{"id":9711,"date":"2016-02-05T07:06:00","date_gmt":"2016-02-05T12:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academicos-lenguajes\/"},"modified":"2016-02-05T07:06:00","modified_gmt":"2016-02-05T12:06:00","slug":"academicos-lenguajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academicos-lenguajes\/","title":{"rendered":"ACADEMICOS. LENGUAJES"},"content":{"rendered":"<p>[554]<br \/>\n   El concepto de catequesis se aplica a muchas formas de educaci\u00f3n religiosa y diversos \u00e1mbitos: parroquia, familia, grupos juveniles, experiencias y relaciones diversas.<\/p>\n<p>    En s\u00ed\u00ad misma no es una actividad acad\u00e9mica. Pero implica en todas sus formas una delicada labor de aprendizaje y de ense\u00f1anza, de grupo y de proceso, de habilidad para el uso de instrumentos escritos y  para las exposiciones orales. No debe convertirse en una forma mitigada de escuela, en la que el ni\u00f1o aprende y el catequista ense\u00f1a, en donde se mantiene una disciplina y se eval\u00faa un aprendizaje. Pero debe usar t\u00e9rminos y conceptos vinculados a la vida escolar en el sentido general del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>    Si no fuera as\u00ed\u00ad, la acci\u00f3n catequ\u00e9tica se reducir\u00ed\u00ada a una tarea cultural sin m\u00e1s o a una labor moralizante y piadosa. Se perder\u00ed\u00ada cierta consistencia, aunque se potenciara la dimensi\u00f3n vital, moral, oracional, que es la que verdaderamente define la educaci\u00f3n de la fe y la formaci\u00f3n de la conciencia.<\/p>\n<p>    Hay una serie de lenguajes escolares, acad\u00e9micos y formales, que son frecuentes en boca del catequista y deben ser aceptados y usados con inter\u00e9s. Pero tambi\u00e9n deben ser interpretados a la luz de la tarea concreta de educar la fe, que no se reduce a la simple formaci\u00f3n de la inteligencia.<\/p>\n<p>    1. Sentido de lo escolar<br \/>\n    Lo escolar cuenta profundamente en la vida de los catequizandos. No puede ser de otra manera por tres razones fundamentales: &#8211; Los catequizandos de niveles primeros son ordinariamente escolares y establecen espont\u00e1nea referencia a sus trabajos acad\u00e9micos en todo lo que hacen en el marco de la catequesis parroquial o grupal. Algo similar, pero menos expl\u00ed\u00adcito, lo hacen en el \u00e1mbito familiar y hasta en el de sus juegos, ocupaciones y relaciones sociales.<\/p>\n<p> &#8211; La catequesis, por vital y espiritual que sea, posee inevitable dimensi\u00f3n de ense\u00f1anza y aprendizaje. Hay ense\u00f1anza y transmisi\u00f3n de datos: t\u00e9rminos y contenidos. Y esfuerzos de retenci\u00f3n y luego de exposici\u00f3n de lo aprendido. Necesita, pues,  procedimientos docentes adecuados: explicaci\u00f3n, aplicaci\u00f3n, aclaraci\u00f3n, relaci\u00f3n, proyecci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>   &#8211; El contexto instructivo en que suele moverse la catequesis reclama metodolog\u00ed\u00adas activas y recursos para el trabajo: libros, ejercicios escritos, actividades dirigidas, procesos, evaluaci\u00f3n, juntamente con previa planificaci\u00f3n de todo ello.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad lo entienden ordinariamente los padres, la parroquia, los animadores de grupos, que hablan de la acci\u00f3n de la catequesis como si aludieran a una acci\u00f3n instructiva concreta.<\/p>\n<p>    En consecuencia, el catequista debe aprender a hablar tambi\u00e9n en lenguaje escolar, aun cuando no sea estrictamente un maestro o profesor de religi\u00f3n y aunque su labor no se limite, por supuesto, a la mera ense\u00f1anza de conocimientos religiosos.  