{"id":9180,"date":"2016-02-05T06:24:29","date_gmt":"2016-02-05T11:24:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comida\/"},"modified":"2016-02-05T06:24:29","modified_gmt":"2016-02-05T11:24:29","slug":"comida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comida\/","title":{"rendered":"COMIDA"},"content":{"rendered":"<p>v. Alimento, Banquete, Cena, Provisi\u00f3n, Vianda<br \/>\n1Ki 19:8 y fortalecido con aquella c camin\u00f3 40<br \/>\nJob 23:12 guard\u00e9 las palabras de .. m\u00e1s que mi c<br \/>\nPsa 145:15 en ti, y t\u00fa les das su c a su tiempo<br \/>\nPro 6:8 prepara en el verano su c, y recoge en<br \/>\nPro 31:15 se levanta aun .. y da c a su familia<br \/>\nJer 7:33 ser\u00e1n los cuerpos .. c de las aves del<br \/>\nDan 1:5 les se\u00f1al\u00f3 .. provisi\u00f3n de la c del rey<br \/>\nDan 1:8 no contaminarse con la .. c del rey, ni<br \/>\nMat 22:4 decid .. He aqu\u00ed, he preparado mi c<br \/>\nLuk 12:23 la vida es m\u00e1s que la c, y el cuerpo que<br \/>\nLuk 14:12 cuando hagas c o cena, no llames a tus<br \/>\nJoh 4:34 mi c es que haga la voluntad del que me<br \/>\nJoh 6:55 porque mi carne es verdadera c, y mi<br \/>\nRom 14:15 no hagas que por la c tuya se pierda<br \/>\nRom 14:17 el reino de Dios no es c ni bebida<br \/>\n1Co 8:13 si la c le es a mi hermano ocasi\u00f3n de<br \/>\nCol 2:16 nadie os juzgue en c o en bebida, o en<\/p>\n<hr>\n<p>tip, TIPO ALIM COST<\/p>\n<p>vet, Los alimentos b\u00e1sicos eran agua y pan (en parte tambi\u00e9n frutas); los d\u00ed\u00adas de fiesta se tomaba adem\u00e1s carne y vino. En vez de mesas se serv\u00ed\u00adan generalmente de un tablero (muchas veces algo levantado). Los israelitas \u00abyac\u00ed\u00adan a la mesa\u00bb (los hombres con los pies hacia atr\u00e1s y apoyados sobre el brazo izquierdo; las mujeres acuclilladas en posici\u00f3n recta. Posteriormente se yac\u00ed\u00ada sobre alfombras, divanes y cojines desgastados). La comida era expresi\u00f3n mucho m\u00e1s que hoy de una relaci\u00f3n amistosa o comunitaria que no deb\u00ed\u00ada ser perturbada (cfr. Sal. 41:10; Mr. 14:20). La comida es uno de los s\u00ed\u00admbolos usados para expresar la comuni\u00f3n con Dios y representar el reino de Dios (Is. 25:6; Mt. 8:1; 19:28; 22:2-12). Se com\u00ed\u00ada, vali\u00e9ndose de los dedos, sopas de pan, con un mismo plato para dos o m\u00e1s personas (Jn. 13:26). El jefe de la familia honraba a los hu\u00e9spedes de honor ofreci\u00e9ndoles doble raci\u00f3n y los mejores bocados (Gn. 43:32; 1 S. 9:22-23; Rt. 2:14; Jn. 13:26). Durante las comidas y de sobremesa hab\u00ed\u00ada varios entretenimientos, como ponerse adivinanzas (Jue. 14:12), narrarse relatos, o\u00ed\u00adr m\u00fasica y presenciar danzas (Is. 5:12; 24:7-9; Am. 6:5, 6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados hac\u00ed\u00adan generalmente dos comidas al d\u00ed\u00ada, el almuerzo y la cena (Lc 14,12), al mediod\u00ed\u00ada (Jn 21,12) y por la noche (Mt 14,20; Lc 17,8; 24,30). No exist\u00ed\u00adan las mesas; se com\u00ed\u00ada sentado o tumbado en el suelo, a lo sumo sobre una alfombra o en alto, apoyado en divanes o en almohadones y sobre el brazo izquierdo (Mt.14,19; 15,27; Jn 13,23.26). Las comidas ordinarias eran frugales y a base de pan, que repart\u00ed\u00ada el jefe de la familia. La carne y el vino se reservaba para los banquetes (Mt 14,6; 22,2; Lc 15,22.32; Jn 2,1). Invitar a comer es signo de cortes\u00ed\u00ada y de hospitalidad (Lc 7,3650); en la comida se estrechan las relaciones, los lazos de amistad (Lc 19, 2-10); es un clima apto para perdonar las ofensas; por eso Jesucristo com\u00ed\u00ada con los pecadores (Lc 15,1-2). La eterna felicidad celeste se simboliza como la participaci\u00f3n en un banquete com\u00fan (Mt 8,11; Lc 13,29). Jesucristo nos emplaza a participar con \u00e9l y con su Padre en este gozoso banquete (Mt 26,29; Lc 22,30). Los acuerdos, los contratos y los pactos se sol\u00ed\u00adan hacer, ya desde la antig\u00fcedad, en torno a una comida (G\u00e9n 26,30; 31,54). La Antigua Alianza se concluy\u00f3 con un sacrificio seguido de una comida (Ex 24,5). Jesucristo instituye la Nueva Alianza tambi\u00e9n en una cena (Mt 26,27-29; Mc 14,22-25).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n. II. La comida en la vida religiosa de Israel: 1. La comida en el contexto de la alianza: a) El banquete de la alianza, b) Bendiciones y maldiciones, c) Creaci\u00f3n y pecado del hombre; 2. La comida en la vida del pueblo de Dios: a) Preceptos alimenticios, b)) Sacrificios, primicias y diezmos, c) Las grandes fiestas religiosas, d) El ayuno; 3. La comida en clave escatol\u00f3gica: a) La prosperidad de los \u00faltimos tiempos, b) El banquete escatol\u00f3gico; 4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio. III. La comida en el cristianismo primitivo: 1. La comida en la vida y en el mensaje de Jes\u00fas: a) La solidaridad en la comida; b) Jes\u00fas comparte la comida de la gente; 2. La comida que da Jes\u00fas: a) El banquete escatol\u00f3gico, b) La cena del Se\u00f1or; 3. Problemas alimenticios de la Iglesia primitiva: a) Las prescripciones alimenticias jud\u00ed\u00adas, b) Las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos; 4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio. IV. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. INTRODUCCI\u00ed\u201cN. Una de las exigencias m\u00e1s elementales y esenciales de la persona humana es la de tener cada d\u00ed\u00ada la comida necesaria para la propia subsistencia. En su larga existencia sobre el planeta Tierra el hombre ha tropezado siempre con el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada, y, desgraciadamente, se las ha tenido que ver muchas veces con la experiencia dolorosa del hambre. Hoy este problema, ampliamente resuelto en el mundo occidental, ha asumido tintes dram\u00e1ticos en varios pa\u00ed\u00adses del tercer mundo. Los caminos propuestos o intentados para resolverlo tanto en el plano econ\u00f3mico como en el pol\u00ed\u00adtico han sido muchos. Pero ninguno se ha demostrado verdaderamente eficaz, y f\u00e1cilmente podemos sospechar que la discusi\u00f3n en este terreno durar\u00e1 todav\u00ed\u00ada largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Frente a la gravedad de la situaci\u00f3n actual, el creyente no puede menos de volver a la Biblia para ver si en ella se encuentra algo espec\u00ed\u00adfico que decir en este sentido. Es evidente que no se puede esperar de un libro con siglos de existencia una respuesta directa a un problema que asume aspectos cada vez m\u00e1s nuevos y preocupantes. Pero es cierto que no faltan en la revelaci\u00f3n indicaciones preciosas sobre el significado de la comida en el contexto de una convivencia humana que se inspira en valores y realidades trascendentes. De ellas quiz\u00e1 pueda deducirse una forma nueva de arrostrar un problema tan antiguo y tan moderno.<\/p>\n<p>La pobreza del suelo no ha permitido nunca a la gente com\u00fan de Palestina una alimentaci\u00f3n excesivamente rica. La comida b\u00e1sica era el pan; esto se percibe en el hecho de que el acto normal de tomar la propia comida se indica a menudo con la expresi\u00f3n \u00abcomer pan\u00bb (G\u00e9n 37:25). El pan com\u00fan estaba hecho de harina de cebada amasada y cocida en el horno (Jue 7:13). El pan de trigo era m\u00e1s raro y s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan disponer de \u00e9l las personas acomodadas. Con el pan sol\u00ed\u00adan comerse guisos hechos con yerbas de varios tipos. El uso de la carne se reservaba para especiales circunstancias, como la llegada de un hu\u00e9sped (G\u00e9n 18:7) o el ofrecimiento de alg\u00fan sacrificio a la divinidad.<\/p>\n<p>La bebida m\u00e1s com\u00fan era el \/agua. El vino, aunque se produc\u00ed\u00ada en Palestina, se usaba casi exclusivamente en las fiestas (1Sa 25:36; 2Sa 13:28; Isa 5:12) y a menudo se mezclaba con agua (Isa 1:22; 2Ma 15:39). Otra bebida era la leche de cabra o de oveja, que a menudo se consum\u00ed\u00ada bajo forma de yogur; tambi\u00e9n el uso de esta bebida aparece normalmente con ocasi\u00f3n de la llegada de un hu\u00e9sped (G\u00e9n 18:8; Jue 4:19; Jue 5:25).<\/p>\n<p>Para condimentar las comidas se usaban el aceite de oliva y la sal. El aceite se produc\u00ed\u00ada especialmente en Galilea, como se deduce de la bendici\u00f3n de Aser (Deu 33:24), y se usaba tambi\u00e9n como ung\u00fcento (Jue 9:9; Deu 28:40; Miq 6:15) y como medicina para las heridas (Isa 1:6). La sal, por su parte, se sacaba del mar Muerto (Eze 47:11). Otros alimentos mencionados en la Biblia son las habas, las lentejas, la miel, la manteca y el queso (2Sa 17:28-29; cf Deu 32:13-14).<\/p>\n<p>II. LA COMIDA EN LA VIDA RELIGIOSA DE ISRAEL. El gesto del comer y del beber, que en nuestra cultura tiene un car\u00e1cter casi exclusivamente profano, asume en el AT importantes significados y connotaciones religiosas. Esto se deriva del hecho de que el hombre es visto como una entidad \u00fanica, en la que nada puede sustraerse de la influencia de la voluntad divina. El significado religioso de la comida debe comprenderse, por tanto, dentro del contexto de la \/alianza, que regula todas las relaciones de Israel con Dios. A la luz de la alianza hay que considerar a continuaci\u00f3n los m\u00faltiples usos y costumbres que tienen que ver con la alimentaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se debe una consideraci\u00f3n especial al papel que el tema de la comida representa en las esperanzas escatol\u00f3gicas de Israel. Finalmente, es importante examinar los \/s\u00ed\u00admbolos religiosos que se inspiran en el terreno de la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LA COMIDA EN EL CONTEXTO DE LA ALIANZA. La \/alianza es una relaci\u00f3n estable que Dios mantiene con Israel, despu\u00e9s de haberlo liberado de la opresi\u00f3n de los egipcios, comprometi\u00e9ndose a ser su Dios y a hacer de \u00e9l el pueblo de su propiedad particular. Como respuesta al don gratuito de Dios, Israel tiene que prestarle una fidelidad incondicionada, escuchando su voz y obedeciendo sus mandamientos ($x 19,3-6). Esta fidelidad le garantiza a su vez nuevas gracias y favores (bendiciones), mientras que en caso de infidelidad se le reservan al pueblo dolorosos castigos (Deu 30:15-18). La alianza, que se basa en la libre voluntad de los contrayentes, se establece mediante un rito de comuni\u00f3n. Es precisamente a nivel de este rito, as\u00ed\u00ad como de las bendiciones y maldiciones, donde hace su aparici\u00f3n el tema de la comida, al que se reserva luego una especial atenci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes del mundo y de la humanidad.<\/p>\n<p>a) El banquete de la alianza. La participaci\u00f3n de varias personas en el mismo convite se consideraba en la antig\u00fcedad como un signo importante de comuni\u00f3n y de mutua pertenencia (Exo 18:12); mediante la comida en com\u00fan se expresaba el perd\u00f3n (2Sa 9:7; 2Re 25:27-30), la hospitalidad (Jue 19:20-21) y la amistad (G\u00e9n 43:25-34). Por eso mismo, hacer da\u00f1o a una persona con la que se hab\u00ed\u00ada compartido la comida era considerado como un crimen especialmente abominable (Sal 41:10; cf Jer 41:1-2).<\/p>\n<p>La comida en com\u00fan se hab\u00ed\u00ada convertido, precisamente por estas connotaciones variadas y profundas, en la forma con que ordinariamente se conclu\u00ed\u00adan los pactos y tratados, tanto por parte de los individuos particulares como por parte de grupos diversos (G\u00e9n 26:30-31; G\u00e9n 31:46.54). En efecto, no hab\u00ed\u00ada nada como el comer y el beber juntos que ayudase tanto a distender los \u00e1nimos, a profundizar en el di\u00e1logo y a hacer caer las barreras que divid\u00ed\u00adan a las personas.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada asumido la comida en las relaciones entre las personas hizo que fuera adoptada igualmente en el terreno estrictamente religioso. Efectivamente, una antigua tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica narra que la alianza sina\u00ed\u00adtica se hab\u00ed\u00ada ratificado mediante un banquete: \u00abMois\u00e9s, Aar\u00f3n, Nadab, Abih\u00fa y setenta ancianos de Israel subieron y vieron al Dios de Israel&#8230; No extendi\u00f3 su mano contra aquellos elegidos de Israel; y ellos vieron a Dios, comieron y bebieron\u00bb (Exo 24:9-11). El mismo Mois\u00e9s, antes de morir, prescribe que el pueblo, despu\u00e9s de entrar en la tierra prometida, renueve la alianza con un rito an\u00e1logo: \u00abAlzar\u00e1s all\u00ed\u00ad al Se\u00f1or, tu Dios, un altar de piedras que no hayan sido labradas y sobre \u00e9l ofrecer\u00e1s holocaustos al Se\u00f1or, tu Dios; ofrecer\u00e1s sacrificios de reconciliaci\u00f3n y all\u00ed\u00ad comer\u00e1s y te regocijar\u00e1s ante el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb (Deu 27:5-6).<\/p>\n<p>El banquete de la alianza no es totalmente igual a los banquetes con que se ratificaban los tratados, en cuanto que Dios no puede sentarse a la mesa con los hombres. Pero se hace de alguna forma comensal del hombre, ya que \u00e9ste es llamado a comer un alimento que ha sido ofrecido a Dios y que Dios ha devuelto al hombre como signo de su benevolencia. Esto es suficiente para que se establezca entre Dios y el hombre una relaci\u00f3n muy profunda, que ni siquiera la infidelidad del pueblo ser\u00e1 capaz de romper de forma total y definitiva.<\/p>\n<p>b) Bendiciones y maldiciones. La bendici\u00f3n es el modo concreto con que Dios prosigue en la historia su empe\u00f1o de fidelidad y de amor para con el pueblo que se ha escogido. As\u00ed\u00ad pues, est\u00e1 claro que la bendici\u00f3n divina consiste esencialmente en el don de la tierra, de la que el pueblo podr\u00e1 sacar un alimento abundante y seguro. Al hacerse aliado de Dios, el pueblo ve resuelto de este modo de una vez para siempre el dif\u00ed\u00adcil problema del pan de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El tema del don de la tierra y de sus frutos aparece por primera vez en la vida de los patriarcas, cuya experiencia religiosa se presenta como una alianza anticipada (G\u00e9n 15:18; G\u00e9n 17:2). Despu\u00e9s de dejar Abrah\u00e1n su casa paterna para dirigirse a la tierra de Cana\u00e1n, Dios le promete: \u00abYo dar\u00e9 esta tierra a tu descendencia\u00bb (G\u00e9n 12:7). Al bendecir a su hijo Jacob, Isaac le desea: \u00abDios te d\u00e9 el roc\u00ed\u00ado del cielo y la fertilidad de la tierra y abundancia de trigo y mosto\u00bb (G\u00e9n 27:28). La riqueza de que gozan los patriarcas (cf G\u00e9n 13:2.5-6; G\u00e9n 26:12-14) aparece como una realizaci\u00f3n anticipada de esta promesa.<\/p>\n<p>El \u00e9xodo de Egipto tiene como finalidad la entrada en la tierra prometida, que se describe con una expresi\u00f3n estereotipada, frecuentemente repetida en la Biblia, como un lugar \u00abque mana leche y miel\u00bb (Exo 3:8.17; cf 13,5; 33,3; etc.). Despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n de la alianza, Dios le promete al pueblo los bienes de esta tierra es decir, el pan y el agua (Exo 23:25). Finalmente, en otros textos aparece toda una serie de alimentos privilegiados de los que Israel podr\u00e1 gozar en la tierra que Dios est\u00e1 a punto de darle: \u00abLe hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, lo aliment\u00f3 con los productos de los campos, le dio a gustar miel de las pe\u00f1as, aceite de la dura roca. Cuajada de vacas y leche de ovejas con grasa de corderos y carneros, toros de Bas\u00e1n y machos cabr\u00ed\u00ados, flor de harina de trigo en abundancia; bebiste el vino, la sangre de las uvas\u00bb (Deu 32:13-14; cf 8,8-10; 28,3-5.11-12; Lev 26:4-5.10; Sal 23:1. 5; Sal 33:18-19; Sal 111:5).<\/p>\n<p>Pero paralelamente a estas bendiciones se amenaza tambi\u00e9n, en caso de infidelidad, con la privaci\u00f3n de todos los productos de la tierra que constituyen el alimento ordinario de la gente (cf Deu 28:16-18.33.38-40; Lev 26:16.20.26; Miq 6:14-15). As\u00ed\u00ad pues, en la abundancia Israel tiene que saber ver un don de la bondad divina, y no el resultado de su propio l trabajo (Deu 8:17) o de la intervenci\u00f3n de otras divinidades (Ose 2:7; cf Jer 44:17). La falta de comida, por el contrario, tiene que entenderse como una consecuencia de la infidelidad a Yhwh (Am\u00f3 4:6-9; cf Ose 9:2) y como una llamada a la conversi\u00f3n (Ose 2:8-17).<\/p>\n<p>En el contexto de las bendiciones prometidas por Dios a su pueblo tienen que leerse dos episodios del \u00e9xodo, del man\u00e1 (Ex 16; N\u00fam 11) y el del agua que brot\u00f3 de la roca (Exo 17:1-7; N\u00fam 20 1-13). Los dos ponen de relieve la solicitud con que Dios alimenta a su pueblo, asumiendo de este modo un significado emblem\u00e1tico y simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>De estas breves alusiones se deduce un hecho de notable importancia: partiendo de la experiencia de la alianza, Israel ha aprendido a ver en su propia existencia un don de Dios, para el que hay que disponerse con la fidelidad y la obediencia. Esta intuici\u00f3n hace que el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada no se vea ya en una perspectiva individualista y por tanto ego\u00ed\u00adsta, sino como un aspecto de una problem\u00e1tica m\u00e1s amplia, que se refiere a las relaciones con Dios y con los dem\u00e1s miembros del pueblo.<\/p>\n<p>c) Creaci\u00f3n y pecado del hombre. A partir de la alianza, Israel aprendi\u00f3 a reflexionar sobre el significado del alimento no s\u00f3lo en la propia situaci\u00f3n del pueblo elegido, sino tambi\u00e9n en la de toda la humanidad. Los resultados de esta reflexi\u00f3n se condensan en los relatos de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1-2, 4) se narra c\u00f3mo al hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, \u00e9ste le asigna como alimento \u00abtoda planta sement\u00ed\u00adfera, que hay sobre la superficie de la tierra y todo \u00e1rbol que da fruto conteniendo simiente en s\u00ed\u00ad. Ello ser\u00e1 vuestra comida\u00bb (G\u00e9n 1:29). Seg\u00fan el relato yahvista (,24), el hombre es colocado por Dios en un jard\u00ed\u00adn exuberante, cuyos frutos est\u00e1n a su disposici\u00f3n; pero Dios le da la orden de no comer del fruto del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal, so pena de incurrir en pena de muerte en caso de desobediencia (2,16-17). El objeto de esta prohibici\u00f3n es poner a prueba la fidelidad del hombre, del que depende en \u00faltimo an\u00e1lisis la posibilidad de gozar de los bienes concedidos por Dios.<\/p>\n<p>El hombre no supera la prueba establecida por Dios y come del fruto prohibido, esperando de esta forma hacerse semejante a Dios (3,5-6). Las consecuencias de este gesto no tardan en hacerse sentir, precisamente en el terreno en que hab\u00ed\u00ada tenido lugar la desobediencia: \u00abMaldita sea la tierra por tu culpa. Con trabajo sacar\u00e1s de ella tu alimento todo el tiempo de tu vida. Ella te dar\u00e1 espinas y cardos, y comer\u00e1s la hierba de los campos. Con el sudor de tu frente comer\u00e1s el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado; porque polvo eres y en polvo te has de convertir\u00bb (3, 17-19).<\/p>\n<p>De la comida del hombre se ocupa tambi\u00e9n la tradici\u00f3n sacerdotal cuando afirma que, despu\u00e9s del diluvio, motivado por la extensi\u00f3n de la violencia (6,13), Dios le da al hombre la posibilidad de comer no s\u00f3lo alimentos vegetales, sino tambi\u00e9n la carne de los animales (9,3); as\u00ed\u00ad pues, el hecho de que el hombre sea carn\u00ed\u00advoro no se juzga de forma positiva, sino que se ve como un signo de que perdura la violencia incluso despu\u00e9s del diluvio.<\/p>\n<p>Los relatos de la creaci\u00f3n muestran que, para Israel, la comida abundante y segura que Dios se hab\u00ed\u00ada comprometido a darle en el contexto de la alianza se la hab\u00ed\u00ada ofrecido ya antes a toda la humanidad, con la condici\u00f3n de que se mantuviera fiel a sus preceptos. La falta de alimento que experimenta con frecuencia la humanidad no se debe, por tanto, a la voluntad de Dios, sino que es m\u00e1s bien consecuencia del desorden que el pecado del hombre ha introducido en el mundo creado. La alianza con el pueblo elegido, en cuanto que tiende a reintegrar al hombre en la situaci\u00f3n original, se ve, por consiguiente, como el medio a trav\u00e9s del cual Dios quiere devolver a toda la humanidad aquella abundancia de alimento que hab\u00ed\u00ada proyectado para ella en los comienzos del mundo.