{"id":9694,"date":"2016-02-05T07:05:31","date_gmt":"2016-02-05T12:05:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos\/"},"modified":"2016-02-05T07:05:31","modified_gmt":"2016-02-05T12:05:31","slug":"ambitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos\/","title":{"rendered":"AMBITOS"},"content":{"rendered":"<p>[810]<\/p>\n<p>      Son los lugares f\u00ed\u00adsicos (espacios, sitos, territorios) o los entornos no f\u00ed\u00adsicos (ambientes, climas, medios) en los que se desarrolla la vida y en donde se producen las relaciones humanas. En consecuencia, son el contexto en el que se desenvuelve el proceso educativo.<\/p>\n<p>    1. Significado educativo<\/p>\n<p>     Para la educaci\u00f3n de la fe los \u00e1mbitos tienen una gran importancia, por su influencia, por su confluencia y, con frecuencia, por su refluencia.<\/p>\n<p>     La \u00abinfluencia\u00bb es evidente en cuanto configuran ideas, sentimientos y relaciones de forma inadvertida. Adem\u00e1s, por lo general, no son monovalentes y simples, sino que en ellos hay \u00abconfluencia\u00bb de personas, mensajes, apoyos, valores contrastes, que se interconexionan formando la tupida red de circunstancias que diferencia los procesos educadores.<\/p>\n<p>     Y tambi\u00e9n dejan muchas veces en la persona, sobre todo inmadura, un sedimento afectivo (impresiones), social (h\u00e1bitos) e intelectual (valores) que, con frecuencia, en tiempos posteriores de la vida, se reaviva. Entonces ayuda o estorba las respuestas religiosas, pues \u00abrefluyen\u00bb los recuerdos, impresiones y reclamos de lo que se bebi\u00f3 y vivi\u00f3 en el pasado infantil o adolescente.<\/p>\n<p>     La educaci\u00f3n religiosa, en su dimensi\u00f3n informativa (instrucci\u00f3n, cultura, capacidad) y formativa, no es posible sin la existencia de espacios, lugares y entornos propicios, es decir de \u00e1mbitos que ayudan. Si no existen, o si son m\u00e1s bien deseducativos, la persona no puede asimilar mensajes religiosos con limpieza o lo hace con distorsi\u00f3n, insuficiencia o error.<\/p>\n<p>    1.1. Tipolog\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>     Los \u00e1mbitos son m\u00e1s an\u00e1logos que un\u00ed\u00advocos y son numerosos. Se los puede clasificar de variadas formas:<br \/>\n  * Son \u00e1mbitos reales o m\u00e1s naturales los que reclaman elementos f\u00ed\u00adsicos:<\/p>\n<p>   &#8211; el familiar: hogar, parentela, tribu.<\/p>\n<p>   &#8211; el social: barrio, pueblo, aldea, comunidad de vecinos, regi\u00f3n, pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>   &#8211; el escolar: aula, nivel, clase, departamento, seminario, grupo cultural, deportivo, diversivo, religioso.<\/p>\n<p>   &#8211; el parroquial: cofrad\u00ed\u00ada, catequesis o catecumenado,  hermandad, asamblea, c\u00e1ritas.<\/p>\n<p>  &#8211; el convivencial: el club, los talleres, los lugares de trabajo, de estudios, etc.<br \/>\n  * Son \u00e1mbitos personales los que m\u00e1s bien implican relaciones de personas que lugares, normas o reglamentos:  &#8211; los grupos de amistad, de solidaridad, las Ongs, las comunidades de base.<\/p>\n<p>  &#8211; los equipos de trabajo, de reflexi\u00f3n, de asistencia y caridad.<\/p>\n<p> &#8211; las reuniones y encuentros, las conferencias, los cursos, los seminarios, los simposios, las peregrinaciones, las convivencias de diverso tipo.<br \/>\n  * Y puede hablarse de \u00e1mbitos virtuales, indefinibles pero reales e influyentes, que implican un entorno invisible por medio de lenguajes o apoyos visibles tan repetidos que crean dependencia: &#8211; el v\u00ed\u00adnculo af\u00ed\u00adn fomentado por la asiduidad a una prensa concreta: libros, revistas, per\u00ed\u00adodicos reiteradamente le\u00ed\u00addos y asimilados.<\/p>\n<p>   &#8211; el generado por la cautividad de la mente ante determinada programaci\u00f3n de televisi\u00f3n, de radio, de cine, de video, de software inform\u00e1tico.<\/p>\n<p>   &#8211; el nacido de la asidua afinidad a un movimiento art\u00ed\u00adstico, social, cultural, ecol\u00f3gico, incluso religioso, etc.<\/p>\n<p>      1. 2. Importancia<br \/>\n    El hombre nace a la vida en el \u00e1mbito m\u00e1s natural y primario, que es el gestado en la familia. Pero se mueve luego en multitud de \u00e1mbitos: compa\u00f1\u00ed\u00adas, amistades, v\u00ed\u00adnculos, relaciones laborales, intereses. Unos son m\u00e1s fijos y permanentes; otros son m\u00e1s fugaces, variables; pero todos son importantes.<\/p>\n<p>    En la educaci\u00f3n religiosa, de las ideas y criterios, de los sentimientos y de las actitudes, de las relaciones, el \u00e1mbito m\u00e1s natural y directamente configurador es tambi\u00e9n la familia.<\/p>\n<p>    Pero ella resulta insuficiente y en cierto momento tiene trascenderse. El ser humano es inteligente, din\u00e1mico, hambriento de experiencias; busca otros \u00e1mbitos en los que poder pasearse, pues los necesita.