{"id":983,"date":"2016-02-04T22:35:20","date_gmt":"2016-02-05T03:35:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arrepentimiento\/"},"modified":"2016-02-04T22:35:20","modified_gmt":"2016-02-05T03:35:20","slug":"arrepentimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arrepentimiento\/","title":{"rendered":"ARREPENTIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>v. Dolor, Tristeza<br \/>\nMat 3:8; Luk 3:8 haced, pues, frutos dignos de a<br \/>\nMat 3:11 a la verdad os bautizo en agua para a<br \/>\nMar 1:4; Luk 3:3 predicaba el bautismo de a para<br \/>\nLuk 24:47 predicase en su nombre el a y el perd\u00f3n<br \/>\nAct 5:31 dar a Israel a y perd\u00f3n de pecados<br \/>\nAct 11:18 a los gentiles ha dado Dios a para<br \/>\nAct 20:21 testificando .. acerca del a para con<br \/>\nAct 26:20 a Dios, haciendo obras dignas de a<br \/>\nRom 2:4 ignorando que su benignidad te gu\u00eda al a?<br \/>\n2Co 7:9 sino porque fuisteis contristados para a<br \/>\n2Co 7:10 la tristeza .. produce a para salvaci\u00f3n<br \/>\nHeb 6:1 el fundamento del a de obras muertas<br \/>\nHeb 6:6 recayeron, sean otra vez renovados para a<br \/>\nHeb 12:17 no hubo oportunidad para el a, aunque<br \/>\n2Pe 3:9 perezca, sino que todos procedan al a<\/p>\n<hr>\n<p>Arrepentimiento  (heb. generalmente n\u00e2jam,\u00bbsentir pesar [disgusto]\u00bb, \u00abestar triste\u00bb, \u00abconsolarse\u00bb; tambi\u00e9n n\u00f4jam, \u00abarrepentirse\u00bb, y sh\u00fbb, \u00abvolver[se]\u00bb, \u00abretornar\u00bb; gr. metano\u00e9\u00ed\u2021, \u00abcambiar de opini\u00f3n [mente, direcci\u00f3n]\u00bb, \u00absentir remordimiento\u00bb, \u00abarrepentirse\u00bb, \u00abconvertirse\u00bb; y met\u00e1noia, \u00abcambio de opini\u00f3n [mente, direcci\u00f3n]\u00bb, \u00abarrepentimiento\u00bb, \u00abconversi\u00f3n\u00bb). Como t\u00e9rmino teol\u00f3gico es el acto de abandonar el pecado, aceptar el gratuito don de Dios de la salvaci\u00f3n e iniciar el compa\u00f1erismo con Dios. El verdadero arrepentimiento implica un cambio radical en la actitud hacia el pecado y hacia Dios. Es su generosa bondad la que lleva a los hombres al arrepentimiento (Rom 2:4), operando en ellos \u00abel querer como el hacer\u00bb (Phi 2:13).  Est\u00e1 precedido por la convicci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo que impresiona el coraz\u00f3n del pecador con la infinita justicia de Dios y su condici\u00f3n perdida (cf Isa 6:5; Act 2:37). A la convicci\u00f3n sigue la contrici\u00f3n, y un reconocimiento interior de nuestra necesidad de la gracia divina, unida a una disposici\u00f3n de permitir que Dios obre su justicia en nuestra vida (cf Psa 34:18; 51:17; Isa 57:15; 66:2).  El arrepentimiento se integra a la conversi\u00f3n y en \u00e9sta alcanza su culminaci\u00f3n (Act 3:19). Arrepentirse se usa tambi\u00e9n con el matiz no teol\u00f3gico de \u00abcambiar de opini\u00f3n\u00bb, \u00ablamentar\u00bb. En este sentido se habla de que Dios se \u00abarrepiente\u00bb de algo (Gen 6:6; 1Sa 15:11; Jer 18:8; etc.). El no cambia su prop\u00f3sito, pero el hombre, como ser moralmente libre, puede revertir el resultado de la intenci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>conciencia de haber ca\u00ed\u00addo en el error, en un acto injusto, rechazo al pecado, prop\u00f3sito de enmendar la falta, de reparar el da\u00f1o ocasionado. En sentido figurado, y, por tanto, no se debe interpretar el texto literalmente, la Escritura dice que Dios se arrepiente, como cuando al ver la corrupci\u00f3n del hombre, le pesa haberlo creado y quiere destruirlo Gn 6, 6-7; tambi\u00e9n Dios se arrepiente cuando apacigua su c\u00f3lera y cesan sus amenazas contra el hombre Jr 18, 7-10; 26, 6-13. En la Escritura se habla tanto del a. individual como colectivo; en el primer caso, el a. iba acompa\u00f1ado de signos externos como rasgar las vestiduras,  vestirse de saco, ayunar, etc. 1 R 21, 27-29. Los profetas recalcan al hombre que el a., antes que en manifestaciones externas, implica circuncidar el esp\u00ed\u00adritu Dt 10, 16, consiste en hacerse a un coraz\u00f3n nuevo,  Jr 4, 4; Ez 18, 31.<\/p>\n<p>En este mismo sentido  encontramos alusiones en N. T. al a.,  comenzando por la predicaci\u00f3n a la conversi\u00f3n de Juan Bautista Mt 3,  8-10; Mc 1, 4; Lc 3, 8. Cristo, como los profetas, reclama la pureza interior, la conversi\u00f3n pues el Reino de Dios est\u00e1 cerca Mc 1, 15; Lc 13,  1-5; Jn 3, 5; es necesario hacerse como un ni\u00f1o para merecer el Reino de Dios Mt 18, 3; Mc 10, 15; Lc 18, 17. En los primeros a\u00f1os del cristianismo, los ap\u00f3stoles predican el a. que implica un cambio de vida, la conversi\u00f3n, Hch 3, 19; el bautismo debe ir acompa\u00f1ado del a.,  de la conversi\u00f3n Hch 2, 38. Arsaces VI, o Mitr\u00ed\u00addates I (171-138 a. C.), fundador del imperio parto, le quit\u00f3 a Demetrio la Media y Persia. Ca. 140-139 a. C., el sel\u00e9ucida Demetrio II arma una contraofensiva en Ir\u00e1n, es derrotado por los partos y encarcelado en Hircania 1 M 14, 2.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., naham, de-sistir, subh, volverse; gr., metanoia, de meta, cambio, y noieo, ejercicio de la mente). Es el proceso por el cual uno cambia de parecer o de opini\u00f3n. A Dios se le describe como arrepinti\u00e9ndose (Exo 32:14; 1Sa 15:11; Jon 3:9-10; Jon 4:2, usando naham), en el sentido de que \u00e9l cambi\u00f3 su actitud hacia un pueblo por causa de un cambio dentro del pueblo. Dios como deidad perfecta no cambia en su naturaleza esencial, mas cambia su relaci\u00f3n y actitud de ira a misericordia y de bendici\u00f3n a juicio, como lo requiera la ocasi\u00f3n. El arrepentimiento humano es un cambio para lo mejor, y es un cambio consciente del mal o de la desobediencia o pecado o idolatr\u00ed\u00ada hacia el Dios viviente (2Ki 17:13; Isa 19:22; Jer 3:12, Jer 3:14, Jer 3:22; Jon 3:10, usando subh).<\/p>\n<p>En el NT, el arrepentimiento y la fe son los dos lados de una misma moneda (Act 20:21). Ellos son una respuesta a la gracia. Jes\u00fas predic\u00f3 la necesidad que ten\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados de arrepentirse (Mat 4:17), y requiri\u00f3 que sus ap\u00f3stoles\/disc\u00ed\u00adpulos predicaran el arrepentimiento a los jud\u00ed\u00ados y a los gentiles (Luk 24:47; Act 2:38; Act 17:30). El arrepentimiento es un profundo cambio de mente que involucra el cambio de direcci\u00f3n de vida. El lado positivo del arrepentimiento es la conversi\u00f3n, el genuino volverse a Dios o a Cristo en busca de gracia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Dolor de coraz\u00f3n de haber pecado. Es algo esencial para el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p> &#8211; Seg\u00fan Dios, Hec 17:30.<\/p>\n<p> &#8211; Seg\u00fan Jes\u00fas, Mat 4:17, Mat 18:3, Mar 1:15.<\/p>\n<p> &#8211; Seg\u00fan el Bautista, Mat 3:2.<\/p>\n<p> &#8211; Seg\u00fan los Ap\u00f3stoles, Hec 2:38, Hec 20:21.<\/p>\n<p> &#8211; Hay gozo en el cielo por cada pecador que se arrepiente, y Jes\u00fas vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento, Luc 15:7-10, Mt:Luc 9:13.<\/p>\n<p> &#8211; Arrepi\u00e9ntete \u00abahora\u00bb. Ahora es el tiempo de la salvaci\u00f3n, Heb 3:7, Heb 4:7, Heb 3:15, 2Co 6:2, Sal 95:7-8, Pro 29:1.<\/p>\n<p> &#8211; Los \u00abmalos\u00bb son los que no se arrepienten, no creyendo en Jes\u00fas, Mat 21:32.<\/p>\n<p> &#8211; No son movidos ni aun por los milagros, ni aun si ven resucitar a un muerto, Luc 16:31, Jua 11:53.<\/p>\n<p> &#8211; Dejan pasar el tiempo concedido para el arrepentimiento, Rev 2:21.<\/p>\n<p> &#8211; Reprobados por no haber cre\u00ed\u00addo viendo milagros, Mat 11:20-24, Rev 2:5-16.<\/p>\n<p> &#8211; Negado a los ap\u00f3statas. Heb 6:4-6.<\/p>\n<p> Perd\u00f3n de los Pecados: Cinco condiciones.<\/p>\n<p> &#8211; Examen de Conciencia, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Jua 16:8-11.<\/p>\n<p> &#8211; Dolor de Coraz\u00f3n. Arrepentirse de haber cometido pecado, y de no creer y confiar en Cristo.<\/p>\n<p> (Sentirse muy apenado de no ir en el tren verdadero).<\/p>\n<p> &#8211; Enmendarse, cambiar de vida.<\/p>\n<p> (Coger el tren verdadero). Mat 18:3.<\/p>\n<p> &#8211; Confesar el pecado al sacerdote de Cristo, Jua 20:23, para que \u00e9l d\u00e9 la absoluci\u00f3n, lo perdone, o no lo perdone, si no ve arrepentimiento y prop\u00f3sito de enmendarse. Es como pedir el billete del tren verdadero.<\/p>\n<p> &#8211; Cumplir la penitencia que mande el sacerdote: (es pagar el billete del nuevo tren que cogemos). Luc 13:3, Luc 13:5. Los ninos no necesitan arrepentirse, porque no pecaron voluntariamente. Con el bautismo se les perdona el \u00abpecado original\u00bb, de herencia, por los padres.Nunca jam\u00e1s dice la Biblia que los ninos no puedan bautizarse, ni ser critianos, ante al contrario: Bautizad a todos, Mat 28:19, Hech. 16:Hec 156:33. Si en su iglesia no hay poder para bautizar a un nino, es que es una iglesia sin poder, no es la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo naham, que se utiliza mucho en el AT, significaba sentir una pena por algo con tal fuerza que conduzca a un cambio de actitud frente al objeto por el cual se siente la pena. En ese sentido, Dios \u2020\u0153se arrepinti\u00f3 &#8230; de haber hecho hombre en la tierra, y le doli\u00f3 en su coraz\u00f3n\u2020\u009d, por lo cual decidi\u00f3 hacer juicio en tiempos de \u2020\u00a2No\u00e9 (Gen 6:5-7). Dios tambi\u00e9n puede desistir de alg\u00fan juicio anunciado. As\u00ed\u00ad, cuando el incidente del becerro de oro, por la intercesi\u00f3n de Mois\u00e9s \u2020\u0153Jehov\u00e1 se arrepinti\u00f3 del mal que dijo que hab\u00ed\u00ada de hacer a su pueblo\u2020\u009d (Exo 32:14). En muchas ocasiones Dios se ha arrepentido de hacer juicio, pero advierte que puede llegar el d\u00ed\u00ada en que diga: \u2020\u0153Estoy cansado de arrepentirme\u2020\u009d (Jer 15:6). Sin embargo, el Se\u00f1or nunca se arrepiente para no cumplir las promesas de bendici\u00f3n que hace, pues \u00e9l \u2020\u0153no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta\u2020\u009d (Num 23:19; Deu 32:36; 1Sa 15:29), \u2020\u0153porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios\u2020\u009d (Rom 11:29).<\/p>\n<p>En varios lugares del AT se usa tambi\u00e9n el t\u00e9rmino para referirse al a. del hombre, o de la naci\u00f3n, por pecados cometidos. Casi siempre se pone el a. como condici\u00f3n de las promesas de bendici\u00f3n. As\u00ed\u00ad, si el pueblo se arrepintiere \u2020\u0153&#8230; en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehov\u00e1 tu Dios &#8230; entonces Jehov\u00e1 har\u00e1 volver a tus cautivos\u2020\u009d (Deu 30:1-3). Cuando hubo una guerra civil entre los israelitas y murieron muchos de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn, \u2020\u0153los hijos de Israel se arrepintieron a causa de ello\u2020\u009d, pues vieron que esa tribu iba a desaparecer. Decidieron, por tanto, buscar una soluci\u00f3n para que esto no aconteciera (Jue 21:6-7). Tambi\u00e9n Job, cuando recibi\u00f3 la revelaci\u00f3n de Dios \u2020\u0153desde un torbellino\u2020\u009d, le dijo al Se\u00f1or: \u2020\u0153Me arrepiento en polvo y ceniza\u2020\u009d (Job 38:1; Job 42:6). En todos estos casos citados est\u00e1 presente el dolor de coraz\u00f3n por los hechos cometidos. Pero el verdadero a. va m\u00e1s all\u00e1, puesto que procede inmediatamente a un cambio de actitud, como puede verse en la amonestaci\u00f3n de Eze 14:6 (\u2020\u0153As\u00ed\u00ad dice Jehov\u00e1 el Se\u00f1or: Convert\u00ed\u00ados, y volveos de vuestros \u00ed\u00addolos&#8230;\u2020\u009d).<br \/>\nt\u00e9rminos griegos que se utilizan en el NT apuntan a la idea de \u2020\u0153tornarse de algo y volverse hacia otra cosa\u2020\u009d, en el sentido religioso. Se emplea el sustantivo metanoia, que significa un cambio de mente con una consiguiente modificaci\u00f3n de conducta. En esa forma se utiliza la palabra en Mat 3:8 : \u2020\u0153Haced, pues, frutos dignos de a.\u2020\u009d, o en Hch 11:18 : \u2020\u0153De manera que tambi\u00e9n a los gentiles ha dado Dios a. para vida\u2020\u009d. El verbo \u2020\u0153arrepentirse\u2020\u009d es metanoe\u00f6, muy usado en el NT, como en Mar 1:15 : \u2020\u0153Arrepent\u00ed\u00ados, y creed en el evangelio\u2020\u009d, o en Luc 15:7 : \u2020\u0153Habr\u00e1 m\u00e1s gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente&#8230;\u2020\u009d Pero el \u00e9nfasis neotestamentario, sin excluir la idea de dolor por el pecado, se coloca sobre el acto de la voluntad que se inclina o se decide a cambiar, a volverse hacia Dios. Judas, por ejemplo, \u2020\u0153devolvi\u00f3 arrepentido las treinta piezas de plata\u2020\u009d, pero su a. no le llev\u00f3 a la determinaci\u00f3n de volverse hacia Dios, sino al suicidio.