{"id":9196,"date":"2016-02-05T06:29:01","date_gmt":"2016-02-05T11:29:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/daniel-libro\/"},"modified":"2016-02-05T06:29:01","modified_gmt":"2016-02-05T11:29:01","slug":"daniel-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/daniel-libro\/","title":{"rendered":"DANIEL (LIBRO)"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR ESCA CRIT LIAT<\/p>\n<p>ver, CANON, ANTICRISTO, HIJO DEL HOMBRE, BELSASAR, DAR\u00ed\u008dO<\/p>\n<p>vet, En la LXX, as\u00ed\u00ad como en nuestras versiones espa\u00f1olas, figura despu\u00e9s de Ezequiel, entre los profetas del AT, en tanto que en el canon hebreo se halla en la tercera divisi\u00f3n del canon, entre los Hagi\u00f3grafos (v\u00e9ase CANON). Daniel recibe el nombre de profeta (Mt. 24:15; Ant 10:15, 4, 6) y es adem\u00e1s contado entre los mayores (Ant. 10:11, 7). Su vida difiri\u00f3 de la de los otros profetas en que \u00e9l fue un funcionario estatal, ocupado en los asuntos p\u00fablicos del reino de Babilonia. La mayor parte de su libro est\u00e1 en hebreo, pero un fragmento se halla en arameo, la lengua comercial y diplom\u00e1tica de su tiempo (cp. un fen\u00f3meno an\u00e1logo en Esdras); este fragmento en arameo relata casi exclusivamente la vida de los jud\u00ed\u00ados en tierra extra\u00f1a, las acciones de los reyes gentiles, y las profec\u00ed\u00adas con respecto a los imperios gentiles; empieza en el cap. 2, a mitad del v. 4, y termina en el v. 28 del cap. 7. (a) Secciones: El libro de Daniel puede dividirse en 3 secciones: (A) Introducci\u00f3n: Daniel y sus 3 compa\u00f1eros se preparan para su obra (Dn. 1). (B) En una corte extranjera, entre personas mayoritariamente paganas, Dios se sirve del testimonio de los 4 j\u00f3venes para manifestar su omnipotencia, controlando los poderes de este mundo y la relaci\u00f3n de ellos con el reino de Dios (Dn. 2-7). Esta secci\u00f3n est\u00e1 escrita en arameo. Incluye: el sue\u00f1o que tuvo Nabucodonosor de una estatua hecha de cuatro materiales distintos y el relato de su destrucci\u00f3n (Dn. 2), la tentativa de matar a los 3 compa\u00f1eros de Daniel y su liberaci\u00f3n del horno de fuego ardiente (Dn. 3), el sue\u00f1o de Nabucodonosor acerca del \u00e1rbol talado que era una representaci\u00f3n de \u00e9l mismo (Dn. 4), la escritura sobre la pared durante el banquete de Belsasar (Dn. 5), el complot contra la vida de Daniel, y su liberaci\u00f3n del foso de los leones (Dn. 6), la visi\u00f3n que tuvo Daniel de 4 animales y de uno semejante a un hijo del hombre (Dn. 7); este \u00faltimo pasaje en orden cronol\u00f3gico constituye la transici\u00f3n entre las secciones B y C. (C) Visiones complementarias y relativas al destino del pueblo de Daniel (Dn. 8-12). Se trata de 3 visiones de Daniel: (I) La cesaci\u00f3n del sacrificio continuo, la profanaci\u00f3n del santuario y la oposici\u00f3n al Pr\u00ed\u00adncipe de los pr\u00ed\u00adncipes (Dn. 8; cp. 8:13 y 25). (II) A continuaci\u00f3n Daniel se prepara ante el pr\u00f3ximo fin de los 70 a\u00f1os de cautiverio que hab\u00ed\u00adan sido profetizados, confiesa los pecados de su pueblo, e implora el perd\u00f3n de Dios. Despu\u00e9s de las profec\u00ed\u00adas precedentes, se podr\u00ed\u00ada suponer que el reino mesi\u00e1nico se establecer\u00ed\u00ada a partir del fin del cautiverio; pero una visi\u00f3n revela a Daniel que tendr\u00ed\u00adan que transcurrir 70 \u00absemanas\u00bb despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n del edicto para reconstruir Jerusal\u00e9n antes que hubiera expiaci\u00f3n e instauraci\u00f3n del reino de justicia perdurable (Dn. 9). (III) Despu\u00e9s, una nueva visi\u00f3n informa a Daniel, en el tercer a\u00f1o de Ciro, el fundador del imperio persa, que este Estado caer\u00e1, que se abatir\u00e1 la persecuci\u00f3n sobre el pueblo de Dios, y que despu\u00e9s los santos ser\u00e1n finalmente liberados y levantados en una gloriosa resurrecci\u00f3n (Dn. 10-12). (b) Los cuatro imperios de Daniel. Las cuatro partes de la estatua que es hecha caer por una piedra, y los cuatro animales a los que les sucede uno semejante a un hijo de hombre (Dn. 7; cp. Dn. 7:13-14, 17-18) designan 4 poderes mundiales a los que finalmente suceder\u00e1 el reino de Dios. La estatua los muestra de manera que a un gobernante pagano le parecer\u00ed\u00adan de un esplendor imponente; los cuatro animales las representan ante el profeta en su feroz brutalidad. Son m\u00e1s de 4 imperios los que han existido sobre la tierra; pero solamente tienen car\u00e1cter prof\u00e9tico los que tienen un papel en relaci\u00f3n directa con la naci\u00f3n de Israel reconocida como tal en Palestina. Cubren todos ellos los \u00abtiempos de los gentiles\u00bb (Lc. 21:24), que tuvieron su inicio con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que tendr\u00e1 fin cuando el reinado de la Bestia sea destruido por el Se\u00f1or a Su retorno. (A) El Primer Imperio es Babilonia (Dn. 2:37-38), que expuls\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados de su pa\u00ed\u00ads. (B) El Segundo Imperio aparece en tres ocasiones (Dn. 2:32, 39; 7:5; 8:3-7). Se hallan repetidamente sus caracter\u00ed\u00adsticas (p. ej., su dualidad) en los brazos y el torso de la estatua, en los costados desiguales del segundo animal, y en los dos cuernos desiguales del carnero. Dn. 8:20 lo identifica de manera expresa con los reyes de Media y de Persia. Ellos fueron los que permitieron el retorno de los exiliados (cp. Esd. 1:1-2). (C) El Tercer Imperio es Grecia (Dn. 2:32, 39; 7:6; 8:5-8). Sus principales caracter\u00ed\u00adsticas son la velocidad y la extensi\u00f3n de sus conquistas; domina toda la tierra (Dn. 2:39); es r\u00e1pido como el leopardo y como el ave (Dn. 7:6); iba por toda la tierra sobre su superficie, sin tocarla (Dn. 8:5); su primer rey, Alejandro, muri\u00f3 s\u00fabitamente sin dejar descendientes (Dn. 8:8; 11:4); su imperio fue dividido en cuatro (Dn. 7:6; 8:8; 11:4); este imperio recibe de una manera expresa el nombre de Jav\u00e1n (Grecia, Dn. 8:21). Los jud\u00ed\u00ados retornados a Palestina sufrieron terriblemente en su propio territorio la guerra incesante que mantuvieron dos de las divisiones del imperio griego, el Egipto de los Ptolomeos (el rey del sur), y la Siria de los Sel\u00e9ucidas (el rey del norte: cp. Dn. 11). El peor perseguidor de Israel fue un rey de Siria, Ant\u00ed\u00adoco IV Epifanes (175-164 a.C.), prefigurado por el \u00abcuerno peque\u00f1o\u00bb de Dn. 8:9-14, 23-25; 11:21, 36 ss. Loco de soberbia, pretendiendo proceder de J\u00fapiter, quiso imponer a la fuerza su culto; intent\u00f3 destruir todas las copias de la Ley, profan\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n y erigi\u00f3 lo que el profeta hab\u00ed\u00ada denominado \u00abla abominaci\u00f3n de desolaci\u00f3n\u00bb (Dn. 8:11-12; 11:31). A causa de