{"id":9449,"date":"2016-02-05T06:58:04","date_gmt":"2016-02-05T11:58:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-arresto\/"},"modified":"2016-02-05T06:58:04","modified_gmt":"2016-02-05T11:58:04","slug":"pablo-arresto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-arresto\/","title":{"rendered":"PABLO (ARRESTO)"},"content":{"rendered":"<p>tip, BIOG HOMB HONT APOS<\/p>\n<p>vet, (k) Pablo en Jerusal\u00e9n; arresto; encarcelamiento en Cesarea. No tard\u00f3 en hacerse realidad la predicci\u00f3n de Agabo. Los hermanos de Jerusal\u00e9n le dieron una buena acogida a Pablo y a sus colaboradores que, al d\u00ed\u00ada siguiente de su llegada, fueron a visitar a Jacobo, el hermano del Se\u00f1or; se encontraron tambi\u00e9n con todos los ancianos de la iglesia. Ellos glorificaron a Dios, que se hab\u00ed\u00ada servido de tal manera del ministerio de Pablo, pero recordaron al ap\u00f3stol que numerosos cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo decir que \u00e9l no observaba la Ley de Mois\u00e9s. Los ancianos le propusieron que diera en el mismo Templo una prueba espectacular de su fidelidad a las costumbres jud\u00ed\u00adas, encarg\u00e1ndose de cumplir las prescripciones y de pagar los gastos implicados en la liberaci\u00f3n del voto de cuatro nazareos. Pablo consinti\u00f3 en ello, para no tener conflictos con los jud\u00ed\u00ados. Es posible que se tratara de una observancia an\u00e1loga a la que \u00e9l hab\u00ed\u00ada observado en Corinto de manera voluntaria (Hch. 18:18). Pablo ense\u00f1aba que ning\u00fan convertido de la gentilidad ten\u00ed\u00ada que observar las ordenanzas de la ley mosaica, y que ning\u00fan cristiano de origen jud\u00ed\u00ado estaba ya obligado a seguir las costumbres tradicionales. Sin embargo, declaraba que no se deb\u00ed\u00ada condenar a los jud\u00ed\u00ados que quisieran conservar su fidelidad a la Ley de Mois\u00e9s y se reservaba, para s\u00ed\u00ad mismo, la libertad de observar estas pr\u00e1cticas, o de renunciar a ellas, seg\u00fan las circunstancias. Al asentir a la petici\u00f3n de los ancianos, Pablo no era incoherente. Pero esta acci\u00f3n no tuvo un buen fin. Unos jud\u00ed\u00ados de Asia, al ver a Pablo en el Templo, lo acusaron falsamente de haber introducido gentiles dentro, y amotinaron al populacho, afirmando que el fariseo tr\u00e1nsfuga hab\u00ed\u00ada estado ense\u00f1ando a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora a menospreciar el Templo y a violar la Ley (Hch. 21:27-29). Pablo hubiera sido seguramente muerto si el tribuno de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de guarnici\u00f3n romana, Claudio Lisias, no hubiera intervenido con presteza junto con sus soldados. El ap\u00f3stol, atado con dos cadenas, fue llevado a la torre Antonia. Pidi\u00f3 entonces, antes de ser introducido en ella, permiso para dirigirse a la multitud. Sorprendido al constatar que Pablo hablaba en griego y que no era un egipcio sedicioso, sino un jud\u00ed\u00ado de Tarso (Hch. 21:38), el tribuno le permiti\u00f3 que se dirigiera al pueblo; el ap\u00f3stol hizo su discurso en arameo (Hch. 22:2), haciendo reminiscencias de su juventud, y refiriendo su conversi\u00f3n y vocaci\u00f3n. La multitud que lo escuchaba empez\u00f3 a gritar \u00ab\u00c2\u00a1A muerte! \u00c2\u00a1A muerte!\u00bb en cuanto Pablo hizo menci\u00f3n de la oferta de salvaci\u00f3n a los gentiles. Lisias le hizo entrar entonces en la torre Antonia para someterlo a interrogatorio. Al saber que se trataba de un ciudadano romano (Hch. 22:25), el tribuno desisti\u00f3 de hacerlo azotar, y orden\u00f3 a los principales sacerdotes que convocaran al sanedr\u00ed\u00adn al d\u00ed\u00ada siguiente para hacer comparecer ante ellos al preso. Pablo no pod\u00ed\u00ada esperar ning\u00fan juicio equitativo de parte del tribunal supremo de los jud\u00ed\u00ados. Si el sanedr\u00ed\u00adn condenaba al prisionero, Lisias deber\u00ed\u00ada abandonarlo a sus manos. El ap\u00f3stol tuvo la habilidad de dividir a sus enemigos, a fin de defender su vida. Record\u00f3 su calidad de fariseo, diciendo que en el fondo estaba siendo sometido a juicio a causa de su doctrina de la resurrecci\u00f3n. El rec\u00ed\u00adproco odio entre fariseos y saduceos era a\u00fan m\u00e1s profundo que el que ellos ten\u00ed\u00adan hacia Pablo, por lo que de inmediato se dividieron en dos bandos. Temiendo que el preso pudiera perder la vida entre las dos facciones en pendencia, el tribuno orden\u00f3 a los soldados que devolvieran a Pablo a la torre Antonia (Hch. 23:1-10). El Se\u00f1or se apareci\u00f3 a Pablo a la noche siguiente, y le dijo: \u00abTen \u00e1nimo, Pablo, pues como has testificado de m\u00ed\u00ad en Jerusal\u00e9n, as\u00ed\u00ad es necesario que testifiques tambi\u00e9n en Roma\u00bb (Hch. 23:11). Esta