{"id":9457,"date":"2016-02-05T06:58:18","date_gmt":"2016-02-05T11:58:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/participacion\/"},"modified":"2016-02-05T06:58:18","modified_gmt":"2016-02-05T11:58:18","slug":"participacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/participacion\/","title":{"rendered":"PARTICIPACION"},"content":{"rendered":"<p>V\u00e9ase COMUNI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[007]<br \/>\n Actitud y actividad de colaborar con los dem\u00e1s o de tomar parte en una empresa y proyecto.  En educaci\u00f3n, como en todo tipo de producci\u00f3n rentable, se habla de la necesidad de participaci\u00f3n. Y lo mismo se hace en los \u00e1mbitos educativos religiosos, en donde la participaci\u00f3n es condici\u00f3n de eficacia y acierto. Con todo es bueno recordar los distintos grados de participaci\u00f3n que pueden darse y la necesidad de discernir los m\u00e1s convenientes en cada \u00e1mbito y tiempo,  para aplicar en cada caso la m\u00e1s conveniente.<\/p>\n<p>   &#8211; Es participaci\u00f3n informativa la que s\u00f3lo informa quien manda a los que deben obedecer.<\/p>\n<p>   &#8211; Es participaci\u00f3n colaborativa, la que a\u00f1ade a la informaci\u00f3n la petici\u00f3n de colaboraci\u00f3n y sugiere cauces para que sea libre, voluntaria y eficaz.<\/p>\n<p>   &#8211; Es participaci\u00f3n cogestiva, la que implica responsabilidad repartida y compartida, solidaria y proporcional a los derechos y deberes de cada parte.<\/p>\n<p>   &#8211; Es participaci\u00f3n autogestiva la que depende en las decisiones mayoritarias expuestas democr\u00e1ticamente de manera igualitaria y en virtud de criterios justos de proporcionalidad.<\/p>\n<p>    La participaci\u00f3n en las tareas educativas, y sobre todo en el cumplimiento de los objetivos b\u00e1sicos de las mismas, es condici\u00f3n de eficacia. Para que sea aut\u00e9ntica tiene que ser inteligente. S\u00f3lo es tal si se sabe huir por igual de la dictadura y de la demagogia. Una participaci\u00f3n falaz es la que provoca expectativas que luego no se van a cumplir. Y es manipuladora la que condciona las decisiones, no a la conveniencia de los que participan, sino a los intereses de quienes gobiernan la comunidad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La participaci\u00f3n, fen\u00f3meno analizado por la sociolog\u00ed\u00ada y por la ciencia pol\u00ed\u00adtica, indica la implicaci\u00f3n de la persona y del grupo humano en la vida social y en sus orientaciones. En otras palabras, el t\u00e9rmino \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb se refiere a la persona en su actividad de sujeto de la vida social. La cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n resulta hoy fundamental incluso en los pa\u00ed\u00adses de r\u00e9gimen democr\u00e1tico, ya que se registra una progresiva tendencia del Estado a invadir niveles y espacios que hay que dejar para la libre iniciativa de \u00ed\u00adas personas y de los diversos colectivos sociales. La verdadera participaci\u00f3n presupone un modelo de sociedad estructurada en personas y en formaciones sociales aut\u00f3nomas respecto al poder pol\u00ed\u00adtico, abiertas al bien com\u00fan del que el poder pol\u00ed\u00adtico ha de seguir siendo el supremo valedor. El problema de las sociedades democr\u00e1ticas es el de c\u00f3mo hacer efectiva la participaci\u00f3n de los ciudadanos en la elaboraci\u00f3n de las decisiones, y no solamente en su ejecuci\u00f3n; el de c\u00f3mo conciliar la democracia representativa con la directa, sobre todo en orden a opciones decisivas para el futuro de la humanidad, como el control democr\u00e1tico de la econom\u00ed\u00ada, de la ciencia y de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>No se puede menos de advertir una contradicci\u00f3n en las democracias de los pa\u00ed\u00adses europeos: por un lado, se percibe una difusa ideolog\u00ed\u00ada de participaci\u00f3n popular; por otro, se observan pr\u00e1cticas cada vez m\u00e1s olig\u00e1rquicas en la direcci\u00f3n de las instituciones.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n figura entre las categor\u00ed\u00adas \u00e9ticas que est\u00e1n m\u00e1s presentes en la ense\u00f1anza social de la Iglesia, en donde se la considera como condici\u00f3n indispensable del crecimiento del hombre y de la sociedad.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la vida social y pol\u00ed\u00adtica es una exigencia de la dignidad y de la libertad del hombre. En la vida privada y p\u00fablica, el hombre no puede ser objeto de opciones ajenas, sino sujeto participante de opciones que afectan a todos. \u00abAspiraci\u00f3n a la igualdad, aspiraci\u00f3n a la participaci\u00f3n: dos formas de la dignidad y de la libertad del hombre\u00bb (0T 22). La participaci\u00f3n social adquiere densidad y  finalizaci\u00f3n a la luz de los principios que regulan la convivencia humana: solidaridad, subsidiaridad y bien com\u00fan. La participaci\u00f3n, como derecho-deber de la persona, est\u00e1 en contra de toda organizaci\u00f3n de la sociedad de tipo autoritario y totalitario, en donde se mortifica y se reprime toda instancia libre y creativa de las personas y  de los grupos sociales. Sin embargo, la participaci\u00f3n real no est\u00e1 garantizada autom\u00e1ticamente en las sociedades de tipo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Puede quedar bloqueada por una excesiva presencia del Estado o por la hegemon\u00ed\u00ada de algunos grupos o colectivos sociales. La sociedad participada es un objetivo m\u00e1s que un dato real. Y esto hace pensar en la formaci\u00f3n de personas capaces, as\u00ed\u00ad como en la creaci\u00f3n de estructuras adecuadas.<\/p>\n<p>L. Lorenzetti<\/p>\n<p>Bibl.: G. Mattai, Participaci\u00f3n, en DSoc, 1228-1236; B. Tellia, Participaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, Ib\u00ed\u00add., 1236-1243; G. Barcel\u00f3 Matutano, La participaci\u00f3n, soluci\u00f3n a la crisis de autoridad. Distresa, Zaragoza 1982; D. Butler, Estudios del comportamiento pol\u00ed\u00adtico, Tecnos, Madrid 1964&#8242; E, Nasarre, El compromiso pol\u00ed\u00adtico del cristiano, en A, A, Cuadr\u00f3n (ed.), Manual de doctrina social de la Iglesia, BAC, Madrid 1993, 739-761.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Del \u00abl\u00e9xico\u00bb a la \u00abrealidad\u00bb: 1. El l\u00e9xico; 2. El l\u00e9xico lit\u00fargico; 3. El l\u00e9xico lit\u00fargico conciliar &#8211; II. Datos relevantes y esclarecedores de la participaci\u00f3n: 1. Datos del \u00abayer\u00bb lit\u00fargico: a) La ense\u00f1anza de la historia, b) La \u00abparticipaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n\u00bb, ideal del movimiento lit\u00fargico; 2. Datos provenientes del \u00abhoy\u00bb lit\u00fargico: a) Del \u00abmovimiento lit\u00fargico\u00bb a la \u00abreforma lit\u00fargica\u00bb con vistas a la \u00abrenovaci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb, b) Un \u00abtrasfondo paralit\u00fargico\u00bb que se basa en interpretaciones inadecuadas o impropias de la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica &#8211; III. Participaci\u00f3n, \u00abclave\u00bb de la liturgia: 1. \u00abParticipaci\u00f3n\u00bb en relaci\u00f3n directa con \u00abcelebraci\u00f3n\u00bb; 2. Participaci\u00f3n, ejercicio del \u00absacerdocio\u00bb cristiano; 3. Participaci\u00f3n, catalizador entre \u00abmisterio\u00bb y \u00abvida\u00bb, 4. Participaci\u00f3n, conformaci\u00f3n diversificada y progresiva con Cristo, sumo y eterno sacerdote &#8211; IV. Intercambios \u00abentre\u00bb pastoral lit\u00fargica, catequesis lit\u00fargica, teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental, espiritualidad lit\u00fargica \u00aby\u00bb participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n: 1. Pastoral lit\u00fargica; 2. Catequesis lit\u00fargica; 3. Teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental; 4. Espiritualidad lit\u00fargica &#8211; V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La liturgia cristiana es ante todo celebraci\u00f3n -> memorial del -> misterio salv\u00ed\u00adfico de Cristo. Es mediante la -> celebraci\u00f3n como se capta interiormente, en la fe, la acci\u00f3n redentora de Cristo resucitado, presente [-> Jesucristo, II, 2] en virtud del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo. Haciendo propia tal acci\u00f3n redentora, se construye en cada fiel la santidad. S\u00f3lo ofreciendo a la sant\u00ed\u00adsima Trinidad la santidad originaria desde la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n \u00abmemorial\u00bb de Cristo, cada fiel puede tributar el verdadero culto de adoraci\u00f3n, en esp\u00ed\u00adritu y verdad (cf Jua 4:24), que Dios espera desde siempre de los hombres.<\/p>\n<p>Medio, por tanto, para concretar y realizar las dos principales dimensiones de la liturgia, la descendente o de santificaci\u00f3n y la ascendente o de culto &#8216;, es la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, se nos presenta en seguida un doble interrogante: \u00bfQu\u00e9 significa \u00abparticipaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n \u00ab? Y puesto que la liturgia no se agota en el momento-acontecimiento de la celebraci\u00f3n, que tiene, de hecho, un antes y un despu\u00e9s existencial, es l\u00ed\u00adcito preguntarse: \u00bfCu\u00e1l es el significado m\u00e1s amplio de \u00abparticipaci\u00f3n y liturgia\u00bb?<br \/>\n1. Del \u00abl\u00e9xico\u00bb a la \u00abrealidad\u00bb<br \/>\nPuesto que los t\u00e9rminos se han inventado para significar realidades, es evidente que se ha de considerar en primer lugar el t\u00e9rmino participaci\u00f3n con sus significados comunes, y despu\u00e9s comparar estos \u00faltimos con los significados que el vocablo asume en el \u00e1mbito lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. EL LEXICO. Participaci\u00f3n es un t\u00e9rmino que aparece com\u00fanmente en la liturgia de hoy. Derivado del lat\u00ed\u00adn tard\u00ed\u00ado (participatio = partem capere: tomar parte), es sin\u00f3nimo de adhesi\u00f3n y de intervenci\u00f3n. Se usa, por ejemplo, en las acepciones de participar en el teatro, en una competici\u00f3n deportiva, etc. Deteriorado para colmo en el lenguaje econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico-econ\u00f3mico (participaci\u00f3n en los bienes, participaci\u00f3n mixta; participaciones estatales, etc.), en la vida cotidiana indica no s\u00f3lo el tomar parte en algo, sino tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n (una tarjeta de participaci\u00f3n) dirigida a amigos, parientes, conocidos para que participen en acontecimientos alegres (nacimientos, bautismos, matrimonios, aniversarios, etc.) o tristes (lutos, funerales, etc\u00e9tera): aqu\u00ed\u00ad participaci\u00f3n significa provocar a una adhesi\u00f3n solidaria.<\/p>\n<p>No vendr\u00e1 mal recordar que el espa\u00f1ol y todas las lenguas modernas reflejan el t\u00e9rmino latino (partem capere) y sus significados. Como equivalentes del t\u00e9rmino espa\u00f1ol participaci\u00f3n tenemos: participation (franc\u00e9s), partecipazione (italiano), participa\u00e7ao (portugu\u00e9s), Teilnahme, Teilhabe (alem\u00e1n), etc.<\/p>\n<p>En este sentido, el t\u00e9rmino se usa tambi\u00e9n, como es obvio, en documentos oficiales de la iglesia, y los mismos documentos conciliares lo emplean con riqueza de significados: participaci\u00f3n en la vida cultural, en la vida social, en el mundo del trabajo, en la vida p\u00fablica en la comunidad internacional.<\/p>\n<p>De modo particular y con una tonalidad espec\u00ed\u00adfica y especial, participaci\u00f3n aparece en el primer documento conciliar: la constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia. M\u00e1s adelante nos detendremos en las connotaciones del t\u00e9rmino en la SC [-> infra, I, 3]. Un an\u00e1lisis m\u00e1s puntual y profundo realizado fuera de tal documento nos llevar\u00ed\u00ada a algo mucho m\u00e1s vasto que el t\u00e9rmino considerado en s\u00ed\u00ad mismo. De hecho, como afirman Blaise-Chirat, participatio significa, en general, el hecho de tener relaci\u00f3n con, tener en com\u00fan con, estar en comuni\u00f3n; que equivaldr\u00ed\u00ada a relaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n, semejanza, conjunci\u00f3n, etc. En el \u00e1mbito de estos significados es donde debe buscarse el sentido de participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL LEXICO LIT\u00daRGICO. Con su concinnitas, el lenguaje lit\u00fargico nos ha transmitido desde la antig\u00fcedad el t\u00e9rmino clave para la comprensi\u00f3n de la liturgia: precisamente el de participaci\u00f3n. Ya presente en la oraci\u00f3n Supplices del canon romano, que se inspira en 1Co 10:16-18, este t\u00e9rmino guarda en tal texto relaci\u00f3n directa con la recepci\u00f3n del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or, como expresi\u00f3n de m\u00e1xima participaci\u00f3n. Efectivamente, en la latinidad tard\u00ed\u00ada el t\u00e9rmino expresaba el condividir algo, el entrar en comunicaci\u00f3n con una realidad. Con estas connotaciones est\u00e1 presente en el lat\u00ed\u00adn cristiano. En el lat\u00ed\u00adn lit\u00fargico, a la luz de la lex orandi, las connotaciones se refieren a la participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n de los santos misterios, en particular en la eucarist\u00ed\u00ada y en sus m\u00faltiples efectos. La sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino se colorea de tonalidades t\u00ed\u00adpicamente cultuales. En tal contexto se le encuentra en oraciones de los antiguos Sacramentarios -especialmente en las oraciones equivalentes a la actual de \u00abdespu\u00e9s de la comuni\u00f3n\u00bb- que pasaron al Misal Romano, tanto postridentino como al actual.<\/p>\n<p>El estudio del vocablo participaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la liturgia ha sido afrontado por Lupp. Este fil\u00f3logo demuestra que los t\u00e9rminos griegos m\u00e9thesis, metoch\u00e9 y koin\u00f3n\u00ed\u00ada pasan a la traducci\u00f3n latina participatio, al principio exclusivamente entre los fil\u00f3sofos, en un segundo momento en las versiones de la Escritura y, finalmente, en el uso lit\u00fargico. Ello implica que el significado denso del t\u00e9rmino cristiano-lit\u00fargico est\u00e9 cargado de conceptos provenientes de la historia, que lleva consigo una m\u00faltiple estratificaci\u00f3n, como en las sedimentaciones geol\u00f3gicas. Tal estratificaci\u00f3n constituye una riqueza que espera todav\u00ed\u00ada ser excavada y sacada a la luz.<\/p>\n<p>Tanto m\u00e1s si tenemos en cuenta que para las fuentes lit\u00fargicas no interesa s\u00f3lo el t\u00e9rmino participaci\u00f3n; de hecho, en el contexto lit\u00fargico nos encontramos siempre ante sintagmas como \u00abparticipatio sacramenti\u00bb; \u00abparticipatio huius\/sacri\/ tui mysterii\u00bb; \u00abparticipatio caelestis\/ salutaris\/ divina\/ perpetua\/ sacra\/sancta\u00bb; \u00abparticipatio misericordiae\u00bb; \u00abparticipatio muneris divini\u00bb, etc. Dado que la acci\u00f3n supone siempre la percepci\u00f3n del objeto hacia el cual se dirige la acci\u00f3n, no debe sorprendernos que tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, en cuanto acci\u00f3n, se dirija hacia el sacramentum, el mysterium, el munus, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>De esta forma, la participaci\u00f3n en el \u00e1mbito lit\u00fargico comporta un triple aspecto: la acci\u00f3n de participar aquello en que se participa y los participantes.<\/p>\n<p>a) La acci\u00f3n de participar, en cuanto acci\u00f3n humana (de los fieles que participan), implica y postula actitudes externas y actitudes internas. Unas y otras son, a su vez, susceptibles de graduaciones y modalidades diferentes, todas dirigidas a la finalidad o meta de la acci\u00f3n participativa: el mysterium-sacramentummunus, etc. [-> Misterio; -> Sacramentos; -> Historia de la salvaci\u00f3n]. Con estos t\u00e9rminos y con las realidades que implican se pueden sintetizar con justicia todos los sintagmas y las adjetivaciones que acompa\u00f1an, en las fuentes lit\u00fargicas de ayer y en los libros lit\u00fargicos de hoy, al t\u00e9rmino participatio.<\/p>\n<p>b) Aquello en que se participa en el \u00e1mbito lit\u00fargico es el misterio que se celebra haciendo de \u00e9l el -> memorial. As\u00ed\u00ad, si la acci\u00f3n del participar, para no reducirse a pura formalidad, no puede dirigirse s\u00f3lo a las actitudes externas, sino que debe afectar y cambiar las actitudes internas de los participantes, lo mismo y a fortiori que el misterio que se celebra demanda toda la atenci\u00f3n del momento y una inteligencia y comprensi\u00f3n de la -> celebraci\u00f3n m\u00e1s provechosa y profunda.<br \/>\nEfectivamente, se puede afirmar que el participar en la celebraci\u00f3n se realiza por medio de la acci\u00f3n externa-ritual (gestos, ritualidad, lenguaje, lengua, adaptaci\u00f3n lit\u00fargica), pero no se agota solo en el \u00e1mbito de los signos lit\u00fargicos planteados de modo adecuado y apropiado. Participar en la celebraci\u00f3n significa trascender y sobrepasar el \u00e1mbito sem\u00e1ntico-ritualista para penetrar en el coraz\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica. En otras palabras: la participaci\u00f3n externa (hecha de actitudes externas: responder, cantar, levantarse, estar de rodillas, etc. [-> Gestos]) es s\u00f3lo el primer estadio de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, que es la identificaci\u00f3n subjetiva y objetiva con el mysterium-sacramentum. La fusi\u00f3n entre participaci\u00f3n externa y participaci\u00f3n interna es un ideal que se ha prefijado el -> movimiento lit\u00fargico [-> infra, II, 1, b], y tambi\u00e9n el sost\u00e9n y el alma de la -> pastoral lit\u00fargica [-> infra, IV, 1] y de la -> espiritualidad lit\u00fargica [-> infra, IV, 4].<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito lit\u00fargico, y precisamente seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas comunes de la liturgia (signo\/ palabra y realidad significada\/ presente), se puede afirmar que la participaci\u00f3n externa, para no fallar o resultar vana, debe ser signo de la participaci\u00f3n interior-espiritual: \u00e9sta es el alma de la participaci\u00f3n externa, la cual, a su vez, si es aut\u00e9ntica, tiene que ser conforme \u00fanicamente a la verdad misma de la santificaci\u00f3n de los fieles y de la glorificaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>c) Las personas que participan son, sobre todo, los fieles, que deben llegar a ser, cada vez m\u00e1s actores facitores de la celebraci\u00f3n. Esta es una realidad no individualista, sino eclesial: de hecho, el fiel participa (incluso el catec\u00fameno es tal, al ser \u00abiam de domo Christi\u00bb) en una acci\u00f3n en la que est\u00e1n implicadas otras personas (la ecclesia Dei) que interact\u00faan entre s\u00ed\u00ad, como sucede con los fieles asistentes a la celebraci\u00f3n; pero, adem\u00e1s, est\u00e1n tambi\u00e9n presentes las personas divinas. Por este simple hecho, la participaci\u00f3n asume necesariamente modalidades diversas y pluralidad de tonalidades. Es m\u00e1s, en virtud de la presencia y acci\u00f3n de -> Jesucristo [II, 2] y de la presencia y acci\u00f3n del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo, la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, al par que es siempre una realidad nueva y que hace nuevos a los fieles, necesita renovarse y reaccionar a todo tipo de rutina o de estandarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este aspecto la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es mucho m\u00e1s que la simple communio-communicatio. Se convierte en respuesta personal del fiel en la \u00abunica mystica persona\u00bb (la iglesia) a la iniciativa del Padre, en-con-por Cristo, \u00abvirtute Spiritus Sancti\u00bb, entregada a la realizaci\u00f3n en camino de la econom\u00ed\u00ada divina, anticipadora de las realidades futuras, realizadora del mysterium que es el progresivo endiosarse de las criaturas con el Creador, de los fieles con Cristo autor y consumador de la fe, de aquellos que est\u00e1n animados por el Esp\u00ed\u00adritu con el Esp\u00ed\u00adritu mismo, que es el santificador, para gloria de Dios.