{"id":9762,"date":"2016-02-05T07:07:29","date_gmt":"2016-02-05T12:07:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambiente\/"},"modified":"2016-02-05T07:07:29","modified_gmt":"2016-02-05T12:07:29","slug":"ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambiente\/","title":{"rendered":"AMBIENTE"},"content":{"rendered":"<p>[804]<\/p>\n<p>    Medio humano en el que se desarrolla la persona. En sentido f\u00ed\u00adsico o geogr\u00e1fico es el entorno, el espacio, el lugar. En sentido social y psicol\u00f3gico es todo el conjunto de agentes que influyen en las ideas, en las actitudes y en los sentimientos. Por eso tiene decisiva importancia pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>    En catequesis, la idea de ambiente tiene que ver m\u00e1s con lo moral que con lo pedag\u00f3gico y psicol\u00f3gico. Es el ambiente religioso o no, la familia creyente o no, el contexto humano positivo o negativo, lo que hace de agente educador de la fe o, por desgracia, deseducativo para la persona.<\/p>\n<p>    En cuanto el hombre es libre, puede superar el ambiente adverso. Pero lo normal es que la persona dependa de \u00e9l de modo que sus influencias se convierten en duraderas.<\/p>\n<p>    De forma especial, en la infancia y adolescencia el ambiente religioso es m\u00e1s decisivo para la educaci\u00f3n religiosa que las explicaciones y los modelos que se proponen. Por eso, uno de los deberes del catequista es saber crear el clima propicio para la tarea que debe realizar.  Cuanto m\u00e1s lo consiga, su acci\u00f3n se hallar\u00e1 m\u00e1s firme y ser\u00e1 m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En pastoral se habla de pastoral de sectores y de ambientes. Por sectores, normalmente, se entiende la persona humana en sus diversas edades o etapas existenciales (ni\u00f1ez, adolescencia-juventud, madurez, ancianidad)<br \/>\nAmbientes hace referencia a las dimensiones sociol\u00f3gicas en las que debe encarnarse la pastoral. Literalmente, \u00abambiente\u00bb significa \u00ablo que est\u00e1 alrededor, lo que envuelve a la persona humana\u00bb. En t\u00e9rminos orteguianos hablar\u00ed\u00adamos del \u00abyo y sus circunstancias sociales\u00bb. No entendemos, por lo tanto, ambiente en sentido ecol\u00f3gico, aunque lo incluye,<br \/>\nLa acci\u00f3n pastoral debe insertarse en toda clase de ambientes, con valent\u00ed\u00ada y creatividad. Particularmente hoy, ante el peligro de privatizar la fe o reducirla a \u00e1mbitos privados e intraeclesiales. Esta pastoral de ambientes lo exige la nueva evangelizaci\u00f3n y repetidamente ha sido solicitada por los Papas contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Urge una pastoral de ambientes en los mass media, centros culturales, mundo del trabajo, y en los \u00e1mbitos pol\u00ed\u00adticos y educativos.<\/p>\n<p>Se debe apostar por ello favoreciendo los recursos humanos y materiales concretos y adecuados.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es \u00ablo que est\u00e1 alrededor\u00bb; por eso puede indicar el conjunto de las realidades o de las condiciones en que se desarrolla la vida del hombre y que tiene un v\u00ed\u00adnculo y tambi\u00e9n cierta influencia en la vida misma. De forma gen\u00e9rica, el t\u00e9rmino ambiente significa \u00abesfera hist\u00f3rico-social, clima de condiciones econ\u00f3micas, naturales, jur\u00ed\u00addicas, de costumbres humanas y de actitudes espirituales en los que vive el hombre\u00bb (M. T. Antonelli); ambiente es la situaci\u00f3n en que se desarrolla la existencia individual y colectiva o el conjunto de las condiciones de vida.<\/p>\n<p>En la cultura occidental contempor\u00e1nea. con el desarrollo de la sensibilidad ecol\u00f3gica. el t\u00e9rmino ha tomado un sentido eminentemente naturalista, es decir, se identifica casi exclusivamente con el conjunto de las realidades f\u00ed\u00adsico-naturales dentro de las cuales se desarrolla la vida humana. El ambiente no puede concebirse s\u00f3lo como \u00abespacio vital plasmado por el hombre\u00bb (H. D. Engelhardt), sino tambi\u00e9n como realidad que a su vez \u2020\u0153plasma\u00bb al hombre.