promesa se iba a cumplir de una manera muy inesperada. Unos cuarenta jud\u00ed\u00ados hicieron gestiones para que Pablo compareciera de nuevo ante el sanedr\u00ed\u00adn. Se comprometieron a darle muerte, pero un sobrino de Pablo inform\u00f3 a su t\u00ed\u00ado y al tribuno (Hch. 23:12-22). Lisias envi\u00f3 entonces a Pablo con una fuerte escolta a Cesarea, residencia de F\u00e9lix, el procurador, a quien el tribuno envi\u00f3 una carta. Enter\u00e1ndose de que el acusado era un jud\u00ed\u00ado de Cilicia, el gobernador no lo quiso interrogar antes de la llegada de los acusadores, y lo hizo guardar en el pretorio, que hab\u00ed\u00ada sido antes el palacio de Herodes. Cuando los representantes del sanedr\u00ed\u00adn comparecieron ante F\u00e9lix, acusaron a Pablo de sedici\u00f3n, de profanaci\u00f3n del Templo, y se quejaron de que Lisias les hab\u00ed\u00ada arrebatado a su prisionero (Hch. 24:1-9). Pablo refut\u00f3 estas acusaciones (Hch. 24:10-21). Conociendo la nueva doctrina, que era la verdadera causa del litigio, y d\u00e1ndose cuenta de que el acusado era inocente, F\u00e9lix aplaz\u00f3 la vista de la causa con el pretexto de obtener de Lisias unos informes suplementarios. Pablo qued\u00f3 preso, pero pod\u00ed\u00ada recibir visitas de sus amigos. El procurador y Drusila, su esposa jud\u00ed\u00ada, quedaron impresionados por lo que Pablo afirm\u00f3 acerca de la fe en Cristo (Hch. 24:24). Sus solemnes palabras parecen haber hecho temblar a F\u00e9lix, que prometi\u00f3 volverlo a llamar. El gobernador esperaba tambi\u00e9n que Pablo comprar\u00ed\u00ada su libertad (Hch. 24:25, 26), a lo que el ap\u00f3stol no accedi\u00f3. Cuando Porcio Festo sucedi\u00f3 a F\u00e9lix, hac\u00ed\u00ada ya dos a\u00f1os que Pablo estaba encarcelado (Hch. 24:27). Los jud\u00ed\u00ados esperaban que el nuevo procurador se plegar\u00ed\u00ada a sus deseos, pero \u00e9ste rehus\u00f3 hacer subir a Pablo a Jerusal\u00e9n, y exigi\u00f3 que sus acusadores fueran a Cesarea (Hch. 25:1-6). Pablo compareci\u00f3 de nuevo ante ellos, y proclam\u00f3 su inocencia (Hch. 25:7, 8). Deseoso de complacer a los jud\u00ed\u00ados, Festo propuso a Pablo ser juzgado en Jerusal\u00e9n. D\u00e1ndose cuenta de que los jud\u00ed\u00ados se aprovechar\u00ed\u00adan para darle muerte si sub\u00ed\u00ada a Jerusal\u00e9n, el ap\u00f3stol, bas\u00e1ndose en su condici\u00f3n de ciudadano romano, apel\u00f3 al C\u00e9sar (Hch. 25:9-11). El procurador, al quedar con ello fuera de la causa, ten\u00ed\u00ada que enviar al preso a Roma. En medio de estos acontecimientos, Agripa II, biznieto de Herodes el Grande, lleg\u00f3 a Cesarea con su hermana Berenice, sin duda para felicitar a Festo por su nombramiento de procurador. Estando \u00e9l poco versado en las controversias entre los jud\u00ed\u00ados, y teniendo que enviar al emperador un detallado informe de la causa, Festo habl\u00f3 a Agripa acerca de Pablo, que quiso o\u00ed\u00adrle. Al d\u00ed\u00ada siguiente, el procurador hizo comparecer a Pablo ante el rey. El conocimiento que ten\u00ed\u00ada Agripa de los asuntos jud\u00ed\u00ados ser\u00ed\u00ada de ayuda a Festo para redactar su informe al emperador (Hch. 25:12-27). Las caracter\u00ed\u00adsticas de la defensa de Pablo ante Agripa fueron el tacto, la elocuencia y el valor. Dando un relato de su vida, el preso mostr\u00f3 que \u00e9l hab\u00ed\u00ada buscado obedecer al Dios de Israel, y que su apostolado cristiano era un cumplimiento de las antiguas profec\u00ed\u00adas (Hch. 26:1-23). Cuando Festo, interrumpiendo a Pablo, le dijo que estaba loco, el ap\u00f3stol apel\u00f3 a Agripa. El rey se encastill\u00f3 en su papel de observador de lo que estimaba como un nuevo fanatismo, y respondi\u00f3 ir\u00f3nicamente: \u00abPor poco me persuades a ser cristiano\u00bb (Hch. 26:28). Sin embargo, dijo que Pablo era inocente, y que hubiera podido ser puesto en libertad si no hubiera apelado a C\u00e9sar (Hch. 26:31, 32). (l) Viaje a Roma. En oto\u00f1o del mismo a\u00f1o (probablemente el 59), el preso fue mandado a Roma (v\u00e9ase Cronolog\u00ed\u00ada al final de este art\u00ed\u00adculo [PABLO (III)]). Pablo y otros cautivos fueron confiados a un centuri\u00f3n llamado Julio, de la cohorte augusta. Lucas y Aristarco de Tesal\u00f3nica (Hch. 27:1, 2) acompa\u00f1aban al ap\u00f3stol. La narraci\u00f3n de Lucas es sumamente precisa (cfr. James Smith: \u00abThe Voyage and Shipwreck of St. Paul\u00bb). El centuri\u00f3n trat\u00f3 humanamente al ap\u00f3stol. El grupo se embarc\u00f3 en Cesarea en una nave adramitena, que iba a efectuar una navegaci\u00f3n de cabotaje por la costa del Asia Menor. Embarcaron en Sid\u00f3n, y llegaron a Mira, en Licia. En este puerto el centuri\u00f3n hizo subir a los presos a una nave mercante de Alejandr\u00ed\u00ada que part\u00ed\u00ada para