{"id":9272,"date":"2016-02-05T06:47:56","date_gmt":"2016-02-05T11:47:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/generos-literarios\/"},"modified":"2016-02-05T06:47:56","modified_gmt":"2016-02-05T11:47:56","slug":"generos-literarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/generos-literarios\/","title":{"rendered":"GENEROS LITERARIOS"},"content":{"rendered":"<p>ver, LITERATURA EN LA BIBLIA, EXEGESIS, GRIEGO B\u00ed\u008dBLICO, TEXTO Y VERSIONES CL\u00ed\u0081SICAS DE LA BIBLIA<\/p>\n<p>vet, Es una expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan entre los exegetas y biblistas cat\u00f3lico-romanos para expresar la disciplina del estudio de las fuentes que contribuyeron a la formaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos. La expresi\u00f3n es usada a partir de los estudios del dominico franc\u00e9s Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada Lagrange, y oficialmente se empez\u00f3 a usar en la Enc\u00ed\u00adclica \u00abSpiritus Paraclitus\u00bb del papa Benedicto XV, y se hizo a\u00fan m\u00e1s aceptada por la de P\u00ed\u00ado XII \u00abDivino Afflante Spiritu\u00bb (de 30 sept. 1943), que abri\u00f3 las puertas a una investigaci\u00f3n seria de la Biblia en la Iglesia de Roma, donde los biblistas fueron muchas veces perseguidos por no estar siempre de acuerdo sus investigaciones con la doctrina oficial de Roma. La frase \u00abg\u00e9neros literarios\u00bb encierra en realidad varias disciplinas que los protestantes hab\u00ed\u00adan cultivado ya desde el siglo XVIII tales como el estudio de las \u00abunidades redaccionales\u00bb (Formgeschichte), el lugar y ambiente (Sitz im Leben), Alta Cr\u00ed\u00adtica (Higher Chriticism), Historiograf\u00ed\u00ada y Critica Textual (Lower Chriticism). Entre los protestantes destacan: Julius Wellhausen (1844-1918), Johann Gottefried Eichhorn (1752-1827), Rudolph Bultmann (1884-1979) y sus colegas Gunkel, H. Gressmann, O. Eissfeldt y A. Bentzen. Estos autores est\u00e1n considerados entre los exponentes de la llamada \u00abAlta Cr\u00ed\u00adtica\u00bb. En el estudio de la Cr\u00ed\u00adtica Textual, tambi\u00e9n llamada \u00abBaja Cr\u00ed\u00adtica\u00bb, los pioneros en el campo protestante son Konstantine von Tischendorf (1815-1874), los obispos anglicanos Brooke Foss Westcott (1825-1901) y Joseph Barber Ligthfoot (1828-1889), de Durham, y Rudolph Kittel (1853-1929) y su hijo Gerhard Kittel (1888-1948). Entre los cat\u00f3licos podemos enumerar al mismo Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada Lagrange y al jesuita espa\u00f1ol Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada Bover. La cr\u00ed\u00adtica textual ha dado muchos frutos para el estudio y edici\u00f3n de los textos cient\u00ed\u00adficos de la Biblia que redundan en la piedad y espiritualidad en las Iglesias cristianas. Esta disciplina es aceptada y apreciada tambi\u00e9n por los evang\u00e9licos conservadores, pero no as\u00ed\u00ad la llamada Alta Cr\u00ed\u00adtica. (V\u00e9anse LITERATURA EN LA BIBLIA, EXEGESIS, GRIEGO B\u00ed\u008dBLICO, TEXTO Y VERSIONES CL\u00ed\u0081SICAS DE LA BIBLIA).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. historia de las formas. -2. El m\u00e9todo. &#8211; 3. Los g\u00e9neros literarios del Antiguo Testamento. &#8211; 4. Los g\u00e9neros literarios en el Nuevo Testamento: a) El evangelio. b) El g\u00e9nero Hechos de los Ap\u00f3stoles. c) El g\u00e9nero de las Cartas: d) El g\u00e9nero Apocalipsis. -5. Las formas literarias en el Nuevo Testamento. a) Los evangelios. b) Los dichos. c) Los paradigmas. d) Los di\u00e1logos. e) Historias de los milagros. fJ La historia de la Pasi\u00f3n. g) Otras formas literarias.<\/p>\n<p>Los g\u00e9neros literarios de la Biblia son la forma de poner por escrito un acontecimiento, un pensamiento, una descripci\u00f3n o una narraci\u00f3n. La Sagrada Escritura es el libro de la literatura universal que con-tiene mayor n\u00famero de g\u00e9neros literarios y de diferentes expresiones para expresar la vivencia y convivencia de determinadas culturas en diferentes momentos de la historia. El lenguaje oral y escrito han de-terminado una colecci\u00f3n de g\u00e9neros y es-tilos literarios que han permitido a los autores, escritores, hagi\u00f3grafos y copistas de los textos sagrados poner por escrito una serie de acontecimientos que reflejan la historia de dos tradiciones, la jud\u00ed\u00ada -en el Antiguo Testamento- y la cristiana -en el Nuevo Testamento-. El lenguaje, v\u00ed\u00ada de manifestaci\u00f3n de estas tradiciones, ha si-do y es el canal de trasmisi\u00f3n de estas tradiciones. Sin embargo los distintos momentos, lugares y autores que participa-ron en la redacci\u00f3n de los textos sagrados nos obliga a hablar de estilos diferentes, formas variadas y multitud de expresiones de las que s\u00f3lo podemos dar cuenta a trav\u00e9s de la gran variedad de g\u00e9neros literarios que se dan cita en los textos sagrados de la Biblia. Es necesario, por tanto, conocer, distinguir y tener en cuenta la variedad de g\u00e9neros, estilos y culturas que intervienen en la redacci\u00f3n b\u00ed\u00adblica para, de esta forma, entender el contenido de estos escritos, comprender su mensaje y, sobre todo, poder actualizarlos y hacerlos presente en la vida del creyente de cada tiempo.<\/p>\n<p>G\u00e9nero es, por tanto, la \u00abforma\u00bb en su mayor desarrollo y extensi\u00f3n, el estilo literario concreto y las caracter\u00ed\u00adsticas determinadas que un autor o hagi\u00f3grafo ha utilizado a la hora de redactar un escrito. Mientras que \u00abforma\u00bb de un texto es la unidad literaria m\u00e1s peque\u00f1a fijada oral-mente o por escrito que refleja una manera de hablar o de escribir determinada.<\/p>\n<p>Los g\u00e9neros literarios que aparecen en la Biblia son muy variados. Es necesario tener en cuenta sus propios contextos y, de manera especial, la cultura y antropolog\u00ed\u00ada en la que nacen y se desarrollan para descubrir la intencionalidad de los diferentes autores y el contenido de los mensajes que se transmiten. Aunque nuestro trabajo se limita al mundo del Nuevo Testamento y, de forma m\u00e1s precisa, a todo lo relacionado con Jes\u00fas a trav\u00e9s de los escritos evang\u00e9licos, no podemos dejar de lado el Antiguo Testamento y el resto de la literatura del Nuevo Testa-mento. Igualmente, tenemos que reconocer que con el nacimiento del Nuevo Testamento y sus redacciones surgieron nuevos g\u00e9neros que hasta el momento no se hab\u00ed\u00adan dado; como son los mismos evangelios y los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>1. La historia de las formas<br \/>\nEl m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los g\u00e9neros literarios depende directamente de la historia de las formas (Formgeschichte) que dio lugar al estudio de las peque\u00f1as unidades literarias a la luz de determinados esquemas estil\u00ed\u00adsticos. En otras palabras, el m\u00e9todo de la historia de las formas par-te del supuesto de que los escritos de la Biblia y, en nuestro caso del Nuevo Testa-mento, pertenecen a diversos g\u00e9neros literarios a trav\u00e9s de los cuales el biblista debe descubrir sus formas -elementos formales-. De manera que el m\u00e9todo de la historia de las formas es el sistema que trata de explicar el origen de los textos b\u00ed\u00adblicos, de determinar el grado de historicidad que poseen a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de las formas o g\u00e9neros literarios y su evoluci\u00f3n, teniendo en cuenta el contexto de cada uno de esos escritos. Esta forma de estudio de la Biblia dio lugar a un nuevo acercamiento a los escritos sagrados m\u00e1s literario y filol\u00f3gico en un intento de recuperar las intenciones originarias de los escritores y hagi\u00f3grafos y de descubrir el verdadero sentido y significado de los escritos analizados. Las bases para este tipo de acercamiento a los textos b\u00ed\u00adblicos las puso J. G. von Herder (1744-1803) cuan-do se acerc\u00f3 a los escritos del Antiguo Testamento como textos literarios. Pero fue H. Gunkel quien, a finales del siglo XIX establece la metodolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica de la historia de las formas y los g\u00e9neros literarios al estudiar anal\u00ed\u00adticamente los escritos del Antiguo Testamento. En 1910 Gunkel publica un comentario al G\u00e9nesis analizando las peque\u00f1as unidades literarias de la obra b\u00ed\u00adblica. A la nueva metodolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica propuesta por Gunkel se suma H. Gressmann aplicando el m\u00e9todo a los textos prof\u00e9ticos. R\u00e1pidamente el m\u00e9todo pas\u00f3 al Nuevo Testamento. En 1919 M. Dibelius llevar\u00e1 la metodolog\u00ed\u00ada a los escritos evang\u00e9licos. A Dibelius se unen K. L. Schmidt y R. Bultmann dando lugar a una escuela -la escuela de la historia de las formas- a la que poco a poco se ir\u00ed\u00adan incorporando los principales ex\u00e9getas y biblistas del campo cat\u00f3lico y protestante.