<\/p>\n<p>2. LA COMIDA EN LA VIDA DEL PUEBLO DE Dios. La alianza coloca el amplio terreno de la alimentaci\u00f3n en una relaci\u00f3n directa con la vida religiosa. De este planteamiento fundamental se desprende, o asume un nuevo significado, toda una serie de usos, costumbres y celebraciones que tienen que ver con la alimentaci\u00f3n, la cual se sit\u00faa as\u00ed\u00ad bajo el gobierno de la voluntad divina.<\/p>\n<p>a) Preceptos alimenticios. El mandamiento divino penetra en el terreno alimenticio ante todo mediante dos preceptos que han jugado un papel decisivo en la historia de Israel, a saber: el que proh\u00ed\u00adbe comer la sangre de los animales y el que proh\u00ed\u00adbe comer la carne de los animales impuros.<\/p>\n<p>La sangre de los animales no puede comerse porque se la considera como la sede de la vida, y, como tal, debe ser usada exclusivamente para los ritos expiatorios realizados en el templo (Lev 17:11; cf Deu 12:23; G\u00e9n 9:4). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que todo animal destinado a usos alimenticios tiene que ser inmolado en el templo (Lev 17:3-4; cf 1Sa 14:32-34) o, si esto no es posible, tiene que ser degollado y su sangre ha de derramarse por tierra (Lev 17:13-14; Deu 12:20-25). Es \u00e9sta una manera pr\u00e1ctica de reconocer que el Dios vivo es el \u00fanico se\u00f1or de toda vida.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre \/animales puros e impuros est\u00e1 codificada en Deu 14:3-21 y en Lev 11. Se consideran como impuros los animales que no tienen la pezu\u00f1a partida y son rumiantes (o se piensa que lo son), o bien aquellos que, a pesar de tener la pezu\u00f1a partida, no rumian. Sobre la base de esta regla, son declarados expresamente como impuros el camello, la liebre, el tej\u00f3n y el cerdo. Los animales acu\u00e1ticos son impuros si no tienen aletas y escamas; tambi\u00e9n son impuras las aves de presa y las rapaces, as\u00ed\u00ad como los insectos alados que caminan a cuatro patas, excepto las langostas, saltamontes, caballetas y grillos; y, finalmente, los reptiles (entre los que se enumera tambi\u00e9n los topos, las comadrejas y los ratones). Adem\u00e1s son impuros los animales muertos de muerte natural o matados por otros animales (cf Lev 17:15).<\/p>\n<p>El origen de la prohibici\u00f3n de comer la carne de los animales impuros es incierto. Se piensa que se debe al hecho de que estos animales eran usados en los cultos paganos; tal es ciertamente el origen de otra prescripci\u00f3n alimenticia, la que prohibe cocer el cabrito en la leche de su madre (Exo 23:19; Exo 34:26; Deu 14:21). La pr\u00e1ctica de las prescripciones alimenticias es, por tanto, muy antigua. Pero s\u00f3lo durante el destierro se convirti\u00f3 en uno de los modos mediante los cuales har\u00e1 Israel profesi\u00f3n de su fe (cf Dan 1:8-16; 2Ma 6:18-31; 2Ma 7:1-42). A trav\u00e9s de la comida, la profesi\u00f3n de fe entra de esta manera en la esfera m\u00e1s ordinaria y cotidiana de la existencia humana.<\/p>\n<p>b) Sacrificios, primicias y diezmos. Una costumbre muy difundida en Israel era la de ofrecer a Dios una parte de la propia comida. Esto se hac\u00ed\u00ada principalmente mediante los sacrificios. El AT tiene en cuenta las sacrificios de animales y las ofrendas vegetales (Lev 1-5): los unos y las otras pod\u00ed\u00adan combinarse de varias formas, y a menudo iban acompa\u00f1ados de libaciones de vino (cf N\u00fam 15 1-16) [\/Lev\u00ed\u00adtico].<\/p>\n<p>El destino de todo lo que se ofrec\u00ed\u00ada a Dios variaba seg\u00fan los diversos tipos de sacrificio. En el holocausto la v\u00ed\u00adctima se quemaba por completo en el altar (Lev 1:1-17), mientras que en los sacrificios expiatorios la carne de la v\u00ed\u00adctima o las ofrendas vegetales se quemaban en parte y en parte eran consumidas por los sacerdotes (Lev 6:7-7, 10). En los sacrificios de comuni\u00f3n, por el contrario, parte de la v\u00ed\u00adctima era consumida tambi\u00e9n por los oferentes, en el contexto de un banquete sagrado (Lev 3:1-17; Lev 7:1118). El objetivo de esta comida en com\u00fan, an\u00e1loga a aquella con la que se concluy\u00f3 la alianza, era el de afianzar los v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n que los miembros del pueblo ten\u00ed\u00adan con Dios y entre ellos mismos.<\/p>\n<p>Entre los alimentos ofrecidos a Dios ten\u00ed\u00adan un significado particular los \u00abpanes de la proposici\u00f3n\u00bb; con este nombre se designaban doce hogazas que se pon\u00ed\u00adan cada s\u00e1bado en una mesa de oro delante del santo de los santos, mientras que las de la semana anterior eran consumidas por los sacerdotes; eran el s\u00ed\u00admbolo de la alianza de Dios con las doce tribus de Israel (Lev 24:5-9; cf Exo 25:23-30; Exo 37:10-16; 1Sa 21:4-7).<\/p>\n<p>Otro tipo de ofrenda a Dios era la de las primicias. Los israelitas estaban obligados a dar a los sacerdotes las primicias del grano, del vino, del aceite y de la lana (Deu 18:4; cf N\u00fam 15:17-21; N\u00fam 18:12-13; Eze 44:30); adem\u00e1s estaban consagrados a Yhwh los primeros frutos de cada \u00e1rbol (Lev 19:24), y ten\u00ed\u00ada que present\u00e1rsele la primera gavilla de la nueva cosecha (Lev 23:9-14). Finalmente, ten\u00ed\u00adan que reservarse para Dios los primeros partos del ganado (Exo 13:2.11-16; Exo 22:2829). La ofrenda de las primicias iba acompa\u00f1ada de una profesi\u00f3n de fe en las grandes haza\u00f1as de Yhwh en favor de Israel, y especialmente en el don de la tierra (Deu 26:1-11); as\u00ed\u00ad pues, las primicias eran un tributo ofrecido a Dios como signo de gratitud y de sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, se le ofrec\u00ed\u00adan a Dios los diezmos de los productos de la tierra y de los animales (Lev 27:3033). Ten\u00ed\u00adan que servir en parte para los sacerdotes y levitas (N\u00fam 18:21. 25-32; Neh 19:36-40); y en parte para los forasteros, los hu\u00e9rfanos y las viudas (Deu 26:12-15). A estas categor\u00ed\u00adas m\u00e1s pobres se les destinaba adem\u00e1s lo que quedaba despu\u00e9s de la siega o de la cosecha (Deu 24:19-22; Lev 19:9-10; Lev 23:22; cf Exo 23:11; Rut 2:1-3).<\/p>\n<p>En la religi\u00f3n hebrea la carne de las v\u00ed\u00adctimas y las otras ofrendas no deb\u00ed\u00adan servir como comida para la divinidad, aun cuando \u00e9sta pudiera ser a veces la intenci\u00f3n de los oferentes (cf Sal 50:12-13). Lo que se le daba a Dios ten\u00ed\u00ada que servir m\u00e1s bien al pueblo, para que comiendo y alegr\u00e1ndose en presencia del Se\u00f1or pudiera expresar su retorno a \u00e9l y atendiese al mismo tiempo a las necesidades de los sacerdotes y de los pobres (cf Deu 12:6-7.11-12). As\u00ed\u00ad pues, el gesto de dar a Dios ten\u00ed\u00ada la finalidad de actuar la comuni\u00f3n con \u00e9l en un contexto de solidaridad entre todos los israelitas.<\/p>\n<p>c) Las grandes fiestas religiosas. La comida y la bebida representaban tambi\u00e9n una funci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de las fiestas religiosas. Con ocasi\u00f3n de la pascua, que originalmente era una fiesta de pastores n\u00f3madas, se com\u00ed\u00ada la carne asada del cordero, pan \u00e1cimo y hierbas amargas; cuando los hebreos hicieron de esta fiesta el recuerdo anual de la salida de Egipto, la consumici\u00f3n de estos alimentos se interpret\u00f3 como una repetici\u00f3n de lo que se imaginaban que hab\u00ed\u00ada sucedido en la noche del \u00e9xodo (Exo 23:18; Exo 34:25; Exo 12:1-14.21-27.43-49; Lev 23:5). En la misma fecha de la pascua, a saber: en el plenilunio de primavera, que coincid\u00ed\u00ada con el comienzo de la siega, ca\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la fiesta de los \u00e1cimos. Esta era una celebraci\u00f3n de origen agr\u00ed\u00adcola, y consist\u00ed\u00ada en abstenerse durante una semana del pan fermentado, es decir, hecho con los restos de la antigua cosecha, para sumergirse plenamente en la novedad de vida que significa la nueva cosecha. Tambi\u00e9n esta fiesta se consideraba como un recuerdo anual de la salida de Egipto (cf Exo 23:15; Exo 34:18; Exo 12:15-20; Exo 13:3-8; Lev 23:6-8) y hab\u00ed\u00ada llegado a fundirse con la de la \/pascua (cf Deu 16:1-8; N\u00fam 28:16-25).<\/p>\n<p>Otra fiesta importante era la de las semanas (pentecost\u00e9s), que se\u00f1alaba el final de la siega, y que posteriormente fue considerada como el recuerdo anual de la revelaci\u00f3n divina en el Sinai; en ella se ofrec\u00ed\u00adan a Dios dos panes de flor de harina amasados con levadura, y holocaustos de corderos, novillos y carneros (Lev 23:1621; cf Exo 23:16; Deu 16:9-12; N\u00fam 28:26-31). La fiesta de las chozas, con la que conclu\u00ed\u00ada la cosecha de oto\u00f1o y que conmemoraba la marcha por el desierto, era la ocasi\u00f3n para llevar al templo parte de la cosecha, que luego era consumida alegremente por todos los presentes (Deu 16:13-17; cf Exo 23:16; Lev 23:33-43; N\u00fam 29:12-39).<\/p>\n<p>Estas fechas, tan estrechamente relacionadas con los ritos agr\u00ed\u00adcolas y al mismo tiempo con la historia de la salvaci\u00f3n, eran tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n en que el pueblo aprend\u00ed\u00ada a ver en los alimentos un don de Dios, que hab\u00ed\u00ada que consumir en una actitud de agradecimiento hacia \u00e9l y de solidaridad con todos los dem\u00e1s miembros del pueblo.<\/p>\n<p>d) El ayuno. Las relaciones que ligan a Israel con su Dios exigen a veces abstenerse de la comida. El ayuno estaba prescrito solamente en el gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (kippur) (Lev 16:29-31; Lev 23:27-32; N\u00fam 29:7), como signo de penitencia. Adem\u00e1s, se practicaba un ayuno, como expresi\u00f3n de luto, en los meses cuarto, quinto, s\u00e9ptimo y d\u00e9cimo, en recuerdo de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 587 a.C. (Zac 8:19; cf 7,3-5).<\/p>\n<p>Fuera de estas circunstancias, los hebreos sol\u00ed\u00adan practicar el ayuno en las ocasiones de luto (1Sa 31:13; 2Sa 1:12; 2Sa 3:35) o dex penitencia (1Sa 7:6; Jer 14:12; Joe 1:14; Joe 2:15; Jon 3:5; Neh 9:1-2). Es conocido el episodio de David, que ayun\u00f3 para obtener la curaci\u00f3n del hijo que hab\u00ed\u00ada tenido de Betsab\u00e9, neg\u00e1ndose, por el contrario, a expresar con el ayuno el luto por su muerte (2Sa 12:16-23). El ayuno se practicaba adem\u00e1s en concomitancia con la oraci\u00f3n (Sal 35:13; Sal 69:11); es significativo en este sentido el ayuno practicado por Mois\u00e9s (Exo 34:28; Deu 9:9) y por Daniel (Dan 9:3; Dan 10:2-3) para disponerse a recibir la revelaci\u00f3n divina. Son igualmente numerosos los ejemplos en que el ayuno acompa\u00f1a a la oraci\u00f3n p\u00fablica (Jue 20:26; 1Re 21:9; Esd 8:2123; Jer 36:6.9).<\/p>\n<p>En la perspectiva b\u00ed\u00adblica el ayuno no es una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica, como pod\u00ed\u00ada ser la abstenci\u00f3n del vino por parte de los sacerdotes antes del servicio religioso (Lev 10:9; Eze 44:21), de los recabitas (Jer 35:6-11) o de los nazireos (N\u00fam 6:3-20; cf Am\u00f3 2:12; Jue 13:4; 1Sa 1:11). La abstenci\u00f3n del alimento, como por otra parte el uso de alimentos particulares en el \u00e1mbito del culto, no es m\u00e1s que un medio para significar la vuelta a Dios y la obediencia a su voluntad. Se comprende por ello la pol\u00e9mica de los profetas contra un ayuno puramente formal y exterior, y la invitaci\u00f3n al verdadero ayuno, que consiste en las obras de la justicia y del amor fraterno (Isa 58:1-12; cf Jer 14:12; Zac 7:5-10; Zac 8:19). En el juda\u00ed\u00adsmo el ayuno se convertir\u00e1 en una pr\u00e1ctica muy difundida y estar\u00e1 regulado por normas minuciosas.<\/p>\n<p>3. LA COMIDA EN CLAVE ESCATOL\u00f3GICA. La experiencia hist\u00f3rica de Israel est\u00e1 marcada por el fracaso; debido a su infidelidad a Dios, el pueblo tiene que tomar finalmente el camino del destierro. Mientras caen las esperanzas en una inmediata concesi\u00f3n de las bendiciones divinas, de las que era portadora la alianza, nace y se desarrolla la esperanza en una nueva intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina capaz de eliminar para siempre el pecado y de restaurar a Israel en su condici\u00f3n de pueblo elegido. Es en este momento final de la historia donde los profetas colocan tambi\u00e9n la concesi\u00f3n de un alimento abundante, no s\u00f3lo para Israel, sino para todo el resto de la humanidad.<\/p>\n<p>a) La prosperidad de los \u00faltimos tiempos. La restauraci\u00f3n final de Israel se describe frecuentemente en t\u00e9rminos de abundancia alimenticia. Seg\u00fan Oseas, Dios promete a su pueblo: \u00abAquel d\u00ed\u00ada -dice el Se\u00f1or- yo responder\u00e9 a los cielos y ellos responder\u00e1n a la tierra; la tierra responder\u00e1 al trigo, al vino y al aceite, y ellos responder\u00e1n a Yezrael\u00bb (Ose 2:23-24; cf 14,8; Am\u00f3 9:13-14). A los desterrados les anuncia Jerem\u00ed\u00adas: \u00abVendr\u00e1n cantando de alegr\u00ed\u00ada a la altura de Si\u00f3n, volver\u00e1n a gozar de los bienes del Se\u00f1or: el trigo, el vino y el aceite, las ovejas y los bueyes. Su alma ser\u00e1 un huerto bien regado y no volver\u00e1n ya a languidecer\u00bb (Jer 31:12; cf Eze 36:29-30; Isa 30:23; Isa 62:8; Isa 65:21-22; Age 2:18-19; Joe 2:19.24-26; Joe 4:18; Mal 3:11).<\/p>\n<p>Las esperanzas de una prosperidad que nace de la fidelidad a Yhwh afloran a menudo en la oraci\u00f3n de Israel. El salmista le pide a Dios: \u00abQue nuestros graneros est\u00e9n llenos, rebosantes de frutas de todas las especies; que nuestros reba\u00f1os se multipliquen a millares, a miles y miles por nuestras prader\u00ed\u00adas\u00bb (Sal 144:13; cf 132,15; 147,14).<\/p>\n<p>La prosperidad final se convierte a menudo en un s\u00ed\u00admbolo del gozo que la plena comuni\u00f3n con Dios dar\u00e1 alg\u00fan d\u00ed\u00ada a sus fieles. Pero es cierto que, partiendo de la visi\u00f3n del hombre propia de Israel, esta comuni\u00f3n se considera como verdadera y posible sin una plenitud tambi\u00e9n material.<\/p>\n<p>b) El banquete escatol\u00f3gico. A veces la prosperidad de los \u00faltimos tiempos se describe como un gran banquete ofrecido por Dios&#8217;a sus fieles. Es significativo el hecho de que el justo perseguido de los salmos vislumbre, al final de su prueba, un gran banquete que marca la vuelta a Dios de todos los hombres: \u00abLos pobres comer\u00e1n hasta saciarse, alabar\u00e1n al Se\u00f1or los que lo buscan: \u00c2\u00a1viva su coraz\u00f3n eternamente! El mundo entero recordar\u00e1 al Se\u00f1or y al Se\u00f1or volver\u00e1; lo adorar\u00e1n, postrados ante \u00e9l, todas las familias de los pueblos\u00bb(Sal 22:27).<\/p>\n<p>En el contexto de la vuelta del destierro se convoca a los desterrados a un gran banquete, en el que se les da a todos gratuitamente pan, agua, vino, leche y todo tipo de manjares suculentos; es \u00e9sta la ocasi\u00f3n para que Dios establezca con su pueblo un pacto eterno y le confiera las bendiciones prometidas a David (Isa 55:13; cf 65,11-13).<\/p>\n<p>El banquete de los \u00faltimos tiempos asume un significado a\u00fan m\u00e1s universalista en un texto que pertenece a las capas m\u00e1s recientes del libro de Isa\u00ed\u00adas; \u00abEl Se\u00f1or todopoderoso brindar\u00e1 a todos los pueblos en esta monta\u00f1a un fest\u00ed\u00adn de ping\u00fces manjares, un fest\u00ed\u00adn de vinos excelentes, de exquisitos manjares, de vinos refinados\u00bb (Isa 25:6). En el \u00e1mbito de este banquete Dios se revela plenamente a todos los pueblos eliminando el velo puesto sobre su rostro, destruye para siempre la muerte, enjuga todas las l\u00e1grimas y quita la ignominia de su pueblo (vv. 7-10); la fase final de la historia queda inaugurada, por tanto, mediante una nueva revelaci\u00f3n, an\u00e1loga a la del Sina\u00ed\u00ad, pero extendida esta vez a toda la humanidad.<\/p>\n<p>En la literatura sapiencial el banquete escatol\u00f3gico encuentra su propia actuaci\u00f3n anticipada en el banquete de la !Sabidur\u00ed\u00ada, que ofrece a todos los hombres su alimento como s\u00ed\u00admbolo de la fidelidad a Dios: \u00abVenid, comed de mi pan y bebed del vino que yo he preparado. Dejad de ser imprudentes y vivir\u00e9is, y caminad por la senda de la inteligencia\u00bb (Pro 9:1-6). Esta comida no es sino la misma Sabidur\u00ed\u00ada, que anuncia: \u00abLos que me coman quedar\u00e1n a\u00fan con hambre y los que me beban quedar\u00e1n de m\u00ed\u00ad sedientos\u00bb (Sir 24:21); m\u00e1s tarde se identifica a s\u00ed\u00ad misma con la ley mosaica, de la que el pueblo elegido saca el verdadero significado de su existencia (cf v. 22). Tambi\u00e9n las comidas rituales de Qumr\u00e1n, que sustitu\u00ed\u00adan a los sacrificios del templo, considerados como ileg\u00ed\u00adtimos, se viv\u00ed\u00adan probablemente como una anticipaci\u00f3n del banquete final.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada es resuelto por el AT en clave escatol\u00f3gica: solamente en el momento en que Dios renueve todas las cosas, tanto Israel como la humanidad entera podr\u00e1n gozar de nuevo de la abundancia de comida propia de los or\u00ed\u00adgenes en un contexto de renovada fidelidad a Dios y a sus mandamientos. Pero incluso en el momento actual Dios sigue siendo aquel que da la comida a todo viviente, especialmente a los m\u00e1s pobres y necesitados (Sal 136:25; Sal 145:15-16;  Sal 34:11; Sal 107:36-38; Sal 146:7; 1Sa 2:5;  Isa 65:13), poniendo remedio de este modo a las injusticias de los hombres. Siguiendo su ejemplo, tambi\u00e9n el justo tiene que comprometerse desde ahora por el bien de todos, compartiendo su pan con el que carece de \u00e9l (Eze 18:7.16 Isa 58:7.10; Pro 22:9; Job 31;17; Tob 4:16).<\/p>\n<p>4. S\u00ed\u008dMBOLOS DE CAR\u00ed\u0081CTER ALIMENTICIO. La importancia que tiene el alimento en la visi\u00f3n teol\u00f3gica de Israel ha hecho que de \u00e9l o de las actividades relacionadas con \u00e9l se sacasen numerosos s\u00ed\u00admbolos religiosos.<\/p>\n<p>La siega, en cuanto que supone la recogida del grano y la separaci\u00f3n de la paja, simboliza muchas veces el juicio divino en su doble aspecto de condenaci\u00f3n (Isa 17:5; Jer f 3,24; 51,2.33; Joe 4:13) y de salvaci\u00f3n (Ose 6:11; Am\u00f3 9:13; Sal 126:5-6). La vendimia, por el contrario, significa el castigo divino (Jer 49:9; Lam 1:15; Abd 1:5; Isa 63:1-6).<\/p>\n<p>El hambre y la sed se ven con frecuencia como una prueba que Dios permite para que el pueblo reconozca que el alimento viene de \u00e9l (Deu 8:2-3; Ose 2:5.11.14.16); de este modo se convierten en s\u00ed\u00admbolo de la necesidad de Dios (Sal 42:3), de su palabra (Am 8 11; Isa 55:1) o de la sabidur\u00ed\u00ada (Sir 24:20). Paralelamente, el acto de saborear llega a indicar la experiencia de la bondad divina (Sal 34:9); Ezequiel, por su parte, recibe la orden de comerse el rollo en donde est\u00e1 contenida la palabra de Dios, y lo encuentra dulce como la miel (Eze 3:1-3), mientras que del man\u00e1 se dice que se adaptaba al gusto de cada uno (Sab 16:20). Metaf\u00f3ricamente, el gusto indica la inteligencia, la prudencia y el sentido com\u00fan (ISam 25 33; Sal 119:66; Pro 11:22; Job 12:20).<\/p>\n<p>Entre los alimentos, el pan es el que recibe m\u00e1s de ordinario significados simb\u00f3licos. En primer lugar, el man\u00e1, que muy pronto se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la palabra de Dios (Deu 8:3; cf Sab 16:16), es llamado \u00abtrigo de los cielos\u00bb, \u00abpan de los fuertes\u00bb (Sal 78 24-25; cf 105,40) y \u00abcomida de los \u00e1ngeles\u00bb, capaz de procurar todo deleite y de satisfacer todo apetito (Sab 16:20). Un significado simb\u00f3lico an\u00e1logo al del man\u00e1 tiene tambi\u00e9n el pan que ofrece Dios a El\u00ed\u00adas en el desierto (2Re 4:42-44). Tambi\u00e9n en otros lugares el pan simboliza la palabra de Dios (Isa 55:2.6.11), las ense\u00f1anzas de la Sabidur\u00ed\u00ada (Pro 9:5) o la misma Sabidur\u00ed\u00ada (Sir 15:3; cf 24 18-20).