Italia. Siendo el viento desfavorable, la nave tuvo que navegar a lo largo de la costa al noroeste, hasta llegar a la altura de Gnido, en la costa de Caria. Girando all\u00ed\u00ad hacia el sur, dobl\u00f3 penosamente el promontorio de Salm\u00f3n en la zona meridional de Creta, y arrib\u00f3 a Buenos Puertos, en la costa meridional de la isla (Hch. 27:3-8). Habiendo pasado al ayuno (o d\u00ed\u00ada de Yom Kippur, v\u00e9ase EXPIACI\u00ed\u201cN [D\u00ed\u008dA DE LA]), que ca\u00ed\u00ada en el d\u00e9cimo del mes de Tishri (hacia el final de septiembre, v. 9), se hac\u00ed\u00ada peligrosa la navegaci\u00f3n, y el tiempo era amenazador. Pablo dio el consejo de permanecer en Buenos Puertos, pero el centuri\u00f3n escuch\u00f3 al capit\u00e1n y al armador de la nave y no al prisionero. Quer\u00ed\u00adan invernar en Fenice, un puerto mejor situado, m\u00e1s al oeste en la costa de Creta (Hch. 27:9- 12). Cuando la nave abandon\u00f3 Buenos Puertos se abati\u00f3 sobre ellos un furioso viento del noreste, que los ech\u00f3 hacia el sur de la islita de Clauda, que se llama actualmente Gozzo. Aligerando la nave de todo el lastre posible, soportaron el vendaval durante dos semanas, derivando hacia el oeste. El ap\u00f3stol mantuvo la calma y subi\u00f3 los \u00e1nimos de la tripulaci\u00f3n y de los pasajeros: un \u00e1ngel de Dios se le hab\u00ed\u00ada aparecido y le hab\u00ed\u00ada asegurado que todos llegar\u00ed\u00adan a tierra sanos y salvos (Hch. 27:13-26). A la decimocuarta noche, la sonda revel\u00f3 la proximidad de tierra. Por miedo a los escollos, echaron cuatro anclas, y esperaron que se hiciese de d\u00ed\u00ada. Al alba, vieron una ensenada con una playa. Habiendo cortado los cables de las anclas, intentaron llegar all\u00ed\u00ad izando la vela de proa, para varar la nave en la arena (Hch. 27:27-40), pero la proa hab\u00ed\u00ada quedado encallada en la arena, y la popa se abr\u00ed\u00ada ante el embate de las olas. Tripulaci\u00f3n y viajeros saltaron al agua. Todos se salvaron. La predicci\u00f3n de Pablo se hab\u00ed\u00ada cumplido (Hch. 27:41-44). Lucas relata de una manera magistral este dram\u00e1tico episodio. El valor de Pablo, su fe, el ascendiente que su calma ejerci\u00f3 sobre los dem\u00e1s, todo ello nos muestra lo que debiera ser el comportamiento de un cristiano ante el peligro. Los n\u00e1ufragos hab\u00ed\u00adan sido arrojados sobre la isla de Melita (Malta), a 93 Km. al sur de Sicilia. Los isle\u00f1os testimoniaron su bondad a los desventurados viajeros, y dieron grandes honores a Pablo cuando \u00e9l san\u00f3 a numerosos malteses (Hch. 28:1-10). Tres meses m\u00e1s tarde, el centuri\u00f3n hizo subir a soldados y presos a una nave alejandrina. Esta nave, que hab\u00ed\u00ada invernado en Malta, lleg\u00f3 a Siracusa, Regio y, finalmente, a Puteoli, puerto de la Italia meridional (muy cercano a N\u00e1poles). Pablo recibi\u00f3 permiso para pasar siete d\u00ed\u00adas con la comunidad cristiana de Puteoli (Pouzzoles, Hch. 28:11-14). Al enterarse de la llegada del ap\u00f3stol, los cristianos de Roma enviaron a hermanos a su encuentro. Pablo se encontr\u00f3 con ellos en el Foro de Apio y en Tres Tabernas, localidades situadas a 69 y 53 Km. de Roma, respectivamente (Hch. 28:15). El centuri\u00f3n entreg\u00f3 los presos al prefecto militar (seg\u00fan algunos mss., \u00abel prefecto de la guardia pretoriana\u00bb, que en el a\u00f1o 61 d.C. era el c\u00e9lebre Burrus). Mommsem y Ramsay estiman sin embargo que los prisioneros fueron m\u00e1s bien entregados al jefe de otro cuerpo del que formaba parte Julio, el centuri\u00f3n, y que estaba encargado de supervisar los transportes de cereales y de ejercer una cierta vigilancia policial. En realidad, no se sabe a ciencia cierta a qui\u00e9n fue entregado Pablo; lo que s\u00ed\u00ad es cierto es que le fue encadenado el brazo derecho al brazo izquierdo de un soldado (Hch. 28:16; Fil. 1:7, 13), y que se le autoriz\u00f3 a alquilar una casa. Las apelaciones a C\u00e9sar implicaban un largo proceso. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os, Pablo esperaba a\u00fan la decisi\u00f3n del tribunal (Hch. 28:30). (m) Pablo despu\u00e9s de su comparecencia ante el emperador. Al final de Hechos se relata que, tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su llegada a Roma, el ap\u00f3stol hizo llamar a los principales jud\u00ed\u00ados, a fin de explicarles la raz\u00f3n de su presencia en Roma, y les cit\u00f3 un d\u00ed\u00ada para exponerles el Evangelio. Como en todas partes, unos lo aceptaron, y los otros lo rechazaron. Pablo dijo entonces que este mensaje ser\u00ed\u00ada predicado a los gentiles, y que ellos s\u00ed\u00ad escuchar\u00ed\u00adan. En efecto, su condici\u00f3n de preso no le imped\u00ed\u00ada dedicarse al