{"id":9289,"date":"2016-02-05T06:52:16","date_gmt":"2016-02-05T11:52:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo\/"},"modified":"2016-02-05T06:52:16","modified_gmt":"2016-02-05T11:52:16","slug":"helenismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo\/","title":{"rendered":"HELENISMO"},"content":{"rendered":"<p>vet, La conquista de inmensos territorios en Asia por parte de Alejandro Magno y el mantenimiento de aquellos territorios bajo las dinast\u00ed\u00adas de los generales de Alejandro, abri\u00f3 el camino al influjo de la cultura griega en sus m\u00faltiples formas en gran parte del mundo antiguo. En la misma Judea se infiltraron las costumbres, la lengua y modos de pensar helenistas, sobre todo en capas elitistas y colaboracionistas de la poblaci\u00f3n. Esto provoc\u00f3 la reacci\u00f3n macabea. El juda\u00ed\u00adsmo de la dispersi\u00f3n se vio m\u00e1s especialmente sometido a la influencia del pensamiento griego. Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada es uno de los pensadores jud\u00ed\u00ados que evidencia una gran influencia de las concepciones griegas en su manera de pensar.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>1. Israel y el judaismo<\/p>\n<p>(-> macabeos, Daniel, apocal\u00ed\u00adptica, sapienciales). La visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica del hombre y de Dios naci\u00f3 en un contexto oriental, definido por las culturas de Siria-Palestina y, de un modo especial, por el contacto con la gran cultura mesopotamia (y en menor medida con Egipto). Pero a partir de la conquista de Alejandro Magno (323 a.C.), el judaismo de Occidente (no el de Babilonia, donde se hablaba b\u00e1sicamente arameo) estuvo bajo influjo helenista. En ese sentido, en el tiempo de los apocal\u00ed\u00adpticos y sapienciales, su refe rencia principal ha sido la cultura griega, en cuyo entorno se sit\u00faa el surgimiento de los \u00faltimos libros del Antiguo Testamento y de todo el Nuevo Testamento. Entre los elementos de esa cultura helenista podemos citar una b\u00fasqueda mayor de racionalidad y la visi\u00f3n m\u00e1s ontol\u00f3gica (esencialista) de la vida humana, con una tendencia al dualismo* o separaci\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu* y materia. Esa simbiosis (distinci\u00f3n y conexi\u00f3n) de cultura b\u00ed\u00adblica y griega ha marcado toda la historia de Occidente, hasta el d\u00ed\u00ada de hoy.<\/p>\n<p>(1) Israel y el helenismo. Un esquema. Entre los momentos m\u00e1s significativos del encuentro entre cultura jud\u00ed\u00ada y helenista podemos citar los siguientes. (a) Los LXX: traducci\u00f3n de la Biblia hebrea al griego. Los jud\u00ed\u00ados de Alejandr\u00ed\u00ada no s\u00f3lo tradujeron la Biblia al griego, sino que empezaron a pensar en griego. En ese contexto se sit\u00faan los nuevos libros b\u00ed\u00adblicos, que forman parte del canon de los LXX y de la Biblia cat\u00f3lica, pero no de la hebrea (deuterocan\u00f3nicos). (b) La guerra de los macabeos. Entre el 180 y el 160 a.C. los jud\u00ed\u00ados de Jerusal\u00e9n corrieron el riesgo de convertirse de un modo casi total al helenismo, identificando a Yahv\u00e9 con Zeus y recreando el judaismo desde la perspectiva universal del pensamiento y de la vida social de la ecumene griega. Pero parte de los jud\u00ed\u00ados se alzaron, bajo el liderazgo de los macabeos, y mantuvieron su independencia cultural y, en alg\u00fan sentido, pol\u00ed\u00adtica, (c) Simbiosis grecojud\u00ed\u00ada. Proselitismo cultural y religioso. Los centros m\u00e1s significativos del judaismo, fuera de Palestina, se encontraban en el Imperio romano, sobre todo en Alejandr\u00ed\u00ada, Asia Menor y Roma. Hab\u00ed\u00ada unos seis millones de jud\u00ed\u00ados dentro de un imperio que ten\u00ed\u00ada alrededor de 60 millones de habitantes. Hubo un momento en que pareci\u00f3 que el judaismo pod\u00ed\u00ada convertirse en la religi\u00f3n dominante del mundo romanohelenista: los jud\u00ed\u00ados de Alejandr\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00adan traducido la Biblia al griego y estaban creando una cultura de simbiosis espl\u00e9ndida entre la tradici\u00f3n israelita y la grecorromana, (d) Reacci\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana. Ese proceso de posible simbiosis termin\u00f3 entre el siglo II y el IV d.C. por varias razones: muchos pensaron que, al vincularse con el helenismo, el judaismo perd\u00ed\u00ada su identidad y se convert\u00ed\u00ada en un tipo de sabidur\u00ed\u00ada  general, de car\u00e1cter gn\u00f3stico, sin vinculaci\u00f3n con la historia israelita. Por otra parte, los cristianos, de tradici\u00f3n tambi\u00e9n jud\u00ed\u00ada pero de tendencia universal, se estaban convirtiendo en el factor dominante del Imperio, de manera que muchos jud\u00ed\u00ados helenistas se hab\u00ed\u00adan convertido al cristianismo, perdiendo de esa forma su identidad anterior, de tipo nacional. Pues bien, en esta situaci\u00f3n, los grandes maestros del rabinismo*, que recopilaron sus tradiciones en la Misn\u00e1* y las comentaron despu\u00e9s en el Talmud*, abandonaron la simbiosis con el helenismo y crearon el judaismo que ha seguido existiendo hasta el d\u00ed\u00ada de hoy.<\/p>\n<p>(2) La crisis macabea o \u00abantioquena\u00bb (Macabeos*, Daniel*, Atenas*). Dentro del tema de las relaciones del helenismo con el judaismo resulta b\u00e1sica la crisis del tiempo de los macabeos, tal como la ha descrito 2 Mac. Esta crisis puede llamarse \u00abmacabea\u00bb, por la importancia que tuvo el alzamiento de los macabeos, pero puede llamarse tambi\u00e9n \u00abantioquena\u00bb, porque el rey Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes quiso convertir Jerusal\u00e9n en una ciudad helenista, como Antioqu\u00ed\u00ada. El motivo de la crisis puede centrarse en el enfrentamiento entre Yahv\u00e9, Dios israelita de Jerusal\u00e9n, y Zeus Ol\u00ed\u00admpico, un dios que quiere ser universal (2 Mac 4-5). El templo de Jerusal\u00e9n se hab\u00ed\u00ada construido bajo patrocinio regio en tiempo de Salom\u00f3n y se hab\u00ed\u00ada reconstruido tras el exilio como santuario oficial (exclusivo y separado) de la comunidad jud\u00ed\u00ada, siendo regulado por la ley persa y helenista. Algunos jud\u00ed\u00ados quisieron cambiar su estatuto, de manera