{"id":9729,"date":"2016-02-05T07:06:31","date_gmt":"2016-02-05T12:06:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adaptacion\/"},"modified":"2016-02-05T07:06:31","modified_gmt":"2016-02-05T12:06:31","slug":"adaptacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adaptacion\/","title":{"rendered":"ADAPTACION"},"content":{"rendered":"<p>[172]<\/p>\n<p>     Primero de los criterios de toda acci\u00f3n educativa, especialmente catequ\u00ed\u00adstica. El educador de la fe debe tener una sensibilidad especial para adaptarse a las personas, a los mensajes, a las circunstancias, a los tiempos.<\/p>\n<p>    Pero la principal de las actitudes de ajuste y acomodo tiene que orientarse a atender a cada ser humano: su edad, su entorno, su madurez humana y religiosa. Sin adaptaci\u00f3n no hay catequesis posible, porque no hay cercan\u00ed\u00ada, no hay sinton\u00ed\u00ada y sincron\u00ed\u00ada, no hay comunicaci\u00f3n ni intermediaci\u00f3n<br \/>\n    El concepto de adaptaci\u00f3n supera el de simple tolerancia, acomodo o comprensi\u00f3n. En la catequesis esa adaptaci\u00f3n pasiva debe ser superada por otra m\u00e1s activa.<\/p>\n<p>    Es la adaptaci\u00f3n que supone estudio y acercamiento seg\u00fan el sexo, la edad, el temperamento, la raza, la cultura y las circunstancias que rodea a las personas. Esa adaptaci\u00f3n conduce a una catequesis personal y din\u00e1mica. No es una simple cualidad pedag\u00f3gica de quien la  pretende, sino que se eleva a una condici\u00f3n del servicio evangelizador.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. acci\u00f3n evangelizadora, inculturaci\u00f3n, inserci\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Situaci\u00f3n despu\u00e9s del Vat. II &#8211; II. Panorama hist\u00f3rico de la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica: 1. Adaptaci\u00f3n en la \u00e9poca apost\u00f3lica; 2. Adaptaci\u00f3n en el per\u00ed\u00adodo de las persecuciones; 3. Adaptaci\u00f3n desde el edicto de Mil\u00e1n hasta el s. vil; 4. Adaptaci\u00f3n desde el s. viii hasta la \u00e9poca del barroco; 5. Adaptaci\u00f3n durante la ilustraci\u00f3n, la restauraci\u00f3n y el movimiento lit\u00fargico &#8211; III. Constituci\u00f3n del Vat. II sobre la sagrada liturgia, nn. 37-40: 1. SC 37: principios generales de adaptaci\u00f3n; 2. SC 38-39: primer grado de adaptaci\u00f3n; 3. SC 40: segundo grado de adaptaci\u00f3n &#8211; IV. Aspecto cultural de la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica: 1. El problema de la aculturaci\u00f3n; 2. El problema de la inculturaci\u00f3n &#8211; V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Situaci\u00f3n despu\u00e9s del Vat. II<br \/>\nLa constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vaticano II, en su n. 21, distingue dentro de la liturgia una parte inmutable, por ser de instituci\u00f3n divina, y otras partes sujetas al cambio. Estas \u00faltimas \u00abpueden y aun deben variar en el decurso del tiempo, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden tan bien a la naturaleza \u00ed\u00adntima de la misma liturgia o han llegado a ser menos apropiados\u00bb. La misma constituci\u00f3n especifica despu\u00e9s, en el n. 34, que en la futura revisi\u00f3n de la liturgia deber\u00e1n resplandecer los ritos por su noble simplicidad, concisi\u00f3n y claridad. Estas fueron efectivamente algunas de las caracter\u00ed\u00adsticas de la liturgia romana durante su per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico desde el s. v hasta el viii, antes de su extensi\u00f3n a las regiones franco-germ\u00e1nicas. El ->movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico, cuya culminaci\u00f3n se puede decir que ha sido el Vat. II, promovi\u00f3 un retorno a la cl\u00e1sica forma romana, purific\u00e1ndola, en la medida de lo posible, de todas sus adherencias medievales. Aunque no siempre los ->nuevos libros lit\u00fargicos posteriores al Vat. II han logrado hacer realidad tal prop\u00f3sito, en general se distinguen por su simplicidad, concisi\u00f3n, sobriedad y practicidad.<\/p>\n<p>De todas formas, la SC 37-40 representa un paso adelante al autorizar una adaptaci\u00f3n de la liturgia romana a las diferentes culturas de los pueblos. Al presentar la liturgia en su m\u00e1s pura y aut\u00e9ntica perspectiva, el concilio ha facilitado la labor de dicha adaptaci\u00f3n. El prop\u00f3sito de volver a la forma cl\u00e1sica no obedece, pues, a un romanticismo hist\u00f3rico, sino al deseo de ofrecer una forma lit\u00fargica realmente capaz de adaptarse a las culturas de los distintos pueblos. Lo que despu\u00e9s del s. VIII hicieron los pueblos franco-germ\u00e1nicos con la liturgia romana es un ejemplo de lo que hoy se puede hacer, especialmente en las ->misiones.<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n lit\u00fargica prevista en la SC se basa creativamente en la liturgia romana reformada, ya que, como dispone la misma SC 23, se deber\u00e1 procurar \u00abque las nuevas formas se desarrollen, por decirlo as\u00ed\u00ad, org\u00e1nicamente a partir de las ya existentes\u00bb. La aplicaci\u00f3n de este principio deber\u00ed\u00ada llevar a la liturgia romana a ramificarse en otras liturgias que se adapten mejor a las diferentes culturas. Debiera poder hablarse de una familia lit\u00fargica romana en la que cada nuevo miembro, reivindicando su parentesco bien con los elementos teol\u00f3gicos o bien con otros elementos formales de dicha liturgia romana, se distinga por expresiones culturales propias.<\/p>\n<p>Siguiendo la SC 37-40, los ->libros lit\u00fargicos publicados despu\u00e9s del Vat. II ofrecen, concretamente, tres modelos de adaptaci\u00f3n. El primero, de car\u00e1cter celebrativo, otorga al presidente de la asamblea la facultad de escoger las lecturas y preces adecuadas a cada caso particular y hacer la homil\u00ed\u00ada sobre el texto del ritual. Las introducciones o praenotanda a los diversos libros lit\u00fargicos editados en lat\u00ed\u00adn denominan a estas adaptaciones accommodationes (para este primer modelo de adaptaci\u00f3n, ->Creatividad). Los otros dos modelos de adaptaci\u00f3n se refieren a los ritos y exigen de las conferencias episcopales que introduzcan adaptaciones (aptationes) de elementos estructurales y formales del mismo rito romano. El primero concierne a los casos especificados en las introducciones a los libros lit\u00fargicos, en los que las conferencias episcopales, como respuesta a necesidades pastorales o culturales, pueden actuar con libertad. El segundo comprende los casos no especificados en los libros lit\u00fargicos, dado que dependen de la iniciativa de las mismas conferencias episcopales. Las normas reguladoras de este \u00faltimo modelo est\u00e1n formuladas en SC 40.<\/p>\n<p>Aclaremos: los nn. 27-31 de lospraenotanda del Ordo Baptismi Parvulorum prev\u00e9n algunos casos particulares en los que el ministro del bautismo puede adaptar el ritual a las diversas circunstancias de tiempo y lugar. Los nn. 23-25 tratan de posibles adaptaciones que las conferencias episcopales pueden aprobar libremente, como, por ejemplo, una f\u00f3rmula de renuncia (a Satan\u00e1s o al pecado) m\u00e1s extensa. Finalmente, los praenotanda generalice del Ordo Initiationis Christianae Adultorum, en los nn. 30-33, ratifican el principio de SC 40,1, donde se exige a las conferencias episcopales que \u00abconsideren con solicitud y prudencia los elementos que se pueden tomar de las tradiciones y genio de cada pueblo para incorporarlos al culto divino\u00bb. El n. 31 aplica este principio a las tierras de misi\u00f3n donde existen ritos de iniciaci\u00f3n, exigiendo atenerse a SC 65, que se ocupa espec\u00ed\u00adficamente de este tema. An\u00e1logas aplicaciones encontramos en otros libros lit\u00fargicos, particularmente en el Ordo Celebrandi Matrimonium. Los praenotanda, en los nn. 8-11, se refieren a casos de accommodationes. Los nn. 13-16 y 17-18 hablan, en cambio, de aptationes a las tradiciones y cultura de cada pueblo. Advi\u00e9rtase que los nn. 13-16 se refieren a la adaptaci\u00f3n del actual rito romano; por ejemplo, de la estructura misma del ordo, de la f\u00f3rmula para el consentimiento matrimonial o de determinados signos, como la coronaci\u00f3n o velaci\u00f3n de la esposa y la dexterarum iunctio. Los nn. 17-18 van m\u00e1s lejos a\u00fan, ofreciendo la posibilidad de crear ritos matrimoniales en consonancia con las costumbres del lugar, as\u00ed\u00ad como de conservar las tradiciones relativas al lugar (la casa) de su celebraci\u00f3n y a la duraci\u00f3n del rito. Pero en uno y otro caso los praenotanda exigen que el sacerdote solicite y reciba el consentimiento de los contrayentes e imparta la bendici\u00f3n nupcial.