{"id":9786,"date":"2016-02-05T07:08:11","date_gmt":"2016-02-05T12:08:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropomorfismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:08:11","modified_gmt":"2016-02-05T12:08:11","slug":"antropomorfismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropomorfismo\/","title":{"rendered":"ANTROPOMORFISMO"},"content":{"rendered":"<p>[602]<\/p>\n<p>    Tendencia natural del ni\u00f1o y del hombre sencillo a dar forma (morfe) humana (antropos) a los conceptos abstractos, entre los que se hallan los espirituales y religiosos.<\/p>\n<p>    Muchos de los conceptos cristianos: Dios, alma, \u00e1ngel, cielo, juicio, Esp\u00ed\u00adritu Santo, premio, castigo&#8230; resultan inasequibles como ideas puras. Y es preciso encerrarlos en im\u00e1genes y en figuras de base sensorial.<\/p>\n<p>    No est\u00e1 desordenado este modo de pensar sensorial y \u00abantropom\u00f3rfico\u00bb, pero es insuficiente para explicar la realidad trascendente. El catequista debe admitirlo, cuando trata con personas rudas por edad, por cultura o por incapacidad. Pero debe aspirar a elevar la menta hacia el misterio mismo, haciendo comprender que es inasequible y debe exponerlo en la medida en que resulte posible o \u00abconveniente\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino usado en las ciencias de las religiones para indicar la actitud y el procedimiento con que se atribuyen ciertas cualidades humanas al Ser Supremo o a las divinidades. El uso de este t\u00e9rmino procede muchas veces de una concepci\u00f3n racionalista de los fen\u00f3menos religiosos que no sabe valorar el car\u00e1cter simb\u00f3lico de las expresiones religiosas. Desde el punto de vista de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, el antropomorfismo en sentido estricto puede concebirse como la inversi\u00f3n de la analog\u00ed\u00ada del ser, en cuanto que, en lugar del Ser Supremo, el hombre es considerado como analogatum principale.<\/p>\n<p>A. Roest Crollius<\/p>\n<p>Bibl.: J. Splett &#8211; W Post, Antropomorfismo. en SM, 1, 296-299.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Esencia y significaci\u00f3n<br \/>\nEl a. (la representaci\u00f3n de Dios en forma humana y con comportamientos humanos) aparece por de pronto como un simple ejemplo de la estructura general del -> conocimiento, consistente en la asimilaci\u00f3n de lo conocido al sujeto cognoscente (quidquid recipitur, al modum recipientis recipitur), y esto tanto en su posibilidad positiva como en su peligro. Lo positivo del a. est\u00e1 en que \u00e9l logra la imagen de un Dios cercano, al que el hombre experimenta as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo como algo incomprensible y carente de forma a la manera de las religiones que faltas de palabras se refieren a una divinidad informe o la presentan bajo la faz extra\u00f1a de lo demon\u00ed\u00adaco, sino tambi\u00e9n como ser que habla y al que se habla, como < rostro\" y plenitud de sentido. Pero su peligro es precisamente esa proximidad, en cuanto as\u00ed\u00ad quedan encubiertos la majestad y el car\u00e1cter inaccesible de ese ser que, siendo el \"Santo\", est\u00e1 cerca. Sin embargo, la cr\u00ed\u00adtica de Jen\u00f3fanes al cielo hom\u00e9rico de los dioses (diciendo, p. ej., que los bueyes tendr\u00ed\u00adan sin duda dioses de forma bovina) pasa por alto lo m\u00e1s profundo. En efecto, ya en filosof\u00ed\u00ada hay que decir que (precisa y solamente) el hombre, y por cierto como ser espiritual y corp\u00f3reo, incluso en su conocimiento de Dios permanece por principio vinculado a lo imaginativo (-> imagen), pero que, igualmente como ser corp\u00f3reo y espiritual, aprehende como tal esa vinculaci\u00f3n (sin poderla romper), y as\u00ed\u00ad la transciende (-> cuerpo, &#8211;> Dios, conocimiento de, -> analog\u00ed\u00ada). Mas, para una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica sistem\u00e1tica, el hombre aparece precisamente como la epifan\u00ed\u00ada y revelaci\u00f3n de Dios, como aquello que Dios llega a ser cuando se aliena en lo distinto