{"id":9530,"date":"2016-02-05T07:00:34","date_gmt":"2016-02-05T12:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santificar-santificacion\/"},"modified":"2016-02-05T07:00:34","modified_gmt":"2016-02-05T12:00:34","slug":"santificar-santificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santificar-santificacion\/","title":{"rendered":"SANTIFICAR, SANTIFICACION"},"content":{"rendered":"<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, S\u00ed\u0081BADO, INTERCESI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, (a) Hacer santo, purificar, poner aparte para Dios, consagrarle personas, objetos, d\u00ed\u00adas, etc., ritual y sobre todo moral y espiritualmente. Los sacerdotes eran santificados para su servido con una unci\u00f3n de aceite santo, siendo revestidos de h\u00e1bitos consagrados, y mediante sacrificios y la sangre de la expiaci\u00f3n (Ex. 29:1, 5-7 y 20; 30:30; 1 Cr. 23:13). El Tabern\u00e1culo, sus utensilios y el altar eran santificados de una manera an\u00e1loga (Ex. 29:36-37; 30:26-29). El Se\u00f1or participaba en esta santificaci\u00f3n manifestando Su gloria y viniendo a morar en el santuario (Ex. 29:42-45). El Se\u00f1or mismo santific\u00f3 el s\u00e1bado, ordenando a Su pueblo que lo pusiera aparte y lo santificara (Gn. 2:3; Ex. 20:8; v\u00e9ase S\u00ed\u0081BADO). Se afirma en varias ocasiones que el s\u00e1bado es una se\u00f1al de que Dios quiere santificar a Su pueblo (Ex. 31:13; Ez. 20:12; cfr. Ez. 37:28). En cuanto a nosotros, los cristianos, somos exhortados a santificarnos separ\u00e1ndonos moralmente del mundo y de sus contaminadores (2 Co. 6:14-7:1). Ritualmente, el contacto con cosas o personas santas puede santificar (Ex. 29:37; 30:29; 1 Co. 7:14; pero cfr. Hag. 2:12). (b) Honrar y glorificar a Dios, Su nombre, o a Cristo (Lv. 10:3; Is. 8:13; 29:23; 58:13). \u00abSantificado sea tu nombre\u00bb (Mt. 6:9). En Mara, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n no creyeron, para santificar a Jehov\u00e1 a los ojos del pueblo; entonces Jehov\u00e1 se santific\u00f3 en ellos, castig\u00e1ndolos (Nm. 20:12-13). Jehov\u00e1 ser\u00e1 \u00abexaltado en juicio, y el Dios Santo ser\u00e1 santificado con justicia\u00bb (Is. 5:16). Un d\u00ed\u00ada, la reuni\u00f3n de Israel y su arrepentimiento santificar\u00e1 a Jehov\u00e1 a los ojos de las naciones (Ez. 20:41-43). El Padre ha santificado a su Hijo, y nosotros debemos santificar a Cristo en nuestros corazones (Jn. 10:36; 1 P. 3:15). (c) Santificarse significa purificarse, separarse de toda contaminaci\u00f3n, de todo mal. En especial, este significado lo tiene el sustantivo \u00absantificaci\u00f3n\u00bb. Es un mandato: \u00abSer\u00e9is santos, porque yo soy santo\u00bb (Lv. 11:44-45; 19:2; 20:7). \u00abPues la voluntad de Dios es vuestra santificaci\u00f3n&#8230; Nos ha llamado Dios&#8230; a santificaci\u00f3n\u00bb (1 Ts. 4:3, 7; cfr. Ro. 1:7). \u00abNos escogi\u00f3&#8230; para que fu\u00e9semos santos y sin mancha delante de \u00e9l\u00bb (Ef. 1:4). \u00abSed tambi\u00e9n vosotros santos en toda vuestra manera de vivir\u00bb (1 P. 1:15, 16). Es preciso santificarse, purificarse, antes de presentarse a Dios para ciertos actos religiosos (Ex. 19:22; Jos. 3:5; 7:13; 1 S. 16:5; 2 Cr. 29:5; etc.). La santificaci\u00f3n es la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en nosotros, para purificarnos, separarnos del mal y hacemos conforme a la imagen de Cristo y aceptos a Dios. De la misma manera que no podemos merecer nuestra salvaci\u00f3n, tampoco podemos santificarnos mediante nuestros propios esfuerzos. Es Dios quien purifica nuestros corazones por la fe (Hch. 15:9), en respuesta a nuestra fe. Es El que nos santifica (Ex. 31:13; Lv. 20:7-8). \u00abY el mismo Dios de paz os santifique por completo&#8230; el cual