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, mientras las acomodaciones persiguen que una determinada celebraci\u00f3n sea conveniente y significativa para una asamblea particular, las adaptaciones y creaciones de nuevos ritos, que implican cambios o modificaciones en las partes formales y estructurales del rito romano, responden a la necesidad de una liturgia m\u00e1s en consonancia con la cultura de cada pueblo.<\/p>\n<p>II. Panorama hist\u00f3rico de la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\n1. ADAPTACI\u00ed\u201cN EN LA EPOCA APOST\u00ed\u201cLICA. El cristianismo empez\u00f3 como movimiento religioso dentro del juda\u00ed\u00adsmo. Su culto est\u00e1, pues, profundamente enraizado en la religi\u00f3n judaica. Jes\u00fas mismo declar\u00f3 no haber venido a abolir la ley ni los profetas, sino a darles cumplimiento (Mat 5:17). No se trataba de una ruptura, sino de una plenificaci\u00f3n de la religi\u00f3n de los padres. Jes\u00fas la realiz\u00f3 dando una nueva orientaci\u00f3n a determinados ritos judaicos. La \u00faltima cena es un claro ejemplo de reinterpretaci\u00f3n del banquete pascual: memorial, ya no del \u00e9xodo, sino del paso de Cristo de este mundo al Padre. El comentario de Pablo a la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (1Co 11:26) es un eco fiel de la intenci\u00f3n original del Maestro. El bautismo administrado por Juan y por la comunidad de Qumr\u00e1n lo transform\u00f3 igualmente Cristo en sacramento de participaci\u00f3n en la vida de la Trinidad, en cuyo nombre se celebra. Las palabras de Pedro a la muchedumbre durante la fiesta de pentecost\u00e9s (Heb 2:38) muestran c\u00f3mo losdisc\u00ed\u00adpulos fueron ya conscientes de la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica del rito bautismal.<\/p>\n<p>Dominados por la experiencia del acontecimiento-Cristo, los disc\u00ed\u00adpulos fueron impregnando progresivamente de Sentido cristiano el culto judaico. Le\u00ed\u00adan las Escrituras, particularmente los salmos, a la luz del misterio cristiano, que ellos proclamaban como cumplimiento de las promesas de Dios a Israel. De manera similar, ciertos ritos judaicos, como la imposici\u00f3n de las manos y la unci\u00f3n de los enfermos (Stg 5:14-15), as\u00ed\u00ad como las fiestas jud\u00ed\u00adas de pascua y pentecost\u00e9s (1Co 5:7-8; Heb 2:16-21; 38-39), terminaron siendo interpretadas dentro del contexto de la nueva religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tres vigorosas corrientes ven\u00ed\u00adan a confluir en la iglesia apost\u00f3lica. La primera era la difundida tendencia a impregnar el culto judaico del misterio de Cristo. La segunda estaba animada por un esp\u00ed\u00adritu de apertura a los gentiles convertidos, en relaci\u00f3n con los cuales los ap\u00f3stoles consideraban que no ten\u00ed\u00ada sentido imponerles la carga de la circuncisi\u00f3n y de la ley mosaica (Heb 15:7-11). La tercera estaba condicionada por un tenaz rechazo del paganismo; esta \u00faltima corriente ten\u00ed\u00ada su origen en el celo ardiente de Israel por el monote\u00ed\u00adsmo en medio de un mundo polite\u00ed\u00adsta (1Co 10:21-22). Mientras el cristianismo se mantuvo como movimiento dentro del juda\u00ed\u00adsmo, reclutando sus miembros entre los temerosos de Dios que frecuentaban la sinagoga, persisti\u00f3 el clima de hostilidad hacia las fiestas y ritos paganos. Pero apenas comenz\u00f3 a echar ra\u00ed\u00adces en un ambiente no judaico, el cristianismo se vio en la necesidad de adaptarse y de transformar cuanto de bueno y noble se conten\u00ed\u00ada en la religi\u00f3n del lugar.<\/p>\n<p>2. ADAPTACI\u00ed\u201cN EN EL PER\u00ed\u008dODO DE LAS PERSECUCIONES. Este per\u00ed\u00adodo presenta rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la iglesia apost\u00f3lica. El primer rasgo es un esfuerzo deliberado por mantenerse en el \u00e1mbito de la tradici\u00f3n lit\u00fargica hebraica, si bien con una orientaci\u00f3n radicalmente nueva. El segundo rasgo es la lucha incesante contra el paganismo.<\/p>\n<p>El v\u00ed\u00adnculo con el juda\u00ed\u00adsmo puede apreciarse en las oraciones compuestas durante este per\u00ed\u00adodo, al menos las destinadas al uso lit\u00fargico. La eucolog\u00ed\u00ada de la primera carta de Clemente (59-61) y las varias bendiciones de la Didaj\u00e9 son, en lo respectivo a su forma, enteramente judaicas, si bien centr\u00e1ndose en Jes\u00fas, el siervo de Dios. Al explicar la significaci\u00f3n del bautismo, Tertuliano utiliza la simbolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria: el agua de la creaci\u00f3n, el diluvio, el paso del mar, el agua en el desierto (De baptismo 3,4,9; SC 35). Igualmente, las f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas de Hip\u00f3lito abundan en alusiones a las figuras del AT (Traditio Apostolica, B. Botte 6-8-64, LQF 39). Hip\u00f3lito ve\u00ed\u00ada en la bebida de leche y miel que se ofrec\u00ed\u00ada a los ne\u00f3fitos despu\u00e9s de la comuni\u00f3n un s\u00ed\u00admbolo del cumplimiento de la promesa de Dios de conducir a su pueblo hacia una tierra que manar\u00ed\u00ada leche y miel (ib, 21). No s\u00f3lo las oraciones, tambi\u00e9n el arte lit\u00fargico de este per\u00ed\u00adodo se nutre de temas b\u00ed\u00adblicos. En Dura Europo la domus ecclesiae (de la que en seguida hablaremos) est\u00e1 decorada con pinturas que representan a Ad\u00e1n y Eva, a David y Goliat, con otras figuras del NT, como las del paral\u00ed\u00adtico, Pedro salvado en el mar y el buen pastor. En los cementerios romanos anteriores al s. ni los temas favoritos eran: No\u00e9, Isaac, Jon\u00e1s, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, la adoraci\u00f3n de los magos, la multiplicaci\u00f3n de lospanes, el banquete celestial, la barca, la virgen orante y el buen pastor&#8217;.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo de las persecuciones se institucionaliz\u00f3 la pr\u00e1ctica apost\u00f3lica de celebrar la fracci\u00f3n del pan en casas particulares. Familias ricas ofrec\u00ed\u00adan sus casas para las reuniones de la comunidad cristiana. Por su planta caracter\u00ed\u00adstica, estas casas se prestaban f\u00e1cilmente a las necesidades lit\u00fargicas de la iglesia. El tablinium romano, presidido por el paterfamilias; el atrium, lugar de reuni\u00f3n de los miembros de la familia; el triclinium, o comedor, y el impluvium, que era un gran dep\u00f3sito de agua, constitu\u00ed\u00adan un ambiente muy adecuado para la liturgia&#8217;. Con ligeras modificaciones, estas casas se convert\u00ed\u00adan f\u00e1cilmente en centros apropiados para la actividad de la iglesia; en ellos se congregaba la comunidad para la celebraci\u00f3n del culto, con lo que comenzaron a denominarse domus ecclesiae. Un ejemplo cl\u00e1sico de estos centros lo encontramos en Dura Europo, en Mesopotamia: una vivienda hel\u00e9nica construida hacia el a\u00f1o 200 d.C. se convirti\u00f3 en domus ecclesiae el a\u00f1o 232. En Roma se cuentan unas cuarenta casas de esta \u00ed\u00adndole; las m\u00e1s famosas son las descubiertas bajo las iglesias de los santos Juan y Pablo, Cecilia, Clemente y Pudenciana&#8217;.<\/p>\n<p>El segundo rasgo peculiar de este per\u00ed\u00adodo es la intransigencia frente al paganismo. Rituales, templos e \u00ed\u00addolos paganos se consideraron creaciones diab\u00f3licas, por lo que un cristiano no ten\u00ed\u00ada nada en absoluto que ver con ellos. A esta intransigencia tambi\u00e9n contribuyen de alg\u00fan modo las persecuciones. Para defender a la joven iglesia del influjo de la idolatr\u00ed\u00ada, se hac\u00ed\u00ada hincapi\u00e9 en la nobleza del cristianismo y se desenmascaraba la corrupci\u00f3n del paganismo. Los escritos patr\u00ed\u00adsticos ridiculizan las pr\u00e1cticas del culto pagano, sobre todo al cotejarlas con las del cristianismo. El m\u00e1rtir Justino, por ejemplo, acusa a los id\u00f3latras de Mitra de remedar la eucarist\u00ed\u00ada cristiana en su rito de iniciaci\u00f3n. Recitan f\u00f3rmulas secretas sobre el pan y el agua, que ofrecen despu\u00e9s a los iniciados (Apologia I 66, PG 6,428). En su libro sobre el bautismo Tertuliano ironiza y se mofa de los ritos de iniciaci\u00f3n de Isis y Mitra y de los de purificaci\u00f3n. Resultan costosos y carecen de todo valor; son extravagantes y carentes de sentido. En cambio, el bautismo cristiano es sencillo, gratuito y eficaz (De baptismo 2, SC 35). Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, quien no obstante utiliza oportunamente el lenguaje de los ritos mist\u00e9ricos, no vacila en ridiculizarlos por sus errores y su corrupci\u00f3n (Protrepticus 1-4, GCS 1).<\/p>\n<p>Sin embargo, no aparece tal actitud cuando se trata de elementos culturales o rituales no vinculados rigurosamente con el culto pagano. Tertuliano, por ejemplo, para describir la renuncia bautismal utiliza la expresi\u00f3n eieratio: un t\u00e9rmino legal que significa rescindir o renunciar a un contrato de servicio o de asociaci\u00f3n. Al entrar a depender de Cristo, el candidato renuncia a la esclavitud de Satan\u00e1s, y lo hace con toda la fuerza de un compromiso legal. Habla Tertuliano de profesi\u00f3n bautismal y de fidelidad a Cristo como sacramenti testatio o signaculum fidei. Son estos tambi\u00e9n t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, alusivos al juramento de fidelidad que hac\u00ed\u00ada al emperador el soldado romano&#8217;. Otro ejemplo lo hallamos en el mismo tratado de Tertuliano sobre el bautismo, al aludir al rito de la unci\u00f3n que sigue al ba\u00f1o bautismal (De baptismo 7, SC 35). Esta unci\u00f3n deb\u00ed\u00ada realizarse con gran abundancia de aceite, de manera que \u00e9ste corriera por el desnudo cuerpo del ne\u00f3fito, si nos atenemos a la pl\u00e1stica descripci\u00f3n del propio Tertuliano: in nobis carnaliter currit unctio. \u00bfCu\u00e1l es el significado de este rito? Tertuliano lo descubre en la praxis veterotestamentaria de ungir a los sacerdotes en la parte m\u00e1s alta de la cabeza, como lo hiciera Mois\u00e9s con Aar\u00f3n. E insin\u00faa que el bautismo confiere al cristiano lo que en el AT confer\u00ed\u00ada la unci\u00f3n al israelita: el sacerdocio. Sabemos tambi\u00e9n que los griegos y romanos ung\u00ed\u00adan el cuerpo por motivos diferentes: con fines terap\u00e9uticos, para estar f\u00ed\u00adsicamente en forma, por razones deportivas. Ambrosio de Mil\u00e1n defendi\u00f3 el significado sacerdotal de la unci\u00f3n posbautismal, describiendo en t\u00e9rminos m\u00e1s bien culturales la unci\u00f3n prebautismal: unctus est quasi atletha Christi (De sacramentis 1,4, SC 25 bis).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito, en la primera comuni\u00f3n el ne\u00f3fito recibe no s\u00f3lo las especies eucar\u00ed\u00adsticas, sino tambi\u00e9n leche y miel. Para significar, explica Hip\u00f3lito, \u00abel cumplimiento de la promesa de Dios a los patriarcas, seg\u00fan la cual hab\u00ed\u00adan de obtener una tierra que manar\u00ed\u00ada leche y miel\u00bb (B. Botte 21, LQF 39). Atravesando mediante el bautismo el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, el ne\u00f3fito entra en la tierra prometida para disfrutar de sus bendiciones. As\u00ed\u00ad es como el rito se convirti\u00f3 en un s\u00ed\u00admbolo de la pascua cristiana. Pero la leche con miel no es bebida exclusiva de los cristianos; ya antes los romanos se la daban a sus reci\u00e9n nacidos como se\u00f1al de bienvenida al seno de la familia y para defenderlos de los esp\u00ed\u00adritus malignos&#8217;. Es posible que Hip\u00f3lito, conociendo tal costumbre, la haya adoptado present\u00e1ndola bajo una interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n de la cultura es muy notable en la primera etapa del desarrollo de los distintos ritos. Pero los padres reinterpretaron a la luz de Cristo lo que pod\u00ed\u00ada ofrecerles la cultura. Eieratio significa renuncia a Satan\u00e1s como condici\u00f3n previa al bautismo; sacramenti testatio es el juramento de fidelidad a Cristo; la unci\u00f3n es una consagraci\u00f3n sacerdotal; la leche con miel significa el disfrute de la nueva tierra prometida. Algunos elementos de la cultura mediterr\u00e1nea se prestaban a una interpretaci\u00f3n cristiana; pose\u00ed\u00adan cierta connaturalidad para expresar el misterio cristiano. Obviamente, el hecho de introducirlos en la liturgia pod\u00ed\u00ada llevar a los ne\u00f3fitos a una interpretaci\u00f3n equivocada o a una teolog\u00ed\u00ada inaceptable. Para evitar tales confusiones, los padres insistieron en la catequesis y en la mistagogia; pero en esto a veces fueron tan lejos que se olvidaron los or\u00ed\u00adgenes culturales de tales elementos, lo que ha obligado posteriormente a caminar a tientas a la hora de establecer su procedencia.<\/p>\n<p>Este per\u00ed\u00adodo presenta tambi\u00e9n como caracter\u00ed\u00adsticas la improvisaci\u00f3n y la espontaneidad. No existen todav\u00ed\u00ada misales ni rituales como los conocemos hoy; por eso en lo relativo a las oraciones no cab\u00ed\u00ada sino improvisarlas. No es que faltase un esquema definido, por ejemplo, para la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; pero la formulaci\u00f3n y extensi\u00f3n reales de una plegaria se dejaban, sin m\u00e1s, a la discreci\u00f3n y pericia del presidente de la asamblea. La Didaj\u00e9, al ofrecer f\u00f3rmulas para el \u00e1gape, comenta inmediatamente despu\u00e9s c\u00f3mo a los profetas debe permit\u00ed\u00adrseles dar gracias durante todo el tiempo que ellos quieran. Hip\u00f3lito de Roma, que en su Tradici\u00f3n apost\u00f3lica presenta un modelo de plegaria eucar\u00ed\u00adstica y otras f\u00f3rmulas lit\u00fargicas, recuerda al obispo que \u00e9l no est\u00e1 necesariamente obligado a orar con aquellas mismas palabras ni a repetirlas de memoria. Cada cual puede orar seg\u00fan sus propios deseos: con f\u00f3rmulas elaboradas y solemnes, o con sencillez y brevedad. Hip\u00f3lito no quer\u00ed\u00ada que sus composiciones se considerasen f\u00f3rmulas fijas, sino puros modelos. Exige, eso s\u00ed\u00ad, que el obispo, cuando ore, se atenga a la regla de la fe (B. Botte 9, LQF 39).<\/p>\n<p>3. ADAPTACI\u00ed\u201cN DESDE EL EDICTO DE MIL\u00ed\u0081N HASTA EL S. VII. La llegada de la era constantiniana repercute honda y duraderamente en la liturgia. Esta, de celebraci\u00f3n dom\u00e9stica \u00ed\u00adntima, se transforma progresivamente en algo solemne y regio dentro del esplendor de las bas\u00ed\u00adlicas constantinianas. No s\u00f3lo el rito romano, sino tambi\u00e9n los diversos ritos orientales comenzaron a desarrollarse, alcanzando sus formas espec\u00ed\u00adficas hacia el s. vil. En el caso de la iniciaci\u00f3n cristiana asistimos al desarrollo de un ritual suntuoso y muy alejado de la sencillez deseada por Tertuliano entre el 200 y el 206. Las catequesis mistag\u00f3gicas de Cirilo de Jerusal\u00e9n y de Ambrosio de Mil\u00e1n se hacen eco de la solemnidad y grandiosidad del rito de iniciaci\u00f3n que se celebraba durante la vigilia pascual.<\/p>\n<p>Como en \u00e9pocas anteriores, sigue siendo siempre la biblia la principal fuente de inspiraci\u00f3n para la elaboraci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos. Las aludidas catequesis mistag\u00f3gicas de Cirilo de Jerusal\u00e9n y las instrucciones de Ambrosio de Mil\u00e1n a los ne\u00f3fitos muestran cu\u00e1n radicalmente influye la l biblia en la liturgia. Son temas b\u00ed\u00adblicos centrados en la historia de la salvaci\u00f3n los que constituyen el nervio de las preces eucar\u00ed\u00adsticas compuestas durante este per\u00ed\u00adodo (Constituciones Apostolorum VIII, 12,4-51).<\/p>\n<p>Pero, no obstante la adaptaci\u00f3n y la creatividad, puede percibirse cierto apego a las formas tradicionales. En la construcci\u00f3n de las diferentes bas\u00ed\u00adlicas constantinianas el modelo sigue siendo la domus ecclesiae. En el \u00e1bside de la bas\u00ed\u00adlica se instala el trono del presidente de la asamblea (el obispo), coronado por un semic\u00ed\u00adrculo de asientos para los presb\u00ed\u00adteros. En el presbiterio est\u00e1n situados el atril para la palabra de Dios y una mesa para la eucarist\u00ed\u00ada. La nave es un amplio espacio para los fieles y los catec\u00famenos. La bas\u00ed\u00adlica constantiniana no es sino una domus ecclesiae agrandada y muy estilizada.