<\/p>\n<p>    En todos ellos se educa y se transmiten creencias, h\u00e1bitos, experiencias y modos de vida. Por eso interesan en catequesis para ser aprovechados m\u00e1s que para ser contrastados o reprimidos.<\/p>\n<p>    2. Criterios educativos<br \/>\n    Los lugares f\u00ed\u00adsicos y los entornos humanos en los que se desarrolla la vida de cada persona comprometen la tarea catequ\u00ed\u00adstica, pues todos son decisivos en la educaci\u00f3n de la fe. El catequista debe conocerlos, compararlos y, en lo posible, complementarlos.<\/p>\n<p>    Ning\u00fan \u00e1mbito, ni siquiera el familiar, genera influencias ciegas que influyen de forma irresistible al estilo del medio f\u00ed\u00adsico en la configuraci\u00f3n de las plantas y de los animales irracionales. Pero condicionan la educaci\u00f3n de manera intensa, continua y diversa en cada persona inmersa en sus circunstancias.<\/p>\n<p>    Algunos, como la sala de catequesis con el clima que en ella se origina, o el grupo de oraci\u00f3n, que se desenvuelve en el lugar sagrado (templo), son directa y firmemente configuradores de valores espirituales o de h\u00e1bitos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    Se pueden aceptar tres criterios generales que ayudan a entender el valor global de todos ellos.<\/p>\n<p>     2.1. Influencias indiscutibles<br \/>\n    Todos los \u00e1mbitos deben ser tenidos en cuenta. Su influencia es variada y variable, pero decisiva en la vida. Con todo, no todos tienen el mismo poder sobre la personalidad. Todos deben ser cuidados para que se constituyan en positivos. Debe ser aprovechados para que transformen en constructivos.<\/p>\n<p>    En ocasiones, hay que precaverse para que no se transformen en negativos y dificulten la acci\u00f3n educadora de la fe.<\/p>\n<p>    Esto supone tiempo, sensibilidad, colaboraci\u00f3n por parte de todos los que intervienen en la educaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>    2.2. Diferencias significativas<br \/>\n    Hay que discernir el valor de cada uno de ellos y establecer una jerarqu\u00ed\u00ada en ellos y ense\u00f1ar a los catequizandos a establecerla. Hay entornos de valor secundario y no deben ser m\u00e1s cautivadores que los primarios: una aula no m\u00e1s importante que un hogar y un club no es m\u00e1s valioso que la parroquia. Pero incluso los que no son primarios pueden ser tan condicionantes que resulten decisivos para la formaci\u00f3n de la conciencia y de la fe.<\/p>\n<p>    El discernimiento tiene que conducir a una acci\u00f3n pr\u00e1ctica y transformadora: es decir, a crear las condiciones f\u00ed\u00adsicas y psicol\u00f3gicas para lograr el acierto pedag\u00f3gico al menos en aquellos ambientes que son naturalmente imprescindibles: familia, escuela, parroquia.<\/p>\n<p>    2.3. Superposici\u00f3n de sus efectos<br \/>\n    El catequista debe recordar que el hombre no puede prescindir de los ambientes naturales, aunque resulten negativos. Directamente apenas si puede influir, por ejemplo, en el clima familiar adverso por el conocido o intuido. Pero debe siempre aprovechar para la educaci\u00f3n religiosa lo posible.<\/p>\n<p>    3. Variedad y diferencias<br \/>\n    La tarea educativa se desenvuelve en entornos variados. Es conveniente recordar que la suma de las influencias parciales constituye la fuerza m\u00e1s condicionante e irresistible de los entornos, sobre todo en la infancia.<\/p>\n<p>    Es conveniente actuar en esos \u00e1mbitos en proporci\u00f3n a su importancia. Para ello se precisa cierta valent\u00ed\u00ada, mucha habilidad y la modestia suficiente para aceptar la mediocridad de los resultados si el caso llega.<\/p>\n<p>    3.1. Ambitos naturales<br \/>\n    Son los que mayor valor tienen y los que mayor influencia ejercen. Y son los que ordinariamente han estado en la mente de los formuladores de los derechos radicales del hombre, por lo que tambi\u00e9n deben hallarse en el pensamiento de los educadores.<\/p>\n<p>    3.1.1. Familia.<\/p>\n<p>    La familia estrictamente considerada es la c\u00e9lula humana formada por padres e hijos en convivencia. Pero en multitud de esquemas familiares tales v\u00ed\u00adnculos se extienden y completan por otros agentes tambi\u00e9n muy influyentes: afines que forman la parentela, convivientes en el hogar que aportan influencias, incluso personas que tejen v\u00ed\u00adnculos interfamiliares que pueden ser muy importantes: vecindario, tribu, clan o etnia.<\/p>\n<p>    Es conveniente recordar que, a veces, es m\u00e1s importante la acci\u00f3n educadora o catequ\u00ed\u00adstica que se ejerce sobre la familia que la dirigida a la misma persona del ni\u00f1o. El modo de sentir y de pensar, los h\u00e1bitos y las tradiciones, las influencias de la autoridad, etc., constituyen el primer agente de cristianizaci\u00f3n, de apertura a la fe, de experiencias evang\u00e9licas o morales. Influir en la familia es influir en indirecta pero eficazmente en cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p>    Resulta ciertamente dif\u00ed\u00adcil en la mayor parte de los casos, sobre todo en algunos ambientes desacralizados y hedonistas. Pero no por ello se debe renunciar a clarificar ante los padres lo importantes que son sus actitudes y acciones en la educaci\u00f3n religiosa de los hijos.