{"id":9229,"date":"2016-02-05T06:37:13","date_gmt":"2016-02-05T11:37:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo-i\/"},"modified":"2016-02-05T06:37:13","modified_gmt":"2016-02-05T11:37:13","slug":"espiritu-santo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo-i\/","title":{"rendered":"ESPIRITU SANTO (I)"},"content":{"rendered":"<p>tip, DOCT TIPO<\/p>\n<p>ver, REGENERACI\u00ed\u201cN, BAUTISMO, SANTIFICACI\u00ed\u201cN, LENGUAS, ENFERMEDAD, INSPIRACI\u00ed\u201cN, FIESTAS<\/p>\n<p>vet, La tercera persona de la Trinidad. (A) Nombres. Principalmente se le llama: el Esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1, el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, el Esp\u00ed\u00adritu del Padre, el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (Gn. 6:3; Is. 11:2; 61:1; Mt. 10:20; Hch. 16:18, etc.). Es el Esp\u00ed\u00adritu de verdad, de vida, de fe, de amor, de poder, de sabidur\u00ed\u00ada, de gracia, de gloria (Jn. 14:17; Ro. 8:2; 2 Co. 4:13; 2 Ti. 1:7; He. 10:29; 1 P. 4:14), etc. (B) Personalidad. El Esp\u00ed\u00adritu no es un mero poder ni una expresi\u00f3n figurada de la energ\u00ed\u00ada divina, como lo pretenden, por ejemplo, los antitrinitarios. La Escritura le atribuye una personalidad distintiva, como tambi\u00e9n sucede con el Padre y con el Hijo (Mt. 3:16, 17; 28:19; Jn. 14:16, 17; 15:26). Siempre se emplea en relaci\u00f3n con el pronombre personal masculino a pesar de que en gr. el t\u00e9rmino \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb sea neutro (Jn. 16:13, 14; Hch. 13:2). El Esp\u00ed\u00adritu piensa, conoce el lenguaje, tiene voluntad (Ro. 8:27; 1 Co. 2:10-13; 12:11). Se le puede tratar como una persona: se le puede mentir, se le puede probar, se le puede resistir, se le puede contristar, se le puede afrentar (Hch. 5:3, 9; 7:51; Ef. 4:30; He. 10:29). Por otra parte tambi\u00e9n ense\u00f1a, testifica, convence, conduce, entiende, habla, anuncia (Jn. 14:26; 15:26; 16:8, 13). (C) Divinidad. Los textos que hablan de la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu afirman tambi\u00e9n generalmente su divinidad. Posee los atributos divinos: omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, eternidad (1 Co. 2:10, 11; Sal. 139:7; Zac. 4:6; He. 9:14). Es identificado con Dios, con el Se\u00f1or (Hch. 5:3, 4). Es la blasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo la que no tiene perd\u00f3n (Mt. 12:31, 32). (D) El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el AT. Obra en la creaci\u00f3n (Gn. 1:2). Es El quien da aliento al hombre y a los animales (Gn. 2:7; 6:3; Jb. 33:4; Sal. 104:29, 30). Esta en medio del pueblo de Dios (Is. 63:11). Capacita a ciertos hombres de cara a una tarea especial (Ex. 31:3; Jue. 6:34; 11:29; 1 S. 16:13). Pero no es dado a todos y puede ser retirado (Jue. 13:25; 16:20; 1 S. 10:10; 16:14). As\u00ed\u00ad se explica la oraci\u00f3n de David: \u00abNo quites de m\u00ed\u00ad tu santo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Sal. 51:11). Los profetas anuncian claramente cu\u00e1l va a ser su obra en el Nuevo Pacto: ser\u00e1 derramado sobre todo Israel, y sobre toda carne, ser\u00e1 dado para siempre, morar\u00e1 en el coraz\u00f3n del hombre, que regenerar\u00e1 y santificar\u00e1 (Is. 44:3; 59:21; JI. 2:28-29; Ez. 36:26-27; Jer. 31:33). (E) La obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Jesucristo. El Se\u00f1or fue asistido por el Esp\u00ed\u00adritu a lo largo de toda su carrera aqu\u00ed\u00ad en la tierra. Por el Esp\u00ed\u00adritu, fue concebido, ungido, sellado, llenado, revestido de poder, conducido, ofrecido en sacrificio, resucitado (Lc. 1:35; 4:18; Jn. 6:27; Lc. 4:1-2,14; He. 9:14; Ro. 8:11). Si el Hijo del Dios viviente no pudo pasar ni un solo d\u00ed\u00ada sin la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s no lo necesitaremos nosotros! (F) Convicci\u00f3n de pecado. Seg\u00fan el Se\u00f1or Jes\u00fas, la primera obra del Esp\u00ed\u00adritu en el hombre es la de convencerle de pecado (Jn. 16:8, 11). Sin esta convicci\u00f3n, nadie puede sentir la necesidad de un Salvador; y el pecado que el Esp\u00ed\u00adritu destaca es precisamente el de no haber cre\u00ed\u00addo todav\u00ed\u00ada en Cristo. En efecto, los hombres est\u00e1n perdidos no por ser pecadores, sino porque siendo pecadores no reciben al Salvador (Jn. 3:18, 36). La blasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la atribuci\u00f3n de las obras y testimonio del Esp\u00ed\u00adritu Santo a Satan\u00e1s con contumacia, cuando es innegable y totalmente evidente que la obra de testimonio es de Dios. Es este estado en el que el hombre se cierra ante toda la luz posible, ante la misma manifestaci\u00f3n plena del poder de Dios en gracia, la Palabra se manifiesta de un modo inexorable (Mt. 12:31-32; Lc. 12:10; Jn. 12:37-40). Este pecado involucra un coraz\u00f3n lleno de odio hacia la verdad y hacia la luz de Dios, y lleva a la perdici\u00f3n, por cuanto encierra al hombre en una actitud totalmente aberrante en contra de Dios y de su testimonio. Se hace as\u00ed\u00ad absolutamente incapaz e indispuesto a creer. Entonces se hace imposible el arrepentimiento y el perd\u00f3n (Mr. 3:29; He. 10:26-27). Es un estado irreversible, en el que se da un endurecimiento judicial (cp. el caso de Fara\u00f3n, endurecido por Dios). Por otra parte, el caso de la persona que anhele ir a Jes\u00fas, pero que est\u00e9 atormentada por la idea de que ha cometido el pecado imperdonable, es totalmente distinto. Su angustia y deseo de ir a Jes\u00fas para recibir su perd\u00f3n constituyen evidencia clara de que no lo han cometido. Las personas encerradas en el castillo de la angustia tienen a su disposici\u00f3n la llave de la promesa en Jn. 6:37. El texto recibe su plena fuerza del original en la versi\u00f3n Reina-Valera revisi\u00f3n 1977: \u00abAl que a m\u00ed\u00ad viene, de ning\u00fan modo le echar\u00e9 fuera.\u00bb (G) Regeneraci\u00f3n y bautismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (Ver tambi\u00e9n REGENERACI\u00ed\u201cN Y BAUTISMO). La regeneraci\u00f3n o nuevo nacimiento es la resurrecci\u00f3n espiritual que opera el Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n del pecador en el momento de la conversi\u00f3n (Jn. 3:5-8). Es el Esp\u00ed\u00adritu el que vivifica (Jn. 6:63) y que nos trae a una nueva vida (G\u00e1. 