<\/p>\n<p>Dentro de este per\u00ed\u00adodo continu\u00f3 la iglesia acogiendo en la liturgia elementos procedentes de la cultura. Es indudable, por ejemplo, que en esta \u00e9poca los ceremoniales pontificales eran adaptaciones de los utilizados en la corte imperial. Las vestiduras lit\u00fargicas, que tantos cambios han experimentado, eran originariamente la tunica romana, la paenula o toga y la mappula. Pero como ejemplo cl\u00e1sico de la relaci\u00f3n entre liturgia cristiana y estructura socio-pol\u00ed\u00adtica de la \u00e9poca tenemos las oraciones para la ordenaci\u00f3n de los obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos en el sacramentario Veronense (LXXVIII, 942-954). En dichas oraciones, t\u00e9rminos como honor, dignitas y gradus no dejan de ser frecuentes. Ahora bien, en el ambiente socio-pol\u00ed\u00adtico romano tales t\u00e9rminos se refieren a un cargo publico, con sus diversos grados, y a su honor y dignidad respectivos. Sin embargo, hay que decir que en la utilizaci\u00f3n de la terminolog\u00ed\u00ada de la \u00e9poca el sacramentario hizo uso de una tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>Un rasgo muy evidente de este per\u00ed\u00adodo es que el antagonismo frente al culto pagano fue poco a poco suaviz\u00e1ndose, hasta convertirse finalmente en abierta acogida, tal vez porque la amenaza del paganismo se hab\u00ed\u00ada por fin superado y no exist\u00ed\u00ada ya peligro alguno inmediato de recaer en la idolatr\u00ed\u00ada. Cualquier ejemplo tomado al azar podr\u00ed\u00ada mostrar hasta qu\u00e9 punto ha influido el paganismo en la liturgia. Durante cierto tiempo condescendieron los cristianos con la pr\u00e1ctica del refrigerium o comida junto a la tumba de un difunto, para el que incluso se reservaba una parte del alimento y la bebida (Epistularum XXII, 6, CSEL 34). La pr\u00e1ctica degener\u00f3 bien pronto en libaciones excesivas, de suerte que Ambrosio de Mil\u00e1n hubo de prohibirla, mientras que Agust\u00ed\u00adn de Hipona, m\u00e1s tolerante, se limit\u00f3 a convertirla en una celebraci\u00f3n con fines ben\u00e9ficos. Otro ejemplo del influjo pagano es la formulaci\u00f3n de oraciones, como el Eucologio de Serapi\u00f3n, que utiliza, aunque con un sentido nuevo, peculiaridades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas propias de las oraciones helen\u00ed\u00adsticas precristianas. Abundan en estas f\u00f3rmulas los giros solemnes; son numerosos los atributos divinos, particularmente los negativo-positivos (infinito, inefable, incomprensible); y es evidente un estilo ret\u00f3rico heredado de la cultura helen\u00ed\u00adstica&#8217;. Puede igualmente descubrirse una influencia pagana en ciertos responsorios lit\u00e1nicos, como el Libera nos, Domine y el Te rogamus, audi nos, que derivan de la pr\u00e1ctica romana de invocar a los dioses con una serie de aclamaciones intercesionales. El beso mismo del altar y de las sagradas im\u00e1genes tuvo su origen en gestos paganos reverenciales \u00ab&#8216;. Incluso la iniciaci\u00f3n cristiana fue recogiendo costumbres paganas. Estuvo de moda entre los padres usar t\u00e9rminos tomados directamente de los ritos mist\u00e9ricos, como memnem\u00e9noi (personas iniciadas en los misterios cristianos), mystagog\u00f3s (el que ense\u00f1aba) y mystagog\u00ed\u00ada (la doctrina sobre el misterio cristiano ense\u00f1ada por el mystagog\u00f3s). Se tomaron igualmente de los cultos paganos elementos ilustrativos para incorporarlos al rito cristiano. La vestidura blanca, entregada a los ne\u00f3fitos en las religiones mist\u00e9ricas, se convierte en s\u00ed\u00admbolo de distinci\u00f3n de la nueva dignidad conferida por el bautismo al iniciado cristiano. Los cirios y velas bautismales, aludidos por los Gregorios Nacianceno y Niseno en sus homil\u00ed\u00adas pascuales, se hab\u00ed\u00adan tomado de la religi\u00f3n pagana. La pr\u00e1ctica de volverse hacia el oriente comenz\u00f3 bajo influencia de las religiones solares mediterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>En los ejemplos arriba aludidos la iglesia aplic\u00f3 el m\u00e9todo de la asimilaci\u00f3n y de la reinterpretaci\u00f3n. Pero utiliz\u00f3 tambi\u00e9n el de la sustituci\u00f3n, por el que elementos culturales paganos, sobre todo ciertas fiestas, eran reemplazados por elementos cristianos, de suerte que aqu\u00e9llos terminaron siendo eliminados por estos \u00faltimos. Dada la semejanza de temas o la analog\u00ed\u00ada entre algunas fiestas paganas y otras cristianas, la iglesia instituy\u00f3 sus fiestas en lugar y en oposici\u00f3n a las paganas. As\u00ed\u00ad, la navidad sustituy\u00f3 a la fiesta del nacimiento del dios-sol, de la religi\u00f3n mitraica. La fiesta de la c\u00e1tedra de san Pedro (\u00bfy san Pablo?) el 22 de febrero ocup\u00f3 el lugar de la caristia o cara cognatio romana, que conmemoraba a sus antepasados difuntos, cuya autoridad ven\u00ed\u00ada simbolizada por su cathedra.<\/p>\n<p>4. ADAPTACI\u00ed\u201cN DESDE EL S. VIII HASTA LA EPOCA DEL BARROCO. Con el s. vu los diversos ritos lit\u00fargicos hab\u00ed\u00adan adquirido en Oriente y Occidente sus caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales. En orden a lahistoria de la adaptaci\u00f3n tiene su inter\u00e9s el destino que experiment\u00f3 la liturgia romana tras emigrar a las tierras franco-germ\u00e1nicas en el s. viii. Rituales un tiempo austeros y pr\u00e1cticos se dilataron con ceremoniales elaborados y con significados simb\u00f3licos. Los textos oracionales, un tiempo inmediatos y sobrios, se adornaron con una verbosidad rayana en lo florido. El prefatio de la Missa in vigilia paschae del Missale Gallicanum Vetus (178) es un ejemplo de elaboraci\u00f3n franco-germ\u00e1nica a partir de una sencilla, breve y sobria eucolog\u00ed\u00ada romana del sacramentario Gregoriano-Adriano (377).<\/p>\n<p>En torno al a\u00f1o 783 Carlomagno pidi\u00f3 al papa Adriano I que le enviara copia de un sacramentario romano aut\u00e9ntico para uniformar la liturgia en todo su imperio. Pero el sacramentario result\u00f3 deficiente: no conten\u00ed\u00ada, por ejemplo, un n\u00famero completo de formularios de misas y bendiciones, muy estimados por los pueblos franco-germ\u00e1nicos. Para remediarlo hubo de a\u00f1adir Alcuino textos suplementarios tomados de la liturgia galicana, como la bendici\u00f3n del cirio pascual, oraciones para las ordenaciones, bendiciones, dedicaciones de iglesias y exorcismos. Tales aditamentos constituyeron al principio un ap\u00e9ndice distinto del sacramentario romano; pero terminaron m\u00e1s tarde incorpor\u00e1ndose en \u00e9l, de donde result\u00f3 un h\u00ed\u00adbrido romano-francogerm\u00e1nico. Los elementos galicanos no s\u00f3lo completaron lo que faltaba, sino que adaptaron el mismo sacramentario a las preferencias de aquellos pueblos n\u00f3rdicos y a sus gustos por el drama, la abundancia de palabras y el moralismo. En Maguncia, hacia el 950, los Ordines romani se reelaboraron con elementos tomados de varios sacramentarios, naciendo as\u00ed\u00ad el Pontificale Romano-Germanicum del s. x. Los sermones, exposiciones, bendiciones, exorcismos y ordal\u00ed\u00adas (!) que se hab\u00ed\u00adan incorporado a este libro lit\u00fargico, lo hab\u00ed\u00adan hecho atractivo para los pueblos n\u00f3rdicos de aquella \u00e9poca (Pontificale Romano-Germanicum I-CCLVIII, ST 226,227).<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo franco-germ\u00e1nico puede gloriarse de sus grandes composiciones literarias y po\u00e9ticas (Veni Creator, Victimae paschali laudes, Ut queant laxis), as\u00ed\u00ad como de sus magn\u00ed\u00adficas iglesias rom\u00e1nicas en Alemania, Francia y Espa\u00f1a. Otros rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de este per\u00ed\u00adodo, como la decadencia en la participaci\u00f3n activa, las misas privadas, las devociones a los santos, las oraciones individuales y las confesiones durante la misa, son sobradamente conocidos \u00ab. Durante su vigencia en el Norte, el rito romano se adapt\u00f3 f\u00e1cilmente al genio de aquellas poblaciones, aunque a costa de sacrificar en ocasiones su propia tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre los ss. xI y xiii surgieron se\u00f1ales de retorno a la forma cl\u00e1sica. El papa Gregorio VII (1073-1085) realiz\u00f3 un intento de regreso al ordinem romanum et antiquum morem, pero con poco \u00e9xito. M\u00e1s afortunado fue el trabajo de los liturgistas del s. xii, que simplificaron y redujeron el Pontificale Romano-Germanicum del s. x, eliminando las explicaciones did\u00e1cticas y ciertos ritos, como ordal\u00ed\u00adas y exorcismos a personas pose\u00ed\u00addas por esp\u00ed\u00adritus malignos. Sin embargo, con motivo de la teolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica del s. xii, se introdujeron nuevas practicas en torno al momento de la consagraci\u00f3n: m\u00faltiples gestos reverenciales, el uso de las campanillas y de las velas. Otra reforma significativa fue la iniciada por Inocencio III (1198-1216), quien codific\u00f3 las costumbres comunes dela iglesia romana para utilizarlas en su curia. Por m\u00e1s que se tendiese a la forma romana cl\u00e1sica, el resultado qued\u00f3 impregnado de legalismo, alegorismo y pietismo\u00bb. Estos intentos traducen ya la tendencia de la liturgia romana a conservar la forma cl\u00e1sica o a volver a ella cuando se hab\u00ed\u00ada perdido.