<\/p>\n<p>    Por extensi\u00f3n, la familia se ampl\u00ed\u00ada con otros campos, c\u00ed\u00adrculos o elementos vinculados al hogar: forman la \u00absociedad inmediata\u00bb, consangu\u00ed\u00adnea, como es la parentela, o convivencial, como es la vecindad. En ese \u00abentorno\u00bb, m\u00e1s que en el hogar mismo, es donde se viven las fiestas y las tradiciones, las creencias y las conmemoraciones, las experiencias y las relaciones.<\/p>\n<p>    Es precisamente en \u00e9l donde se producen los bloqueos y los obst\u00e1culos, las cr\u00ed\u00adticas y los sarcasmos, en ocasiones los esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>    3.1.2. Parroquia.<\/p>\n<p>    Aunque etimol\u00f3gicamente es un concepto geogr\u00e1fico (paraoikia, casa de cerca, demarcaci\u00f3n, territorio), tradicionalmente el t\u00e9rmino alude a la comunidad de personas m\u00e1s o menos vinculadas a un templo de referencia que genera una familiaridad espiritual y moral.<\/p>\n<p>    Los animadores de la parroquia encauzan la fe de los \u00abfieles\u00bb o feligreses, desde los primeros a\u00f1os y en las ocasiones m\u00e1s significativas de la vida. Su primer deber es crear un clima propicio a la fe, en el que se impregnan otras estructuras comunitarias de apoyo y formaci\u00f3n: cofrad\u00ed\u00adas, hermandades, catecumenados infantiles, juveniles o adultos, grupos con vivencias de tiempos lit\u00fargicos, movimientos, reuniones y asambleas, congregaciones y organismos de caridad y asistencia.<\/p>\n<p>    En la parroquia se vive y convive la fe, se despierta la oraci\u00f3n, se celebra el culto, sobre todo sacramental, se fomenta la caridad, se cultiva la esperanza. En ella se nace y en ella se encauza la vida cristiana. M\u00e1s que la instrucci\u00f3n doctrinal, lo que importa en la parroquia es el clima de confianza y la posibilidad de compartir los sentimientos y alentar las virtudes radicales.<\/p>\n<p>    El relacionarse con personas de las mismas creencias refuerza las propias. El participar en los mismos proyectos de acci\u00f3n ben\u00e9fica desarrolla la conciencia evang\u00e9lica. M\u00e1s que instrucci\u00f3n doctrinal y vivencia sacramental, que son necesarias, la intercomunicaci\u00f3n de experiencias y el reforzamiento de valores y actitudes religiosas es lo que conforma un parroquiano consistente, vital, objetivo, abierto y transformante. Es lo que hace posible el superar la mera subjetividad del sentimiento religioso.<\/p>\n<p>    Especial resonancia tiene en este sentido \u00abla asamblea sacramental\u00bb, es decir la reuni\u00f3n de fe para resaltar el sentido comunitario de los sacramentos. El sacramento es el signo sensible de la unidad, de la comuni\u00f3n, del amor.<\/p>\n<p>    Cada uno de ellos tiene su peculiar dimensi\u00f3n participativa y exige su propio clima espiritual: Bautismo, Penitencia, Eucarist\u00ed\u00ada, Confirmaci\u00f3n, Matrimonio, Unci\u00f3n de enfermos, Sacerdocio.<\/p>\n<p>    El espacio lit\u00fargico que configura la asamblea sacramental origina influencias en la conciencia que han de durar toda la vida. Si ellas faltan, la dimensi\u00f3n comunitaria (eclesial) del mensaje evang\u00e9lico queda mutilada.<\/p>\n<p>    Especial atenci\u00f3n merece la Eucarist\u00ed\u00ada, sobre todo la dominical, que es plegaria en asamblea y no tiempo de devoci\u00f3n particular. Es participaci\u00f3n vivencial y no cumplimiento sociol\u00f3gico sin consistencia interior. Por eso constituye un \u00e1mbito sacramental de primer rango.<\/p>\n<p>    El \u00e1mbito parroquial se ampl\u00ed\u00ada y diversifica en otras instancias asociativas, como son los arciprestazgos, las Di\u00f3cesis, las asociaciones o encuentros interparroquiales e interdiocesanos; y tambi\u00e9n se extiende en determinados movimientos de \u00abcomuni\u00f3n y de liberaci\u00f3n\u00bb, de confraternizaci\u00f3n catecumenal y de colaboraci\u00f3n en la \u00abopus Dei\u00bb, aspectos y t\u00e9rminos que son tan evang\u00e9licos y ecum\u00e9nicos que cualquier intento de reducci\u00f3n a capilla selectiva es profanaci\u00f3n sacr\u00ed\u00adlega de la idea de Iglesia.<\/p>\n<p>    3.1.3. Escuela cristiana<br \/>\n    El otro \u00e1mbito formal y estructurado por el que pasa la totalidad de los hombres en sus a\u00f1os infantiles, con m\u00e1s o menos duraci\u00f3n y con m\u00e1s o menos intensidad, es el escolar. Tiene decisiva influencias en la formaci\u00f3n de la personalidad infantil y juvenil.