{"id":9638,"date":"2016-02-05T07:03:49","date_gmt":"2016-02-05T12:03:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amor-al-projimo\/"},"modified":"2016-02-05T07:03:49","modified_gmt":"2016-02-05T12:03:49","slug":"amor-al-projimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amor-al-projimo\/","title":{"rendered":"AMOR AL PROJIMO"},"content":{"rendered":"<p>99 conceptos (34 en el abreviado) y [16 a\u00f1adidos]<br \/>\n     (Itinerario completo: 12 horas * (Itinerario breve: 6 horas)<\/p>\n<p> (* Valor supremo del amor en el cristianismo:)<\/p>\n<p>      CARIDAD \/ C\u00e1ritas \/ Diligencia \/ Empat\u00ed\u00ada \/ Oblaci\u00f3n \/ [Caridad y virtud] \/ Fil\u00e1ntrop\u00ed\u00ada \/<\/p>\n<p>      Amor \/ Amistad \/ Virtud \/ [Bien] \/ [Bondad] \/ Altruismo \/ Igualdad \/ Igualitarismo \/<\/p>\n<p>      Afectividad \/ [Afecto] \/ SENTIMIENTOS \/ Emoci\u00f3n \/ Entusiasmo \/ Gozo<br \/>\n (* Campos del amor entre los hombres:)<\/p>\n<p>      (+ Amor a Dios)<\/p>\n<p>      Rezar \/ Adoraci\u00f3n \/ Plegaria \/ [Reverencia] \/ Respeto \/ Latr\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>      (+ Amor a los hombres:)<\/p>\n<p>      [Entrega] \/ Filantrop\u00ed\u00ada \/ Generosidad \/ [Disponibilidad] \/<\/p>\n<p>      (+ Amor a la Iglesia:)<\/p>\n<p>      Apertura eclesial \/ Apostolado \/ Apostolados diversos \/ APOSTOLICIDAD eclesial \/<\/p>\n<p>      (+ Amor a los m\u00e1s \u00abpr\u00f3jimos\u00bb:)<\/p>\n<p>      Pr\u00f3jimo \/ Padres \/ Amigos \/ FAMILIA \/ Hogar \/ [Mandamiento de Cristo] \/ Celo \/<\/p>\n<p>      (+ Amor a los enemigos:)<\/p>\n<p>      Perd\u00f3n \/ [Adversario] \/ [Rivalidad] \/ Olvido \/ Comprensi\u00f3n \/ Confianza<br \/>\n (* Hacer el bien a todos los hombres:)<\/p>\n<p>     Benefactor \/ Bienhechor \/ Beneficencia \/ Beneficio \/ [Benevolencia] \/ Benignidad \/<br \/>\n     Familiaris consortium \/ Caritatis Studium \/ Sollicitudo Rei Socialis<br \/>\n (* Signos del amor)<\/p>\n<p>     Beso \/ Saludo \/ Trabajo \/ Integraci\u00f3n \/ Indemnizaci\u00f3n \/ Irenismo \/ Limosna \/<br \/>\n     Obras de misericordia \/ Abnegaci\u00f3n \/ Enfermos<br \/>\n     Compa\u00f1erismo \/ Compasi\u00f3n \/ Confraternizar \/ Correcci\u00f3n fraterna<br \/>\n (* Virtudes que nacen del amor:)<\/p>\n<p>     [Amabilidad] \/ Di\u00e1logo \/ Donaci\u00f3n \/ Fraternidad \/ Renuncia \/ Servicialidad \/ Servicio<br \/>\n     Solidaridad \/ [Adhesi\u00f3n] \/ Uni\u00f3n \/ Entrega \/<br \/>\n (* Signos de falta de amor:)<\/p>\n<p>     Odio \/ [Abuso] \/ Injusticia \/ Discriminaci\u00f3n \/ Resentimiento \/ Celos \/ [Desconfianza]<br \/>\n     ROBAR \/ Cleptoman\u00ed\u00ada \/ Perjurio \/ Ego\u00ed\u00adsmo \/ Mentira \/ Calumnia \/ Difamaci\u00f3n \/ Injuria \/<br \/>\n     Taca\u00f1er\u00ed\u00ada \/ Taciturnidad \/ Zorrer\u00ed\u00ada \/ Servidumbre \/ Servilismo \/ Ofensa \/ Conflictos \/<br \/>\n     [Insulto] \/ Ira \/ Iron\u00ed\u00ada \/ Jactancia \/ Perversi\u00f3n \/ Vituperio<\/p>\n<p>              Cuestionario para la Autoevaluaci\u00f3n<br \/>\n  1. \u00bfQu\u00e9 significa teol\u00f3gicamente que en el cristianismo hay s\u00f3lo un mandamiento?<br \/>\n  2. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia esencial entre el amor a Dios y el amor a los hombres?<br \/>\n  3. \u00bfEs esencial en el cristianismo el amor a los enemigos? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n  4. \u00bfEs refr\u00e1n cristiano el que se dice \u00abObras son amores y no buenas razones\u00bb?<br \/>\n  5. \u00bfCu\u00e1les son los rasgos esenciales del amor cristiano?