{"id":9374,"date":"2016-02-05T06:55:50","date_gmt":"2016-02-05T11:55:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal\/"},"modified":"2016-02-05T06:55:50","modified_gmt":"2016-02-05T11:55:50","slug":"mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal\/","title":{"rendered":"MAL"},"content":{"rendered":"<p>v. Malo<\/p>\n<hr>\n<p>tip, DOCT DIAB<\/p>\n<p>ver, PECADO, DIABLO<\/p>\n<p>vet, En todo tiempo y en todo lugar las personas reflexivas han sondeado \u00abel problema del origen del mal\u00bb. La causa del pecado no se halla en Dios. El autor del mal es \u00abuna persona\u00bb. La tentaci\u00f3n de Jes\u00fas es una prueba de ello (Mt. 4:11). La Biblia presenta a Satan\u00e1s como un ser con una personalidad real (Jb. 1:6; Zac. 3:1; Lc. 10:18; Ap. 20:7; 2 Co. 11:14, etc.). Satan\u00e1s es llamado asimismo Diablo (Mt. 13:39; Jn. 8:44; etc.), la serpiente o drag\u00f3n (Ap. 12:7, 9; 20:2). \u00bfC\u00f3mo vino \u00e9l a ser el autor e instigador del mal? La clave del enigma se halla en Isa\u00ed\u00adas y Ezequiel. En el origen del mundo, en la creaci\u00f3n de los cielos y la tierra (Gn. 1) Dios cre\u00f3 a los \u00e1ngeles y, entre ellos, a un \u00e1ngel superior, un querub\u00ed\u00adn que dominaba toda una legi\u00f3n de \u00e1ngeles, que cayeron posteriormente con \u00e9l, viniendo a ser los demonios (Mt. 25:41). Recibe el nombre de pr\u00ed\u00adncipe de los demonios (Mt. 9:34), el pr\u00ed\u00adncipe del poder del aire (Ef. 2:2) y del mundo terreno (Jn. 12:31; 14:30). As\u00ed\u00ad, el origen del mal reside en Lucifer, el querub\u00ed\u00adn del que hablan Isa\u00ed\u00adas y Ezequiel; bajo las im\u00e1genes del rey de Babilonia y del rey de Tiro es, evidentemente, Lucifer; a la luz del contexto, el objeto de los pasajes de Is. 14:12-15 y de Ez. 28:12-17. Antes de considerar estos pasajes, es conveniente una observaci\u00f3n acerca de la naturaleza del mal. El mal no es \u00abalgo\u00bb que tenga existencia de una manera positiva, sino la deterioraci\u00f3n de algo bueno o su ausencia. La rebeli\u00f3n (mal) toma el lugar de la obediencia. La desconfianza (mal) toma el lugar de la comuni\u00f3n. As\u00ed\u00ad, el mal es algo negativo, y s\u00f3lo existe en relaci\u00f3n con el bien, que procede de Dios, y que s\u00ed\u00ad existe sin necesidad de existencia de mal alguno. De los pasajes ya citados de Isa\u00ed\u00adas y Ezequiel se desprende: (a) que a Lucifer le hab\u00ed\u00ada sido encomendado el cuidado y la protecci\u00f3n de la tierra y del espacio contiguo a ella (Is. 14:12; Ez. 28:14); (b) que hab\u00ed\u00ada sido creado para que celebrara la gloria de Dios en todo el universo (Ez. 28:14); (c) que ten\u00ed\u00ada acceso al trono de Dios (Ez. 28:13, 14); (d) que era perfecto, lleno de sabidur\u00ed\u00ada y belleza (Ez. 28:15); (e) que concibi\u00f3 el insensato plan de llegar a ser el igual de Dios, de destronar a Dios (Ez. 28:15; Is. 14:13-14). Su belleza, su resplandor, sus riquezas, todo ello lo perdi\u00f3 y le condujo al pecado (Ez. 28:17, 1-5); (f) el juicio de Lucifer (Ez. 28:6-10; Is. 14:11, 15), la p\u00e9rdida de su sublime posici\u00f3n, su destino a la morada de los muertos y al tormento eterno (Is. 14:15; Ez. 28:19 b; cfr. Ap. 20:1-2, 7-10). As\u00ed\u00ad, Lucifer vino a ser, por su ca\u00ed\u00adda, Satan\u00e1s, el Adversario de Dios y el tentador de los hombres. Descendi\u00f3 a Ed\u00e9n (Ez. 28:13) present\u00e1ndose al hombre en la seductora serpiente. (a) El mal producido por Satan\u00e1s. Fue por su rebeli\u00f3n que el mal tuvo su origen. Qued\u00f3 fuera de la amistad de Dios, enfrentado a El, y lanzado a la tarea de erigir su propio perverso reino en oposici\u00f3n al de Dios. Hay autores que, manteniendo que entre Gn. 1:1 y 1:2 hay un gran intervalo, sit\u00faan all\u00ed\u00ad la ca\u00ed\u00adda de los \u00e1ngeles, la destrucci\u00f3n de una creaci\u00f3n primordial pread\u00e1nica, el desarrollo de largas \u00e9pocas geol\u00f3gicas, y s\u00f3lo posteriormente la \u00abre\u00bb-creaci\u00f3n del mundo en seis d\u00ed\u00adas para la \u00abcreaci\u00f3n ad\u00e1nica\u00bb. Sin embargo, cfr. Ex. 20:11, esp.: \u00aby todas las cosas que en ellos hay\u00bb, y cfr. tambi\u00e9n CREACI\u00ed\u201cN, Consideraciones geol\u00f3gicas y geocronol\u00f3gicas, c. (b) Entrada del mal en Ed\u00e9n. Satan\u00e1s ya ca\u00ed\u00addo se manifiesta en Ed\u00e9n (Ez. 28:13; Gn. 3:1) bajo la forma de serpiente. Teme que el hombre, llamado a dominar sobre la tierra, no venga a ser m\u00e1s semejante a Dios (Gn. 1:27; Sal. 8:5-9). Tiene temor de ser echado de su imperio terrestre y de las regiones que rodean la tierra. Hay que arrancar al hombre de la dependencia divina. Es as\u00ed\u00ad que sedujo a Ad\u00e1n, al arrojar la duda en el coraz\u00f3n de Eva acerca de la palabra y de la voluntad de Dios (Gn. 3:1-6). (c) Satan\u00e1s, acusador de los hombres. Antes de la resurrecci\u00f3n de Cristo, Satan\u00e1s sigui\u00f3 entrando ante la presencia de Dios para acusar a los hombres (Jb. 1:6-12; Zac. 3:1; Ap. 12:10). Es en los lugares celestes donde tenemos nuestra lucha contra \u00e9l (Ef. 6:12). (d) Satan\u00e1s os\u00f3 tentar al mismo Hijo de Dios (Mt. 4:1-11). La obra victoriosa de Cristo. Es por Jesucristo que Dios ha logrado una total victoria sobre el mal y derrotado a Satan\u00e1s de una manera irremediable. (a) Ya en su vida terrena, Cristo triunf\u00f3 personalmente sobre Satan\u00e1s. En el desierto, le dijo: \u00abAp\u00e1rtate\u00bb, y Satan\u00e1s tuvo que huir (Mt. 4:10-11). Jes\u00fas vio a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo (Lc. 10:18). En la cruz, por su expiaci\u00f3n, Cristo fue el verdadero cordero inmolado, pero tambi\u00e9n fue el antitipo del macho cabr\u00ed\u00ado enviado al desierto cargado con nuestras faltas, lo cual significaba para el enemigo que el sacrificio redentor ha quedado consumado, y que ya nada hay que pueda mantenerse contra los redimidos (Lv. 16:9-10). En Zac. 3:2-5 se ve la magn\u00ed\u00adfica prefiguraci\u00f3n de la obra de la justificaci\u00f3n y de purificaci\u00f3n efectuada por Cristo, nuestro Abogado, que se presenta en este pasaje bajo los rasgos del \u00ed\u0081ngel de Jehov\u00e1. Despu\u00e9s de la cruz, Satan\u00e1s no puede acusar ya m\u00e1s al ex pecador regenerado (cfr. Col. 2:14-15). (b) La resurrecci\u00f3n de Cristo ha consumado la victoria de Dios sobre \u00e9l y sus consecuencias (Mt. 28:18; Ro. 1:4). La resurrecci\u00f3n es la certidumbre del triunfo definitivo del pecador (1 P. 1:3), es la certidumbre de la victoria de Dios sobre la tierra y en el cielo (Ef. 1:20-22; Fil. 2:9-11). Esta victoria se manifiesta desde ahora ya por el nuevo nacimiento, que es la puerta de entrada al Reino (Jn. 3:3). Se manifestar\u00e1 de una manera clara y patente con la renovaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica de la tierra en el Reino milenial (Is. 11:8-9; Hab. 2:14; cfr. Ez. 47:1-12); finalmente, por la eliminaci\u00f3n de Satan\u00e1s (Ap. 20:10) y por la gloria del Reino celestial donde Dios ser\u00e1 todo en todos (1 Co. 15:24- 28; Ap. 21:23-27; 22:3-5). (V\u00e9anse PECADO, DIABLO.) Bibliograf\u00ed\u00ada: Chafer, L. S.: \u00abParticipaci\u00f3n ang\u00e9lica en el problema moral\u00bb y \u00abSatanolog\u00ed\u00ada\u00bb, en Teolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica, vol. 1, p\u00e1gs. 448-531 (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, Ga. 1974).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Todo lo que vemos e intuimos son bienes limitados, salvo el Bien infinito que es Dios. Cuando hablamos sobre el \u00abmal\u00bb nos referimos a un defecto o falta de bien el dolor (en vez del bienestar), la enfermedad (en vez de la salud), la muerte (en vez de la vida), el pecado (en vez de la uni\u00f3n con Dios)&#8230; En la realidad hist\u00f3rica podemos constatar una serie de males continuos que llamamos enfermedades, desastres de la naturaleza, accidentes, guerras, desgracias, pueblos pobres, opresi\u00f3n del inocente&#8230;<\/p>\n<p>\tPodemos, pues, constatar la existencia del mal, pero siempre en relaci\u00f3n a un bien del que notamos la falta. Por esto no se puede atribuir a Dios la causa del mal, que es el Bien infinito y eterno. \u00abTodo es bueno\u00bb lo que Dios ha creado (Gen 1,25.31). La causa del mal habr\u00e1 que buscarla en el pecado del hombre, especialmente en el pecado original (cfr. Rom 5,12; cfr. Gen 2-3), pero tambi\u00e9n en el pecado posterior personal y colectivo, bajo el influjo o tentaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu del mal&#8230;<\/p>\n<p>\tDios permite el mal (que tiene siempre su origen en el hombre), al crear al hombre libre y responsable, pero, gracias a la redenci\u00f3n, hace surgir mayor bien del mismo mal. Es el misterio de la Providencia divina. El mal, como oposici\u00f3n a los planes de Dios sobre el hombre, ha quedado vencido por los planes redentores del mismo Dios; pero Dios quiere que el hombre redimido \u00abcomplete\u00bb la vida y pasi\u00f3n de Cristo (cfr. Col 1,24) para llegar al \u00abcielo nuevo y tierra nueva\u00bb en el m\u00e1s all\u00e1 (Apoc 21,1).<\/p>\n<p>\tTodas las culturas y religiones se han planteado el problema del mal, para buscar sus causas, sus responsables, sus remedios. La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y religiosa tiende a ver en la historia presente un camino para llegar a una liberaci\u00f3n final en el m\u00e1s all\u00e1. Los dones de Dios, que son buenos pero limitados, van dejando paso al bien definitivo que s\u00f3lo est\u00e1 en Dios. La vida humana encuentra su sentido en la transformaci\u00f3n del presente, en vistas a una vida futura.<\/p>\n<p>\tEl mensaje cristiano presenta el mal (especialmente el dolor, el pecado y la muerte) como vencido definitivamente por la \u00abobediencia\u00bb de Cristo muerto y resucitado (cfr. Rom 5,8; Fil 2,8-11). \u00abEl misterio de la iniquidad\u00bb (2Tes 2,7) encuentra la soluci\u00f3n en \u00abel misterio de la piedad\u00bb (1Tim 3,16), que es el misterio pascual de Cristo. El hombre, libre y responsable, colabora en esa victoria, transformando la creaci\u00f3n en una nueva creaci\u00f3n, puesto que \u00abesperamos, seg\u00fan nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, donde habite la justicia\u00bb (2Pe 3,13).<\/p>\n<p>Referencias Cruz, dolor, historia de salvaci\u00f3n, liberaci\u00f3n, moral, muerte, pecado, pecado original, Providencia divina, redenci\u00f3n, salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 284, 310-311, 385.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. GESCHE, El mal (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1994); H. HAAG, El problema del mal (Barcelona, Herder, 1981); CH. JOURNET, El mal (Madrid, Rialp, 1964); R. LATOURELLE, El hombre y sus problemas a la luz de Cristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1984) 335-359; J. MARITAIN, Y Dios permite el mal (Madrid, Guadarrama, 1967).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El mal es la realidad opuesta al bien. Los evangelios hablan de un mal en el orden f\u00ed\u00adsico (Mt 6,34; 15,22; Lc 16, 25); de actos, pensamientos y deseos malos en el orden moral (Mt 9,24; 12,34-35; 15,19; 18,32; 21,48; 25, 26; Mc 7,21-23; Lc 3,19; 6,45; 11, 13; 19,22; Jn 3,19-20; 5-29; 7,7); del Malo, del Malvado, de Satan\u00e1s (Mt 5,37; 6,13; 13,19.38; Jn 17, 15); de esp\u00ed\u00adritus malos, malvados (Mt 12,45; Lc 7, 21; 8,2; 11, 26); de generaci\u00f3n malvada (Mt 12,39.45; 16,4; Lc 11,29); del mal en s\u00ed\u00ad mismo (Mt 5,11). Hay que evitar el mal como sea (Mt 5,39), aun a costa de los mayores sacrificios (Mt 6,23), y orar para no caer en el mal (Mt 6,13). El mal aparece tambi\u00e9n como un castigo por los pecados cometidos (Lc 13,1-5). El mal jam\u00e1s puede proceder de Dios, que es bueno, sino del hombre, que desde el principio es malo (G\u00e9n 6,5; Mt 9,4; 12,34; 22,18; Mc 7,22; Lc 11,39). Jesucristo, vencedor del Maligno y de las fuerzas del mal (Mt 12,28), nos libera del mal que sigue habiendo en el mundo (Jn 17,15).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. El mal: esc\u00e1ndalo, problema y misterio: a) El mal esc\u00e1ndalo; b) El mal problema; c) El mal misterio. &#8211; 2. Principales respuestas al problema del mal. &#8211; 3. Replantear el problema del mal: a) La imposible teodicea; b) La posible proteodicea; c) La ponerolog\u00ed\u00ada y la pisteodicea. &#8211; 4. Respuesta cristiana. &#8211; 5. Pautas pastorales.<\/p>\n<p>El mal es un problema que ha sido reflexionado y teorizado desde muchos puntos de vista. Ha sido objeto de reflexi\u00f3n para literatos, fil\u00f3sofos y te\u00f3logos, mostrando, cada uno desde sus respectivos campos, la perplejidad, la incomprensi\u00f3n, cuando no la rebeld\u00ed\u00ada y hasta la furia, que su presencia injustificada les produc\u00ed\u00ada. Podemos incluso afirmar que interrogantes del tipo: \u00bfpor qu\u00e9 existe el mal? \u00bfde d\u00f3nde surge, cual es su origen? \u00bfc\u00f3mo Dios puede permitir que sufra el inocente?&#8230;, y otros muchos del estilo, han traspasado, traspasan y traspasar\u00e1n la existencia del hombre, porque nadie que haya experimentado el dolor y el sufrimiento, directa o indirectamente, puede dejar de interrogarse. Y es que el mal le impide al hombre realizarse como hombre.<\/p>\n<p>1. El mal: esc\u00e1ndalo, problema y misterio<br \/>\nEl mal es un interrogante continuamente abierto que hace tambalearse toda la existencia del hombre. Se le plantea, a nivel existencial, como algo que cuestiona su tendencia natural a ser feliz, apareciendo por ello como un esc\u00e1ndalo; a nivel racional, como algo que cuestiona la realidad, el orden de las cosas, y que necesita ser comprendido. En fin, aparece en la vida del hombre como algo ante lo que se siente impotente, como un misterio al que dar luz y buscar salida. El mal es, por lo tanto, esc\u00e1ndalo existencial, problema te\u00f3rico racional y misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El mal esc\u00e1ndalo<br \/>\nA menudo se ha utilizado el mal como alegato supremo contra Dios, como descr\u00e9dito de toda idea de Dios, generando tanto el ate\u00ed\u00adsmo -Dios no existe-, como el antite\u00ed\u00adsmo -Dios existe, pero es un canalla-. Porque, \u00bfc\u00f3mo se explica la presencia del mal en un universo creado por Dios? Si Dios es infinitamente bueno, sabio y poderoso, \u00bfc\u00f3mo puede permitir el sufrimiento, el pecado, el error, la muerte de sus creaturas?, \u00bfc\u00f3mo es posible que un Dios engalanado con todas las perfecciones (omnipotente, omnisciente, bueno, eterno) haya permitido la existencia de siquiera un solo mal en el mundo?, \u00bfpodr\u00ed\u00ada honestamente mantenerse la fe en un Dios que no evitar\u00ed\u00ada, si pudiese, toda la violencia, toda el hambre, todo el dolor, todas las tragedias que existen en el mundo?<br \/>\nLa imposibilidad de responder a preguntas de este tipo es lo que ha convertido el mal en piedra de esc\u00e1ndalo, porque todas las estrategias de la raz\u00f3n se resquebrajan haciendo el problema insoportable y acabando en la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) El mal problema<br \/>\nEn la historia de la filosof\u00ed\u00ada occidental el mal se ha venido analizando desde una perspectiva racional, con preguntas como: \u00bfqu\u00e9 es el mal? \u00bfde d\u00f3nde viene? \u00bfc\u00f3mo puede ser superado?