{"id":9769,"date":"2016-02-05T07:07:41","date_gmt":"2016-02-05T12:07:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/analogia\/"},"modified":"2016-02-05T07:07:41","modified_gmt":"2016-02-05T12:07:41","slug":"analogia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/analogia\/","title":{"rendered":"ANALOGIA"},"content":{"rendered":"<p>[010]<br \/>\n  Equivalencia, semejanza, parecido. Sus ra\u00ed\u00adces griegas: palabra (logos) y ana (similar) dan idea de lo que literalmente significa.<\/p>\n<p>    En la lectura de la Biblia se denomina analog\u00ed\u00ada al paralelismo que hay  y que se establece entre diversos textos. Por eso se convierte en regla de ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, el que nunca se debe entender un texto en solitario, sino que hay que enmarcarle en la semejanza de otros textos paralelos El sistema anal\u00f3gico evita el entender la Biblia en forma literal y material. La Tradici\u00f3n con sus comentarios y la reflexi\u00f3n con sus comparaciones, hacen posible buscar analog\u00ed\u00adas, contextos y modos inteligentes de descubrir el mensaje latente en cada lugar de la Escritura .<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La analog\u00ed\u00ada: 1. Perspectiva hist\u00f3rica; 2. Analog\u00ed\u00ada y univocidad en el conocimiento de Dios.-II. Funci\u00f3n de la analog\u00ed\u00ada: 1. En los misterios de la fe; 2. En el misterio trinitario.<\/p>\n<p>I. La analog\u00ed\u00ada<br \/>\n1. PERSPECTIVA HIST\u00ed\u201cRICA. Se trata, en su origen, de una noci\u00f3n matem\u00e1tica que indica, como tal, identidad de relaciones entre cosas diversas. Esta noci\u00f3n, trasladada con posteridad a la L\u00f3gica y a la Metaf\u00ed\u00adsica, pas\u00f3 a significar no ya la identidad sino la \u00absemejanza\u00bb entre realidades diversas. A veces, con menos precisi\u00f3n, se\u00f1ala la relaci\u00f3n metaf\u00f3rica existente entre objetos nunca iguales, sino m\u00e1s o menos parecidos. Seg\u00fan esta visi\u00f3n de las cosas, los primeros fil\u00f3sofos griegos de la matem\u00e1tica hablan de la proporci\u00f3n entre cuatro t\u00e9rminos, en la que el primero es al segundo, como el tercero es al cuarto. Distinguen, en conformidad con lo dicho, la analog\u00ed\u00ada aritm\u00e9tica, la geometr\u00ed\u00adca y la arm\u00f3nica. Sin embargo, subrayan que la analog\u00ed\u00ada en sentido propio es solamente la segunda. La aplicaci\u00f3n de la analog\u00ed\u00ada a campos diferentes de la matem\u00e1tica y geometr\u00ed\u00ada da como resultado razonamientos de \u00ed\u00adndole proporcional. Tales razonamientos son provechosos, cuando no podemos conocer un objeto directamente pero sabemos, sin embargo, que guarda una relaci\u00f3n proporcional a la que, a su vez, guardan entre s\u00ed\u00ad dos o m\u00e1s objetos, conocidos de modo directo. La utilizaci\u00f3n del razonamiento por analog\u00ed\u00ada toma relieve especial en los Anal\u00ed\u00adticos Anteriores de Arist\u00f3teles con el caso paradigm\u00e1tico en el que se muestra c\u00f3mo dos objetos que convienen con un tercero convienen entre s\u00ed\u00ad. Se trata de uno de los dos principios metaf\u00ed\u00adsicos -el otro es el de discrepancia- en los que se fundamenta el silogismo en la l\u00f3gica peripat\u00e9tica&#8217;. Esta manera de razonar cobra importancia y relieve con san Alberto Magno, al aplicarla a Dios. Su disc\u00ed\u00adpulo, santo Tom\u00e1s de Aquino, en sus obras juveniles, emplea la analog\u00ed\u00ada de proporcionalidad propia, siendo, en cambio, la de atribuci\u00f3n la que m\u00e1s utiliza en sus escritos de madurez. Este uso lo fundamenta en el principio metaf\u00ed\u00adsico: omne agens agit simile sibi. Con este principio logra construir un lenguaje metaf\u00ed\u00adsico acerca del Ser y, con ello, a establecer un discurso sobre Dios. En el pensamiento moderno asoma el peligro de perder de vista el significado riguroso de la analog\u00ed\u00ada por su especulaci\u00f3n en torno a la \u00absemejanza gen\u00e9rica\u00bb bajo la que caen las especie. Leibniz, por ejemplo, define el proceso anal\u00f3gico como la b\u00fasqueda de lo que tienen de com\u00fan dos singulares diferentes. Por otra parte, Kant distingue el \u00abrazonamiento por analog\u00ed\u00ada\u00bb del razonamiento inductivo. Mientras que el primero concluye de la concordancia de muchas determinaciones existentes entre dos cosas a la concordancia de las determinaciones restantes en cuanto pertenecen a un mismo e id\u00e9ntico principio, el segundo, partiendo de un gran n\u00famero de casos, infiere la afirmaci\u00f3n universal que afecta ya a todos los casos. La noescol\u00e1stica, especialmente con el reflorecer del tomismo ha puesto la doctrina de la analog\u00ed\u00ada en primer plano, con el fin de fundamentar nuestra manera de hablar en los dogmas y en lo que se refiere a las relaciones entre religi\u00f3n y conocimiento.