{"id":9515,"date":"2016-02-05T07:00:07","date_gmt":"2016-02-05T12:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria-libro-de-la-3\/"},"modified":"2016-02-05T07:00:07","modified_gmt":"2016-02-05T12:00:07","slug":"sabiduria-libro-de-la-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria-libro-de-la-3\/","title":{"rendered":"SABIDURIA (LIBRO DE LA)"},"content":{"rendered":"<p>V\u00e9ase AP\u00ed\u201cCRIFOS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>1 El libro.- En los manuscritos griegos aparece el nombre de Sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n, pero a continuaci\u00f3n prevaleci\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s sencillo de Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, de donde surgi\u00f3 la denominaci\u00f3n moderna de Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Se trata de un libro escrito originalmente en griego: pero esto no indica que haya influencias semitas, dada la poderosa influencia de las tradiciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El autor, a pesar de acudir a varias fuentes, conjunta los diversos elementos en una unidad org\u00e1nica, marcada profundamente por su personalidad, El imponente estudio literario de estos \u00faltimos decenios ha confirmado y puesto en evidencia que la lengua, el estilo, la estructura y la tem\u00e1tica teol\u00f3gica confieren a todo el libro una aut\u00e9ntica unidad.<\/p>\n<p>El libro se articula en tres partes: la vida humana y el juicio escatol\u00f3gico (1 ,1-6,21), el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada (6,22-9,18), la sabidur\u00ed\u00ada en la historia (10,1-19,22). La parte central la ocupa el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada: en efecto, gracias a ella es como el fracaso del justo frente al \u00e9xito de los imp\u00ed\u00ados se considera s\u00f3lo como provisional y aparente, en espera de su victoria final (1,1-6,21): y es tambi\u00e9n gracias al don de la sabidur\u00ed\u00ada como la historia salv\u00ed\u00adfica guiada por ella constituye va el signo de la victoria de los justos (lO, 1 19,21). De esta manera los juicios hist\u00f3ricos que se formulan en la tercera parte se convierten en figura y anticipaci\u00f3n del juicio escatol\u00f3gico ilustrado en la primera y sirven de fundamento a la esperanza de la comunidad creyente jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada pertenece al g\u00e9nero literario epid\u00ed\u00adctico o demostrativo, uno de los tres g\u00e9neros literarios de la ret\u00f3rica griega, que bajo la forma de encomio se propone destacar la grandeza de una virtud y de las acciones inspiradas por ella. En este caso el autor quiere escribir el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada: dentro de la \u00f3ptica de la fe en Yahveh la historia humana se convierte entonces en historia de salvaci\u00f3n y la sabidur\u00ed\u00ada no es tanto una virtud que haya que adquirir con las propias fuerzas como m\u00e1s bien un don gratuito de Dios, conseguido por la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Autor destinatarios, \u00e9poca.- Es ficticia la atribuci\u00f3n del libro a Salom\u00f3n, basada en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-jud\u00ed\u00ada que reconoce en el soberano israelita al sabio por excelencia (cf. 1 Re 3: 5,9-14. lO), a cuya autoridad se refiere la literatura sapiencial. El objetivo de esta atribuci\u00f3n es el de conferir al libro una autoridad indiscutible y vincularlo a toda la corriente b\u00ed\u00adblico-Sapiencial.<\/p>\n<p>El autor es un jud\u00ed\u00ado profundamente religioso, que pertenece probablemente a la comunidad de Alejandr\u00ed\u00ada en Egipto, abierto a la cultura griega, pero sobre todo animado interiormente de la intenci\u00f3n de proponer a sus correligionarios la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n de los padres.<\/p>\n<p>Los destinatarios del libro son en primer lugar los correligionarios jud\u00ed\u00ados del autor: pero \u00e9ste podr\u00ed\u00ada dirigirse tambi\u00e9n al mundo pagano, especialmente a los ambientes m\u00e1s sensibles a la problem\u00e1tica religiosa, bien para ilustrar el contenido aut\u00e9ntico de la fe jud\u00ed\u00ada contra los numerosos prejuicios y oposiciones de la \u00e9poca, bien para proponer de forma bastante discreta esta misma fe como opci\u00f3n de vida. La \u00e9poca en que se compuso la obra es probablemente la de los primeros a\u00f1os de la ocupaci\u00f3n romana de Egipto por parte de Augusto, que tuvo lugar a partir del a\u00f1o 30 a.C.<\/p>\n<p>3. Mensaje teol\u00f3gico.- En el centro de la teolog\u00ed\u00ada del libro se yergue la figura de la sabidur\u00ed\u00ada, que se presenta como una persona distinta de Dios, animada por un esp\u00ed\u00adritu (7 22) y sentada en un trono junto al de Dios (9,4): no se trata de un artificio simplemente literario, sino de un medio eficaz para subrayar la realidad de la acci\u00f3n y de la presencia de Dios en el hombre en el cosmos. Esta sabidur\u00ed\u00ada es el alma de toda la historia de la salvaci\u00f3n, a partir de Ad\u00e1n hasta el acontecimiento del \u00e9xodo: en efecto, el autor va repasando en su libro la historia de la salvaci\u00f3n a la luz de la sabidur\u00ed\u00ada, subrayando precisamente en esa historia la presencia amorosa de Dios a su pueblo.