&#8230; Para evitar el esc\u00e1ndalo y el sufrimiento que el mal conlleva se intenta comprender lo que el mal es en s\u00ed\u00ad mismo, en lo profundo de su ser. As\u00ed\u00ad, atendiendo a su esencia, origen y finalidad, el estudio del mal es abordado desde cuatro dimensiones distintas: el mal metaf\u00ed\u00adsico, el f\u00ed\u00adsico, el social y el moral.<\/p>\n<p>&#8211; El mal metaf\u00ed\u00adsico se refiere a la finitud y contingencia humana. Concierne a la provisionalidad y fugacidad de los seres y se concreta en la muerte, s\u00ed\u00admbolo por antonomasia del mal metaf\u00ed\u00adsico. La forma de superar el mal es integrarlo en un plan, en una ordenaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>&#8211; El mal f\u00ed\u00adsico se presenta como dolor y sufrimiento. El sufrimiento inherente a la vida humana se convierte en objeto de reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, pero sobre todo en vivencia existencial omnipresente, ya que a la cantidad de sufrimiento acumulado en la historia, se unen las cat\u00e1strofes naturales, las enfermedades y el dolor causado por el hombre. Este mal cuando puede explicarse como medio en funci\u00f3n de un fin, puede cobrar un sentido te\u00f3rico y vivencial, pero en la mayor\u00ed\u00ada de los casos no ocurre as\u00ed\u00ad, sobre todo cuando el dolor recae sobre el m\u00e1s inocente y sobre el m\u00e1s d\u00e9bil, apareciendo como injustificable desde cualquier punto de vista.<\/p>\n<p>&#8211; El mal social es el que brota del desajuste en el modo de relacionarnos con nuestros semejantes. Es la desagradable vivencia producida por el abandono de los allegados, por el rechazo de los adictos, por el olvido de los amigos, por la separaci\u00f3n del medio social.<\/p>\n<p>&#8211; El mal moral es la consecuencia y el resultado de las acciones humanas, est\u00e1 en conexi\u00f3n con la libertad y con la responsabilidad del hombre. Sus m\u00e1ximos exponentes son la injusticia y la opresi\u00f3n. De este mal el hombre se siente culpable y v\u00ed\u00adctima al mismo tiempo. Por un lado, constatamos que el mal moral est\u00e1 presente en la historia y en la vida humana, tanto en el plano personal como en el colectivo. Por otro lado, deseamos y luchamos por un mundo m\u00e1s justo en el que el poder del mal moral sea cada vez menor. No hay ni puede haber conformismo existencial ante el mal, tanto ante el que percibimos como v\u00ed\u00adctimas como ante el que causamos como agentes.<\/p>\n<p>c) El mal como misterio<br \/>\nEl mal ha sido siempre un problema esencial dentro de la religi\u00f3n. La religi\u00f3n est\u00e1 arraigada en la experiencia humana del sufrimiento, del sin sentido, de la injusticia y de la muerte. Est\u00e1 vinculada a los problemas del origen y del t\u00e9rmino de la vida humana, que son los que plantean las grandes preguntas sobre el sentido y significado del hombre. Por ello, a diferencia de la filosof\u00ed\u00ada, ofrece una respuesta global, buena o mala, consciente o no, al problema del mal. La filosof\u00ed\u00ada puede reflexionar especulativamente sobre el mal, y hasta proponer caminos para afrontarlo de manera pr\u00e1ctica. La religi\u00f3n, por su parte, no ofrece tanto especulaciones y respuestas cuanto formas de implicarse y de afrontar el mal.<\/p>\n<p>Para el hombre concreto, el hombre hist\u00f3rico sufriente, la idea de un Dios insensible y sordo a los gritos de dolor humanos, impasible ante su sufrimiento, no tiene ninguna fuerza de convicci\u00f3n. Por el contrario, la idea de un Dios que sufre en solidaridad con \u00e9l ser\u00ed\u00ada cre\u00ed\u00adble y aceptable. El mal cubre con su sombra la imagen de la divinidad. Est\u00e1 tan presente en determinados conceptos teol\u00f3gicos como los de creaci\u00f3n, redenci\u00f3n o escatolog\u00ed\u00ada, que \u00e9stos se han desarrollado como intentos de respuesta al problema del mal.<\/p>\n<p>El mal se nos presenta como un misterio cuyas ra\u00ed\u00adces profundas nunca acabaremos de esclarecer del todo, ahora bien, no podemos refugiarnos en el recurso f\u00e1cil al misterio, la capacidad racional del hombre que continuamente intenta buscar respuestas ante las contradicciones que descubre en su entorno y la misma coherencia de la fe lo impiden.<\/p>\n<p>2. Principales respuestas al problema del mal<br \/>\nA lo largo de la historia se han ido dando distintas respuestas al problema del mal, vamos a exponer las principales:<\/p>\n<p>&#8211; La m\u00e1s antigua propuesta filos\u00f3fica es la cosmovisi\u00f3n dualista. Seg\u00fan ella hay dos principios originarios, uno bueno y otro malo. Dios no ser\u00ed\u00ada culpable del mal, sino que \u00e9ste se deber\u00ed\u00ada a la materia o a un demiurgo creador del mundo. Esta concepci\u00f3n dualista choca frontalmente con la idea judeocristiana de un estricto monote\u00ed\u00adsmo divino y de la creaci\u00f3n desde la nada. Esta concepci\u00f3n dualista permanece de forma mitigada en la conciencia de todos aquellos para los que Dios es un justiciero que castiga a los malos, \u00c2\u00a1y a los buenos si se descuidan!<br \/>\n&#8211; Otra respuesta muy frecuente ha sido la de relativizar el mal. Se trata de quitar al mal toda su entidad y reducirlo a un problema que puede encontrar respuesta apelando al conjunto y a la perfecci\u00f3n del cosmos. Se ve el mal como algo inevitable e inherente al cosmos, mezclado con el bien, con ello, aunque se descarga a Dios de cualquier culpa, se minimiza el sufrimiento concreto, ya que s\u00f3lo se considera el conjunto.<\/p>\n<p>&#8211; El monismo es una soluci\u00f3n que prescinde de uno de los t\u00e9rminos en litigio al considerar s\u00f3lo el principio divino que es a la vez el sumo bien. El mal carece de valor y de realidad. El mal s\u00f3lo es privaci\u00f3n del bien, mera apariencia, fruto de la ignorancia.<\/p>\n<p>&#8211; El monote\u00ed\u00adsmo afronta la cuesti\u00f3n en toda su crudeza. No niega la realidad del mal, como el monismo, ni recurre a un segundo principio negativo, como el dualismo. De ah\u00ed\u00ad que el drama aparezca en toda su crudeza: si todo viene de Dios, \u00bfde d\u00f3nde viene el mal? Al monote\u00ed\u00adsmo s\u00f3lo le queda una doble opci\u00f3n: bien afirmar que Dios permite o combate el mal, ya que el Dios a favor del hombre ha de tener una respuesta al problema; bien reflexionar sobre Dios a la luz del Dios cristiano que, adem\u00e1s de monote\u00ed\u00adsta, es trinitario.<\/p>\n<p>&#8211; La reinterpretaci\u00f3n del concepto de Dios y algunos de sus atributos, en especial la omnipotencia. Esto ha de hacerse en clave filos\u00f3fica y teol\u00f3gica: filos\u00f3fica, la omnipotencia divina no es un \u00abpoderlo todo\u00bb, sino un actuar necesario dentro de un orden racional, creado por Dios y al que \u00e9l mismo se ha de someter; teol\u00f3gica, creemos en un Dios al que s\u00ed\u00ad le afecta el sufrimiento y el dolor, es m\u00e1s, El mismo lo experiment\u00f3 en la cruz. La relaci\u00f3n entre Dios y el mal pasa por el misterio de Cristo. Desde el hecho Jes\u00fas de Nazaret, Dios es tal que no se limita a coexistir con el mal, sino que lo asume en su realidad divina. En el Hijo, Dios Padre ha tomado el lugar del inocente que sufre injustamente (el Siervo de Yahv\u00e9 del profeta Isa\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>&#8211; Por \u00faltimo, la que pudi\u00e9ramos llamar Antropoteodicea. Como todas las teodiceas han fracasado en su intento de exculpar a Dios, s\u00f3lo cabe una forma de enfrentarse al mal, hacerlo desde el hombre, centrarse en \u00e9l, ya que \u00e9ste se ha quedado solo. Es el hombre quien ha de luchar con sus fuerzas contra el mal: bien transformando las estructuras sociales, fuente del mal tal y como se encuentran (Marx); bien ayudando al hombre a alcanzar su mayor\u00ed\u00ada de edad (Freud); bien luchando solidariamente contra el sinsentido de la vida (Camus).<\/p>\n<p>El problema del mal, como hemos visto en los distintos intentos de soluci\u00f3n, no es s\u00f3lo un problema te\u00f3rico especulativo, sino tambi\u00e9n vivencial y experiencial, exige por ello la convergencia entre pensamiento y acci\u00f3n, teor\u00ed\u00ada y praxis, filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. Replantear el problema del mal<br \/>\nEn la cuesti\u00f3n del mal es necesario deshacerse de una serie de t\u00f3picos heredados que se han ido forjando desde soluciones y planteamientos antiguos y que est\u00e1n haciendo imposible una respuesta aceptable en el presente. Podemos resumirlos en estos dos:<\/p>\n<p>* Se da por supuesto que es posible un mundo sin mal y que, por tanto, Dios pudo y puede hacer que no exista el mal en el mundo, pero que, por motivos misteriosos, lo permite y no lo impide.<\/p>\n<p>* Que esa es la manera m\u00e1s piadosa, m\u00e1s fiel a la Escritura y a la Tradici\u00f3n de afrontar el problema.<\/p>\n<p>Hay que tener el coraje suficiente para revisar, cuando no romper, estos presupuestos heredados para poder buscar la esperanza de una salida. Tarea nada f\u00e1cil, ya que a lo anteriormente expuesto se une la resistencia psicol\u00f3gica a desprenderse de las convicciones adquiridas.<\/p>\n<p>a) La imposible teodicea<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo de este apartado corresponde al de un libro de J. A. Estrada. En \u00e9l subraya c\u00f3mo el mal en su triple dimensi\u00f3n de sufrimiento, injusticia-pecado y finitud-muerte, es el gran obst\u00e1culo racional para creer en un Dios bueno y omnipotente. Todas las respuestas racionales al problema del mal, desde la filosof\u00ed\u00ada y teodicea creyentes resultan insuficientes. Detr\u00e1s incluso de algunas teodiceas lo que se hace es desplazar el tema del mal y culpar al mismo Dios. Eso es exactamente lo que sucede cuando manteniendo intacto el planteamiento tradicional se sigue dando por supuesto que Dios podr\u00ed\u00ada, si quisiera, evitar el mal del mundo, pero no lo hace.<\/p>\n<p>Desde planteamientos como \u00e9ste se comprende que la teodicea resulte imposible. Es decir, en esas condiciones no es posible mantener de forma coherente la fe en Dios. Porque, cuando se toma en serio lo horrible del mal en el mundo, parece que nadie honestamente puede sostener la bondad de alguien que pudiendo eliminarlo no lo hace. As\u00ed\u00ad planteada, la teodicea es imposible. El fracaso de la teodicea se debe a planteamientos como estos que implican contradicciones insolubles y nos llevan a callejones sin salida.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n de la teodicea, provocada ya desde la quiebra cultural de la Ilustraci\u00f3n y agravada por la secularizaci\u00f3n de la sociedad moderna, se hacen necesarios plantemientos como los que a continuaci\u00f3n exponemos. En ellos el tema se afronta de manera que no haya que sacrificar al hombre ni culpabilizar a Dios.<\/p>\n<p>b) La posible proteodicea<br \/>\nJuan Luis Ruiz de la Pe\u00f1a elabora desde la teolog\u00ed\u00ada una reflexi\u00f3n que intenta establecer una salida creyente para el hombre: no se trata de justificar la fe o de defender a Dios integrando el mal en un proyecto superior, sino de buscar los motivos por los cuales se puede seguir creyendo en Dios a pesar del mal. Se puede as\u00ed\u00ad hablar del mal como proteodicea, pues m\u00e1s que establecer un problema -compatibilidad de Dios con el mal, o el mal como anti-teodicea- se\u00f1ala la necesidad de Dios en la soluci\u00f3n real del problema.<\/p>\n<p>Convierte la cuesti\u00f3n del mal en un asunto de la teolog\u00ed\u00ada, siendo propio de ella no s\u00f3lo \u00abexplicar el mal&#8230; sino indagar c\u00f3mo es posible creer -si en verdad es realmente posible- desde la experiencia de mal\u00bb. Al autor, desde la teolog\u00ed\u00ada, no le importa tanto explicar racionalmente el mal, cuanto dar sentido al hombre que lo sufre, ya que no es tan importante indagar sobre el porqu\u00e9, sino sobre el c\u00f3mo del sufrimiento.<\/p>\n<p>El punto de partida en este planteamiento no ha de ser la consideraci\u00f3n abstracta del mal, sino las manifestaciones que \u00e9ste toma al entrar en contacto con el hombre. Es la humanidad sufriente y dolorida, que experimenta la impotencia ante el sufrimiento, la muerte y el mal la que necesita respuestas pr\u00e1cticas que le permitan dar un significado a su existencia. En este sentido el denominador com\u00fan del mal es el dolor. El dolor que sufre el<br \/>\nhombre y el que le es causado por otro hombre a trav\u00e9s de la injusticia, la violencia o cualquier otro mal estructural.<\/p>\n<p>El mal es la cuesti\u00f3n central de la teolog\u00ed\u00ada. Precisamente la religi\u00f3n nace de ese grito desgarrado del hombre que experimenta el agobio y la dureza del dolor y la injusticia. El mal es un misterio que suscita el problema de la salvaci\u00f3n cristiana, y es en el misterio de Dios donde encuentra la respuesta adecuada.<\/p>\n<p>El mal es misterio, lo inexplicado e inexplicable, por eso la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica ha fracasado en su intento de explicar adecuadamente el problema del mal porque ha errado el camino. Por un lado, de defender a Dios se ha pasado a negar su existencia, convirtiendose el mal en antiteodicea. Por otro lado, de intentar que el hombre soportara el mal se ha pasado ha hacer insoportable su existencia. Se trata de dar sentido al hombre a pesar del dolor y no al dolor a pesar del hombre, imponi\u00e9ndole cargas que no puede soportar.<\/p>\n<p>El camino seguido por la reflexi\u00f3n de la raz\u00f3n pura se ha convertido en algo que no s\u00f3lo no ha sabido dar respuesta al hombre en una cuesti\u00f3n tan capital como el mal, sino que se ha vuelto contra el hombre convirti\u00e9ndose en inhumano. Por ello es necesario retornar a la raz\u00f3n pr\u00e1ctica puesta al servicio de la fe, desde ella se intentar\u00e1 buscar una salida al problema del mal y dar un sentido al hombre. En este camino son necesarios tres principios irrenunciables:<\/p>\n<p>&#8211; Antropol\u00f3gico: lo caracter\u00ed\u00adstico del hombre es la esperanza y el optimismo, la existencia de motivos para sobreponerse al mal y no dejarse aplastar por \u00e9l.<\/p>\n<p>&#8211; Teol\u00f3gico: Dios es, en \u00faltima instancia, quien se muestra como valedor y sustentador del sentido que anhela el hombre, no la causa de su dolor y sufrimiento.<\/p>\n<p>&#8211; Cristol\u00f3gico: la respuesta de Dios al problema del mal tiene una inserci\u00f3n en la historia de la humanidad: Jesucristo.<\/p>\n<p>c) La ponerolog\u00ed\u00ada y la pisteodicea<br \/>\nEste es el planteamiento personal de A. Torres Queiruga, que ha dedicado muchas horas de reflexi\u00f3n y bastantes escritos al tema del mal. Propone dividir el problema en dos pasos fundamentales: la ponerolog\u00ed\u00ada, del griego poner\u00f3s (malo), que se ocupar\u00ed\u00ada del problema del mal en s\u00ed\u00ad mismo: sus causas, sus condiciones de posibilidad y sus consecuencias para la propia concepci\u00f3n del mundo; la pisteodicea, del griego pistis (fe) y dikaioo (justificar), que tratar\u00ed\u00ada de legitimar la propia fe, entendida en el sentido amplio de visi\u00f3n de la existencia en cuanto respuesta al problema del mal. Vamos a ver cada una de ellas con una mayor extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; La ponerolog\u00ed\u00ada. La pregunta que aqu\u00ed\u00ad se plantea es la cl\u00e1sica unde malum, \u00bfde d\u00f3nde viene el mal?, planteada en s\u00ed\u00ad misma, anterior a toda respuesta, bien sea \u00e9sta religiosa o atea.