<\/p>\n<p>2. UNIVOCIDAD Y ANALOG\u00ed\u008dA EN EL CONOCIMIENTO DE DIOS. La analog\u00ed\u00ada se da en tres \u00f3rdenes que se corresponden mutuamente entre s\u00ed\u00ad: el de las cosas, el de los conceptos y el de los t\u00e9rminos gramaticales. Es decir, la analog\u00ed\u00ada se encuentra presente en la metaf\u00ed\u00adsica, la gnoseolog\u00ed\u00ada y la gram\u00e1tica en un paralelismo indisociable. Porque las cosas son an\u00e1logas, an\u00e1logos son los conceptos que las aprehenden y an\u00e1logos son tambi\u00e9n las palabras o t\u00e9rminos con que estos conceptos se expresan. Hablar, pues, de la analog\u00ed\u00ada de t\u00e9rminos es hablar de los conceptos que expresan y de los conceptos y cosas a las que remiten. La analog\u00ed\u00ada en estos tres ordenes puede ser de proporcionalidad Impropia o propia y de atribuci\u00f3n. La analog\u00ed\u00ada de proporcionalidad impropia da origen, en el campo de la ret\u00f3rica, a las met\u00e1foras y tropos. Acontece, cuando lo significado por un t\u00e9rmino compete de manera propia e intr\u00ed\u00adnseca a una sola realidad, pero el hombre, en su expresi\u00f3n, de modo convencional y libre, traslada dicho significado a otras realidades. Este tipo de analog\u00ed\u00ada es un instrumento \u00fatil en la comunicaci\u00f3n po\u00e9tica, pero tambi\u00e9n de forma muy particular sirve para expresar experiencias de \u00ed\u00adndole m\u00ed\u00adstica. En efecto, met\u00e1foras y s\u00ed\u00admbolos pertenecen por naturaleza propia a la esencia del discurso m\u00ed\u00adstico. La analog\u00ed\u00ada de proporcionalidad propia, por otra parte, acontece, cuando lo significado por un t\u00e9rmino compete de manera propia e intr\u00ed\u00adnseca a dos o m\u00e1s realidades, pero el modo c\u00f3mo les compete es diverso. Para clarificar estas ideas, suele proponerse el ejemplo del \u00abver\u00bb, referido a los ojos y a la inteligencia. Los ojos \u00abven\u00bb las cosas del mundo, pero la inteligencia \u00abve\u00bb los primeros principios. La analog\u00ed\u00ada de atribuci\u00f3n es un tanto similar a la de proporcionalidad impropia. Se diferencia en que el t\u00e9rmino an\u00e1logo compete de manera propia e intr\u00ed\u00adnseca a una sola realidad -analogatum princeps- y a otras realidades, no por traslaci\u00f3n arbitraria del hombre, sino por una relaci\u00f3n objetiva que guardan con el analogatum princeps. As\u00ed\u00ad, el t\u00e9rmino \u00absano\u00bb compete propia e intr\u00ed\u00adnsecamente solo a los seres dotados de salud. Pero se habla tambi\u00e9n de una comida \u00absana\u00bb, de un color del rostro \u00absano\u00bb, de un ejercicio \u00absano\u00bb, en cuanto son causa o manifestaci\u00f3n de la salud. Un elemento com\u00fan caracteriza los usos anal\u00f3gicos en sus empleos no referidos al \u00e1mbito de To divino: la percepci\u00f3n de la raz\u00f3n anal\u00f3gica que une a los seres y la aprehensi\u00f3n en s\u00ed\u00ad de estos mismos seres. Veanse, a t\u00ed\u00adtulo ilustrativo, los siguientes ejemplos: \u00abLas estrellas palpitan en la noche\u00bb (1). \u00abLos ojos ven las cosas y la inteligencia ve los primeros principios\u00bb (2). \u00abLa comida y los deportes son sanos\u00bb (3).En los tres casos se da un elemento com\u00fan que hace referencia a dos clases de realidad. As\u00ed\u00ad, el palpitar, al coraz\u00f3n y a las estrellas (1); la visi\u00f3n, a los ojos y a la inteligencia (2); la salud, a la comida y a los deportes (3). Lo importante, por lo que respecta al conocimiento, no es simplemente c\u00f3mo la raz\u00f3n anal\u00f3gica compete a cada una de estas realidades. Lo importante es que la mente capta la raz\u00f3n anal\u00f3gica y capta tambi\u00e9n en su extensi\u00f3n y comprensi\u00f3n las realidades a que conviene. La estructura del razonamiento anal\u00f3gico, entonces, podr\u00ed\u00ada ser formulada del siguiente modo: A compete a B, como A compete a C. Y, haciendo m\u00e1s concreta esta expresi\u00f3n en la analog\u00ed\u00ada de proporcionalidad propia, se podr\u00ed\u00ada afirmar que A = B como A = C. Si se aplicara esta estructura al discurso metafisico que concluye a lo Absoluto, nos encontrar\u00ed\u00adamos con la siguiente suerte de analog\u00ed\u00ada: la criatura es al SER, como lo Absoluto (Dios) es al SER. El elemento com\u00fan o raz\u00f3n anal\u00f3gica que relaciona a la criatura con lo Absoluro (Dios) es la de SER. Las otras dos realidades son criatura y Absoluto (Dios), y deber\u00ed\u00adan seg\u00fan la estructura de (1), (2) y (3) ser captadas ambas por la mente en su extensi\u00f3n y comprensi\u00f3n esencial. Pero no sucede as\u00ed\u00ad. Se aprehende a la criatura en su extensi\u00f3n y comprensi\u00f3n y, en ella, la noci\u00f3n de SER. Esta noci\u00f3n la captamos de manera absoluta, transcendiendo todo lo limitado, concreto y finito, se\u00f1alando, orientando, por este motivo, a lo Infinito. Con ello, nos percatamos que el ser de la criatura remite, indica a la mente el SER en forma absoluta, como exigencia existencial, ontol\u00f3gica, para explicar satisfactoriamente la relatividad y contingencia de la criatura. En esta estructura anal\u00f3gica, pues, se percibe en extensi\u00f3n y comprensi\u00f3n a la criatura en su SER. Y a lo Absoluto (Dios) s\u00f3lo como referencia existencial, exigida ontol\u00f3gicamente, para explicar la existencia de la criatura. Lo Absoluto (Dios) nunca lo captamos en su propio SER ni en S\u00ed\u00ad Mismo. Lo aprehendemos s\u00f3lo de manera an\u00e1loga, porque toda causa, de alg\u00fan modo, est\u00e1 en su efecto. Siempre se dar\u00e1 una suerte de analog\u00ed\u00ada o proporci\u00f3n entre causa y efecto, entre creador y criatura. Por otra parte, en la Teodicea se distinguen cuatro clases de nombres: los que designan perfecciones simples, los que designan perfecciones mixtas y los que designan perfecciones negativas e imperfecciones. Los nombres de perfecciones simples son atribu\u00ed\u00addos, en cuanto a la perfecci\u00f3n que significan, primariamente a Dios y secundariamente a las criaturas. Los nombres de perfecciones mixtas se predican propiamente de las criaturas y s\u00f3lo de Dios en sentido metaf\u00f3rico. En cambio, los nombres de perfecciones negativas son propiamente aplicados a Dios y s\u00f3lo metaf\u00f3ricamente a las criaturas y, por \u00faltimo, los nombres de imperfecciones pueden \u00fanicamente emplearse en referencia a las criaturas, pero nunca a Dios, ni siguiera en sentido metaf\u00f3rico. La analog\u00ed\u00ada que existe entre Dios y las criaturas no los coloca dentro de una misma especie o g\u00e9nero, ya que