En la medida en que se constituye progresivamente una teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia, el apostolado encuentra en ella su lugar \u00abfundamental\u00bb. Cuando enumera los ministerios, Pablo pone a los ap\u00f3stoles en primer lugar (1 Cor 12,28). Se encuentra tambi\u00e9n esta clasificaci\u00f3n en Ef 4,11. En esta carta, los ap\u00f3stoles est\u00e1n estrechamente asociados a los profetas: han sido establecidos como base del edificio eclesial, como referencias de la presencia de Dios, como aquellos que han recibido la revelaci\u00f3n de su misterio (Ef 2,20; 3,5).<\/p>\n<p>   4. A lo largo de las ep\u00ed\u00adstolas se afirma una toma de conciencia \u00faltima de Pablo: \u00e9l ha recibido la gracia de ser ap\u00f3stol a fin de llevar a la fe a todas las naciones  (Rom 1,5). Siguiendo a Rom 11,13 y luego 15,14-21, las cartas m\u00e1s tard\u00ed\u00adas (Col 1,24-29; Ef 3,1-13) designan al ap\u00f3stol no s\u00f3lo como iniciador, sino tambi\u00e9n como aquel que lleva el evangelio a su consumaci\u00f3n integrando a la humanidad en el seno del pueblo de Dios (cf. Evangelio, Ministerio).<\/p>\n<p>M. B.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El uso b\u00edblico de esta palabra se limita al NT, donde aparece setentainueve veces: diez en los Evangelios, veintiocho en Hechos y treintaiocho en las Ep\u00edstolas, y tres veces en el Apocalipsis. Nuestra palabra espa\u00f1ola es una trasliteraci\u00f3n del griego <em>apostolos<\/em>, palabra que se deriva de <em>apostellein<\/em>, \u00abenviar\u00bb. Mientras que hay otras palabras en el NT que expresan ideas como despachar, soltar o despedir, <em>apostellein<\/em> enfatiza los elementos de comisi\u00f3n\u2014esto es, la autoridad y responsabilidad del enviado. As\u00ed que, un ap\u00f3stol es propiamente aquel que es enviado con una misi\u00f3n definida, en la que act\u00faa con plena autoridad para representar al que lo envi\u00f3, y al cual tambi\u00e9n debe dar cuentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sustantivo s\u00f3lo aparece una vez en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>. Cuando la mujer de Jeroboam vino a Ah\u00edas buscando informaci\u00f3n sobre la salud de su hijo, el profeta respondi\u00f3: \u00abSoy enviado a ti con revelaci\u00f3n dura\u00bb (1 R. 14:6). En este lugar el hebreo <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em> se traduce por <em>apostolos<\/em>. <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em> era un t\u00e9rmino casi t\u00e9cnico en el juda\u00edsmo. Un <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em> pod\u00eda ser el que dirig\u00eda la congregaci\u00f3n en la sinagoga en el culto y de este modo represent\u00e1ndola, o un representante del Sanhedr\u00edn enviado en una misi\u00f3n oficial. El sacerdocio tambi\u00e9n estaba incluido dentro de este t\u00e9rmino, y algunas personalidades del AT que actuaron estrictamente como representantes de Dios. Pero en ning\u00fan caso se oper\u00f3 <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em> fuera de los l\u00edmites de la comunidad jud\u00eda. De tal forma que no hay en el <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em> una anticipaci\u00f3n del \u00e9nfasis misionero que se asocia a la palabra <em>apostolos<\/em> del NT.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cristo. En Heb. 3:1 Jes\u00fas es llamado \u00abap\u00f3stol \u2026 de nuestra confesi\u00f3n\u00bb, haci\u00e9ndose un contraste consciente con Mois\u00e9s, a quien el juda\u00edsmo le atribu\u00eda el nombre <em>\u0161\u0101lua\u1e25<\/em>. Jes\u00fas hablaba m\u00e1s directamente de Dios que lo que era capaz Mois\u00e9s. Repetidamente afirm\u00f3 haber sido enviado por el Padre. Cuando declar\u00f3 que \u00e9l estaba enviando a sus disc\u00edpulos escogidos al mundo as\u00ed como el Padre lo hab\u00eda enviado a \u00e9l, nuestro Se\u00f1or estaba confiriendo al apostolado la m\u00e1s alta dignidad (Jn. 17:18).<\/li>\n<li>Los Doce. En los Evangelios a estos hombres se los llama con m\u00e1s frecuencia disc\u00edpulos, porque su deber principal durante el ministerio de Cristo era estar con \u00e9l y aprender de \u00e9l. Pero tambi\u00e9n se les llama ap\u00f3stoles, porque Jes\u00fas les dio la autoridad para predicar y echar fuera demonios (Mr. 3:14\u201315; 6:30). Dado que esta actividad estaba limitada mientras Jes\u00fas estuviese con ellos, el t\u00e9rmino ap\u00f3stol se usa rara vez. Pero despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s la situaci\u00f3n cambi\u00f3.