de \u00e9l (-> antropocentrismo). En la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de Dios a lo distinto de \u00e9l radican la validez y el l\u00ed\u00admite (que ha de guardarse cr\u00ed\u00adticamente) de un a. rectamente entendido. En este sentido el a. es el reflejo de la constituci\u00f3n teom\u00f3rfica del hombre; no explica a Dios por el hombre ni con miras al hombre (como lo intent\u00f3 L. Feuerbach al disolver la teolog\u00ed\u00ada en antropolog\u00ed\u00ada), sino que, a la inversa, reduce al hombre al -> misterio de Dios (que as\u00ed\u00ad brilla m\u00e1s n\u00ed\u00adtidamente en su \u00ed\u00adndole misteriosa, pues no es aprehendido como mero ant\u00ed\u00adpoda del hombre). El a. tiene su m\u00e1s alta legitimaci\u00f3n en el misterio de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>J\u00f3rg Splett<br \/>\nII. El a. en la Biblia<br \/>\nEn el AT, Yahveh aparece muy frecuentemente dotado de predicados humanos, tiene manos, pies, ojos, labios, boca, lengua, rostro, cabeza, coraz\u00f3n, interior, y se lo representa como un hombre (Ex 15, 3; 22, 19; Is 30, 27; Ez 1, 26); hasta en las visiones prof\u00e9ticas recibe rasgos humanos (Is 6, 1; Dan 7, 9). Caracter\u00ed\u00adsticos de este modo de representarse a Dios son los muchos antropopatismos: Dios r\u00ed\u00ade (Sal 2, 4), se irrita y silba (Is 5, 25s), duerme (Sal 44, 25), se despierta (Sal 78, 65), se pasea (G\u00e9n 3, 8), se arrepiente (6, 6). El mismo car\u00e1cter incomprensible de Dios es expresado tambi\u00e9n en forma antropom\u00f3rfica mediante los \u00abdesignios\u00bb de Dios, que aparecen francamente caprichosos (G\u00e9n 12, 13; 20, 2; 27, 33, etc.).<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed\u00ad precisamente tropieza el a. con su l\u00ed\u00admite interno (cf. p. ej., el libro de Job). De ah\u00ed\u00ad que nunca se haga visible la figura exacta de Yahveh; s\u00f3lo hay descripciones parciales: Junto a la representaci\u00f3n antropom\u00f3rfica de Dios hay tambi\u00e9n otra que lo presenta como inaccesible y excelso (G\u00e9n 18, 27; Ex 3, 5; Dt 3, 24; Is 28, 29, etc.), la cual culmina en la prohibici\u00f3n del dec\u00e1logo ,e de representarlo en im\u00e1genes (Ex 20, 4; 20, 22; Dt 4, 12, 15-18), prohibici\u00f3n que implica una limitaci\u00f3n radical de toda materializaci\u00f3n de Dios, fuera de la -> palabra y el nombre. La materializaci\u00f3n era el peligro que amenazaba siempre en el confrontamiento con las divinidades de la naturaleza del paganismo circundante. Tambi\u00e9n los profetas, no obstante la naturalidad con que usan antropomorfismos (Is 30, 27ss), los cuales son ya expresi\u00f3n de la inmediatez de su experiencia de Dios, dan a conocer la infinita superioridad de Dios con 1.a misma claridad que los primitivos encuentros de Dios descritos en el Pentateuco (Is 31, 3; Os 11, 7). En los escritos rituales aparece la idea de \u00abtab\u00fa\u00bb: Dios s\u00f3lo se comunica por mediaci\u00f3n del culto y de \u00e1ngeles. En la \u00e9poca postex\u00ed\u00adlica comienza una creciente abstracci\u00f3n de la idea de Dios; sobre todo los LXX expresan im\u00e1genes concretas con t\u00e9rminos abstractos (LXX, Is 4, 24; Ex 15, 3; Sal 8, 6); paralelamente, esto se compensa con una piedad popular milagresca y con fant\u00e1sticas creencias en \u00e1ngeles y esp\u00ed\u00adritus.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el NT conserva las representaciones antropom\u00f3rficas de Dios (Rom 1, 18ss; 5, 12; 1 Cor 1, 17, 25; Heb 3, 15; 6, 17; 10, 31). Pero ense\u00f1a a la vez que vemos a Dios, no en forma humana, sino como en un espejo (1 Cor 13, 2, y que \u00e9l no habita en templos hechos por manos de hombres (Act 12, 24), sino en una luz inaccesible (1 Tim 6, 16). Dios es esp\u00ed\u00adritu (Jn 4, 24). La plena visi\u00f3n de Dios s\u00f3lo se da en la consumaci\u00f3n (1 Cor 13, 9; 2 Tes 1, 7 ). Sin embargo, la representaci\u00f3n de Dios recibe un motivo enteramente nuevo: Jesucristo es la imagen de Dios (2 Cor 4, 4), la imagen del Dios invisible (Col 1, 15); \u00e9l ha tomado la forma de