{"id":9165,"date":"2016-02-05T06:23:41","date_gmt":"2016-02-05T11:23:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/castigos\/"},"modified":"2016-02-05T06:23:41","modified_gmt":"2016-02-05T11:23:41","slug":"castigos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/castigos\/","title":{"rendered":"CASTIGOS"},"content":{"rendered":"<p>tip, LEYE COST<\/p>\n<p>ver, APEDREAMIENTO, AHORCAMIENTO<\/p>\n<p>vet, (a) En el AT. En el Antiguo Testamento los castigos se encuentran estrechamente relacionados con la mayor o menor gravedad del delito cometido, con su correspondiente graduaci\u00f3n de penas. Muchos preceptos se\u00f1alados en el c\u00f3digo mosaico reflejan prescripciones ya existentes en los pa\u00ed\u00adses paganos, modificadas seg\u00fan las exigencias de la vida del pueblo escogido en distintas \u00e9pocas de su historia y selladas con la aprobaci\u00f3n divina. Podemos clasificarlos como sigue: (A) Delitos contra Dios. En Dt. 28:15 ss se pronuncia una maldici\u00f3n general sobre toda infracci\u00f3n de las ordenanzas de Jehov\u00e1. El pueblo de Israel manten\u00ed\u00ada relaciones especiales con Jehov\u00e1, en virtud del pacto del Sina\u00ed\u00ad, el cual supone una fidelidad absoluta. Luego, el culto de dioses extra\u00f1os merece la pena capital (Ex. 22:20; Lv. 20:1; Dt. 13:5, 12- 16). La adoraci\u00f3n de los astros, la magia, la brujer\u00ed\u00ada y la evocaci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus son punibles de muerte por la misma raz\u00f3n (Dt. 4:19; 17:46; Ex. 22:18; Lv. 20:27). A la blasfemia se le impone la muerte por lapidaci\u00f3n. La usurpaci\u00f3n de la autoridad divina por un falso profeta tambi\u00e9n es digna de muerte (Lv. 24:13-16; Dt. 18:20). Por fin, la profanaci\u00f3n del s\u00e1bado, signo del pacto, acredita la pena suprema. (B) Delitos contra las personas. Los cr\u00ed\u00admenes contra las personas, como sucede entre todos los pueblos orientales, se funda en la \u00abley del tali\u00f3n\u00bb, formulada en Ex. 21:23-25, agravada por la vieja costumbre de la \u00abvenganza de sangre\u00bb. Pero se establece una distinci\u00f3n clara entre el hombre libre y el esclavo. La pena por el homicidio intencionado es la muerte. En caso de los homicidios involuntarios, la ley mosaica prove\u00ed\u00ada \u00abciudades de refugio\u00bb, a las cuales el homicida pod\u00ed\u00ada acudir para escapar a la venganza de los parientes del occiso (Lv. 24:17, 21; Dt. 19:5-10; Nm. 35:6, 22-28). Pero la muerte de un esclavo era castigada con la ley del tali\u00f3n, o sea, pena de muerte para el amo, en el caso de que fuera instant\u00e1nea; si le ha producido da\u00f1os graves, tendr\u00e1 que compensarle con la libertad. Los golpes y las heridas que causen da\u00f1os permanentes exigen una compensaci\u00f3n adecuada (Ex. 21:23-25, 28, 29, 30-32; Lv. 24:19). (C) Delitos contra la familia. Siendo la familia israelita la base de la organizaci\u00f3n social, todo atentado contra su integridad es severamente castigado. Lv. 18:6-18 prev\u00e9 17 casos de matrimonios consangu\u00ed\u00adneos. Dichos enlaces acarrean la excomuni\u00f3n (Lv. 18:29). El casamiento de la madre y la hija a la vez, con el mismo hombre, les condena a la hoguera. En caso de la seducci\u00f3n o el rapto de una joven, el culpable estar\u00e1 obligado a casarse con ella y pagar una dote de 50 siclos al padre. Pero si la joven est\u00e1 ya desposada, los dos ser\u00e1n lapidados (Ex. 22:16; Dt. 22:28). Por fin, el adulterio y el incesto exigen la muerte de los dos culpables (Lv. 20:10, 11; Dt. 22:2). (V\u00e9anse APEDREAMIENTO, AHORCAMIENTO). (b) En el NT. El Nuevo Testamento nos presenta un cuadro distinto. Las autoridades tienen la espada para castigar y los cristianos tienen el mandato de obedecerlas (Ro. 13:1-7). El papel del cristiano no es el de