{"id":9795,"date":"2016-02-05T07:08:28","date_gmt":"2016-02-05T12:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostolado\/"},"modified":"2016-02-05T07:08:28","modified_gmt":"2016-02-05T12:08:28","slug":"apostolado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostolado\/","title":{"rendered":"APOSTOLADO"},"content":{"rendered":"<p>v. Administraci\u00f3n, Ministerio<br \/>\nAct 1:25 tome la parte de este ministerio y a<br \/>\nRom 1:5 por quien recibimos la gracia y el a<br \/>\nGal 2:8 el que actu\u00f3 en Pedro para el a de la<\/p>\n<hr>\n<p>[264]<\/p>\n<p>      Se suele aludir con este t\u00e9rmino a la tarea o actividad de hacer el bien a los dem\u00e1s, mediante la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios (ministerio de la Palabra) o mediante las acciones samaritanas (Ministerio de la caridad).<\/p>\n<p>      Es una referencia a la tarea de los inmediatos seguidores de Jes\u00fas, elegidos especialmente por Dios para esta tarea. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas fueron muchos, hasta setenta y dos (Lc. 10. 2), adem\u00e1s de las mujeres (Lc. 8. 1-3) que acompa\u00f1aba al Maestro. Pero especial misi\u00f3n confi\u00f3 a \u00ablos doce\u00bb que Jes\u00fas mismo llam\u00f3 ap\u00f3stoles (Mc. 3.14), denominaci\u00f3n que sale 80 veces de los casi tres centenares de ocasiones en que se alude a los env\u00ed\u00ados, a los enviados, a la misi\u00f3n recibida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>      En ese contexto evang\u00e9lico y en referencia a las personas mod\u00e9licas que fueron los Ap\u00f3stoles, m\u00e1s que en alusi\u00f3n al t\u00e9rmino que etimol\u00f3gicamente significa env\u00ed\u00ado (apo-stello = enviar hacia), se encuadra la tradici\u00f3n de hablar de \u00abapostolado\u00bb en referencia a la tarea que se ejerce bajo la inspiraci\u00f3n divina en bien de los hombres, de los creyentes que ya han recibido el mensaje y de los infieles que a\u00fan no conocen a Cristo<\/p>\n<p>     \u00abPadre&#8230;Cons\u00e1gralos en la verdad, porque la verdad es tu mensaje. Como T\u00fa me has enviado al mundo, yo los env\u00ed\u00ado a ellos tambi\u00e9n al mundo. Por ellos me consagro a Ti, para que tambi\u00e9n ellos queden consagrados en la verdad.<\/p>\n<p>    Y no te pido por ellos s\u00f3lo, sino por cuantos, por su medio, van a creer en m\u00ed\u00ad por el anuncio de sus mensajes. Que todos sena uno, como T\u00fa, Padre, est\u00e1s conmigo y yo contigo. Que tambi\u00e9n ellos est\u00e9n con nosotros, para que el mundo crea que eres T\u00fa el que me has enviado.\u00bb (Jn 17. 14-21)<br \/>\n REFERENCIAS APOSTOLICAS Ap\u00f3stol   Llamada<br \/>\n    Referencias Textos  Pedro\/<br \/>\n    Sim\u00f3n<br \/>\n   Santiago<br \/>\n  Juan En el lago   Jn. 1.42<br \/>\n  En la barca<br \/>\n    Mt. 4.21<br \/>\n Jord\u00e1n Jn. 1. 25-30  En Betsaida. Galilea.  Pescador. Principal.  Pescador de hombres<br \/>\n  Hijo de Zebedeo  Disc\u00ed\u00adpulo  Hermano de Santiago  Mt.4.21  Seguidor del Bautista  Jn. 1.25  Adicto a Jes\u00fas  Mt. 4.18; Mc. 1.16  Mt. 26. 69-75  Hech 4.1-22<br \/>\n Mt. 3.17  Mc. 5. 37 y 13.3  Mt. 27.56  Mc.9.2 y 14.8  Jn. 19.27<br \/>\n  Andr\u00e9s<br \/>\n   Felipe<br \/>\n Barto-   lom\u00e9<br \/>\n   Tom\u00e1s<br \/>\n  Mateo\/<br \/>\n    Lev\u00ed\u00ad<br \/>\n Santiago<br \/>\n Tadeo.<\/p>\n<p>   Judas  Sim\u00f3n<br \/>\n  En el lago.<\/p>\n<p>    Jn. 1.42<br \/>\n  Elegido Jn. 1. 43-51<br \/>\n Por Felipe.  Jn. 1.43   No consta<br \/>\n  Mt. 9. 9-13<br \/>\n  No consta.<\/p>\n<p>   Mc 3.13<br \/>\n  No consta   Mc. 3.13  No consta.<\/p>\n<p>   Mc. 3.13<br \/>\n Hermano de Pedro<\/p>\n<p>     Jn. 1.16-18  Disc\u00ed\u00adpulo del Bautista<\/p>\n<p>     Jn.1.35  Mediador con los   gentiles Jn. 12.21  Era de Betsaida  De Can\u00e1.  Llamado Natanael<br \/>\n  Incr\u00e9dulo Resurrecci\u00f3n  Era D\u00ed\u00addimo (mellizo)  Recaudador. publicano  Evangelista<br \/>\n   Hijo de Cleof\u00e1s.<\/p>\n<p>    Mc. 15.40  Pariente (hermano)<\/p>\n<p>     de Jes\u00fas  El Celoso. Jn. 14.22   De Can\u00e1. Mc. 3.16<br \/>\n  Mc. 1.16-18  Jn. 12. 22<br \/>\n  Jn.43-46  Jn. 6. 5-7  Jn. 20.24  Jn 1. 43-45   Jn. 5.20; Mt. 21.2  Mt. 11. 16  Mt. 9.9-13;  Lc.15. 1-2  Mc. 2.14  Mt. 13.55<br \/>\n   Jn. 19.25<br \/>\n  Jn. 6. 67-72   Jn. 6.15<br \/>\n  Judas Iscariote<br \/>\n  No consta. Mc. 3.13<br \/>\n  Traidor.<\/p>\n<p>    Jn 6.71; Mt.10.4  Rechazado por tal.<\/p>\n<p>    Mt. 26.25  Suicida. Mt. 27.3.10<br \/>\n  Jn.6. 67-72<br \/>\n  Jn.6.15  Hech. 1.16-19<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El \u00abenv\u00ed\u00ado\u00bb para evangelizar<\/p>\n<p>\tSi la palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb indica la cualidad de una persona que ha sido \u00abenviada\u00bb, la expresi\u00f3n \u00abapostolado\u00bb indica el t\u00e9rmino del env\u00ed\u00ado, es decir, la acci\u00f3n que hay que realizar. Hoy se habla tambi\u00e9n de misi\u00f3n, evangelizaci\u00f3n y acci\u00f3n evangelizadora. \u00abSe llama \u00abapostolado\u00bb a toda la actividad del Cuerpo M\u00ed\u00adstico que tiende a propagar el Reino de Cristo por toda la tierra\u00bb (CEC 863; cfr. AA 2).<\/p>\n<p>\tDe hecho, cuando Jes\u00fas eligi\u00f3 a los \u00abAp\u00f3stoles\u00bb, en el mismo texto se indica el objetivo \u00abPara enviarlos a predicar\u00bb (Mc 3,14). Esta acci\u00f3n es el anuncio del \u00abevangelio\u00bb o de la \u00abBuena Nueva del Reino de Dios\u00bb (Mc 1,14).<\/p>\n<p>\tIdentidad apost\u00f3lica<\/p>\n<p>\tEl apostolado se realiza como anuncio y testimonio, celebraci\u00f3n de los signos salv\u00ed\u00adficos instituidos por Cristo, comunicaci\u00f3n de su gracia y nueva vida, construcci\u00f3n de la comunidad seg\u00fan el mandato del amor. Es, pues, de l\u00ed\u00adnea prof\u00e9tica, lit\u00fargica, diaconal, comunitaria, vivencial.<\/p>\n<p>\tLa fecundidad del apostolado depender\u00e1 de la \u00abuni\u00f3n vital con Cristo\u00bb (CEC 864; cfr. Jn 15,5). El \u00e9xito depende de la gracia, la cual reclama la cooperaci\u00f3n del ap\u00f3stol. Por ser prolongaci\u00f3n de la misma acci\u00f3n apost\u00f3lica de Cristo, el apostolado tiene su origen en la Trinidad (a partir del Padre, por el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo) y tiende a la Trinidad, cuando toda la humanidad llegar\u00e1, al final de los tiempos, a la plenitud escatol\u00f3gica gracias a Cristo resucitado.<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n evangelizadora (pastoral), anuncio, ap\u00f3stol, evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n, pastoral.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 10-21; AA 9-22; EN 40-48; CEC 863-865.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada X. ARNOLD, Pour une th\u00e9ologie de l&#8217;apostolat (Tournai 1961); J. ESQUQERDA BIFET, Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1995) cap. IV y VII; C. KENNEDY, P.F. D&#8217;ARCY, The genoius of the apostolate (New York, Sheed and Ward, 1965); C. FLORISTAN, M. USEROS, Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral ( BAC, Madrid, 1968). Ver bibliograf\u00ed\u00ada en Acci\u00f3n evangelizadora, ap\u00f3stol, evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00bb Ap\u00f3stol, se deriva del griego y significa \u00abenviado,. Por tanto, ((apoStolado, significa \u00abenv\u00ed\u00ado\u00bb, \u00abcargo&#8217;, \u00abacci\u00f3n del ap\u00f3stol,.<\/p>\n<p>       El nombre \u00abap\u00f3stol, se usa en griego cl\u00e1sico para indicar a las personas o cosas que pertenec\u00ed\u00adan a una expedici\u00f3n naval o a una flota de guerra. Este uso prevaleci\u00f3 en el Nuevo Testamento, donde \u00abap\u00f3stol, indica a un hombre \u00abenviado, por Dios o por Jes\u00fas con ciertos poderes.<\/p>\n<p>\u00abAp\u00f3stol, es la designaci\u00f3n cristiana del portador de la Buena Nueva en el Nuevo Testamento (Mt 10,2).<\/p>\n<p>El \u00bb apostolado, se basa en una autoridad que se remonta a Jes\u00fas: es una instituci\u00f3n permanente que no se limita a un lugar o a una \u00e9poca, sino que es v\u00e1lida siempre y para toda la Iglesia:<br \/>\n\u00bb Constituy\u00f3 entonces a Doce, a los que llam\u00f3 ap\u00f3stoles, para que lo acompa\u00f1aran y para enviarlos a predicar con poder de expulsar a los demonios, (Mc 3,14).<\/p>\n<p>El verbo \u00abconstituy\u00f3, se refiere a un acontecimiento muy concreto. Los Doce fueron llamados para hacer lo que hac\u00ed\u00ada Jes\u00fas: anunciar el Reino de Dios, expulsar a los demonios como signo del poder del Reino. Jes\u00fas no se limita a instituir unos disc\u00ed\u00adpulos, sino que les conf\u00ed\u00ada un ministerio de testimonio escatol\u00f3gico.<br \/>\nA. A. Tozzi<\/p>\n<p>Bibl.: F X, Arnold, Teolog\u00ed\u00ada e historia de la acci\u00f3n pastoral, Barcelona ]969; AA, W . El ministerio y los ministerios seg\u00fan el Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid ]975.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nIntroducci\u00f3n:<\/p>\n<p>   1. Crisis y renovaci\u00f3n del apostolado;<br \/>\n    2. Definici\u00f3n del concepto<br \/>\nI. Dimensi\u00f3n misionera de toda la Iglesia:<\/p>\n<p>    1. Las tres fuentes de la misi\u00f3n;<br \/>\n    2. Las tres funciones de la misi\u00f3n \u00fanica<br \/>\nII. La recuperaci\u00f3n de los valores b\u00ed\u00adblicos del apostolado:<br \/>\n    1. Fe, no obras;<br \/>\n    2. Evangelizaci\u00f3n, no sacramentalizaci\u00f3n;<br \/>\n    3. Espontaneidad, no instituci\u00f3n;<br \/>\n    4. Irradiaci\u00f3n, no gueto;<br \/>\n    5. Martirio, no \u00e9xito<br \/>\nIII. El contenido del mensaje: salvaci\u00f3n integral:<\/p>\n<p>    1. El nuevo descubrimiento teol\u00f3gico;<br \/>\n    2. Consecuencias operativas<br \/>\nIV. Los destinatarios del apostolado: los lejanos,<br \/>\n     los descristianizados, los fieles, los no creyentes,<br \/>\n     los no practicantes<br \/>\nV. Los operarios de la evangelizaci\u00f3n: la jerarqu\u00ed\u00ada, los religiosos,<br \/>\n    los laicos, la juventud, la familia, las comunidades eclesiales<br \/>\n    de base<br \/>\nVI. Le evangelizaci\u00f3n en el contexto de las culturas:<br \/>\n    1. El postulado;<br \/>\n    2. Su realizaci\u00f3n en las iglesias de larga tradici\u00f3n:<br \/>\n    3. Su realizaci\u00f3n en las iglesias j\u00f3venes<br \/>\nVII. Espiritualidad apost\u00f3lica:<br \/>\n    1. El sentido trinitario del env\u00ed\u00ado;<br \/>\n    2. El s\u00ed\u00ad a Dios y al mundo;<br \/>\n    3. El valor de la acci\u00f3n;<br \/>\n    4. El testimonio de la vida.