<\/p>\n<p>Esta presencia de la sabidur\u00ed\u00ada es la que permite dar una respuesta al interrogante sobre el destino del hombre despu\u00e9s de la muerte y sobre la clamorosa injusticia del sufrimiento del justo y del \u00e9xito del imp\u00ed\u00ado: efectivamente, el hombre es inmortal y est\u00e1 llamado a participar de la vida misma de Dios, gracias precisamente al don de la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En medio del desorden moral del mundo contempor\u00e1neo, esclavo de la idolatr\u00ed\u00ada y por el que sent\u00ed\u00adan una gran atracci\u00f3n muchos jud\u00ed\u00ados, el autor no s\u00f3lo formula una denuncia en\u00e9rgica contra la idolatr\u00ed\u00ada (cf cc. 13- 15), sino que se\u00f1ala positivamente en el Israel del desierto el signo y el lugar hist\u00f3rico de la bendici\u00f3n d~ Dios y, por consiguiente, el fundamento de la esperanza. Es precisamente esta presencia la que debe orientar la esperanza del Israel contempor\u00e1neo en camino hacia el cumplimiento de la historia, y a que el Se5or no ha abandonado nunca a su pueblo, ni siquiera en los momentos m\u00e1s oscuros de su historia (19,22).<\/p>\n<p>M. Priotto<\/p>\n<p>Bibl.: G, Ravasi, Sabidur\u00ed\u00ada (libro de la), en NDTB. 1728-1734; J T. Craghan, El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, en Cantar de los Cantares \/ Sabidur\u00ed\u00ada, en Comentario b\u00ed\u00adblico san Jer\u00f3nimo 11, Cristiandad, Madrid 1971, 563-594; J. V\u00ed\u00adlchez, Sabidur\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1 990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Una obra multiforme y \u00abecum\u00e9nica\u00bb. II. Un h\u00e1bil trenzado entre estructura y mensaje: 1. \u00abSu esperanza est\u00e1 llena de inmortalidad\u00bb (cc. 1-5); 2. \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada, irradiaci\u00f3n de la luz eterna\u00bb (cc. 6-9); 3. El gran \u00abmidr\u00e1s\u00bb sobre el \u00e9xodo (cc. 10-19): a) El septenario de los d\u00ed\u00adpticos antit\u00e9ticos, b) El septenario de las idolatr\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>I. UNA OBRA MULTIFORME Y \u00abECUMENICA\u00bb. Peque\u00f1a joya de la literatura jud\u00ed\u00ada alejandrina, compuesto entre el siglo II y el I a.C.,quiz\u00e1 el \u00faltimo escrito deuterocan\u00f3nico del AT, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (= Sab), colocado como de costumbre bajo el patronazgo ficticio de Salom\u00f3n -sabio perfecto y perfecto estadista , es dif\u00ed\u00adcil de catalogar dentro de un esquema literario \u00fanico y de una \u00fanica definici\u00f3n. Con cap\u00ed\u00adtulos de fina poes\u00ed\u00ada se mezclan p\u00e1ginas de prosa rimada en un estilo antol\u00f3gico colmado de alusiones, de motivos in\u00e9ditos y conocidos, de amaneramientos y de erudici\u00f3n preciosista, que no alteran, sin embargo, la linealidad sustancial de la obra. El autor permanece en el anonimato a pesar de los esfuerzos de quien ha querido ver en \u00e9l la mano del traductor griego de Si [\/ Sir\u00e1cida II]; su lengua es un griego bien pose\u00ed\u00addo, aunque no exento de infiltraciones hebraizantes. Un libro profundamente fiel a la genuina tradici\u00f3n de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica, pero tambi\u00e9n aut\u00e9nticamente \u00abprogresista\u00bb en su apertura, en su aliento ecum\u00e9nico, en su optimismo sobre el destino del hombre, en sus felic\u00ed\u00adsimas intuiciones para el futuro de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En cierto sentido, este libro es el saludo de la antigua alianza a la nueva inaugurada por Cristo.<\/p>\n<p>Un libro multiforme tambi\u00e9n a nivel de g\u00e9nero literario, aunque permaneciendo firme su cualidad sapiencial general [\/ Sabidur\u00ed\u00ada IV, 1]. Sin embargo, es tambi\u00e9n un tratado teol\u00f3gico embrional s\u00f3lidamente estructurado, aunque joven a\u00fan, no triunfal y lujuriante como el sistema del posterior fil\u00f3sofo jud\u00ed\u00ado alejandrino Fil\u00f3n. Los temas m\u00e1s originales de este tratado, como lo ha puesto de manifiesto C. Larcher, son los antropol\u00f3gicos. Sab es tambi\u00e9n un prot\u00e9ctico, es decir, un folleto exhortatorio dirigido a los jud\u00ed\u00ados v\u00ed\u00adctimas de las primeras persecuciones y marginaciones en el \u00e1mbito helen\u00ed\u00adstico-romano (2,10-20; 3,1-9); luego ser\u00e1 significativa la Legatio ad Gaium, de Fil\u00f3n, libelo apolog\u00e9tico infaustamente destinado al emperador Caligula. Nuestro autor quiere mostrar, por un lado, la apertura de esp\u00ed\u00adritu del jud\u00ed\u00ado de la di\u00e1spora, y, por otro, quiere exhortar a sus correligionarios a la fidelidad, a la confianza optimista en que el Se\u00f1or \u00ablo ha regulado todo con n\u00famero, con peso y con medida\u00bb (11,20: cf 12,15-18). El libro aparece entonces tambi\u00e9n como un escrito catequ\u00e9tico deseoso de enriquecer la propuesta cultural hebrea con elementos tomados del mundo en el que vive la di\u00e1spora, pero atento tambi\u00e9n a corregir las desviaciones de aquellos jud\u00ed\u00ados que, fascinados por la propuesta griega, en la pr\u00e1ctica hab\u00ed\u00adan apostatado del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Por consiguiente, Sab es tambi\u00e9n una obra kerigm\u00e1tico-misionera. La \u00f3smosis con algunos elementos del helenismo y el intento de di\u00e1logo \u00abecum\u00e9nico\u00bb son visibles en el esfuerzo por filtrar la antropolog\u00ed\u00ada hebrea a la luz de la terminolog\u00ed\u00ada y de la mentalidad griega; en el conocimiento cr\u00ed\u00adtico del materialismo heracliteoepic\u00fareo (2,2-3); en la aplicaci\u00f3n de algunos datos de la filosof\u00ed\u00ada estoica (7,22.24; 14,3; 17,2); en una reticencia casi plat\u00f3nica respecto a la materia (9,15); en la consistencia atribuida a la psyche (\u00abalma\u00bb en sentido griego o nefeJ hebrea, es decir, \u00bfel \u00abser vital\u00bb en su globalidad?), capaz de hacer sospechar la idea de preexistencia (8,19-20), en proponer una reedici\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica \u00abevemerista\u00bb (explicaci\u00f3n racionalista de la religi\u00f3n idol\u00e1trica: 14,15-21); en las no raras conexiones con el platonismo popular, y en particular con el Timeo (6,19; 11,17; 12,1; 13, lss), conocido quiz\u00e1 a trav\u00e9s de alg\u00fan florilegio plat\u00f3nico; en la celebraci\u00f3n del metabolismo de los elementos seg\u00fan los c\u00e1nones de algunas cosmolog\u00ed\u00adas helen\u00ed\u00adsticas (19,6ss); en calibrar el concepto de resurrecci\u00f3n, nunca explicitado, a fin de evitar reacciones de rechazo por parte griega (cf He 17).