el Ser de Dios se sit\u00faa por encima de todo g\u00e9nero y de toda especie. Por este motivo, Dios es el fundamento y principio del orden eterno, seg\u00fan el cual, todas las cosas est\u00e1n religadas entre s\u00ed\u00ad y con el mismo Dios. La analog\u00ed\u00ada surge, como soluci\u00f3n media, entre el discurso un\u00ed\u00advoco y el equ\u00ed\u00advoco. Su fragilidad consiste en la aparente posibilidad de ser reducida a la equivocidad. En tal caso, la conclusi\u00f3n, si es rechazada la doctrina metaf\u00ed\u00adsica de la univocidad, es la del agnosticismo natural en Teodicea. Quien propuso m\u00e1s razonadamente la univocidad en orden al discurso humano acerca de Dios fue el franciscano Juan Duns Escoto y su escuela \u00abescotista\u00bb la que, con posterioridad, defendi\u00f3 con mayor empe\u00f1o esta doctrina. En ella, no se niega la analog\u00ed\u00ada; se la ubica s\u00f3lo en el campo de la realidad f\u00ed\u00adsica. Para Juan Duns Escoto, nuestro entendimiento, no obstante su capacidad formal, en la situaci\u00f3n actual mundana, no puede captar ni por intuici\u00f3n ni por concepto los elementos constitutivos de lo singular o individual (hecceidad o petreidad). S\u00f3lo puede conocer la realidad mediante las especies abstractas de lo concreto. Ahora bien, el entendimiento humano posee capacidad para realizar una abstracci\u00f3n de estas especies abstractas y los conceptos as\u00ed\u00ad formados ser\u00e1n esencialmente metaf\u00ed\u00adsicos y, adem\u00e1s, comunes y neutros. Y en consecuencia, por tanto, podr\u00e1n predicarse l\u00f3gicamente tanto de las realidades f\u00ed\u00adsicas como de las espirituales. No en cuanto son f\u00ed\u00adsicas o espirituales, sino en cuanto son \u00abentidad\u00bb. El concepto ser, en cuanto contenido inteligible de la abstracci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, es un\u00ed\u00advoco, ya que expresa solamente entidad. \u00abLlamo un\u00ed\u00advoco -dice Juan Duns Escoto- al concepto que de tal manera es uno, que su unidad es suficiente para que sea una contradicci\u00f3n afirmarlo y negarlo a la vez de la misma cosa y que, tomado como t\u00e9rmino medio de un silogismo, una de tal manera los t\u00e9rminos extremos que no sea posible equivocaci\u00f3n ni enga\u00f1o\u00bb. De manera m\u00e1s sencilla: \u00abun concepto es un\u00ed\u00advoco siempre y cuando en s\u00ed\u00ad mismo significa una misma cosa al usarlo\u00bb. La univocidad del concepto ser se extiende absolutamente a todo lo inteligible y, por ello, podr\u00e1 predicarse de manera infinita de Dios y de manera finita de la criatura. La doctrina escotista, por su hondura de contenido, resulta de dif\u00ed\u00adcil comprensi\u00f3n. No extra\u00f1a, pues, que la analog\u00ed\u00ada en sus distintos \u00f3rdenes y \u00e1mbitos haya logrado un mayor \u00e9xito en la especulaci\u00f3n de la Teolog\u00ed\u00ada Natural y haya pasado a convertirse en doctrina com\u00fan justificadora del discurso sobre Dios.<\/p>\n<p>II. Funci\u00f3n de la analog\u00ed\u00ada<br \/>\n1. EN LOS MISTERIOS DE LA FE. La funci\u00f3n de la analog\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n al conocimiento de los misterios de Dios fue tratada y perfectamente descrita en el Concilio Vaticano I, a trav\u00e9s de la Constituci\u00f3n Dei Filius c. 4. Cabr\u00ed\u00ada distinguir como tres momentos a la hora de aplicar la analog\u00ed\u00ada a los misterios de la fe: antes de su revelaci\u00f3n, en su revelaci\u00f3n y despu\u00e9s de su revelaci\u00f3n. Antes de la revelaci\u00f3n, la Iglesia cat\u00f3lica admite dos \u00f3rdenes, el natural y el sobrenatural. Respecto a este \u00faltimo, la analog\u00ed\u00ada es y ser\u00e1 siempre incapaz de expresar los misterios de Dios, si \u00e9ste no los revela. Y, como es obvio, en el orden natural, el conocimiento de Dios queda reducido a simple Teodicea. Esto afecta de manera particular al misterio trinitario. En el momento de la revelaci\u00f3n que hace Dios de sus misterios ontol\u00f3gicos, dicha revelaci\u00f3n no nos concede la intuici\u00f3n de las realidades \u00ed\u00adntimas y secretas ni de las operaciones o actividades divinas, sino que sencillamente testifica su verdad, haci\u00e9ndola en parte inteligible a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas expresivas. Seg\u00fan la doctrina de santo Tom\u00e1s de Aquino, Dios se revela a las criaturas en conformidad con la naturaleza de \u00e9stas. Por ello, dado que el hombre conoce partiendo de lo sensible y desde lo sensible asciende a lo espiritual, su conocimiento de los misterios divinos revelados se realiza por medio de proporciones anal\u00f3gicas y de met\u00e1foras. Las analog\u00ed\u00adas y met\u00e1foras son necesarias en virtud de la desproporci\u00f3n existente entre la mente humana y la realidad Dios, cuyo ser est\u00e1 por encima de todo ser y conocimiento. Esta manera de expresar los misterios revelados, por otra parte, muestra su utilidad -en palabras del mismo santo Tom\u00e1s de Aquino- en cuanto los protege contra la posible profanaci\u00f3n y desprecio o tergiversaciones de los incr\u00e9dulos. El papel de la analog\u00ed\u00ada, no obstante, cobra gran importancia despu\u00e9s de que Dios ha hecho ya su propia revelaci\u00f3n. Seg\u00fan la citada Constituci\u00f3n Dei Filius, cuando la raz\u00f3n esclarecida por la fe investiga la intelecci\u00f3n de alg\u00fan misterio revelado, puede compararlo con las verdades de orden natural y las similitudes y met\u00e1foras que en este orden se dan, a fin de obtener una mejor comprensi\u00f3n del mismo. Pero tambi\u00e9n puede por analog\u00ed\u00ada de la fe ilustrar un misterio velado a trav\u00e9s de otro misterio, igt mente revelado, de modo que mut mente se confirmen y