{"id":9914,"date":"2016-02-05T07:12:07","date_gmt":"2016-02-05T12:12:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/berengario-de-tours\/"},"modified":"2016-02-05T07:12:07","modified_gmt":"2016-02-05T12:12:07","slug":"berengario-de-tours","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/berengario-de-tours\/","title":{"rendered":"BERENGARIO DE TOURS"},"content":{"rendered":"<p>[939] (911-1089)<\/p>\n<p>    Te\u00f3logo de la escuela de San Mart\u00ed\u00adn en Tours. Dial\u00e9ctico h\u00e1bil, predicador brillante, defendi\u00f3 opciones sobre doctrinas como la Eucarist\u00ed\u00ada, el Bautismo, Matrimonio, etc., basadas en su racionalismo y nominalismo.<\/p>\n<p>    Un concilio de Roma en el 1059 conden\u00f3 sus doctrinas. Aunque se retract\u00f3 p\u00fablicamente, volvi\u00f3 a sus ideas y su pensamiento eucar\u00ed\u00adstico qued\u00f3 en su obra \u00abDe la Sagrada Cena\u00bb, escrita hacia el 1060.<\/p>\n<p>    Gregorio VII reclam\u00f3 su presencia en Roma en 1078, en donde se le propuso una f\u00f3rmula de retractaci\u00f3n, verdadero \u00abcredo\u00bb sobre la Eucarist\u00ed\u00ada. \u00abCreo de coraz\u00f3n y confieso de boca que el pan y el vino que se ponen en el altar&#8230; se convierten sustancialmente en la verdadera, propia y vivificante carne y sangre de Jesucristo&#8230;\u00bb (Denz. 355).<\/p>\n<p>    Su \u00faltima retractaci\u00f3n se dio en el  Concilio de Burdeos en 1080. Muri\u00f3 en 1089 en la isla de San Cosme.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNacido en Tours alrededor de 999, muri\u00f3 en la isla de S. Cosme cerca de la ciudad, en 1088. Complet\u00f3 los estudios elementales en su ciudad natal y fue a la escuela de Chartres para estudiar artes y teolog\u00eda bajo la direcci\u00f3n del famoso Fulberto; se distingui\u00f3 por su curiosa y r\u00e1pida inteligencia. Parece que ya a esta edad sus inclinaciones mentales y opiniones singulares eran motivo de ansiedad para su maestro. (M. Clerval, Les Ecoles de Chartres au Moyen Age, Chartres, 1895.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la muerte de Fulberto (1029) Berengario dej\u00f3 Chartres para encargarse como escol\u00e1stico de la escuela de S. Mart\u00edn de Tours. Su reputaci\u00f3n se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente y atrajo de todas partes de Francia a distinguidos disc\u00edpulos que m\u00e1s tarde ocuparon importantes cargos en la iglesia. Entre ellos se mencionan, aunque haya algunas dudas a Hildeberto de Lavardin, que fue obispo de Le Mans y arzobispo de Tours, S. Bruno, el fundador de los cartujos, Eusebio Bruno, m\u00e1s tarde obispo de Angers, Frolland, obispo de Senlis y Paulino, de\u00e1n de Metz. En 1309 Berengario fue elegido archidi\u00e1cono de Angers por Huberto, obispo de la ciudad, cargo que Berengario acept\u00f3, aunque sigui\u00f3 viviendo en Tours dirigiendo su escuela.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 1407 las ense\u00f1anzas de Berengario sobre la Eucarist\u00eda comenzaron a llamar la atenci\u00f3n. En la controversia eucar\u00edstica del siglo nueve, Radbert Paschasius, despu\u00e9s abad de Corbie, en su \u00abDe Corpore et Sanguine Domini\u00bb(831), hab\u00eda mantenido que en la Sagrada Eucarist\u00eda el pan se convierte en el cuerpo real de Cristo, en el mismo cuerpo nacido de Mar\u00eda y crucificado. Ratramnus, un monje de la misma abad\u00eda defendi\u00f3 la opini\u00f3n de que en la Sagrada Eucarist\u00eda no hay conversi\u00f3n del pan, que el cuerpo de Cristo est\u00e1 presente pero de una forma espiritual, y por ello no es el mismo nacido de la Virgen Mar\u00eda y crucificado. Juan Escoto Eri\u00fagena hab\u00eda apoyado la postura de que los sacramentos del altar son figuras del cuerpo de Cristo, un recordatorio del verdadero cuerpo y sangre de Cristo.(P. Batiffol, Etudes d&#8217;histoire et de th\u00e9ologie positive, 2d series, Paris, 1905.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Hugues, Obispo de Langres, y Adelman, escol\u00e1stico de Lieja, discutieron las ense\u00f1anzas de Berengario sobre el tema, \u00e9ste respondi\u00f3 apelando a la autoridad de Escoto Er\u00edugena. En este momento Lanfranc, abad del monasterio de Le Bec, atac\u00f3 la opini\u00f3n de Escoto como her\u00e9tica defendiendo la doctrina de Radbert Paschasius.