{"id":9569,"date":"2016-02-05T07:01:45","date_gmt":"2016-02-05T12:01:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/texto-y-versiones-clasicas-de-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T07:01:45","modified_gmt":"2016-02-05T12:01:45","slug":"texto-y-versiones-clasicas-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/texto-y-versiones-clasicas-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"TEXTO Y VERSIONES CLASICAS DE LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p>tip, LIBR<\/p>\n<p>ver, QUMR\u00ed\u0081N, PENTATEUCO SAMARITANO, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, MASORETAS, CANON, INSPIRACI\u00ed\u201cN, TARGUM, CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO, TEXTO Y VERSIONES CL\u00ed\u0081SICAS DE LA BIBLIA (NT)<\/p>\n<p>vet, I. El texto del Antiguo Testamento. Los estudios textuales buscan establecer por diversos m\u00e9todos de comparaci\u00f3n entre diversas familias de copias de las Escrituras, all\u00ed\u00ad donde sus textos puedan divergir, cu\u00e1l sea la variante correcta y acorde con los originales perdidos. Este trabajo resultaba poco menos que imposible con el texto del Antiguo Testamento, que, en contraste con la abundancia de mss. griegos del NT, s\u00f3lo presentaba una l\u00ed\u00adnea muy homog\u00e9nea de transcripci\u00f3n en hebreo: el \u00abtexto masor\u00e9tico\u00bb. Sin embargo, la antigua versi\u00f3n griega de los LXX daba indicios de que en la antig\u00fcedad deb\u00ed\u00ada haber existido un grupo de textos hebreos que diverg\u00ed\u00adan del texto masor\u00e9tico. En la actualidad, el panorama ha cambiado grandemente tras los descubrimientos de los manuscritos b\u00ed\u00adblicos de Qumr\u00e1n (v\u00e9ase QUMR\u00ed\u0081N [MANUSCRITOS DE]). El texto masor\u00e9tico cristaliz\u00f3 totalmente alrededor del a\u00f1o 99 d.C. Constituye un imbricado sistema de acentos, signos voc\u00e1licos y notas marginales, que indican c\u00f3mo ha de proceder la lectura del texto consonantal. Sin embargo, la fecha realmente importante para el establecimiento del texto masor\u00e9tico b\u00e1sico es la de principios del siglo II d.C., cuando el rab\u00ed\u00ad Akiva y sus colegas, despu\u00e9s de un detenido examen de todos los mss. disponibles, junto con las tradiciones rab\u00ed\u00adnicas directoras de la lectura, eligieron un texto consonantal hebreo que qued\u00f3 desde entonces fijado. Este texto puede recibir el nombre de protomasor\u00e9tico. Hasta hace pocas d\u00e9cadas, pues, se planteaba la cuesti\u00f3n, debido a la falta de copias m\u00e1s antiguas que la existente del a\u00f1o 1008 d.C. (C\u00f3dice B 19A de Leningrado), y de las incompletas de la Geniza de El Cairo, descubiertas en la segunda mitad del siglo XIX, de con cu\u00e1nta exactitud se hab\u00ed\u00ada transmitido el texto del AT. En la actualidad la situaci\u00f3n es totalmente diferente. Los citados descubrimientos de Qumr\u00e1n, as\u00ed\u00ad como los de Wadi Murabba&#8217;at y de la zona de En-gadi, han dado evidencias que arrojan una intensa luz sobre el per\u00ed\u00adodo que abarca desde el a\u00f1o 200 a.C. hasta la cristalizaci\u00f3n del texto masor\u00e9tico (TM). Efectivamente, los descubrimientos de la Geniza de El Cairo, con sus numerosas porciones del texto del AT que antedatan la fijaci\u00f3n definitiva de la tradici\u00f3n masor\u00e9tica en cuanto a la vocalizaci\u00f3n, acentuaci\u00f3n y entonaci\u00f3n, constituyen un puente que cubre el espacio entre los descubrimientos de Qumr\u00e1n, con mss. entre el a\u00f1o 200 a.C. y el 70 d.C., wadi Murabba&#8217;at, con mss. de alrededor del a\u00f1o 135 d.C., y el citado c\u00f3dice B 19A de Leningrado. Los descubrimientos de Qumr\u00e1n han aportado evidencia textual de tres l\u00ed\u00adneas de transcripci\u00f3n independiente del texto hebreo identificables, a decir de F. F. Bruce, adem\u00e1s de otras que pueden pertenecer a tradiciones textuales a\u00fan no identificadas (cfr. \u00abThe Books and the Parchments\u00bb, p. 123). La evidencia que aportan los mss. de Isa\u00ed\u00adas hallados en Qumr\u00e1n es de gran inter\u00e9s. El rollo completo (1QIsa), aunque presenta un buen n\u00famero de divergencias en ortograf\u00ed\u00ada