{"id":9484,"date":"2016-02-05T06:59:11","date_gmt":"2016-02-05T11:59:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profecia\/"},"modified":"2016-02-05T06:59:11","modified_gmt":"2016-02-05T11:59:11","slug":"profecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profecia\/","title":{"rendered":"PROFECIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Palabra, Visi\u00f3n<br \/>\nNeh 6:12 sino que hablaba aquella p .. sobornado<br \/>\nPro 29:18 sin p el pueblo se desenfrena: mas el que<br \/>\nIsa 15:1 p sobre Moab. Cierto, de noche fue<br \/>\nIsa 17:1 p sobre Damasco. He aqu\u00ed que Damasco<br \/>\nIsa 19:1 p sobre Egipto. He aqu\u00ed que Jehov\u00e1<br \/>\nIsa 21:1 p sobre el desierto del mar. Como<br \/>\nIsa 22:1 p sobre el valle de la visi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 tienes<br \/>\nIsa 23:1 p sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis<br \/>\nJer 23:34 dijere: P de Jehov\u00e1, yo enviar\u00e9 castigo<br \/>\nHos 12:10 y aument\u00e9 la p, y por medio de los<br \/>\nNah 1:1 p sobre N\u00ednive. Libro de la visi\u00f3n de<br \/>\nHab 1:1 la p que vio el profeta Habacuc<br \/>\nRom 12:6 si el de p, \u00fasese conforme a la medida de<br \/>\n1Co 12:10 a otro, el hacer milagros; a otros, p<br \/>\n1Co 13:2 si tuviese p, y entendiese todos los<br \/>\n1Co 13:8 las p se acabar\u00e1n, y cesar\u00e1n las lenguas<br \/>\n1Co 14:22 la p, no a los incr\u00e9dulos, sino a los<br \/>\n1Th 5:20 no menospreci\u00e9is las p<br \/>\n1Ti 1:18 que conforme a las p que se hicieron<br \/>\n1Ti 4:14 el don .. que te fue dado mediante p con<br \/>\n2Pe 1:20 esto, que ninguna p de la Escritura es de<br \/>\nRev 19:10 testimonio de Jes\u00fas es el esp\u00edritu de la p<br \/>\nRev 22:7 que guarda las palabras de la p de este<br \/>\nRev 22:18 oye las palabras de la p de este libro<\/p>\n<hr>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, PROFETA, APOCALIPSIS, TRIBULACI\u00ed\u201cN (Gran), D\u00ed\u008dA DE JEHOV\u00ed\u0081<\/p>\n<p>vet, En el sentido restringido de predicci\u00f3n inspirada del porvenir (para un examen de los diversos sentidos de este t\u00e9rmino, v\u00e9ase PROFETA), tiene un lugar singular en las Escrituras. La Biblia es esencialmente una palabra prof\u00e9tica. Dios trasciende el tiempo y el espacio, y puede hablar a la vez del pasado, del presente y del porvenir. De los treinta y nueve libros del AT, diecisiete de ellos son \u00abprof\u00e9ticos\u00bb (los jud\u00ed\u00ados consideran a otros m\u00e1s con este car\u00e1cter), y en el NT hay varios pasajes de los Evangelios, muchos de las Ep\u00ed\u00adstolas, y el libro de Apocalipsis, que presentan este car\u00e1cter. S\u00f3lo la Biblia contiene verdaderas profec\u00ed\u00adas, por cuanto es la Palabra de Dios eterno y omnisciente. El s\u00f3lo es el que anuncia \u00ablo por venir desde el principio\u00bb (Is. 46:10). (a) CARACTER\u00ed\u008dSTICAS. Las caracter\u00ed\u00adsticas de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica son magistralmente descritas por Pedro (1 P. 1:10-12; 2 P. 1:16, 19-21). (A) El gran tema tratado por todos los profetas es Jesucristo: Su persona, Su venida, Sus sufrimientos expiatorios, Su retorno, gloria y reino (1 P. 1:11). (B) A ellos les fueron reveladas por adelantado la \u00e9poca y las circunstancias de las dos apariciones de Cristo (1 P. 1:11). (C) Hay una perfecta armon\u00ed\u00ada entre los profetas del AT y los del NT (1 P. 1:12). (D) El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el \u00fanico autor de la profec\u00ed\u00ada (1 P. 1:11, 12; 2 P. 1:21). (E) Los mismos profetas, sobrepasados por sus mensajes intentaron escudri\u00f1arlos (1 P. 1:10-12; cfr. 1 P. 1:5). (F) Los mismos \u00e1ngeles desean tambi\u00e9n mirar en estas cosas (1 P. 1:12). (G) Consideramos segura la palabra prof\u00e9tica, y es deseable prestarle atenci\u00f3n (2 P. 1:19). Los que la descuidan cometen una insensatez. (H) La profec\u00ed\u00ada es \u00abcomo una antorcha que alumbra en lugar oscuro\u00bb, en espera del despuntar del gran d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. No lo dice todo, no muestra toda la escena; pero es plenamente suficiente para mostrar el camino a trav\u00e9s de los precipicios. (I) Ninguna profec\u00ed\u00ada puede ser objeto de una interpretaci\u00f3n particular, o sea, separada del contexto de toda la Escritura. En la Biblia tiene el creyente todo lo que le es preciso saber hasta su recogimiento con el Se\u00f1or para andar de manera perfecta (2 Ti. 3:16-17). No precisa, por ello, de nada para conocer la mente de Dios que no est\u00e9 contenido en las Sagradas Escrituras. Hay el hecho cierto de que en el pasado no tuvo lugar ning\u00fan acontecimiento de importancia que Dios no revelara antes mediante Sus siervos los profetas (cfr. Am. 3:7). Dios siempre quiso preparar al mundo, y, de manera especial a los creyentes. Como ejemplos se pueden citar: el Diluvio (Gn. 6-7), la destrucci\u00f3n de Sodoma (Gn. 18-19), N\u00ed\u00adnive (Jon. 3), Babilonia (Dn. 4-5), Samaria, Jerusal\u00e9n e Israel (2 Cr. 36:15-16), la segunda destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C. (Lc. 19:41-44; 21:20-24). Por otra parte, la primera venida de Cristo hab\u00ed\u00ada sido anunciada con una extraordinaria precisi\u00f3n de detalles. De la misma manera, la Biblia predice los acontecimientos del fin: las se\u00f1ales del retomo de Cristo (Mt. 24:3-15), el arrebatamiento de la Iglesia (1 Ts. 4:13-18), la aparici\u00f3n del Anticristo (2 Ts. 2:1-12; Ap. 13), el retorno de Israel a Palestina, sus sufrimientos y conversi\u00f3n (Zac. 12-14), la gran tribulaci\u00f3n (Mt. 24:21-30; Dn. 12:1, 7), la batalla de Armaged\u00f3n (Ap. 16:14-16; 19:1-21), la aparici\u00f3n gloriosa del Se\u00f1or con todos Sus santos (Zac. 14:3-5; Ap. 19:11-14), el reinado de mil a\u00f1os (Ap. 20:1-10), el juicio final ante el Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-15), la eternidad de bendici\u00f3n y de maldici\u00f3n (Ap. 21-22). (V\u00e9anse los art\u00ed\u00adculos correspondientes) Despu\u00e9s de haber dado conclusi\u00f3n al registro de sus visiones en Apocalipsis, que recapitula y completa todo el mensaje de los anteriores profetas, Juan afirma solemnemente que nadie tiene derecho alguno a a\u00f1adir ni a quitar nada (Ap. 22:18-19). Los estudiosos reverentes y obedientes a las revelaciones divinas deben asumir la actitud de no menospreciar las profec\u00ed\u00adas (cfr. 1 Ts. 5:20).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[013]<br \/>\n   Literalmente significa hablar a favor (pro-femi, hablar desde o por) y en general recoge la expresi\u00f3n que anuncia o previene lo que va a suceder. Religiosamente es el don o la inspiraci\u00f3n divina que permite prevenir el futuro y comunicarlo a los dem\u00e1s para que lo prevean o para que remedien su conducta y lo eviten.<\/p>\n<p>     Casi todas las religiones han mirado la profec\u00ed\u00ada con singular inter\u00e9s, pues siempre se la ha considerado como un signo de comunicaci\u00f3n con la divinidad y de predilecci\u00f3n celeste.<\/p>\n<p>     Es normal que siempre los hombres se hayan preocupado por el porvenir y hayan prestado m\u00e1s o menos credibilidad a los augurios de distintos visionarios.<\/p>\n<p>     En la Historia se han multiplicado las predicciones de personas inteligentes e intuitivas que formularon previsiones, por regla general en formas cr\u00ed\u00adticas y estimulantes para cautivar y para diversificar las interpretaciones.<\/p>\n<p>     Profec\u00ed\u00adas curiosas y cautivadoras como las de S. Malaqu\u00ed\u00adas, obispo irland\u00e9s muerto en 1148, y las de Nostradamus (Michel de Notre Dame, 1503-1566) se mantienen todav\u00ed\u00ada vivas en ambientes cr\u00e9dulos, aunque no representen otra cosa que el destello de hombres ingeniosos y dados a la adivinaci\u00f3n, a la curiosidad y al esoterismo, m\u00e1s por parte de sus int\u00e9rpretes que por los mismos documentos que se les atribuyen.<\/p>\n<p>     La profec\u00ed\u00ada evidentemente es posible por parte de Dios, que conoce el porvenir con plena clarividencia; pero no es posible por parte del hombre, que no puede conocerlo. S\u00ed\u00ad es posible la intuici\u00f3n y la previsi\u00f3n con alta probabilidad de que acontezca lo previsto. Por eso es peligroso poner la base de las propias creencias en anuncios oportunistas.<\/p>\n<p>     Las mismas profec\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas deben ser entendidas en su contexto y ser interpretadas m\u00e1s como proclamas de conversi\u00f3n que como anuncios deterministas e irremediables. Ello no quiere decir que muchos de los anuncios, sobre todo relacionados con Cristo Mes\u00ed\u00adas, y hechos siglos antes de su cumplimiento (Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Oseas, Miqueas, Am\u00f3s), no sean aut\u00e9nticos preanuncios de lo que iba a acontecer. La Palabra de Dios es \u00abtambi\u00e9n\u00bb prof\u00e9tica y la Iglesia as\u00ed\u00ad lo ha defendido siempre como no pod\u00ed\u00ada ser de otra forma. (Ver Predestinada. Mar\u00ed\u00ada 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. profetismo)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Forma peculiar de revelaci\u00f3n que, y el manteniendo unidas las palabras signo, permite captar la dial\u00e9ctica entre el desvelar y el velar del contenido revelado. Con esta definici\u00f3n se intenta recuperar los datos de la Escritura, superando la concepci\u00f3n com\u00fan que la identifica como anuncio del futuro. Concebir la profec\u00ed\u00ada con lo pre-videncia no deja de ser una herencia de una comprensi\u00f3n falsa y no coherente con los textos sagrados; se basaba en la concepci\u00f3n de que la profec\u00ed\u00ada era un milagro de orden psicol\u00f3gico que manifestaba la omnisciencia de Dios. Puesto que Dios lo conoce todo, incluso el futuro y los futuribles, puede realizar el milagro de hacer que participe el hombre de este conocimiento suyo: en el momento en que esto sucede, estamos en presencia de una profec\u00ed\u00ada. Esta perspectiva, consolidada durante varios siglos en toda la teolog\u00ed\u00ada. ha quedado superada por los nuevos an\u00e1lisis b\u00ed\u00adblicos y teol\u00f3gicos. El profeta, en el Antiguo Testamento, debe considerarse a la luz de una llamada particular que Dios hace de una persona para confiarle una misi\u00f3n: el hombre se siente sometido a ella y obedece hasta dar su vida en el emp\u00e9\u00f1o. La profec\u00ed\u00ada constituye el signo de Dios, que habla con su pueblo que le escucha: se construye entonces una especie de dial\u00e9ctica entre el hablar del profeta en nombre de Yahveh y el escuchar de Israel. De la acogida o del rechazo de la palabra del profeta depende la suerte de felicidad o de desventura del pueblo. El profeta recurre tambi\u00e9n a los signos para imprimir m\u00e1s valor significativo a sus palabras : sin embargo, muchas veces no se le comprende. El profeta entonces pone el or\u00e1culo como una palabra que acompa\u00f1a y explica el signo que ha puesto.<\/p>\n<p>En tiempos de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada desaparecido la profec\u00ed\u00ada tal como hab\u00ed\u00ada existido en tiempos del destierro; lo atestiguan los diversos textos rab\u00ed\u00adnicos que afirman: &#8216;,Se ha apagado el esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada y se ha consumado en Israel con Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas\u00bb. De todas formas, se habra mantenido una presencia prof\u00e9tica a trav\u00e9s de la lectura de los textos sagrados y de su comentario; adem\u00e1s, se le reconoce una dote prof\u00e9tica al sumo sacerdote, en virtud de su oficio. La persona de Juan Bautista y su predicaci\u00f3n son capaces, en algunos aspectos, de suscitar en 1srael la esperanza de que Dios env\u00ed\u00ade de nuevo sus profetas. Su estilo de vida, los contenidos de su predicaci\u00f3n y su misma muerte deben leerse en \u00e9sta perspectiva.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Jes\u00fas de Nazaret, a pesar de que no se defini\u00f3 como profeta -hay tan s\u00f3lo dos textos en que \u00e9l habla expl\u00ed\u00adcitamente de s\u00ed\u00ad mismo en este sentido: Mt 13,5 y Lc 13,33- fue comprendido por sus -contempor\u00e1neos como un profeta. Los textos neotestamentarios muestran un doble modo de referirse a \u00e9l: un profeta y el profeta: con el primero se hace referencia a uno de tantos profetas que hab\u00ed\u00adan aparecido en Israel; con el segundo, se piensa en el cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada de Dt 18,15-18. Se puede explicar esta impresi\u00f3n suscitada en la gente y en sus mismos disc\u00ed\u00adpulos si se piensa en algunos hechos que no pod\u00ed\u00adan ser interpretados de otra manera: 11 Jes\u00fas interpretaba las Escrituras: esta actividad era considerada como una forma prof\u00e9tica peculiar. adem\u00e1s, pensemos en que Jes\u00fas \u00abactualizaba\u00bb en su propia persona algunas im\u00e1genes prof\u00e9ticas, como por ejemplo la del Siervo de Yahveh. 2) Jes\u00fas hac\u00ed\u00ada profec\u00ed\u00adas: su lenguaje era un lenguaje prof\u00e9tico t\u00ed\u00adpico, hecho de \u00bb bendiciones\u00bb y \u00bb maldiciones\u00bb, de anuncios de desgracia y de provocaciones contra el templo; dentro de este estilo, no se puede negar que habl\u00f3 tambi\u00e9n de acontecimientos futuros, como por ejemplo la destrucci\u00f3n del templo (Mc 13,]-2).3) Jes\u00fas realizaba gestos prof\u00e9ticos: pensemos en algunos de sus milagros como la curaci\u00f3n del ciego y la multiplicaci\u00f3n del pan, pero sobre todo en la maldici\u00f3n de la higuera (Mt 21,18) o cuando se puso a escribir por tierra ante las acusaciones contra la mujer ad\u00faltera (Jn 8,1-11). 4) Jes\u00fas anunciaba su muerte y su resurrecci\u00f3n; tambi\u00e9n esto debe considerarse a la luz de un destino que ve\u00ed\u00ada delante de s\u00ed\u00ad como fidelidad a la misi\u00f3n recibida. 5) Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada visiones; entre las m\u00e1s importantes, pensemos en la que se narra en Lc 10,18.<\/p>\n<p>Estos cinco elementos permiten justificar la impresi\u00f3n del pueblo ante la persona de Jes\u00fas; la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria debi\u00f3 tenerlo en cuenta, pero comprendi\u00f3 tambi\u00e9n que el t\u00ed\u00adtulo de \u00abprofeta\u00bb era reductivo y no expresaba totalmente el misterio de su persona. Por eso son de gran importancia los textos en los que se dice que Jes\u00fas \u00abes m\u00e1s que Jon\u00e1s\u00bb (Mt 12,41); efectivamente, Jes\u00fas es el Hijo y s\u00f3lo anal\u00f3gicamente puede ser llamado tambi\u00e9n profeta.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva conoci\u00f3 tambi\u00e9n profetas. Eran hombres y mujeres (Hch 13,1; 21,3.11) que desempe\u00f1aban en la comunidad un papel fundamental: el de proponer de nuevo las palabras del Se\u00f1or, movidos por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, durante la acci\u00f3n lit\u00fargica. Son muchos los textos que hacen referencia a la presencia de los profetas y a su funci\u00f3n en la comunidad cristiana (cf. 1 Cor 12-14); vale la pena recordar especialmente dos: 1 Cor 12,28-30 y Ef 4,1 1. En estos textos se pone a los profetas al lado de los ap\u00f3stoles, como aquellos que desempe\u00f1an un ministerio institucional en la comunidad; se les considera como los fundamentos de la Iglesia, ya que estimulan ~ y dan ense\u00f1anzas concretas a la comunidad para que viva coherentemente la fe.<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada, al surgir los textos sagrados, asumi\u00f3 otras expresiones: se llama tambi\u00e9n profetas a los confesores y a los m\u00e1rtires. De todas formas, la Iglesia ha tenido siempre en el curso de su historia diversos ejemplos de profetas que propusieron a la comunidad la actualizaci\u00f3n de la palabra del se\u00f1or: Juli\u00e1n de Norwich, Catalina de Sena, Juan Bosco, Adrienn von Speyr&#8230; son s\u00f3lo un p\u00e1lido ejemplo de la lista innumerable de nombres que podr\u00ed\u00adamos citar. La profec\u00ed\u00ada, m\u00e1s que mirar al futuro, habla al presente; es una palabra que, bas\u00e1ndose en la del Se\u00f1or conduce a la comunidad a lo largo de la historia frente a los gozos y preocupaciones que experimenta, La profec\u00ed\u00ada debe considerarse como una forma permanente de memoria que obliga a no asumir nunca en la vida ninguna realidad creada como absoluta, sino m\u00e1s bien a relativizar todas las cosas ante lo \u00fanico necesario, Es la expresi\u00f3n que garantiza que la revelaci\u00f3n se ha dado va a la humanidad para que se convi\u00e9rta y crea en el amor del Padre.<\/p>\n<p>A la luz de la profec\u00ed\u00ada neotestamentaria, y con sus caracter\u00ed\u00adsticas, deben leerse las eventuales profec\u00ed\u00adas ulteriores que acompa\u00f1an a las visiones. Este g\u00e9nero de profec\u00ed\u00adas requieren un discernimiento particular con una criteriolog\u00ed\u00ada severa que la Iglesia no ha tenido nunca miedo de aplicar con tal de defender al pueblo de Dios de eventuales falsos profetas y sobre todo, para garantizar la \u00fanica profec\u00ed\u00ada verdadera: la Palabra de Dios que se le ha confiado a la Iglesia.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: R. Fisichella, Profec\u00ed\u00ada, en DTF, 10681081. R. Latourelle, Teologia de la revelaci\u00f3n,&#8217; S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; AA, vv,. Profetas verdaderos, profetas falsos, Salamanca 1976; L, Monloubou, Profetismo y profetas. Profeta. \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa?, FAX, Madrid 1971; E. Hernando, La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, Edicabi, Madrid 1979; J, L. Sicre, Profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La profec\u00ed\u00ada en el AT: 1. El profetismo en el ambiente oriental; 2. Aspectos an\u00e1logos del profetismo hebreo; 3. Diferencias esenciales del profetismo b\u00ed\u00adblico; 4. Criterios para discernir al profeta aut\u00e9ntico; 5. Los grandes profetas de Israel; 6. Mensaje teol\u00f3gico de los profetas; 7. Kerigma prof\u00e9tico e ideol\u00f3gico; 8. Los escritos prof\u00e9ticos. II. La profec\u00ed\u00ada en el NT: 1. Cristo, el mayor de los profetas; 2. Los profetas cristianos; 3. Profetas \u00abasambleares\u00bb y discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus. III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LA PROFEC\u00ed\u008dA EN EL AT. El profetismo hebreo, en su especificidad, constituye un fen\u00f3meno \u00fanico en la historia religiosa de la humanidad; prepar\u00f3 la revelaci\u00f3n del Verbo de Dios en el cristianismo, y con el cristianismo permanece como punto de referencia para discernir la aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n del Dios alt\u00ed\u00adsimo a los hombres de todos los tiempos; como dijo un gran pensador (K. Jaspers), es \u00abel acontecimiento cardinal de la historia del mundo\u00bb. El Vat. II declara que todo el pueblo de Dios participa de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo y que entre los fieles el Se\u00f1or distribuye tambi\u00e9n hoy los carismas de los que Pablo ve\u00ed\u00ada rebosantes a los cristianos de Corinto, comprendidos los de las curaciones, de los milagros y de la profec\u00ed\u00ada: \u00abEl pueblo santo de Dios participa tambi\u00e9n del don prof\u00e9tico&#8217; de Cristo, difundiendo su vivo testimonio&#8230; La universalidad de los fieles que tienen la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf 1Jn 2:20 y 27) no puede fallar en su creencia, y ejerce su peculiar propiedad mediante el sentimiento sobrenatural de la fe de todo el pueblo&#8230; Adem\u00e1s, el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo no solamente santifica y dirige al pueblo de Dios por los sacramentos y los ministerios y lo enriquece con las virtudes, sino que, `distribuyendo sus dones a cada uno seg\u00fan quiere&#8217; (1Co 12:11), reparte entre los fieles gracias de todo g\u00e9nero, incluso especiales, con las que dispone y prepara para realizar variedad de obras y de oficios provechosos para la renovaci\u00f3n y una m\u00e1s amplia edificaci\u00f3n de la Iglesia, seg\u00fan aquellas palabras: A cada uno se le otorga la manifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu para com\u00fan utilidad (1Co 12:7)\u00bb (LG 12).<\/p>\n<p>En la Iglesia de los siglos pasados, como en la de nuestro tiempo, se manifestaron siempre figuras carism\u00e1ticas, consideradas com\u00fanmente portadoras de un proyecto sobrehumano: san Benito, san Francisco de As\u00ed\u00ads, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Avila y, en nuestros d\u00ed\u00adas, el papa Juan XXIII y varios fundadores de congregaciones religiosas, por no hablar de los fen\u00f3menos de sincera inspiraci\u00f3n de muchos movimientos que est\u00e1n imprimiendo una vitalidad nueva a las colectividades eclesiales.<\/p>\n<p>Algunos hablan de manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n fuera del mismo seto cristiano; pi\u00e9nsese en el mahatma Ghandi y en tantos promotores de una concordia universal en nombre del amor, y en los llamados cristianos an\u00f3nimos. \u00bfC\u00f3mo juzgar todos estos hechos? \u00bfSon simples proyecciones de una fe, intuiciones geniales de la psique humana, efectos de una interacci\u00f3n colectiva? \u00bfTenemos la posibilidad de conocer su proveniencia y de discernir lo que es aut\u00e9nticamente trascendente de lo que es puramente humano? \u00bfQu\u00e9 constituye lo espec\u00ed\u00adficamente prof\u00e9tico? Estimamos que se podr\u00e1 dar una respuesta cuando hayamos examinado en su origen y en su esencia el gran fen\u00f3meno prof\u00e9tico de la historia jud\u00ed\u00ada y de la Iglesia cristiana primitiva.<\/p>\n<p>1. EL PROFETISMO EN EL AMBIENTE ORIENTAL. El profetismo no apareci\u00f3 de improviso en Israel, sin precedente alguno. Parece incluso que est\u00e1 arraigado en lo \u00ed\u00adntimo del horno religiosus un cierto videntismo. El hombre en su contingencia siente la necesidad de ser sostenido por la voz del que lo sabe y lo puede todo, y se ha puesto a buscarla. Con frecuencia ha cre\u00ed\u00addo captarla o haber descubierto el medio de conseguirla. De aqu\u00ed\u00ad han surgido en casi todas las religiones, en el curso de milenios, toda suerte de adivinaciones, de oniromancias, de respuestas de or\u00e1culos. Se los ha encontrado entre las poblaciones asi\u00e1ticas (con chamanes antiguos y actuales), entre los germanos (con los druidas), en los grecolatinos (con la Pitia y las sibilas), entre los \u00e1rabes (con los kahini). La lectura de numerosos documentos de Mesopotamia y de Egipto nos ha permitido conocer mejor en los \u00faltimos decenios este aspecto particular de la religiosidad de los pueblos del Oriente medio. Se pensaba que la divinidad ten\u00ed\u00ada inter\u00e9s en revelar su pensamiento sobre un tema dado o sobre alg\u00fan problema de sus fieles, pero se reservaba hacerlo a trav\u00e9s de intermediarios (el bar\u00fa, especie de adivino, y el muhhu, ext\u00e1tico, de los asirobabilonios; hazin, videntes, de los cananeos, que usaban t\u00e9cnicas especiales de adivinaci\u00f3n: videntismo adivinatorio) o por una inspiraci\u00f3n interna o una visi\u00f3n contemplada en sue\u00f1os (videntismo intuitivo del reino de Mari), o tambi\u00e9n por medio de una alienaci\u00f3n de los sentidos (trance), producida a veces, y a veces inesperada (videntismo ext\u00e1tico-convulsivo). El modo de expresarse de estos videntes adopta poco a poco estructuras t\u00ed\u00adpicas: f\u00f3rmula del env\u00ed\u00ado o del mensajero: \u00abVete, yo te mando; dir\u00e1s: `As\u00ed\u00ad dice el dios&#8230;'\u00bb; f\u00f3rmula de tranquilizaci\u00f3n: \u00abNo temas, yo estoy contigo, a tu lado\u00bb; amenaza a distancia de los enemigos del pa\u00ed\u00ads; el recuerdo de los beneficios del pasado seg\u00fan el esquema de la alianza sagrada (fiera) con amenazas y promesas condicionadas; comunicaci\u00f3n del dabar -palabra solemne y eficaz de una divinidad. En Egipto se observa, para la indagaci\u00f3n de lo oculto y del futuro, una t\u00e9cnica racional m\u00e1s que un influjo inspiratorio: las llamadas \u00abprofec\u00ed\u00adas de Neferti\u00bb y \u00abdel sabio Ipuwer\u00bb no son m\u00e1s que sagaces predicciones ex eventu, seg\u00fan el principio del Ma\u00e1t (la alternaci\u00f3n natural de la luz y de las tinieblas, del caos y de la armon\u00ed\u00ada, elevado a divinidad), y los or\u00e1culos recibidos en los santuarios famosos de Menfis, Tebas, Abidos&#8230; h\u00e1biles manipulaciones de los simulacros y de las barcas sagradas por parte de los miembros del culto en respuesta a las preguntas de los fieles. En compensaci\u00f3n, en los \u00abvaticinios\u00bb egipcios encontramos los amplios horizontes sobre el futuro de todo un pa\u00ed\u00ads, la participaci\u00f3n de los fen\u00f3menos c\u00f3smicos en la suerte de los hombres, la puesta por escrito de largas previsiones, elementos que se encontrar\u00e1n luego en algunos tratados del profetismo hebreo.<\/p>\n<p>2. ASPECTOS AN\u00ed\u0081LOGOS DEL PROFETISMO HEBREO. Creemos que no se puede negar toda posible relaci\u00f3n entre este estadio del profetismo oriental y algunos aspectos del profetismo b\u00ed\u00adblico. Desde los comienzos de la historia de Israel tropezamos con un cierto profetismo ext\u00e1tico: en torno al gran legislador del Sina\u00ed\u00ad explot\u00f3 de improviso, nos informa N\u00fam I I,24s, la exaltaci\u00f3n religiosa de sus 70 consejeros, penetrados del esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, mientras que Mois\u00e9s expresa el deseo de que todo el pueblo sea lleno de \u00e9l: \u00abMois\u00e9s sali\u00f3 fuera y comunic\u00f3 al pueblo las palabras del Se\u00f1or. Reuni\u00f3 a los setenta ancianos del pueblo y los puso alrededor de la tienda&#8230; Cuando el esp\u00ed\u00adritu se pos\u00f3 sobre ellos se pusieron a profetizar, pero no continuaron\u00bb. Fue pr\u00e1cticamente una manifestaci\u00f3n temporal. Pero dos siglos despu\u00e9s vemos reaparecer el mismo fen\u00f3meno en grupos, probablemente m\u00e1s numerosos, bajo la gu\u00ed\u00ada de Samuel, con tal impulso que contaminaba a los presentes, a Sa\u00fal y sus mensajeros y al mismo David (ISam 10; 19,18-24), y parece que continuaron en forma m\u00e1s o menos similar hasta la cautividad de Babilonia; lo podemos deducir de varios testimonios b\u00ed\u00adblicos (1Re 18:13; 1Re 22:6-8; 2Re 23:2; Jer 29:26s; Zac 13:4s). Otro tipo de videntismo (consultas y respuestas) est\u00e1 atestiguado en la \u00e9poca de los jueces: los israelitas se dirig\u00ed\u00adan a D\u00e9bora \u00abla profetisa\u00bb para escuchar las respuestas a sus preguntas (Jue 4:4s), o a los sacerdotes del arca para la aplicaci\u00f3n de los urim y tummim; Sa\u00fal va a preguntar por las asnas perdidas al \u00abvidente\u00bb de Ram\u00e1 (lSam 9,6-11); y, m\u00e1s tarde, oprimido por la angustia, pedir\u00e1 en vano una respuesta del Se\u00f1or \u00abpor los sue\u00f1os, los urim y los nebim\u00bb (ISam 28,5); David consultar\u00e1 a menudo al amigo y vidente Gad; los ciudadanos particulares, al profeta Eliseo en los momentos establecidos (2Re 4:22-25); los gobernantes recurrir\u00e1n a ellos particularmente con ocasi\u00f3n de guerras o de grandes calamidades: \u00abEntonces el rey de Israel reuni\u00f3 a los profetas, cuatrocientos, y les dijo: `\u00bfDebo atacar a Ramot de Galaad o no?\u00bb&#8216; (1Re 22:6); \u00abEl rey rasg\u00f3 sus vestiduras y orden\u00f3&#8230;: `Id y consultad al Se\u00f1or por m\u00ed\u00ad, por el pueblo y por toda Jud\u00e1 acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado&#8217; \u00ab(2Re 22:11s). Miqueas reprochaba a los videntes que daban or\u00e1culos en proporci\u00f3n de las ofrendas recibidas (Miq 3:5), y Ezequiel a los neb\u00eem que enga\u00f1aban a sus clientes con respuestas complacientes (Eze 14:9-11).<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n un videntismo m\u00e1s elevado, que prescind\u00ed\u00ada de toda t\u00e9cnica adivinatoria y ofrec\u00ed\u00ada espont\u00e1neamente, sin petici\u00f3n previa, un mensaje (videntismo inspirado por una misi\u00f3n sobrehumana); se comprueba en el an\u00f3nimo nabf&#8217;del tiempo de los jueces, el cual, movido interiormente por el Esp\u00ed\u00adritu, se presenta animosamente a sus conciudadanos reproch\u00e1ndoles su infidelidad al Se\u00f1or (Jue 6:1-10); en el profeta Nat\u00e1n en tiempo de David, el cual en nombre de Dios somete a juicio al mismo rey (2Sa 12:1-14); en Aj\u00ed\u00adas y Semayas, que intervienen osadamente por iniciativa de lo alto en los acontecimientos de la divisi\u00f3n de Israel (lRe 11,31; 12,22s), y luego en El\u00ed\u00adas, Eliseo y una larga serie de los profetas \u00abcl\u00e1sicos\u00bb. Encontramos en sus mensajes y en sus correspondientes relatos todo un formulario que cuenta ya con una s\u00f3lida tradici\u00f3n: la referencia al dabar (dicho din\u00e1mico) de la divinidad, que para el hebreo, como para todo oriental, era una fuerza viva; los nombres de las personas y de las cosas se consideraban como proyecciones de la realidad a la que se refer\u00ed\u00adan; el pronunciarlos, especialmente por parte de Dios omnipotente, equival\u00ed\u00ada a dominar y dar ser a aquellas mismas realidades; por eso se profesaba sumo respeto a las palabras de un mensajero inspirado: se comprende por ello el inter\u00e9s por parte del vidente por la f\u00f3rmula del mensajero y del env\u00ed\u00ado, y el cuidado, por parte de los oyentes, en retener en su mente sus dichos y en transmitirlos con fidelidad; como tambi\u00e9n el recuerdo de la alianza estipulada y de las cl\u00e1usulas en ella contenidas: \u00abTu palabra cantaba ya un himno sumerio- ha sido establemente fundada&#8230;, tu palabra es verdadera, tu alto dicho no se puede explicar&#8230;; vete al rey como el d\u00ed\u00ada esplendoroso\u00bb (himno a la diosa Baba). \u00abLa palabra del Se\u00f1or se hace eco el salmista- es pura, dura para siempre\u00bb (Sal 19:10), \u00abporque \u00e9l lo mand\u00f3 y fueron creados&#8230;, puso unas leyes que no cambiar\u00e1n\u00bb (Sal 148:5). Son rasgos comunes a toda el \u00e1rea del profetismo antiguo oriental.<\/p>\n<p>3. DIFERENCIAS ESENCIALES DEL PROFETISMO B\u00ed\u008dBLICO. En el ambiente de este humus profundo, de la confrontaci\u00f3n de los dos sectores se desprenden diferencias esenciales. Ya en el videntismo hebreo m\u00e1s antiguo est\u00e1 presente un monote\u00ed\u00adsmo din\u00e1mico que se hace cada vez m\u00e1s trascendente a la vez que inmanente. El Dios que llama a los primeros antepasados hebreos (Abrah\u00e1n, Jacob) es el mismo Se\u00f1or del universo, el cual se interesa por su clan y le da la seguridad de un perenne futuro (G\u00e9n l2ss). La misma concepci\u00f3n reaparece en la nueva llamada de un descendiente suyo en tierra extra\u00f1a: el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob aparece como el dominador omnipotente de todos los pueblos al ordenar y realizar de manera inesperada la evasi\u00f3n del clan israelita de Egipto hacia la tierra prometida. A Mois\u00e9s, que se consideraba inepto para aquel cargo, le sugiere el Se\u00f1or modos de obrar y palabras con las cuales presentarse a los interesados y superar todos los obst\u00e1culos. Se le concede as\u00ed\u00ad vencer el endurecimiento del fara\u00f3n y la resistencia de los hebreos, mostrarles en los acontecimientos providenciales que se suceden la acci\u00f3n ben\u00e9vola del Dios de los padres y dictar las normas b\u00e1sicas del verdadero culto a Yhwh y de una armoniosa convivencia humana (Ex 3ss). Luego, cuando, camino de Cana\u00e1n, un vidente pagano intenta desalentar a aquel grupo de fugitivos con sus maleficios, Dios interviene haciendo sentir sus bendiciones y sus perspectivas de triunfo (N\u00fam 22-24). Se trazan desde entonces las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de un nuevo profetismo: la manifestaci\u00f3n espont\u00e1nea del Dios del universo a determinados individuos para que comuniquen a sus contempor\u00e1neos sus proyectos de justicia y de bien; \u00e9l vigilar\u00e1 para que los acontecimientos est\u00e9n en correspondencia, aunque dejando que las voluntades humanas interfieran en ellos libremente. Se evidencia de ese modo la iniciativa de una solicitud sobrehumana, su inserci\u00f3n en el coraz\u00f3n del hombre, su designio en favor de muchos, su dinamismo en los acontecimientos, su respeto a la libre explicitaci\u00f3n del querer humano. Se revela tambi\u00e9n el contraste radical con manifestaciones de otra proveniencia, tendentes a apartar los \u00e1nimos de la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del establecimiento en Cana\u00e1n, al contacto con las formas adivinatorias de los cananeos y luego con la exaltaci\u00f3n de los adoradores de Baal (IRe 18,26-29), se intensifica entre los hijos de Israel el deseo de consultar el juicio de sus dioses sobre los casos de la vida y el celo por su nombre. En consecuencia, se hace m\u00e1s frecuente el recurso a la respuesta de los `ur\u00ed\u00adm y tummim (probablemente las 21 letras hebreas, que sacadas a suerte del &#8216;efod daban palabras significativas), a la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, y sobre todo a las intuiciones de los videntes, aquellos hombres especiales que, animados por un vivo entusiasmo por el Se\u00f1or, fueron considerados investidos de su Esp\u00ed\u00adritu, como los antiguos jueces (Jue 3:10; Jue 6:34), y por tanto capaces de percibir su querer, ya sea que viviesen solos en su casa, ya que se reunieran en grupos en los varios santuarios para celebrar las alabanzas de Yhwh (1Sa 9:6; l Apo 22:6-11); llamados en los primeros momentos ro&#8217;im u hoz\u00ed\u00adm (videntes, contemplantes), a semejanza de los videntes cananeos, luego, probablemente para distinguirlos de \u00e9stos, se los denomin\u00f3 neb\u00ed\u00ad\u00ed\u00adm (puede que a trav\u00e9s de una ra\u00ed\u00adz extrahebrea, naba, con el significado de \u00abanunciar\u00bb, \u00abproclamar\u00bb). Israel se guard\u00f3 mucho tambi\u00e9n en este campo de practicar aquellas categor\u00ed\u00adas y aquellos ritos que estaban en abierta disonancia con la concepci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta trascendente de su fe: nigromantes, adivinos, artes m\u00e1gicas; el que lo hubiera intentado se hubiera apartado de la comunidad elegida, como le ocurri\u00f3 al mismo primer rey, Sa\u00fal: \u00abLa mujer le respondi\u00f3: `T\u00fa sabes bien lo que ha hecho Sa\u00fal, que ha expulsado del pa\u00ed\u00ads a los nigromantes y adivinos. \u00bfPor qu\u00e9 tiendes insidias a mi vida para hacerme morir?'\u00bb (lSam 28,9); \u00abSamuel respondi\u00f3: `\u00bfPor qu\u00e9 me consultas, si el Se\u00f1or se ha retirado de ti y se ha hecho tu enemigo?'\u00bb (ISam 28,16).<\/p>\n<p>Pero suced\u00ed\u00ada que no siempre las previsiones de aquellos hombres \u00abinspirados\u00bb eran confirmadas por los acontecimientos; en lugar de una victoria se produc\u00ed\u00ada una aparatosa derrota; en lugar de la curaci\u00f3n, la muerte. Surg\u00ed\u00ada entonces la sospecha: \u00bfEran todos verdaderos portavoces de Yhwh? \u00bfDe cu\u00e1les de ellos se pod\u00ed\u00ada fiar? \u00bfQui\u00e9n de ellos ofrec\u00ed\u00ada m\u00e1s seguras garant\u00ed\u00adas?