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero doce trae a la mente las doce tribus de Israel, pero el fundamento del liderazgo ya no es m\u00e1s tribal, sino personal y espiritual. Es evidente que el cuerpo de ap\u00f3stoles era considerado como un n\u00famero fijo, puesto que Jes\u00fas habl\u00f3 de doce tronos en la era venidera (Mt. 19:28; cf. Ap. 21:14). Judas fue reemplazado por Mat\u00edas (Hch. 1), pero despu\u00e9s de este hecho no se hizo ning\u00fan esfuerzo por seleccionar hombres que sucediesen a los que fueran muertos (Hch. 12:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ap\u00f3stoles son mencionados en primer lugar en las listas de dones espirituales (1 Co. 12:28; Ef. 4:11). Dado que estos dones son conferidos por el Cristo exaltado a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu, es probable que, al principio de la \u00e9poca apost\u00f3lica, estos hombres designados por Jes\u00fas y preparados por \u00e9l ahora eran tenidos por poseedores de una segunda investidura que marcaba la fase nueva y permanente de su obra para la cual la fase anterior hab\u00eda sido una preparaci\u00f3n. Ellos llegaron a ser el fundamento de la iglesia en un sentido secundario al que corresponde a Cristo mismo (Ef. 2:20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los deberes de los ap\u00f3stoles eran predicar, ense\u00f1ar y administrar. Su predicaci\u00f3n descansaba en su asociaci\u00f3n con Cristo y la instrucci\u00f3n que recibieron de \u00e9l, lo que inclu\u00eda ser testigos de su resurrecci\u00f3n (Hch. 1:22). Sus convertidos pasaron inmediatamente a estar bajo su instrucci\u00f3n (Hch. 2:42), la que presumiblemente consist\u00eda en gran parte en una recolecci\u00f3n de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, aumentadas por revelaciones del Esp\u00edritu (Ef. 3:5). En el \u00e1rea administrativa sus funciones fueron diversas. Hablando en forma general, eran responsables por la vida y bienestar de la comunidad cristiana. Sin duda tomaron la direcci\u00f3n del culto puesto que se recordaba la muerte de Cristo en la Cena del Se\u00f1or. Administraban el fondo com\u00fan al que los creyentes contribu\u00edan para ayudar a los necesitados de entre los hermanos (Hch. 4:37), hasta que esta tarea fue haci\u00e9ndose una carga y fuera entregada a hombres especialmente elegidos para tomar esta responsabilidad (Hch. 6:1\u20136). La disciplina estaba en sus manos (Hch. 5:1\u201311). A medida que la iglesia crec\u00eda y se expand\u00eda, los ap\u00f3stoles dedicaron m\u00e1s y m\u00e1s atenci\u00f3n a la supervisi\u00f3n de estos grupos de creyentes esparcidos por otras partes (Hch. 8:14; 9:32). Algunas veces el don del Esp\u00edritu Santo se confiri\u00f3 a trav\u00e9s de ellos (Hch. 8:15\u201317). Los poderes sobrenaturales que mostraron cuando el Se\u00f1or estuvo entre ellos, tales como el exorcismo de demonios y la sanidad de los enfermos, continuaron siendo pruebas de su autoridad divina (Hch. 5:12; 2 Co. 12:12). Tomaron el papel principal en la soluci\u00f3n de problemas molestos que la iglesia encaraba, asoci\u00e1ndose con los ancianos como una expresi\u00f3n del proceder democr\u00e1tico (Hch. 15:6; cf. 6:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Pablo. Los rasgos distintivos de su apostolado fueron el ser nombrado directamente por Cristo (G\u00e1. 1:1) y la asignaci\u00f3n del mundo gentil como su esfera de trabajo (Ro. 1:5; G\u00e1. 1:16; 2:8). Su apostolado fue reconocido por las autoridades de Jerusal\u00e9n en conformidad con su propia aseveraci\u00f3n de estar al mismo nivel y rango que los ap\u00f3stoles originales. Sin embargo, \u00e9l nunca afirm\u00f3 tener participaci\u00f3n entre los doce (1 Co. 15:11), sino que se mantuvo en una base independiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pod\u00eda dar testimonio de la resurrecci\u00f3n porque su llamamiento vino del Cristo resucitado (1 Co. 9:1; Hch. 26:16\u201318). Pablo miraba su apostolado como una demostraci\u00f3n de la gracia divina y como un llamamiento a una labor sacrificada, m\u00e1s que una ocasi\u00f3n para jactarse de su oficio (1 Co. 15:10).