y gram\u00e1tica, no demanda cambios sustanciales. A pesar de que muestra semejanzas con el texto de la LXX, se halla m\u00e1s cerca del TM que de la LXX. El rollo incompleto de Isa\u00ed\u00adas (1QIsb), por otra parte, presenta una caligraf\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s bella y un texto casi id\u00e9ntico al masor\u00e9tico. Adem\u00e1s del gran n\u00famero de otros mss. que pueden apellidarse, como \u00e9stos, protomasor\u00e9ticos, hay una l\u00ed\u00adnea emparentada con la LXX y otra que presenta una estrecha afinidad con el Pentateuco Samaritano (v\u00e9ase PENTATEUCO SAMARITANO), aunque af\u00ed\u00adn a la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada en los pasajes divergentes acerca del centro cultural. El peso de la evidencia es que el rab\u00ed\u00ad Akiva y sus contempor\u00e1neos tuvieron gran cantidad de materiales y una fiable tradici\u00f3n de la transmisi\u00f3n del texto sobre la que trabajar. El texto masor\u00e9tico reposa adem\u00e1s sobre una s\u00f3lida tradici\u00f3n textual de gran antig\u00fcedad, atestiguada por los restos de Qumr\u00e1n. Como afirma F. F. Bruce, \u00abes instructivo contrastar la variedad de tipos representados en Qumr\u00e1n (pertenecientes a las generaciones anteriores al a\u00f1o 70 d.C.) con la situaci\u00f3n en otras cuevas en el Wadi Murabba&#8217;at y en la regi\u00f3n de En-gadi, m\u00e1s al sur por la costa occidental del mar Muerto. Estas cuevas han dado manuscritos del per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o 132-135 d.C.; fueron usadas como escondites de las fuerzas insurgentes jud\u00ed\u00adas en la segunda revuelta contra Roma. A semejanza de los manuscritos de Qumr\u00e1n, aparecen secciones de textos b\u00ed\u00adblicos, pero a diferencia de los manuscritos b\u00ed\u00adblicos de Qumr\u00e1n, \u00e9stos exhiben un tipo uniforme de texto hebreo b\u00ed\u00adblico: el tipo recientemente establecido por Akiva y sus seguidores\u00bb (\u00abThe Books and the Parchments\u00bb, PP. 123-124). As\u00ed\u00ad, los recientes descubrimientos conducen a descartar la idea de que el texto antiguo diverg\u00ed\u00ada del masor\u00e9tico. Esta idea, sostenida por varios autores en base a las divergencias textuales con la LXX, ha dejado paso al conocimiento de diversas tradiciones de transcripci\u00f3n; el texto masor\u00e9tico representa muy fielmente una de estas corrientes; su fijaci\u00f3n a principios del siglo II d.C., junto con la masa de evidencia en favor de la corriente protomasor\u00e9tica, as\u00ed\u00ad como las evidencias internas, ofrece en la actualidad poderosas garant\u00ed\u00adas de que el TM es un fiel representante de los originales del texto. Por otra parte, el establecimiento de estas antiguas tradiciones independientes de copia llevan tambi\u00e9n a establecer una antig\u00fcedad mucho mayor para los originales de lo que las modernas especulaciones estaban dispuestas a aceptar. A pesar de que estas divergencias no afectan al contenido sustancial del texto, lo cierto es que unas l\u00ed\u00adneas de copia independiente a partir de unos mss. originales no surgen en poco tiempo. El cuidado extremo que los escribas (una de las m\u00e1s altas clases sociales en el juda\u00ed\u00adsmo, y una de las labores de mayor responsabilidad) ejerc\u00ed\u00adan en el desempe\u00f1o de sus funciones es indicado en diversos lugares en las Escrituras. Esdras es llamado \u00abescriba diligente en la ley de Mois\u00e9s\u00bb (Esd. 7:6; cfr. Esd. 7:11, 12). El Se\u00f1or dio Su sanci\u00f3n a los escribas en su funci\u00f3n de transmisores de la Ley de Mois\u00e9s, aunque conden\u00f3 su hipocres\u00ed\u00ada personal: \u00abEn la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s est\u00e1n sentados los escribas y los fariseos. As\u00ed\u00ad que todo lo que os digan que guard\u00e9is, guardadlo y hacedlo; mas no hag\u00e1is conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen &#8230;\u00bb (Mt. 23:2, 3). Por su parte, Pablo, sumamente versado en estas cuestiones (hab\u00ed\u00ada sido disc\u00ed\u00adpulo de Gamaliel, cfr. Hch. 22:3), afirma que el juda\u00ed\u00adsmo hab\u00ed\u00ada recibido la custodia de la Palabra de Dios (refiri\u00e9ndose al