{"id":9603,"date":"2016-02-05T07:02:48","date_gmt":"2016-02-05T12:02:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/voluntad\/"},"modified":"2016-02-05T07:02:48","modified_gmt":"2016-02-05T12:02:48","slug":"voluntad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/voluntad\/","title":{"rendered":"VOLUNTAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Deseo, Querer, Voluntad de Dios<br \/>\nLev 1:3 su v lo ofrecer\u00e1 a la puerta del tabern\u00e1culo<br \/>\nEst 1:8 que se hiciese seg\u00fan la v de cada uno<br \/>\nPsa 40:8 hacer tu v, Dios m\u00edo, me ha agradado<br \/>\nPsa 143:10 ens\u00e9\u00f1ame a hacer tu v, porque t\u00fa eres<br \/>\nPro 14:9 pecado; mas entre los rectos hay buena v<br \/>\nIsa 48:14 aquel a quien Jehov\u00e1 am\u00f3 ejecutar\u00e1 su v<br \/>\nIsa 53:10 la v de Jehov\u00e1 ser\u00e1 en su .. prosperada<br \/>\nIsa 58:13 si retrajeres .. de hacer tu v en mi d\u00eda<br \/>\nJer 15:1 de m\u00ed, no estar\u00eda mi v con este pueblo<br \/>\nMat 6:10; Luk 11:2 h\u00e1gase tu v, como en el cielo<br \/>\nMat 18:14 no es la v de vuestro Padre que est\u00e1 en<br \/>\nMat 21:31 \u00bfcu\u00e1l de los dos hizo la v de su padre?<br \/>\nMat 26:42 copa sin que yo la beba, h\u00e1gase tu v<br \/>\nLuk 2:14 paz, buena v para con los hombres!<br \/>\nLuk 12:47 que conociendo la v de su se\u00f1or, no se<br \/>\nLuk 22:42 copa; pero no se haga mi v, sino la tuya<br \/>\nJoh 1:13 ni de v de carne, ni de v de var\u00f3n, sino<br \/>\nJoh 4:34 mi comida es que haga la v del que me<br \/>\nJoh 5:30 no busco mi v, sino la v del que me<br \/>\nJoh 6:38 no para hacer mi v, sino la v del que me<br \/>\nJoh 6:39 esta es la v del Padre, el que me envi\u00f3<br \/>\nAct 21:14 diciendo: H\u00e1gase la v del Se\u00f1or<br \/>\nAct 22:14 te ha escogido para que conozcas su v<br \/>\nRom 2:18 y conoces su v, e instruido por la ley<br \/>\nRom 8:20 sujetada a vanidad, no por su propia v<br \/>\n1Co 7:37 sino que es due\u00f1o de su propia v, y ha<br \/>\n1Co 16:12 de ninguna manera tuvo v de ir por ahora<br \/>\n2Co 8:12 si primero hay la v dispuesta, ser\u00e1 acepta<br \/>\n2Co 9:2 pues conozco vuestra buena v, de la cual<br \/>\nEph 1:9 a conocer el misterio de su v, seg\u00fan su<br \/>\nEph 1:11 hace todas .. seg\u00fan el designio de su v<br \/>\nEph 2:3 vivimos .. haciendo la v de la carne y de<br \/>\nEph 5:17 entendidos de cu\u00e1l sea la v del Se\u00f1or<br \/>\nEph 6:7 sirviendo de buena v, como al Se\u00f1or y no<br \/>\nHeb 10:7 aqu\u00ed que vengo, oh Dios, para hacer tu v<br \/>\nHeb 13:21 os haga aptos .. para que hag\u00e1is su v<br \/>\nJam 1:18 \u00e9l, de su v, nos hizo nacer por la palabra<br \/>\n2Pe 1:21 porque nunca la profec\u00eda fue tra\u00edda por v<br \/>\n1Jo 5:14 si pedimos .. cosa conforme a su v<br \/>\nRev 4:11 y por tu v existen y fueron creadas<\/p>\n<hr>\n<p>ver, ELECCI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, La voluntad del hombre enfrentada a la de Dios es la esencia del pecado y la base de la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n. El Segundo Ad\u00e1n, el Se\u00f1or Jesucristo, dijo de S\u00ed\u00ad mismo: \u00abno busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3, la del Padre\u00bb (Jn. 5:30; He. 10:7, 9). Asimismo, el cristiano es llamado a hacer, no la voluntad de su carne y de los pensamientos (cfr. Ef. 2:3), sino a hacer de coraz\u00f3n la de Dios (Ef. 6:6), buscando diligentemente conocerla (Ef. 5:17), comprobando Su voluntad, agradable y perfecta (Ro. 12:2). Frente a la ca\u00ed\u00adda por el ejercicio de la voluntad aut\u00f3noma del hombre, Dios ejerce Su acci\u00f3n redentora conforme al misterio de Su voluntad (Ef. 1:9), que se manifiesta en Su elecci\u00f3n de Sus santos (Ef. 1:11) (v\u00e9ase ELECCI\u00ed\u201cN) para alabanza de Su gloria, y para vivir en conformidad a Su voluntad, no conforme a las concupiscencias de la carne (1 P. 4:2). \u00abEl mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre\u00bb (1 Jn. 17).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[674]<br \/>\n    La voluntad es la facultad humana por la que realizamos actos de opciones y mantenemos las decisiones de forma adecuada despu\u00e9s de hacer elegido.<\/p>\n<p>    Para entender las naturaleza de la voluntad hay que situarla en el contexto de las personalidad entera, donde la inteligencia conoce, la voluntad elige y la afectividad a\u00f1ade el agrado o desagrado a lo que conoce y decide. 1. Teor\u00ed\u00adas sobre la voluntad   La voluntad se ha presentado siempre como facultad espec\u00ed\u00adfica del ser humano. Ella permite al hombre adherirse a un objeto (cosa, persona, acci\u00f3n) y mueve todo su ser en direcci\u00f3n a su consecuci\u00f3n. En cuanto facultad, compromete la totalidad de la persona y pone en movimiento desde los afectos m\u00e1s elementales hasta las operaciones mentales m\u00e1s elevadas.<\/p>\n<p>   &#8211; Si se pone en movimiento por dimensiones afectivas y aficiones sensoriales y motrices, nos encontramos en un nivel puramente animal o sensible, al cual llamamos tendencia. La tendencia, o tensi\u00f3n, es espont\u00e1nea, inconsciente y autom\u00e1tica. Y responde a la necesidad de satisfacer necesidades b\u00e1sicas propias del individuo, como en el caso de la comida, del bienestar, de la continuidad de la especie.<\/p>\n<p>    Todos los seres sensibles quieren lo que les beneficia y rechazan lo que les perjudica. Se adhieren a lo que les agrada y huyen de los que produce desagrado. Un mecanismo sensorial, arraigado en la totalidad del organismo, les mueve a ajustarse a las condiciones vitales m\u00e1s propicias para su desarrollo.<br \/>\n  &#8211;  Pero en el hombre funcionan otros dinamismos superiores. Le llevan a querer, no s\u00f3lo en lo que es propio de la conservaci\u00f3n de la vida individual o de la especie, sino en terrenos que superan con mucho esos aspectos radicales o vitales. En el hombre la voluntad se presenta como una fuerza que le hace querer aquello que le presenta la inteligencia como conveniente. E incluso le hace posible llegar a querer aquello que no le resulta conveniente.<\/p>\n<p>    Las teor\u00ed\u00adas volitivas han oscilado entre quienes han reconocido su autonom\u00ed\u00ada y quienes la han hecho valorado como acci\u00f3n  humana consecuente con las otras funciones humanas, tanto superiores como inferiores. Por eso en la Historia ha tenido m\u00e1s prensa la inteligencia que la voluntad.<\/p>\n<p>     1.1. Teor\u00ed\u00adas relativistas<br \/>\n    Hay teor\u00ed\u00adas que identifican la voluntad con las otras facultades, negando que posea una dignidad o una identidad propia y especifica. Han sido frecuentes las interpretaciones de quien la convierte en meras manifestaciones de las tendencias org\u00e1nicas o motrices.<\/p>\n<p>   &#8211; W. Wundt (1832-1920) la identificaba con los sentimientos de agrado o desagrado que el ser vivo experimenta ante los objetos.<\/p>\n<p>   &#8211; T. Ribot (1839-1932), H. Ebbinghauss (1859-1909) y H. Spencer (1827-1903) la reduc\u00ed\u00adan a efecto de im\u00e1genes motrices adquiridas por la experiencia.<\/p>\n<p>   &#8211; No han faltado tambi\u00e9n, como W. James (1842-1910), quien la ha negado la naturaleza original y diferencial, haciendo de ella una simple manifestaci\u00f3n de la inteligencia.<\/p>\n<p>    1.2. La teor\u00ed\u00ada aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>      La mejor interpretaci\u00f3n de la voluntad fue la sostenida, entre otros, por Juan Lindworski (+1929) en su libro \u00abPsicolog\u00ed\u00ada de la voluntad\u00bb. Entiende la voluntad, al igual que la inteligencia, como una facultad superior aut\u00f3noma del ser racional. Ella le permite elegir o rechazar un objeto, al margen de sus ventajas, de sus inconvenientes, de sus reclamos sensoriales, de su atractivo intelectual.<\/p>\n<p>      El ser humano tiene voluntad, por encima de la sensorialidad e incluso de la afectividad, siendo capaz de hacer lo que no le agrada o resistir aquello que le atrae sensorialmente. Esta facultad va siempre aneja a la inteligencia, pero no puede ser confundida con ella. Y se basa, en sus afirmaciones, en experiencia, en la propia y en la ajena, ya que algo nos dice que los hombres somos capaces de optar de manera impredecible y original.<\/p>\n<p>     Entendida la voluntad de esta forma, los procesos del querer cobran dimensiones muy diferentes a los movimientos del animal. El querer animal supone una respuesta autom\u00e1tica a un est\u00ed\u00admulo exterior o interior.<\/p>\n<p>     El animal que ve la comida (est\u00ed\u00admulo externo) o que siente hambre (est\u00ed\u00admulo interno), siempre reacciona de manera irresistible, poniendo en funcionamiento su motricidad para conseguir la satisfacci\u00f3n de su deseo. Sin embargo, el hombre puede superar esos mecanismos y \u00abdesear\u00bb la comida, pero \u00abdecidir\u00bb no tomarla. S\u00f3lo el hombre es capaz de superar sus impulsos con su voluntad superior. Ese querer supone en el hombre un proceso que va desde el conocer hasta el decidir.<\/p>\n<p>     2. Actos de la voluntad<\/p>\n<p>     La voluntad, como facultad superior, act\u00faa de forma compleja. Elabora sus decisiones y mantiene sus opciones por encima de los est\u00ed\u00admulos. Este proceso sigue los tres pasos siguientes:<\/p>\n<p>     2.1. Captaci\u00f3n del objeto<\/p>\n<p>     Se entiende que en cierto momento se sufre una demanda o estimulaci\u00f3n por algo susceptible de ser querido o rechazado. Esta captaci\u00f3n procede de la inteligencia, pero no es s\u00f3lo una acci\u00f3n l\u00f3gica, mental, intelectual. En cierto sentido la menta presenta el objeto como apetecible o realizable. Si no se conocen los objetos, no se ponen en movimiento la voluntad. Por lo tanto la captaci\u00f3n del objeto como \u00abalcanzable\u00bb es una invitaci\u00f3n a poner en juego el querer o no querer. Estrictamente es acto de la inteligencia, pero incoactivamente es acto de la voluntad.<\/p>\n<p>      Los objetos pueden ser sensoriales o motrices; y entonces se denominan \u00abm\u00f3viles\u00bb. Llegan a la voluntad a trav\u00e9s de los sentidos. Y se comportan de forma similar a como lo hacen en los animales, aunque en el hombre act\u00faan suscitando la comprensi\u00f3n. El hombre piensa, por ejemplo, que tiene hambre; el animal s\u00f3lo siente que lo tiene.