{"id":9970,"date":"2016-02-05T07:13:48","date_gmt":"2016-02-05T12:13:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/breviario\/"},"modified":"2016-02-05T07:13:48","modified_gmt":"2016-02-05T12:13:48","slug":"breviario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/breviario\/","title":{"rendered":"BREVIARIO"},"content":{"rendered":"<p>[408]<\/p>\n<p>      Nombre atribuido popularmente al libro de rezos de los cl\u00e9rigos, en los que de forma breve (breviarium, en lat\u00ed\u00adn) se contiene el oficio lit\u00fargico que debe ser recitado individual o grupalmente.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Delimitaci\u00f3n del tema<br \/>\nYa en la alta edad media encontramos brevemente reunidas en un libro las diversas horas can\u00f3nicas. Este libro est\u00e1 destinado al uso pr\u00e1ctico y tiene varias fuentes (Salterio, sagrada Escritura, antifonario, leccionario, libro de los himnos, sacramentario). Por raz\u00f3n de este libro, todo el oficio, en su conjunto, recibe pronto el nombre de \u00abBreviario\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad vamos a presentar, no tanto la historia y la constituci\u00f3n del rezo del Breviario, cuanto una explicaci\u00f3n teol\u00f3gica, en forma de esquema, de la plegaria oficial y can\u00f3nica de la Iglesia que hoy lleva el nombre de \u00abbreviario\u00bb y nos reduciremos adem\u00e1s a la Iglesia latina.<\/p>\n<p>Dentro de la Iglesia latina el desarrollo hist\u00f3rico, sumamente complejo y en muchos detalles todav\u00ed\u00ada no aclarado, se cierra m\u00e1s o menos con la alta edad media. Todas las partes esenciales, los principios constitutivos y configurativos, en gran parte el texto mismo, e incluso la concepci\u00f3n teol\u00f3gica, fundamentalmente no han cambiado desde entonces. A pesar de la variedad relativamente grande de detalles, se impuso entonces un orden bastante unificado (el de la iglesia francorromana).<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo de reformas que sigui\u00f3 al concilio Tridentino, trajo solamente una restauraci\u00f3n (restituci\u00f3n de los oficios votivos), una centralizaci\u00f3n (1568: Breviarium Romanum, de P\u00ed\u00ado v) y una sistematizaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica. Ha sido en los \u00faltimos tiempos cuando, debido a las ideas recientemente adquiridas sobre la historia de la liturgia y tambi\u00e9n a la coacci\u00f3n de un estado de cosas que se hab\u00ed\u00ada convertido en carga, se ha empezado a reflexionar acerca del papel del rezo de las horas can\u00f3nicas en la Iglesia en cuanto organismo total, y a la vez ha comenzado una visi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los elementos particulares del b.<\/p>\n<p>Como todav\u00ed\u00ada no se sabe hasta qu\u00e9 grado repercutir\u00e1n los resultados de esta reflexi\u00f3n en la reforma del rezo del b. exigida por el Vaticano ii (Constituci\u00f3n sobre la Liturgia, ns. 83-101), no se puede hacer una exposici\u00f3n global y sistem\u00e1tica, puesto que podr\u00ed\u00ada ser muy pronto superada por las reformas. Por eso, selecionamos s\u00f3lo algunos temas cuya explicaci\u00f3n, independientemente de la forma futura del breviario, es indispensable para una recitaci\u00f3n razonada y responsable de una \u00abplegaria oficial de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>II. Estructura<br \/>\nEl b. es desde varios puntos de vista una unidad compleja y con muchos estratos. Sus componentes difieren mucho en importancia, tanto por su origen hist\u00f3rico como por su sentido teol\u00f3gico. Esto puede decirse incluso de las diversas unidades de rezo que corresponden a las distintas horas del d\u00ed\u00ada. El culto matutino y el vespertino (\u00abLaudes\u00bb y \u00abV\u00ed\u00adsperas\u00bb) deben ser considerados por su origen como un acto lit\u00fargico de toda la Iglesia (local), en el que se reun\u00ed\u00adan el clero y los laicos. Para la antigua Iglesia ese acto era una manifestaci\u00f3n inalienable de su vida. La celebraci\u00f3n regular de las vigilias nocturnas, por el contrario, no era un culto comunitario; m\u00e1s bien parece haber sido al principio un ejercicio privado de c\u00ed\u00adrculos asc\u00e9ticos, los cuales reproduc\u00ed\u00adan el modelo de la vigilia pascual, al principio los domingos y d\u00ed\u00adas de fiesta y despu\u00e9s todos los d\u00ed\u00adas (en este punto la investigaci\u00f3n no ha logrado todav\u00ed\u00ada un resultado claro). Estas vigilias fueron ofrecidas a la comunidad para participar en ellas las v\u00ed\u00adsperas de las fiestas de los santos, ante el sepulcro del santo venerado, donde muchas veces se form\u00f3 para los ascetas devotos un duplex of ficium. Las \u00abhoras menores\u00bb (tercia, sexta y nona; despu\u00e9s prima y completas, como oficios que siguen a Laudes y V\u00ed\u00adsperas) sin duda agradecen a la iniciativa privada su introducci\u00f3n en el ciclo del rezo de las horas can\u00f3nicas. Eran ejercicios de piedad de personas devotas que no quer\u00ed\u00adan dejar pasar ninguna hora del d\u00ed\u00ada sin su correspondiente oraci\u00f3n. El que la sinagoga &#8211; y quiz\u00e1s incluso el culto del Templo estimulara el rezo de las horas puede ser verdad, pero indudablemente no existe ninguna interrelaci\u00f3n causal. Junto al llamado ciclo de horas, tal como finalmente se impuso en la Iglesia occidental, la Iglesia oriental posee otro orden algo distinto. Pero, empalmando con la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n com\u00fan, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el culto matutino y el vespertino (Orthros y Hesperinon) son los dos momentos m\u00e1s fundamentales del rezo oficial.<\/p>\n<p>III. Elementos particulares<br \/>\nLas diversas partes constitutivas de las horas tienen una importancia y un origen diferentes. Pero, por desgracia, precisamente la recitaci\u00f3n que se ha hecho usual en occidente reduce a un mismo nivel los distintos componentes del oficio. En \u00e9l hemos de distinguir los siguientes g\u00e9neros: invocaciones directas a Dios (Deus, in adiutorium&#8230;), oraciones del sacerdote a modo de colecta, recitaci\u00f3n meditada de salmos a himnos de alabanza, plegaria de s\u00faplica (por desgracia, casi s\u00f3lo como rudimentos de letan\u00ed\u00ada), lecturas doctrinales tomadas de la Escritura y de los padres (las \u00faltimas quiz\u00e1s como substituci\u00f3n de la predicaci\u00f3n), y finalmente, una proclamaci\u00f3n solemne tomada de los escritos neotestamentarios, principalmente del Evangelio (como ocurre todav\u00ed\u00ada ahora en la oraci\u00f3n matutina y la vespertina, aunque aqu\u00ed\u00ad se reduce el canto antifonario de los himnos Lc 1, 6879 [Benedictus] y Lc 1, 45-55 [Magn\u00ed\u00adficat]). As\u00ed\u00ad, el culto monacal y el de la comunidad &#8211; y quiz\u00e1s incluso la tradici\u00f3n de la sinagoga- han creado una pieza lit\u00fargica sumamente artificiosa y rica. No es superfluo recordar en la actualidad que la mayor\u00ed\u00ada de los elementos citados est\u00e1n concebidos como cantos, y que todos desempe\u00f1an su funci\u00f3n s\u00f3lo como partes de un culto comunitario. Para la comprensi\u00f3n y la recitaci\u00f3n adecuada del b. es necesario conocer la naturaleza peculiar de cada uno de sus componentes. Y esto, no s\u00f3lo para ver la \u00ed\u00adndole comunitaria del b., sino tambi\u00e9n porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se encuentra la actitud conveniente que los diversos elementos requieren y pretenden suscitar. P. ej., recogimiento, atenci\u00f3n, deseo de aprender, reflexi\u00f3n sobre la acci\u00f3n salvadora de jes\u00fas al o\u00ed\u00adr las narraciones de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del A y del NT, elevaci\u00f3n entusi\u00e1stica del coraz\u00f3n al cantar los himnos, entrega a la oraci\u00f3n de petici\u00f3n por la Iglesia y por las necesidades del mundo en medio del cual vive el orante. Y finalmente la recitaci\u00f3n adecuada del b. requiere la entrega del orante al misterio, que es \u00abesta oraci\u00f3n de la Iglesia\u00bb misma.<\/p>\n<p>IV. Rezo de salmos<br \/>\nEntre los elementos particulares el rezo de los salmos exige una atenci\u00f3n particular, no s\u00f3lo por su importancia cuantitativa, sino tambi\u00e9n, y especialmente, por su origen b\u00ed\u00adblico y por el sentido que les dio la antigua Iglesia. En efecto, en las canciones de los salmos se hall\u00f3 desde el principio un compendio del AT, en cuanto \u00e9ste es recuerdo y preparaci\u00f3n del acontecer salv\u00ed\u00adfico, y hall\u00f3se sobre todo la oraci\u00f3n vocal prof\u00e9ticamente pronunciada, la que pronunci\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu inspirador de Dios a trav\u00e9s de las personas que, como figuras previas de jes\u00fas (p. ej., \u00c2\u00a1David!), dirig\u00ed\u00adan al antiguo pueblo de la alianza. Y, de esa manera, en tal grado apuntaba el Esp\u00ed\u00adritu hacia el Mes\u00ed\u00adas, que los salinos son su m\u00e1s propia y peculiar oraci\u00f3n. El salterio s\u00f3lo es recitado rectamente cuando se le entiende como oraci\u00f3n de Jes\u00fas (al Padre), como oraci\u00f3n de jes\u00fas que la Iglesia repite (dirigi\u00e9ndola junto con \u00e9l al Padre y tambi\u00e9n al mismo Cristo, que es la imagen del Dios invisible aparecida en la historia y la cabeza divina de la Iglesia).<\/p>\n<p>Para fundamentar teol\u00f3gicamente esta concepci\u00f3n basta con recordar aqu\u00ed\u00ad que Jesucristo ha sido desde siempre la \u00fanica salvaci\u00f3n que existe; incluso las acciones salv\u00ed\u00adficas \u00abanteriores a Cristo\u00bb son parte de la salvaci\u00f3n que procede de jesucristo, as\u00ed\u00ad como toda salvaci\u00f3n posterior a \u00e9l s\u00f3lo se da como anamnesis actualizadora del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Sobre la base de esta unidad de salvaci\u00f3n, la primitiva Iglesia (y la de hoy tambi\u00e9n), no dud\u00f3 en rezar el salterio con un sentido cristol\u00f3gico en las horas can\u00f3nicas. Este fue uno de los motivos principales por los que se puso inter\u00e9s en que el tiempo salv\u00ed\u00adfico del d\u00ed\u00ada o por lo menos el de la semana estuviera acompa\u00f1ado por la palabra salv\u00ed\u00adfica de todo el Salterio.<\/p>\n<p>V. Teologumenos de la tradici\u00f3n<br \/>\nLa oraci\u00f3n del Oficio como anamnesis del misterio de Cristo se refleja, adem\u00e1s, en una concepci\u00f3n que considera las diversas horas como recuerdo de las diferentes fases de la obra de la salvaci\u00f3n (p. ej., Laudes: el misterio pascual de Cristo [tr\u00e1nsito hacia la resurrecci\u00f3n]; tercia: misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo o crucifixi\u00f3n; nona: muerte de Jes\u00fas en la cruz). La motivaci\u00f3n de cada hora concreta puede variar, pero en rasgos generales el pensamiento cristol\u00f3gico aqu\u00ed\u00ad indicado es tan antiguo (\u00c2\u00a1se encuentra ya en Tertuliano, siglo ii! ), que parece constitutivo para la concepci\u00f3n del rezo de las horas can\u00f3nicas. Y probablemente es m\u00e1s primitiva todav\u00ed\u00ada la idea de que s\u00f3lo mediante una oraci\u00f3n de alg\u00fan modo constante, s\u00f3lo mediante una oraci\u00f3n que en cierto modo se extiende a todas las horas del d\u00ed\u00ada, se cumple el precepto del Se\u00f1or y de los ap\u00f3stoles de orar sin desfallecer (Lc 18, 1; cf. 21, 36; 1 Tes 5, 17; cf. Ef 6, 18; Col 4, 2; v\u00e9ase tambi\u00e9n la Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n. 86). En este punto, ya los ap\u00f3stoles fueron fieles a una pr\u00e1ctica de la sinagoga (\u00aboraci\u00f3n de la hora nona [en el templo]\u00bb: Act 3, 1; 10, 30).