<\/p>\n<p>El objetivo principal del estudio de los g\u00e9neros literarios era descubrir la historia de las formas literarias o preliterarias y su inserci\u00f3n en la vida social descubriendo las fuentes de los escritos sagrados que han llegado hasta nosotros en su redacci\u00f3n final y definitiva. Este descubrimiento s\u00f3lo se pod\u00ed\u00ada lograr a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de las peque\u00f1as unidades literarias y del reconocimiento de los diferentes g\u00e9neros literarios de los escritos. La b\u00fasqueda del im Leben se convirti\u00f3 en el punto final del an\u00e1lisis. Se trata de descubrir el punto de inserci\u00f3n en la vida de la comunidad de cada unidad literaria as\u00ed\u00ad como el contexto en el que los textos fueron escritos y las razones que influyeron y condicionaron su redacci\u00f3n. El conocimiento del contexto Sitz im Leben- es una de las mejores ayudas para comprender el contenido de los escritos y las razones que llevaron a su autor a ponerlos por escrito. El paso siguiente era establecer una historia de la redacci\u00f3n y de la tradici\u00f3n del texto, el proceso de evoluci\u00f3n, los cambios a los que el texto se vio sometido, su historia hasta la elaboraci\u00f3n del texto definitivo, as\u00ed\u00ad como las incorporaciones textuales y manipulaciones redaccionales del escrito hasta su fijaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>2. El m\u00e9todo<br \/>\nEl m\u00e9todo del estudio de los g\u00e9neros literarios sigue un proceso diacr\u00f3nico teniendo en cuenta la historia y la vida de los textos b\u00ed\u00adblicos. El primer paso del an\u00e1lisis de los g\u00e9neros literarios nos obliga a trabajar desde una perspectiva cr\u00ed\u00adtica con el texto teniendo en cuenta su contexto social, cultural, pol\u00ed\u00adtico; compar\u00e1ndolo con otros escritos paralelos o de otras culturas; a trav\u00e9s de ciencias afines como la arqueolog\u00ed\u00ada, la cr\u00ed\u00adtica literaria. El paso siguiente consiste en aislar las m\u00e1s peque\u00f1as unidades literarias y clasificarlas a la luz del g\u00e9nero literario concreto teniendo en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas propias del g\u00e9nero en concreto. Se trata de definir el texto teniendo en cuenta el an\u00e1lisis riguroso del g\u00e9nero por inducci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, el biblista pone en relaci\u00f3n el g\u00e9nero literario del texto con su contexto, esto es, teniendo en cuenta las necesidades y conveniencias de un momento social o hist\u00f3rico determinado, una psicolog\u00ed\u00ada concreta, el ambiente colectivo general. A trav\u00e9s de estos pasos el biblista se va haciendo con la historia del texto y se hace con el contexto que influy\u00f3 el escrito para descubrir el pretexto del autor como la intencionalidad \u00faltima y definitiva que le llev\u00f3 a ponerlo por escrito.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del descubrimiento de los g\u00e9neros literarios y de la historia de su redacci\u00f3n el biblista descubre el desarrollo progresivo de las tradiciones que rodea-ron la redacci\u00f3n del texto a partir de unidades literarias concretas y definidas para llegar a los grandes documentos u obras literarias. Por otro lado el biblista descubre la influencia de la sociolog\u00ed\u00ada y la antropolog\u00ed\u00ada cultural del momento sobre el escrito y valora las condiciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas que determinaron y configuraron el texto. Finalmente, a trav\u00e9s del estudio de los g\u00e9neros literarios y su historia, el biblista compara su documento con otros escritos de caracter\u00ed\u00adsticas semejantes y, de esta forma, clasifica escritos de or\u00ed\u00adgenes y procedencias distintas pero que tienen caracter\u00ed\u00adsticas similares y forman parte de familias literarias afines.<\/p>\n<p>3. Los g\u00e9neros literarios del Antiguo Testamento<br \/>\nEn el Antiguo Testamento la diferencia entre la poes\u00ed\u00ada y la prosa, los or\u00e1culos y los g\u00e9neros gn\u00f3micos son m\u00e1s f\u00e1ciles de reconocer. Los textos en prosa del Antiguo Testamento son los mejores canales de trasmisi\u00f3n y fijaci\u00f3n de los g\u00e9neros literarios de origen oral como son el discurso, la oraci\u00f3n, la plegaria y la predicaci\u00f3n, a los que tenemos que a\u00f1adir los textos procedentes de la tradici\u00f3n legal del juda\u00ed\u00adsmo como son las colecciones de le-yes de estilo apod\u00ed\u00adctico, casu\u00ed\u00adstico, ritual, festivo y los escritos epistolares. A esta colecci\u00f3n de escritos en prosa proceden-tes de las viejas tradiciones orales tenemos que a\u00f1adir los escritos legendarios, mitos, f\u00e1bulas y otras narraciones que se transmit\u00ed\u00adan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n de forma oral y popular. Por otro lado est\u00e1n los escritos provenientes de tradiciones escritas que recogen datos hist\u00f3ricos, acontecimientos biogr\u00e1ficos, descripciones de lugares, escenarios, fisonom\u00ed\u00adas y visiones.<\/p>\n<p>La literatura po\u00e9tica del Antiguo Testamento nos sit\u00faa ante nuevos g\u00e9neros literarios entre los que podemos destacar las loas y cantos de victoria, las canciones nupciales y poemas amorosos, los himnos de guerra y los cantos funerarios, escritos sapienciales as\u00ed\u00ad como la amplia colecci\u00f3n de oraciones po\u00e9ticas en forma de salmos, himnos y c\u00e1nticos para ser usa-dos en la liturgia y en las celebraciones festivas del pueblo.<\/p>\n<p>Finalmente tenemos que destacar las sentencias, proverbios, m\u00e1ximas y otros escritos que formaban parte del patrimonio cultural del pueblo y que son recogidos y destacados en los escritos del Antiguo Testamento como ilustraciones y referentes para los or\u00e1culos, profec\u00ed\u00adas y otros escritos de tipo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>4. Los g\u00e9neros literarios en el Nuevo Testamento<br \/>\nHablar de g\u00e9neros literarios en el Nuevo Testamento es hablar de partes o libros del mismo. Los cuatro evangelios pertenecen y configuran al g\u00e9nero evangelio; la amplia colecci\u00f3n de cartas a las primeras comunidades cristianas pertenecen y forman el llamado g\u00e9nero epistolar. De manera que la mayor\u00ed\u00ada de los escritos del Nuevo Testamento son, por su propia naturaleza, g\u00e9neros en s\u00ed\u00ad mismos. La gran aportaci\u00f3n literaria de Jes\u00fas es la creaci\u00f3n del g\u00e9nero \u00abevangelio\u00bb. Sin embargo estos grandes g\u00e9neros o g\u00e9neros mayo-res est\u00e1n formados, a su vez, por otros g\u00e9neros que los configuran y caracterizan. De esta manera dentro de los evangelios podemos encontrar discursos, par\u00e1bolas, acontecimientos hist\u00f3ricos, alegor\u00ed\u00adas, milagros; y dentro de la literatura epistolar tenemos himnos, c\u00e1nticos, sentencias, catequesis.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en el Nuevo Testamento podemos hablar de g\u00e9neros literarios mayo-res como son los evangelios, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, las cartas y el Apocalipsis. Estos cuatro g\u00e9neros mayores configuran el escaparate literario del Nuevo estamento. Dentro de cada uno de ellos podemos hablar de g\u00e9neros literarios menores o subg\u00e9neros. De los cuatro g\u00e9neros neotestamentarios, las cartas o literatura epistolar y el Apocalipsis eran g\u00e9neros ya existentes que el Nuevo Testa-mento asume como parte de su literatura. Sin embargo, el g\u00e9nero evangelio y el de los Hechos de los Ap\u00f3stoles son g\u00e9neros nuevos que nacen con la redacci\u00f3n y composici\u00f3n del Nuevo Testamento. Los evangelios y los Hechos son, por tanto, creaciones cristianas.