<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. El vocabulario. La expresi\u00f3n amor al pr\u00f3jimo delimita el gran tema del amor a un referente concreto : el \u00bb pr\u00f3jimo\u00bb. El t\u00e9rmino \u00abpr\u00f3jimo\u00bb (en hebreo, reah) aparece en el mandamiento del amor de Lv 19,34, recogido m\u00e1s tarde por Jes\u00fas en Mc 12,29-33 (Mt 22,37-39. Lc 10,27). El t\u00e9rmino reah puede sIgnificar amigo, compa\u00f1ero, connac~onal, o simplemente el otro, es decir, cualquier hombre (Ex 20,16; Lv 19,13.18: 20,10). En este sentido amplio es como lo entendi\u00f3 Jes\u00fas y como lo entiende la moral cristiana.<\/p>\n<p>Para expresar la idea de amor. la Biblia utiliza numerosos t\u00e9rminos. En el Antiguo Testamento el t\u00e9rmino m\u00e1s frecuente es .ahab &#8216;ahaba (amar-amor), que puede significar tanto el amor entre personas humanas como el aprecio de las cualidades humanas o de las cosas concretas, o finalmente el amor del hombre a Dios o de Dios al hombre. En la traducci\u00f3n griega de los Setenta el t\u00e9rmino m\u00e1s usado para traducir &#8216;ahab es agapan (agap\u00e9). Con un uso m\u00e1s limitado encontramos tambi\u00e9n philein, mientras que eran aparece s\u00f3lo en raras ocasiones por sus connotaciones er\u00f3tico-sexuales. En el Nuevo Testamento predominan los verbos agapan y philein (con los t\u00e9rminos de los respectivos grupos sem\u00e1nticos). El grupo eran est\u00e1 totalmente ausente.<\/p>\n<p>2. Fundamento antropol\u00f3gico-teol\u00f3gico. El fundamento del amor al pr\u00f3jimo es el mismo que el del amor a Dios, tanto a nivel \u00f3ntico-antropol\u00f3gico como a nivel teol\u00f3gico y . cristol\u00f3gico. El hombre, en cuanto persona, es un ser \u00abrelativamente absoluto\u00bb (X. Zubiri). Semejante \u00abrelatividad\u00bb se apoya en el hecho de su vinculaci\u00f3n formal con la realidad, en relaci\u00f3n con la cual se autocomprende como un \u00abYo-frente-a\u00bb.<\/p>\n<p>Sumergida en lo real, la persona comprende que su \u00abYo\u00bb no es \u00fanico, sino que tambi\u00e9n hay \u00abotros\u00bb, en los que se desarrolla la misma forma de poder de lo real y act\u00faa la misma potencia fundante (Dios). La \u00abvinculaci\u00f3n\u00bb con la realidad \u00faltima pone a la persona en relaci\u00f3n con todos aquellos con los que est\u00e1 vinculada de manera \u00abfundante\u00bb.<\/p>\n<p>El dinamismo de lo real se convierte as\u00ed\u00ad en dinamismo circular: el sujeto recibe de los otros el fundamento de \u00abrealidad\u00bb, y en relaci\u00f3n con ellos act\u00faa las potencialidades de su personalidad.<\/p>\n<p>A nivel teol\u00f3gico y en el orden actual de la salvaci\u00f3n, esta circularidad se inserta en el dinamismo de la vida trinitaria. El amor al pr\u00f3jimo no es una expresi\u00f3n aislada del comportamiento moral, sino actuaci\u00f3n del ser moral del hombre fundado constitutivamente en el Dios de la vida inmortal, de la que nos hacemos part\u00ed\u00adcipes mediante la redenci\u00f3n realizada en Cristo (Rom 3,24; 1 Cor 1,30; Ef 1,7).<\/p>\n<p>Convergen aqu\u00ed\u00ad los grandes temas de la creaci\u00f3n (el hombre creado a imagen de Dios: Gn 1,27) y de la redenci\u00f3n. La inserci\u00f3n en Cristo lleva a la comuni\u00f3n (koinOnfa) vital con el Hijo de Dios y con todos los que han llegado a ser en el Hijo(Rom8,15-17).<\/p>\n<p>3. El primero y mayor mandamiento.