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Otros. La explicaci\u00f3n m\u00e1s natural de G\u00e1. 1:19 es que Pablo est\u00e1 afirmando que Jacobo [o Santiago], el hermano del Se\u00f1or, es un ap\u00f3stol, lo que concuerda con el reconocimiento que Jacobo recibi\u00f3 de la iglesia de Jerusal\u00e9n. En consonancia con este hecho, en 1 Co. 15:5\u20138, donde se menciona a Jacobo, todos los dem\u00e1s son ap\u00f3stoles. Bernab\u00e9 (junto con Pablo) es llamado ap\u00f3stol (Hch. 14:4, 14); pero probablemente en un sentido restrictivo solamente, esto es, como el enviado de la iglesia de Antioqu\u00eda, a la cual estaba obligado a informar cuando su misi\u00f3n era cumplida (14:27). Bernab\u00e9 no fue considerado como ap\u00f3stol en Jerusal\u00e9n (Hch. 9:27), aunque m\u00e1s tarde le dieron la diestra en se\u00f1al de compa\u00f1erismo, lo mismo que a Pablo (G\u00e1. 2:9). Se dice que Andr\u00f3nico y Junias son insignes entre los ap\u00f3stoles (as\u00ed HA en Ro. 16:7). En la afirmaci\u00f3n que Pablo hace en 1 Ts. 2:6 parece que Silvano y Timoteo son incluidos como ap\u00f3stoles. La referencia de 1 Co. 9:5 y 15:7 no tiene por qu\u00e9 ir necesariamente m\u00e1s all\u00e1 de los doce ap\u00f3stoles.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es razonablemente claro que adem\u00e1s de los doce, Pablo y Jacobo fueron tenidos como ap\u00f3stoles. A otros tambi\u00e9n se los podr\u00eda llamar as\u00ed bajo circunstancias especiales. Pero no hay base para hacer del t\u00e9rmino \u00abap\u00f3stol\u00bb un equivalente al otro \u00abmisionero\u00bb. Seg\u00fan la costumbre de la iglesia moderna a algunos pioneros prominentes entre los misioneros se les llama ap\u00f3stoles, pero esto s\u00f3lo es acomodar el lenguaje. En la \u00e9poca apost\u00f3lica aquel que ten\u00eda este rango era m\u00e1s que un predicador (2 Ti. 1:11). Se daba por sentado que todos los disc\u00edpulos ten\u00edan que ser predicadores, pero no todos eran ap\u00f3stoles (1 Co. 12:29). Curiosamente, en un momento de la vida de la iglesia, todos estaban ocupados en predicar, salvo los ap\u00f3stoles (Hch. 8:4). Pablo no habr\u00eda necesitado defender su apostolado con tanta vehemencia si no hubiera estado defendiendo tambi\u00e9n su derecho de predicar el evangelio. Junto con el uso distintivo y t\u00e9cnico de la palabra ocasionalmente se usa en el sentido de mensajero (Fil. 2:25; 2 Co. 8:23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n, <em>Disciplina<\/em><em>, <\/em><em>Sucesi\u00f3n Apost\u00f3lica<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.Y. Campbell, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">RTWB<\/a><\/em>; Anton Fridrichsen, <em>The Apostle and His Message<\/em>; F.J.A. Hort, <em>The Christian Ecclesia<\/em>; K. Lake en <em>The Beginnings of Christianity<\/em>, V, pp. 37\u201359; J.B. Lightfoot, <em>St. Paul\u2019s Epistle to the Galatians<\/em>, pp. 92\u2013101; T.W. Manson, <em>The Church\u2019s Ministry<\/em>, pp. 31\u201352; H. Mosbech, \u00abApostolos in the New Testament\u00bb, <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">ST<\/a><\/em>, 1950, Vol. II, Fasc. 2, pp. 166\u2013200; Johannes Munck, <em>Paulus und die Heilsgeschichte<\/em>, pp. 28\u201360. A. Plummer, en <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">HDAC<\/a><\/em>; K.H. Rengstorf en <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">TWNT<\/a><\/em> (trad. al ingl\u00e9s por J.R. Coates en <em>Bible Key Words<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everrett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>ST <\/em><\/a><em>Studia Theologica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>HDAC <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (49). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino gr. <\/span><span style=''>apostolos<\/span><span lang=ES style=''> aparece m\u00e1s de ochenta veces en el NT, principalmente en los escritos de Lucas y Pablo. Deriva de un verbo muy com\u00fan, <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>apostell&#333;<\/span><span lang=ES style=' '>, enviar, pero en el gr. no cristiano, despu\u00e9s de Herodoto en el ss. V a.C., se registran pocos casos de su uso con el significado de \u201cpersona enviada\u201d y en general significa \u201cflota\u201d o quiz\u00e1s ocasionalmente \u201calmirante\u201d . El sentido de \u201cenviado, mensajero\u201d puede haber perdurado en el lenguaje popular; por lo menos casos aislados en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> y Josefo sugieren que este significado se aceptaba en c\u00edrculos jud\u00edos. S\u00f3lo con el advenimiento de la literatura cristiana, sin embargo, adquiri\u00f3 importancia. En el NT se lo aplica a Jes\u00fas como el enviado de Dios (He. 3.1), a los enviados por Dios a predicar a Israel (Lc. 11.49), y a los que fueron enviados por las iglesias (2 Co. 8.23; Fil 2.25); pero por encima de todo, se lo aplica en forma absoluta al grupo de hombres que mantuvo la suprema dignidad en la iglesia primitiva. Como <\/span><span style=''>apostell&#333;<\/span><span lang=ES style=''> parece significar con frecuencia \u201cenviar con un prop\u00f3sito determinado\u201d, a diferencia del neutro <\/span><span style=''>pemp&#333;<\/span><span lang=ES style=''> (excepto en los escritos joaninos, en los que ambos t\u00e9rminos son sin\u00f3nimos), la fuerza de <\/span><span style=''>apostolos<\/span><span lang=ES style=''> probablemente sea \u201calguien que es comisionado\u201d (por Cristo, se entiende).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se cuestiona el que <\/span><span style=''>apostolos<\/span><span lang=ES style=''> represente en el NT un t\u00e9rmino jud\u00edo de fuerza t\u00e9cnica similar. Rengstorf, en particular, ha expuesto la teor\u00eda de que refleja la voz jud\u00eda <\/span><span style=''>\u0161&#257;l&#305;&#770;a&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>, un representante acreditado con autoridad religiosa, al que se le confiaban mensajes y dinero, y que estaba facultado para actuar en nombre de la autoridad (para esta idea, cf. Hch. 9.2); adem\u00e1s, Gregory Dix y otras han aplicado ideas y expresiones relacionadas con el concepto de <\/span><span style=''>\u0161&#257;l&#305;&#770;a&#7717;<\/span><span lang=ES style=''> (p. ej. \u201cel <\/span><span style=''>\u0161&#257;lia&#7717;<\/span><span lang=ES style=''> de un hombre es como si fuera \u00e9l mismo\u201d) al apostolado y, finalmente, al episcopado moderno. Un procedimiento de este tipo est\u00e1 lleno de peligros, especialmente porque no hay claras indicaciones de que se usara el vocablo <\/span><span style=''>\u0161&#257;l&#305;&#770;a&#7717;<\/span><span lang=ES style=''> en este sentido hasta \u00e9pocas posapost\u00f3licas. En realidad, <\/span><span style=''>apostolos<\/span><span lang=ES style=''> bien puede ser m\u00e1s primitivo como t\u00e9rmino t\u00e9cnico, y ser\u00eda m\u00e1s seguro buscar su significado en el <\/span><span style=''>apostell&#333;<\/span><span lang=ES style=''> y tomando como base los contextos en que aparece en el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. El origen del apostolado<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resulta esencial para la comprensi\u00f3n de todos los evangelios tal como los hemos recibido la elecci\u00f3n por Jes\u00fas de un grupo de doce hombres tomados de un grupo mayor de sus seguidores, cuyo prop\u00f3sito era el de estar con \u00e9l, predicar, y tener la autoridad necesaria para curar y exorcizar (Mr. 3.14s). La \u00fanica ocasi\u00f3n en que Marcos emplea la palabra \u201cap\u00f3stol\u201d es en oportunidad del exitoso regreso de los Doce de una misi\u00f3n de curaci\u00f3n y predicaci\u00f3n (Mr. 6.30; cf. Mt. 10.2ss). Generalmente se lo toma como un uso no t\u00e9cnico (e. d. \u201clos enviados en esta misi\u00f3n determinada\u201d), pero es poco probable que Marcos lo hubiera podido utilizar sin que evocara otras asociaciones. Esta misi\u00f3n preparatoria es una reproducci\u00f3n en miniatura de lo que en el futuro les tocar\u00eda en el mundo m\u00e1s amplio. De esta preparaci\u00f3n preliminar indudablemente regresan como verdaderos \u201cap\u00f3stoles\u201d. No hay nada incongruente, en consecuencia, en que Lucas (que habla de los \u201cap\u00f3stoles\u201d en 9.10; 17.5; 22.14; 24.10) declare que Jes\u00fas mismo (6.13) les confiri\u00f3 el t\u00edtulo (ya en gr. [?]).