<br \/>\nEn tiempo de Sa\u00fal hab\u00ed\u00ada seguramente muchos videntes en el pa\u00ed\u00ads, pero la gente acud\u00ed\u00ada con preferencia a Samuel (1Sa 9:6.12-14); en la \u00e9poca de Ezequ\u00ed\u00adas se dirig\u00ed\u00adan al profeta Isa\u00ed\u00adas (2Re 19); durante el reino de Jos\u00ed\u00adas, a la profetisa Juld\u00e1 (2Re 22); luego, a Jerem\u00ed\u00adas; en el destierro, a Ezequiel, y a continuaci\u00f3n a Ageo, Zacar\u00ed\u00adas&#8230;<\/p>\n<p>Poco a poco, con la experiencia y una cierta intuici\u00f3n religiosa, la \u00e9lite de Israel aprendi\u00f3 a distinguir. Se percat\u00f3 ante todo de que muchos neb\u00ed\u00ad\u00ed\u00adm, a pesar de declarar que hablaban en nombre de Yhwh, insinuaban una concepci\u00f3n err\u00f3nea de \u00e9l, como si fuese un dios de la naturaleza, que conced\u00ed\u00ada favores en proporci\u00f3n a los homenajes recibidos, sin preocuparse de la moralidad de sus adoradores; otros observaban ellos mismos una conducta poco conforme con las normas \u00e9ticas de la t\u00f3rah mosaica: \u00e1vidos de dinero, complacientes con las autoridades, mentirosos, ad\u00falteros, nada preocupados de la verdadera prosperidad de sus hermanos, nunca \u00aben la brecha\u00bb en oraci\u00f3n para alejar los castigos que les amenazaban (Eze 13:22). En otros, en cambio, se pod\u00ed\u00ada comprobar una estrecha correspondencia entre lo que dec\u00ed\u00adan experimentar en su interior y lo que en fuerza de aquella experiencia se verificaba en su vida y a su alrededor. Atestiguaban que recib\u00ed\u00adan mensajes divinos, de fuera de ellos, con la orden de transmitirlos a los dem\u00e1s; se trataba de indicaciones en su mayor\u00ed\u00ada contrarias a las expectativas de los oyentes, a prop\u00f3sito para suscitar \u00e1speras reacciones. En primer lugar se les exhortaba a no eximirse de aquel encargo, por arriesgado que fuera. De hecho obedecen constantemente incluso a costa de la vida, comport\u00e1ndose siempre con coherencia seg\u00fan lo que anuncian. Profesando el m\u00e1s puro yahvismo, en sinton\u00ed\u00ada con la fe de los padres, denuncian sus deformaciones y aberraciones dondequiera que las descubren; en los jefes, en la corte, en los sacerdotes, en los neb\u00ed\u00ad\u00ed\u00adm, en la masa del pueblo, mostrando con rigor las consecuencias de sus amenazas, hasta la destrucci\u00f3n del templo y el destierro de todo Israel. Muchas de sus predicciones se realizan ya en aquellos a\u00f1os. Ellos adquieren cada vez m\u00e1s cr\u00e9dito. El que se siente ofendido y se encierra en su ego\u00ed\u00adsmo, responde a veces con la burla o la violencia. El que est\u00e1 m\u00e1s abierto a la verdad y al temor de Yhwh (los humildes, los `anawim) acoge con respeto sus palabras, las conserva en su coraz\u00f3n, las consigna tambi\u00e9n por escrito en hojas sueltas, las comunica en las asambleas sagradas: es el grupo de simpatizantes, de los disc\u00ed\u00adpulos, que se re\u00fane en torno a uno de estos grandes personajes y perpet\u00faa fielmente su mensaje y su memoria. \u00abEncierra el testimonio, sella esta revelaci\u00f3n entre mis disc\u00ed\u00adpulos\u00bb, propone Isa\u00ed\u00adas, rechazado por los dirigentes de su pueblo.<\/p>\n<p>4. CRITERIOS PARA DISCERNIR AL PROFETA AUTENTICO. Hacia el siglo vii se estuvo en condiciones de determinar algunos criterios de discernimiento respecto a ellos. Han quedado registrados en el famoso libro de la segunda ley, el c\u00f3digo deuteronomista, en los cap\u00ed\u00adtulos 13 y 18: \u00abSi aparece entre vosotros un profeta o un so\u00f1ador, si te propone una se\u00f1al o un prodigio, y \u00e9stos se cumplen, pero luego te dice: `Vamos tras otros dioses&#8230;&#8217;, no escuches las palabras de tal profeta ni los sue\u00f1os de tal so\u00f1ador\u00bb (Deu 13:2-4); \u00abEl profeta que tenga la osad\u00ed\u00ada de anunciar en mi nombre lo que yo no le haya ordenado decir&#8230;, ese profeta morir\u00e1&#8230; Si ese profeta ha hablado en nombre del Se\u00f1or y su palabra no tiene efecto ni se cumple, entonces es cosa que no ha dicho el Se\u00f1or\u00bb (Deu 18:20.22). No ser\u00ed\u00ada genuino aquel nabi&#8217; que indujese con cualquier medio a otros a alejarse del Dios de los padres para servir a los \u00ed\u00addolos o adorarlos con cultos falsos, supersticiosos o animistas (Deu 18:10); ni el que incita con su mal ejemplo o con sus complacientes declaraciones a perseverar en el mal: \u00abSi un profeta se deja seducir y anuncia la palabra, yo lo enga\u00f1ar\u00e9 y extender\u00e9 mi brazo contra \u00e9l&#8230; Ambos sufrir\u00e1n la pena: como es la culpa del que le ha interpelado, as\u00ed\u00ad ser\u00e1 la culpa del profeta\u00bb (Eze 14:9s; criterios negativos).<\/p>\n<p>En contraste, ofrece garant\u00ed\u00adas de autenticidad el que sinceramente puede atestiguar que ha o\u00ed\u00addo la voz del Dios vivo y al mismo tiempo es capaz de indicar su realizaci\u00f3n efectiva en los acontecimientos, o sea en los hechos hist\u00f3ricos a los que se refer\u00ed\u00ada, y en la conducta del mismo profeta y de aquellos hombres a los que iba dirigida la voz: pues la palabra de Yhwh es din\u00e1mica, creativa, indefectible: \u00abEl profeta que haya tenido un sue\u00f1o, que cuente su sue\u00f1o. Y el que ha recibido mi palabra, que anuncie fielmente mi palabra. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la paja con el grano?&#8230; \u00bfNo es mi palabra como el fuego, como el martillo que deshace la roca?\u00bb (Jer 23:28s; criterio positivo).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se afirm\u00f3 en el pueblo elegido la conciencia de una neta distinci\u00f3n entre la simple aspiraci\u00f3n a percibir el pensamiento de Dios en las varias vicisitudes de la historia y la comunicaci\u00f3n objetiva de su juicio y de sus designios. Y se vio largamente convalidada por la aparici\u00f3n de personalidades prof\u00e9ticas excepcionales y por la criba constante de una comunidad carism\u00e1tica que les acompa\u00f1aba.<\/p>\n<p>5. Los GRANDES PROFETAS DE ISRAEL. Estos suelen dividirse en dos categor\u00ed\u00adas: profetas precl\u00e1sicos, desde los siglos xi al ix, y profetas cl\u00e1sicos o \u00abescritores\u00bb, desde los siglos viii al iv a.C. Tanto su presentaci\u00f3n en los libros \u00abhist\u00f3ricos\u00bb de 1-2Sam y 1-2Re, como sus mensajes, consignados generalmente en los libros \u00abprof\u00e9ticos\u00bb, nos llegan a trav\u00e9s de la comunidad israelita que los escuch\u00f3, los valor\u00f3 y los actu\u00f3 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; una comunidad formada en parte en su escuela, pero que llevaba en s\u00ed\u00ad desde los or\u00ed\u00adgenes el carisma de una asistencia divina especial, en virtud de una promesa de bendici\u00f3n reiterada a lo largo de los siglos a sus padres (G\u00e9n 12:15; Dt 12; 2Sam 7). Por la eminente figura de \/ Mois\u00e9s, \u00abel profeta que hablaba con Dios cara a cara\u00bb (Exo 33:11; Deu 34:10), se modelan en la predicaci\u00f3n y en las actitudes \/ Samuel, Aj\u00ed\u00adas, Semayas, Nat\u00e1n en los siglos xi-x; Janan\u00ed\u00ad (An\u00e1n), \/ El\u00ed\u00adas, Miqueas hijo de Yiml\u00e1, en el siglo ix; l Am\u00f3s, \/ Oseas, \/ Isa\u00ed\u00adas, l Miqueas, en el siglo viii; l Sofon\u00ed\u00adas, \/ Jerem\u00ed\u00adas, en los siglos vii-vi; \/ Ezequiel, el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, durante el exilio babil\u00f3nico (598-538), \/ Ageo, \/ Zacar\u00ed\u00adas, \/ Joel, \/ Malaqu\u00ed\u00adas y otros, despu\u00e9s del destierro. Describamos a algunos en sus l\u00ed\u00adneas m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Samuel en los antiguos estratos de 1-2Sam es presentado como el gu\u00ed\u00ada iluminado y providencial en un momento cr\u00ed\u00adtico de la historia hebrea. Hombre de oraci\u00f3n e \u00ed\u00adntegro en todo su comportamiento, recibe del Se\u00f1or la palabra con la que deber\u00e1 amonestar y dirigir: por inspiraci\u00f3n de lo alto designa al primer rey de Israel, le reprende en sus desviaciones, anuncia el \u00e9xito de las armas al pueblo arrepentido: \u00abEl Se\u00f1or estaba con \u00e9l; no dej\u00f3 de cumplirse ni una sola de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Se\u00f1or.\u00bb<br \/>\nEn la corte del sucesor de Sa\u00fal [\/ Samuel III, 3; \/ David III] se impone la figura de Nat\u00e1n. Actuaba tambi\u00e9n como consejero del soberano; pero cuando el Se\u00f1or le revelaba en el silencio de su retiro un mensaje, estaba pronto a cambiar la opini\u00f3n expresada precedentemente y a reprocharle al gran David sus transgresiones (2Sa 7:8-16; 2Sa 12:1-14). La larga serie de los herederos dav\u00ed\u00addicos en el trono de Jud\u00e1 y la verificaci\u00f3n del castigo anunciado confirma a\u00fan m\u00e1s el origen de sus vaticinios (2Re 25:27ss; Eze 21:32; G\u00e9n 29:10).<\/p>\n<p>Otros ejemplos de osad\u00ed\u00ada y de pura inspiraci\u00f3n son el \u00abhombre de Dios\u00bb Semayas, el cual en nombre de Dios hace desistir al ej\u00e9rcito de Robo\u00e1n de marchar contra la tribu hermana del norte (IRe 11,22-24); Janan\u00ed\u00ad (An\u00e1n) \u00abel vidente\u00bb, que echa en cara al poderoso As\u00e1 su alianza con un reino id\u00f3latra, terminando en la c\u00e1rcel (2Cr 16:1-10); y Miqueas hijo de Yiml\u00e1, que, al contrario que sus 400 colegas, predice al rey de Israel el desastre militar, como de hecho se verific\u00f3 (IRe 22,17ss).<\/p>\n<p>Pero por encima de todos brilla el tesbita El\u00ed\u00adas. Sus rasgos, trazados con sobriedad por los disc\u00ed\u00adpulos del taumaturgo Eliseo, nos muestran su elevaci\u00f3n y veracidad. Movido interiormente por Yhwh, se atreve a desafiar a la corte de Samar\u00ed\u00ada, dominada por la fenicia Jezabel, mujer de Ajab, primero con la predicci\u00f3n de una sequ\u00ed\u00ada de tres a\u00f1os y luego con la s\u00faplica de que un fuego celeste descendiera sobre su holocausto. Verificados ambos acontecimientos y restablecida la fe del Dios de los padres entre el pueblo, el enviado de Yhwh se ve obligado a esconderse, buscando refugio justo en el Horeb, el monte de la revelaci\u00f3n mosaica. Aqu\u00ed\u00ad, en medio de la calma, oye de nuevo la voz de su Dios, que lo conforta y lo env\u00ed\u00ada de nuevo a la trinchera a proseguir la lucha contra la idolatr\u00ed\u00ada y la injusticia: \u00abAl fuego sigui\u00f3 un ligero susurro de aire&#8230; Y una voz le pregunt\u00f3: `\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed\u00ad, El\u00ed\u00adas?&#8217;. Respondi\u00f3: `Me he abrasado en celo por el Se\u00f1or todopoderoso, porque los israelitas han abandonado tu alianza&#8230;&#8217; Y el Se\u00f1or le dijo: `Anda, vuelve a emprender tu camino por el desierto hacia Damasco'\u00bb (1Re 19:12-15); \u00abEntonces el Se\u00f1or dijo a El\u00ed\u00adas, el tesbita: `Anda y vete a ver a Ajab, rey de Israel&#8230; Le dir\u00e1s: Esto dice el Se\u00f1or: \u00c2\u00a1De modo que despu\u00e9s de haber matado robas!&#8230; En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamer\u00e1n tambi\u00e9n la tuya'\u00bb(lRe 21,17-19). El profeta genuino es el que puede demostrar que habla por la sola iniciativa del Dios que se revel\u00f3 a los padres; que puede temblar y huir ante la persecuci\u00f3n, pero no desiste de proclamar los mensajes recibidos; es coherente con la fe en el verdadero Dios y con su justicia y puede ofrecer en su propia firmeza y en los mismos acontecimientos el dinamismo de un dabar sobrehumano.<\/p>\n<p>Am\u00f3s, el primero de los profetas cuyas palabras se nos han transmitido por escrito, act\u00faa tambi\u00e9n en el norte; pero es un colono proveniente del sur de Jerusal\u00e9n y predica un mensaje de aviso y de ruina. El c\u00ed\u00adrculo de sus simpatizantes que nos transmitieron sus or\u00e1culos debi\u00f3 advertir claramente la trascendencia de su misi\u00f3n (Am\u00f3 1:1; Am\u00f3 3:3-8). Denuncia \u00e9l con vigor las culpas morales y religiosas de sus connacionales; como \u00e9l mismo relatar\u00e1 en sus noticias autobiogr\u00e1ficas (Am 7-9), en un primer momento vio la posibilidad de un cambio de rumbo en sus oyentes, y por tanto de un cambio de la sentencia punitiva; pero en un cierto punto le fue revelado el veredicto definitivo: la ineludible destrucci\u00f3n del reino de Samar\u00ed\u00ada (Am\u00f3 7:7s; Am\u00f3 8:1-3). A pesar de ello, persiste en su proclamaci\u00f3n: fustiga sin piedad el orgullo y el lujo, los abusos de los d\u00e9biles, la hipocres\u00ed\u00ada de los ritos sagrados: \u00abOdio, aborrezco vuestras fiestas&#8230; Aparta de m\u00ed\u00ad el ruido de tus canciones; no quiero o\u00ed\u00adr el sonido de la lira. Quiero que el derecho fluya como el agua, la justicia como torrente perenne\u00bb (Am\u00f3 5:21-24). Al que le reprocha aquel \u00e1spero lenguaje, le responde con el testimonio de su experiencia interior: ha escuchado una orden divina, que le ha empujado a dejar la tranquilidad de sus campos y a dedicarse a aquella misi\u00f3n; si profetiza, no lo hace por profesi\u00f3n o para procurarse una ganancia; para esto tiene reba\u00f1os y posesiones; es s\u00f3lo para obedecer a aquella voz, para cooperar a sus efectos saludables en los hermanos a los que ama (Am\u00f3 7:2.5), dispuesto a padecer todas las consecuencias por ello: \u00abAmas\u00ed\u00adas dijo a Am\u00f3s: `Vidente, vete, ret\u00ed\u00adrate a la tierra de Jud\u00e1; come all\u00ed\u00ad el pan y all\u00ed\u00ad profetiza&#8230;&#8217; Am\u00f3s dijo a Amas\u00ed\u00adas: `Yo no soy profeta ni hijo de profeta; yo soy boyero y descortezador de sic\u00f3moros. El Se\u00f1or me tom\u00f3&#8230;, dici\u00e9ndome: Vete, profetiza a mi pueblo Israel'\u00bb (Am\u00f3 7:12-15). De hecho, amenazado por la autoridad real, responde impert\u00e9rrito con presagios de ruina (Am\u00f3 7:16s). A \u00e9l le interesa cumplir hasta el fondo su misi\u00f3n; dedicarse, junto con el mandante divino, a la rehabilitaci\u00f3n de sus hermanos (Am\u00f3 5:14s; Am\u00f3 9:11s). El verdadero profeta obra en sinton\u00ed\u00ada con el coraz\u00f3n compasivo del Dios de Israel.<\/p>\n<p>Oseas, algunos a\u00f1os despu\u00e9s de Am\u00f3s, dedica toda su vida al intento de apartar el coraz\u00f3n de la naci\u00f3n predilecta de Yhwh del borde del precipicio; acepta, por inspiraci\u00f3n superior, tomar por esposa a una mucha-cha que se ha contaminado con ritos sexuales; y luego, despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de traici\u00f3n, intenta reconquistarla al primer amor; \u00c2\u00a1una herida candente para su ideal de pureza lev\u00ed\u00adtica! La vida matrimonial y el cuidado de los tres hijos de nombres simb\u00f3licos [\/ S\u00ed\u00admbolo 1II] deber\u00ed\u00adan, pues, servir para proclamar el amor irreductible de Yhwh a su esposa Israel, la constante infidelidad de ella, los inminentes castigos merecidos, la perspectiva de un futuro retorno (cf Os 1-3): \u00abEntonces dir\u00e1: `Volver\u00e9 con mi primer marido, porque me iba entonces mejor que ahora&#8217;. Yo la atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n&#8230; Y ella me responder\u00e1 como en los d\u00ed\u00adas de su juventud\u00bb(Ose 2:15-17). Predica en contraste con las autoridades religiosas y pol\u00ed\u00adticas, atribuyendo a sacerdotes, profetas y gobernantes la falta de conocimiento y de adhesi\u00f3n a Yhwh de todo el pueblo (Os 4); revela el coraz\u00f3n misericordioso y siempre pronto al perd\u00f3n del Padre de Efra\u00ed\u00adn (Os 11); deja entrever horizontes m\u00e1s serenos despu\u00e9s de los largos d\u00ed\u00adas del destierro, una vez verificada la reconciliaci\u00f3n con el esposo divino: \u00abYo los curar\u00e9 de su apostas\u00ed\u00ada, los amar\u00e9 de todo coraz\u00f3n, pues mi ira se ha apartado ya de ellos&#8230; Ser\u00e9 como el roc\u00ed\u00ado para Israel&#8230; Volver\u00e1n a sentarse en mi sombra\u00bb (Ose 15:5s.8). Los m\u00e1s \u00ed\u00adntimos disc\u00ed\u00adpulos del profeta, que nos han transmitido sus confidencias (Ose 1:3), pudieron sentir palpitar en \u00e9l la hesed, compasi\u00f3n, y la ternura maternal, reham\u00ed\u00adm, del Dios de Jacob, y a la vez la exigencia de una respuesta gratuita y reconocida por parte de sus criaturas: la actitud de Oseas para con su esposa y con la madre de los israelitas era un reflejo maravilloso y convincente de ello.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas ejerce su ministerio durante unos cuarenta a\u00f1os, a intervalos, desde el \u00faltimo per\u00ed\u00adodo del rey Oz\u00ed\u00adas (738 a.C.) al 702, bajo Ezequ\u00ed\u00adas. Es un arist\u00f3crata, de ideas geniales, de estilo incisivo y po\u00e9tico; tiene f\u00e1cil acceso a la corte y goza de gran prestigio en todo el pa\u00ed\u00ads. Pero declara que ha recibido de lo alto, en experiencias \u00ed\u00adntimas, los mensajes que deber\u00e1 comunicar. Es el soberano de Israel y del universo, el Dios trascendente de Si\u00f3n el que lo env\u00ed\u00ada: \u00abVi al Se\u00f1or sentado en su trono elevado y excelso; la orla de su vestido llenaba el templo&#8230; Y o\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros? Y respond\u00ed\u00ad: `Aqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad&#8217;. El me dijo: `Vete y dile a este pueblo&#8230;'\u00bb (Isa 6:1.8s). Para afirmar sus exigencias de santidad y de rectitud no vacilar\u00e1 en enfrentarse a los varios reyes de Jud\u00e1, a sus proyectos y a las previsiones de sus consejeros y de los nebi hablar\u00e1 tambi\u00e9n cuando sus ojos se oscurezcan y sus corazones se vuelvan duros (Isa 6:10). Pero conservar\u00e1 en el fondo de s\u00ed\u00ad y sugerir\u00e1 a sus disc\u00ed\u00adpulos una firm\u00ed\u00adsima confianza en el designio que le ha sido revelado, la \u00abobra\u00bb de Yhwh, es decir, que \u00e9l, el \u00abSanto\u00bb de Israel y el Se\u00f1or del cosmos, intervendr\u00e1 en el momento oportuno para la supervivencia del pueblo que se ha elegido, quebrantar\u00e1 el orgullo de los imperios paganos cuando hayan cumplido la funci\u00f3n que se les ha asignado, establecer\u00e1 en el monte de Si\u00f3n un centro de iluminaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n para todas las gentes (Isa 2:2-5; Isa 8:16-18; Isa 10:5-19). La verificaci\u00f3n de sus previsiones inmediatas (devastaci\u00f3n de Samaria y de Damasco, liberaci\u00f3n del asalto asirio, derrota del fara\u00f3n Sabaka: Is 7-8.19-20.37), la c\u00e9lebre secuencia de las p\u00e1ginas dedicadas al Emanuel (cc. 7ss), la sublimidad de sus concepciones religiosas, su serena amplitud de miras, la viva solicitud por la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n de su pueblo con Yhwh, testimoniaban en favor de su misi\u00f3n sobrenatural.<\/p>\n<p>Contempor\u00e1neo de Isa\u00ed\u00adas, desarroll\u00f3 su actividad en el reino de Jud\u00e1 el profeta Miqueas, lleno de celo por los m\u00e1s oprimidos y temblando por la suerte tanto del reino del norte como del sur, animado, como confesaba \u00e9l, por el poderoso influjo de Yhwh (Miq 3:8). Pronuncia un terrible vaticinio contra el mismo templo de Jerusal\u00e9n (Miq 3:12), pero profesa tambi\u00e9n \u00e9l una fe inquebrantable en el futuro de su pueblo en la l\u00ed\u00adnea de la descendencia dav\u00ed\u00addica (Miq 5:1-8); indica como meta para la verdadera paz con Yhwh el derecho, la bondad, la humildad (Miq 6:1-8): \u00abSe te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno, lo que el Se\u00f1or exige de ti. Es esto: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios\u00bb (Miq 6:8).<\/p>\n<p>Aunque perteneciente a la nobleza de la capital, Sofon\u00ed\u00adas, algunos decenios despu\u00e9s, vuelve a fustigar en nombre de Yhwh las malas costumbres de las clases dirigentes y las extendidas pr\u00e1cticas de idolatr\u00ed\u00ada y de superstici\u00f3n, recurriendo al tema de Am\u00f3s (Am\u00f3 5:18-20) del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or; d\u00ed\u00ada no de luz y de alegr\u00ed\u00ada, como esperaba la gente, sino \u00abexterminio y de oscuridad\u00bb (Sof 1:15). Pero entrev\u00e9 en aquella oscuridad un refugio y una liberaci\u00f3n para los marginados y los humildes que conf\u00ed\u00adan en Dios (Sof 2:3; Sof 3:12).<\/p>\n<p>Figuras luminosas en la hora m\u00e1s tr\u00e1gica del pueblo jud\u00ed\u00ado son el profeta de Anatot, Jerem\u00ed\u00adas, todav\u00ed\u00ada en la patria (626-586); Ezequiel en el primer destierro (593-570) y el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas en la segunda parte de la cautividad babil\u00f3nica (556-538).<\/p>\n<p>En p\u00e1ginas de absoluta sinceridad, Jerem\u00ed\u00adas nos describe el encuentro con el interlocutor sobrehumano, que le designa portador de mensajes decisivos para los connacionales; al sentirse incapaz de ello, intenta eximirse, pero es tranquilizado (Jer 1); y cuando, a causa de las oposiciones y de los escarnios que provoca, piense en desistir de aquella insoportable misi\u00f3n, experimentar\u00e1 tal angustia interior que estima preferible cualquier otro sufrimiento: \u00abLa palabra del Se\u00f1or es para m\u00ed\u00ad oprobio y burla todo el d\u00ed\u00ada. Yo me dec\u00ed\u00ada: `No pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l; mo hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre&#8217;. Pero hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador encerrado en mis huesos; me he agotado en contenerlo, y no lo he podido soportar\u00bb (Jer 20:8s). Debe gritar de continuo la general corrupci\u00f3n y el formalismo cultual; pronunciar terribles amenazas contra el rey, la naci\u00f3n entera y el templo; intentar contener la marea que los est\u00e1 arrastrando; lo contradir\u00e1n, lo aislar\u00e1n y lo buscar\u00e1n para darle muerte; pero \u00e9l permanecer\u00e1 fiel a la consigna recibida hasta el fin, en obsequio al ser divino que le env\u00ed\u00ada y al amor a los suyos; se fiar\u00e1 plenamente de aquella voz que obra ya en su coraz\u00f3n, le conforta y le permite entrever en la realizaci\u00f3n de algunos acontecimientos un futuro de arrepentimiento y de salvaci\u00f3n: \u00abC\u00farame, Se\u00f1or, y quedar\u00e9 curado; s\u00e1lvame y ser\u00e9 salvado, porque t\u00fa eres mi gloria\u00bb (Jer 17:14; Jer 31:31-34).<\/p>\n<p>Ezequiel es exhortado por la visi\u00f3n de Yhwh, que le llega de improviso en tierra del destierro, a aceptar tambi\u00e9n \u00e9l la invitaci\u00f3n a referir or\u00e1culos de amonestaci\u00f3n y de lamentos: no se adivinan m\u00e1s que repulsas y resistencias (Ez 1-3). Sus veredictos de condena de la ingrata Jerusal\u00e9n se verifican puntualmente (Ez 24) y es reconocido como aut\u00e9ntico portavoz del Dios de la alianza por los compa\u00f1eros de destierro (Eze 24:27). Mas, en contra de su pesimismo, emprende una nueva predicaci\u00f3n: repudio de las infidelidades pasadas y profunda adhesi\u00f3n al Se\u00f1or (Eze 11:14-20; Eze 36:25-32) en espera de la reconstrucci\u00f3n nacional y religiosa en el monte Si\u00f3n (Ez 40-48).<\/p>\n<p>En pos de sus huellas parece que se mueve el llamado D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas [\/ Isa\u00ed\u00adas III], an\u00f3nimo vidente, que en nombre del Se\u00f1or anuncia a los desterrados de Babilonia, desalentados y desconfiados, una liberaci\u00f3n inminente, exhort\u00e1ndoles a renovar su fe y a reformar su conducta (Is 40-47); mientras, elogia y consuela a la \u00e9lite de los que, en medio de la indiferencia general, han permanecido confiados en las promesas de Yhwh y han contribuido as\u00ed\u00ad a la conversi\u00f3n y la redenci\u00f3n de sus hermanos (el siervo de Yhwh en el sentido de una colectividad fiel: Isa 49:1-6; Isa 52:13-53, 12).<\/p>\n<p>Los videntes posteriores al destierro aparecen tambi\u00e9n por sus escritos empe\u00f1ados en reavivar la fe en el Dios de los padres y en sus proyectos salv\u00ed\u00adficos y en reconducir a los repatriados por los senderos de la nueva alianza, contemplando tiempos de gracia y de paz en consonancia con las intuiciones de sus predecesores: juicio de los pueblos paganos, \/ Abd\u00ed\u00adas; era de purificaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, Malaqu\u00ed\u00adas, Zacar\u00ed\u00adas; efusi\u00f3n general del Esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, Joel; nueva Si\u00f3n, Is 24-27; nuevo templo, Ageo; nuevos cielos y nueva tierra, Is 65-66 (\/ Isa\u00ed\u00adas IV]. Es toda una cadena espl\u00e9ndida y singular de heraldos del Dios vivo, que se eleva a una cima alt\u00ed\u00adsima sobre cualquier tipo de videntismo y de nabismo; como la luz del mediod\u00ed\u00ada que se distingue decididamente de los primeros inciertos albores del crep\u00fasculo.<\/p>\n<p>6. MENSAJE TEOL\u00ed\u201cGICO DE LOS PROFETAS. Pero lo que hace m\u00e1s admirable a los profetas b\u00ed\u00adblicos es su mensaje religioso y su espec\u00ed\u00adfica intuici\u00f3n escatol\u00f3gica. Partiendo de la s\u00f3lida convicci\u00f3n de un monote\u00ed\u00adsmo din\u00e1mico, cual estaba arraigado en la conciencia de Israel, poco a poco consiguen percibir y explicitar un monote\u00ed\u00adsmo absoluto y universal. Yhwh es el \u00fanico, el omnipotente, digno de ser adorado (El\u00ed\u00adas); el que juzga y dirige los destinos de los pueblos, tambi\u00e9n de los no israelitas (Am); el totalmente otro, que llena con su fulgor el universo y coordina los sucesos de la humanidad hacia un proyecto suyo en Si\u00f3n (ls); el creador de todo lo que existe y sucede, dominador del cosmos y de la historia (D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas); el ser misterioso que puede ordenar a su criatura tambi\u00e9n lo incomprensible y del cual nos podremos siempre fiar (Jer, I Habacuc); el que puede transformar, respetando plenamente la libertad, el coraz\u00f3n del hombre mediante su Esp\u00ed\u00adritu (Jer, Ez, J1); el que puede hacer servir a sus fines salv\u00ed\u00adficos el sufrimiento pac\u00ed\u00adfico y heroico de sus testigos (D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, Ez). Con la trascendencia divina, experimentan y descubren una insondable inmanencia. Proceden tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, por un lado, de la m\u00e1s antigua concepci\u00f3n religiosa hebrea. Yhwh es el Dios que se ha comprometido desde los comienzos con su estirpe por medio de un \u00abpacto\u00bb, berit. Est\u00e1 como implicado en la suerte de las tribus de Israel: interesado en reinar sobre ellas (Samuel, El\u00ed\u00adas) y dispuesto por ellas a intervenir prodigiosamente (Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas). Mora en Si\u00f3n, en medio de su pueblo, y desde all\u00ed\u00ad env\u00ed\u00ada a sus mensajeros para intentar el salvamento extremo (Am). Es el padre afectuoso, el esposo irreductible de la naci\u00f3n predilecta; no se rendir\u00e1 nunca ante cualquier infidelidad, aunque respetando las exigencias de su santidad y de la libre decisi\u00f3n humana (Os); ir\u00e1 por tanto a llamar al coraz\u00f3n de Israel con incansable solicitud, incluso cuando ese coraz\u00f3n parezca del todo endurecido (Is); se cansar\u00e1n sus portavoces, pero no \u00e9l&#8230;, seguir\u00e1 esperando con infinita delicadeza (Jer, D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas); tiene la serena certeza, comunicada tambi\u00e9n a sus confidentes, de que al final sus hijos se acordar\u00e1n de su amor indeclinable, le abrir\u00e1n su alma (Ez, D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas) y llorar\u00e1n de compunci\u00f3n (Zac 12:10-14). De aqu\u00ed\u00ad la exposici\u00f3n de las divinas y sublimes exigencias, que tienen siempre como base las de la berit: una respuesta de plena adoraci\u00f3n y de confianza ilimitada, el abandono de cualquier \u00ed\u00addolo y de toda injusticia en perjuicio de los hermanos amados de Dios (Samuel, El\u00ed\u00adas), con ulteriores profundizaciones: culto sincero que incluye la estima del otro y respeto de sus derechos (Am), adhesi\u00f3n amorosa, misericordia fraterna, humildad (Os, Miq), fe viva y santidad de obras (Is), circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n y confianza exclusiva en Yhwh (Jer), conversi\u00f3n, arrepentimiento, observancia fiel de la t\u00f3rah (Ez)&#8230; En cuanto al futuro, descubren algo m\u00e1s preciso y m\u00e1s grandioso que la gen\u00e9rica bendici\u00f3n prometida a los antepasados. Para Nat\u00e1n habr\u00e1 una perenne descendencia dav\u00ed\u00addica en el gobierno de su pueblo (2Sam 7); Am\u00f3s prev\u00e9 la restauraci\u00f3n de la casa de David que ha ca\u00ed\u00addo en la ruina (Am 9); la idea de un rey dav\u00ed\u00addico redivivo, lleno de los dones del Esp\u00ed\u00adritu (Is 11), recorre toda la predicaci\u00f3n sucesiva, desde Oseas a Miqueas, Jer, Ez, Zac; Si\u00f3n se convierte entonces en la sede de un reino feliz y santo en las visiones de Is 2, de Miq 4, de Jer 30-31, de Eze 17:37.40, de Isa 54:60-62 y de los otros profetas posex\u00ed\u00adlicos: en medio de ellos se erigir\u00e1 el nuevo santuario de Yhwh y se posar\u00e1 la acci\u00f3n transformadora de su Esp\u00ed\u00adritu; Dios hablar\u00e1 al coraz\u00f3n de su esposa y la atraer\u00e1 a s\u00ed\u00ad (Os); el conocimiento profundo del Se\u00f1or se difundir\u00e1 alrededor del monte elegido (Is); se escribir\u00e1 en lo \u00ed\u00adntimo de los israelitas una nueva alianza de amor, por lo cual se sentir\u00e1n inducidos a buscar a Dios (Jer 31); su coraz\u00f3n de piedra quedar\u00e1 cambiado en un coraz\u00f3n d\u00f3cil, humilde, lleno de disgusto por los errores pasados (Ez 36); la salvaci\u00f3n obtenida por el camino del dolor y de la intercesi\u00f3n de los justos penetrar\u00e1 en las multitudes (Is 52-53). Florecer\u00e1 una era nueva de paz verdadera con Yhwh y de fraterna armon\u00ed\u00ada en el pueblo de Si\u00f3n, y las gentes acudir\u00e1n para alcanzar luz y justicia: \u00abEl monte de la casa del Se\u00f1or ser\u00e1 afincado en la cima de los montes y se alzar\u00e1 por encima de los collados. Afluir\u00e1n a \u00e9l todas las gentes&#8230;, pues de Si\u00f3n saldr\u00e1 la ley y de Jerusal\u00e9n la palabra del Se\u00f1or&#8230;; trocar\u00e1n sus espadas en arados y sus lanzas en hoces&#8230; Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Se\u00f1or\u00bb (Isa 2:2-5). Era \u00e9sta la realidad misteriosamente esperada por todos los profetas b\u00ed\u00adblicos para una \u00e9poca imprecisa, be`ahar\u00ed\u00adt hajamin (cf Os 5), \u00abpara la sucesi\u00f3n de los d\u00ed\u00adas\u00bb o \u00abdespu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas\u00bb (no traducido exactamente por \u00abal fin de los d\u00ed\u00adas\u00bb, de donde \u00e9sjatos, \u00faltimo, escatolog\u00ed\u00ada). Su pleno cumplimiento en Cristo y en el pueblo nuevo guiado por el Esp\u00ed\u00adritu la aclarar\u00e1 a las mentes de los transmisores de aquellos mensajes.<\/p>\n<p>7. KERIGMA PROFETICO E IDEOL\u00ed\u201cGICO. En este conjunto de temas habr\u00e1 que distinguir ciertamente el aspecto, llam\u00e9moslo ideol\u00f3gico, del kerigma verdadero y propio. Bajo el impulso de la inspiraci\u00f3n, el vidente experimenta la trascendencia del Se\u00f1or y su acci\u00f3n en el mundo de manera m\u00e1s elevada cada vez, comprende cada vez m\u00e1s vivamente el amor a Israel y a los pueblos, descubre una relaci\u00f3n cada vez m\u00e1s pura entre el divino interlocutor y sus criaturas para las \u00e9pocas venideras. Pero no puede expresar todo esto m\u00e1s que con t\u00e9rminos y categor\u00ed\u00adas de su ambiente. Usar\u00e1 ante todo los conceptos hist\u00f3rico-religiosos tradicionales: la promesa-elecci\u00f3n (Dios ha elegido en los antepasados como pueblo suyo al clan israelita y se ha comprometido a darle una salvaci\u00f3n: G\u00e9n 12:15); la alianza, berit (otro tipo de compromiso del soberano divino con toda la colectividad, sugiriendo normas de comportamiento e imprimi\u00e9ndolas luego en los corazones: Ex 20); el \u00e9xodo antiguo y el \u00e9xodo nuevo hacia un futuro mejor (D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, el pacto con David y sus herederos: 2Sam 7; Isa 7:29); la idea&#8217;de un resto purificado (Isa 6:13), de un sacrificio expiatorio (Is 52s) y de un templo como sede de Dios en medio de su pueblo (Ez 40ss). Se servir\u00e1 luego de un lenguaje t\u00ed\u00adpico y altamente simb\u00f3lico: forma de mensajes (\u00abas\u00ed\u00ad dice Yhwh&#8230;\u00bb, \u00abme env\u00ed\u00ada Yhwh\u00bb), con estilo jur\u00ed\u00addico seg\u00fan la ley del tali\u00f3n (rib o disputa entre dos contendientes, uno de los cuales demuestra tener raz\u00f3n: \u00abjuicio\u00bb, con acusaci\u00f3n y veredicto de condena correspondiente); vaticinios de desgracias, lamentaciones&#8230;, im\u00e1genes tomadas del ambiente familiar, cultual, agr\u00ed\u00adcola&#8230; Pero mientras que la mentalidad com\u00fan emplear\u00e1 estos conceptos y estos s\u00ed\u00admbolos para confirmarse en la creencia de una inviolabilidad m\u00e1gica de las instituciones humanas, los aut\u00e9nticos profetas los dirigir\u00e1n a ilustrar el pensamiento y juicio genuinos de Yhwh sobre la situaci\u00f3n existencial de su pueblo. Ser\u00e1 cometido de la ex\u00e9gesis desentra\u00f1ar, dentro de los l\u00ed\u00admites de lo posible, lo que pertenece al n\u00facleo esencial de su anuncio inspirado de lo que es m\u00e1s bien contingente y descriptivo.<\/p>\n<p>8. Los ESCRITOS PROFETICOS. Los profetas pronunciaron seguramente muchos m\u00e1s or\u00e1culos que los que se nos han transmitido. Parece que escribieron de su propio pu\u00f1o s\u00f3lo pocas p\u00e1ginas (Isa 8:16; Isa 30:8; Jer 36; Ez 24): su primera intenci\u00f3n era amonestar e iluminar a los oyentes directos; lo demuestra el estilo y el ritmo decididamente oral de sus dichos. Los que conservaron y luego nos transmitieron generalmente sus palabras fueron los c\u00ed\u00adrculos de los disc\u00ed\u00adpulos y simpatizantes. Establecida la genuinidad de un vidente y la rectitud de su mensaje, se imprim\u00ed\u00adan en la mente los varios or\u00e1culos, generalmente en verso, con la eficaz mnemot\u00e9cnica oriental, los repet\u00ed\u00adan en las reuniones sagradas y los iban poniendo poco a poco por escrito; primero en peque\u00f1as colecciones y luego en grupos cada vez mayores, siguiendo procedimientos muy simples [agregaci\u00f3n por analog\u00ed\u00ada de temas o de palabras clave, o bien seg\u00fan un esquema gen\u00e9rico: a) or\u00e1culos de ruina; b) or\u00e1culos contra los paganos; y c) or\u00e1culos de salvaci\u00f3n]. Algunas de estas colecciones se compilaron todav\u00ed\u00ada en vida del profeta; otras en \u00e9pocas posteriores sobre todo durante el exilio. Por la comparaci\u00f3n con los duplicados y conociendo el respeto que inspiraba la palabra prof\u00e9tica, tenemos una gran seguridad en cuanto a la autenticidad sustancial de los mensajes prof\u00e9ticos que nos han llegado, aunque la cr\u00ed\u00adtica puede comprobar en algunos p\u00e1rrafos amplificaciones y actualizaciones de una generaci\u00f3n a otra; ello no impide distinguir el genuino pensamiento de los grandes heraldos del pueblo elegido, e incluso nos ayuda a descubrir su exacta orientaci\u00f3n hacia la meta suprema a la que miraban.