{"id":9320,"date":"2016-02-05T06:54:11","date_gmt":"2016-02-05T11:54:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jeremias-libro\/"},"modified":"2016-02-05T06:54:11","modified_gmt":"2016-02-05T11:54:11","slug":"jeremias-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jeremias-libro\/","title":{"rendered":"JEREMIAS (LIBRO)"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR ARQU LIAT<\/p>\n<p>vet, En sus profec\u00ed\u00adas aparece la vida espiritual del autor. Este, al anunciar la destrucci\u00f3n de su patria, se atrajo el odio de sus paisanos. La carga de su mensaje le hizo lanzar amargos lamentos, y el mismo deseo de no haber nunca nacido (Jer. 15:10; 20:14-18). Pero el profeta no cej\u00f3 en su misi\u00f3n. Se hall\u00f3 solo, incomprendido, difamado, perseguido. Sus esfuerzos en favor del bien p\u00fablico se vieron frustrados desde el principio. Jerem\u00ed\u00adas no tuvo ni vida de familia ni amigos (Jer. 16:1-9); frecuentemente detenido, no tuvo otro consuelo que el del Se\u00f1or. Forzado a refugiarse en Dios, Jerem\u00ed\u00adas comprendi\u00f3 en qu\u00e9 consiste la responsabilidad individual (Jer. 17:9; 31:29, 30). Este profeta nos muestra de manera notable c\u00f3mo el hombre puede llegar a tener una profunda comuni\u00f3n con Dios. La predicaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas desenmascaraba la hipocres\u00ed\u00ada que se anidaba en el sistema religioso, exhortando a la rectitud e integridad. El llamamiento al ministerio prof\u00e9tico le vino cinco a\u00f1os antes de que fuera descubierto el libro de la Ley durante las reparaciones del Templo. El rey Jos\u00ed\u00adas, profundamente afectado por el mensaje del libro, lanz\u00f3 una campa\u00f1a contra la idolatr\u00ed\u00ada, restaurando el culto nacional, con lo que la primera parte de la misi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas consigui\u00f3 su objetivo. El profeta exhort\u00f3 al pueblo a que diera o\u00ed\u00addo a las palabras del pacto concertado en el Sina\u00ed\u00ad. Mostr\u00f3 c\u00f3mo Dios hab\u00ed\u00ada hecho caer sobre el pueblo, a causa de sus desobediencias, los mismos males que estaban profetizados en la Ley. Jerem\u00ed\u00adas afirma que la obediencia es la primera condici\u00f3n del pacto (Jer. 11:1-8). Dijo a los israelitas que no se contentaran con las normas externas, sino que dispusieran sus corazones. Jerem\u00ed\u00adas habla en la l\u00ed\u00adnea de los antiguos profetas, citando proverbios bien conocidos, y se basa en el pacto celebrado entre Dios e Israel (1 S. 15:22; Is. 1:11-17; Am. 5:21-24; Mi. 6:6-8; Pr. 15:8). Mediante la negaci\u00f3n, procedimiento ret\u00f3rico frecuentemente empleado para hacer destacar una ant\u00ed\u00adtesis (cf. Dt. 5:3), afirma que no son los sacrificios lo que Dios demanda en primer lugar, sino la obediencia. Evidentemente, el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada ordenado los sacrificios (Ex. 20:24; 23:14-19; Dt. 12:6); pero lo que importa es que con ellos haya integridad moral (Jer. 7:21-28; cf. 6:20; 14:12). Los sacrificios del obediente placen a Dios (Jer. 17:24-26; 33:10, 11, 18); pero El reh\u00fasa los ayunos y holocaustos de aquellos que vagan lejos de El (Jer. 14:10-12). El contentarse con creer en la presencia de Jehov\u00e1 en el Templo, en medio de Israel, de nada sirve; la jactancia de poseer la Ley de Dios, sin ponerla en pr\u00e1ctica, es igualmente ilusorio. El Se\u00f1or solamente tiene en cuenta la obediencia (Jer. 7:4-7; 8:7-9). Para terminar, ya no se hablar\u00e1 m\u00e1s del arca de la alianza (Jer. 3:16). Dios contempla el coraz\u00f3n del hombre (Jer. 11:20; 17:10; 20:12). El servicio de Dios exige que uno se purifique el coraz\u00f3n de todo mal deseo (Jer. 4:4; cf. Dt. 16:10), de maldad (Jer. 4:14); que se vuelva de todo coraz\u00f3n a Jehov\u00e1, sin reserva ni hipocres\u00ed\u00adas de ning\u00fan tipo (Jer. 3:10; 17:5). Jerem\u00ed\u00adas predice que un d\u00ed\u00ada Israel recibir\u00e1 un nuevo coraz\u00f3n, donde ser\u00e1 escrita la Ley de Dios (Jer. 24:7; 31:33; 32:39, 40). El profeta describi\u00f3 la gloria del Reino venidero; esta verdad tiene desde entonces uno de los primeros lugares en el pensamiento del pueblo de Dios. Jerem\u00ed\u00adas dict\u00f3 ciertas de sus profec\u00ed\u00adas bajo el reino de Joacim, pero el rey destruy\u00f3 el rollo (Jer. 36:1, 23); fueron inmediatamente vueltas a escribir, con importantes adiciones (Jer. 36:32). El libro que poseemos en la actualidad es a\u00fan m\u00e1s amplio, por cuanto contiene tambi\u00e9n las \u00faltimas profec\u00ed\u00adas. Es una redacci\u00f3n que hizo el mismo Jerem\u00ed\u00adas al final de su ministerio; reuni\u00f3 textos que pertenec\u00ed\u00adan a