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Las funciones del apostolado<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La primera especificaci\u00f3n de Marcos en cuanto a la elecci\u00f3n de los Doce es que \u201cestuviesen con \u00e9l\u201d (Mr. 3.14). No es accidental que el punto divisorio del Evangelio de Marcos haya sido la confesi\u00f3n apost\u00f3lica del mesianismo de Jes\u00fas (Mr. 8.29), o que Mateo agregase a esto el dicho de la \u201cRoca\u201d acerca de la confesi\u00f3n apost\u00f3lica (Mt. 16.18s; * <span style='text-transform:uppercase'>Pedro<\/span>). La funci\u00f3n primaria de los ap\u00f3stoles era la de testificar de Cristo, y su testimonio estaba basado en a\u00f1os de conocimiento \u00edntimo, experiencias adquiridas duramente, e intensa preparaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este es un complemento de su ampliamente reconocida funci\u00f3n de testificar sobre la resurrecci\u00f3n (cf., p. ej., Hch. 1.22; 2.32; 3.15; 13.31); porque la significaci\u00f3n especial de la resurrecci\u00f3n est\u00e1, no en el hecho en s\u00ed, sino en su demostraci\u00f3n, en el cumplimiento de la profec\u00eda, de la identidad del Jes\u00fas que fue muerto (cf. Hch. 2.24ss, 36; 3.26; Ro. 1.4). El haber sido testigos de la resurrecci\u00f3n de Cristo los convirti\u00f3 en testigos eficaces de su persona, y \u00e9l mismo los comisiona para que sean sus testigos en todo el mundo (Hch. 1.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esa misma comisi\u00f3n introduce un factor de profunda importancia para el apostolado: la venida del Esp\u00edritu. Es curioso que este hecho haya sido tratado m\u00e1s completamente en Jn. 14\u201317, evangelio que no utiliza el t\u00e9rmino \u201cap\u00f3stol\u201d para nada. Este es el gran discurso por el que se comisiona a los Doce (<\/span><span style=''>apostell&#333;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>pemp&#333;<\/span><span lang=ES style=''> se utilizan sin discriminaci\u00f3n); la comisi\u00f3n que reciben de Jes\u00fas es tan real como la que \u00e9l recibi\u00f3 de Dios (cf. Jn. 20.21); deben dar testimonio sobre la base de su larga relaci\u00f3n con Jes\u00fas, mas el Esp\u00edritu da testimonio de \u00e9l (Jn. 15.26\u201327). \u00c9l les recordar\u00e1 las palabras de Jes\u00fas (Jn. 14.26), y los guiar\u00e1 a toda la verdad (promesa que a menudo se ha pervertido al extenderse su referencia primaria m\u00e1s all\u00e1 de los ap\u00f3stoles) y les har\u00e1 ver la era que vendr\u00e1 (de la iglesia) y la gloria de Cristo (Jn. 16.13\u201315). En el cuarto evangelio tenemos algunos ejemplos de este procedimiento, en los que la significaci\u00f3n de las palabras o acciones se recuerda solamente despu\u00e9s de la \u201cglorificaci\u00f3n\u201d de Cristo (Jn. 2.22; 12.16; cf. 7.39). Vale decir que el testimonio de los ap\u00f3stoles con respecto a Cristo no qued\u00f3 librado a sus impresiones o recuerdos, sino a la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, de quien tambi\u00e9n es dicho testimonio: hecho de importancia en la valoraci\u00f3n del testimonio apost\u00f3lico que registran los evangelios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por ello los ap\u00f3stoles constituyen la norma en cuanto a doctrina y comuni\u00f3n en la iglesia del NT (Hch. 2.42; cf. 1 Jn. 2.19). En sus propios d\u00edas se los consideraba \u201ccolumnas\u201d (G\u00e1. 2.9; cf. C. K. Barrett en <i>Stadia Pualina<\/i>, 1953, pp. 1ss), que quiz\u00e1s debamos trad. como \u201cpostes indicadores\u201d. La iglesia est\u00e1 edificada sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles y profetas (Ef. 2.20; probablemente se refiere al testimonio del AT, pero para el caso vale tamb. si se refiere a los profetas cristianos). Los ap\u00f3stoles son los asesores en el juicio mesi\u00e1nico (Mt. 19.28), y sus nombres est\u00e1n grabados en las piedras angulares de la ciudad santa (Ap. 21.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La doctrina apost\u00f3lica, sin embargo, que tiene su origen en el Esp\u00edritu Santo, constituye el testimonio <i>compartido<\/i> de los ap\u00f3stoles, y no un privilegio de alg\u00fan individuo en particular. (Para la predicaci\u00f3n, tamb. en forma com\u00fan a todos, cf. C. H. Dodd, <i>The Apostolic Preaching and its Developments<\/i>, 1936; para el uso del AT en forma com\u00fan, C. H. Dodd, <i>According to the Scriptures<\/i>, 1952.) Pod\u00eda darse el caso, se deduce, de que el principal ap\u00f3stol traicionase un principio fundamental que \u00e9l mismo ya hubiera aceptado, y que fuese corregido por un colega (G\u00e1. 