Eso no le impedir\u00e1 asumir que su misi\u00f3n es mucho m\u00e1s excelente y exigente, que aspira a lograr formaci\u00f3n m\u00e1s que informaci\u00f3n y criterios m\u00e1s que cultura. Los catequizandos son incipientes creyentes m\u00e1s que aprendices. La din\u00e1mica catequ\u00ed\u00adstica reclama vivencia m\u00e1s que docencia.<\/p>\n<p>    2. Esquema acad\u00e9mico<br \/>\n    Tres labores son las que rigen la actividad escolar y los procesos previstos en un aprendizaje consistente. En cada una de ellas hay un compromiso de orden, rigor, profundidad y eficacia.  El catequista debe trasladar las tres operaciones did\u00e1cticas a su modo de actuar.<\/p>\n<p>     2.1. Programaci\u00f3n<\/p>\n<p>     El profesor dispone los conocimientos y procedimientos de su asignatura de forma ordenada, sistem\u00e1tica, gradual. Determina bien los objetivos y selecciona los contenidos que se hallan en el programa. Se\u00f1ala los instrumentos de comunicaci\u00f3n que va a emplear en cada momento y los grad\u00faa de forma inteligente.<\/p>\n<p>     Y anuncia, en la medida de lo posible, los est\u00ed\u00admulos y tambi\u00e9n las etapas y las actividades que van a permitir dominar los contenidos y cumplir los objetivos.<\/p>\n<p>     El alumno, en una buena programaci\u00f3n, no es consumidor de la misma, sino protagonista primero de la tarea. Debe ser consciente de la programaci\u00f3n que se sigue en un curso, o en una etapa, con el fin de llegar a armonizarse con ella. Debe fijarse mucho en los objetivos que se proponen, porque es el camino para asimilar los contenidos. Todo profesor, en la medida en que domina con claridad su materia, sabe exponer el plan que va a seguir. Y el alumno debe sintonizar con ese plan para que sus esfuerzos sean rentables.<\/p>\n<p>    2.2. Transferencia<br \/>\n    Supuesta la programaci\u00f3n, se realiza con mejor o peor acierto a transferencia. Cada profesor tiene tambi\u00e9n sus formas preferentes.<\/p>\n<p>    Unos hablan m\u00e1s intuitivamente y otros lo hacen con m\u00e1s abstracci\u00f3n, seg\u00fan intensifiquen lo ejemplos ilustrativos o los principios generales. Hay profesores que prefieren los sistemas orales y otros usan m\u00e1s los gr\u00e1ficos. Los hay que \u00abact\u00faan\u00bb mucho en el momento de la comunicaci\u00f3n y mantienen a los alumnos receptivos. Y los hay que dirigen m\u00e1s bien la labor y se esfuerzan por hacer a los escolares operativos. El alumno debe entender, acoger y colaborar en los sistemas de comunicaci\u00f3n que usa cada profesor. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad saca el m\u00e1ximo provecho de ellos o, al menos, no halla especial dificultad en su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Profesor y alumno, al realizar la transferencia o comunicaci\u00f3n, deben ser comprensivos con las deficiencias de la otra parte. El profesor es paciente con las dificultades de comprensi\u00f3n del alumno y \u00e9ste debe ser tolerante con las insuficiencias comunicativas del profesor, sobre todo si no le agrada la persona, la materia, el entorno o las formas. Si hay estas actitudes ambos se ayudan mutuamente y no se convierten en obst\u00e1culo y bloqueo de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Lo importante para el profesor es no perder su autoridad directiva, por liberal, flexible y democr\u00e1tico que sea en sus procedimientos. Y lo imprescindible para el alumno es no perder el ritmo de cada tema, parte o materia, esforz\u00e1ndose por caminar en confluencia con el profesor. As\u00ed\u00ad se mantiene en sinton\u00ed\u00ada con el conjunto de compa\u00f1eros que siguen el mismo camino y con quienes trabaja.