<\/p>\n<p>VI. \u00abOraci\u00f3n de la Iglesia\u00bb<br \/>\nFrente a estas interpretaciones antiguas, la caracter\u00ed\u00adstica especial del b. se cifra en que \u00e9l es \u00aboraci\u00f3n (oficial) de la Iglesia\u00bb. En tiempos antiguos no se resaltaba este aspecto de una forma tan expresa y acentuada. Por esto, hay que examinar serenamente esta caracter\u00ed\u00adstica, si no queremos que un falso misticismo desacredite la misma oraci\u00f3n lit\u00fargica. Lo cierto es que la Iglesia, el protosacramento de los signos salv\u00ed\u00adficos de Cristo, realiza un aspecto clave de su vida aceptando la oraci\u00f3n de Cristo a su amado Padre y ofreci\u00e9ndose ella tambi\u00e9n como su propia oraci\u00f3n (Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n\u00famero 83-85). Puesto que la Iglesia es visible, ha de mostrarse visiblemente como Iglesia orante. Donde quiera que la Iglesia como tal pretenda haber encontrado de alg\u00fan modo su propia forma (di\u00f3cesis, parroquia), o donde se deba manifestar en forma especialmente expl\u00ed\u00adcita un rasgo esencial de la Iglesia (clero como portador del oficio apost\u00f3lico; monjes, etc.), la comunidad orante habr\u00e1 de formar parte del testimonio eclesi\u00e1stico. La forma que debe tomar esta liturgia de la oraci\u00f3n apenas se puede determinar partiendo de reflexiones te\u00f3ricas. En todo caso, en ella han de cultivarse las actitudes b\u00e1sicas que la llamada de Dios en Cristo y la gracia, que es comunicada precisamente en la comunidad eclesial, exigen del hombre atento y d\u00f3cil a la palabra divina: perseverar y esperar, percibir y contestar, agradecer, alabar y rogar, y todo esto como un recuerdo de la salvaci\u00f3n, que es Cristo mismo. (Aqu\u00ed\u00ad no hace falta discutir hasta qu\u00e9 punto la oraci\u00f3n penetra en muchos estratos del hombre y, por tanto, es algo m\u00e1s que un simple \u00abpensar en Dios\u00bb o que un mero pronunciar palabras de s\u00faplica y alabanza.) La estructuraci\u00f3n del Oficio est\u00e1 determinada en concreto por las formas que el medio ambiente ofrece a la Iglesia, las cuales, naturalmente, son formas de los hombres de la Iglesia. Estas vienen dadas por la tradici\u00f3n y la autoridad eclesi\u00e1stica las regula con sus prescripciones (cosa que la Iglesia latina, especialmente desde la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n de ritos [ 1588 ], ha hecho en manera excesivamente formalista y centralista). La forma usual del rezo de las horas s\u00f3lo se hace problem\u00e1tica cuando los presupuestos y la modalidad actuales de la oraci\u00f3n \u00abprivada\u00bb y de la piedad popular difieren de la oraci\u00f3n \u00ablit\u00fargica\u00bb. Pero aun entonces la \u00abplegaria oficial\u00bb tiene el rango de un signo constitutivo: es la plegaria de una Iglesia (personal o local), de tal manera que sin ese signo la Iglesia en cuesti\u00f3n no puede ser lo que necesariamente debe ser, y, por tanto, sin \u00e9l, no llega a su plenitud necesaria. De cada uno de los miembros de la Iglesia esta -> liturgia exige, consecuentemente, el rezo en comunidad de esta oraci\u00f3n (o que en principio est\u00e9n dispuestos a rezarla en comunidad), pues solamente as\u00ed\u00ad podr\u00e1n contarse como miembros de esta Iglesia y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1n vivir en ella en calidad de tales. Aunque con ello se exija tambi\u00e9n a cada uno la apropiaci\u00f3n personal de esta plegaria &#8211; llamada no muy afortunadamente- \u00aboficial\u00bb (cf. Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n. 90), sin embargo, eso no quiere decir en absoluto que este signo visible de la oraci\u00f3n de la Iglesia pueda o deba absorber toda oraci\u00f3n personal del cristiano, la cual contin\u00faa teniendo su raz\u00f3n de ser y sigue siendo necesaria (cf. Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n. 12). Seg\u00fan esto, entre la recitaci\u00f3n de las \u00abhoras\u00bb como oraci\u00f3n de la Iglesia y la plegaria particular hecha en la \u00abc\u00e1mara\u00bb, rige la misma relaci\u00f3n que hay entre sacramento y fe: ambas oraciones llevan a la salvaci\u00f3n, pero no por separado. Ni tampoco la una cosa es mejor o m\u00e1s segura que la otra. Hemos de decir, m\u00e1s bien, que los sacramentos, en cuanto acciones cultuales, son signos de salvaci\u00f3n puestos por la Iglesia, por la Iglesia en que Cristo est\u00e1 presente sin interrupci\u00f3n, y lo son en tal grado que en circunstancias normales la fe s\u00f3lo es fidedigna y, con ello, leg\u00ed\u00adtima ante Dios, cuando va vinculada a estos signos. Igualmente un cristiano que de todo coraz\u00f3n cree en la Iglesia, s\u00f3lo reza en consonancia con su fe, cuando ora con la Iglesia y convierte la oraci\u00f3n de \u00e9sta en su propia plegaria.<\/p>\n<p>Con estos presupuestos, a la cuesti\u00f3n del valor espiritual del rezo del b. se puede responder sencillamente: as\u00ed\u00ad como la recepci\u00f3n frecuente de los sacramentos no aumenta sin m\u00e1s la gracia y no glorifica m\u00e1s a Dios si no le acompa\u00f1a una profunda entrega de fe por parte del que los recibe, asimismo el rezo del b. como tal no es \u00abmejor\u00bb simplemente porque se trate de la \u00abplegaria de la Iglesia\u00bb y se realice por \u00abencargo oficial\u00bb, sino s\u00f3lo (pero en tal caso siempre) si esta oraci\u00f3n se convierte en el signo de una entrega m\u00e1s profunda al Se\u00f1or, el cual busca para s\u00ed\u00ad una Iglesia orante (y no s\u00f3lo orantes particulares). Y, a la inversa, se desea urgentemente la participaci\u00f3n numerosa y consciente de aquellos que no est\u00e1n obligados por el derecho eclesi\u00e1stico al rezo de las horas (cf. Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n. 100), no precisamente con el fin de que su oraci\u00f3n sea as\u00ed\u00ad \u00abmejor\u00bb, sino con el fin de que la Iglesia se muestre como la Iglesia orante en el mayor n\u00famero posible de miembros y sea as\u00ed\u00ad un signo m\u00e1s fuerte de la presencia salv\u00ed\u00adfica de Cristo.<\/p>\n<p>VII. Situaci\u00f3n actual<br \/>\nDespu\u00e9s de lo expuesto, se puede ver f\u00e1cilmente cu\u00e1n serio y grave es el hecho de que en el cristianismo de occidente, debido a una falsa evoluci\u00f3n que ha durado varios siglos, se haya perdido la conciencia de la necesidad de que las diversas Iglesias locales se manifiesten visiblemente como una serie de comunidades que oran regularmente. Todav\u00ed\u00ada a principios de la edad media era normal que en cada iglesia (catedral, parroquia, iglesia conventual, santuario de peregrinaciones) existiera el rezo de las horas can\u00f3nicas. Pero ya entonces este rezo se hab\u00ed\u00ada convertido en un oficio casi exclusivo del clero. Ni siquiera las v\u00ed\u00adsperas pudieron continuar como celebraci\u00f3n regular y com\u00fan del clero y del pueblo. En los \u00faltimos tiempos, incluso las formas sustitutivas, las \u00abdevociones\u00bb de la tarde, est\u00e1n frecuentemente amenazadas por las (sin duda alguna justificadas) misas vespertinas. As\u00ed\u00ad, a pesar de algunos intentos en sentido contrario, en la Iglesia cat\u00f3lica el rezo de las horas de hecho se ha convertido en asunto casi exclusivo del clero y de algunas \u00f3rdenes religiosas (\u00c2\u00a1no todas!). Adem\u00e1s, en el clero la obligaci\u00f3n ha pasado por lo com\u00fan a la persona (a partir del subdiaconado). Se ha perdido la conciencia de que la obligaci\u00f3n radica primariamente en la Iglesia local y s\u00f3lo secundariamente en los responsables del testimonio de esta Iglesia. Con ello, el rezo de las horas se ha convertido totalmente en liturgia del clero. Sin embargo, de esta forma se mantuvo el principio de que nadie puede ser miembro directivo en la Iglesia, si no reza aquella oraci\u00f3n que es el signo de la Iglesia orante. Tampoco las comunidades eclesiales de la reforma han conseguido corregir la clericalizaci\u00f3n del oficio divino. Algunos intentos que se hicieron quedaron reducidos a devociones dom\u00e9sticas de los piadosos. S\u00f3lo la Iglesia anglicana, en el culto matutino y vespertino &#8211; concebido en forma nueva &#8211; del Book of Common Prayer pudo crear un orden de oraci\u00f3n habitual de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>VIII. Rezo de las horas como celebraci\u00f3n de los misterios<br \/>\nPero nos quedar\u00ed\u00ada por decir algo esencial respecto al Oficio, si no mencion\u00e1ramos -para acabar- su car\u00e1cter de misterio; en cuanto \u00e9l es un \u00absigno\u00bb de la Iglesia, pertenece al orden sacramental. Toda salvaci\u00f3n es s\u00f3lo \u00abanamnesis\u00bb actualizadora del misterio que es jesucristo (esto queda en pie independientemente de su detallada interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica). La Iglesia tiene el cometido de santificar todos los \u00e1mbitos de la existencia humana mediante esta actualizaci\u00f3n que se da en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (cf. Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n. 2, 7, etc.). O sea, tiene la misi\u00f3n de procurar que Cristo, de tal modo se haga presente en todos esos \u00e1mbitos, que por la fe y el testimonio de los suyos se transmita la salvaci\u00f3n al mundo. En cuanto eso es tarea de la liturgia, \u00e9sta la cumple en forma muy principal &#8211; con relaci\u00f3n al orden del tiempo &#8211; en el rezo de las horas. El b. es una parte fundamental de la celebraci\u00f3n de las fiestas del -> a\u00f1o eclesi\u00e1stico (actualizando en la unidad anual del tiempo el recuerdo de la salvaci\u00f3n). Y adem\u00e1s \u00e9l da fuerza salv\u00ed\u00adfica a la sucesi\u00f3n de d\u00ed\u00adas y horas de la semana junto con el -> domingo. Pero la unidad de tiempo donde el b. injerta principalmente el recuerdo de la salvaci\u00f3n es el d\u00ed\u00ada, convirtiendo as\u00ed\u00ad la m\u00e1s primitiva unidad temporal, la m\u00e1s inmediatamente accesible a la experiencia humana, en una oferta de salvaci\u00f3n. Aparte de la (no necesariamente cotidiana) celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada e independientemente de su valor como preparaci\u00f3n para el misterio eucar\u00ed\u00adstico, el rezo de las horas can\u00f3nicas constituye por s\u00ed\u00ad mismo una celebraci\u00f3n peculiar de la \u00fanica salvaci\u00f3n, que es Jesucristo. Hist\u00f3ricamente este pensamiento qued\u00f3 expresado en el hecho de que a cada hora se le asignara el recuerdo de una determinada acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Pueden y deben cambiar detalles en la forma hist\u00f3ricamente condicionada del b., as\u00ed\u00ad como en las posiciones de la autoridad eclesi\u00e1stica a este respecto. Pero la Iglesia deber\u00e1 vivir siempre (y vivir\u00e1 realmente debido a la promesa de la presencia permanente de Cristo) en el recuerdo cotidiano de su Se\u00f1or, en oraci\u00f3n constante, en un incesante o\u00ed\u00adr y responder, hasta que la salvaci\u00f3n manifiesta suplante el signo transitorio del recuerdo lit\u00fargico, el cual ha encontrado una de sus formas en el \u00abbreviario\u00bb.<\/p>\n<p>Angelus H\u00e4ubling<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Contenido\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 El salterio<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 El propio de la temporada<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 El propio de los santos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 El com\u00fan<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Oficios especiales<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">3 Las horas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">4 Partes componentes del Oficio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">5 Historia del Breviario<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">6 Reformas del Breviario<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra breviario (lat\u00edn Breviarium) significa en su acepci\u00f3n primaria un resumen o compendio.  Los autores cristianos a menudo lo utilizan en ese sentido, por ejemplo, Breviarium fidei, Breviarium in psalmos, Breviarium canonum, Breviarium regularum.  En el lenguaje lit\u00fargico breviario tiene un significado especial el cual indica un libro que provee las regulaciones para la celebraci\u00f3n de la Misa o el Oficio can\u00f3nico, y se puede hallar bajo los t\u00edtulos Breviarium Ecclesiastici Ordinis, o Breviarium Ecclesi\u00e6 Romins\u00e6 (Roman\u00e6).  En el  siglo IX Alcuino usa la palabra para designar un oficio resumido o simplificado para el uso de los laicos.  Prudencio de Troyes, por la misma \u00e9poca, compuso un Breviarium Psalterii (v. inf. V. Historia).  En un inventario antiguo aparece Breviarium Antiphonarii, que significa \u201cExtractos del antifonario\u201d.  En la \u201cVita Aldrici\u201d aparece sicut in plenariis et breviariis Ecclesi\u00e6 ejusdem continentur.  