AT), y no tiene nada que decir en contra de ellos (Ro. 3:1-2). Para un examen m\u00e1s detallado de las t\u00e9cnicas de copia, transmisi\u00f3n del texto, etc., v\u00e9anse MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, MASORETAS. V\u00e9anse tambi\u00e9n CANON, INSPIRACI\u00ed\u201cN, PENTATEUCO SAMARITANO, QUMR\u00ed\u0081N (MANUSCRITOS DE). Para una relaci\u00f3n de las ediciones hechas del texto del AT heb., v\u00e9ase asimismo MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS. II. Versiones del AT. El estudio de las varias versiones antiguas del AT es tambi\u00e9n de suma importancia para la determinaci\u00f3n de la historia del texto; hay antiguas versiones arameas, como los Targumen (v\u00e9ase TARGUM, aunque aqu\u00ed\u00ad se dar\u00e1n unas consideraciones suplementarias al citado art\u00ed\u00adculo), la Septuaginta (LXX), las otras versiones griegas, como las de Aquila, Teodoci\u00f3n y S\u00ed\u00admaco. Otras son la Vetus Latina, la Itala y la Vulgata. 1. La Septuaginta (LXX). Es la traducci\u00f3n m\u00e1s c\u00e9lebre y la m\u00e1s antigua del AT, al gr. popular (koin\u00e9). Seg\u00fan la leyenda, Ptolomeo Filadelfo (285-247 a.C.) habr\u00ed\u00ada encargado a 72 eruditos jud\u00ed\u00ados llevar a cabo esta obra. La versi\u00f3n de los LXX, comenzada en Alejandr\u00ed\u00ada, recibe su nombre de esta tradici\u00f3n. Parece establecido que verdaderamente la traducci\u00f3n del Pentateuco fue acabada bajo Ptolomeo Filadelfo. Los otros libros del AT fueron siguiendo paulatinamente, y todo el AT qued\u00f3 traducido hacia el a\u00f1o 150 a.C. El estilo y la forma de proceder dan evidencia de muchos traductores. Fil\u00f3n, convencido de su conformidad al texto hebreo, dice: \u00abCuando los hebreos que han aprendido griego, o los griegos que han aprendido hebreo, leen los dos textos, se quedan admirados ante estas dos ediciones, y las veneran como dos hermanas, o incluso como una sola persona\u00bb (\u00abVida de Mois\u00e9s\u00bb, por Fil\u00f3n). A la luz de los mencionados descubrimientos de Qumr\u00e1n, y de la existencia de mss. heb. emparentados con la LXX, ya no se puede sostener la creencia de que la LXX es en muchos pasajes una mala traducci\u00f3n del texto heb. En todo caso, las divergencias que pueda mostrar provienen de una tradici\u00f3n de copia hebrea divergente anterior. La LXX fue adoptada por la iglesia cristiana como texto del AT, y la mayor parte de las citas b\u00ed\u00adblicas del AT en el NT son de esta versi\u00f3n (v\u00e9ase CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO). Parece que hubo tres recensiones principales de la LXX. Una apareci\u00f3 hacia el a\u00f1o 245 d.C. y las otras dos son anteriores al a\u00f1o 311 d.C. La primera es de Or\u00ed\u00adgenes (Palestina), la segunda es de Luciano (Asia Menor), La tercera de Hesiquio (Egipto). Estos tres hombres sufrieron el martirio. El Codex Vaticanus contiene el AT gr. casi entero; el Codex Alexandrinus y el Codex Sinaiticus incluyen una gran parte de esta versi\u00f3n. El Codex de Ephrem y otros mss. contienen tambi\u00e9n porciones del AT gr. (V\u00e9ase MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS.) 2. Versiones griegas posteriores. Despu\u00e9s de la toma de Jerusal\u00e9n (70 d.C.), la versi\u00f3n LXX perdi\u00f3 su popularidad entre los jud\u00ed\u00ados, debido al uso que hac\u00ed\u00adan de ella los cristianos como texto del AT, y como base para demostrar que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas. Por esta raz\u00f3n los jud\u00ed\u00ados hicieron en el siglo II tres nuevas versiones del canon heb. S\u00f3lo se conocen fragmentos o citas, con la excepci\u00f3n del libro de Daniel de Teodoci\u00f3n, que se conserva \u00ed\u00adntegro. (1) La traducci\u00f3n de Aquila, pros\u00e9lito jud\u00ed\u00ado (hacia el a\u00f1o 128 d.C.). Contempor\u00e1neo del emperador Adriano; su traducci\u00f3n es excesivamente literal, y casi ininteligible para los lectores no versados a la vez en heb. y gr. Aquila quer\u00ed\u00ada combatir las doctrinas cristianas y detener el uso de la versi\u00f3n LXX. (2) Revisi\u00f3n de la LXX por Teodoci\u00f3n, que puede ser situada dentro del primer tercio del siglo II d.C. Ireneo dice