ministerio. Los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del libro de Hechos informan que durante dos a\u00f1os Pablo estuvo recibiendo a todos aquellos que quer\u00ed\u00adan entrevistarse con \u00e9l; \u00e9l les anunciaba el reino de Dios, y ense\u00f1aba acerca del Se\u00f1or Jesucristo, sin que las autoridades pusieran obst\u00e1culo alguno (Hch. 28:17-31). Las ep\u00ed\u00adstolas a los Colosenses, a Filem\u00f3n, a los Efesios y a los Filipenses, redactadas durante su cautiverio, arrojan una luz viva sobre este per\u00ed\u00adodo. El ap\u00f3stol escribi\u00f3 indudablemente las tres primeras al principio, y la carta a los Filipenses hacia el final de su detenci\u00f3n. Estas ep\u00ed\u00adstolas revelan que hab\u00ed\u00ada en Roma fieles amigos del ap\u00f3stol que le ayudaban en su obra misionera. Entre otros estaban: Timoteo (Col. 1:1; Fil. 1:1; 2:19; Flm. 1); T\u00ed\u00adquico (Ef. 6:21; Col. 4:7); Aristarco (Col. 4:10; Flm. 24); Juan Marcos (Col. 4:14; Flm. 24). Nadie imped\u00ed\u00ada a los amigos del ap\u00f3stol que lo visitaran; mensajeros de Pablo ante las iglesias, eran tambi\u00e9n sus ayudantes en Roma, Gracias a ellos, y a pesar de su encarcelamiento, Pablo dirig\u00ed\u00ada las misiones por todo el imperio. Las ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad revelan asimismo el celo de este embajador encadenado, y la entusiasta acogida que ten\u00ed\u00ada su predicaci\u00f3n (Ef. 6:20). Exhorta \u00e9l de manera insistente a sus amigos a que oren para que Dios abra una puerta a la Palabra (Col. 4:3). On\u00e9simo, el esclavo fugitivo, fue uno de los frutos del trabajo personal del ap\u00f3stol preso (Flm. 10), que asimismo pod\u00ed\u00ada escribir a los filipenses: \u00abMis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los dem\u00e1s\u00bb (Fil. 1:12, 13). Nadie ignoraba ya por causa de qui\u00e9n \u00e9l llevaba aquellas cadenas. Transmite a los filipenses los saludos de los creyentes pertenecientes a la casa del C\u00e9sar (Fil. 4:22). Sin embargo, hab\u00ed\u00ada en Roma entonces cristianos (posiblemente judaizantes) que se opon\u00ed\u00adan a la obra de Pablo (Fil. 1:15-18). Su antagonismo no perturbaba en absoluto la serenidad del preso, que estaba por otra parte seguro de que iba a ser liberado con todos los pronunciamientos favorables (Fil. 1:25; 2:17, 24; Flm. 22). Consideraba su cautiverio como el medio escogido por Dios mediante el cual pod\u00ed\u00ada cumplir a\u00fan mejor su misi\u00f3n de embajador de Cristo. Las cartas muestran finalmente, que el preso no dej\u00f3 de administrar las iglesias por correspondencia, refutando de manera particular las falsas doctrinas que surg\u00ed\u00adan en Asia Menor. Las ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad contienen la ense\u00f1anza m\u00e1s completa de Pablo sobre la persona de Cristo y sobre los prop\u00f3sitos eternos de Dios revelados en el Evangelio. El fervor del ap\u00f3stol y su elevado concepto de los deberes del cristiano se hacen patentes en sus instrucciones pr\u00e1cticas. Aunque el libro de los Hechos concluye con el relato del cautiverio del ap\u00f3stol Pablo en Roma, hay razones de peso para aceptar que el ap\u00f3stol fue absuelto y liberado al cabo de los dos a\u00f1os, y que volvi\u00f3 a viajar. Las evidencias que dan raz\u00f3n de esto son: (A) El \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo de Hechos concuerda mejor con la hip\u00f3tesis de la liberaci\u00f3n que con la de la condena a muerte. Al destacar que nadie estorbaba la obra de Pablo, Lucas da la impresi\u00f3n de que el ap\u00f3stol no estaba esperando su final. (B) El mismo Pablo est\u00e1 persuadido de que ser\u00e1 liberado (Fil. 1:25, 26; 2:17, 24; Flm. 22). La actitud de las autoridades romanas hacia \u00e9l le permit\u00ed\u00ada abrigar esta certeza. La persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n no hab\u00ed\u00ada comenzado todav\u00ed\u00ada. Cuando estall\u00f3, fue de manera repentina, sin que se hubiera podido prever a causa de ning\u00fan tipo de animosidad oficial anterior. La ley romana segu\u00ed\u00ada considerando a los cristianos como a jud\u00ed\u00ados sectarios, que por ello estaban autorizados a practicar su religi\u00f3n. Todo hace pensar que el tribunal imperial declar\u00f3 inocente a Pablo y lo absolvi\u00f3. Adem\u00e1s, es indudable que Festo, el procurador de Judea, hab\u00ed\u00ada enviado un informe favorable (Hch. 26:31), y parece que los jud\u00ed\u00ados no hab\u00ed\u00adan enviado a Roma a ning\u00fan acusador oficial contra Pablo (cfr. Hch. 28:21). (C) La tradici\u00f3n de la absoluci\u00f3n de Pablo, de su reanudaci\u00f3n de sus viajes y del segundo encarcelamiento se remonta a una \u00e9poca muy temprana. Clemente de Roma (96 d.C.) afirma que los viajes de Pablo lo llevaron hasta los confines de occidente, lo que parece indicar Espa\u00f1a. El fragmento de Muratori (170 d.C.) menciona asimismo el viaje a Espa\u00f1a. Estos testimonios concuerdan con la \u00abHistoria Eclesi\u00e1stica\u00bb de Eusebio de Cesarea (324 d.C.), que refiere la tradici\u00f3n existente: \u00abDespu\u00e9s de haber hecho su defensa, el ap\u00f3stol fue liberado, y reanud\u00f3 sus viajes misioneros. Vuelto por segunda vez a Roma, sufri\u00f3 all\u00ed\u00ad el martirio.