2.11ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los autores de los evangelios sin\u00f3pticos, como ya hemos notado, consideran el episodio de Mr. 6.7ss y <etiqueta id=\"#_ftn751\" name=\"_ftnref751\" title=\"\">par. como una representaci\u00f3n en miniatura de la misi\u00f3n apost\u00f3lica, y se inclu\u00edan las tareas de curar y exorcizar, tanto como la de predicar. La facultad de curar, y <\/etiqueta>otros dones espectaculares, como la profec\u00eda y las lenguas, reciben corroboraci\u00f3n abundante en la iglesia apost\u00f3lica, y est\u00e1n relacionados, como el testimonio apost\u00f3lico, con la dispensaci\u00f3n especial del Esp\u00edritu Santo; pero, extra\u00f1amente, faltan totalmente en la iglesia del ss. II; los escritores de la \u00e9poca hablan de ellos como cosas del pasado, o sea de la era apost\u00f3lica, justamente (cf. J. S. McEwan, <etiqueta id=\"#_ftn752\" name=\"_ftnref752\" title=\"\"><i>SJT<\/i><\/etiqueta> 7, 1954, pp. 133ss; B. B. Warfield, <i>Miracles Yesterday and Today<\/i>, 1953). Incluso en el NT no vemos se\u00f1ales de la manifestaci\u00f3n de estos dones, excepto en los casos en que intervienen los ap\u00f3stoles. Aun cuando haya habido previamente una fe genuina, es \u00fanicamente en presencia de los ap\u00f3stoles que se manifiestan estos dones del Esp\u00edritu Santo (Hch. 8.14ss; 19.6; los contextos indican que se trata de fen\u00f3menos visuales y auditivos).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por contraste, el NT tiene menos que decir que lo que podr\u00edamos esperar en cuanto a los ap\u00f3stoles como dirigentes de la iglesia. Constituyen el criterio de prueba de la doctrina, son los proveedores de la aut\u00e9ntica *tradici\u00f3n acerca de Cristo: delegados apost\u00f3licos visitan las congregaciones que reflejan nuevas orientaciones para la iglesia (Hch. 8.14ss; 11.22ss). Pero los Doce no nombraron a los siete; el concilio de Jerusal\u00e9n (que fue tan decisivo) estaba formado por un gran n\u00famero de ancianos, adem\u00e1s de los ap\u00f3stoles (Hch. 15.6; cf. 12, 22); y dos ap\u00f3stoles colaboraron con los \u201cprofetas y maestros\u201d de la iglesia de Antioqu\u00eda (Hch. 13.1). La administraci\u00f3n o gobierno de la iglesia depend\u00eda de un don distintivo (1 Co. 12.28), normalmente ejercido por ancianos locales; los ap\u00f3stoles eran, en virtud de su mandato, elementos m\u00f3viles. Tampoco ocupaban un lugar prominente en la administraci\u00f3n de los sacramentos (cf. 1 Co. 1.14). La identidad de funciones que algunos ven entre el ap\u00f3stol y el obispo del ss. II (cf. K. E. Kirk en <i>The Apostolic Ministry<\/i>, pp. 10) de ninguna manera resulta obvia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Requisitos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resulta evidente que el requisito esencial de un ap\u00f3stol es el llamamiento divino, la comisi\u00f3n dada por Cristo. En el caso de los Doce, esta les fue encargada durante su ministerio terrenal. Pero no es menos evidente este sentido de la comisi\u00f3n divina en el caso de Mat\u00edas: Dios ya ha elegido al ap\u00f3stol (Hch. 1.24), aun cuando todav\u00eda no se conoce su elecci\u00f3n. No se menciona ning\u00fan acto de imposici\u00f3n de manos. Se supone que el ap\u00f3stol ser\u00e1 alguien que haya sido disc\u00edpulo de Jes\u00fas desde la \u00e9poca del bautismo de Juan (el \u201cprincipio del evangelio\u201d) hasta la ascensi\u00f3n. Sera alguien que tenga conocimiento del curso completo que siguieron el ministerio y la obra de Jes\u00fas (Hch. 1.21\u201322). Y, naturalmente, debe ser espec\u00edficamente testigo de la resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo insiste igualmente en que fue comisionado directamente por Cristo (Ro. 1.1; 1 Co. 1.1; G\u00e1. 