todo esto, este rey, por otra parte insignificante, es considerado como un tipo de Anticristo (V\u00e9ase ANTICRISTO). (D) El Cuarto Imperio no es nombrado, pero no puede ser otro que el de Roma. Este es, efectivamente, el que en la historia sucedi\u00f3 al de Grecia. Aplastando toda resistencia, estableci\u00f3 un imperio todav\u00ed\u00ada m\u00e1s universal (Dn. 2:40; 7:7, 19, 23). Fue Roma la que crucific\u00f3 al Mes\u00ed\u00adas, y destruy\u00f3 Jerusal\u00e9n el 70 d.C., expulsando a los jud\u00ed\u00ados de Palestina (Dn. 9:26). Su imperio estuvo largo tiempo dividido en dos partes, como las piernas de la estatua. En su visi\u00f3n prof\u00e9tica, Daniel vio subsistir este cuarto imperio hasta el fin de los tiempos, bajo la forma de una confederaci\u00f3n de 10 caudillos (Dn. 2:34; 7:7, 24). Es de su seno que surgir\u00e1 el Anticristo, terrible perseguidor del pueblo de Dios, que ser\u00e1 destruido por la venida victoriosa del Hijo del hombre (Dn. 7:8, 11, 13-14, 21-27). El Apocalipsis vuelve a tomar la imagen de la bestia monstruosa con 10 cuernos. All\u00ed\u00ad esta bestia representa al Anticristo y su imperio con toda su crueldad, su revuelta contra Dios, su dominio universal (Ap. 13:1-8), su confederaci\u00f3n de 10 dictadores (Ap. 17:12, 17), su evidente relaci\u00f3n con Roma (Ap. 17:9, 18). Juan expresa en estos t\u00e9rminos el hecho de que, seg\u00fan la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, el cuarto imperio de Daniel existir\u00e1 a\u00fan al fin de los tiempos: \u00abLa bestia que has visto, era, y no es; &#8230; y los moradores de la tierra&#8230; se asombrar\u00e1n viendo la bestia que era y no es, y ser\u00e1\u00bb (Ap. 17:8). Lo que ha dejado de existir en el territorio del antiguo imperio romano es la cabeza com\u00fan. El Anticristo ser\u00e1 el agente coordinador y, a partir de esta base, llevar\u00e1 a cabo el viejo sue\u00f1o de todos los conquistadores: imponer que toda la raza le adore (Ap. 13:3, 7-8). (c) 70 Semanas. La profec\u00ed\u00ada de las 70 semanas trata asimismo de los sufrimientos inherentes al establecimiento del reino de Dios (Dn. 9:24-27). El profeta hab\u00ed\u00ada pedido el perd\u00f3n y la salvaci\u00f3n de su pueblo, as\u00ed\u00ad como la restauraci\u00f3n de la ciudad y del santuario del Se\u00f1or (Dn. 9:17-19). Dios le dio como respuesta que hab\u00ed\u00ada un periodo de tiempo determinado para expiar la iniquidad, terminar la prevaricaci\u00f3n, poner fin al pecado, traer la justicia perdurable, finalizar y consumar todas las profec\u00ed\u00adas, y ungir al Mes\u00ed\u00adas ejecutor de estas cosas (Dn. 9:24). Para todo esto tienen que transcurrir 70 \u00absemanas\u00bb (en hebreo \u00absetenas\u00bb, o grupos de 7). La \u00abmitad de la semana\u00bb de Dn. 9:27 se corresponde con la duraci\u00f3n de la gran tribulaci\u00f3n, durante la que el Anticristo har\u00e1 cesar el sacrificio y la ofrenda. Seg\u00fan Daniel y Apocalipsis, esta tribulaci\u00f3n durar\u00e1 42 meses, 1.260 d\u00ed\u00adas, esto es, 3 1\/2 a\u00f1os (Ap. 11:2, 3; 12:6, 14; 13:5; Dn. 7:25; 12:7); se puede llegar a la conclusi\u00f3n de que una \u00absemana\u00bb entera se corresponde con 7 a\u00f1os, y que 70 semanas son 490 a\u00f1os. (A) \u00bfCu\u00e1l es el punto de partida de las 70 semanas? Seg\u00fan Dn. 9:25, tienen su inicio \u00abdesde la salida de la orden para restaurar y edificar Jerusal\u00e9n\u00bb. Se mencionan otros decretos