hombre (Flp 2, 7). La anterior lejan\u00ed\u00ada de Dios cede el paso a su cercan\u00ed\u00ada (Ef 2, 18). Si en el AT los predicados antropom\u00f3rficos se legitiman por la creaci\u00f3n del hombre a imagen de Dios, en el NT se legitiman por la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo. Sin embargo, junto a los antropomorfismos hallamos la acentuaci\u00f3n de la excelsa transcendencia de Dios, lo cual a menudo debe entenderse como reacci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita contra el a. En el curso de la historia b\u00ed\u00adblica, esta tendencia se fue imponiendo de forma creciente, en favor de una progresiva abstracci\u00f3n de la idea de Dios, que, paralelamente al repudio de enunciados mitol\u00f3gicos, prepar\u00f3 el camino para las proposiciones dogm\u00e1ticas en los tiempos posb\u00ed\u00adblicos. Hermen\u00e9uticamente, el a. es expresi\u00f3n de la inadecuaci\u00f3n del hablar humano sobre Dios y, a la vez, de la fe viva en un Dios personal.<\/p>\n<p>Werner Post<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta palabra (que no aparece en la Biblia\u2014se deriva del griego <em>anzr\u014dpos<\/em> = hombre, y <em>morf\u0113<\/em> = forma) se\u00f1ala a la idea de concebir a Dios como teniendo forma de hombre (Ex. 15:3; Nm. 12:8), pies (Gn. 3:8; Ex. 24:10), manos (Ex. 24:11; Jos. 4:24), boca (Nm. 12:8; Jer. 7:13), y coraz\u00f3n (Os. 11:8); pero en un sentido m\u00e1s amplio el t\u00e9rmino tambi\u00e9n incluye atributos humanos y emociones (Gn. 2:2; 6:6; Ex. 20:5; Os. 11:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tendencia al antropomorfismo, cosa com\u00fan en todas las religiones, encontr\u00f3 en el polite\u00edsmo griego una expresi\u00f3n tan plena que el hombre com\u00fan pensaba de los <em>dioses como si \u00e9stos fuesen hombres mortales<\/em>. Jen\u00f3fanes (cerca de 570\u2013480 a.C.) reaccion\u00f3 fuertemente, acusando al hombre de hacer dioses a su propia imagen. El desarrollo subsecuente del pensamiento griego consider\u00f3 a <em>los hombres como dioses mortales<\/em> (una forma antigua de humanismo) o concibi\u00f3 a Dios en el sentido metaf\u00edsico de un Ser puro y absoluto. El transcendentalismo de \u00e9stos influy\u00f3 en los jud\u00edos hel\u00e9nicos de Egipto, as\u00ed que los traductores que produjeron el AT griego, la Septuaginta (<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>), la que apareci\u00f3 durante el tercer o segundo siglo a.C., se sintieron impelidos a alterar algunos de los antropomorfismos. Por ejemplo, donde el hebreo original dice \u00abvieron al Dios de Israel\u00bb (Ex. 24:10), la LXX traduce \u00abvieron el lugar donde estuvo el Dios de Israel\u00bb; y en lugar de colocar \u00abcara a cara hablar\u00e9 con \u00e9l\u00bb, tradujeron, \u00abhablar\u00e9 con \u00e9l aparentemente de boca a boca\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el AT, si se lee con sensibilidad y entendimiento, revela un desarrollo espiritual que corrige tanto cualquier concepto crudo y literalista del antropomorfismo, como tambi\u00e9n toda falsa aversi\u00f3n a cualquier expresi\u00f3n antropom\u00f3rfica. La \u00abimagen de Dios\u00bb que fue creada en el hombre (Gn. 1:27) estaba en el reino de la personalidad o del esp\u00edritu, no en la forma humana. Debido a que los israelitas \u00abno vieron ninguna figura\u00bb (Dt. 4:12) en el Sina\u00ed, se les prohibi\u00f3 las im\u00e1genes en todas sus formas: hombre o mujer, bestias, aves, reptiles, peces (Dt. 4:15\u201319). La declaraci\u00f3n de Jes\u00fas en el NT, \u00abDios es esp\u00edritu, y los que le adoran, en esp\u00edritu y en verdad es necesario que adoren\u00bb (Jn. 4:24), es anticipada por Job 9:32; Sal. 50:21 y Os. 11:9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antropomorfismo de los israelitas era un intento de expresar los aspectos no-racionales de la experiencia religiosa (el <em>mysterium tremendum<\/em>, \u00abla tremenda majestad\u00bb. tratada por Rudolf Otto) en t\u00e9rminos racionales, y sus primeras expresiones no fueron tan \u00abbrutas\u00bb como