<\/p>\n<p>El ambiente del individuo puede considerarse casi como una c\u00e9lula de un organismo, el ecosistema, que resulta de la suma y de la interconexi\u00f3n de numerosos arribientes; a su vez. el conjunto de los ecosistemas forma la biosfera.<\/p>\n<p>La sociedad que vive en los umbrales del tercer milenio ha tomado conciencia de las dependencias mutuas que existen entre el ambiente, la cultura y la sociedad, y se siente cada vez m\u00e1s responsable de la recuperaci\u00f3n del equilibrio perdido en el ecosistema. Se invita a las ciencias a \u00abpensar ecol\u00f3gicamente\u00bb (H. Schipperges) y a favorecer el descubrimiento del llamado \u2020\u0153nicho ecol\u00f3gico\u00bb por parte del hombre, que debe necesariamente abandonar la actitud indiferente y depredadora que ha caracterizado durante siglos sus relaciones con la naturaleza. Esta \u00faltima no es s\u00f3lo un puro objeto del que se pueda disponer al propio capricho; el hombre no puede seguir consider\u00e1ndose como el due\u00f1o absoluto de la naturaleza. Al crecer la conciencia de nuestro estar \u2020\u0153encerrados en el sistema\u00bb y de estar \u00aben una relaci\u00f3n ecol\u00f3gica con la naturaleza\u00bb (\u00ed\u008dd.), se perfilan en el horizonte del s. XXI \u00bb los rasgos de una sociedad postindustrial, que no estar\u00e1 ya administrada ni dirigida por la econom\u00ed\u00ada, sino que estar\u00e1 m\u00e1s bien proyectada u ordenada seg\u00fan unos principios ecol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Nos encontramos en el momento de transici\u00f3n de un principio econ\u00f3mico a un principio de responsabilidad universal\u00bb (\u00ed\u008dd.).<\/p>\n<p>En el plano moral, nace hoy para el hombre la tarea de proteger y promover el ambiente, es decir, la necesidad de dar vida a toda una serie de iniciativas (cient\u00ed\u00adficas, t\u00e9cnicas, econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas) a trav\u00e9s de las cuales deben en primer lugar suspenderse las devastaciones y el deterioro del ambiente, para poder as\u00ed\u00ad \u00abordenar del mejor modo posible el conjunto del espacio vital confiado a la responsabilidad del hombre\u00bb (A. Auer).<\/p>\n<p>G. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: F. p\u00e9rez y p\u00e9rez, Ecolog\u00ed\u00ada y medio ambiente, Centro Estudios Sociales, Valle de los Ca\u00ed\u00addos, Madrid 1979; J Passmore, [12 responsabilidad del hombre frente a la naturaleza y su ambiente, Alianza, Madrid 1978.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nSe entiende por a. la totalidad de factores de car\u00e1cter natural y social (cosas, contorno, mundo de valores) que, actuando a manera de impresi\u00f3n o por v\u00ed\u00ada inconsciente, obran sobre el hombre, cuya respuesta vuelve a repercutir en ellos. En contraste con un \u00abespacio vital social\u00bb, como totalidad de vida configurada, el a. se describe como una suma de condiciones del medio circundante en estado muerto, informe y carente de una estructura interna llena de sentido (O. v. NellBreuning). En una sociedad pluralista, el a. merece creciente atenci\u00f3n, sobre todo por su poder desorientador y desorganizador.<\/p>\n<p>Cabe distinguir las siguientes clases de a.: el natural (el contorno material, sobre todo los factores geogr\u00e1ficos, como el espacio, las v\u00ed\u00adas de comunicaci\u00f3n, el clima); el social (los elementos espec\u00ed\u00adficamente humanos y espirituales, como normas, ideas, valores y su precipitado en usos y costumbres, cultura y civilizaci\u00f3n, en que es introducido el joven por la as\u00ed\u00ad llamada socializaci\u00f3n); el local (familia, escuela, grupo, aldea, ciudad); y el psicol\u00f3gico (hombres separados en el espacio coinciden espiritualmente, p.ej., miembros de un partido, de una orden religiosa).