{"id":9793,"date":"2016-02-05T07:08:24","date_gmt":"2016-02-05T12:08:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologetica\/"},"modified":"2016-02-05T07:08:24","modified_gmt":"2016-02-05T12:08:24","slug":"apologetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologetica\/","title":{"rendered":"APOLOGETICA"},"content":{"rendered":"<p>[080]<br \/>\n  Rama de la Teolog\u00ed\u00ada, o ciencia teol\u00f3gica, que tiene por objeto defender la recta doctrina cristiana de los ataques y descalificaciones de los adversarios. Lo hace con argumentos l\u00f3gicos y con formas dial\u00e9cticas, en conformidad con los rasgos de cada momento o de cada adversario y tambi\u00e9n de cada apologista.<\/p>\n<p>    La actitud apolog\u00e9tica fue muy apreciada en los primeros siglos del cristianismo, por los ataques de los jud\u00ed\u00ados (en los ambientes del Oriente) y de los fil\u00f3sofos helenistas, que no aceptaban el misterio incomprensible de la cruz (1 Cor. 1. 23 y Gal. 5. 11).<\/p>\n<p>    Algunos de los m\u00e1s influyentes Padres apologistas de los primeros tiempos (San Justino en el II, Or\u00ed\u00adgenes y Tertuliano en el III, San Basilio y San Juan Cris\u00f3stomo en el IV) merecen eterno agradecimiento por sus aportaciones clarificadoras a la verdadera doctrina. Pero los llamados Padres apologistas fueron muchos.<\/p>\n<p>    En los tiempos posteriores, la Apolog\u00e9tica se intensific\u00f3 en per\u00ed\u00adodos de crisis ideol\u00f3gica (nominalismo del siglo XII, humanismo del XIV, protestantismo del XVI, racionalismo del XVII y enciclopedismo del XVIII).<\/p>\n<p>    En el siglo XIX fue cultivada de forma especial como una ciencia teol\u00f3gica prioritaria, ante la agresividad de las corrientes positivistas (Comte), antropol\u00f3gicas (Darwin), dial\u00e9cticas (Fichte, Hegel), socialistas y materialistas (Marx, Engels, Lenin) o literarias (Nietzsche), e incluso teol\u00f3gicas y \u00e9ticas (Harnack, Renan &#8230;) Los grandes defensores de la verdad cristiana se enfrentaron a los argumentos que trataban de combatir el pensamiento cat\u00f3lico y evang\u00e9lico, al menos en sus formas tradicionales.<\/p>\n<p>    La Apolog\u00e9tica cristiana organiz\u00f3 y present\u00f3 los argumentos defensivos de la verdad cristiana e hizo lo posible por poner la l\u00f3gica al servicio de la fe y de la vida cristiana. En la medida en que se cultiva, tiene doble misi\u00f3n: de cara al creyente, busca persuadirle de que se halla en la verdad; de cara al adversario, intenta ofrecer argumentos claros, l\u00f3gicos y serenos que paralicen sus ataques. Modelo de apologista del siglo XIX fue Jaime Balmes (1810-1848), con obras como \u00abCartas a un esc\u00e9ptico\u00bb o \u00abEl protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilizaci\u00f3n europea\u00bb.<\/p>\n<p>    En el siglo XX, sobre todo despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, se orient\u00f3 la Apolog\u00e9tica a la defensa del mensaje cristiano por otros caminos.<\/p>\n<p>    En los tiempos actuales, ante el triunfo del secularismo como estilo de vida, del pluralismo religioso como necesidad, del irenismo moral y del comunitarismo en la Iglesia cristiana, se prefiere defender la verdad mediante el testimonio de vida y la labor samaritana de los creyentes. Y se duda de la eficacia evang\u00e9lica de la argumentaci\u00f3n defensiva, de las pol\u00e9micas religiosas al estilo antiguo o de las simples razones para la aceptaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    La Apolog\u00e9tica sigue siendo una ciencia teol\u00f3gica, pero situada en otra dimensi\u00f3n. El catequista debe tenerla en consideraci\u00f3n y debe usarla, sobre todo en ciertas edades. Tal es el momento de la adolescencia o de la juventud, cuando el catequizando precisa razones y motivos (argumentos l\u00f3gicos y fundamentos afectivos) que hagan m\u00e1s s\u00f3lidas sus creencias.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. ciencia y fe, cristianismo, Jesucristo, teolog\u00ed\u00ada, notas de la Iglesia unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>No resulta f\u00e1cil definir la apolog\u00e9tica, ya que con este mismo nombre se presentan diversas funciones que durante siglos han determinado la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y la praxis eclesial. En la historia del concepto puede verificarse, sin embargo, un denominador com\u00fan que permite definir la apolog\u00e9tica como la ciencia que se ocupa de la apolog\u00ed\u00ada de la fe cristiana. Esto significa que, esencialmente, con la palabra \u00abapolog\u00e9tica\u00bb se hace referencia a una reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica que intenta presentar el contenido de la fe ante las riquezas de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Es posible subrayar tres momentos particulares de este proceso. El primero est\u00e1 caracterizado por los primeros siglos de la historia del cristianismo.<\/p>\n<p>La apolog\u00e9tica se construye como la presentaci\u00f3n del hecho cristiano que llega a entrar en contacto con el mundo pagano y con las diversas escuelas filos\u00f3ficas. En este sentido se pueden recordar, por ejemplo, el Di\u00e1logo con Trif\u00f3n escrito por Justino y la Apolog\u00ed\u00ada de Tertuliano. Junto con la tarea de presentar al emperador o a la autoridad civil, el contenido de la fe purificado de los ataques que se forjaban contra los creyentes, estos escritos ten\u00ed\u00adan la funci\u00f3n de defender tanto la praxis de los cristianos como su ense\u00f1anza. Bajo este aspecto, la apolog\u00e9tica se convirti\u00f3 en una aut\u00e9ntica \u00bb defensa \u00bb de la fe contra los errores y calumnias que se iban propalando contra la vida de Jes\u00fas o la praxis com\u00fan de los primeros creyentes.<\/p>\n<p>Tanto en Oriente como en Occidente se elaboraron aut\u00e9nticos tratados apolog\u00e9ticos, que tomaban en consideraci\u00f3n las conquistas hechas hasta entonces por el pensamiento pagano.<\/p>\n<p>Or\u00ed\u00adgenes elabor\u00f3 el Contra Celsum; Eusebio respondi\u00f3 a las tesis neoplat\u00f3nicas de Porfirio; Agust\u00ed\u00adn escribi\u00f3 el De vera religione para refutar la tesis del escepticismo a partir de sus mismas premisas, y el De civitate Dei para responder a las acusaciones dirigidas contra los cristianos como responsables de la ca\u00ed\u00adda del Imperio. En resumen, la apolog\u00e9tica se convierte en un arte que se considera cada vez m\u00e1s necesaria, sobre todo por la apertura que el cristianismo comienza a tener hist\u00f3ricamente en su expansi\u00f3n evangelizadora. Es dif\u00ed\u00adcil en este punto encontrar los l\u00ed\u00admites exactos entre la apolog\u00e9tica y la apolog\u00ed\u00ada; la primera, de todas formas, parece convertirse en la justificaci\u00f3n te\u00f3rica de la segunda y \u00e9sta en la causa formal de la primera.<\/p>\n<p>La Edad Media empez\u00f3 a dar un doble cambio, que marc\u00f3 un aut\u00e9ntico giro en la comprensi\u00f3n de la apolog\u00e9tica. En primer lugar, se empieza a identificar mejor al destinatario de estos escritos, que, en esta ocasi\u00f3n, son los jud\u00ed\u00ados y el islam; adem\u00e1s, la reflexi\u00f3n lleva a la identificaci\u00f3n de unas verdades que son accesibles a todos, a la luz de la inteligencia de la experiencia humana, mientras que otras verdades son el fruto de una revelaci\u00f3n. La apolog\u00e9tica evoluciona teniendo que buscar tanto las motivaciones que permiten el reconocimiento de algunos contenidos con un car\u00e1cter universal -m\u00e1s directamente, la existencia de Dios y la inmortalidad del alma- como las razones que permiten al creyente motivar su propia fe. Tom\u00e1s de Aquino con la Summa Theologiae y la Sumnza contra Gentiles -recu\u00e9rdese el subt\u00ed\u00adtulo tan expresivo de esta obra: Seu de veritate catholicae Rdei contra Gentiles- es un claro ejemplo de esta comprensi\u00f3n de la apolog\u00e9tica. Los siglos siguientes, especialmente con la presencia de la Reforma, conocer\u00e1n una apolog\u00e9tica fuertemente pol\u00e9mica respecto a las diversas confesiones protestantes: un ejemplo cl\u00e1sico es el texto de P. Charron, Les trois v\u00e9rit\u00e9s contre les ath\u00e9es, idolatres, juifs, mahom\u00e9tans, h\u00e9r\u00e9tiques et schismatiques.<\/p>\n<p>Una segunda precomprensi\u00f3n de la apolog\u00e9tica es la que se nos ofrece a partir del s. XVlll, cuando la supremac\u00ed\u00ada y la autonom\u00ed\u00ada de la raz\u00f3n se convierten en el reto con que hab\u00ed\u00ada de enfrentarse la fe cristiana. En efecto, la raz\u00f3n se convierte en la verdadera protagonista de este per\u00ed\u00adodo, incluso para la teolog\u00ed\u00ada. La apolog\u00e9tica se concibe y se estructura entonces como la disciplina que es capaz de ofrecer razones universales y racionalmente v\u00e1lidas. La verdad es que ya san Anselmo, en su Proslogion, hab\u00ed\u00ada recorrido un camino semejante; siguiendo a la raz\u00f3n, demostraba que \u00e9sta era capaz de poner en evidencia c\u00f3mo las motivaciones que se presentaban contra la fe eran de suyo irracionales. La apolog\u00e9tica de este per\u00ed\u00adodo, sin embargo, no se mete por esta v\u00ed\u00ada; hab\u00ed\u00ada madurado ya una distinci\u00f3n entre la raz\u00f3n y la fe, que ve\u00ed\u00ada a la fe alcanzar lo so6renatural y por tanto lo suprarracional, mientras que la raz\u00f3n se ve\u00ed\u00ada obligada a permanecer en el orden de lo natural. Dram\u00e1ticamente, al querer seguir el recorrido del racionalismo, esta apolog\u00e9tica sacaba la conclusi\u00f3n de que la verdad de fe en cuanto tal no pod\u00ed\u00ada demostrarse racionalmente, pero que se pod\u00ed\u00adan dar motivaciones racionales que la convert\u00ed\u00adan en religi\u00f3n verdadera.<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n dram\u00e1tica, va que llegaba a faltarle a la fe, como &#8211; tal, el elemento que la convert\u00ed\u00ada en una forma de conocimiento coherente con las verdades de la revelaci\u00f3n. La apolog\u00e9tica de este per\u00ed\u00adodo se desarrolla en el terreno de la credibilidad de los signos de la revelaci\u00f3n. Esta credibilidad reviste un car\u00e1cter extr\u00ed\u00adnseco de tal categor\u00ed\u00ada que, parad\u00f3jicamente, se construye fuera del contenido formal de la fe. Dirigida a demostrar racionalmente la validez de su verdad, y &#8211; a que fue alcanzada precisamente por la raz\u00f3n a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de unos hechos \u00abexternos\u00bb a la verdad sobrenatural, esta apolog\u00e9tica se olvidaba finalmente del hecho mismo de la revelaci\u00f3n y de la persona del revelador. En esta perspectiva hay que leer &#8211; teniendo en cuenta debidamente las diferencias de los autores y las provocaciones filos\u00f3ficas &#8211; las obras de Y. Picler, Theologia polemica, o las Praelectiones theologiae de p, M. Gazzanica, as\u00ed\u00ad como los diversos tratados compuestos durante el per\u00ed\u00adodo de los manuales.<\/p>\n<p>Esta caracter\u00ed\u00adstica dominante de la apolog\u00e9tica no debe hacernos olvidar que, al mismo tiempo, hab\u00ed\u00ada otros autores que se\u00f1alaban los l\u00ed\u00admites de estos planteamientos y las peligrosas consecuencias que d\u00e9 all\u00ed\u00ad se derivan para la misma fe. No fueron seguidos estos autores ni pudieron crear una escuela de pensamiento, e incluso a veces fueron criticados y marginados; s\u00f3lo hoy es posible veri6car hasta qu\u00e9 punto era significativa y l\u00ed\u00adcita su intuici\u00f3n. Entre los nombres m\u00e1s representativos podemos citar los nombres de Pascal, Simon, Chateaubriand, Newman, Schleiermacher, Drey, Blondel&#8230;<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada que sigue al concilio Vaticano II permite verificar una tercera precomprensi\u00f3n de la apolog\u00e9tica. No es posible todav\u00ed\u00ada sistematizar f\u00e1cilmente sus notas caracter\u00ed\u00adsticas, ya que est\u00e1 a\u00fan en curso la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica; pero se pueden se\u00f1alar al menos tres \u00e1mbitos de su tarea. El primero intenta recuperar la dimensi\u00f3n estrictamente teol\u00f3gica de la apolog\u00e9tica. No es una disciplina que posea un m\u00e9todo y un contenido externo a la revelaci\u00f3n ni se presenta como una reflexi\u00f3n h\u00ed\u00adbrida entre la teolog\u00ed\u00ada natural y la filosof\u00ed\u00ada; es m\u00e1s bien una disciplina engendrada dentro del saber de la fe, cuando toma conciencia de su funci\u00f3n peculiar de dar raz\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma. El segundo \u00e1mbito es el que afecta al destinatario de su reflexi\u00f3n: \u00e9ste no es solamente el creyente, al que se dirija para mostrar la racionalidad del contenido de su fe a partir del hecho mismo de la revelaci\u00f3n que lleva consigo las notas de credibilidad, sino tambi\u00e9n el \u00abotro\u00bb, el no creyente, al que es necesario dar las razones que le permitan hacer una opci\u00f3n de fe como algo significativo para una existencia personal. Finalmente, el tercer \u00e1mbito presenta los fundamentos epistemol\u00f3gicos de todo el saber cr\u00ed\u00adtico de la fe, para que la teolog\u00ed\u00ada pueda comunicar sus propios datos en el organigrama cient\u00ed\u00adfico universal, aportando su contribuci\u00f3n especial con vistas a la globalidad de la persona.<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: R. Latourelle, Apolog\u00e9tica fundamental, en Teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la salvaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968, 139-159: R. Fisichella, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada fundamental, Verbo Divino, Estella 1993: A. Dulles, A History , of Apologetics, Londres 1971.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. L\u00ed\u00adneas generales del concepto teol\u00f3gico de a.