<\/p>\n<p>    M\u00e1s que la escuela como edificio material, son las realidades educativas que constituyen la vida escolar lo que importa para la configuraci\u00f3n de un \u00ab\u00e1mbito\u00bb formativo: aulas o clases, departamentos, seminarios, tutor\u00ed\u00adas, grupos de trabajo, compa\u00f1eros de estudio, servicios de apoyo acad\u00e9mico, equipos de cultura, estudio o diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Desde la perspectiva religiosa, la escuela no es un lugar (o no debe serlo), sino una comunidad de referencia. La comunidad educativa que se inspira en un ideario cristiano tiene decisiva importancia para la educaci\u00f3n de las carencias y de la conciencia por lo que en ella se perfila a lo largo de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>    El contexto formativo escolar no est\u00e1 determinado por la existencia o no de la ense\u00f1anza religiosa (asignaturas de religi\u00f3n), cuanto por el clima cristiano que se crea para la formaci\u00f3n espiritual de los escolares que acuden: celebraciones festivas, oraciones y devociones, invitaciones a obras de caridad y solidaridad, sobre todo la relaci\u00f3n con otros creyentes y el testimonio de toda la comunidad educadora y educativa.<\/p>\n<p>    Especial referencia se puede hacer a la tarea ambientadora del \u00abDepartamento de educaci\u00f3n de la fe\u00bb (o de religi\u00f3n) en un centro \u00abconfesional\u00bb al igual que de cualquier estructura org\u00e1nica que haga sus veces: consejo, comisi\u00f3n, equipo pastoral local, grupo de animaci\u00f3n espiritual, movimientos orientadores de actividades solidarias, etc.<\/p>\n<p>    Los que en estos entornos concretos trabajan de forma m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita son los primeros motores de un buen ambiente cristiano en el centro, ofreciendo apoyos, encauzando acciones, fomentando relaciones, abriendo oportunidades de oraci\u00f3n, caridad y excelente instrucci\u00f3n, siempre que superen las dimensiones acad\u00e9micas y act\u00faen con intencionalidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    En la medida en que la idea de escuela no se reduce a los meros aprendizajes, el testimonio evang\u00e9lico se hace fuerza vital cuando el alumno convive con educadores que ofrecen el testimonio de su fe y de su vida. El verdadero ambiente cristiano escolar lo forman los educadores de la fe, que son todos los que crean clima evang\u00e9lico por su disponibilidad, por honradez, por su sentido de la justicia, por su vivencia del amor fraterno.<\/p>\n<p>    3.2. Ambitos m\u00e1s informales<br \/>\n    Adem\u00e1s de la trilog\u00ed\u00ada familia, parroquia, escuela, existen otros muchos apoyos sociales que condicionan la educaci\u00f3n de la fe cristiana: grupos, comisiones, asambleas, cofrad\u00ed\u00adas, asociaciones de piedad, de apostolado, de oraci\u00f3n. Todos ellos aportan a las personas ayudas e influencias en lo intelectual (criterios, valores,) en lo afectivo (sentimientos, intereses, actitudes) y en lo moral (ejemplos, apoyos y alientos).<\/p>\n<p>    Cada uno de ellos es original y resulta dif\u00ed\u00adcil clasificarlos bajo ep\u00ed\u00adgrafes fijos, pues su rasgo m\u00e1s definitorio es la variedad, la flexibilidad y la movilidad.<\/p>\n<p>    Lo importante no son las denominaciones, sino su existencia y su calidad de cauce de participaci\u00f3n alentada y permanente. Tampoco es importante la pertenencia a muchos ni parece conveniente el excesivo trasiego por demasiados en busca de experiencias siempre nuevas. Es preferible la vivencia en profundidad y con cierta permanencia en aquellos que m\u00e1s se acomodan a cada personalidad o que las circunstancias van poniendo en el camino e la vida.<\/p>\n<p>    El recuerdo de algunos de ellos puede ayudar a entender su importancia.<\/p>\n<p>    3.2.1. Servicios y encuentros<br \/>\n    Las distintas necesidades sociales o eclesiales suelen generar grupos o servicios muy diversos<br \/>\n   &#8211; Los \u00abvoluntariados\u00bb, tan frecuentemente apetecidos en etapas adolescentes o juveniles, resultan otra forma de vivencia cristiana, creando \u00e1mbito adecuado de relaci\u00f3n y de altruismo. El clima generado en los participantes es lo que define su poder educador.<\/p>\n<p>   Siempre es recomendable desde cierta edad alg\u00fan tipo de \u00abvoluntariado\u00bb o participaci\u00f3n solidaria de ayuda con necesitados: enfermos, emigrantes, marginados, apoyos al tercer mundo, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; Las Organizaciones no gubernamentales de signo altruista (Ongs para el desarrollo) se han multiplicado recientemente y ofrecen alternativas formativas de importancia. De manera especial resultan educadoras aquellas que se definen por un ideario cristiano y responden a proyectos concretos que exigen aportaciones fuertes de retaguardia y, en ocasiones, tambi\u00e9n de vanguardia.