que era un pros\u00e9lito jud\u00ed\u00ado de Efeso; Eusebio afirma que era un jud\u00ed\u00ado ebionita. Su traducci\u00f3n se basa en la de Aquila y en el original heb. (3) La versi\u00f3n elegante pero parafraseada de S\u00ed\u00admaco, cristiano judaizante, hacia el final del siglo II d.C. Or\u00ed\u00adgenes conoci\u00f3 adem\u00e1s tres versiones gr. an\u00f3nimas. Or\u00ed\u00adgenes (hacia el a\u00f1o 185-254 d.C.) prepar\u00f3 el texto heb, y cuatro versiones en seis columnas paralelas para su comparaci\u00f3n. La disposici\u00f3n era as\u00ed\u00ad: Primera columna: el texto hebreo; segunda: el texto hebreo transcrito a caracteres griegos; tercera: la versi\u00f3n de Aquila; cuarta: la de S\u00ed\u00admaco; quinta: la LXX; sexta: la revisi\u00f3n de Teodoci\u00f3n. El nombre de Hexapla que recibe esta obra proviene de su disposici\u00f3n en seis columnas; fue acabada hacia el a\u00f1o 245 d.C., y seguida de una edici\u00f3n desprovista de las columnas en hebreo. En el siglo IV, Jer\u00f3nimo consult\u00f3 estas dos obras, depositadas en la biblioteca de Cesarea, en Palestina. Todav\u00ed\u00ada exist\u00ed\u00adan en el siglo VI. Fueron indudablemente destruidas cuando los \u00e1rabes se apoderaron de esta ciudad en el a\u00f1o 638 d.C. Aparecen citas de la obra de Or\u00ed\u00adgenes en las obras de los Padres. 3. Los targumes. Al volver del exilio babil\u00f3nico, los israelitas no hablaban el hebreo, sino el arameo, llamado err\u00f3neamente caldeo. Cuando Esdras y sus ayudantes le\u00ed\u00adan la Ley al pueblo, la ten\u00ed\u00adan que traducir (Neh. 8:8). Al principio, esta interpretaci\u00f3n era s\u00f3lo una par\u00e1frasis oral en arameo judaico. Finalmente, se fij\u00f3 esta tradici\u00f3n por escrito. Hasta recientemente, los \u00fanicos targumes conocidos eran los cl\u00e1sicos (v\u00e9ase TARGUM); sin embargo, en Qumr\u00e1n se han hallado partes de un targum de Job (Cueva 11), y fragmentos de un targum de Lev\u00ed\u00adtico (Cueva 4); en la Cueva 1 se hall\u00f3 un rollo de G\u00e9nesis que, aunque no es propiamente un targum, tiene varias de sus caracter\u00ed\u00adsticas. Los de particular inter\u00e9s son los \u00aboficiales\u00bb, que plasman por escrito la tradici\u00f3n oral en la sinagoga, y que permiten descubrir el sentido que se le daba en el juda\u00ed\u00adsmo ortodoxo a los pasajes dif\u00ed\u00adciles. Entre ellos, destacan el targum de Onquelos sobre el Pentateuco. En ocasiones, Onquelos ha sido identificado con el traductor Aquila anteriormente mencionado; sin embargo, la evidencia apunta a que este targum recibi\u00f3 su forma actual en el siglo III d.C., trat\u00e1ndose de una traducci\u00f3n muy fiel al original. Jonat\u00e1n ben Uziel redact\u00f3 un targum sobre los profetas, que es posterior al de Onquelos, y parafraseado. Hay otros targumes, como el Neofiti (v\u00e9ase TARGUM). Otras versiones antiguas del AT se dan en una secci\u00f3n posterior que trata de las versiones a toda la Biblia, o secciones de ella, destinadas al uso de la iglesia cristiana. III. El texto del Nuevo Testamento. Existe para el Nuevo Testamento una gran masa de mss. Debido a las persecuciones, especialmente la de Diocleciano (v\u00e9ase PERSECUCl\u00ed\u201cN), desaparecieron las copias anteriores al siglo IV d.C., con pocas excepciones, como los papiros de Chester Beatty, de comienzos del siglo III d.C., y otros, como el Fragmento de Rylands, de la primera mitad del siglo II d.C., conteniendo un pasaje del Evangelio de Juan (v\u00e9anse EVANGELIOS, RYLANDS [FRAGMENTO DE]), y los famosos fragmentos griegos de la Cueva 7 de Qumr\u00e1n, anteriores al a\u00f1o 70 d.C., identificados como pertenecientes a Marcos, Hechos, Romanos, 1 Timoteo, 2 Pedro, Santiago (v\u00e9ase QUMR\u00ed\u0081N [MANUSCRITOS DE]), entre otros. Estos fragmentos, debido a su peque\u00f1ez, no pueden ser usados para el estudio del texto; sin embargo, son de utilidad como evidencia de la antig\u00fcedad de los textos del NT, y como prueba de que la fijaci\u00f3n del texto del NT no tuvo que esperar a un largo per\u00ed\u00adodo de \u00abreelaboraci\u00f3n\u00bb en las comunidades cristianas, como han pretendido los modernos teorizadores, que pretenden ver en los