el as\u00ed llamado hombre ilustrado pens\u00f3 una vez. Las caracter\u00edsticas humanas del Dios de Israel eran siempre exaltadas, mientras que los dioses de sus vecinos del Cercano Oriente participaban de los vicios de los hombres. Mientras que la representaci\u00f3n de Dios en Israel jam\u00e1s fue m\u00e1s all\u00e1 del antropomorfismo, los dioses de las otras religiones tomaron forma de animales, \u00e1rboles, estrellas, o aun una mezcla de elementos. Los conceptos antropom\u00f3rficos eran \u00ababsolutamente necesarios, si es que el Dios de Israel seguir\u00eda siendo el Dios del israelita individual como tambi\u00e9n del pueblo como un todo \u2026 Para el adorador promedio \u2026 es muy esencial que su dios sea una divinidad que simpatice con sus sentimientos humanos y emociones, un ser al que \u00e9l pueda amar y temer alternativamente, y a quien pueda transferir las emociones m\u00e1s santas en relaci\u00f3n con recuerdos de su padre, madre y amigo\u00bb (William F. Albright, <em>From the Stone Age to Christianity<\/em>, 2da. ed., 1946; John Hopkins Press, p. 202).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precisamente en el \u00e1rea de lo <em>personal<\/em> que el te\u00edsmo, tal como el cristianismo lo expresa, siempre debe pensar en t\u00e9rminos antropom\u00f3rficos. Considerar a Dios solamente como un Ser Absoluto o el Gran desconocido es referirse a \u00e9l o a ello, pero pensar en Dios como literalmente personal, aquel con quien podemos tener comuni\u00f3n, esto es, decir <em>t\u00fa<\/em>. Algunos objetan este punto de vista, llam\u00e1ndolo antropom\u00f3rfico, pero no pueden explicar c\u00f3mo las criaturas de una fuerza impersonal han llegado a ser seres humanos personales conscientes de su personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDecir que Dios es completamente diferente de nosotros es tan absurdo como decir que \u00e9l es completamente igual que nosotros\u00bb (D. Elton Trueblood, <em>Philosophy of Religion<\/em>, Harper, 1957, p. 270). Parad\u00f3jico como pareciera, existe una posici\u00f3n intermedia que encuentra su respuesta en la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas el Cristo, quien dijo, \u00abEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre\u00bb (Jn. 14:9). El hombre finito tendr\u00e1 que aferrarse por siempre al antropomorfismo de la encarnaci\u00f3n y al concepto de Dios como Padre (Mt. 7:11); pero al mismo tiempo se dar\u00e1 cuenta de que es imposible llegar a tener una comprensi\u00f3n absoluta y completa de Dios, \u00abPorque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehov\u00e1\u00bb (Is. 55:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">Blunt<\/a>; Walther Eichrodt, <em>Theologie des Alten Testaments<\/em>, Vol. II, pp. 4\u201318; J. Hempel en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">ZAW<\/a><\/em>, pp. 57, 75ss.; G. Dawes Hicks, <em>The Philosophical Basis of Theism<\/em>, pp. 551ss.; <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">ISBE<\/a><\/em>; Rudolf Otto, <em>The Idea of the Holy<\/em>, pp. 1\u201324, 72\u201386; H.H. Rowley, <em>The Faith of Israel<\/em>, pp. 60, 67, 70, 75, 76; <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">SHERK<\/a><\/em>; Henry B. Swete, <em>An Introduction to the Old Testament in Greek<\/em>. p. 327.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dewey M. Beegle<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">Blunt <\/a>Blunt\u2019s <em>Dictionary of Doctrinal and Historical Theology<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>ZAW <\/em><\/a><em>Zeitschrift fuer die alttestamentliche Wissenschaft<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (39). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(de anthropos, hombre, y morphe, forma).