<\/p>\n<p>Los ss. xlv y xv y parte del xvl representan el oto\u00f1o de la edad media y la decadencia de la vida lit\u00fargica. Constituyen, no obstante, un per\u00ed\u00adodo importante en la historia de la adaptaci\u00f3n, ya que en el \u00e1mbito lit\u00fargico surge floreciente el drama. Representaciones lit\u00fargicas las hab\u00ed\u00ada ya en el s. pero sin ser todav\u00ed\u00ada elemento tan importante en el culto p\u00fablico como llegaron a serlo durante este per\u00ed\u00adodo, caracterizado por la ignorancia en materia de liturgia. En un tiempo en que la liturgia no dec\u00ed\u00ada ya nada a la gente, los pastores adoptaron las sagradas representaciones como formas de instrucci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>El concilio de Trento (1545-1563) juega un papel importante en la historia de la liturgia romana en general, mas no en el campo de la adaptaci\u00f3n en particular. Siendo como era su objetivo fundamental frenar abusos e introducir reformas, se pod\u00ed\u00adan esperar del concilio, m\u00e1s que esquemas de nuevas adaptaciones, una codificaci\u00f3n de los usos lit\u00fargicos ya existentes, rehuyendo tanto la innovaci\u00f3n como el arqueologismo. Con la creaci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos por Sixto V en 1588, se dio cumplimiento al esfuerzo centralizador de Trento, se puso fin al libre desarrollo de la liturgia en el \u00e1mbito de las iglesias locales y la misma liturgia lleg\u00f3 a un punto de estancamiento 1\u00c2\u00b0. La codificaci\u00f3n alej\u00f3 la liturgia romana del pueblo, que se vio obligado a acogerse a las formas populares de piedad y a las ->devociones, dando as\u00ed\u00ad origen -iparadojas de la suerte!- a la cultura religiosa del barroco.<\/p>\n<p>La \u00e9poca barroca refleja los sentimientos festivos de una iglesia que celebra la victoria sobre el caos del medievo y sobre la crisis de la reforma protestante. Sin embargo, la liturgia, reformada e impuesta ahora uniformemente para todos, no pudo resistir a las presiones de la cultura religiosa del tiempo, es decir, al atractivo por la fiesta y las grandiosas manifestaciones exteriores; al triunfalismo, sobre todo en las peregrinaciones y procesiones portando estandartes; al sensacionalismo en las expresiones art\u00ed\u00adsticas y a las pr\u00e1cticas piadosas de devoci\u00f3n. Resulta, pues, enteramente comprensible por qu\u00e9 la fiesta por excelencia del barroco fuera la del Corpus Domini con su solemne procesi\u00f3n llena de estandartes, h\u00e1bitos y escolta de honor. El edificio mismo de la iglesia se transform\u00f3 en una regia ornamentaci\u00f3n de fiesta en honor del rey eucar\u00ed\u00adstico, en un sal\u00f3n elegantemente decorado y presidido por un imponente tabern\u00e1culo, cual si se tratase de un trono situado en el altar. Como consecuencia, la misa se convirti\u00f3 en una celebraci\u00f3n exaltada por la orquesta y la m\u00fasica polif\u00f3nica, en la que la consagraci\u00f3n era acogida con un jubiloso repique de campanas. Sin embargo, la participaci\u00f3n activa en la misma liturgia era casi nula; se magnificaban en exceso los elementos exteriores, a la vez que se minimizaba lo esencial reduci\u00e9ndolo a algo perif\u00e9rico. La misa constitu\u00ed\u00ada para muchos una excelente ocasi\u00f3n para rezar el rosario o para refugiarse en la devoci\u00f3n a los santos preferidos. Pero a pesar del retroceso, no se puede menos de admitir que el estilo barroco de celebrar la liturgia sintonizaba rigurosamente,al menos en su particular situaci\u00f3n hist\u00f3rica, con el temperamento de la gente.<\/p>\n<p>5. ADAPTACI\u00ed\u201cN DURANTE LA ILUSTRACI\u00ed\u201cN, LA RESTAURACI\u00ed\u201cN Y EL MOVIMIENTO LIT\u00daRGICO. El esp\u00ed\u00adritu ilustrado del s. xvl[I se abri\u00f3 camino en la liturgia como protesta contra el centralismo tridentino y el exteriorismo barroco. Desde 1680 hasta un siglo despu\u00e9s hubo intentos de hacer revivir las liturgias galicanas con la publicaci\u00f3n del breviario de Par\u00ed\u00ads en 1680, del de Cluny en 1688, del breviario y misal de Par\u00ed\u00ads en 1736 y del breviario de los benedictinos de san Mauro en 178719. Independientemente de sus eventuales coloraciones pol\u00ed\u00adticas, el movimiento represent\u00f3 un leg\u00ed\u00adtimo deseo de retorno al primitivo pluralismo lit\u00fargico en la iglesia de Occidente.<\/p>\n<p>Pero las reformas lit\u00fargicas m\u00e1s dram\u00e1ticas fueron las emanadas del s\u00ed\u00adnodo de Pistoya y del congreso de Ems, en Alemania, en 1786. Inspirados en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, ambos s\u00ed\u00adnodos intentaron una vuelta al esp\u00ed\u00adritu y a la forma aut\u00e9ntica de la liturgia romana, preconizando as\u00ed\u00ad la aparici\u00f3n del movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico. Pero al quedar envuelto en el josefinismo y jansenismo, el s\u00ed\u00adnodo de Pistoya fue condenado por P\u00ed\u00ado VI con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Auctorem Fidei\u00bb. Y dado que la reforma de Pistoya, v\u00e1lida en s\u00ed\u00ad, ven\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente impuesta a un clero y un pueblo impreparados para la misma, el s\u00ed\u00adnodo termin\u00f3 siendo un fracaso completo.<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo de la restauraci\u00f3n se caracteriza como reacci\u00f3n contra los abusos de la ilustraci\u00f3n, llegando como lamentable consecuencia a un retorno al Ancien r\u00e9gime, al romanticismo, al barroco y, en ocasiones, directamente a formas medievales. Es en este contexto donde iba a ser digno de encomio el trabajo del benedictino Pr\u00f3spero Gu\u00e9ranger (1805-1875), abad de Solesmes. Evitando, felizmente, el restablecimiento de las liturgias galicanas, defendi\u00f3 denodadamente la fidelidad a la autoridad de Roma y el mantenimiento de la liturgia tridentina, dentro de una \u00e9poca asediada por el indiferentismo religioso, el anticlericalismo, el liberalismo, el ate\u00ed\u00adsmo, el materialismo y el comunismo. La contribuci\u00f3n de este per\u00ed\u00adodo a la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica aparece en trabajos monumentales (Migne, la Henry Bradshaw Society, los Analecta Hymnica) y en la seriedad cient\u00ed\u00adfica de escritores e investigadores como F. Probst, A. Ebner, el card. Tomasi, E. Bishop y L. Duchesne. Merced a ellos pudo la siguiente generaci\u00f3n adquirir una mejor comprensi\u00f3n de los textos, factor b\u00e1sico en el problema de la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>El ->movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico se inici\u00f3 con Lambert Beauduin, abad de Mont-C\u00e9sar, en B\u00e9lgica, durante el congreso de Malinas en 1909. Movido por el celo pastoral, el movimiento hizo suya la causa por un retorno a la forma cl\u00e1sica de la liturgia romana a trav\u00e9s de una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y teol\u00f3gica sobre la tradici\u00f3n lit\u00fargica. Merced a tal movimiento pudo la constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vat. II abrir puertas a la adaptaci\u00f3n y establecer sus principios, retornando a la simplicidad original, a la sobriedad y claridad del rito romano, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n ofrecer la posibilidad de adaptarlo a culturas y tradiciones de diversa \u00ed\u00adndole.