<\/p>\n<p>Parece que justamente en este sentido se mueve el l\u00e9xico lit\u00fargico conciliar, sobre el que centramos ahora la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. EL LEXICO LIT\u00daRGICO CONCILIAR. Todo lo que afirma la constituci\u00f3n lit\u00fargica nos ayuda a comprender el significado de participaci\u00f3n en la liturgia. Todo lo que se codifica en la SC se\u00f1ala el punto de llegada de todo lo que se hab\u00ed\u00ada prefijado el movimiento lit\u00fargico [-> infra, II, 1, b], el punto de partida para la -> reforma lit\u00fargica que sigue al concilio y el punto de animaci\u00f3n de todo tipo de pastoral lit\u00fargica [-> infra, IV, 1].<\/p>\n<p>Esta, a su vez -con algunas de sus instancias, como la voluntad de introducir la -> lengua vulgar en la celebraci\u00f3n, la recuperaci\u00f3n de la -> concelebraci\u00f3n, la preferencia por la sagrada comuni\u00f3n durante la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la afirmaci\u00f3n del concepto del sacerdocio com\u00fan de los fieles [-> Sacerdocio, IV, 1], una relaci\u00f3n de nuevo cu\u00f1o en el campo te\u00f3rico y pr\u00e1ctico entre pietas lit\u00fargica y ejercicios piadosos devocionales [-> Religiosidad popular, II], etc\u00e9tera , hab\u00ed\u00ada provocado ya la intervenci\u00f3n del magisterio con la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei (22 nov. 1947). En la secci\u00f3n referida al culto eucar\u00ed\u00adstico, que ocupa efectivamente la parte central del documento, se afronta tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n de los fieles en el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica apunta hacia la participaci\u00f3n, que ante todo debe ser interna, o lo que es lo mismo, con piadosa atenci\u00f3n del \u00e1nimo y con \u00ed\u00adntimo afecto del coraz\u00f3n. De hecho, con esta participaci\u00f3n los fieles \u00abentran en \u00ed\u00adntimo contacto con el sumo sacerdote&#8230;, ofreciendo con \u00e9l y por \u00e9l (el sacrificio), santific\u00e1ndose con \u00e9l\u00bb. Los fieles intervienen en la acci\u00f3n celebrativa de modo activo, en cuanto ofrecen con el sacerdote que preside el sacrificio y en cuanto deben ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismos como v\u00ed\u00adctima. Usando el t\u00e9rmino participar, la enc\u00ed\u00adclica subraya el oficio que tiene la jerarqu\u00ed\u00ada de iluminar e instruir a los fieles sobre su derecho y deber de participar en el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico de modo activo, para que se pongan en contacto con Cristo sumo sacerdote. Sin embargo, no estar\u00e1 fuera de lugar recordar que la enc\u00ed\u00adclica hace consistir la participaci\u00f3n en la imitaci\u00f3n de Cristo y en la apropiaci\u00f3n de sus sentimientos, poniendo la acci\u00f3n de los fieles en un plano m\u00e1s psicol\u00f3gico que mist\u00e9rico.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica dice adem\u00e1s: \u00abSon, pues, dignos de alabanza aquellos que se afanan para que la liturgia, aun externamente, sea una acci\u00f3n sagrada, en la cual realmente tomen parte todos los presentes. Esto puede realizarse de varias formas, a saber: cuando todo el pueblo, seg\u00fan las normas rituales, o bien responde disciplinadamente a las palabras del sacerdote, o sigue los cantos correspondientes a las distintas partes del sacrificio, o hace las dos cosas, o, finalmente, cuando en las misas solemnes responde alternativamente a las oraciones del ministro de Jesucristo y se asocia al canto lit\u00fargico\u00bb En otros t\u00e9rminos: la enc\u00ed\u00adclica subraya la importancia de la participaci\u00f3n externa. Esta, junto con la interna, constituye la participaci\u00f3n activa, que se hace perfecta cuando es concomitante a la participaci\u00f3n sacramental, por la cual \u00ablos fieles presentes participen no s\u00f3lo espiritualmente, sino tambi\u00e9n recibiendo el sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada, a fin de que reciban m\u00e1s abundantemente el fruto de este sacrificio\u00bb.<\/p>\n<p>En la Mediator Dei es evidente una gradaci\u00f3n de la participaci\u00f3n: externa + interna = activa, que tiende a la participaci\u00f3n sacramental como forma plena de la participaci\u00f3n. Es claro tambi\u00e9n, en la enc\u00ed\u00adclica, el \u00e1mbito y el inter\u00e9s de la participaci\u00f3n, restringido a la eucar\u00ed\u00adstica. Y es bien sabido que la participaci\u00f3n no se considera en el documento llano un estar-activamente-presentes en la acci\u00f3n mist\u00e9rica de Cristo actuada en la celebraci\u00f3n. La acci\u00f3n de ofrenda, que los fieles realizan junto con el sacerdote \u00aben el modo que les est\u00e1 permitido\u00bb y \u00aben cierto modo\u00bb, se refiere al culto lit\u00fargico (\u00abqua quidem participatione, populi quoque oblatio ad ipsum liturgicum refertur cultu\u00bb); pero no es directamente culto lit\u00fargico.<\/p>\n<p>La Sacrosanctum concilium, heredera de una posici\u00f3n similar, la supera y pone la base para ulteriores clarificaciones de la participaci\u00f3n. La constituci\u00f3n, en efecto, consciente de que \u00ablas acciones lit\u00fargicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la iglesia, que es sacramento de unidad, es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la direcci\u00f3n de los obispos\u00bb y que \u00abpor eso pertenecen a todo el cuerpo de la iglesia, lo manifiestan y lo implican\u00bb (SC 26), supera decididamente toda discusi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n del sacerdocio com\u00fan, y declara que \u00abcada uno de los miembros&#8230; recibe un influjo (en las acciones lit\u00fargicas) diverso seg\u00fan la diversidad de \u00f3rdenes, funciones y participaci\u00f3n actual (cf lat. actualis: \u00c2\u00a1en acto!)\u00bb (SC 26).<\/p>\n<p>Sintetizando todo lo que est\u00e1 presente en el l\u00e9xico de la Sacrosanctum concilium, se debe convenir que \u00e9sta, pese a dejar abierta la cuesti\u00f3n a ulteriores adquisiciones o precisiones, modula la realidad de la participaci\u00f3n sobre algunos puntos claros:<br \/>\na) Ante todo, la SC, eco concreto de las instancias teol\u00f3gico-lit\u00fargicas y pastorales en las que se basaba el movimiento lit\u00fargico, trata de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de forma repetida, viva y profunda, implic\u00e1ndola ya en el c. I cuando se ocupa de los `principios generales para la reforma y el incremento de la sagrada liturgia\u00bb (SC 5-46). Este cap\u00ed\u00adtulo fundamental vuelve una decena de veces sobre el tema de la participaci\u00f3n. La constituci\u00f3n rompe todo titubeo al extender la realidad de la participaci\u00f3n a toda acci\u00f3n lit\u00fargica (sacramento o no): puede haber participaci\u00f3n en todas las acciones lit\u00fargicas. La mentalidad del tiempo y la producci\u00f3n lit\u00fargico-pastoral insist\u00ed\u00ada en la participaci\u00f3n en la misa, que con el movimiento lit\u00fargico se consideraba, con justicia, no ya como algo exclusivo del sacerdote, sino de todo el pueblo de Dios. Sin embargo, en el tiempo del concilio, por ejemplo, el oficio divino segu\u00ed\u00ada siendo todav\u00ed\u00ada acci\u00f3n lit\u00fargica (no sacramental) propia [s\u00f3lo] de quien por ordenaci\u00f3n, por t\u00ed\u00adtulo jur\u00ed\u00addico (canonicato) o por profesi\u00f3n religiosa estaba obligado a recitarlo. En cambio, SC 14 afirma: \u00abLa santa madre iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa en las celebraciones lit\u00fargicas que exige la naturaleza de la liturgia misma, y a la cual tiene derecho y obligaci\u00f3n, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido (1Pe 2:9; cf 2,4-5)\u00bb.<\/p>\n<p>El principio enuncia el ideal (plena, consciente y activa participaci\u00f3n), la fuente (el sacerdocio bautismal), la motivaci\u00f3n \u00ed\u00adntima (la naturaleza misma de la liturgia), las consecuencias pr\u00e1cticas (el derecho y el deber que tienen los fieles). Por eso la SC 14 contin\u00faa: \u00abAl reformar y fomentar la sagrada liturgia hay que tener muy en cuenta esta plena y activa participaci\u00f3n de todo el pueblo, porque es la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el esp\u00ed\u00adritu verdaderamente cristiano, y, por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuaci\u00f3n pastoral por medio de una educaci\u00f3n adecuada\u00bb.<\/p>\n<p>b) La participaci\u00f3n en la liturgia es parte integrante y constitutiva de la misma acci\u00f3n lit\u00fargica. No es algo extr\u00ed\u00adnseco que se refiere accesoriamente a la santificaci\u00f3n y al culto, sino que es una realidad directamente santificadora y cultual. \u00abPor esta raz\u00f3n, los pastores de almas deben vigilar para que en la acci\u00f3n lit\u00fargica no s\u00f3lo se observen las leyes relativas a la celebraci\u00f3n v\u00e1lida y l\u00ed\u00adcita, sino tambi\u00e9n para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente\u00bb (SC 11). Aqu\u00ed\u00ad se plantea la participaci\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea cl\u00e1sica que es propia de la sacramentolog\u00ed\u00ada, es decir, en la l\u00ed\u00adnea de la fructuosidad o, lo que es lo mismo, de la concreta eficacia cultual y santificante de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta doble eficacia conecta con la celebraci\u00f3n, pero no se explica s\u00f3lo en el espacio de la misma. Con otras palabras, como se expresa SC 12, \u00abla participaci\u00f3n en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual\u00bb, pero tiene su fuente y su cumbre (cf SC 10) en la celebraci\u00f3n, de modo que toda la vida del fiel se convierte en una ofrenda eterna (cf SC 12). Consiguientemente, para poder obtener o garantizarse la plena eficacia de la gracia, \u00abes necesario que los fieles se acerquen a la sagrada liturgia con recta disposici\u00f3n de \u00e1nimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano\u00bb (SC 11).<\/p>\n<p>Por tanto, la finalidad de la participaci\u00f3n se alcanza no s\u00f3lo en el momento celebrativo, sino en toda la vida de los fieles, que han unido su propia vida a Jesucristo, sumo y eterno sacerdote; ya que Cristo concede a los fieles una parte de la propia funci\u00f3n sacerdotal para que realicen un culto espiritual, de modo que por medio de su testimonio y de su servicio Dios sea glorificado y los hombres alcancen la salvaci\u00f3n (cf LG 34; AA 3).<\/p>\n<p>c) La participaci\u00f3n, al ser una exigencia de la naturaleza misma de la liturgia (cf SC 14), permite estar presentes \u00abactivamente\u00bb en la acci\u00f3n mist\u00e9rica de Cristo actuada en la I celebraci\u00f3n. Esto surge del planteamiento general de la constituci\u00f3n, que presenta la liturgia en clave de historia de la salvaci\u00f3n. En efecto, es mediante la liturgia como \u00abse ejerce la obra de nuestra redenci\u00f3n\u00bb (SC 2). Con otras palabras: la liturgia es historia de la salvaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada en acto por medio del perenne sacerdocio de Cristo, en el que participan los fieles. Cuando estos \u00faltimos toman parte en la celebraci\u00f3n, no s\u00f3lo est\u00e1n en situaci\u00f3n de presencia en el acontecimiento hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n, sino que lo ejercen en Cristo, por Cristo, con Cristo siempre presente y siempre vivo para cumplir su sumo y \u00fanico sacerdocio (cf Heb 7:25).<\/p>\n<p>d) A partir de este planteamiento teol\u00f3gico-lit\u00fargico de la participaci\u00f3n, la SC deriva una apremiante necesidad respecto de la formaci\u00f3n lit\u00fargica:<br \/>\n&#8211; de aquellos que deben prepararse para ser pastores (cf SC 15-17) [-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica de los futuros presb\u00ed\u00adteros];<br \/>\n&#8211; de los pastores con cura de almas, que deben ponerse al d\u00ed\u00ada continuamente, porque es imposible esperar una plena y consciente participaci\u00f3n de los fieles si ellos mismos no se hacen maestros de la participaci\u00f3n. Deben estar llenos de celo y de paciencia para guiar a su grey no s\u00f3lo con la palabra, sino tambi\u00e9n con el ejemplo (cf SC 19). La constituci\u00f3n traza una especie de \u00ed\u00adndice de un gran libro todav\u00ed\u00ada por escribir: el de la deontolog\u00ed\u00ada profesional del pastor en todo lo concerniente a la participaci\u00f3n (cf SC 18-19);<br \/>\n&#8211; de los fieles, que deben ser seguidos y formados seg\u00fan su edad, g\u00e9nero de vida y grado de cultura religiosa (cf SC 19), ayud\u00e1ndoles con todos los medios oportunos a comprender cada vez con m\u00e1s plenitud aquello en lo que participan y a vivir la vida lit\u00fargica, esto es, a expresar en la vida lo que celebran con la fe (cf SC 10) [l Formaci\u00f3n lit\u00fargica].<\/p>\n<p>e) La participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, tal como aparece en el lenguaje conciliar y posconciliar, induce a captar la riqueza de tal concepto en clave de -> pastoral lit\u00fargica, de renovaci\u00f3n del -> estilo celebrativo, de animaci\u00f3n de la -> asamblea, seg\u00fan los diversos ministerios y roles de los  fieles participantes en la acci\u00f3n lit\u00fargica. El conjunto se basa en dos ideas teol\u00f3gico-lit\u00fargicas correlativas entre s\u00ed\u00ad: el sacerdocio com\u00fan de los fieles y la eclesiolog\u00ed\u00ada. M\u00e1s adelante [-> infra, III, 2] dirigiremos la atenci\u00f3n sobre la primera de estas dos ideas base. Aqu\u00ed\u00ad reclamamos que la eclesiolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica tiene su humus en la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una cosa es cierta: si al comienzo del siglo los traductores del motu proprio de san P\u00ed\u00ado X Tra le sollecitudini (22 nov. 1903), cuyo texto original estaba en italiano recurrieron a la terminolog\u00ed\u00ada latina actuosa communicatio para traducir partecipazione activa, porque no encontraron el t\u00e9rmino participatio en el lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico, hoy incluso un simple fiel, gracias a la formaci\u00f3n que debe recibir de sus pastores, recurrir\u00ed\u00ada con facilidad a una terminolog\u00ed\u00ada que no deber\u00ed\u00ada ser un simple flatus vocis, sino vira fidelium. En efecto, as\u00ed\u00ad como el l\u00e9xico se ha enriquecido de significados y de contenidos, todav\u00ed\u00ada deber\u00ed\u00ada ser m\u00e1s rica la teolog\u00ed\u00ada, la catequesis y la pastoral lit\u00fargica, ya que el progreso que en este campo se ha alcanzado en los \u00faltimos veinte a\u00f1os consiste, entre otras cosas, en haber puesto en claro los fundamentos, las motivaciones, las implicaciones pr\u00e1ctico-pastorales de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, si es verdad que el l\u00e9xico nos ha capacitado para captar el \u00e1mbito de la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, quiz\u00e1 es tambi\u00e9n l\u00ed\u00adcito preguntar si este \u00e1mbito de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n agota o no la realidad de la participaci\u00f3n en la liturgia. En efecto:<br \/>\n&#8211; la liturgia no se agota s\u00f3lo en la celebraci\u00f3n. El estilo mismo de los documentos conciliares habla de \u00abvida lit\u00fargica\u00bb; y tambi\u00e9n documentos lit\u00fargicos posconciliares repiten una verdad parecida;<br \/>\n&#8211; la misma celebraci\u00f3n tiene un antes y un despu\u00e9s celebrativo que no son de ning\u00fan modo amorfos, sino que postulan, tambi\u00e9n ellos, una participaci\u00f3n activa y consciente. Tanto m\u00e1s cuanto que la realidad de la participaci\u00f3n destaca por importancia desde los datos mismos de la historia, los cuales adem\u00e1s nos hacen entender c\u00f3mo los pioneros del movimiento lit\u00fargico ten\u00ed\u00adan un concepto de participaci\u00f3n m\u00e1s extenso que el que se ci\u00f1e \u00fanicamente a la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Datos relevantes y esclarecedores de la participaci\u00f3n<br \/>\nPuntualizada la situaci\u00f3n l\u00e9xico-gr\u00e1fica, creemos oportuno tomar ahora en consideraci\u00f3n dos series de datos relevantes dentro de la experiencia eclesial de nuestros d\u00ed\u00adas, que pueden aclararnos las ra\u00ed\u00adces de la problem\u00e1tica relativa a la participaci\u00f3n, y al mismo tiempo darnos pistas para una ulterior profundizaci\u00f3n de la misma.<\/p>\n<p>1. DATOS PROVENIENTES DEL \u00abAYER\u00bb LIT\u00daRGICO. La intuici\u00f3n de los incalculables beneficios que se hubieran derivado de un contacto, incluso limitado pero consciente y rectamente entendido, con las grandes y valiosas riquezas de la liturgia -considerada, entre otras cosas, como alimento de la fe- ha sido el alma del movimiento lit\u00fargico en las diversas fases de su nacimiento y desarrollo 3&#8217;. Pero no se trat\u00f3 de una intuici\u00f3n exclusiva del t movimiento lit\u00fargico propiamente dicho. En realidad, un an\u00e1lisis y una lectura atentos de los datos hist\u00f3rico-lit\u00fargico-pastorales podr\u00ed\u00adan demostrar que, en el cristianismo, cada \u00e9poca cultural, unas m\u00e1s, otras menos, ha hecho esfuerzos relevantes para llevar a las diversas generaciones de fieles a participar en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Esto ha sucedido seg\u00fan formas adaptadas a las diversas condiciones de los creyentes y a las m\u00faltiples coyunturas eclesiales: ciertas \u00e9pocas, por ejemplo, no han teorizado el fen\u00f3meno de la participaci\u00f3n, como se ha hecho desde el siglo pasado hasta nuestros d\u00ed\u00adas; pero se podr\u00ed\u00ada probar c\u00f3mo la idea y el est\u00ed\u00admulo incesante de la realidad han estado siempre presentes en la vivencia eclesial<br \/>\na) La ense\u00f1anza de la historia. Las reformas en el campo lit\u00fargico-sacramental proyectadas y realizadas en la \u00e9poca moderna y contempor\u00e1nea se han orientado siempre a llevar la liturgia a los fieles y los fieles a la liturgia. Tales reformas -emprendidas sea por individuos, como la proyectada por Giustiniani y por Quirini o por Qui\u00f1ones, sea por concilios, como la del Lateranense IV y del Tridentino, sea por reformadores, como la de Lutero, la ya t\u00ed\u00adpica del s\u00ed\u00adnodo de Pistoia o la del congreso de Ems (Alemania)- en sus instancias \u00faltimas e \u00ed\u00adntimas se mov\u00ed\u00adan en torno al centro de inter\u00e9s de la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica, volviendo a las fuentes antiguas y a la vida simple y fuertemente intensa de la iglesia antigua.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que algunos de los intentos ahora recordados, al haber afrontado de forma imprudente o exagerada el problema de una adecuada participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica por parte de los fieles, han retrasado la consecuci\u00f3n de la meta \u00c2\u00b0\u00c2\u00b0. Sin embargo, el primer fruto y la m\u00e1s ingenua aportaci\u00f3n de tales intentos, incluidos los heterodoxos, aunque especialmente y m\u00e1s propiamente de los ortodoxos, fue el haber trazado las coordenadas de lo que despu\u00e9s ser\u00ed\u00ada la pastoral lit\u00fargica, cuya intenci\u00f3n sigue siendo conducir y conservar al pueblo a\/en Cristo, sumo y eterno sacerdote, y Cristo a su pueblo.<\/p>\n<p>En este \u00e1mbito es donde encontramos las ra\u00ed\u00adces del movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico: en su delinearse en un primer momento con la renovaci\u00f3n mon\u00e1stica se asiste al redescubrimiento de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n por parte de los mismos monjes. La acentuada toma de conciencia de que el mejor modo de vivir el cristianismo y de sentirse y ser iglesia es vivir la liturgia mediante las modalidades de la participaci\u00f3n a distintos niveles, llevar\u00e1 a los liturgistas en primer lugar a insistir en la formaci\u00f3n del clero en esta direcci\u00f3n; despu\u00e9s, con un clero formado para participar conscientemente en la celebraci\u00f3n, se llegar\u00e1 a la preocupaci\u00f3n de conducir progresivamente y en manera siempre nueva al pueblo a la participaci\u00f3n. De aqu\u00ed\u00ad la explosi\u00f3n de iniciativas de tipo pastoral-lit\u00fargico, todas centradas en torno a la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n: congresos, semanas de estudios o publicaciones de diversas clases, dirigidos a la recepci\u00f3n, por medio de una adecuada catequesis, de la necesidad de una participaci\u00f3n verdadera y aut\u00e9ntica en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En verdad todo lo que emerge de los datos de la historia ense\u00f1a que la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica ha sido el punto de apoyo sobre el que han gravitado iniciativas tendentes a obtener del pueblo resultados que, en un determinado momento hist\u00f3rico, se consideraban necesarios para el mismo bien espiritual de los fieles \u00ab. Adem\u00e1s la historia nos ense\u00f1a que el concepto de participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es relativo y se relaciona con la comprensi\u00f3n -propia de cada \u00e9poca y de cada generaci\u00f3n de cristianos- de la realidad de la -> celebraci\u00f3n y de cuanto en ella se realiza. La comprensi\u00f3n crece continuamente.