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\n1. CRISIS Y RENOVACI\u00ed\u201cN DEL APOSTOLADO &#8211; El cristiano actual toma f\u00e1cilmente el t\u00e9rmino apostolado como sin\u00f3nimo parcial de intromisi\u00f3n, importunidad, sectarismo, y, adem\u00e1s, ha perdido en gran medida la seguridad en uno mismo que en tiempos pasados encerraba dicho t\u00e9rmino. En la Edad Media se recurra al fuego y a las torturas contra los que pensaban diversamente y se proclamaban con entusiasmo cruzadas contra los sarracenos. En el periodo colonial se miraba a los habitantes de los otros continentes como salvajes, paganos e id\u00f3latras, y se iba a arrancar sus almas del infierno. En los decenios anteriores al Vat. II, caracterizados por el auge de las organizaciones cat\u00f3licas, no raras veces se confundi\u00f3 la confesi\u00f3n cristiana con los desfiles y el triunfalismo. Todo esto ya ea otra cosa. Ha cambiado el contorno y, sobre todo, han aparecido nuevas ideas (la Iglesia como misterio, la libertad de conciencia, la nueva teolog\u00ed\u00ada de las religiones no cristianas, etc\u00e9tera), las cuales han surtido efectos que no siempre estaban en consonancia con la realidad efectiva, y que han provocado una crisis en el apostolado.<\/p>\n<p>En cualquier caso, ya se ha iniciado una sana reacci\u00f3n. En un mundo en el que todas las religiones y todas las ideolog\u00ed\u00adas sostienen contra viento y marea su convicci\u00f3n, \u00bfprecisamente los cristianos iban a carecer del valor de confesar su fe? Su apostolado obviamente se renueva, pero no se elimina. Dado el pluralismo cultural y filos\u00f3fico en que vivimos, la Iglesia forzosamente ha de ir aceptando cada vez m\u00e1s la situaci\u00f3n de competencia t\u00ed\u00adpica del mercado libre. E1 que m\u00e1s ofrezca se impondr\u00e1.<\/p>\n<p>2. DEFINICI\u00ed\u201cN DEL CONCEPTO &#8211; a) El t\u00e9rmino. Ap\u00f3stol deriva del griego y significa enviado. Apostolado significa, pues, env\u00ed\u00ado, ministerio, acci\u00f3n de un ap\u00f3stol en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino. Misionero y misi\u00f3n indican etimol\u00f3gicamente la misma cosa, pero derivan del lat\u00ed\u00adn. A partir del Vat. II se ha introducido en el lenguaje cat\u00f3lico el t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n, que luego ha difundido y consolidada el S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1974, as\u00ed\u00ad como la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI, \u00abEvangel\u00fc nuntiandi\u00bb (=EN), de 8 de diciembre de 1975. Mientras que loa dos primeros t\u00e9rminos expresan el env\u00ed\u00ado en s\u00ed\u00ad mismo, el de evangelizaci\u00f3n subraya el fin del env\u00ed\u00ado: la predicaci\u00f3n del evangelio en todo el mundo. b) La realidad. El apostolado cristiano consiste en participar del apostolado de Jes\u00fas y en la preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n de los hombrea y del mundo&#8217;, o tambi\u00e9n en toda actividad del cuerpo m\u00ed\u00adstico dirigida a realizar el fin de la Iglesia (AA 2). Se extiende en el tiempo desde la primera a la segunda venida de Cristo y contribuye a que todo alcance su propia plenitud. El elemento decisivo no lo constituyen, pues, las formas exteriores, las organizaciones o las estructuras, sino m\u00e1s bien la presencia de la Iglesia en nuestro mundo siempre en evoluci\u00f3n. En no pocos pa\u00ed\u00adses el apostolado est\u00e1 oficialmente prohibido; no obstante, la presencia de la Iglesia puede por eso mismo poner mayor irradiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Dimensi\u00f3n misionera de toda la Iglesia<br \/>\n1. LAS TRES FUENTES DE LA MISI\u00ed\u201cN &#8211; La misi\u00f3n, en sentido teol\u00f3gico cristiano, no es sin\u00f3nimo de intromisi\u00f3n, sino de dinamismo, de comunicaci\u00f3n, de intercambio de bienes. El modelo originario de toda misi\u00f3n es el que nos ofrece la vida intratrinitaria, el \u00abamor fontal\u00bb del Padre, el cual se da completamente al Hijo, d\u00e1ndose luego completamente ambas Personas al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Este Dios trino es la realidad originaria. E1 no puede dejar de ser y es la \u00fanica realidad que existe de manera pura, simple y necesaria.<\/p>\n<p>Este Dios, \u00aben su inmensa misericordia y bondad\u00bb, ha enviado \u00ablibremente\u00bb al seno de la humanidad (ca\u00ed\u00adda) a su Hijo, el cual, con su vida, muerte y resurrecci\u00f3n, ha llevado a cabo las acciones salvificas y se ha convertido en el sacramento del nuevo encuentro con Dios (AG 2). Cristo es el primero y el m\u00e1s grande \u00abap\u00f3stol, en quien hemos de poner los ojos\u00bb (Heb 3,1), el autor y el modelo de la evangelizaci\u00f3n (EN 12).<\/p>\n<p>De Cristo evangelizador, el camino conduce necesariamente a la Iglesia evangelizadora (EN 8-18). Mediante el env\u00ed\u00ado del Espirito, ha querido El que su obra continuase en la Iglesia. Esta, \u00aben cuanto sacramento universal de la salvaci\u00f3n, es enviada por Dios a las gentes\u00bb y es, por consiguiente, \u00abmisionera por su naturaleza\u00bb (AG 1,2). Existe para proclamar continuamente a todos los hombres la salvaci\u00f3n obrada por el Dios \u00fanico. La Iglesia no existe para s\u00ed\u00ad misma, sino en orden a su misi\u00f3n. En consecuencia, no procede hablar de la misi\u00f3n y de la Iglesia, sino de la misi\u00f3n de la Iglesia. Todos \u00e9stos son datos reales de la historia de la salvaci\u00f3n anteriores a nosotros, que no podemos anular, sino que hemos de reconocer sencillamente con fe.<\/p>\n<p>Y si la Iglesia es misionera en cuanto tal, tambi\u00e9n todo miembro de la misma ha de ser misionero. Pedro llama a los cristianos en su totalidad \u00abpueblo peculiar, para anunciar las grandezas del que os ha llamado\u00bb (1 Pe 2,9; Ef 1,8). Ser llamado a la Iglesia no es, antes que cualquier otra cosa, un privilegio especial, sino que exige primordialmente dar testimonio ante los dem\u00e1s. El ~seguimiento de Jes\u00fas no nos sit\u00faa simplemente en una relaci\u00f3n maestro-disc\u00ed\u00adpulo frente a ellos. Tal vocaci\u00f3n se funda en el poder indeducible y en la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. El llama como llam\u00f3 Dios a los yprofetas veterotestamentarios y hace su llamada siempre en orden ala soberan\u00ed\u00ada de Dios, que est\u00e1 para venir. A quien llama le invita siempre a romper incondicionalmente todo vinculo e impedimento, a tomar parte en su vida y en su destino, y a ponerse, de consiguiente, al servicio de la causa del reino de Dios. Existe, pues, un \u00ed\u00adntimo nexo entre seguimiento y misi\u00f3n. Esto explica por qu\u00e9 surgi\u00f3 necesariamente el primitivo movimiento misionero cristiano como primer fen\u00f3meno de este tipo&#8217;. Mientras que antes del Vat. II la misi\u00f3n entre los paganos se subdelegaba en los institutos misioneros y en los \u00abcooperadores\u00bb misioneros a ellos asociados, quedando el apostolado patrio reservado a los sacerdotes y a una \u00e9lite organizada en la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, el Concilio ha vuelto a poner claramente de manifiesto el lazo indisoluble que existe entre el hecho de ser cristiano y el de ser ap\u00f3stol. Con esta teolog\u00ed\u00ada de fondo cesa toda discusi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de si debe existir o no la misi\u00f3n, y s\u00f3lo queda la de saber c\u00f3mo hay que realizarla.<\/p>\n<p>2. LAS TRES FUNCIONES DE LA MISI\u00ed\u201cN \u00daNICA &#8211; La misi\u00f3n \u00fanica salv\u00ed\u00adfica de la Iglesia y de todos en la Iglesia no se ejerce siempre y en todas partes del mismo modo. Las condiciones en que se realiza pueden ser diversas. La misma Iglesia conoce varios estadios de desarrollo, desde el inicial e insuficiente al de la plena expansi\u00f3n. De manera semejante, los hombres, las comunidades y los pueblos entre los cuales ella act\u00faa pueden presentar supuestos diversos. As\u00ed\u00ad, podemos distinguir la actividad misionera, cuyo fin verdadero y propio es evangelizar e implantar la Iglesia entre los pueblos y comunidades en que a\u00fan no ha echado ra\u00ed\u00adces; la actividad pastoral, que se desarrolla entre los que ya creen en Cristo con el fin de llevarlos a una fe m\u00e1s profunda que inspire toda su vida cristiana; la actividad ecum\u00e9nica, que aspira a promover el restablecimiento de la unidad cristiana (AG 8; UR 4).<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n y subdivisi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral habr\u00ed\u00ada que concretizarla ahora en sentido sociol\u00f3gico-religioso, a fin de reconocer qu\u00e9 actividad debe ejercitarse pr\u00e1cticamente. Ver\u00ed\u00adamos entonces que existen cada vez m\u00e1s lugares que reclaman las tres actividades. No existen ya, como anta\u00f1o, ni regiones ni pa\u00ed\u00adses cat\u00f3licos, protestantes y paganos claramente distintos. Una ciudad como Roma, junto a sus muchas iglesias cat\u00f3licas, posee tambi\u00e9n un n\u00famero notable de templos protestantes, as\u00ed\u00ad como muchos grupos y centros no cristianos, y pronto tendr\u00e1 tambi\u00e9n una de las mayores mezquitas del mundo. En la ciudad \u00abcat\u00f3lica\u00bb de Munich la frecuencia dominical de la Iglesia oscila entre el 10-15 %, y en 1974 el n\u00famero de los abandonos oficiales de la Iglesia (8079) super\u00f3 por primera vez el n\u00famero de bautismos \u00c2\u00b0. En la pr\u00e1ctica, pues, las tres actividades se ejercen en los cinco continentes. Cada uno tendr\u00e1 que dedicarse apost\u00f3licamente m\u00e1s a uno u otro aspecto de acuerdo con su carisma.