<\/p>\n<p>) El evangelio. &#8211; Como hemos afirmado anteriormente, los evangelios del Nuevo Testamento pertenecen a un g\u00e9nero literario nuevo para la literatura b\u00ed\u00adblica que no exist\u00ed\u00ada en el Antiguo Testamento y que forma parte de la novedosa creaci\u00f3n literaria de los escritos cristianos que es el g\u00e9nero evangelio. El g\u00e9nero, como su nombre indica, quiere decir: mensaje de salvaci\u00f3n, buena noticia comunicada oral-mente que tiene como tema y contenido central la figura de Jesucristo. El g\u00e9nero evangelio tiene la misi\u00f3n de presentar a Jes\u00fas como el Cristo, el Se\u00f1or y el Hijo de Dios. Para conseguir esta finalidad el autor -hagi\u00f3grafo del evangelio- presenta los momentos m\u00e1s importantes de la vida de Jes\u00fas como puntos centrales de fe a la luz de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. En ning\u00fan caso podemos considerar el evangelio o los evangelios como \u00abvidas\u00bb de Jes\u00fas al estilo biograf\u00ed\u00adas, pero de la misma forma no podemos considerar los evangelios como colecciones de historias y dichos en el sentido de los memoriales cl\u00e1sicos. Ni tan siquiera podemos considerar el g\u00e9nero evangelio como una cronolog\u00ed\u00ada de la vida de Jes\u00fas. De esta forma se presenta a Jes\u00fas y su mensaje como acontecimiento mesi\u00e1nico y de salvaci\u00f3n. Los evangelios pretenden dar testimonio de la fe, garantizar y afianzar la fe de los cristianos.<\/p>\n<p>Todo esto nos permite establecer una serie de caracter\u00ed\u00adsticas que definen el g\u00e9nero evangelio: En primer lugar, el evangelio queda vinculado a la proximidad a la Tradici\u00f3n, en donde el evangelista se sit\u00faa perfectamente en el marco de su evangelio y es capaz de hacer una visi\u00f3n retrospectiva de la vida de Jes\u00fas para sacar a la luz los momentos m\u00e1s importantes en forma de catequesis, descripci\u00f3n o elaboraci\u00f3n literaria. En segundo lugar, el evangelio se sit\u00faa ante un marco com\u00fan que se configura a trav\u00e9s del kerigma anunciado. El evangelio comienza con la descripci\u00f3n de los acontecimientos relacionados con el nacimiento de Jes\u00fas y concluye con el testimonio de su resurrecci\u00f3n y el nacimiento de las primeras comunidades cristianas. El tercer elemento que caracteriza al g\u00e9nero evangelio es su estilo hist\u00f3rico literario. Sin tratar de hacer historia de los acontecimientos, los evangelistas elaboran sus evangelios como si estuvieran haciendo una exposici\u00f3n hist\u00f3rica de acontecimientos de la vida de Jes\u00fas. El cuarto y \u00faltimo elemento que caracteriza al evangelio como g\u00e9nero literario es su necesaria actualizaci\u00f3n. Su predicaci\u00f3n permanente a lo largo de la historia y su lectura y anuncio en la Iglesia hace que el evangelio tenga que ser constantemente actualiza-do en un lugar y tiempo determinado y ante una comunidad concreta.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero evangelio es, como su nombre indica, buena noticia. Su redacci\u00f3n y elaboraci\u00f3n literaria tiene como finalidad anunciar y predicar que Cristo est\u00e1 presente y act\u00faa en la Iglesia de forma permanente. Esta predicaci\u00f3n y anuncio es lo que elaboran y redactan los evangelistas dando lugar a los evangelios en los que confluyen datos narrativos de car\u00e1cter hist\u00f3rico, social y cultural propios de la \u00e9poca y del lugar. El evangelista es el en-cargado de hacer coincidir todos estos datos. Su papel consiste en hacer hablar a Jes\u00fas a trav\u00e9s de sus escritos. El que es-cribe el evangelio es el evangelista pero no es \u00e9l quien habla, sino que por medio de su redacci\u00f3n y elaboraci\u00f3n literaria ha-ce hablar a Jesucristo que es, en definitiva, el que orienta y dirige a la comunidad a la que va destinado el escrito en su momento inicial. Todo esto hace que el evangelista sea una persona autorizada, un personaje responsable del texto que est\u00e1 escribiendo, el que conoce el contexto de lo que est\u00e1 escribiendo y el que sugiere el pretexto y la actualizaci\u00f3n de la redacci\u00f3n final del escrito.<\/p>\n<p>b) g\u00e9nero Hechos de los \u00f3stoles. &#8211; El otro g\u00e9nero propio y novedoso de la literatura cristiana primitiva es el que aparece reflejado en una \u00fanica obra del Nuevo Testamento, el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Estamos ante una obra que configura un g\u00e9nero que sirvi\u00f3 de referencia para escritos cristianos posteriores. Si bien es verdad que el libro neotestamentario es continuaci\u00f3n del evangelio atribuido a Lucas, hemos de reconocer que la continuidad se convierte en diferencia con respecto al resto de los escritos del Nuevo Testamento. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles por s\u00ed\u00ad solos, aunque en conexi\u00f3n y continuidad con el evangelio lucano, forman un nuevo estilo literario que podemos definir como un nuevo g\u00e9nero literario del que la Biblia no conserva ning\u00fan otro ejemplo. Tenemos que recurrir a la literatura ap\u00f3crifa intertestamentaria y cristiana posterior para encontrarnos obras que figuran bajo la denominaci\u00f3n de \u00abhechos\u00bb. Sin embargo la mayor\u00ed\u00ada de los biblistas se\u00f1alan abundantes diferencias entre los Hechos ap\u00f3crifos como g\u00e9nero literario y el g\u00e9nero del can\u00f3nico Hechos de los Ap\u00f3stoles. En todo caso hemos de reconocer que el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, continuaci\u00f3n del evangelio de Lucas, es un caso \u00fanico dentro de la literatura b\u00ed\u00adblica del Nuevo Testamento. Estamos, por tanto, ante un g\u00e9nero neotestamentario.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas que definen y de-terminan el g\u00e9nero literario de la obra y que la hacen sing\u00falar con respecto al resto de los escritos del Nuevo Testamento tienen -como lo ten\u00ed\u00ada el g\u00e9nero evangelio-un especial inter\u00e9s por la tradici\u00f3n y encuentra en la predicaci\u00f3n la mejor forma de su presentaci\u00f3n doctrinal y tienen, tambi\u00e9n, una especial tendencia hacia su actualizaci\u00f3n. En este sentido, y dado que s\u00f3lo podemos hablar de una obra para este g\u00e9nero, tenemos que afirmar que el g\u00e9nero de los Hechos de los Ap\u00f3stoles es un g\u00e9nero singular que pretende hacer una exposici\u00f3n y presentaci\u00f3n ideal de la vida de las primeras comunidades cristianas a la luz y como resultado de la doctrina evang\u00e9lica. A trav\u00e9s de la experiencia y de los acontecimientos vividos por las prime-ras comunidades cristianas, el g\u00e9nero literario pretende convertir su escrito en un modelo de conducta y ofrecer a otras comunidades cristianas nacientes un ejemplo a seguir y una actitud a tener en cuenta.