{"id":9461,"date":"2016-02-05T06:58:26","date_gmt":"2016-02-05T11:58:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-1-a-epistola\/"},"modified":"2016-02-05T06:58:26","modified_gmt":"2016-02-05T11:58:26","slug":"pedro-1-a-epistola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-1-a-epistola\/","title":{"rendered":"PEDRO (1 \u00aa EPISTOLA)"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR LINT<\/p>\n<p>ver, HEBREOS (Ep\u00ed\u00adstola), CANON<\/p>\n<p>vet, El autor afirma ser el ap\u00f3stol Pedro (1 P. 1:1). La autenticidad de esta carta queda demostrada por su contenido y por el testimonio de numerosos escritores del inicio de la era cristiana. La ep\u00ed\u00adstola va dirigida a los expatriados de la dispersi\u00f3n en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia (1 P. 1:1). Hay expositores que mantienen que se trata de una carta dirigida en su mayor parte a creyentes surgidos del paganismo, apoy\u00e1ndose en ciertas alusiones del ap\u00f3stol (1 P. 1:14; 2:9, 10; 3:6; 4:3). Otros expositores, sin embargo, argumentan incisivamente que la carta era dirigida a los jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan venido a creer en el Se\u00f1or Jes\u00fas. Efectivamente: (A) El ministerio de Pedro se dirig\u00ed\u00ada oficialmente a \u00abla circuncisi\u00f3n\u00bb (cfr. G\u00e1. 2:7). (B) Las alusiones citadas para apoyar la postura de que los destinatarios proced\u00ed\u00adan de la gentilidad son aplicables a los jud\u00ed\u00ados desconocedores del Evangelio. En particular, el pasaje m\u00e1s citado para sostener la postura de que se trataba de gentiles, 1 P. 2:10, \u00abvosotros que en otro tiempo no erais pueblo\u00bb, es totalmente explicable con referencia a la sentencia dictada por Dios sobre el pueblo jud\u00ed\u00ado: \u00abNo sois mi pueblo\u00bb (Os. 1:9); s\u00f3lo por su adhesi\u00f3n al Mes\u00ed\u00adas volver\u00ed\u00adan a ser pueblo de Dios, y aquellos jud\u00ed\u00ados que confesaban al Se\u00f1or Jes\u00fas ven\u00ed\u00adan a ser las primicias de aquel cumplimiento glorioso en la segunda venida del Se\u00f1or cuando el pueblo jud\u00ed\u00ado, \u00ablo-ammi\u00bb (no mi pueblo), vendr\u00e1 a ser otra vez pueblo de Dios (cfr. Os. 2:23), e hijos del Dios viviente (cfr. 1:10). (C) Aunque es cierto que Pedro menciona que la conversi\u00f3n de sus destinatarios se deb\u00ed\u00ada a otros (1 P. 1:12, 25), no constituye prueba de que se trate de conversos del ap\u00f3stol Pablo entre los gentiles; ello aparte del hecho de que Pablo tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada predicado en las sinagogas de los jud\u00ed\u00ados, como se ve a lo largo de Hechos. En Hch. 8:4 se afirma que \u00ablos que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio\u00bb, despu\u00e9s del martirio de Esteban. Esta primera evangelizaci\u00f3n se hizo exclusivamente entre jud\u00ed\u00ados y samaritanos, con la excepci\u00f3n de pros\u00e9litos, como el caso del eunuco et\u00ed\u00adope (Hch. 8:26-39). En esta ep\u00ed\u00adstola se mencionan las regiones de los destinatarios de este a oeste, lo que constituye una indicaci\u00f3n de que la carta fue posiblemente redactada desde Oriente. La alusi\u00f3n a la iglesia en Babilonia, en los saludos, apoya esta hip\u00f3tesis (1 P. 5:13). El empleo que hace el autor de la Ep\u00ed\u00adstola a los