5:25). El bautismo del Esp\u00ed\u00adritu, prometido por Juan el Bautista y Jes\u00fas (Mt. 3:11; Mr. 1:8; Lc. 3:16; Jn. 1:33; Hch. 1:4-5), es el acto por el que Dios nos hace, a partir de entonces, miembros del cuerpo de Cristo. El Esp\u00ed\u00adritu toma al pecador arrepentido, y lo inmerge en Cristo; une, a partir de entonces, la cabeza con los otros miembros del cuerpo (1 Co. 12:13). Este bautismo lo reciben todos los creyentes; Pablo afirma que es ya un hecho cumplido para el creyente (\u00abpor un Esp\u00ed\u00adritu fuimos todos bautizados en un cuerpo\u00bb). Esto es cierto incluso de aquellos en Corinto que eran a\u00fan carnales (1 Co. 3:1-3; cp. 1 Co. 6:19). En Hechos, la expresi\u00f3n \u00abbautizar con el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb aparece solamente dos veces: con ocasi\u00f3n de Pentecost\u00e9s, cuando los 120 disc\u00ed\u00adpulos fueron hechos miembros del cuerpo de Cristo, que el Esp\u00ed\u00adritu form\u00f3 a partir de aquel momento (Hch. 1:5; 2:1-4), y con respecto a la experiencia de los gentiles en casa de Cornelio, que fueron tambi\u00e9n unidos al cuerpo de Cristo en el momento de su conversi\u00f3n (Hch. 11:15-16). Otros pasajes presentan el bautismo como siendo la operaci\u00f3n por la cual Dios nos inmerge en la muerte de Cristo para resucitarnos con El, quedando \u00abrevestidos de Cristo\u00bb (Ro. 6:3-4; G\u00e1. 3:27; Col. 2:12; Tit. 3:5). El bautismo en cuesti\u00f3n es evidentemente el bautismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, del que el bautismo de agua es el s\u00ed\u00admbolo y testimonio. (H) Don y recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es prometido a todos los creyentes (Hch. 2:38), a los que lo pidan (Lc. 11:13), y que obedezcan a Dios (Hch. 5:32). Es un \u00abdon\u00bb (Hch. 2:38; 5:32; 8:20; 10:45; 11:17; 15:8), que se recibe por la fe (Jn. 7:39; Ef. 1:13; 3:16-17; G\u00e1. 3:2, 5, 13-14; 4:4-7). Antes de Pentecost\u00e9s, los disc\u00ed\u00adpulos tuvieron que esperar el descenso del Esp\u00ed\u00adritu (Hch. 1:4), lo que ahora ya no es necesario (Hch. 2:17-18). Los samaritanos, que eran medio paganos, tuvieron necesidad de la intervenci\u00f3n especial de los ap\u00f3stoles para recibir el Esp\u00ed\u00adritu (Hch. 8:12, 15-17); sin embargo, Cornelio y sus amigos (que estaban en nuestra misma situaci\u00f3n como procedentes de la gentilidad) recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo por la sola fe, al o\u00ed\u00adr lo que Pedro dec\u00ed\u00ada, sin la previa imposici\u00f3n de manos ni un anterior bautismo con agua (Hch. 10:43-48). Los doce disc\u00ed\u00adpulos de Efeso eran solamente disc\u00ed\u00adpulos de Juan, no de Jes\u00fas; una vez aceptaron al Salvador, recibieron el Esp\u00ed\u00adritu (Hch. 19:2-6). \u00abSi alguno no tiene el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, no es de \u00e9l\u00bb (Ro. 8:9). Todo el que tenga en claro este punto de capital importancia no carecer\u00e1 del testimonio interior del Esp\u00ed\u00adritu (Ro. 8:15-16). (I) Plenitud del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu mora en el coraz\u00f3n del creyente (Jn. 14:16-17, 23; 1 Co. 6:19; Ro. 8:9, 11; 2 Ti. 1:14; 1 Jn. 4:4, 13; Stg. 4:5). Su deseo es el comunicarnos la vida y el poder del Se\u00f1or (Hch. 1:8; Lc. 4:14, etc.). Podemos contristar al Esp\u00ed\u00adritu Santo al resistirle, al entregarnos al pecado (Ef. 4:30; cp. 1 Ts. 5:19; Hch. 7:51). El Esp\u00ed\u00adritu, que mora en nosotros eternamente, no nos abandona (Jn. 14:16); pero deja de manifestar su poder, y nos comunica su tristeza y nos convence de pecado. \u00bfQu\u00e9 se ha de hacer en tal situaci\u00f3n? (I) Siguiendo 1 Jn. 1:7-9, confesar nuestro pecado, creyendo que la sangre de Cristo nos limpia. (II) Volver a buscar la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu ordenada por Ef. 5:18. Esta deber\u00ed\u00ada ser la experiencia normal de todos los creyentes, como lo fue en los primeros cristianos: puntales de la iglesia, di\u00e1conos, reci\u00e9n convertidos (Hch. 2:4; 4:4, 31; 6:3; 7:55; 9:17; 13:9, 52). Esta plenitud se obtiene mediante la fe, al \u00abbeber\u00bb el agua viva del Esp\u00ed\u00adritu (Jn. 7:37-39). No es \u00e9sta la experiencia de un instante, sino que tiene que ser renovada cada d\u00ed\u00ada, ante cada necesidad, hasta que llegue el momento de nuestra transformaci\u00f3n completa a imagen de Dios en su presencia (Ef. 3:16-21). Muchos creyentes, al abandonar su primer amor (Ap. 2:4), han perdido precisamente esta plenitud que hac\u00ed\u00ada rebosar su coraz\u00f3n en el momento de su conversi\u00f3n. Para volver a hallarla, debe arrepentiste de su desv\u00ed\u00ado, recibiendo el perd\u00f3n que Dios ofrece y volver a beber de la fuente inagotable de la gracia (Jn. 4:13-14; 10:10), al andar no seg\u00fan la carne sino seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu para la gloria de Dios (G\u00e1. 5:16-25). (V\u00e9ase SANTIFICACI\u00ed\u201cN). (J) Unci\u00f3n y dones del Esp\u00ed\u00adritu. Habiendo venido a ser reyes y sacerdotes con Cristo, los creyentes han recibido, todos ellos, la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Ap. 1:6; 2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20, 27). Un don del Esp\u00ed\u00adritu (o don espiritual) es la calificaci\u00f3n sobrenatural acordada a cada creyente, con vistas al servicio que cada uno tiene que llevar a cabo en el seno del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27; cp. 12:11). Pablo enumera una cantidad de estos dones: sabidur\u00ed\u00ada, conocimiento (1 Co. 12:8), fe, sanidad (1 Co. 12:9), milagros, profec\u00ed\u00ada, discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus, lenguas, interpretaci\u00f3n (1 Co. 12:10), don de ser ap\u00f3stol, de ense\u00f1ar, de ayudas, de gobiernos (1 Co. 12: 28); de evangelista, de pastor (Ef. 4:11); de ejercer liberalidad (Ro. 12:8). No se dice que esta enumeraci\u00f3n sea exhaustiva. Sea cual sea la tarea, Dios dar\u00e1 la capacidad necesaria. \u00bfQui\u00e9n escoge el don que nosotros debemos recibir? Dios mismo, como El quiere (1 Co. 12:11, 18). El da a cada uno (1 Co. 12:6-7, 11, 27) un don diferente (1 Co. 12:8-10, 29-30; Ro. 12:4-6). As\u00ed\u00ad, es un error decir que todos deber\u00ed\u00adan hablar en lenguas como se\u00f1al de su bautismo del Esp\u00ed\u00adritu (cp. 1 Co. 12:10, 13, 30). (V\u00e9ase LENGUAS [DON DE]). Se debe se\u00f1alar que cada uno de los dones enumerados es sobrenatural, y no \u00fanicamente los tres dones de milagros, sanidades y lenguas. Dios es tambi\u00e9n soberano en cuanto a la \u00e9poca en la que otorga ciertos dones. Los