\u00bb Esta tradici\u00f3n, que no descansa sobre pruebas totalmente convincentes, no ser\u00ed\u00ada suficiente, por s\u00ed\u00ad misma, para establecer el hecho como indudable. Pero la antig\u00fcedad de estos testimonios y su autoridad confirman los otros argumentos, en tanto que, por otra parte, no existe evidencia en contra. (D) Numerosas pruebas, externas e internas, dan testimonio de que las ep\u00ed\u00adstolas a Timoteo y a Tito son paulinas. Pero estas cartas dan evidencia de haber sido escritas con posterioridad a los incidentes relatados en el libro de los Hechos. Esta constataci\u00f3n nos lleva a retener como cierta la tradici\u00f3n referida por Eusebio. Por esta y otras evidencias que se mencionar\u00e1n en el siguiente apartado, podemos admitir que la apelaci\u00f3n a C\u00e9sar tuvo corno resultado la liberaci\u00f3n de Pablo. Los hechos posteriores de su historia permanecen oscuros. Se puede deducir por alusiones que figuran en las ep\u00ed\u00adstolas a Timoteo y a Tito y en la tradici\u00f3n. Es posible que despu\u00e9s de ser puesto en libertad el ap\u00f3stol se dirigiera, como hab\u00ed\u00ada manifestado ser su intenci\u00f3n, al Asia Menor y a Macedonia (Fil. 2:24; Flm. 22). Seg\u00fan 1 Ti. 1:3, Pablo lleg\u00f3 a Macedonia y dio a Timoteo el encargo de que dirigiera las iglesias de los alrededores de Efeso. Se desconoce d\u00f3nde se encontraba cuando escribi\u00f3 la primera carta a Timoteo; 1 Ti. 3:14 revela que el ap\u00f3stol esperaba volver pronto a Efeso. La carta a Tito muestra que hab\u00ed\u00ada dejado a este disc\u00ed\u00adpulo para que administrara las iglesias de Creta, y que esperaba invernar en Nic\u00f3polis (Tit. 3:12). Hay tres ciudades que llevan este nombre y todas ellas hubieran podido ser la que se cita en este pasaje: una en Tracia, cerca de Macedonia; otra en Cilicia, y la \u00faltima en Epiro. Es probablemente la \u00faltima la que se menciona en Tit. 3:12. Aceptando la antigua tradici\u00f3n del viaje a Espa\u00f1a (v\u00e9ase m\u00e1s arriba), podemos suponer que Pablo se dirigi\u00f3 all\u00ed\u00ad despu\u00e9s de haber recorrido de nuevo el Asia Menor y Macedonia. Al volver de Espa\u00f1a, se hubiera detenido en Creta, dejando a Tito all\u00ed\u00ad, y habr\u00ed\u00ada vuelto a Asia, desde donde habr\u00ed\u00ada enviado la ep\u00ed\u00adstola a Tito; en 2 Ti. 4:20 se puede ver que Pablo pas\u00f3 a Corinto y a Mileto, y despu\u00e9s a Grecia y a Asia. Nada demuestra que haya podido llevar a cabo su deseo de invernar en Nic\u00f3polis. Numerosos exegetas piensan que el ap\u00f3stol no lleg\u00f3 all\u00ed\u00ad, sino que fue detenido otra vez y conducido a Roma. Las ep\u00ed\u00adstolas que Pablo redact\u00f3 en aquella \u00e9poca nos dan algunos detalles acerca de este tema. Al dedicarse a evangelizar en nuevos distritos, acababa de organizar las iglesias ya fundadas. Presintiendo que su carrera iba a quedar truncada, y que las iglesias iban a correr nuevos peligros, externos e internos, escribi\u00f3 las ep\u00ed\u00adstolas pastorales (las dos a Timoteo y Tito), dando a sus dos delegados personales instrucciones acerca de la disciplina en la iglesia y de los recursos de los creyentes ante los tiempos peligrosos que habr\u00ed\u00adan de sobrevenir. (n) Ultima detenci\u00f3n y martirio. El primer cautiverio en Roma acab\u00f3 probablemente el a\u00f1o 62 (o 63) d.C. Pablo se habr\u00ed\u00ada lanzado enseguida a predicar el Evangelio durante cuatro a\u00f1os, m\u00e1s o menos. Eusebio sit\u00faa el martirio del ap\u00f3stol en el a\u00f1o 67 en tanto que Jer\u00f3nimo afirma el 68. Se desconocen las circunstancias de su segundo arresto. La segunda ep\u00ed\u00adstola a Timoteo, redactada en Roma poco antes de la muerte de Pablo, contiene algunas breves alusiones a su encarcelamiento. En el a\u00f1o 64, Ner\u00f3n desencaden\u00f3 una persecuci\u00f3n contra los cristianos de la capital, que indudablemente tuvo sus efectos en diversas provincias (1 P. 4:13-19). Como algunos exegetas han supuesto, podr\u00ed\u00ada ser que el ap\u00f3stol hubiera sido denunciado por uno llamado Alejandro (2 Ti. 4:14). Fuera cual fuera el lugar en que fue detenido el ap\u00f3stol, Pablo iba a comparecer de nuevo ante el tribunal en Roma. Posibles motivos: nuevo recurso del ap\u00f3stol al C\u00e9sar; inculpaci\u00f3n por pretendidos cr\u00ed\u00admenes