<\/p>\n<p>Sin duda tambi\u00e9n el actual concepto de participaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la liturgia necesita ponerse en crisis (como se suele decir) para examinar a fondo su alcance, su extensi\u00f3n y las correspondientes implicaciones pr\u00e1ctico-operativas en conexi\u00f3n tanto con la realidad de la participaci\u00f3n como con la realidad de la celebraci\u00f3n [-> infra, III, 1]. Todo lo que proviene del movimiento lit\u00fargico nos induce tambi\u00e9n a realizar estas afirmaciones.<\/p>\n<p>b) La `participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n\u00bb ideal del movimiento lit\u00fargico. Creemos oportuno resaltar los siguientes avances, que ponen de relieve de qu\u00e9 forma la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es el ideal al que ha tendido el movimiento lit\u00fargico.<\/p>\n<p>&#8216;\u2020\u00a2 Los antecedentes del movimiento lit\u00fargico, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el s. xvii 5\u00c2\u00b0, ven la necesidad de una mayor simplicidad de formas y de f\u00f3rmulas, de modo que se alcance una m\u00e1s profunda e inmediata inteligencia de la liturgia. Se perfilan las l\u00ed\u00adneas que, al desembocar en la pastoral lit\u00fargica, se concretar\u00e1n en la terminolog\u00ed\u00ada usada inmediatamente despu\u00e9s, y que se condensa en torno al sustantivo participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La aparici\u00f3n del movimiento lit\u00fargico une a la instrucci\u00f3n y a la formaci\u00f3n lit\u00fargica la invenci\u00f3n de medios y de subsidios para llevar al pueblo a la liturgia y la liturgia al pueblo de Dios. Es m\u00e1s, con el redescubrimiento del aspecto comunitario, en sinton\u00ed\u00ada con la eclesiolog\u00ed\u00ada renovada, se perfilan los horizontes luminosos de aquel despertar que, hacia finales del siglo pasado y en la primera mitad de \u00e9ste, formula ya de modo m\u00e1s claro una teor\u00ed\u00ada sobre la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico, en sus instancias m\u00e1s genuinas, orienta sus esfuerzos hacia la obtenci\u00f3n de una participaci\u00f3n verdadera y consciente de los fieles en la liturgia. Para alcanzar esta meta, el movimiento lit\u00fargico se une a la aportaci\u00f3n de los movimientos colaterales b\u00ed\u00adblico y catequ\u00e9tico y aprovecha sus adquisiciones. A su vez, el movimiento lit\u00fargico, mientras ayuda a aqu\u00e9llos, anticipa tambi\u00e9n el movimiento ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>Es claro que para el movimiento lit\u00fargico la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n tiene una doble validez: es meta y medio; meta: porque su intenci\u00f3n es conducir a los fieles a la conciencia de su cristianismo, vivido, fomentado, incrementado con una vida de fe que se apoya toda ella en la eucarist\u00ed\u00ada. Frutos del movimiento lit\u00fargico son: la sagrada comuni\u00f3n anticipada a los ni\u00f1os, la comuni\u00f3n frecuente, la posibilidad de celebrar la eucarist\u00ed\u00ada por la tarde, etc\u00e9tera; todo ello para que la vida de los fieles estuviese estimulada eucar\u00ed\u00adsticamente; medio: para que con la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n los fieles, reunidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, puedan dirigirse a Dios como pueblo suyo, como iglesia, de modo no s\u00f3lo abstracto, sino concreto: orando juntos, cantando con un solo coraz\u00f3n y con un alma sola, para vivir del modo arriba indicado.<\/p>\n<p>Todo lo que el movimiento lit\u00fargico persegu\u00ed\u00ada, despu\u00e9s de vicisitudes de distinto tipo 55, fue recogido en los mismos documentos oficiales de la iglesia, como el motu proprio Tra le sollecitudini, de san P\u00ed\u00ado X, del 22 de noviembre de 1903, sobre la m\u00fasica sagrada; y bajo el mismo pontificado el decreto de la entonces sagrada Congregaci\u00f3n \u00abde disciplina sacramentorum\u00bb Quam singulari, de 8 de agosto de 1910, sobre la edad de la primera comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Para el potenciamiento del canto y de la m\u00fasica sacros intervino tambi\u00e9n P\u00ed\u00ado XI con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Divini cultus, del 20 de diciembre de 1928. Son important\u00ed\u00adsimas las enc\u00ed\u00adclicas de P\u00ed\u00ado XII Mystici corporis, del 29 de junio de 1943 59, y especialmente la ya citada Mediator Dei, del 20 de noviembre de 1947. P\u00ed\u00ado XII da comienzo a las primeras reformas con el restablecimiento de la vigilia pascual en 1951 61, con nuevas normas para el ayuno eucar\u00ed\u00adstico en 1953, con la reforma de toda la semana santa en 1955&#8217; y la simplificaci\u00f3n de las r\u00fabricas, tambi\u00e9n en 1955. El mismo a\u00f1o este mismo papa vuelve a tratar el tema de la m\u00fasica sacra.<\/p>\n<p>Entre tanto se hab\u00ed\u00ada comenzado un inmenso trabajo, preparatorio de una reforma general de la liturgia\u00bb, que vio con Juan XXIII una simplificaci\u00f3n de las r\u00fabricas del Breviario y del Misal Romano (25 de junio de 1960) en nombre de la autenticidad de la celebraci\u00f3n. El fermento y las primeras realizaciones de la reforma lit\u00fargica, como acercamiento concreto de muchas instancias del movimiento lit\u00fargico, ser\u00e1n sancionadas program\u00e1ticamente por el Vat. II. Oficialmente se han promulgado mediante las disposiciones del mismo concilio y de los documentos y -> libros lit\u00fargicos posconciliares.<\/p>\n<p>Efectivamente, como han demostrado Bara\u00fana y otros\u00bb, la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es el punto de apoyo sobre el que gravita la constituci\u00f3n conciliar sobre la liturgia. Lo mismo podr\u00ed\u00ada demostrarse de los mencionados documentos posconciliares de inter\u00e9s lit\u00fargico, as\u00ed\u00ad como de los libros lit\u00fargicos promulgados oficialmente: la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es su motivo de fondo.<\/p>\n<p>2. DATOS PROVENIENTES DEL \u00abHOY\u00bb LIT\u00daRGICO. LOS problemas pr\u00e1cticos que suscita la participaci\u00f3n de los fieles en la acci\u00f3n lit\u00fargica no son nuevos. Los estudios realizados, por ejemplo, sobre la lengua vulgar en la liturgia han puesto de relieve que si la oraci\u00f3n, por una parte, tiene un valor y una eficacia propios, independientemente de la comprensi\u00f3n que de ella puedan tener tanto el celebrante como los fieles, por la otra es preciso evitar el considerarla como algo m\u00e1gico, desatendiendo la aportaci\u00f3n de los participantes \u00abex opere operantis, et operantis ecclesiae\u00bb. Es obvio, por tanto, que cada \u00e9poca, como ya hemos dicho (especialmente en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, con el movimiento lit\u00fargico estrechamente ligado a las aperturas de la m\u00e1s sana teolog\u00ed\u00ada sacramental), trata de conseguir una comprensi\u00f3n lo m\u00e1s profunda posible de los textos y de los ritos, para que la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n sea espiritualmente fruct\u00ed\u00adfera y mist\u00e9ricamente plena y completa. Trazando ahora un breve diagn\u00f3stico del hoy lit\u00fargico, podr\u00e1n ponerse con facilidad de relieve sombras y luces: las primeras, para hacerlas desaparecer; las segundas, para potenciarlas.<\/p>\n<p>a) Del \u00abmovimiento lit\u00fargico\u00bb a la \u00abreforma lit\u00fargica\u00bb con vistas a la \u00abrenovaci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb. Alcanzadas algunas metas que los pioneros del movimiento lit\u00fargico se hab\u00ed\u00adan prefijado y que el Vat. II hizo propias, codific\u00f3 y est\u00e1n en curso de realizaci\u00f3n en la reforma lit\u00fargica posconciliar, se ha ca\u00ed\u00addo en la cuenta de que falta todav\u00ed\u00ada mucho por hacer en orden a la consecuci\u00f3n de las verdaderas metas de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb. Esta \u00faltima tratar\u00ed\u00ada de llevar a los fieles participantes al coraz\u00f3n de la celebraci\u00f3n, de modo que vivan cuanto celebran para poder celebrar de modo aut\u00e9ntico cuanto viven. El flujo y reflujo entre la vida y la celebraci\u00f3n deber\u00ed\u00ada reducir y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, eliminar el divorcio presente en muchos fieles entre celebraci\u00f3n y vida.<\/p>\n<p>Pero mientras se apunta a la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, se cae en la cuenta de que el impacto de la reforma lit\u00fargica -y de algunas de sus metas alcanzadas: lengua vulgar, mayor simplicidad y linealidad de las acciones lit\u00fargicas, etc.- con el genio de los diversos pueblos desemboca en la vasta problem\u00e1tica de la -> adaptaci\u00f3n. A este prop\u00f3sito es preciso recordar que, en la promoci\u00f3n de la adaptaci\u00f3n, hay que tener siempre presente todo lo que la verdadera participaci\u00f3n postula y exige. Ahora, en el contexto actual la participaci\u00f3n efectiva tiene lugar con modalidades diversas, no siempre adecuadas a la naturaleza de la realidad lit\u00fargica.<\/p>\n<p>Ello sucede especialmente en donde se ha hecho y se hace consistir la reforma lit\u00fargica en simples cambios de ritos y de modalidades externo-celebrativas. Es evidente que, en tales casos, se han desatendido tanto el confepto cuanto la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad se entiende por participaci\u00f3n una implicaci\u00f3n s\u00f3lo perif\u00e9rica (y nos atrever\u00ed\u00adamos a decir epid\u00e9rmica) de los fieles en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Se trata de una participaci\u00f3n meramente externa, aunque de nuevo cu\u00f1o ritualista, formal. Una vez perdido el mordiente de la novedad, tal participaci\u00f3n, ligada a la rutina, acaba por volverse rancia. De aqu\u00ed\u00ad una desafecci\u00f3n a la acci\u00f3n lit\u00fargica, que no se quiere porque no se conoce o bien porque se conoce en formas que ya est\u00e1n muertas antes de nacer. No extra\u00f1a, en tal contexto, el abandono de la frecuencia de la acci\u00f3n lit\u00fargica; por ejemplo, la misa festiva, la celebraci\u00f3n de la penitencia, etc.<\/p>\n<p>Otros, recurriendo a formas celebrativas (de tipo conservador o de tipo innovador) reconocidas oficialmente como posibles (lo dicen las mismas r\u00fabricas cuando, por ejemplo, sugieren: \u00abbis vel similibus verbis\u00bb; \u00abpro opportunitate\u00bb; etc.), piensan que alcanzan lo sustancial cambiando lo accidental. Es verdad que para quien act\u00faa de este modo sigue estando vivo, al menos en un cierto sentido, todo el gran tema de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Pero es igualmente verdadero que si \u00e9stos tienen siempre presente la meta que hay que alcanzar, se equivocan no poco respecto de los medios y los m\u00e9todos. De hecho desatienden el gran cap\u00ed\u00adtulo de la -> formaci\u00f3n lit\u00fargica del pueblo que debe participar. Se tiene as\u00ed\u00ad la pretensi\u00f3n de querer alcanzar la meta sin querer recorrer el camino.<\/p>\n<p>Pero no todo es sombra. La luz proviene de aquellos que favorecen una participaci\u00f3n que colme cada vez m\u00e1s el gap y acorte la distancia entre el fiel y el misterio celebrado, entre vida y celebraci\u00f3n. Para \u00e9stos la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es la fuente primera de la espiritualidad cristiana y la cima a la que ella tiende naturalmente [I Espiritualidad lit\u00fargica]. Quien act\u00faa as\u00ed\u00ad se mueve por las m\u00e1s genuinas exigencias de la cura animarum, tal como la entiende la sana tradici\u00f3n. T\u00f3dos sus esfuerzos se orientan al paso de la reforma lit\u00fargica (primer fruto del movimiento lit\u00fargico) a la renovaci\u00f3n lit\u00fargica (verdadera finalidad de aqu\u00e9l). Precisamente esta justa concepci\u00f3n de la finalidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n ayuda a comprender la aut\u00e9ntica naturaleza de la participaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>b) Un \u00abtrasfondo paralit\u00fargico\u00bb que se basa en interpretaciones inadecuadas o impropias de la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Este trasfondo salta a la vista incluso de aquel que no haya realizado un diagn\u00f3stico en profundidad de la situaci\u00f3n. Nos encontramos ante interpretaciones inadecuadas o instrumentalizaciones indebidas de participaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la liturgia. Aducimos s\u00f3lo algunos ejemplos con el fin de se\u00f1alar los l\u00ed\u00admites dentro de los cuales debe mantenerse el concepto -> realidad de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta no puede convertirse en pretexto para sustituir con los propios criterios personales el sensus ecclesiae en materia lit\u00fargico-sacramental y formular as\u00ed\u00ad una teor\u00ed\u00ada que lleve a la subversi\u00f3n de todos los par\u00e1metros lit\u00fargicos. Sigue teniendo siempre valor el -> derecho lit\u00fargico-sacramental que trata de salvaguardar, entre otras cosas, la perennidad de la tradici\u00f3n. Desatender el derecho lit\u00fargico y la tradici\u00f3n que \u00e9ste conserva podr\u00ed\u00ada crear una especie de divergencia desde otras experiencias e indicaciones provenientes de las comunidades cristianas que nos han precedido. Se formar\u00ed\u00ada entonces una discontinuidad en la vitalidad de la tradici\u00f3n o se incurrir\u00ed\u00ada en los mismos errores cometidos, debatidos o combatidos por otros en otras \u00e9pocas, en las mismas longitudes de onda actuales \u00ab.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n no puede tampoco ser instrumentalizada para conseguir una adaptaci\u00f3n lit\u00fargica mal interpretada. Participaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n lit\u00fargicas no son antit\u00e9ticas: \u00e9sta est\u00e1 al servicio de aqu\u00e9lla. De hecho, los mismos libros lit\u00fargicos actuales (as\u00ed\u00ad como los documentos posconciliares) tienen un gran tema de fondo: la adaptaci\u00f3n &#8216;^. Pero forzar la adaptaci\u00f3n, que es un medio para alcanzar la meta de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, casi como si aqu\u00e9lla fuera el fin y el objeto, es cometer el error opuesto de quienes absolutizan la tradici\u00f3n hasta llevar a identificarla con la conservaci\u00f3n y el inmovilismo.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n no puede adoptarse para crear una confusi\u00f3n en las relaciones pluripersonales que forman la base de la interacci\u00f3n de los participantes. En la ecclesia los fieles, participando en la celebraci\u00f3n, interact\u00faan entre s\u00ed\u00ad y con las personas divinas [-> supra, I, 2, c]. El respeto hacia todo aquello que es propio de los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n (por una parte, todo lo que es propio de la naturaleza y de la acci\u00f3n de Dios, y, por la otra, todo lo que es propio de la naturaleza y de la acci\u00f3n de los fieles), es la base del verdadero concepto\/realidad de la participaci\u00f3n. Ser\u00ed\u00ada, por tanto, absurdo que en nombre de la participaci\u00f3n se elevara de grado la veneraci\u00f3n de las formas mudables (aunque indispensables) de la acci\u00f3n lit\u00fargica, en perjuicio del esp\u00ed\u00adritu de la liturgia perenne. Ser\u00ed\u00ada igualmente absurdo absolutizar este esp\u00ed\u00adritu, con la consecuencia de crear una especie de desencarnaci\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica, que desatender\u00ed\u00ada a los fieles participantes. Los dos extremos se convierten f\u00e1cilmente en espejismos. Es lo que les sucede, por ejemplo, a quienes, partiendo de las exigencias y de las instancias del fiel (persona humana que cree), no consiguen, o lo consiguen con dificultad o de modo inadecuado, \u00abreajustar al hombre para darle de nuevo su lugar en el orden de la realidad, en la conciencia de sus l\u00ed\u00admites y de su dependencia de la realidad que se celebra. Ni horizontalismo, ni verticalismo, sino fidelidad a Dios y fidelidad al hombre (creyente).<\/p>\n<p>En otros t\u00e9rminos: la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n no puede ser simplemente fruto de una experiencia o de medios humanos orientados a hacer comprender y gustar las celebraciones. Procediendo as\u00ed\u00ad se reinstaurar\u00ed\u00adan esas formas de sentimentalismo paralit\u00fargico que ya han sido superadas en el campo te\u00f3rico desde las diatribas de los primeros veinte a\u00f1os del siglo'\u00bb. Ciertas formas de piedad popular, que algunos quisieran introducir en la acci\u00f3n lit\u00fargica en nombre de la adaptaci\u00f3n o de una participaci\u00f3n mal entendida, son formas camufladas de sentimentalismo.<\/p>\n<p>De modo similar, la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n no puede agotarse en ser s\u00f3lo la meta a la que un sano y bien entendido activismo pedag\u00f3gico podr\u00ed\u00ada llegar. En este caso: dado que la liturgia recibe su naturaleza y su fin de un campo que trasciende de por s\u00ed\u00ad los valores humanos, la participaci\u00f3n no puede limitarse a ser una realidad puramente extr\u00ed\u00adnseca, accidental, externa; debe ser interna, verdadera, consciente, activa y crear en la persona del fiel la sinton\u00ed\u00ada con la realidad lit\u00fargica, que comporta la santificaci\u00f3n de los fieles en Cristo, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu, por un culto en esp\u00ed\u00adritu y en verdad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que si la liturgia trasciende los valores humanos, no por eso los niega: en la medida en que son valores aut\u00e9nticos, pueden, deben y est\u00e1n de hecho llamados a dar su contribuci\u00f3n a la realidad integral y fruct\u00ed\u00adfera de la participaci\u00f3n. Esta postula la comprensi\u00f3n de la -> historia de la salvaci\u00f3n celebrada y, en consecuencia, actuada, hecha presente por medio de la acci\u00f3n de las personas divinas, en beneficio de las personas de los fieles, que constituyen la asamblea lit\u00fargica concreta. Esta \u00faltima es simplemente signo de la iglesia universal y cat\u00f3lica\u00bb. Es `pro ecclesia, in ecclesia, una cum ecclesia\u00bb como la celebraci\u00f3n tiene su verdadero valor, elevado al nivel de signo por la asamblea concreta de los fieles que participan. De forma que la presencia activa, consciente y verdadera de los fieles asume un car\u00e1cter inderogable e insustituible en el hodie y en el hic et nunc celebrativo. Ahora bien, aunque la celebraci\u00f3n podr\u00ed\u00ada alcanzar de por s\u00ed\u00ad sus propias finalidades incluso si nuestra participaci\u00f3n fuera m\u00ed\u00adnima, sin embargo se postula y exige una participaci\u00f3n cada vez m\u00e1s personal y comunitaria, interna y exterior, plena y profunda, para que no resulte desatendida, coartada, soportada e inutilizada la iniciativa y la participaci\u00f3n de las personas divinas.<\/p>\n<p>III. Participaci\u00f3n, \u00abclave\u00bb de la liturgia<br \/>\nAnalizando el l\u00e9xico [-> supra, I] se ha podido llegar a una mejor comprensi\u00f3n de la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n y se ha captado una especie de desarrollo y de profundizaci\u00f3n que se ha dado en los documentos oficiales de la iglesia [-> supra, 1, 31. Y el pron\u00f3stico, aunque superficial, de algunos datos provenientes de la vivencia eclesial de ayer y de hoy [-> supra, II] ha puesto de relieve, por otro lado, tanto la importancia pastoral que ha tenido y tiene todav\u00ed\u00ada hoy la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n en la pastoral lit\u00fargica como la necesidad de una profundizaci\u00f3n posterior en la realidad de la participaci\u00f3n, ya que no todo se ha agotado en el estudio, y por consiguiente tampoco en la pastoral lit\u00fargica. Aqu\u00ed\u00ad quisi\u00e9ramos puntualizar qu\u00e9 significa participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, exponiendo en s\u00ed\u00adntesis todo lo que al respecto es seguro.