<\/p>\n<p>      Los m\u00f3viles pueden ser positivos (premios) y pueden ser negativos (castigos) Los primeros desencadenan el querer sin m\u00e1s. Los segundos promueven el no querer o \u00abquerer negativo\u00bb<\/p>\n<p>     Tambi\u00e9n pueden los objetos ser superiores, abstractos, morales o intelectuales. Entonces se les denomina \u00abmotivos\u00bb, y llegan m\u00e1s a la profundidad de la conciencia humana, pues ponen en juego la inteligencia. Motivos son el honor, deber, el cumplir, la conciencia, la dignidad, la amistad, el poder, la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el modo de presentarse los objetos (m\u00f3viles o motivos) la voluntad ser\u00e1 m\u00e1s consciente o m\u00e1s inconsciente, m\u00e1s clara o m\u00e1s oscura, m\u00e1s di\u00e1fana o m\u00e1s confusa.<\/p>\n<p>    2.2. Deliberaci\u00f3n<br \/>\n    Cuando no hay m\u00e1s que un motor (motivo o m\u00f3vil) la voluntad opta entre el hacer o no hacer. Pero ordinariamente los motores se presentan m\u00faltiples y con frecuencia contradictorios. Entra en juego el segundo acto de la voluntad: deliberar. Es la confrontaci\u00f3n de las fuerzas que llevan a aceptar o rechazar el objeto. La deliberaci\u00f3n va emparejada, y tambi\u00e9n identificada, con la reflexi\u00f3n. La inteligencia razona, mientras que la voluntad delibera.<\/p>\n<p>    Se comparan fuerzas, razones y sentimientos. Se busca una clarificaci\u00f3n de fuerzas; y la persona entera pondera a la vez razones, motivos, conveniencias, sentimientos, impulsos y consecuencias.<\/p>\n<p>     Por el modo de ejecutar ese proceso deliberativo la voluntad es m\u00e1s r\u00e1pida (impulsiva) o m\u00e1s lenta tarda (morosa). El tiempo, aunque sea peque\u00f1o, siempre entra en juego. Apenas si se pueden tomas decisiones instant\u00e1neas.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan la claridad lograda en la deliberaci\u00f3n el acto de la volici\u00f3n es m\u00e1s ligero o m\u00e1s ponderado; y seg\u00fan la comodidad o el esfuerzo, es m\u00e1s f\u00e1cil o m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan la complejidad y la profundidad de los m\u00f3viles y de los motivos, es m\u00e1s natural y espont\u00e1nea o m\u00e1s complicado forzoso. Y seg\u00fan los sentimientos que acompa\u00f1an se realiza m\u00e1s tranquilo o m\u00e1s compulsivo.<\/p>\n<p>    En todo caso ser\u00e1 m\u00e1s intencional y responsable, si se hace con mayor responsabilidad y consistencia. O ser\u00e1 m\u00e1s confuso y ligero si el fiel de la balanza deliberadora no se ha inclinado claramente hacia una direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.3. La opci\u00f3n o decisi\u00f3n<br \/>\n    Es el acto final por el que la voluntad se inclina por una u otra de las diversas posibilidades de adhesi\u00f3n que se presentan. Si la resoluci\u00f3n es positiva y la voluntad termina \u00abqueriendo\u00bb, se denomina volici\u00f3n (volere, en lat\u00ed\u00adn \u00abquerer s\u00ed\u00ad). Si concluye \u00abno queriendo\u00bb, o rehusando adherirse al objeto presentado, entonces se llama \u00abnolici\u00f3n\u00bb (nolere, en lat\u00ed\u00adn \u00abquerer no\u00bb), rechazar, repudiar.<\/p>\n<p>    Si la volici\u00f3n positiva es un simple acto fugaz, lo llamamos acogida o aceptaci\u00f3n. Si se trata de un estado, o adhesi\u00f3n permanente y profunda, lo llamamos amor. Si no se logra, pero la voluntad se inclina hacia ello, se llama \u00abdeseo\u00bb.<\/p>\n<p>    Si la volici\u00f3n es negativa, es decir nolitiva, se produce el rechazo, el repudio, si es pasajero, o el estado de odio, si es m\u00e1s profundo y permanente. Tambi\u00e9n se dice aversi\u00f3n, si el rechazo es m\u00e1s afectivo y estable.<\/p>\n<p>    Por el modo de optar, la voluntad puede actuar en diversas formas por la intensidad con la que act\u00faa.<\/p>\n<p>   &#8211; Es voluntad d\u00e9bil o fr\u00e1gil la que se conserva poco tiempo en lo elegido. Es firme y estable la que se mantiene mucho tiempo en ello.<\/p>\n<p>   &#8211; Es voluntad segura y decidida la que compromete a fondo a la persona. Es insegura, d\u00e9bil y vacilante la que no termina de afianzarse del todo.<\/p>\n<p>   &#8211; Es voluntad actual y concreta la que hace un simple acto de decisi\u00f3n. Y es consensual o habitual, la que engendra un modo estable de comportamiento.<\/p>\n<p>    Detr\u00e1s del acto de voluntad, vinculado a \u00e9l, est\u00e1 siempre la realizaci\u00f3n de lo decidido. Ordinariamente es en la ejecuci\u00f3n donde se muestra la opci\u00f3n tomada o la elecci\u00f3n realizada. En ella se adoptan los procesos o las acciones concretas que ponen en el terreno de los hechos lo que la voluntad realiza en el de las intenciones.<\/p>\n<p>    3.  La motivaci\u00f3n<br \/>\n    Por lo dicho, hemos de ver en la motivaci\u00f3n la verdadera energ\u00ed\u00ada de la  voluntad humana. Es la palanca que pone en juego la opci\u00f3n. Por eso podemos decir que no hay acto de voluntad, si no existen motivos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los motivos son fuerzas interiores y profundas, que condicionan el proceso de la deliberaci\u00f3n y, en consecuencia, inclinan la balanza de la decisi\u00f3n. Son fuerzas motrices aut\u00f3nomas que generan movimiento interior.<\/p>\n<p>    No hay que confundirlos con los m\u00f3viles, que son fuerzas motrices no aut\u00f3nomas, sensoriales, dependientes de los atractivos afectivos.<\/p>\n<p>    Los motivos, en cuanto se vinculan de alguna forma con la inteligencia, pueden ser identificados parcialmente con los valores. No son lo mismo, pero es dif\u00ed\u00adcil establecer la frontera entre ambos. Y en cuanto se relacionan con la afectividad, se acercan a los intereses. Tampoco se identifican con ellos, pero hay una estrecha interdependencia que hace imposible diferenciar del todo ambos conceptos.<\/p>\n<p>    Los motivos son muchos en n\u00famero, en peso espec\u00ed\u00adfico y en su influencia en el comportamiento.<\/p>\n<p> + Por la extensi\u00f3n de su influencia pueden ser colectivos o participativos, afectar a un grupo de personas; y pueden ser tambi\u00e9n \u00ed\u00adntimos, singulares y personales. Los primeros suelen ser m\u00e1s exteriores y detectables. Los segundos son m\u00e1s inexplicables e intransferibles.<\/p>\n<p> + Por su misma naturaleza, hay motivos trascendentes y espirituales y los hay morales o \u00e9ticos, culturales, est\u00e9ticos, sociales. Pero tambi\u00e9n puede haber otros muy materiales y concretos. El honor es motivo espiritual. El placer, la salud, el vestido, el dinero son m\u00e1s materiales.<\/p>\n<p> + Por la validez y capacidad hay motivos suficientes e irresistible y otros son menos eficaces; los hay objetivos o subjetivos, permanentes o pasajeros.<\/p>\n<p>     La voluntad de cada persona se halla en estrecha dependencia de los motivos que se ponen en juego. Sin motivos, la voluntad queda paralizada. En cuanto fuerzas interiores, reflejan ciertos rasgos psicol\u00f3gicos que es preciso conocer para lograr su control o regulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Los motivos se configuran con el tiempo y con las \u00abrazones\u00bb ponderadas que los dan consistencia o los \u00abintereses\u00bb personales que los dan eficacia. Cuando se ha llegado a la madurez suficiente y se puede ya pensar por propia cuenta, se purifican los motivos y tambi\u00e9n se grad\u00faan m\u00e1s o menos consistentemente.<\/p>\n<p>   &#8211; Los motivos se superponen con frecuencia y resulta dif\u00ed\u00adcil detectar, clarificar y graduar su influencia en las decisiones que se adoptan bajo su influencia. La voluntad no act\u00faa siempre de manera clara y definida. Depende del peso de los motivos en que apoya sus elecciones. Y no siempre es discernible la influencia de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>   &#8211; Nunca se llega a descifrar del todo lo que hay en la motivaci\u00f3n que rige en el comportamiento humano, es decir en las fuerzas que gobiernan la voluntad. En esta indefinici\u00f3n est\u00e1 la clave del misterio humano y la dif\u00ed\u00adcil previsi\u00f3n de su comportamiento \u00faltimo. 4. Cualidades de la voluntad<br \/>\n    Cada persona posee su voluntad diferente y original, del mismo modo que tiene su inteligencia desigual y personal. Entre las cualidades que diversifican la voluntad podemos se\u00f1alar algunas.<\/p>\n<p>   &#8211; La claridad o conciencia en las decisiones puede ser distinta en cada sujeto. Mientras unos llegan a ver con claridad lo que quieren otros se mantienen confusos y sufren la oscuridad en lo que pretenden, con frecuencia de forma desasosegada y conflictiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Por la intensidad el acto de voluntad puede oscilar seg\u00fan los individuos o, incluso, en distintos momentos del mismo sujeto. Llamamos voluntad en\u00e9rgica o fuerte a la que se aferra a la decisi\u00f3n despu\u00e9s de haberla tomado. Y es fr\u00e1gil la voluntad que se adhiere con debilidad al objeto elegido y f\u00e1cilmente lo sustituye por otro.<\/p>\n<p>   &#8211; Por la permanencia de las opciones tambi\u00e9n es diferente. Llamamos voluble al que cambia continuamente de opciones por razones f\u00fatiles y consideramos en\u00e9rgico al que mantiene sus opciones incluso cuando se ha equivocado al tomarlas.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay personas que tienen una voluntad aut\u00f3noma, personal, independiente. Otras siempre buscan apoyos ajenos ante sus vacilantes disposiciones y se muestran inseguros si no est\u00e1n sus decisiones avaladas por otros.<\/p>\n<p>   &#8211; Incluso es frecuente encontrar personas que sufren cuando tienen que tomar decisiones; otras asumen sus decisiones con serenidad y hasta regocijo y hasta gozan en ayudar a otros a tomar opciones.<\/p>\n<p>    Lo normal en las personas mayores es actuar con autonom\u00ed\u00ada, serenidad, claridad, fortaleza y responsabilidad cuando deben decidir los caminos que debe aceptar en la vida. Y lo normal en las personas inmaduras, como es el caso de los ni\u00f1os, la fragilidad e inconstancia, el predominio de los m\u00f3viles sobre los motivos, la inseguridad y el pronto olvido de los decidido y la dependencia psicol\u00f3gica de los adultos.<\/p>\n<p>    La inversi\u00f3n de estos panoramas es s\u00ed\u00adntoma de desajuste. Tan anormal es un ni\u00f1o con voluntad de hierro como un adulto con voluntad de paja.