con respecto al retorno de la cautividad: (I) 1 de Ciro (Esd. 1:1-3), (II) 1 de Dar\u00ed\u00ado (Esd. 6:3-8), y (III) 2 de Artajerjes (Esd. 7:7; Neh. 2:1-8). Los comentaristas han diferido a este respecto, pero parece m\u00e1s l\u00f3gico tomar como punto de partida el \u00faltimo, el \u00fanico que menciona la reconstrucci\u00f3n, no s\u00f3lo del templo, sino de la ciudad. Este decreto se promulg\u00f3 en el a\u00f1o 445 a.C. Los 3 per\u00ed\u00adodos indicados se sit\u00faan a partir de esta fecha de la siguiente manera: (I) Habr\u00e1 7 semanas durante las que la ciudad y sus murallas ser\u00e1n reconstruidas, tiempos de angustia de 49 a\u00f1os (7 x 7), lo cual se corresponde con las \u00e9pocas dif\u00ed\u00adciles de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas; (II) despu\u00e9s hay 62 semanas entre esta \u00e9poca y la manifestaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, seguida de su muerte. Ello suma, para los dos primeros per\u00ed\u00adodos, un total de 69 semanas, o 483 a\u00f1os (69 x 7), que transcurrieron sin interrupci\u00f3n. Ello nos lleva exactamente al per\u00ed\u00adodo de la manifestaci\u00f3n p\u00fablica y triunfal de Jes\u00fas del Domingo de Ramos, su entrada en Jerusal\u00e9n, cuando fue aclamado con \u00abhosannas al hijo de David\u00bb. Recu\u00e9rdese que en esta ocasi\u00f3n, a diferencia de las precedentes en que el pueblo quer\u00ed\u00ada proclamarle rey, acept\u00f3 las aclamaciones, y reprendi\u00f3 a los que quer\u00ed\u00adan acallarlas. Para evidenciar la cronolog\u00ed\u00ada exacta del cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada hasta el Mes\u00ed\u00adas Pr\u00ed\u00adncipe, se tiene que contar el a\u00f1o como los profetas, un a\u00f1o de 360 d\u00ed\u00adas (42 meses = 1.260 d\u00ed\u00adas) para restablecer la correspondencia entre el calendario jud\u00ed\u00ado y el calendario juliano (cp. Sir R. Anderson, \u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir\u00bb, Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona 1980, especialmente PP. 138-144). (III) Despu\u00e9s de las sesenta y dos semanas se quita la vida al Mes\u00ed\u00adas (Dn. 9:26). N\u00f3tese la clara implicaci\u00f3n de este vers\u00ed\u00adculo de que el inicio de la semana 70 no es consecutivo al final de la semana 69, porque tienen lugar una serie de hechos despu\u00e9s del final de las primeras 62 semanas, y antes del inicio de la \u00faltima. Esta \u00faltima semana se relaciona claramente con la carrera del Anticristo, y conduce directamente al final de los tiempos de las naciones, esto es, hacia el milenio, y al cumplimiento de todas las promesas relacionadas con Israel, y dadas en el v. 24. La profec\u00ed\u00ada divide en dos partes iguales los 7 a\u00f1os de esta \u00absemana\u00bb, un per\u00ed\u00adodo de paz, que quiz\u00e1 siga a la guerra del bloque del norte (cp. Ez. 38-39), y un per\u00ed\u00adodo de gran tribulaci\u00f3n correspondiente a los 3 1\/2 a\u00f1os indicados expresamente por los textos citados; esto es lo que sigue de la indicaci\u00f3n de la ruptura de la alianza (con Israel) por parte del Anticristo \u00aba la mitad de la semana\u00bb (Dn. 9:27). Si la profec\u00ed\u00ada con respecto a la primera venida de Cristo se cumpli\u00f3 de una manera tan admirable, \u00bfc\u00f3mo se puede dudar de la exactitud de los sucesos y del tiempo anunciado para la \u00faltima etapa (la septuag\u00e9sima semana)? Es