tambi\u00e9n lo har\u00e1\u00bb (1 Ts. 5:23-24). Los gentiles deben serle \u00abofrenda agradable, santificada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Ro. 15:16). \u00abYa hab\u00e9is sido santificados&#8230; por el Esp\u00ed\u00adritu de nuestro Dios\u00bb (1 Co. 6:11; 1 P. 1:2; 2 Ts. 2:13). Para santificarnos, el Esp\u00ed\u00adritu Santo se sirve sobre todo de la Palabra de verdad, que El inspir\u00f3, y de la oraci\u00f3n, que El tambi\u00e9n nos inspira (Jn. 17:17; 15:3; Ef. 5:26; 1 Ti. 4:5; cfr. 1 P. 1:2). El Esp\u00ed\u00adritu Santo glorifica a Cristo, que nos ha sido hecho santificaci\u00f3n (1 Co. 1:30). Hemos sido santificados en El, y El se ha santificado por nosotros (1 Co. 1:2; Jn. 17:19). El Esp\u00ed\u00adritu nos revela sobre todo la verdad capital de que \u00absomos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre\u00bb (He. 10:10). Es Su sangre la que purifica de todo pecado, despu\u00e9s de habernos procurado el perd\u00f3n (1 Jn. 1:7, 9). Ro. 6:3-4 nos muestra que despu\u00e9s de haber muerto, en Cristo, al pecado, podemos resucitar con El y andar en novedad de vida, teniendo \u00abpor fruto la santidad\u00bb (Ro. 6:22). Todo el cap. 8 de Romanos, sin emplear el t\u00e9rmino \u00absantificaci\u00f3n\u00bb, nos revela su secreto: \u00abLa ley del Esp\u00ed\u00adritu de vida en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ro. 8:2) debe actuar en nosotros y transformar nuestra vida. Entonces no viviremos ya m\u00e1s bajo el dominio de la carne, sino bajo la disciplina del Esp\u00ed\u00adritu, que har\u00e1 morir en nosotros las acciones del cuerpo (Ro. 8:13). Pablo habla del gran misterio de la morada del Se\u00f1or en nosotros, que quiere as\u00ed\u00ad volvernos \u00abperfectos en Cristo\u00bb (Col. 1:26-28). Se han formulado muchas teor\u00ed\u00adas contradictorias acerca de la santificaci\u00f3n. Siguiendo a Wesley, ciertos int\u00e9rpretes ven en ella una \u00absegunda bendici\u00f3n\u00bb que debe seguir a la conversi\u00f3n y que debemos recibir instant\u00e1neamente por la fe. Afirman ellos que Dios purifica entonces de inmediato nuestro coraz\u00f3n de su pecado original, \u00abde todo aquello que nos impulsaba al mal\u00bb. Esta doctrina se acerca peligrosamente al perfeccionismo. En el opuesto extremo se hallan aquellos cristianos que ense\u00f1an que nunca nos desembarazaremos aqu\u00ed\u00ad abajo del hombre viejo, y que nos encontraremos siempre en el lastimoso estado de Ro. 7. Estos autores no han comprendido la gloriosa soluci\u00f3n expuesta en el cap. 8, como ya se ha descrito brevemente en los p\u00e1rrafos anteriores. El salvo queda liberado al entrar en la consciencia y en el disfrute de la provisi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en \u00e9l. Esta presencia es el privilegio de todo hijo de Dios, que debe vivir entonces seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu (Ro. 8:9; 1 Co. 6:19). As\u00ed\u00ad, aunque verdaderamente la erradicaci\u00f3n del \u00abhombre viejo\u00bb s\u00f3lo tendr\u00e1 lugar para el cristiano bien por la muerte, bien por la transformaci\u00f3n en el arrebatamiento (cfr. 1 Co. 15:51-54; 1 Ts. 4:14-17), el creyente tiene el privilegio de andar en el poder de la nueva vida en resurrecci\u00f3n en Cristo, y por tanto de considerarse en la pr\u00e1ctica tal como est\u00e1 ya posicionalmente: muerto al pecado (cfr. Ro. 6: Col. 3). De esta manera, el creyente puede vivir una vida victoriosa; no obstante, se debe tener en cuenta en todo caso que el andar del cristiano est\u00e1 continuamente sostenido por el oficio intercesor de Cristo en el Cielo (v\u00e9ase INTERCESI\u00ed\u201cN) Hay tambi\u00e9n provisi\u00f3n \u00absi alguno pecare\u00bb, en Cristo como Abogado (1 Jn. 1:9-2:2). Guardados por el poder de Dios