<\/p>\n<p>III. Constituci\u00f3n del Vat. II sobre la sda. liturgia, nn. 37-40<br \/>\nLos nn. 37-40 de la SC contienen las normas para una adaptaci\u00f3n de la liturgia romana a la cultura y a las tradiciones de los distintos pueblos. Tales n\u00fameros deber\u00e1n interpretarse en el contexto de otros, particularmente del 23 y 34. SC 23 habla de mantenimiento de las sanas tradiciones y, al mismo tiempo, de apertura a un leg\u00ed\u00adtimo progreso. Con tal objetivo, es necesaria, dentro del esp\u00ed\u00adritu del movimiento lit\u00fargico cl\u00e1sico, una seria investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, hist\u00f3rica y pastoral en torno a todas y cada una de las partes de la liturgia que hubieren de someterse a revisi\u00f3n. Adem\u00e1s, deben tenerse en cuenta las \u00faltimas reformas e indultos lit\u00fargicos; en la introducci\u00f3n de novedades se deber\u00e1 tener como mira la utilidad de la iglesia, con \u00abla precauci\u00f3n de que las nuevas formas broten, por as\u00ed\u00ad decirlo, org\u00e1nicamente de las ya existentes\u00bb. A su vez, SC 34 exige que, dada la \u00ed\u00adndole de la liturgia romana cl\u00e1sica, resplandezcan los ritos por su simplicidad, brevedad, claridad y practicidad. La adaptaci\u00f3n presupone, pues, un retorno a los or\u00ed\u00adgenes; as\u00ed\u00ad es como se pueden realizar innovaciones y modificaciones.<\/p>\n<p>1. SC 37: PRINCIPIOS GENERALES DE ADAPTACI\u00ed\u201cN. Se basa este n\u00famero en la enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XII Summi Pontificatus (AAS 31 [1939] 529). Se afirma en \u00e9l que, en el campo de la liturgia, la iglesia no pretende imponer ninguna uniformidad r\u00ed\u00adgida sobre lo que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad. Ya la comisi\u00f3n conciliar declaraba c\u00f3mo, mientras debe mantenerse en materia de fe una unidad absoluta, en materia de bien com\u00fan basta una unidad relativa2d. El pluralismo lit\u00fargico patrocinado por SC 37 es de \u00ed\u00adndole cultural y presupone como base el rito romano. Este n\u00famero establece, efectivamente, que la iglesia puede admitir en la liturgia elementos de las culturas y tradiciones, con la condici\u00f3n de que armonicen con su aut\u00e9ntico esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Estos elementos de las culturas y tradiciones se describen con t\u00e9rminos como genio, cualidades peculiares, estilos de vida. SC 37 fija las condiciones para su admisi\u00f3n en la liturgia. La primera es negativa: \u00abQue no est\u00e9n indisolublemente vinculados a supersticiones y errores\u00bb. Y la segunda es positiva: \u00abQue puedan armonizarse con el verdadero y aut\u00e9ntico esp\u00ed\u00adritu lit\u00fargico\u00bb. A ello deber\u00e1 a\u00f1adirse SC 40,1, donde se exige que las adaptaciones sean \u00fatiles o necesarias. La adaptaci\u00f3n lit\u00fargica es, pues, la admisi\u00f3n, en el \u00e1mbito lit\u00fargico, de elementos tomados de las culturas y tradiciones que, mediante un proceso de purificaci\u00f3n, puedan ser veh\u00ed\u00adculos de la liturgia seg\u00fan la utilidad o necesidad de un grupo particular. Si bien SC 4 declara ya el prop\u00f3sito del Vat. II sobre el pluralismo lit\u00fargico y el respeto a todos los ritos leg\u00ed\u00adtimamente reconocidos, SC 37 va m\u00e1s all\u00e1 al pensar en nuevos ritos que, basados en el romano, habr\u00e1n de responder m\u00e1s fielmente a las culturas y tradiciones de los pueblos y de las distintas razas.<\/p>\n<p>2. SC 38-39: PRIMER GRADO DE ADAPTACI\u00ed\u201cN. Estos n\u00fameros tratan de las leg\u00ed\u00adtimas diferencias dentro del rito romano, \u00absalvada su unidad sustancial\u00bb (SC 38). No se declara, sin embargo, qu\u00e9 significa unidad sustancial, si bien puede adivinarse su sentido leyendo SC 39, que habla de \u00abadaptaciones dentro de los l\u00ed\u00admites establecidos en las ediciones t\u00ed\u00adpicas de los libros lit\u00fargicos\u00bb. Lo cual significa que la unidad sustancial del rito romano est\u00e1 garantizada por los libros oficiales, en donde se se\u00f1alan los casos deadaptaci\u00f3n que se dejan a la iniciativa y obra de las conferencias episcopales. Tales adaptaciones no podr\u00e1n alterar ni la estructura fundamental ni la \u00ed\u00adndole del rito romano, sino que deber\u00e1n darle m\u00e1s posibilidades para responder a particulares necesidades, sobre todo en tierras de misi\u00f3n. Las adaptaciones de esta naturaleza no se limitan a elementos puramente externos, como r\u00fabricas o colores lit\u00fargicos, sino que se extienden hasta el ordenamiento de los mismos ritos, es decir, a su estructura y a su texto, ya que lo permiten los libros oficiales. El \u00e1mbito de la adaptaci\u00f3n comprende los sacramentos y sacramentales, las procesiones, la lengua lit\u00fargica, la m\u00fasica sagrada y el arte lit\u00fargico (SC 39).<\/p>\n<p>SC 38 enumera los diversos grupos a los que se debe adaptar la liturgia: grupos \u00e9tnicos, regiones, pueblos, especialmente en las tierras de misi\u00f3n. La comisi\u00f3n conciliar aclar\u00f3 que praesertim (especialmente) acent\u00faa la necesidad de una adaptaci\u00f3n de tal naturaleza en las tierras de misi\u00f3n, pero sin excluir las dem\u00e1s\u00bb. La adaptaci\u00f3n a los distintos grupos incluye la posibilidad de leg\u00ed\u00adtimas variaciones entre regi\u00f3n y regi\u00f3n y, dentro de una misma regi\u00f3n, entre asamblea y asamblea. Pero sin olvidar que SC 23 exhorta a evitar, en cuanto sea posible, las diferencias notables de ritos entre territorios contiguos (y a fortiori entre asambleas pr\u00f3ximas).<\/p>\n<p>Algunos libros lit\u00fargicos publicados despu\u00e9s del Vat. II distinguen entre aptatio y accommodatio. La primera es competencia de las conferencias episcopales y se refiere a la aplicaci\u00f3n de las posibilidades previstas en los libros oficiales. Las adaptaciones de esta naturaleza han de someterse a la confirmaci\u00f3n de la Santa Sede. La segunda, competencia de cada ministro, se refiere alas adaptaciones en asambleas, tiempos y lugares especiales, tal como se especifica, dentro de los praenotanda o del ritual mismo, en los libros oficiales.<\/p>\n<p>3. SC 40: SEGUNDO GRADO DE ADAPTACI\u00ed\u201cN. El objetivo de este n\u00famero, seg\u00fan la comisi\u00f3n conciliar, es aplicar a la liturgia el principio de adaptaci\u00f3n constantemente confirmado por los papas al referirse a la actividad misionera de la iglesia\u00bb. El texto primitivo acentuaba el contexto misionero refiri\u00e9ndose expl\u00ed\u00adcitamente a las misiones. Pero el texto definitivo se hizo m\u00e1s abierto, permitiendo tambi\u00e9n a otras iglesias locales, fuera de los territorios de misi\u00f3n, adaptar el rito romano a su propia y particular cultura.<\/p>\n<p>SC 40 se refiere a \u00abuna adaptaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la liturgia\u00bb. En los libros lit\u00fargicos no se especifican los casos que entrar\u00ed\u00adan en esta adaptaci\u00f3n. Las conferencias episcopales habr\u00e1n de presentarlos a la Santa Sede para su aprobaci\u00f3n. SC 40 describe en tres p\u00e1rrafos el procedimiento para tal tipo de adaptaci\u00f3n. El primero encarga a la competente autoridad eclesi\u00e1stica territorial el determinar \u00abqu\u00e9 elementos se pueden tomar de las tradiciones y genio de cada pueblo para incorporarlos al culto divino\u00bb. Las adaptaciones consideradas \u00fatiles o necesarias&#8217; deben someterse luego a la aprobaci\u00f3n de la Santa Sede. El p\u00e1rrafo segundo trata de las experiencias previas por un tiempo determinado para algunos grupos limitados, reguladas por la conferencia episcopal seg\u00fan las facultades que le hubiere otorgado la misma Santa Sede. El tercer p\u00e1rrafo habla de la asistencia t\u00e9cnica de peritos, sobre todo en las misiones, donde se da por supuesto que presentan unas dificultades mayores las adaptaciones de esta naturaleza.<\/p>\n<p>Tanto 37 como 40 de SC enumeran los elementos culturales que pueden admitirse en la liturgia: tradiciones, costumbres, genio, caracter\u00ed\u00adsticas, y dotes espirituales de los distintos pueblos. La enumeraci\u00f3n no es exhaustiva, sino s\u00f3lo descriptiva de lo que constituye fundamentalmente una cultura. Mientras SC 38-39 prev\u00e9 la adaptaci\u00f3n del rito romano a los grupos particulares, SC 40 est\u00e1 contemplando la posibilidad de admitir los elementos culturales en el rito romano.