<\/p>\n<p>La enseftanza de Jesus, recogiendo con nuevas caracter\u00ed\u00adsticas la doctrina sobre el amor formulada de varias maneras en el Antiguo Testamento (Lv 19,18; Dt 6.5), pone de relieve la posici\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del amor al pr\u00f3jimo respecto a los otros preceptos (Mt 22,40: Mc 12,31). Jes\u00fas se\u00f1ala que semejante precepto va unido inseparablemente al del amor a Dios y que. en cuanto tal. participa de la condici\u00f3n de \u00abprimero y mavor\u00bb mandamiento. De ambos, como ~e una ra\u00ed\u00adz, \u00abdepende\u00bb toda la lev Y los profetas. En efecto, el acto cocr\u00e9to de amor al pr\u00f3jimo intenta siempre, impl\u00ed\u00adcita y atem\u00e1ticamente, dirigirse a Dios, mientras que todo acto de amor a Dios implica a su vez una apertura al amor al pr\u00f3jimo, de forma que puede decirse que \u2020\u0153el amor categorial al pr\u00f3jimo es el acto primario del amor a Dios\u00bb (K. Rahner).<\/p>\n<p>El amor no es una categor\u00ed\u00ada de car\u00e1cter jur\u00ed\u00addico y, por consiguiente, no puede, estrictamente hablando, ser objeto de una reglamentaci\u00f3n legal. Esta doctrina, afirmada de forma impl\u00ed\u00adcita en el Antiguo Testamento, ser\u00e1 revelada expl\u00ed\u00adcitamente por Jes\u00fas, aunque conservando la formulaci\u00f3n imperativa veterotestamentaria. Con la nueva relaci\u00f3n ley-amor no se trata por tanto de una \u2020\u0153reducci\u00f3n\u00bb o de una \u00absimplificaci\u00f3n\u00bb de car\u00e1cter legal, sino m\u00e1s bien de una \u00abrecolocaci\u00f3n\u00bb de la lev y de la moral en el nuevo contexto del amor.<\/p>\n<p>4. Caracter\u00ed\u00adsticas de la \u00e9tica del amor. Pablo nos ofrece una lista de las caracter\u00ed\u00adsticas del amor en el himno a la caridad (1 Cor 13). Mencionaremos aqu\u00ed\u00ad algunas de car\u00e1cter general, que revelan de manera especial la incidencia del amor en la vida personal y social.<\/p>\n<p>a) Universalismo. La idea de universalismo, indicada va en el Antiguo Testamento, resulta expl\u00ed\u00adcita en la doctrina de Jes\u00fas, como se deduce del imperativo de amar incluso a los enemigos (Mt 5,43-46; Le 6,27-35; cf. Rom 12,20-21). Juan, que pone en el centro de su evangelio el tema del amor (usa el verbo agapan 35 veces en el evangelio y 28 en la primera carta, y el substantivo agap\u00e9 7 veces en el evangelio y 18 en la primera carta), mientras qu~ dirige su discurso a los \u00abhermanos\u00bb de su propia comunidad, nos da la raz\u00f3n \u00faltima de la universalidad del amor: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna\u00bb (Jn 3,16).<\/p>\n<p>b) Interioridad. A diferencia de la \u00e9tica jud\u00ed\u00ada, centrada en la pr\u00e1ctica externa de las observancias legales, Jes\u00fas propone una \u00e9tica basada en el amor, que nace de la intimidad profunda del hombre (Mt 5,23-24; cf 15,17-20). Juan pone como modelo de la profundidad del amor al pr\u00f3jimo la del amor con que Jes\u00fas nos ha amado (Jn 15,12). Hacia esta realidad profunda apunta tambi\u00e9n la expresi\u00f3n jo\u00e1nea \u00abamar en la verdad\u00bb (1 Jn 3,18.<\/p>\n<p>cf. 2 Jn 1).<\/p>\n<p>cJ Compromiso de b\u00fasqueda . y de solidaridad.<\/p>\n<p>&#8211; De b\u00fasqueda. Amar, en el pensamiento agustiniano, es \u00abbuscar\u00bb (quaerere) (en espa\u00f1ol querer es amar). Esto implica una actitud de \u00abtensi\u00f3n\u00bb continua hacia la persona amada. para identificar sus problemas, acompa\u00f1arla y avudarla de manera afectiva y efectiva. Amar supone especialmente atender al pr\u00f3jimo necesitado, que interpreta al sujeto para que se haga \u00abpr\u00f3ximo\u00bb, para que salga al encuentro de los otros con amor. La par\u00e1bola del buen samaritano (Le 10,29) proclama la inversi\u00f3n de la estructura del humanismo filantr\u00f3pico, que establece un movimiento de amor en clave unidimensional (del vo hacia el otro). La par\u00e1bola explica ia \u00abproximidad \u00bb en clave relacional de \u00abinclusi\u00f3n\u00bb afectiva y efectiva por parte del sujeto \u00abinterpelado\u00bb. De esta manera, la pregunta inicial: \u00ab\u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo\u00c2\u00a0?