<\/p>\n<p>II. UN H\u00ed\u0081BIL TRENZADO ENTRE ESTRUCTURA Y MENSAJE. Es interesante notar que el volumen gira en torno a tres componentes que definen globalmente la estructura, aunque en su interior est\u00e1 refinadamente construido hasta en los detalles, seg\u00fan lo han demostrado muchos estudios como los de M. Gilbert, J.M. Reese, A.G. Wright y C. Larcher. No podemos entrar en estos detalles; en orden a nuestra exposici\u00f3n, nos contentamos con seguir las tres grandes \u00e1reas estructurales de los cap\u00ed\u00adtulos 1-5; 6-9; 10-19, que contienen en su interior tambi\u00e9n los tres principales nudos ideol\u00f3gicos de la obra.<\/p>\n<p>1. \u00abSU ESPERANZA EST\u00ed\u0081 LLENA DE INMORTALIDAD\u00bb (CC. 11-55). Con la primera secci\u00f3n de la obra (pero con indicaciones diseminadas tambi\u00e9n en otras partes), llega a una clara formulaci\u00f3n la doctrina de la inmortalidad (athanas\u00ed\u00ada\/aphthars\u00ed\u00ada), surgida a trav\u00e9s de un lento proceso de formaci\u00f3n en la fe secular de Israel (\u00abasunci\u00f3n\u00bb de Henoc y de El\u00ed\u00adas; Sal 16; 49; 73; Dan 12; 2Mac 7; por medio de una cierta simbolog\u00ed\u00ada) y ayudada por la atm\u00f3sfera plat\u00f3nica respirada por el autor, sobre el fondo de las creencias populares del Delta. Pero se trata de una inmortalidad \u00abdichosa\u00bb; no es fruto de deducci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la espiritualidad del alma sobre la base de las especulaciones plat\u00f3nicas codificadas sobre todo en el Fed\u00f3n (que tambi\u00e9n el autor parece conocer), sino puro don divino. Pues implica una plena comuni\u00f3n con Dios, eflorescencia de aquella intimidad de que goza el fiel ya durante la existencia terrena a trav\u00e9s de su justicia (1,15). Este don es definitivamente ofrecido con una solemne episkop\u00e9, una \u00abvisita juicio\u00bb de Dios dentro de la historia (1,9; 3,7; 4,20). En cambio, los imp\u00ed\u00ados son abandonados en el abismo (el se&#8217;ol b\u00ed\u00adblico), que no es ya la mansi\u00f3n indiferenciada de los difuntos, como en la visi\u00f3n hebrea cl\u00e1sica, sino que se puede identificar cada vez m\u00e1s con el infierno (4,18ss).<\/p>\n<p>Este destino inmortal positivo o negativo es presentado sobre todo en los cap\u00ed\u00adtulos 3-4 (el c. 5 es una grandiosa escena de juicio, o mejor, de \u00abautojuicio\u00bb de las almas) con una secuencia de d\u00ed\u00adpticos antit\u00e9ticos, en los cuales a una escena que representa el destino glorioso y feliz del justo (3,1-9; 3,13-15; 4,1-2; 4,7-16) se opone una escena oscura con el destino del imp\u00ed\u00ado (3,10-12; 3,16-19; 4,3-6; 4,17-20). Es significativo que el justo sea ejemplificado con casos sorprendentes y \u00abprogresistas\u00bb respecto al fondo tradicional b\u00ed\u00adblico (Deu 23:2; G\u00e9n 25:21; Isa 47:9): la mujer est\u00e9ril y el eunuco, aunque eran considerados como una \u00abrama seca\u00bb del antiguo Israel, si son justos y fieles recibir\u00e1n un puesto cualificado en el templo celestial futuro (3,13-15); el justo muerto prematuramente, considerado un maldito en la teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n, es exaltado, en cambio, por Sab como un amado de Dios (4,7-16). Siempre en la l\u00ed\u00adnea de la finura y de la originalidad del escritor hay que considerar tambi\u00e9n el fresco del juicio del cap\u00ed\u00adtulo 5. La acusaci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados no es extr\u00ed\u00adnseca y judicial, sino psicol\u00f3gica; brota de su misma autoconciencia, de su amarga autocr\u00ed\u00adtica (5,3-13).<\/p>\n<p>El remordimiento de conciencia permanece en el m\u00e1s all\u00e1 como instrumento desgarrador de castigo y se transforma en un veredicto de autocondena. En la otra vida, encaminarse hacia el castigo o el premio es espont\u00e1neo; nace de una especie de afinidad electiva. Se descubre as\u00ed\u00ad el esfuerzo de hermen\u00e9utica que el autor lleva a cabo sobre los datos realistas, \u00abobjetivos\u00bb y simb\u00f3licos del juicio, seg\u00fan el esquema tradicional b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>2. \u00abLA SABIDUR\u00ed\u008dA, IRRADIACI\u00ed\u201cN DE LA LUZ ETERNA\u00bb (cc. 6-9). Como es sabido, el concepto de sabidur\u00ed\u00ada constituye el resultado de una cuidadosa reflexi\u00f3n llevada a cabo por la literatura sapiencial para intentar expresar de modo teol\u00f3gicamente nuevo la relaci\u00f3n Dios-criatura [\/ Sabidur\u00ed\u00ada VIII]. Aunque permaneciendo en contacto con los an\u00e1lisis tradicionales hechos sobre este teolog\u00fameno por parte de Prov 1; 8; Job 28; Sir 24; ,4, etc., la sabidur\u00ed\u00ada celebrada en este libro no puede identificarse con la t\u00f3rah ni reducirse a una funci\u00f3n cosmol\u00f3gica de Dios, ni pretende resolver directamente el constante dilema trascendencia-inmanencia. Sin aceptar la noci\u00f3n hipost\u00e1tica plat\u00f3nica (peligrosa para el monote\u00ed\u00adsmo hebreo), sin embargo la sabidur\u00ed\u00ada adquiere una funci\u00f3n m\u00e1s consistente de mediaci\u00f3n entre Dios y el \u00e1mbito cosmo-soteriol\u00f3gico. En esto Sab es ayudada por la filosof\u00ed\u00ada estoica y plat\u00f3nica; en este sentido son ejemplares los 21 atributos que definen en 7,22ss a la sabidur\u00ed\u00ada; muchos de ellos tienen una g\u00e9nesis ligada a la filosof\u00ed\u00ada griega, aunque la trama ideol\u00f3gica de base es b\u00ed\u00adblica. En efecto, prevalecen las im\u00e1genes ligadas a la luz (Jn 1 y Un 1,5: la sabidur\u00ed\u00ada es emanaci\u00f3n n\u00ed\u00adtida de la gloria divina, sin deslumbramiento; es irradiaci\u00f3n de luz inextinguible; espejo terso, m\u00e1s brillante que el sol, superior a los astros; m\u00e1s luminosa que cualquier luz, triunfadora de las tinieblas del caos.