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un t\u00e9rmino usado en su sentido m\u00e1s amplio para significar la tendencia del hombre a concebir las actividades del mundo externo como la contrapartida del suyo propio. El sistema filos\u00f3fico que toma su m\u00e9todo de esta tendencia es denominado Antropomorfismo Filos\u00f3fico. La palabra, sin embargo, se ha usado m\u00e1s generalmente para designar la actividad de ese impulso en el pensamiento religioso. En este sentido, el Antropomorfismo es la atribuci\u00f3n al Ser Supremo de la forma, \u00f3rganos, operaciones, y caracter\u00edsticas generales de la naturaleza humana. Esta tendencia se manifiesta en las primitivas religiones paganas, en todas las formas de polite\u00edsmo, especialmente en el paganismo cl\u00e1sico de Grecia y Roma. La acusaci\u00f3n de antropomorfismo fue alegada contra los griegos por su propio fil\u00f3sofo, Jen\u00f3fanes de Colofon. Los primeros apologistas cristianos censuraron a los paganos por haber representado a Dios, que es espiritual, como un mero hombre magnificado, sujeto a los vicios y pasiones humanas. La Biblia, especialmente el Antiguo Testamento, abunda en expresiones antropom\u00f3rficas. Casi todas las actividades de la vida org\u00e1nica se atribuyen al Todopoderoso. Habla, alienta, ve, oye; pasea por el jard\u00edn; se sienta en los cielos, y la tierra es su escabel. Debe, sin embargo, advertirse que en las locuciones de esta clase la Biblia atribuye caracter\u00edsticas humanas a Dios s\u00f3lo de una manera vaga, indefinida. Nunca se declara positivamente que tenga un cuerpo o una naturaleza igual que la del hombre; y los defectos y vicios humanos nunca se le atribuyen ni siguiera en sentido figurado. El car\u00e1cter metaf\u00f3rico, simb\u00f3lico de este lenguaje es habitualmente obvio. El Ojo que todo lo ve significa la omnisciencia de Dios; sus inagotables Brazos, su omnipotencia; su Espada el castigo de los pecadores; cuando se dice que se ha arrepentido de haber creado al hombre, estamos ante una expresi\u00f3n sumamente en\u00e9rgica que transmite su aborrecimiento del pecado. La justificaci\u00f3n de este lenguaje se encuentra en el hecho de que la verdad s\u00f3lo puede transmitirse a los hombres por medio de pensamientos e ideas humanas, y ha de expresarse s\u00f3lo en un lenguaje adecuado a su comprensi\u00f3n. Las limitaciones de nuestra capacidad conceptual nos obligan a representarnos a Dios mediante ideas que originariamente se han extra\u00eddo de nuestro conocimiento del yo y del mundo objetivo. Las propias Escrituras nos advierten con abundancia contra el error de interpretar su lenguaje figurado en un sentido demasiado literal. Ense\u00f1an que Dios es espiritual, omnisciente, invisible, omnipresente, inefable. La insistencia en la interpretaci\u00f3n literal de lo metaf\u00f3rico condujo al error de los Antropomorfistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todos los escritos de los Padres se subraya continuamente la espiritualidad de la Naturaleza Divina, tanto como la inadecuaci\u00f3n del pensamiento humano para comprender la grandeza, bondad e infinita perfecci\u00f3n de Dios. Al mismo tiempo, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda cat\u00f3lica explica la idea de Dios por medio de conceptos derivados principalmente del conocimiento de nuestras propias facultades, y de nuestras caracter\u00edsticas morales y mentales. Llegamos a nuestro conocimiento filos\u00f3fico de Dios por inferencia a partir de las diversas formas de existencia, incluida la nuestra, que percibimos en el Universo. Toda excelencia creada queda, sin embargo, infinitamente lejos de las perfecciones divinas, por consiguiente nuestra idea de Dios no puede nunca representarlo verdaderamente como es, y puesto que es infinito mientras que nuestras mentes son finitas, la semejanza entre nuestro pensamiento y su objeto infinito siempre ser\u00e1 remota. Claramente, sin embargo, si hici\u00e9ramos todo lo que est\u00e1 en nuestro poder para hacer que nuestra idea fuera, no perfecta, sino todo lo digna que puede ser, debemos formularla por medio de nuestras concepciones de lo que es m\u00e1s elevado y mejor en la escala de existencia que conocemos. De ah\u00ed que, como la mente y la personalidad son las formas m\u00e1s nobles de la realidad, pensamos m\u00e1s dignamente de Dios cuando lo concebimos