<\/p>\n<p>II. La recuperaci\u00f3n de los valores b\u00ed\u00adblicos del apostolado<br \/>\nEl apostolado cristiano debe orientarse siempre y renovarse a la luz de sus or\u00ed\u00adgenes. Contemplando las primitivas comunidades cristianas4 aprendemos a poner los acentos precisos, que podemos formular as\u00ed\u00ad (teniendo presente, por supuesto, que la prioridad otorgada al primer concepto no excluye el segundo):<\/p>\n<p>1. FE. NO OBRAS &#8211; La fe en Cristo es el elemento decisivo (Rom 10,9; Flp 2,5ss). Esta fe libera, mientras que la ley, que insist\u00ed\u00ada en las obras, oprime. En la Carta a los Romanos Pablo recurre a todo para demostrar que la justificaci\u00f3n s\u00f3lo se consigue sobre la base de la fe, como si quisiera impedir por anticipado el influjo perjudicial de la mentalidad jur\u00ed\u00addica del pueblo romano sobre la comunidad cristiana. En la Carta a los G\u00e1latas polemiza duramente contra quienes vuelven a alterar el evangelio de Cristo, como si lo m\u00e1s importante fueran las obras, siendo as\u00ed\u00ad que los que languidec\u00ed\u00adan bajo la ley han sido redimidos, han recibido la condici\u00f3n de hijos y pueden invocar en el Esp\u00ed\u00adritu de Dios: Abba, Padre (G\u00e1l 4,8; 5,5s). Esta carta nos muestra de manera definitiva que la decisi\u00f3n cristiana, una vez tomada, puede verse en peligro no s\u00f3lo por la ca\u00ed\u00adda moral en el pecado y por la ligereza moral, sino tambi\u00e9n por el rigorismo moral.<\/p>\n<p>2. EVANGELIZACI\u00ed\u201cN, NO SACRAMENTALIzACI\u00f3N &#8211; Es cierto que Cristo orden\u00f3 claramente bautizar y que el bautismo establece una relaci\u00f3n real con la muerte y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (Rom 8,2-8). Pero el mismo Ap\u00f3stol, que ha ense\u00f1ado eso, dice tambi\u00e9n: \u00abDoy gracias a Dios de no haber bautizado a ninguno de vosotros excepto a Crispo y Gayo&#8230; Pues no me mand\u00f3 Cristo a bautizar, sino a evangelizar\u00bb (1 Cor 1,14.17). El sacramento es el sello de la fe, no su suced\u00e1neo. En cambio, en una \u00e9poca misionera sucesiva, misioneros peque\u00f1os y grandes, animados de un celo por las almas poco iluminado, bautizaron irreflexivamente. Posteriormente, se ha tenido que trabajar duro para transformar -dentro de lo posible- a estos bautizados en cristianos. Est\u00e1 demostrado que no s\u00f3lo en Am\u00e9rica Latina, sino tambi\u00e9n en los pa\u00ed\u00adses occidentales, la mayor\u00ed\u00ada de los cristianos desean bautizar a sus hijos, aunque m\u00e1s de la mitad de ellos sabe poco de Cristo y no creen ni en su resurrecci\u00f3n ni en la propia. Es evidente que en estas condiciones hay que reflexionar nuevamente sobre la prioridad de la evangelizaci\u00f3n, como de hecho se est\u00e1 haciendo \u00c2\u00b0.<\/p>\n<p>3. ESPONTANEIDAD, NO INSTITUCI\u00ed\u201cN -Las cuestiones relativas al ministerio y a la autoridad en la Iglesia se cuentan entre las m\u00e1s espinosas de la ex\u00e9gesis neotestamentaria. Cristo orden\u00f3 indudablemente difundir su mensaje. De ah\u00ed\u00ad surgieron con el tiempo las estructuras oficiales concretas, que est\u00e1n enteramente al servicio del mensaje. El principio dominante fue el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, que hizo crecer a la joven Iglesia (He 2,47; 8,7), que gui\u00f3 el itinerario misionero de Pablo (He 18,9; 19,21) y que coron\u00f3 con el \u00e9xito su actividad (He 19,11; 2 Cor 2,3ss; Rom 15,17as). El mismo Esp\u00ed\u00adritu edific\u00f3 tambi\u00e9n el orden que debe reinar en la vida de la comunidad (1 Cor 3,9ss; 2 Cor 12,19; Ef 4,12-IB). En consecuencia, este orden fde aceptado por la comunidad sin que se viera en \u00e9l contradicci\u00f3n alguna con la acci\u00f3n libre de las personas dotadas de carismas, porque es el mismo Esp\u00ed\u00adritu el que quiere ambas cosas. El entusiasmo y el orden discurren paralelos, si bien Pablo hace determinadas amonestaciones a los que est\u00e1n llenos de Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 14). Toda la historia de la Iglesia hasta nuestros d\u00ed\u00adas lleva dentro la tensi\u00f3n entre instituci\u00f3n y libertad, tensi\u00f3n que puede atenuarse en la medida en que ambas se dejan guiar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios \u00c2\u00b0.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu ha guiado no s\u00f3lo la vida de la comunidad, sino tambi\u00e9n la difusi\u00f3n del evangelio. La misi\u00f3n cristiana primitiva no se puso en marcha ni se organiz\u00f3 desde un centro rector, sino que surgi\u00f3 espont\u00e1neamente a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de los cristianos y de las comunidades particulares, que transmitieron la palabra de boca en boca.<\/p>\n<p>4. IRRADIACI\u00ed\u201cN, NO GUETO &#8211; Las primeras comunidades cristianas se apoyaban en la certeza de que Dios hab\u00ed\u00ada mantenido sus promesas y que obraba en medio de ellos a trav\u00e9s de su Esp\u00ed\u00adritu. No pod\u00ed\u00adan reservar para ellas tal certeza, sino que se sintieron impulsadas a manifestarla y proclamarla en p\u00fablico, como la ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s. La asamblea de la comunidad, su encuentro con el Se\u00f1or en la palabra y en el pan de la cena constitu\u00ed\u00adan la preparaci\u00f3n de la misi\u00f3n. Lo que se acentuaba era la misi\u00f3n. Las comunidades no eran c\u00ed\u00adrculos cerrados en s\u00ed\u00ad mismos en los que cada cual s\u00f3lo buscase satisfacer sus propias necesidades espirituales; al contrario, constitu\u00ed\u00adan la mejor forma de predicaci\u00f3n. \u00abMirad c\u00f3mo se aman\u00bb, dec\u00ed\u00adan los dem\u00e1s de ellos. Estos grupos cristianos reun\u00ed\u00adan a jud\u00ed\u00ados y paganos, hombres y mujeres, amos y esclavos. Las diferencias que separan a los hombres en el mundo, no ten\u00ed\u00adan ya valor all\u00ed\u00ad donde el bautismo hab\u00ed\u00ada hecho a todos miembros del \u00fanico pueblo de Dios. Esta vida comunitaria, en la que todos hac\u00ed\u00adan part\u00ed\u00adcipes a los dem\u00e1s de sus propios bienes (He 4,34ss; 2,42-47), se irradiaba. Adem\u00e1s de esto, se permit\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a los no bautizados y a los meros curiosos tomar parte en la liturgia de la palabra. Estos escuchaban, se quedaban maravillados, eran conquistados y confesaban: \u00abVerdaderamente Dios est\u00e1 entre vosotros\u00bb (1 Cor 14,25). Por tanto, la misi\u00f3n no se propon\u00ed\u00ada convencer, y menos a\u00fan ejercer una violencia moral, sino que revest\u00ed\u00ada m\u00e1s bien el car\u00e1cter de una invitaci\u00f3n. Naturalmente no debemos idealizar aquellos tiempos. Ya entonces exist\u00ed\u00adan tensiones por los motivos m\u00e1s diversos. No obstante, reinaba la unidad en la escucha de la palabra del Se\u00f1or, en la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la fe \u00fanica y en la comuni\u00f3n con las dem\u00e1s iglesias&#8217;.<\/p>\n<p>5. MARTIRIO, NO EXITO &#8211; Mientras que los grandes caudillos de la historia han conquistado sus adeptos a fuerza de dinero y de promesas, Cristo present\u00f3 de forma inequ\u00ed\u00advoca, tanto para s\u00ed\u00ad como para cuantos quer\u00ed\u00adan seguirle, la perspectiva de la cruz (Le 9,23). Proclam\u00f3 como bienaventuranza el hecho de que \u00abos injurien, persigan y, mintiendo, digan todo mal contra vosotros por causa m\u00ed\u00ada\u00bb (Mt 5,11), porque \u00abal a m( me persiguieron, tambi\u00e9n os perseguir\u00e1n a vosotros\u00bb (Jn 15,20). Los ap\u00f3stoles y los incontables m\u00e1rtires que han sido, experimentaron la seriedad de estas palabras, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n la verdad del misterio de que el grano de trigo debe morir para dar mucho fruto (Jn 12,24). Al perder la vida, la ganaron (Mi 10,39). Se perfeccionaron y realizaron en la medida en que supieron aceptar como dotado de sentido tambi\u00e9n el fracaso&#8217; [ >Cruz].<\/p>\n<p>III. El contenido del mensaje: salvaci\u00f3n integral<br \/>\n1. EL NUEVO DESCUBRIMIENTO TEOL\u00f3GICO &#8211; Si el apostolado tiene por fin hacer presente siempre y en todas partes la obra salvifica de Cristo, hemos de ver tambi\u00e9n esta salvaci\u00f3n, esta paz (shalom), esta esperanza en todo su significado. Sin embargo, con el correr de los tiempos, el mensaje se vio reducido a su dimensi\u00f3n meramente sobrenatural, hasta entender por salvaci\u00f3n el hecho de aceptar la fe, recibir los sacramentos y esperar en la vida eterna (si bien la Iglesia en la praxis, sobre todo en las misiones, siempre ha tomado en cuenta a todo el hombre).<\/p>\n<p>Bajo el impulso de la \u00abteolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica\u00bb elaborada en Europa&#8217; -seg\u00fan la cual la teolog\u00ed\u00ada no es asunto de eruditos de escritorio, sino que debe ejercer influencia en la vida p\u00fablica-, hemos asistido al desarrollo de una teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, donde se siente la religi\u00f3n como alienaci\u00f3n en grado mayor que en otras partes. Tal teolog\u00ed\u00ada ha sido vigorosamente patrocinada y promovida tambi\u00e9n por el Consejo ecum\u00e9nico de las iglesias en su asamblea plenaria de Uppsala en 1988 y de Nairobi en 1975 \u00ab. La Iglesia, coloc\u00e1ndose entre los dos extremos de la reducci\u00f3n ala fe pura, al culto y a la salvaci\u00f3n individual, por un lado, y del compromiso radical social hasta el uso de la violencia y la revoluci\u00f3n, por otro, debe anunciar la salvaci\u00f3n integral o la liberaci\u00f3n total del hombre a trav\u00e9s de Jesucristo. La liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte obliga al cristiano a comprometerse sin reservas frente a las consecuencias del pecado, tal como se manifiestan en la estructura del mundo. La Iglesia no puede callar ante los problemas del mundo, ante los peligros que amenazan la supervivencia de la humanidad, ante la creciente divergencia entre pa\u00ed\u00adses pobres y pa\u00ed\u00adses ricos, ante la discriminaci\u00f3n y la desestima de los derechos humanos elementales.