<br \/>\nmanera que el a. viene a ser el acto del hombre mediante el cual siente pena y dolor por los pecados cometidos contra Dios, los confiesa, y decide volverse por completo hacia \u00e9l para ponerse bajo su se\u00f1or\u00ed\u00ado. El a. forma parte fundamental de la doctrina cristiana (Heb 6:1). Este era el mensaje central de Juan el Bautista: \u2020\u0153Arrepent\u00ed\u00ados, porque el reino de los cielos se ha acercado\u2020\u009d (Mat 3:2). Y con esas mismas palabras comenz\u00f3 su ministerio el Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 4:17), que vino a llamar los pecadores al a., pues los que se creen justos piensan que no lo necesitan (Luc 5:32; Luc 15:7). El bautismo es una se\u00f1al externa que se da para confesar que realmente ha ocurrido el hecho del a., por lo cual Juan el Bautista hablaba del \u2020\u0153bautismo de a.\u2020\u009d (Mat 3:11; Mar 1:4; Luc 3:3). \u2020\u0153Delante de los \u00e1ngeles de Dios\u2020\u009d se produce un gran regocijo cuando un pecador se arrepiente (Luc 15:10). La simple profesi\u00f3n de cristianismo, no precedida de verdadero a. es algo vano, porque hay que hacer \u2020\u0153obras dignas de a.\u2020\u009d (Hch 26:20). El deseo de Dios es que \u2020\u0153todos procedan al a.\u2020\u009d (2Pe 3:9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, CONVERSI\u00ed\u201cN Palabras que en las lenguas modernas expresan una verdad central en la historia de la Revelaci\u00f3n de Dios a los hombres. Tanto en el hebreo como en el griego b\u00ed\u00adblicos hay varias palabras para expresar la conversi\u00f3n del pecador a Dios. La necesidad del arrepentimiento para entrar en el reino de Dios es algo que el Nuevo Testamento afirma tajantemente (Mt. 3:8; Lc. 5:32; Hch. 5:31; 11:18; 26:20; Ro. 2:4, etc.). En el Antiguo Testamento, este t\u00e9rmino se aplica tambi\u00e9n a Dios, mostrando c\u00f3mo Dios, en su gobierno sobre la tierra, expresa su propio sentimiento acerca de los sucesos que tienen lugar sobre ella. Pero esto no choca con Su omnipresencia. Son dos los sentidos en que se habla del arrepentimiento con respecto a Dios. (1) En cuanto a Su propia creaci\u00f3n o designaci\u00f3n de objetos que despu\u00e9s no corresponden a Su gloria. Se arrepinti\u00f3 de haber hecho al hombre sobre la tierra y de haber puesto a Sa\u00fal como rey sobre Israel (Gn. 6:6, 7; 1 S. 15:11, 35). (2) En cuanto a castigos de los que ha amenazado o bendiciones que ha prometido. Cuando Israel se apartaba de sus malos caminos y buscaba a Dios entonces Dios se arrepent\u00ed\u00ada del castigo que El hab\u00ed\u00ada dispuesto (2 S. 24:16, etc.). Por otra parte, las promesas de bendecir al pueblo de Israel cuando estaba en la tierra fueron condicionadas a su obediencia, de manera que Dios, si ellos hac\u00ed\u00adan lo malo, se arrepentir\u00ed\u00ada del bien que El les hab\u00ed\u00ada prometido. tanto a Israel como, de hecho, a cualquier otra naci\u00f3n (Jer. 18:8-10). Entonces alterar\u00ed\u00ada el orden de Sus tratos hacia ellos. En cuanto a Israel. el Se\u00f1or llega a decir: \u00abEstoy cansado de arrepentirme\u00bb (Jer. 15:6). En todo esto entra la responsabilidad humana, as\u00ed\u00ad como el gobierno divino. Pero las \u00abpromesas incondicionales\u00bb de Dios, dadas a Abraham, Isaac y Jacob, no est\u00e1n sujetas a arrepentimiento. \u00abPorque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u00bb (Ro. 11:29). \u00abDios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. El dijo, \u00bfy no har\u00e1? Habl\u00f3, \u00bfy no lo ejecutar\u00e1?\u00bb (Nm. 13:19; 1 S. 15:29; Mal. 3:6). Y esto tiene que mantenerse as\u00ed\u00ad con respecto a cada prop\u00f3sito de Su voluntad. Con respecto al hombre, el arrepentimiento es el necesario precursor de su experiencia de la gracia de Dios. Se presentan dos motivos para el arrepentimiento: la bondad de Dios que gu\u00ed\u00ada al arrepentimiento (Ro. 2:4), y el juicio que se avecina, en raz\u00f3n del cual Dios manda a todos los hombres ahora que se arrepientan (Hch. 17:30, 31); pero es de Su gracia y para Su gloria que se abre esta puerta de retorno a El (Hch. 11:18). El allega para s\u00ed\u00ad al hombre en Su gracia en base a que Su justicia ha quedado salvaguardada por la muerte de Cristo. De ah\u00ed\u00ad que el testimonio divino es \u00abdel arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Hch. 20:21). El arrepentimiento ha sido definido como \u00abun cambio de mente hacia Dios que conduce al juicio de uno mismo y de los propios actos\u00bb (1 R. 8:47; Ez. 14:6; Mt. 3:2; 9:13; Lc. 15:7; Hch. 20:21; 2 Co. 7:9, 10, etc.). Esto no ser\u00ed\u00ada posible si no fuera por el reconocimiento de que Dios es misericordioso. Tambi\u00e9n se habla de arrepentimiento en relaci\u00f3n con un cambio de pensamiento y de acci\u00f3n all\u00ed\u00ad donde no hay mal del que arrepentirse (2 Co. 7:8). En la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica el arrepentimiento es uno de los temas centrales; ya desde la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas lo encontramos como una de las exigencias del reino, y el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, en su serm\u00f3n, Pedro termina invitando a los oyentes a arrepentirse de sus pecados y convertirse a Cristo (Hch. 3:19; 2 Co. 7:9; He. 6:1; Ap. 2:21). En el Nuevo Testamento la palabra \u00abarrepentimiento\u00bb es, por lo general, la traducci\u00f3n de la palabra \u00abmetanoia\u00bb, que significa cambio de actitud, cambio de modo de pensar o de plan de vida (Mt. 3:2; 4:17; 11:20; Mr. 1:15; 6:12; Lc. 10:13; 11:32; Hch. 2:38; 8:22; 17:30; 2 Co. 12:12; Ap. 2:5, 16). Estos y muchos otros pasajes del Nuevo Testamento nos indican la centralidad de esta realidad y de esta doctrina en el mensaje de Cristo y de los ap\u00f3stoles. La traducci\u00f3n de \u00abmetanoia\u00bb por \u00abpenitencia\u00bb que hacen algunas ediciones catolicorromanas no solamente es un error, sino que contradice el Nuevo Testamento. (V\u00e9ase CONVERSI\u00ed\u201cN).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[432]<\/p>\n<p>    Sentimiento de pesar por la acci\u00f3n o la omisi\u00f3n que se ha tenido m\u00e1s o menos consentidamente. Religiosamente alude a la pena o dolor por el pecado cometido. Se llama contrici\u00f3n, pues tiene por motivo prioritario la ofensa a Dios mismo. Y se llama atrici\u00f3n cuando se halla motivado por el temor al castigo (infierno, purgatorio) o por el sentimiento de haber perdido la recompensa (cielo).<\/p>\n<p>   (Ver Penitencia, sacramento 2.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nNo hay en el Nuevo Testamento un \u00fanico y espec\u00ed\u00adfico t\u00e9rmino que equivalga al \u00abarrepentimiento\u00bb castellano, sino que este concepto se expresa con diversas palabras.<\/p>\n<p>Hay un arrepentimiento en la esfera meramente humana que aparece circunstancialmente en los Evangelios (Mt 21,30 sobre el hijo que no quiere hacer lo que su padre le pide pero que luego \u00abse arrepiente\u00bb y lo hace o Mt 27,32 referido a Judas que se arrepiente de su traici\u00f3n a Jes\u00fas). Sin embargo, el arrepentimiento que aqu\u00ed\u00ad interesa es el que se da en contexto religioso. Tal arrepentimiento, est\u00e1 de tal forma unido con los conceptos de > penitencia y conversi\u00f3n, perd\u00f3n, que resulta dif\u00ed\u00adcil separarlos.<\/p>\n<p>Penitencia y conversi\u00f3n se piden al pueblo ya en la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista (Mc 1,4 y par. Mt 3,2 Lc 3,3; Mt 3,8; Lc 3,8-14). Tambi\u00e9n este tema est\u00e1 presente en la presentaci\u00f3n evang\u00e9lica de la inicial predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el Reino (Mc 1, 15; Mt 4, 17).<\/p>\n<p>Como algo distinto de esos conceptos, pero vinculado estrechamente con ellos, el arrepentimiento acent\u00faa el momento de reconocimiento de algo negativo, err\u00f3neo o simplemente malo en uno mismo, el tener pesar o dolor de ello y, por tanto, el querer cambiarlo y esforzarse en hacerlo realmente.<\/p>\n<p>Lo caracter\u00ed\u00adstico en la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica es suponer que el ser humano vive, en ocasiones al menos, de una forma tal que ofrece materia para arrepentirse de ella y que el reconocimiento de tal situaci\u00f3n es una especie de condici\u00f3n indispensable para el cambio hacia una existencia acorde con la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Un texto claro es la par\u00e1bola de los dos hijos (Mt 21,28-32) donde se reprocha a sus adversarios no haber hecho caso a Juan el Bautista y no haberse arrepentido y cambiado.<\/p>\n<p>Por lo que publicanos y prostitutas, que s\u00ed\u00ad lo hicieron, les preceder\u00e1n en el Reino.<\/p>\n<p>Esta actitud de Jes\u00fas supone, como m\u00ed\u00adnimo dos cosas que los seres humanos cometemos errores te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos y aun tenemos claras actitudes y obras negativas, simplemente malas. Y, adem\u00e1s, que somos capaces de reconocer esos errores, defectos, pecados&#8230; como tales y de cambiar a mejor. El no hacerlo incluye responsabilidad, porque la ayuda de Dios para ese cambio Jes\u00fas la da por supuesto.<\/p>\n<p>Para arrepentirse har\u00e1 falta humildad y realismo para vernos a nosotros mismos tal como somos y actuamos en los aspectos negativos de nuestra vida y esperar y pedir el auxilio divino. -> \u00f3n.<\/p>\n<p>Pastor<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>El verbo \u2020\u0153arrepentirse\u2020\u009d significa \u2020\u0153sentir pesar, contrici\u00f3n o compunci\u00f3n, por haber hecho o haber dejado de hacer alguna cosa\u2020\u009d. Tambi\u00e9n entra\u00f1a la idea de \u2020\u0153cambiar de actitud con respecto a cierta acci\u00f3n o conducta del pasado (o a algo que se pretend\u00ed\u00ada hacer) debido a pesar o descontento\u2020\u009d. En muchos textos esta es la idea de la palabra hebrea na\u00c2\u00b7j\u00e1m, t\u00e9rmino que puede significar \u2020\u0153sentir pesar; estar de duelo; arrepentirse\u2020\u009d (Ex 13:17; G\u00e9 38:12; Job 42:6), y tambi\u00e9n: \u2020\u0153consolarse\u2020\u009d (2Sa 13:39; Eze 5:13), \u2020\u0153liberarse\u2020\u009d o \u2020\u0153desembarazarse (por ej.: de los enemigos)\u2020\u009d. (Isa 1:24.) Sea que se refiera a sentir pesar o a sentir consuelo, el t\u00e9rmino hebreo implica un cambio en la actitud mental o el sentir de la persona.<br \/>\nEn griego se usan dos verbos en conexi\u00f3n con el arrepentimiento: me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7no\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o y me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7mai. El primero se compone de me\u00c2\u00b7t\u00e1, \u2020\u0153despu\u00e9s\u2020\u009d, y no\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o (relacionado con nous, mente, disposici\u00f3n o consciencia moral), que significa \u2020\u0153percibir; discernir; captar; darse cuenta\u2020\u009d. Por consiguiente, el significado literal de me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7no\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o es \u2020\u0153conocer despu\u00e9s\u2020\u009d (en contraste con \u2020\u0153pre-conocer\u2020\u009d), y se refiere a un cambio en la manera de pensar, la actitud o el prop\u00f3sito de una persona. Por otro lado, me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7mai viene de m\u00e9\u00c2\u00b7lo, que significa \u2020\u0153preocupar; interesar\u2020\u009d. El prefijo me\u00c2\u00b7t\u00e1 (despu\u00e9s) le da al verbo el sentido de \u2020\u0153sentir pesar\u2020\u009d (Mt 21:30; 2Co 7:8) o \u2020\u0153arrepentirse\u2020\u009d.<br \/>\nPor consiguiente, me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7no\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o recalca el cambio de punto de vista o disposici\u00f3n: el rechazo del modo de proceder pasado o que se ha pensado emprender por considerarlo indeseable (Rev 2:5; 3:3); por otro lado, me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7mai subraya el sentimiento de pesar que experimenta la persona. (Mt 21:30.) El Theological Dictionary of the New Testament (edici\u00f3n de G. Kittel, vol. 4, p\u00e1g. 629; traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de G. Bromiley, 1969) dice: \u2020\u0153Por lo tanto, cuando el Nuevo Testamento separa los significados de [estos t\u00e9rminos], muestra un claro discernimiento de la naturaleza incambiable de ambos conceptos. En contraste, el uso helen\u00ed\u00adstico acerc\u00f3 el significado de las dos palabras\u2020\u009d.<br \/>\nPor supuesto, un cambio de punto de vista suele ir acompa\u00f1ado de un cambio de sentimientos, o es posible que sea el sentimiento de pesar el que provoque un decidido cambio en el punto de vista o la voluntad de la persona. (1Sa 24:5-7.) Se deduce, entonces, que estos dos vocablos, aunque de distinto significado, son muy afines.<\/p>\n<p>Arrepentimiento humano de los pecados. El pecado, el no cumplir con los justos requisitos de Dios es lo que hace necesario el arrepentimiento. (1Jn 5:17.) Ya que Ad\u00e1n vendi\u00f3 a toda la humanidad al pecado, todos sus descendientes han tenido la necesidad de arrepentirse. (Sl 51:5; Ro 3:23; 5:12.) Como se muestra en el art\u00ed\u00adculo RECONCILIACI\u00ed\u201cN, el arrepentimiento (seguido de la conversi\u00f3n) es un requisito previo para reconciliarse con Dios.