\u00bb se ve sustituida por la pregunta de ,,\u00bfqui\u00e9n da una respuesta propia de un pr\u00f3jimo?>) a la mirada interpelante del necesitado, aunque sea un enemigo (cf. Mt 5,43ss; Lc 6,32ss).<\/p>\n<p>&#8211; De solidaridad La solidaridad surge como la categor\u00ed\u00ada fundamental de las primeras comunidades cristianas. El t\u00e9rmino empleado por Pablo y . por el autor de los Hechos para expresar esta idea es koinon\u00ed\u00ada. Los primeros cristianos realizaban su \u00abcomuni\u00f3n de fe\u00bb a trav\u00e9s de la \u00abcomuni\u00f3n f\u00e1ctica\u00bb a nivel horizontal o social, mediante la comuni\u00f3n de bienes (Hch 2,41-46), el servicio a la \u00abmesa popular\u00bb (Hch 6,1-6), las colectas (Hch II,27-30. G\u00e1l 2,10; 1 Cor 16,lss; 2 Cor 8-9. Rom 15,25ss), la hospitalidad (H~h 9,43. 28,7), etc.<\/p>\n<p>5. El compromiso hist\u00f3rico del amor.<\/p>\n<p>la caridad pol\u00ed\u00adtica y social. La llamada \u2020\u0153caridad pol\u00ed\u00adtica y social\u2020\u009d (GS 88; enc\u00ed\u00adcl. Ouadr. anno, 137) intenta destacar el compromiso del cristiano en la construcci\u00f3n de la sociedad. La dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del amor cristiano no anula la realidad hist\u00f3rica, sino que la llena de un sentido nuevo y . por tanto la orienta y la dirige seg\u00fan una escala de valores nuevos e integradora. Una consecuencia importante de este impulso integrador es la superaci\u00f3n de las dicotom\u00ed\u00adas entre la caridad y la justicia. El amor exige absolutamente la justicia, y la justicia a su vez alcanza su plenitud en la caridad, que hace ver en cada uno de los seres humanos la presencia del amor creador y . redentor de Dios.<\/p>\n<p>En este contexto hav que poner de relieve la dimensi\u00f3n teologal del compromiso social y pol\u00ed\u00adtico (del cristiano.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter unitario de la vida cristiana hace que en semejante compromiso se ponga en juego todo el dinamismo de la vida cristiana. Este est\u00e1 destinado no solamente a afrontar las deficiencias existentes, especialmente en el terreno de la justicia, sino a introducir en el dinamismo de la vida social un impulso transformador y \u00abut\u00f3pico\u00bb.<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica recela el car\u00e1cter metahist\u00f3rico de la meta final, que si por un lado relativiza las metas hist\u00f3ricas, por otro las fecunda d\u00e1ndoles una importancia trascendental. Se comprende entonces la sinraz\u00f3n de los que ven en la radicalidad del mandamiento del amor al pr\u00f3jimo, propuesta por Jes\u00fas, la utop\u00ed\u00ada generadora de una \u00ab\u00e9tica interina\u00bb, v\u00e1lida tan s\u00f3lo ante la aparici\u00f3n del \u00abtiempo final\u00bb (A. Schweitzer). El amor (agap\u00e9) es la \u00fanica energ\u00ed\u00ada vital por la que, en el mundo presente, el hombre sometido al mal y a la muerte puede, de alguna manera, vivir la vida futura, inmortal (E. Stauffer). Por eso, puede ser llamado \u00e9ste el \u00abmandamiento nuevo>) (Jn 13,34), destinado a ser siempre, hoy tambi\u00e9n, la clave de actualizaci\u00f3n de la fe. Juan defini\u00f3 a los cristianos como los que \u00abhan cre\u00ed\u00addo en el amor\u00bb (1 Jn 4,6).<\/p>\n<p>Ciertamente, para Juan es la fe (creer en Jes\u00fas, venir a \u00e9l, conocerle) el factor operativo del \u00abnuevo nacimiento\u00bb (3,3ss). Pero el aval de la misi\u00f3n de Jes\u00fas y por tanto la clave de lectura de la fe de los disc\u00ed\u00adpulos es el amor: \u00abPara que el mundo pueda reconocer as\u00ed\u00ad que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 1723). El mundo conocer\u00e1 y creer\u00e1 en Jes\u00fas s\u00f3lo cuando el cristiano se presente efectivamente como el que \u00bb cree en el Amor\u2020\u009d esto es. como aquel que ama creyendo y que cree amando.