<\/p>\n<p>El origen del mal es la limitaci\u00f3n y finitud de la realidad mundana. El mal es la nota de la realidad finita. De esta forma la pregunta por el origen del mal remite al mismo mundo: dado c\u00f3mo es y c\u00f3mo funciona, resulta imposible que en \u00e9l no se produzcan desgarrones y conflictos. El mal es inevitable en el mundo tal y como se nos presenta y lo conocemos.<\/p>\n<p>Desde la ponerolog\u00ed\u00ada podemos afirmar lo siguiente en cuanto a:<\/p>\n<p>* origen del mal: surge de la finitud, por lo tanto no tiene su origen en realidades externas. El mal remite al mundo y no a Dios.<\/p>\n<p>* esencia del mal: es una nota de la finitud y contingencia, por eso no puede hablarse s\u00f3lo de privaci\u00f3n. Un mundo finito sin mal s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada posible en nuestra imaginaci\u00f3n, pero imposible en la realidad, ya que el ser finito conlleva necesariamente la presencia del mal.<\/p>\n<p>* justificaci\u00f3n del mal: el mal, en la realidad finita, es inevitable en s\u00ed\u00ad mismo. Por lo tanto no puede existir un mundo sin mal.<\/p>\n<p>&#8211; La pisteodicea. Si, como hemos visto, el mundo es inevitablemente traspasado por el mal, la pregunta que se ha de plantear ahora es: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la existencia y qu\u00e9 actitud tomar ante \u00e9l? El creyente ante tales cuestiones llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que la mejor explicaci\u00f3n para este mundo es Dios; por el contrario, el no creyente llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n contraria, no ve necesaria esa explicaci\u00f3n y buscar\u00e1 otros modos de conferir sentido a su vida, o simplemente la declarar\u00e1 absurda.<\/p>\n<p>Ahora bien, en este segundo momento, el de la pisteodicea, el creyente puede desde su fe afrontar el problema concluyendo:<\/p>\n<p>* Dios es la respuesta al mal. S\u00f3lo contando con la existencia de Dios es posible afrontar, con sentido y esperanza, un mundo inevitablemente afectado por el mal.<\/p>\n<p>* Dios es el anti-mal. Jes\u00fas de Nazaret es el rostro de Dios, en El halla su culmen el acercamiento y el compromiso de Dios con el dolor humano. Jes\u00fas se sit\u00faa en su vida dentro del espacio social m\u00e1s bajo: los pobres de pan y cultura, los enfermos de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu&#8230; Jes\u00fas est\u00e1 de manera incondicional al lado de las v\u00ed\u00adctimas frente al mal que las oprime. Su respuesta es el Evangelio, la buena noticia del no de Dios al dolor y sufrimiento humano, el anuncio de la salvaci\u00f3n para todos que es: liberaci\u00f3n del mal, perd\u00f3n de los pecados&#8230;<\/p>\n<p>4. Respuesta cristiana<br \/>\nDespu\u00e9s de los plantemientos expuestos s\u00f3lo podemos a\u00f1adir que el cristianismo ha de responder al mal desde lo que es su ser m\u00e1s propio y espec\u00ed\u00adfico, desde la revelaci\u00f3n de un Dios que es amor y que por amor nos ha llamado a la existencia. Desde ah\u00ed\u00ad se comprende que el ser del hombre no es ni una pasi\u00f3n in\u00fatil, ni una prueba a la que se nos somete a lo largo de toda nuestra vida, sino la inevitable condici\u00f3n de posibilidad que tiene el hombre para poder participar de la vida misma de Dios. Para el hombre no hay otra posibilidad de existir que hacerlo como ser finito y libre en un mundo tambi\u00e9n finito y, por lo tanto, expuesto al mal. No es que Dios haya dejado de ser omnipotente al crear un mundo finito, sino que lo que ha dejado de ser es el regidor que todo lo manipula para manifest\u00e1rsenos como el creador capaz de entregar su obra. Su poder consiste en dejar ser a todo lo creado lo que es, dejar que se rija por su naturaleza intr\u00ed\u00adnseca. Y esto no puede llamarse indiferencia, como si Dios una vez creado todo se desentendiera de su obra dej\u00e1ndola a su suerte. No. Dios sigue acompa\u00f1\u00e1ndola, pero desde el m\u00e1s exquisito respeto. Este es el riesgo que asumi\u00f3 el amor divino: jug\u00e1rsela por su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si Dios es culpable de alguna manera en el tema del mal, lo es por amor. El sab\u00ed\u00ada que la creaci\u00f3n de un mundo finito iba a implicar necesariamente imperfecci\u00f3n, mal, dolor&#8230; y sin embargo lo cre\u00f3. Apost\u00f3 por este hombre y por este mundo. Luego el dilema no era haber creado un mundo sin mal, cosa imposible, sino haberlo creado a pesar del mal.<\/p>\n<p>Superando la teodicea cl\u00e1sica, en este tema debemos partir no de planteamientos abstractos sobre el mal o de la obsesi\u00f3n por salvar a toda costa la bondad y omnipontencia divinas librando a Dios de toda responsabilidad, sino que hemos de partir del mal concreto que afecta al hombre y le hace sufrir, y desde ah\u00ed\u00ad alumbrarlo con la luz que emana del Dios revelado cristiano, buscando su sentido desde esa fe en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llegados a este punto podemos asentar, a modo de resumen, los siguientes presupuestos:<\/p>\n<p>&#8211; No es que Dios no pueda crear y mantener un mundo sin mal, sino que esto no es posible, o mejor, preguntar en esta l\u00ed\u00adnea no tiene sentido. Dios no puede evitar las consecuencias de la constituci\u00f3n creatural: equivaldr\u00ed\u00ada a anular con una mano lo que ha creado con la otra.<\/p>\n<p>&#8211; A la luz de la revelaci\u00f3n cristiana podemos afirmar que Dios nos ha creado por amor y desde el amor para que seamos felices y lleguemos a participar de su misma vida divina. El mal, condici\u00f3n de nuestra existencia como seres finitos en un mundo finito, no aparece ya como algo ciego y oscuro, sino desde el misterio de un Dios amor que nos ha llamado a participar de su misma vida.<\/p>\n<p>&#8211; A un Dios que crea por amor s\u00f3lo cabe comprenderlo como Aquel que quiere el bien y s\u00f3lo el bien para sus criaturas; el mal, en todas sus formas, es justamente lo que se opone a El.<\/p>\n<p>&#8211; Dios no anula el mal, pero le da sentido. Es el gran compa\u00f1ero, el que comprende y camina con nosotros, a\u00fan en medio del mal.<\/p>\n<p>&#8211; Dios es el anti-mal: aquel que combate y lucha contra el mal, aquel que quiere y puede acabar con \u00e9l, aquel que acompa\u00f1a al hombre sufriente, pero siempre dentro del respeto a la legalidad hist\u00f3rica y a la libertad humana.<\/p>\n<p>&#8211; Dios nos invita y empuja constantemente a luchar contra todo mal: contra el mal natural y f\u00ed\u00adsico por medio del uso de nuestra inteligencia y de los recursos de la ciencia; contra el mal moral mediante un cambio de vida y una solidaridad profunda.<\/p>\n<p>En definitiva, la postura cristiana no puede ser nunca la pasividad, ni mucho menos la resignaci\u00f3n ante el mal, sino la de implicarnos y combatirlo, estando en todo momento al lado de las v\u00ed\u00adctimas.<\/p>\n<p>5. Pautas pastorales<br \/>\nA pesar de todo lo que venimos diciendo, quedan a\u00fan por plantear algunas cuestiones que seguro aflorar\u00e1n en el diario trabajo pastoral. Desde aqu\u00ed\u00ad no vamos a hacer m\u00e1s que eso: plantearlas. Como en otros \u00e1mbitos de la actividad pastoral, tampoco en este hay recetas m\u00e1gicas. Pero, qui\u00e9n sabe, tal vez en un buen planteamiento del problema se encuentre el camino adecuado para hallar la mejor respuesta.<\/p>\n<p>1. \u00bfDios rival del hombre? En los \u00faltimos a\u00f1os, ante la idea generalizada del \u00ab\u00c2\u00a1s\u00e1lvese quien pueda!\u00bb, se ha dicho que Dios es un rival del hombre. Dios es in\u00fatil. Ahora, tras los grandes avances tecnol\u00f3gicos, no se necesita a un Dios que solucione nuestros problemas, nosotros mismos hemos llegado a la mayor\u00ed\u00ada de edad y somos capaces de resolverlos por nuestra cuenta. Con ello se pretende dejar a Dios apartado de nuestro mundo, porque ya se ha quedado viejo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Dios no s\u00f3lo es in\u00fatil, sino que es enemigo del hombre, una especie de tranquilizante que nos adormece y nos impide reaccionar ante la injusticia. Incluso se alzan voces del lado de la postmodernidad que afirman que la misma existencia de Dios es imposible. Dios es un absurdo. \u00bfPara qu\u00e9 m\u00e1s preguntas?<br \/>\nSi antes ciertos autores se quejaban del silencio de Dios, ahora es Dios el que pudiera quejarse del silencio del hombre, m\u00e1s a\u00fan, del silencio en el que el hombre quiere sumirle. Dios es exigente, y como \u00abpasamos\u00bb de exigencias, \u00abpasamos\u00bb de El. Dios se queda muy lejos porque los hombres nos hemos hecho a lo cercano y a lo palpable. Dios se ha convertido en un viejo personaje, extra\u00f1o y lejano.<\/p>\n<p>Vivimos en nuestras vidas un gran vac\u00ed\u00ado de Dios. Y lo que es m\u00e1s grave, ese vac\u00ed\u00ado lo vivimos en paz. El hombre se ha montado un mundo sin Dios, y ha olvidado que por el mero hecho de ser hombre, es contingente, incompleto, no posee en s\u00ed\u00ad el sentido de su vida. El hombre al construir un mundo al margen de Dios no ha podido construirlo sino en contra del mismo hombre.<\/p>\n<p>Como muy bien advierte A. Torres Queiruga, ni el mismo creyente se libra de este influjo ambiental que ve en Dios a un rival; estas son sus palabras: \u00abHay mucho temor inconfesado al Dios en el que se cree; demasiada sensaci\u00f3n de vida mermada, de libertad controlada, de gozo de vivir envenenado. Hay demasiadas sumisiones serviles y resentimientos ocultos. Y esto tanto a nivel de t\u00f3picos ambientales (las enfermedades que \u00abmanda\u00bb Dios, el \u00abfastidiarse\u00bb por ser cristianos&#8230;) como a nivel de una gran parte de la teolog\u00ed\u00ada, que no acaba de presentar a Dios completamente desolidarizado con el mal\u00bb.<\/p>\n<p>2. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios? Esta es la pregunta que miles y miles de personas han lanzado a Dios, en medio del mal, del dolor y del sufrimiento como un grito de rebeld\u00ed\u00ada, furor y a veces rabia: \u00abDios, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb. El aparente silencio de Dios en nuestro mundo a menudo ha confundido a mucha gente. \u00bfC\u00f3mo creer en un Dios bueno, cuando millones de hombres inocentes mueren cada d\u00ed\u00ada de hambre, v\u00ed\u00adctimas de la violencia? \u00bfC\u00f3mo creer en un Dios que se calla cuando los hombres aplastan la libertad, se destruyen los unos a los otros, y hacen imposible la convivencia? \u00bfC\u00f3mo Dios puede permitir cada d\u00ed\u00ada que ocurran tantas y tantas cosas? Es muy duro el silencio de Dios, pero no es menos duro acusar a Dios del mismo.<\/p>\n<p>3. El mal y el dolor, misterio humano. Por m\u00e1s vueltas que lo demos, el mal y su acompa\u00f1ante cortejo de dolor no dejar\u00e1 nunca de ser un misterio grande y respetable para el hombre. Misterio \u00fatil y educativo, porque puede ser un s\u00ed\u00adntoma, una se\u00f1al de alarma ante un mal que hay que alejar o una palestra de entrenamiento. Pero tambi\u00e9n puede ser un misterio y un absurdo profundo, porque desde una visi\u00f3n cristiana de la vida no deja de resultarnos incomprensible c\u00f3mo nuestro Padre Dios, que ha hecho el mundo, ha permitido que suframos tanto y que nos hagamos sufrir tanto unos a otros, a veces tan tonta e in\u00fatilmente.<\/p>\n<p>El misterio es misterio, y no permite que nosotros le demos un resultado matem\u00e1tico como si fuera un problema de \u00e1lgebra, pero s\u00ed\u00ad una iluminaci\u00f3n existencial. Dios mismo ha oscurecido el misterio del dolor al asumirlo personalmente, en Cristo y en sus hijos, de los que se hace solidario, para sacar de este dolor, voluntariamente asumido por solidaridad con nosotros y por amor a nosotros, la alegr\u00ed\u00ada y el gozo pascuales que no pasar\u00e1n y que ya no ser\u00e1n mezclados con el dolor nunca jam\u00e1s.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; J. BERNHART, \u00abMal\u00bb, Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada, vol. I, Cristiandad, Madrid 1979, 968-969; C. CARDONA, Metaf\u00ed\u00adsica del bien y del mal, Eunsa, Pamplona 1987; S. DEL CURA ELENA, \u00abEl sufrimiento de Dios en el trasfondo de la pregunta por el mal. Planteamientos teol\u00f3gicos actuales\u00bb; Revista Espa\u00f1ola de Teolog\u00ed\u00ada 51 (1991) 331-373; J. A. ESTRADA, La imposible teodicea. La crisis de la fe en Dios, Trotta, Madrid 1997; J. A. GALINDO, Dios no ha muerto. La existencia y bondad de Dios frente al enigma del mal, San Pablo, Madrid 1996; A. GESCHE, Dios para pensar. El mal. El hombre, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1995; J. GEVAERT, \u00abMar&#8217;, Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinar, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; P. NEMO, job y el exceso de mal, Caparr\u00f3s, Madrid 1995; M. NEUSCH, El mal, Mensajero, Bilbao 1992; M. ORIVE GRISALE\u00ed\u2018A, \u00abEl mal como problema teol\u00f3gico: proteodicea y pisteodicea\u00bb, Revista Espa\u00f1ola de Teolog\u00ed\u00ada 59 (1999) 463-502; F. PEREZ Ruiz, Metaf\u00ed\u00adsica del mal, Univ. Pont. Comillas, Madrid 1982; E. RoMERALES, El problema del mal, Eds. Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, Madrid 1995; J. L. Ruiz DE LA PE\u00ed\u2018A, \u00abDios Padre y el dolor de los hijos\u00bb, Sal Terrae 82 (1994) 620-634; ID, \u00abCreer desde la experiencia del mal y la injusticia\u00bb, Una fe que crea cultura, Caparr\u00f3s, Madrid 1998; M. SERENTH\u00ed\u0081, El sufrimiento humano a la luz de la fe, Mensajero, Bilbao 1995; A. TORRES QUEIRUGA, \u00abMar, Conceptos Fundamentales del Cristianismo, Trotta, Madrid 1993, 753-761; ID, \u00abEl mal inevitable: replanteamiento desde la teodicea\u00bb, Iglesia Viva 175-176 (1995) 37-69; ID, \u00abMal y omnipotencia: del fantasma abstracto al compromiso del amor\u00bb, Raz\u00f3n y Fe 236 (1997) 399-421.; ID, \u00abEl mal\u00bb, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, Paulinas, Madrid 1999, 1407-1424.