para salvaci\u00f3n (1 P. 1:5), y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que puede santificarnos por completo, y guardar nuestro esp\u00ed\u00adritu, alma y cuerpo irreprensibles para la venida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cristiano puede as\u00ed\u00ad vivir una vida grata a Dios. Y tiene un poderoso motivo para ello, porque el Se\u00f1or Jesucristo vendr\u00e1 \u00abpara ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron\u00bb (2 Ts. 1:10). Bibliograf\u00ed\u00ada Campbell-Morgan G.: \u00abEl discipulado cristiano\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984) Chafer, L. S.: \u00abEl hombre espiritual\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona 1973) Darby, J. N.: \u00abSantification\u00bb en The Bible Treasury sept \/oct 1909 (H. L. Heijkoop Winschoten, Holanda, reimpr. 1969) Kelly, W.: \u00abSantification\u00bb en The Bible Treasury jun.\/sept 1917, Maxwell, L. E.: \u00abBorn Crucified\u00bb (Moody Press, Chicago, 1945\/1973) Nee, T. S.: \u00abLa cruz en la vida cristiana normal\u00bb (Hebr\u00f3n, San Ignacio, Argentina, 1963) Nee, T. S.: \u00abLa vida cristiana normal\u00bb (Hebr\u00f3n, 1965), Nee, T. S.: \u00ab\u00bfQue har\u00e9, Se\u00f1or?\u00bb (Hebr\u00f3n 1965) Stanford, M. J.: \u00abEl principio de la posici\u00f3n\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1979) Simpson, A. B.: \u00abAndando en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aun cuando el origen etimol\u00f3gico de la ra\u00edz hebrea <em>q\u0101\u1e0fa\u0161<\/em> es incierto, su fuerza fundamental parece ser la de apartar un objeto de su uso ordinario para un fin o uso especial (religioso) y, en forma particular, apartar para Dios. En el griego b\u00edblico su equivalente es <em>hagiadsein<\/em>, \u00absantificar\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Separar para un uso santo. Al mandato de Dios, Mois\u00e9s santific\u00f3 al pueblo para darles la ley en el Sina\u00ed (Ex. 19:10, 14); todos los primog\u00e9nitos, hombres y bestias, se santificaron para Dios (Ex. 13:2; Nm. 8:17); Aar\u00f3n y sus hijos son santificados para ministrar a Dios en el oficio sacerdotal (Ex. 28:41); Dios santifica a Israel como su propia naci\u00f3n especial (Ez. 37:28); en un d\u00eda de peligro espiritual no s\u00f3lo se santificaba a la congregaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n un ayuno, o aun la guerra (Jl. 1:14; 2:15\u201316; 3:9); Job santifica a sus hijos ofreciendo sacrificios por ellos (Job 1:5); Samuel santifica a Isa\u00ed y a su hijo antes de ofrecer sacrificio (1 S. 16:5); Jerem\u00edas fue santificado antes de su nacimiento\u2014puesto aparte por la voluntad divina\u2014para la sagrada labor de profeta (Jer. 1:5); el monte Sina\u00ed es santificado y se se\u00f1alan sus l\u00edmites al pueblo (Ex. 19:23); el d\u00eda de reposo (Gn. 2:3; Dt. 5:12; Neh. 13:22). El tabern\u00e1culo y sus utensilios (Ex. 30:29; Lv. 8:10; Nm. 7:1), el templo en Jerusal\u00e9n (2 Cr. 7:16), las ciudades de refugio (Jos. 20:7). Todas estas cosas son santificadas; casas y campos pueden santificarse al Se\u00f1or (Lv. 27:14ss.); Jeh\u00fa atrapa a los adoradores de Baal santificando una asamblea solemne para Baal (2 R. 10:20ss.); Cristo es aquel a quien el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo (Jn. 10:36); y, finalmente, toda cosa creada es santificada por la palabra de Dios y la oraci\u00f3n (1 Ti. 4:4s.).<\/li>\n<li>Se llama al hombre a que se santifique. A los que han sido santificados, puestos aparte, por Dios, se les requiere que se santifiquen, esto es, que se separen a s\u00ed mismos de cualquier cosa que cause impureza (Lv. 11:44; Jos. 7:13; cf. Ex. 19:22; 1 Cr. 15:12ss.; 2 Cr. 29:15ss.; 30:3). Lv. 20:26 da el significado de esta autosantificaci\u00f3n claramente: \u00abHab\u00e9is, pues, de serme santos, porque yo Jehov\u00e1 soy santo, y os he apartado de los pueblos para que se\u00e1is m\u00edos\u00bb. Santificarse a s\u00ed mismo para el culto y servicio a Dios es la responsabilidad del hombre en el pacto de gracia. La misma idea se lleva al NT, v\u00e9ase 2 Co. 6:14\u201318.