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la sabidur\u00ed\u00ada que nos ofrece este libro pone en pr\u00e1ctica las bases de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria sobre el Verbo. Pablo y Juan se inspirar\u00e1n justamente en estas p\u00e1ginas, como puede atestiguarse a trav\u00e9s de estas concordancias:<br \/>\nSab 7:26 : la sabidur\u00ed\u00ada es imagen de la excelencia divina. Col 1:15 : Cristo es imagen del Dios invisible.<\/p>\n<p>Sab 7:26 : la sabidur\u00ed\u00ada es reflejo de la luz eterna.<br \/>\nHeb 1:3 : el Hijo es reflejo de la gloria del Padre.<\/p>\n<p>Sab 8:3; Sab 9:4 : intimidad de la sabidur\u00ed\u00ada con Dios.<br \/>\nJua 1:1.8: intimidad del Verbo con el Padre.<\/p>\n<p>Sab 7:21; Sab 8:6; Sab 9:1.9: funci\u00f3n creadora de la sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\nJua 1:3.10: funci\u00f3n creadora del Verbo.<\/p>\n<p>Sab 8:4; Sab 9:9; Sab 10:11.17: omnisciencia de la sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\nJua 5:20 : omnisciencia del Verbo.<\/p>\n<p>Sab 7:23; Sab 11:24.26: amor de Dios a los hombres.<br \/>\nJua 3:16-17 : amor de Dios a los hombres.<\/p>\n<p>Sab 7:28 : amor de Dios al que ama la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Jua 14:23; Jua 16:27 : amor del Padre al que ama al Hijo.<\/p>\n<p>Esta segunda secci\u00f3n de la obra se cierra con una espl\u00e9ndida oraci\u00f3n, puesta en labios de Salom\u00f3n, para obtener la sabidur\u00ed\u00ada (c. 9). La invocaci\u00f3n est\u00e1 construida por esquema conc\u00e9ntrico sobre el vers\u00ed\u00adculo 10; pero, a su vez, las tres estrofas que la componen est\u00e1n distribuidas conc\u00e9ntricamente sobre los vers\u00ed\u00adculos 4. 10.17.<\/p>\n<p>3. EL GRAN \u00abMIDR\u00ed\u0081S\u00bb SOBRE EL EXODO (cc. 10-19). Estos cap\u00ed\u00adtulos finales de Sab ofrecen una reelaboraci\u00f3n midr\u00e1sica, es decir, homil\u00e9tica y aleg\u00f3rica (praxis hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica bien conocida en el juda\u00ed\u00adsmo), del texto del \u00e9xodo, con particular atenci\u00f3n a los cap\u00ed\u00adtulos 11-19 del Ex. Estamos en presencia de una relectura teol\u00f3gica y moral del gran art\u00ed\u00adculo de fe de la liberaci\u00f3n de la esclavitud egipcia. Ya el Segundo Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada iniciado este proceso interpretativo, aplicando el esquema del \u00e9xodo al retorno del destierro de Babilonia [\/ Isa\u00ed\u00adas III, 3]. En el NT, Juan aplicar\u00e1 a Cristo muchas categor\u00ed\u00adas del \u00e9xodo, continuando libremente el camino abierto por Sab. Mas el cap\u00ed\u00adtulo 10 vuelve sobre los precedentes del \u00e9xodo, presentando a trav\u00e9s de siete figuras patriarcales la historia b\u00ed\u00adblica arcaica: Ad\u00e1n, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Lot, Jacob, Jos\u00e9, Mois\u00e9s. Ellos encarnan otros tantos ejemplares de justos guiados por la sabidur\u00ed\u00ada. En efecto, cada peque\u00f1a escena se abre con el solemne pronombre personal femenino que indica a la sabidur\u00ed\u00ada y tiene como palabra clave el adjetivo sustantivado \u00abjusto\u00bb. Tenemos, pues, una relectura \u00abt\u00ed\u00adpica\u00bb y \u00e9tica de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El septenario de los d\u00ed\u00adpticos antit\u00e9ticos. En un continuo contrapunto de escenas antit\u00e9ticas (hebreos-egipcios = justos-imp\u00ed\u00ados), la historia del \u00e9xodo se traslada en esta meditaci\u00f3n sapiencial del plano contingente al metahist\u00f3rico del destino escatol\u00f3gico de la humanidad. En la pr\u00e1ctica, se asiste al encuentro constante entre bien y mal, cuyo desenlace final es el triunfo de la justicia. He aqu\u00ed\u00ad las siete ant\u00ed\u00adtesis: est\u00e1n regidas por elementos simb\u00f3licos c\u00f3smicos, prolong\u00e1ndose al final en un himno coral de los salvados, libre reelaboraci\u00f3n escatol\u00f3gica del c\u00e1ntico de Mois\u00e9s de Ex 15 (19,5-21):<br \/>\n12Cr 11:5-14 : aguas del Nilo y agua de la roca.<br \/>\n22Cr 16:1-4 : codornices para los justos y ranas para los imp\u00ed\u00ados.<br \/>\n32Cr 16:5-14 : serpiente de bronce y langostas y moscas.<br \/>\n42Cr 16:15-29 : lluvias y tempestades para los imp\u00ed\u00ados, man\u00e1 para los justos.<br \/>\n52Cr 17:1-18, 4: tinieblas y luz.<br \/>\n62Cr 18:5-25 : el exterminador de los primog\u00e9nitos egipcios se detiene ante Israel.<br \/>\n72Cr 19:1-9 : el mar Rojo que cubre a los pecadores y se transforma en llanura verdeante para los justos.<\/p>\n<p>No faltan dentro de este contrapunto p\u00e1ginas deliciosas, observaciones felices y digresiones como la muy innovadora sobre la tolerancia divina, sobre la moderaci\u00f3n misericordiosa del Creador, que ama a todas sus criaturas (\u00abamante de la vida\u00bb,2Cr 11:15). Otras p\u00e1ginas han recibido una interpretaci\u00f3n nueva y libre dentro de la tradici\u00f3n cristiana: as\u00ed\u00ad ha ocurrido para la serpiente de bronce del desierto (2Cr 16:7), que el autor presenta ya como \u00abs\u00ed\u00admbolo de salvaci\u00f3n\u00bb, y que se convertir\u00e1 para Jua 3:14-17 en Cristo alzado en la cruz, signo de la salvaci\u00f3n definitiva; as\u00ed\u00ad se ha hecho a prop\u00f3sito del man\u00e1, al que Sab llama \u00abpan de los \u00e1ngeles\u00bb y presenta ya como s\u00ed\u00admbolo de la palabra de Dios (Jua 16:20-21; cf Sal 78:25), y que la tradici\u00f3n cristiana aplicar\u00e1 a la eucarist\u00ed\u00ada; la vigorosa personificaci\u00f3n de la palabra de Dios como guerrero inexorable que blande como espada aguda el irrevocable decreto divino (Sal 18:14-16) se ha transformado, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica cristiana, en la entrada del Verbo en el mundo por el nacimiento.