{"id":9703,"date":"2016-02-05T07:05:46","date_gmt":"2016-02-05T12:05:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abadia\/"},"modified":"2016-02-05T07:05:46","modified_gmt":"2016-02-05T12:05:46","slug":"abadia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abadia\/","title":{"rendered":"ABADIA"},"content":{"rendered":"<p>[253][933]<\/p>\n<p>    Monasterio, convento, casa religiosa dirigida por un abad. El concepto de \u00ababad (en arameo, abbas, padre), desde tiempos antiguos, probablemente patr\u00ed\u00adsticos, design\u00f3 en las Ordenes religiosas cristianas al que ejerc\u00ed\u00ada la autoridad.<\/p>\n<p>     Los eremitorios (eremos, desierto, lugar de soledad) surgieron entre los cristianos en el siglo II, alentados por el deseo de soledad y, en ocasiones, como huida de la persecuci\u00f3n que se cebaba en los lugares m\u00e1s diversos y con especial sa\u00f1a para los elementos representativos de las comunidades. Pero se multiplicaron los obst\u00e1culos y dificultades cuando se acumularon los solitarios en regiones pr\u00f3ximas a las cristiandades. Poco a poco se convirtieron en cenobios (koinos, com\u00fan, bios, vida) por las ventajas que ofrece la comunidad para la vida y para la plegaria.<\/p>\n<p>    El gran modelo de la vida solitaria fue S. Antonio Abad, anacoreta o penitente y eremita o solitario, en los desiertos de Egipto. Vivi\u00f3 105 a\u00f1os (251 a 356), seg\u00fan las biograf\u00ed\u00adas de \u00e9l escritas en los primeros tiempos y fue animador de otros cenobitas con sus penitencias y sus formas de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los cenobios, o lugares de oraci\u00f3n y penitencia compartida, tuvieron tambi\u00e9n singulares hombres mod\u00e9licos que ense\u00f1aban a orar y a vivir con gozo la austeridad y la vida fraterna. San Pacomio fue otra de las figuras atractivas para la vida del desierto. Vivi\u00f3 en Egipto entre el 290 y el 346 e inclin\u00f3 la balanza ya con m\u00e1s intensidad hacia la vida com\u00fan. Mostr\u00f3 que en todo grupo hace falta una autoridad reguladora y el abad, o padre, cobro naturaleza en el monasterio pacomiano en el que el mismo fue modelo de ese ministerio.<\/p>\n<p>     Pero era preciso un tercer paso y consisti\u00f3 en llegar a la regulaci\u00f3n de esos cenobios con normas sabias, fijas y santificadoras. Por eso surgi\u00f3 la tendencia a establecer Reglas comunes que todos los habitantes o monjes (monajos = solitarios) deb\u00ed\u00adan aceptar para mantenerse en la comunidad monacal.<\/p>\n<p>    Los monasterios (monos, uno, solo; sterion, vivienda) son pues cenobios con una regla reconocida como tal. En el siglo IV con S. Basilio en Oriente, en el siglo V con San Agust\u00ed\u00adn en Africa, y en el VI con S. Benito en Italia, se organizaron los Cenobios regulares y sus reglas o formas de vida fueron durante siglos gu\u00ed\u00adas de convivencia religiosa monacal. Se mantuvieron  a lo largo de toda la Edad Media, sobre todo desde el siglo VII y en todos los pa\u00ed\u00adses de Europa. Y contin\u00faan inspirando estilos o modalidades de vida en la actualidad.<\/p>\n<p>    El abad, o superior, fue en los cenobios, m\u00e1s que en los eremitorios, el monje que represent\u00f3 la autoridad como servicio. Y luego, en los monasterios, la ejerci\u00f3 como obligaci\u00f3n impuesta por la elecci\u00f3n de los otros monjes o por la asignaci\u00f3n de una autoridad superior, ordinariamente la del obispo o, en ocasiones, la civil de un monarca o de un se\u00f1or.<\/p>\n<p>    En ocasiones, las abad\u00ed\u00adas y los monasterios incrementaron sus posesiones, tuvieron excelentes propiedades, rentas y beneficios materiales y fueron objeto de la codicia de muchos se\u00f1ores, sobre todo con la formalizaci\u00f3n de los reinos \u00abb\u00e1baros\u00bb. La instituci\u00f3n abacial se convirti\u00f3 con frecuencia en \u00abse\u00f1or\u00ed\u00ada\u00bb. Incluso los se\u00f1ores civiles se entrometieron en el nombramiento de las autoridades internas de los monasterios. Surgieron los abusos y, en ocasiones, hasta recib\u00ed\u00adan la autoridad personas que no resid\u00ed\u00adan en los edificios y s\u00f3lo buscaban el manejo de los bienes y de los tributos que les llegaban.<\/p>\n<p>    Al llegar el siglo XII, se incrementaron las villas, los burgos, las aldeas y ciudades. En ellas no hubo espacio suficiente para los monasterios, con sus extensas propiedades, pues en ellos se viv\u00ed\u00ada de los terrenos de cultivo, ganados de labranza y espacios amplios para los monjes, los donados, los siervos y los criados. En esas ciudades o villas surgieron los \u00abConventos\u00bb, o lugares recogidos y silenciosos, para vivir en ellos la oraci\u00f3n y la pobreza, la fraternidad y el celibato.<\/p>\n<p>    En ellos surgi\u00f3 otro tipo de nuevos monjes, m\u00e1s capaces de adaptarse a los  espacios sociales y a las formas de vida. Los habitantes de los centros \u00abconventuales\u00bb se dedicaron a vivir de su trabajo y de las limosnas que recib\u00ed\u00adan. Se dejaron de llamar monjes y se apellidaron \u00abhermanos\u00bb, que eso significa \u00abfrailes\u00bb.<\/p>\n<p>    Entre los trabajos preferidos, el m\u00e1s concorde con la misi\u00f3n evangelizadora fue la predicaci\u00f3n y con frecuencia la docencia en las c\u00e1tedras de las nacientes universidades. Fueron sus obras de misericordia y de servicio apost\u00f3lico en la sociedad as\u00ed\u00ad como su docencia los que les atrajo e inter\u00e9s de la sociedad. Al vivir a veces de limosna y del trabajo, no de las propiedades, surgi\u00f3 la categor\u00ed\u00ada de mendicantes.