<\/p>\n<p>II. LA PROFEC\u00ed\u008dA EN EL NT. En la plenitud de los tiempos se realiz\u00f3 aquella salvaci\u00f3n en la que \u00abcentraron sus estudios e investigaciones los profetas que anunciaron la gracia que Dios os ten\u00ed\u00ada reservada. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo que estaba en ellos les dio a conocer de antemano lo que Cristo ten\u00ed\u00ada que sufrir\u00bb (lPe 1,10-11): aquella revelaci\u00f3n plena del Padre, de la cual los antiguos videntes hab\u00ed\u00adan sido un reflejo y preludio: \u00abDios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas que son los \u00faltimos nos ha hablado por el Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas\u00bb (Heb l,ls). En Jes\u00fas y con Jes\u00fas se inicia un nuevo di\u00e1logo de Dios con la humanidad; \u00e9l es el enviado de Yhwh por excelencia, y contin\u00faa su acci\u00f3n prof\u00e9tica en el mundo a trav\u00e9s de sus portavoces.<\/p>\n<p>1. CRISTO, EL MAYOR DE LOS PROFETAS. En el evangelio de Lucas el nuevo rabbi de Nazaret se presenta como el ungido por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, predicho por los libros santos, que hab\u00ed\u00ada de llevar a los pobres y a los oprimidos la buena nueva de la liberaci\u00f3n y de la divina benevolencia: \u00abLe entregaron el libro del profeta Isa\u00ed\u00adas&#8230;, y encontr\u00f3 el pasaje en el que est\u00e1 escrito: `El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad&#8230;, me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres&#8230;, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or&#8217;. Enroll\u00f3 luego el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sent\u00f3&#8230; Comenz\u00f3 a decirles: `Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura&#8217;. Todos daban su aprobaci\u00f3n, admirados de las palabras tan hermosas que sal\u00ed\u00adan de su boca\u00bb (Luc 4:17-22). El Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa, efectivamente, en \u00e9l en el momento de la encarnaci\u00f3n (Luc 1:35), en la inauguraci\u00f3n de su ministerio (Luc 3:21s), durante toda su predicaci\u00f3n (Luc 10:21; Luc 11:20). Al escucharle y observar sus obras, la multitud no tiene la menor duda: \u00abUn gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo\u00bb (Luc 7:16); \u00e9l es m\u00e1s que Jon\u00e1s y que Salom\u00f3n (Mat 12:6.41); es el supremo profeta prometido en Deu 18:15, al que todos deben escuchar (Mat 17:5), y cuyas palabras no pasar\u00e1n jam\u00e1s (Deu 24:35); el que es la luz del mundo (Jua 1:4s), gu\u00ed\u00ada para la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad (Jua 4:23), el \u00fanico mediador de la revelaci\u00f3n del Padre y de sus misterios (Mat 11:27; Luc 10:22; Jua 3:35), el unig\u00e9nito que contempla desde siempre la esencia del Padre (Jua 1:18) y que nos revelar\u00e1 de manera \u00fanica su insondable misericordia con la exigencia de una generosidad an\u00e1loga en el coraz\u00f3n de sus hijos (Mt 7,Is).<\/p>\n<p>Al igual que los grandes profetas, es impugnado por el orgullo y por la hipocres\u00ed\u00ada humana, por quienes persiguen proyectos de autoexaltaci\u00f3n y de prestigio. Rechazado, condenado por los jefes del pueblo, \u00e9l, secundando un arcano designio del Eterno, deja que el curso de los acontecimientos lo arrastre y lo aniquile. Pero en su humillaci\u00f3n y luego en su resurrecci\u00f3n se realiza de la forma m\u00e1s inimaginable la intuici\u00f3n \u00abescatol\u00f3gica\u00bb de los videntes de Israel: la manifestaci\u00f3n plena de la infinita trascendencia de Yhwh y de su inconmensurable solicitud por el hombre, el logro de la perfecta reconciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n de vida de toda criatura con su creador, la paz inalterable entre la tierra y el cielo. En Cristo que, con sus \u00abpalabras de gracia\u00bb y sus gestos de bondad, con la aceptaci\u00f3n voluntaria de la muerte y la gloria de su resurrecci\u00f3n, con el don perenne de su cuerpo y de su sangre, nos revela un amor absolutamente gratuito e ilimitado a los hombres que le han rechazado, encuentra la profec\u00ed\u00ada entera del AT su m\u00e1s alto cumplimiento, su culminaci\u00f3n a la vez que su confirmaci\u00f3n m\u00e1s v\u00e1lida. No pod\u00ed\u00adan menos de provenir del mismo supremo director, a saber: del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, por una parte aquellas experiencias sobrehumanas, aquellas heroicas proclamaciones de santidad y de misericordia, aquella espera paciente e indefectible de una purificaci\u00f3n interior, aquel plan de salvaci\u00f3n definitiva para los descendientes de Israel y para todas las gentes, y por otra las f\u00falgidas realizaciones de estas perspectivas en la obra humilde y amable del rabbi de Nazaret, el m\u00e1s excelso descendiente de David, el rey pac\u00ed\u00adfico de la paz, el signo de contradicci\u00f3n para las libres opciones del hombre, el m\u00e1s fiel de los \u00absiervos de Yhwh\u00bb, la v\u00ed\u00adctima inocente de todos los pecados de la humanidad, el vencedor de la muerte y la irradiaci\u00f3n misma del Padre, el supremo de los profetas.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas, al llevar a su m\u00e1s alto nivel la profec\u00ed\u00ada, la encamin\u00f3 por nuevos senderos. Al volver a la gloria que le correspond\u00ed\u00ada desde toda la eternidad, y de la cual hab\u00ed\u00ada hecho part\u00ed\u00adcipes a sus hermanos (Jua 17:5s), quiso perpetuar su presencia invisible y din\u00e1mica en medio de los hombres hasta el fin del mundo: \u00abYo estar\u00e9 siempre con vosotros\u00bb (Mat 28:20), y dirigi\u00e9ndose al Padre: \u00abYo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguir\u00e9 dando a conocer, para que el amor que t\u00fa me tienes est\u00e9 en ellos y yo tambi\u00e9n est\u00e9 con ellos\u00bb (Jua 17:26). \u00abNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos&#8230; Yo pedir\u00e9 al Padre que os mande otro defensor que est\u00e9 siempre con vosotros, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad&#8230; El os lo ense\u00f1ar\u00e1 y os recordar\u00e1 todo lo que os he dicho&#8230; El os guiar\u00e1 a la verdad completa&#8230; El me honrar\u00e1 a m\u00ed\u00ad, porque recibir\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado y os lo anunciar\u00e1\u00bb (Jua 14:16s.18.26; Jua 16:13s). Era la promesa de la bajada del Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo sobre el nuevo pueblo de Dios, nacido del coraz\u00f3n y de la sangre de Cristo: \u00abSabed que voy a enviar lo que os ha prometido mi Padre\u00bb (Lev 24:49). \u00abJuan bautiz\u00f3 con agua, pero vosotros ser\u00e9is bautizados en el Esp\u00ed\u00adritu Santo dentro de pocos d\u00ed\u00adas\u00bb (Heb 1:5): era la realizaci\u00f3n de un antiguo vaticinio: \u00abDespu\u00e9s de esto, yo derramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre todos los hombres. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n&#8230; Har\u00e9 aparecer se\u00f1ales en el cielo y en la tierra\u00bb (J13,1.3). \u00c2\u00a1Se inauguraba una gran nueva era prof\u00e9tica!<br \/>\n2. Los PROFETAS CRISTIANOS. En la \u00e9poca judeo-neotestamentaria exist\u00ed\u00ada la convicci\u00f3n de que, despu\u00e9s de los \u00faltimos profetas cl\u00e1sicos, el Esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada abandonado Israel, reserv\u00e1ndose volver en la venida de la era mesi\u00e1nica. Las manifestaciones carism\u00e1ticas verificadas en las comunidades cristianas desde el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s (He 2) indujeron a los creyentes a hablar de un profetismo renovado. Pedro ve en el fen\u00f3meno de las diversas lenguas de los ap\u00f3stoles el cumplimiento de la predicci\u00f3n de Joel (Heb 2:16-21); otro tanto afirman los Hechos del primer ap\u00f3stol por la eficacia de su palabra en los corazones de los jud\u00ed\u00ados, por la osad\u00ed\u00ada con que se presenta a los jefes de la naci\u00f3n, por la confirmaci\u00f3n de sus previsiones por los acontecimientos (Heb 4:10.15).<\/p>\n<p>Junto a \u00e9l se nos indican como profetas otros varios personajes: los \u00abprofetas\u00bb que provienen de Jerusal\u00e9n (Heb 11:27), uno de los cuales, Agabo, anuncia una gran carest\u00ed\u00ada, que realmente tuvo lugar, y luego prefigurar\u00e1 con un gesto simb\u00f3lico a la manera de los videntes antiguos el encarcelamiento de Pablo, usando la frase t\u00ed\u00adpica: \u00abAs\u00ed\u00ad dice el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230;\u00bb (Heb 21:11); los \u00abprofetas\u00bb de Antioqu\u00ed\u00ada, un grupo de responsables que guiaban la comunidad y que, despu\u00e9s de ayunar y orar, descubren a la luz del Esp\u00ed\u00adritu la designaci\u00f3n de Pablo y de Bernab\u00e9 para la evangelizaci\u00f3n de Chipre y, por la imposici\u00f3n de las manos, les comunican aquella misi\u00f3n: \u00abMientras celebraban el culto del Se\u00f1or y ayunaban, el Esp\u00ed\u00adritu Santo dijo: `Separadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la obra a la que los he llamado&#8217;&#8230;, les impusieron las manos y los despidieron\u00bb (Heb 13:2s); est\u00e1n luego Felipe y sus hijas: de \u00e9stas se nos dice que \u00abprofetizaban\u00bb (Heb 21:9), probablemente en el sentido de 1Cor 14 y 11,4s (llevaban, como su padre, a las asambleas lit\u00fargicas el carisma de una palabra inspirada e iluminadora); Felipe es un ardiente evangelizador de paganos, realizador de milagros; puede trasladarse prodigiosamente, como El\u00ed\u00adas, a distancia para iluminar con su inteligencia cristiana a un lector de oscuros pasajes prof\u00e9ticos del AT (Heb 8:5ss); Bernab\u00e9, del grupo de Antioqu\u00ed\u00ada, es llamado \u00abap\u00f3stol y profeta\u00bb (Heb 13:1) y hombre de la par\u00e1clesis (Heb 4:36), pues tiene el don de confortar, exhortar y animar (Heb 11:2s.25s).<\/p>\n<p>Pablo no es mencionado nunca con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abprofeta\u00bb, pero nos presenta todas sus caracter\u00ed\u00adsticas. Tiene una absoluta certeza de su misi\u00f3n sobrenatural: es el fulgor de Cristo resucitado que vino a ilustrarle cuando menos lo esperaba (G\u00e1l 1:11-17); el kerigma evang\u00e9lico que lleva a los g\u00e1latas tiene el car\u00e1cter de trascendencia que ni siquiera un \u00e1ngel podr\u00ed\u00ada desmentirlo (G\u00e1l 1:6-10); muchas veces alude a las revelaciones y a los dones del Esp\u00ed\u00adritu con que ha sido favorecido: \u00abA nosotros nos lo manifest\u00f3 Dios por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, pues el Esp\u00ed\u00adritu lo penetra todo, hasta las cosas m\u00e1s profundas de Dios\u00bb (lCor 2,10); en virtud de esta presencia interior lo puede \u00e9l todo, funda establemente las primeras comunidades entre los gentiles, dirime las cuestiones relativas a la nueva vida en Cristo, comprendida la actividad carism\u00e1tica de los fieles (1Co 14:37s). En sus cartas especifica qu\u00e9 \u00ed\u00adntimo conocimiento se le ha comunicado del misterio de Cristo: la inescrutable riqueza del amor salv\u00ed\u00adfico que hay que extender mediante la fe y la luz del Esp\u00ed\u00adritu a todas las gentes, seg\u00fan el designio ben\u00e9volo del Padre (Efe 1:7; Efe 3:5), pues la nueva comunidad (la Iglesia) edificada por el Padre deber\u00e1 tener siempre una solid\u00ed\u00adsima piedra angular, que es Cristo Se\u00f1or, y un fundamento indefectible, que son justamente los testigos de su vida y resurrecci\u00f3n (ap\u00f3stoles) investidos por el poder del Esp\u00ed\u00adritu (profetas): \u00abEdificados sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles, la piedra angular de este edificio es Cristo Jes\u00fas, en el que todo el edificio, perfectamente ensamblado, se levanta para convertirse en un templo consagrado al Se\u00f1or\u00bb (Efe 2:20s); Pablo ciertamente se considera entre ellos. As\u00ed\u00ad como los heraldos de Dios en el AT part\u00ed\u00adan de la t\u00f3rah y de la alianza desarrollando sus virtualidades con su experiencia e inteligencia sobrenatural, as\u00ed\u00ad ahora los enviados del Se\u00f1or Jes\u00fas tienen la funci\u00f3n de exponer y aclarar incesantemente el misterio de Cristo, que vivi\u00f3 en medio de nosotros, bajo el influjo de su Esp\u00ed\u00adritu: ap\u00f3stoles en cuanto testigos de su realidad hist\u00f3rica y gloriosa, profetas en cuanto confortados por la luz interior del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Otro gran profeta es el autor del \/ Apocalipsis (Juan evangelista o alguno de su s\u00e9quito): recibe en \u00e9xtasis del Hijo del hombre la misi\u00f3n y los mensajes que ha de comunicar: \u00abO\u00ed\u00ad detr\u00e1s de m\u00ed\u00ad una voz potente&#8230; que dec\u00ed\u00ada: `Lo que ves escr\u00ed\u00adbelo en un libro y m\u00e1ndaselo a las siete iglesias&#8217; \u00bb (Apo 1:10s); se expresa en el estilo de los antiguos videntes: en primera persona, apelando a la palabra del Esp\u00ed\u00adritu, con reproches, amenazas, invitaciones a la conversi\u00f3n; pero en el centro de sus anuncios est\u00e1 \u00abel que es `el primero&#8217; y `el \u00faltimo&#8217;, el que muri\u00f3 y ha vuelto a la vida\u00bb (Apo 2:8); y concluye con una firme declaraci\u00f3n sobre el origen sobrehumano de sus previsiones: \u00abEstas palabras son ciertas y aut\u00e9nticas, y el Se\u00f1or Dios de los esp\u00ed\u00adritus de los profetas ha enviado a su \u00e1ngel a mostrar a sus servidores lo que va a suceder enseguida. Voy a llegar enseguida. Dichoso el que guarda la profec\u00ed\u00ada de este libro\u00bb (Apo 22:6s).<\/p>\n<p>3. PROFETAS \u00abASAMBLEARES\u00bb Y DISCERNIMIENTO DE LOS ESP\u00ed\u008dRITUS. Los textos neotestamentarios, adem\u00e1s de estos personajes espec\u00ed\u00adficamente mencionados, nos informan tambi\u00e9n sobre un fen\u00f3meno m\u00e1s gen\u00e9rico de profec\u00ed\u00ada y nos advierten de la necesidad de un atento discernimiento. En lCor san Pablo nos habla varias veces del carisma de la profec\u00ed\u00ada en conexi\u00f3n con las asambleas lit\u00fargicas: \u00abEl hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a Cristo, que es su cabeza. Y la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al marido, que es su cabeza\u00bb (lCor 11,4); \u00abA cada cual se le da la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para el bien com\u00fan&#8230;, a uno el don de hacer milagros, a otro el decir profec\u00ed\u00adas, a otro hablar lenguas extra\u00f1as&#8230; Todo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u00bb (lCor 12,7-11); \u00abBuscad el amor; aspirad a los dones espirituales, pero sobre todo el don de profec\u00ed\u00ada\u00bb (lCor 14,1). Se trata de uno de tantos dones gratuitos del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que act\u00faa en su Iglesia, que sirve para la edificaci\u00f3n y el perfeccionamiento de toda comunidad cristiana (lCor 12,12ss); tiene la funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de confortar, exhortar y hacer crecer (14,3: \u00abEl que profetiza habla a los hombres, los forma, los anima y consuela\u00bb; para \u00abinstruir a los dem\u00e1s\u00bb: v. 19; para convencer a los increyentes: v. 24s). El hablar inspirado, que es superior a la glosolalia, es decir, a un lenguaje desconocido que sirve sobre todo para el coloquio personal con Dios (lCor 14,4-6), era muy estimado en las comunidades de la \u00e9poca; san Pablo dedica a ello todo el cap\u00ed\u00adtulo 14 de lCor para hacer su elogio y a la vez purificarlo de cualquier intemperancia. Siguen hablando de \u00e9l con estima un siglo despu\u00e9s el Pastor de Hermas (11 prec.), Justino en el Di\u00e1logo de Trif\u00f3n (n. 82: \u00abEl hecho de existir en nuestros d\u00ed\u00adas el don de la profec\u00ed\u00ada entre nosotros, los cristianos, deber\u00ed\u00ada haceros comprender que aquellos dones que se encontraban en otro tiempo entre vuestra gente [los jud\u00ed\u00ados] han sido ahora transferidos a nosotros\u00bb), y tambi\u00e9n Ireneo Adv. Haer. II, 32,4; III, 11,9.<\/p>\n<p>Pero en otros pasajes, lo mismo del ap\u00f3stol que del resto del NT, se recomienda insistentemente la vigilancia, la prudencia, un atento examen de cada una de las personas y de los mismos mensajes que se presentan como inspirados: es preciso conocer y saber aplicar los criterios de discernimiento recomendados por la experiencia de los siglos y de cada una de las asambleas cristianas: \u00abNo apagu\u00e9is el Esp\u00ed\u00adritu. No despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas. Examinadlo todo,y quedaos con lo bueno\u00bb (1Ts 5:19-21); \u00abQueridos m\u00ed\u00ados, no os fi\u00e9is de todos los que dicen que hablan en nombre de Dios; comprobadlo antes, porque muchos falsos profetas han venido al mundo&#8230; El que confiesa que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios; y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u00bb (1Jn 4:1-3). Ahora todo vidente que declara que recibe y comunica mensajes del Dios vivo, cualquiera que sea el nivel al que pertenezca, deber\u00e1 confrontarse con la revelaci\u00f3n del Verbo eterno hecho \u00abcarne\u00bb, con el misterio de su admirable inserci\u00f3n en la historia del hombre. El criterio de la conformidad con la verdadera religi\u00f3n dada a conocer a lo largo de la historia veterotestamentaria deber\u00e1 integrarse con la referencia m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita al designio del supremo Se\u00f1or de \u00abrecapitular todo en Cristo\u00bb (Efe 1:10), de manifestar cada vez m\u00e1s \u00ablas inescrutables riquezas\u00bb del amor de Cristo (Efe 3:8) y hacer comprender \u00abla anchura, la longitud, la altura y la profundidad\u00bb del mismo (v. 18), para que todos puedan \u00abser fortalecidos poderosamente por su Esp\u00ed\u00adritu en orden al progreso de vuestro hombre interior\u00bb (v. 16) y \u00abllenos de toda la plenitud de Dios\u00bb (v. 19) \u00abpara alabanza de su gloria\u00bb (Efe 1:12) y de su inefable bondad. A esto tend\u00ed\u00adan todas las iniciativas de Yhwh en la comunidad elegida y en sus aut\u00e9nticos mensajeros, y a esta meta sublime tiende la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en su Iglesia, en sus ministros y en cada uno de los componentes de su cuerpo m\u00ed\u00adstico. Por la consonancia con esas realidades se podr\u00e1 reconocer la genuinidad de todo esp\u00ed\u00adritu que se confiese enviado de lo alto.<\/p>\n<p>III. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Mirando ahora todo el fen\u00f3meno de la profec\u00ed\u00ada como nos lo presenta la larga tradici\u00f3n judeo-cristiana, podemos deducir sint\u00e9ticamente algunas conclusiones. \u00abDeus nobis locutus est per prophetas\u00bb: Dios se ha dignado hablar realmente a la humanidad por medio de sus mensajeros; su voz discreta pero poderosa, respetuosa de la libertad humana pero exigente, llevaba en s\u00ed\u00ad el timbre de la trascendencia. Dios, por medio de ellos, se ha puesto en comunicaci\u00f3n con el hombre, ha manifestado su vivo inter\u00e9s por todos los hombres, su solicitud por su respuesta de amor y por su consiguiente participaci\u00f3n en su gloria. No es posible dudar seriamente de ello. Pero se pueden distinguir varios niveles de manifestaci\u00f3n prof\u00e9tica: un nivel general, con el que Dios se revela en los acontecimientos y en los personajes de todo un pueblo y lo gu\u00ed\u00ada carism\u00e1ticamente hacia la verdad; un nivel m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico con el env\u00ed\u00ado de sus portavoces extraordinarios, como los grandes videntes del AT, y sobre todo su mismo Unig\u00e9nito hecho visible, y los enviados directos de Cristo, testigos de su obra e investidos de su Esp\u00ed\u00adritu, como fundamento perenne de su comunidad (a la vez \u00abap\u00f3stoles y profetas\u00bb); un tercer nivel, con inspiraciones asamblearias ocasionales, es decir con mensajes aptos para exhortar, consolar y orientar de manera eficaz grupos o individuos de la comunidad cristiana para su plena maduraci\u00f3n en el amor. Todo el pueblo de Dios se nos presenta as\u00ed\u00ad bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en sus estructuras y en sus componentes, con la posibilidad inmediata de una palabra carism\u00e1tica, cuando sus miembros est\u00e1n abiertos a las manifestaciones especiales que el mismo Esp\u00ed\u00adritu quiere suscitar; es preciso estar prontos y d\u00f3ciles.<\/p>\n<p>\u00bfHa hablado Dios tambi\u00e9n fuera del \u00e1mbito judeo-cristiano? \u00bfSigue hablando tambi\u00e9n hoy? No hay ning\u00fan motivo para negarlo a priori. Ya se ha visto que el que habl\u00f3 por medio de los profetas es el Dios del amor y de la condescendencia infinita, deseoso de estar en di\u00e1logo incensante con sus criaturas racionales. Lo que hizo con algunas de ellas en el pasado puede haberlo hecho tambi\u00e9n con otras y hacerlo en diversas \u00e9pocas de un modo quiz\u00e1 inconcebible para nosotros. Donde haya indicios de ello, si queremos tener su convalidaci\u00f3n s\u00f3lo habremos de aplicar los criterios del recto discernimiento, ya comprobados por una experiencia milenaria.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Proph\u00e9tisme AT-NT, en DBS VIII, 1972, 811-1337; Al.oNso SCHOCKEI., SICRE D\u00ed\u008dAZ J.L., Los profetas, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1980; BALLARINI T. (a cargo de), Introduzione alfa Bibbia II\/ 2: Profetismo e Proj\u00e9ti, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1971; BEAUCAMP E., Los profetas de Israel, V. Divino, Estella 1988; CAZELLES H., Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al AT. Los libros prof\u00e9ticos posteriores, Herder, Barcelona 1981, 363-577; CAVALLETTI S., Sogno e profezia nell&#8217;AT, en \u00abRBit\u00bb 7 (1959) 356-363; DALLIERE L., Le charisme proph\u00e9tique, en \u00abFoi et Vie\u00bb 72 (1973) 90-97; COPPENS J., Les particularit\u00e9s du style proph\u00e9tique, en \u00abNRT\u00bb 59 (1932) 673-693; HESCHEL A.J., L&#8217;uomo non \u00e9 solo, Mil\u00e1n 1970; LINDBLOM J., Prophecy in Ancient Israel, Oxford 1962; MONLOUBOU L., Profetismo yprofetas. Profeta, \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa?, Fax, Madrid 1971; PERROT C., Proph\u00e9tes et proph\u00e9tisme dans le Nouveau Testament, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 22 (1973) 25-40; SAVOCA G., 1 Profeti d&#8217;Israele, vote del Dio Vi-vente, EDB, Bolonia 1985; SCHMIDT W.H., Introducci\u00f3n al AT. Profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Sala-manca 1983, 215-355; SULLIVAN F.A., Carismi e rinnovamento carismatico, Ancora, Mil\u00e1n 1982; VoN RAD G., Teolog\u00ed\u00ada del A.T. II. Teolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel, S\u00ed\u00adgueme, Sala-manca 19763; WESTERMANN C., Grundformen prophetischer Rede, Kaiser Verlag, Munich 1960; YOKUM B., La profezia, Ancora, Mil\u00e1n 1980.<\/p>\n<p>G. Savoca<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\n1. Estado de la cuesti\u00f3n;<br \/>\n2. La profec\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria;<br \/>\n3. Jes\u00fas de Nazaret y la cristolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica;<br \/>\n4. La profec\u00ed\u00ada neotestamentaria;<br \/>\n5. Valor teol\u00f3gico de la profec\u00ed\u00ada (R. Fisichella).<\/p>\n<p>Situarse hoy ante el argumento prof\u00e9tico es algo muy parecido a encontrarse con los restos de un naufragio. La navecilla del argumentum ex prophetia, sacudida por la tempestad de un c\u00e1lculo de probabilidades como el que realizan generalmente los tratados apolog\u00e9ticos y bajo los nubarrones acumulados por la metodolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica, se refugia hoy en el puerto de la teolog\u00ed\u00ada fundamental, que no sabe si someter los restos a una transformaci\u00f3n radical o destruirlos por completo.<\/p>\n<p>Pero antes de proceder a un hundimiento definitivo, podr\u00ed\u00ada ser interesante un nuevo intento que se esfuerce en aplicar las diversas metodolog\u00ed\u00adas para un uso m\u00e1s b\u00ed\u00adblico y m\u00e1s teol\u00f3gico del argumento.<\/p>\n<p>1. ESTADO DE LA CUESTI\u00ed\u201cN. Hay que observar ante todo que sin la profec\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada comprenderse la historia del cristianismo. Representa una realidad tan constitutiva para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, que el tener que prescindir de ella equivaldr\u00ed\u00ada a errar en el objeto mismo de la fe cristiana.<br \/>\nLa misma historia de Israel resulta incomprensible si no la referimos al acontecimiento de la profec\u00ed\u00ada, que inspira y condiciona los momentos m\u00e1s destacados de la constituci\u00f3n de la vida del puebla. Tanto la revelaci\u00f3n progresiva de la fe monote\u00ed\u00adsta como las instituciones religioso-pol\u00ed\u00adticas de Israel s\u00f3lo resultan claras cuando se las sit\u00faa en el horizonte prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la historia de Jes\u00fas de Nazaret no puede prescindir de una lectura prof\u00e9tica. Hablando y actuando del mismo modo que los profetas, Jes\u00fas fue comprendido por sus contempor\u00e1neos corno un profeta. Pero al anunciar que el Bautista ten\u00ed\u00ada que ser considerado como el \u00faltimo de los profetas (Mt 17,10-13), expresaba tambi\u00e9n parad\u00f3jicamente su pretensi\u00f3n de no querer confundirse can ellos, ya que \u00e9l y su tiempo eran el t\u00e9rmino \u00faltimo e inequ\u00ed\u00advoco de todo cumplimiento de la ley y de los profetas (Mc 9,2-8; Mt 17,1-8; Le 9,28-36).<\/p>\n<p>Finalmente, la historia de la Iglesia est\u00e1 marcada transversalmente por el hecho prof\u00e9tico. Gracias a la centralidad de Jesucristo, \u00abprofeta poderoso en obras y en palabras\u00bb (Lc 24,19), que es cre\u00ed\u00addo como el cumplimiento y la realizaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada antigua, la comunidad vive incesantemente en relaci\u00f3n con la profec\u00ed\u00ada. La estructura de la comunidad primitiva reconoce ante todo en los profetas uno de los fundamentos, incluso institucionales, de su existir (cf Ef 4,11; I Cor 12,28); adem\u00e1s, la Iglesia, a lo largo de sus veinte siglos de historia, ha considerado la profec\u00ed\u00ada como uno de los carisrnas normales que se le han dado para realizar su mediaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>A pesar del papel esencial que parece representar la profec\u00ed\u00ada en la veda de la Iglesia, el argumento prof\u00e9tico, como uno de los signos que transmiten la revelaci\u00f3n cristiana, se ha visto sometido a un tratamiento francamente contradictorio: el racionalismo le quitaba todo car\u00e1cter sobrenatural; los manuales, por el contrario, superexaltaban su valor; el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico finalmente, limit\u00f3 todo su contenido al Sitz im Leben, sin permitir, por tanto, la apertura a una lectura teol\u00f3gica e impidiendo la verificaci\u00f3n de los efectos que se iban realizando progresivamente en una din\u00e1mica hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>No carece de dificultades la recuperaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada como signo de credibilidad de la revelaci\u00f3n. La primera dificultad se debe a la precomprensi\u00f3n teol\u00f3gica de esta categor\u00ed\u00ada. En efecto, la tradici\u00f3n manualista nos ha dejado en herencia una definici\u00f3n de profec\u00ed\u00ada que ha condicionado negativamente, durante decenios enteros, la teolog\u00ed\u00ada, y consiguientemente las diversas expresiones de la vida de fe que se inspiran en ella. Los tratados cl\u00e1sicos De revelatione coinciden en considerar la profec\u00ed\u00ada como \u00abcena praedictio futuri eventus que ex princip\u00fcs naturalibus praescln non potest\u00bb (cf, en nombre de todos, Ch. PESCA, Compendium theologiae dogmatieae I, De legato divino; Friburgo 1913, 54).<\/p>\n<p>Como puede advertirse, la profec\u00ed\u00ada se limita y se identifica aqu\u00ed\u00ad con el vaticinio y la predicci\u00f3n, relacionada inmediatamente con la omnisciencia de Dios que, por ser \u00abentendimiento infinito\u00bb, puede conocerlo todo, incluso los acontecimientos futuros y futuribles, y que puede comunicarlos milagrosamente con su libertad.<\/p>\n<p>Una precomprensi\u00f3n actual de la profec\u00ed\u00ada no puede prescindir de la recuperaci\u00f3n del concepto b\u00ed\u00adblico, que primordialmente no le conf\u00ed\u00ada al profeta la tarea de una anticipaci\u00f3n del futuro, sino que indica m\u00e1s bien la forma mediante la cual se comunica y se conserva intacta a lo largo de la historia la palabra de Yhwh.<br \/>\nLa segunda dificultad respecto al argumento prof\u00e9tico se debe a la influencia que, a partir de la escuela liberal, se padeci\u00f3 en la comprensi\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada neotestamentaria. Lleg\u00f3 a crearse entonces una teor\u00ed\u00ada que ve\u00ed\u00ada en contraposici\u00f3n la presencia de dos Iglesias casi paralelas entre s\u00ed\u00ad: la institucional y la carism\u00e1tica. El miedo al carisma prof\u00e9tico -indican esos autores-hizo que la instituci\u00f3n prevaleciera sobre el carisma, relegando as\u00ed\u00ad la profec\u00ed\u00ada a un orden subalterno, hasta su completa desaparici\u00f3n de la escena.<\/p>\n<p>A partir de este orden de ideas lleg\u00f3 a formarse una visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica que contrapon\u00ed\u00ada los ap\u00f3stoles a los profetas, exasperando la tensi\u00f3n entre ley y carisma.<\/p>\n<p>Una relectura de la profec\u00ed\u00ada tendr\u00e1 que considerar la pluralidad de las formas de autocomprensi\u00f3n de las Iglesias en su situaci\u00f3n hist\u00f3rica; pero en una lectura global que destaque la unidad en la complementariedad, en vez de la absolutizaci\u00f3n de un ministerio particular.<\/p>\n<p>De todas formas, las diversas dificultades pueden superarse si la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica interdisciplinar converge hacia un centro, que habr\u00e1 que recuperar a trav\u00e9s de una ex\u00e9gesis atenta y de una visi\u00f3n teol\u00f3gica global del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Los datos positivos que se pueden sacar de una renovada presentaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada -pensemos, p.ej., en un fundamento m\u00e1s contextual del cristocentrismo, en una teolog\u00ed\u00ada de la historia m\u00e1s genuina, en una relaci\u00f3n equilibrada entre ministerio y carismas, en una recuperaci\u00f3n m\u00e1s significativa de los signos de los tiempos- mueven a mirar m\u00e1s all\u00e1 de las dificultades, para alcanzar objetivos que permitan m\u00e1s f\u00e1cilmente una presentaci\u00f3n del acontecimiento revelado.<\/p>\n<p>Los rar\u00ed\u00adsimos estudios que, despu\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada manualista, se han dedicado al argumento prof\u00e9tico han intentado poner en relaci\u00f3n todo el AT con el NT, superando as\u00ed\u00ad la lectura reduccionista y mecanicista que relegaba la argumentaci\u00f3n a la verificaci\u00f3n sobre el cumplimiento de cada una de las profec\u00ed\u00adas. De all\u00ed\u00ad se deriv\u00f3 que el AT era rele\u00ed\u00addo a la luz de tres categor\u00ed\u00adas: la ley, la historia y la promesa, que encontraban \u00abcumplimiento\u00bb en el NT y en la fe cristiana.<\/p>\n<p>Se constitu\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad una teolog\u00ed\u00ada del AT como \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb del NT; El NT rele\u00ed\u00ada el AT d\u00e1ndole un \u00absentido cristiano\u00bb.<\/p>\n<p>Pero este intento tan laudable no iba m\u00e1s all\u00e1 de una teolog\u00ed\u00ada cristiana del AT. La aplicaci\u00f3n de un sensus plenior a los escritos veterotestamentarios, si ofrec\u00ed\u00ada realmente una lectura cristiana, no daba, sin embargo, raz\u00f3n de la \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb peculiar que, en todo caso, tiene que poseer el AT como texto sagrado de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La pretensi\u00f3n cristiana de apoderarse del AT y de verlo incluso orientado hacia Cristo hace comprender el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico del cristianismo, pero no evita el elemento de \u00abpretensi\u00f3n\u00bb que se arroga respecto al mundo veterotestamentario.<\/p>\n<p>Creemos que puede recorrerse otro camino que, recuperando los rasgos salientes de la profec\u00ed\u00ada veterotestamentaria, sepa, sin embargo, poner en el centro a la persona de Jes\u00fas de Nazaret como profec\u00ed\u00ada del Padre y, poniendo de relieve la especificidad del profetismo neotestamentario, sepa ofrecer una lectura teol\u00f3gica m\u00e1s conforme con la originalidad cristiana.<\/p>\n<p>2.: LA PROFECIA EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA VETEROTESTAMENTARIA. A diferencia de los pueblos lim\u00ed\u00adtrofes, que confunden a menudo la profec\u00ed\u00ada con la magia y con la posesi\u00f3n ext\u00e1tica, Israel tuvo siempre una clara idea religiosa del profeta. Ya en la misma diferenciaci\u00f3n sem\u00e1ntica es posible percibir la clara distinci\u00f3n entre la idea b\u00ed\u00adblica y la de las otras religiones: el profet\u00e9s de los Setenta se refiere al nab\u00ed\u00ad, identificado como \u00abel que habla con claridad en lugar de otro\u00bb, mientras que el hebreo qosem, que indica al \u00abmago\u00bb, se traduce siempre por m\u00e1ntis. La peculiaridad del profeta hebreo se impone entonces como un fen\u00f3meno directamente en relaci\u00f3n con la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El profeta del AT es un traditus, confiado y entregado al dabar Yhwh al que tiene que obedecer, repitiendo sus palabras (Is 45,6: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que ha hablado&#8217;. Por eso el profeta se convierte en un \u00abexperto\u00bb de Dios: experimenta su \u00abgloria\u00bb (Ez 1,26-28), su fuerza vinculante (Jer 15,16), el hechizo de su santidad (Is 6,1-8).<\/p>\n<p>Como hombre profundamente inserto en la historia de su pueblo, el profeta b\u00ed\u00adblico ve en la alianza yen la Torah el instrumento m\u00e1s adecuado para vivir en paz y en fidelidad al pacto establecido. Sin embargo, la conciencia religiosa y el sentido pol\u00ed\u00adtico indican un sentido m\u00e1s profundo, el de la conciencia de que Yhwh gu\u00ed\u00ada la historia y la orienta hacia un futuro, el \u00abd\u00ed\u00ada\u00bb en que su manifestaci\u00f3n y su alianza alcancen la cima por estar ligadas a un profundo cambio interior (Jer 31,31-37; Ez 34,1130; 36,23-36).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, para comprender al profeta del AT habr\u00e1 que referirse ante todo a la gratuidad de su llamada: s\u00f3lo se le puede comprender dentro de un esquema vocacional. La llamada de Yhwh constituye para cada uno de ellos el acontecimiento fundamental, que crea una historia personal y que debe fijarse adem\u00e1s por escrito, para que pueda permanecer sin variar (Jer 1,2; Is 6,1; Ez 1,2; Os 1,1).