<\/p>\n<p>) El g\u00e9nero las Cartas. &#8211; Otro g\u00e9nero literario del Nuevo Testamento aun-que \u00e9sta ya no es propiamente creaci\u00f3n de la literatura cristiana es el de las cartas o escritos epistolares. De los veintisiete libros del Nuevo Testamento un total de veintiuno son cartas y pertenecen a ese g\u00e9nero epistolar. Se trata de una forma de escritura habitual en la literatura griega y que los primeros cristianos asumieron como propia a la hora de comunicar y transmitir el mensaje de Jes\u00fas. La principal caracter\u00ed\u00adstica de este g\u00e9nero reside en su estructura literaria. Son escritos que siguen un esquema que, con leves modificaciones, se repite en todos ellos. Un es-quema que encuentra su origen en el formulario helen\u00ed\u00adstico que sigue el esquema: Remitente, nombre del destinatario, saludo inicial y f\u00f3rmula de fe, cuerpo y contenido de la carta, acci\u00f3n de gracias, saludos de despedida y bendici\u00f3n final. Todas estas cartas eran, como su nombre indica, documentos escritos que se destinaban a determinadas comunidades -los destinatarios- a las que una persona con autoridad apost\u00f3lica -Pablo, Pedro, Santiago&#8230;- o atribuidas a ellos, escribe animando, exhortando o comunicando cualquier tipo de mensaje escrito con la finalidad de poner en contacto a las diferentes comunidades cristianas distribuidas por los diferentes lugares por los que los primeros creyentes predicaron el evangelio y fundaron comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Las cartas del Nuevo Testamento son, en realidad, libros que forman parte de la colecci\u00f3n de obras que forman la literatura can\u00f3nica neotestamentaria. Pero, al mismo tiempo configuran el g\u00e9nero literario de carta o ep\u00ed\u00adstola. Tienen su propio destinatario al que est\u00e1n dirigidas que suele ser una iglesia particular o un personaje concreto de la tradici\u00f3n del cristianismo naciente. La novedad y caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s destacada del g\u00e9nero literario de las cartas del Nuevo Testamento est\u00e1 en que, a pesar de estar dirigidas a una comunidad en concreto, con un contexto determinado y con una finalidad espec\u00ed\u00adfica y, en la mayor\u00ed\u00ada de los casos, puntual; al mismo tiempo, est\u00e1n dirigidas a todas las comunidades cristianas de la Iglesia universal, superan el espacio geogr\u00e1fico inicial y siguen siendo actuales a pesar del paso del tiempo.<\/p>\n<p>Todo parece indicar que la carta como g\u00e9nero literario del Nuevo Testamento surgi\u00f3 de forma m\u00e1s o menos casual. El primero que utiliza la carta como g\u00e9nero literario en la literatura cristiana primitiva fue Pablo, y su decisi\u00f3n vino motivada por su situaci\u00f3n geogr\u00e1fica y la imposibilidad de hacerse presente en un momento determinado en una comunidad que \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada fundado como fue la de la Iglesia de Tesal\u00f3nica. La primera carta que se escribe del Nuevo Testamento y, en realidad, el primer escrito del Nuevo Testamento es la primera carta que Pablo escribe a los Tesalonicenses. Una serie de circunstancias llevaron a Pablo a escribir este texto y, a la vista del \u00e9xito de su escrito, puso en mar-cha la elaboraci\u00f3n de nuevas cartas a otras comunidades. El ejemplo de Pablo llev\u00f3 a otros a imitar la f\u00f3rmula epistolar dando como resultado la colecci\u00f3n de cartas que hoy tenemos en el Nuevo Testamento y que forman el g\u00e9nero literario de la carta.<\/p>\n<p>Cada una de las cartas, no s\u00f3lo sigue un esquema preciso y bien determinado que las constituye como escrito epistolar, sino que estas cartas ofrecen todo tipo de materiales como son himnos, oraciones lit\u00fargicas, f\u00f3rmulas paren\u00e9ticas, discusiones breves y dem\u00e1s temas de inter\u00e9s preciso que la ex\u00e9gesis ha identificado como \u00abformas\u00bb dentro del g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>d) g\u00e9nero Apocalipsis. &#8211; El \u00faltimo g\u00e9nero literario del Nuevo Testamento corresponde con el \u00faltimo libro de la Biblia, el Apocalipsis de Juan. Estamos, como suced\u00ed\u00ada con el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, ante una obra que ha dado nombre a todo un g\u00e9nero literario en el Nuevo Testamento. Sin embargo, y a diferencia del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, el g\u00e9nero apocalipsis ya exist\u00ed\u00ada antes de la redacci\u00f3n del \u00faltimo libro de la Biblia. El g\u00e9nero apocalipsis tiene sus ejemplos en escritos de la literatura prof\u00e9tica y sapiencial del Antiguo Testamento, pero son los ap\u00f3crifos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento en donde podemos encontrar el mayor n\u00famero de obras pertenecientes a este g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero apocalipsis hab\u00ed\u00ada nacido para dar respuesta a las preguntas que el sabio de Israel, a trav\u00e9s de la literatura sapiencial, no hab\u00ed\u00ada sido capaz de solucionar. Las preguntas de la sabidur\u00ed\u00ada sobre el sentido de la vida, las consecuencias del bien y del mal, el problema de la muerte y la justicia de Dios cobran en la apocal\u00ed\u00adptica una dimensi\u00f3n nueva y, sobre todo esperanzadora. La apocal\u00ed\u00adptica, situada en el marco de la literatura intertestamentaria (150 a.C. &#8211; 150 d.C.), dio lugar a una gran variedad de escritos de entre los que sobrasale de manera particular los identificados como apocalipsis o revelaci\u00f3n de lo que hasta ese momento permanec\u00ed\u00ada oculto al ser humano: Apocalipsis de Henoc, Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas, Baruc&#8230; Con el Apocalipsis de Juan nace la literatura apocal\u00ed\u00adptica cristiana y el apocalipsis como g\u00e9nero literario hace su aparici\u00f3n en el Nuevo Testamento que dar\u00e1 paso a nuevos Apocalipsis -estos ya ap\u00f3crifos- como son el Apocalipsis de Pedro, de Pablo, del Pastor de Hermas&#8230;<\/p>\n<p>El g\u00e9nero apocalipsis se presenta en la mayor\u00ed\u00ada de las veces en forma de sue\u00f1os y visiones. El libro del Apocalipsis no es una excepci\u00f3n y en \u00e9l vemos a Juan rodeado de una amplia colecci\u00f3n de apariciones, visiones, sue\u00f1os y manifestaciones extraordinarias. En general el autor de un escrito del g\u00e9nero apocalipsis describe lo contemplado o escuchado a trav\u00e9s de s\u00ed\u00admbolos y signos, de alegor\u00ed\u00adas, im\u00e1genes y met\u00e1foras para describir lo que no es f\u00e1cil de comprender por salirse de la situaci\u00f3n normal y habitual para el ser humano. En el g\u00e9nero apocalipsis est\u00e1 presente el juego con el lenguaje y con los n\u00fameros. La c\u00e1bala, la simbolog\u00ed\u00ada num\u00e9rica, la guematr\u00ed\u00ada y dem\u00e1s apoyos literarios convierten al texto del g\u00e9nero apocalipsis en un documento que debe ser tratado e interpretado desde las claves en las que fue escrito.<\/p>\n<p>La finalidad m\u00e1s destacada del g\u00e9nero apocalipsis est\u00e1 en lograr el fortalecimiento de la fe en los momentos de dificultad. Los apocalipsis son libros esperanzadores, documentos que buscan consolar a los cristianos en medio de las inclemencias de una sociedad en oposici\u00f3n a la fe cristiana. A trav\u00e9s del g\u00e9nero apocalipsis el autor se convierte en un mediador entre Dios y el cristiano que recibe el libro en clave. En el Apocalipsis de Juan est\u00e1 claro el mensaje consolador y de esperanza a trav\u00e9s de la confianza en Dios y en Cristo en medio del conflicto y la lucha contra el poder del enemigo.<\/p>\n<p>El Apocalipsis de Juan es el \u00fanico re-presentante del g\u00e9nero apocalipsis del Nuevo Testamento, pero eso no le exime de ser uno de los mejores representantes de su g\u00e9nero literario. En la obra de Juan confluyen elementos de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada tard\u00ed\u00ada, de la literatura prof\u00e9tica y sapiencial pero, sobre todo, de la experiencia de vida de las primeras comunidades cristianas sometidas a persecuci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n hacen del Apocalipsis de Juan una obra singular dentro del g\u00e9nero de los apocalipsis como una de las grandes elaboraciones exclusivamente cristianas. En el Apocalipsis de Juan encontramos elementos propiamente cristianos que no est\u00e1n presentes en otros apocalipsis con-tempor\u00e1neos, ni tan siquiera posteriores, como son: el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n como punto de partida, el cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas en la figura de Jes\u00fas, la presencia de la Iglesia como nexo de uni\u00f3n entre las comunidades nacientes, el sacrificio de la cruz y el car\u00e1cter judicial del final de los tiempos. La esperanza del Apocalipsis del Nuevo Testamento reside precisamente en el anuncio de la nueva venida de Cristo, la parus\u00ed\u00ada como consumaci\u00f3n de los tiempos y momento clave en el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico para los creyentes.<\/p>\n<p>5. Las formas literarias en el Nuevo Testamento<br \/>\nLos g\u00e9neros literarios son el mayor desarrollo y extensi\u00f3n de un estilo literario concreto y con unas caracter\u00ed\u00adsticas determinadas que un autor o hagi\u00f3grafo ha utilizado a la hora de redactar un escrito. Dentro de cada g\u00e9nero literario est\u00e1n las formas literarias que son subg\u00e9neros literarios menores de los g\u00e9neros. La forma de un texto es la unidad literaria m\u00e1s peque\u00f1a fijada oralmente o por escrito que refleja una manera de hablar o de escribir determinada. A la forma pertenecen la mayor\u00ed\u00ada de los materiales de la tradici\u00f3n incorporados posteriormente a la totalidad de la obra.