Adem\u00e1s, en los inventarios en los cat\u00e1logos, se pueden hallar notas como \u00e9sta:  \u00abSunt et duo cursinarii et tres benedictionales Libri; ex his unus habet obsequium mortuorum et unus Breviarius\u00bb, o, \u00abPr\u00e6ter Breviarium quoddam quod usque ad festivitatem S. Joannis Baptist\u00e6 retinebunt\u00bb, etc. Monte Casino alrededor de 1100 d.C. obtuvo un libro titulado \u00abIncipit Breviarium sive Ordo Officiorum per totam anni decursionem\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de tales referencias, y otras de naturaleza similar, Quesnel deduce que con la palabra Breviarium al principio se designaba un libro que prove\u00eda las r\u00fabricas, una especie de Ordo.  El t\u00edtulo \u201cbreviario\u201d, seg\u00fan lo empleamos &#8212;es decir, un libro que contiene el oficio can\u00f3nico completo&#8212; parece datar del siglo XI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa San Gregorio VII, de hecho, cuando hubo resumido el orden de las oraciones y cuando hubo simplificado la liturgia seg\u00fan se realizaba en la corte romana, le dio a este resumen el nombre de Breviario, el cual era adecuado, puesto que, seg\u00fan la etimolog\u00eda de la palabra, era un compendio.  El nombre se ha extendido a libros que contienen en un volumen, al menos en una obra, los libros lit\u00fargicos de diferentes clases, tal como el salterio, el antifonario, el responsoriario, el leccionario etc.  En relaci\u00f3n con esto se puede se\u00f1alar que en este sentido la palabra, como se usa hoy d\u00eda, es il\u00f3gica; deber\u00eda llamarse un Plenarium en lugar de un Breviarium, puesto que, lit\u00fargicamente hablando, la palabra Plenarium designa exactamente tales libros que contienen muchas y diferentes compilaciones unidas en un solo volumen.  Esto se se\u00f1ala, sin embargo, simplemente para aclarar m\u00e1s el significado y origen de la palabra; y la secci\u00f3n V proveer\u00e1 una explicaci\u00f3n m\u00e1s detallada de la formaci\u00f3n del breviario.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Breviario Romano, que con raras excepciones (ciertas \u00f3rdenes religiosas, los ritos ambrosiano y moz\u00e1rabe, etc.) se usa hoy d\u00eda en toda la Iglesia Latina, se divide en cuatro partes de acuerdo a la temporada del a\u00f1o: invierno, primavera, verano y oto\u00f1o.  Est\u00e1 compuesto de los siguientes elementos:  (a)  el salterio, (b)  el propio de la temporada, (c) el propio de los santos, (d) el com\u00fan, (e)  ciertos oficios especiales.\n<\/p>\n<h3>El salterio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salterio es la m\u00e1s antigua y m\u00e1s venerable parte del Breviario. Consiste de 150 salmos divididos en una forma particular que se discutir\u00e1 luego.  Estos salmos formaron el cimiento de la liturgia de los jud\u00edos durante doce siglos antes de Cristo, y \u00c9l ciertamente hizo uso de estos formularios para sus oraciones, y los cit\u00f3 en varias ocasiones.  Los Ap\u00f3stoles siguieron su ejemplo, y le transmitieron a las Iglesias cristianas la herencia del salterio como la forma principal de oraci\u00f3n cristiana.  La Iglesia los ha conservado cuidadosamente durante el lapso de siglos y nunca ha tratado de sustituirlos con ning\u00fan otro formulario.  De tiempo en tiempo se han hecho intentos de componer salmos cristianos, tales como el Gloria in Excelsis Deo, el Te Deum, el Lumen Hilare, el Te Decet Laus, y otros pocos; pero los que la Iglesia ha retenido y adoptado son singularmente pocos en n\u00famero.  Los himnos r\u00edtmicos datan de un per\u00edodo posterior a los siglos IV y V, y a lo mejor ocupan un lugar puramente secundario en el esquema del Oficio.  As\u00ed el Libro de los Salmos forma el fundamento de la oraci\u00f3n cat\u00f3lica; las lecciones que llenan un lugar tan importante en esta oraci\u00f3n no son, despu\u00e9s de todo, oraci\u00f3n propiamente dicha; y las ant\u00edfonas, responsorios, vers\u00edculos, etc., son s\u00f3lo salmos utilizados de una manera particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en el breviario el salterio se divide seg\u00fan un plan especial.  En la \u00e9poca primitiva el libro de los Salmos en el Oficio era sin duda exactamente similar al que prevalec\u00eda entre los jud\u00edos.  El presidente del coro escog\u00eda un salmo particular a su propia discreci\u00f3n.  Algunos salmos, tal como el 22(21), parecen especialmente apropiados para la Pasi\u00f3n.  Otro fue adaptado a la Resurrecci\u00f3n, un tercero a la Ascensi\u00f3n, mientras otros se refer\u00edan especialmente al Oficio de Difuntos.  Algunos salmos proveen oraciones para la ma\u00f1ana, otros, para la noche; pero la elecci\u00f3n se dejaba en manos del obispo o presidente del coro.  M\u00e1s tarde, probablemente desde el siglo IV, se comenz\u00f3 a agrupar juntos ciertos salmos para responder a diversos requisitos de la liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra causa dio lugar a estas agrupaciones y disposiciones del salterio.  Algunos monjes ten\u00edan el h\u00e1bito de recitar diariamente la totalidad de los 150 salmos.   Pero esta forma de devoci\u00f3n, aparte de las lecturas y otros formularios, tomaba tanto tiempo que se comenz\u00f3 a difundir la recitaci\u00f3n del salterio a trav\u00e9s de toda la semana.   Mediante este m\u00e9todo cada d\u00eda se dividi\u00f3 en horas, y cada hora ten\u00eda su propia porci\u00f3n del Salterio.  De este arreglo surgi\u00f3 la idea de dividir el Salterio de acuerdo a normas especialmente dise\u00f1adas.  San Benito fue uno de los primeros en dedicarse a esta tarea, en el siglo VI.  En su Regla da instrucciones de c\u00f3mo, en ese per\u00edodo, se distribuir\u00edan los salmos a disposici\u00f3n del abad, y \u00e9l mismo redact\u00f3 ese arreglo.  Algunos salmos se reservaron para los oficios nocturnos, otros para laudes, otros para prima, tercia, sexta y nona, otros para v\u00edsperas y completas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un tema de debate entre los liturgistas si esta divisi\u00f3n benedictina de los salmos es anterior o posterior al salterio romano.  Aunque puede que no sea posible probar el punto definitivamente, todav\u00eda parecer\u00eda que el arreglo romano es el m\u00e1s antiguo de los dos, porque el redactado por San Benito muestra m\u00e1s habilidad, y as\u00ed parecer\u00eda ser de la naturaleza de una reforma de la divisi\u00f3n romana.  En cualquier caso, la disposici\u00f3n romana del Salterio se remonta a una antig\u00fcedad remota, por lo menos al siglo VII u VIII, y desde entonces no ha sufrido ninguna modificaci\u00f3n.  La siguiente es su disposici\u00f3n.  Los salmos 1 &#8211; 108 se recitan en maitines, doce cada d\u00eda; pero los maitines del domingo tienen seis salmos m\u00e1s divididos entre los tres nocturnos.  De este modo:\n<\/p>\n<ul>\n<li> domingo:  Salmos 1, 2, 3, 6-14; 15, 16, 17, 18, 19, 20;<\/li>\n<li> lunes:  Salmos 26 \u2013 37;<\/li>\n<li> martes:  Salmos 38-41, 43-49, 51;<\/li>\n<li>mi\u00e9rcoles:  Salmos 52, 54-61, 63, 65, 67.<\/li>\n<li> jueves:  Salmos 68-79;<\/li>\n<li> viernes:  Salmos:  80 \u2013 88, 93, 95, 96;<\/li>\n<li> s\u00e1bado:  Salmos 97-108.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a su aptitud especial, los salmos omitidos en esta serie, a saber, 4, 5, 21-25, 42, 50, 53, 62, 64, 66, 89-92 y 94 son, se reservan para laudes, prima y completas.  La serie desde el salmo 109 al 147 se reservan para otras horas.  Los \u00faltimos tres, 148, 149  y 150, que se les llama especialmente salmos de alabanza (laudes), debido a la palabra laudate que forma su tema, siempre se usan en el oficio matutino, que de ah\u00ed toma su nombre de laudes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un vistazo a las tablas de arriba muestra que, en t\u00e9rminos generales, la Iglesia Romana no trat\u00f3 de hacer ninguna selecci\u00f3n experta de los salmos para la recitaci\u00f3n diaria.  Los tom\u00f3 en el orden que llegaron, con excepci\u00f3n de unos pocos, separados para laudes, prima y completas, seleccion\u00f3 el salmo 118  para las horas del d\u00eda.  Otras liturgias, como la ambrosiana, la moz\u00e1rabe y la bendictina o mon\u00e1stica, tienen salterios redactados sobre l\u00edneas completamente diferentes;  pero los respectivos m\u00e9ritos de estos sistemas no necesita ser discutido aqu\u00ed.  El orden del salterio ferial no se sigue para los festivales del a\u00f1o o para las fiestas de los santos; sino que los salmos se escogen de acuerdo a su idoneidad para las varias ocasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia del texto de este salterio es interesante.  El salterio m\u00e1s antiguo utilizado en Roma y en Italia fue el Psalterium Vetus, de la versi\u00f3n Itala, que parece haber sido introducido en la liturgia por el Papa San D\u00e1maso I (m. 384).  Fue \u00e9l quien primero le orden\u00f3 a San Jer\u00f3nimo la revisi\u00f3n de la Itala en el a\u00f1o 383.  Debido a esto se le ha llamado el  Psalterium Romanum, y fue utilizado en Italia y en otros lugares hasta el siglo IX y posteriores.  Todav\u00eda est\u00e1 en uso en la Bas\u00edlica de San Pedro en Roma, y muchos de los textos de nuestro Breviario y del misal a\u00fan muestran algunas variantes (invitatorio y salmo 94, las ant\u00edfonas del salterio y los responsorios del propio de la temporada, introitos, graduales, ofertorios y Comuniones).   El salterio romano tambi\u00e9n influye en la liturgia moz\u00e1rabe, y fue utilizado en Inglaterra en el siglo VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en la Galia y en otros pa\u00edses al norte de los Alpes, otra recensi\u00f3n entr\u00f3 en competencia con el Psalterium Romanum, bajo el t\u00edtulo un tanto enga\u00f1oso de Psalterium Gallicanum; pues este texto no contiene nada distintivamente galicano, al ser simplemente una correcci\u00f3n posterior del salterio hecho por San Jer\u00f3nimo en Palestina, en el a\u00f1o 392 d.C.  Esta recensi\u00f3n difer\u00eda de la Itala m\u00e1s completamente que la anterior; y en su preparaci\u00f3n San Jer\u00f3nimo hab\u00eda puesto la Hexapla de Or\u00edgenes en contribuci\u00f3n.   Parecer\u00eda que San Gregorio de Tours, en el siglo VI, introdujo esta traducci\u00f3n a la Galia, o en cualquier caso, contribuy\u00f3 especialmente a la difusi\u00f3n de su uso, ya que fue este Salterio el que se emple\u00f3 en la salmodia divina celebrada en la muy honrada y frecuentada tumba de San Mart\u00edn de Tours.  A partir de ese momento este texto comenz\u00f3 su \u00abmarcha triunfal en toda Europa\u00bb.   Walafrido Estrab\u00f3n afirma que las iglesias de Alemania lo usaban en el siglo VII:   \u00abGalli et Germanorum aliqui secundum emendationem quam Hieronymus pater de LXX composuit Psalterium cantant\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca de esa misma \u00e9poca Inglaterra cambi\u00f3 el salterio romano por el galicano.  El antedicho salterio anglosaj\u00f3n fue corregido y alterado en los siglos IX y X para hacerlo acorde con el galicano.  Irlanda parece haber seguido la versi\u00f3n galicana desde el siglo VII, como se puede deducir a partir del famoso Antifonario de Bangor.  Incluso penetr\u00f3 en Italia despu\u00e9s del siglo IX gracias a la influencia de los francos, y all\u00ed disfrut\u00f3 de considerable aceptaci\u00f3n.  Luego del Concilio de Trento, el Papa San P\u00edo V extendi\u00f3 el uso del salterio galicano a toda la Iglesia y s\u00f3lo la Bas\u00edlica de San Pedro en Roma mantuvo el salterio romano.  La Iglesia Ambrosiana de Mil\u00e1n tiene tambi\u00e9n su propia recensi\u00f3n del salterio, una versi\u00f3n basada, a mediados del siglo IV, en la griega.\n<\/p>\n<h3>El propio de la temporada<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta parte del Breviario contiene el Oficio de las diferentes temporadas lit\u00fargicas.  Como es bien sabido, estos per\u00edodos est\u00e1n ahora organizados de la siguiente forma:  Adviento, Navidad, septuag\u00e9sima, Cuaresma, Semana Santa, Pascua y el tiempo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s.  Pero s\u00f3lo fue gradualmente que esta divisi\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico logr\u00f3 su forma, la que debe ser rastreada a trav\u00e9s de sus diversas etapas.  En efecto, puede decirse que en un principio no hab\u00eda tal cosa como un a\u00f1o lit\u00fargico.    