que templo y ciudad ya no fueran reguladas por un tipo de ley intrajud\u00ed\u00ada, que implicaba la separaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de los gentiles. M\u00e1s a\u00fan, la ciudad de Jerusal\u00e9n dejar\u00ed\u00ada de ser una ciudad particularista, regida por leyes jud\u00ed\u00adas y para los jud\u00ed\u00ados, y se convertir\u00ed\u00ada en una ciudad helenista, regida seg\u00fan eso por leyes griegas, siguiendo el modelo de Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, con gimnasio y con centros educativos helenistas (cf. 2 Mac 4,9). El rey lo acepta y manda a un prefecto llamado Felipe (5,22) con el fin de introducir la nueva administraci\u00f3n helenista en ciudad y templo. De esa forma triunfa el sincretismo. El rey y sus legados quieren que el templo de Jerusal\u00e9n se convierta en lugar de culto ecum\u00e9nico. Seguir\u00e1 bajo el nombre de Yahv\u00e9, conforme a la vieja tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada: pero, al mismo tiempo, estar\u00e1 dedicado al Zeus de Olimpo, signo de la m\u00e1xima universalidad religiosa de los griegos (6,1-2). No se introducen \u00ed\u00addolos, no se colocan estatuas; podr\u00e1 conservar los signos propios del pueblo israelita, pero tendr\u00e1 que asumir nuevas tradiciones y formas de veneraci\u00f3n del helenismo, para que all\u00ed\u00ad puedan adorar al Dios \u00fanico, en su versi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, todos los que as\u00ed\u00ad lo quieran, de manera que se superen las barreras entre jud\u00ed\u00ados y gentiles (como dir\u00e1 Pablo, desde una perspectiva cristiana, en Gal 3,2). Parece que en el fondo era s\u00f3lo un problema de adaptaci\u00f3n cultural (cultual) y de ampliaci\u00f3n religiosa que aceptan casi todos los pueblos de la tierra cuando traducen sus usos antiguos en nuevas formas sociales, identificando a su Dios con otros dioses. \u00bfNo podr\u00e1n hacerlo tambi\u00e9n los jud\u00ed\u00ados? Zeus es signo supremo de la cultura religiosa y pensamiento griego: m\u00e1s que un Dios particular es lo divino. \u00bfNo podr\u00e1 identificarse a Zeus con Yahv\u00e9 y viceversa? As\u00ed\u00ad se habr\u00ed\u00adan vinculado las dos formas supremas de experiencia de Occidente: el universalismo racional de Grecia, representado por Zeus, y la hondura \u00e9tica de Israel, fundada en Yahv\u00e9. Eso parec\u00ed\u00ada en principio algo bueno. Pero resultaba contraproducente el modo de imponerlo y realizarlo, a trav\u00e9s de una especie de ilustraci\u00f3n forzada, en universalismo dictatorial, como si la uni\u00f3n debiera lograrse por decreto, sin contar con los derechos de la minor\u00ed\u00ada (jud\u00ed\u00ados fieles) y sin respetar de forma creadora el tesoro de sus propias tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>(3) Las dos razones. La abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n. Ant\u00ed\u00adoco, el rey helenista de Siria a quien la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada de 1-2 Macabeos y de Daniel presenta como especialmente perverso, y los jud\u00ed\u00ados que le apoyan, tienen de su parte la raz\u00f3n de la universalidad: piensan que la cultura y costumbres de los griegos (religiosidad sincretista, educaci\u00f3n liberal y no puramente confesional, como entre los jud\u00ed\u00ados, juegos comunes&#8230;) pueden ser base de un nuevo orden humano donde todos logren dialogar en igualdad unos con otros. En contra de ellos, los jud\u00ed\u00ados rebeldes tienen la raz\u00f3n de su singularidad: se sienten poseedores de una tradici\u00f3n religiosa y de unas leyes nacionales especiales, que  ellos deben conservar, por fidelidad a su propio Dios y para bien de todos los humanos. Apelan al derecho de la diferencia y por ella resisten. Los jud\u00ed\u00ados separados pensaban que el templo de Jerusal\u00e9n les pertenec\u00ed\u00ada en exclusiva, como signo de elecci\u00f3n y diferencia: s\u00f3lo ellos pod\u00ed\u00adan ofrecer all\u00ed\u00ad los sacrificios puros, separ\u00e1ndose as\u00ed\u00ad de los gentiles. Los griegos, en cambio, querr\u00e1n abrir ese templo para todos los hombres religiosos, celebrando all\u00ed\u00ad los cultos vinculados a otras tradiciones de Oriente, que para los jud\u00ed\u00ados eran signo de libertinaje moral y sexual. Los jud\u00ed\u00ados separados tomaban el altar de su templo como signo de su propia identidad, lugar en el que s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan ofrecerse los sacrificios legales destinados a Yahv\u00e9. Los griegos colocaron a su lado (o encima de \u00e9l) un ara nueva para ofrecer all\u00ed\u00ad los sacrificios normales de todo el sincretismo helenista (2 Mac 6,5). Los jud\u00ed\u00ados fieles vieron este gesto como gran profanaci\u00f3n: pecado supremo contra Dios, abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n y fin de todos los valores religiosos anteriores (cf. 1 Mac 1,54; Dn 9,27; 11,31-32; cf. Mc 13,14 par).<\/p>\n<p>(4) S\u00e1bado y fiestas. Cultos paganos (2 Mac 6,6-7.11). El s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado resulta discriminatorio para el conjunto de los ciudadanos del reino helenista, pues s\u00f3lo lo observaba una parte de la poblaci\u00f3n. El rey quiso ofrecer un calendario de trabajo y descanso que pudiera valer para todos los habitantes de su imperio. Pero muchos jud\u00ed\u00ados no aceptan la nueva situaci\u00f3n y se sienten discriminados, rechazados, de manera que les resulta imposible confesar que ellos son jud\u00ed\u00ados: se niega el derecho a su diferencia religiosa (circuncisi\u00f3n, comidas especiales, separadas&#8230;); se destruye su identidad sociorreligiosa. Los dos libros de los macabeos han querido subrayar los rasgos de la identidad jud\u00ed\u00ada, tom\u00e1ndolos como signos primordiales de la manifestaci\u00f3n de Dios: circuncisi\u00f3n y separaci\u00f3n familiar (prohibici\u00f3n de matrimonios mixtos: cf. 1 Mac 1,14-15); ley del templo con sus sacrificios especiales, s\u00e1bado y fiestas, comidas puras, con exclusi\u00f3n particular del cerdo (cf. 1 Mac 1,41-50). Recordemos que el judaismo es culto religioso y costumbre social, de manera que la confesi\u00f3n de Dios no puede separarse del modo de vivir del propio pueblo. Por eso, lo que el rey helenista (que busca la comunicaci\u00f3n e igualdad entre pueblos e individuos de su reino) ha prohibido por un lado (exclusivismo jud\u00ed\u00ado) y ha impuesto por otro (universalismo griego) no es un tipo de creencia interior o espiritualidad intimista, sino un tipo de vida y cultura social. El texto m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito (2 Mac 6,7-17) ha destacado los banquetes sacrificiales donde todos los miembros de un grupo o pueblo se vinculaban comiendo la misma carne sacrificada (especialmente el d\u00ed\u00ada del nacimiento del rey) y las procesiones de gozo de Dionisio que evocan y celebran el misterio sagrado de la vida.