<\/p>\n<p>      5. Desajustes volitivos   Como todas las facultades humanas, la voluntad es susceptible de experimentar trastornos o desequilibrios. Ordinariamente pueden ser de tres tipos:<br \/>\n   &#8211; La abulia. Es la carencia de voluntad aton\u00ed\u00ada en el querer. Se caracteriza por la incapacidad de opci\u00f3n aut\u00e9ntica, expresada con situaciones de debilidad moral y de languidez en la conducta.<\/p>\n<p>    Existe una abulia caracterial, o constitutiva, que se debe a rasgos de personalidad y a pobreza de apoyos unas veces fisiol\u00f3gicos (languidez) y otras veces psicol\u00f3gicos (apat\u00ed\u00ada). Se manifiesta por inseguridad en el proceso volitivo, por debilidad en las opciones, inconstancia en los compromisos, imprecisi\u00f3n en las deliberaciones, confusi\u00f3n en las determinaciones.<\/p>\n<p>    Pero es m\u00e1s perturbadora la abulia patol\u00f3gica, que consiste en la incapacidad, con frecuencia angustiosa, de tomar decisiones. Las causas neurol\u00f3gicas y endocrinas suelen ser las m\u00e1s frecuentes y generales.<\/p>\n<p>   &#8211; La hiperbulia. Es la desproporcionada intensidad en las decisiones y la obstinaci\u00f3n y fijaci\u00f3n de la voluntad en los objetos elegidos.Tambi\u00e9n esta perturbaci\u00f3n puede ser de dos tipos: caracterial y psicop\u00e1tica.<\/p>\n<p>    La hiperbulia provoca rigidez y obstinaci\u00f3n, con frecuencia crispaci\u00f3n. Suele estar asociada a estados de aislamiento y desconfianza y suscita reacciones de agresividad y hasta de violencia y dureza en las reacciones.<\/p>\n<p>   &#8211; La disbulia. Es la distorsi\u00f3n o fluctuaci\u00f3n volitiva, por oscuridad en la captaci\u00f3n de objetos, por desproporci\u00f3n en las deliberaciones, por inestabilidad en las opciones. Los caprichos, por ejemplo, son formas de disbulia. Los cambios frecuentes de proceder denotan inseguridad. El temor obsesivo a equivocarse refleja carencia de voluntad sana.<\/p>\n<p>    La disbulia se manifiesta sobre todo en la desproporci\u00f3n en las decisiones: rigidez en cosas intrascendentes o ligeras en las importantes; improvisaci\u00f3n en decisiones graves y parsimonia en temas comprometedores. La disbulia temperamental es s\u00ed\u00adntoma de desajuste de personalidad.<\/p>\n<p>    6. Educaci\u00f3n de la voluntad<br \/>\n    La voluntad debe ser educada como lo tiene que ser la inteligencia. Y se educa de manera espont\u00e1nea y cotidiana, mediante la experiencia de la vida, cada vez que se ejercen actos de voluntad ponderados. Y se educa tambi\u00e9n con programas reflexivos, adaptados a las personas, consecuentes con la psicolog\u00ed\u00ada de la voluntad.<\/p>\n<p>    En general, la primera labor con respecto a la voluntad es promocionar las fuerzas que la hacen rica, s\u00f3lida y eficaz. La segunda labor es prevenir los posibles desajustes. Porque, como las dem\u00e1s facultades, tambi\u00e9n la voluntad puede ser susceptible de trastornos y desajustes, pasajeros o permanentes.<\/p>\n<p>    Todo educador precisa ideas claras de como educar la voluntad de sus educandos y por lo tanto precisa conocer la psicolog\u00ed\u00ada de esta facultad superior del hombre. En lo posible tiene que apoyarse en programas inteligentes y ponderados.<\/p>\n<p>    Estos programas deben regirse por algunos criterios fundamentales, entre los que se pueden resaltar los siguientes:<br \/>\n   &#8211; En la medida en que la persona va madurando, se hace mayor, los motivos impuestos por autoridad deben ser reemplazados por los propios basados en la reflexi\u00f3n. No es buen procedimiento decidir por otro lo que \u00e9l tiene que decidir por s\u00ed\u00ad mismo. Incluso hay que dejar que el dolor del fracaso ayude tomar conciencia de las propias acciones. La experiencia de la vida resulta insustituible para la educaci\u00f3n volitiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Los h\u00e1bitos son apoyos insustituibles para la educaci\u00f3n de la voluntad. Y los h\u00e1bitos buenos, las virtudes, son los ejes de toda educaci\u00f3n sana de la voluntad.<\/p>\n<p>    Exigir orden en las acciones, fidelidad en los compromisos, mantenimiento de las decisiones, fortaleza en las dificultades y otras cualidades similares, es educar la voluntad.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay que ense\u00f1ar, con la palabra y con el ejemplo personal, a cargar con las consecuencias de las propias decisiones. Es una manera de ense\u00f1ar a pensar, que eso es deliberar, de ayudar a elegir, que supone renuncia a lo no elegido, y de animar, y en ocasiones obligar, a conservar las decisiones tomadas, que es lo contrario a la ligereza del cambio constante e irreflexivo.<\/p>\n<p>   &#8211; La voluntad se educa ayudando a descubrir la libertad y a obrar conscientemente bajo sus exigencias. Esto s\u00f3lo se consigue de manera graduada. S\u00ed\u00ad no hay libertad no hay vida humana sino respuestas autom\u00e1ticas. La responsabilidad es precisamente el term\u00f3metro de la libertad y sus exigencias son los mejores modos de formar la capacidad de decidir. Educar la responsabilidad es condici\u00f3n de llegar a la plenitud humana.<\/p>\n<p>    7. Dimensi\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica<br \/>\n    Entre las consignas educativas referentes a la educaci\u00f3n de la voluntad, no deben faltar, cuando se trata de una educaci\u00f3n cristiana, los motivos de \u00ed\u00adndole superior: religioso, b\u00ed\u00adblico, espiritual.<\/p>\n<p>   &#8211; Hacer alusiones a la voluntad de Dios como luz que ilumina la puesta en juego de la propia voluntad no es una actitud pietista o ut\u00f3pica, ajena al lenguaje y al sentimiento que un creyente debe tener, sino un criterio asumible en una sana pedagog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211;  Debemos iluminar las deliberaciones y las elecciones, la voluntad, tambi\u00e9n con motivaciones superiores. Decidimos no robar, no s\u00f3lo por sentido com\u00fan, sino porque Dios no quiere que robemos. Y decidimos ayudar al pr\u00f3jimo porque Dios quiere que le ayudemos.<\/p>\n<p>    Los ejemplos y apoyos evang\u00e9licos, las referencias y modelos de los santos y de las figuras de la Iglesia, la alusi\u00f3n a los mandamientos o a las consignas morales y religiosas, son tambi\u00e9n elementos que deben ser tenidos en cuenta en la educaci\u00f3n de la voluntad.<\/p>\n<p>   &#8211; El apoyar las decisiones importantes en la propia conciencia iluminada por la fe es tambi\u00e9n demanda de la moral cristiana. Por eso podemos, con prudente frecuencia, ayudar a la voluntad de la persona creyente, y a sus formaci\u00f3n, con referencias religiosas: el deber de respetar las personas, la existencia de una ley divina que debe iluminar los propios actos, la certeza de la presencia de Dios en nuestra vida, la esperanza en la otra vida en donde los actos ser\u00e1n juzgados y sancionados.<\/p>\n<p>   &#8211;  Es interesante, en lenguaje cristiano, repasar las referencias a la voluntad divina en los textos evang\u00e9licos, como pauta para el comportamiento de la voluntad humana. Desde la petici\u00f3n del padrenuestro de hacer la \u00abvoluntad divina en la tierra y en el cielo\u00bb (Mt. 6.10) hasta las 320 veces en que aparece la referencia a la voluntad (\u00abzelema\u00bb) o al querer (\u00abboulema\u00bb) de Dios, hay una abanico de pistas, ejemplos, referencias y criterios que dan juego interminable a quien educa al hombre en clave de Evangelio.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El ser humano tiene capacidad de pensar, de valorar las cosas y de decidirse. Esta \u00faltima es la tensi\u00f3n que corresponde a la facultad que llamamos \u00abvoluntad\u00bb. Propiamente consiste en tender hacia el bien, siguiendo la luz del entendimiento, para gozar de la posesi\u00f3n de este bien. Los deseos corresponden a la inclinaci\u00f3n de la voluntad hacia un bien conocido o supuesto. La voluntad toma la decisi\u00f3n de realizar una acci\u00f3n o abstenerse de ella, dentro del marco de unos deseos realizables o no.<\/p>\n<p>\tEl entendimiento busca la verdad y el bien para comprenderlos. La voluntad se decide por aceptar la verdad y el bien en la propia vida, tomando unas decisiones concretas. En este sentido, la voluntad, como tensi\u00f3n hacia el bien, puede condicionar la b\u00fasqueda de la verdad. Entendimiento y voluntad se condicionan mutuamente, como la verdad y el bien. La verdadera \u00ablibertad\u00bb de la voluntad consiste en la verdad de la donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa voluntad puede expresarse tambi\u00e9n por una opci\u00f3n fundamental (VS 65-70), a modo de decisi\u00f3n global al asumir unos criterios, una escala de valores y unas actitudes respecto a las propias convicciones. Se llama \u00abopci\u00f3n fundamental\u00bb a esta actitud \u00e9tica global de una persona en sus decisiones libres y habituales, a modo de compromiso permanente respecto a un proyecto de vida. Esa opci\u00f3n puede ya manifestarse en algunos actos concretos de mayor trascendencia (como es en el caso del compromiso vocacional).<\/p>\n<p>\tDe suyo, la voluntad busca siempre el bien, pero puede equivocarse (culpablemente o no) en el discernimiento de este bien confundi\u00e9ndolo con el mal. De ah\u00ed\u00ad la importancia de la recta formaci\u00f3n de la conciencia, en vistas a la moralidad de los actos humanos. La bondad que se percibe en el objeto, es una motivaci\u00f3n para la actuaci\u00f3n de la voluntad.<\/p>\n<p>\tEste aspecto fundamental de la personalidad humana no puede confundirse con el \u00abvoluntarismo\u00bb, que ser\u00ed\u00ada el adoptar unas decisiones sin la orientaci\u00f3n consciente y libre hacia la verdad y el bien. Pero tampoco debe caerse en el defecto contrario de la indecisi\u00f3n o la abulia, al no asumir decisiones ni compromisos, especialmente cuando son para toda la vida fe, vocaci\u00f3n, estado de vida, matrimonio&#8230;<\/p>\n<p>\tLa voluntad se actualiza por medio de elecciones conscientes, constantes y libres. La fuerza de voluntad depender\u00e1 de los criterios (claramente percibidos), de las motivaciones (que sirvan de estimulantes para el bien) y del h\u00e1bito de asumir decisiones seg\u00fan las circunstancias de la vida. La gracia ayudar\u00e1 a dar el paso definitivo a la fe, al cumplimiento de los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios, a la fidelidad respecto a la propia vocaci\u00f3n. Sin la gracia es imposible decidirse por la fe en Cristo y por sus exigencias evang\u00e9licas en el campo de la moral, de la perfecci\u00f3n y de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Coraz\u00f3n, educaci\u00f3n, conciencia, formaci\u00f3n humana, gracia, ley, libertad, moral, obediencia, persona-personalidad, vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 1730-1742, 1786-1789; VS 65-70, 76-78.