<\/p>\n<p>\u00abApolog\u00e9tica\u00bb en un sentido general y fundamental designa un rasgo permanente y b\u00e1sico de toda -> teolog\u00ed\u00ada cristiana. As\u00ed\u00ad entendida, el inter\u00e9s latente en la a., a saber, la respuesta de la fe, es tan antiguo como la teolog\u00ed\u00ada cristiana en cuanto tal y tiene sus ra\u00ed\u00adces en los mismos testimonios b\u00ed\u00adblicos (cf. II). Como consecuencia de la nueva situaci\u00f3n espiritual y pol\u00ed\u00adtica del -> cristianismo en la &#8211;>ilustraci\u00f3n, en la cual el cristianismo y la &#8211;> religi\u00f3n dejaron de identificarse y \u00e9ste pas\u00f3 a ser algo particular con relaci\u00f3n a la sociedad, a principios del s. xix la a. qued\u00f3 constituida en una aut\u00f3noma disciplina teol\u00f3gica, la cual actualmente se identifica en parte o de lleno con aquellos temas teol\u00f3gicos o con aquel campo de tareas a los que recientemente se ha dado el nombre de -> \u00abteolog\u00ed\u00ada fundamental\u00bb. Eso sucedi\u00f3 inicialmente en la escuela de &#8211;> Tubinga (S. Drey), por parte cat\u00f3lica, y en la escuela de Schleiermacher, por parte protestante.<\/p>\n<p>1. La disposici\u00f3n a la respuesta que implica la fe cristiana, que se articula en la a., es una prontitud para la actuaci\u00f3n responsable, o sea, para compartir los problemas y las preguntas del mundo circundante. Esta disposici\u00f3n no se a\u00f1ade secundariamente &#8211; como expresi\u00f3n de una adaptaci\u00f3n puramente apolog\u00e9tica &#8211; a la fe cristiana, sino que pertenece a su misma esencia (cf. ii, 2). Dando al mundo circundante su respuesta desde la fe, el mismo creyente penetra m\u00e1s profundamente en la realidad de la fe. Solamente si \u00e9l oye el mensaje de tal manera que junto con \u00e9ste oiga las objeciones, las dificultades y los problemas de su situaci\u00f3n social e hist\u00f3rica (en la cual \u00e9l mismo est\u00e1 incluido), es verdadero \u00aboyente de la palabra\u00bb en un sentido teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2. Aunque la autonom\u00ed\u00ada de la apolog\u00e9tica sea necesaria, por lo menos como m\u00e9todo de trabajo, sin embargo no se la debe cultivar aisladamente, de modo que ella pierda su constante vinculaci\u00f3n al car\u00e1cter fundamental \u00abde respuesta\u00bb que va anejo a la teolog\u00ed\u00ada en general. De otro modo la a. cae en dos peligros t\u00ed\u00adpicos que vuelven siempre a repetirse en su historia: primero, en el de que en su peculiaridad y funci\u00f3n ya no se entienda como disciplina teol\u00f3gica, a pesar de que para el confrontamiento en un clima de responsabilidad y de respuesta con la conciencia no teol\u00f3gica y no cristiana es necesario poner en juego o movilizar precisamente la potencia inteligible, la fuerza de la misma fe cristiana con su capacidad de configurar y modificar la conciencia; segundo, en el peligro de que la a. adopte aquellos rasgos que en la historia del esp\u00ed\u00adritu y de la pol\u00ed\u00adtica son peculiares de \u00abuna actitud puramente apolog\u00e9tica\u00bb, por ejemplo: estrechez sospechosa de ideolog\u00ed\u00ada; formalismo en la argumentaci\u00f3n; encubrimiento de la permanente vulnerabilidad de la misma fe a defender; ceguedad para la diferenciaci\u00f3n y la pluralidad interna de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica del esp\u00ed\u00adritu y de la sociedad; tr\u00e1nsito a una posici\u00f3n que valora en forma meramente negativa y que, en su pura negatividad, cae en aquel mismo esp\u00ed\u00adritu contra el que combate y se aferra a \u00e9l; deficiente receptividad para las posibilidades positivas que adquieren fuerza hist\u00f3rica en las posiciones combatidas apolog\u00e9ticamente; con cesi\u00f3n de un valor absoluto al canon de preguntas de una determinada situaci\u00f3n apolog\u00e9tica, etc.<\/p>\n<p>II. Caracterizaci\u00f3n y motivaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica<br \/>\nSon principalmente dos los motivos del mensaje neotestamentario que caracterizan fundamentalmente la tarea \u00abapolog\u00e9tica\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. El motivo de la universalidad de la fe y de la conciencia misional.<\/p>\n<p>El horizonte dentro del cual la &#8211;> fe se interpreta a s\u00ed\u00ad misma y en orden al cual ella entiende su misi\u00f3n se hace universal en el NT. Cae el muro de separaci\u00f3n entre \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb y \u00abgentiles\u00bb, se rasga el velo del Templo, la sinagoga se convierte en Iglesia entre los paganos y para los paganos. El movimiento hacia el l\u00ed\u00admite y por encima del l\u00ed\u00admite se hace obligatorio. Una conciencia creyente as\u00ed\u00ad orientada entra necesariamente en relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con aquella visi\u00f3n universal del mundo que encuentra en el \u00e1mbito de la filosof\u00ed\u00ada greco-helenista, y al mismo tiempo se distancia m\u00e1s consciente y expl\u00ed\u00adcitamente del anterior ambiente espiritual, conocido ahora como particular. Se abandona el idioma del suelo patrio de Palestina y con ello se evita el riesgo de un aislamiento sectario. La fe cristiana, guiada por la conciencia de su misi\u00f3n universal, emprende un necesario di\u00e1logo con el sistema universalista del helenismo (->helenismo y cristianismo). La conciencia \u00abapolog\u00e9tica\u00bb, la cual est\u00e1 ya dise\u00f1ada dentro del canon neotestamentario, empieza ahora a desarrollarse y, por cierto, primariamente, no a servicio de unos limites que es necesario asegurar y defender, sino en la forma misionera de una ruptura de fronteras.<\/p>\n<p>2. El motivo de la disposici\u00f3n a la respuesta creyente.<\/p>\n<p>Este motivo separa la fe cristiana de toda ideolog\u00ed\u00ada religiosa que, aferr\u00e1ndose a la intolerancia y a la afirmaci\u00f3n incondicional de un inter\u00e9s o de un punto de vista particular, tiende a imponerse en forma universal. La universalidad a que aspira la fe cristiana no puede alcanzarse por el camino de un poder que preceda al poder de la verdad y del amor; s\u00f3lo puede alcanzarse por el camino de la respuesta de la fe a todo el que le pregunte por el fundamento de su esperanza: 1 Pe 3, 15. Esto exige de la fe cristiana una inexorable sinceridad intelectual y pone de manifiesto que la \u00abfe ciega\u00bb, en su hostilidad a la reflexi\u00f3n y a la ilustraci\u00f3n, no es la forma m\u00e1s alta de creer, sino una forma peque\u00f1a y deficiente de fe. La teolog\u00ed\u00ada cristiana debe desarrollarse como logos de una fe que se sabe llamada a responder de su esperanza, es decir, de la universal promesa divina que fue aceptada al creer, y que, por tanto, tiende a interpretarse a s\u00ed\u00ad misma en una forma adecuada a la situaci\u00f3n intelectiva del momento hist\u00f3rico. Es evidente; sin embargo, que no se puede ignorar o borrar los l\u00ed\u00admites internos de esta \u00abmediaci\u00f3n apolog\u00e9tica\u00bb de la fe cristiana. A. no es adaptaci\u00f3n. Pero el fin de la a. tampoco es encerrar la fe cristiana en un redondeado modelo intelectual, por m\u00e1s formalmente elaborado y universal que \u00e9ste sea, ya se trate de un modelo cosmol\u00f3gico-metaf\u00ed\u00adsico, o incluso, transcendental, o existencial, o personal. M\u00e1s bien, en su respuesta creyente, la a. intenta tambi\u00e9n con una postura cr\u00ed\u00adtica y libertadora abrir brechas en todos los modelos usados para entender la fe, mirando constantemente al \u00bb antilogos\u00bb (D. Bonhoeffer) de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el cual no puede acreditarse como pura idea, sino que se legitima solamente mediante una acci\u00f3n (hist\u00f3rica) orientada hacia sus promesas escatol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>III. \u00bfApolog\u00e9tica hoy? El cambio de forma en la apolog\u00e9tica<br \/>\nLa peculiaridad y la misi\u00f3n de la apolog\u00e9tica, como renovaci\u00f3n de la inteligencia de la fe en forma de respuesta critica ante una determinada situaci\u00f3n social e hist\u00f3rica, hace que ella no pueda escoger sus propios problemas partiendo solamente del interior de la teolog\u00ed\u00ada y de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, si no quiere agotarse con una reproducci\u00f3n est\u00e9ril de la problem\u00e1tica del pasado. El canon de sus temas y tareas est\u00e1 sujeto a mutaci\u00f3n, y lo est\u00e1 m\u00e1s que en otras disciplinas teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>1. Cambio en los destinatarios de la respuesta creyente<br \/>\nEste destinatario a quien la fe debe la apolog\u00ed\u00ada de su esperanza fue al principio el mundo pagano del imperio romano, representado intelectualmente por la filosof\u00ed\u00ada helenista y la metaf\u00ed\u00adsica pol\u00ed\u00adtica de Roma; en el medievo fue principalmente el Islam (Santo Tom\u00e1s de Aquino: Summa contra gentiles); desde el tiempo de la reforma era preferentemente el cristianismo no cat\u00f3lico; m\u00e1s tarde, desde el tiempo de la Ilustraci\u00f3n, ha sido la cr\u00ed\u00adtica a la religi\u00f3n, basada en motivos filos\u00f3ficos o sociales, o pol\u00ed\u00adticos, o procedentes de las ciencias naturales. Desde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica el destinatario era siempre el otro, el no creyente o el que ten\u00ed\u00ada distinta fe, y por eso la a. revest\u00ed\u00ada primariamente la forma de apolog\u00ed\u00ada ad extra. A esto va a\u00f1adi\u00e9ndose progresivamente en la actualidad otra forma de a., a saber, la apolog\u00ed\u00ada ad intra, la respuesta de la esperanza de la fe ante los mismos creyentes. La inseguridad y la vulnerabilidad internas de la fe, que van inherentes a \u00e9sta por su misma esencia, se hallan plasmadas cada vez m\u00e1s en una situaci\u00f3n mundana que sobrepase la dimensi\u00f3n individual: escisi\u00f3n entre religi\u00f3n y sociedad; creciente situaci\u00f3n de di\u00e1spora para los creyentes; sobrecarga an\u00ed\u00admica e intelectual de los creyentes a causa del ambiente inevitablemente pluralista en que ha de acreditarse y sostenerse la experiencia de la fe, etc\u00e9tera. La existencia creyente soportada por el ambiente y la tradici\u00f3n, y, en este sentido, \u00abcarente de problemas\u00bb est\u00e1 desapareciendo. Los problemas y las tentaciones que proceden, ya no solamente de la claudicaci\u00f3n del individuo por el pecado, sino adem\u00e1s de la situaci\u00f3n espiritual, del ambiente social, aumentan cada vez m\u00e1s y se apoderan de todos los estratos de la comunidad eclesi\u00e1stica. Por eso, un esclarecimiento y una fundamentaci\u00f3n responsables y que. saben responder de la posibilidad de la fe no se a\u00f1aden a la existencia creyente en forma meramente accesoria, por as\u00ed\u00ad decir como una superestructura te\u00f3rica para los creyentes formados, como arsenal de argumentos para la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica con los incr\u00e9dulos; pertenecen m\u00e1s bien en grado cada vez mayor a la condici\u00f3n creyente del individuo, es decir, no est\u00e1n precisamente a servicio de un accesorio refuerzo ideol\u00f3gico, sino que, cada vez m\u00e1s, se requieren para crear la posibilidad de fe en el individuo, y&#8217; en este sentido tambi\u00e9n la predicaci\u00f3n ha de tener en cuenta el elemento de la apolog\u00ed\u00ada ad intra; no le es l\u00ed\u00adcito reservar la discusi\u00f3n de las dificultades de la fe para los que \u00abest\u00e1n lejos\u00bb; una predicaci\u00f3n que intente ser un serm\u00f3n \u00abpara los paganos\u00bb no es la menos apropiada para la misma comunidad eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>2. Cambio en la forma y el m\u00e9todo de la respuesta creyente a trav\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nTampoco aqu\u00ed\u00ad podemos exponer toda la historia de este cambio. Vamos a determinar solamente los elementos m\u00e1s importantes de aquel cambio que se ha iniciado o inicia desde que la a. existe como disciplina teol\u00f3gica aut\u00f3noma. Esta disciplina se desarrolla -principalmente en el transcurso del siglo xix &#8211; como una apolog\u00e9tica racional e hist\u00f3rica, o sea, como una disciplina que a trav\u00e9s de una argumentaci\u00f3n basada en el razonamiento filos\u00f3fico y en la historia intenta \u00abdefender\u00bb o mostrar las razones por las que se puede creer. Sin entrar aqu\u00ed\u00ad (cf. luego 2 c) en la cuesti\u00f3n fundamental (aunque poco tratada en la a. cl\u00e1sica) de c\u00f3mo el uso de la argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica e hist\u00f3rica est\u00e1 enraizada en la misma inteligencia de la fe, de c\u00f3mo, por tanto, la a. es una leg\u00ed\u00adtima disciplina teol\u00f3gica, a continuaci\u00f3n mostraremos el cambio de forma y de m\u00e9todo en la respuesta de la fe comentando sus tres caracter\u00ed\u00adsticas \u00abcl\u00e1sicas\u00bb: filos\u00f3fico-racional, hist\u00f3rica y apolog\u00e9tica.<\/p>\n<p>a) El motivo filos\u00f3fico. Ha cambiado la premisa de la argumentaci\u00f3n filos\u00f3fico-racional en la apolog\u00e9tica, a saber, la idea de que la filosof\u00ed\u00ada como teor\u00ed\u00ada \u00abpuramente racional\u00bb y carente de presupuestos sobre el todo de la realidad es el lugar ideal para la fundamentaci\u00f3n de la credibilidad de la fe. Desde la ilustraci\u00f3n reina una nueva relaci\u00f3n entre teor\u00ed\u00ada y praxis, entre verdad y sociedad hist\u00f3rica; y, desde Kant, el pensamiento del \u00abfinal de la metaf\u00ed\u00adsica\u00bb por lo menos como problema se ha hecho ineludible. La filosof\u00ed\u00ada (que en su uso por parte de la teolog\u00ed\u00ada apolog\u00e9tica se identificaba de hecho con la -> metaf\u00ed\u00adsica occidental de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-medieval) ha perdido su uniformidad, descomponi\u00e9ndose en un pluralismo de filosof\u00ed\u00adas, el cual no puede ser superado adecuadamente en el sujeto particular que filosofa y reducido a \u00abla\u00bb filosof\u00ed\u00ada una. La misma reflexi\u00f3n filos\u00f3fica est\u00e1 amenazada hoy d\u00ed\u00ada por un \u00abirracionalismo de segundo orden\u00bb, el cual no se debe a una falta de razonamiento, sino al hecho de que lo pensado y meditado filos\u00f3ficamente parece caer de nuevo en el \u00e1mbito de lo que no obliga y de lo arbitrario.