<\/p>\n<p>    2.3. Evaluaci\u00f3n<br \/>\n    Es tambi\u00e9n importante que el profesor proponga y clarifique sus sistemas y criterios de valoraci\u00f3n del progreso de cada alumno. Pero el alumno debe situar la evaluaci\u00f3n en su sitio justo. Lo importante no es preparar un examen, sino dominar realmente el contenido. Si un alumno sabe de verdad, a la larga sale a flote, aunque sus calificaciones moment\u00e1neas sean insuficientes.<\/p>\n<p>    Es malo conseguir calificaciones positivas ficticias, si no responden a progresos reales, porque la ignorancia va a salir a luz antes o despu\u00e9s; y perjudicar\u00e1 el avance que, en definitiva, es lo que importa. Por eso es tan superficial la postura del que copia en las pruebas evaluatorias y aparenta saber lo que no sabe en la realidad. Un alumno avanza en la medida en que sus conocimientos son s\u00f3lidos, no en la medida en que sus calificaciones son brillantes. Debe comprenderlo as\u00ed\u00ad con realismo.<\/p>\n<p>    3. Originalidad en catequesis<br \/>\n    La doctrina cristiana no se reduce a conocimientos te\u00f3ricos o a terminolog\u00ed\u00adas precisas sin m\u00e1s, pero se debe contar con unos y otras para presentarla con correcci\u00f3n y claridad. Cuando hablamos de los misterios revelados a los catequizandos, tenemos que emplear un lenguaje vivo, personal y comprometedor, no s\u00f3lo intelectual y cultural.<\/p>\n<p>    3.1. Elementos acad\u00e9micos<br \/>\n    En la presentaci\u00f3n de la doctrina cristiana se integran tres elementos b\u00e1sicos que reclaman tres actitudes fundamentales:<br \/>\n   &#8211; El misterio que debe ser cre\u00ed\u00addo y aceptado por fe: es el dogma; como tal, reclama acogida, humildad, sumisi\u00f3n, aceptaci\u00f3n de la autoridad eclesial.<\/p>\n<p>   &#8211; El compromiso vital que sigue al conocimiento de cada verdad: es la moral por una parte y la vida espiritual (asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica) por otra. Ambas requieren actitudes de compromiso y de coherencia con los imperativos de la conciencia.<\/p>\n<p>   &#8211; La relaci\u00f3n con Dios que suscita el misterio: es el culto. Es la plegaria, es la celebraci\u00f3n, es la Liturgia en definitiva. Y la actitud que reclama es la participaci\u00f3n es la adhesi\u00f3n.<\/p>\n<p>     Esta triple dimensi\u00f3n y esta triple reacci\u00f3n de las personas no se consigue si s\u00f3lo damos luz a la inteligencia, es decir, si s\u00f3lo nos limitamos a la instrucci\u00f3n. Por eso  la catequesis  reclama la moci\u00f3n de la voluntad, la exhortaci\u00f3n, la invitaci\u00f3n al bien; y se debe poner en juego la afectividad, la persuasi\u00f3n, la animaci\u00f3n de toda la personalidad del catequizando.<\/p>\n<p>    No es suficiente pues un lenguaje puramente nocional y acad\u00e9mico. Pero ello no quiere decir que no necesitemos partir de ese lenguaje. Necesitamos manejar conceptos escolares como punto de partida. Y debemos aspirar a completarlos con lenguajes emotivos y morales que inviten a la respuesta de la voluntad y de la afectividad.<\/p>\n<p>    3.2. Respuestas plurales<br \/>\n    La labor del catequista no se debe quedar en ense\u00f1anza sola, en exhortaci\u00f3n sola, en invitaci\u00f3n a la plegaria s\u00f3lo. Pero las tres labores son imprescindibles.<\/p>\n<p>     Para que se consigan las tres con la suficiente eficacia, es preciso crear las condiciones disciplinares y organizativas m\u00e1s convenientes, para que la tarea resulte c\u00f3moda y eficaz. En la labor acad\u00e9mica no hay progreso si las condiciones son malas. En la catequesis no hay provecho si no hay buenas disposiciones.