{"id":9147,"date":"2016-02-05T06:22:52","date_gmt":"2016-02-05T11:22:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bodas\/"},"modified":"2016-02-05T06:22:52","modified_gmt":"2016-02-05T11:22:52","slug":"bodas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bodas\/","title":{"rendered":"BODAS"},"content":{"rendered":"<p>(V\u00e9ase CELEBRACI\u00ed\u201cN DE LAS BODAS)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados pod\u00ed\u00adan contraer matrimonio en la edad n\u00fabil: doce a\u00f1os y un d\u00ed\u00ada en las chicas y trece a\u00f1os y un d\u00ed\u00ada para los chicos; la costumbre, sin embargo, se\u00f1alaba la edad de dieciocho a\u00f1os para los varones. Las viudas no pod\u00ed\u00adan casarse hasta los tres meses de haber quedado viudas. La ley estipulaba los mutuos derechos y obligaciones de los esposos; entre los derechos de la mujer se se\u00f1alan la comida, el vestido y el d\u00e9bito conyugal (Ex 21, 10). Las bodas constitu\u00ed\u00adan unos d\u00ed\u00adas, generalmente siete, de alegr\u00ed\u00ada, de banquetes, de cante y de baile. Los esposos sol\u00ed\u00adan convidar a numerosos familiares y amigos (Jn 2,2). En calidad de invitado, Jesucristo asisti\u00f3 a las bodas de Can\u00e1 (Jn 2,1-3). Entre los invitados hab\u00ed\u00ada uno de especial importancia, \u00abel amigo del esposo\u00bb (Jn 3,29). La celebraci\u00f3n de la boda se iniciaba con un gran cortejo de los invitados (Mt 9,15; Mc 2,19; Lc 5,34), presidido por el novio, que iba a buscar a la novia. Con frecuencia se un\u00ed\u00ada a la comitiva un grupo de muchachas, amigas de la novia (Mt 25,1). El fest\u00ed\u00adn de bodas es considerado como una figura del banquete nupcial, que celebrar\u00e1 el Cordero (Ap 19,7-9) en la patria celeste, al que todos los hombres est\u00e1n invitados (Mt 22,9), pero al que hay que asistir con traje de bodas (Mt 22,11).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Can\u00e1 de Galilea<\/p>\n<p>(Ai Cantar de los Cantares, amor, Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, Juan). El reino de Dios se vincula desde antiguo con banquete y bodas, como ha destacado una tradici\u00f3n prof\u00e9tica desarrollada por Oseas. El evangelio de Juan ha recreado el tema de forma simb\u00f3lica y narrativa en el relato de las bodas de Can\u00e1: \u00abAl tercer d\u00ed\u00ada se celebraron unas bodas en Can\u00e1 de Galilea, y estaba all\u00ed\u00ad la madre de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n fueron invitados a las bodas Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos. Y falt\u00f3 vino. Entonces la madre de Jes\u00fas le dijo: No tienen vino. Jes\u00fas le dijo: \u00bfQu\u00e9 tiene que ver esto con nosotros, mujer? A\u00fan no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que serv\u00ed\u00adan: Haced lo que \u00e9l os diga. Hab\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad seis tinajas de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados; en cada una de ellas cab\u00ed\u00adan dos o tres c\u00e1ntaros. Jes\u00fas les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora un poco y presentadlo al encargado del banquete. Y se lo presentaron. Cuando el encargado del banquete prob\u00f3 el agua hecha vino&#8230;\u00bb (Jn 2,1-9).