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento las formas literarias deben ser clasificadas a la luz de su estructura y por sus caracter\u00ed\u00adsticas de la siguiente manera:<\/p>\n<p>a) evangelios. &#8211; Coincidiendo con el g\u00e9nero evangelio podemos hablar de los evangelios como formas literarias. Se trata de un artificio literario creado con la finalidad de anunciar y predicar el mensa-je de Jes\u00fas a trav\u00e9s de un escrito que previamente ha vivido una etapa de formaci\u00f3n oral. En el Nuevo Testamento tenemos dos formas literarias de evangelios: por un lado est\u00e1n los evangelios sin\u00f3pticos y por otro el cuarto evangelio o evangelio jo\u00e1nico.<\/p>\n<p>) Los dichos. &#8211; Tambi\u00e9n conocidos como \u00ablogia\u00bb que se refieren a la salvaci\u00f3n y que los redactores ponen en boca de Jes\u00fas en forma de ense\u00f1anza doctrinal y salv\u00ed\u00adfica. Los dichos del Nuevo Testamento pueden tener a su vez, determinadas caracter\u00ed\u00adsticas que nos permiten hacer de ellos una clasificaci\u00f3n: 1) Dichos prof\u00e9ticos: Son aquellos que hablan de la proximidad del reino de Dios (Lc 12,32; Mt 8,11; 13,16). 2) Dichos sapienciales: Se trata de aquellas f\u00f3rmulas literarias en forma de dicho que transmiten una experiencia sapiencial al estilo del Antiguo Testamento, como pueden ser frases o f\u00f3rmulas hechas, refranes, proverbios&#8230; (Mc 6,4; Mt 12,41-42). 3) Dichos legales: Son aquellos dichos o f\u00f3rmulas verbales que formaban parte del lenguaje jur\u00ed\u00addico o administrativo, sentencias apod\u00ed\u00adcticas o f\u00f3rmulas oficiales propias de la \u00e9poca (Mt 7,6; Mc 8,38). 4) Dichos comparativos: Como su nombre indica son aquellas formulas empleadas en el lenguaje que ponen en conexi\u00f3n ideas, im\u00e1genes o secuencias entre s\u00ed\u00ad con el fin de mostrar y demostrar el dualismo de lo mejor frente a lo peor, el bien ante el mal, la bondad y la maldad&#8230; (Lc 15,4-17; Mt 24,43-44; Mc 2,21-22). 5) Los \u00abyos\u00bb: Son aquellas alusiones puestas en boca de Jes\u00fas que ponen de manifiesto su mesianismo, autoridad, filiaci\u00f3n o santidad. Los \u00abYos\u00bb son las f\u00f3rmulas literarias a trav\u00e9s de las cuales Jes\u00fas expresa su conciencia de ser el enviado por Dios, el Hijo de Dios (Mc 2,17; 10,45).<br \/>\n) Los paradigmas. &#8211; Son aquellas narraciones cortas -relatos breves- que se utilizan como ejemplos, modelos a tener en cuenta o simples ilustraciones de un contexto determinado. El car\u00e1cter de los paradigmas nos permite identificarlos como relatos de estilo edificante siempre religiosos. Merece la pena destacar algunos de los m\u00e1s representativos como son: la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mc 2,1-12); los disc\u00ed\u00adpulos arrancando las espigas en s\u00e1bado (Mc 2,23-28); el hombre de la mano seca (Mc 3,1-6); la unci\u00f3n en Betania (Mc 14,3-9). Al grupo de paradigmas tenemos que a\u00f1adir la colecci\u00f3n de relatos vocacionales del Nuevo Testamento como modelos de aceptaci\u00f3n y cumplimiento de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>d) Los \u00e1logos. &#8211; A este grupo pertenecen todas las descripciones de di\u00e1logos, ense\u00f1anzas, pol\u00e9micas y diatribas que aparecen en el Nuevo Testamento. El di\u00e1logo era una forma de poner de manifiesto el mensaje de Jes\u00fas a trav\u00e9s de su dial\u00e9ctica, del enfrentamiento con sus oponentes y de la exposici\u00f3n de su doctrina para demostrar su poder, autoridad y su personalidad. Por medio de los di\u00e1logos, Jes\u00fas ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos, a la gente que lo escucha y a grupos como los fariseos su mensaje. Esto hace que la gran mayor\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas haya llegado hasta nosotros en forma de di\u00e1logos con distintas personas y grupos.<br \/>\n) Historias de los milagros. &#8211; Las descripciones evang\u00e9licas de los milagros ponen de manifiesto una nueva forma literaria que consiste en describir detallada-mente los acontecimientos extraordinarios realizados por Jes\u00fas. La finalidad de las historias de milagros es doble: por un lado pretenden demostrar su poder, autoridad y trascendencia al realizar hechos que sobrepasan las fronteras de la capacidad humana. Por otro lado, las historias de los milagros pretenden dejar por escrito aquellos acontecimientos que sirvieron para la conversi\u00f3n de las personas que hab\u00ed\u00adan sido objeto del hecho milagroso o hab\u00ed\u00adan contemplado el suceso sobrenatural. Las curaciones y sanaciones son, en la mayor\u00ed\u00ada de los casos, los hechos milagrosos que realiza Jes\u00fas y que han re-cogido los evangelistas en forma de narraciones extraordinarias o como manifestaci\u00f3n del poder de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>) La historia de la \u00f3n. &#8211; Sin duda una de las novedades literarias del Nuevo Testamento es la creaci\u00f3n de la historia de la Pasi\u00f3n. La descripci\u00f3n pormenorizada de los momentos previos a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas constituyen el centro de la literatura del Nuevo Testamento. La historia de la Pasi\u00f3n es, por s\u00ed\u00ad sola, una forma literaria a la que da cuenta de los acontecimientos puntuales que rodearon a los momentos descritos.<\/p>\n<p>g) Otras literarias. &#8211; Podr\u00ed\u00adamos seguir enumerando otras formas literarias del Nuevo Testamento. La riqueza de los escritos b\u00ed\u00adblicos nos permite hablar de textos eucar\u00ed\u00adsticos, disputas, narraciones hist\u00f3ricas, dichos prof\u00e9ticos, dichos sapienciales, dichos legislativos, comparaciones, cartas menores, himnos, confesiones de fe y otros conjuntos narrativos menores. -> + ; par\u00e1bolas; ant\u00ed\u00adtesis; hermen\u00e9utica; historia.<\/p>\n<p>BIBL. A. M. ARTOLA &#8211; J. M. S\u00ed\u0081NCHEZ CARO, y Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 1990; J. J. BARTOLOME, Evangelio y Jes\u00fas de Nazaret, CCS, Madrid 1995; . BULTMANN, de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca ; W. EGGER, del Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1990; P. GRELOT, evangelios y la historia, Herder, Barcelona 1987; P. GRELOT, palabras de jesucristo, Herder, Barcelona 1988; . MU\u00ed\u2018OZ IGLESIAS, g\u00e9neros literarios y la interpretaci\u00f3n de la Biblia, Casa de la biblia, Madrid 1968; J. O&#8217;CALLAGHAN, \u00f3n a la cr\u00ed\u00adtica textual del Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1999; PONTIFICIA COMISI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA, interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia, Editrice Vaticana, Citt\u00e1 del Vaticano ; W. STENGER, m\u00e9todos de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1990; . THEISSEN &#8211; . MERZ, Jes\u00fas hist\u00f3rico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1999; H. ZIMMERMANN, m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos en el Nuevo Testamento, BAC, Madrid 1969.