<\/p>\n<p>   &#8211; Las llamadas comunidades de base, o comunidades libres, pueden resultar tambi\u00e9n educadoras, siempre que no impliquen determinadas obsesiones, por ejemplo antiestructurales en relaci\u00f3n a la jerarqu\u00ed\u00ada eclesial. De serlo, generan por lo general climas dif\u00ed\u00adcilmente compatibles con el mensaje evang\u00e9lico presentado a adolescentes.<\/p>\n<p>   &#8211; Son \u00e1mbitos pasajeros pero positivos, aunque sean ocasionales o sectoriales, los encuentros, las conferencias, las peregrinaciones, las convivencias, las campa\u00f1as de apoyo a causas o necesidades improvisadas.<\/p>\n<p>   &#8211; Determinadas asociaciones de piedad, como grupos de oraci\u00f3n, de penitencia o de formaci\u00f3n cristiana, si tienen ambiente propicio de libertad y de caridad, pueden dejar huellas indelebles en la formaci\u00f3n infantil o juvenil de una persona. Se puede afirmar categ\u00f3ricamente que nadie logra una suficiente educaci\u00f3n en la fe cristiana si durante la  etapa infantil o juvenil no se recibe alguna experiencia de vida comunitaria extrafamiliar.<\/p>\n<p>    Por eso importan tanto las asociaciones piadosas, misioneras, parroquiales, colegiales, los grupos de oraci\u00f3n, las peque\u00f1as comunidades infantiles o juveniles, las convivencias cristianas, etc.<\/p>\n<p>    3.2.2. Movimientos<br \/>\n    Podemos recordar el valor que tienen los llamados \u00abmovimientos cristianos\u00bb y resaltar la importancia del clima que generan en quienes se siente afectados por ellos. Constituyen un \u00e1mbito inmaterial, pero determinante, para la educaci\u00f3n de una fe viva y proyectiva.<\/p>\n<p>    Se denominan movimientos eclesiales a las afinidades ideol\u00f3gicas o afectivas que son m\u00e1s libres e informales que los grupos regulados con normas. Originan encuentros, asambleas, reuniones, incluso agrupaciones que persiguen finalidades educativas o de otro tipo. Impregnan a sus participantes o simpatizantes de determinado talante o tonalidad cristiana: pentecostalista, mariano, escultista, neocatecumenal, ecum\u00e9nico, etc.<\/p>\n<p>    Se caracteriza por la libertad m\u00e1s que por norma, por cierta carga afectiva que atrae y no por compromisos que atan,  por el modo de sentir m\u00e1s que por el modo de pensar.<\/p>\n<p>    De ellos brotan a veces asociaciones, fraternidades, institutos o comunidades estables. Pero los movimientos son impulsos m\u00e1s que estructuras y crean \u00e1mbito imperceptible pero influyente. Y detr\u00e1s de todos ellos se halla la idea o valor de la comunidad eclesial, de la Iglesia, a la cual pertenecen todos los que se sienten hilvanados por sus principios o sus insinuaciones.<\/p>\n<p>    Especial referencia hay que hacer a los movimientos de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica en sus diversas formas (de adultos, juvenil, obrera, universitaria, femenina), por la diversa acogida \u00abinstitucional\u00bb que ha tenido de muchos pa\u00ed\u00adses y por los apoyos que a lo largo de un siglo ha recibido de la jerarqu\u00ed\u00ada local o de la universal.<\/p>\n<p>    Con todo habr\u00e1 que recordar que la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica org\u00e1nica y estructural no constituye toda \u00abacci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb eclesial. Y que cualquiera otro movimiento o asociaci\u00f3n que se inspire en los principios del Evangelio y sea coherente con las normas de la Iglesia constituye un \u00e1mbito eclesial de primer orden: Legi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, Grupos misioneros, congregaciones marianas, del Ni\u00f1o Jes\u00fas, juventudes josefinas, y mil grupos m\u00e1s, tienen una misi\u00f3n educadora peculiar.  Todos son apoyos para crear clima y todos deber ser mirados con el mismo respeto y acogida.<\/p>\n<p>    3.3. Ambitos virtuales<br \/>\n    Determinados medios de comunicaci\u00f3n social, cultural o moral pueden ser considerados tambi\u00e9n como focos educadores y de influencia en cierto sentido.<\/p>\n<p>    Bien se puede hablar de \u00e1mbitos virtuales o inmateriales en referencia al clima de acercamiento e identificaci\u00f3n que se genera ante los que leen siempre el mismo tipo de prensa (libros peri\u00f3dicos, revistas), asisten al mismo tipo de cine, escuchan el mismo tipo de emisiones radiof\u00f3nicas o son asiduos al mismo estilo de programas televisivos, inform\u00e1ticos o intern\u00e9ticos.<\/p>\n<p>    Esos \u00e1mbitos o esferas de influencia han sido tan importantes que en los \u00faltimos decenios se han convertido en motivo de inquietud para la Iglesia y quien en ella anuncia el Evangelio.<\/p>\n<p>   3.3.1. Valoraci\u00f3n eclesial   Estos \u00e1mbitos, a primera vista son fugaces y parecen m\u00e1s espect\u00e1culos que entornos estrictos.  Pero son ocasi\u00f3n de relaciones, motivo de comportamiento, centro de afectos.