aclaren. As\u00ed\u00ad, ejemplo, el misterio de la encarnac prueba y confirma el misterio de Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>2. EN EL MISTERIO TRINITARIO. Dentro de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, el hecho de la creaci\u00f3n da origen a la doctrina de Dios, como Causa Ejemplar de todo lo que existe. Con cierto sabor plat\u00f3nico, el \u00abejemplarismo\u00bb, aunque aceptado por santo Tom\u00e1s y sus disc\u00ed\u00adpulos, tiene en san Agust\u00ed\u00adn y en los te\u00f3logos franciscanos eminentes expositores. Se, mueve, en este marco y de manera muy particular, la especulaci\u00f3n teol\u00f3gica de san Buenaventura. Para \u00e9l, seg\u00fan el mayor o menor contenido de imitaci\u00f3n que posean, las criaturas configuran una triple escala ontol\u00f3gica: la del reflejo o vestigio, la de la imagen y la de la semejanza. La primera compete a todos los seres que no est\u00e1n dotados de raz\u00f3n; la segunda y la tercera, al nombre. En primer lugar, el hombre es, imagen de Dios en cuanto tiene capacidad para llevarlo dentro de su alma en virtud de su conocimiento y de su amor. En segundo lugar, el hombre es, semejanza de Dios. En cuanto es sujeto de la gracia divina santificante, tiende a que se desarrolle en su interior la vida divina y, en consecuencia, la propia divinizaci\u00f3n o \u00abtheiosis\u00bb, tan celebrada por los santos Padres en sus escritos.. En cada una de estas escalas o grados ontol\u00f3gicos nos encontramos con la analog\u00ed\u00ada de la Trinidad. Tanto en su dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, como en la gnoseol\u00f3gica y expresiva. De alg\u00fan modo, anal\u00f3gicamente, el misterio trinitario se encuentra, en el vestigio y, con mayor riqueza entitativa, aunque tambi\u00e9n anal\u00f3gicamente, en la imagen y en la semejanza divina. Las criaturas, en orden a su perfecci\u00f3n, van ascendiendo a Dios, al realizar, en la medida de su capacidad, la fijaci\u00f3n en su ser del Ser de Dios, Uni-Trinidad que inhabita en ellas. El misterio trinitario, as\u00ed\u00ad, llena la naturaleza de todo lo creado y quien quiera conocer las cosas en su entidad metaf\u00ed\u00adsica deber\u00e1 conocerlas en su genuina realidad: vestigio, imagen y semejanza de la Trinidad Santa. Y esto s\u00f3lo lo conseguir\u00e1 mediante el concurso divino, acorde con la doctrina cognoscitiva agustiniana de la iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[-> Absoluto; Agnosticismo; Agust\u00ed\u00adn, san; Buenaventura, san; Concilios; Conocimiento; Escol\u00e1stica; Escoto, Duns; Experiencia; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Gracia; L\u00f3gica trinitaria; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Revelaci\u00f3n; Teodicea; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino, santo; Trinidad.]<br \/>\nBIBI.IOGRAFIA: I.M. BOCHENSKI, Historia de la L\u00f3gica Formal, Credos, Madrid 1967; On analogy: Thomist (1948) 424-448; J. DuNS EscoTO, Obras del Doctor Sutil. Dios Uno y Trino, edic. biling\u00fce, introducci\u00f3n general de M. OROM\u00ed\u008d, BAC, Madrid 1960; G. M. MANSER, La esencia del tomismo, Instituto Luis Vives de Filosof\u00ed\u00ada, CSIC, Madrid 1947; V, MurIiz RODR\u00ed\u008dGUEZ, Teor\u00ed\u00adas del lenguaje en la expresi\u00f3n religiosa, Monte Casino, Zamora 1975; T. L. PENIDO, Le rol de 1&#8242; analogie en th\u00e9logie dogmatique, \u00abBibliotheque Thomiste\u00bb XV, Paris 1931; E. W. PIATZECK, La evoluci\u00f3n de la l\u00f3gica griega en el aspecto de la analog\u00ed\u00ada, Instituto Luis Vives de Filosof\u00ed\u00ada, CSIC, Barcelona 1954; J. M. RAM\u00ed\u008dREZ, De analogia secundum doctrinam aristotelicothomisticam, Matriti 1922; T. SZABO, De SS. Trinitate in creaturis refulgente. Doctrina S. Bonaventurae, Orbis catholicus-Herder, Romae 1955; TH DE Vio CAIETANUS, De nominum analogia, Romae 1907.<\/p>\n<p>Vicente Mu\u00f1iz Rodr\u00ed\u00adguez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En su significado etimol\u00f3gico indica una \u00abcorrespondencia\u00bb o, mejor dicho, una \u00abproporci\u00f3n\u00bb. Est\u00e1 presente en el lenguaje filos\u00f3fico, a partir sobre todo de Plat\u00f3n y de Arist\u00f3teles. que sol\u00ed\u00ada distinguir entre conceptos nun\u00ed\u00advocos\u00bb, nequ\u00ed\u00advocos\u00bb y . an\u00e1logos, esto es, conceptos que se basan en la semejanza de una relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la palabra \u00abanalog\u00ed\u00ada\u00bb se indica, hoy especialmente, un uso particular de los t\u00e9rminos que, sin perder nada de su significado original, saben indicar proporcionalmente la realidad a la que se refieren. La analog\u00ed\u00ada resulta necesaria sobre todo cuando el sujeto quiere expresar su apertura a lo trascendente, partiendo de su propia condici\u00f3n de ser hist\u00f3rico y finito. Se debe sobre todo a E. Prevara el haber demostrado que la analog\u00ed\u00ada no es una mediaci\u00f3n secundaria en el conocimiento y en la expresividad de lo trascendente, sino la condici\u00f3n necesaria y primigenia para poder expresarlo en lenguaje humano. Teol\u00f3gicamente, la analog\u00ed\u00ada encontr\u00f3 en el concilio Lateranense 1V su codificaci\u00f3n definitiva. El concilio, en 1215, se encontraba en la necesidad de corregir dos posiciones extremas, presididas respectivamente por Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore -que defend\u00ed\u00ada una identidad m\u00ed\u00adstica entre Dios y la criatura- y por Pedro Lombardo -que s\u00f3lo ve\u00ed\u00ada una pura distinci\u00f3n racional entre los dos-. Tomando como punto de partida la analog\u00ed\u00ada, el concilio afirma que: \u2020\u0153inter Creatorem et creaturam non potest similitudo notari, quin inter eos major sit dissimilitudo notanda\u00bb (DS 806).