<\/p>\n<p>(1) Principio del texto. Este pasaje es un relato mesi\u00e1nico, que marca el sentido de todo el evangelio de Juan, (a) El tercer d\u00ed\u00ada (Jn 2,1) alude posiblemente al tiempo de la culminaci\u00f3n prof\u00e9tica o pascual, momento en que se cumplen las promesas y puede expresarse el misterio de Dios (cf. Mt 16,21; 17,23 par). De esa forma anuncia Jn la importancia de aquello que va a suceder, situ\u00e1ndolo en el contexto de la manifestaci\u00f3n rnesi\u00e1nica. (b) Hab\u00ed\u00ada una bo da en Can\u00e1 de Galilea: es posible que la referencia geogr\u00e1fica sea casual y carezca de importancia simb\u00f3lica; pero es m\u00e1s probable que la alusi\u00f3n a Galilea sirva para conectar este pasaje con la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica de las comidas de Jes\u00fas y\/o de la multiplicaci\u00f3n de los panes. Sin duda el tema de boda y banquete es signo de la comida escatol\u00f3gica (cf. Is 25,6), fest\u00ed\u00adn de gozo que Dios mismo quiere ofrecer a los hombres, como ha destacado la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf. Lc 14,15-24; Mt 11,1-10). (c) Y la madre de Jes\u00fas estaba all\u00ed\u00ad. No se dice que fuera invitada. Ella pertenece al espacio y tiempo de bodas, que pertenecen al camino de promesa y b\u00fasqueda humana (Antiguo Testamento). En su funci\u00f3n de madre rnesi\u00e1nica, no de Mes\u00ed\u00adas, ella est\u00e1 en las bodas, reflejando y actualizando la experiencia y esperanza israelita. (4) Y tambi\u00e9n fueron invitados Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpidos&#8230; (Jn 2.2). Ellos no se encontraban all\u00ed\u00ad desde el principio, sino que han venido de fuera, para interrumpir y recrear el curso de la escena. Ellos evocan probablemente el despliegue del tiempo de la Iglesia. (5) Y faltando el vino (Jn 2.3). S\u00f3lo a la llegada de Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos se advierte la carencia. A nivel externo puede tratarse de falta material, pero es claro que el relato alude a otra carencia m\u00e1s profunda. No es que se haya acabado el poco vino; no es que sea cuesti\u00f3n de m\u00e1s o menos. En el fondo de la escena se descubre la impotencia de la historia y vida israelita (humana): no hay vino, no puede haberlo en sus bodas. Esta es la cr\u00f3nica de un fracaso.<\/p>\n<p>(2) Hab\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad seis \u00e1nforas de piedra, colocadas para las purificaciones de los jud\u00ed\u00ados (Jn 2,6). Eran necesarias para que los jud\u00ed\u00ados pudieran cultivar su pureza ritual (bautismos*), pero eran incapaces de ofrecer a los hombres la vida y el gozo del Reino. Estaban llenas de agua, lo que significa que los fieles puros pod\u00ed\u00adan purificarse conforme al ritual de lavatorios y abluciones. Pues bien, el tiempo de esas seis \u00e1nforas (\u00bfel judaismo entero?, \u00bfun tiempo finito e in\u00fatil, como el de la marca de la Bestia*, que es el seis-seis-seis* de Ap 13,18?) ha terminado cuando llega el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo del Cristo de las bodas (d\u00ed\u00ada tercero de pascua), que es tiempo de descanso y plenitud de Dios (Gn 2,2-3). Los jud\u00ed\u00ados contin\u00faan manteniendo el  agua, el rito de purificaci\u00f3n en que se hallaba inmerso el mismo Juan Bautista (cf. Jn 1,26). Todo el Antiguo Testamento (historia israelita) es para el evangelio de Juan un camino que no llega a su final: las bodas de Israel nunca culminan; s\u00f3lo existen purificaciones rituales simbolizadas por las tinajas de agua, preparadas, al borde de la boda (Jn 2,6). La misma boda humana queda inmersa, de esa forma, en el rito de purificaciones incesantes. Es como si hubiera que atar la vida con cadenas, para que no estalle, como si hubiera que encerrar el gozo en fuertes represas de rito, purificando sin cesar