1.1, 15ss). De ning\u00fan modo deriva su autoridad de los otros ap\u00f3stoles; al igual que Mat\u00edas, fue aceptado por ellos, no nombrado por ellos. No llenaba las condiciones de Hch. 1.21s, pero la experiencia en el camino a Damasco fue resultado de una de las apariciones vinculadas con la resurrecci\u00f3n (cf. 1 Co. 15.8), y por ello pod\u00eda afirmar que hab\u00eda \u201cvisto al Se\u00f1or (1 Co. 9.1); por lo tanto era testigo de la resurrecci\u00f3n. Ten\u00eda conciencia de que su pasado \u2013como enemigo y perseguidor m\u00e1s bien que como disc\u00edpulo\u2013 era diferente del de los otros ap\u00f3stoles, pero se cuenta a s\u00ed mismo como uno de ellos y los relaciona con su propio evangelio (1 Co. 15.8\u201311).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El n\u00famero de ap\u00f3stoles<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u201cLos Doce\u201d es la designaci\u00f3n normal de los ap\u00f3stoles en los evangelios, y Pablo lo utiliza en 1 Co. 15.5. El acierto del simbolismo es evidente, y reaparece en lugares tales como Ap. 21.14. El episodio de Mat\u00edas est\u00e1 relacionado con la necesidad de rehacer el n\u00famero de los Doce. Pero tambi\u00e9n resulta igualmente clara la seguridad que tiene Pablo en cuanto a su propio apostolado. Adem\u00e1s, hay instancias en el NT en las que, prima facie, otros, fuera de los Doce, tambi\u00e9n parecen haber recibido este t\u00edtulo. Jacobo, el hermano del Se\u00f1or, aparece como tal en G\u00e1. 1.19; 2.9, y, aunque no hab\u00eda sido disc\u00edpulo (cf. Jn. 7.5), fue objeto de una aparici\u00f3n privada y personal posterior a la resurrecci\u00f3n (1 Co. 15.7). A Bernab\u00e9 se le llama ap\u00f3stol en Hch. 14.4, 14, y Pablo lo incluye en una discusi\u00f3n que niega diferencia cualitativa alguna entre su propio apostolado y el de los Doce (1 Co. 9.1\u20136). A *Andr\u00f3nico y Junias, por otra parte desconocidos, probablemente se les llama ap\u00f3stoles en Ro. 16.7, y Pablo, siempre cuidadoso con el uso de los pronombres personales, posiblemente llama as\u00ed a Silas en 1 Ts. 2.6. Evidentemente los enemigos de Pablo en Corinto pretend\u00edan ser \u201cap\u00f3stoles de Cristo\u201d (2 Co. 11.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por otra parte, algunos argumentan insistentemente que el t\u00edtulo debe limitarse a Pablo y los Doce (cf., p. ej., Geldenhuys, pp. 71ss). Esto significar\u00eda darle un valor secundario (\u201cmensajeros acreditados de la iglesia\u201d) al t\u00e9rmino \u201cap\u00f3stoles\u201d en Hch. 14.14 y Ro. 16.7, y explicar de otra manera el lenguaje de Pablo con respecto a Jacobo y Bernab\u00e9. Algunos han echado mano a recursos aun m\u00e1s desesperados, y sugieren que Jacobo reemplaz\u00f3 a Jacobo hijo de Zebedeo de la misma manera en que Mat\u00edas reemplaz\u00f3 a Judas, o que, obrando con exceso de premura, Mat\u00edas fue colocado err\u00f3neamente en el lugar que Dios hab\u00eda destinado a Pablo. El NT no ofrece ni la m\u00e1s remota insinuaci\u00f3n de tales ideas. Cualquiera sea la explicaci\u00f3n, parecer\u00eda que lo mejor es aceptar que al principio <i>hubo<\/i> ap\u00f3stoles fuera de los Doce. El propio apostolado de Pablo contradice cualquier teor\u00eda m\u00e1s restrictiva, de modo que habr\u00eda lugar al lado de \u00e9l para otros que pueden haber sido llamados por Dios a su servicio. Podr\u00edamos ver un indicio de esto en la distinci\u00f3n entre \u201clos Doce\u201d y \u201ctodos los ap\u00f3stoles\u201d en 1 Co. 15.5, 7. Pero todo sugiere que el ap\u00f3stol deb\u00eda ser testigo de la resurrecci\u00f3n, y la aparici\u00f3n a Pablo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n fue evidentemente excepcional. El que, como han sugerido escritores antiguos, algunos de los que posteriormente fueron llamados \u201cap\u00f3stoles\u201d hayan pertenecido a los setenta que envi\u00f3 a predicar nuestro Se\u00f1or (Lc. 10.1ss), es otro asunto. Queda fuera de toda duda la significaci\u00f3n especial de los Doce para el establecimiento inicial de la iglesia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Canonicidad y continuidad<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Impl\u00edcito en el apostolado est\u00e1 la comisi\u00f3n de ser testigos, mediante palabras y se\u00f1ales, del Cristo resucitado y de su obra consumada. Este testimonio, basado en la experiencia \u00fanica del Cristo encarnado, y dirigido por una dispensaci\u00f3n especial del Esp\u00edritu Santo, proporciona