<\/p>\n<p>De todos modos ya no hay una filosof\u00ed\u00ada \u00abstandard\u00bb a la que pudiera recurrir una a. teol\u00f3gica y de la que \u00e9sta pudiera echar mano sin m\u00e1s en su trabajo de respuesta. La misma a. tiene que filosofar. Y por esto entiende en medida creciente la filosof\u00ed\u00ada que act\u00faa en ella, no simplemente como un sistema material ya terminado que ella ha encontrado hecho y que se limita a aplicar, sino como una reflexi\u00f3n hermen\u00e9utico-may\u00e9utica y cat\u00e1rtico-cr\u00ed\u00adtica que va _ inherente al mismo proceso teol\u00f3gico de la respuesta y la comunicaci\u00f3n o que es exigida siempre de nuevo por ese proceso (cf. con relaci\u00f3n a esto: J.B. METz, Theologie, en LThKz x, 62-71, especialmente 69s). Sobre la reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica v\u00e9ase tambi\u00e9n a continuaci\u00f3n 2 b. Por lo que se refiere a la reflexi\u00f3n may\u00e9utica en la a., tampoco aqu\u00ed\u00ad es usada la filosof\u00ed\u00ada como un sistema material, su uso es m\u00e1s bien \u00abformal\u00bb, como inexorable preguntar por lo no preguntado antes, como \u00abf\u00e9rtil negatividad\u00bb en la cual ella, preguntando y volviendo a preguntar cr\u00ed\u00adticamente, arrebata su seguridad al establecido canon de lo \u00abevidente\u00bb, y con la cual lucha contra la solapada concesi\u00f3n de un valor absoluto a cualquier forma particular de la conciencia o a cualquier ciencia particular, contra la violaci\u00f3n de los l\u00ed\u00admites categoriales, protesta contra la dictadura an\u00f3nima de lo meramente f\u00e1ctico e incita a un constantemente renovado desdoblamiento cr\u00ed\u00adtico, de manera que, usando una frase modificada de Hegel, puede entenderse a s\u00ed\u00ad misma como \u00absu propio tiempo aprenhendido en una pregunta cr\u00ed\u00adtica\u00bb. Con todo ello la filosof\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad usada en cierto modo toma partido por las posibilidades mayores de la existencia humana en su situaci\u00f3n concreta, las cuales nunca est\u00e1n dadas sin m\u00e1s con lo .puramente f\u00e1ctico, y manifiesta a la vez, aunque en forma \u00abnegativa\u00bb, aquella concreta e hist\u00f3ricamente cambiante \u00abapertura\u00bb de la conciencia y de la acci\u00f3n humanas (&#8211;>potencia obediencial) que la fe llamada al anuncio responsable de su esperanza debe crearse siempre de nuevo.<\/p>\n<p>b) El motivo hist\u00f3rico. A las preguntas que -desde la ilustraci\u00f3n- se plantearon por la aplicaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica a los fundamentos hist\u00f3ricos de la fe cristiana, la teolog\u00ed\u00ada les daba respuesta con su a. hist\u00f3rica, que a su vez intentaba demostrar con los medios de la ciencia hist\u00f3rica la historicidad de los sucesos atestiguados en la Biblia. Entretanto la situaci\u00f3n de donde parti\u00f3 esta apolog\u00e9tica hist\u00f3rica se ha cambiado y diferenciado en diversos sentidos: 1 \u00c2\u00b0, por el hecho de que la misma fe es entendida cada vez m\u00e1s en su historicidad inmanente, y por eso se hace ineludible el abordar expl\u00ed\u00adcitamente la fundamental pregunta hermen\u00e9utica por la relaci\u00f3n entre &#8211;> \u00abfe e historia\u00bb (suscitada por Lessing, Kierkegaard, Hegel); 2 \u00c2\u00b0, porque a su vez la ciencia hist\u00f3rica &#8211; en el \u00e1mbito teol\u00f3gico desde Schleiermacher, y en el de la investigaci\u00f3n de la historia del esp\u00ed\u00adritu, p. ej., en P. York v. Wartenburg, en W. Dilthey, en M. Heidegger (cf. H.G. GADAMER, Wahrheit und Methode [ 1960, T 21965)) -, qued\u00f3 modificada en virtud de la pregunta hermen\u00e9utica por la peculiaridad y las condiciones del entender hist\u00f3rico en general, y teniendo en cuenta las distintas formas como aparece y es expresada la realidad hist\u00f3rica (-> hermen\u00e9utica; ->historia e historicidad); 3 \u00c2\u00b0, por el hecho de que la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de los testimonios b\u00ed\u00adblicos (\u00faltimamente en la historia de las &#8211;>formas) ha resaltado la peculiaridad y la multiplicidad de estratos de los textos b\u00ed\u00adblicos (p. ej., como testimonios de fe orientados kerygm\u00e1ticamente e informados por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica) y as\u00ed\u00ad ha obligado a una reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica sobre la forma de intelecci\u00f3n hist\u00f3rica adecuada a este hallazgo; 4 \u00c2\u00b0, finalmente por el hecho de.que, en el horizonte de la racionalidad t\u00e9cnica que hoy predomina, el conocimiento de una realidad ocurrida una sola vez e irrepetible amenaza con hacerse cada vez menos vinculante y m\u00e1s el\u00e1stico.<\/p>\n<p>Todo esto implica tambi\u00e9n un cambio cr\u00ed\u00adticamente diferenciador en la a. hist\u00f3rica. Dos cometidos se imponen especialmente: por un lado la nueva elaboraci\u00f3n de la categor\u00ed\u00ada de futuro en orden a la comprensi\u00f3n de la historia, frente a una orientaci\u00f3n excesivamente unilateral hacia la historia como punto de procedencia; con ello la a. hist\u00f3rica puede sacar de ciertas apor\u00ed\u00adas en el planteamiento hermen\u00e9utico del problema y desarrollar al mismo tiempo aquella dimensi\u00f3n de la historia para la que el hombre de una civilizaci\u00f3n acentuadamente tecnol\u00f3gica parece ser especialmente sensible. Y, por otro lado, la pregunta por el valor vinculante y la importancia de la permanente reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica, a trav\u00e9s de la cual la autointeligencia de la fe, ligada a bases hist\u00f3ricas, amenaza con desviarse hacia un nuevo irracionalismo (de segundo orden). Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 sometida a discusi\u00f3n en forma totalmente nueva, por as\u00ed\u00ad decir poscr\u00ed\u00adtica, la relaci\u00f3n entre la reflexi\u00f3n (teol\u00f3gica) y la instituci\u00f3n (religiosa).<\/p>\n<p>c) El motivo apolog\u00e9tico como tal. Aqu\u00ed\u00ad se dibuja un cambio en cuanto la acci\u00f3n apolog\u00e9tica ya no es enfocada primariamente como algo marginal, como algo que se halla en el \u00abatrio\u00bb &#8211; exterior a la teolog\u00ed\u00ada -del entender creyente, sino que es m\u00e1s bien concebida como el acto fundamental del responder teol\u00f3gico. En \u00e9l quedan movilizados el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb, la potencia intelectiva de la fe cristiana y su fuerza inmanente para configurar y transformar la conciencia. Resaltemos algunos rasgos de la respuesta teol\u00f3gica:<br \/>\n1 \u00c2\u00b0, no puede tener ning\u00fan matiz ideol\u00f3gico. No puede ni necesita aparentar ning\u00fan saber y ninguna respuesta de los que ella misma no dispone. No es l\u00ed\u00adcito ni necesario que por un ficticio exceso de respuestas y una ausencia de preguntas se haga sospechosa de mitolog\u00ed\u00ada moderna. Sin caer en el otro extremo est\u00e9ril, en el culto del mero preguntar, la respuesta teol\u00f3gica no puede consistir en eludir la discusi\u00f3n de las cuestiones y exigencias que se le presentan, como si el hombre con ayuda de su religi\u00f3n encerrada en f\u00f3rmulas fuera en \u00faltimo t\u00e9rmino capaz de descifrarse totalmente a s\u00ed\u00ad mismo y pudiera as\u00ed\u00ad librarse del car\u00e1cter problem\u00e1tico de su existencia y del riesgo de cara al futuro. La respuesta teol\u00f3gica debe estar determinada por la vulneraci\u00f3n permanente e inevitable y por el peligro interno de la propia fe, ha de estar guiada por la conciencia de que la pregunta por la -a incredulidad es ante todo una cuesti\u00f3n que el creyente se plantea de cara a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>2 \u00c2\u00b0, debe estar determinada por una solidaridad cr\u00ed\u00adtica con lo humano en cuanto se halle amenazado. Esto nada tiene que ver con la resignaci\u00f3n y con una reducci\u00f3n de la respuesta teol\u00f3gica al \u00e1mbito meramente humanitario (lo cual podr\u00ed\u00ada caracterizarse como peligro t\u00ed\u00adpico de una religi\u00f3n que se hace vieja, y que, por el camino de un pensamiento puramente humanitario, quiere fingir aquella universalidad y fuerza vinculante que no obtiene por el camino de la misi\u00f3n hist\u00f3rica); pero tiene mucho que ver con la fuerza persuasiva y comunicativa de una respuesta teol\u00f3gica que, frente a la amenaza radical contra el car\u00e1cter humano del hombre, defiende una -> salvaci\u00f3n universal, una salvaci\u00f3n de la responsabilidad fraterna \u00abpor el m\u00e1s peque\u00f1o\u00bb, una salvaci\u00f3n con relaci\u00f3n a la cual es falso todo lo que parece ser verdadero para el individuo considerado en forma meramente aislada. Esta orientaci\u00f3n de la respuesta teol\u00f3gica reviste importancia precisamente hoy porque la incredulidad contempor\u00e1nea no se presenta primariamente como un esbozo de mundo y de existencia contra Dios, sino como la oferta de una posibilidad positiva de existencia, de un humanismo \u00ed\u00adntegro sin Dios. El &#8211;> ate\u00ed\u00adsmo expl\u00ed\u00adcito y combatido propiamente es, no el objeto, sino el presupuesto de esta incredulidad de una \u00e9poca en cierto modo postatea, la cual intenta interpretarse directamente como &#8211;> \u00abhumanismo\u00bb.<\/p>\n<p>3 \u00c2\u00b0, en relaci\u00f3n con esto: hoy la respuesta teol\u00f3gica debe ante todo desarrollar las implicaciones sociales de la autoconciencia de la fe cristiana y del mensaje cristiano de la promesa. En primer lugar porque la moderna cr\u00ed\u00adtica a la religi\u00f3n (germinalmente desde la ilustraci\u00f3n) se presenta ante todo como cr\u00ed\u00adtica a la &#8211;> ideolog\u00ed\u00ada, como intento de desenmascarar la religi\u00f3n cristiana en cuanto funci\u00f3n o sanci\u00f3n de una determinada situaci\u00f3n de dominio pol\u00ed\u00adtico y social; y en segundo lugar porque la exigencia del mensaje cristiano de salvaci\u00f3n no puede quedar mutilada por reducirla al \u00e1mbito privado e ideal. A este respecto hay que poner de manifiesto sobre todo el poder cr\u00ed\u00adtico de la esperanza cristiana para el proceso de la sociedad.<\/p>\n<p>4 \u00c2\u00b0, la respuesta teol\u00f3gica de la a. adquiere en medida creciente el car\u00e1cter de \u00abdi\u00e1logo\u00bb. Di\u00e1logo que, evidentemente, no puede estar a servicio de una acomodaci\u00f3n hecha sin esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico, de un compromiso fugitivo, de la nivelaci\u00f3n del mensaje cristiano hasta convenirlo en una par\u00e1frasis simb\u00f3lica de la conciencia del tiempo; su servicio est\u00e1 m\u00e1s bien en atenuar el terrible conflicto dentro de nuestra sociedad plural\u00ed\u00adstica y en compartir sus tareas comunes; y no se halla entre las \u00faltimas tareas de ese di\u00e1logo el tomar conciencia de la importancia de las preguntas que plantea el ate\u00ed\u00adsmo (Vaticano 11: Constituci\u00f3n pastoral La Iglesia en el mundo de hoy, n .o 21).<\/p>\n<p>Johannes-Baptist Metz<\/p>\n<p>IV. Apolog\u00e9tica de la inmanencia<br \/>\nSe da el nombre de a. de la inmanencia aquellas reflexiones sobre la preparaci\u00f3n filos\u00f3fica de la fe, elaboradas principalmente por M. Blondel y L. Laberthonni\u00e9re, que quieren facilitar el asentimiento subjetivo de la -> fe (II) mostrando el valor y el sentido de la revelaci\u00f3n cristiana como plenitud de una \u00abaspiraci\u00f3n natural\u00bb y primordial del hombre. Lejos de constituir una especial forma hist\u00f3rica de la a. total, la a. de la inmanencia es un momento parcial de toda a., exigido por la esencia de la tarea apolog\u00e9tica y por la situaci\u00f3n del pensamiento moderno.<\/p>\n<p>1. En el conjunto de la apolog\u00e9tica, la a. de la inmanencia pertenece en primer lugar a la demonstratio religiosa, donde le corresponde una tarea en la fundamentaci\u00f3n del asentimiento a la &#8211;> revelaci\u00f3n parecida a la misi\u00f3n fundamentante que las reflexiones de la &#8211;> teolog\u00ed\u00ada natural ejercen en la inteligencia de la revelaci\u00f3n. En efecto, as\u00ed\u00ad como las palabras de la revelaci\u00f3n s\u00f3lo alcanzan un sentido inteligible para el sujeto receptor por el hecho de que ellas le anuncian un mensaje de aquel Dios acerca del cual \u00e9l ya sabia algo \u00abanteriormente\u00bb (cf. Act 17, 23), es decir, independientemente de dichas palabras, de igual manera el hecho en s\u00ed\u00ad de que se ha producido una revelaci\u00f3n \u00fanicamente se reviste de un \u00absentido pleno\u00bb, es decir, merece ser escuchado (lo cual exige la autonegaci\u00f3n del que escucha), si realmente \u00abtiene algo que decir\u00bb al hombre. Este valor de la revelaci\u00f3n como \u00absentido\u00bb ha de mostrarse en primer lugar cuando se gu\u00ed\u00ada a alguien hacia la fe, pues incluso \u00abla sumisi\u00f3n ciega a la autoridad del Dios que se revela\u00bb presupone el conocimiento de que esa sumisi\u00f3n tiene verdadero sentido y, por tanto, se puede responder personalmente de ella e incluso resulta comprensible que est\u00e9 mandada. Por esto hay que presentar al hombre la revelaci\u00f3n como un valor para \u00e9l, como respuesta a la pregunta por un sentido, que \u00e9l puede o debe plantear. Y por cierto, puesto que la revelaci\u00f3n reclama al hombre entero, hay que presentarla como respuesta a la m\u00e1s fundamental de las preguntas, a la que se refiere al -> sentido \u00faltimo de la vida, al posible ser \u00ed\u00adntegro del hombre. Mientras los jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan ya este punto de apoyo teol\u00f3gico del mensaje cristiano en la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios iniciada en ellos y prometida como futura en su consumaci\u00f3n (-> salvaci\u00f3n, historia de la), ahora hay que buscarlo filos\u00f3ficamente para los \u00abpaganos\u00bb, es decir, hay que sacarlo de un an\u00e1lisis de la existencia del hombre y de aquellas \u00abesperanzas\u00bb suyas que, no llegando a realizarse plenamente por medios naturales, sin embargo, son inalienables &#8211; como existenciales y no existencialmente- (cf. Act 14, 15ss; 17, 13-30; Rom 1, 20, 32; 2, 14ss).