las bodas de la vida. En ese contexto entra Jes\u00fas y la misma madre dice \u00c2\u00a1falta vino! Esta madre, Israel, que marca el camino de esperanza de la historia israelita, vive a\u00fan en la carencia, tiempos de ley, rito de purificaciones, pero conoce su carencia, sabe descubrirla y ponerla ante su hijo. De esa forma supera ya el tiempo de negatividad y se adelanta, conociendo y preparando aquello que no puede resolver por s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>(3) Bodas de Jes\u00fas, vino del Reino (Jn2,4). La madre ha dicho a Jes\u00fas que falta el vino y Jes\u00fas responde con palabras de dura claridad, que provocan y sit\u00faan a cada personaje de la escena (incluso a los lectores) en el lugar que les corresponde. La madre act\u00faa como si Jes\u00fas fuera el responsable, esposo de la fiesta, y tuviera que ofrecer el vino a los invitados; por eso, su indicaci\u00f3n resulta, por lo menos, indiscreta. Jes\u00fas empieza marcando la separaci\u00f3n, en palabras que pueden entenderse de dos formas: (a) \u00c2\u00a1Qu\u00e9 tiene que ver esto con nosotros, mujer! A\u00fan no ha llegado mi hora. El aparece vinculado a su madre, unidos ambos, pero separados ante la carencia. A\u00fan no ha llegado mi hora significa \u00c2\u00a1\u00e9sta no es mi boda! Es como si quisiera reservarse el vino; por ahora, madre e hijo se encuentran invitados a una boda de la vieja tierra, (b) \u00c2\u00a1Qu\u00e9 tengo que ver yo contigo, mujer. A\u00fan no ha llegado mi hora! Esta traducci\u00f3n supone que Jes\u00fas se distancia de su madre, marcando una separaci\u00f3n estricta: no est\u00e1 a merced de aquello que la madre antigua, viejo judaismo, pueda pedirle; su hora es de Dios, y s\u00f3lo Dios puede marcarla.<\/p>\n<p>(4) La hora de Jes\u00fas es momento de culminaci\u00f3n mesi\u00e1nica y de plenitud, tiempo de Reino. Es evidente que en este contexto de bodas fracasadas (falta de vino), esa hora vendr\u00e1 simbolizada por im\u00e1genes esponsales. B\u00e1sicamente est\u00e1 en juego la funci\u00f3n del novio\/esposo, que ofrece la fiesta y tiene que dar vino de gozo a los invitados. Por eso, como hemos visto, veladamente, la insinuaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas (\u00c2\u00a1no tienen vino!) se sit\u00faa en un \u00e1mbito esponsal abierto al conjunto del judaismo, a toda la historia de los hombres. Jes\u00fas ofrecer\u00e1 a todos los hombres, desde la tradici\u00f3n del judaismo (seis tinajas, seis d\u00ed\u00adas de purificaciones), el vino de bodas que ya no se encierra en tinajas y que no se emplea para las purificaciones, sino para el gozo de la vida.<\/p>\n<p>(5) Simbolismo y sentido esponsal. Antiguo Testamento. El evangelio de las bodas de Can\u00e1 (Jn 2,1-11) puede y debe situarse en el trasfondo total de la historia de la salvaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La tradici\u00f3n del Antiguo Testamento conoce dos im\u00e1genes esponsales cargadas de sentido religioso: (a) Dios bendice las bodas humanas, el amor de hombre y mujer, no s\u00f3lo en la l\u00ed\u00adnea po\u00e9tica del Cantar de los Cantares, sino desde el principio b\u00e1sico de la creaci\u00f3n (cf. Gn 1,27; 2,23-25). Dios no es var\u00f3n, ni ocupa sus funciones; no es mujer, ni hace su obra. Dios no es esposo ni esposa, sino origen y sentido del amor interhumano. Por eso, all\u00ed\u00ad donde se canta y celebra el gozo de los novios\/ esposos, en un d\u00ed\u00ada abierto a la nueva creaci\u00f3n, se est\u00e1 proclamando la grandeza del Dios que ha bendecido y fundado