Efesios y la \u00e9poca de la muerte de Pedro permiten situar la fecha de redacci\u00f3n entre el a\u00f1o 63 y el 67; es muy probable que fuera el a\u00f1o 64 o 65. Un pasaje de la Segunda Ep\u00ed\u00adstola de Pedro (2 P. 3:1, cfr. 1:1) da testimonio de que la primera carta es de este ap\u00f3stol. En cuanto a las pruebas externas de la autenticidad de esta carta, son irrefutables. Autores tan diversos como Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Ireneo de Lyon, Tertuliano de Cartago, afirman que es de Pedro. Eusebio afirma que Pap\u00ed\u00adas y Policarpo la conoc\u00ed\u00adan y la citaban. As\u00ed\u00ad, desde el principio, esta ep\u00ed\u00adstola ha sido confirmada por unas evidencias indiscutidas. Se ha objetado que los creyentes no hab\u00ed\u00adan sido perseguidos \u00aben calidad de cristianos\u00bb (1 P. 4:16) hasta una \u00e9poca m\u00e1s tard\u00ed\u00ada. Sin embargo, esta objeci\u00f3n carece de valor. Esteban ya hab\u00ed\u00ada muerto por la fe (Hch. 6; 7), y se hab\u00ed\u00adan dado ya numerosas persecuciones locales e individuales mucho tiempo antes de que se desencadenaran las persecuciones generalizadas, ordenadas por los emperadores. Tampoco se puede objetar que Pedro desconociera el griego, teniendo a Marcos y Silvano como ayudantes (1 P. 5:12-13). El estilo de Primera Pedro es natural, pat\u00e9tico, vehemente. Salpicada de repentinas transiciones, refleja admirablemente el car\u00e1cter del autor. La forma es caracter\u00ed\u00adstica de Pedro; la doctrina es arm\u00f3nica con la de las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, con una insistencia particular en la gracia de Dios, y la gloriosa esperanza de la Parus\u00ed\u00ada. El texto contiene numerosas reminiscencias de las ep\u00ed\u00adstolas a los Romanos, a los Efesios, y de la ep\u00ed\u00adstola de Santiago (1 P. 2:6, 8, cfr. Ro. 9:32, 33; 1 P. 2:5; 3:8, 9; 4:7-11, cfr. Ro. 12:1, 16, 17, y 3:6; 1 P. 2:18 y 3:1-7, cfr. Ef. 5:22, 23; 6:5; 1 P. 1:1, 6, 7, 23 y 5:6, cfr. Stg. 1:1, 2, 3, 18 y 1 P. 4:10). La ep\u00ed\u00adstola se distingue por su profundidad y por la belleza en la expresi\u00f3n de la ense\u00f1anza. An\u00e1lisis: Saludos (1 P. 1:1 2). Introducci\u00f3n (1 P. 1:3-12), en la que Pedro da las gracias a Dios por las bendiciones que se desprenden de la salvaci\u00f3n. El cuerpo de la ep\u00ed\u00adstola (1 P. 1:13-5:11) contiene: (A) Exhortaciones a la santidad (1 P. 1:13-25) (B) La Iglesia, templo viviente, del que Cristo es la piedra angular (1 P. 2:1-8); la iglesia como sacerdocio regio (1 P. 2:9-10) (C) Deberes sociales del peregrino cristiano, del criado, de los c\u00f3nyuges (1 P. 2:11-3:7) (D) Comuni\u00f3n con Cristo en la oraci\u00f3n, el servicio, el sufrimiento, el oprobio (1 P. 3:8-4:19) (E) Deberes de los ancianos y de los j\u00f3venes. Saludos (1 P. 5:1-14) Pedro destaca vigorosamente: los sufrimientos de Cristo y su valor expiatorio (1 P. 1:11-19; 2:21-25; 3:18; 4:1, 13; 5:1); el sufrimiento del creyente con su Se\u00f1or (1 P. 1:6, 7; 2:18-21; 3:13-18; 4:1-2, 12-19; 5:9-11); la regeneraci\u00f3n (1 P. 1:3, 23-25; 2:2); la Iglesia y el sacerdocio de todos los creyentes (1 P. 2:4-10); la resurrecci\u00f3n y la gloriosa venida de Cristo (1 P. 1:3-5, 7-9, 11, 13, 21; 3:18, 21-22; 4:5, 13; 5:1, 4, 10-11). Todas estas doctrinas, as\u00ed\u00ad como las exhortaciones que