<\/p>\n<p>    Las normas de vida de estos \u00abmendicantes\u00bb ten\u00ed\u00adan que ser otras. Se dej\u00f3 de llamar \u00ababades\u00bb a los que ejerc\u00ed\u00adan la autoridad  y se habl\u00f3 de \u00abpriores\u00bb (o primeros), de \u00abministros\u00bb (servidores), de \u00abguardianes\u00bb o custodios (vigilantes). Un poco m\u00e1s tarde, ya en el siglo XIV y XV se prefiri\u00f3 hablar de \u00abprep\u00f3sitos\u00bb (puesto al frente) o simplemente de \u00absuperiores\u00bb. Y pronto dejaros de ser vitalicios y su ejercicio se limit\u00f3 a un tiempo, ordinariamente a un trienio. El trienio y el quinquenio fue lo ordinario desde el II Concilio de Letr\u00e1n en el 1139 como norma  de gobierno.<\/p>\n<p>     En la Iglesia oriental ortodoxa los superiores de los monasterios fueron llamados \u00abhegumenos\u00bb o \u00abarchimandritas\u00bb.<\/p>\n<p>    Es interesante resaltar que, tanto lo \u00ababades\u00bb como los \u00absuperiores\u00bb tuvieron siempre entre sus funciones el deber de la instrucci\u00f3n religiosa de sus subordinados. Por eso, fuera por elecci\u00f3n de los monjes o frailes o fuera por designaci\u00f3n exterior, se tend\u00ed\u00ada a poner al frente de cada grupo personas de virtud, pero tambi\u00e9n de cultura, de recta doctrina y de cualidades excelentes para el gobierno de las comunidades, en ocasiones numerosas.<\/p>\n<p>      A veces los abades recibieron determinadas atribuciones de gobierno extensivas a una localidad  pr\u00f3xima. Ordinariamente se manifestaba con ciertas capacidades lit\u00fargicas y cultuales. Y como signo de su autoridad singular se extendi\u00f3 el uso de la mitra (abades mitrados), que era el ornamento que llevaban en la cabeza las jerarqu\u00ed\u00adas superiores de la Iglesia (papa, obispos) en las ceremonias religiosas.<\/p>\n<p>     Por imitaci\u00f3n, en las familias femeninas cercanas en espiritualidad y fundaci\u00f3n a los grupos religiosos masculinos, tambi\u00e9n se emple\u00f3 el t\u00e9rmino femenino para designar a las religiosas que ejerc\u00ed\u00adan el gobierno en las abad\u00ed\u00adas o prioratos de religiosas. As\u00ed\u00ad se habl\u00f3 de abadesas, prioras, guardianas y superioras, con atribuciones y responsabilidades similares a las propias de centros masculinos.<\/p>\n<p>    Hoy se sigue hablando de abades y de priores, de guardianes y de superiores y se siguen conservando las atribuciones tradicionales amortiguadas por los signos de los tiempos, m\u00e1s dados a la sensibilidad democr\u00e1tica que al ejercicio de una autoridad monologal exagerada. Considerado como padre y responsable de su comunidad, el abad, prior, guardi\u00e1n o superior, tiene la autoridad para reforzar la observancia de las Reglas, para mantener el orden y para administrar los bienes, orientar las personas y asegurar el cumplimiento de las misiones personales o corporativas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Un monasterio can\u00f3nicamente erigido y aut\u00f3nomo, con una comunidad de no menos que doce religiosos o monjes, bajo el gobierno de un abad; o bien religiosas o monjas bajo el de una abadesa.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Priorato Aut\u00f3nomo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Formaci\u00f3n de las primeras comunidades<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 San Benito<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 La Cartuja<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Instalaciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Rutina<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Priorato Aut\u00f3nomo<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un priorato aut\u00f3nomo hoy en d\u00eda es gobernado por un superior que haya llevado anteriormente el t\u00edtulo de prior en vez del de abad; aunque esta distinci\u00f3n era desconocido en los primeros siglos de la historia mon\u00e1stica. As\u00ed fueron los doce grandes prioratos de la Catedral de Inglaterra, gobernados eficazmente por un prior, el diocesano que era considerado el abad. Otros prioriatos fueron fundados como \u00abceldas\u00bb, o sucesores de las grandes abad\u00edas, y se mantuvieron independientes de la casa paterna, por aquellos abades que se\u00f1al\u00f3 el prior, y fueron removidos a voluntad. Originalmente el vocablo monasterio designaba, tanto en el Este como en el Oeste, la vivienda de un anacoreta o de una comunidad; mientras que caenobium, congregatio, fraternitas, asceterion, etc. fueron referidos solamente a las casas de comunidades. Los monasterios tomaron sus nombres de su ubicaci\u00f3n, de sus fundadores, o de alg\u00fan monje cuya vida destac\u00f3 en ellos; y m\u00e1s adelante, de alg\u00fan santo cuyas reliquias fueron preservadas all\u00ed, o quien era en ese lugar objeto de una especial veneraci\u00f3n. Los monjes de Egipto y Palestina, como se recoge en \u00abPeregrinatio Etheriae,\u00bb eligieron para sus monasterios sitios c\u00e9lebres por su relaci\u00f3n con alg\u00fan pasaje o personaje b\u00edblico. Los primeros monjes se asentaban generalmente en lugares solitarios, lejos de la poblaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n fueron encontrados a veces en ciudades como Alejandr\u00eda, Roma, Cartago, e Hippo. Los monasterios, fundados en distintos lugares del pa\u00eds, se reun\u00edan normalmente alrededor de los asentamientos que, con el tiempo, se desarrollaron como grandes centros de poblaci\u00f3n e industria, especialmente en Inglaterra y Alemania,. Muchas ciudades importantes deben su origen a esta causa; pero esta tendencia sin embargo nunca se pudo constatar claramente en \u00c1frica y en el Este. Aunque los sitios elegidos eran a menudo hermosos, muchos asentamientos, sobre todo en Egipto, estaban a prop\u00f3sito en medio de desiertos \u00e1ridos. Pero, por lo general, no fue esta la forma de austeridad que se viv\u00eda en ellos. En la Edad Media, la m\u00e1s triste y salvaje \u00e9poca en que aparecieron estos sitios, la mayor parte aparec\u00edan bajo el temperamento severo de los Cistercienses. No obstante, la preferencia, de parte al menos de la mayor\u00eda de los monjes del Oeste, era hacia las tierras f\u00e9rtiles, m\u00e1s id\u00f3neas para el cultivo y la agricultura.