<\/p>\n<p>   + Hay que disponer de un lugar adecuado para el trabajo. Muchos catequistas carecen de \u00e9l en sus catequesis parroquiales y ello les provoca una situaci\u00f3n inc\u00f3moda e insostenible, pues se re\u00fanen con sus catequizandos en cualquier lugar y de cualquier manera y se sienten incapaces de mantener orden, inter\u00e9s, esfuerzo y aprovechamiento.<\/p>\n<p>   + Hace falta tiempo bien organizado: horarios y calendarios que hagan posible seguir un proceso acomodado a las materias y a los sujetos.<\/p>\n<p>   + Se debe contar con un programa conveniente: temas, unidades did\u00e1cticas, dise\u00f1os, est\u00ed\u00admulos, planificaciones en torno al programa.<\/p>\n<p>   + Se requieren suficientes recursos did\u00e1cticos: libros, cuadernos, material pedag\u00f3gico acomodado al programa y en conformidad con los catequizandos y con las condiciones en que se mueven.<\/p>\n<p>   + Y son imprescindibles condiciones organizativas: clasificaciones de alumnos bien hechas, listas, registros, sistemas de orden, coordinaci\u00f3n eficaz&#8230; En ocasiones son imprescindibles  alientos, apoyos y est\u00ed\u00admulos.<\/p>\n<p>    A todo esto es a lo que llamamos disciplina, la cual no es la acci\u00f3n pedag\u00f3gica, pero la condiciona. Esta disciplina puede ser m\u00e1s r\u00ed\u00adgida o m\u00e1s flexible, m\u00e1s uniforme o m\u00e1s diferenciada, m\u00e1s impuesta desde la autoridad o m\u00e1s consensuada entre los catequistas y los catequizandos.<\/p>\n<p>    En todo caso es disciplina, lo cual equivale a instrumento para la acci\u00f3n educadora. En la medida en que existe, hay posibilidades de una buena catequesis. Si falta, la catequesis no habr\u00e1 aprovechamiento.<\/p>\n<p>     4. Din\u00e1micas formales.<\/p>\n<p>    En los \u00e1mbitos actuales de la educaci\u00f3n se habla hoy con una terminolog\u00ed\u00ada pedag\u00f3gica din\u00e1mica. No bastan los aspectos materiales si la tarea docente ha de resultar eficaz. El catequista debe conocer t\u00e9rminos y criterios pedag\u00f3gicos procedentes del \u00e1mbito escolar para, en lo posible, compartirlos y aplicarlos.<\/p>\n<p>    En la medida en que su estilo docente resulte discrepante del que vive en el \u00e1mbito escolar el catequizando y en la familia, las dificultades se incrementan.<\/p>\n<p>    He aqu\u00ed\u00ad algunos conceptos, t\u00e9rminos y estilos usuales en la pedagog\u00ed\u00ada reciente que responden a estilos acad\u00e9micos inspiradores para la acci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>  4.1. Aprendizajes significativos<\/p>\n<p>     Se debe preferir un \u00abaprendizaje significativo\u00bb o selectivo y tratar de superar el aprendizaje repetitivo, memor\u00ed\u00adstico, acumulativo. Este concepto expresa la preferencia por comunicar conceptos o habilidades b\u00e1sicas, que sean desencadenantes de otras posteriores.<\/p>\n<p>     No se debe aprender mucho para producir erudici\u00f3n, sino poco y bien para configurar bien el modo de pensar. Saber cosas sin sentido, utilidad o adaptaci\u00f3n, es muchas veces perder el tiempo. La memoria es valiosa, pero no es la facultad suprema del hombre. Hemos de contar con la l\u00f3gica, la cr\u00ed\u00adtica, de intuici\u00f3n, la capacidad proyectiva.