tambi\u00e9n entre la semana 69, que se cierra con la manifestaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas Pr\u00ed\u00adncipe en la entrada triunfal en Jerusal\u00e9n (cp. Mt. 21:1-9; Mr. 11:1-11; Lc. 19:28-40, especialmente Lc. 19:38, 40; Jn. 12:12-16) y la semana 70, que inaugura la carrera del Anticristo, que se tiene que situar necesariamente dentro de este intervalo, la era de la Iglesia, durante la que Israel no es reconocido por Dios (cp. Andr\u00e9 Lamorte, \u00abLa Vocation d&#8217;Isra\u00ebl et la Vocation de l&#8217;Eglise, Librarie Protestante, Par\u00ed\u00ads 1957, PP. 53-57). (d) Alusiones al libro de Daniel. Las alusiones al libro de Daniel por parte de los escritores de otros libros de la Biblia muestran la amplitud de su perspectiva prof\u00e9tica. (A) Nuestro Se\u00f1or eligi\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo del hombre\u00bb en preferencia a cualquier otro, y es tambi\u00e9n una cita de Dn. 7:13, 14. Jes\u00fas puso tambi\u00e9n en evidencia el aspecto de Su ministerio y de Su reino que revela este t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo del hombre\u00bb. (V\u00e9ase HIJO DEL HOMBRE). (B) Cristo advirti\u00f3 a Sus oyentes que la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n, de la que hab\u00ed\u00ada hablado el profeta Daniel, ser\u00ed\u00ada puesta en el lugar santo (Mt. 24:15; Mr. 13:14; cp. Dn. 11:31; 12:11, y n\u00f3tese el texto gr. de Dn. 9:27; cp. 2 Ts. 2:1-12). Seg\u00fan las palabras de Cristo, es evidente que estas profec\u00ed\u00adas no hallaron su pleno cumplimiento cuando Ant\u00ed\u00adoco Epifanes (1 Mac. 1:54) erigi\u00f3 un altar id\u00f3latra en el templo de Jehov\u00e1. La profec\u00ed\u00ada comporta frecuentemente cumplimientos sucesivos en ciclos hist\u00f3ricos, m\u00e1s y m\u00e1s inclusivos, y el concepto de la \u00ababominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n\u00bb parece materializarse cada vez que aparece en la historia como principio de violencia. Para los ap\u00f3stoles el peque\u00f1o cuerno del cuarto animal (Dn. 7:24) y el rey que profiere palabras inicuas contra Dios (Dn. 11:36) pertenecen al futuro, y tienen que revelarse todav\u00ed\u00ada (2 Ts. 2:4; Ap. 13:5, 6). Ciertas caracter\u00ed\u00adsticas del conflicto entre el mundo y el reino de Dios se relacionan indudablemente con la lucha encarnizada de la \u00e9poca de Ant\u00ed\u00adoco Epifanes, pero no \u00fanicamente a aquella \u00e9poca. Cristo y Sus ap\u00f3stoles ve\u00ed\u00adan en las profec\u00ed\u00adas de Daniel una revelaci\u00f3n del provenir. Tienen, indudablemente, una gran importancia en cuanto a la irrupci\u00f3n definitiva del reino mesi\u00e1nico. En Apocalipsis, Juan no vio a los 4 imperios de Daniel de forma aislada, sino que percibi\u00f3 de forma colectiva todos los reinos del mundo a la vez. Los considera como un solo imperio, a pesar de sus diferencias externas. Los poderes mundiales no les son presentados ni a Daniel ni a Juan bajo su aspecto pol\u00ed\u00adtico, sino solamente como la expresi\u00f3n de la hostilidad del mundo hacia el reino de Dios. El principal objetivo de la profec\u00ed\u00ada no es precisamente el destino de las naciones, sino su relaci\u00f3n con el reino de Dios. Este hecho importante permite descubrir el sentido de la revelaci\u00f3n de los cap\u00ed\u00adtulos 11 y 12 del libro de Daniel. En efecto, el objeto de estos cap\u00ed\u00adtulos no es el