\n<\/p>\n<h1>Formaci\u00f3n de las primeras comunidades<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formaci\u00f3n de las comunidades data de tiempos pre-cristianos, como atestiguan los Esenios; pero las primeras fundaciones mon\u00e1sticas cristianas de las cuales tenemos claro conocimiento eran simplemente grupos de chozas sin ninguna estructura organizada, levantadas sobre el asentamiento de alg\u00fan famoso anacoreta por su santidad o ascetismo, alrededor de los cuales se hab\u00eda arracimado un grupo de disc\u00edpulos impacientes por aprender su doctrina e imitar su estilo de vida. Las comunidades que hab\u00edan dejado atr\u00e1s su comodidad mon\u00e1stica, prefirieron fabricar casas sencillas hechas de ramas, y se multiplicaron como el enjambre en una colmena. Los obispos fundaron muchos monasterios, mientras que otros debieron su existencia a la piedad de pr\u00edncipes y nobles, que tambi\u00e9n los dotaron generosamente. El Concilio de Calcedonia (451) prohibi\u00f3 la fundaci\u00f3n de cualquier monasterio sin el permiso del obispo ordinario, lo que evitar\u00eda los problemas de enfrentarse a la correcci\u00f3n de una acci\u00f3n irresponsable. Esta norma se convirti\u00f3 en ley universal, y tambi\u00e9n salvaguard\u00f3 a estas instituciones contra las conductas licenciosas o la ruina, puesto que gozaron de cierto car\u00e1cter sagrado en la consideraci\u00f3n popular. Los Monasterios Dobles (o mixtos) eran aquellos en los que moraban comunidades de hombres y mujeres al mismo tiempo, bajo gobierno de un superior com\u00fan, un abad o abadesa. El emperador Justiniano los suprimi\u00f3 en el Este a causa de los abusos a los cuales esta forma de vida pudo conducir; pero la costumbre prevaleci\u00f3 largo tiempo en Inglaterra, Francia, y Espa\u00f1a, donde hab\u00eda reglas estrictas, manteniendo ambos sexos separados siempre en toda \u00e9poca, reduciendo al m\u00ednimo el peligro de posibles esc\u00e1ndalos. Ejemplos de \u00e9stos fueron las casas de la Orden de San Gilberto de Sempringham; y en Francia, Faremoutiers, Chelles, Remiremont, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio, los anacoretas no dieron ninguna importancia al dise\u00f1o formal de sus viviendas. Hicieron uso de cualquier cosa que la naturaleza les brindaba, o lo que les ven\u00eda sugerido por sus circunstancias. En el Este, concretamente en Egipto, estaban en tumbas abandonadas y cuevas de sepulturas; en el Oeste, las cuevas y las chozas bastas constru\u00eddas con ramas de \u00e1rboles, con barro, de adobe o de ladrillos secados al sol, y equipadas con las necesidades m\u00e1s elementales, resguardaron durante mucho tiempo a los primeros anacoretas. Cuando el n\u00famero de esos solitarios en un lugar crec\u00eda, y las chozas aumentaron en proporci\u00f3n, convinieron poco a poco someterse todos a un superior y seguir una regla de vida com\u00fan; pero no ten\u00edan ning\u00fan lugar de reuni\u00f3n para todos, excepto una iglesia a la cual se dedicaban especialmente durante los servicios dominicales. En Tebas, en el Nilo, en el Alto Egipto, sin embargo, San Pacomio puso las bases de la vida cenob\u00edtica, disponi\u00e9ndolo todo de forma bien organizada. Construy\u00f3 varios monasterios, conteniendo cada uno cerca de 1.600 celdas separadas unas de otras y dispuestas en l\u00edneas, como en un campamento, donde los monjes dorm\u00edan y realizaban algunas de sus tareas manuales; habiendo tambi\u00e9n naves grandes para sus necesidades comunes, como la iglesia, el refectorio o comedor, la cocina, incluso una enfermer\u00eda y una hospeder\u00eda o casa de hu\u00e9spedes. Una empalizada que proteg\u00eda a todas estas construcciones daba al asentamiento la apariencia de una aldea amurallada; pero cada lugar estaba construido con una extrema sencillez, sin ninguna pretensi\u00f3n de estilo arquitect\u00f3nico. Esta era la norma com\u00fan de los monasterios, inaugurada por San Pacomio, que finalmente se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de Palestina, y recibi\u00f3 el nombre de laurae, que quiere decir algo as\u00ed como \u00abpaseos\u00bb o \u00abcaminos\u00bb. Adem\u00e1s de estas congregaciones de anacoretas, toda la vida apartadas en chozas, que era all\u00ed cenobio, en monasterios donde vivieron internos una vida com\u00fan, a ninguno de ellos le era permitido retirarse a las celdas del laurae antes de haber experimentado un per\u00edodo muy largo de entrenamiento. Por aquel tiempo esta forma de vida com\u00fan reemplaz\u00f3 la de los laurae m\u00e1s antiguos.\n<\/p>\n<h1>San Benito<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Monasticismo en el Oeste debe su desarrollo a San Benito (480-543). Su Regla se expandi\u00f3 muy deprisa, y el n\u00famero de los monasterios fundados en Inglaterra, Francia, Espa\u00f1a, e Italia entre 520 y 700 era muy grande. M\u00e1s de 15.000 abad\u00edas, siguiendo la Regla Benedictina, hab\u00edan sido establecidas antes del Concilio de Constanza de 1415. No se adopt\u00f3 ni fue seguido ning\u00fan plan especial en el edificio del primer cenobio, o en los monasterios tal como podemos entender el t\u00e9rmino hoy. Los monjes simplemente copiaron los edificios que les eran m\u00e1s familiares, la casa o villa Romana, cuyos planes de edificaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la herencia del Imperio Romano, eran pr\u00e1cticamente uniformes. Los fundadores de monasterios lo que ten\u00edan que hacer era simplemente instalar a la comunidad en una casa ya existente. Cuando tuvieron que construir, el instinto natural era copiar viejos modelos. Se fijaban sobre un asentamiento con los edificios que ya estaban all\u00ed, si hac\u00eda falta los reparaban, y los adaptaban sencillamente a sus necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas, como San Benito hizo en Monte Cassino, aplicando de modo Cristiano los lugares que hab\u00edan sido dedicados antes a servir a los \u00eddolos. La difusi\u00f3n de la vida mon\u00e1stica efectu\u00f3 