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. GARMENDIA, Voluntad y querer (Bilbao, Descl\u00e9e, 1964); F. COROMINAS, C\u00f3mo educar la voluntad (Madrid, Palabra, 1993); G. GARRONE, Moral cristiana y valores humanos (Barcelona, Herder, 1969).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por voluntad (del lat\u00ed\u00adn velle, querer) la facultad de tender hacia el bien, conocido como tal por el  ntendimiento, y de gozar de su posesi\u00f3n. Es una facultad distinta tanto del apetito sensitivo como del entendimiento. La voluntad ejerce su influencia en el campo de la sensaci\u00f3n, manteniendo el \u00f3rgano sensorial fijo en el objeto durante toda la duraci\u00f3n de la percepci\u00f3n; esta influencia se ejerce tambi\u00e9n en la actividad intelectual, en la adquisici\u00f3n de todo conocimiento, ya que todo movimiento por parte del entendimiento est\u00e1 determinado por la voluntad. Existe una mutua relaci\u00f3n din\u00e1mica entre la voluntad y el entendimiento: cuando la voluntad se complace en el conocimiento, \u00e9ste se hace objeto de atenci\u00f3n por parte del entendimiento y se robustece; al contrario, si la voluntad no se complace, el conocimiento deja ya de considerarse como interesante y se debilita. Tambi\u00e9n en la vida moral tiene que haber una interacci\u00f3n entre la voluntad y el entendimiento: la praxis va precedida necesariamente de alg\u00fan conocimiento, Sin embargo, cualquier deliberaci\u00f3n o decisi\u00f3n del hombre depende de su voluntad. Tener una voluntad debe significar ser libre y la nota predominante de esta facultad consiste en ser una potencia autodeterminante. Por lo que se refiere al objeto de la voluntad, \u00e9ste se constituye de valores que se conocen espiritualmente. Mientras que el apetito o el deseo sensitivo se restringe solamente y por completo al campo de aquellas cosas que ofrecen un placer sensual, la voluntad, como appetitus rationalis, posee un campo ilimitado de objetos. La voluntad, sin duda, s\u00f3lo puede moverse a s\u00ed\u00ad misma hacia lo que parece ser bueno de alguna manera; pero como todo ente es bueno en cierto sentido, el objeto de la voluntad es el reino ilimitado de todos los seres. La voluntad no puede odiar el bien en cuanto bien, y no puede tender al mal en cuanto mal.<\/p>\n<p>Por tanto, carece de sentido apetecer el mal en s\u00ed\u00ad mismo. Todo lo que apetece la voluntad, lo apetece siempre bajo el aspecto de alg\u00fan bien provechoso para el sujeto que apetece. El mal, por consiguiente, no puede ser considerado como fin en s\u00ed\u00ad mismo. Bajo el aspecto psicol\u00f3gico, la bondad atractiva del objeto act\u00faa como motivo para el acto de la voluntad; asume el aspecto de causa final, que efect\u00faa la voluntad a trav\u00e9s del conocimiento espiritual. En este sentido, el querer est\u00e1 inmediatamente arraigado en el motivo conocido y est\u00e1 adem\u00e1s mediatamente arraigado en todo lo que contribuye a la formulaci\u00f3n de juicios axiol\u00f3gicos, en dependencia de las diversas disposiciones y \u2020\u0153niveles\u00bb del alma. En la realidad de las cosas, todos los aspectos de la vida mental y emotiva del hombre est\u00e1n implicados en la consideraci\u00f3n de los valores : el estado mental, el temperamento, la salud corporal, el car\u00e1cter, el tipo de personalidad, los complejos inconscientes, etc. Sin embargo, la \u00faltima orientaci\u00f3n de la voluntad, a pesar de la presencia de motivos contradictorios, sigue siendo el acto libre de la misma voluntad.<\/p>\n<p>I Tonna<\/p>\n<p>Bibl.: A, Schopf, Voluntad, en CFF III, 656679; A. Garmend\u00ed\u00ada, Voluntad y querer DDB, Bilbao 1964; R. Mav, Amor y voluntad, Gedisa, Barcelona 1984; F Corominas, C\u00f3mo educar la voluntad, Palabra, Madrid 1993; E. Gilson, El esp\u00ed\u00adritu de la filosof\u00ed\u00ada medieval, Rialp, Madrid 1981.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Observaciones terminol\u00f3gicas<br \/>\nUna definici\u00f3n universalmente reconocida de lo que debe entenderse exactamente por v. no existe. Las definiciones del concepto intentadas a lo largo de la historia discrepan desde varios puntos de vista. Si se ansliza el concepto en su uso actual aparecen, seg\u00fan el contexto, muchas variantes de significaci\u00f3n. Los tipos principales que pueden distinguirse son:<br \/>\n1. V. como querer (escol\u00e1sticamente: actus voluntatis qua \u00abappetitus rationalis, intellectivus&#8230;\u00bb). Ejemplos para este tipo de uso del concepto son textos en los cuales se habla de v. como elecci\u00f3n, aspiraci\u00f3n, apetito gobernado por la raz\u00f3n, de un responsable determinarse a s\u00ed\u00ad mismo, decidirse, etc.<\/p>\n<p>2. V. como \u00abfacultad\u00bb, \u00abcapacidad\u00bb, disposici\u00f3n para los actos de querer en el sentido de 1. A causa de los problemas que se presentan en el uso del concepto entendido en este sentido (discutido) conviene en muchos casos hacer una precisi\u00f3n. Esta puede intentarse, entre otras cosas, por el hecho de que con ayuda de ejemplos concretos se aclare si y hasta qu\u00e9 punto las condiciones para el uso del concepto se cumplen tambi\u00e9n en casos de reducci\u00f3n de la facultad de querer, p. ej., en estado de sue\u00f1o, de hipnosis, de embriaguez, en las primeras fases de desarrollo psicol\u00f3gico, en la abulia patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. V. como sujeto capaz de querer (-> persona, -> alma espiritual, yo, mismidad, ego trascendental), bien sea: a) bajo la forma de existencia del mero poder querer (sin realizaci\u00f3n actual de esta posibilidad; o bien, b) bajo la forma de existencia de la realizaci\u00f3n f\u00e1ctica del querer. Ejemplos para este tipo de uso del concepto son frases como \u00abvoluntas vult&#8230; movet&#8230;\u00bb Lo que pueda querer no es la \u00abfacultad\u00bb o la \u00abcapacidad\u00bb de querer y tampoco el \u00abacto\u00bb del querer, sino la -> persona capacitada para los actos volitivos.<\/p>\n<p>4. V. como contenido del querer (lo querido); cf. frases como \u00abcumplir la v. del legislador\u00bb.<\/p>\n<p>5. V. como disposici\u00f3n para realizar lo querido, p. ej., para traducir a la realidad las decisiones tomadas a pesar de obst\u00e1culos, cansancio, etc.<\/p>\n<p>Debido a las divergencias y la indeterminaci\u00f3n en el uso del concepto de v., con frecuencia es preferible matizar lo que con v. se pretende significar mediante el concepto (m\u00e1s cercano a la experiencia) de \u00abquerer\u00bb. Tampoco este concepto es usado siempre en un sentido totalmente id\u00e9ntico. Schopenhauer y Nietzsche, p. ej., lo concibieron en forma esencialmente m\u00e1s amplia que la psicolog\u00ed\u00ada actual. Sin embargo, aqu\u00ed\u00ad las diferencias afectan principalmente al l\u00ed\u00admite del contenido significado, mientras que con relaci\u00f3n a su \u00abn\u00facleo\u00bb (querer en sentido estricto) se dibuja un consenso relativamente amplio, el cual se extiende tanto a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica como a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica de la psicolog\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>II. Psicolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada del querer<br \/>\nCuando el hombre quiere algo, su manera de existir se presenta singularmente \u00abactiva\u00bb y determinada por su \u00abyo\u00bb personal.<\/p>\n<p>En oposici\u00f3n a otras maneras de realizaci\u00f3n de la existencia, en el querer el hombre se experimenta no como determinado por algo ajeno, sino como autodeterminado, no como ya fijado, sino como fij\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo, no como dirigido por algo ajeno, sino como dirigi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo, no como sufriendo una determinaci\u00f3n, sino como generador de la misma. Esa determinaci\u00f3n no est\u00e1 impuesta exclusivamente por factores cuya manera de actuar se sustrae al arbitrio del yo (como sucede, p. ej., en procesos causales de tipo puramente mec\u00e1nico), sino que por lo menos en un componente se debe a aquel \u00abfactor\u00bb interno del hombre por el que \u00e9ste es capaz de disponer responsablemente de s\u00ed\u00ad mismo. Por los actos de querer el hombre tiene la posibilidad de a\u00f1adir a las estructuras de acci\u00f3n previamente dadas (p. ej., organismo psicof\u00ed\u00adsico, mundo circundante) un \u00abplus de determinaci\u00f3n\u00bb (N. Hartmann), y con ello de influir y configurar la existencia y el mundo tal como 61 quiere personalmente y tal como corresponde a los fines establecidos por \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>El \u00abcar\u00e1cter de actividad\u00bb y la peculiar \u00abradicaci\u00f3n en el yo\u00bb que marcan psicol\u00f3gicamente el querer se reflejan abundantemente en el lenguaje cotidiano. Frente a \u00abme incita, me atrae, me seduce\u00bb, decimos: \u00abyo quiero\u00bb; frente a \u00abme invade un afecto\u00bb, decimos: \u00abyo tomo una decisi\u00f3n\u00bb, etc.<\/p>\n<p>El hecho de que el querer es realizado por un sujeto de naturaleza personal (y, por cierto, no s\u00f3lo por un elemento integrado en la totalidad de la persona, el cual por s\u00ed\u00ad mismo no es capaz de actos personales, sino \u00fanicamente por el principio personal en el hombre mismo; -> esp\u00ed\u00adritu), es de fundamental importancia para la discusi\u00f3n y decisi\u00f3n de controversia acerca de la problem\u00e1tica de la v. significa, entre otras cosas que no puede suponerse a priori que desde cualquier punto de vista valen para ese sujeto las mismas leyes que para meros objetos materiales, y por eso exige precauci\u00f3n cuando, en virtud de resultados de las ciencias naturales, los cuales se basan en la observaci\u00f3n de objetos no personales, se establecen tesis que afectan a la esencia y a las posibilidades de la existencia humana.