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el \/agua encierra a menudo un significado simb\u00f3lico. El agua que brot\u00f3 de la roca significa, lo mismo que el man\u00e1, el don que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo al pueblo que se ha escogido (Exo 17:1-7; N\u00fam 20:1-13). Otras veces el agua pasa a ser s\u00ed\u00admbolo de Dios (Isa 12:2-3; Jer 2:13; Jer 17:13; Sa142,2-3), de su palabra (Isa 55:1), de sus haza\u00f1as salv\u00ed\u00adficas (Isa 35:6-7; Isa 41:18; Isa 43:19; Isa 44:3) o de la Sabidur\u00ed\u00ada (Sir 15:3; cf 24,20). Finalmente, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica se representa como un r\u00ed\u00ado caudaloso que brota del templo y que regenera todo el pa\u00ed\u00ads (Eze 47:1-12; Joe 4:18).<\/p>\n<p>El vino se presenta en ocasiones como una bebida nociva para el hombre (G\u00e9n 9:20-21), pero otras veces se ve como signo de prosperidad (G\u00e9n 49:11) y fuente de gozo (Jue 9:13). Por eso puede indicar tanto la ira de Dios (Isa 51:17; Jer 25:12; Lam 4:21; Sal 75:9) como la salvaci\u00f3n (Sal 16:5; Sal 23:5; Sal 116:13; Zac 9:17).<\/p>\n<p>La leche y la miel, que se presentan juntas muchas veces como los productos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la tierra prometida (cf Deu 6:3; Deu 11:9; Jer 11:5; Eze 20:6.15), simbolizan respectivamente la prosperidad escatol\u00f3gica (Isa 66:11) y la dulzura de la Sabidur\u00ed\u00ada (Pro 24:13-14; Sir 24:19). El aceite se enumera a menudo entre los dones que hace Dios a su pueblo fiel, y adquiere un significado simb\u00f3lico en el rito de la unci\u00f3n real (cf 1Sa 16:13) y sacerdotal (cf Exo 29:7). El olivo, a su vez, se convierte en imagen del justo (Sal 52:10; cf 128,3; Sir 50:10; Zac 4:11-14) y de la Sabidur\u00ed\u00ada (Sir 24:14). La sal, que se mezclaba con las ofrendas del sacrificio (Lev 2:13; Eze 43:24), es considerada como s\u00ed\u00admbolo de la alianza (Lev 2:13) y de forma particular de su car\u00e1cter inmutable (N\u00fam 18:19; 2Cr 13:5, donde las expresiones \u00abpacto inviolable\u00bb y \u00abalianza indestructible\u00bb son una traducci\u00f3n libre de \u00abalianza de sal\u00bb).<\/p>\n<p>Todos estos s\u00ed\u00admbolos representan un papel importante en la vida del pueblo, en cuanto que ayudan al creyente a ver en la comida no s\u00f3lo un medio de supervivencia, sino tambi\u00e9n una llamada constante a Dios y a las realidades espirituales.<\/p>\n<p>III. LA COMIDA EN EL CRISTIANISMO PRIMITIVO. El comportamiento de Jes\u00fas en el terreno alimenticio no fue distinto del que segu\u00ed\u00ada el mundo jud\u00ed\u00ado en que vivi\u00f3. Pero se apart\u00f3 de \u00e9l debido a su radicalidad, por la que afirm\u00f3, precisamente en el contexto de las comidas celebradas en com\u00fan, aquellos valores de convivencia y de solidaridad que la comida evocaba en el \u00e1mbito de sus compatriotas. Al mismo tiempo, Jes\u00fas anunci\u00f3 que Dios estaba a punto de cumplir la promesa hecha a su pueblo de darle, en el contexto de la renovaci\u00f3n final de todas las cosas, una comida abundante y segura, ofreciendo en la \u00faltima cena la realizaci\u00f3n anticipada de esta promesa. Los primeros cristianos, siguiendo la orientaci\u00f3n dada por el maestro, se fueron apartando progresivamente de las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas e hicieron consistir su profesi\u00f3n de fe \u00fanicamente en la adhesi\u00f3n a Cristo y a su mensaje.<\/p>\n<p>1. LA COMIDA EN LA VIDA Y EN EL MENSAJE DE JES\u00faS. La posici\u00f3n de Jes\u00fas respecto al alimento es doble: por una parte reafirma con la mayor decisi\u00f3n la necesidad de compartir la propia comida con los que carecen de ella; por otra, aprovecha la ocasi\u00f3n de las comidas hechas con la gente m\u00e1s diversa para dar importantes ense\u00f1anzas sobre la salvaci\u00f3n que ha venido a traer.<\/p>\n<p>a) La solidaridad en la comida. Frente al problema de la comida Jes\u00fas asume una actitud que est\u00e1 plenamente en sinton\u00ed\u00ada con la de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En primer lugar, condena la excesiva preocupaci\u00f3n por la comida. Cuando el tentador le dice que convierta las piedras en pan, responde que no s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca de Dios (Mat 4:4; Lev 4:4; cf Deu 8:3); m\u00e1s tarde recomienda a sus disc\u00ed\u00adpulos que no se afanen por lo que tengan que comer o que beber, ya que Dios conoce lo que ellos necesitan y est\u00e1 dispuesto a d\u00e1rselo, con tal que ellos busquen ante todo el reino de Dios y su justicia (Mat 6:25-34; cf Lev 12:22-31). Cuando Marta se muestra preocupada por servirle la comida, Jes\u00fas indica que prefiere a Mar\u00ed\u00ada, que, sentada a sus pies, escucha su palabra (Lev 10:38-42). As\u00ed\u00ad pues, la comida representa para Jes\u00fas un problema de car\u00e1cter m\u00e1s bien marginal, que puede f\u00e1cilmente resolverse una vez que se han establecido relaciones correctas con Dios y con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El problema del alimento no s\u00f3lo debe ser relativizado, sino que ha de abordarse con un profundo deseo de compartir. Es \u00e9ste un tema caracter\u00ed\u00adstico del evangelio de Lucas. Lucas se\u00f1ala c\u00f3mo ya el Bautista hab\u00ed\u00ada prescrito a los que acud\u00ed\u00adan a bautizarse que dieran parte de su comida a los que no ten\u00ed\u00adan (Lev 3:11). A fin de favorecer una verdadera participaci\u00f3n con todos, Jes\u00fas ordena a sus disc\u00ed\u00adpulos, en el momento de enviarlos a misi\u00f3n, que no lleven consigo pan (Lev 9:3; cf Me 6,8) y que coman de todo lo que se les ofrezca (Lev 10:7). A los fariseos, preocupados de la pureza ritual de los platos y de las copas, Jes\u00fas les aconseja: \u00abDad limosna de lo de dentro, y lo tendr\u00e9is todo limpio\u00bb (Lev 11:41). Invitado a la mesa por un fariseo, Jes\u00fas ense\u00f1a a ocupar los \u00faltimos puestos (Lev 14:7-11) y a invitar a cenar a aquellos que no pueden corresponder (Lev 14:12-14). Finalmente, con la par\u00e1bola del rico que, despu\u00e9s de haber acumulado alimentos en cantidad, muere de repente (Lev 12:16-21) y con la del rico epul\u00f3n (Lev 16:19-31), Jes\u00fas condena la codicia de los que no saben compartir su comida con los necesitados.<\/p>\n<p>En caso de conflicto entre las normas religiosas y las necesidades esenciales del hombre, Jes\u00fas escoge en favor de estas \u00faltimas. Cuando los fariseos acusan a sus disc\u00ed\u00adpulos de coger espigas en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, Jes\u00fas los defiende refiri\u00e9ndose al ejemplo de David, que, en caso de necesidad, comi\u00f3 los panes de la ofrenda reservada a los sacerdotes (Me 2,23-28 par). La misma libertad demuestra cuando justifica a los disc\u00ed\u00adpulos que no practican las abluciones prescritas antes de las comidas, y declara que todos los alimentos son puros (Me 7,14-19; cf Mat 15:12-17). Aunque hist\u00f3ricamente parece poco probable que el mismo Jes\u00fas tomara una posici\u00f3n tan expl\u00ed\u00adcita, est\u00e1 claro, sin embargo, que \u00e9l puso sus premisas al situar en el amor, y no en las pr\u00e1cticas exteriores, el criterio de unas rectas relaciones con Dios. En efecto, \u00e9l mismo afirma que en el juicio final tendr\u00e1 en cuenta la misericordia, que se expresa, entre otras cosas, en saber compartir el propio pan con los hambrientos (Mat 25:35; cf Rom 12:20).<\/p>\n<p>En este contexto es f\u00e1cil comprender el escaso inter\u00e9s de Jes\u00fas por el ayuno, que se hab\u00ed\u00ada hecho muchas veces una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica meramente formalista. Interpelado sobre este punto, Jes\u00fas afirma que sus disc\u00ed\u00adpulos no est\u00e1n obligados a ayunar, desde el momento en que el esposo se encuentra entre ellos; volver\u00e1n a ayunar cuando se les quite el esposo (Me 2,18-19 par). En realidad, el mismo Jes\u00fas ayun\u00f3 (Mat 4:2; Lev 4:2) y recomend\u00f3 el ayuno como medio para reforzar la oraci\u00f3n (Mat 17:1; cf Heb 13:3; Heb 14:23), pero exigi\u00f3 que no se convirtiera en motivo de ostentaci\u00f3n (Mat 6:16-18).<\/p>\n<p>De todos estos textos se deduce con claridad que para Jes\u00fas carece de importancia el comer o el no comer, o el comer unos alimentos en vez de otros; lo que importa es la capacidad de compartir la propia comida con los dem\u00e1s, de forma que se cree aquella solidaridad que es la se\u00f1al inequ\u00ed\u00advoca de que se acerca el reino de Dios.<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas comparte la comida de la gente. En el contexto de su ense\u00f1anza sobre la necesidad de compartir la comida adquiere un nuevo significado la participaci\u00f3n de Jes\u00fas en las comidas de la gente m\u00e1s diversa. Los evangelios recuerdan s\u00f3lo algunos episodios, pero es probable que fuese habitual para Jes\u00fas aceptar las invitaciones a la mesa que se le hac\u00ed\u00adan. La verdad es que lo acusaron de ser un comil\u00f3n y un bebedor, en contraste con Juan Bautista (Mat 11:1819; cf Lev 7:33-34), que era m\u00e1s bien conocido por su austeridad de vida (cf Me 1,6; Mat 3:4; Mat 11:18).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de un ejemplo de compartir, las comidas de Jes\u00fas, cuyo recuerdo nos han conservado los evangelios, sirven de ocasi\u00f3n para algunas de sus ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes. En el banquete en casa de Lev\u00ed\u00ad, la presencia de los publicanos y de los pecadores le dio a Jes\u00fas la ocasi\u00f3n de proclamar: \u00abNo tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u00bb (Me 2,17 par). Mientras est\u00e1 sentado a la mesa con uno de los jefes de los fariseos, Jes\u00fas cura a un hidr\u00f3pico, mostrando de esta manera que el s\u00e1bado tiene que dedicarse a las obras del amor fraterno (Lev 14:1-6).<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n a comer en casa de Zaqueo fue provocada por Jes\u00fas para que se convirtiera y restituyera lo mal adquirido y pudiera demostrarse de esta manera que \u00abel hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido\u00bb (Lev 19:1-10). En un banquete de bodas Jes\u00fas transform\u00f3 el agua en vino, demostrando as\u00ed\u00ad, mediante un gesto de amor y de solidaridad, que la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica est\u00e1 ya a disposici\u00f3n de todos los hombres (Jua 2:1-11). Antes de la pasi\u00f3n, Jes\u00fas recibe en Betania, durante un banquete, la unci\u00f3n que figura de antemano su muerte y su sepultura (Mar 14:3-9; Mat 26:6-13; Jn 12,1-I1); Lucas hab\u00ed\u00ada hecho de esta escena el marco de un gesto de perd\u00f3n de una pecadora arrepentida (Lev 7:36-50). Tambi\u00e9n despu\u00e9s de su \/resurrecci\u00f3n Jes\u00fas se manifest\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos sent\u00e1ndose con ellos a la mesa (Lev 24:30.42-43; Jua 21:13; Heb 1:4; Heb 10:41); es \u00e9sta una se\u00f1al de que la comuni\u00f3n con ellos, que hab\u00ed\u00ada comenzado durante su vida terrena, est\u00e1 destinada a continuar y a profundizarse cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>El hecho de que Jes\u00fas aproveche precisamente la ocasi\u00f3n de estas comidas con la gente para dar algunas de sus ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes no es casual. Efectivamente, se da una relaci\u00f3n muy estrecha entre lo que la comida significa y la salvaci\u00f3n anunciada por Jes\u00fas, en cuanto que las dos suponen una profunda reconciliaci\u00f3n entre las personas como consecuencia y como signo de la reconciliaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>2. LA COMIDA QUE DA JES\u00daS. La presencia de Jes\u00fas en las comidas de la gente, junto con sus ense\u00f1anzas sobre la necesidad de compartir con los dem\u00e1s, prepara e introduce otro tema particularmente significativo, a saber: el del banquete escatol\u00f3gico, cuya realizaci\u00f3n inminente es anunciada por Jes\u00fas y anticipada por \u00e9l en el banquete eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>a) El banquete escatol\u00f3gico. En el himno de Mar\u00ed\u00ada se exalta a Dios como aquel que \u00abha colmado de bienes a los hambrientos y despedido a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u00bb (Lev 1:53). Esta profesi\u00f3n de fe prepara el anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas: \u00abDichosos los que ahora ten\u00e9is hambre, pues ser\u00e9is hartos\u00bb (Lev 6:21); a lo que corresponde la amenaza: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros, los que ahora est\u00e1is hartos, porque tendr\u00e9is hambre!\u00bb (Lev 6:25). Con estas palabras Jes\u00fas anuncia la inminente realizaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas relativas al bienestar de los \u00faltimos tiempos, al que est\u00e1n admitidos solamente aquellos que, en virtud de su fidelidad a Dios, han aceptado unas condiciones de inseguridad y de pobreza en esta vida.<\/p>\n<p>La idea seg\u00fan la cual la fase final del reino tomar\u00e1 el aspecto de un banquete preparado por Dios para los justos aparece vanas veces en las palabras de Jes\u00fas. Est\u00e1 ya presente en la frase de Jes\u00fas sobre los invitados a las bodas, que no pueden ayunar mientras est\u00e1 con ellos el esposo (Me 2,19 par). Este mismo concepto es el que se enuncia en la par\u00e1bola del banquete nupcial, en el que no quieren participar los primeros invitados, dejando su sitio a otros que hab\u00ed\u00adan sido excluidos al principio (Mat 22:110; Lev 14:16-24); se encuentra tambi\u00e9n una alusi\u00f3n al banquete final en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, para quien el padre prepara un banquete en el que el hermano mayor se niega a participar (Lev 15:23.28). Finalmente, Jes\u00fas presenta expresamente el reino de Dios como un gran banquete, en el que toman parte los paganos junto con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, mientras que los hijos del reino, esto es, los jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos, quedan excluidos de \u00e9l (Mat 8:11; Lev 13:28-29); de nada les sirve haber comido y bebido delante de Jes\u00fas durante su vida terrena (Lev 13:26), ya que la solidaridad con \u00e9l, expresada en las comidas celebradas juntamente, ha sido solamente externa y moment\u00e1nea por su culpa.<\/p>\n<p>Pero es sobre todo en la multiplicaci\u00f3n de los panes donde Jes\u00fas se revela como aquel qu\u00e9, en cuanto invitado de Dios, organiza para su pueblo el banquete de los \u00faltimos tiempos. Este milagro se sit\u00faa dentro de una secci\u00f3n que, por sus numerosas referencias al pan, es llamada \u00absecci\u00f3n de los panes\u00bb (,26). En el centro de la misma, en el episodio de la mujer siro-fenicia, el \u00abpan de los hijos\u00bb que no debe tirarse a los perros aparece como el s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas (Mar 7:27-28). El gesto de Jes\u00fas, que en dos ocasiones sacia el hambre de la multitud, asume de esta manera una clara significaci\u00f3n simb\u00f3lica: la salvaci\u00f3n final, prefigurada en el man\u00e1 y relacionada frecuentemente con la abundancia de comida, se pone ahora a disposici\u00f3n no solamente de los jud\u00ed\u00ados (Me 6,37-44), sino tambi\u00e9n de los paganos (Me 8,1-9). Le\u00ed\u00adda en esta perspectiva, la multiplicaci\u00f3n de los panes se relaciona espont\u00e1neamente con la \u00faltima cena de Jes\u00fas, a la que aluden igualmente los gestos realizados por \u00e9l antes de distribuir los panes entre la gente. En realidad, tambi\u00e9n en la secci\u00f3n de los panes el evangelista quiere hacernos comprender que el verdadero pan, el \u00fanico que los disc\u00ed\u00adpulos hab\u00ed\u00adan llevado consigo en la barca (Me 8,14) es Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) La cena del Se\u00f1or. En el trasfondo de las esperanzas escatol\u00f3gicas de Israel, a las que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho amplias referencias, asume su verdadero significado la \u00faltima cena que celebr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos (Me 14 2224; Mat 26:26-28; Lev 22:19-20). Con las palabras pronunciadas sobre el c\u00e1liz, Jes\u00fas se presenta como el mediador de la nueva alianza, que se ofrece a s\u00ed\u00ad mismo como la comida que restablece las relaciones con Dios interrumpidas por el pecado. El puede hacerlo porque el pan partido y el vino derramado en el c\u00e1liz representan eficazmente su muerte, entendida como la expresi\u00f3n m\u00e1s radical del amor de Dios a los hombres. Estos a su vez, al comer el cuerpo y al beber la sangre del Se\u00f1or se adhieren plenamente a \u00e9l y quedan envueltos en su relaci\u00f3n amorosa con el Padre.<\/p>\n<p>El contexto pascual de la cena nos hace comprender que en el pan y en el vino que nos da Jes\u00fas, en cuanto que representan y contienen realmente su cuerpo crucificado y su sangre derramada, se lleva a cabo la liberaci\u00f3n definitiva de la que la pascua hebrea era una simple prefiguraci\u00f3n. Finalmente, hay que se\u00f1alar la referencia expl\u00ed\u00adcita al banquete escatol\u00f3gico que contienen las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas: \u00abOs aseguro que ya no beber\u00e9 m\u00e1s de este fruto de la vid hasta el d\u00ed\u00ada en que beba un vino nuevo en el reino de Dios\u00bb (Me 14,25 par; cf Lev 22:30).<\/p>\n<p>El tema de la \/eucarist\u00ed\u00ada ocupa un amplio espacio en el evangelio de Juan. Este evangelista presenta la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jua 6:115) en una clave m\u00e1s marcadamente eucar\u00ed\u00adstica. Despu\u00e9s de relatarla, contiene un largo discurso, en el que Jes\u00fas se presenta como la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que se da a s\u00ed\u00ad misma en alimento a la humanidad, para conducirla hasta el encuentro pleno y definitivo con Dios (Jua 6:26-58). En cuanto pan vivo que ha bajado del cielo, Jes\u00fas realiza de forma plena el milagro del man\u00e1 (vv. 49-50) y da la vida eterna a todos aquellos que, por haber cre\u00ed\u00addo en \u00e9l, coman su carne y beban su sangre (v. 54).<\/p>\n<p>Encontramos un desarrollo ulterior del tema eucar\u00ed\u00adstico en las cartas de Pablo. Pablo nos presenta a Jes\u00fas como el verdadero cordero pascual (1Co 5:7); retrospectivamente ve en la comida y en la bebida que Dios concedi\u00f3 a su pueblo en el desierto un tipo del pan y del vino eucar\u00ed\u00adsticos (1Co 10:3-4). Adem\u00e1s subraya no solamente la comuni\u00f3n que se crea, por analog\u00ed\u00ada de lo que sucede en los banquetes sacrificiales jud\u00ed\u00ados, entre todos los que participan de la cena y el Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n la unidad que se establece entre ellos: \u00abPuesto que s\u00f3lo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u00bb (lCor 10,17).<\/p>\n<p>Finalmente, Pablo pone de relieve c\u00f3mo esta unidad tiene que traducirse en una actitud concreta de solidaridad entre todos los miembros de la comunidad, solidaridad que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s significativa en el hecho de compartir la misma comida con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n que acompa\u00f1a a la cena del Se\u00f1or ( 1Co 11:17-34). Tambi\u00e9n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles la eucarist\u00ed\u00ada, de la que se habla cuando se describe la vida de la comunidad, se presenta como un signo de la comuni\u00f3n que el Esp\u00ed\u00adritu realiza entre todos sus miembros (Heb 2:42-47). Este aspecto queda igualmente se\u00f1alado en la expresi\u00f3n \u00abpartir el pan\u00bb con que se designa a la eucarist\u00ed\u00ada (Heb 2:46; Heb 20:7).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del pan y del vino eucar\u00ed\u00adsticos el cristiano aprende a ver adem\u00e1s en su alimento cotidiano un don de Dios, que. anticipa en el d\u00ed\u00ada de hoy el don pleno de los \u00faltimos tiempos, y que por tanto tiene que ser compartido con los hermanos. En esta perspectiva la s\u00faplica del Padrenuestro: \u00abDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb (Mat 6:11; Luc 11:3), aparece no s\u00f3lo como una petici\u00f3n de pan material, sino m\u00e1s bien como la expresi\u00f3n del deseo de poder saborear ya actualmente el pan del reino con ocasi\u00f3n del banquete eucar\u00ed\u00adstico y en todos los dem\u00e1s momentos en que los hermanos comparten el mismo pan.