<\/p>\n<p>Miguel Orive Grisale\u00f1a<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El mal es la situaci\u00f3n que experimenta el hombre como contraria a una positividad concreta (el bien), que resulta ausente, a pesar de que podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada resultar presente. Como tal, el mal es desde siempre el problema del hombre. Las culturas han intentado durante siglos ofrecer diversas explicaciones de la presencia del mal en el mundo del hombre: teol\u00f3gicas, mitol\u00f3gicas, filos\u00f3ficas, c\u00f3smicas, antropol\u00f3gicas, sociales o sociol\u00f3gicas, cient\u00ed\u00adficas, etc\u00bb hasta llegar a pensar en la presencia simult\u00e1nea del bien y del mal como divinidades, como realidades presentes en el hombre debido a un acontecimiento primordial (los dualismos de las filosof\u00ed\u00adas y de las visiones religiosas); se ha intentado conciliar la presencia del mal con la afirmaci\u00f3n opuesta de la existencia de Dios; o bien se ha atribuido el mal a la condici\u00f3n oscura y misteriosa del alma humana, viendo en la b\u00fasqueda del bien la finitud angustiosa del hombre que vive una vida inaut\u00e9ntica y absurda, cuya \u00fanica perspectiva verdadera es morir a esa existencia (existencialismo). La Biblia sigue un recorrido alternativo : excluye a priori que el mal pueda tener origen en Dios, que es un Dios de amor y de bien: Dios ha creado el mundo y &#8211; al hombre sin el mal; la raz\u00f3n de ser de este mal se encuentra, por el contrario, en la condici\u00f3n creada, pero degenerada, del hombre que ejerci\u00f3 de manera profundamente equivocada su condici\u00f3n de criatura libre. La etiolog\u00ed\u00ada de Gn 2-3 afirma que todo el mal del hombre y su misma inclinaci\u00f3n a obrar el mal tiene su fuente en el pecado del hombre; a partir de aqu\u00ed\u00ad se difundi\u00f3 en todos los hombres, haci\u00e9ndolos destructibles y presa mortal del pecado (Rom 5,12), es decir, suscitando la situaci\u00f3n universal y objetiva del mal. La responsabilidad primaria de todo esto no recae tanto sobre el hombre, sino sobre otro personaje, persuasivo y maligno, del drama de los or\u00ed\u00adgenes, que la misma Biblia interpretar\u00e1 como responsable principal: es Satan\u00e1s, adversario de Dios y del hombre. Por eso es juzgado severamente por el poder de Dios, a quien est\u00e1 totalmente sujeto (Gn 3,14ss; Sab 2,24). Y mientras que para el hombre el mal se transforma, por obra de Dios, en ocasi\u00f3n de salvaci\u00f3n, para aquel otro sujeto del drama, misteriosamente, no se manifiesta en la revelaci\u00f3n ninguna posibilidad de redenci\u00f3n y de perd\u00f3n. Si \u00e9sta es la situaci\u00f3n del hombre, a Dios se le ve, por el contrario, como Aquel que a disgusto permite (el misterio de la permisi\u00f3n del mal) que se d\u00e9 lugar a esta degeneraci\u00f3n de su creaci\u00f3n (un riesgo que, por otra parte, es intr\u00ed\u00adnseco en la creaci\u00f3n del hombre libre), pero que con su intervenci\u00f3n produce en el hombre la conciencia del mal (Gn 3,7-12) (y consiguientemente la nostalgia del bien  perdido); finalmente Dios se pone en obra enseguida para cambiar la situaci\u00f3n en sentido original, ya que el hombre se ve en la imposibilidad absoluta de hacerlo. En este sentido el mal en la Biblia es la oposici\u00f3n radical al programa creativo y elevador de Dios; pero, parad\u00f3jicamente, es tambi\u00e9n el elemento que desencadena la dimensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n que Dios quiere dar al hombre, prisionero del mal. La historia de la salvaci\u00f3n comienza concretamente por el hombre pecador (Gn 3,15), que, como tal, precisamente por estar privado de la gracia, se convierte en el destinatario de la autocomunicaci\u00f3n cognoscitiva, salvadora y elevadora de Dios. Esta revelaci\u00f3n avanza por etapas hist\u00f3ricas sucesivas hasta culminar en la encarnaci\u00f3n misma de Dios. Aqu\u00ed\u00ad es donde se sit\u00faa la soluci\u00f3n del problema del mal: Dios viene a eliminarlo personalmente, desde dentro de la naturaleza humana, puesto que tambi\u00e9n el mal hab\u00ed\u00ada nacido dentro de ella. El modo de realizarse este acto salv\u00ed\u00adfico resulta parad\u00f3jico y desconcertante: Dios toma sobre s\u00ed\u00ad e1 mal y el pecado  del hombre (Jn 1,29) para expresar en este acto su caridad omnipotente con el hombre (Lc 15,1 ss) y la capacidad de transformarlo en salvaci\u00f3n, san\u00e1ndolo en su propia ra\u00ed\u00adz. Acaba con la dimensi\u00f3n destructiva del mal en una muerte en la cruz y en una sepultura real, la del Hijo encamado: Cristo muere por, a causa y en favor de los hombres prisioneros del mal (Rom 5,8). Con este acto divino realizado en la humanidad de Jes\u00fas, Dios, exigiendo la colaboraci\u00f3n de la humanidad, que se muestra completamente obediente (Flp 2,1 ss), destruye la fuente misma del mal Y el dominio que \u00e9ste tiene sobre el hombre (Rom 3,23). De esta manera Cristo acerca de nuevo a Dios y al hombre. Su resurrecci\u00f3n es la declaraci\u00f3n divina Y universal de que ha nacido el hombre nuevo, prototipo de todos los hombres de todos los tiempos, sobre los cuales ya no tiene poder alguno el mal, que ha sido vencido, y que se hacen capaces de resistir y de derrotar el mal en todas sus m\u00faltiples dimensiones. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad para el hombre, so pena de perder irremediablemente la salvaci\u00f3n y de recaer irreversiblemente en el mal eterno (Mt 10,33; 1 Jn 5,14), del contacto contagioso con este estado de salvaci\u00f3n que le ofrece Cristo, el nuevo Ad\u00e1n. Esto se lleva a cabo a trav\u00e9s de la actividad del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia de Cristo, con la asimilaci\u00f3n progresiva al prototipo del hombre nuevo, que se realiza por la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios, por la dimensi\u00f3n lit\u00fargico-sacramental y por la moral cristiana, reproduciendo en cada uno de los creyentes los misterios de la vida de Cristo, sobre todo su dimensi\u00f3n de vencedor en la lucha contra el mal del hombre: desde su pasi\u00f3n y su muerte al pecado (el perd\u00f3n y la gracia) hasta su resurrecci\u00f3n a la gloria (la vida eterna, en un nivel incoativo en la vida hist\u00f3rica y luego, de manera perfecta, en la eternidad).<\/p>\n<p>T . Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: J. Bernhart, Mal, en CFT 11, 573-589. Ch. Journet, El mal, Rialp, Madrid 1964; H. Haag, El problema del mal, Herder, Barcelona 1981;J.Maritain,&#8230;y Dios permite el mal, Madrid 1967. R. Latourelle, El poder del mal y la salvaci\u00f3n por la cruz, en El hombre y sus problemas a la luz de Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984, 335-359; A. Gesch\u00e9, El mal, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Aquello que causa dolor, pena o angustia. Para transmitir la idea apropiada en espa\u00f1ol, la palabra hebrea ra` \u2014que tiene un amplio significado\u2014 se traduce de diversas maneras seg\u00fan el contexto: \u2020\u0153malo\u2020\u009d, \u2020\u0153triste\u2020\u009d, \u2020\u02dcfeo\u2020\u2122, \u2020\u02dccalamitoso\u2020\u2122, \u2020\u0153maligno\u2020\u009d, \u2020\u0153no generoso\u2020\u009d, \u2020\u0153envidioso\u2020\u009d, etc. (G\u00e9 2:9; 40:7; 41:3; Ex 33:4; Dt 6:22; 28:35; Pr 23:6; 28:22.) Por su parte, el adjetivo griego ka\u00c2\u00b7k\u00f3s puede calificar a aquello que es: 1) moralmente malo y 2) destructivo, por lo que se ha traducido: \u2020\u0153malo\u2020\u009d, \u2020\u0153mal\u2020\u009d, \u2020\u02dcperjudicial\u2020\u2122, \u2020\u0153lo incorrecto\u2020\u009d. (Ro 7:19; 12:17; Col 3:5; Tit 1:12; Heb 5:14.) El verbo hebreo qa\u00c2\u00b7l\u00e1l significa \u2020\u0153invocar el mal sobre\u2020\u009d. (V\u00e9ase INVOCACI\u00ed\u201cN DE MAL.)<br \/>\nLa primera vez que se usa la palabra ra` en las Escrituras indica la ant\u00ed\u00adtesis de lo bueno. A Ad\u00e1n se le orden\u00f3 que no comiera del \u00e1rbol del conocimiento de lo bueno y lo malo (ra`), y tambi\u00e9n se le advirti\u00f3 de las consecuencias que acarrear\u00ed\u00ada el desobedecer. Por lo tanto, es evidente que Dios es quien fija la norma de qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo; el hombre no tiene la prerrogativa de obrar independientemente de El. El que Ad\u00e1n transgrediese la ley expresa de Dios no es imputable a Jehov\u00e1, \u2020\u0153porque con cosas malas [una forma de ka\u00c2\u00b7k\u00f3s] Dios no puede ser sometido a prueba ni somete a prueba \u00e9l mismo a nadie. M\u00e1s bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo\u2020\u009d. (Snt 1:13, 14; G\u00e9 2:16, 17; 3:17-19.)<\/p>\n<p>Lo que significa el que Jehov\u00e1 traiga el mal. Debido a la desobediencia de Ad\u00e1n, Jehov\u00e1 merecidamente trajo el mal o la calamidad sobre \u00e9l. En consecuencia, en las Escrituras se hace referencia a Jehov\u00e1 como el Creador del mal o la calamidad. (Isa 45:7; comp\u00e1rese con Alba; BM; MK; Sc\u00ed\u00ado; Val, 1909.) El que El haya puesto en vigor la pena por el pecado \u2014la muerte\u2014 ha resultado ser un mal o una calamidad para la humanidad. As\u00ed\u00ad pues, el mal no siempre es sin\u00f3nimo de maldad. El Diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9 y las diez plagas derramadas sobre Egipto son ejemplos de males o calamidades que trajo Jehov\u00e1. Pero estos males no fueron acciones injustas; al contrario, en ambos casos se hizo justicia a los malhechores. No obstante, en algunas ocasiones Jehov\u00e1 se retuvo de castigar a los malhechores con el mal que en un principio hab\u00ed\u00ada previsto como ejecuci\u00f3n de su juicio justo, debido a su misericordia y a que ellos se arrepintieron. (Jon 3:10.) Adem\u00e1s, al advertirles, Jehov\u00e1 les dio la oportunidad inmerecida de cambiar de proceder y de ese modo seguir viviendo. (Eze 33:11.)<\/p>\n<p>Prevenci\u00f3n del mal. Puesto que Jehov\u00e1 es quien determina la norma sobre qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo, toda persona debe conocer bien esta norma a fin de poder discernir el camino que ha de seguir. (Heb 5:14.) El amor al dinero es una de las cosas malas o perjudiciales que han de evitarse. (1Ti 6:10.) No es prudente inquietarse por las cosas materiales, pues, como dijo Jes\u00fas, \u2020\u0153suficiente para cada d\u00ed\u00ada es su propia maldad [ka\u00c2\u00b7k\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a]\u2020\u009d, es decir, su inquietud o aflicci\u00f3n. (Mt 6:34.) El \u2020\u0153deseo perjudicial\u2020\u009d est\u00e1 entre aquello que se ha de eliminar al vestirse de la nueva personalidad. (Col 3:5.) As\u00ed\u00ad como el Diablo tent\u00f3 a Jes\u00fas con el mal, del mismo modo los cristianos son conscientes de que han de hacer frente al mal. Cuando esto sucede, el cristiano deber\u00ed\u00ada seguir el ejemplo de Jes\u00fas y despedir el mal inmediatamente para evitar ser arrastrado al pecado. (Snt 1:13-15; Mt 4:1-11; Flp 4:8.) Aunque debido a la imperfecci\u00f3n humana, el cristiano se encuentre en conflicto constante con la carne ca\u00ed\u00adda y haga lo malo que no desea practicar, como le ocurr\u00ed\u00ada al ap\u00f3stol Pablo, no debe ceder a la carne, sino mantener una lucha constante contra ella. (Ro 7:21; 8:8.) Lo que Jes\u00fas dijo concerniente al esclavo malo muestra claramente el peligro de no cumplir con los justos requisitos de Dios. Este esclavo sufrir\u00e1 castigo m\u00e1s severo por no haberse encargado de las responsabilidades que se le confiaron y por haber llegado al grado de golpear a sus coesclavos. (Mt 24:48-51.)<\/p>\n<p>La manera cristiana de sufrir el mal. Las Escrituras no autorizan al cristiano a hacer el mal a su semejante ni a vengarse. El consejo b\u00ed\u00adblico es: \u2020\u0153No devuelvan mal por mal a nadie\u2020\u009d. \u2020\u0153No se venguen [&#8230;]: \u2020\u02dcM\u00ed\u00ada es la venganza; yo pagar\u00e9, dice Jehov\u00e1\u2020\u2122.\u2020\u009d \u2020\u0153No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien.\u2020\u009d (Ro 12:17, 19, 21.) Adem\u00e1s, los cristianos tienen que estar en sujeci\u00f3n relativa a los gobiernos y no practicar la maldad, pues tales gobiernos, con una mayor o menor medida de conciencia dada por Dios, persiguen la maldad seg\u00fan las leyes del pa\u00ed\u00ads y hacen uso de su autoridad para castigar a los delincuentes. (Ro 13:3, 4.) No obstante, estos gobernantes rendir\u00e1n cuentas ante el Juez Supremo por cualquier abuso que hagan de su autoridad. Al sufrir el mal por causa de la justicia, el cristiano tiene el privilegio de participar en la glorificaci\u00f3n del santo nombre de Dios. (1Pe 4:16.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. El problema<br \/>\nEntre las cuestiones m\u00e1s angustiosas para la teolog\u00ed\u00ada se cuenta la del mal. Este no puede concebirse en s\u00ed\u00ad mismo, pues s\u00f3lo hay m. como negaci\u00f3n del -> bien. Dios, siendo el santo, es tambi\u00e9n bueno, y esto por s\u00ed\u00ad mismo, no por participaci\u00f3n de un bien que se halle fuera de \u00e9l, o que sea anterior a \u00e9l y mayor que \u00e9l. Dios es el principio, la fuente pura del bien, el bien por antonomasia. As\u00ed\u00ad, resulta imposible que \u00e9l sea el autor del m.: no puede quererlo, ni cae sobre \u00e9l sombra alguna de mal. \u00bfPero c\u00f3mo puede haber o acontecer algo que sea contrario a Dios y a su bondad? El bien incluye el poder\u00ed\u00ado del bien, sin el cual no ser\u00ed\u00ada totalmente bueno. Por consiguiente Dios s\u00f3lo es incondicionalmente bueno si su bondad es tambi\u00e9n incondicionalmente poderosa, si \u00e9l en cuanto bien es omnipotente. O, bajo otra perspectiva, si Dios es verdaderamente Dios, la facticidad antidivina del m. apunta hacia fuera de Dios y a la vez remite a \u00e9l. El m. no puede radicar en Dios, pero indudablemente Dios debe interesarse por aquello en que radica el mal. El m. es malo ante Dios; \u00bfpero c\u00f3mo Dios es Dios ante el mal? Propiamente, una justificaci\u00f3n de Dios ante el m. no agota todav\u00ed\u00ada el problema, y ni siquiera da en su n\u00facleo. La explicaci\u00f3n del fundamento de su posibilidad es teol\u00f3gicamente necesaria en cuanto que se precisa una justificaci\u00f3n intelectual de la -\u203a santidad de Dios. El esclarecimiento de la santidad de Dios con nuestro pensamiento es una preparaci\u00f3n del camino para la llegada de su reino (-> reino de Dios). De este reino se trata en la teolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad la pregunta retrospectiva por el fundamento de la posibilidad del mal queda completada y superada por la pregunta relativa al lugar y al \u00abfin\u00bb superador del m. en el reino de Dios, en su voluntad salv\u00ed\u00adfica para con el hombre y el mundo que se ha revelado y realizado en Jesucristo.<\/p>\n<p>Klaus Hemmerle<br \/>\nII. Historia del problema<br \/>\nEl pesimismo desplaza el problema del m. al negar todo -> sentido de la realidad. Dentro de esta l\u00ed\u00adnea el m\u00e1s radical es Schopenhauer, seg\u00fan el cual el -> mundo surge de un impulso ciego. Ahora bien, lo absurdo y carente de sentido ni siquiera puede abordarse con ninguna pregunta. En cambio, el pensamiento racionalista y el pante\u00ed\u00adsta han querido disolver el problema del m. en una visi\u00f3n optimista del mundo. As\u00ed\u00ad para Espinosa no existe ning\u00fan m., pues todo lo finito es modificaci\u00f3n necesaria de la \u00fanica substancia divina. Y para Hegel, que da una versi\u00f3n din\u00e1mica de la concepci\u00f3n de Espinosa e interpreta la -> historia universal como autodesarrollo dial\u00e9ctico del -> esp\u00ed\u00adritu absoluto, el m. s\u00f3lo es lo que no debe permanecer, pero no lo que no debe ser.<\/p>\n<p>Los sistemas dualistas (-> dualismo) &#8211; desde el parsismo pasando por la -> gnosis y el -> manique\u00ed\u00adsmo hasta J. B\u00f6hme y el Schelling tard\u00ed\u00ado &#8211; establecen de manera distinta el bien y el m. (o el fundamento de su posibilidad) como principios originarios, ya sea como esencias divinas que se combaten, ya sea como tensi\u00f3n y escisi\u00f3n en el seno mismo de la \u00fanica divinidad.