<\/p>\n<p>En la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre v. y -> conocimiento ha de tenerse en cuenta, adem\u00e1s de la totalidad de la existencia (unidad de la persona), del momento que en el conocimiento se sustrae a la arbitrariedad subjetiva (\u00abobjetividad\u00bb de la realidad cognoscible: -> verdad) y de la funci\u00f3n fundamental del conocer para el querer (nihil volitum nisi cognitum), tambi\u00e9n la pluralidad de posibilidades de un influjo voluntario en el conocer. No s\u00f3lo la creaci\u00f3n de presupuestos para el logro de conocimientos est\u00e1 condeterminada por factores en los que puede influirse voluntariamente (por la manera de preguntar, la direcci\u00f3n de la b\u00fasqueda, la apertura interior, la sinceridad intelectual, etc.), sino que tambi\u00e9n lo est\u00e1n la interpretaci\u00f3n, el enjuiciamiento y la valoraci\u00f3n de los contenidos del conocimiento. En este contexto son especialmente esclarecedoras las aportaciones del psicoan\u00e1lisis al concepto de \u00abrepresi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En orden al esclarecimiento de la importancia de la v. para el pensamiento espec\u00ed\u00adficamente cient\u00ed\u00adfico, en los \u00faltimos tiempos se han abierto interesantes perspectivas por el an\u00e1lisis del problema de base de las ciencias experimentales y de la metaf\u00ed\u00adsica, especialmente por las aportaciones de R. Carnap, K. Popper y W. Stegm\u00fcller (cf., p. ej., W. STEGM\u00dcLLER, Metaphysik, Wissenschaft, Skepsis [B &#8211; Hei 21969]). La problem\u00e1tica radical que aqu\u00ed\u00ad aparece y el condicionamiento de las pretensiones del saber humano, la dificultad de encontrar fundamentos \u00ababsolutamente\u00bb seguros y la funci\u00f3n fundamental de los presupuestos y decisiones personales (p. ej., en la toma de posici\u00f3n frente a cuestiones fundamentales relativas a la cr\u00ed\u00adtica del conocimiento, en el reconocimiento o no reconocimiento de principios de pensamiento, de axiomas, de evidencias, de principios b\u00e1sicos emp\u00ed\u00adricos), no s\u00f3lo permiten conclusiones que llevan a consecuencias absurdas (-> escepticismo), sino tambi\u00e9n otras que ponen de manifiesto el momento de la -\u00bb libertad y con ello el de la -> responsabilidad. Cuando se presentan cuestiones cuya soluci\u00f3n escapa al campo de lo estrictamente demostrable, en ciertas circunstancias, a pesar de la pol\u00e9mica positivista, es posible y \u00abtiene sentido\u00bb dar una respuesta (porque, p. ej., es suficientemente probable, fruct\u00ed\u00adfera, fidedigna): una respuesta que contiene, ciertamente, componentes hipot\u00e9ticos (cf. los aspectos justificados de la filosof\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica de un Kant, de un Wittgenstein, del empirismo moderno, etc.), pero que, con todo, pr\u00e1cticamente est\u00e1 suficientemente motivada para que pueda asumirse el riesgo existencial de darla y responsabilizarse de ella.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las controversias entre las direcciones deterministas y las indeterministas, hemos de recordar que los conceptos centrales de estas controversias. se usan con frecuencia de forma vaga y con gran pluralidad de sentidos. Para superar las dificultades que de ah\u00ed\u00ad surgen pueden servir, adem\u00e1s de los an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gicos, sobre todo las investigaciones anal\u00ed\u00adticas del lenguaje y las precisiones terminol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>El \u00abdeterminismo\u00bb tiene raz\u00f3n cuando supone que tampoco el querer se da sin un fundamento suficiente (-> causalidad), pero no est\u00e1 en lo cierto cuando supone que esto excluye la libertad. Por otro lado, el \u00abindeterminismo\u00bb tiene raz\u00f3n al opinar que los actos volitivos no est\u00e1n determinados como ciertos procesos macrof\u00ed\u00adsicos o ciertos procesos ps\u00ed\u00adquicos previos a la esfera personal, pero sigue un camino err\u00f3neo cuando supone que los actos de querer se producen sin fundamento y sin la influencia de componentes que determinan y limitan la libertad. Tambi\u00e9n la volici\u00f3n tiene su causa (m\u00e1s exactamente: su autor), s\u00f3lo que \u00e9sta est\u00e1 en la persona misma que quiere (-> esp\u00ed\u00adritu, -> trascendencia). Libertad en este sentido no significa falta de causa o indeterminaci\u00f3n, sino posibilidad de causalidad propia, de autodeterminaci\u00f3n responsable. En este sentido el hombre no es libre cuando carece de est\u00ed\u00admulos, sino cuando (y en tanto) puede ser y obrar como \u00e9l mismo quiere.<\/p>\n<p>Los motivos del querer (\u00abmotivo\u00bb es una expresi\u00f3n usada con varias significaciones; aqu\u00ed\u00ad entendemos bajo ese t\u00e9rmino: los fundamentos por los que una persona se deja mover hacia la realizaci\u00f3n de los actos volitivos) tienen con frecuencia \u00abmuchos estratos\u00bb, son complejos y no se hacen total y adecuadamente conscientes para el yo que quiere. En oposici\u00f3n al contenido intencional del querer, que s\u00f3lo puede ser fin de la v. cuando es consciente para el yo (nihil volitum quin praecognitum), los factores de motivaci\u00f3n pueden ser operantes tambi\u00e9n cuando no son conscientes para el yo. De cara a la comprensi\u00f3n de tales factores que obran inconscientemente y a la ilustraci\u00f3n de su eminente importancia para la motivaci\u00f3n de actos y de actitudes de la v., los hallazgos emp\u00ed\u00adricos de la llamada -> psicolog\u00ed\u00ada profunda y de la psicoterapia representan una base extraordinariamente valiosa.<\/p>\n<p>Los factores que constituyen el campo de motivaci\u00f3n (aspiraci\u00f3n fundamental a la propia realizaci\u00f3n, amor, felicidad; exigencia del deber, mociones de la conciencia, valorizaciones; estructuras de la din\u00e1mica impulsiva y regresiva del inconsciente; tendencia a la propia conservaci\u00f3n, a la agresi\u00f3n, a la sexualidad, etc., tendencias de apetencia y de aversi\u00f3n, inclinaciones y antipat\u00ed\u00adas, tensiones entre necesidades de todo tipo, etc.) a veces escapan ampliamente a la libertad de disposici\u00f3n de la v. por el contrario, el yo tiene frecuentemente la posibilidad de determinar dentro de ciertos limites por cu\u00e1les de los factores de motivaci\u00f3n previamente dados quiere dejarse dirigir en sus realizaciones libres y a qu\u00e9 decisiones quiere dejarse mover. Si un sujeto se siente impulsado a algo, aunque ese sentirse impulsado escape a la disposici\u00f3n libre del yo, normalmente no s\u00f3lo hay una, sino varias posibilidades &#8211; distintas en su valor &#8211; de reacci\u00f3n ulterior. Yo puedo en ciertas circunstancias decidir: si quiero ceder (\u00abconsentir\u00bb), resistir o sublimar; c\u00f3mo quiero hacer esto, racional o irracionalmente, conlogro de un valor m\u00e1s alto o m\u00e1s bajo, por medios que sirvan a la vida o la destruyan, etc\u00e9tera. Qu\u00e9 posibilidades entre las ofrecidas quiera yo elegir de hecho, en \u00faltimo t\u00e9rmino no viene determinado por uno de los factores que escapan a la disposici\u00f3n voluntaria, p. ej., un \u00abimpulso\u00bb, sino por el yo capaz de disponer por s\u00ed\u00ad mismo, el cual puede decidirse y determinarse a s\u00ed\u00ad mismo en virtud de motivos y de acuerdo con motivos; de acuerdo con motivos que \u00e9l mismo afirma y en conformidad con los cuales quiere decidirse (cf. la discusi\u00f3n sobre conceptos como \u00abdecisi\u00f3n fundamental\u00bb, \u00abintenci\u00f3n fundamental\u00bb, \u00aboption fondamentale\u00bb, as\u00ed\u00ad como la posibilidad de un hombre de enfrentarse en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con vivencias motivacionales, de tomar una posici\u00f3n valorativa, de dar una \u00abrespuesta\u00bb existencial, etc.).<\/p>\n<p>La imagen de la \u00ablucha de motivos\u00bb, de la cual sale vencedor el m\u00e1s fuerte, induce a error si al mismo tiempo no se tiene en cuenta que el yo capaz de querer puede intervenir y contribuir a determinar activamente en esta lucha cu\u00e1l de los motivos ha de salir \u00abvencedor\u00bb, es decir, debe ser fundamental para las decisiones libres que ha de realizar el yo. En conflictos entre \u00abdeber e inclinaci\u00f3n\u00bb, p. ej., puedo dejarme dirigir en ciertas circunstancias tanto por los motivos que corresponden a la inclinaci\u00f3n como por los que me llaman al deber; algo semejante debe decirse sobre conflictos entre raz\u00f3n y pasi\u00f3n, ego\u00ed\u00adsmo y tendencia a la solidaridad, odio y amor, etc.<\/p>\n<p>Los factores de motivaci\u00f3n estimulan, impulsan, inclinan, predisponen a la realizaci\u00f3n de determinados actos de v., pero no fuerzan. Los motivos de la libertad no hacen imposibles los actos libres, sino que les dan sentido y fundamento. No determinan (en un sentido que excluya la libertad), sino que motivan, en cuanto dan al yo el fundamento para determinarse a s\u00ed\u00ad mismo, para querer algo.<\/p>\n<p>Hay situaciones en las cuales alguien se ve empujado coactivamente a determinadas formas de conducta (cf. fen\u00f3menos neur\u00f3ticos compulsivos, psicosis, formas de manifestaci\u00f3n de la man\u00ed\u00ada, de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb, de la hipnosis, etc.). Sin embargo, con raz\u00f3n sentimos que \u00e9ste no es el \u00abcaso normal\u00bb. Humanamente \u00abnormal\u00bb es que la libertad se vea limitada, pero no excluida por el ineludible marco psicof\u00ed\u00adsico en el que est\u00e1 integrado el yo volitivo (mundo de las tendencias, ambiente, etc.). Los l\u00ed\u00admites del espacio de libertad son distintos individualmente y variables seg\u00fan la edad, el car\u00e1cter y el grado de desarrollo espiritual.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del origen de los factores de motivaci\u00f3n que act\u00faan en el hombre, as\u00ed\u00ad como la del origen de la existencia y posibilidad de querer del yo expuesto a ellos, conduce a problemas que, a pesar de todo lo que en particular se puede decir y suponer sobre ellos, rebasan el dominio de lo conocido cient\u00ed\u00adficamente: desembocan a la postre en el misterio del fundamento de la -> existencia humana en general.<\/p>\n<p>III. Tem\u00e1tica teol\u00f3gica<br \/>\nCf. -> acto moral, -> fe, -> esperanza, -> amor, -> libertad, -> gracia y libertad, -> virtudes, voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (-> salvaci\u00f3n, C), -> naturaleza y gracia, -> pecado y culpa, -> redenci\u00f3n, -> hombre.