<\/p>\n<p>Esta fuerte acentuaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n terrena e hist\u00f3rica no se contempla simplemente como una reacci\u00f3n al sobrenaturalismo del pasado, sino que es tambi\u00e9n fruto de una nueva reflexi\u00f3n sobre la forma m\u00e1s importante de la presencia de Cristo. No tenemos que predicar simplemente al Cristo hist\u00f3rico y glorificado, no debemos honrar simplemente al Cristo eucar\u00ed\u00adstico, sino que ante todo hemos de tomar con seriedad al Cristo m\u00ed\u00adstico, que nos sale al paso en el m\u00e1s peque\u00f1uelo de los hermanos (Mi 10,42). A esta luz explica la madre Teresa la actividad desarrollada por sus monjas en la India: \u00abA1 mismo Cristo que el sacerdote toca, podemos tocarlo nosotros las veinticuatro horas del d\u00ed\u00ada cuando ayudamos a los abandonados\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no est\u00e1 en juego una alternativa; no se trata de verticalismo o de horizontalismo, sino de una s\u00ed\u00adntesis, de entender la salvaci\u00f3n, y por consiguiente la evangelizaci\u00f3n, en su sentido pleno, sin que ello ponga en peligro para nada la jerarqu\u00ed\u00ada de las esperanzas. La esperanza intramundana e hist\u00f3rica forma parte esencialmente de la esperanza integral, pero no presenta el mismo car\u00e1cter incondicional de la esperanza escatol\u00f3gica absoluta. Aqu\u00ed\u00ad no existe ning\u00fan \u00abo esto o aquello\u00bb ni tampoco simplemente \u00abuna cosa y la otra\u00bb, sino una integraci\u00f3n de las dos esperanzas; no es posible hablar con credibilidad y plenamente de una sin hablar tambi\u00e9n de la otra.<\/p>\n<p>Antes y durante el S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1974, dedicado al tema de la evangelizaci\u00f3n, se pudo advertir claramente la tensi\u00f3n existente entre estas dos esperanzas. Luego, la declaraci\u00f3n com\u00fan de los obispos del s\u00ed\u00adnodo emple\u00f3 un lenguaje claro a este respecto\u00bb, y la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica EN contribuy\u00f3 definitivamente a imponer esta visi\u00f3n integral (25-39): \u00abEs bien sabido en qu\u00e9 t\u00e9rminos hablaron (de un mensaje de liberaci\u00f3n) durante el reciente s\u00ed\u00adnodo numerosos obispos de todos los continentes y, sobre todo, los obispos del tercer mundo, con un acento pastoral en el que vibraban las voces de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos. Pueblos empe\u00f1ados&#8230; con todas sus energ\u00ed\u00adas en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades cr\u00f3nicas, analfabetismo, depauperaci\u00f3n, injusticia en las relaciones internacionales, y especialmente en los intercambios comerciales, situaciones de neocolonialismo econ\u00f3mico y cultural&#8230; La Iglesia&#8230; tiene el deber de anunciar la liberaci\u00f3n de millones de seres humanos\u00bb (n. 30).<\/p>\n<p>2. CONSECUENCIAS OPERATIVAS &#8211; LO prioritario, pues, en el apostolado no es volver a llevar al cristiano tibio a la pr\u00e1ctica religiosa, sino conseguir que cuantos \u00abpractican\u00bb sean impulsados por la religi\u00f3n a cambiar el mundo y a darle una esperanza. La diferencia entre ambas posturas la esclarecen bien dos obras cl\u00e1sicas: El alma de todo apostolado y En el coraz\u00f3n de las masas.<\/p>\n<p>Debemos mostrar a los marxistas, no con palabras, que la religi\u00f3n no es opio. Debemos rebatir con los hechos este juicio no del todo infundado. El culto tiene ciertamente el cometido permanente de orientarnos al sentido \u00faltimo de la vida y a honrar a Dios. Pero al mismo tiempo, mediante nuestro cotejo con la palabra de Cristo y con Cristo mismo, debemos prepararnos a darnos a los dem\u00e1s, lo mismo que \u00e9l se dio por nosotros. Hoy las virtudes pol\u00ed\u00adticas (=las que ejercen influjo en la vida p\u00fablica) deben estar en el primer plano de la predicaci\u00f3n. Por ejemplo, no debemos espiritualizar en seguida el evangelio de la curaci\u00f3n del leproso, individualizarlo y rezar por la \u00abliberaci\u00f3n de la lepra del pecado\u00bb, sino que hemos d\u00e9 tomarlo tal como es: Cristo cur\u00f3 a los leprosos, es decir, a los que son despreciados y marginados desde el punto de vista social y psicol\u00f3gico, a fin de integrarlos de nuevo en la sociedad. Hoy debemos nosotros hacer la misma cosa. Tampoco los movimientos carism\u00e1ticos de toda especie deben resolverse en la huida del mundo, sino que han de equipar a los que rezan para su compromiso en el mundo.<\/p>\n<p>Debemos evitar, asimismo, una especie de dicotom\u00ed\u00ada, como si s\u00f3lo lo que es expl\u00ed\u00adcitamente religioso fuese plenamente v\u00e1lido y lo profano fuese secundario y marginal. Tambi\u00e9n la realidad profana es impl\u00ed\u00adcitamente religiosa. La Iglesia no tiene s\u00f3lo la misi\u00f3n de predicar la palabra de Dios en cuanto tal, sino tambi\u00e9n la de interpretar prof\u00e9ticamente a la luz de esta palabra salv\u00ed\u00adfica toda la historia y todos los valores, aspiraciones y esperanzas humanas, y tambi\u00e9n, por tanto, la de subrayar la unidad entre amor de Dios y amor del pr\u00f3jimo, entre realidad religiosa y realidad profana. Siempre que el hombre tiende o aspira a algo m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo; siempre que experimenta y acepta nacer a trav\u00e9s del dolor, el trabajo con su fatiga, la muerte con su tristeza; siempre que, tras satisfacer sus propias aspiraciones, siente nostalgia de alguna otra cosa, todo ello se realiza ya dentro de la dimensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n y, por tanto, de la esperanza. Consiguientemente, la Iglesia no aparece ya tanto como el lugar de la salvaci\u00f3n contrapuesto al mundo en cuanto lugar de perdici\u00f3n, sino m\u00e1s bien como la comunidad de los que predican y celebran la acci\u00f3n de Dios en el mundo. Esta concepci\u00f3n integral nos permite evitar que los marxistas ense\u00f1en una historia sin esperanza y los cristianos una esperanza sin historia, y que lleguemos a un mundo sin iglesia y a una iglesia sin mundo.<\/p>\n<p>IV. Los destinatarios del apostolado<br \/>\nEl evangelio no es una ideologia que queramos imponer a los dem\u00e1s, sino un mensaje que les ofrecemos; no porque deseemos tener \u00ab\u00e9xito\u00bb, sino porque los dem\u00e1s lo necesitan en lo m\u00e1s profundo de su intimidad. Estos \u00abdem\u00e1s\u00bb son simplemente todos los hombres, subdivididos por la EN en los grupos siguientes:<\/p>\n<p>Los lejanos: son los que a\u00fan no conocen a Cristo y su evangelio, aquellos a quienes se dirige la actividad misionera de la Iglesia (AG 8; EN 51). Con toda la reserva que se requiere en el establecimiento de listas de prioridad en el apostolado (dado que la Iglesia no puede excluir a ning\u00fan grupo de su solicitud), no hay duda de que la primera predicaci\u00f3n que ha de hacerse a los hombres de religiones no cristianas presenta una prioridad absoluta. Esta es la tarea aut\u00e9ntica y primera de la Iglesia (Mt 28,19). En 1985, los no cristianos eran 2.272 millones; para el a\u00f1o dos mil se calcula que ser\u00e1n 4.214 millones (debido a la fuerte explosi\u00f3n demogr\u00e1fica de los pa\u00ed\u00adses no cristianos). Estas enormes cifras son para la Iglesia un desafio inaudito. Ella se siente siempre tentada a ocuparse demasiado de s\u00ed\u00ad misma, en vez de concentrarse valerosamente en la evangelizaci\u00f3n hacia fuera, en vez de \u00abalcanzar a aquellos a los que a\u00fan no ha alcanzado\u00bb &#8216;\u00c2\u00b0 y extenderse de esta manera m\u00e1s all\u00e1 de si misma.<\/p>\n<p>En este contexto debemos decir unas palabras sobre las religiones no cristianas. Mientras que en otro tiempo las velamos establecidas s\u00f3lo en la \u00absombra de la muerte\u00bb, el Vat. II ha reconocido sus puntos luminosos y sus valores, y ha admitido que los hombres que viven en ellas pueden salvarse (NA; EN 53). La ulterior aclaraci\u00f3n del valor salvifico verdadero y propio de las religiones no cristianas en cuanto tales es una tarea que se ha confiado a los te\u00f3logos. La cuesti\u00f3n suena concretamente as\u00ed\u00ad: \u00bfPueden esos hombres salvarse graciasa su religi\u00f3n o a pesar de su religi\u00f3n? Gran n\u00famero de te\u00f3logos reconoce hoy al menos un valor salv(fico parcial a las religiones, lo cual no elimina en absoluto el sentido y el deber de la evangelizaci\u00f3n &#8216;\u00c2\u00b0. Hay que ofrecer \u00aba los misioneros de hoy y de ma\u00f1ana nuevos horizontes en sus contactos con las religiones no cristianas\u00bb; mas esto no puede representar en modo alguno para la Iglesia una invitaci\u00f3n a \u00absilenciar frente a los no cristianos el anuncio de Jesucristo\u00bb (EN 53).<\/p>\n<p>Los descristianizados: son los que han sido bautizados y que viven completamente fuera de la esfera y de la vida cristiana, ya se trate de personas sencillas que no saben nada de la fe, ya de intelectuales anquilosados en las nociones religiosas que les fueron impartidas durante sus a\u00f1os de infancia (EN 52).<\/p>\n<p>Los fieles: son las 99 ovejas que viven en el redil, de las cuales la Iglesia se ha ocupado demasiado hasta ahora, sin pensar en la medida suficiente en las muchas que est\u00e1n fuera. Naturalmente, hoy, los fieles tienen m\u00e1s necesidad que antes de ser ayudados de manera particular, a fin de \u00abprofundizar, consolidar, nutrir y hacer cada vez m\u00e1s madura\u00bb su fe. Esta, en efecto, se encuentra hoy \u00abexpuesta a pruebas y amenazas; m\u00e1s a\u00fan, (es) una fe asediada y combatida\u00bb (EN 54). Se trata de ayudarse rec\u00ed\u00adprocamente en la fe. l.a prueba de la fe no se les escatima ni siquiera a los sacerdotes y a los obispos. Hoy todo cristiano debe ser para los otros un Pedro que, gracias a la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, no vacila en la fe y tiene la misi\u00f3n de confirmar a su vez a los hermanos (Lc 22,32).