{"id":9325,"date":"2016-02-05T06:54:21","date_gmt":"2016-02-05T11:54:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jonas-libro\/"},"modified":"2016-02-05T06:54:21","modified_gmt":"2016-02-05T11:54:21","slug":"jonas-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jonas-libro\/","title":{"rendered":"JONAS (LIBRO)"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR TIPO LIAT<\/p>\n<p>ver, N\u00ed\u008dNIVE<\/p>\n<p>vet, El quinto de los \u00abProfetas Menores\u00bb. La importancia del elemento biogr\u00e1fico lo distingue de entre los dem\u00e1s escritos prof\u00e9ticos. Se puede dividir en tres secciones: (a) La desobediencia de Jon\u00e1s (Jon. 1). Jehov\u00e1 le hab\u00ed\u00ada dado orden de que se dirigiera a N\u00ed\u00adnive y que profetizara contra aquella ciudad, a lo que se rebel\u00f3. Se embarc\u00f3 en Jope (el mismo puerto que aparece en Hch. 9:38, que hoy recibe el nombre de Jafa) para huir a Tarsis. Se desat\u00f3 una violenta tormenta, y la nave peligraba. Los marinos echaron suertes para saber cu\u00e1l era la causa de esta desgracia. La suerte recay\u00f3 en Jon\u00e1s. Habiendo relatado a los marinos que hab\u00ed\u00ada desobedecido a Jehov\u00e1 su Dios, a\u00f1adi\u00f3: \u00abEchadme al mar, y el mar se os aquietar\u00e1\u00bb (Jon. 1:12). Los marinos lo hicieron muy a su pesar, y la tormenta ces\u00f3. Un gran pez que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada preparado trag\u00f3 a Jon\u00e1s (Jon. 1:14-17). (b) La oraci\u00f3n de Jon\u00e1s (Jon. 2). Asombrado al encontrarse a\u00fan vivo en el seno del mar, el profeta da gracias a Dios, que lo hab\u00ed\u00ada salvado, y expresa su certeza de la liberaci\u00f3n final. El pez vomita a Jon\u00e1s sobre tierra. (c) La predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s y sus resultados (Jon. 3-4). Al recibir por segunda vez la orden de dirigirse a N\u00ed\u00adnive, Jon\u00e1s obedece y proclama su mensaje. Los ninivitas se arrepienten p\u00fablicamente, y Dios perdona a la ciudad. Esta mansedumbre disgusta a Jon\u00e1s; se siente lleno de despecho, no s\u00f3lo debido a que el arrepentimiento del pueblo hab\u00ed\u00ada hecho nula su profec\u00ed\u00ada (porque tanto el profeta como sus oyentes estaban a la espera de los acontecimientos, Jon. 3:9; 4:2), sino tambi\u00e9n probablemente debido a que Jon\u00e1s present\u00ed\u00ada que la supervivencia de N\u00ed\u00adnive determinar\u00ed\u00ada el aplastamiento de su propia patria. Al secar la calabacera, tan \u00fatil para protegerse del ardor del sol, el Se\u00f1or ense\u00f1a a su profeta la lecci\u00f3n de la compasi\u00f3n divina hacia sus criaturas, con independencia de su procedencia \u00e9tnica. El motivo que impuls\u00f3 a Jon\u00e1s a huir fue probablemente un patriotismo estrecho y mal entendido. El profeta tem\u00ed\u00ada que N\u00ed\u00adnive se arrepentir\u00ed\u00ada y que la misericordia de Dios preservar\u00ed\u00ada la ciudad; en suma, deseaba abiertamente la destrucci\u00f3n de N\u00ed\u00adnive (Jon. 4:2, 4, 11), el poderoso enemigo de Israel. La preservaci\u00f3n de N\u00ed\u00adnive iba a entra\u00f1ar el juicio sobre Israel. El objeto del libro es ense\u00f1ar ante todo que los designios misericordiosos de Dios no tienen que ver exclusivamente con los hijos de Abraham, sino tambi\u00e9n con los gentiles, todav\u00ed\u00ada ignorantes de la ley de Israel. Adem\u00e1s de esta gran lecci\u00f3n, el libro de Jon\u00e1s constituye una ilustraci\u00f3n de varias verdades t\u00ed\u00adpicas: (a) N\u00ed\u00adnive se arrepiente por la predicaci\u00f3n de un solo profeta, en tanto que Israel permanece insensible a pesar de los muchos profetas que le han sido enviados (cfr. Mt. 12:41). Se da un hecho general que se repetir\u00e1 en el porvenir: Los gentiles aceptan m\u00e1s prestamente que Israel la ense\u00f1anza divina: los gentiles