<\/p>\n<p>IV. Aspecto cultural de la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nComo se desprende de todo nuestro discurso, hay tres modelos de adaptaci\u00f3n lit\u00fargica. El primero es la accommodatio, que afecta a los elementos celebrativos en cuanto realizados aqu\u00ed\u00ad y ahora por la asamblea lit\u00fargica. Este modelo no requiere necesariamente ninguna adaptaci\u00f3n cultural. El segundo, por el contrario, es de \u00ed\u00adndole cultural y desemboca en cambios o modificaciones del genio propio del rito romano. Desde el instante en que es objeto de cambio el mismo rito romano, tal modelo de adaptaci\u00f3n constituye una aculturaci\u00f3n. El tercer modelo es tambi\u00e9n de \u00ed\u00adndole cultural e implica la transformaci\u00f3n de un rito precristiano y su reinterpretaci\u00f3n a la luz de la fe cristiana tal como la celebra la liturgia romana. Este modelo de adaptaci\u00f3n es una inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los modelos segundo y tercero no debe entenderse por cultura la suma total del pensamiento y de los modelos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos de un pueblo, de sus valores y creencias, de sus ritos y tradiciones, de su literatura y arte. Como trasfondo de todo ello est\u00e1 el genio mismo del pueblo, es decir, esa forma t\u00ed\u00adpica y espont\u00e1nea de reaccionar frente a la realidad, que encuentra su adecuada expresi\u00f3n, seg\u00fan marcos determinados, en un pensamiento, que se expresa, a su vez, mediante un lenguaje y se traduce en ritos y tradiciones\u00bb. Una adaptaci\u00f3n cultural presupone determinar acertadamente el genio de un pueblo y sus expresiones en lo que tienen de elementos de cultura. Pero presupone tambi\u00e9n conocer bien el genio del rito romano y sus expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>1. EL PROBLEMA DE LA ACULTURACI\u00ed\u201cN. La aculturaci\u00f3n lit\u00fargica puede describirse como un proceso merced al cual llegan a incorporarse a la liturgia romana elementos compatibles con la misma, bien como sustituci\u00f3n, bien como ilustraci\u00f3n de elementos eucol\u00f3gicos y rituales del rito romano. Es necesario para su aceptaci\u00f3n que los elementos culturales posean una connaturalidad que les permita expresar el significado de los elementos romanos que se tratan de sustituir o de ilustrar. Tales elementos culturales, por lo dem\u00e1s, deber\u00e1n someterse a un proceso de purificaci\u00f3n por el que lleguen a adquirir un significado cristiano. El proceso consiste en revalorizarlos y reinterpretarlos a la luz del misterio cristiano, imponi\u00e9ndoles, como ya lo hiciera la praxis patr\u00ed\u00adstica, una tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>Toda aculturaci\u00f3n de la liturgia romana debe contar con los elementos tanto formales como teol\u00f3gicos del rito romano. Son elementos formales de dicho rito los relativos a su simplicidad, sobriedad, brevedad y practicidad, tanto en la formulaci\u00f3n eucol\u00f3gica como en su ordenamiento estructural.<\/p>\n<p>Elementos teol\u00f3gicos del rito romano lo son, por ejemplo, la costumbre de dirigirse al Padre por el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (SC 6-7). En concreto, ser\u00ed\u00ada aculturaci\u00f3n introducir un cambio o modificaci\u00f3n en uno u otro o en ambos elementos -formales y teol\u00f3gicos- seg\u00fan el genio de un pueblo.<\/p>\n<p>Una aculturaci\u00f3n de elementos formales puede consistir en reelaborar, por ejemplo, f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas romanas a fin de hacerlas as\u00ed\u00ad m\u00e1s conformes con el modo de pensar y hablar de un pueblo determinado. Y as\u00ed\u00ad, en vez de la sobriedad e inmediatez romanas, las oraciones podr\u00e1n ser m\u00e1s locuaces y elaboradas, obedeciendo m\u00e1s al coraz\u00f3n que a la mente; abundan los ejemplos hist\u00f3ricos, a este respecto, en el per\u00ed\u00adodo franco-germ\u00e1nico. Son elementos particulares de cultura que hacen posible y eficaz este tipo de aculturaci\u00f3n, los m\u00faltiples valores, las expresiones idiom\u00e1ticas, las m\u00e1ximas y los proverbios. El contenido de la f\u00f3rmula eucol\u00f3gica romana, que debe mantenerse, queda as\u00ed\u00ad trasvasado a los nuevos componentes culturales (De interpretatione textuum liturgicorum, 1, 5-29, EDIL 90,1024-1228). Por lo dem\u00e1s, cuando los elementos formales del rito romano poseen un car\u00e1cter puramente pr\u00e1ctico o utilitario, se les puede conferir un significado m\u00e1s simb\u00f3lico. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la procesi\u00f3n ofertorial y en la abluci\u00f3n de las manos que tienen lugar en la misa.<\/p>\n<p>La aculturaci\u00f3n de afirmaciones teol\u00f3gicas puede consistir en dirigir ciertas oraciones, exceptuada la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, directamente a Cristo, como sucede en las liturgias galicanas. Ello se adecuar\u00ed\u00ada a las tradiciones culturales de ciertos pueblos en los que, por sentirse mucho el valor de la mediaci\u00f3n, seprefiere dirigirse directamente a Cristo mediador y no al Padre. Otro ejemplo puede ser la expresi\u00f3n lit\u00fargica de la piedad eucar\u00ed\u00adstica, tan sobria e indirecta en la liturgia romana, pero tan dramatizada y elaborada en la \u00e9poca barroca.<\/p>\n<p>La aculturaci\u00f3n puede servirse de una traducci\u00f3n din\u00e1mica o de equivalencias din\u00e1micas (De interpretatione textuum liturgicorum II, 30-35, EDIL 90,1229-1234). La traducci\u00f3n din\u00e1mica de un texto romano exigir\u00e1 la sustituci\u00f3n del genio originario que anima el texto por el genio del pueblo al que se dirige la traducci\u00f3n. Por ejemplo, el mirabiliter condidisti y el mirabilius reformasti de la colecta leonina para el d\u00ed\u00ada de navidad (Sacramentarium Leonianum XL, 1239), que expresa un sentimiento de reverencial estupor ante la obra de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, pueden traducirse din\u00e1micamente mediante t\u00e9rminos que expresen la reacci\u00f3n espont\u00e1nea de un pueblo ante las obras de Dios. Una traducci\u00f3n como: \u00abEn tu amor has creado al hombre y con tu misericordia lo has redimido\u00bb, pone m\u00e1s de relieve la caracter\u00ed\u00adstica de un Dios rico en amor y misericordia que no la actitud del hombre lleno de admiraci\u00f3n ante la obra de Dios. Es decir, una traducci\u00f3n din\u00e1mica va m\u00e1s all\u00e1 del simple empleo de expresiones idiom\u00e1ticas para adoptar &#8216;el punto de vista fundamental desde el que un pueblo contempla a Dios, el universo o a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>La equivalencia din\u00e1mica puede describirse como la adopci\u00f3n de ritos y tradiciones para sustituir o para ilustrar elementos rituales del rito romano. En concreto, consistir\u00ed\u00ada en sustituir los elementos romanos por otros componentes rituales tomados de cada pueblo y con significado equivalente o al menosan\u00e1logo. Por ejemplo, al rito introductorio del bautismo, en el que se acent\u00faa la bienvenida que se da al ni\u00f1o en la iglesia, se le puede hallar un equivalente din\u00e1mico en los ritos y tradiciones de acogida de los ni\u00f1os (y hu\u00e9spedes) en la familia o en la sociedad. Y lo mismo podr\u00ed\u00ada decirse de otros ritos bautismales de car\u00e1cter explicativo, como la unci\u00f3n posbautismal, el uso de la vestidura blanca y del cirio encendido. Bien determinado ya el sentido teol\u00f3gico de tales ritos (sacerdocio, dignidad del cristiano, fe viva), el proceso de la equivalencia din\u00e1mica puede iniciarse con la b\u00fasqueda de elementos rituales y de tradiciones que expresen la misma idea.<\/p>\n<p>Puede igualmente obtenerse una equivalencia din\u00e1mica por medio de la ilustraci\u00f3n: el rito romano contin\u00faa intacto, pero enriquecido con nuevos elementos culturales que act\u00faan como suplemento o como nueva ilustraci\u00f3n de dicho rito. Ello podr\u00ed\u00ada, sin embargo, llevar a in\u00fatiles repeticiones, sobre todo si los nuevos ritos aspiran a ser tan s\u00f3lo simples ilustraciones o no est\u00e1n suficientemente integrados en la estructura del rito romano. SC 65 parece, con todo, favorecer la adopci\u00f3n de esta forma de equivalencia din\u00e1mica cuando dice que se permite introducir aquellos elementos de iniciaci\u00f3n \u00abque se encuentran en uso en cada pueblo en cuanto puedan acomodarse al rito cristiano\u00bb. Si el nuevo elemento constituye nueva ilustraci\u00f3n de un rito explicativo ya existente, el equivalente din\u00e1mico s\u00f3lo sirve para llenar el vac\u00ed\u00ado entre la cultura greco-romana y el pueblo. Si, por el contrario, el nuevo elemento es un suplemento al rito romano a\u00f1adi\u00e9ndole significado, lo que hace tal equivalente din\u00e1mico es dar lugar a un desarrollo ritual y teol\u00f3gico del mismo rito romano.