<\/p>\n<p>Los no creyentes: \u00e9stos constituyen el gran peso de la Iglesia en los paises \u00abcristianos\u00bb. La alarma son\u00f3 por primera vez en Francia, al ser declarado este pa\u00ed\u00ads \u00abtierra de misi\u00f3n\u00bb y necesitado de ser renovado con \u00abm\u00e9todo misionero\u00bb \u00c2\u00b0I. Una situaci\u00f3n por el estilo se ha ido creando luego en la mayor parte de los restantes paises a causa de la oleada de secularismo. La exhortaci\u00f3n EN no habla tanto de \u00absecularizaci\u00f3n\u00bb, consistente en el hecho de hacerse mundano el mundo, \u00abesfuerzo en s\u00ed\u00ad mismo justo y legitimo, no incompatible con la fe y la religi\u00f3n, por descubrir en la creaci\u00f3n, en cada cosa o en cada acontecimiento del universo, las leyes que los rigen con una cierta autonom\u00ed\u00ada&#8230; El reciente concilio afirm\u00f3, en este sentido, la legitima autonom\u00ed\u00ada de la cultura y, particularmente, de las ciencias\u00bb (GS 59). \u00abNosotros (en cambio) tratamos aqu\u00ed\u00ad del verdadero secularismo: una concepci\u00f3n del mundo seg\u00fan la cual \u00e9ste \u00faltimo se explica por s\u00ed\u00ad mismo sin que sea necesario recurrir a Dios; Dios resultar\u00ed\u00ada, pues superfluo y hasta un obst\u00e1culo\u00bb (EN 55). As\u00ed\u00ad piensan los ateos y los agn\u00f3sticos militantes o pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>Los no practicantes: se trata de \u00abuna muchedumbre&#8230; de bautizados que, en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo, pero est\u00e1n totalmente al margen del mismo y no lo viven&#8230; Tratan de explicar y justificar su posici\u00f3n en nombre de una religi\u00f3n interior, de una autonom\u00ed\u00ada o de una autenticidad personales\u00bb (EN 58).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n frente a todos estos grupos de la \u00abcultura no cristiana\u00bb no resulta f\u00e1cil, aunque no carece de esperanza. Naturalmente hay que encontrar nuevas v\u00ed\u00adas y un lenguaje nuevo. A pesar de todo su progreso, el hombre en el fondo no llega nunca a la perfecci\u00f3n propia. Permanece siempre como alguien que pide, que busca, que mira m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad. La contingencia y la experiencia de los l\u00ed\u00admites del propio ser (tanto en la alegr\u00ed\u00ada como en el dolor) claman siempre por algo m\u00e1s. Ese m\u00e1s, que satisface plenamente, no puede ser \u00abcualquier cosa\u00bb, sino \u00abalguien\u00bb. Para salir del vac\u00ed\u00ado interior, de la frustraci\u00f3n y de la \u00abnostalgia infernal\u00bb&#8216;2, sentida por tantos hombres, s\u00f3lo existe un camino: el camino que lleva a Dios. En este sentido podemos decir que el mundo moderno clama poderosamente, y al ntismo tiempo de manera tr\u00e1gica, por ser evangelizado (EN 55). Los evangelizadores deben estar cerca de esos hombres y pronunciar en su vida la palabra justa en el momento justo y del modo justo.<\/p>\n<p>V. Los operarlos de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nSi la Iglesia en cuanto tal tiene la misi\u00f3n de evangelizar Isupra, I], todos cuantos viven en su seno han de tomar parte en ella, si bien en un orden y seg\u00fan una prioridad determinados.<\/p>\n<p>La jerarqu\u00ed\u00ada: el Papa, los obispos y los sacerdotes [Ministerio pastoral] ocupan una posici\u00f3n preeminente en virtud de su consagraci\u00f3n y de su ministerio; son los maestros de la fe. As\u00ed\u00ad se ha subrayado siempre, y es cierto ahora como antes (EN 67s). Esta tarea se contempla como \u00abservicio\u00bb que ha de prestarse al pueblo de Dios (LG 18). A fin de que la jerarqu\u00ed\u00ada hable en la lengua deseada, capaz de ser entendida por los hombres de hoy, debe, por as\u00ed\u00ad decirlo, amalgamarse no s\u00f3lo con estas personas, \u00absino tambi\u00e9n con las aspiraciones, las riquezas, los limites, las maneras de orar, de amar, de considerar la vida y el mundo que distinguen a tal o cual conjunto humano\u00bb (EN 83); en una palabra, debe dialogar con el pueblo de Dios y participar concretamente de su vida.<\/p>\n<p>Los religiosos [Vida consagrada]: deben desarrollar una doble funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica al servicio de la evangelizaci\u00f3n; ante todo, gracias a su \u00abtotal disponibilidad para con Dios y la Iglesia\u00bb (EN 69), han tenido en el curso de la historia humana \u00abla mayor parte en la evangelizaci\u00f3n del mundo\u00bb (AG 40,27). Por otra parte, y sobre todo \u00abpor una m\u00e1s intima consagraci\u00f3n a Dios, hecha en la Iglesia\u00bb, expresan claramente \u00abla intima naturaleza de la vocaci\u00f3n cristiana\u00bb (AG 18; LG 31,44). \u00abA trav\u00e9s de su ser m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, se sit\u00faan dentro del dinamismo de la Iglesia, sedienta de lo Absoluto de Dios, llamada a la santidad. De esta santidad ellos dan testimonio\u00bb (EN 89). Por eso su contribuci\u00f3n m\u00e1s importante no est\u00e1 en los peque\u00f1os servicios que prestan ac\u00e1 y all\u00e1 en las parroquias, sino en su vida seg\u00fan el evangelio, que con renovado y continuo esfuerzo deben vivir de manera creible (PC).<\/p>\n<p>Los laicos.si en otro tiempo se subrayaba sobre todo la dependencia de los laicos de la jerarqu\u00ed\u00ada^ el Vat. II dice que su apostolado se funda en su misma vocaci\u00f3n cristiana, que ellos participan de manera espec\u00ed\u00adfica y necesaria en la misi\u00f3n de la Iglesia, que la nueva conciencia que tienen de su propia responsabilidad es fruto de la acci\u00f3n innegable del Esp\u00ed\u00adritu Santo (AA 1,3).<\/p>\n<p>Este apostolado suyo se desarrolla en dos campos: \u00abEl campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la pol\u00ed\u00adtica, de lo social, de la econom\u00ed\u00ada y tambi\u00e9n de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci\u00f3n de masas, as\u00ed\u00ad como de otras realidades abiertas ala evangelizaci\u00f3n, como el amor, la familia, la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc. Cuantos m\u00e1s seglares haya impregnados del evangelio, responsables de estas realidades y claramente comprometidos en ellas&#8230; tanto m\u00e1s estas realidades, sin perder o sacrificar nada de su coeficiente humano, al contrario, manifestando una dimensi\u00f3n transcendente frecuentemente desconocida, estar\u00e1n al servicio&#8230; de la salvaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas\u00bb (EN 70). Aqu\u00ed\u00ad se nos indica el camino para superarla dicotom\u00ed\u00ada entre sagrado y profano [ supra, 111, 2].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esto, los laicos pueden sentirse o ser llamados a colaborar en el servicio de la comunidad eclesial. En este campo pueden asumir diversas funciones ministeriales; por ejemplo, trabajar como catequistas, como gu\u00ed\u00adas en la oraci\u00f3n comunitaria, como responsables de la caritas eclesial, en los movimientos apost\u00f3licos o en los grupos de base. La EN da las gracias a todos los laicos que dedican parte de su tiempo a estas tareas y anima a los obispos a tomar en serio la preparaci\u00f3n correspondiente a tales mansiones, a fin de aumentar en ellas la \u00abseguridad indispensable, y tambi\u00e9n el entusiasmo para anunciar hoy d\u00ed\u00ada a Cristo\u00bb (n. 73).<\/p>\n<p>La juventud [ J\u00f3venes]: a ella se le dedica una atenci\u00f3n particular; todos saben a cu\u00e1ntos peligros est\u00e1 hoy expuesta; por otra parte, se subraya el hecho de que los j\u00f3venes han de convertirse en ap\u00f3stoles en medio de la juventud (EN 72). De este modo se alumbra un cambio que ya se hab\u00ed\u00ada comprobado durante el S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1974: inicialmente se habl\u00f3 de los grupos que hab\u00ed\u00ada que evangelizar; en cambio, en la segunda mitad, de los grupos evangelizadores. Los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n se convierten en sus protagonistas; en otras palabras, s\u00f3lo los que han sido evangelizados pueden evangelizar a su vez; pero tambi\u00e9n es cierto lo contrario: evangelizando, uno es evangelizado.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n no se realiza tanto a trav\u00e9s de los individuos cuanto en el seno de la comunidad. La EN pone de relieve de manera particular dos lugares privilegiados de evangelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>La familia: aqu\u00ed\u00ad se busca ante todo el \u00abespacio donde el evangelio es transmitido y desde donde \u00e9ste se irradia\u00bb (EN 71). La familia como \u00abiglesia dom\u00e9stica\u00bb (LG 11) se hace cada vez m\u00e1s importante, ya que en muchos pa\u00ed\u00adses las estructuras de la Iglesia han sido destruidas o se les impide desarrollar su actividad.<\/p>\n<p>Las comunidades eclesiales de base: este fen\u00f3meno, que ha aparecido en el cielo eclesial como un signo de esperanza, ha dado sus frutos m\u00e1s tangibles en Am\u00e9rica Latina. All\u00ed\u00ad son innumerables los grupos de personas, las m\u00e1s de las veces sencillas, que se re\u00fanen para leer la Biblia, para meditar y plasmar mejor su vida concreta en una b\u00fasqueda com\u00fan a la luz de la palabra de Dios. Tambi\u00e9n en Europa han surgido grupos por el estilo obedeciendo alas m\u00e1s diversas motivaciones, sobre todo por la necesidad de superar el anonimato de la parroquia tradicional y de constituir una genuina comunidad de fe \u00c2\u00b0s. Siempre que permanezcan en la linea del evangelio y de la Iglesia, se les reconoce un gran papel en la renovaci\u00f3n de \u00e9sta (EN 58) [Comunidad de vida VIII, 2].<\/p>\n<p>VI. La evangelizaci\u00f3n en el contexto de las culturas<br \/>\n1. EL POSTULADO &#8211; La evangelizaci\u00f3n no consiste s\u00f3lo en convertir a \u00e9ste o al otro, sino en un proceso mucho m\u00e1s amplio, a saber, en convertir, \u00abpor la sola fuerza divina del mensaje&#8230; la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos est\u00e1n comprometidos, su vida y ambiente concretos&#8230;, los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00ed\u00adneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad\u00bb (EN 18,19). En otras palabras, consiste en evangelizar de manera vital y en profundidad las culturas de la humanidad: \u00abla ruptura entre evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo&#8230; De ah\u00ed\u00ad que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelizaci\u00f3n de la cultura o, m\u00e1s exactamente, de las culturas\u00bb (EN 20).