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la problem\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada moral, es decisiva la cuesti\u00f3n de hasta qu\u00e9 punto se logre distinguir los componentes voluntariamente disponibles de los no disponibles voluntariamente en la existencia y la acci\u00f3n. Seg\u00fan el tipo y el grado de esta disponibilidad (p. ej., de la posibilidad de realizar y evitar las acciones, de influir en ellas y dirigirlas), se miden tambi\u00e9n inmediatamente magnitudes como libertad, responsabilidad, imputabilidad, culpa, etc\u00e9tera. Se presentan puntos de vista esclarecedores si se pone en relaci\u00f3n la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica actual del concepto de -> concupiscencia con lo que pueden decir la fisiolog\u00ed\u00ada y la psicolog\u00ed\u00ada sobre las funciones vitales y las formas de vivencia, las cuales escapan total o parcialmente al arbitrio personal (p. ej., causas y efectos de procesos en los nervios y en las gl\u00e1ndulas hormonales, representaciones que surgen involuntariamente, sentimientos, estados de \u00e1nimo, necesidades, afectos, vivencias impulsivas, inclinaciones y aversiones, etc.).<\/p>\n<p>Para la pastoral pr\u00e1ctica se plantea con especial urgencia la cuesti\u00f3n de las posibilidades de una formaci\u00f3n eficaz de la v. Si por formaci\u00f3n de la v. se entiende la formaci\u00f3n integral de motivos, aqu\u00ed\u00ad se ofrece una polifac\u00e9tica plenitud de caminos (cf. -> psicolog\u00ed\u00ada, -> pedagog\u00ed\u00ada, higiene mental, -> psicoterapia, teolog\u00ed\u00ada -> pastoral). Una de las preguntas m\u00e1s eficaces es la de que posibilita a un hombre no s\u00f3lo conocer el -* bi\u00e9n como bueno, sino tambi\u00e9n amarlo en forma adecuada a la realidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de las voces de referencia en cuerpo del art. espec. -> libertad, -> existencia, -> amor, -> decisi\u00f3n, -> hombre. &#8211; A. Pf\u00e4nder, Ph\u00e4nomenologie des Wollens (L 1900); Th. Lipps, Vom F\u00fchlen, Wollen und Denken (L 21907); 1. Lindworsky, Der Wille (L 31923); H. Reiner, Freiheit, Wollen und Aktivit\u00e4t (Hl 1927); H. Rohracher, Theorie des Willens auf experimenteller Grundlage (L 1932); 1.-P. Sartre, L&#8217;\u00e9tre et le n\u00e9ant (P 1943); G. W. Allport, La personalidad, su configuraci\u00f3n y desarrollo (Herder Ba &#8216;1970); V. Frankl, Der unbewu\u00dfte Gott (W 21949); P. Ricoeur, Philosophie de la volont\u00e9 (P 1949); T. V. Moore, The Driving Forces of Human Nature and their Adjustment (NY 1950); G. R. Heyer, Organismus der Seele (Mn &#8216;1951); 1. Lindworsky, Die Willens Schule (Pa 51953); W. Keller, Psychologie und Philosophie des Wollens (Ras 1954); 1. Nuttin, Psychoanalyse und Pers\u00f6nlichkeit (Fri 1956); R. Guardini, Freiheit, Gnade, Schicksal (Mn 41956); G. W. Allport, Werden der Pers\u00f6nlichkeit (Berna &#8211; St 1958); K. laspers, Allgemeine Psychopathologie (Hei 71959); P. Ricoeur, Finitude et culpabilit\u00e9, 2 vols. (P 1960); L. Szondi, Ich-Analyse (Berna 21960); L. Wittgenstein, Philosophische Untersuchungen: Schriften I (F 1960); H. Thomae, Der Mensch in der Entscheidung (Mn 1960); 1. de Finance, Ensayo sobre el obrar humano (Gredos Ma 1966); P. Ricoeur, Le volontaire et 1&#8217;involontaire (P 1963); idem, De 1&#8217;interpr\u00e9tation, Essai sur Freud (P 1965); P. Rohner, Das Ph\u00e4nomen des Wollens (Berna 1964); H. Thomae &#8211; C. F. Graumann y otros: Handbuch der Psychologie, II (G\u00f6 1965) (Beitr\u00e4ge \u00fcber \u00abMotivation\u00bb); Ph. Lersch, La estructura de la personalidad (Scientia Ba 81974); H. Reiners, Grundintention und sittliches Tun (Fr 1966); B. Sch\u00fcller, Gesetz und Freiheit D 1966); W. Stegm\u00fcller, Metaphysik, Wissenschaft, Skepsis (Hei 21969); A. Blay, Desarrollo de la voluntad y la perseverancia (Cedel Ba 1965); A. Garmendia, Voluntad y querer (Descl\u00e9e Bil 1964); D. 1. Ruiz, Motivaci\u00f3n y din\u00e1mica de la voluntad (Itinerarium B Aires 1965); G. Dwelshauvers, La educaci\u00f3n de la volunt\u00e1d (C de Lectores B Aires 1967).<\/p>\n<p>Peter Rohner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las Escrituras manifiestan mayor inter\u00e9s por la voluntad de Dios (v\u00e9ase) que por la voluntad del hombre. Esta \u00faltima no es tratada en forma anal\u00edtica m\u00e1s que como coraz\u00f3n u otros t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos. Con todo, el material merece ser considerado. La noci\u00f3n de inclinaci\u00f3n se expresa en el AT por medio de <em>\u02be\u0101\u1e07\u0101h<\/em>, casi siempre en forma negativa, por cuanto las otras posibles palabras para voluntad, <em>r\u0101\u1e63\u00f4n<\/em> y <em>\u1e25\u0101p\u0304\u0113s<\/em>, enfatizan el elemento de buena disposici\u00f3n. En el NT, los verbos principales son <em>zel\u014d<\/em> y <em>boulomai<\/em>, que significan \u00abdesear\u00bb o \u00abquerer\u00bb, de acuerdo a las demandas del contexto. El sustantivo <em>zel\u0113ma<\/em> se usa principalmente cuando se habla de Dios. Decisi\u00f3n o planes es el sentido del sustantivo <em>boul\u0113<\/em>, raramente usado (Lc. 24:51; Hch. 5:38). Querer en el sentido de llegar a una decisi\u00f3n en algunos casos es expresado por <em>krin\u014d<\/em> (1 Co. 5:3). Entre los pasajes m\u00e1s impresionantes en que <em>zel\u0113ma<\/em> se usa refiri\u00e9ndose al hombre se encuentran Efesios 2:3, donde la palabra tiene el sentido de deseo, y 2 P. 1:21, donde denota un acto de la voluntad. Lucas 22:42 es de suprema importancia, es la declaraci\u00f3n de sumisi\u00f3n de Jes\u00fas a la voluntad del Padre en Getseman\u00ed. Aqu\u00ed encontramos el patr\u00f3n para la capitulaci\u00f3n de la voluntad del creyente en Dios. Pero esto no significa la adopci\u00f3n de una actitud pasiva tal como lo puede sugerir el lema \u00abVamos \u2026 dejemos que Dios lo haga\u00bb. M\u00e1s bien significa que el individuo ha de cooperar en forma activa con los prop\u00f3sitos que Dios ha revelado para \u00e9l. El poder de la carne es tan grande que aun en el cristiano el deseo de hacer la voluntad de Dios puede ser inmovilizado en gran manera (Ro. 7:15ss.). Es necesaria la ayuda del Esp\u00edritu Santo (Ro. 8:4). Una continua dependencia del Esp\u00edritu se traduce en un fortalecimiento de la voluntad, de manera que el encuentro con los requerimientos divinos llega a ser m\u00e1s constante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En psicolog\u00eda, la tendencia actual es alejarse de la noci\u00f3n de voluntad como una facultad, y se identifica con el punto de vista que es una expresi\u00f3n del ser total o de la personalidad (v\u00e9ase). La vida normal incluye la capacidad de tomar decisiones, y uno es responsable de sus elecciones. Aquella elecci\u00f3n que hace que todas las dem\u00e1s sean las m\u00e1s significativas es un compromiso con Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase adem\u00e1s <em>Libertad<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (644). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Voluntad y conocimiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Voluntad y sentimiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Educaci\u00f3n de la voluntad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Voluntad y movimiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Psicolog\u00eda experimental de la voluntad<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Viene del lat\u00edn voluntas. En  griego  bo\u00falesis, en  alem\u00e1n Wille, y en  franc\u00e9s volont\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El presente art\u00edculo estudia la voluntad en su aspecto  psicol\u00f3gico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El t\u00e9rmino voluntad, seg\u00fan se usa en la filosof\u00eda  cat\u00f3lica, puede ser definido brevemente como la facultad de elegir. Aunque est\u00e1 clasificada entre los apetitos, se diferencia de los apetitos puramente sensitivos y de los de orden vegetativo. Se le designa com\u00fanmente como \u00abapetito  racional\u00bb, y tiene una posici\u00f3n de autoridad frente al complejo de apetitos inferiores, sobre los que ejerce un control preferencial. Su acto espec\u00edfico, entonces, consiste en seleccionar, con ayuda de la raz\u00f3n, su objeto entre las varias opciones particulares y frecuentemente conflictivas de todas las tendencias y facultades de nuestra naturaleza. Su objeto es el bien en general (bonum in communi). Su prerrogativa es la libertad de seleccionar entre diferentes formas de bien. El empleo que hace la filosof\u00eda moderna del t\u00e9rmino tiene un significado mucho m\u00e1s amplio. Con frecuencia se usa en un sentido flexible, gen\u00e9rico, como si fuera coexistente con apetito, incluyendo cualquier principio de movimiento ab intra, incluso aquellos que nacen del instinto. Bain hace de la apetencia una especie de volici\u00f3n, en vez de ser al rev\u00e9s. Creemos que eso es un abuso del t\u00e9rmino. De cualquier modo, e independientemente de la opini\u00f3n que uno tenga en el debate acerca del libre albedr\u00edo, debe existir un plan maestro espec\u00edfico acerca de esta facultad soberana y de gobierno en el hombre. La sana filosof\u00eda lo distingue inconfundiblemente de los puros impulsos y tendencias f\u00edsicos, y de los deseos sensoriales que son expresiones de la parte inferior de nuestra naturaleza. La costumbre ha consagrado este uso como el m\u00e1s honorable.