<\/p>\n<p>En esta llamada, que se presenta como un acto de amor profundo y que implica un conocimiento desde siempre = \u00abdesde el seno materno\u00bb o \u00abya antes de nacer\u00bb- el profeta descubre su misi\u00f3n. El es el hombre enviado a llevar la palabra, mandato \u00e9ste que ha de ser ejecutado fielmente y que requiere una disponibilidad total, y por tanto una capacidad de aceptar toda clase de sufrimiento, incluso el sacrificio de la propia existencia (Dt 18,15-22; 4,21-22; Is 52,1353,12;Jer 37-40).<\/p>\n<p>Si el anuncio de la palabra de Yhwh es la nota dominante, no se puede esconder, sin embargo, que el l silencio (\/Semiolog\u00ed\u00ada) y el signo siguen siendo las formas m\u00e1s expresivas del lenguaje prof\u00e9tico. Despu\u00e9s del primer silencio, que constituye la atenci\u00f3n a la vocaci\u00f3n y al contenido del anuncio del mensaje, la palabra del profeta se vuelve de nuevo silencio: Dios ha hablado, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 a\u00f1adirse a su palabra? (Is 8,16-20). Este silencio, que expresa la profundidad del lenguaje, remite a un sentido m\u00e1s profundo, el del misterio con que el profeta ha llegado a encontrarse. Y cuando la palabra no parece ser suficiente, el profeta realiza signos que s\u00f3lo a primera vista pueden parecer il\u00f3gicos o insensatos (cfJer1,11;18,1-12&#8242; 19,1-15;24,1-10; 27,2-22; 32,6-15; Ez 4,1-3; 5,1-17; 24,1-27); m\u00e1s a\u00fan, \u00e9l mismo ser\u00e1 \u00absigno\u00bb puesto ante todo el pueblo (Ez 24,24; Jer 16), para que, al verlo a \u00e9l, se pueda llegar al misterio que significa.<\/p>\n<p>En una palabra, los profetas del AT aparecen en su concreci\u00f3n y coherencia de vida. Son hombres que se han puesto al servicio de la \u00abtradici\u00f3n\u00bb sagrada de Israel, se\u00f1alando la historia de su pueblo. Pero la experiencia de Dios que hab\u00ed\u00adan tenido y la responsabilidad del mensaje que anunciaban ten\u00ed\u00adan que superar naturalmente la estrecha barrera del tiempo y los l\u00ed\u00admites de un solo pueblo para hacerse patrimonio com\u00fan de la historia de la humanidad en un futuro que hiciera evidente lo que ellos no hab\u00ed\u00adan hecho m\u00e1s que prometer y representar simb\u00f3licamente.<\/p>\n<p>3. JES\u00daS DE NAZARET Y LA CRISTOLOG\u00ed\u008dA PROFETICA. \u00abEl esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada se ha apagado y consumida en Israel con Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas\u00bb (Yomma, 9\/b); \u00abHasta ellos los profetas profetizaron a trav\u00e9s de la acci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu; desde entonces prest\u00e1is o\u00ed\u00addos y escuch\u00e1is las palabras de los sabios\u00bb (Seden Olam Rabbah 30). Estas dos citas del Talmud pueden ser una buena introducci\u00f3n a la comprensi\u00f3n del ambiente jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas en lo que ata\u00f1e a la profec\u00ed\u00ada. Los profetas desaparecieron, y el uso de la profec\u00ed\u00ada s\u00f3lo se adquiere en virtud de la dignidad sacerdotal (cf Jn 11,5); por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo la esperanza apocal\u00ed\u00adptica consigue mantener vivo el sentido de espera por el retorno de \u00abuno semejante\u00bb a Mois\u00e9s (Dt 18,15-18).<\/p>\n<p>La presencia de Juan el Bautista ofrece un nuevo dato del contexto contempor\u00e1neo de Jes\u00fas. No podemos prescindir de \u00e9l, ya que los textos neotestamentarios presentan al Bautista como a uno que pertenece a la historia del maestro de Galilea, y su predicaci\u00f3n es interpretada expresamente como un \u00abprepararle el camino\u00bb (Mt 3,1-3).<\/p>\n<p>La persona del Bautista recuerda en t\u00e9rminos muy concretos la de los profetas veterotestamentarios, hasta el punto de que no se la puede considerar tan s\u00f3lo al estilo de un predicador vagabundo. La vida asc\u00e9tica que llevaba, el recuerdo del desierto, la apelaci\u00f3n a los temas fundamentales de la ley y de la alianza, la predicaci\u00f3n a la conversi\u00f3n y la praxis bautismal, todos estos elementos, aunque interpretados teol\u00f3gicamente poros diversos evangelistas, orientan a ver. en \u00e9l una de las grandes figuras del profetismo cl\u00e1sico. Por tanto, su presencia aliment\u00f3 de alguna forma el sentimiento prof\u00e9tico de una esperanza entre el pueblo.<\/p>\n<p>M\u00e1s directamente, respecto a Jes\u00fas de Nazaret como profeta, hay que observar que los evangelios presentan una doble forma. En algunos casos se habla de \u00e9l como de un profeta (Mt 21,45), identific\u00e1ndolo, por tanto, como uno de tantos profetas en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada normal; en otros casos, por el contrario, se le define como el profeta (Jn 7,40), refiri\u00e9ndose l\u00f3gicamente al cumplimiento de Dt 18,15-18. La interpretaci\u00f3n de estos datos puede ofrecer una lectura para una cristolog\u00ed\u00ada prepascual, que resulta decisiva para la comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Del simple an\u00e1lisis de los textos se puede deducir que Jes\u00fas fue llamado y comprendido por la gente al estilo de los profetas. La impresi\u00f3n que daba tanto ante la gente (Mt 21,11; Me 6,15; 8,28; Le 7,16) como ante los individuos (Le 7,39; Mt 26,68; Jn 4,19; 9,17) era la de encontrarse frente a una de las figuras cl\u00e1sicas del profetismo.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta comprensi\u00f3n se puede determinar, bien por el hecho de que Jes\u00fas mismo dijera expresamente que era profeta, bien porque su comportamiento provocaba esta identificaci\u00f3n. La primera hip\u00f3tesis es dif\u00ed\u00adcil de comprobar. Aun aceptando la historicidad de los \u00fanicos textos en que Jes\u00fas habla expl\u00ed\u00adcitamente de su persona y la compara con la de los profetas (Mt 13,57; Le 13,33), el contexto y el horizonte de estas per\u00ed\u00adcopas deben de referirse privilegiadamente al de la muerte violenta como el destino com\u00fan de los enviados de Dios. Adem\u00e1s, dos \u00fanicos casos en toda la tradici\u00f3n evang\u00e9lica no pueden tomarse como fundamento para esta l\u00ed\u00adnea interpretativa, sobre todo cuando se les confronta con el uso expl\u00ed\u00adcito y continuo de \u00abhijo del hombre\u00bb y con la determinaci\u00f3n del contexto de la muerte violenta, que limita m\u00e1s a\u00fan el terreno de acci\u00f3n en la interpretaci\u00f3n. Por tanto, no se puede seguir esta hip\u00f3tesis; Jes\u00fas no se defini\u00f3 como profeta. Esto se impone m\u00e1s a\u00fan si se piensa que est\u00e1 m\u00e1s en consonancia con su comportamiento y su estilo el huir de toda clara definici\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Queda entonces la segunda hip\u00f3tesis: Jes\u00fas se comport\u00f3 y habl\u00f3 con el mismo estilo de los profetas. Los textos \u00abprof\u00e9ticos\u00bb que orientan hacia esta interpretaci\u00f3n pueden clasificarse de la siguiente forma:<br \/>\na) Jes\u00fas interpreta las Escrituras. La escena program\u00e1tica de Le 4,1630 adquiere en este horizonte un valor particular. Apelando a los textos de los padres, Jes\u00fas actualiza la palabra de Dios e ilumina su tiempo presente. Pueden aducirse otras muchas referencias (cf Le 10,25; 18,18; 20,42); pero las \u00abactualizaciones\u00bb de las figuras del siervo de Yhwh del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas y del hijo del hombre de Daniel son las que dan m\u00e1s cuerpo a este modelo. M\u00e1s particularmente podemos pensar en la misma forma con que Jes\u00fas interpretaba las Escrituras, que se apartaba de la de los rabinos y que, cualitativamente, lo situaba en un plano distinto y superior del de \u00e9stos (Mt 8,29).<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas hizo profec\u00ed\u00adas. Queremos decir ante todo que Jes\u00fas habl\u00f3 con el estilo t\u00ed\u00adpico de los profetas y que, en este sentido, pudo pronunciar tabi\u00e9n anuncios que se refer\u00ed\u00adan al futuro. Podemos pensar en las diversas f\u00f3rmulas de calamidad contra Jerusal\u00e9n (Mt 23,37), contra el templo (Me 13,1.-2), contra \u00abesta generaci\u00f3n\u00bb (Le 11,49) o contra \u00ablas hijas de Jerusal\u00e9n\u00bb (Le 23,28); las f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n para quien le siga (Me 10,29) o para los d\u00e9biles e indefensos (Le 12,32); los diversos macarismos (Mt 5,3-12; Le 7,23; Mt 11,6).<\/p>\n<p>El mismo texto de Me 13 1-2, que es de clara formulaci\u00f3n prof\u00e9tica, contiene para todos los efectos un mensaje prof\u00e9tico que hay que atribuir al Jes\u00fas hist\u00f3rico.<br \/>\nc) Jes\u00fas realiz\u00f3 gestos prof\u00e9ticos. En esta clasificaci\u00f3n habr\u00ed\u00ada que insertar ante todo los l milagros, considerados como signos expresivos del amor y del poder de Jes\u00fas como enviado del Padre; hay adem\u00e1s otros gestos t\u00ed\u00adpicos que recuerdan la acci\u00f3n prof\u00e9tica cl\u00e1sica. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la maldici\u00f3n de la higuera (Mt 21,18), la escritura en tierra mientras se dirigen acusaciones contra la ad\u00faltera y la gente espera su veredicto (Jn 8,111), la acogida del ni\u00f1o para expresar la grandeza de los que acogen el reino de Dios (Mt 18,1-3), la expulsi\u00f3n de los traficantes del templo y la apelaci\u00f3n a su car\u00e1cter sagrado (Me 11,1518). En todos estos casos estamos frente a signos que no son comprendidos inmediatamente por los interlocutores y que, por tanto, exigen una explicaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, sobre la base de esta dial\u00e9ctica, nos vemos remitidos a la acci\u00f3n prof\u00e9tica fiara una interpretaci\u00f3n que resulte significativa.<\/p>\n<p>d) Anuncios de la pasi\u00f3n y de la glorificaci\u00f3n. Jes\u00fas tuvo ante s\u00ed\u00ad con una clara determinaci\u00f3n la- perspectiva de una muerte violenta. Habl\u00f3 expresamente a sus disc\u00ed\u00adpulos de esta conciencia hist\u00f3rica. Esta perspectiva, al mismo tiempo que ligaba su destino al de los profetas, lo apartaba cualitativamente de ellos por el significado y la interpretaci\u00f3n que daba \u00e9l mismo a su muerte como expiaci\u00f3n vicaria. Aun conservando el papel que jugaron las diversas redacciones en la formulaci\u00f3n de estos anuncios, los textos siguen estando profundamente arraigados en su persona y en la conciencia sobre su identidad. En este mismo sentido hemos da considerar los textos que se refieren a la resurrecci\u00f3n como hermen\u00e9utica \u00faltima del misterio salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>e) Jes\u00fas tuvo visiones. No est\u00e1 dicho que, dentro de esta perspectiva, haya que leer en sentido carism\u00e1tico o ext\u00e1tico los textos que se refieren a ellas; baste pensar en que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada un impacto inmediato con sus interlocutores. Comprende inmediatamente, antes incluso de que hablen los disc\u00ed\u00adpulos, sus pensamientos y preocupaciones (Me 2,1; Mt 12,25; Le 9,47); nadie puede esconderle nada; todos se sienten transparentes y conocidos en su propia intimidad. Entre los diversos textos que refieren visiones (cf Mt 3,16; Me 9,4; Le 22,43) hay uno que merece especial atenci\u00f3n por su significado prof\u00e9tico: \u00abYo ve\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s cayendo del cielo como un rayo\u00bb (Le 10,18). Contra una interpretaci\u00f3n materialmente visiva de Satan\u00e1s, hemos de dar cr\u00e9dito al hecho de que Jes\u00fas verificaba c\u00f3mo, con su anuncio del reino iba siendo progresivamente destruido el poder del mal hasta la victoria definitiva sobre el mismo Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>Estos cinco esquemas podr\u00ed\u00adan justificar tanto la opini\u00f3n de la gente como la primera descripci\u00f3n que nos ofrecen los evangelistas de Jes\u00fas de Nazaret. Por tanto, el t\u00ed\u00adtulo de \u00abprofeta\u00bb debe clasificarse entre los primeros y m\u00e1s antiguos que se aplicaron al maestro de Galilea; con \u00e9l se expresaba la primer\u00ed\u00adsima impresi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada provocado en sus contempor\u00e1neos la predicaci\u00f3n y la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Sin embargo, una lectura m\u00e1s atenta de los textos muestra c\u00f3mo, incluso donde se refieren a Jes\u00fas como profeta, se crea inmediatamente una dial\u00e9ctica que tiende a mostrar las limitaciones de este t\u00ed\u00adtulo y su superaci\u00f3n necesaria (cf Mt 21,23). Aun encontr\u00e1ndose ante la figura de un profeta, se sinti\u00f3 de todas formas la necesidad de subrayar la convicci\u00f3n de que era \u00abm\u00e1s que\u00bb un profeta: \u00abm\u00e1s que Jon\u00e1s\u00bb (Mt 12,41), \u00abm\u00e1s que Salom\u00f3n\u00bb (Mt 12,42), \u00abm\u00e1s que el templo\u00bb (Mt 12,16).<\/p>\n<p>Por tanto, con el uso del t\u00e9rmino profeta estamos ciertamente ante una de las expresiones m\u00e1s antiguas de la cristolog\u00ed\u00ada prepascual, pero al mismo tiempo palparnos la imposibilidad de poder detenernos en ella. En las fuentes se da un uso tan diferenciado que es preciso ver la globalidad de esta figura m\u00e1s que sus detalles. Efectivamente, Marcos prefiere relacionar este t\u00ed\u00adtulo con el destino de la muerte violenta; Mateo lo ve como expresi\u00f3n privilegiada para destacar el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas; Lucas se complace en describir a Jes\u00fas como la realizaci\u00f3n de Dt 18,15, haciendo as\u00ed\u00ad de Cristo un nuevo Mois\u00e9s; Q inserta la connotaci\u00f3n de la superioridad de Jes\u00fas, que ha de ser considerado como \u00abm\u00e1s que\u00bb un profeta; Juan, finalmente, muestra que este t\u00ed\u00adtulo, a pesar de ser una prerrogativa de Jes\u00fas como revelador, ofrece, sin embargo, una lectura incompleta de su misterio.<\/p>\n<p>Todo esto nos hace comprender que los evangelios conocieron una \u00abcristolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica\u00bb, que fue \u00e9sta una de las modalidades para expresar el misterio de Jes\u00fas, pero que en relaci\u00f3n con los profetas este t\u00ed\u00adtulo s\u00f3lo se le pod\u00ed\u00ada atribuir anal\u00f3gicamente. Aun dentro de la semejanza, la discontinuidad con los profetas era demasiado evidente tanto respecto a la autoridad con que obraba como en sus relaciones con Dios. Jes\u00fas hablaba y actuaba siempre y solamente en primera persona; lo cual es inconcebible para un profeta. Por tanto, hab\u00ed\u00ada que pasar necesariamente del t\u00ed\u00adtulo de profeta a los de \u00abCristo\u00bb e \u00abHijo de Dios\u00bb, que expresaban mejor la novedad y la originalidad de su identidad.<\/p>\n<p>4. LA PROFEC\u00ed\u008dA NEOTESTAMENTARIA. Para una valoraci\u00f3n global del profetismo neotestamentario hay que se\u00f1alar ante todo dos caracter\u00ed\u00adsticas que constituyen su novedad respecto al AT: 1) la centralidad de Jes\u00fas, que es proclamado Cristo; por tanto, el cumplimiento de las promesas antiguas. Esta fe en \u00e9l y en -su palabra, que ya antes de pascua era determinante para los disc\u00ed\u00adpulos, permiti\u00f3 memorizar sus palabras y su comportamiento. 2) El don del Esp\u00ed\u00adritu del resucitado, el d\u00ed\u00ada de pent\u00e9cost\u00e9s, hizo tomar conciencia a la comunidad de Jerusal\u00e9n, especialmente despu\u00e9s del martirio de Esteban (He 6-7), de su tarea misionera universal.<\/p>\n<p>El libro de los Hechos nos habla de la presencia de profetas: Bernab\u00e9, en la lista que ofrece Lucas en He 13,1, es el primero, junto con \u00abSim\u00f3n, apodado el Negro; Lucio de Cirene; Manah\u00e9n, hermano de leche de Herodes el virrey, y Saulo\u00bb. Pero hay otras indicaciones y nombres concretos: \u00ed\u0081gabo, que en He 11,28 hace una profec\u00ed\u00ada de predicci\u00f3n sobre una carest\u00ed\u00ada,- suscitando as\u00ed\u00ad la solidaridad de la comunidad; \u00e9l mismo, en He 21,11, realiza un gesto prof\u00e9tico atando con su cintur\u00f3n los pies y las manos de Pablo. En la misma per\u00ed\u00adcopa se nos dice que las hijas de Felipe el evangelista \u00abten\u00ed\u00adan el don de la profec\u00ed\u00ada\u00bb (He 21,3); Judas y Silas \u00aberan tambi\u00e9n profetas\u00bb (15,32). Y para algunos exegetas el m\u00e1rtir Esteban pertenecer\u00ed\u00ada igualmente al grupo de los profetas.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de Lucas, m\u00e1s interesado probablemente en presentar la funci\u00f3n prof\u00e9tica, explica el porqu\u00e9 del silencio sobre la participaci\u00f3n de los profetas en la estructura eclesial.<\/p>\n<p>El material presente en las cartas del corpus paulino podr\u00ed\u00ada por s\u00ed\u00ad solo dar base a una teolog\u00ed\u00ada del profetismo neotestamentario; para el plan del presente estudio bastar\u00e1n dos textos especialmente clarificadores sobre el papel de los profetas en la comunidad primitiva.<\/p>\n<p>1Cor 12,28-30 y Ef 4,11 presentan un primer esquema de orden estructural entre los que tienen un ministerio en la comunidad: en primer lugar los ap\u00f3stoles, luego los profetas y luego los maestros\/ evangelistas.<\/p>\n<p>El contexto de los dos trozos es el de la construcci\u00f3n de la comunidad dentro de una unidad fundamental que hay que mantener en virtud de los dones y, mediante ellos, de la gracia (jaris) recibida del mismo Cristo.<\/p>\n<p>La jerarqu\u00ed\u00ada de los ministerios y de las funciones est\u00e1 por tanto en relaci\u00f3n con el \u00ab\u00fanico cuerpo de Cristo\u00bb, como presencia y promesa escatol\u00f3gica de la revelaci\u00f3n plena de Dios. Los creyentes han de acoger la diversidad de los ministerios y de los dones porque son necesarios para la constituci\u00f3n y diversificaci\u00f3n del \u00abcuerpo\u00bb (1Cor 12,12-25). A los corintios, que anhelaban el don m\u00e1s grande y espectacular de la glosolalia, Pablo les recuerda ante todo un principio b\u00e1sico: la unidad y la igualdad de los carismas. M\u00e1s a\u00fan: los que posean dones m\u00e1s particulares deben prestar atenci\u00f3n a los dones m\u00e1s ordinarios, ya que la caridad es el fundamento y la regla de todo (1Cor 13 2; 14,1).<\/p>\n<p>Una lectura m\u00e1s atenta de estos textos muestra de todas formas que no estamos s\u00f3lo ante una lectura \u00abcarism\u00e1tica\u00bb de la Iglesia, sino m\u00e1s bien ante una descripci\u00f3n institucional real de la misma comunidad.<\/p>\n<p>En efecto, el ap\u00f3stol, en la lista que ofrece, describe los tres primeros \u00f3rdenes con una terminolog\u00ed\u00ada precisa y personal: ap\u00f3stoles, profetas, maestros\/evangelistas; a continuaci\u00f3n, la descripci\u00f3n se hace m\u00e1s bien gen\u00e9rica e impersonal; no se refiere ya a las personas, sino a las actividades: milagros, curaciones, gobierno, glosolalia.<br \/>\nCiertamente Pablo no se preocupa aqu\u00ed\u00ad de dar una ense\u00f1anza precisa sobre la organizaci\u00f3n de la Iglesia; lo importante es que Dios, en Jesucristo, ha puesto un orden muy concreto en las funciones principales, mientras que .los dones son abundantes y en conformidad con la gracia de Cristo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, los profetas y la profec\u00ed\u00ada se le presentan a la comunidad cristiana, bien como una funci\u00f3n carism\u00e1tica a la que todos deben tender precisamente para que en virtud de su hablar a los hombres puedan ser comprendidos por ellos y as\u00ed\u00ad edificar la comunidad (1 Cor 14,3.29-32), bien como una funci\u00f3n institucional que est\u00e1 en la base y el fundamento de la Iglesia (1Cor 12,28), ya que contribuye a regular la vida de la comunidad (1Cor 14,22).<\/p>\n<p>Los textos del NT le\u00ed\u00addos sin prejuicios ni precomprensiones llevan, por tanto, a reconocer a los profetas como una \u00abinstituci\u00f3n\u00bb (1 Cor 14,29; 14,32; 12,28; Rom 12,6; Ef 4,11; He 11,27; 21,9) y a la profec\u00ed\u00ada como una acci\u00f3n lit\u00fargica normal, aunque moment\u00e1nea y ocasional, dada a algunos creyentes (1Tes 5,20; 1Cor 14,1. 5.24.31.39).<\/p>\n<p>Este hecho, a la luz de la teolog\u00ed\u00ada paulina, no presenta ninguna contraposici\u00f3n: los profetas y la acci\u00f3n prof\u00e9tica especifican la contribuci\u00f3n correspondiente y diversificada que da cada uno a la construcci\u00f3n de la comunidad. As\u00ed\u00ad pues, tanto cada uno de los profetas como los diversos creyentes que profetizan y que deben tender a la profec\u00ed\u00ada revelan y significan que la Iglesia, en su conjunto, se construye sobre la palabra de Jes\u00fas y crece cuando se la actualiza en las diversas situaciones de la vida.<\/p>\n<p>De todas formas, sobre la base de estos textos se puede casi llegar a reconstruir la identidad del profeta neotestamentario.<\/p>\n<p>Es reconocido esencialmente como movido por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado. El papel decisivo del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida de la Iglesia puede vislumbrarse en diversos niveles, incluso en las decisiones pr\u00e1cticas que asume (He 15,28; 5,3.9). En este horizonte es donde hay que leer el hecho de que el Esp\u00ed\u00adritu suscite y mueva a los profetas (He 2,18; 11,28; 19,6; 21,11; 1Cor 12,8; 1Pe 1,11; 2Pe 1,21): ninguno puede profetizar m\u00e1s que bajo su acci\u00f3n, que se dirige siempre a la construcci\u00f3n de la comunidad: Esto explica por qu\u00e9 el ap\u00f3stol siente el deber de urgir a los creyentes al deseo de la profec\u00ed\u00ada; pero al mismo tiempo ve como causa y efecto la acci\u00f3n pneum\u00e1tica y la funci\u00f3n prof\u00e9tica: \u00abNo apagu\u00e9is el Esp\u00ed\u00adritu; no despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas\u00bb (1Tes 5,19-20): sin estas dos realidades no se da crecimiento de la Iglesia.<\/p>\n<p>El profeta, adem\u00e1s, aparece como una persona que es reconocida como tal por la Iglesia. Tanto si se habla de un grupo de profetas como si se trata de un individuo, no es la Iglesia la que da la profec\u00ed\u00ada ni la que suscita al profeta; m\u00e1s bien acoge la profec\u00ed\u00ada y al profeta como un don y un ministerio. An\u00e1logamente, el profeta no puede concebirse m\u00e1s que en referencia a la comunidad y en comuni\u00f3n con ella.<\/p>\n<p>Para beneficio de la comunidad, el profeta desempe\u00f1a una funci\u00f3n que se puede sintetizar en estos tres puntos:<br \/>\n1) Transmite las palabras y los gestos de Jes\u00fas. El profeta del NT se diferencia ya por esto del profeta veterotestamentario. En efecto, no relee primariamente las Escrituras antiguas, sino que transmite y comunica m\u00e1s bien la palabra del maestro. No habla en nombre de Yhwh ni anuncia un or\u00e1culo suyo, sino que recoge las palabras de Jes\u00fas y habla en su nombre. La profec\u00ed\u00ada que se anuncia es \u00abel testimonio de Jes\u00fas\u00bb (Ap 19,10), su objetivo es hacer presente, viva y actual la palabra del Se\u00f1or para la comunidad. Esto permite comprender por qu\u00e9 Pablo no tiene reparos en poner la profec\u00ed\u00ada como fundamento de la Iglesia (Ef 2,20). Los ap\u00f3stoles y los profetas, al final, no hacen m\u00e1s que explicitar lo \u00fanico necesario de la Iglesia: la palabra y la acci\u00f3n de Jesucristo, \u00abap\u00f3stol\u00bb del Padre, y su \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb definitiva en la historia.<\/p>\n<p>2) El profeta \u00abgarantiza\u00bb la ortodoxia de la comunidad. En efecto, es reconocido como hombre fiel a la palabra, haci\u00e9ndola actual bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu; por tanto, est\u00e1 capacitado para reconocer como verdadera la palabra que el ap\u00f3stol transmite. Pablo utiliza expresamente este argumento como elemento decisivo para reconocer al verdadero profeta y al falso (1Cor 14,37).<\/p>\n<p>3) El profeta, como recuerda expresamente Pablo, est\u00e1 llamado a \u00abformar, animar y consolar a los hombres\u00bb (1Cor 14,3). En efecto, al actualizar la palabra de Jes\u00fas, anima a vivir concretamente en ella y consuela anunciando la vuelta gloriosa del Se\u00f1or. De esta manera, animando y consolando, forma y edifica a la comunidad que, a trav\u00e9s de \u00e9l, se confronta con la palabra misma del maestro.<\/p>\n<p>Por tanto, el profeta se puede comprender a la luz de su mismo carisma sin tener que confundirlo con otros. El no es ap\u00f3stol: el ap\u00f3stol funda la comunidad y la dirige, mientras que el profeta es un creyente que acoge al ap\u00f3stol y su mensaje. El profeta tampoco es doctor: el doctor recibe de los ap\u00f3stoles y de los profetas la palabra del Se\u00f1or; mientras que el doctor lee e interpreta la Escritura, el profeta, como hombre del Esp\u00ed\u00adritu, pone toda la Escritura bajo la luz de la palabra de Cristo. Finalmente, el profeta no es evangelista, ya que \u00e9ste reflexiona con una experiencia personal de acci\u00f3n inspirada y formula una teolog\u00ed\u00ada particular, mientras que el profeta se interesa por el bien inmediato de la comunidad y por las circunstancias particulares que se crean en cada comunidad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el profeta de la Iglesia primitiva se presenta como la persona que, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado, tiene la tarea de reproponer, actualiz\u00e1ndola, la palabra y la obra de Jes\u00fas. Por tanto, es el hombre de la mirada retrospectiva, ya que orienta hacia la actualizaci\u00f3n del presente y hacia la espera del futuro, destacando el sentido de la persona de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por tanto, puede plenamente llamarse el hombre que pertenece a la tradici\u00f3n y la crea, entendiendo por tradici\u00f3n el contenido quedos ap\u00f3stoles, personalmente o por obra del Esp\u00ed\u00adritu, hab\u00ed\u00adan recibido de su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or (DV 7); en virtud de esta pertenencia, deben considerarse como personas de gran fuerza innovadora, ya que son capaces de leer atentamente el presente y de proponer el futuro.<\/p>\n<p>Si se le confronta con el AT, el profeta neotestamentario adquiere una innegable novedad. Lo que es evidente ante todo es la gran diferencia en la extensi\u00f3n del fen\u00f3meno: mientras que para Joei (3,1-2) sigue siendo un deseo el acontecimiento universal de la profec\u00ed\u00ada, aqu\u00ed\u00ad se observa que, al menos virtualmente, todos los creyentes est\u00e1n en condiciones de poder profetizar.<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s impresiona es el hecho de que en la profec\u00ed\u00ada neotestamentaria ha desaparecido por completo toda forma de miedo, de juicio y de condenaci\u00f3n. El profeta es m\u00e1s bien el que da \u00e1nimos y el que trae un .mensaje de salvaci\u00f3n. El acontecimiento de la resurrecci\u00f3n, como expresi\u00f3n m\u00e1s evidente de la victoria y de la glorificaci\u00f3n de Cristo, ha impreso ya un sello indeleble en las relaciones entre el cristiano y el Padre. El profeta da confianza y seguridad de que ese acontecimiento afecta tambi\u00e9n a cada uno de los creyentes que har\u00e1n de su vida una \u00abofrenda agradable a Dios\u00bb; las miradas se dirigen ahora claramente hacia el acontecimiento escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>A partir de la Didaj\u00e9, el Pastor de Hermas, san Ireneo y todo el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico, el profeta adquiere una fisonom\u00ed\u00ada diferente y se necesitan ciertos \u00abcriterios\u00bb para valorar su sinceridad. Sin embargo, la profec\u00ed\u00ada no se acaba, y en todo caso su disminuci\u00f3n no se debe al hecho de que haya habido una estabilizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n a costa de la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica. Habr\u00e1 que valorar m\u00e1s bien, directamente, el hecho de que las palabras del Se\u00f1or hab\u00ed\u00adan encontrado una forma definitiva en los evangelios y en las cartas de los ap\u00f3stoles, que constitu\u00ed\u00adan entonces la norma y la.referencia privilegiada para la vida de las diversas comunidades locales.<\/p>\n<p>El profeta no desaparece, pero su carisma peculiar asume nuevas expresiones. Los siglos II y in presentan im\u00e1genes de hombres y de mujeres que poseen caracter\u00ed\u00adsticas similares a las de los profetas, pero ahora se convierten en martyres y confessores. Algo parecido ocurre en los siglos sucesivos: la Edad Media ver\u00e1 la profec\u00ed\u00ada ligada a la imagen simb\u00f3lica que est\u00e9 m\u00e1s directamente en disposici\u00f3n de explicar la Escritura: Hugo de San V\u00ed\u00adctor y Joaqu\u00ed\u00adn da Fiore ser\u00e1n maestros en ello. Lo mismo podemos decir si tomamos algunos ejemplos que proceden de la m\u00ed\u00adstica, llamada precisamente \u00abprof\u00e9tica\u00bb: en esta l\u00ed\u00adnea podr\u00ed\u00ada componerse una lista con nombres m\u00e1s o menos conocidos: Juliana de Norwich, Catalina de Siena, Teresa de \u00ed\u0081vila, Juan de la Cruz, Ignacio de Loyola, Juan Bosco, Adriana von Speyer&#8230; son s\u00f3lo el comienzo de una larga serie diferenciada de \u00abprofetas\u00bb, que hay que a\u00f1adir a las que nos ofrecen en varias ocasiones los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Todo esto nos lleva a una nueva conclusi\u00f3n: los profetas y el carisma prof\u00e9tico no pueden quedar relegados expeditivamente tan s\u00f3lo al momento de la Iglesia primitiva; pertenecen de modo constitutivo a la Iglesia y poseen para ella un significado permanente e insustituible.<\/p>\n<p>5. VALOR TEOL\u00ed\u201cGICO DE LA PROFEC\u00ed\u008dA. La recuperaci\u00f3n del dato b\u00ed\u00adblico sobre la precomprensi\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada puede permitirle a la teolog\u00ed\u00ada fundamental tener una perspectiva distinta para su propia argumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez quitada la capa opresora de un conocimiento de los sucesos futuros, la profec\u00ed\u00ada podr\u00ed\u00ada concebirse como aquella forma peculiar de la revelaci\u00f3n que, manteniendo unidos la palabra y el signo, permite captar la dial\u00e9ctica entre manifestaci\u00f3n-ocultamiento del contenido revelado.<\/p>\n<p>Hay aqu\u00ed\u00ad tres elementos que ex\u00c2\u00a1gen una clarificaci\u00f3n:<br \/>\na) La revelaci\u00f3n se da como un movimiento dial\u00e9ctico, no antit\u00e9tico, sino de superaci\u00f3n constante. Lo que se revela aparece evidente, o bien remite a un conocimiento ulterior que ha de ser revelado. La persona de Cristo no se puede definir por el razonamiento y el lenguaje humano; permanece siempre abierta a ese horizonte de misterio que es la vida trinitaria de Dios.<\/p>\n<p>b) La profec\u00ed\u00ada se comprende como una unidad irrompible de palabra y de signo. La palabra remite al signo, y el signo es de suyo una apelaci\u00f3n a un significado ulterior. La palabra clarifica el signo donde \u00e9ste aparece como ambiguo, y el signo lleva a su cumplimiento la formulaci\u00f3n de la palabra. Esta mutua apelaci\u00f3n puede explicar, mejor que cualquier otro medio, la dial\u00e9ctica de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La profec\u00ed\u00ada como tal no es externa a la revelaci\u00f3n, sino que es una de sus expresiones peculiares. Por tanto, antes de ser uno de los signos de la revelaci\u00f3n, es forma de revelaci\u00f3n y est\u00e1 asumida por entero en la dial\u00e9ctica de la revelaci\u00f3n, como forma expresiva de la misma.<\/p>\n<p>Estas indicaciones muestran que la profec\u00ed\u00ada, asumida por la teolog\u00ed\u00ada fundamental como forma expresiva de la revelaci\u00f3n, puede favorecer tambi\u00e9n hoy su comprensi\u00f3n y ser una mediaci\u00f3n privilegiada de ella.<\/p>\n<p>Algunos elementos ulteriores podr\u00e1n hacer que se perciba mejor el valor teol\u00f3gico que posee el argumento prof\u00e9tico en una renovada comprensi\u00f3n de los signos de la credibilidad de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1) Recuperando la centralidad de Jes\u00fas de Nazaret, se puede pensar en su revelaci\u00f3n a la luz de una profec\u00ed\u00ada que se ha dejado en la historia como signo permanente de la salvaci\u00f3n. Este dato tiene un valor no secundario; decir que Jes\u00fas es prafecia del Padre equivale a expresar globalmente el sentido de los textos neotestamentarios. Se ha visto que s\u00f3lo anal\u00f3gicamente y de forma reductiva se puede aplicar a Jesucristo el t\u00ed\u00adtulo de profeta; pero decir que \u00e9l constituye la profec\u00ed\u00ada del Padre significa afirmar que su palabra y sus obras, en un todo inseparable (gestis verbisque intrinsece inter se connexis: DV 2), constituyen el testimonio permanente que se ha dejado en la historia. Se realiza una unidad irrompible en la complementariedad de palabra y signo, que es t\u00ed\u00adpica de la expresividad del lenguaje prof\u00e9tico y revelativo.<\/p>\n<p>Del mismo modo se afirma que dentro de la historia se ha puesto un signo hist\u00f3rico, permanente, que condensa en s\u00ed\u00ad mismo los rasgos de cumplimiento y de definitivo, pero que al mismo .tiempo aguarda su plena realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una teolog\u00ed\u00ada de la historia (I Historia, 111) tendr\u00e1 la misi\u00f3n de mostrar c\u00f3mo se plantea con este dato un principio que permite orientar la imrevisibilidad del vagar hist\u00f3rico; de echo, la profec\u00ed\u00ada orienta toda la historia hacia la realizaci\u00f3n definitiva de la salvaci\u00f3n en el encuentro escatol\u00f3gico con el Se\u00f1or, que recapitula toda la creaci\u00f3n (Col 1,15-20; Ef 1,10; 2,14-16).<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada, como dec\u00ed\u00adamos anteriormente, es palabra que gu\u00ed\u00ada el presente de una comunidad, pero en un doble frente: a la luz del acontecimiento Jes\u00fas de Nazaret y en la espera de su retorno glorioso. Por tanto, releer la revelaci\u00f3n de Jesucristo en este horizonte, como profec\u00ed\u00ada del Padre, significa comprometer al creyente a una atenta lectura del presente hist\u00f3rico, pero en continuidad con la tradici\u00f3n precedente y con la conciencia de un cumplimiento futuro.<\/p>\n<p>2) De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la profec\u00ed\u00ada se pone en la Iglesia y en la historia de la humanidad como una forma permanente de memoria que obliga a no asumir nada como absoluto, sino a relativizarlo todo a la luz de lo \u00fanico necesario.<\/p>\n<p>La palabra de Dios se presenta entonces al contempor\u00e1neo como aquella provocaci\u00f3n \u00faltima que se da para la adquisici\u00f3n del sentido de la existencia, pero capacitando a cada uno simult\u00e1neamente para la responsabilidad personal.<\/p>\n<p>La evidencia de la revelaci\u00f3n, dada prof\u00e9ticamente, obliga al creyente a plantearse una pregunta constante sobre el sentido de lo que se le revela, y al mismo tiempo lo impulsa hacia la suprema forma de libertad como decisi\u00f3n de acogida de una referencia a un sentido escondido en el propio misterio.