cometidos en Italia (quiz\u00e1 de complicidad en el incendio de Roma); deseo de las autoridades provinciales de recoger prestigio a los ojos de Ner\u00f3n al enviarle un preso importante. En la \u00e9poca de escribir su segunda carta a Timoteo, Pablo no ten\u00ed\u00ada consigo m\u00e1s que a Lucas (2 Ti. 4:11). Hab\u00ed\u00ada sido abandonado por ciertos disc\u00ed\u00adpulos (2 Ti. 1:15; 4:10, 16), otros hab\u00ed\u00adan partido para efectuar diversos servicios (2 Ti. 4:10, 12). El tribunal imperial ante el que Pablo compareci\u00f3 de nuevo no lo conden\u00f3 en el acto (2 Ti. 4:17), pero lo mantuvo encarcelado. Es posible que el ap\u00f3stol pudiera probar su inocencia, pero qued\u00f3 encarcelado por causa de su fe. Habla de sus cadenas (2 Ti. 1:8, 16); afirma que se le trata corno a un malhechor (2 Ti. 2:9) y presiente cu\u00e1l ser\u00e1 su fin (2 Ti. 4:6-8). Lo cierto es que Pablo fue finalmente condenado a muerte; su profesi\u00f3n de fe cristiana era suficiente para ello, seg\u00fan la pol\u00ed\u00adtica establecida por Ner\u00f3n en el a\u00f1o 64 d.C. La tradici\u00f3n dice que Pablo, como ciudadano romano, fue decapitado en la carretera de Ostia. Este bosquejo de la vida de Pablo se basa en los Hechos y en las ep\u00ed\u00adstolas, pero es evidente que no se ha relatado todo. Hay textos que dejan entrever varios otros episodios de la azarosa vida de Pablo (Ro. 15:18, 19; 2 Co. 11:24-33). (o) Personalidad, obra y teolog\u00ed\u00ada de Pablo. En el libro de los Hechos y en las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo se revela su car\u00e1cter y el inmenso valor de su obra. Es dif\u00ed\u00adcil retratar esta naturaleza tan diversa, y cuya conversi\u00f3n no hizo sino acentuar su ardor religioso. Comprendiendo de un golpe y de una manera total la verdad, extrajo de ella las l\u00f3gicas consecuencias. Su coraz\u00f3n qued\u00f3 igualmente prendido, lo mismo que su inteligencia, y el fervor de sus sentimientos fue igual al vigor de sus razonamientos. Expone simult\u00e1neamente el aspecto pr\u00e1ctico y te\u00f3rico de la verdad, explicando las doctrinas con una dial\u00e9ctica consumada, en tanto que introduce el cristianismo en la vida diaria con una sabia habilidad. Este hombre sensible, ardoroso, que conoc\u00ed\u00ada en ocasiones el \u00e9xtasis, no dej\u00f3 de profundizar en sus ense\u00f1anzas. Capaz de llegar a las m\u00e1s altas cumbres del pensamiento religioso, es sin embargo un hombre de acci\u00f3n. Sometido totalmente al control del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, esta naturaleza intelectual y espiritual, rica, ardiente y pura fue usada por Dios para el apostolado a los gentiles. Se esforz\u00f3, mediante la acci\u00f3n y la palabra, en hacer comprensible al mundo pagano el Evangelio de Cristo. El libro de los Hechos nos revela el m\u00e9todo de Pablo. Recibi\u00f3 la misi\u00f3n de presentar a Cristo en un mensaje universal, desligado de los ritos jud\u00ed\u00ados y accesible a todos los hombres. Pablo no fue el \u00fanico en ver esta meta, pero contribuy\u00f3 m\u00e1s que nadie a expandir el cristianismo por el mundo. Se mantuvo constantemente en dependencia de Cristo, siendo Su principal obrero. Por otra parte, las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo contienen la interpretaci\u00f3n inspirada que dio de la doctrina y de la moral de Cristo. Pablo es el mayor de todos los te\u00f3logos. Su teolog\u00ed\u00ada se desprende de su conversi\u00f3n, por la cual comprendi\u00f3 repentinamente la incapacidad de sus propios esfuerzos para llegar a la salvaci\u00f3n; la dependencia del pecador con respecto a la gracia soberana de Dios; la perfecci\u00f3n de la obra redentora que Jes\u00fas, el Hijo de Dios, ha llevado a cabo por Su muerte y resurrecci\u00f3n. Como consecuencia, s\u00f3lo puede hallarse la salvaci\u00f3n por medio de la fe, uni\u00e9ndose mediante ella a Cristo. El pecador as\u00ed\u00ad justificado, unido al Se\u00f1or, participa de todas las bendiciones espirituales y temporales, celestiales y terrenas, que Cristo le ha conseguido. A partir de este fundamento de la fe, Pablo, inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, expone todo lo que concierne a la obra y a la persona de Cristo. La cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n se expone de una manera completa en las ep\u00ed\u00adstolas a los G\u00e1latas y a los Romanos. Las ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad exaltan al Cristo glorificado y ensalzan el prop\u00f3sito eterno de la gracia de Dios para con la Iglesia. Adem\u00e1s de estos aspectos centrales, las ep\u00ed\u00adstolas tocan pr\u00e1cticamente todos los aspectos de la fe y de los deberes del cristiano. La teolog\u00ed\u00ada de Pablo tiene como objeto esencial la gracia, tema inagotable