no siguen con mayor facilidad la ley moral, pero s\u00ed\u00ad aceptan con mayor rapidez la totalidad de la Revelaci\u00f3n (cfr. Is. 2:2-4 con v. 5). (b) Jon\u00e1s, israelita servidor de Dios, es enviado a predicar a los gentiles, lo que muestra que Dios se quiere servir de su pueblo para llevar a los gentiles al arrepentimiento y a la fe. Jon\u00e1s no es el \u00fanico israelita que ilustra esta verdad: El\u00ed\u00adas fue enviado a una viuda de Sarepta (1 R. 17); Eliseo san\u00f3 a Naam\u00e1n el sirio (2 R. 5); Cristo habl\u00f3 de Dios a la samaritana, y san\u00f3 a la hija de una mujer sirofenicia (Jn. 4; Mr. 7). (c) Jon\u00e1s, el profeta desertor, es arrojado al mar, pero es salvado para poder cumplir su misi\u00f3n. Ciertos comentaristas han sacado de este hecho una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica: Jon\u00e1s simbolizar\u00ed\u00ada el pueblo de Israel, elegido para ser testimonio de la verdad divina a las naciones. Enviado a N\u00ed\u00adnive, el profeta reh\u00fasa dar su mensaje de parte de Dios, lo mismo que Israel rechaza al Mes\u00ed\u00adas y lo deja crucificar por los gentiles, en lugar de aportarles el evangelio. El profeta, huyendo por mar en una nave, es azotado por la tempestad y finalmente tragado por el pez; de la misma manera, el pueblo, en medio de las pruebas m\u00e1s terribles, es \u00abtragado\u00bb por la deportaci\u00f3n (cfr. Jer. 51:34, 44) y por la dispersi\u00f3n mundial. Jon\u00e1s no es digerido por el pez, como los jud\u00ed\u00ados no son asimilados por los otros pueblos; el profeta invoca a Jehov\u00e1 (Jon. 2), de la misma manera que Israel en el exilio se acuerda de Dios, y desea ardientemente su restauraci\u00f3n. El pez vomita a Jon\u00e1s sobre la costa de Palestina, de donde hab\u00ed\u00ada partido, de la misma manera que las naciones dejar\u00e1n a Israel sobre las costas de su patria. Luego, Dios dirige a Jon\u00e1s un segundo llamamiento; el profeta obedece al fin, dirigi\u00e9ndose a N\u00ed\u00adnive, y la ciudad se convierte en masa. De la misma manera, Israel, al volver a Palestina, halla all\u00ed\u00ad el arrepentimiento y una nueva vocaci\u00f3n de evangelizar a los gentiles, que ser\u00e1n convertidos a su vez (Is. 66:18-20; 2:2-4; Zac. 8:20-23). (d) Jon\u00e1s, arrojado a las profundidades del Seol, sale vivo del abismo (Jon. 2:2, 6). Seg\u00fan Mt. 12:40, es un tipo del Mes\u00ed\u00adas sepultado y resucitado tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s. (e) El libro de Jon\u00e1s puede ser considerado como un verdadero tratado de misiones entre los gentiles. En efecto, ilustra la culpabilidad y perdici\u00f3n del mundo sin Dios; el amor del Se\u00f1or hacia todas sus criaturas, el llamamiento que les hace, la salvaci\u00f3n ofrecida, el anuncio del juicio; el papel del mensajero del Se\u00f1or, sus motivos y las consecuencias de su desobediencia; la posibilidad de renovaci\u00f3n de su llamamiento; el arrepentimiento y liberaci\u00f3n de un pueblo entero; la demostraci\u00f3n, en fin, de que los \u00faltimos pueden llegar a ser los primeros. Autor, fecha y autenticidad. La palabra de Jon\u00e1s citada en 2 R. 14:25 tiene que haber sido proclamada al principio del reinado de Jeroboam II, hacia el a\u00f1o 780 a.C. El libro de Jon\u00e1s no da fecha, pero es indudable que fue redactado por el mismo profeta a su retorno de N\u00ed\u00adnive. La visita a N\u00ed\u00adnive pudo tener lugar entre los a\u00f1os 780 y 750 a.C. Los cr\u00ed\u00adticos ponen en tela de juicio su autenticidad, y consideran la obra como una leyenda, un mito, una par\u00e1bola. Afirman no poder admitir sus elementos milagrosos; pero los milagros citados aqu\u00ed\u00ad no son m\u00e1s incre\u00ed\u00adbles que las plagas de Egipto, el paso del mar Rojo, la columna de fuego y de humo, el man\u00e1, la roca de Horeb, o la resurrecci\u00f3n de