<br \/>\nPuede ser que el arrepentimiento afecte el proceder de la vida de una persona, es decir, un derrotero de vida contrario al prop\u00f3sito y la voluntad divinas y, por lo tanto, en armon\u00ed\u00ada con el mundo controlado por el adversario de Dios (1Pe 4:3; 1Jn 2:15-17; 5:19), o quiz\u00e1s solo afecte un aspecto en particular de la vida, una pr\u00e1ctica impropia que estropea y mancha un derrotero que de otra manera ser\u00ed\u00ada aceptable; es posible que se sienta arrepentimiento debido a un solo acto de mala conducta o hasta por una tendencia, inclinaci\u00f3n o actitud incorrecta. (Sl 141:3, 4; Pr 6:16-19; Snt 2:9; 4:13-17; 1Jn 2:1.) Por consiguiente, las faltas que lo causan pueden ser o bien de car\u00e1cter muy general o bien bastante espec\u00ed\u00adficas.<br \/>\nDe manera similar, una persona puede desviarse de la justicia mucho o poco, y, como es l\u00f3gico, el grado de pesar estar\u00e1 en proporci\u00f3n al grado de desviaci\u00f3n. Los israelitas fueron \u2020\u0153a lo profundo en su sublevaci\u00f3n\u2020\u009d contra Jehov\u00e1 y se \u2020\u02dcpudrieron\u2020\u2122 en sus transgresiones. (Isa 31:6; 64:5, 6; Eze 33:10.) Por otro lado, el ap\u00f3stol Pablo aconseja que cuando un \u2020\u0153hombre d\u00e9 alg\u00fan paso en falso antes que se d\u00e9 cuenta de ello\u2020\u009d, los que tienen las debidas cualidades espirituales han de tratar \u2020\u0153de reajustar a tal hombre con esp\u00ed\u00adritu de apacibilidad\u2020\u009d. (G\u00e1l 6:1.) Ya que Jehov\u00e1 tiene misericordia de las debilidades carnales de sus siervos, estos no necesitan estar en una constante condici\u00f3n de remordimiento debido a los errores que cometen por su imperfecci\u00f3n inherente. (Sl 103:8-14; 130:3.) Si andan concienzudamente en los caminos de Dios, pueden sentirse gozosos. (Flp 4:4-6; 1Jn 3:19-22.)<br \/>\nEntre los que necesitan arrepentimiento puede que est\u00e9n aquellos que ya han disfrutado de una relaci\u00f3n favorable con Dios, pero que se han desviado y han sufrido la p\u00e9rdida de su favor y bendici\u00f3n. (1Pe 2:25.) Israel estaba en una relaci\u00f3n de pacto con Dios, eran un \u2020\u0153pueblo santo\u2020\u009d, escogido de entre todas las naciones (Dt 7:6; Ex 19:5, 6); los cristianos tambi\u00e9n llegaron a estar en una posici\u00f3n justa ante Dios mediante el nuevo pacto mediado por Cristo. (1Co 11:25; 1Pe 2:9, 10.) En el caso de aquellos que se desviaron, el arrepentimiento los conduc\u00ed\u00ada a la restauraci\u00f3n de su buena relaci\u00f3n con Dios y a los consiguientes beneficios y bendiciones que les reportar\u00ed\u00ada esa relaci\u00f3n. (Jer 15:19-21; Snt 4:8-10.) Para los que no han disfrutado con anterioridad de tal relaci\u00f3n con Dios \u2014como los pueblos paganos de naciones no israelitas durante el tiempo en que estuvo en vigor el pacto de Dios con Israel (Ef 2:11, 12) y todas aquellas personas de cualquier raza o nacionalidad que est\u00e1n fuera de la congregaci\u00f3n cristiana\u2014, el arrepentimiento es un paso principal y esencial para llegar a estar en una posici\u00f3n justa delante de Dios, con vida eterna en mira. (Hch 11:18; 17:30; 20:21.)<br \/>\nEl arrepentimiento puede ser tanto colectivo como individual. Por ejemplo: la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s movi\u00f3 a toda la ciudad de N\u00ed\u00adnive a arrepentirse, desde el rey hasta \u2020\u0153el menor de ellos\u2020\u009d, pues a los ojos de Dios todos hab\u00ed\u00adan participado en la maldad. (Jon 3:5-9; comp\u00e1rese con Jer 18:7, 8.) A instancias de Esdras, la entera congregaci\u00f3n formada por los israelitas que regresaron del exilio reconoci\u00f3 su culpabilidad colectiva ante Dios y expres\u00f3 arrepentimiento por medio de sus pr\u00ed\u00adncipes representantes. (Esd 10:7-14; comp\u00e1rese con 2Cr 29:1, 10; 30:1-15; 31:1, 2.) Asimismo, la congregaci\u00f3n de Corinto se arrepinti\u00f3 de haber tolerado la presencia de alguien que practicaba males crasos. (Comp\u00e1rese con 2Co 7:8-11; 1Co 5:1-5.) Incluso los profetas Jerem\u00ed\u00adas y Daniel no se eximieron por completo de culpabilidad cuando confesaron los males que hab\u00ed\u00ada cometido Jud\u00e1 y que resultaron en su ca\u00ed\u00adda. (Lam 3:40-42; Da 9:4, 5.)<\/p>\n<p>Qu\u00e9 requiere el verdadero arrepentimiento. El arrepentimiento envuelve tanto la mente como el coraz\u00f3n. Hay que reconocer lo malo del proceder o la acci\u00f3n, y para ello se precisa aceptar como justas las normas y la voluntad divinas. Ignorar u olvidar su voluntad y normas es una barrera para el arrepentimiento. (2Re 22:10, 11, 18, 19; Jon 1:1, 2; 4:11; Ro 10:2, 3.) Por esta raz\u00f3n, Jehov\u00e1, en su misericordia, ha enviado a profetas y predicadores para que hagan una llamada al arrepentimiento. (Jer 7:13; 25:4-6; Mr 1:14, 15; 6:12; Lu 24:27.) Al hacer que se publiquen las buenas nuevas por medio de la congregaci\u00f3n cristiana, y en particular desde el tiempo de la conversi\u00f3n de Cornelio en adelante, Dios ha estado \u2020\u0153dici\u00e9ndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan\u2020\u009d. (Hch 17:22, 23, 29-31; 13:38, 39.) La Palabra de Dios (escrita o hablada) es el medio para \u2020\u02dcpersuadirles\u2020\u2122, para convencerles de lo justo del camino del Creador y de lo incorrecto de sus propios caminos. (Comp\u00e1rese con Lu 16:30, 31; 1Co 14:24, 25; Heb 4:12, 13.) La Ley de Dios es \u2020\u0153perfecta, hace volver el alma\u2020\u009d. (Sl 19:7.)<br \/>\nEl rey David habla de \u2020\u02dcense\u00f1ar a los transgresores los caminos de Dios para que se vuelvan a El\u2020\u2122 (Sl 51:13), obviamente una referencia a sus compa\u00f1eros israelitas. A Timoteo se le dijo que no pelease cuando tratase con los cristianos de las congregaciones a las que serv\u00ed\u00ada, sino que \u2020\u02dcinstruyese con apacibilidad a los que no estuvieran favorablemente dispuestos\u2020\u2122, ya que Dios tal vez les dar\u00ed\u00ada \u2020\u02dcarrepentimiento que conducir\u00ed\u00ada a un conocimiento exacto de la verdad, y recobrar\u00ed\u00adan el juicio fuera del lazo del Diablo\u2020\u2122. (2Ti 2:23-26.) Por consiguiente, la llamada al arrepentimiento se puede dar tanto dentro de la congregaci\u00f3n del pueblo de Dios como fuera de ella.<br \/>\nLa persona debe entender que ha pecado contra Dios. (Sl 51:3, 4; Jer 3:25.) Esto puede ser bastante obvio cuando existe blasfemia p\u00fablica contra el nombre de Dios o adoraci\u00f3n de otros dioses, como por medio de im\u00e1genes idol\u00e1tricas. (Ex 20:2-7.) Sin embargo, hasta en lo que se pudiera considerar como un \u2020\u0153asunto privado\u2020\u009d o algo entre dos personas, ha de reconocerse que los males cometidos son pecados contra Dios, una falta de respeto a Jehov\u00e1. (Comp\u00e1rese con 2Sa 12:7-14; Sl 51:4; Lu 15:21.) Hay que admitir que incluso las faltas en las que se incurre por ignorancia o equivocaci\u00f3n hacen que se sea culpable ante el Gobernante Soberano, Jehov\u00e1 Dios. (Comp\u00e1rese con Le 5:17-19; Sl 51:5, 6; 119:67; 1Ti 1:13-16.)<br \/>\nUna parte importante de la labor de los profetas consisti\u00f3 en convencer a Israel de sus pecados (Isa 58:1, 2; Miq 3:8-11), bien de idolatr\u00ed\u00ada (Eze 14:6), injusticia, opresi\u00f3n de un semejante (Jer 34:14-16; Isa 1:16, 17), inmoralidad (Jer 5:7-9) o falta de confianza en Jehov\u00e1 al apoyarse en el hombre y en el poder\u00ed\u00ado militar de las naciones. (1Sa 12:19-21; Jer 2:35-37; Os 12:6; 14:1-3.) El mensaje que Juan el Bautista y el propio Jesucristo dirigieron al pueblo jud\u00ed\u00ado fue una llamada al arrepentimiento. (Mt 3:1, 2, 7, 8; 4:17.) Ambos pusieron al descubierto la condici\u00f3n pecaminosa de la naci\u00f3n al despojar a la gente y a sus gu\u00ed\u00adas religiosos del halo de santurroner\u00ed\u00ada que les amparaba y del embozo de tradiciones humanas y simulaciones hip\u00f3critas que les encubr\u00ed\u00ada. (Lu 3:7, 8; Mt 15:1-9; 23:1-39; Jn 8:31-47; 9:40, 41.)<\/p>\n<p>Captar el sentido con el coraz\u00f3n. Por consiguiente, para que exista arrepentimiento, primero debe haber un coraz\u00f3n receptivo que posibilite el que la persona vea y escuche con entendimiento. (Comp\u00e1rese con Isa 6:9, 10; Mt 13:13-15; Hch 28:26, 27.) La mente puede percibir y recoger lo que el o\u00ed\u00addo escucha y el ojo ve, pero es mucho m\u00e1s importante que la persona que se arrepiente \u2020\u02dccapte el sentido [\u2020\u0153la idea\u2020\u009d, Jn 12:40] de ello con el coraz\u00f3n\u2020\u2122. (Mt 13:15; Hch 28:27.) De esa manera no solo se produce un reconocimiento intelectual del proceder pecaminoso, sino tambi\u00e9n una respuesta apreciativa, desde el coraz\u00f3n. Para los que ya conocen a Dios, tal vez solo sea necesario \u2020\u02dchacer volver a su coraz\u00f3n\u2020\u2122 el conocimiento de Dios y de sus mandamientos (Dt 4:39; comp\u00e1rese con Pr 24:32; Isa 44:18-20) con el fin de \u2020\u02dcrecobrar el juicio\u2020\u2122. (1Re 8:47.) Si tienen una recta motivaci\u00f3n de coraz\u00f3n, ser\u00e1n capaces de \u2020\u02dcrehacer su mente y probar para s\u00ed\u00ad mismos la buena, acepta y perfecta voluntad de Dios\u2020\u2122. (Ro 12:2.)<br \/>\nSi una persona tiene fe y amor a Dios en su coraz\u00f3n, sentir\u00e1 un pesar sincero y tristeza debido a su mal proceder. El aprecio por la bondad y la grandeza de Dios har\u00e1 que los transgresores sientan un profundo remordimiento por haber ofendido Su nombre. (Comp\u00e1rese con Job 42:1-6.) Por otra parte, el amor al pr\u00f3jimo les har\u00e1 lamentar el da\u00f1o que han causado a otros, el mal ejemplo que han puesto y quiz\u00e1s hasta la manera de manchar la reputaci\u00f3n del pueblo de Dios ante los de afuera. Dichos transgresores buscan el perd\u00f3n porque desean honrar el nombre de Dios y trabajar para el bien de su pr\u00f3jimo. (1Re 8:33, 34; Sl 25:7-11; 51:11-15; Da 9:18, 19.) Arrepentidos, se sienten \u2020\u0153quebrantados de coraz\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u02dcaplastados y de esp\u00ed\u00adritu humilde\u2020\u2122 (Sl 34:18; 51:17; Isa 57:15), est\u00e1n \u2020\u02dccontritos de esp\u00ed\u00adritu y tiemblan ante la palabra de Dios\u2020\u2122 (Isa 66:2), palabra que hace un llamamiento hacia el arrepentimiento, y, en realidad, \u2020\u02dcvan retemblando a Jehov\u00e1 y a su bondad\u2020\u2122. (Os 3:5.) Cuando David obr\u00f3 tontamente al ordenar un censo, su \u2020\u0153coraz\u00f3n [&#8230;] empez\u00f3 a darle golpes\u2020\u009d. (2Sa 24:10.)<br \/>\nPor consiguiente, es necesario que haya un rechazo definitivo, que se sienta un odio de coraz\u00f3n y una gran repugnancia por el mal proceder. (Sl 97:10; 101:3; 119:104; Ro 12:9; comp\u00e1rese con Heb 1:9; Jud 23.) Esto es as\u00ed\u00ad porque \u2020\u0153el temor de Jehov\u00e1 significa odiar lo malo\u2020\u009d, y eso incluye odiar el ensalzamiento propio, el orgullo, el mal camino y la boca perversa. (Pr 8:13; 4:24.) Adem\u00e1s, tiene que haber amor a la justicia y una firme determinaci\u00f3n de adherirse a partir de entonces a un proceder justo. Sin este odio a lo que es malo y amor a la justicia, el arrepentimiento no tendr\u00ed\u00ada ninguna fuerza genuina que llevara a la verdadera conversi\u00f3n. Debido a esto, aunque el rey Rehoboam se humill\u00f3 ante la expresi\u00f3n de la c\u00f3lera de Jehov\u00e1, despu\u00e9s \u2020\u0153hizo lo que era malo, porque no hab\u00ed\u00ada establecido firmemente su coraz\u00f3n en buscar a Jehov\u00e1\u2020\u009d. (2Cr 12:12-14; comp\u00e1rese con Os 6:4-6.)<\/p>\n<p>Tristeza piadosa, no como la del mundo. En la segunda carta que Pablo escribe a los corintios, el ap\u00f3stol hace referencia a la \u2020\u0153tristeza de manera piadosa\u2020\u009d que estos expresaron como resultado de la reprensi\u00f3n que les hab\u00ed\u00ada dado en la primera carta. (2Co 7:8-13.) Hab\u00ed\u00ada \u2020\u02dcsentido pesar\u2020\u2122 (me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7mai) por haberles tenido que escribir con tanta severidad y como consecuencia haberles causado dolor, pero dej\u00f3 de sentirlo al ver que su reprensi\u00f3n hab\u00ed\u00ada producido en ellos tristeza piadosa, una tristeza que les hab\u00ed\u00ada llevado a un arrepentimiento sincero (me\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7noi\u00c2\u00b7a) de su actitud y proceder incorrectos. Sab\u00ed\u00ada que el dolor que les hab\u00ed\u00ada causado hab\u00ed\u00ada obrado para su bien y no les har\u00ed\u00ada ning\u00fan \u2020\u0153da\u00f1o\u2020\u009d. La tristeza que conduc\u00ed\u00ada al arrepentimiento no era algo por lo que ellos tuvieran que sentir pesar, pues les manten\u00ed\u00ada en el camino de la salvaci\u00f3n, evitando que reincidieran o apostataran, y les daba la esperanza de vida eterna. Contrasta esta tristeza con \u2020\u0153la tristeza del mundo [que] produce muerte\u2020\u009d, tristeza que no se deriva de la fe y del amor que se le tiene a Dios y a la justicia, sino que nace del fracaso, la decepci\u00f3n, la p\u00e9rdida, el castigo por el mal y la verg\u00fcenza (comp\u00e1rese con Pr 5:3-14, 22, 23; 25:8-10), y suele dar lugar a amargura, resentimiento y envidia, por lo que no conduce a beneficio duradero alguno, ni a mejoras ni a una esperanza genuina. (Comp\u00e1rese con Pr 1:24-32; 1Te 4:13, 14.) La tristeza del mundo se lamenta por las consecuencias desagradables del pecado, pero no por el pecado en s\u00ed\u00ad ni por el oprobio que este le ocasiona al nombre de Dios. (Isa 65:13-15; Jer 6:13-15, 22-26; Rev 18:9-11, 15, 17-19; contr\u00e1stese con Eze 9:4.)