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berengario escribi\u00f3 una carta en su defensa que Lanfranc recibi\u00f3 en Roma, a donde hab\u00eda ido para tomar parte en un concilio. La carta se ley\u00f3 en el concilio (1050), se conden\u00f3 a Berengario y se le requiri\u00f3 que se presentase ante el concilio que se iba a celebrar ese mismo a\u00f1o en Vercelli.Como el rey Enrique I era abad titular de S. Mart\u00edn de Tours, Berengario le pidi\u00f3 permiso para ir el concilio. Es posible que para entonces se hubieran celebrado las conferencias de Brionne y Chartres en las que Berengario defendi\u00f3 sin \u00e9xito sus opiniones. (Cf. Durand of Troarn, Liber de Corpore et Sanguine Christi, xxxiii, in Migne, P.L., CXLIX, 1422.) El rey  orden\u00f3  que se encarcelara a Berengario, por razones no conocidas y en el concilio de Vercelli (1959) se examin\u00f3 su doctrina, siendo condenada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encarcelamiento no dur\u00f3 mucho. El obispo de Angers, Eusebius Bruno era disc\u00edpulo y seguidor suyo, y el conde de Anjou Geoffrey Martel, su protector. Al a\u00f1o siguiente se reuni\u00f3n en Par\u00eds un concilio, por orden de Enrique I, para juzgar a Berengario y a Eusebio Bruno, ninguno de los cuales estaba presente, resultando ambos condenados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el concilio de Tours (1955) presidido por el enviado papal Hildebrando, Berengario firm\u00f3 una profesi\u00f3n de fe en la que confesaba que despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n el pan y el vino eran el verdadero cuerpo y sangre de Cristo. En otro concilio, celebrado en Roma en 1509, en el que estaba presente Berengario, se retract\u00f3 de sus opiniones y firm\u00f3 una f\u00f3rmula de fe, redactada por el cardenal Humberto, afirmando la presencia real y sensible del verdadero cuerpo de Cristo en la Eucarist\u00eda (Mansi, XIX, 900.), pero al volver, Berengario atac\u00f3 esa formula. Eusebio Bruno le abandon\u00f3 y el conde de Anjou Geoffrey el barbado, se opuso a \u00e9l vigorosamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berengario apel\u00f3 al papa Alejandro II que intervino en su favor pero le pidi\u00f3 que renunciara a sus opiniones err\u00f3neas, cosa que Berengario se neg\u00f3 a hacer, orgullosamente. Entonces escribi\u00f3 su \u00abDe Sacra Coena adversus Lanfrancum Liber Posterior\u00bb, cuyo primer libro  &#8211; perdido \u2013 hab\u00eda sido escrito contra el concilio de Roma de 1509. Fue condenado de nuevo por el concilio de Poitiers (1075), por el de S. Maixeut (1076), y en 1078, por orden del papa Gregorio VII fue a Roma y en un concilio, en S. Juan de Letr\u00e1n firm\u00f3 una profesi\u00f3n de fe afirmando la conversi\u00f3n del pan en el cuerpo de Cristo, nacido de la Virgen Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al a\u00f1o siguiente , en un concilio celebrado en el mismo lugar, Berengario firm\u00f3 una f\u00f3rmula afirmando la misma doctrina de manera m\u00e1s expresa. Entonces Gregorio VII le recomend\u00f3 al arzobispo de Tours y de Angers, prohibiendo que se le aplicara pena alguna y que nadie le llamara hereje. Berengario una vez regres\u00f3, volvi\u00f3 a atacar la f\u00f3rmula  que hab\u00eda firmado pero como consecuencia del concilio de Burdeos (1080), hizo una retractaci\u00f3n final, retir\u00e1ndose a la isla de S. Cosme donde muri\u00f3 dentro de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Doctrinas y condenaci\u00f3n de las mismas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan algunos de su contempor\u00e1neos, Berengario mantuvo doctrinas err\u00f3neas sobre el poder espiritual, el matrimonio, el bautismo de los ni\u00f1os etc.(Bernold de Constanza De Berengerii haeresiarchae damnatione multiplici in P.L., CXLIX, 1456; Guitmond, De Corporis et Sanguinis Christi veritate in Eucharisti\u00e2, P.L., CXLIX, 1429, 1480.