<\/p>\n<p>2. El m\u00e9todo espec\u00ed\u00adfico de la inmanencia y la especial acentuaci\u00f3n de la preparaci\u00f3n subjetiva al asentimiento creyente le han sido impuestos a la a. por el desarrollo de la filosof\u00ed\u00ada moderna. esta, una vez preparada por Descartes, desde Kant es esencialmente (y, como requisito para el rigor en la demostraci\u00f3n filos\u00f3fica, necesariamente) filosof\u00ed\u00ada del sujeto o del yo (->inmanentismo). La a. antigua era a. objetiva, en armon\u00ed\u00ada con la filosof\u00ed\u00ada objetiva de entonces. El pensador se hallaba ante cosas, que \u00e9l somet\u00ed\u00ada a la reflexi\u00f3n; y tambi\u00e9n la a. le ofrec\u00ed\u00ada cosas (palabras de la revelaci\u00f3n, acreditadas por &#8211;> milagros), las cuales lo situaban ante la presencia del Dios revelado como totalmente espec\u00ed\u00adfica primera causa sobrenatural de este totalmente espec\u00ed\u00adfico \u00e1mbito de objetos. E igualmente, entonces la causalidad general de Dios, creadora y conservadora, que late tras todo campo de objetos, nunca era sometida seriamente a discusi\u00f3n. Actualmente hay que comenzar por conseguir que el pensador tome en serio el \u00e1mbito de los objetos (sin cuya mediaci\u00f3n no es posible ninguna revelaci\u00f3n) como medio hacia un \u00abt\u00fa\u00bb absoluto y personal (en virtud del cual tambi\u00e9n el mundo de los objetos puede alzar la pretensi\u00f3n de verdad absoluta). Esto sucede en cuanto, por una reflexi\u00f3n sobre el yo y sobre las ah\u00ed\u00ad implicadas estructuras \u00abinmanentes\u00bb de la propia mismidad concreta, se le muestra al hombre que \u00e9l est\u00e1 siempre orientado hacia \u00abotro\u00bb, hacia un t\u00fa (y c\u00f3mo esa orientaci\u00f3n constituye la condici\u00f3n de su posibilidad), de forma que \u00e9l debe entender tambi\u00e9n el \u00e1mbito objetivo como medio de acceso a un t\u00fa absoluto y aspirar a la comunicaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con \u00e9ste a trav\u00e9s de una funci\u00f3n significativa del mundo de los objetos, establecida de propio por el t\u00fa divino, o sea, a trav\u00e9s de una revelaci\u00f3n (-> personalismo). Cuando la apolog\u00e9tica de la inmanencia descubre as\u00ed\u00ad una \u00abaspiraci\u00f3n natural\u00bb a una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y encarnacionista, dise\u00f1a a la vez una forma profunda para la demonstratio christiana y catholica, en virtud de la cual los hechos hist\u00f3ricos que all\u00ed\u00ad se deben resaltar (profec\u00ed\u00adas, milagros, palabras y figura de Jes\u00fas, fe y aparici\u00f3n de la Iglesia) han de ser le\u00ed\u00addos y aceptados, no tanto como pruebas de la operaci\u00f3n de una causa sobrenatural, cuanto como signos de la presencia del T\u00fa divino.<\/p>\n<p>3. Para el desarrollo pr\u00e1ctico de la a. de la inmanencia han de trazar el camino los dos estratos de problemas que son propios de la cuesti\u00f3n del sentido de la vida (y de cualquier cuesti\u00f3n). En primer lugar esa pregunta implica un no saber y, con ello, una apertura a toda posible respuesta; pero, m\u00e1s profundamente todav\u00ed\u00ada, ya lleva en s\u00ed\u00ad tendencialmente (por el hecho de plantearse) un esbozo de la respuesta definitiva que se espera. As\u00ed\u00ad, en primer lugar hay que poner de manifiesto la capacidad de o\u00ed\u00adr, la -> potencia obediencial que tiene el hombre con relaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n; bien sea mostrando (con Rahner) mediante un an\u00e1lisis transcendental del esp\u00ed\u00adritu finito y vinculado a los sentidos que \u00e9ste es un \u00aboyente de la palabra\u00bb; bien sea, m\u00e1s concretamente (con M. Blondel), mostrando dial\u00e9cticamente al hombre que toda evasiva ante la pregunta por el sentido vuelve a plantearla de nuevo, y que, todas las metas egoc\u00e9ntricas (inmanentistas) que uno quiera proponerse como sentido de la vida, dejan incurablemente insatisfecha aquella tendencia que ha llevado a buscarlas, y as\u00ed\u00ad se contradicen internamente. Con ello est\u00e1n creados los presupuestos para la segunda y. dif\u00ed\u00adcil tarea, a saber: mediante una confrontaci\u00f3n de las tendencias que permanecen insatisfechas con la estructura de la meta que vuelve a buscarse siempre de nuevo, elaborar el dise\u00f1o de una posible plenitud perfecta como esbozo de un don sobrenatural de la gracia propiamente dicha (id\u00e9e d&#8217;un surnaturel ind\u00e9termin\u00e9: H. Bouillard). Con ello la a. de la inmanencia no se entrega a una \u00abnecesidad\u00bb psicol\u00f3gicamente experimentable de lo sobrenatural (sin fuerza vinculante para una argumentaci\u00f3n universalmente v\u00e1lida), ni tampoco pretende (como interpreta H. Dum\u00e9ry) deducir necesariamente el concepto de sobrenatural en el campo nocional, a base de un mero an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico de la esencia y prescindiendo totalmente de la relaci\u00f3n a la realidad del don de la gracia; m\u00e1s bien, a trav\u00e9s de su confrontaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre lo esbozado necesariamente en el hombre f\u00e1ctico y la realizaci\u00f3n de lo dise\u00f1ado all\u00ed\u00ad, ella descubre una verdadera ordenaci\u00f3n a una realidad procedente de la iniciativa de la gracia divina (la cual, por tener esta procedencia, antes de estar en acto s\u00f3lo muestra su esencia a modo de \u00abesbozo\u00bb).<\/p>\n<p>4. El presupuesto teol\u00f3gico de la a. de la inmanencia as\u00ed\u00ad entendida es que en el hombre en general hay de antemano una pregunta por el sentido que apunta hacia la revelaci\u00f3n, y que, por tanto, la llamada a lo sobrenatural no inflige violencia a la estructura creada del hombre, sino que constituye una ordenaci\u00f3n eficaz que lo perfecciona connaturalmente. En realidad, hist\u00f3ricamente, no s\u00f3lo la a. de la inmanencia en sentido estricto, sino tambi\u00e9n la discusi\u00f3n actual sobre la relaci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia se remonta a la obra de Blondel titulada L&#8217;Action (P 1893);y a su aplicaci\u00f3n al campo de la teolog\u00ed\u00ada fundamental en Lettre sur l&#8217;apolog\u00e9tique. Pero ya los autores que Blondel cita expresamente como sus precursores, Agust\u00ed\u00adn, Tom\u00e1s de Aquino en la Summa contra gentiles, Pascal, Deschamps (con ;u doctrina del fait interne), hab\u00ed\u00adan acentuado sobre todo la uni\u00f3n entre naturaleza y gracia. Pero aqu\u00ed\u00ad hay que evitar siempre el error de ver el fundamento de esta uni\u00f3n en la misma naturaleza (de considerarla \u00f3nticamente anterior a la llamada f\u00e1ctica-). Pues en esa perspectiva, bien se considere psicol\u00f3gicamente la naturaleza con el -a modernismo (Dz 2103 2106) como aspiraci\u00f3n religiosa o bien se parta, con las doctrinas condenadas en la Humani generis (Dz 2323 ), de un an\u00e1lisis de la naturaleza del esp\u00ed\u00adritu creado en cuanto tal, en ambos casos lo sobrenatural se convierte en un mero correlato &#8211; si bien superior a las fuerzas &#8211; de la naturaleza. Con ello, la a. de la inmanencia conducir\u00ed\u00ada a un c\u00e1lculo sistem\u00e1tico e inmanente acerca de la posible plenitud de la naturaleza humana, en lugar de abrir para una aceptaci\u00f3n de aquella revelaci\u00f3n de Dios que, no s\u00f3lo est\u00e1 substra\u00ed\u00adda a nuestros c\u00e1lculos, no s\u00f3lo es trascendente, sino que es adem\u00e1s gratuita.<\/p>\n<p>Peter Henrici<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Ya que el tema que trata la religi\u00f3n es Dios, el punto crucial de la religi\u00f3n es si posee o no un conocimiento de Dios. Es la tarea de la apolog\u00e9tica cristiana mostrar sobre qu\u00e9 bases la religi\u00f3n cristiana posee tal conocimiento de Dios. Debido a que un conocimiento de Dios es impartido por revelaci\u00f3n, sin importar como se defina, el concepto de revelaci\u00f3n es central para la apolog\u00e9tica cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apolog\u00e9tica cristiana difiere de una <em>apolog\u00eda<\/em>, la cual es una respuesta a una acusaci\u00f3n espec\u00edfica; tambi\u00e9n difiere de una <em>teodicea<\/em>, que es un intento de aliviar el problema del mal; y tambi\u00e9n de las <em>evidencias cristianas<\/em>, que son un intento de mostrar el imprim\u00e1tur sobrenatural sobre el cristianismo y su conformidad con todo tipo de hechos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>No existe un grupo normativo de temas que comprendan la apolog\u00e9tica cristiana, pero hay ciertas preguntas que son fundamentales para su discusi\u00f3n.<\/li>\n<li><em>\u00bfCu\u00e1l es el car\u00e1cter de la revelaci\u00f3n?<\/em> La revelaci\u00f3n puede enfatizarse como absolutamente \u00fanica, y por medio de esto excluir la religi\u00f3n natural (Barth). O tambi\u00e9n puede enfatizarse el car\u00e1cter \u00fanico de la revelaci\u00f3n a la vez que se admite la validez de una teolog\u00eda natural, pero s\u00f3lo a la luz de la revelaci\u00f3n especial (Calvino). O podr\u00eda darse una religi\u00f3n natural que haga surgir una teolog\u00eda natural, lo cual sea el pre\u00e1mbulo de la revelaci\u00f3n especial (Tom\u00e1s de Aquino).<\/li>\n<li><em>\u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n que tiene la filosof\u00eda con la revelaci\u00f3n?<\/em> Usualmente esta pregunta se coloca inapropiadamente como si el asunto tuviera que ver con la raz\u00f3n y la fe. Sin embargo, la fe es la recepci\u00f3n del conocimiento, y no su creador; y la raz\u00f3n no es un concepto ambiguo, sino que debe definirse dentro del contexto de una posici\u00f3n filos\u00f3fica que uno acepta.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un apologista puede considerar la filosof\u00eda como el producto de la mente no regenerada, y al hacerlo, negarle todo lugar en la teolog\u00eda cristiana (Tertuliano). O considerar que hay un lugar leg\u00edtimo para la filosof\u00eda en asuntos cient\u00edficos, pero no en la religi\u00f3n cristiana (Pascal). O se podr\u00eda creer que es posible tener un criterio filos\u00f3fico para probar una revelaci\u00f3n, pero que ninguna filosof\u00eda como tal, aparte del cristianismo, es posible. O se podr\u00eda creer que una verdadera filosof\u00eda puede obtenerse por la mente humana, la que, a su vez, apoya la religi\u00f3n revelada (Aquino). O se puede creer que la fe cristiana descansa sobre la revelaci\u00f3n, pero que, al explicar dicha revelaci\u00f3n, la filosof\u00eda es una buena asistente (Agust\u00edn). Dentro de este contexto se da el debate sobre si existe o no una filosof\u00eda cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unido a este problema est\u00e1 la tarea de determinar el da\u00f1o que el pecado ha hecho a la mente humana. Los te\u00f3logos cat\u00f3licos romanos y arminianos (la doctrina semipelagiana de pecado) no admiten que los poderes racionales del hombre hayan sido da\u00f1ados radicalmente por el pecado, y est\u00e1n inclinados a creer que la raz\u00f3n humana puede crear un sistema filos\u00f3fico que sea v\u00e1lido, o que al menos puede confiarse en ella para probar la veracidad de cualquier religi\u00f3n que se proponga. Algunos calvinistas creen que la doctrina de la gracia com\u00fan (v\u00e9ase) restaura lo suficiente el da\u00f1o radical hecho a la mente humana hasta el punto en el cual las pruebas te\u00edsticas son posibles y v\u00e1lidas y que, por medio de la gracia com\u00fan, las evidencias cristianas pueden establecer el cristianismo como la verdadera religi\u00f3n de Dios (Warfield). Otros calvinistas enfatizan la impotencia de la mente humana en pecado y la necesidad de la regeneraci\u00f3n por el poder del Esp\u00edritu Santo (Kuyper, Van Til). La escuela neortodoxa hace \u00e9nfasis en la locura y esc\u00e1ndalo que es el cristianismo a la mente no regenerada, de tal forma que el cristianismo llega a ellos como un golpe o una sacudida (Kierkegaard, Brunner, Barth).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>\u00bfCu\u00e1l es el lugar de las pruebas te\u00edsticas?<\/em> La tradici\u00f3n emp\u00edrica acepta la validez de pruebas a posteriori como demostraci\u00f3n (Aquino) o como evidencias cre\u00edbles (Mullins, Hodge). La tradici\u00f3n Pascal-Kierkegaard-Brunner las considera como parte de la irreligiosidad y rebeli\u00f3n de los hombres contra Dios. Otros creen que las pruebas no son v\u00e1lidas l\u00f3gicamente, y todav\u00eda otros aceptan la validez de las pruebas en base a alguna propiedad o posesi\u00f3n interior de la mente humana que usualmente viene a ser una forma de prueba ontol\u00f3gica (<em>a priori<\/em>).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada uno de estos tres problemas levanta a los otros, y est\u00e1n implicados adem\u00e1s en el problema del conocimiento religioso o la metodolog\u00eda apolog\u00e9tica. Hay unos apologistas que hacen \u00e9nfasis en el car\u00e1cter v\u00e1lido que en s\u00ed misma tiene la experiencia cristiana para llevar el peso de la apolog\u00e9tica cristiana, y, sin usar el t\u00e9rmino en forma peyorativa, podemos llamarlos <em>subjetivistas<\/em> (Pascal). Otros tratan que su apolog\u00e9tica descanse en la unicidad de Jesucristo y podr\u00edan ser llamados <em>cristologistas<\/em> (Fairbairn). Un apologista podr\u00eda hacer \u00e9nfasis en la unicidad de la revelaci\u00f3n, d\u00e1ndole a la raz\u00f3n una funci\u00f3n ministerial solamente (los <em>autop\u00edsticos<\/em>). Otros creen que el cristianismo es demostrable en base a un fundamento emp\u00edrico (<em>emp\u00edricos<\/em>, Aquino, Butler y Paley). Otros creen que la raz\u00f3n humana todav\u00eda lleva las marcas de la <em>imago Dei<\/em> y, aunque no puede crear la verdad de s\u00ed misma, puede probar la verdad de una revelaci\u00f3n (<em>racionalistas<\/em>, Agust\u00edn). Todav\u00eda hay otros que evitan todo intento por relacionar el cristianismo con la filosof\u00eda, creyendo que la \u00fanica apolog\u00e9tica es la de las evidencias cristianas, y pueden ser llamados la escuela <em>evidencialista<\/em>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Entre los problemas de particular importancia para la apolog\u00e9tica contempor\u00e1nea pueden mencionarse los siguientes:<\/li>\n<li><em>La teolog\u00eda natural<\/em>. Algunos apologistas, posteriores a Calvino, admiten que hay una revelaci\u00f3n natural, pero que el hombre en pecado no puede deducir una teolog\u00eda de ella, mientras que otros afirman que la revelaci\u00f3n dada en la naturaleza demanda la validez de una teolog\u00eda natural. Extremadamente cr\u00edtica es aqu\u00ed la interpretaci\u00f3n de Ro. 1 y Hch. 17, y tambi\u00e9n las razones por las que Dios tiene a los hombres por inexcusables. Tambi\u00e9n el debate Warfield-Kuyper es pertinente aqu\u00ed, \u00e9ste \u00faltimo ense\u00f1\u00f3 que las facultades l\u00f3gicas del hombre no pueden ser dignas de confianza en un pecador, y que, por tanto, se le debe dar gran \u00e9nfasis al valor apolog\u00e9tico del testimonio interno del Esp\u00edritu, en cambio el primero (que sigue la tradici\u00f3n McCosh-Green) sostiene la fuerza l\u00f3gica de la raz\u00f3n humana al construir las pruebas te\u00edsticas, y acusa a Kuyper de subjetivismo.