Evangelios, por ejemplo, no un relato factual de la persona, dichos y obras de Cristo, sino una manipulaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica acumulada en torno a un n\u00facleo \u00abhist\u00f3rico\u00bb que dejar\u00ed\u00ada poco o nada de los Evangelios tal como nos han sido transmitidos. As\u00ed\u00ad, acerca de la antig\u00fcedad del texto, el presente panorama arqueol\u00f3gico concuerda con la evidencia interna del NT y con los antiguos testimonios de los Padres de la iglesia acerca de su redacci\u00f3n y transmisi\u00f3n (v\u00e9anse CANON, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, y los art\u00ed\u00adculos correspondientes a cada libro del NT). Con respecto al contenido del NT, hay en la actualidad muy poca incertidumbre acerca del texto original. De hecho, no se ha dado nunca ninguna variaci\u00f3n textual que afectase de manera sustancial al texto ni ninguna doctrina de tipo fundamental. Los descubrimientos de mss. antiguos, junto con el \u00ed\u00admprobo trabajo de clasificaci\u00f3n de la gran masa de mss. antiguos en l\u00ed\u00adneas de transmisi\u00f3n de texto, y su comparaci\u00f3n, han permitido afinar y llegar en muchos pasajes a una certidumbre acerca de la fraseolog\u00ed\u00ada y texto exacto del original, lo que es de gran importancia para restablecer el texto a la pureza. Pero, felizmente, no se trataba de salir de una situaci\u00f3n mala en cuanto al texto conocido, sino mejorar una situaci\u00f3n textual m\u00e1s que satisfactoria. Los mss. del NT se dividen en unciales y cursivos. Uncial procede del lat\u00ed\u00adn \u00abuncia\u00bb, \u00abpulgada\u00bb. Se refiere a los mss. escritos en letras may\u00fasculas, sin espacio en las palabras, y pocos puntos o ninguno. Las palabras se divid\u00ed\u00adan al final de las l\u00ed\u00adneas sin que este hecho se se\u00f1alara con ninguna marca, y sin poner ning\u00fan cuidado en preservar las s\u00ed\u00adlabas. Tambi\u00e9n se hac\u00ed\u00adan contracciones, a\u00f1adi\u00e9ndose una raya horizontal encima de la misma para indicar el hecho. Los principales mss. unciales son: (a) El Sinaiticus, del siglo IV, que contiene todo el NT; (b) el Vaticanus, tambi\u00e9n del siglo IV, que contiene de Mateo a Hebreos 9:14, incluyendo las Ep\u00ed\u00adstolas Universales, insertadas, como en otros mss., despu\u00e9s de Hechos. Se han perdido Timoteo, Tito, Filem\u00f3n y Apocalipsis; (c) el Alexandrinus, del siglo V, con todo el texto del NT; (d) el Ephr\u00e6mi, del siglo V, con alrededor de dos terceras partes del texto del NT; (e) el Bez\u00e6, del siglo VI, con casi todo el texto de los Evangelios y Hechos, en gr. y lat.; (f) el Claromontanus, del siglo VI, con las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, en gr. y lat.; (g) el Laudianus, del siglo VI, con la mayor parte de Hechos, en gr. y lat.; (h) el Basilianus, del siglo VIII; tambi\u00e9n es llamado Vaticanus 2066; contiene el Apocalipsis; (i) el Porphyrianus, del siglo IX, que contiene Hechos, las Ep\u00ed\u00adstolas, y Apocalipsis. Mientras que los mss. unciales se extienden desde el siglo cuarto al d\u00e9cimo, los mss. cursivos, as\u00ed\u00ad llamados por estar escritos en cursiva, son de fecha posterior, y ocupan el periodo entre el siglo d\u00e9cimo y el decimosexto. Los cursivos est\u00e1n numerados. Los m\u00e1s importantes entre ellos son: (a) El 1, del siglo X, con todo el NT excepto Apocalipsis; (b) el 33, del siglo XI, conteniendo todo el NT excepto Apocalipsis. Se le asigna el n\u00c2\u00ba 33 para los Evangelios, el 13 para Hechos y Ep\u00ed\u00adstolas Universales, y el 17 para las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo; (c) el 69, del siglo XIV, conteniendo todo el NT. Se le asigna el 69 para los Evangelios, el 31 para Hechos y las Ep\u00ed\u00adstolas Universales, el 37 para las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, y el 14 para Apocalipsis; (d) el 47, del siglo XI, que contiene las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, y (e) el 61, del siglo XVI, que contiene todo el NT, aunque se atribuye a varios copistas. Se le asigna el 61 para los Evangelios, el 34 para Hechos y las Ep\u00ed\u00adstolas Universales, el 40 para