cuyas profundidades sondea el ap\u00f3stol. El present\u00f3 as\u00ed\u00ad al mundo gentil el Mes\u00ed\u00adas anunciado por los profetas de Israel. Dios suscit\u00f3 a Pablo para que \u00e9l presentara a la humanidad la persona y la obra de su Salvador. Entre los ap\u00f3stoles, fue indiscutiblemente el m\u00e1s brillante expositor y te\u00f3logo, y el m\u00e1s ardiente misionero. Dejar de lado la interpretaci\u00f3n que Dios nos ha dado por medio de Pablo de las ense\u00f1anzas y de la obra de Jesucristo es exponerse a no comprender el absoluto qu\u00e9 es el cristianismo. (p) Cronolog\u00ed\u00ada. Aunque se conocen en su conjunto los pasos de la vida de Pablo, no siempre es posible asignar fechas a sus hechos y escritos con una precisi\u00f3n absoluta. Hay dos fechas en Hechos que dan puntos de referencia: la Ascensi\u00f3n de Cristo, variamente situada entre el a\u00f1o 29 y el 32 d.C., y la muerte de Herodes (Hch. 12:23), que es situada un\u00e1nimemente en el a\u00f1o 44 d.C. Pero estas fechas no son suficientes para precisar toda la cronolog\u00ed\u00ada que nos ocupa. Se ha pensado que ser\u00ed\u00ada posible erigirla en base a la fecha en la que Festo lleg\u00f3 a ser procurador de Judea. Es plausible que fuera en el a\u00f1o 60 d.C. Josefo sit\u00faa bajo el reinado de Ner\u00f3n (comenzado en el a\u00f1o 54 d.C.) casi todos los acontecimientos en relaci\u00f3n con el gobierno de F\u00e9lix; por su parte, Pablo dice en Hch. 24:10 que F\u00e9lix hab\u00ed\u00ada sido gobernador de Judea \u00abdesde hace muchos a\u00f1os\u00bb. Por ello, no es posible situar el comparecimiento de Pablo ante F\u00e9lix antes del a\u00f1o 57 d.C. Siendo que el ap\u00f3stol hab\u00ed\u00ada estado detenido dos a\u00f1os en Cesarea, la accesi\u00f3n de Festo al poder deber\u00ed\u00ada situarse en el a\u00f1o 59 y no m\u00e1s tarde, por cuanto Albino lo sucedi\u00f3 en el a\u00f1o 62, y los acontecimientos relacionados con Festo ocuparon m\u00e1s de un a\u00f1o. Si Festo lleg\u00f3 al puesto de procurador en el a\u00f1o 59, es en oto\u00f1o de este mismo a\u00f1o que Pablo fue enviado a Italia. El ap\u00f3stol hubiera llegado a Italia en la primavera del a\u00f1o 60, despu\u00e9s de haber pasado el invierno en la isla de Malta. El final del libro de los Hechos y la liberaci\u00f3n de su primer cautiverio romano se situar\u00ed\u00adan entonces en el a\u00f1o 62 (Hch. 28:30). Los partidarios de esta cronolog\u00ed\u00ada fechan retrospectivamente los acontecimientos del inicio de la carrera del ap\u00f3stol a partir del a\u00f1o 59 (accesi\u00f3n de Festo). El arresto de Pablo tuvo lugar en el a\u00f1o 57 (Hch. 24:27), al final de su tercer viaje. Entonces se tiene, retrospectivamente: invierno en Corinto, antes del arresto (Hch. 20:3); oto\u00f1o anterior en Macedonia (Hch. 20:1, 2); antes de ello, tres a\u00f1os en Efeso (Hch. 20:31), a donde habr\u00ed\u00ada llegado procedente de Antioqu\u00ed\u00ada despu\u00e9s de haber recorrido r\u00e1pidamente los territorios de Galacia y Frigia (Hch. 18:23). As\u00ed\u00ad, el tercer viaje misionero habr\u00ed\u00ada durado cuatro a\u00f1os. Si Pablo estuvo en Jerusal\u00e9n en la primavera del a\u00f1o 57, su tercer viaje se inici\u00f3 en la primavera del a\u00f1o 53. Hubo un breve intervalo entre el tercer y segundo viajes, que dur\u00f3 al menos dos a\u00f1os y medio, ya que el ap\u00f3stol pas\u00f3 un a\u00f1o y medio en Corinto (Hch. 18:11), y el itinerario anterior dur\u00f3 indudablemente un a\u00f1o (Hch. 15:36-17:34). Mediante la inscripci\u00f3n de Delfos, descubierta en 1905, es posible fijar la fecha del proconsulado de Gali\u00f3n entre mayo del a\u00f1o 51 y mayo del a\u00f1o 52, por lo que la comparecencia de Pablo ante este magistrado debe situarse a inicios del a\u00f1o 52. Si el segundo viaje acab\u00f3 en oto\u00f1o del a\u00f1o 52, hab\u00ed\u00ada entonces comenzado en la primavera del a\u00f1o 50, algunos d\u00ed\u00adas despu\u00e9s del concilio de Jerusal\u00e9n (Hch. 15:36), acontecimiento de suma importancia, que queda entonces situado en el a\u00f1o 49. Entonces, el primer viaje misionero s\u00f3lo puede ser situado entre el a\u00f1o 44, a\u00f1o de la muerte de Herodes Agripa (Hch. 12) y el a\u00f1o 49, fecha del concilio (Hch. 15). Es probable que tuviera lugar entre el a\u00f1o 46 y 48, aunque no se conoce exactamente el tiempo que tom\u00f3. Para situar la fecha de la conversi\u00f3n del ap\u00f3stol, es preciso comparar los datos ya dados con lo que Pablo dice en G\u00e1latas (G\u00e1. 2:1) : \u00abDespu\u00e9s, pasados catorce a\u00f1os, sub\u00ed\u00ad otra vez a Jerusal\u00e9n con Bernab\u00e9.\u00bb Es indudable la alusi\u00f3n al concilio de Jerusal\u00e9n, en el a\u00f1o 49. \u00bfCu\u00e1l es el punto de partida de estos catorce a\u00f1os? Seg\u00fan ciertos comentaristas, es su conversi\u00f3n (G\u00e1. 