<\/p>\n<p>3) La teolog\u00ed\u00ada, al asumir la nota de la profec\u00ed\u00ada, afirma que la revelaci\u00f3n se le da al hombre para que comprenda y crea. En otras palabras, constituye una forma eualificativa de comunicabilidad de la misma revelaci\u00f3n. La ex\u00e9gesis de 1Cor 14,22-5 orienta a comprender la profec\u00ed\u00ada dentro de este horizonte interpretativo. Prefiri\u00e9ndola a la glosolalia, que escandaliza al no creyente, Pablo afirma que la profec\u00ed\u00ada hace m\u00e1s bien manifiestos \u00ablos secretos del coraz\u00f3n\u00bb, y por tanto los creyentes y los no creyentes quedan convencidos de la presencia de Dios en medio de su pueblo.<\/p>\n<p>Una actualizaci\u00f3n de esta forma de comunicab\u00ed\u00adlidad del dato de la revelaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada visualizarse gracias al testimonio de los creyentes que, acogiendo la palabra del Se\u00f1or, se abren a la lectura de los P signos de los tiempos. En este caso la profec\u00ed\u00ada se convierte en creaci\u00f3n de nuevos signos que actualizan el mensaje de la salvaci\u00f3n para las exigencias contempor\u00e1neas. De aqu\u00ed\u00ad se deriva, por consiguiente, una atenci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de apelaci\u00f3n a aquellos valores universales que pueden ser anunciados y vividos con una especificidad cristiana.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la profec\u00ed\u00ada, como lenguaje que se dirige a los hombres (ICor 14,1-5), estimula a la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica para que se ponga a buscar otras tantas formas nuevas de comunicaci\u00f3n del saber creyente, a fin de que la revelaci\u00f3n pueda ser una respuesta contempor\u00e1nea sobre el sentido del creer y del vivir.<\/p>\n<p>4) Finalmente, situar la revelaci\u00f3n a la luz de la profec\u00ed\u00ada significa hacer que destaque su contenido espec\u00ed\u00adfico, que es el amor misericordioso de Dios.<\/p>\n<p>En efecto, la profec\u00ed\u00ada no se da nunca como una forma de condenaci\u00f3n, de juicio o de temor; al contrario, es siempre y exclusivamente una palabra de aliento, de confianza y de esperanza. La cruz de Jes\u00fas de Nazaret es el signo prof\u00e9tico culminante, ya que es all\u00ed\u00ad donde cada uno est\u00e1 obligado a ver el nexo entre el sufrimiento hasta la muerte y la gloria de Dios. En el rostro del crucificado resplandece la gloria del Padre (2Cor 4,6); \u00e9ste es el \u00faltimo mensaje que se comunica a los hombres, porque aqu\u00ed\u00ad se realiza la voluntad sav\u00ed\u00adfica de Dios.<\/p>\n<p>Una profec\u00ed\u00ada posb\u00ed\u00adblica que no estuviera en conformidad con esta tipolog\u00ed\u00ada se excluir\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad misma como posible mensaje de revelaci\u00f3n. Despu\u00e9s de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, la Iglesia puede reconocer como \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb tan s\u00f3lo aquello que sirva para hacer m\u00e1s evidente el amor trinitario de Dios, un amor que no se neg\u00f3 a la condenaci\u00f3n del inocente para la salvaci\u00f3n de los pecadores (Rom 5,6-10). Una profec\u00ed\u00ada que se presentase bajo el ropaje de una condenaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada su origen m\u00e1s bien al miedo de un renovado montanismo, nunca definitivamente aplastado por el \u00e1nimo cristiano, que a una confianza responsable en el amor del Padre.<\/p>\n<p>5) Por consiguiente, la profec\u00ed\u00ada capac\u00ed\u00adta al creyente para hablar de la revelaci\u00f3n como de una esperanza que se ha confiado a la Iglesia para que la comunique al mundo. Se trata de la esperanza b\u00ed\u00adblica, de la que tiene certeza en el cumplimiento definitivo, por haber sido engendrada por una promesa que se experimenta como verdadera, hecha por una persona que se revela como fiel.<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00f3N, A veces parece como si se constatase cierto miedo a los profetas, El mundo no los quiere; la Iglesia los acoge, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de su muerte. Muchas veces la apelaci\u00f3n a la profec\u00ed\u00ada est\u00e1 determinada por unos modelos veterotestamentarios que en muchos aspectos no se pueden proponer en nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Los cristianos son hijos de una profec\u00ed\u00ada realizada a la luz del G\u00f3lgota; reclaman, por tanto, la presencia de los profetas como signos de un amor que sabe llegar hasta el don total de s\u00ed\u00ad mismo. El profeta, al final, obliga a cada uno a tomar seriamente en consideraci\u00f3n la propia existencia dentro del horizonte de la vida de Jesucristo. A cada uno de los hombres, abismados cada vez m\u00e1s en unas culturas que en diversos niveles les hablare de muerte, ya que tambi\u00e9n la indiferencia y el car\u00e1cter ef\u00ed\u00admero de las cosas son una muerte para la raz\u00f3n, la profec\u00ed\u00ada le recuerda el sentido de una vida v\u00ed\u00advida con coherencia a la luz de unos valores que saben dar un significado a la realidad humana.<\/p>\n<p>En un mundo que cada vez busca m\u00e1s la emoci\u00f3n y quiere hacerse un futuro enga\u00f1\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo al presumir un conocimiento que no tiene, el. profeta le recuerda la fdelidad al presente, sin el cual no se da aut\u00e9ntico futuro.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de los profetas ser\u00e1 hoy tanto m\u00e1s eficaz y salv\u00ed\u00adfica cuanto m\u00e1s se superen las formas de un excesivo espiritualismo o montanismo. Por consiguiente, \u00abaspirar\u00bb a la profec\u00ed\u00ada (cf ICor 14,1) resulta hoy para cada uno de los creyentes la forma m\u00e1s coherente de creer en la revelaci\u00f3n, ya que de este modo podr\u00e1 dar testimonio de la presencia viva y operantedel Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n del mundo a trav\u00e9s del obrar de sus testigos (1 Tes 5,19).<\/p>\n<p>BIBL.: AUNE D.E., Propheey in Early Christianity, Grand Rapids 1983; BAKER D.L., Two Testaments one Bfble, Londres 1986; BALTHASAR H.U. von, Gloria 6. Antiguo Testamento, Madr\u00ed\u00add 1988 BEAUDE P.M., \u00ab&#8230; seg\u00fan las F~erituras\u00bb; Estepa 1978 BENOIT P., Trait\u00e9 de la proph\u00e9tie, Tournai 1958; BOISMARD E., J\u00e9sus proph\u00e9te par excellence d \u00e1pr\u00e9s Jean 10,24-39, en J. 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Fisichella<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Mensaje inspirado; revelaci\u00f3n o proclamaci\u00f3n de la voluntad y prop\u00f3sito divinos. La profec\u00ed\u00ada puede consistir en una ense\u00f1anza moral inspirada, la expresi\u00f3n de un mandato o juicio divino o una declaraci\u00f3n de algo que ha de venir. Como se explica en el art\u00ed\u00adculo PROFETA, los verbos ra\u00ed\u00adces de los idiomas originales (heb. na\u00c2\u00b7v\u00e1\u00c2\u00b4; gr. pro\u00c2\u00b7fe\u00c2\u00b7t\u00e9u\u00c2\u00b7o) no comunican la idea de predicci\u00f3n, si bien las predicciones son parte destacada de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nLos siguientes ejemplos ilustran el sentido de las palabras originales: cuando a Ezequiel se le mand\u00f3 en una visi\u00f3n: \u2020\u0153Profetiza al viento\u2020\u009d, \u00e9l simplemente expres\u00f3 el mandato de Dios al viento. (Eze 37:9, 10.) Cuando durante el juicio de Jes\u00fas unos individuos le cubrieron, le abofetearon y luego dijeron: \u2020\u0153Profet\u00ed\u00adzanos, Cristo. \u00bfQui\u00e9n es el que te hiri\u00f3?\u2020\u009d, no estaban pidiendo una predicci\u00f3n; m\u00e1s bien, lo que quer\u00ed\u00adan era que Jes\u00fas identificara por revelaci\u00f3n divina qui\u00e9nes le hab\u00ed\u00adan abofeteado. (Mt 26:67, 68; Lu 22:63, 64.) La mujer samaritana que estaba junto al pozo reconoci\u00f3 a Jes\u00fas como \u2020\u0153profeta\u2020\u009d porque le revel\u00f3 cosas sobre su pasado que no hubiera podido saber a no ser mediante el poder divino. (Jn 4:17-19; comp\u00e1rese con Lu 7:39.) Algunas porciones b\u00ed\u00adblicas, como el Serm\u00f3n del Monte de Jes\u00fas y su denunciaci\u00f3n de los escribas y fariseos (Mt 23:1-36), tambi\u00e9n pueden definirse como profec\u00ed\u00ada, pues eran \u2020\u02dcproclamaciones\u2020\u2122 inspiradas del punto de vista de Dios sobre los asuntos, al igual que las declaraciones formales de Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y otros profetas anteriores. (Comp\u00e1rese con Isa 65:13-16 y Lu 6:20-25.)<br \/>\nEn toda la Biblia hay much\u00ed\u00adsimos ejemplos de pron\u00f3sticos o predicciones; algunos de los m\u00e1s antiguos se encuentran en G\u00e9nesis 3:14-19; 9:24-27; 27:27-40; 49:1-28; Deuteronomio 18:15-19.<br \/>\nLa Fuente de toda la profec\u00ed\u00ada verdadera es Jehov\u00e1 Dios. El la transmite por medio de su esp\u00ed\u00adritu santo o, de vez en cuando, mediante mensajeros ang\u00e9licos dirigidos por esp\u00ed\u00adritu. (2Pe 1:20, 21; Heb 2:1, 2.) Las profec\u00ed\u00adas hebreas con frecuencia empiezan diciendo: \u2020\u0153Oigan la palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Isa 1:10; Jer 2:4); con el t\u00e9rmino \u2020\u0153la palabra\u2020\u009d suelen querer decir un mensaje inspirado o profec\u00ed\u00ada. (Isa 44:26; Jer 21:1; Eze 33:30-33; comp\u00e1rese con Isa 24:3.)<\/p>\n<p>\u00bfEn que sentido \u2020\u02dcel dar testimonio de Jes\u00fas inspira el profetizar\u2020\u2122?<br \/>\nEn la visi\u00f3n del ap\u00f3stol Juan, un \u00e1ngel le dijo que \u2020\u0153el dar testimonio de Jes\u00fas es lo que inspira [literalmente, \u2020\u0153es el esp\u00ed\u00adritu de\u2020\u009d] el profetizar\u2020\u009d. (Rev 19:10.) El ap\u00f3stol Pablo llama a Cristo el \u2020\u0153secreto sagrado de Dios\u2020\u009d, y dice que \u2020\u0153cuidadosamente ocultados en \u00e9l est\u00e1n todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento\u2020\u009d. (Col 2:2, 3.) Esto se debe a que Jehov\u00e1 Dios ha asignado a su Hijo el papel clave en la realizaci\u00f3n de su magn\u00ed\u00adfico prop\u00f3sito, que consiste en la santificaci\u00f3n de Su nombre y en que se vuelva a poner a la Tierra y sus habitantes en el lugar que Dios hab\u00ed\u00ada previsto para ellos; esto se logra mediante \u2020\u0153una administraci\u00f3n al l\u00ed\u00admite cabal de los tiempos se\u00f1alados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra\u2020\u009d. (Ef 1:9, 10; comp\u00e1rese con 1Co 15:24, 25.) Como el cumplimiento del magn\u00ed\u00adfico prop\u00f3sito de Dios est\u00e1 muy relacionado con Jes\u00fas (comp\u00e1rese con Col 1:19, 20), toda profec\u00ed\u00ada, es decir, todos los mensajes inspirados de Dios y proclamados por sus siervos, se\u00f1alaban hacia su Hijo. As\u00ed\u00ad que, como dice Revelaci\u00f3n 19:10, todo el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (toda la inclinaci\u00f3n, intenci\u00f3n y prop\u00f3sito) de la profec\u00ed\u00ada era dar testimonio de Jes\u00fas, aquel a quien Jehov\u00e1 convertir\u00ed\u00ada en \u2020\u0153el camino y la verdad y la vida\u2020\u009d. (Jn 14:6.) Esto no solo es cierto de las profec\u00ed\u00adas anteriores al ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, sino de todas las profec\u00ed\u00adas posteriores. (Hch 2:16-36.)<br \/>\nTan pronto como estall\u00f3 la rebeli\u00f3n en Ed\u00e9n, Jehov\u00e1 Dios empez\u00f3 este \u2020\u0153testimonio de Jes\u00fas\u2020\u009d dando su profec\u00ed\u00ada concerniente a la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d que finalmente \u2020\u02dcmagullar\u00ed\u00ada la cabeza de la serpiente\u2020\u2122, el adversario de Dios. (G\u00e9 3:15.) El pacto abrah\u00e1mico profetizaba que vendr\u00ed\u00ada esa descendencia, que por medio de ella se bendecir\u00ed\u00adan todas las familias de la Tierra, y que obtendr\u00ed\u00ada victoria sobre el adversario y la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d de este. (G\u00e9 22:16-18; comp\u00e1rese con G\u00e1l 3:16.) Se predijo que la prometida descendencia, llamada \u2020\u0153Sil\u00f3\u2020\u009d (que significa \u2020\u0153Aquel de Quien Es; Aquel a Quien Pertenece\u2020\u009d), vendr\u00ed\u00ada de la tribu de Jud\u00e1. (G\u00e9 49:10.) Por medio de la naci\u00f3n de Israel, Jehov\u00e1 revel\u00f3 su prop\u00f3sito de tener un \u2020\u0153reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 19:6; comp\u00e1rese con 1Pe 2:9, 10.) Los sacrificios estipulados en la Ley dada a Israel prefiguraron el sacrificio del Hijo de Dios, y el sacerdocio, su sacerdocio real y celestial (con sacerdotes asociados) durante su reinado de mil a\u00f1os. (Heb 9:23, 24; 10:1; Rev 5:9, 10; 20:6.) Por consiguiente, la Ley fue un \u2020\u02dctutor que conduc\u00ed\u00ada a Cristo\u2020\u2122. (G\u00e1l 3:23, 24.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol dice sobre los sucesos que marcan la historia de la naci\u00f3n de Israel: \u2020\u0153Pues bien, estas cosas siguieron aconteci\u00e9ndoles como ejemplos [o \u2020\u0153con prop\u00f3sito t\u00ed\u00adpico\u2020\u009d], y fueron escritas para amonestaci\u00f3n de nosotros [los seguidores de Jesucristo] a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado\u2020\u009d. (1Co 10:11.) David, el rey m\u00e1s importante de la naci\u00f3n, fue una figura prof\u00e9tica del Hijo de Dios, quien hered\u00f3 el pacto que Dios hab\u00ed\u00ada hecho con David para un reino eterno. (Isa 9:6, 7; Eze 34:23, 24; Lu 1:32; Hch 13:32-37; Rev 22:6.) Las diversas batallas libradas por reyes fieles (generalmente guiados y respaldados por los profetas de Dios) prefiguraron la guerra que el Hijo de Dios librar\u00e1 contra los enemigos de su Reino, y las victorias que Dios les dio, el triunfo de Cristo sobre todas las fuerzas de Satan\u00e1s, con la consiguiente liberaci\u00f3n del pueblo de Dios. (Sl 110:1-5; Miq 5:2-6; Hch 4:24-28; Rev 16:14, 16; 19:11-21.)<br \/>\nMuchas de las profec\u00ed\u00adas pronunciadas durante este per\u00ed\u00adodo hablaban del reinado del Ungido (Mes\u00ed\u00adas o Cristo) de Dios y de las bendiciones de su gobernaci\u00f3n. Otras profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas se\u00f1alaban a la persecuci\u00f3n y sufrimiento que padecer\u00ed\u00ada el Siervo de Dios. (Comp\u00e1rese con Isa 11:1-10; 53:1-12; Hch 8:29-35.) Como dice el ap\u00f3stol Pedro, aquellos mismos profetas \u2020\u0153siguieron investigando qu\u00e9 \u00e9poca en particular, o qu\u00e9 suerte de \u00e9poca, indicaba respecto a Cristo [el Mes\u00ed\u00adas] el esp\u00ed\u00adritu que hab\u00ed\u00ada en ellos cuando este de antemano daba testimonio acerca de los sufrimientos para Cristo y acerca de las glorias que hab\u00ed\u00adan de seguir a estos\u2020\u009d. A ellos se les revel\u00f3 que estas cosas tendr\u00ed\u00adan un cumplimiento futuro, m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo. (1Pe 1:10-12; comp\u00e1rese con Da 9:24-27; 12:1-10.)<br \/>\nComo todas estas profec\u00ed\u00adas se realizan en Jesucristo, lo que ratifica que son verdaderas, se entiende c\u00f3mo fue que \u2020\u0153la verdad [vino] a ser por medio de Jesucristo\u2020\u009d. \u2020\u0153Porque no importa cu\u00e1ntas sean las promesas de Dios, han llegado a ser S\u00ed\u00ad mediante \u00e9l.\u2020\u009d (Jn 1:17; 2Co 1:20; comp\u00e1rese con Lu 18:31; 24:25, 26, 44-46.) Pedro pudo decir con raz\u00f3n que \u2020\u0153de [Jes\u00fas] dan testimonio todos los profetas\u2020\u009d. (Hch 3:20-24; 10:43; comp\u00e1rese con 28:23.)<\/p>\n<p>Prop\u00f3sito y tiempo de su cumplimiento. La profec\u00ed\u00ada, ya fuera en forma de predicci\u00f3n o simplemente de instrucci\u00f3n o censura inspirada, beneficiar\u00ed\u00ada tanto a los que la oyeran inicialmente como a los que en el futuro cifraran su fe en las promesas de Dios. En el caso de los primeros, las profec\u00ed\u00adas les aseguraban que con el transcurso de los a\u00f1os o los siglos Dios no hab\u00ed\u00ada vacilado en su prop\u00f3sito, sino que, por el contrario, se apegaba firmemente a los t\u00e9rminos de su pacto y sus promesas. (Comp\u00e1rese con Sl 77:5-9; Isa 44:21; 49:14-16; Jer 50:5.) Por ejemplo, la profec\u00ed\u00ada de Daniel suministr\u00f3 informaci\u00f3n inestimable para enlazar el tiempo en que se terminaron de escribir las Escrituras Hebreas, o precristianas, con la venida del Mes\u00ed\u00adas. Su predicci\u00f3n de los acontecimientos mundiales, con la subida y ca\u00ed\u00adda de las sucesivas potencias, asegur\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados que vivieron durante los siglos de la dominaci\u00f3n persa, griega y romana (as\u00ed\u00ad como despu\u00e9s a los cristianos) que no hab\u00ed\u00ada ning\u00fan \u2020\u0153punto ciego\u2020\u009d en la visi\u00f3n anticipada de Dios, que los propios tiempos de esas naciones ciertamente estaban previstos y que Su prop\u00f3sito soberano todav\u00ed\u00ada iba a tener un cumplimiento seguro. Aquello les sirvi\u00f3 de protecci\u00f3n para no poner su fe y su esperanza en los reg\u00ed\u00admenes mundiales pasajeros y su dominio transitorio, y les permiti\u00f3 dirigir su proceder con sabidur\u00ed\u00ada. (Comp\u00e1rese con Da 8:20-26; 11:1-20.)<br \/>\nEl hecho de que vieran cumplirse en sus d\u00ed\u00adas muchas profec\u00ed\u00adas sirvi\u00f3 para que las personas sinceras se convenciesen del poder de Dios para llevar a cabo su prop\u00f3sito a pesar de toda oposici\u00f3n. Esto supon\u00ed\u00ada una prueba de su incomparable Divinidad, de que El, y solo El, pod\u00ed\u00ada predecir tales acontecimientos y hacer que sucedieran. (Isa 41:21-26; 46:9-11.) Estas profec\u00ed\u00adas tambi\u00e9n permitieron a dichas personas familiarizarse mejor con Dios, entendiendo con m\u00e1s claridad su voluntad, as\u00ed\u00ad como las normas morales por las que act\u00faa y juzga, de manera que pudieran dirigir sus vidas en consonancia con esas normas. (Isa 1:18-20; 55:8-11.)<br \/>\nUna gran cantidad de profec\u00ed\u00adas tuvieron su aplicaci\u00f3n o cumplimiento inicial en el tiempo en que se registraron. Muchas de ellas expresaban el juicio de Dios sobre el Israel carnal y las naciones de los alrededores, y predec\u00ed\u00adan que Israel y Jud\u00e1 ser\u00ed\u00adan destruidas y posteriormente se las restablecer\u00ed\u00ada. Sin embargo, estas profec\u00ed\u00adas no dejaron de tener valor para las generaciones posteriores ni para la congregaci\u00f3n cristiana, tanto la del siglo I E.C. como la de nuestro tiempo. El ap\u00f3stol afirma: \u2020\u0153Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucci\u00f3n, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza\u2020\u009d. (Ro 15:4.) Como Dios es inmutable en sus normas morales y su prop\u00f3sito (Mal 3:6; Heb 6:17, 18), su relaci\u00f3n con Israel aclara c\u00f3mo tratar\u00e1 situaciones similares en cualquier tiempo dado. Por consiguiente, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos estaban justificados al aplicar a su d\u00ed\u00ada declaraciones prof\u00e9ticas que ya hab\u00ed\u00adan aplicado siglos antes. (Mt 15:7, 8; Hch 28:25-27.) Otras profec\u00ed\u00adas eran claramente predicciones, y algunas estaban relacionadas espec\u00ed\u00adfica y exclusivamente con el ministerio terrestre de Jes\u00fas y los sucesos posteriores. (Isa 53; Da 9:24-27.) Para los que viv\u00ed\u00adan en el tiempo del Mes\u00ed\u00adas, las profec\u00ed\u00adas suministraron los medios para identificarlo y autenticar su comisi\u00f3n y su mensaje. (V\u00e9ase MES\u00ed\u008dAS.)<br \/>\nUna vez que Jes\u00fas parti\u00f3 de la Tierra, las Escrituras Hebreas y sus profec\u00ed\u00adas complementaron sus ense\u00f1anzas pues proveyeron informaci\u00f3n esencial para que sus seguidores cristianos pudieran contrastar los sucesos posteriores, encajarlos y aprender su significado e importancia. Esto dio validez y fuerza a su predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza, y les confiri\u00f3 confianza y valor al encararse a oposici\u00f3n. (Hch 2:14-36; 3:12-26; 4:7-12, 24-30; 7:48-50; 13:40, 41, 47.) En las revelaciones inspiradas anteriores encontraron un gran caudal de instrucci\u00f3n moral que pod\u00ed\u00adan usar para \u2020\u0153ense\u00f1ar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia\u2020\u009d. (2Ti 3:16, 17; Ro 9:6-33; 1Co 9:8-10; 10:1-22.) Pedro, a quien le hab\u00ed\u00adan sido confirmadas las profec\u00ed\u00adas mediante la visi\u00f3n de la transfiguraci\u00f3n, dijo: \u2020\u0153Por consiguiente, tenemos la palabra prof\u00e9tica hecha m\u00e1s segura; y ustedes hacen bien en prestarle atenci\u00f3n como a una l\u00e1mpara que resplandece en un lugar oscuro\u2020\u009d. (2Pe 1:16-19; Mt 16:28\u201317:9.) Por lo tanto, la profec\u00ed\u00ada precristiana complement\u00f3 la instrucci\u00f3n de Jes\u00fas y fue el medio que Dios utiliz\u00f3 para guiar a la congregaci\u00f3n cristiana en decisiones importantes, como la que tuvo que ver con los creyentes gentiles. (Hch 15:12-21; Ro 15:7-12.)<br \/>\nLas profec\u00ed\u00adas tambi\u00e9n sirvieron para advertir y aconsejar cuando hab\u00ed\u00ada que actuar con urgencia. Un claro ejemplo en este sentido es la advertencia de Jes\u00fas sobre la venidera destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y la situaci\u00f3n que se\u00f1alar\u00ed\u00ada el momento en que sus seguidores deb\u00ed\u00adan huir de aquella ciudad a un lugar de seguridad. (Lu 19:41-44; 21:7-21.) Advertencias prof\u00e9ticas similares aplican a la presencia de Cristo. (Comp\u00e1rese con Mt 24:36-42.)<br \/>\nJunto con el derramamiento del esp\u00ed\u00adritu santo en Pentecost\u00e9s, los cristianos recibieron dones milagrosos, como el don de profetizar y de hablar en lenguas que no hab\u00ed\u00adan estudiado. En algunos casos (pero no necesariamente en todos) el don de profetizar resultaba en predicciones, como las de \u00ed\u0081gabo (Hch 11:27, 28; 21:8-11), que permit\u00ed\u00adan que la congregaci\u00f3n cristiana o ciertos miembros de ella se preparasen para alguna emergencia o prueba. Las cartas can\u00f3nicas de los ap\u00f3stoles y los disc\u00ed\u00adpulos tambi\u00e9n contienen predicciones inspiradas, en las que advierten de la venidera apostas\u00ed\u00ada y la forma que tomar\u00ed\u00ada, del juicio de Dios y la futura ejecuci\u00f3n de ese juicio, adem\u00e1s de revelar verdades doctrinales que no se entend\u00ed\u00adan antes o ampliar y aclarar las que ya se hab\u00ed\u00adan dado. (Hch 20:29, 30; 1Co 15:22-28, 51-57; 1Te 4:15-18; 2Te 2:3-12; 1Ti 4:1-3; 2Ti 3:1-13; 4:3, 4; comp\u00e1rese con Jud 17-21.) El libro de Revelaci\u00f3n est\u00e1 lleno de informaci\u00f3n prof\u00e9tica que sirve de advertencia y permite que las personas disciernan las \u2020\u0153se\u00f1ales de los tiempos\u2020\u009d (Mt 16:3) y tomen acci\u00f3n urgente. (Rev 1:1-3; 6:1-17; 12:7-17; 13:11-18; 17:1-12; 18:1-8.)<br \/>\nSin embargo, Pablo explica en su primera carta a los Corintios que los dones milagrosos, incluido el de profetizar, ser\u00ed\u00adan eliminados. (1Co 13:2, 8-10.) Todo indica que tras la muerte de los ap\u00f3stoles estos dones dejaron de transmitirse a otros, y por tanto, una vez que hab\u00ed\u00adan cumplido su prop\u00f3sito, dejaron de ser una caracter\u00ed\u00adstica del cristianismo. Para ese tiempo, por supuesto, el canon b\u00ed\u00adblico ya estaba completo.<br \/>\nLas ilustraciones de Jes\u00fas, o par\u00e1bolas, eran parecidas a algunas de las alegor\u00ed\u00adas que emplearon los profetas de la antig\u00fcedad. (Comp\u00e1rese con Eze 17:1-18; 19:1-14; Mt 7:24-27; 21:33-44.) Casi todas tuvieron alg\u00fan cumplimiento en aquella \u00e9poca. Algunas enunciaban fundamentalmente principios morales (Mt 18:21-35; Lu 18:9-14). Otras ten\u00ed\u00adan elementos temporales que se extend\u00ed\u00adan hasta el tiempo de la presencia de Jes\u00fas y la \u2020\u0153conclusi\u00f3n del sistema de cosas\u2020\u009d. (Mt 13:24-30, 36-43; 25:1-46.)<\/p>\n<p>Cumplimiento m\u00faltiple. La aplicaci\u00f3n que Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos hicieron de ciertas profec\u00ed\u00adas indica que una profec\u00ed\u00ada de predicci\u00f3n puede tener m\u00e1s de un cumplimiento, como cuando Pablo aplic\u00f3 a su d\u00ed\u00ada la profec\u00ed\u00ada de Habacuc, cumplida originalmente en la desolaci\u00f3n de Jud\u00e1 por Babilonia. (Hab 1:5, 6; Hch 13:40, 41.) Jes\u00fas mostr\u00f3 que la profec\u00ed\u00ada de Daniel sobre la \u2020\u0153cosa repugnante que est\u00e1 causando desolaci\u00f3n\u2020\u009d ten\u00ed\u00ada que cumplirse en aquella generaci\u00f3n que viv\u00ed\u00ada entonces; sin embargo, la profec\u00ed\u00ada de Daniel tambi\u00e9n relaciona la \u2020\u0153cosa repugnante\u2020\u009d que causa desolaci\u00f3n con el \u2020\u0153tiempo del fin\u2020\u009d. (Da 9:27; 11:31-35; Mt 24:15, 16.) La prueba b\u00ed\u00adblica muestra que el que Miguel se ponga de pie significa que Jesucristo entra en acci\u00f3n como rey a favor de los siervos de Jehov\u00e1. (Da 12:1; v\u00e9ase MIGUEL n\u00fam. 1.) La profec\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con la conclusi\u00f3n del sistema de cosas tambi\u00e9n menciona su venida en el poder del Reino, pero eso no ocurri\u00f3 en el siglo I E.C. (Mt 24:29, 30; Lu 21:25-32), de lo que se desprende que dicha profec\u00ed\u00ada tiene un cumplimiento doble. Al analizar este hecho, la Cyclop\u00e6dia de M\u2020\u2122Clintock y Strong (1894, vol. 8, p\u00e1g. 635) comenta: \u2020\u0153Este punto de vista del cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada parece necesario para la explicaci\u00f3n de la predicci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or en el Monte, que tiene que ver tanto con la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n como con el fin de la era cristiana\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Tipos de profec\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s de las declaraciones directas pronunciadas por medio de sus profetas (acompa\u00f1adas, quiz\u00e1s, con actos simb\u00f3licos [1Re 11:29-31] o dichas en forma aleg\u00f3rica), Jehov\u00e1 us\u00f3 otros tipos de profec\u00ed\u00ada. Hubo personajes prof\u00e9ticos que prefiguraron al Mes\u00ed\u00adas, Cristo Jes\u00fas. Entre estos estaban, adem\u00e1s de David, ya mencionado, el rey sacerdote Melquisedec (Heb 7:15-17), el profeta Mois\u00e9s (Hch 3:20-22) y otros. Hay que destacar que no se debe ver a los personajes prof\u00e9ticos como un tipo o profec\u00ed\u00ada en todo aspecto de su vida. Por ejemplo: el que Jon\u00e1s estuviese tres d\u00ed\u00adas en el vientre del gran pez prefigur\u00f3 el tiempo que Jes\u00fas permaneci\u00f3 en el Seol; pero el que no estuviese dispuesto a aceptar su asignaci\u00f3n y otros aspectos de su vida no prefiguraron el proceder del Hijo de Dios. Jes\u00fas dijo de s\u00ed\u00ad mismo que era \u2020\u0153algo m\u00e1s que Salom\u00f3n\u2020\u009d, porque su sabidur\u00ed\u00ada y la paz de la gobernaci\u00f3n de su Reino son como las de Salom\u00f3n, pero a un grado superior. Sin embargo, Jes\u00fas no ha delinquido espiritualmente como lo hizo Salom\u00f3n. (Mt 12:39-42.)<br \/>\nDios tambi\u00e9n emple\u00f3 dramas prof\u00e9ticos, aspectos de la vida de determinadas personas y naciones que se tomaron de modelo para representar acontecimientos futuros relacionados con el progreso del prop\u00f3sito de Dios. Pablo habla de un \u2020\u0153drama simb\u00f3lico\u2020\u009d o alegor\u00ed\u00ada de esa clase relacionado con el hijo que Abrah\u00e1n tuvo con Sara y el que tuvo con Agar, la esclava. Muestra que las dos mujeres \u2020\u0153significan\u2020\u009d dos pactos, no que ellas mismas prefiguraran o tipificaran dichos pactos, sino que en el contexto de ese drama representaron a dos mujeres simb\u00f3licas que dieron a luz hijos bajo esos pactos. Agar represent\u00f3 a Jerusal\u00e9n, que no acept\u00f3 al Libertador del que hab\u00ed\u00ada hablado el propio pacto de la Ley y se aferr\u00f3 a la Ley aun despu\u00e9s de que Dios la hubiera dado por cumplida; en consecuencia, la Jerusal\u00e9n terrestre y sus hijos estaban en esclavitud a la Ley. Por otra parte, Sara, la mujer libre, represent\u00f3 a la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n de arriba\u2020\u009d, la organizaci\u00f3n celestial de Dios, a la que se compara en sentido figurado a su esposa y que da a luz hijos conforme a lo predicho en el pacto abrah\u00e1mico. (G\u00e1l 4:21-31; comp\u00e1rese con Jn 8:31-36.) El Diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9 y las condiciones que le precedieron prefiguraron las que existir\u00ed\u00adan en el tiempo de la entonces futura presencia de Cristo, as\u00ed\u00ad como las consecuencias que experimentar\u00ed\u00adan los que rechazaran el camino de Dios. (Mt 24:36-39; comp\u00e1rese con 1Co 10:1-11.)<br \/>\nCiertos lugares tuvieron un valor prof\u00e9tico. La ciudad de Jerusal\u00e9n, o monte Si\u00f3n, a veces se usaba para representar una organizaci\u00f3n celestial, es decir, la \u2020\u0153madre\u2020\u009d de los cristianos ungidos por esp\u00ed\u00adritu. (G\u00e1l 4:26.) La \u2020\u0153Nueva Jerusal\u00e9n\u2020\u009d simboliz\u00f3 a la \u2020\u0153novia\u2020\u009d celestial de Cristo, formada por miembros de la congregaci\u00f3n cristiana glorificada. (Rev 21:2, 9-14; comp\u00e1rese con Ef 5:23-27, 32, 33; Rev 14:1-4.) Sin embargo, la ciudad de Jerusal\u00e9n puede utilizarse tambi\u00e9n para representar algo desfavorable, debido a la infidelidad general de sus habitantes. (G\u00e1l 4:25; comp\u00e1rese con Eze 16:1-3, 8-15; v\u00e9ase JERUSALEN [Importancia de la ciudad].) Otros lugares que obviamente tienen un significado prof\u00e9tico son: Sodoma, Egipto, Meguid\u00f3, Babilonia y el valle de Hin\u00f3n o Gehena. (Rev 11:8; 16:16; 18:2; Mt 23:33.)<br \/>\nAlgunos objetos y ciertos procedimientos sirvieron de modelo o patr\u00f3n prof\u00e9tico de algo mayor, como el caso del tabern\u00e1culo. El ap\u00f3stol muestra que sus enseres, funciones y sacrificios eran un modelo de realidades celestiales, \u2020\u0153una representaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica y sombra de las cosas celestiales\u2020\u009d. (Heb 8:5; 9:23, 24.)<\/p>\n<p>C\u00f3mo poner a prueba la profec\u00ed\u00ada y su interpretaci\u00f3n. En vista de los falsos profetas, Juan advirti\u00f3 que no se creyera toda \u2020\u0153expresi\u00f3n inspirada\u2020\u009d \u2014b\u00e1sicamente eso son las profec\u00ed\u00adas\u2014; m\u00e1s bien aconsej\u00f3 que se \u2020\u0153[probasen] las expresiones inspiradas para ver si se [originaban] de Dios\u2020\u009d. (1Jn 4:1.) Para determinar si una expresi\u00f3n inspirada es de origen divino, Juan propone una doctrina, a saber, que Cristo vino en carne. Sin embargo, es obvio que no quer\u00ed\u00ada decir que este era el \u00fanico criterio que se deb\u00ed\u00ada aplicar, sino simplemente cit\u00f3 un ejemplo de una cuesti\u00f3n corriente, y tal vez predominante, debatida en aquel entonces. (1Jn 4:2, 3.) Un factor determinante es: que la profec\u00ed\u00ada armonice con la palabra y el prop\u00f3sito revelado de Dios. (Dt 13:1-5; 18:20-22.) Adem\u00e1s, para que la profec\u00ed\u00ada o su interpretaci\u00f3n sean correctas, dicha armon\u00ed\u00ada debe ser completa, no parcial. (V\u00e9ase PROFETA [C\u00f3mo se distingu\u00ed\u00adan los verdaderos de los falsos].) A algunos miembros de la congregaci\u00f3n cristiana del primer siglo se les concedi\u00f3 el don del \u2020\u0153discernimiento de expresiones inspiradas\u2020\u009d (1Co 12:10), lo que les permit\u00ed\u00ada autenticar una profec\u00ed\u00ada. Aunque esta facultad milagrosa tambi\u00e9n ces\u00f3, es razonable que Dios todav\u00ed\u00ada hiciera disponible el entendimiento correcto de la profec\u00ed\u00ada por medio de la congregaci\u00f3n, en especial en el predicho \u2020\u0153tiempo del fin\u2020\u009d, aunque no de manera milagrosa, sino como resultado de la investigaci\u00f3n y el estudio diligentes y de que se compare la profec\u00ed\u00ada con las circunstancias y los acontecimientos que se producen. (Comp\u00e1rese con Da 12:4, 9, 10; Mt 24:15, 16; 1Co 2:12-14; 1Jn 4:6; v\u00e9ase INTERPRETACI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La profec\u00ed\u00ada en el AT: 1. El profetismo en el ambiente oriental; 2. Aspectos an\u00e1logos del profetismo hebreo; 3. Diferencias esenciales del profetismo b\u00ed\u00adblico; 4. Criterios para discernir al profeta aut\u00e9ntico; 5. Los grandes profetas de Israel; 6. Mensaje teol\u00f3gico de los profetas; 7. Kerigma prof\u00e9ticp e ideol\u00f3gico; 8. Los escritos prof\u00e9ticos. II. La profec\u00ed\u00ada en el NT: 1. Cristo, el mayor de los profetas; 2. Los profetas,cristianos; 3. Profetas \u2020\u0153asambleares\u2020\u009d y discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus. III. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n2613<br \/>\n1. LA PROFECIA EN EL AT.<br \/>\nEl profetismo hebreo, en su especificidad, constituye un fen\u00f3meno \u00fanico en la historia religiosa de la humanidad; prepar\u00f3 la revelaci\u00f3n del Verbo de Dios en el cristianismo, y con el cristianismo permanece como punto de referencia para discernir la aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n del Dios alt\u00ed\u00adsimo a los hombres de todos los tiempos; como dijo un gran pensador (K. Jas-pers), es \u2020\u0153el acontecimiento cardinal de la historia del mundo\u2020\u009d. El Vat. II declara que todo el pueblo de Dios participa de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo y que entre los fieles el Se\u00f1or distribuye tambi\u00e9n hoy los carismas de los que Pablo ve\u00ed\u00ada rebosantes a los cristianos de Corinto, comprendidos los de las curaciones, de los milagros y de la profec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El pueblo santo de Dios participa tambi\u00e9n del don pro-f\u00e9ticd de Cristo, difundiendo su vivo testimonio&#8230; La universalidad de los fieles que tienen la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Jn 2,20 y 27) no puede fallar en su creencia, y ejerce su peculiar propiedad mediante el sentimiento sobrenatural de la fe de todo el pueblo&#8230; Adem\u00e1s, el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo no solamente santifica y dirige al pueblo de Dios por los sacramentos y los ministerios y lo enriquece con las virtudes, sino que, \u2020\u02dcdistribuyendo sus dones a cada uno seg\u00fan quiere\u2020\u2122 (1Co 12,11), reparte entre los fieles gracias de todo g\u00e9nero, incluso especiales, con las que dispone y prepara para realizar variedad de obras y de oficios provechosos para la renovaci\u00f3n y una m\u00e1s amplia edificaci\u00f3n de la Iglesia, seg\u00fan aquellas palabras: A cada uno se le otorga la manifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu para com\u00fan utilidad (1Co 12,7)\u2020\u009d (LG 12).<br \/>\nEn la Iglesia de los siglos pasados, como en la de nuestro tiempo, se manifestaron siempre figuras carism\u00e1ti-cas, consideradas com\u00fanmente portadoras de un proyecto sobrehumano: san Benito, san Francisco de As\u00ed\u00ads, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Avila y, en nuestros d\u00ed\u00adas, el papa Juan XXIII y varios fundadores de congregaciones religiosas, por no hablar de los fen\u00f3menos de sincera inspiraci\u00f3n de muchos movimientos que est\u00e1n imprimiendo una vitalidad nueva a las colectividades eclesiales.