las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, y el 92 para Apocalipsis. Hay muchos otros mss., que han sido clasificados en familias de copias. Debido a su gran n\u00famero y posibilidad de agrupaci\u00f3n en familias, se ha podido llegar a tener una idea bastante bien fundada de la transmisi\u00f3n del texto. Para dar cifras totales, existen en la actualidad m\u00e1s de 250 c\u00f3dices unciales, 2.500 c\u00f3dices cursivos, adem\u00e1s de los restos anteriores de \u00abpapiros\u00bb; a esto se pueden a\u00f1adir unos 2.000 \u00abEvangelistiarios\u00bb que se usaban como leccionarios en los servicios del culto, y que conten\u00ed\u00adan partes de los Evangelios. Otras ayudas para el estudio comparativo y la cr\u00ed\u00adtica textual del texto griego original lo constituyen las citas de los Padres, griegos y latinos. Las citas de los Padres inmediatamente posteriores a los ap\u00f3stoles son de gran inter\u00e9s, porque reflejan el texto durante el siglo II, del que no se conservan mss. Divergencias en los textos del NT. Para juzgar acertadamente entre las divergencias de las diversas familias de textos del NT, el cr\u00ed\u00adtico textual tiene que apreciar los errores intencionales y los involuntarios de los copistas. Entre los intencionales, se pueden contar: (1) las correcciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y ret\u00f3ricas; aqu\u00ed\u00ad el copista actuaba de buena fe, intentando corregir lo que a su juicio pudiera ser mala gram\u00e1tica; (2) correcciones hist\u00f3ricas; (3) armon\u00ed\u00adsticas, en las que el copista uniformiza pasajes paralelos; son frecuentes en los Evangelios; (4) correcciones doctrinales, como la famosa de Ro. 8:1 b; o los varios pasajes en los que se une el ayuno a la oraci\u00f3n (Mt. 17:21; Mr. 9:29, etc.); (5) correcciones lit\u00fargicas, especialmente en los leccionarios, para dar un inicio no abrupto a la lectura. Entre los errores involuntarios se pueden contar: (1) deslices de la pluma, como confusi\u00f3n entre letras similares; (2) errores idiom\u00e1ticos, debido a un diferente h\u00e1bito dialectal por parte del copista; (3) errores de la vista, en los que se da un fallo de percepci\u00f3n de letras similares; (4) errores de la memoria, en los que se puede dar un mal registro en el lapso entre que el copista lee la secci\u00f3n a transcribir y la transcribe sobre el papel; (5) errores de juicio, entre los que se encuentran las incorporaciones de glosas marginales al texto (v\u00e9ase INTERPOLACI\u00ed\u201cN). Para hacer frente a estas divergencias entre las diversas familias de textos, el cr\u00ed\u00adtico textual, en su intento de lograr una aproximaci\u00f3n lo m\u00e1s estrecha posible al texto original, ha desarrollado los siguientes criterios: (a) En principio, es una variaci\u00f3n m\u00e1s antigua que otra m\u00e1s reciente. Se supone que la antigua est\u00e1 m\u00e1s cercana al texto original. Sin embargo, se debe usar gran precauci\u00f3n con este criterio, por cuanto en copias m\u00e1s modernas de alguna de las l\u00ed\u00adneas de transmisi\u00f3n del texto pudieran hallarse las lecturas genuinas. Por ejemplo, puede darse el caso de comparar un ms. antiguo, descartado por defectuoso, y por ello no desgastado, con una variante incluida en un ms. m\u00e1s reciente, habiendo desaparecido mss. mucho m\u00e1s antiguos con estas variantes debido a su uso continuo y desgaste consiguiente. En tal caso, la lectura genuina no estar\u00ed\u00ada en el ms. antiguo, sino en el relativamente reciente. (b) En caso de una variante f\u00e1cil y otra dif\u00ed\u00adcil, se debe tomar la dif\u00ed\u00adcil, por cuanto la tendencia de los copistas es a simplificar. Ello, naturalmente, cuando haya evidencia suficiente en favor de la dicha variante. Los copistas, con la mejor de las intenciones, sol\u00ed\u00adan simplificar las oraciones gramaticales complicadas, creyendo as\u00ed\u00ad aclarar el sentido a los lectores. (c) Las variantes m\u00e1s cortas son preferibles; los copistas tend\u00ed\u00adan a a\u00f1adir e interpolar, a amplificar el texto m\u00e1s que a reducirlo. (d) A decir de Scrivener, es preferible aquella variante \u00abm\u00e1s apropiada al estilo propio, manera y h\u00e1bitos mentales