El domingo, el d\u00eda principal de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, es a la vez la conmemoraci\u00f3n de la  Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n de Jesucristo; los hombres hablaban de la \u00abPascua de la Crucifixi\u00f3n\u00bb, de la \u00abPascua de Resurrecci\u00f3n\u00bb &#8212;pascha staurosimon; pascha anastasimon; cada domingo era una renovaci\u00f3n de la  fiesta pascual.  Era natural que el aniversario real de la fiesta deb\u00eda celebrarse con solemnidad peculiar, pues era la fiesta  cristiana m\u00e1s importante, y el centro del a\u00f1o lit\u00fargico.   La Pascua se llev\u00f3  en su tren a Pentecost\u00e9s, que se fij\u00f3 para el quincuag\u00e9simo d\u00eda despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n; es la fiesta que conmemora el descenso del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles.   Estos cincuenta d\u00edas constituyen una fiesta ininterrumpida, un jubileo, un tiempo de  alegr\u00eda en la que no hay ayuno y se suspenden los ejercicios penitenciales.   Estas dos fiestas as\u00ed unidas son mencionadas por los escritores  eclesi\u00e1sticos desde el siglo II en adelante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como la Pascua era seguida por cincuenta d\u00edas de regocijo, tambi\u00e9n ten\u00eda su per\u00edodo de preparaci\u00f3n con la oraci\u00f3n y el ayuno, de la que surgi\u00f3 la temporada de Cuaresma, que, despu\u00e9s de varios cambios, comenz\u00f3 finalmente cuarenta d\u00edas antes de Pascua, de ah\u00ed su nombre de cuadr\u00e1gesima.   El otro punto de reuni\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico es la fiesta de Navidad, cuya primera observancia es de muy remota antig\u00fcedad (por lo menos del siglo III).  Al igual que la Pascua, la Navidad tiene su tiempo de preparaci\u00f3n, llamado Adviento, que hoy d\u00eda dura cuatro semanas.  El resto del a\u00f1o deb\u00eda ajustarse entre estas dos fiestas.   Desde Navidad a Cuaresma se pueden observar dos corrientes: en una caen las fiestas de la Epifan\u00eda y de la  Purificaci\u00f3n, y seis domingos despu\u00e9s de la Epifan\u00eda, que constituyen las pascuas de Navidad.  Las restantes semanas despu\u00e9s de estos domingos caen bajo la influencia de la Cuaresma y, bajo el nombre de septuag\u00e9sima, crean una especie de introducci\u00f3n a la misma, ya que estas tres semanas, septuag\u00e9sima, sexag\u00e9sima y quincuag\u00e9sima, en realidad pertenecen a la Cuaresma debido a su car\u00e1cter de preparaci\u00f3n y penitencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda falta tratar el largo per\u00edodo entre Pentecost\u00e9s y Adviento, de mayo a diciembre.  Un cierto n\u00famero de domingos se agrupan alrededor de grandes fiestas especiales, como las de San Juan Bautista (24 de junio), los Santos Ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo (29 de junio), San Lorenzo (10 de agosto), y  San Miguel (29 de septiembre).  En una  fecha posterior estos d\u00edas, que no encajaban muy convenientemente en el esquema general, tendieron a desaparecer, y fueron absorbidas en el tiempo com\u00fan despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, compuesto por veinticuatro domingos, uniendo as\u00ed a Pentecost\u00e9s con el Adviento, y completando as\u00ed el ciclo del a\u00f1o lit\u00fargico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, el propio de la temporada contiene el oficio de todos los domingos y fiestas que le pertenecen, con lecturas especiales, extractos de los Evangelios, y con frecuencia tambi\u00e9n ant\u00edfonas, responsorios y  salmos adaptados al car\u00e1cter de estos diversos per\u00edodos.  Es en la composici\u00f3n de esta liturgia que la  Iglesia Romana ha mostrado sus  dones de juicio cr\u00edtico, gusto lit\u00fargico y perspicacia  teol\u00f3gica.  La diferencia en el car\u00e1cter de estos per\u00edodos puede ser estudiada en obras tales como \u201cLiturgical Year\u201d de Dom Gu\u00e9ranger.\n<\/p>\n<h3>El propio de los santos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el propio de la temporada viene en el Breviario el propio de los  santos, es decir, la parte que contiene las lecturas, salmos, ant\u00edfonas y otros formularios  lit\u00fargicos de las  fiestas de los santos.  En realidad, este propio conmemora un gran n\u00famero de santos que son mencionados en el  calendario eclesi\u00e1stico; \u00e9ste, sin embargo, no necesita ser mencionado aqu\u00ed, ya que se le puede consultar f\u00e1cilmente.  Sin embargo, cabe se\u00f1alar que la mayor parte de los d\u00edas del a\u00f1o &#8212;por lo menos nueve de cada diez&#8212; se asignan a fiestas especiales, y, por lo tanto, la cuesti\u00f3n ha sido seriamente debatida, cada vez que ha surgido un movimiento para la reforma del Breviario, en cuanto a c\u00f3mo salvar el Oficio Divino de ser abrumado por estas fiestas, y en cuanto a la forma de restaurar al oficio ferial su justa influencia.   Este no es el lugar para la discusi\u00f3n de este problema, pero se puede decir que esta invasi\u00f3n del propio de la temporada ha llegado a tales proporciones imperceptiblemente.   No siempre fue as\u00ed; al principio, hasta el siglo VII, e incluso hasta el IX, las fiestas de los santos observadas en el Breviario no eran tan numerosas, como se puede demostrar al comparar los calendarios modernos con los antiguos, tales como pueden ser visto en \u00abAn Ancient Syrian Martyrology\u201d, \u00abLe calendrier de Philocalus\u00bb, \u00abMartyrologium Hieronymianum\u00bb, \u00abKalendarium Carthaginense\u00bb.  Estos calendarios contienen poco m\u00e1s que la siguiente lista, m\u00e1s all\u00e1 de las grandes fiestas de la Iglesia:\n<\/p>\n<ul>\n<li>San Sebasti\u00e1n,  M\u00e1rtir:  20 de enero.<\/li>\n<li> Santa In\u00e9s,  Virgen y M\u00e1rtir:  23 de enero.<\/li>\n<li> Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas, o Fiesta de la Purificaci\u00f3n de Mar\u00eda:  2 \u00f3 15 de febrero.<\/li>\n<li> C\u00e1tedra de San Pedro (en Antioqu\u00eda):  22 de febrero.<\/li>\n<li> San Vicente, M\u00e1rtir:  22 de febrero<\/li>\n<li> San Policarpo, M\u00e1rtir:  26 de febrero<\/li>\n<li> Santas Felicidad y Perpetua:  7 de marzo<\/li>\n<li> Santos  Felipe y Santiago el Menor, Ap\u00f3stoles:  1 de mayo<\/li>\n<li> San Flaviano o Fabi\u00e1n:  15 de mayo<\/li>\n<li> San Juan Bautista:  24 de junio<\/li>\n<li>  Santos  Pedro y  Pablo:  29 de junio<\/li>\n<li> Santos  Macabeos:  1 de agosto.<\/li>\n<li> Papa San Sixto II:  1 \u00f3 16 de agosto<\/li>\n<li> San Lorenzo, M\u00e1rtir:  10 de agosto<\/li>\n<li> San Hip\u00f3lito, M\u00e1rtir:  13 de agosto.<\/li>\n<li> Dormici\u00f3n o Fiesta de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda:  15 de agosto<\/li>\n<li>  San Timoteo, M\u00e1rtir:  22 de agosto<\/li>\n<li> San Cipriano de Cartago:  14 de septiembre<\/li>\n<li> Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz:  14 de septiembre.<\/li>\n<li> San Miguel Arc\u00e1ngel:  29 de septiembre<\/li>\n<li> San Ignacio de Antioqu\u00eda, M\u00e1rtir:  17 de octubre o 20 de diciembre o 29 de enero o 1 de febrero.<\/li>\n<li> Santa Felicitas, M\u00e1rtir:  23 de noviembre<\/li>\n<li> San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol:  30 de noviembre.<\/li>\n<li> San Esteban, Protom\u00e1rtir:  26 de diciembre.<\/li>\n<li> Santiago el Mayor y San Juan Evangelista, Ap\u00f3stoles:  27 \u00f3 28 de diciembre.<\/li>\n<li> Santos Inocentes:  23 \u00f3 28 de diciembre.<\/li>\n<li> Los Siete Durmientes de \u00c9feso:  variable.<\/li>\n<li> San Pantale\u00f3n:  variable.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>El com\u00fan<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo esta denominaci\u00f3n vienen todas las lecturas, Evangelios, ant\u00edfonas, responsorios y vers\u00edculos que no est\u00e1n reservados para una ocasi\u00f3n especial, pero pueden ser usados para todo un grupo de  santos.  Estos comunes son los de los Ap\u00f3stoles, evangelistas, m\u00e1rtires, confesores  Pont\u00edfices, confesores no pont\u00edfices, abades,  v\u00edrgenes y  santas mujeres.  A ello se suman los  Oficios de la dedicaci\u00f3n de  iglesias y de la  Sant\u00edsima Virgen.  El Oficio de Difuntos ocupa un lugar aparte.  Es muy dif\u00edcil fijar el origen de estos oficios.  Los m\u00e1s antiguos parecen pertenecer al siglo IX, al VIII, e incluso al VII, y a trav\u00e9s de formularios especiales pueden incluso  datar de a\u00fan m\u00e1s temprano.  Para dar un ejemplo, las ant\u00edfonas del Com\u00fan de los M\u00e1rtires en la temporada  pascual, \u00abSancti tui, Domine, florebunt sicut lilium, et sicut odor balsami erunt ante te\u00bb, \u00abLux perpetua lucebit sanctis tuis, Domine et Aeternitas temporum\u00bb, se tomaron del Cuarto Libro de Esdras (ap\u00f3crifo), el cual fue rechazado casi en todas partes alrededor de fines del siglo IV; estos versos, por lo tanto, probablemente debieron haber sido tomados en un per\u00edodo anterior a esa fecha.  Probablemente, tambi\u00e9n, en un principio, los m\u00e1s antiguos de estos oficios comunes eran oficios propios, y en algunos de ellos se pueden notar caracter\u00edsticas especiales que apoyan esta suposici\u00f3n.  As\u00ed, el com\u00fan de los Ap\u00f3stoles es aparentemente referible al Oficio de Santos Pedro y Pablo  y deben haber sido adaptados m\u00e1s tarde para todos los Ap\u00f3stoles.  Tales vers\u00edculos como los siguientes en el Com\u00fan de los M\u00e1rtires:  \u00abVolo, Pater, ut ubi ego sum, illic sit et minister meus\u00bb, \u00abSi quis mihi ministraverit, honorificabit illum Pater meus\u00bb, parecen se\u00f1alar a un m\u00e1rtir-di\u00e1cono (diakonos, ministro) y quiz\u00e1s pueden referirse especialmente a San Lorenzo, debido a la alusi\u00f3n a las palabras de sus  Actas: \u00abQuo, sacerdos sancte, sine ministro properas?\u00bb  Tambi\u00e9n las numerosas alusiones a una corona o a una  palma en esas mismas ant\u00edfonas se refieren sin duda a los santos m\u00e1rtires, San Esteban, San Lorenzo y San Vicente, cuyos nombres son sin\u00f3nimos para la corona y laurel de victoria.  Los detalles  necesarios para la prueba de esta hip\u00f3tesis s\u00f3lo se podr\u00edan dar en un tratado m\u00e1s completo que \u00e9ste; baste decir que desde el punto de vista literario, a partir de la  arqueolog\u00eda o la liturgia, estos oficios del Com\u00fan contienen gemas de gran belleza art\u00edstica, y son de gran inter\u00e9s.\n<\/p>\n<h3>Oficios especiales<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  Oficio de Nuestra Se\u00f1ora, tambi\u00e9n muy antiguo en algunas de sus partes, es de gran importancia  dogm\u00e1tica; pero los estudiantes de este tema son referidos al \u201cThe Little Office of Our Lady\u201d, del Rev.  Taunton.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Oficio de Difuntos es, sin sombra de duda, uno de las partes m\u00e1s antiguas y venerables del Breviario, y se merece un estudio extenso.  Los Breviarios tambi\u00e9n contienen oficios propios de cada di\u00f3cesis, y ciertos oficios especiales de origen moderno, en los cuales, por consiguiente, no merecen que nos detengamos aqu\u00ed en ellos.\n<\/p>\n<h2>Las horas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n del Breviario est\u00e1 destinada a ser usada diariamente;  cada d\u00eda tiene su propio  Oficio; de hecho, ser\u00eda correcto decir que cada hora del d\u00eda tiene su propio oficio, ya que, lit\u00fargicamente, el d\u00eda se divide en horas basadas en las antiguas divisiones romanas del d\u00eda, de tres horas cada una &#8212;prima, tercia, sexta, nona, v\u00edsperas y las vigilias de la noche.   Seg\u00fan este arreglo, el Oficio est\u00e1 distribuido en las oraciones de las vigilias nocturnas, es decir, maitines y laudes.  Maitines mismo se subdivide en tres nocturnos, que corresponden a las tres vigilias de la noche:  nueve de la noche, medianoche y tres de la ma\u00f1ana.  Se supon\u00eda que el oficio de laudes se recitase al amanecer.  Los oficios diurnos correspond\u00edan m\u00e1s o menos a las siguientes horas:  prima a las 6 a.m.; tercia a las 9:00 a.m.; sexta a mediod\u00eda; nona a las 3:00 p.m.; v\u00edsperas a las 6:00 p.m..  