<\/p>\n<p>La doctrina b\u00ed\u00adblica de la -> creaci\u00f3n considera al Dios santo y todopoderoso como autor de la luz y de las tinieblas, como el se\u00f1or de la gracia y del endurecimiento (->predestinaci\u00f3n). Es la desobediencia libre y culpable del hombre la que destruye la armon\u00ed\u00ada del estado originario, aunque el hombre es ya tentado por un poder maligno cuyo origen permanece oscuro. Con todo, este poder est\u00e1 bajo la autoridad y el juicio de Dios.<\/p>\n<p>Mediante la conjugaci\u00f3n de las afirmaciones reveladas con el caudal del pensamiento griego, sobre todo con el plat\u00f3nico, tanto Or\u00ed\u00adgenes como Agust\u00ed\u00adn desarrollaron la doctrina que luego se hizo patrimonio com\u00fan de la escol\u00e1stica: el mal consiste, no en algo positivo, sino en algo negativo, en la carencia de una perfecci\u00f3n propiamente exigida a un ente libre y espiritual, carencia que toma su origen en la desviaci\u00f3n responsable de la voluntad finita del esp\u00ed\u00adritu. Mientras que Or\u00ed\u00adgenes sit\u00faa este principio en un estadio anterior y concibe nuestro mundo como lugar de castigo de las almas preexistentes que se han hecho culpables al tiempo que acepta la -> apocat\u00e1stasis universal (p. ej., mediante la cremaci\u00f3n del mundo en el -> infierno), Agust\u00ed\u00adn concibe el pecado de acuerdo con la Escritura y ense\u00f1a la posibilidad e incluso realidad de un endurecimiento de la -> decisi\u00f3n mala, hasta el punto de hacerse absolutamente definitiva (el n\u00facleo de su concepto del m. no gira sobre la negaci\u00f3n filos\u00f3fica de su existencia positiva, sino sobre la doctrina de la -> predestinaci\u00f3n, que, rechazada por la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, s\u00f3lo vuelve a adquirir vigencia con la -> reforma protestante). Pero aun cuando no se conceda al m. una entidad propia, ni se lo relacione directamente con Dios, sino s\u00f3lo a trav\u00e9s del hombre, no por eso se ha dado ya una respuesta positiva a la cuesti\u00f3n de su sentido. Los intentos de armonizaci\u00f3n (a partir, p. ej., de una est\u00e9tica del orden, que lo debe contener \u00abtodo\u00bb) desconocen la contradicci\u00f3n absoluta e irreconciliable del m., as\u00ed\u00ad como la pretensi\u00f3n absoluta y total en la reclamaci\u00f3n humana de un sentido, y la exigencia de totalidad que implica lo bueno y santo en s\u00ed\u00ad. Esta tensi\u00f3n permanente (no resuelta, sino, a lo sumo, mostrada y soportada en la teolog\u00ed\u00ada con mayor conocimiento) entre el absurdo del m. y el sentido del mundo, que se impone pese a todo, convierte el problema del m. en un misterio.<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<br \/>\nIII. El fen\u00f3meno del mal<br \/>\n1. Su oposici\u00f3n al bien<br \/>\nEl rasgo fundamental y m\u00e1s sorprendentemente del m. es su oposici\u00f3n al bien. El m. no se concibe sin el bien, mientras que el bien, para ser bueno, no necesita del mal. El m. existe merced al bien, no a la inversa. La mera negaci\u00f3n del bien, su ausencia, la carencia o participaci\u00f3n insuficiente del mismo, no revelan toda la agudeza de su oposici\u00f3n al bien, que convierte al m. en mal. El m. es \u00abm\u00e1s\u00bb que lo moralmente malo, que la aplicaci\u00f3n del concepto de lo \u00abmalo\u00bb, de lo \u00abno bueno\u00bb, al \u00e1mbito de la voluntad \u00e9tica. A diferencia de lo malo, el m. significa la oposici\u00f3n intencionada, el \u00abno\u00bb resuelto al bien. El m. es un concepto m\u00e1s restringido (aunque m\u00e1s fundamental) que lo malo. En el m. alcanza su aut\u00e9ntica naturaleza la negaci\u00f3n del bien. La maldad de lo malo nunca es un hecho pasivo, sino que se mide en su oposici\u00f3n activa al bien. Un m. inculpable carecer\u00ed\u00ada de maldad. Por esto la maldad est\u00e1 en una determinaci\u00f3n de la -\u00bb voluntad o, derivadamente, del ser de un ente dominado por una direcci\u00f3n de la voluntad. La relaci\u00f3n al bien que con ello se adopta es esencia de la voluntad y de su -> libertad. As\u00ed\u00ad, una mera flaqueza de la voluntad no alcanza el centro del m.; pero es mala en la medida en que la voluntad d\u00e9bil se identifica con su debilidad y la convierte en una relaci\u00f3n interna y libre con el bien.<\/p>\n<p>2. Contradictorio en s\u00ed\u00ad mismo<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, el m. no es s\u00f3lo oposici\u00f3n al bien, sino que adem\u00e1s como tal oposici\u00f3n, es contradictorio en s\u00ed\u00ad mismo. Por un lado, es algo \u00abpositivo\u00bb: es puesto, realizado y afirmado, lo que le da la apariencia peculiar de realidad densa y coherente. Por otra parte, lo puesto, realizado y afirmado es negativo: el \u00abno\u00bb al bien, su ausencia; de ah\u00ed\u00ad el \u00abvac\u00ed\u00ado\u00bb interno del mal. El \u00abno\u00bb dado as\u00ed\u00ad al bien descubre en su interior otra oposici\u00f3n m\u00e1s: la oposici\u00f3n del bien a s\u00ed\u00ad mismo dentro de su negaci\u00f3n puesta por la voluntad. La mala voluntad &#8211; y aqu\u00ed\u00ad radica su maldad &#8211; impugna el bien que conoce como tal y presenta al mismo tiempo como bien lo puesto en esta impugnaci\u00f3n. Y ciertamente no puede hacer otra cosa: lo que la voluntad quiere, lo afirma por eso mismo como bueno. \u00abBien\u00bb significa: \u00ab\u00c2\u00a1as\u00ed\u00ad debe ser!\u00bb Y \u00abquerer\u00bb equivale a poner algo como debe ser seg\u00fan la visi\u00f3n del que quiere. Incluso el que quiere ser malo s\u00f3lo por serlo encuentra que es bueno romper con todo, en otras palabras, ser precisamente malo. Y quien s\u00f3lo a disgusto se deja vencer por el m., en realidad quiere estar tranquilo, pues sufre con la resistencia, y en consecuencia tiene la calma aparente que el m. le trae (e indirectamente el propio m. en su realizaci\u00f3n), por mejor, es decir, por buena. O sea que el m. es un conflicto del bien con el bien en la voluntad. Algo presente a la voluntad como bueno, como lo que debe ser, es suprimido por ella, colocando en su lugar otra cosa como buena, como lo que debe ser. La f\u00f3rmula de la buena voluntad es: \u00abPorque esto es bueno, lo quiero\u00bb; la de la mala: \u00ab\u00c2\u00a1esto es bueno porque yo lo quiero!\u00bb<br \/>\n\u00bfPero qu\u00e9 es lo verdaderamente bueno, lo que verdaderamente debe ser? Todo lo que es ha recibido la existencia, y debe ser en virtud de la voluntad originaria que le permite existir. El ser mismo significa deber ser, de modo que ser y bien son la misma cosa (->. trascendentales). Con ello el ser no se concibe como mera existencia, como pura facticidad, sino como lo siempre afirmado y otorgado en la existencia del ente, como el \u00abdon\u00bb propio de todo lo que existe en cuanto que es, don pretendido siempre por el ser del ente, de cara al cual existe \u00e9ste. As\u00ed\u00ad el bien por antonomasia es la plenitud que envuelve y supera todo ente, el origen que todo lo otorga y llena, y que por ello se mantiene unido consigo mismo. Pero la voluntad finita es ser \u00abdejado\u00bb por este origen incondicional para que sea ella misma. En cuanto ser \u00abdejado\u00bb est\u00e1 arrojada a la existencia, y por su parte debe afirmar esta condici\u00f3n. En efecto, la voluntad puede realizar activamente como suyo propio el movimiento originario por el que se le concede el ser. Decidi\u00e9ndose y configurando as\u00ed\u00ad su propio ser y el ajeno, es origen de su asentimiento al origen incondicional y de su conformidad con \u00e9l. La realizaci\u00f3n de la voluntad finita implica necesariamente una duplicidad: es origen que emite ser, centro desde el que se decide la propia entidad y la del mundo como imagen suya; pero es solamente origen segundo, centro accesorio, y por eso, antes de determinarse a sf mismo y de configurar todas las cosas, debe sintonizar primeramente con el origen que determina la voluntad finita y todas las cosas. O sea, \u00e9sta ha de hacer por s\u00ed\u00ad misma que sea bueno aquello que previamente se le ha otorgado como bueno.<\/p>\n<p>Para la voluntad finita el bien consiste en la coincidencia del propio criterio de bondad con el criterio incondicional de Dios, en la obediencia conformadora, la cual, sin embargo, no es una copia, sino que consiste en un dejar aparecer y dar forma en el mundo a la voluntad divina, en una interpretaci\u00f3n activa de la misma. Esa coincidencia es afirmada por la voluntad finita en cada caso. En efecto, cuando ella quiere no dice solamente: \u00abPor mi parte debe ser as\u00ed\u00ad\u00bb; sino que dice sin m\u00e1s: \u00abverdaderamente debe ser as\u00ed\u00ad\u00bb. Pues en cuanto voluntad aspira a que sea como ella quiere, aspira al ser que s\u00f3lo se le ha dado en parte, y afirma la conformidad con \u00e9l tal como es. Pero la afirmaci\u00f3n de la conformidad no es todav\u00ed\u00ada la garant\u00ed\u00ada de la misma, queda a\u00fan la posibilidad de discordancia, la cual lleva consigo la posibilidad del mal.<\/p>\n<p>3. Discordancia del bien<br \/>\nEn cuanto la voluntad finita quiere algo, lo quiere siempre como ente, como lo que debe ser, o sea, como algo bueno. Por ello, el m. no puede tener un contenido \u00f3ntico. \u00bfQu\u00e9 es, entonces, el m. en cuanto a su contenido? La mala voluntad niega el bien, elimina un bien, destruye, deforma o desfigura un contenido bueno. Al mismo tiempo afirma y pone algo, es decir, un contenido como bueno. En realidad la mala voluntad quiere siempre un bien, aunque s\u00f3lo sea su propia capacidad volitiva, que, como tal, es buena. Incluso la autodestrucci\u00f3n pone como buena la fuerza con la que puede destruirse, una energ\u00ed\u00ada que por su ser y su origen es buena. As\u00ed\u00ad que la maldad del mal no es un contenido, sino la desuni\u00f3n del bien mismo, la discordancia del bien en la voluntad. Por el hecho de ser, todo es bueno; pero es bueno referido al bien incondicionado y s\u00f3lo a partir de \u00e9l. Un ente s\u00f3lo est\u00e1 en conformidad consigo mismo si est\u00e1 en conformidad con el todo, y en consecuencia con lo absoluto. El bien es lo que coordina todos los entes en su orden; orden que precede siempre al momento de la decisi\u00f3n finita y que, sin embargo, ha de hallarse y realizarse siempre de nuevo. El m. es la discordancia del ente respecto de s\u00ed\u00ad mismo y de lo absoluto. Con ello es igualmente discordancia de la voluntad respecto de s\u00ed\u00ad misma y de lo absoluto y, en definitiva, respecto de lo querido mismo, que en virtud de su origen absoluto no es como lo afirma y quiere la mala voluntad.<\/p>\n<p>IV. El mal en el mundo<br \/>\nLa dependencia interna del m. respecto del bien excluye una interpretaci\u00f3n \u00abdualista\u00bb del -> mundo (-> dualismo, -> manique\u00ed\u00adsmo), una igualdad de origen para el bien y para el mal como dos principios entitativos o que al menos repercuten constitutivamente en los entes. \u00abEl mal\u00bb no es una entidad con poder propio, no es algo que exista por s\u00ed\u00ad, sino que existe siempre en la voluntad que \u00abes\u00bb, y, por tanto, en principio en la voluntad buena. Al proceder el m. del interior de la voluntad, de su propio querer, no es un poder supraindividual, sino que tiene su lugar en cada voluntad. Pero dada la naturaleza de la voluntad, que se refiere siempre al todo, este todo queda perturbado a causa de la voluntad mala; y as\u00ed\u00ad el m. posee un poder de irradiaci\u00f3n que es capaz de perturbar el mundo mismo y de ejercer un influjo seductor sobre otras voluntades. En virtud de este poder tentador y perturbador sobre el mundo, y por la concurrencia de muchas voluntades malas en un querer maligno, el m. logra una cierta \u00abindependencia\u00bb, sin duda secundaria y s\u00f3lo aparente, pero eficaz.<\/p>\n<p>V. Fundamento de la posibilidad del mal<br \/>\nPor ello resulta tanto m\u00e1s angustioso el interrogante de c\u00f3mo es posible el m., cuando en realidad s\u00f3lo es posible aquello que la omnipotencia del Dios bueno puede hacer. El an\u00e1lisis del m. da por s\u00ed\u00ad mismo la respuesta. En cuanto que la voluntad finita existe, es por esencia simplemente \u00ablo mismo\u00bb que el bien: todo lo que permite superarse a s\u00ed\u00ad mismo y en medio de ello ser uno consigo mismo. Pero como voluntad finita no es necesariamente lo que es; su existencia est\u00e1 en la tensi\u00f3n de lo que sobreviene a su esencia. Realiz\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad misma, es decir, realizando su esencia, la voluntad debe hacer por s\u00ed\u00ad misma aquello que ya es sin ella. Su cosa m\u00e1s propia, su esencia, es su \u00abotro\u00bb; y ella debe realizar su \u00abotro\u00bb como cosa propia, es decir, por s\u00ed\u00ad misma. En consecuencia, cuanto hace lo realiza necesariamente como bueno; pero lo que realiza como bueno lo hace por s\u00ed\u00ad misma, es decir, no necesariamente. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 incluida \u00f3nticamente la posibilidad de una diferencia en la realizaci\u00f3n, de una discordancia, o sea, del m. Este acontece s\u00f3lo por la voluntad finita, llamada a suprimir por s\u00ed\u00ad misma la diferencia de lo a\u00f1adido a la voluntad divina, para ser as\u00ed\u00ad \u00abcomo Dios\u00bb, no desde s\u00ed\u00ad misma, sino desde Dios, para ser una con \u00e9l y a la vez totalmente distinta de \u00e9l. El designio de Dios de dejar su imagen, su \u00abesencia\u00bb, en una imitaci\u00f3n creada comporta el riesgo de que esta imitaci\u00f3n se desfigure. El ser del esp\u00ed\u00adritu finito es el fundamento de la posibilidad del mal.