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Dios se santifica a s\u00ed mismo (o su nombre). Dios se santifica a s\u00ed mismo, esto es, muestra que \u00e9l est\u00e1 del todo separado, por sus obras magn\u00edficas de juicio y salvaci\u00f3n, las que vindican a sus criaturas la unicidad de su soberan\u00eda y poder (cf. Ez. 36:23; 38:23; \u00e9ste es el significado de Nm. 20:26). La santificaci\u00f3n que Cristo hace de s\u00ed mismo tiene un sentido diferente (Jn. 17:19), esto es, el de autoconsagraci\u00f3n y dedicaci\u00f3n para la labor de su oficio mediador.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El hombre santifica a Dios por su adoraci\u00f3n y obediencia. La incredulidad y la desobediencia son se\u00f1ales de que uno no est\u00e1 santificando a Dios, esto es, no est\u00e1 reconociendo su se\u00f1or\u00edo y autoridad \u00fanica (Nm. 20:12; 27:14; Dt. 35:51). Justicia y rectitud (Is. 5:16) y reverencia a su nombre (Is. 8:13; 29:23) son evidencias que el hombre est\u00e1 santificando a Dios. Se exhorta a los cristianos a que santifiquen a Cristo como el Se\u00f1or de sus corazones (1 P. 3:15; cf. Lv. 10:3; Ez. 20:41), esto es, dejar que \u00e9l, tal como es su derecho, ejercite su solo se\u00f1or\u00edo sobre sus vidas.<\/li>\n<li>Dios santifica a su iglesia y a sus miembros. As\u00ed como en el AT es Jehov\u00e1 el que santifica a Israel (Ex. 31:13), de la misma forma en el NT, es \u00e9l el que santifica a sus redimidos (1 Ts. 5:23). Cristo ora a su Padre que los santifique en la verdad (Jn. 17:17, 19). Los elegidos de Dios son precisamente sus santificados (Hch. 20:32; 1 Co. 1:2). Es el Esp\u00edritu Santo el que los santifica (Ro. 15:16). Son utensilios vivos en el templo nuevo y espiritual, \u00absantificados, \u00fatiles al Se\u00f1or\u00bb (2 Ti. 2:21\u2014el NT no habla de la santificaci\u00f3n de objetos inanimados). La base efectiva de su santificaci\u00f3n es la sangre del pacto (v\u00e9ase) derramada por Cristo en la cruz por su iglesia (Ef. 5:26; Heb. 9:13; 10:10, 14, 29; 13:12). El bautismo es el sello sacramental de su santificaci\u00f3n (1 Co. 6:11) y el s\u00edmbolo de la uni\u00f3n, por fe en Cristo (Hch. 26:18), del santificador con el santificado (Ef. 5:26; Heb. 2:11).<\/li>\n<li>1 Corintios 7:14. Este vers\u00edculo tiene que ver con el problema que se crea cuando el c\u00f3nyuge se convierte (es decir, es santificado o apartado para Dios) mientras la otra parte permanece incr\u00e9dula. Esto no constituye una base para romper el matrimonio. Por la conversi\u00f3n del c\u00f3nyuge toda la familia, junto con los ni\u00f1os, es tra\u00edda adentro de la esfera del pacto de gracia de Dios, el cual tiene un gran respeto por la solidaridad de la familia (que ya era una cosa que se hallaba en el decreto de la creaci\u00f3n), as\u00ed que la parte incr\u00e9dula es santificada (en un sentido formal) en la parte creyente y se le pone en contacto con la gracia de Dios (v. 16). V\u00e9ase <em>Santidad, Santo<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Philip Edgcumbe Hughes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (560). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, DOCT ver, S\u00ed\u0081BADO, INTERCESI\u00ed\u201cN vet, (a) Hacer santo, purificar, poner aparte para Dios, consagrarle personas, objetos, d\u00ed\u00adas, etc., ritual y sobre todo moral y espiritualmente. 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