<br \/>\nEl caso de Ca\u00ed\u00adn sirve de ejemplo, pues fue la primera persona a la que Dios inst\u00f3 al arrepentimiento. Lo inst\u00f3, advirti\u00e9ndole que se dirigiese \u2020\u0153a hacer lo bueno\u2020\u009d, para que el pecado no llegase a dominarlo. Sin embargo, en lugar de arrepentirse de su odio asesino, Ca\u00ed\u00adn dej\u00f3 que este lo impulsara a matar a su hermano. Cuando Dios lo interrog\u00f3, respondi\u00f3 con evasivas y solo manifest\u00f3 alg\u00fan pesar al escuchar la sentencia que recay\u00f3 sobre \u00e9l, un pesar debido a la severidad del castigo, no al mal cometido. (G\u00e9 4:5-14.) Al obrar de ese modo, demostr\u00f3 que se \u2020\u02dcoriginaba del inicuo\u2020\u2122. (1Jn 3:12.)<br \/>\nTambi\u00e9n manifest\u00f3 la tristeza propia del mundo Esa\u00fa, cuando supo que su hermano Jacob hab\u00ed\u00ada recibido la bendici\u00f3n de primog\u00e9nito (derecho que \u00e9l hab\u00ed\u00ada vendido desde\u00f1osamente a Jacob). (G\u00e9 25:29-34.) Esa\u00fa clam\u00f3 \u2020\u0153de una manera extremadamente fuerte y amarga\u2020\u009d, buscando con l\u00e1grimas un \u2020\u0153arrepentimiento\u2020\u009d (me\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7noi\u00c2\u00b7a), no el suyo, sino un \u2020\u0153cambio de parecer\u2020\u009d de su padre. (G\u00e9 27:34; Heb 12:17, NTI.) Sinti\u00f3 pesar por la p\u00e9rdida, no por la actitud materialista que le hizo \u2020\u02dcdespreciar la primogenitura\u2020\u2122. (G\u00e9 25:34.)<br \/>\nDespu\u00e9s de haber traicionado a Jes\u00fas, Judas \u2020\u0153sinti\u00f3 remordimiento [forma de me\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7mai]\u2020\u009d, intent\u00f3 devolver el soborno que hab\u00ed\u00ada concertado y despu\u00e9s se ahorc\u00f3. (Mt 27:3-5.) Por lo visto le abrum\u00f3 la monstruosidad de su delito y probablemente tambi\u00e9n la espantosa seguridad de que recibir\u00ed\u00ada el juicio divino. (Comp\u00e1rese con Heb 10:26, 27, 31; Snt 2:19.) Sinti\u00f3 remordimiento por su culpabilidad, abatimiento, desesperaci\u00f3n, pero no hay nada que muestre que expresara la tristeza piadosa que genera arrepentimiento (me\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7noi\u00c2\u00b7a). Para confesar su pecado no busc\u00f3 a Dios, sino a los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados, y es probable que les devolviera el dinero con la idea equivocada de que as\u00ed\u00ad atenuar\u00ed\u00ada hasta cierto grado su delito. (Comp\u00e1rese con Snt 5:3, 4; Eze 7:19.) Al delito de traici\u00f3n y de contribuir a la muerte de un hombre inocente, a\u00f1adi\u00f3 el de suicidio. Su proceder est\u00e1 en marcado contraste con el de Pedro, cuyo amargo llanto despu\u00e9s de haber negado a su Se\u00f1or fue el reflejo de su arrepentimiento de coraz\u00f3n, lo que hizo posible que se le restableciese. (Mt 26:75; comp\u00e1rese con Lu 22:31, 32.)<br \/>\nComo puede verse, el pesar, el remordimiento y las l\u00e1grimas no son en s\u00ed\u00ad mismos pruebas de arrepentimiento genuino; el factor determinante es el motivo del coraz\u00f3n. Oseas dice que Jehov\u00e1 denunci\u00f3 a Israel debido a que en su aflicci\u00f3n \u2020\u0153no clamaron a [El] por socorro con su coraz\u00f3n, aunque siguieron aullando en sus camas. A causa de su grano y vino dulce siguieron holgazaneando [&#8230;]. Y procedieron a regresar, no a nada m\u00e1s elevado [&#8230;]\u2020\u009d. Era el ego\u00ed\u00adsmo lo que estaba detr\u00e1s de su ruego por alivio en tiempo de calamidad, y si se les conced\u00ed\u00ada ese alivio, no aprovechaban la oportunidad para mejorar su relaci\u00f3n con Dios adhiri\u00e9ndose m\u00e1s estrechamente a sus elevadas normas (comp\u00e1rese con Isa 55:8-11); eran como un \u2020\u0153arco flojo\u2020\u009d que nunca da en el blanco. (Os 7:14-16; comp\u00e1rese con Sl 78:57; Snt 4:3.) El ayuno, el llanto y el pla\u00f1ir eran manifestaciones v\u00e1lidas, pero solo si los arrepentidos \u2020\u02dcrasgaban sus corazones\u2020\u2122 y no simplemente sus prendas de vestir. (Joe 2:12, 13; v\u00e9anse AYUNO; DUELO.)<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n del mal. La persona arrepentida se humilla y busca el rostro de Dios (2Cr 7:13, 14; 33:10-13; Snt 4:6-10), suplicando su perd\u00f3n. (Mt 6:12.) No es como el fariseo santurr\u00f3n de la ilustraci\u00f3n de Jes\u00fas, sino como el recaudador de impuestos a quien describi\u00f3 golpe\u00e1ndose el pecho y diciendo: \u2020\u0153Oh Dios, s\u00e9 ben\u00e9volo para conmigo, que soy pecador\u2020\u009d. (Lu 18:9-14.) El ap\u00f3stol Juan dice: \u2020\u0153Si hacemos la declaraci\u00f3n: \u2020\u02dcNo tenemos pecado\u2020\u2122, a nosotros mismos nos estamos extraviando y la verdad no est\u00e1 en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, \u00e9l es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia\u2020\u009d. (1Jn 1:8, 9.) \u2020\u0153El que encubre sus transgresiones no tendr\u00e1 \u00e9xito, pero al que las confiesa y las deja se le mostrar\u00e1 misericordia.\u2020\u009d (Pr 28:13; comp\u00e1rese con Sl 32:3-5; Jos 7:19-26; 1Ti 5:24.)<br \/>\nLa oraci\u00f3n que pronunci\u00f3 el profeta Daniel y que se halla en Daniel 9:15-19 es un modelo de confesi\u00f3n sincera, en la que la principal preocupaci\u00f3n es el buen nombre de Jehov\u00e1 y la s\u00faplica se basa, no en \u2020\u0153nuestros actos justos [&#8230;], sino seg\u00fan tus muchas misericordias\u2020\u009d. V\u00e9ase, adem\u00e1s, la humilde confesi\u00f3n del hijo pr\u00f3digo. (Lu 15:17-21.) Las personas arrepentidas sinceramente \u2020\u02dcelevan a Dios su coraz\u00f3n y las palmas de sus manos\u2020\u2122, para confesarle sus transgresiones y buscar Su perd\u00f3n. (Lam 3:40-42.)<\/p>\n<p>Confesar los pecados los unos a los otros. El disc\u00ed\u00adpulo Santiago aconseja: \u2020\u0153Confiesen abiertamente sus pecados unos a otros y oren unos por otros, para que sean sanados\u2020\u009d. (Snt 5:16.) Esta confesi\u00f3n no significa que alg\u00fan humano tenga que servir como \u2020\u0153ayudante [\u2020\u0153abogado\u2020\u009d, NC]\u2020\u009d para el hombre delante de Dios, ya que solo Cristo desempe\u00f1a ese papel en virtud de su sacrificio propiciatorio. (1Jn 2:1, 2.) Los humanos no son capaces de enderezar por s\u00ed\u00ad mismos el mal que hayan cometido contra Dios, ni a favor suyo ni a favor de otros, ya que no pueden proporcionar la expiaci\u00f3n necesaria. (Sl 49:7, 8.) No obstante, los cristianos pueden ayudarse los unos a los otros, y aunque sus oraciones a favor de sus hermanos no afecten la manera de aplicar Dios la justicia (ya que solo el rescate de Cristo sirve para perdonar los pecados), s\u00ed\u00ad pueden servir para pedir a Dios que El d\u00e9 la ayuda y la fuerza necesarias al que ha pecado y busca dicha ayuda. (V\u00e9ase ORACI\u00ed\u201cN [La respuesta a las oraciones].)<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n: un volverse. El arrepentimiento cambia el proceder incorrecto de la persona, hace que rechace el mal camino y se determine a emprender un proceder correcto. Al arrepentimiento genuino le sigue la \u2020\u0153conversi\u00f3n\u2020\u009d. (Hch 15:3.) Tanto en hebreo como en griego, los verbos relacionados con la conversi\u00f3n (heb. schuv; gr. str\u00e9\u00c2\u00b7fo; e\u00c2\u00b7pi\u00c2\u00b7str\u00e9\u00c2\u00b7fo) significan simplemente \u2020\u0153volver; volverse; retroceder\u2020\u009d. (G\u00e9 18:10; Pr 15:1; Jer 18:4; Jn 21:20; Hch 15:36.) Usados en sentido espiritual, pueden referirse a un apartarse de Dios, y por lo tanto volverse a un proceder pecaminoso (N\u00fa 14:43; Dt 30:17), o a un volverse a Dios de un mal camino anterior. (1Re 8:33.)<br \/>\nLa conversi\u00f3n implica m\u00e1s que una simple actitud o expresi\u00f3n verbal; debe haber \u2020\u0153obras propias del arrepentimiento\u2020\u009d. (Hch 26:20; Mt 3:8.) Hay que \u2020\u02dcbuscar\u2020\u2122 a Jehov\u00e1 e \u2020\u02dcinquirir\u2020\u2122 de El de manera activa, con todo el coraz\u00f3n y el alma. (Dt 4:29; 1Re 8:48; Jer 29:12-14.) Esto significa forzosamente buscar el favor de Dios \u2020\u02dcescuchando su voz\u2020\u2122 seg\u00fan se expresa en su Palabra (Dt 4:30; 30:2, 8), \u2020\u02dcmostrar perspicacia en su apego a la verdad\u2020\u2122 por medio de un mejor entendimiento y aprecio de sus caminos y voluntad (Da 9:13), observar y \u2020\u02dcponer por obra\u2020\u2122 sus mandamientos (Ne 1:9; Dt 30:10; 2Re 23:24, 25), \u2020\u02dcguardar bondad amorosa y justicia\u2020\u2122 y \u2020\u0153esperar en [&#8230;] Dios constantemente\u2020\u009d (Os 12:6), abandonar el uso de im\u00e1genes religiosas o el culto a la criatura para \u2020\u02dcdirigir el coraz\u00f3n inalterablemente a Jehov\u00e1 y servirle solo a El\u2020\u2122 (1Sa 7:3; Hch 14:11-15; 1Te 1:9, 10) y andar en sus caminos y no en el camino de las naciones (Le 20:23) ni en el de uno mismo. (Isa 55:6-8.) Las oraciones, los sacrificios, los ayunos y la observancia de fiestas sagradas carecen de sentido y de valor para Dios a menos que vayan acompa\u00f1ados de buenas obras, se busque la justicia, se elimine la opresi\u00f3n y la violencia y se ejerza misericordia. (Isa 1:10-19; 58:3-7; Jer 18:11.)<br \/>\nEsto exige \u2020\u0153un coraz\u00f3n nuevo y un esp\u00ed\u00adritu nuevo\u2020\u009d (Eze 18:31); y si una persona cambia su modo de pensar, sus motivos y su prop\u00f3sito en la vida, tendr\u00e1 otro estado de \u00e1nimo o disposici\u00f3n, una fuerza moral nueva. El que modifica su proceder de vida consigue una \u2020\u0153nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad\u2020\u009d (Ef 4:17-24), libre de inmoralidad, de codicia y de habla y conducta violentas. (Col 3:5-10; contr\u00e1stese con Os 5:4-6.) Para estos, Dios hace que el esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada \u2020\u0153salga burbujeando\u2020\u009d, d\u00e1ndoles a conocer sus palabras. (Pr 1:23; comp\u00e1rese con 2Ti 2:25.)<br \/>\nPor lo tanto, el arrepentimiento genuino tiene un verdadero impacto, genera fuerza e impulsa a la persona a \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122. (Hch 3:19.) Por consiguiente, Jes\u00fas pudo decir al cuerpo de cristianos de Laodicea: \u2020\u0153S\u00e9 celoso y arrepi\u00e9ntete\u2020\u009d. (Rev 3:19; comp\u00e1rese con 2:5; 3:2, 3.) Tambi\u00e9n conlleva \u2020\u02dcgran solicitud, librarse de la culpa, temor piadoso, anhelo y correcci\u00f3n del abuso\u2020\u2122 (2Co 7:10, 11), mientras que la falta de inter\u00e9s por rectificar los males cometidos revela una falta de arrepentimiento verdadero. (Comp\u00e1rese con Eze 33:14, 15; Lu 19:8.)<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153hombre reci\u00e9n convertido\u2020\u009d, \u2020\u0153ne\u00f3fito\u2020\u009d (Mod), significa literalmente en griego \u2020\u0153reci\u00e9n plantado\u2020\u009d o \u2020\u0153reci\u00e9n crecido\u2020\u009d (ne\u00c2\u00b7\u00f3\u00c2\u00b7fy\u00c2\u00b7tos). (1Ti 3:6.) A tal hombre no se le deber\u00ed\u00adan dar responsabilidades ministeriales en la congregaci\u00f3n para que no \u2020\u0153se hinche de orgullo y caiga en el juicio pronunciado contra el Diablo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 son las \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d de las que han de arrepentirse los cristianos?<br \/>\nHebreos 6:1, 2 muestra que \u2020\u0153la doctrina primaria\u2020\u009d comprende el \u2020\u0153arrepentimiento de obras muertas, y fe para con Dios\u2020\u009d, la ense\u00f1anza acerca de bautismos, la imposici\u00f3n de las manos, la resurrecci\u00f3n y el juicio eterno. La expresi\u00f3n \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d (que solo se repite en Hebreos 9:14) por lo visto no solo se refiere a obras pecaminosas de maldad, obras de la carne ca\u00ed\u00adda que llevan a una persona a la muerte (Ro 8:6; G\u00e1l 6:8), sino a todas las obras que en s\u00ed\u00ad mismas est\u00e1n muertas en sentido espiritual, son vanas e infruct\u00ed\u00adferas.<br \/>\nEsto incluir\u00ed\u00ada obras de autojustificaci\u00f3n, esfuerzos humanos por establecer su propia justicia aparte de Cristo Jes\u00fas y su sacrificio de rescate. Por lo tanto, la observancia formal de la Ley por parte de los l\u00ed\u00adderes religiosos jud\u00ed\u00ados y de otras personas resultaba ser \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d, porque carec\u00ed\u00ada del ingrediente vital de la fe (Ro 9:30-33; 10:2-4), y por eso ellos tropezaron en lugar de arrepentirse cuando vino Cristo Jes\u00fas, el \u2020\u0153Agente Principal\u2020\u009d de Dios, \u2020\u0153para dar a Israel arrepentimiento y perd\u00f3n de pecados\u2020\u009d. (Hch 5:31-33; 10:43; 20:21.) As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, la observancia de la Ley, como si todav\u00ed\u00ada estuviese en vigor despu\u00e9s de que Cristo la cumpli\u00f3, resultar\u00ed\u00ada ser \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d. (G\u00e1l 2:16.) De igual manera, si el m\u00f3vil verdadero no es el amor \u2014a Dios y al pr\u00f3jimo\u2014, todas las obras que se hagan, y que de otro modo pudieran ser de valor, llegan a ser \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d. (1Co 13:1-3.) El amor, a su vez, debe ser \u2020\u0153en hecho y verdad\u2020\u009d, en armon\u00ed\u00ada con la voluntad y los caminos de Dios revelados mediante su Palabra. (1Jn 3:18; 5:2, 3; Mt 7:21-23; 15:6-9; Heb 4:12.) El que se vuelve a Dios en fe por medio de Cristo Jes\u00fas se arrepiente de todas las obras clasificadas correctamente como \u2020\u0153obras muertas\u2020\u009d, y despu\u00e9s las evita, limpiando de este modo su conciencia. (Heb 9:14.)