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-moral actual, siguiendo a los grandes Padres de la Iglesia y a los grandes te\u00f3logos escol\u00e1sticos'(san Buenaventura, santo Tom\u00e1s, etc.) y bajo el impulso de la ense\u00f1anza del concilio Vaticano II, ha hecho va una opci\u00f3n muv clara por lo que \u00e9s el verdadero fundamento del ser cristiano -sin caer en actitudes fundamentalistas-,.se\u00f1alando la importancia de la opcion radical por el amor en el planteamiento de los problemas candentes de nuestro tiempo, como los de la injusticia, la violencia y la guerra.<\/p>\n<p>El amor no entra en la moral como un precepto m\u00e1s, sino como la ra\u00ed\u00adz y el horizonte de comprensi\u00f3n de todo discurso \u00e9tico.<br \/>\nL. \u00ed\u0081lvarez<\/p>\n<p>Bibl.: G. Ouell &#8211; E. Stauffer agap\u00e1o, agap\u00e9 en TWNT 1, 20ss; A. Nvgren, Eros ~ Agap\u00e9 Sagitario. Barcelona 1969; A. RovO Mar\u00ed\u00adn, Teologia de la caridad BAC, Madrid 1964; c. Spicq, Agap\u00e9 en el nuevo Teslamento, Cares, Madrid 1977; K Rahner Escritos de Teologia, Y Vl, Taurus, Mad,.id 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto y problem\u00e1tica<br \/>\n    El a. al p., como abertura a nuestro semejante e inter\u00e9s por \u00e9l, es universalmente reconocido como forma elevada de la conducta moral. Sin embargo, se plantean las cuestiones de qui\u00e9n sea nuestro pr\u00f3jimo y hasta d\u00f3nde haya de llegar el amor al mismo. La \u00e9tica natural responde espont\u00e1neamente a esta pregunta distinguiendo entre el amor a los pr\u00f3ximos parientes y la actitud servicial frente a los extra\u00f1os. El hombre se siente obligado a amar a otro en la medida de su proximidad social a \u00e9l. En la polis griega, este ethos se convierte en una \u00e9tica del a. al p. para con los parientes de sangre en un sentido amplio, para con la comunidad de ciudadanos libres, y con ello, se lleva a cabo cierta exclusi\u00f3n de otros.<\/p>\n<p>    Ciertamente, en el AT hay tambi\u00e9n una \u00e9tica del a. especial al p. con relaci\u00f3nalos hermanos de fe; pero, como se lo ve fundado en la paternidad de Dios y el Dios de Israel es el Dios de todos los hombres, este a. al p. est\u00e1 en principio abierto para ver en cada hombre al pr\u00f3jimo. Sin embargo, como seg\u00fan la mente jud\u00ed\u00ada hay una elecci\u00f3n especial de Israel y una paternidad particular de Dios respecto de Israel correspondiente a su elecci\u00f3n, y, consiguientemente una peculiar obligaci\u00f3n de amar a los miembros de este pueblo, esa idea condujo, se\u00f1aladamente en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, a una fuerte exclusi\u00f3n de los extra\u00f1os.<\/p>\n<p>    Sin embargo, hay deberes para con los extra\u00f1os que sobrepasan el marco de la comunidad fraternal de raza, pues tambi\u00e9n ellos son criaturas de Dios y descienden de los mismos padres primeros, Ad\u00e1n y No\u00e9 (Ex 22, 20; 23, 9; Det 14, 29 y otros; Lev 19, 33s; 19, 10; 23, 22; N\u00fam 9, 14; 15, 14ss; 35, 15) .Aisladamente, tambi\u00e9n el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado junt\u00f3 el amor a Dios y el a. al p.; pero el fundamento de la \u00e9tica judaica es la ->justicia.<\/p>\n<p>    De ella hay que distinguir la \u00e9tica del pr\u00f3jimo en las religiones mist\u00e9ricas, en las que el hombre se torna pr\u00f3jimo por la admisi\u00f3n en la comunidad esot\u00e9rica. Estas comunidades deben precisamente su existencia al deseo de una comuni\u00f3n m\u00e1s estrecha y desarrollan consiguientemente por lo general un ethos interno (\u00ablos nuestros\u00bb), que en ocasiones conduce a hostilidad con \u00ablos de fuera\u00bb.