<\/p>\n<p>   Constituyen una variable de la cultura moderna indiscutible por su poder subyugante y por su lenguaje absorbente para el hombre de hoy. Es normal que la Iglesia se haya percatado de su valor y se interese por ellos para convertirlos en \u00e1mbito de evangelizaci\u00f3n y no en enemigos de la vida cristiana, como en otro tiempo aconteci\u00f3n con el teatro, con el cine o la TV.<\/p>\n<p>    El documento conciliar \u00abInter mirifica\u00bb y los postconciliares documentos pontificios: \u00abCommunio et progressio\u00bb (1971) de Pablo VI o \u00abAetatis novae\u00bb (1992) de Juan Pablo II, se\u00f1alan orientaciones claras sobre su poder: su valor formativo o deformativo y el inter\u00e9s que todos los educadores de la fe deben tener por ellos y por sus efectos.<\/p>\n<p>    La Iglesia quiere estar presente en todos ellos, pero desea tambi\u00e9n poseer instrumentos propios para poder servir a los creyentes con limpieza, libertad y compromiso. Es consciente de que \u00abla utilizaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n se ha hecho esencial para la evangelizaci\u00f3n y la catequesis\u00bb (Comun. et progr. 126 y tdencia sorprendentes. Lo que van a representar los nuevos medios de comunicaci\u00f3n, que dejan ya atr\u00e1s a los que parec\u00ed\u00adan nuevos hace s\u00f3lo unas d\u00e9cadas, resulta insospechado. Tales son los cibern\u00e9ticos (mecanismos autom\u00e1ticos de registro y transmisi\u00f3n, de transformaci\u00f3n de datos), los inform\u00e1ticos (relativos a la informaci\u00f3n tecnificada y la manipulaci\u00f3n de esa informaci\u00f3n) y los intern\u00e9ticos (comunicaci\u00f3n mundial interradial, \u00abnavegaci\u00f3n\u00bb, interconexi\u00f3n, etc.)<\/p>\n<p>    Ellos crean un entorno artificial en donde no s\u00f3lo los datos sino las relaciones emotivas, culturales y hasta religiosas se pueden rodear de una aureola de fugacidad y anonimato, que es su signo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico. Y puede ser tan poderosa como desconcertante y tan influyente como imperceptible.<\/p>\n<p>   3.3.2. Acci\u00f3n educadora   No basta ponerse en guarda ante estos aspectos, sino que es preciso asumir compromisos arriesgados de intervenci\u00f3n, de denuncia, de clarificaci\u00f3n de efectos y consecuencias y, cuando el caso llegue, de rectificaci\u00f3n y encauzamiento oportuno.<\/p>\n<p>    Los entornos virtuales reclaman hoy educadores audaces, rectos en las intenciones y h\u00e1biles en las tecnolog\u00ed\u00adas. Deben ser realistas y estar bien formados, dispuestos a ayudar a las personas a discernir lo real de lo fingido y no s\u00f3lo a ser formidables t\u00e9cnicos. Su labor es hacer compatible la ense\u00f1anza religiosa con los lenguajes tecnol\u00f3gicos tan persistentes y cautivadores en la actualidad y tan previsiblemente poderosos en el porvenir.<\/p>\n<p>    Har\u00e1 bien el catequista, si quiere conseguir ese objetivo, en explorar las consignas eclesiales de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Puede releer la Enc\u00ed\u00adclica \u00abMiranda prosus\u00bb (1957) de P\u00ed\u00ado XII, el citado Decreto conciliar \u00abInter mirifica\u00bb del 4 de Diciembre de 1963, asumido por Pablo VI, la instrucci\u00f3n pastoral \u00abCommunio et progressio\u00bb (1971) del mismo Pablo VI, la instrucci\u00f3n \u00abAetatis novae\u00bb (1992) de Juan Pablo II, entre otros.<\/p>\n<p>    3.4. Ambitos ocasionales<br \/>\n    Son todos aquellos encuentros, convivencias y oportunidades en los que los creyentes se encuentran y fomentan un ambiente propicio para la oraci\u00f3n, para la caridad o para la educaci\u00f3n mejor de la conciencia y de la inteligencia.<\/p>\n<p>    3.4.1. Peregrinaciones.<\/p>\n<p>    Fueron tradicionales en la Historia de la Iglesia. Siguen teniendo singular valor, siempre que no se impurifiquen por intereses comerciales y tur\u00ed\u00adsticos y por reclamos sociales que deterioren sus resonancias y sus fines religiosos.<\/p>\n<p>    Las antiguas crearon verdaderas rutas de arte, caridad, plegaria y amor cristiano: Tierra Santa, Roma, Santiago de Compostela, As\u00ed\u00ads. Las m\u00e1s recientes originan r\u00ed\u00ados de personas que acuden a expresar o fortalecer su fe: Guadalupe, Lourdes, N\u00e1poles, F\u00e1tima, Montmartre, Zaragoza, Copacabana, La Salette, Montserrat, Covadonga.<\/p>\n<p>     3.4.2. Encuentros.<\/p>\n<p>    Determinadas convocatorias: congresos, jornadas, novenas, octavarios, procesiones, asambleas, visitas, etc., son tambi\u00e9n ocasiones que originan momentos de plegaria, de apoyo o de afianzamiento en la fe. Por cortos que sean los tiempos en que se da el encuentro, amplios pueden ser los frutos.<\/p>\n<p>    A este tipo de \u00e1mbitos pertenecen los actos multitudinarios con la convocatoria de un Papa que visita una localidad en visita pastoral, con una concentraci\u00f3n con motivo de una canonizaci\u00f3n o por raz\u00f3n de un congreso, como suelen ser los eucar\u00ed\u00adsticos o los marianos. Lo importante de los encuentros no es realizarlos, sino prepararlos y aprovecharlos.