gradualmente grandes cambios en el modelo de la villa Romana. Las diversas advocaciones seguidas por los monjes necesitaron edificaciones que se ajustasen a las mismas, del modo m\u00e1s conveniente, que sin estar al principio erigidas sobre ning\u00fan plan premeditado, fueron aplic\u00e1ndose conforme hubo necesidad. Estas denominaciones, sin embargo, siendo pr\u00e1cticamente iguales en cada pa\u00eds, dieron lugar a normas pr\u00e1cticamente similares en todas partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los legisladores mon\u00e1sticos del Este no dejaron ninguna documentaci\u00f3n escrita acerca de las dependencias principales de sus monasterios. San Benito, no obstante, se\u00f1ala las partes componentes de los mismos en su Regla, con gran precisi\u00f3n, como el oratorio, dormitorio, refectorio, cocina, talleres, s\u00f3tanos para los almacenes, enfermer\u00eda, noviciado, hospeder\u00eda, y por inferencia, el Aula Capitular. \u00c9stos, por lo tanto, se hallan en todas las abad\u00edas benedictinas, ya que todas siguieron un plan conjunto, modificado solamente por la adecuaci\u00f3n a las circunstancias locales. Los principales edificios fueron dise\u00f1ados alrededor de un cuadril\u00e1tero. Tomando la estructura inglesa habitual, la iglesia estar\u00eda situada por norma en el lado norte, sus altas y anchas paredes con las que se procuraba a los monjes un buen resguardo de los fuertes vientos del norte. Las edificaciones del Coro, Presbiterio, de las Capillas traseras que se ampliaban m\u00e1s al Este, dieron una cierta protecci\u00f3n contra el penetrante viento del este. Cantorbery y Chester, sin embargo, fueron las excepciones, porque sus iglesias estaban en el lado sur o meridional, donde tambi\u00e9n fueron encontradas con frecuencia en climas calientes y soleados, con el prop\u00f3sito obvio de obtener cierta protecci\u00f3n del calor del sol. Una puerta en la entrada de los claustros del Norte y del Este, otra puerta abierta al Coro normalmente, prevista ya en los monasterios ingleses, dado que el extremo occidental u oeste del claustro norte estaba reservado para las procesiones m\u00e1s solemnes. Aunque durante bastante tiempo y oficialmente tuvo lugar el trabajo en dependencias cerradas (chequer o saccarium), en celdas individuales se realizaba en fechas m\u00e1s recientes, pero los claustros eran, principalmente, el espacio de reuni\u00f3n de la comunidad entera, y donde la vida com\u00fan ten\u00eda lugar. El claustro norte, parecido al sur, era el m\u00e1s c\u00e1lido de los cuatro recintos. All\u00ed estaba el asiento del prior, al lado de la puerta de la iglesia; luego el resto, m\u00e1s o de menos en orden. El lugar del abad estaba en la esquina noreste. El maestro de los novicios con los novicios ocupaba la porci\u00f3n meridional o sur del claustro este, mientras que los monjes menores estaban situados frente a la parte oeste. El paseo sur, fr\u00edo, sombr\u00edo, no fue utilizado; pero desde \u00e9l se llegaba al refectorio, con el lavabo cerca. En las casas cistercienses estaba situado perpendicularmente al Claustro. Cerca del refectorio estaba la cocina conventual con sus distintas dependencias. El aula capitular se abr\u00eda al claustro este, tan cerca de la iglesia como fuera posible. La colocaci\u00f3n del dormitorio no estaba tan precisada. Normalmente, \u00e9ste se comunicaba con el crucero sur, por lo tanto situado sobre el claustro este; estaba colocado a veces perpendicularmente a \u00e9l, como en Winchester, o en el lado oeste, como en Worcester. La enfermer\u00eda parece haber estado normalmente al este del dormitorio, pero tampoco tuvo asignada ninguna posici\u00f3n fija. La hospeder\u00eda estaba situada donde fuera el lugar menos molesto o menos probable de interferir la clausura monacal. Posteriormente, cuando los diversos escritos abundaban lo suficiente, se agregaba una edificaci\u00f3n especial destinada como Biblioteca, perpendicularmente a uno de los pasillos del claustro. A \u00e9stos se pueden agregar el calefactorio, la sala, o el locutorium, la limosner\u00eda, y las dependencias de las obediencias; aunque estas construcciones adicionales s\u00f3lo se ajustaron en el plan general donde mejor se pudieran introducir, y su disposici\u00f3n se diferenci\u00f3 algo en los distintos monasterios. Las casas cistercienses inglesas, de las cuales hay tantos y hermosos restos, fueron restauradas principalmente despu\u00e9s del plan de Citeaux, en Borgo\u00f1a, la casa madre, con pocas variaciones locales.\n<\/p>\n<h1>La Cartuja<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monasterio de la Cartuja se diferenci\u00f3 considerablemente en sus especificaciones de las de otras \u00f3rdenes. Los monjes eran pr\u00e1cticamente eremitas, y cada uno ocupaba una peque\u00f1a caba\u00f1a separada del resto, con tres dependencias, que eran solamente para atender a los servicios de la iglesia y para algunos d\u00edas en que la comunidad se reun\u00eda junta en el refectorio. Estas caba\u00f1as ten\u00edan abiertos tres lados de un claustro cuadrangular, y en el cuarto lado estaban la iglesia, el refectorio, la sala capitular, y otras dependencias p\u00fablicas. Los laurae y el caenobium estaban rodeados por las paredes que proteg\u00edan a los de dentro contra la intrusi\u00f3n de seculares o de la violencia de merodeadores. Ning\u00fan monje pod\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de este recinto sin el debido permiso. Los primeros monjes consideraban esta separaci\u00f3n del mundo externo como una cuesti\u00f3n de primer orden. Nunca permitieron a las mujeres entrar en los recintos de los monasterios masculinos; incluso el acceso a la misma iglesia a menudo les fue negado, o, en el caso de estar admitida la entrada, como en Durham, eran relegadas a un espacio totalmente limitado, situado lo m\u00e1s lejos posible del coro de los monjes. Incluso respecto de la clausura de las religiosas se sigui\u00f3 una