<\/p>\n<p>     Lo ideal en la catequesis, como en toda ense\u00f1anza, no es hacer un catequizando erudito y sabio, sino bueno, h\u00e1bil, flexible y capaz de buscar por s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>    2. Mapas conceptuales<br \/>\n    Por eso el catequista tiene que animar a su catequizando a establecer relaciones entre las realidades que va aprendiendo. Debe construir preferentemente buenos \u00abmapas conceptuales\u00bb, es decir, buenas estructuras mentales; no debe limitarse a llenar la cabeza de su catequizando de datos sin valor pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>    Importa el orden mental y las estructuras l\u00f3gicas y no disertaciones repetitivas y ampulosas. El mapa conceptual est\u00e1 en la mente. Pero se expresa con buenos y bien pensados mapas sem\u00e1nticos o exposiciones verbales sint\u00e9ticas bien presentadas; se deben preferir esquemas, cuadros sin\u00f3pticos, organigramas, ideogramas, res\u00famenes.<\/p>\n<p>    3. Ejes transversales<br \/>\n    Los mapas o estructuras se construyen con buenos \u00abejes verticales\u00bb (\u00e1reas, materias, cadenas claras de conocimientos b\u00e1sicos), enlazados con oportunos y convenientes \u00abejes horizontales y transversales\u00bb.<\/p>\n<p>    Los ejes verticales son como las columnas de un edificio. Implican conocimientos progresivo, s\u00f3lido, poco a poco desarrollados coherentemente. Los ejes horizontales o transversales son como las vigas que entrelazan las columnas. Est\u00e1n constituidos por esos datos y actitudes b\u00e1sicas  que se repiten en diversas materias (interdisciplinariedad) y que dan el sabor, el tono, el estilo a la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El catequista tiene que lograr una buena construcci\u00f3n, una buena configuraci\u00f3n de la mente de sus alumnos, no s\u00f3lo en orden a los conocimientos, sino con dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica, proyectando a la vida todo lo que se les va comunicando. Debe hablar a los catequizandos con valores de pluralidad, respeto, ecolog\u00ed\u00ada, diversidad, aceptaci\u00f3n de cada uno, igualdad sexual, racial, etc.<\/p>\n<p>     4.4. Destrezas b\u00e1sicas<\/p>\n<p>     Los mapas conceptuales, o contenidos cognoscitivos b\u00e1sicos y ordenados, se deben completar, incluso expandir, con destrezas b\u00e1sicas, que son los contenidos operativos, los procedimientos. Es tan importante \u00absaber hacer\u00bb como \u00absaber\u00bb sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>     Por eso el catequizando tiene que ser preparado tambi\u00e9n en los terrenos religiosos para desarrollar habilidades que le permitan llevar a la vida lo que te\u00f3ricamente va aprendiendo. Es mejor que sepa rezar a que sepa lo que es la oraci\u00f3n. Es m\u00e1s conveniente que sea honrado a que sea capaz de definir la honradez.<\/p>\n<p>    En la formaci\u00f3n religiosa las destrezas y habilidades son las que hacen posible llevar a la pr\u00e1ctica lo que en teor\u00ed\u00ada se dise\u00f1a y conquista.<\/p>\n<p>     4.5. Ense\u00f1anza comprensiva<\/p>\n<p>     En la vida escolar se habla hoy con insistencia de la variedad, de la pluralidad y de la diversidad. Pero se reclama que lo fundamental de cada conocimiento b\u00e1sico resulte asequible a la totalidad de los escolares. A eso se denomina ense\u00f1anza comprensiva, asequible, b\u00e1sica, a la que todos tienen que llegar.<\/p>\n<p>    No es aceptable la acci\u00f3n pedag\u00f3gica competitiva ni selectiva: para los m\u00e1s capaces por inteligencia o por voluntad. Los conocimientos y las destrezas b\u00e1sicas deben estar al alcance f\u00e1cil de todos los alumnos.<\/p>\n<p>    4.6. Actitudes de creatividad<br \/>\n    Si la buena ense\u00f1anza no se define por la cantidad sino por la calidad, resulta m\u00e1s importante saber pensar que poder recordar. El educador debe animar a sus educandos a obrar con espontaneidad, con autonom\u00ed\u00ada, con originalidad, con ingenio y con sagacidad. Todo esto son manifestaciones de una energ\u00ed\u00ada interior: la creatividad.