<\/p>\n<p>1. \u00abPARTICIPACI\u00ed\u201cN\u00bb EN RELACI\u00ed\u201cN DIRECTA CON \u00abCELEBRACI\u00ed\u201cN\u00bb. La celebraci\u00f3n a que nos referimos no es s\u00f3lo la que tiene lugar en la eucarist\u00ed\u00ada, sino a toda celebraci\u00f3n: sacramental y no sacramental (pi\u00e9nsese en la liturgia de las Horas). M\u00e1s a\u00fan: en la celebraci\u00f3n est\u00e1n implicados no s\u00f3lo el ministro o los ministros, como en la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica (pero no s\u00f3lo en tal concelebraci\u00f3n: de hecho se puede dar la concelebraci\u00f3n justamente con varios ministros, por ejemplo en la unci\u00f3n de los enfermos; en el matrimonio son dos los ministros: los esposos que lo celebran [\u00bfo concelebran?; -> infra, IV, 3]); en la celebraci\u00f3n est\u00e1n implicados no s\u00f3lo los sujetos, por ejemplo el bautizando, el confirmando, el penitente, los que comulgan, etc. La celebraci\u00f3n implica a todos los presentes de formas diversas. Pi\u00e9nsese en quien realiza un ministerio particular en la celebraci\u00f3n sin ser ni el que preside ni un simple fiel participante. Todos, en todo caso, intervienen con respuestas, cantos, gestos, ritos, etc.<\/p>\n<p>De esta primera constataci\u00f3n surge que la m\u00e1xima participaci\u00f3n es la de aquellos que est\u00e1n inmediatamente implicados como sujetos directos de la acci\u00f3n lit\u00fargica (sea o no sacramento). Es preciso, por tanto, aceptar que dentro de la misma participaci\u00f3n activa hay una graduaci\u00f3n basada en una prioridad de valores. Por ejemplo, respecto de la eucarist\u00ed\u00ada, la participaci\u00f3n debe ser activa tambi\u00e9n por parte de quien, presente en la asamblea, no comulga; mientras que es plena y m\u00e1xima en aquellos que comulgan dignamente y con las debidas disposiciones. Por lo que se refiere a la liturgia de las Horas, la participaci\u00f3n es m\u00e1xima y plena por parte de todos los presentes. Pero es claro que, por ejemplo, en la celebraci\u00f3n de la confirmaci\u00f3n, la participaci\u00f3n ser\u00e1 plena y m\u00e1xima s\u00f3lo por parte de los confirmandos, etc. \u00bfQu\u00e9 significa participar en la celebraci\u00f3n para aquellos que est\u00e1n presentes y toman parte en la misma sin ser sujetos directos de ella?<br \/>\nEste y an\u00e1logos interrogantes encuentran respuesta m\u00faltiple en la profunda y completa comprensi\u00f3n de lo que es participar [-> supra, I, 1-3] y de qu\u00e9 es -> celebraci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad recordamos, en s\u00ed\u00adntesis:<br \/>\n\u2020\u00a2 la celebraci\u00f3n no es pura ceremonia, mero fruto de condicionamientos sociol\u00f3gicos o de una determinada preparaci\u00f3n religiosa de una determinada comunidad. De esta forma, la participaci\u00f3n, en el \u00e1mbito lit\u00fargico, se distancia del modo com\u00fan de decir cuando se habla de participar en acontecimientos profanos (por ejemplo, en una competici\u00f3n deportiva o en una ceremonia civil);<br \/>\n* la celebraci\u00f3n no puede reducirse a un momento did\u00e1ctico-catequ\u00e9tico durante el cual la asamblea se instruye sobre algunas verdades. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la participaci\u00f3n se diferencia de expresiones\/realidades como la siguiente: participar en una clase, etc.;<br \/>\n* la celebraci\u00f3n es hacer presente lo que las personas divinas han realizado por la salvaci\u00f3n de cada hombre\/mujer dentro del pueblo que ellas se han elegido; de tal forma que participar es hacerse presente del modo m\u00e1s adecuado, en Cristo, \u00abvirtute Spiritus Sancti\u00bb, en la intervenci\u00f3n de Dios en la historia. En efecto, celebrar es actuar el misterio de la salvaci\u00f3n que se ha hecho historia, que se recuerda en sentido lit\u00fargico [-> Memorial] y se revive en su plenitud en el aqu\u00ed\u00ad y ahora, en el hoy celebrativo. Puesto que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es simult\u00e1neamente presencia, memoria y profec\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n, que tiene en el misterio de Cristo su centro y su s\u00ed\u00adntesis X1, la participaci\u00f3n debe asumir las caracter\u00ed\u00adsticas que provienen de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y celebrar es epifan\u00ed\u00ada de lo divino, es decir, una revelaci\u00f3n que se act\u00faa por la gracia divina comunicada y dada a los que participan en la acci\u00f3n lit\u00fargica; de aqu\u00ed\u00ad que participaci\u00f3n signifique acogida activa a la intervenci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Celebrar es un acontecimiento ordenado a la santificaci\u00f3n de los participantes para que puedan tributar alabanza y dar culto a Dios.<\/p>\n<p>En otros t\u00e9rminos: celebrar es presencia y acci\u00f3n de la Trinidad que act\u00faa e interviene (en la celebraci\u00f3n) para hacer verdad cuanto los fieles cumplen precisamente con la participaci\u00f3n. Esta es, por tanto, actitud responsable y cada vez m\u00e1s responsabilizada, que sintoniza con la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>2. PARTICIPACI\u00ed\u201cN, EJERCICIO DEL \u00abSACERDOCIO\u00bb CRISTIANO. Todos los fieles pueden dar una respuesta adecuada a la intervenci\u00f3n de las personas divinas tomando parte en la celebraci\u00f3n, porque todos gozan de un jus nativum o legado primigenio con el sacerdocio com\u00fan de los fieles.<\/p>\n<p>En tiempos cercanos a nosotros, especialmente desde el siglo pasado, por obra de Scheeben \u00bb y Rosmini, el sacerdocio de los bautizados ha sido puesto de relieve cuando, prescindiendo de las diatribas de la reforma protestante, se han descubierto sus implicaciones lit\u00fargicas. Por m\u00e1s que la tem\u00e1tica del sacerdocio de los fieles [-> Sacerdocio, IV, 1] se debata todav\u00ed\u00ada hoy, se ha superado decididamente la concepci\u00f3n reductiva que se hab\u00ed\u00ada ido creando despu\u00e9s de la pol\u00e9mica con la reforma protestante. En \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el sacerdocio ministerial, aunque sin confundirse con \u00e9l, participa de la misma fuente y s\u00ed\u00adntesis del \u00fanico sumo y eterno sacerdote, Jesucristo.<\/p>\n<p>En general, hoy, despu\u00e9s de las acentuaciones hechas en las enc\u00ed\u00adclicas Mystici corporis (de forma indirecta) y Mediator Dei (m\u00e1s directamente), y las aperturas de los documentos conciliares, el sacerdocio com\u00fan de los fieles se pone en estrecha relaci\u00f3n no s\u00f3lo con la liturgia bautismal, en la que encuentra su origen primero, sino tambi\u00e9n con la liturgia de la confirmaci\u00f3n, considerada como la explicitaci\u00f3n m\u00e1s completa de la concesi\u00f3n de tal sacerdocio 86. Adem\u00e1s se pone en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que es el locus por excelencia donde las funciones propias del sacerdocio com\u00fan se explicitan en un doble modo m\u00e1ximo: ofreciendo Cristo al Padre, por virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a trav\u00e9s del sacerdocio ministerial, y haciendo posible la oblaci\u00f3n directa de s\u00ed\u00ad mismos por parte de los bautizados (y confirmados) en-con-por Cristo.<\/p>\n<p>Es, en efecto, esencial para la iglesia no s\u00f3lo que los fieles tengan calificaci\u00f3n sacerdotal (constituyen un pueblo de sacerdotes), sino tambi\u00e9n que ejerzan los actos de este sacerdocio. Los actos del sacerdocio encuentran su puesto en el campo de las acciones lit\u00fargicas, que expresan a la iglesia y la constituyen. Con la participaci\u00f3n, por tanto, los fieles ejercen en la celebraci\u00f3n su sacerdocio, desarrollando ulteriormente la fundamental incorporaci\u00f3n en Cristo: unidad en Cristo que comporta para el fiel la posibilidad de participar con y en Cristo en su ser sacerdotal. En consecuencia, la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n (especialmente en la eucarist\u00ed\u00ada) es fuente y cumbre de la vida cristiana, que se convierte as\u00ed\u00ad en una vida de culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad, en el que se perpet\u00faa el doble y m\u00e1s profundo fruto de la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica: una vida de santificaci\u00f3n y de culto.<\/p>\n<p>3. PARTICIPACI\u00ed\u201cN, CATALIZADOR ENTRE \u00abMISTERIO\u00bb Y \u00abVIDA\u00bb. La celebraci\u00f3n es integraci\u00f3n del misterio de salvaci\u00f3n en una acci\u00f3n lit\u00fargica (fuente) de santificaci\u00f3n y de culto para la vida del fiel. Y simult\u00e1neamente es integraci\u00f3n de la vida cristiana en una acci\u00f3n lit\u00fargica (cumbre) a trav\u00e9s de la cual el misterio se convierte en historia en el hic et nunc celebrativo. En este flujo y reflujo entre \u00abmisterio-celebraci\u00f3n-vida &#8216; y \u00abvida-celebraci\u00f3n-misterio\u00bb; la participaci\u00f3n juega el papel de catalizador de las actividades de los participantes. Se ha demostrado, en efecto, que en la realidad y en el concepto de celebraci\u00f3n entran el reunirse con, el dirigirse a, el hacer, el actuar, el ofrecer, el conformarse, t\u00e9rminos y realidades que revelan las caracter\u00ed\u00adsticas de las acciones de los participantes tendentes a unir la vida al misterio y el misterio a la vida. Las fuentes lit\u00fargicas acent\u00faan verdaderamente la tonalidad de -> fiesta propia de la participaci\u00f3n. En todo caso, es cierto que, m\u00e1s all\u00e1 de las acentuaciones que puede asumir la celebraci\u00f3n -estando ligada en parte, en la ritualidad y en la gestualidad, con la \u00ed\u00adndole de los fieles implicados-, la participaci\u00f3n, al menos m\u00ed\u00adnima, se exige (y se augura la participaci\u00f3n total y m\u00e1xima) como constitutivo de la celebraci\u00f3n. La acci\u00f3n lit\u00fargica-sacramental, en efecto, no es s\u00f3lo una acci\u00f3n externa, suficiente en s\u00ed\u00ad misma; por el contrario, es una acci\u00f3n que indica y realiza, en la espera de una plenitudo escatol\u00f3gica, el cumplimiento del misterio que la Trinidad ha pensado y va realizando con la cooperaci\u00f3n del fiel en Cristo-iglesia por virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n hace precisamente de catalizador de las voluntades (actitudes exteriores e internas) de los fieles, que en la iglesia (y la iglesia con y en los fieles particulares) con-celebran con-por-en Cristo. Por ello, los fieles no pueden quedarse en el rito exterior en el que toman parte, sino que deben participar en la realidad que trasciende al rito. Y en la liturgia cristiana, el rito remite siempre m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo. Se comprende, por tanto, que, mientras la celebraci\u00f3n act\u00faa y realiza el opus redemptionis, el acto de tomar parte filtra y concreta el opus salvificum para la vida de cada fiel.<\/p>\n<p>4. PARTICIPACI\u00ed\u201cN, CONFORMACI\u00ed\u201cN DIVERSIFICADA Y PROGRESIVA CON CRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE. LOS fieles pueden participar en la celebraci\u00f3n porque est\u00e1n en Cristo, sumo y eterno sacerdote, el liturgo por excelencia, desde el d\u00ed\u00ada de su bautismo [-> supra, 2] y ejercitan as\u00ed\u00ad su propio sacerdocio. Sin embargo, dado que la participaci\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la celebraci\u00f3n [-> supra, 1] y que \u00e9sta es siempre un acontecimiento nuevo, se debe convenir que es constitutivo de la participaci\u00f3n al menos un doble dinamismo de transformaci\u00f3n conformadora con Cristo. En efecto, participar en la celebraci\u00f3n significa:<br \/>\na) transformaci\u00f3n existencial. Todo fiel, al participar en la acci\u00f3n lit\u00fargica, se hace cada vez m\u00e1s consciente de pertenecer al pueblo de Dios, y cada celebraci\u00f3n transforma cada vez m\u00e1s radical y profundamente la asamblea en cuerpo m\u00ed\u00adstico del Se\u00f1or. El cuerpo de la iglesia se forma celebrando los mysteria. Y el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo ya constituido se robustece y se va haciendo m\u00e1s compacto con la celebraci\u00f3n repetida, en la que los fieles toman parte activamente. Cada participaci\u00f3n es un\u00ed\u00advocamente nueva e irrepetible en sus efectos ontol\u00f3gicos. As\u00ed\u00ad, en la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n bautismal los fieles se descubren como familia de Dios, pueblo sacerdotal, real, prof\u00e9tico, un conjunto de hijos reunidos en el Unig\u00e9nito del Padre, en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, mientras otra persona (o m\u00e1s), esto es, el bautizado, se est\u00e1 convirtiendo en hijo adoptivo del Padre. En la celebraci\u00f3n de la confirmaci\u00f3n, la ecclesia, ya animada por el Esp\u00ed\u00adritu, en virtud de la participaci\u00f3n se vuelve a encontrar bajo la acci\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu, que la impele a una disponibilidad y docilidad ilimitadas a su acci\u00f3n, con vistas a las funciones y las tareas espec\u00ed\u00adficas de cada uno de sus miembros. Participando en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la ecclesia se encuentra como renovada oblaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Cristo, sumo y eterno sacerdote para que, obedeci\u00e9ndole a \u00e9l (\u00abhaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb), pueda hacer perenne su misterio en la m\u00e1xima tonalidad. En la celebraci\u00f3n de la penitencia o reconciliaci\u00f3n, la ecclesia, santa y siempre necesitada de purificaci\u00f3n, se encuentra junto a sus miembros, que cantan la misericordia del Padre, desbordante en el Hijo, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu. Con la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de la unci\u00f3n de los enfermos, la ecclesia se redescubre asociada en sus miembros sufrientes, sujetos directos de la celebraci\u00f3n; a los sufrimientos de Cristo en la cruz, a fin de que, al sufrir de modo existencial con el crucificado siervo de Yav\u00e9, al redimir y rescatar al mundo de las consecuencias del pecado, ella misma perpet\u00fae el misterio de liberaci\u00f3n del hombre de todo cuanto lo lleva a la destrucci\u00f3n de la persona. Quien participa en la celebraci\u00f3n del orden se encuentra como ecclesia amalgamada por un tejido articulado que la estructura y la ayuda a perennizarse en el tiempo y en el espacio, transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n el \u00abdepositum mysteriorum et ministeriorum Christi \u00ab. Finalmente, en la celebraci\u00f3n del matrimonio la ecclesia se revela a s\u00ed\u00ad misma como aquella que es amada por Cristo y se asocia a \u00e9l con amor esponsal, de tal forma que el hombre y la mujer, que ya son uno en Cristo por ser fieles (al menos una de las dos partes), asumen ahora el honor y la obligaci\u00f3n en nombre de la iglesia (\u00abin facie ecclesiae\u00bb) de reproducir, de actuar, de perpetuar en s\u00ed\u00ad mismos el depositum vitalitatis que Dios ha derramado en la humanidad y que en Cristo se ha convertido en depositum vitae, que es \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Por tanto, mientras los sujetos de las diversas celebraciones est\u00e1n implicados como participantes directos, a todo fiel participante que sea consciente del acontecimiento celebrado le alcanza un conjunto de efectos salv\u00ed\u00adficos que transforman su personalidad. La participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n indicada adem\u00e1s<br \/>\nb) transformaci\u00f3n vitalizadora de las capacidades de los participantes (incluso en un ni\u00f1o muy peque\u00f1o, o en una persona en coma, o en un disminuido ps\u00ed\u00adquico, etc.). La celebraci\u00f3n tiene la capacidad de hacer coincidir el anuncio con el acontecimiento-evento. El anuncio es para todos (\u00abid&#8230;, anunciad&#8230; a todas las gentes\u00bb), ya que para todos es el acontecimiento-evento. La transformaci\u00f3n vitalizadora, efectuada por la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, hace de una persona un hijo de Dios por adopci\u00f3n (bautismo); de un fiel, un ministro constituido en un sacerdocio ministerial (orden); de un pecador (y todos lo somos) en camino hacia la conversi\u00f3n, un convertido que canta gloria a Dios (penitencia); del pan y del vino ofrecido por personas humanas, cuerpo y sangre del Se\u00f1or, que vuelve a ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismo al Padre con los oferentes (eucarist\u00ed\u00ada); de un fiel que se encuentra en estado de precariedad f\u00ed\u00adsica, un alter Christus, que sufriendo redime al mundo (unci\u00f3n de los enfermos); etc.<\/p>\n<p>En \u00faltimo t\u00e9rmino, la transformaci\u00f3n vitalizadora y la existencial indican que participaci\u00f3n equivale a conformidad y solidaridad con Cristo: esto, al menos, afirman las fuentes lit\u00fargicas. Es m\u00e1s, conformidad y solidaridad con Cristo no se encuentran nunca en el mismo nivel. En efecto, el esse in Christo (= conformidad) es la ra\u00ed\u00adz y la fuente ontol\u00f3gica de la participaci\u00f3n (= solidaridad). El esse in Christo pone de relieve la iniciativa del Padre, que nos convoca en el Hijo; y la participaci\u00f3n es repuesta a tal iniciativa (= dimensi\u00f3n apocr\u00ed\u00adtica propia de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n). Puesto que la respuesta no es algo pasivo o est\u00e1tico, sino que indica m\u00e1s bien uni\u00f3n con, comuni\u00f3n con, conformidad con, solidaridad con Cristo, postula una progresi\u00f3n hacia la plenitud de la maduraci\u00f3n en Cristo. La participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es diversificada en cada fiel, porque es activa, consciente, operativa. Y cada uno comercia con sus talentos de modo diverso tambi\u00e9n al tomar parte en la acci\u00f3n lit\u00fargica. En todo caso, para todos es progresiva, porque el esse in Christo est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con el in Christum. Progresiva es la conformaci\u00f3n con Cristo, porque progresiva debe ser la \u00absinergia\u00bb con Cristo. En otros t\u00e9rminos: la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n postula una modificaci\u00f3n continua de la actitud y del modo de vivir, de pensar, de juzgar, etc\u00e9tera, para asumir los sentimientos y las actitudes de Cristo [-> infra, IV, 4: participaci\u00f3n como base de la espiritualidad].<\/p>\n<p>Quien participa en la liturgia se asimila existencialmente al Cristo liturgo, de modo que es llevado suave, gradual y progresivamente a plasmar en la vida cuanto celebra (el movimiento progresivo lleva a renunciar voluntariamente a todo aquello que antes se consideraba justo; a dejar a un lado las m\u00e1scaras, los revestimientos pseudocristianos de formas de vida antes consideradas cristianas, pero que resultan siempre perfectibles o susceptibles de ulteriores esfuerzos de cristianizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Todo esto puede conseguirse en la medida en que cada fiel participa en la celebraci\u00f3n en \u00absin-ton\u00ed\u00ada\u00bb con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica expresa, en efecto, punto de intersecci\u00f3n entre el misterio y la vida [-> supra, III, 3] en virtud de la presencia y de la acci\u00f3n del -> Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Cuanto se realiza tomando parte activa y consciente en la celebraci\u00f3n podr\u00ed\u00ada considerarse como un dar forma humana a la acci\u00f3n divina y un dar forma divina a la acci\u00f3n humana. Se est\u00e1, de hecho, en modo anal\u00f3gico, frente al misterio (= hecho hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico) de la encarnaci\u00f3n, para alcanzar, siempre mediante la acci\u00f3n lit\u00fargica, los fines pretendidos por el Verbo al hacerse carne, es decir, a la asimilaci\u00f3n, o bien, comuni\u00f3n y uni\u00f3n progresiva de la humanidad con la divinidad en Cristo-iglesia. Y \u00e9sta es tambi\u00e9n la finalidad de la liturgia cristiana, que se puede justamente sobreponer a la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>IV. Intercambios \u00abentre\u00bb pastoral lit\u00fargica, catequesis lit\u00fargica, teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental, espiritualidad lit\u00fargica \u00aby\u00bb participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n<br \/>\nDesde principios de siglo, las palabras augurales de san P\u00ed\u00ado X pasan de libro en libro, de boca en boca. El papa auguraba que de la restauraci\u00f3n y de la participaci\u00f3n activa y consciente en la celebraci\u00f3n brotase una renovaci\u00f3n de la fe, de la piedad, de toda la vida cristiana. Es m\u00e1s, con las palabras de un benem\u00e9rito liturgista, Vismara \u00ab, se debe a\u00f1adir que la reforma y la renovaci\u00f3n lit\u00fargica deben realizarse, en primer lugar, en la parroquia. Nosotros a\u00f1adimos que es preciso recomenzar otra vez a formar a los futuros pastores y animadores de las parroquias para no invalidar la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Por lo que nos parecen, con plena raz\u00f3n, implicadas diversas disciplinas (con sus teor\u00ed\u00adas y pr\u00e1cticas) en la comprensi\u00f3n y actuaci\u00f3n de la realidad participativo-lit\u00fargiea. Y mientras que la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n est\u00e1 en conexi\u00f3n con problemas de tipo teol\u00f3gico-lit\u00fargico y pastoral-lit\u00fargico, ella misma es, al tiempo, medio para la soluci\u00f3n de algunos problemas.