diversas \u00e9pocas, y puso por separado otros que son de un mismo per\u00ed\u00adodo. Como se puede apreciar, el plan en la redacci\u00f3n de su libro no es cronol\u00f3gico, sino moral. (a) PLAN. El libro de Jerem\u00ed\u00adas contiene una introducci\u00f3n relatando c\u00f3mo el joven fue llamado al ministerio (Jer. 1); despu\u00e9s vienen tres secciones prof\u00e9ticas, frecuentemente en relaci\u00f3n con el acontecimiento que suscita el mensaje (Jer. 2-51). Concluye con un ap\u00e9ndice hist\u00f3rico, que probablemente fue a\u00f1adido por un escriba posterior, quiz\u00e1 Baruc (Jer. 52; cf. Jer. 51:64). Las tres secciones prof\u00e9ticas comprenden: (A) Las predicciones relativas al inminente juicio del reino de Jud\u00e1, y la promesa del recogimiento despu\u00e9s del exilio (Jer. 2-33). En esta secci\u00f3n se halla una denuncia contra Jud\u00e1 (Jer. 2-20), acusaciones contra las autoridades civiles y religiosas (Jer. 21-23), la revelaci\u00f3n del objeto y de la dureza del castigo (Jer. 24-29; cf. Jer. 25:11; Dn. 9:2) y el anuncio de las bendiciones que seguir\u00e1n (Jer. 40-44) (B) El relato del castigo (Jer. 34-44) El profeta denuncia la corrupci\u00f3n que reinaba poco antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (Jer. 34-38). Relata la toma de Jerusal\u00e9n y su destrucci\u00f3n (Jer. 39), el lamentable estado en que quedaron los supervivientes, y las profec\u00ed\u00adas que les fueron dirigidas (Jer. 40-44). (C) Predicciones relativas a las naciones extranjeras (Jer. 46-51); estas profec\u00ed\u00adas van precedidas de un mensaje a Baruc (Jer. 45). Aparecen pasajes mesi\u00e1nicos en Jer. 23:5-8; 30:4-11; 33:14-26; el pacto irrevocable de Jehov\u00e1 con Israel es mencionado en Jer. 31:31-40; 32:36-44; 33. Mateo (Mt. 2:17-18) revela que Jer. 31:15 se aplica tambi\u00e9n a la matanza de los inocentes. En su c\u00e1ntico, Zacar\u00ed\u00adas hace alusi\u00f3n a una palabra del profeta (Lc. 1:69; Jer. 23:5). El anuncio de un nuevo pacto (Jer. 31:31-34) constituye el tema de He. 8:8-13; 10:15-17 (cf. Lc. 22:20). Al purificar el Templo, Jes\u00fas cita a Jerem\u00ed\u00adas (Jer. 7:9-11; Mr. 11:17). El libro del Apocalipsis se inspira patentemente en Jerem\u00ed\u00adas, especialmente en lo tocante a la ca\u00ed\u00adda de Babilonia (Jer. 17:10, cf. Ap. 2:23; Jer. 25:10, cf. Ap. 18:22- 23; Jer. 51:7-9, 45, 63-64, cf. Ap. 14:8; 17:2-4; 18:2-5, 21). Nunca se ha dudado seriamente de la autenticidad de esta obra. En la LXX, el orden de los caps. es un poco diferente; en particular, los caps. 46 &#8211; 51 se encuentran entre los vv. 13 y 14 del cap. 25, y se evidencian varias omisiones (indudablemente debido a una tendencia del traductor a la brevedad). (b) Confirmaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. En Tafnes, el prof. Petrie descubri\u00f3 las ruinas de la casa de Fara\u00f3n (Jer. 43:9-10). Esta ten\u00ed\u00ada una sola entrada, y ante ella se expand\u00ed\u00ada una gran extensi\u00f3n embaldosada, correspondi\u00e9ndose exactamente con la descripci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. En 1935 y 1938 se descubrieron las \u00abcartas de Laquis\u00bb, escritas sobre tejuelas de barro (ostraka). Los eruditos est\u00e1n de acuerdo en fechar estos fragmentos (alrededor de 90 l\u00ed\u00adneas en hebreo) hacia el final del reinado de Sedec\u00ed\u00adas. Se trata de un profeta cuyo nombre acaba en \u00abiah\u00bb, y ha podido ser descifrado as\u00ed\u00ad: \u00ablas palabras del profeta no son buenas&#8230; pueden debilitar las manos de&#8230;\u00bb (cf. Jer. 38:4). Incluso si no figura el nombre de Jerem\u00ed\u00adas, estas cartas reflejan de una manera patente las circunstancias de su \u00e9poca y de su libro. Bibliograf\u00ed\u00ada: Cawley, F., y A. R. Millard, \u00abJerem\u00ed\u00adas\u00bb, en Nuevo Comentario B\u00ed\u00adblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977); Graybill, J. F.: \u00abJerem\u00ed\u00adas\u00bb, en Comentario B\u00ed\u00adblico Moody del Antiguo Testamento (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, en prep.; hay edici\u00f3n en ingl\u00e9s, Moody Press 1962); Jensen, I. L.: \u00abJerem\u00ed\u00adas y Lamentaciones\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona 1979); Kelly, W.: \u00abNotes on Jeremiah\u00bb, en The Bible Treasury, vol. 7, p\u00e1gs. 3 y ss., enero 1868 a diciembre 1870. (Reimpresi\u00f3n H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda, 1969).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LIBR ARQU LIAT vet, En sus profec\u00ed\u00adas aparece la vida espiritual del autor. Este, al anunciar la destrucci\u00f3n de su patria, se atrajo el odio de sus paisanos. 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