<\/p>\n<p>b) El septenario de las idolatr\u00ed\u00adas. La secuencia de las siete ant\u00ed\u00adtesis del \u00e9xodo se rompe en los cap\u00ed\u00adtulos 13-15 con un breve tratado pol\u00e9mico antiidol\u00e1trico, que recoge in crescendo siete formas de degeneraci\u00f3n de la religi\u00f3n:<br \/>\n12Cr 13:1-9 idolatr\u00ed\u00ada astral.<br \/>\n22Cr 13:10-19 idolatr\u00ed\u00ada materialista.<br \/>\n32Cr 14:1-11 idolatr\u00ed\u00ada por la navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>42Cr 14:15-16 idolatr\u00ed\u00ada f\u00fanebre.<br \/>\n52Cr 14:17-21 idolatr\u00ed\u00ada imperial.<br \/>\n62Cr 15:7-13 idolatr\u00ed\u00ada econ\u00f3mica.<br \/>\n72Cr 15:14-19 idolatr\u00ed\u00ada animal.<\/p>\n<p>El septenario se puede articular alrededor de tres formas fundamentales de aberraci\u00f3n religiosa: la divinizaci\u00f3n de las fuerzas naturales (2Cr 13:1-9), esplendor del cosmos y la fascinaci\u00f3n \u00abdivina\u00bb que de \u00e9l se desprende; el culto de los \u00ed\u00addolos antropom\u00f3rficos (2Cr 13:10-15, 13); la zoolatr\u00ed\u00ada, la forma m\u00e1s grave a los ojos del autor por estar testimoniada por la praxis del mundo egipcio en el que vive. El esquema es sustancialmente el de la apolog\u00e9tica judeo-helen\u00ed\u00adstica, que tiene su m\u00e1ximo representante en Fil\u00f3n. Sin embargo, la pol\u00e9mica de Sab presenta una diferencia respecto a esa apolog\u00e9tica y a la grecorromana de cu\u00f1o filos\u00f3fico: lo que para los pensadores \u00ablaicos\u00bb no es m\u00e1s que un error ideol\u00f3gico vulgar y grosero, para Sab es un crimen religioso. En este sentido, nuestro texto conecta con la s\u00e1tira teol\u00f3gica de Is 44 y Jer 10. Hay que notar que en 13,6-9 se formula por primera vez la posibilidad del conocimiento natural de Dios a trav\u00e9s de las realidades creadas, posibilidad afirmada tambi\u00e9n por Rom 1:19-32 y formalizada por el concilio Vaticano I.<\/p>\n<p>Por lo tanto, un libro de gran cohesi\u00f3n y riqueza, situado en los umbrales de la era cristiana (Larcher piensa en la \u00e9poca misma de Augusto, la del nacimiento de Cristo, aunque es dif\u00ed\u00adcil precisar al respecto); un libro de gran confianza y mucho optimismo, como lo atestiguan sus \u00faltimas l\u00ed\u00adneas ligadas a una met\u00e1fora musical (Rom 19:18) y a esta ant\u00ed\u00adfona laudativa: \u00abDe mil formas, Se\u00f1or, engrandeciste a tu pueblo y lo glorificaste, y no dejaste de asistirlo en todo tiempo y lugar\u00bb (Rom 19:22). Y ahora este \u00abtu pueblo\u00bb no es s\u00f3lo el Israel de la antigua alianza, sino todos los justos que aman la verdad y la justicia.<\/p>\n<p>BIBL.: ADINOLFI M., II messianismo di Sap 2,12-20, en II Messianismo. Atti della XVIII Settimana Biblica Italiana, Paideia, Brescia 1966, 205-217; ID, II senso del\/ \u00e9conomia paleotestamentaria e il libro della Sapienza, en Alti della XX Settimana Biblica, Paideia, Brescia 1970, 321-342; ALLEvI L., L&#8217;ellenismo nel libro della Sapienza, en \u00abScC\u00bb 71 (1943) 337-348; BEAUCHAMP P., Le salut corporel des justes et la conclusion du livre de la Sagesse, en \u00abBib\u00bb 45 (1964) 491-526; CASTELLINO, Il paganesimo di Romani 1, Sapienza 13-14 e la storia delle religioni, en Studiorum Paulinorum Congressus Internationalis Catholicus, vol. 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UNA OBRA MULTIFORME Y \u2020\u0153ECUMENICA.<br \/>\nPeque\u00f1a joya de la literatura jud\u00ed\u00ada alejandrina, compuesto entre el siglo II y el 1 a.C, quiz\u00e1 el \u00faltimo escrito deuterocan\u00f3nico del AT, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (= Sg), colocado como de costumbre bajo el patronazgo ficticio de Salom\u00f3n -sabio perfecto y perfecto estadista-, es dif\u00ed\u00adcil de catalogar dentro de un esquema literario \u00fanico y de una \u00fanica definici\u00f3n. Con cap\u00ed\u00adtulos de fina poes\u00ed\u00ada se mezclan p\u00e1ginas de prosa rimada en un estilo antol\u00f3gico colmado de alusiones, de motivos in\u00e9ditos y conocidos, de amaneramientos y de erudici\u00f3n preciosista, que no alteran, sin embargo, la linea-lidad sustancial de la obra. El autor permanece en el anonimato a pesar de los esfuerzos de quien ha querido ver en \u00e9l la mano del traductor griego de Si [1 Sir\u00e1cida II] su lengua es un griego bien pose\u00ed\u00addo, aunque no exento de infiltraciones hebraizantes. Un libro profundamente fiel a la genuina tradici\u00f3n de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica, pero tambi\u00e9n aut\u00e9nticamente \u2020\u0153progresista\u2020\u009d en su apertura, en su aliento ecum\u00e9nico, en su optimismo sobre el destino del hombre, en sus felic\u00ed\u00adsimas intuiciones para el futuro de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En cierto sentido, este libro es el saludo de la antigua alianza a la nueva inaugurada por Cristo.<br \/>\nUn libro multiforme tambi\u00e9n a nivel de g\u00e9nero literario, aunque permaneciendo firme su cualidad sapiencial general [1 Sabidur\u00ed\u00ada IV, 1]. Sin embargo, es tambi\u00e9n un tratado teol\u00f3gico embrional s\u00f3lidamente estructurado, aunque joven a\u00fan, no triunfal y lujuriante como el sistema del posterior fil\u00f3sofo jud\u00ed\u00ado alejandrino Fil\u00f3n. Los temas m\u00e1s originales de este tratado, como lo ha puesto de manifiesto C. Larcher, son los antropol\u00f3gicos. Sg es tambi\u00e9n unpro -t\u00e1ctico, es decir, un folleto exhortatorio dirigido a los jud\u00ed\u00ados v\u00ed\u00adctimas de las primeras persecuciones y margi-nacionesen el \u00e1mbito helen\u00ed\u00adstico-ro-mano (2,10-20; 3,1- 9); luego ser\u00e1 significativa la Legatio ad Gaium, de Fil\u00f3n, libelo apolog\u00e9tico infaustamente destinado al emperador Cal\u00ed\u00ad-gula. Nuestro autor quiere mostrar, por un lado, la apertura de esp\u00ed\u00adritu del jud\u00ed\u00ado de la di\u00e1spora, y, por otro, quiere exhortar a sus correligionarios a la fidelidad, a la confianza optimista en que el Se\u00f1or \u2020\u0153lo ha regulado todo con n\u00famero, con peso y con medida\u2020\u009d (11,20: cf 12,15-1 8). El libro aparece entonces tambi\u00e9n como un escrito catequ\u00e9tico deseoso de enriquecer la propuesta cultural hebrea con elementos tomados del mundo en el que vive la di\u00e1spora, pero atento tambi\u00e9n a corregir las desviaciones de aquellos jud\u00ed\u00ados que, fascinados por la propuesta griega, en la pr\u00e1ctica hab\u00ed\u00adan apostatado del judaismo.