<\/p>\n<p>(5) No pudo haber paz. Desde una perspectiva antigua, donde religi\u00f3n y vida social se solapan, un pueblo y una religi\u00f3n se forjan y sostienen sobre la mesa compartida, las fiestas comunes y el tipo de educaci\u00f3n. Por eso, los nuevos jud\u00ed\u00ados helenizados, que quieren identificar a Jerusal\u00e9n con Antioqu\u00ed\u00ada y con Atenas (cf. 2 Mac 9,15), han de renunciar a sus signos de separaci\u00f3n (comidas, fiestas, ceremonias, libros) y deben participar en el amplio mundo de vida y cultura de los griegos, en su educaci\u00f3n, su comida y sus fiestas. Pues bien, los jud\u00ed\u00ados tradicionales, liderados por los macabeos, rechazan esa propuesta. Es evidente que ese rechazo jud\u00ed\u00ado contiene un elemento que pudiera llamarse regresivo: se niegan a participar en el proyecto de cultura mundial que ofrec\u00ed\u00ada el helenismo; no saben descubrir la grandeza de un modelo donde Zeus y Dionisio pod\u00ed\u00adan haberse convertido, unidos a Yahv\u00e9, en un signo de comuni\u00f3n universal, abierta al di\u00e1logo de pueblos. Pero en el fondo de esa regresi\u00f3n particularista hab\u00ed\u00ada una promesa de universalismo superior, es evidente que el rechazo jud\u00ed\u00ado tiene aspectos de peque\u00f1o nacionalismo de orgullo herido y de cierto resentimiento; sin embargo, en la ra\u00ed\u00adz de su lucha y resistencia hallamos una m\u00e1s alta experiencia religiosa, abierta (al menos en futuro) hacia una profunda universalidad. La cultura griega era grande en clave de di\u00e1logo racional; pero llevada hasta el l\u00ed\u00admite, tal como la quer\u00ed\u00adan aplicar los helenistas jud\u00ed\u00ados y tal como la impone luego el rey, acaba siendo idol\u00e1trica: encierra al hombre en los l\u00ed\u00admites de su propia sociedad sacralizada; adem\u00e1s, ella es tambi\u00e9n dictatorial, pues exige que todos acepten sus normas y cumplan sus principios  de comensalidad (participar en los banquetes sacrificiales) y de celebraci\u00f3n vital (procesiones de Dionisio) (2 Mac 6,7). Por el contrario, la fe jud\u00ed\u00ada, pareciendo particularista, viene a presentarse como un canto a la libertad del ser humano, a la propia identidad de cada pueblo. Una cultura que impone su universalidad no es universal. Un universalismo que excluye con violencia a los que \u00e9l llama sectarios (en este caso los jud\u00ed\u00ados) acaba siendo sectario.<\/p>\n<p>Cf. E. BICKERMAN, The God ofthe Maccabees, SJLA 32, Leiden 1979: I. G\u00ed\u201cMEZ DE LIA\u00ed\u2018O, Fil\u00f3sofos griegos, videntes jud\u00ed\u00ados, Siruela, Madrid 2000; M. HENGEL, Judaism and Hellenism, SCM, Londres 1974; E. NODET, Essai sur les Origines du Juda\u00ed\u00adsine, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1992; E. SCH\u00dcRER, Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas I, Cristiandad, Madrid 1985, 171-322.<\/p>\n<p>HELENISMO<br \/>\n2.Judaismo y cristianismo<\/p>\n<p>   (-> Fil\u00f3n, sabidur\u00ed\u00ada, Atenas, Esteban, Pablo). Hubo helenistas jud\u00ed\u00ados, pero terminaron desapareciendo o perdiendo importancia. Hubo helenistas cristianos: ellos abrieron la Iglesia de un modo universal, reinterpretando el Evangelio de forma duradera.<\/p>\n<p>(1) El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. Uno de los testimonios b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s significativos de la vinculaci\u00f3n de judaismo y helenismo lo ofrece el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, escrito en Alejandr\u00ed\u00ada, en griego, en el siglo I a.C. Todo el libro est\u00e1 lleno de esp\u00ed\u00adritu helenista y quiere trazar unas l\u00ed\u00adneas de convergencia entre la cultura griega y la experiencia israelita, en un momento en que est\u00e1n abiertos los caminos del proselitismo. De esa forma tiende una mano al proyecto de vida de los griegos, avanzando por un camino por el que ya hab\u00ed\u00adan transitado otros israelitas, incluso de tipo muy nacionalista, como el autor de 2 Mac. Desde esa perspectiva podemos recordar el texto donde Sab valora el conocimiento de Dios: \u00abEran naturalmente vanos todos los hombres que desconoc\u00ed\u00adan a Dios y a trav\u00e9s de los bienes que se ven no lograban conocer Al Que Es ni pudieron reconocer al art\u00ed\u00adfice (teklmit\u00e9n) fij\u00e1ndose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las \u00f3rbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del cosmos. Fascinados por su hermosura cre yeron que eran dioses: pues bien, conozcan cu\u00e1nto mejor es su Due\u00f1o (despotes), pues los cre\u00f3 el autor de la belleza; y si les asombr\u00f3 su poder y actividad, calculen cu\u00e1nto m\u00e1s poderoso es Quien los hizo (ho kataskeuasas), pues por la grandeza y belleza de las criaturas (ktismat\u00f3n) se descubre por analog\u00ed\u00ada a quien hizo que fueran (genesiourgos aut\u00f3n). Pero su reproche es peque\u00f1o, pues tal vez andan extraviados buscando a Dios y queri\u00e9ndole encontrar; en efecto, ellos dan vueltas a sus obras, las exploran, y se enga\u00f1an a su vista, pues es bello lo que contemplan. Pero ni \u00e9stos son excusables, porque si lograron saber tanto que pudieron llegar a los principios del cosmos, \u00bfc\u00f3mo no encontraron antes a su Due\u00f1o?\u00bb (Sab 13,1-9). Aqu\u00ed\u00ad no se apela a la historia israelita, ni a los signos nacionales del culto (templo de Jerusal\u00e9n), ni a las ceremonias especiales del pueblo (circuncisi\u00f3n), ni a las leyes particulares de comportamientos y comidas. La discusi\u00f3n b\u00e1sica se centra en las relaciones entre la naturaleza (entendida como cosmos y ai\u00f3n) y su formador o engendrador (que es Dios).