\n<\/p>\n<h2>Voluntad y conocimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La descripci\u00f3n de la voluntad, seg\u00fan la entiende la filosof\u00eda cat\u00f3lica, se refiere a la voluntad en su sentido m\u00e1s expl\u00edcito y pleno: la voluntad deliberada o \u00abvoluntus ut voluntas\u00bb, en la manera de hablar de  Santo Tom\u00e1s. Hay, no obstante, muchas manifestaciones de la voluntad que son menos completas que esto. La elecci\u00f3n formal, precedida de la deliberaci\u00f3n met\u00f3dica, no es la \u00fanica ni la m\u00e1s frecuente forma de volici\u00f3n. La mayor parte de nuestra volici\u00f3n ordinaria toma la forma de reacci\u00f3n inmediata y espont\u00e1nea ante datos muy simples. Debemos enfrentarnos a situaciones muy estrechas, concretas; ponemos la mirada en un fin y aprehendemos sin reflexionar, en un solo movimiento. En esos casos, la voluntad se expresa siguiendo la l\u00ednea de menor resistencia a trav\u00e9s de las agencias subordinadas de acci\u00f3n instintiva, h\u00e1bito, o regla de oro. La voluntad, como las dem\u00e1s fuerzas cognitivas, se origina en y es desarrollada por la experiencia. Esto se expresa en el bien conocido axioma  escol\u00e1stico: Nihil volitum nisi praecognitum\u00bb (nada se puede desear que no haya sido primero conocido), tomado en conjunci\u00f3n con la otra gran generalidad de que todo conocimiento tiene lugar en la experiencia: \u00abNihil in intellectu quod non prius fuerit in sensu\u00bb. Toda apetencia, seg\u00fan esa teor\u00eda, emerge de un estado consciente, que puede ser desde una percepci\u00f3n clara y distinta, o una representaci\u00f3n del objeto, hasta un mero sentimiento de deseo o molestia, sin o con representaci\u00f3n del objeto ni de los medios de satisfacci\u00f3n. Los fil\u00f3sofos  aristot\u00e9licos nunca ignoraron ni desde\u00f1aron el significado de esta \u00faltima clase de conciencia (a veces llamada afectiva). Es verdad que aqu\u00ed, como cuando se trata de la psicolog\u00eda de otras facultades, los escol\u00e1sticos no intentaron hacer una descripci\u00f3n gen\u00e9tica de la voluntad, ni admitieron tampoco alguna continuidad entre la voluntad  racional y la de los apetitos inferiores, pero en su tratado de las pasiones ya hab\u00edan logrado cierta clasificaci\u00f3n de los principales fen\u00f3menos -clasificaci\u00f3n que no ha sido mejorada substancialmente por los escritores modernos. Los escol\u00e1sticos mostraron su aprecio por la cercana conexi\u00f3n entre la voluntad y las emociones al tratar ambas bajo el encabezado general de apetitos.  Es un tema de debate si la psicolog\u00eda moderna, a partir de  Kant, no ha complicado  innecesariamente la cuesti\u00f3n al introducir la triple divisi\u00f3n de funciones: conocimiento, apetitos y sensaci\u00f3n, en vez de la divisi\u00f3n bipartita de los antiguos: conocimiento y apetito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La  doctrina que afirma que la voluntad surge del conocimiento no debe ser interpretada como queriendo significar que la voluntad est\u00e1 simplemente condicionada por el conocimiento sin que ella pueda condicionar a este \u00faltimo. La relaci\u00f3n no es unilateral. \u00abLas funciones  mentales interact\u00faan, o sea, act\u00faan rec\u00edprocamente unas sobre otras\u00bb (Sully) o, como lo expresa Santo Tom\u00e1s: \u00abVoluntas et intellectus mutuo se includunt\u00bb (Summa theologi\u00e6 I.16.4 ad 1). De ese modo, un  acto volitivo es la condici\u00f3n normal de atenci\u00f3n y de toda otra aplicaci\u00f3n sostenida de las  facultades cognitivas. Esto est\u00e1 reconocido incluso en el lenguaje com\u00fan. De nueva cuenta, los escol\u00e1sticos gustaban describir la voluntad como una facultad ciega. Lo cual quiere decir que esta funci\u00f3n es pr\u00e1ctica, no especulativa, que hace, no piensa (versatur circa operabilia, trata de las cosas que se pueden hacer) Pero, del otro lado, tambi\u00e9n admiten que forma parte integral de la raz\u00f3n. Seg\u00fan los  escotistas, es la parte superior y m\u00e1s noble, siendo como es el supremo controlador (\u00abVoluntas est motor in toto regno animae\u00bb,  Escoto). Tambi\u00e9n se le representa como capaz de ejercer dominio (imperium) sobre las facultades inferiores.   Santo Tom\u00e1s, sin embargo, dada su preferencia por la funci\u00f3n cognitiva, ubica el dominio en la raz\u00f3n m\u00e1s que en la voluntad (imperium rationis).  De eso se originan las disputas entre los  tomistas y otras escuelas; sobre si en \u00faltimo t\u00e9rmino la voluntad era determinada necesariamente por el juicio pr\u00e1ctico de la raz\u00f3n. El punto, tan en\u00e9rgicamente debatido en las escuelas  medievales, en torno a la dignidad relativa de las dos facultades, voluntad e intelecto, es algo que probablemente nunca encuentre soluci\u00f3n. Ciertamente no es de vital importancia.  Las dos act\u00faan tan cerca una de otra que pr\u00e1cticamente son inseparables. De ah\u00ed que  Espinosa pod\u00eda afirmar plausiblemente: \u00abVoluntas et intellectus unum et idem sunt\u00bb (la voluntad y el intelecto son una misma cosa).\n<\/p>\n<h2>Voluntad y sentimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Un  acto volitivo generalmente no est\u00e1 condicionado solamente por el conocimiento, sino tambi\u00e9n por alg\u00fan modo de conciencia afectiva, o sentimiento. La voluntad es atra\u00edda por el placer. El error capital del hedonismo fue decir que la voluntad es atra\u00edda solamente por el placer, de modo que, como dijo Mill: \u00abencontrar algo placentero y desearlo es una e id\u00e9ntica cosa\u00bb. Eso no es verdad. El objeto de la voluntad es el bien entendido como tal. Esto tiene un significado mucho m\u00e1s amplio que lo simplemente placentero. M\u00e1s a\u00fan, la tendencia primaria de los apetitos o deseos se dirige generalmente a alg\u00fan objeto o autoridad muy distinta del placer. Por ejemplo, en el ejercicio de la caza, o en la investigaci\u00f3n intelectual, o en la ejecuci\u00f3n de actos de benevolencia, el objeto primario de la voluntad es el logro de cierto resultado positivo: la pieza cobrada, la soluci\u00f3n del problema, el remedio de una dolencia ajena, etc. Esto podr\u00e1 quiz\u00e1s, causar un sentimiento placentero.  Pero ese placer no es el objeto al que tiende la voluntad, contrario a lo afirmado por la as\u00ed llamada \u00abparadoja hedon\u00edstica\u00bb, que dice que si ese placer consecuente se buscara por s\u00ed mismo, quedar\u00eda aniquilado. Un acto altruista, realizado en busca del placer que origina al agente, dejar\u00eda de ser altruista, o de producir el placer altruista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es un hecho que la mayor\u00eda de los objetos de las pasiones que m\u00e1s fuertemente empujan la voluntad no son placeres, si bien pueden producir alivio de un dolor.  Las emociones o sentimientos asociados con ciertas ideas tienden a expresarse en forma de acciones. Pueden dominar el campo de la conciencia de tal modo que excluyan cualquier otra idea. La vista, por ejemplo, o el pensamiento de alg\u00fan sufrimiento extremo puede acarrear emociones de l\u00e1stima tan intensas que el af\u00e1n de aliviarlo lo m\u00e1s pronto posible puede obstruir incluso cualquier consideraci\u00f3n de prudencia y justicia.  Tal acci\u00f3n es impulsiva. Un impulso consiste esencialmente en la fuerza de la urgencia causada por una idea muy cargada de afectividad. La voluntad, en esas circunstancias, queda a merced del sentimiento y la acci\u00f3n es simplemente la liberaci\u00f3n de una tensi\u00f3n emocional, con igual o menor carga volitiva que la risa o el llanto.  La descripci\u00f3n que hace Bain de la acci\u00f3n  voluntaria: \u00abmovimiento promovido por el sentimiento\u00bb, destruye la distinci\u00f3n esencial entre la acci\u00f3n voluntaria y la impulsiva. Y la misma cr\u00edtica debe hacerse al an\u00e1lisis de Wundt acerca del proceso volitivo. Seg\u00fan \u00e9l, la \u00abacci\u00f3n impulsiva\u00bb es el \u00abpunto de inicio del desarrollo de los actos volitivos\u00bb. De ah\u00ed, los actos volitivos propiamente dichos emergen como resultado de unos impulsos cada vez m\u00e1s complicados. Cuando esa complicaci\u00f3n se torna en conflicto se inicia un proceso llamado selecci\u00f3n o elecci\u00f3n, que determinar\u00e1 la victoria para un lado o para otro.  Seg\u00fan eso, entonces, la elecci\u00f3n no es m\u00e1s que un tipo de impulso en circuito. \u00abLa diferencia entre una actividad voluntaria (o sea, impulso complejo) y una actividad electiva es una cantidad que disminuye\u00bb. Comp\u00e1rese el siguiente dictum de Hobbes: \u00abYo concibo que en toda deliberaci\u00f3n, o lo que es lo mismo, en toda sucesi\u00f3n alternada de apetitos contrarios, el \u00faltimo es aquello que llamamos voluntad\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La debilidad esencial de esas explicaciones y de muchas otras reside en el intento por reducir la elecci\u00f3n o deliberaci\u00f3n (la actividad espec\u00edfica de la voluntad, claro proceso  racional) a una simple ecuaci\u00f3n mec\u00e1nica o  biol\u00f3gica. La filosof\u00eda  cat\u00f3lica, por el contrario, sostiene, apoyada en la evidencia aportada por la introspecci\u00f3n, que la elecci\u00f3n no es meramente el fruto de algunos impulsos, sino una energ\u00eda formativa sobrea\u00f1adida que encarna un juicio racional. Es m\u00e1s que un ep\u00edtome, o suma, de fen\u00f3menos anteriores. Es una cr\u00edtica de los mismos (V\u00e9ase libre albedr\u00edo).  La psicolog\u00eda fenomenol\u00f3gica de la  escol\u00e1stica moderna es deficiente en su explicaci\u00f3n de este aspecto. Si bien hemos rechazado todos los intentos de identificar voluntad con sentimiento, s\u00ed admitimos la cercana alianza que existe entre ambas funciones.    Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que la voluntad act\u00faa sobre el organismo \u00fanicamente a trav\u00e9s de los sentidos, del mismo modo con en el acto cognitivo la facultad racional act\u00faa sobre los datos de la experiencia. (\u00abSicut in nobis ratio universalis movet, mediante ratione particulari, ita appetites intellectivus qui dicitur voluntas, movet in nobis mediante appetitu sensitivo, unde proximum motivum corporis in nobis est appetitus sensitivus\u00bb, Summa theologi\u00e6 I.20.1.) Tal como la idea m\u00e1s abstracta siempre ha tenido su \u00abvestido externo\u00bb en las sensaciones y la imaginaci\u00f3n, as\u00ed mismo la volici\u00f3n, que es tambi\u00e9n un acto espiritual, siempre se ha encarnado en una masa de sensaciones: su valor motivante depende de tal encarnaci\u00f3n. Si analizamos el acto de dominio de uno mismo, encontraremos que consiste en \u00abla vigilancia\u00bb de una tendencia sobre otra, y en el acto de atenci\u00f3n selectiva por el que una idea o ideal se dinamiza y se convierte en idea-fuerza, venciendo a sus rivales. El control de la atenci\u00f3n es el punto vital en la educaci\u00f3n de la voluntad, pues la voluntad es sencillamente la raz\u00f3n en acto o, como lo propone  Kant, la causalidad de la raz\u00f3n. Y al adquirir esta fuerza de control la raz\u00f3n misma queda fortalecida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los motivos son el producto de la atenci\u00f3n selectiva. Pero la acci\u00f3n selectiva en s\u00ed misma es un  acto voluntario, que requiere un motivo, un est\u00edmulo efectivo de alg\u00fan tipo. \u00bfDe d\u00f3nde podr\u00e1 provenir ese estimulo en primer lugar? Si decimos que de la atenci\u00f3n selectiva, la cuesti\u00f3n se repite. Si decimos que se trata de la fuerza espont\u00e1nea  necesaria de una idea, nos arrimamos al determinismo, y la elecci\u00f3n se convierte en aquello que intentamos negar que existe: una forma lenta y circular de acci\u00f3n impulsiva. La respuesta a esa dificultad brevemente se describe as\u00ed:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) Toda idea pr\u00e1ctica por s\u00ed misma tiende hacia el acto que ella representa. De hecho, es el inicio, o el ensayo, de dicho acto, el cual, de no quedar impedido por otras tendencias o ideas, pasar\u00e1 a ser realizado de inmediato. La atenci\u00f3n a esa idea permite el reforzamiento de la tendencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) Tal reforzamiento se da espont\u00e1neamente a cualquier tendencia interesante naturalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) La ley del inter\u00e9s, los principios uniformes que gobiernan la influencia de los sentimientos sobre la voluntad en sus etapas m\u00e1s tempranas, son un enigma que \u00fanicamente un conocimiento exhaustivo de la fisiolog\u00eda del sistema nervioso, de la herencia, y posiblemente de muchos otros factores no conocidos a\u00fan, pudieran ayudarnos a solucionar.  