1:15, 16), lo que la remontar\u00ed\u00ada al a\u00f1o 35 o 36, seg\u00fan que se cuente o no el primero de los catorce a\u00f1os. Pero Pablo menciona (G\u00e1. 1:18) que \u00e9l subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n por vez primera tres a\u00f1os despu\u00e9s de su conversi\u00f3n. Parece m\u00e1s l\u00f3gico contar los catorce a\u00f1os en G\u00e1. 2:1 a partir de la primera visita a Jerusal\u00e9n, mencionada como antecedente en G\u00e1. 1:18. En este caso, su conversi\u00f3n se situar\u00ed\u00ada en el a\u00f1o 32 o en el 34, seg\u00fan que se incluya o no el primer a\u00f1o (por lo general los hebreos calculaban incluyendo el a\u00f1o, o el d\u00ed\u00ada de punto de partida y el de llegada del c\u00e1lculo. Cfr. con los tres d\u00ed\u00adas que Cristo pas\u00f3 en la tumba). Conclusi\u00f3n: La conversi\u00f3n puede fecharse en el a\u00f1o 34, lo que deja lugar a la fecha propuesta por Anderson de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or en el a\u00f1o 32 (v\u00e9ase JESUCRISTO); la primera visita a Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 36; los catorce a\u00f1os en cuesti\u00f3n finalizar\u00ed\u00adan en el a\u00f1o 49 d.C. Todas estas fechas pueden ser discutidas. Hay exegetas que dicen que Festo vino a ser procurador de Judea en el a\u00f1o 55, con lo que todas las fechas tendr\u00ed\u00adan que ir cinco a\u00f1os atr\u00e1s. Ello obligar\u00ed\u00ada a contar los catorce a\u00f1os a partir de la conversi\u00f3n. Sin embargo, las fechas m\u00e1s s\u00f3lidamente apoyadas son las que han sido presentadas en este apartado. Todo ello nos permite establecer la siguiente tabla: 32 Muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n de Cristo 34 (?) Conversi\u00f3n de Pablo 36 Primera visita post. a Jerusal\u00e9n (G\u00e1. 1:18) 37-43 Pablo en Tarso 44 Entrega a la iglesia en Jerusal\u00e9n de los fondos dados por los cristianos de Antioqu\u00ed\u00ada (Hch. 11:30) 46-48 Primer viaje misionero 49 Concilio de Jerusal\u00e9n 50-52 Segundo viaje misionero 51 1 y 2 Tesalonicenses 53-57 Tercer viaje misionero 54 Ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas 55,56 1 Corintios 56 2 Corintios 56,57 Ep\u00ed\u00adstola a los Romanos 57 Arresto en Jerusal\u00e9n 57-59 Encarcelamiento en Cesarea 59 Festo nombrado procurador de Judea 60 Pablo llega a Roma 60 o 61 Ep\u00ed\u00adstola a los Colosenses, a Filem\u00f3n, a los Efesios 61 o 62 Ep\u00ed\u00adstola a los Filipenses 62 Liberaci\u00f3n del primer cautiverio en Roma 63 o 64 1 Timoteo 64 o 65 Ep\u00ed\u00adstola a Tito 65 o 66 Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos (v\u00e9ase HEBREOS [EP\u00ed\u008dSTOLA] para la cuesti\u00f3n de su paternidad) 66 2 Timoteo 66 Muerte de Pablo Bibliograf\u00ed\u00ada: Bernard, T. D.: \u00abEl desarrollo doctrinal en el Nuevo Testamento\u00bb (Publicaciones de La Fuente, M\u00e9xico, D.F., 1961); Guti\u00e9rrez Mar\u00ed\u00adn, A.: \u00abAlbores del cristianismo en Espa\u00f1a\u00bb (Publicaciones Portavoz, Levittown, Pa., 1963); Hester, H. I.: \u00abIntroducci\u00f3n al estudio del Nuevo Testamento\u00bb (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1974); J. L. Harris: \u00abPaul a servant of Jesus Christ\u00bb, en Bible Treasury, abril-junio, 1886; Kelly, W.: \u00abThe Epistles of Paul the Apostle\u00bb (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. 1970 de edici\u00f3n 1869); Meyer, F. B.: \u00abPablo, siervo de Dios\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1983); Patterson, F. G.: \u00abPaul&#8217;s Doctrine\u00bb (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, 1944); Robertson, A. T.: \u00abPaul\u00bb, en ISBE, (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946); Tenney, M. C.: \u00abNuestro Nuevo Testamento, una perspectiva hist\u00f3rico-analftica\u00bb (edit. Moody, Chicago, 1973). V\u00e9anse tambi\u00e9n bibliograf\u00ed\u00adas en los art\u00ed\u00adculos correspondientes a las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, incluyendo HEBREOS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, BIOG HOMB HONT APOS vet, (k) Pablo en Jerusal\u00e9n; arresto; encarcelamiento en Cesarea. No tard\u00f3 en hacerse realidad la predicci\u00f3n de Agabo. Los hermanos de Jerusal\u00e9n le dieron una buena acogida a Pablo y a sus colaboradores que, al d\u00ed\u00ada siguiente de su llegada, fueron a visitar a Jacobo, el hermano del Se\u00f1or; se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-arresto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO (ARRESTO)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9449","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9449"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9449\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}