<\/p>\n<p>    La unificaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del mundo trajo consigo dentro del &#8211;> estoicismo una actitud cosmopolita, la cual hace, p. ej., que Epicteto vea hermanos en todos los hombres, pues todos tienen su origen en Dios. A todos los hombres conviene, por tanto, un solo y mismo ethos fundamental de a. al p.<\/p>\n<p>    En la ilustraci\u00f3n, la fraternidad universal y el deber que de ella emana de amar igualmente a todos se funda por la igualdad de naturaleza de todos los hombres. Las diferencias entre los hombres deben suprimirse como atavismos del capricho hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>    El marxismo abandona esta \u00e9tica irreal del amor universal al pr\u00f3jimo en favor del amor exclusivo a la propia clase. Si se ama a los proletarios, hay que combatir a los capitalistas. Esta divisi\u00f3n es fruto de la historia del enajenamiento del hombre, que s\u00f3lo ser\u00e1 superado en la sociedad sin clases.<\/p>\n<p>    Con la aparici\u00f3n del dialog\u00ed\u00adstico pensamiento existencial, el cual destaca reflejamente la relaci\u00f3n yo-t\u00fa y la comunicaci\u00f3n, distanci\u00e1ndose de las formas generales de pensar la realidad, y as\u00ed\u00ad da raz\u00f3n de lo indeductiblemente personal e hist\u00f3rico, se hace pr\u00f3jimo aquel con quien, ligados por la situaci\u00f3n, somos confrontados. As\u00ed\u00ad, en Jaspers, p. ej., el amor se dirige al individuo, insustituible en cada caso, al que estamos dispuestos a ayudar, no s\u00f3lo por principios \u00e9ticos universales (por deber), sino porque, al encontrarnos con \u00e9l, percibimos la exigencia del momento (del < Kair\u00f3s\"). El a, al p. as\u00ed\u00ad entendido ayuda seg\u00fan la situaci\u00f3n e incondicionalmente, y no est\u00e1 ligado absolutamente por ning\u00fan ethos objetivo, sino s\u00f3lo por la comunicaci\u00f3n personal (que no podemos provocar intencionadamente) con este pr\u00f3jimo insustituible (cf. tambi\u00e9n -->personalismo).<\/p>\n<p>    En todas estas formas de la \u00e9tica, el a. al p. est\u00e1 restringido por el amor a s\u00ed\u00ad mismo en el sentido de que, seg\u00fan la regla de oro (Mt 7, 12; Lc 6, 31), el hombre debe amar a su pr\u00f3jimo \u00abcomo a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Lev 19, 18). O bien se sienta una prioridad de la sociedad frente al individuo concediendo a \u00e9sta una primac\u00ed\u00ada absoluta, o bien, finalmente, se renuncia a definir objetivamente la medida del a. al p.<\/p>\n<p>En contraste con ello, la concepci\u00f3n cristiana del a. al p. se funda en la uni\u00f3n del amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Jes\u00fas junta de forma caracter\u00ed\u00adstica en el mandamiento m\u00e1ximo el amor de Dios y del pr\u00f3jimo (Mc 12, 28-31 par). M\u00e1s concretamente, el a. al p. aparece expresamente como criterio \u00fanico por el que es juzgado el hombre (Mt 25, 34-46). El enfriamiento de la caridad es mirado como trasunto de la iniquidad en medio de las tribulaciones del fin del mundo (Mt 24, 12). Amar al pr\u00f3jimo \u00abcomo a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb se entiende de forma completamente ilimitada, de suerte que el amor a los enemigos (Mt 5, 43ss; Lc 6, 27ss) y la entrega de la vida por los amigos (Jn 15, 13) son expresi\u00f3n de sumo amor. As\u00ed\u00ad el amor es la suma de la ley (Mc 12, 31; cf. Mc 3, 1-7; Mt 5, 23s; 9, 13 ). Tiene su raz\u00f3n de ser y su modelo en el amor universal de Dios (Lc 6, 36) y en el servicio propio de Jes\u00fas (Mc 10, 44s; Lc 22, 26; Jn 13, 14s).