Leibniz aplic\u00f3 su doctrina de las \u00abpetit perceptions\u00bb a su soluci\u00f3n. Ciertamente los elementos inconscientes, ya sea que hayan sido heredados o que procedan de la experiencia, tienen mucho que ver con nuestras voliciones, y est\u00e1n en el fondo del car\u00e1cter y el temperamento, pero a\u00fan no existe  ciencia, ni barruntos de ciencia, acerca de esos temas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(4) En lo tocante al problema determinista planteado m\u00e1s arriba, la verdad positiva de la libertad humana, obtenida a partir de la introspecci\u00f3n, es demasiado fuerte para ser sacudida por cualquier oscuridad en el proceso a trav\u00e9s del que se realiza la libertad.  Los hechos de la conciencia y los postulados de la moralidad son inexplicables por cualquier otra teor\u00eda que no sea la libertaria (Vea car\u00e1cter y libre albedr\u00edo).  La libertad es una consecuencia necesaria de la capacidad universal de raciocinar. El poder de concebir y contemplar cr\u00edticamente diferentes valores o ideales de apetencia implica ese desapego de la voluntad al seleccionar (indiferencia activa) en el que consiste b\u00e1sicamente la libertad.\n<\/p>\n<h2>Educaci\u00f3n de la voluntad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Como se ha dicho, el control de la atenci\u00f3n es un punto vital en la educaci\u00f3n de la voluntad. En sus inicios, el ni\u00f1o es una creatura de impulsos puramente. Cada impresi\u00f3n sucesiva lo acapara totalmente. El ni\u00f1o aparenta mucha espontaneidad y realiza acciones  inesperadas, pero en realidad la direcci\u00f3n de esos movimientos est\u00e1 determinada por la fuerza de atracci\u00f3n de cada momento.  Al ampliarse la experiencia, tendencias rivales y motivos opuestos entran cada vez m\u00e1s en juego. El poder reflectivo de la facultad  racional empieza a entrar en escena. El recuerdo de los resultados de experiencias anteriores se erige como vigilante de los impulsos nuevos. Al desarrollarse la raz\u00f3n, la facultad de comparaci\u00f3n reflexiva crece en claridad y fuerza, de modo que en vez de ser una mera lucha entre dos o m\u00e1s motivos o impulsos, surge gradualmente un poder de juicio, para evaluar o sopesar esos motivos, con la habilidad de detener uno de ellos por per\u00edodos m\u00e1s o menos prolongados, dentro de la conciencia  intelectual. Aqu\u00ed tenemos el inicio de la atenci\u00f3n selectiva. Cada vez que se ejercita la reflexi\u00f3n se fortalece m\u00e1s la voluntad, y se distingue de la mera atenci\u00f3n espont\u00e1nea. El ni\u00f1o se vuelve m\u00e1s y m\u00e1s capaz de poner atenci\u00f3n a lo abstracto o a las representaciones intelectuales, anteponi\u00e9ndolas a los sentimientos presentes de urgencia que buscan expresarse en acciones inmediatas. Esto se acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s gracias a la interrelaci\u00f3n con otras personas, a los consejos de los padres y otros acerca de la conducta, etc. Crece la fuerza para resistirse a los impulsos. Cada inclinaci\u00f3n que pasa, al ser inhibida en favor de motivos mejores y m\u00e1s abstractos, significa crecimiento en el poder del auto control. El ni\u00f1o se vuelve capaz de resistir las  tentaciones,  obedeciendo  preceptos o siguiendo principios generales. La fuerza para mantenerse adherido a prop\u00f3sitos establecidos tambi\u00e9n crece y, por la repetici\u00f3n de  actos voluntarios, se crean h\u00e1bitos que constituyen el car\u00e1cter bien formado.\n<\/p>\n<h2>Voluntad y movimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La estructura del sistema nervioso humano, se dice, nos prepara para la acci\u00f3n. Mucho antes que la voluntad, tomada en sentido estricto, aparezca en escena, ya est\u00e1 trabajando en nosotros un maravilloso mecanismo vital. Nos encontramos a nosotros mismos al inicio de nuestra vida racional sujetos a mil tendencias, preferencias, destrezas &#8212;producto de la herencia y parcialmente de nuestra experiencia infantil al trabajar seg\u00fan las leyes de asociaci\u00f3n y h\u00e1bito. La cuesti\u00f3n, entonces, de c\u00f3mo se organiza todo eso y c\u00f3mo coordinamos todos los movimientos, constituye una fase preliminar antes del estudio de la voluntad y no forma parte de ese estudio propiamente dicho. Lo trataremos aqu\u00ed s\u00f3lo de forma sucinta. La teor\u00eda de Bain es probablemente la mejor  conocida: la teor\u00eda del movimiento al azar o espont\u00e1neo. Seg\u00fan ella, el sistema nervioso es naturalmente un acumulador de energ\u00eda, la cual bajo ciertas obscuras  condiciones org\u00e1nicas explota en maneras tumultuosas y sin sentido, sin necesidad de est\u00edmulo sensible interno o externo. Los resultados de tales estallidos de energ\u00eda son a veces placenteros, a veces lo opuesto. La naturaleza, seg\u00fan las leyes de la conservaci\u00f3n, protege los movimientos placenteros e inhibe los opuestos. La \u00abnaturaleza\u00bb, vista de ese modo, entonces, s\u00ed trabaja con cierto prop\u00f3sito, pues los movimientos placenteros son en su mayor\u00eda ben\u00e9ficos para el animal. El proceso es muy parecido al de la \u00abselecci\u00f3n natural\u00bb del campo de la biolog\u00eda. A este respecto podemos hacer notar lo siguiente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) Es cierto, como lo demuestra la psicolog\u00eda infantil moderna, que los movimientos son aprendidos de alguna manera. El infante debe aprender incluso los detalles generales de su propio cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) En los infantes, y en los animales j\u00f3venes, existe gran cantidad de movimientos aparentemente sin sentido, los cuales sin embargo est\u00e1n al servicio de  la \u00abeducaci\u00f3n motriz\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) Al mismo tiempo, no est\u00e1 claro que esos movimientos sean una mera descarga de energ\u00eda, carente de antecedentes conscientes. Bien se puede suponer cierta sensaci\u00f3n vaga de incomodidad, de fuerzas acumuladas, ciertos apetitos o tendencias conscientes hacia el movimiento.  En los primeros ensayos de los peque\u00f1os por llevar a cabo esas tendencias y satisfacer sus necesidades estar\u00eda la semilla de un prop\u00f3sito.\n<\/p>\n<h2>Psicolog\u00eda experimental de la voluntad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno de los departamentos menos promisorios de la vida  mental para el psic\u00f3logo experimental es precisamente la voluntad.  Al igual que toda actividad superior del alma, la sujeci\u00f3n de los fen\u00f3menos de la voluntad  racional a los m\u00e9todos de la psicolog\u00eda experimental presenta serias dificultades. No s\u00f3lo eso, sino que las prerrogativas caracter\u00edsticas de la voluntad humana &#8212;la libertad&#8212; se muestra necesariamente recalcitrante contra las leyes de la medici\u00f3n  cient\u00edfica, convirtiendo en algo in\u00fatil la maquinaria de las nuevas ramas de la investigaci\u00f3n mental. No obstante, el problema ha sido  valientemente atacado por las escuelas de Wurzburgo y Lovaina. Diferentes propiedades de la elecci\u00f3n, la formaci\u00f3n y operaci\u00f3n de varios g\u00e9neros de motivaciones, el proceso de juzgar valores, la transici\u00f3n de la volici\u00f3n al h\u00e1bito o acci\u00f3n espont\u00e1nea, el tiempo de reacci\u00f3n de los  actos de decisi\u00f3n y su ejecuci\u00f3n, y otros fen\u00f3menos relacionados con la volici\u00f3n han sido objeto de las m\u00e1s cuidadosas investigaciones y c\u00e1lculos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por la multiplicaci\u00f3n de elecciones experimentales, de elaboraci\u00f3n de promedios, se han logrado ciertos resultados con s\u00f3lido car\u00e1cter objetivo. El valor psicol\u00f3gico de tales investigaciones, y la cantidad de nueva luz que puedan arrojar sobre importantes cuestiones relativas a la voluntad humana, son a\u00fan materia de debate. Pero son indisputables la paciencia, la destreza y el ingenio con que se realizan dichas investigaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente<\/b>:   Maher, Michael, and Joseph Bolland. \u00abWill.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15624a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducci\u00f3n: Javier Algara Coss\u00edo.  rv\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Deseo, Querer, Voluntad de Dios Lev 1:3 su v lo ofrecer\u00e1 a la puerta del tabern\u00e1culo Est 1:8 que se hiciese seg\u00fan la v de cada uno Psa 40:8 hacer tu v, Dios m\u00edo, me ha agradado Psa 143:10 ens\u00e9\u00f1ame a hacer tu v, porque t\u00fa eres Pro 14:9 pecado; mas entre los rectos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/voluntad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVOLUNTAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9603","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9603","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9603"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9603\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9603"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}