<\/li>\n<li><em>La fe<\/em>. \u00bfQu\u00e9 es lo preeminente en la fe? El intelectual cristiano cree que la fe reside en la verdad, y, dado que la funci\u00f3n del intelecto es discernir la verdad, necesariamente somos entregados a un intelectualismo cristiano robusto. Otros creen que en la fe hay un ingrediente indispensable, \u00e9tico, emocional o intuitivo (\u00abdel coraz\u00f3n\u00bb) de una naturaleza existencial.<\/li>\n<li><em>Terreno com\u00fan<\/em> [o como ha sido llamado otras veces, <em>punto de contacto<\/em>]. Aquellos que creen en la fuerza l\u00f3gica de las pruebas te\u00edsticas, aceptan un terreno com\u00fan de argumentaci\u00f3n entre el creyente y el incr\u00e9dulo. Otros creen que el terreno com\u00fan s\u00f3lo existe en materias de l\u00f3gica y hechos, pero no en las presuposiciones cristianas b\u00e1sicas. O un apologista podr\u00eda afirmar que no existe ning\u00fan punto de contacto en ninguna \u00e1rea entre el creyente y el incr\u00e9dulo, con excepci\u00f3n de lo que Dios bondadosamente provee por la gracia com\u00fan. Esto quiere decir que esta \u00faltima escuela de apologistas cree que todas las decisiones de los hombres que no est\u00e1n orientadas te\u00edsticamente son pecaminosas, es decir, que el pecador es incapaz de ejecutar una acci\u00f3n mental que est\u00e9 libre de prejuicios y parcialidad.<\/li>\n<li><em>Ciencia<\/em>. Algunos apologistas creen que el \u00abconocimiento\u00bb cient\u00edfico es tan parcial y transitorio e imperfecto que el te\u00f3logo no tiene por qu\u00e9 tomarlo en serio, mientras que otros creen que en asuntos que son comunes a la ciencia y la Escritura (o la teolog\u00eda), el int\u00e9rprete y te\u00f3logo cristiano debiera ver si la ciencia puede serle \u00fatil en su interpretaci\u00f3n o en su teolog\u00eda. Todav\u00eda otros creen que hay tales anticipaciones de la ciencia dentro de la Escritura que pueden esgrimirse como prueba de la inspiraci\u00f3n de la Escritura.<\/li>\n<li><em>Milagros<\/em>. Los apologistas cristianos est\u00e1n divididos en cuanto a la naturaleza de un milagro (v\u00e9ase), algunos creyendo que es la puesta en marcha de alguna ley superior y, como tal, parte del car\u00e1cter que tiene el universo como un respetuoso constante de sus leyes; otros insistiendo en que un milagro es un acto creativo <em>de novo<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abraham Kuyper, <em>Principles of Sacred Theology<\/em>; E.J. Carnell, <em>Introduction to Christian Apologetics<\/em>; Bernard Ramm, <em>Types of Apologetics Systems<\/em>; C. Van Til, <em>The Defense of the Faith<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernard Ramm<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (47). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n y Divisiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Primer Per\u00edodo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Apolog\u00edas en respuesta a la oposici\u00f3n del juda\u00edsmo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Apolog\u00edas en respuesta a la oposici\u00f3n pagana<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Segundo Per\u00edodo:  El Cristianismo en Conflicto con la Religi\u00f3n y Filosof\u00eda Mahometanas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">4 Tercer Per\u00edodo:  El Catolicismo en Conflicto con el Protestantismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">5 Cuarto Per\u00edodo:  El Cristianismo en Conflicto con el Racionalismo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">5.1 Desde medidos del siglo XVII al XIX<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">5.2 Siglo XIX<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Definici\u00f3n y Divisiones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apolog\u00e9tica es la ciencia teol\u00f3gica que tiene como prop\u00f3sito la explicaci\u00f3n y defensa de la religi\u00f3n cristiana; significa, en su sentido amplio, una forma de apolog\u00eda (defensa o alabanza de alguien).  El t\u00e9rmino se deriva del adjetivo lat\u00edn apologeticus, el cual, a su vez, tiene su origen en el adjetivo griego apologetikos, siendo el sustantivo apologia, defensa.  Como equivalente de la forma plural, la variante \u201capolog\u00e9tica\u201d se halla aqu\u00ed y all\u00e1 en escritos recientes, sugerida probablemente por las correspondientes palabras francesas y alemanas, que est\u00e1n siempre en singular.  En el idioma ingl\u00e9s la forma plural \u201capologetics\u201d, est\u00e1 lejos de ser com\u00fan y sin duda prevalece, al estar en armon\u00eda con otras palabras formadas similarmente, como \u201cethics\u201d (\u00e9tica), \u201cstatistics\u201d (estad\u00edstica), \u201chomiletics\u201d (oratoria sagrada).  Al definir apolog\u00e9tica como una forma de apolog\u00eda, entendemos esta \u00faltima palabra en su sentido primario, como una defensa verbal contra un ataque verbal, una desaprobaci\u00f3n de una acusaci\u00f3n falsa, o una justificaci\u00f3n de una acci\u00f3n o l\u00ednea de conducta hecha objeto de censura err\u00f3neamente.  Tal, por ejemplo, es la \u201cApolog\u00eda\u201d de S\u00f3crates, tal la \u201cApolog\u00eda\u201d de John Henry Newman.  Este es el \u00fanico sentido adscrito al t\u00e9rmino seg\u00fan usado por los antiguos griegos y romanos, o por los alemanes y franceses de hoy d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy diferente es el significado expresado por la palabra inglesa \u201capology\u201d, es decir, una explicaci\u00f3n de una acci\u00f3n reconocida de estar abierta a censura.  El verbo \u201cdisculpar\u201d (to apologize) y generalmente el adjetivo \u201capolog\u00e9tico\u201d (apologetic) expresan casi exclusivamente la misma idea.  Por esta raz\u00f3n, no es oportuna la adopci\u00f3n de la palabra \u201capolog\u00e9tica\u201d en el sentido de una vindicaci\u00f3n cient\u00edfica de la religi\u00f3n cristiana.  Algunos estudiosos prefieren tales t\u00e9rminos como \u201cevidencias cristianas\u201d y \u201cdefensa de la religi\u00f3n cristiana\u201d.  \u201cApolog\u00e9tica\u201d y \u201capolog\u00eda\u201d no son t\u00e9rminos intercambiables del todo.  La \u00faltima es la forma gen\u00e9rica, la primera es espec\u00edfica.  Cualquier clase de acusaci\u00f3n, ya sea personal, social, pol\u00edtica o religiosa, puede requerir la apolog\u00eda correspondiente.  Son s\u00f3lo las apolog\u00edas de la religi\u00f3n cristiana las que caen dentro del \u00e1mbito de la apolog\u00e9tica; ni tampoco se trata s\u00f3lo de eso.  No hay apenas un dogma, apenas un ritual o instituci\u00f3n disciplinaria de la Iglesia que no haya estado sujeto a la cr\u00edtica hostil, y de ah\u00ed, como ocasi\u00f3n requerida, ha sido vindicado por la apolog\u00e9tica misma.  Pero adem\u00e1s de estas formas de apolog\u00eda, hay respuestas que han sido requeridas por los ataques de varias clases sobre las credenciales de la religi\u00f3n cristiana, apolog\u00edas escritas para vindicar ahora esto, ahora esta base de la fe cristiana cat\u00f3lica que ha sido puesta en entredicho o en incredulidad y rid\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces es de tales apolog\u00edas por los fundamentos de la creencia cristiana que la ciencia de la apolog\u00e9tica ha tomado forma.  Apolog\u00e9tica es la apolog\u00eda cristiana \u201cpar excellence\u201d, la cual combina en un sistema perfeccionado los argumentos y consideraciones del valor permanente que ha hallado expresi\u00f3n en las varias apolog\u00edas sencillas.  Estas \u00faltimas, al ser respuestas a ataques espec\u00edficos, estuvieron necesariamente condicionadas por las ocasiones que las requirieron.  Fueron vindicaciones parciales, personales y controversiales de la posici\u00f3n cristiana.  En ellas el elemento prominente fue la refutaci\u00f3n de cargos espec\u00edficos.  Por otro lado la apolog\u00e9tica es la vindicaci\u00f3n cient\u00edfica y comprehensiva de las bases de la creencia cristiana cat\u00f3lica, en la cual la presentaci\u00f3n impersonal y calmada de los principios subyacentes es de importancia suprema, donde se a\u00f1ade la refutaci\u00f3n de objeciones a modo de corolario.  No se dirige al oponente hostil con prop\u00f3sito de refutaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien a la mente inquisitiva a modo de informaci\u00f3n.  Su meta es dar una presentaci\u00f3n cient\u00edfica de los reclamos que la religi\u00f3n revelada por Cristo tiene en el asentimiento de toda mente racional; busca llevar al inquisidor a la verdad para reconocer, primero, la razonabilidad y confiabilidad de la revelaci\u00f3n cristiana seg\u00fan comprendida en la Iglesia Cat\u00f3lica; y segundo, la correspondiente obligaci\u00f3n de aceptarla.  Mientras que no compele a la fe&#8212;pues la certeza que ofrece no es absoluta, sino moral&#8212;muestra que las credenciales del cristianismo son suficientemente amplias para vindicar el acto de fe como un acto racional, y para desacreditar el desv\u00edo de los esc\u00e9pticos e incr\u00e9dulos como injustificado y culpable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00faltima palabra es la respuesta a la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 debo ser cat\u00f3lico?  As\u00ed la apolog\u00e9tica lleva a la fe cat\u00f3lica, a la aceptaci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica como el organismo divinamente autorizado para preservar y hacer eficaces las verdades salvadoras reveladas por Cristo.  Este es el gran dogma fundamental sobre el cual descansan todos los dem\u00e1s dogmas.  De ah\u00ed que la apolog\u00e9tica tambi\u00e9n se llame \u201cteolog\u00eda fundamental\u201d.  La apolog\u00e9tica es generalmente vista como una rama de la ciencia dogm\u00e1tica, siendo la otra y principal rama la teolog\u00eda dogm\u00e1tica propiamente dicha.   Sin embargo, es bueno se\u00f1alar que en punto de vista y m\u00e9todo son muy distintas.  La teolog\u00eda dogm\u00e1tica, como la Teolog\u00eda Moral, se dirige principalmente a aquellos que ya son cat\u00f3licos; presupone la fe.  La apolog\u00e9tica, por otro lado y por lo menos en teor\u00eda, simplemente nos lleva a la fe.  La primera comienza donde termina la segunda.  La apolog\u00e9tica es preeminentemente una disciplina hist\u00f3rica positiva, mientras que la teolog\u00eda dogm\u00e1tica es m\u00e1s bien deductiva y filos\u00f3fica, y usa informaci\u00f3n de autoridad divina y eclesi\u00e1stica como su premisa&#8212;el contenido de la revelaci\u00f3n y su interpretaci\u00f3n por la Iglesia.  La teolog\u00eda dogm\u00e1tica s\u00f3lo entra en contacto con la apolog\u00e9tica al explorar y al tratar dogm\u00e1ticamente los elementos de la religi\u00f3n natural, las fuentes de su informaci\u00f3n autorizada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha se\u00f1alado, el objeto de la apolog\u00e9tica es dar una respuesta cient\u00edfica a la pregunta \u201c\u00bfPor qu\u00e9 debo ser cat\u00f3lico?\u201d.  Ahora bien, esta pregunta envuelve otras dos que son fundamentales:  la primera \u00bfPor qu\u00e9 debo ser cristiano en vez de ser un adherente del juda\u00edsmo, del mahometismo, o del zoroastrismo, o de alg\u00fan otro sistema religioso que establece un reclamo rival de ser revelado?  La otra pregunta, a\u00fan m\u00e1s fundamental, es:  \u00bfPor qu\u00e9 debo profesar alguna religi\u00f3n en absoluto?  As\u00ed, la ciencia de la apolog\u00e9tica f\u00e1cilmente cae en tres grandes divisiones:\n<\/p>\n<ul>\n<li> primera, el estudio de la religi\u00f3n en general y las bases para la creencia te\u00edsta;<\/li>\n<li> segunda, el estudio de la religi\u00f3n revelada y las bases para la creencia cristiana;<\/li>\n<li> tercera, el estudio de la verdadera Iglesia de Cristo y las bases para la creencia cat\u00f3lica.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera de estas divisiones el apologista indaga sobre la naturaleza de la religi\u00f3n, su universalidad y la capacidad natural del hombre para adquirir ideas religiosas.  En conexi\u00f3n con esto el estudio moderno de la filosof\u00eda religiosa de los pueblos no civilizados debe ser tomado en consideraci\u00f3n, y las varias teor\u00edas respecto al origen de la religi\u00f3n se presentan para discusi\u00f3n cr\u00edtica.  Esto lleva al examen de las bases de la creencia te\u00edsta, e incluye las importantes cuestiones sobre:\n<\/p>\n<ul>\n<li> la existencia de la Personalidad divina, el Creador y conservador del mundo, ejerciendo una providencia especial sobre el hombre.<\/li>\n<li> el libre albedr\u00edo del hombre y su correspondiente responsabilidad religiosa y moral en virtud de su dependencia de Dios;<\/li>\n<li> la inmortalidad del alma humana y la vida futura con sus acompa\u00f1antes recompensas o castigos.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pareja con estos asuntos est\u00e1 la refutaci\u00f3n del monismo, determinismo y otras teor\u00edas anti-te\u00edstas.  La filosof\u00eda religiosa y la apolog\u00e9tica aqu\u00ed marchan mano a mano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda divisi\u00f3n, sobre la religi\u00f3n revelada, es aun m\u00e1s abarcadora.  Despu\u00e9s de tratar la noci\u00f3n, posibilidad y necesidad moral de una revelaci\u00f3n divina, y su perceptibilidad a trav\u00e9s de varios criterios internos y externos, el apologista procede a establecer el \u201checho\u201d de la revelaci\u00f3n.  Se establecen tres etapas distintas y progresivas de la revelaci\u00f3n:  la revelaci\u00f3n primitiva, la revelaci\u00f3n mosaica y la revelaci\u00f3n cristiana.  Las principales fuentes sobre las cuales \u00e9l debe descansar al establecer el triple hecho de la revelaci\u00f3n son las Sagradas Escrituras.  Pero si \u00e9l es l\u00f3gico, debe prescindir de su inspiraci\u00f3n y tratarlas como documentos hist\u00f3ricos humanos.  