<br \/>\nPor consiguiente, Sg es tambi\u00e9n una obra kerigmatico-misionera. La osmosis con algunos elementos del helenismo y el intento de di\u00e1logo \u2020\u0153ecum\u00e9nico\u2020\u009d son visibles en el esfuerzo por filtrar la antropolog\u00ed\u00ada hebrea a la luz de la terminolog\u00ed\u00ada y de la mentalidad griega; en el conocimiento cr\u00ed\u00adtico del materialismo heracliteo epic\u00fareo (2,2-3); en la aplicaci\u00f3n de algunos datos de la filosof\u00ed\u00ada estoica (7,22.24; 14,3; 17,2); en una reticencia casi plat\u00f3nica respecto a la materia (9,15); en la consistencia atribuida a lap\u00ed\u00ad\u2020\u009dc\/e(almaen sentido griego o nefeS hebrea, es decir, \u00bfel \u2020\u0153ser vital\u2020\u009d en su globalidad?), capaz de hacer sospechar la idea de preexistencia (8,19-20), en proponer una reedici\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica \u2020\u0153evemerista\u2020\u2122 (explicaci\u00f3n racionalista de la religi\u00f3n idol\u00e1trica: 14,15-21); en las no raras conexiones con el platonismo popular, yen particular con el Timeo (6,19; 11,17; 12,1; 13,1 Ss), conocido quiz\u00e1 a trav\u00e9s de alg\u00fan florilegio plat\u00f3nico; en la celebraci\u00f3n del metabolismo de los elementos seg\u00fan los c\u00e1nones de algunas cosmolog\u00ed\u00adas helen\u00ed\u00adsticas (19,6ss); en calibrar el concepto de resurrecci\u00f3n, nunca explicitado, a fin de evitar reacciones de rechazo por parte griega (Hch 17).<br \/>\n2963<br \/>\nII. UN HABIL TRENZADO ENTRE ESTRUCTURA Y MENSAJE.<br \/>\nEs interesante notar que el volumen gira en torno a tres componentes que definen globalmente la estructura, aunque en su interior est\u00e1 refinadamente construido hasta en los detalles, seg\u00fan lo han demostrado muchos estudios como los de M. Gilbert, J.M. Reese, A.G. Wright y C. Larcher. No podemos entrar en estos detalles; en orden a nuestra exposici\u00f3n, nos contentamos con seguir las tres grandes \u00e1reas estructurales de los cap\u00ed\u00adtulos 1-5; 6-9; 10-19, que contienen en su interior tambi\u00e9n los tres principales nudos ideol\u00f3gicos de la obra.<br \/>\n2964 1. \u2020\u0153SU ESPERANZA EST\u00ed\u0081 LLENA DE INMORTALIDAD\u2020\u009d (Sb 1-5).<br \/>\nCon la primera secci\u00f3n de la obra (pero con indicaciones diseminadas tambi\u00e9n en otras partes), llega a una clara formulaci\u00f3n la doctrina de la inmortalidad (athanas\u00ed\u00adalaphthars\u00ed\u00ada), surgida a trav\u00e9s de un lento proceso de formaci\u00f3n en la fe secular de Israel (asunci\u00f3n\u2020\u009d de Henoc y de Elias; SaI 16; SaI 49; SaI 73; Dn 12; 2M 7 por medio una cierta simbolog\u00ed\u00ada) y ayudada por la atm\u00f3sfera plat\u00f3nica respirada por el autor, sobre el fondo de las creencias populares del Delta. Pero se trata de una inmortalidad \u2020\u0153dichosa\u2020\u2122; no es fruto de deducci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la espiritualidad del alma sobre la base de las especulaciones plat\u00f3nicas codificadas sobre todo en el Fed\u00f3n (que tambi\u00e9n el autor parece conocer), sino puro don divino. Pues implica una plena comuni\u00f3n con Dios, eflorescencia de aquella intimidad de que goza el fiel ya durante la existencia terrena a trav\u00e9s de su justicia (1,15). Este don es definitivamente ofrecido con una solemne episkop\u00e9, una \u2020\u0153visita-juicio\u2020\u2122 de Dios dentro de la historia (1,9; 3,7; 4,20). En cambio, los imp\u00ed\u00ados son abandonados en el abismo (el \u00ed\u00ade\u2020\u2122oI b\u00ed\u00adblico), que no es ya la mansi\u00f3n in-diferenciada de los difuntos, como en la visi\u00f3n hebrea cl\u00e1sica, sino que se puede identificar cada vez m\u00e1s con el infierno (4,l8ss).<br \/>\nEste destino inmortal positivo o negativo es presentado sobre todo en los cap\u00ed\u00adtulos 3-4 (el c. 5 es una grandiosa escena de juicio, o mejor, de \u2020\u0153autojuicio de las almas) con una secuencia de d\u00ed\u00adpticos antit\u00e9ticos, en los cuales a una escena que representa el destino glorioso y feliz del justo (3,1-9; 3,13-15; 4,1-2; 4,7-16) se opone una escena oscura con el destino del imp\u00ed\u00ado (3,10-12; 3,16-19; 4,3-6; 4,17-20). Es significativo que el justo sea ejemplificado con casos sorprendentes y \u2020\u0153progresistas\u2020\u009d respecto al fondo tradicional b\u00ed\u00adblico (Dt 23,2; Gn 25,21; Is 47,9): la mujer est\u00e9ril y el eunuco, aunque eran considerados como una \u2020\u0153rama seca\u2020\u009d del antiguo Israel, si son justos y fieles recibir\u00e1n un puesto cualificado en el templo celestial futuro (3,13-1 5); el justo muerto prematuramente, considerado un maldito en la teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n, es exaltado, en cambio, por Sg como un amado de Dios (4,7-16). Siempre en la l\u00ed\u00adnea de la finura y de la originalidad del escritor hay que considerar tambi\u00e9n el fresco del juicio del cap\u00ed\u00adtulo 5. La acusaci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados no es extr\u00ed\u00adnseca y judicial, sino psicol\u00f3gica; brota de su misma autoconciencia, de su amarga autocr\u00ed\u00adtica (5,3-13).