<\/p>\n<p>2. SU REALIZACI\u00ed\u201cN EN LAS IGLESIAS DE LARGA TRADICI\u00ed\u201cN &#8211; En los pa\u00ed\u00adses occidentales, caracterizados por un cristianismo secular, la Iglesia se encuentra ante situaciones nuevas y muy diversas entre si, situaciones que debe tomar muy en serio, a fin de predicar el mensaje a los hombres de hoy en un lenguaje actual. Las lineas fundamentales de las culturas modernas pueden indicarse de la siguiente manera: se trata de una cultura t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica, laica, atea o fuertemente secularizada, de cu\u00f1o marxista o liberal; existe una cultura, hecha de f religiosidad popular, rica todav\u00ed\u00ada en valores, pero mezclada no rara vez con magia, superstici\u00f3n y espiritismo, y que por lo mismo hay que purificar y desmitizar; nos encontramos ante una civilizaci\u00f3n de la imagen (cine-televisi\u00f3n) con sus correspondientes sugestiones, sus posibilidades educativas, por un lado, y sus peligros, por otro; se advierte una sensibilidad para la discusi\u00f3n teol\u00f3gica, que hoy interesa a muchos cristianos, pero que a menudo termina tambi\u00e9n por desorientarlos9\u00c2\u00b0. Ante semejantes situaciones no es ya posible predicar una teolog\u00ed\u00ada tradicional, mon\u00f3tona, metaf\u00ed\u00adsica. Debemos confrontar la teolog\u00ed\u00ada con la realidad emp\u00ed\u00adrica de las diversas culturas y elaborarla en su seno. Se hace as\u00ed\u00ad necesario, dentro de la entera unidad de la fe, un pluralismo de teolog\u00ed\u00adas que responda a la grandeza y a la transcendencia de Cristo mismo y que nos haga presagiar de nuevo en mayor medida la amplitud sin limites y el misterio inconcebible del mundo de la fe 2&#8242;.<\/p>\n<p>3. SU REALIZACI\u00ed\u201cN EN LAS IGLESIAS J\u00ed\u201cVENES &#8211; Muchas de las situaciones que acabamos de mencionar existen tambi\u00e9n en las iglesias j\u00f3venes. Estas se encuentran a\u00fan, sin embargo, en una condici\u00f3n caracterizada por estos hechos: los cristianos las m\u00e1s de las veces no pasan de ser una minor\u00ed\u00ada; en su d\u00ed\u00ada se les predic\u00f3 un \u00abcristianismo europeo\u00bb que les convirti\u00f3 culturalmente en extra\u00f1os dentro de su propia tierra; hoy comienzan a descubrirse en tales iglesias los genuinos valores de las religiones y de las culturas no cristianas, despreciados durante mucho tiempo, y se ve necesario implantar el cristianismo en tales valores y no junto a ellos. \u00abDespu\u00e9s de haber cristianizado a Africa, es preciso ahora africanizar el cristianismo\u00bb dec\u00ed\u00adan los obispos africanos en el S\u00ed\u00adnodo de 1974. En una declaraci\u00f3n com\u00fan, emitida al t\u00e9rmino de tal asamblea, afirmaban ellos que hasta ahora se ha hablado de adaptaci\u00f3n del cristianismo, o sea, de adecuaci\u00f3n en cosas exteriores insignificantes, pero que en adelante habr\u00e1 que tratar de encarnarlo y, por tanto, de predicar el evangelio dentro de aquellas culturas, de permitirle tomar de ellas su propia forma y su propia carne y tener una historia propia \u00c2\u00b0s. La propuesta es formulada y reconocida tambi\u00e9n en la EN. Esperemos que su realizaci\u00f3n concreta no choque con una oposici\u00f3n demasiado grande por parte de aquellos c\u00ed\u00adrculos que identifican la unidad de la Iglesia con la uniformidad.<\/p>\n<p>W B\u00fchlmann<br \/>\nVII. Espiritualidad apost\u00f3lica<br \/>\nLa nueva conciencia de la dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia influye eficazmente en la elaboraci\u00f3n de una espiritualidad apost\u00f3lica, v\u00e1lida no s\u00f3lo para los misioneros y los operarios de pastoral, sino tambi\u00e9n para todos los cristianos de nuestro tiempo. Las modernas adquisiciones de la teolog\u00ed\u00ada y de las ciencias humanas han suscitado cambios en el modo de enfocar la misi\u00f3n y de vivir la espiritualidad. Se han establecido las distancias precisas frente a un proselitismo poco respetuoso con la libertad de la religi\u00f3n, frente al descuido de los valores culturales de los pueblos y frente ala occidentalizaci\u00f3n impuesta del anuncio cristiano&#8217;. Por su parte, la espiritualidad ha vivido un tr\u00e1nsito de una impostaci\u00f3n asc\u00e9tica e individualista a una m\u00ed\u00adstica de la comunidad, de la huida del mundo a la presencia en el mismo, de la desconfianza en la acci\u00f3n a una valorizaci\u00f3n de la misma como expresi\u00f3n de amor, de una concepci\u00f3n de apostolado-trasvase a la de apostolado-espacio de encuentro con Dios, fuente de contemplaci\u00f3n y estimulo de perfecci\u00f3n. Algunas orientaciones entran ya a formar parte de la espiritualidad cristiana, especificando su car\u00e1cter esencialmente apost\u00f3lico en una forma actual.<\/p>\n<p>1. EL SENTIDO TRINITARIO DEL ENV\u00ed\u008dO &#8211; El apostolado se entendi\u00f3 a veces como vocaci\u00f3n excepcional o acto de generosidad derivado de un impulso personal, o participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica. En cambio, el Vat. II vincula el apostolado de los fieles inmediatamente al bautismo, por el que participan ellos de la misi\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo (LG 31; AA 2-3) y, en \u00faltima instancia, del mandato misionero que Jes\u00fas recibi\u00f3 del Padre y transmiti\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos para que fuese cumplido en el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 20,21-22. Mt 28,19-20. Cf LG 17). De este modo la misi\u00f3n apost\u00f3lica de los cristianos \u00abse origina y se apoya, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica de Cristo, en la riqueza transcendente del misterio trinitario\u00bb\u00c2\u00b0. El cristiano, pues, no puede considerarse como un ser lanzado a la existencia, sino como un hijo enviado por el Padre al mundo, para que lleve a efecto en \u00e9l la salvaci\u00f3n. Debe extraer el sentido de su existencia misionera de una referencia estrecha y vital a la Trinidad, y ello a partir de una \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con cristo: \u00abCristo, enviado por el Padre, es la fuente y el origen de todo el apostolado de la iglesia. Es, por ello, evidente que la fecundidad del apostolado seglar depende de la uni\u00f3n vital de los seglares con Cristo. Lo afirma el Se\u00f1or: \u00abEl que permanece en ml y yo en \u00e9l, \u00e9se da mucho fruto, porque sin mi no pod\u00e9is hacer nada\u00bb (Jn 15,5) (AA 4). De Cristo, ap\u00f3stol y mensajero del Padre (Heb 3,2; Jn 8.29), el cristiano ha de recoger y hacer propio el aut\u00e9ntico esp\u00ed\u00adritu misionero tal como se expres\u00f3 en la vida y en las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or: la intimidad con el Padre, la b\u00fasqueda de los hombres, en particular de los pecadores y los oprimidos, la superaci\u00f3n de las crisis, la veracidad en la proclamaci\u00f3n del reino de Dios contra toda deformaci\u00f3n religiosa, y sobre todo el amor hasta el don supremo de s\u00ed\u00ad. Entre las palabras de Jes\u00fas asumen importancia paradigm\u00e1tica los discursos de misi\u00f3n (Le 9,1-5; 10,1-20), que, m\u00e1s all\u00e1 de referencias a situaciones hist\u00f3ricas particulares, muestran las caracter\u00ed\u00adsticas de los verdaderos disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas: inerme mansedumbre, pobreza, entrega total a la misi\u00f3n, neutralizaci\u00f3n de las fuerzas del mal, anuncio urgente e instauraci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<p>Si la Iglesia \u00abes, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misi\u00f3n del Hijo y de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan el prop\u00f3sito de Dios Padre\u00bb (AG 2), el cristiano s\u00f3lo vive apost\u00f3licamente si se inserta de manera consciente en la din\u00e1mica fontal del amor trinitario. \u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada el cristiano encerrarse en su propio yo, cuando vibra en \u00e9l el amor del Padre por el mundo que hay que salvar (Jn 3,18-17)? \u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada limitar su horizonte si resuena en \u00e9l el mandato de Cristo: \u00abId por todo el mundo\u00bb (Me 18,15)? \u00bfC\u00f3mo, en fin, podr\u00ed\u00ada permanecer indiferente ante los hermanos, si es templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, fuerza que proyecta hasta los confines de la tierra (He 1,8)?<br \/>\nEl di\u00e1logo de amor con las tres Personas divinas es fundamental para que el cristiano desarrolle su cometido apost\u00f3lico seg\u00fan el plan divino de salvaci\u00f3n, cuyas lineas esenciales est\u00e1n fijadas en el testimonio b\u00ed\u00adblico. S\u00f3lo de este venero podr\u00e1 el cristiano sacar un sentido renovado del env\u00ed\u00ado, el universalismo superador de toda barrera discriminatoria, la transparencia con que transmite la Palabra, la fidelidad de su compromiso, la iniciativa y la oportunidad, la certeza de la corona de justicia y sobre todo el sentido trinitario del env\u00ed\u00ado, que unifica la existencia d\u00e1ndole el significado de una misi\u00f3n recibida de Dios para que se difunda su gloria en el mundo [,-\u00abEucarist\u00ed\u00ada II, 2].