mayor observancia. El peligro del ataque de las hordas de los Sarracenos hizo necesario, en el caso de los monasterios del Este, el levantamiento de paredes altas, que tuvieran solamente un lugar de entrada a muchos pies de altura, al que se acced\u00eda mediante una escalera o puente levadizo que se pudiera elevar o bajar a voluntad, para la defensa del recinto. Los monjes del Oeste, no estando tan acosados por el miedo de tales incursiones, no necesitaron tales salvaguardias, y por lo tanto tuvieron suficiente con paredes comunes de clausura. Para desempe\u00f1ar el oficio de portero normalmente se eleg\u00eda a un religioso de edad y car\u00e1cter maduros, el cual actuaba como canal de comunicaci\u00f3n entre los internos y el mundo exterior. Su celda estaba siempre cerca de la puerta, de modo que \u00e9l pod\u00eda encargarse de recibir a los mendigos y de anunciar la llegada de hu\u00e9spedes. En los monasterios egipcios la hospeder\u00eda, situada cerca de la puerta de entrada, era un lugar que estaba a cargo del portero, que era ayudado por los novicios. San Benito dispuso que deb\u00eda de ser un lugar distinto del monasterio en s\u00ed, aunque dentro del mismo recinto. Ten\u00eda su propia cocina, que era atendida por dos de la fraternidad designados anualmente para ese prop\u00f3sito; un refectorio donde el abad compartir\u00eda el momento de la comida con los hu\u00e9spedes distinguidos, y, cuando \u00e9l lo creyera oportuno, invitar\u00eda a algunos de los monjes mayores para que lo compa\u00f1aran all\u00ed; un apartamento para la recepci\u00f3n solemne de los invitados, hacia quienes el rito del lavatorio de los pies, seg\u00fan lo prescrito por la regla, era ofrecida por el abad y su comunidad; y tambi\u00e9n un dormitorio amueblado convenientemente. As\u00ed los hu\u00e9spedes recib\u00edan la atenci\u00f3n debida seg\u00fan las leyes de la caridad y de la hospitalidad, y la comunidad, mientras que ganaba el m\u00e9rito de dispensarles una gran cordialidad, a trav\u00e9s de los operarios designados, no sufr\u00eda ninguna alteraci\u00f3n de su propia paz y tranquilidad. Era normal que los edificios dedicados a las tareas hospitalarias, fueran dispuestos divididos en cuatro \u00e1reas: uno para la recepci\u00f3n de hu\u00e9spedes distinguidos, otro para los viajeros pobres y peregrinos, uno tercero para los comerciantes que llegasen para hacer negocios con el celador, y el \u00faltimo para los monjes que vinieran de visita.\n<\/p>\n<h1>Instalaciones<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes, como ahora, las comunidades monasticas siempre y por todos sitios han transmitido una amable hospitalidad hacia todos como manera importante de manifestar su servicio a la sociedad; por lo tanto los monasterios que estaban cerca de las carreteras principales gozaron siempre de una consideraci\u00f3n y estima particular. Donde los invitados fueron frecuentes y numerosos, la comodidad proporcionada a ellos era realmente a su gusto. Y como esto era necesario para los grandes personajes que viajaban acompa\u00f1ados por una aut\u00e9ntica muchedumbre de porteadores, hubieron de agregarse amplios establos extensos y otras dependencias externas en los hostales mon\u00e1sticos. M\u00e1s tarde, las xenodochia, o enfermer\u00edas, fueron anexadas a esta hospeder\u00eda, en donde los viajeros enfermos pod\u00edan recibir el tratamiento m\u00e9dico apropiado. San Benito orden\u00f3 que el oratorio mon\u00e1stico fuera realmente lo que su nombre indicaba, un lugar reservado exclusivamente para el rezo p\u00fablico y privado. Al principio fue una sola capilla, lo suficientemente grande para albergar a los religiosos, donde los externos no eran admitidos. El tama\u00f1o de estos oratorios fue agrandado gradualmente para resolver las necesidades lit\u00fargicas. Generalmente hab\u00eda tambi\u00e9n otro oratorio, fuera del recinto mon\u00e1stico, en el cual eran admitidas mujeres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El refectorio era el sal\u00f3n com\u00fan donde los monjes pod\u00edan comer. All\u00ed se observaba un silencio estricto, pero durante las comidas uno de la fraternidad le\u00eda en voz alta hacia la comunidad. El refectorio fue construido originalmente sobre el planta de un triclinium romano antiguo, terminando en un \u00e1bside. Las mesas estaban enfiladas a lo largo de tres de las paredes de la sala, cerca de las mismas, dejando el espacio interior para los movimientos de los que hac\u00edan de camareros. Cerca de la puerta del refectorio estaba siempre el lavabo, donde los monjes lavaban sus manos antes y despu\u00e9s de cada comidas. La cocina estaba, para su conveniencia, situada siempre cerca del refectorio. En los monasterios m\u00e1s grandes hab\u00eda cocinas separadas para la comunidad (donde los bermanos realizaban los deberes en turnos semanales), el abad, los enfermos, y los hu\u00e9spedes. El dormitorio era el cuarto con las camas de la comunidad. Una l\u00e1mpara se consum\u00eda en \u00e9l a lo largo de toda la noche. Los monjes dorm\u00edan arropados, y as\u00ed pod\u00edan estar preparados, como dice San Benito, para levantarse sin demora para el Oficio nocturno. Lo normal, cuando el n\u00famero de hermanos lo permit\u00eda, era que cada uno durmiera en su dormitorio, por lo que el espacio era a menudo muy grande; m\u00e1s de lo que cada uno necesitaba. La pr\u00e1ctica, sin embargo, vino gradualmente en dividir el dormitorio grande en numerosos departamentos peque\u00f1os, asign\u00e1ndose uno para cada monje. Los retretes estaban separados de los edificios principales por un pasadizo, y dispuestos siempre considerando el m\u00e1s grande respeto a la salud y a la limpieza, con una fuente abundante de agua corriente que era utilizada donde fuera posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque San Benito no hace ninguna menci\u00f3n espec\u00edfica de una sala capitular, sin embargo pide a los monjes \u00abvayan todos justo despu\u00e9s de la cena a leer las &#8216;Colaciones.'