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la doctrina fundamental de Berengario trata de la Eucarist\u00eda. Para entender su opini\u00f3n debemos observar que en filosof\u00eda, Berengario ten\u00eda tendencias racionalistas y era un nominalista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta en el estudio de la cuesti\u00f3n de la fe, manten\u00eda que la raz\u00f3n es la mejor gu\u00eda. Sin embargo, la raz\u00f3n depende y est\u00e1 limitada de las percepciones sensoriales. La autoridad no es conclusiva. Tenemos que razonar seg\u00fan los datos de nuestros sentidos. No hay duda de que Berengario negaba la transubstanciaci\u00f3n (queremos decir conversi\u00f3n sustancial expresada por la palabra; palabra que fue utilizada por primera vez por Hidelbert de Laverdin): no esta completamente claro que negara la presencia real, aunque ten\u00eda puntos de vista falsos sobre ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEst\u00e1 el Cuerpo de Cristo presente en la Eucarist\u00eda y de qu\u00e9 modo? Berengario apelaba a autoridades, adem\u00e1s de Escoto Eri\u00fagena, a S. Jer\u00f3nimo, S. Ambrosio, S. Agust\u00edn. Estos padres ense\u00f1aron que el sacramento del Altar es la figura, el signo, la muestra del cuerpo y sangre del Se\u00f1or. Estos t\u00e9rminos, en su mente, se aplican directamente a lo que es externo y sensible en la Sagrada Eucarist\u00eda y no implican, en absoluto, la negaci\u00f3n de la presencia real del verdadero cuerpo de Cristo. (St. Aug. Serm. 143, n.3; Gerbert, Libellus De Corp. et Sang. Domini. n. 4, P.L., CXXXIX, 177.) Para Berengario el cuerpo y sangre de Cristo est\u00e1n realmente presentes en la Eucarist\u00eda pero la presencia es una presencia intelectual o espiritual. La sustancia del pan y la sustancia del vino permanecen sin cambio en su naturaleza, pero por la consagraci\u00f3n  se convierten  espiritualmente en  el mismo cuerpo de Cristo. Este cuerpo y sangre espirituales de Cristo son la res sacramenti; el pan y el vino son la figura, el signo, la muestra, sacramentum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es la doctrina de Berengario en sus varias discusiones, cartas y escritos hasta el concilio de Roma de 1509 (Migne P.L., CXLII, 1327; CL, 66; Mart\u00e8ne y Durand, Theasaurus Novus Anecdotarum, Paris, 1717, IV.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este concilio Berengario firm\u00f3 una profesi\u00f3n de fe afirmando que el pan y el vino despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n no solamente son un signo sino el verdadero cuerpo y sangre de Cristo que puede ser percibido de una manera sensible y real (Lanfranc, De Corp. et Sang. Domini, ii, in P.L., CL, 410.) Como ya se ha dicho, Berengario se retract\u00f3 de esta confesi\u00f3n. Mantuvo que el pan y el vino, sin cambio alguno en su naturaleza, se convierten por la consagraci\u00f3n en el sacramento del cuerpo y sangre de Cristo, un recuerdo del cuerpo crucificado y de la sangre derramada en la cruz. Sin embargo no es el cuerpo y sangre de cristo como est\u00e1 ahora en los cielos; porque \u00bfcomo podr\u00eda el cuerpo de Cristo que est\u00e1 ahora en el cielo, necesariamente limitado por el espacio, estar en otro lugar, en varios altares y en numerosas hostias? Sin embargo el pan y el vino son los signos de la actual presencia real del cuerpo y sangre de Cristo (De Sacra Coena; Lanfranc, op. cit.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los dos concilio de Letr\u00e1n (1078 y 1079) Berengario acepta y firma esta profesi\u00f3n de fe que\u201ddespu\u00e9s de la consagraci\u00f3n el pan el es verdadero cuerpo de Cristo el mismo cuerpo nacido de la Virgen &#8211;\u00b4que el pan y el vino en el altar, por el misterio de la oraci\u00f3n sagrada y palabras de Nuestro Redentor, se convierten sustancialmente en la misma carne y sangre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, verdadero y dador de vida etc. (Mart\u00e8ne et Durand, op. cit., IV, 103; Denzinger, Enchiridion, Wurzburg, 1900, n. 298.) En su explicaci\u00f3n de esta profesi\u00f3n de fe, escrita despu\u00e9s del concilio, Berengario de nuevo niega claramente la transustanciaci\u00f3n. Declara que en la Ultima Cena, por la virtud de la bendici\u00f3n del Se\u00f1or, el pan y el vino, guardando sus propiedades naturales, recibieron un poder de santificaci\u00f3n y se convirtieron en sacramento de Su cuerpo y sangre; que el pan y el vino del altar son el mismo cuerpo de Cristo, Su verdadero cuerpo humano (Artene et Durand, op. cit., IV, 107.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo ello concluimos que  durante su vida, y antes de su profesi\u00f3n de fe final, Berengario ciertamente negaba la transustanciaci\u00f3n. Respecto a la presencia real, su pensamiento es bastante oscuro y su actitud, dubitativa. Hay muchas divergencias en las opiniones de historiadores y te\u00f3logos sobre la interpretaci\u00f3n de las doctrinas de Berengario sobre si no parece claramente que niegue la presencia real o si la dificultad para \u00e9l consiste m\u00e1s en el modo que en el hecho de la presencia real. Sin embargo su exposici\u00f3n junto con los principios de filosof\u00eda, ponen en peligro el hecho mismo de la presencia real y suenan mucho como si tomara una postura negativa.