Aqu\u00ed debe depender de los estudios cr\u00edticos sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento hechos por estudiosos b\u00edblicos imparciales, y construir sobre los resultados acreditados de sus investigaciones referentes a la autenticidad y confiabilidad de los libros sagrados que pretenden ser hist\u00f3ricos.   Es s\u00f3lo por anticipaci\u00f3n que un argumento para el hecho de la revelaci\u00f3n primitiva puede basarse en el fundamento de que fue ense\u00f1ado en el libro inspirado del G\u00e9nesis, y que est\u00e1 impl\u00edcito en el estado sobrenatural de nuestros primeros padres (Ad\u00e1n y Eva).  En ausencia de algo como documentos contempor\u00e1neos, el apologista tiene que poner el \u00e9nfasis principal sobre la alta probabilidad antecedente de la revelaci\u00f3n primitiva, y mostrar c\u00f3mo una revelaci\u00f3n de alcance limitado pero suficiente para el hombre primitivo es compatible con una etapa muy cruda de la cultura material y est\u00e9tica, y por lo tanto no es desacreditada por los s\u00f3lidos resultados de la arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cercanamente conectado con este asunto est\u00e1 el estudio cient\u00edfico del origen y antig\u00fcedad del hombre y la unidad de las especies humanas, y como asuntos todav\u00eda mayores que inciden en el valor hist\u00f3rico del sagrado libro de los or\u00edgenes, la compatibilidad de las modernas ciencias de la biolog\u00eda, astronom\u00eda y geolog\u00eda.  De manera similar el apologista tiene que contentarse con mostrar el hecho de que la revelaci\u00f3n mosaica es altamente probable.   La dificultad, en la condici\u00f3n presente de la cr\u00edtica del Antiguo Testamento, de reconocer m\u00e1s que una peque\u00f1a porci\u00f3n del Pentateuco como evidencia documental contempor\u00e1nea de Mois\u00e9s, obliga al apologista a proceder con mucha precauci\u00f3n, no sea que al tratar de probar demasiado, pueda llevar al descr\u00e9dito lo que es decididamente sostenible aparte de consideraciones dogm\u00e1ticas.  Sin embargo, hay suficiente evidencia concedida por todos, excepto los cr\u00edticos m\u00e1s radicales, para establecer el hecho de que Mois\u00e9s fue el instrumento providencial para liberar al pueblo jud\u00edo de la esclavitud de Egipto, y para ense\u00f1arle un sistema de legislaci\u00f3n religiosa que en excelso monote\u00edsmo y en valor \u00e9tico es superior por mucho a las creencias y costumbres de las naciones circundantes, suministrando as\u00ed una fuerte presunci\u00f3n a favor de su reclamo a ser revelada.  Esta presunci\u00f3n gana fuerza y claridad a la luz de la profec\u00eda mesi\u00e1nica, la cual brilla con creciente volumen y brillantez a trav\u00e9s de la historia de la religi\u00f3n jud\u00eda hasta que ilumina la personalidad de nuestro Divino Se\u00f1or.  En el estudio de la revelaci\u00f3n mosaica, la arqueolog\u00eda b\u00edblica es de gran servicio para el apologista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el apologista llega al asunto de la revelaci\u00f3n cristiana, se encuentra a s\u00ed mismo en un terreno mucho m\u00e1s firme.  Comenzando con los resultados generalmente reconocidos de la cr\u00edtica del Nuevo Testamento, est\u00e1 capacitado para mostrar que los Evangelios Sin\u00f3pticos, por un lado, y las indiscutibles ep\u00edstolas de San Pablo, por el otro, ofrecen dos masas de evidencia independientes, aunque mutuamente corroborativas, respecto a la persona y obra de Jes\u00fas.  Como esta evidencia consiste del irreprochable testimonio de testigos presenciales completamente confiables y sus asociados, presenta un retrato de Jes\u00fas que es verdaderamente hist\u00f3rico.  Despu\u00e9s de mostrar a partir de los registros que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3, ya sea impl\u00edcita o expl\u00edcitamente, que \u00c9l es el tan esperado Mes\u00edas, el Hijo de Dios enviado por su Padre Celestial para iluminar y salvar a la humanidad, y para fundar un nuevo reino de justicia, la apolog\u00e9tica procede a establecer las bases para la creencia en estos reclamos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> la insuperable belleza de su car\u00e1cter moral, que lo se\u00f1ala como el hombre perfecto y \u00fanico;<\/li>\n<li> la sublime excelencia de su ense\u00f1anza moral y religiosa, la cual no tiene paralelo en ninguna otra, y la cual responde a las m\u00e1s altas aspiraciones del alma humana;<\/li>\n<li> los  milagross hechos durante su misi\u00f3n p\u00fablica;<\/li>\n<li> el trascendental milagro de su Resurrecci\u00f3n, la cual predijo tambi\u00e9n;<\/li>\n<li> la maravillosa regeneraci\u00f3n de la sociedad a trav\u00e9s de su influencia personal eterna. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, a modo de prueba suplementaria, el apologista instituye una comparaci\u00f3n imparcial del cristianismo con los diversos sistemas religiosos del mundo&#8212;brahmanismo, budismo, zoroastrismo, confucianismo, tao\u00edsmo, mahometismo&#8212;y muestra c\u00f3mo en la persona de su fundador, en sus ideas e influencias religiosas y morales, la religi\u00f3n cristiana es desmesuradamente superior a todas las dem\u00e1s, y ella sola tiene un reclamo a nuestra asentimiento como la religi\u00f3n absoluta, divinamente revelada.  Aqu\u00ed tambi\u00e9n en el estudio del budismo, requiere una breve refutaci\u00f3n la com\u00fan y enga\u00f1osa objeci\u00f3n de que las ideas y leyendas budistas contribuyeron a la formaci\u00f3n de los Evangelios,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El apologista protestante no procede m\u00e1s all\u00e1 del hecho de la revelaci\u00f3n cristiana.  Pero el cat\u00f3lico correctamente insiste que el alcance de la apolog\u00e9tica no debe terminar ah\u00ed.  Tanto los documentos del Antiguo Testamento como los de la era sub-apost\u00f3lica atestiguan que el cristianismo estaba destinado a ser algo m\u00e1s que una filosof\u00eda de vida religiosa, m\u00e1s que un mero sistema de creencia y pr\u00e1ctica individual, y que no puede separarse hist\u00f3ricamente de una forma concreta de organizaci\u00f3n social.   Por lo tanto, la apolog\u00e9tica cat\u00f3lica a\u00f1ade, como una secuela necesaria al hecho establecido de la revelaci\u00f3n cristiana, la demostraci\u00f3n de una verdadera Iglesia de Cristo y su identidad con la Iglesia Cat\u00f3lica Romana.  A partir de los registros de los ap\u00f3stoles y sus sucesores inmediatos se establece la instituci\u00f3n de la Iglesia como una sociedad verdadera sin igual, dotada con la suprema autoridad de su Fundador, y comisionada en su Nombre a ense\u00f1ar y santificar a la humanidad; la cual posee los rasgos esenciales de visibilidad, indefectibilidad e infalibilidad caracterizada por las se\u00f1ales distintivas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.  Estas notas de la verdadera Iglesia de Cristo se aplican entonces como criterio a las varias denominaciones cristianas rivales, con el resultado de que s\u00f3lo se hallan ejemplificados en la Iglesia Cat\u00f3lica Romana.  Con la exposici\u00f3n suplementaria de la primac\u00eda e infalibilidad del Papa, y de la regla de fe, la obra de la apolog\u00e9tica es tra\u00edda a su cierre adecuado.  Es cierto que algunos apologistas consideran adecuado tratar tambi\u00e9n la inspiraci\u00f3n y el an\u00e1lisis del acto de fe.  Pero, estrictamente hablando, estos no son asuntos apolog\u00e9ticos.  Mientras que pueden ser l\u00f3gicamente incluidos en el proleg\u00f3meno de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, ellos pertenecen m\u00e1s bien, uno a la esfera del estudio b\u00edblico, el otro a la parte de la teolog\u00eda moral que trata sobre las virtudes teologales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la literatura apolog\u00e9tica envuelve el estudio de los variados ataques que se han hecho contra los fundamentos de la creencia cristiana cat\u00f3lica.  Puede marcarse en cuatro grandes divisiones:\n<\/p>\n<ul>\n<li> La primera divisi\u00f3n es el per\u00edodo desde el comienzo del cristianismo hasta la ca\u00edda del Imperio Romano (476 d.C.).  Est\u00e1 caracterizado principalmente por la doble lucha del cristianismo con los judaizantes y con el paganismo.<\/li>\n<li> La segunda divisi\u00f3n es cont\u00e9rmina con la Edad Media, desde 476 d.C. hasta la Reforma Protestante.  En este per\u00edodo hallamos al cristianismo en conflicto con la filosof\u00eda y religi\u00f3n mahometanas.<\/li>\n<li> La tercera divisi\u00f3n comienza con el principio de la Reforma hasta la ascensi\u00f3n del racionalismo en Inglaterra a mediados del siglo XVII.  Es el per\u00edodo de lucha entre el catolicismo y el protestantismo.<\/li>\n<li> La cuarta divisi\u00f3n comprende el per\u00edodo del racionalismo, desde mediados del siglo XVII hasta el presente.  Aqu\u00ed encontramos al cristianismo en conflicto con el de\u00edsmo, pante\u00edsmo, materialismo, agnosticismo, naturalismo y la nueva era (New Age).<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Primer Per\u00edodo<\/h3>\n<p>Apolog\u00edas en respuesta a la oposici\u00f3n del juda\u00edsmo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yace en la naturaleza de las cosas que el cristianismo se encontrar\u00eda con una fuerte oposici\u00f3n jud\u00eda.  Al prescindir de la circuncisi\u00f3n y otras obras de la ley, el cristianismo incurri\u00f3 en la imputaci\u00f3n de ir contra la voluntad inmutable de Dios.  Ahora bien, la humilde y obscura vida de Cristo, que termin\u00f3 en la ignominiosa muerte en la Cruz, era lo sumamente opuesta a lo que los jud\u00edos esperaban de su Mes\u00edas.  Su juicio parec\u00eda confirmarse por el hecho de que el cristianismo atra\u00eda s\u00f3lo a una porci\u00f3n insignificante del pueblo jud\u00edo, y se esparc\u00eda con el mayor vigor entre los despreciables gentiles.  Para justificar ante los jud\u00edos los reclamos del cristianismo, los primeros apologistas tuvieron que dar una respuesta a estas dificultades.  De estas apolog\u00edas la m\u00e1s importante es el \u201cDi\u00e1logo con el Jud\u00edo Trif\u00f3n\u201d, compuesto por San Justino M\u00e1rtir, alrededor del a\u00f1o 155-160 d.C.  \u00c9l vindica la nueva religi\u00f3n contra las objeciones de los eruditos jud\u00edos, y arguye con gran fuerza l\u00f3gica que es la perfecci\u00f3n de la antigua ley, y, con una impresionante colecci\u00f3n de pasajes del Antiguo Testamento, demuestra que los profetas hebreos se\u00f1alaban a Jesucristo como el Mes\u00edas y el Hijo de Dios encarnado.  \u00c9l insiste tambi\u00e9n en que es en el cristianismo donde encontrar\u00e1 su realizaci\u00f3n el destino de la religi\u00f3n hebrea de convertirse en la religi\u00f3n de todo el mundo, y de ah\u00ed que son los seguidores de Cristo, y no los incr\u00e9dulos jud\u00edos, los verdaderos hijos de Israel.  Por su elaborado argumento a partir de la profec\u00eda mesi\u00e1nica, Justino se gan\u00f3 el agradecido reconocimiento de los apologistas posteriores.  Apolog\u00edas similares fueron compuestas por Tertuliano, \u201cContra los Jud\u00edos\u201d (Adversus Judos, cerca del a\u00f1o 200), y por San Cipriano de Cartago \u201cTres Libros de Evidencias contra los Jud\u00edos\u201d (alrededor de 250).\n<\/p>\n<p>Apolog\u00edas en respuesta a la oposici\u00f3n pagana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De muy graves consecuencias para la Iglesia cristiana fue la amarga oposici\u00f3n que se encontr\u00f3 del paganismo.  La religi\u00f3n polite\u00edsta del Imperio Romano, venerada por su antig\u00fcedad, estaba entrelazada con cada fibra del cuerpo pol\u00edtico.  Su influencia providencial fue un asunto de firme creencia.  Estaba asociada con la m\u00e1s alta cultura, y ten\u00eda la sanci\u00f3n de los m\u00e1s grandes poetas y sabios de Grecia y Roma.  Sus espl\u00e9ndidos templos y majestuoso ritual le daba una gracia y dignidad que cautivaba la imaginaci\u00f3n popular.  Por otro lado, el monote\u00edsmo cristiano era una innovaci\u00f3n.  No hac\u00eda un despliegue impresionante de liturgia.  Sus disc\u00edpulos eran, en su mayor\u00eda, personas de nacimiento y condici\u00f3n social humildes.   Su literatura sagrada ten\u00eda poco atractivo para el exigente lector acostumbrado a la elegante dicci\u00f3n de los autores cl\u00e1sicos.  Y as\u00ed la mente popular la ve\u00eda con recelo, o la despreciaba como una ignorante superstici\u00f3n.    Pero la oposici\u00f3n no terminaba ah\u00ed.  La actitud inflexible de la nueva religi\u00f3n hacia los ritos paganos fue censurada como la m\u00e1s grande impiedad.  Los cristianos eran tildados de ateos, y como se manten\u00edan alejados tambi\u00e9n de las funciones p\u00fablicas, las cuales eran invariablemente asociadas con estos falsos ritos, eran acusados de ser enemigos del estado.  La costumbre cristiana de rendir culto en asamblea secreta pareci\u00f3 a\u00f1adir fuerza a ese cargo, pues las sociedades secretas eran prohibidas por la ley romana.  Ni tampoco faltaban las calumnias.  La imaginaci\u00f3n popular distorsionaba f\u00e1cilmente el vagamente conocido \u00e1gape y el Sacrificio eucar\u00edstico como ritos abominables marcados por fiestas con carne infantil y lujuria indiscriminada.  El resultado fue que el pueblo y las autoridades se alarmaron por la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la Iglesia y buscaban reprimirla por la fuerza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para vindicar la causa cristiana contra estos ataques del paganismo se escribieron muchas apolog\u00edas.  Algunas, notablemente la \u201cApolog\u00eda\u201d de San Justino M\u00e1rtir (150), la \u201cS\u00faplica por los Cristianos\u201d de Aten\u00e1goras (177), y la \u201cApolog\u00e9tica\u201d de Tertuliano (197), estaban dirigidas a los emperadores con el prop\u00f3sito expreso de asegurar para los cristianos la inmunidad contra la persecuci\u00f3n.  Otras eran compuestas para convencer a los paganos de la insensatez del polite\u00edsmo y de la verdad salvadora del cristianismo.  Tales fueron:  Tatiano, \u201cDiscurso a los Griegos\u201d (160); Te\u00f3filo, \u201cTres Libros a Autolico\u201d (180), la \u201cCarta a Diogneto\u201d (cerca de 190), el \u201cOctavio\u201d de Minucio F\u00e9lix (192), Or\u00edgenes, \u201cVerdadero Discurso contra Celso\u201d (248), Lactancio, \u201cInstitutos\u201d (312), y San Agust\u00edn, \u201cCiudad de Dios\u201d (414-426).  