<\/p>\n<p>En Pablo son vistos en unidad el a. al pr\u00f3jimo (1 Cor 13), el cumplimiento de toda la -> ley (Rom 13, 8-10; G\u00e1l 5, 14), la consumaci\u00f3n de la vida cristiana (Col 3, 1) y el amor a Dios. En Sant 2, 8 el a. es calificado de ley regia. Y, seg\u00fan Juan (Jn 13, 34; 1 Jn 2, 8), el a. al p. constituye un mandamiento nuevo, que se funda en el amor con que Dios am\u00f3 primero a los hombres (Jn 3, 16; 16, 27; 1 Jn 4, 11), igual a aquel amor con que el Hijo escogi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 15, 9s, 12).<\/p>\n<p>II. Teolog\u00ed\u00ada del amor al pr\u00f3jimo<br \/>\nEl a. al p., sistem\u00e1ticamente visto, determina la estructura fundamental del obrar moral (->acto moral), en cuanto una posici\u00f3n ante Dios s\u00f3lo se realiza en la medida en que nos volvemos a nuestro pr\u00f3jimo. S\u00f3lo estando con el hombre podemos estar con Dios. Solamente por el a. al p, podemos llegar a nuestra perfecci\u00f3n en el amor de Dios. La referencia a la transcendencia s\u00f3lo nos es posible por la referencia al pr\u00f3jimo que debe realizarse categorial e hist\u00f3ricamente. Ahora bien, la \u00abprofundidad transcendental\u00bb del hombre en los \u00abotros\u00bb que le salen al encuentro remite siempre, por lo menos impl\u00ed\u00adcitamente, m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo, a Dios y, simult\u00e1neamente, a la persona del que ama, la cual s\u00f3lo en el encuentro con los \u00abotros> tiene la identidad consigo misma. Pues el hombre, s\u00f3lo en cuanto est\u00e1 material e irreflexivamente en el ser y formal y reflejamente en las realidades categoriales, puede estar tambi\u00e9n en s\u00ed\u00ad mismo. Igualmente, el hombre s\u00f3lo puede distanciarse como persona de las realidades categoriales en la medida en que &#8211; por lo menos material e irreflexivamente &#8211; est\u00e9 en el ser personal por excelencia (en Dios) y, formal y reflejamente, est\u00e9 en su cohombre en cuanto tal. De donde se sigue que la ordenaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y formal a Dios s\u00f3lo es posible en la medida de la ordenaci\u00f3n al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hay que ver el n\u00facleo de verdad de la concepci\u00f3n sostenida por te\u00f3logos no cat\u00f3licos seg\u00fan la cual Dios es solamente < una manera de estar con los dem\u00e1s hombres\". Cuanto m\u00e1s nos abrimos al pr\u00f3jimo, que nos sale al encuentro bajo la dimensi\u00f3n de su singularidad y abertura a Dios, tanto m\u00e1s incondicionalmente nos damos a Dios. Esta abertura puede no haberse convertido en tema expl\u00ed\u00adcito, pero materialmente se da siempre. De ah\u00ed\u00ad que, materialmente, todo acto de a. al p, es un acto de amor de Dios en la medida que es amor. Si este amor de Dios se convierte en tema expl\u00ed\u00adcito, hay tambi\u00e9n formalmente un acto de amor de Dios. Seg\u00fan eso, todo hombre es potencialmente nuestro pr\u00f3jimo; y actualmente lo es el que nos sale al paso en nuestra situaci\u00f3n concreta con su singularidad subjetiva, y en la medida en que lo hace. El pr\u00f3jimo tanto puede ser el buscado por m\u00ed\u00ad como el que inesperadamente penetra en mi existencia personal. El hecho de que en el a. al p. podemos llegar a una perfecci\u00f3n que sobrepuja toda comprensi\u00f3n humana y de que estamos llamados a un incondicional a. al p., s\u00f3lo es aprehensible en la fe. Por \u00e9sta se esclarece el llamamiento de todos los hombres a la filiaci\u00f3n de Dios en el Hijo (-> voluntad salv\u00ed\u00adfica) y, consiguientemente, la relaci\u00f3n &#8211; en principio matizada por la gracia &#8211; de todo &#8212;>acto moral a la salvaci\u00f3n eterna. De la -> justificaci\u00f3n se desprende que todos los justificados en Cristo son hermanos por la gracia (Mc 3, 31-35; cf. Jn 14, 21; 15, 14s), y por lo tanto pueden amarse sobrenaturalmente.