<\/p>\n<p>2. EL S\u00ed\u008d A DIOS Y AL MUNDO &#8211; El criStiano no puede desarrollar con tranquilidad de esp\u00ed\u00adritu su misi\u00f3n apost\u00f3lica si no resuelve el cl\u00e1sico problema de la unidad que se ha de alcanzar en la vida espiritual para solucionar la divisi\u00f3n del coraz\u00f3n, solicitado siempre por el yugo de los dos se\u00f1ores. La aspiraci\u00f3n a unificar la vida espiritual constituye a veces para el ap\u00f3stol un verdadero drama; en las capas m\u00e1s profundas de su ser \u00abse engendra en verdad un flujo y reflujo contrarios debidos a la atracci\u00f3n de dos astros rivales&#8230;: Dios y el mundo\u00bb \u00c2\u00b0. La asc\u00e9tica tradicional ha resuelto a veces la tensi\u00f3n eliminando casi el mundo o absorbi\u00e9ndolo en el amor de Dios [ f Ascesis]. El tema de la \u00abhuida del mundo\u00bb, que recorre la literatura cristiana, se funda en una visi\u00f3n pesimista de las criaturas, consideradas ocasi\u00f3n de pecado u obst\u00e1culo a la uni\u00f3n con Dios. San Bernardo propone la vida mon\u00e1stica como ideal al que tender: \u00abHuid de Babilonia y salvad vuestras almas, corred a las ciudades de refugio (los monasterios), donde pod\u00e9is hacer penitencia por el pasado, obtener la gracia en el presente y prometeros de nuevo la gloria futura\u00bb&#8216;. La Imitaci\u00f3n de Cristo valora negativamente la convivencia humana cuando afirma: \u00abLos mayores santos evitaban cuanto pod\u00ed\u00adan la compa\u00f1\u00ed\u00ada de los hombres y eleg\u00ed\u00adan vivir para Dios en su retiro. Uno dijo: &#8216;Cuantas veces estuve entre los hombres volv\u00ed\u00ad menos hombre&#8217;&#8230; Por eso, al que quiere llegar a las cosas interiores y espirituales, le conviene apartarse con Jes\u00fas de la gente&#8230; El que se aparta de sus amigos y conocidos, estar\u00e1 m\u00e1s cerca de Dios y de sus santos \u00e1ngeles\u00bb&#8216;. Un ejemplo t\u00ed\u00adpico de la misma mentalidad lo constituye J.-J. Surin (t 1885), el cual unifica la vida espiritual en el solo amor de Dios, es decir, transfiriendo todo afecto de las criaturas al Creador. Puesto que \u00abDios no soporta que dividamos nuestro amor entre \u00e9l y las criaturas\u00bb, es necesario realizar un \u00abdesasimiento absoluto del mundo y de todas las criaturas\u00bb hasta romper el contacto \u00abcon todas las personas, incluso con nuestros amigos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestro siglo ha abandonado ya esta cultura de sabor maniqueo para recuperar el valor de la creaci\u00f3n y, sobre todo, el centro del mensaje cristiano: el amor al pr\u00f3jimo (G\u00e1l 8,2; 1 Cor 12,31; 14,1; 1 Jn 3,11). La antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica ha aclarado que Dios no es rival del hombre y que -seg\u00fan las intuiciones de Teilhard de Chardin- apasionarse por las realidades terrestres y por su m\u00e1xima valoraci\u00f3n no s\u00f3lo no se opone al amor de Dios, sino que es un medio de uni\u00f3n con EV. De esto se sigue que \u00abel amor a Dios y el amor a las criaturas no deben concebirse como si compitieran entre si, de forma que al aumentar uno disminuir\u00ed\u00ada necesariamente el otro. El amor a Dios ha de convertirse en el alma de todos los dem\u00e1s afectos y, lejos de impedirlos, debe m\u00e1s bien potenciarlos. El amor al mundo compromete el amor a Dios s\u00f3lo cuando uno no ama al mundo como un valor finito, participaci\u00f3n del valor supremo, sino que lo pone en el mismo plano de Dios\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Sin duda, el cristiano no ignora las consignas restrictivas de la Escritura, que invitan a no conformarse a la mentalidad del siglo (Rom 12,2) o incluso a odiar al mundo (1 Jn 2,15) y a no pensar en las cosas de la tierra (Col 3,2). No obstante, la interpretaci\u00f3n de estos pasajes est\u00e1 lejos del desprecio del mundo y de las realidades terrenas; se limitan a poner en guardia contra las costumbres paganas y contra el mundo en su acepci\u00f3n peyorativa, a saber, 9a humanidad en rebeld\u00ed\u00ada contra Dios, el conjunto de la realidad humana en cuanto caracterizada por esta rebeld\u00ed\u00ada y abocada al juicio\u00bb\u00c2\u00b0. Similarmente, \u00ablas cosas de la tierra\u00bb, de las que Pablo nos invita a no ocuparnos, no son los trabajos temporales o profesionales, sino los pecados y los vicios en general y la pleonex\u00ed\u00ada en particular, que consiste en querer tener cada vez m\u00e1s y que es el origen de los des\u00f3rdenes sociales`. Por eso el Ap\u00f3stol enuncia por tres veces el principio: \u00abProceda cada cual conforme al estado que le asign\u00f3 Dios, conforme ha sido llamado\u00bb (1 Cor 7,17.20.24).<\/p>\n<p>Pero la Escritura contiene otros pasajes en los que la relaci\u00f3n con el mundo se contempla en t\u00e9rminos positivos. Contamos con la afirmaci\u00f3n clara de que Dios ama al mundo (Jn 3,18); Cristo ora no para que sus disc\u00ed\u00adpulos sean sacados del ambiente humano, sino para que sean guardados del mal (Jn 17,15). A diferencia de Qumran, Jes\u00fas no ense\u00f1a ninguna segregaci\u00f3n sociol\u00f3gica: \u00abEl no vive en un monasterio ni en el desierto&#8230; Act\u00faa en p\u00fablico, en los pueblos y las ciudades, en medio de los hombres. Mantiene contacto hasta con los de mala reputaci\u00f3n social, con los &#8216;impuros&#8217; seg\u00fan la Ley\u00bb\u00bb. Por lo dem\u00e1s, la importancia central que tiene el amor fraterno en el NT (Col 3,14; Rom 13,10; Jn 13,35; Mt 23,34-48) prueba la necesidad del contacto con los hombres, so pena de incumplir esta obligaci\u00f3n esencial y la misi\u00f3n evangelizadora recibida del Se\u00f1or. Por eso el cristiano, con Pablo, elige la opci\u00f3n fundamental del pr\u00f3jimo, prefiriendo seguir en la tierra para ayudarle a progresar en una fe gozosa antes que alcanzar a Cristo en la vida dichosa (F7p 1,23-24).<\/p>\n<p>Si en otro tiempo se concibi\u00f3 el reino de Dios como realidad ultraterrena o ultramundana, hoy se comprende que \u00abJes\u00fas exige del hombre que se ocupe tan totalmente de la causa del reino de Dios en el mundo, que frente a ella la preocupaci\u00f3n por s\u00ed\u00ad mismo y por los bienes propios ha de pasar a segunda linea\u00bb &#8216;Q. Toda espiritualidad que acepte el mensaje de Jes\u00fas sobre el reino de Dios y el amor del pr\u00f3jimo ha de ser una espiritualidad orientada al mundo. Precisamente el Vat. ll, al situarse en una perspectiva pastoral, desea que los fieles \u00abvivan en muy estrecha uni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres de su tiempo\u00bb (GS 82); es m\u00e1s, considera que existe un lazo tan profundo entre consagraci\u00f3n y misi\u00f3n, que exige una vida en medio de los hombres: \u00abLos presb\u00ed\u00adteros del NT&#8230; son en realidad segregados, en cierto modo, en el seno del pueblo de Dios; pero no para estar separados ni del pueblo mismo ni de hombre alguno, sino para consagrarse totalmente a la obra para que el Se\u00f1or los llama\u00bb (PO 3).<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, el cristiano no puede separar el amor de Dios del si al mundo, porque precisamente este s\u00ed\u00ad es querido por Dios y lo puso en pr\u00e1ctica Cristo. \u00abLa Iglesia -concluye el Vat. 11-, para poder ofrecer a todos el misterio de la salvaci\u00f3n&#8230; debe insertarse en todos estos grupos (humanos) con el mismo afecto con que Cristo se uni\u00f3 por su encarnaci\u00f3n a las determinadas condiciones sociales y culturales de los hombres con quienes convivi\u00f3\u00bb (AG 10). El encarnacionismo misionero debe llevar a considerar el mundo como lugar de encuentro con Dios y ambiente adecuado para una experiencia del amor creador y redentor de Dios.<\/p>\n<p>3. EL VALOR DE LA ACCI\u00ed\u201cN &#8211; Junto a la desconfianza frente al mundo, otra postura amenaza a la espiritualidad apost\u00f3lica: la desvalorizaci\u00f3n del apostolado mismo. Ya antes de la reacci\u00f3n contra el activismo o la llamada \u00abherej\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n\u00bb, se hab\u00ed\u00ada impuesto entre los autores espirituales una concepci\u00f3n unilateral e intimista de la vida cristiana; se consideraba a \u00e9sta esencialmente como vida interior, contemplativa, dirigida al perfeccionamiento propio y nutrida por pr\u00e1cticas de piedad. Todo el resto, comprendidas las obras de celo o el trabajo profesional, se estimaba como acci\u00f3n exterior, que se admit\u00ed\u00ada, toleraba o condenaba seg\u00fan su relaci\u00f3n con la vida interior. \u00abDebemos tener -afirma Lallemant-, ante todo dentro de nosotros y para nosotros mismos, una vida perfect\u00ed\u00adsima a trav\u00e9s de una continua aplicaci\u00f3n de nuestra mente y de nuestra voluntad a Dios. Luego, podremos salir para el servicio del pr\u00f3jimo sin perjuicio de nuestra vida interior&#8230; Nuestra principal ocupaci\u00f3n ser\u00e1 siempre la vida interior\u00bb. Se supone en este contexto que el apostolado constituye una excepci\u00f3n o un riesgo, del que se debe huir apenas es posible para volver a la quietud interior de la uni\u00f3n con Dios: \u00abDebemos ser como el \u00e1guila, que se aleja por el aire apenas ha cogido la presa. As\u00ed\u00ad nosotros debemos retirarnos a la oraci\u00f3n despu\u00e9s de haber cumplido nuestras funciones para con el pr\u00f3jimo, sin ingerirnos nunca en ellas a menos de ser destinados a ello por la obediencia\u00bb\u00bb. Semejante orientaci\u00f3n anula o reduce la entrega al pr\u00f3jimo, rozando el ego\u00ed\u00adsmo espiritual: \u00abDeb\u00e9is dar m\u00e1s a vuestra alma que a todos los pobres del mundo -dice un director espiritual del siglo xvtt-&#8230; La caridad bien regulada quiere que prefir\u00e1is no s\u00f3lo vuestra salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n vuestra perfecci\u00f3n espiritual, al alivio, al consuelo y a la satisfacci\u00f3n de todos los hombres\u00bb&#8216;S.