de exponer la historia pol\u00ed\u00adtica de los hombres, sino especialmente el de bosquejar, en estilo apocal\u00ed\u00adptico, los grandes movimientos de este mundo en relaci\u00f3n con el reino de Dios. Los enemigos de Si\u00f3n vinieron y siempre vienen o del norte o del sur. Desarrollando en estilo apocal\u00ed\u00adptico esta constante hist\u00f3rica, la visi\u00f3n describe un conflicto entre los poderes en lucha por la hegemon\u00ed\u00ada: Una guerra llena de vicisitudes, la derrota gradual del rey del sur, el triunfo final del rey del norte, y finalmente su enfrentamiento a ultranza contra el reino de Dios. Este cuadro se corresponde con Ez. 38 y Ez. 39. Daniel habla de los tiempos del fin, el de la consumaci\u00f3n. Es el tiempo final de la c\u00f3lera divina (Dn. 8:19; cp. Dn. 11:36); el juicio de los poderes mundiales tiene entonces lugar, y se instaura el reino eterno de Dios (cp. Dn. 10:14) a lo que sigue la consumaci\u00f3n final (Dn. 12:1-3). Es el \u00faltimo tiempo de enfrentamiento entre los poderes de este mundo y el reino de Dios, con una victoria total por parte de este \u00faltimo (Dn. 11:40-12:4). Los ap\u00f3stoles hablan asimismo de este per\u00ed\u00adodo, que ellos denominan la hora final, los \u00faltimos tiempos, o los d\u00ed\u00adas postreros. Dicen que ya hab\u00ed\u00ada empezado en tiempo de ellos, que no ha escapado, y que llegar\u00e1 a una manifestaci\u00f3n del Anticristo (2 Ts. 2:2-4; 2 Ti. 3:11; 1 Jn. 2:18; Jud. 18). Los hombres del NT vieron con claridad la envergadura y el significado de las profec\u00ed\u00adas de Daniel con respecto al tiempo del fin. Incluso tuvieron la consciencia de que ellos inauguraban el per\u00ed\u00adodo predicho. (e) Unidad y autenticidad del libro de Daniel. Los hay que han pretendido que la secci\u00f3n aramea (en los cap\u00ed\u00adtulos 2 a 6) es un texto independiente, redactado 1, 2 o 3 siglos antes de la \u00e9poca de los Macabeos. A pesar de esto, se admite por lo general que el libro tiene una unidad esencial y un solo autor. En los 7 primeros cap\u00ed\u00adtulos se habla de Daniel en tercera persona, y, en ocasiones, en t\u00e9rminos elogiosos (Dn. 1:19, 20; 2:14; 5:11, 12; 6:3; cp. Pablo, hablando de s\u00ed\u00ad mismo, 2 Co. 2:15; 10:8; 11:5, 23 ss 12:1-6). Desde Dn. 8 el profeta habla en primera persona. Numerosos cr\u00ed\u00adticos niegan que Daniel sea el autor del libro pretendiendo que el profeta no escribi\u00f3 ni las secciones donde figura en primera persona, ni aquellas en las que figura en tercera persona. Estos exegetas pretenden, por lo general, que la obra fue escrita hacia el a\u00f1o 168 o 167 a.C., en la \u00e9poca de los Macabeos, para sostener la fe de los jud\u00ed\u00ados durante las terribles persecuciones de Ant\u00ed\u00adoco Epifanes. Sus principales argumentos contra la autenticidad de este libro son: (A) El hijo de Sirach, que escribi\u00f3 el libro del Eclesi\u00e1stico hacia el a\u00f1o 200 a.C. no menciona a Daniel, en tanto que cita a Ezequiel, a Nehem\u00ed\u00adas, y a los Profetas Menores (cap. 49). (B) El autor del libro de Daniel emplea palabras griegas, lo que implicar\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada vivido dentro del periodo griego. (C) Se alega que hay inexactitudes hist\u00f3ricas, lo que demostrar\u00ed\u00ada que el autor, bien lejos de haber sido un testimonio ocular de los acontecimientos que describ\u00ed\u00ada, habr\u00ed\u00ada