<\/p>\n<p>3. PROBLEMAS ALIMENTICIOS DE LA IGLESIA PRIMITIVA. La Iglesia primitiva, en su esfuerzo por inspirar en el mensaje de Cristo todos los sectores de la propia vida, tuvo que chocar muy pronto con dos graves problemas: el de las prescripciones alimenticias de los jud\u00ed\u00ados y el de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos.<\/p>\n<p>a) Las prescripciones alimentic\u00ed\u00adas jud\u00ed\u00adas. La libertad de Jes\u00fas respecto a las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas supon\u00ed\u00ada ya su superaci\u00f3n y su abolici\u00f3n. A pesar de ello, la primera comunidad cristiana tard\u00f3 cierto tiempo en tomar plenamente conciencia de este hecho. Seg\u00fan los Hechos de los Ap\u00f3stoles, el paso decisivo en este sentido lo dio Pedro, ante el que se presentaron en una visi\u00f3n animales impuros de varias clases, recibiendo la orden de matarlos y de alimentarse con sus carnes (Heb 10:9-16; cf 11,510). Pedro comprende de esta manera que las prescripciones alimenticias han quedado superadas y que ning\u00fan hombre puede ser considerado impuro en virtud de los alimentos que coma (Heb 10:28).<\/p>\n<p>La experiencia que hab\u00ed\u00ada realizado Pedro inspir\u00f3 la decisi\u00f3n de la asamblea de Jerusal\u00e9n, que dispensa a los paganos convertidos de la obligaci\u00f3n de observar las prescripciones mosaicas (Heb 15:10.19); de esta manera la Iglesia naciente evita el peligro de convertirse en una secta jud\u00ed\u00ada y se abre a la evangelizaci\u00f3n del mundo grecorromano. Pero no faltaron dudas y recelos, incluso despu\u00e9s de este paso decisivo. Pablo recuerda la conducta ambigua de Pedro en Antioqu\u00ed\u00ada (G\u00e1l 2:12-13) y toma francamente posici\u00f3n contra los intentos realizados por algunos predicadores judaizantes de atraer de nuevo a las comunidades fundadas por \u00e9l a las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas. A esta intenci\u00f3n suya se refiere expresamente una de las frases m\u00e1s fuertes utilizadas por el ap\u00f3stol: \u00abSu fin ser\u00e1 la perdici\u00f3n, su dios es su vientre, su gloria lo que los deshonra y tienen puesto su coraz\u00f3n en las cosas de la tierra\u00bb (Flp 3:19).<\/p>\n<p>Un nuevo inter\u00e9s por las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas se encuentra de n)ievo, finalmente, en el contexto de las primeras herej\u00ed\u00adas con fondo gn\u00f3stico. El autor de la carta a los Colosenses exhorta vivamente a sus lectores a que no se dejen imponer nada en cuesti\u00f3n de comidas y de bebidas (Col 2:16) y a que no se sometan a prescripciones tales como \u00abno tomes, no gustes, no toques\u00bb (Col 2:20-22), ya que se trata \u00fanicamente de preceptos y de ense\u00f1anzas humanas (cf 1Ti 4:3; Heb 9:10; Heb 13:9).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de un largo camino, lleno de dificultades, la Iglesia lleg\u00f3 de este modo a darse cuenta de que todo lo que se hab\u00ed\u00ada convertido durante el destierro en una de las formas m\u00e1s importantes de profesar la propia fe en el Dios \u00fanico representaba ahora, a la luz de la novedad de Cristo, un obst\u00e1culo para el encuentro pleno con Dios, que se lleva a cabo solamente mediante la fe en aquel al que ha enviado.<\/p>\n<p>b) Las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos. La asamblea de Jerusal\u00e9n, aunque reconoci\u00f3 que no hab\u00ed\u00ada que imponer a los paganos convertidos al cristianismo las prescripciones alimenticias de los jud\u00ed\u00ados, hab\u00ed\u00ada establecido, sin embargo, que tambi\u00e9n ellos, para no herir demasiado la sensibilidad de los judeo-cristianos, se abstuviesen de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos y de la sangre (Heb 15:20). El problema de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos se planteaba especialmente en los ambientes grecorromanos, en donde los cristianos pod\u00ed\u00adan verse incitados a comer de esas carnes no s\u00f3lo en los banquetes que segu\u00ed\u00adan a las ceremonias sacrificiales, sino incluso en casa de sus amigos; a veces hasta pod\u00ed\u00adan comprar ellos mismos de forma inadvertida en los mercados.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n restrictiva que se dio en la asamblea de Jerusal\u00e9n no debi\u00f3 de ser resolutiva, y quiz\u00e1 ni siquiera llegaron a conocerla las comunidades de Grecia. De este modo se explican los contrastes que surgieron en la comunidad de Corinto entre los fuertes, dispuestos a una soluci\u00f3n m\u00e1s liberal, y los d\u00e9biles, sostenedores de una posici\u00f3n m\u00e1s r\u00ed\u00adgida. Frente a esta compleja situaci\u00f3n, Pablo afirma que en teor\u00ed\u00ada, desde el momento que no existen los dioses, la carne que se les sacrifica no se distingue de cualquier otro tipo de carne, y que por tanto puede ser consumida sin ning\u00fan escr\u00fapulo (1Co 8:4-6). Pero en la pr\u00e1ctica exige que los fieles se abstengan de los banquetes sacrificiales paganos por el peligro l\u00f3gico de idolatr\u00ed\u00ada, aparte del peligro de escandalizar a los dem\u00e1s (1Co 8:10-11; 1Co 10:14-22); en las dem\u00e1s ocasiones permite que se coma la carne sacrificada a los \u00ed\u00addolos, con tal que eso no constituya ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo para los hermanos m\u00e1s d\u00e9biles (1Co 10:25-28).<\/p>\n<p>Esta misma es la soluci\u00f3n que Pablo propone tambi\u00e9n a la comunidad de Roma (Rom 14:1-23), a la que hace \u00fc\u00f3tar que \u00abel reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom 14:17; cf 1Co 8:8). En esta breve frase est\u00e1 contenido todo el pensamiento del ap\u00f3stol: lo que irriporta delante de Dios no es lo que se come o se bebe, sino m\u00e1s bien el amor fraterno, en el que tienen que inspirarse todas las opciones del creyente.<\/p>\n<p>4. SIMBOLOS DE CAR\u00ed\u0081CTER ALIMENTICIO. Tambi\u00e9n en el NT los usos y costumbres alimenticios han dado origen a numerosos ! s\u00ed\u00admbolos. Entre ellos corresponde un sitio particular ciertamente a los s\u00ed\u00admbolos eucar\u00ed\u00adsticos, pero existen adem\u00e1s otros no menos significativos.<\/p>\n<p>Entre los gestos que se refieren a la preparaci\u00f3n de la comida, la siembra y la siega son utilizadas por Jes\u00fas en sus par\u00e1bolas de crecimiento como s\u00ed\u00admbolo, respectivamente, de los comienzos humildes y escondidos del reino de -Dios y de su fase final y gloriosa (Mar 4:1-9.26-32; Mat 13:39.24-32). La siembra, en cuanto que supone una muerte de la que se deriva una vida nueva, se convierte en el s\u00ed\u00admbolo de la muerte de Jes\u00fas, de la que brota una vida nueva para toda la humanidad (Jua 12:24). Para Pablo, por el contrario, la siembra, en cuanto que causa la transformaci\u00f3n de la semilla en planta, se convierte en s\u00ed\u00admbolo del cambio que experimenta el cuerpo en el momento de la resurrecci\u00f3n (ICor 15,36-38). La siega puede indicar el juicio final en su doble aspecto de condenaci\u00f3n (Mat 3:11-12; Luc 3:17) y de salvaci\u00f3n (Mat 9:37-38; Mat 13:37-43; Luc 10:2; Jua 4:35-38).<\/p>\n<p>El hambre y la sed, caracter\u00ed\u00adsticas de los pobres, a los que Jes\u00fas proclama bienaventurados (Luc 6:21), se convierten en Mateo en s\u00ed\u00admbolo del empe\u00f1o en la b\u00fasqueda de la justicia (Mat 5:6). En la sed y en el hambre f\u00ed\u00adsicas capta Juan la necesidad de la verdadera bebida y de la verdadera comida, que s\u00f3lo Jes\u00fas puede dar (Jua 4:13-15; Jua 6:5.35; Jua 7:37). La sed es en algunas ocasiones el s\u00ed\u00admbolo del deseo de Dios (Apo 21:6; Apo 22:17). En el episodio de la higuera est\u00e9ril, el hambre de Jes\u00fas indica el deseo de encontrar en su pueblo frutos de justicia (Mar 11:12; Mat 21:18), mientras que su sed en la cruz (Jua 19:28) significa su anhelo de una respuesta de fe por parte de los hombres a su gesto de amor. Paralelamente, el acto de saborear puede tener como objeto la bondad del Se\u00f1or (1Pe 2:3; cf Sal 34:9), los dones celestiales (Heb 6:45) o la muerte (Mar 9:1 par; Heb 2:9).<\/p>\n<p>En el cuarto evangelio la comida es vista por Jes\u00fas como s\u00ed\u00admbolo de la voluntad del Padre (Jua 4:34). Para Pablo, el pan \u00e1cimo es s\u00ed\u00admbolo de una vida moralmente pura, mientras que la levadura significa el pecado (ICor 5,6-8). En los evangelios, por el contrario, la levadura, en cuanto que es capaz de hacer fermentar la masa, se convierte en s\u00ed\u00admbolo del reino de los cielos (Mat 13:33). El vino puede ser s\u00ed\u00admbolo de salvaci\u00f3n (Mar 2:22 par; Jua 2:1-10), de sufrimiento (Mar 10:38 par; Mar 14:36 par), de seducci\u00f3n (Apo 14:8; Apo 17:4) o, finalmente, de la ira de Dios (Apo 14:10; cf 16,19; 19,15).<\/p>\n<p>El agua puede indicar, bien la vida eterna (Jua 4:10.13-14; cf Apo 7:17; Apo 21:6; Apo 22:1), bien el Esp\u00ed\u00adritu (Jua 7:3739). La leche simboliza la instrucci\u00f3n elemental que se da a los cristianos (ICor 3,2; cf Heb 5:12-14), en contraste con la comida s\u00f3lida, que indica la sabidur\u00ed\u00ada anunciada a los perfectos (cf 1Co 2:6), o bien la palabra de Dios que hace crecer a los creyentes con vistas a la salvaci\u00f3n (1Pe 2:2). La sal puede indicar a los disc\u00ed\u00adpulos en cuanto que difunden la ense\u00f1anza de Jes\u00fas (Mat 5:13), o bien la prueba que purifica a los fieles para hacer de ellos v\u00ed\u00adctimas agradables a Dios (Mar 9:49; cf Lev 2:13) o, finalmente, la fe que los disc\u00ed\u00adpulos han de tener para dar testimonio de Cristo (Mar 9:50; cf Luc 14:34).<\/p>\n<p>IV. CONCLUSI\u00f3N. El modo con que la Biblia se enfrenta con el tema de la comida pone fuertemente de relieve la importancia de este elemento fundamental de la existencia humana. Lejos de ceder a tendencias de tipo asc\u00e9tico, la Biblia tiende a mostrar que la salvaci\u00f3n misma del hombre no puede absolutamente prescindir de la satisfacci\u00f3n de las necesidades m\u00e1s elementales de la persona humana. Dios mismo ha creado el mundo de tal manera que cada hombre pueda tener una alimentaci\u00f3n adecuada y abundante. La falta de comida o su injusta distribuci\u00f3n no se derivan de la fatalidad o de una voluntad arbitraria de Dios, sino que son una consecuencia dram\u00e1tica del pecado del hombre. Esto significa que el problema del haimbre puede resolverse por los esfuerzos del hombre, al que Dios le dar\u00e1 la gracia necesaria para recuperar la salvaci\u00f3n perdida.<\/p>\n<p>En la perspectiva b\u00ed\u00adblica, sin embargo, est\u00e1 claro que el problema de la comida no puede arrostrarse de forma sectorial, por los individuos aislados o por los grupos a los que pertenecen. En efecto, s\u00f3lo puede resolverse en un contexto m\u00e1s amplio, que es el de todo un pueblo y, en la situaci\u00f3n actual, de toda la colectividad mundial, unida por un profundo sentido de solidaridad y de deseo de compartir. Por eso debe surgir en todos los niveles de convivencia humana la sensibilidad por esos valores que el pueblo de Dios capt\u00f3 en el contexto de la alianza; de esta manera todo el hombre y todos los hombres pueden verse afectados, con su cultura, su mentalidad y sus tradiciones, en una lucha que requiere la uni\u00f3n de todas las fuerzas dispo- \/ Iglesia II, 5 nibles.<\/p>\n<p>Finalmente, la Biblia subraya que el problema del hambre s\u00f3lo se resolver\u00e1 plenamente en clave escatol\u00f3gica. Esto supone la aceptaci\u00f3n de la situaci\u00f3n actual, caracterizada por la incompatibilidad de satisfacer todas las exigencias, incluso leg\u00ed\u00adtimas, y la capacidad de arrostrar sacrificios y renuncias para que nadie se vea privado de lo esencial. Una distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa de la comida, realizada con esp\u00ed\u00adritu de verdadera solidaridad, adem\u00e1s de anticipar ya en el hoy las ventajas de un ma\u00f1ana mejor, crear\u00ed\u00ada sus premisas indispensables, dando a un mayor n\u00famero de personas la posibilidad de desempe\u00f1ar una funci\u00f3n positiva en el terreno del desarrollo.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Cena del Signore; Fame, sete; Pape en DCBNT; 224-244; 589-603; 1150-1155; AA- VV., Alimento, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (ed. X. Le\u00f3n-Dufour), Herder, Barcelona 1980, 66-68; AA.VV., La cena del Signore, Parola Spirito e Vita. Quaderni di lettura b\u00ed\u00adblica, EDB Bolonia 1983; BEHM J., br\u00f3ma, br\u00f3sis, en GLNT II, 335-344; EICHRODY W., Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I, Cristiandad, Madrid 1975; GALBIATI, L \u00e9ucaristia pella Biblia, Intitulo Propaganda Librar\u00ed\u00ada, Mil\u00e1n 1982; GESTEIRA M., La Eucarist\u00ed\u00ada, misterio de comuni\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1983; GHEDDO P., II problema Bella jame. Documenti pontifici, Ed. PIME Mil\u00e1n 1965; HELSING A., La molteplicazione dei papi, Paideia Brescia 1970; JEREMIAS J., Palabras de Jes\u00fas. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a. El Padrenuestro, Madrid 1974 LEQn-DuFOUe X., Zafracci\u00f3n del pan, Cristiandad, Madrid 1983 LESETRE H., Nourriture, en DB IV, 1700-1703; McKervzIe J.L., Dizionario b\u00ed\u00adblico Cittadella, As\u00ed\u00ads 19814; PLASTARAS J., Il Dio dell \u00e9sodo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1977; RAO G. von, El libro del G\u00e9nesis, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1977; In, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978\u00c2\u00b0; VAUX R. de, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1976 2.<\/p>\n<p>A. Sacchi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Para los antiguos hebreos y, m\u00e1s tarde, para los cristianos primitivos, las comidas sol\u00ed\u00adan ser ocasiones de compa\u00f1erismo feliz y beneficio espiritual. Adem\u00e1s, suministraban una oportunidad de mostrar amor y extender hospitalidad a otros. Parece ser que los hebreos y los cristianos primitivos ten\u00ed\u00adan la costumbre de ofrecer oraciones en las comidas. (1Sa 9:13; Hch 27:35; 1Ti 4:1, 3; v\u00e9anse AMOR, FIESTAS DE; CENA DEL SE\u00ed\u2018OR; HOSPITALIDAD.)<br \/>\nPor lo visto, los israelitas ten\u00ed\u00adan dos comidas principales al d\u00ed\u00ada, una por la ma\u00f1ana y otra al anochecer, cuando finalizaba la jornada de trabajo. (Comp\u00e1rese con Rut 3:2, 3, 7; 1Re 17:6.) Mientras que muchos trabajadores desayunaban en sus casas, otros \u2014por ejemplo, los pescadores, que trabajaban arduamente toda la noche\u2014 ten\u00ed\u00adan por costumbre llevarse algo de comer cuando iban a trabajar. Adem\u00e1s, los pescadores siempre ten\u00ed\u00adan el recurso de prepararse el desayuno con parte de su pesca. (Comp\u00e1rese con Mr 8:14; Jn 21:12, 15.)<br \/>\nAl mediod\u00ed\u00ada se tomaba una comida que por lo general era m\u00e1s ligera. (Hch 10:9, 10.) Es probable que en ese momento las personas que estaban trabajando en el campo pararan para descansar y comer algo. (Comp\u00e1rese con Rut 2:14.)<br \/>\nLas mujeres acostumbraban a servir la comida (Jn 12:1-3), aunque a veces com\u00ed\u00adan junto con los hombres. (1Sa 1:4, 5; Job 1:4.) En las casas adineradas, en especial en las de la realeza, la servidumbre serv\u00ed\u00ada la mesa. La mesa del rey Salom\u00f3n, por ejemplo, la atend\u00ed\u00adan mozos que llevaban un atav\u00ed\u00ado especial. (1Re 10:4, 5; 2Cr 9:3, 4.)<br \/>\nLa bebida se sol\u00ed\u00ada servir en copas individuales, mientras que la comida se colocaba en un plato com\u00fan. Los comensales tomar\u00ed\u00adan la comida con los dedos o tal vez se valdr\u00ed\u00adan de un pedazo de pan a modo de cuchara para tomar ciertos alimentos. (Mr 14:20; Jn 13:25, 26; v\u00e9ase tambi\u00e9n Pr 26:15.)<br \/>\nEn aquel tiempo era com\u00fan comer reclinado a la mesa o sentado. (G\u00e9 18:4; 27:19; Jue 19:6; Lu 9:14.) Un relieve del palacio del rey asirio Asurbanipal representa al monarca reclinado en un lecho y a la reina sentada en una silla elevada mientras ambos participan de un banquete. Al parecer, tambi\u00e9n los persas ten\u00ed\u00adan por costumbre comer reclinados sobre lechos (Est 7:8), y para el tiempo de Ezequiel, al menos algunos israelitas tambi\u00e9n com\u00ed\u00adan reclinados a la mesa en lechos. (Eze 23:41.)<\/p>\n<p>Durante el ministerio terrestre de Jes\u00fas. En el siglo I E.C. los hebreos ten\u00ed\u00adan la costumbre de lavarse las manos antes de comer. No obstante, los escribas y fariseos convirtieron esto en una pr\u00e1ctica ritualista. (Mr 7:1-8; v\u00e9ase LAVARSE LAS MANOS.)<br \/>\nEn los banquetes de los d\u00ed\u00adas del ministerio terrestre de Jes\u00fas se colocaban lechos alrededor de tres de los lados de una mesa, lo que dejaba el cuarto lado libre para los que serv\u00ed\u00adan la comida. En cada lecho pod\u00ed\u00adan acomodarse cuatro o cinco personas, aunque por lo general lo ocupaban tres. Los comensales se apoyaban en su codo izquierdo, probablemente sobre un coj\u00ed\u00adn, con las cabezas hacia la mesa, y com\u00ed\u00adan con la mano derecha. El lugar m\u00e1s importante del lecho era el ocupado por la persona que no ten\u00ed\u00ada nadie detr\u00e1s. Estar en la \u2020\u0153posici\u00f3n del seno\u2020\u009d con relaci\u00f3n a otro que estuviese reclinado en una comida, significaba estar delante de \u00e9l y tambi\u00e9n gozar de su favor. (Jn 13:23.) Aquel que tuviese a alguien en la posici\u00f3n del seno pod\u00ed\u00ada conversar confidencialmente con \u00e9l con relativa comodidad.<br \/>\nEl lugar que cada comensal ocupaba en cada uno de los lechos indicaba su posici\u00f3n alta, media o baja respecto a los ocupantes de ese lecho. Cuando hab\u00ed\u00ada varios lechos, el que tuviera la posici\u00f3n m\u00e1s baja en el lecho m\u00e1s alejado del anfitri\u00f3n ocupaba el puesto de menos importancia en la comida. (Comp\u00e1rese con Mt 23:6; Lu 14:7-11.)<br \/>\nUna gran comida o un banquete en ciertas ocasiones festivas pod\u00ed\u00ada estar bajo la supervisi\u00f3n de un director (Jn 2:9), y en el transcurso de la misma tal vez se presentase alg\u00fan entretenimiento, como pudiera ser \u2020\u0153un concierto de m\u00fasica y danzas\u2020\u009d. (Lu 15:25.)<\/p>\n<p>Punto de vista apropiado sobre las comidas. La voluntad de Dios es que el hombre disfrute de la comida y la bebida (Ec 2:24), pero detesta los excesos. (Pr 23:20, 21; Ec 10:17; Ro 13:13; 1Pe 4:3; v\u00e9anse BORRACHERA; GLOT\u00ed\u201cN.) Puesto que disfrutar de una comida con moderaci\u00f3n puede ser muy deleitable, se dice que el que est\u00e1 contento en su coraz\u00f3n goza de un banquete continuo. (Pr 15:15.) De igual manera, un ambiente agradable contribuye al disfrute de una comida; en Proverbios se dice: \u2020\u0153Mejor es un plato de legumbres donde hay amor que un toro cebado en pesebre y, junto con \u00e9l, odio\u2020\u009d. (Pr 15:17.)<\/p>\n<p>Uso figurado. El comer con alguien simbolizaba amistad y paz entre las personas que compart\u00ed\u00adan la comida. Por lo tanto, si alguien ten\u00ed\u00ada el privilegio de comer con regularidad en la mesa de un rey, era especialmente favorecido y disfrutaba de la confianza del monarca. (1Re 2:7.) Jes\u00fas prometi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos fieles que tendr\u00ed\u00adan esta relaci\u00f3n con \u00e9l, cuando les dijo que comer\u00ed\u00adan y beber\u00ed\u00adan con \u00e9l en su Reino. (Lu 22:28-30; v\u00e9anse tambi\u00e9n Lu 13:29; Rev 19:9.)<br \/>\nLa destrucci\u00f3n de los que est\u00e1n en oposici\u00f3n a Dios suministra la ocasi\u00f3n para una \u2020\u0153gran cena\u2020\u009d. Esta comida es para las aves que se alimentar\u00e1n de los cuerpos muertos de aquellos que sean ejecutados. (Rev 19:15-18.) Muy diferente a esta comida es el gran banquete para todos los pueblos del que se habla en Isa\u00ed\u00adas 25:6.