<\/p>\n<p>(2) Los l\u00ed\u00admites de la sabidur\u00ed\u00ada helenista del judaismo. El pensamiento griego se ha centrado en los poderes de la naturaleza, divinizando al cosmos en cuanto tal o resaltando el car\u00e1cter sagrado de alguno de sus signos primordiales (cielo o tierra, astros, fuego, viento&#8230;). Lo divino es la mismaphysis: no hay encima de ella un creador o artesano trascendente. Por el contrario, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ha querido situarse en un plano m\u00e1s personal, destacando la existencia de un art\u00ed\u00adfice o engendrador del mundo, es decir, un Dios trascendente. A su juicio, el mundo en cuanto naturaleza no posee consistencia: es obra de un ser m\u00e1s alto, creaci\u00f3n de una inteligencia y voluntad. Dando un paso m\u00e1s, este libro podr\u00ed\u00ada decir (y lo dice en el conjunto de la obra) que es el mismo Dios de la historia israelita quien ha hecho (como Art\u00ed\u00adfice y Se\u00f1or) todo el cosmos. Por otra parte, se siente dispuesto a disculpar a los \u00abadoradores del cosmos\u00bb, como tendi\u00e9ndoles una mano: \u00c2\u00a1est\u00e1n buscando a Dios! A partir de esta experiencia de di\u00e1logo con el helenismo (que Pablo ha retomado en Rom 1,18-31 y que Lucas ha escenificado en Hch 17) se podr\u00ed\u00ada trazar un camino de di\u00e1logo entre  judaismo y helenismo: los griegos pueden ofrecer a los jud\u00ed\u00ados su experiencia de sabidur\u00ed\u00ada c\u00f3smica; los jud\u00ed\u00ados tendr\u00ed\u00adan que haber ofrecido a los griegos su experiencia de interpretaci\u00f3n te\u00ed\u00adsta de la historia (como ha hecho, aunque de forma insuficiente, todo el libro de Sab). Este podr\u00ed\u00ada haber sido un di\u00e1logo fructuoso, pero qued\u00f3 en gran parte frustrado, por el repliegue posterior del judaismo nacional (federaci\u00f3n* de sinagogas) y por el surgimiento y triunfo del cristianismo, que plante\u00f3 las cosas desde otra perspectiva, partiendo de la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Logos de Dios. De todas formas, la semilla hab\u00ed\u00ada sido sembrada.<\/p>\n<p>(3) Los helenistas cristianos de Jerusal\u00e9n (Jerusal\u00e9n*, Iglesia*, Esteban*). Pablo afirma que, despu\u00e9s de aparecerse a Pedro y a los Doce, Jes\u00fas se apareci\u00f3 a todos los ap\u00f3stoles (1 Cor 15,5-8), aludiendo a los iniciadores y portadores de la misi\u00f3n helenista, que han sido un momento central de la historia de la Gran Iglesia. Ellos aparecen en Hechos 6-7 como resultado de una escisi\u00f3n muy significativa dentro de la comunidad de Jerusal\u00e9n, aun antes de que se desarrollara la l\u00ed\u00adnea de Santiago*, que despu\u00e9s ser\u00e1 dominante. Pedro y los Doce parecen haber formado la Iglesia oficial, empe\u00f1ada en simbolizar la conversi\u00f3n y reuni\u00f3n de las doce tribus de Israel, para que despu\u00e9s vinieran los gentiles. Pero no han logrado aquello que quer\u00ed\u00adan y han sido los helenistas los que han descubierto la apertura universal del Evangelio. Estos siete \u00abhelenistas\u00bb (Esteban, Felipe, Pr\u00f3coro, Nicanor, Tim\u00f3n, P\u00e1rmenas, y Nicol\u00e1s), representados al principio por Esteban, reinterpretaron el Evangelio de un modo centr\u00ed\u00adfugo: no hab\u00ed\u00ada que convertir primero a los jud\u00ed\u00ados del centro (Jerusal\u00e9n), para esperar que vinieran despu\u00e9s los de fuera, sino salir ya de ese centro, ofreciendo el reino de Dios (el nuevo Israel mesi\u00e1nico) a los gentiles. Ese convencimiento les hizo misioneros: asumieron la cultura universal del entorno (el helenismo) y pensaron que todos los hombres y mujeres de la tierra pod\u00ed\u00adan ser cristianos (mesi\u00e1nicos, universales) sin hacerse previamente jud\u00ed\u00ados en un sentido nacionalista, resolviendo de esa forma la crisis planteada ya hac\u00ed\u00ada m\u00e1s de siglo y medio, en tiempo de los macabeos*. Pero todo nos permite suponer que, m\u00e1s que una escisi\u00f3n o herej\u00ed\u00ada respecto de una Iglesia anterior unitaria, esos helenistas constituyen una de las ramas primitivas del movimiento de Jes\u00fas: no formaban parte del grupo de Pedro y de los Doce, ni tampoco estaban integrados en la iglesia de Santiago y sus presb\u00ed\u00adteros. Quiz\u00e1 algunos hab\u00ed\u00adan sido disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas antes de su crucifixi\u00f3n. Lo cierto es que se desarrollaron de un modo propio, descubriendo en el mensaje, vida y muerte de Jes\u00fas un criterio de discernimiento y apertura general, sin las mediaciones nacionales de la ley jud\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad iniciaron una misi\u00f3n o apostolado universal, pero no proselitista, pues no quer\u00ed\u00adan a\u00f1adir otro grupo al espectro de grupos jud\u00ed\u00ados, ni obligar a los gentiles a cumplir la ley jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(4) Helenistas cristianos: un judaismo universal. El libro de los Hechos supone que estos helenistas hab\u00ed\u00adan venido a Jerusal\u00e9n desde la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada de occidente (no de oriente, de Babilonia, de donde estaban llegando Hillel y otros grandes reformadores rab\u00ed\u00adnicos jud\u00ed\u00ados). No vinieron como peregrinos de un momento, sino para quedarse, pues buscaban y esperaban el cumplimiento final de las promesas en Jerusal\u00e9n. Eran libertos, quiz\u00e1 provenientes de Roma, jud\u00ed\u00ados de Cirenaica, Alejandr\u00ed\u00ada, Cilicia y Asia (Hch 6,8-9). Hab\u00ed\u00adan venido a Jerusal\u00e9n, pero criticaban el templo y sus instituciones (cf. Hch 6,13-14; 7,1 -53), empalmando, de manera sorprendente, con el gesto de Jes\u00fas (cf. Mc 11,25-27 par). En este contexto se a\u00f1ade que otros muchos sacerdotes hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo tambi\u00e9n en Jes\u00fas (Hch 6,7): quiz\u00e1 eran disidentes, que se opon\u00ed\u00adan al orden actual del templo y buscaban un judaismo de fronteras abiertas, como el de Jes\u00fas. Lo cierto es que iniciaron una misi\u00f3n propia, un apostolado jud\u00ed\u00ado-cristiano abierto a los gentiles, pero no para crear una nueva religi\u00f3n, sino para unir desde una actitud de gracia a todos los hombres. Estos helenistas fueron ap\u00f3stoles* de la