<\/p>\n<p>2. EL PROBLEMA DE LA INCULTURACI\u00ed\u201cN. La inculturaci\u00f3n lit\u00fargica puede describirse como un proceso merced al cual es dotado de sentido cristiano un rito precristiano. Ni la estructura original del rito ni sus elementos rituales y celebrativos son sometidos a un cambio radical; pero la iglesia modifica su significado, a fin de que puedan expresar el misterio cristiano. Mientras la aculturaci\u00f3n, con la adopci\u00f3n de nuevos elementos culturales, provoca un cambio o modificaci\u00f3n del genio romano, la inculturaci\u00f3n produce un cambio en la cultura mediante la inserci\u00f3n en ella del mensaje cristiano. El proceso de inculturaci\u00f3n es una forma de conversi\u00f3n a la fe, de met\u00e1noia de los ritos precristianos (LG 13; AG 22).<\/p>\n<p>La inculturaci\u00f3n tiene no pocos antecedentes hist\u00f3ricos. Bautismo y eucarist\u00ed\u00ada eran ritos precristianos que Jes\u00fas reinterpret\u00f3 en el contexto de su propio misterio. Son \u00e9stos los primeros ejemplos de inculturaci\u00f3n. La forma primitiva del bautismo cristiano, tal como se describe en la Didaj\u00e9, no muestra ninguna novedad estructural o ritual: no lo son la unci\u00f3n, los exorcismos ni los dem\u00e1s ritos ilustrativos de los siglos subsiguientes. Pero s\u00ed\u00ad se modifica radicalmente el significado del bautismo. Son tambi\u00e9n ejemplos neotestamentarios la unci\u00f3n de los enfermos, la imposici\u00f3n de las manos, las fiestas judaicas y la reinterpretaci\u00f3n de las Escrituras a la luz del misterio de Cristo 29.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n actual sobre sacramentos, si se except\u00faa el Ordo Celebrandi Matrimonium (= OCM), apenas si prev\u00e9 inculturaci\u00f3n. Los praenotanda del OCM hablan no s\u00f3lo de aculturaci\u00f3n (OCM 13-16), sino tambi\u00e9n de inculturaci\u00f3n (ib, 17-18). El OCM ofrece la posibilidad de establecer un rito del matrimonio que se adapte a las costumbres del lugar, una vez garantizada la presencia del sacerdote que pida y reciba el consentimiento de los contrayentes e imparta la bendici\u00f3n nupcial. Coincide con lo establecido por SC 77, con referencia especial a SC 63. Por consiguiente, no s\u00f3lo pueden mantenerse los ritos del matrimonio ya existentes en las iglesias locales, como lo estableciera el concilio de Trento, sino que se pueden tambi\u00e9n proponer o crear nuevos ritos en conformidad con la cultura y las tradiciones de un pueblo (Concilii Tridentini Decretum de Reformatione Matrimonii \u00abTametsi\u00bb I, Mansi 33,153; SC 77). El OCM 18 a\u00f1ade tambi\u00e9n que se pueden mantener tradiciones relativas al lugar en que celebrar el matrimonio y a su duraci\u00f3n. Con otras palabras, previa solicitud por parte de las conferencias episcopales y con ciertas condiciones can\u00f3nicas y lit\u00fargicas, la Santa Sede puede reconocer como verdadero sacramento un rito matrimonial ya existente. En t\u00e9rminos de inculturaci\u00f3n lit\u00fargica ello significa que la iglesia penetra en una cultura y, manteniendo sus expresiones formales, modifica radicalmente su sentido. En el caso del matrimonio, el rito precristiano mantiene sus elementos culturales, pero adquiere una nueva dimensi\u00f3n: es ahora el \u00abmisterio de la uni\u00f3n y del fecundo amor entre Cristo y la iglesia\u00bb lo significado por el compromiso sacramental entre marido y mujer (OCM 1).<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa adaptaci\u00f3n lit\u00fargica es un problema complejo. Afecta a la teolog\u00ed\u00ada, a las fuentes cristianas, a la historia, a las legislaciones lit\u00fargicas y a la cultura. Como claramente lo ha previsto SC 40, las mayores dificultades de adaptaci\u00f3n se encuentran en las tierras de misi\u00f3n; de ah\u00ed\u00ad la necesidad de peritos que colaboren con las conferencias episcopales. Pero la dificultad existe tambi\u00e9n fuera de las misiones, sobre todo all\u00ed\u00ad donde est\u00e1 en evoluci\u00f3n la cultura y donde el pensamiento teol\u00f3gico es m\u00e1s fluido. Lo cual significa que la adaptaci\u00f3n es un proceso sin fin, dado que tanto las condiciones humanas como las condiciones eclesiales est\u00e1n sujetas a una transformaci\u00f3n incesante.<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n lit\u00fargica tampoco puede ser un hecho aislado; se inscribe en el fen\u00f3meno global de la adaptaci\u00f3n dentro de la iglesia. La liturgia, en efecto, no es una unidad independiente de la vida de la iglesia. La fe que se celebra en la liturgia no es sino la misma fe que estudia y formula la teolog\u00ed\u00ada. El progreso en un \u00e1rea produce necesariamente cambios en la otra. A G 22 ofrece un nuevo enfoque cuando afirma la necesidad de promover una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica en todo el extenso \u00e1mbito socio-cultural. Este reexamen y revisi\u00f3n deber\u00ed\u00adan indicar c\u00f3mo se podr\u00e1 expresar la fe en conformidad con el pensamiento y el lenguaje de cada grupo \u00e9tnico o cultural. \u00abCon ello se abrir\u00e1n los caminos para una m\u00e1s profunda adaptaci\u00f3n en todo el \u00e1mbito de la vida cristiana\u00bb. La adaptaci\u00f3n lit\u00fargica debe seguir las huellas de la adaptaci\u00f3n teol\u00f3gica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es v\u00e1lido el axioma lex orandi, lex credendi, es decir, si la liturgia adopta los valores y las expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas de cada pueblo.<\/p>\n<p>Todo ello requiere un discernimiento sobre la autenticidad de las formas culturales, as\u00ed\u00ad como una capacidad de valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Aqu\u00ed\u00ad autenticidad significa que las formas se ajusten a la realidad vivida por el pueblo y la expresen adecuadamente. Valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica significa que las formas se sometan a un proceso de purificaci\u00f3n para poder comunicar el mensaje cristiano. Se trata de un objetivo que exige no s\u00f3lo un gran respeto a las tradiciones y genio de los distintos pueblos, sino tambi\u00e9n una sensibilidad innata hacia los mismos. AG 21 exhorta a los cristianos a expresar la fe \u00aben el ambiente de la sociedad, de la cultura patria y seg\u00fan las tradiciones de su naci\u00f3n. Tienen que conocer esta cultura, sanearla y conservarla\u00bb. Hay que conocerla para discernir su autenticidad. Sanearla y conservarla son medios para una valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Tal vez s\u00f3lo un ind\u00ed\u00adgena sea capaz de responder a tales exigencias.<\/p>\n<p>[->Creatividad; ->Cultura y liturgia; ->Antropolog\u00ed\u00ada cultural].<\/p>\n<p>A. Chupungco<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., \u00bfTiene que adaptarse la liturgia a las diversas culturas?, en \u00abPhase\u00bb 103 (1978) 83-99; Basureo J., \u00bfEs suficiente restaurar?, en \u00abLiturgia\u00bb 254 (1971) 188-197; Bernal J.M., Entre la anarqu\u00ed\u00ada y el fixismo, en \u00abPhase\u00bb 103 (1978) 33-43; Botero A., Principios para la adaptaci\u00f3n lit\u00fargica en las culturas nativas, en \u00abNotitiae\u00bb 99 (1974) 384-390; Dujarier M., Experiencias de iniciaci\u00f3n cristiana en Africa occidental, en \u00abConcilium\u00bb 142 (1979) 233-239; Florist\u00e1n C., Celebraciones dramatizadas. Experiencia v valoraci\u00f3n, en \u00abPhase\u00bb 138 (1983) 491-496; Neu D., Nuestro nombre es Iglesia. Las liturgias feministas cat\u00f3licas, en \u00abConcilium\u00bb 172 (1982) 259-272; O\u00f1atibia i., \u00bfPara cu\u00e1ndo las adaptaciones profundas?, en \u00abPhase\u00bb 103 (1978) 9-32; Ramos M., \u00abNos quitan los entierros\u00bb (Ensayo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral a prop\u00f3sito de una experiencia), en \u00abPhase\u00bb 76 (1973) 345-352; Zevini G., Experiencias de iniciaci\u00f3n cristiana de adultos en las comunidades neocatecumenales, en \u00abConcilium\u00bb 142 (1979) 240-248; V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Creatividad, Cultura y liturgia, Grupos particulares y Ni\u00f1os.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[172] Primero de los criterios de toda acci\u00f3n educativa, especialmente catequ\u00ed\u00adstica. 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Pero la principal de las actitudes de ajuste y acomodo tiene que orientarse a atender a cada ser humano: su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adaptacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abADAPTACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9729"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9729\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}