\u00bb Ninguna sala capitular aparece en la planta del gran monasterio suizo de San Gall, que data del siglo noveno; en los primeros tiempos, por tanto, los claustros deb\u00edan haber servido para las reuniones de la comunidad, para la instrucci\u00f3n o para discutir los asuntos del monasterio. Pero la oportunidad pronto sugiri\u00f3 un lugar especial para estas funciones, y se mencionan habitaciones capitulares en el Concilio de Aix-la-Chapelle (817). La habitaci\u00f3n capitular estaba siempre a nivel del claustro, al que se abr\u00eda. Los claustros, aunque cubiertos, estaban generalmente abiertos a la intemperie, y eran una adaptaci\u00f3n del viejo atrium romano. Adem\u00e1s de resultar ser un medio de comunicaci\u00f3n entre las diferentes partes del monasterio, eran la vivienda y el taller de los monjes, as\u00ed que la voz claustro se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de vida mon\u00e1stica. Es un misterio c\u00f3mo los monjes de climas pudieron vivir en climas fr\u00edos en esas galer\u00edas abiertas durante los meses de invierno; en los monsaterios ingleses hab\u00eda una dependencia, llamada \u00abcalefactorio,\u00bb calentada mediante tubos, o en los que se manten\u00eda fuego adentro, donde los monjes se pod\u00edan retirar de vez en cuando para calentarse. En el continente la pr\u00e1ctica de c\u00f3mo considerar a los novicios se diferenci\u00f3 algo de la que prevalec\u00eda en Inglaterra. No hab\u00edan sido a\u00fan incorporados a la comunidad, por lo que no se les permit\u00eda vivir en el interior del monasterio. Ellos ten\u00edan un lugar en el coro durante el Oficio Divino, pero pasaban el resto de su tiempo en el noviciado. Un monje mayor, llamado maestro de novicios, les formaba en los principios de la vida religiosa, y \u00abprobaba sus esp\u00edritus para ver si eran conformes a Dios,\u00bb tal como instituy\u00f3 San Benito. Este per\u00edodo de prueba duraba un a\u00f1o entero. Hacia fuera, el edificio quedaba aparte para los novicios y ten\u00eda su propio dormitorio, cocina, refectorio, taller, e incluso a veces sus propios claustros; era, de hecho, un peque\u00f1o monasterio dentro de otro m\u00e1s grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La enfermer\u00eda era un edificio especial que quedaba aparte para la comodidad de los hermanos enfermos y encamados, que all\u00ed recib\u00edan el cuidado y la atenci\u00f3n especiales que necesitaban, en manos de aquellos a los que se les hab\u00eda encomendado ese deber. Un herbolario proporcion\u00f3 muchos de los remedios utilizados. Cuando la muerte hac\u00eda acto de presencia entre ellos, los monjes eran enterrados en un ata\u00fad dentro del recinto mon\u00e1stico. Era un privilegio muy estimado el honor de un entierro entre religiosos, y a veces tambi\u00e9n lo acordaban obispos, personajes reales y distinguidos benefactores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda monasterio completo sin los s\u00f3tanos para almacenar sus provisiones. Hab\u00eda, adem\u00e1s, graneros, cuadras, etc., todos bajo cuidado del mayordomo, as\u00ed como cualquier dependencia interior o exterior cuando fueran utilizadas con prop\u00f3sitos agr\u00edcolas. Los jardines y las huertas proporcionaron verduras y fruta tal como fueron cultivados en la Edad Media. El trabajo en los campos, sin embargo, no ocupaba todo el tiempo de los monjes. Adem\u00e1s de cultivar las artes, y de transcribir manuscritos, gestionaron muchos negocios, tales como sastrer\u00eda, zapater\u00eda, carpinter\u00eda, etc., mientras que otros coc\u00edan al horno el pan para su consumo diario. La mayor\u00eda de los monasterios ten\u00edan un molino para moler su propio ma\u00edz. Era normal ver que una abad\u00eda, especialmente si manten\u00eda una gran comunidad, era como una peque\u00f1a ciudad, aut\u00f3noma y autosuficiente, tal como San Benito quiso que fuera, para evitar lo m\u00e1s posible que los monjes tuvieran que dejar la clausura para cualquier necesidad. El enorme desarrollo de la vida mon\u00e1stica llevaba en s\u00ed mismo un desarrollo parejo en la comodidad que le conven\u00eda. Los edificios mon\u00e1sticos, tan primitivos al principio, crecieron con el tiempo hasta que presentaron un aspecto muy imponente; y las artes fueron requisadas y los modelos aquitect\u00f3nicos antiguos fueron copiados, adaptados, y modificados. La planta de Bas\u00edlica, original de Italia, fue, naturalmente, el que primero se adopt\u00f3. Sus iglesias consistieron en una nave y los pasillos, iluminados por las ventanas del triforio, y terminando en un santuario semicircular o \u00e1bside. Con el paso del tiempo, el arco redondo, t\u00edpico de la arquitectura de Bas\u00edlica y del Rom\u00e1nico, dio poco a poco lugar al arco apuntado, peculiar del nuevo estilo g\u00f3tico, que se defini\u00f3 como \u00abRom\u00e1nico perfeccionado.\u00bb En Inglaterra se convirti\u00f3 en tendencia hacer el santuario rectangular en vez de absidal. Los normandos adoptaron esta forma; y en los planes de sus iglesias es del tipo oblongo ingl\u00e9s de presbiterio que tom\u00f3 gradualmente el lugar del \u00e1bside rom\u00e1nico y continental, y la planta de Bas\u00edlica fue abandonada por la del G\u00f3tico, de una traves\u00eda o un crucero, separando la nave del presbiterio, siendo el \u00faltimo extendido para hacer el sitio para el coro. La evoluci\u00f3n final del estilo peculiar ingl\u00e9s se debe a los Cistercienses, la caracter\u00edstica de aquellas abad\u00edas era la simplicidad extrema y la ausencia de ornamento innecesario; su renuncia del mundo fue evidenciada por todos los que tuvieron contacto con ellos. Los pin\u00e1culos, las torrecillas, las vidrieras, y el cristal manchado eran, en sus primeros d\u00edas, como m\u00ednimo, proscritos. Y durante el siglo doce, la influencia cisterciense predomin\u00f3 por toda Europa Occidental. Las iglesias cistercienses de esta \u00e9poca, Fountains, Kirkstall, Jervaulx, Netly, y Tintern, tienen presbiterios rectangulares. \u00c9stas y otras iglesias del mismo siglo pertenecen a lo que se conoce como el estilo Normando Transitorio o Apuntado. Luego sigui\u00f3 la mayor elaboraci\u00f3n de estilo ingl\u00e9s Temprano y Adornado, seg\u00fan puede verse en Norwich y Worcester, o la reconstruida Westminster, culminando en los esplendores del estilo Perpendicular, o de Tudor, del que la capilla de Enrique VII, en Westminster, es un ejemplo tan magn\u00edfico. Pocas abad\u00edas inglesas de renombre, sin embargo, ten\u00edan una arquitectura homog\u00e9nea; de hecho, eran una mezcla de estilos, incluso a veces casi desconcertante, aunque sol\u00eda complacer al arque\u00f3logo y al artista encontrar junto a columnas est\u00e1ticas la mayores obras pict\u00f3ricas.