Es necesario se\u00f1alar las palabras m\u00e1s o menos, pues estas horas eran reguladas por el sistema solar, y por lo tanto la extensi\u00f3n de los per\u00edodos variaba con la temporada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oficio de completas, que cae algo fuera de la anterior divisi\u00f3n, y cuyo origen  data de una fecha posterior al arreglo general, era recitado al anochecer; esta divisi\u00f3n de las horas tampoco se remonta a la primera \u00e9poca cristiana. Por lo que se puede determinar, no hab\u00eda otra oraci\u00f3n p\u00fablica u oficial en los primeros d\u00edas, fuera del servicio  eucar\u00edstico, excepto las vigilancias nocturnas, o vigilias, que consist\u00edan en el  canto de los  salmos y las lecturas de la  Sagrada Escritura, la  Ley, y los  Profetas, los Evangelios, las ep\u00edstolas y una homil\u00eda.   Los oficios de maitines y laudes representan as\u00ed, muy probablemente, estas vigilias.   Parecer\u00eda que m\u00e1s all\u00e1 de esto no hab\u00eda nada, sino la oraci\u00f3n privada; y en los albores del cristianismo las oraciones se dec\u00edan en el  Templo, como leemos en los Hechos de los Ap\u00f3stoles.  Las horas equivalentes a tercia, sexta, nona y v\u00edsperas y ya eran conocidas por los  jud\u00edos como tiempos de oraci\u00f3n y solamente fueron adoptadas por los cristianos.   En un principio estaban destinadas a la oraci\u00f3n privada, pero con el tiempo se convirtieron en las horas de la oraci\u00f3n p\u00fablica, especialmente cuando la Iglesia se enriqueci\u00f3 con los  ascetas,  v\u00edrgenes y monjes, por su vocaci\u00f3n  consagrada a la oraci\u00f3n.  A partir de ese momento, es decir, a partir del final del siglo III, la idea  mon\u00e1stica ejerc\u00eda una influencia preponderante en la organizaci\u00f3n y formaci\u00f3n del Oficio can\u00f3nico.   Es posible dar una explicaci\u00f3n bastante exacta de la creaci\u00f3n de estos oficios en la segunda mitad del siglo IV por medio de un documento de suprema importancia para la historia que estamos considerando:  la \u00abPeregrinatio ad Loca Sancta\u00bb, escrito alrededor del a\u00f1o 388, por Etheria, una abadesa  espa\u00f1ola.  Esta descripci\u00f3n es espec\u00edficamente una descripci\u00f3n de la liturgia seguida en la Iglesia de Jerusal\u00e9n en esa fecha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los oficios de prima y completas se elaboraron m\u00e1s tarde; prima a fines del siglo IV, mientras que completas suele atribuirse a  San Benito en el siglo VI; pero hay que reconocer que, aunque puede ser que \u00e9l le haya dado su forma especial para Occidente, exist\u00eda antes de su tiempo una oraci\u00f3n para el cierre del d\u00eda correspondiente a la misma.\n<\/p>\n<h2>Partes componentes del Oficio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada una de las [horas lit\u00fargicas | horas]] del  Oficio en la liturgia  romana se compone de los mismos elementos:   salmos (y de vez en cuando c\u00e1nticos), ant\u00edfonas, responsorios, himnos, lecciones, vers\u00edculos, peque\u00f1as cap\u00edtulas y colectas (  oraciones).  Se deben decir unas pocas palabras sobre cada uno de estos elementos desde el punto de vista particular del Breviario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(a) Salmos y c\u00e1nticos:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed no es  necesario a\u00f1adir nada a lo ya dicho en la secci\u00f3n II respecto a los  salmos, salvo que a veces se utilizan en el Breviario en orden de secuencia, como en los oficios feriales de maitines y v\u00edsperas, a veces por selecci\u00f3n especial, independientemente del orden del Salterio, como en laudes, prima, completas, y, en general, en los oficios de los  santos y otras  fiestas.  Otro punto a notar en la composici\u00f3n del Oficio romano es que permite la inclusi\u00f3n de un cierto n\u00famero de c\u00e1nticos o  canciones, extra\u00eddas de otras partes de la  Sagrada Escritura que no sean el Salterio, pero puestas en pie de igualdad con los salmos.   Estos son:  el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s luego del paso del Mar Rojo (\u00c9xodo 15); el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s antes de su muerte (Deuteronomio 32); la oraci\u00f3n de Ana, la madre de Samuel (1 Samuel 2; la oraci\u00f3n de Jon\u00e1s (Jon. 2); el c\u00e1ntico de Habacuc (Hab. 3); el c\u00e1ntico de Ezequ\u00edas (Isa\u00edas 38); el \u201cBenedicite\u201d (Daniel 3, 52); y por \u00faltimo, los tres c\u00e1nticos sacados del Nuevo Testamento:  el Magn\u00edficat, el Benedictus y el Nunc Dimittis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta lista de c\u00e1nticos coincide m\u00e1s o menos con los que se utilizan en la Iglesia Griega.   San Benito admite estos c\u00e1nticos en su Salterio, estableciendo espec\u00edficamente que los toma prestados de la Iglesia de Roma  y proporcionando as\u00ed un argumento adicional a favor de la prioridad del Oficio romano sobre el   mon\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(b) Ant\u00edfonas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ant\u00edfonas que se leen hoy d\u00eda en el Breviario son formularios abreviados que casi siempre sirven para introducir un salmo o un c\u00e1ntico.  A veces consisten de un vers\u00edculo tomado de un salmo, otras veces de una frase seleccionada de los Evangelios o de la Sagrada Escritura, por ejemplo, \u00abEuge, serve bone, in modico fidelis, intra in gaudium Domini tui\u00bb; ocasionalmente consisten de frases no sacadas de la Biblia, pero modeladas a su estilo, es decir, son la invenci\u00f3n de un autor lit\u00fargico, por ejemplo:  \u00abVeni, Sponsa Christi, accipe coronam, quam tibi Dominus pr\u00e6paravit in \u00e6ternum\u00bb. Originalmente, el significado de la palabra, y la funci\u00f3n desempe\u00f1ada por la ant\u00edfona, no era lo que es ahora.  Aunque es dif\u00edcil determinar con precisi\u00f3n el origen y significado del t\u00e9rmino, parece que se deriva de Antiphona (antiphone) o del adjetivo antiphonos, y que \u00e9ste significaba un  canto por  coros alternados.  Los cantores o los fieles eran divididos en dos coros; el primer coro entonaba el primer vers\u00edculo del salmo, el segundo continuaba con el segundo vers\u00edculo, el primero segu\u00eda con el tercer vers\u00edculo y as\u00ed sucesivamente hasta el final del salmo.  El canto \u201cantifonado\u201d es as\u00ed recitado por dos coros alternados.  Este t\u00e9rmino ha hecho surgir discusiones t\u00e9cnicas, en las que no podemos entrar aqu\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(c) Responsorio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El responsorio, cuya composici\u00f3n es casi la misma que la de la ant\u00edfona &#8212;vers\u00edculo de un salmo, una frase de la Sagrada Escritura o de autor\u00eda  eclesi\u00e1stica&#8212; sin embargo, se diferencia de ella por completo en cuanto a la naturaleza de su uso en la recitaci\u00f3n o canto.  El chantre canta o recita un salmo; el coro o los fieles responden, o repiten uno de los versos o simplemente las \u00faltimas palabras del chantre.  Esta forma, como la ant\u00edfona, ya hab\u00eda estado en uso entre los  jud\u00edos, y aparece incluso en la construcci\u00f3n de algunos  salmos, como en el 135(134), \u00abLaudate Dominum quoniam bonus\u00bb, donde el estribillo, \u00abQuoniam in \u00e6ternum misericordia ejus\u00bb, que se repite en cada vers\u00edculo, ciertamente corresponde a un responsorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(d) Himnos:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino himno tiene un significado menos definido que los de responsorio o ant\u00edfona, y en las liturgias primitiva su uso es algo incierto.  En el  Breviario Romano, en cada  hora, ya sea diurna o nocturna, hay un peque\u00f1o poema en versos de diferentes medidas, por lo general muy corto.  Este es el himno.  Estas composiciones originalmente fueron muy numerosas.  Vestigios de himnos se pueden discernir en el Nuevo Testamento, por ejemplo, en las ep\u00edstolas de San Pablo.  En los siglos IV y V la  himnolog\u00eda recibieron un gran \u00edmpetu.   Prudencio  Sinesio, San Gregorio Nacianceno,  San Hilario y San Ambrosio compusieron un gran n\u00famero de ellos.   Pero fue sobre todo en la Edad Media que este estilo de composici\u00f3n se desarroll\u00f3 m\u00e1s, y se hicieron colecciones de ellos que llenaron varios vol\u00famenes.  El Breviario Romano contiene un n\u00famero moderado de himnos que forman una verdadera antolog\u00eda,   algunos de los cuales son obras maestras de arte.  Fue en una  fecha relativamente tard\u00eda (alrededor del siglo XII) que la liturgia romana admiti\u00f3 los himnos en su Breviario.  En su primitiva austeridad los hab\u00eda rechazado hasta ahora, empero, sin condenar su uso en otras liturgias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(e) Lecciones o lecturas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00e9rmino designa la elecci\u00f3n de lecturas o de extractos en el Breviario, tomados ya sea de la  Sagrada Escritura o de los hechos de los  santos o de los Padres de la Iglesia.  Su uso est\u00e1 de acuerdo con la antigua costumbre  jud\u00eda, que, en los servicios de las sinagogas, exhorta a que, tras el  canto de los salmos, se deben leer la  Ley y los  profetas.    La Iglesia primitiva adopt\u00f3 en parte este servicio de la sinagoga, y as\u00ed trajo a la existencia el servicio de las vigilias nocturnas.  Pero se modific\u00f3 el curso de las lecturas; despu\u00e9s de una lecci\u00f3n del Antiguo Testamento, se le\u00edan las Ep\u00edstolas de los Ap\u00f3stoles o sus  Hechos  o los Evangelios.  Algunas Iglesias extendieron un poco este uso; pues lo  cierto es que se le\u00edan las cartas de  San Clemente de Roma, de  San Ignacio, y de  Bernab\u00e9, y el \u00abPastor\u00bb de Hermas.  Algunas Iglesias, de hecho, menos instruidas, permit\u00edan que se leyeran libros no totalmente  ortodoxos, como el Evangelio de Pedro.  Con el tiempo, se prepararon listas para establecer qu\u00e9 libros se pod\u00edan leer.   El \u201cCanon Muratorio\u201d \u00aby, mejor a\u00fan, los \u00abDecretos de  Gelasio\u00bb se pueden estudiar desde este punto de vista provechosamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, los hombres no se contentaron con limitarse a la lectura de los libros sagrados; algunas Iglesias quisieron leer las Actas de los M\u00e1rtires.  La Iglesia de \u00c1frica, que pose\u00eda Actas de gran valor, se distingui\u00f3 a este respecto; otras siguieron su ejemplo.  Cuando el Oficio Divino se hubo desarrollado m\u00e1s, probablemente bajo la influencia  mon\u00e1stica, se hizo costumbre el leer, luego de la Sagrada Escritura, los comentarios de los Padres y de otros escritores eclesi\u00e1sticos sobre el pasaje de la Biblia escuchado anteriormente.   Esta innovaci\u00f3n, que probablemente se inici\u00f3 en el siglo VI, o incluso en el V, trajo al Oficio Divino las obras de  San Agust\u00edn,  San Hilario, San Atanasio,  Or\u00edgenes y otros.  A estos, m\u00e1s tarde, se a\u00f1adieron las de  San Isidoro,  San Gregorio Magno,  Beda y as\u00ed sucesivamente.   Este nuevo desarrollo del Oficio dio lugar a la compilaci\u00f3n de libros especiales.  En los tiempos primitivos el Libro de los Salmos y los libros del Antiguo Testamento eran suficientes para el Oficio.  M\u00e1s tarde, se compilaron libros que daban extractos del  Antiguo y del Nuevo Testamento (leccionario, el Evangelio y las Ep\u00edstolas) por cada d\u00eda y cada  fiesta.   Luego siguieron libros de homil\u00edas (homiliarios) &#8212;colecciones de  sermones o de comentarios de los Padres para uso en el Oficio.  Todos estos libros deben ser estudiados pues forman los elementos constituyentes que luego se cambiaron en el Breviario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en cuanto estas lecciones, es bueno notar que, como en el caso de la salmodia, se segu\u00edan dos l\u00edneas de selecci\u00f3n.  La primera, la del orden de los oficios feriales, que garantiza la lectura de la Escritura, desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis, en secuencia; la segunda, la del orden de las fiestas de los  santos y los festivales, irrumpe en esta serie ordenada de lecturas y las sustituye con una cap\u00edtula o parte de una cap\u00edtula especialmente aplicable a la fiesta que se celebra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n la tabla de lecturas de la Biblia.  