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Introducci\u00f3n. II. La comida en la vida religiosa de Israel: 1. La comida en el contexto de la alianza: a) El banquete de la alianza, b) Bendiciones y maldiciones, c) Creaci\u00f3n y pecado del hombre; 2. La comida en la vida del pu\u00e9bio de Dios: a) Preceptos alimenticios, bj Sacrificios, primicias y diezmos, c) Las grandes fiestas religiosas, d) El ayuno; 3. La comida en clave escatol\u00f3gica: a) La prosperidad de los \u00faltimos tiempos, b) El banquete escatol\u00f3gico; 4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio. III. La comida en el cristianismo primitivo: 1. La comida en la vida y en el mensaje de Jes\u00fas: a) La solidaridad en la comida; b) Jes\u00fas comparte la comida de la gente; 2. La comida que da Jes\u00fas:<br \/>\na) El banquete escatol\u00f3gico, b) La cena del Se\u00f1or; 3. Problemas alimenticios de la Iglesia primitiva: a) Las prescripciones alimenticias jud\u00ed\u00adas,<br \/>\nb) Las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos; 4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio. IV. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n513<br \/>\n1. INTRODUCCION.<br \/>\nUna de las exigencias m\u00e1s elementales y esenciales de la persona humana es la de tener cada d\u00ed\u00ada la comida necesaria para la propia subsistencia. En su larga existencia sobre el planeta Tierra el hombre ha tropezado siempre con el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada, y, desgraciadamente, se las ha tenido que ver muchas veces con la experiencia dolorosa del hambre. Hoy este problema, ampliamente resuelto en el mundo occidental, ha asumido tintes dram\u00e1ticos en varios pa\u00ed\u00adses del tercer mundo. Los caminos propuestos o intentados para resolverlo tanto en el plano econ\u00f3mico como en el pol\u00ed\u00adtico han sido muchos. Pero ninguno se ha demostrado verdaderamente eficaz, y f\u00e1cilmente podemos sospechar que la discusi\u00f3n en este terreno durar\u00e1 todav\u00ed\u00ada largos a\u00f1os. Frente a la gravedad de la situaci\u00f3n actual, el creyente no puede menos de volver a la Biblia para ver si en ella se encuentra algo espec\u00ed\u00adfico que decir en este sentido. Es evidente que no se puede esperar de un libro con siglos de existencia una respuesta directa a un problema que asume aspectos cada vez m\u00e1s nuevos y preocupantes. Pero es cierto que no faltan en la revelaci\u00f3n indicaciones preciosas sobre el significado de la comida en el contexto de una convivencia humana que se inspira en valores y realidades trascendentes. De ellas quiz\u00e1 pueda deducirse una forma nueva de arrostrar un problema tan antiguo y tan moderno.<br \/>\nLa pobreza del suelo no ha permitido nunca a la gente com\u00fan de Palestina una alimentaci\u00f3n excesivamente rica. La comida b\u00e1sica era el pan; esto se percibe en el hecho de que el acto normal de tomar la propia comida se indica a menudo con la expresi\u00f3n \u2020\u0153comer pan\u2020\u009d (Gn 37,25). El pan com\u00fan estaba hecho de harina de cebada amasada y cocida en el horno (Jc 7,13). El pan de trigo era m\u00e1s raro y s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan disponer de \u00e9l las personas acomodadas. Con el pan sol\u00ed\u00adan comerse guisos hechos con yerbas de varios tipos. El uso de la carne se reservaba para especiales circunstancias, como la llegada de un hu\u00e9sped (Gn 18,7) o el ofrecimiento de alg\u00fan sacrificio a la divinidad.<\/p>\n<p>La bebida m\u00e1s com\u00fan era el \/ agua. El vino, aunque se produc\u00ed\u00ada en Palestina, se usaba casi exclusivamente en las fiestas (IS 25,36; 2S 13,28; Is 5,12) y a menudo se mezclaba con agua (Is 1,22; 2M 15,39). Otra bebida era la leche de cabra o de oveja, que a menudo se consum\u00ed\u00ada bajo forma de yogur; tambi\u00e9n el uso de esta bebida aparece normalmente con ocasi\u00f3n de la llegada de un hu\u00e9sped (Gn 18,8; Jc 4,19; Jc 5,25).<br \/>\nPara condimentar las comidas se usaban el aceite de oliva y la sal. El aceite se produc\u00ed\u00ada especialmente en Galilea, como se deduce de la bendici\u00f3n de Aser (Dt 33,24), y se usaba tambi\u00e9n como ung\u00fcento Jc 9,9; Dt28,40 Miq Dt 6,15) y como medicina para las heridas (Is 1,6). La sal, por su parte, se sacaba del mar Muerto (Ez 47,11). Otros alimentos mencionados en la Biblia son las habas, las lentejas, la miel, la manteca y el queso (2S 17,28-29; Dt 32,13-14).<br \/>\n514<br \/>\nII. LA COMIDA EN LA VIDA RELIGIOSA DE ISRAEL.<br \/>\nEl gesto del comer y del beber, que en nuestra cultura tiene un car\u00e1cter casi exclusivamente profano, asume en el AT importantes significados y connotaciones religiosas. Esto se deriva del hecho de que el hombre es visto como una entidad \u00fanica, en la que nada puede sustraerse de la influencia de la voluntad divina. El significado religioso de la comida debe comprenderse, por tanto, dentro del contexto de la \/ alianza, que regula todas las relaciones de Israel con Dios. A la luz de la alianza hay que considerar a continuaci\u00f3n los m\u00faltiples usos y costumbres que tienen que ver con la alimentaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se debe una consideraci\u00f3n especial al papel que el tema de la comida representa en las esperanzas escatol\u00f3gicas de Israel. Finalmente, es importante examinar los \/ s\u00ed\u00admbolos religiosos que se inspiran en el terreno de la alimentaci\u00f3n.<br \/>\n515<br \/>\n1. La comida en el contexto DE LA alianza.<br \/>\nLa \/ alianza es una relaci\u00f3n estable que Dios mantiene con Israel, despu\u00e9s de haberlo liberado de la opresi\u00f3n de los egipcios, comprometi\u00e9ndose a ser su Dios y a hacer de \u00e9l el pueblo de su propiedad particular. Como respuesta al don , gratuito de Dios, Israel tiene que prestarle una fidelidad incondicionada, escuchando su voz y obedeciendo sus mandamientos (Ex 19,3-6). Esta fidelidad le garantiza a su vez nuevas gracias y favores (bendiciones), mientras que en caso de infidelidad se le reservan al pueblo dolorosos castigos (Dt 30,15-18). La alianza, que se basa en la libre voluntad de los contrayentes, se establece mediante un rito de comuni\u00f3n. Es precisamente a nivel de este rito, as\u00ed\u00ad como de las bendiciones y maldiciones, donde hace su aparici\u00f3n el tema de la comida, al que se reserva luego una especial atenci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes del mundo y de la humanidad.<br \/>\n516<br \/>\na) El banquete de la alianza.<br \/>\nLa participaci\u00f3n de varias personas en el mismo convite se consideraba en la antig\u00fcedad como un signo importante de comuni\u00f3n y de mutua pertenencia (Ex 18,12); mediante la comida en com\u00fan se expresaba el perd\u00f3n (2S 9,7; 2R 25,27-30), la hospitalidad (Jc 19,20-21)y la amistad (Gn 43,25-34). Por eso mismo, hacer da\u00f1o a una persona con la que se hab\u00ed\u00ada compartido la comida era considerado como un crimen especialmente abominable (Sal 41,10; Jr 41,1-2).<br \/>\nLa comida en com\u00fan se hab\u00ed\u00ada convertido, precisamente por estas connotaciones variadas y profundas, en la forma con que ordinariamente se conclu\u00ed\u00adan los pactos y tratados, tanto por parte de los individuos particulares como por parte de grupos diversos (Gn 26,30-31; Gn 31,46; Gn 31,54). En efecto, no hab\u00ed\u00ada nada como el comer y el beber juntos que ayudase tanto a distender los \u00e1nimos, a profundizar en el di\u00e1logo y a hacer caer las barreras que divid\u00ed\u00adan a las personas.<br \/>\nLa funci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada asumido la comida en las relaciones entre las personas hizo que fuera adoptada igualmente en el terreno estrictamente religioso. Efectivamente, una antigua tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica narra que la alianza sina\u00ed\u00adtica se hab\u00ed\u00ada ratificado mediante un banquete: \u2020\u0153Mois\u00e9s, Aar\u00f3n, Na-dab, Abih\u00fa y setenta ancianos de Israel subieron y vieron al Dios de Israel&#8230; No extendi\u00f3 su mano contra aquellos elegidos de Israel; y ellos vieron a Dios, comieron y bebieron\u2020\u2122 (Ex 24,9-11). El mismo Mois\u00e9s, antes de morir, prescribe que el pueblo, despu\u00e9s de entrar en la tierra prometida, renueve la alianza con un rito an\u00e1logo:<br \/>\n\u2020\u0153Alzar\u00e1s all\u00ed\u00ad al Se\u00f1or, tu Dios, un altar de piedras que no hayan sido labradas y sobre \u00e9l ofrecer\u00e1s holocaustos al Se\u00f1or, tu Dios; ofrecer\u00e1s sacrificios de reconciliaci\u00f3n y all\u00ed\u00ad comer\u00e1s y te regocijar\u00e1s ante el Se\u00f1or, tu Dios\u2020\u009d (Dt 27,5-6).<br \/>\nEl banquete de la alianza no es totalmente igual a los banquetes con que se ratificaban los tratados, en cuanto que Dios no puede sentarse a la mesa con los hombres. Pero se hace de alguna forma comensal del hombre, ya que \u00e9ste es llamado a comer un alimento que ha sido ofrecido a Dios y que Dios ha devuelto al hombre como signo de su benevolencia. Esto es suficiente para que se establezca entre Dios y el hombre una relaci\u00f3n muy profunda, que ni siquiera la infidelidad del pueblo ser\u00e1 capaz de romper de forma total y definitiva.<br \/>\n517<br \/>\nb) Bendiciones y maldiciones.<br \/>\nLa bendici\u00f3n es el modo concreto con que Dios prosigue en la historia su empe\u00f1o de fidelidad y de amor para con el pueblo que se ha escogido. As\u00ed\u00ad pues, est\u00e1 claro que la bendici\u00f3n divina consiste esencialmente en el don de la tierra, de la que el pueblo podr\u00e1 sacar un alimento abundante y seguro. Al hacerse aliado de Dios, el pueblo ve resuelto de este modo de una vez para siempre el dif\u00ed\u00adcil problema del pan de cada d\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl tema del don de la tierra y de sus frutos aparece por primera vez en la vida de los patriarcas, cuya experiencia religiosa se presenta como una alianza anticipada (Gn 15,18; Gn 17,2). Despu\u00e9s de dejar Abrah\u00e1n su casa paterna para dirigirse a la tierra de Cana\u00e1n, Dios le promete: \u2020\u0153Yo dar\u00e9 esta tierra a tu descendencia\u2020\u009d (Gn 12,7). Al bendecir a su hijo Jacob, Isaac le desea: \u2020\u0153Dios te d\u00e9 el roc\u00ed\u00ado del cielo y la fertilidad de la tierra y abundancia de trigo y mosto\u2020\u009d (Gn 27,28). La riqueza de que gozan los patriarcas Gn 13,2; Gn 13,5-6; Gn 26,12-14) aparece como una realizaci\u00f3n anticipada de esta promesa.<br \/>\nEl \u00e9xodo de Egipto tiene como finalidad la entrada en la tierra prometida, que se describe con una expresi\u00f3n estereotipada, frecuentemente repetida en la Biblia, como un lugar \u2020\u0153que mana leche y miel\u2020\u009d Ex 3,8; Ex 3,17 cf Ex 13,5; Ex 33,3 etc. ). Despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n de la alianza, Dios le promete al pueblo los bienes de esta tierra, es decir, el pan y el agua (Ex 23,25). Finalmente, en otros textos aparece toda una serie de alimentos privilegiados de los que Israel podr\u00e1 gozar en la tierra que Dios est\u00e1 a punto de d\u00e1Tle: \u2020\u0153Le hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, lo aliment\u00f3 con los productos de los campos, le dio a gustar miel de las pe\u00f1as, aceite de la dura roca. Cuajada de vacas y leche de ovejas con grasa de corderos y carneros, toros de Basan y machos cabr\u00ed\u00ados, flor de harina de trigo en abundancia; bebiste el vino, la sangre de las uvas\u2020\u2122 (Dt 32,13-14 cf Dt 8,8-10; Dt 28,3-5; Dt 28,11-12; Lv 26,4-5; Lv 26,10; Sal 23,1; Sal 23,5; Sal 33,18-19; Sal 111,5).<br \/>\nPero paralelamente a estas bendiciones se amenaza tambi\u00e9n, en caso de infidelidad, con la privaci\u00f3n de todos los productos de la tierra que constituyen el alimento ordinario de l\u00e1 gente (Dt 28,16-18; Dt 28,33; Dt 28,38-40; Lv 26,16; Lv 26,20; Lv 26,26 Miq Lv 6,14-15). As\u00ed\u00ad pues, en la abundancia Israel tiene que saber ver un don de la bondad divina, y no el resultado de su propio\/trabajo (Dt 8,17) o de la intervenci\u00f3n de otras divinidades (Os 2,7; Jr 44,17). La falta de comida, por \u00e9l contrario, tiene que entenderse c\u00f3mo una consecuencia de la infidelidad a Yhwh (Am 4,6-9; Os 9,2) y como una llamada a la conversi\u00f3n Os 2,8-17).<br \/>\n518<br \/>\nEn el contexto de las bendiciones prometidas por Dios a su pueblo tienen que leerse dos episodios del \u00e9xodo, el del man\u00e1 (Ex 16 N\u00fam Ex 11)yel del aguaque brot\u00f3de la roca (Ex 17,1-7 N\u00fam Ex 20,1-13). Los dos ponen d\u00e9 relieve la solicitud con que Dios alimenta a su pueblo, asumiendo de este modo un significado emblem\u00e1tico y simb\u00f3lico.<br \/>\nDe estas breves alusiones se deduce un hecho de notable importancia: partiendo de la experiencia de la alianza, Israel ha aprendido a ver en su propia existencia un don de Dios, para el que hay que disponerse con la fidelidad y la obediencia. Esta intuici\u00f3n hace que el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada no se vea ya en una perspectiva individualista y por tanto ego\u00ed\u00adsta, sino como un aspecto de una problem\u00e1tica m\u00e1s ampl\u00ed\u00ada, que se refiere a las relaciones con Dios y con los dem\u00e1s miembros del pueblo.<br \/>\n519<br \/>\nc) Creaci\u00f3n y pecado del hombre. A partir de la alianza, Israel aprendi\u00f3 a reflexionar sobre el significado del alimento no s\u00f3lo en la propia situaci\u00f3n del pueblo elegido, sino tambi\u00e9n en la de toda la humanidad. Los resultados de esta reflexi\u00f3n se condensan en los relatos de la creaci\u00f3n.<br \/>\nEn el relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (Gen 1,1-2,4) se narra c\u00f3mo al hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, \u00e9ste le asigna como alimento \u2020\u0153toda planta sement\u00ed\u00adfera que hay sobre la superficie de la tierra y todo \u00e1rbol que da fruto conteniendo simiente en s\u00ed\u00ad. Ello ser\u00e1 vuestra comida\u2020\u009d (Gn 1,29). Seg\u00fan el relato yah-vista (Gen 2,4-3,24), el hombre es colocado por Dios en un jard\u00ed\u00adn exuberante, cuyos frutos est\u00e1n a su disposici\u00f3n; pero Dios le da la orden de no comer del fruto del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal, so pena de incurrir en pena de muerte, en caso de desobediencia (2,16-1 7). El objeto de esta prohibici\u00f3n es poner a prueba la fidelidad del hombre, del que depende en \u00faltimo an\u00e1lisis la posibilidad de gozar de los bienes concedidos por Dios.<br \/>\nEl hombre no supera la prueba establecida por Dios y come del fruto prohibido, esperando de esta forma hacerse semejante a Dios (3,5-6). Las consecuencias de este gesto no tardan en hacerse sentir, precisamente en el terreno en que hab\u00ed\u00ada tenido lugar la desobediencia: \u2020\u0153Maldita sea la tierra por tu culpa. Con trabajo sacar\u00e1s de ella tu alimento todo el tiempo de tu vida. Ella te dar\u00e1 espinas y cardos, y comer\u00e1s la hierba de los campos. Con el sudor de tu frente comer\u00e1s el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado; porque polvo eres yen polvo te has de convertir\u2020\u009d (3, 17-19).<br \/>\nDe la comida del hombre se ocupa tambi\u00e9n la tradici\u00f3n sacerdotal cuando afirma que, despu\u00e9s del diluvio, motivado por la extensi\u00f3n de la violencia (6,13), Dios le da al hombre la posibilidad de comer no s\u00f3lo alimentos vegetales, sino tambi\u00e9n la carne de los animales (9,3); as\u00ed\u00ad pues, el hecho de que el hombre sea carn\u00ed\u00advoro no se juzga de forma positiva, sino que se ve como un signo de que perdura la violencia incluso despu\u00e9s del diluvio.<br \/>\nLos relatos de la creaci\u00f3n muestran que, para Israel, la comida abundante y segura que Dios se hab\u00ed\u00ada comprometido a darle en el contexto de la alianza se la hab\u00ed\u00ada ofrecido ya antes a toda la humanidad, con la condici\u00f3n de que se mantuviera fiel a sus preceptos. La falta de alimento que experimenta con frecuencia la humanidad no se debe, por tanto, a la voluntad de Dios, sino que es m\u00e1s bien consecuencia del desorden que el pecado del hombre ha introducido en el mundo creado. La alianza con el pueblo elegido, en cuanto que tiende a reintegrar al hombre en la situaci\u00f3n original, se ve, por consiguiente, como el medio a trav\u00e9s del cual Dios quiere devolver a toda la humanidad aquella abundancia de alimento que hab\u00ed\u00ada proyectado para ella en los comienzos del mundo.<br \/>\n520<br \/>\n2. La comida en la vida del pueblo de Dios.<br \/>\nLa alianza coloca el amplio terreno de la alimentaci\u00f3n en una relaci\u00f3n directa con la vida religiosa. De este planteamiento fundamental se desprende, o asume un nuevo significado, toda una serie de usos, costumbres y celebraciones que tienen que ver con la alimentaci\u00f3n, la cual se sit\u00faa as\u00ed\u00ad bajo el gobierno de la voluntad divina.<br \/>\n521<br \/>\na) Preceptos alimenticios.<br \/>\nEl mandamiento divino penetra en el terreno alimenticio ante todo mediante dos preceptos que han jugado un papel decisivo en la historia de Israel, a saber: el que prohibe comer la sangre de los animales y el que prohibe comer la carne de los animales impuros.<br \/>\nLa sangre de los animales no puede comerse porque se la considera como la sede de la vida, y, como tal, debe ser usada exclusivamente para los ritos expiatorios realizados en el templo (Lv 17,11; Dt 12,23; Gn 9,4). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que todo animal destinado a usos alimenticios tiene que ser inmolado en el templo (Lv 17,3-4; IS 14,32-34) o, si esto no es posible, tiene que ser degollado y su sangre ha de derramarse por tierra (Lv 17,13-14; Dt 12,20-25). Es \u00e9sta una manera pr\u00e1ctica de reconocer que el Dios vivo es el \u00fanico se\u00f1or de toda vida.<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre \/ animales puros e impuros est\u00e1 codificada en Dt 14,3-2 1 y en Lev 11. Se consideran como impuros los animales que no tienen la pezu\u00f1a partida y son rumiantes (o se piensa que lo son), o bien aquellos que, a pesar de tener la pezu\u00f1a partida, no rumian. Sobre la base de esta regla, son declarados expresamente como impuros el camello, la liebre, el tej\u00f3n y el cerdo. Los animales acu\u00e1ticos son impuros si no tienen aletas y escamas; tambi\u00e9n son impuras las aves de presa y las rapaces, as\u00ed\u00ad como los insectos alados que caminan a cuatro patas, excepto las langostas, saltamontes, caballetas y grillos; y, finalmente, los reptiles (entre los que se enumera tambi\u00e9n los topos, las comadrejas y los ratones). Adem\u00e1s son impuros los animales muertos de muerte natural o matados por otros animales Lv 17,15).<br \/>\nEl origen de la prohibici\u00f3n de comer la carne de los animales impuros es incierto. Se piensa que se debe al hecho de que estos animales eran usados en los cultos paganos; tal es ciertamente el origen de otra prescripci\u00f3n alimenticia, la que prohibe cocer el cabrito en la leche de su madre (Ex 23,19; Ex 34,26; Ex 23,19; Ex 34,26; Dt 14,21). La pr\u00e1ctica de las prescripciones alimenticias es, por tanto, muy antigua. Pero s\u00f3lo durante el destierro se convirti\u00f3 en uno de los modos mediante los cuales har\u00e1 Israel profesi\u00f3n de su fe (cf Dan 1*816; 2M 6,18-31; 2M 7,1-42). A trav\u00e9s de la comida, la profesi\u00f3n de fe entra de esta manera en la esfera m\u00e1s ordinaria y cotidiana de la existencia humana.<br \/>\n522<br \/>\nb) Sacrificios, primicias y diezmos. Una costumbre muy difundida en Israel era la de ofrecer a Dios una parte de la propia comida. Esto se hac\u00ed\u00ada principalmente mediante los sacrificios. El AT tiene en cuenta los sacrificios de animales y las ofrendas vegetales (Lv 1-5): los unos y las otras pod\u00ed\u00adan combinarse de varias formas, ya menudo iban acompa\u00f1adosde libaciones de vino (cf N\u00fam 15,1-16) [\/Lev\u00ed\u00adtico].