<\/p>\n<p>1. PASTORAL LIT\u00daRGICA. La pastoral lit\u00fargica tiene su lugar de recepci\u00f3n y su campo de prueba en la parroquia. La renovaci\u00f3n de la vida parroquial, hoy m\u00ed\u00adseramente abandonada, descuidada o debilitada con meros compromisos formales, est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. Es en la parroquia donde se debe formar la conciencia cristiana del pueblo; aqu\u00ed\u00ad es donde se le debe comunicar el verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano. Reconduciendo, sea a los diversos -> grupos y movimientos, que tambi\u00e9n realizan una funci\u00f3n propia y ben\u00e9fica para los fieles, sea a los fieles particulares, a vivir con madura conciencia la pertenencia a la comunidad local-parroquial, se vivir\u00e1n m\u00e1s f\u00e1cilmente tos frutos de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, que no es algo privado, de grupo, de \u00e9lite, sino que es realidad del pueblo; la pertenencia a la parroquia: las parroquias en la di\u00f3cesis son el sustrato, fruto y alimento de la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. \u00abHoy, mientras nacen y prosperan tantas asociaciones, \u00bfcu\u00e1ntos laicos, incluso devot\u00ed\u00adsimos, sienten la vida parroquial y la vida diocesana?&#8230; Y \u00bfqui\u00e9n ve una catedral no s\u00f3lo como milagro del arte, sino como iglesia madre?. Con otras palabras: es urgente una formaci\u00f3n de los fieles en el sentido de pertenencia al pueblo de Dios. Las v\u00ed\u00adas para esta formaci\u00f3n son m\u00faltiples, muchos los medios que deben usarse para comunicar a los fieles el verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano. \u00abA nadie debe descuid\u00e1rsele; pero precisamente por esto no debe descuidarse lo que constituye la fuente primera e indispensable del verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano. Por lo dem\u00e1s, \u00bfno es quiz\u00e1 ya por s\u00ed\u00ad misma completamente lit\u00fargica o grabada e inspirada en la liturgia toda la acci\u00f3n que se desarrolla en el recinto de la iglesia (parroquial)? Son, por tanto, encomiables los esfuerzos hechos por la pastoral lit\u00fargica, que en estos \u00faltimos a\u00f1os ha apuntado, con distintos subsidios, a realizar el tipo m\u00e1s profundo posible de participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Por desgracia, hay que deplorar que en algunas partes no se haya pasado de la participaci\u00f3n externa, casi como si fuese un fin en s\u00ed\u00ad misma. El impasse en el que, en efecto, se encuentra en parte la pastoral lit\u00fargica actual hay que atribuirlo al hecho de que se ha desatendido la formaci\u00f3n lit\u00fargica de los fieles como pueblo de Dios. Se ha pretendido recoger sin sembrar. El par\u00f3n se superar\u00e1 si se apunta a la meta: la verdadera, \u00ed\u00adntima, activa participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, en la que confluye y de la que fluye la vida del fiel.<\/p>\n<p>Son \u00fatiles los actos externos (arrodillarse, estar sentados, en pie, con las manos alzadas) sintonizados con los momentos de la celebraci\u00f3n. Particularmente \u00fatil y necesaria es la recuperaci\u00f3n del canto por parte de la asamblea y el responder al un\u00ed\u00adsono. Todo esto es signo y medio para comprender qu\u00e9 significa participar en el misterio que, se celebra en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Esta, sin embargo, necesita una preparaci\u00f3n (= llevar la vida a la celebraci\u00f3n) y comporta consecuencias (= llevar la celebraci\u00f3n a la vida). La pastoral lit\u00fargica vive y se renueva si apunta a la propia meta y se enra\u00ed\u00adza en el propio fundamento, que es la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, ya que todo tipo de pastoral lit\u00fargica debe orientarse a conducir a los fieles a vivir existencialmente aquello en lo que participan y celebran.<\/p>\n<p>2. CATEQUESIS LIT\u00daRGICA. LOS mismos fines que la catequesis lit\u00fargica quiere alcanzar encuentran su meta en la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica. No se puede conseguir una participaci\u00f3n activa y consciente de los fieles sin una instrucci\u00f3n suficiente. A su vez, esta instrucci\u00f3n est\u00e1 informada por el animus proveniente de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puesto que la -> catequesis lit\u00fargica se articula en un cierto n\u00famero de elementos (primer anuncio del evangelio; b\u00fasqueda de los motivos para llegar a la fe celebrada; experiencia de vida cultual cristiana; integraci\u00f3n en una comunidad cultual; etc.), es obvio que si se quieren presentar tales elementos al catequizando en una perspectiva sint\u00e9tico-operativa, la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n ser\u00e1 el medio privilegiado. De hecho, una aut\u00e9ntica catequesis lit\u00fargica se orienta din\u00e1micamente a la celebraci\u00f3n, se enriquece constantemente de contenidos lit\u00fargicos, se estructura fundamental y primariamente sobre textos y acciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n evita en la catequesis lit\u00fargica el riesgo de agotarse en puras nociones. En efecto, a la luz y el impulso de la celebraci\u00f3n, la catequesis lit\u00fargica apunta a la persona \u00e9tico-religioso-cristiana. La persona es valor subsistente. La formaci\u00f3n de la persona es necesariamente integral y, por tanto, no puede referirse s\u00f3lo a esos aspectos humanos que la ciencia psicol\u00f3gica y pedag\u00f3gica consigue analizar de un modo asfixiante con sus experimentaciones m\u00e1s o menos atendibles, sino que debe dirigirse a la persona del fiel con sus instancias naturales y sobrenaturales. Una acci\u00f3n catequ\u00e9tico-lit\u00fargica debe hacer cuentas con aquello que funda el primado del orden religioso como espacio perfectible del ser humano y desemboca en el primado de la persona. Es el tomar-parte\/coparticipar-en, el-misterio, el alma de la personalidad cristiana. Hacer vivir, en efecto, todo lo que se celebra, objeto final de toda participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica, significa conseguir el fin de la catequesis lit\u00fargica.<\/p>\n<p>3. TEOLOG\u00ed\u008dA LIT\u00daRGICO-SACRAMENTAL. No es in\u00fatil llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que existe un intercambio fecundo entre teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental y participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Sen muchos los aspectos que interesan, pero prestaremos atenci\u00f3n s\u00f3lo a dos:<br \/>\n\u2020\u00a2 La teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental se beneficia de la recta comprensi\u00f3n de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Esta, partiendo del sacerdocio com\u00fan de los fieles, pone de relieve -con la doctrina del car\u00e1cter propia de los sacramentos del bautismo y de la confirmaci\u00f3n- el derecho y el deber que tienen los fieles de participar en los sacramentos que ellos mismos celebran. Con una terminolog\u00ed\u00ada que todav\u00ed\u00ada puede tener su valor, cabe afirmar que los fieles tienen la \u00abcapacidad de recibir\u00bb. Pero no se debe pensar en nada pasivo. Recibir dignamente comporta una participaci\u00f3n verdadera y personal. Adem\u00e1s, merced al car\u00e1cter bautismal y de la confirmaci\u00f3n, los fieles participan, con tonalidades diversas, en raz\u00f3n de los sacramentos ya recibidos (en clave ontol\u00f3gica, un simple bautizado de modo diverso de un confirmado), en el sacerdocio de Cristo. Cada vez que un fiel celebra un sacramento sucesivo al del bautismo (y\/ o la confirmaci\u00f3n), completa el propio sacerdocio com\u00fan, especialmente en el acto de participar en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Sin embargo, as\u00ed\u00ad como el car\u00e1cter puede existir sin la gracia (en tal caso el sacramento no alcanza su pleno fruto), as\u00ed\u00ad el derecho natural de todo bautizado a participar en la acci\u00f3n lit\u00fargica puede realizarse sin alcanzar la propia finalidad. Nos encontrar\u00ed\u00adamos de frente a un tipo de participaci\u00f3n meramente externa, sin llegar a su fecunda fuente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el concepto exacto de participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n contribuye de modo eminente a hacer salir a la teolog\u00ed\u00ada sacramental del c\u00ed\u00adrculo cerrado al que la relega todav\u00ed\u00ada una cierta teolog\u00ed\u00ada te\u00f3rico-especulativa. En efecto, mientras la celebraci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental es algo puntual en el tiempo y en el espacio (justamente en el donde y en el aqu\u00ed\u00ad y ahora de la celebraci\u00f3n), el participar conscientemente en ella exige una adecuada preparaci\u00f3n (el antes de la celebraci\u00f3n), a la que siguen consecuencias cristiano-existenciales (el despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n) de m\u00faltiples implicaciones. La teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental, por tanto, debe extender el objeto de su estudio, incluso de modo m\u00e1s directo y vivaz, sea a la realidad de la preparaci\u00f3n (pi\u00e9nsese en el catecumenado propiamente dicho; o en el catecumenado impropiamente dicho, para la confirmaci\u00f3n, para el matrimonio&#8230;), sea a la realidad de los efectos y de la eficacia de la celebraci\u00f3n. De modo similar debe tomar en consideraci\u00f3n los dinamismos conectados con la realidad celebrativa. La extensi\u00f3n del estudio al \u00e1mbito de preparaci\u00f3n, de los efectos, de los dinamismos propios de la celebraci\u00f3n tendr\u00e1 como consecuencia pr\u00e1ctica la comprensi\u00f3n de que el ser cristiano y el actuar cristiano, siendo fruto de la acci\u00f3n lit\u00fargica, postulan una superaci\u00f3n de perspectivas que tienden a dicotomizar el vivir como cristianos. El principio de la unificaci\u00f3n del ser-actuar-vivir como cristianos ha de buscarse en la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. Esta se halla en la base de toda acci\u00f3n y actividad del fiel y alimenta su constancia, su fidelidad, su perseverancia final.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Otra cuesti\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargico-sacramental que se beneficia de la exacta comprensi\u00f3n de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n es la concerniente a la concelebraci\u00f3n. En efecto, la I concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica puede considerarse una participaci\u00f3n particular y t\u00ed\u00adpica en la acci\u00f3n lit\u00fargica por parte de los presb\u00ed\u00adteros. A su vez, la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada por parte de los fieles, pese a no ser ellos mismos ministros, puede en alg\u00fan modo entenderse como una concelebraci\u00f3n a nivel de sacerdocio com\u00fan de los fieles. Por lo dem\u00e1s, en el matrimonio los fieles contrayentes parece que cumplen una verdadera concelebraci\u00f3n, al ser ellos mismos los ministros del sacramento. En otros t\u00e9rminos: la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica revela un concepto de concelebraci\u00f3n que tiene grados distintos y diferentes, seg\u00fan que los celebrantes tengan s\u00f3lo el sacerdocio com\u00fan de los fieles &#8216;\u00c2\u00b0^ o bien tambi\u00e9n el sacerdocio ministerial, seg\u00fan que haya simult\u00e1neamente sujetos, ministros, coministros o participantes.<\/p>\n<p>4. ESPIRITUALIDAD LIT\u00daRGICA. La misma -> espiritualidad lit\u00fargica se beneficia de la realidad de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n. En efecto, una vez convocada, la asamblea lit\u00fargica evoca (mediante la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios) las \u00abcosas maravillosas\u00bb que las personas divinas realizan para ella, e invoca, alabando y suplicando, la bondad del Padre, desbordante de amor en el Hijo, con acciones de gracias, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Evocada en la celebraci\u00f3n la grandeza del plan salv\u00ed\u00adfico, mediante la participaci\u00f3n cada fiel se redescubre como formando parte de una asamblea que es la continuaci\u00f3n y la perpetuaci\u00f3n de las asambleas lit\u00fargicas de todos los tiempos. En concreto, esta asamblea se descubre como visibilizaci\u00f3n del pueblo de Dios que Cristo ha constituido en unidad, incorpor\u00e1ndola a s\u00ed\u00ad en el propio misterio pascual, regener\u00e1ndolo en vida nueva, para hacerlo part\u00ed\u00adcipe de la funci\u00f3n sacerdotal, real y prof\u00e9tica. Cristo habilita al pueblo de Dios para el culto espiritual, que es la esencia de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed\u00ad donde la espiritualidad lit\u00fargica, a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n, identifica a los participantes como bautizados (y confirmados) en Cristo (virtute Spiritus Sancti) que viven del sacerdocio com\u00fan, que se desempe\u00f1a en el mejor de los modos en la celebraci\u00f3n y de modo perenne en la vida \u00aben esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb. M\u00e1s a\u00fan: la espiritualidad lit\u00fargica hace comprender que la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica es la puntualizaci\u00f3n viva de un continuo y progresivo proceso que abraza la existencia cristiana en sus m\u00faltiples vocaciones, tareas, carismas. La existencia cristiana implica una toma de conciencia continua y cada vez m\u00e1s plena de pertenecer a Cristo, con el que se asimila de modo progresivo hasta la edad madura en \u00e9l (Efe 4:13).<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nNos hemos topado con una m\u00faltiple adjetivaci\u00f3n especificadora de la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n; con las connotaciones de participaci\u00f3n externa e interna, personal y comunitaria, consciente y activa, sacramental. Es m\u00e1s; hemos visto que si en la literatura corriente y en el modo com\u00fan de expresarse la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica en la mayor parte de los casos se refer\u00ed\u00ada s\u00f3lo a la santa misa, en la cual la forma m\u00e1s completa es comulgar el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or, en realidad se toma parte en toda acci\u00f3n en grados y formas t\u00ed\u00adpicas, en relaci\u00f3n tanto con el misterio-sacramento que se celebra (el participar en la confirmaci\u00f3n -como sujetos directos o no- es diverso de participar en el sacramento de la penitencia, etc.) cuanto con la acci\u00f3n lit\u00fargica (el participar en la liturgia de las Horas es diverso de participar en la eucarist\u00ed\u00ada), o en raz\u00f3n del sacerdocio del que se est\u00e1 dotado (com\u00fan o ministerial). Tambi\u00e9n en raz\u00f3n de la cualificaci\u00f3n que se atribuye a la participaci\u00f3n se pueden verificar graduaciones diversas. Es claro que la participaci\u00f3n externa en la celebraci\u00f3n no puede realizarse en base a criterios subjetivos y con formas arbitrarias. Y mucho menos puede ser uniforme y reiteradamente siempre la misma, so pena del deterioro de las mismas actitudes de los fieles; debe, en cambio, adecuarse a los momentos de la celebraci\u00f3n, que dependen de la naturaleza de cuanto se celebra. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad de un conocimiento (hist\u00f3rico, b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico, espiritual, etc.) de las acciones particulares y una comprensi\u00f3n verdadera de su funci\u00f3n en el conjunto de la estructura de la celebraci\u00f3n. Adem\u00e1s no se pueden desatender las diversas tareas que corresponden a los diferentes miembros de la -> asamblea, diversificada en ministerios espec\u00ed\u00adficos (presidente, di\u00e1cono, lectores, salmista, etc.). Tampoco la participaci\u00f3n externa puede reducirse a utilidad pastoral, para que cada fiel reciba los frutos de cuanto se celebra. En efecto, la participaci\u00f3n externa, expresi\u00f3n de la interna, tiende a la comprensi\u00f3n del misterio, pero no debe reducirse a conceptualismo o limitarse a gustar cuanto se celebra. Podr\u00ed\u00adan faltar tanto el conocimiento no\u00e9tico, como el sentimiento o gusto, d\u00e1ndose, en cambio, una participaci\u00f3n aut\u00e9ntica. Esta se obtendr\u00e1 f\u00e1cilmente con la fe en el misterio celebrado. Puesto que la presencia mist\u00e9rica del evento es lo que debe ser comprendido y en lo que se debe participar, es necesaria la fe. Los -> estilos celebrativos, la -> animaci\u00f3n de la asamblea, los diversos modos de -> canto, etc., son s\u00f3lo medios util\u00ed\u00adsimos para una sabia pastoral lit\u00fargica. Esta debe saber \u00abequilibrar la fidelidad a la liturgia con una adaptaci\u00f3n a las situaciones reales de la comunidad, para educarla progresivamente hacia lo m\u00e1s completo y perfecto\u00bb.<br \/>\nA. M. Triacca<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alujas M., La participaci\u00f3n de los fieles en el misterio eucar\u00ed\u00adstico, en \u00abLiturgia\u00bb 16 (1961) 332-340; Bara\u00fana G., La participaci\u00f3n activa, principio inspirador y directivo de la constituci\u00f3n, en La sagrada liturgia renovada por el concilio, Madrid 1965, 225-285; Be-Ilavista J., La participaci\u00f3n de los fieles en los sacramentos a la luz de la historia, en \u00abPhase\u00bb 33 (1966) 201-217; D\u00ed\u00adaz Mozaz J.M., la asistencia a misa como indicador de vida cristiana, en \u00abCommunio\u00bb 3 (1982) 199-202; Garrido M., La participaci\u00f3n de los fieles en la liturgia, en \u00abLiturgia\u00bb 6 (1951) 32-38; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., Para participar mejor en la liturgia, \u00abIm\u00e1genes de la Fe\u00bb, PPC, Madrid 1985; Prado G., El milagro de la participaci\u00f3n activa, en \u00abLiturgia\u00bb 15 (1960) 74-80; S\u00e1nchez Aliseda C., La participaci\u00f3n del pueblo en la liturgia, ib, 3 (1948) 18-21; Urdeix J., Participaci\u00f3n lit\u00fargica y t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n en \u00abPhase\u00bb 68 (1972) 129-139; VV.AA., La participaci\u00f3n activa de los fieles en la liturgia, en \u00abLiturgia\u00bb 7 (1952) 131-179, 238-247; VV.AA., La participaci\u00f3n del laico en la liturgia, en \u00abPhase\u00bb 53 (1969) 445-454; VV.AA., La participaci\u00f3n en la liturgia, ib, 144 (1984) 465-539.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Fenomenologia de la participaci\u00f3n:<br \/>\n1. La participaci\u00f3n en las sociedades occidentales;<br \/>\n2. La participaci\u00f3n en lo social;<br \/>\n3. La participaci\u00f3n, causa y efecto de la democracia.<br \/>\nII. Mensaje b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico sobre la participaci\u00f3n:<br \/>\n1. Categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicas sobre la participaci\u00f3n:<br \/>\n    a) La creaci\u00f3n como realidad din\u00e1mica,<br \/>\n    b) El hombre creado como ser social,<br \/>\n    c) La historia como historia de salvaci\u00f3n;<br \/>\n2. Etica y participaci\u00f3n:<br \/>\n    a) Sociedad participativa,<br \/>\n    b) Reacciones fundantes.