la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n de Cristo, y desde entonces ha sido determinante para la iglesia universal. Por su misma naturaleza dicho ministerio no pod\u00eda repetirse ni trasmitirse, as\u00ed como no podr\u00edan trasmitirse las experiencias hist\u00f3ricas subyacentes a los que nunca hab\u00edan conocido al Se\u00f1or encarnado, o no fueran objeto de una aparici\u00f3n posterior a su resurrecci\u00f3n. Los or\u00edgenes del ministerio cristiano y la cuesti\u00f3n de la sucesi\u00f3n en la iglesia de Jerusal\u00e9n escapan al cometido de este art\u00edculo; pero, si bien el NT nos muestra que los ap\u00f3stoles se ocupaban de que existiese un ministerio local, no hay indicios de la trasmisi\u00f3n de las funciones caracter\u00edsticamente apost\u00f3licas a ning\u00fan integrante de dicho ministerio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tampoco era necesaria tal trasmisi\u00f3n. El testimonio apost\u00f3lico se mantuvo en la obra perdurable de los ap\u00f3stoles, y en lo que adquiri\u00f3 car\u00e1cter nonnativo para las \u00e9pocas posteriores, o sea su forma escrita en el NT (v\u00e9ase Geldenhuys, pp. 100ss; O. Cullmann, \u201cThe Tradition\u201d, en <i>The Early Church<\/i>, 1956). No se ha hecho sentir la necesidad de una renovaci\u00f3n de esta funci\u00f3n, ni de sus dones especiales. Se trataba de una funci\u00f3n vinculada con la colocaci\u00f3n de los fundamentos, y desde entonces la historia de la iglesia constituye a superestructura. (* <span style='text-transform:uppercase'>Obispo<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Tradici\u00f3n<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>K. Rahner, <i>Sacramentum mundi<\/i>, t(t). I, 1972; H. Fries, <i>Conceptos fundamentales de la teolog\u00eda<\/i>, t(t). I, 1966; D. Muller, \u201cAp\u00f3stol\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn753\" name=\"_ftnref753\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, pp. 139\u2013146.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>K. H. Rengstorf, <etiqueta id=\"#_ftn754\" name=\"_ftnref754\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 398\u2013447; J. B. Lightfoot, <i>Galatians<\/i>, pp. 92ss; K. Lake en <etiqueta id=\"#_ftn755\" name=\"_ftnref755\" title=\"\"><i>BC<\/i><\/etiqueta>, 5, pp. 37ss; K. E. Kirk (eds.), <i>The Apostolic Ministry<\/i>\u00b2, 1957, <etiqueta id=\"#_ftn756\" name=\"_ftnref756\" title=\"\">esp. los ensayos 1 y 3; A. Ehrhardt, <\/etiqueta><i>The Apostolic Succession<\/i>, 1953 (v\u00e9ase el cap(s). 1 para una mordaz cr\u00edtica de Kirk) ; J. N. Geldenhuys, <i>Supreme Authority<\/i>, 1953; W. Schneemelcher, etc., \u201cApostle and Apostolic\u201d, en <i>New Testament Apocrypha<\/i>, eds. E. Hennecke, W. Schneemelcher, R. McL. Wilson, 1, 1965, pp. 25\u201387; C. K. Barrett, <i>The Signs of an Apostle<\/i>, 1970; R. Schnackenburg, \u201cApostles before and during Paul\u2019s time\u201d, en <i>Apostolic History and the Gospel<\/i>, eds. W. W. Gasque y R. P. Martin, 1970, pp. 287\u2013303; W. Schmithals, <i>The Office of Apostle in the Early Church<\/i>, 1971; J. A. Kirk, \u201cApostleship since Rengstorf: Towards a Synthesis\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn757\" name=\"_ftnref757\" title=\"\"><i>NTS<\/i><\/etiqueta> 21, 1974\u20135, pp. 249\u2013264; D. M\u00fcller, C. Brown, <i>NIDNTT <\/i>1, pp. 126\u2013137.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>A.F.W.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Disc\u00edpulo, Doce, Embajador, Mensajero, Ministro, Profeta Mat 10:2 los nombres de los doce a son estos Mar 6:30 los a se juntaron con Jes\u00fas, y le contaron Luk 6:13 doce de .. a los cuales tambi\u00e9n llam\u00f3 a Luk 11:49 les enviar\u00e9 profetas y a; y de ellos Luk 22:14 se sent\u00f3 a la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOSTOL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-914","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/914","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=914"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/914\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=914"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=914"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=914"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}