Cristo. Los que reh\u00fasan admitir la posibilidad de tales milagros sit\u00faan la redacci\u00f3n del libro despu\u00e9s del exilio, alrededor del siglo IV a.C. o posteriormente. Pero se puede evidenciar el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la obra y su unidad por las siguientes razones: (a) El estilo es narrativo, los nombres no son simb\u00f3licos. El lector sin opiniones previas recibe la impresi\u00f3n de que se trata de un relato aut\u00e9ntico. Es indiscutible que el mismo Jon\u00e1s fue un personaje hist\u00f3rico. Jes\u00fas afirma que Jon\u00e1s estuvo tres d\u00ed\u00adas y tres noches en el vientre del gran pez. Afirma asimismo el milagro del arrepentimiento de los moradores de N\u00ed\u00adnive al o\u00ed\u00adr la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s. As\u00ed\u00ad, todo el relato del libro de Jon\u00e1s queda autentificado por la autoridad de Cristo. La importancia dada por el Se\u00f1or al milagro de Jon\u00e1s es tan grande que puede declarar que a su generaci\u00f3n no le ser\u00e1 dada otra se\u00f1al que \u00e9sta (Mt. 12:39-41; Lc. 11:29-32). Si admitimos la autoridad del Hijo de Dios, es insostenible el rechazo de la autenticidad del libro de Jon\u00e1s y su car\u00e1cter sobrenatural. Tampoco puede considerarse como una mera leyenda o par\u00e1bola. (b) Se ha echado mucho rid\u00ed\u00adculo sobre la historia de la \u00abballena\u00bb de Jon\u00e1s, debido a que las ballenas no pueden tragar a un hombre; adem\u00e1s, raras veces aparecen por el Mediterr\u00e1neo. Pero la verdad es que el texto no habla de una ballena, sino de un gran pez, de un monstruo marino. Hay grandes tiburones que pueden tragarse hombres enteros. Durante el siglo pasado y el presente han circulado varias noticias acerca de personas rescatadas con vida de las entra\u00f1as de grandes animales marinos. En Princeton Theological Review, por ejemplo, se narra el caso de un hombre que, ca\u00ed\u00addo al mar, fue rescatado tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, inconsciente pero vivo, al capturar un ballenero un mam\u00ed\u00adfero marino y abrirlo (vol. 25 [1927], p. 636). No hay motivo alguno para dudar del relato, excepto la incredulidad que no acepta que Dios pueda intervenir, y que desconoce el poder de Dios. (c) La inmensidad de N\u00ed\u00adnive (Jon. 3:3; 4:11), que hab\u00ed\u00ada sido puesta en tela de juicio por ciertos cr\u00ed\u00adticos, ha sido confirmada por las excavaciones arqueol\u00f3gicas. La ciudad interior ten\u00ed\u00ada catorce kil\u00f3metros de per\u00ed\u00admetro y se desparramaba en numerosos suburbios alejados entre s\u00ed\u00ad un buen n\u00famero de kil\u00f3metros (v\u00e9ase N\u00ed\u008dNIVE). (d) Debido a la presencia de arameismos en el texto, se ha arg\u00fcido que ello indica una fecha tard\u00ed\u00ada. Pero no puede descartarse una influencia aramea en el reino del norte en los tiempos anteriores a Jeroboam II, debido a los muchos contactos comerciales con el exterior, Las correspondientes con Jerem\u00ed\u00adas y ciertos salmos no tienen peso en este argumento, como se documenta en el estudio de R. D. Wilson \u00abThe Authenticity of Jonah\u00bb, en Princeton Theological Review, vol. 16, PP. 280-298, 430-456. (e) El argumento de por qu\u00e9 el rey de Asiria recibe el nombre de \u00abrey de N\u00ed\u00adnive\u00bb en Jon. 3:6 no se sostiene, por cuanto en otros pasajes del AT se usan apelaciones semejantes. El rey de Israel recibe el nombre de rey de Samaria (1 R. 20:43; 21:1), y el rey de Siria, el de rey de Damasco (2 Cr. 24:23). (f) En general, los cr\u00ed\u00adticos rechazan el \u00absalmo\u00bb del cap\u00ed\u00adtulo 2, pero con ello destruyen la simetr\u00ed\u00ada del libro, en el que cada mitad comprende dos cap\u00ed\u00adtulos. Estos autores acusan a Jon\u00e1s de no pronunciar una oraci\u00f3n sino un