<\/p>\n<p>    3.4.3  Convivencias   Son los tiempos dedicados a una reflexi\u00f3n personal o compartida para una mejora de vida o para una actualizaci\u00f3n de la fe. Tales son los ejercicios espirituales, los encuentros de oraci\u00f3n, las semanas juveniles, todos los cuales precisan objetivos y contenidos claros, bien preparados, coordinados seg\u00fan las circunstancias.  Todos los \u00e1mbitos religiosos tienen que conducir a Dios, en ideas y en sentimientos, en amor y en fe.<\/p>\n<p>    3.4.4. Campa\u00f1as.<\/p>\n<p>    Son tambi\u00e9n oportunidades de reflexi\u00f3n y solidaridad cristianas y pueden crear ambiente muy propicio para la plegaria, la conversi\u00f3n y la mejora de la propia formaci\u00f3n cristiana.  Campa\u00f1as como la del Domund o de la Santa Infancia, misiones populares, marchas en favor de causas justas, colectas a favor de damnificados, etc. son plataformas oportunas para despertar y revitalizar ideales, sentimientos nobles y valores cristianos.<\/p>\n<p>    4. Consignas de Iglesia<br \/>\n    La tradici\u00f3n de la Iglesia ha sido muy propensa a considerar \u00ablugares sagrados\u00bb a determinados espacios religiosos en los que el creyente se vincula con lo trascendente (templos, santuarios, cementerios, montes) durante un tiempo. Y ha mirado con simpat\u00ed\u00ada aquellas reuniones en donde a lo largo de unas horas, d\u00ed\u00adas o semanas, los cristianos se apoyan mutuamente para el ejercicio del bien y para la conversi\u00f3n personal o la mejora de vida.<\/p>\n<p>    Pero siempre el cristiano ha sido consciente del mensaje de Jes\u00fas a la samaritana: \u00abMujer, cree que ni este monte ni en Jerusal\u00e9n se dar\u00e1 culto a Dios, sino en todo lugar&#8230; y se har\u00e1 en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb. (Jn. 4. 21-23). Y, siguiendo a San Pablo, ha entendido que todo tiempo es propicio para dar gloria a Dios: \u00abHay quien considera de especial relieve ciertos d\u00ed\u00adas y otros los consideran todos iguales: que cada uno act\u00fae seg\u00fan su conciencia.\u00bb (Rom. 15.5)<\/p>\n<p>    Aplicadas estas consignas a la formaci\u00f3n y educaci\u00f3n de la fe, es claro que ciertos lugares puede tener cierta prioridad (familia, parroquia, escuela cristiana). Y que en determinados tiempos (domingo, \u00e9pocas lit\u00fargicas, fiestas) se vive m\u00e1s din\u00e1mica la fe de la comunidad.<\/p>\n<p>    Pero en todo lugar, en todo tiempo y ocasi\u00f3n, se puede recibir el mensaje evang\u00e9lico y se puede dar gloria a Dios. No es bueno pues vincular la vida cristiana de forma exagerada a las conmemoraciones, aunque sean excelentes.<\/p>\n<p>    Los documentos eclesiales han sido claros al respecto, como se refleja en algunos: Constituci\u00f3n conciliar \u00abGaudium et Spes\u00bb (Ns. 39, 42, 54, 62 y 93), al hablar del mundo; Decreto conciliar sobre el apostolado de los laicos (\u00abApostolicam actuasitatem\u00bb. Ns 13 y 53), al aludir a los lugares m\u00e1s aptos para la fe de los fieles; documentos romanos como el \u00abDirectorio Pastoral Catequ\u00e9tica\u00bb de 1997 (Ns. 261 y 262) y la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abCatechesi Tradendae\u00bb (Ns 68 a 71), al tratar de los espacios educativos; enc\u00ed\u00adclicas como la \u00abFamiliaris consortio\u00bb de 1981 y la \u00abChristifideles laici\u00bb, donde se resalta el valor espec\u00ed\u00adfico de determinados ambientes.<\/p>\n<p>    La exhortaci\u00f3n Catechesi tradendae de modo especial resalta el valor y la influencia de los \u00e1mbitos asociativos que se dedican a la pr\u00e1ctica de la piedad, de la instrucci\u00f3n, de la caridad, de la ayuda y asistencia. \u00abEl esfuerzo catequ\u00ed\u00adstico posible en los variados lugares tiene muchas probabilidades de ser acogido y de dar frutos cuanto m\u00e1s se respete la naturaleza de cada uno. Se conseguir\u00e1 la diversidad y la complementariedad de contactos y se asegurar\u00e1 la riqueza mediante la triple dimensi\u00f3n de palabra, de memoria, de testimonio, es decir de doctrina, de celebraci\u00f3n y de compromiso de vida.\u00bb (N\u00c2\u00ba 47)<\/p>\n<p>    5. Adaptaci\u00f3n a las edades.<\/p>\n<p>    En las consignas eclesiales se ha resaltado siempre el valor que determinados ambientes tienen para cada una de las edades evolutivas, al menos para aquellas en las que se forma la personalidad del ni\u00f1o y del adolescente.<\/p>\n<p>    La familia o la ONG no es lo mismo de importante para el ni\u00f1o peque\u00f1o que para el joven maduro. El primero es m\u00e1s familiar que social; el segundo supera la familia con su proyecci\u00f3n social.<\/p>\n<p>   5.1. En la infancia.<\/p>\n<p>   Es evidente que la familia resulta el \u00e1mbito m\u00e1s natural  para la infancia. Nada ni nadie puede sustituir su influencia en los primeros a\u00f1os de la vida. El educador de la fe infantil, ya actuando desde el marco de la parroquia ya en la escuela cristiana, debe hacer lo posible por \u00abavisar\u00bb a los padres sobre lo que implica el tono cristiano de su hogar.  