\n<\/p>\n<h2>INFLUENCIAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excepto Eusebio Bruno que apoy\u00f3 a Berengario durante un tiempo, ning\u00fan te\u00f3logo de importancia defendi\u00f3 su doctrina sistem\u00e1ticamente. Sabemos, sin embargo, por escritores eclesi\u00e1sticos de su tiempo y e inmediatamente despu\u00e9s que la influencia de sus principios se extendi\u00f3 mucho y caus\u00f3 serios problemas. (Guitmund, op. cit. in P.L., CXLIX, 1429 ss; Durand of Troarn, Liber de Corp. et Sang. Christi, in P.L., CXLIX, 1421.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores del siguiente siglo continuaron sus disertaciones contra los nuevos seguidores de Berengario (cf. Gregorius Barbarigo in Hurter Sanctorum Patrum opuscula selecta, XXXIX); encontraron huellas de su influencia en varias frases corrientes en sus tiempo y a veces avisan contra expresiones que pueden ser entendidas en el sentido de Berengario. El Concilio de Piacenza (1905) conden\u00f3 de nuevo la doctrina de Berengario. Sus ense\u00f1anzas favorec\u00edan, hasta cierto punto a las diversas herej\u00edas medievales sobre la Eucarist\u00eda, as\u00ed como las de los Sacramentarios del siglo diecis\u00e9is. Los grandes te\u00f3logos de ese tiempo protestaron un\u00e1nimemente contra sus principios, atacando su opini\u00f3n como contraria a las ense\u00f1anzas de la tradici\u00f3n  y la doctrina de la iglesia. Entre ellos se pueden mencionar especialmente a Adelman, Scholastico de Lieja, Hugues, obispo de Sangres, Lanfranc, entonces abad de Le Bec; Guitmund, disc\u00edpulo de Lanfranc que fue obispo de Aversa; Durand, Abad de S. Mart\u00edn de Troarn; Bernold de Constanza y otros, la mayor\u00eda benedictinos (L. Biginelli, I benedittini e gli studi eucaristici nel medio evo, Turin, 1895.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El error de Berengario, como en otras herej\u00edas, cre\u00f3 la ocasi\u00f3n necesaria de formular de forma m\u00e1s explicita y m\u00e1s precisa la doctrina cat\u00f3lica sobre la Eucarist\u00eda. Algunas expresiones, entre las que usaban los adversarios de Berengario, fueron corregidas. Hidelberto de Lavardin, contempor\u00e1neo de Bereengario, si no su disc\u00edpulo, fue el primero que us\u00f3 la palabra transubstanciaci\u00f3n. (Sermones xciii; P.L., CLXXI, 776.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Roma de 1079 en su condena de Berengario expresa m\u00e1s claramente que ning\u00fan documento anterior la naturaleza del este cambio sustancial. Y santo Tom\u00e1s, en su definici\u00f3n de la transustanciaci\u00f3n usa casi las mismas palabras que el concilio (Sum. Theol., III, Q. lxxv, a. 4.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la fiesta del Corpus Christi no fue oficialmente establecida hasta el siglo  trece, su instituci\u00f3n fue, probablemente ocasionada por estas controversias eucar\u00edsticas. Lo mismo se debe decir de la ceremonia de la elevaci\u00f3n de la Hostia despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n en la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay una edici\u00f3n completa de las obras de Berengario. S\u00f3lo un volumen se ha publicado, por Visher, en Berl\u00edn (1834) que contiene la segunda parte de la De Sacra Coena, bajo el t\u00edtulo Berengarii Turonensis opera quae Supersunt tam inedita quam edita, I, De Sacra Coena adversus Lanfrancum liber posterior. Others of his opinions and writings are to be found in the works quoted above and in P.L., CL, 63, 66; H. Sudendorf, Berengarius Turonensis oder eine Sammlung ihn betreffender Briefe (Hamburg, 1850).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nGeorge M. Sauvage.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por Sean Hyland.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[939] (911-1089) Te\u00f3logo de la escuela de San Mart\u00ed\u00adn en Tours. Dial\u00e9ctico h\u00e1bil, predicador brillante, defendi\u00f3 opciones sobre doctrinas como la Eucarist\u00ed\u00ada, el Bautismo, Matrimonio, etc., basadas en su racionalismo y nominalismo. Un concilio de Roma en el 1059 conden\u00f3 sus doctrinas. 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