<br \/>\nExcepto en el caso de Jes\u00fas, el bautismo (inmersi\u00f3n en agua) era un s\u00ed\u00admbolo que Dios provey\u00f3 relacionado con el arrepentimiento, tanto por parte de los de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00adan dejado de guardar el pacto que ten\u00ed\u00adan con Dios mientras a\u00fan estaba en vigor, como por parte de las personas de las naciones que se hab\u00ed\u00adan \u2020\u02dcvuelto\u2020\u2122 para rendir servicio sagrado a Dios. (Mt 3:11; Hch 2:38; 10:45-48; 13:23, 24; 19:4; v\u00e9ase BAUTISMO.)<\/p>\n<p>Los que no se arrepienten. La falta de arrepentimiento verdadero fue lo que llev\u00f3 a Israel y Jud\u00e1 al exilio, lo que provoc\u00f3 las dos destrucciones de Jerusal\u00e9n y por fin el rechazo completo de la naci\u00f3n por parte de Dios. Cuando se les reprendi\u00f3, no se volvieron a Dios, sino que continuaron \u2020\u0153volvi\u00e9ndose al proceder popular, como caballo que va lanz\u00e1ndose con \u00ed\u00admpetu a la batalla\u2020\u009d. (Jer 8:4-6; 2Re 17:12-23; 2Cr 36:11-21; Lu 19:41-44; Mt 21:33-43; 23:37, 38.) Debido a que en su coraz\u00f3n no deseaban arrepentirse y \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122, lo que o\u00ed\u00adan y ve\u00ed\u00adan no produc\u00ed\u00ada ning\u00fan \u2020\u02dcentendimiento ni conocimiento\u2020\u2122; hab\u00ed\u00ada un \u2020\u0153velo\u2020\u009d sobre sus corazones. (Isa 6:9, 10; 2Co 3:12-18; 4:3, 4.) Los l\u00ed\u00adderes religiosos y los profetas infieles, as\u00ed\u00ad como las falsas profetisas, contribuyeron a ello respaldando al pueblo en su mal proceder. (Jer 23:14; Eze 13:17, 22, 23; Mt 23:13, 15.) Las profec\u00ed\u00adas cristianas predijeron que muchos tambi\u00e9n rechazar\u00ed\u00adan la acci\u00f3n divina futura de reprender y llamar al arrepentimiento a los hombres, y que las cosas que estos sufrir\u00ed\u00adan solo los endurecer\u00ed\u00ada y amargar\u00ed\u00ada hasta el punto de blasfemar contra Dios, aunque la causa y ra\u00ed\u00adz de todos sus problemas y plagas fuera su propio rechazo de los caminos justos de Dios. (Rev 9:20, 21; 16:9, 11.) Esas personas \u2020\u02dcacumulan ira para s\u00ed\u00ad mismos en el d\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n del juicio de Dios\u2020\u2122. (Ro 2:5.)<\/p>\n<p>Los que ya no pueden arrepentirse. Aquellos que \u2020\u02dcvoluntariosamente practican el pecado\u2020\u2122 despu\u00e9s de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad ya no pueden arrepentirse, pues han rechazado el mism\u00ed\u00adsimo prop\u00f3sito por el que muri\u00f3 el Hijo de Dios y por consiguiente se han unido a las filas de los que le sentenciaron a muerte, de hecho, \u2020\u02dcfijan de nuevo al Hijo de Dios en el madero para s\u00ed\u00ad mismos y lo exponen a verg\u00fcenza p\u00fablica\u2020\u2122. (Heb 6:4-8; 10:26-29.) Por lo tanto, este proceder constituye un pecado imperdonable. (Mr 3:28, 29.) Les hubiera sido mejor \u2020\u0153no haber conocido con exactitud la senda de la justicia que, despu\u00e9s de haberla conocido con exactitud, apartarse del santo mandamiento que les fue entregado\u2020\u009d. (2Pe 2:20-22.)<br \/>\nYa que Ad\u00e1n y Eva eran criaturas perfectas y el mandato que Dios les hab\u00ed\u00ada dado era expl\u00ed\u00adcito y ambos lo entendieron, es evidente que su pecado fue deliberado y no se les pod\u00ed\u00ada perdonar sobre la base de alguna debilidad humana o imperfecci\u00f3n. Por consiguiente, las palabras que Dios les dirigi\u00f3 despu\u00e9s no ofrecen ninguna invitaci\u00f3n al arrepentimiento. (G\u00e9 3:16-24.) Lo mismo le sucedi\u00f3 a la criatura esp\u00ed\u00adritu que les indujo a la rebeli\u00f3n. Su final y el final de las otras criaturas ang\u00e9licas que se unieron a \u00e9l ser\u00e1 el de destrucci\u00f3n eterna. (G\u00e9 3:14, 15; Mt 25:41.) Judas, aunque imperfecto, hab\u00ed\u00ada vivido en estrecha asociaci\u00f3n con el propio Hijo de Dios y sin embargo se volvi\u00f3 traidor; Jes\u00fas mismo se refiri\u00f3 a \u00e9l como \u2020\u0153el hijo de destrucci\u00f3n\u2020\u009d. (Jn 17:12.) Al ap\u00f3stata \u2020\u0153hombre del desafuero\u2020\u009d tambi\u00e9n se le llama \u2020\u0153el hijo de la destrucci\u00f3n\u2020\u009d. (2Te 2:3; v\u00e9anse ANTICRISTO; APOSTAS\u00ed\u008dA; HOMBRE DEL DESAFUERO.) Todos los clasificados como \u2020\u0153cabras\u2020\u009d figurativas en el tiempo en que Jes\u00fas juzgue como rey a la humanidad, tambi\u00e9n partir\u00e1n \u2020\u0153al cortamiento eterno\u2020\u009d y ya no se les extender\u00e1 la oportunidad de arrepentirse. (Mt 25:33, 41-46.)<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n presupone una oportunidad. Diferente ser\u00ed\u00ada la perspectiva de ciertas ciudades jud\u00ed\u00adas del siglo I que Jes\u00fas mencion\u00f3 y relacion\u00f3 con un d\u00ed\u00ada de juicio futuro que les ata\u00f1er\u00ed\u00ada. (Mt 10:14, 15; 11:20-24.) La referencia de Jes\u00fas significa que al menos algunas personas de esas ciudades ser\u00e1n resucitadas y que, pese a que su anterior actitud impenitente har\u00e1 muy dif\u00ed\u00adcil que se arrepientan, tendr\u00e1n la oportunidad de manifestar su humilde arrepentimiento y \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122 para convertirse a Dios por medio de Cristo. Aquellos que no se arrepientan sufrir\u00e1n destrucci\u00f3n eterna. (V\u00e9anse Rev 20:11-15; D\u00ed\u008dA DEL JUICIO.) Sin embargo, las personas que hoy sigan un proceder semejante al de los escribas y fariseos, que deliberadamente y con conocimiento de causa se opusieron a la manifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de Dios por medio de Cristo, no tendr\u00e1n oportunidad alguna de resurrecci\u00f3n, por lo que no podr\u00e1n \u2020\u0153huir del juicio del Gehena\u2020\u009d. (Mt 23:13, 33; Mr 3:22-30.)<\/p>\n<p>El ladr\u00f3n colgado del madero. Por haber manifestado una cierta medida de fe en Jes\u00fas, a este hombre se le prometi\u00f3 estar en el para\u00ed\u00adso. (Lu 23:39-43; v\u00e9ase PARA\u00ed\u008dSO.) Hay quienes han cre\u00ed\u00addo que en esta promesa se le garantiza la vida eterna, pero todas las referencias b\u00ed\u00adblicas consideradas hasta ahora no dan lugar a esta conclusi\u00f3n. Aunque es cierto que al compararse con la conducta inocente de Jes\u00fas (Lu 23:41), reconoci\u00f3 lo impropio de su comportamiento delictivo, no hay nada que indique que llegase a \u2020\u02dcodiar la maldad y a amar la rectitud\u2020\u2122. Est\u00e1 claro que en la condici\u00f3n moribunda en que se hallaba no pod\u00ed\u00ada \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122 y hacer \u2020\u0153obras propias del arrepentimiento\u2020\u009d; adem\u00e1s, no se hab\u00ed\u00ada bautizado. (Hch 3:19; 26:20.) Por consiguiente, todo parece indicar que ser\u00e1 al tiempo de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos cuando tendr\u00e1 la oportunidad de dar estos pasos. (Comp\u00e1rese con Rev 20:12, 13.)<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede Dios \u2020\u0153sentir pesar\u2020\u009d si es perfecto?<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de las veces en las que se utiliza la palabra hebrea na\u00c2\u00b7j\u00e1m en el sentido de \u2020\u0153sentir pesar\u2020\u009d se hace referencia a Jehov\u00e1 Dios. G\u00e9nesis 6:6, 7 dice que \u2020\u0153Jehov\u00e1 sinti\u00f3 pesar por haber hecho a hombres en la tierra, y se sinti\u00f3 herido en el coraz\u00f3n\u2020\u009d, pues la iniquidad de ellos era tan grande que decidi\u00f3 borrarlos de la superficie del suelo por medio de un diluvio global. Es imposible que esto signifique que Dios sinti\u00f3 pesar por haber cometido un error en su obra creativa, pues \u2020\u0153perfecta es su actividad\u2020\u009d. (Dt 32:4, 5.) El pesar es lo opuesto a la satisfacci\u00f3n y al regocijo. Por consiguiente, en el caso de Dios, ha de referirse a que sinti\u00f3 pesar porque, despu\u00e9s de haber creado a la humanidad, se ve\u00ed\u00ada obligado a destruirla justificadamente debido a su mala conducta, con la excepci\u00f3n de No\u00e9 y su familia, pues Dios \u2020\u02dcno se deleita en la muerte de los inicuos\u2020\u2122. (Eze 33:11.)<br \/>\nA este respecto, la Cyclop\u00e6dia, de M\u2020\u2122Clintock y Strong, comenta: \u2020\u0153Del propio Dios se dice que se arrepiente [na\u00c2\u00b7j\u00e1m, siente pesar]; pero esto solo es posible entenderlo en el sentido de que modifica su proceder hacia sus criaturas, bien por haberles otorgado un bien o infligido castigo; no obstante, esta modificaci\u00f3n responde al cambio que se produce en el comportamiento de sus criaturas. Es as\u00ed\u00ad como, en t\u00e9rminos humanos, se dice de Dios que se arrepiente\u2020\u009d (1894, vol. 8, p\u00e1g. 1042). Las normas justas de Dios permanecen constantes, estables, inmutables y sin la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima variaci\u00f3n. (Mal 3:6; Snt 1:17.) Ninguna circunstancia puede hacer que cambie de opini\u00f3n en cuanto a sus normas o que se aparte de ellas o las abandone. Sin embargo, la actitud y la reacci\u00f3n de sus criaturas inteligentes para con dichas normas perfectas y c\u00f3mo las aplica Dios puede ser buena o mala. Si es buena, agrada a Dios, pero si es mala, le causa pesar. Por otra parte, la actitud de la criatura puede cambiar de buena a mala y viceversa, y como Dios no altera sus normas, su complacencia (con las consecuentes bendiciones) puede convertirse en pesar (con la consecuente disciplina o castigo) y viceversa. Por lo tanto, sus juicios y decisiones no est\u00e1n sometidos al capricho, la inconstancia, la inestabilidad o el error. Nadie puede culpar a Dios de una conducta voluble o exc\u00e9ntrica. (Eze 18:21-30; 33:7-20.)<br \/>\nUn alfarero puede comenzar a hacer un determinado modelo de vasija, y luego, \u2020\u02dcsi su mano la echa a perder\u2020\u2122, hacer otro modelo con la misma arcilla. (Jer 18:3, 4.) Con este ejemplo, Jehov\u00e1 ilustra, no que sea como el alfarero cuya mano \u2020\u02dcecha a perder la vasija\u2020\u2122, sino que tiene autoridad sobre la humanidad para cambiar el modo de tratarla, ajust\u00e1ndolo a c\u00f3mo esta responde o no responde, a su justa misericordia. (Comp\u00e1rese con Isa 45:9; Ro 9:19-21.) Se entiende, entonces, que pueda \u2020\u02dcsentir pesar por la calamidad que haya pensado ejecutar\u2020\u2122 contra una naci\u00f3n o \u2020\u02dcpor el bien que se hubiese propuesto hacerle\u2020\u2122, todo depender\u00ed\u00ada de c\u00f3mo hubiera reaccionado antes esa naci\u00f3n a los tratos de Dios. (Jer 18:5-10.) Luego, no es que Jehov\u00e1, el Gran Alfarero, yerre, sino que la \u2020\u0153arcilla\u2020\u009d humana sufre una \u2020\u0153metamorfosis\u2020\u009d (cambio de forma o composici\u00f3n) en la disposici\u00f3n de su coraz\u00f3n, que ocasiona que Jehov\u00e1 sienta pesar o modifique de alg\u00fan modo sus sentimientos.<br \/>\nEsto es cierto tanto en el caso de personas como de naciones, y el que Jehov\u00e1 diga de s\u00ed\u00ad mismo que \u2020\u02dcsiente pesar\u2020\u2122 a causa de que algunos siervos suyos \u2014como el rey Sa\u00fal\u2014 se aparten de la justicia, es prueba de que no predestin\u00f3 su futuro. (V\u00e9ase PRESCIENCIA, PREDETERMINACI\u00ed\u201cN.) El que Dios sintiese pesar a causa de la desviaci\u00f3n de Sa\u00fal no significa que su elecci\u00f3n como rey hubiese sido un error ni que Jehov\u00e1 se hubiese arrepentido de Su acci\u00f3n. Dios debi\u00f3 sentir pesar porque Sa\u00fal, si bien ten\u00ed\u00ada libre albedr\u00ed\u00ado, no aprovech\u00f3 de la manera debida el magn\u00ed\u00adfico privilegio que El le hab\u00ed\u00ada otorgado ni la oportunidad que le proporcionaba, y porque, adem\u00e1s, el cambio en el comportamiento de Sa\u00fal propici\u00f3 un cambio en c\u00f3mo le trataba Dios. (1Sa 15:10, 11, 26.)<br \/>\nCuando el profeta Samuel pronunci\u00f3 la decisi\u00f3n adversa de Dios contra Sa\u00fal, dijo: \u2020\u0153La Excelencia de Israel no resultar\u00e1 falso, y no sentir\u00e1 pesar, pues El no es hombre terrestre para que sienta pesar\u2020\u009d. (1Sa 15:28, 29.) La persona humana suele faltar a su palabra, incumplir sus promesas o los t\u00e9rminos de sus acuerdos. Por ser imperfecto, incurre en errores de juicio de los que luego se arrepiente. Dios jam\u00e1s obra as\u00ed\u00ad. (Sl 132:11; Isa 45:23, 24; 55:10, 11.)