<\/p>\n<p>     El pensamiento creativo se desenvuelve en amor a la novedad, deseo de superaci\u00f3n, habilidad para hallar soluciones, flexibilidad para aplicarlas, originalidad y actitud cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>    No es buen alumno el que s\u00f3lo imita, sino el que desarrolla su personalidad. Esto es importante tambi\u00e9n en la formaci\u00f3n religiosa, donde lo que se crea no es el mensaje pero si el modo de presentarlo y de interpretarlo. Tambi\u00e9n en los terrenos religiosos hay que aspirar a que cada uno siga su camino de manera personal y flexible, a partir de los m\u00ed\u00adnimos que definen el saber, el saber hacer y el gozo del saber.<\/p>\n<p>    4. 7. Personalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Por eso se da tanta importancia en la educaci\u00f3n actual a las disposiciones personalizadas y no al mero cumplimiento material de normas y de procesos para vivir de forma neutra y an\u00f3nima en el grupo al que se pertenece.<\/p>\n<p>    Se prefieren hoy lenguajes de responsabilidad, de autonom\u00ed\u00ada, de conciencia, de libertad, incluso en los aspectos doctrinales, morales y lit\u00fargicos. Si esto es parcialmente asumible con ni\u00f1os peque\u00f1os, cuando se va desarrollando la personalidad la riqueza religiosa debe ser asumida y asimilada como persona libre que se enfrenta con humildad al misterio y no como adepto de un grupo que repite mim\u00e9ticamente lo que observa en el entorno.<\/p>\n<p>    Hacia esto tiende el catequista evitando posturas magisteriales excesivas y prefiriendo las dialogales y comprensivas. Su misi\u00f3n no es imponer un contenido dogm\u00e1tico, sino disponer un camino para que el catequizando avance gustoso por \u00e9l.<\/p>\n<p>    4.8. Dise\u00f1os flexibles<br \/>\n    Por eso lo contenidos no pueden ser cerrados a imposiciones ajenas al contexto en el que viven los escolares. Debe estar m\u00e1s bien abierto a las diversas circunstancias y variaciones.<\/p>\n<p>    Esas actitudes no conducen sin m\u00e1s al relativismo, pero lo rozan. Por eso requieren, como es normal, dise\u00f1os o contenidos flexibles, abiertos, variados, no uniformes para todos por igual. Pero reclaman educadores bien formados y, en cuanto profesores de religi\u00f3n o catequistas, muy seguros del mensaje y muy abiertos en la interpretaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>    El secreto del educador es acomodarse a todos, logrando que cada uno adquiera los m\u00ed\u00adnimos, pero diferenciando los procesos y los logros. Cada alumno tiene su nivel y su ritmo. Pero tambi\u00e9n el educador de la fe tiene derecho a perfilar su propio camino armonizando firmeza y tolerancia, di\u00e1logo y transmisi\u00f3n de un mensaje revelado, ortodoxia y ecumenismo.<\/p>\n<p>     4.9. Experimentaci\u00f3n<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s a\u00f1adimos a la flexibilidad conceptual la orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica y experiencial de los programas y de los contenidos, incluso la pluralidad en los procedimientos y en las preferencias para llegar a vivenciar lo que se recibe.<\/p>\n<p>     Tratamos de superar la mera especulaci\u00f3n, la cual conduce a formar alumnos instruidos pero no h\u00e1biles, catequizandos eruditos pero no fieles sabios, gentes cr\u00e9dulas pero no creyentes.<\/p>\n<p>     Tanto la flexibilidad como el sentido pr\u00e1ctico son excelentes criterios en catequesis, pues la formaci\u00f3n religiosa no puede quedar en la mera inteligencia ni conducir al mero cumplimiento de las normas.