<br \/>\nEl destino de todo lo que se ofrec\u00ed\u00ada a Dios variaba seg\u00fan los diversos tipos de sacrificio. En el holocausto la v\u00ed\u00adctima se quemaba por completo en el altar (Lv 1,1-17), mientras que en los sacrificios expiatorios la carne de la v\u00ed\u00adctima o las ofrendas vegetales se quemaban en parte y en parte eran consumidas por los sacerdotes (Lev 6,7-7,10). En los sacrificios de comuni\u00f3n, por el contrario, parte de la v\u00ed\u00adctima era consumida tambi\u00e9n por los oferentes, en el contexto de un banquete sagrado (Lv 3,1-17; Lv 7,11-18). El objetivo de esta comida en com\u00fan, an\u00e1loga a aquella con la que se concluy\u00f3 la alianza, era el de afianzar los v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n que los miembros del pueblo ten\u00ed\u00adan con Dios y entre ellos mismos.<br \/>\nEntre los alimentos ofrecidos a Dios ten\u00ed\u00adan un significado particular los \u2020\u0153panes de la proposici\u00f3n\u2020\u2122; con este nombre se designaban doce hogazas que se pon\u00ed\u00adan cada s\u00e1bado en una mesa de oro delante del santo de los santos, mientras que las de la semana anterior eran consumidas por los sacerdotes; eran el s\u00ed\u00admbolo de la alianza de Dios con las doce tribus de Israel (Lv 24,5-9; Ex 25,23-30; Ex 37,10-16; IS 21,4-7<br \/>\nOtro tipo de ofrenda a Dios era la de las primicias. Los israelitas estaban obligados a dar a los sacerdotes las primicias del grano, del vino, del aceite y de la lana (Dt 18,4 cf N\u00fam Dt 15,17-21; Dt 18,12-13; Ez 44,30 ); adem\u00e1s estaban consagrados a Yhwh los primeros frutos de cada \u00e1rbol (Lv 19,24), y ten\u00ed\u00ada que present\u00e1rsele la primera gavilla de la nueva cosecha (Lv 23,9-14). Finalmente, ten\u00ed\u00adan que reservarse para Dios los primeros partos del ganado (Ex 13,2; Ex 13,11-16; Ex 22,28-29). La ofrenda de las primicias iba acompa\u00f1ada de una profesi\u00f3n de fe en las grandes haza\u00f1as de Yhwh en favor de Israel, y especialmente en el donde la tierra (Dt 26,1-11); as\u00ed\u00ad pues, las primicias eran un tributo ofrecido a Dios como signo de gratitud y de sumisi\u00f3n.<br \/>\nFinalmente, se le ofrec\u00ed\u00adan a Dios los diezmos de los productos de la tierra y de los animales (Lv 27,30-33 ). Ten\u00ed\u00adan que servir en parte para los sacerdotes y levitas (Nm 18,21; Nm 18,25-32; Ne 19,36-40); y en parte para los forasteros, los hu\u00e9rfanos y las viudas (Dt 26,12-15). A estas categor\u00ed\u00adas m\u00e1s pobres se les destinaba adem\u00e1s lo que quedaba despu\u00e9s de la siega o de la cosecha (Dt 24,19-22; Lv 19,9-10; Lv 23,22; Ex 23,11; Rt2,1-3).<br \/>\nEn la religi\u00f3n hebrea la carne de las v\u00ed\u00adctimas y las otras ofrendas no deb\u00ed\u00adan servir como comida para la divinidad, aun cuando \u00e9sta pudiera ser a veces la intenci\u00f3n de los oferentes (Sal 50,12-13). Lo que se le daba a Dios ten\u00ed\u00ada que servir m\u00e1s bien al pueblo, para que comiendo y alegr\u00e1ndose en presencia del Se\u00f1or pudiera expresar su retorno a \u00e9l y atendiese al mismo tiempo a las necesidades de los sacerdotes y de los pobres (Dt 12,6-7; Dt 12,11-12). As\u00ed\u00ad pues, el gesto de dar a Dios ten\u00ed\u00ada la finalidad de actuar la comuni\u00f3n con \u00e9l en un contexto de solidaridad entre todos los israelitas.<br \/>\n523<br \/>\nc) Las grandes fiestas religiosas.<br \/>\nLa comida y la bebida representaban tambi\u00e9n una funci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de las fiestas religiosas. Con ocasi\u00f3n de la pascua, que originalmente era una fiesta de pastores n\u00f3madas, se com\u00ed\u00ada la carne asada del cordero, pan \u00e1cimo y hierbas amargas; cuando los hebreos hicieron de esta fiesta el recuerdo anual de la salida de Egipto, la consumici\u00f3n de estos alimentos se interpret\u00f3 como una repetici\u00f3n de lo que se imaginaban que hab\u00ed\u00ada sucedido en la noche del \u00e9xodo (Ex 23,18; Ex 34,25; Ex 12,1-14; Ex 12,21-27; Ex 12,43-49; Lv 23,5). En la misma fecha de la pascua, a saber: en el plenilunio de primavera, que coincid\u00ed\u00ada con el comienzo de la siega, ca\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la fiesta de los \u00e1cimos. Esta era una celebraci\u00f3n de origen agr\u00ed\u00adcola, y consist\u00ed\u00ada en abstenerse durante una semana del pan fermentado, es decir, hecho con los restos de la antigua cosecha, para sumergirse plenamente en la novedad de vida que significa la nueva cosecha. Tambi\u00e9n esta fiesta se consideraba como un recuerdo anual de la salida de Egipto Ex 23,15; Ex 34,18; Ex 12,15-20; Ex 13,3-8; Lv 23,6-8) y hab\u00ed\u00ada llegado a fundirse con la de la \/ pascua Dt 16,1-8 N\u00fam Dt28,16-25).<\/p>\n<p>Otra fiesta importante era la de las semanas (pentecost\u00e9s), que se\u00f1alaba el final de la siega, y que posteriormente fue considerada como el recuerdo anual de la revelaci\u00f3n divina en el Sina\u00ed\u00ad; en ella se ofrec\u00ed\u00adan a Dios dos panes de flor de harina amasados con levadura, y holocaustos de corderos, novillos y carneros (Lv 23,16-21; Ex 23,16; Dt 16,9-12 N\u00fam Dt 28,26-31). La fiesta de las chozas, con la que conclu\u00ed\u00ada la cosecha de oto\u00f1o y que conmemoraba la marcha por el desierto, era la ocasi\u00f3n para llevar al templo parte de l\u00e1 cosecha, que luego era consumida alegremente por todos los presentes (Dt 16,13-17; Ex 23,16; Lv 23,33-43 N\u00fam Lv 29,12-39).<br \/>\nEstas fechas, tan estrechamente relacionadas con los ritos agr\u00ed\u00adcDIAS y al mismo tiempo con la historia de la salvaci\u00f3n, eran tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n en que el pueblo aprend\u00ed\u00ada a ver en los alimentos un don de Dios, que hab\u00ed\u00ada que consumir en una actitud de agradecimiento hacia \u00e9l y de solidaridad con todos los dem\u00e1s miembros del pueblo.<br \/>\n524<br \/>\nd) El ayuno.<br \/>\nLas relaciones que ligan a Israel con su Dios exigen a veces abstenerse de la comida. El ayuno estaba prescrito solamente en el gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (kippur) (Lv 16,29-31; Lv 23,27-32 N\u00fam Lv 29,7), como signo de penitencia. Adem\u00e1s, se practicaba un ayuno, como expresi\u00f3n de luto, en los meses cuarto, quinto, s\u00e9ptimo y d\u00e9cimo, en recuerdo de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 587 a.C. (Za 8,19 cf Za 7,3-5).<br \/>\nFuera de estas circunstancias, los hebreos sol\u00ed\u00adan practicar el ayuno en las ocasiones de luto (IS 31,13; 2S 1,12; 2S 3,35) o de penitencia (IS 7,6; Jr 14,12; JI 1,14; JI 2,15; Jon 3,5; Ne 9,1-2). Es conocido el episodio de David, que ayun\u00f3 para obtener la curaci\u00f3n del hijo que hab\u00ed\u00ada tenido de Betsab\u00e9, neg\u00e1ndose, por el contrario, a expresar con el ayuno el luto por su muerte (2S 12,16-23). El ayuno se practicaba adem\u00e1s en concomitancia con la oraci\u00f3n (SaI 35,13; SaI 69,11); es significativo en este sentido el ayuno practicado por Mois\u00e9s (Ex 34,28; Dt 9,9) y por Daniel (Dn 9,3; Dn 10,2-3) para disponerse a recibir la revelaci\u00f3n divina. Son igualmente numerosos los ejemplos en que el ayuno acompa\u00f1a a la oraci\u00f3n p\u00fablica (Jc 20,26; IR 21,9; Esd 8,21-23; Jr 36,6; Jr 36,9).<br \/>\nEn la perspectiva b\u00ed\u00adblica el ayuno no es una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica, como pod\u00ed\u00ada ser la abstenci\u00f3n del vino por parte de los sacerdotes antes del servicio religioso (Lv 10,9; Ez 44,21), de los recabitas (Jr 35,6-II) o de los nazireos (Nm 6,3-20; Am 2,12; Jc 13,4; IS 1,11). La abstenci\u00f3n del alimento, como por otra parte el uso de alimentos particulares en el \u00e1mbito del culto, no es m\u00e1s que un medio para significar la vuelta a Dios y la obediencia a su voluntad. Se comprende por ello la pol\u00e9mica de los profetas contra un ayuno puramente formal y exterior, y la invitaci\u00f3n al verdadero ayuno, que consiste en las obras de la justicia y del amor fraterno (Is 58,1-12; Jr 14,12; Za 7,5-10; Za 8,19). En el judaismo el ayuno se convertir\u00e1 en una pr\u00e1ctica muy difundida y estar\u00e1 regulado por normas minuciosas.<br \/>\n525<br \/>\n3. La comida en clave escatol\u00f3gica.<br \/>\nLa experiencia hist\u00f3rica de Israel est\u00e1 marcada por el fracaso; debido a su infidelidad a Dios, el pueblo tiene que tomar finalmente el camino del destierro. Mientras caen las esperanzas en una inmediata concesi\u00f3n de las bendiciones divinas, de las que era portadora la alianza, nace y se desarrolla la esperanza en una nueva intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina capaz de eliminar para siempre el pecado y de restaurar a Israel en su condici\u00f3n de pueblo elegido. Es en este momento final de la historia donde los profetas colocan tambi\u00e9n la concesi\u00f3n de un alimento abundante, no s\u00f3lo para Israel, sino para todo el resto de la humanidad.<br \/>\n526<br \/>\na) La prosperidad de los \u00faltimos tiempos.<br \/>\nLa restauraci\u00f3n final de Israel se describe frecuentemente en t\u00e9rminos de abundancia alimenticia. Seg\u00fan Oseas, Dios promete a su pueblo: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada -dice el Se\u00f1or-> yo responder\u00e9 a los cielos y ellos responder\u00e1n a la tierra; la tierra responder\u00e1 al trigo, al vino y al aceite, y ellos responder\u00e1n a Yezrael\u2020\u009d Os 2,23-24 cf Os 14,8; Am 9,13-14). A los desterrados les anuncia Jerem\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Vendr\u00e1n cantando de alegr\u00ed\u00ada a la altura de Si\u00f3n, volver\u00e1n a gozar de los bienes del Se\u00f1or: el trigo, el vino y el aceite, las ovejas y los bueyes. Su alma ser\u00e1 un huerto bien regado y no volver\u00e1n ya a languidecer\u2020\u009d (Jr 31,12; Ez 36,29-30; Is 30,23; Is 62,8; Is 65,21-22; Ag 2,18-19; JI 2,19; JI 2,24-26; JI 4,18; MI 3,11).<\/p>\n<p>Las esperanzas de una prosperidad que nace de la fidelidad a Yhwh afloran a menudo en la oraci\u00f3n de<br \/>\nIsrael. El salmista le pide a Dios: \u2020\u0153Que nuestros graneros est\u00e9n llenos, rebosantes de frutas de todas las<br \/>\nespecies; que nuestros reba\u00f1os se multipliquen a millares, a miles y miles por nuestras prader\u00ed\u00adas<br \/>\nSaI 144,13 cf SaI 132,15; SaI 147,14).<br \/>\nLa prosperidad final se convierte a menudo en un s\u00ed\u00admbolo del gozo que la plena comuni\u00f3n con Dios dar\u00e1 alg\u00fan d\u00ed\u00ada a sus fieles. Pero es cierto que, partiendo de la visi\u00f3n del hombre propia de Israel, esta comuni\u00f3n se considera como verdadera y posible sin una plenitud tambi\u00e9n material.<br \/>\n527<br \/>\nb) El banquete escatol\u00f3gico.<br \/>\nA veces la prosperidad de los \u00faltimos tiemposse describe como un gran banquete ofrecido por Dios a sus fieles. Es significativo el hecho de que el justo perseguido de los salmos vislumbre, al final de su prueba, un gran banquete que marca la vuelta a Dios de todos los hombres: \u2020\u0153Los pobres comer\u00e1n hasta saciarse, alabar\u00e1n al Se\u00f1or los que lo buscan: \u00c2\u00a1viva su coraz\u00f3n eternamente! El mundo entero recordar\u00e1 al Se\u00f1or y al Se\u00f1or volver\u00e1; lo adorar\u00e1n, postrados anteA \u00e9l, todas las familias de los pueblos \u2020\u0153(SaI 22,27).<br \/>\nEn el contexto de la vuelta del destierro se convoca a los desterrados a un gran banquete, en el que se les da a todos gratuitamente pan, agua, vino, leche y todo tipo de manjares suculentos; es \u00e9sta la ocasi\u00f3n para que Dios establezca con su pueblo un pacto eterno y le confiera las bendiciones prometidas a David Is 55,1-3 cf Is 65,11-13).<br \/>\nEl banquete de los \u00faltimos tiempos asume un significado a\u00fan m\u00e1s universalista en un texto que pertenece a las capas m\u00e1s recientes del libro de Isa\u00ed\u00adas; \u2020\u0153El Se\u00f1or todopoderoso brindar\u00e1 a todos los pueblos en esta monta\u00f1a un fest\u00ed\u00adn de ping\u00fces manjares, un fest\u00ed\u00adn de vinos excelentes, de exquisitos manjares, de vinos refinados\u2020\u009d (Is 25,6). En el \u00e1mbito de este banquete Dios se revela plenamente a todos los pueblos eliminando el velo puesto sobre su rostro, destruye para siempre la muerte, enjuga todas las l\u00e1grimas y quita la ignominia de su pueblo (vv. 7-10); la fase final de la historia queda inaugurada, por tanto, mediante una nueva revelaci\u00f3n, an\u00e1loga a la del Sina\u00ed\u00ad, pero extendida esta vez a toda la humanidad.<br \/>\nEn la literatura sapiencial el banquete escatol\u00f3gico encuentra su propia actuaci\u00f3n anticipada en el banquete de la \/ Sabidur\u00ed\u00ada, que ofrece a todos los hombres su alimento como s\u00ed\u00admbolo de la fidelidad a Dios: \u2020\u0153Venid, comed de mi pan y bebed del vino que yo he preparado. Dejad de ser imprudentes y vivir\u00e9is, y caminad por la senda de la inteligencia\u2020\u009d (Pr 9,1-6). Esta comida no es sino la misma Sabidur\u00ed\u00ada, que anuncia: \u2020\u0153Los que me coman quedar\u00e1n a\u00fan con hambre y los que me beban quedar\u00e1n de m\u00ed\u00ad sedientos\u2020\u009d Si 24,21); m\u00e1s tarde se identifica a s\u00ed\u00ad misma con la ley mosaica, de la que el pueblo elegido saca el verdadero significado de su existencia (cf y. 22). Tambi\u00e9n las comidas rituales de Qumr\u00e1n, que sustitu\u00ed\u00adan a los sacrificios del templo, considerados como ileg\u00ed\u00adtimos, se viv\u00ed\u00adan probablemente como una anticipaci\u00f3n del banquete final.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, el problema del pan de cada d\u00ed\u00ada es resuelto por el AT en clave escatol\u00f3gica: solamente en el momento en que Dios renueve todas las cosas, tanto Israel como la humanidad entera podr\u00e1n gozar de nuevo de la abundancia de comida propia de los or\u00ed\u00adgenes, en un contexto de renovada fidelidad a Dios y a sus mandamientos. Pero incluso en el momento actual Dios sigue siendo aquel que da la comida a todo viviente, especialmente a los m\u00e1s pobres y necesitados (SaI 136,25; SaI 145,15-16; SaI 34,11; SaI 107,36-38; SaI 146,7; IS 2,5; Is 65,13), poniendo remedio de este modo a las injusticias de los hombres. Siguiendo su ejemplo, tambi\u00e9n el justo tiene que comprometerse desde ahora por el bien de todos, compartiendo su pan con el que carece de \u00e9l (Ez 18,7;Ez 18,16;Is 58,7; Is 58,10; Pr 22,9; Jb 31,17; Tb 4,16).<br \/>\n528<br \/>\n4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio.<br \/>\nLa importancia que tiene el alimento en la visi\u00f3n teol\u00f3gica de Israel ha hecho que de \u00e9l o de las actividades relacionadas con \u00e9l se sacasen numerosos s\u00ed\u00admbolos religiosos.<br \/>\nLa siega, en cuanto que supone la recogida del grano y la separaci\u00f3n de la paja, simboliza muchas veces el juicio divino en su doble aspecto de condenaci\u00f3n (Is 17,5; Jr 13,24; Jr 51,2; Jr 51,33; JI 4,13) y de salvaci\u00f3n (Os 6,11; Am 9,13; SaI 126,5-6). La vendimia, por el contrario, significa el castigo divino Jr 49,9; Lm 1,15; Ab 5; Is 63,1-6).<br \/>\nEl hambre y la sed se ven con frecuencia como una prueba que Dios permite para que el pueblo reconozca que el alimento viene de \u00e9l (Dt8,2-3; Os 2,5; Os 2,11; Os 2,14; Os 2,16); de este modo se convierten en s\u00ed\u00admbolo de la necesidad de Dios (Sal 42,3), de su palabra (Am 8,11; Is 55,1) o de la sabidur\u00ed\u00ada (Si 24,20). Paralelamente, el acto de saborear llega a indicar la experiencia de la bondad divina Sal 34,9); Eze-quiel, por su parte, recibe la orden de comerse el rollo en donde est\u00e1 contenida la palabra de Dios, y lo encuentra dulce como la miel (Ez 3,1-3), mientras que del man\u00e1 se dice que se adaptaba al gusto de cada uno (Sb 16,20). Metaf\u00f3ricamente, el gusto indica la inteligencia, la prudencia y el sentido com\u00fan (IS 25,33; Sal 119,66; Pr 11,22; Jb 12,20). f Entre los alimentos, el pan es el que recibe m\u00e1s de ordinario significados simb\u00f3licos. En primer lugar, el man\u00e1, que muy pronto se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la palabra de Dios (Dt 8,3; Sb 16,16), es llamado \u2020\u0153trigo de los cielos, \u2020\u0153pan de los fuertes\u2020\u2122 (Sal 78,24-25 cf Sal 105,40) y \u2020\u0153comida de los \u00e1ngeles, capaz de procurar todo deleite y de satisfacer todo apetito Sb 16,20). Un significado simb\u00f3lico an\u00e1logo al del man\u00e1 tiene tambi\u00e9n el pan que ofrece Dios a Elias en el desierto (2R 4,42-44). Tambi\u00e9n en otros lugares el pan simboliza la palabra de Dios (Is 55,2; Is 55,6; 1s55,11), las ense\u00f1anzasde la Sabidur\u00ed\u00ada (Pr9,5) ola misma Sabidur\u00ed\u00ada (Si 15,3 cf Si 24,18-20).<br \/>\nTambi\u00e9n el \/ agua encierra a menudo un significado simb\u00f3lico. El agua que brot\u00f3 de la roca significa, lo mismo que el man\u00e1, el don que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo al pueblo que se ha escogido (Ex 17,1-7 N\u00fam Ex 20,1-13). Otras veces el agua pasa a ser s\u00ed\u00admbolo de Dios (Is 12,2-3; Jr 2,13; Jr 17,13; Sal 42,2-3), de su palabra (Is 55,1), de sus haza\u00f1as salv\u00ed\u00adficas (Is 35,6-7; 1s41,18; Is 43,19; 1s44,3)o de la Sabidur\u00ed\u00ada Si 15,3 cf Si 24,20). Finalmente, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica se representa como un r\u00ed\u00ado caudaloso que brota del templo y que regenera todo el pa\u00ed\u00ads (Ez 47,1-12; JI 4,18).<br \/>\nEl vino se presenta en ocasiones como una bebida nociva para el hombre (Gn 9,20-21), pero otras veces se ve como signo de prosperidad (Gn 49,11) y fuente de gozo (Jc 9,13). Por eso puede indicar tanto la ira de Dios (Is 51,17; Jr 25,12; Lm 4,21; Sal 75,9) como la salvaci\u00f3n (Sal 16,5; Sal 23,5; Sal 116,13; Za 9,17).<br \/>\nLa leche y la miel, que se presentan juntas muchas veces como los productos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la tierra prometida (Dt 6,3; Dt 11,9; Jr 11,5; Ez 20,6; Ez 20,15), simbolizan respectivamente la prosperidad escatol\u00f3gica (Is 66,11) y la dulzura de la Sabidur\u00ed\u00ada (Pr 24,13-14; Si 24,19). El aceite se enumera a menudo entre los dones que hace Dios a su pueblo fiel, y adquiere un significado simb\u00f3lico en el rito de la unci\u00f3n real (IS 16,13) y sacerdotal (Ex 29,7). El olivo, a su vez, se convierte en imagen del justo Sal 52,10 cf Sal 128,3; Si 50,10; Za 4,11-14) y de la Sabidur\u00ed\u00ada (Si 24,14). La sal, que se mezclaba con las ofrendas del sacrificio (Lv 2,13; Ez 43,24), es considerada como s\u00ed\u00admbolo de la alianza (Lv 2,13) y de forma particular de su car\u00e1cter inmutable (Nm 18,19; 2Cr 13,5, donde las expresiones \u2020\u0153pacto inviolable\u2020\u009d y \u2020\u0153alianza indestructible\u2020\u2122 son una traducci\u00f3n libre de \u2020\u0153alianza de sal\u2020\u009d).<br \/>\nTodos estos s\u00ed\u00admbolos representan un papel importante en la vida del pueblo, en cuanto que ayudan al creyente a ver en la comida no s\u00f3lo un medio de supervivencia, sino tambien una llamada constante \u00abP\u00ed\u00ados y a las realidades espirituales.:.<br \/>\n529<br \/>\nIII. LA COMIDA EN EL CRISTIANISMO PRIMITIVO.<br \/>\nEl comportamiento de Jes\u00fas en el terreno alimenticio no fue distinto del que segu\u00ed\u00ada el mundo jud\u00ed\u00ado en que vivi\u00f3. Pero se apart\u00f3 de \u00e9l debido a su ra-dicalidad, por la que afirm\u00f3, precisamente en el contexto de las comidas celebradas en com\u00fan, aquellos valores de convivencia y de solidaridad que la comida evocaba en el \u00e1mbito de sus compatriotas. Al mismo tiempo, Jes\u00fas anunci\u00f3 que Dios estaba a punto de cumplir la promesa hecha a su pueblo de darle, en el contexto de la renovaci\u00f3n final de todas las cosas, una comida abundante y segura, ofreciendo en la \u00faltima cena la realizaci\u00f3n anticipada de esta promesa. Los primeros cristianos, siguiendo la orientaci\u00f3n dada por el maestro, se fueron apartando progresivamente de las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas e hicieron consistir su profesi\u00f3n de fe \u00fanicamente en la adhesi\u00f3n a Cristo y a su mensaje.<br \/>\n530<br \/>\n1. LA COMIDA EN LA VIDA Y EN EL mensaje de Jes\u00fas.<br \/>\nLa posici\u00f3n de Jes\u00fas respecto al alimento es doble: por una parte reafirma con la mayor decisi\u00f3n la necesidad de compartir la propia comida con los que carecen de ella; por otra, aprovecha la ocasi\u00f3n de las comidas hechas con la gente m\u00e1s diversa para dar importantes ense\u00f1anzas sobre la salvaci\u00f3n que ha venido a traer.