<\/p>\n<p>Es preciso distinguir entre una analogia entis y una analogia fidei. Con analogia entis nos referimos al papel esencial que representa el lenguaje humano respecto al ser, que constituye al mismo tiempo el t\u00e9rmino m\u00e1s significativo y m\u00e1s gen\u00e9rico de nuestro lenguaje. La analog\u00ed\u00ada, en este horizonte, indica que todas las realidades existentes participan del ser, pero en cada ocasi\u00f3n de manera diferente, hasta el punto de que nuestro conocimiento, en el momento en que expresa el objeto, afirma su existencia, pero siempre de manera distinta. En el pensamiento filos\u00f3fico, la analogia entis no ha tenido un camino f\u00e1cil. Kant y Hegel, por motivos totalmente diversos, niegan su existencia; Heidegger. por el contrario, la ve como un elemento esencial en el momento en que es preciso superar el olvido del ser. Tambi\u00e9n la ha criticado fuertemente K. Barth. que la defin\u00ed\u00ada como \u00abinvenci\u00f3n del Anticristo\u00bb, diciendo que era \u00e9ste el motivo \u00faltimo que le imped\u00ed\u00ada hacerse cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>De todas formas, el concepto de analogia  se basa y se apoya en el de creaci\u00f3n. Si Dios crea, entonces puede ser tambi\u00e9n conocido y &#8216;<pronunciado\" por la criatura; de lo contrario, quedar\u00ed\u00ada eliminada la raz\u00f3n misma de la creaci\u00f3n. Sin embargo, lo que es considerado sobre todo a trav\u00e9s de la analog\u00ed\u00ada es que, entre los dos sujetos, a pesar de que se da una gran semejanza, la desemejanza es siempre mayor a la hora de definirlos.\n\nLa analog~a \u00ed\u00ad~de~ encuentra su fundamento en la misma Escritura, donde Pablo dice que todo el que tenga \"el don de la profec\u00ed\u00ada debe ejercerlo seg\u00fan la analog\u00ed\u00ada de la fe\" (Rom 12,6).\n\nEl ap\u00f3stol quiere decir que el que tenga un don, especialmente los que tengan el don de profetizar, no tienen que actuar ufan\u00e1ndose de \u00e9l ante los dem\u00e1s creyentes; lo que han de hacer es vivir \"d\u00e9 acuerdo\" con la fe, seg\u00fan su \"medida\". As\u00ed\u00ad pues, el ap\u00f3stol ve en la fe el principio en torno al cual debe girar toda la existencia del creyente, A partir de esta perspectiva, en la historia de la teolog\u00ed\u00ada el concepto de analogia fidei fue tomando significados m\u00e1s amplios. En el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico indicaba la coherencia o la relaci\u00f3n que se creaba entre el Antiguo y el Nuevo Testamento; Agust\u00ed\u00adn hablara de \u2020\u0153regula\" como sinonimo de analog\u00ed\u00ada. Anselmo, en el Proslogion, cuando quiere se\u00f1alar la circularidad del credo ut intelligam, entiende por analogia fidei sobre todo la correspondencia que existe entre el conocimiento divino y el conocimiento humano dentro de 1a fe. El Vaticano I, al hablar en la Dei Filius de la relaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n, afirma que mediante la arlalog\u00ed\u00ada es posible tener una inteligencia cada vez mayor del misterio revelado, va que con ella se indica el camino que permite ver el acuerdo de los misterios entre s\u00ed\u00ad y el fin \u00faltimo de la criatura (DS 3Ol~).\n\nFinalmente, el concilio Vaticano II parece recuperar el sentido patr\u00ed\u00adstico de esta expresi\u00f3n cuando, en DV 12, pone a la analogia \u00ed\u00ad~de~ como uno de los criterios fundamentales por los que hav que proceder en la interpretaci\u00f3n de\u00ed\u00ada Escritura: \"Para descubrir el verdadero sentido del texto sagrado hay que tener en cuenta con no menor cuidado el contenido y la unidad de toda la Escritura, la Tradici\u00f3n viva de toda la Iglesia, la analog\u00ed\u00ada de la fen. As\u00ed\u00ad pues, la analogia fidei sirve a la teolog\u00ed\u00ada no s\u00f3lo como su principio constitutivo en el momento en que se pone a \"decir\u2020\u009d a su Dios, sino tambi\u00e9n como principio que permite tener una inteligencia cada vez mayor del misterio de la fe, a lo largo de la historia.\n\nR. Fisichella\n\nBibl.: J Splett - L. B. Puntel, Analog\u00ed\u00ada del ser, en SM, 1, 145-152; P. A. Sequeri, Analog\u00ed\u00ada. en DTI, 1, 400-412; E. Praara, Analogia entis, Einsiedeln 1962; J G. Caffarena, Analog\u00ed\u00ada del ser y dial\u00e9ctica en la afirmaci\u00f3n humana de Dios, Pensamiento 16 (1960) 143-174.\n\n\n\nPACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En l\u00f3gica se refiere a una forma de inferencia. Cuando un objeto se asemeja a otro en cierto n\u00famero de puntos, probablemente se asemejar\u00e1 tambi\u00e9n en otros. Los escol\u00e1sticos desarrollaron su razonamiento de lo finito a lo infinito por medio de la analog\u00eda a una ciencia precisa. Usando como su fundamento la gradaci\u00f3n metaf\u00edsica del ser, Aquino razon\u00f3 de que si Dios y el hombre son parte de la misma escala del ser, entonces deber\u00e1 haber una analog\u00eda de proporci\u00f3n entre ellos. De manera que, si el hombre es sabio, por analog\u00eda Dios tambi\u00e9n es sabio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo de Occam mostr\u00f3 la falacia de este tipo de razonamiento por el cual partiendo de lo finito y conocido se llega a lo infinito y desconocido. Mientras las diferencias que hay entre la criatura y el Creador sean indeterminables e infinitas, este tipo de razonamiento por analog\u00eda tiene muy poco significado. Esto fue ignorado por muchos apologistas protestantes m\u00e1s adelante. En este error cay\u00f3 Butler, quien escribi\u00f3 su cl\u00e1sico <em>Analogy of Religion<\/em>, y en el cual trat\u00f3 de hacer un uso razonable de la raz\u00f3n para demostrar que Dios probablemente existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar que le corresponde al razonamiento por analog\u00eda se puede ver cuando se reconoce que Dios es la fuente \u00faltima de toda verdad. De este modo, cuando el hombre descubre la verdad en cualquier reino del conocimiento, est\u00e1 pensando los pensamientos de Dios a la manera de \u00e9l. Su conocimiento es an\u00e1logo al de Dios. Este hecho es de suma importancia para la apolog\u00eda. Todos los sistemas no cristianos presuponen que el hombre razona un\u00edvocamente, mientras que s\u00f3lo el cristianismo reconoce el hecho de que todo verdadero razonamiento es an\u00e1logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morton H. Smith<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (27). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9rmino filos\u00f3fico usado para designar, primero, la propiedad de las cosas; segundo, el proceso de razonamiento. Debemos considerar su significado y su uso:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I.\tEn las ciencias f\u00edsicas y naturales;<br \/>\nII.\tEn metaf\u00edsica y filosof\u00eda escol\u00e1stica;<br \/>\nIII.\tEn la teodicea;<br \/>\nIV.\tEn relaci\u00f3n con los misterios de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nI.\tANALOG\u00cdA EN LAS CIENCIAS F\u00cdSICAS Y NATURALES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto propiedad, analog\u00eda significa una cierta similitud mezclada con una diferencia. Esta similitud puede encontrarse fundamentada, por entero o principalmente, sobre un concepto de la mente; en este sentido decimos que existe una analog\u00eda entre la luz del sol y la luz de la mente, entre un le\u00f3n y un hombre valiente, entre un organismo y la sociedad. Esta clase de analog\u00eda es la fuente de la met\u00e1fora. La similitud puede encontrarse en la existencia real de propiedades similares en objetos de diferentes especies, g\u00e9neros o clases; esos \u00f3rganos, por ejemplo, son an\u00e1logos, los cuales, perteneciendo a seres de diferentes especies o g\u00e9neros, y difiriendo en estructura, cumplen las mismas funciones fisiol\u00f3gicas o est\u00e1n relacionados del mismo modo. En cuanto al proceso de razonamiento, la analog\u00eda consiste en sacar conclusiones de algunas propiedades anal\u00f3gicas o similitudes bajo ciertos aspectos, de otras propiedades anal\u00f3gicas o similitudes bajo otros aspectos. \u00c9ste fue el proceso que hizo que Franklin pasara de la analog\u00eda entre los efectos del rel\u00e1mpago y los efectos de la electricidad, a la identidad de aquello que los originaba; de la analog\u00eda entre ciertos \u00f3rganos de los f\u00f3siles y esos mismos \u00f3rganos en las especies actuales, Cuvier dedujo la analog\u00eda de todo el organismo; de la analog\u00eda entre los \u00f3rganos y las acciones externas de los animales y las nuestras inferimos la existencia del conocimiento en ellos. El razonamiento anal\u00f3gico es una combinaci\u00f3n de los razonamientos inductivo y deductivo basados en el principio de que \u201clas propiedades anal\u00f3gicas consideradas similares incluyen consecuencias similares\u201d. Es evidente que el razonamiento anal\u00f3gico, en cuanto a su valor, depende del valor de la propiedad anal\u00f3gica en la que descansa. Bas\u00e1ndose en una mera concepci\u00f3n de la mente, se puede insinuar pero no probar; no se puede llegar a ninguna conclusi\u00f3n, sino s\u00f3lo a comparaciones. Bas\u00e1ndose en propiedades reales, resulta m\u00e1s o menos conclusivo de acuerdo con el n\u00famero y significado de las propiedades similares y de acuerdo con la escasez e insignificancia de las propiedades dis\u00edmiles. Desde un punto de vista estrictamente l\u00f3gico, el razonamiento anal\u00f3gico puede proporcionar solamente conclusiones probables e hip\u00f3tesis. Tal es el caso de la mayor\u00eda de las teor\u00edas en las ciencias f\u00edsicas y naturales, que permanecen siendo hip\u00f3tesis mientras sean el mero resultado de la analog\u00eda y no hayan sido verificadas directa o indirectamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.\tANALOG\u00cdA EN METAF\u00cdSICA Y FILOSOF\u00cdA ESCOL\u00c1STICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La analog\u00eda en la metaf\u00edsica y en la filosof\u00eda escol\u00e1stica ha sido cuidadosamente estudiada por los Escol\u00e1sticos, especialmente por el Pseudo-Dionisio, Alberto Magno y Santo Tom\u00e1s de Aquino. Tambi\u00e9n puede ser considerada ya sea como una propiedad o como un proceso de razonamiento. Como una propiedad metaf\u00edsica, la analog\u00eda no consiste en un mero parecido entre diversos objetos, sino una proporci\u00f3n o relaci\u00f3n de objeto a objeto. Por lo tanto, no es una coincidencia simplemente ambigua o verbal, ni una completa participaci\u00f3n un\u00edvoca en un concepto com\u00fan; sino que participa tanto de una como de otra. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I, Q.XIII, a. 5, 10; tambi\u00e9n, Q. VII, De potenti\u00e2, a. 7). Podemos distinguir dos clases de analog\u00eda:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.\tSe puede decir que dos conceptos son an\u00e1logos cuando no tienen relaci\u00f3n el uno con el otro sino con un tercer objeto; es decir, existe una analog\u00eda entre un remedio y la apariencia de una persona, en virtud de lo cual se puede decir de estos dos objetos que son saludables. Esto se basa en la relaci\u00f3n que cada uno de ellos tiene con la salud de la persona, el primero como causa, el segundo como signo. Esto puede llamarse analog\u00eda indirecta.<br \/>\n2.\tIgualmente, se puede decir que dos objetos son an\u00e1logos respecto de una relaci\u00f3n existente entre ellos, y de la que carecen respecto de un tercer objeto.  