<br \/>\nEl remordimiento de conciencia permanece en el m\u00e1s all\u00e1 como instrumento desgarrador de castigo y se transforma en un veredicto de auto-condena. En la otra vida, encaminarse hacia el castigo o el premio es espont\u00e1neo; nace de una especie de afinidad electiva. Se descubre as\u00ed\u00ad el esfuerzo de hermen\u00e9utica que el autor lleva a cabo sobre los datos realistas, \u2020\u0153objetivos\u2020\u009d y simb\u00f3licos del juicio, seg\u00fan el esquema tradicional b\u00ed\u00adblico.<br \/>\n2965<br \/>\n2. La sabidur\u00ed\u00ada, irradiaci\u00f3n de la luz eterna\u2020\u009d (Sb 6-9).<br \/>\nComo es sabido, el concepto de sabidur\u00ed\u00ada constituye el resultado de una cuida-dosa reflexi\u00f3n llevada a cabo por la literatura sapiencial para intentar ex-presar de modo teol\u00f3gicamente nue-vo la relaci\u00f3n Dios- criatura [1 Sabi-dur\u00ed\u00ada VIII]. Aunque permaneciendo en contacto con los an\u00e1lisis tradicio-nales hechos sobre este teolog\u00fameno por parte de Pr 1; 8; Jb 28; Sir 24; Bar 3,9-4,4, etc., la sabidur\u00ed\u00ada celebra-da en este libro no puede identificarse con la t\u00f3rah ni reducirse a una fun-ci\u00f3n cosmol\u00f3gica de Dios, ni preten-de resolver directamente el constan-te dilema trascendencia-inmanencia. Sin aceptar la noci\u00f3n hipost\u00e1tica plat\u00f3nica (peligrosa para el monote\u00ed\u00adsmo hebreo), sin embargo la sabidur\u00ed\u00ada ad-quiere una funci\u00f3n m\u00e1s consistente de mediaci\u00f3n entre Dios y el \u00e1mbito cosmo-soteriol\u00f3gico. En esto Sg es ayudada por la filosof\u00ed\u00ada estoica y pla-t\u00f3nica; en este sentido son ejemplares los 21 atributos que definen en 7,22ss a la sabidur\u00ed\u00ada; muchos de ellos tienen una g\u00e9nesis ligada a la filosof\u00ed\u00ada grie-ga, aunque la trama ideol\u00f3gica de base es b\u00ed\u00adblica. En efecto, prevalecen las im\u00e1genes ligadas a la luz (Jn 1 y Un 1,5: la sabidur\u00ed\u00ada es emanaci\u00f3n n\u00ed\u00adtida de la gloria divina, sin deslum-bramiento; es irradiaci\u00f3n de luz inex-tinguible; espejo terso, m\u00e1s brillante que el sol, superior a los astros; m\u00e1s luminosa que cualquier luz, triunfa-dora de las tinieblas del caos.<br \/>\nLa reflexi\u00f3n sobre la sabidur\u00ed\u00ada que nos ofrece este libro pone en pr\u00e1ctica las bases de la teolog\u00ed\u00ada neotestamen-taria sobre el Verbo. Pablo y Juan se inspirar\u00e1n justamente en estas p\u00e1gi-nas, como puede atestiguarse a trav\u00e9s de estas concordancias:<br \/>\nSg 7,26: la sabidur\u00ed\u00ada es imagen de la excelencia divina. Col 1,15: Cristo es imagen del Dios invisible.<br \/>\nSg 7,26: la sabidur\u00ed\u00ada es reflejo de la luz eterna. Heb 1,3: el Hijo es reflejo de la gloria del Padre.<br \/>\nSg 8,3; 9,4: intimidad de la sabidur\u00ed\u00ada con Dios. Jn 1,1.8: intimidad del Verbo con el Padre.<br \/>\nSg 7,21; 8,6; 9,1.9: funci\u00f3n creadora de la sabidur\u00ed\u00ada. Jn 1,3.10: funci\u00f3n creadora del Verbo.<br \/>\nSg 8,4; 9,9; 10,11.17: omnisciencia de la sabidur\u00ed\u00ada. Jn 5,20: omnisciencia del Verbo.<br \/>\nSg 7,23; 11,24.26: amor de Dios a los hombres. Jn 3,16-1 7: amor de Dios a los hombres.<br \/>\nSg 7,28: amor de Dios al que ama la sabidur\u00ed\u00ada. Jn 14,23; 16,27: amor del Padre al que ama al Hijo.<br \/>\nEsta segunda secci\u00f3n de la obra se cierra con una espl\u00e9ndida oraci\u00f3n, puesta en labios de Salom\u00f3n, para obtener la sabidur\u00ed\u00ada (c. 9). La invo-caci\u00f3n est\u00e1 construida por esquema conc\u00e9ntrico sobre el vers\u00ed\u00adculo 10; pero, a su vez, las tres estrofas que la componen est\u00e1n distribuidas conc\u00e9ntricamente sobre los vers\u00ed\u00adculos<br \/>\n4. 10.17.<br \/>\n2966 3. El gran \u2020\u0153midr\u00e1s\u2020\u009d sobre el \u00e9xodo (Sb 10-19).<br \/>\nEstos cap\u00ed\u00adtulos finales de Sg ofrecen una reelabora-ci\u00f3n midr\u00e1sica, es decir, homil\u00e9ticay aleg\u00f3rica (praxis hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica bien conocida en el judaismo), del texto del \u00e9xodo, con particular atenci\u00f3n a los cap\u00ed\u00adtulos 11-19 del Ex. Estamos en presencia de una relectura teol\u00f3gica y moral del gran art\u00ed\u00adculo de fe de la liberaci\u00f3n de la esclavitud egipcia. Ya el Segundo Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada iniciado este proceso interpretativo, aplicando el esquema del \u00e9xodo al retorno del destierro de Babilonia [1 Isa\u00ed\u00adas III, 3]. En el NT, Juan aplicar\u00e1 a Cristo muchas categor\u00ed\u00adas del \u00e9xodo, continuando libremente el camino abierto por Sg. Mas el cap\u00ed\u00adtulo 10 vuelve sobre los precedentes del \u00e9xodo, presentando a trav\u00e9s de siete figuras patriarcales la historia b\u00ed\u00adblica arcaica: Ad\u00e1n, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Lot, Jacob, Jos\u00e9, Mois\u00e9s. Ellos encarnan otros tantos ejemplares de justos guiados por la sabidur\u00ed\u00ada. En efecto, cada peque\u00f1a escena se abre con el solemne pronombre personal femenino que indica a la sabidur\u00ed\u00ada y tiene como palabra clave el adjetivo sustantivado \u2020\u0153justo\u2020\u009d. Tenemos, pues, una relectura \u2020\u0153t\u00ed\u00adpica\u2020\u009d y \u00e9tica de la historia de la salvaci\u00f3n.<br \/>\n2967<br \/>\na) El septenario de los d\u00ed\u00adpticos antit\u00e9ticos.<br \/>\nEn un continuo contrapunto de escenas antit\u00e9ticas (hebreos-egipcios -justos-imp\u00ed\u00ados), la historia del \u00e9xodo se traslada en esta meditaci\u00f3n sapiencial del plano contingente al metahist\u00f3rico del destino escatol\u00f3gico de la humanidad. En la pr\u00e1ctica, se asiste al encuentro constante entre bien y mal, cuyo desenlace final es el triunfo de la justicia. Ac aqu\u00ed\u00ad las siete ant\u00ed\u00adtesis: est\u00e1n regidas por elementos simb\u00f3licos c\u00f3smicos, prolong\u00e1ndose al final en un himno coral de los salvados, libre reelaboraci\u00f3n escatol\u00f3gica del c\u00e1ntico de Mois\u00e9s de Ex 15(19,5-21):<br \/>\n2968<br \/>\n1. 