<\/p>\n<p>V\u00e1zquez Allegue<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Cada uno de los textos literarios guarda relaci\u00f3n con otros textos. a trav\u00e9s de una red compleja de relaciones que se manifiesta, bien en la repetici\u00f3n o recuperaci\u00f3n de determinados temas, bien en unas opciones formales espec\u00ed\u00adficas. Este hecho determina la investigaci\u00f3n sobre los g\u00e9neros literarios, que representan las diversas formas o maneras de expresarse (orales o escritas) que se usan com\u00fanmente en una \u00e9poca y regi\u00f3n determinada y puestas en relaci\u00f3n constante con determinados contenidos. La investigaci\u00f3n sobre los g\u00e9neros literarios en el terreno de la Biblia tuvo un notable impulso a partir de H. Gunkel (18621932), profesor de Antiguo Testamento en Giessen y en Halle. Seg\u00fan Gunkel, son tres los factores internos y uno externo los que constituyen el g\u00e9nero literario: un tema peculiar, una estructura o forma interna propia, un repertorio de procedimientos frecuentes y dominantes (factores internos); el factor externo es la situaci\u00f3n vital o circunstancia social, que Gunkel ha llamado Sitz im Leben. Por eso se puede afirmar que el g\u00e9nero literario responde a una necesidad social espec\u00ed\u00adfica por medio de un contenido literario concreto que tiene su propia estructura, su vocabulario y su estilo. Gunkel, a pesar de las fuertes resistencias que encontr\u00f3, tuvo pronto muchos disc\u00ed\u00adpulos, y su m\u00e9todo (la \u00abcr\u00ed\u00adtica de los g\u00e9neros literarios \u00ab) se ha impuesto en la ex\u00e9gesis tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo. En el campo cat\u00f3lico este m\u00e9todo de investigaci\u00f3n se afirm\u00f3 con la enc\u00ed\u00adclica Divino Aftlante Spiritu, de p\u00ed\u00ado XII, y la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum, del concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>En ling\u00fc\u00ed\u00adstica se definen como ,\u00bbtipos textuales \u00bb los grupos de textos con caracter\u00ed\u00adsticas comunes; los problemas relacionados con ellos, as\u00ed\u00ad como su identificaci\u00f3n, se tratan en el cap\u00ed\u00adtulo \u00abg\u00e9neros literarios\u00bb. La ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica habla de ellos en el cap\u00ed\u00adtulo de la \u00abhistoria de las formas\u00bb (Fomzgeschichte), aunque actualmente  se tiende a distinguir, por motivos de orden metodol\u00f3gico y de orden hist\u00f3rico, entre \u00abcr\u00ed\u00adtica de las formas\u00bb y \u00abcr\u00ed\u00adtica del g\u00e9nero literario\u00bb, entendiendo por \u00abforma\u00bb el aspecto individual de cada texto y por \u00abg\u00e9nero literario\u00bb los aspectos comunes a varios textos.<\/p>\n<p> F Dalia Vecchia<\/p>\n<p> Bibl.: \u00ab. Lohfink, Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblicas y teolog\u00ed\u00ada. La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica en evoluci\u00f3n,. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969; J Schreiner Introducci\u00f3n a los m\u00e9todos de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1974; A. M. Artola &#8211; J M, S\u00e1nchez Caro, Biblia y Palabra de Dios, Introducci\u00f3n al estudio de la Biblia, 11, Verbo Divino, Estella 41995, 322-326.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\n1. El problema<br \/>\nEl problema del g.l. de un escrito no es exclusivo de la ->ex\u00e9gesis. Por ej., en la literatura francesa de los siglos xvii y xviii la teor\u00ed\u00ada de los g.l. ocupaba un lugar importante. Se distingu\u00ed\u00adan los g\u00e9neros: l\u00ed\u00adrico, dram\u00e1tico, \u00e9pico, c\u00f3mico y tr\u00e1gico, a los que los \u00abcl\u00e1sicos\u00bb pretend\u00ed\u00adan se\u00f1alar reglas precisas (contra la protesta de los rom\u00e1nticos). Hoy d\u00ed\u00ada se intenta esclarecer el fen\u00f3meno literario desde el \u00abfen\u00f3meno social\u00bb. En el g.l. se ve \u00abuna forma colectiva de pensar, sentir y expresarse en relaci\u00f3n con una determinada \u00e9poca cultural\u00bb (A. Robert). El g.l. podr\u00ed\u00ada compararse con el estilo de las artes pl\u00e1sticas, que depende de todo un conjunto de circunstancias (materiales, concepci\u00f3n reinante, etc.), y que el arquitecto, o el pintor, o el escultor ha de tener necesariamente en cuenta para hacerse entender en su generaci\u00f3n. En consecuencia el g.1., estrechamente ligado a la forma de pensar, evoluciona en consonancia con la respectiva situaci\u00f3n cultural. S\u00ed\u00adguese que cuanto m\u00e1s diferente de la nuestra es la civilizaci\u00f3n a que pertenece la obra estudiada, tanto m\u00e1s peligroso es juzgarla en funci\u00f3n de los g.l. que nos son familiares, y tanto m\u00e1s importante se hace la tarea de determinar con precisi\u00f3n las leyes del g\u00e9nero usado.<\/p>\n<p>2. Historia de la cuesti\u00f3n de los g\u00e9neros literarios en la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica<br \/>\nNing\u00fan exegeta ha puesto nunca en duda la existencia de varios g.l. en la Biblia: l\u00ed\u00adrico, did\u00e1ctico, hist\u00f3rico, etc.; nadie ha negado tampoco que la verdad de una composici\u00f3n po\u00e9tica, de una par\u00e1bola o de una alegor\u00ed\u00ada es muy distinta de la de un relato hist\u00f3rico. Muchos han trabajado por determinar las leyes de estos g\u00e9neros diferentes, tal como existen entre los antiguos semitas. Se ha comprobado, p. ej., que la colecci\u00f3n de los salmos contiene cantos de naturaleza muy diversa, los cuales obedecen a reglas de estilo, composici\u00f3n y contenido que se hallan m\u00e1s o menos en todo el oriente. Igualmente, los textos legislativos, las f\u00f3rmulas de alianza y la predicaci\u00f3n de los profetas siguen normas m\u00e1s o menos fijas, cuyo estudio es indispensable para la ex\u00e9gesis. Cierto que la predicaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica rompe a menudo este marco; pero precisamente la comparaci\u00f3n de las formas b\u00ed\u00adblicas con las otras pone de manifiesto la originalidad de las primeras (cf. J. HARVEY, 195), tanto m\u00e1s por el hecho de que \u00abintenciones muy distintas pueden manifestarse bajo formas iguales\u00bb o, quiz\u00e1 mejor, pueden ocultarse bajo \u00abformas casi iguales\u00bb (ROBERT-FEUILLET, I, p. 138).<\/p>\n<p>II. El magisterio eclesi\u00e1stico<br \/>\n1. Antes de la enc\u00ed\u00adclica \u00abDivino afflante Spiritu\u00bb<br \/>\nDe hecho, entre los cat\u00f3licos, la cuesti\u00f3n se plante\u00f3 principal, si no exclusivamente, a prop\u00f3sito de los libros que la Biblia presenta bajo la forma de relatos hist\u00f3ricos. Como ciertos exegetas invocaban el g.l. para reducir muchos relatos b\u00ed\u00adblicos a -> \u00abmitos\u00bb, en el sentido en que entonces se entend\u00ed\u00ada generalmente este t\u00e9rmino, o a f\u00e1bulas desprovistas de todo valor hist\u00f3rico, el magisterio eclesi\u00e1stico se mostr\u00f3 por de pronto muy reservado. Sin embargo, ya la enc\u00ed\u00adclica Providentissimus de Le\u00f3n xiii (1893) promulgaba el principio que deb\u00ed\u00ada dirigir la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica y que ya mucho antes hab\u00ed\u00ada formulado Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la manera como la Biblia habla de la \u00abfigura del cielo\u00bb, Agust\u00ed\u00adn dice que los autores sagrados no tratan este problema, pues ellos \u00abno ense\u00f1an cosas in\u00fatiles para la vida eterna\u00bb. M\u00e1s exactamente: Agust\u00ed\u00adn presupone que los hagi\u00f3grafos conoc\u00ed\u00adan tales materias, \u00abpero el Esp\u00ed\u00adritu de Dios que hablaba a trav\u00e9s de ellos no quiso ense\u00f1ar a los hombres cosas cuyo conocimiento ning\u00fan provecho hab\u00ed\u00ada de traerles para su salvaci\u00f3n eterna\u00bb (De Gen. ad lit. 2,9,20; PL 34,270; EnchB 121, citado en Div. af fl. Sp.: EnchB 539, y en el Vaticano II, Dei verbum, c. 3, n.<> 11, nota 5). Lo importante aqu\u00ed\u00ad no es tanto la aplicaci\u00f3n particular, cuanto la raz\u00f3n invocada. Seg\u00fan la f\u00f3rmula m\u00e1s clara todav\u00ed\u00ada de Tom\u00e1s, \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo no quiso darnos por los autores inspirados otra verdad que la provechosa para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (De ver., q. 12 a. 2; cf. tambi\u00e9n el Vaticano II, ibid.). No se trata ciertamente, como se ha pretendido a veces, de restringir la -\u00bb inspiraci\u00f3n a ciertas partes privilegiadas de la Biblia, sino de precisar el fin que Dios se propon\u00ed\u00ada al inspirar a los hagi\u00f3grafos y, por tanto, el sentido de la Escritura entera. En t\u00e9rminos aristot\u00e9licotomistas: \u00abel objeto formal de la revelaci\u00f3n determina el objeto material ense\u00f1ado por la Escritura\u00bb (P. Grelot). Con esto se se\u00f1alaba una de las caracter\u00ed\u00adsticas esenciales de toda la Escritura inspirada en cuanto tal, y se defin\u00ed\u00ada en cierto modo lo que podr\u00ed\u00ada llamarse, si la expresi\u00f3n no fuera equ\u00ed\u00advoca, el \u00abg\u00e9nero literario inspirado\u00bb (la f\u00f3rmula es de L. BILLOT, De inspiratione Sacrae Scripturae theologica disquisitio, R 41929, p. 166, que quer\u00ed\u00ada impedir as\u00ed\u00ad todo recurso a los g.l. para interpretar los relatos de la Biblia).