<\/p>\n<p>     4. 10. Mediaci\u00f3n<\/p>\n<p>     La s\u00ed\u00adntesis de todos estos planteamientos est\u00e1 en la concepci\u00f3n del educador o profesor. Y el educador de la fe y el catequista en cierto sentido son tales con su peculiar identidad de trabajar con creyentes en proceso de maduraci\u00f3n espiritual y no con disc\u00ed\u00adpulos aspirantes a una formaci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>     En una buena docencia se evita ser maestro-almac\u00e9n que todo lo sabe y todo lo ense\u00f1a; y se prefiere ser educador mediador o intermediario que ayuda a buscar y encontrar caminos nuevos.<\/p>\n<p>    5. Profesores y catequistas<br \/>\n    Por eso los lenguajes escolares ense\u00f1an al catequista que es el \u00abmediador\u00bb de un mensaje, no el propietario o el almac\u00e9n del mismo. El protagonista de la educaci\u00f3n no es el maestro sino el alumno. Lo importante no es el orden y las formas, sino el fondo y la eficacia. El catequista tambi\u00e9n sabe que est\u00e1 para servir a la verdad y no para imponer una cultura confesional.<\/p>\n<p>    Esta perspectiva se acomoda a la idea que siempre el catequista ha tenido de s\u00ed\u00ad mismo, pues se ha definido como ministro y no mero profesor, como mediador y no como erudito docente, como cauce de la verdad cristiana, no como dep\u00f3sito de ella.<\/p>\n<p>    5.1. Significaci\u00f3n del educador<br \/>\n    Se ha de presentar ante sus catequizandos como animador, orientador y testigo de un ideal de vida y no como un exigente comunicador de mensajes ajenos.<\/p>\n<p>   El educador de la fe, el catequista, el animador del grupo, son el alma de la buena educaci\u00f3n religiosa, de la mejor catequesis.<\/p>\n<p>     No ense\u00f1an sus ideas. Ante todo es, como los profetas, son intermediarios de un mensaje divino.<\/p>\n<p>    5.2. Tipolog\u00ed\u00ada de profesores<br \/>\n    Al igual que los profesores de cualquier materia, hay muchas formas de ejercer esa misi\u00f3n educadora. Recordar como son, o pueden ser, los profesores ense\u00f1a al catequista c\u00f3mo puede actuar \u00e9l mismo, aunque no se d\u00e9 cuenta de ello.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay profesores m\u00e1s abstractos y te\u00f3ricos y otros son m\u00e1s concretos, intuitivos y pr\u00e1cticos. Los dos tienen dimensiones excelentes y ventajosas: los unos en favor de la ciencia; los otros en beneficio de los escolares.<\/p>\n<p>   &#8211; Algunos profesores son divertidos e interesantes. Tienen la magia de la palabra y de la acci\u00f3n. Hacen \u00abel tiempo corto\u00bb. Otros tienden m\u00e1s a provocar la monoton\u00ed\u00ada e incluso al aburrimiento. Sus palabras agotan y con ellos el tiempo se prolonga y la fatiga se acelera. Pero la variedad es inevitable.<\/p>\n<p>   &#8211; Encontramos profesores abiertos a muchas relaciones extraacad\u00e9micas: cordiales, simp\u00e1ticos, acogedores; los hay m\u00e1s reservados, t\u00ed\u00admidos, huidizos e impenetrables.<\/p>\n<p>   &#8211; Ciertos profesores son autoritarios, exigentes, fuertes en las decisiones, inconmovibles: otros se manifiestan muy flexibles, democr\u00e1ticos, dialogantes, amables, disponibles para la negociaci\u00f3n oportuna  y discreta.