El remedio, el alimento y la apariencia externa se califican de saludables por la relaci\u00f3n directa que tienen con la salud de la persona. En este caso la salud es la base de la analog\u00eda, y constituye un ejemplo de lo que los Escol\u00e1sticos llaman  summum analogatum (Cf. Sto Tom\u00e1s, ib).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta segunda clase de analog\u00eda es doble. Dos cosas est\u00e1n relacionadas por una proporci\u00f3n de grado, distancia o medida: por ejemplo, 6 est\u00e1 en proporci\u00f3n directa con 3, del cual es el doble; o la salud que proporciona un remedio est\u00e1 directamente relacionada con, y directamente medida por, la salud que produce. Esta analog\u00eda se llama analog\u00eda de la proporci\u00f3n. Ambos objetos se relacionan uno con otro no por una proporci\u00f3n directa, sino mediante otra relaci\u00f3n intermediaria: por ejemplo, 6 y 4 son an\u00e1logos en el sentido de que 6 es el doble de 3 como 4 lo es de 2, o 6:4::3:2. La analog\u00eda entre la visi\u00f3n corporal e intelectual es de esta clase, porque la inteligencia es a la mente lo que el ojo es al cuerpo. Esta clase de analog\u00eda se basa en la proporci\u00f3n de la proporci\u00f3n; se la llama analog\u00eda de la proporcionalidad. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Q. II, De verit., a. 11; Q. XXIII, De verit., a. 7, y 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIII.\tANALOG\u00cdA COMO M\u00c9TODO EN LA TEODICEA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el conocimiento humano procede de los datos proporcionados por los sentidos e interpretados por la raz\u00f3n, es evidente que el hombre no puede alcanzar perfecto conocimiento de la naturaleza de Dios que es esencialmente espiritual e infinito. Sin embargo, los distintos elementos de perfecci\u00f3n, dependencia, limitaci\u00f3n, etc., que existen en todos los seres finitos, mientras nos posibilitan probar la existencia de Dios, nos proporcionan tambi\u00e9n un cierto conocimiento de Su naturaleza. Porque los seres dependientes deben finalmente descansar en algo no dependiente, los seres relativos en lo que no es relativo, y, aunque este Ser no dependiente y no relativo no puede ser concebido en s\u00ed mismo, es necesariamente concebido hasta cierto punto a trav\u00e9s de los seres que dependen de \u00e9l y que est\u00e1n relacionados con \u00e9l. No es un Desconocido o un Inconocible. Se lo puede conocer de diferentes maneras. Advertimos en las cosas finitas una dependencia m\u00faltiple. Estas cosas se producen; se producen de acuerdo con un cierto plan en vista de un cierto fin. Debemos sacar en conclusi\u00f3n que tienen una causa que posee en s\u00ed misma un poder de eficacia, ejemplaridad, y finalidad, con todos los elementos que tal poder requiere: inteligencia, voluntad, personalidad, etc. Los Escol\u00e1sticos llamaban a esta manera de razonar  \u201cla manera de la causalidad\u201d (via causalitatis). (Cf. Pseudo-Dionysius, De Div. Nom., c. i, sect. 6, in P. G., III, 595; tambi\u00e9n, Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I, Q, III, a. 3; Q. XIII, a. 12.) Cuando razonamos desde los efectos de la Causa Primera o \u00daltima, eliminamos de ella los defectos, imperfecciones, y limitaciones que est\u00e1n en sus efectos s\u00f3lo porque son efectos, como el cambio, la limitaci\u00f3n, el tiempo y el espacio. Este modo de razonar es \u201cel camino de la negaci\u00f3n o remoci\u00f3n\u201d (via negationis, remotionis). (Cf Pseudo- Dionysius, ibid.; tambi\u00e9n Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I, QQ. iii-xiii, a. 1; C. Gent., lib. I, c. xiv). Finalmente, es f\u00e1cilmente comprensible que las perfecciones afirmadas, en estas dos maneras, de Dios, como Causa Primera y Perfecta, no pueden atribu\u00edrsele a \u00c9l en el mismo sentido que tienen en los seres finitos, sino s\u00f3lo de una manera absolutamente excelente o eminent\u00edsima. (via eminentiae, excellentiae). (Cf. Pseudo-Dionysius, Div. Nom., c. i, sect. 41, in P.G., III, 516, 590; c. Ii, sect. 3, 8, in P.G., III, 646, 689; Sto. Tom\u00e1s, ibid).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el valor de nuestro conocimiento de Dios adquirido por tal razonamiento? De acuerdo con el Agnosticismo, atribuir estas perfecciones a Dios es sencillamente imposible, ya que las conocemos s\u00f3lo como esencialmente limitadas e imperfectas, necesariamente relativas a cierta especie de g\u00e9nero, mientras que Dios es el esencialmente Perfecto, el infinitamente Absoluto. Por lo tanto, todo lo que afirmamos de Dios es falso o por lo menos carente de sentido. \u00c9l es el Inconocible; est\u00e1 infinitamente por encima de todos nuestros conceptos y t\u00e9rminos. El Agnosticismo admite que estos conceptos y nombres son una satisfacci\u00f3n y ayuda para la imaginaci\u00f3n al pensar en el Impensable; pero a condici\u00f3n de que recordemos que son puramente arbitrarias; que son pr\u00e1cticamente s\u00edmbolos sin valor objetivo. Seg\u00fan el Agnosticismo, pensar o decir algo de Dios es caer necesariamente en el Antropomorfismo. Sto. Tom\u00e1s y los escol\u00e1sticos ignoran tanto el Agnosticismo como el Antropomorfismo, pero declaran falsos a ambos. Dios no se puede conocer absolutamente, y sin embargo es verdad que no podemos definirlo adecuadamente. Pero podemos concebirlo y nombrarlo de una \u201cmanera anal\u00f3gica\u201d. Las perfecciones manifestadas en las criaturas est\u00e1n en Dios, no meramente de manera nominativa (equivoce) sino real y positivamente, ya que \u00c9l es su origen. No obstante, no se encuentran en \u00c9l como se encuentran en la criatura, con una simple diferencia de grado, ni siquiera  con una mera diferencia espec\u00edfica o gen\u00e9rica (univoce), porque no existe un concepto com\u00fan que incluya lo finito con lo Infinito. Se encuentran verdaderamente en \u00c9l de manera supereminente (eminenter) la cual es totalmente inconmensurable con su modo de ser en las criaturas. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I. Q.xiii, a.5,6; C. Gent., lib. I, c. xxii-xxxv, en I Sent. Dist., xiii, Q. I, a. L, ad 4am.) Podemos concebir y expresar estas perfecciones solamente mediante una analog\u00eda; pero no por analog\u00eda de proporci\u00f3n, porque esta analog\u00eda se basa en la participaci\u00f3n en un concepto com\u00fan, y, como ya lo hemos afirmado, no hay ning\u00fan elemento que sea com\u00fan a lo finito y a lo Infinito; sino por analog\u00eda de proporcionalidad. Estas perfecciones se encuentran verdaderamente en Dios, y est\u00e1n el \u00c9l en la misma relaci\u00f3n con Su esencia infinita que lo est\u00e1n en las criaturas en relaci\u00f3n con su naturaleza finita. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I, Q. iv, a. 3; Q. xiii, 5; Q. Ii, De verit., a. 11, in corp. Ad 2am; ibid., xxiii, a. 7, ad 9 supam.) Por lo tanto, debemos afirmar que todas las perfecciones est\u00e1n verdaderamente en Dios, infinitamente. No podemos definir ni expresar este infinitamente; \u00fanicamente podemos afirmar que \u00e9sta es la manera absolutamente perfecta, que  no admite ninguna de las limitaciones que encontramos en las criaturas. De all\u00ed que nuestro concepto de Dios, por muy positivo que sea en su contenido objetivo, es, de acuerdo con lo representado en nuestra mente y lo expresado con nuestras palabras, m\u00e1s negativo que positivo. Sabemos lo que Dios no es, m\u00e1s que lo que \u00c9l es. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I, Q. iii, toda la cuesti\u00f3n; Q. xiii, a. 2,3,5,12; Q.ii, De veritate, a. 1, ad 9am, ad 10am.) Tal concepto no es, evidentemente, ni falso ni carente de sentido; es claramente inadecuado. En una palabra, nuestro concepto de Dios es un concepto humano y no puede ser otro. Pero si necesariamente representamos a Dios en manera humana, si resulta incluso que es desde nuestra naturaleza humana que tomamos la mayor parte de las propiedades y perfecciones que proclamamos que \u00c9l posee, no Lo concebimos como hombre, ni siquiera como hombre perfeccionado, ya que eliminamos de esas propiedades, como atributos de Dios, todos los l\u00edmites e imperfecciones que en el hombre y las dem\u00e1s criaturas son parte de su esencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIV. LA ANALOG\u00cdA EN EL CONOCIMIENTO DE LOS MISTERIOS DE LA FE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres de la Iglesia siempre enfatizaron la imposibilidad de la raz\u00f3n humana para descubrir y aun representar adecuadamente los misterios de la fe, e insistieron en la necesidad de los conceptos anal\u00f3gicos en sus representaciones y expresiones. Sto. Tom\u00e1s, despu\u00e9s del Pseudo-Dionisio y de Alberto Magno, aplica, de esta misma manera, la teor\u00eda de la analog\u00eda a los misterios de la fe. (Cf. Sto. Tom\u00e1s, Summa theol., I, Q. i, a. 9; Q. xxii, a. 1; In Librum Bo\u00ebthii De Trinitate Expositio.) El Concilio Vaticano expuso la doctrina cat\u00f3lica sobre el tema. (Cf. Const., Dei Filius, cap. Iv; cf. tambi\u00e9n Conc. Coloniense, 1860.) (1) Antes de la Revelaci\u00f3n, la analog\u00eda no puede descubrir los misterios, ya que la raz\u00f3n s\u00f3lo puede conocer a Dios en lo que ha sido manifestado sobre \u00c9l y que est\u00e9 en relaci\u00f3n causal necesaria con \u00c9l en las cosas creadas. (2) En la Revelaci\u00f3n, es necesaria la analog\u00eda, ya que Dios no puede revelar al hombre los misterios a trav\u00e9s de conceptos inteligibles a la mente humana, y por lo tanto, anal\u00f3gicos. (3) Despu\u00e9s de la Revelaci\u00f3n, la analog\u00eda es \u00fatil para darnos un cierto conocimiento de los misterios, ya sea por comparaci\u00f3n con las cosas naturales y las verdades, o por consideraci\u00f3n de los misterios en relaci\u00f3n unos con otros y con el destino del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAutor: G. M. Sauvage. Transcripci\u00f3n: Bob Elder\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n: Estela S\u00e1nchez Viamonte\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBibliograf\u00eda:<br \/>\nPSUEDO-DIONYSIUS, Opera Omnia; Sto. Tom\u00e1s, Summa Theol., I QQ. iii,iv, xiii; contra Gent., lib. I, xxix; II, ii; Quaest. disp., De verit., QQ. Ii, xxiii; De potenti\u00e2, Q.vii&#160;; In Boet. De Trinitate, expositio&#160;; DE REGNON, \u00c9tudes de th\u00e9ologie positive sur la S. Trinit\u00e9 (Par\u00eds, 1898)&#160;; GRANDERATH, Constitutiones dogmaticae S. Oecumenici Concilii Vaticani (Freiburg im Br., 1892)&#160;; HONTHEIM, Institutiones Theodicae (ibid., 1893)&#160;; DE LA BARRE, La vie du dogme catholique (Par\u00eds, 1898)&#160;; CHOLLET in Dict. De th\u00e9ol.cath. s.v.&#160;; SERTILLANGES, Agnosticisme ou anthropomorphisme in Rev. De philosophie, 1 Feb., y 1 Ago., 1906&#160;; GARDAIR, L\u2019Etre Divin in Rev de phil., julio de 1906.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[010] Equivalencia, semejanza, parecido. Sus ra\u00ed\u00adces griegas: palabra (logos) y ana (similar) dan idea de lo que literalmente significa. En la lectura de la Biblia se denomina analog\u00ed\u00ada al paralelismo que hay y que se establece entre diversos textos. Por eso se convierte en regla de ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, el que nunca se debe entender un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/analogia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANALOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9769\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}