<\/p>\n<p>En 1905 la comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica toma en consideraci\u00f3n una posible aplicaci\u00f3n a la historia: \u00abHay ciertos casos, raros, que s\u00f3lo han de admitirse en virtud de s\u00f3lidos argumentos, en que el hagi\u00f3grafo no quer\u00ed\u00ada relatar una historia verdadera y propiamente dicha, sino, bajo forma y apariencia de historia, referir una par\u00e1bola, una alegor\u00ed\u00ada, o proponer un sentido que se aleja de la significaci\u00f3n propiamente literal o hist\u00f3rica de las palabras\u00bb (EnchB 161). Y en 1909 admite, p. ej., que en el relato de la creaci\u00f3n el autor sagrado no hab\u00ed\u00ada presentado una ense\u00f1anza cient\u00ed\u00adfica, como lo supon\u00ed\u00adan las explicaciones concordistas, sino m\u00e1s bien una descripci\u00f3n popular (notitiam popularem), acomodada a la inteligencia de los hombres del tiempo (EnchB 432).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n g.l. no se usaba a\u00fan. Aparece por primera vez en la enc. Spiritus paraclitus de Benedicto xv (1920). Sin duda el pasaje se propone directamente excluir \u00ablos g.l1 incompatibles con la entera y perfecta verdad de la palabra divina\u00bb. Pero la enc\u00ed\u00adclica s\u00f3lo condena un \u00ababuso\u00bb; cuando reconoce \u00abla rectitud de los principios, con tal que se mantengan dentro de ciertos l\u00ed\u00admites\u00bb, parece que tambi\u00e9n se refiere al principio de los g.l. (EnchB 461).<\/p>\n<p>2. P\u00ed\u00ado XII y la \u00abDivino afflante Spiritu\u00bb<br \/>\nToda la cuesti\u00f3n estaba en saber cu\u00e1les eran estos l\u00ed\u00admites y, se\u00f1aladamente, en qu\u00e9 medida el exegeta cat\u00f3lico pod\u00ed\u00ada recurrir al g.l. para interpretar un relato hist\u00f3rico. Este es el problema que aborda expl\u00ed\u00adcitamente la enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado xii (1943). Las traducciones oficiales incluso introducen el pasaje con un subt\u00ed\u00adtulo significativo: \u00abImportancia del g.l., sobre todo en las obras hist\u00f3ricas.\u00bb<br \/>\nDespu\u00e9s de explicar a manera de introducci\u00f3n que la \u00abnorma suprema de toda interpretaci\u00f3n\u00bb es \u00abconocer y definir lo que el escritor quer\u00ed\u00ada decir\u00bb, la enc\u00ed\u00adclica declara: \u00abPara determinar lo que los antiguos autores orientales quisieron decir con sus palabras\u00bb, no basta consultar \u00ablas leyes de la gram\u00e1tica, de la filolog\u00ed\u00ada o del simple contexto\u00bb. \u00abEs absolutamente necesario que el int\u00e9rprete se traslade mentalmente a aquellos remotos siglos del oriente, para que, ayudado convenientemente por los recursos de la historia, arqueolog\u00ed\u00ada, etnolog\u00ed\u00ada y de otras disciplinas, conozca y distinga qu\u00e9 g\u00e9neros literarios quisieron emplear y de hecho emplearon los escritores de aquella antiqu\u00ed\u00adsima edad\u00bb (EnchB 558). La raz\u00f3n es indicada a rengl\u00f3n seguido: \u00abPorque los antiguos orientales no empleaban siempre las mismas formas y las mismas maneras de decir que nosotros hoy, sino, m\u00e1s bien, aquellas que estaban recibidas en el uso corriente de los hombres de sus tiempos y pa\u00ed\u00adses. El exegeta no puede establecer de antemano cu\u00e1les fueron \u00e9stas, sino que ha de averiguarlas mediante la escrupulosa indagaci\u00f3n de la antigua literatura del oriente.\u00bb Ahora bien, la enc\u00ed\u00adclica precisa que no quiere hablar s\u00f3lo de \u00abdescripciones po\u00e9ticas\u00bb o del \u00abestablecimiento de leyes y normas de vida\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abde la narraci\u00f3n de hechos y acontecimientos\u00bb (EnchB 558). Es m\u00e1s, la enc\u00ed\u00adclica no vacila en hacer de esta \u00abinvestigaci\u00f3n del g.l. empleado por el hagi\u00f3grafo\u00bb una de las tareas m\u00e1s importantes, \u00abque no puede descuidarse sin detrimento de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica\u00bb (EnchB 560).<\/p>\n<p>3. De la \u00abDivino afflante Spiritu\u00bb al Vaticano II<br \/>\nEsta orientaci\u00f3n, que puede calificarse como \u00abuna de las m\u00e1s innovadoras de la enc\u00ed\u00adclica\u00bb (J. Levie), se limitaba, sin embargo, a establecer el principio. En 1948, la comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica hizo una primera aplicaci\u00f3n a dos problemas cruciales, de los m\u00e1s discutidos por entonces: la autenticidad mosaica del &#8211;> Pentateuco y la historicidad de los once primeros cap\u00ed\u00adtulos del -> G\u00e9nesis, recogiendo con ello y precisando las respuestas dadas en 1909, que ata\u00f1\u00ed\u00adan s\u00f3lo a los tres primeros cap\u00ed\u00adtulos. As\u00ed\u00ad declara que \u00abestas formas literarias no responden a ninguna de nuestras categor\u00ed\u00adas cl\u00e1sicas y no pueden ser juzgadas a la luz de los g.l1 grecolatinos o modernos. No es posible, consiguientemente, negar ni afirmar en bloque la historicidad de estos cap\u00ed\u00adtulos, a no ser aplic\u00e1ndoles indebidamente las normas de un g.l. bajo el cual no pueden clasificarse\u00bb (EnchB 581).<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, haciendo referencia a esas mismas declaraciones, el magisterio se pronuncia con mayor claridad todav\u00ed\u00ada bajo la modalidad de una enc\u00ed\u00adclica (Humani generis, 1950). Con relaci\u00f3n a los 11 primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis, dicha enc\u00ed\u00adclica afirma: a) que no responden de manera rigurosa al concepto de historia de los grandes escritores grecolatinos, ni al de los historiadores de nuestro tiempo; b) que, sin embargo, \u00abpertenecen en cierto sentido verdadero al g\u00e9nero hist\u00f3rico\u00bb; c) que \u00abeste sentido todav\u00ed\u00ada debe ser investigado y determinado m\u00e1s ampliamente por los exegetas\u00bb (EnchB 618).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, para el AT quedaba virtualmente resuelta por lo menos la cuesti\u00f3n de principio y una de sus aplicaciones m\u00e1s delicadas. Pero, hasta ahora, no se hab\u00ed\u00ada hecho a\u00fan oficialmente aplicaci\u00f3n alguna al NT, y muchos incluso negaban que se le pudiera aplicar este principio. De ah\u00ed\u00ad que la instrucci\u00f3n de la Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, de 14 de mayo de 1964, titulada De historica evangeliorum veritate, comience recordando el deber del exegeta cat\u00f3lico con relaci\u00f3n al \u00abexamen del g.l. empleado por el escritor sagrado\u00bb; esta advertencia de P\u00ed\u00ado xix &#8211; se precisa &#8211; \u00abenuncia una regla general de hermen\u00e9utica, con cuya ayuda han de interpretarse tanto los libros del AT como los del NT, dado que, al redactarlos, los hagi\u00f3grafos emplearon el modo de pensar y escribir usual entre sus contempor\u00e1neos\u00bb. La instrucci\u00f3n aplica seguidamente los resultados positivos que la ex\u00e9gesis hab\u00ed\u00ada obtenido utilizando, con la prudencia requerida, el m\u00e9todo llamado de la historia de las -> formas; y muestra en particular c\u00f3mo en cada una de las tres etapas de la transmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico hay que tener en cuenta el g.l. \u00abEl Se\u00f1or mismo, cuando expon\u00ed\u00ada oralmente su doctrina, segu\u00ed\u00ada los modos de pensamiento y expresi\u00f3n propios de su tiempo, y as\u00ed\u00ad se acomodaba a la mente de sus oyentes.\u00bb Los ap\u00f3stoles, a su vez, \u00abdieron testimonio de Jes\u00fas y expusieron fielmente su vida y sus palabras; y, en la manera de predicar tuvieron en cuenta las circunstancias en que se hallaban sus oyentes&#8230;; pero ense\u00f1aban con una m\u00e1s plena inteligencia, que recibieron por los acontecimientos de la resurrecci\u00f3n y por la luz del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad.\u00bb Adem\u00e1s ellos, como Cristo, en su manera de predicar tuvieron en cuenta las condiciones de sus oyentes e \u00abinterpretaron las palabras y hechos del mismo Cristo seg\u00fan lo ped\u00ed\u00adan las necesidades de aqu\u00e9llos\u00bb. As\u00ed\u00ad, precisa la instrucci\u00f3n, recurrieron a modos varios de expresi\u00f3n (varius dicendi modis), algunos de los cuales enumera: \u00abcatequesis, narraciones, testimonios, himnos, doxolog\u00ed\u00adas, oraciones y otras formas literarias por el estilo que la sagrada Escritura y los hombres del tiempo acostumbraban a emplear\u00bb. Finalmente, en una tercera etapa, \u00abesta primigenia predicaci\u00f3n, transmitida primero de palabra y luego por escrito, para bien de la Iglesia fue consignada en los cuatro Evangelios, por el m\u00e9todo acomodado al fin peculiar que cada uno se propon\u00ed\u00ada\u00bb. Porque \u00abla doctrina y vida de Jes\u00fas no fueron simplemente referidas con el solo fin de conservarlas en la memoria, sino predicadas para dar a la Iglesia el fundamento de su fe y costumbres\u00bb.<\/p>\n<p>Eso supuesto, la tarea del exegeta es la siguiente: \u00abinvestigar la mente del evangelista al narrar un dicho o un hecho de este o del otro modo, o bien al ponerlo en un determinado contexto, pues, efectivamente el sentido de un enunciado depende tambi\u00e9n del contexto en que se halla&#8230; \u00bb Dif\u00ed\u00adcilmente pod\u00ed\u00ada expresarse m\u00e1s claramente la importancia del estudio del g.l1 para la interpretaci\u00f3n exacta de los Evangelios.<\/p>\n<p>4. El Vaticano II y la constituci\u00f3n \u00abDei verbum\u00bb<br \/>\nEl concilio ha roborado esta doctrina en su Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la revelaci\u00f3n, concretamente en el cap\u00ed\u00adtulo tercero (sobre la inspiraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la Escritura) y en el cap\u00ed\u00adtulo quinto (sobre la historicidad de los Evangelios).<\/p>\n<p>El primer pasaje trata expl\u00ed\u00adcitamente de los g.l. en la Biblia con f\u00f3rmulas muy claras. Despu\u00e9s de recordar la doctrina tradicional sobre la \u00abverdad consignada en la sagrada Escritura para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb, la Constituci\u00f3n enuncia el principio que la enc. Divino af flante Spiritu llam\u00f3 \u00abla ley suprema de toda interpretaci\u00f3n\u00bb y del que se deriva precisamente la necesidad de considerar el g.l.: \u00abAhora bien, como quiera que en la sagrada Escritura Dios habl\u00f3 por medio de hombres y en forma humana, el int\u00e9rprete de la sagrada Escritura, si quiere ver con claridad qu\u00e9 quiso comunicarnos Dios mismo, debe investigar atentamente qu\u00e9 pretendieron decir los hagi\u00f3grafos y qu\u00e9 quiso manifestar Dios a trav\u00e9s de las palabras de \u00e9stos\u00bb (n .o 12). \u00abY para descubrir la intenci\u00f3n de los hagi\u00f3grafos, entre otras cosas hay que atender a los g1.\u00bb. No s\u00f3lo est\u00e1 claro que \u00abla verdad se expone de modo distinto seg\u00fan se trate de un relato hist\u00f3rico, de una profec\u00ed\u00ada o de una poes\u00ed\u00ada\u00bb, sino que adem\u00e1s la Constituci\u00f3n habla expl\u00ed\u00adcitamente de \u00abtextos hist\u00f3ricos en diverso sentido\u00bb (textibus vario modo histor\u00ed\u00adcis), y con ello confirma que un acontecimiento \u00abhist\u00f3rico\u00bb puede marcarse en formas distintas, es decir, que hay diferentes g.l. hist\u00f3ricos. En consecuencia carece ya de objeto la controversia que durante largo tiempo mantuvo dividida la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>\u00abEs menester, por tanto, que el int\u00e9rprete inquiera el sentido que el hagi\u00f3grafo, en determinadas circunstancias, dada la condici\u00f3n de su tiempo y de su cultura, quiso expresar y expres\u00f3 con ayuda de los g.l. a la saz\u00f3n en uso.\u00bb Y la raz\u00f3n se indica a rengl\u00f3n seguido: \u00abPara entender rectamente lo que el autor sagrado afirma por escrito, hay que atender debidamente tanto a los usuales modos nativos de sentir, decir y narrar que estaban vigentes en tiempos del hagi\u00f3grafo, como a los que en aquella \u00e9poca se sol\u00ed\u00adan emplear en el trato cotidiano entre los hombres.\u00bb El p\u00e1rrafo final (n\u00c2\u00ba 13) descubre el fundamento \u00faltimo de esa doctrina, que es corolario del misterio mismo de la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios en la naturaleza humana y en palabras humanas: \u00abLas palabras de Dios, expresadas en lenguaje humano, se han acomodado a la manera de hablar de los hombres, del mismo modo que un d\u00ed\u00ada el Verbo del Padre eterno, \u00e1l asumir la flaqueza humana de la carne, se hizo semejante a los hombres.\u00bb<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo quinto la Constituci\u00f3n aplica estos principios a los Evangelios, recogiendo lo esencial de la instrucci\u00f3n de la comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica (que hemos resumido antes) sobre la historicidad de los mismos. El concilio afirma claramente su historicidad, pero a la vez explica el sentido de este t\u00e9rmino. Los evangelistas no se contentaron con relatar meros hechos, sino que se propusieron tambi\u00e9n explicar su significaci\u00f3n, que la mayor\u00ed\u00ada de las veces ellos hab\u00ed\u00adan percibido a la luz del acontecimiento pascual: \u00abIndudablemente, despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, los ap\u00f3stoles transmitieron a sus oyentes lo que \u00e9l hab\u00ed\u00ada dicho y hecho, con aquella m\u00e1s plena inteligencia de que gozaban por la experiencia de la glorificaci\u00f3n de Cristo y por la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de verdad\u00bb (n\u00c2\u00b0 19). Adem\u00e1s, \u00abseleccionaron algunas cosas de entre las muchas que ya se hab\u00ed\u00adan transmitido oralmente o por escrito, las resumieron de otro modo, o las explicaron de acuerdo con el estado de las Iglesias, pero siempre de tal modo que transmitieran un relato aut\u00e9ntico sobre la persona de Jes\u00fas\u00bb. El concilio define as\u00ed\u00ad en cierta medida las caracter\u00ed\u00adsticas esenciales del g.l. de los Evangelios.<\/p>\n<p>5. Resumen<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, pues, aun abordando el estudio de los g.l. principalmente en funci\u00f3n de la inerrancia de la Escritura (n\u00c2\u00b0 12) o de la historicidad de los Evangelios (n\u00c2\u00b0 19), la constituci\u00f3n Dei Verbum va m\u00e1s all\u00e1 del punto de vista apolog\u00e9tico, que anteriormente prevaleci\u00f3 en este problema. Efectivamente, el exegeta no recurre a los g.l. \u00fanicamente para resolver las dificultades que pueden presentar ciertos relatos hist\u00f3ricos de la Biblia. En realidad, el estudio de los g.l. es importante para la ex\u00e9gesis de la Biblia entera, para la de los Salmos, p. ej., que fue precisamente la ocasi\u00f3n de las investigaciones de un Gunkel, y tambi\u00e9n para la de los libros prof\u00e9ticos y sapienciales, as\u00ed\u00ad como de los textos legislativos del Pentateuco, y lo es particularmente para la del Cantar de los cantares. Adem\u00e1s, un mismo libro generalmente no ofrece un solo g.l, sino que est\u00e1 compuesto de elementos propios de g.l. muy varios, cada uno de los cuales ha de ser objeto de un estudio particular.<\/p>\n<p>Si es, pues, cierto, como lo van poniendo de manifiesto las investigaciones recientes, que el sentido de las palabras o de las f\u00f3rmulas est\u00e1 siempre m\u00e1s o menos condicionado por el g.l. del pasaje, se comprende que el exegeta, para entender exactamente lo que Dios ha querido decirnos por medio del escritor inspirado, considere el estudio del g.1. como uno de sus primeros deberes (cf. EnchB 560).<\/p>\n<p>La fe en la inspiraci\u00f3n de la Escritura, que es palabra de Dios, lejos de apartar al exegeta de esta tarea, se la impone con mayor apremio.<\/p>\n<p>Stanislas Lyonnet<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ver, LITERATURA EN LA BIBLIA, EXEGESIS, GRIEGO B\u00ed\u008dBLICO, TEXTO Y VERSIONES CL\u00ed\u0081SICAS DE LA BIBLIA vet, Es una expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan entre los exegetas y biblistas cat\u00f3lico-romanos para expresar la disciplina del estudio de las fuentes que contribuyeron a la formaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos. 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