En sus rasgos esenciales, se remonta a una antig\u00fcedad muy venerable:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Adviento:  Isa\u00edas y las ep\u00edstolas de San Pablo;<\/li>\n<li> Navidad, Epifan\u00eda: San Pablo, siguiendo este antiqu\u00edsimo orden:  Ep\u00edstolas a los  Romanos,  Corintios,  G\u00e1latas,  Efesios,  Filipenses,  Colosenses,  Tesalonicenses,  Timoteo,  Tito, Filem\u00f3n,  Hebreos;<\/li>\n<li>  septuag\u00e9sima y Cuaresma:  G\u00e9nesis y los otros libros del Pentateuco;<\/li>\n<li> tiempo de Pasi\u00f3n:  Jerem\u00edas;<\/li>\n<li> Pascua y tiempo pascual:  Hechos de los Ap\u00f3stoles, Apocalipsis, Ep\u00edstolas de  Santiago,  San Pedro y  San Juan.<\/li>\n<li> tiempo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s:  Libros de los Reyes;<\/li>\n<li> mes de agosto:  Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico;<\/li>\n<li> mes de septiembre:  Job, Tob\u00edas, Judit, Ester;<\/li>\n<li> mes de octubre:  Libros de los Macabeos;<\/li>\n<li> mes de noviembre:  Ezequiel,  Daniel, los doce [[profec\u00eda, profeta y profetisa | profetas menores.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(f) Vers\u00edculos y cap\u00edtulas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cap\u00edtula es realmente una lectura muy corto que toma el lugar de las lecturas en aquellas  horas que tienen lecturas especiales asignadas a ellas.  Estas son: laudes, prima, tercia, sexta, nona, v\u00edsperas y completas.  Debido a su brevedad y a su poca importancia, son mucho menos complicadas que las m\u00e1s largas, y no necesitamos decir nada m\u00e1s aqu\u00ed sobre ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vers\u00edculos pertenecen a la salmodia, como los responsorios y ant\u00edfonas; usualmente se toman de un  salmo, y pertenecen a la categor\u00eda de aclamaciones  lit\u00fargicas o gritos de  j\u00fabilo.  Usualmente se emplean despu\u00e9s de las lecciones y cap\u00edtulas, y a menudo toman el lugar de los responsorios; son, de hecho, responsorios breves.  Las preces feriales y las letan\u00edas probablemente pertenecen a la categor\u00eda de vers\u00edculos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(g) Colectas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las colectas, tambi\u00e9n llamadas  oraciones, no son oraciones salm\u00f3dicas; son de un car\u00e1cter completamente diferente.  Su lugar en el Breviario cambia poco; vienen hacia el final del  Oficio, despu\u00e9s de la salmodia, las lecturas, las cap\u00edtulas y vers\u00edculos, pero precedidas por el Dominus Vobiscum, y se re\u00fanen en una forma compendiosa las s\u00faplicas de los fieles.  Su origen hist\u00f3rico es el siguiente:  Durante el primer periodo, al presidente de la asamblea, por lo general el obispo, se le encomend\u00f3 la tarea de pronunciar, despu\u00e9s de la salmodia,  cantos y letan\u00edas, una oraci\u00f3n en nombre de todos los fieles; \u00e9l por lo tanto se dirig\u00eda directamente a Dios.   Al principio, esta oraci\u00f3n era una improvisaci\u00f3n.  Los ejemplos m\u00e1s antiguos se encuentran en el Didache ton Apostolon (Didaj\u00e9, y en la Ep\u00edstola de  San Clemente de Roma, y en algunas ep\u00edstolas de  San Cipriano.  Con el tiempo, hacia el siglo IV, se hicieron colecciones de oraciones para aquellos que no son adeptos en el arte de la improvisaci\u00f3n; estas fueron las primeras precursoras de los sacramentarios y oracionales, que m\u00e1s tarde ocuparon un lugar tan importante en la historia de la Liturgia.  Los sacramentarios leonino, gelasiano y gregoriano forman las principales fuentes de donde se obtienen las colectas de nuestro Breviario.  Se debe observar que son de gran importancia  teol\u00f3gica, y usualmente resumen la idea que domina una  fiesta; de ah\u00ed que en ellas se debe buscar la importancia de un festival.\n<\/p>\n<h2>Historia del Breviario<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los p\u00e1rrafos anteriores se ha dado una cierta parte de la historia del Breviario, por lo menos como un libro de  coro.  Al principio, no hab\u00eda libro de coro propiamente dicho, la Biblia sola bastaba para todas las necesidades, pues en ella estaban los Salmos a recitarse y los libros que prove\u00edan las diversas lecturas.   Por supuesto, es m\u00e1s probable que el salterio es el libro de coro m\u00e1s antiguo; fue publicado aparte para cumplir esta funci\u00f3n especial, pero con divisiones &#8212;marcas para indicar las porciones a leerse; y al final se copiaban los c\u00e1nticos a recitarse en el  Oficio como los salmos, y, a veces, despu\u00e9s de cada salmo, ven\u00edan una o varias  oraciones.   Un estudio de los salterios en manuscritos, que a\u00fan no se ha sido realizado met\u00f3dicamente, ser\u00eda muy \u00fatil para la liturgia.  Luego, poco a poco, seg\u00fan evolucion\u00f3 el Oficio can\u00f3nico, se redactaron libros para satisfacer las necesidades del d\u00eda &#8212;antifonarios, oracionales, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XII, Juan Beleth, un autor lit\u00fargico, enumera los libros necesarios para el debido cumplimiento del Oficio can\u00f3nico, a saber:  el antifonario, el Antiguo y el Nuevo Testamento, el Pasionario (Actas de los M\u00e1rtires), el legendario (leyendas de los santos), el homiliario, o colecci\u00f3n de homil\u00edas sobre los Evangelios, el Sermologus, o colecci\u00f3n de sermones, y los tratados de los  Padres.   Adem\u00e1s de estos se debe mencionar el salterio, el oracional para las oraciones, el martirologio, etc.   As\u00ed, para la recitaci\u00f3n del Oficio can\u00f3nico se requer\u00eda una gran biblioteca; se hizo imperativa alguna simplificaci\u00f3n, y la presi\u00f3n de las circunstancias dio lugar a una condensaci\u00f3n de varios libros en uno.  Este fue el origen del Breviario.   La palabra y la cosa que representa apareci\u00f3 &#8212;confusamente, podr\u00eda ser&#8212; al final del siglo VIII.  Alcuino es el autor de un compendio del Oficio para los laicos &#8212;algunos salmos para cada d\u00eda con una oraci\u00f3n despu\u00e9s de cada salmo, en un plan antiguo, y algunas otras oraciones, pero sin incluir las lecturas u homil\u00edas.   M\u00e1s bien se podr\u00eda llamar un eucologio que un Breviario.  Casi al mismo tiempo Prudencio, obispo de Troyes, inspirado por un motivo similar, elabor\u00f3 un Breviarium Psalterii.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tenemos que llegar hasta el siglo XI para encontrar un Breviario propiamente dicho.   El manuscrito m\u00e1s antiguo conocido que contiene dentro de un volumen el conjunto del Oficio can\u00f3nico  data del a\u00f1o 1099; procede de Monte Cassino, y en la actualidad pertenece a la Biblioteca Mazarino.   Contiene, adem\u00e1s de otra materia que no concierne a la presente investigaci\u00f3n, el salterio, c\u00e1nticos, letan\u00edas, himnario, colectas,  bendiciones para las lecturas, cap\u00edtulas, ant\u00edfonas, responsorios y lecciones para ciertos oficios.  Otro manuscrito, contempor\u00e1neo con el anterior, y tambi\u00e9n procedente de Monte Cassino, contiene propios de la temporada, de los  santos, sirviendo as\u00ed para completar el primero que se mencion\u00f3.  Otros ejemplos existentes del Breviario datan del siglo XII, todos muy raros y  benedictinos.  La historia de estos or\u00edgenes del Breviario es todav\u00eda algo obscura;   y deben continuar tentativamente los esfuerzos en la investigaci\u00f3n hasta que se haya hecho un estudio cr\u00edtico de estos Breviarios en manuscrito en las l\u00edneas de trabajadores como Delisle, Ebner, o Lhrensperger, sobre los sacramentarios y misales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue bajo el pontificado de  Inocencio III (1198 \u2013 1216) que el uso de los breviarios comenz\u00f3 a extenderse fuera de los c\u00edrculos benedictinos.  En Roma, ya no \u00fanicamente para las bas\u00edlicas romanas, sino tambi\u00e9n para la corte romana, se elaboraron breviarios que, desde su origen, se llaman Breviaria de Camer\u00e2, o Breviaria secundum usum Romance Curiae.  Los textos de este per\u00edodo (principios del siglo XIII) hablan de \u00abMissalia, Breviaria, c\u00e6terosque libros in quibus Officium Ecclesiasticum continetur\u00bb, y Ra\u00fal de Tongres se refiere espec\u00edficamente a este  Breviario Romano.  Pero este uso del Breviario era todav\u00eda limitado, y era una especie de privilegio reservado para la corte romana.  Se necesitaba una causa especial para darle una mayor difusi\u00f3n al uso de este Breviario.  La Orden de los Frailes Menores o  franciscanos, fundados poco despu\u00e9s, emprendi\u00f3 la tarea de popularizarlo.  No era una orden sedentaria dedicada a la estabilidad, como la de los benedictinos o cistercienses, o como los Can\u00f3nigos y Canonesas Regulares, sino que era una orden activa, misionera y de predicaci\u00f3n.  Por lo tanto, necesitaba un Oficio abreviado, conveniente para manejar y contenido en un solo volumen lo suficientemente peque\u00f1o para que los frailes lo llevasen en sus viajes.  Esta orden adopt\u00f3 el Breviarium Curiae con ciertas modificaciones que en realidad constituyen, por as\u00ed decirlo, una segunda edici\u00f3n de este Breviario.  A veces se llama el Breviario de  Gregorio IX, ya que fue autorizado por ese  pont\u00edfice.  Una de las principales modificaciones efectuadas por los Frailes Menores fue la sustituci\u00f3n de la versi\u00f3n galicana del salterio para los romanos.   La causa se gan\u00f3;  esta orden eminentemente popular y activa difundi\u00f3 el uso de este Breviario en todas partes.   Antifonarios, salterios, legendarios, y responsoriarios desaparecieron poco a poco ante el avance del libro \u00fanico, que los sustituy\u00f3 a todos.  A\u00fan m\u00e1s, por una especie de jus postliminii &#8212;un derecho de reanudaci\u00f3n&#8212;, la Iglesia de Roma, bajo  Nicol\u00e1s III (1277-80), adopt\u00f3 el Breviario de los frailes no s\u00f3lo para la  Curia, sino tambi\u00e9n para las bas\u00edlicas; y, como consecuencia inevitable, este Breviario estaba obligado a ser, tarde o temprano, el de la Iglesia Universal.\n<\/p>\n<h2>Reformas del Breviario<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n Reforma del Breviario Romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las secciones anteriores se ha expuesto la historia del  Oficio desde su comienzo.  Si esta historia se pudiese poner en pocas palabras, aunque necesariamente formasen una declaraci\u00f3n incompleta, se podr\u00eda decir que desde el siglo I hasta el siglo V estaba en formaci\u00f3n, desde el V hasta el XI se encontraba en proceso de desarrollo y expansi\u00f3n; y durante los siglos XII y XIII el Breviario propiamente dicho estaba saliendo a la existencia.  Desde entonces hasta ahora (es decir, a partir del siglo XIV) podr\u00eda llamarse el per\u00edodo de la reforma.  Los siglos XIV y XV representan para la liturgia, como para el mayor n\u00famero de otras instituciones   eclesi\u00e1sticas, un per\u00edodo de declive, ya que es la \u00e9poca de los cismas, y en esa palabra se resume todo lo perjudicial.  Los pocos documentos que est\u00e1n disponibles para la historia lit\u00fargica de la \u00e9poca dan fe de ello, como, por ejemplo, la \u00abGesta Benedicti XIII\u00bb y el \u00abOrdines Romani XV\u00bb.  El desorden y los abusos se deslizaron en la liturgia como en todo lo dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dom B\u00e4umer, en su Histoire du Br\u00e9viaire\u00bb, se\u00f1ala en repetidas ocasiones que es imposible separar la historia de la liturgia de los sucesos que conforman la historia de la Iglesia, y que las fases por las que la historia general nos lleva se reflejan en la evoluci\u00f3n de la liturgia. No es de extra\u00f1ar, por tanto, que la estancia de los Papas en Avi\u00f1\u00f3n y el Gran Cisma hayan ejercido su influencia nefasta sobre la historia de la liturgia.  Y la reacci\u00f3n todav\u00eda se sigue sintiendo. Raoul de Tongres, que muri\u00f3 a principios del siglo XV, fue, ya en ese primer per\u00edodo, un cr\u00edtico y reformador; en su famosa obra \u00abDe observanti\u00e2 Canonum\u00bb se agit\u00f3 durante por alg\u00fan establecimiento de las normas lit\u00fargicas.  El \u00abOrdo Romano XV\u00bb ya mencionado, obra de Amelio, sacrist\u00e1n de  Urbano V y bibliotecario de [[Papa Gregorio XI | Gregorio XI, respira la misma idea.  Los abusos se\u00f1alados por los distintos autores de la \u00e9poca se pueden reducir a lo siguiente:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (a)  La casi completa supresi\u00f3n de los Oficios de domingos y ferias, de modo que se hizo imposible que se recitase todo el salterio cada semana, y ciertos  salmos nunca se recitaban en absoluto.