<br \/>\nAlgunos hablan de manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n fuera del mismo seto cristiano; pi\u00e9nsese en el mahatma Ghandi y en tantos promotores de una concordia universal en nombre del amor, y en los llamados cristianos an\u00f3nimos. \u00bfC\u00f3mo juzgar todos estos hechos? \u00bfSon simples proyecciones de una fe, intuiciones geniales de la psique humana, efectos de una interacci\u00f3n colectiva? \u00bfTenemos la posibilidad de conocer su proveniencia y de discernir lo que es aut\u00e9nticamente trascendente de lo que es puramente humano? \u00bfQu\u00e9 constituye lo espec\u00ed\u00adficamente prof\u00e9-tico? Estimamos que se podr\u00e1 dar una respuesta cuando hayamos examinado en su origen y en su esencia el gran fen\u00f3meno prof\u00e9tico de la historia jud\u00ed\u00ada y de la Iglesia cristiana primitiva.<br \/>\n2614<br \/>\n1. EL PROFETISMO EN EL AMBIENTE oriental.<br \/>\nEl profetismo no apareci\u00f3 de improviso en Israel, sin precedente alguno. Parece incluso que est\u00e1 arraigado en lo \u00ed\u00adntimo del horno religiosus un cierto videntismo. El hombre en su contingencia siente la necesidad de ser sostenido por la voz del que lo sabe y lo puede todo, y se ha puesto a buscarla. Con frecuencia ha cre\u00ed\u00addo captarla o haber descubierto el medio de conseguirla. De aqu\u00ed\u00ad han surgido en casi todas las religiones, en el curso de milenios, toda suerte de adivinaciones, de oniromancias, de respuestas de or\u00e1culos. Se los ha encontrado entre las poblaciones asi\u00e1ticas (con chamanes antiguos y actuales), entre los germanos (con los druidas), en los grecolatinos (con la Pitia y las sibilas), entre los \u00e1rabes (con los kahini). La lectura de numerosos documentos de Mesopotamia y de Egipto nos ha permitido conocer mejor en los \u00faltimos decenios este aspecto particular de la religiosidad de los pueblos del Oriente medio. Se pensaba que la divinidad ten\u00ed\u00ada inter\u00e9s en revelar su pensamiento sobre un tema dado o sobre alg\u00fan problema de sus fieles, pero se reservaba hacerlo a trav\u00e9s de intermediarios (el bar\u00fa, especie de adivino, y el muhhu, ext\u00e1tico, de los asirobabilonios; hazin, videntes, de los cananeos, que usaban t\u00e9cnicas especiales de adivinaci\u00f3n: videntismo adivinatorio) o por una inspiraci\u00f3n interna o una visi\u00f3n contemplada en sue\u00f1os (videntismo intuitivo del reino de Man), o tambi\u00e9n por medio de una alienaci\u00f3n de los sentidos (trance), producida a veces, ya veces inesperada (videntismo ext\u00e1tico-convulsivo). El modo de expresarse de estos videntes adopta poco a poco estructuras t\u00ed\u00adpicas: f\u00f3rmula del env\u00ed\u00ado o del mensajero: \u2020\u0153Vete, yo te mando; dir\u00e1s: \u2020\u02dcAs\u00ed\u00ad dice el dios&#8230;\u2020\u009d; f\u00f3rmula de tranquiliza-ci\u00f3n: \u2020\u0153No temas, yo estoy contigo, a tu lado\u2020\u009d; amenaza a distancia de los enemigos del pa\u00ed\u00ads; el recuerdo de los beneficios del pasado seg\u00fan el esquema de la alianza sagrada (berit) con amenazas y promesas condicionadas; comunicaci\u00f3n del dabar -palabra solemne y eficaz- de una divinidad. En Egipto se observa, para la indagaci\u00f3n de lo oculto y del futuro, una t\u00e9cnica racional m\u00e1s que un influjo inspiratorio: las llamadas \u2020\u0153profec\u00ed\u00adas de Neferti\u2020\u009d y \u2020\u0153del sabio lpuwer\u2020\u009d no son m\u00e1s que sagaces predicciones ex eventu, seg\u00fan el principio del Ma\u00e1t (la alternaci\u00f3n natural de la luz y de las tinieblas, del caos y de la armon\u00ed\u00ada, elevado a divinidad), y los or\u00e1culos recibidos en los santuarios famosos de Menfis, Tebas, Abidos&#8230; h\u00e1biles manipulaciones de los simulacros y de las barcas sagradas por parte d\u00e9 los miembros del culto en respuesta a las preguntas de los fieles. En compensaci\u00f3n, en los \u2020\u0153vaticinios\u2020\u009d egipcios encontramos los amplios horizontes sobre el futuro de todo un pa\u00ed\u00ads, la participaci\u00f3n de los fen\u00f3menos c\u00f3smicos en la suerte de los hombres, la puesta por escrito de largas previsiones, elementos que se encontrar\u00e1n luego en algunos tratados del profetismo hebreo.<br \/>\n2615<br \/>\n2. Aspectos an\u00e1logos del profetismo hebreo.<br \/>\nCreemos que no se puede negar toda posible relaci\u00f3n entre este estadio del profetismo oriental y algunos aspectos del profetismo b\u00ed\u00adblico. Desde los comienzos de la historia de Israel tropezamos con un cierto profetismo ext\u00e1tico: en torno al gran legislador del Sina\u00ed\u00ad explot\u00f3 de improviso, nos informa N\u00fam 1 l,24s, la exaltaci\u00f3n religiosa de sus 70 consejeros, penetrados del esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, mientras que Mois\u00e9s expresa el deseo de que todo el pueblo sea lleno de \u00e9l: \u2020\u0153Mois\u00e9s sali\u00f3 fuera y comunic\u00f3 al pueblo las palabras del Se\u00f1or. Reuni\u00f3 a los setenta ancianos del pueblo y los puso alrededor de la tienda&#8230; Cuando el esp\u00ed\u00adritu se pos\u00f3 sobre ellos se pusieron a profetizar, pero no continuaron\u2020\u009d. Fue pr\u00e1cticamente una manifestaci\u00f3n temporal. Pero dos siglos despu\u00e9s vemos reaparecer el mismo fen\u00f3meno en grupos, probablemente m\u00e1s numerosos, bajo la gu\u00ed\u00ada de Samuel, con tal impulso que contaminaba a los presentes, a Sa\u00fal y sus mensajeros y al mismo David (IS 10; IS 19,18-24), y parece que continuaron en forma m\u00e1s o menos similar hasta la cautividad de Babilonia; lo podemos deducir de varios testimonios b\u00ed\u00adblicos (IR 18,13; IR 22,6-8; 2R 23,2 Jer29,26s; Za 13,4s). Otro tipo de videntismo (consultas y respuestas) est\u00e1 atestiguado en la \u00e9poca de los jueces: los israelitas se dirig\u00ed\u00adan a D\u00e9bora \u2020\u0153la profetisa\u2020\u009d para escuchar las respuestas a sus preguntas (Jg 4,4s), o a los sacerdotes del arca para la aplicaci\u00f3n de los urim y tummim; Sa\u00fal va a preguntar por las asnas perdidas al \u2020\u0153vidente\u2020\u009d de Rama (IS 9,6-11); y, m\u00e1s tarde, oprimido por la angustia, pedir\u00e1 en vano una respuesta del Se\u00f1or \u2020\u0153por los sue\u00f1os, los urim y los neb\u00ed\u00ad\u2020\u2122im\u2020\u009d (IS 28,5); David consultar\u00e1 a menudo al amigo y vidente Gad; los ciudadanos particulares, al profeta El\u00ed\u00adseo en los momentos establecidos (2R 4,22-25); los gobernantes recurrir\u00e1n a ellos particularmente con ocasi\u00f3n de guerras o de grandes calamidades: \u2020\u0153Entonces el rey de Israel reuni\u00f3 a los profetas, cuatrocientos, y les dijo: \u2020\u02dc,Debo atacar a Ramot de Galaad o no?\u2020\u009d(IR 22,6);\u2020\u009dElrey rasg\u00f3 sus vestiduras y orden\u00f3&#8230;: \u2020\u02dcId y consultad al Se\u00f1or por m\u00ed\u00ad, por el pueblo y por toda Jud\u00e1 acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado\u2020\u009d (2R 22,1 Is). Miqueas reprochaba a los videntes que daban or\u00e1culos en proporci\u00f3n de las ofrendas recibidas (Miq 3,5), y Ezequiel a los, neb\u00ed\u00ad\u2020\u2122im que enga\u00f1aban a sus clientes con respuestas complacientes (Ez 14; Ez 9-II).<br \/>\nHab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n un videntismo m\u00e1s elevado, que prescind\u00ed\u00ada de toda t\u00e9cnica adivinatoria y ofrec\u00ed\u00ada espont\u00e1neamente, sin petici\u00f3n previa, un mensaje (videntismo inspirado por una misi\u00f3n sobrehumana); se comprueba en el an\u00f3nimo nab\u00ed\u00ad\u2020\u2122del tiempo de los jueces, el cual, movido interiormente por el Esp\u00ed\u00adritu, se presenta animosamente a sus conciudadanos reproch\u00e1ndoles su infidelidad al Se\u00f1or (Jc 6,1-10); en el profeta Nat\u00e1n en tiempo de David, el cual en nombre de Dios somete ajuicio al mismo rey (2S 12,1-14); en Aj\u00ed\u00adas y Semayas, que intervienen osadamente por iniciativa de lo alto en los acontecimientos de la divisi\u00f3n de Israel (IR 11,31 12,22s), y luego en Elias, El\u00ed\u00adseo y una larga serie de los profetas \u2020\u0153cl\u00e1sicos\u2020\u009d. Encontramos en sus mensajes y en sus correspondientes relatos todo un formulario que cuenta ya con una s\u00f3lida tradici\u00f3n: la referencia al dabar (dicho din\u00e1mico) de la divinidad, que para el hebreo, como para todo oriental, era una fuerza viva; los nombres de las personas y de las cosas se consideraban como proyecciones de la realidad a la que se refer\u00ed\u00adan; el pronunciarlos, especialmente por parte de Dios omnipotente, equival\u00ed\u00ada a dominar y dar ser a aquellas mismas realidades; por eso se profesaba sumo respeto a las palabras de un mensajero inspirado: se comprende por ello el inter\u00e9s por parte del vidente por la f\u00f3rmula del mensajero y del env\u00ed\u00ado, y el cuidado, por parte de los oyentes, en retener en su mente sus dichos y en transmitirlos con fidelidad; como tambi\u00e9n el recuerdo de la alianza estipulada y de las cl\u00e1usulas en ella contenidas: \u2020\u0153Tu palabra -cantaba ya un himno su-meno- ha sido establemente fundada&#8230;, tu palabra es verdadera, tu alto dicho no se puede explicar&#8230;; vete al rey como el d\u00ed\u00ada esplendoroso\u2020\u009d (himno a la diosa Baba). \u2020\u0153La palabra del Se\u00f1or -se hace eco el salmista- es pura, dura para siempre\u2020\u009d Sal 19,10), \u2020\u0153porque \u00e9l lo mand\u00f3 y fueron creados&#8230;, puso unas leyes que no cambiar\u00e1n\u2020\u009d (Sal 148,5). Son rasgos comunes a toda el \u00e1rea del profetismo antiguo oriental.<br \/>\n2616<br \/>\n3. Diferencias esenciales del profetismo b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>En el ambiente de este humus profundo, de la confrontaci\u00f3n de los dos sectores se desprenden diferencias esenciales. Ya en el videntismo hebreo m\u00e1s antiguo est\u00e1 presente un monote\u00ed\u00adsmo din\u00e1mico que se hace cada vez m\u00e1s trascendente a la vez que inmanente. El Dios que llama a los primeros antepasados hebreos (Abrah\u00e1n, Jacob) es el mismo Se\u00f1or del universo, el cual se interesa por su clan y le da la seguridad de un perenne futuro (Gen l2ss). La misma concepci\u00f3n reaparece en la nueva llamada de un descendiente suyo en tierra extra\u00f1a: el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob aparece como el dominador omnipotente de todos los pueblos al ordenar y realizar de manera inesperada la evasi\u00f3n del clan israelita de Egipto hacia la tierra prometida. A Mois\u00e9s, que se consideraba inepto para aquel cargo, le sugiere el Se\u00f1or modos de obrar y palabras con las cuales presentarse a los interesados y superar todos los obst\u00e1culos. Se le concede as\u00ed\u00ad vencer el endurecimiento del fara\u00f3n y la resistencia de los hebreos, mostrarles en los acontecimientos providenciales que se suceden la acci\u00f3n ben\u00e9vola del Dios de los padres y dictar las normas b\u00e1sicas del verdadero culto a Yhwh y de una armoniosa convivencia humana (Ex 3ss). Luego, cuando, camino de Cana\u00e1n, un vidente pagano intenta desalentar a aquel grupo de fugitivos con sus maleficios, Dios interviene haciendo sentir sus bendiciones y sus perspectivas de triunfo (N\u00fairi 22-24). Se trazan desde entonces las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de un nuevo profetismo: la manifestaci\u00f3n espont\u00e1nea del Dios del universo a determinados individuos para que comuniquen a sus contempor\u00e1neos sus proyectos de justicia y de bien; \u00e9l vigilar\u00e1 para que los acontecimientos est\u00e9n en correspondencia, aunque dejando que las voluntades humanas interfieran en ellos libremente. Se evidencia de ese modo la iniciativa de una solicitud sobrehumana, su inserci\u00f3n en el coraz\u00f3n del hombre, su designio en favor de muchos, su dinamismo en los acontecimientos, su respeto a la libre ex-plicitaci\u00f3n del querer humano. Se revela tambi\u00e9n el contraste radical con manifestaciones de otra proveniencia, tendentes a apartar los \u00e1nimos de la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con Dios.<br \/>\nDespu\u00e9s del establecimiento en Cana\u00e1n, al contacto con las formas adivinatorias de los cananeos y luego con la exaltaci\u00f3n de los adoradores de Baal (IR 18,26-29), se intensifica entre los hijos de Israel el deseo de consultar el juicio de sus dioses sobre los casos de la vida y el celo por su nombre. En consecuencia, se hace m\u00e1s frecuente el recurso a la respuesta de los \u2020\u02dcurim y tummim (probablemente las 21 letras hebreas, que sacadas a suerte del \u2020\u02dcefod daban palabras significativas), a la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, y sobre todo a las intuiciones de los videntes, aquellos hombres especiales que, animados por un vivo entusiasmo por el Se\u00f1or, fueron considerados investidos de su Esp\u00ed\u00adritu, como los antiguos jueces (Jc 3,10; Jc 6,34), y por tanto capaces de percibir su querer, ya sea que viviesen solos en su casa, ya que se reunieran en grupos en los varios santuarios para celebrar las alabanzas de Yhwh (IS 9,6; IR 22,6-11); llamados en los primeros momentos rotm u hozim (videntes, contemplantes), a semejanza de los videntes cananeos, luego, probablemente para distinguirlos de \u00e9stoSi se los denomin\u00f3 nebi\u2020\u2122im (puede que a trav\u00e9s de una ra\u00ed\u00adz extra-hebrea, naba\u2020\u2122, con el significado de \u2020\u0153anunciar\u2020\u009d, \u2020\u0153proclamar\u2020\u009d). Israel se guard\u00f3 mucho tambi\u00e9n en este campo de practicar aquellas categor\u00ed\u00adas y aquellos ritos que estaban en abierta disonancia con la concepci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta trascendente de su fe: nigromantes, adivinos, artes m\u00e1gicas; el que lo hubiera intentado se hubiera apartado de la comunidad elegida, como le ocurri\u00f3 al mismo primer rey, Sa\u00fal:<br \/>\n\u2020\u0153La mujer le respondi\u00f3: \u2020\u02dcT\u00fa sabes bien lo que ha hecho Sa\u00fal, que ha expulsado del pa\u00ed\u00ads a los nigromantes y adivinos. \u00bfPor qu\u00e9 tiendes insidias a mi vida para hacerme morir?\u2020\u009d (IS 28,9); \u2020\u0153Samuel respondi\u00f3: \u2020\u02dccPor qu\u00e9 me consultas, si el Se\u00f1or se ha retirado de ti y se ha hecho tu enemigo?\u2020\u009d (IS 28,16).<br \/>\nPero suced\u00ed\u00ada que no siempre las previsiones de aquellos hombres \u2020\u0153inspirados\u2020\u009d eran confirmadas por los acontecimientos; en lugar de una victoria se produc\u00ed\u00ada una aparatosa derrota; en lugar de la curaci\u00f3n, la muerte. Surg\u00ed\u00ada entonces la sospecha: \u00bfEran todos verdaderos portavoces de Yhwh? \u00bfDe cu\u00e1les de ellos se pod\u00ed\u00ada fiar? \u00bfQui\u00e9n de ellos ofrec\u00ed\u00ada m\u00e1s seguras garant\u00ed\u00adas?<br \/>\nEn tiempo de Sa\u00fal hab\u00ed\u00ada seguramente muchos videntes en el pa\u00ed\u00ads, pero la gente acud\u00ed\u00ada con preferencia a Samuel (1S 9,6; 1S 9,12-14); en la \u00e9poca de Ezequ\u00ed\u00adas se dirig\u00ed\u00adan al profeta Isa\u00ed\u00adas (2R 19); durante el reino de Jos\u00ed\u00adas, a la profetisa Juld\u00e1 (2R 22); luego, a Jerem\u00ed\u00adas; en el destierro, a Ezequiel, y a continuaci\u00f3n a Ageo, Zacar\u00ed\u00adas&#8230;<br \/>\nPoco a poco, con la experiencia y una cierta intuici\u00f3n religiosa, la \u00e9lite de Israel aprendi\u00f3 a distinguir. Se percat\u00f3 ante todo de que muchos nebi\u2020\u2122im, a pesar de declarar que hablaban en nombre de Yhwh, insinuaban una concepci\u00f3n err\u00f3nea de \u00e9l, como si fuese un dios de la naturaleza, que conced\u00ed\u00ada favores en proporci\u00f3n a los homenajes recibidos, sin preocuparse de la moralidad de sus adoradores; otros observaban ellos mismos una conducta poco conforme con las normas \u00e9ticas de la t\u00f3rah mosaica: \u00e1vidos de dinero, complacientes con las autoridades, mentirosos, ad\u00falteros, nada preocupados de l\u00e1 verdadera prosperidad de sus hermanos, nunca \u2020\u0153en la brecha\u2020\u009d en oraci\u00f3n para alejar los castigos que les amenazaban (Ez 13,22). En otros, en cambio, se pod\u00ed\u00ada comprobar una estrecha correspondencia entre lo que dec\u00ed\u00adan experimentar en su interior y lo que en fuerza de aquella experiencia se verificaba en su vida y a su alrededor. Atestiguaban que recib\u00ed\u00adan mensajes divinos, de fuera de ellos, con la orden de transmitirlos a los dem\u00e1s; se trataba de indicaciones en su mayor\u00ed\u00ada contrarias a las expectativas de los oyentes, a prop\u00f3sito para suscitar \u00e1speras reacciones. En primer lugar se les exhortaba a no eximirse de aquel encargo, por arriesgado que fuera. De hecho obedecen constantemente incluso a costa de la vida, comport\u00e1ndose siempre con coherencia seg\u00fan lo que anuncian. Profesando el m\u00e1s puro yahvismo, en sinton\u00ed\u00ada con la fe de los padres, denuncian sus deformaciones y aberraciones dondequiera que las descubren; en los jefes, en la corte, en los sacerdotes, en los nebi\u2020\u2122im, en la masa del pueblo, mostrando con rigor las consecuencias de sus amenazas, hasta la destrucci\u00f3n del templo y el destierro de todo Israel. Muchas de sus predicciones se realizan yaen aquellos a\u00f1os. Ellos adquieren cada vez m\u00e1s cr\u00e9dito. El que se siente ofendido y se encierra en su ego\u00ed\u00adsmo, responde a veces con la burla o la violencia. El que est\u00e1 m\u00e1s abierto a la verdad y al temor de Yhwh (los humildes, los \u2020\u02dcanawim) acoge con respeto sus palabras, las conserva en su coraz\u00f3n, las consigna tambi\u00e9n por escrito en hojas sueltas, las comunica en las asambleas sagradas: es el grupo de simpatizantes, de los disc\u00ed\u00adpulos, que se re\u00fane en torno a uno de estos grandes personajes y perpet\u00faa fielmente su mensaje y su memoria. \u2020\u0153Encierra el testimonio, sella esta revelaci\u00f3n entre mis disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d, propone Isa\u00ed\u00adas, rechazado por los dirigentes de su pueblo.<br \/>\n2617<br \/>\n4. Criterios para discernir al profeta aut\u00e9ntico.<br \/>\nHacia el siglo vil se estuvo en condiciones de determinar algunos criterios de discernimiento respecto a ellos. Han quedado registrados en el famoso libro de la segunda ley, el c\u00f3digo deutero-nomista, en los cap\u00ed\u00adtulos 13 y 18: \u2020\u0153Si aparece entre vosotros un profeta o un so\u00f1ador, si te propone una se\u00f1al o un prodigio, y \u00e9stos se cumplen, pero luego te dice: \u2020\u02dcVamos tras otros dioses&#8230;\u2020\u2122, no escuches las palabras de tal profeta ni los sue\u00f1os de tal so\u00f1ador\u2020\u009d (Dt 13,2-4); \u2020\u0153El profeta que tenga la osad\u00ed\u00ada de anunciaren mi nombre lo que yo no le haya ordenado decir&#8230;, ese profeta morir\u00e1&#8230; Si ese profeta ha hablado en nombre del Se\u00f1or y su palabra no tiene efecto ni se cumple, entonces es cosa que no ha dicho el Se\u00f1or\u2020\u009d (Dt 18,20; Dt 18,22). No ser\u00ed\u00ada genuino aquel nabi\u2020\u2122que. indujese con cualquier medio a otros a alejarse del Dios de los padres para servir a los \u00ed\u00addolos o adorarlos con cultos falsos, supersticiosos o animistas (Dt 18,10); ni el que incita con su mal ejemplo o con sus complacientes declaraciones a perseverar en el mal: \u2020\u0153Si un profeta se deja seducir y anuncia la palabra, yo lo enga\u00f1ar\u00e9 y extender\u00e9 mi brazo contra \u00e9l&#8230; Ambos sufrir\u00e1n la pena: como es la culpa del que le ha interpelado, as\u00ed\u00ad ser\u00e1 la culpa del profeta\u2020\u009d (Ez 14,9s; criterios negativos).<br \/>\nEn contraste, ofrece garant\u00ed\u00adas de autenticidad el que sinceramente puede atestiguar que ha o\u00ed\u00addo la voz del Dios vivo y al mismo tiempo es capaz de indicar su realizaci\u00f3n efectiva en los acontecimientos, o sea en los hechos hist\u00f3ricos a los que se refer\u00ed\u00ada, y en la conducta del mismo profeta y de aquellos hombres- a los que iba dirigida la voz: pues la palabra de Yhwh es din\u00e1mica, creativa, indefectible: \u2020\u0153El profeta que haya tenido un sue\u00f1o, que cuente su sue\u00f1o. Y el que ha recibido mi palabra, que anuncie fielmente mi palabra. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la paja con el grano?&#8230; \u00bfNo es mi palabra como el fuego, como el martillo que deshace la roca?\u2020\u009d (Jer 23,28s; criterio positivo).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad se afirm\u00f3 en el pueblo elegido la conciencia de una neta distinci\u00f3n entre la simple aspiraci\u00f3n a percibir el pensamiento de Dios en las varias vicisitudes de la historia y la comunicaci\u00f3n objetiva de su juicio y de sus designios. Y se vio largamente convalidada por la aparici\u00f3n de personalidades prof\u00e9ticas excepcionales y por la criba constante de una comunidad carism\u00e1tica que les acompa\u00f1aba.<br \/>\n2618<br \/>\n5. LOS GRANDES PROFETAS DE Israel.<br \/>\nEstos suelen dividirse en dos categor\u00ed\u00adas: profetas precl\u00e1sicos, desde los siglos Xl al ix, y profetas cl\u00e1sicos o \u2020\u0153escritores\u2020\u009d, desde los siglos VIH al iv a.C. Tanto su presentaci\u00f3n en los libros \u2020\u0153hist\u00f3ricos\u2020\u009d de 1-2S y 1- 2R, como sus mensajes, consignados generalmente en los libros \u2020\u0153prof\u00e9ticos\u2020\u009d, nos llegan a trav\u00e9s de la comunidad israelita que los escuch\u00f3, los valor\u00f3 y los actu\u00f3 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; una comunidad formada en parte en su escuela, pero que llevaba en s\u00ed\u00ad desde los or\u00ed\u00adgenes el carisma de una asistencia divina especial, en virtud de una promesa de bendici\u00f3n reiterada a lo largo de los siglos a sus padres Gn 12,15; Dt 12; 2S 7). Por la eminente figura de \u00c2\u00a1Mois\u00e9s, \u2020\u0153el profeta que hablaba con Dios cara a cara\u2020\u009d Ex 33,11; Dt 34,10), se modelan en la predicaci\u00f3n y en las actitudes \u00c2\u00a1 Samuel, Aj\u00ed\u00adas, Semayas, Nat\u00e1n en los siglos Xl-X; Janan\u00ed\u00ad (An\u00e1n), \u00c2\u00a1 Elias, Miqueas hijo de Yiml\u00e1, en el siglo IX; \u00c2\u00a1 Amos, \u00c2\u00a1 Oseas, \u00c2\u00a1 Isa\u00ed\u00adas, \u00c2\u00a1 Miqueas, en el siglo vm; \u00c2\u00a1 Sofo-n\u00ed\u00adas, \u00c2\u00a1 Jerem\u00ed\u00adas, en los siglos vn-vi; \u00c2\u00a1 Ezequiel, el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, durante el exilio babil\u00f3nico (598-538), \u00c2\u00a1 Ageo, \u00c2\u00a1 Zacar\u00ed\u00adas, \u00c2\u00a1 Joel, \u00c2\u00a1 Mala-qu\u00ed\u00adas y otros, despu\u00e9s del destierro. Describamos a algunos en sus l\u00ed\u00adneas m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas.<br \/>\nSamuel en los antiguos estratos de 1-2S es presentado como el gu\u00ed\u00ada iluminado y providencial en un momento cr\u00ed\u00adtico de la historia hebrea. Hombre de oraci\u00f3n e \u00ed\u00adntegro en todo su comportamiento, recibe del Se\u00f1or, la palabra con la que deber\u00e1 amonestar y dirigir: por inspiraci\u00f3n de lo alto designa al primer rey de Israel, le reprende en sus desviaciones, anuncia el \u00e9xito de las armas al pueblo arrepentido: \u2020\u0153El Se\u00f1or estaba con \u00e9l; no dej\u00f3 de cumplirse ni una sola de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Se\u00f1or.\u2020\u009d<br \/>\nEn la corte del sucesorde Sa\u00fal [1 Samuel III, 3; \/ David III] se impone la figura de Nat\u00e1n. Actuaba tambi\u00e9n como consejero del soberano; pero cuando el Se\u00f1or le revelaba en el silencio de su retiro un mensaje, estaba pronto a cambiar la opini\u00f3n expresada precedentemente y a reprocharle al gran David sus transgresiones (2S 7,8-16; 2S 12,1-14). La larga serie de los herederos dav\u00ed\u00addicos en el trono de Jud\u00e1 y la verificaci\u00f3n del castigo anunciado confirma a\u00fan m\u00e1s el origen de sus vaticinios (2R 25,27ss;Ez 21,32; Gn 29,10).<br \/>\nOtros ejemplos de osad\u00ed\u00ada y de pura inspiraci\u00f3n son el \u2020\u0153hombre de Dios\u2020\u009d Semayas, el cual en nombre de Dios hace desistir al ej\u00e9rcito de Robo\u00e1n de marchar contra la tribu hermana del norte (IR 11,22-24); Janan\u00ed\u00ad (An\u00e1n) \u2020\u0153el vidente\u2020\u009d, que echa en cara al poderoso As\u00e1 su alianza con un reino id\u00f3latra, terminando en la c\u00e1rcel (2Cr 16,1-10); y Miqueas hijo de Yiml\u00e1, que, al contrario que sus 400 colegas, predice al rey de Israel el desastre militar, como de hecho se verific\u00f3 (1R 22,l7ss).<br \/>\nPero por encima de todos brilla el tesbita Elias. Sus rasgos, trazados con sobriedad por los disc\u00ed\u00adpulos del taumaturgo El\u00ed\u00adseo, nos muestran su elevaci\u00f3n y veracidad. Movido interiormente por Yhwh, se atreve a desafiar a la corte de Samar\u00ed\u00ada, dominada por la fenicia Jezabel, mujer de Ajab, primero con la predicci\u00f3n de una sequ\u00ed\u00ada de tres a\u00f1os y luego con la s\u00faplica de que un fuego celeste descendiera sobre su holocausto. Verificados ambos acontecimientos y restablecida la fe del Dios de los padres entre el pueblo, el enviado de Yhwh se ve obligado a esconderse, buscando refugio justo en el Horeb, el monte de la revelaci\u00f3n mosaica. Aqu\u00ed\u00ad, en medio de la calma, oye de nuevo la voz de su Dios, que lo conforta y lo env\u00ed\u00ada de nuevo a la trinchera a proseguir la lucha contra la idolatr\u00ed\u00ada y la injusticia: \u2020\u0153Al fuego sigui\u00f3 un ligero susurro de aire&#8230; Y una voz le pregunt\u00f3: \u2020\u02dc,Qu\u00e9 haces aqu\u00ed\u00ad, Elias?\u2020\u2122. Respondi\u00f3: \u2020\u02dcMe he abrasado en celo por el Se\u00f1or todopoderoso, porque los israelitas han abandonado tu alianza&#8230;\u2020\u2122 Y el Se\u00f1or le dijo:<br \/>\n\u2020\u02dcAnda, vuelve a emprender tu camino por el desierto hacia Damasco\u2020\u009d (IR 19,12-15); \u2020\u0153Entonces el Se\u00f1or dijo a Elias, el \u2020\u0153tesbita: \u2020\u02dcAnda y vete a ver a Ajab, rey de Israel&#8230; Le dir\u00e1s: Esto dice el Se\u00f1or: De modo que despu\u00e9s de haber matado robas!&#8230; En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamer\u00e1n tambi\u00e9n la tuya\u2020\u009d (IR 21,17-19). El profeta genuino es el que puede demostrar que habla por la sola iniciativa del Dios que se revel\u00f3 a los padres; que puede temblar y huir ante la persecuci\u00f3n, pero no desiste de proclamar los mensajes recibidos; es coherente con la fe en el verdadero Dios y con su justicia y puede ofrecer en su propia firmeza y en los mismos acontecimientos el dinamismo de un dabar sobrehumano.<br \/>\nAmos, el primero de los profetas cuyas palabras se nos han transmitido por escrito, act\u00faa tambi\u00e9n en el norte; pero es un colono proveniente del sur de Jerusal\u00e9n y predica un mensaje de aviso y de ruina. El c\u00ed\u00adrculo de sus simpatizantes que nos transmitieron sus or\u00e1culos debi\u00f3 advertir claramente la trascendencia de su misi\u00f3n (Am 1,1; Am 3,3-8). Denuncia \u00e9l con vigor las culpas morales y religiosas de sus connacionales; como \u00e9l mismo relatar\u00e1 en sus noticias autobiogr\u00e1ficas (Am 7-9), en un primer momento vio la posibilidad de un cambio de rumbo en sus oyentes, y por tanto de un cambio de la sentencia punitiva; pero en un cierto punto le fue revelado el veredicto definitivo: la ineludible destrucci\u00f3n del reino de Samar\u00ed\u00ada (Am 7,7s; 8,1-3). A pesar de ello, persiste en su proclamaci\u00f3n: fustiga sin piedad el orgullo y el lujo, los abusos de los d\u00e9biles, la hipocres\u00ed\u00ada de los ritos sagrados: \u2020\u0153Odio, aborrezco vuestras fiestas.,. Aparta de m\u00ed\u00ad el ruido de tus canciones; no quiero o\u00ed\u00adr el sonido de la lira. Quiero que el derecho fluya como el agua, la justicia como torrente perenne\u2020\u009d (Am 5,21-24). Al que le reprocha aquel \u00e1spero lenguaje, le responde con el testimonio de su experiencia interior: ha escuchado una orden divina, que le ha empujado a dejar la tranquilidad de sus campos y a dedicarse a aquella misi\u00f3n; si profetiza, no lo hace por profesi\u00f3n o para procurarse una ganancia; para esto tiene reba\u00f1os y posesiones; es s\u00f3lo para obedecer a aquella voz, para cooperar a sus efectos saludables en los hermanos a los que ama (Am 7,2; Am 7,5), dispuesto a padecer todas las consecuencias por ello: \u2020\u0153Amasias dijo a Amos: \u2020\u02dcVidente, vete, ret\u00ed\u00adrate a la tierra de Jud\u00e1; come all\u00ed\u00ad el pan y all\u00ed\u00ad profetiza&#8230;\u2020\u2122 Amos dijo a Amasias: \u2020\u02dcYo no soy profeta ni hijo de profeta; yo soy boyero y des-cortezador de sic\u00f3moros. El Se\u00f1or me tom\u00f3&#8230;, dici\u00e9ndome: Vete, profetiza a mi pueblo Israel\u2020\u009d (Am 7, ?? 5). De hecho, amenazado por la autoridad real, responde impert\u00e9rrito con presagios de ruina (Am 7,16s). A \u00e9l le interesa cumplir hasta el fondo su misi\u00f3n; dedicarse, junto con el mandante divino, a la rehabilitaci\u00f3n de sus hermanos (Am 5,14s; 9,1 Is). El verdadero profeta obra en sinton\u00ed\u00ada con el coraz\u00f3n compasivo del Dios de Israel.<br \/>\nOseas, algunos a\u00f1os despu\u00e9s de Amos, dedica toda su vida al intento de apartar el coraz\u00f3n de la naci\u00f3n predilecta de Yhwh del borde del precipicio; acepta, por inspiraci\u00f3n superior, tomar por esposa a una muchacha que se ha contaminado con ritos sexuales; y luego, despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de traici\u00f3n, intenta reconquistarla al primer amor; iuna herida candente para su ideal de pureza le-\u2020\u009dv\u00ed\u00adtica! La vida matrimonial y el cuidado de los tres hijos de nombres simb\u00f3licos [1 S\u00ed\u00admbolo III] deber\u00ed\u00adan, pues, servir para proclamar el amor irreductible de Yhwh a su esposa Israel, la constante infidelidad de ella, los inminentes castigos merecidos, la perspectiva de un futuro retorno (Os 1-3): \u2020\u0153Entonces dir\u00e1: \u2020\u02dcVolver\u00e9 con mi primer marido, porque me iba entonces mejor que ahora\u2020\u2122. Yo la atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n&#8230; Y ella me responder\u00e1 como en los d\u00ed\u00adas de su juventud\u2020\u009d (Os 2,15-17). Predica en contraste con las autoridades religiosas y pol\u00ed\u00adticas, atribuyendo a sacerdotes, profetas y gobernantes la falta de conocimiento y de adhesi\u00f3n a Yhwh de todo el pueblo (Os 4); revela el coraz\u00f3n misericordioso y siempre pronto al perd\u00f3n del Padre\u2020\u009d de Efra\u00ed\u00adn (Os 11); deja entrever horizontes m\u00e1s serenos despu\u00e9s de los largos d\u00ed\u00adas del destierro, una vez verificada la reconciliaci\u00f3n con el esposo divino: \u2020\u0153Yo los curar\u00e9 de su apostas\u00ed\u00ada, los amar\u00e9 de todo coraz\u00f3n, pues mi ira se ha apartado ya de ellos&#8230; Ser\u00e9 como el roc\u00ed\u00ado para Israel&#8230; Volver\u00e1n a sentarseen mi sombra\u2020\u009d (Os 15,5s.8). Los m\u00e1s \u00ed\u00adntimos disc\u00ed\u00adpulos del profeta, que nos han transmitido sus confidencias (Os 1,3), pudieron sentir palpitar en \u00e9l la hesed, compasi\u00f3n, y la ternura maternal, rehamim, del Dios de Jacob, y a la vez la exigencia de una respuesta gratuita y reconocida por parte de sus criaturas: la actitud de Oseas para con su esposa y con la madre de los israelitas era un reflejo maravilloso y convincente de ello.<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas ejerce su ministerio durante unos cuarenta a\u00f1os, a intervalos, desde el \u00faltimo per\u00ed\u00adodo del rey Oz\u00ed\u00adas (738 a.C.) al 702, bajo Ezequ\u00ed\u00adas. Es un arist\u00f3crata, de ideas geniales, de estilo incisivo y po\u00e9tico; tiene f\u00e1cil acceso a la corte y goza de gran prestigio en todo el pa\u00ed\u00ads. Pero declara que ha recibido de lo alto, en experiencias \u00ed\u00adntimas, los mensajes que deber\u00e1 comunicar. Es el soberano de Israel y del universo, el Dios trascendente de Si\u00f3n el que lo env\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Vi al Se\u00f1or sentado en su trono elevado y excelso; la oria de su vestido llenaba el templo. ..Y o\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros? Y respond\u00ed\u00ad: \u2020\u02dcAqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad\u2020\u2122. El me dijo: \u2020\u02dcVete y dile a este pueblo&#8230;\u2020\u009d (Is 6,1; Is 6, . Para afirmar sus exigencias santidad y rectitud no vacilar\u00e1 en enfrentarse los varios reyes Jud\u00e1, sus proyectos y las previsiones sus consejeros y los nebi\u2020\u2122im; hablar\u00e1 tambi\u00e9n cuando sus ojos se oscurezcan y sus corazones se vuelvan duros (Is 6,10). Pero conservar\u00e1 en el fondo s\u00ed\u00ad y sugerir\u00e1 sus disc\u00ed\u00adpulos una firm\u00ed\u00adsima confianza en el designio que le ha sido revelado, la \u2020\u0153obra\u2020\u009d Yhwh, es decir, que \u00e9l, el \u2020\u0153Santo\u2020\u009d Israel y el Se\u00f1or del cosmos, intervendr\u00e1 en el momento oportuno para la supervivencia del pueblo que se ha elegido, quebrantar\u00e1 el-orgullo los imperios paganos cuando hayan cumplido la funci\u00f3n que se les ha asignado, establecer\u00e1 en el monte Si\u00f3n un centro iluminaci\u00f3n y salvaci\u00f3n para todas las gentes (Is 2,2-5; 8,16-18; 10,5-1 9). La verificaci\u00f3n sus previsiones inmediatas (devastaci\u00f3n de Samar\u00ed\u00ada y de Damasco, liberaci\u00f3n del asalto asi-rio, derrota del fara\u00f3n Sabaka: Is 7-8.19-20.37), la c\u00e9lebre secuencia las p\u00e1ginas dedicadas al Emanuel (cc. 7ss), la sublimidad sus concepciones religiosas, su serena amplitud miras, la viva solicitud por la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n su pueblo con Yhwh, testimoniaban en favor su misi\u00f3n sobrenatural.<br \/>\nContempor\u00e1neo de Isa\u00ed\u00adas, desarroll\u00f3 su actividad en el reino de Jud\u00e1 el profeta Miqueas, lleno de celo por los m\u00e1s oprimidos y temblando por la suerte tanto del reino del norte como del sur, animado, como confesaba \u00e9l, por el poderoso influjo de Yhwh (Miq 3,8). Pronuncia un terrible vaticinio contra el mismo templo de Jerusal\u00e9n (Miq 3,12), pero profesa tambi\u00e9n \u00e9l una fe inquebrantable en el futuro de su pueblo en la l\u00ed\u00adnea de la descendencia dav\u00ed\u00addi-ca (Miq 5,1-8); indica como meta para la verdadera paz con Yhwh el derecho, la bondad, la humildad (Miq 6,1-8): \u2020\u0153Se te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno, lo que el Se\u00f1or exige de ti. Es esto: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios\u2020\u009d (Miq 6,8).<br \/>\nAunque perteneciente a la nobleza de la capital, Sofon\u00ed\u00adas, algunos decenios despu\u00e9s, vuelve a fustigar en nombre de Yhwh las malas costumbres de las clases dirigentes y las extendidas pr\u00e1cticas de idolatr\u00ed\u00ada y de superstici\u00f3n, recurriendo al tema de Amos (Am 5,18-20) del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or; d\u00ed\u00ada no de luz y de alegr\u00ed\u00ada, como esperaba la gente, sino \u2020\u0153exterminio y de oscuridad\u2020\u009d (So 1,15). Pero entrev\u00e9 en aquella oscuridad un refugio y una liberaci\u00f3n para los marginados y los humildes que conf\u00ed\u00adan en Dios (So 2,3; So 3,12).