vivido en otra \u00e9poca. (D) Las profec\u00ed\u00adas no dan detalles hist\u00f3ricos a partir de la muerte de Ant\u00ed\u00adoco Epifanes. Refutaci\u00f3n de estos argumentos: (A) Es cierto que el hijo de Sirach no menciona a Daniel; pero tampoco cita a Esdras, ni a otros hombres eminentes, como Gede\u00f3n, Sans\u00f3n y Josafat. (B) El empleo de palabras griegas se limita a algunos t\u00e9rminos musicales, que no figuran m\u00e1s que en un solo pasaje, que se repite en cuatro ocasiones en el mismo cap\u00ed\u00adtulo (Dn. 3:5, 7, 10, 15). El origen griego de por lo menos dos de estos nombres es innegable: \u00abp&#8217;sant&#8217;rin\u00bb, para el t\u00e9rmino griego \u00abpsalterion\u00bb, y \u00absumpson&#8217;ya\u00bb para \u00absumphonia\u00bb. Pero esto no permite en absoluto llegar a la conclusi\u00f3n de que este libro no hubiera sido escrito por Daniel en Babilonia hacia el a\u00f1o 530 a.C. En efecto, en esta \u00e9poca se utilizaban estos instrumentos musicales en la cuenca del Tigris y del Eufrates. Adem\u00e1s, est\u00e1 demostrado que en esta regi\u00f3n la m\u00fasica era un acompa\u00f1amiento de las procesiones triunfales y de los acontecimientos de la corte. Los cautivos llevados de pa\u00ed\u00adses lejanos tocaban sus propios instrumentos musicales. Assurbanipal ten\u00ed\u00ada m\u00fasicos elamitas, Senaquerib deport\u00f3 de Judea a cantores y a cantoras. Se les pidi\u00f3 a los presos jud\u00ed\u00ados que cantaran los c\u00e1nticos de Si\u00f3n y que tocaran el arpa (Sal. 137:1-3). Las relaciones que los imperios situados a lo largo del Tigris manten\u00ed\u00adan con los pueblos occidentales hab\u00ed\u00adan llevado a la introducci\u00f3n en Caldea de los instrumentos musicales griegos, junto con sus nombres. Adem\u00e1s, los monarcas precedentes, algunos reyes asirios, a partir de Sarg\u00f3n (772 a.C.) hab\u00ed\u00adan llevado cautivos a presos de Chipre, de Ionia, de Lidia, y de Cilicia, recibiendo tributos de estos pa\u00ed\u00adses griegos. Nabucodonosor atac\u00f3 las ciudades mediterr\u00e1neas. Estos conquistadores ten\u00ed\u00adan la costumbre de hacer figurar en su corte a m\u00fasicos de habla griega. Adem\u00e1s, el lenguaje del pasaje en cuesti\u00f3n (Dn. 3:5) es arameo y no babilonio. Los arameos hab\u00ed\u00adan tenido contacto con el occidente a lo largo de varios siglos. Este lenguaje era el de la diplomacia, de las relaciones internacionales (cp. 2 R. 18:26). Ellos llevaban a cabo el tr\u00e1fico de mercanc\u00ed\u00adas de oriente a occidente. Debido a este contacto su lengua adquiri\u00f3 algunos t\u00e9rminos extranjeros. El autor del libro de Daniel emplea el arameo e, indudablemente, los t\u00e9rminos corrientes entre los arameos para designar los instrumentos musicales. Los que se basan en estas palabras para demostrar que el libro no es aut\u00e9ntico, deber\u00ed\u00adan demostrar que estos t\u00e9rminos no hab\u00ed\u00adan entrado en el arameo corriente antes del siglo VI a.C. (C) La historia no contradice lo que se pretende sean inexactitudes en el libro de Daniel, puesto que los que esto alegan no poseen datos hist\u00f3ricos completos. No se ha podido demostrar que el relato de Daniel contradiga la historia. Por otra parte, nuestro conocimiento actual m\u00e1s extenso de la \u00e9poca de Ciro ha hecho disminuir constantemente la cantidad de estas pretendidas inexactitudes hist\u00f3ricas. Se hab\u00ed\u00ada negado la existencia