<br \/>\nIII. Perspectivas de participaci\u00f3n hoy:<br \/>\n1. Cuesti\u00f3n de los fines;<br \/>\n2. La mediaci\u00f3n de la pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>I. Fenomenolog\u00ed\u00ada de la participaci\u00f3n<br \/>\nEn una aproximaci\u00f3n primera y gen\u00e9rica puede decirse que la participaci\u00f3n social es coextensiva al hecho social: toda persona, lo quiera o no, interact\u00faa con otros y concurre, aunque sea con su pasividad y su sumisi\u00f3n, a un cierto modo de ser social. Sin embargo, con el t\u00e9rmino \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb, en cuanto fen\u00f3meno analizado por la sociolog\u00ed\u00ada y por la ciencia pol\u00ed\u00adtica, se intenta evidenciar la implicaci\u00f3n de la persona o del grupo en la vida social en formas y modalidades diversas. En otras palabras, se considera a la persona en su condici\u00f3n de sujeto de la vida social, de su organizaci\u00f3n y de su proyecto.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n asume formas diversas en virtud de los cambios socioculturales, que, a su vez, pueden considerarse tambi\u00e9n fruto y efecto de la participaci\u00f3n y de su modo de manifestarse en la historia. Por principio puede observarse que las caracter\u00ed\u00adsticas de una determinada sociedad, en un preciso per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico, indican globalmente tambi\u00e9n las posibilidades y las modalidades de la participaci\u00f3n. Por tanto, los binomios sociedad est\u00e1tica o din\u00e1mica, simple o compleja, monocultural o pluricultural, indigente o de consumo son otras tantas determinaciones de la participaci\u00f3n social. En particular, la participaci\u00f3n cambia de connotaci\u00f3n seg\u00fan que en la sociedad est\u00e9 vigente una concepci\u00f3n de tipo jer\u00e1rquico o bien tendencialmente democr\u00e1tica, de tipo innovador o conservador. Todo esto marca el nivel y el contenido de la participaci\u00f3n social real.<\/p>\n<p>1. LA PARTICIPACI\u00ed\u201cN EN LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES. En la sociedad posindustrial y posmoderna se ha creado casi un circuito de abierto-cerrado en cuesti\u00f3n de participaci\u00f3n. El desarrollo de la ciencia y de la t\u00e9cnica, que representa el verdadero salto cualitativo de la \u00e9poca actual respecto a las \u00e9pocas precedentes, si por un lado ha abierto espacios de posibilidad participativa y por tanto de cambio, por otro los ha limitado tambi\u00e9n dr\u00e1sticamente. En efecto, se experimenta una serie de coacciones sociales, de las que es t\u00ed\u00adpico el fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n: toda forma de participaci\u00f3n se canaliza dejando poco o ning\u00fan espacio a la creatividad y a la libertad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s ha cambiado la relaci\u00f3n entre lo privado y lo p\u00fablico, marcando negativamente sobre todo la participaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y la dedicaci\u00f3n a la causa com\u00fan.<\/p>\n<p>Las grandes ideolog\u00ed\u00adas del progreso, por un lado, y de la revoluci\u00f3n, por otro, supieron hasta un tiempo bastante reciente conducir y movilizar una participaci\u00f3n de amplio alcance. Ahora estos grandes ideales sociales han entrado en crisis, sin que se vean surgir en el horizonte otras estrellas polares orientadoras y polarizadoras. Es dif\u00ed\u00adcil establecer fines, metas y valores comunes que gocen de consenso y movilicen recursos y personas en la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una casi absorci\u00f3n de lo privado por lo p\u00fablico ha sido sustituida por una neta demarcaci\u00f3n y antagonismo entre lo privado -considerado y vivido como lugar de libertad- y lo p\u00fablico, vivido y experimentado como lugar de coacci\u00f3n y de lucha. La sociolog\u00ed\u00ada actual saca a la luz una nueva categor\u00ed\u00ada que caracteriza el fen\u00f3meno social en nuestras sociedades: la cultura de lo privado y la necesidad subjetiva.<\/p>\n<p>Estas nuevas categor\u00ed\u00adas son expresi\u00f3n de las nuevas orientaciones de las sociedades occidentales a partir del per\u00ed\u00adodo de la contestaci\u00f3n que las ha recorrido, indicando a la vez un alto nivel de participaci\u00f3n y de movilizaci\u00f3n e, inmediatamente despu\u00e9s, una ca\u00ed\u00adda de la misma por la difusi\u00f3n de un sentimiento general de impotencia y de incapacidad de cambio.<\/p>\n<p>Ciertamente, la ocupaci\u00f3n de lo privado y la reapropiaci\u00f3n de la necesidad subjetiva no puede leerse solamente en t\u00e9rminos negativos. En realidad indican una valorizaci\u00f3n de cuanto se hab\u00ed\u00ada sacrificado y reprimido con demasiada frecuencia en nombre de una discutible causa com\u00fan. Sin embargo, el fen\u00f3meno es negativo en un sentido global, en la medida en que indica la aparici\u00f3n de la apat\u00ed\u00ada y del descompromiso respecto a todo lo que es acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, concertaci\u00f3n e iniciativa com\u00fan.<\/p>\n<p>El retorno a lo privado, y en la mejor de las hip\u00f3tesis a lo social, se vive en t\u00e9rminos alternativos y antagonistas a lo pol\u00ed\u00adtico. En el espacio de un breve lapso de tiempo se ha producido una llamativa inversi\u00f3n de tendencia respecto a la pol\u00ed\u00adtica, entendida como lugar de poder y como \u00e1mbito de decisi\u00f3n que se refiere a la colectividad: del \u00abtodo es pol\u00ed\u00adtica\u00bb se ha pasado primero a la \u00abpol\u00ed\u00adtica no lo es todo\u00bb, hasta el rechazo o la indiferencia respecto a la pol\u00ed\u00adtica misma.<\/p>\n<p>2. LA PARTICIPACI\u00ed\u201cN EN LO SOCIAL. La difusi\u00f3n de la indiferencia en el \u00e1rea de la pol\u00ed\u00adtica se expresa con una fuerte recuperaci\u00f3n de la participaci\u00f3n en el espacio social. El fen\u00f3meno est\u00e1 ampliamente documentado por encuestas sociol\u00f3gicas, que se han multiplicado en este per\u00ed\u00adodo, tambi\u00e9n en la zona cat\u00f3lica. Comunidades y grupos aceptan gustosamente colocarse, y a menudo con gran generosidad, en el plano de lo social en sus diversas expresiones: desde el barrio a la escuela, desde la asistencia al deporte; pero reh\u00fasan el paso a la pol\u00ed\u00adtica propiamente dicha, que tiene como tema espec\u00ed\u00adfico la gesti\u00f3n del Estado o, empleando la terminolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica tradicional, la realizaci\u00f3n del bien general, respecto al cual los otros bienes aparecen como particulares.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno puede traducirse, y de hecho muchas veces se traduce, en un nuevo modo de hacer pol\u00ed\u00adtica, es decir, como presi\u00f3n sobre el gobierno de la cosa p\u00fablica en orden a realizar opciones precisas de cambio. Sin embargo, la opci\u00f3n exclusiva de lo social, o cuando menos la opci\u00f3n de lo prepol\u00ed\u00adtico que caracteriza tambi\u00e9n a una cierta parte del mundo cat\u00f3lico, no representa en absoluto la soluci\u00f3n de los problemas que se imponen a la colectividad; solamente se les puede hacer frente y gestionar mediante la activaci\u00f3n de la participaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica propiamente dicha. Es superfluo observar que la participaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica no se realiza s\u00f3lo a trav\u00e9s de los partidos pol\u00ed\u00adticos; pero tampoco se puede prescindir de los mismos en un sistema de democracia representativa.<\/p>\n<p>La salida de la pol\u00ed\u00adtica en el plano de los hechos representa s\u00f3lo una ilusi\u00f3n: la pol\u00ed\u00adtica no queda abolida, queda s\u00f3lo disminuida la participaci\u00f3n. En otras palabras, el problema no se resuelve, sino que se agrava; porque el poder pol\u00ed\u00adtico, debido a la falta de participaci\u00f3n de los individuos y de los grupos sociales, camina hacia la impotencia o el abuso.<\/p>\n<p>En esta perspectiva no es suficiente reafirmar la validez del primado de la sociedad respecto al Estado; m\u00e1s bien es necesario establecer la conexi\u00f3n de lo privado y de lo social con lo pol\u00ed\u00adtico, y viceversa. A su vez, la pol\u00ed\u00adtica ha de ser capaz de formular proyectos globales y generales dentro de los cuales introducir sin sacrificarlos los leg\u00ed\u00adtimos intereses particulares.<\/p>\n<p>3. LA PARTICIPACI\u00f3N, CAUSA Y EFECTO DE LA DEMOCRACIA. La participaci\u00f3n social a primera vista puede parecer un problema que tiene que ver s\u00f3lo con los pa\u00ed\u00adses de r\u00e9gimen totalitario, donde justamente toda forma de participaci\u00f3n que no se resuelva en una reproducci\u00f3n del status quo es sofocada y reprimida. En realidad, la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n de las personas y de las agregaciones sociales libres se plantea, aunque sea con modalidades diversas, tambi\u00e9n en los pa\u00ed\u00adses de r\u00e9gimen democr\u00e1tico, donde se registra una progresiva tendencia del Estado a invadir niveles y espacios que deben dejarse a posibles iniciativas libres. En otras palabras, se trata de la intervenci\u00f3n del Estado a costa de las infraestructuras sociales libres, de modo que las formaciones sociales libres se ven de hecho impedidas de actuar y de dar una aportaci\u00f3n creativa a la convivencia civil.<\/p>\n<p>Por otra parte, las formaciones sociales libres, en especial las principales, como los partidos pol\u00ed\u00adticos y los sindicatos, no deben replegarse en intereses puramente corporativos, olvidando la necesaria vinculaci\u00f3n con la causa com\u00fan y los intereses generales. La participaci\u00f3n social, en teor\u00ed\u00ada y en pr\u00e1ctica, debe ir m\u00e1s all\u00e1 de la concepci\u00f3n \u00abestatalista\u00bb, por una parte, y \u00abantiestatalista\u00bb, por otra, ambas presentes en nuestro pa\u00ed\u00ads. La concepci\u00f3n o tradici\u00f3n antiestatalista tiende a la reafirmaci\u00f3n del primado y de la validez de lo social y de su autonom\u00ed\u00ada respecto a lo pol\u00ed\u00adtico, a lo cual se atribuye por principio voluntad de dominio y de atropello autoritario; por su parte, la concepci\u00f3n estatalista parte de la convicci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica respecto a la funci\u00f3n progresiva del poder pol\u00ed\u00adtico y estatal en relaci\u00f3n con una sociedad considerada retrasada y desarticulada. Cuando estas dos tendencias se radicalizan, la sociedad civil permanece bloqueada en su evoluci\u00f3n y en su camino de crecimiento. El estatalismo pretende imponer su propia l\u00f3gica y sus estructuras en perjuicio de las libertades de las personas y de los grupos sociales espont\u00e1neos; por otra parte, el antiestatalismo se hace la ilusi\u00f3n de que es posible guiar a una sociedad moderna sin una estructura central eficiente y rechaza tambi\u00e9n los instrumentos necesarios para coordinar los intereses de cada uno y cada colaboraci\u00f3n al bien com\u00fan. En un caso tenemos la asfixia del pluralismo social; en otro se difunde el pluralismo salvaje, que se repliega en particularismos y en intereses corporativos.<\/p>\n<p>Podemos decir que una participaci\u00f3n real prev\u00e9 y presupone un modelo de sociedad estructurada en personas y en formaciones sociales libres, aut\u00f3nomas e independientes respecto al poder pol\u00ed\u00adtico y obligatoriamente abiertas al bien com\u00fan, del cual el ~oJcr pol\u00ed\u00adtico o estatal ha de ser garante y promotor.<\/p>\n<p>En esta perspectiva adquiere significado y valor la discusi\u00f3n, y sobre todo la existencia, no s\u00f3lo de un pluralismo en las instituciones, sino tambi\u00e9n y necesariamente de un pluralismo de las instituciones.<\/p>\n<p>El verdadero problema de las sociedades democr\u00e1ticas es c\u00f3mo hacer verdadera y efectiva la participaci\u00f3n de los ciudadanos en la elaboraci\u00f3n de las decisiones, y no s\u00f3lo en la ejecuci\u00f3n de las opciones hechas en ambientes restringidos; c\u00f3mo conciliar la democracia representativa y la directa, sobre todo en orden a opciones decisivas para el futuro de la humanidad como, por ejemplo, el control de la econom\u00ed\u00ada, de la ciencia y de la t\u00e9cnica para que se orienten al bien general y no a los intereses de grupo o de pueblos particulares.<\/p>\n<p>Finalmente, no puede dejarse de advertir una contradicci\u00f3n que caracteriza a las democracias de los pa\u00ed\u00adses europeos y americanos: por un lado, la difusi\u00f3n de una ideolog\u00ed\u00ada de participaci\u00f3n popular; por otro, praxis cada vez m\u00e1s olig\u00e1rquicas presiden la vida de las instituciones.<\/p>\n<p>II. Mensaje b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico sobre la participaci\u00f3n<br \/>\nSer\u00ed\u00ada ilusorio pretender que la revelaci\u00f3n contenida en la Biblia ilustre el t\u00e9rmino y la realidad de la participaci\u00f3n en la misma amplitud de onda en la que se plantean los problemas actuales. Las perspectivas m\u00e1s pertinentes las encontramos dentro de categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas espec\u00ed\u00adficas, tales como la creaci\u00f3n en cuanto realidad din\u00e1mica, la sociedad humana, el sentido de la historia, cuyo significado y horizonte ulterior revela la escatolog\u00ed\u00ada. En la pespectiva de estas categor\u00ed\u00adas se clarifica el sentido y la direcci\u00f3n de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. CATEGOR\u00ed\u008dAS B\u00ed\u008dBLICO-TEOL\u00ed\u201cGICAS SOBRE LA PARTICIPACI\u00ed\u201cN. a) La creaci\u00f3n como realidad din\u00e1mica. A la concepci\u00f3n est\u00e1tica y fixista del mundo, seg\u00fan la cual las cosas habr\u00ed\u00adan sido creadas de una vez por todas, ha seguido una concepci\u00f3n din\u00e1mica y evolutiva: la creaci\u00f3n es a la vez un dato y una tarea. Las adquisiciones cient\u00ed\u00adficas evolucionistas, ampliamente divulgadas, han creado en nuestros contempor\u00e1neos la idea de un mundo abierto a nuevas posibilidades; en el mismo plano hay que situar las consecuencias del progreso cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnico, que contribuyen a delinear la imagen que tenemos de la realidad cambiante. Hoy se es m\u00e1s consciente de que el universo y el hombre mismo son realidades perceptibles, y se relee el mensaje b\u00ed\u00adblico en una \u00f3ptica diversa que hace m\u00e1s comprensible y significativo el mandato dado por Dios al hombre de someter y dominar la tierra. El hombre, con su actividad m\u00faltiple, est\u00e1 llamado a llevar a su cumplimiento la obra de la creaci\u00f3n, que permanece abierta a realizaciones siempre nuevas, hasta culminar en los cielos nuevos y en la tierra nueva. El concilio Vat. II ha propuesto de manera sugestiva esta imagen din\u00e1mica del universo y el encargo que Dios ha confiado al hombre de participar en esa cocreaci\u00f3n. \u00abLa actividad humana individual y colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en s\u00ed\u00ad mismo, responde a la voluntad de Dios. Creado el hombre a imagen de Dios, recibi\u00f3 el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad (cf G\u00e9n 1:26-27; G\u00e9n 9:2-3; Sab 9:2-3), sometiendo a s\u00ed\u00ad la tierra y cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, reconociendo a Dios como creador de todo, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo (cf Sal 8:7.10)\u00bb (GS 34).<\/p>\n<p>El interlocutor de aquel \u00absometer la tierra\u00bb es el ser humano, que es llamado por Dios a ser responsablemente part\u00ed\u00adcipe de la suerte del universo. Ciertamente, esta participaci\u00f3n activa en el destino del mundo cambia radicalmente seg\u00fan que se parta de una concepci\u00f3n est\u00e1tica o, viceversa, din\u00e1mica del universo. Mas, en cualquier caso, la imagen de la creaci\u00f3n como realidad din\u00e1mica no se resuelve en un apoyo que legitimice cualquier posible intervenci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>b) El hombre creado como ser social. Una categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica ulterior que funda la participaci\u00f3n es la socialidad intr\u00ed\u00adnseca de la persona humana. El dato originario del hombre no es s\u00f3lo la autoconsciencia, sino tambi\u00e9n y esencialmente la relaci\u00f3n a los otros y la diferenciaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Individualidad y exigencia de la comunidad son dimensiones igualmente originarias del hombre: y uno y otro aspecto est\u00e1n integrados en la noci\u00f3n de l persona, que significa estar en relaci\u00f3n. En virtud de esta constituci\u00f3n de nuestro ser, la persona se realiza plenamente en cuanto se da, en cuanto que sabe salir de s\u00ed\u00ad misma. No existe realizaci\u00f3n alguna de s\u00ed\u00ad prescindiendo de la participaci\u00f3n humana rec\u00ed\u00adproca en una din\u00e1mica del recibir y del dar; no existe falsificaci\u00f3n m\u00e1s profunda del hombre que el cierre en el ego\u00ed\u00adsmo. El mandamiento cristiano del amor es una exigencia de la misma naturaleza humana.<\/p>\n<p>El G\u00e9nesis, desde el principio, expone las estructuras b\u00e1sicas del ser humano: la individualidad y, contempor\u00e1neamente, la relacionalidad. El hombre ha sido creado var\u00f3n y hembra; y esto, m\u00e1s all\u00e1 de la valencia procreativa, asume un valor comunitario preciso y expl\u00ed\u00adcito (cf 2,18ss). En la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la humanidad desde su creaci\u00f3n est\u00e1 pensada como una gran unidad. Por tanto, seg\u00fan la Biblia, no puede existir un concepto individualista del hombre, lo mismo que no puede existir un concepto individualista de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La historia como historia de salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n cristiana no es salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la historia, sino que es salvaci\u00f3n para este mundo y para esta historia, si bien representa un radical quid novum respecto a la historia. Se debe sobre todo a las nuevas teolog\u00ed\u00adas haber puesto el anuncio y la realidad del reino de Dios en relaci\u00f3n con la historia humana.<\/p>\n<p>Entre reino de Dios e historia humana, tal como se va fatigosamente construyendo en este mundo, no hay lejan\u00ed\u00ada, indiferencia y contraposici\u00f3n, sino interdependencia rec\u00ed\u00adproca; la historia humana est\u00e1 llamada a ser aqu\u00ed\u00ad y ahora historia de salvaci\u00f3n. La participaci\u00f3n en el reino de Dios, que viene y que habr\u00e1 de venir en plenitud, se funda y pasa a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n fiel en la construcci\u00f3n de esta historia. Lo afirma decididamente el concilio Vat. II: La espera de una tierra nueva no &#8216;debe amortiguar, sino m\u00e1s bien avivar la preocupaci\u00f3n de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo\u00bb (GS 39; 43). El problema est\u00e1 en c\u00f3mo ser y obrar en este mundo para que sea un mundo en camino hacia Dios, y no en el hecho de estar en este mundo: el mensaje cristiano no le permite a nadie evadirse del mundo y de la historia de los hombres. La fe en Dios Padre de todos, la fraternidad que liga a los seres humanos entre s\u00ed\u00ad, el mundo creado para todos son verdades que mueven incesantemente a ser part\u00ed\u00adcipes responsablemente en la historia de la humanidad junto con todos los hombres que buscan sinceramente el bien. En la participaci\u00f3n responsable en la historia no hay espacio para integrismos y presencias monopolistas; este mundo es un mundo de Dios y es de todos; no hay un mundo para los creyentes y otro para los no creyentes; esta historia es la \u00fanica historia a cuya construcci\u00f3n todos, seg\u00fan el designio de Dios, est\u00e1n llamados, aunque no todos hayan llegado a la verdad del \u00fanico Dios personal que se nos ha comunicado a nosotros en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El reino de Dios y la historia humana \u00fanica que hay que construir guardan entre s\u00ed\u00ad un rec\u00ed\u00adproco movimiento de conversi\u00f3n; una trascendencia que se hace inminencia y una inminencia que a su vez e incesantemente se hace trascendencia. En esta perspectiva resulta iluminador el descubrimiento de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de los \u00absignos de los tiempos\u00bb como medio para comprender el curso de los acontecimientos y guiar las modalidades y los horizontes de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>i. ETICA Y PARTICIPACI\u00ed\u201cN. a) Sociedad participativa.. El pensamiento social cristiano a nivel magisterial y teol\u00f3gico [l Doctrina social de la Iglesia] propone el ideal de la sociedad participativa en todos los campos: desde la comunidad m\u00e1s peque\u00f1a, la familia, a la gran comunidad de los pueblos. La sociedad participativa es causa y efecto de un modelo de sociedad que privilegia la dimensi\u00f3n comunitaria horizontal respecto a la jer\u00e1rquico-vertical. En el modelo piramidal de sociedad y de Iglesia no queda mucho espacio para la participaci\u00f3n; todo 1o- que se pide es meramente ejecuci\u00f3n obediente y sumisi\u00f3n pasiva, sacrificando todo impulso creador y libre. En realidad, la sociedad participativa supone un modelo de sociedad personalista y pluralista, en el sentido del reconocimiento de la autonom\u00ed\u00ada de la persona frente al poder p\u00fablico, e igualmente del derecho de la persona a la libre creaci\u00f3n de formaciones o agregaciones sociales independientes frente al Estado, pero coordinadas para el bien com\u00fan, del cual la autoridad p\u00fablica ha de ser garante. En esta perspectiva la categor\u00ed\u00ada \u00e9tica de la participaci\u00f3n es de las m\u00e1s cultivadas en la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica, donde se la considera como condici\u00f3n imprescindible de crecimiento del hombre y de la sociedad. En el pensamiento social cat\u00f3lico, la valoraci\u00f3n de la participaci\u00f3n se afirma de modo cada vez m\u00e1s acentuado, ganando poco a poco en extensi\u00f3n y, sobre todo, en razones fundantes.