En estas apolog\u00edas el argumento de la profec\u00eda del Antiguo Testamento ten\u00eda un lugar m\u00e1s prominente que el de los milagros.  Pero aqu\u00e9l en que se pone m\u00e1s \u00e9nfasis es el de la trascendente excelencia del cristianismo.  Aunque no est\u00e1 claramente demarcado, una doble l\u00ednea de pensamiento corre a trav\u00e9s de este argumento: el cristianismo es luz, mientras el paganismo es oscuridad; el cristianismo es poder, mientras el paganismo es debilidad.  Al abundar en estas ideas, los apologistas contrastan la coherencia l\u00f3gica de los principios religiosos del cristianismo, y su sublime ense\u00f1anza \u00e9tica, con las tonter\u00edas e inconsistencias del polite\u00edsmo, los bajos principios \u00e9ticos de sus fil\u00f3sofos, y las indecencias de su mitolog\u00eda y de algunos de sus ritos.  Ellos asimismo demuestran que la religi\u00f3n cristiana por s\u00ed sola tiene el poder de transformar al hombre de un esclavo del pecado a un hombre libre espiritual.  Comparan lo que ellos eran como paganos con lo que son ahora como cristianos. Dibujan un eficaz contraste entre la relajada moralidad de la sociedad pagana y las ejemplares vidas de los cristianos, cuya devoci\u00f3n a sus principios religiosos es m\u00e1s fuerte que la muerte misma.\n<\/p>\n<h3>Segundo Per\u00edodo:  El Cristianismo en Conflicto con la Religi\u00f3n y Filosof\u00eda Mahometanas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico rival peligroso con que el cristianismo se tuvo que enfrentar en la Edad Media fue el mahometismo.  A un siglo de su nacimiento, le hab\u00eda arrebatado a la cristiandad algunas de sus mejores tierras, y se extendi\u00f3 como una vasta creciente desde Espa\u00f1a sobre el norte de \u00c1frica, Egipto, Palestina, Arabia, Persia y Siria, hacia la parte oriental de Asia Menor.  El peligro que esta fan\u00e1tica religi\u00f3n present\u00f3 a la fe cristiana, en pa\u00edses donde las dos religiones entraron en contacto, no se deb\u00eda tratar ligeramente.  Y as\u00ed hallamos una serie de apolog\u00edas escritas para sostener la verdad del cristianismo de cara a los errores musulmanes.  Quiz\u00e1s la primera fue la \u201cDiscusi\u00f3n entre un sarraceno y un cristiano\u201d compuesta por San Juan Damasceno (cerca de 750).  En esta apolog\u00eda \u00e9l vindica el dogma de la Encarnaci\u00f3n contra la concepci\u00f3n r\u00edgida y fatalista de Dios ense\u00f1ada por Mahoma.  \u00c9l tambi\u00e9n demuestra la superioridad de la religi\u00f3n de Jesucristo, se\u00f1ala los graves defectos en la vida y ense\u00f1anza de Mahoma, y muestra demuestra que el Cor\u00e1n en sus mejores partes es s\u00f3lo una floja imitaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras.  Otras apolog\u00edas de una clase similar fueron compuestas por Pedro el Venerable en el siglo XII y por Raimundo Mart\u00ed en el XIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas menos peligrosa para la fe cristiana fue la filosof\u00eda racionalista del islamismo.  Los conquistadores \u00e1rabes hab\u00edan aprendido de los sirios las artes y ciencias del mundo griego.  Se volvieron especialmente diestros en medicina, matem\u00e1ticas y filosof\u00eda, para cuyo estudio erigieron escuelas y bibliotecas en cada parte de sus dominios.  En el siglo XII la Espa\u00f1a morisca ten\u00eda diecinueve colegios, y su fama atra\u00eda a cientos de eruditos cristianos de todas partes de Europa.  Aqu\u00ed yac\u00eda una grave amenaza para la ortodoxia cristiana, pues la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles seg\u00fan ense\u00f1ada en estas escuelas estaban completamente te\u00f1idos con el pante\u00edsmo y el racionalismo \u00e1rabe.  El dogma peculiar del famoso fil\u00f3sofo morisco Averroes estaba muy en boga, es decir:  la filosof\u00eda y la religi\u00f3n son dos esferas de pensamiento independientes, de modo que lo que es cierto en una puede ser falso en la otra.  Adem\u00e1s, com\u00fanmente se ense\u00f1aba que la fe es para las masas que no pueden pensar por s\u00ed mismas, pero la filosof\u00eda es una forma superior de conocimiento que las mentes nobles se deben esforzar por adquirir.  Entre los dogmas fundamentales negados por los fil\u00f3sofos \u00e1rabes estaba la creaci\u00f3n, la Divina Providencia y la inmortalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para vindicar el cristianismo contra el racionalismo mahometano, Santo Tom\u00e1s de Aquino compuso (1261-64) su \u201cSumma contra Gentiles\u201d filos\u00f3fica en cuatro libros.  En esta gran apolog\u00eda se distinguen y armonizan cuidadosamente los respectivos reclamos de la raz\u00f3n y la fe, y se construye una demostraci\u00f3n sistem\u00e1tica de los fundamentos de la fe con los argumentos de la raz\u00f3n y autoridad tal como un llamamiento directo a las mentes de su tiempo.  Al tratar sobre Dios, la providencia, la creaci\u00f3n y la vida futura, Santo Tom\u00e1s refuta los principales errores de los \u00e1rabes, jud\u00edos y fil\u00f3sofos griegos, y muestra que la ense\u00f1anza genuina de Arist\u00f3teles confirma las grandes verdades de la religi\u00f3n.  Aqu\u00ed se debe mencionar tres apolog\u00edas compuestas en el mismo esp\u00edritu, pero pertenecientes a una \u00e9poca posterior.   La primera es la fina obra de Juan Luis Vives, \u00abDe Veritate Fidei Christian\u00e6 Libri V\u00bb (cerca 1530).  Despu\u00e9s de tratar los principios de teolog\u00eda natural, la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n, provee dos di\u00e1logos, uno entre un cristiano y un jud\u00edo, el otro entre un cristiano y un mahometano, en el cual \u00e9l muestra la superioridad de la religi\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Similar a \u00e9sa es la apolog\u00eda en seis libros del c\u00e9lebre te\u00f3logo holand\u00e9s Grocio, \u00abDe Veritate Religionis Christian\u00e6\u00bb (1627).  Un h\u00e1bil tratado sobre teolog\u00eda natural es seguido por una demostraci\u00f3n de la verdad del cristianismo basado en la vida y milagros de Jes\u00fas, la santidad de su ense\u00f1anza y la maravillosa propagaci\u00f3n de su religi\u00f3n.  Al probar la autenticidad y confiabilidad de las Sagradas Escrituras, Grocio apela ampliamente a evidencia interna.  La \u00faltima parte de la obra est\u00e1 dedicada a refutar el paganismo, el juda\u00edsmo y el mahometismo.  Una apolog\u00eda sobre l\u00edneas algo similares es la de del hugonote, Philip de Mornay, \u201c\u00bbDe la v\u00e9rit\u00e9 de la religion chr\u00e9tienne\u00bb (1579).  Es la primera apolog\u00eda de calidad que fue escrita en la lengua moderna.\n<\/p>\n<h3>Tercer Per\u00edodo:  El Catolicismo en Conflicto con el Protestantismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El surgimiento del protestantismo a principios del siglo XVI, y su rechazo a muchos de los rasgos fundamentales del catolicismo, requiri\u00f3 una gran cantidad de literatura apolog\u00e9tica controversial.  No fue, por supuesto, la primera vez que los principios de la creencia cat\u00f3lica fueron cuestionados con referencia a la ortodoxia cristiana.  En los primeros tiempos de la Iglesia las sectas her\u00e9ticas, asumiendo el derecho a profesar obediencia y fidelidad al esp\u00edritu de Cristo, hab\u00edan dado ocasi\u00f3n a San Ireneo (Sobre Herej\u00edas), a Tertuliano (Sobre prescripci\u00f3n contra los herejes) y a San Vicente de L\u00e9rins (Comunitario) a insistir sobre la unidad de la Iglesia cat\u00f3lica, y con el prop\u00f3sito de confutar los errores her\u00e9ticos de la interpretaci\u00f3n privada, apelar a una regla de fe autoritativa.  Del mismo modo, el surgimiento de sectas her\u00e9ticas en los tres siglos anteriores a la Reforma Protestante llev\u00f3 al \u00e9nfasis en los principios fundamentales del catolicismo, notablemente en la \u201cSumma contra Catharos et Waldenses\u201d (cerca 1225) de Moneta, y la \u201cSumma de Ecclesi\u00e2\u201d (1450) de Torquemada.  Hasta un grado mayor, en la efusi\u00f3n desde tantas fuentes de ideas protestantes, se volvi\u00f3 el deber de la hora defender la verdadera naturaleza de la Iglesia de Cristo, vindicar su autoridad, su jerarqu\u00eda divinamente autorizada bajo la primac\u00eda del Papa, su visibilidad, unidad, perpetuidad e infalibilidad junto con otras doctrinas y pr\u00e1cticas tildadas de supersticiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la cabeza de esta controversia gigante los escritos de ambos partidos fueron agudamente pol\u00e9micos, abundantes en recriminaciones personales.  Pero hacia fines del siglo se desarroll\u00f3 una tendencia a tratar las cuestiones controvertidas en la forma de una apolog\u00eda sistem\u00e1tica y calmada.  Son especialmente notables dos obras pertenecientes a esta \u00e9poca.  Una es las \u00abDisputations de controversiis Christian\u00e6 Fidei\u00bb (1581-92), de San Roberto Bellarmine, una obra monumental de vasta erudici\u00f3n, rica en material apolog\u00e9tico.  La otra es la \u00abPrincipiorum Fidei Doctrinalium Demonstratio\u00bb (1579), de Robert Stapleton, a quien D\u00f6llinter declar\u00f3 ser el pr\u00edncipe de los controversistas.  Aunque no tan erudita, es m\u00e1s profunda que la obra de Belarmino.  Otra excelente obra de ese per\u00edodo es la de Martin Becan, \u00abDe Ecclesi\u00e2 Christi\u00bb (1633).\n<\/p>\n<h3>Cuarto Per\u00edodo:  El Cristianismo en Conflicto con el Racionalismo<\/h3>\n<p>Desde medidos del siglo XVII al XIX<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El racionalismo&#8212;establecimiento de la raz\u00f3n humana como la fuente y medida de toda verdad conocible&#8212;no est\u00e1, por supuesto confinado a ning\u00fan per\u00edodo de la historia humana.  Ha existido desde los primeros d\u00edas de la filosof\u00eda.  Pero en la sociedad cristiana no se convirti\u00f3 en un factor notable hasta mediados del siglo XVII, cuando se reafirm\u00f3 a s\u00ed mismo en forma de de\u00edsmo.  Estaba asociado, e incluso con un mayor alcance, identificado con el r\u00e1pidamente creciente movimiento hacia una libertad intelectual mayor, la cual, estimulada por la investigaci\u00f3n cient\u00edfica fruct\u00edfera, se encontr\u00f3 a si misma seriamente lesionada por las estrechas opiniones de inspiraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Biblia prevaleciente en ese entonces.  La Biblia hab\u00eda sido establecida como una fuente infalible de conocimiento no s\u00f3lo en materia de religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n de historia, cronolog\u00eda y ciencia f\u00edsica.  El resultado fue una reacci\u00f3n contra los elementos esenciales del cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El de\u00edsmo se volvi\u00f3 la moda intelectual del d\u00eda, llevando en muchos casos a un ate\u00edsmo categ\u00f3rico.  Comenzando con el principio de que ninguna doctrina religiosa es de valor que no pueda ser probado por la experiencia o por la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, los de\u00edstas admit\u00edan la existencia de un Dios externo al mundo, pero negaban toda forma de intervenci\u00f3n divina, y en consecuencia la revelaci\u00f3n, la inspiraci\u00f3n, los milagros y la profec\u00eda.  Junto con los no creyentes de un tipo m\u00e1s pronunciado, asaltaron el valor hist\u00f3rico de la Biblia, desacreditando sus narrativas milagrosas como fraude y superstici\u00f3n.   El movimiento comenz\u00f3 en Inglaterra, y en el siglo XVIII se extendi\u00f3 a Francia y Alemania.  Su perniciosa influencia fue profunda y de largo alcance, pues encontr\u00f3 celosos exponentes en algunos de los principales fil\u00f3sofos y hombres de letras&#8212;Hobbes, Locke, Hume, Voltaire, Rousseau, d\u2019Alembert, Diderot, Lessing, Herder y otros.  Pero no faltaron apologistas h\u00e1biles para defender la causa cristiana.  Inglaterra produjo muchos que ganaron honor duradero por su defensa erudita de las verdades cristianas fundamentales&#8212;Lardner, autor de la \u201cCredibilidad de la Historia del Evangelio\u201d, en doce vol\u00famenes (1741-55); Butler, asimismo famoso por su \u201cAnalog\u00eda de la Religi\u00f3n Natural y Revelada a la Constituci\u00f3n de la Naturaleza\u201d (1736); Campbell, quien en su \u201cDisertaci\u00f3n sobre los Milagros\u201d (1766) dio una respuesta magistral a los argumentos de Hume contra los milagros; y Paley, cuyas \u201cEvidencias del Cristianismo\u201d (1794) y \u201cTeolog\u00eda Natural\u201d (1802) est\u00e1n entre los cl\u00e1sicos de la literatura teol\u00f3gica inglesa.  En el continente, la obra de defensa fue realizada por tales hombres como el obispo Huet, quien public\u00f3 su \u00abD\u00e9monstration Evang\u00e9lique\u00bb en 1679; Leibnitz, cuya \u00abTh\u00e9odic\u00e9e\u00bb (1684), con su valiosa introducci\u00f3n sobre la conformidad de la fe con la raz\u00f3n, ejerci\u00f3 una gran influencia para siempre; el benedictino Abad Gerbert, quien dio una apolog\u00eda comprehensiva en su \u00abDemonstratio Ver\u00e6 Religionis Ver que Ecclesi\u00e6 Contra Quasvis Falsas\u00bb (1760); y el Abad Bergier, cuyo \u00abTrait\u00e9 historique et dogmatique de la vraie religion\u00bb, en doce vol\u00famenes (1780), mostr\u00f3 gran habilidad y erudici\u00f3n.\n<\/p>\n<p>Siglo XIX<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIX el conflicto del cristianismo con el racionalismo fue en parte suavizado y en parte complicado por el maravilloso desarrollo de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y cient\u00edfica.  Lenguajes perdidos, como el egipcio y el babilonio, fueron recuperados, y de ah\u00ed ricos y valiosos registros del pasado&#8212;muchos de ellos desenterrados por excavaciones laboriosas y costosas&#8212;se reconstruyeron para contar su historia.  Mucho de esto se refer\u00eda a las relaciones del antiguo pueblo hebreo con las naciones circundantes y, mientras en algunos casos creaban nuevas dificultades, la mayor parte ayud\u00f3 a corroborar la verdad de la historia b\u00edblica.  