del rey Belsasar, afirmada en el libro de Daniel, pero la arqueolog\u00ed\u00ada ha revelado relatos contempor\u00e1neos de la toma de Babilonia, demostrando precisamente que se trata de un personaje hist\u00f3rico que fue bien conocido. El hecho de que sea llamado \u00abhijo de Nabucodonosor\u00bb para decir descendiente concuerda con las costumbres de la \u00e9poca (cp. el hecho de que al mismo Cristo se le designa como \u00abhijo de Abraham, hijo de David\u00bb, Mt. 1:1). Estos relatos explican adem\u00e1s por qu\u00e9 Belsasar otorg\u00f3 a Daniel la tercera dignidad en el reino, y no la segunda; en efecto, Belsasar actuaba como rey en corregencia con su padre Nab\u00f3nido, por lo que \u00e9l mismo ten\u00ed\u00ada el segundo lugar en el reino; podemos ver tambi\u00e9n por medio de estos relatos por qu\u00e9 Belsasar, y no Nab\u00f3nido, es designado como rey de Babilonia durante la toma nocturna de Babilonia. (V\u00e9ase BELSASAR). Si la menci\u00f3n de Dar\u00ed\u00ado de Media ha sido un enigma durante mucho tiempo, los descubrimientos demuestran que el nombramiento de un regente de Babilonia por parte de Ciro era conforme a los usos establecidos; con respecto a la identificaci\u00f3n de Dar\u00ed\u00ado con Gobryas v\u00e9ase DAR\u00ed\u008dO. A la luz de las inscripciones cuneiformes, es una temeridad seguir afirmando que Daniel contiene inexactitudes hist\u00f3ricas. (D) Es cierto que las profec\u00ed\u00adas de Daniel no dan detalles hist\u00f3ricos a partir de la muerte de Ant\u00ed\u00adoco Epifanes (Dn. 8). Pero estas profec\u00ed\u00adas se encadenan asimismo con los tiempos del fin. El cuarto reino descrito en los caps. 2 y 7 no puede ser otro que el imperio romano (ver las consideraciones anteriores), que viene a ser una potencia mundial con posterioridad a Ant\u00ed\u00adoco, present\u00e1ndose en el libro de Daniel un desarrollo posterior de una forma detallada. (E) Unos documentos recientemente descubiertos han demostrado que el arameo del libro de Daniel era un arameo ya normal al comienzo del siglo V a.C., al menos en occidente. Cristo afirma que la profec\u00ed\u00ada de Daniel es aut\u00e9ntica, y que se cumplir\u00e1 (Mt. 24:15). El historiador jud\u00ed\u00ado Josefo afirma que las profec\u00ed\u00adas de Daniel exist\u00ed\u00adan ya antes de la \u00e9poca de Alejandro Magno, antes del a\u00f1o 330 a.C. (Ant. 11:8, 5), e incluso antes de Artajerjes (Contra Api\u00f3n 1:8). La liberaci\u00f3n de Sadrac, Mesac y Abed-nego, salvados del horno ardiente, y la de Daniel, salvado del foso de los leones, son mencionadas en 1 Mac. 2:59, 60 (cp. tambi\u00e9n 1:54 y Dn. 9:27; 11:31). Bibliograf\u00ed\u00ada: Anderson, Sir R.: \u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir\u00bb (Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1980); Boutflower, C.: \u00abIn and Around the Book of Daniel\u00bb (Kregel P., Grand Rapids 1923\/1977); Carballosa, E. L.: \u00abDaniel y el reino mesi\u00e1nico\u00bb (Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona 1979); Cul<\/p>\n<p>ver, R. D.: \u00abDaniel and the Latter Days\u00bb (Moody Press, Chicago 1954\/1977); Dennet, E.: \u00abDaniel the Prophet\u00bb (Central Bible Truth Depot, Londres 1967); Gaebelein, A. C.: \u00abClave de las visiones y profec\u00ed\u00adas del libro de Daniel\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa 1982); Ironside, H. 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