ejercer la autoridad temporal, sino, como peregrinos, actuar como embajadores de Aquel que est\u00e1 ofreciendo una amnist\u00ed\u00ada universal a todos los que acepten al Se\u00f1or Jes\u00fas como Salvador y Se\u00f1or (2 Co. 5:14-6:10), y vivir para El (Tit. 2:11-15; 1 Ts. 1:9-10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>El reino de Dios est\u00e1 bajo el signo de la *bienaventuranza y, sin embargo, la Biblia habla de castigos divinos; el *designio de Dios est\u00e1 ordenado a *reconciliar a toda criatura con Dios y, sin embargo, el *infierno separa de \u00e9l definitivamente. Esc\u00e1ndalo intolerable una vez que se pierde el sentido teologal de las tres realidades subyacentes al castigo: el *pecado, la *ira, el *juicio. Pero gracias a \u00e9l, el creyente adora el misterio del *amor divino que, por su *paciencia y su *misericordia, obtiene del pecador la *conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>*Calamidades, *diluvio, *dispersi\u00f3n, *enemigos, *infierno, *guerra, *muerte, *sufrimiento: todos estos castigos revelan al hombre tres cosas: una situaci\u00f3n, la del pecador; una l\u00f3gica, la que conduce del pecado al castigo; un rostro personal, el de Dios que juzga y que salva.<\/p>\n<p>1 El castigo, signo del pecado. La voluntad de la criatura pecadora, a trav\u00e9s del castigo que sufre dolorosamente, se hace cargo de que est\u00e1 separada de Dios. El conjunto de la creaci\u00f3n pasa por esta experiencia. La serpiente, seductora y homicida (G\u00e9n 3,14s; Jn 8,44; Ap 20, 9s); el hombre,, que descubre que \u00abpor un solo hombre entr\u00f3 el *pe-cado en el mundo, y por el pecado, la muerte\u00bb, el sufrimiento, el *trabajo penoso (Rom 5,12; G\u00e9n 3, 16-19); las ciudades castigadas por su *incredulidad: Babel, Sodoma, Cafarna\u00fam, Jerusal\u00e9n, N\u00ed\u00adnive; los enemigos del pueblo de Dios: fara\u00f3n, Egipto, las *naciones, aun cuando Dios se sirva de ellas para castigar a su pueblo (Is 10,5); el mismo pueblo de Dios, en&#8217; el que mejor debe aparecer la finalidad positiva del castigo (Bar 2,6-10.27-35); la *bestia y los adoradores de su imagen (Ap 14,9ss; 19,20); la *creaci\u00f3n material finalmente, sujeta a la vanidad a consecuencia del pecado de Ad\u00e1n (Rom 8,20).<\/p>\n<p>2. El castigo, fruto del pecado. Se pueden distinguir tres tiempos en la g\u00e9nesis del castigo. En el punto de partida hay a la vez el *don de Dios (creaci\u00f3n, elecci\u00f3n) y el *pecado. Luego, el llamamiento de Dios a la *conversi\u00f3n es rechazado por el pecador (Heb 12,25), que, sin embargo, percibe con frecuencia a trav\u00e9s del llamamiento el anuncio del castigo (Is 8,5-8; Bar 2,22ss). Entonces, ante tal *endurecimiento, el *juicio decide castigar: \u00abpues bien&#8230;\u00bb (Os 13,7; Is 1,5; Lc 13,34s).<\/p>\n<p>El resultado del castigo es doble, seg\u00fan la abertura del *coraz\u00f3n: algunos castigos son \u00abcerrados\u00bb y condenan (Sat\u00e1n, *Babel, Anan\u00ed\u00adas y Safira), otros son \u00ababiertos\u00bb e invitan a la *conversi\u00f3n (lCor 5,5; 2Cor 2,6). As\u00ed\u00ad el castigo es un dique opuesto al pecado: para unos es el atolladero de la condenaci\u00f3n; para otros, la invitaci\u00f3n a \u00abvolver\u00bb a Dios(Os 2,8s; Lc 15,14-20). Pero aun entonces es condenaci\u00f3n del pasado y anticipaci\u00f3n de la condenaci\u00f3n definitiva si el coraz\u00f3n no vuelve a su Dios.<\/p>\n<p>No es, pues, el castigo el que separa de Dios, sino el pecado, cuya *retribuci\u00f3n es. Marca con fuerza que el pecado es incompatible con la *santidad divina (Heb 10,29s). Si, pues, Cristo conoci\u00f3 el castigo no fue en raz\u00f3n de pecados que hubiera cometido, sino a causa de los pecados de los hombres, que lleva sobre s\u00ed\u00ad y los quita (1Pe 2,24; 3,18; Is 53,4).