<\/p>\n<p>La idea de a. es antigua en su contenido: medius locus. El concepto mismo fue introducido en la sociolog\u00ed\u00ada por Taine y de ella pas\u00f3 a otras disciplinas, sobre todo a la investigaci\u00f3n acerca de la juventud (estudio pedag\u00f3gico del medio circundante, investigaci\u00f3n de la juventud, sociolog\u00ed\u00ada de la juventud). Como idea pedag\u00f3gica el a. aparece ya en J: J. Rousseau y J. H. Pestalozzi.<\/p>\n<p>II. A. y persona<br \/>\nTe\u00f3ricamente hemos de afirmar que, a diferencia del animal con sus \u00ab\u00f3rganos de percepci\u00f3n y acci\u00f3n\u00bb, el hombre no tiene un \u00abambiente\u00bb insuperable (J.v. Uexk\u00fcel), sino que est\u00e1 \u00ababierto al mundo\u00bb, goza de libertad respecto al a., no se halla fijado. De donde resulta que, por su individualidad (de acuerdo con la disposici\u00f3n y de la edad), el hombre determina su a. La soluci\u00f3n del problema de la relaci\u00f3n entre persona y a. est\u00e1 en la interdependencia: del mismo modo que el a. determina a la persona (sobre todo bajo el aspecto de las disposiciones hereditarias), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la persona configura el a. La aplicaci\u00f3n concreta de este principio requiere las siguientes matizaciones:<br \/>\n1. Respecto de la repartici\u00f3n de peso entre persona (con disposiciones hereditarias y con libertad) y a., aparecen diferencias entre individuos y tipos. A trav\u00e9s de la gradaci\u00f3n de la edad, en el sistema persona-medio el centro de gravedad se desplaza (a consecuencia de la educaci\u00f3n) de las circunstancias externas (per\u00ed\u00adstasis) al hombre (idi\u00f3stasis).<\/p>\n<p>2. La persona posee disposiciones que son estables respecto al ambiente (entre las disposiciones de la especie: reflejos, instintos, ciertos impulsos o est\u00ed\u00admulos elementales; entre las disposiciones individuales: movilidad, actividad sensorial, vitalidad, temperamento. Como la forma de crecimiento corporal, pertenecen a la constituci\u00f3n individual), y posee otras que son inestables o l\u00e1biles (funciones intelectuales, dotes especiales, resortes espirituales). \u00abLas m\u00e1s profundas capas an\u00ed\u00admicas son estables y las superiores l\u00e1biles respecto al a.\u00bb (H. Remplein). Como tambi\u00e9n el car\u00e1cter y las actividades personales ante los valores son l\u00e1biles con relaci\u00f3n al a., dado el influjo del a. de grupos y del esp\u00ed\u00adritu del tiempo, salta a la vista la importancia del a. para la &#8211;> educaci\u00f3n y la -> pastoral.<\/p>\n<p>3. La paradoja del a. (bajo el presupuesto de la transcendencia sobre el a., o sea, del hecho de que la vida en general y sobre todo el hombre pueden superar los obst\u00e1culos de su a.) dice que el hombre se educa mejor (relativamente a sus disposiciones, modelos y est\u00ed\u00admulos) en medio de un a. adverso, pues al crecer las exigencias se intensifican los impulsos educativos (de ah\u00ed\u00ad la importancia del cambio de a. y la terapia de a. ). Por lo dem\u00e1s, el a. \u00f3ptimo est\u00e1 entre el m\u00e1s favorable (que fomenta las formas de lujo y la evoluci\u00f3n temprana) y el demasiado desfavorable (que produce el retardo ex\u00f3geno).<\/p>\n<p>Para explicar como adaptaci\u00f3n al a. determinados fen\u00f3menos de car\u00e1cter ps\u00ed\u00adquico, cultural o social se desarrollaron las as\u00ed\u00ad llamadas teor\u00ed\u00adas del a. (primero por obra de Compte y Taine). Estas teor\u00ed\u00adas se fundan en gran parte en generalizaciones exageradas de conclusiones en s\u00ed\u00ad rectas de la investigaci\u00f3n, y carecen casi de valor por su apriorismo antropol\u00f3gico (p. ej., por su dependencia poco cr\u00ed\u00adtica de Darwin).