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esta evoluci\u00f3n se pueden distinguir diversas fases. -Desde Le\u00f3n XIII a P\u00ed\u00ado XII (per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico en la ense\u00f1anza social eclesial), la participaci\u00f3n es casi exclusivamente la participaci\u00f3n obrera en la propia asociaci\u00f3n y en la empresa econ\u00f3mica. Se trata de la participaci\u00f3n de la clase dominada en un \u00e1mbito (la empresa) reservado fuertemente a la clase dominante, lo cual explica tanto la importancia de la implicaci\u00f3n como la escasa eficacia operativa a que estaba naturalmente expuesta a causa de la desigualdad objetiva de las condiciones iniciales. -Con Juan XXIII y el concilio Vat. II la participaci\u00f3n se extiende desde el \u00e1mbito de la empresa econ\u00f3mica al \u00e1mbito mismo de la pol\u00ed\u00adtica, en el contexto de una renovada comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre econom\u00ed\u00ada y pol\u00ed\u00adtica. -Por \u00faltimo, la din\u00e1mica participativa, experimentada por la condici\u00f3n obrera en cuanto tal, es reclamada e invocada por cada ciudadano y se transfiere a la vida social entera en todos sus \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>En la perspectiva participativa de todos y a todos los niveles, la carta apost\u00f3lica Octogesima adveniens (1971), de Pablo VI, representa la \u00abcarta magna\u00bb de la participaci\u00f3n, tanto por los \u00e1mbitos que se explicitan como por la metodolog\u00ed\u00ada que sugiere.<\/p>\n<p>b) Reacciones fundantes. La participaci\u00f3n de la vida social es una exigencia de la dignidad y de la libertad del hombre. En la vida p\u00fablica el hombre no puede ser objeto de elecciones ajenas; es sujeto part\u00ed\u00adcipe de elecciones que se refieren a todos. \u00abAspiraci\u00f3n a la igualdad, aspiraci\u00f3n a la participaci\u00f3n: dos formas de la dignidad y de la libertad del hombre\u00bb (Octogesima adveniens, 22). Es exigencia de dignidad humana la que hace pasar al hombre de sujeto pasivo a ciudadano responsable del propio destino y corresponsable del de los dem\u00e1s. La misma visi\u00f3n del hombre la desarrolla Juan Pablo II en la Laborem exercens (1981), donde habla de la organizaci\u00f3n del trabajo, aunque el principio debe extenderse a cualquier otro \u00e1mbito (cf n. 6). Se afirma con vigor que el hombre es sujeto y no objeto: el hombre es el que debe decidir; la iniciativa, la responsabilidad es del hombre. Un \u00e1mbito social en el cual el hombre no puede ser nunca sujeto de decisi\u00f3n, sino s\u00f3lo destinatario de decisiones ajenas, representa una radical inversi\u00f3n del designio de Dios y de cualquier humanismo. Se puede reconocer ciertamente que en muchos ambientes y en situaciones diversas podemos ser objeto de opciones ajenas; mas si esto se verificase sistem\u00e1ticamente, ese sistema ser\u00ed\u00ada inhumano y deshumanizador.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n social adquiere enfoque, densidad y finalizaci\u00f3n a la luz de los principios cl\u00e1sicos del pensamiento social cristiano: \u00abbien com\u00fan\u00bb, \u00absolidaridad\u00bb, \u00absubsidiariedad\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00abbien com\u00fan\u00bb es, por definici\u00f3n, el bien para y de todos; pero el concepto expresa tambi\u00e9n que se realiza sucesivamente con la participaci\u00f3n y con la aportaci\u00f3n creadora y libre de todos. Adem\u00e1s de bien participado por todos sin discriminaciones y desigualdades injustas, bien com\u00fan significa tambi\u00e9n, y en sentido propio, que es fruto de la participaci\u00f3n de todos, individuos y grupos sociales. Y esto exige, entre otras cosas, que se ofrezca a todos id\u00e9ntica oportunidad de participar en el bien de la colectividad.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n encuentra en el valor de la l \u00absolidaridad\u00bb como principio fundamental de la \u00e9tica social, su punto de partida y, a la vez, el punto de llegada. Siendo la solidaridad humana sin fronteras, tambi\u00e9n la participaci\u00f3n es sin fronteras; y por eso est\u00e1 orientada a crear la igualdad de los derechos humanos de toda la familia humana.<\/p>\n<p>El principio de \u00absubsidiariedad\u00bb est\u00e1 \u00abdirigido a maximizar la participaci\u00f3n de los particulares y a reformar los organismos intermedios con el fin de evitar un centralismo asfixiante\u00bb (B. H\u00e1ring).<\/p>\n<p>III. Perspectivas de participaci\u00f3n hoy<br \/>\n1. CUESTI\u00ed\u201cN DE LOS FINES. El crecimiento de la subjetividad, o sea, la creciente consciencia de la dignidad y de la libertad del hombre -el hombre sujeto, y no objeto de opciones ajenas; sujeto codeterminante en los procesos decisionales; art\u00ed\u00adfice del destino com\u00fan- coincide con la instancia y exigencia de participaci\u00f3n en la vida social<br \/>\nParad\u00f3jicamente, la exigencia de participaci\u00f3n se afirma en una \u00e9poca que ha creado, gracias a los gigantescos medios proporcionados por el desarrollo t\u00e9cnico y cient\u00ed\u00adfico, una densa red de coacciones en todos los \u00e1mbitos de la vida social, econ\u00f3mica, cultural y pol\u00ed\u00adtica. Por desgracia, burocracia y tecnocracia no son esl\u00f3ganes y palabras vac\u00ed\u00adas. Una \u00e9tica de la participaci\u00f3n corre el riesgo de ser abstracta e ingenua si no tiene en cuenta los mecanismos \u00abinmodificables\u00bb ante los cuales el individuo experimenta un sentimiento de impotencia: la sensaci\u00f3n del \u00abtodo est\u00e1 programado\u00bb, que desalienta de entrada la libertad y la creatividad.<\/p>\n<p>La rendici\u00f3n y la adaptaci\u00f3n pueden ser, sin embargo, una tentaci\u00f3n, pero nunca una opci\u00f3n humana. Por otra parte, la participaci\u00f3n puede verificarse, es decir, hacerse verdadera s\u00f3lo en este tiempo y en esta sociedad. Tenemos, pues, aqu\u00ed\u00ad un supuesto primario que se refiere a la cultura contempor\u00e1nea: en el hoy es donde el hombre, el cristiano y las Iglesias est\u00e1n llamados a hacer actual la participaci\u00f3n. A esto conduce la reflexi\u00f3n sobre la categor\u00ed\u00ada de los signos de los tiempos: el orden del d\u00ed\u00ada, o sea, los contenidos y modalidades de la participaci\u00f3n, est\u00e1n dados por la historia; y la capacidad de discernimiento y de individuaci\u00f3n de las potencias positivas y negativas a la luz del perfeccionamiento de las personas y de la convivencia humana en la tierra resulta ser condici\u00f3n imprescindible de la participaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Se perfila as\u00ed\u00ad que la \u00e9tica de la participaci\u00f3n es esencialmente una \u00e9tica de la finalizaci\u00f3n: participaci\u00f3n, \u00bfpara qu\u00e9?<br \/>\nLa participaci\u00f3n no puede movilizarse m\u00e1s que por fines u objetivos capaces de obtener consenso y de justificar el compromiso. La crisis de participaci\u00f3n social es, en \u00faltima instancia, crisis de motivaciones y de valores sociales capaces de dar sentido y orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Han ca\u00ed\u00addo o est\u00e1n en declive irreversible-las grandes ideolog\u00ed\u00adas y utop\u00ed\u00adas sociales: en su tiempo, las ideolog\u00ed\u00adas del progreso sin l\u00ed\u00admites, de la revoluci\u00f3n, el mito de la ciencia y de la t\u00e9cnica movilizaron a la gente y permitieron que las personas fueran m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismas. En la fase hist\u00f3rica presente de las sociedades occidentales no parece que surjan grandes ideales o valores unificadores; por lo cual, en el mejor de los casos, la gente se repliega en lo social, en alternativa con lo pol\u00ed\u00adtico carente de proyectos; y en el peor de los casos se refugia en la esfera privada de los intereses individualistas y corporativos.<\/p>\n<p>Desde luego, no se vuelve atr\u00e1s; pero tampoco se puede seguir adelante comunitariamente si no se vuelve a hablar y a preguntarse sobre las grandes finalidades sociales. Se advierte hoy, justamente en las sociedades llamadas avanzadas, una fuerte demanda \u00e9tica, que se califica como demanda de sentido de finalizaci\u00f3n. De una manera cada vez m\u00e1s amplia se comienza a pensar que los problemas de las relaciones entre \u00e9tica y econom\u00ed\u00ada, entre \u00e9tica y pol\u00ed\u00adtica, entre \u00e9tica y ciencia encuentran su verdadero planteamiento en el reconocimiento de que toda opci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica debe orientarse al bien del hombre y al bien de la convivencia humana. La pregunta fundamental es entonces: \u00bfQu\u00e9 tipo de hombre y de sociedad se quiere construir? En esta perspectiva se advierte que los t\u00e9rminos \u00abderecha e izquierda\u00bb no tienen ya valor discriminante si, en fin de cuentas, se demuestra que el cambio proyectado est\u00e1 siempre prisionero del orden de los medios.<\/p>\n<p>Es necesario un gran cambio cultural en sentido \u00e9tico, es decir, que proponga un nuevo modelo de vida humana, un nuevo modo de vivir y de convivir. En esta direcci\u00f3n los cristianos y las Iglesias pueden hacer mucho si, por un lado, abandonan retornos nost\u00e1lgicos y, por otro, no se muestran acomodadizos y transigentes acr\u00ed\u00adticamente al modelo de la modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No basta simplemente afirmar el deber de acoplar las opciones econ\u00f3micas, cient\u00ed\u00adficas y tecnol\u00f3gicas al bien del hombre y de la sociedad; es preciso traducirlo a la pr\u00e1ctica. Y una de las mediaciones necesarias, aunque no exclusiva, es la ! pol\u00ed\u00adtica, lugar esencial donde pueden hacerse realidad valores y fines.<\/p>\n<p>2. LA MEDIACI\u00ed\u201cN DE LA POL\u00ed\u008dTICA. La pol\u00ed\u00adtica recupera la capacidad de proyectar y se hace capaz de juntar y movilizar solamente y a condici\u00f3n de que sepa relacionarse con la \u00e9tica. Por otra parte, la \u00e9tica, con sus valores y horizontes de humanizaci\u00f3n del hombre y de la humanidad a nivel planetario, tiene necesidad, como se ha dicho anteriormente, de la pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Los valores de la solidaridad para la libertad y la justicia de todos no se hacen realidad con la simple intenci\u00f3n ni con la buena voluntad del particular, sea individuo o grupo. No es posible desertar de la pol\u00ed\u00adtica en cuanto lugar de las decisiones que se refieren a todos, en cuanto lugar donde todo inter\u00e9s particular est\u00e1 llamado obligatoriamente a ajustarse al bien general.<\/p>\n<p>No se puede menos de valorizar la participaci\u00f3n en lo social, que se evidencia como campo privilegiado de compromiso de las jovenes generaciones; y en dichos casos se puede reconocer que, sin lugar a dudas, es de naturaleza pol\u00ed\u00adtica por los objetivos concretos que se establecen y proponen. Pues hacer pol\u00ed\u00adtica no pasa necesariamente a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de los partidos.<\/p>\n<p>En cambio, la presencia en lo social constituye un problema cuando se la vive y emprende como alternativa y contraposici\u00f3n a la participaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica propiamente dicha. La pol\u00ed\u00adtica es algo demasiado importante para dejarla s\u00f3lo en manos de algunos que \u00fanicamente pueden aprovecharse y abusar de este poder en blanco. Pues el poder f\u00e1cilmente puede convertirse en arbitrio o exceso en el clima general del desinter\u00e9s y la indiferencia.<\/p>\n<p>De todas formas, el verdadero problema \u00e9tico a prop\u00f3sito de la participaci\u00f3n lo representa el fen\u00f3meno de la tendencia privatista e individualista. Sin embargo, la relaci\u00f3n desequilibrada entre lo privado, considerado como lugar de la verdadera vida p\u00fablica, y lo p\u00fablico, como lugar de la lucha y de la contraposici\u00f3n conflictiva, no puede superarse con la simple apelaci\u00f3n moral al deber de la participaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, no es adecuada la terapia si no se presta atenci\u00f3n a las causas, que van m\u00e1s all\u00e1 de la buena o mala voluntad subjetiva, puesto que implican centros objetivos que remiten a la l\u00f3gica y a la estructura de la sociedad.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de la relaci\u00f3n equilibrada entre lo privado y lo p\u00fablico, y por lo tanto el hacer posible, adem\u00e1s de obligada, la participaci\u00f3n, pasa por una doble conversi\u00f3n; lo p\u00fablico debe convertirse a lo personal, a su valorizaci\u00f3n y promoci\u00f3n; rec\u00ed\u00adprocamente, lo personal ha de saber abrirse y conectar con lo p\u00fablico, so pena de perder incluso lo privado y personal.<\/p>\n<p>Activar fructuosa y eficazmente la participaci\u00f3n implica y supone un cambio de la sociedad, un modo nuevo de trabajar y de gestionar el equilibrio social. \u00abNo es imaginable un impulso a la participaci\u00f3n en un contexto en el cual de hecho se es excluido siempre, y a todo nivel, de cualquier participaci\u00f3n&#8230; S\u00f3lo activando a todos los niveles nuevas energ\u00ed\u00adas de participaci\u00f3n, se podr\u00e1 realizar un elevado grado de participaci\u00f3n tambi\u00e9n en el plano de la vida p\u00fablica\u00bb (G. CAMPANINI, 53).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n del hombre y de la mujer como exigencia de la dignidad humana se opone a cualquier organizaci\u00f3n de la sociedad de tipo autoritario y totalitario, donde cualquier instancia libre y creativa de las personas y de los grupos sociales es sacrificada y reprimida. Pero la participaci\u00f3n efectiva y real no queda garantizada sin m\u00e1s o autom\u00e1ticamente en las sociedades de tipo democr\u00e1tico, donde la participaci\u00f3n efectiva puede ser m\u00e1s formal que real. De modo especial puede quedar bloqueada por una doble serie de factores: por una presencia e intervenci\u00f3n excesiva e intromisiva del Estado, por una parte, o por una hegemon\u00ed\u00ada que algunos grupos o agregaciones sociales pueden ejercer respecto a las otras agregaciones de menor peso y poder.<\/p>\n<p>La sociedad participativa es un objetivo m\u00e1s que un dato de hecho, y ello remite tanto a la formaci\u00f3n de personas capaces de participaci\u00f3n como a la creaci\u00f3n de estructuras que respondan y promuevan participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por parte de las personas, hombres y mujeres, adem\u00e1s de esp\u00ed\u00adritu de servicio y de entrega se requiere, especialmente en la sociedad compleja y diferenciada como es la sociedad posmoderna, adiestramiento en la l informaci\u00f3n y h\u00e1bito del esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico, disponibilidad al cambio y al di\u00e1logo. Por parte de la sociedad se exige un esfuerzo incesante para crear estructuras de participaci\u00f3n a todos los niveles, de suerte que los ciudadanos no sean. simplemente convocados a ratificar decisiones ya tomadas desde arriba, sino realmente llamados, de acuerdo con una metodolog\u00ed\u00ada apropiada, a la preparaci\u00f3n y a la elaboraci\u00f3n de las decisiones.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n en la capacidad y la capacidad real de participaci\u00f3n viene de lejos: la familia, la escuela y cualquier otra instituci\u00f3n educativa ejercen una labor decisiva si, a la vez que educan en la participaci\u00f3n como derecho y deber de la persona, se manifiestan de hecho como instituciones donde la participaci\u00f3n misma es ya efectivamente practicada, y por tanto experimentada. Poder experimentar la participaci\u00f3n es el modo mejor de aprenderla.<\/p>\n<p>[\/Doctrina social de la Iglesia; \/Pol\u00ed\u00adtica; \/Poder; \/Solidaridad; \/Sistemas pol\u00ed\u00adticos].<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Para el aspecto sociol\u00f3gico y pol\u00ed\u00adtico: AA.VV., Partecipazione pol\u00ed\u00adtica, Dehomane, N\u00e1poles 1984; BARCEL\u00f3 MATUTANO G., La participaci\u00f3n. Soluci\u00f3n a la crisis de autores, Distresa, Zaragoza 1982; CAMPANINI G., Cittadini e partiti: quale partecipazione?, La Scuola, Brescia 1980; CIPOLLA C., La partecipazionepolitica, Citt\u00e1Nuova, Roma 1978; DoNATo P., Pubblico e privato: fine di un&#8217;alternativa?, Cappelli, Bolonia 1984; GUIDICINI P. 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Historia del problema<br \/>\nJunto al -> ser, la -> unidad, la -> analog\u00ed\u00ada del ser, etc., la p. es uno de aquellos conceptos centrales en que se ha sedimentado terminol\u00f3gicamente el pensamiento metaf\u00ed\u00adsico y teol\u00f3gico de occidente, surgido de la experiencia griega y b\u00ed\u00adblico-cristiana de la realidad. Por eso la inteligencia, la estimaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y la posibilidad de una nueva apropiaci\u00f3n de la idea de p. incluyen una interpretaci\u00f3n de la -> metaf\u00ed\u00adsica occidental, particularmente en lo relativo a su origen y al encuentro decisivo entre la experiencia existencial griega y la cristiana.<\/p>\n<p>Plat\u00f3n fue el primero que puso la p. en el centro de su pensamiento, de forma que esta idea qued\u00f3 siempre ligada a su nombre. La importancia de este paso s\u00f3lo puede comprenderse teniendo en cuenta el cambio en la experiencia e inteligencia de la unidad y diferencia de toda realidad que se produjo desde los presocr\u00e1ticos hasta Plat\u00f3n. Las palabras originarias del primer pensamiento griego (e\u00ed\u00adnai, physis, al\u00e9the\u00ed\u00ada, logos, etc.) muestran que el ser fue experimentado siempre como unidad envolvente que encierra en s\u00ed\u00ad las diferencias, las arroja hacia fuera y vuelve a congregarlas en su seno. Esta primera experiencia griega de la unidad y diferencia del ser se condens\u00f3 gramaticalmente en la forma del participio (griego: metoj\u00e9), que denomina una dualidad fundada en la -> identidad (Heidegger). As\u00ed\u00ad, el participio \u00f3n contiene la dualidad o diferencia del ente y del ser (\u00abdiferencia ontol\u00f3gica\u00bb). Ahora bien, en Plat\u00f3n la diferencia aparece en forma de una rotura o de una separaci\u00f3n entre el verdadero ser y el no ser. Plat\u00f3n entiende m\u00e1s concretamente esta separaci\u00f3n como el abismo entre el ser constante y permanente de la idea y el ente caduco y evolutivo, entre el esp\u00ed\u00adritu y la sensibilidad, entre la eternidad y el tiempo, etc. La p. expresa en Plat\u00f3n c\u00f3mo y de qu\u00e9 manera tras la rotura resplandece la unidad originaria. La m\u00e9thepsis traba a los separados en una unidad. La forma concreta de esta uni\u00f3n (p.) est\u00e1 determinada por la manera en que se muestran la diferencia y los diferentes. Si para Plat\u00f3n la diferencia significa un abismo entre el \u00f3ntos \u00f3n y el m\u00e9 \u00f3n, la p. s\u00f3lo puede tomar la forma de relaci\u00f3n entre prototipo e imagen que ha permanecido determinante de m\u00faltiples maneras para toda la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica occidental. Pero hemos de decir adem\u00e1s que el pensamiento plat\u00f3nico occidental habla de p. y la utiliza, pero no reflexiona sobre su verdadera naturaleza: los diferentes concebidos como prototipo e imagen son puestos sin duda en relaci\u00f3n mutua, pero no se piensa la relaci\u00f3n misma; y esto significa que no se piensa el hecho de la unidad y diferencia o, m\u00e1s radicalmente, el movimiento de la unidad y diferencia (cf. lo que diremos en II).