<br \/>\n531<br \/>\na) La solidaridad en la comida. Frente al problema de la comida Jes\u00fas asume una actitud que est\u00e1 plenamente en sinton\u00ed\u00ada con la de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En primer lugar, condena la excesiva preocupaci\u00f3n por la comida. Cuando el tentador le dice que convierta las piedras en pan, responde que no s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca de Dios (Mt 4,4; Lc 4,4; Dt 8,3); m\u00e1s tarde recomienda a sus disc\u00ed\u00adpulos que no se afanen por lo que tengan que comer o que beber, ya que Dios conoce lo que ellos necesitan y est\u00e1 dispuesto a d\u00e1rselo, con tal que ellos busquen ante todo el reino de Dios y su justicia (Mt 6,25-34; Lc 12,22-31). Cuando Mar\u00ed\u00ada se muestra preocupada por servirle la comida, Jes\u00fas indica que prefiere a Mar\u00ed\u00ada, que, sentada a sus pies, escucha su palabra (Lc 10,38-42). As\u00ed\u00ad pues, la comida representa para Jes\u00fas un problema de car\u00e1cter m\u00e1s bien marginal, que puede f\u00e1cilmente resolverse una vez que se han establecido relaciones correctas con Dios y con el pr\u00f3jimo.<br \/>\nEl problema del alimento no s\u00f3lo debe ser relativizado, sino que ha de abordarse con un profundo deseo de compartir. Es \u00e9ste un tema caracter\u00ed\u00adstico del evangelio de Lucas. Lucas se\u00f1ala c\u00f3mo ya el Bautista hab\u00ed\u00ada prescrito a los que acud\u00ed\u00adan a bautizarse que dieran parte de su comida a los que no ten\u00ed\u00adan (Lc 3,11 ). A fin de favorecer una verdadera participaci\u00f3n con todos, Jes\u00fas ordena a sus disc\u00ed\u00adpulos, en el momento de enviarlos a misi\u00f3n, que no lleven consigo pan (Lc 9,3; Mc 6,8) y que coman de todo lo que se les ofrezca (Lc 10,7). A los fariseos, preocupados de la pureza ritual de los platos y de las copas, Jes\u00fas les aconseja: \u2020\u0153Dad limosna de lo de dentro, y lo tendr\u00e9is todo limpio\u2020\u009d (Lc 11,41). Invitado a la mesa por un fariseo, Jes\u00fas ense\u00f1a a ocupar los \u00faltimos puestos (Lc 14,7-11) y a invitar a cenar a aquellos que no pueden corresponder (Lc 14,12-14). Finalmente, con la par\u00e1bola del rico que, despu\u00e9s de haber acumulado alimentos en cantidad, muere de repente (Lc 12,16-21) y con la del rico epul\u00f3n (Lc 16,19-31), Jes\u00fas condena la codicia de los que no saben compartir su comida con los necesitados.<br \/>\nEn caso de conflicto entre las normas religiosas y las necesidades esenciales del hombre, Jes\u00fas escoge en favor de estas \u00faltimas. Cuando los fariseos acusan a sus disc\u00ed\u00adpulos de coger espigas en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, Jes\u00fas los defiende refiri\u00e9ndose al ejemplo de David, que, en caso de necesidad, comi\u00f3 los panes de la ofrenda reservada a los sacerdotes (Mc 2,23-28 par). La misma libertad demuestra cuando justifica a los disc\u00ed\u00adpulos que no practican las abluciones prescritas antes de las comidas, y declara que todos los alimentos son puros (Mc 7,14-19; Mt 15,12-17). Aunque hist\u00f3ricamente parece poco probable que el mismo Jes\u00fas tomara una posici\u00f3n tan expl\u00ed\u00adcita, est\u00e1 claro, sin embargo, que \u00e9l puso sus premisas al situar en el amor, y no en las pr\u00e1cticas exteriores, el criterio de unas rectas relaciones con Dios. En efecto, \u00e9l mismo afirma que en el juicio final tendr\u00e1 en cuenta la misericordia, que se expresa, entre otras cosas, en saber compartir el propio pan con los hambrientos (Mt 25,35; Rm 12,20).<br \/>\nEn este contexto es f\u00e1cil comprender el escaso inter\u00e9s de Jes\u00fas por el ayuno, que se hab\u00ed\u00ada hecho muchas veces una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica meramente\u2020\u009d formalista. Interpelado sobre este punto, Jes\u00fas afirma que sus disc\u00ed\u00adpulos no est\u00e1n obligados a ayunar, desde, el momento en que el esposo se encuentra entre ellos; volver\u00e1n a ayunar cuando se les quite el esposo (Mc 2,18-19 par). En realidad, el mismo Jes\u00fas ayun\u00f3 (Mt 4,2; Lc 4,2) y recomend\u00f3 el ayuno como medio para reforzar la oraci\u00f3n (Mt 17,1; Hch 13,3; Hch 14,23), pero exigi\u00f3 que no se convirtiera en motivo de ostentaci\u00f3n (Mt 6,16-18).<br \/>\nS\u00ed\u00ad De todos estos textos se deduce con claridad que para Jes\u00fas carece de importancia el comer o el no comer, o ei;comer unos alimentos en vez de otros; lo que importa es la capacidad de.compartir la propia comida con los dem\u00e1s, de forma que se cree aquella solidaridad que es la se\u00f1al inequ\u00ed\u00advoca de que se acerca el reino de Dios.<br \/>\n532<br \/>\nb) Jes\u00fas comparte la comida de la gente.<br \/>\nEn el contexto de su ense\u00f1anza sobre la necesidad de compartir la comida adquiere un nuevo significado la participaci\u00f3n de Jes\u00fas en las comidas de la gente m\u00e1s diversa. Los evangelios recuerdan s\u00f3lo algunos episodios, pero es probable que fuese habitual para Jes\u00fas aceptar las invitaciones a la mesa que se le hac\u00ed\u00adan. La verdad es que lo acusaron de ser un comil\u00f3n y un bebedor, en contraste con Juan Bautista Mt 11,18-19; Lc 7,33-34), que era m\u00e1s bien conocido por su austeridad de vida (Mc 1,6; Mt 3,4; Mt 11,18).<br \/>\nAdem\u00e1s de un ejemplo de compartir, las comidas de Jes\u00fas, cuyo recuerdo nos han conservado los evangelios, sirven de ocasi\u00f3n para algunas de sus ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes. En el banquete en casa de Lev\u00ed\u00ad, la presencia de los publ\u00ed\u00adcanos y de los pecadores le dio a Jes\u00fas la ocasi\u00f3n de proclamar: \u2020\u0153No tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u2020\u009d (Mc 2,17 par). Mientras est\u00e1 sentado a la mesa con uno de los jefes de los fariseos, Jes\u00fas cura a un hidr\u00f3pico, mostrando de esta manera que el s\u00e1bado tiene que dedicarse a las obras del amor fraterno (Lc 14,1-6).<br \/>\nLa invitaci\u00f3n a comer en casa de Zaqueo fue provocada por Jes\u00fas para que se convirtiera y restituyera lo mal adquirido y pudiera demostrarse de esta manera que \u2020\u0153el hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido\u2020\u009d (Lc 19,1-10). En un banquete de bodas Jes\u00fas transform\u00f3 el agua en vino, demostrando as\u00ed\u00ad, mediante un gesto de amor y de solidaridad, que la salvaci\u00f3n escato-l\u00f3gica est\u00e1 ya a disposici\u00f3n de todos los hombres (Jn 2,1-11). Antes de la pasi\u00f3n, Jes\u00fas recibe en Betania, durante un banquete, la unci\u00f3n que figura de antemano su muerte y su sepultura (Mc 14,3-9; Mt 26,6-13; Jn 12,1-11); Lucas hab\u00ed\u00ada hecho de esta escena el marco de un gesto de perd\u00f3n de una pecadora arrepentida Lc 7,36-50). Tambi\u00e9n despu\u00e9s de su \u00c2\u00a1resurrecci\u00f3n Jes\u00fas se manifest\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos sent\u00e1ndose con ellos a la mesa (Lc 24,30; Lc 24,42-43; Jn 21,13; Hch 1,4; Hch 10,41); es \u00e9sta una se\u00f1al de que la comuni\u00f3n con ellos, que hab\u00ed\u00ada comenzado durante su vida terrena, est\u00e1 destinada a continuar y a profundizarse cada vez m\u00e1s.<br \/>\nEl hecho de que Jes\u00fas aproveche precisamente la ocasi\u00f3n de estas comidas con la gente para dar algunas de sus ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes no es casual. Efectivamente, se da una relaci\u00f3n muy estrecha entre lo que la comida significa y la salvaci\u00f3n anunciada por Jes\u00fas, en cuanto que las dos suponen una profunda reconciliaci\u00f3n entre las personas como consecuencia y como signo de la reconciliaci\u00f3n con Dios.<br \/>\n533<br \/>\n2. La comida que da Jes\u00fas.<br \/>\nLa presencia de Jes\u00fas en las comidas de la gente, junto con sus ense\u00f1anzas sobre la necesidad de compartir con los dem\u00e1s, prepara e introduce otro tema particularmente significativo, a saber: el del banquete escatol\u00f3gico, cuya realizaci\u00f3n inminente es anunciada por Jes\u00fas y anticipada por \u00e9l en el banquete eucar\u00ed\u00adstico.<br \/>\n534<br \/>\na) El banquete escatol\u00f3gico.<br \/>\nEn el himno de Mar\u00ed\u00ada se exalta a Dios como aquel que \u2020\u0153ha colmado de bienes a los hambrientos y despedido a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Lc 1,53). Esta profesi\u00f3n de fe prepara el anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas: \u2020\u0153Dichosos los que ahora ten\u00e9is hambre, pues ser\u00e9is hartos\u2020\u009d (Lc 6,21), a lo que corresponde la amenaza: \u2020\u0153iAy de vosotros, los que ahora est\u00e1is hartos, porque tendr\u00e9is hambre!\u2020\u009d (Lc 6,25 ). Con estas palabras Jes\u00fas anuncia la inminente realizaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas relativas al bienestar de los \u00faltimos tiempos, al que est\u00e1n admitidos solamente aquellos que, en virtud de su fidelidad a Dios, han aceptado unas condiciones de inseguridad y de pobreza en esta vida.<br \/>\nLa idea seg\u00fan la cual la fase final del reino tomar\u00e1 el aspecto de un banquete preparado por Dios para los justos aparece varias veces en las palabras de Jes\u00fas. Est\u00e1 ya presente en la frase de Jes\u00fas sobre los invitados a las bodas, que no pueden ayunar mientras est\u00e1 con ellos el esposo (Mc 2,19 par). Este mismo concepto es el que se enuncia en la par\u00e1bola del banquete nupcial, en el que no quieren participar los primeros invitados, dejando su sitio a otros que hab\u00ed\u00adan sido excluidos al principio (Mt 22,1-10; Lc 14,16-24 ); se encuentra tambi\u00e9n una alusi\u00f3n al banquete final en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, para quien el padre prepara un banquete en el que el hermano mayor se niega a participar (Lc 15,23; Lc 15,28). Finalmente, Jes\u00fas presenta expresamente el reino de Dios como un gran banquete, en el que toman parte los paganos junto con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, mientras que los hijos del reino, esto es, los jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos, quedan excluidos de \u00e9l (Mt 8,11; Lc 13,28-29); de nada les sirve haber comido y bebido delante de Jes\u00fas durante su vida terrena (Lc 13,26), ya que la solidaridad con \u00e9l, expresada en las comidas celebradas juntamente, ha sido solamente externa y moment\u00e1nea por su culpa.<br \/>\n535<br \/>\nPero es sobre todo en la multiplicaci\u00f3n de los panes donde Jes\u00fas se revela como aquel que, en cuanto invitado de Dios, organiza para su pueblo el banquete de los \u00faltimos tiempos. Este milagro se sit\u00faa dentro de una secci\u00f3n que, por sus numerosas referencias al pan, es llamada \u2020\u0153secci\u00f3n de, los panes\u2020\u009d (Mc 6,33- 8,26). En el centro de la misma, en el episodio de la mujer siro-fenicia, el \u2020\u0153pan de los hijos\u2020\u009dque no debe tirarse abs perros aparece como el s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas (Mc 7,27-28). El gesto de Jes\u00fas, que en dos ocasiones sacia el hambre de la multitud, asume de esta manera una clara significaci\u00f3n simb\u00f3lica: la salvaci\u00f3n final, prefigurada en el man\u00e1 y relacionada frecuentemente con la abundancia de comida, se pone ahora a disposici\u00f3n no solamente de los jud\u00ed\u00ados (Mc 6,37-44), sino tambi\u00e9n de los paganos (Mc 8,1-9). Le\u00ed\u00adda en esta perspectiva, la multiplicaci\u00f3n de los panes se relaciona espont\u00e1neamente con la \u00faltima cena de Jes\u00fas, a la que aluden igualmente los gestos realizados por \u00e9l antes de distribuir los panes entre la gente. En realidad, tambi\u00e9n en la secci\u00f3n de los panes el evangelista quiere hacernos comprender que el verdadero pan, el \u00fanico que los disc\u00ed\u00adpulos hab\u00ed\u00adan llevado consigo en la barca (Mc 8,14) es Jes\u00fas.<\/p>\n<p>536<br \/>\nb) La cena del Se\u00f1or.<br \/>\nEn el tras-fondo de las esperanzas escatol\u00f3gicas de Israel, a las que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho amplias referencias, asume su verdadero significado la \u00faltima cena que celebr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos (Mc 14,22-24; Mt 26,26-28; Lc 22,19-20). Con las palabras pronunciadas sobre el c\u00e1liz, Jes\u00fas se presenta como el mediador de la nueva alianza, que se ofrece a s\u00ed\u00ad mismo como la comida que restablece las relaciones con Dios interrumpidas por el pecado. El puede hacerlo porque el pan partido y el vino derramado en el c\u00e1liz representan eficazmente su muerte, entendida como la expresi\u00f3n m\u00e1s radical del amor de Dios a los hombres. Estos, a su vez, al comer el cuerpo y al beber la sangre del Se\u00f1or se adhieren plenamente a \u00e9l y quedan envueltos en su relaci\u00f3n amorosa con el Padre.<br \/>\nEl contexto pascual de la cena nos hace comprender que en el pan y en el vino que nos da Jes\u00fas, en cuanto que representan y contienen realmente su cuerpo crucificado y su sangre derramada, se lleva a cabo la liberaci\u00f3n definitiva de la que la pascua hebrea era una simple prefiguraci\u00f3n. Finalmente, hay que se\u00f1alar la referencia expl\u00ed\u00adcita al banquete escatol\u00f3-gico que contienen las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas: \u2020\u0153Os aseguro que ya no beber\u00e9 m\u00e1s de este fruto de la vid hasta el d\u00ed\u00ada en que beba un vino nuevo en el reino de Dios\u2020\u009d (Mc 14,25 par; Lc 22,30).<br \/>\nEl tema de la \/ eucarist\u00ed\u00ada ocupa un amplio espacio en el evangelio de Juan. Este evangelista presenta la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn 6,1-15) en una clave m\u00e1s marcadamente eucar\u00ed\u00adstica. Despu\u00e9s de relatarla, contiene un largo discurso, en el que Jes\u00fas se presenta como la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que se da a s\u00ed\u00ad misma en alimento a la humanidad, para conducirla hasta el encuentro pleno y definitivo con Dios Jn 6,26-58). En cuanto pan vivo que ha bajado del cielo, Jes\u00fas realiza de forma plena el milagro del man\u00e1 (vv. 49-50) y da la vida eterna a todos aquellos que, por haber cre\u00ed\u00addo en \u00e9l, coman su carne y beban su sangre (y. 54).<br \/>\nEncontramos un desarrollo ulterior del tema eucar\u00ed\u00adstico en las cartas de Pablo. Pablo nos presenta a Jes\u00fas como el verdadero cordero pascual (1Co 5,7); retrospectivamente ve en la comida y en la bebida que Dios concedi\u00f3 a su pueblo en el desierto un tipo del pan y del vino eucar\u00ed\u00adsticos (1Co 10,3-4). Adem\u00e1s subraya no solamente la comuni\u00f3n que se crea, por analog\u00ed\u00ada de lo que sucede en los banquetes sacrificiales jud\u00ed\u00ados, entre todos los que participan de la cena y el Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n la unidad que se establece entre ellos: \u2020\u0153Puesto que s\u00f3lo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u2020\u009d (1Co 10,17).<br \/>\nFinalmente, Pablo pone de relieve c\u00f3mo esta unidad tiene que traducirse en una actitud concreta de solidaridad entre todos los miembros de la comunidad, solidaridad que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s significativa en el hecho de compartir la misma comida con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n que acompa\u00f1a a la cena del Se\u00f1or (1Co 11,17-34). Tambi\u00e9n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles la eucarist\u00ed\u00ada, de la que se habla cuando se describe la vida de la comunidad, se presenta como un signo de la comuni\u00f3n que el Esp\u00ed\u00adritu realiza entre todos sus miembros (Hch 2,42-47). Este aspecto queda igualmente se\u00f1alado en la expresi\u00f3n \u2020\u0153partir el pan\u2020\u009d con que se designa a la eucarist\u00ed\u00ada (Hch 2,46; Hch 20,7).<br \/>\nA trav\u00e9s del pan y del vino eucar\u00ed\u00ads-ticos el cristiano aprende a ver adem\u00e1s en su alimento cotidiano un don de Dios, que anticipa en el d\u00ed\u00ada de hoy el don pleno de los \u00faltimos tiempos, y que por tanto tiene que ser compartido con los hermanos. En esta perspectiva la s\u00faplica del Padrenuestro: \u2020\u0153Danos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Mt 6,11; Lc 11,3), aparece no s\u00f3lo como una petici\u00f3n de pan material, sino m\u00e1s bien como la expresi\u00f3n del deseo de poder saborear ya actualmente el pan del reino con ocasi\u00f3n del banquete eucar\u00ed\u00adstico y en todos los dem\u00e1s momentos en que los hermanos comparten el mismo pan.<br \/>\n537<br \/>\n3. Problemas alimenticios de la Iglesia primitiva.<br \/>\nLa Iglesia primitiva, en su esfuerzo por inspirar en el mensaje de Cristo todos los sectores de la propia vida, tuvo que chocar muy pronto con dos graves problemas: el de las prescripciones alimenticias de los jud\u00ed\u00ados y el de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos.<br \/>\n538<br \/>\na) Las prescripciones alimenticias jud\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa libertad de Jes\u00fas respecto a las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas supon\u00ed\u00ada ya su superaci\u00f3n y su abolici\u00f3n. A pesar de ello, la primera comunidad cristiana tard\u00f3 cierto tiempo en tomar plenamente conciencia de este hecho. Seg\u00fan los Hechos de los Ap\u00f3stoles, el paso decisivo en este sentido lo dio Pedro, ante el que se presentaron en una visi\u00f3n animales impuros de varias clases, recibiendo la orden de matarlos y de alimentarse con sus carnes (Hch 10,9-16 cf Hch 11,5-10). Pedro comprende de esta manera que las prescripciones alimenticias han quedado superadas y que ning\u00fan hombre puede ser considerado impuro en virtud de los alimentos que coma (Hch 10,28).<br \/>\nLa experiencia que hab\u00ed\u00ada realizado Pedro inspir\u00f3 la decisi\u00f3n de la asamblea de Jerusal\u00e9n, que dispensa a los paganos convertidos de la obligaci\u00f3n de observar las prescripciones mosaicas (Hch 15,10; Hch 15,19); de esta manera la Iglesia naciente evita el peligro de convertirse en una secta jud\u00ed\u00ada y se abre a la evangelizaci\u00f3n del mundo grecorromano. Pero no faltaron dudas y recelos, incluso despu\u00e9s de este paso decisivo. Pablo recuerda la conducta ambigua de Pedro en Antio-qu\u00ed\u00ada (Ga 2,12-13) y toma francamente posici\u00f3n contra los intentos realizados por algunos predicadores judaizantes de atraer de nuevo a las comunidades fundadas por \u00e9l a las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas. A esta intenci\u00f3n suya se refiere expresamente una de las frases m\u00e1s fuertes utilizadas por el ap\u00f3stol: \u2020\u0153Su fin ser\u00e1 la perdici\u00f3n, su dios es su vientre, su gloria lo que los deshonra y tienen puesto su coraz\u00f3n en las cosas de la tierra\u2020\u009d (Flp 3,19).<br \/>\nUn nuevo inter\u00e9s por las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas se encuentra de nuevo, finalmente, en el contexto de las primeras herej\u00ed\u00adas con fondo gn\u00f3stico. El autor de la carta a los Colosenses exhorta vivamente a sus lectores a que no se dejen imponer nada en cuesti\u00f3n de comidas y de bebidas (Col 2,16) y a que no se sometan a prescripciones tales como \u2020\u0153no tomes, no gustes, no toques\u2020\u009d (Col 2,20-22), ya que se trata \u00fanicamente de preceptos y de ense\u00f1anzas humanas (lTm 4,3; Hb 9,10; Hb 13,9).<br \/>\n&#8211; A trav\u00e9s de un largo camino, lleno de dificultades, la Iglesia lleg\u00f3 de este modo a darse cuenta de que todo lo quese hab\u00ed\u00ada convertido durante el destierro en una de las formas m\u00e1s importantes de profesar la propia fe en el Dios \u00fanico representaba ahora, a la luz de la novedad de Cristo, un obst\u00e1culo para el encuentro pleno con Dios, que se lleva a cabo solamente mediante la fe en aquel al que ha enviado.<br \/>\n539<br \/>\nb) Las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos.<br \/>\nLa asamblea de Jerusal\u00e9n, aunque reconoci\u00f3 que no hab\u00ed\u00ada que imponer a los paganos convertidos al cristianismo las prescripciones alimenticias de los jud\u00ed\u00ados, hab\u00ed\u00ada establecido, sin embargo, que tambi\u00e9n ellos, para no herir demasiado la sensibilidad de los judeo-cristianos, se abstuviesen de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos y de la sangre (Hch 15,20). El problema de las carnes sacrificadas a los \u00ed\u00addolos se planteaba especialmente en los ambientes grecorromanos, en donde los cristianos pod\u00ed\u00adan verse incitados a comer de esas carnes no s\u00f3lo en los banquetes que segu\u00ed\u00adan a las ceremonias sacrificiales, sino incluso en casa de sus amigos; a veces hasta pod\u00ed\u00adan comprar ellos mismos de forma inadvertida en los mercados.<br \/>\nLa soluci\u00f3n restrictiva que se dio en la asamblea de Jerusal\u00e9n no debi\u00f3 de ser resolutiva, y quiz\u00e1 ni siquiera llegaron a conocerla las comunidades de Grecia. De este modo se explican los contrastes que surgieron en la comunidad de Corinto entre los fuertes, dispuestos a una soluci\u00f3n m\u00e1s liberal, y los d\u00e9biles, sostenedores de una posici\u00f3n m\u00e1s r\u00ed\u00adgida. Frente a esta compleja situaci\u00f3n, Pablo afirma que en teor\u00ed\u00ada, desde el momento que no existen los dioses, la carne que se les sacrifica no se distingue de cualquier otro tipo de carne, y que por tanto puede ser consumida sin ning\u00fan escr\u00fapulo (1Co 8,4-6). Pero en la pr\u00e1ctica exige que los fieles se abstengan de los banquetes sacrificiales paganos por el peligro l\u00f3gico de idolatr\u00ed\u00ada, aparte del peligro de escandalizar a los dem\u00e1s (8,10-11; 10,14-22); en las dem\u00e1s ocasiones permite que se coma la carne sacrificada a los \u00ed\u00addolos, con tal que eso no constituya ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo para los hermanos m\u00e1s d\u00e9biles (10,25-28).<br \/>\nEsta misma es la soluci\u00f3n que Pablo propone tambi\u00e9n a la comunidad de Roma (Rm 14,1-23), a la que hace notar que \u2020\u0153el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d Rm 14,17; ICo 8,8). En esta breve frase est\u00e1 contenido todo el pensamiento del ap\u00f3stol: lo que importa delante de Dios no es lo que se come o se bebe, sino m\u00e1s bien el amor fraterno, en el que tienen que inspirarse todas las opciones del creyente.<br \/>\n540<br \/>\n4. S\u00ed\u00admbolos de car\u00e1cter alimenticio.<br \/>\nTambi\u00e9n en el NT los usos y costumbres alimenticios han dado origen a numerosos! s\u00ed\u00admbolos. Entre ellos corresponde un sitio particular ciertamente a los s\u00ed\u00admbolos eucar\u00ed\u00adsticos, pero existen adem\u00e1s otros no menos significativos.<\/p>\n<p>Entre los gestos que se refieren a la preparaci\u00f3n de la comida, la siembra y la siega son utilizadas por Jes\u00fas en sus par\u00e1bolas de crecimiento como s\u00ed\u00admbolo, respectivamente, de los comienzos humildes y escondidos del reino de Dios y de su fase final y gloriosa (Mc 4,1-9; Mc 4,26-32; Mt 13,3-9; Mt 13,24-32). La siembra, en cuanto que supone una muerte de la que se deriva una vida nueva, se convierte en- el s\u00ed\u00admbolo de la muerte de Jes\u00fas, de la que brota una vida nueva para toda la humanidad (Jn 12,24). Para Pablo, por el contrario, la siembra, en cuanto que causa la transformaci\u00f3n de la semilla en planta, se convierte en s\u00ed\u00admbolo del cambio que experimenta el cuerpo en el momento de la resurrecci\u00f3n ICo 15,36-38). La siega puede indicar el juicio final en su doble aspecto de condenaci\u00f3n (Mt 3,11-12; Lc 3,17) y de salvaci\u00f3n (Mt 9,3 7-38; Mt 13,37-43; Lc 10,2; Jn 4,35-38).<br \/>\nEl hambre y la sed, caracter\u00ed\u00adsticas de los pobres, a los que Jes\u00fas proclama bienaventurados (Lc 6,21), se convierten en Mateo en s\u00ed\u00admbolo del empe\u00f1o en la b\u00fasqueda de la justicia (Mt 5,6). En la sed y en el hambre f\u00ed\u00adsicas capta Juan la necesidad de la verdadera bebida y de la verdadera comida, que s\u00f3lo Jes\u00fas puede dar (Jn 4,13-15; Jn 6,5; Jn 6,35; Jn 7,37). La sed es en algunas ocasiones el s\u00ed\u00admbolo del deseo de Dios (Ap 21,6; Ap 22,17). En el episodio de la higuera est\u00e9ril, el hambre de Jes\u00fas indica el deseo de encontrar en su pueblo frutos de justicia (Mc 11,12; Mt 21,18), mientras que su sed en la cruz (Jn 19,28) significa su anhelo de una respuesta de fe por parte de los hombres a su gesto de amor. Paralelamente, el acto de saborear puede tener como objeto la bondad del Se\u00f1or (IP 2,3; SaI 34,9), los dones celestiales Hb 6,4-5) ola muerte (Mc 9,1 par; Hb 2,9).<br \/>\nEn el cuarto evangelio la comida es vista por Jes\u00fas como s\u00ed\u00admbolo de la voluntad del Padre (Jn 4,34). Para Pablo, el pan \u00e1cimo es s\u00ed\u00admbolo de una vida moralmente pura, mientras que la levadura significa el pecado (1Co 5,6-8). En los evangelios, por el contrario, la levadura, en cuanto que es capaz de hacer fermentar la masa, se convierte en s\u00ed\u00admbolo del reino de lps cielos (Mt 13,33). El vino puede \u00c2\u00a1ser .\u2020\u0153\u00ed\u00admbolo de salvaci\u00f3n (Mc 2A23.?3t:A\u00ed\u008d3?2?(?), ?A sufrimiento (Mc 10,38 par; 14,36 par), de seducci\u00f3n (Ap 14,8; Ap 17,4)0, finalmente, de la ira de Dios (Ap 14,10 cfAp 16,19; Ap 19,15).<br \/>\nEl agua puede indicar, bien la vida eterna (Jn 4,10;Jn 4,13-14;Ap 7,17; Ap 21,6; Ap 22,1), bien el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 7,3 7-39). La leche simboliza la instrucci\u00f3n elemental que se da a los cristianos (1Co 3,2; Hb 5,12-14), en contraste con la comida s\u00f3lida, que indica la sabidur\u00ed\u00ada anunciada a los perfectos (1Co 2,6 ), o bien la palabra de Dios que hace crecer a los creyentes con vistas a la salvaci\u00f3n (1 P IP 2,2). La sal puede indicar a los disc\u00ed\u00adpulos en cuanto que difunden la ense\u00f1anza de Jes\u00fas (Mt 5,13), o bien la prueba que purifica a los fieles para hacer de ellos v\u00ed\u00adctimas agradables a Dios (Mc 9,49; Lv 2,13) o, finalmente, la fe que los disc\u00ed\u00adpulos han de tener para dar testimonio de Cristo (Mc 9,50; Lc 14,34).<br \/>\n541<br \/>\nIV. CONCLUSION.<br \/>\nEl modo con que la Biblia se enfrenta con el tema de la comida pone fuertemente de relieve la importancia de este elemento fundamental de la existencia humana. Lejos de ceder a tendencias de tipo asc\u00e9tico, la Biblia tiende a mostrar que la salvaci\u00f3n misma del hombre no puede absolutamente prescindir de la satisfacci\u00f3n de las necesidades m\u00e1s elementales de la persona humana. Dios mismo ha creado el mundo de tal manera que cada hombre pueda tener una alimentaci\u00f3n adecuada y abundante. La falta de comida o su injusta distribuci\u00f3n no se derivan de la fatalidad o de una voluntad arbitraria de Dios, sino que son una consecuencia dram\u00e1tica del pecado del hombre. Esto significa que el\u2020\u009dproblema del hambre puede resolverse por los esfuerzos del hombre, al que Dios le dar\u00e1 la gracia necesaria para recuperar la salvaci\u00f3n perdida.<br \/>\nEn la perspectiva b\u00ed\u00adblica, sin embargo, est\u00e1 claro que el problema de la comida no puede arrostrarse de forma sectorial, por los individuos aislados o por los grupos a los que pertenecen. En efecto, s\u00f3lo puede resolverse en un contexto m\u00e1s amplio, que es el de todo un pueblo y, en la situaci\u00f3n actual, de toda la colectividad mundial, unida por un profundo sentido de solidaridad y de deseo de compartir. Por eso debe surgir en todos los niveles de convivencia humana la sensibilidad por esos valores que el pueblo de Dios capt\u00f3 en el contexto de la alianza; de esta manera todo el hombre y todos los hombres pueden verse afectados, con su cultura, su mentalidad y sus tradiciones, en una lucha que requiere la uni\u00f3n de todas las fuerzas disponibles.<br \/>\nFinalmente, la Biblia subraya que el problema del hambre s\u00f3lo se resolver\u00e1 plenamente en clave escatol\u00f3gi-ca. Esto supone la aceptaci\u00f3n de la situaci\u00f3n actual, caracterizada por la incompatibilidad de satisfacer todas las exigencias, incluso leg\u00ed\u00adtimas, y la capacidad de arrostrar sacrificios y renuncias para que nadie se vea privado de lo esencial. Una distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa de la comida, realizada con esp\u00ed\u00adritu de verdadera solidaridad, adem\u00e1s de anticipar ya en el hoy las ventajas de un ma\u00f1ana mejor, crear\u00ed\u00ada sus premisas indispensables, dando a un mayor n\u00famero de personas la posibilidad de desempe\u00f1ar una funci\u00f3n positiva en el terreno del desarrollo.<\/p>\n<p>542<br \/>\nBIBL.: AA.W., Cena del Signore; Fame, sete; Pane, en DCBNT, 224-244; 589-603; 1150-1155; AA.W., Alimento, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (ed. X. Le\u00f3n-Dufour), Herder, Barcelona 1980, 66-68; AA.W., La cena del Signore, Parola, Spirito e Vita. Quadernidilettura b\u00ed\u00adblica, EDB, Bolonia 1983; Behm J., broma, br\u00f3sis, en GLNT1I, 335-344; Eichrody W., Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento 1, Cristiandad, Madrid 1975; Galbiati, L\u2020\u2122eucaristianella Biblia, Istituto Propaganda Librar\u00ed\u00ada, Mil\u00e1n 1982; Gesteira M., La Eucarist\u00ed\u00ada, misterio de comuni\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1983; Gheddo P., llproblemadellafame. Documenti pontifici, Ed. PIME, Mil\u00e1n 1965; Helsing ?., La molteplicazionedeipa\u00f1i, Paideia, Brescia 1970; Jerem\u00ed\u00adas J., Palabras de Jes\u00fas. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a. El Padrenuestro, Madrid 1974; L\u00e9on-Dufour X., La fracci\u00f3n delpan, Cristiandad, Madrid 1983; Lesetre H., Nourriture, en DB IV, 1700-1703; McKenzie J.L., Dizionario b\u00ed\u00adblico, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1981\u2020\u2122; Plastaras J., II Dio dell\u2020\u2122esodo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1977; Rad G. von, El libro del G\u00e9nesis, Sig\u00faeme, Salamanca 1977; Id, Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Tes-lamento 1, Sig\u00faeme, Salamanca 19784; Vaux R. de, Instituciones delAntiguo Testamento, Herder, Barcelona 19762.<br \/>\nA. Sacchi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>COMIDA<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Varias veces al d\u00ed\u00ada se sienta el hombre a la mesa para tomar la comida, en la intimidad familiar o en un banquete oficial; entonces las gentes comen el pan de la pobreza, como tambi\u00e9n se entregan a la org\u00ed\u00ada. La mesa com\u00fan crea entre los comensales una comunidad de existencia. Pero la comida puede tener tambi\u00e9n car\u00e1cter sagrado, tanto en las religiones paganas como en la Biblia. Puede uno sentarse a la mesa de los \u00ed\u00addolos y unirse con los demonios o arrodillarse a la mesa del Se\u00f1or. A trav\u00e9s de este signo realiza el hombre con Dios o con los poderes de abajo la comunidad de existencia a que aspira.<\/p>\n<p>L LAS COMIDAS DE LOS HOMBRES. En la Biblia la comida m\u00e1s sencilla es ya un gran gesto humano. Muestra de cortes\u00ed\u00ada en la *hospitalidad (G\u00e9n 18,1-5; Lc 24,29) o testimonio de gratitud (Mt 9,11), se\u00f1al de regocijo a la llegada de un pariente (Tob 7,9), al regreso del hijo pr\u00f3digo (Lc 15,22-32), puede ser tambi\u00e9n *acci\u00f3n de gracias al Dios salvador (Act 16.34). Si el *gozo de la comida debe ser pleno y desbordante (Jn 2,1-10; cf. Ecl 9,7s), la afectaci\u00f3n de lujo no se mira con buenos ojos (cf. Jdt 1,16), incluso por Salom\u00f3n (lRe 10,5). La abundancia degenera en extrav\u00ed\u00ado insensato (Mt 14,6-11; Lc 16,19), que a su vez puede convertirse en castigo (Jdt 13,2). \u00c2\u00a1Dichoso el que conserve bastante lucidez para oir en este particular las amonestaciones divinas (Dan 5,1-20; Lc 12,19s)!<br \/>\nLos sabios, instruidos por la experiencia, trazaron reglas para la conducta en las comidas: sencillos consejos de templanza (Prov 23,20s; Eclo 31,12-22) o de prudencia (Prov 23,1ss; Eclo 13,7), preocupaci\u00f3n de rectitud moral (Eclo 6,10; 40,29). Sobre todo predijeron desgracia a quien no respetara las leyes de la *hospitalidad y condenaron a quien traicionara los lazos creados por la comunidad de mesa (Sal 41,10): un d\u00ed\u00ada entrar\u00e1 Sat\u00e1n en el coraz\u00f3n de Judas poco despu\u00e9s de haber acepta-do \u00e9ste el bocado ofrecido por aqu\u00e9l al que ha decidido traicionar (Jn 13, 18.26s).<\/p>\n<p>II. LAS COMIDAS SAGRADAS. LOS Cultos del Oriente b\u00ed\u00adblico comportaban banquetes sagrados de car\u00e1cter mist\u00e9rico, en los que se supon\u00ed\u00ada que participando de la v\u00ed\u00adctima se lograba una apropiaci\u00f3n de los poderes di-vinos. En Israel fue permanente la tentaci\u00f3n de unirse a estas formas de culto, ya fueran las de Moab (N\u00fam 25,2) o las de Cana\u00e1n (Ez 18,6.11.15; 22,9). Tambi\u00e9n el yahvismo comportaba comidas sagradas, tanto en su forma ortodoxa (Lev 3) como en su falsificaci\u00f3n idol\u00e1trica con el culto del becerro de oro (Ex 32,6). Por lo dem\u00e1s, toda comida, por lo menos toda comida en que estuviese incluida la carne, ten\u00ed\u00ada car\u00e1cter sagrado (lSa 14,31-35); finalmente, todo acto religioso solemne comportaba una comida *sacrificial (lSa 9,12s; cf. 1,4-18). No es claro el significado preciso de esta manducaci\u00f3n sagrada, que parece haber escapado parcialmente incluso a los mismos israelitas (cf. la incertidumbre de que da prueba Lv 10,17s); los profetas no hacen alusi\u00f3n a esto. La representaci\u00f3n animista de una apropiaci\u00f3n, por este medio, de las fuer-zar sagradas no se evoca en ninguna parte, a diferencia de su ingenua contrapartida de una alimentaci\u00f3n de Dios con los manjares sacrificiales (N\u00fam 28,2).<\/p>\n<p>Sin embargo, las tradiciones di-versas est\u00e1n concordes en un punto: la comida sagrada habr\u00ed\u00ada sido un rito destinado no a crear, sino a confirmar una *alianza, ya se trate de la alianza entre dos clanes (G\u00e9n 31,53s; cf. 26,26-31), o de la alianza de Dios con su ungido (ISa 9,22), con sus sacerdotes (Lev 24,6-9), con su pueblo (Ex 24,11; Dt 27,7). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la comida pascual es un memorial de las mirabilia del comienzo de la alianza (Ex 12-13), y la manducaci\u00f3n de las primicias un recuerdo de la providencia continua de Dios que vela por los suyos (Dt 26).<\/p>\n<p>El Deuteronomio sistematiza este pensamiento subordinando el tema de la comida al de la *fiesta regocijada en presencia de Yahveh (Dt 12,4-7.11s.18; 14,22s; 15,20; 16,10-17) : la \u00fanica comida sagrada es la que re\u00fane a todo el pueblo en el lugar escogido por Dios para su presencia, y con el cual el pueblo con-memora con acci\u00f3n de gracias las bendiciones de Dios, alab\u00e1ndole con sus propios dones. La celebraci\u00f3n hablada, cantada o danzada se impone aqu\u00ed\u00ad a la materialidad del fest\u00ed\u00adn. Esta evoluci\u00f3n, que puede reconocerse tambi\u00e9n en las liturgias cristianas, estuvo secundada por la pol\u00e9mica prof\u00e9tica contra una concepci\u00f3n demasiado material del *sacrificio y la exaltaci\u00f3n correlativa del sacrificio de *alabanza, fruto de los labios: \u00ab\u00c2\u00a1 Regoc\u00ed\u00adjate, Jerusal\u00e9n! Yahveh tu Dios est\u00e1 en medio de ti, exultar\u00e1 por ti de gozo, te renovar\u00e1 con su amor, danzar\u00e1 por ti con gritos de alegr\u00ed\u00ada)) (Sof 3,14-17; cf. Is 30,29; Neh 12,27-43), tema que ser\u00e1 esencial para la comprensi\u00f3n del sacrificio de la nueva ley (Heb 13,9-16).<\/p>\n<p>III. LAS COMIDAS DE CRISTO. La fiesta de las comidas humanas adquiere todo su sentido cuando est\u00e1 presente en ellas el Hijo de Dios. Es el amigo al que se invita a la mesa familiar de L\u00e1zaro (Lc 10,38-42) y al banquete de boda en Can\u00e1 (Jn 2,1-11). Acepta la invitaci\u00f3n del fariseo Sim\u00f3n, pero entonces acoge la confesi\u00f3n de la pecadora arrepentida (Lc 7,36-50). Sin escr\u00fapulo se sienta a la mesa de los publicanos Mateo (Mt 9,10) o Zaqueo (Lc 19,2-10).<\/p>\n<p>Con su presencia confiere Jes\u00fas a las comidas su pleno valor. Re\u00fane a los suyos en la comunidad de mesa, \u00e9l mismo pronuncia la *bendici\u00f3n (Mt 14,19; 15,36). Aprueba la&#8217;s leyes de la hospitalidad (Lc 7,44ss); recomienda la humilde elecci\u00f3n del \u00faltimo lugar (14,7-i1) y el cuidado por el pobre L\u00e1zaro (16,21). Estas comidas realizan ya los anuncios mesi\u00e1nicos del AT proporcionando sus dones de Dios: gozo (Mt 9,15), perd\u00f3n (Lc 7,47), salvaci\u00f3n (Lc 19,9), y finalmente sobreabundancia cuan-do Jes\u00fas en persona pone la mesa en el desierto para la multitud hambrienta (Mt 14,15-21). Estas *obras de Cristo, vuelta a la felicidad del para\u00ed\u00adso y renovaci\u00f3n de los milagros del Exodo (Jn 6,31ss; cf. Ex 16,18), anuncian tambi\u00e9n otro banquete, la *Eucarist\u00ed\u00ada, y a trav\u00e9s de \u00e9l el fest\u00ed\u00adn escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, en tanto se espera su retorno, inaugura la comida de la nueva alianza sellada en su sangre. En lugar del *man\u00e1 da su carne como*alimento, verdadero *pan ofrecido por la vida del mundo. Esta comida es la continuaci\u00f3n de las que tomaba habitualmente en compa\u00f1\u00ed\u00ada de sus disc\u00ed\u00adpulos, que sin duda comportaba pan y vino y agrupaba fraternalmente a los suyos en torno a \u00e9l. Pero hace que vaya precedida por el lavatorio de los pies que expresa simb\u00f3lica-mente el sentido sacrificial de la instituci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y recuerda que la humildad y la caridad se requieren para participar dignamente en la comida (Jn 13,2-20).<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada de pascua el resucitado se da a conocer a los suyos durante una comida (Lc 24,30; Jn 21,13); la primera comunidad de Jerusal\u00e9n piensa revivir las comidas con el resucitado (Act 1,4) renovando \u00abla fracci\u00f3n del pan\u00bb en el gozo y en la *comuni\u00f3n fraterna (Act 2,42.46).<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan san Pablo, la condici\u00f3n primordial de la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00ed\u00ada es la caridad (1Cor 11,17-33). Ense\u00f1a as\u00ed\u00ad la doble dimensi\u00f3n de las comidas sagradas: en s\u00ed\u00ad misma es comida \u00absacramental\u00bb, pues todo el que come de este pan es uno con el Se\u00f1or, y por \u00e9l con todos (1Cor 10,17); pero esta comida no es todav\u00ed\u00ada la comida definitiva : anuncia que gel Se\u00f1or ha de volver para el fest\u00ed\u00adn escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>IV. EL FEST\u00ed\u008dN ESCATOL\u00ed\u201cGICO. La imagen del banquete era utilizada por los sabios en el AT para describir el gozo que proporciona el fest\u00ed\u00adn de la Sabidur\u00ed\u00ada (Prov 9,1s). Al fin de los tiempos \u00abYahveh preparar\u00e1 para todos los pueblos un fest\u00ed\u00adn\u00bb extraordinario (Is 25,6; cf. 65,13), en el que participar\u00e1n todos los que tengan hambre, \u00abaun cuando no tengan dinero\u00bb (55,1s). Jes\u00fas pro-mete a sus disc\u00ed\u00adpulos esta *bienaventuranza (Mt 5,3.6). Esta se realizar\u00e1 en su parus\u00ed\u00ada : todos los que hayan respondido por la fe a la invitaci\u00f3n del rey se sentar\u00e1n en el fest\u00ed\u00adn con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos (Mt 8,11), si por lo menos tienen el *vestido nupcial (22,11-14); y si los servidores son fieles en *velar, el maestro \u00abse ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 sentarse a la mesa y pasando de uno a otro les *servir\u00e1\u00bb (Lc 12,37). Comida en que todos estar\u00e1n reunidos, pero comida en que cada uno estar\u00e1 cara a cara con el Se\u00f1or: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que estoy a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa para cenar, yo cerca de \u00e9l y \u00e9l cerca de m\u00ed\u00ad\u00bb (Ap 3,20).<\/p>\n<p>-> Comuni\u00f3n &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Hambre y sed &#8211; Fiesta &#8211; Gozo &#8211; Alimento &#8211; Pan &#8211; Sacrificio &#8211; Vino.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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