las acompa\u00f1an, son claras y precisas; son coherentes con el car\u00e1cter pr\u00e1ctico que tiene que rendir, como Pedro despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, un testimonio limpio acerca de su Salvador. PEDRO (2 \u00c2\u00aa Ep\u00ed\u00adstola) El autor de esta segunda ep\u00ed\u00adstola se nombra a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abSim\u00f3n Pedro, siervo y ap\u00f3stol de Jesucristo\u00bb (2 P. 1:1); afirma haber sido testigo de la Transfiguraci\u00f3n (2 P. 1:16), y haber recibido de Cristo la predicci\u00f3n de su martirio (2 P. 1:14; cfr. Jn. 21:19). Se pone en un plano de igualdad con Pablo (2 P. 3:15). El estilo presenta una cierta falta de simplicidad y de desenvoltura, lo que contrasta con el estilo fluido y natural de la primera. Desde la \u00e9poca de Jer\u00f3nimo, esta diferencia de expresi\u00f3n vino a ser el argumento de los que presentan objeciones contra la autenticidad de la ep\u00ed\u00adstola. Jer\u00f3nimo cree que estas desemejanzas son debidas a los \u00absecretarios-int\u00e9rpretes\u00bb de Pedro, y es bien posible que \u00e9ste fuera el caso (cfr. MARCOS). Muchos cr\u00ed\u00adticos modernos atribuyen la carta a un autor an\u00f3nimo del per\u00ed\u00adodo postapost\u00f3lico, que la habr\u00ed\u00ada escrito bajo el nombre de Pedro alrededor de un siglo despu\u00e9s de la muerte de este \u00faltimo. Sin embargo, si bien hay algunas diferencias en el vocabulario, tambi\u00e9n hay semejanzas convincentes. Nada en el texto da indicaci\u00f3n de una falsificaci\u00f3n. Las alusiones autobiogr\u00e1ficas son exactas; no aparecen detalles imaginarios ni anacronismos. Segunda de Pedro es totalmente diferente de las obras ap\u00f3crifas como \u00abEl Evangelio de Pedro\u00bb y el \u00abApocalipsis de Pedro\u00bb. Se ha llegado a afirmar que nuestra ep\u00ed\u00adstola hab\u00ed\u00ada sido escrita en una \u00e9poca m\u00e1s tard\u00ed\u00ada en la que se daban herej\u00ed\u00adas que pretend\u00ed\u00adan apoyarse en los escritos de Pablo (cfr. 2 P. 3:15-16). Sin embargo, en este pasaje se hace en realidad una alusi\u00f3n a la ep\u00ed\u00adstola que Pablo escribi\u00f3 a los hebreos (v\u00e9ase HEBREOS [EP\u00ed\u008dSTOLA A LOS]), con una menci\u00f3n adicional de las otras ep\u00ed\u00adstolas (una traducci\u00f3n lit. del pasaje vendr\u00ed\u00ada a ser: \u00abSeg\u00fan la sabidur\u00ed\u00ada que le ha sido dada, Pablo os escribi\u00f3, como tambi\u00e9n en todas sus ep\u00ed\u00adstolas\u00bb) (\u00e9nfasis en \u00aben todas sus ep\u00ed\u00adstolas\u00bb, a\u00f1adido). El lenguaje menciona que Pablo les hab\u00ed\u00ada escrito a \u00abellos\u00bb, evidentemente los destinatarios judeocristianos de Pedro, y aprovecha para mencionar \u00abtambi\u00e9n&#8230; todas sus ep\u00ed\u00adstolas\u00bb escritas ya entonces. De todas maneras, este pasaje no implica que hubiera una colecci\u00f3n como tal de las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, sino que era notorio que las tales hab\u00ed\u00adan sido escritas y que eran bien conocidas y, en ciertos casos, torcidas y manipuladas en su aplicaci\u00f3n doctrinal y pr\u00e1ctica. En cuanto a la apostas\u00ed\u00ada que Pedro combate, no se puede afirmar que sea m\u00e1s avanzada que la que Pablo combat\u00ed\u00ada. Otras pruebas internas corroboran adicionalmente