\n<\/p>\n<h1>Rutina<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La rutina de un monasterio se pod\u00eda mantener y supervisar solamente por la delegaci\u00f3n de alguna de las funciones del abad a los diversos colaboradores suyos, que as\u00ed compart\u00edan con \u00e9l el peso de la norma y de la administraci\u00f3n, y de la transmisi\u00f3n de los asuntos &#8212; importantes y que aumentaban siempre de tama\u00f1o, donde un monasterio grande e importante fuera requerido. La regla era ejercida en subordinaci\u00f3n al abad por el prior del claustro y el subprior; la administraci\u00f3n, por los colaboradores llamados por obediencia que pose\u00edan poderes extensos en sus \u00e1reas respectivas. Su n\u00famero vari\u00f3 en las diversas casas; pero los que siguen eran los auxiliares ordinarios, junto con sus deberes, nombrados lo m\u00e1s com\u00fanmente posible seg\u00fan las viejas Costumbres: El cantor, o el precentor, que dirig\u00eda el canto en el servicio religioso, y era asistido por el succentor o sub-cantor. \u00c9l instru\u00eda a los novicios para que interpretaran correctamente el canto tradicional. En algunos lugares \u00e9l actuaba como maestro de los muchachos de la escuela claustral. \u00c9l era bibliotecario y archivero, y en su oficio, se hizo cargo de los preciosos tomos y manuscritos preservados en un mostrador o librer\u00eda especial, y ten\u00eda que entregar los libros del coro para leerlos en el refectorio. \u00c9l se encargaba de enviar al lado de sus cartas, o mediante esquelas enrrolladas, la comunicaci\u00f3n a otros monasterios de la muerte de alguno de los hermanos. \u00c9l era tambi\u00e9n uno de los tres guardianes oficiales del sello conventual, llevando colgada al pecho una de las llaves donde fuera guardado. Al sacrist\u00e1n y a sus ayudantes les fue encomendado el cuidado de la iglesia, junto con su plata y vestiduras sagradas. \u00c9l tuvo que cuidar de la limpieza y la iluminaci\u00f3n de la iglesia, de su cobertura para los grandes festivales, y del uso de los armarios o vitrinas para las vestiduras sagradas. El cementerio estaba tambi\u00e9n a su cargo. A su oficio perteneci\u00f3 la iluminaci\u00f3n del monasterio entero: y la supervisi\u00f3n de la fabricaci\u00f3n de velas, y compraba las cantidades necesarias de cera, de sebo, y de algod\u00f3n para los fieltros. \u00c9l dorm\u00eda en la iglesia, y com\u00eda a un paso, de modo que d\u00eda y noche la iglesia no quedara sin guardi\u00e1n. Sus principales ayudantes eran un revestiarius, que cuidaba las vestiduras, el lino, y las colgaduras de la iglesia, y era responsables de lo que guardar lo que se estaba reparando, o sustituido cuando estaba fuera de su sitio; y el tesorero, que estaba al especial cuidado de los relicarios, las vasijas sagradas, y el resto de la plata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cillerero o mayordomo era el proveedor de toda la comida y bebida para uso de la comunidad. Esto le exig\u00eda ausencias frecuentes, y por tanto la exenci\u00f3n de muchos de los deberes ordinarios del coro. \u00c9l estaba al cuidado de los criados empleados del monasterio, a los que s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda contratar, despedir, o amonestar. \u00c9l supervisaba el servicio de las comidas. A su trabajo correspond\u00eda proveer de combustible, el transporte de mercanc\u00edas, las reparaciones de la casa, etc. Era asistido por un sub-mayordomo, y en la panader\u00eda, por un granador, o encargado del grano, que se ocupaba de moler y de la calidad de la harina. El camarero se hac\u00eda cargo del comedor, o \u00abfraterno,\u00bb manteni\u00e9ndolo limpio, provisto con pa\u00f1os, servilletas, jarras, y platos, y supervisaba la colocaci\u00f3n de las mesas. Tambi\u00e9n le fue asignado el cuidado del lavabo, proporcionando \u00e9l las toallas y, en caso de necesidad, el agua caliente. El trabajo del cocinero era de una gran responsabilidad, porque le correspond\u00eda repartir la comida, y s\u00f3lo su gran experiencia pod\u00eda preservarla entre la basura y la avaricia. Tuvo a su cargo un gastador, o comprador, experimentado en la comercializaci\u00f3n. Hab\u00eda de mantener un control estricto de los gastos y de los almacenes, presentando cada semana los libros al abad para su correspondiente examen. Dirig\u00eda toda la cocina, cuidando especialmente que todos la vajilla fuera mantenida limpia de un modo escrupuloso. La excusa de su deber exigi\u00f3 su exenci\u00f3n frecuente del coro. Los servidores de cada semana ayudaban en la cocina, bajo las \u00f3rdenes de los cocineros, y esperaban en la mesa durante las comidas. Su trabajo semanal conclu\u00eda la tarde del s\u00e1bado despu\u00e9s de lavar los pies de los hermanos. El enfermero ten\u00eda que atender al enfermo con cari\u00f1osa compasi\u00f3n, y, si era necesario, pod\u00eda ser excusado de sus obligaciones normales. Si era sacerdote, dec\u00eda Misa por los enfermos; si no, \u00e9l consiguer\u00eda que un sacerdote lo hiciera. \u00c9l dorm\u00eda siempre en la enfermer\u00eda, incluso cuando no hab\u00eda