las bodas del mundo, (b) Dios mismo aparece como esposo var\u00f3n de unas bodas donde su pueblo Israel se presenta como esposa. Esta imagen, de fuerte contenido m\u00ed\u00adtico (proviene de la hierogamia ambiental de cananeos y sirios, egipcios y mesopotamios), ha penetrado profundamente en la conciencia israelita, expres\u00e1ndose en grandes pasajes prof\u00e9ticos de Is y Jr, de Os y Ez. Ambas im\u00e1genes parecen haberse cruzado y fecundado el texto de las bodas de Can\u00e1 (Jn 2,1-11), definiendo su fuerte simbolismo. El evangelista Juan no tematiza este motivo de forma argumentativa ni expositiva, como har\u00e1 en otras ocasiones (Jn 5; 6; 9) cuando, despu\u00e9s de un signo o milagro, viene un largo despliegue de razones teol\u00f3gico\/espirituales. En nuestro caso parece que basta el milagro, es decir, el signo claro,  que no necesita explicaciones posteriores, pues habla por s\u00ed\u00ad mismo, desde el pasado o trasfondo del Antiguo Testamento, representado por la madre de Jes\u00fas y por el contexto de bodas. Estamos al comienzo del Evangelio (Jn 1 ha sido introducci\u00f3n), en el momento en que se va a trazar el sentido de Jes\u00fas, en clave de actuaci\u00f3n simb\u00f3lica (cf. Jn 2,11).<\/p>\n<p>(6) Jes\u00fas en las bodas. Bodas universales. Por un lado, Jes\u00fas ha sido invitado. Todo el Antiguo Testamento, la historia de Israel y de los pueblos es invitaci\u00f3n mesi\u00e1nica, deseo de que el Cristo venga a las bodas. La acci\u00f3n propia de este Cristo no se vincula a la guerra, como piensan los celotas, ni al templo, como juzgan los saduceos, ni a la ley, como han supuesto los primeros fariseos, sino que se inscribe en contexto de bodas, en camino de esperanza gozosa de vida. Jes\u00fas no es el novio: \u00e9l asiste a unas bodas del mundo, como en Cant, donde un var\u00f3n y una mujer quieren unirse en gozo y Dios bendice su amor&#8230; Pero hay una diferencia. En Cant no falta el vino: var\u00f3n y mujer sue\u00f1an y buscan, sufren y se encuentran, en amor que consigue su meta, bendecido por Dios; no necesitan testigos; ellos dos, var\u00f3n y mujer, celebran su boda. Por el contrario, en Can\u00e1 de Galilea falta el vino: el amor no consigue su meta y s\u00f3lo el Mes\u00ed\u00adas de Dios puede remediar esa carencia.<\/p>\n<p>(7) Bodas de todos los hombres y mujeres. El simbolismo esponsal del Cantar de los Cantares es m\u00e1s privado (hombre y mujer, celebrando ellos solos su amor). Por el contrario, el simbolismo de Can\u00e1 de Galilea es m\u00e1s universal. Las bodas son espacio de revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica, donde se habla de un vino para novios e invitados. Estamos en contexto de bodas ampliadas. La atenci\u00f3n de la escena se desv\u00ed\u00ada: ya no se centra en los esposos, sino en los participantes de la fiesta. As\u00ed\u00ad, veladamente, sin dejar el simbolismo de Cant (dos amantes), el texto nos abre a la visi\u00f3n social de los profetas, a la esperanza mesi\u00e1nica, sin presentar a Jes\u00fas como un esposo particular y masculino frente a una humanidad femenina, sino como expresi\u00f3n de plenitud para la humanidad que est\u00e1 de bodas. Ciertamente, se puede evocar la imagen de un Mes\u00ed\u00adas, esposo de fiesta, en cuyas bodas los hombres no pueden ayunar (cf. Mc 2,19-20), sino que deben celebrar con vino la fiesta de la vida. Tambi\u00e9n se puede evocar la imagen esponsal de Ef 5,22-33, donde el marido es signo de un Cristo que es esposo universal de las mujeres. Pero Jn 2,2-12 deja que el novio de las bodas siga siendo un hombre de este mundo, al que dirige su pregunta decisiva el encargado de la fiesta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo has dejado el vino bueno para el momento final de las bodas, cuando todos deber\u00ed\u00adan encontrarse ya bebidos, incapaces de distinguir el buen licor de la bebida mala?