<\/p>\n<p>VI. Superaci\u00f3n del mal<br \/>\nSi el m, es la discordancia del mundo respecto de s\u00ed\u00ad mismo y de Dios por la discordancia que introduce la voluntad finita con su gloria propia, la muerte de Jes\u00fas y su -> resurrecci\u00f3n son la superaci\u00f3n del m. por la decisi\u00f3n libre del origen que determina con su omnipotencia. Al hacerse Jes\u00fas \u00abobediente hasta la muerte\u00bb, realiza el acuerdo radical con la voluntad del Padre, y por consiguiente el \u00abno\u00bb al m. juzg\u00e1ndolo. Con ello realiza a la vez la aceptaci\u00f3n amorosa del -> pecado y de la culpa del mundo (cf. tambi\u00e9n -> pecado original), con el cual, como su imagen perfecta, \u00abcoincide\u00bb en la cruz. La solidaridad de Jes\u00fas con la humanidad pecadora es al mismo tiempo solidaridad de obediencia amorosa del Hijo con el Padre. Esta nueva conformidad entre Dios y el mundo se revela como nacimiento del hombre nuevo y principio de la nueva creaci\u00f3n, y queda confirmada en la resurrecci\u00f3n pascual. La muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se le ofrecen al hombre como la buena nueva para la conversi\u00f3n de su voluntad mala y soberbia hacia la conformidad en la fe, la esperanza y el amor con la acci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas. La superaci\u00f3n del m. se produce como -> amor de Dios que, entrega a su Hijo para la reconciliaci\u00f3n, y como amor del Hijo que en el \u00fanico gesto de su entrega soporta a la vez al Padre y a los pecadores, y as\u00ed\u00ad vuelve a reunirlos. El esp\u00ed\u00adritu del Hijo obra en los redimidos ese mismo amor, que supera la tensi\u00f3n de la voluntad finita entre la necesidad de determinarse a s\u00ed\u00ad misma y la obligaci\u00f3n de dejarse determinar. En efecto, el amor quiere como cosa propia, \u00abpor s\u00ed\u00ad mismo\u00bb, lo que quiere el amado; es una unidad sin brechas, rectil\u00ed\u00adnea, del hombre con Dios y con su normativa emisi\u00f3n de ser, consigo mismo y con el mundo, al que la voluntad amorosa de Dios ha dado una entidad propia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Tom\u00e1s de Aquino, De malo; G. W. Leibniz, Theodizee. &#8211; F. Billicslch, Das Problem des \u00dcbels in der Philosophie des Abendlandes I-III (W 1936-59, I 21955); T. Dentand, Le mal et Dieu (P 1943); B. Bavink, Das \u00fcbel in der Welt (Mn 21947); A. D. Sertillanges, Le probl\u00e9me du Mal, 1&#8217;histoire (P 1949); G. Mensching, Gut und B\u00f6se im Glauben der V\u00f6lker (St 21950); P. Siwek, The Philosophy of Evil (NY 1951); M. Buber, Bilder von Gut und B\u00f6se (K 1953); R. Lauth, Die Frage nach dem Sinn des Daseins (Mn 1953); J. Heliln, Dios y la raz\u00f3n del mal en el mundo, en \u00abPensamiento\u00bb 9 (1953) 5-27; 147-175; J. Mu\u00f1oz, Una interpretaci\u00f3n actual de Dios a la luz del mal y su soluci\u00f3n agustiniana, en \u00abPensamiento\u00bb 11 (1955) 76-80; G. Siewerth, Thomas von Aquin, Die menschliche Willensfreiheit (D 1954); \u00ed\u00addem, Die Freiheit und das Gute (Fr 1959); B. Weite, Nietzsches Atheismus und das Christentum (1958, Darmstadt 21964); idem, \u00fcber das B\u00f6se (Fr 1959); W. Bitter (dir.), Gut und B\u00f6se in der Psychotherapie (St 1959); Barth KD III\/3 \u00c2\u00a2 50; K. L\u00fcthi, Gott und das B\u00f6se (Z &#8211; St 1961); Ch. Journet, El mal (Rialp Ma 1965); K. Lorenz, Das sog. B\u00f6se, Zur Naturgeschichte der Agression (1963, W 71965); F. P. Hager, Die Vernunft und das Problem des B\u00f6se im Rahmen der platonischen Ethik und Metaphysik (Berna 1963); G. Baumbach, Das Verst\u00e4ndnis des B\u00f6se in den synoptischen Evangelien (Bo 1963); S. Portmann, Das B\u00f6se &#8211; Die Ohnmacht der Vernunft (Schelling) (Meisen-heim 1966); L. Jerphagnon, El mal y la existencia (Nova Terra Ba 1966); L. Evely, Sufrimiento (Estela Ba); El dolor (C de la Biblia Ma 1964); F. J. J. Buytendijk, El dolor (R de Occ Ma); F. Maurlac, El mal (Losada B Aires); R. Sanson, El sufrimiento y nosotros (Poblet B Aires); El sufrimiento, valor cristiano (Ferma Ba).<\/p>\n<p>Klaus Hemmerle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Puede describirse al mal, en sentido extenso, como la suma total de la oposici\u00f3n existente, contra los deseos y necesidades individuales, que la experiencia muestra en el universo, de donde surgen, entre los seres humanos al menos, los sufrimientos que abundan en la vida. De esta manera el mal, desde el punto de vista del bien humano, es lo que no ha de existir. A pesar de eso, no hay parte de la vida humana en la que no se sienta su presencia y la discrepancia entre lo que es y lo que ha de ser, siempre ha requerido explicar la consideraci\u00f3n que el g\u00e9nero humano ha intentado dar a \u00e9l y a su entorno. Para este prop\u00f3sito es necesario (1) definir la precisa naturaleza del principio que imparte el car\u00e1cter de mal, a tan gran variedad de circunstancias y (2) determinar, hasta donde pueda ser posible, el origen, del cual surge.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la naturaleza del mal, debe observarse que es de tres tipos: f\u00edsico, moral, y metaf\u00edsico. El mal f\u00edsico comprende todo aquello que causa da\u00f1o al hombre, lesi\u00f3n corporal, frustraci\u00f3n de sus deseos naturales, impedimento del pleno desarrollo de sus poderes, sea en el orden de la naturaleza, directamente, o a trav\u00e9s de las variadas condiciones sociales, bajo las que la humanidad existe naturalmente. Males f\u00edsicos directamente debidos a la naturaleza son: la enfermedad, un accidente, la muerte, etc. La pobreza, la opresi\u00f3n y algunas formas de enfermedad son casos de mal, que surgen de la imperfecta organizaci\u00f3n social. El padecimiento mental, como la ansiedad, la desilusi\u00f3n, el remordimiento y la limitaci\u00f3n de la inteligencia, que impiden a los seres  humanos alcanzar la total comprensi\u00f3n de su medio ambiente, son formas cong\u00e9nitas de mal  y cada una var\u00eda en car\u00e1cter y grado, seg\u00fan la propia inclinaci\u00f3n natural y las circunstancias sociales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mal moral se entiende la desviaci\u00f3n de la voluntad humana de las reglas del orden moral y la acci\u00f3n que resulta de esa desviaci\u00f3n. Tal acci\u00f3n, cuando proceda exclusivamente de la ignorancia, no ser\u00e1 clasificada como mal moral, que esta restringido propiamente a los actos de la voluntad, hacia los fines que la conciencia rechaza. La extensi\u00f3n de mal moral no se limita a las circunstancias de la vida en el orden natural, sino tambi\u00e9n incluye la esfera de la religi\u00f3n por la que el bienestar del hombre es afectado en el orden sobrenatural, y los preceptos que, como dependientes finalmente de la voluntad de Dios, son las obligaciones m\u00e1s estrictas posibles. (ver PECADO). La obligaci\u00f3n para la acci\u00f3n moral en el orden natural, por otra parte, es generalmente entendida, como dependiente de razones suministradas por la religi\u00f3n y es por lo menos dudoso, si posible, para la obligaci\u00f3n moral, existir del todo separada de una sanci\u00f3n sobrenatural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal metaf\u00edsico es la limitaci\u00f3n de una o de varias partes componentes del mundo natural. A trav\u00e9s de esta mutua limitaci\u00f3n se impide, a la mayor parte de los objetos naturales, lograr su completa o ideal perfecci\u00f3n, sea por constante presi\u00f3n de la condici\u00f3n f\u00edsica o por cat\u00e1strofes inesperadas. As\u00ed, los organismos animales o vegetales son influenciados diversamente por el clima y otras causas naturales. Los animales depredadores dependen para su existencia de la destrucci\u00f3n de la vida. La naturaleza est\u00e1 sujeta a tempestades y convulsiones y su orden depende de un perpetuo sistema de decadencia y renovaci\u00f3n, debido a la interacci\u00f3n de sus partes constitutivas. Si el sufrimiento de los animales se excluye, ning\u00fan dolor de cualquier tipo es causado por las limitaciones inevitables de naturaleza y solo puede llamarse mal por analog\u00eda y con un sentido bastante diferente al que se aplica al t\u00e9rmino, en la experiencia humana. Clarke, por otra parte, ha observado acertadamente (Correspondencia con Leibniz, carta II) que el desorden aparente de naturaleza, realmente, no es desorden, sino parte de un esquema definido, que cumple, precisamente, la intenci\u00f3n del Creador, puede considerarse, por lo tanto, como una perfecci\u00f3n relativa, en lugar de una imperfecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, de hecho, s\u00f3lo por transferencia a los objetos irracionales de los ideales subjetivos y aspiraciones de la inteligencia humana, que el \u00abmal de la naturaleza\u00bb pueda llamarse mal, en cualquier sentido, excepto en uno meramente an\u00e1logo. La naturaleza y el grado de dolor en los animales m\u00e1s inferiores son muy vagos y en la necesaria ausencia de datos es dif\u00edcil decir si deben clasificarse, correctamente, con el mal meramente formal que pertenece a los objetos inanimados o con el sufrimiento de los seres humanos. Esta consideraci\u00f3n, generalmente fue sostenida en tiempos antiguos y puede referirse, quiz\u00e1s, a la tendencia antropom\u00f3rfica de mentes primitivas que aparecen en la doctrina de la metempsicosis. As\u00ed, a menudo se ha supuesto, que el sufrimiento animal, junto con muchas de las imperfecciones de naturaleza inanimada, era debido a la ca\u00edda de hombre, cuyo bienestar como parte principal de la creaci\u00f3n, estuvo limitado a las suertes del resto (ver Theoph. Antioch., Ad Autolyc., II; cf. Gen. 3, y 1 Cor.9). La consideraci\u00f3n opuesta es tomada por Santo Tom\u00e1s (I, Q. XCVI, a. 1,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descartes supuso que los animales eran solo m\u00e1quinas, sin sensaci\u00f3n o conciencia y fue seguido estrechamente por Malebranche y los cartesianos en general. Leibniz admite la sensaci\u00f3n en los animales, pero la considera un simple sentido perceptivo, que desprovisto de reflexi\u00f3n, no puede causar dolor o placer, en todo caso sostiene, el dolor y el placer de los animales es comparable en grado a aquellos, resultantes del mecanismo reflejo en el hombre (tambi\u00e9n ver Maher, Psicolog\u00eda, Supp&#8217;t. A, Londres, 1903).  Es de nuevo evidente, que todo el mal es esencialmente negativo y no positivo; es decir que no consiste en la adquisici\u00f3n, sino en la p\u00e9rdida o privaci\u00f3n de algo necesario para la perfecci\u00f3n. El dolor, que es la prueba o criterio del mal f\u00edsico tiene algo positivo en verdad: la existencia puramente subjetiva como sensaci\u00f3n o emoci\u00f3n; pero su mala cualidad, es el efecto perturbador en la v\u00edctima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como comportamiento, la acci\u00f3n perversa de la voluntad de la que depende el mal moral, es m\u00e1s que una mera negaci\u00f3n de la acci\u00f3n correcta, implica cuando se realiza, el elemento positivo de opci\u00f3n. Pero el car\u00e1cter moralmente malo de la acci\u00f3n equivocada, no est\u00e1 constituido por el elemento de opci\u00f3n, sino por el rechazo de aquello que demanda la correcta raz\u00f3n. As\u00ed Or\u00edgenes (Sobre Juan 2, 7) define al mal como st\u00e9resis; el Pseudo-Dionisio (De. Div. Nom. IV) como el no-existente; Maim\u00f3nides (Dux perplex. III, 10) como \u00abprivato boni alicujus\u00bb; Alberto Magno (adoptando la frase de San Agust\u00edn) atribuye el mal a una \u00abaliqua causa deficiens\u00bb (Summa Theol., I, XI, 4); Schopenhauer, sostuvo que el dolor es la condici\u00f3n positiva y normal de la vida (el placer, su parcial y temporal ausencia), a pesar de esto, lo hizo depender del fracaso de deseo humano para obtener un cumplimiento \u00abel deseo es, en s\u00ed mismo, dolor\u00bb. As\u00ed se comprender\u00e1 que el mal no es una entidad real, es relativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que es malo, en algunas relaciones, puede ser bueno en otras y probablemente, ninguna forma de existencia es exclusivamente mala en todas las relaciones. Por ende se ha pensado que no puede decirse que el mal, verdaderamente, existe en absoluto, es realmente nada m\u00e1s que un \u00abmenos bien\u00bb. Pero esta opini\u00f3n, parece omitir considerar la realidad de la experiencia humana. Aunque la misma causa puede dar dolor a uno y placer a otro, dolor y placer, como sensaciones o ideas, no pueden ser, sino mutuamente exclusivas. Nadie, sin embargo, ha intentado negar este hecho tan obvio y la opini\u00f3n en cuesti\u00f3n puede entenderse, quiz\u00e1s, como una parad\u00f3jica manera de expresar la relatividad del mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, pr\u00e1cticamente, acuerdo general de autoridades sobre la naturaleza del mal. Alguna concesi\u00f3n debe hacerse por los variados estilos de expresi\u00f3n, que dependen de la correspondiente variedad  de presuposiciones filos\u00f3ficas. Pero en la cuesti\u00f3n del origen de mal ha habido y hay, una considerable diversidad de opini\u00f3n. El problema es estrictamente metaf\u00edsico, es decir que no puede ser aclarado por un simple an\u00e1lisis experimental de las condiciones reales, de las que el mal es el resultado. La pregunta que Schopenhauer ha llamado \u00abel punctum pruriens de metaf\u00edsicas\u00bb, no se preocupa tanto por las variadas y detalladas manifestaciones del mal en la naturaleza, sino por la causa oculta y subyacente que ha hecho a estas manifestaciones posibles o necesarias.  Es al momento evidente, que la pregunta en una regi\u00f3n tan oscura debe ser atendida con gran dificultad y que las conclusiones alcanzadas deban, en su mayor parte, ser de un car\u00e1cter tentativo y provisional. Ning\u00fan sistema filos\u00f3fico ha tenido \u00e9xito, escapando de la oscuridad en la que el tema est\u00e1 envuelto, pero no es demasiado decir que la soluci\u00f3n Cristiana ofrece en general, menos dificultades y se aproxima, m\u00e1s que cualquier otro, a la perfecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n puede formularse as\u00ed. Admitiendo que el mal consiste en una cierta relaci\u00f3n del hombre a su ambiente, o que surge de la relaci\u00f3n de las partes componentes de la totalidad de la existencia de uno u otro, \u00bfc\u00f3mo se llega a que, aunque los resultados de un proceso c\u00f3smico universal sean todos semejantes, esta obra universal est\u00e1 perpetuamente en guerra consigo misma, contradiciendo y frustrando sus propios esfuerzos en la hostilidad mutua de su progenie? M\u00e1s all\u00e1, admitiendo que el mal metaf\u00edsico en s\u00ed mismo pueda ser, meramente, el m\u00e9todo de la naturaleza significando solo una redistribuci\u00f3n continua de los elementos materiales del universo, el sufrimiento humano y la maldad todav\u00eda aparecen como esencialmente opuestos al esquema general del desarrollo natural y son dif\u00edcilmente reconciliables con cualquier idea o concepci\u00f3n de unidad o armon\u00eda en la naturaleza. \u00bfPara qu\u00e9, entonces, el mal de la vida humana, f\u00edsico y moral, es atribuido como su causa? Pero, cuando el universo es considerado como el trabajo de un Creador todo bondadoso y todopoderoso, un nuevo elemento se agrega al problema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSi Dios es todo bondadoso, por qu\u00e9 \u00c9l caus\u00f3 o permiti\u00f3 el sufrimiento? Si \u00c9l es todopoderoso, no puede estar bajo ninguna necesidad de crearlo o permitirlo. Por otro lado, si \u00c9l est\u00e1 bajo alguna necesidad semejante, no puede ser todopoderoso. Adem\u00e1s, si Dios es absolutamente bueno, y tambi\u00e9n omnipotente, \u00bfc\u00f3mo puede permitir la existencia del mal moral? Tenemos que inquirir, de qu\u00e9 modo el mal ha venido a existir, y cu\u00e1l es su relaci\u00f3n especial con el Creador del universo. La soluci\u00f3n del problema ha sido intentada a trav\u00e9s de tres m\u00e9todos diferentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Se ha sostenido que la existencia es fundamentalmente mala. Que el mal es el principio activo del universo y el bien nada m\u00e1s que una ilusi\u00f3n, una b\u00fasqueda que sirve para inducir a la raza humana a perpetuar su propia existencia (vea PESIMISMO). \u00c9ste es el dogma fundamental del Budismo (es decir) contemplar la felicidad como inalcanzable y sostener que no hay manera de escapar de la miseria sino dejando de existir de otra manera, en ese estado impersonal de Nirvana. El origen de sufrimiento, seg\u00fan Buda, es \u00abla sed por ser\u201d. Esta fue, entre los fil\u00f3sofos griegos, tambi\u00e9n la visi\u00f3n de Hegesias el Cireneico (llamado peisith\u00e1natos, el consultor de la muerte), qui\u00e9n consideraba a la vida como algo insignificante y al placer como el \u00fanico bien, por ser inalcanzable. Pero el temple griego no estaba naturalmente inclinado a una visi\u00f3n pesimista de la naturaleza y de la vida y mientras la mitolog\u00eda popular incluy\u00f3 los aspectos m\u00e1s oscuros de la existencia en concepciones tales como aqu\u00e9llas del Destino, la venganza de las Furias, y la envidia (phth\u00f3nos) de los dioses, los pensadores griegos sostuvieron, como regla, que el mal es universalmente supremo, pero puede evitarse o superarse mediante la sabidur\u00eda y la virtud. El pesimismo, como sistema metaf\u00edsico, es producto de los tiempos modernos. Sus principales representantes, Schopenhauer y Von Hartmann, sostuvieron que el universo real es fundamentalmente malo y la felicidad, imposible.  