la autenticidad de la carta. Se hallan en ella rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de Pedro y analog\u00ed\u00adas con sus discursos (cfr. Hechos). Al igual que la Primera, la Segunda Ep\u00ed\u00adstola presenta una buena cantidad de palabras singulares y la costumbre de presentar el lado negativo y el positivo de un pensamiento (p. ej.: 1 P. 1:12, 14, 15, 18 y 2 P. 1:16, 21; 2:4, 5; 3:9, 17). Durante los dos primeros siglos, las menciones relativas al uso de la Segunda Ep\u00ed\u00adstola son infrecuentes y poco directas; pero al inicio del siglo III, Or\u00ed\u00adgenes hace alusi\u00f3n a su empleo en las iglesias, y habla acerca de Pedro de las \u00abdos trompetas de sus ep\u00ed\u00adstolas\u00bb. Eusebio afirma que Segunda Pedro, Santiago y Judas son admitidas por la mayor parte, pero que hab\u00ed\u00ada algunas que las consideraban \u00abdudosas\u00bb (\u00abantilegomena\u00bb). El canon fue haci\u00e9ndose poco a poco, con suma prudencia, en una \u00e9poca en la que hab\u00ed\u00ada gran cantidad de escritos falsos. Si en el curso del siglo III y del IV se lleg\u00f3 a la unanimidad para incluir en el canon formal Segunda de Pedro, as\u00ed\u00ad como Santiago, Judas y Apocalipsis, podemos estar ciertos de que hubo una abrumadora prueba, desde el aspecto interno como del externo, para llevar a la dicha unanimidad (v\u00e9ase CANON). De hecho, las objeciones que se han hecho a la autenticidad de la Segunda Ep\u00ed\u00adstola no resisten el examen hist\u00f3rico. El autor se dirige, de manera general, \u00aba los que hab\u00e9is alcanzado&#8230; una fe igualmente preciosa que la nuestra\u00bb; pero 2 P. 3:1 demuestra que los destinatarios eran los mismos que los de la Primera, o un grupo de entre ellos. El lugar de redacci\u00f3n no puede ser determinado con exactitud. Si la alusi\u00f3n de 2 P. 1:14 implica que Pedro estaba a punto de ser llevado a la muerte, se podr\u00ed\u00ada situar el lugar de redacci\u00f3n en Roma, y asignar la fecha de la ep\u00ed\u00adstola al a\u00f1o 68 o 67 d.C. Argumentos en favor de estas fechas: la naturaleza de las falsas doctrinas denunciadas en la Segunda Ep\u00ed\u00adstola; el empleo que hace esta ep\u00ed\u00adstola de la de Judas (o el que hace Judas de la ep\u00ed\u00adstola de Pedro); la menci\u00f3n de la Primera Ep\u00ed\u00adstola de Pedro. El cap\u00ed\u00adtulo 2 de Segunda Pedro se parece manifiestamente a la Ep\u00ed\u00adstola de Judas (cfr. 2 P. 2:2, 4, 6, 11, 17). A prop\u00f3sito de ello, se afirma en muchos sectores que Judas tom\u00f3 prestado de Pedro, o viceversa. Es innegable que uno de ellos pudo haber le\u00ed\u00addo la Ep\u00ed\u00adstola del otro, y no se puede rebatir que uno escribiera despu\u00e9s del otro. Sin embargo, las diferencias son tan notables como las semejanzas. Pedro se refiere a maldad, y de la acci\u00f3n de Dios en contra de ella en Su gobierno. Judas trata de la apostas\u00ed\u00ada como tal. As\u00ed\u00ad, Pedro se refiere a \u00ablos \u00e1ngeles que pecaron\u00bb, mientras que Judas se refiere a \u00ablos \u00e1ngeles que no guardaron su dignidad\u00bb, abandonando el lugar que Dios les hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado (cfr. 2 P. 2:4; Jud. 6). Otras muchas caracter\u00ed\u00adsticas permiten afirmar una b\u00e1sica independencia de Pedro y Judas bajo