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay profesores que se preocupan sobre todo por los contenidos de las diversas materias: son cient\u00ed\u00adficos, sistem\u00e1ticos, argumentales; los hay que miran ante todo las personas y ponen el programa al servicio del alumno con el riesgo de suavizar las exigencias al precio de la ignorancia, cuando la benevolencia rompe niveles de condescendencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay profesores muy claros en sus proyectos pedag\u00f3gicos y en sus metodolog\u00ed\u00adas: ayudan a entender, repiten sin cesar, seleccionan con habilidad, comunican con hilaridad; y otros tienen fama de oscuros y dif\u00ed\u00adciles en su explicaci\u00f3n, impenetrables en sus argumentos, desconcertantes en sus planteamientos.<\/p>\n<p>     Si aplicamos estos datos al educador de la fe en cuanto explica, comunica, ayuda, clarifica, dinamiza el grupo, es f\u00e1cil perfilar el diagrama del catequista ideal: claro, acogedor, sistem\u00e1tico, concreto, interesante, cordial, cautivador, sencillo, simp\u00e1tico, persuasivo, cautivador. Ese catequista perfecto no existe. El que de verdad aparece en cada grupo de catequesis es el que lucha por serlo.<\/p>\n<p>    5.3. Acci\u00f3n del Catequista<br \/>\n    Ser\u00e1 interesante que el catequista se pregunte con frecuencia qu\u00e9 camino puede seguir para lograr esa perfecci\u00f3n, sabiendo que nunca se logra del todo<br \/>\n    Los primero ser\u00e1 hacerse a s\u00ed\u00ad mismo una cr\u00ed\u00adtica de sus riesgos profesionales. Formularse y responderse cuestiones como \u00e9stas:<\/p>\n<p>     +  \u00bfQu\u00e9 pasa si soy muy charlat\u00e1n? \u00bfY si soy muy difuso y muy teorizador?<\/p>\n<p>     +  \u00bfEs bueno ser divertido?  \u00bfEs conveniente hacer re\u00ed\u00adr mucho?<\/p>\n<p>     +  \u00bfC\u00f3mo actuar para ser dialogante sin ser demagogo? \u00bfEs mejor hacer o es preferible dejar hacer?<\/p>\n<p>     +  \u00bfC\u00f3mo llegar a ser claro en la catequesis? \u00bfC\u00f3mo hacerse entender?<br \/>\n    Detr\u00e1s de esta humilde disposici\u00f3n a explorar el modo de actuar y de promover el modo de mejorar, el catequista debe preguntarse como mejorar.<\/p>\n<p>     Tres consignas le llevan pronto a una mejora sustancial de su actuaci\u00f3n como catequista:<\/p>\n<p>    1. La experiencia es madre de la ciencia. El catequista debe cultivar la decisi\u00f3n, la generosidad y la entrega a su tarea. Cuanto m\u00e1s act\u00fae, mejor se prepara. Cuanto mejor prepara su actuaci\u00f3n mejor le resulta. Cuantas m\u00e1s experiencias variadas realiza m\u00e1s r\u00e1pidamente se mejora.<\/p>\n<p>    2. El contacto con buenos catequistas,  observando sus procedimientos o dialogando sobre las conveniencias&#8230; Los modelos vivos y cercanos son los mejores manuales de instrucci\u00f3n ya que la buena acci\u00f3n catequ\u00e9tica depende m\u00e1s de las intuiciones que de los manuales de instrucciones para el funcionamiento.<\/p>\n<p>     3. Algunos planes de formaci\u00f3n catequ\u00e9tica (manuales, escuelas de catequistas, cursillos, c\u00ed\u00adrculos de formaci\u00f3n. etc.) pueden resultar excelentes ayudas. Para ense\u00f1ar primero hay que aprender. El catequista con esa inquietud termina pronto por ser profesional competente.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[554] El concepto de catequesis se aplica a muchas formas de educaci\u00f3n religiosa y diversos \u00e1mbitos: parroquia, familia, grupos juveniles, experiencias y relaciones diversas. En s\u00ed\u00ad misma no es una actividad acad\u00e9mica. Pero implica en todas sus formas una delicada labor de aprendizaje y de ense\u00f1anza, de grupo y de proceso, de habilidad para el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academicos-lenguajes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abACADEMICOS. 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