enfermos all\u00ed, para ser encontrado siempre dispuesto en caso de emergencia. La pr\u00e1ctica curiosa de las sangr\u00edas, vista como saludable en otras \u00e9pocas, era realizada por el enfermero. El deber principal del limosnero era distribuir las limosnas del monasterio, en alimento y ropa, a los pobres, con amabilidad y discreci\u00f3n; y; mientras atend\u00eda a sus necesidades materiales, no deb\u00eda nunca olvidarse de las espirituales. \u00c9l supervisaba el lavatorio diario de los pies de los pobres escogidos para ese prop\u00f3sito. Otros de sus deberes era llevar la direcci\u00f3n de cualquier escuela, con excepci\u00f3n de la claustral, en conexi\u00f3n con el monasterio. Tambi\u00e9n ten\u00eda bajo su cargo la tarea de vigilar la transmisi\u00f3n del obituario o relaci\u00f3n de difuntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca medieval la hospitalidad manifestada a los viajeros por los monasterios era de tales detalles constantes que el jefe de la hospeder\u00eda requer\u00eda de mucho tacto, prudencia, discreci\u00f3n, as\u00ed como afabilidad, puesto que la reputaci\u00f3n de la casa consist\u00eda en su acogida. Su primer deber era considerar que la hospeder\u00eda estuviera siempre lista para la recepci\u00f3n de los visitantes, que seg\u00fan lo impuesto por la Regla, era como recibir a Cristo mismo, y durante su estancia proveerles de lo que necesitasen, entretenerles, conducirles a los servicios religiosos, y generalmente mantenerse a su disposici\u00f3n. Los principales deberes del chambel\u00e1n de un monasterio se refer\u00edan al guardarropa de los hermanos, reparando o renovando su ropa gastada, y el preservar las que estaban fuera de uso para su distribuci\u00f3n a los pobres por el limosnero. \u00c9l ten\u00eda tambi\u00e9n la lavander\u00eda en su supervisi\u00f3n. Como le correspond\u00eda proveer de pa\u00f1o y tela para la ropa, tuvo que asistir a los mercados vecinos para hacerse con sus existencias. A \u00e9l tambi\u00e9n le incumbi\u00f3 la tarea de preparar los ba\u00f1os, lavado de pies, y de afeitar a lso hermanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El maestro de novicios era por supuesto uno de los oficiales m\u00e1s importantes de cada monasterio. En la iglesia, en el refectorio, en el claustro, en el dormitorio, manten\u00eda un control vigilante sobre los novicios, y pasaba el d\u00eda instruy\u00e9ndoles y ejercit\u00e1ndoles en las reglas y pr\u00e1cticas tradicionales de la vida religiosa, animando y ayudando a todos, pero especialmente a los que demostraban buenas cualidades para la vocaci\u00f3n mon\u00e1stica. Los oficiales semanales eran, adem\u00e1s de los servidores referidos ya, el lector en el refectorio, que le fue impuesta una preparaci\u00f3n cuidadosa para evitar errores. Tambi\u00e9n, el antifonista deb\u00eda leer el invitatorio en Maitines, entonando la primera ant\u00edfona de los salmos, vers\u00edculos y responsorios, despu\u00e9s de las lecciones, y del cap\u00edtulo, o del peque\u00f1o cap\u00edtulo, etc. El liturgista, o sacerdote que presid\u00eda la recitaci\u00f3n del breviario de una semana, ten\u00eda que comenzar todas las diversas Horas can\u00f3nicas, dando las bendiciones que hicieran falta, y cantando la Misa Conventual cada d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mayores abad\u00edas en Inglaterra fueron representadas a trav\u00e9s de sus superiores en el Parlamento, en Convocatorias, y en S\u00ednodo. Incluyeron a sus superiores regularmente en las Comisiones de Paz, y en todo actuaban como, y eran considerados los iguales de, sus grandes vecinos feudales. Los donativos dados a los pobres por los monasterios, junto con algunos gestionados por derecho, por los sacerdotes de la parroquia, serv\u00edan de ayuda a los pobres m\u00e1s recientes que carec\u00edan de suficientes recursos para hacer reclamar lo que les correspond\u00eda. Los pobres fueron iluminados, pues ellos sab\u00edan que pod\u00edan volver a las casas religiosas en busca de ayuda y compasi\u00f3n. La pobreza seg\u00fan se atestiguaba en esa \u00e9poca era imposible en toda la Edad Media, porque los monjes, extendidos por todo el pa\u00eds, actuaban como meros administradores de la propiedad de Divina, y la dispensaban, si bien pr\u00f3digamente, adem\u00e1s con toda discreci\u00f3n. Las relaciones entre los monjes y sus arrendatarios estaban amablemente acordadas; los terratenientes m\u00e1s peque\u00f1os fueron tratados con mucha consideraci\u00f3n, y si se llegaba a la necesidad de tener que infringir multas, la justicia fue tomada con misericordia. Los se\u00f1or\u00edos monasticos fueron trabajados al principio un poco como en una granja cooperativa. Podemos formarnos un juicio en el conjunto de Inglaterra a partir del \u00abDurham Halmote Rolls,\u00bb las condiciones de la vida aldeana dejaron al poco de ser deseadas. Las medidas para cuidar de la salud p\u00fablica fueron hechas cumplir, se protegieron los abastecimientos de agua excesivos, fueron tomadas medidas rigurosas en vista de los manantiales y pozos, y la limpieza de charcas y de los embalses de los molinos. Un molino de campo com\u00fan mol\u00eda el ma\u00edz de los arrendatarios, y su pan era cocido en un horno com\u00fan. La relaci\u00f3n de los monjes con los campesinos era m\u00e1s de arrendatarios que de due\u00f1os absolutos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HENRY NORBERT BIRT\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Rev. Louis Hacker, O.S.B.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Javier Mox\u00f3 Soto\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[253][933] Monasterio, convento, casa religiosa dirigida por un abad. El concepto de \u00ababad (en arameo, abbas, padre), desde tiempos antiguos, probablemente patr\u00ed\u00adsticos, design\u00f3 en las Ordenes religiosas cristianas al que ejerc\u00ed\u00ada la autoridad. 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