<\/p>\n<p>Hermanos en sentido propio s\u00f3lo lo son los justificados en Cristo, los otros est\u00e1n fuera de esa hermandad peculiar (1 Tes 4, 10-12; cf. 1 Cor 5, 12.13; Col 4, 5). As\u00ed\u00ad, las prescripciones paulinas sobre la conducta con los de fuera, en parte son abiertas (Rom 13, 8; 1 Tes 3, 12; 5, 15; Tit 3, 2; tambi\u00e9n 1 Cor 9, 19; 1 Tim 2, 1; Rom 13, 1; Tit 3, 1; Flp 2, 15; Rom 12, 17; 2 Cor 8, 21; 1 Tes 4, 12; 5, 22; Rom 15, 2; 1 Tim 4, 12), y en parte se\u00f1alan fuertemente las fronteras (Col 4, 5; cf. 2 Cor 6, 15; Ef 4, 28; 1 Tes 4, 11-12; Ef 5, 6-7; 2 Cor 6, 17). La delimitaci\u00f3n de la fraternidad cristiana no tiene, sin embargo, por finalidad trazar un c\u00ed\u00adrculo esot\u00e9rico, sino que se hace en servicio de la totalidad (particularmente Rom 5, 12-21).<\/p>\n<p>Puesto que Jes\u00fas muri\u00f3 por todos los hombres y, consiguientemente, todos est\u00e1n llamados a esa fraternidad sobrenatural, el amor sobrenatural al pr\u00f3jimo debe extenderse a todos los hombres y actualizarse con aquellos que necesitan su ayuda en el \u00e1mbito espiritual o en el material (Lc 10, 30-37; Mt 25, 31-46), tanto m\u00e1s por el hecho de que los justificados han sido llamados con miras a los no escogidos. Pues el misterio de la -> representaci\u00f3n, que se ha constituido en Cristo y forma la base de toda elecci\u00f3n, a partir de \u00e9l prosigue por voluntad de Dios a trav\u00e9s de toda una serie de representaciones en el orden hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. La representaci\u00f3n es la ley estructural de la historia de la -> salvaci\u00f3n. Elecci\u00f3n es siempre, en su m\u00e1s profundo sentido, elecci\u00f3n para el otro. Esa ley es v\u00e1lida para la Iglesia lo mismo que para el individuo, y por eso la elecci\u00f3n se identifica con el mandato misional. Lo cual significa que el cristianismo afirma la existencia de diversos \u00e1mbitos de a. al p. y, si bien s\u00f3lo a los hermanos en la fe llama simplemente hermanos, sin embargo, \u00e9l est\u00e1 exento de toda tendencia al esoterismo por el esoterismo. M\u00e1s bien, el que uno se delimite frente a otros, tiene su sentido \u00faltimo en el cumplimiento del se icio a los dem\u00e1s. El a. al p. halla su forma mas n-ei sufrimiento vicario al lado del Se\u00f1or mediante el &#8211;> martirio de la entrega de a. por el p., pues aqu\u00ed\u00ad se produce siempre a la postre una parus\u00ed\u00ada de Dios en Cristo. Donde se realiza aut\u00e9nticamente el a. al p., est\u00e1 ya presente todo el fondo o contenido del cristianismo, \u00e9ste ya ha sido abrazado originariamente y s\u00f3lo falta que se despliegue expresamente.<\/p>\n<p>Waldemar Molinski<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>99 conceptos (34 en el abreviado) y [16 a\u00f1adidos] (Itinerario completo: 12 horas * (Itinerario breve: 6 horas) (* Valor supremo del amor en el cristianismo:) CARIDAD \/ C\u00e1ritas \/ Diligencia \/ Empat\u00ed\u00ada \/ Oblaci\u00f3n \/ [Caridad y virtud] \/ Fil\u00e1ntrop\u00ed\u00ada \/ Amor \/ Amistad \/ Virtud \/ [Bien] \/ [Bondad] \/ Altruismo \/ Igualdad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amor-al-projimo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAMOR AL PROJIMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9638"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9638\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}