<br \/>\nFiguras luminosas en la hora m\u00e1s tr\u00e1gica del pueblo jud\u00ed\u00ado son el profeta de Anatot, Jerem\u00ed\u00adas, todav\u00ed\u00ada en la patria (626-586); Ezequiel en el primer destierro (593-570) y el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas en la segunda parte de la cautividad babil\u00f3nica (556-538).<br \/>\n2619<br \/>\nEn p\u00e1ginas de absoluta sinceridad, Jerem\u00ed\u00adas nos describe el encuentro con el interlocutor sobrehumano, que le designa portador de mensajes decisivos para los connacionales; al sentirse incapaz de ello, intenta eximirse, pero es tranquilizado (Jr 1); y cuando, a causa de las oposiciones y de los escarnios que provoca, piense en desistir d\u00e9 aquella insoportable misi\u00f3n, experimentar\u00e1 tal angustia interior que estima preferible cualquier otro sufrimiento: \u2020\u0153La palabra del Se\u00f1or es para m\u00ed\u00ad oprobio y burla todo el d\u00ed\u00ada. Yo me dec\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcNo pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l; mo hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u2020\u2122. Pero hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador encerrado en mis huesos; me he agotado en contenerlo, y no lo he podido soportar\u2020\u009d (Jer 20,8s). Debe gritar de continuo la general corrupci\u00f3n y el formalismo cultual; pronunciar terribles amenazas contra el rey, la naci\u00f3n entera y el templo; intentar contener la marea que los est\u00e1 arrastrando; lo contradir\u00e1n, lo aislar\u00e1n y lo buscar\u00e1n para darle muerte; pero \u00e9l permanecer\u00e1 fiel a la consigna recibida hasta el fin, en obsequio al ser divino que le env\u00ed\u00ada y al amor a los suyos; se fiar\u00e1 plenamente de aquella voz que obra ya en su coraz\u00f3n, le conforta y le permite entrever en la realizaci\u00f3n de algunos acontecimientos un futuro de arrepentimiento y de salvaci\u00f3n: \u2020\u0153C\u00farame, Se\u00f1or, y quedar\u00e9 curado; s\u00e1lvame y ser\u00e9 salvado, porque t\u00fa eres mi gloria\u2020\u009d (Jr 17,14; Jr31,31-34).<br \/>\nEzequieles exhortado por la visi\u00f3n de Yhwh, que le llega de improviso en tierra del destierro, a aceptar tambi\u00e9n \u00e9l la invitaci\u00f3n a referir or\u00e1culos de amonestaci\u00f3n y de lamentos: no se adivinan m\u00e1s que repulsas y resistencias (Ez 1-3). Sus veredictos de condena de la ingrata Jerusal\u00e9n se verifican puntualmente (Ez 24) y es reconocido como aut\u00e9ntico portavoz del Dios de la alianza por los compa\u00f1eros de destierro (Ez 24,27). Mas, en contra de su pesimismo, emprende una nueva predicaci\u00f3n: repudio de las infidelidades pasadas y profunda adhesi\u00f3n al Se\u00f1or (Ez 11,14-20; Ez 36,25-32) en espera de la reconstrucci\u00f3n nacional y religiosa en el monte Si\u00f3n (Ez 40-48).<br \/>\nEn pos de sus huellas parece que se mueve el llamado D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas [1 Isa\u00ed\u00adas III], an\u00f3nimo vidente, que en nombre del Se\u00f1or anuncia a los desterrados de Babilonia, desalentados y desconfiados, una liberaci\u00f3n inminente, exhort\u00e1ndoles a renovar su fe y a reformar su conducta (Is 40-47); mientras, elogia y consuela a la \u00e9lite de los que, en medio de la indiferencia general, han permanecido confiados en las promesas de Yhwh y han contribuido as\u00ed\u00ad a la conversi\u00f3n y la redenci\u00f3n de sus hermanos (el siervo de Yhwh en el sentido de una colectividad fiel: Is 49,1-6 52,13-53,12).<br \/>\nLos videntes posteriores al destierro aparecen tambi\u00e9n por sus escritos empe\u00f1ados en reavivar la fe en el Dios de los padres y en sus proyectos salv\u00ed\u00adficos y en reconducir a los repatriados por los senderos de la nueva alianza, contemplando tiempos de gracia y de paz en consonancia con las intuiciones de sus predecesores: juicio de los pueblos paganos,! Ab-d\u00ed\u00adas; era de purificaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, Malaqu\u00ed\u00adas, Zacar\u00ed\u00adas; efusi\u00f3n general del Esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, Joel; nueva Si\u00f3n, Is 24-27; nuevo templo, Ageo; nuevos cielos y nueva tierra, Is 65-66 [1 Isa\u00ed\u00adas IV]. Es toda una cadena espl\u00e9ndida y singular de heraldos del Dios vivo, que se eleva a una cima alt\u00ed\u00adsima sobre cualquier tipo de videntismo y de nabismo; como la luz del mediod\u00ed\u00ada que se distingue decididamente de los primeros inciertos albores del crep\u00fasculo.<br \/>\n2620<br \/>\n6. Mensaje teol\u00f3gico de los profetas.<br \/>\nPero lo que hace m\u00e1s admirable a los profetas b\u00ed\u00adblicos es su mensaje religioso y su espec\u00ed\u00adfica intuici\u00f3n escatol\u00f3gica. Partiendo de la s\u00f3lida convicci\u00f3n de un monote\u00ed\u00adsmo din\u00e1mico, cual estaba arraigado en la conciencia de Israel, poco a poco consiguen percibir y explicitar un monote\u00ed\u00adsmo absoluto y universal. Yhwh es el \u00fanico, el omnipotente, digno de ser adorado (Elias); el que juzga y dirige los destinos de los pueblos, tambi\u00e9n de los no israelitas (Am); el totalmente otro, que llena con su fulgor el universo y coordina los sucesos de la humanidad hacia un proyecto suyo en Si\u00f3n (Is); el creador de todo lo que existe y sucede, dominador del cosmos y de la historia (D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas); el ser misterioso que puede ordenar a su criatura tambi\u00e9n lo incomprensible y del cual nos podremos siempre fiar (Jer, ! Haba-cuc); el que puede transformar, respetando plenamente la libertad, el coraz\u00f3n del hombre mediante su Esp\u00ed\u00adritu (Jer, Ez, JI); el que puede hacer servir a sus fines salv\u00ed\u00adficos el sufrimiento pac\u00ed\u00adfico y heroico de sus testigos (D\u00e9utero\u00ed\u00adsa\u00ed\u00adas, Ez). Con la trascendencia divina, experimentan y descubren una insondable inmanencia. Proceden tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, por un lado, de la m\u00e1s antigua concepci\u00f3n religiosa hebrea. Yhwh es el Dios que se ha comprometido desde los comienzos con su estirpe por medio de un \u2020\u0153pacto\u2020\u009d, berit. Est\u00e1 como implicado en la suerte de las tribus de Israel: interesado en reinar sobre ellas (Samuel, Elias) y dispuesto por ellas a intervenir prodigiosamente (Mois\u00e9s, Elias). Mora en Si\u00f3n, en medio de su pueblo, y desde all\u00ed\u00ad env\u00ed\u00ada a sus mensajeros para intentar el salvamento extremo (Am). Es el padre afectuoso, el esposo irreductible de la naci\u00f3n predilecta; no se rendir\u00e1 nunca ante cualquier infidelidad, aunque respetando las exigencias de su santidad y de la libre decisi\u00f3n humana (Os); ir\u00e1 por tanto a llamar al coraz\u00f3n de Israel con incansable solicitud, incluso cuando ese coraz\u00f3n parezca del todo endurecido (Is); se cansar\u00e1n sus portavoces, pero no \u00e9l&#8230;, seguir\u00e1 esperando con infinita delicadeza (Jer, D\u00e9utero-\u00ed\u00adsa\u00ed\u00adas); tiene la serena certeza, comunicada tambi\u00e9n a sus confidentes, de que al final sus hijos se acordar\u00e1n de su amor indeclinable, le abrir\u00e1n su alma (Ez, D\u00e9utero-\u00ed\u00adsa\u00ed\u00adas) y llorar\u00e1n de compunci\u00f3n (Za 12,10-14). De aqu\u00ed\u00ad la exposici\u00f3n de las divinas y sublimes exigencias, que tienen siempre como base las de la berit: una respuesta de plena adoraci\u00f3n y de confianza ilimitada, el abandono de cualquier \u00ed\u00addolo y de toda injusticia en perjuicio de los hermanos amados de Dios (Samuel, Elias), con ulteriores profundizaciones: culto sincero que incluye la estima del otro y respeto de sus derechos (Am), adhesi\u00f3n amorosa, misericordia fraterna, humildad (Os, Miq), fe viva y santidad de obras (Is), circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n y confianza exclusiva en Yhwh (Jer), conversi\u00f3n, arrepentimiento, observancia fiel de la t\u00f3rah (Ez)&#8230; En cuanto al futuro, descubren algo m\u00e1s preciso y m\u00e1s grandioso que la gen\u00e9rica bendici\u00f3n prometida a los antepasados. Para Nat\u00e1n habr\u00e1 una perenne descendencia dav\u00ed\u00addica en el gobierno de su pueblo (2S 7); Amos prev\u00e9 la restauraci\u00f3n de la casa de David que ha ca\u00ed\u00addo en la ruina (Am 9); la idea de un rey dav\u00ed\u00addico redivivo, lleno de los dones del Esp\u00ed\u00adritu (Is 11), recorre toda la predicaci\u00f3n sucesiva, desde Oseas a Miqueas, Jer, Ez, Za; Si\u00f3n se convierte entonces en la sede de un reino feliz y santo en las visiones de Is 2, de Miq 4, de Jer 30-31, de Ez 17,37.40, de Is 54,60-62 y de los otros profetas posex\u00ed\u00adlicos: en medio de ellos se erigir\u00e1 el nuevo santuario de Yhwh y se posar\u00e1 la acci\u00f3n transformadora de su Esp\u00ed\u00adritu; Dios hablar\u00e1 al coraz\u00f3n de su esposa y la atraer\u00e1 a s\u00ed\u00ad (Os); el conocimiento profundo del Se\u00f1or se difundir\u00e1 alrededor del monte elegido (Is); se escribir\u00e1 en lo \u00ed\u00adntimo de los israelitas una nueva alianza de amor, por lo cual se sentir\u00e1n inducidos a buscar a Dios (Jr 31); su coraz\u00f3n de piedra quedar\u00e1 cambiado en un coraz\u00f3n d\u00f3cil, humilde, lleno de disgusto por los errores pasados (Ez 36); la salvaci\u00f3n obtenida por el camino del dolor y de la intercesi\u00f3n de los justos penetrar\u00e1 en las multitudes (Is 52-53). Florecer\u00e1 una era nueva de paz verdadera con Yhwh y de fraterna armon\u00ed\u00ada en el pueblo de Si\u00f3n, y las gentes acudir\u00e1n para alcanzar luz y justicia: \u2020\u0153El monte de la casa del Se\u00f1or ser\u00e1 afincado en la cima de los montes y se alzar\u00e1 por encima de los collados. Afluir\u00e1n a \u00e9l todas las gentes&#8230;, pues de Si\u00f3n saldr\u00e1 la ley y de Jerusal\u00e9n la palabra del Se\u00f1or&#8230;; trocar\u00e1n sus espadas en arados y sus lanzas en hoces&#8230; Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Se\u00f1or\u2020\u009d (Is 2,2-5 ). Era \u00e9sta la realidad misteriosamente esperada por todos los profetas b\u00ed\u00adblicos para una \u00e9poca imprecisa, be\u2020\u2122ahar\u00ed\u00adthajamin (Os 5), \u2020\u0153para la sucesi\u00f3n de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d o \u2020\u0153despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas\u2020\u009d (no traducido exactamente por \u2020\u0153al fin de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d, de donde \u00e9sjatos, \u00faltimo, escatolog\u00ed\u00ada). Su pleno cumplimiento en Cristo y en el pueblo nuevo guiado por el Esp\u00ed\u00adritu la aclarar\u00e1 a las mentes de los transmisores de aquellos mensajes.<br \/>\n2621<br \/>\n7. Kerigma prof\u00e9tico e ideol\u00f3gico.<br \/>\nEn este conjunto de temas habr\u00e1 que distinguir ciertamente el aspecto, llam\u00e9moslo ideol\u00f3gico, del kerigma verdadero y propio. Bajo el impulso de la inspiraci\u00f3n, el vidente experimenta la trascendencia del Se\u00f1or y su acci\u00f3n en el mundo de manera m\u00e1s elevada cada vez, comprende cada vez m\u00e1s vivamente el amor a Israel y a los pueblos, descubre una relaci\u00f3n cada vez m\u00e1s pura entre el divino interlocutor y sus criaturas para las \u00e9pocas venideras. Pero no puede expresar todo esto m\u00e1s que con t\u00e9rminos y categor\u00ed\u00adas de su ambiente. Usar\u00e1 ante todo los conceptos hist\u00f3rico-religiosos tradicionales: la promesa-elecci\u00f3n (Dios ha elegido en los antepasados como pueblo suyo al clan israelita y se ha comprometido a darle una salvaci\u00f3n: Gn 12,15); la alianza, beni (otro tipo de compromiso del soberano divino con toda la colectividad, sugiriendo normas de comportamiento e imprimi\u00e9ndDIAS luego en los corazones: Ex 20); el \u00e9xodo antiguo y el \u00e9xodo nuevo hacia un futuro mejor (D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, el pacto con David y sus herederos:<br \/>\n2S 7; Is 7,29); la idea de un resto purificado (Is 6,13), de un sacrificio expiatorio (Is 52s) y de un templo como sede de Dios en medio de su pueblo (Ez 4Oss). Se servir\u00e1 luego de un lenguaje t\u00ed\u00adpico y altamente simb\u00f3lico: forma de mensajes (\u2020\u0153as\u00ed\u00ad dice Yhwh&#8230;\u2020\u009d, \u2020\u0153me env\u00ed\u00ada Yhwh\u2020\u2122O, con estilo jur\u00ed\u00addico seg\u00fan la ley del tali\u00f3n (r\u00ed\u00adb o disputa entre dos contendientes, uno de los cuales demuestra tener raz\u00f3n: \u2020\u0153juicio\u2020\u009d, con acusaci\u00f3n y veredicto de condena correspondiente); vaticinios de desgracias, lamentaciones&#8230;, im\u00e1genes tomadas del ambiente familiar, cultual, agr\u00ed\u00adcola&#8230; Pero mientras que la mentalidad com\u00fan emplear\u00e1 estos conceptos y estos s\u00ed\u00admbolos para confirmarse en la creencia de una inviolabilidad m\u00e1gica de las instituciones humanas, los aut\u00e9nticos profetas los dirigir\u00e1n a ilustrar el pensamiento y juicio genuinos de Yhwh sobre la situaci\u00f3n existencial de su pueblo. Ser\u00e1 cometido de la ex\u00e9gesis desentra\u00f1ar, dentro de los l\u00ed\u00admites de lo posible, lo que pertenece al n\u00facleo esencial de su anuncio inspirado de lo que es m\u00e1s bien, contingente y descriptivo.<br \/>\n2622 8. LOS ESCRITOS PROFETicoS.<br \/>\nLos profetas pronunciaron seguramente muchos m\u00e1s or\u00e1culos que los que se nos han transmitido. Parece que escribieron de su propio pu\u00f1o s\u00f3lo pocas p\u00e1ginas (Is 8,16; Is 30,8; Jr 36; Ez 24): su primera intenci\u00f3n era amonestar e iluminar a los oyentes directos; lo demuestra el estilo y el ritmo decididamente oral de sus dichos. Los que conservaron y luego nos transmitieron generalmente sus palabras fueron los c\u00ed\u00adrculos de los disc\u00ed\u00adpulos y simpatizantes. Establecida la genuinidad de un vidente y la rectitud de su mensaje, se imprim\u00ed\u00adan en la mente los varios or\u00e1culos, generalmente en verso, con la eficaz mne-mot\u00e9cnica oriental, los repet\u00ed\u00adan en las reuniones sagradas y los iban poniendo poco a poco por escrito; primero en peque\u00f1as colecciones y luego en grupos cada vez mayores, siguiendo procedimientos muy simples [agregaci\u00f3n por analog\u00ed\u00ada de temas o de palabras clave, o bien seg\u00fan un esquema gen\u00e9rico: a) or\u00e1culos de ruina; b) or\u00e1culos contra los paganos; y c) or\u00e1culos de salvaci\u00f3n]. Algunas de estas colecciones se compilaron todav\u00ed\u00ada en vida del profeta; otras en \u00e9pocas posterioresf\u2020\u2122sobre todo durante el-exilio. Por la comparaci\u00f3n con los duplicados y conociendo el respeto que inspiraba la palabra pro-f\u00e9tica, tenemos una gran seguridad en cuanto a la autenticidad sustancial dclos mensajes profetices que nos han llegado, aunque la cr\u00ed\u00adtica puede comprobar en algunos p\u00e1rrafos amplificaciones y actualizaciones de una generaci\u00f3n a otra; ello no impide distinguir el genuino pensamiento de los grandes heraldos del pueblo elegido, e incluso nos ayuda a descubrir su exacta orientaci\u00f3n hacia la meta suprema a la que miraban.<br \/>\n2623<br \/>\nII. LA PROFECIA EN EL NT.<br \/>\nEn la plenitud de los tiempos se realiz\u00f3 aquella salvaci\u00f3n en la que \u2020\u0153centraron sus estudios E investigaciones los profetas que anunciaron la gracia que Dios os ten\u00ed\u00ada reservada. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo que estaba en ellos les dio a conocer de antemano lo que Cristo ten\u00ed\u00ada que sufrir\u2020\u009d (IP 1, ??? 1): aquella revelaci\u00f3n plena del Padre, de la cual los antiguos videntes hab\u00ed\u00adan sido un reflejo y preludio: \u2020\u0153Dios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas que son los \u00faltimos nos ha hablado por el Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas\u2020\u009d (Heb lis). En Jes\u00fas y con Jes\u00fas se inicia un nuevo di\u00e1logo de Dios con la humanidad; \u00e9l es el enviado de Yhwh por excelencia, y contin\u00faa su acci\u00f3n prof\u00e9tica en el mundo a trav\u00e9s de sus portavoces.<br \/>\n2624<br \/>\n1. Cristo, el mayor de los profetas.<br \/>\nEn el evangelio de Lucas el nuevo rabbide Nazaret se presenta como el ungido por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, predicho por los libros santos, que hab\u00ed\u00ada de llevar a los pobres y a los oprimidos la buena nueva de la liberaci\u00f3n y de la divina benevolencia: \u2020\u0153Le entregaron el libro del profeta Isa\u00ed\u00adas&#8230;, y encontr\u00f3 el pasaje en el que est\u00e1 escrito: ?1 Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1sobre m\u00ed\u00ad&#8230;, me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres&#8230;, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u2122. Enroll\u00f3 luego el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sent\u00f3&#8230; Comenz\u00f3 a decirles: \u2020\u02dcHoy se cumple ante vosotros esta Escritura\u2020\u2122. Todos daban su aprobaci\u00f3n, admirados de las palabras tan hermosas que sal\u00ed\u00adan de su boca\u2020\u009d Lc 4,17-22). El Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa, efectivamente, en \u00e9l en el momento de la encarnaci\u00f3n (Lc 1,35), en la inauguraci\u00f3n de su ministerio (Lc 3,21s), durante toda su predicaci\u00f3n (Lc 10,21; Lc 11,20). Al escucharle y observar sus obras, la multitud no tiene la menor duda: \u2020\u0153Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo\u2020\u009d (Lc 7,16); \u00e9l es m\u00e1s que Jon\u00e1s y que Salom\u00f3n (Mt 12,6; Mt 12,41); es el supremo profeta prometido en Dt 18,15, al que todos deben escuchar (Mt 17,5), y cuyas palabras no pasar\u00e1n jam\u00e1s (Dt 24,35); el que es la luz del mundo (Jn l,4s), gu\u00ed\u00ada para la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad (Jn 4,23), el \u00fanico mediador de la revelaci\u00f3n del Padre y de sus misterios (Mt 11,27; Lc 10,22; Jn 3,35), el unig\u00e9nito que contempla desde siempre la esencia del Padre (Jn 1,18) y que nos revelar\u00e1 de manera \u00fanica su insondable misericordia con la exigencia de una generosidad an\u00e1loga en el coraz\u00f3n de sus hijos (Mt 7,ls). Al igual que los grandes profetas, es impugnado por el orgullo y por la hipocres\u00ed\u00ada humana, por quienes persiguen proyectos de autoexaltaci\u00f3n y de prestigio. Rechazado, condenado por los jefes del pueblo, \u00e9l, secundando un arcano designio del Eterno, deja que el curso de los acontecimientos lo arrastre y lo aniquile. Pero en su humillaci\u00f3n y luego en su resurrecci\u00f3n se realiza de la forma m\u00e1s inimaginable la intuici\u00f3n \u2020\u0153escatol\u00f3-gica\u2020\u009d de los videntes de Israel: la manifestaci\u00f3n plena de la infinita trascendencia de Yhwh y de su inconmensurable solicitud por el hombre, el logro de la perfecta reconciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n de vida de toda criatura con su creador, la paz inalterable entre la tierra y el cielo. En Cristo que, con sus \u2020\u0153palabras de gracia\u2020\u009d y sus gestos de bondad, con la aceptaci\u00f3n voluntaria de la muerte y la gloria de su resurrecci\u00f3n, con el don perenne de su cuerpo y de su sangre, nos revela un amor absolutamente gratuito e ilimitado a los hombres que le han rechazado, encuentra la profec\u00ed\u00ada entera del AT su m\u00e1s alto cumplimiento, su culminaci\u00f3n a la vez que su confirmaci\u00f3n m\u00e1s v\u00e1lida. No pod\u00ed\u00adan menos de provenir del mismo supremo director, a saber: del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, por una parte aquellas experiencias sobrehumanas, aquellas heroicas proclamaciones de santidad y de misericordia, aquella espera paciente Aindefectible de una purifica-ci\u00f3r\u00ed\u00ad interior, aquel plan de salvaci\u00f3n definitiva para los descendientes de Israel y para todas las gentes, y por otra las f\u00falgidas realizaciones de estas perspectivas en la obra humilde y amable del rabbide Nazaret, el m\u00e1s excelso descendiente de David, el rey pac\u00ed\u00adfico de la paz, el signo de contradicci\u00f3n para las libres opciones del hombre, el m\u00e1s fiel de los \u2020\u0153siervos de Yhwh\u2020\u009d, la v\u00ed\u00adctima inocente de todos los pecados de la humanidad, el vencedor de la muerte y la irradiaci\u00f3n misma del Padre, el supremo de los profetas.<br \/>\nPero Jes\u00fas, al llevar a su m\u00e1s alto nivel la profec\u00ed\u00ada, la encamin\u00f3 por nuevos senderos. Al volver a la gloria que le correspond\u00ed\u00ada desde toda la eternidad, y de la cual hab\u00ed\u00ada hecho part\u00ed\u00adcipes a sus hermanos (Jn 17,5s), quiso perpetuar su presencia invisible y din\u00e1mica en medio de los hombres hasta el fin del mundo:<br \/>\n\u2020\u0153Yo estar\u00e9 siempre con vosotros\u2020\u009d (Mt 28,20), y dirigi\u00e9ndose al Padre: \u2020\u0153Yo \u00ed\u00ades he dado a conocer tu nombre y se lo seguir\u00e9 dando a conocer, para que el amor que t\u00fa me tienes est\u00e9 en ellos y yo tambi\u00e9n est\u00e9 con ellos\u2020\u009d (Jn 17,26). \u2020\u0153No os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos&#8230; Yo pedir\u00e9 al Padre que os mande otro defensor que est\u00e9 siempre con vosotros, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad&#8230; El os lo ense\u00f1ar\u00e1 y os recordar\u00e1 todo lo que os he dicho&#8230; El os guiar\u00e1 a la verdad completa&#8230; El me honrar\u00e1 a m\u00ed\u00ad, porque recibir\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado y os lo anunciar\u00e1\u2020\u2122(Jn 14,16s.18.26; 16,13s). Era la promesade la bajadadel Esp\u00ed\u00adritu del Padreydel Hijo sobreel nuevo pueblo de Dios, nacido del coraz\u00f3n y de la sangre de Cristo: \u2020\u0153Sabed que voy a enviar lo que os ha prometido mi Padre\u2020\u009d (Lc 24,49). \u2020\u0153Juan bautiz\u00f3 con agua, pero vosotros ser\u00e9is bautizados en el Esp\u00ed\u00adritu Santo dentro de pocos d\u00ed\u00adas (Hch 1,5): era la realizaci\u00f3n de un antiguo vaticinio: \u2020\u0153Despu\u00e9s de esto, yo derramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre todos los hombres. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n.. Har\u00e9 aparecer se\u00f1ales en el cielo yen la tierra\u2020\u009d (J13,1; J13,3). \u00c2\u00a1Se inauguraba una gran nueva era prof\u00e9tica!<br \/>\n2625 2. LOS PROFETAS CRISTIANOS.<br \/>\nEn la \u00e9poca judeo-neotestamentaria exist\u00ed\u00ada la convicci\u00f3n de que, despu\u00e9s de los \u00faltimos profetas cl\u00e1sicos, el Esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada abandonado Israel, reserv\u00e1ndose volver en la venida de la era mesi\u00e1nica. Las manifestaciones carism\u00e1ticas verificadas en las comunidades cristianas desde el d\u00ed\u00ada de pen-tecost\u00e9s Hch 2) indujeron a los creyentes a hablar de un profetismo renovado. Pedro ve en el fen\u00f3meno de las diversas lenguas de los ap\u00f3stoles el cumplimiento de la predicci\u00f3n de Joel(Hch 2,16-21); otro tanto afirman los Hechos del primer ap\u00f3stol por la eficacia de su palabra en los corazones de los jud\u00ed\u00ados, por la osad\u00ed\u00ada con que se presenta a los jefes de la naci\u00f3n, por la confirmaci\u00f3n de sus previsiones por los acontecimientos (Hch 4,10; Hch 4,15).<br \/>\nJunto a \u00e9l se nos indican como profetas otros varios personajes: los \u2020\u0153profetas\u2020\u009d que provienen de Jerusal\u00e9n (Hch 11,27), uno de los cuales, Agabo, anuncia una gran carest\u00ed\u00ada, que realmente tuvo lugar, y luego prefigurar\u00e1 con un gesto simb\u00f3lico a la manera de los videntes antiguos el encarcelamiento de Pablo, usando la frase t\u00ed\u00adpica: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad dice el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230;\u2020\u009d (Hch 21,11); los \u2020\u0153profetas\u2020\u009d de Antioqu\u00ed\u00ada, un grupo de responsables que guiaban la comunidad y que, despu\u00e9s de ayunar y orar, descubren a la luz del Esp\u00ed\u00adritu la designaci\u00f3n de Pablo y de Bernab\u00e9 para la evangeliza-ci\u00f3n de Chipre y, por la imposici\u00f3n de las manos, les comunican aquella misi\u00f3n: \u2020\u0153Mientras celebraban el culto del Se\u00f1or y ayunaban, el Esp\u00ed\u00adritu Santo dijo:<br \/>\n\u2020\u02dcSeparadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la obra a la que los he llamado\u2020\u2122&#8230;, les impusieron las manos y los despidieron\u2020\u009d (Ac 13,2s); est\u00e1n luego Felipe y sus hijas: de \u00e9stas se nos dice que \u2020\u0153profetizaban\u2020\u009d (Hch 21,9), probablemente en el sentido de ico 14 y 1 l,4s (llevaban, como su padre, a las asambleas lit\u00fargicas el carisma de una palabra inspirada e iluminadora); Felipe es un ardiente evangelizador de paganos, realizador de milagros; puede trasladarse prodigiosamente, como Elias, a distancia para iluminar con su inteligencia cristiana a un lector de oscuros pasajes prof\u00e9ticos del AT (Ac 8,5ss); Bernab\u00e9, del grupo de Antioqu\u00ed\u00ada, es llamado \u2020\u0153ap\u00f3stol y profeta\u2020\u009d (Hch 13,1) y hombre de la par\u00e1clesis (Hch 4,36), pues tiene el don de confortar, exhortar y animar (Ac ll,2s.25s).<br \/>\n2626<br \/>\nPablo no es mencionado nunca con el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153profeta\u2020\u009d, pero nos presenta todas sus caracter\u00ed\u00adsticas. Tiene una absoluta certeza de su misi\u00f3n sobrenatural: es el fulgor de Cristo resucitado que vino a ilustrarle cuando menos lo esperaba (Ga 1,11-17); el kerigma evang\u00e9lico que lleva a los g\u00e1latas tiene el car\u00e1cter de trascendencia que ni siquiera un \u00e1ngel podr\u00ed\u00ada desmentirlo (Ga 1,6-10); muchas veces alude a las revelaciones y a los dones del Esp\u00ed\u00adritu con que ha sido favorecido: \u2020\u0153A nosotros nos lo manifest\u00f3 Dios por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, pues el Esp\u00ed\u00adritu lo penetra todo, hasta las cosas m\u00e1s profundas de Dios\u2020\u009d (1Co 2,10); en virtud de esta presencia interior lo puede \u00e9l todo, funda establemente las primeras comunidades entre los gentiles, dirime las cuestiones relativas a la nueva vida en Cristo, comprendida la actividad carism\u00e1tica de los fieles (1Co 14,37s). En sus cartas especifica qu\u00e9 \u00ed\u00adntimo conocimiento se le ha comunicado del misterio de Cristo: la inescrutable riqueza del amor salv\u00ed\u00adfico que hay que extender mediante la fe y la luz del Esp\u00ed\u00adritu a todas las gentes, seg\u00fan el designio ben\u00e9volo del Padre (Ef 1,7; Ef 3,5), pues la nueva comunidad (la Iglesia) edificada por el Padre deber\u00e1 tener siempre una solid\u00ed\u00adsima piedra angular, que es Cristo Se\u00f1or, y un fundamento indefectible, que son justamente los testigos de su vida y resurrecci\u00f3n (ap\u00f3stoles) investidos por el poder del Esp\u00ed\u00adritu (profetas): \u2020\u0153Edificados sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles, la piedra angular de este edificio es Cristo Jes\u00fas, en el que todo el edificio, perfectamente ensamblado, se levanta para convertirse en un templo consagrado al Se\u00f1or\u2020\u009d (Ep 2,20s); Pablo ciertamente se considera entre ellos. As\u00ed\u00ad como los heraldos de Dios en el AT part\u00ed\u00adan de la t\u00f3rah y de la alianza desarrollando sus virtualidades con su experiencia e inteligencia sobrenatural, as\u00ed\u00ad ahora los enviados del Se\u00f1or Jes\u00fas tienen la funci\u00f3n de exponer y aclarar incesantemente el misterio de Cristo, que vivi\u00f3 en medio de nosotros, bajo el influjo de su Esp\u00ed\u00adritu: ap\u00f3stoles en cuanto testigos de su realidad hist\u00f3rica, y gloriosa, profetas en cuanto confortados por la luz interior del Esp\u00ed\u00adritu.;\u2020\u2122<br \/>\nOtro gran profeta es e\u00ed\u00adr autor del \/ Apocalipsis (Juan evangelista o alguno de su s\u00e9quito): recibe en \u00e9xtasis del Hijo del hombre la misi\u00f3n y los mensajes que ha de comunicar: \u2020\u0153O\u00ed\u00ad detr\u00e1s de m\u00ed\u00ad una voz potente&#8230; que dec\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcLo que ves escr\u00ed\u00adbele) en un libro y m\u00e1ndaselo a las siete iglesias\u2020\u009d (Ap lbs); se expresa en el estilo de los antiguos videntes: en primera persona, apelando a la palabra del Esp\u00ed\u00adritu, con reproches, amenazas, invitaciones a la conversi\u00f3n; pero en el centro de sus anuncios est\u00e1 \u2020\u0153el que es \u2020\u02dcel primero\u2020\u2122 y el \u00faltimo, el que muri\u00f3 y ha vuelto a la vida\u2020\u009d (Ap 2,8); y concluye con una firme declaraci\u00f3n sobre el origen sobrehumano de sus previsiones: \u2020\u0153Estas palabras son ciertas y aut\u00e9nticas, y el Se\u00f1or Dios de los esp\u00ed\u00adritus de los profetas ha enviado a su \u00e1ngel a mostrar \u00e1 sus servidores lo que va a suceder enseguida. Voy a llegar enseguida. Dichoso el que guarda la profec\u00ed\u00ada de este libro (Ap 22,6s).<br \/>\n2627<br \/>\n3. Profetas \u2020\u0153asambleares\u2020\u009d y discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus.<br \/>\nLos textos neotestamentarios, adem\u00e1s de estos personajes espec\u00ed\u00adficamente mencionados, nos informan tambi\u00e9n sobre un fen\u00f3meno m\u00e1s gen\u00e9rico de profec\u00ed\u00ada y nos advierten de la necesidad de un atento discernimiento. En ico san Pablo nos habla varias veces del carisma de la profec\u00ed\u00ada en conexi\u00f3n con las asambleas lit\u00fargicas: \u2020\u0153El hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a Cristo, que es su cabeza. Y la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al marido, que es su cabeza\u2020\u2122 ico 11,4); \u2020\u0153A cada cual se le da la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para el bien com\u00fan&#8230;, a uno el don de hacer milagros, a otro el decir profec\u00ed\u00adas, a otro hablar lenguas extra\u00f1as&#8230; Todo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u2020\u009d (1Co 12,7-11); \u2020\u0153Buscad el amor; aspirad a los dones espirituales, pero sobre todo el don de profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (1Co 14,1). Se trata de uno de tantos dones gratuitos del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que act\u00faa en su Iglesia, que sirve para la edificaci\u00f3n y el<br \/>\nperfeccionamiento de toda comunidad cristiana (1Co 12,l2ss); tiene la funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de confortar, exhortar y hacer crecer (14,3: \u2020\u0153El que profetiza habla a los hombres, los forma, los anima y consuela; para \u2020\u0153instruir a los dem\u00e1s: y. 19; para convencer a los increyentes: y. 24s). El hablar inspirado, que es superior a la glosolalia, es decir, a un lenguaje desconocido quesirveAobre todo para el coloquio personal con Dios (1Co 14,4-6), era muy estimado en las comunidades de la \u00e9poca; san Pablo dedica a ello todo el cap\u00ed\u00adtulo 14 de ico para hacer su elogio y a la vez purificarlo de cualquier intemperancia. Siguen hablando de \u00e9l con estima un siglo despu\u00e9s el Pastor de Hermas (11 prec), Justino en el Di\u00e1logo de Trif\u00f3n (n. 82: \u2020\u0153El hecho de existir en nuestros d\u00ed\u00adas el don de la profec\u00ed\u00ada entre nosotros, los cristianos, deber\u00ed\u00ada haceros comprender que aquellos dones que se encontraban en otro tiempo entre vuestra gente [los jud\u00ed\u00ados] han sido ahora transferidos a nosotros\u2020\u2122), y tambi\u00e9n Ireneo Adv. Haer. II, 32,4; III, 11,9.<br \/>\n2628<br \/>\nPero en otros pasajes, lo mismo del ap\u00f3stol que del resto del NT, se recomienda insistentemente la vigilancia, la prudencia, un atento examen de cada una de las personas y de los mismos mensajes que se presentan como inspirados: es preciso conocer y saber aplicar los criterios de discernimiento recomendados por la experiencia de los siglos y de cada una de las asambleas cristianas: \u2020\u0153No apagu\u00e9is el Esp\u00ed\u00adritu. No despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas. Examinadlo todo,y quedaos con lo bueno\u2020\u009d (lTs 5,19-21); \u2020\u0153Queridos m\u00ed\u00ados, no os fi\u00e9is de todos los que dicen que hablan en nombre de Dios; comprobadlo antes, porque muchos falsos profetas han venido al mundo&#8230; El que confiesa que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios; y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u2020\u009d(Un 4,1-3). Ahora todo vidente que declara que recibe y comunica mensajes del Dios vivo, cualquiera que sea el nivel al que pertenezca, deber\u00e1 confrontarse con la revelaci\u00f3n del Verbo eterno hecho \u2020\u0153carne\u2020\u009d, con el misterio de su admirable inserci\u00f3n en la historia del hombre. El criterio de la conformidad con la verdadera religi\u00f3n dada a conocer a lo largo de la historia veterotestamentaria deber\u00e1 integrarse con la referencia m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita al designio del supremo Se\u00f1or de \u2020\u0153recapitular todo en Cristo\u2020\u009d (Ef 1,10), de manifestar cada vez m\u00e1s \u2020\u0153las inescrutables riquezas\u2020\u009d del amor de Cristo (Ef 3,8) y hacer comprender \u2020\u0153la anchura, la longitud, la altura y la profundidad\u2020\u009d del mismo (y. 18), para que todos puedan \u2020\u0153ser fortalecidos poderosamente por su Esp\u00ed\u00adritu en orden al progreso de vuestro hombre interior\u2020\u009d (y. 16) y \u2020\u0153llenos de toda la plenitud de Dios\u2020\u009d (y. 19) \u2020\u0153para alabanza de su gloria\u2020\u009d (Ef 1,12) y de su inefable bondad. A esto tend\u00ed\u00adan todas las iniciativas de Yhwh en la comunidad elegida y en sus aut\u00e9nticos mensajeros, y a esta meta sublime tiende la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en su Iglesia, en sus ministros y en cada uno de los componentes de su cuerpo m\u00ed\u00adstico. Por la consonancia con esas realidades se podr\u00e1 reconocer la genuinidad de todo esp\u00ed\u00adritu que se confiese enviado de lo alto.<br \/>\n2629<br \/>\nIII. CONCLUSION.