<\/p>\n<p>En qu\u00e9 medida tan escasa se vio y desarroll\u00f3 la problem\u00e1tica de la primigenia unidad y diferencia en el tiempo posplat\u00f3nico, se pone de manifiesto en la cr\u00ed\u00adtica de Arist\u00f3teles a la idea de participaci\u00f3n. Para \u00e9l, la p. es s\u00f3lo una nueva palabra para designar una opini\u00f3n m\u00e1s antigua (de los pitag\u00f3ricos), que, a su juicio, qued\u00f3 sin esclarecer; pero Arist\u00f3teles mismo no aporta un esclarecimiento digno de mentarse sobre la cuesti\u00f3n (Met. A 987b 7-14). Esto resulta comprensible, pues la idea de p. no encaja sin m\u00e1s en su sistema causal (sin embargo, Tom\u00e1s de Aquino intentar\u00e1 posteriormente unir la p. y la causalidad). En la tradici\u00f3n posplat\u00f3nica, particularmente en Plotino y Proclo, la p. se interpreta como proceso de emanaci\u00f3n desde el uno originario: la unidad originaria que mantiene la relaci\u00f3n o la diferencia es tan poco pensada que la p. est\u00e1 en peligro de ser tergiversada en un proceso de identidad que corre en una l\u00ed\u00adnea recta vertical.<\/p>\n<p>Para explicar la recepci\u00f3n cristiana de la idea de p. se acostumbran a resaltar ciertos pensamientos de la sagrada Escritura. As\u00ed\u00ad se mencionan, p. ej., las siguientes afirmaciones del AT: los hombres han sido creados a imagen y semejanza de Dios y, por la alianza, participan de la plenitud de bienes de Yahveh; Yahveh es mi posesi\u00f3n y la parte de mi c\u00e1liz (Sal 16, 5), etc. En el NT se encuentra la idea de p.; p. ej., en las frases relativas al reino de Dios y al banquete escatol\u00f3gico, en las promesas y bienaventuranzas, en los conceptos de comuni\u00f3n (koinonia) y filiaci\u00f3n divina (u\u00ed\u00adothes\u00ed\u00ada), en las f\u00f3rmulas \u00aben Cristo\u00bb y \u00abcon Cristo\u00bb, \u00abpermanecer en\u00bb, \u00abestar en\u00bb, \u00abtener\u00bb y expresamente en Heb 3, 14 (m\u00e9tojoi tou Jristou) y en 2 Pe 1, 4 (the\u00ed\u00adas koinonoi fyseos). Tambi\u00e9n se acostumbra a resaltar que estos \u00faltimos conceptos proceden desde luego de la filosof\u00ed\u00ada religiosa helen\u00ed\u00adstica, pero han experimentado una elaboraci\u00f3n fundamental por parte de los autores neotestamentarios. Sobre ese punto hemos de decir que tales enunciados particulares hacen comprensibles algunos aspectos de la recepci\u00f3n cristiana de la idea griega de p., pero con ello no se aclara en modo alguno el fen\u00f3meno entero de la recepci\u00f3n, se\u00f1aladamente en su alcance y en la problem\u00e1tica que entra\u00f1a. En concreto no se tiene en cuenta c\u00f3mo la idea griega de p. brota de una inteligencia del ser que se diferencia fundamentalmente de la experiencia b\u00ed\u00adblico-cristiana de la existencia, la cual se caracteriza sobre todo por los tres lemas: -> gracia, -> libertad e -> historia (acontecimiento), que est\u00e1n totalmente ausentes en la inteligencia griega del ser. Se trata, pues, de un encuentro de dos experiencias e inteligencias fundamentalmente diversas del ser, encuentro que todav\u00ed\u00ada hoy &#8211; y sobre todo hoy &#8211; determina nuestro pensamiento.<\/p>\n<p>C\u00f3mo se realiz\u00f3 este encuentro decisivo puede verse sobre todo en Agust\u00ed\u00adn y Tom\u00e1s de Aquino. Si el primero sustituye el mundo no\u00e9tico neoplat\u00f3nico por el verbum aeternum, en cuyas rationes aeternae immutabilesque participa nuestro conocimiento, ello pone de manifiesto que sigue predominando el pensamiento griego plat\u00f3nico, aunque Agust\u00ed\u00adn hace expl\u00ed\u00adcitos y resalta en muchos aspectos elementos espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblico-cristianos (-> esp\u00ed\u00adritu). Pero sobre todo en Tom\u00e1s la idea recibida de p. vino a ser el esquema ideal que lo sostiene y domina todo. C\u00f3mo el pensamiento \u00f3ntico tomista se basa en la idea de p. aparece en las dos tesis centrales: Dios es esse per essentiam; la criatura es esse per participationem. Lo mismo cabe decir de todas las dem\u00e1s perfecciones, como verdad, bondad, conocer, vivir, etc. En Tom\u00e1s cabe distinguir dos modos de explicar con m\u00e1s precisi\u00f3n la p. En general \u00e9l emplea el esquema de la composici\u00f3n: algo (un sujeto) participa en una perfecci\u00f3n (forma) por el hecho de que recibe dicha perfecci\u00f3n y as\u00ed\u00ad la limita (p. por composici\u00f3n); el \u00abcaso\u00bb m\u00e1s importante de tal modo de p. es la composici\u00f3n real de todos los entes finitos de esencia (como \u00abpotencia\u00bb y \u00absujeto\u00bb) y existencia o acto del ser (como perfecci\u00f3n \u00f3ntica participada). Esa manera de p. contiene, si se considera como primaria y hasta como \u00fanica, una apor\u00ed\u00ada insuperable: al entrar el \u00absujeto\u00bb en una composici\u00f3n con la perfecci\u00f3n recibida, permanece un principio externo frente a \u00e9sta (cabalmente un coprincipio); la consecuencia es un dualismo metaf\u00ed\u00adsico que no es compatible ni con una aut\u00e9ntica ontolog\u00ed\u00ada, ni menos todav\u00ed\u00ada con la doctrina cristiana sobre Dios. Pero Tom\u00e1s conoce tambi\u00e9n, aunque m\u00e1s en segundo plano, otro modo de p., a saber, la jerarqu\u00ed\u00ada de los grados del ser a base de una semejanza deficiente (similitudo deficiens): los entes finitos participan del ser en cuanto representan modos deficientes (finitos) de \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb, es decir, de presencia de la perfecci\u00f3n del ser. Este modo de participaci\u00f3n es m\u00e1s apto para interpretar la presencia originaria del todo en lo particular.<\/p>\n<p>En la escol\u00e1stica postomista se fue formalizando m\u00e1s y m\u00e1s la idea de p., con lo que tambi\u00e9n se olvid\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s su posici\u00f3n central en el pensamiento de Tom\u00e1s de Aquino. En el pensamiento moderno no escol\u00e1stico se emplea poco la expresi\u00f3n p., aunque esto no significa que no se piense la cosa misma. En todo caso la emplean pensadores como L. Lavelle para explicar la relaci\u00f3n entre la conciencia y el ser, y M. Buber para interpretar la correlaci\u00f3n interpersonal de yo y t\u00fa.<\/p>\n<p>II. Visi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\nLa cuesti\u00f3n de si y en qu\u00e9 medida la idea de p. todav\u00ed\u00ada hoy puede tener un significado, no ha de resolverse a priori, sino solamente a base de una inteligencia de su contenido primigenio, de su origen y de su interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica. De lo expuesto en I se desprende que la idea de p. siempre fue entendida de manera m\u00e1s o menos expresa como soluci\u00f3n del problema de la identidad y diferencia del ser en el todo; su intenci\u00f3n fundamental es expresar el hecho, la necesidad y el modo de la presencia del todo en lo particular o la inserci\u00f3n de lo particular en el todo. La idea de p. quiere conservar tanto el todo como lo particular en su respectiva \u00abesencia\u00bb, m\u00e1s exactamente: dice que el todo (la unidad) s\u00f3lo se da y es visto como tal cuando lo particular (lo \u00abdiferente\u00bb) no desaparece en \u00e9l, sino que llega precisamente a lo que le es propio, de forma que la identidad y la diferencia, el todo y lo particular \u00abcrecen\u00bb (es decir, se revelan) en la misma proporci\u00f3n, y no en proporci\u00f3n inversa.<\/p>\n<p>Estas consideraciones, que parecen muy abstractas, abren ante todo la posibilidad de una inteligencia y de una repetici\u00f3n de la idea cl\u00e1sica de p. para una exposici\u00f3n de la revelaci\u00f3n cristiana acomodada a la actual conciencia del problema. Pues, en efecto, si pertenece a la esencia de la unidad participativa que el \u00abtodo\u00bb resalte como verdadero todo en la medida en que los particulares (diferentes) lleguen a su propia peculiaridad, ello significa que la p. no debe concebirse a manera de una estructura est\u00e1tica (como si el todo y los individuos estuvieran ya siempre y para siempre presentes en su propio ser), sino como un acontecer, como el acontecer de la revelaci\u00f3n del todo por y en la autorrealizaci\u00f3n de las \u00abpartes\u00bb, es decir, de las individualidades (diferentes). La p. es historia. Ahora bien, si se mira a la experiencia cristiana del \u00abtodo\u00bb, se pone de manifiesto c\u00f3mo esta historia no significa un acontecer an\u00f3nimo cualquiera (p. ej., en forma de un \u00abacontecer\u00bb m\u00ed\u00adtico o natural), sino que ostenta un car\u00e1cter de acontecimiento en que entra esencialmente la libertad. Ese acontecer as\u00ed\u00ad mediado, posibilitado y sostenido por la libertad es la revelaci\u00f3n del sentido de la identidad-diferencia entre Dios y el mundo humano: cuanto m\u00e1s se revela Dios como Dios, es decir, cuanto mayor es la sima de la diferencia, tanto m\u00e1s radical aparece su acci\u00f3n unificante que encierra y abarca al &#8211; hombre y al mundo o sea, tanto m\u00e1s radicalmente aparece la unidad que impera partiendo de \u00e9l mismo. La originalidad singular de esta inteligencia b\u00ed\u00adblico-cristiana de la realidad, que se apropia la idea griega de p., estriba en la concepci\u00f3n del acontecer como algo radicalmente personal y libre, en que el hombre puede ser interlocutor libre de Dios porque est\u00e1 siempre introducido en la libre dimensi\u00f3n del di\u00e1logo abierta de antemano por Dios mismo. Ah\u00ed\u00ad radica el sentido m\u00e1s profundo de la p., el cual s\u00f3lo puede interpretarse cristianamente. Con ello, el todo de que hasta aqu\u00ed\u00ad se ha hablado de manera indeterminada se revela como el acontecimiento singular y \u00fanico de la comunicaci\u00f3n de Dios y de la del hombre, es decir, como aquella primigenia unidad que hace aparecer y sustenta la inconmensurable diferencia entre Dios y el mundo humano (cf. relaci\u00f3n entre Dios y el mundo, comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo al hombre).<\/p>\n<p>Lo dicho hasta ahora deber\u00ed\u00ada concretarse m\u00e1s respecto de todas las totalidades \u00abparticulares\u00bb de nuestra realidad, que se presentan en forma muy varia y graduada: la persona y obra de Jesucristo, la historia de la salvaci\u00f3n, la humanidad, la Iglesia, la sociedad, el Estado, etc. Dondequiera y en la medida en que aparezcan totalidades, deben entenderse como unidades participativas, es decir, como unidades cuyo sentido y esencia s\u00f3lo se cumple por la configuraci\u00f3n y la liberaci\u00f3n de las \u00abpartes\u00bb (diferencias, individuos) para su propia realidad. Si las totalidades no se entienden participativamente, se quedan abstractas y no dicen nada (como ser\u00ed\u00ada una Iglesia clericalizada que se encerrara en s\u00ed\u00ad misma), o se convierten en totalitarismos, en cuanto las individualidades no se insertan en el todo respectivo de manera aut\u00e9ntica, es decir, participativa, sino por coacci\u00f3n y opresi\u00f3n. Desde aqu\u00ed\u00ad puede medirse la importancia eminente de la idea de p., no s\u00f3lo para la soluci\u00f3n de cuestiones especulativas, sino tambi\u00e9n, y especialmente, para encauzar problemas concretos de la Iglesia, de la sociedad, etc.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: L. Lavelle, La pr\u00e9sence totale (P 1934), tr. cast.: La presencia total (Troquel B Aires); idem, De 1&#8217;acte (P 1937); H. Hanse, \u00abGott haben\u00bb in der Antike und im fr\u00fchen Christentum (B 1939); C. Fabro, La nozione metafisica di partecipazione secondo S. Tommaso d&#8217;Aquino (Tn 21950) (bibl.); A. Marc, Dialectique de 1&#8242; Affirmation (P 1952); G. S\u00f6hngen, Thomas von Aquin: \u00fcber Teilhabe durch Ber\u00fchrung: Die Einheit der Theologie (Mn 1952) 107-139; L.-B. Geiger, La participation dans la philosophie de S. Thomas d&#8217;Aquin (P 21953); I. Oeing-Hanhoff. Ens et unum convertuntur (Mr 1953); M. Heidegger, Introducci\u00f3n a la metaf\u00ed\u00adsica (Nova B Aires 21964); EncF III 1172-1177; C. Fabro, Partecipazione e causalit\u00e1 secondo S. Tommaso d&#8217;Aquino (Tn 1960, ed. franc. Lv 1961); G. Siewerth, Der Thomismus als Identit\u00e4tssystem (F 21961); Rahner I 351-380 (Sobre el concepto escol\u00e1stico de la gracia increada); M. Buber, Werke, 1: Schriften zur Philosophie (Mn &#8211; Hei 1962); M. M\u00fcller, Existenzphilosophie im geistigen Leben der Gegenwart (Hei 31964); W. Pesch &#8211; H. R. Schlette, Teilhabe: HThG II 630-641; W. Weier, Seinsteilhabe und Sinnteilhabe im Denken des hl. Thomas von Aquin: Salzburger Jahrbuch f\u00fcr Philosophie 8 (Sa-Mn 1965) 93-114; idem, Zwischen Immanenz und Transzendenz. Zu Bedeutung und Wandel des antik-mittelalterlichen Tetlhabegedankens im Denken der Neuzeit: FZThPh 12 (1965) 10-51; A. Ciappo, Partecipazione e desiderio di vedere Dio in s. Tommaso d&#8217;Aquino (Verona 1965); B. Weite, Auf der Spur des Ewigen (Fr 1965); L. Sweeney, The Origin of Participant and of Participated Perfections in Proclus&#8217; Elements of Theology: Wisdom in Depth (ensayos en honor de H. Renard) (Milwaukee 1966) 235-255; H. Meinhardt, Teilhabe bei Platon (Fr &#8211; Mn 1968).<\/p>\n<p>Lourencino-Bruno Puntel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>koinonia (koinwniva, 2842), (a) comuni\u00f3n, compa\u00f1erismo, compartir en com\u00fan (de koinos, com\u00fan). Se traduce \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb en Phi 3:10; Flm 6; v\u00e9ase COMUNI\u00ed\u201cN. Nota: Para meris, traducido \u00abpara la participaci\u00f3n\u00bb en Col 1:12 (VM; RV: \u00abpara participar\u00bb), v\u00e9ase PARTE, N\u00c2\u00ba 2. PARTICIPAR, PARTICIPANTE, PART\u00ed\u008dCIPE A. VERBOS 1. koinoneo (koinwnevw, 2841), tener una parte de, compartir con, tomar parte en, participar (relacionado con B, N\u00c2\u00ba 1). Se traduce en Phi 4:15  \u00abparticip\u00f3\u00bb (RV: \u00abcomunic\u00f3\u00bb); 1 T 5.22: \u00abpart\u00ed\u00adcipes\u00bb (RV: \u00abcomuniques\u00bb); Heb 2:14a: \u00abparticiparon\u00bb; para 2.14b, v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 4); 1Pe 4:13  \u00absois participantes\u00bb; 2 Joh_11  \u00abparticipa\u00bb (RV: \u00abcomunica\u00bb). V\u00e9ase COMPARTIR, N\u00c2\u00ba 1. 2. sunkoinoneo (sugkoinwnevw, 4790), tener comuni\u00f3n con o en (sun, con, y N\u00c2\u00ba 1). Se utiliza en Eph 5:11  \u00abno particip\u00e9is\u00bb (RV: \u00abno comuniqu\u00e9is\u00bb); Phi 4:14  \u00aben participar conmigo\u00bb (RV: \u00abque comunicasteis juntamente\u00bb); Rev 18:4  \u00abno se\u00e1is part\u00ed\u00adcipes\u00bb (RV: \u00abse\u00e1is participantes\u00bb). Lo que se expresa es el compartir con otros lo que uno posee, a fin de subvenir a sus necesidades.\u00c2\u00b6 3. metalambano (metalambavnw, 3335), tener, o conseguir, una parte de. Se traduce participar (2Ti 2:6; Heb 12:10). V\u00e9anse COMER, RECIBIR, TENER. 4. meteco (metevcw, 3348), participar de, compartir en (meta, con; eco, tener), relacionado con B, N\u00c2\u00ba 5. Se traduce \u00abde recibir\u00bb en 1Co 9:10 (VHA, VM: \u00abde participar\u00bb); \u00abparticipar\u00bb en v. 12 (RV: \u00abtienen\u00bb); \u00abparticipamos\u00bb (10.17); \u00abparticipar\u00bb (RV: \u00abser participes\u00bb; v. 21); \u00abparticipo\u00bb (v. 30); \u00abparticip\u00f3 de lo mismo\u00bb, esto es, de carne y sangre; cf. con N\u00c2\u00ba 1 en este mismo v.; en Heb 5:13, metaf\u00f3ricamente, de recibir una ense\u00f1anza espiritual elemental: \u00abque participa de la leche\u00bb; en Heb 7:13, se dice de Cristo (el antitipo de Melquisedec), \u00abes\u00bb (RV, RVR; VM: \u00abpertenec\u00ed\u00ada\u00bb), de su pertenencia a otra tribu que la de Lev\u00ed\u00ad. V\u00e9anse RECIBIR, SER. 5. sunkakopatheo (sugkakopaqevw, 4777), sufrir penalidades con. Se traduce en 2Ti 1:8  \u00abparticipa de las aflicciones\u00bb del evangelio (RV: \u00abs\u00e9 participante de los trabajos\u00bb); en los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados se encuentra tambi\u00e9n en 2.3: \u00absufre penalidades\u00bb (RV: \u00absufre trabajos\u00bb). V\u00e9anse PENALIDAD, SUFRIR.\u00c2\u00b6 6. sunupokrinomai (sunupokrivnomai, 4942), (sun, con; jupokrinomai, relacionado con jupokrisis; v\u00e9ase ), unirse en una actuaci\u00f3n hip\u00f3crita, al pretenderse actuar con un motivo, en tanto que es otro el que verdaderamente inspira el acto. As\u00ed\u00ad en Gl 2.13; Pedro, al separarse con otros jud\u00ed\u00ados creyentes de los creyentes gentiles en Antioqu\u00ed\u00ada, pretend\u00ed\u00ada que su motivo era la lealtad a la ley de Mois\u00e9s, en tanto que lo que en realidad lo movi\u00f3 a ello fue su temor a los judaizantes. Se traduce \u00aben su simulaci\u00f3n participaban\u00bb (RV: \u00aba su disimulaci\u00f3n consent\u00ed\u00adan\u00bb; VM: \u00abdisimulaban juntamente\u00bb). V\u00e9ase .\u00c2\u00b6 7. summerizo (summerivzw, 4829), primariamente, distribuir en partes (sun, con; meros, parte), en la voz media, tener una parte en. Se utiliza en 1Co 9:13  \u00abdel altar participan\u00bb (VM: \u00abparticipan juntamente con el altar\u00bb), esto es, se alimentan con otros de aquello que, habiendo sido sacrificado, ha sido puesto sobre un altar. De esta manera el creyente participa de Cristo, que es el altar mencionado en Heb 13:10:\u00c2\u00b6 Notas: (1) Para koinonia, v\u00e9anse  y ; se traduce \u00abparticipar\u00bb en 2Co 8:4; (2) para metalempsis, traducido \u00abparticipasen\u00bb en 1Ti 4:3, v\u00e9ase B, N\u00c2\u00ba 3.\u00c2\u00b6 B. Adjetivos 1. koinonos (koinwnov\u00bb, 2844), adjetivo que significa alguien que posee en com\u00fan (koinos), aparece como \u00abpart\u00ed\u00adcipes del altar\u00bb en 1Co 10:18; en el v. 20 se utiliza con ginomai, venir a ser, \u00abque os hag\u00e1is part\u00ed\u00adcipes con los demonios\u00bb; en 1Pe 5:1  \u00abparticipante\u00bb; 2Pe 1:4  \u00abparticipantes\u00bb. V\u00e9anse COMPA\u00ed\u2018ERO. 2. sunkoinonos (sugkoinwnov\u00bb, 4791), se traduce \u00abparticipante\u00bb en Rom 11:17 y \u00abparticipantes\u00bb en Phi 1:7 (RV: \u00abcompa\u00f1eros\u00bb). V\u00e9ase , N\u00c2\u00ba 1. 3. metale(m)psis (metavlhyi\u00bb, 3336), participaci\u00f3n, toma, recepci\u00f3n. Se utiliza en 1Ti 4:3, en relaci\u00f3n con la comida, \u00abpara que con acci\u00f3n de gracias participasen\u00bb, lit., \u00abcon vistas a (eis) participaci\u00f3n\u00bb.\u00c2\u00b6 4. meris (meriv\u00bb, 3310), se traduce \u00abpara participar\u00bb en Col 1:12 (VM: \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb). V\u00e9anse , Nota, y PARTE, N\u00c2\u00ba 2. 5. metocos (mevtoco\u00bb, 3353), significando participante en o de, se traduce \u00abparticipantes\u00bb (Heb 3:1,14; 12.8); \u00abpart\u00ed\u00adcipes\u00bb (Heb 6:4). V\u00e9ase COMPA\u00ed\u2018ERO bajo COMPA\u00ed\u2018ERISMO, B, N\u00c2\u00ba 2. 6. summetocos (summevtoco\u00bb, 4830), participante juntamente con, copart\u00ed\u00adcipe (sun, con, y N\u00c2\u00ba 5). Se traduce \u00abcopart\u00ed\u00adcipes\u00bb (Eph 3:6; RV: \u00abconsortes\u00bb); \u00abpart\u00ed\u00adcipes con\u00bb (5.7; RV: \u00abaparceros\u00bb). V\u00e9ase , N\u00c2\u00ba 2.\u00c2\u00b6 Notas:(1) Para koinoneo, traducido con la frase verbal \u00abhan sido hechos participantes\u00bb en Rom 15:27; \u00abhaga part\u00ed\u00adcipe\u00bb en Gl 6.6; \u00absois participantes\u00bb en 1Pe 4:13, v\u00e9ase A, N\u00c2\u00ba 1. (2) Para sunkoinoneo, traducido \u00abse\u00e1is part\u00ed\u00adcipes\u00bb en Rev 18:4, v\u00e9ase A, N\u00c2\u00ba 2.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00e9ase COMUNI\u00ed\u201cN. Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado [007] Actitud y actividad de colaborar con los dem\u00e1s o de tomar parte en una empresa y proyecto. En educaci\u00f3n, como en todo tipo de producci\u00f3n rentable, se habla de la necesidad de participaci\u00f3n. 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