<br \/>\nPor ejemplo: el pacto postdiluviano de Dios con \u2020\u0153toda carne\u2020\u009d garantiz\u00f3 sin condiciones que nunca se repetir\u00e1 un diluvio de aguas sobre toda la Tierra. (G\u00e9 9:8-17.) Por consiguiente, no existe posibilidad alguna de que Dios cambie de parecer respecto a ese pacto o se arrepienta de haberlo hecho. De igual manera, cuando Dios hizo el pacto abrah\u00e1mico, \u2020\u0153intervino con un juramento\u2020\u009d, que sirvi\u00f3 de \u2020\u0153garant\u00ed\u00ada legal\u2020\u009d, con el fin de \u2020\u0153demostrar m\u00e1s abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo\u2020\u009d; su promesa y su juramento son, por lo tanto, \u2020\u0153dos cosas inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta\u2020\u009d. (Heb 6:13-18.) As\u00ed\u00ad mismo, el pacto juramentado que Dios ha hecho con su hijo para un sacerdocio como el de Melquisedec se halla entre aquello por lo que Dios \u2020\u0153no sentir\u00e1 pesar\u2020\u009d. (Heb 7:20, 21; Sl 110:4; comp\u00e1rese con Ro 11:29.)<br \/>\nAhora bien, hay que tener en cuenta que cuando Dios hace una promesa o establece un pacto, puede fijar los t\u00e9rminos o condiciones que la otra parte debe satisfacer. Le prometi\u00f3 a la naci\u00f3n de Israel que llegar\u00ed\u00ada a ser su \u2020\u0153propiedad especial\u2020\u009d, \u2020\u0153un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d, si obedec\u00ed\u00ada estrictamente su voz y guardaba el pacto. (Ex 19:5, 6.) Dios se atuvo a lo pactado, pero Israel no: viol\u00f3 el pacto repetidas veces. (Mal 3:6, 7; comp\u00e1rese con Ne 9:16-19, 26-31.) Por consiguiente, cuando Dios por fin invalid\u00f3 aquel pacto, pudo hacerlo con todo derecho, pues la responsabilidad por el incumplimiento de su promesa reca\u00ed\u00ada en su totalidad sobre los israelitas, quienes lo hab\u00ed\u00adan pasado por alto. (Mt 21:43; Heb 8:7-9.)<br \/>\nTambi\u00e9n es cierto que Dios puede \u2020\u02dcsentir pesar\u2020\u2122 y \u2020\u02dcvolverse\u2020\u2122 de infligir castigo cuando, una vez que ha advertido a los transgresores de lo que se propone hacer, se produce en estos un cambio de actitud y comportamiento. (Dt 13:17; Sl 90:13.) Al obrar as\u00ed\u00ad, ellos se vuelven a Dios y Dios \u2020\u02dcse vuelve\u2020\u2122 a ellos. (Zac 8:3; Mal 3:7.) En lugar de \u2020\u02dcafligirse\u2020\u2122, Dios se regocija, ya que no encuentra satisfacci\u00f3n en dar muerte a los pecadores. (Lu 15:10; Eze 18:32.) Sin jam\u00e1s alejarse de sus normas justas, Dios les extiende ayuda para que les sea posible volver a El; les infunde el \u00e1nimo para hacerlo. Con bondad, les invita a regresar, \u2020\u02dcextendiendo sus manos\u2020\u2122 y dici\u00e9ndoles por medio de sus representantes: \u2020\u0153Vu\u00e9lvanse, por favor, [&#8230;] para que yo no les cause calamidad a ustedes\u2020\u009d. \u2020\u0153No hagan, por favor, esta clase de cosa detestable que he odiado.\u2020\u009d (Isa 65:1, 2; Jer 25:5, 6; 44:4, 5.) Les concede suficiente tiempo para cambiar (Ne 9:30; comp\u00e1rese con Rev 2:20-23) y manifiesta gran paciencia y longanimidad, pues \u2020\u0153no desea que ninguno sea destruido; m\u00e1s bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento\u2020\u009d. (2Pe 3:8, 9; Ro 2:4, 5.) Seg\u00fan lo ha considerado conveniente, Dios ha hecho que su mensaje haya ido acompa\u00f1ado de obras poderosas, o milagros, a fin de acreditar el car\u00e1cter divino de la comisi\u00f3n delegada a sus mensajeros y fortalecer la fe de los oyentes. (Hch 9:32-35.) Cuando no ha habido respuesta a su mensaje, ha empleado la disciplina: ha retirado su favor y protecci\u00f3n, de modo que ha dejado que los impenitentes sufran privaciones, hambre y opresi\u00f3n por parte de sus enemigos. Esta medida divina puede dar lugar a que estas personas recobren el buen juicio y el debido temor a Dios o que reconozcan que su proceder era est\u00fapido, y su sentido de valores, equivocado. (2Cr 33:10-13; Ne 9:28, 29; Am 4:6-11.)<br \/>\nSin embargo, la paciencia de Dios tiene un l\u00ed\u00admite, y cuando este se alcanza, \u2020\u02dcse cansa de sentir pesar\u2020\u2122; es entonces cuando su decisi\u00f3n de infligir castigo llega a ser irreversible. (Jer 15:6, 7; 23:19, 20; Le 26:14-33.) Deja de solo \u2020\u0153pensar\u2020\u009d o \u2020\u0153formar\u2020\u009d calamidad contra los transgresores (Jer 18:11; 26:3-6), pues su decisi\u00f3n es inamovible. (2Re 23:24-27; Isa 43:13; Jer 4:28; Sof 3:8; Rev 11:17, 18.)<br \/>\nLa predisposici\u00f3n de Dios de perdonar a los que se arrepienten, as\u00ed\u00ad como de misericordiosamente mantener expedita la v\u00ed\u00ada hacia la consecuci\u00f3n de su perd\u00f3n \u2014a pesar de sus reiteradas ofensas\u2014, es para todos sus siervos un ejemplo notable. (Mt 18:21, 22; Mr 3:28; Lu 17:3, 4; 1Jn 1:9; v\u00e9ase PERD\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nArrepentimiento es un momento (o un aspecto) de la totalidad de aquel acto de la salvaci\u00f3n individual llamado usualmente -> metanoia, -> conversi\u00f3n, -> penitencia, -> justificaci\u00f3n. Por tanto, el a. s\u00f3lo puede entenderse y valorarse justamente en este marco m\u00e1s amplio. Sobre la doctrina de la sagrada Escritura, v\u00e9ase -> metanoia y -> conversi\u00f3n I. Como repulsa al pecado el a. presupone tambi\u00e9n una intelecci\u00f3n teol\u00f3gicamente exacta del -> pecado y de la culpa.<\/p>\n<p>II. La doctrina de la Iglesia<br \/>\nEl a. es descrito por el concilio de Trento como \u00abdolor del alma y detestaci\u00f3n de los pecados cometidos, con el prop\u00f3sito de no pecar m\u00e1s en el futuro\u00bb (Dz 897, 915). La doctrina eclesi\u00e1stica ense\u00f1a que para quien ha pecado personalmente este a. es siempre necesario para alcanzar el perd\u00f3n de la culpa (Ibid.), debiendo estar unido a la confianza en la &#8211;>misericordia divina. Ense\u00f1a adem\u00e1s que no puede consistir solamente en el prop\u00f3sito y comienzo de una vida nueva, sino que en principio ha de incluir tambi\u00e9n la repulsa expl\u00ed\u00adcita y libre a la vida pasada. El mismo Tridentino distingue entre contr\u00ed\u00adtio caritate perfecta y contritio imperfecta = attritio, seg\u00fan que el motivo expl\u00ed\u00adcito de la detestaci\u00f3n del pecado cometido sea el de la virtud teologal del &#8211;>amor a Dios u otro motivo moral que, aun siendo inferior al amor, tenga un valor \u00e9ticamente positivo (maldad intr\u00ed\u00adnseca del pecado, el pecado como causa de la p\u00e9rdida de la salvaci\u00f3n, etc.), sea elegido bajo el impulso de la ->gracia de Dios y excluya claramente la voluntad de pecar (Dz 898). Por tanto, el mero temor del castigo como mal f\u00ed\u00adsico todav\u00ed\u00ada no es un \u00aba. imperfecto\u00bb, no es \u00abatrici\u00f3n\u00bb; ser\u00ed\u00ada aquel \u00aba. ante la horca\u00bb que Lutero rechaza con raz\u00f3n, pero que falsamente considera como la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la atrici\u00f3n. La contrici\u00f3n perfecta (por lo menos si incluye la voluntad impl\u00ed\u00adcita de recibir el sacramento de la -> penitencia) justifica inmediatamente al hombre, incluso antes de la recepci\u00f3n actual del ->bautismo o del sacramento de la penitencia; la contrici\u00f3n imperfecta justifica al hombre s\u00f3lo en uni\u00f3n con la recepci\u00f3n del sacramento (Ibid.). Ese a. libre (Dz 915) no es (en contra de la doctrina de los reformadores, tal como la entend\u00ed\u00ada el Concilio) el intento de una autojustificaci\u00f3n del hombre por sus propias fuerzas, intento que har\u00ed\u00ada al hombre m\u00e1s pecador todav\u00ed\u00ada, sino un don de la gracia, por la que el hombre se conf\u00ed\u00ada al Dios que le perdona (Dz 915, 799, 798).<\/p>\n<p>El magisterio prohibi\u00f3 (Dz 1146) que \u00abcontricionistas\u00bb y \u00abatricionistas\u00bb se impusieran mutuamente censuras teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>III. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\n1. Presupuestos antropol\u00f3gicos<br \/>\nPara una comprensi\u00f3n teol\u00f3gica del a. tiene importancia en primer lugar el pensamiento antropol\u00f3gico de que el hombre, como libre e hist\u00f3rica persona espiritual, es el ente que adopta un comportamiento consciente y libre consigo mismo, y, por cierto, bajo el aspecto de su pasado, de su presente y de su futuro en medio de la concatenaci\u00f3n de esos tres momentos (-> historia e historicidad). En consecuencia el hombre no puede dejar tras \u00e9l su pasado con plena indiferencia, como si \u00e9ste hubiera dejado de ser real; el pasado sigue existiendo como un momento de su presente, que \u00e9l mismo ha producido con libertad personal. Y, en cuanto el hombre adopta un comportamiento consigo mismo, lo adopta con su pasado y, con su toma de posici\u00f3n actual, le da una nueva (y a veces totalmente distinta) orientaci\u00f3n hacia el futuro. La intensidad de estas interrelaciones var\u00ed\u00ada en cada hombre y en sus diversas edades y situaciones vitales. Mas de lo dicho se desprende que el hombre no puede rechazar en principio y de antemano una consciente toma de posici\u00f3n respecto de su pasado como momento de la relaci\u00f3n consigo mismo en el instante actual, o sea, que un a. \u00abformal\u00bb est\u00e1 lleno de sentido y es de suyo necesario. Pero en circunstancias puede bastar un a. meramente virtual, por el que el hombre se convierte a Dios con fe, esperanza y caridad sin enfrentarse expl\u00ed\u00adcitamente con su pasado, pues, en ese caso, semejante decisi\u00f3n fundamental de la existencia implica una toma de posici\u00f3n no refleja con relaci\u00f3n al pasado.<\/p>\n<p>2. La fenomenolog\u00ed\u00ada del arrepentimiento<br \/>\nEl no que el hombre da por el a. a su acci\u00f3n libre del pasado (dolor et detestatio) debe ser interpretado cuidadosa y esmeradamente para que resulte inteligible en nuestro tiempo. Ante todo, esa repulsa nada tiene que ver con un schock psicol\u00f3gico y emocional (angustia, depresiones), que a veces se sigue (pero no necesariamente) de la acci\u00f3n mala, por motivos psicol\u00f3gicos o fisiol\u00f3gicos o sociales (p\u00e9rdida de prestigio, miedo a las sanciones sociales, abatimiento, antagonismo de mecanismos ps\u00ed\u00adquicos, etc.). Se trata m\u00e1s bien de un no libre de la persona espiritual al valor moralmente negativo de la acci\u00f3n pasada y a la actitud que dio como fruto tal acci\u00f3n. Pero esto tampoco significa una huida y represi\u00f3n del pasado, sino que es la manera adecuada como un sujeto espiritual se enfrenta con su pasado, lo reconoce y se hace responsable de \u00e9l. Ni es una mera ficci\u00f3n y una hip\u00f3tesis irreal (\u00abdesear\u00ed\u00ada haber obrado de otro modo\u00bb), sino que tiene por objeto una aut\u00e9ntica realidad: la constituci\u00f3n actual del sujeto en su decisi\u00f3n y actitud fundamentales, en cuanto \u00e9stas est\u00e1n con-constituidas por la acci\u00f3n del pasado. Y ese \u00abno\u00bb tampoco pone en duda el hecho te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente innegable de que la mala acci\u00f3n del pasado pretend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n algo \u00abbueno\u00bb y, en muchos casos, ha producido abundantes bienes, p. ej., madurez humana, etc\u00e9tera (bienes que a veces es imposible separar de la vida de quien hizo tal acci\u00f3n). As\u00ed\u00ad, psicol\u00f3gicamente, el a. se encuentra con frecuencia ante un problema que parece casi insoluble, pues ha de darse un \u00abno\u00bb a un acto que, por sus consecuencias buenas, apenas permite imaginar que el no estuviera en el hombre. El mejor camino para el a. ser\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, no el an\u00e1lisis reflexivo del pasado, sino la conversi\u00f3n incondicional por el amor al Dios que perdona.<\/p>\n<p>3. EL arrepentimiento como respuesta<br \/>\nEl a. nace de la iniciativa divina, y por eso ha de ser concebido, como una respuesta. Lo mismo que todo &#8211;> acto moral de orden salv\u00ed\u00adfico, el a. en su esencia y en su realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica ha de tener como soporte la gracia de Dios. El a. no causa, pues, la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, la cual en Cristo ha alcanzado su definitiva manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica, sino que la acepta y le da una respuesta, pero teniendo conciencia a la vez de que la misma aceptaci\u00f3n libre es tambi\u00e9n obra de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. Por eso el a. s\u00f3lo produce la justificaci\u00f3n en tanto la recibe de Dios como puro don, pues todo \u00abcar\u00e1cter meritorio\u00bb del a., como quiera que se lo conciba seg\u00fan sus distintas fases, procede en \u00faltimo t\u00e9rmino de una primera gracia eficaz de Dios, la cual precede a todo m\u00e9rito y obra del hombre. Y cuantas veces hablamos de un \u00abvalor meritorio\u00bb (ya sea de condigno ya de congruo), en \u00faltimo t\u00e9rmino queremos decir que Dios mismo obra en nuestra libertad lo que es digno de \u00e9l. Hemos de rechazar la idea de que nuestras acciones libres no proceden de Dios en la misma medida que las sufridas necesaria y pasivamente.