<\/p>\n<p>III. A. y pastoral<br \/>\nEl hombre como ser social se encuentra en un a. de grupos y, como ser hist\u00f3rico, se halla en una \u00e9poca con el esp\u00ed\u00adritu de su tiempo. El a. de grupos, lo mismo que el esp\u00ed\u00adritu del tiempo, puede tanto obstaculizar como fomentar la obra pastoral. Para descubrir, m\u00e1s all\u00e1 \u00abde una teolog\u00ed\u00ada desmundanizada del alma\u00bb (V. Schurr), el recto punto de apoyo para una acci\u00f3n pastoral con esperanzas de \u00e9xito, hay que estudiar a fondo el a. con un nuevo an\u00e1lisis (por investigaciones sociol\u00f3gicas) y desarrollar una topolog\u00ed\u00ada del a. (y, a este respecto, seguramente, en el comportamiento religioso influye m\u00e1s el a. del lugar donde se vive que el a. de trabajo).<\/p>\n<p>Las conclusiones ya logradas por estos estudios rezan as\u00ed\u00ad: mientras un a. social uniforme y cerrado, impregnado de fe, favorece la conducta religiosa y hace que \u00e9sta se convierta en norma general, un a. cerradamente hostil a la Iglesia y a la fe puede perjudicar de manera esencial a la conducta religiosa. En cambio, un a. social que lleve el sello religioso en su tendencia fundamental, ser\u00e1 favorable &#8211; no obstante el pluralismo de religiones y mentalidades &#8211; a la conducta religiosa.<\/p>\n<p>El estudio del a. da la siguiente explicaci\u00f3n de la crisis religiosa en la actualidad: El a. de la era industrial, ideol\u00f3gicamente pluralista, secularizado en su tendencia fundamental, \u00bb no est\u00e1 orientado hacia salvadores\u00bb (K. Kindt). Por eso el actual a. hace comprender la tendencia de la religi\u00f3n a aclimatarse en sociedades menores (familia y grupos escogidos) y a una mayor interioridad de la conducta religiosa, con cierta independencia del a. (J. H\u00f3ffner). En estas tendencias se supera el llamado \u00abcatolicismo del a.\u00bb (G. Amery). Est\u00e1 todav\u00ed\u00ada sin desarrollar una teolog\u00ed\u00ada del a., en que se tome en serio la idea de la Iglesia en el mundo, y una pastoral del a.<\/p>\n<p>Roman Bleistein<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Fuente<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Publicaciones Estudio DelaPuente<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Enlaces vinculados<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino ambiente tiene tantas definiciones como personas se propongan definirlo. Sin embargo, una definici\u00f3n \u00fatil podr\u00eda ser la siguiente: el ambiente es la integraci\u00f3n de todo aquello que compone el sistema en el que vivimos&#8212;biosfera&#8212;y la interacci\u00f3n entre los mismos. En buena cuenta, aquello que nos rodea y que tiene una relaci\u00f3n con lo que rodea a los dem\u00e1s seres vivos. De esta manera, los componentes del ambiente pueden identificarse en tres grupos: el ambiente natural, que incluye el aire, el agua, el suelo, la flora y fauna, y las interrelaciones entre \u00e9stos; el ambiente construido por el hombre, que comprende las ciudades y obras de infraestructura; y el ambiente social, que comprende a los sistemas sociales, pol\u00edticos y culturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo de la Puente Brunke,<br \/>\nAbogado especializado en Legislaci\u00f3n minera y ambiental,\n<\/p>\n<h1>Fuente<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudio Delapuente\n<\/p>\n<h1>Publicaciones Estudio DelaPuente<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger 31-03-2009\n<\/p>\n<h1>Enlaces vinculados<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Avatar y el ecologismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  El macro Ecologismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  El micro Ecologismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]  La postura cat\u00f3lica frente al ecologismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]  La ecolog\u00eda humana\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[804] Medio humano en el que se desarrolla la persona. En sentido f\u00ed\u00adsico o geogr\u00e1fico es el entorno, el espacio, el lugar. En sentido social y psicol\u00f3gico es todo el conjunto de agentes que influyen en las ideas, en las actitudes y en los sentimientos. Por eso tiene decisiva importancia pedag\u00f3gica. 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