<\/p>\n<p>El Vat. II supera esta dicotom\u00ed\u00ada entre vida espiritual y apostolado afirmando claramente que el segundo es parte esencial de la primera: \u00abLa vocaci\u00f3n cristiana es, por su misma naturaleza, vocaci\u00f3n tambi\u00e9n al apostolado\u00bb (AA 2). Aparece aqu\u00ed\u00ad una visi\u00f3n din\u00e1mica de la existencia cristiana, porque la misi\u00f3n \u00abno aparece ya como mera actividad exterior que se a\u00f1ade a manera de accidente al ser cristiano que descansa en si ndsmo, sino que el ser cristiano mismo es, como tal, un movimiento hacia fuera. Est\u00e1 marcado en su esencia con el sello misionero y debe, por tanto, producir necesariamente una actividad exterior como realizaci\u00f3n de su m\u00e1s profunda esencia en todo tiempo y en cualquier cristiano que viva de verdad su cristianismo\u00bb\u00bb. Si dedicarse a procurar la gloria de Dios y el advenimiento de su reino entra de pleno derecho en la vida cristiana, no hay raz\u00f3n para ejercer el apostolado con inquietud, como si se robase el tiempo reservado a Dios. La actividad apost\u00f3lica es un modo de realizar la uni\u00f3n con Dios, como se hace a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, puesto que se lleva a cabo precisamente para cumplir la voluntad divina. El apostolado, adem\u00e1s de consecuencia del amor cristiano y de la contemplaci\u00f3n del Dios de la salvaci\u00f3n, es tambi\u00e9n meditaci\u00f3n privilegiada de santidad en cuanto que promueve directamente el reino de Dios y es continuaci\u00f3n de la actividad redentora de Cristo; es comuni\u00f3n con Dios, acto de culto y forma de participaci\u00f3n en el dinamismo divino de la historia (1 Cor 3,9; 1 Tim 3,2; 2 Tim 4,2; Rom 1,9).<\/p>\n<p>Se comprende, pues, la insistencia de los documentos conciliares en el valor de la acci\u00f3n en orden ala vida espiritual. Lo primero que deben hacer los laicos no es alcanzar un alto grado de perfecci\u00f3n para ser lanzados luego al apostolado, ya que se les exhorta \u00aba verlo, a juzgarlo y a hacerlo todo a la luz de la fe, a formarse y perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismos por la acci\u00f3n con los dem\u00e1s y a entrar as\u00ed\u00ad en el servicio activo de la Iglesia\u00bb (AA 29). A los religiosos consagrados al apostolado se les recuerda que \u00abla acci\u00f3n apost\u00f3lica y ben\u00e9fica pertenece a la naturaleza misma de la vida religiosa, ya que el sagrado ministerio y la obra propia de la caridad les han sido encomendados por la Iglesia&#8230;\u00bb (PC 8). Los sacerdotes, al igual que los obispos, deben considerar su ministerio como un excelente medio de santificaci\u00f3n: \u00abLas preocupaciones apost\u00f3licas, los peligros y contratiempos, no s\u00f3lo no les sean un obst\u00e1culo, antes bien asciendan por ellos a una m\u00e1s alta santidad\u00bb (LG 41). Ellos saben, por tanto, que, para armonizar la vida interior con la acci\u00f3n externa, para alcanzar su unidad de vida, no bastan \u00abni la mera ordenaci\u00f3n exterior de las obras del ministerio, ni, por mucho que contribuya a fomentarla, la sola pr\u00e1ctica de los ejercicios de piedad. Pueden, sin embargo, construirla los presb\u00ed\u00adteros si en el cumplimiento de su ministerio siguieren el ejemplo de Cristo, cuya comida era hacer la voluntad de Aquel que lo envi\u00f3 para llevar a cabo su obra\u00bb (PO 14).<\/p>\n<p>Para comunicar en Cristo con la voluntad del Padre, el cristiano ha de ser d\u00f3cil a los impulsos del Esp\u00ed\u00adritu, aumentar su caridad en el encuentro sacramental con el Se\u00f1or, discernir los,-Ysignos de los tiempos, o sea, leer la historia en una dimensi\u00f3n religiosa. Es necesario hoy a\u00f1adir a la meditaci\u00f3n tradicional de los misterios divinos, revelados en la Biblia, la que se define \u00abmeditaci\u00f3n a ojos abiertos\u00bb y que \u00abencuentra a Dios no abandonando el mundo&#8230;, sino dirigi\u00e9ndose con amor y respeto a las cosas del mundo\u00bb \u00ab. Se trata de volver a vincularse a la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que conceb\u00ed\u00ada la oraci\u00f3n como una celebraci\u00f3n de los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n: asombro del alma ante las obras de Dios, mirada de fe penetradora de los acontecimientos y atenta alear los signos de la presencia y de la acci\u00f3n divina en el mundo, y voluntad de cooperaci\u00f3n en la alianza a trav\u00e9s de la propia inserci\u00f3n en el surco del designio salv\u00ed\u00adrico.<\/p>\n<p>4. EL TESTIMONIO DE LA VIDA &#8211; Examinando el mandato misionero de Cristo, advertimos que la expresi\u00f3n: \u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura\u00bb (Me 18,15) coincide con la otra: \u00abSer\u00e9is mis testigos&#8230; hasta los confines de la tierra\u00bb (He 1,8). Es decir, existe una equivalencia o un nexo entre evangelizaci\u00f3n y testimonio, en cuanto que aqu\u00e9lla no es transmisi\u00f3n de ideas, sino difusi\u00f3n de \u00abun mensaje de salvaci\u00f3n, es decir, de un conjunto de valores destinados a dar sentido a la vida. Y los valores se transmiten por el testimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy de modo particular se tiene alergia a creer en palabras no apoyadas y garantizadas por la vida de quien las pronuncia; no se distingue entre la predicaci\u00f3n y el predicador, se los acepta o rechaza a la vez. El testimonio de la vida es el signo m\u00e1s importante de credibilidad, ya que atestigua la sinceridad del ap\u00f3stol y la presencia de la fuerza divina transformadora de la existencia. El cristiano asume una grave responsabilidad cuando con su vida es ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo e incluso de ate\u00ed\u00adsmo, al no revelar y si ocultar el verdadero rostro de Dios y de la religi\u00f3n (GS 19). La historia demuestra que cuando ha faltado la santidad en los evangelizadores, se ha comprometido la conversi\u00f3n de los pueblos al cristianismo. Refiri\u00e9ndose a la predicaci\u00f3n a los indios en el siglo xvi, observaba e1 te\u00f3logo De Vitoria: \u00abNo he o\u00ed\u00addo hablar de ning\u00fan signo o milagro ni de ejemplos de vida religiosa; m\u00e1s bien, al contrario, de numerosos esc\u00e1ndalos, de horrendos delitos y de muchas impiedades. Por eso no parece que se haya predicado de manera adecuada y piadosa la religi\u00f3n cristiana para que aqu\u00e9llos (los indios) se sientan obligados a aceptarla\u00bb `.<\/p>\n<p>Indudablemente no ha de exagerarse la eficacia del testimonio: \u00abPues, por una parte, el testimonio en la vida presente no podr\u00e1 jam\u00e1s gozar de total transparencia, por el hecho de que la Iglesia cobija a la vez a justos y a pecadores, y s\u00f3lo en la fase escatol\u00f3gica podr\u00e1 resplandecer con perfecta pureza.<\/p>\n<p>Por otra parte, hay que notar que ni siquiera un testimonio perfect\u00ed\u00adsimo confiere eficacia absoluta a la evangelizaci\u00f3n, y Cristo Se\u00f1or ser\u00e1 siempre signo de contradicci\u00f3n\u00bb \u00ab. Sin embargo, a pesar de estos l\u00ed\u00admites, los cristianos han de esforzarse por seguir el ejemplo de Cristo, \u00abel testigo fiel\u00bb (Ap 1,5; 3,14), dando a su vez testimonio de coherencia evang\u00e9lica: \u00abTodos los cristianos, dondequiera que vivan, est\u00e1n obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de la palabra el hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo, y la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por quien han sido fortalecidos con la confirmaci\u00f3n, de tal forma que todos los dem\u00e1s, al contemplar sus buenas obras, glorifiquen al Padre&#8230;\u00bb (AG I1).<\/p>\n<p>En particular, la espiritualidad apost\u00f3lica incluye un conjunto de disposiciones y de virtudes, en las que insisten con frecuencia las cartas paulinas: la parresta o valor para anunciar el evangelio con libertad de palabra (1 Tes 2,2; 1 Cor 3,12; 2 Cor 3,12; Ef 8,19-20), la aceptaci\u00f3n de las pruebas y persecuciones que acompa\u00f1an a cuantos quieren vivir en Cristo y dar testimonio de \u00e9l (2 Tim 3.12; 1 Cor 4,9-13; 2 Cor 4,7-11), el servicio de la palabra (Rom 15,18; Col 1,23; F&#8217;lp 2,22). Lo que sobre todo caracteriza al ap\u00f3stol es una din\u00e1mica de amor en busca de comunicaci\u00f3n (2 Cor 5,14-15), que asume tonos maternales: \u00abComo una madre cuida cari\u00f1osamente a sus hijos, as\u00ed\u00ad fue llena nuestra ternura hacia vosotros\u00bb (1 Tes 2,7). Y como el ap\u00f3stol busca la regeneraci\u00f3n en Cristo, \u00abla Iglesia se lija con raz\u00f3n en aquella que engendr\u00f3 a Cristo&#8230; La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que est\u00e9n animados todos aquellos que en la misi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia cooperan a la regeneraci\u00f3n de los hombres\u00bb (LG 85). La referencia a,-Y&#8217;Mar\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de recordar el fin esencial y el car\u00e1cter maternal del apostolado\u00c2\u00b0&#8217;, ofrece el paradigma de la unidad de vida del cristiano, puesto que la Virgen, \u00abmientras vivi\u00f3 en este mundo una vida igual a la de los dem\u00e1s, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida con su Hijo y cooper\u00f3 de modo singular\u00ed\u00adsimo a la obra del Salvador\u00bb (AA 4). El amor al pr\u00f3jimo se expresa hoy trabajando por la justicia y participando en la transformaci\u00f3n del mundo; quiz\u00e1 es el testimonio que m\u00e1s se estima y se pide en nuestro tiempo, el signo de credibilidad de que el anuncio de\u00c2\u00a1 reino de Dios encuentra correspondencia en la transformaci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>S. De Fiores<br \/>\nDicES<br \/>\nBIBL&#8212;AA. VV., El apostolado de los laicos, Studium, Madrid 1972.-AA. 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Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>apostole (ajpostolhv, 651), enviar, misi\u00f3n. Significa apostolado (Act 1:25; Rom 1:5; 1Co 9:2; Gl 2.8).\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Administraci\u00f3n, Ministerio Act 1:25 tome la parte de este ministerio y a Rom 1:5 por quien recibimos la gracia y el a Gal 2:8 el que actu\u00f3 en Pedro para el a de la [264] Se suele aludir con este t\u00e9rmino a la tarea o actividad de hacer el bien a los dem\u00e1s, mediante &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostolado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOSTOLADO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9795","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9795","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9795"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9795\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9795"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9795"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9795"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}