Sin llegar a posturas derrotistas de poner en duda la acci\u00f3n en la instrucci\u00f3n religiosa, es conveniente tomar conciencia de las limitaciones que suscitan las situaciones familiares de aton\u00ed\u00ada religiosa.<\/p>\n<p>   En la iniciaci\u00f3n sacramental y en el descubrimiento de los valores evang\u00e9licos, cuando los ni\u00f1os pertenecen a familias agn\u00f3sticas, las limitaciones son grandes. Pero ser conscientes de las limitaciones existentes ni implica renuncia a sembrar la buena semilla. Esto es especialmente digno de recordarse en algunos momentos religiosamente significativos: cuando un ni\u00f1o hace la primera comuni\u00f3n, cuando un joven se acerca al momento de su confirmaci\u00f3n, cuando sobreviene un tiempo de crisis. Sin referencia a su comunidad creyente familiar el sujeto queda sin soporte b\u00e1sico. Pero en catequesis la consigna ha de ser siempre hacer lo que se puede y no desanimarse cuando no se consigue lo que se pretende.<\/p>\n<p>    5.2. Preadolescencia<br \/>\n    Desde la llegada a la infancia adulta, el entorno familiar y el escolar deben y pueden ser completados con m\u00faltiples experiencias de comunidad inicial, con la promoci\u00f3n de actividades participadas, con aportes personales proporcionados a la edad y a la maduraci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>    Es frecuente preguntarse por las mejores iniciativas para ofrecer al ni\u00f1o mayor y al preadolescente \u00e1mbitos adecuados a su contextura moral y a su estructura psicol\u00f3gica. Ninguna respuesta es universalmente v\u00e1lida. Pero se debe recordar que esta etapa de la vida es de alta sensibilidad social y es  importante apoyar con el grupo la marcha espiritual de la persona.<\/p>\n<p>    Sobre todo se deben facilitar alternativas interesantes cuando el ni\u00f1o supera la infancia y el concepto de \u00abcatequesis\u00bb se le queda peque\u00f1o para sus demandas e intereses. Los movimientos de \u00abiniciaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb y los grupos de \u00abamistad cristiana\u00bb parecen los mejores cauces para no restringir las perspectivas formativas a horizontes solamente sacramentales, como acontece cuando todo queda mediatizado por el un contexto parroquial estrecho<\/p>\n<p>   5.3. Adolescencia y juventud.<\/p>\n<p>   Para las edades que afectan ya a la plena capacidad de opci\u00f3n personal hay que ofrecer acciones formativas m\u00e1s consistentes. No es dif\u00ed\u00adcil si se han fomentado experiencias realizadas en las etapas previas, determinantes para la trayectoria que cada uno siga, que ser\u00ed\u00ada siempre original, personal y diferente.<\/p>\n<p>   Lo que s\u00ed\u00ad es bueno es recordar que a todas las edades es necesaria la experiencia de comunidad de fe. En el directorio internacional de Pastoral Catequ\u00e9tica se dice: \u00abLas mediaciones son necesarias para la catequesis eficaz: una acci\u00f3n de grupo bien orientada, una pertenencia a asociaciones juveniles de car\u00e1cter educativo y un acompa\u00f1amiento personal del joven son siempre convenientes.\u00bb (N\u00c2\u00ba 184)<\/p>\n<p>   La marcha que se siga en la adolescencia y juventud pr\u00e1cticamente va a se\u00f1alar el ritmo que acompa\u00f1ar\u00e1 la vida cristiana de todos los estadios vitales posteriores de la persona. La animaci\u00f3n de esa marcha corresponde a todos los cristianos. Pablo VI dec\u00ed\u00ada en la \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb: \u00abEs important\u00ed\u00adsima la atenci\u00f3n a las necesidades actuales de la humanidad y de la Iglesia&#8230; Muchos ministerios, nuevos en apariencia, est\u00e1n muy vinculados a las experiencias vividas por la Iglesia a lo largo de su existencia. Catequistas, animadores de oraci\u00f3n y del canto, cristianos entregados al servicio de la palabra y de los hermanos necesitados, jefes de peque\u00f1as comunidades, responsables de movimientos&#8230; Todos son preciosos para la implantaci\u00f3n de las vida y del crecimiento de la Iglesia y para asegurar su irradiaci\u00f3n en el mundo\u00bb.  (N\u00c2\u00ba 73)<\/p>\n<p>Un \u00e1mbito sagrado singular, el de los monasterios de vida contemplativa<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[810] Son los lugares f\u00ed\u00adsicos (espacios, sitos, territorios) o los entornos no f\u00ed\u00adsicos (ambientes, climas, medios) en los que se desarrolla la vida y en donde se producen las relaciones humanas. En consecuencia, son el contexto en el que se desenvuelve el proceso educativo. 1. Significado educativo Para la educaci\u00f3n de la fe los \u00e1mbitos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAMBITOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}