gentilidad y as\u00ed\u00ad se distinguieron (como Pablo supone en Cor 15,3-9), de Pedro y de los Doce, que hab\u00ed\u00adan asumido la llamada de Jes\u00fas a las doce tribus de Israel. En un primer momento fueron Siete, n\u00famero de totalidad c\u00f3smico-temporal (siete astros, siete d\u00ed\u00adas&#8230;) y de plenitud humana, pero luego se multiplicaron, como vemos en la cartas de Pablo, que asume y  desarrolla su apostolado mesi\u00e1nico universal, venerando a Jes\u00fas como Mar-Kyrios, Se\u00f1or Pascual, presencia salvadora de Dios para los hombres, conforme a lo que el mismo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho (Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a) y realizado (muriendo por todos y en especial por los excluidos y pecadores). Muchos de ellos no hab\u00ed\u00adan conocido a Jes\u00fas seg\u00fan la carne (hist\u00f3ricamente: cf. 2 Cor 5,16), pero compart\u00ed\u00adan su experiencia de amor y le veneraban como Hijo de Dios y Se\u00f1or. Ellos constituyen la primera apertura cristiana, la m\u00e1s significativa de la historia. Quiz\u00e1 podamos decir que la Iglesia posterior, que ha perdurado, aunque con muchos cambios, hasta hoy, es la que fundaron aquellos helenistas carism\u00e1ticos y universales, tras la muerte de Jes\u00fas, cuando, sin negar el valor de la opci\u00f3n de Pedro con los Doce y la de Santiago con los Presb\u00ed\u00adteros, independizaron el Evangelio de las pr\u00e1cticas legales y religiosas del judaismo, para centrarlo en la memoria de Jes\u00fas crucificado y en la experiencia de una gracia abierta a los pobres y por ellos a todos los hombres.<\/p>\n<p>(5) Universalidad y servicio a los pobres. Mientras segu\u00ed\u00adan manteniendo el culto del templo, con la obligaci\u00f3n de circuncidar a los gentiles, para que cumplieran las normas rituales de comida y de separaci\u00f3n nacional\/legal del judaismo, los seguidores de Jes\u00fas no hab\u00ed\u00adan creado todav\u00ed\u00ada una Iglesia, sino s\u00f3lo un movimiento mesi\u00e1nico intrajud\u00ed\u00ado. Pero los helenistas descubrieron que la universalidad (apertura a los griegos, es decir, a los gentiles) puede y debe lograrse a partir de los m\u00e1s pobres (hu\u00e9rfanos y viudas), en la l\u00ed\u00adnea de la vieja legislaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada sobre hu\u00e9rfanos y viudas, en la l\u00ed\u00adnea del mensaje de Jes\u00fas, que hab\u00ed\u00ada optado por enfermos y pobres. De esa forma resolvieron algo que no hab\u00ed\u00adan conseguido los fil\u00f3sofos griegos (su cultura era elitista, se extend\u00ed\u00ada desde arriba) ni los sacerdotes jud\u00ed\u00ados (ellos regentaban un templo y una ley particular) y lo hicieron centr\u00e1ndose en los pobres (hu\u00e9rfanos, viudas), de manera que por ellos pudieron extender el mensaje de Jes\u00fas a todos los pueblos, haci\u00e9ndose \u00abcat\u00f3licos\u00bb. Tambi\u00e9n los Doce (= hebreos) amaban a los pobres, pero destacaban sobre todo la oraci\u00f3n y el ministerio de la palabra (Hch 6,4), en un contexto intraisraelita: Jes\u00fas debe manifestarse primero en Is rael (Jerusal\u00e9n) y s\u00f3lo despu\u00e9s podr\u00e1 abrirse su salvaci\u00f3n a los gentiles. Los helenistas, en cambio, pusieron de relieve la experiencia salvadora actual de Jes\u00fas, vinculada desde ahora al servicio de mesas y viudas (Hch 6,1-2), en la l\u00ed\u00adnea de Mt 25,31-46, que interpreta mesi\u00e1nicamente a los pobres: \u00abtuve hambre, estaba desnudo&#8230;\u00bb. Estos helenistas no tuvieron que hacerse jud\u00ed\u00ados, eran jud\u00ed\u00ados; tampoco tuvieron que hacerse griegos, eran de cultura griega. Pero descubrieron, por Jes\u00fas, que el verdadero templo de Dios no son los jud\u00ed\u00ados ni los griegos, sino los pobres. Ellos, los helenistas, fueron los verdaderos fundadores de la Iglesia cristiana, en una l\u00ed\u00adnea que asumir\u00e1 despu\u00e9s Pablo e, incluso, el mismo Pedro.<\/p>\n<p>(6) Helenismo, Iglesia universal. Con estos helenistas nace de hecho la Iglesia universal, y sus fundadores no fueron Pedro con los Doce, ni Santiago con los suyos, sino un grupo de hombres y mujeres en gran parte an\u00f3nimos, que descubrieron y aplicaron el car\u00e1cter universal del mensaje de Jes\u00fas. Estos helenistas con Pablo siguen ofreciendo un punto de referencia y de posible cr\u00ed\u00adtica frente a toda religi\u00f3n o Iglesia que corre el riesgo de volverse un nuevo foco de legalismo ampliado (sin que con esto queramos criticar al judaismo rab\u00ed\u00adnico antiguo, que cumpli\u00f3 una tarea muy importante de identificaci\u00f3n nacional). Estos helenistas realizaron una inmensa labor de traducci\u00f3n, adaptaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n del evangelio, desde su propio carisma, sin haber recibido una misi\u00f3n oficial, sin haber compuesto, que sepamos, grandes documentaciones. Entre ellos hab\u00ed\u00ada gentes de diverso tipo que han influido en el surgimiento de casi todas las iglesias posteriores, desde Siria a Egipto, desde Jerusal\u00e9n a Roma. Ellos abrieron un camino de universalidad y para eso tuvieron que superar la referencia sacral casi f\u00ed\u00adsica de las doce tribus y Jerusal\u00e9n, interpretando de un modo distinto los anuncios prof\u00e9ticos donde el templo aparec\u00ed\u00ada como centro de la nueva humanidad. Muchos jud\u00ed\u00ados nacionales (como Pablo, antes de hacerse \u00e9l tambi\u00e9n cristiano-helenista) e incluso muchos jud\u00ed\u00ado-cristianos les tomaron como traidores a la causa de Israel y a su mesianismo. Pero fueron ellos, estos cristianos helenistas (es decir, universales), los que descubrieron  mejor a Jes\u00fas. En este contexto se sit\u00faa Pedro. A medida que el grupo de los Doce se fue disolviendo y los de Santiago parec\u00ed\u00adan cerrarse en Jerusal\u00e9n (en un gesto condenado al fracaso, por el asesinato de Santiago el a\u00f1o 62 y la guerra posterior del 67-70), Pedro se fue vinculando con los helenistas, de manera que termin\u00f3 asumiendo su misi\u00f3n y formando, de alg\u00fan modo, parte de su grupo. De esa forma, Pedro reinterpret\u00f3 el pasado (al que apelaban los Doce y en especial Santiago), sali\u00f3 de Jerusal\u00e9n y en contacto con los helenistas (y con Pablo) vino a convertirse en signo y testigo de un Evangelio universal.