<\/li>\n<li> (b)  Una acumulaci\u00f3n de Oficios el mismo d\u00edas, tend\u00eda a la destrucci\u00f3n de su solemnidad y tambi\u00e9n a la eliminaci\u00f3n de los Oficios de la temporada.<\/li>\n<li>  (c)  Sustituci\u00f3n de las lecciones de la  Sagrada Escritura por leyendas e historias  ap\u00f3crifas y de textos de  dudoso valor para ant\u00edfonas, himnos y responsorios. Sobre este tema se debe estudiar el \u00abConsultatio\u00bb, que Juan de Arzo present\u00f3 al Concilio de Trento. <\/li>\n<li>  (d) La introducci\u00f3n de usos  supersticiosos, formularios de oraci\u00f3n extra\u00f1os y  fiestas que por su car\u00e1cter rayaban en lo grotesco.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El humanismo del Renacimiento, que tuvo sus ardientes campeones incluso en la Iglesia &#8212;como  Bembo,  Sadoleto, etc., por no hablar de ciertos Papas&#8212;  caus\u00f3 la idea de una reforma especial del Breviario, en el sentido de una mayor pureza y perfecci\u00f3n literaria, que se tomaron en consideraci\u00f3n en algunos sectores.  Se propusieron esquemas extra\u00f1os, en poca consonancia con el esp\u00edritu de la Iglesia.   Un can\u00f3nigo florentino, Marsiglio Ficino y Pietro Pomponazzi, por ejemplo, sugirieron que el  clero deber\u00eda leer a los autores cl\u00e1sicos en lugar del Breviario.  Otros, aunque no fueron tan lejos como \u00e9stos, pensaban que el lenguaje del Breviario era primitivo, y quer\u00edan que se tradujese al lat\u00edn ciceroniano.  Las correcciones sugeridas inclu\u00edan frases tan sorprendentes como las siguientes:  el perd\u00f3n de los pecados se convierte en \u201csuperosque manesque placare\u201d; la procreaci\u00f3n del  Verbo ser\u00eda \u201cMinerva Jovis capite orta\u201d; el Esp\u00edritu Santo era \u201cAura Zephyri colestis\u201d, etc.   Estos intentos fallaron; sin embargo, en una  fecha posterior, bajo  Urbano VIII, similares tendencias humanistas emergieron de nuevo y esta vez afirmaron su poder mediante una enmienda de los himnos.  Entre tales intentos se puede mencionar el de Ferreri, quien era el obispo de Guarda Alfieri en el Reino de N\u00e1poles, un humanista y escribi\u00f3 bajo los auspicios y el patrocinio de  Le\u00f3n X. \u00c9l comenz\u00f3 con los himnos.   Su obra, que se ha conservado, es interesante y contiene algunas piezas muy hermosas, de estilo pulido.  Un buen n\u00famero de ellos, por desgracia, no tienen nada m\u00e1s que el esp\u00edritu de la poes\u00eda en lugar de armon\u00eda y ritmo; carecen de inspiraci\u00f3n y, sobre todo, del calor de la  piedad; casi todos est\u00e1n salpicados de nombres  y alusiones  paganos, en representaci\u00f3n de las verdades  cristianas, como \u201cTriforme Numen Olympi\u201d para la  Trinidad, \u201cNatus Eumolpho Lyricenque Sappho\u2026 Thracius Orpheus\u201d, para referirse a la Sant\u00edsima  Virgen, etc.  Ferreri tambi\u00e9n se ocup\u00f3 en una revisi\u00f3n del Breviario, pero no public\u00f3 nada, y ahora no hay ni rastro disponible de los materiales que recopil\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro intento de reforma, mucho m\u00e1s conocido, y que tuvo resultados de importancia trascendental, fue el de Quignonez, el cardenal de Santa Cruz en Gerusalemme, a quien  Clemente VII le encomend\u00f3 la tarea de completar la obra iniciada por Ferreri.  \u00c9l era   franciscano, y hab\u00eda sido empleado con \u00e9xito en diversas comisiones.  Su revisi\u00f3n fue la m\u00e1s original que jam\u00e1s se haya intentado, y expertos en liturgia, como  Gu\u00e9ranger, Edmund Bishop y Baumer han estudiado sus trabajos en detalle.  Aqu\u00ed s\u00f3lo se pueden mencionar los principales puntos de su plan.  Considerado en teor\u00eda, no se puede negar que su Breviario se redact\u00f3 en l\u00edneas f\u00e1ciles, c\u00f3modas y l\u00f3gicas, y, en general, es felizmente arreglado.  Pero a la luz de la  tradici\u00f3n y de los principios lit\u00fargicos el \u00fanico veredicto posible es que se debe condenar el Breviario de Quignonez, pues est\u00e1 construido sobre principios a priori y viola la mayor\u00eda de las normas lit\u00fargicas.  El autor comienza con la teor\u00eda, contrario a toda tradici\u00f3n, de que existe una diferencia esencial entre la celebraci\u00f3n p\u00fablica del  Oficio y su recitaci\u00f3n privada.   Para la recitaci\u00f3n privada, por lo tanto, se deben eliminar todas las partes, como ant\u00edfonas, responsorios, vers\u00edculos, cap\u00edtulas, incluso himnos, ya que, seg\u00fan Quignonez, estos son \u00fanicamente para uso del  coro.  Seg\u00fan su arreglo, todo el salterio se recitar\u00eda una vez a la semana &#8212;una excelente idea, en consonancia con la pr\u00e1ctica primitiva; pero se aplic\u00f3 demasiado r\u00edgida y estrechamente, pues no se prest\u00f3 atenci\u00f3n a la adecuaci\u00f3n de algunos  salmos para fiestas especiales.  Las fiestas nunca deb\u00edan cambiar el orden de los salmos, que deb\u00edan ser recitados sucesivamente desde el 1 hasta el 150.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada  hora ten\u00eda tres salmos; y en consecuencia de esta severa regularidad, desapareci\u00f3 el motivo profundo e hist\u00f3rico que le dio a cada hora sus propias caracter\u00edsticas.  Las leyendas de los santos y los himnos sufrieron revisiones dr\u00e1sticas y hechas adrede.   Otro principio, que habr\u00eda merecido toda alabanza si no se hubiese aplicado tan rigurosamente, es que toda la Escritura deb\u00eda ser le\u00edda a trav\u00e9s de cada a\u00f1o.  El Breviario de Quignonez, como era de esperar, se encontr\u00f3 tanto con la aprobaci\u00f3n entusiasta como con decidida oposici\u00f3n.   Su \u00e9xito puede ser juzgado por el n\u00famero de ediciones por las que atraves\u00f3.  La Sorbona lo critic\u00f3 severamente, y otros expertos declararon contra Quignonez y atacaron su obra sin piedad.  Al final, la oposici\u00f3n result\u00f3 m\u00e1s fuerte, e incluso hubo Papas que lo rechazaron.  Por otra parte, fue suplantado por otras revisiones hechas en l\u00edneas lit\u00fargicas m\u00e1s  ortodoxas, menos ambiciosas en su alcance y m\u00e1s de acuerdo con la tradici\u00f3n.  La reci\u00e9n fundada Congregaci\u00f3n de los  Teatinos se dio a la tarea con energ\u00eda y entusiasmo.  Caraffa, uno de sus fundadores, tom\u00f3 parte en la obra, y cuando se convirti\u00f3 en Papa bajo el nombre de  Paulo IV (1555.59), continu\u00f3 sus labores, pero muri\u00f3 antes de ver su compleci\u00f3n, y as\u00ed qued\u00f3 reservado a otros llevarlas a feliz t\u00e9rmino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento, que efectu\u00f3 reformas en tantas direcciones, tambi\u00e9n tom\u00f3 la idea de revisar el Breviario.  Nombr\u00f3 una comisi\u00f3n sobre cuyas deliberaciones no tenemos mucha informaci\u00f3n, pero comenz\u00f3 a hacer investigaciones definitivas sobre el tema que se le hab\u00eda confiado.  El concilio se separ\u00f3 antes de que se pudiesen concluir estos preliminares; por lo que se decidi\u00f3 dejar la tarea de editar un nuevo Breviario en las propias manos del Papa.   La comisi\u00f3n nombrada por el concilio no se disolvi\u00f3, y continu\u00f3 sus investigaciones.  El Papa San P\u00edo V, al comienzo de su pontificado (1566), nombr\u00f3 nuevos miembros a la misma y por otra parte estimul\u00f3 su actividad, con el resultado de que en 1568 apareci\u00f3 un Breviario, precedido por la famosa  Bula, \u00abQuod a nobis\u00bb.   La Comisi\u00f3n hab\u00eda adoptado principios sabios y razonables: no inventar un nuevo Breviario y una nueva liturgia; atenerse a la tradici\u00f3n; mantener todo lo que val\u00eda la pena mantener, pero al mismo tiempo corregir la multitud de errores que se hab\u00edan deslizado en el Breviario y ponderar las  demandas justas y las quejas.   Siguiendo estas l\u00edneas, corrigieron las lecturas, o leyendas, de los santos y revisaron el  calendario; y respetando los antiguos formularios lit\u00fargicos como las colectas, introdujeron los cambios  necesarios en ciertos detalles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descripciones m\u00e1s profundas de esta revisi\u00f3n deben ser estudiadas en detalles en las autoridades aprobadas sobre la historia del Breviario.  Aqu\u00ed bastar\u00e1 dar un breve resumen de los puntos principales que afectan a este Breviario, ya que es sustancialmente el mismo que se utiliz\u00f3 en esta  fecha.   La famosa Bula de aprobaci\u00f3n, \u00abQuod a nobis\u00bb (9 de julio de 1568), que le sirvi\u00f3 de prolog\u00f3, explica las razones que hab\u00eda sopesado con Roma en el planteamiento de un texto oficial de la oraci\u00f3n p\u00fablica, y describe los trabajos que se emprendieron para garantizar su correcci\u00f3n; retir\u00f3 la aprobaci\u00f3n papal de todos los Breviarios que no pudiesen mostrar el derecho prescriptivo de por lo menos dos siglos de  existencia.   Cualquier iglesia que no tuviese un Breviario tan antiguo se vio  obligada a adoptar el de Roma.  El nuevo calendario fue liberado de un gran n\u00famero de  fiestas, de modo que al Oficio ferial se le concedi\u00f3 una vez m\u00e1s la oportunidad de ocupar una posici\u00f3n menos oscura que la que hab\u00eda tenido en los \u00faltimos tiempos.  Al mismo tiempo se respet\u00f3 la base real del Breviario, el salterio,  y las alteraciones principales se hicieron en las lecturas.  Se revisaron cuidadosamente las leyendas de los santos, as\u00ed como tambi\u00e9n las homil\u00edas.  La obra no fue s\u00f3lo una de revisi\u00f3n cr\u00edtica, sino tambi\u00e9n de conservadurismo discriminado, y fue recibida con la aprobaci\u00f3n general.  La mayor\u00eda de las iglesias de Italia, Francia, Espa\u00f1a, Alemania, Inglaterra y, generalmente, todos los estados cat\u00f3licos, aceptaron este Breviario, excepto s\u00f3lo algunos distritos, como Mil\u00e1n y Toledo, donde se conservaban los ritos antiguos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Breviario de P\u00edo, sin dejar de ser el libro de oraci\u00f3n oficial de la Iglesia Universal, con el correr del tiempo ha sido objeto de algunas leves alteraciones, las cuales se deben se\u00f1alar aqu\u00ed, pero sin hacer referencia a las nuevas fiestas de los santos que han sido a\u00f1adidas al calendario de siglo en siglo, a pesar de que ocupan un espacio nada despreciable en la disposici\u00f3n eclesi\u00e1stica del a\u00f1o.  Los cambios principales y m\u00e1s importantes se hizo bajo la direcci\u00f3n de  Sixto V.  Al principio se alter\u00f3 el texto de las versiones de la Biblia utilizado en la liturgia.  Tan pronto como se complet\u00f3 la revisi\u00f3n de la Vulgata emprendida durante este pontificado, el nuevo texto sustituy\u00f3 al antiguo en todos los libros oficiales, en particular en el Breviario y el Misal. En 1588 Sixto V instituy\u00f3 una nueva Congregaci\u00f3n &#8212;la de  Ritos&#8212;, y le comision\u00f3 el estudio de las reformas previstas en el Breviario de P\u00edo, que hab\u00eda estado en uso por m\u00e1s de veinte a\u00f1os.   A \u00e9l se le debe el honor de esta revisi\u00f3n del Breviario, aunque hasta hace poco se le hab\u00eda atribuido a  Clemente VIII (1592-1605).   Aunque la primera sugerencia vino de Sixto V, no obstante, fue s\u00f3lo bajo Clemente VIII que la obra fue impulsada muy vigorosamente y llevada a una conclusi\u00f3n. El comit\u00e9 de revisi\u00f3n tuvo como miembros a hombres como  Baronio,  Belarmino y Gavanti. El primero especialmente desempe\u00f1\u00f3 un papel important\u00edsimo en esta revisi\u00f3n, y el informe que redact\u00f3 fue publicado a fines del siglo XIX.  Las enmiendas incidieron especialmente en las [[r\u00fabricas]; al Com\u00fan de los Santos se a\u00f1adi\u00f3 el de las  santas mujeres no  v\u00edrgenes; se alter\u00f3 el rito de ciertas fiestas, se a\u00f1adieron algunas fiestas nuevas. La Bula de Clemente VIII, \u00abCum in Ecclesi\u00e2\u00bb, imponiendo como obligaci\u00f3n la observancia de estas alteraciones est\u00e1 datada 10 de mayo de 1602.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Urbano VIII (1623 \u2013 44) realiz\u00f3 cambios adicionales.   La comisi\u00f3n nombrada por \u00e9l se limit\u00f3 a corregir las lecturas y algunas de las homil\u00edas, con el prop\u00f3sito de hacer que el texto correspondiese m\u00e1s estrechamente con los manuscritos m\u00e1s antiguos.  