<\/p>\n<p>3. El castigo, revelaci\u00f3n de Dios. El castigo, por su l\u00f3gica interna, revela a Dios: es como la teofan\u00ed\u00ada apropiada al pecador. El que no acoge la *gracia de la *visita divina, choca con la santidad y se encuentra con Dios mismo (Lc 19,41-44). Es lo que repite sin cesar el profeta : \u00abEntonces sabr\u00e9is que yo soy Yahveh\u00bb (Ez 11,10; 15,7). Como el castigo es revelaci\u00f3n, el Verbo es quien lo ejecuta (Sab 18,14ss; Ap 19,11-16), y frente al crucificado es donde adopta sus verdaderas dimensiones (Jn 8,28).<\/p>\n<p>El castigo, as\u00ed\u00ad ordenado al reconocimiento de Yahveh y de Jes\u00fas, es tanto m\u00e1s terrible cuanto que alcanza al que est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3ximo a Dios (Lev 10,Iss; Ap 3,19). La misma *presencia, suave al coraz\u00f3n puro, resulta dolorosa, al que est\u00e1 endurecido, si bien no todo *sufrimiento es castigo.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: el castigo revela las profundidades del coraz\u00f3n de Dios: su intransigencia celosa una vez que uno ha entrado en su *alianza (Ex 20,5; 34,7), su *ira (Is 9,llss), su *venganza frente a sus *enemigos (Is 10,12), su *justicia (Ez 18), su voluntad de *perd\u00f3n (Ez 18,31), su *misericordia (Os 11,9), finalmente su *amor apremiante: \u00aby vosotros no hab\u00e9is vuelto a m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Am 4,6-11; Is 9,12; Jer 5,3).<\/p>\n<p>Pero hay un castigo en el seno mismo de nuestra historia, en el que el tentador y el pecado fueron heridos de muerte: es la *cruz, en la que resplandece la *sabidur\u00ed\u00ada de Dios (lCor 1,17-2,9). En la cruz coinciden la condenaci\u00f3n \u00abcerrada\u00bb de Sat\u00e1n, del pecado y de la muerte, y el sufrimiento \u00ababierto\u00bb, fuente de vida (1Pe 4,1; F1p 3,10).<\/p>\n<p>Esta sabidur\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada caminado a trav\u00e9s de toda la antigua alianza (Dt 8,5s; Sab 10-12; Heb 12,5-13; la *educaci\u00f3n de la libertad no pudo hacerse sin \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb (Jdt 8,27; lCor 11,32; G\u00e1l 3,23s). El castigo est\u00e1 as\u00ed\u00ad ligado con la *ley; hist\u00f3ricamente est\u00e1 superada esta era, pero psicol\u00f3gicamente no pocos cristianos se mantienen todav\u00ed\u00ada en ella : el castigo es entonces uno de los lazos que siguen uniendo al pecador con Dios. Pero el cristiano que vive del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 *liberado del castigo (Rom 8,1; lJn 4,18). Si todav\u00ed\u00ada lo reconoce como permitido por el amor del *Padre, es con miras a la *conversi\u00f3n (ITim 1,20; 2Tim 2,25). Y en nuestro tiempo escatol\u00f3gico el verdadero y \u00fanico castigo es el *endurecimiento final (2Tes 2,10s; Heb 10,26-29).<\/p>\n<p>Esta proximidad del juicio decisivo, ya en acci\u00f3n, confiere al castigo del hombre \u00abcarnal\u00bb un valor de signo: anticipa la condenaci\u00f3n de todo lo que no puede participar del *reino. Pero para el \u00abespiritual\u00bb el juicio es *justificaci\u00f3n: entonces el castigo viene a ser expiaci\u00f3n en Cristo (Rom 3,25s; G\u00e1l 2,19; 2Cor 5,14); aceptado voluntariamente hace que muera la *carne para vivir seg\u00fan el *Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,13; Col 3,5).<\/p>\n<p>-> Calamidad &#8211; Ira &#8211; Educaci\u00f3n &#8211; Infierno &#8211; Prueba &#8211; Exilio &#8211; Expiaci\u00f3n &#8211; Juicio Pecado &#8211; Retribuci\u00f3n &#8211; Visita.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LEYE COST ver, APEDREAMIENTO, AHORCAMIENTO vet, (a) En el AT. En el Antiguo Testamento los castigos se encuentran estrechamente relacionados con la mayor o menor gravedad del delito cometido, con su correspondiente graduaci\u00f3n de penas. 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