<br \/>\nMirando ahora todo el fen\u00f3meno de la profec\u00ed\u00ada como nos lo presenta la larga tradici\u00f3n judeo-cristiana, podemos deducir sint\u00e9ticamente algunas conclusiones. \u2020\u0153Deus nobis locutus est per prophetas\u2020\u009d: Dios se ha dignado hablar realmente a la humanidad por medio de sus mensajeros; su voz discreta pero poderosa, respetuosa de la libertad humana pero exigente, llevaba en s\u00ed\u00ad el timbre de la trascendencia. Dios, por medio de ellos, se ha puesto en comunicaci\u00f3n con el hombre, ha manifestado su vivo inter\u00e9s por todos los hombres, su solicitud por su respuesta de amor y por su consiguiente participaci\u00f3n en su gloria. No es posible dudar seriamente de ello. Pero se pueden distinguir varios niveles de manifestaci\u00f3n prof\u00e9ti-ca: un nivel general, con el que Dios se revela en los acontecimientos y en los personajes de todo un pueblo y lo gu\u00ed\u00ada carism\u00e1ticamente hacia la verdad; un nivel m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico con el env\u00ed\u00ado de sus portavoces extraordinarios, como los grandes videntes del AT, y sobre todo su mismo Unig\u00e9nito hecho visible, y los enviados directos de Cristo, testigos de su obra e investidos de su Esp\u00ed\u00adritu, como fundamento perenne de su comunidad (a la vez \u2020\u0153ap\u00f3stoles y profetas\u2020\u009d); un tercer nivel, con inspiraciones asamblearias ocasionales, es decir con mensajes aptos para exhortar, consolar y orientar de manera eficaz grupos o individuos de la comunidad cristiana para su plena maduraci\u00f3n en el amor. Todo el pueblo de Dios se nos presenta as\u00ed\u00ad bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en sus estructuras y en sus componentes, con la posibilidad inmediata de una palabra carism\u00e1tica, cuando sus miembros est\u00e1n abiertos a las manifestaciones especiales que el mismo Esp\u00ed\u00adritu quiere suscitar; es preciso estar prontos y d\u00f3ciles.<br \/>\n\u00bfHa hablado Dios tambi\u00e9n fuera del \u00e1mbito judeo-cristiano? \u00bfSigue hablando tambi\u00e9n hoy? No hay ning\u00fan motivo para negarlo a priori. Ya se ha visto que el que habl\u00f3 por medio de los profetas es el Dios del amor y de la condescendencia infinita, deseoso de estar en di\u00e1logo incensante con sus criaturas racionales. Lo que hizo con algunas de ellas en el pasado puede haberlo hecho tambi\u00e9n con otras y hacerlo en diversas \u00e9pocas de un modo quiz\u00e1 inconcebible para nosotros. Donde haya indicios de ello, si queremos tener su convalidaci\u00f3n s\u00f3lo habremos de aplicar los criterios del recto discernimiento, ya comprobados por una experiencia milenaria.<br \/>\n2630<br \/>\nBIBL.: AA.W., Proph\u00e9tismeAT-NT, en DBS VIII, 1972, 811-1337; Alonso Schockel, Sicre D\u00ed\u00adazJ.L., Los profetas, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1980; Ballarini T. (a cargo de), Iniroduzione a\/la Bibbia 11\/2:<br \/>\nProfetismo e Pro-feti, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 197!; Beaucamp E., Los profetas de Israel, V. Divino, Estella 1988; Cazelles H., Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al A T. Los libros profetices posteriores, Herder, Barcelona 1981, 363-577; Cavalletti 5., Sogno eprofezia neIl\u2020\u2122AT, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 7 (1959) 356-363; Dalliere L., Le charisme proph\u00e9tique, en \u2020\u0153Foi et Vie\u2020\u009d 72 (1973) 90-97; Coppens J., Les particularit\u00e9s du styleproph\u00e9tique, en \u2020\u0153NRT\u2020\u009d 59 (1932) 673- 693; Heschel A.J., L\u2020\u2122uomo non \u00e9 solo, Mil\u00e1n 1970; Lindblom J., Prophecyin Ancient Israel, Oxford 1962; Mon bu bou L., Pro fetismo y profetas. Profeta, \u00bf qui\u00e9n eres t\u00fa?, Fax, Madrid 1971; Perrot O, Proph\u00e9tes et proph\u00e9tisme dans le Nouveau Testament, en \u2020\u0153Lumi\u00e9re et Vie\u2020\u009d 22 (1973) 25-40; Savoca G., \/ Profeti d\u2020\u2122lsraele, voce del Dio V\u00ed\u00advente, EDB, Bolonia 1985; SchmidtW.H., Introducci\u00f3n aIAT. Profetismo, Sig\u00faeme, Salamanca 1983, 215-355; Sullivan F.A., Carismie rinnovamentocarismatico, Ancora, Mil\u00e1n 1982; Von Rad G., Teolog\u00ed\u00ada delA. T. II. Teolog\u00ed\u00ada dela tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel, Sig\u00faeme, Salamanca<br \/>\n19763; Westermann C, Grundformen prophetischer Rede, Kaiser Verlag, Munich 1960; Yokum B., La profezia, Ancora, Mil\u00e1n 1980.<br \/>\nG. Savoca<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>PROFEC\u00ed\u008dA<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Divisi\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Receptores de la Profec\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Principales Profec\u00edas Particulares\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">4.1 Las Profec\u00edas de San Eduardo el Confesor<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">4.2 Las Profec\u00edas de San Malaqu\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">4.3 Profec\u00edas de San Pablo de la Cruz<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Definici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan el uso del t\u00e9rmino en la teolog\u00eda m\u00edstica, se aplica tanto a las profec\u00edas de la Escritura can\u00f3nica como a las profec\u00edas personales.  Entendido seg\u00fan su sentido estricto, significa el conocimiento anticipado de eventos futuros a\u00fan cuando en ocasiones se aplica a eventos pasados de los que no se tiene memoria, y a presentar sucesos que no pueden ser conocidos a la luz de la raz\u00f3n natural.  San Pablo, hablando de la profec\u00eda en 1 Corintios 14, no limita su significado a la predicci\u00f3n de eventos futuros, sino que incluye las inspiraciones Divinas sobre lo que es secreto, sea que haya sucedido o no.  Sin embargo, conforme se revelan las manifestaciones de sucesos pasados o misterios ocultos actuales tenemos que entender aqu\u00ed por profec\u00eda lo que significa en su sentido propio y estricto:  la revelaci\u00f3n de sucesos futuros.  La profec\u00eda consiste en el conocimiento y en la manifestaci\u00f3n de lo que se sabe o se conoce.  El conocimiento debe ser sobrenatural e inspirado por Dios ya que trata de sucesos m\u00e1s all\u00e1 del poder natural de la inteligencia creada, y el conocimiento debe manifestarse mediante signos o palabras pues el don de la profec\u00eda  se da en primer lugar para el bien de otros y por lo tanto necesita ser manifestado.  Es una luz Divina por la que Dios revela sucesos del futuro y con la que son representadas de cierta manera mental al profeta, cuya obligaci\u00f3n es manifestarlas a los dem\u00e1s.\n<\/p>\n<h3>Divisi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los escritores de teolog\u00eda m\u00edstica examinan las profec\u00edas sobre la base de la iluminaci\u00f3n de la mente, a los objetos revelados y a los medios por las que el conocimiento se expresa a la mente humana.  En raz\u00f3n de la iluminaci\u00f3n de la mente la profec\u00eda puede ser perfecta o imperfecta.  Se le llama perfecta cuando se da a conocer no solo el objeto revelado sino tambi\u00e9n la revelaci\u00f3n misma, esto es, cuando el profeta sabe que es Dios qui\u00e9n habla.  La profec\u00eda es imperfecta cuando el que la recibe no sabe con claridad o suficientemente de quien procede la revelaci\u00f3n o si el que habla es el esp\u00edritu prof\u00e9tico o del individuo.  A esto se le llama instinto prof\u00e9tico donde es posible que el individuo haga un juicio incorrecto, tal como sucedi\u00f3 con Nat\u00e1n que le dice a David cuando \u00e9ste planeaba construir el Templo a Dios: \u201c Anda, haz todo lo que te dicta el coraz\u00f3n, porque el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u201d (II Samuel, vii, 3) (N. del T. la versi\u00f3n en ingl\u00e9s dice: II Reyes, vii, 3). Sin embargo esa misma noche el Se\u00f1or orden\u00f3 al Profeta a regresar con el rey y decirle que la gloria de la construcci\u00f3n del edificio del templo no estaba reservada para \u00e9l, sino para su hijo. Benedicto XIV, citando a San Gregorio, explica que algunos santos profetas por la pr\u00e1ctica frecuente de la profec\u00eda, han profetizado de su propia cosecha de algunos sucesos considerando que estaban influenciados con el esp\u00edritu prof\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En raz\u00f3n del objeto, existen de acuerdo a Santo Tom\u00e1s (Summa II-II:  174:  1) tres clases de profec\u00eda:  profec\u00eda de denuncia, de presentimiento y de predestinaci\u00f3n.<br \/>\nEn la primer clase Dios revela eventos futuros subordinados a sucesos de orden secundario, que puede ser que se cumplan o no sobre la base de otros sucesos que a su vez podr\u00edan necesitar de una fuerza milagrosa para impedir que no ocurriesen, y a\u00fan cuando los profetas no lo expresen y parezca que hablan con certidumbre  podr\u00edan no suceder.  Isa\u00edas habl\u00f3 de esta manera cuando le dijo a Ezequ\u00edas:  \u201cOrdena en tu casa, porque morir\u00e1s, y no vivir\u00e1s\u201d (Is. 38,1).  A esta categor\u00eda pertenece la profec\u00eda de la promesa, como la mencionada en 1 Samuel, 2,30 (N. del T. en la versi\u00f3n en ingl\u00e9s dice:  1 Reyes, 2,30):  \u201cPor eso \u2013palabra de Yahveh, Dios de Israel- yo hab\u00eda dicho que tu casa y la casa de tu padre andar\u00edan siempre en mi presencia\u201d, lo que no se cumpli\u00f3.  Fue una promesa condicional hecha a Heli que depend\u00eda de otras causas las cuales impidieron su cumplimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La segunda, de presentimiento, tiene lugar cuando Dios revela eventos futuros que dependen de una libre decisi\u00f3n y los cuales ve presentes desde la eternidad.  Tienen referencia a la vida y a la muerte, a la guerra y a las dinast\u00edas, a los asuntos de la Iglesia y el Estado as\u00ed como a los de la vida del individuo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La tercera clase, la profec\u00eda de predestinaci\u00f3n, toma lugar cuando Dios revela lo que har\u00e1, y lo que ve presente en la eternidad y en Su decisi\u00f3n absoluta.  Esto incluye no solo el secreto de la predestinaci\u00f3n a la gracia y a la gloria sino tambi\u00e9n aquellos sucesos que Dios ha decretado absolutamente que har\u00e1 por Su poder supremo y que pasar\u00e1n infaliblemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los objetos de profec\u00eda tambi\u00e9n pueden verse con respecto al conocimiento del hombre:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Cuando un evento puede estar m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento naturalmente posible del profeta, pero puede estar dentro del alcance del conocimiento humano y ser conocidos por otros que atestiguan el hecho, como por ejemplo el resultado revelado a P\u00edo V de la batalla de Lepanto.<\/li>\n<li> Cuando el objeto sobrepasa el conocimiento de todos los hombres, sin que esto signifique que sea desconocido sino que la mente humana no puede recibir naturalmente el conocimiento tal como el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, o el misterio de la predestinaci\u00f3n.<\/li>\n<li> Cuando los sucesos que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento de la mente humana y no son posibles de ser conocidos a causa de que su verdad a\u00fan no ha sido desvelada, tal como sucesos eventuales futuros que dependen del libre albedr\u00edo.  Se considera que esta es la forma m\u00e1s perfecta de profec\u00eda en raz\u00f3n de su generalidad y de abarcar todos los eventos que son desconocidos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Dios puede iluminar a la mente humana en cualquier forma que desee.  En muchos casos hace uso del ministerio ang\u00e9lico para las comunicaciones prof\u00e9ticas, \u00c9l mismo puede hablar al profeta e iluminarlo.  Asimismo la luz sobrenatural de la profec\u00eda puede trasmitirse al intelecto, o a trav\u00e9s de los sentidos o la imaginaci\u00f3n.  Las profec\u00edas pueden tener lugar a\u00fan y cuando los sentidos est\u00e9n suspendidos en \u00e9xtasis, aunque esto en terminolog\u00eda m\u00edstica se llama trance.  Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que los sentidos no se suspenden de cuando algo se presenta a la mente del profeta a trav\u00e9s de ellos y tampoco es necesario que se suspendan cuando la iluminaci\u00f3n es instant\u00e1nea; pero esto s\u00ed es necesario que ocurra cuando la manifestaci\u00f3n es hecha a trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n, por lo menos al momento de la visi\u00f3n o al escuchar la revelaci\u00f3n, ya que es cuando la mente esta separada de las cosas externas para fijarse completamente en el objeto manifestado a la imaginaci\u00f3n.  En tal caso no puede formarse un juicio perfecto de la visi\u00f3n prof\u00e9tica durante la separaci\u00f3n del alma, puesto que los sentidos necesarios para comprender correctamente los sucesos o cosas no pueden actuar, y es solamente cuando el hombre se reintegra a s\u00ed mismo y despierta del \u00e9xtasis que puede discernir y conocer apropiadamente la naturaleza de su visi\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Receptores de la Profec\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El don de la profec\u00eda es una gracia extraordinaria otorgada por Dios.  Jam\u00e1s ha sido limitada a un tipo particular de personas, familias, o tribus.  No existe una facultad particular en la naturaleza humana por la que cualquier persona normal o anormal pueda profetizar y tampoco se requiere una preparaci\u00f3n anticipada especial para recibir este don.  Cornely comenta as\u00ed:  \u201clos autores modernos hablan con inexactitud de las \u2018escuelas de profetas\u2019, una expresi\u00f3n que no se encuentra en las Escrituras de los Padres\u201d (Comp.  Introduce.  en  N. T., n. 463).  Tampoco existe ning\u00fan rito externo por el que fuese iniciado el oficio de profeta; su ejercicio fue siempre extraordinario y dependiente de llamado inmediato de Dios.  La luz prof\u00e9tica, de acuerdo a S. Tom\u00e1s, no es una forma de h\u00e1bitat permanente en el alma del profeta, sino en la forma de una pasi\u00f3n o impresi\u00f3n pasajera (Summa II-II: 171:2).  De esta forma los antiguos profetas solicitaban esta luz Divina con sus oraciones (1 Reyes 7,6; Jer.  22,16; 23,2ss.&#160;; 42,4 ss.),  y estaban expuestos a errar si daban una respuesta antes de invocar a Dios (2 Reyes, 7,2-3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Escribiendo acerca de los receptores de profec\u00edas, Benedicto XIV (Virtud Heroica, III, 144, 150) dice: \u201cLos receptores de profec\u00edas pueden ser \u00e1ngeles, demonios, hombres, mujeres, ni\u00f1os, paganos o gentiles; tampoco es necesario que a un hombre se le otorgue el don de una disposici\u00f3n particular para recibir la luz prof\u00e9tica si su juicio e inteligencia est\u00e1n adaptados para hacer manifiestas las cosas que Dios le revela. A\u00fan cuando los m\u00e9ritos morales son muy \u00fatiles para un profeta, no es necesaria para obtener el don de la profec\u00eda\u201d. Tambi\u00e9n nos comenta que a causa de su propia penetraci\u00f3n natural, los \u00e1ngeles no pueden conocer eventos futuros que sean casuales e inciertos as\u00ed como tampoco pueden conocer los secretos del coraz\u00f3n ajenos, sea hombre o \u00e1ngel. Por lo tanto, cuando Dios escoge un \u00e1ngel como medio para por el que har\u00e1 conocer el futuro al hombre, tambi\u00e9n el \u00e1ngel se convierte en profeta. Respecto al Diablo, el mismo autor nos dice que \u00e9l no puede con su conocimiento natural predecir eventos futuros que sean los objetos mismos de profec\u00eda, a\u00fan y cuando Dios puede usarlo con este prop\u00f3sito. As\u00ed leemos en el Evangelio de Lucas que  cuando el Diablo vio a Jes\u00fas, cay\u00f3 ante \u00c9l y gritando con gran voz dijo:  \u00ab\u00bfQu\u00e9 tengo yo contigo, Jes\u00fas, Hijo de Dios Alt\u00edsimo?\u00bb (Lucas, viii, 28). En las Sagradas Escritura existen ejemplos de mujeres y ni\u00f1os profetizando. Mar\u00eda, a la hermana de Mois\u00e9s se la llama profetiza; Ana la madre de Samuel profetiz\u00f3; Isabel, madre de Juan el Bautista por Divina revelaci\u00f3n reconoci\u00f3 y declar\u00f3 a Mar\u00eda como la madre de Dios. Samuel y Daniel profetizaron cuando j\u00f3venes. Un gentil, Bala\u00e1n predijo la venida del Mes\u00edas as\u00ed como la devastaci\u00f3n de Asiria y Palestina. Para probar que los paganos eran capaces de profec\u00eda, Santo Tom\u00e1s refiere al caso de las Sibilas quienes hicieron clara menci\u00f3n de los misterios de la Trinidad, del Verbo Encarnado, de la Vida, Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n de Cristo. Es cierto que los poemas Sibilinos existentes fueron interpolados en el transcurso del tiempo, pero, como comenta Benedicto XIV esto no es gran impedimento para no considerarlos genuinos y en modo alguno ap\u00f3crifos, especialmente a la idea a  que hac\u00edan referencia los primeros Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por las Escrituras y las actas de canonizaci\u00f3n de los santos de todas las \u00e9pocas es claro que el don de la profec\u00eda individual existe dentro de la Iglesia. A la pregunta de que credibilidad debe d\u00e1rsele a estas profec\u00edas, contesta el cardenal Cayetano, como lo menciona Benedicto XIV: \u201cLas obras del hombre son de dos tipos, una sobre los deberes p\u00fablicos y especialmente  los asuntos eclesi\u00e1sticos tales como la celebraci\u00f3n de la Misa, pronunciarse sobre decisiones judiciales y similares; con respecto a \u00e9stas la pregunta esta resuelta en la ley can\u00f3nica, donde se establece que no debe d\u00e1rsele credibilidad a aquel que afirma que ha recibido en privado una misi\u00f3n de Dios, a menos que lo confirme con un milagro o testimonio especial de las Sagradas Escrituras. El otro tipo de acciones humanas es la individual, y en \u00e9stas distingue las obras de personas que tienen como gu\u00eda un profeta que  las forma de acuerdo a las leyes universales de la Iglesia, y las de aquellos en que el profeta las gu\u00eda sin base en esas  leyes. En el primer caso todo hombre  puede dejar a su juicio aceptar dirigir sus acciones de acuerdo al deseo del profeta; en el segundo ejemplo no debe ser escuchado\u201d (Virtud Heroica, III, 192).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n es importante que aquellos que tienen que ense\u00f1ar y dirigir a otros deben tener reglas para su gu\u00eda para permitirles distinguir los profetas falsos de los verdaderos. Puede ser \u00fatil un sumario de aquellas reglas prescritas por los te\u00f3logos para nuestra gu\u00eda para mostrar pr\u00e1cticamente como debe aplicarse la doctrina a las almas devotas para salvarlas de los errores o alucinaciones diab\u00f3licas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El receptor del Don de la profec\u00eda deber\u00e1, por regla general, ser virtuoso y de m\u00e9rito, ya que todos los autores m\u00edsticos concuerdan que en mayor medida Dios concede este Don a los individuos santos. Debe considerarse asimismo el temperamento y disposici\u00f3n del individuo as\u00ed como su estado de salud f\u00edsica y mental;<br \/>\nLa profec\u00eda debe ser de acuerdo a la verdad y piedad Cristiana, puesto que si propone  cualquier cosa contra la fe o la moral no puede proceder del Esp\u00edritu de Verdad;<br \/>\nLa predicci\u00f3n debe involucrar objetos fuera del alcance del conocimiento natural y debe tener como objetivo sucesos eventuales futuros o aquellos sucesos que solo Dios conoce;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n deber\u00e1 implicar sucesos de naturaleza grave e importante, que sean de bien para la Iglesia o el bien de las almas. \u00c9sta y la regla anterior ayudar\u00e1 a distinguir las profec\u00edas verdaderas de las pueriles, sin sentido e in\u00fatiles de adivinadores de la suerte, lectores de bolas de cristal, espiritistas y charlatanes. Estos pueden mencionar sucesos m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento humano, pero al alcance del conocimiento de demonios, pero no aquellos sucesos que estrictamente hablando son el objeto de profec\u00eda;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las profec\u00edas o revelaciones que dan a conocer los pecados de otros, o que anuncien la condenaci\u00f3n o predestinaci\u00f3n de almas deben ser objeto de duda. Deben siempre considerarse siempre con profundo respeto tres secretos especiales de Dios  que muy raramente se han revelado: el estado de conciencia en esta vida, el estado de las almas despu\u00e9s de la muerte  a menos que hayan sido canonizadas por la Iglesia, y el misterio de la predestinaci\u00f3n. El secreto de la predestinaci\u00f3n solo ha sido revelado en casos excepcionales, pero el de condenaci\u00f3n jam\u00e1s lo ha sido, puesto que en tanto el alma permanezca en esta vida, es posible la salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el D\u00eda del Juicio Final es un secreto que no ha sido revelado nunca;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Debemos asegurarnos posteriormente si la profec\u00eda ha sido cumplida de acuerdo como se predijo. Existen limitaciones a esta regla: (1) si la profec\u00eda no fue absoluta sino que solo contiene conminaciones y esta atemperada por condiciones expresas o sobreentendidas como se ejemplifica en la profec\u00eda de Jon\u00e1s a lo ninivitas y la Isa\u00edas al rey Ezequ\u00edas; (2) en ocasiones puede suceder que la profec\u00eda viene de Dios y su interpretaci\u00f3n por los hombres es falsa ya que el hombre puede interpretarla de manera diferente a su intenci\u00f3n.<br \/>\nEs por estas limitaciones que nos explicamos la profec\u00eda de San Bernardo respecto al \u00e9xito de la segunda cruzada y la de San Vicente Ferrer acerca de la proximidad del Juicio Final en su tiempo.\n<\/p>\n<h3>Principales Profec\u00edas Particulares<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u00faltimo trabajo prof\u00e9tico reconocido por la Iglesia como Divinamente inspirado es el Apocalipsis, (Revelaciones). El esp\u00edritu prof\u00e9tico no desapareci\u00f3 con los Ap\u00f3stoles, pero la Iglesia no ha declarado prof\u00e9tica ninguna obra desde entonces, aun cuando ha canonizado a innumerables santos que de una forma u otra han tenido el don de la profec\u00eda. La Iglesia otorga libertad para aceptar o rechazar profec\u00edas individuales o personales seg\u00fan la evidencia a favor o en contra. Debemos tener cuidado  al admitirlas o rechazarlas y en cualquier caso debemos tratarlas con respeto cuando nos llegan de fuentes confiables y que est\u00e9n en concordancia con la doctrina Cat\u00f3lica y sus reglas morales. La verdadera prueba de estas profec\u00edas es su cumplimiento; pueden ser solamente p\u00edas anticipaciones de manifestaciones de la Providencia y en ocasiones pueden cumplirse parcialmente y ser contradichas en parte por los acontecimientos. Las profec\u00edas  conminatorias que  anuncian calamidades por ser mayormente condicionales pueden o no cumplirse. La mayor\u00eda de las profec\u00edas  individuales de los santos y servidores de Dios fueron sobre personas, su muerte, recuperaci\u00f3n de enfermedades o sobre vocaciones. Algunos predijeron cosas que afectar\u00edan el destino de naciones como Francia, Inglaterra e Irlanda. Un gran n\u00famero tienen referencia la los papas y al papado y finalmente tenemos muchas profec\u00edas sobre el fin del mundo y la proximidad del Juicio Final.<br \/>\nLas profec\u00edas m\u00e1s notables sobre el \u201cfin del mundo\u201d parecen tener un objetivo com\u00fan, anunciar grandes calamidades inminentes a la humanidad, el triunfo de la Iglesia y la renovaci\u00f3n del mundo. Todos los videntes concuerdan en dos caracter\u00edsticas principales seg\u00fan lo delinea E.H.Thompson en su \u201cLa Vida de Ana Mar\u00eda Taigi\u201d (cap. 18): \u201cEn primer t\u00e9rmino, todos apuntan a una convulsi\u00f3n terrible,  a una revoluci\u00f3n originada en la impiedad mas profundamente enraizada, formada por una oposici\u00f3n formal a Dios y Su verdad resultando en la persecuci\u00f3n  m\u00e1s  formidable a que haya sido sujeta la Iglesia. En segundo t\u00e9rmino, todos prometen para la Iglesia la victoria m\u00e1s espl\u00e9ndida que haya tenido en la tierra. Podr\u00edamos a\u00f1adir otro punto en el que existe una concordancia notable en la catena de las profec\u00edas modernas, y es la peculiar conexi\u00f3n entre la suerte de Francia y la de la Iglesia y la Santa Sede, as\u00ed como tambi\u00e9n el gran papel que ese pa\u00eds tiene a\u00fan que jugar en la historia de la Iglesia y el mundo y que continuar\u00e1 teniendo hasta el fin de los tiempos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos esp\u00edritus prof\u00e9ticos fueron prol\u00edficos en la predicci\u00f3n del futuro. El bi\u00f3grafo de San Felipe Neri dice que si fueran narradas todas las profec\u00edas atribuidas a este santo, llenar\u00eda vol\u00famenes completos. Los ejemplos siguientes ser\u00e1n suficientes  para ilustrar las  profec\u00edas individuales.\n<\/p>\n<p>Las Profec\u00edas de San Eduardo el Confesor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una carta de Ambrosio Lisle Philipps al Conde de Shrewsbury del 28 de octubre de 1850 dando un panorama de la Iglesia Cat\u00f3lica Inglesa relata la siguiente visi\u00f3n o profec\u00eda hecha por San Eduardo: \u201cDurante el mes de enero de 1066, el Rey santo de Inglaterra San Eduardo el Confesor estaba confinado a su cama debido a su enfermedad terminal en su real Palacio de Westminster. San Aelredo, Abad de Recraux en Yorkshire, comenta que un poco tiempo antes de su feliz deceso, el rey santo cay\u00f3 en \u00e9xtasis  cuando dos piadosos monjes Benedictinos de Normand\u00eda a quienes \u00e9l hab\u00eda conocido en su juventud durante su exilio en ese pa\u00eds se le aparecieron y le revelaron lo que le ocurrir\u00eda a Inglaterra en los siglos futuros y la causa de ese terrible castigo. Dijeron: \u2018La corrupci\u00f3n extrema y maldad de la naci\u00f3n Inglesa ha provocado la justa ira de Dios. Cuando la maldad haya alcanzado su plenitud, Dios, en su ira mandar\u00e1 a los ingleses esp\u00edritus malignos quienes los castigar\u00e1n  y afligir\u00e1n con gran dureza separando el \u00e1rbol verde de su tronco paternal  una distancia de tres estadios. Sin embargo al final este mismo \u00e1rbol, por la misericordiosa compasi\u00f3n de Dios y sin ninguna ayuda oficial (del gobierno) regresar\u00e1 a su ra\u00edz original, floreciendo nuevamente y dando frutos abundantes.\u2019 Despu\u00e9s de escuchar estas palabras prof\u00e9ticas abri\u00f3 nuevamente sus ojos el santo Rey Eduardo, retornando a sus sentidos y la visi\u00f3n se desvaneci\u00f3. Inmediatamente le platic\u00f3 a su virginal esposa Edgitha, a Estigando, Arzobispo de Canterbury y a Haroldo su sucesor al trono, quienes estaban en su aposento orando alrededor de su cama, todo lo que hab\u00eda visto y escuchado.\u201d (Ver \u201cVita beati Edwardi regis et confessoris\u201d, del manuscrito Selden 55 en la Biblioteca Bodleian en Oxford).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es notable la interpretaci\u00f3n dada a esta profec\u00eda cuando se aplica a los eventos que han sucedido. Los esp\u00edritus mencionados son los Protestantes innovadores que pretend\u00edan en el siglo diecis\u00e9is reformar la Iglesia Cat\u00f3lica en Inglaterra. La separaci\u00f3n del \u00e1rbol verde de su tronco simboliza la separaci\u00f3n de la Iglesia de Inglaterra de la ra\u00edz de la Iglesia Cat\u00f3lica, de su Sede en Roma. A\u00fan m\u00e1s, este \u00e1rbol iba a ser separado una distancia de \u201ctres estadios\u201d  de su ra\u00edz vivificadora. Estos tres estadios se entiende que significan tres siglos al final de los cuales Inglaterra se reunir\u00eda otra vez a la Iglesia Cat\u00f3lica trayendo flores de virtud y frutos de santidad. La profec\u00eda fue citada por Ambrosio Lisle Philipps en la ocasi\u00f3n del restablecimiento de la jerarqu\u00eda Cat\u00f3lica en Inglaterra por el Papa P\u00edo IX en 1850.\n<\/p>\n<p>Las Profec\u00edas de San Malaqu\u00edas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con relaci\u00f3n a Irlanda:  Esta profec\u00eda, diferente a las profec\u00edas atribuidas a San Malaqu\u00edas sobre los Papas es al efecto de las persecuciones y calamidades de toda clase que en el transcurso de una semana de siglos su amada isla nativa sufrir\u00eda en manos de la opresi\u00f3n de Inglaterra; sin embargo conservar\u00eda su fidelidad a Dios y a Su Iglesia en  todas sus pruebas. Al final de siete siglos se librar\u00eda de sus opresores (u opresiones) quienes a su vez ser\u00edan sujetos de horribles castigos y la Irlanda Cat\u00f3lica ser\u00eda instrumental para regresar la naci\u00f3n Brit\u00e1nica a la Fe Divina que tan  salvajemente hab\u00eda peleado por arranc\u00e1rsela la Inglaterra Protestante durante trescientos a\u00f1os. Se dice que esta profec\u00eda hab\u00eda sido copiada por el erudito Dom Mabillon de un manuscrito antiguo conservado en Clairvaux y trasmitido por \u00e9l  al martirizado sucesor de Oliverio Plunkett.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con relaci\u00f3n a los Papas:  La profec\u00eda mas famosas y mejor conocida sobre el papado son las atribuidas a San Malaqu\u00edas, en 1139 se dirigi\u00f3 a Roma a dar un reporte del estado que guardaban los asuntos en su di\u00f3cesis al Papa Inocencio II quien le prometi\u00f3 dos palios para las Sedes metropolitanas de Armagh y Cashel. Mientras estaba en Roma tuvo (de acuerdo al abad Cucherat) la extra\u00f1a visi\u00f3n del futuro en la que desfilaba ante su mente la larga lista de ilustres Pont\u00edfices que gobernar\u00edan la Iglesia hasta el fin de los tiempos. El mismo autor nos cuenta que San Malaqu\u00edas le entrego su manuscrito a Inocencio II para consolarlo en medio de sus tribulaciones y que el documento permaneci\u00f3 sin identificar en los Archivos Romanos hasta su descubrimiento en 1590 (Cucherat, \u201cProph. de la succession des papes\u201d, cap. xv). Arnoldo de Wyon las public\u00f3 por vez primera y desde entonces ha existido gran discusi\u00f3n acerca de si son las predicciones genuinas de San Malaqu\u00edas o falsificaciones. El silencio de 400 a\u00f1os de tantos eruditos autores que han escrito sobre los papas y especialmente el silencio de San Bernardo quien escribi\u00f3 \u201cLa Vida de San Malaqu\u00edas\u201d es un fuerte argumento en contra de su autenticidad, pero no es concluyente si adoptamos la teor\u00eda de Cucherat de que estuvieron escondidos en los archivos esos 400 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos peque\u00f1os anuncios prof\u00e9ticos, en n\u00famero de 112, se\u00f1alan un rasgo peculiar de todos lo futuros papas comenzando con Celestino II electo en 1130, hasta el fin del mundo. Est\u00e1n anunciados con t\u00edtulos m\u00edsticos. Aquellos que han tratado de interpretar y explicar estas profec\u00edas simb\u00f3licas han tenido \u00e9xito el descubrir alg\u00fan rasgo, alusi\u00f3n, punto o similitud con su aplicaci\u00f3n a las papas individuales, ya sea a su pa\u00eds de origen, a su nombre, su escudo de armas o insignia, su lugar de nacimiento, su talento o formaci\u00f3n, el t\u00edtulo de su cardenalato, los t\u00edtulos que recibieron, etc. Por ejemplo, la profec\u00eda de Urbano VII es Lilium et Rosa (la lila y la rosa); \u00e9l era nativo de Florencia y en el escudo de armas esa ciudad aparece una fleur-de-lis; ten\u00eda tres abejas en su escudo de armas y las abejas recogen miel de las lilas y las rosas. En otras instancias el nombre otorgado en ocasiones concuerda con una circunstancia rara y notable de la carrera de Papa, as\u00ed Peregrinus Apostolicus (el peregrino del pueblo) que designa a P\u00edo VI lo confirma su viaje a Alemania, su larga carrera como Papa y por su expatriaci\u00f3n de Roma al final de su pontificado. Aquellos que vivieron y siguieron el curso de los acontecimientos de una manera inteligente en los pontificados de P\u00edo IX, Le\u00f3n XIII, y P\u00edo X no pueden dejar de sorprenderse con los t\u00edtulos otorgados a cada uno en las profec\u00edas de San Malaqu\u00edas y su maravillosa propiedad: Crux de Cruce (Cruz de la Cruz) P\u00edo IX; Lumen in Caelo (luz en el Cielo) Le\u00f3n XIII; Ignis ardens (Fuego Ardiente) P\u00edo X. Existe mas que una coincidencia en los nombre dados a estos tres papas tantos a\u00f1os antes de su \u00e9poca. No necesitamos recurrir ni a nombres de familia, escudos de armas o t\u00edtulos cardenalicios para observar la adecuado de sus nombres en las profec\u00edas. Las cruces y sufrimientos de P\u00edo IX fueron m\u00e1s que sentidos por sus sucesores, siendo la m\u00e1s pesada de estas cruces la infligida por la Casa de Saboya cuyo emblema es una cruz. Le\u00f3n XIII fue una verdadera flama del papado. El Papa actual es realmente un ardiente fuego de celo de las restauraci\u00f3n a Cristo de todas las cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ultima de las profec\u00edas trata del fin del mundo y es como sigue: \u201cEn la persecuci\u00f3n final de la Santa Iglesia Romana reinar\u00e1 Pedro el Romano quien alimentara a su grey entre muchas tribulaciones, despu\u00e9s de las cuales ser\u00e1 destruida la ciudad de las siete colinas y el espantoso Juez juzgar\u00e1 al pueblo. Fin\u201d. Se ha hecho notar con relaci\u00f3n a Petrus Romanus que de acuerdo a la lista de San Malaqu\u00edas ser\u00e1 el \u00faltimo Papa, que la profec\u00eda no menciona que no existir\u00e1n Papas entre \u00e9l y su predecesor designado como Gloria olivoe. Solamente dice \u00e9l ser\u00e1 el \u00faltimo de tal manera que podemos suponer tantos papas como deseemos antes de \u201cPedro el Romano\u201d. Cornelio a Lapide se refiere a esta profec\u00eda en su comentario \u201cSobre el Evangelio de San Juan\u201d (Cap. XVI)  y en su \u201cSobre el Apocalipsis\u201d (caps. XVII-XX) y se aventura a calcular de acuerdo a lo anterior los a\u00f1os que quedan en el tiempo.\n<\/p>\n<p>Profec\u00edas de San Pablo de la Cruz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os San Pablo de la Cruz acostumbr\u00f3 a orar por el retorno de Inglaterra a la fe cat\u00f3lica y en varias ocasiones tuvo visiones y revelaciones sobre su reconversi\u00f3n.  Vio en esp\u00edritu a los Pasionistas establecerse en Inglaterra y trabajar ah\u00ed por la conversi\u00f3n y santificaci\u00f3n de las almas.  Es bien conocido que algunos l\u00edderes del Movimiento de Oxford, el cardenal Newman incluido y miles de conversos han sido recibidos en la Iglesia de Inglaterra por los misioneros Pasionistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Existen muchas otras profec\u00edas individuales sobre los signos lejanos y pr\u00f3ximos que preceder\u00e1n el Juicio Final y con relaci\u00f3n al Anticristo como las atribuidas a Santa Hildegarda,  Santa Br\u00edgida de Suecia, la Bendita Ana Mar\u00eda Taigi (los \u201ctres d\u00edas de oscuridad\u201d), el Cur\u00e9 d\u2019Ars y otros muchos. Estos no nos iluminan m\u00e1s de lo que las profec\u00edas de las Escrituras lo hacen sobre el d\u00eda y la hora del Juicio Final que permanece como un Secreto Divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Devine, Arthur. \u00abProphecy.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911. 17 Aug. 2009 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/12473a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Felipe J. P\u00e9rez Sari\u00f1ana\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Palabra, Visi\u00f3n Neh 6:12 sino que hablaba aquella p .. sobornado Pro 29:18 sin p el pueblo se desenfrena: mas el que Isa 15:1 p sobre Moab. Cierto, de noche fue Isa 17:1 p sobre Damasco. He aqu\u00ed que Damasco Isa 19:1 p sobre Egipto. 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