<\/p>\n<p>4. El objeto formal del arrepentimiento<br \/>\nLa motivaci\u00f3n del \u00abno\u00bb que por el a. se da al propio pasado puede ser muy diverso, pues, en conformidad con la realidad m\u00faltiple que Dios ha querido en su variedad, hay distintos valores morales, los cuales pueden ser afirmados como inmediato fin positivo del a., haciendo as\u00ed\u00ad posible un no a sus respectivos contrarios. Mas aqu\u00ed\u00ad no podemos ignorar c\u00f3mo ese mundo m\u00faltiple de valores, que posibilita las distintas motivaciones del a., constituye una unidad en que cada motivo particular apunta hacia el todo y est\u00e1 abierto a \u00e9l, y c\u00f3mo todos los motivos y las respuestas a ellos s\u00f3lo se consuman en Dios y en su &#8211;>amor. De suyo habr\u00ed\u00ada que distinguir tambi\u00e9n entre el objeto formal, que especifica internamente un acto, y el motivo externo de la realizaci\u00f3n del mismo (si bien ambos pueden identificarse). En el fondo, en el a. en cuanto tal el objeto formal (que puede no ser muy expl\u00ed\u00adcitamente reflejo) es siempre la contradicci\u00f3n del pecado al Dios santo, o sea, en t\u00e9rminos m\u00e1s positivos, a las exigencias de Dios -del Santo- con relaci\u00f3n al hombre. Los motivos (de tipo moral) que \u00abmueven\u00bb a poner este acto con su objeto formal pueden ser muy variados (y pueden ser \u00abinferiores\u00bb al objeto formal del acto hacia el cual \u00abmueven\u00bb), hasta alcanzar el objeto formal del amor de Dios, que as\u00ed\u00ad se convierte en motivo de la contrici\u00f3n perfecta. Pero a continuaci\u00f3n renunciaremos a esta distinci\u00f3n m\u00e1s precisa.<\/p>\n<p>5. Atricionismo y contricionismo<br \/>\nA base de lo dicho se puede comprender el problema del atricionismo y del contricionismo. El atricionismo es la doctrina seg\u00fan la cual la atrici\u00f3n (a. imperfecto por raz\u00f3n de su motivo, que, aun siendo \u00e9ticamente bueno, religiosamente se halla por debajo del &#8211;> amor desinteresado, de la caridad teologal para con Dios) es suficiente para la recepci\u00f3n del sacramento de la penitencia. El concepto aparece por primera vez en el s. xi7, designando al principio un esfuerzo insuficiente en orden a la justificaci\u00f3n, aun unido con el sacramento, por la contrici\u00f3n como a. que justifica. M\u00e1s tarde se entendi\u00f3 por atrici\u00f3n un a. propiamente dicho, basado en serios motivos morales (principalmente el temor de la justicia divina), pero todav\u00ed\u00ada no en el amor. Lutero la combati\u00f3 como si fuera un mero temor al castigo, ident\u00ed\u00adfic\u00e1ndola con el timor serviliter servilis (mero temor al castigo como mal f\u00ed\u00adsico) y con el timor simpliciter servilis (alejamiento real de la culpa por miedo al castigo). Antes del concilio de Trento la discusi\u00f3n se centraba en si la fuerza del sacramento mismo convierte la atrici\u00f3n en contrici\u00f3n (a. por amor). El Tridentino afirma la atrici\u00f3n como preparaci\u00f3n moralmente buena para el sacramento (Dz 898). Despu\u00e9s del Concilio se sigui\u00f3 discutiendo si la atrici\u00f3n es suficiente como disposici\u00f3n pr\u00f3xima para el sacramento o, adem\u00e1s, se requiere por lo menos un acto d\u00e9bil de amor (que a su vez fue interpretado de diversas maneras; cf. Dz 798). El contricionismo exige como necesaria disposici\u00f3n pr\u00f3xima el sacramento de la penitencia por lo menos un amor inicial a Dios (un amor benevolentiae en contraposici\u00f3n al amor concupiscentiae), aunque pueda tratarse de un amor que por s\u00ed\u00ad mismo no sea suficiente para la justificaci\u00f3n. Esta forma de contricionismo fue defendida sobre todo en los s. xvii y XVIII. La Iglesia nunca decidi\u00f3 la disputa entre atricionismo y contricionismo bajo esta modalidad (Dz 1146). En realidad esa disputa te\u00f3rica y pastoralmente carece de objeto. En efecto, donde no se da un alejamiento claro del pecado, tampoco existe ninguna atrici\u00f3n. Y ese alejamiento incluye necesariamente la voluntad de cumplir de todo coraz\u00f3n los mandamientos divinos, sobre todo el del amor a Dios. Pero \u00bfc\u00f3mo esa voluntad de amar a Dios ha de distinguirse concreta y pr\u00e1cticamente del amor a Dios? La atrici\u00f3n real y la contrici\u00f3n pueden distinguirse concretamente por el grado en que estos o los otros motivos aparecen expl\u00ed\u00adcitamente en el primer plano de la conciencia refleja u objetivamente, pero no por la global motivaci\u00f3n irreflexiva de la decisi\u00f3n fundamental de la existencia. La discusi\u00f3n se basa, pues, por ambas. partes en un falso objetivismo de los motivos, en el presupuesto de que s\u00f3lo act\u00faa como\u00bb motivo lo que est\u00e1 expl\u00ed\u00adcitamente en el plano de la reflexi\u00f3n. Pero en realidad la \u00faltima libertad fundamental de los hombres no puede estabilizarse en un transitorio estado neutral e indeterminado, pues, el Dios amado en la decisi\u00f3n fundamental del hombre, o es el verdadero Dios &#8211; al que se ama efectivamente -, o es un \u00ed\u00addolo del pecado. Por tanto, si en el camino de alejamiento del pecado y de acercamiento a Dios se traspasa claramente con verdadera moralidad y religi\u00f3n el limite de la muerte, no hay peligro alguno de que, a pesar de todo, Dios no sea amado (aun cuando pueda admitirse un proceso que sigue desarroll\u00e1ndose temporalmente). A esto se a\u00f1ade que se deber\u00ed\u00ada distinguir entre la disposici\u00f3n pr\u00f3xima para la recepci\u00f3n del sacramento (sacramentum) y la disposici\u00f3n pr\u00f3xima para la recepci\u00f3n de la gracia del sacramento (res sacramenti). Y entonces cabr\u00ed\u00ada referir la doctrina del atricionismo a la recepci\u00f3n del sacramento y la del contricionismo a la recepci\u00f3n de la gracia del sacramento. Pues parece totalmente razonable afirmar con Tom\u00e1s que la recepci\u00f3n de la gracia justificante (la < infusi\u00f3n de la virtud teologal de la caridad\") en los adultos libres s\u00f3lo puede realizarse mediante un acto de libre aceptaci\u00f3n de la misma, o sea en un acto de amor, y, en todo caso, que en el sacramento ex attrito f it contritus. Esta concepci\u00f3n no significa ninguna dificultad psicol\u00f3gica para entender el proceso de un hombre que se aleja realmente del pecado y se convierte a Dios, presuponiendo, naturalmente, que un motivo no s\u00f3lo influye en el sujeto cuando se reflexiona conceptualmente sobre \u00e9l.\n\nKarl Rahner\n\n\n\nK. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En el AT el verbo \u00abarrepentirse\u00bb (nifal de <em>n\u0101\u1e25am<\/em>) aparece unas treinta y cinco veces. Usualmente se emplea para significar un cambio contemplado en los tratos de Dios con los hombres, para bien o para mal, en conformidad con su justo juicio (1 S. 15:11, 35; Jon\u00e1s 3:9\u201310) o, negativamente, para certificar que Dios no cambiar\u00e1 el prop\u00f3sito que ha anunciado (1 S. 15:29; Sal. 110:4; Jer. 4:28). En cinco lugares <em>n\u0101\u1e25am<\/em> se refiere al arrepentimiento humano o al hecho de ceder. La <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> traduce <em>n\u0101\u1e25am<\/em> con <em>metanoe\u014d<\/em> y <em>metamelomai<\/em>. Cualquiera de estos verbos griegos puede aparecer designando el arrepentimiento humano o divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el trasfondo de la idea de arrepentimiento del NT no est\u00e1 primariamente en las formas de <em>n\u0101\u1e25am<\/em> (salvo en Job 42:6; Jer. 8:6; 31:19); sino en formas de <em>\u0161\u00fb\u1e07<\/em>, que significa \u00abvolver atr\u00e1s, apartarse de o hacia\u00bb en el sentido religioso. La LXX uniformemente traduce <em>\u0161\u00fb\u1e07<\/em> con formas de <em>epistref\u014d<\/em> y <em>apostref\u014d<\/em>. El arrepentimiento sigue a un volverse que es un don de Dios (Jer. 31:18\u201320; Sal. 80:3, 7, 19). Is. 55:6\u20137, hace un t\u00edpico llamado veterotestamentario al arrepentimiento y la conversi\u00f3n. El pesar de coraz\u00f3n por el pecado, y la conversi\u00f3n a veces se ponen en un contexto escatol\u00f3gico, siendo relacionados con la remisi\u00f3n del juicio, el regreso de la cautividad, la venida del gran tiempo de la salvaci\u00f3n y la venida de pentecost\u00e9s (Jer. 31:17\u201320; 31:31\u201334; Jl. 2:12\u201332).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, <em>metanoia<\/em> (sustantivo) aparece veintitr\u00e9s veces y <em>metanoe\u014d<\/em> (verbo) treinta y cuatro veces. <em>Metamelomai<\/em> aparece raras veces y se usa casi exclusivamente en el sentido de \u00ablamentarse, sentir remordimiento\u00bb. <em>Metanoe\u014d<\/em> (<em>metanoia<\/em>) casi siempre se usa en sentido favorable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arrepentimiento es el tema de la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista (Mt. 3:1; Mr. 1:4; Mt. 3:8). El bautismo con agua para arrepentimiento es acompa\u00f1ado por la confesi\u00f3n de pecados (Mt. 3:6; cf. 1 Jn. 1:8\u20139). Jes\u00fas contin\u00faa el tema de Juan, pero a\u00f1ade significativamente, \u00abEl tiempo se ha cumplido\u00bb (Mr. 1:15). Su venida es la venida del reino en persona y es decisiva (Mt. 11:20\u201324; Lc. 13:1\u20135). Todas las relaciones de la vida deben ser alteradas radicalmente (Mt. 5:17\u20137:27; Lc. 14:25\u201335; 18:18\u201330). Los pecadores, no los justos, son llamados a <em>metanoia<\/em> (Mt. 9:13; Mr. 2:17; Lc. 5:32), y el cielo se regocija por su arrepentimiento (Lc. 15). La predicaci\u00f3n del arrepentimiento y la remisi\u00f3n de pecados debe unirse a la proclamaci\u00f3n de la cruz y la resurrecci\u00f3n (Lc. 24:44\u201349). Los ap\u00f3stoles son fieles a esta comisi\u00f3n (Hch. 2:38; 3:19; 17:30; 20:21). Las iglesias infieles deben arrepentirse (Ap. 3:5, 16). Los ap\u00f3statas crucifican de nuevo para s\u00ed mismos al Hijo de Dios, y no pueden ser renovados para arrepentimiento (Heb. 6:5, 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores del NT con frecuencia distinguen entre arrepentimiento y conversi\u00f3n (Hch. 3:19; 26:20), y entre arrepentimiento y fe (Mr. 1:15; Hch. 20:21). \u00ab[<em>Epistref\u014d<\/em> tiene una significaci\u00f3n algo m\u00e1s amplia que <em>metanoe\u014d<\/em> \u2026 [y] siempre incluye un elemento de fe. <em>Metanoe\u014d<\/em> y <em>pisteuein<\/em> pueden darse juntos, lo que no ocurre con <em>epistreph\u014d<\/em> y <em>pisteuein<\/em>\u00bb (Louis Berkhof, <em>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/em>, TELL, Grand Rapids, 1976, p. 575). No es necesario enfatizar la distinci\u00f3n entre <em>metanoe\u014d<\/em> y <em>epistref\u014d<\/em>. <em>Metanoia<\/em>, por lo menos, se usa para significar todo el proceso de cambio. Dios ha concedido a los gentiles arrepentimiento para vida (Hch. 11:18) y la tristeza que es seg\u00fan Dios obra \u00abarrepentimiento para salvaci\u00f3n\u00bb (2 Co. 7:10). Sin embargo, se puede decir que <em>metanoia<\/em> denota ese cambio interior de mente, afectos, convicciones y entrega, que est\u00e1 arraigado en el temor de Dios y el pesar por las ofensas cometidas en su contra, el cual, cuando es acompa\u00f1ado por la fe en Jesucristo, resulta en un cambio exterior del pecado hacia Dios y su servicio en toda la vida. De ello no hay que arrepentirse (<em>ametam\u0113leton<\/em>, 2 Co. 7:10) y es dado por Dios (Hch. 11:18). <em>Metanoe\u014d<\/em> se\u00f1ala un cambio interior consciente mientras <em>epistref\u014d<\/em> dirige la atenci\u00f3n particularmente hacia el centro determinativo que ha sido transformado para toda la vida (Hch. 15:19; 1 Ts. 1:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Calvino ense\u00f1a que el arrepentimiento brota de un serio temor de Dios y consiste en la mortificaci\u00f3n del viejo hombre y la vivificaci\u00f3n del Esp\u00edritu. La mortificaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n se obtienen por la uni\u00f3n con Cristo en su muerte y resurrecci\u00f3n (<em>Instituci\u00f3n<\/em>, III. iii. 5, 9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Beza (siguiendo a Lactancio y Erasmo) objetaba la traducci\u00f3n de <em>metanoe\u014d<\/em> por <em>poenitentiam agite<\/em> pero el intento de reemplazar \u00e9sta con <em>resipiscentia<\/em> (una vuelta en s\u00ed) fue infeliz. Lutero ocasionalmente usaba \u00abThut Busse!\u00bb pero su tesis era que Jes\u00fas, al dar este mandamiento, quer\u00eda decir que toda la vida deb\u00eda ser pesar delante de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El catolicismo romano ense\u00f1a que el sacramento de la penitencia consiste materialmente de la contrici\u00f3n, confesi\u00f3n y satisfacci\u00f3n. Pero para que estos elementos tengan real validez se necesita el pronunciamiento judicial de absoluci\u00f3n de parte de la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; J. Behm en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TWNT<\/a><\/em>; L. Berkhof, <em>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/em>, pp. 573\u2013589; J. Calvino, <em>Instituci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana<\/em>, III, iii\u2013v; W. D. Chamberlain, <em>The Meaning of Repentance<\/em>, pp. 1\u201380; B.H. De Ment en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">ISBE<\/a><\/em>; R.B. Girdlestone, <em>Synonyms of the Old Testament<\/em>, pp. 87\u201393; <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">HR<\/a>; O. Michel en <em>TWNT<\/em>; J. Schniewind, <em>Die Freude der Busse<\/em>, pp. 9\u201333; G. Spykman, <em>Attrition and Contrition at the Council of Trent<\/em>; Trench; E. Wuerthwein en <em>TWNT<\/em>; G. Vos, <em>The Teaching of Jesus Concerning the Kingdom of God and the Church<\/em>, pp. 169\u2013190.