<\/p>\n<p>(7) Helenismo. Un tema abierto. El tema de la relaci\u00f3n con el helenismo (es decir, con un tipo de universalidad racional y humana) sigue estando en el centro de la interpretaci\u00f3n actual de la Biblia, al menos desde una perspectiva cristiana. El judaismo tiene, sin duda, un germen de universalidad mesi\u00e1nica, pero le ha faltado la mediaci\u00f3n racional, m\u00e1s vinculada hist\u00f3ricamente a la cultura griega. En ese sentido se puede afirmar que los primeros seguidores de Jes\u00fas, centrados en la memoria israelita de su Cristo, tuvieron dificultades en destacar su aspecto universal, liberado de la \u00abley\u00bb, es decir, del particularismo nacional jud\u00ed\u00ado. Ese aspecto lo destacaron mejor los helenistas, que descubrieron el car\u00e1cter universal del mensaje de Jes\u00fas y de su figura divina (de Se\u00f1or divino e Hijo de Dios). En ese sentido se puede afirmar que los helenistas (y tras ellos Pablo) son los que han trazado las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas del cristianismo que ha existido hasta el d\u00ed\u00ada de hoy. Lo que ellos hicieron no fue una ruptura, pues no quisieron crear un nuevo Jes\u00fas, sino s\u00f3lo poner de relieve algunos rasgos que estaban latentes, pero poco desarrollados en la fe de Pedro y de los otros disc\u00ed\u00adpulos. Ellos vincularon, de un modo genial, v\u00e1lido hasta hoy, las dos mayores tradiciones religiosas de la antig\u00fcedad occidental: la hebrea (expresada en el mensaje y vida de Jes\u00fas) y la helenista (que pone de relieve el car\u00e1cter universal de ese mensaje y vida). Los elementos ya exist\u00ed\u00adan, pero s\u00f3lo ahora se vinculan y fecundan las dos tradiciones, suscitando as\u00ed\u00ad el milagro religioso de Occidente, el cristianismo. El catalizador de esa uni\u00f3n sorprendente ha sido Jes\u00fas, a quien los he breos han visto m\u00e1s como profeta mesi\u00e1nico y los helenistas como Dios encarnado. Ellos, los helenistas, han marcado casi dos mil a\u00f1os de cristianismo, vinculado al repliegue del aspecto jud\u00ed\u00ado de la Iglesia. Pablo habr\u00ed\u00ada interpretado el triunfo de los helenistas (que fue el triunfo de su propio mensaje) como un elemento de la providencia hist\u00f3rica de Dios: el judaismo fue incapaz de entender la universalidad de Jes\u00fas; por eso, el mensaje ha tomado formas helenistas, abiertas a los gentiles. Pero esa incapacidad del judaismo hist\u00f3rico ha sido temporal: llegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que el mensaje de la gentilidad cristiana podr\u00e1 abrirse al judaismo y el judaismo podr\u00e1 entender y aceptar la novedad del mesianismo cristiano y entonces, sin que nadie domine sobre nadie, \u00abtodo Israel ser\u00e1 salvado\u00bb (Rom 11,26). Todo nos permite suponer que el camino ser\u00e1 largo. El di\u00e1logo del Evangelio con el helenismo ha durado casi dos mil a\u00f1os, pero est\u00e1 a punto de terminar o de tomar formas nuevas. Sigue siendo necesario un di\u00e1logo del Evangelio con todas las culturas de la tierra. Quiz\u00e1 s\u00f3lo entonces podr\u00e1 volver la Iglesia a sus ra\u00ed\u00adces israelitas y \u00abtodo Israel\u00bb, es decir, toda la humanidad, alcanzar\u00e1 la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. B. Bousset, Kyrios Christos. Geschichte des Christnsglanbens von den Anf\u00e1ngen des Christentums vis Ireneus, Vandenhoeck, Gotinga 1967; V. MORLA (ed.), Libros sapienciales y otros escritos, Verbo Divino, Estella 1994; M. SCHENKE, La comunidad primitiva, BEB 88, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999; G. THEISSEN, La fe b\u00ed\u00adblica. Una perspectiva evolucionista, Verbo Divino, Estella 2002; J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Sabidur\u00ed\u00ada y Sabios en Israel. El mundo de la Biblia, Verbo Divino, Estella 1996; G. VON RAD, La Sabidur\u00ed\u00ada en Israel. Los Sapienciales y lo Sapiencial, Cristiandad, Madrid 1985; F. VOUGA, Los primeros pasos del cristianismo. Escritos, protagonistas, debates, Verbo Divino, Estella 2001.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Origen del helenismo.-II. Su influjo en el cristianismo<\/p>\n<p>I. Origen del helenismo<br \/>\nPor helenismo-de entre las discutidas y diversas definiciones Q. J. Scaliger, C. Salmasius, J.G. Herder, J. G. Hammann, J. Burckhardt, J. G. Droysen, W. v. Willamowitz &#8211; M\u00fcllendorff, R. Laqueur, W. Otto, H. E. Stier, H. Berve, W. V. Bissing)- se entiende el concepto que indica una \u00e9poca, el conjunto de ideas -filos\u00f3ficas, religiosas y morales- que nacen en el seno de la cultura y civilizaci\u00f3n iniciada en la Grecia cl\u00e1sica y propagada, despu\u00e9s de la expedici\u00f3n de Alejandro Magno, por el \u00e1rea mediterr\u00e1nea. El helenismo, en gran parte es el resultado sincret\u00ed\u00adstico del abrazo de Oriente con Occidente. Su comienzo suele fijarse, seg\u00fan Bengtson, en torno al 360 a.C. Tres son los grandes momentos susceptibles de an\u00e1lisis : a. el helenismo no cristiano; b. el helenismo romano; c. el helenismo cristiano. Cada uno de estos per\u00ed\u00adodos adquiere matices propios en el orden pol\u00ed\u00adtico, art\u00ed\u00adstico y filos\u00f3fico. El compacto mundo hel\u00e9nico, a pesar de haber encontrado \u00e1mbitos de dif\u00ed\u00adcil asimilaci\u00f3n como en el caso del juda\u00ed\u00adsmo, tuvo gran influencia no solo a nivel ling\u00fcistico sino tambi\u00e9n en las concepciones cosmol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas y escatol\u00f3gicas. Es conocida la presencia de formas hel\u00e9nicas en el A.T. Tal es el ejemplo de Ben Sira. La influencia en el juda\u00ed\u00adsmo de la di\u00e1spora es todav\u00ed\u00ada, por circunstancias geogr\u00e1ficas, m\u00e1s patente que en el palestinense. Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, contempor\u00e1neo de Cristo, es el ejemplo m\u00e1s significativo de la validez de los esquemas helen\u00ed\u00adsticos, especialmente la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica y estoica, para presentar los contenidos b\u00ed\u00adblicos (rep. para la ex\u00e9gesis). Las comunidades cristianas surgen inicialmente en el seno del juda\u00ed\u00adsmo pero muy pronto comienzan a difundirse por la geograf\u00ed\u00ada en la que la koin\u00e9 sirve de veh\u00ed\u00adculo de sus principales concepciones y en la que el griego se impone como lengua cristiana. La exigencia misionera y el car\u00e1cter universal del cristianismo exig\u00ed\u00ada que \u00e9ste se expresase en formas hel\u00e9nicas. No deja de ser significativo el pasaje de Menandro y Arato en 1 Cor 15, 33 y He 17, 28 y el trasfondo c\u00ed\u00adnico-estoico de G\u00e1l 4, 22, 1 Cor 10, 1 o los presupuestos plat\u00f3nicos velados en G\u00e1l 4, 26, Heb 12, 22 y Ap 21 (cf. M. ADINOLFI, Ellenismo e Bibbia, Roma 1991).<\/p>\n<p>II. Su influjo en el cristianismo<br \/>\nEntre los antiguos escritos que preludian el paulatino avance del influjo helen\u00ed\u00adstico en el pensamiento cristiano sobresale la Carta a los Corintios de Clemente Romano, en la que se deja entrever la presencia del estoicismo en temas tan decisivos como son el de armon\u00ed\u00ada, paideia y concordia. Donde se hace m\u00e1s patente el apego helen\u00ed\u00adstico al cristianismo es en la controversia gn\u00f3stica hasta el punto de que Harnack defina el gnosticismo como la suprema expresi\u00f3n de la helenizaci\u00f3n del cristianismo. Sin tratar de zanjar el enigm\u00e1tico origen del gnosticismo no es de olvidar que los eclesi\u00e1sticos prenicenos -seg\u00fan testimonio de Hip\u00f3lito y Tertuliano- han calificado la gnosis como una derivaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada pagna y a los corifeos gn\u00f3sticos &#8211; Valent\u00ed\u00adn, Bas\u00ed\u00adlides, Marci\u00f3n y Noeto- seguidores de Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Emp\u00e9docles y Her\u00e1clito. De hecho en los sistemas gn\u00f3sticos &#8211; abanderados de la teolog\u00ed\u00ada cristianase encuentran esquemas hom\u00e9ricos y estoicos. Todos estos precedentes sirven, asimismo, para establecer los criterios hermen\u00e9uticos capaces de ahormar los datos escritur\u00ed\u00adsticos a los presupuestos filos\u00f3ficos con los consecuentes resultados en la entropolog\u00ed\u00ada y cristolog\u00ed\u00ada. La crisis gn\u00f3stica oblig\u00f3 a dilucidar si la novedad cristiana era conciliable con las aportaciones hel\u00e9nicas a las que, muy pronto, se les acus\u00f3 de ser el motivo de las desviaciones her\u00e9ticas. Por esta raz\u00f3n los eclesi\u00e1sticos de los siglos II y III adoptan una actitud negativa frente a la cultura hel\u00e9nica, considerada por los bautizados como un mundo viejo. Taciano, Te\u00f3filo, Hip\u00f3lito y otros desprecian la filosof\u00ed\u00ada como imitaci\u00f3n y copia de la revelaci\u00f3n positiva am\u00e9n de resaltar las contradicciones de las diversas filosof\u00ed\u00adas entre s\u00ed\u00ad. Este rechazo de la filosof\u00ed\u00ada, evidenciado p.e. en Tertuliano (Apol.), a veces se manifiesta de un modo contradictorio y no coherente, puesto que esta posici\u00f3n no conllevaba la no utilizaci\u00f3n del pensamiento rechazado, de fil\u00f3sofos y literatos paganos, especialmente en el \u00e1mbito cristol\u00f3gico (Taciano, Tertuliano). Incluso los m\u00e1s atentos a defenderse de la filosof\u00ed\u00ada hel\u00e9nica -los asi\u00e1ticos- no dejan de acoger -v\u00ed\u00ada doxogr\u00e1fica- elementos aristot\u00e9licos y plat\u00f3nicos (cf. A. ORBE, A prop\u00f3sito de dos citas de Plat\u00f3n en San Ireneo, Haer. V. 24, 4, Orpheus N.S. IV\/2 [1983] 253-285). Esta actitud frente al helenismo, la distancia entre theoria y praxis demuestran el alto grado de dificultad, por no decir de imposibilidad, para un cristiano poder evitar el influjo de la cultura griega aun cuando se rechazase Program\u00e1ticamente (M. Simonetti).<\/p>\n<p>Junto al rechazo, otros autores (Minucio F\u00e9lix, Aten\u00e1goras, Justino), en los siglos II y III, revelan una expl\u00ed\u00adcita apertura al helenismo sin dejar de advertir que el saber humano, la filosof\u00ed\u00ada, no alcanza la verdad total manifestada en las Escrituras (Revelaci\u00f3n positiva) por ser aquel furta Graecorum o participaci\u00f3n del Logos spermatik\u00f3s. En la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica de los primeros Apologistas no se oculta el recurso al platonismo para la afirmaci\u00f3n de la transcendencia divina, aproximaci\u00f3n que facilitaba el alejamiento del polite\u00ed\u00adsmo ambiental, as\u00ed\u00ad corno se deja ver la presencia plat\u00f3nica en la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica del Logos como anima mundi, y la distinci\u00f3n estoica del Logos endiathet\u00f3s y prophorik\u00f3s para huir del dite\u00ed\u00adsmo. Tampoco se oculta el plat\u00f3nico desprecio de la carne y la materia que afecta a la concepci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n con las consabidas secuelas del docetismo, a la antropolog\u00ed\u00ada y a la cosmolog\u00ed\u00ada que es donde con m\u00e1s nitidez se reflejan las incidencias del P\u00f3rtico y la Estoa. La tradici\u00f3n cristiana m\u00e1s abierta al helenismo ha sido la alejandrina. Clemente Alejandrino (\u00ab\u00bfQui\u00e9n es Plat\u00f3n sino un Mois\u00e9s que habla en griego?\u00bb: Strom, 1, 22, 150; \u00bb [Plat\u00f3n] es el amigo de la verdad&#8230; casi trasportado por Dios\u00bb: Strom, 1, 42, 1; cf. F. L. Clark, Citations of Plato in Clement of Alexandria, Trans. Proc. Am. Phil. Ass. 33 [1902] XII-XX) y Or\u00ed\u00adgenes, apegados a los precedentes filonianos, se\u00f1alan la posibilidad del conocimiento natural de Dios, \u00e9sta aconsejaba el acercamiento a la filosof\u00ed\u00ada y se constitu\u00ed\u00ada en pre\u00e1mbulo para adentrarse en las Escrituras. Con Or\u00ed\u00adgenes -que sin llegar al entusiasmo y admiraci\u00f3n manifestado por Clemente A.