del autor; los copistas tend\u00ed\u00adan a pasar por alto las idiosincrasias del escritor&#8230;\u00bb. (e) Se debe aceptar como indudablemente original toda lectura que tenga un gran apoyo de los mss. m\u00e1s antiguos junto con las versiones y las citas patr\u00ed\u00adsticas. (f) La existencia de desacuerdo entre las autoridades antiguas indica que el pasaje en cuesti\u00f3n qued\u00f3 distorsionado con anterioridad. (g) Se debe dar un gran valor a la existencia de testimonio concordante procedente de documentos de localidades y\/o \u00e9pocas muy apartadas. A todo ello se a\u00f1ade la evidencia del m\u00e9todo de estudiar las l\u00ed\u00adneas de transmisi\u00f3n de los mss. agrupando en familias aquellos que evidencian una mayor cantidad de variantes comunes. De esta manera se ha llegado a establecer una clasificaci\u00f3n de cuatro grupos de textos: (a) el llamado antioque\u00f1o, sirio, o bizantino, que es el m\u00e1s popular; constituye la base del Textus Receptus y de la versi\u00f3n Reina-Valera; (b) el grupo egipcio; (c) el alejandrino y (d) el occidental. De todos estos grupos, el m\u00e1s aceptado en la actualidad es el (b), aunque en la controversia el grupo (a) tiene capaces defensores y poderosos argumentos. Para un estudio detenido de la cuesti\u00f3n textual, ver Hills, E. F.: \u00abThe Magnificent Burgon, Doughty Champion and Defender of the Byzantine Text\u00bb, en Which Biblie?, ed. D. O. Fuller (Grand Rapids International Publications, 1970\/1984); Martin, A.: \u00abA Critical Examination of the Westcott- Hort Textual Theory\u00bb, en Which Bible? (ibid.); Mauro, P.: \u00abWhich Version\u00bb, en True or False? (Grand Rapids International Publications, 1973\/1983); Burgon, J. W.: \u00abThe Revision Revised\u00bb, en True or False?, ed. D. O. Fuller; mismo autor: \u00abThe Last Twelve verses of the Gospel according to St. Mark\u00bb, en Counterfeit or Genuine?, ed. por D. O. Fuller (Grand Rapids International Publications, 1975\/1984). En el estudio de las diferentes evidencias han tenido un importante papel las llamadas Biblias Pol\u00ed\u00adglotas, que han facilitado el estudio simult\u00e1neo de varios textos (v\u00e9ase POL\u00ed\u008dGLOTA). Estos m\u00e9todos fueron aplic\u00e1ndose gradualmente. Or\u00ed\u00adgenes es el primero que puede recibir el nombre de cr\u00ed\u00adtico textual. La invenci\u00f3n de la imprenta hizo m\u00e1s clara la necesidad de llegar a un texto normativo y fidedigno. El primer paso fue dado por Erasmo, cuya primera edici\u00f3n del texto griego (con una traducci\u00f3n latina) vio la luz en el a\u00f1o 1516; la cuarta edici\u00f3n, en 1537, daba el texto definitivo de Erasmo; para el trabajo cr\u00ed\u00adtico ya hab\u00ed\u00ada podido usar la Pol\u00ed\u00adglota de Cisneros, publicada el a\u00f1o 1522. Robert Estienne public\u00f3 en 1546 la primera edici\u00f3n del gr., basada en Erasmo y en Cisneros. En la tercera edici\u00f3n daba lecturas marginales de quince mss. gr. nuevamente descubiertos. En 1551 public\u00f3 su famosa edici\u00f3n dividida en vers\u00ed\u00adculos. Siguieron las diez ediciones de Beza, pero sin hacer ning\u00fan gran adelanto. Las ediciones de Elzevir, en Leiden y Amsterdam, fueron publicadas en 1624 y 1633, con reimpresiones hasta 1678. La de 1633 es la que recibi\u00f3 el nombre de \u00abtextum ergo habes nunc ab omnibus receptum\u00bb, o textus receptus, y que s\u00f3lo tiene 287 variantes respecto al ya mencionado texto de Robert Estienne. John Mill marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en 1707 cuando, despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de trabajos, public\u00f3 una nueva edici\u00f3n. Se trataba de la edici\u00f3n de Estienne de 1550, pero con numerosas notas y ap\u00e9ndices, fruto de su investigaci\u00f3n sobre 78 manuscritos, numerosas versiones antiguas, incluyendo la Peschitto, Vetus Latina y Vulgata. En su Prolegomena expon\u00ed\u00ada sus ideas acerca de la manera de llevar a cabo la cr\u00ed\u00adtica textual, y que imprimieron un nuevo rigor a esta disciplina. Siguieron los trabajos de Bengel (1737); Wetstein (1751-2); Griesbach (1796-1806), que fue el verdadero iniciador de la clasificaci\u00f3n de los mss. en lineas