inspiraci\u00f3n, cubriendo distintos objetivos (cfr. J. N. Darby, \u00abThe Similarity of the Epistle of Jude and one part of the Second Epistle of Peter\u00bb, en The Collected Writings of J. N. Darby, vol. 13, PP. 216-231). Prop\u00f3sito de la carta, seg\u00fan 2 P. 3:1, 17, 18: Hacer recordar a los destinatarios las ense\u00f1anzas que hab\u00ed\u00adan recibido, a fin de prevenirlos contra las falsas doctrinas entonces en boga, y facilitar su crecimiento en la gracia y conocimiento de Jesucristo, el Se\u00f1or y Salvador. Esta ep\u00ed\u00adstola fue escrita para refutar el gnosticismo que ya se estaba infiltrando en las iglesias, y para fortalecer a los cristianos en la sana doctrina y en la pureza moral. Contenido: Saludos apost\u00f3licos (2 P. 1:1, 2). Exhortaciones solemnes a crecer espiritual e intelectualmente (2 P. 1:3-11). Bases sobre las que reposa el conocimiento, y que es la base de la piedad (2 P. 1:12-21). Condena de los falsos doctores (2 P. 2:1-22). Recuerdo de las ense\u00f1anzas de Jesucristo, de los profetas y de los ap\u00f3stoles en cuanto a la venida del Se\u00f1or y del fin del mundo (2 P. 3:1-13). Exhortaciones a crecer en la santidad, prestos para recibir al Se\u00f1or a Su vuelta. Alusi\u00f3n al valor de las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo como Escritura. Doxolog\u00ed\u00ada final (2 P. 3:14-18). Bibliograf\u00ed\u00ada: Barbieri, L. A.: \u00abPrimera y Segunda Pedro\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1981); Bernard, T. D.: \u00abEl desarrollo doctrinal en el Nuevo Testamento\u00bb (Pub. de La Fuente, M\u00e9xico, D.F., 1961); Dana, H. E.: \u00abEl Nuevo Testamento ante la cr\u00ed\u00adtica\u00bb (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1965); Darby, J. N.: \u00abFirst Peter\u00bb y \u00abSecond Peter\u00bb, en Synopsis of the Books of the Bible, vol. 5 (Bibles and Publications, Montreal, reimpr., 1970); Darby, J. N.: \u00abThe Similarity of the Epistle of Jude and one part of the Second Epistle of Peter\u00bb, en The Collected Writings of J. N. Darby, vol. 13, CRITICAL, PP. 216-231 (Kingston Bible Trust, Lancing, Sussex, reimpr., 1964); Kelly, W.: \u00abLectures introductory to the New Testament\u00bb, vol. 3, The Acts, The Catholic Epistles, and the Revelation (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr., 1970); Moorehead, W. G.: art\u00ed\u00adculos \u00abPeter, First Epistle\u00bb y \u00abPeter, Second Epistle\u00bb, en ISBE (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946); Paine, S, W.: \u00ab1 y 2 Pedro\u00bb, en Comentado b\u00ed\u00adblico Moody &#8211; Nuevo Testamento (Ed. Moody, Chicago, 1971); Wheaton, D. H.: \u00ab1 y 2 Pedro\u00bb, en Nuevo Comentario b\u00ed\u00adblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977); Wolston, W. T. P.: \u00abSim\u00f3n Pedro\u00bb (Ed. \u00abLas Buenas Nuevas\u00bb, Montebello, California, 1967); Wuest, K. S.: \u00abIn These Last Days\u00bb (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1954).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LIBR LINT ver, HEBREOS (Ep\u00ed\u00adstola), CANON vet, El autor afirma ser el ap\u00f3stol Pedro (1 P. 1:1). La autenticidad de esta carta queda demostrada por su contenido y por el testimonio de numerosos escritores del inicio de la era cristiana. 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