De estas investigaciones han surgido un creciente n\u00famero de estudios apolog\u00e9ticos valiosos e interesantes sobre la historia del Antiguo Testamento:  Schrader, \u00abInscripciones Cuneiformes y el Antiguo Testamento\u00bb (Londres, 1872); \u201cEgipto y los Libros de Mois\u00e9s\u201d de Hengstenberg (Londres, 1845); Harper, \u00abLa Biblia y los Descubrimientos Modernos\u00bb (Londres, 1891); McCurdy, \u00abHistoria, Profec\u00eda y los Monumentos\u201d (Londres-Nueva York, 1894-1900); Pinches, \u00abEl Antiguo Testamento a la Luz de los Registros Hist\u00f3ricos de Asiria y Babilonia\u201d (Londres-Nueva York, 1902); Abad Gainet, \u00abLa bible sans la bible, ou l&#8217;histoire de l&#8217;ancien testament par les seuls t\u00e9moignages profanes\u00bb (Bar-le-Duc, 1871); Vigouroux, \u00abLa bible et les d\u00e9couvertes modernes\u00bb (Par\u00eds, 1889).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, la cronolog\u00eda b\u00edblica, seg\u00fan entendida entonces, y la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica literal del Libro del G\u00e9nesis cayeron en la confusi\u00f3n al avanzar las ciencias&#8212;astronom\u00eda, con su gran hip\u00f3tesis nebular; la biolog\u00eda, con su a\u00fan m\u00e1s fruct\u00edfera teor\u00eda de la evoluci\u00f3n; la geolog\u00eda y la arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica.  Los racionalistas se agarraron \u00e1vidamente de esta data cient\u00edfica y trataron de usarla para desacreditar la Biblia y asimismo la religi\u00f3n cristiana.  Pero estuvieron disponibles apolog\u00edas h\u00e1biles para ensayar una conciliaci\u00f3n de ciencia y religi\u00f3n.  Entre ellas est\u00e1n:  Dr. (luego cardenal) Wiseman, \u00abDoce Conferencias sobre la Conexi\u00f3n entre la Ciencia y la Religi\u00f3n Revelada\u201d (Londres, 1847), la cual, aunque anticuada en algunas partes, es todav\u00eda una lectura valiosa; Reusch, \u00abNaturaleza y la Biblia\u00bb (Londres, 1876). Otros m\u00e1s modernos y actualizados son:  Duilh\u00e9 de Saint-Projet, \u00abApologie scientifique de la foi chr\u00e9tienne\u00bb (Paris, 1885); Abb\u00e9 Guibert, \u00abEn el Principio\u00bb (Nueva York, 1904), uno de los mejores tratados cat\u00f3licos sobre el tema; y m\u00e1s reciente a\u00fan, Lapparent, \u00abScience et apolog\u00e9tique\u00bb (Par\u00eds, 1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una forma m\u00e1s delicada de investigaci\u00f3n cient\u00edfica para la creencia cristiana fue la aplicaci\u00f3n de los principios de la cr\u00edtica hist\u00f3rica a los libros de la Sagrada Escritura.  No pocos eruditos cristianos miraron con serio recelo el progreso hecho en este departamento leg\u00edtimo de la investigaci\u00f3n humana, cuyos resultados requirieron una reconstrucci\u00f3n de muchas opiniones tradicionales sobre la Escritura.  Los racionalistas hallaron aqu\u00ed un campo de estudio cong\u00e9nito, que pareci\u00f3 prometer socavar la autoridad b\u00edblica.  De ah\u00ed que fue m\u00e1s que natural que las intromisiones de la cr\u00edtica b\u00edblica sobre la teolog\u00eda conservadora fuesen disputadas pulgada por pulgada.  En conjunto, el resultado de la larga y animada contienda result\u00f3 en ventajas para el cristianismo.  Es cierto que el Pentateuco, por tanto tiempo atribuido a Mois\u00e9s, la vasta mayor\u00eda de eruditos no cat\u00f3licos, y un n\u00famero creciente de eruditos cat\u00f3licos, ahora sostienen que es una compilaci\u00f3n de cuatro fuentes independientes puestas juntas en forma final poco despu\u00e9s del Exilio.  Pero la antig\u00fcedad de mucho del contenido de estas fuentes ha sido firmemente establecida, as\u00ed como la fuerte presunci\u00f3n de que el meollo de la legislaci\u00f3n del Pentateuco es de instituci\u00f3n mosaica.  Esto ha sido demostrado por Kirkpatrick en su \u201cBiblioteca Divina del Antiguo Testamento\u201d (Londres-Nueva York, 1901), por Driver en su \u00abIntroducci\u00f3n a la Literatura del Antiguo Testamento\u00bb (Nueva York, 1897), y por el Abad Lagrange, en su \u00abM\u00e9thode historique de l&#8217;Ancien Testament\u00bb (Par\u00eds, 1903; tr. Londres, 1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento los resultados de la cr\u00edtica b\u00edblica son a\u00fan m\u00e1s indudables.  Ha sido totalmente desacreditado el intento de la escuela de T\u00fcbingen de adscribir los Evangelios lejos en el siglo II, y de ver en la mayor\u00eda de las Ep\u00edstolas de San Pablo la obra de una mano mucho m\u00e1s tard\u00eda.  Ahora se reconoce generalmente, incluso los cr\u00edticos m\u00e1s adelantados, que los Evangelios Sin\u00f3pticos pertenecen a los a\u00f1os 65-85, descansando en fuentes orales y escritas a\u00fan m\u00e1s tempranas, y el Evangelio seg\u00fan San Juan es adscrito con certeza por lo menos al a\u00f1o 110 d.C., esto es, dentro de unos pocos a\u00f1os de la muerte de San Juan.  Se reconoce que las tres Ep\u00edstolas de San Juan son genuinas; luego el principal objeto de disputa fueron las cartas pastorales.  Cercanamente conectado con la teor\u00eda de la Escuela de T\u00fcbingen estuvo el intento del racionalista Strauss de explicar el elemento milagroso en los Evangelios como las fantas\u00edas m\u00edticas de una \u00e9poca muy posterior a la de Jes\u00fas.  Las opiniones de Strauss, contenidas en su \u201cVida de Jes\u00fas\u201d (1835), fueron h\u00e1bilmente refutadas, junto con las falsas afirmaciones e inducciones de la Escuela de T\u00fcbingen por eruditos cat\u00f3licos tales como Kuhn, Hug, Sepp, D\u00f6llinger, y por los cr\u00edticos protestantes Ewald, Meyer, Wieseler, Tholuck, Luthardt y otros.  La consecuencia de la \u201cVida de Jes\u00fas\u201d de Strauss y del vano intento de Renan de mejorarla d\u00e1ndole una forma legendaria (Vie de J\u00e9sus, 1863) ha sido un n\u00famero de biograf\u00edas eruditas de nuestro Se\u00f1or:  \u201cCristo el Hijo de Dios\u201d de Constant Fouard (Nueva York, 1891); \u201cJesucristo\u201d,  de Henri Didon, (Nueva York, 1891); \u201cVida y \u00c9poca de Jes\u00fas el Mes\u00edas\u201d, de Edersheim, (Nueva York, 1896) y otras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro campo de estudio que creci\u00f3 principalmente en el siglo XIX y ha tenido una influencia en forjar la ciencia de la apolog\u00e9tica es el estudio de las religiones.  El estudio de los grandes sistemas religiosos del mundo pagano y su comparaci\u00f3n con el cristianismo provey\u00f3 material para cierto n\u00famero de argumentos enga\u00f1osos contra el origen independiente y sobrenatural de la religi\u00f3n cristiana.  As\u00ed tambi\u00e9n, el estudio del origen de la religi\u00f3n a la luz de la filosof\u00eda religiosa de pueblos incultos ha sido explotado contra el cristianismo (creencia te\u00edsta) sobre la base injustificada de que el cristianismo es s\u00f3lo el refinamiento, a trav\u00e9s de un largo proceso de evoluci\u00f3n, de una religi\u00f3n primitiva cruda originada en el culto a los fantasmas.  Entre los que se distinguieron en esta rama de la apolog\u00e9tica est\u00e1n D\u00f6llinger, cuyo \u00abHeidenthum und Judenthum\u00bb (1857), tr. \u00abGentiles y jud\u00edos en la Corte del Templo\u00bb (Londres, 1865-67), es una mina de informaci\u00f3n sobre los m\u00e9ritos comparativos de una religi\u00f3n revelada y el paganismo del mundo romano; Abad de Broglie, autor del volumen sugestivo, \u00abProbl\u00e8mes et conclusions de l&#8217;histoire des religions\u00bb (Par\u00eds, 1886); Hardwick, \u201cCristo y otros Maestros\u00bb (Londres, 1875).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro factor en el crecimiento de la apolog\u00e9tica durante el siglo XIX fue la ascensi\u00f3n de numerosos sistemas de filosof\u00eda que, en la ense\u00f1anza de hombres tales como Kant, Fichte, Hegel, Schelling, Comte y Spencer, estaban abierta o secretamente en oposici\u00f3n a la creencia cristiana.  Para contrarrestar estos sistemas, el Papa Le\u00f3n XIII revivi\u00f3 a trav\u00e9s del mundo cat\u00f3lico la ense\u00f1anza del tomismo.  Las muchas obras escritas para vindicar el te\u00edsmo cristiano contra el pante\u00edsmo, materialismo, positivismo y monismo evolutivo han sido de gran servicio a la apolog\u00e9tica; pero no todas estas apolog\u00edas filos\u00f3ficas son realmente escol\u00e1sticas, sino que representan varias escuelas de pensamiento.  Francia ha provisto un n\u00famero de h\u00e1biles pensadores apologistas quienes ponen principal \u00e9nfasis en el elemento subjetivo en el hombre, que se\u00f1ala a las necesidades y aspiraciones del alma y a la correspondiente idoneidad del cristianismo, y del cristianismo solo, para satisfacerlos.  Esta l\u00ednea de pensamiento ha sido resuelta de varias formas por el fallecido Oll\u00e9-Laprune, autor de \u201cLa certitude morale\u201d (Par\u00eds, 1880), y \u00abLe prix de la vie\u00bb (Par\u00eds, 1892); \u00abLe catholicisme et la vie de l&#8217;esprit\u00bb de Fonsegrive (Par\u00eds, 1899); y, en \u00abL&#8217;action\u00bb (Par\u00eds, 1893) de Blondel, el fundador de la llamada \u00abEscuela de Immanencia\u00bb, cuyos principios aparecen en los escritos espirituales del Padre Tyrrell, \u00abLex Orandi\u00bb (Londres, 1903), \u00abLex Credendi\u00bb (Londres, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La continua oposici\u00f3n entre el catolicismo y el protestantismo en el siglo XIX result\u00f3 en la producci\u00f3n de cierto n\u00famero de escritos apolog\u00e9ticos notables: M\u00f6hler, \u00abSimbolismo\u00bb, publicado en Alemania en 1832, que ha tenido muchas ediciones en ingl\u00e9s; Balmes, \u00abEl Protestantismo y el Catolicismo Comparados en sus Efectos sobre la Civilizaci\u00f3n de Europa\u201d, una obra en espa\u00f1ol publicada en ingl\u00e9s en 1840 (Baltimore); las obras de los tres ilustres cardenales ingleses Wiseman, Newmann y Manning, muchos de cuyos escritos influyeron sobre la apolog\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a partir de todos estos variados y extensos estudios que la apolog\u00e9tica ha tomado forma.  La vastedad del campo hace extremadamente dif\u00edcil para cualquier escritor hacer completa justicia.  De hecho, todav\u00eda queda por escribirse una apolog\u00eda completa y comprehensiva de excelencia uniforme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En adici\u00f3n a las obras ya mencionadas, los tratados m\u00e1s generales sobre apolog\u00e9tica son los siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS CATOLICAS:  SCHANZ, Una Apolog\u00eda Cristiana (Nueva York, 1891) 3 vols.  Una edici\u00f3n mejorada del original, Apologie des Christentums, fue publicada en Friburgo (1895) y una edici\u00f3n aumentada estaba en preparaci\u00f3n en 1906.  PICARD, \u00bfCristianismo o Agnosticismo?, trad. del franc\u00e9s por MACLEOD (Londres, 1899); DEVIVIER, Apolog\u00e9tica Cristiana, editada y aumentada por SASIA (San Jos\u00e9, 1903) 2 vols.; editada en un volumen por el Muy Rev. S. G. Messmer, D.D. (Nueva York, 1903); FRAYSSINOUS, Una Defensa del Cristianismo, trad. del franc\u00e9s por JONES (Londres, 1836); HETTINGER, Religi\u00f3n Natural (Nueva York, 1890); Religi\u00f3n Revelada (Nueva York, 1895), ambas son adaptaciones de H. S. BOWDEN de la German Apologie des Christentums de HETTINGER (FriburgO, 1895-98) 5 vols.; HETTINGER, Teolog\u00eda Fundamental (Friburgo, 1888); GUTBERLET, Lehrbuch der Apologetik (M\u00fcnster, 1895) 3 vols.; SCHELL, Apologie des Christentums (Paderborn, 1902-5) 2 vols.; WEISS, Apologie des Christentums vom Standpunkte der Sitte und Kultur (Friburgo, 1888-9), 5 vols., trad. del franc\u00e9s Apologie du christianisme au point de vue des m urs et de la civilisation (Par\u00eds, 1894); BOUGAUD, Le christianisme et les temps pr sents (Par\u00eds, 1891) 5 vols.; LABEYRIE, La science de la foi (La Chapelle-Montligeon, 1903); EGGER, Encheiridion Theologi Dogmatic Generalis (Brixen, 1893); OTTIGER, Theologia Fundamentalis (Friburgo, 1897); TANQUERY, Synopsis Theologi Fundamentalis (Nueva York, 1896).  Revistas valiosas para el estudio de la apolog\u00e9tica son:  La Revista Trimestral Americana Cat\u00f3lica; Revista Eclesi\u00e1stica Americana; Revista de Nueva York; Mundo Cat\u00f3lico; Revista de Dublin; Registro Eclesi\u00e1stico Irland\u00e9s; Trimestral Teol\u00f3gico Irland\u00e9s; Mes; Tableta; Revue Apolog tique (Brussels); Revue pratique apolog tique (Par\u00eds); Revue des questions scientifiques; Mus on; La science catholique; Annales de philosophie chr\u00e9tienne; Etudes religieuses; Revue Thomiste, Revue du clerg fran ais; Revue d&#8217;histoire et de litt rature religieuse; Revue biblique; Theologische Quartalschrift (T\u00fcbingen); Stimmen aus Maria-Laach.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS PROTESTANTES:  BRUCE, Apolog\u00e9tica (Nueva York, 1892); FISHER, Bases de la Creencia Te\u00edstica y Cristiana (Nueva York, 1902); FAIRBAIRN, Filosof\u00eda de la Religi\u00f3n Cristiana (Nueva York, 1902); MAIR, Estudios en Evidencias Cristianas (Edimburgo, 1894); LUTHARDT, Verdades Fundamentales del Cristianismo (Edimburgh, 1882); SCHULTZ, Bosquejos de Apolog\u00e9tica Cristiana (Nueva York, 1905); ROW, Evidencias Cristianas Vistas en Relaci\u00f3n al Pensamiento Moderno (Londres, 1888); IDEM, Manual de Evidencias Cristianas (Nueva York, 1896); ILLINGWORTH, Raz\u00f3n y Revelaci\u00f3n (Nueva York, 1903). Muchos excelentes tratados apolog\u00e9ticos se hallan en la larga serie de Conferencias Bampton, tambi\u00e9n en las Conferencias Gifford, Hulsean, Baird, y Croal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Aiken, Charles Francis. \u00abApologetics.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01618a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ver tambi\u00e9n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Recursos sobre Apolog\u00e9tica de Aci Prensa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces externos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Apolog\u00eda sobre el Bautismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] El porqu\u00e9 de todas las ceremonias de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Defensa de la Religi\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] La voz de la Religi\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]<br \/>\nDespertador cristiano de sermones.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[080] Rama de la Teolog\u00ed\u00ada, o ciencia teol\u00f3gica, que tiene por objeto defender la recta doctrina cristiana de los ataques y descalificaciones de los adversarios. Lo hace con argumentos l\u00f3gicos y con formas dial\u00e9cticas, en conformidad con los rasgos de cada momento o de cada adversario y tambi\u00e9n de cada apologista. 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