de descendencia; Lachmann (1842-50); Tischendorf, el gran explorador, erudito y aventurero b\u00ed\u00adblico (su octava edici\u00f3n, publicada en 1856-72, fue un nuevo punto de inflexi\u00f3n para los estudios b\u00ed\u00adblicos), fue indudablemente el m\u00e1s destacado de los cr\u00ed\u00adticos textuales, aunque parad\u00f3jicamente tambi\u00e9n el m\u00e1s cambiante y menos coherente; S. P. Tregelles (1857-72); Westcott y Hort (1881). En el Cambridge Greek Testament de 1887 se dan todas las lecturas de Lachmann, Tischendorf, Tregelles, Westcott y Hort y del Comit\u00e9 de Revisi\u00f3n de la Versi\u00f3n Autorizada de 1881 como notas marginales. En la actualidad tiene gran aceptaci\u00f3n el texto del Dr. Bruce Metzger, que es una revisi\u00f3n del texto de Nestl\u00e9 de 1960. El Dr. E. Abbott sol\u00ed\u00ada se\u00f1alar que \u00abalrededor de diecinueve de cada veinte variaciones tienen tan poco apoyo que, aunque haya varias lecturas, nadie las considerar\u00ed\u00ada como lecturas rivales, y diecinueve de cada veinte de las restantes tienen tan poca importancia que su aceptaci\u00f3n o rechazo no ser\u00ed\u00ada causa de ninguna diferencia apreciable en el sentido de los pasajes en los que tienen lugar\u00bb. El punto de vista del Dr. Hort era que \u00aben una palabra de cada ocho existen varias lecturas apoyadas por suficiente evidencia como para hacernos parar y examinarla; alrededor de una palabra por cada sesenta tiene varias lecturas apoyadas por tanta evidencia como para hacer que nuestra decisi\u00f3n no sea tomada a la ligera, pero son tantas las variaciones triviales que s\u00f3lo se da una palabra por cada mil en la que haya una variaci\u00f3n sustancial que justifique los esfuerzos del cr\u00ed\u00adtico para decidir entre las lecturas variantes\u00bb. Sigue siendo v\u00e1lida la frase de Bentley: \u00abEl texto real de los escritos sagrados es competentemente exacto, y no se pervierte ni pierde ni un art\u00ed\u00adculo de fe ni de moral, por muy singularmente que se pudiera elegir, incluso si a prop\u00f3sito se tomaran las peores variantes de toda la masa de lecturas alternativas.\u00bb Sin embargo, el erudito creyente tiene el mayor de los motivos en discernir el texto hasta all\u00ed\u00ad donde le sea posible, porque est\u00e1 buscando llegar a la m\u00e1s estrecha correspondencia con el texto original tal como Dios lo dio por inspiraci\u00f3n a Sus siervos. Bibliograf\u00ed\u00ada: Bruce, F. F.: \u00abThe Books and the Parchments\u00bb (Pickering and Inglis, Londres, 1975); Kenyon, F. G.: \u00abRecent developments in the Textual Criticism of the Greek Bible\u00bb (Londres, 1933); Burrows, M.: \u00abBurrows on the Dead Sea Scrolls\u00bb (Baker Book House, Grand Rapids, 1978) (v\u00e9ase m\u00e1s bibliograf\u00ed\u00ada sobre los mss. del mar Muerto bajo QUMR\u00ed\u0081N [MANUSCRITOS DE]); Fuller, D. O., ed.: \u00abWhich Bible?\u00bb Grand Rapids International Publications, 1970\/1984); \u00abTrue or false\u00bb (G.R.I.P., 1973\/ 1983); \u00abCounterfeit or Genuine?\u00bb (G.R.I.P., 1975\/1984): Son tres recopilaciones de art\u00ed\u00adculos de autores como J. W. Burgon, P. Mauro, E. F. Hills, S. Zwemer, T. H. Brown, W. N. Pickering, Z. C. Hodges, H. C. Hoskier, A. Martin y B. C. Wikinson con una vigorosa defensa del texto bizantino, o Textus Receptus, como el m\u00e1s aproximado al texto original del NT; Lacueva, F.: \u00abNuevo Testamento Interlineal Griego-Espa\u00f1ol\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984); Sitterly, C. F.: \u00abText and Manuscripts of the New Testament\u00bb, en ISBE (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946); Weir, T. H.: \u00abText of the Old Testament\u00bb, en ISBE. Varios: \u00abBiblia\u00bb, en \u00abGran Enciclopedia Rialp\u00bb (Rialp, Madrid, 1971).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>tip, LIBR ver, QUMR\u00ed\u0081N, PENTATEUCO SAMARITANO, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, MASORETAS, CANON, INSPIRACI\u00ed\u201cN, TARGUM, CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO, TEXTO Y VERSIONES CL\u00ed\u0081SICAS DE LA BIBLIA (NT) vet, I. El texto del Antiguo Testamento. 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