\u00bb (2,9-10).<\/p>\n<p>(8) Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas de la bodas humanas. Jes\u00fas no sustituye al esposo de las bodas de Can\u00e1, pero se introduce as\u00ed\u00ad en las bodas siempre defectuosas de este mundo, como signo de un Dios que ofrece el vino de la vida a todos los hombres y mujeres. No ocupa el lugar del esposo o la esposa, sino que deja que ellos realicen su funci\u00f3n de amor, como supone el Cantar de los Cantares y ratifican el Apocalipsis e Isa\u00ed\u00adas: \u00abEl Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos prepara en este monte a todos los pueblos un banquete de manjares suculentos, un fest\u00ed\u00adn de vinos refinados, manjares escogidos, vinos generosos, y destruir\u00e1 en este monte el velo que cubre a todos los pueblos&#8230; Aniquilar\u00e1 la muerte&#8230;\u00bb (Is 26,6-7). Este es el evangelio de bodas y por eso en el fondo de su mensaje sigue estando la alegr\u00ed\u00ada de un var\u00f3n y una mujer que se vinculan en amor y quieren que ese amor se expanda y llegue a todos, como amor hecho vino de fiesta y plenitud gozosa. El judaismo era religi\u00f3n de purificaciones y ayunos (cf. Mc 2,18 par), por eso necesitaba agua de abluciones. Pues bien, en contra de eso, el Evangelio empieza siendo experiencia mesi\u00e1nica de fiesta, como ratifican, cada uno por su lado, desde perspectivas distintas, dos textos b\u00e1sicos del Nuevo Testamento: Jn 2,1-12 y Mc 2,18-22.<\/p>\n<p>(9) Nota final. Las bodas del Apocalipsis. El Apocalipsis interpreta este motivo de las bodas como centro de su trama, en clave negativa y positiva. En clave negativa: Ap ha destacado el riesgo de prostituci\u00f3n de la Iglesia (Ap 2,15.20) y de la mayor\u00ed\u00ada de los hombres (17,1-19,8): el pecado m\u00e1s grave son las malas bodas. En clave positiva: Ap anuncia las Bodas finales con palabra de bienaventuranza (19,7.9); ellas definen su visi\u00f3n de los nuevos cielos y  la tierra nueva (21,1-22,5). La \u00faltima petici\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y la Esposa (que llaman a Jes\u00fas, dici\u00e9ndole que venga: 22,12-20) es palabra y deseo de bodas.<\/p>\n<p>Cf. M. E. BOISMARD, Dti Bapt\u00e9me a Cana (Jn 1,19-2,11), Cerf, Par\u00ed\u00ads \u00ed\u008d956; M. NAVARRO, \u00abLa mujer en las bodas de Can\u00e1\u00bb, en A. APARICIO (ed.), Mar\u00ed\u00ada en el Evangelio, Claretianas, Madrid f 994, 295-326; E. PRZYWARA, El cristiano segi&#8217;in san Juan, Dinor, San Sebasti\u00e1n \u00ed\u008d96\u00ed\u008d, 73-94; A. SERRA, Contribnti dell\u2020\u2122antica letteratnra gindaica per l\u2020\u2122esegesi di Giovanni 2,1-12 e 19,25-27, Herder, Roma f 977; Ma\u00f1a a Cana e preso la Croce, Centro Mariano, Roma f978, \u00ed\u008d3-78.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(V\u00e9ase CELEBRACI\u00ed\u201cN DE LAS BODAS) Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado Los jud\u00ed\u00ados pod\u00ed\u00adan contraer matrimonio en la edad n\u00fabil: doce a\u00f1os y un d\u00ed\u00ada en las chicas y trece a\u00f1os y un d\u00ed\u00ada para los chicos; la costumbre, sin embargo, se\u00f1alaba la edad de dieciocho a\u00f1os para los varones. 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