otorg\u00f3 en profusi\u00f3n en la \u00e9poca en que se ten\u00ed\u00ada que acreditar el Evangelio y el Nuevo Pacto (He. 2:4), con se\u00f1ales externas jam\u00e1s renovadas (Hch. 2:1-3; 4:31). Naturalmente, en la actualidad Dios puede manifestar su poder seg\u00fan su voluntad; de hecho, la mayor parte de los dones (sabidur\u00ed\u00ada, conocimiento, fe, evangelistas, pastores, doctores, gobiernos, ayudas, liberalidad) no han dejado nunca de ser dados. En cambio, si bien Dios sana en la actualidad a ciertos enfermos mediante sus siervos, o de manera directa, no da a nadie que se conozca el poder de sanar a \u00abtodos\u00bb, lo cual era la caracter\u00ed\u00adstica del don de Cristo y de sus ap\u00f3stoles (Mt. 10:8; Mr. 6:56; Lc. 4:40; 6:19; 9:11; Hch. 9:16). (V\u00e9ase ENFERMEDAD, SANIDAD). La iglesia en Corinto hab\u00ed\u00ada recibido todos los dones, y 1\u00c2\u00aa Corintios es la \u00fanica ep\u00ed\u00adstola en la que se mencionan estos carismas (1 Co. 1:7; 12:14); todo ello no impidi\u00f3 que los corintios fueran carnales y que tendieran a las contiendas y la divisi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, lo esencial es estar totalmente sometido al Se\u00f1or y a la totalidad de su Palabra, discernir el don otorgado a cada uno, y dejarse utilizar para el bien de toda la iglesia. (K) Otros ministerios del Esp\u00ed\u00adritu. Se evocan diversas actividades del Esp\u00ed\u00adritu mediante los s\u00ed\u00admbolos que le representan: el soplo o viento (Esp\u00ed\u00adritu significa \u00abviento\u00bb) (Jb. 32:8; Jn. 3:8): la paloma (Lc. 3:22), el aceite (He. 1:9: Lc. 4:18; 1 Jn. 2:20), el fuego (Hch. 2:3-4), el agua viva (Jn. 4:14; 7:38, 39), el sello, la prenda y las arras (Ef. 1:13, 14; 2 Co. 1:21, 22), El Esp\u00ed\u00adritu recibe el nombre de Consolador (Paracleto Jn. 14:16), ense\u00f1a y conduce en la verdad al creyente y a la iglesia da testimonio a Jesucristo (Jn. 14:26; 15:26; 16:13, 14; Hch. 8:29; 13:2). Inspir\u00f3 a los autores sagrados (1 P 1:11; 2 P. 1:21; 1 Ti. 3:16), da origen a la oraci\u00f3n eficaz (Ro. 8:26, 27; Ef. 6:18) y la adoraci\u00f3n que agrada a Dios (Jn. 4:23-24). Ser\u00e1, en los \u00faltimos tiempos, derramado de una manera particular sobre Israel (Ez. 37:9-14; Zac 12:10). Es por El que nuestros cuerpos mortales ser\u00e1n resucitados (Ro. 8:11). Habiendo recibido, aqu\u00ed\u00ad en la tierra, las arras del Esp\u00ed\u00adritu; en el cielo los creyentes ser\u00e1n llenados por El de toda la plenitud de Dios (Ef. 3:16-21; 2 Co. 3:17, 18). As\u00ed\u00ad Dios ser\u00e1 verdaderamente todo en todos (1 Co. 15:28). (V\u00e9ase DIOS, INSPIRACI\u00ed\u201cN, FIESTAS [de pentecost\u00e9s]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, DOCT TIPO ver, REGENERACI\u00ed\u201cN, BAUTISMO, SANTIFICACI\u00ed\u201cN, LENGUAS, ENFERMEDAD, INSPIRACI\u00ed\u201cN, FIESTAS vet, La tercera persona de la Trinidad. (A) Nombres. Principalmente se le llama: el Esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1, el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, el Esp\u00ed\u00adritu del Padre, el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (Gn. 6:3; Is. 11:2; 61:1; Mt. 10:20; Hch. 16:18, etc.). 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