bajo los atributos de mente, voluntad, inteligencia, personalidad. Al mismo tiempo, cuando el te\u00f3logo o el fil\u00f3sofo emplea estos y similares t\u00e9rminos con referencia a Dios, no los entiende para serle atribuidos en el mismo sentido exactamente que se les da cuando se les aplica al hombre, sino en un sentido restringido y atenuado por los principios expuestos en la doctrina de la analog\u00eda. Hace algunas d\u00e9cadas los pensadores y autores de la escuela de Spencer y otras semejantes rara vez tocaban la doctrina de un Dios personal sin llamarla antropomorfismo, y por ello, a su juicio, excluy\u00e9ndola definitivamente del mundo del pensamiento filos\u00f3fico. Aunque en decadencia, la moda no ha desaparecido del todo. La acusaci\u00f3n de antropomorfismo puede alegarse contra nuestra forma de pensar y hablar de Dios s\u00f3lo por los que, a despecho de la protestas de los te\u00f3logos y fil\u00f3sofos, persisten en dar por supuesto que se utilizan un\u00edvocamente los t\u00e9rminos de Dios y de las criaturas. Cuando se presentan argumentos para sustentar la imputaci\u00f3n, habitualmente exhiben una opini\u00f3n incorrecta en lo que se refiere al elemento esencial de la personalidad. Lo esencial de la prueba es que el Infinito es ilimitado, mientras que la personalidad esencialmente implica limitaci\u00f3n; por tanto, hablar de una Persona Infinita es caer en el absurdo. Lo que es verdaderamente esencial en el concepto de personalidad es, primero, la existencia individual en cuanto se opone a la indefinici\u00f3n y a la identidad con los dem\u00e1s seres; y despu\u00e9s, la posesi\u00f3n o control inteligente de s\u00ed mismo. Decir que Dios es personal es decir que es distinto del Universo, y que se posee a S\u00ed mismo y su infinita actividad, no determinada por ninguna necesidad interior o exterior. Esta concepci\u00f3n es perfectamente compatible con la de infinitud. Cuando el agn\u00f3stico quiere prohibirnos pensar en Dios como persona, y quiere que hablemos de \u00c9l como energ\u00eda, fuerza, etc., meramente sustituye con concepciones inferiores y m\u00e1s imperfectas una superior, sin escapar de lo que \u00e9l denomina antropomorfismo, puesto que estos conceptos tambi\u00e9n derivan de la experiencia. Aparte, violenta la naturaleza humana cuando, como sucede a veces, nos pide que abriguemos hacia un Ser impersonal, concebido bajo los g\u00e9neros mec\u00e1nicos de fuerza o energ\u00eda, sentimientos de reverencia, obediencia, y confianza. Estos sentimientos entran en juego s\u00f3lo en el mundo de las personas, y no pueden ser ejercitados hacia un Ser al que negamos los atributos de personalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  STO. TOM\u00c1S, C. Gent., I, x; III, XXXVIII, XXXIX; Summa Theol., QQ. II, IV, XIII; WILHELM Y SCANNELL, Manual of Catholic Theology (Londres, 1890), I, Lib. II, Pt. 1; SHANAHAN, John Fiske&#8217;s Idea of God en Cath. Univ. Bull., III; MARTINEAU, A Study of Religion (Nueva York, 1888), I, Lib. II, i; FLINT, Theism (Nueva York, 1903), Lect. III; THEODORET, Hist. Eccl., IV, ix; VIGOUROUX, en Dict. de la Bible, s. v.; S. AGUST\u00cdN, De divers. quaest., Ad Simplicianum, Q. vii;De civ. Dei, I, Q. II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Fox, James. \u00abAnthropomorphism, Anthropomorphites.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01558c.htmJAMES J. FOX\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[602] Tendencia natural del ni\u00f1o y del hombre sencillo a dar forma (morfe) humana (antropos) a los conceptos abstractos, entre los que se hallan los espirituales y religiosos. 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Y es preciso encerrarlos en im\u00e1genes y en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropomorfismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANTROPOMORFISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9786","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9786"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9786\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}