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl G. Kromminga<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">HR <\/a>Hatch and Redpath, <em>Concordance to the Septuagint<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (59). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn1025\" name=\"_ftnref1025\" title=\"\">AT \u201carrepentirse\u201d, o alg\u00fan equivalente, es invariablemente la traducci\u00f3n de dos t\u00e9rminos: <\/etiqueta><\/span><span style=''>n&#257;&#7717;am<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018lamentar, cambiar de idea\u2019) y <\/span><span style=' '>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=' '> (en el sentido de \u201cvolverse, retornar\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es infrecuente el uso de <\/span><span style=''>n&#257;&#7717;am<\/span><span lang=ES style=''> para el hombre (Ex. 13.17; Job 42.6; Jer. 8.6; 31.19), pero se aplica regularmente a Dios, cuando a menudo se dice que Dios \u201cse arrepiente del mal\u201d propuesto o iniciado. Este lenguaje vigoroso proviene de la comprensi\u00f3n israelita de la actitud de Dios hacia el hombre en funci\u00f3n de una relaci\u00f3n personal. Este lenguaje no significaba, naturalmente, que Dios fuera inconstante o arbitrario sino simplemente que la <i>relaci\u00f3n<\/i> era cambiante. En particular, cuando el hombre se aleja voluntariamente de la direcci\u00f3n y el cuidado de Dios descubre que la consecuencia, determinada por Dios, de su mal proceder es un mal aun mayor (Gn. 6.6s; 1 S. 15.11, 35; 2 S. 24.16; Jer. 18.10). Pero la persona que se arrepiente, aun a \u00faltima hora, la persona que se vuelve (nuevamente) a Dios, encuentra a un Dios de misericordia y amor, y no de juicio (Jer. 18.8; 26.3, 13, 19; Jon. 3.9s; en Ex. 32.12\u201314 y Am. 7.3, 6 vemos destacada la importancia del intercesor dispuesto a presentarse delante de Dios en nombre de su pueblo). De modo que aunque no se pone en tela de juicio la firmeza del juicio de Dios en contra del *pecado (Nm. 23.19; 1 S. 15.29; Sal. 110.4; Jer. 4.28; Ez. 24.14; Zac. 8.14), una y otra vez se ha mostrado como un Dios benevolente, fiel a su pueblo aun cuando este le haya sido infiel; un Dios, en otras palabras, \u201cque se arrepiente del mal\u201d (Ex. 32.14; Dt. 32.36; Jue. 2.18; 1 Cr. 21.5; Sal. 106.45; 135.14; Jer. 42.10; Jl. 2.13s; Jon. 4.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El llamado al arrepentimiento es, en lo que respecta al hombre, un llamado para que vuelva (<\/span><span style=' '>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=' '>) a colocarse bajo la dependencia de Dios, a la que se debe por su car\u00e1cter de criatura (y por el compromiso del pacto). Estos llamados eran particularmente frecuentes en los profetas preex\u00edlicos. Am. 4.6\u201311 muestra claramente que el mal determinado por Dios como consecuencia del pecado de Israel no es rencoroso ni vengativo, sino que m\u00e1s bien est\u00e1 destinado a hacer que Israel se arrepienta. El que hace el mal se da con un mal mayor determinado por Dios. Pero el que se arrepiente de su maldad encuentra un Dios que tambi\u00e9n se arrepienee de <i>su<\/i> mal. Una de las s\u00faplicas m\u00e1s elocuentes tocante al arrepentimiento aparece en Os. 6.1\u20133 y 14.1\u20132: es de una s\u00faplica en la que alternan la esperanza y la desesperanza (3.5; 5.4; 7.10), siendo particularmente conmovedor 11.1\u201311. Igualmente conmovedoras son las esperanzas de Isa\u00edas expresadas en el nombre de su hijo Sear-jasub (\u201cun remanente volver\u00e1\u201d, 7.3; v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn1026\" name=\"_ftnref1026\" title=\"\">tamb. 10.21s; 30.15; cf. 19.22) y las s\u00faplicas de Jerem\u00edas (3.1\u20134.4; 8.4\u20137; 14.1\u201322; 15.15\u201321); en ambos casos vemos una mezcla de presagios y desesperanza (Is. 6.10; 9.13; Jer. 13.23).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otras expresiones vigorosas son Dt. 30.1\u201310; 1 R. 8.33\u201340, 46\u201353; 2 Cr. 7.14; Is. 55.6\u20137; Ez. 18.21\u201324, 30\u201332; 33.11\u201316; Jl. 2.12\u201314. V\u00e9ase tamb. <etiqueta id=\"#_ftn1027\" name=\"_ftnref1027\" title=\"\">esp. 1 S. 7.3; 2 R. 17.13; 2 Cr. 15.4; 30.6\u20139; Neh. 1.9; Sal. 78.34; Ez. 14.6; Dn. 9.3; Zac. 1.3s; Mal. 3.7. El ejemplo cl\u00e1sico de arrepentimiento nacional fue el que encabez\u00f3 <\/etiqueta>Jos\u00edas (2 R. 22\u201323; 2 Cr. 34\u201335).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT las voces <etiqueta id=\"#_ftn1028\" name=\"_ftnref1028\" title=\"\">trad. \u201carrepentimiento\u201d son <\/etiqueta><\/span><span style=''>metanoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>metamelomai<\/span><span lang=ES style=''>. En gr. generalmente significan \u201ccambiar de pensamiento\u201d y tambi\u00e9n \u201clamentar, sentir remordimiento\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn1029\" name=\"_ftnref1029\" title=\"\">e. d. acerca de lo que se sosten\u00eda anteriormente). <\/etiqueta>Encontramos esta nota de remordimiento en la par\u00e1bola del publicano (Lc. 18.13), probablemente en Mt. 21.29, 32; 27.3 y Lc. 17.4 (\u201cMe arrepiento\u201d), y m\u00e1s expl\u00edcitamente en 2 Co. 7.8\u201310. Pero el uso neotestamentario se ve influido en mayor medida por la voz veterotestamentaria <\/span><span style=''>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>; o sea que el arrepentirse no es simplemente lamentar o cambiar de pensamiento sino hacer un vuelco completo, producir una completa y total alteraci\u00f3n de la motivaci\u00f3n b\u00e1sica y la direcci\u00f3n de la vida del individuo. Por ello, la mejor trad. de <\/span><span style=''>metanoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''> es a menudo \u201cconvertirse\u201d, o sea \u201cvolverse\u201d (* <span style='text-transform:uppercase'>Conversi\u00f3n<\/span>). Tambi\u00e9n nos ayuda a explicar por qu\u00e9 Juan el Bautista exig\u00eda el *bautismo como expresi\u00f3n de este arrepentimiento, no s\u00f3lo para los \u201cpecadores\u201d evidentes sino tambi\u00e9n para los jud\u00edos \u201cjustos\u201d: el bautismo como acto decisivo de volverse de la antigua forma de vida y entregarse a la misericordia de aquel que ha de venir (Mt. 3.2, 11; Mr. 1.4; Lc. 3.3, 8; Hch. 13.24; 19.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El llamado de Jes\u00fas al arrepentimiento poco se menciona expl\u00edcitamente en Mr. (1.15; cf. 6.12) y Mt. (4.17; 11.20s; 12.41); mientras que Lc. se encarga de destacarlo (5.32; 10.13; 11.32; 13.3, 5; 15.7, 10; 16.30; 17.3s; cf. 24.47). Sin embargo, otros dichos e incidentes en los tres evangelios mencionados expresan muy claramente el car\u00e1cter del arrepentimiento que exigi\u00f3 Jes\u00fas a lo largo de todo su ministerio. Su naturaleza radical, como un vuelco y un retorno completos, se pone de manifiesto en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo (Lc. 15.11\u201324). Su car\u00e1cter incondicional surge de la par\u00e1bola del fariseo y el publicano; el arrepentimiento significa reconocer que uno no tiene absolutamente ning\u00fan derecho ante Dios, y entregarse sin excusas o intentos de justificaci\u00f3n a la misericordia de Dios (Lc. 18.13). El acto de dar las espaldas a los valores y el estilo de vida anteriores queda evidenciado en el encuentro con el joven rico (Mr. 10.17\u201322) y con Zaqueo (Lc. 19.8). Por sobre todas las cosas, Mt. 18.3 aclara muy bien que convertirse significa llegar a ser como un ni\u00f1o, es decir, reconocer la propia inmadurez y la incapacidad de vivir alejado de Dios, y aceptar una total dependencia de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El llamado al arrepentimiento (y la promesa del perd\u00f3n) es un rasgo constante del relato que hace Lucas de la predicaci\u00f3n de los primeros cristianos (Hch. 2.38; 3.19; 8.22; 17.30; 20.21; 26.20). Aqu\u00ed el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>metanoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''> se complementa con <\/span><span style=''>epistref&#333;<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018darse vuelta, retornar\u2019, Hch. 3.19; 9.35; 11.21; 14.15; 15.19; 26.18, 20; 28.27) donde <\/span><span style=''>metanoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''> significa m\u00e1s bien alejarse (del pecado), y <\/span><span style=' '>epistref&#333;<\/span><span lang=ES style=''> volverse hacia (Dios) (v\u00e9ase esp. Hch. 3.19; 26.20), aunque los dos t\u00e9rminos pueden incluir ambos sentidos (como en Hch. 11.18; 1 Ts. 1.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan Hch. 5.31 y 11.18, resulta claro que no hubo dificultad en describir el arrepentimiento como un don de Dios y al mismo tiempo como responsabilidad del hombre. Al mismo tiempo se cita varias veces Is. 6.9\u201310 como explicaci\u00f3n de la raz\u00f3n por la cual los hombres no se convierten (Mt. 13.14s; Mr. 4.12; Jn. 12.40; Hch. 28.26s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El autor de la Carta a los Hebreos tambi\u00e9n indica la importancia del arrepentimiento inicial (6.1), pero si bien cuestiona la posibilidad de un segundo arrepentimiento (6.4\u20136; 12.17), otros son aun m\u00e1s categ\u00f3ricos en su creencia de que los cristianos pueden y necesitan arrepentirse (2 Co. 7.9s; 12.21; Stg. 5.19s; 1 Jn. 1.5\u20132.2; Ap. 2.5, 16, 21s; 3.3, 19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay pocas referencias adicionales al arrepentimiento en el NT (Ro. 2.4; 2 Ti. 2.25; 2 P. 3.9; Ap. 9.20s; 16.9, 11). No debemos dar por supuesto que el tema del arrepentimiento y el *perd\u00f3n surg\u00eda invariablemente en la predicaci\u00f3n primitiva. Pablo en particular raramente usa estos dos conceptos, y no aparecen para nada en el evangelio y las ep\u00edstolas de Juan, mientras que ambos recalcan fuertemente que la vida cristiana comienza con una entrega decisiva en un acto de *fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. Jeremias, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1974; \u00b0J.-J. von Allmen, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973; \u00b0G. Bornkamm, <i>Jes\u00fas de Nazaret<\/i>, 1975; J. Baillie, <i>Regeneraci\u00f3n y conversi\u00f3n<\/i>, 1956; J. A. Soggin, \u201cVolver\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn1030\" name=\"_ftnref1030\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, cols. 1110\u20131118; F. Laubach, J. Goetzmann, L. Coenen, \u201cConversi\u00f3n, penitencia, arrepentimiento\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn1031\" name=\"_ftnref1031\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, pp. 331\u2013338; C. G. Kromminga, \u201cArrepentimiento\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn1032\" name=\"_ftnref1032\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 65\u201366; L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972, pp. 580ss; K. Rahner, \u201cArrepentimiento\u201d, <i>Sacrameatum mundi<\/i>, 1976, t(t). I, cols. 413\u2013420; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 460\u2013469; K. H. Schelkle, Teolog\u00eda del Nuevo Testamento, 1975,t.III, pp. 111\u2013124.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. Bertram, <\/span><span style=' '>epistreph&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, <i>TDNT<\/i> 7, pp. 722\u2013729; G. Bornkamm, <i>Jesus of Nazareth<\/i>, 1960, pp. 82\u201384; J. Jeremias, <i>New Testament Theology<\/i>, 1: <i>The Proclamation of Jesus<\/i>, 1971, pp. 152\u2013158; O. Michel, metamelomai, <i>TDNT<\/i> 4, pp. 626\u2013629; J. P. Ramseyer, en J. J. von Allmen (<etiqueta id=\"#_ftn1033\" name=\"_ftnref1033\" title=\"\">eds.),<\/etiqueta><i> Vocabulary of the Bible<\/i>, 1958, pp. 357\u2013359; A. Richardson, <i>An Introduction to the Theology of the New Testament<\/i>, 1958, pp. 31\u201334; E. W\u00fcrthein y J. Behm, <\/span><span style=''>metanoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, TDNT 4, pp. 975\u20131008; F. Laubach, J. Goetzmann, <i>NIDNTT<\/i> 1, pp. 353\u2013359.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1034\" name=\"_ftnref1034\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green'>J.D.G.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Dolor, Tristeza Mat 3:8; Luk 3:8 haced, pues, frutos dignos de a Mat 3:11 a la verdad os bautizo en agua para a Mar 1:4; Luk 3:3 predicaba el bautismo de a para Luk 24:47 predicase en su nombre el a y el perd\u00f3n Act 5:31 dar a Israel a y perd\u00f3n de pecados &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arrepentimiento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abARREPENTIMIENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-983","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=983"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/983\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}