c\u00e1ntico de liberaci\u00f3n; con esto exhiben su ignorancia de que la esencia misma de la oraci\u00f3n es la confianza y la acci\u00f3n de gracias. Se ha de observar que este salmo es la acci\u00f3n de gracias de Jon\u00e1s no por haber salido del pez, sino por haber escapado a morir ahogado. Todas las expresiones de su oraci\u00f3n tienen este sentido. (g) Para los cr\u00ed\u00adticos, toda noci\u00f3n universalista de la salvaci\u00f3n es tard\u00ed\u00ada e incluso postex\u00ed\u00adlica. Pero esta concepci\u00f3n es arbitraria, porque desde el mismo principio la Biblia afirma que el objetivo de Dios es el de salvar a toda la raza humana y a todas las naciones de la tierra (Gn. 9:17; 12:3; 18:18; 49:10; Sal. 72:8-11, etc\u00e9tera). (h) Es perfectamente plausible que los ninivitas se arrepintieran. Su imperio estaba entonces en una precaria situaci\u00f3n, y su historia menciona las epidemias de los a\u00f1os 765 y 759 a.C., as\u00ed\u00ad como un eclipse total en el a\u00f1o 753, todo lo cual era considerado como se\u00f1ales de la ira divina. Cierto que ignoramos qu\u00e9 relaciones puedan existir entre estas se\u00f1ales y Jon\u00e1s; pero la llegada de un profeta extranjero, del que los ninivitas pudieron llegar a conocer su extra\u00f1a odisea, pudo llegar a conmoverlos. Se\u00f1alemos aqu\u00ed\u00ad que se trata de su arrepentimiento, y no de su conversi\u00f3n total. De la misma manera hubo avivamientos nacionales en Jud\u00e1 bajo los reinados de Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas; sin embargo, \u00e9stos duraron bien poco; el retorno nacional a Dios fue pasajero y no impidi\u00f3 la tragedia final. En cuanto al silencio de la historia profana acerca de ello, si fue un arrepentimiento fugaz, al no haberse dado el cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada de destrucci\u00f3n, es posible que los corazones de los ninivitas se vol vieran pronto a sus viejos caminos (cfr. Jer. 34:8-11 ss). Con mayor raz\u00f3n, los historiadores paganos habr\u00ed\u00adan pasado este episodio en silencio. De todas maneras, el argumento del silencio no tiene verdadero fundamento. Hace pocos decenios, debido al hecho de que no se conoc\u00ed\u00ada ninguna referencia extrab\u00ed\u00adblica a los hititas (heteos), se declaraban un error las 47 alusiones a los heteos en la Biblia. Los descubrimientos arqueol\u00f3gicos efectuados con posterioridad han reducido a la nada todas las anteriores afirmaciones. Queda la posibilidad de que un d\u00ed\u00ada salgan a la luz de las ruinas de N\u00ed\u00adnive las tabletas que ser\u00ed\u00adan el relato ninivita de la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s y sus consecuencias. Mientras, no hay raz\u00f3n alguna para no aceptar totalmente el testimonio de la profec\u00ed\u00ada y de Jesucristo, aceptando como justa la superinscripci\u00f3n de este peque\u00f1o libro: \u00abVino palabra de Jehov\u00e1 a Jon\u00e1s hijo de Amitai&#8230;\u00bb (Jon. 1:1). Bibliograf\u00ed\u00ada: Aalders, G. C.: \u00abThe Problem of the Book of Jonah\u00bb (Tyndale Press, Londres, 1948); Kelly, W.: \u00abJonah\u00bb, en The Minor Prophets (C. A. Hammond, Londres, 1874, reimpresi\u00f3n s\/f); Livingstone, G. H.: \u00abJon\u00e1s\u00bb, en Comentario Moody del Antiguo Testamento (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico; en ingl\u00e9s: Wycliffe Bible Commentary, Chicago, 1962); Robinson, D. W. B.: \u00abJon\u00e1s\u00bb, en Nuevo Comentario b\u00ed\u00adblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LIBR TIPO LIAT ver, N\u00ed\u008dNIVE vet, El quinto de los \u00abProfetas Menores\u00bb. La importancia del elemento biogr\u00e1fico lo distingue de entre los dem\u00e1s escritos prof\u00e9ticos. Se puede dividir en tres secciones: (a) La desobediencia de Jon\u00e1s (Jon. 1). 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