El origen fenomenal del universo es atribuido, por Schopenhauer, a una Voluntad transcendental que \u00e9l identifica como puro ser y por Hartmann, al inconsciente que incluye la Voluntad y la Idea, la (Vorstellung) de Schopenhauer. Seg\u00fan Schopenhauer y Hartmann, el sufrimiento ha entrado en la existencia como propia conciencia, de la cu\u00e1l es inseparable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. El mal ha sido atribuido a uno de los dos principios, mutuamente opuestos, respectivamente, debido a la mezcla del bien y del mal en el mundo. La relaci\u00f3n entre los dos se representa diversamente. Los rangos de coordenaci\u00f3n imaginados por Zoroastrismo, son debidos a la simple independencia relativa de la voluntad creadora, tal como sostiene la teolog\u00eda Cristiana. Zoroastro atribuy\u00f3 el bien y el mal, a dos principios mutuamente hostiles (hr\u00edzai, o \u00e1rchai) respectivamente llamados Ormuz (Ahura Mazda) y Ahrim\u00e1n (Angra Mainyu).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada uno era independiente del otro pero eventualmente el bien fue victorioso con Ormuz y Ahrim\u00e1n y sus malos seguidores fueron expulsados del mundo. Este dualismo mitol\u00f3gico pas\u00f3 a la secta de los maniqueos cuyo fundador, Manes o Maniqueo, agreg\u00f3 un tercer principio subordinado, emanado de la fuente del bien (y correspondiendo quiz\u00e1s, en alg\u00fan grado, al Mithras del Zoroastrismo) o \u00abesp\u00edritu viviente\u00bb por quien se form\u00f3 el presente mundo material de una mezcla del bien y del mal. Manes sostuvo que la materia era esencialmente mala y por consiguiente no podr\u00eda estar en contacto directo con Dios. \u00c9l deriv\u00f3 la noci\u00f3n, probablemente, de las sectas gn\u00f3sticas que, aunque difirieron entre s\u00ed, concordaron en seguir muchos puntos, generalmente, la opini\u00f3n de Filo y el neoplat\u00f3nico Plotino, como el mal de la materia. Ellos sostuvieron que el mundo fue formado por una emanaci\u00f3n, el Demiurgo, un tipo de intermediario entre Dios y la materia impura. A pesar de esto, Bardesanes, y sus seguidores consideraron al mal como una resultante del uso inapropiado crear con libre albedr\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n, que el mal es necesariamente inherente a la materia, independiente del Divino autor del bien y en alg\u00fan sentido opuesto a \u00c9l, es com\u00fan a anteriores sistemas teos\u00f3ficos, a muchas concepciones puramente racionales de la filosof\u00eda griega y a otras que han avanzado, sobre este asunto, en tiempos posteriores. En la idea Pitag\u00f3rica de una armon\u00eda num\u00e9rica como principio constitutivo del mundo, el bien esta representado por la unidad y el mal a trav\u00e9s de la multiplicidad (Filolao, Fragm.). Her\u00e1clito puso la \u00ablucha\u00bb, como condici\u00f3n esencial de la vida, contra la acci\u00f3n Divina. \u00abDios es el autor de todo lo correcto, lo bueno y lo justo pero los hombres, a veces han escogido lo bueno y a veces, lo malo\u00bb (Fragm. 61). Emp\u00e9docles, adem\u00e1s, atribuye el mal al principio \u201codio\u201d (ne\u00eekos), inherente junto con su opuesto \u201camor\u201d (ph\u00edlia) en el universo. Plat\u00f3n sostuvo que Dios esta \u00ablibre de culpa\u00bb (ana\u00edtios) por el mal del mundo. Su causa fue en parte por la necesaria imperfecci\u00f3n de la existencia material creada y en parte por la acci\u00f3n de la voluntad humana (Timeo, XLII,; cf. Fedo. LX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Arist\u00f3teles, el mal es un aspecto necesario de los cambios constantes de la materia, y no tiene en s\u00ed mismo, ninguna existencia real (Metaph., IX, 9). Los estoicos concibieron al mal de un modo algo similar, como debido a una necesidad. El poder Divino inmanente armoniza al mal y al bien en un mundo cambiante. El mal moral procede de la necedad de la humanidad, no de la voluntad Divina y es dominado por un fin bueno. En el himno de Cleantes a Zeus (Ston. Ecl., 1, p.30) puede percibirse un acercamiento a la doctrina de Leibniz, sobre la naturaleza de la maldad y de la bondad del mundo. \u00abNada se realiza sin vosotros en la tierra, el mar o el cielo, excepto el mal que los hombres cometen por su propia necedad. Entonces vosotros hab\u00e9is unido todo el mal y todo el bien, al mismo tiempo, donde podr\u00eda haber un esquema razonable y eterno de todas las cosas\u00bb. En el sistema m\u00edstico de Eckhart (d. 1329), el mal, pecado incluido, tiene su lugar en el esquema evolutivo por el que todos los procesos, desde y hacia Dios, contribuyen ambos, en el orden moral y en el f\u00edsico, para el cumplimiento del prop\u00f3sito Divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los monistas de Eckhart o las tendencias pante\u00edstas parecen haber oscurecido, por \u00e9l, muchas de las dificultades del asunto, como ha sido el caso de aquellos a quienes las mismas tendencias han llevado, subsecuentemente, a una conclusi\u00f3n extrema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda Cristiana, como la hebrea, atribuyen el mal moral y el f\u00edsico a la acci\u00f3n de la voluntad, creada libre. El hombre se ha provocado asimismo el mal que sufre, transgrediendo la ley de Dios o la obediencia, de la que depend\u00eda su felicidad. El mal est\u00e1 en las cosas creadas, bajo el aspecto de mutabilidad y posibilidad de defecto, no como existiendo per se. Los errores de la humanidad confundiendo las verdaderas condiciones de su propio bienestar, han sido la causa del mal moral y f\u00edsico (Dion. Areop., De Div. Nom., IV, 31; San Agust\u00edn, De Civ. Dei. XII). El mal que el hombre sufre es, sin embargo, la condici\u00f3n del bien que por su causa, aquel es permitido. As\u00ed, \u00abDios juzg\u00f3 mejor, sacar el bien del mal, que no sufrir el mal existente\u00bb (San Agust\u00edn, Enchirid., xxvii). El mal, contribuye a la perfecci\u00f3n del universo, como las sombras a la perfecci\u00f3n de un cuadro o como la armon\u00eda a la de la m\u00fasica (De Civ. Dei, XI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la excelencia de las obras de Dios en la naturaleza, persiste como evidencia de la Divina sabidur\u00eda, poder y bondad por las que ning\u00fan mal puede ser causado directamente. (Greg. Nyss., De. opif. hom.) As\u00ed Boetio pregunta (De Consol. Phil., I, IV) \u00bfQui\u00e9n puede ser el autor del bien, si Dios es el autor de mal? Cuando la oscuridad es nada m\u00e1s que la ausencia de luz y no es producida por la creaci\u00f3n, entonces el mal es meramente falta de bondad. (San Agust\u00edn, In Gen, literalmente). San Basilio (Hexaem., Hom. II) se\u00f1ala los prop\u00f3sitos educativos extra\u00eddos del mal y San Agust\u00edn, sostiene que el mal es permitido para castigo del malvado y juicio del bien, mostrando que tiene bajo este aspecto, la naturaleza del bien y es agradable a Dios, no debido a lo que es, sino debido a de d\u00f3nde es, (es decir) como una consecuencia penal y justa del pecado (De Civ. Dei, XI, XII, De Vera Relig. XLIV). Lactancio, utiliza argumentos similares para oponerse al dilema, acerca de la omnipotencia y bondad de Dios, que pone en la boca de Epic\u00fareo (De Ira Dei, XIII). San Anselmo (Monologium) conecta al mal con la manifestaci\u00f3n, parcial, del bien de la creaci\u00f3n, cuya plenitud reside exclusivamente en Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rasgos que se destacan en la explicaci\u00f3n Cristiana m\u00e1s antigua del mal, como comparaci\u00f3n con las teor\u00edas de dual\u00edsticas no cristianas son: la definida atribuci\u00f3n a Dios de la omnipotencia absoluta y la bondad, no obstante Su permiso de la existencia de mal, la asignaci\u00f3n de una causa moral en el pecado de la humanidad y retributiva con sufrimiento y la aserci\u00f3n inmediata de la beneficencia del prop\u00f3sito de Dios permitiendo el mal, junto con la plena admisi\u00f3n que \u00c9l pudo haberlo escogido y \u00c9l, lo ha evitado (De Civ. Dei, XIV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el permiso de Dios, del mal que \u00c9l conoc\u00eda y podr\u00eda prevenir, se reconciliar\u00e1 con Su bondad, no es tenido en cuenta plenamente. San Agust\u00edn formula la pregunta en duros t\u00e9rminos, pero es satisfecho por v\u00eda de la seguida respuesta de San Pablo, referida al desprop\u00f3sito de los juicios Divinos (Contra Julianum, I, 48).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mismas l\u00edneas generales han seguido la mayor\u00eda de los modernos intentos de considerar, en t\u00e9rminos de Te\u00edsmo, a la existencia de mal. Descartes y Malebranche sostuvieron que el mundo es el mejor posible, para el prop\u00f3sito que fue creado, es decir para la manifestaci\u00f3n de los atributos de Dios. Ha sido ajustado, al menos, para el logro de este objeto. La relaci\u00f3n del mal con la voluntad de un Creador absolutamente ben\u00e9volo, fue tratada detalladamente por Leibniz, en respuesta a Bayle que hab\u00eda insistido en argumentos derivados de la existencia de mal, contra aquellos de un Dios bueno y omnipotente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leibniz fund\u00f3 sus consideraciones, principalmente, en aqu\u00e9llas de San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s, y dedujo de all\u00ed su teor\u00eda del optimismo seg\u00fan la cual, lo inverso es lo mejor posible. Pero el mal metaf\u00edsico o complemento, est\u00e1 necesariamente envuelto en la constituci\u00f3n, porque debe ser finito y no podr\u00eda estar dotado de la perfecci\u00f3n infinita, que pertenece exclusivamente a Dios. El mal moral y f\u00edsico se debe a la ca\u00edda de hombre, pero todo el mal es dominado por Dios para un prop\u00f3sito bueno. Es m\u00e1s, el mundo que conocemos es s\u00f3lo un factor muy peque\u00f1o en el conjunto de la creaci\u00f3n y puede suponerse que el mal que contiene, es necesario para la existencia de otras regiones desconocidas por nosotros. Voltaire en \u00abCandide\u00bb, intent\u00f3 ridiculizar la idea del \u00abmundo mejor posible\u00bb. Debe admitirse que la teor\u00eda est\u00e1 abierta a serias objeciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, es escasamente consistente con la creencia en la omnipotencia Divina y por el otro, falla al considerar el permiso (o la paternidad indirecta) de mal por un Dios bueno al que Bayle hab\u00eda percibido, especialmente, como excepci\u00f3n. Nosotros no podemos saber que este mundo es el mejor posible; \u00bfy si as\u00ed fuera, puesto que incluye tanta maldad, por qu\u00e9 lo debi\u00f3 haber creado un Dios absolutamente bueno? Puede alegarse, tambi\u00e9n, que no puede haber alg\u00fan grado de bondad finita que no sea susceptible de incrementarse por omnipotencia, sin caer r\u00e1pidamente en la perfecci\u00f3n infinita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leibniz ha sido seguido, m\u00e1s o menos estrechamente, por muchos que han tratado el asunto desde el punto de vista Cristiano. En su mayor parte, han dado \u00e9nfasis a la evidencia, en la creaci\u00f3n, de la sabidur\u00eda y bondad de su Autor, despu\u00e9s del comportamiento en el Libro de Job y han estado satisfechos de salir sin descubrir la raz\u00f3n de la creaci\u00f3n por \u00c9l, de un universo en que el mal, es inevitable. Semejante era la visi\u00f3n, de King (Ensayo sobre el Origen de Mal, Londres, 1732), qui\u00e9n insisti\u00f3 fuertemente en la doctrina del mundo mejor posible y la de Cudworth que sostuvo que el mal, aun cuando inseparable de la naturaleza de los seres imperfectos, es en gran parte una cuesti\u00f3n de la propia imaginaci\u00f3n u opini\u00f3n de los hombres, en lugar de la realidad de cosas y por consiguiente no deben hacerse, como fundamento, acusaciones contra la Divina Providencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derham, (Physico-Theolog\u00eda, Londres, 1712) tomando la ocasi\u00f3n para un examen de la excelencia de la creaci\u00f3n, recomend\u00f3 una actitud de humildad y confianza hacia el creador de \u00abeste elegante, bien pensado y bien formado mundo en el que encontramos, aqu\u00ed abajo, todo lo necesario para el sustento, utilidad y placer tanto del hombre como de cualquier criatura, as\u00ed como algunos l\u00e1tigos o algunas varas, para azotarnos por nuestros pecados\u00bb. Sacerdotalmente, sostuvo una doctrina de absoluto determinismo. Por consiguiente atribuy\u00f3 el mal, solamente, a la voluntad divina, que sin embargo, justific\u00f3 por los buenos fines. El mal fue creado para, providencialmente, ayudar\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">( Doctrina de Necesidad Filos\u00f3fica, Birmingham, 1782). Clarke, adem\u00e1s, llama especial atenci\u00f3n a la evidencia del m\u00e9todo de plan creado, que da testimonio de a la benevolencia del Creador, en medio del aparente desorden f\u00edsico y moral. Rosmini siguiendo estrechamente a Malebranche, se\u00f1al\u00f3 que la cuesti\u00f3n de la posibilidad de un mundo mejor, realmente no tiene ning\u00fan sentido. Cualquier mundo, creado por Dios, debe ser el mejor posible, respecto a su especial prop\u00f3sito, separadamente del cual ninguna bondad o maldad puede predicarse de el.