-, tanto en la tem\u00e1tica como en la forma literaria, la teolog\u00ed\u00ada cristiana alcanz\u00f3 unas altas cuotas de cercan\u00ed\u00ada al helenismo (cf. H. CHADWICK, Early Christian Thought, p. 102), de tal modo que el Alejandrino dejar\u00ed\u00ada asentada las bases para la gran crisis de helenizaci\u00f3n cristiana \u00ed\u00adnsita en la controversia arriana. El apego al helenismo se mantiene en Epifanio, en Eusebio de Cesarea (\u00ab[Plat\u00f3n] a pesar de no haberse expresado siempre correctamente, ha dicho las m\u00e1s de las veces cosas conforme a la verdad\u00bb); cf. DE PLACES, Eus\u00e9be de C\u00e9sar\u00e9e juge de Platon dans la Pr\u00e9paration \u00e9vang\u00e9lique, en M\u00e9langes A. Di\u00e9s, Paris 1966, 69-77), en S. Basilio (cf. K. GRONAU, De Basilio Gregorio Nazianzeno Nyssenoque Platonis imitatoribus, G\u00f3ttingen 1908), en Gregorio de Nisa en el que \u00abcada frase de sus escritos representan una reelaboraci\u00f3n de motivos tomados de Plat\u00f3n y de la tradici\u00f3n plat\u00f3nica y expresados en sus t\u00e9rminos caracter\u00ed\u00adsticos\u00bb (S. LILLA, Platonismo, en DPAC), en GregorioNacianceno, en Nemesio de Emesa, Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada, Teodoreto, Pseudo-Dionisio, M\u00e1ximo el Confesor y Juan Damasceno. Y entre los Padres latinos se reflejan huellas plat\u00f3nicas -transmitidas por Porfirio y disc\u00ed\u00adpulos de Plotino traducidos al lat\u00ed\u00adn- en Minucio F\u00e9lix, Lactancio, Hilario, Mario Victorino, Ambrosio, Agust\u00ed\u00adn y Boecio.<\/p>\n<p>Varias son las interpretaciones de los estudiosos sobre el grado de influencia del helenismo en los Padres griegos y latinos. J. Meifort subraya la inconmunicabilidad entre platonismo y cristianismo; W. W\u00f3lker se\u00f1ala la irreconciliabilidad entre uno y otro; para E.von Ivanka el helenismo es asumido cristianizado por los Padres. Esta disctks 1 si\u00f3n, a la que se pueden sumar los esto;1 dios de E. Br\u00e9hier y Cl. Tresmontant,I da a entender que no existe un \u00fanico ca: i non v\u00e1lido para juzgar el grado de influencia en cada uno de los pensadores cristianos de los siglos primeros. Es de resaltar para la interpretaci\u00f3n del influjo&#8217; del helenismo en el cristianismo la aportaci\u00f3n, por pasar desapercibida y permanecer in\u00e9dita, de A. Amor Ruibal (cf. A. TORRES QUEIRUGA, Constituci\u00f3n y evoluci\u00f3n del dogma. La teor\u00ed\u00ada de Amor Ruibal y su aportaci\u00f3n, Madrid 1977).<\/p>\n<p>[-> Amor Ruibal; Filosofia; Gnosis, gnosticismo; Juda\u00ed\u00adsmo; Logos; Padres (griegos y latinos); Or\u00ed\u00adgenes; Polite\u00ed\u00adsmo; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Transcendencia.]<br \/>\nEugenio Romero Pose<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Fue el historiador J. G. Droysen (1884) el que acu\u00f1\u00f3 esta expresi\u00f3n para indicar con ella el per\u00ed\u00adodo de la historia y de la cultura griega que va desde la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) hasta la batalla de Actium (31 a. C.), que marc\u00f3 la adhesi\u00f3n plena de  Egipto a Roma.<\/p>\n<p>A los \u00abdiadocos\u00bb, sucesores de Alejandro Magno y herederos de un imperio que recog\u00ed\u00ada dentro de s\u00ed\u00ad a pueblos diversos por su raza, religi\u00f3n, lengua, estructuras sociales y pol\u00ed\u00adticas, la \u00fanica forma posible de conseguir una unificaci\u00f3n les pareci\u00f3 la del helenismo, es decir la promoci\u00f3n de la misma lengua (koin\u00e9) y cultura griega y la afirmaci\u00f3n progresiva de las estructuras l\u00f3gicas de la polis griega, dentro del respeto a las autonom\u00ed\u00adas locales. En  este tiempo, los resultados de la actividad espiritual y cultural de la antigua Grecia se convirtieron en patrimonio com\u00fan de los pa\u00ed\u00adses de la cuenca mediterr\u00e1nea, transferidos por el uso de la koin\u00e9, que se convertir\u00ed\u00ada en veh\u00ed\u00adculo de difusi\u00f3n de la propaganda cristiana.<\/p>\n<p>Especialmente en Asia Menor y en  Egipto la cultura griega se fusiono con elementos de las civilizaciones aut\u00f3ctonas, asumiendo caracter\u00ed\u00adsticas variadas seg\u00fan los diversos lugares, Evidentemente, este proceso no se produjo en todos los sitios con la misma intensidad ni con los mismos resultados. La misma Roma, sobre todo a partir de la segunda guerra p\u00fanica (208-201 a.C.), sufri\u00f3 el influjo del helenismo en los m\u00e1s diversos \u00e1mbitos: religi\u00f3n, costumbres, lengua, literatura, derecho.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n del Imperio romano en  los pa\u00ed\u00adses de la cuenca mediterr\u00e1nea, con la consiguiente estabilidad pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica que era preciso establecer, garantiz\u00f3 una profundizaci\u00f3n del helenismo.<\/p>\n<p>Con esta cultura es con la que tuvo  que v\u00e9rselas el cristianismo, una vez salido de los confines del ambiente semita, original de Siria. En ese sentido parece un error afirmar que el contacto entre el helenismo y la nueva fe significara la p\u00e9rdida, por parte de este \u00faltimo, de su propia especificidad. Prescindiendo de los fen\u00f3menos presentes de sincretismo religioso, los puntos distintivos de la fe cristiana no se vinieron abajo en su contacto con el helenismo. Sin embargo, no cabe duda que la Iglesia de los primeros siglos asumi\u00f3 el mundo simb\u00f3lico del mundo helenista en un proceso de recepci\u00f3n, de transformaci\u00f3n y de s\u00ed\u00adntesis. Desde este punto de vista es leg\u00ed\u00adtimo afirmar que el helenismo contribuy\u00f3 con el cristianismo a construir una nueva civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p> L. Paaovese<\/p>\n<p> Bibl.: E. des Places, Helenismo y cristianismo, en NDTF 527-529; J Leipoldt W Grundmann, E! mundo de! Nuevo Testamento, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1975; AA. VV , El estudio de la Biblia, 1. La Biblia  en su entorno, Verbo Divino, Estella 1992; E, Schurer, Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en  tiempos de Jes\u00fas, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1985; G. Segalla, Panoramas de! Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>vet, La conquista de inmensos territorios en Asia por parte de Alejandro Magno y el mantenimiento de aquellos territorios bajo las dinast\u00ed\u00adas de los generales de Alejandro, abri\u00f3 el camino al influjo de la cultura griega en sus m\u00faltiples formas en gran parte del mundo antiguo. En la misma Judea se infiltraron las costumbres, la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/helenismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHELENISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9289","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9289"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9289\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}