Por tanto, no habr\u00eda un llamado a tratar esta revisi\u00f3n de Urbano VIII con mayor detenimiento, si no fuese por el hecho de que, fuera de los trabajos de esta comisi\u00f3n, \u00e9l efectu\u00f3 una reforma a\u00fan m\u00e1s importante, de la cual incluso ahora el debate no ha dejado de hacerse o\u00edr.  Dicha revisi\u00f3n afect\u00f3 los himnos.  Urbano VIII, al ser \u00e9l mismo un  humanista, y un poeta no ordinario, como testigo de los himnos de San Mart\u00edn y de [[Santa Isabel de Portugal)), que son de su propia composici\u00f3n, quiso que los himnos del Breviario, que se debe admitir que a veces son triviales en estilo e irregulares en su prosodia, fuesen corregidos de acuerdo a reglas gramaticales y puestos en una verdadera m\u00e9trica.   A estos fines llam\u00f3 en su ayuda a algunos  jesuitas de distinguidos logros literarios.  Las correcciones efectuadas por estos puristas fueron tan numerosas &#8212;952 en total&#8212; de modo que hicieron una profunda alteraci\u00f3n en el car\u00e1cter de algunos de los himnos.  Aunque algunos de ellos, sin duda, ganaron en estilo literario, sin embargo, para el pesar de muchos, tambi\u00e9n perdieron algo de su antiguo encanto de sencillez y fervor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al presente (1907) esta revisi\u00f3n est\u00e1 condenada, por respeto a los textos antiguos; y se puede expresar sorpresa por la temeridad que se atrevi\u00f3 a inmiscuirse con la latinidad de un Prudencio, un Sedulio, un Sidonio, un Fortunato, un  Ambrosio, un  Paulino de Aquilea, que, aunque tal vez careci\u00f3 de la pureza de la Edad de Oro, tiene, sin embargo, su encanto peculiar.   Incluso la m\u00e1s b\u00e1rbara latinidad de un  Mauro R\u00e1bano no deja de tener su inter\u00e9s y valor arcaico.  Adem\u00e1s, los revisores fueron desacertados en la medida en que adoptaron una v\u00eda media; se detuvieron a mitad de camino.  Si, como se admite libremente, el  Breviario Romano contiene muchos himnos de valor po\u00e9tico inferior, y cuyo sentimiento es quiz\u00e1s com\u00fan, entonces no hay raz\u00f3n por la que no se deban eliminar del todo, y ser sustituidos por otros nuevos.  Sin embargo, muchos de los antiguos eran dignos de ser preservados tal como estaban; y, a la luz del progreso hecho en la filolog\u00eda, es  cierto que algunas de las correcciones en prosodia hechas bajo Urbano VIII condenan a sus autores de ignorancia de ciertas reglas r\u00edtmicas, cuya existencia, es s\u00f3lo correcto decir, llegaron a conocerse despu\u00e9s.   Como quiera que sea, estas correcciones se han conservado hasta la actualidad.  Una comparaci\u00f3n del texto antiguo de los himnos con el moderno se puede consultar en Daniel, \u00abThesaurus Hymnologicus\u201d,  (Halle, 1841).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada m\u00e1s se hizo bajo los  sucesores de Urbano VIII, salvo que de tiempo en tiempo se a\u00f1adieron nuevos  Oficios, y que, por tanto, el Oficio ferial comenz\u00f3 de nuevo a perder terreno.  Debemos llegar hasta el pontificado del Papa Benedicto XIV, en la segunda mitad del siglo XVIII, para encontrarnos con otro intento de reforma, pero antes de hacerlo, se debe hacer referencia a los esfuerzos inaugurados en Francia durante los siglos XVII y XVIII, cuya historia ha sido sabiamente dilucidada en detalle por  Dom Gu\u00e9ranger en el vol.  II de su \u00abInstitutions liturgiques\u00bb, dedicado en gran parte a dar un relato de esta lucha.  Francia hab\u00eda recibido sin oposici\u00f3n el Breviario Romano, revisado por el Papa P\u00edo IV.  Sin embargo, bajo Luis XIV se hicieron intentos de revisi\u00f3n inspirados por un esp\u00edritu de resistencia y antagonismo a la corte romana.  Ellos tomaron forma entre los dos partidos que hicieron profesi\u00f3n abierta de galicanismo y el  jansenismo.   Los partidarios de esta reforma, varios de los cuales eran hombres de saber y cultura, eran ayudados por las obras hist\u00f3ricas y cr\u00edticas que en ese momento estaban siendo publicadas en Francia, de modo que en estos proyectos para la reforma del Breviario, lado a lado con sugerencias irreflexivas, hubo muchas que fueron \u00fatiles y bien juzgadas.   Uno de los primeros proyectos fue el del Breviario de Par\u00eds, debatido en 1670 y perseguido bajo el patrocinio de los arzobispos Hardouin de P\u00e9r\u00e9fixe y de Harlay.  El llamado Breviario de Harlay apareci\u00f3 en 1680.  Las correcciones que conten\u00eda afectaban, en particular, las leyendas de los santos y las homil\u00edas, pero toc\u00f3 tambi\u00e9n muchas otras partes.    Los detalles y examen de las mismas se pueden estudiar mejor en las p\u00e1ginas de Dom Gu\u00e9ranger.  Aunque pudiera haber parecido que para ese entonces ya el Breviario hab\u00eda sido lo suficientemente enmendado, en el siglo siguiente otro arzobispo de Par\u00eds, Monse\u00f1or de Vintimille, mand\u00f3 a elaborar otro Breviario, que fue publicado en 1736, y permaneci\u00f3 en uso hasta mediados del siglo XIX.  Conten\u00eda parte de lo que se llama la \u00abutop\u00eda lit\u00fargica de Quignonez\u00bb.   Sin embargo, su origen no estuvo por encima de toda sospecha, pues algunos de los que hab\u00edan trabajado en su producci\u00f3n eran jansenistas.  Esta reforma, si bien no carec\u00eda de ideales sensatos, se llev\u00f3 a cabo, sin embargo, independientemente de las  tradiciones lit\u00fargicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que hab\u00eda estado sucediendo en Par\u00eds tuvo su equivalente en otras di\u00f3cesis de Francia, donde se introdujeron nuevos Breviarios, en su mayor parte inspirados por las ideas que hab\u00edan dominado los de Harlay y de Vintimille.  Entre 1830 y 1840 estall\u00f3 en Francia una reacci\u00f3n contra \u00e9stos que tuvo por l\u00edder a un monje  benedictino, Dom Gu\u00e9ranger]], abad de  Solesmes y un eminente liturgista, que, en su \u00abInstitutions liturgiques\u00bb, acus\u00f3 los nuevos Breviarios, expuso los errores subyacentes en su construcci\u00f3n, y demostr\u00f3 que sus autores hab\u00edan actuado sin autorizaci\u00f3n.  Su embestida tuvo un \u00e9xito inmediato pues en veinte a\u00f1os el mayor n\u00famero de las di\u00f3cesis renunciaron a sus Breviarios  galicanos y adoptaron una vez m\u00e1s la liturgia romana.  Las cifras exactas son las siguientes: en 1791 ochenta di\u00f3cesis hab\u00edan rechazado la liturgia romana y se hab\u00edan hecho liturgias especiales para s\u00ed mismos; en 1875 Orleans, la \u00faltima di\u00f3cesis francesa que hab\u00eda conservado su propia liturgia, volvi\u00f3 a entrar a la unidad lit\u00fargica romana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que en los siglos XVII y XVII Francia fue dej\u00e1ndose llevar en la reforma de sus Breviarios por las tendencias galicana y jansenista, otros pa\u00edses iban siguiendo su huella.  En Italia, Escipi\u00f3n Ricci, obispo de Pistoia, un ardiente jansenista, elabor\u00f3 un nuevo Breviario, y algunos distritos de Alemania adoptaron el mismo curso, con el resultado de que Breviarios inspirados en los de Francia aparecieron en Tr\u00e9veris, Colonia, Aquisgr\u00e1n, M\u00fcnster, y Maguncia, y que pas\u00f3 mucho tiempo antes de que Alemania volviese a la unidad lit\u00fargica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que los  jansenistas y galicanos estaban creando una nueva liturgia, Prosper Lambertini, uno de los hombres m\u00e1s sabios de Roma, que lleg\u00f3 a ser Papa con el nombre de  Benedicto XIV, decidi\u00f3 seguir el ejemplo de algunos de sus predecesores y llevar a cabo una nueva reforma del Breviario.  Se instituy\u00f3 una congregaci\u00f3n con ese prop\u00f3sito especial; sus papeles, por mucho tiempo in\u00e9ditos, en los \u00faltimos a\u00f1os han sido examinados cuidadosamente por M. M.  Roskov\u00e1ny y Chaillot, cada uno de los cuales ha publicado partes considerables de ellos.   La primera reuni\u00f3n de la congregaci\u00f3n fue en 1741, y los debates que tuvieron lugar entonces y m\u00e1s tarde son de inter\u00e9s desde el punto de vista del liturgista, pero no es necesario que nos detengamos en ellos.  Aunque este proyecto de reforma no lleg\u00f3 a nada, sin embargo, la labor realizada por la congregaci\u00f3n fue de valor real y le hace honor a sus miembros, algunos de los cuales, como Giorgi, fueron liturgistas eminentes.   Los futuros trabajadores de este campo del saber tendr\u00e1n que tener en cuenta sus colecciones.  Despu\u00e9s de la muerte del Papa Benedicto XIV (4 de mayo, 1758) se suspendieron los trabajos de esta congregaci\u00f3n y nunca m\u00e1s se reanudaron en serio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la \u00e9poca de Benedicto XIV los cambios en el Breviario han sido muy pocos, y de menor importancia, y pueden ser descritos en pocas palabras.   Bajo  P\u00edo VI, surgi\u00f3 de nuevo la cuesti\u00f3n de una reforma del Breviario.  Por \u00f3rdenes de ese pont\u00edfice se redact\u00f3 y present\u00f3 a la Congregaci\u00f3n de Ritos un esquema, pero fue imposible de superar las dificultades que rodearon a una empresa de este tipo.  En 1856  P\u00edo IX nombr\u00f3 una comisi\u00f3n para examinar el asunto:  \u00bfEs oportuna la reforma del Breviario?  Pero de nuevo s\u00f3lo cuestiones preliminares ocuparon su atenci\u00f3n.   Entre las Actas del Concilio Vaticano I se encuentran una serie de propuestas, cuyo por objeto era la simplificaci\u00f3n o la correcci\u00f3n del Breviario, pero la investigaci\u00f3n nunca lleg\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de esa etapa.  Por \u00faltimo, a finales de 1902, bajo   Le\u00f3n XIII, se nombr\u00f3 una comisi\u00f3n, cuyos deberes fueron un estudio de las cuestiones hist\u00f3rico-lit\u00fargicas.  Su \u00e1mbito es uno m\u00e1s amplio, que abarca no s\u00f3lo el Breviario, sino tambi\u00e9n el misal, el pontifical y el ritual.  Tiene, adem\u00e1s, que supervisar futuras ediciones lit\u00fargicas, y as\u00ed ver que se ajusten lo m\u00e1s estrechamente posible a los datos hist\u00f3ricos.  Esta comisi\u00f3n, aunque unida a la Congregaci\u00f3n de Ritos, sin embargo, es aut\u00f3noma.  En un principio consist\u00eda de cinco miembros bajo la presidencia de Monse\u00f1or Duchesne, a saber: Monse\u00f1or  Wilpert, P. Ehrle, SJ, P. Roberti, Mons. Umberto Benigni, Mons.  Mercati y algunos consultores.   Para 1907 todav\u00eda no se conoc\u00eda el resultado de su trabajo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este bosquejo de las reformas del Breviario demuestra, sin embargo, el deseo de la Iglesia por eliminar las manchas que desfiguran este libro.  Todos estos esfuerzos no han sido est\u00e9riles, algunas de estas revisiones marcan un progreso real; y se puede esperar que la comisi\u00f3n presente realice determinadas mejoras que el progreso de los estudios hist\u00f3ricos y la cr\u00edtica han hecho muy necesario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Sobre los diferentes breviarios:  Breviario de Cluny; Breviario Brigidino; Breviario de San Bernardo; Breviario de Durham; Breviario de Hereford; Breviario Moz\u00e1rabe; Breviario de Ru\u00e1n; Breviario de Sarum; etc., CABROL, Introduction aux \u00e9tudes liturgiques, s.v. Br\u00e9viaire, Breviarium, Breviary. Sobre el Breviario de Mil\u00e1n, Breviario Moz\u00e1rabe y breviarios orientales, PROBST, en Kirchenlex, (1883), II. s.v. Brevier; B-UMER, Geschichte des Breviers (Friburgo, 1895), la m\u00e1s importante y m\u00e1s completa obra sobre el tema, traducci\u00f3n al franc\u00e9s, con adiciones y correcciones por BIRON, como Histoire du br\u00e9viaire (Par\u00eds, 1905). ID., Breviarii Romani editio nova Tornacensis, 1882, collata Vatican\u00e6 Urbano Pap\u00e2 VIII evulgat\u00e6, 1632 (1882); BATIFFOL, L&#8217;Histoire du br\u00e9viaire Romain (Par\u00eds, 1893; tr. 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New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/02768b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[408] Nombre atribuido popularmente al libro de rezos de los cl\u00e9rigos, en los que de forma breve (breviarium, en lat\u00ed\u00adn) se contiene el oficio lit\u00fargico que debe ser recitado individual o grupalmente. Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006 Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa I. Delimitaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/breviario\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBREVIARIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}