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mamiani tambi\u00e9n supuso que el mal es inseparable de lo finito, pero tiende a desaparecer como finito, al aproximarse a su uni\u00f3n final con el infinito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. El tercer camino para concebir la posici\u00f3n de mal en el esquema general de la existencia, lo constituyen aquellos sistemas monistas que consideran al mal, no m\u00e1s que como un modo, en el que ciertos aspectos de los momentos del desarrollo de la naturaleza, son aprehendidos a trav\u00e9s de la conciencia humana. En esta visi\u00f3n, no hay principio distintivo al que pueda asignarse el mal y su origen es en conjunto uno, con la naturaleza. Estos sistemas rechazan la idea espec\u00edfica de la creaci\u00f3n y la idea de Dios  se excluye rigurosamente, o se identifica con un principio impersonal inmanente en el universo, o se concibe como una simple abstracci\u00f3n de los m\u00e9todos de la naturaleza,  que considerada desde el punto de vista del materialismo o del idealismo, es la \u00fanica realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema del origen del mal, se une as\u00ed con el del origen del ser. El mal moral, en particular, surge del error y es gradualmente eliminado, o por lo menos minimizado, por el desarrollo del conocimiento de las condiciones del bienestar humano (Meliorismo). De esta clase, en su conjunto, fueron las doctrinas de los hilozo\u00edstas j\u00f3nicos cuya noci\u00f3n fundamental era la indispensable uni\u00f3n entre la materia y la vida. Por otro lado, los ele\u00e1ticos tambi\u00e9n fundamentaban el origen de todas las cosas en un ser abstracto. Los atomistas L\u00e9ucipo y Dem\u00f3crito, sostuvieron lo que puede llamarse, una doctrina materialista monista. Esta doctrina, sin embargo, encontr\u00f3 su primera y completa expresi\u00f3n en la filosof\u00eda de Epic\u00fareo, que expl\u00edcitamente rechaz\u00f3 la noci\u00f3n de cualquier influencia externa en la naturaleza, o del \u00abdestino\u00bb, o del poder Divino. Seg\u00fan el epic\u00fareo Lucrecio, (De Rerum Natura, II, l\u00ednea 180) la existencia de mal fue letal para la hip\u00f3tesis de la creaci\u00f3n del mundo, por Dios:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nequaquam nobis divinitus esse creatum<br \/>\nNaturam mundi, qu\u00e6 tanta est pr\u00e6dita culpa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Giordano Bruno hizo a Dios la causa inmanente de todas las cosas, actuando por una necesidad interior y produciendo las relaciones consideradas como mal por la humanidad. Hobbes consider\u00f3 a Dios como la causa corp\u00f3rea primera y aplicando su teor\u00eda de gobierno civil al universo, defendi\u00f3 la existencia de mal por simple aserci\u00f3n del poder absoluto al que es debido. Teor\u00eda que no es m\u00e1s que otra manifestaci\u00f3n del determinismo materialista en t\u00e9rminos de relaciones sociales. Spinoza uni\u00f3 esp\u00edritu y materia en la noci\u00f3n de una sola substancia a la que atribuy\u00f3 concepto y  extensi\u00f3n. El error y perfecci\u00f3n eran la consecuencia necesaria del orden del universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Monismo Hegeliano que reproduce muchas de las ideas de Eckhart y es adoptado en sus rasgos principales por muchos sistemas diferentes de reciente origen, dan al mal un lugar en el desdoblamiento de la Idea, en la que el origen y la realidad \u00edntima del universo est\u00e1n por ser encontradas . El mal es la discordia temporal entre lo que es y lo que ha de ser. Huxley estaba satisfecho al opinar que las \u00faltimas causas de las cosas son en la actualidad desconocidas y pueden ser irreconocibles. El mal es para ser conocido y combatido en lo concreto y en detalle. Pero el Agnosticismo profesado y designado por Huxley, rechaza tomar en consideraci\u00f3n cualquier pregunta acerca de las causas transcendentales y lo confina a los hechos experimentales. Haeckel adelanta un materialismo dogm\u00e1tico en que la substancia ( es decir la materia y la fuerza) aparece como la base eterna e infinita de todas las cosas. El Profesor Metchnikoff, con principios similares, coloca la causa del mal en \u00ablas desarmon\u00edas\u00bb que predominan en la naturaleza, pensando que pueden eliminarse, quiz\u00e1s finalmente, para la raza humana al menos, junto con el temperamento pesimista surgido de ella, por el progreso de la ciencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bourdeau ha afirmado en t\u00e9rminos expresos la futileza de buscar un origen transcendental o sobrenatural para el mal y la necesidad de confinar la consideraci\u00f3n a causas naturales, accesibles y determinables. (Revista Filos\u00f3fica, I, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema recientemente construido, o el m\u00e9todo, llamado pragmatismo, tiene mucho en com\u00fan con el pesimismo, que considera al mal como parte realmente inevitable de la experiencia  humana en un punto id\u00e9ntico, de hecho, con la verdad y la realidad. El mundo es como nosotros lo hacemos. El mal tiende a disminuir con el crecimiento de la experiencia y puede desaparecer finalmente, aunque por otro lado, siempre puede permanecer all\u00ed, el m\u00ednimo irreducible del mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen del mal, como el origen de todas las cosas, es inexplicable. Ninguna teor\u00eda puede ajustarse al plan del universo, simplemente, porque ninguna teor\u00eda es posible. \u00abNo podemos entender, por ninguna posibilidad, el car\u00e1cter de la mente c\u00f3smica cuyo prop\u00f3sito es plenamente manifestado, por la extra\u00f1a mezcla del bien y el mal que encontramos en este particular mundo real. La simple palabra plan, no tiene por s\u00ed misma, ninguna consecuencia y nada explica\u00bb. (James, Pragmatismo, Londres, 1907. Cf. Schiller, Humanismo, Londres 1907.) Nietzsche sostiene que el mal es puramente relativo y su aspecto moral, por lo menos, un concepto transitorio y no fundamental. El g\u00e9nero humano en el estado presente, es \u00abun animal todav\u00eda no adaptado propiamente a su medio ambiente\u00bb. En este modo de pensamiento el individuo cuenta necesariamente muy poco como ser y es meramente una manifestaci\u00f3n pasajera de la fuerza c\u00f3smica. Los aspectos sociales de la humanidad son los sufrimientos y limitaciones considerados, principalmente, como tendientes a su mejoramiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, las varias formas de Socialismo. La idea totalmente nueva concebida por Nietzsche, aunque todav\u00eda indefinida, es una forma de moralidad social y de la constituci\u00f3n y mutuas relaciones de clases, las llamadas religiones \u00e9ticas y cient\u00edficas que inculcan la moralidad, tendientes a ser, generalmente buenas. El primer ejemplo de tales religiones es la de Augusto Comte que con la base materialista del positivismo, fund\u00f3 \u00abla religi\u00f3n de la humanidad\u00bb. Propuso sustituir un entusiasmo en favor de la humanidad como motivo para la acci\u00f3n correcta, por las razones de la religi\u00f3n sobrenatural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la luz de la doctrina cat\u00f3lica, cualquier teor\u00eda que pueda sostenerse acerca de mal, debe incluir ciertos puntos que afectan la pregunta que se ha definido autorizadamente. Estos puntos son:  la omnipotencia, la omnisciencia, la bondad absoluta del Creador,  la libertad de la voluntad y el sufrimiento, que es la consecuencia penal de la desobediencia premeditada de la ley de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un informe completo puede reunirse de la ense\u00f1anza de Santo Tom\u00e1s de Aquino quien sistematiz\u00f3 los principios de San Agust\u00edn y los suplement\u00f3 extensamente. El mal, seg\u00fan Santo Tom\u00e1s, es una privaci\u00f3n, o ausencia de algo bueno y corresponde propiamente a la naturaleza del ser viviente. (I,Q xiv, a. 10; Q.,xlix a. 3; Contra Gentiles, III, ix, x). No hay ning\u00fan \u00absummum malum\u00bb por consiguiente, o fuente positiva de mal, correspondiente al \u00absummum bonum\u00bb que es Dios (I,Q. xlix , a. 3; C. G., III, 15; De Malo, I, 1). El mal no \u00abens reale\u00bb sino s\u00f3lo \u00abens rationis\u00bb es decir que no existe como hecho objetivo, sino como concepci\u00f3n subjetiva. Las cosas no son malas en s\u00ed mismas, sino por causa de su relaci\u00f3n con otras cosas o personas. Todas las realidades (entia) son en s\u00ed mismas, buenas. Si producen resultados malos, es solo incidentalmente y en consecuencia la \u00faltima causa de mal es fundamentalmente buena, de igual manera que los objetos en los que el mal se encuentra (I,Q. xlix; cf.I, Q. v, 3,; De Malo, I, 3). As\u00ed, el manique\u00edsmo dualista no tiene ning\u00fan fundamento en la raz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal es triple, a saber., \u00abmalum natur\u00e6\u00bb (mal metaf\u00edsico), \u00abculp\u00e6\u00bb (moral), y \u00abpaen\u00e6\u00bb (f\u00edsico, la consecuente retribuci\u00f3n del \u00abmalum culp\u00e6\u00bb)  (I, Q. xlviii, a. 5, 6; Q. lxiii, a. 9; De Malo, I, 4). Su existencia ayuda a la perfecci\u00f3n del todo. El universo ser\u00eda menos perfecto si no incluyera al mal. De esta manera el fuego no podr\u00eda existir sin la corrupci\u00f3n de lo que consume. El le\u00f3n debe matar al asno para vivir. Si no hubiera ning\u00fan hecho malo, no habr\u00eda ninguna esfera para la paciencia y la justicia ( I,Q.xlviii, a. 2). Dios dijo ( en Is., 45) ser el autor del mal, en el sentido que la corrupci\u00f3n de los objetos materiales en la naturaleza est\u00e1 ordenada por \u00c9l, como medio para llevar a cabo el plan del universo. Por otro lado, el mal que existe como consecuencia de la infracci\u00f3n a las leyes Divinas es, en el mismo sentido, debido a un designio Divino. El universo ser\u00eda menos perfecto si sus leyes pudieran violarse, con impunidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el mal es en un aspecto, como un contrapeso para el desorden que causa el pecado y tiene la naturaleza del bien (II, Q.ii, a. 19). Pero el mal del pecado (culp\u00e6), aunque permitido por Dios, en ning\u00fan sentido es debido a \u00c9l (I, Q.xlix, a. 2). Su causa est\u00e1 en el abuso de la libre voluntad de \u00e1ngeles y hombres (I-II, Q. lxxiii, a. 6; II-II, Q. x, a. 2; I-II, Q. ix, a. 3). Debe observarse, que la perfecci\u00f3n universal, en la que en alguna forma el mal es necesario, es la perfecci\u00f3n de este universo, no, de cualquier universo. El mal metaf\u00edsico, que es decir indirectamente el mal moral, est\u00e1 incluido como bien en el plan del universo y es conocido parcialmente por nosotros. Pero no podemos decir, sin negar la omnipotencia Divina, que otro universo igualmente perfecto no podr\u00eda crearse, en que el mal no tuviera lugar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tomas tambi\u00e9n proporciona explicaciones de las que son consideradas generalmente, como las dos principales dificultades del asunto, a saber, el permiso Divino al mal moral previsto y la pregunta que llega finalmente: \u00bf porqu\u00e9 Dios escoge crear algo, en absoluto. Primero se pregunta \u00bfporqu\u00e9 Dios, previendo que sus criaturas usar\u00edan el regalo de la voluntad libre para su propio da\u00f1o, no se abstuvo de crearlas, o con alg\u00fan resguardo por el mal uso de su voluntad libre, o denegando totalmente ese regalo? Santo Tom\u00e1s responde (C. G., II, el xxviii) que Dios no puede cambiar Su mente, porque la voluntad Divina esta libre del defecto de flaqueza o mutabilidad. Debe observarse que tal mutabilidad ser\u00eda, un defecto en la naturaleza Divina ( y por consiguiente imposible ), porque si el prop\u00f3sito de Dios fuera hecho dependiente del acto libre y previsto de cualquier criatura, Dios sacrificar\u00eda, en consecuencia, Su propia libertad, se someter\u00eda a Sus criaturas y abdicar\u00eda, de esta manera, Su supremac\u00eda esencial cosa que,  por supuesto, es absolutamente inconcebible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, a la pregunta, \u00bfporqu\u00e9 Dios escogi\u00f3 crear, cuando la creaci\u00f3n de ninguna manera era necesaria para Su propia perfecci\u00f3n. Santo Tom\u00e1s contesta que el objeto de Dios es que, \u00c9l crea para manifestar su propia bondad, poder y sabidur\u00eda y se complace con Su reflejo o similitud, en el que consiste la bondad de la creaci\u00f3n. El placer de Dios es motivo sumamente perfecto para la acci\u00f3n, semejante al  propio Dios y a Sus criaturas. No se debe a cualquier necesidad, o la necesidad innata de la naturaleza Divina (C. G., I, xxviii,; II, xxiii), sino a que Dios es el origen, centro y objeto de toda la existencia. (I,Q., lxv, a. 2; cf. Prov., 26 y Conc.Vat., can. i, v; Const. Dogm., 1.) \u00c9sta, en consecuencia, es la raz\u00f3n suficiente para la existencia del universo, incluso para el sufrimiento, que el mal moral ha introducido. Dios no ha creado al mundo, principalmente, para bien del hombre, sino para Su propio placer, pero es bien para el hombre, cuando se adecua al supremo prop\u00f3sito de la creaci\u00f3n y es mal, cuando se aleja de \u00e9l. (C.G., III, xvii, cxliv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, por Santo Tom\u00e1s puede entenderse, que en la diversidad de mal metaf\u00edsico en  que la perfecci\u00f3n del universo est\u00e1 incluida completamente, Dios puede ver una cierta similitud de Su propia Triple Uni\u00f3n (cf. I, Q. xii). Adem\u00e1s, permitiendo existir al mal moral, \u00c9l ha provisto, en un aspecto, una esfera de manifestaci\u00f3n de Su justicia esencial (cf. I, Q. lxv, a. 2; y I, Q.xxi,a.1,3). Es obviamente imposible sugerir una raz\u00f3n de porqu\u00e9 este universo, en particular, se debi\u00f3 crear en lugar de otro, puesto que somos, necesariamente, incapaces de formarnos una idea de cualquier otro universo que no sea \u00e9ste. De igual manera, somos incapaces de imaginar porqu\u00e9 Dios eligi\u00f3 manifestarse por v\u00eda de la creaci\u00f3n, en lugar de, o adem\u00e1s de, o cualquier otro modo por el que \u00c9l ha, o pudo haber alcanzado el mismo fin. Llegamos aqu\u00ed al l\u00edmite supremo de la especulaci\u00f3n y nuestra incapacidad para concebir la \u00faltima raz\u00f3n con respecto a la creaci\u00f3n (como distinta de su motivo directo) es paralela, en una etapa mucho m\u00e1s temprana de la investigaci\u00f3n, a la incapacidad de las escuelas de pensamiento, no creacionistas, para asignar cualquier \u00faltima causa a la existencia del orden de la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se observar\u00e1, que el informe de Santo Tom\u00e1s sobre el mal, es una verdadera Teodicea, teniendo en cuenta como \u00e9l trata cada factor del problema, dejando sin soluci\u00f3n solo al misterio de la creaci\u00f3n, frente al cual, todas las escuelas del pensamiento son igualmente incapaces. Es como imposible saber, en el m\u00e1s completo sentido, por qu\u00e9 y c\u00f3mo fue hecho este mundo. Pero Santo Tom\u00e1s ha mostrado, al menos, que los actos del Creador admiten una l\u00f3gica y completa justificaci\u00f3n, no obstante el misterio en que siempre estar\u00e1n envueltos para la inteligencia humana. Para los principios cat\u00f3licos, la disminuci\u00f3n del mal moral y su l\u00f3gico sufrimiento, puede lograrse por medio de la reforma individual, no tanto, a trav\u00e9s del aumento del conocimiento, como, por el est\u00edmulo o redireccionamiento de la voluntad. Pero, puesto que todos los m\u00e9todos de mejoramiento social que tengan alg\u00fan valor, necesariamente deber\u00e1n representar una estrecha aproximaci\u00f3n a la conformidad con las leyes Divinas, ser\u00e1n bienvenidos y llevados m\u00e1s all\u00e1, por la Iglesia, como tendientes, por lo menos indirectamente, a cumplir el prop\u00f3sito por el cual Ella existe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Sharpe, Alfred. \u00abEvil.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05649a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jos\u00e9 Luis Anastasio\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Malo tip, DOCT DIAB ver, PECADO, DIABLO vet, En todo tiempo y en todo lugar las personas reflexivas han sondeado \u00abel problema del origen del mal\u00bb. La causa del pecado no se halla en Dios. El autor del mal es \u00abuna persona\u00bb. La tentaci\u00f3n de Jes\u00fas es una prueba de ello (Mt. 4:11). 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