11,5-14: aguas del Nilo y agua de la roca.<br \/>\n2. 16,1-4: codornices para los justos y ranas para los imp\u00ed\u00ados.<br \/>\n3. 16,5-14: serpiente de bronce y langostas y moscas.<br \/>\n4. 16,15-29: lluvias y tempestades para los imp\u00ed\u00ados, man\u00e1 para los justos.<br \/>\n5. 17,1-18,4: tinieblas y luz.<br \/>\n6. 18,5-25: el exterminador de los primog\u00e9nitos egipcios se detiene ante Israel.<br \/>\n7. 19,1-9: el mar Rojo que cubre a los pecadores y se transforma en llanura verdeante para los justos.<br \/>\nNo faltan dentro de este contrapunto p\u00e1ginas deliciosas, observaciones felices y digresiones como la muy innovadora sobre la tolerancia divina, sobre la moderaci\u00f3n misericordiosa del Creador, que ama a todas sus criaturas (\u2020\u0153amante de la vida\u2020\u009d, 11,15). Otras p\u00e1ginas han recibido una interpretaci\u00f3n nueva y libre dentro de la tradici\u00f3n cristiana: as\u00ed\u00ad ha ocurrido para la serpiente de bronce del desierto (16,7), que el autor presenta ya como \u2020\u0153s\u00ed\u00admbolo de salvaci\u00f3n\u2020\u009d, y que se convertir\u00e1 para Jn 3,14-17 en Cristo alzado en la cruz, signo de la salvaci\u00f3n definitiva; as\u00ed\u00ad se ha hecho a prop\u00f3sito del man\u00e1, al que Sg llama \u2020\u0153pan de los \u00e1ngeles\u2020\u009d y presenta ya como s\u00ed\u00admbolo de la palabra de Dios (16,20-21; Sal 78,25), y que la tradici\u00f3n cristiana aplicar\u00e1 a la eucarist\u00ed\u00ada; la vigorosa personificaci\u00f3n de la palabra de Dios como guerrero inexorable que blande como espada aguda el irrevocable decreto divino (18,14-1 6) se ha transformado, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica cristiana, en la entrada del Verbo en el mundo por el nacimiento.<br \/>\n2969 b) El septenario de las idolatr\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa secuencia de las siete ant\u00ed\u00adtesis del \u00e9xodo se rompe en los cap\u00ed\u00adtulos?? 5 con un breve tratado pol\u00e9mico antiidol\u00e1trico, que recoge in crescendo siete formas de degeneraci\u00f3n de la religi\u00f3n:<br \/>\n1. 13,1-9 idolatr\u00ed\u00ada astral.<br \/>\n2. 13,10-19 idolatr\u00ed\u00ada materialista.<br \/>\n3. 14,1-11 idolatr\u00ed\u00ada por la navegaci\u00f3n.<br \/>\n4. 14,15-16 idolatr\u00ed\u00ada f\u00fanebre.<br \/>\n5. 14,17-21 idolatr\u00ed\u00ada imperial.<br \/>\n6. 15,7-13 idolatr\u00ed\u00ada econ\u00f3mica.<br \/>\n7. 15,14-19 idolatr\u00ed\u00ada animal.<br \/>\nEl septenario se puede articular alrededor de tres formas fundamentales de aberraci\u00f3n religiosa: la divinizaci\u00f3n de las fuerzas naturales (13,1-9), esplendor del cosmos y la fascinaci\u00f3n \u2020\u0153divina\u2020\u009d que de \u00e9l se desprende; el culto de los \u00ed\u00addolos antropom\u00f3rficos (13,10-15,13); la zoolatr\u00ed\u00ada, la forma m\u00e1s grave a los ojos del autor por estar testimoniada por la praxis del mundo egipcio en el que vive. El esquema es sustancialmente el de la apolog\u00e9tica judeo-helen\u00ed\u00adstica, que tiene su m\u00e1ximo representante en Fil\u00f3n. Sin embargo, la pol\u00e9mica de Sg presenta una diferencia respecto a esa apolog\u00e9tica y a la grecorromana de cu\u00f1o filos\u00f3fico: lo que para los pensadores \u2020\u0153laicos\u2020\u009d no es m\u00e1s que un error ideol\u00f3gico vulgar y grosero, para Sg es un crimen religioso. En este sentido, nuestro texto conecta con la s\u00e1tira teol\u00f3gica de Is 44 y Jer 10. Hay que notar que en 13,6-9 se formula por primera vez la posibilidad del conocimiento natural de Dios a trav\u00e9s de las realidades creadas, posibilidad afirmada tambi\u00e9n por Rom 1,19-32 y formalizada por el concilio Vaticano 1.<br \/>\nPor lo tanto, un libro de gran cohesi\u00f3n y riqueza, situado en los umbrales de la era cristiana (Larcher piensa en la \u00e9poca misma de Augusto, la del nacimiento de Cristo, aunque es dif\u00ed\u00adcil precisar al respecto); un libro de gran confianza y mucho optimismo, como lo atestiguan sus \u00faltimas l\u00ed\u00adneas ligadas a una met\u00e1fora musical (19,18) y a esta ant\u00ed\u00adfona laudativa: \u2020\u0153De mil formas, Se\u00f1or, engrandeciste a tu pueblo y lo glorificaste, y no dejaste de asistirlo en todo tiempo y lugar\u2020\u009d (19,22). Y ahora este \u2020\u0153tu pueblo\u2020\u009d no es s\u00f3lo el Israel de la antigua alianza, sino todos los justos que aman la verdad y la justicia.<\/p>\n<p>BIBL.: Adinolfi M., II Messianismo di Sap 2,12-20, en II Messianismo. Atti delta XVIII Settimana B\u00ed\u00adblica Italiana, Paideia, Brescia 1966, 205-217; Id, II senso dell\u2020\u2122economia paleotestamentaria e illibro della Sapienza, en AttidellaXXSettimana B\u00ed\u00adblica, Paideia, Brescia 1970, 321-342; Allevi L., L\u2020\u2122ellenismo nel libro delta Sapienza, en \u2020\u0153ScC\u2020\u009d 71(1943) 337-348; Beauchamp P., Le salut corporel des justes el la conclusion du livre de la Sagesse, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 45 (1964) 491-526; Castellino, II paganesimo di Romani 1, Sapienza 13-14 e la storia delle religioni, en Studiorum Paulinorum Congressus Internationalis Catholicus, vol. 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Se trata de un libro escrito originalmente en griego: pero esto no indica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria-libro-de-la-3\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSABIDURIA (LIBRO DE LA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9515\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}